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´ INTRODUCCION El documento que tiene ante sí, es un esfuerzo derivado del aprecio a la historiografía, a la tradición oral, a la cultura y al arte, como manifestaciones preclaras del camino, evolución y desarrollo de una comunidad como la chihuahuense. Usted, lector, lleva en sus manos una compilación de charlas con especialistas que tienen en común el amor por esta tierra del norte, y el interés por la investigación, el conocimiento y la divulgación de nuestro patrimonio cultural. El territorio de lo que hoy es el estado de Chihuahua ha sido, por siglos, escenario toral y definitorio de la emergencia y grandeza del septentrión novohispano, espacio tan importante para los españoles, como generoso valuarte en la consolidación de la nación mexicana. Chihuahua es, sin duda, una comunidad formada por hombres y mujeres que continuamente transforman su realidad para hacerla más digna y amigable. La cosmovisión del chihuahuense es singular, porque aprecia lo trascendente, trabaja para transformar su futuro, y afronta un presente que le es frecuentemente adverso y contradictorio. Quienes reflexionan sobre el ser pretérito y futuro de Chihuahua y sus pobladores, suelen ser personas que aman sus raíces y que dedican sus esfuerzos y herramientas intelectuales para proponer caminos hacia mejores estadios de vida comunitaria. Estos trabajadores del intelecto son los protagonistas del presente documento. Ellos son los que hablan de Chihuahua y de los chihuahuenses, en un diálogo dirigido a los propios hombres y mujeres de esta tierra, pero también a los mexicanos y al mundo. Más de 50 intelectuales nos comparten sus reflexiones en este compendio de 100 entrevistas realizadas por quien esto escribe –la mayoría en la ciudad de Chihuahua-, y publicadas semanalmente en el programa radiofónico Tres Siglos Tres Fiestas, durante un lapso de 30 meses, en el que fueron abordados temas cruciales en la formación de nuestra nación dando preponderancia a personas, circunstancias y lugares vinculados con la región chihuahuense. Usted tiene ante sí el texto de un centenar de diálogos, que constituyeron fructíferos y gratificantes encuentros, y propositivos ejercicios de análisis en torno a la realidad chihuahuense en el contexto de los grandes acontecimientos que han forjado nuestra identidad como país y estado. La obra escrita se estructura en 18 temas relacionados con los tres siglos de la fundación de la ciudad de Chihuahua; 17 temas relativos al papel de Chihuahua en la guerra de Independencia; 17 temas referentes a la contribución de Chihuahua en el arranque y desarrollo de la Revolución mexicana, y 45 tópicos del acontecer del estado Chihuahua y su gente. Se incluye un ensayo inicial sobre la identidad del chihuahuense; se hace un intermedio de análisis a cargo del maestro Carlos Montemayor, quien nos habla acerca del papel de la historia y la literatura en la comprensión de la nuestra realidad; y se concluye con una tesis acerca de la personalidad del chihuahuense, que siempre se ha destacado por su espíritu de lucha, vencedor de la adversidad, y enemigo de la violencia y la inseguridad. ;


Frecuentemente los resultados de la investigación historiográfica suelen plasmarse en documentos escritos, y la confección de este documento, cuyo contenido originalmente nació de una expresión oral como lo es la entrevista hablada, tiene su razón de ser en rescatar por escrito la ostensible riqueza de los testimonios en él contenidos.

Gracias a la Universidad Autónoma de Chihuahua y a su rector Enrique Seañez Sáenz; a Radio Universidad, a través de Adrián García Sánchez, Antonio Payán Gómez, Magali Baeza Gómez, Hildeberto Villegas Méndez, Saray Corona Zapata, Andrés Martínez Rosales, David Rodríguez Aguilar, Jonás Martínez Rosales, Jacobo Núñez Trujillo, Nury Sosa Gallegos, Arash Naderi García y Rodrigo Cervantes López.

Las entrevistas forman parte de un proyecto de divulgación que se transmitió a través de las dos estaciones de Radio de la Universidad Autónoma de Chihuahua, Gracias a instituciones locales que permitieron la colaboración de sus integrantodos los sábados a las 12:30 horas. tes, entre otras, a la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; al Museo Casa Redonda; al Museo de la Lealtad Cada tópico es preponderantemente de carácter histórico, y participaron en Republicana, Casa Juárez; al Colegio Chihuahua; al Centro de Investigación y Doellos investigadores y estudiosos de distintas corrientes ideológicas y especialis- cencia de Chihuahua; al Archivo Histórico en la persona del cronista de la ciudad tas en diversas disciplinas de pensamiento, del arte y la cultura en general. de Chihuahua, Rubén Beltrán Acosta; y a Casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural, con especial agradecimiento a sus titulares María Isabel Sen y Carlos Cada tema tiene la estructura básica de la entrevista, con un título, una intro- Fernández Baca, incondicionales consejeros. ducción con los asuntos que se abordan, el desarrollo del diálogo con preguntas, respuestas y comentarios, y frecuentemente se concluye con una reflexión Gracias, a todos los y las especialistas que concedieron las entrevistas, a todos acerca de las lecciones de la historia en la coyuntura actual. Junto a cada tema los radioescuchas que nos siguieron semana tras semana y a todos los que nos aparecen algunos datos curriculares del entrevistado, que corresponden a la fe- acompañaron en este esfuerzo. A quienes estuvieron más cerca en la confeccha de la entrevista, y que son plasmados para que sea mejor identificado por el ción de este documento escrito: a Guadalupe Fernández Donato; Perla María y lector. Esta estructura pretende facilitar la lectura por capítulo, por tema o por Luis Leonardo Zavala Fernández; a Violeta Rivera Ayala, impulsora indiscutible; especialista. al maestro Enrique Amaya Neudert; a Luis Adán Sánchez Jara, a Paola Quintana Hernández, y a Don Andrés Páez Chavira. En cada encuentro se profundizó hasta donde lo permitían las circunstancias del género periodístico de entrevista, y el relativo poco tiempo de 20 minutos Gracias, finalmente, al lector; sepa Usted que la realización de esta obra implicó dedicado a la charla. El contenido incluye versiones apegadas al pensamiento, a la una invaluable suma de voluntades que por más de seis meses fueron planeando experiencia, a las fuentes documentales o al rigor científico de cada entrevistado, y estructurando el trabajo hasta el diseño final; sepa que fue un esfuerzo concon la indiscutible certeza de que todos están dotados de crédito y honorabili- junto pensando en Usted, que ahora tiene en sus manos el producto terminado, dad. por lo que le invitamos a que cierre estos capítulos con su propia opinión, con su postura y acción ante la realidad de nuestro Chihuahua, porque la historia es Se plasmó aquí la versión escrita de las entrevistas realizadas para la radio; en para contarse y para comprometerse. todas se respeta el discurso y el estilo de cada invitado, de manera que quienes los conozcan podrán “escuchar” su estilo de hablar. Es de destacar la disposición y generosidad mostrada siempre hacia este proyecto por todos los historiadores, escritores, artistas, maestros, religiosos investigadores, periodistas y de los chihuahuenses entrevistados que, sin abajes, ofrecieron siempre su tiempo y conocimiento con un gran compromiso hacia su comunidad. En este esfuerzo conjunto, todos los especialistas ofrecieron su visión de Chihuahua en un afán de recuperar la memoria histórica e incorporarla a la memoria colectiva, porque el recuerdo de los 3 centenarios del nacimiento de Chihuahua, del inicio del movimiento insurgente y del arranque de la Revolución mexicana, no podían quedarse solo en el quehacer festivo, sino que debían verse enriquecidos en la conmemoración de tan trascendentes acontecimientos. La edición de este documento es limitada y gratuita, como gratuito debe ser el conocimiento y la divulgación del patrimonio cultural y, a riesgo de ser pretenciosos, esperamos que pueda tener un lugar en las bibliotecas más cercanas al chihuahuense común. Gracias a la Asociación Tres Siglos Tres Fiestas, auspiciadora de este documento escrito; gracias a Jorge Cruz Russek y Santiago de las Casas Aguirre, quienes con gran convicción aprobaron la impresión de este documento historiográfico; gracias a Arturo Chretín Sáenz y a Violeta Rivera Ayala, por su apoyo permanente.

Leo Zavala Ramírez Chihuahua, Chih. 23 de diciembre de 2010


´ Prologo.

Como forma cultural tenemos entonces el interés de la preservación de la memoria que nos reconoce como parte de un conglomerado social determinado y con ello la divulgación y trasmisión de ese patrimonio. Entonces así la obligación ciudadana de conmemorar las fechas trascendentes para nuestra nación

El registro del hecho histórico es obligación de todo historiador, de quien se precie de serlo o, de quien ama la historia; para poder transmitirlo, ser reproducido y estudiado en su contexto por las futuras generaciones.

Con esta justificación, nace en esta ciudad de Chihuahua un grupo ciudadano conformado por distintas corrientes sociales que desde sus inicios tendría como objetivo principal el de coadyuvar con la celebración de los festejos llamados del tricentenario para la ciudadanía chihuahuense del bicentenario y del centenario, Alberth Backarth. para el resto del país, al que se del denominó “Tres Siglos Tres Fiestas” en clara alusión a las tres celebraciones. Uno de los conceptos tal vez más discutidos es el del propio Estado y, más aun, el concepto de Nación. La formación de ésta última se ha debido a luchas intensas De este grupo ciudadano se crearon los 13 comités regionales que funcionarían de las distintas sociedades, de manera justificada o no, según el enfoque de los de manera por demás eficiente en la organización y desarrollo de las fiestas y participantes. También mucho se ha dicho sobre la construcción y a veces ma- celebración de los ya mencionados centenarios. Para el efecto se creó, entro nipulación de las masas en torno a la formación del Estado moderno, pero nunca otros, el Consejo Consultivo Cultural, del cual me tocó en suerte pertenecer. se pierde de vista la conceptualización ontológica de Nación desde el punto de En el seno del mismo y de manera muy entusiasta se presentó un día el licenvista de pertenencia. ciado Leo Zavala Ramírez que proponía la difusión de la celebración mediante un programa de radio. La idea nos pareció de lo más aceptable y de inmediato La cultura atañe directamente al género humano en cuanto a su construcción, y el licenciado Zavala se dio a la tarea de hacer la programación y temática de las basada en los diferentes hechos sociales en los que participa la comunidad, aglu- transmisiones, teniendo el gran acierto de concentrar las voluntades y conotinados en cuanto a su forma, y creación que es avalada por sus componentes, cimiento de sus entrevistados. que de hecho son los responsables y creadores de la formación y difusión de ella. Con estos conceptos se formara en un momento el patrimonio cultural, que va Dentro del compromiso al que hacemos alusión en el inicio, el Lic. Zavala se a identificar al grupo social, tanto de manera interna cono de manera externa, y encargó de manera efectiva de reunir los más variados personajes, cada sábado no de manera separada sino como un todo, es decir la formación de la llamada a las 12:30 por medio de Radio Universidad y tratar con ellos los temas más identidad nacional, que como patrimonio nos pertenece, puesto que así nos iden- relevantes desde el punto de vista histórico-social por más de 100 programas en tificamos, y es por ello responsabilidad del pueblo en su conjunto el compromiso más de dos años. Por supuesto que las celebraciones de los centenarios fueron de su conservación y difusión. la materia temática, pero sobretodo cabe destacar la difusión de los temas de interés que a la ciudadanía resultaran atractivos, como al efecto lo fueron. Dentro de la historia nacional, debemos reconocer que la diversidad de territorios y lenguas hacen de suyo, que nuestra identidad nacional sea compleja, aun Así se escucharon las voces de arquitectos, maestros, historiadores, cronistas, en nuestros días; sin embargo el sentimiento de nación ha permeado y, recono- escritores y artistas, todos ellos de una gran calidad y vastos conocimientos, ciendo diferencias siempre habrá el orgullo de ser lo que somos étnica y geográ- posicionándose el programa radial, no tan solo como un instrumento de difusión ficamente: Mexicanos. cultural, sino como un referente histórico de este presente que de pronto se convierte en pasado y por tanto de un pasado histórico que a la postre será Por su parte, la etimología de Nación procede del latín, naisci, cuyo significado el referente a estudiar por las futuras generaciones, de los sucesos tanto de los es nacer. En la construcción y proceso de nación, la han acompañado centenarios como de la forma de pensar y actuar, la conceptualización actual de invariablemente los diferentes procesos revolucionarios, o luchas internas, de los fenómenos históricos del pasado de un Chihuahua, que no se acaba de congrupos o de poder, circunstancia, que sola no se podría explicar, M ya que de struir, sino que va en avance constante. ellos se ha construido la territorialidad, gobierno y cultura general dentro de nuestra NACIÓN. El texto, con la valiosa colaboración del equipo de trabajo de trabajo de Tres Siglos Tres Fiestas, surge así como la memoria histórica de los centenarios con La llegada de las coincidentes fechas en los años 2009 y 2010, nos situaron en la transcripción de todas las entrevistas que se dieron a lo largo de la prograla realidad local y nacional bajo la égida de los conceptos que nos acompañan mación. Esta historia de temporalidad chihuahuense será como antes dijimos el en este escrito, el de los aniversarios de la fundación de la ciudad de Chihuahua, referente histórico fundamental de este importante pasaje de la vida cultural loocurrido el 12 de octubre de 1709; el nacimiento del movimiento de Inde- cal y su correspondiente cuota de importancia en el contexto nacional. Sea usted pendencia el 16 de septiembre de 1810; y el inicio de la rebelión armada en 1910. lector de este texto el afortunado que reciba el beneficio de su lectura para la A este último habría que sumar a la fecha genérica del plan de San Luis del 20 de conservación de la memoria de los chihuahuenses. noviembre, el del 14 de noviembre de 1910 simbólico para los chihuahuenses, anticipándose a la fecha. No cabe duda de la relevancia de las tres fechas, pues de ellas se desprende de alguna manera el nacimiento de algo, ese algo que forma parte de nuestro patrimonio, el proceso de construcción identitario.

Carlos Alberto Fernández Baca. Chihuahua,Chih. Navidad de 2010


“En la Batalla de Sacramento está el nacimiento de la chihuahuenidad. Nunca anteriormente habíamos tenido una clara conciencia de que éramos chihuahuenses, sino hasta que sucedió este ataque de los Estados Unidos hacia Chihuahua; ahí se organizaron de manera común, con palas y rifles para tratar de detener el avance estadounidense, lo cual no fue posible, pues avanzaron los estadounidenses, pero en ese riego de sangre, en esta gran matanza contra los chihuahuenses, creo que ahí nació la “chihuahuenidad”, a través del dolor”. Dr. Alfredo Espinosa


23 de Octubre de 2010 Querer hablar de “lo chihuahuense” es pretender atrapar la identidad del chihuahuense, pero, ¿cómo llegamos a ser chihuahuenses?, ¿qué rasgos y características comunales nos emparentan y distinguen de los otros mexicanos?, ¿qué importancia tiene la historia en la formación de nuestra cultura e identidad? ¿Qué es la “chihuahuenidad”?, ¿acaso la cultura bárbara, la lucha constante, la guerra, el abandono del centro, la autonomía, el trabajo, el lenguaje y las tradiciones?

LA IDENTIDAD DE lOS CHIHUAHUENSES

ENTREVISTA CON EL DR. ALFREDO ESPINOSA AGUIRRE (*) LZ.- Doctor Espinosa, frecuentemente se habla de la identidad como pueblo y damos por hecho que sabemos a qué nos referimos; en este contexto yo iniciaría por preguntarte ¿podemos definir qué es lo chihuahuense? AE.- Es muy difícil Leo, hay muchas dificultades metodológicas y de teoría para poder decir de manera muy contundente en qué consiste la identidad regional o la chihuahuense; pese a eso, yo me di a la tarea de investigar algunos rasgos y características generales que nos emparentan como familia chihuahuense. Mira, México es un mosaico de culturas, de pueblos, de tradiciones, y en ese mosaico las culturas son distintas, como lo que a mí me sucedió cuando fui de médico a Oaxaca, un shock cultural, ahí conocí lo que llamaban el “México profundo”, y luego también en el Distrito Federal estuve interesándome en la identidad del mexicano, que era, curiosamente, la identidad del chilango, y que distaba mucho de ser la del chihuahuense. Todos los estudios importantes sobre la identidad, desde Salazar, Octavio Paz, Ramírez y Samuel Ramos, todos tomaban como objeto de estudio para la mexicanidad al defeño, y evidentemente un defeño es distinto a un oaxaqueño, del mismo modo que un oaxaqueño es distinto a un chihuahuense, de tal manera que así me fui, por el contraste que yo había experimentado al sentirme en otras culturas, entonces traté de delinear lo que era el chihuahuense. LZ.- Eso lo plasmaste en el ensayo “Tierras Bárbaras, Navegaciones sobre la Identidad Chihuahuense” hace mas de 20 años; ahí acuñaste un término muy particular “la chihuahuenidad”, ¿qué es la chihuahuenidad? AE.- La chihuahuenidad es una aproximación; y digo “aproximación” porque ya ahorita no me hago ninguna situación idílica de que vamos a tener en un puño las características generales de lo que es la chihuahuenidad o lo que es la identidad chihuahuense. Lo que me lleva a ese estudio es, justamente, intentar entender qué características podría tener y que características nos podrían emparentar entre todos los chihuahuenses, a los que nacimos en estas tierras, tierras bárbaras ciertamente.

DR. ALFREDO ESPINOSA AGUIRRE

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LZ.- ¿Qué es lo que, finalmente, nos da la aproximación a “lo chihuahuense”? AE.- Nos lo da el proceso histórico, nos lo da el modelo socioeconómico, las tradiciones, lo propiamente cultural, la cercanía con Estados Unidos y nuestra relación con ellos y los aspectos predominantes como la sierra, la llanura y el desierto. Por cierto, uno de los libros más importantes para caracterizar al chihuahuense es “Crónica de un País Bárbaro”, de Fernando Jordán, en el que hace una “antropogeografía”, es decir, intenta explicar los rasgos característicos de los chihuahuenses, a través de la tierra donde nacieron y se desarrollaron; esa es una aproximación muy interesante, porque es distinta a los acercamientos que tienen, por ejemplo, Octavio Paz en “El Laberinto de la Soledad”, o Samuel Ramos, que viene de la corriente psicoanalítica para explicar el complejo de inferioridad sobrecompensado en el macho. LZ.- En el acercamiento que tú haces a la chihuahuenidad tratas de explicar cómo llegamos a ser chihuahuenses los chihuahuenses. Supongo que en la formación de Chihuahua no cundió la idea de una época primigenia y mítica, o de un edén imaginario para la creación de los chihuahuenses… AE.- No, aquí no vino un Quetzalcóatl, como le sucedió a la cultura mesoamericana; es decir, el hombre barbado que apareció aquí, jamás pudo haberse confundido con Quetzalcóatl como les sucedió allá; aquí son tierras bárbaras, tierras de indígenas nómadas de pie volante, que tienen guerras entre sí por el territorio y por la caza del ciervo y del bisonte: eran luchas permanentes por el territorio y por la alimentación, y después de varios intentos los españoles llegan aquí en 1600 y pico, y generan una guerra que dura tres siglos entre los indígenas y los españoles; finalmente ya sabemos quién ganó, pues hubo un exterminio generalizado. De todo esto a mí me nació la idea de decir: nosotros no somos un pueblo relacionado con lo místico ni con lo mítico, éramos una cultura bárbara, es decir, no teníamos la civilización que tenían los mesoamericanos, aquí se trataba de lucha y, finalmente quien venció en esa lucha fueron los criollos y españoles, y asentaron sus reales: el primero de ellos fue Santa Bárbara; luego Parral, y así se fueron, el caso es que pusieron sus reales en estas tierras. LZ.- En tu ensayo escribes lo que un diputado dijo en 1847: “hay pueblos en los que pesa singularmente la desgracia y, entre ellos, se distingue de modo notable el de Chihuahua”… ¡Qué frase más dura! AE.- Sí, algunos teóricos de las identidades, sobre todo de la identidad mexicana, como Santiago Ramírez, un sicólogo muy destacado, decía que la identidad de las regiones se define a través del dolor, que es como si un área de tu cuerpo estuviera enferma, y así se delimitaba claramente qué nos dolía; entonces, la identidad era a partir de los dolores que comunalmente habíamos padecido, y definiendo esos dolores, definíamos la chihuahuenidad; en este caso, el dolor más fuerte era el del abandono: nos sentíamos abandonados frente a la lucha contra los Estados Unidos y sentíamos que del centro de la república no recibíamos ayuda cuando la necesitábamos.

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LZ.- Si dices que la conciencia de lo propio, de la pertenencia, de la identidad, se percibe con mayor nitidez durante la experiencia dolorosa, entonces la Batalla de Sacramento puede ser un importante encuentro de la identidad chihuahuense, ¿no?

AE.- Yo justamente ahí cito el nacimiento de la chihuahuenidad. Nunca anteriormente habíamos tenido una clara conciencia de que éramos chihuahuenses, sino hasta que sucedió este ataque de los Estados Unidos hacia Chihuahua; ahí se organizaron de manera común, con palas y rifles para tratar de detener el avance estadounidense, lo cual no fue posible, pues avanzaron los estadounidenses, pero en ese riego de sangre, en esta gran matanza contra los chihuahuenses, creo que ahí nació la “chihuahuenidad”, a través del dolor. LZ.- Entiendo que una característica que identifica a la sociedad chihuahuense es su autonomía de otras regiones, ¿a qué se podrá adjudicar esto? AE.- La nuestra, primeramente, es una autonomía impuesta por la geografía; nosotros somos una “isla” en un mar de sierra, por un lado, y de desierto por el otro: estamos delimitados geográficamente como si de una isla se tratara y uno ve esa isla, tanto que las noticias que venían de España llegaban muy tardíamente, es decir, vivimos en una isla y esa isla nos hizo configurarnos, conformarnos esos rasgos de autonomía; es decir, solamente lo existente es lo que yo alcanzo a percibir que existe, por eso el chihuahuense difícilmente podía, si no era autoridad, concebir que nosotros estábamos bajo el mando de los reyes de España, o ni siquiera del reino de la Nueva España, sino que el hacendado, el minero tenía encima a los apaches, a los tarahumaras y con sus propias uñas tenía que enfrentarlos; todas las dificultades en Chihuahua fueron enfrentadas por sus propios habitantes, de tal manera que eso logra mantener rasgos de mucha autonomía, de mucho carácter, de mucha firmeza. LZ.- De hecho, cuando los españoles llegaron al septentrión, encontraron grupos sociales distintos a los de Mesoamérica, grupos sociales con cierta autonomía, enfrentados a un medio ambiente diferente, agresivo y difícil. AE.- Sí, desde el propio alimento; aquí no tenemos los árboles frutales que tienen en Tabasco o en las costas, y en aquellos momentos era muy difícil la sobrevivencia porque ni la fruta ni las especies animales abundaban. Por eso un rasgo característico de la chihuahuenidad es que los chihuahuenses le daban todo su esfuerzo al negocio no al ocio; es hasta últimamente que el ocio ha ganado espacio, pero el chihuahuense se caracterizaba por muy trabajador, por entregar toda su fuerza al trabajo y muy poco al disfrute de la vida; ahora ya empieza, por fortuna, a entender y a disfrutar el ocio. LZ.- Me llama la atención el reto que planteas tú, de que quien se plantee un acercamiento al estudio de las identidades deberá tener un pie en la historiografía y otro en la poesía; o sea que la historiografía ayuda, pero también hay que plantear la identidad del chihuahuense en el terreno de la creatividad… AE.- Sí, la identidad es un asunto peliagudo, evasivo, elusivo, se nos escapa de la mano, y la historia, aunque quiere poner todo su peso encima, no logra establecer ese aire de la identidad familiar que somos los chihuahuenses y, en ese sentido necesitamos echar mano de todo lo que esté en nuestro alcance, sobre todo el estudio de la cultura, que no debe de ser descuidado. Por algo nacen estos productos de concepción colectiva, por ejemplo las vírgenes o los santos y todo ese aspecto religioso, que solamente se explica si uno ve la historia, pero si también estudia el acontecer de la vida cotidiana. LZ.- En ese sentido entonces “el chihuahuense” no existe… AE.- Así es; “el chihuahuense” no existe, existen “los chihuahuenses”.


LZ.- los chihuahuenses tarahumaras, fronterizos, menonitas, capitalinos, rancheros, los serranos, los cholos, las “maquileras” -como las llamas tú-. Para finalizar, a 200 años de que se inició este movimiento independentista y que 11 años después generó la existencia de un estado de Chihuahua, ¿cuál será la identidad de los chihuahuenses? AE.- Las identidades nunca olvidan sus raíces, y digamos que mucho tenemos de lo que vivieron nuestros ancestros de 100 o 200 años atrás; tenemos todavía esa cultura bárbara, esa cultura que logra muy poco irse civilizando. ¿Qué encontramos: un chihuahuense que es trabajador, porque si uno se compara con los habitantes de las costas, nosotros verdaderamente trabajamos; luego, un lenguaje que todavía sigue siendo un poco bronco, claridoso, abierto, tal como es el paisaje, sobre todo el paisaje del desierto; conservamos también la raíz de cierta autonomía, pues todavía en la revolución Pascual Orozco llamaba a su tierra, a Guerrero, y extendía este asunto a todo Chihuahua, diciendo que: “los hombres de Chihuahua son hombres libres” y se refería a esa autonomía de quien siempre está muy alerta intentando defenderse de aquellos que lo atacan. Ahora el asunto es un poco distinto con esta situación tan macabra y sangrienta que es la guerra de Calderón en contra de los narcotraficantes; ahí vemos con mucha claridad esta reinsurgencia social, desideologizada y, sin embargo, que mantiene mucho de las raíces culturales ancestrales de los chihuahuenses. LZ.- También están los chihuahuenses que se forjaron en ese encuentro con los líderes insurgentes que fueron asesinados aquí en su tierra; están los chihuahuenses que enfrentaron la lucha contra los indios apaches y comanches; están los chihuahuenses que dieron cobijo a la república peregrina de Juárez; los chihuahuenses que, en Tomochic, ya anunciaban el descontento contra Porfirio Díaz, los chihuahuenses que iniciaron aquí la revolución de 1910, y los chihuahuenses que protagonizaron el verano caliente de 1986: esos son los chihuahuenses y su “chihuahuenidad”. AE.- Así es y, fíjate, otro rasgo caracterológico es lo sanguinario, pues los chihuahuenses somos verdaderamente “de armas tomar”. LZ.- Muchas gracias, doctor, por tu participación. AE.- Gracias.

(*) Alfredo Espinosa Aguirre es médico y escritor; nació en ciudad Delicias, Chihuahua. Es Premio Nacional de Poesía “Ramón López Velarde” 1987 por su libro “Desfiladero”; es Premio Chihuahua en el área de Literatura por la novela “Infierno Grande” (1991); es Premio Nacional de Poesía “Gilberto Owen” por el poemario “Tatuar el Humo” (1994); obtuvo el Premio “Tomás Valles Vivar” en Letras por su Trayectoria Literaria (2002). Publicó la traducción al inglés de su libro “Desvelos” por Jeannette Geiman (2000) y es Premio Nacional de Poesía “Efraín Huerta” por el libro “El aire de las cosas”. Entre su obra publicada se cuenta los poemarios “Desvelos”, “Poesía Visual”, “las Seductoras formas del poema”, “Ramo de Tigres”; los ensayos “Amor Apache”, “Tierras Bárbaras, navegaciones sobre la Identidad del Chihuahuense”; en novela “El Reino en Ruinas”; en ensayo “Amor, Miel y Veneno”; las biografías “Arte letal: Vida Pasión y Milagros de José Alfredo Jiménez, Juan Gabriel y Lupita D´Alessio”; en cine el mediometraje “Infierno grande”. 19


“Chihuahua nació del fresco abrazo de sus ríos, hija de un vaquero; Chihuahua es hija de la rudeza y del carácter, hija de la llanura, de la pasión, del viento y del tierno tesoro de los pastos; hija de un español, hija de lo caballeresco. Chihuahua es jardín de la hospitalidad y archivo de la cortesía, como llamara a Cervantes a una vieja ciudad castellana: hija de la mina, hija del azar y del sufrimiento. Chihuahua es ciudad joven que nació de la gloria del trabajo; su decoro es fruto de un trabajo infinito, y las ciudades y pueblos así formados jamás envejecen; hija de dos ríos, hija sana, hija limpia; Chihuahua es criatura nacida de la humildad del agua". José López Bermúdez


27 de Septiembre de 2008 Mucho antes de la formación de lo que hoy es la ciudad de Chihuahua, pero mucho tiempo después del arribo de Colón a América, los españoles pusieron su mira en el septentrión y empezaron a organizar expediciones para pisar tierras del actual estado de Chihuahua. Las primeras expediciones estuvieron llenas de esfuerzo, de magia, de sorpresas. ¿Quiénes fueron los primeros españoles en pisar tierras del norte? ¿Qué rutas siguieron? ¿Quiénes integraron las primeras expediciones que pisaron lo que hoy es el territorio donde se reúnen dos ríos, el Chuvíscar y el Sacramento? ¿Cómo eran estos lugares y quiénes los habitaban? ¿De dónde pudo provenir el nombre de Chihuahua?

LAS PRIMERAS EXPEDICIONES EN CHIHUAHUA

ENTREVISTA CON EL DR. ERNESTO VISCONTI ELIZALDE (*) LZ.- Doctor Visconti, cuántas tribus indígenas ocuparon lo que hoy es el estado de Chihuahua?, ¿entre ellas había algunas que eran más importantes? EVE.- Hay varios historiadores que difieren un poco en el número de tribus, pero aproximadamente, de acuerdo a los primeros exploradores y a las primeras misiones, se ha calculado que entre 90 y 100 pueblos existían a lo largo y ancho del estado de Chihuahua. Claro que estos pueblos eran de algunos grupos indígenas; estamos hablando de algunas 36 a 40 etnias distintas, de las cuales sólo nos quedan 4. Más o menos se considera que cerca de un centenar de tribus ocupaban lo que hoy es el estado de Chihuahua: las que correspondían a las etnias más comunes del tronco común opatapima; al norte y noreste, los humas, los Janos, piros, joyas, tontos y mansos, zona que posteriormente seria habitada por los apaches, toda esta zona de Casas Grandes y Nuevo Casas Grandes. Los apaches se dividían más o menos en unas 12 parcialidades, tales como los garlanes, jicarillas, chilpaines, faraones y, sobre todo, las más temidas y sanguinarias: los mezcaleros, los guileños y lipanes -con ellos pelearíamos o se pelearían los peninsulares criollos y los mestizos durante casi 350 años; todavía en 1851 seria arrojado oficialmente el último grupo bárbaro respecto a los apaches-. Luego, al noreste, habitaban los júmanos a lo largo del río Bravo; al centro del estado teníamos a los conchos. por supuesto a orillas del río ahora Conchos y del Chuvíscar; al centro y región sureste teníamos a los tobosos y chesos a los márgenes del río Florido; al sur y suroeste, a los tarahumaras, los tepehuanos y guarojíos, los tubares, chínipas y los guazapares, y al oeste central, los pimas bajos y los jobas. Así era más o menos como estaban distribuidas las etnias de ellas, ya casi todas desaparecidas, como te comentaba. LZ.- Pero no todas las tribus eran guerreras, ¿verdad? EVE.- Por supuesto que no; en su gran mayoría eran pacíficas y sedentarias. Las nómadas eran las más agresivas y rijosas, aunque no dejaron de haber serios levantamientos aun de las tribus más pacificas como los tarahumaras. Recordemos que hubo algunos levantamientos importantes.

DR. ERNESTO VISCONTI ELIZALDE

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Sobrevivieron a la colonia los tarahumaras, los tepehuanos, los guarojíos y los pimas, que son con las etnias con las que contamos todavía, y según el último censo del 1983. Se contaba con 50 mil tarahumaras aproximadamente, 300 mil tepehuanos, 200 guarojíos y aproximadamente 400 y fracción de pimas. Es lo que nos quedó de esa conquista, porque muchas cambiaron sus residencias, muchas fueron superadas por otras tribus y otras fueron eliminadas. LZ.- Cuando llega el tiempo en el que los peninsulares ponen sus ojos en el septentrión y empezaron a organizar expediciones hacia lo que hoy es el estado de Chihuahua, independientemente de las expediciones que habían tocado el territorio de lo que luego fue la Nueva Vizcaya, ¿a quién se puede considerar como el primer conquistador de lo que hoy es la ciudad de Chihuahua? EVE.- Qué bueno que preguntas esto; hay una confusión grande respecto de las primeras excursiones o expediciones: hubo varios excursionistas, varios “adelantados” que llegaron a tierra de lo que hoy es el estado de Chihuahua, pero que no llegaron a lo que hoy es la ciudad de Chihuahua. El primero en llegar a la hoy ciudad de Chihuahua fue el adelantado capitán general Don Juan de Oñate y Salazar, que, saliendo de Santa Bárbara -entonces Santa Bárbola- , llegaría a Chihuahua el 15 de marzo de 1598 con 130 soldados y 30 familias de colonos, 83 carretas tiradas por bueyes, y 3 800 cabezas de ganado vacuno, además de toda clase de semovientes. Fíjate tú que la caravana medía casi una legua -una legua española es 5.5 kilómetros-, y se desplazaban con mucha dificultad; avanzaban de dos a tres leguas por día, era lo más que hacían. Imagínate tú aquellos tiempos con aquellas ruedas de madera: iban caminando con tanto tiempo, y luego se encontraban frecuentemente con los arroyos secos o con agua, y para poder cruzar esto… Entonces realmente el avance se hacía demasiado lento, sobretodo porque y llevaban ganado arreando, ganado mayor y ganado menor: llevaban puercos, cabras, vacas, caballos; en fin. LZ.- Esto hacía muy lento el avance, pero era muy importante la presencia del ganado tanto para carga como para alimentación… EVE.- Y fue precisamente en esas primeras exploraciones como ésta de don Juan de Oñate, que hacen que se pierdan; se perdían constantemente algunos ejemplares, que fueron los que se convirtieron en los mesteños famosos, o sea, los caballos que andaban salvajes, y que de ahí, gracias a ello, también diferentes tribus, sobre todo los apaches, se lograron hacer de aquellos caballos y ser tan agresivos. LZ.- ¿Por qué a la expedición de Juan de Oñate se le llama la “décima expedición”?

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EVE.- Oficialmente no tiene la denominación de “décima expedición”, sino que se contaban las exploraciones que van por el centro de la república y del estado. Pero es importante hacer una aclaración: las expediciones no se hacían a base de la voluntad de los vecinos de algún lugar de la Nueva España; para que se pudiera dar una expedición al norte o a cualquier lugar, tenía que tener un permiso del virreinato y éste, a su vez, solicitar el permiso a España.

LZ.- No cualquier aventurero podía hacerla… EVE No, había mucha gente que estaba interesadísima en lograr alguna, porque parte de lo que se descubriera iba para quien jefaturara y para los que iban en esta expedición, entonces había mucha gente que quería. Luego, lo más curioso de las excursiones es que no las pagaba el gobierno de la Nueva España; salía del bolsillo del interesado, y como don Juan de Oñate y Salazar era hijo de Cristóbal de Oñate, que fue uno de los soldados que vinieron con Hernán Cortés, y que iba a ser gobernador de lo que hoy es Zacatecas, en toda esa zona había sido y fue un hombre acaudalado; así que, finalmente, don Juan de Oñate cuenta con un capital suficiente para ordenar y administrar una excursión como ésta. LZ.- Una expedición era una empresa de negocios. EVE.- Exactamente; y había tantos interesados, que dos o tres veces lo interrumpen. Oñate sale tarde en el tiempo de su edad: a los 50 y tantos años sale a descubrir el norte, cuando él quería salir desde que era adolescente. LZ.- Oñate, de hecho, llega a lo que hoy es la ciudad de Chihuahua inaugurando un nuevo sendero o camino, lo que se le llama el “camino real de tierra adentro”… EVE.- Así es. Todas las expediciones anteriores pasan o que se hacen por el estado, la mayoría: Fray Marcos de Niza, que inicia con las expediciones gracias a las peticiones que hace el virreinato para que vaya a comprobar si efectivamente había lo que el expedicionario, o mejor dicho, el español extraviado, Cabeza de Baca… recuerda tú que Cabeza de Baca iba en una expedición de éstas que naufraga en las costas de Florida, y él, junto con Dorantes y otros dos españoles, y el negro éste que era un esclavo moro, se vienen atravesando sin conocer pero en calidad de extraviados… LZ.- En calidad de extraviados, no de expedicionarios. EVE.- Y cruzan por una parte del estado de Chihuahua para llegar a salir a Sonora, y en este periplo que hacen, desde Florida hasta Sonora, atravesando por Texas y Chihuahua, y llegar a encontrar de nuevo españoles, hacen 9 años, casi 10 años a pie, extraviados, y cuando los encuentran, es el negro Estebanico el que platica que hay grandes riquezas, que las puntas de flecha eran de esmeraldas, y que el oro y la plata abundaban a tal grado que casi techaban los indios sus casas con láminas de oro. LZ.- De ahí nace la fantasía y la magia en las expediciones… EVE.- Del dorado del norte de México; porque hay la leyenda del dorado de Sudamérica, pero el dorado del norte es el que se da hacia acá, y es cuando, gracias a esto, empiezan a salir algunas expediciones. LZ.- Pero generalmente se iban por el río Conchos hasta lo que hoy es Ojinaga… EVE.- Así es, las que pasaron por el estado se pegaban al río para tener siempre el agua, hasta llegar a Ojinaga, y de ahí por el Bravo hasta subir a lo que hoy es Nuevo México o El Paso.


LZ.- Oñate no hace eso; es el primero que no hace eso, es el primero que sigue la ruta hacia el norte, sin pegarse al río y arriesgando mucho. EVE.- Pero él es el que abre el camino que actualmente recorremos para ir a Ciudad Juárez. LZ.- Bueno; llega la expedición de Oñate a lo que hoy es Chihuahua. ¿Cómo era lo que hoy es Chihuahua?, ¿qué había en la capital del estado? ¿Estaba desierto o había habitantes? EVE.- Había habitantes en toda la zona del río Chuvíscar había indígenas, sobre el Conchos, nada menos en lo que hoy es la colonia de Nombre de Dios, en donde está la iglesia de San Juan Bautista. En ese lugar había una colonia de indios navocoloaba; eran indios conchos que estaban ahí avecinados. Precisamente cuando llega Oñate, él llega de Santa Bárbola a lo que es hoy General Trías, Santa Isabel, y luego se va en ese sentido de oeste hacia el centro, dirigiéndose a la ciudad de Chihuahua descansando en Palomas, en el Charco; van pasando todas estas zonas que nosotros ya conocemos para llegar paralelos al río Chuvíscar y se siguen hasta la junta de los ríos donde están el Sacramento y el Chuvíscar. ¡Imagínate el Chuvíscar y el Sacramento!, llevaban agua, y aquello era un vergel; entonces era hermoso el lugar a donde llegan, y por ahí en el lugar más bajo que ellos consideran, por ahí por la papelera, pasan con toda su caravana, y a los pocos kilómetros encuentran la aldea de los indios de navocolava, y ahí decide escribir una carta Oñate, y ahí, gracias a unas investigaciones ultimas, se ha encontrado que él nombra al poblado “Nombre de Dios”. LZ.- ¿Por qué “Nombre de Dios”? EVE.- No hay ningún acta, ningún relato fidedigno del por qué “Nombre de Dios”. Yo quiero imaginar que ellos saludan “en nombre de Dios” o les dicen: “bien hallados en nombre de Dios”, o como quiera que sea, y es cuando ellos le ponen “Nombre de Dios”, pero no hay una especificación histórica de por qué. LZ.- Al río sí lo bautizan ellos como “río Sacramento” por esos tiempos. EVE.- Ahí estaba el error de muchos historiadores: en la segunda Carta de Relación que hace Oñate de Nuevo México al virreinato le dice: “cuando llegamos te escribí el año pasado”, le dice al señor virrey desde Nombre de Dios, y más adelante dice: “salí del río de Nombre de Dios (en tal fecha)”, y cuando él escribe la carta, bautiza el río como Nombre de Dios (el que hoy es río Sacramento), y la zona como Nombre de Dios, según escribe la carta. Luego siguen con la caravana, y a los dos o tres días llegan a lo que hoy es la zona de Sacramento, donde está el obelisco, y al llegar al río, al que llegan un jueves santo, y exactamente por eso le llaman el río del santo Sacramento. LZ.- Porque el jueves se celebra la institución de la Eucaristía. EVE.- Ahí deciden descansar y orar, incluso dicen que se sangraron las espaldas como una manda, y que hasta las arenas del río se pusieron rojizas de lo que es esta excursión. Luego hacen misa y ahí construyen una capilla de grandes trocos, que después quemarían los mismos indígenas, para seguir de ahí hasta el Sauz en la siguiente jornada; entonces ellos no se daban cuenta que el río que estaban

bautizando como Sacramento era el mismo que iba y se acodaba en las sierras del este, y daba la vuelta o bajaba, y era el mismo río de Nombre de Dios que él bautiza como Nombre de Dios. Afortunadamente se le queda a la zona nada más el nombre de “Nombre de Dios” y río de “Sacramento” pues sigue conservando su nombre. LZ.- ¿Había también en la zona un ranchito que se llamaba Chihuahua? EVE.- Eso sería en años posteriores, y vendría a ser el sustento de lo que es la región minera de Santa Eulalia, que entonces no era conocido como Santa Eulalia Había solamente una población, la misión de San Cristóbal de Nombre de Dios, que se fundó pero hasta 1697. Fíjate la distancia que hay de la fecha en que pasó Oñate, a la fecha en que fundan los franciscanos la misión ahí en ese pueblo, en esa antigua aldea, que es una Misión de Indios. Bien, pues de ahí empiezan, de los mismos indígenas y los mismos españoles que pasaban a explorar los alrededores, y es cuando en Santa Eulalia encuentran mineral, y las vetas las denuncian, y entonces más o menos en fecha de 1707 ya había denuncios de minas ahí en esa zona, y esa zona, era conocida, primero que nada como “chiguagua”, porque había un rancho, una zona que le llamaban “chiguagua”, que consideraban se llamaba así -que venía de la voz náhuatl- porque era lugar seco y arenoso, y era algo que se prestaba a la descripción; claro que hay actualmente varias denominaciones para definir “Chihuahua”, pero ésta es la más acertada, ésa es la que más se acerca a la posible realidad de lo que estaba manejándose con el término “Chihuahua”, de ahí, fíjate qué curioso, ese ranchito, ese pobladito, le da nombre a la zona. Después al mineral lo bautizan con el nombre da “Santa Eulalia de Mérida” y otros le decían “Santa Eulalia de Chihuahua”, luego le daría nombre a la zona. Entonces ya toda la zona que venía desde santa Eulalia era la zona de “chiguagua”, porque iban hacia Chihuahua donde estaba seco y arenoso, y luego, posteriormente se denominaría al estado como Chihuahua. LZ.- Interesantes todas estas reflexiones que nos ha hecho, doctor Visconti, ahora que estamos a unos días de celebrar el 299 aniversario de la fundación de Chihuahua. Le agradecemos su presencia. EVE.- Leo, estoy a tus órdenes y me da mucho gusto estar compartiendo contigo algunas de estas ideas y conocimientos que hemos adquirido.

(*) Ernesto Visconti Elizalde es médico, investigador, escritor y poeta. Por más de 20 años a partir del 83, ha publicado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, estaciones de radio y televisión locales, poesía, cuento narrativa y editorial. Es autor de una antología, de “Litografías Poéticas” en el 97, “La Seducción de las Musas” en el 2003, “Chihuahua en Noche de Muertos” en el 2004 y “Mujer, Anatomía y Soneto” en el 2007. Fue el primer lugar en el concurso estatal de “Este Chihuahua es Mío”, organizado por la asociación de periodistas revolucionarios y obtuvo mención honorifica en “Vientos de Historia” organizado por el CONAFE.

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El CAMINO REAl DE TIERRA ADENTRO EN CHIHUAHUA

2 de Octubre de 2010 Una vez conquistada Tenochtitlan, los españoles pusieron su mirada en el septentrión de la nuevas tierras en busca de oro y plata, y saliendo de la Plaza de Santo Domingo en el actual Distrito Federal, iniciaron una aventura que duró décadas, trazando un Camino Real con una longitud de 2900 kilómetros, desde la capital de la nueva España hasta Santa Fe, en el actual estado de Nuevo México, pasando por Chihuahua. El oro y la plata los llevó a abrir este camino colonizando Guanajuato, Zacatecas, Durango, Chihuahua y Santa Fe. Durante 300 años, este camino real atravesó el actual estado de Chihuahua en lo que hoy es Santa Bárbara, Parral,Valle de Allende, Camargo, Meoqui, Chihuahua, el Carrizal, Janos, Casas Grandes y Ciudad Juárez. El Camino Real de Tierra Adentro significó, durante 3 siglos, la búsqueda de metales preciosos, pero también generó el intercambio de comercio, cultura, música, tecnología, gastronomía y rituales religiosos. Este Camino Real de Tierra Adentro acaba de ser declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

ENTREVISTA CON LA ANTROP. ELSA RODRÍGUEZ GARCÍA (*) LZ.- ¿Elsa, qué debemos entender por lo que se denomina el Camino Real de Tierra Adentro? ER.- “Camino Real”, es una ruta que se origina alrededor del siglo XVI; surge de la ciudad de México, y su objetivo es colonizar lo que era la tierra adentro, o lo que es ahora el norte de México, el septentrión novohispano dentro de esta ruta. Acuérdate que cuando llegaron los conquistadores, que llegaron más a conquistar que a colonizar, venían buscando oro y plata, y venían de una guerra muy cruenta que habían librado contra los moros; de hecho su lema era “¡viva Santiago!”, que era el mismo lema que habían utilizado para la reconquista de las comunidades de Granada y, en general, de Andalucía; entonces llegaron aquí esos conquistadores y se empezaron a dar cuenta que tierra adentro o en lo que después algunos conocemos como la gran chichimeca -así la llama Tita Braniff, una arqueóloga muy buena investigadora de los procesos prehispánicos del norte de México-, dentro de este camino había oro y plata y lo encontraron fácilmente, primero a lo mejor en Guanajuato y después en Zacatecas y luego en Santa Bárbara y luego en Chihuahua, y luego se fueron más al norte y llegaron hasta Santa Fe. LZ.- Santa Fe, Nuevo México. ER.- Primero fue San Juan y después Santa Fe, porque en 1600 aproximadamente, hay una rebelión, porque en estos lugares había indígenas, a pesar de lo que nos dicen los investigadores del siglo XIX y principios del XX, de que aquí al norte de México había muy poca civilización, justamente por las características físicas y geográficas del terreno y, pues no, hemos visto que había una gran población indígena. LZ.- Y presentaron resistencia a los colonizadores…

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ANTROP. ELSA RODRÍGUEZ GARCÍA

ER.- Sí, en el siglo XVII, en Nuevo México, los indios taos, en Janos, los indios janos y, en general en el norte de México, en el septentrión, hubo una rebelión indígena muy bien relatada por un investigador que se llama don Luis González Rodríguez.


ER.- Así es, mira, Tita Braniff dice que el camino seguramente se trazó sobre antiguas vías prehispánicas, porque, bueno, la gente no descubre el hilo nuevo y, si ya los indígenas del norte habían trazado un camino, era porque cerquita estaba el agua, y el agua la necesitaban; entonces seguramente una parte del camino fue el mismo y otra fue variando, dependiendo de dónde conseguían minerales, pero en general se trazó dentro de la antigua ruta prehispánica, y fue variando.

Bueno, pues se juntan y en 1994, creo que del Instituto Chihuahuense de la Cultura -no sé si estaba Carrera o Leonel Durán, que ahora es titular del Museo de las Culturas-, de donde surge la expedición, hacen el primer coloquio y en ese coloquio, en Valle de Allende, deciden que El Camino Real de Tierra Adentro, es una ruta tan importante que es necesario empezar a armar los expedientes para que se declare patrimonio cultural en la categoría de itinerario cultural.

Por ejemplo, una época muy importante fue Cusihuiriachi, -donde, por cierto, estamos restaurando el establo de Santa Rosa de Lima- y después ya no lo fue. Entiendo que Cusihuiriachi en el siglo XVIII llegó a tener 11 mil habitantes cuando Chihuahua todavía no existía.

Por cierto, la única ruta que está declarada en esta categoría es la ruta de Santiago de Compostela, y entiendo que primero se declaró la parte de España en paralelo a la parte de Francia y, con esa experiencia y con toda la experiencia que tiene el Instituto de Antropología -porque es el que ha inscrito muchas declaratorias, esa es una virtud del instituto-, se empieza a inscribir la ruta. Hay un contrapié cuando con motivo del 11 de septiembre, ¿te acuerdas que el presidente Bush tiene una diferencia con la UNESCO porque no todo mundo lo apoya?; entonces, la intención de inscribir el Camino Real de Tierra Adentro junto con Estados Unidos, como que se tropieza, pero México le sigue y arma el expediente en aproximadamente 2 años, luego lo entrega a la UNESCO, y ahora tenemos la satisfacción de saber que efectivamente sale nominado como Patrimonio de la Humanidad dentro de la categoría de itinerario cultural.

Entonces, el camino se fue trazando, pero efectivamente dejó un legado de patrimonio a nosotros, donde actualmente vivimos como Santa Bárbara, Parral, Valle de Allende, Santa Rosalía a los que después les cambiaron los nombres con la independencia: el presidio de San Pablo que ahora es Meoqui, San Felipe del Real, que hoy es Chihuahua, el Carrizal, Janos, Casas Grandes. LZ.- También Paso del Norte… ER.- El nombre completo de ciudad Juárez era “La Virgen de Guadalupe del Río del Paso del Norte”, no sé por qué se lo cambiaron, y así una serie de poblaciones donde actualmente habitamos, en las que se fueron creando misiones, presidios, archivos, obras de arte que actualmente tenemos la satisfacción de seguir disfrutando nosotros. LZ.- Tú has mencionado algunos de los lugares que este Camino Real tocó en el estado de Chihuahua, pero se origina en la Plaza de Santo Domingo de la ciudad de México, y luego va por el estado de México, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, San Luis Potosí, Zacatecas, Durango, hasta llegar a Chihuahua y terminar en Nuevo México, en un trayecto de 2900 kilómetros que durante 300 años fue la ruta del comercio, del intercambio de culturas, de lenguas, de música, de sistemas de irrigación, de tecnologías. ER.- También de rituales religiosos y de matachines; si tú te vas todavía a Nuevo México, sigue ahí habiendo una serie de tradiciones hispánicas que llegaron a través de la ruta de este camino: empresas, comercio, minas; eso del lado de América, pero del lado de Europa, está la economía, el oro y la plata que encontraron dentro de la ruta de este camino, y uno de los grandes proveedores desde luego fue la ciudad de Chihuahua, pues galvanizó la economía mundial y fortaleció muchísimo la economía mundial, de manera que uno de los detonadores del desarrollo económico en España en el siglo XVIII fue el oro y la plata de América, y de México y de Chihuahua, dentro de la ruta de Camino Real. LZ.- Si bien entiendo, hace apenas unas semanas la UNESCO acaba de declarar como Patrimonio de la Humanidad a este Camino Real de Tierra Adentro. ¿Cómo sucedió esto? Entiendo que no se da de manera espontánea, que fue fruto de un trabajo de varios años y que el INAH tuvo un papel protagónico. ¿Cómo fue este proceso? ER.- Claro que nadie empieza las cosas así nomás, hay todo un proceso, y en 1994 José Luis Perea organiza un grupo de instituciones que encabeza el INAH y, de parte de Estados Unidos el National Part Services y el BEL, que es un poco equivalente al INAH aquí, aunque allá la política es muy diferente.

LZ.- Entiendo que en América es el primero en importancia y el más extenso. El que haya sido declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad ¿qué consecuencias y beneficios traerá para estos lugares? ER.- Mi experiencia con el caso de Paquimé, que también es un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad -el único en el norte de México además de la pintura de Baja California-, significa que tú al obtener esa declaración, tú tienes que meterle todas las ganas para que se conserve; quiere decir que este sitio se va a poner en los ojos del mundo, -no sé si estabas enterado que a Machu Pichu ya le andaba quitando la declaratoria la UNESCO, y eso sería desprestigio, algo no muy positivo-, entonces ¿qué significa?, pues va a significar que tenemos que hacer planes de manejo, que tenemos que hacer proyectos de conservación, que tenemos que crear grupos sociales que nos ayuden a conservarlo, porque el patrimonio es tan grande, que rebasa a todas las autoridades de gobierno municipal, estatal y federal. En el caso del territorio de Chihuahua se inscribió nada más por el Valle de Allende, porque hay una serie de características para armar el expediente; sin embargo, con el Instituto de Cultura del estado de Chihuahua, hemos estado trabajando, porque, si bien ahorita nada más está inscrita con Valle de Allende, nosotros tenemos seleccionados ya aproximadamente 9 sitios que queremos que se incorporen con el expediente del Camino Real. LZ.- ¿Cuáles son esos sitios? ER.- Desde luego Santa Bárbara, aunque Santa Bárbara ya no tiene el criterio de autenticidad pues el templo está muy intervenido, pero sí entraría como paisaje cultural; otro es Parral, que por supuesto tiene que entrar, nomás que tenemos que hacer una serie de trabajos ahí; también Cueva de las Monas, nomás que ésta es privada, y tenemos que manejarla de otra manera; ¿por qué la Cueva de las Monas?, porque reúne el criterio de ser única en el mundo: en la Cueva de las Monas tú vas a ver pinturas tanto tarahumaras prehispánicas, como apaches, y de la colonia; ésa es una característica muy interesante; también el arte rupestre de Samalayuca, así como la catedral de Chihuahua y la misión de Guadalupe en Juárez; que me recuerde esos son algunos de los sitios con los que ya estamos trabajando y que tenemos que acelerar el paso ahora que ya está la declaratoria.

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LZ.- Esto va a implicar trabajos de inscripción para lograr la declaración y luego realizar la conservación y la promoción para seguirlos conservando… ER.- Sí, necesitamos involucrar a los gobiernos municipales, al gobierno del estado, a la federación y, desde luego, involucrar a asociaciones civiles, de las que ya hay muchas a las que les interesa conservar el legado histórico, porque lo ven efectivamente como detonador de procesos turísticos, pero también lo ven como detonador de procesos que integran a la comunidad, que le dan tejido social, que tanta falta nos está haciendo ahora. LZ.- Claro, es importante rescatar los procesos de integración de la red social y de interculturalidad. Elsa, finalmente, ¿qué mensaje le darías a la comunidad chihuahuense acerca de la importancia de ser parte de este Camino Real de Tierra Adentro declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad? ER.- Yo invitaría a la comunidad chihuahuense a que visitara estos sitios, a que los disfrutara, a que leyera sobre lo que significa nuestro patrimonio, en términos de lograr la pertenencia, la integración, el intercambio; en lograr las satisfacciones, el deleite y el gusto por apreciar estos sitios. LZ.- Elsa, encantado de que hayas estado con nosotros. ER.- Muchas gracias.

(*) Elsa Rodríguez García es antropóloga y actualmente es titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Centro Chihuahua. 28


LAS MINAS Y lAS HACIENDAS EN El CHIHUAHUA DEl SIGlO XVII

18 de Octubre de 2008 A casi medio siglo del arribo de Hernando de Cortés a lo que hoy es suelo mexicano, los españoles pusieron sus ojos y sus pisadas en el septentrión en lo que hoy es suelo chihuahuense, atraídos por las riquísimas vetas mineras cuya actividad era sostenida por las haciendas, que las proveían de insumos. Desde Santa Bárbara hasta ciudad Juárez, la conformación de la identidad del ser chihuahuense tiene uno de sus más claros orígenes en la minería y en la agricultura. ¿Por qué eran españoles sin riquezas los que presidieron las primeras incursiones al septentrión? ¿Por qué la colonización no continuó más al norte?

ENTREVISTA CON LA ANTROPÓLOGA MIRNA ALICIA PASTRANA SOLÍS (*) LZ.- Mirna Alicia, quizá podríamos iniciar esta charla tratando de hacer un bosquejo de lo que significó la conquista de los pueblos de Mesoamérica en la meseta de Anáhuac… MAP.- Bueno la conquista es el primer momento de la llegada de los españoles, que comienza con la entrada de Hernán Cortez y sus huéspedes, la derrota a los Mexicas, pero realmente la conquista es un espacio de entrada que dura relativamente pocos años, porque después viene lo que ellos llamaron la conquista del norte, y que se tradujo realmente en una colonización del norte: en 1546 Zacatecas, en 1554 Guanajuato, y de ahí se fueron encontrando cada vez con poblaciones que no eran tan sedentarias como las que encontraron en la meseta de Anáhuac. En la meseta de la Anáhuac había una cultura con toda una cosmovisión muy bien organizada, muy bien integrada, y al pensamiento occidental fácil de entenderla, hasta cierto punto, pero en la medida en que se van adentrando hacia el septentrión novohispano, vemos que las comunidades que se encuentran, ni son del todo sedentarias, ni son del todo agricultoras, sino que se dedican en mucho a la recolección y a la caza de especies menores. Había una especie de manda, de ir hacia el norte, porque el español que viene hacia el norte no es el español que llega a la parte de Mesoamérica; el español que llega hacia el norte es un español pobre, con poco capital, viene de la parte media de España y norte de España, y la corona les ofrecía un tanto por ciento del las tierras que fueran poseyendo -me parece que un 10% de las tierras-, sin embargo, no cualquiera podía aventurarse a decir: “yo voy al septentrión”, porque tenía que hacer una postura ante la corona y decir: “yo ofrezco tantos bueyes, tantas carretas y tantos hombres en esta empresa que quiero hacer”… Ese fue el caso de Nuevo México, resultado de una postura que, incluso, se paró por tres años en lo que ahora es Torreón, porque había muchos postores que querían ir a colonizar Nuevo México, pero siempre había quien superara la oferta a la corona. LZ.- Los postores, si eran españoles pobres, hacían por necesidad sus posturas…

ANTROP. MIRNA ALICIA PASTRANA SOLÍS

MAP.- Tenían que hacer estas posturas porque, de alguna manera, estaban buscando parte de las tierras que la corona otorgaba, aunque para hacer esta empresa de colonización del septentrión, se encontraron acá con la “apachería”, un término genérico que agrupa a muchas etnias que se dedicaban a la caza y a la recolección.

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LZ.- Entonces en esta expansión empieza a conformarse lo que luego sería la Nueva Vizcaya. Francisco de Ibarra fue uno de tantos postores, que llega y se establece como primer gobernador al área de Santa Bárbara. MAP.- Sí, al área de Santa Bárbara llegan alrededor de 1563. LZ.- El Valle de San Bartolomé es colonizado un poquito antes que Santa Bárbara, 1 o 2 años antes. MAP.- San Bartolomé, que hoy es Valle de Allende, tiene una función muy importante, es el granero de esta región, porque si no hubiera sido por San Bartolomé, las minas no hubieran crecido. San Bartolomé nutre a toda esta región y no nada más de granos y de carnes, sino de pieles y toda suerte de enseres, porque las haciendas no son, en sentido estricto que ahora las entendemos, como productoras nomás de granos, sino que eran productoras de ropa y de herramientas. LZ.- ¿San Bartolomé no era un pueblo minero? MAP.- No, era una región agrícola. Sin San Bartolomé no hubiera sido posible que Parral y Santa Bárbara hubieran florecido, porque hubiesen tenido que traer los insumos tal vez de Coahuila o de otro lugar más lejano, lo que les hubiera dificultado la vida ahí para la extracción de metales. LZ.- Entonces ya podríamos ir advirtiendo cuál era el imán que atraía a estos colonizadores. MAP.- El imán era la minería porque te da prestigio, te da dinero, te da estatus; aunque los capitales que se daban en Parral eran muy pobres, igual que los de Santa Bárbara o incluso que los de Chihuahua, porque estamos hablando de una minería de superficie, no es una minería de profundidad como la que se dio en Guanajuato como la de Valenciana, que tenían miles de metros hacia abajo, pero que eran ricas en metales preciosos. Aquí empiezan a explotar esos minerales pero no tienen la inversión que tiene Guanajuato; en Guanajuato hay inversiones de 20 mil pesos oro; en Chihuahua no, es minería de superficie. Afortunadamente aquí el metal estaba a pocos metros en relación de Guanajuato y Zacatecas. Ahora los capitales que se dan -nada más por aquí comparamos trabajando el archivo histórico de notarías-, los capitales que tienen en Chihuahua son hasta de 160 mil pesos y los capitales que hay en Guanajuato son de 3 millones; es una diferencia notable, por lo que uno debe inferir la conformación de la identidad del chihuahuense; claro que no están los blasones ni la nobleza, ni nada de eso, es gente de mucho trabajo, y como dijera Elizondo -una palabra muy chihuahuense- “es gente tesonera”; es decir, trabajando con mucho tesón es como logran hacer una fortuna mediana o pequeña, pero muy respetable. LZ.- Francisco de Ibarra ¿llega cuando ya hay algo de actividad aquí o él la fue abriendo?

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MAP.- Él fue abriendo la actividad; venía de la parte que hoy es Sinaloa, y me parece que ahí queda sepultado, a petición de él, porque quedó enamorado de ese lugar, y de Sinaloa recorre la sierra de Durango y llega hasta la parte de lo que ahora es la capital de Durango, y de ahí viene hacia más al norte, pero, de hecho, es Francisco de Ibarra, hasta donde se sabe por testimonios, quien entra primero, porque traía gente que pudiera hacer frente, gente de peso, es decir, un pequeño ejército.

LZ.- La incursión de Francisco de Ibarra abre los ojos a la corona que en el septentrión también hay riquezas. MAP.- Le abre los ojos. Hay una anécdota, a propósito de esto y de Parral: dicen que Parral es la “capital del mundo”, bien, pues los primeros mineros le mandan al rey una gran pepita de oro para mostrarle la riqueza que tenía Parral, y dicen testimonios históricos, que el rey dijo “¡Josu, éste es el capital!” –“Josu”, por aquel término judío-. LZ.- “La capital del mundo”, pudiera tener algún sustento histórico en los inicios de la Nueva Vizcaya, porque Parral fue muy importante en el desarrollo de todo el septentrión. MAP.- Es muy importante; yo creo que sin Parral y sin Santa Bárbara -parece que son los sitios más fundadores de este estado-, no podríamos hablar de lo que es Chihuahua. Parral es un sitio fundador del estado; es un sitio fundador de la identidad y no es una frase hecha cuando digo “un sitio fundador de la identidad”, es porque, incluso, buena parte de nuestra cocina chihuahuense es parralense. Si te fijas en el libro de Jesús Vargas, de “La Cocina Regional Chihuahuense” -que él si es parralense-, puedes ver platillos clásicos o muy conocidos en Chihuahua y son de Parral, y muchos términos lingüísticos son parralenses, mucha de la idea del trabajo también es parralense, de aquella región. LZ.- Entonces la minería fue el atractivo principal, pero el trabajo de la minería requiere de un sustento alrededor, por lo que se generan las haciendas que nutren la vida ordinaria de los mineros… MAP.- Las poblaciones, el caso de otros centros mineros en el país, es semejante; siempre está alrededor la hacienda, y alrededor de la hacienda se emplean también secundones o gente que se emplea de otros lados para poder asimilarse al trabajo de minería. Además, la minería es un factor que, en mucho, está determinando las fronteras de nuestro país en la parte norte, porque el español llegó hasta donde había mina y un poquito más allá en el caso de Chihuahua y Santa Eulalia por ejemplo, pues se nutría de las haciendas que estaban alrededor, pero también del desierto que necesita la minería para el procesamiento de los metales y las sacaba de aquí del desierto de Juárez. LZ.- Es una buena respuesta a la pregunta: ¿por qué no llegaron más al norte los españoles?... MAP.- No había minas, no había atractivo; el atractivo de esta región de Juárez eran las sales, Recordemos que había dos formas de traer la sal: o traerla del pacífico, con todo el problema que tenían con la tarahumara porque había rebeliones, muy esporádicas, pero sí había, y el problema con la apachería, o traerla de aquí del desierto de Juárez, el desierto de Samalayuca; entonces mejor la llevaban de Samalayuca LZ.- Hay un gran desarrollo de la agricultura… MAP.- Hay un desarrollo de la agricultura, igualmente. Lo que es ahora ciudad Juárez era una zona de viñedos: se produjo muy buena uva, de muy buena calidad, que competía con el vino de Parras, esto es ahora en el siglo XX, pero en la época colonial se dio muy buena hortaliza por la cercanía con el río Bravo y lo que despide el río Bravo de humedad, pero también por la zona de viñedos.


Hay un censo muy interesante de los propietarios de los viñedos, donde están dando cuenta de toda esta gente que tienen árboles frutales y viñedos, desgraciadamente no está publicado, pero por ahí lo encontré en un archivo y algún día, tal vez, sería interesante darlo a conocer para ver si alguien se anima a recuperar la tradición de producción de vinos. LZ.- Aparte de la minería y de las haciendas que nutrieron a las minas hubo instituciones importantes en el septentrión que marcaron la vida de toda esta zona; me refiero a las misiones y los presidios… MAP.- Sí, claro, son dos instituciones de frontera, principalmente: la misión tiene como objetivo educar al indio en las buenas costumbres cristianas. Las etnias que por aquí habitaban, eran polígamos y trabajaban cuando tenía necesidad de trabajar, no trabajaban por obligación, entonces llegan los misioneros franciscanos y jesuitas, y les dicen “pues no”… LZ.- “Los valores no son así”…

LZ.- Finalmente, toda la explotación minera ¿qué le dio a estos pueblos?, ¿qué beneficios le trajo? MAP.- La explotación minera lo que le da es la posibilidad del asentamiento. Ahorita Chihuahua no vive de la minería, son otros tiempos, vive de la industria, vive de las actividades primarias y de la industria de la atracción de capitales; la minería jugó su papel en un momento determinado, un papel de asentamiento y de fundación de un estado. LZ.- Y desarrolló la agricultura… MAP.- Desarrolló la agricultura a partir de la minería, y creo que fundó también el carácter del chihuahuense, pues todos tenemos en nuestro pasado un antecedente minero o agricultor. LZ.- Mirna Pastrana, te agradezco mucho todas estas reflexiones. MAP.- Gracias por haberme invitado a participar en este espacio.

MAP.- Sí, la ley no permite esto, la ley de Dios no permite esto, y ellos se resistieron en mucho a aceptar el cristianismo como dogma. Al respecto, te voy a contar una anécdota: hay un trabajo publicado en el boletín del Archivo General de la Nación, donde dice que un día llego un jesuita y le dice a uno de los indígenas de la tarahumara que sabía pintar muy bonito: “mira, ésta es la pasión de Cristo: ve como este hombre está crucificado aquí y muere en la cruz; estos son los fariseos, los que están abajo, viéndolo hacia arriba; son los fariseos que lo asesinaron”.Y sigue el jesuita: “pero, sin embargo, Jesús Cristo muere por nosotros y redime nuestros pecados, ¿lo entendiste?... ¿sí?, ¡muy bien!, entonces tú lo vas a pintar en grande y se lo vas a explicar a todos tus hermanos”, entonces el indio se puso a pintarlo y llega el día y está el padre ahí, y luego le dice: “A ver, explícales”, y dice el tarahumara: “mirad parientes, que esto que ustedes ven aquí es la pasión de Cristo”, “muy bien”, piensa el sacerdote: “mirad parientes que este hombre murió en la cruz por nosotros y redimió nuestros pecados, pero fijadse bien que entre los que están abajo todos son fariseos y no hay ningún indio, por lo tanto nosotros no tenemos que pagar por este crimen que dice el padre que se llama deicidio”…. LZ.- Los que necesitaban la remisión de los pecados eran otros… MAP.- Eran otros, entonces le dice el sacerdote: “ven acá… no es así; es que todos somos pecadores”, y le responde el indio: “no padre, usted es pecador, y todos estos que mataron a Dios, son pecadores; nosotros no, nosotros estábamos aquí, no ahí”. Entonces hay este razonamiento que a mí me llama la atención, porque el indio que está aquí, el que vive aquí, no es aparentemente conciente, no es un tontito, un animalito, no es cierto: ¡razonaba!, y ahí tenemos en Catedral, cómo está la cantera donde está Quetzalcóatl representado. Hay etnias que desaparecen, desgraciada y vergonzosamente, como la apachería, ¡todo lo que significó la apachería!, o los patas de perro, los borrados, los lipanes, esos desaparecen y ¿quién se asimila?, bueno pues se asimila el tarahumara, relativamente se asimila, y digo relativamente, porque en nuestra población no hay rasgos tarahumaras, no se da tanto el mestizaje, pero se asimilaron a la civilización y a la cultura occidental, a la religión católica. Entonces queda el eterno problema del indigenismo, por un lado, y las poblaciones mestizas -mestizas relativamente-, por otro, porque estas son poblaciones más criollas, hablando en términos de color de piel, que las el centro del país.

(*) Mirna Alicia Pastrana Solís es parralense, licenciada y maestra en antropología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia campus Distrito Federal, es especialista en temas históricos de minería, agricultura y poblamiento en la conformación de la identidad de Chihuahua; además, tiene estudios sobre migración. Ha participado en proyectos de investigación con la UACJ y la Escuela Hermanos Escobar de ciudad Juárez, actualmente es maestra de la Universidad Pedagógica Nacional, consejera electoral del IFE y conduce un programa radiofónico de noticias en la frontera de ciudad Juárez.

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CHIHUAHUA, A 299 AñOS DE SU FUNDACIóN

11 de octubre de 2008 Este 12 de octubre, la ciudad de Chihuahua cumple 299 años de su nacimiento, y a partir de ya, inicia la cuenta regresiva para celebrar el tricentenario de su fundación. Luego de nacer en la confluencia de los ríos Sacramento y Chuvíscar, y de ser parte del Camino Real de Tierra Adentro, esta población recibió el nombre del Real de San Francisco de Cuéllar, más tarde se convirtió en Villa y, finalmente, fue declarada ciudad, además de ser la capital del estado, entre otras razones por su equidistancia con Parral, Jiménez, Ojinaga,Villa Ahumada, Casas Grandes y Madera. De cómo se fue forjando esta historia y cómo se formalizó el nacimiento de la capital del estado, trataremos en este tema.

ENTREVISTA CON EL PROFR. RUBÉN BELTRÁN ACOSTA (*) LZ.- Profesor Beltrán, ¿qué pasaba en estas tierras de Chihuahua hace 299 años? RBA.- Hace 299 años, este solar que hoy es Chihuahua, fue ocupado por iberos que habían partido desde la plataforma de Zacatecas a mediados del siglo XVI, todavía arribados por la ilusión de Cíbola y Quivira, y por el descubrimiento, hacia el septentrión, de nuevos yacimientos de metales preciosos. El virreinato español tuvo como límite primitivo Querétaro, pero al descubrirse las minas de Zacatecas, en 1546, se extendió y se trasladó el camino que se denominaba “Camino de la Plata” o “Camino Real de Tierra Adentro”, posteriormente el ibero llegó hasta la Guadiana, Durango, y después, ya con el reino de la Nueva Vizcaya en el norte virreinal, surge la primera población del estado de Chihuahua, con presencia ibérica que es Santa Bárbara, en 1564. En estos espacios se habló anteriormente -y esto lo hizo un hombre distinguidísimo, un ilustre chihuahuense que es el doctor Ernesto Visconti-, de los primeros blancos que pasaron por estas tierras a la altura de 1598, encabezados por Juan de Oñate; posteriormente a esa época, en el año de 1646, aparece el primer registro de nuestra historia regional relativo a un fundo minero, a una veta mineral. Este denuncio lo hace Ambrosio Sanes y él dice en el denuncio que la veta que él ha descubierto “se encuentra en el segundo vado del río Sacramento”, ya está hablando, en 1646, de este solar que ahora es nuestra gran ciudad de Chihuahua. LZ.- ¿Este denuncio se refería a la mina de Santa Eulalia? RBA.- No, es de Sacramento, en el segundo vado del río Sacramento. Y ya que usted menciona la zona de Santa Eulalia, esta zona nos presenta también antecedentes en 1652, cuando el capitán Diego del Castillo hace un denuncio de una veta mineral ante el gobernador de la Nueva Vizcaya, que era el capitán general Don Diego Guajardo Fajardo.

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PROFR. RUBÉN BELTRÁN ACOSTA

Es un antecedente en el que empieza a trabajar don Diego del Castillo su mina en 1652, en el mes de marzo, cuando andaban persiguiendo precisamente la tercera rebelión tarahumara, la que encabezaba Gabriel Tepora. Meses después, don Diego del Castillo muere flechado cerca de Parral, entonces su hermano Pedro del Castillo, en 1653, pide al mismo gobernador Diego Guajardo Fajardo le considere heredero de las minas que había descubierto su difunto hermano en la región llamada “Chiguagua”, y es de este escrito donde aparece por primera vez esa denominación.


LZ.- ¿“Chiguagua”, con “g”, no con la “h”? RBA.- Con “g” indistintamente; luego aparece con “g” y una “h”, o con las dos “g”: chiguagua”, pero lo que sí, es que en 1652 los escritos de los hermanos Del Castillo son los que nos presentan por primera vez el vocablo; no hay otro escrito dentro del archivo histórico que nos presente el vocablo “chiguagua”, es la primera vez que aparece.

Posteriormente a este hecho se empiezan a trabajar los descubrimientos minerales en Santa Eulalia y en Nombre de Dios y, desde luego, se busca el lugar donde hubiera agua para hacer las primeras fundiciones, las primeras haciendas de beneficio, y para 1709 ya existían en Chihuahua 5 haciendas de beneficio: se denominaban Hacienda de Nuestra Señora de la Regla, que era de Juan Antonio Trasviña y Retes, de la Concepción, de San Juan Bautista, de San Francisco y de Guadalupe, que eran la haciendas de beneficio que empezaron a funcionar aquí a un lado del río Chuvíscar.

LZ.- ¿Nos puede recordar por favor, qué significa ese vocablo? RBA.- “Chiguagua” tiene varias propuestas para definirse: generalmente se busca en etimologías, en topónimos del náhuatl y del tarahumara. Hay una de ellas que nos dice que significa “lugar donde hay dos ríos”; otra, “lugar de costaleras”; otra más, “lugar donde hay fábricas”; otra, “donde hay un cerro agujereado”, pero el accidente geográfico desgraciadamente se ha localizado aquí donde estamos, y el vocablo Chihuahua no nació aquí, nació en Santa Eulalia, por eso es que los lingüistas y los historiadores prefieren una etimología del náhuatl que significa: Chihuahua, “lugar árido y arenoso”, o más concretamente así: “árido y arenoso” . LZ.- Lugar seco y arenoso… RBA.- Es lo que se prefiere por parte de los historiadores. Quiero comentarle que posteriormente a los denuncios de Diego del Castillo hay muchos más, pero lo más serio, y esto es algo que no ha sido tratado ampliamente en la historia regional, en el año de 1704, un indio converso de Nuevo México, llamado Juan de Dios Barba, y un hijo adoptivo de aquí, de Nombre de Dios, hicieron el denuncio de una mina en la cordillera que esta frontal a Tabalaopa, en 1704. A esta mina le llamaron Mina de San Francisco. Trabajando esta mina, en el siguiente año, 1705, encontraron otro afloramiento de plata que fue denunciado por ellos mismos con la denominación de Mina de Nuestra Señora del Rosario, y después, en 1707, encuentran una gran burbuja de plata a la altura de Francisco Portillo, donde le denominamos Mina Vieja; esa gran burbuja de plata la denunciaron con el nombre de Mina de Nuestra Señora de la Soledad, y los lugareños le llamaban “la descubridora”, pues era una cantidad de plata, tan inmensa que para 1730 se habla de que Chihuahua producía la cuarta parte de plata de todo el virreinato español. Inmediatamente, de Zacatecas y de Santa Rosa de Cusihuiriachi, se dejaron venir mineros y aventureros a hacer denuncios cerca de la mina descubierta por Juan de Dios Barba y de Cristóbal Luján a la mina de nuestra señora de la soledad. Esta mina, según el dicho del corregidor Don Antonio Gutiérrez de Noriega, en 1754, “es la mina que, con su argento clamor, llegó a todos los confines del mundo, a todos los confines de la tierra”, y esta mina de Nuestra Señora de la Soledad, descubierta en 1707, es precisamente la que le da origen a Santa Eulalia y a Chihuahua. Qué lástima que no se le ha dado la importancia debida a Juan de Dios Barba y Cristóbal Luján. LZ.- Sí, se mencionan muy poco, o no se mencionan. RBA.- Ellos descubren la mina que le da origen a Santa Eulalia y a Chihuahua, nomás que infortunadamente, tal parece que indio siempre ha sido el excluido. En 1707, a raíz de la mina de Nuestra Señora de la Soledad, es como surge la población de Santa Eulalia, ya oficialmente, en honor a la santa española de la ciudad de Mérida, Santa Eulalia de Mérida.

Al llegar el año de 1708, Santa Eulalia llegó a tener una importancia tal que el gobierno de la Nueva Vizcaya le dio la categoría de cabecera de alcaldía mayor, y nombró alcalde mayor al general Don Juan Fernández de Retana, quien fue la primera autoridad en la región española y fue, en 1708, quien por primera vez definió que el lugar propio para que se establecieran las cabeceras de los reales de minas, era la Junta de los ríos Chuvíscar y Sacramento; esto antes de Deza y Ulloa. LZ.- ¿Antes de Deza y Ulloa, Fernández de Retana empieza a definir que el lugar de asentamiento formal es la Junta de los ríos, y no en la parte alta de Santa Eulalia? RBA.- Sí, pero no se llevó a cabo esa definición de Fernández de Retana porque él muere. Entonces, a la altura de octubre de 1709, quien era gobernador del reino de la Nueva Vizcaya, el poblano Don Antonio de Deza y Ulloa, llega a una visita aquí a la región de Chihuahua, y el día 5 de octubre se le invita para que se reúna en Santa Eulalia con los mineros principales, con la gente principal de la región, y en ese lugar se le hace el planteamiento de la reubicación de la cabecera de los reales de minas a orillas del río Chuvíscar. Primeramente se le dice al gobernador de la Nueva Vizcaya, que era un consenso generalizado de que la cabecera fuera a orilla del río Chuvíscar, y no donde están las minas que era Santa Eulalia. Deza y Ulloa, al presidir la reunión se da cuenta de que hay una división muy marcada de criterios, y entonces lo que hace es proponer que se le entregue por escrito a su escribano de gobernación, que era hermano de él, los criterios, los puntos de vista de los 16 vecinos principales, por escrito. LZ.- Eran vecinos principales de la zona. RBA.- Sí, los dueños de las minas, los hombres del dinero. Junto con ellos participaba el cura García Valdés, el primer sacerdote que hay en la región, que también tenía minas y tenía su hacienda de beneficio; él fue el dueño de la hacienda de beneficio “del Cura”, que estaba donde actualmente es la iglesia de Santa Rita. El minero más rico era el sargento mayor Juan Antonio Trasviña y Retes, y estaba emparentado con gran parte de los 16 mineros principales. Se reunió pues a la gente que tenía el capital, que tenía el poder, entonces hubo criterios distintos: 8 opinaron que la cabecera debería seguir siendo en Santa Eulalia, que era el lugar donde estaban las minas, y 7 opinaron que debía ser en la junta de los ríos. LZ.- Ahí ya íbamos perdiendo nosotros y ganando Santa Eulalia… 33


RBA.- Hubo un voto anodino, un voto de una gente que no quiso comprometerse, que se llamaba Ignacio Rodríguez Gallardo, minero y comerciante, quien lo que hizo fue escribir en su voto, y así está muy claro: le dice al gobernador que él le cede su voto, para que cuando cuente, lo agregue a los demás votos y que él le cede su voto para que sea como él disponga. LZ.- En principio Deza y Ulloa no podía votar. RBA.- Bueno, él era el gobernador. LZ.- Y estaba haciendo de arbitro en ese momento, sólo de moderador, pues. RBA.- Sí, de moderador, pero lo curioso de esto es que Deza y Ulloa no agregó el voto de Gallardo a la mayoría, sino que lo agregó a la minoría, y entonces empató 8 a 8, pero como su voto esra considerado “de calidad”, con su voto de calidad él desempató. La decisión fue definitivamente muy sabia, porque las leyes de indias, la ultima recopilación, establecían que las nuevas villas deberían de fundarse donde existieran ríos de agua dulce, donde hubiera explanada para extenderse y donde hubiera mucho bosque, y aquí en este lugar había un enorme bosque.

LZ.- Pues estamos iniciando ya la cuenta regresiva del año que nos queda para celebrar el 300 aniversario de la ciudad de Chihuahua. ¿Tiene algún mensaje final para los chihuahuenses? RBA.- Le diré una expresión que tuvo el poeta José López Bermúdez, refiriéndose a nuestra ciudad, y que de una manera muy romántica nos la define y es bella: “Chihuahua nació del fresco abrazo de sus ríos, hija de un vaquero; Chihuahua es hija de la rudeza y del carácter, hija de la llanura, de la pasión, del viento y del tierno tesoro de los pastos; hija de un español, hija de lo caballeresco. Chihuahua es jardín de la hospitalidad y archivo de la cortesía, como llamara a Cervantes a una vieja ciudad castellana: hija de la mina, hija del azar y del sufrimiento. Chihuahua es ciudad joven que nació de la gloria del trabajo; su decoro es fruto de un trabajo infinito, y las ciudades y pueblos así formados jamás envejecen; hija de dos ríos, hija sana, hija limpia; Chihuahua es criatura nacida de la humildad del agua…” LZ.- Chihuahua tiene hoy un pastel de 299 velas. ¡Felicidades Chihuahua! Gracias maestro.

Esta unidad económica que se integró con la región que ahora es Chihuahua y Santa Eulalia, fue tan importante que el gobernador, después de leer los criterios escritos, y después de una visita ocular a los dos lugares propuestos, y de consultar las leyes de indias, definió que el lugar para fundar la cabecera de los reales de minas, la cabecera de alcaldía mayor, tendría que ser a un lado del río que le llamaban del Chuvíscar; definió que naciera este lugar con la categoría de Real de Minas, un campamento de mineros, y con la denominación de “San Francisco de Cuéllar”, en honor al santo y en honor al marqués de Cuéllar, que era el virrey de la Nueva España. Esto sucedió hace 299 años. LZ.- Y fue específicamente el 12 de octubre... RBA.- El 12 de octubre firmó el decreto Deza y Ulloa, en 1709, en la población de Santa Eulalia, Chihuahua. Nueve años después creció tanto esta región en importancia demográfica y económica, que entonces la autoridad virreinal, la autoridad de la provincia, le concedió que fuera elevada su categoría a la de Villa, y entonces se le cambia el nombre por San Felipe el Real, en honor al rey Felipe V, que era el rey de España. Hubo en ese momento el primer ayuntamiento de que se tenga historia en Chihuahua; luego tuvimos que esperar 105 años, para 1823, en que se dividió la provincia de la Nueva Vizcaya en Chihuahua y Durango, y la de Chihuahua tuvo como cabecera lo que ya se la dio categoría de ciudad y se llamó genéricamente “Chihuahua”. Así surge pues esta gran ciudad. LZ.- Esta ciudad de Chihuahua, ¿al mismo tiempo que fue elevada al rango de ciudad, fue formalizada como capital del nuevo estado? RBA.- Primero como capital de la provincia; en el siguiente año, en 1824, se creó el estado de Chihuahua y se determinó que la ciudad de Chihuahua fuera la cabecera de su estado homónimo. 34

(*) Rubén Beltrán Acosta es maestro normalista y escritor, es el cronista de la ciudad de Chihuahua y director del archivo histórico local; fue presidente de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos. El nombre del profesor Beltrán Acosta está inscrito en la rotonda de los maestros ilustres en la plaza del maestro en esta capital.


TRICENTENARIO DE lA FUNDACIóN DE lA CIUDAD DE CHIHUAHUA

10 de Octubre de 2009 Estamos a unas horas de que la ciudad de Chihuahua arribe al preciso día en el que hace 300 años fuera fundada desde aquel 12 de octubre de 1709. El Real de San Francisco de Cuéllar, que luego fue la Villa de San Felipe del Real y después Chihuahua ciudad y capital del estado, ha contribuido a la formación del México actual como pocas ciudades en nuestra nación. Primero fue centro de actividades de la Nueva Vizcaya y en las Provincias Internas del Norte donde fueron juzgados y fusilados los líderes insurgentes en 1811, después fue bastión de la patria en la intervención norteamericana y refugio de la República Peregrina de Benito Juárez.También inició, atestiguó y protagonizó la Revolución mexicana.

ENTREVISTA CON EL PROFR. RUBÉN BELTRÁN ACOSTA (*) LZ.- Profesor Beltrán Acosta, en esta ocasión tan importante del 300 aniversario de la ciudad de Chihuahua, ¿cuáles han sido los acontecimientos más sobresalientes a lo largo de sus tres siglos de existencia? RBA.- Nuestra gran ciudad tiene como origen la existencia en nuestra región, de minerales, de metales preciosos fundamentalmente plata y oro, que es lo que los españoles, a mediados del siglo XVI, buscaban. Tenemos el antecedente de que en 1598 pasan por esta región los primeros hombres blancos encabezados por el adelantado Don Juan de Oñate, quien iba en pos de la conquista del Nuevo México; él acampa aquí, en lo que es ahora la zona de Nombre de Dios, en marzo de 1598. También tenemos el antecedente de un denuncio minero en el año de 1646; es del español Ambrosio Sáenz de Juárez, quien hace un denuncio y lo identifica de esta manera: “Denuncio una veta mineral que localicé en el último vado del río Sacramento desde 1598”. Antes, Juan de Oñate había bautizado a nuestro río como Río Sacramento; posteriormente, en el año de 1652 y en el año de 1653, los hermanos Diego y Pedro del Castillo, hicieron los primeros denuncios de riqueza plomo argentífera en la región de Santa Eulalia. De esta manera surge, ya cercana a Chihuahua, una región en la cual empieza la motivación de la existencia de metales preciosos. Tiempo después, en el año de 1704, son dos indígenas, uno de ellos converso, de Nuevo México, llamado Juan de Dios Barba, y el otro, Cristóbal Luján, quienes hacen el denuncio de una primera mina en el año de 1704, a la que ellos denominan la mina de San Francisco. Al año siguiente, en 1705, nuevamente estos indígenas denuncian otro afloramiento plomo argentífero, y le denominan “Mina de nuestra Señora del Rosario”, y después, en 1707, hacen el denuncio de un nuevo descubrimiento al que le titulan “Mina de Nuestra Señora de la Soledad” en 1707. PROFR. RUBÉN BELTRÁN ACOSTA

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Esta última es la mina que dio origen a la población de Santa Eulalia de Mérida y a lo que ahora es nuestra ciudad de Chihuahua. Fue tanta la riqueza en aquel momento, que entonces, para 1708, las autoridades de la provincia de la Nueva Vizcaya le dieron la categoría a “Santa Eulalia, de cabecera de alcaldía mayor”, y nombraron como primer alcalde mayor al general Don Juan Fernández de Retana. Así, esta región fue importantísima, y lo que ahora es Chihuahua, dependía de esa cabecera, de la alcaldía mayor, que era Santa Eulalia. Luego, aquí, en el margen del río Chuvíscar, en las dos bandas de los ríos, empiezan a surgir las primeras haciendas de beneficio: por ejemplo, la fundición que se denominaba San Francisco, la fundición que se denominaba Nuestra señora de la Regla, la hacienda de beneficio que tenía como nombre la denominación de santos de aquí de la región, que habían cobrado ya importancia LZ.- Las haciendas de beneficio requerían mucho del agua; por eso estaban cerca de los ríos... RBA.- Requerían del agua y requerían de combustible que en aquellos tiempos era la leña del bosque de lo que ahora es nuestra ciudad. Entonces, de esa suerte surgen dos asentamientos: uno donde estaban las minas, y otro donde estaban las fundiciones; uno en Santa Eulalia, y otro a un lado del río Chuvíscar. Luego, para 1709 viene a esta región el gobernador y capitán general de la Nueva Vizcaya, que era Don Antonio de Deza y Ulloa, que en ese tiempo tenía 50 años. Al llegar, fue abordado por los vecinos de esta región, los cuales le hacen el planteamiento de definir de nuevo la cabecera de los reales de minas. Con este motivo, el día 5 de octubre de 1709, Deza y Ulloa realiza una reunión en Santa Eulalia, en el real de minas de Santa Eulalia, pensando que había un criterio unificado para el lugar de la cabecera, pero resultó que estaban divididos; entonces él optó por pedir a los 16 vecinos principales que le presentaran al escribano de gobernación un criterio por escrito, del lugar que querían para cabecera. Eran dos opciones para la votación: donde estaban las minas de Santa Eulalia y donde estaban las fundiciones, que era a orillas del río Chuvíscar. La votación se empató, ya lo sabemos; fueron 8 contra 8, y Deza y Ulloa recurrió a la consulta de las Leyes de Indias, que decían que una nueva Villa debería de fundarse donde hubiera un río de agua dulce, donde hubiera explanada para crecer y bosque para tener el combustible; Santa Eulalia no llenaba ese requisito, entonces él, con su voto de calidad, definió el decreto histórico del 12 de octubre de 1709, que le da origen al primer asentamiento del que se tiene historia en el transcurso de nuestra gran ciudad. El primer asentamiento establecido por decreto el 12 de octubre de 1709 del gobernador de la nueva Vizcaya, definió una población con categoría Real de Minas, y con el nombre de “San Francisco de Cuéllar”, a orillas del río Chuvíscar,

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Esta región fue tan importante, que nueve años después se elevó, por disposición de las autoridades provinciales, a la categoría de Villa; una villa era casi una ciudad.

