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Voluntarias afroamericanas atienden un banco de alimentos que hace feliz a muchos latinos October 20th, 2010 // No Comments Octubre 20, 2010 Por Allison Meeks CHAPEL HILL, NC. En un lugar tranquilo de la calle Rosemary, entre Mama Dip’s Kitchen y muchos hogares, se situa una iglesia pequeña, en silencio y sin pretensiones. Y a las 4:00 de la tarde cada día de entresemana siempre hay una cola larga de personas que esperan recibir la buena voluntad de la comunidad. San José Iglesia Cristiana Metodista Episcopal tiene un banco de alimentos para la gente más necesitada de Chapel Hill y Carrboro. Se ofrece una gran variedad de frutas, verduras, panes y otros productos perecederos de supermercados locales como Trader Joe’s, Harris Teeter y Whole Foods. Recientemente, la mayoría de la gente en la cola era latina. De interés, entonces, es la demografía de las trabajadoras: casi todas las voluntarias de la iglesia San José son mujeres afroamericanas. “Tenemos más o menos 75 a 100 personas que hacen cola cada día y la mitad es hispanos,” dijo Gladys Pendergraph, una mujer que trabaja en el banco de alimentos cada día. “Si la cola fuera compuesta únicamente de hispanos, estaría bien también.” A primera vista, tal vez parezca raro que un grupo de mujeres afroamericanas organice un banco de alimentos que sirve a muchos hispanos en la comunidad. La etnicidad, sin embargo, no les importa a estas mujeres. “Este banco de alimentos es sobre la ayuda — salvar las almas y alimentar a los hambrientos,” Billue Baldwin, otra voluntaria del banco de alimentos, dijo. “[Los hispanos] están aquí y necesitan comida como nosotros la necesitamos.” “Es un mandato de Dios que una persona sirva a la comunidad,” Pendergraph dijo. “No importa la etnicidad de las personas que necesitan la ayuda.” Sin embargo, Pendergraph dice que los voluntarios de UNC-Chapel Hill, especialmente voluntarios que hablen español, siempre son bienvenidos en el banco de alimentos. “UNC nos ayuda a mantener este banco de alimentos,” ella dijo. “La barrera de idioma no es muy importante, pero el tener voluntarios que pueden interpretar es muy útil.” Max Kramer, un voluntario de UNC-Chapel Hill que estudia “español para las profesiones,” es uno de muchos voluntarios en el banco de alimentos que puede interpretar entre las mujeres de la iglesia y la población hispana. “Pienso que [San José] es un lugar bueno para practicar mi español,” dijo él. “Para los hispanos que vienen, tener una persona allí que puede comunicarse con ellos y ayudarles parece hacerles sentir más cómodos. También estoy empezando a sentirme más cómodo para usar mi conocimiento del idioma con nativos.” Sobre todo, el deseo de ayudar a la gente tiene más peso que cualquier barrera de cultura o del idioma que quizás exista.


“Yo lo sé porque soy voluntaria,” Baldwin dijo con una sonrisa. “Es para los voluntarios, la gente y todos. Es para ver cómo la gente está feliz y agradecida porque ahora puede proveer comida a su familia.”

Voluntarias afromamericnas se acercan a latinos  

Grupo de voluntarias afroamericanas ayudan a la comunidad Latina de Chapel Hill- Carrboro

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