¿Por qué motivo originalmente se llamó San Francisco de Cuellar?, por el santo, y porque en ese tiempo, en 1709, el virrey de la nueva España era el marqués de Cuéllar, y ¿por qué motivo, para 1718, se llama San Felipe el Real?, porque había una cédula que establecía que los nuevos asentamientos que fueran importantes, llevaran el nombre del rey de España, y en ese tiempo el rey de España era Felipe V. Entonces, para 1718, fuimos la Villa de San Felipe el Real, y tuvimos derecho ya a tener nuestro primer ayuntamiento. El corregidor de este Ayuntamiento fue el coronel Felipe de Orozco y Molina; Orio y Zubiate fue el primer alcalde; hubo 6 regidores, un síndico procurador, el síndico era Eugenio Ramírez Calderón, y también un escribano real y de cabildo, que era don Juan de Bonilla, el primer médico que llega a la ciudad de chihuahua, no a ejercer la medicina, sino a ejercer el oficio de escribano real. Luego, tuvieron que pasar 105 años para que fuéramos la ciudad de Chihuahua, pues fue hasta 1823 cuando alcanzamos la categoría de ciudad y el nombre genérico de “Chihuahua”. ¿Cómo fue este acontecimiento?, mire usted, ya establecido el clima de independencia, después de la guerra insurgente, se estableció en el norte del virreinato lo que llamamos “Provincia de Chihuahua”, al dividir la provincia de la Nueva Vizcaya en dos, y al surgir la provincia de Chihuahua, en el mismo decreto que le da origen, se establece que la cabecera debe ser lo que era la Villa de San Felipe, pero ya con el nombre de Chihuahua y ya con la categoría de ciudad; entonces es hasta 1823 cuando nosotros podemos mencionar a Chihuahua como una ciudad y con ese nombre. Vamos a establecer qué es lo que sucede en el primer siglo de los que estamos festejando, en el siglo XVIII. En primer lugar, se lleva a cabo el descubrimiento de los minerales que le dan origen a esta región, a un asentamiento castellano, y de eso estamos orgullosos, pero sin olvidar jamás nuestras raíces milenarias indias. Surgen en 1718 las primeras autoridades y la necesidad de edificios; primero se construyó lo que se llamó “casas consistoriales” o “casas reales”, que eran un gran edificio que tenía al frente 13 arcos y que se localizaba donde actualmente es la calle Independencia, entre Victoria y Libertad; es decir, lo que es la presidencia municipal. Luego surge el famoso Colegio de Jesuitas, a la altura de 1722, ocupando el lugar que ahora es el Palacio de Gobierno más un tramo de la calle Libertad y lo que fue el Palacio Federal, ahora el Museo Casa Chihuahua. También surge el templo de San Francisco, entre 1721-22, gestionado por el padre Najar, pero concluido hasta su última torre hasta 1741; surge también el templo de Santa Rita en 1731, a iniciativa de Nicolasa, hija de Orio y Zubiate; al final surge enseguida la catedral metropolitana de Chihuahua. LZ.- Era entonces un simple templo o parroquia. RBA.- En 1718 era una iglesita de adobe, que hizo Trasviña y Retes, con la advocación de San Francisco y de nuestra señora de la Regla, pero para 1725 se pone la primera piedra angular de lo que es ahora nuestra catedral metropolitana, originalmente también con la advocación de San Francisco y de nuestra señora de la Regla y a la altura de 1892 fue elevada como catedral metropolitana. En la época que estamos hablando, surge nuestra primer obra de agua potable: en 1751, se inicia la construcción del acueducto colonial de Chihuahua; surge la alameda de Guadalupe, que ahora es la avenida Cuauhtémoc, en 1790, y en esa misma época, 1785, el monumento que todavía está en ese lugar, frente al Cobach 1, la Cruz Verde, aunque la cambiaron de espacio.


En el siguiente siglo, a partir de 1800, tenemos cosas interesantísimas: En 1802 se establece el primer panteón civil, el panteón de san Felipe, donde quedaron y están todavía las cenizas de algunos de los insurgentes, a la altura de la avenida Independencia y Paseo Bolívar. Para 1811 llega el Padre de la Patria a este lugar que era la Villa de San Felipe, cabecera de las Provincias Internas del Norte, y aquí Miguel Hidalgo, que llega el 23 de abril de 1811, permanece prisionero por más de 3 meses con vida, y después de que fue fusilado, permanece su cadáver decapitado teniendo a Chihuahua como su primer sepulcro, por más de 11 años. También en este siglo XIX es interesantísimo cuando surge nuestra ciudad de Chihuahua como tal, pero a la vez surge el Estado de Chihuahua por decreto el 6 de julio de 1824, y al surgir el estado de Chihuahua también el 8 de septiembre de 1824, surge nuestro primer congreso. Años más tarde, Benito Juárez y la república peregrina permanecen aquí de 1864 a 1866. En 1847 y 48 ocurrió la intervención norteamericana. En el siguiente siglo, el siglo XX, tenemos cosas maravillosas: en 1906 surge la Escuela Normal del Estado, en 1901-1902 nuestro gran Teatro de los Héroes, que se incendió; para 1947 se crea la Ciudad Deportiva y el Tecnológico de Chihuahua. También surge el Hospital Infantil, el Tribunal para Menores. En 1941 es interesante mencionar que se quemó nuestro Palacio de Gobierno, que luego fue reconstruido. En ese año fue cuando por primera vez un partido político de oposición gana a el partido al partido en el poder de entonces, Alfredo Chávez se revela ante el Partido de la Revolución Mexicana y forma el PRICH. Para la década de 1950 tenemos ya nuestra Universidad de Chihuahua, tenemos la canalización de del Río Chuvíscar; en 1972 se establece ese gran complejo maravilloso de escuelas preparatorias que son los Colegios de Bachilleres. En la actualidad, Chihuahua es una ciudad que sigue en un ritmo acelerado hacia el progreso, incluida ya en el proceso de nuestra modernidad. Los chihuahuenses tenemos plena esperanza y decisión de que nuestra ciudad siga siendo la ciudad pujante, la ciudad del progreso, la ciudad de la palabra, la ciudad del diálogo. Nuestra ciudad que ayer nació de la humildad del agua, es ahora una de las ciudades más hermosas de la república mexicana. LZ.- Finalmente el gobernador Deza y Ulloa y los fundadores no se equivocaron en fundar aquí este asentamiento… RBA.- Definitivamente; la decisión de Deza y Ulloa fue muy sabia LZ.- Muchas gracias al cronista de la ciudad que ha hecho este recuento tan importante, aunque muy apretado, pero que vale la pena en este 300 aniversario de la fundación de Chihuahua. Muchas gracias profesor. RBA.- Es un honor estar con usted.

(*) Rubén Beltrán Acosta es maestro normalista, escultor y escritor, es el cronista de la ciudad de Chihuahua y director del archivo histórico local; fue presidente de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos. El nombre del profesor Beltrán Acosta está inscrito en la rotonda de los maestros ilustres en la plaza del maestro en esta capital. 37


DE "CHIGUAGUA" A CHIHUAHUA: 301 AñOS DE EVOlUCIóN

9 de Octubre de 2010

El próximo martes 12 de octubre, la ciudad de Chihuahua celebra su cumpleaños número 301 de haber sido fundada. Pudo haber sido asentada en la región del actual municipio de Aquiles Serdán, pero el gobernador Deza y Ulloa decidió que se asentara en la junta de los ríos Sacramento y Chuvíscar. Hace más de 300 años, Chihuahua empezó como “Chiguagua” y de Real de Minas pasó a ser Villa, luego fue Ciudad; más tarde 2 veces fue Provincia, 2 veces fue Departamento, una vez Departamento Imperial y 4 veces capital del Estado del mismo nombre.

ENTREVISTA CON EL DR. ERNESTO VISCONTI ELIZALDE (*) LZ.- Doctor, ¿qué aspectos novedosos puede usted comentar respecto de la fundación de la ciudad de Chihuahua? EVE.- Mira, para 1708, el área que hoy ocupa la ciudad de Chihuahua estaba empezando a poblarse; contaba con varias rancherías de indios como la de Navocolaba, en Nombre de Dios, la de Bacochi, en la zona del antiguo palacio federal, que es la hoy Casa Chihuahua, y la del Chuvíscar, cerca de los ojos del Chuvíscar; todos estos son poblamientos que precedieron a la colonización. Otro poblamiento de 1708 es el de Santa Eulalia de Mérida o de “Chiguagua”, con doble “g”, el cual es importante porque fue el primer nombre que se le dio, primero que nada, a un rancho que existe en ese lugar -en lo que hoy es Aquiles Serdán-; entonces, era santa Eulalia de Mérida o de Chiguagua, y había otro poblado, también muy reciente, que era “San Francisco de Chihuahua”; si te fijas, ya el término “Chihuahua” permeaba por toda la zona y había salido de aquel rancho que estaba en Aquiles Serdán, que le dio nombre, primero a la zona, luego a la región completa y, posteriormente, le daría nombre a la ciudad y luego al estado, lo cual es muy curioso. En esa región, además había haciendas de fundiciones y sembradíos diseminados a lo largo de los márgenes del Chuvíscar hasta Tabalaopa, y de ahí hasta Santa Eulalia. Importantes comerciantes y mineros se habían establecido en la zona, y el alcalde mayor, el general Juan Fernández de Retana, consideraba que se debía establecer la cabecera de todas ellas en el poblado de San Francisco de Chihuahua, por su vecindad con el río Chuvíscar, y como área privilegiada de valle entre cerros. LZ.- ¿Nos dice usted que Fernández de Retana había ya concebido la idea de fundar en esa zona al nuevo real? 38

DR. ERNESTO VISCONTI ELIZALDE


EVE.- Sí, pero él falleció en 1708 sin ver cristalizada su idea. Ello hizo que los vecinos del lugar solicitaran la presencia del gobernador de la Nueva Vizcaya, que tenía su cabecera en Durango; el gobernador, singular y honrado personaje, sería informado, sin duda, del criterio del finado Fernández de Retana; sin embargo, su condición de político le obligó a montar el “tinglado”, fue una “democrática votación” entre los vecinos del lugar para definir si la cabecera del real de minas debía de quedar en Santa Eulalia de Chiguagua o en los márgenes del Chuvíscar o en San Francisco del Chihuahua. Ya de antemano sabía que ahí tenía que fundarse, pero como había mucha oposición de los mineros y de los habitantes, que unos querían en Aquiles Serdán, porque ahí estaba el auge de las minas, y otros querían aquí, entonces él dijo: “vamos a decidirlo políticamente”, pero también políticamente él lo guía a donde él quiere… Para el 12 de octubre de 1709, con la presencia de don Antonio Deza y Ulloa y los principales y más destacados habitantes de la región, se procedió a la votación por escrito en la alcaldía del Real de Minas de Santa Eulalia de Mérida, resultando el escrutinio de los votos lo siguiente: a favor de un paraje junto al río Chuvíscar, votaron el presbítero José García Valdés, don Juan Antonio Trasviña y Retes, el Capitán Bartolomé Ortiz de Campos, don Andrés Facundo Carbonell, don Juan Matías Anchondo, el Capitán Blas Cano de los Ríos y el capitán Eusebio Ramírez y Calderón, es decir, 7 votos en total; y a favor de Santa Eulalia, don Nicolás Cortez de Monroy, don Francisco Álvarez de Arcila, don José Álvarez, el capitán Juan Domínguez de Mendoza, don Nicolás Estrada Bocanegra, don Lázaro de Baigorri, el capitán Antonio de Montes y don Francisco Antonio Barrientos y Pardiñas; es decir, 8 votos en total que superaban en la votación. Así las cosas, faltaban dos votos: uno, que era el de don Francisco Rodríguez Gallardo, quien puso cortésmente su voto a disposición del señor gobernador don Antonio de Deza y Ulloa, “yo ofrezco mi voto a la mayoría, o bien, a quien usted guste dárselo”; entonces inmediatamente el gobernador le toma la palabra y se lo da al paraje junto al río, y eso los empató, y luego agregó su voto de calidad a favor del paraje junto al río, y ya fueron 9 contra 8, y así se decidió políticamente esta controversia y nadie se quedó por ofendido, todos quedaron contentos de este asunto. Con este resultado salomónico, el gobernador de la Nueva Vizcaya procedió, de la siguiente manera a declarar formalmente el resultado: “El capitán de caballos y corazas don Antonio Deza y Ulloa, caballero de la orden de Santiago, contador juez oficial real, de la real hacienda y caja de la ciudad de México, gobernador y capitán general de este reino y provincia de la Nueva Vizcaya, por el rey nuestro señor, expreso: habiéndose decidido la situación de estas minas que reúnen los requisitos a tener agua dulce y abundante, con alguna pesca, en valle, capas con abrigo de algunos cerros, aires apacibles, temperamento suave, con cercanía de montes para madera carbón y leña y para el abasto de la servidumbre, de los pobladores y de inmediación a este real, para darle la mano en cualquier rebelión o accidente que pueda acaecer, mando que dicho real se haga en el paraje a orillas del río Chuvíscar, declarándolo, en nombre de su majestad real, poniéndosele por nombre el Real de San Francisco de Cuéllar”… LZ.- Es la declaración del 12 de octubre de 1709. EVE.- Claro, y finalizó el gobernador con: “así lo aprobé, mandé y firmé en Santa Eulalia de Chihuahua en 12 días del mes de octubre de 1700 y 9 años, don Antonio Deza y Ulloa”.

Luego se pregunta uno, ¿por qué el nombre de San Francisco de Cuéllar?, bueno, el culto a San Francisco era muy grande, estaban los franciscanos, pero, fíjate bien, hay una gran coincidencia con el nombre del poblado situado en la junta de los ríos Chuvíscar y Sacramento: “San Francisco de Chihuahua”, lo que podría atribuirse a un culto notorio a San Francisco, pero el término de Cuéllar, resultaba que el insigne virrey de España, en aquel entonces, era nada menos que el muy venerado don Francisco De la Cueva Enríquez, Marqués de Cuéllar, Duque de Alburquerque y Grande de España; hay grande coincidencia también entre su nombre y el del nuevo real de minas, o sea que siempre la política estaba ahí detrás. LZ.- Ahí está una de sus manifestaciones. Bueno, ¿y cómo fue cambiando este Real que luego fue elevado a Villa? EVE.- Tuvo una evolución política, primero porque su situación geográfica la hacía eje o parte del tránsito que había hacia el norte. Resulta que en un tiempo muy importante, durante muchos años, casi un siglo, fuimos un contacto muy importante con el resto de los estados; recordarás que entonces llegábamos hasta Nuevo México y más allá, entonces todo el comercio de Nuevo México estaba conectado por la ruta de “Tierra Adentro”, que era el camino que va de aquí a ciudad Juárez, y luego hacia el norte, donde había mucha dinámica de cambios, desde pieles, artículos procedentes de animales y de ahí en más, de siembras y de todo lo posible. LZ.- Y con lo comercial venía también lo cultural… EVE.- Exacto, y entonces, de pronto, aquel real de minas que había sido formado por la importancia de las minas, iba perdiendo la importancia en cuanto a ser solamente una representación de minas, de productos mineros, sino que se va convirtiendo en un centro cultural, en un centro económicamente activo en todos los rubros; entonces se tiene que convertir en Villa, por el número de sus habitantes. Normalmente, en la Colonia, se acostumbraba ponerles “Real” a los minerales, o sea “Real de Minas”, y podían ser poblados muy pequeños, se le denominaba “Real de Minas”, porque ahí se ponía la alcaldía, pero no estaba constituida una población o no era un pueblo importante, no era una ciudad, y “Villa” ya se le denominaba a lo que fuera una ciudad como Chihuahua, por ejemplo; entonces, debido a esa importancia y desarrollo que cobró el Real de Minas apenas 9 años más tarde, en 1718, y por órdenes de real cédula, el real de San Francisco de Cuéllar, sería elevado de categoría con el nombre de “Villa de San Felipe el Real de Chihuahua”. En estas circunstancias fue cuando desapareció la “g” del nombre; ¿por qué fue esto?, fue gracias al coronel Juan Felipe de Orozco, ex gobernador de la Nueva Vizcaya, que residía en la ciudad de Chihuahua, y que envía una carta a las autoridades en México y les dice: “se va a confundir la zona del rancho del viejo Chiguagua, de Aquiles Serdán, con nuestra ciudad, que proviene de allá, pero que se llama también Chiguagua”, entonces le autorizan que se cambie la nomenclatura, y es cuando empieza el nombre de “Villa”, y lo recibe con el nombre de San Felipe de Chihuahua, y por primera vez y ya se empieza a utilizar el nombre en todos sentidos, con dos “h”. Así siguió su evolución; recordemos que todo va cambiando de acuerdo al político en turno de mayor grado, y así, 67 años después, el 21 de mayo de 1785,

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el rey Carlos III, en la ciudad de Aranjuez, aprobó la división política del norte de la Nueva España en dos provincias, a las que le denominó las Provincias Internas de la Nueva España, unas, las del “Oriente”, y otras, las del “Occidente”, pero sería hasta 1787, o sea dos años después, que lo había dictaminado el rey Carlos III, que esta división sería efectiva, durante el gobierno del Virrey Manuel Antonio Flores, quedando la Provincia de Oriente constituida por: Coahuila, Tamaulipas, Nuevo león y Texas, con capital en Monterrey, y las Provincias de Occidente, que quedarían constituidas por: Sonora, Sinaloa, Durango, Chihuahua y Nuevo México, con capital en la Villa de San Felipe el Real de Chihuahua, misma que permaneció como su capital 36 años, de 1787 a 1823, año en que se había convertido en “Provincia de Chihuahua”, el 19 de julio de 1823, pero me interesa destacar esto: cuando nos convierten en la capital de las Provincias de Occidente, todos los que la integraban tenían qué venir a arreglar sus asuntos políticos aquí, a San Felipe del Real, y esto, por 36 años, y eso le volvió a dar gran importancia, a grado tal que, cuando detienen en Acatita de Baján al cura Miguel Hidalgo y a sus insurgentes, ellos trajeron a los insurgentes detenidos a la capital de las Provincias de Occidente; es decir, era el titulo y la situación política que tenía Chihuahua, la que hacía que se le tomara en cuenta para traer aquí a esos presos, de esa magnitud.

Fíjate que cuando sucedió el segundo imperio, a Maximiliano se le ocurrió dividirnos en departamentos, y de 1865 a 1867 el estado se dividió en tres departamentos imperiales, y una fracción pasó al departamento de Alamos, Sonora. Se dividió en los siguientes departamentos: el Departamento Imperial Chihuahua, el Departamento Imperial Batopilas, con cabecera en Parral, y el Departamento Imperial Huejoquilla, con cabecera en Jiménez.

LZ.- Al consumarse la Independencia ¿qué sucede con Chihuahua?

EVE.- Sí, es interesante, porque muchas veces nos confundimos cuando leemos alguna parte de la historia de Chihuahua, y los lectores dirán: “bueno, ¿y por qué aquí era estado y de repente nos habla de las provincias de Chihuahua otra vez como en el tiempo colonial?”; ésa es la explicación y ése es el cambio político.

EVE.- Hasta 1821 triunfa la Independencia; el padre de la patria fue sacrificado en 1811, apenas a unos meses de que había iniciado esta revuelta. Él muere pensando que fracasó y que se había acabado el asunto, pero afortunadamente los insurgentes del sur y de las selvas, aquellas donde está Guerrero y donde pelea Morelos y Guadalupe Victoria, siguen en la lucha, y logran en 1821 la consumación, y para 1823 nombran a Chihuahua como “Provincia”, el 19 de junio de 1823, separándola de los demás territorios.

A la caída del imperio, Chihuahua continuó bajo el régimen federal como “Estado de Chihuahua” hasta el momento actual, pero bajo el régimen del usurpador Victoriano Huerta, éste generó una iniciativa de gobierno en la que proponía la división del estado de Chihuahua en dos territorios, a saber: el “Territorio de Bravos”, con capital en Ciudad Juárez, y el “Territorio de Jiménez”, con capital en Hidalgo del Parral; esta división, por fortuna, nunca se dio. Así, nuestra ciudad ha sido Real de Minas,Villa y Ciudad, y nuestro estado ha sido dos veces Provincia, dos veces Departamento, una vez Departamento Imperial y cuatro veces Estado. LZ.- Una evolución larga, y muy detallada de acuerdo a su presentación, doctor.

LZ.- Doctor, gracias por estar aquí. EVE.- Muchas gracias Leo, estoy a tus órdenes, y cuantas veces me invites, con mucho gusto asistiré.

Así, San Felipe el Real de Chihuahua, el 19 de junio de 1823, se había convertido en la “Ciudad de Chihuahua”, 105 años después de que así lo habían denominado, y fue capital de la provincia del mismo nombre. Un año más tarde, apenas en 1824, la Provincia de Chihuahua fue designada “Estado de Chihuahua”, con capital en la ciudad de Chihuahua, por decreto firmado por don Guadalupe Victoria y Don Vicente Guerrero, como consecuencia y consolidación de lo que era la independencia de México, quedando como Estado Interno del Norte, de acuerdo con el acta que dio nacimiento a la República Mexicana. De 1824 a 1835 fue estado de Chihuahua; luego, dentro del régimen federal, de 1835 a 1846 con el gobierno central, se denominó “Departamento de Chihuahua” -fuimos por primera vez un departamento-; de 1846 a 1853, durante el régimen federal, volvió a ser “Estado de Chihuahua” bajo la dictadura del general Antonio López de Santa Anna. De 1853 a 1855, se denominó de nuevo “Departamento de Chihuahua” -iba siendo de acuerdo de quien estaba en el poder, lo iban cambiando políticamente-; del 55 al 57, de acuerdo con el Plan de Ayutla, volvió a ser “Estado de Chihuahua”, denominación que conservaría con el restablecimiento del régimen federal, de 1857 a 1887, época en que declaró su soberanía y expidió su constitución local en 1887, además de afrontar el rompimiento del orden constitucional con la invasión francesa, el estado de sitio, la disposición de departamentos imperiales y el restablecimiento del orden constitucional. 40

(*) Ernesto Visconti Elizalde es médico, investigador, escritor y poeta. Por más de 20 años a partir del 83, ha publicado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, estaciones de radio y televisión locales, poesía, cuento narrativa y editorial. Es autor de una antología, de “Litografías Poéticas” en el 97, “La Seducción de las Musas” en el 2003, “Chihuahua en Noche de Muertos” en el 2004 y “Mujer, Anatomía y Soneto” en el 2007. Fue el primer lugar en el concurso estatal de “Este Chihuahua es Mío”, organizado por la asociación de periodistas revolucionarios y obtuvo mención honorifica en “Vientos de Historia” organizado por el CONAFE.


TRASVIñA Y RETES EN El PARTO DE CHIHUAHUA

16 de Octubre de 2010 Hasta antes de 1936 no era el 12 de octubre el cumpleaños de la fundación de Chihuahua; luego se descubrieron sus documentos fundatorios y acaba de cumplir 301 años de haber sido fundada, en un acto solemne atribuido al gobernador Antonio Deza y Ulloa, pero ¿quién fue realmente el que concibió al nuevo Real de San Francisco de Cuéllar?, ¿quién es el autor del “parto” de lo que hoy es Chihuahua? Según la opinión del investigador Carlos Fernández Baca, el autor del “parto” de lo que hoy es la ciudad de Chihuahua, es Antonio Trasviña y Retes, a quien no se le ha reconocido suficientemente este mérito.

ENTREVISTA CON EL INVESTIGADOR LIC. CARLOS FERNÁNDEZ BACA (*) LZ.- Cuando se habla de la fundación de la ciudad de Chihuahua, se afirma que un grupo de notables se reunieron alrededor del gobernador de la Nueva Vizcaya, Don Antonio Deza y Ulloa, que luego de una votación dividida, decidió que el Real de San Francisco de Cuéllar se fundara a la orilla del río Chuvíscar, pero ¿cómo era este lugar?, ¿estaba deshabitado?, ¿cómo estaba el contexto poblacional, Licenciado Fernández? CFB.- Ciertamente habría que partir del poblamiento, pues normalmente los reales de minas se creaban en torno a un descubrimiento minero, como es el caso de Parral, que lo descubre una persona, pero quien lo reclama es el capitán de las fuerzas armadas con jurisdicción ahí, que es Juan Rangel de Viezma, y así pasa en la historia, pues lo mismo sucede con Chihuahua, porque anteriormente al descubrimiento del Real de Minas por los hermanos Del Castillo, ya había población no española, es decir, parcialidades de indios Conchos y parcialidades de Rarámuris asentadas en las vegas del río, puesto que en una parte del río había un remanso, sin aguas broncas, y estaba el antecedente del ojo de agua de Tabalaopa; eso nos hace saber, de fondo, que sí existía ya la población no estrictamente desde el punto de vista español, pero si ya había habitantes en esta región. LZ.- Cuando sucede el descubrimiento de las minas, obviamente empiezan a llegar los mineros, pero también llegan personas con otras actividades para satisfacer el abastecimiento de los mineros ¿no? CFB.- Por supuesto, la mina no se da sola, la mina no se da por sí misma; cuando el minero la descubre, hace la declaración formal, pero con esto vienen los insumos, y uno de los principales es la comida, velas, ocotes y leña de carbón. Había, pues, que tener la seguridad de abastecimiento y después generar el poblamiento; así, junto con el minero llega la población secundaria, y empiezan a fincarse las casas, por ejemplo.

INVESTIGADOR CARLOS FERNÁNDEZ BACA

Hay que tomar en consideración que las Leyes de Indias también hablaban de la preferencia de los climas fríos, por lo que el español, una vez descubierta la mina, buscaba el abrigo y la crianza de ganado, pues era vital, el caso de las mulas, de los burros y de las reses para la obtención del sebo que servía también de engrasante y de lubricante.

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Entonces todas estas situaciones de orden secundario, nos hacen pensar en un poblamiento anterior en torno a la mina y en el caso que nos ocupa, por eso se baja la gente del cerro, de Santa Eulalia y se empiezan a fincar casas a las orillas del río, en el remanso que estaba ubicado en lo que es ahorita el Museo Semilla hacia el lado de arriba de la catedral, que es una parte plana.

además era interventor y fiscal dentro del ramo económico, y tenía también las facultades de repartimiento de caudales, lo cual nos hace suponer la influencia que tenía el señor.

LZ.- Supongo que hace 301 años, la tenencia de la tierra de gran parte de la zona centro de lo que hoy es el estado de Chihuahua pertenecía ya a los españoles que aparecen en el proceso fundacional…

CFB.- Además era alguacil mayor de la inquisición, era el protector y el patrón del primer templo que se edificó aquí, tan es así que los terrenos donde está catedral y la Plaza Merino hasta donde está el Museo Semilla, eran terrenos de él, al igual que todas las huertas que estaban abajo, donde tenía las entradas de fundición; también fue el primer minero acaparador de tierras y aguas, y fue el primero que construyó las acequias de la ciudad para traer agua del río hacia el centro.

CFB.- Sí, entre otros estaban los intereses de Trasviña y Retes. Está documentado que “había 5 sembradas de sacar plata, la de Guadalupe, la de la Concepción, la de San Francisco de Asís, de San Juan Bautista y nuestra señora de La Regla, y ya se había hablado del poblamiento de lo que era el antiguo San Felipe, el viejo San Felipe, la capilla de nuestra señora de La Regla que estaba situada donde esta ahorita el puente de la calle Camargo, donde actualmente hay una réplica de esa capilla; ya había pues un asentamiento de españoles ahí. Aquí hay una situación que es un tanto desconocida y que consiste en lo siguiente: hasta 1936 se había pensado en que la fundación de Chihuahua había sido en otras fechas, pero en ese año se descubrió el acta de la fundación por don Francisco Almada y los otros historiadores de su tiempo, lo cual cambia totalmente el discurso, y la figura de Deza y Ulloa empieza a tener fuerza a través de ese descubrimiento, porque Deza y Ulloa es el que aparece como el que firma el acta de fundación. Con esto quiero decir que el proceso legal de fundación se da precisamente con la aparición de Deza y Ulloa, pero que ya antes había estado Fernández de Retana, el otro gobernador de la Nueva Vizcaya, pero no se hizo el proceso fundacional y se regresó a Durango pero murió en el camino. LZ.- Entonces ya había habido otros intentos fundatorios de lo que sería el Real de Minas hoy Chihuahua… CFB.- Exacto, hay que considerar una cosa que no se ha dicho mucho y que es una parte que está faltando de estudiar a fondo: me refiero a la personalidad de Trasviña y Retes. Es más, yo considero que Trasviña y Retes es el fundador de Chihuahua, o el que hizo la concepción de la ciudad, puesto que él intervino para que vinieran los dos gobernadores a hacer el acto fundacional, pues sabía muy bien que las Leyes de Indias, en su ley primera, titulo primero, del libro cuarto, decían que no habría fundación o pueblo, si no era por gobernadores o virreyes, y que ninguna persona hiciera autoridad en estos nuevos descubrimientos, cendrada, población o ranchería, y que solamente estaría facultado el virrey o el gobernador para poder hacer la declaración del pueblo. LZ.- Pero el virrey o el gobernador formalizaban esta declaración siempre que alguien con cierta influencia se los planteara, y yo supongo que Trasviña y Retes lo hizo en esa calidad ¿verdad?

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CFB.- Claro, él era mucho muy influyente, él era algo así como el jefe de la policía única, como el comandante de la policía única que se está diciendo en este discurso político actual, era el sargento mayor; es decir, era una especie de jefe de la zona militar más o menos, era el jefe de los capitanes de su jurisdicción, y

LZ.- Una influencia militar, política, económica, social, religiosa, nada más…

LZ.- Entiendo que Trasviña y Retes fundó Coyame… CFB.- Es el fundador de Coyame en 1715, y posteriormente, en 1717, adquirió la hacienda de San Marcos, de Saucillo, lo cual nos hace ver la potencialidad económica que tenía el señor. Por eso yo siento que es un personaje no estudiado, y que en realidad es el fundador de la ciudad, es el fundador de la población. Si recordamos lo previsto en las Leyes de Indias, había el riesgo de que, cómo no había permiso de fundación, se destruyeran las propiedades que habían sido fincadas, y él era el más interesado para que viniera el gobernador y firmara el acta fundacional. LZ.- No se niega el papel de Deza y Ulloa como gobernador en el acto de fundación, pero Trasviña y Retes fue el que realmente concibió a la nueva población. CFB.- Él, hizo, incluso, la traza; no hay un documento formal, pero atendiéndonos al plano de 1722 que encontró la investigadora Chantal Cramaussel en la audiencia de Guadalajara, nos hace suponer el interés que Trasviña y Retes tenía, porque él es el demandado por la contaminación de aguas del río y en esa traza, lo principal que se marca ahí es la acequia de Trasviña, que viene de atrás del actual Parque Infantil hasta las huertas que están atrás de catedral, y esto, paralelamente es una acequia subterránea embovedada que dio lugar a la famosa leyenda de los túneles aquí en la ciudad. Entonces, el trazo de la ciudad beneficiaba formalmente las tierras de Trasviña, por eso cede el lugar de lo que ocupa ahorita catedral, porque atrás estaba su casa y el único beneficiado era él, pero no tenía papeles, no tenía escrituras, por carecer del acto fundacional, y eso hace que mueva sus influencias a tal grado que hace venir a dos gobernadores a formalizarlo. Esto es lo que yo llamaría “el parto” o el nacimiento de la nueva población firmada por el “Juez del Registro Civil”, que en este caso sería el gobernador Deza y Ulloa. LZ.- A principios del siglo pasado la fecha de la fundación de la ciudad de Chihuahua no estaba precisada para el 12 de octubre, ¿verdad? CFB.- Así es; si mal no recuerdo, la situaban después de la fundación de la villa y había documentos, que se interpretaron en su época, que no nos precisaban, y ciertamente fue una interpretación que tuvieron los historiadores de la generación anterior, pero finalmente se aclaró una vez que se encontró el acta, que, por cierto, esa acta desapareció. Yo no quiero acusar a nadie, pero por ahí ha de estar, en alguna casa chihuahuense, porque la última vez que supe yo de ella, fuimos don Antonio Máynez y yo a preguntarle a un conocido notario -que ya falleció y que fue el último que sacó la copia certificada del acta-,


fuimos a preguntarle o a inquirirle por el original y don Antonio estaba muy molesto porque no se sabía dónde estaba el acta y lo que quedó fue una copia que publicó Francisco Almada en la “Guía Histórica de la Ciudad”, y otros documentos que se publicaron con los diferentes aniversarios de la ciudad, y gracias a eso podemos saber de los votos, de la intervención de Deza y Ulloa y de la declaratoria oficial junto con la fecha que celebramos el 12 de octubre. LZ.- Con ese descubrimiento, Deza y Ulloa tomó un papel preponderante en la historia de la fundación, al grado que se le mandó erigir la estatua que está en la plaza de armas en la década de los 70s. CFB.- Sí, no recuerdo la fecha exacta, pero antes existía una placa, en un monolito, donde estaban los 16 votos, y posteriormente se puso la alegoría, diría yo, en esa bonita la escultura, pues es una alegoría al señalamiento con el dedo, de que aquí se debe fundar la ciudad, y en el brazo izquierdo trae el libro de actas donde tomó el voto de los vecinos y finalmente resolvió, porque él es que resuelve el voto de los vecinos, porque él a eso veniía a constatar el hecho de que hubiera poblamiento, de que estuvieran las casas y los intereses económicos, para poder cobrar impuestos. LZ.- ¿Qué importancia puede tener el rescatar el papel de Trasviña y Retes en la concepción de esta población que ahora cumple 301 años? CFB.- Es la importancia del personaje en sí, porque él es el eje fundador de la población, es el eje sobre el cual se mueve todo lo que fue posteriormente Chihuahua; el acta se debe precisamente a la invitación que él hace; el trazo de la ciudad se debe también a esto; la existencia de la catedral se debe a la cesión que hace del solar; la plaza Merino es parte de su herencia pues ahí estaban las casas de Trasviña, que fueron después las casas de los Uranga y la Plaza de la Horca, pero todo ese sector de la ciudad se conformó en torno a un personaje que es Antonio Trasviña y Retes. LZ.- Sin embargo, Antonio Trasviña y Retes es el nombre de una de las calles de la colonia San Felipe, pero no tiene una estatua a pesar de esa importancia que usted resalta… CFB.- No tiene estatua; no hay ningún otro homenaje, pues en realidad es una circunstancia digamos accidental en la historia de Chihuahua. Hay un libro que se publicó, con trabajos del padre Treviño, que se llama: “El Real de Minas de San Francisco de Cuéllar 1709-1718” que habla precisamente de los primeros vecinos, y de ese periplo histórico de los primeros años del real, y ahí el personaje de Trasviña y Retes, aunque uno no quiera, salta a la vista, está sumamente ligado con todas las otras familias: es compadre, es cuñado, es padrino, paga por cesiones, paga misas, está metido en todos los ámbitos de la ciudad. LZ.- Omnipresente en la fundación de esta importante población. Licenciado Fernández Baca, le agradecemos su participación para compartirnos estos puntos de vista tan interesantes. CFB.- Muchas gracias a usted. El proceso histórico de la ciudad no para aquí: sigue, y tenemos la obligación, como chihuahuenses, de conocer nuestras propias raíces, para evaluarnos nosotros mismos.

(*) Carlos Fernández Baca es abogado, fue presidente del centro de investigación histórica de Chihuahua y que ha escrito innumerables artículos sobre la historia regional que actualmente participa en la unidad de estudios históricos y sociales de la UACJ y es subdirector de Casa Chihuahua Centro de Patrimonio Cultural.

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MATRIMONIOS Y MESTIZAJE EN El CHIHUAHUA NACIENTE

17 de Octubre de 2009

¿Cómo se integraban los primeros matrimonios de pobladores chihuahuenses hace 300 años? ¿Qué tipos de razas y etnias iniciaron esta comunidad en los primeros años de 1700? ¿Por qué algunos pobladores ostentaban el referente valorativo de “Don”? ¿Qué tan selectivos eran los españoles para escoger su pareja? ¿En qué sitios del actual Chihuahua vivieron comunidades de indios yaquis y mayos? ¿Qué tan común fue el mestizaje en el real de San Francisco de Cuéllar?

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR GERARDO ENRIQUE BATISTA VELÁZQUEZ (*)

LZ.- Historiador Gerardo Batista, ¿qué tipo de habitantes o grupos socio raciales había hace 300 años en el real de San Francisco de Cuéllar? GB.- Básicamente eran 4: los españoles, evidentemente los indígenas, los mestizos y los que tenían cierta ascendencia africana, los mulatos los lobos y los coyotes LZ.- ¿Qué tanto se daba el proceso de mestizaje entre los habitantes de este lugar? GB.- En términos generales, podemos hablar que dentro del grupo de los españoles, en los primeros 30 años de existencia del poblado, que es el trabajo que realicé, era mínimo. Los españoles buscaban casarse con españoles, tanto peninsulares como criollos; evidentemente los miembros de la elite se casaban con gente de su propio estrato social, mientras que el grupo de mulatos y de los lobos y coyotes, además de los negros, era más difícil encontrar consorte dentro de su propio grupo social racial, entonces, por ello, en términos generales, podemos hablar que era alrededor de un 40% los que se mezclaban racialmente con las persones de otros grupos como eran los mestizos y los indígenas, básicamente, pero preponderantemente era con indígenas con quien buscaban consorte. LZ.- En los documentos en los que se consignaba el matrimonio de las parejas hace 300 años, llama la atención que algunos tenían un titulo valorativo de “Don”, ¿qué ventajas y estima social implicaba eso?, ¿quiénes ganaban el ser llamado “Don”? GB.- Este atributo se utilizaba básicamente para los españoles, para este grupo socio racial, y los consideraban dentro de la pirámide social, quiénes estaban en la cúspide, y es por ello que gracias a su situación económica, privilegiados con respecto a los otros grupos, podían acceder a ciertos cargos y prerrogativas que a los otros grupos les estaban vedados legalmente; por ejemplo, pertenecer a ciertas cofradías, ejercer ciertas profesiones, portar armas e incluso la vestimenta; a los indígenas les estaba prohibido en algunos lugares de la Nueva España montar a caballo. 44


Entonces es significativo encontrar este valorativo social para distinguir a una persona de otra, y básicamente los que tenían el título de “Don” en estos 30 años que estudié, son los españoles, en menor número los mestizos, y en una referencia muy marginal y en un periodo posterior, reencontramos a un indígena, pero es la excepción de la regla.

prefería tener esposa española, porque evidentemente la limpieza de sangre, que era un derecho que se consideraba en aquella época, diciéndose que no estabas mezclado ni con esclavos ni con nuevos cristianos o con moros de la península ibérica, porque se proviene de ese lugar desde esa época; es por eso que tenían alta estima a la supuesta pureza racial y de sangre.

LZ.- Pero los españoles no tenían este “Don” por el simple hecho de ser españoles, ¿verdad?

LZ.- En el Chihuahua de hace 300 años, había, además de los españoles, varias etnias. ¿Qué tipos de etnias o castas habitaban este lugar?

GB.- No, tenían que pertenecer a cierto grupo y estar en relaciones con cierto estrato social; no a cualquier hijo de vecino se le daba esto, porque incluso la cuestión de ser habitante no significaba que eras contado dentro de los padrones de aquella época, tenías que ser vecino. Ser vecino era tener propiedades inmuebles, y quien podía tener propiedades inmuebles no era cualquier persona.

GB.- En cuanto a las etnias, lo que encontramos es que para la mitad del siglo XVIII vinieron a trabajar de manera significativa grupos de mayos, de yaquis, de eudebes, de pimas, de tepehuanos, tarahumaras y también indio mexicanos, que básicamente eran náhuatls; esos son los grupos étnicos que encontramos registrados en las partidas de bautismos.

LZ.- En los documentos que tú has estudiado mencionas una denominada “licencia ultramarina” que debían solicitar los españoles peninsulares para poder contraer matrimonio, ¿en qué consistía esa licencia?

LZ.- Llama la atención que yaquis o mayos, que estaban a mucha distancia de sus lugares de origen. ¿Por qué había este tipo de indígenas acá?

GB.- Básicamente era un mecanismo por el cual los españoles, en el proceso de contraer nupcias con una mujer de la localidad, se enfrentaban a un trámite muy complicado dentro de todo un mecanismo que era del Concilio de Trento, que legislaba todos los aspectos más importantes de la vida social y también privada como era el matrimonio. Los españoles que venían desde la península, no podían solicitar, dentro de este procedimiento, que viniera su fe de bautismo desde España, desde la parroquia o el curato de donde eran originarios. Era por cuestiones de tiempo, pues podría tardar años, en el mejor de los casos; entonces, simplemente el sacerdote, o cura, o el obispo, dependiendo de qué adscripción estuviéramos hablando, o de qué jurisdicción tenia la licencia, podría dispensar de este procedimiento para contraer nupcias, por ejemplo. LZ.- Los españoles del Chihuahua de hace 300 años, de San Francisco de Cuéllar, ¿qué tan selectivos eran para elegir consorte, comparados con los españoles de otras latitudes de la Nueva España? GB.- En el estudio al que estamos haciendo alusión, hice un comparativo con dos pueblos mineros del virreinato de la nueva España: uno era “Charcas”, en San Luis Potosí, y otro “Parral”, en la nueva Vizcaya. Para fines del siglo XVIII, en Parral, los españoles buscaban contraer nupcias, básicamente con gente de su propio grupo socio racial; en marginales ocasiones, en el trabajo de Robert Mckee, encontramos que se casaban con personas de otro grupo socio racial, llámense indígenas, llámense mestizas, pero si los hubo, eran casos excepcionales, no eran la generalidad, mientras que para el caso de Chihuahua, en la primer mitad del siglo XVIII, de 1709 a 1739, sí preferían a las españolas, pero si no había otra alternativa, o que no se encontraban dentro del grupo social en la cúspide de la pirámide, pues no tenían ningún empacho con contraer nupcias con mestizas, con mulatas y con negras; pero tampoco era la mayoría: alrededor de un 30% de los españoles criollos contraían nupcias con mujeres pertenecientes a cualquier otro grupo socio racial, pero siempre se

GB.- Había dos mecanismos de control de la mano de obra indígena que eran: el repartimiento y la encomienda. En ellos se le daba el derecho a un español, a que tuviera mano de obra indígena durante un determinado lapso de tiempo, y en el transcurso de ese tiempo deberían laborar en haciendas agrícolas, en haciendas mineras, o en haciendas de beneficio de metal. A ellos, después de ese lapso de tiempo determinado, que podía ser dos, tres meses o una semana, dependía del lugar y de los usos y costumbres, nominalmente se les pedía que regresaran a sus lugares, y entendemos que estos, en muchas ocasiones, no regresaban, se quedaban en los sitios por cuestiones geográficas, por la lejanía. Para el caso de los yaquis, que son los que mejor se han estudiado, los ministros jesuitas que administraban las misiones de este río en lo que actualmente es Sonora, tenían ciertos convenios y arreglos para que vinieran a trabajar los indios yaquis en las labores agrícolas y mineras, y es por ello de que podemos encontrar en un mapa que fue publicado ya hace más de 3 lustros por Chantal Cramussel, encontrado en el archivo de la biblioteca pública del estado de Jalisco, el primer mapa de la ciudad de Chihuahua, donde aparece, en lo que actualmente es el santuario de Guadalupe, una pequeña ermita o iglesia y a su alrededor existía un poblado, ya bien localizado, de indios yaquis, y éste, incluso 50 años después, en el libro de Pedro T. Romeral, se manifiesta también en estos registros de San Felipe del Real de Chihuahua, la existencia y permanencia de ese poblado. LZ.- Un poblado de indígenas yaquis alrededor de lo que hoy es el santuario de Guadalupe. ¿En ese tiempo, la esclavitud era importante para la producción?, ¿qué tan importante era el número de esclavos en el Chihuahua de hace 300 años? GB.- Lamentablemente mi estudio solamente abarca una de las esferas de lo que es la demografía histórica, que es el referente a los matrimonios, pero, en términos generales, puedo decir que no era tan grande la presencia de mano de obra esclava, de negros y mulatos o indios de rescate; sí los había, y trabajaban, pero básicamente había una diferencia entre los indios de rescate y 45


mulatos y negros. Los mulatos y los negros tenían un valor elevado; eran un símbolo de estatus social en aquella época. Entonces, un español no iba a permitir que una inversión que él tenía, de alrededor de 300 pesos oro, dependiendo de la época de la que estemos hablando, que era el costo nominal de un esclavo en buenas condiciones de salud y en edad de trabajar. A estos se les dedicaba más bien a las labores de carácter doméstico, porque eran también un símbolo de elevación, mientras que para los indios de rescate o los apaches que también hubo en buena medida y que venían a trabajar en las haciendas de beneficio y en las haciendas agrícolas de la zona y que se podían conseguir en empresas que realizaban periódicamente los capitanes españoles para traérselos como esclavos, prácticamente a ellos sí se les dedicaba a este tipo de labores mientras que a los mulatos y a los negros era más común encontrarlos en actividades domésticas, donde no sufrieran tanto desgaste. LZ.- Al paso de los años, con el auge de la minería, en esta zona del estado o del septentrión, ¿cómo se comportó esa tendencia de los españoles a casarse con españolas?, ¿siguió como antes?

Este archivo se encuentra localizado en las oficinas del arzobispado de Chihuahua, en el Parque Infantil de esta misma ciudad, y falta todavía por registrar algunas otras partidas de otros actos que eran registrados por la iglesia, que son los bautismos y las defunciones; entonces se va a complementar este trabajo con estudios posteriores a esas tres variables. LZ.- Entonces ¿va a seguir esta investigación? GB.- Ah, ¡claro!, es un trabajo a largo plazo, y esperemos el próximo año estar comenzando una nueva etapa donde se va hacer un registro más personalizado por familias, y el cruzamiento de las mismas familias, para dar seguimiento a ciertas pautas o tendencias que han salido de este trabajo LZ.- Esta es parte del trabajo de Gerardo Batista que está investigando cómo se generaron las primeras familias de lo que hoy es Chihuahua, que cumple 300 años. Muchas gracias, Gerardo. GB.- Gracias a usted.

GB.- No, incluso se refinó. Si en un principio, cuando apenas estaba poblándose la localidad, encontramos que, si no tenían alternativa, los españoles se casaban con una mestiza o con una indígena, ya cuando hubo una mayor oferta dentro de la feria nupcial, se prefirió tener a mujeres de ciertas características físicas, preponderantemente europeas o caucásicas, que el genotipo representara ser gente española o europea, incluso dentro de la clase dirigente de la oligarquía. Evidentemente, estos matrimonios se daban incluso con las mujeres hijas de los principales terratenientes de la zona o mineros, quienes buscaban a los peninsulares que tenían contacto con el centro del virreinato en las altas esferas o en la metrópoli, pues eran los mejores partidos para casarse LZ.- ¿Quiere esto decir que las restricciones sociales, el estatus social o el nivel económico tenían su influencia para la elección de pareja? GB.- Dentro del grupo de los españoles, era el punto a decantar, mientras que entre los otros grupos socio raciales, también se elegía a alguien que tenía un genotipo caucásico, o si no, lo menos indígena posible, o lo menos mulato, por decirlo de algún término. También era significativa la edad reproductiva: entre más joven la mujer, era más factible que tuviera mayor cantidad de hijos, que estuviera en mejores condiciones de salud, que sobreviviera las enfermedades que había en aquel momento y los periodos de hambruna que se presentaron a lo largo y ancho de la nueva España. LZ.- Gerardo, ¿cómo hiciste tu trabajo? Entiendo que hiciste una investigación documental del Chihuahua de 1709 a 1739. ¿Podrías abundar más acerca del contenido de la investigación? GB.- Registré en el archivo histórico del arzobispado de Chihuahua, durante alrededor de dos o tres años de manera más o menos continua, consultando las partidas matrimoniales de aquella época, alrededor de 10 mil o 15 mil partidas que revisé, y dentro de ellas tuve que hacer una selección para el periodo del estudio.

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(*) Gerardo Enrique Batista Velázquez es profesor investigador del instituto Nacional de Antropología e Historia, Centro INAH Chihuahua. Ha dedicado gran parte de sus trabajos a investigar sobre la población del Chihuahua del siglo XVIII.


LAS FAMIlIAS FUNDADORAS

10 de Abril de 2010

¿Cuál es el origen de las familias en Chihuahua? ¿Quiénes poblaron estas tierras entre 1709 y 1718 cuando se fundó esta población? ¿Cómo eran sus relaciones y alianzas, sus casas y su menaje? ¿Qué calidades o razas de personas poblaban el San Francisco de Cuéllar de hace 300 años? Estos temas de historiografía de lo cotidiano son tratados por el libro “El Real de Minas de San Francisco de Cuéllar, Imagen de una Sociedad de Crecimiento” de Salvador Treviño Castro.

ENTREVISTA CON EL PBRO. DIZÁN VÁZQUEZ LOYA (*) LZ.- Padre Dizán Vázquez ¿cómo fue que Salvador Treviño Castro realizó este estudio del Real de minas de San Francisco de Cuéllar de Chihuahua, y quiénes decidieron editar este trabajo? DV.- Bueno él, desde luego empezó a investigar aquí en los archivos de Chihuahua, especialmente en el del arzobispado, el municipal, en el de notaría, en el del registro público de la propiedad, y en el de Parral. Esto sucedió hace como 20 años y duró más de 10 años en esa investigación; pocas personas conocen a detalle estos archivos, y su tesis ha de haber sido terminada hace unos 10 años. Luego yo mismo me interesé, porque conocí la tesis, me interesé mucho en que ésta llegara a ser un libro que estuviera al alcance del público, y de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ le propusimos a la presidencia municipal que lo publicara como parte de los festejos del tricentenario de la ciudad. LZ.- ¿Por qué Salvador Treviño hace este libro?, ¿qué descubres en este trabajo que él realizó? DV.-Bueno el padre Treviño es, ante todo, un genealogista, es un experto en genealogías, creo que nadie como él conoce a las familias chihuahuenses pero no actuales nada más, sino en las raíces más remotas, desde los fundadores de la ciudad, los diferentes apellidos que se han añadido a través del tiempo en la historia de la ciudad de Chihuahua, y no sólo de la ciudad sino también del estado.

PBRO. DIZÁN VÁZQUEZ LOYA

Este libro tiene mucho que ver con ese interés de conocer al detalle del origen de las familias chihuahuenses; de hecho, como una especie de preparación a su tesis, él fue publicando hace 10 años en un periódico de Chihuahua que ya desapareció, “Novedades”, artículos sobre familias chihuahuenses; él tomaba el origen o cuál era el origen de la familia dentro de nuestro territorio, e iba acompañando el desarrollo del devenir de la actualidad si es que existían todavía miembros, como de hecho los hay, y esos artículos los recogimos nosotros y se lo propusimos a él, luego él les dio un acabado y publicamos en la UACJ un libro muy hermoso, un pequeño libro que se llama “Del Chihuahua Colonial”, donde presenta a esas familias fundadoras y las de segunda y tercera generación, y las va siguiendo hasta la actualidad, de manera que ese interés genealógico, ese interés por el detalle fue el que lo llevó a plantear a sus profesores esta tesis de los orígenes

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de Chihuahua, pero no en el aspecto general o macro como se acostumbra en la gran historia tradicional, de llegar a los acontecimientos a través de los grandes gobernantes o de los grandes hechos como guerras, etcétera, sino a través de lo pequeño, de lo sencillo, de lo cotidiano. Ese es el valor de este libro, muy a tono con cierta corriente historiográfica que se ha desarrollado unos años hacia atrás, de dar importancia a lo cotidiano; por ejemplo el tipo de enfermedades que tenían, los trabajos que laboraban, el vestido, la casa, el menaje de la casa, la relación entre familias, etcétera. En este libro el padre da mucha importancia precisamente a los núcleos de poder que se fueron formando en esos inicios de la ciudad de Chihuahua, de alianzas, ya sea por consanguinidad, parentesco político o religioso, de manera que se fueron formando núcleos de familias que eran prácticamente las que llevaban adelante las cosas en este Real. LZ.- Platícanos de algunas de las familias que vivían en el Chihuahua inicial, después de 1709, San Francisco de Cuéllar, ¿quiénes eran esas familias?, ¿qué hacían?, ¿cómo vivían?, ¿cómo eran sus casas?, ¿cómo convivían y transcurrían los días en esta población? DV.- Bueno, podríamos citar muchas familias; no habría tiempo para ello, pero basta recordar los nombres de las calles de nuestra colonia San Felipe, de aquí de Chihuahua, todos esos nombres son los nombres de los fundadores del Real de San Francisco de Cuéllar, que a partir de 1918 se llamó San Felipe el Real de Chihuahua, pero la familia que el padre presenta como más característica es la de Don Juan Antonio Trasviña Retes. LZ.- ¿Era Trasviña Retes o Trasviña y Retes? DV.- De las dos maneras; a veces se usa “y Retes” como era en aquel tiempo, Don Antonio Deza Ulloa o Don Antonio de Deza y Ulloa, pero sí, lo más usual es ponerle la “y”; Don Antonio incluso se dice “de Trasviña y Retes”, él tenía que ver prácticamente en todo: con el aspecto de lo militar, él era militar, con el aspecto político, con el aspecto religioso; era comisario alguacil de la santa inquisición, y tenía que ver, por razones de parentesco, con las más encumbradas familias de ese momento, y luego lo buscaban también los mestizos y los indios por razones de parentesco espiritual para que les bautizara a sus hijos; también tenía que ver con la minería, que era la principal actividad por la cual nació este Real; tenia que ver con la agricultura y la ganadería, porque esa era la segunda actividad que, en apoyo de la actividad minera, nació: primero fue el comercio, la ganadería, que es famosa, la agricultura para la alimentación. De manera que él, por sus relaciones con todo mundo, tanto de parentesco como de trabajo, es una de las familias y de las cabezas de familia más características del Real de San Francisco. LZ.- Y como la de él, las familias de su clase trataban de preservar la pureza de la descendencia entre ellos, y fueron creando la población; pero paralelamente a ellos había otras clases de pobladores en Chihuahua: los campesinos, los trabajadores de las minas, los indígenas; todos ellos ¿cómo convivían?

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DV.- Bueno, es interesante como el padre pone cuatro calidades o razas, que son: los indígenas, los españoles, los mestizos y los mulatos, en ese orden de importancia numérica. Nos habla de cada una de esas calidades, la más numerosa, obviamente, la de los indios por ser los pobladores originales aquí del Real; después vienen los españoles y los criollos, que son españoles nacidos en este suelo, los mestizos, que sería una de las calidades emergentes y con mayor

futuro hasta constituir la generalidad de la población mexicana, luego los mulatos, que cada vez eran menos, y que van desapareciendo prácticamente en nuestra entidad, no así en otras partes de México o América latina. Entonces el padre Treviño va analizando el crecimiento de cada uno de estos sectores y también la interacción por razones de matrimonio, que también se dieron, al principio un poco menos, pues, como tú dices, cada quien mantenía por tradición su endogamia, pero poco a poco fueron mezclándose más y acabó por ser un mestizaje más generalizado. LZ:- ¿Cómo eran sus casas, sus cocinas, el menaje de las casas en ese tiempo? DV.- Bueno, mira, yo podría aquí leerte algunos detalles muy sabrosos, muy simpáticos que el padre pone para describir, dice: “Quizá no está por demás recordar que las bonanzas mineras llevaban añejos auges económicos y tráficos de toda especie, los colmenares humanos siempre han sido soberbios muestrarios del ingenio del hombre, y en este aspecto, el Real de San Francisco de Cuéllar, con su inusitado auge minero, no se quedó atrás”; luego nos cita algunas de las casas, por ejemplo dice: “estas tiendas, tendejones, cajones de ropa, panaderías, etcétera, adosadas a ciertas casas, se localizaban por todos los rumbos considerados anteriormente; principiemos por localizarlas entre las casas de los vecinos que ya conocemos”, y luego cita a personas concretas: “el capitán José del Villa y don Francisco de Castro moraban en plazuela del colegio seminario, eran poseedores de tiendas localizadas en el perímetro de su casa habitación”, aquí habla de que casi todas las casas, sobre todo de las personas más pudientes, tenían una tienda adosada, pues eran al mismo tiempo comerciantes, y va a detalles tan interesantes como decir, por ejemplo: “una primera y mal presentación del interior de las casas comunes y corrientes, en donde nos indica que tenían todas sus oficinas y cendrada aperada”, se refiere a la cendrada para el beneficio de los metales y que “contaban con sala, aposento, cocina, horno de adobe, huerta y corral”, todo esto nos muestra ya desde ahora la condición minera de la generalidad de ellas, o sea, las casas reflejaban la actividad minera. Llama la atención, como inusitado, el registro de Francisco de Orozco; especificaba que también construiría junto a la suya, casas para sus sirvientes. Dentro de lo general citemos en el testamento de Juan Bautista del Encina, por ser representativo del minero, comerciante con más capital, y que tuvo casas de todo a todo, tanto en nuestro Real como en el de Santa Eulalia; la descripción que el testamento hace de su casa, nos da una buena idea de el interior de esta clase de moradas, parecida a la que debió haber sido la casa tipo de estos vecinos con más posibilidades; esta casa tenia: tienda, tendejón, trastienda, zaguán, dos salas, un dormitorio dos trojes para la harina, un cuarto de amasijos, cocina, horno para el pan, una cendrada para afinar metales, dos piletas de calicanto, un corral y tres trojes para el polvo del metal”; dentro de la suntuaria interior tenemos: “8 platillos,8 tazas, 9 cucharas, 6 tenedores, 1 salero”. Fíjate cómo va al detalle, pero no imaginándolos, sino que todos son datos sacados, por ejemplo, de testamentos: fulano dejo esto y eso y esto, o sea son datos muy reales: “3 cajas, 8 platillos, 8 tazas, 9 cucharas, 6 tenedores, 1 salero, 3 tembladeras, 1 candelabro, una palangana”, todo, todo de plata, “3 cajas de madera para la ropa, varios cuadros religiosos”, las armas de su uso, como serían: “escopetas, espada y daga” y, finalmente, su libro de cuentas forrado de banda colorada; entonces se lee con mucho agrado, porque uno se imagina la vida cotidiana de aquella gente, de nuestros antepasados, y que muchas de las casas actuales nuevas, estas aunque no


provengan físicamente de aquellas, alguna rarísima podría suceder, pero, de alguna manera, y en su gusto, y en su estilo, son herederas, por lo menos hasta hace unos 40 o 50 años, de aquellas casas antiguas. LZ.- ¿Por qué crees que el padre Salvado Treviño no publicó esto antes en un libro?, ¿cuál fue el papel de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ, en esta edición? y ¿tú como participaste en esta edición?, DV.- Bueno, en cuanto lo primero, el padre no se interesó en publicar, porque era una persona muy sencilla, humilde, y que no se le vino a la cabeza publicarlo; él me regaló la tesis hace muchos años, y yo buscaba la manera de publicarla; finalmente ahora, con el bicentenario, vi la oportunidad, y se lo propuse yo a la presidencia municipal, que aceptó con gusto la idea, y yo me encargue de hacerle un prólogo, de manera que mi intervención fue esa: proponer la publicación y hacerle el prólogo al libro. En cuanto a la participación de la Unidad, yo como coordinador lo propuse, a nombre de unidad y de la UACJ; de hecho el libro tiene el logo de la UACJ junto con la de la presidencia municipal y del Instituto de Cultura. LZ.- ¿Este libro está a la venta? DZ.- Este libro no se vende; desgraciadamente no se vende y eso de “desgraciadamente se regala” quiere decir que su edición es más limitada, su distribución es más limitada. No está en las librerías al alcance de todo mundo, pero se puede conseguir en el Instituto de Cultura del Municipio. LZ.- Y se puede consultar en la propia Unidad de Estudios Históricos y Sociales y en algunas bibliotecas de la ciudad, ¿no? DV.- Este libro, precisamente porque se obsequia, es mandado, ha sido enviado a todas las bibliotecas del estado de Chihuahua y escolares. LZ.- Tiene unas viñetas muy interesantes de Edward Durán. DV.- Eso es muy importante; quiero señalar que es una plusvalía del libro, con las viñetas, las acuarelas hechas especialmente para este libro del arte de Edward Durán LZ.- Muchas gracias, Padre. DZ.- Gracias a ti.

(*) Dizán Vázquez Loya es sacerdote católico e investigador. Cursó estudios de licenciatura en la Universidad Gregoriana de Roma, fue rector fundador del Seminario Regional del Norte, que en los setentas aglutinó a estudiantes de filosofía y teología de siete regiones de Coahuila, Durango y Chihuahua, es creador de Editorial Camino, y del Centro Diocesano de Comunicación conocido como CEDIC. Hace más de 30 años fundó el semanario “Notidiocesis” y la librería el Sembrador, en 1997 fue uno de los fundadores de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ, de la que es coordinador. Ha publicado diversas obras de carácter histórico, especialmente de historia de la Iglesia. Actualmente es vicario en la parroquia del Refugio de la ciudad de Chihuahua. 49


SANTA RITA ¿PATRONA DE CHIHUAHUA?

22 de Mayo de 2010 La colonización española en América trajo usos, costumbres y rasgos culturales hispanos que se impusieron a los indios del “nuevo mundo”; uno de los más indelebles fue la costumbre religiosa de adoptar un santo patrono o patrona para una demarcación, poblado, villa o provincia. Los patronos religiosos ejercían una influencia sin par aún en el quehacer político y económico. Este día, el santoral católico celebra a Santa Rita de Casia, pero ¿es verdaderamente Santa Rita la patrona religiosa del Chihuahua de siempre?, ¿cómo se inició la veneración de esta santa?, ¿quién es el inicial patrono de la Villa de Chihuahua? y ¿qué influencia tuvo en la vida de este lugar que llegó a ser la capital del estado?

ENTREVISTA CON LA INVESTIGADORA MARÍA ISABEL SEN VENERO (*) LZ.- María Isabel, el día de hoy el santoral católico señala que es el día de Santa Rita de Casia, la patrona de Chihuahua, ¿qué importancia tenía el hecho de que los españoles, al llegar a colonizar América empiezan a fundar pueblos y comunidades, e inmediatamente les atribuyen un santo patrono? MIS.- De alguna manera debemos de recordar que al momento en el que se da el contacto con los españoles, la sociedad europea estaba saliendo de un periodo de cultura muy encerrado y dominado por la iglesia católica; en ese momento, prácticamente el quehacer social sigue rigiéndose por prácticas católicas, y las ferias que se celebran en los días de los santos patronos, juegan un papel fundamental en esta transición que se da hacia formas comerciales, porque las ferias son una forma de comercio, un pretexto para el intercambio de productos y, qué mejor fecha que realizarlas con motivo de las fiestas religiosas, del santo patrono; entonces, cuando llegan los españoles, traen consigo toda esa idiosincrasia, y bautizan a los pueblos con nombres cristianos, y les ponen nombres de santos, de ahí que cada poblado, cada villa, cada espacio que se funda con población española, reciba un nombre católico. LZ.- Más tarde, en 1709, los españoles fundan lo que hoy es Chihuahua, ¿desde entonces se invocó a Santa Rita como patrona? MIS.- No, en realidad no, en realidad el santo patrono del entonces poblado, era San Francisco; recordemos que cuando se funda en 1709, se llama San Francisco de Cuéllar, en honor a San Francisco de Asís, ya que los primeros sacerdotes que al lugar eran franciscanos, y “de Cuéllar” porque el virrey de la Nueva España era entonces el Marquéz de Cuéllar, entonces, en realidad, el santo patrono original es San Francisco. De alguna manera se coloca al Real bajo la protección de San Francisco, aunque en realidad la vocación del espacio era minera, y el patrono de todos los mineros era precisamente San José, entonces son dos santos fundamentales bajo los cuales se colocan a su protección los españoles que se avecinan en este espacio. 50

INVESTIGADORA MA. ISABEL SEN VENERO


LZ.- Muchas de las costumbres y de los quehaceres que aún perviven, incluso en el calendario cívico, tienen que ver con el 4 de octubre, día de San Francisco; incluso este año tendremos la toma de posesión de un nuevo gobernador del estado, precisamente el 4 de octubre. MIS.- Recordemos que esas prácticas religiosas que quedan tan acendradas desde 1709, en que nos colocamos bajo la advocación de San Francisco, y todo el 1700, todo el 1800, los siglos XVIII Y XIX, esa tradición religiosa va a pernear en nuestra sociedad. No olvidemos que no va a ser sino a la segunda mitad del siglo XIX cuando se va a buscar la laicicidad del gobierno; entonces, son costumbres que quedan verdaderamente marcadas dentro de nuestro quehacer en todos los ámbitos: dentro de lo económico, político, social, y eso establece al 4 de octubre como la fecha propicia para el cambio de las autoridades, y es una fecha que se va a mantener aun después de que el estado se separa completamente de las instituciones religiosas. LZ.- Pero volvamos a Santa Rita, para muchos, la patrona de Chihuahua, ¿cómo es que inició a compartir con San Francisco, el patronazgo de Chihuahua? y ¿cómo lo empezó a dejar atrás para quedar como la patrona? MIS.-Mira, sucede lo siguiente: el carácter “fiestero” de los mexicanos y de los criollos y mestizos en general, le gana a la religiosidad y formalidad de las fiestas religiosas. La devoción a Santa Rita, en las fuentes escritas y documentadas, tiene orígenes “telenovelescos”; hay dos versiones que señalan, la primera, que Santa Rita se estableció en el lugar que ocupa la capilla actualmente, porque en esa zona había un bosque de encinos en donde los primeros españoles que llegaron con los sacerdotes franciscanos que los acompañaban, celebraron una misa, lo cual es totalmente falso; en realidad no hay ningún documento que nos compruebe ese decir, y, por otro lado, hay unos investigadores más recientes que, basados en la tradición popular y, sobre todo de esa historia oral que se pasa de generación en generación y a la que cada quien le agrega tantito, señala que Santa Rita se construyó en ese espacio porque, de alguna manera, la señorita María Teresa Larrazolo, joven criolla, muy bella, mandó construir la capilla en pago a una manda que le hizo a la Santa. Santa Rita es una Santa del siglo XIV o XV, y tiene una vida muy azarosa. De alguna manera sabemos que contra su voluntad se casó, que tuvo una vida muy amarga junto con su marido y, finalmente el marido se convirtió, se hizo bueno, etcétera, etcétera, y ella finalmente se pudo dedicar a la vida religiosa, en la que tenía una comunión muy especial con el crucifijo, con Jesús, y de alguna manera se conceden varios milagros en su vida. Bueno, pues a Santa Rita se le se le atribuye la resolución de los casos imposibles, y esta señorita Larrazolo no quería casarse sino que quería dedicarse a la vida religiosa, y le ofrece a Santa Rita la construcción de una capilla si lograba anular su matrimonio que era arreglado por sus padres, pero supuestamente ese matrimonio se frustra porque en la misma noche de bodas suceden miles de peripecias, etcétera; sin embargo, el dato es totalmente falso, porque hay documentos en el archivo de Parral de los pocos que se salvaron del incendio de 1941, de palacio de gobierno, que señalan que la señorita Larrasolo, no sólo sí se caso y tuvo descendencia, sino que se casó dos veces…

LZ.- ¡Ah, qué caray! MIS.- … y que no murió siendo monja ni dedicada al servicio del Señor, sino que murió bastante entrada en edad y en una vida de matrimonio normal, ordinario, entonces nos damos cuenta que no es por ahí la cosa. En realidad, la vocación de Santa Rita proviene de una de las hijas de Orio y Zubiate, la mayor, Nicolasa, que viéndose muy enferma, en una ocasión le ofrece a Santa Rita, la santa de los imposibles, construirle una capilla si sale adelante; el caso es que manda llamar al notario para hacer testamento porque se veía ya en las últimas, y en su testamento establece que se construya esa capilla en la hacienda de beneficio de metales que es de su propiedad, y que se conocía como “la hacienda del cura” Total, que pasados los meses, se compone Nincolasa y de todas maneras en 1731 se termina la edificación de la capilla de Santa Rita. LZ.- Entonces la capilla se construyó para uso privado… MIS.- Totalmente, para uso particular, será para la utilización del servicio del Santo Sacramento de ella misma y para los esclavos y sirvientes de la hacienda de beneficio que, como se encontraban a extramuros de la Villa, no contaban con ese servicio. Nicolasa cumple su ofrecimiento, y se abre esa capilla en 1731 para servicio particular, solo para los dueños de la hacienda y los sirvientes que estaban en el lugar; de hecho podríamos decir que al público se viene a abrir muchos años más tarde. LZ.- Hasta el siglo XX… MIS.- Así es. LZ.- Recordemos que esta capilla está ubicada en la confluencia de la avenida Ocampo y el Paseo Bolívar, pero por la calle Primero de Mayo, en ese entonces estaba extramuros de la ciudad. MIS.- Sí, extramuros de la ciudad, cerca de lo que se conoció como la Alameda Nueva, que se construyó aproximadamente a mediados del siglo XIX, cuando los políticos y la gente pudiente de la sociedad deciden crear un espacio para esparcimiento de la población; entonces, en lo que hoy es el Parque Lerdo y esa parte del Paseo Bolívar, se empiezan a sembrar árboles para crear una alameda y, como nos imaginaremos, la mayoría de los árboles eran álamos, y año tras año, en la primavera, se sembraban árboles en el lugar, de manera que ese bosquecillo, digamos, o ese pequeño parque, que ahora lo vemos chiquito, pero que entonces era muy grande, fue creado ex profeso para que la gente pudiera tener un lugar de recreo y, de hecho, por ahí de 1860, empiezan a establecerse casas comerciales, restaurantes, cantinas y otros establecimientos en toda esa zona. LZ.- Era el punto de salida y de llegada a la ciudad… MIS.- Se convirtió en uno de los puntos de llegada porque se abrió la avenida Ocampo para acortar el camino que venía del sur. LZ.- ¿El camino real? MIS.- El camino real que antes entraba por la calle Victoria directamente; entonces al abrirse la calle Ocampo, se convierte en el punto de llegada, pero además

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del espacio que ocupa más o menos donde está el Súper Lerdo, en ese espacio y hacia la avenida Bolívar, estaban las instalaciones de Don Félix Maceyra que era “La Despedida”. Don Félix Maceyra logró la concesión de las diligencias que iban a San Antonio Texas en 1866, y entonces en ese lugar se estableció el lugar llamado “La Despedida” o la central de todas las diligencias, que contaba con un restaurante que se llamaba “El Buen Viaje” y además tenía billares, alguna cantina y otros espacios, y uno de sus hermanos tenía lo que se llamaban los baños de caballos “El Jordán” que estaban muy cerca del lugar, lo cual se explica debido a la existencia de “La Despedida”. LZ:- Y en ese entorno geográfico estaba el templo de Santa Rita. ¿Cómo es que se empieza abrir al público esa capilla? MIS.- Lo que sucede es que los mismos sirvientes de aquella vieja hacienda, que después van evolucionando de manera que se decreta la abolición de la esclavitud, se van convirtiendo en vecinos del lugar, y resulta que lo que era la hacienda de beneficio y sus anexos, junto con la capilla y la huerta, van a cambiar de dueños, y estos dueños van a seguir utilizando el espacio para festejar el día 22 de mayo, primero privadamente, y después, aquellos trabajadores que estuvieron en la finca, tanto en la huerta, como en la hacienda, y que se quedan a vivir por la zona, también empiezan a hacer festejos, pero afuera de la capilla, y así se empieza a generar una especie de verbena popular que se ve incrementada en la segunda mitad del siglo XIX, cuando un individuo solicita colocar en la Alameda Nueva, hoy Parque Lerdo, un establecimiento de juego de azar, permiso que le fue negado y que después, en 1888 aproximadamente, le fue concedido a otras personas, y empezó a generarse, alrededor de mayo, con las fiestas de Santa Rita, toda una verbena popular que tiene que ver mucho también con el clima de Chihuahua, porque después de un largo invierno, la sociedad chihuahuense encuentra un espacio de solaz y esparcimiento muy sano en toda esa zona. Entonces se veían llegar los carros de familias pudientes, de gente acomodada, que con motivo de la fiesta de Santa Rita el día 22, llegaban a todo ese paseo de la Alameda Nueva, a comer en el restaurante del “Buen Viaje”, a disfrutar de la verbena popular, a jugar a lo que le llamaban “los chuzos”, “la lotería”, “la sota”, y había quien le iba al “caballo de oro” o a todo lo que era la “baraja española”, y en torno a todos esos juegos se genera toda una verbena en el lugar, que abarca incluso hasta hoy al monumento a Manuel Ojinaga. Esa tradición fue pasando así como muchos fueron los dueños de Santa Rita, hasta que, finalmente, quedó en manos de los Muñoz, quienes finalmente la entregan al obispado de Chihuahua en el siglo XX, y se abre al público, pero ya en torno a la capilla había toda una verbena popular que era más bien en torno al Parque Lerdo. Las personas recordarán parte de estas fiestas cuando eran muy niños e iban al parque a jugar a “los aros”, a tirarle “al blanco”, a jugar a la “lotería”, y a degustar tamales de pollo y de dulce y las famosísimas “empanadas de Santa Rita”, que a alguna buena señora se le ocurrió hacer rellenas de picadillo o de dulce de leche, como le llamaban, y que fueron famosísimas; desgraciadamente hoy es muy difícil conseguirlas, que yo conozca, sólo en “Calicanto” de repente las hacen. 52

LZ.- María Isabel, agradezco mucho tu presencia. MIS.- Muchas gracias, Leo.

(*) María Isabel Sen Venero es directora de Casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural e investigadora de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ; fue directora de Publicaciones y Proyectos Especiales de la SEP. Fue coordinadora del Concurso Don Quijote en la Vida de los Jóvenes, creadora del álbum de Historia y Geografía de Chihuahua, catedrática del Tecnológico de Monterrey y autora de innumerables artículos históricos en revistas y periódicos. Su obra más importante es el libro de texto Historia de Chihuahua.


OCTUBRE EN CHIHUAHUA

4 de Octubre de 2008 Octubre y Chihuahua, desde siempre han ido de la mano: cada año, cada trienio, cada sexenio, en octubre se rinden informes de gobierno, hay cambio de poderes estatales o de ayuntamientos. En otros tiempos, en octubre sucedieron trascendentales acontecimientos en Chihuahua, tales como: la fundación de su capital, la batalla de Tres Castillos, la llegada de la caravana republicana presidida por don Benito Juárez, y la memorable batalla de Tomochic En octubre cambia la vida de muchas formas para quienes vivieron y para quienes vivimos en los climas extremosos del septentrión. Octubre es, sin duda un mes emblemático para los chihuahuenses desde tiempos inmemoriales

ENTREVISTA CON LOS INVESTIGADORES CARLOS FERNÁNDEZ BACA Y MA. ISABEL SEN VENERO (*) LZ.- Sin duda octubre es el mes que más ha marcado la historia de Chihuahua, incluso antes de su nacimiento ¿Por qué octubre es así tan determinante para Chihuahua?

INVESTIGADORA MA. ISABEL SEN VENERO

CF.- Iniciemos con una rápida vista al pasado lejano de Chihuahua: tenemos las 4 estaciones bastante marcadas y esto, sociológicamente, hace que los distintos grupos sociales, a nivel mundial, tengan sus festividades; en el caso de nosotros, Chihuahua representa las cosechas cebadas y, para ello, también los apaches tienen alimento. Nuestros antiguos pobladores tienen los graneros llenos, y esto hace también que se venga el receso hacia el invierno y, por otro lado, los aguajes están llenos, pues para nosotros el agua es fundamental. Y con esto también hay una prospección hacia el futuro, en los meses de invierno, y estar preparados al estiaje; eso es lo que motiva, finalmente, al chihuahuense, a hacer conservas, a hacer la carne seca y algunas otras cosas de carácter cotidiano que nos marcan así como nos marcan las festividades. LZ.- En el octubre pretérito se ubica también el descubrimiento de América… MIS.- Definitivamente, el 12 de octubre es una fecha que para los chihuahuenses tiene significado muy profundo: 12 de octubre se descubrió América, pero también un 12 de octubre precisamente, se fundó la ciudad de Chihuahua, y un 12 de octubre llegó a estas tierras la república peregrina. Así pues, el 12 de octubre es una fecha fundamental, pero antes está el 4 de octubre, que nos recuerda las fiestas del santo patrono original: San Francisco de Asís.

INVESTIGADOR CARLOS FERNÁNDEZ BACA

LZ.- San Francisco, el original patrono de Chihuahua, que inició llamándose San Francisco de Cuéllar en 1709…

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MIS.- Obviamente cuando se funda, ni siquiera era Villa, era el Real de Minas de San Francisco de Cuéllar, San Francisco por el santo patrono, y de Cuéllar por el virrey de entonces de la nueva España. LZ.- ¿También influyó la presencia de franciscanos aquí? MIS.- Por supuesto, definitivamente las avanzadas españolas, en ese colonizar el norte -porque no fue conquista, fue colonización-, de alguna manera vienen acompañados originalmente de los frailes franciscanos, y los frailes, pues van a establecer la presencia de su santo patrono. CFB.- Y en ese mismo tiempo, al momento de celebrar en Chihuahua, particularmente en la ciudad, el santo patrono del 4 de octubre, fija tiempos, inclusive de orden político. MIS.- Sí, ahora tenemos precisamente el cambio gubernamental a nivel estatal como municipal alrededor del 4 de octubre. LZ.- No me digan que los cambios de gobierno estatal y municipal tienen también qué ver con estas festividades del patrono de San Francisco, el 4 de octubre. MIS.- No necesariamente en la actualidad están ligados con las fiestas religiosas. LZ.- Pero su origen está ahí… MIS.- Es una tradición que se arrastra desde los tiempos de la colonia, efectivamente, la celebración de las fiestas del santo patrono se aprovechaba, ya que congregaban a la gente precisamente en la Villa, y entonces se hacían los cambios políticos. LZ.- ¿Qué más tenemos en el mes de octubre en la historia de Chihuahua? CFB.- En el mes de octubre tenemos sucesos trascendentes para la vida de Chihuahua: tenemos la llegada de Juárez, lo cual es trascendente, salvo para el gobierno federal, que dejó a Juárez en Chihuahua -en un libro que se repartió en el sexenio pasado-, en dos míseros renglones después de los dos años y dos meses que permaneció Juárez aquí en Chihuahua. Octubre también tiene que ver con el 14 y el 15 de octubre de 1880, con la derrota de las últimas organizaciones apaches, y la muerte de Victorio, y hace también que este parteaguas del estado en estas dos épocas, a mediados de siglo y a finales de siglo, traiga como consecuencia otros procesos también tanto políticos como industriales. MIS.- Además tenemos que recordar que en octubre precisamente se pone fin a uno de los episodios más dramáticos de la historia chihuahuense, lo que fue el aniquilamiento del pueblo de Tomochic. LZ.- La toma de Tomochic…

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MIS.- El aniquilamiento total, que constituyó uno de los prolegómenos del movimiento revolucionario; fue el primer estallido de inconformidad en contra de ese poder opresor y dictatorial, que en las pequeñas poblaciones serranas se manifestaba a través de grupos verdaderamente caciquiles que tenían el control total.

LZ.- La toma de Tomochic, el aniquilamiento total de la población de Tomochic. MIS.- Entre el 20 y el 29 de octubre se llevan a cabo los combates más feroces: el 28 se toma el cuartelito, que era donde quedaban apenas 4 hombres que fueron totalmente destrozados; todos estaban heridos, entre ellos estaba Cruz Chávez, estaba una mujer y, obviamente, los toman y los fusilan a todos. Los sobrevivientes, tengo entendido que eran 70 mujeres y como 120 niños, que se los llevan para tratar de darles auxilio, porque, a final de cuentas, el general al mando se compadece de la situación de toda esta gente y de haber tenido que cumplir con órdenes tan terribles frente a gente tan valiente, y se los llevan a pie hacia Guerrero, y en el trayecto muchos se les salieron de la filita en donde los llevaban. CFB.- Por otro lado, también que el 1 de octubre de 1810 se da por enterada la Villa de Chihuahua del mandamiento de Salcedo relacionado con el “grito de Independencia”. Pero retomando la Revolución, en octubre de 1910 ya hay reuniones serias; ya hay acopio de armas, se tiene documentación de compra de armas y contrabando de armas de grupos que se han visto también armados, y las reuniones se intensifican porque ya la fecha estaba prevista. Lo que dijo la licenciada, de 1892, que fue lo de Tomochic, pues en realidad esos fueron los primeros brotes, se puede decir, de rebelión, y justamente vuelve a repetirse en octubre. La preparación de todo ese sincretismo que hablábamos, hace que el chihuahuense en octubre tenga esas otras cosas preparadas para el invierno. Si nos venimos a la actualidad, esas preparaciones del invierno ya se están dando ahorita, ya estamos sacando del veliz la ropa de invierno, y estamos preparándonos para otra cosa, cambiamos inclusive nuestra dieta. Entonces, todas esas cosas, todas juntas, contextualizando las cosas, hace que también algunos fenómenos sociales puedan ser explicados: por ejemplo la cuestión de la tierra, precisamente porque la tierra era el factor de sobrevivencia de esos grupos, y octubre era la fecha en que había maíz -ahí hay un antecedente en Tomochic: lo de las cañas de maíz que se esconden, y les provoca problemas ahí porque les destruyen los soldados la sementera; entonces eso les da más coraje, porque les están destruyendo parte de lo que tienen. MIS.- En todo esto hay algo interesante que señalar: me refiero a situaciones que nos llevan, de manera muy filosófica, a pensar que la muerte da vida en todos los sentidos; la naturaleza empieza a morir para permitirnos vivir, y de alguna manera todo lo que estamos mencionando son hechos bélicos, porque desgraciadamente nuestra historia está plagada de ese tipo de hechos, que son lo que la historia tradicional ha tratado de resaltar, pero son para dar espacio a hechos de vida significativos. LZ.- El cambio de estación se nota mucho más en Chihuahua por el tipo de clima que lo rodea, el clima extremoso no se notaría en otras partes del centro o del sur del país, y no se nota tanto hoy como antes, porque estamos un poco más “amparados” por climas artificiales; antes se notaba más este cambio…


Chihuahua, es “el octubre de Chihuahua”, precisamente por la celebridad de las fechas con la fundación de la ciudad y recientemente tuvimos el informe del señor gobernador el primero de octubre; es decir, todo esto va repercutiendo, y se inician muchas cosas en Chihuahua. MIS.- Una fecha a la que no le dimos mayor importancia, es aquella de que en Chihuahua se conoce el primero de octubre que en Dolores Hidalgo se había dado el grito de independencia un 16 de septiembre de 1810.

MIS.- Yo quisiera decir lo siguiente: a lo mejor es muy aventurado de mi parte, pero septiembre para todos los mexicanos es un mes de fiestas patrias, de conmemoración, de regocijo precisamente, no porque nos regocijemos en los hechos violentos que dieron lugar a una nueva vida, sino precisamente por eso, porque es el nacimiento de una nueva vida y, podríamos decir, que octubre, precisamente por lo marcado de las estaciones, desde la naturaleza nos está indicando que es el inicio de una nueva vida; estamos llenos de conmemoraciones no por los sucesos de muerte, sino por la nueva vida a la que dieron lugar.

LZ.- 15 días después…

CFB.- Nuevas oportunidades.

CFB.- Pero no solamente se conoce, sino se amenaza a la población, y hay un decreto que hace que la ciudad se conmueva, y eso también tiene un marcaje mucho muy natural para Chihuahua.

LZ.- Gracias licenciado Fernández, gracias María Isabel.

MIS.- Por otro lado están las fechas relativas a la república peregrina, cuando desde Chihuahua se decide la suerte de la república. LZ.- Bueno, y entiendo que también la batalla de Tres Castillos ocurre en octubre… MIS.- Y más recientemente, si nos vamos a los sucesos que tienen que ver con la Revolución mexicana, los prolegómenos de la revolución se dan aquí. LZ.- En la batalla de Tres Castillos ¿qué paso? CFB.- Tres castillos es un llano que está a la altura de Villa Ahumada que ahorita es de los señores Carrillo; tengo entendido es un rancho muy lóbrego y además apartado, pero es un camino natural que va por el rumbo de Aldama, y que sale precisamente en el municipio de Villa Ahumada, a 70 kilómetros. Después está el Ojo de Lucero y está la frontera; entonces, era parte del corredor apache, y esos tres cerritos, que de lejos asemejan las tres torres de un castillo, es un lugar no muy alto pero sí bastante defendible, porque es un terreno muy pedregoso, y ahí se refugió la última partida de apaches en los que concurren en combate el indio Gerónimo y muere Victorio, hacen prisioneras a las mujeres y a los niños que quedan, y prácticamente con esto el último grupo organizado guerrero apache llega a su fin. Después hay otros combates leves, pero ya son menos. LZ.- ¿Qué reflexión final podríamos hacer acerca de estos comentarios del Octubre en Chihuahua? CFB.- Pues que la gente los conozca, fundamentalmente, y que compren los libros que hay de la historiografía local, precisamente para poder entender las raíces de un pasado. LZ.- ¿Por ejemplo? CFB.- Pues todo lo que ha publicado gobierno del estado, en la biblioteca chihuahuense, que está a la venta en la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ, se consiguen en el Centro Librero la Prensa, etcétera.

(*) Carlos Fernández Baca y María Isabel Sen Venero son investigadores de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ y funcionarios de Casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural. Carlos Fernández es abogado, investigador e historiador, expresidente del Centro de Investigación Histórica de Chihuahua, y ha escrito innumerables artículos sobre historia regional. María Isabel Sen fue directora de Publicaciones y Proyectos Especiales de la SEP. Fue coordinadora del Concurso Don Quijote en la Vida de los Jóvenes, creadora del álbum de Historia y Geografía de Chihuahua, catedrática del Tecnológico de Monterrey y autora de innumerables artículos históricos en revistas y periódicos, su obra más importante es el libro de texto Historia de Chihuahua. 55


IMPORTANCIA DE CHIHUAHUA EN El SEPTENTRIóN NOVOHISPANO

3 de Octubre de 2009

Estamos a escasos días de que la ciudad de Chihuahua celebre su cumpleaños número 300. Como toda comunidad bien nacida, Chihuahua tiene ceñida a su edad una historia llena de hazañas y sueños, de hombres visionarios y anhelantes de ver realizada su empresa. Es el Chihuahua 3 siglos viejo, con 300 años de historia. De sus inicios, de sus nombres, de sus patronos y de la importancia geográfica, política, social y comercial en la formación de la nación mexicana, trataremos en este espacio.

ENTREVISTA CON LA INVESTIGADORA MA. ISABEL SEN VENERO (*)

LZ.- María Isabel, ¿cuál fue la razón por la que hace 300 años, lo que hoy es la ciudad de Chihuahua nació con el nombre de San Francisco de Cuéllar? MIS.- El que se le pusiera por nombre “San Francisco de Cuéllar”, obedece, en primer término, a que a la zona que después se convertiría en el Real, los primeros españoles que llegan son precisamente los franciscanos. Los franciscanos se establecen originalmente en el valle de San Bartolomé, y desde ahí, Fray Agustín Rodríguez, realizó todo un recorrido siguiendo el Conchos hasta llegar al Nuevo México; este fraile, fue el que le puso “Nuevo México”. Durante su recorrido encuentra gran cantidad de indígenas, a los cuales decide hacer algo por su evangelización. Estas tierras empiezan pues a ser pobladas con haciendas de labor para poder abastecer a los mineros que se encontraban en otros lugares como Cusihuiriáchi y Parral. Son la órdenes Franciscanas las que empiezan a establecer las misiones como San Cristóbal de Nombre de Dios y Tabalaopa. Esta última era conocida por ser una misión agrícola muy rica, muy próspera, y también estaba protegida espiritualmente por la orden de San Francisco. Entonces cuando se decide la fundación de este espacio y finalmente la cabecera del ayuntamiento, se establece en lo que hoy es la ciudad de Chihuahua, el antecedente eran los Franciscanos, que habían congregado a los indios conchos, chinarras y a algunas otras parcialidades que se encontraban por el lugar y que habían sido establecido por las misiones.

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INVESTIGADORA MA. ISABEL SEN VENERO


LZ.- Entonces los franciscanos influyen para que el nombre de su patrono, Francisco de Asís, sea el patrón del Real de San Francisco de Cuéllar; de hecho, los religiosos franciscanos fueron los primeros que llegaron con los conquistadores españoles por estas tierras del septentrión, ¿verdad? MIS.- En sus viajes, los conquistadores siempre venían acompañados de una autoridad religiosa, y en este caso se trató de los Franciscanos. Desde los primeros años de la conquista, podríamos hablar que en 1522 cuando llegaron los 12 primeros franciscanos a la ciudad de México y de ahí partieron en su misión evangelizadora a todo el país incluyendo el septentrión. LZ.- ¿Qué importancia tuvo San Francisco como patrono de lo que hoy es Chihuahua y hasta qué época permaneció su influencia? MIS.- En realidad como patrono de esta ciudad se viene a establecer aproximadamente hasta 1716-17. Antes, las fiestas religiosas a favor de San Francisco sólo las procuraban ellos, los mismos religiosos, pero por iniciativa pública de alguna manera se establece posteriormente a la fundación ya de manera oficial como una fiesta para el santo patrono de la ciudad LZ.- Supongo que el templo de San Francisco que hoy conocemos a un lado de Plaza del Ángel es consecuencia de esta influencia patronal ¿no? MIS.- Sí, definitivamente; ellos solicitaron el poder establecer primero una “custodia” y después el templo ya propiamente como tal, dependían de una “custodia” que se abrió en Guadalupe Zacatecas. Los franciscanos y los jesuitas se encontraban como jugando carreras, a ver quién se establecía primero, porque, ciertamente, los jesuitas también habían llegado a la zona serrana y tenían mucho tiento, por lo que había muchos devotos de San Ignacio de Loyola, su patrono, y devotos muy principales, como el capitán Trasviña y Retes. Así pues, unos peleaban porque se estableciera la orden de los Franciscanos y otros la de los Jesuitas, y más o menos al mismo tiempo empiezan la construcción de sus templos como el colegio seminario de nuestra Señora de Loreto que comienza con un donativo bastante importante por particulares, y lo mismo va a suceder con el seminario de los Franciscanos, que es el templo que hoy conocemos; a un lado estaba el seminario, ahorita ya no más nos queda el templo LZ.- El templo de San Francisco. MIS.- Sí, y podríamos decir que son dos años después cuando se establecen los franciscanos. LZ.- En tiempos pretéritos las fiestas religiosas eran importantísimas pero el 4 de octubre, día de San Francisco, alrededor de esta festividad religiosa se fueron marcando fechas importantes para la vida de los chihuahuenses; de hecho, en estos días hemos estado asistiendo a festivales artísticos y a la celebración de solemnidades de corte político.

MIZ.- Recordemos que precisamente el cambio de gobierno se realiza en torno al 4 de octubre, tanto el municipal como el estatal. Durante los primeros años y hasta la fecha, esta solemnidad se realiza en torno a la fecha de la festividad del santo patrono de los franciscanos; es una tradición que ha quedado desde los primeros años del México independiente. LZ.- ¿Qué otros nombres ostentó esta comunidad que hoy es Chihuahua hasta llegar a ser la capital del estado, y qué otros patronos religiosos tuvo? MIS.- En 1709 se crea el Real de Minas de San Francisco de Cuéllar… LZ.- ¿Por qué de Cuéllar? Perdón. MIS.- …Porque en aquel entonces el virrey de la nueva España era el marqués de Cuéllar y siempre se buscaba que los nuevos núcleos poblacionales estuviesen bajo el amparo de la autoridad principalísima. Lo mismo nos va a suceder en el año 1718, resulta que se le da la categoría de Villa San Felipe el Real; se asciende de real de minas a villa, y en un decreto oficial que por ahí existía, decía que la primer villa que se erigiera o que estuviese en turno convertirse en villa, llevaría el nombre del rey Felipe, aunque también influye la advocación de San Felipe de Jesús, que se agregó como otro patrono en nuestro santoral. Cuando nos independizamos, y Chihuahua se convierte en un estado, simplemente recibe el nombre de la ciudad de Chihuahua, y seguimos con la marcada influencia de San Francisco en nuestras fiestas religiosas. Debo de recordar que esas fiestas religiosas tenían una importancia fundamental: en el caso de San Francisco, eran 8 días de fiesta, pero además eran muy importantes porque congregaban a los principales comerciantes; la fiesta se convertía en toda una feria donde la gente aprovechaba para comprar, para vender, para traficar con las mercancías y lo que durante todo el año, o el semestre, o el trimestre se había elaborado. Los mercaderes pasaban por los distintos lugares recogiendo mercancías y llevándolas para otros lugares LZ.- ¡Claro!, fiestas importantes, Chihuahua está a punto de cumplir 300 años desde que se fundó como el Real de San Francisco de Cuéllar. Tú, María Isabel Sen, haz hecho el libro la “Historia de Chihuahua” que me parece fabuloso. De acuerdo a tu opinión, ¿qué importancia ha tenido lo que hoy es la ciudad de Chihuahua durante estos 300 años en la vida de la nueva España?, ¿qué importancia tuvo en el contexto de la Nueva Vizcaya y en el México independiente y pos revolucionario? MIS.- La importancia fundamental, y por la cual, de alguna manera se decide el establecimiento del ayuntamiento y la creación del Real de Minas de San Francisco y posteriormente la Villa de San Felipe, es porque había una línea trazada para el comercio con las posesiones más lejanas que se encontraban en el Nuevo México, que era la ruta del camino real, y resulta que en esta zona había demasiados espacios despoblados o sin poblamientos, que de alguna manera le dieran seguridad a la ruta, y se establece esta villa en ese espacio; no iban a hacerla en Santa Eulalia, porque nadie iba a treparse hasta los cerros y luego volver a bajar; entonces, lo hacen precisamente en este paso.

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LZ.- A la orilla del río… MIS.- A la orilla del río y al abrigo de algunos montes, para que los vientos no sean tan inclementes a la sombra de arboles, con leña suficiente para la subsistencia, con agua, etc. Esas fueron las razones que se dieron en el momento, pero además también, con el tiempo se va a convertir en un centro geográfico. Cuando vienen las reformas borbónicas y se establece la división entre el virreinato y las Provincias Internas del Norte, precisamente la Villa de Chihuahua se convirtió en el centro de esa demarcación político militar, y la Comandancia General va a tener su asiento en la Villa de Chihuahua. LZ.- Por eso Hidalgo y los insurgentes son trasladados acá, y no a Durango ni a otro lado… MIS.- Así es, aquí está la residencia del comandante general; en esta demarcación se va a tener, entre comillas, el control. Recordemos que las tribus indígenas del norte: apaches, comanches y muchas otras, eran muy belicosas y el dominio real de los españoles no llegaba más allá del río Bravo; entonces, desde aquí se hacía la custodia de todo ese enorme territorio que llegaba hasta Nuevo México. LZ.- Luego viene la Independencia y la Revolución, en las que Chihuahua sigue siendo un núcleo importante. MIS.- Un núcleo importantísimo de comercio. Las ambiciones norteamericanas no van a desaparecer, van a continuar, y van a tener un interés fundamental, sobre todo el norte, las expediciones del coronel Been de Zebulón Pike, y de toda esta gente que se dice perdida en el territorio. En realidad parecía que eran expediciones espías, levantan notas, y gracias a sus apuntes conocemos mucho de lo que estaba sucediendo en el norte: por dónde llegaban las diligencias de comercio, de dónde venían estas rutas de armas, víveres y otros elementos que llegaban a todas estas villas del norte procedentes de las colonias francesas, o de los colonos norteamericanos. LZ.- Y todavía hoy Chihuahua capital sigue siendo el centro geográfico… Víctor Orozco menciona que hay una equidistancia de Chihuahua con Villa Ahumada, Ojinaga, Parral y Madera, entre otros. MIS.- Definitivamente; la ciudad de Chihuahua quedó estratégicamente situada prácticamente en el corazón del estado. LZ.- María Isabel, agradecemos tu presencia para recrear este octubre en la ciudad de Chihuahua que cumple 300 años. Muchas gracias. MIS.- Muy amable.

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(*) María Isabel Sen es investigadora de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ, es directora de Casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural. Fue directora de Publicaciones y Proyectos Especiales de la SEP. Fue coordinadora del Concurso Don Quijote en la Vida de los Jóvenes, creadora del álbum de Historia y Geografía de Chihuahua, catedrática del Tecnológico de Monterrey y autora de innumerables artículos históricos en revistas y periódicos, su obra más importante es el libro de texto Historia de Chihuahua.


LA BATAllA DE SACRAMENTO

27 de Febrero de 2010 El 28 de febrero de 1947 se llevó a cabo uno de los acontecimientos más emblemáticos del patriotismo de muchos ciudadanos chihuahuenses de la capital del estado, cuando defendieron a México y su ciudad de la invasión norteamericana en el poblado de Sacramento. Aunque no lograron detener al ejército invasor comandado por Alexander William Doniphan, que cinco días más tarde tomó la ciudad, el hecho, aun no suficientemente ponderado por la historiografía, enalteció la valentía de los chihuahuenses, especialmente de los jóvenes que, encabezados por su gobernador el general Ángel Trías Álvarez, arriesgaron o dieron su vida para defender no sólo a sus familias y patrimonio, pero también la dignidad de su tierra y de su patria.

ENTREVISTA CON EL PROFR. RUBÉN BELTRÁN ACOSTA (*) LZ.-Profesor Beltrán Acosta, platíquenos el contexto en el que se dio la batalla de Sacramento. RB.- El problema de la batalla de Sacramento se da en un proceso intervencionista del ejército norteamericano. En el año de 1833 se inició de hecho este proceso intervencionista, el cual concluyó hasta el 30 de diciembre de 1853, precisamente con los Tratados de la Mesilla; en dicho proceso, el gobierno del centro, infortunadamente no apoyó en nada a Chihuahua y, en cambio, en el gobierno norteamericano dio un decidido apoyo a los colonos texanos. A la altura de 1834, Chihuahua contaba ya con 140 000 correspondiéndole a la capital diez mil.

habitantes,

Para la defensa se organizaron en Chihuahua siete compañías con un total de 640 hombres sin preparación y mal armados; por su parte, el gobierno tejano dio un gran apoyo a la intervención: en este tiempo ellos contaban con 46000 habitantes, de acuerdo con los tratados de Adams se precisaron al fin los límites del territorio que había adquirido Estados Unidos y fue cuando Henry Clain propuso a México que aceptara la sesión, con el compromiso de reprimir ellos a los indios rebeldes, a los atapascanos.

PROFR. RUBÉN BELTRÁN ACOSTA

Existían en aquel tiempo otros problemas para Chihuahua que eran prioritarios, principalmente las incursiones de los indios hostiles, pues en 1830 el gobierno no pudo sostener un trato con ellos de sostenerles despensas, y entonces el conflicto se recrudeció; en el año de 1822 los colonos texanos manifestaron su descontento con el gobierno mexicano, y la táctica del gobierno norteamericano fue precisamente alentar las incursiones apaches en territorio mexicano. El 2 de mayo de 1836, desde Washington, se proclamó, ante el asombro del pueblo mexicano, la independencia de Texas, en una convención de 50 representantes de colonos; entre los conceptos que declararon sobresalían estos: “Hemos declarado rotas nuestras relaciones políticas con la nación mexicana por siempre, constituyéndonos en una nación libre”, se referían a Texas y hablaban de una nación libre y soberana e independiente. Dado esto, en abril de 1836 el ejército de los Estados Unidos se estableció formalmente el territorio que pertenecía a México, y el 7 de febrero de 1837, el Senado de los Estados Unidos reconoció la independencia de Texas. En este contexto es donde se da precisamente la batalla de Sacramento.

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Para 1936, el Congreso norteamericano decretó la guerra contra México, iniciándose luego una nueva invasión precisamente a Nuevo México que era territorio nuestro, en aquella ocasión donde fueron sacrificados en una guerra racista aproximadamente 200 hombres; posteriormente avanzaron los norteamericanos ya en 1846, en noviembre, avanzaron hasta territorio cercano a Paso del Norte, lo que ahora es ciudad Juárez; el 26 de diciembre de 1846 se llevó a cabo la batalla de Temascalito, población al norte de El Paso Texas, y en el siguiente año, en el 47, fue cuando se tuvo la infortunada intervención de los Estados Unidos. Primeramente el ejército norteamericano se estableció en el Paso del Norte y a fines de 1846 el coronel Alejandro Doniphan, quien es el que comandaba este grupo, definió si se quedaba en ese lugar o avanzaba con rumbo a la capital de nuestro estado; para entonces, ya algunos comerciantes venían con el 300 carros; de hecho, llegaron a declarar que más de una intervención militar era una intervención comercial. Hubo gente como aquel famoso Kira, que había trabajado tanto cortando cabelleras apaches para vendérselas al gobierno. Los comerciantes aconsejaron a Alejandro Doniphan que entrara a la capital de Chihuahua con el interés de vender sus productos, entonces Doniphan determinó avanzar rumbo a nuestra capital y llegó más o menos a donde es El Sauz a principios del 47; en ese lugar tuvo espías que le comunicaban las posiciones verdaderas de los mexicanos. LZ.- ¿Cuál era el ambiente en la ciudad de Chihuahua al saber de la inminencia de la llegada de este grupo o regimiento montado de Missouri? RB.- Mire, en Chihuahua gobernaba un gran hombre, Don Ángel Trías Álvarez pero Chihuahua no contaba con elementos para hacer su defensa; Chihuahua era un lugar abandonado totalmente del sur del país, entonces el gobernador don Ángel Trías procedió al asumir nuevamente su cargo de gobernador en Chihuahua para ordenar la construcción de cañones, conseguir recursos económicos y aglutina un grupo para integrar, de hecho, un ejército que no existía, también se dedicó a ordenar la reparación de armamento viejo que estaban consiguiendo. En Chihuahua hubo un gran entusiasmo, fundamentalmente entre los estudiantes del Instituto Científico Literario quienes se apuntaron precisamente para acudir al llamado de la defensa de la soberanía de su territorio. La gente de Chihuahua, las familias de todos los sectores pobres y ricos, se apuntaron, para participar en esa defensa, incluso las muchachas, las madres de familia se dedicaron a hacer trajes, a hacer banderas para que sus hijos, sus esposos, fueran a defender la soberanía del territorio patrio; en Chihuahua había pues una enorme preocupación, pero a la vez había una actitud de mucho patriotismo, de mucha decisión.

LZ.- José Antonio Heredia… RB.- Si, posteriormente él, incluso, traicionó. García Conde se hizo cargo de la de la fuerza montada, y Trías encabezó todo, como gobernador del estado; Heredia y Trías convinieron en esperar al grupo de los norteamericanos cerca del rancho Sacramento; el rancho Sacramento se encontraba entre dos cordilleras: al lado del norte pasa un arroyo que es el Arroyo Seco, y al lado del sur, el Río Sacramento; entonces por esa parte pasaba en Camino Real de Tierra Adentro, que era el camino que comunicaba el Paso del Norte con la ciudad de Chihuahua y la parte cercana que ellos escogieron al Rancho de Sacramento quedaba en alto; era una ceja donde iban a recibir en alto al ejército norteamericano. LZ.- ¿Es precisamente el área donde ahora pasa la carretera a ciudad Juárez? RB.- Es casi ese lugar: está el Obelisco mirando de sur a norte y al lado derecho todavía está marcado el camino, el paso del camino, y en la parte de arriba, que están fraccionado actualmente, todavía está uno de los fortines. Cuando una sube a esa parte, ve perfectamente bien cómo esa ceja queda en alto. En cuanto a la vista frente al norte está Arroyo Seco, en esa parte, precisamente de sur a norte, vamos a ubicarnos en el Obelisco al lado derecho, ahí es donde se colocó el grupo más numeroso de personas, de cañones, de fortines y trincheras. Ahí, en ese lugar esperaron al grupo norteamericano el 28 de febrero. En la mañana, ya estaba enfrente a los mexicanos comandados por Heredia por Trías y por García Conde, Alejandro Doniphan con su gente, rodeados y protegidos por los 200 carros de comerciantes que ellos traían, los cuales también actuaron. Los mexicanos, de una manera un tanto ingenua, sin la experiencia bélica, pensaban que era posible el enfrentamiento en ese lugar porque los norteamericanos estarían con ellos de frente, pero los norteamericanos, con su experiencia y con su armamento, al momento que estuvieron frente a frente, sin que los mexicanos sospecharan, dieron vuelta a la derecha; hacia la derecha había un camino que conducía de ese sitio rumbo al torreón, incuso todavía está marcado ese camino, entonces los mexicanos avanzaron a la derecha, la caballada de los norteamericanos se dispersó y se fue tras de ellos paralelamente; en un momento dado, se paran los norteamericanos, abren su caballada, salen los cañones y empezaron a bombardear desbaratando la organización que tenían los mexicanos, entran al campo de ellos y en ese lugar se lleva a cabo la batalla. Solamente en un momento muy breve el gobernador Trías dominó a la fuerza norteamericana comandada por Owen, ciertamente murió Owen, pero resultó que en cuestión de unas horas digamos dos, tres horas, aquello había sido un desastre. LZ.- Una masacre para los chihuahuenses.

LZ.- Sobre todo de los jóvenes…

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RB.- ...De los jóvenes sobre todo. Existen documentos muy interesantes, del archivo de histórico de la universidad, donde está el testimonio de que maestros y estudiantes entraron al combate; es tan evidente esto, que algunos historiadores llegan a considerar que la batalla de Sacramento es similar a los de los Niños Héroes de Chapultepec, aunque aquello fue en septiembre de 1847 y aquí fue en febrero, fue meses antes. Entonces el gobernador de estado Don Ángel Trías, pidió apoyo a Durango, a Zacatecas a algunos estados del norte, a Sonora y al gobierno del centro, pero el gobierno del centro lo único que le mandó fue al general Heredia, que era un general sin gran significación.

RB.- Ahí quedaron las banderas, los recursos bélicos, los heridos y los muertos. Se salvaron algunos de ellos, incluyendo al gobernador, que se fueron por el rumbo de Aldama y llegaron a Chihuahua.


El 28 de febrero en la noche, Chihuahua era una ciudad tristísima; todo el mundo sabía que ya había perdido al esposo o a los hijos o al hermano que estaban en ese momento guerreando; después hubo pánico, huyeron las familias hacia los ranchos y los lugares cercanos, y el día 2 del siguiente mes, Doniphan entró y tomó la ciudad de Chihuahua; aquí permanecieron 2 meses publicando un periódico que se llamaba “El Anglosajón”, en el cual explicaban de una manea muy cínica la postura de México ante ellos como protector. A los 2 meses se fueron al sur a unirse con su gente que allá estaban, por el rumbo de Monterrey, y al año siguiente la guarnición que habían dejado en Paso del Norte, en el año de 1948, vuelve a entrar aquí a la ciudad de Chihuahua; vuelven, de hecho, a tomar una vez más la ciudad de Chihuahua. Trías, sorprendido, se va, piensa llegar a Camargo, a Santa Rosalía, pero lo alcanzan ya finalmente en Rosales, en Santa Cruz de Tapacolmes, y otra vez con 400 hombres les hace frente más o menos a unos 1500 más bien armados; ahí combaten durante 8 horas, pero a Trías se le acaba totalmente el parque y los norteamericanos toman prisionero incluso al gobernador de Chihuahua, no obstante a que ya se habían firmado los tratados de Guadalupe-Hidalgo, que habían puesto fin a la guerra. Recordemos que por medio de estos tratados México perdió más de la mitad de su territorio: 2 500 000 kilómetros cuadrados. Entonces esta batalla de Sacramento fue una derrota para México. Vemos en ella cómo existen batallas y derrotas que llenan de honor a los vencidos, y queda para la historia como un evento a seguir, fundamentalmente para las generaciones venideras, más que nada por el valor de los chihuahuenses que no tenían apoyo del gobierno del centro, y por la participación de jóvenes románticos, que no dudaron en exponer su vida en defensa de la soberanía patriota. LZ.- Trías fue un gobernador patriota: lo demostró de manera reiterada tanto aquí en Sacramento como en Santa Rosalía y Rosales enfrentando a los norteamericanos, seguido por una ciudadanía mujeres, hombres y, sobre todo, estudiantes de la ciudad de Chihuahua que pusieron en peligro su vida o que la entregaron para defender no sólo México sino Chihuahua; quizá es la lección que nos deja ahora esa batalla de Sacramento, que la tenemos un poco olvidada o ignorada… RB.-Sí, fíjese usted que en aquel tiempo, una de las instituciones que actuó de una manera ejemplar, fue el Congreso del Estado, en ese tiempo era diputado, entre otros el doctor Roque Morón, y fíjese usted, que hay tres pronunciamientos extraordinarios en los cuales los diputados hacen declaraciones de que Chihuahua siempre pertenecerá a la República Mexicana y queda también muy en claro el estudio de este tema, de que el gobierno norteamericano, en su vocación intervencionista, no solamente pretendía el territorio que logró, sino que de hecho pretendía quedarse con todo el territorio nacional. LZ.- Maestro, le agradecemos mucho que haya venido a recordarnos los detalles y enseñanzas de esta Batalla de Sacramento, que no debiéramos olvidar nunca los chihuahuenses, especialmente los jóvenes. RB.- Para mí es un honor estar con usted. LZ.-Muchas gracias.

(*) Rubén Beltrán Acosta es maestro normalista y escritor, es el cronista de la ciudad de Chihuahua y director del archivo histórico local; fue presidente de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos. El nombre del profesor Beltrán Acosta está inscrito en la rotonda de los maestros ilustres en la plaza del maestro en esta capital. 61


LOS MONUMENTOS DE CHIHUAHUA

16 de agosto del 2008 La ciudad capital de nuestro estado pronto cumplirá 300 años de haberse fundado, y en todo este tiempo ha tenido una serie de claroscuros, pero los rasgos de lo que ahora es la han venido forjando paulatinamente por casi tres siglos a través de su gente y sus lugares. Entre sus lugares más emblemáticos, destacan los monumentos históricos que la han vestido y que le han dado identidad. Cada época tiene su propia arquitectura, reflejo de sus valores y diferencias; así ha sido el caso de Chihuahua

ENTREVISTA CON CARMEN ELBA ALMADA (*) LZ.- Carmen Elba Almada, de acuerdo a su opinión, ¿qué son los monumentos para una ciudad? CEA.- Los monumentos y los sitios históricos para una ciudad, son elementos constitutivos para nuestra cultura, y representan los valores y tradiciones de nuestro pueblo. LZ-. Supongo que en Chihuahua ha habido monumentos distintivos de cada época, ¿qué pudiéramos hablar de los monumentos históricos que ha habido o que se encuentran aun en Chihuahua? CEA.- Los monumentos forman la identidad de nuestra ciudad; es decir, aquello que la caracteriza y que la distingue de otras ciudades, por ello son parte de nuestro patrimonio cultural y legado de las generaciones que nos antecedieron, y por ello tenemos la responsabilidad social de cuidarlos y de conservarlos. De la época colonial nos queda poco de lo que hubo, entre ello: el Acueducto Colonial y la Cruz Verde: el acueducto colonial fue la primer obra de interés público emprendida en la Villa de San Felipe, y después de un recorrido de 5 kilómetros, pudieron hacer llegar el agua hasta la plaza principal, con una inversión de 114,132 pesos; esto sucedía en 1793; años después, para 1804, se prolongó hasta las actuales calles Vicente Guerrero y Allende, con varias fuentes intermedias. LZ.- Ese acueducto ya no es visible en su totalidad, ¿verdad? CEA.- No, se conserva una pequeña parte gracias a que en las últimas décadas ha recibido atención de nuestras autoridades, pero hay ciudades en el centro y sur de la república, que conservan íntegro su acueducto; desafortunadamente aquí sólo es un fragmento. LZ.- Hablaba también de la Cruz Verde ¿qué nos puede decir de ella? 62


CEA.- Pues la Cruz Verde todavía existe. Es el monumento más antiguo; data desde 1783, y se creó con un objetivo meramente social, muy concreto, para proporcionar descanso y agua a los habitantes de la Villa de San Felipe que desde la primera mitad del siglo XVII acostumbraban congregarse los sábados, a venerar a Santa María de Guadalupe, en la capilla que existió donde después se construyó el santuario.

LZ.- El Calabozo de Hidalgo también es considerado como un monumento histórico…

La travesía que tenían que hacer era larga, y como se hacía a pie, se requería de una glorieta a mitad del camino, con una fuente de agua y algunos árboles de ornato. Posteriormente se agregaron bancas y una docena de árboles más.

CEA.- Está ahí en donde se unen la calle Aldama y el boulevard Díaz Ordaz.

En cuanto a las plazas de aquel tiempo, particularmente hay tres: la primera plaza que tuvo San Francisco de Cuéllar desde su inicio fue la Plaza de Armas o Plaza de la Constitución; después hubo la Plaza Merino, que originalmente se llamó “Plaza de los Uranga”, y estuvo instalada ahí la horca hasta 1807, y la Plaza de la Perea, de menor importancia, a la que se dio ese nombre por Juan Perea, que era vecino de ese barrio y que fuera de los primeros pobladores de san Francisco de Cuéllar.

LZ.- Entiendo que en alguna ocasión, una autoridad pretendió retirar la Cruz Verde…

LZ.- Carmen Elba, si ya andamos por este rumbo de la ciudad, háblenos de la Casa de Juárez, que ahora es museo…

CEA.- Efectivamente, en 1936 el ayuntamiento quiso arrasarlo, y un grupo de amantes de la historia y del respeto a las tradiciones locales, formaron un comité encabezado por el ingeniero Emilio Holguín, de tal manera que no sólo se logró la conservación del monumento, sino que fuera declarado monumento colonial.

CEA.- Claro, es un gran monumento, por varias razones: desde 1826 hasta 1892 fue la casa de gobierno, es decir, el Palacio de Gobierno donde residían las autoridades locales, y en octubre de 1864, abrió su espacio al presidente Juárez y a sus ministros, y se convirtió en la sede del gobierno de la república. Este edificio fue restaurado y convertido en museo en 1972, en ocasión del centenario del fallecimiento del presidente Juárez; en esto intervino el maestro Jorge L. Tamayo, que fue un investigador y el escritor por excelentica de la vida y obra del presidente Juárez; publicó 15 tomos sobre la vida y obra de Juárez.

LZ.- ¿Dónde queda ubicado este monumento de la Cruz Verde?

LZ.- De los templos actuales, ¿cuáles se pueden considerar monumentos coloniales? CEA.- De los de la época colonial hay tres que podríamos considerar monumentos coloniales: el de San Francisco, en donde, en la capilla anexa, reposaron durante 12 años los restos del cura Hidalgo; luego Santa Rita, que fue una capilla privada, inaugurada el 22 de mayo de 1731, y que hasta 1949 fue abierta al culto público, y finalmente, la Catedral, que está considerada el monumento número uno en el estado; ahí se encuentra la imagen más antigua de la ciudad: el señor de Mapimí, que según Clara Ballelini, fue traída en 1715 a Chihuahua. LZ.- La Catedral ha sido escenario de gran parte de la historia de Chihuahua y ha servido de asiento para muchas reuniones de la comunidad… CEA.- Prácticamente fue el primer auditorio que existió para las fiestas cívicas, porque no sólo eran religiosas, sino las fiestas cívicas como las celebraciones del grito de Independencia, ahí tuvieron lugar en 1859. Ya después cambió la cosa por las Leyes de Reforma. La Catedral también ha sido testigo de combates, tanto en tiempo de la intervención estadounidense, como cuando la intervención francesa; por ejemplo, la campana mayor de Catedral fue perforada durante la batalla del 25 de marzo de 1866. Un dato que poco se conoce es que en la Catedral, en el mes de junio de 1885, cayó un rayo en la torre del lado izquierdo y destruyó casi totalmente la torre, pero el ingeniero Luis Jara la reconstruyó con tanta perfección que no se nota el que haya sido reconstruida.

CEA.- Claro, es un sitio que gracias a las disposiciones del presidente Juárez se ha conservado a pesar de las distintas edificaciones que han ocupado el solar en donde se encuentra.

LZ.- Muchos nos preguntamos acerca del significado de diversos monumentos que se podrían considerar como columnas; hay una serie de columnas en la ciudad de Chihuahua: la estatua de Talamantes, la de Tres Castillos, la de Simón Bolívar; todas esta columnas de las que podría usted enumerar sus características, por favor… CEA.- Por ejemplo, la de Talamantes, alguna gente cree que está dedicada al gobernador Talamantes Lugo, lo cual no es así, pues está dedicada a los caídos en la batalla de Talamantes, un pueblo de que está en el municipio de Allende. Está también la de Manuel Ojinaga, dedicada al gobernador que murió combatiendo a los franceses; podemos mencionar la de Tres Castillos, por la victoria de Joaquín Terrazas en el pueblo de Tres Castillos. LZ.- Este monumento está actualmente en las avenidas Zarco y Cuauhtémoc… CEA.- Ahí precisamente: estos tres monumentos datan de hace casi 100 años; hay otros como los que mencionaba usted, el de Simón Bolívar, el de la División del Norte o de Pancho Villa, que son más recientes, pues se inauguraron en julio de 1956. Hay otro que poco se nombra: es el de Jesús García, el Héroe de Nacozari, que está en la colonia Industrial y se inauguró el 7 de noviembre de 1937, cuando se cumplieron 30 años del Héroe de Nacozari, en su famosa máquina 501. Existe el monumento del general Félix U. Gómez, que cayó en la batalla de Carrizales, y ahí se colocó finalmente, pero antes se exhibió en la avenida Independencia y Coronado.

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LZ.- En la Bolívar y Séptima hay un monumento con un reloj… CEA.- Bueno, ése es un caso típico de Chihuahua; yo diría que es un reloj danzarín, que ha viajado de norte a sur y de sur a norte, y que finalmente lo colocaron ahí, claro que ya con una fisonomía muy distinta, pues perdió aquella fisonomía hermosa que tuvo en sus orígenes cuando estuvo enfrente de lo que es la Junta Central de Aguas, donde ahora se ubica el monumento a Simón Bolívar. LZ.- Actualmente este reloj está frente a los juzgados civiles y penales; parece que a este reloj se le daba cuerda todos los días al amanecer… CEA.- Bueno, todos los relojes de Chihuahua tenían ese mecanismo, pues eran relojes de cuerda.

sobre una columna central, y la de los caudillos, en los ángulos de la base cuadrangular que sostienen la columna. El nombre de la plaza lo cambiaron por “Plaza de Armas”; sin embargo, el ayuntamiento dispuso, en 1897, que recuperara el de “Plaza Hidalgo”, como es actualmente. LZ.- El antiguo Palacio Federal, hoy “Casa Chihuahua”, ¿también es un monumento importante? CEA.- Es un monumento importante y ha tenido varias funciones: ahí se instaló la primera línea telefónica, estableciendo comunicación con el banco comercial mexicano, de Independencia y Victoria, en mayo de 18814; o sea, ahí nació el teléfono en Chihuahua. LZ.- Antes había sido, convento, colegio, hospital y casa de moneda…

LZ.- Sí, pero ése estaba en un monumento. En ese tiempo era difícil que un ciudadano común portara un reloj personal, de manera que esos relojes eran referencia para todos… ¿Qué artistas chihuahuenses han plasmado su inspiración en los monumentos de esta ciudad?

CEA.- También ha sido mudo testigo de la entrada de las tropas villista a Chihuahua; ahí combatieron y se apoderaron de él, tanto los estadounidenses en la intervención americana, como los franceses en la intervención francesa.

CEA.- Por ejemplo, un gran artista fue el llamado “poeta de la cantera”: se llamaba Romualdo González; fue el que hizo el Mausoleo de Villa que está en el Parque de la Revolución; está Ignacio Azúnsolo, quien creó los monumentos a la Madre, el de la División del Norte y el del Papelerito.

LZ.- Carmen Elba, ya para finalizar: hay alguna inquietud entre algunos historiadores respecto de la celebración del grito de independencia que antes se realizaba en un balcón hacia la Plaza Hidalgo, donde esta el monumento del Padre de la Patria, y ahora se hace hacia la Plaza del Ángel…

“Las Palomas”, del Parque el Palomar, son creación del artista Fermín. Además, no todos conocen los dotes de escultor del actual cronista del la ciudad, el profesor Rubén Beltrán Acosta, quien forjó las figuras de don Abraham González, Alfaro Siqueiros, Agustín Melgar y Jesús Urueta, todas colocadas sobre la rotonda que está en el actual Parque Abraham González.

CEA.- Sí, yo opinaría que consideráramos que la urbanización no debe ser motivo para despreciar al Padre de la Patria y a sus compañeros insurgentes, como ha sucedido los últimos años en que dejo de usarse el balcón central del Palacio para la ceremonia del grito, utilizando un balcón lateral, improvisado, frente al Ángel Custodio, y se usa una campana sustituta, dejando muda y abandonada la campana de Dolores. Creo que sería muy conveniente que se rescatara esa tradición, que el Grito de la Independencia fuera lo que siempre fue, que el lugar número uno lo ocupen el padre de la patria y los caudillos insurgentes, y que nuestras autoridad frente a ellos den El Grito, al fin que ahora hay técnicas modernas por las que se pueden poner pantallas gigantes en la plaza del Ángel o donde corresponda, y no olvidarse del Padre de la Patria; no dejarlo en la oscuridad, en la penumbra, y la campana de dolores deberá repicar como antes.

LZ.- ¿Hay también obras de Ponzanelli, verdad? CEA.- Sí, muy bellas, y muy bien logradas las estatuas ecuestres como la de Francisco Villa y la de Felipe Ángeles. LZ.- ¿Qué nos puede decir acerca del monumento de Deza y Ulloa que está frente a catedral? CEA.- Ese monumento sería imposible dejar de mencionarlo, pues fue el fundador de la ciudad, y aunque tarde, porque fue en 1980 cuando se inauguró, en tiempos del presidente municipal Don Luis Fuentes Molinar. Es obra del escultor yucateco Humberto Deras, de fama internacional, y participó como fundidor un chihuahuense de nombre Manuel Maldonado.

LZ.- Esa es la opinión de Carmen Elba Almada, junto sus enseñanzas y reflexiones acerca de los monumentos de Chihuahua. Muchas gracias Carmen Elba. CEA.- Muchas gracias a usted

LZ.- Hay un monumento muy emblemático de la ciudad de Chihuahua: el monumento a Benito Juárez…

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CEA.- Sí, son dos esos monumentos: el de Benito Juárez, que está en el cruce de las avenidas Juárez y Colón, y que fue inaugurado en centenario de su natalicio, el 21 de marzo de 1906, y el monumento del cura Hidalgo y los grandes caudillos insurgentes: Allende, Aldama , Jiménez y Morelos, que lo encontramos en el centro de la Plaza Hidalgo, frente al Palacio de Gobierno, y que fue inaugurado el 16 de septiembre de 1889; por cierto, la estatua del cura Hidalgo está colocada

(*) Carmen Elba Almada es estudiosa de la historia. Es la quinta de los diez hijos e hijas que tuvo el famoso historiador chihuahuense don Francisco R. Almada.


LA ESTATUARIA EN lA CIUDAD DE CHIHUAHUA

23 de Agosto del 2008 ¿Qué hay detrás de cada uno de los monumentos de nuestra ciudad?, ¿cuál fue su intención?, ¿qué le aporta a la ciudad y a su gente? En este tema hablaremos de la estética en la estatuaria de Chihuahua, del grado de equilibrio que tienen nuestros monumentos y estatuas, de si sirven para unir y enriquecer el ámbito urbano o si contribuyen a la belleza de nuestra ciudad y al disfrute de quienes aquí vivimos. Abordaremos el qué tanto hemos conservado la tradición que nuestros antepasados nos legaron a través del entorno urbano.

ENTREVISTA CON EL ESCULTOR FERMÍN GUTIÉRREZ GALINDO (*) LZ.- Bienvenido, Fermín. Quiero preguntarte si ¿en cada monumento, en cada estatua, siempre debiera haber un por qué, un cómo, un dónde? FG.- Yo creo que un monumento, una escultura urbana, siempre tiene que corresponder a una necesidad, muchas veces técnico urbana, y muchas veces estética o celebradora; debe haber una participación de la gente, debe estar bien planeada y bien dirigida. para que cumpla su objetivo. LZ.- ¿Qué tanto perjuicio causa el que en nuestro entorno de la ciudad de Chihuahua, a veces no se tome la opinión de la gente, incluso hasta en el traslado de algunos monumentos? FG.- La participación ciudadana debe de ser, no tanto para decidir desde el ámbito de lo estético o desde el ámbito de dónde debe estar colocada; más bien su participación es en qué es lo que quiere del monumento, o qué es lo que piensa, porque muchas veces se hacen encuestas a la ciudadanía de cosas que ésta ignora. Yo creo que los que tienen que definir esto son los especialistas, por eso yo creo que toda ciudad en el mundo debe formar grupos especializados que puedan ayudar a dirigir todos estos proyectos urbanos, porque muchas veces una escultura mal instalada en un lugar inadecuado, te va a causar, primeramente mucho gasto, mucho costo a veces innecesario, y será un estorbo visualmente o en un lugar que va a causar muchos problemas. LZ.- Entonces, cuando se construye un monumento hay que preguntarse si responde a lo que en él se planteó, si responde a la iconografía o al propio pensamiento del escultor… FG.- Es importantísimo que la ciudadanía participe, pero hay que saber también cómo tiene que participar, y los que tienen que hablar de la parte técnica son los especialista; a veces no se sabe hasta dónde está la frontera de un grupo y dónde la frontera del otro, ya veces se combinan las ESCULTOR FERMÍN GUTIÉRREZ GALINDO

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cosas y se cometen muchos errores, porque la mayor parte de la ciudadanía desgraciadamente ignora el gusto estético, pero además no lo tiene que saber; los especialistas son los que tienen que saber del arte del siglo XVII o del arte moderno, o de las corrientes estéticas. Yo creo que la gente participa de una manera emotiva, de una manera emocional, que muchas veces no es la cuestión, no tiene nada que ver con lo técnico, y aquí yo creo que para la escultura urbana el aspecto técnico es importantísimo, es esencial. LZ.- Cierto, el aspecto técnico es importante, pero los monumentos son para la gente, a la gente se le debe dar un monumento, a todos los de a pie, que ignoramos la estética monumental… FG.- Como tú sugerías hace un momento: un monumento, primeramente tiene que cumplir con el tema para el cual fue hecho; en segundo lugar, cada día que pasa desde su instalación, debe ser una pieza que vaya creciendo estéticamente, que vaya enriqueciendo la historia de una ciudad, que la gente se junte alrededor de él, que se apropie del monumento, porque posee elementos de referencia urbana, de orgullo, de pertenecer a esta ciudad. Me parece que las esculturas van formando puntos de referencia en la textura de una ciudad, y van marcando la escala, nos van definiendo como vecinos, y nos van ordenando los edificios, las avenidas y las banquetas, porque las esculturas donde se instalan es difícil de volverlas a mover, por el costo económico, por las maniobras. Fijémonos cómo hay esculturas que se instalan en lugares muy conflictivos, de mucho tráfico, y se tendrían que hacer muchas maniobras para moverlas, así que se piensa dos veces para poderlas mover, o en un momento que se tiene que moverla porque haya sido mal instalada, o que no tenga el pedestal, o que no tenga el basamento, o que este mal estructurada… ahí los problemas que son graves. LZ.- ¿Una escultura tiene que ser suntuosa? FG.- Yo creo que es una manera “facilitona” de llamar la atención. A veces de la gente que administra los gobiernos lo hace para llamar la atención, pero puede haber esculturas de una inversión modesta pero muy interesantes. Recuerdo que cuando llegué a Chihuahua había la escultura de un Hermes en la esquina de Independencia y Victoria, donde hoy es la presidencia municipal y antes eran bancos; era una escultura que llamaba mucho la atención, era una escultura de un orden clásico verdadero, en un bronce pequeño que no pasaba los 70 cm de altura y que tenía un remate muy interesante. Ahí estaba en el primer cuadro de la ciudad, pero desgraciadamente se movió de ahí, no sé para dónde, no sé a quién le pertenecía. Y luego fue sustituida por un florero de cantera que para nada tiene que ver, porque no contrasta con el edificio, y sólo se puso para cumplir o para llenar el nicho. Ese lugar ya no lo vas a llenar con nada… Qué pena que quiten lo bello para poner cosas que tengan menos aprecio; pero bueno, esta tradición se ha perdido en Chihuahua. LZ.- ¿Qué tal el nivel de cultura y apreciación estética de los gobernantes chihuahuenses? 66

FG.- Yo creo que cualquier ciudad en el mundo no merece que se le instalen monumentos o esculturas urbanas nada más para cumplir; yo creo que toda ciudad debe tener un comité ciudadano de especialistas, surgido de nombramientos honorarios, que no precisamente causen un problema al erario, que sea gente que esté comprometida con la ciudad, que quiera a la ciudad, gente que haya nacido ahí o que llega y se enamora de la ciudad. Yo creo que esos comentarios son importantísimos porque desgraciadamente los políticos no tienen porqué saber de estética. LZ.- Pero los gobernantes tienen asesores pagados, ¿no? FG.- Todo lo que corresponde a la cuestión de los especialistas que están dentro del gobierno, es que muchas veces responden a más a una agenda pública que a una necesidad estética o a una necesidad urbana; cumplen con una agenda y se acabó, no van más allá, sólo llenan el hueco. LZ.- Más que asesores dentro de la nómina, tendrían que ser técnicos honorarios… FG.- Y técnicos conocedores, y que estén dentro, que sean parte de una legislación, que tengan el poder legal como para poder emitir decisiones de peso, porque si nomás se está de adorno, no se hace nada. LZ.- En nuestra ciudad, algunos monumentos o esculturas se aprecian un poco dañados, y luego vemos que son reparados por personal de la intendencia de los diversos órdenes de gobierno: pintan la cantera, pintan el bronce, ¿qué opinas? FG.- Desgraciadamente esto es algo muy delicado, porque muchas veces a una escultura el paso del tiempo le va dando su verdadero valor. Para una escultura, incluso el polvo, la lluvia, el cambio de temperatura, siempre le hacen bien, o le van cambiando sus colores, sus tonos. Y de repente te encuentras una escultura color negro o color verde o azul: claro que esto daña la imagen, daña la propia pieza; ahí es en donde tienen que estar estos comités ciudadanos que te digo; incluso es responsabilidad del cronista de la ciudad de poner el grito en el cielo pero algo está pasando… LZ.- ¿Entonces no cualquier estructura es adecuada para las condiciones Chihuahua? FG.- Cada escultura tiene sus particularidades: cómo está hecha, qué materiales la forman: materiales espesos, bronces, plásticos, vidrios, madera… Cada escultura tiene que tener un tratamiento especial, y los departamentos que hay en los municipios deben de tener la capacidad y el respeto para que aquella obra se mantenga íntegra y respetar todos sus aspectos y temáticas. Eventualmente hay esculturas que se mutilan o se reemplazan de una manera equivocada, o se decoloran. Yo insisto en que son importantes estos comités para que vigilen esto, para evitar esto que se da todos los días: que alguien de limpieza del municipio va y agarra una cubeta de pintura y se la aplican ahí; sé que ellos no son los culpables porque tratan de hacer su trabajo, de mejorar las cosas, pero desgraciadamente no saben cómo, y no hay quiénes les digan; entonces, la responsabilidad es de los que están arriba.


LZ.- Fermín, si pudieras mencionar algunos ejemplos de esculturas de Chihuahua que guarden equilibrio estético, de acuerdo a tu opinión… FG.- Para mí, el mejor monumento creado, bien emplazado, de buena escala, es el monumento de Tres Castillos, ubicado ahí donde termina la avenida Cuauhtémoc e inicia la avenida Zarco; desgraciadamente los arboles lo tapan, pero es un monumento muy bien hecho, que tiene todos los órdenes clásicos: lo que es el basamento, lo que es el plano noble, y lo que es el remate o cornisa donde se sustenta un ángel; tiene cuatro puntos y unas escalinatas. Es una pieza digna de conservarse porque es una pieza que difícilmente se puede hacer, por la calidad de la cantera, por la forma en que está facturado, realizado y emplazado, los cuales son elementos muy importantes que hay que resaltar.

desierto chihuahuense, la Catedral y el Acueducto son dos elementos que tienen un gran valor histórico y que deberíamos de preservarlos para las futuras generaciones. LZ.- Ahí está el llamado para las autoridades, para los particulares que tienen los recursos económicos con que hacerlo, para los especialista y para toda la población. Muchas gracias Fermín.

LZ.- ¿Qué te parece el de Manuel Ojinaga, de la avenida Ocampo y Paseo Bolívar? FG.- Ese también, el de Manuel Ojinaga es un obelisco, un bonito monumento, y yo creo que sólo dos o tres monumentos más aquí en Chihuahua, con esa escala. Me parece que, desgraciadamente, hemos perdido ese gusto por hacer los monumentos de una manera ordenada, de una manera bien escalada, que los materiales realmente tengan dureza, porque no se puede hacer un basamento con cualquier tipo de cantera, o con cantera imitada o pintada; yo creo que tenemos que hacer un recuento de los monumentos que existen en la ciudad, hacer un catálogo, y los que realmente estén dañados, hay que restaurarlos, y los que estén mal instalados, buscarles un mejor lugar. LZ.- Chihuahua siempre fue considerada como una ciudad muy especial por su limpieza, por sus monumentos, por su manera en la que vivían nuestros antepasados, con sus áreas arboladas, con sus muros altos, sus zaguanes, ¿cómo ves ahora a Chihuahua? FG.- Mira Leo, yo creo que eso se nos ha ido de las manos de una manera muy fácil, y no nos dimos cuenta: las casas, los grandes patios, las fuentes, las avenidas arboladas, y todo por la misma modernidad, que yo creo equivocada, mal concebida, porque se borró toda la historia, toda la memoria histórica se nos borró; y está a punto de desaparecer y toda la sabiduría de nuestros ancestros. Toda la herencia española también se nos ha perdido, en un clima que además es sumamente agresivo, y donde necesitamos esos patios sombreados, esos muros, esas banquetas arboladas; todo se nos perdió, y aunque a medias, pero tenemos un gran monumento todavía en pie, que es el Acueducto, que está mutilado, que se interrumpió en ciertos tramos. LZ.- ¿Está perdido o se puede rescatar? FG.- Yo creo que es un elemento que le dio mucho servicio a esta ciudad y que se podría rescatar; sería verdaderamente una proeza volverlo a habilitar, incluso como una cuestión recreativa, turística; realmente hacer un rescate que dignifique al propio Acueducto y a la ciudad porque, además, el Acueducto y la Catedral me parece que son los edificios o monumentos más importante del norte de México, porque no hay otros de Zacatecas para acá. Yo creo que en el

(*) Fermín Gutiérrez Galindo es escultor, originario de Parral, tiene formación de arquitecto y oficio de pintor y escultor, las pinturas de Fermín se exponen permanentemente en Austria , España, Alemania, Brasil, estados unidos y en muchas partes de México. Entre sus obras, destacan “Las Palomas” del parque El Palomar, del “Galileo” del Tecnológico de Monterrey en la ciudad de Chihuahua; y de “Nuestra Casa” en ciudad Juárez. Obtuvo el Premio Chihuahua a la escultura; es autor de las esculturas para el premio Comex de Arquitectura de Interiores y del Premio Sol del Deporte. También es autor del proyecto escultórico “Nosotras”, y actualmente trabaja en la obra “Septentrión”.

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LA CATEDRAl DE CHIHUAHUA

10 de Julio del 2010 La catedral de Chihuahua, uno de los más bellos edificios coloniales de México, fue construida en tiempos de la bonanza económica de las minas de Santa Eulalia. Su construcción, realizada en un tiempo relativamente corto, permitió la uniformidad en su estilo arquitectónico y la funcionalidad para los distintos servicios religiosos, tan importantes en sus casi 3 siglos de existencia.

ENTREVISTA CON EL ARQ. GASTÓN FOURZÁN FIERRO (*) LZ.- Arquitecto, ¿cuándo, por quiénes y en qué contexto socioeconómico fue construida lo que hoy es la catedral de Chihuahua? GF.- Sí, cuando recién se funda la ciudad, lo que entonces era el Real de San Francisco de Cuéllar, una de las primeras acciones que se promueven dentro de la población fue la construcción de un templo que, un poquito más adelante adquiriría propiamente la categoría de parroquia. Este templo empieza de inmediato a construirse hacia 1709 y 1710, era un templo modesto, sencillo, de adobe, con cubierta de terrado como dicen por ahí algunos de los escritos, pero era tal la cantidad de plata que producían las minas de Santa Eulalia, que 10 años después, para 1720, se empieza a ver pues la necesidad de construir un nuevo edificio, pues ya ese templo no tenía la capacidad, ni mucho menos, para poder dar el servicio, de tal manera que el obispo de Durango apoyó la idea hacia el 23 ó 24 del siglo XVIII. LZ.- El obispo Benito Crespo y Monroy, de Durango, a donde pertenecía la iglesia de Chihuahua… GF.- Exactamente, un personaje verdaderamente ejemplar, por toda la cantidad de acciones que él emprendió, no sólo aquí en nuestra ciudad, sino en todo su obispado. Entonces él empieza la promoción ante el Rey, porque había que pedirle permiso, de tal forma que para 1725 logra que se otorgue el permiso. Desde luego, los mineros ricos de la época, entre los que destacaba principalmente Trasviña y Retes, todos ellos se sumaron también a la iniciativa en términos económicos, y empezaron a ver cómo establecer una cuota por parte de los empresarios y, en general, de la población, para poder llevar a cabo los trabajos.

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ARQ. GASTÓN FOURZÁN FIERRO

En esas fechas, la ciudad de Chihuahua tenía alrededor de 5000 habitantes, de los cuales vamos a pensar que la mitad eran mujeres, entonces quedaban 2500 hombres, y si la mitad eran niños, pues ya estamos hablando de 1125 o 1250 hombres, de los cuales no todos se iban a dedicar al trabajo; o sea, realmente se empieza una obra de una enorme envergadura, y el obispo fue clave en este sentido, de imprimirle pues todo el entusiasmo a los habitantes, de imprimirles un enorme entusiasmo, de verdaderamente proponerles metas ambiciosas, y para ello trae al arquitecto que estaba trabajando con él en la catedral de Durango, que era don José de la Cruz, quien hace los planos originales; desde luego que hubo modificaciones a lo largo del proceso de la obra, para ampliar aún más el edificio, de lo que se había imaginado en planos. Por ahí hay una fecha


que corona, arribita de la puerta principal, en donde esta dice “1738”, y más o menos hasta ahí dejó la obra él, porque falleció durante el desarrollo de los trabajos. LZ.- ¿Cuánto tiempo duró su construcción, arquitecto? GF.- La construcción de la obra duró realmente un tiempo extraordinariamente corto, porque generar en el virreinato las obras, se llevaba muy buen tiempo; aquí estamos hablando de 30 años, 30 años que es una generación. Este corto tiempo permite que el edificio tenga una gran unidad estilística, o sea, que cualquier otro edifico que veamos, por ejemplo la catedral de México, se comienza en el siglo XVI y se termina a principios del XIX, y es una maravillosa lección de todo el devenir de la historia del arte. En el caso nuestro se trata pues de un edificio iniciado en 1725 y terminado hacia 1760 más o menos, entonces, claro, buena parte de los interiores se terminarían hasta fines del siglo XVIII, pero lo que es el exterior, lo vamos a ver prácticamente como ahorita aparece, ya para 1760 en esa época. LZ.- ¿Podría describirnos, en términos que los no especialistas entendamos, las características arquitectónicas de nuestra catedral? GF.- Sí, claro; la concepción del templo fue definitivamente un planteamiento muy bien hecho. Por ahí, en una de sus cartas. El obispo Don Benito le manifestaba al virrey que este templo, dado el desarrollo que estaba teniendo la región, gracias a la riqueza de las minas, este templo algún día seria catedral, entonces, en ese sentido, el hecho de que tenga dos torres desde su origen, habla de esa idea, porque solamente la catedral de México, la de Puebla, la de Guadalajara o la de Morelia, que fueron las catedrales de la época, tenían dos torres; todos los demás tenían sólo una, como correspondía a las parroquias, y aquí en Chihuahua, desde su origen las dos torres fueron construidas. En ese mismo sentido está el hecho de que en la fachada tengamos el apostolado; nos habla de esa intención de que algún día el edificio fuera catedral, pues, por lo general, las catedrales tienen a los apóstoles en las fachadas y, desde luego, en el interior del templo. A eso obedeció las ampliaciones que se fueron dando entre 1725 y 1728. De lo que originalmente se había imaginado como unas capillas integradas, se constituyeron finalmente unas naves laterales; esto le daría una capacidad prácticamente del doble de la que originalmente tenía el edificio; o sea, se tiene capacidad para alrededor de ochocientos feligreses; es pues muy notable la capacidad. Luego tenemos, ingresando al templo inmediatamente, el espacio a la derecha, porque la mano derecha señala un lugar importante; ése es el lugar del bautisterio, ahí esta la pila bautismal en el cubo de la torre, además con un fresco muy bonito hecho por Don Alberto Carlos, un buen pintor del siglo XX, de nuestra ciudad. También existen dentro de la catedral otros espacios, como esos pequeños retablos que hay a lo largo de los muros, y que nos hablan de la organización que tenía la sociedad virreinal, con las diferentes cofradías que se dedicaban al culto de determinado santo, y que respondían, en términos económicos también, a una organización importante,

porque una cofradía la formaban los panaderos, otra los carpinteros, otra los mineros e inclusive los esclavos y mulatos negros también tenían su propia cofradía; en fin, desde luego todo el espacio del edificio es muy expresivo: las portadas las podemos ver claramente con todo ese ornamento escultórico que tienen y que es pues de una finura increíble, como poco podemos encontrar en el norte del virreinato. Luego está el lugar donde se encuentra el altar, claramente señalado por esa enorme cúpula que se distingue desde kilómetros de distancia; es el lugar preeminente dentro del espacio, es el lugar en donde está el presidente en la celebración, el sacerdote y, claro, los espacios de los confesionarios para las procesiones; por eso el tener varias puertas, y que en aquel entonces era muy importante el salir a hacer un recorrido por las calles. LZ.- Claro, muy común. GF.- Absolutamente común en cada fiesta patronal, en cada fiesta de los santos; en aquel momento, San Francisco era el patrono de la ciudad y las fiestas del 4 de octubre eran de lo mas notable, también la parroquia estaba dedicada a la Virgen de Regla, que era la devoción de uno de los mineros más ricos, Trasviña y Retes. LZ.- El altar principal no es de los primeros tiempos de la construcción parroquial ¿verdad? GF.- No, fue construido e integrado hacia 1925 o 1930, gracias a los donantes que, por algún deseo de ofrenda especial, regalan equis cosas al templo; en el caso de nuestra catedral hay muchas de estas cosas, por ejemplo los candiles, esos fueron traídos de Europa, de Venecia, por alguna de las familias acomodadas de principios del siglo XX; también el adorno que corona el retablo, ése fue hecho en los años 30, es una obra muy importante del neocolonial mexicano, es una obra muy notable, está también toda la obra de carpintería; el órgano también que es muy notable. LZ.- Los confesionarios… GF.- Los confesionarios también son obras de talla muy interesante: cuando vayamos a catedral podemos observar toda la cantidad de figuritas y de ornamentos que tiene aquello, y verdaderamente es como para ir a visitarla; cada vez que tengamos a alguien por aquí en nuestra ciudad, llevémosla a dar la vuelta ahí, indudablemente. LZ.- La puerta principal y las laterales ¿son contemporáneas del inicio de la catedral o son posteriores? GF.- Son poco posteriores: la puerta más antigua del edificio es la de la capilla que actualmente tiene el sagrario de la catedral, que en su origen era la capilla del rosario; esa puerta sí es de 1760 aproximadamente, es la obra de carpintería más antigua del edificio; después se hicieron la puerta principal y las dos de los costados, la de la calle Libertad, que sería la puerta “de la epístola”, y la de la calle Victoria, “la puerta del evangelio”, éstas fueron hechas a fines del siglo XVIII, y por ahí parece que hay algunos documentos que hablan de que la puerta frontal sufrió algunos daños que obligaron a restituirla en tiempos de la Revolución y, sí, efectivamente, su manufactura evidencia que no es virreinal.

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LZ.- ¿Por qué la construcción del edificio apunta para el lado oriente? GF.- Esa era una costumbre de la época; siempre sucedía eso: los templos tenían que estar viendo hacia Tierra Santa, tenían que estar volteando sus fachadas hacia el oriente; así lo vemos hasta en los pequeños templos misionales, están siempre viendo hacia el oriente, salvo cuando alguna dificultad topográfica o algún otro impedimento en la configuración humana lo dificultara, pero, por lo general, están viendo hacia el oriente. LZ.- ¿Hay alguna adecuación que actualmente usted considere que urja hacérsele a catedral? GF.- Sí, claro, recientemente se terminaron trabajos de restauración importantes, en los cuales me tocó participar, trabajos de mantenimiento muy importantes, como lo de las cubiertas, reponer piedras, que es necesario cambiar, porque generarían un problema al edificio por la filtración de humedades, por el arraigamiento de vegetación, y la limpieza de los excrementos de las palomas, pues contiene sustancias dañinas como el ácido úrico y los nitratos. Pero en este momento se hacen necesarios algunos trabajos en términos de la dignificación del edificio, por ejemplo, una de las normas del cánon, es que el altar sea un elemento fijo, de preferencia de piedra, y hasta la fecha sigue siendo de madera, no está sujeto, como debe ser, al piso del presbiterio; adecuaciones de ese tipo son las que se hacen necesarias y en este momento ya se está empezando a trabajar al respecto, es algo que no es nada fácil porque con un edificio de la calidad artística y arquitectónica que tenemos, cualquier obra que se haga tiene que ser con sumo cuidado y con toda la precaución del mundo para poder igualar la calidad de lo que ahí se existe.

LZ.- Finalmente, dentro de los grandes templos coloniales de la Nueva España, ¿qué lugar le daría usted a la catedral de Chihuahua? GF.- Sí, el hecho de que haya sido construida en un lapso tan breve, le da una característica muy singular, le da uniformidad en su estilo arquitectónico, que no tienen la mayoría de los templos virreinales. Hay otros templos muy notables, como la catedral de Zacatecas, la de San Luís Potosí, desde luego, algunos templos de Sombrerete, de Querétaro, los de Puebla y Durango, claro; entonces, sí hemos de contar unos 12 ó 15 edificios relevantes dentro de la arquitectura colonial LZ.- Todos a lo largo del Camino Real GF.- Todos a lo largo del Camino Real, excepto los de Puebla, pero definitivamente la catedral de Chihuahua sería parte de este conjunto notable de edificios. LZ.- Muchas gracias, arquitecto. GF.- Con mucho gusto y agradezco mucho la oportunidad.

LZ.- El atrio parece un espacio que ni está cerrado ni está abierto, ¿arquitectónicamente qué se puede decir del atrio? GF.- El espacio del atrio ha sido también objeto de muchas modificaciones a lo largo del tiempo. En su origen, el atrio era el camposanto de la ciudad, así duró prácticamente hasta 1770, y claro que era un espacio muy pequeño; para ello se previó en el propio edificio un sitio que se le llama “el foso de ánimas”, que está junto al cubo de la torre del lado de la calle Victoria, en “la torre del evangelio”, y ahí hay un relieve donde está San Francisco con las ánimas del purgatorio, entonces cada vez que se llenaba el camposanto, se sumaban los restos más antiguos que había y se depositaban en ese osario, que era propiamente el “foso de ánimas”, después, ya por razones de salubridad, en 1770 se construye el cementerio de San Felipe, pero sí se quedó pues con sus tumbas. Luego se arrasó todo aquello, se puso la reja actual, esa reja es de la década de los 80´s del siglo XIX, hecha en la antigua Escuela de Artes y Oficios, y a partir de ese momento, este espacio del atrio ha sido también un espacio de convivencia, de reunión, y el hecho de que esté así abierto, da un signo de apertura de la iglesia, de recibimiento hacia la comunidad, y es muy grato llegar así a un atrio en donde puede uno circular pues da una enorme accesibilidad que, efectivamente, invita a visitar el edificio, a recorrerlo.

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(*) Gastón Fourzán Fierro es arquitecto, maestro desde hace 30 años de historia del arte, urbanismo y composición, es escritor de artículos y obras de divulgación en cuadernos del Círculo Cultural Chihuahua, escribió los libros de la Quinta Gameros y del Centro Cívico Paso del Norte. Ha participado en la restauración de monumentos históricos como la propia catedral, el templo de San Francisco, la ex aduana de ciudad Juárez, la Hacienda del Carmen, el templo de San Francisco de Conchos y San Javier, en Villa Coronado.


El URBANISMO EN lOS 300 AñOS DE CHIHUAHUA

24 Y 31 de Enero del 2009. ¿Por qué hace 300 años fue éste y no otro, el lugar elegido para fundar lo que hoy es la ciudad de Chihuahua?, ¿qué cualidades vieron los fundadores a estas tierras?, ¿cómo fueron las primeras construcciones planeadas por nuestros antepasados?, ¿qué características arquitectónicas tenían sus casas, sus plazas?, ¿qué importancia se le daba a lo público y a lo privado en materia de espacios urbanos en los primeros dos siglos de vida de nuestra casa común?, ¿cómo se dialogaba con la naturaleza al construir algo? ¿Qué le pasó a nuestra ciudad creada hace casi 300 años para ser disfrutada por sus pobladores?, ¿qué cambios sufrió en el último siglo?, ¿se ha fijado usted cómo los nuevos trazos urbanos favorecen más al automóvil que a las personas que caminan?, y ¿qué importancia tiene el rescatar el diálogo del chihuahuense con la naturaleza en esta ciudad?

ENTREVISTA CON LA ARQ. ÁNGELA SIQUEIROS FALOMIR (*) LZ.- Ángela, ¿por qué se afirma que la arquitectura de una ciudad debería hablar elocuentemente de la forma de vida sus habitantes en cualquier época? ASF.- Mira, desde siempre la arquitectura es la manifestación de quienes somos; construimos las habitaciones en las que queremos vivir, pero ellas mismas hablan, no nada más de cómo somos, sino de cómo queremos ser; siempre es el espejo fiel de la historia y de la cultura de quien la produce. Como dijo Octavio Paz: “…es el testigo insobornable de la historia”, es el espejo. LZ.- Tú puedes pretender cambiar la versión de la historia, pero lo que construiste te va delatar. ASF.- Habla de tí, habla de cómo eres, qué sueñas, qué quieres ser, y al mismo tiempo te moldea; tú le das forma y después ella te moldea a tí, y tú eres como el recipiente que fabricaste; es bien interesante porque es un espejo de cómo somos: si tenemos sueños de monumentalidad, hacemos cosas grandes, si queremos cosas muy rebuscadas, hacemos cosas muy decoradas, muy elaboradas, pero si somos introvertidos, austeros, sencillos, buscamos una arquitectura como la de Chihuahua, que a lo largo del tiempo han construido sus habitantes, y al mismo tiempo nos revela cómo somos también. LZ.- ¿Cómo era la relación del hombre con la naturaleza cuando se fundó lo que hoy es Chihuahua: era utilitarista o era dialogal? ASF.- La relación de todos los grupos indígenas, de todos los grupos antes de la llegada de los españoles era una relación de diálogo, de empatía, de mimetizarse con el lugar, de buscar en el lugar los alberges que pudiera proveer la misma naturaleza, pero nunca, nunca alterarla, sino el contribuirse mutuamente: que la naturaleza diera el abrigo y el hombre favoreciera condiciones para ella, los arboles, cuevas, los ríos que nunca se interrumpieran sus cauces, tal y como que era una relación de dialogo en América y en muchas de las culturas del mundo, en África, en Grecia. LZ.- Pero un día llegan los españoles y ¿qué pasa?, ¿sigue el mismo tipo de relación dialogal?

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LZ.- ¿Estas cualidades influyeron en la decisión de Deza y Ulloa para fundar esta ciudad? ASF.- Sí, ya lo traían en la sangre; veían qué lugares favorecían el poblamiento, pero también observaban el conjunto de Leyes de Indias en las que se preveían las condiciones que debían de buscar: que hubiera agua limpia, leña, lugar para cultivo, que hubiera vientos, que hubiera acceso y lugar de protección. Entonces, Deza y Ulloa tenía ese sustento técnico y legal, además de que Chihuahua estaba en la nueva ruta rumbo al norte, y favorecía el que estuviera en esta ruta un centro de población, hasta por una parada ¿verdad?, por estaciones de permanencia temporal. LZ.- El padre José García Valdés, hace unas expresiones muy particulares acerca de este lugar donde se fundó Chihuahua, ¿qué decía este padre? ASF.- Yo creo que de todas las justificaciones que hacen en la votación para decidir dónde debía de albergarse la cabecera, García Valdés es el que la hace de manera más integral, dice: “Es de parecer que dicha población, que ya comienza, se habrá de hacer en el río, me mueve la primera razón, la que los mismos ojos ofrecen a la conveniencia humana, respecto del explayado del sitio abundante de agua y mucha capacidad en donde puedan los que quisieran vivir y avecindarse, fabricar casas que en lo venidero puedan servir de hermosura al sitio, como de utilidad a sus habitantes”. Él hace esta liga entre lo que hacían los naturales y la nueva visión de los españoles, de buscar un lugar amable y favorable para la habitación. LZ.- ¿Qué importancia tenían para los primeros pobladores los espacios públicos y privados? ASF.- Eso venía, y con mucha profundidad, ya analizado desde España, de cómo definir qué es lo de todos y qué es lo privado; ellos establecen, en las mismas Leyes de Indias, el famoso tablero de ajedrez, de hacer una cuadrícula en la cual -se le llama un “tejido”- las mismas líneas perpendiculares son las calles y las manzanas los cuadrados, y hay unos que los dejan vacíos para las plazas y otros que los llenan. Entonces, la definición entre lo público y lo privado era la calle, por eso las construcciones van hasta el borde de la banqueta, y guardan esa línea con mucho rigor, ¿para qué?, para la sombra y los vientos, para que la fluidez del movimiento peatonal, y después, que las carretas no tuvieran obstáculos. Así pues, la traza octogonal o cuadrícula es muy favorable porque define lo público de lo privado, pero además porque permite el crecimiento ordenado, que prolonga la misma línea y puede seguir creciendo en todos los puntos cardinales. LZ.- Y en lo público te permite convivir, dialogar con los otros. ASF.- Sí, lo público tiene el sentido más grande de sentido de ciudad; “ciudad” quería decir compartirse, es el compartirnos los servicios, la protección y la convivencia social y de esparcimiento; la calle era el paseo y no como ahora, que se la damos totalmente al automóvil. LZ.- La calle originalmente era el lugar de encuentro… 72

ASF.- Exactamente, era donde nos encontrábamos y donde nos veíamos, donde tomábamos el sol y donde nos cambiábamos para la sombra; la calle es un lugar de todos, y es un lugar que debe de ser fluído, sin obstáculos, al igual que la plaza. LZ.- En el Chihuahua del siglo XVIII ¿qué importancia tenía el concepto de construcción colectiva de la ciudad? ASF.- Yo creo que el concepto debía de ser de ciudad misma; la ciudad la hacemos todos, no nada más quienes deciden hacerla y, en este caso, la construcción colectiva -que yo considero un valor importantísimo en Chihuahua-, significa que se sometió a una consulta; había dos sedes: Santa Eulalia o La Junta de los Ríos, y fue un primer ejercicio democrático; es decir:“¿ustedes qué opinan?, ¿qué condiciones?, ¿qué ventajas y desventajas presentan una y otra para ustedes?” La segunda manera de hacer colectivamente la ciudad es en la propia fabricación de las obras; tú sabes que la Catedral y el Acueducto, y muchas de las obras y el equipamiento se hicieron entre todos, no nada más de las aportaciones de la mina y los impuestos, no, hubo gente que puso la mano de obra, otros que vendían cosas para favorecerla la construcción, etcétera. Así, la obra la hacemos entre todos, no nada más el concejal y en aquel caso el gobierno, sino entre todos la hicimos, y eso también favorece que, entre todos, la cuidemos, y que entre todos cuidemos cómo se administran los recursos que se le destinan; creo que eso es de los valores que más debieran de permanecer en Chihuahua: todo ese esfuerzo colectivo. LZ.- Aparte de las grandes obras, tú has sostenido que la casa habitación también es un monumento, ¿por qué? ASF.- Yo creo la casa es el mayor monumento; es el lugar que nos alberga en todos los momentos de la vida, desde que naces, desde que despiertas, donde comes, donde te reproduces, donde convives con tus hijos, con tu familia, con tus padres, con tus vecinos; yo creo que es el mayor monumento, es esa cotidianidad que le da sentido a la vida, es el lugar donde cocinamos, donde nos dormimos, donde soñamos, donde pensamos y nos recordamos, de las nostalgias; es la cuna de todo nuestro ser, además es tu refugio, porque en el trabajo estás un tiempo y regresas a la casa, vas al parque un rato y regresas a la casa: es tu refugio. LZ.- Es tu punto de referencia… ASF.- De partida y de llegada. LZ.- Arquitectónicamente, ¿cómo eran las primeras casas de Chihuahua? ASF.- Las casas eran con un patrón que venía desde los árabes en España y que luego sufre adaptaciones, pero que tiene un sentido importante con lo que ya se había hecho aquí en Chihuahua en Paquimé y en “40 Casas”, respecto al uso de la tierra; son casas muy sencillas, en base a un cuadrado, a un rectángulo, y los espacios de habitación se destinan en la periferia y se deja vacío el centro que es el patio central que, además de tener unas ventajas técnicas, de ventilación, de humidificación de los espacios, de luz, de asolamiento, de sombra, es además el lugar donde se pueden dar todas las variedades de árboles, de flores, de animales, de pájaros, de aves, de fuentes; creo que es un espacio maravilloso, y un tesoro en este desierto.


LZ.- También hay un zaguán. ASF.- El zaguán es ese elemento maravilloso, es el puente entre lo público y lo privado; es el túnel misterioso que nos invita a descubrirlo, y te asomas y ves luces y colores de todos los patios; son un tesoro los zaguanes. LZ.- En su primer centenario, ¿Chihuahua todavía tenía las ventajas de poder vivir en grupo? ASF.- Sí, porque el modelo que utilizaron sirvió para ir creciendo paulatinamente, pero para tener defensa de los apaches, el vivir en grupo favorecía la defensa contra los grupos indígenas y también por el clima, el sol de verano, los calores y todo eso, también el estar generando sombras con árboles y construcciones, favorecía; pero también el invierno tan difícil y seco, el sistema constructivo que se utilizó ayudó muchísimo a que estas dificultades de lugar y de la topografía se salvaran. LZ.-¿Cuándo empezó a desmerecer aquel diálogo con la naturaleza entre los habitantes del septentrión y su entorno? ASF.- Empezó desde la fundación colonial, porque el patrón del español era de utilizar y controlar el lugar, por ejemplo la utilización de árboles, de encinos, de mezquites para la leña y las necesidades de construcción, hace que empiecen a desaparecer los escasos árboles que ya existían. Por otro lado, la expansión y el trazo urbano que hace, de la retícula, no siempre se aplica en todas las topografías donde hay arroyos y donde hay una curva natural, porque el arroyo o río da vuelta y la retícula se vuelve muy impositiva, y entonces rompe con esas curvas y las vuelve rectas para continuar con su tejido recto y octogonal propuesto por los españoles. Sin embargo, en Chihuahua no creas que fue tan ortodoxa la aplicación reticular; vamos a decir, por ejemplo, el Paseo Bolívar que era uno de los arroyos y una de las alamedas grandes, ése permanece y lo dejan con su curva natural, y mira cómo desciende hacia la Plaza Hidalgo, igual la Alameda Vieja, como le llamaban a aquel paseo donde se colocó la ermita de Guadalupe allá donde estaba el santuario, ése era también otro paseo arbolado con unos álamos y sauces, al que todos describen como bellísimos, pero el crecimiento y el desarrollo minero que tuvo en el siglo siguiente a la fundación de la Villa, empieza a ser muy atractivo para muchos, no nada más mineros, y con los comerciantes empiezan también a desarrollarse otras economías como la agricultura, la ganadería, y empieza a ser un lugar muy atractivo para venir a asentarse aquí y además porque el lugar presentaba condiciones favorables económicas. Entonces no nada más los españoles, sino que luego llegan italianos, llegan franceses, llegan ingleses, alemanes, y empieza a haber una población heterogénea, con distintos modos de vida y distintos antecedentes de cómo habitar, y esto empieza a requerir y a demandar más servicios, más comercio, más equipamiento, templos, etcétera. LZ.- ¿Qué pasó por el tiempo de la Reforma y durante el porfirismo?, parece que el interior de catedral sufrió algunos cambios.

ASF.- Precisamente ahí es donde empieza a haber un primer cambio con la Ilustración en Europa; empieza a haber un rechazo a todo el sentimentalismo del barroco; empieza a retomarse la racionalidad de la vida y del espacio e igual de la arquitectura; empieza a haber cambios que hasta en nuestra catedral se manifiestan con un barroco aunque tardío, y tú ya ves cómo su fachada conserva estos principios sensuales, ondulantes, de mucho movimiento y ornamentación, pero al interior se ve esta transición hacia un espacio más racional, más sereno, más neoclásico; por eso los altares los colaterales de catedral son ya neoclásicos, y aquí se manifiesta este cambio artístico pero también intelectual, científico y económico. LZ.- Y en el espacio privado entiendo que las construcciones ahora no tenían el patio interior sino que era una construcción al centro y los jardines alrededor, ¿es así? ASF.- Eso empieza ya un poco más tarde, ya cuando el porfiriato; tú sabes que Don Porfirio era un gran fan de Francia y de Europa, entonces empiezan a recurrir a modelos extranjeros además de ya habían traído los nuevos pobladores foráneos; todos ellos invierten el patrón de ubicación de la casa, y en vez de poner el patio central, lo ponen en el anillo del borde del lote: dejan el jardín en la periferia y la casa al centro. Este modelo se desarrolla después de la reforma y durante el porfiriato, y trae una relación con el romanticismo que también en Europa se estaba dando, de regresar al historicismo, por eso se hacen aquí estás “quintas”, unas con estilo americano, otras francesas, otras evocan construcciones neogóticas como el Hospital Central. LZ.- Si hablamos del siglo XX, creo que por algún tiempo subsistió la convivencia de los vecinos y el cuidado comunitario de las calles, ¿verdad? ASF.- Fíjate que después de las invasiones americanas y francesas, estuvimos en una lucha constante por la defensa del territorio y, con las Leyes de Reforma y la desamortización de los bienes del clero, empieza a haber muchos terrenos a manos del mejor postor, lo que contribuyó a que se priorizan los intereses personales sobre los colectivos; empieza a venderse y a compararse todo lo que se podía y el valor arquitectónico pasa a un segundo término: demuelen, alteran y modifican construcciones y desaparecen la huella anterior. Con el siglo XX aparecen nuevas economías y la industria, e inicia una migración del campo a la ciudad y la ciudad tiene que darle vivienda a todos estos nuevos obreros de las industrias y de los pequeños talleres, y los servicios se hacen más importantes, y empieza también a modificarse el cómo se habitaba el espacio: aparecen tallercitos en las plantas bajas de las casas y la habitación en la planta alta, y el que yo fuera por el pan y luego me encontrara con el carpintero, y luego fuera por la farmacia, y me fuera a mi casa, y fuera a hacer la comida, propiciaba mucho que este encuentro se volviera a dar en la calle y todos la cuidábamos. LZ.- Imagino el tipo de encuentros que se debieron haber dado cuando había que salir a barrer la calle en las mañanas; más que el barrer la calle era el encuentro con los demás. ASF.- Era el encuentro, la novedad, ver qué había pasado, era el saludo matutino; además era él “¡cómo que tu casa no está limpia!”, porque también era el orgullo de que mi casa esté fresca y ventilada.

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LZ.- O en las tardes, que se acostumbraba sacar la silla “para tomar el fresco”. ASF.- Sí, esto incluso en los barrios muy tradicionales de Chihuahua se sigue dando: es maravilloso ver cómo empieza a caer el sol y empiezan a sacar las sillas a la calle y nuevamente se refresca la banqueta. En aquel entonces las calles todavía muchas eran de tierra, entonces, el agua, mojar las calles, era refrescar la tierra y que bajara el polvo. Todavía se dan en la colonia industrial, la Dale, la Obrera, estas acciones de cuidar la calle, de cuidar tu fachada, de encontrarte con el vecino, de ir por el pan, de ir por el periódico, todo eso es parte de lo que fortalece la vida ciudadana y que nos da seguridad también. LZ.- ¿Desde siempre nuestras poblaciones han separado los asentamientos por clases sociales? ASF.- Pues precisamente cuando hubo necesidad de albergar a toda esta nueva población que venía del campo para trabajar como obrera, desafortunadamente empiezan a perderse estos encuentros que te decía; si tú ibas arreglar tus zapatos, ibas allí a la vuelta, y ahora, con estas nuevas industrias, te tienes que desplazar mucho, porque empieza a zonificarse la ciudad y esto empieza a segregar y a romper esas relaciones naturales y cotidianas. LZ.- ¿Cómo cambió Chihuahua cuando empezaron los asentamientos al norte del río Chuvíscar? ASF.- En ese momento nace la nueva colonia Industrial, y hay que hacer este cruce y empezamos a encontrar un terreno muy generoso hacia el norte; ese crecimiento antes lo contenían los bordes naturales que eran los cerros, pero ya los hemos ido rebasando, cancelando y alterando con esta desenfrenada esta expansión horizontal de la ciudad.

Los chihuahuenses no hemos volteado a ver este lugar maravilloso que nos ha dado abrigo y que es, además, innecesario alterarlo porque podíamos construir arquitectura que favoreciera y embelleciera este sitio como aquel primer sueño de García Valdez. LZ.-El sueño de García Valdés que ojalá en estos 300 años que cumple Chihuahua volvamos a retomarlo, porque agredir a la naturaleza es agredirnos a nosotros mismos, y favorecer y dialogar con la naturaleza, como yo aprendí de tu charla, nos beneficia a todos como comunidad. Ángela apreció enormemente tu participación y la calidez y la convicción de tus dichos; se nota que crees fielmente en lo que afirmas, ojalá que los urbanistas de Chihuahua fueran como tú. ASF.- Gracias, yo creo que a Chihuahua tenemos que retomarlo como nuestro, como de todos, no de los que deciden qué aquí, y qué allá, sino que lo retomemos y que prioricemos al ser humano sobre todas las cosas: el automóvil la agrede a la naturaleza, las construcciones que no toman en cuenta el clima también la lastiman, entonces volvamos a dialogar con ese sol, con ese aire, con esa tierra, con ese caminar y esas sombras y nos volveremos a encontrar y a conservar y nos conservaremos todos. LZ.- Ahí tenemos los chihuahuenses como darle un buen regalo a nuestro Chihuahua, en estos 300 años; gracias Ángela. ASF.- Gracias, Leo.

LZ.- ¿Qué puedes decir del modelo urbano de fraccionamientos? ASF.- El fraccionamiento, su mismo nombre lo indica, segrega, es una fracción y forma grupos, pero eso de alguna manera es contrario al principio de ciudad, de convivencia, de colectividad; es un modelo que nace en Estados Unidos. Para entonces en la ciudad se empiezan a formar grupos muy elitistas o por estratos sociales o por oficios: acuérdate cómo los floristas estaban en El Palomar, los canteros estaban acá, los ferrocarrileros en la Santo Niño; empiezan a formarse barrios por actividades o por estratos sociales y esto empieza a romper las ligas y los encuentros y empieza a segregarnos y a hacernos distintos: “yo no pertenezco ahí, yo vivo acá y además me tengo que desplazar”. LZ.- ¿Cuáles son los retos que tiene el urbanismo en Chihuahua para volver a rescatar ese diálogo de los chihuahuenses con la naturaleza?

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ASF.- En principio, reconocer la generosidad de este lugar y la belleza inmensa que tiene, y que hemos estado modificándola. Tú te acuerdas aquellos lomeríos que nos bordeaban y que ahora son todos plataformas horizontales, son lomas mochas alteradas, y los arroyos también, los canalizamos o los desaparecemos; entonces ¿dónde está el reconocimiento a ese lugar maravilloso y dónde están los árboles?, ¿dónde quedaron las alamedas?, ¿dónde están los cauces de los ríos que favorecían cultivos de flores?

(*) Ángela Siqueiros Falomir es arquitecta y humanista; ha trabajado en recuperación de la arquitectura tradicional adaptándola a nuevos usos, como Misiones Jesuitas y la Casa Redonda, ha participado en seminarios de defensa del patrimonio cultural, es asesora de seminarios internacionales de Arquitectura de la Tierra, asesora para la Ley de Patrimonio Cultual del Estado de Chihuahua, ha sido profesora en el ISAD, en la universidad La Salle, en la universidad de Los Andes en Bogotá y en Cartagena de Indias, en la Organización ITSMUS de la Ciudad del Saber en Panamá. Dentro de sus publicaciones destacan “Historia de una ciudad” y “Un extraño paseo por el centro”; está por publicar “Horizontes de Grandeza”, participa en la revista ASERTO y forma parte del Seminario de Cultura Mexicana y del Seminario del Patrimonio Cultural


300 AñOS DEl ARTE EN CHIHUAHUA

28 de noviembre de 2009 ¿Qué se puede decir del arte en Chihuahua en el transcurso de sus 300 años de su vida como comunidad? ¿La añeja riqueza minera de estas tierras, derivó en la formación de un patrimonio artístico realmente destacable? ¿Qué dicen los críticos de arte acerca de la producción artística de los chihuahuenses de los siglos XVIII y XIX? ¿Qué importancia tiene la exposición colectiva 300 años de arte en Chihuahua actualmente en el museo Casa Redonda?...

ENTREVISTA CON EL MAESTRO JOSÉ PEDRO GAYTÁN LZ.- Recientemente el museo Casa Redonda inauguró la exposición colectiva “300 años de Arte en Chihuahua” como un homenaje a estos 300 años que está cumpliendo nuestra capital del estado. ¿José Pedro, esta exposición nos pudiera hacer pensar que durante estos 3 siglos en Chihuahua ha habido arte?, ¿se han destacado artistas chihuahuenses dejando testimonios de su producción plasmados en diferentes manifestaciones? JPG.- Sí, gracias por la invitación, Leo. Como puedes ver desde el título, ya por supuesto bastante ambicioso, “300 años de arte en Chihuahua”, es estar pensando en hacer este homenaje para la ciudad y sumarnos a la serie de homenajes que se están realizando. Siempre estuve pensando en recurrir a la arquitectura para que nos diera la introducción del desfile de estos años en los que, hace muchísimo tiempo nuestros antepasados vivieron, convivieron en estas agresivas tierras, porque la palabra no deja de escaparse, por siempre, “las tierras bárbaras”. Imaginemos a un artista de la ciudad de México, de la capital de la nueva España hacia 1740 ó 1750, que decide venirse a estas tierras del norte, pues era una locura, no iban a subsistir; por eso encontramos que, sobretodo, el arte religioso ahí está. Me sorprendió hace unos meses ver a la doctora Clara Bargellini con un grupo de personas en el Colegio de San Ildefonso, donde se montó una exposición precisamente con asuntos religiosos, y me asombró ver la cantidad de objetos que se habían tomado de las iglesias y parroquias de Chihuahua. Así pues, hay muchísimos objetos religiosos que, obviamente, no se hicieron aquí. Pensemos en cuando una iglesia como la Catedral, no nos vamos más lejos, la parroquia que hoy es Catedral, se mandó construir ya cuando se había pensado en los cuadros, en los altares. LZ.- Era la decoración… JPG.- Todo eso se traía de la ciudad de México a lomo de bestias; venían cargándose las piezas con las que aquí se ensamblaban para esos fantásticos altares de los que todavía queda uno que otro por ahí, perteneciente al arte barroco que era el arte imperante en aquella época. MAESTRO JOSÉ PEDRO GAYTAN

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LZ.- ¿No había por ahí escondido algún artista que pudiera haber dejado plasmado algo? JPG.- De muchas poblaciones, que no fue el caso de Chihuahua, existía por ahí, pensando en el amplísimo territorio de nuestro estado, o de Durango o Zacatecas, a veces existía algún clérigo que sabía algo de estos menesteres, y fue cuando dejó huella. Pensemos en la riqueza de estos hombres que decidieron dónde se fundara la hoy ciudad de Chihuahua, lo que les sobraba era el dinero, la plata, riquísimos los señores, pero no hubo un artista, un dibujante que los dejara plasmados para la posteridad; buscamos quién fue Deza y Ulloa, cómo fue, y no existe, porque no hubo quien los plasmara, y ellos, claro que no iban a tener el tiempo para irse a la capital de la nueva España a pasarse unas buenas vacaciones y estarse por ahí posando durante semanas o meses para un buen pintor; claro que eso estaba muy fuera del contexto de ellos. LZ.- ¿Y las poblaciones chihuahuenses, del Camino Real de Tierra Adentro o Santa Bárbara, Parral, estas áreas donde ya había estas riquezas desde mucho antes, también carecían de manifestaciones artísticas? JPG.- A grandes rasgos, sin haber investigado como la señora Bargellini, te digo que seguramente pasaba lo mismo: todo se traía desde la capital de la nueva España o a veces, ya más entrados los años, de Guadalajara; por ejemplo, se fueron instalando talleres por Guadalajara, alguno que otro en Michoacán, pero nuestro norte estaba desierto de esos quehaceres. LZ.- ¿Y personas oriundas de estas tierras nunca fueron a estudiar a los grandes centros o a la academia de San Carlos de México? JPG.- A mí me apasiona ese tema de estar buscando, sobre todo en los alumnos, pues la academia de San Carlos tiene sus principios por ahí de los 1780, en el 83 creo que se oficializa, y empiezan a producir grandes talentos, claro con la ayuda de estos maestros que vinieron desde Europa, entre ellos Manuel Tolsá, este fabuloso artista del neoclasicismo, pero cuando veo las listas que por ahí se publican, aunque no en su totalidad, porque me apasiona estar viendo el listado de los artistas y su procedencia, obviamente ninguno era de estas tierras. LZ.- Entonces el arte se empieza a formar aquí con gente extraña a la tierra… ¿Y cuándo empieza ya la formación de este patrimonio artístico? JPG.-Pues precisamente en esta exposición nos hicimos estas preguntas y tratamos de darles una respuesta; por ejemplo, entre los primeros personajes que estudiaron en San Carlos podemos pensar en José Murillo, este hombre que abre la exposición con un cuadro que pintó en 1899 donde vemos una plazoleta de la ciudad de Parral; como él, esta Gonzalo Carrasco, del que no conseguí ninguna imagen, pero es otro hombre que estudió en San Carlos.

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A finales del siglo XIX en la academia de San Carlos se gesta un movimiento muy fuerte: cuando se fundó la Academia ya oficialmente, con grandes riquezas se juntan grandes talentos, pero al paso de los años lo que siempre pasa, aunado a las guerras de la independencia a principios del siglo XVIII, la academia de San Carlos va a sufrir un gran deterioro. Total, que hacia 1843 ya la cosa estaba que ardía, entonces Santa Anna, uno de los grandes rasgos que tuvo en sus 11 veces que ocupo la Presidencia fue hacer una remodelación de planes, proyectos y alcances de la academia de San Carlos, y se toma la decisión de traer maestros

de Europa y becar a los alumnos más talentosos; entonces empieza a vivir un auge que ya para 1860, por ejemplo, estaban una serie de alumnos talentosísimos que dejaron sus obras como el maestro Pellerin Clave, José María Pina, Félix Parra, el paisajista José María Velazco cuyo gran maestro fue el italiano Eugenio Landesio, y fueron ellos los que gestaron ese movimiento que tomó mucha fuerza. Cuando viene el emperador Maximiliano, aquello estaba trabajando con mucha fuerza y había talentosos estudiantes pero ya a mediados de la década de 1870 se ve el deterioro de aquel auge que había tenido 40 años atrás, de tal suerte que cuando llegamos a 1900, la Academia vivía una crisis muy similar a la que se había gestado antes de este reacomodo. LZ.- “300 años de arte en Chihuahua” en homenaje a los tres siglos de la fundación de esta ciudad, José Pedro, ¿cómo empezaste a planear esta exposición colectiva?, ¿cuáles fueron las dificultades que encontraste?, ¿cómo pudiste ir compilando todas estas obras? JPG.- Sí, fue muy cansado reunir a 73 creadores, pero los coleccionistas fueron amables, generosos en su gran mayoría; uno o dos detallitos por ahí, de personas que no quisieron prestar sus obras, pero fueron los casos excepcionales, porque, en lo general, todos nos recibieron con mucha amabilidad y aceptaron nuestras peticiones y desde un principio ya nosotros imaginamos lo que sería. Primero la arquitectura, para darle columna vertebral a la muestra, empezamos con el barroco, seguimos con el neoclasicismo, que toca ya cuando a catedral se le están haciendo los adornos interiores, luego seguíamos con el romanticismo, después con el “art nouveau” de 1900 aproximadamente, y el arte ecléctico con la Casa Chihuahua o antiguo palacio federal, para terminar con el arte contemporáneo, representado por el nuevo Campus Universitario. En medio de toda esa columna vertebral, pusimos a estos artistas que quiero recordar ahora, pues para mí, que tengo años estudiando esto, te debo confesar que había un par de talentos nacidos en Chihuahua que hicieron carrera muy fuerte en la ciudad de México y que yo los desconocía. LZ.- ¿Quiénes? JPG.- Uno fue González Orozco, un hombre que tiene dos murales sobre Benito Juarez en la Sala de Carruajes del Palacio de Chapultepec, de los que, por cierto, aquí tenemos una reproducción, no podíamos traer los murales pero yo quería o quiero que el público que nos visite para esta exposición, los conozca, además algunos son conocidos porque estuvieron por ahí en los libros de texto gratuitos durante algunos años. El otro es un escultor Quezada Medrano, que nació en Chihuahua en 1905, estudió en San Carlos y en Europa, allá por la década de los 30; él hace el águila del escudo nacional en bronce para el palco presidencial del Palacio de Bellas Artes. Sabemos que Bellas Artes se inaugura hacia 1934 y en esa época este hombre traía toda la fuerza con él, pero es más conocido por haber hecho una virgen, la Virgen de los Mares que se sumergió en una de las playas de Acapulco y que por eso es muy popular y muy conocida desde aquellos tiempos. LZ.- Entonces estos descubrimientos fueron para ti y para el arte nuestro. JPG.- Tenemos reproducciones de estas obras para que el público chihuahuense las conozca.


LZ.-Tenemos obras de 73 artistas expositores como David Alfaro Siqueiros, Enrique Altamirano, Enrique Amaya, Luis Aragón, José Arrequín Acosta, Ignacio Asúnsolo, Alicia Anzaldúa, Héctor Barrón, Roberta Bicle, Lorena Borja, Otto Campbell, Liza Cano… JPG.- Hay que reconocer que en Chihuahua, al hablar de pintura, estamos hablando de que es hacia 1950 cuando Aarón Piña Mora funda la primera escuela en 1946, pero que 4 años después viene el joven Alberto Carlos, recién egresado de San Carlos, y juntos van a fraguar la columna vertebral de nuestra enseñanza actual de las artes plásticas, que es la que le da coherencia, forma y técnicas a toda la enseñanza. LZ.- ¿Qué hay de Anthony Queen? JPG.- Tenemos dos litografías que Casa Chihuahua nos prestó, además de una copia de una escultura del gran Anthony. LZ.- También hay obras de: Miguel Ángel Ponce, Armando Quezada, Adolfo Quintero, Salma Delia Quiñones, Martha Ramos, Érica Rascón, Fernando Rascón, Paola Rascón, Cristina Romero, Lourdes Rubio, Carlos Ruiz, Adán Sáenz, Every, Rocío, José Eduardo Salcido, Emilia Sandoval, Sebastián, Oscar Soto, Sara María Terrazas, Julia Murillo, Luisa Mesta Cano, Benito Nogueira, Efrén Ordóñez, Alberto Orozco y Aarón Piña Mora. José Pedro, gracias por tu participación en este espacio.

(*) José Pedro Gaytán es egresado de la licenciatura en Lengua Española de la Universidad Autónoma de Chihuahua, de la Facultad de Filosofía y Letras, profesor de Historia y Arte en el Tecnológico de Monterrey, conferencista y autor de artículos acerca de la Historia del Arte y actualmente director del museo Casa Redonda.

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“La Independencia para los chihuahuenses fue una forma de establecer la nueva identidad. Las identidades colectivas se establecen alrededor de señas distintas, por ejemplo, el nombre: empezamos por bautizarnos como mexicanos, pues no teníamos nombre, durante 300 años carecimos de nombre; era una angustia el no saber qué era la gente que vivia en aquella época. Entonces, después de la Independencia hay un ansia por indentificarse, y los héroes de 1810, proporcionan una de las primeras señas de identidad; por eso el congreso de Chihuahua decide en el curso de esos años cambiar los nombres de algunas ciudades: Hidalgo del Parral; San Bartolomé, como Valle de Allende; San Buena Aventura, como Galeana; San Jerónimo, como Villa de Aldama; Santa Rosalia, como Camargo; y San Pablo de Tepehuanes, como Balleza”. Víctor Orozco Orozco


20 Y 27 de Marzo de 2010.

¿Cómo fue la infancia de Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga?, ¿quiénes fueron sus padres y sus hermanos?, ¿dónde nació y dónde y con quién estudio su carrera para ser sacerdote, ¿cómo aprendió tantos idiomas?. En este tema abordaremos aspectos y anécdotas de la vida del infante y adolescente Miguel Hidalgo en Pénjamo y Valladolid, su vida de estudiante y de clérigo, su estancia en el Colegio de San Nicolás donde fue maestro de Morelos, su trayectoria como párroco en Colima, San Felipe de Torres Mochas y Dolores, haciendo especial énfasis en la visión de largo plazo que Hidalgo imprimió a su labor social para dignificar la vida de los indígenas del Bajío mexicano.

INFANCIA Y JUVENTUD DE HIDAlGO

El 21 de marzo de 1811, Hidalgo y otros líderes insurgentes fueron aprehendidos en las Norias de Bajan Coahuila, para ser trasladados a Chihuahua, donde fueron juzgados y ejecutados, pero ¿quién fue Hidalgo?, ¿dónde nació?, ¿cómo fue su infancia?, ¿con quiénes convivió como estudiante para sacerdote en el colegio de San Nicolás?

ENTREVISTA CON LA ARQ. FABIOLA ARANDA CHÁVEZ (*) LZ.- Arquitecta Fabiola Aranda, acabamos de pasar el 199 aniversario del prendimiento de los insurgentes en Acatita de Baján, ¿en qué condiciones llegaba Miguel Hidalgo en ese camino hacia el norte?, ¿cuándo fue la fecha exacta de detención? y ¿cómo llegó Miguel Hidalgo? FA.- Conmemorar 199 años, quiere decir que el bicentenario que celebraremos el 2010 tiene que extenderse mucho más; es una fecha que no tiene conclusión con la navidad del 2010, sino que ahí arrancamos todo lo que es el trabajo de honrar a estos héroes de la Independencia. Ciertamente terminan los primeros caudillos, que fueron los más notables porque arrancaron la liberación. El 21 de marzo, cuando son aprehendidos, ellos salen de Saltillo, dejan establecido el gobierno de Saltillo con López Rayón y siguen su curso hacia el norte, con una esperanza muy vana, muy vaga de recibir el apoyo monetario y de fuerzas del vecino país del norte; siguen hacia allá y no era difícil adivinar que iban a llegar a las Norias de Bajan siendo estas tierras de nuestro norte tan secas y tenían que llegar ahí a surtirse de agua, y era muy notoria la columna con 400 personas, con carruajes, con muchos lingotes de oro, monedas de plata, cañones; era muy notorio como iban, entonces fue fácil el aprenderlos para llevarlos a las prisión de Monclava y posteriormente como los recibimos aquí en Chihuahua el 20 de abril. LZ.- Queremos que nos platique sobre los orígenes de Miguel Hidalgo, ¿dónde nació este hombre?, ¿quiénes fueron sus padres?, ¿de dónde procedían sus padres?, ¿cómo fue la vida alrededor de la niñez de Miguel Hidalgo y Costilla? FA.- Es muy interesante, porque ahí vemos a otro Miguel Hidalgo, que se fue forjando de poquito en poquito para llegar a ser lo que fue, como lo tenemos reconocido, como al padre de nuestra patria; nos podemos remontar a lo que es el año de 1743; esto es 67 años antes del grito de la Independencia, y nos vamos a la Hacienda de Corralejo. ARQ. FABIOLA ARANDA CHÁVEZ

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Como sabemos, ahí nació Hidalgo, pero fortuitamente, porque su papá Cristóbal, nació cerca de Toluca, en una hacienda de la Junta de los Ríos, y la mamá era de Jururemba Michoacán, entonces, en ese año de 1743 hay una señora, Josefa Ignacia Carracholi Carranza, a la que pertenecían los terrenos que había heredado de su padre, y los trabajaba el esposo, pero cuando ella enviuda, no sabe qué hacer, porque ella vivía una vida cómoda y no está dispuesta a irse a labrar las tierras, y comentando su problema con unas amistades, alguien le recomienda que contrate a un señor de 30 años que después fue el papá de Miguel Hidalgo, y que había tratado de estudiar sacerdocio, pero por una debilidad visual que tenía tuvo que dejarlos inconclusos, y en esas condiciones es como Cristóbal Hidalgo conoce la hacienda de San Diego de Corralejo, en Pénjamo. Cristóbal, a los 30 años, llega solo y soltero, tenía amplios conocimientos de agrimensura, que entonces era la madre de la topografía, pero que ahora se volvió a desvincular porque es una ciencia muy exacta, para deslindar terrenos; todavía lo usan mucho en los mapas virtuales de Google y de todo eso. LZ.- ¿Qué pasa ahí en Corralejo con Don Cristóbal? FA.- Pues le dan el trabajo permanente porque daba muy buenos resultados y era responsable y por fin lo dejan como administrador. Al paso de seis años Cristóbal empieza a caer en la rutina, cuando de repente llega ahí una familia que llegó procedente de Jururemba a San Vicente, un rancho vecino; vienen el papá, la esposa, cuatro hijas y una sobrina, entonces Cristóbal va, les enseña y los guía, y hacen el trato y todo, pero inmediatamente le gusta la sobrina de 17 años. LZ.- A Cristóbal le gustó la sobrina ¿de nombre? FA.- Ana María Gallaga Mandarte y Villaseñor, que luego sería la mamá de Miguel Hidalgo y Costilla. Cristóbal se da cuenta que es una mujercita seria, inteligente, con un toque de distinción, de muy buena familia, y a pesar de que él siempre había sido muy responsable en sus labores y trataba de cumplir lo más posible, ahí yo creo que exageró porque le gustó tanto la muchacha que a cada rato dejaba sus labores y se presentaba a ver si se les ofrecía algo o si le ayudaba en algo a Ana María. LZ.- Típico… FA.- Si ya sabe ¿verdad? Anduvo apareciéndose a cada rato, hasta que lograron solidificar su relación y se casaron en la parroquia de San Francisco, en Pénjamo, en 1750; ella mucho menor que él. Luego tienen 4 hijos, el mayor es Joaquín, y el segundo es Miguel; esto es muy interesante porque ellos 2 son criados siempre como si fueran de la misma edad; a los 2 siempre se los llevaron parejitos, los dos usaban el mismo tipo de ropa como si fueran gemelos, lo que generó mucho vínculo entre ellos. Más tarde los dos estudiaron para sacerdote; de hecho José Joaquín fue el anterior cura de Dolores, antes que Miguel Hidalgo, que ya había salido del colegio de San Nicolás y andaba en los curatos de Colima y de San Felipe Torres Mochas.

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Cuando muere su hermano José Joaquín siendo cura de Dolores, Miguel le pide a su amigo el obispo Abad y Queipo que le consiguiera ese curato, y el obispo le dice: “no, ¿cómo crees?, si estás castigado desde tu salida del colegio de San Nicolás”, y que se dé “de santos” que antes le ha dado trabajo, y Miguel le insiste y le insiste hasta que lo logra, y es por eso que llega a ser párroco de Dolores.

LZ.- Apenas estábamos hablando de la cercanía de Miguel con José Joaquín, su hermano mayor, ¿podría abundar más en aspectos de la niñez, adolescencia y juventud de Miguel Hidalgo? FA.- Después de José Joaquín y Miguel, hubo otro hermano, Mariano, que murió de bebecito, muy chiquito, y luego José María y después Manuel. Por cierto, ¡cómo da vueltas!, porque después José María, hermano de sangre de Miguel Hidalgo, se convierte en jefe de armas de los realistas, así que cómo no iban a capturar a Miguel, si un hermano te conoce todo, cómo piensas, dónde te escondes, todo. José María era jefe de armas de los realistas en Pénjamo y a la muerte de su padre, fue el que se hizo cargo de la hacienda. También hubo otro hermano que era Manuel; él estudió Derecho en México, allá se estableció y allá murió en 1809. Esa es la familia que tuvo Miguel de su papá y su mamá, después tiene al medio hermano Mariano, hijo de Rita Peredo; Mariano es el que, años más tarde, viene a morir aquí en Chihuahua con él, porque se hace mano derecha de Miguel, viven juntos desde San Felipe Torres Mochas y luego en Dolores Hidalgo, y él es el que tiene el cargo de tesorero de los insurgentes. La mamá muere con el último hijo; tenía 9 años, era muy pequeñito, de modo que le faltó su madre desde muy joven, y el papá trató de proveer lo más posible de toda la educación que fuera necesaría para sus hijos, y le ayudaron mucho los tíos Gallaga. La madre de los Hidalgo había quedado huérfana a los 3 años y es recogida por los abuelos maternos, quienes se la llevan a vivir a Cuitzeo de los Naranjos y a los 7 años de edad vuelve a quedar a la deriva porque mueren los abuelos, y entonces la recogen unos tíos, que eran dos hermanos que se habían casado con dos hermanas, así que esos tíos también vieron por Miguel y sus hermanos cuando murió doña Ana María Gallaga. LZ.- De acuerdo a estas versiones, es con esos tíos que la madre de Miguel llega a la hacienda de Corralejo… FA.- Sí, a Corralejo, exactamente. Ahí recibió muy buena educación y todo lo que hacían las mujeres de aquel tiempo, ella lo dominaba; el estudio y toda esa instrucción se las daba a los hijos pequeños, pero muere muy joven y siguen ellos ahí en la hacienda. Entonces el papá se hace cargo de empezar a darles una educación lo más formal posible; para ello, les pone mesabancos donde recibían clases sus 4 hijos, pero se acercaban los hijos de los peones a escuchar las clases, y entonces Don Cristóbal se dio cuenta que necesitaba formar grupos de verdad ahí. El papá de los Hidalgo hizo mucha labor de educación; con los conocimientos que él pudo empezó a darles clases, pero él tenía mucha ilusión de que sus hijos fueran sacerdotes y que estudiaran más, o una carrera científica, medicina o derecho, si no querían ser sacerdotes. Entonces decide llevarse a los dos más grandes, Miguel y José Joaquín a Valladolid, para que empiecen a estudiar con los jesuitas y esto lo logra porque hay un tío de la mamá que es el encargado del colegio, y empieza a darles toda las facilidades para que se queden ahí como asistidos y que fueran a las clases con los jesuitas; para esos dos niños fue una maravilla estar en Valladolid.


LZ.- Valladolid, hoy Morelia, ¿verdad? FA.- Sí, lo que hoy es Morelia. Dicen que les gustaba mucho ver los edificios y los parques jardinados; empezaron a conocer otro mundo. Salir de aquella hacienda fue para ellos asombroso y empezaron a cumplir bien con sus labores, pero por ese tiempo ocurrió la expulsión de los jesuitas, y entonces el papá tiene que ir a recogerlos y de ahí se los lleva a Toluca donde él había nacido, y los deja ahí 3 meses con la familia paterna. Más tarde tienen que volver a Corralejo, y ahí colaboran en la pizca de perales y manzanos, practican la monta de borregos y de toretes y todo eso. Es importante decir que en todas las partes que estuvieron, los hermanos Hidalgo se interesaron mucho por procurar la compañía de quienes utilizaban su lengua nativa; por eso, los dos hermanos se vuelven muy diestros par manejar el cambio de lenguas y de idiomas; ellos dominaban el otomí, el náhuatl y otra lengua que no recuerdo, pero lo importante es que todo eso eran las bases para después que Miguel está estudiando el sacerdocio, empieza a dominar el latín, el italiano, el griego, el francés y el castellano; o sea, son cinco idiomas los que maneja Miguel Hidalgo, a comparación muchos de sus compañeros, que únicamente manejaban el castellano y el latín. Más tarde, Miguel Hidalgo hizo muchas traducciones de obras importantes. LZ.- ¿También en el colegio de San Nicolás, uno de los más importantes de la Nueva España, estudió Miguel junto con su hermano José Joaquín? FA.- Así es, llegaron y presentaron su examen para entrar al colegio y fueron aceptados como internos, lo cual era muy pocas veces visto, pero eso gracias a que tenían otro pariente ahí en el colegio y los aceptó en calidad de internos. Entonces se quedan ahí a vivir y empezaron a presentar muy buenos exámenes, sobretodo Miguel, quien desarrolló mucho, luego empezó a dar clases; de hecho él fue maestro de José María Morelos, con quien hizo una muy bonita la relación; Morelos lo admiraba mucho. LZ.- ¿Cómo fue el desarrollo de la vida de Miguel Hidalgo y Costilla en Valladolid, hoy Morelia, en ese colegio tan importante donde estuvo cursando las relativas antes de su ordenación como sacerdote? FA.- Su realización ahí fue espléndida, porque él destacó en diversas materias, tales como literatura, filosofía, los clásicos latinos, historia y teología; de hecho, le diré que su tesis sobre teología fue una de las mas brillantes que se hayan expuesto ahí en ese colegio. Hidalgo estuvo siempre participando mucho, primero como adscrito a clases para ayudarles a los maestros a impartir las materias, luego ya como profesor, después lo nombraron tesorero y, finalmente, llegó a ser nombrado rector de San Nicolás. Hidalgo se esforzaba mucho, le gustaba cumplir bien, pero aquí ya se le empieza a notar cierto carácter. Recordemos que de chiquillo lo definen como un muchacho jovial y muy ayudador, muy participativo, muy comunicativo y a quien le agradaba ayudar con bienes materiales, como se necesitara la ayuda, bienes materiales hasta donde diera su limitación; pero también ayudaba con consejos y palabras según la edad que iba teniendo. En el colegio se le iba notando un poco de soberbia, se pudiera decir, más dominio de las situaciones, y cuando empieza a estudiar ya sabe qué hacer, ya sabe lo que es la novatada.

Es significativo el relato de que en la novatada los otros alumnos sufrieron horrores como todos lo que entraban al colegio, pero Miguel Hidalgo fue sobresaliendo porque de cada castigo o cada pena que les iban imponiendo él salía airoso porque no sufría tanto, lo que además reafirmaba con sus comentarios como el decir algo así como de que: “ni me pudo”, “ni me dolió”, “ni sufrí”, ni nada de eso. Desde entonces, le empezaron a decir “el Zorro” y como “Zorro” murió, porque mucha gente le sigue diciendo “el Zorro���. A Hidalgo el cabello le encaneció desde muy joven, y en realidad no murió tan grande; se veía viejo porque le encaneció muy joven el cabello y estaba medio calvo, entonces le quedaba muy bien el apodo de “el Zorro”. Se cuentan muchas cosas de él: de las veces que renegaba de la escuela y se brincaba las tapias y se salía de clases, pero no por ello dejaba de ser buen alumno, pues siempre cumplía con sus obligaciones e iba siempre adelante en sus clases; se dice que por eso andaba siempre en “vagancias”, pero de verdad que no, éstas podían ser ni culpadas ni castigadas con expulsión, porque en sus clases iba brillantemente bien. LZ.- ¿Con quién más se relacionó Miguel Hidalgo en el colegio de San Nicolás? FA.- Ahí conoció a Miguel Domínguez, quien posteriormente fue la pareja de Doña Josefa Ortiz, llevaron muy buena amistad. En esa época empezó a tratar mucho también al obispo Abad y Queipo, quien después fue uno de sus peores enemigos, pero con el que entonces llevó muy buena amistad, pero recordamos que Abad y Queipo fue quien escribió el documento más duro, más cruel que yo haya leído en la historia, me refiero a la excomunión de Hidalgo, un documento sumamente detallado, porque la vida los fue poniendo en lugares antagónicos, a ellos dos precisamente que habían sido tan buenos amigos. Recordemos que Abad y Queipo fue el que le consiguió a Hidalgo el curato de Dolores, porque, aunque no se lo merecía Miguel Hidalgo, el obispo se lo consiguió; viajaban mucho juntos, se iban a las ferias, a las bendiciones -entonces se usaba mucho inaugurar las iglesias-; en la actualidad hay muchas iglesias importantes en las que entre los dos concelebraron la misa o la primer misa de esa iglesia. Conoció también al intendente Riaño de Guanajuato, él era muy amigo de Hidalgo antes de la batalla de Guanajuato; la Alhóndiga de Granaditas fue inaugurada el 7 de diciembre d 1809, es decir, no tenía ni un año de inaugurada cuando inició la revuelta; Riaño lo invitó a la inauguración y él asistió, fue una semana de fiestas completas, e Hidalgo se hospedó en casa de Riaño, eso fue en noviembre de 1809 y para el 23 de septiembre, 23 ó 27, no recuerdo bien la fecha en que fue la batalla de la Alhóndiga, le toca a Riaño luchar y morir en el bando contrario, porque no se rindió, salió a pelear y murió en esa batalla. LZ.- Don Miguel Hidalgo terminó sus estudios y llegó a ser rector del colegio de San Nicolás. ¿Qué pasó después de que empieza a desarrollar su vida como sacerdote? FA.-No cabe duda que Miguel Hidalgo fue una persona a la que le gustaba utilizar su tiempo, porque de todo él se puede hablar maravillas. Pero Hidalgo empieza a tener problemas en el colegio, porque empieza a recibir la visita 83


de una viuda que va y deja donaciones; se sabe entonces que la viuda entrega muy buenas donaciones pero que no llegan completas a las arcas del colegio, y empieza a molestar a toda la curia, que ve que todo eso sucede a puerta cerrada, que recibe Hidalgo mucha visitas a puerta cerrada, hasta que finalmente queda fuera de lo que es la rectoría del colegio y, como castigo, empieza a vivir en curatos: primero lo mandan a Colima, en donde empieza a leer mucho, a estudiar mucho más y a encargar libros. Aunque para él resultó muy doloroso separarse de su bajío, pues a él le gustaban las jugadas, las ferias, los toros, el estar allá con la gente; llevaba mucha vida social. Afortunadamente solo dura 7 meses en Colima, pero ahí logra formar un coro asistido por un primo de él, José Santos Villa, quien al final vino también a morir aquí entre los chihuahuenses. José Santos Villa era su primo, y era el que le hacía los arreglos de todos los coros, por eso tenían mucha aceptación sus misas, sus ceremonias religiosas, porque para todo hacia una música especial, un cántico especial, un tema especial, todo lo hacía especial porque a él le gustaba mucho echar mano de la buena música. Hay una anécdota de cuando estaba en el curato de Colima, donde él tenía muchas ganas de tener una campana gigante, la más grande que pudiera hacerse, y empieza a juntar cobre y más cobre, y un día llega alguien ahí a la trastienda, al patio y se da cuenta de todo lo que tiene acumulado y le dice: padre, ¿por qué tiene todo esto acumulado?.. Pues porque yo quiero hacer una campana que perdure a través de los años, que deje hueco en la historia de México. Pues no la logró ahí en Colima, pero sí logro la única campana que está vinculada con México, la que el tocó, la que hizo tañer aquella mañana. De Colima se va después de 7 meses, dando gracias a Dios yo creo, y es asignado a San Felipe Torres Mochas, ya en el área del bajío, ahí empieza a florecer más toda su actuación porque su casa llega a ser llamada la “Francia chiquita”, era una casa muy bonita con arcos, de tipo como española y con mucho jardín y empiezan a leer todo lo que recibe, como las obras de Moliere, de Juan Jacobo Rousseau, se pone a traducir los clásicos del francés, de latín, del griego, Hidalgo es el primer traductor de todas esas obras para la América Latina, aunque nunca se dio cuenta de lo que estaba haciendo, lo que estaba creando, sino que él simplemente lo hacía en su afán de traducir. LZ.- Él simplemente estaba desarrollando su talento, sin ningún otro afán… FA.-Sí, y también para poner a montar obras a la gente de su pueblo, a la que solamente le decía: “bueno, tú vas a ser la dama joven, tú vas a ser el malo, y tú vas a ser el protagonista”, eso es lo que el quería. Entonces le llamaron a su casa “la Francia chiquita” porque se representa obra, tras obra, tras obra y ya sabemos quién ponía la música de la obra: José Santos Villa por supuesto, muy bien armadas, como si fueran de una presentación estelar. Cuando fallece su hermano José Joaquín, cura de Dolores, es trasladado a ese curato, llega allá, e inicia una obra que me parece muy importante y de la que desde primaria siempre se ha hecho hincapié: me refiero a los talleres que difundió Miguel Hidalgo en Dolores.

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Porque esas prácticas ya se utilizaban en la región, pero cuando él llega, se impresiona tanto al ver de qué vivía esa gente, es decir de la agricultura, de la minería, y la minería, pues ya sabemos que fue el motivo principal de

la lucha por la Independencia, entonces la gente vivía tratando de cultivar algo que ni se le daba bien, entonces llega y dice, bueno pues vamos a acelerar estas empresas, como se usa en la actualidad, con los mercadólogos, acelerarlas, entonces pone todo de su parte para organizar grupos para que realmente los textiles se hagan con telares, todo muy bien organizado, que se tiñan los tejidos, que se aprovechen los algodones, se impulsa la talabartería, todo lo que es tallado en madera, los muebles de madera, los herrajes, el curtido de pieles, el cultivo de la vid, todos esos los talleres que nos describieron en primaria, por lo que decimos convencidos: bueno, pues es realmente sí ayudo Mucho Miguel Hidalgo a los pobladores del Bajío, aunque algunos no estén tan convencidos de eso. LZ.- Y supongo que también la cerámica, ¿verdad? FA.- La cerámica, actualmente si alguien de nuestra familia va a Guanajuato, ¿qué le encargamos?, pues cerámica o una chamarra de piel, pues bien todo eso fue lo que se aceleró en ese tiempo de Hidalgo; o bien si andamos por allá, vamos y nos tomamos fotos en esas rejas preciosas tan bien forjadas, pues ese proceso también fue acelerado por Miguel Hidalgo y quién sabe que si no hubiera sido por él, todo eso se habría perdido o a lo mejor hasta en un pueblo fantasma se hubiera convertido; Hidalgo encontró entonces un Dolores triste, realmente triste. LZ.- No fue entonces Hidalgo solamente el cura de los sacramentos, de la misa, de las confesiones, de los bautizos y nada más, sino que se dedicó a una labor social importante y de trascendencia a mediano y a largo plazo… FA.- Así es, de tal trascendencia que ese estar haciendo velas, todo lo que era la parafina, el cultivo de las abejas, todo eso les provocó poder hacer muchas velas. Hay anécdotas de ese tiempo, como la de que alguien llegó a Dolores, ya ve que cuando uno llega va ascendiendo una lomita, hasta que arriba a lo alto y ve Dolores y dice que le sorprendió tanto ver todo el pueblo iluminado, pues Dolores fue el primer pueblo de México iluminado. Así, por el efecto de las velas ya no tenían que apagar aquella única vela que antes tenían para llevársela a la cocina o para donde anduvieran, sino que ya había velas en las casas y eso mismo provocó que la gente dijera, bueno si yo ya estoy trabajando en el taller de muebles pues ya hago mi buró, o yo hago mi mesa más bonita y fue así cambiando la calidad de vida de la gente de Dolores, congregación de Dolores en ese tiempo, ahora Dolores, Hidalgo. LZ.-Esta fue la vida de Miguel Hidalgo, ¿qué podríamos decir de este personaje, de una vida que fue marcándolo desde pequeño, lo menos, como un hombre ilustrado, pero también como un hombre entregado a los demás y a quien le tocó ser el iniciador de este movimiento que culminó con la Independencia? FA.- Pues que indudablemente Hidalgo sí se gana a pulso el reconocimiento como de Padre de la Patria, porque sabemos que en el momento en que supieron que habían sido descubiertos, Allende y Aldama lo que pensaron fue ¿dónde nos escondemos?, y ¿cuánto tiempo dejamos pasar para que esto se calme?; en cambio, Hidalgo dijo: es el momento, ya estamos preparados, aunque no es la fecha, es el momento, entonces sí es el Padre, el único que tuvo el valor de decir: ¡hay que hacerlo! LZ:-Aunque tuvo sus errores y problemas en el manejo de la gente con la que estuvo haciendo este movimiento, aquellas masas incontrolables e incontroladas, que él mismo no pudo administrar en el avance de los insurgentes y que cometieron muchas tropelías.


FA.- Lamentablemente toda esa organización que él llevó a cabo durante sus curatos no la realizó acá; fue demasiado grande para todo esto. Sí tuvo errores muy grandes, como negarse a entrar a México, pero hay que agradecerle que él empezó todo eso, que realmente dio pie a que siguieran adelante todos los demás, muchos insurgentes que no conocemos, y reconocerle lo de las traducciones, eso me parece a mí sumamente importante, el que haya rescatado toda esa riqueza bibliográfica, yo pienso que también mucho tiene que ver ahora la fortaleza del turismo de Guanajuato, porque pues es a lo que vamos, es lo que nos llama la atención de sus tierras, como también la traducción de los grandes clásicos, cuánta gente no se vería beneficiada entonces que por fin llegó a leer algo tan lejano de sus vidas. LZ.- Entonces, además del inicio de la Independencia tuvo su importancia en la expansión de la cultura, en expansión de las artes y oficios que eran tan importantes en ese tiempo. Muchas gracias arquitecta. FA.- Muchas gracias licenciado Zavala, gracias por toda la difusión de la cultura y de la historia.

(*) Fabiola Aranda Chávez es arquitecta, estudiosa de los acontecimientos de la independencia, egresada de la universidad autónoma de Coahuila, doctora en arquitectura en colegios de Barcelona, ex presidenta del desaparecido centro de investigación y estudios históricos de Chihuahua y ex secretaria del patronato del museo de la lealtad republicana. Fabiola Aranda impartió conferencias en la alhóndiga de granaditas y en Dolores Hidalgo con motivo del año de Hidalgo.

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CHIHUAHUA ANTE El FUSIlAMIENTO DE MIGUEl HIDAlGO

24 de Julio de 2008 Hace 197 años, luego de 3 meses de prisión, la mañana del 30 de julio de 1811 en esta ciudad antes Villa de Chihuahua, fue fusilado el Padre de la Patria Don Miguel Hidalgo y Costilla. Su cadáver fue expuesto todo el día al público y, luego de cortársele la cabeza, sus restos fueron sepultados en lo que hoy es el templo de San Francisco donde permanecieron por varios años. ¿Cómo era el Chihuahua que vio morir al Padre de la Patria?, ¿los vecinos de Chihuahua convivieron con Hidalgo?, ¿quiénes eran sus carceleros?, ¿cuál era su actitud camino al patíbulo?, ¿cuántas descargas tuvo que sufrir Hidalgo antes de morir?, ¿debemos los chihuahuenses sentirnos avergonzados de que aquí haya sido fusilado?

ENTREVISTA CON LOS INVESTIGADORES CARLOS FERNÁNDEZ BACA Y MA. ISABEL SEN VENERO (*) LZ.- En esta ocasión vamos a hablar acerca del fusilamiento de Hidalgo. Las efemérides nos indican que por estos días fue el fusilamiento de hidalgo, ¿cuándo exactamente sucedió el fusilamiento de Hidalgo, María Isabel Sen? MIS.- El fusilamiento se llevó a cabo el 30 de julio de 1811. LZ. -¿Cuánto tiempo Hidalgo y sus demás compañeros estuvieron presos? MIS.- Estuvieron poco más de 3 meses. Los insurgentes llegaron a la Villa de San Felipe Real de Chihuahua el 23 de abril de 1811, Hidalgo permaneció preso durante poco más de 3 meses en la Villa de Chihuahua. LZ.- ¿Cómo era el lugar donde estuvo preso Hidalgo, licenciado Fernández?

INVESTIGADORA MA. ISABEL SEN VENERO

CFB.- Yo les pediría un poquito de imaginación: vamos a imaginar la calle Juárez un poquito más ancha; el templo llegaba prácticamente hasta donde ahorita son las fuentes danzarinas, ocupaba el terreno donde está el palacio de gobierno, era una construcción de piedra y, en algunas partes, de adobe. Hacia el oriente estaban situados unos cuartos que eran las celdas del convento, o propiamente las aulas, y la parte que corresponde al palacio de gobierno, era el patio del cuartel de artillería; en ese lugar fueron los fusilamientos. El fusilamiento de los principales caudillos fue en la parte oriente, en lo que ocupa ahora más o menos el lugar que da a la calle 11, el de Hidalgo, no sabemos por qué razón, fue en la parte posterior de la capilla de San Pedro, que es donde está ahora el lugar del Altar de la Patria. LZ.- ¿Hidalgo estaba vigilado como los demás?, ¿tenía mayor vigilancia?, ¿quiénes estaban con él?, ¿quiénes lo vigilaban?

INVESTIGADOR CARLOS FERNÁNDEZ BACA 86

CFB.- La comandancia militar extremó las medidas de seguridad ahí; inclusive el día del fusilamiento, había 1000 soldados afuera y 200 dentro, que era el resguardo de la plaza. Esto nos da más o menos una idea de la importancia de los prisioneros. La gente que estuvo muy cerca, tanto del tribunal como el propio Guasp y Ortega, eran gente muy ligada a la Corona, y se ordenaron centinelas de vista con alertas de cada 15 minutos por el propio Melchor Guasp para resguardar hasta donde fuera posible la seguridad del cuartel.


LZ.- Hoy lo conocemos como Melchor Guaspe pero es “Guasp” como dice usted, sin la “e”. Ese Melchor Guasp era el alcalde, encargado de la prisión.

le toca asistir de alguna forma al proceso; lo curioso de Sánchez Álvarez es que posteriormente es proclive a la lucha independentista.

CFB.- Se le nombró especialmente para vigilancia de Hidalgo, precisamente porque Melchor era mayor; aquí cabe resaltar que casi todos los que componían el tribunal y el cuerpo de vigilantes, era gente muy ligada y de confianza a Nemesio Salcedo, el Comandante General.

LZ.- ¿Qué podría decir de personas que afirman que los chihuahuenses deberíamos avergonzarnos de que aquí matamos a Hidalgo?

Hay que considerar el tiempo en el que ellos estaba viviendo: eran realistas en ese momento; claro que después, tanto como Mateo Sánchez Álvarez, como el propio Guasp y Ortega, pasan prácticamente a las filas, si no insurgentes, sí se hacen del lado de las ideas independistas. LZ.- En ese momento estaban cumpliendo la función que les correspondía: el deber de parte de los realistas… Pero Miguel Hidalgo un vez preso en Chihuahua, ¿qué hacía?, ¿estaba totalmente aislado?, ¿recibía visitas?

MIS.- A mí me parece que es un juicio muy erróneo, porque, en primer lugar, como acaba de señalar el licenciado, casi todas estas autoridades que participan son peninsulares, son españoles de nacimiento, que están siguiendo órdenes, como se usaba en la época, y están cumpliendo con su deber. En realidad ni los criollos ni los mestizos, pudiésemos decir, intervienen dentro de todo este proceso; yo creo que es una idea errónea, y una mala forma de ver las cosas. Más bien deberíamos sentirnos orgullosos de que fue en el suelo chihuahuense, en donde la sangre de los caudillos insurgentes sembró la semilla de la libertad, la igualdad y la justicia.

MIS.- Ubiquémonos en el espacio: Hidalgo estuvo preso en la torre de lo que fuera el templo de Nuestra Señora de Loreto, de los jesuitas; el templo estaba cerrado, no había culto pues los jesuitas habían sido expulsados hacía ya tiempo, y el lugar se había convertido en un lugar para servicio castrense, y como se consideraba que Hidalgo era el cabecilla de todo el movimiento, lo aislaron completamente, y tal y como acaban de mencionar, Melchor Guasp fue encargado como su carcelero, prácticamente para vigilarlo y estar al pendiente de todo lo que sucedía; el cabo Ortega fue el guardia de vista, el que siempre estaba a un lado de la prisión de Hidalgo.

LZ.- Quizá por eso Chihuahua ha sido pionero en cuestiones de avance democrático y de la Revolución…

Ciertamente se le incomunicó del resto de los insurgentes, no tuvo dialogo con ellos; sin embargo, sí recibió visitas de algunos de los vecinos de la Villa, algunas personas, en algunos casos personajes destacados, fueron a visitarlo y, en ocasiones, a llevarle alimentos, dulces o algún platillo especial. La gente de Chihuahua tenía mucha curiosidad de saber quién era aquel “monstruo” que les habían pintado y al que cuando vieron pasar en la collera de prisionero, pues se dieron cuenta que no eran tan maléfico ni tenía cuernos ni cola, ni tenía cara de demonio.

CFB.- Primero imaginemos un poquito la temperatura del Chihuahua en ese entonces, que no puede haber variado mucho. Julio es, por su naturaleza, un mes muy caluroso, pero también hay lluvias; entonces vamos a pensar en estos días, que han estado pasando aquí en Chihuahua: un día llueve, el otro no. La mañana: una mañana hasta cierto punto fría diría yo, o fresca, y podríamos pensar en el silencio que pudiera haber reinado en ese momento.

LZ.- Los vecinos de Chihuahua tenían prohibido manifestar algún entusiasmo o empatía por los prisioneros…

CFB.- Antes de las 7 de la mañana. La sentencia decía: “a las 7 de la mañana”. No hay que olvidarnos que la cuestión del ceremonial militar, en este sentido, es muy estricta, y más en ese tiempo, en que las costumbres eran todavía un poquito más duras.

MIS.- Totalmente, el Bando del comandante de las Provincias Internas, don Nemesio Salcedo, hacía una prohibición expresa que, incluso, señalaba penas pecuniarias o corporales a quienes simpatizaran o hicieran muestras de lástima o simpatía para con el movimiento; pero, no obstante, sí se permitió que algunos vecinos de la Villa visitaran a Miguel Hidalgo y conversaran con él. LZ.- Licenciado Fernández, los vecinos de Chihuahua, las autoridades de la Villa, ¿tuvieron qué ver en la sentencia contra Hidalgo, o fueron solamente las autoridades militares? CFB.- Aquí hay que recordar que era un proceso eminentemente militar, que era una traición al rey, entonces, la misma jurisdicción del caso se tornaba a las autoridades virreinales. En este caso, por ejemplo, el jurado estaba compuesto por tenientes, coroneles, capitanes y un soldado; todos obviamente eran partícipes de las milicias reales, y eran gente de confianza de Salcedo. La gente de Chihuahua no interviene, salvo Mateo Sánchez Álvarez, que por razones eclesiásticas,

MIS.- Definitivamente, y de hecho también los chihuahuenses fuimos quienes dimos acogida a la “República Peregrina”, aquí estuvo Juárez, aquí se recuperó la república. LZ.- ¿Qué nos podrían decir ustedes acerca del día del fusilamiento?, ¿qué pasaba en ese día?, ¿cómo estaba el ambiente?

LZ.- Esto ocurrió a las 7 de la mañana…

Deben haberlo levantado por ahí de las 5 de la mañana; lo pasaron por los patios interiores -había un pasadizo, en aquel entonces, que comunicaba el hospital real con el cuartel de artillería en la parte oriente, en la capilla de San Pedro, en la entrada, según hemos visto en algunos planos estaba por el lado del cuartel, tenemos una litografía que vamos a publicar, pero el folleto lo van a ver ustedes el día del fusilamiento; esa litografía nos muestra la entrada de la capilla y la parte donde fue el patíbulo de Hidalgo-; total, lo sacan de ahí: podemos pensar todavía al despunte del alba, y lo llevan a orar un momento, y ahí suceden cosas poco conocidas como el incidente de los dulces… Hay que considerar la formación del patíbulo, el tipo de bala que se usaba; eso se dice poco, pero eran fusiles de chispa, y la bala era redonda, por lo tanto, los daños que hacía la bala no eran necesariamente mortales, pero si muy dolorosos por el impacto.

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El momento de fusilamiento en sí, y el disparo, nos hace pensar en el testimonio de Pedro Armendáriz quien dice que los soldados temblaban como unos “azogados”, es decir, asombrados, asustados, e Hidalgo, al momento de sugerirles dónde disparen, pues no podían fallar, porque eran dos metros normalmente. El patíbulo se hacía a unos 5 metros según la ordenanza militar y había que asegurar el disparo a como diera lugar; sin embargo, son 3 descargas de 4 fusileros, y posteriormente se acercan dos y le disparan de frente; esto es patético, y lo pueden recordar ustedes en el día del fusilamiento que se recrea en el Palacio de Gobierno que, si bien es cierto, está dramatizado, pero puede ser muy cercano a lo que pretendieron ver los chihuahuenses, porque fue en privado el fusilamiento de Hidalgo. LZ.- Inmediatamente antes de morir, ¿qué pasaba con Hidalgo? MIS.- Pues lo sacaron a orar, a encomendar su alma, rezó, primero desayunó por supuesto, y hasta le extrañó que le faltara un poco de leche, lo cual reclamó a sus carceleros y a la persona que le llevó sus alimentos, a quien dijo: “no porque me vayan a matar me deben dar menos leche”. Después pasa a orar un rato, a encontrarse consigo mismo, luego llega el pelotón de fusilamiento y lo conduce hacia donde sería el patíbulo, y en el trayecto, se acuerda que sobre su cama, sobre su catre, había dejado unos dulces, sobre su almohada. LZ.- Dulces que le habían llevado algunos de los vecinos de la Villa…

CFB.- No, a Hidalgo lo recogen los frailes franciscanos, y deben de haberle tenido un grande afecto, porque además era un teólogo reconocido, y lo rescatan, piden el cuerpo y lo llevan a enterrar justo al pie de la capilla de San Antonio, en el altar principal de san Antonio. Podemos ver la placa que está en la parte izquierda, en el templo de San Francisco, aquí en el centro de Chihuahua. Los demás cuerpos sí reposan olvidados en el panteón de san Felipe, que en aquel entonces formaba parte del parque del 25 de marzo; pensamos que pudieran estar más o menos donde está el monumento a los próceres Chihuahuenses que reposan ahí. LZ.- Hidalgo y los principales líderes insurgentes murieron en Chihuahua, fusilados. ¿Podrían hacer una reflexión final al respecto a este episodio? CFB.- Creo que Chihuahua le rinde culto a Hidalgo, tal vez como ningún otro estado de la república. El culto que se le rinde a Hidalgo ha sido tradicionalmente desde el siglo XIX, siglo XX y lo que llevamos ahorita del siglo XXI. Como decía la licenciada, ahorita se nos ha puesto en la picota de que los chihuahuense los fusilamos, pero eso no es cierto; al contrario: Hidalgo ha sido la reflexión constante en el quehacer democrático, hasta la fecha. MIS.- en este mismo sentido, me parece que quizá sea la fecundidad de la sangre insurgente, lo que ha hecho del suelo de Chihuahua lo que es ahora para el país. LZ.- Muchas gracias.

MIS.- Es muy probable que alguno de los vecinos le haya obsequiado dulces que guardó, que comió algunos, y de esos que le quedaron, le convidó al pelotón de fusilamiento, y todos los soldados tomaron algún dulce de los que les ofreció Hidalgo; luego lo condujeron hasta el banquillo en donde fue atado, y en ese lugar, según el testimonio de Armendáriz, les dijo a los soldados -estaba de frente hacia ellos-: “sé que ustedes están cumpliendo con su deber, pero voy a sufrir mucho, entonces, pongo mi mano sobre el corazón para que, por favor, disparen hacia donde tengo la mano” LZ.- ¿Ellos tenían órdenes de no disparar a la cabeza? MIS.- A ninguno de los principales cabecillas se les disparó en la cabeza, por que esa cabeza tenía que ser decapitada y enviada a la Alhóndiga de Granaditas. Pero Hidalgo sabía que iba a sufrir, y por eso coloca su mano sobre el corazón. LZ.- El fusilamiento fue en tres momentos hasta que se da la muerte de Hidalgo, y luego ¿es exhibido o inmediatamente fue inhumado? MIS.- Inmediatamente se le coloca sobre una silla; se le amarra y es exhibido a la población de la Villa, que se abarrotó inmediatamente hacia aquello que seguramente ha de haber sido una escena espantosa, y ya al atardecer o al anochecer, cuando empieza a oscurecer, se le corta la cabeza y se coloca en salmuera, igual que el resto de las cabezas de Allende, de Jiménez y de Aldama, y se colocan en unos frascos que son conducidos especialmente hasta la Alhóndiga de Granaditas. 88

LZ.- ¿Hidalgo no fue inhumado en el mismo sitio donde los demás líderes insurgentes?

(*) Carlos Fernández Baca y María Isabel Sen Venero son investigadores de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ y funcionarios de Casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural. Carlos Fernández es abogado, investigador e historiador, expresidente del Centro de Investigación Histórica de Chihuahua, y ha escrito innumerables artículos sobre historia regional. María Isabel Sen fue directora de Publicaciones y Proyectos Especiales de la SEP. Fue coordinadora del Concurso Don Quijote en la Vida de los Jóvenes, creadora del álbum de Historia y Geografía de Chihuahua, catedrática del Tecnológico de Monterrey y autora de innumerables artículos históricos en revistas y periódicos, su obra más importante es el libro de texto Historia de Chihuahua.


El JUICIO EClESiaSTICO ´ CONTRA MIGUEl HIDAlGO

12 de julio del 2008 En los últimos años de su vida, Miguel Hidalgo estuvo sometido a 3 juicios simultáneamente. Desde 1800 se le seguía un proceso judicial por parte de la inquisición y luego de septiembre de 1810 pesaban sobre él otros dos procesos: el militar, como sublevado contra el ejército realista, y el proceso eclesiástico que como sacerdote católico instruyeron contra él las autoridades eclesiásticas de su tiempo. Cercana ya la fecha del 197 aniversario del fusilamiento del Padre de la Patria en la ciudad de Chihuahua, abordaremos aquí con detalle el proceso eclesiástico contra el presbítero guanajuatense Miguel Hidalgo y Costilla.

ENTREVISTA CON EL PBRO. DIZÁN VÁZQUEZ LOYA (*) LZ.- Estamos con el presbítero Dizán Vázquez Loya, quien ha sido estudioso de la historia de la iglesia y de los clérigos que tuvieron que ver en el México independiente, y luego en el México de la revolución y bueno, además de la historia general de la iglesia especialmente en el estado de Chihuahua. Ahora lo hemos invitado para analizar el proceso eclesiástico que se le siguió a Miguel Hidalgo y Costilla, que pertenecía a la diócesis de Michoacán, a la que estaba incardinada la Parroquia de Dolores, de la que el era señor cura. Padre Dizán, ¿a Miguel Hidalgo, como sacerdote, se le podría ubicar en alguno de los grupos que se mencionaban como del alto o bajo clero? DV.- Es curioso, pero podríamos decir que estaba en la frontera: por una parte era del “alto clero”, en el sentido de que era un hombre ilustrado, un hombre muy capaz, muy preparado, que pudo incluso haber hecho una carrera desde el punto de vista eclesiástico, pero, por otra parte, podríamos decir que era del “bajo clero”, en el sentido de que el estaba muy compenetrado con el pueblo y trabajó con el pueblo después de haber realizado labores académicas en el colegio de San Nicolás en Valladolid; luego, las siguientes tres parroquias en las que trabajó, estuvo en un contacto directo con el pueblo, y es lo que entra dentro del concepto del “bajo clero”. LZ.- Supongo que debemos hacer una distinción entre los dos procesos que se le siguieron a Hidalgo: el proceso de la inquisición, o que la inquisición siguió contra él, y el proceso eclesiástico. DV.- Sí, en realidad podríamos hablar de 3 procesos: el de la inquisición -que fue iniciada en 1800, mucho antes, y que se retomó en 1810, a propósito del levantamiento de Hidalgo-, el proceso militar, propiamente dicho, a las autoridades que lo iban a condenar por el levantamiento, y el eclesiástico, que viene a ser como un apoyo al proceso militar, puesto que las autoridades civiles o militares, en este caso, necesitaban que la autoridad eclesiástica lo degradara como sacerdote para poder imponerle la pena de muerte. PBRO. DIZÁN VÁZQUEZ LOYA 90


LZ.- ¿Cuándo, en qué tiempo y quién inicio el proceso eclesiástico contra Hidalgo?

LZ.- ¿Así como respondió por escrito al proceso de la inquisición, lo hizo para responder al proceso eclesiástico?

DV.- El superior de Hidalgo, en este caso por ser el proceso en Chihuahua, era el obispo de Durango, el obispo que murió precisamente en esos días, y que hizo todo lo posible por salvar a Hidalgo de la muerte y a otros 10 o 9 sacerdotes que se llevaron a Durango después de haberlos sorprendido con todos los insurgentes en las Norias de Baján, en Coahuila.

DV.- El proceso eclesiástico realmente fue muy breve; éste simplemente se limitó, en la práctica, a reconocer el proceso militar, y a obedecer la orden de la autoridad militar para degradarlo, a fin de poder fusilarlo.

A 10 sacerdotes se los llevaron a Durango, y al único que trajeron a Chihuahua fue a Hidalgo, junto con los jefes de la revolución de Independencia. Entonces el obispo De Olivares también hizo todo lo posible por no degradar a aquellos sacerdotes, para que no los fusilaron. Por cierto, hablé de 10 y luego de 9, porque uno de ellos fue enviado a San Luis Potosí; de todos modos, la autoridad civil, aun sin la autorización del obispo, los mandó fusilar. A Hidalgo sí le hicieron un juicio: mandó al canónigo Francisco Fernández Valentina a Chihuahua pues el obispo ya no podía venir -era muy anciano-, y mandó a su representante con una delegación para que le hiciera el juicio eclesiástico . LZ.- ¿Cuál fue el contenido de este juicio eclesiástico? DV.- Ahí nada más se le preguntó sobre la razones por las que había hecho la Independencia, o había promovido ese levantamiento, cosa que el juicio militar ya había aclarado suficientemente, y se llegó a la decisión de degradarlo. El juicio más importante, que sí abunda muchísimo en el pensamiento y en la vida privada de Hidalgo y en su vida pública, es el de la inquisición. Se ha hablado, por ejemplo, de “la inquisición contra Hidalgo” y de “la excomunión de Hidalgo por parte de la inquisición”, pero la inquisición nunca llegó a hacer un juicio definitivo; no llegó a terminar el proceso. A principios de 1811 todavía se le intimaba a que respondiera a una serie de preguntas, cosa que Hidalgo hizo por escrito, reafirmando de una manera muy valerosa y muy hermosa también su fe cristina, porque se le acusaba también de hereje, de negar las escrituras, de negar obediencia al papa y él, con mucha humildad, reconoció sus fallas a todo eso, pero reafirmó de una manera absoluta su fe cristiana, su adhesión a la iglesia. Pero, repito, el tribunal de la inquisición no tuvo tiempo de emitir su fallo de excomunión ni de condenación, porque se precipitaron los hechos, y vino el juicio militar en Chihuahua, que terminó con la sentencia de muerte de Hidalgo. LZ.- Antes del juicio militar, Hidalgo, en los meses que estuvo en prisión aquí en Chihuahua, pudo responder por escrito a cada una de las condenaciones que le hacia la inquisición… DV.- Sí, más o menos 3 meses estuvo desde que lo aprehendieron; llegó a Chihuahua a principios de mayo, y estuvo hasta julio, pues el 30 de julio fue cuando lo fusilaron, de manera que este tiempo tuvo para reflexionar, para meditar, para orar y finalmente dar una respuesta muy acertada a la inquisición, porque ese era su verdadero campo de batalla, el que nunca debió haber abandonado, el campo de las ideas. Hidalgo era un hombre muy inteligente y muy preparado en teología, en filosofía, en derecho canónico, en historia, de manera que las respuestas fueron brillantes.

LZ.- ¿Piensas que el proceso eclesiástico contra Hidalgo tenía alguna carga ideológica? DV.- No, más bien la tuvieron el proceso de la inquisición y, desde luego, el proceso militar. Insisto que el proceso eclesiástico tuvo como protagonista principal al obispo De Olivares, que no sé si él personalmente simpatizaba con los sublevados, pero por lo menos sí es claro que no quería actuar drásticamente contra ellos; hizo, como dije antes, todo lo posible por salvarlos y, finalmente, no tuvo más remedio que perdonar la degradación de Hidalgo, que era deponerlo de su estado de sacerdotal para que pudiera ser fusilado. LZ.- Así como la degradación contra Hidalgo, ¿también se degradó a los otros 9 ó 10 sacerdotes llevados a Durango? DV.- No, ellos no fueron degradados: el obispo se negó rotundamente a hacerlo y, finalmente, la autoridad militar, de todos modos, los fusiló, ordenando que lo hicieran sin llevar las vestiduras eclesiásticas, y que apuntaran al pecho y no a la cabeza. LZ.- En todo este contexto de los 3 procesos contra Hidalgo, ¿cómo podríamos calificar el pensamiento o la actitud profunda de un sacerdote que un día optó por las causas libertarias de su pueblo? DV.- Yo creo que los últimos días de la vida de Hidalgo fueron fundamentales: ahí, en la soledad, la personalidad, el pensamiento y la actitud más profunda de Hidalgo, se purificó y quedó reducida a la verdad, y la verdad fue que, él como pecador, reconoció sus pecados, se confesó varias veces con un franciscano de la tarahumara que estaba aquí, el padre Rojas. En esa bellísima respuesta a la inquisición, también él expresa su fe, reconoce los crímenes ante la autoridad militar, los crímenes que había cometido -porque esa fue la mancha más negra en la vida de Hidalgo: los crímenes que cometió, injustísimamente, contra los españoles, a los que mandó fusilar o degollar, o que permitió que la chusma que los seguía, porque en un primer momento no era un ejército organizado, sino una banda desordenada, cometieran terribles excesos, y él lo sabia, él lo permitía-, de manera que eso lo lamentó profundamente, y es lo que lo llevó a esa famosísima retractación, en la que reconoció que la forma en que él había llevado sus propósitos, había sido muy impropia. LZ.- Esto me parece fundamental: la retractación. Hay quienes afirman que Hidalgo deflexionó de su idea independentista o libertaria ¿se hizo para atrás? DV.- No, en realidad ni siquiera le llamó retractación, le llamó un manifiesto; o sea, una exposición pública de sus verdaderos sentimientos, y sus verdaderos sentimientos eran que sí lamentaba profundamente la forma tan desordenada en que había llevado a cabo su propósito de liberar a

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México, pero en ningún momento se retractó de su pensamiento a favor de la Independencia, en ningún momento; esto no lo puso él en duda, pero sí de la manera en cómo procedió para alcanzar este propósito, que, en sí fue realmente una mancha en la vida de Hidalgo, y del cual se arrepintió, pidió perdón. Otra cosa muy relacionada con esto son las famosas “excomuniones de Hidalgo”, que se han estudiado y se ha hablado mucho de ellas; incluso cada año se pone un texto turbulento de la declaración de excomunión del obispo propio de Michoacán, en que se dice que primero lo excomulgó y al día siguiente, otra vez, pero no, hubo una sola, y no “excomunión”, sino “declaración de que estaba excomulgado”. Se ha discutido también de la autoridad que tenía, porque era solamente un obispo electo, pero eso nos llevaría muy lejos en este momento; pongamos en que si tenía autoridad, como se la reconoció la iglesia, el arzobispo de México y los otros obispos, en ese momento, de que sí tenía autoridad, pero, repito, una cosa es excomulgarlo y otra cosa es declarar que Hidalgo o una persona equis, ha incurrido en excomunión al faltar a determinado cánon del derecho canónico, y el cánon al que él faltó fue al cánon que quiere decir que “si alguien, movido por el diablo, atenta contra la persona de clérigos…”, y efectivamente, Hidalgo, no personalmente, pero sí permitió que se apresara, que se maltratara a una serie de clérigos, y eso fue lo que automáticamente lo hizo que ocurriera en excomunión, y, entonces, el obispo, claro, también lamentando que hiciera la revolución, simplemente declaró que había caído en excomunión. LZ.- Incluso en este proceso, cuando él recibe la notificación de la excomunión, parece que hay una entrevista con Morelos, entre Hidalgo y Morelos, porque a Morelos también se le excomulgó por alguna razón parecida del derecho canónico… PDV.- Así es, ellos discutieron si aquella excomunión era válida y llegaron a la conclusión de que no era válida, ya que la excomunión por haber hecho la guerra de independencia, esa definitivamente ni era válida ni se dio tampoco. Hay otras excomuniones que se alegan, por ejemplo la del arzobispo de México, pero no era más que refrendar o reafirmar la excomunión hecha, o decir que era lícita y válida.

Pero también sabemos que el levantamiento se hizo de una manera muy precipitada porque los descubrieron, y no hubo tiempo de preparar nada y, por otra parte, Hidalgo no era una estratega militar, era un hombre de ideas, y hubiera hecho mucho mejor desde el principio dejar el mando de los ejércitos en manos de los militares que lo acompañaban. LZ.- Padre Dizán, ¿por qué crees tú que en el proceso de independencia intervinieron varios clérigos, muchos clérigos? PDV.- Podríamos decir que dentro del campo realista como del campo insurgente había muchos clérigos. En el campo insurgente había, se han contado, hasta 200 sacerdotes, y ya dije cómo al aprehender a Hidalgo eran 11 por lo menos junto con él, y eso, en una porción muy pequeña. Todavía estaba Morelos ahí en el sur, y otros sacerdotes. La participación de todos era porque las ideas independentistas, a partir de las ideas de la revolución francesa, ya se habían diseminado mucho en México, y los sacerdotes que vivían más en contacto con el pueblo, obviamente eran los que más estaban preocupados y molestos por la opresión real en que los peninsulares tenían a la colonia mexicana. LZ.- ¿De alguna manera era un poner en práctica las ideas evangélicas? PDV.- Absolutamente, y eso se ve en el pensamiento de Hidalgo y de Morelos; ellos siempre alegaron una inspiración religiosa para hacer lo que hicieron, no como una iluminación rara, sino como una inspiración de las ideas libertarias que nacen del Evangelio. LZ.- Gracias padre, por estos conceptos relacionados con el proceso eclesiástico de Hidalgo PDV.- Muchas gracias Leo, gracias a ti.

LZ.- ¿Para Hidalgo había una licitud moral del levantamiento? PDV.- Exactamente, él como hombre justificó perfectamente dentro de su juicio la legalidad de su levantamiento, pero repito, lamentó el haber cometido muchos excesos, de esto se arrepintió, también de los motivos de la excomunión, y él murió perdonado, y con la excomunión levantada. LZ.- Pero qué difícil para Hidalgo el controlar a decenas de miles de personas que se habían levantado junto con él, en un grupo que empezó a crecer a hasta miles, ¿cómo controlarlos, verdad?

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PDV.- Sí, eso significa, y hay que reconocer que el levantamiento, por precipitado, estuvo mal planeado. Los mismos compañeros de él, Allende sobre todo, le reclamaban que diera mano suelta a esas turbas y los dejara hacer las tonterías que estaban haciendo; eso quiere decir que sí hubiera podido controlar más las cosas.

(*) Dizán Vázquez Loya es sacerdote católico e investigador. Cursó estudios de licenciatura en la Universidad Gregoriana de Roma, fue rector fundador del Seminario Regional del Norte, que en los setentas aglutinó a estudiantes de filosofía y teología de siete regiones de Coahuila, Durango y Chihuahua, es creador de Editorial Camino, y del Centro Diocesano de Comunicación conocido como CEDIC. Hace más de 30 años fundó el semanario “Notidiocesis” y la librería el Sembrador, en 1997 fue uno de los fundadores de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ, de la que es coordinador. Ha publicado diversas obras de carácter histórico, especialmente de historia de la Iglesia. Actualmente es vicario en la parroquia del Refugio de la ciudad de Chihuahua.


LOS úlTIMOS DíAS DE HIDAlGO

1 de agosto del 2009 La última semana de julio de 1811, Miguel Hidalgo y Costilla fue ejecutado en el centro de lo que hoy es la ciudad de Chihuahua. Hidalgo hijo de un hacendado, clérigo de profesión, hombre ilustrado y astuto, por sobrenombre “el zorro”, vivió los últimos meses de su vida en la Villa de Chihuahua lamentando algunas de las acciones de sus hombres en la guerra, pero nunca retractándose de haber iniciado el movimiento de Independencia. Del legado de Hidalgo, de su biblioteca, de su preocupación por los indígenas, de los versos escritos a sus carceleros y que ahora están inscritos frente al Palacio de Gobierno, de su entereza frente al patíbulo y de su reconocimiento posterior como el Padre de la Patria trataremos en este espacio.

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR EDELMIRO PONCE DE LEÓN (*) LZ.- Maestro Edelmiro Ponce de León: hablemos de Miguel Hidalgo y Costilla, a quien se le conocía como “el zorro”. ¿Cuál era la razón de tal apelativo? EP.- Bueno, es que hablar de este personaje sin par como es Miguel Hidalgo, es apasionante. Desde sus primeros años él demostró una gran capacidad, a tal grado de que sus compañeros en la escuela le pusieron ese mote, “el zorro”, porque se distinguía en todas las materias y ya en su vida profesional porque en el estudio, lo inscribieron en lo que es la universidad de Michoacán donde él se recibió. Su familia en aquellos tiempos era pudiente; él era hijo de un hacendado muy notable y nació en pañales de seda. Se puede decir que Hidalgo no sufrió las pobrezas que sufriría Juárez; es un contraste, pero tuvo muchos problemas debido a esa astucia que tiene el zorro, por eso la comparación. LZ.- Pero a pesar de provenir de una clase acomodada, él no perteneció ya como clérigo al alto clero. Él actuaba como la gente del bajo clero; tenía una actitud especial por ejemplo hacia los indígenas… EP.- Sí, era muy especial. Primero estuvo como maestro en lo que es la universidad de Michoacán, luego tuvo el primer problema porque, cuando llegó a la universidad él quiso cambiar, hacer una serie de reformas al sistema educativo quitando unos libros por otros; él era muy apasionado de los enciclopedistas, de hecho lo castigaron por eso y lo enviaron a un lugar muy distante. Esto a él le sirvió muchísimo porque había reunido una biblioteca que si nada más cae en manos de la santa inquisición –a la que yo no le veo nada de santa- inmediatamente lo hubieran ejecutado porque eran libros que estaban prohibidos en ese tiempo.Vemos como él utilizaba su inteligencia para enseñar a los indios muchísimas cosas como la alfarería; les enseñaba una serie de actividades para que ellos pudieran adquirir fondos económicos. HISTORIADOR EDELMIRO PONCE DE LEÓN

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LZ.- Hidalgo definitivamente era un hombre ilustrado, con una biblioteca que estaba señalada en el índice de la iglesia católica. Significa que la vida ministerial de cura Hidalgo no fue fácil, y el ser enviado a ese lugar apartado finalmente le sirvió para encontrarse con los indígenas y con la gente que sufría estas cuestiones difíciles del virreinato… EP.- Así es, y ya que estamos hablando de una cosa tan simbólica como es Hidalgo, la muerte del cura Hidalgo fue más hermosa que la de Sócrates; una muerte verdaderamente jovial y al mismo tiempo impregnada de la sencilla dignidad. Igual caso hizo como a un acto ordinario, sin significación, como quien se dirige a la ventana de su recámara para observar si lloverá. LZ.- Pues bien, empiezan las reuniones de los conspiradores. ¿Desde un inicio Hidalgo participó entusiastamente, o hubo alguna renuencia de su parte? EP.- Originalmente no compartía si tenía ideas libertarias, y a lo mejor él esperaba tiempos mejores y desdeñaba las invitaciones que le hacían a Allende, porque sabemos que Allende es el motor principal junto con Josefa Ortiz de Domínguez y todo ellos. Eran las últimas reuniones cuando Hidalgo se empezó a integrar, cuando se descubre la conspiración y que ya sabemos cómo les mandan a avisar que la conspiración se descubrió porque uno de los que se reunían los traicionó y finalmente no les queda más que levantarse. Es cuando él utiliza la imagen de la virgen de Guadalupe: “el zorro” nuevamente; él sabía que con eso, con ese estandarte podía mover la conciencia de ese pueblo oprimido. LZ.- La mercadotecnia de Hidalgo “el zorro”. EP.- Sí, la astucia de ese hombre para todo; todas las cosas que hacia estaban muy bien pensadas. LZ.- Viene el grito de Independencia, viene la guerra esos momentos tan fuertes los primeros momentos de la guerra de Independencia, pero Hidalgo perdió el control de sus ejércitos. ¿Qué tipo de ejércitos comandaba? EB.- Desafortunadamente el ejército de Hidalgo era gente de pueblo, la gente más abandonada, la más pobre, la más desposeída. Era la que durante 300 años su mente había guardado ese odio terrible hacia la opresión. Los mexicanos somos un pueblo que no nacimos pera ser serviles, para ser esclavos Entonces ese gen que fue madurando en el cerebro de las generaciones que se fueron sucediendo, explotó. No es culpa de Hidalgo que al llegar y tomar una entidad se desbordaran las pasiones. Eran demasiado violentas la acciones y querer desbaratar todo y a todos. Esto le trajo consecuencias porque a raíz de la última derrota que tuvieron en Calderón hay una reunión de todos los generales y José Mariano Jiménez recomienda que le sea retirado el mando como generalísimo, porque la acción de la Alhóndiga de Granaditas fue espantosa. Recordemos que después de muchas horas de combatir, finalmente el pípila -otro personaje muy notable-, amarrándose una losa en la espalda logra arrastrarse y llegar hasta la puerta, prenderle fuego y ya nomas fue esperar a que la puerta, que era muy vieja, era de ocote, se incendiara, se debilitara para inmediatamente entrar, pero entraron como Atila. 94

En aquellos tiempos hicieron una matazón espantosa; todo mundo fue pasado a cuchillo. Se dice que era imposible que Hidalgo detuviera esa horda; imposible para un solo hombre detener a miles de gentes o cientos de gentes: niños, mujeres, hombres, ancianos, todo mundo cayó. Por eso la orden terminante de que detuvieran a esos hombres. La orden fue terminante: sus cabezas las quiero colgando en cada una de las esquinas de la Alhóndiga. LZ.- Y todo este proceso inició después de esta derrota de Calderón, y luego de la reunión de los generales que hizo que se dirigieran al norte, rumbo a Texas. Luego viene la traición de Elizondo en Acatita de Baján, e Hidalgo que pudo haber sido trasladado a Durango porque ahí era la sede del gobierno eclesiástico, fue trasladado a Chihuahua. Platíquenos por favor ¿Por qué fue trasladado a Chihuahua? ¿Cuándo llegó a Chihuahua junto con los otros líderes insurgentes? EP.- Decíamos que el traslado tan penoso a partir del 23 de marzo y hasta el 23 de abril que llegan aquí con un recibimiento muy frío porque estaba prohibido precisamente recibir con vítores a los héroes que en ese tiempo para ellos eran bandidos. Hidalgo fue confinado en el ex convento de jesuitas, en un calabozo, en una celda o una pieza que se habilitó como calabozo y que todavía existe, por cierto lo único que existe original. Ahí empezaron los juicios en mayo, luego en junio. Vinieron los procesos: el caso de Hidalgo era más especial pues no se podía llevar a Durango porque el gobernador en primer lugar decidió que en Chihuahua porque el control más absoluto estaba en el norte, y hacia el sur, lo que es Durango, Zacatecas y San Luis, había más movimiento, había más contacto con el centro. En Chihuahua era imposible que pudieran salvarlos. Los juicios de Hidalgo tenían que ser más especiales: tenía que ser degradado como sacerdote e inmediatamente entregado a la autoridad real como se hizo. Una vez entregado a la autoridad real, hubo un proceso, de acuerdo al derecho canónico, por el que se va degradando un sacerdote como en el derecho militar donde se degrada a un militar; le rasparon las manos y fue muy penoso para Hidalgo. LZ.- Ahí hay un pasaje muy conocido sobre todo por los chihuahuenses, en el que Hidalgo dirige unas palabras a sus carceleros. ¿En qué contexto podemos situar este mensaje de Hidalgo? EP.- Yo creo que es la muestra palpable de que Hidalgo no se retractó. Los detractores de Hidalgo dicen que él se acobardó o que se retractó. Existen documentos que inclusive Salcedo presentó y que pretende que esos documentos fueron escritos por Hidalgo, pero no están firmados. Ciertamente Hidalgo se identificó con dos de sus principales carceleros: con Ortega y con Melchor Guaspe. Melchor Guaspe era un marino que subió las campanas a catedral; a la campana mayor inclusive él la subió, y otras a ctividades que tiene. Se relacionaron porque eran masones; Hidalgo era masón; él se había iniciado en la calle De las Ratas, lo que hoy es Simón Bolívar en la ciudad de México; aquí se identificó con Melchor Guaspe. Dicen las crónicas que estaban muy compungidos a raíz de la muerte de cada uno de sus compañeros, ya que todos fueron fusilados por la espalda como traidores, entonces para él era tan doloroso cada uno de los que iban cayendo; él tenía que asimilar eso, y si de repente lo notaban con todo el brío otra vez, era debido a esos juramentos que el masón tenía para con el hermano, ese apoyo fraternal que tienen los masones. Eso le sirvió muchísimo y él está agradecido.


Me voy a permitir leer una octava que le dedicó a Ortega para que nuestro público se dé cuenta si estos versos son de un compungido o de alguien rendido, que no creo. porque dice: “Ortega, tu crianza fina tu índole y tu estilo amable siempre te harán apreciable aun con gente peregrina; tiene protección divina la piedad que has ejercido con un pobre desvalido que mañana va a morir y no puede retribuir ningún favor recibido”. Con esto nos damos cuenta de la personalidad tan especial de Miguel Hidalgo.

LZ.- ¿Ya había sido decapitado?

LZ.- Estos textos actualmente están plasmados en lo que se conoce como el edificio Russek frente a palacio de gobierno; ahí lo podemos apreciar todos los chihuahuenses.

LZ.- ¿Cuánto duró ahí su cadáver?

EP.- Los textos los escribió Hidalgo ahí en su celda, pero cuando se construyó el correo o el palacio federal, un arquitecto criminal tapió parte de lo que era la torre y quedaron ocultos esos versos; fue el peor crimen que pudo haber hecho.

LZ.- ¿Fue trasladado luego a dónde?

LZ.- Sin embargo con ellos está rescatada la actitud de Hidalgo, que fue de entereza y de dignidad frente al patíbulo…

EP.- Sí, al atardecer de ese día lo decapitaron, pero no es cierto que lo haya hecho un comanche o un tarahumara. No se sabe quién; simplemente se ordenó que le cortaran la cabeza para ser enviada junto con la de Allende, Aldama y Jiménez pues tenían que estar en la Alhóndiga de Granaditas. Luego fue sepultado Hidalgo en el templo de San Antonio, ahí anexo a San Francisco.

EP.- Hasta 1823

EP.- A la catedral de México. Ahí se reunió con los demás restos de Aldama, Allende y Jiménez que fueron exhumados del panteón de San Felipe y trasladados a México. LZ.- ¿Actualmente donde se encuentran los restos?

EP.- Si, definitivamente gracias a Pedro Armendáriz, el capitán que comandó su ejecución, pasaron los años y Armendáriz escribió a “La Abeja Poblana” cómo había sido la ejecución de Hidalgo, que se había portado de una manera estoica, que lo extrajo del calabozo, lo situó en el lugar de la ejecución a las 7 de la mañana y que cuando le puso la venda les dijo a los soldados que no le fueran a disparar a la cara porque temía que fuera muy doloroso, que le dispararan al corazón. Entonces puso la mano en el corazón y les pidió que ahí. Armendáriz formó doce soldados de cuatro en fondo, a tres o cuatro pasos de distancia, prácticamente pegados. Dice Armendáriz: “ordené la descarga de la primera fila que son 4 y sólo le pegaron en los costados; ordené la descarga de la segunda e Hidalgo se ladeó hacia el lado izquierdo; se le corrió la venda y pude ver esos hermosos ojos claros, pero no se quejó. Finalmente ordené que se disparara directamente al pecho porque estaba sufriendo demasiado”. Imagínense Usted, ahí nos dice claramente Pedro Armendáriz que Hidalgo se enfrentó a la muerte con una gran dignidad, como está plasmado por mi querido amigo, que acaba de fallecer, Aarón Piña Mora, está plasmado el momento cumbre de la muerte digna de Hidalgo en el mural de palacio de gobierno. LZ.- Una muerte digna, que era congruente con su no retractación de haber impulsado este movimiento.

EP.- Las cabezas fueron sepultadas provisionalmente en Guanajuato, en 1821, y posteriormente unidas a los cuerpos, y ya en 1925, Plutarco Elías Calles las colocó en el Angel de la Independencia. LZ.- ¿Para un investigador como usted, qué significa la presencia, juicio y ejecución de Hidalgo en tierras chihuahuenses? EP.- Es muy difícil responder, pero creo que es un privilegio que nuestra sagrada tierra haya cubierto los restos de estos hombres, pero cuando nos catalogaron como los bárbaros del norte, cuando se refirieron a esta región donde termina la cultura y empieza la carne seca o asada, qué desafortunados somos en ese sentido, y qué afortunados que hayamos podido cobijar con nuestra tierra los restos de los más grandes hombres que ha generado este país. LZ.- Bien, pues éste es el testimonio del investigador don Edelmiro Ponce de León, a quien le agradecemos su participación. EP.- Muchísimas gracias.

EP.- Él sabía que no iba a poder ver el fruto de su inicio de Índependencia; todos los líderes saben que jamás van a ser testigos de su obra, menos una obra de este tipo. LZ.- ¿Se le exhibió después de ejecutado? EP.- Hay muchas versiones. Dicen que estuvo sentado en el exterior o que estuvo expuesto en un tablado a propósito, más o menos donde están los bolero en la 11 y Aldama; ahí en la Plaza de lo Ejercicios del ex convento, ahí estuvo expuesto el cadáver todo el día. En la tarde fue rescatado por los sacerdotes franciscanos. .

(*) Edelmiro Ponce de León es investigador de tiempo completo de la UACH ex presidente de la sociedad chihuahuense de estudios históricos cofundador del centro de investigación histórica de chihuahua ex director del museo Casa Juárez y nieto del distinguidísimo historiador chihuahuense don José María Ponce de León.

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TRAICIóN, TRASlADO Y EJECUCIóN DE lOS líDERES INSURGENTES

31 de Julio de 2010 La mañana del 30 de julio de 1811, muy temprano, cuando Miguel Hidalgo fue sacado de su celda y llevado al lugar de su fusilamiento en el centro de lo que hoy es la ciudad de Chihuahua, culminó una etapa en la que el movimiento insurgente estuvo a punto de morir. Esta etapa había iniciado en las Norias de Baján, Coahuila, con la traición de Elizondo, que significó la captura y posterior traslado de los líderes de la insurgencia a Durango y Chihuahua donde finamente fueron ejecutados, naciendo así una de tantas leyendas de la Independencia mexicana.

ENTREVISTA CON LA ARQ. FABIOLA ARANDA CHÁVEZ (*) LZ.- Por estos días conmemoramos un aniversario del sacrificio del padre de la patria, Miguel Hidalgo, pero no solo de él, también de otros insurgentes, que unos días antes fueron fusilados. La historia que terminó fatídicamente en Chihuahua, había sido precedida de una serie de circunstancias no muy ventajosas para los insurgentes. ¿Qué pasó con Hidalgo y los insurgentes cuando deciden no tomar la ciudad de México, y optan por viajar hacia el norte? FA.- Por ese tiempo los líderes insurgentes estaban muy desavenidos, porque todos querían llegar a tomar la ciudad de México, lo que, de hecho, hubieran logrado muy bien, porque México estaba rendido ante ellos, les tenía mucho miedo, pero no se sabe muy bien por qué Hidalgo se retractó y eso le dio mucho coraje a Ignacio Allende, que era más un estratega, un militar con muchas más bases que podían haber logrado el éxito y ahí hubiera terminado, a lo mejor, la guerra de Independencia, en menos de seis meses. Entonces, como le decía, empezaron muchas desavenencias entre Hidalgo y Allende, que finalmente se fueron encaminando hacia el norte, y en la hacienda de Pabellón decidieron destituir como jefe a Hidalgo, ya muchos estaban inconformes con las decisiones que tomaba y con las licencias que expedía, porque permitía muchas cosas que no estaban bien. LZ.- ¿Cómo fue destituido Hidalgo? FA.- Se le quitó el mando de generalísimo y lo tomó Allende; entonces Allende como cabecilla e Hidalgo casi, casi, en calidad de preso, avanzaron hacia Saltillo; el 22 de febrero ya estaban en Saltillo, y ahí empieza la cuenta regresiva y se les van acabando sus horas de vida.

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Allende mandó convocar una junta donde nombró a quienes se iban a quedar al frente de toda la lucha, mientras ellos viajaban al norte del país. Para ello nombran a un Abasolo, que no es Mariano, y queda Ignacio López Rayón como jefe o cabecilla de los insurgentes, y entonces siguen adelante.


LZ.- ¿Esta circunstancia favoreció la traición? FA.- Así es, Elizondo se sintió muy mal pero disimuló el enojo y los líderes no se dieron cuenta de que los iba a traicionar.

pero Elizondo esquivó la bala y les gritó que se rindieran en nombre del rey Fernando VII y de la corona, y ellos le dijeron que no. LZ.- Fue una dolorosa sorpresa esa traición…

Pero el enojo continuó y, poco después, acudió con obispo de Linares, en Nuevo León, el cual le ofreció el perdón y el indulto por haber estado en unos meses con los insurgentes, además de que le ofreció un buen cargo, a cambio de que les vendiera los secretos de Hidalgo y de Allende, lo cual hizo, y de esta forma es como se enteran para dónde van.

FA.- “¡Preferimos morir!”, dijeron, y le contestaron el fuego, pero Elizondo los esquivó y entonces abrieron fuego los realistas y mataron al hijo de Allende, de nombre Indalecio, ante lo cual se dieron por vencidos. Hay que decir que uno de los grandes errores de los insurgentes es que es que traían todo el armamento hasta el final de la caravana.

Más tarde, los realistas aprovechan que el gobernador Don Pedro Aranda, de Monclova tenía una debilidad por el vino y las mujeres, y le hacen un festejo y le acercan vino y mujeres, y ya cuando corrió bastante el vino, le acercaron una carta que le hicieron firmar sin siquiera leerla, y que iba dirigida a Allende.

LZ.- La artillería, principalmente…

LZ.- Era la carta por la que “invitaban” a los insurgentes a que fueran a Coahuila, que ahí los esperaban “los insurgentes”.

FA.- Sí, y no podían abrir fuego, pues atrás venían 27 cañones y todo lo que tenían para poder haber armado una estrategia. Al mando de toda esta artillería venía Iriarte, que hubiera sido pieza clave para hacer una defensa y finalmente fue uno de los únicos que pudo salvarse pues salió corriendo y llegó hasta Saltillo.

FA.- Sí, exactamente, era una “invitación” para decirles cómo era su postura y que iban a estarlos esperando en las Norias de Acatita de Baján, que los iba a esperar la comitiva en la que al frente estaba Ignacio Elizondo, que finalmente fue el traidor, pero ellos creían que todavía era su amigo y que a ellos los iban a acompañar hasta Monclova para recibirlos con grandes honores.

Al verlo ahí, López Rayón se enojó mucho con él y le dijo: “tú debiste haberlos defendido”, y lo mandó fusilar, ahí donde hoy es la calle de Matamoros y que por mucho tiempo se llamó “Arroyo de Iriarte”.

Así, en ese ánimo salieron de Saltillo, con la esperanza de que tenían aliados en esa tierra amiga, y es por eso que ellos marcharon en una cabalgata, por cierto muy desordenada, pues ellos bajaron la guardia, no estaban cuidándose de ver si los alcanzaba Calleja o algún otro enemigo, porque saben que están lejos y se creen en tierras amigas.

FA.- Luego de que los apresaron los llevaron hacia Monclova y ahí les hicieron avanzada con sus mismos cañones y los recibieron con salvas de: “¡mueran los insurgentes!”, con sus mismos cañones, los detonaron, y ahí los tuvieron presos, en una prisión muy pequeña, una casa particular y un hospital los usaron como prisión.

Por su parte, Elizondo mandó tapar todas las demás norias para que tuvieran que llegar a las de Baján.

Luego rápidamente se dieron las órdenes de trasladarlos. Ahí en Monclova estaba Manuel Salcedo, hijo de don Nemesio Salcedo, que era el comandante general de las provincias internas, y Manuel se comunicó con su papá que estaba en Chihuahua, de donde le mandan la orden de que los trasladen a Chihuahua, y empezó el camino pasando Paila, por el río Nazas y los presos venían montados, como decían antes, “a mujeriegas”, porque como trían los grilletes muy apretados y muy cortita la cadena entre un grillete y otro, no podían montar el caballo y se venían montados de lado; nomás una vez al día les daban comida; fueron días muy feos para ellos.

LZ.- Para forzarlos a llegar a Acatita de Baján… FA.- Sí, estaban forzados, recuerde que el agua era imprescindible y, entonces, Elizondo llega un día antes con 350 hombres, entre ellos muchos indios comanches y mezcaleros, y con muchas cuerdas para amarrar a los insurgentes, y se apostó toda la fuerza de Elizondo detrás de un cerro y empezaron a llegar los insurgentes con una caravana de 14 carros cargados de lingotes de oro y monedas de plata. LZ.- Era demasiada carga y poca agua… FA.- Sí, tenían que ir muy lento, pues era muy pesado y sufrido el camino para ellos, y cuando vieron que estaba Elizondo ahí, lo saludaron afablemente, lo saludaron y pensaron que de ahí los escoltarían hasta Monclova, pero sucedió que al dar la vuelta, el primer carruaje es aprehendido y a todos los empezaron a amarrar, y como era la vuelta de un cerro bola, los que venían detrás no se daban cuenta de la traición, y así fueron cayendo uno tras otro y todos fueron aprehendidos. El único que se defendió fue el carruaje donde venía Allende, su hijo Indalecio y Juan Aldama y Joaquín Arias; fue el único carruaje que intentó defenderse,

LZ.- ¿Qué sucedió con los insurgentes apresados?

Luego llegaron a Chihuahua siendo recibidos por un decreto de Nemesio Salcedo, que en 10 puntos prohíbe a la población que los voltee a ver con consideración, o que les ofrezca agua, o que se apuesten en las azoteas, no quiere a nadie en las azoteas, no quiere grupitos de gente; si alguien quiere verlos pasar, que sea en filas alineadas, para que no se formara alguna rebeldía que los trate de salvar. Yo quiero pensar que cuando entraron a Chihuahua ellos vieron la catedral; me quiero ubicar en el Chihuahua de ese tiempo, ellos tienen que haber visto la catedral, porque se supone que entraron por ahí por lo que era la bajada de la actual avenida Independencia, y fueron llevados al convento de los jesuitas, donde fueron detenidos; sabemos bien que estuvieron cerca de lo que hoy es el Calabozo de Hidalgo, pero ahí también estuvo Ignacio Allende y también estuvo Mariano Hidalgo que era su hermano, Juan Aldama, José Santos Villa; todos ellos

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LZ.- Y se les fueron dictando sentencias, todas condenatorias de muerte, que fueron siendo aplicadas desde junio y otras en julio, hasta culminar el 30 de julio con el fusilamiento de Hidalgo. ¿Cómo era el contexto de la Villa de Chihuahua?, ¿qué estaría pensando la gente? y ¿cómo sucedieron todos estos hechos? FA.- Se sabe que hay gentes que visitaban y le llevaban a Hidalgo algunas cosas. Hay una anécdota de una señora que lo visitaba y que le curaba los daños de los grilletes porque todavía los traía; Hidalgo sacaba por una reja el pie para que se lo curara, y le llevaba higo y pan. En esos días, Hidalgo vivió muy sereno. Hay escritos donde dicen que era insultante su serenidad; por ejemplo, a la hora de oír su condena y a la hora de saber que iba a ser degradado como sacerdote. Para su degradación, lo vistieron de rojo, con todo lo que es la usanza del sacerdote, completita, para, después, írsela despojando una a una, él, hincado; todo esto un día antes de ser ejecutado, y dicen que con una serenidad insultante, porque no quiso hacer drama, no quiso demostrar que le podía; sin embargo, yo creo que sí era muy doloroso para él. LZ.- Finalmente él no reniega de los propósitos que lo llevaron a este alzamiento; él siempre estuvo convencido de la causa insurgente. FA.- Siempre, porque le decían que si se arrepentía le darían el indulto a él y a todos los demás, y él dijo que no, que el indulto era para los cobardes. LZ.- De acuerdo a su opinión, ¿qué cree que nos debiera dejar a los mexicanos y a los chihuahuenses la reflexión sobre estos acontecimientos? FA.- Yo viví mucho tiempo en Saltillo, y me sorprendió mucho saber que estuvieron por allá tanto tiempo, del 22 de febrero al 18 de marzo, pero tristemente no hay vestigios, no hay nada, no se sabe; llega una a Saltillo y nadie sabe que estuvieron ahí. Por ejemplo, en el palacio de Zacatecas hay una placa que dice: “aquí estuvieron expuestas las cabezas de los 4 insurgentes en camino a la Alhóndiga de Granaditas” y no hay nada más, entonces yo creo que en todos los lugares, incluso aquí en Chihuahua, debería haber muchas cosas más, como recordar que estuvo aquí el hermano de Hidalgo, lo cual casi no se menciona y casi no se le honra. En el panteón debería haber hasta bosquejos o dibujos de cómo era, porque sabían que ésa era la tumba de Allende, o cómo era el panteón; yo creo que tuvo que haber habido artistas en ese momento para hacer una recreación al menos, aunque ciertamente hay que agradecer a los gobiernos por la representación del fusilamiento de Hidalgo, la cual es muy buena y con eso nos han hecho vibrar a todos y darnos cuenta de lo que fue morir como gran héroe, y que, sin embargo, ahora a 200 años, estamos de pie por él, estamos celebrando lo que fue su idea, pero así como él, hay muchos y hay que hacerles mención a ellos. LZ.- Por supuesto, no hay que perder la memoria histórica. Le agradezco su participación. FA.- Muchas gracias licenciado, de veras, me da mucho gusto participar.

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(*) Fabiola Aranda Chávez es arquitecta, estudiosa de los acontecimientos de la Independencia, egresada de la universidad autónoma de Coahuila, doctora en arquitectura en colegios de Barcelona, ex presidenta del desaparecido Centro de Investigación y Estudios Históricos de Chihuahua y ex secretaria del Patronato del Museo de la Lealtad Republicana. Impartió conferencias en la Alhóndiga de Granaditas y en Dolores Hidalgo con motivo del año de Hidalgo.


PARA CONMEMORAR El BICENTENARIO

13 de Septiembre de 2010 Por fin llegó el tiempo del bicentenario del inicio de la Independencia mexicana. En unas horas, el país, y especialmente la ciudad de México, se volcará en celebraciones cargadas de fuegos artificiales, música, gritos, brindis… ¿Qué celebrar? ¿Tiene sentido celebrar? Quizá más propiamente debamos “conmemorar”, es decir, hacer memoria de las motivaciones de quienes, hace 200 años, ofrecieron su vida para que tuviéramos patria. Los tiempos de la Independencia y de la Revolución se parecen al nuestro, principalmente en 2 cosas: un entorno de desigualdad social y un ambiente de violencia y de miedo. ¿Los fines que nosotros creemos que buscaba el movimiento de Independencia son realmente las que tenían los insurgentes? ¿Qué tenemos que aprender de Hidalgo, Allende, Aldama y Josefa Ortiz? ¿Acaso se trata de verlos con miradas nostálgicas?, o quizá verlos como personas que, en un ambiente de muy poco optimismo, aprendieron a manejar su presente y enfrentar su futuro… Quizá valga la pena reflexionar acerca del movimiento de independencia, desmitificándolo, y enfrentándolo con la realidad contemporánea, a manera de reto, para transformar las situaciones de pobreza, violencia, enfermedades, degradación del ambiente, desigualdad de género y disfuncionalidad familiar.

ENTREVISTA CON EL DOCTOR CARLOS GONZÁLEZ HERRERA (*) LZ.- Dr. Carlos González, estamos a escasos días del bicentenario del inicio de la Independencia ¿qué significado le da a usted, como estudioso de la historia, a esta fecha emblemática? CGH.- Yo tengo una actitud un tanto crítica respecto a la forma como recordamos este movimiento; yo siento que más que “celebración” debería de ser “conmemoración”, sin embargo, por más que me quiera apartar de esta ola de recuerdo, lo que sí es cierto es que ésta es una de esas fechas que marca los antes y después de la historia de un país; es muy complicado pensar que México se pudo haber convertido en una nación con identidad propia, mientras se hubiera mantenido como un apéndice colonial, por más importante que éste fuera, del imperio español. Efectivamente, la Nueva España era la joya de la corona, era el dominio más rico y más emblemático, y a pesar de que los criollos habían ido alcanzando riqueza, fama y algunas formas de cultura, lo cierto es que la Independencia trajo la posibilidad a aquella generación, que ya no quería súbdita del imperio, de imaginar una nación completamente nueva. Y, efectivamente, en ese famoso 16 de septiembre de 1810 dan el paso, pero hay que corroborar una cosa: que “dan el paso al vacío”, pues nosotros sabemos qué es lo que pasó, pero en ese momento ellos no lo sabían.

DOCTOR CARLOS GONZÁLEZ HERRERA

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LZ.- Pero antes del 15 de septiembre hubo una serie de acontecimiento que llevaron a que todo se desbordara en esa fecha… CGH.- Hay que recordar que todos los dominios ultramarinos del imperio español están conmovidos de que las tropas francesas hayan ocupado España y hayan capturado al titular de la soberanía, que era Fernando VII, el rey de España, que era el depositario de la legitimidad y gobernaba “por la gracia de Dios”; al romperse ese vínculo, la legitimidad queda rota y con eso, todos los sentimientos autonomistas que había en las colonias, inmediatamente encontraron un punto de escape para empezar a replantear la relación con la metrópoli. Es un momento de ruptura histórica que nunca había experimentado la Nueva España en tres siglos. LZ.- Una de esas células de inquietudes autonomistas era el grupo que se reunía en la casa del corregidor Domínguez en Querétaro… CGH.- Sí, e independientemente de la valía del corregidor y de su esposa Doña Josefa Ortiz, ellos son como los íconos de lo que era la clase criolla, españoles nacidos en la Nueva España, de padres españoles, que estaban, social, cultural y jerárquicamente, más abajo de los peninsulares. LZ.- La captura del rey español daba sentido al grito insurgente de Hidalgo de ¡Viva Fernando VII!, ¿no? CGH.- Efectivamente, él a lo que se está oponiendo es a que cierto tipo de habitantes de la Nueva España, se vayan a entronizar en el gobierno en el caso de que no se restituya el gobierno legítimo, que para Hidalgo era el que encabezaba Fernando VII; Hidalgo está haciendo no solamente una apuesta de lealtad a la corona española, sino está haciendo una apuesta política, él era un hombre muy inteligente, y lo que quiere es oponerse a la composición política de la élites en la Nueva España. LZ.- En la interpretación histórica estamos llenos de mitos, ¿las cosas que nosotros ahora creemos que buscaba este movimiento insurgente, serán realmente las cosas que ellos buscaban?

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CGH.- Esto es muy interesante, porque es precisamente en momentos como la Independencia o la Revolución de 1910, y con personajes como Hidalgo, como Morelos, que de alguna manera nosotros volcamos mucha de nuestra interpretación del presente sobre el pasado; me explico: por ejemplo, nosotros tenemos la ventaja de saber que después del grito de Dolores, se va a sobrevenir poco más de una década de una guerra que 11 años después terminará con una cesión de la Independencia de la Nueva España por parte de la corona española, eso lo sabemos hoy, pero Hidalgo, en ese momento, se lanza a un movimiento donde, primero, él no estaba pensando en convocar a las masas; él, como representante de la clase criolla acomodada, –hay que recordar que Hidalgo no era un cura empobrecido, era un cura muy bien formado, ilustrado, con una gran posición económica y social- no estaba convocando a las masas; él conocía perfectamente lo que había pasado apenas 15 años antes en Haití, cuando la rebelión de negros culmina la independencia haitiana pero con un baño de sangre; él sabía muy bien que en Nueva España, siempre que había una rebelión, terminaba con un baño de sangre en contra de los españoles, de los propietarios, de los hacendados, entonces Hidalgo estaba convocando a un giro de gobierno a uno, digamos, más democrático en la Nueva España.

Entonces, nosotros hemos, de alguna manera, inventado que Hidalgo buscaba otras cosas. Simplemente le digo una cosa: en la iconografía nosotros hemos inventado al padre Hidalgo; él no era un viejito, ya en sus últimos días, totalmente paternal, y ya no nos lo imaginamos de otra forma, porque como lo hicimos “Padre de la Patria”, lo tenemos que poner con ciertas características, y el dibujo que hizo de él Claudio Linatti, un litografista italiano, que es lo más cercano que tenemos a la época de Hidalgo, aparece regordete, vestido elegante, con sombrero con plumas, y no lo podemos imaginar así, sino como un cura vestido con modestia y ajado por los años. LZ.- Hidalgo al morir tenía 56 años… CGH.- Sí, nada más que un hombre de 56 años, que ha vivido y se ha alimentado bien, y que no ha sufrido enfermedades, era un hombre que todavía estaba muy fuerte y entero. LZ.- Si Hidalgo no pretendía un movimiento de masas, ¿qué pudo haber significado para él el haber perdido el control sobre estos campesinos que arrasaban a su paso con vidas y bienes y bañaron de sangre el centro de la Nueva España? CGH.- Hubo que esperar muchos años para que algunos de los pensamientos de Hidalgo, ya muy cercana su ejecución en Chihuahua, pudiéramos conocer el estado de depresión personal y, siendo un hombre de iglesia, lo que le había causado que un movimiento que él había iniciado, se había desviado hacía ejecuciones sumarias, en que se ejecutaba a las personas por el simple hecho de ser comerciantes o de ser o parecer español. Hidalgo sufrió mucho esto al final, pero efectivamente el movimiento de Independencia no tiene una línea recta, se movió en muchos sentidos; primero Hidalgo quiso luchar por restaurar la legitimidad de Fernando VII, después el movimiento se fue a evitar que la constitución de Cádiz, que era liberal y muy radical, se volviera la que dominara el gobierno de la Nueva España, puesto que significaría el final de los fueros de la iglesia y del ejército, y después, final y paradójicamente, la Independencia de México la logra el ejército realista y éstos quedan como “dueños” del nuevo país. LZ.- ¿Por qué si el grito de Hidalgo fue la madrugada del 16 de septiembre, ahora se da la noche de día 15? CGH.- No hay mucho acuerdo entre los estudiosos sobre si fue Porfirio Díaz el que hizo coincidir el grito de Independencia con el día de su cumpleaños, que era el 15 de septiembre. LZ.- Lo cierto es que Porfirio Díaz sí fue quien dio especial impulso a las celebraciones del grito y especialmente al primer centenario en 1910, ¿qué impacto tuvieron esas conmemoraciones del primer centenario de la Independencia? CGH.- Yo creo que, en Díaz, vamos a tener al primer presidente mexicano que encuentra, en la historia, una herramienta política para el presente; él sabía muy bien que la celebración del primer centenario de la Independencia podría llevarlo a lo más alto de su carrera política -que entendía que estaba a punto de terminar; ya era un hombre de 80 años- lo que intenta Díaz es decir que con la celebración de ese primer centenario, “hasta aquí llegó la evolución política, social y cultural del pueblo mexicano; hasta aquí la hemos llevado después de un siglo, y yo soy el punto más alto de esa evolución”, tal y como lo hizo creer Justo Sierra en su libro de “La Evolución Social del Pueblo Mexicano”.


Y para celebrar el centenario, Porfirio Díaz tuvo un proyecto extraordinariamente complejo y rico, y no solamente con fuegos artificiales: Díaz inició la más compleja obra hidráulica o drenaje profundo para evitar las inundaciones en la ciudad de México; fundó la Universidad Nacional de México, que no es poca cosa, haciendo su primer rector a Justo Sierra; editó esa magnífica obra “México a Través de los Siglos”, dirigida por Vicente Rivapalacio; remodeló la ciudad de México y quiso sembrar un ambiente de optimismo en cuanto a que México había dejado ese larguísimo siglo XIX, marcado por la violencia, la inestabilidad. Díaz mandaba un mensaje al mundo diciendo: “aquí está el nuevo México, una nación moderna, con la que se va a poder trabajar, comerciar, con la que se va a poder tener relaciones diplomáticas, estables en este arranque del siglo XX”. También Díaz sabía, gracias a su sistema de inteligencia política, que el “México bronco”, el México real, estaba bastante alebrestado, y solamente unas cuantas semanas después, vamos a tener el estallido de la revolución. LZ.- “El Grito” que proclaman los presidentes ¿siempre ha sido con el mismo texto? CGH.- Una variante muy importante de “El Grito”, desde Díaz hacia acá, de lo que fue el grito original, es que si bien Hidalgo gritaba: “¡Muera el mal gobierno!”, acá los gobiernos, a partir de Díaz, se asumen como la victoria sobre el “mal gobierno”, ya no gritan jamás “¡muera el mal gobierno”, ellos se están autocelebrando como la legitimidad del pueblo mexicano; ahora gritan “¡Viva México!”, y el elemento contestatario de Hidalgo queda totalmente cambiado, y desde Díaz hasta hoy, los presidentes se asumen como “el buen gobierno”. LZ.- Ahora, en 2010, el bicentenario del inicio de la Independencia ¿podemos celebrarlo en un contexto optimista como el del primer centenario? CGH.- Yo creo que las personas que dicen que no hay absolutamente nada qué celebrar, primero, lo hacen porque le imponen tanto a la Independencia como a la Revolución mexicanas, objetivos que quizá nunca tuvieron. Cuando se dice “cómo celebrar la Independencia si ya dependemos de los Estados Unidos…”, hay que recordar que Hidalgo jamás pretendió ningún tipo de independencia económica, en todo caso pensó en una Independencia de tipo político. Por un lado, le imponemos una agenda del 2010 a las aspiraciones de esos dos movimientos, pero yo pienso que nuestra negativa a conmemorar, a celebrar, tiene que ver con que hace muchos años, México no enfrentaba una situación tan complicada como la que tenemos ahorita, particularmente en términos de seguridad pública: la marca de 1810 fueron los muertos, la marca de 1910 fueron también los muertos y el miedo, y en el 2010 nuestras marcas son, de nuevo, el miedo, la violencia, y la sangre; entonces, tenemos una reticencia a celebrar. LZ.- Otros países celebraron ya bicentenarios de sus revoluciones o de nacimientos como naciones: Francia, Estados Unidos, ¿cómo los asumieron? CGH.- En 1989, cuando Francia celebra el segundo centenario de su revolución, lo hace en un ambiente de estabilidad económica, no tiene mayores problemas sociales, los problemas que tuvo con el terrorismo ya acabaron; junto con Alemania, es la gran impulsora de la Unión Europea, así que la celebración del segundo centenario coincide con un escenario muy optimista. Diez años antes, en 1979, los Estados Unidos celebraron el segundo centenario de su Revolución de Independencia en un ambiente en el que, finalmente, habían salido

ya de Vietnam, había una buena perspectiva sobre la economía, el problema de los derechos civiles de los 60s también había quedado concluido; de nuevo había una mirada optimista sobre lo que le pasaba a los Estados Unidos, ya se preveía que la “guerra fría” terminaría a favor de ellos. En este contexto, hay que entender que los mexicanos estamos enfrentando nuestros centenarios en un momento donde el optimismo cuesta mucho trabajo, pero, a mí me parece que lo que habría que decir es: “¿para qué nos sirven estos movimientos: el de Hidalgo y su generación, el de Madero, Villa, Zapata y su generación?”; bueno pues, para pensar que hubo esas gentes que en un ambiente de poco optimismo, de mucha incertidumbre, de todas maneras supieron manejar su presente y ver hacia el futuro. Quizá las conmemoraciones, aunque nos parezca raro, para lo que nos deberían de servir, es para armar una visión de futuro, más que para miradas nostálgicas del pasado. LZ.- ¿Qué hay que sacar del pasado? y ¿qué hay que hacer para alcanzar el futuro que deseamos los mexicanos, los chihuahuenses? CGH.- Se me ocurre que podríamos hacer un ejercicio personal, y en una tablita poner, por un lado, a los héroes con los que nos identificamos más –alguien se podrá identificar más que con un Hidalgo, con un Morelos que era más radical y gran organizador; otros con Guerrero- y tratemos de ponernos en los zapatos de ellos y ver si ellos estaban viendo al pasado cuando estaban enfrentando la gran incertidumbre y ese riesgo-nación en el que les tocó vivir; es decir, ¿qué fue lo que enfrentaban?, y ¿cómo lo enfrentaron? Y en el otro lado de la tablita, yo los invitaría a que enumeraran los 10 problemas más serios que, como país, como Chihuahua y como persona enfrentamos, y yo podría asegurar que, salvo el problema de la desigualdad y la pobreza, que es como una herida histórica de nuestro país, la mayoría de los problemas que vamos a enumerar, son problemas contemporáneos: la violencia y el crimen organizado, el fastidio que tenemos con los partidos políticos, las enfermedades crónico-degenerativas, la degradación del ambiente, el problema de la violencia y la equidad de género, el problema de una infancia que está quedando desarticulada de los modelos tradicionales de familia… Hagamos esta lista de 10 y vamos a darnos cuenta que en la Independencia no vamos a encontrar la receta para resolverlos, ni siquiera vamos a encontrar el origen de esos problemas, lo que sí podemos encontrar es esa especie de ánimo para pensar en el futuro con mucha valentía y jugárnosla por una alternativa. A mí me parece que éste podría ser un ensayo, y nos vamos a dar cuenta de que México, con todos sus problemas del pasado, es profundamente contemporáneo… LZ.- Agradecemos sus planteamientos para sugerirnos cómo este bicentenario no se quede sólo en celebración, sino que lo conmemoremos a través de la reflexión-acción. CGH.- Encantado, muchas gracias. (*) Carlos González Herrera es investigador, director del organismo público descentralizado El Colegio de Chihuahua y profesor de historia y ciencias sociales en la Universidad Autónoma de Cd. Juárez.

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HIDAlGO Y lOS INSURGENTES EN CHIHUAHUA

18 de Abril de 2009 Una vez consumada la traición de Ignacio Elizondo a Miguel Hidalgo, más de una veintena de líderes del movimiento insurgente, entre los que se encontraban además de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, iniciaron una larga y penosa travesía desde Acatita de Bajan en el estado de Coahuila, para terminar en la Villa de Chihuahua a donde llegaron en día 23 de abril de hace 198 años para ser recluidos, sometidos a juicio y, finalmente, ser ejecutados. ¿Qué recorrido hicieron y porqué fueron trasladados a la ciudad que hoy es la capital de Chihuahua?, ¿cómo vivieron los pobladores de la Villa de Chihuahua la llegada de los líderes de ese movimientos insurgente que finalmente nos dio patria?

ENTREVISTA CON LA INVESTIGADORA MARÍA ISABEL SEN VENERO (*) LZ.- María Isabel, el principio del fin de los líderes insurgentes se dio en un lugar de Coahuila cuando ellos iban en dirección hacia el norte, ¿por qué los líderes insurgentes estaban yendo hacia el norte y no hacia la ciudad de México, capital del virreinato contra el que luchaban? MIS.- Mira, como recordaremos, habían surgido ya algunas dificultades dentro del mismo grupo de insurgentes, el círculo cupular, digamos, del movimientos insurgente, había tenido serias disputas, incluso el padre Hidalgo había sido removido de la dirección del movimiento y la había tomado Allende y, de hecho, estaban muy cortos de municiones y de apoyos, venían en franca derrota y deciden ir al norte directamente para contactar a los norteamericanos, a los recién nacidos estadounidenses y solicitarles su apoyo o, de alguna manera, platicar con ellos, conseguir municiones, conseguir pertrechos e, incluso, algo de dinero para continuar la lucha. LZ.- ¿Dónde y cómo fueron aprehendidos?, ¿en qué circunstancias?

INVESTIGADORA MARÍA ISABEL SEN VENERO

(*) María Isabel Sen Venero es directora de Casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural e investigadora de la Unidad de Estudios Históricos y Sociales de la UACJ; fue directora de Publicaciones y Proyectos Especiales de la SEP. Fue coordinadora del Concurso Don Quijote en la Vida de los Jóvenes, creadora del álbum de Historia y Geografía de Chihuahua, catedrática del Tecnológico de Monterrey y autora de innumerables artículos históricos en revistas y periódicos. Su obra más importante es el libro de texto Historia de Chihuahua.

MIS.- Ellos venían con rumbo al norte y venían por los caminos, por las veredas que no eran las principales, porque, de alguna manera, los caminos principales, los caminos reales, estaban vigilados y estaban custodiados por fuerzas del ejército real; entonces venían caminando por veredas con rumbo al norte, y tú sabes que en el norte lo que abundan son los desiertos, más cuando sigues la línea central. Iban con rumbo a Texas donde había un movimiento importante de la insurgencia, se dirigían hacia allá para de ahí trasladarse más al norte y entrar en contacto con las autoridades norteamericanas, pero en Coahuila pasan por un lugar que se llama Las Norias de Baján, que no es más que eso: unas norias de agua en donde, obviamente, iban tras del agua; no hay nada, es puro desierto, y en esas norias es precisamente en donde se da la aprehensión de los insurgentes, por la traición del capitán Elizondo. LZ.- Los van aprehendiendo uno por uno, ¿en qué condiciones fueron apresados y conducidos hacia su destino que fue Chihuahua?

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MIS.- Sucede una cosa muy simpática: “las malas lenguas” y algunos historiadores, señalan que, incluso, antes de llegar a las Norias de Baján, algunas personas insidiosas les habían comentado que los líderes debían de ir a la cabeza, a la vanguardia, y las tropas hacia atrás, lo cual facilitó su captura, porque, de alguna manera les decían: “bueno, en las Norias, si ustedes llegan primero, van a aprovechar el agua, van a poder beber agua y van a poder bañarse”. LZ.- Pero esa fue sólo una coartada… MIS.- Esa fue la coartada para descubrirlos, en el sentido de dejarlos indefensos, porque todos los que podrían haber entablado batalla venían atrás. Al frente de todos ellos venía Allende con su hijo Indalecio en un carruaje, un poco más atrás venía don Miguel Hidalgo, entonces los sorprenden directamente al subir una lomita, pues detrás de la loma los estaba esperando Elizondo junto con un grueso de tropas que los fue aprehendiendo inmediatamente. Al primero que toma preso es a Allende, quien trata de defenderse: se arma entonces un tiroteo y en el tiroteo muere su hijo Indalecio; inmediatamente después llega el carruaje de Hidalgo y, te digo, también “las malas lenguas” dicen que Hidalgo trató de defenderse y a golpes se despachó a dos, lo cual es improbable, la verdad es que ya estaban copados y no había manera de defensa y ahí los fueron tomando prisioneros uno a uno, y todavía tardaron algunas horas en llegar las tropas que venían a la retaguardia. LZ.- Luego de la aprehensión empieza el traslado, ¿cómo fueron trasladados?, ¿a pie? MIS.- De Acatita de Baján son trasladados a pie a Monclova, en donde los encierran a todos en un cuarto y, según los testimonios de la época, ese cuarto era tan estrecho, que lo que ellos querían era recostarse o de perdida descansar los pies y no había manera; uno de los historiadores que relata el episodio señala que “estaban pecho y espalda”, tan reducidos en el espacio; así, fueron vejados, burlados y humillados a más no poder. De Monclova fueron a hacer un recorrido con destino a la Villa de Chihuahua porque, como recordaremos, en la Villa de Chihuahua estaba el asiento del capitán general de las provincias internas que era la autoridad militar máxima en el norte. LZ.- ¿Por eso fueron conducidos a Chihuahua y no a la ciudad de México o algún otro lugar?

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LZ.- ¿Qué es “collera de prisioneros”? MIS.- Es, como nos lo relatan las películas hollywoodenses, cuando los amarran uno a otro y los traen a pie, entonces no se pueden soltar porque, si uno quiere salir corriendo, se tiene que jalar a todos los que vienen detrás. Hay otros historiadores más gráficos, que dicen que, de tres en tres o de cuatro en cuatro, los amarraban de pies y manos, entonces se necesitaba un ejercicio de coordinación tremendo para que esos cuatro pudieran salir corriendo; era terrible, era muy penoso verdaderamente el trayecto. LZ.- Van, así, recorriendo varios poblados. MIS.-Van recorriendo varios poblados que, rápidamente te puedo decir que, de Monclova pasan a un lugar llamado Anaelo o Anhelo, luego a Dos Ríos, Perillal, Venadito, Hacienda de la Sauceda, Jaral, Pastora, La Tinaja, San Carlos, Puerto de Bocas, Santa Isabel, Hacienda de San Lorenzo, y llegan finalmente a Alamos de Parras, donde van a descansar uno días, y el 26 de marzo, divididos en dos grupos, van a salir nuevamente: los eclesiásticos van a ser enviados a Durango en donde se encontraba el obispado y ahí es donde van a ser juzgados esa parte; otros eclesiásticos siguieron a Chihuahua junto con los líderes militares, tal fue el caso de el cura Hidalgo por supuesto, y algunos otros que siguieron hasta la Villa de Chihuahua. De esa manera, después de Alamos de Parras, siguen rumbo a Chihuahua, pasaron por Pelayo, luego por El Derrame, llegaron a Rio Florido, Atotonilco, al Presidio de Huejoquilla -lo que es hoy Jiménez-, a Tierra Blanca, San Isidro, Santa Rita, Santa Cruz de Tapacolmes, Bachimba y Mápula. LZ.- ¿Por dónde entran a la entonces Villa de Chihuahua? MIS.- Finalmente el 23 de abril llegan a Chihuahua por el camino de Ávalos, por donde entraba antiguamente el camino real; llegan 22 insurgentes como te digo, pues algunos, la mayoría, coincide en que sea a pie y “en collera de prisioneros”. LZ.- Supongo que las autoridades de Chihuahua estaban ansiosas de que llegaran para enjuiciarlos y ejecutarlos, pero ¿qué se supone que pasaba en el ánimo de la población?

MIS.- Efectivamente, ahí residía la autoridad máxima dentro de ese territorio y, por lo tanto, son conducidos a la Villa de Chihuahua a pesar de lo berrinches de Calleja, que ya se encontraba en San Luis Potosí y quería que les mandaran a los cabecillas para allá; no obstante, entre las tropas que aprehendieron a los insurgentes estaba Manuel Salcedo, que era el sobrino del comandante de la provincias internas, don Nemesio Salcedo, y Manuel decide, junto con el resto de las tropas reales, traerlos a la Villa.

MIS.- Aquí tenemos que recordar dos cosas muy importantes: la primera, que acababa de terminarse la guerra apache, como nos lo dice el doctor Orozco: esa primera etapa tan sanguinaria y terrible que puso en peligro la existencia misma de la nueva Vizcaya, del nuevo México y de otros dominios españoles, esa guerra había llegado a su fin y finalmente el equilibrio de fuerzas se había decidido a favor del los españoles, quienes habían logrado colocar una barrera de contención a las correrías apaches muy efectiva y los habían logrado someter a cambio de entregarles raciones alimenticias; así pues, la experiencia de la guerra, la devastación y la muerte estaban demasiado recientes.

LZ.- ¿Qué lugares atravesaron hasta llegar acá?

LZ.- Estaba desgastada toda la población.

MIS.- De Monclova lo van haciendo como en trayectos más o menos de una jornada, trasnochan en el camino y van pasando distintos lugares; hay autores que dicen que los trajeron a pie “en collera de prisioneros”, hay otros que señalan que no, que en ocasiones sí los montaban en algunos burros.

MIS.- Totalmente desgastada; entonces en el norte, y especialmente en la Provincia de la Nueva Vizcaya, el recuerdo estaba demasiado cerca como para que se atrevieran a intentar una guerra civil, como ellos lo veían, una guerra fratricida, cuando los muertos todavía estaban tan cerca.


Esa era una cosa, la otra es que tenemos que recordar que el norte quedaba muy lejos de la capital de virreinato y todavía más lejos de lo que era la madre patria, de España; entonces, los chihuahuenses, los incipientes chihuahuenses, los neovizcaínos, por así decirlo, se habían acostumbrado también a tener cierta libertad en las decisiones, porque, bueno, no podían consultar a la capital. Imagínate que durante la guerra apache se esperan a que lleguen las instrucciones del centro cuando las comunicaciones se tardaban tres meses, pues francamente abrían quedado aniquilados; por eso se habían acostumbrado a tener cierta independencia, gozaban, respecto del resto de la Nueva España, de cierta autonomía. En ese entonces se conocían muy bien las ideas de la ilustración, los textos que habían inspirado a los norteamericanos en su lucha de independencia, el incipiente armar de esta nación norteamericana que era toda una novedad, esta federación increíble, todo eso se conocía bien aquí. LZ.- ¿Por eso las autoridades temían que la población pudiera ver con simpatía a los insurgentes? MIS.- Definitivamente y, por otro lado, a las autoridades y a la población en general, también les convenía estar bien con la Corona, porque todos esos desafíos que había que enfrentar, tenían que hacerlo de manera unida: por un lado la contención a los apaches ya se había logrado, pero había que seguir con la Corona para evitar que se siguieran “colando”; pero, por otro lado, también las ambiciones de Estados Unidos se hacían notar, pues ya había muchos colonos que habían traspasado la barrera de los apaches, se acababa de vender la Luisiana -Napoleón se las vendió a los norteamericanos en venganza a Inglaterra-, entonces estos ambiciosos colonos norteamericanos, que siempre vieron su frontera tan flexible e inacabable porque siempre había territorio hacia el oeste, pues seguían penetrando en las regiones de Texas e incluso de Nuevo México. LZ.- El día 23 de abril de 1911, ¿qué podemos imaginar que sucedía en Chihuahua?, ¿cómo estaba la gente?, ¿por dónde caminaron los prisioneros? MIS.- Poco antes de que llegaran, y haciendo alusión a tu pregunta anterior, el comandante general de las provincias internas, al igual que todas las autoridades virreinales, había lanzado un decreto a la población, en donde les avisaban que venían “los peores demonios” del mundo, venían los enviados de Napoleón, aquellos seres repugnantes. LZ.- Los “engendros de Satanás”. MIS.- Sí, todos los epítetos que te puedas imaginar se les aplicaron a los insurgentes para prevenir a la población de que se abstuvieran de realizar actos de solidaridad o de simpatía con ellos, porque eran la peor escoria del mundo. Entonces se imponían penas económicas e incluso corporales a todos aquellos que mostraran su simpatía con los reos que iban a entrar. Cuando ellos entran, el día 23, se ve venir desde lejos la polvareda de un grupo que venía a caballo, otro que venía a pie y que, de alguna manera, anunciaba la llegada de estos peligrosos reos. La población, tan lejos, tan sola, con tan escasas diversiones, por así decirlo, aquello significaba todo un desfile que merecía ser visto por todos, así que la gente se agolpó a lo largo del camino para tratar de ver a esos reos infames, “engendros de satanás”;

todo mundo esperaba verlos con cuernos y cola, y empiezan a desfilar con rumbo hacia el hospital militar que estaba en el antiguo colegio de jesuitas –hoy Palacio de Gobierno- y hacia el templo de San Francisco en donde estaba el convento donde había algunos de presos. Empiezan a caminar aquellos hombres y la población no sale de su asombro, pues aquel demonio que les habían pintado, aquel hombre que era el “engendro de Satanás”, Hidalgo, pues resultó ser un viejecillo de mirada muy dulce, que no parecía presentar ningún peligro, no obstante todas las advertencias que el comandante general hizo para que la población se abstuviera de tratar de mostrar sus simpatías y su asombro frente a esta situación. LZ.- Marisa, tú que investigas la historia de Chihuahua, visto en retrospectiva, ¿qué pudo haber significado para la Villa el que aquí haya sido donde fueron recluidos y posteriormente sacrificados aquellos líderes de ese movimiento que finalmente nos dio patria? MIS.- Mira, en ese momento era una situación de sumo asombro. Como te digo, la población no era ajena a las ideas libertarias; no obstante, a la población le convenía estar ligada a la Corona, la población del norte, la población neovizcaína y, en particular, la de la Villa, era una población, en su mayoría, mestiza, en su mayoría de no de peninsulares como en el resto de la nueva España; sí había diferencias de clase por supuesto, pero no eran tan marcadas como en otros lugares del virreinato. Para nosotros fue un estigma muy fuerte, para los neovizcaínos -y los chihuahuenses después- el que aquí hayan sido sentenciados y victimados los líderes de la insurgencia; sin embargo, es muy probable que esta sangre que quedó regada en nuestro territorio, haya sido el germen que nos haya dado esa posición de vanguardia respecto de los principales movimientos sociales de nuestro país en el futuro. LZ.- Claro licenciada, el propósito de este espacio es que reflexionemos acerca de estos actos heroicos que nos dieron patria. En ese sentido sé que tú y otras personas han estado trabajando en algunos folletos para divulgar este tipo de acontecimientos. MIS.- Rápidamente te puedo decir que a través de la asociación Tres Siglos Tres Fiestas hemos tratado de, en un lenguaje coloquial y comprensible, hacerle llegar a la población en general esta información: cuántos insurgentes llegaron, quiénes eran, qué hacían, cómo murió el Padre de la Patria, cómo fueron tratados los reos, dónde quedaron sus restos en el antiguo panteón de San Felipe, qué se ha hecho al respecto; en fin, hemos estado trabajando en la elaboración de estos folletos que el año pasado se entregaron, se regalaron al público cuando se hizo la representación del fusilamiento de Hidalgo, en julio, y también con los “Diálogos de Hidalgo” en Casa Chihuahua. Esta información la entregamos gratuitamente al público en julio para conmemorar estos hechos tan penosos, porque no podemos decir que sean gloriosos, sin embargo, los podemos ver como el nacimiento de este espíritu libertario que ha caracterizado siempre a los chihuahuenses. LZ.- María Isabel, aprecio grandemente tu presencia, muchas gracias. MIS.- Gracias a ti, Leo.

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Chihuahua y lOS INSURGENTES

28 de Junio del 2008 Luego de su aprehensión en las Norias de Baján, miles de insurgentes fueron trasladados en grupos a diversos destinos: los clérigos fueron llevados a Durango, sede eclesiástica de la provincia, los líderes fueron trasladados a la ciudad de Chihuahua, sede del poder militar en el norte. Fue una travesía penosísima a pie desde Monclova y en collera de prisioneros. Una vez en Chihuahua fueron sometidos a juicios sumarios y fusilados en grupos por órdenes de las autoridades militares. El 26 de junio de 1911, hace 197 años, gran parte de los líderes insurgentes, excepto Hidalgo y Abasolo, fueron pasados por las armas. ¿Quiénes fueron esos líderes? ¿Dónde sufrieron la prisión y el fusilamiento? ¿Por qué Hidalgo y Abasolo no cayeron junto con los demás? ¿Cómo era el Chihuahua que los vio morir?

ENTREVISTA CON EL INVESTIGADOR CARLOS FERNÁNDEZ BACA (*) LZ.- El 26 de junio de 1911 ocurrió el fusilamiento de varios de los líderes insurgentes aquí en Chihuahua; licenciado Fernández, para contextualizar, ¿cómo era la situación general en el norte, en la Nueva Vizcaya, en el año 1811? CF.- La Nueva Vizcaya era un ente territorial conformado, entre otros, por los estados de Chihuahua y Durango, Sinaloa y parte de Coahuila ya habían sido separadas; ahora, la Nueva Vizcaya era una sola entidad sujeta a la Comandancia de las Provincias Internas. El comandante general y gobernador de la provincia era Nemesio Salcedo, quien fue precisamente el que aprehendió a Hidalgo. Aquí hay varias cosas curiosas: el coronel Manuel Salcedo es su sobrino pero también es comandante militar, y fue juez en el proceso de Hidalgo. Con las reformas borbónicas, las comandancias internas quedaron sujetas a las órdenes directas del rey, lo cual no quiere decir que no se avisara al virrey, quien por supuesto que tenía conocimiento, pero de alguna forma, esto justifica, en el fondo, la parte de que los insurgentes hubieran sido trasladados a Chihuahua porque esta era residencia de la comandancia de las Provincias Internas. Para Salcedo, la captura de los reos insurgentes les haría muy bien frente a Calleja, pues Calleja no había logrado aprehenderlos. LZ.- Calleja hubiera querido que a él le hubieran sido entregados los prisioneros ¿verdad? CF.- Por supuesto, porque eso le iba rendir frutos en su poder público. Además, era un enconado guerrero en contra de los intereses de los insurgentes.

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INVESTIGADOR CARLOS FERNANDEZ BACA


Además, la lejanía del levantamiento favorecía también en un principio la condición de la estrategia militar, ya que el ejército de Hidalgo en ese momento se encontraba bastante diezmado. ¿Qué es lo que pasa con esto?, ¿cuál es el sentido que se le da?. Resulta que los criollos y peninsulares tienen ya sus diferencias, y también Chihuahua es afectado por estas situaciones; ésta la posición, por ejemplo, de Mateo Sánchez Álvarez, que primero es realista y después se suma a la causa de Hidalgo. Ya había habido algunos brotes de infidencia en el estado de Durango, que era parte de la provincia de la Nueva Vizcaya, y la situación de la cuestión libertaria de los insurgentes, el 13 de octubre de 1810, el propio Salcedo ya había leído el bando solemne en contra del levantamiento insurgente; entonces, en Chihuahua no se tenía plena conciencia de lo que estaba sucediendo en el centro. LZ.- De hecho la noticia de levantamiento llega a Chihuahua 2 o 3 semanas después… CF.- Prácticamente dos semanas. En esto también hay una tesis que se ha venido manejando desde hace bastante tiempo, en el sentido de que Chihuahua estaba aislado; si bien es cierto estaba aislado por la distancia, Chihuahua de alguna forma está comunicada, y esto es la muestra: en 15 días llega el correo. Recordemos que en las reformas borbónicas se estable en 1776 un correo militar, precisamente para tener el control de las provincias internas, y esto nos resuelve en gran parte la comunicación que se tenía al centro. LZ.- ¿Cómo era en ese tiempo la Villa de Chihuahua? CF.- Es una pregunta interesante, sobre todo para los jóvenes y los que han visto la transformación moderna de Chihuahua, en fotos y otros documentos hemos visto cómo era el Chihuahua de 1810, y les voy a platicar brevemente para que se imaginen ustedes: imaginemos primero muchos árboles en el centro de la ciudad; la ciudad realmente hacia el sur está hasta donde es actualmente el Paseo Bolívar, lo que es la Díaz Ordaz, lo que es el Arroyo de la Canoa; ésos son los límites hacia el poniente. Hacia el oriente podemos hablar de lo que conocemos como la estatua de Talamantes: ahí está el Arroyo de la Manteca, está entubado, por eso no lo ven; ahí estuvo mucho tiempo la aduana del camino que venía de Aldama y era la salida también de los carros que venían de Nuevo México; estamos hablando nada menos que del Camino de Tierra Adentro, que ese sí existía en ese momento. El río Chuvíscar era prácticamente la frontera norte de la ciudad. Ahora imagínense en ese momento los edificios, ¿cuáles eran los edificios principales?: primero, la fortaleza que constituía el ex colegio de jesuitas, que con la expulsión se había convertido en un cuartel y hospital militar, porque era un establecimiento de piedra. LZ.- Es el actual palacio de gobierno… CF.- Y donde está ahorita la Casa Chihuahua o el antiguo palacio federal, que junto con el palacio de gobierno formaban un solo conjunto que abarcaba parte de la calle Juárez. Enfrente se encontraba una casa muy significativa, que era la del brigadier Juan de Santa Cruz, que fue el que hizo posible la elección de la Villa de Chihuahua en su momento. Luego imaginemos los arcos Betancourt,

los arcos de la presidencia municipal y donde esta ahorita la Casa Creel, en la segunda y libertad, también el templo de San Francisco, y el acueducto; eso era lo más emblemático. Los callejones eran muy estrechos, como el de la décima, el de la 12, la Pila de Pérez, en la Morelos y Décima; en fin, más o menos ese era el tipo de casas que existían, casas altas, grandes, cerradas y callejones cerrados; ése era el Chihuahua de 1810. LZ.- Ese era el Chihuahua a donde llegaron los insurgentes en 1811. ¿Podría ahora hablarnos de la aprehensión en Acatita de Baján? CF.- Aquí la cuestión de fondo es la huida de Hidalgo en el Puente Calderón, en su última derrota, y donde empiezan también las diferencias sustanciales por el mando. Hidalgo se retira con sus tropas tratando de llegar a San Antonio, o a la frontera norteamericana. Aquí tenemos que recordar que había simpatías por parte de los americanos hacia el movimiento insurgente, porque eran enemigos acérrimos de España; esto hace suponer a Hidalgo que lo extenso de los territorios que tiene, y la aparente calma en que se encuentra el norte, es ambiente más propicio para huir, máxime que tiene aliados. Ya anteriormente, al empezar la marcha, se habían mandado unos propios en el mes de marzo, donde al capitán Elizondo y a sus comandantes les habían ofrecido también protección; de esto hay una anécdota muy significativa: el mariscal Pedro Aranda, que es el que se encuentra en el territorio de Monclova con 150 soldados a su mando, y que era el contacto con las fuerzas de Hidalgo, es emborrachado por sus enemigos, quienes después lo apresan junto con su gente. Después, el día 19, Pedro Bernardo, un soldado de Monclova, lleva una carta a Jiménez, en donde dice que lo están esperando sin problemas en Baján, que era el último puesto de abastecimiento de agua, esto hace que Hidalgo y sus gentes caminen despreocupadamente, y esa despreocupación hace que la columna se extienda por muchos kilómetros, tan es así que a Hidalgo lo aprehenden casi al final de la columna. El día 21 de marzo Elizondo con 450 hombres deja un “comité de recepción”, aparentemente este comité presenta armas, pero lo que pasa es que se está tramando ya la emboscada. Más o menos 800 o 900 hombres son los que acompañan a Hidalgo, que pensaba que iba a ser recibido por insurgentes y que le iban a facilitar las cosas en el norte. Finalmente, los insurgentes son emboscados por Elizondo. La sorpresa es que son pocas las bajas: son 40 entre muertos y heridos algunos dispersos, entre ellos el hijo de Allende, que finalmente murió. Aquí hay que señalar también que el hijo de Allende muere por la bravura de su padre: al momento de la detención, ellos viajan en un carro, viajan atrás Allende y Jiménez, en un carruaje. Entonces le grita el oficial al mando: “¡ríndete al rey!”, y bajo esta premisa se baja Allende enojado, bastante distraído, pero muy enojado, y le grita -eso lo consigna Luís González Obregón-: “¡eso no!, primero morir, yo no me rindo”, y dispara, y el disparo de respuesta, que va dirigido a él, le toca al hijo, y en eso la tropa dispara y muere ahí el hijo de Allende y Arias, que lo acompañaba; Jiménez se queda un poco atrás y se rinde..

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Entonces, al momento de esa captura, les confiscan medio millón de pesos en dinero y algunos objetos de plata, tropas de mula con equipajes, 14 coches y cañones. Al final, en el último tercio de la columna, bastante desprendida, venía Hidalgo, montado en un caballo prieto y con 40 hombres, y Elizondo los deja pasar, pero al momento de estar en el centro del batallón se dan cuenta de que los intima también a rendirse un tal Flores, e Hidalgo trata de sacar la pistola al igual que Allende, pero Flores le dice que están perdidos, que es mejor que se rindan, y prácticamente ahí empieza la aprehensión de los insurgentes, que son amarrados y encadenados por el traidor Elizondo. Una anécdota también ahí es que el momento es también sanguinario; los comanches los querían matar a todos porque decían que perdían tiempo amarrándolos e incluso se les agotan los cueros y los lazos que llevaban para amarrarlos y tienen que improvisar ropa y demás cosas como esposas para poder amarrar, a estas 890 gentes. LZ.- Entiendo que fueron divididos en grupos… CF.- Sí, se dividen, así es.

LZ.- Días después vienen los juicios y los fusilamientos, ¿dónde fueron los fusilamientos? CF.- Allende, Aldama y Jiménez son fusilados el día 26 de mayo, y los fusilamientos se llevan a cabo en el antiguo patio del cuartel que es el actual Palacio de Gobierno hacia el lado de la actual calle 11; a los demás insurgentes y a Hidalgo, no sé por qué razón, los fusilan en lo que es ahorita el altar a la patria. Pero yo creo que lo más relevante es considerar cómo venían a pie, hay que considerar cómo venían encadenados, las condiciones de alimentación. Hay una lectura de Víctor Orozco, en uno de sus libros, donde nos habla de cómo estaban hacinados en un cuarto y tenían que hacer sus necesidades en el mismo cuarto porque no se les proporcionaba servicio de baño. LZ.- Además de que la alimentación no era la mejor… CF.- Agua y pan, agua y mole. LZ.- Gracias por todos estos datos que nos da el licenciado Carlos Fernández Baca, para recordar lo que entre mayo y julio de 1811 sucedió en la Villa de Chihuahua: el fusilamiento de los líderes insurgentes.

LZ.- Envían a los clérigos a Durango porque ahí era la sede de la autoridad eclesiástica. CF.- Y a los otros los trasladan a Monclova, generalmente se van todos a Monclova. LZ.- De Monclova tienen que trasladarlos a Chihuahua, a donde llegan el 23 de abril. ¿Cuál es la ruta? CF.- Vienen de Acatita de Baján a la Sauceda, luego Protera, San Lorenzo, Viezca, Mapimi, la Cadena y entran por donde todos conocemos el famoso Arrollo de la Parida, después a la Hacienda del río Florido, Atotonilco, lo que es ahorita Villa López, Jiménez, Boquilla, en aquel entonces, la hacienda de Tierra Blanca, san Isidro, Camargo, La Cruz, Saucillo, Meoqui. LZ.- ¿Por dónde entraron a la Villa de Chihuahua? CF.- Por la ruta del camino Bachimba; Mápula y Ávalos son las últimas partes donde toca la collera de prisioneros, y entran por el antiguo camino del sur, que es más o menos la ruta de los panteones, pero tendido un poquito, no por la Ocampo sino tendido hacia lo que es el santuario, más o menos. LZ.- ¿Quiénes llegaron así a Chihuahua? CF.- Llegan con Hidalgo aparte de los más connotados, Jiménez, Allende, Aldama, Manuel Santa María, Lanzagorta, Camargo y Agustín Marroquín -que es uno de los que participa en la matanza de la Alhóndiga de Granaditas y que además viene con Hidalgo en la aprehensión, además Míreles, Santos Villa y el licenciado Ramón García, José María Chico y el propio hermano de Hidalgo, Mariano. 108

(*) Carlos Fernández Baca es abogado egresado de la UACH, es historiador e investigador por la UACJ, es subdirector de casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural, fue presidente del Centro de Investigación Histórica de Chihuahua, y ha escrito innumerables artículos sobre historia regional.


LA EJECUCIóN DE lOS INSURGENTES

27 de Junio del 2009

Entre mayo junio y julio de 1811 la mayoría de los líderes insurgentes traicionados por Elizondo en Acatita de Baján, Coahuila, fueron ejecutados en la Villa de Chihuahua, a donde llegaron después de un penoso e infamante traslado por el desierto norteño. El 26 de junio de ese año Allende, Jiménez, Santa María y Aldama, cayeron abatidos luego de un juicio tejido a modo por las autoridades virreinales ¿Dónde vivieron los insurgentes sus últimos días? ¿Dónde fueron sepultados y por cuánto tiempo? ¿Actualmente dónde se ubican los cuerpos de estos hombres que contribuyeron a darnos patria?.

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR EDELMIRO PONCE DE LEÓN (*) LZ.- Maestro Ponce de León, platíquenos cómo se inició la odisea de los insurgentes luego de la traición de Elizondo en Acatita de Baján. EPL.- Mariano Elizondo, al no lograr que José Mariano Jiménez le diera un grado mayor en el ejército insurgente, inmediatamente organizó un pequeño ejército, se puso de acuerdo con las autoridades de Monclova, e inmediatamente apresó a Pedro Aranda, el gobernador. Días antes, el 21 de marzo de 1811, obligados los insurgentes tras la caída de Puente de Calderón y de haberse reunido para destituir a Hidalgo, deciden marchar al norte, y para entonces, Hidalgo ya viene en calidad de prisionero y con escolta, desarmado, con órdenes de matarlo si quiere escapar, ya destituido del poder; ése fue el último acuerdo que tenían. Vienen rumbo a San Antonio Texas para proveerse de armas, traen una gran cantidad de dinero, traen una gran cantidad de armas y alrededor de 800 soldados. Entonces, es increíble que con 150 gentes, Mariano Elizondo los haya podido detener. Lo que pasa es que las Norias de Baján es un lugar que está en la parte desértica de Coahuila; hay ahí un recoveco en una loma que se llama “Loma del Prendimiento”, lo que impide que los que venían atrás pudieran ver lo que sucedía adelante; fue muy ingeniosa la acción de Elizondo. LZ.- ¿Qué significa el hecho de que, al salir de Monclova, una vez que fueron apresados, se ordenó que los líderes insurgentes fueran “aherrojados”. EPL.- Resulta que en el callejón de Los Nogales había una fragua a que llamaban “fragua del tío Diego”, y el dueño de ese lugar era don Nicolás Mascorro y Ponce, que es quien colocó grilletes a los líderes, principalmente a Hidalgo. Aherrojar es colocar grilletes en pies y manos. Dice el testimonio de Mascorro Ponce, que fue muy penosa esa labor pero que tuvieron que llevar Hidalgo en silla cargando hasta el hospital, donde fueron confinados junto con los principales jefes.

HISTORIADOR EDELMIRO PONCE DE LEÓN

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LZ.- El cargar grilletes era una experiencia muy dolorosa, quizá incluso para quien los colocaba, también él se sentía mal del dolor que causaba. EPL .- Sí, en 1823, un residente de ese lugar, llamado Benito Garibay, escribió el testimonio del herrero: que para él era tan doloroso cada martillazo que daba al perno que sujeta el grillete, que lo sentía en el corazón, porque era muy imponente el estar ante la presencia de Hidalgo, que era una personaje fuera de serie. LZ.- Existen también versiones de que algunas personas les pusieron algodón en donde tenían los grilletes pues para hacer un poco menos penosa su situación en el traslado. EPL.- Cuando se ordenó que alrededor de 63 personas fueran trasladadas a la Villa de San Felipe el Real, el camino era especialmente doloroso pues es hierro crudo es hierro burdo e iban sangrando, inclusive, ya con el vaivén de la bestia, pues iban montados en bestias, ese movimiento continuo les rozaba a tal grado en las manos, que iban sangrando; entonces los conductores se compadecieron y ordenaron a un soldado trasladarse a una de las haciendas cercanas a cortar algodón en flor, y se los colocaron entre el hierro y la carne para suavizarles. Cierto es que había instrucciones de que no fueran muy severos con ellos en el traslado. LZ.- Pues no muy severos, pero ¡cómo los traían!.. EPL.- Imagínese, se tardaron un mes, del 23 de marzo al 23 de abril que llegan a Chihuahua; imagínese usted el calvario de cargar esos grilletes, era espantoso. LZ.- ¿Cómo era la Villa de Chihuahua?, ¿cómo eran los vecinos en 1811?, ¿había algún control para la llegada de los visitantes? EPL.- La Nueva Vizcaya, como se llamaba toda esta zona, junto con Nuevo México, Texas, parte de Sonora, parte de Sinaloa y parte de Coahuila, era un reino extensísimo dentro de otro reino. La Nueva Vizcaya estaba muy sometida por el gobierno español; tenía un control muy estricto. Por ejemplo, si usted arribaba a un “hotel” de la Villa, era investigado acerca de cuál era el asunto que traía, cuántos días iba a estar; al encargado del hotel le estaba encomendada esta orden, que sacara la mayor información de los visitantes. Era un control absoluto; por eso aquí no tuvo gran importancia la Independencia para la población. Cuando llegan los insurgentes, el 23 de abril de 1811, se emitió un bando mediante el cual se expresaban los puntos principales, por ejemplo: “Dentro de unos días vais a ver a ese tirano feroz que se atrevió a inquietar a los residentes de la Nueva España”. El gobernador, al emitir ese bando, los trata como bandidos, como malhechores, claro está. LZ.- Ese bando tenía una serie de prohibiciones… EPL.- Todo era prohibición: se prohíbe subirse a las azoteas, se prohíbe gritar vivas a los prisioneros; en fin, una serie de cosas.

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Finalmente llegaron aquí el 23 de abril de 1811, maltrechos. Ya se imaginará: el puro desierto de Coahuila y luego el desierto de Durango y parte del de Chihuahua, en esa parte de Escalón, ha de haber sido espantoso.

LZ.- Cuando llegan, ¿ya se tenía previsto dónde alojar a cada grupo? EPL.- Sí. Vamos a remontarnos a muchos años atrás, en 1767, los jesuitas, que habían pretendido construir en Chihuahua, en el lugar en que se localiza la Casa Chihuahua o el palacio de gobierno, la plaza Hidalgo y Rectoría, ahí se erguía el convento de jesuitas, un edificio inmenso en el que había una iglesia, un convento, un hospital y un colegio, pero como ocurre la expulsión de los jesuitas en 1767, la obra quedó inconclusa, y como era una fortaleza inexpugnable, el gobierno español la utilizó para instalar ahí un cuartel de infantería y otro de artillería. Sitúense usted: más o menos entre la calle 11, la calle Juárez y la Libertad, en esa parte estaban las celdas que utilizaban los monjes para sus retiros. Ahí pusieron a Hidalgo, por ser el más peligroso, entre comillas; a él se le confinó en la torre izquierda de la iglesia de Loreto, y es lo único que existe, porque todo fue derruido después. LZ.- ¿Se refiere a lo que hoy es el Calabozo de Hidalgo? EPL.- Sí; se habilitó como calabozo porque en la portada principal de la iglesia, la que daba hacia la hoy calle Juárez, a los dos laterales existían escaleras para subir a la azotea para los campanarios, y ahí estaba siempre la guardia y era imposible que pudiera alguien sacarlo, además de lo reducido del cubo un espacio de 3x3 metros. LZ.- Los demás ¿dónde fueron puestos? EPL.- Allende, Aldama, Jiménez, Abasolo, los principales, los más peligrosos también fueron confinados en la parte contigua a la iglesia, en lo que corresponde a las actuales calles 11 y Juárez. En esa parte se encontraba el claustro con las celdas que utilizaban los monjes; usted sabe que es una disciplina militar la que llevaban los jesuitas, que se mantenían en una reducida celda para meditar. Hay testimonios que citan que los insurgentes estuvieron encadenados, tirados. En la parte exterior había unas arcadas, una especie de portal; ahí pasaron sus últimos días, en el calor de abril, mayo y junio, hasta que mueren. Ha de haber sido terrible la estancia en estas fechas. Debo citar que como era tan numeroso el contingente, el resto de los insurgentes fue trasladado al convento que se levantaba anexo al templo de San Francisco. LZ.- Luego iniciaron los juicios y las ejecuciones, que fueron realizadas en distintas fechas. ¿Cuándo sucedió todo este proceso? Los juicios fueron muy ridículos porque no tuvieron fiscales, o tuvieron fiscales que no eran defensores; los “juicios” fueron una patraña que los españoles realizaron. LZ.- No fuero juicios justos… EPL.- No, no eran juicios justos. Empezaron el 26 de abril, a unos dos tres días de que llegaron se formó una comisión, y de inmediato empezaron a juzgar a los menores: Mariano Abasolo fue el primero, pero cobardemente se retractó diciendo que él no había querido participar, que prácticamente lo habían obligado, y acusó a José María Chico. ¡Qué mala fortuna para José María Chico, porque a él lo habían dejado allá en Monclova, pues consideraban que no era tan peligroso, y


LZ.- Luego se le envió España ¿no? EPL.- Sí, allá estuvo en Santa Catalina, en Cadiz, pero con esas prisiones tan duras, tan difíciles, en 1816 muere Abasolo. LZ.- Las ejecuciones fueron en diversos grupos iniciando en mayo de 1811. EPL.- Efectivamente, el 10 de mayo se inician las primeras ejecuciones: Ignacio Camargo, Juan Bautista Carrasco y Agustín Marroquín; son los primeros que caen. Luego tenemos el día 11 en que mueren Francisco Lanzagorta y Luis Mireles; el día 6 de junio muere José Ignacio Ramón, Nicolás Zapata, José Santos Villa, Mariano Hidalgo que era hermano de Miguel Hidalgo y tesorero de la insurgencia, Pedro León, que era el mayor de la plaza, y el 26 son ejecutados los más importantes: Ignacio Allende, Mariano Jiménez, Manuel Santa María y Juan de Aldama. Todavía veremos que el 27 muere José María Chico, José Solís, Vicente Valencia y Onofre Portugal.

EPL.- La sangre generosa de estos héroes, que cayó sobre la tierra de Chihuahua… Debe ser un orgullo para nosotros que nuestra tierra amorosamente cubrió los restos de estos venerables héroes que nos dieron libertad, y aunque es penoso que haya sucedido aquí, pero qué privilegio, aunque los hayamos tenido sólo durante 11 años. Qué lástima que ya vamos a conmemorar el bicentenario y todavía están esos héroes ahí, perdidos, sin que jamás las generaciones que les precedieron hayan hecho algo: un monumento o una cita especial. LZ.- Ojalá que esto lo tomen en cuenta las autoridades y los que tienen poder de decisión. Muchas gracias maestro Edelmiro Ponce de León. EPL.- Muchas gracias a usted.

LZ.- ¿Dónde fueron inhumados? EPL.- Ellos fueron inhumados en el antiguo panteón de San Felipe, que se localiza en lo que es actualmente el Paseo Bolívar y la calle Independencia, frente al templo cristiano La Trinidad. Ese panteón era muy extenso; no estaba la calle Independencia, esa la abrió Villa durante la Revolución. Ese fue el panteón; ahí están, olvidado; jamás los hemos recordado. LZ.- Algunos de ellos fueron exhumados y trasladados a México, ¿verdad? EPL.- Sí, déjeme decirle que en cuanto se reunió el Primer Congreso Constituyente Nacional, lo primero que hizo fue emitir un decreto mediante el cual ordenó que fueran exhumados los restos y declara beneméritos de la patria a Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, Abasolo, Morelos; a todos los que participaron en la independencia, con cita especial a sus familias. Fue algo precioso; además pidieron que fueran exhumados los restos, trasladados a la capital del país. LZ.- ¿Dónde están ubicados actualmente sus restos? EPL.- Ahorita están en el Monumento de la Independencia. Morelos, que nos lo han ocultado durante muchos años, no está sepultado en la Republica Mexicana, está sepultado en Francia; su hijo, Juan Almonte, se lo llevó después de la caída de Maximiliano. LZ.- En algún lugar no conocido de Francia… EPL.- No sabemos; probablemente en la misma tumba de donde esta Juan Almonte. LZ.- ¿Qué ha significado para Chihuahua ser el escenario del confinamiento, juicio y muerte de tantos personajes importantes que nos dieron patria?

(*) Edelmiro Ponce de León es investigador de tiempo completo de la UACH ex presidente de la sociedad chihuahuense de estudios históricos cofundador del centro de investigación histórica de chihuahua ex director del museo Casa Juárez y nieto del distinguidísimo historiador chihuahuense don José María Ponce de León.

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LOS INSURGENTES OlVIDADOS EN CHIHUAHUA

5 de Julio de 2008 Hace 197 años la mayoría de los líderes insurgentes fueron trasladados a lo que hoy es la ciudad de Chihuahua para ser fusilados. Llegaron a estas tierras porque en ellas estaba el asiento de las autoridades militares. Luego de ser pasados por las armas del ejército realista, los cuerpos de algunos de estos líderes fueron sepultados en el Panteón San Felipe, hoy parque Abraham González, de esta capital, lugar en el que permanecen hasta hoy. ¿Dónde estaba ubicado este panteón? ¿Por qué se les sepultó precisamente ahí? ¿Quiénes fueron en ese lugar inhumados? ¿Qué importancia tiene para los chihuahuenses su presencia ahí?

ENTREVISTA CON EL PROFR. RUBÉN BELTRÁN ACOSTA (*) LZ.- Profesor, si nos situamos en el movimiento de la Independencia, para hablar luego de los insurgentes olvidados que terminaron su vida aquí en Chihuahua, ¿en general, qué podríamos decir del movimiento de Independencia? RB.- Este capítulo de la historia mexicana, el movimiento de Independencia, le dice mucho a nuestra ciudad de Chihuahua. El movimiento que encabeza el padre de la patria, Don Miguel Hidalgo, empieza en septiembre de 1810 en Dolores y concluye cuando son hechos prisioneros en marzo de 1811, en una etapa que duró menos de 6 meses. No obstante eso, debemos de considerar que el Padre de la Patria en Chihuahua duró más de 3 meses preso, y después de su fusilamiento, su cadáver decapitado permaneció en Chihuahua por más de 11 años, de manera que Chihuahua fue el sepulcro, la primer tumba del Padre de la Patria. Junto con él llegaron a Chihuahua los miembros de su gabinete, de tal suerte que fueron condenados a la pena capital: uno a uno fueron cayendo, y en aquella ocasión, el panteón civil que había en la ciudad de Chihuahua, era el panteón de San Felipe, al que vamos a ubicar en lo que actualmente es el parque Abraham González, entre la avenida Independencia, el Paseo Bolívar y la calle Coronado; en este sitio estaba el panteón de San Felipe que después de los panteones en las iglesias, puede considerarse como el primer panteón civil de los que ahora es la ciudad de Chihuahua y en lo que aquel entonces era la Villa de San Felipe el Real. LZ.- ¿El panteón San Felipe tenía entonces pocos años de haber sido habilitado? RB.- Fue proyectado en 1802 para 40 tumbas. Efectivamente tenía muy poco tiempo de estar al servicio, pues de la comunidad local, este panteón abarcaba lo que actualmente es la iglesia metodista de la Trinidad, la Quinta Touché y la calle Independencia; toda esta acera que menciono, era la que ocupaba el panteón de San Felipe. LZ.- ¿Cómo fue la llegada de los insurgentes a Chihuahua, y cómo era la condición política de Chihuahua en ese entonces? PROFR. RUBÉN BELTRÁN ACOSTA 112

RB.- Chihuahua era la cabecera de las Provincias Internas… LZ.- ¿No era una ciudad todavía?


RB.- No, era una villa, era la Villa de San Felipe El Real, y era la cabecera de una gran región, porque la provincia abarcaba lo que ahora son los estados del sur de Estados Unidos y de los del Norte de México, de la República hoy Mexicana; entonces era una gran cabecera de las Provincias Internas que dirigía el comandante General Nemesio Salcedo Salcedo, quien tenía un carácter casi de Gobernador. Cuando se toma presos a los insurgentes en la Acatita de Baján, a los principales se les trae a Chihuahua, a la Villa de Chihuahua, ¿por qué motivo?, porque era la cabecera de las Provincias Interna, a la que pertenecía el estado de Coahuila, y Acatita de Baján. LZ.- En Chihuahua se les siguieron los diversos procesos, sobre todo los procesos militares, ¿verdad? RB.- Sí, el 28 de marzo de 1811 fue avisado el pueblo de Chihuahua, de que habían sido arrestados. Existe en el archivo histórico a mi cargo, el expediente donde se avisa que fueron ya hechos prisioneros los insurgentes, quienes el 23 de abril de 1811 hacen su arribo a esta ciudad. Anteriormente, el 21 de abril de 1811, el comandante de las Provincias Internas había expedido un bando estableciendo las normas para el pueblo, en cuanto al tratamiento que se diera al paso de los presos insurgentes. Al llegar, a los principales se les ubicó en el exColegio de Jesuitas, donde había un hospital e instalaciones militares. En ese lugar también quedó Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, y en el convento del templo de San Antonio, anexo al templo de San Francisco, estuvo la mayor parte de los insurgentes que llegan aquí. Llegaron un número aproximado de 30, pero la gente que participaba dentro del gabinete de don Miguel Hidalgo eran 23, que son los que fueron fusilados aquí en la ciudad de Chihuahua. El día 6 de mayo de 1811 se les estableció una junta militar, condenándolos y, de manera especial, se nombró al asturiano Ángel Labella para que tomara las declaraciones de Hidalgo, de Allende, Aldama y Jiménez. LZ.- En total, ¿cuántos fueron fusilados? RB.- Fueron fusilados 23, de esos 23, en 1823 se exhumaron, ya declarados como héroes, los cadáveres de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, y se les llevó a la capital de la República. Allá en México, su siguiente sepulcro, fue el altar de San José, de la catedral metropolitana, y en 1925, se cambiaron los cadáveres a la Columna de la Independencia, donde actualmente están, en Paseo de la Reforma. LZ.- Otros se quedaron en el panteón de San Felipe… RB.- Y ahí siguen, por eso, cuando usted los menciona como “los insurgentes olvidados” es muy propio ese tema; o sea, rubricar esta entrevista hacia “los insurgentes olvidados” es un gran acierto, porque, fíjese usted, Hidalgo permanece en el presbiterio de la capilla anexa al templo de San Francisco que es de la advocación de San Antonio; en esta capilla, él, como presbítero, es sepultado por los franciscanos de esa iglesia, que pidieron que se les permitiera darle cristiana sepultura, ahí permanece el cadáver de Hidalgo durante 11 años, y sus compañeros son inhumados en el panteón civil, que era el panteón de San Felipe en el área que ya mencione, de Independencia y Bolívar; pero los demás ahí se quedaron…

LZ.- Entonces, a Miguel Hidalgo, por su carácter de clérigo… RB.- Los mismos sacerdotes pidieron que se les permitiera darle cristiana sepultura, y se les concedió; claro, sepultura a su cuerpo decapitado, porque se le había seccionado la cabeza para mandarla hasta Guanajuato. Pero los demás 22 fueron sepultados en el panteón de San Felipe, incluyendo a Aldama, Allende y Jiménez. En 1823 llegó el ordenamiento de que se les exhumara y se les rindiera honores, y se les trasladara con todos los honores precisamente a la capital del país para ser sepultados allá. Aquí en Chihuahua, el ayuntamiento tuvo a su cargo esta tarea: la de exhumarlos y colocarlos en urnas especiales; eso fue 11 años después de que habían sido fusilados, pero únicamente trasladaron a la ciudad de México las cenizas o los cuerpos de Hidalgo, Allende Aldama y Jiménez, los cuerpos decapitados; los otros 19 aquí se quedaron aquí, en el olvido. Entre los otros 19, usted puede mencionar a Ignacio Camargo, que es el que le da el nombre al municipio y a la ciudad de Camargo; tal vez muchos camarguenses ignoran que de él procede el nombre de su ciudad; y ahí está sepultado todavía. LZ.- ¿Y nunca fue exhumado ni Camargo ni los demás? RB.- Nunca, ahí quedaron los 19; ahí están todavía, en lo que era el panteón de San Felipe. En ese lugar, ante el olvido ingrato de los mexicanos, y muy lamentablemente también de los chihuahuenses, ahí están las cenizas de los hombres que hicieron a México, que hicieron a nuestra patria. LZ.- Aquí los tenemos… RB.- Aquí los tenemos, que es donde deben estar. LZ.- Y muchos lo ignoramos… RB.- Desgraciadamente la patria le concede muy poca importancia a este capítulo de nuestra historia; los mexicanos, y lamentablemente también, los chihuahuenses, ignoran que en la esquina de Independencia y Bolívar, están las cenizas de los hombres que hicieron a México, de 19 miembros del gabinete de don Miguel Hidalgo, incluyendo a su hermano Don Mariano Hidalgo, quien también ahí está sepultado. LZ.- Por favor, recuérdenos quiénes fueron exhumados en 1823 para llevárselos a México. RB.- Aldama, Allende, Jiménez e Hidalgo. LZ.- ¿Y los que se quedaron, quiénes son? RB.- Quienes se quedaron, y quienes están todavía aquí, de acuerdo con el programa que el gobierno español de la provincia, de esa época llevó a cabo, y de acuerdo al orden de los fusilamientos fueron los siguientes: 113


El 10 de mayo de 1811, los primeros en ser fusilados fueron el mariscal de campo, Ignacio Camargo -Ignacio Camargo es un hombre tan importante en el movimiento, que es el comisionado de Hidalgo para tratar con Riaño en Guanajuato; fue un hombre que llevó a cabo comisiones importantísimas-. El mismo día 10 de mayo fue fusilado el general brigadier Juan Bautista Carrasco -también uno de los hombres que ingresó luego al movimiento insurgente- y el capitán Agustín Marroquín. Un día después, el 11 de mayo, fueron fusilados el Mariscal de campo Francisco Lanzagorta y el coronel Luís G. Míreles; luego, el 6 de junio, correspondió el turno para al mariscal de campo Nicolás Zapata, a Don Mariano Hidalgo -hermano del padre de la patría-, al general brigadier José Ignacio Rayón, al coronel José Santos Villa y al mayor de plaza Pedro de León. El 29 de junio fue fusilado el generalísimo Ignacio José de Jesús Allende -él era el que encabezaba en ese momento el movimiento insurgente-; también fue fusilado el capitán general Mariano Jiménez, el comandante general Juan de Aldama y el mariscal de campo Manuel de Santa María.

Ante la petición, las autoridades le advierten de la necesidad de una autorización del Virrey y ella atraviesa el desierto, con aquel calor, a pie, en burro, en carreta y, como pudo, llegó primeramente a Jalisco a vender propiedades, a adquirir bienes; luego se fue a México y regresó a Chihuahua trayendo el documento que daba como condena a su esposo la cadena perpetua en una prisión fuera del país. Así, a Abasolo se le manda a España, y es recluido en un convento en Cádiz. En el trayecto, Manuelita le ofrece joyas al capitán del barco para que la deje ir ahí con su esposo en el barco y se le concede pero no se le aceptan las joyas. Ya en España pide que se le permita vivir en la misma celda con su esposo, y vive con su esposo en España, pero a los dos años Abasolo muere, y Manuelita sale a las calles de España a pedir limosna para conseguir el boleto y regresarse a México. LZ.- Amor insurgente… y desamor a los insurgentes olvidados. Gracias al cronista de la ciudad, por su participación. RB.- Muchas gracias.

El 27 de julio tocó el turno al ingeniero Vicente Valencia, al brigadier José Ignacio Solís, al general brigadier Onofre Portugal, y al licenciado José María Chico, quien inicialmente se había salvado, pero lo tuvieron que mandar traer de Durango por una denuncia infortunada de Abasolo. Finalmente el 30 de julio es fusilado Don Miguel Hidalgo, luego de un juicio bastante largo, de más de 3 meses, porque fue un juicio militar y un juicio eclesiástico. También, sin que se precise la fecha en que fueron fusilados, se tiene el dato del licenciado Ramón Garcia de Pérez, del oficial del ejército Trinidad Pérez, del capitán Ramón Ventura y del Capitán José Plácido Morreón. Ellos son los insurgentes que eran miembros del gabinete de Hidalgo y que salvo los 4 que mencioné, todavía sus cenizas están aquí en Chihuahua. LZ.- 19 de ellos… RB.- Solamente 4 son trasladados a la ciudad de México. LZ.- Entiendo que Abasolo no fue fusilado. RB.- A Abasolo lo salvó su esposa Manuelita Taboada. Fíjese usted qué acto tan maravilloso; es un amor insurgente: Manuelita era una mujer joven, enamoradísima de Abasolo; Abasolo ingresa en Dolores al movimiento ante la protesta de su novia, después su esposa, pero entonces ella presta los primeros 20 mil pesos para apoyar el movimiento y pide como condición a Abasolo que le permita andar con él en la lucha, y él acepta. Cuando los toman prisioneros en Acatita de Baján, ambos tenían ya una niña, entonces llega a Chihuahua Abasolo con su esposa y con su hija, y la esposa pide a las autoridades militares que le perdonen la vida, y que sea otra la condena. Ése es un amor insurgente.

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(*) Rubén Beltrán Acosta es maestro normalista, escultor y escritor, es el cronista de la ciudad de Chihuahua y director del archivo histórico local; fue presidente de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos. El nombre del profesor Beltrán Acosta está inscrito en la rotonda de los maestros ilustres en la plaza del maestro en esta capital.


HEROíNAS DE lA INDEPENDENCIA

6 de Septiembre de 2008 Inicia el mes de la Independencia y con él las frecuentes menciones a los héroes que nos dieron patria; sí, ponderamos a los héroes, ¿y las heroínas?, ¿qué no las hay?, ¿acaso sólo los varones hicieron la guerra al ejército realista?, ciertamente que no. A pesar de que las mujeres estaban “invisibilizada”, con un rol de muy bajo perfil en la vida social y política de la Colonia, muchas rompieron el cerco y los paradigmas de su tiempo, para contribuir, y con mucho, en la construcción de la patria, tanto en la lucha por la Independencia como, después, en la Revolución. Es tiempo de rescatar la historia de la contribución femenina en la construcción de nuestra nación; es tiempo de adoptar la visión de género en la interacción de nuestra sociedad

ENTREVISTA CON LA PROFRA. MARÍA SILVIA AGUIRRE LARES (*) LZ.- María Silvia, quisiera preguntarle primero acerca de lo que significa que algunas corrientes historiográficas afirmen que las mujeres han sido “invisibilizadas” en la historia de la humanidad. MSAL.- Yo me haría una pregunta de origen: ¿por qué hablar de las mujeres en la historia?; más aun, ¿existe una historia de mujeres? Como usted bien dice, una corriente historiográfica reciente nos dice que las mujeres han sido “invisibilizadas” de la historia de la humanidad; esta exclusión tiene que ver con el concepto de “historia” que se tenga. Las escuelas positivistas comparten el olvido del sujeto femenino, y ese enfoque se impuso en nuestro país a partir de la influencia de la ilustración y las corrientes liberales en el mundo, que situaron al hombre como el centro de la historia en tanto se buscaba que se constituyera y se reafirmara como ente público productivo, de acuerdo a las necesidades de los nacientes estados capitalistas, y es, desde este enfoque y con apoyo de la perspectiva de género, que se trata de destituir a las mujeres de la historia, pero también de encontrar la que les pertenece; se trata más bien de colocar un espejo ante ellas para que se vean a sí mismas y se reconozcan como sujetos sociales. LZ.- Podríamos decir que, de alguna forma, en la Colonia, la mujer, a la par del indio y del esclavo, fueron declaradas inferiores ¿no es así? MSAL.- Recordemos que durante la Colonia, en buena parte del siglo XIX e incluso en el siglo XXI, podemos encontrar las huellas de una gran influencia religiosa, influencia religiosa que se manifestó como una gran intolerancia en muchas de las etapas de nuestra historia. Esta cultura perpetuó el sometimiento de la mujer a la sociedad patriarcal en la que su función social se limitó a la reproducción, esto es, en el ámbito privado, sólo eran las encargadas de parir, de criar a la especie y de sostener toda la vida cotidiana de la familia y del hombre público; era lo que el modo de producción capitalista naciente estaba necesitando. PROFRA. MARÍA SILVIA AGUIRRE LARES

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Yo me encontré una cita de un corrido insurgente anónimo de 1812, en donde se llama a las mujeres a incorporarse a la lucha “para mostrar -dice textualmente- a esos hombres que lo dudan, que la mujeres mexicanas tienen el ánimo y el valor de dedicarse a la liberación de su país, y a vengar a sus parientes muertos por el gobierno español… a la guerra mexicana vamos con espadas crueles a darle muerte a Calleja y a ver al señor Morelos…”, decía el corrido. La participación de las mujeres en la Independencia, entonces no se limitó a la espera del término del conflicto, o al regreso de sus esposos a sus hogares, o a la realización de las tareas domésticas en los campamentos. Las mujeres fueron siempre responsables de mantener en pie a sus familias y comunidades. Aunque no exista información precisa sobre la participación de las mujeres en la lucha de Independencia, se puede inferir que, tras la partida de los hombres al campo de batalla, fueron ellas las que asumieron el papel de mantener sus comunidades y a sus familias; se encargaron de brindar protección a sus familiares, de la amenaza que representaba el conflicto armado.

Yo diría que, si nosotros recurrimos a un enfoque de la historia que nos permita reconstruir la memoria colectiva y valorar la vida privada, la vida cotidiana, las mentalidades, los sentimientos y las representaciones, entonces tendremos la oportunidad de reconstruir, de recuperar toda la participación tan valiosa que las mujeres hemos tenido a lo largo de la historia, incluida la de la Guerra de Independencia y la de la Revolución Mexicana y muchas más, pero para esto necesitaríamos incorporarnos como sujetos sociales y apoyarnos en algunas estrategias de análisis o herramientas de análisis como puede ser la “perspectiva de género”, que es la que nos permite identificar aquellas situaciones propias de los hombres y de las mujeres que, culturalmente, como sociedad, hemos venido construyendo. LZ.- Finalmente hay que rescatar el papel de la mujer. Muchas Gracias María Silvia. MSAL.- Gracias a usted, licenciado.

Algunos historiadores coinciden que, sin la participación de las mujeres en este ámbito, el ámbito privado, el ámbito de lo cotidiano, el triunfo de la Independencia mexicana no hubiera sido posible. A pesar de ello, el papel de las mujeres no aparece en la historia del país como hoy tampoco seguimos apareciendo en toda la importancia que significa sostener la vida pública de los hombres que ocupan los puestos de poder, sostener la vida privada de los hombres públicos que ostentan cargos de poder. Hoy, todavía, no está suficientemente valorado el papel de las mujeres en la vida cotidiana.

PARTICIPACION DE LA ACTRIZ LAURA LEE, EN LA LECTURA DE LOS SIGUIENTES TEXTOS ADAPTADOS DE LUIS GONZÁLEZ OBREGÓN (*)

LZ.- María Silvia, de acuerdo a su opinión, ¿cómo se podría restituir a las mujeres la historia que les pertenece como sujetos sociales de tanta importancia?

Josefa Ortiz de Domínguez

MSAL.- Desde la escuela positivista, una línea que se ha intentado, es rescatar la presencia de algunas mujeres heroínas -incluso se les llega a mencionar así-, en el papel de la lucha armada, en este caso, de la lucha de Independencia. En el caso de las llamadas “heroínas” del movimiento insurgente, están los casos de Josefa Ortiz de Domínguez, de Leona Vicario, de Mariana Rodríguez del Toro o de Gertrudis Bocanegra. A mí me gustaría mencionar a una mujer escasamente tocada por la historiografía, que es María Ignacia Rodríguez Velazco, mejor conocida como “la Güera Rodríguez”, que trascendió no sólo por el apoyo a la insurgencia, sino por ser transgresora del “deber ser femenino”. Entonces ésta es una forma de restituir a las mujeres en la historia. Curiosamente esta forma de incorporarlas a la historia, las coloca siempre en una órbita periférica; esto es, girando alrededor de un personaje masculino, la mayoría de las veces el padre, el hijo o algún familiar varón.

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La más conocida es María de la Natividad Josefa Ortiz de Domínguez, conocida como la Corregidora de Querétaro. Josefa nació en Morelia, de familia española de clase media. Casó con el viudo Miguel Domínguez, quien fue nombrado Corregidor de Querétaro en el año 1802. Durante los primeros años de matrimonio, Josefa se hizo cargo de las labores domésticas Josefa convenció a su esposo de participar en la Independencia. Juntos, abrieron su casa a unas supuestas reuniones literarias, que en realidad eran reuniones de carácter político, en las que se tomaron decisiones para iniciar el movimiento revolucionario, y a las que se les conoció como “la conspiración de Querétaro”. A estas reuniones políticas acudieron algunos de los más famosos revolucionarios de la Independencia mexicana, como es el caso de los capitanes Juan Aldama e Ignacio Allende. El 13 de septiembre de 1810 se denunció la conspiración ya que se estaban almacenando armas en las casas de los simpatizantes del movimiento revolucionario. A media noche, Josefa decidió avisar a los revolucionarios, para lo que elaboró una nota con letras impresas de periódico para el capitán Allende a través del alcaide Ignacio Pérez, quien al no encontrarle en San Miguel el Grande, entregó la misiva al padre Miguel Hidalgo en el pueblo de Dolores.


Gracias al aviso de la Corregidora, muchos conspiradores pudieron escapar de ser detenidos por la autoridad. Josefa no salió bien librada y junto con su marido fueron detenidos el mismo 16 de septiembre. El fue liberado y Josefa permaneció presa hasta 1917 En los últimos años de su vida Josefa Ortiz de Domínguez mantuvo relación con los grupos liberales. Al triunfar la Independencia se negó a recibir cualquier recompensa, ya que opinaba que no había hecho más que cumplir con su deber de buena patriota. Falleció en la ciudad de México el 2 de marzo de 1829, a la edad de 61 años.

Leona Vicario Otra mujer trascendental para la Independencia fue Leona Vicario Fernández de San Salvador, quien nació en la ciudad de México el 10 de abril de 1789 en una familia criolla acomodada. A los 19 años, huyó de su casa para unirse con Andrés Quintana Roo, pasante de derecho y activista de la Independencia. Una vez juntos, se trasladaron al pueblo de Tacuba, donde Vicario formó un grupo de mujeres que apoyaban la causa independiente y perteneció al grupo conocido como “Los Guadalupes”. Leona financiaba con su propia fortuna la insurgencia; para comprar el bronce con que se habían de fundir cañones en Tlalpujahua el año de 1821, vendió sus joyas.

Esa noche nació la conjuración conocida en nuestra historia por conspiración del año 11, que fracasó, pero que despertó el espíritu público, y pudo ser de funestas consecuencias para el gobierno español. Doña Mariana Rodríguez sufrió las más crueles persecuciones, y prisionera en unión de su esposo, no se vio libre sino hasta el año de 1820. Murió precisamente en 1821, año de la Independencia.

Manuela Medina Nació en Texcoco; fue llamada “La Capitana”, pues levantó una compañía de independientes al frente de los cuales participó en siete acciones de guerra; para acercarse a José María Morelos emprendió un largo viaje de más de cien leguas. Manuela Medina murió en su ciudad natal en Marzo de 1822, a consecuencia de dos heridas que recibió en un combate y que la tuvieron postrada año y medio en el lecho del dolor.

María Fermina Rivera

Sirvió como correo y espía de los insurgentes en la ciudad de México hasta que fue puesta presa en 1813 y condenada a la reclusión de donde escapó a Michoacán. Más tarde fue desterrada a España y murió en la ciudad de México en 1842. Sus restos están en la columna de la Independencia.

Nacida en Tlaltizapan, fue viuda del Coronel de Caballería don José María Rivera y “tuvo que luchar con hambres terribles, caminos fragosos, climas ingratos, y cuanto malo padecieron sus compañeros de armas, pudiendo ella dar tal nombre a los soldados porque muchas veces cogía el fusil de algunos de los muertos o heridos, y participó con valentía como un soldado veterano.

Mariana Rodríguez del Toro

María Fermina murió en la acción de Chichihualco, defendiéndose valerosamente al lado de Vicente Guerrero, en Febrero de 1821.

Fue la esposa de don Manuel Lazarín. En la noche del Lunes Santo de 1811, en la casa de Lazarín, reunidos en amena tertulia se hallaban muchas personas notables de la época, como escritores, abogados, miembros del clero y aun de la nobleza, que se distinguían por su afecto a la independencia. A las 8 y media de la noche, un repique a vuelo de las campanas de la Catedral y una salva de artillería, los pusieron en alarma. ¿Qué indicaban aquél brusco toque de campanas y aquellos desusados disparos de cañón, a tal hora y en semana santa? El gobierno virreinal, regocijado con la prisión de Hidalgo y de sus ilustres compañeros, anunciaba tan fausto acontecimiento para los realistas y tan lamentable para los insurgentes. En la casa la noticia cayó como un rayo. El pánico enfrió las venas de los tímidos; pero entonces, una mujer patriota se levantó en medio de todos, diciéndoles: -¿Qué es esto, señores? ¡Qué! ¿Ya no hay hombres en América? Los cobardes, confusos aunque reanimados, preguntaron: -¿Pues qué hacer? -¡Libertar a los prisioneros! -¿Pero cómo? -De manera sencilla: ¡apoderarse del Virrey en el paseo!

(*) María Silvia Aguirre Lares es profesora normalista e investigadora del Centro de Investigación de Docencia de Chihuahua; durante mucho tiempo ha sido estudiosa de la perspectiva de género en la educación y en asuntos históricos de la mujer. (*) Laura Lee es maestra y destacada actriz chihuahuense. 117


CHIHUAHUA, EN El PARTO DE lA NACIóN

13 de Septiembre de 2008

Una vez dado el grito de Independencia en Dolores Guanajuato, la noticia tardó dos semanas en llegar a una Villa de Chihuahua, cuyos habitantes acababan de firmar un tratado con los indios apaches para lograr una paz anhelada por décadas, y cuyas autoridades se encargaron de emitir decretos represivos contra toda expresión de simpatía a favor del movimiento insurgente. De las condiciones en Chihuahua al inicio de la Independencia y de la participación de nuestro estado como uno de los primeros en ponderar el heroísmo de los líderes insurgentes, trataremos en este tema.

ENTREVISTA CON EL DR. VÍCTOR OROZCO OROZCO (*) LZ.- Doctor Víctor Orozco, ¿qué sucedía en la Villa de Chihuahua a principios del siglo XIX?, ¿cómo estaba la situación cuando en Guanajuato se inicia el movimiento de Independencia? VO.- La Villa de Chihuahua era una población de aproximadamente 9 000 habitantes a principios del siglo XIX, su actividad más importante era la minera, derivada de la riqueza de las minas de Santa Eulalia, que habían tenido varios auges. Chihuahua era la sede de la comandancia de las provincias internas de occidente, su gobernador o comandante era el mariscal Nemesio Salcedo, que casual o coincidentemente había sido el último gobernador de Luisiana cuando ésta pertenecía todavía a España. Chihuahua era una población cuya composición social era similar al resto de las poblaciones de la Nueva España, con una elite peninsular que controlaba todos los resortes de la economía, de la política, de la cultura, de los puestos eclesiásticos, y, enseguida, una serie de trabajadores que pertenecían a las minas o a las haciendas ganaderas y a las haciendas agrícolas; en una ubicación social más abajo, había un cierto número de castas, incluso de ascendencia afroamericana, y finalmente, un grupo numeroso de indígenas, principalmente de rarámuris tarahumaras, que estaban en Nombre de Dios, uno de los pueblos más cercanos a la Villa y que era un pueblo predominantemente de rarámuris en aquella época. LZ.- ¿Es cierto que pesar de la lejanía entre la Villa de Chihuahua y la capital de la Nueva España había muy buena comunicación entre ambas? VO.- Sí, estaba tan comunicada como permitían el nivel tecnológico de los medios de comunicación que se usaban en todas partes en aquella época; la misma comunicación que existía entre las capitales europeas, por ejemplo, que están cercanas entre sí, existía la misma entre México y la Villa de Chihuahua. DR. VÍCTOR OROZCO OROZCO 118


Yo pongo el ejemplo de que los archivos del Vaticano que fueron saqueados por Napoleón hacia esa época aproximadamente, pues fueron sacados en mulas que se llevaban desde Roma hasta París, y el mismo tiempo que hacían las mulas italianas es el mismo que hacían las mulas mexicanas; no había más. A veces se dice que la Villa de Chihuahua era una sociedad incomunicada y para nada era incomunicada; fíjate tú que las noticias del inicio de la guerra de independencia, o lo que hoy llamamos el “Grito de Dolores” tardaron menos de 15 días en llegar aquí. LZ.- Sólo dos semanas… VO.- A las dos semanas ya Nemesio Salcedo estaba expidiendo un primer decreto en contra de los insurgentes, sellando las fronteras de las Provincias Internas y de la Nueva Vizcaya. Entonces no había tal incomunicación, para nada, no; ve uno los inventarios de las tiendas, los archivos o documentos y testamentos, y te das cuenta del trasiego de mercancías y de individuos que existía entre la Villa de Chihuahua y no sólo la capital del virreinato, sino hasta Veracruz, Querétaro, Guadalajara, Michoacán; en fin. LZ.- Cuando se da el anuncio de la rebelión de Independencia, ¿cuál fue la actitud de los pobladores de la Villa de Chihuahua? VO.- Por lo pronto la autoridad tomó decisiones muy radicales: las autoridades españolas establecieron una especie de sello en todos los lugares por donde ingresaban los viajeros o por donde se pudiera entrar a donde era el territorio de la Nueva Vizcaya en las Provincias Internas. Por parte de la población el anuncio se recibió con cierta curiosidad y con cierta alarma en algunos sectores, sobre todo en los peninsulares, después de que se supo lo que había sucedido en la toma de la Alhóndiga de Granaditas, en Salamanca, pero no hubo, por lo pronto, un apoyo a la causa insurgente. LZ.- Algunos le han llamado “pasividad”. VO.- Sí, algunos le han llamado pasividad, pero más bien fue una especie de espera y, sobre todo, de cautela, porque a cababa de pasar en Chihuahua un periodo de guerra muy sangriento y muy largo: la guerra entre apaches y novohispanos que tenía ya desde el siglo XVII y hasta mediados del siglo XVIII, y había tenido fases muy agudas. Por ejemplo entre 1790 y 1800 hubo muy fuertes ataques de apaches; entonces se empezaron a fraguar una serie de tratados de paz entre las autoridades españolas y los apaches rebeldes, que finalmente se establecieron en 1810. Así, en 1810 había una suerte de respiro, de descanso, precisamente poco antes del Grito de Dolores. Para los pobladores de acá del septentrión de la Nueva España, fue un gran triunfo el haber logrado esa paz, que por cierto va a ser una paz de las más largas de las que se tenga memoria en el estado, pues dura hasta 1831. Entonces, recién alcanzada la paz, después del recuerdo de una guerra tan sangrienta contra los apaches, era muy difícil, casi imposible, que un llamado a una nueva guerra civil ya entre nacionales, entre hermanos; era muy difícil que se escuchara un llamado a la guerra civil en esas condiciones en Chihuahua.

LZ.- Además la propia Ley Salcedo tenía por reprimida cualquier manifestación de simpatía con la causa de los insurgentes… VO.- Algunos piensan: “es que Chihuahua estaba muy alejado”; incluso algunos historiadores han repetido: “por eso es que no se incorporó rápidamente”. No fue por eso; la realidad es que Sonora estaba más alejado, y a Sonora llegó la guerra de independencia; Texas estaba más alejado, y a Texas llegó la guerra de independencia: los insurgentes tomaron San Antonio y después tomaron Saltillo. Entonces no era ésa la razón; la razón era que aquí estábamos entrando en un periodo de paz. Desde luego influyeron las medidas que tomó la autoridad española: hay una serie de causas penales que se instruyeron en contra de chihuahuenses -posteriormente chihuahuenses-, de novohispanos o vizcaínos, en que empezaron a barruntar la necesidad de la guerra de Independencia, y muchos de ellos fueron procesados; hay algunos casos patéticos, como el de un comerciante de la Villa de Paso del Norte, que venía con su recua de traer plátanos secos justamente de Tamaulipas, y fue tomado preso en un como retén en Coyame, por unos versos que traía ahí, favorables a los insurgentes; por sólo eso sufrió lo indecible junto con varios de sus trabajadores. LZ.- Incluso la persona que fue comisionada para llevar las cabezas de los 4 insurgentes a Zacatecas, regresó haciendo propaganda al movimiento insurgente… VO.- Sí, hubo varios casos, uno de ellos es ése, justamente, después del 30 de julio de 1811, que fue el día que fusilaron a Miguel Hidalgo, y mandaron su cabeza en salmuera. Recuérdese que la autoridad dispuso que las cabezas se ubicaran en las 4 esquinas de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, y el que fue comisionado a llevarlas, a su regreso se enteró, como todo el mundo -los arrieros eran como una especie de “corre ve y dile” de la sociedad, el que corre la voz en la sociedad-, se enteró que el centro del país estaba ardiendo, y también fue uno de los procesados, porque difundió lo que había escuchado de los insurgentes, de Zacatecas sobre todo. LZ.- ¿Por qué los líderes insurgentes fueron trasladados a la Villa de Chihuahua para su juicio y muerte? VO.- Hay varias explicaciones: una de ellas es que era un territorio seguro para los españoles, donde no se había producido ningún alzamiento los últimos meses de 1810 y primeros los meses de 1811; recuérdese que fueron aprehendidos en abril en 1811 en lo que es el estado de Coahuila. LZ.- Aprehendidos a traición y trasladados en situaciones además infamantes… VO.- Efectivamente, otra explicación es porque el territorio pertenecía a las Provincias Internas, y una tercera, que no debe descartarse, pues que es una especie de “lucha por la presa”, es decir, había lo que, como siempre sucede: ¿de quién era el merito de juzgarlo y de matar a Hidalgo y a Allende?, que eran los principales dirigentes. LZ.- Los detalles de la ejecución de Hidalgo fueron recreados por el oficial al mando el pelotón de fusilamiento.

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VO.- Sí, fue Pedro Armendáriz, que era un personaje muy interesante de la historia local: tenía un cargo militar de alférez, que era uno de los rangos militares españoles más bajos en 1810. Él fue el que mandó el pelotón de fusilamiento. Después que se consumó la Independencia, Pedro Armendáriz estuvo en México, se hizo de una buena cantidad de tierras, era de los pocos que conocía todas las fronteras, desde California hasta Texas. Por cierto, sus herederos ganaron un pleito al gobierno de Estados Unidos por unas tierras de Nuevo México; esas tierras eran de Pedro Armendáriz y los herederos, en 1860, ganaron una demanda al gobierno americano. Después, Pedro Armendáriz recreó, como tú dices, el fusilamiento de Hidalgo, en una carta que envió a un periódico del pueblo, un periodiquito que se llamaba “La Abeja Poblana”; ahí publicó el relato de cómo fusilaron a Hidalgo, de cómo le dieron el tiro de gracia: era la época en que Hidalgo se estaba convirtiendo ya en Padre de la Patria, inmediatamente después de la Independencia. LZ.- Las autoridades del Virreinato habían querido apagar con las ejecuciones toda consideración hacia estos insurgentes, pero la población empezó a entender cuál era el papel que había jugando. La inquisición incluso prohibió reproducir retratos de Miguel Hidalgo. VO.- Claro, estuvieron prohibidos. Una cosa curiosa es que a José María Morelos, cuando se le toma preso en 1815, entre otros delitos como la rebelión, traición a la iglesia etcétera, se le imputa el que tenía una pintura de Hidalgo entre sus cosas, porque estaba prohibido, efectivamente. Es cierto, Hidalgo se fue convirtiendo en una héroe popular a lo largo de la guerra de Independencia, y terminó siendo, a pesar de las autoridades españolas e incluso de una buena porción de las clases altas mexicanas, sobre todo del clero y del ejército, que pelearon toda la mitad del siglo XIX en contra de la figura de Hidalgo, terminó siendo, repito, el héroe principal de la nueva nación mexicana. LZ.- En alguna de tus investigaciones afirmas tú que los chihuahuenses fueron de los primeros en el país que empezaron a rendir homenaje a los insurgentes caídos en 1811; ¿cómo es eso? VO.- Para los chihuahuenses fue una forma de establecer la nueva identidad. Las identidades colectivas se establecen alrededor de señas distintas, por ejemplo el nombre: empezamos por bautizarnos como mexicanos pues no teníamos nombre, durante 300 años carecimos de nombre; era una angustia el no saber qué era la gente que vivía en aquella época. Entonces, después de la Independencia hay un ansia por identificarse, y los héroes de 1810, proporcionan una de las primeras señas de identidad; por eso el congreso de Chihuahua decide en el curso de esos años cambiar los nombres de algunas ciudades. LZ.- Hidalgo del Parral; San Bartolomé, como Valle de Allende; San Buenaventura como Galeana; San Jerónimo, como Villa de Aldama; Santa Rosalía, como Camargo y San Pablo de Tepehuanes, como Balleza. 120

VO.- Sí, era la idea: de los antiguos nombres hispanos, convertirlos ahora en nombres mexicanos, y ¿quiénes eran los que representaban mejor a la mexicanidad, a la nueva nación?, pues los héroes de la Independencia, y por esa razón es que

Chihuahua es de los primeros estados de la republica en donde se asumen consiente y cabalmente esas nuevas señas de identidad. LZ.- Finalmente, Doctor Orozco, de acuerdo a su opinión, ¿qué significado tuvo la Villa de Chihuahua para todo este movimiento insurgente y para la culminación de la Independencia de México? VO.- Bueno, la vida de Chihuahua fue la propia de un centro geográfico y un centro político de lo que posteriormente iba a ser la nueva entidad federativa. Si tú te fijas en la geografía del estado de Chihuahua, tiene cierta peculiaridad diferente a las de otras entidades: si tú pones un compás en la capital del estado y trazas un círculo, verás que Casas Grandes, Madera, Parral, Jiménez, más o menos todas las poblaciones, se encuentran dentro de ese círculo, claro algunas no existían en aquella época, pero todas las demás ya existían; se sale del compás solamente la Villa del Paso del Norte por una razón muy importante: el ayuntamiento de la Villa de Chihuahua, desde los primeros momentos después de la independencia, cuando se estaban constituyendo las provincias, envió una representación al Congreso General donde le pedía que la futura provincia de Chihuahua estuviera formada con esos límites que son muy aproximadamente los que tiene ahora el estado de Chihuahua. LZ.- Durango no quería esos límites… VO.- Claro que no; es un hecho bien interesante: yo lo he examinado a partir de un documento que por primera vez se publica en mi libro “El Estado de Chihuahua en el Parto de la Nación”, en el que planteo la pregunta: ¿de dónde saco el ayuntamiento de Chihuahua que esos eran los límites del futuro estado?, ¿por qué razón?; yo creo que la explicación es que había una serie de vínculos, de relaciones trazadas desde antes, que fueron las que movieron a los regidores a franquear esta nueva entidad federativa en esos límites, y el hecho de que Paso del Norte, que se salía de esos límites, y que estando incorporado a Nuevo México se incorporara a Chihuahua, pues también habla de lo mismo, porque los paseños conservaban una serie de relaciones muy antiguas con los habitantes de la Villa de Chihuahua. Entonces cuando se empieza a reconformar todo el territorio, a reconstituir jurisdicciones etc., inmediatamente los ayuntamientos de la Villa de El Paso del Norte dicen: “nosotros queremos pertenecer a Chihuahua, no a Nuevo México”. LZ.- Trascendental la participación de la Villa de Chihuahua y de lo que hoy es el estado de Chihuahua y en el nacimiento de México... Agradecemos la presencia tan eminente del doctor Víctor Orozco. Muchas gracias. VO.- Al contrario Leo, muchísimas gracias a ti por la invitación.

(*) Víctor Orozco Orozco es doctor en ciencia política, historiador, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de ciudad Juárez. Ha publicado varios libros, entre ellos, “El Estado de Chihuahua en el Parto de la Nación” así como numerosos ensayos sobre ciencias sociales en obras colectivas y revistas especializadas.


LA CAMPANA DE DOlORES

4 de Septiembre de 2010 La mañana del 16 de septiembre de 1810 el cura párroco Miguel Hidalgo y Costilla inició el movimiento de Independencia con un llamada a los pobladores del pueblo de Dolores en Guanajuato; lo hizo a través de una campana, la “Campana de Dolores” que años más tarde se convirtió en un emblema nacional, y que actualmente ocupa la parte superior del balcón central de palacio nacional. ¿Cómo y cuándo llegó a palacio nacional?, ¿cuáles fueron los detalles de su traslado?, ¿quién, cuándo y dónde se fabricó esta campana?, ¿cómo se pretendió engañar al presidente Porfirio Díaz diciéndole que ya había sido fundida?

ENTREVISTA CON LA ARQ. FABIOLA ARANDA CHÁVEZ (*) LZ.- Celebramos el bicentenario de aquel legendario “Grito de Dolores” que se dio junto con la campana de aquel pueblito del norte de Guanajuato, platíquenos ¿de dónde procede, cuándo y dónde se fundió esta campana que luego se convirtió en emblema nacional? FA.- Empezamos con el año 1768, que es el año de la fabricación de la campana, y según se lee en alguno de los escritos que fue hecha por un especialista y que la dejó “muy bella”; curiosamente 1768 fue en el año en que se inscribieron Miguel Hidalgo y José Joaquín, su hermano en el colegio de San Nicolás de Valladolid para iniciar su carrera de sacerdocio. A mí me sorprende mucho que cuando estaba fraguándose la hechura de la campana para coronar la parroquia que los hizo importantes a ellos, es cuando ellos empiezan a esculpir su alma para el sacerdocio. LZ.- ¿Ambos fueron párrocos de Dolores? FA.- Sí, primero José Joaquín y luego José Miguel; las casualidades… LZ.- ¿Qué características tiene esta campana? FA.- Le decimos “campana” pero propiamente es un “esquilón”, porque no cuelga directamente de la cuerda, sino que está metido en medio un maderón de encino, que es lo que la hace girar, por eso es “esquilón”, y tiene grabado el año de su fundación y una cruz latina que está hecha con flores romboides muy delicadas; es muy esbelta la cruz y tiene la inscripción que dice “San José”, pues se creía que la campana de un templo se tiene que dedicar a alguno de los santos, porque la creencia de los católicos es de que, al oír ese sonido, ese santo te está invitando a oír misa para que tu alma llegue a ser como la de él…

ARQ. FABIOLA ARANDA CHÁVEZ

LZ.- Finalmente la mañana del 16 de septiembre de 1810, es esa campana la que utiliza Miguel Hidalgo y Costilla como instrumento para llamar a los pobladores de Dolores al levantamiento por la independencia nacional. Entiendo que la campana permanece ahí por más de 100 años y que ahora está en la ciudad de México, ¿cómo es la historia de su traslado a la ciudad de México?

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FA.- En 1886 ya era presidente de este país Porfirio Díaz, quien tenía una persona de su gabinete, el señor Guillermo Valleto, sumamente inteligente e inquieto, que era el jefe de festividades del ayuntamiento y, como tal, le propone a Porfirio Díaz que empiece a celebrar la fecha del 16 de septiembre, y se empieza a celebrar pero a puertas cerradas, en palacio nacional. Luego le dice: “oiga presidente, ¿qué tal si la celebración del “grito” la hacemos también para el pueblo en la plaza constitución –hoy el zócalo-“, y Díaz se resistía, pero Valleto le insistió: “aparte de lo que usted hace de fiesta aquí, elegante, para la gente muy cercana del gabinete, también puede abrir el balcón y entonces saluda al pueblo que estará ahí afuera en una fiesta popular”, y esto pues le pareció muy bien a Porfirio Díaz. Así se hizo ese año. Al año siguiente tenía una mejor idea el señor Valleto, y le propuso a Díaz: “qué tal si nos traemos la campana de Dolores, prestada, para celebrar esa fecha; la tocamos y luego la regresamos a Dolores”. Otra vez Porfirio Díaz accedió y mandó pedirla por telegrama, pero a los 10 días recibieron una respuesta que decía: “No, esa campana no la podemos prestar; con mucho gusto lo haríamos, pero como ya la fundimos para hacer otras cosas, pues lo siento, ya no existe la campana”. Eso le contestaron de Dolores a Porfirio Díaz, el presidente, y él, ocupado en sus muchos asuntos, siguió con los festejos sin la campana. Sin embargo, tanto al señor Valleto como al señor Gabriel Villanueva, que también pertenecía al gabinete, no les cayó muy bien la respuesta y dijeron: “cómo va a ser posible que se haya fundido esa campana”. Recordemos que ya para entonces la campana era una gran pieza, ya estaba valorada. Así pasaron 9 años y Valleto seguía con la inquietud, al grado tal que se trasladó a Dolores Hidalgo a investigar el misterio de la campana desaparecida, y lo primero que hace es entrevistarse con el cura de la parroquia, quien lo recibe muy amable, pero inmediatamente le dice que su visita no va a tener éxito porque esa campana se había rajado y por ese daño la habían tenido que fundir. Sin embargo, él se quedó varios días en el pueblo y le preguntaba a las gentes por la campana, y todos le decían que la campana ya no existía, como si se hubieran puesto de acuerdo. Luego, el señor Valleto quiso contrastar unos apuntes que el jefe de gobierno del pueblo de Dolores había hecho con motivo de la develación del monumento a Hidalgo el 16 de septiembre de 1891 y en el que había mencionado las características de la campana, de la cual había hecho, incluso, dibujos y esquemas. LZ.- Supongo que lo que seguía era tratar de subir al campanario. FA.- Sí, y no sin muchos obstáculos, pues no le daban permiso, furtivamente subió al campanario, y que va viendo que ahí está la campana original con la cruz latina con florecitas, con “San José” y con la fecha. Cauteloso, no dijo nada, y se regreso rápido al Distrito Federal, y le contó a Porfirio Díaz, al que le dio mucho coraje que le hubieran negado la campana que había sólo pedido prestada, ¡imagínese, al presidente!, y entonces, con una orden presidencial, mandó pedir que le entreguen esa campana, pero ya no de préstamo sino ahora para ser tenida en resguardo en palacio nacional; para ello, el presidente nombra como comisionados a los señores Valleto y Villanueva, y a otras dos personas de la milicia, uno de los cuales era el general Sóstenes Rocha. 122

Los comisionados se fueron el 24 de junio a Dolores; en Guanajuato los recibieron con comitiva oficial y todo, pero no de muy buena gana, pues los guanajuatenses se dieron cuenta que iban a entregar su más preciada joya; todo fue oficial pero les daba mucha tristeza, y aún así se portaron muy cálidamente y los llevaron a conocer en Guanajuato la Presa de la Olla. LZ.- Hacían muy tardado el protocolo, ¿no? FA.- Luego fueron recibidos muy finamente por el gobernador de Guanajuato y se acordó que el domingo siguiente se entregara la campana y se empezará su descenso a las 11 de la mañana. Así sucedió, se congregó una gran asistencia, y desde la hora que empieza a descender, tardan para poder soltarla, y no tanto por lo difícil, sino por lo pesada, pues tenían que tener muchas cuerdas y muchas gentes para que no se les fuera a derrumbar la torre porque es pesadísima. Finalmente a las 5 de la tarde queda abajo, y en cuanto llega al suelo se acercan a dar fe con todo lo que tenían de testimonios, y uno de los testimonios era el del general Berriozábal, porque él años antes había estado ahí, de visita oficial, con Benito Juárez, que era admirador de Hidalgo y siempre había andado atrás de donde estuvo Miguel Hidalgo, y Berriozábal fue a conocer todo eso y les enseñaron oficialmente la campana original antes de fingir que estaba desaparecida; entonces él también dio fe, y se hizo ante notario la entrega, se sacaron copias y se acabo la campana para el pueblo de dolores. LZ.- Por lo pesada, supongo que la llevaron en el ferrocarril a la ciudad de México. FA.- Sí, en esos ferrocarriles cuyos carros que son pura plancha; entonces la campana iba a la vista, y cuando iba pasando por todos los pueblos, la gente se acercaba, le cantaba, le aplaudía y le echaba vivas. LZ.- Cuando llegó a la ciudad de México y habría también todo un protocolo y una recepción solemne… FA.- Sí, porque ya estaban muy próximas las fechas del “grito” y querían tenerla instalada para el 16 de septiembre. Primero llegaron y la pusieron en la ciudadela, en el Museo Nacional de las Armas, y entonces comienzan a hacer un proyecto arquitectónico para adosarla a la fachada principal de palacio y se propone que se haga una torrecilla, que se quite el reloj publico que había, pero ya no había tiempo, por lo que el señor Valleto propuso que se pusiera entre el reloj y el balcón, y así le hicieron su nicho. Tomada la decisión, y empezaron a adiestrar caballos para llevarla en un carro; todos los días a las 6 de la mañana sacaban a los caballos con un carro cargado a que caminaran el mismo recorrido para que se adiestraran, y así llegó el día y entonces prepararon un carro alegórico precioso, le pusieron un cañón que había usado Hidalgo, le pusieron laureles de oro alrededor de la campana y pusieron de tras de la campana un sol. LZ.- Un recorrido monumental desde el Paseo de la Reforma hacia el palacio nacional.


FA.- Partieron de donde hoy es la glorieta de Colón, y para esto ya se había previsto la altura del carro, para que no fuera cortando las líneas eléctricas que ya existían, aunque algunas tenían que irlas cortando conforme iba avanzando el carro. En ese tiempo todavía había mucha gente española en el D.F., y se hizo una fiesta muy bonita, pues los vecinos abrían los balcones y al pasar la campana y la saludaban igual que como saludaban a la virgen. Finalmente llegó a palacio donde esperaba Porfirio Díaz y Sóstenes Rocha, que le hace el discurso de entrega, y Porfirio Díaz empieza un discurso a la nación en el que dice que él recibe la campana como una de sus más preciadas reliquias, para tenerla al resguardo del pueblo mexicano, y que sea como el fonógrafo, que al tañerla sea como la voz de Miguel Hidalgo pidiendo libertad e independencia para su pueblo. LZ.- El texto final del discurso de Díaz dice: “…el gobierno acepta el cargo de cuidar la preciada reliquia de la campana de la Independencia, y será muy grato velar por ella, lo que corresponde por derecho. La tomó como la más inapreciable reliquia, pues ella vendrá a ser como el fonógrafo que guarde la voz del cual Hidalgo, convocando al pueblo mexicano a luchar por la libertad. Año con año, la campana será tocada para recordar la estimada voz, y que el pueblo defenderá sus derechos de autonomía, por ser digno de ella, recordando los inolvidables beneficios que le legaron su libertad, y para proseguir su obra de regeneración, de la que fue glorioso prefacio la independencia nacional y que a este pueblo no se le olvide que debe ser autónomo”. Arquitecta, le agradecemos todos estos datos acerca de este emblema nacional que es la “Campana de Dolores”, y que muchos ignorábamos; esta campana que el 15 de septiembre en la noche, como todos los años, será tocada en palacio nacional, aunque este año el presidente de la republica se trasladará a Dolores para, las 6 de la mañana, y volver a tocar la campana que está en la parroquia del lugar y, desde ahí, lanzar el grito en este año del bicentenario del inicio de la independencia. Muchas gracias arquitecta por estar aquí. FA.- Gracias licenciado, siempre es un gusto estar con usted, y felicidades porque ya estamos en las fiestas más importantes, y espero que podamos hacer algo digno de este bicentenario, cada quien a su modo, a su estilo.

(*) Fabiola Aranda Chávez es arquitecta, estudiosa de los acontecimientos de la Independencia, egresada de la Universidad Autónoma de Coahuila, doctora en arquitectura en colegios de Barcelona, ex presidenta del desaparecido Centro de Investigación y Estudios Históricos de Chihuahua y ex secretaria del Patronato del Museo de la Lealtad Republicana. Impartió conferencias en la Alhóndiga de Granaditas y en Dolores Hidalgo con motivo del año de Hidalgo. 123


LA CONSUMACIóN DE lA INDEPENDENCIA

12 de Septiembre de 2009 Este 15 y 16 de septiembre celebraremos 199 años del inicio de la Independencia. Hay fiestas, gritos, celebraciones sin fin; pero la Independencia de México no fue sólo su inicio: la lucha se prolongó durante 11 años hasta llegar a su consumación. De su consumación trataremos en este tema.

ENTREVISTA CON EL MAESTRO FELIPE COLOMO CASTRO (*) LZ.- Maestro, hablar de la Independencia de México es hablar de un tema que parece muy fácil porque aparentemente conocemos muchas cosas, pero no es tan fácil si pretendiéramos comparar dos acontecimientos: el del inicio y el de la consumación de la lucha de independencia como nación mexicana. De acuerdo a su opinión, ¿se podría hablar de que alguno de los dos acontecimientos fue más importante o de más trascendencia? FCC.- Me parece que sí; me parece que lo que llamamos “el inicio”, es como la primera piedra de un edificio, y lo que llamamos “la consumación” es como la terminación del edificio, y entonces hay naturalmente un periodo intermedio en que esa construcción va avanzando a diverso ritmo y a lo mejor queda mucho pendiente todavía al final. A lo mejor es poco lo que se hace al principio pero ambos momentos tienen trascendencia porque uno influye en el otro y porque hubo un principio y hay un final. LZ.- Hubo un principio, hace 199 años a mediados de septiembre en Dolores Hidalgo, pero ese intento pudo haber abortado y finalmente trascendieron los años, más de una década, y tuvo un final feliz. Nuevamente desde su opinión ¿Por qué cree que se le ha dado más énfasis al inicio de la Independencia? La historiografía, los libros, los artículos, hablan más del inicio de la Independencia no así de la consumación ¿Por qué es esto maestro? FCC.- Yo creo que hay aquí una cuestión ideológica, una parte de la lucha ideológica que se ha dado en México, sobre todo desde el enfrentamiento de la iglesia y el estado en el siglo antepasado, ya en que en él triunfó el estado, pero a costa quizá de muchas distorsiones que han quedado en la historia oficial como resultado del triunfo, y entre ellos es éste. A mí me parece que Hidalgo, Aldama, Allende y los demás, no tenían una clara idea de la Independencia, y por eso en Dolores Hidalgo no dice: “¡viva la Independencia!, no dice: “¡viva México!”, dice: “¡viva Fernando VII el rey de España!, ¡viva la virgen de Guadalupe!, ¡mueran los gachupines!”; es decir, algo que el pueblo, que la gente que estaba ahí congregada afuera de la iglesia pudiera entender. Esa gente amaba a Fernando VII equivocadamente, un error amar a éste. No sé si usted ha visto el cuadro 125


de Goya, de la familia de Carlos IV y Fernando VII, su mamá y su papá: pues ambos tienen una cara de imbéciles, y entonces entiende uno lo qué paso después. Así pues, esto es una confusión; a mi me parece que los iniciadores lo que buscaban era la autonomía y aprovechar en el sentido de que estaban los reyes prisioneros de Napoleón en Bayona y después los movió hacia Francia. Estaba España invadida por las fuerzas de Napoleón y ocupada; hubo un sometimiento de las clases altas, de la nobleza y del clero a la voluntad del emperador Napoleón, y en cambio hubo un rechazo de parte del pueblo en los famosos acontecimientos del 2 de mayo, y todo esto lo pintó Goya. Entonces Napoleón logró que Carlos IV abdicara en Fernando VII y luego Fernando VII abdicó en José Botellas, “Pepe Botellas”, el hermano de Napoleón, rey de España, contra la voluntad del pueblo español. Entonces en el imperio, en Nueva España, en Buenos Aires, en Santiago de Chile, en Lima de Perú y todo lo que hoy es Latinoamérica, hubo una reacción y esa reacción fue decir: “no aceptamos la intervención de Francia, rechazamos a Napoleón y la ocupación de España; apoyamos a Fernando VII”; por eso el: ¡Viva Fernando VII!. Claro, después se vio que Fernando VII no merecía ese amor, pero entonces no se sabía. Hay pues al principio, una confusión, una ambigüedad; sin embargo, sobre la marcha, Morelos ya tiene clara la idea. Morelos y Rayón, ellos sí ya hablan de la Independencia, todavía no se habla de México porque México no era un concepto que estuviera en la mente de nadie, México era la ciudad de México Tenochtitlán, lo que habían sido los Mexicas en la época azteca, esto era la Nueva España, y la gente pensaba y hablaba y se sentía y sabía que estaba en la Nueva España, no que estaba en México. México no existía como concepto aunque existiera como una realidad sociológica. LZ.- Entonces no había esa concepción de independencia, ni el ejército era un ejército independentista. Fue un ejército insurgente; era una insurrección que, en el fondo, de acuerdo a lo que usted nos ilustra, tendría que ser contra esa intervención francesa. Así pues, ocurre la independencia, aparecen otros personajes como Morelos y Rayón. ¿Cómo se siguió desarrollando esta lucha independentista durante la década del 10 al 20 de 1800? FCC.- Sí, es curioso, participaron muchos del clero bajo. Parece haber sido en parte no sólo un enfrentamiento de los criollos; es decir, los españoles nacidos en la Nueva España contra los gachupines o españoles nacidos en la península, que venían de la península con todos los cargos y todos los honores y todos los poderes, y los que habían nacido acá por el hecho de nacer acá, merecían la desconfianza de los reyes de España y esto causó un resentimiento muy grande. LZ.- Era el privilegio contra la falta de oportunidades… FCC.- Así es, y de ahí el grito de que “¡mueran los gachupines!”, es un grito muy popular y además muy sentido incluso por las clases más altas, no sólo por el pueblo. Como que esto hizo que el clero bajo, más de 150 o cerca de 160, entre frailes y sacerdotes, lucharon en la independencia al lado de los insurgentes, hicieron frente, y por tanto, los más notables, desde luego, son: Hidalgo, Morelos y Matamoros, pero como digo, hubo 50 veces más sacerdotes y frailes metidos en la lucha. 126

LZ.-Un pueblo profundamente religioso como eran en ese tiempo los pobladores de la Nueva España, siguió a estos líderes religiosos.

FCC.- Y como Hidalgo enarboló casi de inmediato el pendón de la Virgen de Guadalupe, pues qué mejor bandera frente a lo que se quería; lo que se quería aparentemente era conservar el reino de España para Fernando VII, contra la posibilidad de que los franceses lo tomaran y ocuparan el imperio. LZ.- Claro, sabemos de los iniciadores del movimiento insurgente encabezados, entre otros, por Hidalgo, Allende, Aldama, Morelos, etc., pero poco sabemos o, al menos, poco se menciona de quienes la consumaron. ¿Quiénes fueron los principales protagonistas en la etapa de le consumación de la Independencia de México? FCC.- Yo tengo la impresión de que el autor de la Independencia es Agustín de Iturbide, quien fue un militar que está acantonado en Morelia donde él mismo había nacido y luchó contra los insurgentes considerando que aquel movimiento estaba destruyendo el reino, dejando muchos muertos y se estaban matando muchos españoles etc. Iturbide forma parte del ejército español, pero todos los jefes eran ya españoles nacidos en México, eran criollos, no eran gachupines. Entonces, Iturbide, en un momento dado cayó en la cuenta, después de algunos años de este enfrentamiento, de que esta lucha no tenía solución. Entonces, los dos principales autores, me parece a mí, son Guerrero e Iturbide, que es el que concibe el plan, el famoso Plan de Iguala; es el que arma la bandera, hasta la fecha la bandera de Iguala. Es el que hace el proyecto al que invita a Guerrero a unírsele para lograr la independencia. Es el que negocia con el imperio español, a través del último virrey O´donojou, a que se reconozca la Independencia de México y el que entra al frente del ejército. Guerrero no entró con el ejército trigarante a la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821. Iturbide encabeza la firma del acta de independencia, y es que él había hecho una labor diplomática con todos los obispos de la Nueva España, y con la gente de dinero, incluso los criollos, que estaban deseosos de un cambio, y luego había hecho una campaña militar muy brillante contra el ejército español, no contra el ejército insurgente, ya de los insurgentes no quedaba más que Guerrero en lo que hoy es el estado de Guerrero y a algunos otros pequeños grupos sí los combatió. Efectivamente no pudo con Guerrero. Ya ve lo que nos costó el combatir a Jaramillo en la sierra de Guerrero; una guerrilla en la sierra es muy difícil de combatir, pero sobretodo él se convenció de que necesitábamos la independencia y él concibió el plan y realizó el proyecto. LZ.- ¿Considera entonces que ideológica y políticamente Agustín de Iturbide sí tenía ideas claras? FCC.- Yo creo que tenía ideas muy claras; no buscaba el absolutismo. Era contrario al absolutismo, no era un hombre conservador puesto que al establecer el imperio él pensó en un poder legislativo y en un poder judicial; es decir, en un poder dividido, un modelo que en ese momento venía de la Francia revolucionaria y que era el modelo liberal. Se puede decir que, en ese sentido, era liberal, aunque fuera profundamente católico y en el sentido de que era católico no era cosa exclusiva de Iturbide. Así era la nación, y todavía ahora, 200 años después, vemos que la religión católica es dominante.


LZ.- Agustín de Iturbide, un hombre que finalmente asumió este plan y que fue luego proclamado emperador en el primer imperio, que duró muy poco, ¿qué sucedió en ese tiempo?, es cierto que luego la nueva nación estaba tratando de definir su identidad, pero ¿qué sucedía o cómo estaba la situación? FCC.- Por una parte, el Congreso se estaba estrenando, nunca había habido aquí un poder legislativo con esas facultades de hacer las leyes; las leyes ya no venían de España, se iban a hacer aquí. Por una parte esto; por otra parte claro, los que estaban al frente del ejército, que buscaban un poder ejecutivo más fuerte, de manera que pudiera hacer frente e la situación en todo el país. Entonces una cosa con otra, creo que fue llevando a una difícil solución del problema, a cómo resolver el problema si los españoles pretendían, como pretendieron, atacar aún por Tampico y reconquistar la nueva España y si Fernando VII se negaba a reconocer la Independencia. El reconocimiento oficial de la Independencia por España fue 15 años después del acta de independencia. Entonces ¿cómo hacer para resolver los problemas? El enfrentamiento entre el titular del poder ejecutivo, que era Iturbide como primer jefe del ejército trigarante, y el congreso, condujo quizá en el pueblo y por el pueblo, a ciertas gentes, a ciertos líderes de opinión y en el mismo congreso, a la idea de que era necesario un ejecutivo fuerte, y entonces le pidieron a Iturbide, en una manifestación pública que organizó en la ciudad de México, que aceptara la corona y el imperio. Iturbide se negaba, en principio, a aceptar, hasta que el congreso con su voto lo confirmara, y el congreso se reunió y por una mayoría casi absoluta, casi unánime, estableció el imperio y designó a Iturbide primer emperador. LZ.- Luego viene la búsqueda de la identidad; viene la opción por la república y otra vez el dilema: la república centralista o federal, que fueron algo así como 3 años en esa búsqueda hasta 1824…

norte; podemos decir que la actitud de Chihuahua a la hora que llega Hidalgo prisionero y aquí lo ejecutan y demás, pues no sé hasta dónde simpatizaba o no, no hubo un movimiento de rescate o de oposición o lo que sea, porque posiblemente participaba un poco de la misma idea de que ese movimiento violento en contra de los españoles no era el camino, no lo sé. LZ.- Sin embargo Chihuahua, poco a poco, aunque al principio no, porque acababa de terminar su guerra contra los indios, fue involucrándose en este movimiento hasta lograr ser estado. Le decía, como hombre ilustrado que es usted, sugiera alguna lectura que a nuestro público le pudiera sugerir para conocer más de este segundo momento de la independencia; el momento culminante: la consumación… FCC.- Pues yo lo que he leído, sobretodo porque fue mi maestro, es en José Brugarte en su libro: “La historia de México” pero claro está, desde luego la breve historia de José Vasconcelos, que es bastante buena, y la recomendaría yo también mucho, y luego pues hay estudios sueltos cada vez más; El Colegio de México está publicando cada 3 meses una revista de historia mexicana, y ahí se está profundizando en estos temas y, curioso, los japoneses, los alemanes, los italianos, los franceses, están interesadísimos de la historia de México y están investigando y están redondeando, afinando y ajustando los conceptos. LZ.- Pues ahí están esas sugerencias y propuestas del maestro don Felipe Colomo Castro, a quien le agradecemos su honrosa presencia en esta ocasión. FCC.- Muchas gracias por haberme invitado y la oportunidad de haber expresado una opinión. LZ.- Gracias maestro.

FCC.- Yo diría que fue más en el momento en que Iturbide cae, porque finalmente el imperio duró escasamente 2 años. Después de la caída de Iturbide había quienes decían: “es que tenemos 300 años de formar parte de un imperio, ¿cómo podemos, de la noche a la mañana, establecer una republica?, ¿qué es eso de la república?, ¿con qué se come la república?” Entonces, en el momento que Iturbide cae y se establece la república siguiendo el modelo norteamericano pues se copia a los Estados Unidos que es una federación, pero aquí no había en los estados esa configuración de poder autónomo, fuerte en cada una de las partes, de manera que fue muy difícil pasar de un imperio a una república y a una república federal. Entonces vino la idea de hacer pues una república central, en donde el poder ejecutivo sea fuerte, y en eso se fueron otros 10 o 15 años de lucha. LZ.- Maestro, hemos hablado de todo este tiempo, de 1810 a 1821, el inicio y consumación de la Independencia; Usted como hombre ilustrado, díganos ¿cómo podríamos imaginar a Chihuahua en todo ese tiempo, un Chihuahua tan lejos del centro? FCC.- Y tan cerca de los Estados Unidos… Pues Chihuahua participó. García Conde, que era el gobernador cuando Iturbide proclama la Independencia, se adhiere a la Independencia de México. Chihuahua se adhiere como se adhiere centro América y como se adhiere Nuevo México y los sectores perdidos en el

(*) Felipe Colomo Castro es abogado y escritor. Desde la fundación de la Universidad Autónoma de Chihuahua, en 1957, es maestro de la escuela hoy Facultad de Derecho; es maestro en derecho por la universidad a Harvard en Estados Unidos, realizó estudios de derecho en la universidad central de Madrid, es ex senador de la república, notario público número 28, y ha escrito innumerables artículos en revistas sobre temas de historia. Recientemente la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez publicó un libro suyo: “Fuego amigo en el Ejército Porfirista”.

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¿HIDAlGO O ITURBIDE?

19 de Septiembre de 2009 Septiembre, el llamado “mes de la patria”, ha sido motivo de disputa con motivo de la fecha en que debiera celebrarse la Independencia de México: ¿el 15 o el 27 de septiembre?, y a quién hay que venerar como héroe principal: ¿Hidalgo o Iturbide? Si consideramos que debajo de la formación de la identidad de una nación está el reconocimiento de sus fundadores o de quienes deben arrogarse la paternidad o maternidad del nuevo pueblo, entonces, ¿cuándo celebrar la independencia?, ¿la fecha de su inicio o la de su consumación? Durante casi 50 años, los mexicanos se dividían en dos respecto a la celebración de la Independencia: los conservadores la festejaban el 27 de septiembre honrando a Agustín de Iturbide, los liberales festejaban el 16 de septiembre, teniendo como su héroe a Miguel Hidalgo. La cuesti��n identitaria partía de la pregunta, ¿quién es el padre de la patria: Hidalgo o Iturbide? Finalmente, desde 1867 hasta la fecha, el pueblo mexicano optó por Miguel Hidalgo como padre de la patria, celebrando su independencia el 16 de septiembre.

ENTREVISTA CON EL DR. VÍCTOR OROZCO OROZCO (*) LZ.- Doctor Víctor Orozco, te agradezco que estés nuevamente con nosotros. Para empezar este tema tan interesante en el mes en que celebramos la Independencia, yo quiero preguntarte: en la formación de la identidad de una nación, ¿cómo se van seleccionando los héroes dignos de ser llamados “padres” o “madres” de una patria que nace, que emerge? VO.- Primero que nada, muchas gracias por la invitación Leo, de nueva cuenta aquí, en tu prestigiado espacio. Pues mira, los héroes igual que otros símbolos patrios, como la bandera o el himno nacional, son señal de identidad de todas las naciones, son puntos de identificación para un grupo social que va conformando gradualmente una nación y un estado. Todos los países del mundo, todas las sociedades del mundo, construyen sus propias señas de identidad y construyen también a sus héroes y quiénes serían los “padres” y quiénes son los héroes. Generalmente a los primeros son a aquellos a los que se les atribuye la fundación de la patria, la fundación de la nación. En Estados Unidos, por ejemplo, así se llama los padres fundadores; se les conoce en la historia norteamericana y así se les dice a todos los niños en las escuelas norteamericanas “los padres fundadores”, que son Washington, Jefferson, etc. Igual sucede en Francia, igual sucede en todos los países.

DR. VICTOR OROZCO OROZCO 128

En México, a quienes se tienen por padres fundadores de la nación, son pues a los que iniciaron el movimiento de Independencia y lo continuaron después de 1810: a Miguel Hidalgo, en primer lugar, a Allende, Ignacio Aldama; en fin, a los insurgentes de 1810, y luego a todos los continuadores: a Morelos, a Rayón etc., los que continuaron con ese movimiento, con esta revolución comenzada en septiembre de 1810.


Ahora, en el caso mexicano, a diferencia -otra vez comparando con norteamericanos o con algunas naciones de Sudamérica, donde en esas últimas pues no hay disputa de Bolívar, por ejemplo, es un héroe reconocido, o San Martín para los argentinos; no hay problema ahí desde el principio, o Washington para los norteamericanos, desde el principio se dijo este es el iniciador-; en el caso mexicano tuvimos un problema muy complicado a lo largo del siglo XIX. ¿Cuál es el problema?: pues que como la Independencia de México terminó con una transacción entre los enemigos, entre los que habían luchado por la Independencia y los que la habían combatido a morir y con todas las armas, entonces resulta que inmediatamente después de que se consumó la Independencia, en septiembre de 1821 y no de 1810, pues se plantearon los dos bandos: el de los insurgentes y el de los que se habían subido al carro de la Independencia, no porque estuvieran convencidos con la Independencia, que hubieran cambiado de opinión de un día para otro, sino porque se transformaron en independentistas porque querían evitar los efectos de la revolución liberal española que bien se había desarrollado allá en España en 1820 y que quería establecer instituciones democráticas, entonces eso no convenía ni al clero, ni al ejército, que eran los dos enemigos clave de la Independencia. Entonces, el personaje o los dos personajes que simbolizaron esta transacción que dejó muchas tareas inconclusas, fueron Agustín de Iturbide, por una lado, y Vicente Guerrero por el otro. Iturbide, que había sido un feroz combatiente de los insurgentes pues era de los que se tenía como más sanguinarios contra los insurgentes -que hubo de los dos lados, desde luego-, y Vicente Guerrero, que fue el que había mantenido lo llama de la insurgencia. ¿Entonces, qué fue lo que sucedió?, pues que después de la consumación, los dos bandos que luego tomaron el nombre de conservadores y liberales, cada quien sostuvo sus propios héroes, y para los conservadores, el héroe era Agustín de Iturbide, que efectivamente había consumado la Independencia, y para los liberales, con el tiempo los héroes eran Miguel Hidalgo y todos los que hemos mencionado. LZ.- Y además de cada uno de estos dos abanderados, había fechas específicas… VO.- Claro, al principio se conmemoraban las 2: se conmemoraba el 16 de septiembre, que es el que seguimos conmemorando, y el 27 de septiembre, que era la fecha en que había entrado el ejército trigarante a la ciudad de México. Durante un buen tiempo se conmemoraron las dos fechas, y lo que sucedió es que el nombre de Hidalgo como que fue cobrando mucha mayor popularidad, ¿por qué razón?, como que los pueblos tienen un instinto de saber con quién se identifican; hay héroes que “pegan” y otros que “no pegan” por distintas razones. El caso de Iturbide no “pegó”; es decir, el héroe que se asumió desde el principio como más popular, y no solamente Hidalgo, Morelos también, desde luego, pues eran los que habían luchado por la Independencia. Como que a pesar del esfuerzo que hicieron por establecer a Iturbide como un miembro importante, fundador del panteón nacional, pues no se logró, y debo decirte que todavía a mediados del siglo XIX y todavía hasta le época de la intervención francesa, en el ejército y en el clero había una oposición terrible a que se festejara el 16 de septiembre, a que se conmemorara la memoria de Miguel Hidalgo. Hay muchos documentos de obispos, de generales de militares, donde decían: “es una escándalo que la nación conmemore esta revolución que vino a acabar con la riqueza

de la patria”, pero ya estaba muy arraigada la idea de Hidalgo y de la Independencia de México y de sus héroes, y de sus símbolos; ya estaban muy arraigados en la conciencia popular. LZ.- En algunos de tus libros mencionas que las conmemoraciones del 16 de septiembre se hacían con fondos populares; la gente ponía dinero para las fiestas para la celebración… VO.- Se hizo muy popular y se empezó a conmemorar muy pronto el 16 de septiembre, bueno, desde Morelos, desde 1813 o 1814, Morelos dijo: hay que conmemorar la fecha del grito de Dolores, e inmediatamente después que se estableció el primer congreso mexicano en 1821, el grupo de los insurgentes, de esos que venían de toda la lucha, plantearon que estos eran los héroes, y fue una disputa tremenda ahí en el congreso, y finalmente ganaron la votación, y desde 1822, no recuerdo la fecha exacta, pero fue en ese año, creo que fue el 22 de junio, se declaro que los héroes de la Independencia mexicana eran los insurgentes, los iniciadores de la lucha. LZ.- Mencionas también en tus obras que Chihuahua fue uno de los primeros estados que asumió dentro de su identidad propia el heroísmo de estos insurgentes cambiando los nombres coloniales de algunos de sus poblados por nombres de insurgentes… VO.- Claro, porque, mira, una de las razones de la Independencia, desde luego hay económicas y políticas, pero hay una de la que se explora poco y se le recuerda poco, es la de la necesidad de poseer una identidad; la gente que vivía en aquella época, en los documentos, en los archivos, se se ve esa crisis de identidad que decían: “bueno, nosotros ¿qué somos? LZ.- Buscaban un gentilicio propio… VO.- Imagínate una sociedad como si fuera un individuo que va por la vida sin nombre; es un problema para tu propia identidad, tu propia confianza en ti mismo, y entonces, el gentilicio de “mexicanos”, y que definitivamente les cayó desde arriba a todos los que vivían en la nueva España, y luego vienen los gentilicios menores, los “chihuahuenses”, “sonorenses”, “veracruzano”, etcétera, que también en la mayor parte de los casos se optó por el gentilicio de la capital, y en otros no, pero en buena medida como Durango, como Chihuahua etc., pero había la necesidad de tener héroes propios, de tener héroes que tuvieran una matriz nacional. Entonces, el congreso de Chihuahua fue uno de los primeros en el país, si no es que fue el primero, que entendió muy claramente en esos primeros años, además de dotar de escuelas, de la fiebre que hubo por la enseñanza, por la alfabetización. Además de eso, había que asumir la nueva realidad como mexicanos, y por eso el antiguo Parral pasó a ser “Hidalgo”, el antiguo San Jerónimo pasó a ser “Aldama”, San Bartolomé, “Allende”, Buenaventura pasó a ser “Galeana”. En fin, por eso es que esos nombres responden mucho más a la mexicanidad, y los mismos, los que se fueron construyendo después durante el siglo XIX y durante la Revolución. Por eso yo nunca he estado de acuerdo… Desde hace como 15 años, yo creo, que se planteó la iniciativa de regresar los nombres a algunos de los pueblos, a los nombres que habían tenido durante la colonia: por ejemplo, a Santa Isabel, quitarle el nombre de “General Trías”, y a San Andrés, “Riva Palacio”.

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Yo digo, “bueno, si los mexicanos queremos tener una identidad propia, pues hay que entender que los héroes, y en el caso de Trías, por ejemplo, pues es una héroe chihuahuense”. Me parece a mí que fue una decisión positiva la que tomó el Congreso en aquella época, ya hace casi 200 años, y que deberíamos de mantenerla, no dar marcha atrás a los nombres coloniales, ya que esos están en todo el mundo, como “San Pablo” y “San José” hay en todas partes, pero “Miguel Hidalgo” y “Ángel Trias” y “Aldama”, nada más hay aquí en México; entonces eso es un episodio interesante, importante para la historia de Chihuahua y para la historia nacional también. LZ.- Casi 50 años duró esta pugna de Hidalgo o Iturbide; de 1821 a 1867 Incluso llama la atención que Maximiliano, un emperador traído por conservadores, de pronto reconoce a Hidalgo y empieza a celebrar el 16 de septiembre. VO.- Bueno, reconoció a los dos. LZ.- Sí, a uno y a otro, pero Maximiliano incluso fue a Dolores a dar “el grito”. VO.- Sí, pues fue tal el escándalo, que los obispos que le escriben al Papa… Yo me encontré el documento ahí en El Vaticano: le escriben al Papa diciendo: “es un escándalo que Maximiliano, el emperador, vaya a la cuna de la anarquía de esta revolución infame que inició este cura de infausta memoria”, decían ellos, y eran todos los obispos mexicanos. ¿Por qué hace esto Maximiliano?, pues porque para 1864, cuando el llega a México pretendiendo convertirse en el emperador de los mexicanos, se dio cuenta que estaba ya muy arraigado Hidalgo, y Maximiliano tenía consejeros muy cultos y muy importantes como José Fernando Ramírez; este abogado parralense de Chihuahua, que fue una de las lumbreras jurídicas del siglo XIX, historiador, que le dijo: “no, emperador, esto no lo podemos cambiar; usted tiene que aceptar que aquí el héroe es Miguel Hidalgo, y Morelos y los insurgentes; esos son los héroes que ya cobraron una carta que no se puede dar marcha atrás”. Entonces, por eso Maximiliano celebra el 16 de septiembre y va a Dolores Hidalgo, y no sólo eso: también manda encuadernar un libro que había establecido en Dolores Benito Juárez, para que viniera a firmar la gente que visitara la casa de Miguel Hidalgo, y Maximiliano lo hace porque entiende perfectamente que de otra manera no podría legitimarse; es un recurso de legitimación, pero a los iturbidistas también los consuela de alguna manera; les establece una pensión a los dependientes de Iturbide, y ordena que se erija un monumentos en uno de los flancos donde está sepultado Iturbide, pero la fecha oficial dice, es la de la Independencia de México; es el 16 de septiembre. LZ.- El 16 de septiembre, que por 1867 ya queda plasmada como la fecha definitiva, implicó el triunfo de la figura de Hidalgo como emblema de la patria, pero que además tuvo que ver con una patria nueva o con una patria definida, con una patria republicana, con una patria de régimen representativo; no era madamas el puro emblema de Hidalgo, si no la formación de la patria… VO.- Claro, atrás de los símbolos hay causas, hay razones y hay ideologías, hay intereses. No es una pelea por dos caras diferentes; la realidad es que o la nación mexicana se fundaba en una revolución social, en una revolución popular con aspiraciones que se fueron construyendo en el curso de los 10 años… 130

No sé, quizá Hidalgo no tenía claro al principio, pero los primeros decretos en Guadalajara dan nuestras de que quería una revolución que terminara con los privilegios. Morelos avanza más, Rayón avanza; en fin, y finalmente se arriba a la idea de una patria independiente, republicana, que acabara con la monarquía. Del otro lado estaba la idea de una patria provisional para los que consumaron la independencia, los que concertaron el acuerdo para consumar la Independencia en 1821. Era como un acuerdo temporal mientras en España se acababa la revolución y regresaba el rey, y luego volveríamos a la condición de colonia, y eso se estuvo planteando durante todo ese tiempo: cada 10 años, cada 15 años se hablaba otra vez de regresar, y hubo intentos muy fuertes inmediatamente después de la guerra con Estados Unidos, por ejemplo, y luego en la época de la última dictadura de Santa Anna, en 1853 y 55, se planteó también abiertamente el regreso a la colonia, porque eran dos visiones: una de construir una nación independiente, y la otra que decía: “es que no se puede, no es que no queramos, es que no se puede, porque no hay condiciones para una nueva nación; con este barro no podemos hacer la vasija”, decía Lucas Alamán. LZ.- ¿Qué hubiera pasado si hubiera ganado el emblema de Iturbide?, ¿hubiera sido posible eso? Me parece muy difícil; creo que ya estaba todo muy encaminado. VO.- Es muy difícil especular. En mi libro, yo simplemente destaco que eran 2 grandes posiciones y luego 2 grandes proyectos históricos que se fueron finalmente acercando. Los primeros, hasta 1867, hasta el sitio de Querétaro, pues una pugna ideológica y armada se devino finalmente en el terreno de las armas, pero para los liberales que representaban aquí a los rancheros independientes, abogados, maestros, gambusinos; toda esta gente, todas estas clases que estaban emergiendo, eso no tenía nada qué hacer; en un proyecto colonial iban a sentir de nuevo la bota en el pescuezo, y entonces por esa razón es que se afiliaron a ideas republicanas de avanzada del siglo XIX, y nunca abandonaron el proyecto de nación, por eso son tan nacionalistas incluso ahora. Yo lo que hago es recoger quiénes eran ellos, Juárez y todos los que lo rodeaban: Ramírez, Zarco, etc. Ellos eran muy nacionalistas justamente porque estaba en juego la nación. Quizá no era necesario tanto celo, pero en esos momentos era que o se aferraban al proyecto de nación, o regresaban a la colonia y, ¿te imaginas a Benito Juárez qué le esperaba en la colonia?.. a lo más, sirviente en una hacienda. LZ.- Así es doctor. Pues ése fue el legado de Hidalgo, que finalmente que se convirtió en nuestro emblema, y que es la razón por la que el 16 de septiembre celebramos el día de la Independencia. Te agradezco mucho, doctor Víctor Orozco, tu presencia nuevamente en este espacio. VO.- Gracias Leo, a tus órdenes.

(*) Víctor Orozco Orozco es doctor en ciencia política, historiador, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de ciudad Juárez. Ha publicado varios libros, entre ellos, “El Estado de Chihuahua en el Parto de la Nación” así como numerosos ensayos sobre ciencias sociales en obras colectivas y revistas especializadas.


HIDAlGO EN ´ lA PlaSTICA MEXICANA

20 de Septiembre de 2008 Luego de la muerte de Miguel Hidalgo y Costilla en 1911 en la Villa de Chihuahua, transcurrió casi una década para que el cura de Corralejo empezara a ser considerado como héroe nacional; la ponderación de su contribución a la Independencia de México fue apoyada con la iconografía popular, alimentada por el arte plástico de los siglos XIX y XX. ¿Cómo era físicamente Hidalgo según los artistas de principios del siglo XIX? ¿Cómo sus imágenes coinciden con el devenir del tiempo? ¿Quién pintó la primera imagen del ya considerado Padre de la Patria? ¿Cómo trata el muralismo del siglo XX la imagen del cura de Dolores?

ENTREVISTA CON EL MAESTRO JOSÉ PEDRO GAYTÁN (*) LZ.- Maestro José Pedro Gaytán, estamos a punto de celebrar 200 años del inicio de la Independencia y me parece importante reflexionar acerca del entorno artístico que se vivía en aquel tiempo de fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, ¿cuáles eran las técnicas para retratar a la gente en la Nueva España? JPG.- Primeramente, el dibujo tenía que ser muy importante. Para esto, afortunadamente desde hacía más de 20 años que se había fundado la academia de San Carlos -se funda en el siglo de las luces, en el siglo XVIII-, por lo que no había lugar para la improvisación, además del interés que tenía la corona española de que en México hubiesen grandes dibujantes que pudieran hacer primeramente monedas, que resultaron extraordinarias, bien hechas las de plata y las de oro. Después de este interés por la minería, por las monedas, venía lo artístico; así que ambas actividades vinieron juntas, aunque primero hemos de decir que fueron los intereses de la corona por la minería, pero junto a eso afortunadamente llegaron los dibujantes, no nada más para hacer moneda, sino para hacer dibujos, cuadros, grabados y, más adelante, cuando se inventa la litografía, también la van a abordar. LZ.- Hablando de Miguel Hidalgo, que es quien nos interesa en esta ocasión, ¿cómo empezó a conocerse la imagen Miguel Hidalgo?, ¿cómo eran los retratos que fueron pintando los dibujantes o los pintores de aquel tiempo?

MAESTRO JOSÉ PEDRO GAYTÁN

JPG.- Ya para 1811 había varias generaciones de artistas que habían salido de San Carlos; entre ellos tenemos que decir que el maestro Manuel Tolsá, de quien conocemos que hizo el Palacio de Minería y la escultura ecuestre de Carlos IV que vemos en la ciudad de México frente al museo nacional de arte, había hecho que varias generaciones egresaran muy bien preparados de San Carlos. Pero en ese tiempo era casi un pecado hablar de Hidalgo y parece ser que las primeras figuras se hicieron en cera, que es un material completamente desechable con el tiempo, y se tenían muy escondidas. No es sino hasta que triunfa la Independencia, cuando se empieza a sacar a la luz pública el nombre de Hidalgo y sus imágenes. 131


LZ.- Algunos historiadores afirman que una de las causas que se le siguieron a Morelos fue, aparte del levantamiento en el que participó, el hecho de que él poseía un retrato de Hidalgo… JPG.- Sí, así estaban de difíciles las cosas. La primera imagen conocida de Hidalgo es la litografía que hace el italiano Claudio Linati, que viene a México y es el introductor de la litografía, -sabemos que la litografía es el arte de dibujar sobre piedra, una piedra muy fina y que, hacia 1800 cuando se hace este invento, no había la fotografía y había que buscar métodos para sacar imágenes; entonces se inventó esto de tallar en una piedra, litopiedra, y de ahí entintarla o meterla en pintura para tener varias copias a bajo costo-. Claudio Linatti, este hombre de Italia, llega a nuestro país como otros tantos viajeros, y logra traer los aparatos necesarios para introducir este arte, y entre las primeras obras de este personaje es la de Miguel Hidalgo y seguramente para entonces, en 1826, ya estaba permitido hablar de él, ya se le estaba reconociendo el gran mérito que tuvo con su lucha armada. LZ.- ¿Cómo nos podemos imaginar que Linatti hacía la imagen de Hidalgo?, ¿lo ponía a posar? o ¿era una especie de “retrato hablado”? JPG.- En este caso fue por conexiones de personas que trataron a Miguel Hidalgo, porque él, cuando vino, ya habían fusilado a Hidalgo, pero por testimonios y comentarios, fue como se hizo de informes. Esta litografía lo presenta muy blanco, un poquito “mofletudo” o cachetoncito, con sombrero, como todos los hombres en el siglo XIX y parte del XX, con las alas hacia abajo y en la parte de arriba con una gran pluma; su ropaje nos da la impresión de que anda muy bien palmado, con varias capas de pantalones y de camisas, camisolas y demás, porque seguramente era difícil andar en el campo mexicano a caballo con las inclemencias del tiempo, la lluvia, el sol, los aires y demás. Así que por ser el más antiguo retrato, yo creo que tenía cierto verismo en este aspecto. LZ.- Sí, la de Linatti, de 1826, es una imagen poco difundida. En ella, aparte del sombrero con pluma, Hidalgo aparece con una especie de saco enorme, una capa y su banda, y un pantalón de estilo chinaco, trae su espada, y en la mano izquierda porta una cruz, como en una actitud exorcizante. JPG.- Ahí, colgando a su cintura, está un gran sable. LZ.- Un gran sable… ¿Y cómo fue la imagen de Hidalgo en el arte con el trascurrir de los años? JPG.- Existe otra imagen, no es pintura ni dibujo; es una escultura de la que no se sabe la fecha exacta, pero podemos decir que quizás fue de unos años después de esta litografía, porque se hace en un grupo de escultores que habían salido de la academia de San Carlos, como Pedro Patiño Ixtolinque, que era que era de origen indígena, y que fue muy buen escultor, se formó al lado de Tolsá. En este contexto, hay que decir que hubo pleitos de familia o de amigos, por ser del partido conservador o de los liberales. 132

En el caso de Tolsá, como buen un español valenciano que vino a México a enseñar el neoclásico, arquitectura, escultura y algo de pintura, seguía siendo leal a su rey y hasta se decía que de su peculio ganó muy buen dinero entre los ricos haciéndoles construcciones y mandando fundir varios cañones para defender a la causa española; mientras tanto, alumnos como Antonio Patiño Ixtolinque, de origen indígena, estaban con la emancipación de España. Entonces hubo ciertos enfrentamientos, y dentro de este grupo estaba una persona que se llamaba Silvestre Terrazas e hizo una imagen en madera tallada, donde aparecen un poquito más los rasgos que van a identificar a Hidalgo en fechas posteriores: botas altas negras, saco muy largo negro y más esbelto que el anterior; un bombín, un sombrero, y llama la atención la solapa del saco bordado en oro y rojo, al igual que las mangas, mientras que en su cintura trae una especie de faja que fue impuesta en Acambaro en 1810, por los triunfos que había tenido y que le habían valido el grado de generalísimo de los ejércitos. Esta luce en azul y varios retratos que vamos a ver posteriormente los vamos a ver casi todos azules LZ.- ¿Dónde está esa imagen actualmente? JPG.- Esa imagen estuvo escondida, pero luego fue a parar a la Academia de San Carlos por un buen tiempo, luego el coleccionista Sánchez Solís que era un rico negociante y hombre de letras que apoyaba las artes y que coleccionó mucha pintura, también adquirió esta escultura hasta que el Ayuntamiento del municipio de Guadalupe Hidalgo la adquirió y ahí estuvo con ellos buen tiempo en el siglo XIX hasta que, por quedar bien con Porfirio Díaz, se la obsequiaron. Vale la pena decir que Don Porfirio quería hacer un museo de las armas y con ese motivo se la regalaron, pero luego pasa que el museo nunca se llegó a hacer, pero Don Porfirio lo hizo en su casa con la decoración de un pintor español que vino a México allá por 1902, y seguramente por ahí la vuelven a hacer para que la vea este artista. Antonio Fabres es de los últimos artistas de Europa que contrata la Academia de San Carlos en 1902 para que venga y le dé otro golpe de frescura a la Academia, que parecía que venía de picada, y Fabres va a hacer una pintura con todos los elementos, salvo el sombrero que lo trae en la mano. LZ.- En ésta Hidalgo carga el estandarte como si lo acabara de tomar de Atotonilco… JPG.- Así es; lo interesante de esta toma, de esta imagen de pintura, es que vemos la cabeza semicalva. LZ.- Las figuras anteriores siempre presentaron a Hidalgo cubierto con sombrero… JPG.- Y con una especie de pañoleta bajo el sombrero. LZ.- En esta tercera imagen aparece ya con su calva muy pronunciada… José Pedro, en el palacio de gobierno de Chihuahua hay una gran pintura de Miguel Hidalgo ¿de qué tiempo es? y ¿qué características podríamos atribuirle?, ¿de quién es?


JPG.- Esa imagen, como tantas otras, se hacen en base a una pintura de Joaquín Ramírez, quien era un pintor bastante calificado en su tiempo y que fue alumno de Santiago Rebull, quien era uno de los tres más importantes alumnos que formó Pelegrín Clavé, aquel hombre que vino a darle un nuevo brillo a la Academia de San Carlos, cuando después de las luchas armadas de Independencia, en que la Academia venía con altibajos, decide Antonio López de Santa Anna apoyar una ley donde los ingresos de la Lotería fuesen para la Academia de San Carlos, y se promulga una ley donde se dice entre los artículos, que se traerán de Europa los mejores pintores o escultores para que se hagan cargo de la dirección de la escuela y de las clases. LZ.- ¿Se decretó que las utilidades de la lotería fueran para San Carlos? JPG.- ¡Claro!, y que los alumnos que se vieran con mejores capacidades por su aplicación y desempeño serían becados para que fueran a terminar estudios a Europa. Esto se promulga en 1843 y 3 años después se hacen los contactos y llega Pelegrín Clavé, este hombre que va a ser clave para la organización de la Academia de San Carlos.

Bueno, vayamos a tiempos más recientes: ¿qué trato dio a Hidalgo el muralismo mexicano de principios del Siglo XX? JPG.- Tú sabes que el muralismo nace hacia 1921, cuando Diego Rivera regresa de Europa, de una etapa de preparación, digamos, de maestría, que toma en España y en Paris, y al regresar se encarga de hacer el primer mural que va a ser considerado en esta corriente; es “La Creación” en San Idelfonso. Pero a propósito de este gran hombre, de Diego, y su gran talento, fíjate que traía algo de encono contra de los españoles, pues en su famosísimo su mural que hace Palacio Nacional pone a un Cortés exageradamente flaco, con todos los defectos del mundo; sin embargo, hubo quien se pregunta: “bueno ¿y así cómo estaba este hombre que fue capaz de la conquista de los pueblos indígenas?”, pero, bueno, cuando se le viene la etapa de pintar a los héroes patrios ahí mismo en Palacio Nacional, Miguel Hidalgo tiene apenas un espacio muy pequeño, como que para nada lo distingue, como otros pintores, que le van a dar tanto espacio a Hidalgo. LZ.- Pero hubo otros muralistas que le dieron más ponderación a Hidalgo.

Uno de los principales discípulos de Pelegrín es Santiago Rebull, hijo de españoles, que nace a bordo de un barco cuando se les exigió a todos los españoles que salieran del país, y que cuando se componen las cosas, regresa y puede hacer carrera en nuestro país; él va a preparar a algunos alumnos tan destacados como Joaquín Ramírez y, cuando al pasar el tiempo llega Maximiliano, el emperador lo premia y halaga, y luego después lo rechaza. En un principio, a Santiago le pide que pinte unos murales en el castillo de Chapultepec, y posteriormente encarga que sean sus alumnos, los mexicanos, que hagan una serie de retratos alusivos a los hombres de la Independencia, para que decoren el salón de embajadores del palacio nacional. Es 1865 entonces cuando Joaquín Ramírez ejecuta el retrato al que tú te refieres, y a partir de ahí va a ser una imagen clave. Alguien por ahí lo ha criticado, porque Maximiliano le pidió a Ramírez que buscara un sacerdote holandés, que radicaba en aquel tiempo en México, para que posara, porque, si tú te fijas, es demasiado blanco, se ve muy español. Recordemos que España y Holanda estaban muy cercanos por cuestiones de coronas unidas, pero él es el que parece ser que posa, y ya vamos a encontrar a partir de entonces a un Miguel Hidalgo sobrio, con un cuerpo atlético, mirada y labios de mucha energía, y los elementos que siempre van a estar presentes: la virgen de Guadalupe por atrás, enmarcada, el reloj, que marca que casi son las 6 de la mañana para iniciar ese grito de Dolores, etc. LZ.- También se aprecia una gran silla y su escritorio…

JPG.- José Clemente Orozco sí se la da. Fíjate lo que son las cosas y las visiones tan diferentes de estos tres genios: Orozco lo pinta en la escalinata de Palacio de Gobierno de Guadalajara. Es un Orozco tremendo, avasallador, enorme, de varios metros, donde vemos el expresionismo de Orozco, que se valía principalmente de colores muy fuertes, digamos: el rojo, el negro, el amarillo, principalmente, y en este mural, principalmente se conjuga el rojo y el negro, porque Hidalgo está con una mano hacia el espectador, en primer plano, portando una tea encendida, con gentes, pueblo pequeño, pintado de tamaño pequeño y negros, para que la antorcha lo ilumine en parte, y sea más dramático el efecto; la cabeza de Hidalgo es enorme, está pintado medio cuerpo, y la otra mano la tiene arriba de la cabeza. Si uno llega a ese Palacio de Gobierno, realmente es imponente al ir subiendo estas escaleras, ver esta imagen de un Hidalgo pintado por Orozco, tan expresionista. LZ.- Y finalmente, los murales de Palacio de Gobierno del Estado de Chihuahua ¿qué lugar le dan a Hidalgo? JPG.- El Hidalgo de Palacio de Gobierno, de Piña Mora, es un Hidalgo que destaca de todo el conjunto, porque pocas formas de las que vemos en el Palacio, tienen la cara enorme como hizo Orozco; es enorme solamente que aquí la piel, yo creo que es de las caras mejor tratadas: los ojos la piel, bastante trabajada, y para señalarnos el momento de la ejecución, está rodeado por los fusiles que le dieron muerte ahí en ese espacio. LZ.- José Pedro, te agradezco mucho tu participación en este espacio.

Hay también otra imagen que me parece contiene los elementos de la biblioteca y de un niño mexicano. No sé si era de una revista al principio del siglo pasado… JPG.- Así es; ve los elementos: cómo la silla parece ser copiada de la otra pintura, muy elegante esa silla: la mesa es la que cambia, se ve un poquito más sencilla, pero la guadalupana no falta. LZ.- Pareciera ser que estas imágenes no necesariamente corresponde a la vida azarosa y de compromiso con los pobres…

(*) José Pedro Gaytán es egresado de la licenciatura en Lengua Española de la Universidad Autónoma de Chihuahua, de la Facultad de Filosofía y Letras, profesor de Historia y Arte en el Tecnológico de Monterrey, conferencista y autor de artículos acerca de la Historia del Arte y actualmente director del museo Casa Redonda.

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“El foco inicial de la Revolución, el más importante, se dio con Guerrero, en el distrito de Guerrero, y cuando los tomochitecos fueron masacrados, y las mujeres y los niños llegaron después de la masacre a Guerrero, los líderes de la Revolución, entre ellos Orozco, Caraveo, Domínguez, todos estos líderes eran en ese tiempo unos niños, y ellos fueron testigos, y lo contaron después. Ellos se enteraron de lo que habia sucedido y durante los años siguientes los conflictos no terminaron ahí; al año siguiente, hubo un conflicto en Temósachi, en Santo Tomás y de ahí en adelante hasta 1910 hubo varios conflictos -que porcierto, no todos han sido debidamente registrados en la historia- y en todos Tomochic fue una bandera”.

Jesús Vargas Valdés


25 de Octubre de 2008 A finales de octubre de 1892, el gobierno de Porfirio Díaz envió un ejército de 2000 soldados para enfrentar a solo 100 chihuahuenses del poblado de Tomóchic, que finalmente fueron masacrados luego de 9 días de heroica resistencia. Los tomochitecos, al mando de Cruz Chávez, reclamaban justicia y respeto a la tenencia de la tierra, pero caciques y clérigos los acusaron de fanáticos y alzados. Este suceso histórico del que no se ha escrito suficiente y que dio lugar a la filmación de la película, “Longitud de Guerra” es poco conocido por los chihuahuenses y fue, sin duda, uno de los más claros antecedentes de la revolución mexicana.

TOMOCHIC, lA REVOlUCIóN ADElANTADA

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR JESÚS VARGAS VALDÉS (*) LZ.- Jesús Vargas, antes de hablar de la rebelión de Tomóchic, en octubre de 1892, cuéntanos ¿cómo era la vida en ese lugar? JV.- El caso de Tomóchic en la historia de Chihuahua es un caso muy representativo. Tomóchic es una comunidad rarámuri desde el siglo XVII, es una misión jesuita, en donde ya habían tenido lugar acontecimientos muy relevantes, porque fue el centro, el corazón de una serie de rebeliones rarámuris entre 1649 y 1652. Ahí mismo, en Tomóchic, fue sacrificado tepórame, junto con otros líderes rarámuris, y lo más interesante es que después de este pasado rarámuri tan glorioso, a mediados de 1850 empiezan a llegar los mestizos encabezados, primero, por un sacerdote, el padre González, y a partir de 1850, precisamente el padre de los Chávez que luego serían algunos de los lideres de esta rebelión, llega a colonizar, aprovechando que hay tierras que no siembran los rarámuris, por su propia filosofía y su propia cultura. Bastaron 10 o 15 años y son desplazados los rarámuris; los mestizos llegan y desplazan a los rarámuris, y estos se van algunos hacia Arisiachi, otros se van a otras comunidades indígenas, y para 1880 ya tenemos que Tomóchic, en menos de 50 años, ha sufrido una recomposición social. Es en estas condiciones de finales de 1880 y 1890, cuando se desata el conflicto ya entre mestizos.

HISTORIADOR JESÚS VARGAS VALDÉS

LZ.- Tomóchic está al oeste del estado, en la sierra por el río Papigochi, rumbo a la cascada da Basaseachi. JV.- Sí, Tomóchic es un pueblo que tradicionalmente fue punto de tránsito de las conductas y, en parte, fue uno de los problemas, precisamente, que Joaquín Chávez, el cacique, determinó, que por ser peligrosos los tomochitecos, por ser sediciosos, él decidió que las conductas ya no iban a pasar por Tomóchic. LZ.- Las conductas venían de Pinos Altos a Guerrero y a Chihuahua, y tenían que pasar por ahí… JV.- Sí, como ahora los camiones que pasan por Jiménez, por Camargo, y eso beneficia al pueblo, en aquel entonces eran las conductas, y eso beneficiaba al pueblo; pero lo que más caló a los tomochitecos fue la desconfianza por considerarlos peligrosos, y eso fue una cuestión de dignidad, que generó un conflicto previo a que se desatara la guerra.

(*) Jesús Vargas Valdez es egresado del Instituto Politécnico Nacional, fue docente, director del CIDECH, maestro de la UACH, responsable del área de Patrimonio Histórico del ICHICULT y fundador de las Jornadas Culturales Villistas. Es autor de “Historia del Movimiento Obrero en Chihuahua”, “Historia Mínima del Estado de Chihuahua”, “Catedral de Chihuahua, Testigo de la Historia”, “Tomochic, la Revolución Adelantada”, “Chihuahuismos” y “Máximo Castillo y la Revolución en Chihuahua”. Edita semanalmente “La Fragua de los Tiempos” en el Heraldo de Chihuahua, fue fundador de las revistas “Cuadernos del Norte” y “Textos de la Nueva Vizcaya” es encargado del Departamento de Publicaciones de la Secretaria de Educación y Cultura del gobierno del estado de Chihuahua y profesor investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Fue consejero electoral federal y local, y autor de libro “Chihuahua, Raíces de una Vocación Electoral”.

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LZ.- Después de 1880 ¿había contradicciones sociales importantes ahí? JV.- Lo que yo he sostenido desde hace muchos años, es que, originalmente, el problema de Tomóchic fue un problema por la propiedad: Joaquín Chávez era un terrateniente muy influyente, era el hombre de confianza del gobierno del estado y de toda la región; él tenía a su cargo fuerzas militares y poco a poco se había ido apropiando de las tierras, de los ejidos antiguos, de San Isidro, por ejemplo. Se había apropiado de tierras de otros puntos del distrito de Guerrero, y tenía toda la intención de apoderarse de las tierras de Tomóchic, porque Tomóchic era originalmente un ejido, era un ejido indígena; entonces, cuando los mestizos, entre otros los Chávez, llegan a Tomóchic y se apropian de las tierras de los rarámuris, ellos mismos quedan en debilidad, los mestizos, porque no son los propietarios. Hay una intención y muy clara: que los terratenientes de Guerrero, entre ellos Joaquín Chávez, pretenden desplazar ahora a los mestizos, y el conflicto se inicia por eso, y se combina con otras cuestiones. LZ.- Había otro personaje: Reyes Domínguez. JV.- Reyes Domínguez, que era la autoridad, la autoridad local. Joaquín Chávez que era el cacique regional, y Reyes Domínguez era la autoridad local en contubernio con Joaquín Chávez. Incluso, Reyes Domínguez era cuñado de Cruz Chávez, y había una relación de parentesco muy fuerte, incluso Reyes Domínguez era el esposo de Consolación Chávez, la hermana de Cruz. Así pues, se van tejiendo las contradicciones, originalmente por la tierra. En 1891, después de que se había dado el primer enfrentamiento entre la fuerzas militares de Joaquín Chávez y los habitantes de Tomóchic, los tomochitecos se agrupan, deciden permanecer juntos de ahí en adelante, y ya desatado el conflicto, viajan hacia Cabora, Sonora, con la intención de consultar a Teresa Urrea, la santa de Cabora, y a partir de ello, se da una fuerte interpretación entre algunos historiadores, de que era un movimiento milenarista. Yo estoy en desacuerdo con eso: creo que originalmente es un conflicto social y político, pero que ya en la marcha, cuando se ha desatado la guerra, los tomochitecos buscan espiritualmente el apoyo de Teresa, porque no confían en el padre Castelo, un representante de la iglesia católica en el lugar con quien ya habían tenido una contradicción. LZ.- El padre Castelo acudió ocasionalmente para pedirles que no tuvieran ninguna relación con la santa de Cabora y hablaba contra ella ¿verdad? JV.- Sí, además trató de convencerlos de que se apaciguaran, pero algo que los historiadores no le han dado importancia -aunque quizá los que han escrito antes sobre este conflicto no habían encontrado los documentos-, es que Castelo no era el cura de Tomóchic, era un cura de paso, de visita, pero tenía mujer en Tomóchic, tenía hijos en Tomóchic, y esto los tomochitecos lo veían muy mal, y por eso, además de la contradicción en la que entran con Castelo, había una descredito de Castelo, porque tenía familia de manera clandestina; esta tipo de cuestiones, y su relación con los caciques, generaron un conflicto irresoluble. 138

LZ.- Es Castelo quien los desacredita en Guerrero, y es Joaquín Chávez quien también los desacredita en Chihuahua ante el gobierno del estado, y tal descrédito trasciende hasta Porfirio Díaz, que lo atendió directamente.

JV.- Después del primer conflicto, el primer enfrentamiento, en diciembre de 1891, donde son asesinados algunos vecinos de Tomóchic, incluso niños por culpa de Joaquín Chávez, pasan varios meses y, como hay elecciones en julio, el gobierno federal no interviene, y en ese lapso, los tomochitecos se dedican a sembrar la tierra, pero, a mediados de 1892, se retoma el conflicto, se hace un intento inicial de reprimirlos con un destacamento de varios miles de militares, que son derrotados, entre ellos el general Rangel, los tomochitecos los derrotan, y estuvieron a punto de matar a los principales jefes militares. LZ.- De hecho tomaron algunos prisioneros, pero les respetaron la vida ¿no? JV.- Sí, y a partir de ese momento es cuando Porfirio Díaz toma cartas en el asunto directamente, y todos los informes y las decisiones se dan entre los militares destacamentados en Chihuahua y Porfirio Díaz. LZ.- Es que este movimiento era una amenaza muy grande para la paz porfiriana… JV.- Simplemente porque la forma de actuar de Porfirio Díaz era de tal autoritarismo, que no se podía permitir absolutamente ninguna indisciplina ni ninguna falta al orden, y menos de esta trascendencia. LZ.- ¿Qué pasó en esos 9 días de octubre de 1892? JV.- Después de varios intentos fracasados de los militares, de tomar a los tomochitecos, éstos, ya fortalecidos por los éxitos que habían tenido, siempre mantuvieron una postura de defensa, y esto es algo inaudito en la historia moderna de México y de Chihuahua: que ellos estaban en las mayores ventajas de emboscar a los militares. LZ.- Conocían el lugar… JV.- Claro, además el lugar estaba tupido de puntos estratégicos donde los militares podían haber sido emboscados. LZ.- Pero los de Tomóchic no los utilizaron… JV.- Ellos lo que hicieron fue concentrarse en su pueblo y defenderlo. Por eso un hijo de Manuel Chávez, Plácido Chávez, escribió un libro muy bueno -que es uno de los fundamentales para entender esto, la defensa de Tomóchic-, donde deja muy claro que los tomochitecos asumieron la postura de defenderse ante el ataque de los militares. El caso es que a partir del día 20 se concentran más de 2000 militares, unos venidos de Sonora y otros que llegan desde México o de Chihuahua, y los combates inician el día 20 durante prácticamente 9 días, en lo que resisten los tomochitecos. LZ.- ¿Sin alimento?, ¿sin agua? JV.- Sin tener prácticamente más que sus fuerzas. Al final, el día 29 son aprehendidos Cruz Chávez, Manuel Chávez y otro de los líderes: los sacan del cuarto, del cuartelito, un cuarto de adobe donde estaban refugiados, maltratándolos.


LZ.- A diferencia de cómo ellos habían tratado a los prisioneros militares… JV.- Sí, les habían perdonado la vida y ellos los fusilan. Después de esto, el general en jefe junta a todas las mujeres y a los niños que previamente habían aceptado salir de las casas cuando todavía estaba el enfrentamiento armado, y los trasladan a Guerrero en una marcha a pie; eran, si mal no recuerdo, 70 y tantos, entre niños y mujeres; los dejan en Guerrero a cargo de la autoridad. En los años siguientes, esta gente se dispersa en el estado y actualmente hay descendientes de los Chávez en Cuauhtémoc y ahí mismo en Guerrero. LZ.- También en Namiquipa. JV.- En El Molino. Cuando yo hice el libro “Tomóchic, la Revolución Adelantada”, yo procure contactar a todos los descendentes que tuve oportunidad de ubicar. LZ.- ¿Por qué afirmas que lo de Tomóchic fue un acto precursor, una circunstancia que precedió a la Revolución mexicana de 1910? JV.- Porque, si tú recuerdas Leo, el foco inicial de la Revolución, el más importante, se dio en Guerrero, en el distrito de Guerrero, y cuando los tomochitecos fueron masacrados, y cuando las mujeres y los niños llegaron después de la masacre, a Guerrero, los líderes de la Revolución, entre ellos Orozco, Caraveo, Domínguez, todos estos líderes que acompañaron a Orozco, eran en ese tiempo unos niños, y ellos fueron testigos, y lo contaron después. Ellos se enteraron de lo que había sucedido, y durante los años siguientes los conflictos no terminaron ahí, al año siguiente, hubo un conflicto, en Temosachi, en Santo Tomas, y de ahí en adelante hasta 1910, hubo varios conflictos –que, por cierto, no todos han sido debidamente registrados por la historia-, y en todos Tomóchic fue una bandera. Es decir, la hazaña de los tomochitecos, el sacrificio, la muerte heróica de un pueblo, quedó grabado en la memoria colectiva, y cuando la revolución de 1910 está por empezar, es recordado esto; de hecho nunca se olvidó. LZ.- ¿Entonces la revolución de 1910, debemos ligarla a Tomóchic? JV.- Nada más déjame decirte una cosa, porque es importante: en la historia nacional hay datos que desgraciadamente toman los historiadores oficiales como emblemáticos, y es tanta la fuerza que adquieren en la cultura colectiva, que ya no dan lugar a que se hable de otra cosa; por ejemplo, los niños héroes: ellos son los que defendieron al país en contra de la invasión norteamericana, pero no cuentan los jóvenes chihuahuenses, no cuentan los jóvenes de otros estados que tuvieron el mismo heroísmo o mayor que los niños héroes. Bueno, es lo mismo aquí: Río Blanco, Cananea, lo agarraron como emblemas de la Revolución. LZ.- Hay, pues, que rescatar a Tomóchic para esto. Hace poco más de 10 años, cuando tú escribías “…La Revolución Adelantada”, afirmabas que es sorprendente que en todo el estado no exista una calle, una plaza o un monumento para preservar la memoria colectiva de este ejemplo heróico, ¿hoy sigue la misma situación? JV.- Yo creo que sí Leo, salvo un cambio…

Yo soy de los que piensa que Chihuahua debería de tener uno de sus monumentos más grandes, más conmovedores, más importantes, dedicado a esta proeza, a este heroísmo, Chihuahua, la capital. reo que desde Chihuahua, todo el país, debería de saber que aquí en Chihuahua respetamos, recordamos esa proeza heroica de los tomochitecos; pero no, ni siquiera una plaza, ni siquiera un calle, menos un monumento. En el caso del poblado de Tomóchic, hace unos años se inauguró un monumento que hizo el escultor Carlos Espino; es un monumento muy bello, que afortunadamente en el gobierno de Patricio Martínez tomó la decisión de encargarlo y fue inaugurado en la actual administración, pero bueno, esto viene a salvar un poco ese vacío, ese hueco que teníamos en nuestra iconografía de la historia de la Revolución. Sin embargo, creo que sigue pendiente que Chihuahua tenga un monumento grandioso a Tomóchic. LZ.- Jesús, los actos heroicos de Tomóchic ¿fueron de fanáticos religiosos, o de gente con ideas políticas claras? JV.- De ninguna manera yo aceptaría la versión de la religiosidad, del milenarismo y estas cosas; yo creo que fundamentalmente Manuel, Cruz Chávez y otros líderes, eran personas que sabían perfectamente por lo que estaban luchando, y tenían ideas, y además había escritos desde 1889, en los que Cruz Chávez se está quejando de las injusticias que tiene, que sufre el pueblo desde 1889, desde 3 años antes. Entonces, yo creo que no es más que poner atención a eso, y nos vamos a dar cuenta que lo de la santa de Cabora es un recurso que los tomochitecos buscan ya cuando saben que van al sacrificio. LZ.- ¿Por qué crees que los niños, los jóvenes y los adultos deban enterarse de estos sucesos de Tomóchic? JV.- Porque yo creo que si una sociedad no se mira en el espejo de sus héroes, creo que es una sociedad muy desprotegida y, yo diría que Tomóchic, al igual que la defensa de Chihuahua contra la invasión norteamericana, deben ser dos eventos en los que los jóvenes deben de verse involucrados. Creo que el sistema educativo debería de dedicarle una atención especial a que se recordara más estos acontecimientos y muchos otros, Leo. Aquí a mí, ahorita se me ocurre y, porque siempre lo he traído en la mente, que algún día tiene que concentrarse a todos los niños de la educación estatal, tanto de primaria, como de secundaria y bachilleratos en el obelisco de Sacramento; tiene que ir una multitud. LZ.- A conmemorar esa gesta heroica de la defensa de Chihuahua en Sacramento… JV.- Exactamente. LZ.- Y lo mismo tendría que ser en Tomóchic. Muy bien Jesús Vargas, aprecio enormemente tu presencia y los conceptos aquí vertidos

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LA REVOlUCIóN ANTES DE lA REVOlUCIóN

15 de Noviembre de 2008

Antes de que sonaran las primeras balas de aquel 20 de noviembre de 1910, y aun antes de que Toribio Ortega y su gente salieran de Cuchillo Parado para evitar ser aprehendidos tras ser descubiertos los preparativos para el lanzamiento armado, en una particular zona del estado se generaron movimientos que durante casi dos décadas protagonizaron la lucha contra el autoritarismo gubernamental y caciquil. Esta zona, que fue llamada por Fernando Jordán “Longitud de Guerra”, se ubica en la cuenca del río Papigochi, e incluye pueblos como Tomochic, Santo Tomas y San Isidro y más tarde Namiquipa, Galeana y Casas Grandes. Por muchos años, centenas de jóvenes chihuahuenses pagaron una gran cuota de sangre y se fue formando el ejército que combatió, y en 1911 destituyó al dictador Porfirio Díaz.

ENTREVISTA CON EL DR. VÍCTOR OROZCO OROZCO (*)

LZ.- Doctor Orozco, tú has investigado profundamente los alzamientos que en varios puntos del estado Chihuahua se suscitaron a mediados de noviembre de 1910 y principalmente los referidos a varios poblados de la zona del Papigochi, ¿qué pasó ahí?, ¿acaso el estado de Chihuahua se adelantó al movimiento revolucionario de Madero? VO.- Hay que ratificar esto que tú señalas. Esa zona del noroeste de Chihuahua, y especialmente la zona de la cuenca del Papigochi, constituyó lo que es la cuna de la Revolución mexicana; fue ahí en esos pueblos del noroeste, que van desde Casas Grandes hacia abajo y comprende toda esta amplísima zona, constituyen o ahí se formó el ejército revolucionario que derrotó a la dictadura, y también debo decirte que fueron los pueblos que pagaron mayor cuota de sangre en la revolución mexicana, porque fueron los que durante más tiempo estuvieron en armas, porque en ningún otro lugar de la república y del estado de Chihuahua, hay pueblos como San Isidro, por ejemplo, donde se inició el alzamiento el 19 de noviembre de 1910. Yo creo que ningún pueblo del país pagó una cuota de sus jóvenes tan alta como lo hizo este poblado desde los primeros momentos de la Revolución mexicana, en las primeras fases de la misma. Me refiero a éstos que son pueblos que participaron en la revolución maderista, pueblos que participaron después en la revolución orozquista, que participaron después en la etapa del constitucionalismo, principalmente en las tropas de Francisco Villa, que después sufrieron toda la guerra civil, la etapa de esta guerra civil infame que fue entre el villismo derrotado y las fuerzas sociales que constituían muchos exvillistas de esos mismos pueblos, y que siguieron hasta los años 20. 140

DR. VÍCTOR OROZCO OROZCO


LZ.- ¿Por qué esta base social tan comprometida con su entorno? VO.- Era una zona que tenía una vieja historia de conflictos agrarios, donde los pleitos en contra de los grandes propietarios de tierras, que empezaron a “comerse” terrenos de los ejidos, de los antiguos ejidos de los pueblos, trajo consigo una rivalidad muy fuerte entre gente que podía, además, hacer una revolución; es decir, entre estos pequeños rancheros que tenían pasos comunales en los pueblos, que tenían pequeñas parcelas, y los grandes propietarios. Esos rancheros habían venido formando, a lo largo del siglo XIX, una clase social, dijéramos, vieja en el país, que en la época colonial, con muchísimas dificultades sobrevivieron, y ahí entre los resquicios del latifundio eclesiástico, del latifundio civil, fueron prosperando; esas familias de rancheros, que a lo largo del siglo XIX crecieron más y se desarrollaron. Es a mediados de los años 1880, cuando terminan las guerras indias o la confrontación con los apaches, cuando quedan estos dos grandes contrincantes: de un lado, los grandes propietarios y, del otro, los rancheros y donde había más familias de este tipo, de rancheros independientes, parcelarios. Era justamente en esas zonas del estado de Chihuahua -en otros lugares del país también, desde luego-, pero aquí existía una base social importante y, además, con una vieja tradición guerrera, una vieja tradición antiautoritaria. La Revolución de 1910, el alzamiento en San Isidro y en los otros pueblos, es un eslabón, el último eslabón de una cadena que viene desde mediados del siglo XIX. Décadas atrás hay ya expresiones políticas y militares: en la guerra de reforma participa un contingente muy importante de esos pueblos, y hace la campaña de Sinaloa y la campaña de Jalisco, y las campañas del Bajío al lado del ejército liberal; después hay una intervención fuerte en la época de la intervención francesa. Luego, en la época del porfiriato, se empieza a desarrollar con más fuerza esta contradicción; hay alzamientos en Tomochic, Santo Tomás y en Namiquipa en toda la década de los años 90, de tal manera que tú puedes ligar los nombres de los pueblos: Tomochic, Santo Tomás, Namiquipa, San Isidro, y luego, durante la Revolución, todos ellos se incorporaron en el movimiento, Galeana más arriba, Casas Grandes, en fin, toda esta zona es una zona que Fernando Jordán le va a llamar “Longitud de Guerra”, pero es una zona donde hay una base social muy combativa y muy antiautoritaria. Son pues esas dos explicaciones: por un lado los problemas agrarios y, por otro lado, el antiautoritarismo y las tradiciones militares que existían ahí; ambas circunstancias confluyeron para que ahí se conformara precisamente este ejército revolucionario como no existió en ningún otro lugar del país en la primera fase de la revolución, ni en ningún otro lugar del estado. Ciertamente hubo un conato, fue eso, un conato de alzamiento, en Cuchillo Parado el 14 de noviembre de 1910, pero ahí no se disparó ningún solo tiro; realmente lo que sucedió es que los que estaban involucrados en el próximo alzamiento del 20 de noviembre, como tú lo señalas, dirigido por Toribio Ortega, recibieron un aviso de que los iban a aprehender, que los tenían identificados, finalmente la policía porfiriana era efectiva, y entonces salieron del pueblo antes de que los aprehendieran, pero no hubo un lanzamiento. LZ.- En el Papigochi sí hubo alzamiento…

VO.- Y fue un lanzamiento muy sangriento; fíjate tú que en la batalla de Cerro Prieto, que tuvo lugar a finales de noviembre de 1910, ahí el pueblo de San Isidro perdió a una gran parte de sus jóvenes en menos de dos semanas después del 20 de noviembre, y se siguió pagando esa cuota de sangre por todos esos pueblos a lo largo de esos años. Por eso a mí me parece un error ahora el regatearles o el sabotearles el mérito de haber sido los autores del descabezamiento de la dictadura de Porfirio Díaz; se me hace un error y una injusticia histórica: son justamente ellos los que tomaron ciudad Juárez el 11 de mayo de 1911, ellos fueron, principalmente. LZ.- ¿Es ahí en la toma de Juárez cuando Pancho Villa se empieza a incorporar a la Revolución? VO.- Villa se incorpora a la zona de San Andrés. LZ.- Este pueblo que de alguna manera podría considerarse en esa vertiente de Longitud de Guerra, ¿no? VO.- Claro, Villa participa en alguno de los primeras escaramuzas de la Revolución, no llega a participar en la batalla de Cerro Prieto, y durante sus primeros meses, sus tropas se integraban por esos rancheros “andrajosos” como les llamó algún historiador por como andaban vestidos después de las primeras batallas, pero fueron ellos los que formaron los primeros ejércitos. En la toma de ciudad Juárez Villa todavía no destacaba. Hay un libro muy interesante, que ojalá algún día se reedite, de un periodista mexicano de apellido Serrano radicado en El Paso; es el primer libro, yo creo, de la Revolución; Serrano publica su libro como dos o tres meses después de la toma de ciudad Juárez, en julio de 1911, y es un libro de un periodista que hace entrevistas a los principales, hace una pequeña biografía o bocetos biográficos de los principales dirigentes de la época empezando, desde luego, por Francisco I. Madero, por Pascual Orozco, por Roque Estrada y por los que destacaban en aquella época, y luego de eso hace entrevistas a muchos de ellos, de los que habían tomado las armas, pero todavía no menciona a Francisco Villa; se me hace muy curioso que no lo mencionara. LZ.- Muy sintomático. VO.- Sí, que un periodista que se dedicó a andar inquiriendo a todos, y que Francisco Villa todavía no sea de los entrevistados; claro que lo menciona, como a muchos otros, como uno más, pero todavía no es el personaje. LZ.- Y ¿qué podemos decir de Pascual Orozco, un ranchero que emerge de la zona del Papigochi? VO.- Fíjate que historia la de este movimiento de Orozco y del orozquismo, de la rebelión que después sucedió contra Madero en marzo de 1912; todavía falta una gran obra histórica sobre el tema, así como la de Friedrich Katz sobre Pancho Villa, u otra de ese tipo; incluso en la vieja historiografía está el orozquismo muy olvidado. Por ejemplo, uno de los principales libros, el de Juan Gualberto Anaya, “Madero y los Verdaderos Héroes de la “Revolución”, pues hay una primera edición del 1940 y tantos, y ya no se ha vuelto a reeditar, y es una obra de primera mano sobre esos alzamientos.

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Pascual Orozco representa, en muy buena medida, a esta base social a la que yo me refería hace un momento; es el típico ranchero independiente que se encuentra, hasta cierto punto, limitado, en aspiraciones… LZ.- ¿Qué edad tenía en 1910? VO.- Tenía 28 años, era pequeño comerciante, conductor de plata de las minas aquellas de Cananea, y representaba muy bien a este tipo de sociedad muy fuerte en el estado de Chihuahua, en términos de arraigo social, y también muy fuerte en términos de carácter, de forma de vida, de independencia, de no aceptar las imposiciones. Su historia personal, a pesar de que era muy joven en la época, pero su biografía personal, habla ya de confrontaciones con poderes caciquiles en la zona y, por una serie de razones de este tipo, de explicaciones que tienen que ver mucho con sus antecedentes, es que Pascual Orozco asume muy rápido el mando de las primeras tropas revolucionarias y es, dijéramos, casi el dirigente natural de los rancheros de la época, por su conocimiento de la geografía del estado, por su manejo de las armas, por el valor que imprimió a muchas de sus acciones anteriores y, pues a partir de ahí empezó a descollar. Fue la época en que mostró estas líneas del carácter que te expreso. Después de la batalla de Cerro Prieto, por ejemplo, era para que cualquier otro se hubiera quebrado y se hubiera retirado pues perdió a hí a varios de sus familiares y de sus amigos, que eran todos los que lo acompañaron en el lanzamiento inicial. Todavía hay ahí un portón antiguo, en los ranchos de Santiago, un pueblo que está cerca de Cerro Prieto, donde todavía hace unos años, en algunas entrevistas que yo hice por ahí, me decían los viejos: “mira, aquí en este portón se sentó a llorar Pascual Orozco después de la batalla de Cerro Prieto, cuando le empezaron a llegar las noticias de todos los que se habían muerto”. LZ.- Ubícanos dónde queda Cerro Prieto. VO.- Queda en el municipio de Cuauhtémoc, cerca de los ranchos de Santiago; está entre los limites de Guerrero y de Cuauhtémoc, y, bueno, fue una batalla muy sangrienta, en la que las tropas bisoñas de Pascual Orozco, se enfrentaron al ejército federal comandado por Navarro -que es después el que defiende ciudad Juárez-, y bueno, pues son derrotadas. Navarro emplea la artillería, la infantería, la caballería, las tres armas, contra una tropa formada por rancheros montados a caballo; es una batalla donde hay conductas muy heroicas, pues algunos de ellos se quedan ahí a enfrentarlos; finalmente, cuando se les acaba el parque, son tomados prisioneros y fusilados. Por cierto que hay una anécdota ahí: uno de los participantes de esta batalla era Camilo Valenzuela, al que le decían “el resucitado”, porque fue de los fusilados; lo fusilaron y tenía un tiro en la cabeza, pero que se le fue por un lado, y luego también, la pasada de bayoneta que les daban, también se por un lado; el caso es que sobrevivió. LZ.- Luego de la toma de ciudad Juárez, ¿qué pasa entre Pascual Orozco y Madero?

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VO.- Hay una ruptura inicial causada por un desdén, principalmente de Madero, hacia las tropas revolucionarias, y yo creo que hay una ruptura de clase, en el fondo. Madero, sin duda, era un demócrata Mexicano, una persona con altísimos méritos en la historia del país y no deberíamos regateárselos para nada,

pero Madero era un latifundista, un gran empresario que estaba dolido por la marginación que le hizo el régimen de Porfirio Díaz. Entonces Madero tenía un pensamiento derivado de esa pertenencia, y Pascual Orozco, pues representa a otra clase social distinta, una clase social en la que ya me he ampliado mucho en describir, que tiene contradicciones no con los latifundistas de Coahuila, pero sí con los de Chihuahua. Podemos decir que había mucha más afinidad entre Madero y Luis Terrazas -que son enemigos en el momento de la Revolución, pero que pertenecen a la misma clase, finalmente-, hay mucha más afinidad que con Pascual Orozco o con Francisco Villa. Entonces, está esta ruptura y esta contradicción, y luego, bueno, pues hay una serie de conflictos políticos que sería largo de detallar, pero que se destacan básicamente por una marginación que hace Madero de muchos de los revolucionarios, no nomas de Pascual Orozco, de muchos de los revolucionarios, que una vez que llega a la presidencia de la república, los hace a un lado; esa fue la gran tragedia de Madero: hacer a un lado a los revolucionarios y entregarse al ejército federal; ese fue su gran error. LZ.- ¿Qué podríamos decir de la aportación del estado de Chihuahua a la Revolución mexicana? VO.- El estado de Chihuahua junto con el de Morelos, son los dos polos de la Revolución. La Revolución mexicana no se desarrolla en todos los estados de igual manera; tú tienes estados que son clave, como Sonora, Coahuila, Chihuahua, Morelos y, de entre ellos, Chihuahua vive todas la fases de la revolución, todas, absolutamente todas, desde los inicios hasta la última rebelión, la renovadora en 1929; tiene también alzamientos en Chihuahua, en Jiménez y en Paso del Norte, en ciudad Juárez; entonces, la población de Chihuahua, por todas esas razones que he dicho, no nada más la del Papigochi, desde luego, todo el estado es clave para explicar la Revolución mexicana. Claro, la primera parte es el estado cuna de la revolución; es el pueblo de la revolución. De hecho, en la revolución mexicana hay una franja central que va de Chihuahua, de Durango, la zona lagunera, Zacatecas y que llega después hasta el centro de la república, donde se producen los principales acontecimientos de la Revolución mexicana desde 1910 hasta 1920. LZ.- Pero que finalmente estos acontecimientos inician en Chihuahua; lo que es otra gran aportación de los chihuahuenses a la consolidación de este país. Doctor Víctor Orozco, agradecemos mucho tu participación. VO.- Muchas gracias Leo, y a tus órdenes

(*) Víctor Orozco Orozco es doctor en ciencia política, historiador, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de ciudad Juárez. Ha publicado varios libros, entre ellos, “El Estado de Chihuahua en el Parto de la Nación” así como numerosos ensayos sobre ciencias sociales en obras colectivas y revistas especializadas.


LA REVOlUCIóN MEXICANA Y SUS ETAPAS

22 de Noviembre de 2008 Responder a la pregunta de ¿cuándo inicio la Revolución de 1910?, implica una respuesta relativamente fácil, pero responder a la cuestión de ¿cuándo terminó la Revolución mexicana?, es quizá una respuesta difícil, y para los estudiosos es una cuestión polémica, según la óptica de su abordaje historiográfico. Aún más ¿de cuántas etapas constó la Revolución? ¿Quiénes fueros sus principales actores?..

ENTREVISTA CON EL DR. ERNESTO VISCONTI ELIZALDE (*) LZ.- Doctor Ernesto Visconti, charlemos acerca de la Revolución mexicana, pero le pido que iniciemos con alguna breve referencia a sus antecedentes, por favor. EV.- Cómo no, Leo, con todo gusto. El antecedente fundamental es el hecho de que estaba un dictador, la dictadura de Porfirio Díaz Mori, que duró 31 años, tiempo en el que se reelige 5 veces; él es un dictador que, si bien, y esto hay que reconocerlo, hace que progrese económicamente el país, ciertamente la justicia social, las prestaciones sociales, no existían; o sea, se tenía una economía más o menos basada al estilo de las Carolinas del Sur en los Estados Unidos, en donde la mano de obra barata acumulaba las riquezas de los que tenían el poder, así es que los esclavistas pues se hacían ricos, mientras que, con el sistema que teníamos en México, la mano de obra del trabajador no costaba absolutamente, y no se le daba ninguna asistencia, ni médica, ni social, de ningún tipo, y esto enriquecía a las gentes que los explotaban. Gracias a eso hubo una economía muy fuerte; Díaz fue un visionario en ese sentido: trajo capitales extranjeros, logró desarrollar el país y, durante el tiempo de esa dictadura, México despertó al desarrollo moderno, se puso al par con muchas de las naciones. LZ.- Fue el tiempo en que aparecen las vías de ferrocarril, algunas carreteras, caminos, la explotación del petróleo… pero la riqueza no se distribuía, ¿verdad? EV.- Así es, ése era el principal problema, era una dictadura que no permitía ninguna libertad política, lo que finalmente cristalizaría en ese rompimiento con el estado. LZ.- Ese rompimiento fue la Revolución mexicana. ¿Este movimiento revolucionario se desarrolló en un acto único o fue una sucesión de actividades o de etapas?

DR. ERNESTO VISCONTI ELIZALDE

EV.- Definitivamente la Revolución está fraccionada; esto es, si bien podemos considerar un periodo que debe ser desde el inicio del estallido de la Revolución, que es el 14 de noviembre en Cuchillo Parado, aquí en el estado de Chihuahua, con Toribio Ortega, se finaliza hasta 1940 con la administración sexenal de Lázaro Cárdenas; eso es lo que debemos considerar como “la etapa revolucionaria”.

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Muchas personas creen que la Revolución fue nada más los hechos armados y que cuando éstos terminan, concluye la etapa revolucionaria, pero no, esto no es verdad; todos los historiadores y sociólogos consideran la Revolución desde su inicio hasta 1940.

De ahí sucede el sexto periodo, que es el de la vigencia del triunvirato, del Plan de Agua Prieta, de Calles, de Obregón y de De la Huerta, que comprende desde el 21 de mayo hasta el 30 de noviembre de 1920, dura 6 meses; aquí es cuando De la Huerta es el presidente provisional.

LZ.- Hablando de 3 largas décadas de duración; ¿y de cuántas etapas entonces constó este movimiento?

Luego inicia el séptimo periodo, el Obregonista, donde ya hubo una elección, y Álvaro Obregón tuvo su periodo gubernamental de cuatro años, y luego después de él sigue Calles con el “Maximato Callista –por el hecho de que Calles dura en su gestión administrativa 4 años, como debería, y le siguen otros presidentes, pero casi siempre manipulados por él; él mantiene las riendas del poder.

EV.- Lo que yo le voy a decir es arbitrario, es de acuerdo al autor, a la persona que lo esté estudiando o leyendo, pero yo he considerado, y lo he propuesto así en las pláticas que imparto, que la Revolución ocurrió en 9 etapas fundamentalmente; a saber: la primera, la lucha armada de antireeleccionistas, que serían los maderistas, contra reeleccionistas o porfiristas; esta etapa va del 14 de noviembre de 1910 al 6 de noviembre de 1911 en que toma posesión Madero y que se gana la revolución; esta etapa es muy importante, muy interesante, porque es una etapa que se hace fundamentalmente en Chihuahua. LZ.- Y que tiene como culminación la toma de Ciudad Juárez… EV.- Sí, como punto culminante, y esto nos hace, a todas luces y ante todo el mundo, ser “la Cuna de la Revolución”. LZ.- Hablar de “Cuna de la Revolución”, no es, entonces, un mero deseo, un mero capricho; tiene su fundamento. EV.- Exactamente, desde la cuestión ideológica, en donde germina después de la siembra que hicieron Madero, Abraham González y otros tantos los floresmagonistas, empieza a germinar dentro del estado de Chihuahua, hasta que culmina con esta etapa, en la que Porfirio Díaz renuncia ante la pérdida de Ciudad Juárez.

EV.- Eso le decían a Ortiz Rubio. Entonces con el “Maximato Callista” son los presidentes Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez; es un periodo de 10 años, contando los 4 de Calles; es un tiempo en que él es el que define, decide, decide los gabinetes inclusive, él toma las decisiones y él era el hombre fuerte, porque Obregón ya había sido asesinado. Obregón intentó, en contra de lo que se decía de “sufragio efectivo no reelección”, se reelige, aunque no sea en un periodo continuo, intenta hacer su periodo, pero lo asesinan antes de esto. Luego, finalmente al término del maximato callista, Calles considera que logra poner al último presidente, Lázaro Cárdenas, pero Cárdenas no estaba en disposición de atender la iniciativas que le presenta Calles y terminó con él; este periodo es del 1 de diciembre de 1934 al 30 de noviembre de 1940, es el primer periodo gubernamental de 6 años.

LZ.- Esa fue la primera etapa…

A partir de ahí se considera el final de la Revolución desde inicio, porque es cuando México transita de la vida caudillista a la vida institucional.

EV.- Luego sigue el periodo Maderista, que comprende del 7 de noviembre de 1911 al 22 de febrero de 1913; es con el inicio del gobierno de Madero, y termina con la muerte, el asesinato de Madero; dura 1 año y 3 meses.

LZ.- Ya advirtió usted que toda esta definición de etapas es algo opinable, pero me parece muy puntual e interesante,

La tercera etapa es la del usurpador Huerta contra los constitucionalistas; Victoriano Huerta usurpa el poder, se enfrenta entonces a todos los revolucionarios inconformes contra éstos y abarca desde el 23 de febrero de 1913, hasta el 18 de agosto de 1914, en que entra vencedor el ejército constitucionalista o revolucionario a la capital; esto dura 1 año 6 meses. Luego una cuarta etapa, que desgraciadamente la tuvimos, fue la de constitucionalistas contra los convencionistas; ahí se dividen los revolucionarios, empieza a haber entre ellos inconformidad y las fuerzas se dividen en constitucionalistas con Carranza y convencionistas con Francisco Villa. LZ.- Fue cuando Villa rompió con Carranza…

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LZ.- “…aquí vive el presidente, pero el que manda es el de enfrente”…

EV.- Y ese rompimiento creó otro periodo muy sangriento, de 2 años 9 meses, en donde finalmente resultan victoriosas las fuerzas Carrancistas, y entraría el quinto periodo, el periodo carrancista, que comprende del 2 de mayo de 1917 al 20 de mayo de 1920, cuando asesinan a Carranza.

EV.- Yo veo que es la más lógica de acuerdo a fechas y hechos, pero habrá otras gentes que consideren que deberíamos de dejar las etapas, como ésta que considero yo el maximato callista, dejarlo de manera individual y, de ser así, aumentaría en etapas o quizá se podría recortar; en fin. LZ.- Generalmente sabemos cuándo inició la revolución, pero difícilmente coincidimos en la fecha de su término, ¿por qué afirma Usted que termina como en el periodo de Ávila Camacho? EV.- Él es todavía un general, pero ya es un civilista; es un hombre que fundamentalmente ya no hace uso del ejército, ya no invita a generales a que sigan compitiendo para el poder, ya el ejército empieza a dedicarse a hacer su función de resguardar los intereses de la patria, está dentro de los cuarteles y para apoyar al país, no a estar peleando constantemente por el poder. Es entonces cuando México se vuelve pues un país de instituciones, con sectores partidistas y, claro, es el Partido Revolucionario Institucional el que inicia ya, manteniendo otros nombres como, el Partido Nacional Revolucionario, Partido de la Revolución Mexicana, va cambiando de nombres; es el partido hegemónico, porque es el


partido que proviene de este movimiento revolucionario, pero logra calmar el ímpetu de los caudillos, y que ya no se siga a los caudillos sino a los partidos y a las asociaciones de los partidos.

JLZ.- El apoyo a los derechos de los trabajadores, los de los campesinos; incluso el municipio que, como institución, recobra la libertad que había perdido en el porfiriato.

LZ.- A propósito de caudillos doctor ¿podría hablarnos usted de los Revolucionarios que destacadamente intervinieron en estas etapas de la Revolución?

EV.- Así es; entonces, para que todo esto se dé, sabemos que se iban a llevar años y muchas administraciones de gente proveniente de estos hechos armados. No era posible, por ejemplo Zapata, que para mí es un personaje, de alguna manera con una ilusión muy específica, Zapata nunca deja de pelear, Zapata está contra todos y, presidente que llegaba, presidente contra el que estaba, y sencillamente porque no repartían las tierras, México no estaba en la posibilidad de esos tránsitos tan rápidos de un gobierno a otro, de poder repartir tierras.

EV.- Las mismas etapas que te comentaba hacen destacar a muchos de ellos, desgraciadamente son cientos de personajes a los que les debemos atribuir el éxito de la revolución y el esfuerzo por darnos un México nuevo. Por desgracia, la gente toma los ejemplos de los revolucionarios muy destacados como Francisco Villa, como Emiliano Zapata, como Felipe Ángeles, Carranza, en fin, y en cada etapa hay un centenar de hombres ejemplares por su trabajo y su lucha, entonces mencionarlos ahorita, por etapas, no alcanzábamos ni con todo el programa. LZ.- Y si hablamos de etapas y de personas, ¿cuál sería la etapa que más muertes causó entre los mexicanos? EV.- Yo creo que, en consideración mía, sin que lo haya yo constatado históricamente en documentos, yo creo que la de constitucionalistas contra convencionistas, que fue la propia reyerta entre los mismos revolucionarios. LZ.- ¿Más que en la primera etapa? EV.- En la primera etapa tuvimos batallas muy importantes, aquellas de Rellano o de Conejos para vencer a Huerta, y las tomas de Zacatecas, en fin, una serie de grandes batallas que dejaron una mortandad enorme, pero las batallas que tuvieron los constitucionalistas contra los convencionistas, revolucionarios contra revolucionarios, fueron mayores, fueron enormes: las batallas de Celaya, de la Trinidad, las mismas de ciudad Juárez, de Tierra Blanca; en fin, son tantas y tantas las batallas, que tendríamos que hacer un estudio muy pormenorizado para poder definir cuál fue más violenta, cuál fue más cruenta, quién dejo más muertes.

Entonces llega el momento en que Álvaro Obregón empieza a repartir tierras, y se siguen repartiendo tierras durante varias de las administraciones gubernamentales emanadas de la Revolución, hasta que llega el momento en que, a partir de Miguel de la Madrid, todo lo que habíamos avanzado en el sentido de propuestas revolucionarias, se empieza a desandar, porque llega el desarrollo económico, que de alguna manera nos impacta de otras partes del mundo, en donde dicen: “no, el desarrollo económico tiene que ser globalizado; ya no podemos tener nuestro propio desarrollo”, y cambia la tesitura del desarrollo económico, y cambia con esto también; trastocamos, de alguna manera, una tradición a la revolución en muchos efectos. Podríamos revisar luego a las administraciones de cada uno de los presidentes que llegaron, y preguntarnos ¿cuáles fueron los logros institucionales?, ¿qué instituciones se crearon? y ¿en qué etapas estamos? Te lo voy a poner muy sencillo: vimos que Porfirio Díaz nacionaliza los ferrocarriles, pero los nacionaliza al 50%, y viene a ser Lázaro Cárdenas quien nacionaliza al 100% los ferrocarriles, y ahorita los ferrocarriles ya están en manos de la iniciativa privada; dime si no estamos desandando el camino de alguna manera, y lo mismo querían hacer con los energéticos más importantes. Ojalá que no sea así, y ojalá que esta reforma que acaba de ser aprobada realmente sea en apoyo del país y no de intereses extranjeros.

LZ.- Seguramente hubo centenas de miles de mexicanos muertos que, finalmente, son los verdaderos héroes, anónimos, de la Revolución.

LZ.- Ojalá, por el bien de los mexicanos. Doctor Visconti, muchas gracias por acompañarnos.

EV.- De 10 millones de mexicanos fallecieron 1 millón; es como si hablamos ahorita de los ciento y tantos mil que tenemos en el país y hubiera una Revolución donde murieran 11 o 12 millones.

EV.- Muchas gracias, Leo, por invitarme.

LZ.- ¿En qué grado considera usted que, al finalizar la Revolución, se alcanzaron sus postulados, sus anhelos originales? EV.- Esta es una pregunta muy interesante; fundamentalmente cada una de las facciones revolucionarias tenían diferentes intereses, perseguían diferentes fines. De inicio, lo más importante que se dio fue el “sufragio efectivo, no reelección”, ese era el primer punto; segundo, “tierra y libertad”, por el lado de los Zapatistas y, en tercer lugar, la “justicia social”, justicia social no definida en un determinado punto, sino hablando de educación, de salud, de todos aquellos menesteres que requiere para su transformación y su mantenimiento un país y, bueno, todo esto se ve reflejado en la constitución de 1917, que es la que atesora y reúne todos estos propósitos revolucionarios.

(*) Ernesto Visconti Elizalde es médico, investigador, escritor y poeta. Por más de 20 años a partir del 83, ha publicado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, estaciones de radio y televisión locales, poesía, cuento narrativa y editorial. Es autor de una antología, de “Litografías Poéticas” en el 97, “La Seducción de las Musas” en el 2003, “Chihuahua en Noche de Muertos” en el 2004 y “Mujer, Anatomía y Soneto” en el 2007. Fue el primer lugar en el concurso estatal de “Este Chihuahua es Mío”, organizado por la asociación de periodistas revolucionarios y obtuvo mención honorifica en “Vientos de Historia” organizado por el CONAFE. 145


LA BODA DE PANCHO VIllA EN SAN ANDRéS

7 de Junio de 2008 La boda de Francisco Villa y la señorita Luz Corral Fierro en las postrimerías del mes de mayo de 1911, si bien no fue un acontecimiento trascendental para la primera etapa del proceso revolucionario maderista, sí constituyó un acto de especial relevancia para un pequeño pueblo de la zona central del estado de Chihuahua: San Andrés, Riva Palacio. Luego de la toma de ciudad Juárez, cuando aun se celebraba el triunfo de Francisco I. Madero, Pancho Villa se tomó un tiempo para ir a cumplir la promesa hecha a Lucita, la agraciada joven que, junto con su madre, Doña Trini, atendían la tienda más importante de San Andrés, a donde Villa acudía para abastecer a sus hombres de víveres y enseres. Luego de muchos preparativos, el día de la boda llegó, y el pueblo se congregó a contemplar cómo aquel duranguense desconocido y simpatizante de las causas antireeleccionistas, desposaba con una de las damas más sobresalientes de San Andrés .

ENTREVISTA CON EL DR. RUBÉN OSORIO ZUÑIGA (*) LZ.- El sábado 31 de mayo de 2008, el pueblo de San Andrés Riva Palacio, Chihuahua, se volvió a reunir para asistir a la escenificación de la boda Corral-Villa, en un acontecimiento que inauguró en la zona las actividades de Tres Siglos Tres Fiestas. LZ.- Doctor Osorio, ¿cómo fue la organización de la escenificación de la boda de Pancho Villa? RO.- A mí me invitó Don Mario Álvarez, de Cuauhtémoc, para colaborar. Cuando finalmente acepté, tuvimos que enfrentar de inmediato una visita a Columbus porque todos los presidentes municipales de Bachíniva, San Andrés, Cusihuiriachi, Carichi, San Francisco de Borja, y algún otro, tenían comprometida una visita a Columbus. Ahí hablé yo; fue la primera vez que permitieron que los caballos mexicanos pasaran a Columbus, previa inspección sanitaria; había muchísimos números en el programa; yo tomé la palabra para recibir a la cabalgata que llegó de Madera con más de 300 jinetes. Al regresar a Chihuahua me encontré con que ya tenían programado lo de la boda de Francisco Villa, y tuve que meterme a buscar entre mis archivos, entre mis papeles, fotografías, y anécdotas que yo tenía de esa boda, pues, cuando empecé mis estudios fue ahí, en el valle de san Andrés. Poco a poco me fui involucrando. LZ.- La escenificación de la boda finalmente se realizó el día 31… RO.- Sí, sí, creo que fue muy exitoso el evento a pesar de que no contamos con actores profesionales sino que fue gente del pueblo, de San Andrés, de Cuauhtémoc; incluso yo participé como actor, tuvimos que tomar los papeles y desarrollarlos tanto en la Iglesia como en la Hacienda de Bustillos. 146

DR. RUBEN OSORIO ZUÑIGA


LZ.- ¿Cuál fue el papel que desarrolló usted en la escenificación? RO.- Me tocó ir a pedir la mano de Lucita. LZ.- Doctor Osorio ¿está comprobado históricamente que haya habido una petición de mano de Luz Corral?. RO.- Mucho de esta escenificación está basado en la tradición oral de los pueblos de Chihuahua, en los cuales había pequeñas élites de rancheros o de gente de clase media o rural alta, que eran bastante formales en este asunto de las bodas, Ciertamente disponemos de fotos, de los documentos en los archivos, y eran bastante formales. Yo tengo una foto del poeta de pueblo, que se llamaba Manuel de la Rosa, con su esposa, y era una foto de estudio, bien vestidos, con su traje, su corbata, su vestido de novia y todo, y también pues declaraciones de gente anciana que yo conocí en San Andrés: Don Cosme Cereceres y Doña Trinidad Bustamante, que estuvieron presentes; ellos recordaban perfectamente la boda, que fue todo un acontecimiento social, en un pequeñísimo pueblo que, si ahorita no llega a los 2 mil habitantes , imagínese usted hace 100 años, era pues un pequeño rancho, o poquito más grande que un rancho. LZ.- ¿Por qué Francisco Villa en San Andrés? RO.- Cuando Villa se viene de Durango, alrededor de 1905, reside en una zona muy extensa entre Parral y San Andrés. Ahí, de acuerdo con el gran historiador austriaco Friedrich Katz, alterna actividades honradas con actividades delictivas; sigue robando ganado para hacer carne seca, pero se involucra también en actividades honestas, que es cuando lo invita don Abraham González para que forme parte del club antireeleccionista, y para entonces estaba ya más ligado a la región de San Andrés. Muchos de los miembros de su grupo pertenecían a esa región, e inclusive 7 de ellos murieron en la famosa batalla “el Tecolote” aquí en las orillas de Chihuahua, y están sepultados en el panteón municipal, ahí los hemos localizado, están en una tumba colectiva con sus nombres. Pues por esta razón Villa iba constantemente a San Andrés a hacer compras. Es entonces cuando conoce a Lucita, que le ayudaba a su mamá en la tienda que tenían y además eran dueños de unas tierras. Ciertamente la familia Corral no era pobre, era de clase media rural, y que tenía sus tierritas, y vivía bastante bien. LZ.- ¿Qué edad tenía Luz Corral cuando la conoce Villa? RO.- Doña Luz nació en 1892, de manera que tenía unos 19 años. Ella era delgadita, rubia, de ojos azules, muy azules, y muy blanca. La razón de esto es que esa zona del estado, como muchas otras, fueron colonizadas por los españoles que la mantuvieron muy aislada de mezclas con otros grupos, especialmente indígenas; en San Andrés hay pobladores muy blancos, con ojos azules, y otros con ojos verdes. Ahí un señor tiene un restaurantito que se llama “el Puente”, que es Beltrán, de ojos verdes. LZ.- La escenificación de esta boda movió los corazones de mucha gente: gente de Chihuahua, Madera, La Junta y de Estados Unidos.

RO.- Lo que usted menciona a mi me llamó mucho la atención. Ya me había llamado la atención otro evento que hubo un par de meses antes, que fue ir a buscar la cueva donde se escondió Villa de los americanos, y me tocó organizarla a mi, y la reacción de la gente de San Francisco de Borja fue excepcional, sobre todo entre los jóvenes, ir a buscar esta cueva, que no estaba perdida, pero que muy poca gente había ido, y me llamó mucho la atención. Y después, el otro evento de Columbus, en el que noté un gran entusiasmo entre la gente del pueblo, al ver desfilar en las calles de Palomas a un presidente municipal que llevaba la bandera nacional, y junto a él a un americano, que es juez de paz en Columbus, portando la Bandera de los Estados Unidos, juntos, muy amigables, sin nada de hostilidad, y eso es muy simbólico por que se lleva bien la gente de Palomas con la de Columbus. LZ.- ¿Qué reflexiones nos puede provocar esta unión de Francisco Villa con Luz Corral de Villa, en el contexto que se vivía en esta primera etapa de la Revolución? RO.- Yo considero que esta boda se mueve en un ambiente que nos hace reflexionar por lo menos en tres áreas: primero, en el área histórica, porque la boda realmente existió, hay un documento que atestigua que el 28 de mayo el coronel Francisco Villa y María de la Luz Corral se casaron; entonces, es un hecho que realmente existió, y que además fue muy importante en el contexto de la Revolución. Desde que la paz se había firmado, el 21 o 22 de mayo de 1911, Madero estuvo esperando a que don Porfirio días abandonara México, y cuando lo hace, el 25 de mayo, licenció a Villa, y éste viaja por ferrocarril a Chihuahua y a San Andrés y alistó su boda. Presumimos que había mandado a pedir la mano de Lucita, la gente que podía dar testimonio, ya murió y algunos hechos tuvimos que imaginarlos. A mí me da la impresión de que la boda de Villa con Doña Luz es la primera boda a la sombra de una revolución triunfante: si se acababa de firmar la paz unos cuantos días antes y se realiza esta boda en el pueblo revolucionario San Andrés, pues fue muy importante; es la primera boda al amparo de una Revolución que va a cambiar la suerte de todos los mexicanos. De hecho, San Andrés era un pueblo de revolucionarios, tanto así que a mí me platicaron, y ahora no me atreví a pedirle al padre que nos permitiera ponerle unas cananas a San Andrés en la iglesia, pero a mí me lo platicaron que antes de la boda le pusieron unas cananas al santo, lo cual no deja de ser simpático y significativo, Lo cierto es que la boda se efectuó en un ambiente de extraordinario entusiasmo, es una boda que atrajo a todo el pueblo: la iglesia se llenó de flores y Doña Luz se casó de blanco, como debe ser, a la luz de las costumbres de la época. Doña Luz me platicó que entraba Villa a su tienda y que le caía muy bien porque entraba raspando el suelo, muy macho, con las espuelas, y era muy mandón, y le decía yo: “¿y cómo te atreviste a ser novia de él?; a mí primero me dijeron que era un bandido de Durango, y luego que andaba peleando al lado de la Revolución en contra de dictador Porfirio Díaz”, y responde Doña Luz, muy curiosa, “pues bandido, revolucionario, a mí me gustó y dije: con éste me caso”. Ese es el primer aspecto de la historia. LZ.- El aspecto histórico.

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El segundo aspecto que para mí es muy importante, es el aspecto político militar, es la Revolución que une a Chihuahua con Durango. Tenemos que irnos a los textos y ver realmente cuál fue la respuesta en toda la República Mexicana a la invitación de Madero: fue nula, fue un fracaso, excepto en dos estados: Chihuahua y Durango; fue en los únicos dos estados en donde hubo una respuesta positiva, y más en Chihuahua, en donde, en 15 o 16 puntos separados del estado hubo gente que abandonó a sus familias, tomó las armas y se echó al campo. En el norte de Durango fueron varios grupos, no me acuerdo si 6 o 7 grupos que también e echaron a la lucha… y párele de contar: ni Zapata, ni Álvaro Obregón y menos Carranza, que hizo una profesión de fe prácticamente antimaderista, se desapareció de saltillo y se fue a México a arreglar negocios. Entonces son estos dos estados, curiosamente miembros de la antigua provincia de la Nueva Vizcaya, los que le dieron la fuerza al maderismo, al antireeleccionismo. LZ.- Esa es la reflexión político militar… RO.- Y que se va a prolongar durante la Revolución, porque si consideramos que el grupo de San Andrés es el germen de la futura División del Norte; había mucha gente y poco después se vino gente de Durango. LZ.- Por otra parte, queda la anécdota de que Luz Corral fue la primera dama del estado de cuando Villa fue gobernador revolucionario… RO.- Estamos hablando de 1914. Villa llega a la gubernatura de este estado, el más grande, y uno de los más ricos de la república en aquel entonces, y la jovencita de 19 años apenas tiene 23, y se ve obligada a jugar el papel de primera dama del estado, y lo jugó, y lo desempeñó con toda propiedad, con toda inteligencia; era una mujer inteligente, muy lista. LZ.- Pancho Villa y Doña Luz jugaron un papel muy importante en la primera época de la Revolución, cuando la Revolución tenía que nacer bien al ganar sus primeras batallas. RO.- Curiosamente, cuando ellos se casan y se vienen a Chihuahua a pasar unos días de luna de miel, salen inmediatamente después a México y el señor Madero estaba en Tehuacán, Puebla, y allá va a saludarlo, ya casado. LZ.- Pues muy interesante toda esta información y estas reflexiones del doctor Rubén Osorio, a quien le agradecemos su ilustradora presencia. RO.- Buenas tardes.

(*) Rubén Osorio Zúñiga es médico de profesión e historiador. Ha escrito diversas obras acerca de la Revolución mexicana y especialmente de la vida de Francisco Villa, entre otros, “La Correspondencia de Francisco Villa”, “Pancho Villa, ese Desconocido”, “La Familia Secreta de Pancho Villa”, “El Linchamiento de San Miguel Canoa”, “Tomochic en Llamas” y “La Muerte de los Generales”. 148


PANCHO VIllA, El GOBERNADOR

30 de Mayo de 2009

De entre los protagonistas de la Revolución mexicana, ninguno tan polémico como Pancho Villa, de cuya personalidad se ha escrito profusamente en México y otros países, y que, a pesar de ello, sigue vigente el misterio de su inteligencia, su crueldad, su amargura y los anhelos que lo acompañaron por más de 10 años entre las correrías, los campos de batalla y su retiro en la hacienda de Canutillo. A 131 años del nacimiento de Doroteo Arango Arámbula, intentaremos acercarnos a su personalidad, hablando de los orígenes de este hombre, hijo natural de un austriaco que nunca lo reconoció, de su lugar de nacimiento, de sus defectos cuando niño y como revolucionario, y de sus virtudes como gobernador de Chihuahua.

ENTREVISTA CON EL DR. RUBÉN OSORIO ZUÑIGA (*) LZ.- Doctor Osorio, ¿podemos intentar un acercamiento a la personalidad de Francisco Villa? RO.- Villa era muy difícil de diagnosticar y de citar en una casilla adecuada para poder estudiarlo; de acuerdo con el trabajo del doctor Katz, que escribe y publica una revista de historia especializada en Estados Unidos, muy prestigiada, publica un trabajo sobre la actuación del general Villa como gobernador del estado, cosa que muchas personas de Chihuahua ignoran, que fue gobernador por un mes, y ahí están sus secretos y todo lo que hizo durante ese mes. Recuerdo muy bien que cuando el doctor Katz trató de editar estas entrevistas, me dijo: “mire doctor Osorio, usted cuando quiera estudiar a una persona pública, estúdiela cuando está en el poder, no antes, ni después, sino que vea qué es lo que hace cuando tiene el poder en sus manos”. Entonces el estudio de lo que hace Villa con un mes de gobernador es muy demostrativo y en ese libro que escribe el doctor Katz, finalizando el último detalle, cómo llega a gobernador y qué hace ahí, al terminar su artículo –que yo edité en forma de folleto-, dice lo siguiente: “la causa de que la imagen administrativa del liderazgo de Villa sea tan difícil de diagnosticar y de situar en una casilla adecuada, es que resulta de la unión muy compleja de por lo menos 5 componentes: Villa fue, al mismo tiempo, un bandido social, un líder campesino, un caudillo tradicional, un portavoz carismático de los pobres y un hombre que tenía varias de las cualidades indispensables para un empresario moderno; de ahí viene la complejidad de Villa”.

DR. RUBÉN OSORIO ZUÑIGA

Villa no era un personaje que surgió del campesinado, no era un pequeño burgués, no era un burgués, no era un obrero; sin embargo, tiene cosas que tocan todas esas facetas. ¿Cómo no va a ser un personaje complicado?, es muy difícil estudiarlo; yo, haciendo uso de una figura médica, cuando me pongo en contacto

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con su historia y trato de ponerlo digamos, para hacerlo explícito, en un microscopio para poderlo observar y estudiar, resulta que no se queda quieto, es un personaje que está constantemente en movimiento, y dice uno: “estáte quieto, déjame verte, no te muevas tanto”, entonces es muy difícil. Hay que fijarlo en la platina del microscopio y poner buenas lentes para poder observarlo bien; entonces eso es bastante difícil. Cuando lo logré con algunos documentos, con algunas historias orales que aparecen en un libro, es cuando yo empiezo a percibir un personaje muy diferente al que nos ha mostrado la historia, por lo menos la historia oficial. LZ.- Dentro de sus múltiples obras e investigaciones acerca de la vida de Francisco Villa, en 1991 usted, doctor Osorío presentó el libro “Pancho Villa, ese Desconocido”, en el que plasma 28 espléndidas entrevistas que divide en: 14 a favor y 14 en contra, respecto a las opiniones que se tenían de Pancho Villa pero aun de las 14 en contra, muchas expresaban cosas positivas acerca de Francisco Villa. ¿Se puede, doctor, sostener que quienes lo admiran o lo admiraron son únicamente los pobres y quienes lo denuestan son los poderosos o los hacendados? RO.- No, era tan complicado que, inclusive, si usted le ha echado un vistazo a un libro que publiqué a principios del año 2000 en la Universidad de Alpine, en Texas, que se llama “La Familia Secreta de Villa”, en él hago yo una investigación muy extensa, de tipo oral, igual que en “Pancho Villa, ese Desconocido”, en el que sale a la luz el verdadero origen de Villa. Ahí afirmo, desde mi punto de vista -porque la investigación oral es un arma poderosa pero no es infalible-, que Villa era hijo de un hacendado del estado de Durango, de apellido Ferman, pero entonces, si eso es cierto -yo afirmo que es cierto-, pero se necesitan las pruebas de laboratorio, de ADN, etcétera; pero si eso es cierto, el general Villa, desde su nacimiento, ya viene con un problema muy serio: es un niño abandonado por su verdadero padre y que cuando la madre le informa de quién es hijo, él va a verlo, a decirle: “oiga señor, mi mamá dice que es mi padre; quiero que me reconozca usted”, entonces el papá prácticamente lo hecha de la hacienda llamada San José de Basoco, cerca de San Juan del Río Durango; lo echa de la hacienda y es cuando la familia tiene que irse a vivir a la hacienda de los López Negrete, y es cuando se complica más, pero si eso es cierto –insisto, pues muchas de estas cosas no tenemos manera de comprobarlo documentalmente y menos a tantos años de distancia-, si eso es cierto, él ya trae la amargura de ser un niño “bastardo”, como alguien me lo manifestó con un lenguaje muy rudo, pues no era hijo del señor que se caso con su madre y además abandonado y rechazado por un hacendado. Si bien eso racialmente lo sitúa como de un origen europeo, principalmente austriaco, que era la nacionalidad de ese señor Ferman, familiarmente nos va a explicar la gran diferencia que hay entre sus hermanos y también su actitud ante los hacendados. ¿Quién me dice que ese rechazo del padre hacendado no es el origen de que Villa haya actuado con tanta violencia en contra de los hacendados? Sin embargo, Villa tuvo amigos hacendados, tuvo amigos de clase media, alta, y vea usted, por ejemplo, la casa que se construye aquí, que es ahora mausoleo de Villa en el parque Revolución de la ciudad de Chihuahua, eso era de una mente muy difícil de entender. 150

LZ.- Pero él no fue una persona rica, ni nadie de su familia, ni siquiera cuando fue gobernador, ¿esta situación que abona a su prestigio histórico? RO.- Abona a su prestigio que cuando estuvo en el poder no lo aprovechó para enriquecerse; eso sí, yo tuve oportunidad de discutirlo mucho con la persona que más sabía de esto, que es el doctor Katz, de Chicago, y a quien debemos el libro más completo y más profundo sobre la vida de este personaje, y él me dijo: “mire, si usted me puede demostrar que el general Villa, cuando fue gobernador aprovechó su posición para llenarse de dinero los bolsillos, y luego en los momentos de peligro o porque las cosas iban muy mal, largarse del país, a la costa sur o a Miami a disfrutar de sus riquezas, le voy a autorizar a usted que le llame bandido; pero si no me lo puede usted demostrar, por favor no”, y yo nunca he encontrado la menor evidencia, ni el doctor Katz, ni muchos otros investigadores, que Villa aprovechó el poder político que tuvo para llenarse los bolcillos. El bandidaje del que es acusado, que se desarrolla durante la revolución, tiene que ver con la necesidad de conseguir fondos para sostener la guerra; su actitud era muy clara: cuando llegaba a un pueblo de Chihuahua o de Durango, donde dominaban sus fuerzas, él personalmente mandaba a traer a los ricos del lugar, unos lo conocían otros no, pero con el tiempo todos supieron para que los mandaba traer. LZ.- Les decía que necesitaba dinero y para qué, ¿no? RO.- Sí, les pedía dinero para sus trabajadores. LZ.- Y para la guerra… RO.- A veces, como sucede con el señor Alvarado de Parral, que llegan, inclusive, a hacerse de amistad, el señor Alvarado jamás le negó un centavo; le mandaba pedir: “mándeme 10 000 pesos” y se los mandaba, pudo haberse negado pero nunca se negó, y el general siempre le guardó una amistad, pero los hacendados, la gente rica que se negaba, ¡cuidado!, porque veían en él una persona muy peligrosa cuando se disgustaba con ellos. LZ.- De acuerdo a sus investigaciones históricas, doctor, ¿en el tiempo de la revolución, los chihuahuenses, a quiénes temían más: a los soldados de Pancho Villa o a los carrancistas sociales? RO.- Obviamente el pueblo de Chihuahua al que temía más, así, horriblemente más, era al ejército mexicano, sobre todo los soldados de Carranza, que eran enviados aquí a Chihuahua como un ejército de ocupación; entonces, la calamidad que acechaba al pueblo a nivel de los pueblos pequeños, no tanto aquí en la capital sino en el campo, era tener que soportar un ejército que no llevaba medios para sostenerse, y que tenía que sacarlos para comer, tenía que entrar a las casas a robarse lo que tenían. Entonces, fíjese usted algo muy curioso, cómo se origina el verbo “carrancear”, porque no dicen “villear”, porque los soldados de Villa no hacían eso. LZ.- “Carrancear” significa que alguien se apropia de lo que es de otro… RO.- Los carrancistas metían la caballada a los sembradíos para que comieran, y eso afectaba mucho al pueblo, se enojaban mucho. Yo tengo varios documentos sobre esto: estuvieron las fuerzas sociales a punto de agarrarse a balazos con el ejército porque los carrancistas habían metido los caballos a los maizales y a los trigales.


LZ.- ¿Cree usted que el origen de Pancho Villa tuvo que ver con el posterior aprecio por los niños, especialmente por los huérfanos, por los desamparados, y por la obsesión de que los niños se educaran, de construirles escuelas o, incluso, el haber sostenido a algunos niños en algunas academias militares de Estados Unidos?

LZ.- Entiendo que Villa afirmó que nunca deseó ser presidente de la república…

RO.- Pues mire usted, tiene que ver también con su origen de San Juan del Río. Yo tuve la oportunidad de platicar con varias personas que, ya ancianas, hace unos 15 años, me platicaron muchas cosas de la niñez de Villa que eran comunes de ahí, de conocimiento de San Juan del Río, una población bastante interesante, porque San Juan del Río nace como una de las zonas agrícolas, de producción agrícola, en medio de minerales, y en los alrededores de San Juan del Río hay varios minerales, pero las minas no se pueden sostener si no hay una producción agrícola y ganadera que sostenga al personal; entonces, en ese sentido, en San Juan del Río sí hay antecedentes de una vida de mucha pobreza.

LZ.- ¿Cree usted que si Villa hubiera sido de los vencedores de la Revolución tendríamos otro tipo de México?

Mire, “La Coyotada” es un barrio de un pueblo que se llama Río Grande, y las autoridades cometieron el terrible error de “arreglarla” para hacerla presentable, se atrevieron a “modernizar” la choza de adobe donde nació Villa, pero yo tengo una foto cuando está sin arreglar: es una verdadera choza de un campesino mexicano pobre. En este sentido, Villa, desde que nace, no tiene oportunidad, el gobierno de Porfirio Díaz es una máquina opresora del pueblo pobre; todas la ventajas van con los extranjeros y hacia las clases altas, y eso es muy notable aquí en Chihuahua. LZ.- ¿Entonces él quiere evitar eso a los niños que conoce?

RO.- Son múltiples las declaraciones del general: él decía que era guerrero, que no estaba hecho para los salones de la diplomacia, ni para andar alternado con los diplomáticos.

RO.- Mire usted, esa pregunta se la han hecho en múltiples ocasiones al doctor Katz, me la han hecho a mí, y realmente no podemos saber qué es lo que sería. Pensamos, el doctor Katz y yo, que sí habría un México un poco diferente, que habría más justicia social aunque hubiera menos democracia. Villa tenía una visión muy clara de los cambios que se necesitaban en el país y también de igualar un poco las diferencias sociales; que los ricos no fueran tan ricos. LZ.- ¿Le interesaba repartir la riqueza? RO.- Sí, eso sí lo tenía muy claro. LZ.- Pues este ha sido un intento de acercamiento a la personalidad tan compleja de Francisco Villa. Le gradecemos, doctor Osorio, que nos haya compartido estas reflexiones. RO.- Muchas gracias por su invitación.

RO.- Claro, una de las cosas que me platicaron es que a él, de niño, lo acostumbraba llevar su papá, o digamos su padrastro, a San Juan del Río a llevar aguamiel, y entonces, de los niños de ahí había familias muy prominentes, de dinero, y le gritaban cosas ofensivas, y se agarraba a pedradas; o sea, lo hicieron bravo. LZ.- ¿Qué le gritaban? RO.- Seguramente sabían su origen y lo ofendían; entonces, desde niño fue un niño que se acostumbró a jugar baraja, que se acostumbró a usar navaja para defenderse. Un día, a uno de los muchachos que agarró haciendo trampas con la baraja, le puso una paliza terrible, entonces empezó a usar navaja, no era un niño común y corriente. LZ.- Cuando Francisco Villa depuso las armas y fue a vivir a Canutillo, ¿la organización social que desarrolló ahí implica que Villa contaba con algún proyecto político de nación? RO.- Proyecto político no, porque yo tuve oportunidad de platicar en múltiples ocasiones con este joven al que adoptó, no legalmente, sino emocionalmente como hijo, de nombre Francisco Piñón Carbajal, con el cual publicó una entrevista muy amplia en el libro que mencionamos, y él me platicó de todos los proyectos que tenía el general ahí en Canutillo y de todo lo que realizó realmente.Fue un experimento único en latinoamérica, en el que su objeto era demostrar al presidente de la república, Obregón, con quien llevaba muy buenas relaciones -y eso usted lo constata usted en las cartas cruzadas entre ellos-, demostrarle al gobierno de la república que se podía vivir bien de la tierra siempre que se trabajara con honestidad y se trabajara como lo hacen los menonitas, de sol a sol; usted ve los menonitas tan prósperos, y viven de la tierra.

(*) Rubén Osorio Zúñiga es médico de profesión e historiador. Ha escrito diversas obras acerca de la Revolución mexicana y especialmente de la vida de Francisco Villa, entre otros, “La Correspondencia de Francisco Villa”, “Pancho Villa, ese Desconocido”, “La Familia Secreta de Pancho Villa”, “El Linchamiento de San Miguel Canoa”, “Tomochic en Llamas” y “La Muerte de los Generales”. 151


APROXIMACIóN ´ BIOGraFICA A FRANCISCO VIllA (…y de cómo nacieron las Jornadas Culturales Villistas)

24 de Julio del 2010 De origen humilde y conocedor de varios de los oficios populares Francisco “Pancho” Villa encarnó, con mucho, los anhelos de los de abajo durante el porfiriato. Poseedor de una fuerte personalidad y capacidad perceptiva, Villa llegó a ser uno de los más legendarios héroes de la revolución mexicana. ¿Cómo surgió el contacto del Villa bandolero con los clubes antirreeleccionistas?, ¿por qué y cuándo dejó de ser Doroteo Arango para convertirse en Francisco Villa?

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR JESÚS VARGAS VALDÉS (*) LZ.- Jesús Vargas Valdés una de las obras más recientes que has escrito, llamada “Aproximación Biográfica a Francisco Villa” a propósito del 87 aniversario de su asesinato en Parral. A propósito de eso, ¿por qué es tan difícil explicar quién fue, de dónde emergió y por qué murió fatídicamente Doroteo Arango, “Pancho Villa”? JV.- Creo que la respuesta sí tiene algo de simple: Francisco Villa, hasta los 22 años, fue un hombre sin identidad, fue un hombre del que casi no se sabía nada, prácticamente hasta poco antes de 1910 aparece su primera fotografía, y el nombre con el que aparece públicamente, de manera ya constante, surge en 1910. De 1894, en que se dice que se inició como bandolero, a 1910, es decir durante 16 años, Francisco Villa no fue un hombre identificado; no hay realmente fotografías que nos muestren a Francisco Villa joven, no hay documentos que nos hablen de Francisco Villa. Aparecen exhortos, aparecen documentos en los que se cita a Doroteo Arango y en los que se cita a una docena de nombres que no sabemos que correspondan al mismo individuo; es que Villa usaba muchos nombres, entonces, esos nombres que surgen de la profundidad del pueblo, no es un nombre que está en un aparador, no es, por ejemplo, si tú revisas ahorita los personajes de la política, de ellos se habla en la prensa, se habla en la televisión, se habla en todos lados; en aquel entonces se hablaba en la prensa, pero de Villa se hablaba en la prensa de manera totalmente, vamos a decir, sin identidad; entonces, a la hora de que tú buscas las huellas de Francisco Villa, pues no encuentras casi nada. LZ.- Todos los historiadores, entre ellos tú, coinciden en que su nombre de pila era Doroteo Arango, pero ¿cómo empezó a llamarse “Pancho Villa”?, ¿Quién le puso así? ¿Por qué?

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HISTORIADOR JESÚS VARGAS VALDÉS

JV.- Bueno, él mismo lo explicó en las memorias que le dicta a Manuel Bauch Alcalde: él afirma que cuando ya no pudo evitar la persecución de las autoridades y que tuvo que recurrir a otro nombre para ocultar su identidad, asumió el de “Francisco Villa”, que era el apellido de “Villa”, que le correspondía, porque su padre había sido hijo natural de un hombre que se apellidaba Villa, pero que por ser hijo natural no había utilizado ese apellido y se le había puesto el apellido Arango;


entonces, él explica eso, y de ahí en adelante, de 1910 en adelante, no solamente él, también sus hermanas y sus hermanos Hipólito y Antonio, asumen el apellido Villa, prácticamente toda la familia asume el apellido Villa; esto es algo interesante, porque mucha gente cree que él, en lo particular, es Francisco Villa, que sólo él, en lo particular, asume este apellido, pero lo asumen todos los hermanos. Hay mucha leyenda sobre este nombre; hay quienes dicen que fue por un bandolero que Villa conoció cuando era muy joven, y que, por admiración y por memoria de ese bandolero, él asume el nombre de Francisco. Yo no dudo que Villa haya sabido de este bandolero, Francisco Villa, zacatecano, que fue famoso en las décadas de los años 80´s, cuando Villa estaba muy niño, no dudo yo que en alguna ocasión le hayan platicado de este hombre, y que a Doroteo Arango le haya gustado el nombre de Francisco, pero no antes de 1910. Yo sostengo que Villa no usó ese nombre hasta después de 1910; es decir, el primer documento donde yo he encontrado el nombre de Francisco Villa. es un documento de mayo de 1910, antes no encuentro un documento que cite a Francisco Villa como tal; he encontrado Doroteo Arango, he encontrado un tal Regalado, he encontrado un Flores, he encontrado varios apellidos que corresponden a este mismo personaje, pero no Francisco Villa. LZ.- Si Doroteo Arango antes de 1910 perteneció a la banda del bandolero Ignacio Parra, ¿cuál fue el motivo o que lo hizo contactarse con el movimiento revolucionario? JV.- Mira, yo no le doy muchos vueltas a este asunto, Leo, yo creo que Villa inventó el asunto de su hermana, de que iba a ser violada, y que López Negrete y eso, yo creo que Villa era un joven inquieto, era un muchacho precoz, fue un adolescente que recorrió muy rápidamente las actividades características de los rancheros adultos: era jugador, era pendenciero, era un tipo con muchas habilidades, y yo no descartaría que, sí hubo algún asunto que lo ofendió, algún asunto de honor que lo llevó a tomar una decisión de castigar a alguien, pero yo descarto lo del hacendado; si Villa se hubiera atrevido a insultar al hacendado López Negrete, lo persiguen, y si le hubiera disparado, lo van y lo buscan hasta el fin del mundo. No, yo no he encontrado ningún exhorto ni nada, entonces Villa, como un ranchero que tenía deseos de andar libre, se sale de su pueblo y se encuentra a los 16 años con un bandolero buena gente, como era Ignacio Parra, un bandolero que tenia ideales, que había conocido a Heraclio Bernal, que había andado con su banda y Heraclio Bernal era un juarista, Heraclio Bernal era un antiporfirista, incluso firmó manifiestos que son históricos; lo que pasa es que ignoramos mucho que el bandolerismo fue una actividad muy permeada en la sociedad porfirista, porque el mismo Porfirio Díaz, el gobierno, con sus injusticias, provocó que muchos jóvenes que no tenían ese horizonte en su vida, se dedicaran al bandolerismo. Esa era una actividad social muy concurrida, y Villa, como muchos otros bandoleros, resultó muy habilidoso, resultó muy hábil para aprovecharse de sus conocimientos, de su inteligencia, de su memoria y prácticamente si nosotros aceptamos que hay una genealogía entre Heraclio Bernal, Ignacio Parra y Francisco Villa éste es el único que logra pasar la raya del bandolerismo a la Revolución. LZ.- Entonces, ¿pudo abrevar algunas de las inquietudes revolucionarias de ellos? JV.- Yo lo sostengo, yo sostengo que Ignacio Parra fue como el padre que Villa no tuvo, que no alcanzó a conocer, y yo sostengo que Ignacio Parra a Villa le enseñó el código de honor, el código del bandolero que Villa siempre respetó, y el que yo resumo en 2 cosas: todo el amor para los leales, para los valientes, y todo el odio

para los traidores. Ese era, de ahí partía todo el código de Francisco Villa bandolero, y yo no tengo absolutamente ninguna duda para sostener que Villa, cuando menos de 1900 a 1910, fue un bandolero, y hay documentos, y tenemos que entenderlo como una expresión de la sociedad porfiriana, y no solamente él, pues prácticamente la primera célula, vamos a decirlo así, de revolucionarios que participan con Francisco Villa en San Andrés, en las Escobas, en Ciénega de Ortiz , en los primeros combates que Villa en que participa de 1910 a 1911, sus compañeros, son bandoleros también, son bandoleros ya metidos en la Revolución; por eso Villa se nos escurre en estos meses de noviembre. LZ.- ¿Eran muchos los compañeros de Villa que transitaron hacia la lucha revolucionaria? JV.- Bueno, en las Escobas y en San Andrés,Villa se integra con un grupo heterogéneo, en donde participa Máximo Castillo y participan otros revolucionarios que no son parte de su núcleo, pero después de San Andrés, del 21 de noviembre,Villa se repliega, y luego vuelve aparecer el 27 de noviembre, en las Escobas, un punto muy cercano a la ciudad de Chihuahua, y ahí él participa con 14 ya revolucionarios, que la mayor parte de ellos eran bandoleros, incluso ahí pierde a varios bandoleros. Entonces Villa no va a perder este carácter de bandolero Villa, porque de repente dice: “yo me hago revolucionario”. Yo sostengo que durante 1912 y todavía en 1913,Villa actúa como un bandolero, o sea, psicológicamente en su relación con los demás, afloran sus complejos de inferioridad, vamos a decirlo así, frente a Madero, frente a Abraham González, frente a los generales, frente a Huerta, frente a muchos de los personajes con los que el actúa, hay complejos de inferioridad que vienen precisamente de esa conciencia personal de que él es un bandolero. LZ.- O una conciencia de que es de los de abajo… JV.- De que es de los de abajo, pero que además, es un hombre fuera de la ley y, con Orozco, por ejemplo, esta diferencia se va a convertir en un odio terrible que va a tener consecuencias desastrosas. LZ.- Villa tenía capacidad de relacionarse con los demás, pero se le interponían esos complejos, pero también tenía un carisma que lo ha hecho trascender a muchos de los otros revolucionarios, era un hombre con mucha sensibilidad y memoria para conocer a la gente que interactuaba con él; se dice que nunca olvidaba los rostros de las personas ni los lugares de la sierra más recónditos. JV.- Se dicen cosas extraordinarias de Villa, pero vamos a tratar de responder rápidamente varias peguntas que dejaste planteadas. Yo sostengo que Villa deja de actuar como bandolero a partir de 1913, cuando se convierte en el gran jefe de la División del Norte, y que se convierte en gobernador temporal de Chihuahua; yo creo que cuando Villa se convierte en el gran jefe militar, en ese momento, cuando ya no depende de nadie, cuando ya es él mismo, en ese momento deja él de actuar como bandolero y empieza a actuar como un gran jefe militar como un gran jefe político y ahí es cuando empieza a crecer la fama. ¿Por qué era tan sensible para identificar el carácter del pueblo?, porque él había sido minero, albañil, bandolero, vaquero, carnicero; o sea que él había recorrido muchos oficios populares y conocía a la gente. ¿Por qué el pueblo lo seguía?, a él en una ocasión le hicieron una pregunta; “¿Por qué lo siguen señor Villa?”, “Porque yo nunca le digo a le gente, ve a hacer esto,

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ve a hacer lo otro; yo siempre por delante, yo siempre digo ¡vamos!, y yo empiezo y vamos”, eso me parece una maravilla, Leo, yo creo que si todos actuáramos de igual manera cuando tenemos alguna responsabilidad y tenemos subalternos, yo creo que si no nos olvidáramos de esa regla, las cosas serían diferentes, pero ya cuando asumimos que somos superiores y que podemos ordenarle a los demás porque tenemos un nivel superior, ya estamos “fritos”, no hay liderazgo, hay autoridad pero no hay liderazgo y Villa tenia liderazgo. Y creo que la cuestión de que no olvidaba atajos, no olvidaba cuevas, no olvidaba caminos, no olvidaba rostros, era porque poseía una memoria extraordinaria, pero además era muy inteligente, tan inteligente que rápidamente sistematizaba, si él veía que a un general le resultaba algo dentro de la estrategia innata, entonces la asimilaba.Villa es un personaje verdaderamente extraordinario que no acabamos de entender todavía, y ahorita, estos minutos que le hemos dedicado, apenas estamos rascando una de las tantas aristas de su biografía, por eso no se agota, y lo otro, yo creo que en los últimos años ha crecido mucho la figura de Villa porque, de alguna manera, yo sostengo que el pueblo, cuando se les cierran las posibilidades, cuando no encuentra cómo entender lo que está pasando y cómo superar su situación, se remite a los héroes que quedaron limpios, y yo creo que Villa es un hombre que, aunque fue un bandolero, se hizo revolucionario, y en el imaginario colectivo quedó su memoria como la de un revolucionario. LZ.- Como la de un revolucionario, finalmente. JV.- Si, y en cambio, si tú analizas a Carranza, por ejemplo, es un político, es un revolucionario que inicia como revolucionario, pero finalmente, ante el imaginario colectivo, terminó como un bandido, y todos los carrancistas; hasta hay un término que es muy famoso… LZ.- Sí, “carrancear”, “ya me carranceaste”… JV.- Y así nos vamos con Obregón y así nos vamos con Calles y finalmente ¿con qué figuras se queda el pueblo?, con la de Villa y con la de Zapata, y ahí están vivas. LZ.- Jesús, a pesar de que nos estemos “carranceando” un poco el espacio que habíamos presupuestado para este tema, yo quiero precisar que tú fuiste quien concibió la idea de las Jornadas Culturales Villistas, dinos ¿qué pretendiste con esta idea? y ¿qué quieres que la gente siga abrevando con esto de las jornadas culturales? JV.- Mira Leo, este es un punto que a mí me cuesta mucha dificultad tratarlo en los términos reales, porque tal pareciera que yo, cuando hablo de esto, ando regateando que me hagan el reconocimiento de ser el autor del proyecto. LZ.- Yo sí te reconozco ese mérito, por eso te lo estoy preguntando.

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JV.- Mira te lo digo muy simple: en 1992 me pidieron de la CNC que los ayudara para hacer un evento nacional en Canutillo que se llamó Jornadas Villistas del Agrarismo, lo organizamos con el esquema que habíamos utilizado para celebrar los 100 años de la rebelión de Tomóchic; o sea, esto no surgió de la nada, fue una experiencia que surgió de la actividad popular, y en el 94, con esa experiencia y con toda la emoción de lo que significaba el villismo, yo hablé con el presidente municipal de Parral Alberto Gutiérrez Meléndez, fui a ver al candidato a gobernador de Durango, Maximino Silerio Esparza, yo les propuse la creación de un

corredor cultural del villismo, que viniera desde San Juan del Río hasta Chihuahua, pero finalmente no se logró iniciar el proyecto como yo lo había soñado con tanta amplitud. Pero en esencia, las primeras jornadas de 1994 a mí me tocó organizarlas, me tocó ir a hablar con los presidentes municipales, diseñar cómo serían las actividades culturales, porque esa es la otra cosa: yo no hice la presentación de este proyecto como unas jornadas así nomás, sino como jornadas culturales, y ¿qué era lo que pretendía? bueno que se recuperara lo que era la cultura del villismo, entendiendo no la cultura de Villa, sino la cultura de los villistas, de los rancheros, de los obreros, de los habitantes del sur, del norte, del sur de Chihuahua, del norte de Durango, que habían formado parte de la División del Norte. ¿Y a qué elementos culturales me refería yo?: la talabartería, la herrería, la vaquería; en aquel entonces, y lo digo con toda lo honestidad del mundo, yo me imaginaba todo esto como un factor de carácter turístico, Leo, estaba perfectamente contemplado que las jornadas, a la larga, se iban a convertir en un atractivo turístico, pero no explotando de manera comercialista la figura de Villa, sino la cultura del villismo. Yo me imaginaba un Parral, y me lo sigo imaginando, como una ciudad que ofreciera a los turistas una comida tradicional: pasteles, dulces, objetos; Parral, por su ubicación como un centro cultural, político, económico entre Durango y Chihuahua, imaginaba que se convirtiera en una capital del turismo del norte del país. En fin, quiero decir que mi idea no fue obra de la casualidad, no fue una ocurrencia; el proyecto de las jornadas villistas fue un proyecto perfectamente bien pensado. No quiero dejar de decir que el Lic. José Socorro Salcido fue quien emprendió lo de las cabalgatas, esa es una cuestión de él; no quiero dejar de mencionar también que lo que fue simulacro de la muerte de villa ya lo habían realizado en un desfile los alumnos del CONALEP, pero de manera aislada y entonces es cuando yo hago la presentación de agrupar municipios del norte de Durango del sur de Chihuahua en una serie de eventos donde se diseñan esas actividades. Eso es obra mía, y yo no tengo interés de andarme peleando por eso verdad, pero tampoco dejar de decirlo, porque creo que los proyectos culturales son como los libros, como los poemas, como los ensayos historiográficos: alguien es el autor y, en este caso, el autor soy yo, y no tengo por qué no decirlo. LZ.- Muchas gracias Jesús Vargas. JV.- Gracias a ti Leo, y ya sabes, cuantas veces me invites, aquí estaré. (*) Jesús Vargas Valdés es egresado del Instituto Politécnico Nacional, fue docente, director del CIDECH, maestro de la UACH, responsable del área de Patrimonio Histórico del ICHICULT y fundador de las Jornadas Culturales Villistas. Es autor de “Historia del Movimiento Obrero en Chihuahua”, “Historia Mínima del Estado de Chihuahua”, “Catedral de Chihuahua,Testigo de la Historia”, “Tomochic, la Revolución Adelantada”, “Chihuahuismos” y “Máximo Castillo y la Revolución en Chihuahua”. Edita semanalmente “La Fragua de los Tiempos” en el Heraldo de Chihuahua, fue fundador de las revistas “Cuadernos del Norte” y “Textos de la Nueva Vizcaya” es encargado del Departamento de Publicaciones de la Secretaria de Educación y Cultura del gobierno del estado de Chihuahua y profesor investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Fue consejero electoral federal y local, y autor de libro “Chihuahua, Raíces de una Vocación Electoral”.


MUERTE Y lEGADO DE PANCHO VIllA

19 de Julio de 2008 Luego de más de 10 años de protagonizar distintas etapas de la Revolución mexicana, Francisco Villa había declinado su participación armada en la escena política nacional, vivía retirado en su hacienda de Canutillo, en Durango, de donde eventualmente salía para acudir a Parral. Ahí, el 20 de julio de 1923, fue asesinado. ¿A qué se dedicaba Pancho Villa antes de morir?, ¿tenía participación en la política nacional?, ¿qué consecuencias trajo su muerte al escenario político?, ¿qué aportó su vida al devenir de nuestra nación?

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR JESUS VARGAS VALDÉS (*) LZ.- Jesús Vargas Valdés, gracias por participar... Tú, como estudioso de la historia de la Revolución y de sus principales personajes, ¿qué nos podrías decir de Francisco Villa?, ¿de dónde emerge este personaje? JV.- Bueno Leo, con mucho gusto de estar contigo en este tema al que me has invitado. El caso de Villa es, yo diría, el caso de un individuo que reúne la esencia de una sociedad que vive un momento específico, que es el de principio de siglo XX y finales del siglo XIX. Yo creo que pensar en Villa como un individuo que surge de un matrimonio con características genéticas etc., sería una forma equivocada de analizar su figura en la historia, creo que Villa es, más bien, la escencia de un pueblo. LZ.- De un pueblo que desde Tomóchi, en San Isidro y toda esa región, estaba ya manifestando inconformidades con el estatus, ¿por ahí vendrá Villa? JV.- Villa viene de todo lo que se expresa socialmente de un pueblo que está en pleno desarrollo, en pleno auge, con muchas inquietudes, en donde hay expresiones muy diversas en los oficios: Villa es vaquero, es minero, es bandolero esencialmente durante sus primeros años. Entonces como que Villa recorre las actividades populares más importantes de la época, y en ese sentido, en cada una de estas actividades va recogiendo la esencia de lo que es el pueblo de México y, claro está, entre toda esta serie de actividades que él realiza, está presente la injusticia una injusticia social, una desigualdad social que él va asimilando y que, llegando un momento específico en 1910, él la canaliza a través de la Revolución. Villa es esencialmente un campesino que trabaja muy cerca de los peones de la haciendas. Hay la fabula de que él mismo inventó de que su hermana había sido violada, o que hubo intento de violarla y que él disparo contra el hijo del hacendado, y que huyó, etcétera.

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LZ.- Lo cual no se puede documentar… JV- Mi hipótesis es de que es falso; yo tengo toda una serie de explicaciones, del por qué Villa arma esta versión. Lo cierto es que él a los 16 o 17 años sale de su tierra, y luego, al poco tiempo, tiene contacto con Ignacio Parra, un bandolero famoso que se convierte en su padre dentro del bandolerismo, en su guía, y a partir de entonces, desde 1895 hasta 1910, días antes de la revolución, Villa es un bandolero; en todo este periodo de 15 años, es donde Villa aprende lo que después va a aplicar como revolucionario. LZ.- La participación de Villa en las diferentes etapas de la Revolución fue muy importante:Villa aparecía y desaparecía, pero fue un personaje clave, ¿no? JV.-Creo yo que Villa era un individuo sumamente inteligente, que reunía cualidades que pocos seres humanos conjuntan; tenía una memoria impresionante y un gran sentido común y, sobre todo, tenía mucha facilidad para conocer a los demás, eso fue lo que le permitió siempre poderse comunicar y poder establecerse en una situación de liderazgo natural, sin ningún esfuerzo. Todo mundo habla de su violencia, de la forma en que trataba a sus subalternos y a la gente, pero en alguna ocasión, un reportero le hizo la pregunta de por qué la gente lo seguía, y Villa contestó de una manera que para mí es sencilla pero muy llena de sabiduría; dice Villa: “es que yo nunca ando ordenando ¡ve a hacer esto!, ¡ve a hacer esto otro!, siempre digo ¡vamos a hacer!, y yo voy por delante”, entonces en eso resumía Villa toda su relación de liderazgo con sus hombres, con su ejército; siempre estaba él al frente y, claro, podía estar al frente porque tenía toda una serie de conocimientos, toda una serie de experiencias que a él le permitían estar a la cabeza en todo. LZ.- Fue un personaje muy importante en la vida del estado de Chihuahua de aquellos tiempos, en la vida de otras partes de la república que fueron empujando la revolución del norte hacia el centro. Estaba en contacto con Emiliano Zapata para juntar la Revolución del sur hacia el centro. ¿Qué relación tuvo con Zapata? JV.- La realidad es que esta relación entre Zapata y Villa fue más bien simbólica; en realidad los contenidos de la lucha del sur, de la región de Morelos y de la de Chihuahua, eran diferentes: los contenidos de los reclamos de Zapata eran principalmente la restitución de las tierras ejidales y en el caso del movimiento del norte, la mentalidad de los revolucionarios era la de los rancheros que no aspiraban a pequeñas parcelas agrícolas, sino que aspiraban a extensiones de territorio más o menos extenso, donde se pudieran trabajar los ranchos. Solamente en una ocasión se reunieron Villa y Zapata, y fue para poder enfrentar la posibilidad de la división con Carranza, que ya se venía dando, pero esta relación, incluso militarmente, no tuvo mucho significado; para la historia sí es un dato fundamental el ver que hay esa disposición a la unidad, pero lo ejércitos eran sumamente diferentes. LZ.- ¿La división con Carranza, obligó a que la participación de Villa llegara un poco a su fin? 156

JV.- Junto con todas las cualidades que tenía Villa, tenía una gran deficiencia -que la tuvo Orozco también, y que la tuvieron muchos otros revolucionarios, pero

Villa y Orozco no tuvieron ese aprendizaje, y los dos fracasaron en sus proyectos, porque cada uno representó un proyecto en su momento; fracasaron por esa falta del oficio político. creo que ese aspecto para Villa fue una desventaja, porque a pesar de ser el ejecutor del triunfo contra Huerta, prácticamente queda relegado, porque la figura en ese momento es Carranza, y alrededor de él, ya proyectándose hacia el futuro, están Obregón y Elías Calles. Si realmente analizamos de dónde procede el enfrentamiento entre Carranza y Villa, no vamos a encontrar una razón de peso que explicara que no había remedio, que tenían que dividirse. La razón por la que se da esta contradicción, es porque son proyectos diferentes: Carranza tiene muy claro hacia dónde va, no le conviene que Villa crezca, lo trata de detener en Torreón para que no actúe sobre Zacatecas, y Villa, de cualquier forma y con el apoyo de sus generales, se lanza a Zacatecas, toma Zacatecas en contra de la voluntad de Carranza, y a partir de ahí, cualquier cosa que se diga, cualquier elemento que se vaya agregando al antagonismo entre Carranza y Villa, ya no es significativo, porque la división estaba dada de origen, pues eran proyectos muy diferentes. LZ.- Esta división impidió la participación militar de Villa, hasta su retiro en Canutillo… JV.- Después del rompimiento que se da en el momento en que Villa y sus generales se indisciplinan se lanzan sobre Zacatecas, todavía los generales intentan una reconciliación en una convención en la que se nombra un presidente provisional, pero no funciona y se da ya el enfrentamiento militar: viene la derrota del Bajío; después de 1915, Villa, durante 5 años, se dedica a luchar contra el gobierno de Carranza usando la forma guerrillera, y finalmente después de la muerte de Carranza, estando Adolfo de la Huerta en la presidencia, Villa acepta firmar un convenio de paz, solicita para sus principales colaboradores una serie de propiedades y para él mismo, con 500 hombres, la hacienda de Canutillo, en los límites de Durango y Chihuahua, y a partir de 1920 a 1923 Villa empieza otra etapa que podríamos llamar la etapa constructiva de la patria que él había soñado, si hubiera llegado a triunfar su proyecto. LZ.- ¿Qué pasó en esos 3 o 4 años?, ¿cómo era Francisco Villa?, ¿qué hacía en Canutillo?, ¿cuál era su relación con Obregón, con el poder? JV.- Villa, desde 1920, a partir de que firma los tratados de paz, se dedica a crear, a pensar, a iniciar proyectos. Me imagino a Canutillo como un pequeño estado donde Villa establece la forma de relación productiva, la relación política. Ahí en Canutillo vamos a encontrar en la educación, la esencia de todo lo que Villa pretendía para esta país; creo que se ha estudiado todavía poco lo que significó Canutillo, pero ahí Villa pensaba en un ferrocarril, en un banco, pensaba en una escuela, pero una escuela extraordinaria, porque para su tiempo, la escuela “Felipe Ángeles” que él fundó, fue algo sumamente avanzado. A sus 42 años,Villa empieza a tratar de realizar sus sueños y esto es lo maravilloso: si nosotros seguimos las declaraciones, las entrevistas que le hicieron a Villa, la forma en que él establece las unidades de producción en Canutillo, la forma en que él se involucra, que se compromete con los proyectos productivos, vemos que son sueños que él había tenido cuando andaba en la lucha militar, y que


después de la derrota, él trata de realizarlos en ese lugar. Pero nuevamente la política, creo yo, es la que viene a coartar todo este proyecto de crear una unidad productiva de tipo militarizada, aunque no lo manejaba de esa manera, pero la disciplina era muy similar a lo militar. Definitivamente, la política vino a interrumpir este proceso que, por otra parte, también debo decirte que traía muchas contradicciones; Villa ya había tenido contradicciones antes del 20 de julio con algunos grupos agraristas, que no veían bien la forma en que Villa estaba limitando el crecimiento de las comunidades aledañas a las propiedades donde se habían establecido los Villistas. LZ.- Se habla también de problemas que tuvo con Michel y Santisteban y un señor Herrera de Torreón… JV.- Jesús Herrera, sí, es que precisamente todas estas personalidades son las que se van a conjuntar, poco a poco, con un grupo numeroso de ganaderos, de capitalistas parralenses a quienes Villa les estorba. Pero, fundamentalmente, quien tiene la vista sobre Villa es el gobierno federal, y desde que se firman los tratados no hay un día en que no se esté buscando la manera y el momento adecuado para eliminarlo. El pretexto histórico que se ha manejado mucho para su muerte fue una declaración de Villa a favor de Adolfo de la Huerta: en una ocasión va Regino Hernández Llergo a Canutillo a hacerle una serie de entrevistas que son publicadas en el Excélsior; si mal no recuerdo, son 9 publicaciones, y en una de las ocasiones supuestamente Villa contesta que para él, el candidato favorito sería Adolfo de la Huerta y se agregan ahí otra serie de datos. LZ.- Esto se publica cuando se suponía que el candidato oficial era Plutarco Elías Calles.

JV.- Villa, siempre que se dirigió a Obregón en sus comunicados escritos, manifestó mucha confianza hacia Obregón. Parece ser que Villa no tenía desconfianza de que el complot viniera del centro; en cambio, sí se quejó de que Jesús Herrera, el hermano de Maclovio, estaba involucrado en un complot; estas quejas las hizo por escrito. LZ.- Luego viene el asesinato… JV.- No tuvo remedio: el 20 de julio, aprovechando una ocasión en que Villa viaja a Parral, preparan la emboscada, que tenía ya varias semanas preparándose por el grupo y ese día, a las 7:30 aproximadamente, Villa es asesinado, y este hecho desencadena otra serie de acontecimientos que todavía en la actualidad siguen causando muchas interrogantes. LZ.- Su muerte dejó mucho material para el debate. Finalmente, Jesús Vargas, ¿qué aportó la vida de Francisco Villa al devenir histórico del México actual? JV.- Yo creo que Francisco Villa representa varias cosas: una de ellas es la lealtad a la patria; creo que Villa fue un patriota, creo que Villa, un personaje que surge del pueblo, de los estratos más injustamente tratados, y creo que es un líder popular como ningún otro ha conocido este país. Creo que no ha habido en la historia de México un liderazgo tan importante como el que representó Villa, y además, sin establecer comparaciones, creo que la figura de Villa, después de casi 100 años, sigue siendo una de las figuras de más arraigo en el imaginario colectivo de los mexicanos, y de muchas personas que siguen la historia de México fuera del país. LZ.- Muy bien, agradecemos la presencia del profesor Jesús Vargas Valdés.

JV.- Bueno, cuando estaba la lucha entre ellos… Entonces, estas declaraciones son, históricamente, el punto de arranque del complot para asesinarlo. Entre paréntesis, quiero decir que hay evidencias y testimonios de Francisco Piñón, hijo adoptivo de Villa, quien afirma que él escucho las entrevistas, y en ningún momento Villa declaró lo que le atribuyó Hernández Llergo; o sea, fue un complot armado mucho antes de las entrevistas para el momento de su muerte. Lo de su muerte es algo sumamente complejo, creo que aquí se expresa mucho de los asesinatos políticos; creo que el caso de Villa, ilustra muy bien cómo se diluye la responsabilidad, cómo, incluso, ante la evidencia de que desde el centro se había coordinado el complot y se había utilizado a enemigos locales que Villa tenía, como Melitón Lozoya, como Salas Barraza y muchos otros que se involucran y se unen; se utiliza a algunos personajes importantes de Parral, que se suman al complot, pero el complot, desde antes está cautelosamente dirigido. LZ.- Villa ya lo sabía, estaba informado; incluso tomó algunas providencias en el último viaje a Parral ¿no es así?

(*) Jesús Vargas Valdés es egresado del Instituto Politécnico Nacional, fue docente, director del CIDECH, maestro de la UACH, responsable del área de Patrimonio Histórico del ICHICULT y fundador de las Jornadas Culturales Villistas. Es autor de “Historia del Movimiento Obrero en Chihuahua”, “Historia Mínima del Estado de Chihuahua”, “Catedral de Chihuahua,Testigo de la Historia”, “Tomochic, la Revolución Adelantada”, “Chihuahuismos” y “Máximo Castillo y la Revolución en Chihuahua”. Edita semanalmente “La Fragua de los Tiempos” en el Heraldo de Chihuahua, fue fundador de las revistas “Cuadernos del Norte” y “Textos de la Nueva Vizcaya” es encargado del Departamento de Publicaciones de la Secretaria de Educación y Cultura del gobierno del estado de Chihuahua y profesor investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Fue consejero electoral federal y local, y autor de libro “Chihuahua, Raíces de una Vocación Electoral”. 157


PANCHO VIllA Y SUS SECRETARIOS

25 de Julio de 2009 El 20 de julio de 1923, decenas de balazos rompieron la tranquilidad del pueblo de Parral; Francisco Villa caía abatido bajo las balas que un grupo de hombres dispararon para terminar con la vida del que había sido un polémico y temido protagonista de la revolución mexicana. ¿Qué episodios contribuyeron a su muerte? ¿Qué importancia tuvieron las declaraciones al Excélsior para adelantar su sacrificio? Al morir Villa, nació la leyenda que ha continuado por décadas, y que alimenta la admiración o el odio de propios y extraños. Uno de los que murieron junto con Villa fue su secretario Particular Miguel Trillo, a quien algunos de sus descendientes recuerdan con cariño, al igual que a Luis Aguilar, otro chihuahuense que fue el secretario privado del Centauro del Norte

ENTREVISTA CON EL DR. RUBÉN OSORIO ZÚÑIGA Y CON EL ATLETA MARIO TRILLO CORRAL (*) LZ.- En relación a la muerte de Francisco Villa, muchos factores tuvieron que ver, doctor Osorio, pero llama la atención que una de las personas que escribió acerca de Villa cuando éste vivía en Canutillo, fue un reportero del periódico El Universal llamado Regino Hernández Llergo y parece que la publicación de esta entrevista fue la que marcó el principio del fin de Francisco Villa ¿Qué nos puede decir? RO.- Yo digo que el señor Regino Hernández Llergo hizo una vileza, porque lo que va a hacer a Canutillo es a sacar material, poniendo en boca del general Villa algunas declaraciones que evidentemente no hizo, porque disponemos actualmente de la correspondencia del último año de su estancia en Canutillo, entre las que hay cartas cruzadas entre el general Villa, el general Obregón, presidente de la república, una carta con Don Plutarco Elías Calles, varias cartas con el señor Adolfo de la Huerta, varias cartas con su compadre el jefe de la zona de Chihuahua, el General Eugenio Martínez, con el secretario de guerra, con el subsecretario de cultura y con el secretario de hacienda. Quiero decir que el general Villa cruzaba correspondencia desde Canutillo con una serie de personalidades del gabinete de Obregón. Hay ahí en esas cartas mucha información, además de la información oral que nos fue proporcionada por el señor Piñón, y que nos permite tener en las manos los hilos del asesinato del general. Creo que el primer movimiento que hace el gobierno de Obregón es mandar al señor periodista, que escribe un reportaje totalmente amarillista, en el que, según la historia oficial, hizo una declaración que le causó la muerte, diciendo que iba a apoyar a Adolfo de la Huerta en su lucha por la presidencia de México. Ahora toda la información que tenemos, inclusive en memorias de Adolfo de la Huerta, indican que eso no es cierto. LZ.- Y es que Obregón estaba a favor de otro personaje… DR. RUBÉN OSORIO ZÚÑIGA 158

RO.- Estaba a favor de imponer, porque esa es la verdad, quería imponer a Plutarco Elías Calles, que era una personalidad gris que no quería nadie; ni siquiera dentro del ejército tenía popularidad Plutarco Elías Calles. Para mí, Calles era un personaje siniestro que, inclusive, sobrevive a todos los caudillos de la Revolución;


yo no voy a decir que él tuvo que ver con los asesinatos, pero él fue el único que se salvó, y que cuando el general Cárdenas lo echó del país, le perdonó la vida. LZ.- Junto a Villa, aquel 20 de julio, murió, entre otros, su secretario particular, el general Miguel Trillo, del que nos dará algunos testimonios su nieto sobrino, Mario Trillo Corral, joven atleta chihuahuense... Mario, las ligas familiares de tu padre, de tu madre, de tus antepasados paternos y maternos ¿cómo se vinculan con la vida y la actividad del general Francisco Villa? MTC.- Pues es algo de los dos lados de mi familia, lo que viene relacionado con el general Villa: primero está Miguel Trillo, secretario particular del general Villa, que muriera aquel 20 de julio de 1923, al lado del que es su jefe. El era primo hermano de mi abuelo, al igual que Antonio Trillo, que era secretario de Felipe Ángeles; de ahí viene la descendencia de Trillo, el espíritu revolucionario y, curiosamente, por parte de mi madre, mi bisabuelo Luis Aguilar, quien era el que le llevaba las pertenencias al general Villa, era el que llevaba la ropa, los zapatos y cosas de uso personal del general. LZ.- ¿Qué te platica tu familia acerca de Luis Aguilar, de tu bisabuelo?, ¿hacia donde llevaba las cosas de Pancho Villa? MTC.- Él era el encargado de llevar las cosas a las diferentes ciudades donde se instalaba la División del Norte y, por consecuencia, a Pancho Villa. Todos dicen que era muy apreciado por Villa. LZ.- ¿Tienen algún documento, alguna foto de tu bisabuelo? MTC.- Hay una fotografía. Estos días vi una fotografía donde está Luis Aguilar; yo nunca jamás la había visto, me la enseñó una prima de mi madre; es una fotografía donde está Luis Aguilar en una carreta, en que se aprecian algunas cajas y maletas baúles, y al lado está el general Pancho Villa. Al ver la me quedé pasmado, porque es muy interesante la foto. También hay una carta, la copia de una carta, pues la original no la he podido ver, en la que Luis Aguilar le escribe a su señora, su esposa, diciéndole que va a Ciudad Juárez a llevar unas pertenencias del general, y que regresa en dos semanas; ellos eran de San Andrés, mis abuelos son de San Andrés, y pues ahí está donde se hizo la revolución, en San Andrés, en Satevó y aquí en Chihuahua. LZ.- También Miguel Trillo fue un hombre muy cercano a Francisco Villa, tan cercano que compartió con él su muerte, fue asesinado en la misma ocasión. Sin duda, Miguel Trillo fue de todas las confianzas del general Villa, pero también Trillo profesó admiración y dio un seguimiento muy cercano a las actividades y a los ideales, a los anhelos de Pancho Villa. En tu familia, ¿qué se platica respecto de la relación del general Miguel Trillo con Pancho Villa?, ¿todos los Trillo querían al general Villa o estaban de acuerdo con su lucha? MTC.- Mis primas y mis tías sí son Villistas; lo curioso es que mi abuelo no quería a Pancho en su casa… LZ.- Te refieres a tu abuelo, el primo de Miguel Trillo.

MTC.- Sí, él no quería al general Villa. Cuentan mis tíos que alguna vez en Satevó,Villa iba a ahorcar a alguna gente y entre ellos estaba el papá de mi abuelito -mi abuelo se llamaba Julio Trillo Castillo; él nació en 1908, y vivió los años duros de la Revolución-, pues, como comento, iba Villa a ahorcar a algunas personas entre los estaba el papá de mi abuelito, listos ya para morir, no sé la razón pues desconozco si hayan sido enemigos, si hayan hecho algo que a Villa no le gustaba, el caso es que cuando iban a morir, dice mi abuelo que Villa caminaba y que él –mi abuelo- estaba llorando, y que le dijo: “no sea cobarde”; en ese momento llegó Miguel Trillo, lo reconoce y reconoce al papá de mi abuelo y le salva la vida. Después Miguel les da dinero y se van; de ahí que el odio de mi abuelito hacia Pancho fue grande, y en la casa de él no se podía mencionar al General a pesar de que, curiosamente, su primo era el secretario particular de este personaje. LZ.- ¿Viven algunos descendientes, nietos de Miguel Trillo? MTC.- No hemos tenido la oportunidad de investigar en el árbol genealógico; sin embargo, he tenido la oportunidad de que otros amigos del Centro de Estudios de la Revolución Mexicana me investiguen algunas anécdotas y algunas cosas de Miguel Trillo que aún no he dicho; ya cuando estemos seguros y tengamos la oportunidad, podré asegurarlo. LZ.- Me dices que tú perteneces a este Centro de Estudios de la Revolución, tú como joven, ¿cómo ves aquella época de la revolución?, ¿cuál es tu concepto de la revolución?, ¿cuál es tu sentimiento cuando se habla de la revolución? MTC.- Pienso que los revolucionarios forjaron una patria. Muchos de sus eventos marcaron a la América Latina y al mundo inclusive, y me da mucha emoción ver que se revivan estos personajes, esta cultura, y ver que la revolución no la hizo la gente grande; la revolución la hizo la gente joven: Pascual Orozco tenía 30 años cuando atacó Ciudad Juárez, era un chavo, una persona muy joven; luego, los hermanos López que eran gente de 18 o 15 años, y observando las fotos detenidamente, se ven muchos niños ya enrolados en la revolución. Entonces, para mí es un sentimiento encontrado, a veces de tristeza, ver a los niños ya en la guerra. Es una alegría saber que México tiene héroes, que forjó héroes para no estarlos buscando fuera de sus fronteras; aquí en Chihuahua nacieron, se murieron, y tenemos que darles el reconocimiento merecido a los héroes revolucionarios, de la reforma, de la independencia, y no estarlos buscando en otros países. Aquí hay muchos héroes, y me gustaría invitar a la gente que lea, que busque aquí de los héroes nacionales. LZ.- Te agradezco Mario que estos testimonios tan importantes. MTC.- claro que si muchas gracias por la invitación. (*) Rubén Osorio Zúñiga es médico de profesión e historiador. Ha escrito diversas obras acerca de la revolución mexicana y especialmente de la vida de Francisco Villa, entre otros, “La Correspondencia de Francisco Villa”, “Pancho Villa, ese Desconocido”, “La Familia Secreta de Pancho Villa”, “El linchamiento de San Miguel Canoa”, “Tomochi en Llamas y “La muerte de los Generales”. Mario Trillo es un joven atleta chihuahuense, descendiente de Miguel Trillo y de Luis Aguilar, ambos secretarios de Pancho Villa

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LOS NIñOS DE lA REVOlUCIóN MEXICANA

25 de Abril de 2009 Hace 100 años, la sociedad mexicana, como la de ahora, tenía niños y niñas de clases medias, altas y de estratos pobres; muchos de estos últimos, a pesar de sus privaciones -o quizá por ello- participaron en las escaramuzas de la revolución armada. Innumerables niñas y niños mexicanos y chihuahuenses nacían en los trenes o a campo traviesa, y a cortísima edad aprendían el oficio de soldaderas o del manejo de las armas para unirse a los ejércitos revolucionarios, especialmente a los de Pancho Villa; ahí vivían, jugaban, peleaban y morían por ideales probablemente incomprendidos.

ENTREVISTA CON LA PROFRA. MARÍA SILVIA AGUIRRE LARES (*) LZ.- Maestra María Silvia ¿qué lugar ocupaba la población infantil en la pirámide poblacional del México de principios del siglo XX? MSA.- Las cifras nos dicen que los menores de 20 años llegaron a ser la mitad o más de la mitad de la población a principios de siglo XX y, de esta parte de población, la mayoría eran niños. Luis Aboites nos dice, en su libro de la “Historia Mínima de Chihuahua” que, en el caso de Chihuahua, los menores de 15 años representaban el 41% de una población total de 406 717 habitantes; véase entonces la gran proporción que existía de población de jóvenes; sin embargo, el índice de analfabetismo era altísimo: en el porfiriato llegó a ser del 84% de la población nacional a pesar de las leyes que se habían expedido en la revolución de Ayutla y una serie de reglamentos generales; lo cierto es que la preocupación por la educación no era tal como la tenemos ahorita, sobre todo en el campo, pues se atendía más la educación en la ciudad. LZ.- ¿Cómo era el mundo de los niños a principios del siglo pasado? MSA.- El porfiriato se basó en una polarización social, una polarización, por supuesto, con una base fuertemente económica y, entonces, podemos hablar, de manera muy burda si usted quiere, en el análisis de la población de la clase media y alta y de las poblaciones campesinas de los trabajadores de la ciudad; esos son grandes grupos de población y, si la concepción de la niñez, la vida de la niñez era diferente en ambos grupos de población, por ejemplo en el caso de las clases media y alta, encontramos ideas importadas de Europa para la crianza, para el cuidado de los niños. LZ.- Para el vestido. MSA.- Sí, aquellas fotografías de encaje, de sombreritos, de ambientes muy acogedores, las nodrizas, los paseos; sin embargo, en las clases bajas tenemos otras circunstancias diferentes. LZ.- A los niños de las clases bajas se les llamaba despectivamente no niños, sino “muchachos”.

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PROFRA. MARÍA SILVIA AGUIRRE LARES

MSA.- Sí, así es, porque se podía hablar de niños en la clase media alta; sin embargo, en las clases bajas, el concepto de niñez aparecía escasamente esto.


En las familias acomodadas podían darse el lujo de cuidar de criar a los hijos desde tempranas hasta avanzadas edades, y el seno familiar era muy importante, la educación de los niños de estas clases era de corte individualista para la competitividad, sobre todo en el caso de los niños; en el caso de las niñas, las costumbres educativas guardaban similitud con las clases bajas, porque ellas estaban destinadas a lo que, se suponía, naturalmente hace el sexo femenino, que son las labores domésticas. Entonces, a los niños los podemos encontrar en las clases medias o altas pero también entre los campesinos, los trabajadores de la ciudad, los trabajadores de las minas; lo que podemos encontrar es una población joven infantil, que a muy temprana edad tenía que incorporarse al mundo del trabajo. LZ.- ¿En qué trabajaban los niños de las ciudades? MSA.- Bueno, aquí tenemos dos núcleos de población muy fuertes: el campo todavía tenía un gran número de habitantes, cosa contraria a lo que tenemos ahorita, pero ya las ciudades estaban floreciendo y estaban poblándose fuertemente. En el caso de Parral, Chihuahua, Paso del Norte -que es ciudad Juárez-, Casas Grandes, tenemos ocupaciones propias de esos dos ámbitos y que tienen que ver con la economía de aquel entonces. Chihuahua estaba muy dedicado, por ejemplo, a la minería; vamos a encontrar niños en las minas, niños a muy temprana edad, hablamos de niños de 10, 12 ó 14 años, que ya trabajaban en la minería; en la ciudad trabajaban de papeleros, trabajaban en las fábricas como aprendices, también trabajaban en aquellos oficios que sus padres desempeñaban y, si recordamos las condiciones de trabajo de los adultos, tan pésimas condiciones laborales, imaginémonos cómo eran la de los niños, que todavía recibían menos paga salarial y menores beneficios del trabajo. LZ.- Y en el campo, ¿los niños qué hacían?, ¿a qué se dedicaban?, ¿cómo vivían su niñez?, ¿cuál era su relación familiar? MSA.- En el campo encontramos comportamientos familiares sobre todo de dos tipos, mire: recordemos que en Chihuahua tenemos el caso de las rancherías, que es una de las características muy particulares del norte de nuestro Chihuahua y, en estos casos, los rancheros y los hacendados se organizaban a través de familias extensas, esto es: papá, mamá e hijos, pero luego también las nueras, los yernos u otro tipo de familiares, y en el caso de las familias campesinas pobres, nos dicen por ahí algunos investigadores, podemos encontrar más la familia nuclear, es decir, el pequeño grupo de papá, mamá e hijos, que debían de conservarse en menor número de personas porque debían trasladarse de una hacienda a otra, de un rancho a otro y deben tener condiciones materiales y personales fáciles de traslado. LZ.- La etapa de la niñez era muy corta; pronto los niños se convertían en adultos… MSA.- Sí, estos constantes traslados de las familias campesinas hacían que los niños tuvieran muy pocas oportunidades de vivir la niñez idílica de las clases medias y altas; desde muy temprana edad abandonaban los brazos de la madre, pudiéramos decir, y los de la hermana mayor y, en cuanto ya podían mantenerse por sí solos, el padre se hacía cargo de ellos y se llevaba a trabajar a los niños en la labor, en la agricultura; eran sembradores, eran aguadores, eran lo que en el campo se necesitaba, y a partir de ahí ingresaban al mundo adulto.

LZ.- Platíquenos por favor acerca de la presencia de los niños en los contingentes luchadores revolucionarios, en las filas villistas ¿cómo y dónde nacían?, ¿en qué condiciones higiénicas era su parto?, ¿cómo eran sus primeros años?, ¿cuándo y cómo se incorporaban al combate? MSA.- Yo, de inicio, cuando me pongo a revisar la literatura, partía del presupuesto de que a los niños no se les había estudiado; sin embargo afortunadamente he encontrado buenas investigaciones y buenos estudios en torno de esta población y, en lo que coinciden, es que la Revolución irrumpe con la vida doméstica, con la vida de las familias, pero luego las familias trasladan su vida, su cultura y sus costumbres a la Revolución. En el caso del ejército villista, que es sobre el que yo más he leído, Villa, por ejemplo, no era partidario de que las mujeres participaran en la batalla, en las luchas, en el ejército como elementos regulares, cosa que sí sucedía en otros contingentes de otras partes del país; pero, a pesar de esta prohibición de Villa, lo cierto es que las mujeres y los niños iban a la guerra, iban a la Revolución, y entonces, lo que encontramos son los campamentos no sólo llenos de revolucionarios, de soldados, sino también de la vida familiar. Hay imágenes que nos muestran, en los ferrocarriles, los bultos, las gallinas, los sarapes y todo eso, y ahí se desarrollaba la vida. Por ejemplo, el parto, el parto se daba donde sucedían los dolores; ¡sí!, en plena campaña la mujer tenía que dar a luz, sus compañeras soldaderas le ayudaban a hacerlo, eran parturientas atendidas por comadronas improvisadas pero acogidas por todo un grupo de compañeras muy solidarias; inmediatamente que nacía el niño, la vida continuaba como si nada en los regimientos, ¿en qué condiciones de salud?, bueno, éstas eran mínimas, por eso la mortalidad era tan fuerte, las enfermedades hacían muy vulnerables a los niños, los niños de entre 0 y 1 año de vida morían aproximadamente el 40% y el 12% entre 1 y 5 años moría; o sea, teníamos una mortandad infantil aproximadamente del 52% de la población. LZ.- Y los que lograban sobrevivir al parto, ¿cómo desarrollaban sus primeros años en la filas de los revolucionarios? MSA.- Los más pequeños permanecían pegados a sus mamás y a sus hermanas mayores; las niñas inmediatamente empezaban a asumir las funciones de madre, de cuidadoras, de encargadas del espacio doméstico, ya después, a los 6 ó 7 años, se les asignaban trabajos propios de la Revolución, aunque no entraban en combate, pero ya desde esa edad, 6 o 7 años, ellos podían ser mensajeros, centinelas, caballerangos, aguadores, realizaban actividades de espionaje –por cierto muy peligrosas-; además, entre los 12 ó 14 años, los jovencitos, que hoy los tenemos apenas en secundaria, en aquellas épocas ya se convertían en soldados, entraban formalmente al regimiento, recibían su arma y, en ocasiones, su caballo; eran susceptibles de recibir grados militares y entonces se les dejaba de considerar como niños, en el momento en que pisaban el campo de batalla. LZ.- En esas condiciones, ¿los niños tenían tiempo de jugar?, ¿a qué jugaban, si es que jugaban? MSA.- Se las ingeniaban de mil formas: los encontramos jugando con los mismos elementos que se encontraban en los regimientos, en los campamentos, juegos improvisados, juguetes improvisados. En el caso concreto de las niñas, todavía era más fácil localizar juguetes asociados a la casa, al espacio doméstico como

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trastes, muñecos, jugaban a la comidita, etcétera, pero los niños usaban los mismos rifles o simulaciones de rifle, o de arma, o de caballo, de lo que sucedía, lo que ellos veían entre los adultos, lo convertían en sus propios escenarios y motivos de juego. Encontramos que las niñas -y lo digo más rápidamente porque el caso de ellas es más posible de esquematizar-, desde temprana edad estaban asociadas a las labores de la casa; ellas no se le despegaban a la mamá acompañándola en todo lo que significaba sostener la familia, y ellas abandonaban la niñez a más temprana edad que los niños, porque entre los 12 y 14 años las encontrábamos ya siendo madres de sus propios hijos. LZ.- ¿Cómo y de qué morían los niños en las filas revolucionarias? MSA.- Morían por diferentes motivos; ya vimos los de la salud, por ejemplo, pero también los riesgos de las batallas, ya sea en sus labores de espionaje; en el acompañamiento que hacían a los regimientos, ahí tenían innumerables peligros, y luego, en el campo de batalla, los de 12, 14 ó desde 10 años que entraban a la lucha, tenían grandes riesgos de fallecer en esos enfrentamientos o de quedar heridos, y sus posibilidades de recuperación eran menores a las de los adultos, por su propia condición, su propio cuerpo y su propia falta de defensa. LZ.- ¿Cree usted que, a esas edades, los niños sabían por qué luchaban? MSA.- Esto es muy complejo, porque encontramos los casos de los adultos en que, incluso, ni siquiera tenían claridad de por qué estaban en la Revolución; en el caso de los niños, esto todavía era más fuerte. Ellos acompañaban a sus padres, los movían las conversaciones, les movía la motivación de sus padres; sin embargo, una propia ideología, un propio convencimiento, yo creo que no lo podemos encontrar en los niños. Sí podemos encontrar gran arrojo, gran entrega a la lucha, pero muy poco convencimiento. LZ.- Beatriz Alcubier y Tania Carrillo escribieron sobre los niños villistas ¿Qué características tenían para Villa los niños?

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MSA.- Bueno, el caso deVilla y los niños, la personalidad deVilla era muy carismática; muchos historiadores coinciden en que Villa amaba a la niñez, y lo demuestra con su preocupación por la educación; Villa abrió muchísimas escuelas -John Reed habla de hasta 50 escuelas-, quizá sea exagerado y, cuando fue gobernador, hizo grandes inversiones, dedicó mucho presupuesto a la educación, pero no sólo eso; hay una anécdota en la que coinciden también los historiadores: yo recuerdo a Paco Ignacio Taibo II, en uno de sus más recientes libros, cuando nos habla de cómo Villa en 1911 que visita el Distrito Federal, no puede soportar ver a los niños de la calle en la ciudad de México, en las condiciones en las que viven y se entristece enormemente; pero luego regresa cuando el gobierno de la Convención de Eulalio Gutiérrez, y en su estancia en México, hace una redada de niños de la calle, los monta en trenes, en ferrocarriles acondicionados y los manda a Chihuahua, donde Luz Corral, su esposa, ya los estaba esperando para atenderlos, para meterlos en la Casa de la Amiga de la Obrera e incluso algunos de ellos iban destinados a Estados Unidos. Dicen los historiadores que eran alrededor de 300 niños; claro que la mayoría no llegaron a Chihuahua, porque los niños de la calle que fueron subidos en los ferrocarriles, fueron subidos de manera intempestiva, a la fuerza, y entonces la mayoría se escapó durante el camino; pero esto nos habla de un gesto de bondad enorme de Villa, y ya cuando terminó

la Revolución, cuando Villa termina su vida de revolucionario y está en Canutillo, una de las actividades principales es su dedicación a la educación de los niños. LZ.- Y finalmente, María Silvia, ¿qué enseñanza nos deja a los mexicanos del siglo XXI la participación de estos grandes contingentes de niños con las armas en la Revolución para darnos la patria que hoy tenemos? MSA.- Yo creo que algo muy importante es la necesidad de leer la historia, y leerla con mirada crítica, y buscar qué de la historia lo seguimos nosotros repitiendo; mire, lo más cómodo sería decir el discurso patriótico de: “la sangre derramada de los niños de la Revolución en nuestra tierra chihuahuense”, yo no soy partidaria de estos discursos patrióticos que sólo ponen un velo a las condiciones que generaron la violencia; hoy en día, yo creo que debemos atrevernos a mirar esas mismas condiciones. Yo no logro comprender por qué los niños en los ejércitos del Medio Oriente, pero tampoco logro comprender por qué seguimos teniendo niños en la calle, y tampoco logro comprender por qué tantos jóvenes asesinados en esta ola de violencia que tenemos en Chihuahua; entonces, creo que nos falta leer la historia con mirada crítica y cuidar que aquellas circunstancias por las que los niños atravesaron y las que los obligaron a participar en los campos de batalla, nosotros como sociedad actual no las sigamos repitiendo. Esto no significa que las ocultemos bajo los discursos, esto significa que busquemos qué situaciones de desigualdad tenemos ahorita y qué riesgos de estallido social, de protesta, tenemos; yo creo que la enseñanza que nos deja es ésa, leer la historia con ojo crítico, y el mejor homenaje que podemos brindar a las personas, a los niños y a las niñas de aquellas épocas, es no permitir que aquella situación persista en nuestro presente. LZ.- María Silvia, aprecio enormemente su participación, muchas gracias. MSA.- Gracias licenciado.

(*) María Silvia Aguirre Lares es profesora normalista e investigadora del Centro de Investigación de Docencia de Chihuahua; durante mucho tiempo ha sido estudiosa de la perspectiva de género en la educación y en asuntos históricos de la mujer.


LAS JORNADAS CUlTURAlES VIllISTAS

17 de Julio del 2010 Pancho Villa, personaje emblemático de la Revolución mexicana nacido en Durango y arraigado en Chihuahua, generó toda una corriente de seguidores que dieron lugar al “villismo”. Hace años, a iniciativa de Jesús Vargas Valdés, en un esfuerzo por recuperar la memoria histórica revolucionaria, nacieron las Jornadas Villistas para rescatar el “villismo” como generador de procesos culturales y ligarlo con tradiciones y oficios populares de la región sur del estado como: la talabartería, la minería, la artesanía y la elaboración de dulces y postres. Las ahora Jornadas Culturales Villistas pretenden no sólo exaltar la figura de Pancho Villa sino rescatar las expresiones y el quehacer de una colectividad identificada como el “villismo”.

ENTREVISTA CON EL ANTROP. JORGE CARRERA ROBLES (*) LZ.- Las Jornadas Culturales Villistas, aunque ahora tienen mayor peso específico y difusión son un diseño relativamente joven, ¿cómo podríamos introducirnos a la historia de estas Jornadas? JC.- Yo creo que nacen con el interés de los promotores, por un lado el maestro Jesús Vargas y el entonces presidente municipal de Parral don Adalberto Gutiérrez, y una comunidad ávida, Leo, de manifestar una tradición que, si bien no estaba a flor de piel, sí estaba con mucha vehemencia ahí guardada en el baúl de los recuerdos y de los sentimientos; entonces nada más se cruzaron estas dos circunstancias hace 16 años, y prendió ese deseo de la comunidad, de manifestarse ante el llamado de un programa cultural, porque así nació, como un programa cultural de actividades de danza, de música, de teatro. ¿Qué estaba detrás de esto?, pues la idea de que el “villismo” era, había sido y sigue siendo una gran tradición heredada como memoria histórica de generación en generación, una memoria histórica donde el tío, el abuelito, el bisabuelo, el tío abuelo, el vecino, todo mundo tiene algo qué platicar y qué decir de Pancho Villa y del movimiento villista, porque aquí más que un culto a la personalidad de Pancho Villa, lo que se ha estado promoviendo son las aspiraciones, las intenciones y el compromiso de una generación de villistas en torno a una realidad que vivieron a principios del siglo XX. LZ.- ¿No es solo resaltar la figura del caudillo? JC.- No, no, desde luego que no, mal haríamos en hacer eso, pero tampoco podemos olvidar que Pancho Villa es el personaje mexicano más conocido a nivel mundial, y que tenemos una gran veta y una gran cualidad de que al ser epicentro este programa cultural, atrae a miles de visitantes de Chihuahua, del país y del mundo; las jornadas villistas tienen eso, que atraen a muchos visitantes con la intención de saber, conocer, disfrutar y aprender en torno a una personaje y a ese movimiento social que lo generó. ANTROP. JORGE CARRERA ROBLES

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LZ.- ¿Pero tampoco es sólo una motivación de tipo turístico? JC.- No, no desde luego, hay en esa búsqueda el esclarecimiento de hechos, el testimonio, la recuperación de procesos como la intención que perseguía el movimiento villista en educación, en programas de desarrollo comunitario, ante la agricultura, la ganadería, que en sus aspiraciones de justicia son elementos tan vigentes. Esto lo hace ser una actividad sí cultural pero no de un turismo efímero que va y viene y ve un espectáculo y “chirrín con chin”; es un acto también de reflexión, a mitad del camino, de una año que, como cada año, generan actividades económicas, sociales y políticas. Finalmente el movimiento villista, visto a 100 años de la Revolución, es un referente de vida, de esperanza, de convicción, en términos de salir adelante ante las circunstancias por más adversas que parecieran. LZ.- El “villismo” está ligado a contradicciones sociales y hasta con oficios populares, ¿no? JC.- Desde luego, porque vimos que el “villismo” no sólo era memoria histórica, no sólo era tradición oral, no sólo eran libros y documentos, y la gente llega con sus documentos con sus cosas, pero también es un sinnúmero de canciones ligadas a esa tradición revolucionaria, pues ningún estado tiene tantos corridos de la Revolución como los que tenemos por acá en Chihuahua; por ejemplo, el año pasado organizamos un concurso de corridos de la Revolución, y hoy ya tenemos circulando como un producto cultural ese disco precisamente con hechos y circunstancias de la Revolución en Chihuahua, pero también está “la Adelita”, interpretada en danza, en teatro; hay talleres infantiles que recuperan, por ejemplo, la elaboración de la máscara de Pancho Villa; hay una serie de circunstancias ligadas a la gastronomía, al paisaje; esto de que Villa nunca quiso atacar Valle de Allende, pareciera que “el iracundo general” al que todo le valía, pues no, no era una gente tan desmedida en sus cosas; cuando dice: “es tan bonito y tan pintoresco Valle de Allende, que aquí no vamos a tirar balazos ni hacer ningún daño”, habla también de una visión adelantada para su época en términos de patrimonio ¿no?. LZ.- Entiendo que las Jornadas Culturales Villistas están también abordando una cuestión que me parece importante: la regionalidad; no sólo es Parral… JC.- No, desde luego, hay un primer intento, Leo, en el 95, cuando nosotros, el maestro Sergio Fernández, coordinador de este programa, y un servidor, formábamos parte del Instituto Chihuahuense de la Cultura. A nosotros nos entusiasman Jesús Vargas, Don Adalberto y otras gentes que andaban alrededor de esto, y nace el proyecto con 10 municipios, y al año siguiente entramos en una relación con el estado de Durango, y empezó a crecer, desafortunadamente nosotros nada más duramos hasta el 96, y digo “desafortunadamente”, porque se retrajo el programa, se olvidó lo cultural y se redujo a la feria de Parral; haz de cuenta que aquí, en lugar de Santa Rita, le ponemos “Jornadas Villistas”, y ¿qué trajo con ello?, pues una pérdida de identidad del programa en sus orígenes, un acercamiento a los fines más comerciales de lo que es propio de una feria comercial, y es hasta el 2005, ocho años después, que retomamos la propuesta 164

LZ.- Nuevamente a través del Instituto…

JC.- Con el Instituto de Cultura, con el mismo maestro Fernández, volvemos a dialogar con Jesús Vargas y con otros muchos promotores LZ.- ¿Jesús Vargas que importancia tuvo en esto? JC.- Fundamental; él es de Parral, él había recuperado muchos testimonios orales, mucha investigación, él sabía que estaba presente, y en el 94 hubo una actividad muy importante: en Canutillo se juntan una serie de historiadores ya en el ánimo de recuperar la tradición villista, viene el Dr. Friedrich Katz, investigadores de Durango, de aquí de Chihuahua, y es ahí, yo creo, donde tiene espacio esta idea; y lo que no existía era el concepto de actividad cultural y artística, había una más de corte historiográfico, de orden académico. ¿Qué es lo que le viene a dar el Instituto de la Cultura a estas jornadas?, un contenido artístico cultural: el teatro, la danza, la música, los talleres, el elemento cívico, las banderas, la cohetería. Esa fuerza nos lleva a las verbenas populares, a la venta de productos artesanales y a la espera, cada año, de esto; hoy son 13 municipios y esa regionalidad que es el origen de esta pregunta que me hacías, no tiene distingos ni de partidos ni de ideologías, esto es bien importante Leo finalmente esos municipios se han agrupado, y creo que, en el fondo, tienen una gran potencialidad como región. Hoy que se habla de un corredor industrial, turístico, de una mayor cercanía a Durango. ¿Qué es lo que yo veo?: que tienen una fuerte identidad en torno al movimiento villista, que los puede potenciar y encontrar una articulación al desarrollo regional más sencilla y con más vigor que otras regiones que no logran agruparse. LZ.- Claro, julio siempre se espera para la celebración de las Jornadas Culturales Villistas. A propósito de esto, tú escribiste que: “...El villismo, un mito que alimenta la esperanza y las utopías para la forja de un hombre nuevo.” y otra frase: “El arte se funde con la tradición y con las vivencias”, ¿qué tiene que ver con esto que estamos platicando? JC.- Pues que luego solemos pensar al arte alejado de lo más tradicional o popular; pienso que las Jornadas Culturales Villistas son una clara de demostración del compromiso de los artistas chihuahuenses que van día a día trabajando con niños, con jóvenes, con lluvia, con sol, con ventarrones, ahí donde se requiere. LZ.- Allá viven, allá están, allá pernoctan y trabajan… JC.- Tienen como centro Parral, y de ahí va la circulación de la caravana; está también el historiador, el intelectual, que va y presenta su libro, a veces pensando de qué tamaño será el auditorio o qué preparación tiene, o si son niños que no tienen quizá la mejor sensibilidad ante la historia, pero que cuando ven a un Pancho Villa montado a caballo, cuando ven una dramatización, cuando ven un teatro o escuchan un corrido, mira, escuchan la mejor lección de historia regional. LZ.- ¿Qué mensaje le da a los niños y a los jóvenes este esfuerzo de las jornadas?


JC.- El día 11 de julio inauguramos en Matamoros estas jornadas 2010, y había cientos de niños Leo, niños con esperanza; por eso escribí yo “La Utopía de la Esperanza del Nuevo Hombre”, porque a esas caras de niñas y de niños que se divierten, aprenden, se montan a caballo, van con su traje dorado, con sus trenzas de Adelita, que vibran con la música del corrido de Tito Villalobos, de poemas, de “corridos y sotoles”, en fin, ahí esta la renovación y la capacidad que podemos tener los chihuahuenses para encontrarle una salida a nuestros problemas.

esperamos que para las siguientes administraciones, porque nosotros cerramos como dirección del Instituto Chihuahuense de la Cultura este año, para las siguientes administraciones, no exista, decimos nosotros, Leo, con el perdón tuyo, la tentación de dar cuenta regresiva a este programa tan exitoso. LZ.- Ojalá que sigan. Antropólogo Jorge Carrera, agradezco mucho tu presencia.

LZ.- Las Jornadas Culturales Villistas, a lo mejor en la ciudad de Chihuahua las confundimos con “la cabalgata villista”, pero las jornadas culturales son verbenas danza, canto, reflexión poética, pintura, música, teatro, conferencias, cine, libros, talleres, baile, gastronomía, charreada, juegos mecánicos, fuegos artificiales, beisbol, intercambio de ideas. Tú como coordinador de esos esfuerzos dinos, ¿qué más son estas jornadas?, para que todos las conozcamos. JC.- Desde el día 11 de julio comenzamos la caravana que se va repitiendo cada día; por ejemplo la actividad siguió en San Francisco del Oro, Santa Bárbara, Allende, Jiménez, López, Coronado; ahí es donde está ésta tradición prendida. Yo siento, Leo, que es una llamada importante que hacemos al público para entender que una cuestión es la cabalgata y otra es la jornada cultural, y una salió aquí el día 12 de Chihuahua rumbo a Parral, que es la que más reflectores tiene y, bueno, lo entendemos, es muy llamativo, los caballos, el colorido y todo, pero allá en el sur, picando piedra, estando con los niños, los jóvenes y las familias, la caravana cultural, las Jornadas Culturales Villistas están día a día con cientos de personeros de las comunidades, construyendo conciencias, si tú crees, pero no una conciencia ajena, utópica sino esa conciencia que nos lleva, tan sencillo, a sentir orgullo de pertenencia y de identidad. LZ.- Finalmente antropólogo, ¿qué importancia tienen para este 2010 las Jornadas Culturales Villistas? JC.- Pues yo hago el símil de que, así como Tomochic fue un poco la Revolución adelantada en Chihuahua, sin duda las Jornadas Culturales Villistas, las jornadas villistas en general, han sido el ejemplo a nivel nacional, que los chihuahuenses pusimos en marcha desde hace 16 años, donde nos fuimos organizando, donde fuimos tomando conciencia, donde fuimos demostrándonos entre nosotros mismos la convicción y la capacidad organizativa. Hoy, a diferencia de otros estados que andaban hace meses tratando de organizar algo, aquí más bien, nosotros estamos ya con una tradición organizativa: las jornadas, más toda esta labor que ha hecho Tres Siglos Tres Fiestas, más otros programas como el de “Tierra de Revolucionarios” programas en Juárez con lo del Museo de la Ex aduana, en fin, todo esto nos lleva a entender que en Chihuahua la conmemoración de la Revolución, del centenario, fue efectivamente, y está siendo un asunto de la sociedad y no un asunto de gobiernos o de personajes políticos; creo que por eso tiene el éxito que tiene, por eso la sociedad se ha volcado en las actividades, y creo que esa es una experiencia que, por fortuna, para este año la estamos materializando en una memoria de las jornadas culturales, y esa memoria gráfica;

(*) Jorge Carrera Robles es antropólogo egresado de la ENAH, maestro en derecho social por la UACH, miembro fundador del Círculo Cultural Chihuahuense. En los últimos años fue coordinador del programa editorial del municipio de Chihuahua y del de Delicias. Se ha desempeñado como profesor investigador del Centro Chihuahuense de Estudios del Postgrado, consultor de estudios urbanos de la cultura y derechos indígenas, y en dos ocasiones, director del Instituto Chihuahuense de la Cultura. Entre sus obras destacan: “Cd. Delicias, 70 años después”, “El Mundo de la Lectura”, “Álbum de Geografía e Historia de Chihuahua”, “Crónica Urbana”, “Solución a Aceros”, “Cultura Social”, “Voces de Siempre”, “Historia Oral del Magisterio Chihuahuense”, “Sin Domicilio Alguno”, “Los Niños de la Calle de la Cd. de Chihuahua”, “La Frontera Norte, una Larga Lucha por la Independencia” y “Diagnóstico Sociocultural del Estado de Chihuahua”. 165


FElIPE ÁNGElES VISTO POR JóVENES CHIHUAHUENSES

24 de Octubre de 2009 Estamos por llegar al 90 aniversario del día en el que el revolucionario Felipe Ángeles fue condenado a muerte luego de un sonado juicio celebrado en noviembre de 1919 en el antiguo teatro de los héroes, pero ¿qué importancia podría tener un suceso histórico como este para los jóvenes de hoy?

ENTREVISTA CON LA MAESTRA BETZABE BRAVO Y EL LIC. RICARDO MARTÍNEZ LZ.- El departamento de difusión cultural del Tec de Monterrey ha estado presentando la obra “Felipe Ángeles”, de Elena Garro, con la dirección de Alejandro Navarrete. Este grupo de teatro está integrado por jóvenes… ¿Cómo es que los jóvenes se interesan por un personaje que murió en 1919, que participó en la era de la Revolución? A mí me llama la atención que los jóvenes se interesen; por ello tenemos en esta ocasión al joven Ricardo Martínez, que ha trabajado en la producción técnica de la puesta en escena de esta obra. Ricardo, ¿por qué se escogió a Felipe Ángeles? RM.- El objetivo de ésta con el grupo de teatro de la compañía Enrique Hernández Soto, se ha abocado a llevar este tipo de obras a la comunidad chihuahuense, y escogimos “Felipe Ángeles” porque estamos en el contexto de los 300 años de la fundación, en el bicentenario de la Independencia y en el centenario de la Revolución. Hacemos esta obra histórica para mover la conciencia de las personas acerca de quién fue Felipe Ángeles, qué participación tuvo en nuestro estado. LZ.- Tus compañeros actores ¿al actuar se embeben y se entusiasman con Felipe Ángeles? RM.- El personaje es muy controvertido, muy polémico. Muchos de los chavos que de alguna manera sí conocían parte de la historia de la Revolución y tenían un poco de conocimiento sobre el general Felipe Ángeles, se lograron meter, pero para otros no fue fácil, por eso una compañera maestra del tec nos ayudó para conocer el contexto histórico de esto. LZ.- Ricardo se refiere a Betsabé Bravo, una joven maestra de la secundaria del tec, que es antropóloga de profesión y es maestra de historia. Betsabé, ¿cuál fue tu participación para la puesta en escena de “Felipe Ángeles”? BB.- Yo les eché la mano a los jóvenes para darles un poco más sobre el contexto social y político en los tiempos de la Revolución aquí en chihuahua; qué era lo que pedía el pueblo, por qué se cambiaban los actores políticos de un ejército a otro; todo esto para darles un poco de inspiración y que les llegara un poco más la figura de Felipe Ángeles que era el tema a tratar en ese momento. 166


LZ.- Como maestra de historia en secundaria, con alumnos de 12, de 13, de 14, de 15 años, ¿cómo puedes entusiasmarlos con la historia?, ¿cómo puedes entusiasmarlos por los personajes de la Revolución?, ¿cómo puedes venderles la idea de que personajes como Felipe Ángeles valieron la pena y que fueron forjadores de nuestra patria?

BB.- Era una persona con sus principios muy bien puestos, al grado de renegar de las políticas de Porfirio Díaz, y esas crítica a la dictadura del general Díaz hicieron que fuera enviado a otro lado: lo corren, pero no le dicen: “te vamos a correr porque ya nos tienes hartos”, le dicen que lo van a mandar a que se entrene en explosivos, en cuestiones de pólvora. Así se va a Francia y a Estados Unidos y se prepara bastante.

BB.- Pues es una labor fácil y difícil al mismo tiempo, porque hay chavos que para nada les gusta la historia, pero a ellos les emociona mucho. En general a todos los chavos, cuando ven a una maestra que se emociona con los temas, ellos también y dicen: “a ver maestra, platíquenos más… y luego ¿qué pasó?”.

Cuando estalla aquí la Revolución él regresa, y Francisco I. Madero le da una cargo en el Colegio Militar, así empieza a simpatizar con Madero.

Los alumnos, en su ciclo escolar de todo el año, tienen dos proyectos muy importantes: el primero es hacer una investigación sobre problemas sociales que ven aquí en la ciudad o en el estado de Chihuahua, los redactan y proponen una solución; ese proyecto que ellos elaboran tiene todo un contexto histórico: si ellos encuentran el problema de la pobreza con la gente de la periferia, ellos investigan históricamente qué hechos o que datos hay sobre la pobreza de la periferia, o también sobre cuestiones en la sierra tarahumara como la deforestación: ellos investigan históricamente problemas o proyectos de reforestación; entonces, ellos poco a poco empiezan a hacer su cuadro conceptual, empiezan a generar su propio conocimiento y se empiezan a interesar por diferentes temas. El último proyecto está más interesante, porque ellos tienen que elaborar una película en donde ellos se disfrazan de los actores históricos; ellos van a ser cualquier personaje. Por lo general el más usado es Pancho Villa; o sea, Pancho Villa es como el ¡guau! para todos, están encantados por Pancho Villa, y más porque siempre se hace la conexión de los hechos históricos a la situación actual; entonces como a ellos les está tocando vivir ahorita muchas cosas, luego, luego empiezan a decir “ah, como ahora, maestra, que vimos esto que pasó en la televisión, esta manifestación, estos problemas…” y todo lo relacionan principalmente a la Independencia y después a la Revolución mexicana. LZ.- Debo suponer que a ti te entusiasma el perfil o la figura del personaje de Felipe ángeles. Por eso te pido que nos digas quién fue él; véndenos la idea de su importancia histórica. BB.- Felipe Ángeles es de esos personajes que lo amas y lo odias a la vez, en especial para aquellas personas que son muy nacionalistas o muy regionalistas. Primero que nada, Felipe Ángeles era un hombre de su época. Hoy no lo podemos criticar fuertemente o decir que se equivocó, porque eran otros tiempos. Fue un militar de carrera; uno de los pocos militares de carrera que es activo con Francisco Villa y con Venustiano Carranza. Fue una persona que estudió en el Colegio Militar por una beca que le dio Porfirio Díaz en pago a todas las peleas que tuvo el papá de Felipe Ángeles en la intervención francesa y en la guerra contra Estados Unidos. Con el estudio Ángeles se convierte en una persona destacada y admirada por todas las facciones que existieron en los tiempos de la revolución, según afirman diferentes autores. LZ.- Fue admirado incluso por los jóvenes cadetes del Colegio Militar…

LZ.- A él le toco vivir los últimos momentos de Madero en la prisión, ¿verdad? BB.- Sí, lo tomaron como prisionero porque él quería recuperar al presidente; lo toman como prisionero y lo encierran junto con Madero y Pino Suarez, después matan a Pino Suarez y a Madero, y a él, con el paso del tiempo, lo dejan en libertad, pero lo mandan otra vez al extranjero hasta que regresó cuando Carranza organizaba al ejército constitucionalista. Ángeles regresa al ejército de Carranza y empieza la lucha en contra de Victoriano Huerta y de Félix Díaz. Cuando se consuma la segunda etapa de la Revolución, la que llaman etapa constitucionalista, en la convención de Aguascalientes, Ángeles va a ser el representante de Francisco Villa. Un dato que a mí me encanta mencionar es que, cuando toman Torreón ya estando Felipe Ángeles con la División del Norte, la siguiente plaza que le correspondía a la División del Norte es cancelada por Carranza, entonces Felipe Ángeles le dice a Villa: “¿sabes qué?, a mí no me da nada de confianza lo que está haciendo Carranza”, y le empieza a decir: “esto que hizo es una traición; mira, tienes que tener mucho cuidado” y haciéndole caso Francisco Villa es que habla con Carranza y se retira del ejército constitucionalista. Ya después, Carranza les dice a los de la División del Norte que pusieran a otro general pero ellos respondieron que su líder sólo era Villa y, se pelean y se separan; cuando se dan cuenta que separados no pueden con Huerta porque tenía un ejército bastante poderoso, hacen migas otra vez Carranza y Villa y el pacto es la convención de Aguascalientes, y aquí es donde Felipe Ángeles representa a Villa. Era como el más político de los revolucionarios, con una conciencia social muy amplia. RM.- Un estratega… LZ.- Y finalmente esta conciencia social permaneció en el exilio en Estados Unidos, en El Paso y en Nueva York, promoviendo alianzas para tratar de cambiar el estatus político. Luego se internó otra vez a México y se unió con Villa… llegan ya los últimos tiempos de Felipe Ángeles. BB.- Lo más interesante aquí de Felipe Ángeles es que vivía una especie de dualidad: por una parte, él habla de la lucha de clases, por otra parte también sentía que si los Estados Unidos intervenían en México, podían terminar con Carranza y decía: “si Estados Unidos interviene, entonces yo tengo que defender a mi nación y pelear junto con Carranza, y eso a él no le gustaba. Así, eran tantos matices que él estaba así como en un sube y baja todo el tiempo, pues lo movían los sentimientos por su nación y por la situación social.

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Él habla de la lucha de clases y dice que, al final, más que ser una revolución es una lucha de clases lo que está pasando en México.

LZ.- Van a continuar el año próximo con esta puesta en escena, a propósito de los centenarios de la Independencia y sobre todo el centenario de la Revolución, ¿verdad?

LZ.- ¿Cómo fueron los últimos días de Felipe Ángeles? BB.- Cuando regresa de El Paso y se reencuentra con Villa, éste lo recibe con una gran amistad, le empieza a platicar a Felipe Ángeles todas sus estrategias, pero Felipe le dice a Villa: “yo no vengo aquí a pelear”, y Villa responde: “cómo que no vienes a pelear, si la revolución se hace solamente con las armas!”. Con el tiempo, Felipe Ángeles pretende convencer Villa de que tiene que cambiar toda su estrategia, toda la onda que ha traído durante los últimos años, para ser aceptado primero que nada por los estadounidenses y después por la misma sociedad chihuahuense, y empieza una cuestión, más que militar, política.

RM.- Así es, el próximo año se cumple el centenario de la Revolución y estaremos con esta obra, presentándola en diversos escenarios aquí en la ciudad y en el estado, para dar a conocer este personaje tan importante de la historia. LZ.- Bien, pues aquí hemos presentado esta visión joven y fresca que nos la presentan Ricardo Martínez y Betsabé Bravo, acerca de este revolucionario que murió en Chihuahua, que murió por sus ideales patrióticos para México. Muchas gracias por haber estado aquí con nosotros.

En este contexto cuando llegan a los diferentes poblados, por ejemplo a Cuchillo Parado, empieza Felipe a hablar y les lee, en un artículo que redactó, sus puntos políticos, de cómo debe ser tratada la política en México, cómo debe de ser tratada la sociedad; algunas gentes sí lo seguían, y otros, especialmente los jóvenes de los poblados, se refugiaban, se iban de las comunidades cuando sabían que llegaban los Villistas, porque los Villistas los reclutaban por la fuerza. En este sentido Ángeles le dijo a Villa: “ya por la fuerza no; tienen que ser voluntarios. Así llegaron a juntar como 500 personas que se unieron al ejército. Cuando Villa intentó tomar diferentes plazas, llegó un momento en que “se le duerme”; o sea, no reacciona bien, pues sigue permitiendo que la gente ataque los bancos y que saquee las casas. Por eso Ángeles se pelea con Villa y le dice: “oye, esto que estás haciendo está mal; está muy mal el abuso del poder a través de las armas”. Así, cuando intentan controlar la sección era demasiado tarde y los Carrancistas les volvieron a ganar el terreno a los Villistas que se separan en pequeños grupos, y Ángeles le dice finalmente a Villa: “yo me voy a ir ya por mi cuenta; ahí nos vemos”, pero Villa lo obliga a que se lleve una guardia de 5 o 6 personas. Así, Felipe Ángeles anduvo como seis meses vagando por la serranía, por diferentes territorios, siempre queriendo llegar al centro de México, hasta que uno de sus hombres lo traiciona y los agarran como prisionero los Carrancistas. LZ.- Luego ocurre el juicio en el antiguo Teatro de los Héroes, y la condenación a muerte, tal y como ustedes lo han plasmado en la obra de teatro. Ricardo, ¿cómo los ha recibido la gente en las diversas presentaciones que han tenido? RM.- Hemos tenido una respuesta muy buena por parte de la comunidad del Tec y la comunidad en general. Como bien mencionaba usted, el juicio se llevó a cabo en el antiguo Teatro de los Héroes, ubicado en lo que ahora es la avenida Carranza, y mucha gente pasamos por ahí pero no nos damos cuenta que ahí fue el juicio y que también fue fusilado el general Felipe Ángeles en un patiecito que tenían atrás del teatro, donde está el monte de piedad ahí. LZ.- ¿Dónde se va a seguir presentando la obra de teatro?

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RM.- Tenemos un viaje a Camargo el día 24 en el teatro de la ciudad; la gente, los asistentes, han sido personas de secundarias y de preparatorias, porque queremos llegar a la comunidad joven para que conozcan este personaje y próximamente tal vez también nos encontremos en la ciudad de Delicias y en el campus laguna del Tec de Monterrey.

(*) Betsabé Bravo es licenciada en antropología social, egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia; ha participado en la elaboración de las guías turísticas de San Ignacio Arareco y con peritajes antropológicos en la sierra tarahumara, también en la práctica de saberes tradicionales sobre recursos naturales en Sisoguichi. Actualmente es maestra de historia de la escuela secundaria del Tecnológico de Monterrey. Ricardo Martínez Meléndez es licenciado en relaciones internacionales del Tecnólogico de Monterrey, campus Chihuahua; actualmente cursa la maestría en gestión pública aplicada de la universidad virtual y colabora en el departamento de difusión cultural con la producción y difusión de teatro.


LA MUERTE DE PASCUAl OROZCO

28 de Agosto de 2010 El 19 de noviembre de 1910, un joven chihuahuense con apenas 28 años, dejó su casa y su oficio de arriero para obedecer sus ideales de luchar por una patria más democrática, libre y justa. Ese joven se llamaba Pascual Orozco, oriundo de San Isidro, municipio de Guerrero, y apenas en dos semanas era ya el líder de cientos de chihuahuenses revolucionarios que tomaron los pueblos del noroeste, y que, meses después culminaron con la toma de ciudad Juárez que significó la renuncia definitiva de Porfirio Díaz a la presidencia de la republica. Pascual Orozco logró reconocimiento nacional como el máximo líder revolucionario y vivió desencuentros con Madero, con Villa y con Zapata y fue el único que apoyó a Victoriano Huerta. Finalmente, el 30 de agosto de 1915, hace 95 años, este héroe revolucionario fue vilmente asesinado en la frontera del lado norteamericano entre Texas y Chihuahua. Con él murió la esperanza de miles de chihuahuenses que sabían que Orozco era su única posibilidad de regresar luego de cambiar la situación en el México de 1915. Orozco murió en tierra extraña, cuando caminaba al destino que siempre buscó: volver a México.

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR JESÚS VARGAS VALDÉS (*) LZ.- Jesús Vargas Valdés, la historiografía refiere a Pascual Orozco como un hombre del noroeste del estado que el 19 de noviembre de 1910, a los 28 años, inició la Revolución, que fue protagonista en la toma de ciudad Juárez, que logró reconocimiento nacional como líder revolucionario, que apoyó a Madero y luego a Victoriano Huerta, junto con el que padeció el exilio en Estados Unidos y que cuando intentaba regresar a su tierra para luchar por un México democrático y libre, enfrento la cárcel, el arresto domiciliario y, finalmente a la muerte; en este contexto, ¿podrías abundar en hablarnos de los últimos meses de la vida de este hombre? JV.- Sí Leo, solo déjame antes hacer un paréntesis interesante: para todos los militares en la historia, hay un momento en que anhelan regresar a la paz anterior a la guerra; la guerra, metafóricamente hablando, es como una droga, que no te suelta pero que, por otra parte, te quieres liberar de ella. Acuérdate cómo en “Cien Años de Soledad” García Márquez recoge muy bien este sentimiento de Aureliano Buendía, de querer regresar a hacer esos monitos en la fragua. Así, tanto Villa como Orozco, o como muchos de los militares revolucionarios, hay una etapa en la que quieren regresar y, bueno, pues Orozco, yo creo que desde 1910 siempre tuvo momentos en que quiso dejar todo pero la historia no lo dejó, sino que lo atrapó de 1910 hasta 1915, año en que muere de la manera más infame, como él jamás había pensado. Yo estoy seguro que Orozco llegó a sentir su muerte de un balazo, o en combate de un sablazo, como fuera, pero combatiendo, pero no, Orozco murió ejecutado, como los ejecutados de ahora. HISTORIADOR JESÚS VARGAS VALDÉS

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A Orozco lo aprehendieron en territorio de Estados Unidos, y junto con sus 4 compañeros, lo ejecutaron fuerzas oscuras que la historia no ha resuelto. La versión que tenemos de la muerte de Orozco es una versión completamente falsa, pero déjame llegar a ese punto por el otro camino: después de que Orozco reconoce a Huerta, deja sellada su vida junto a la de Huerta; de marzo de 1913 en adelante, los dos años de vida que le quedan a Orozco, queda comprometido su destino con el Huerta. Orozco apoyó al gobierno de Huerta hasta diciembre de 1913, combate en Ojinaga y después de la derrota en Ojinaga del general Mercado, Orozco logra evadirse de ser capturado por las fuerzas norteamericanas que capturan a alrededor de 5 000 revolucionarios mexicanos que atraviesan el río Bravo, pero Orozco no cae en la trampa y durante un tiempo se esconde, luego se pasa a Coahuila, y durante buena parte del año 1914, sigue en comunicación con Huerta, hasta el mes de julio, en que Huerta, derrotado en las últimas batallas de Torreón y Zacatecas, lanza prácticamente todo su ejército, pero ya en Ojinaga el huertismo estaba derrotado de muerte. LZ.- Fue cuando Huerta huyó… JV.- Sí, Huerta se va a España; muchos piensan que se había ido a Estados Unidos. Estando en España fue contactado después de varios meses de vivir en condiciones muy cómodas, porque logró sacar un tesoro del país, como todos los corruptos, como todos los jefes políticos que se han servido de la patria pensando en sus propios intereses. LZ.- ¿Quiénes lo contactaron?, ¿los alemanes? JV.- No, lo contactan primero sus colaboradores, los que habían sido sus ministros, pues luego de la derrota del huertismo muchos políticos se van a Estados unidos y ahí empiezan a conspirar pensando que se va a debilitar la posición de Carranza y de Villa por el enfrentamiento que sostenían a finales de 1914. Entonces en 1915 Huerta finalmente aceptó la propuesta de regresar a México, de organizar una nueva revolución, ahora sí con el apoyo de los alemanes y, de esta manera, en abril de 1915, Huerta se viene a Nueva York, y se dice que Orozco va a Nueva York a platicar con Huerta. Así las cosas, estando Orozco en El Paso, porque la familia de Orozco vivía ahí desde 1914, Huerta resuelve, el 28 de junio de 1915, viajar a El Paso, con el propósito de cruzar a territorio mexicano, pero en lugar de llegar a El Paso, llega a Estación Newmann, que era una estación que estaba muy cerca de El Paso, y ahí lo esperan Orozco y otros de sus colaboradores, pero en cuanto llega Huerta a estación Newmann, lo aprehenden junto con Orozco y otros y los confinan en la cárcel de Fort Bliss, lo que provoca que, al día siguiente, los mexicanos refugiados en El Paso, que son miles, hacen un movimiento de colecta, pagan la fianza impuesta y dejan libre a Huerta y a Orozco.

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JV.- Sí, porque Orozco en agosto siguió estando totalmente vigilado. Orozco estaba preparado para pasar a territorio mexicano, de modo que un día o dos antes del 30 de agosto, Orozco sale de su escondite, va por los 4 compañeros que van a acompañarlo para cruzar la frontera, y el 30 de agosto lo asesinan. La prensa de aquel tiempo, la prensa norteamericana, manejó que murió en un enfrentamiento en Cañón Verde, muy cerca de Van Horn; hay todo un relato de cómo se dio esto, nada más que hay varias contradicciones aquí: en primer lugar, donde supuestamente fue el combate es hacia adentro de Estados Unidos, y Orozco y sus compañeros iban hacia afuera de Estados Unidos; o sea, si el combate hubiera sido a la orilla del río, podría haber congruencia, pero no. Yo ahora que estuve en El Paso filmando un documental que va a publicar History Channel sobre la muerte de Orozco, fuimos al lugar, más o menos, donde se dice que sucedió, y está a más de 100 kilómetros, ¿te puedes imaginar?, ¡100 kilómetros a caballo!, es totalmente absurdo; pero la prensa entonces manejó esto del enfrentamiento, y que Orozco se andaba robando caballos; ésa es la versión oficial, pero en los días siguientes, un periódico que llamado “La Justicia”, de El Paso, que es de unos mexicanos, en ese periódico, casi después de la muerte de Orozco y de que se le acusó de andar robando caballos, un mexicano que vivía en Texas, mandó una carta a ese periódico, señalando que el caballo que montaba Orozco él se lo había regalado, que él tenía los papeles. LZ.- Que no era ningún caballo robado… JV.- Y que él podía demostrar que los caballos que llevaban los otros 4 acompañantes de Orozco eran caballos legalmente adquiridos, pero lo más dramático Leo, es que el periódico “La Justicia” publicó un testimonió que sus reporteros levantaron entre la gente que estuvo más cera de esto, y ¿cuál es el resultado?, que a Orozco y a sus compañeros los sorprendieron en algún lugar, los amarraron, los torturaron, los golpearon y finalmente les dieron el tiro de gracia. LZ.- Una vil ejecución… JV.- Fue una ejecución, una vil ejecución. La primera explicación es que los ejecutaron por ser un peligro para Estados Unidos, por andar pensando en apoyarse en Alemania, país enemigo de Estados Unidos, y eso, obviamente, los norteamericanos no se lo iban a permitir, ni siquiera que empezara algo así, porque estaban ya casi en la guerra, y lo mismo pasa con Huerta, quien muere después que Orozco pero en condiciones también sumamente misteriosas, en condiciones en que se puede pensar en un envenenamiento. LZ.- Luego del asesinato, el cuerpo de Orozco es entregado a sus familiares en El Paso, donde ocurrió un funeral multitudinario, con casi todos los mexicanos que allá vivían.

Sin embargo, a Orozco le aplican un encarcelamiento domiciliario y durante algunos días ahí permanece; sin embargo, a finales de julio logra escapar, cosa que, para mí, no es una situación natural, pues en la casa de Orozco había 4 vigilantes, dos militares y dos agentes, y realmente si hubieran tenido la intención de no dejar que Orozco escapara, no hubiera escapado; yo creo que lo dejaron que escapara.

JV.- Miles de mexicanos…

LZ.- Preparaban ya su asesinato…

JV.- Este asunto es muy conmovedor; la realidad es que después de que Villa toma el poder en el estado de Chihuahua, a partir de noviembre o diciembre de 1913, en los meses siguientes hay mucha gente que sale del estado de Chihuahua;

LZ.- Finalmente fue sepultado en El Paso y entiendo que Villa había ofrecido apoyar en su traslado al país, pero la esposa de Orozco decide que se quede en El Paso, donde estuvo enterrado 10 años hasta que lo trajeron a su tierra y lo inhumaron en el panteón de Dolores, ¿no?


fueron miles de personas, entre ricos y pobres, que se refugian en El Paso y, para estos mexicanos, Orozco se había convertido en una posibilidad de regresar a su patria, en El Paso todos adoraban a Orozco. LZ.- Era su esperanza para el regreso. JV.- Para mal o bien; yo aquí no entraría si ellos representaban la razón o lo correcto, soñando con regresar a México por medio de Orozco; lo cierto es que la muerte de Orozco para estos mexicanos fue una verdadera tragedia, ¿te puedes imaginar?, miles de familias que habían dejado su casa, que habían dejado sus sartenes, su ropa, y que habían salido de improviso de Chihuahua por la guerra.

Lo cierto, Leo, es que aquí en la ciudad de Chihuahua están los restos de Pascual Orozco, sepultados después de un gran homenaje que le tributó el pueblo de Chihuahua, después de que fueron recorriendo la ruta que aquel joven Orozco siguió de su pueblo hacia la revolución, y ahora fue al revés: sus restos llegaron a San Isidro, de San Isidro los trasladan a Chihuahua, y se quedan aquí en Chihuahua, pero así como la tumba de Villa fue una tumba abandonada, yo creo que también la tumba de Orozco es una tumba abandonada. LZ.- La tumba, lamentablemente abandonada, de Pascual Orozco, que pasado mañana cumple 95 años de su asesinato.

LZ.- Y que la única esperanza de volver estaba en Orozco, y Orozco estaba muerto. JV.- Los funerales de Orozco, el 3 de septiembre de 1915, son una verdadera manifestación de duelo; había comentarios en la prensa de norteamericanos que decían: “jamás nos imaginamos que hubiera tantos mexicanos aquí en El Paso”. En fin, este fenómeno de los refugiados, de los inmigrantes, es una página blanca todavía en la historia; incluso cuando los historiadores del centro han manejado la cifra del millón de muertos en la Revolución, desde hace ya hace varios años, cuando ya he tenido un poco más de elementos, pienso que es una verdadera exageración; lo que pasa es que estos historiadores se van con las estadísticas de cuántos había en 1910 de cuántos debería de haber en 1920 y cuántos hay, y lo que no toman en cuenta es que de México salieron, no solamente a Texas, sino principalmente a California miles y miles de mexicanos. Lo cierto es que estos refugiados de Texas soñaban con que Orozco les iba a abrir las puertas del país nuevamente, y al morir Orozco, muere la esperanza, y 10 años después, en 1925, se inicia un movimiento entre los mexicanos que habían estado en El Paso, con Marcelo Caraveo en la punta de esta iniciativa. LZ.- También Rodrigo M. Quevedo. JV.- Sí, y deciden trasladar los restos de Orozco a territorio mexicano -y aquí entra la anécdota de Jesús Vargas, porque en el contexto de esa noticia es que yo me intereso por primera vez en Orozco. Yo, como cualquier estudiante de la Revolución, había crecido con la idea de que Orozco era un traidor, de que Orozco era uno de los malos de la Revolución, dentro de mi ignorancia y de mis conocimientos elementales, y por ahí en 1987 en 1988, fui una vez al periódico “El Norte”, en cuyas instalaciones tenían exhibiendo en dos vitrinas, dos periódicos, y uno de los periódicos decía: “Más de 25 mil personas reciben los restos de Orozco en su paso hacia San Isidro”; leí ese periódico y dije: “¿cómo que el pueblo, después de 10 años, honra a un traidor?, y a partir de ahí empecé yo a interesarme en Orozco.

(*) Jesús Vargas Valdés es egresado del Instituto Politécnico Nacional, fue docente, director del CIDECH, maestro de la UACH, responsable del área de Patrimonio Histórico del ICHICULT y fundador de las Jornadas Culturales Villistas. Es autor de “Historia del Movimiento Obrero en Chihuahua”, “Historia Mínima del Estado de Chihuahua”, “Catedral de Chihuahua,Testigo de la Historia”, “Tomochic, la Revolución Adelantada”, “Chihuahuismos” y “Máximo Castillo y la Revolución en Chihuahua”. Edita semanalmente “La Fragua de los Tiempos” en el Heraldo de Chihuahua, fue fundador de las revistas “Cuadernos del Norte” y “Textos de la Nueva Vizcaya” es encargado del Departamento de Publicaciones de la Secretaria de Educación y Cultura del gobierno del estado de Chihuahua y profesor investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Fue consejero electoral federal y local, y autor de libro “Chihuahua, Raíces de una Vocación Electoral”.

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El CONTEXTO DE lA REVOlUCIóN MEXICANA EN CHIHUAHUA

21 de noviembre de 2009 Estamos próximos a cumplir 100 años del inicio de la Revolución Mexicana. Para muchos analistas respetables, la de 1910 fue un hito de la revolución de Independencia que inició en 1810; hay un vínculo –dicen- entre estas dos revoluciones, porque entre una y otra continuaron las situaciones injustas para toda la clase empobrecida y sin oportunidades. Luego de estas dos guerras, ¿qué país se ha construido?, ¿qué instituciones creó este pueblo mexicano que fue carne de cañón en ambas luchas libertarias? Hoy a casi doscientos y a casi 100 años de ambas guerras, continúan las contradicciones del acaparamiento de la riqueza con mexicanos entre los más ricos del mundo y con 50 millones de nacionales en la línea de la sobrevivencia. ¿Acaso hay que esperar alguna otra explosión popular 100 años después?, o seremos capaces de construir una nación con oportunidades para todos?

ENTREVISTA CON EL DR. VÍCTOR OROZCO OROZCO (*) LZ.- En el curso de 100 años, en septiembre de 1810, se inicia el movimiento de Independencia, y en noviembre de 1910 el movimiento de revolución. Doctor Víctor Orozco, en estos dos acontecimientos ¿qué podríamos encontrar de común en los antecedentes inmediatos, en los prolegómenos de estas dos guerras? VO.- Sí, mira, hay una línea de continuidad, de hecho yo he sostenido que la Revolución mexicana es un hito histórico más, una fase más de esta Revolución continua que podemos ubicarla, con todas las dificultades que hay para desarrollar y decir cuándo se inicia un proceso histórico, en 1810; es decir, la aspiraciones, los planteamientos a lo que arribaron los insurgentes, se van a seguir desplegando a lo largo del siglo XIX, por eso los liberales de 1857 eran muy explícitos sobre este punto, totalmente claros, decían: “nuestra revolución o la revolución que está obrando sobre la patria, es una construcción del estado, construcción de las instituciones representativas, el acabar con los sistemas de privilegio”. Decían ellos: “esta revolución es la continuación de la de 1810”; por eso son tan hidalguistas, por eso son tan partidarios de la Independencia. Y luego los revolucionarios de 1910: cualquiera que lea los documentos de los antecesores de la Revolución de 1910 y luego los que surgieron en el curso de los 10 años del movimiento armado a partir de 1910, verá que también se reclaman herederos del juarismo y herederos de los liberales, herederos de los reformistas, que a su vez decían que eran herederos de los insurgentes; entonces, hay una continuidad.

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DR. VÍCTOR OROZCO OROZCO

¿Y por qué las revoluciones?, bueno, nadie quisiera que hubiera guerras; las guerras golpean a los pueblos, principalmente a quienes ponen la carne de cañón, que son los de abajo siempre. ¿Por qué la Revolución?, pues porque se quedan tareas inconclusas, no se completan los procesos, las tareas históricas y, entonces, las revoluciones no son capricho de nadie, ni surgen por la idea buena o mala de una persona: las revoluciones son como los sismos, son conmociones que vienen de muy abajo, de lo más profundo de la sociedad.


En el caso de la Revolución de 1910, ya se había obtenido la Independencia con la Revolución de 1810, se había construido el estado nacional entre 1857 y 1867, se habían construido las principales instituciones del estado mexicano, se había impulsado la educación, etc., pero, por ejemplo, el sistema de servidumbre que habíamos heredado desde la época de la colonia, el sistema de las grandes haciendas y no sólo porque fueran grandes concentraciones de propiedad, sino porque impedían, trababan el desarrollo no sólo del país en general sino individualmente de las personas, de los individuos. Si tú eras hijo de un campesino, pues ahí tu hijo también iba a ser hijo de campesino; es decir, había muy poca movilidad, no digo que no la había en lo absoluto, sino que era muy escasa, porque habíamos heredado esa costra que venía desde la época de la Colonia, esa gran propiedad que había venido trabando siempre el despliegue de todas las potencialidades nacionales. Y luego también es importante el otro punto de las instituciones democráticas: si bien es cierto que el movimiento liberal, los reformistas, construyeron y nos legaron una constitución muy bella, de las más avanzadas del mundo en su época, la realidad es que habíamos dado marcha atrás pues hubo un retroceso a partir de la dictadura de Porfirio Díaz; entonces, en lugar de construir instituciones democráticas, se había derivado todo a partir de una dictadura, la más prolongada en la historia de América Latina, la de Porfirio Díaz. Eso, a final de cuentas, representa una contradicción con el despliegue de este “contínuum” revolucionario a lo largo del siglo XIX, porque desde la Independencia, desde Morelos, se planteaba la necesidad de instituciones representativas que respondieran al interés de los ciudadanos, al voto de los ciudadanos, y ese es otro atraso, otra tarea pendiente que teníamos, y luego vienen otras muchas razones que también tienen sus raíces en la época de la independencia y de la colonia, por ejemplo, el trato a los trabajadores. En Chihuahua, por ejemplo, casi todos los estudiosos del siglo XIX y los años posteriores, hacen la gran historia de la minería, pero ¿dónde está la historia de los cientos de miles de mineros que murieron desprotegidos totalmente en los socavones de las minas? Menciono esto porque es la otra historia de esas tareas que siguen todavía en buena medida pendientes: esa historia del aumento de la pobreza, del aumento de los pobres, de un trato indigno hacia los trabajadores en la época de Porfirio Díaz. Entre los años 80 y 90, tú visitabas una mina aquí, de las que estaban funcionando en Chihuahua en aquella época, y la visitabas 100 años antes y era la misma situación; estoy refiriéndome a uno de los sectores de los trabajadores: los mineros, que duraban varios meses abajo en los tiros de las minas y, cuando salían y sus familias los reconocían, estaban llenos de llagas, ciegos etc., y era una situación muy parecida, y por esa razón fueron los primeros alzamientos que hay, pues son obreros en México, que están reclamando justamente un trato diferente; la misma situación se dio, efectivamente, en todos los países del mundo, pero eso no quiere decir que en México pudiera seguir prolongándose indefinidamente. Entonces todo eso, lo que revela son esas mismas causas profundas que han estado en el subsuelo de la sociedad mexicana desde entonces, y por eso son ahí un vículo entre las dos revoluciones.

LZ.- Este sector al que tú te has referido y que poco se toca, el sector de los peones, de los mineros, de los trabajadores, ¿qué ganaron con la revolución de 1910 una vez triunfante?, o ¿quién ganó?, ¿qué aportó el movimiento para el desarrollo de un país como el nuestro? VO.- Hay un debate ahora acerca de los movimientos revolucionarios una vez que terminan de suceder; un debate muy largo, sobre todo en estos últimos 5 ó 10 años. Hay una polémica fuerte sobre la revolución mexicana, y hay quienes sostienen, como lo sostuvieron también después de 1810 las mismas posiciones que afirman que fueron movimientos no solamente innecesarios sino profundamente destructivos, que el país hubiera progresado mucho más sin las dos revoluciones, sin la de 1810 y sin la de 1910. Es muy difícil especular, pero lo mismo puedes aplicar ese criterio a la revolución norteamericana que a la francesa, etc. Yo creo que las dos revoluciones liberaron fuerzas de masas, fuerzas sociales; en el caso de la de 1810, por ejemplo, encuentro este despliegue que no se había visto nunca en la colonia: por escribir, por enseñar, por educar, etc., y lo mismo sucede después de 1910, es la llamada “época heroica” de las revoluciones. Si tú vez la historia de México, los años 20-30-40, son los años de la euforia por la construcción, que no existía antes de la revolución de 1910, y si nos ponemos a analizar los datos de la cultura, por ejemplo, yo no digo que haya que atribuirle todo a la Revolución Mexicana, en fin, otros países de Latinoamérica también se han desarrollado por procesos similares, pero hay que compararnos con nosotros mismos; y con nosotros mismos, lo que encontramos es que hay instituciones. Por eso, cuando algunos dicen que el siglo XX fue un “siglo perdido” -creo que lo dijo Vicente Fox cuando alguno le sopló al oído y no supo ni qué decía, como era muy frecuente-, un “siglo perdido”, yo pregunto: ¿y el Seguro Social?, ¿y la Universidad Nacional Autónoma de México?, ¿ y las demás instituciones? Yo he sido toda mi vida un crítico del PRI, no he estado nunca en el gobierno, he sido opositor de izquierda, pero eso no me lleva a la posición de negar los que son construcciones no de una élite sino del pueblo, de las masas, y que se construyeron incluso no por la acción del partido de los dirigentes, de los que dirigieron el país hasta el año 2000, sino a pesar de ellos en muchas ocasiones, a pesar de eso se construyó este país. Entonces eso no lo podemos tirar por la borda, renunciar a esa herencia histórica me parece a mi suicida; lo mismo podrían decir los norteamericanos y los franceses que conmemoran una revolución que fue, si la vemos desde el punto de vista material, absolutamente destructiva: acabaron con la riqueza francesa en unos cuantos años, los grandes castillos o al menos con el régimen que alimentaba los grandes castillos. Entonces esas posiciones de ahora, de algunos historiadores, muy ubicados, según ellos, muy por encima de los partidos y de los grupos que quieren aparecer como neutros y luego se convierten en servidores también de un sector que siempre ha estado en contra de los avances y los desarrollos de los pueblos, pues a mí me parece que son alegatos ideológicos como los que tenían igual los conservadores durante la época de la guerra de Independencia y posteriores. Cuando decían: “esta guerra fue una calamidad; lo mejor que hubiéramos podido hacer era permanecer con España; estábamos muy bien”, y miren lo que pasó después, bueno, ¿estaban muy bien quiénes? Lo mismo en 1910, pues ¡claro!, estábamos muy bien: estaba muy bien Luis Terrazas, estaban muy bien los Escandón y estaban muy bien pues toda esa élite económica y política.

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LZ.- Doctor Orozco, acerca de las investigaciones que tú has realizado, hablemos de 1910, de los “héroes invisibles”, ha de haber habido muchos.

LZ.- ¿Qué tendríamos que entender de la historia de hace 200 y de la de hace 100 años?

VO.- Yo creo que todos los historiadores tenemos una lámpara que utilizamos para enfocarla hacia las estatuas, a las fotografías y a los grandes héroes, pero no ves lo que está en la penumbra, no ves alrededor, que son los actores que no tienen cara, que no se la alcanzas a identificar, pero esos son los verdadero constructores de una nación.

VO.- Que hemos estado en peores condiciones y hemos salido adelante. Después de la guerra con Estados Unidos casi estuvimos a punto de desaparecer como nación, pues era cuando se impulsaban más los proyectos coloniales; sin embargo, hubo quienes se aferraron a construir esta nación. Yo creo que debemos dedicarnos, con todo afán y esmero, a construir una nación, pero una nación para todos, una nación con oportunidades, una nación donde se distribuya la riqueza y donde haya oportunidades para el trabajo para todo el mundo, y no se acapare la riqueza, como sucede en la actualidad, esa ha sido una de las tragedias de este país desde que Humboldt lo visitó en 1802, cuando decía que nunca había visto un abismo tan grande entre la riqueza y la pobreza y lo mismo estamos en la actualidad: podemos generar al hombre más rico del mundo y tenemos más de 50 millones de pobres.

Hace poco terminé una historia de Ciudad Juárez y me encontraba ahí con documentos en los archivos, cuando se fundan los pueblos de ahí, del rededor y, bueno, le atribuyen a tal persona que fue la fundadora, y me encuentro con un expediente muy modesto, por ejemplo, cuando se funda el Carrizal: dice que el Carrizal lo fundó tal persona, que dio sus órdenes desde de la ciudad de Chihuahua, pero enseguida está la lista de los que fueron ahí a morirse junto con sus hijos, a sacrificarse, ¡esos son los verdaderos fundadores!, solo para dar un ejemplo, y en la Revolución Mexicana, igual; hay por encima de los grandes capitanes que estamos muy acostumbrados a atribuirles casi virtudes mágicas, incluso a los propios revolucionarios como Villa o Zapata u Obregón, por encima de ellos hay muchos otros.

LZ.- Pues tenemos que aprender de la historia. Doctor Víctor Orozco, te agradezco tu generosa presencia en este programa.

Hay que buscar que esos individuos, al final de cuentas, son producto también de esta ola que se alza y en esa ola van miles de brazos y miles de cerebros y miles de ojos; entonces, hay que tratar de buscar a los actores sociales, justamente entre esos que no solamente pusieron el brazo y el corazón por delante, sino que también construyeron, son los que han construido este país y eso es lo que me parece a mí que dota de fuerza, de vigor a un pueblo, cuando se da cuenta que puede construir y que sus antepasados construyeron, y que no se trata de la historia entre una disputa de personalidades, sino se trata de un proceso muy largo de construcción cuando hay necesidad de destruir las instituciones anteriores, y de construir las nuevas y no solamente de las instituciones sino de las unidades productivas, de las comunicaciones, de todo. LZ.-Víctor, como investigador de muchos documentos históricos regionales, nacionales, e internacionales adquieres un conocimiento particular de la situación actual, de nuestra realidad; yo te preguntaría: en 1810, una revolución; en 1910, otra revolución, ¿acaso estamos condenados a cada 100 años tener que entrar en estas explosiones de contradicciones? VO.- Pues yo sinceramente espero que no. Las revoluciones no son nunca una opción que haya que escoger sin antes agotar todos los otros medios y todas las posibilidades para un desarrollo pacífico, porque las revoluciones causan muchos sufrimientos y se los causan principalmente a los trabajadores, a la gente pobre, causan a todo mundo, pero básicamente a los que están abajo. Entonces lo que yo pienso es que desafortunadamente, hoy, al arribar al 2010, seguimos arrastrando con problemas gravísimos que incluso han empeorado los últimos años: ha aumentado la cantidad de mexicanos que viven abajo de la línea de pobreza; más del 50% de los mexicanos viven en los índices que las instituciones internacionales manejan como apenas de sobrevivencia y, bueno, ahora con la crisis que golpea sobre todo al empleo y la inseguridad, pues efectivamente estamos pasando por una situación muy difícil. 174

(*) Víctor Orozco Orozco es doctor en ciencia política, historiador, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de ciudad Juárez. Ha publicado varios libros, entre ellos, “El Estado de Chihuahua en el Parto de la Nación” así como numerosos ensayos sobre ciencias sociales en obras colectivas y revistas especializadas.


LA MODERNIZACIóN DE CHIHUAHUA EN El PORFIRIATO

30 de Octubre de 2010 A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, el porfiriato fue una época que se vivió con mucha intensidad en Chihuahua; nuestro estado se modernizó, entre otras innovaciones, especialmente con la introducción del ferrocarril rumbo al sur y al pacífico. Pero esa modernización tuvo su sino: procedió de arriba, vino del gobierno federal porfirista, sin acompañarse de una modernización política, que permitiera la participación de los ciudadanos del norte, especialmente de la destacadísima clase media de Chihuahua que, poco después, inició la Revolución nacida de los clubes anterreeleccionistas. ¿Cuál fue el contexto de la modernización en Chihuahua en tiempos de Porfirio Díaz?, ¿sus beneficios fueron para todos los chihuahuenses o sólo para unos cuántos?, ¿qué nos puede enseñar la historia en la implementación de los procesos actuales de modernización y participación ciudadana?

ENTREVISTA CON EL DR. CARLOS GONZÁLEZ HERRERA (*) LZ.- Doctor Carlos González Herrera, según las crónicas de periódicos y revistas de principios del siglo XX, hubo una visita de Porfirio Díaz a la ciudad de Chihuahua que fue todo un acontecimiento y generó una serie de cambios en costumbres cotidianas de Chihuahua; fue apoteósica la recepción a Porfirio Díaz. De ahí quiero preguntarle, ¿por qué era tan famoso Porfirio Díaz para los chihuahuenses? CGH.- Hay que recordar que México viene de una muy arraigada cultura de tipo autoritario, y en Díaz se personificaba esa especie de autoridad del “padre duro”, del “padre enérgico”, pero que al mismo tiempo es capaz de brindar protección, brindar satisfactores y, por el otro lado, Díaz también encarnaba aquello que durante mucho tiempo en el siglo XIX se llegó a extrañar; un gobernante que, si bien no cumplía con la “etiqueta democrática” que ya se expandía por aquel entonces en Europa, y que en América al menos había proporcionado al país un larguísimo periodo de “paz” relativa, con alguno que otro disturbio que fue fácilmente o apagado gracias a la política o a las armas; era la llamada “paz porfiriana”, una especie de enorme pacto piramidal, una enorme pirámide en la que en la cúspide estaba Porfirio Díaz y, a partir de ahí se anudaban todas las relaciones que había con los líderes regionales. En el caso del estado de Chihuahua, muy claramente, los líderes no solamente económicos sino políticos, eran ya en aquel entonces, 1909, cuando Díaz visitó el estado: me refiero a Enrique Creel, y al que en esa época era un poco anciano, el general Luis Terrazas.

DR. CARLOS GONZÁLEZ HERRERA

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Así, Díaz era un personaje que le creaba atractivo tanto a las clases poderosas como a las que no lo eran; Porfirio Díaz, con todo lo que podamos pensar, era un personaje autoritario ciertamente, no era un demócrata, tenía tintes de régimen totalitario semidictatorial, pero la verdad es que era un personaje con mucho atractivo popular. LZ.- Chihuahua, siempre tan olvidado del centro, parece que no era el mismo en 1909; se hablaba de “la modernización en Chihuahua”, ¿en qué consistía esa modernización? CGH.- Pensemos en una especie de carrera de relevos donde ya ve que el estandarte se va pasando de mano en mano en los corredores; bueno, pues la región del Bajío, que fue muy próspera y protagónica de la revolución de Independencia en 1809-1810, “le pasó la estafeta” al norte, que empieza a crecer, a desarrollarse, a poblarse a partir fundamentalmente de la llegada del ferrocarril en 1884. Entonces, efectivamente la transformación que tiene la región en la que vivió el estado de Chihuahua era mayúscula; pensemos, como decía usted, que pasó de tener comunicación, por ejemplo, con la capital de la república en viajes con tiempos de 6, 8 o hasta 12 semanas, pasamos a hacer un viaje que a lo sumo podría durar 60 horas o un poco más. LZ.- Gracias al ferrocarril… CGH.- Así es, por el ferrocarril pasamos de una época en que las mercancías eran muy difíciles de transportar, a un momento en que el ganado de los grandes ganaderos chihuahuenses podía estar en el rastro de la ciudad de México, en cosa de un par de días. Entonces efectivamente a partir de “boom” ganadero, empezamos a tener esa cosa que le llaman los economistas clásicos “la acumulación originaria”, gracias a la cual se va a empezar a acumular mucho capital en el estado de Chihuahua y particularmente en la ciudad de Chihuahua y, a partir de ahí, va a haber una diversificación hacia distintos sectores, principalmente hacia la banca y la industria, y vamos a ver florecer una economía regional muy diversificada, muy interesante, muy audaz en muchos sentidos. Aquí tuvimos ejemplos de industria que hacía sustitución de importaciones, alianzas comerciales y bancarias internacionales, un proyecto ferrocarrilero que pensaba que Chihuahua fuera un nodo para el transporte de mercancías que irían desde el este de los Estados Unidos hasta Hawái.

LZ.- Los Clubes Antirreeleccionistas… CGH.- Estamos hablando de gente desempleada que venía de los Estados Unidos, de ferrocarrileros, de obreros, de muchos profesores van a participar en este movimiento, y lo que nos da es la idea de que una vez más en nuestro país, hablando de 1910, realizamos una modernización incompleta, porque la hicimos sumamente jerarquizada y muy injusta; distribuimos muy mal la riqueza, y me parece que ésta es una lección, y que para eso sirve a veces la historia, para que uno no se vuelva a tropezar con la misma piedra; me parece que esta es una lección que deberíamos de estar reflexionando hoy, 100 años después. LZ.- Entonces la clase media en Chihuahua finalmente fue protagonista de ese ascenso en su estatus económico, pero no tuvo oportunidades políticas; las oportunidades económicas no caminaron a la par de las oportunidades en la política en esos tiempos de Porfirio Díaz, ¿cierto?

CGH.- Entonces no teníamos ya una región aislada, una región adormilada ni bucólica, sino que estaba sufriendo, en todo caso, los espasmos y traumatismos derivados de la modernización.

CGH.- Absolutamente, a un sector social usted le da posibilidades de educación y posibilidades de desarrollo económico, pero particularmente le da educación, y el resultado es que tiene en potencia a una clase inconforme, a la que no se les siguen proporcionando los mecanismos de ascenso social y de participación política, y ése fue el gran error del modelo porfirista en Chihuahua: fue un modelo monopólico, muy cerrado políticamente, con pocas posibilidades para las clases medias, ya no se diga para las clases más empobrecidas, y ahí tuvimos sembrada la semillita del descontento que más tarde hizo crisis, primero en 1907, con una gran crisis económica y, después, definitivamente a finales de 1909 y principios de 1910, que Chihuahua encuentra, tanto en Madero, ilustre personaje que viene de Coahuila, pero que es hacendado, pero que tiene una traducción local que en Abraham González Casavantes, que es un hombre de la clase media y muy fronterizo: que hablaba inglés, que había estudiado “de aquel lado”, pero que entendía el campo, entendía la ciudad y, entonces, en torno a Abraham González se va a forjar una gran alianza de clases medias urbanas y rurales, muy amplia y muy exitosa, puesto que pudo arrancar este primer periodo de la revolución que empieza en noviembre de 1910 y que terminó tirando a Porfirio Díaz. Hay que recordar que esta revolución, la de Chihuahua, es la que tumba a Porfirio Díaz en mayo de 1911.

LZ.- Pero ¿cómo estaba repartida esa riqueza entre los diversos sectores de la sociedad chihuahuense?

LZ.- Bueno, fue una modernización incompleta; ¿qué más hubo de modernización en época del porfirismo en Chihuahua, aparte del ferrocarril?

CGH.- El proceso de crecimiento económico que se dio en Chihuahua entre 1885 y 1905 hacía que la riqueza estuviera realmente muy acumulada y muy monopolizada, y aún así alcanzó a generarle muchas expectativas a sectores amplios de la clase media, pues se generó una clase media profesionista de maestros, abogados, médicos, pequeños propietarios.

CGH.- El ferrocarril, además un sistema bancario muy interesante, pero desgraciadamente con un crédito politizado; es decir, solamente se le prestaba a la gente cercana, a los grupos de interés; también tuvimos un sistema muy interesante de desarrollo industrial que, sin embargo, no logró concatenarse con talleres artesanales para hacerlos surgir y, sobre todo creo yo, que hay un error mayúsculo, pues esta prosperidad que se vivió en el porfiriato no generó un buen sistema educativo.

LZ.- Hasta el Pacífico…

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La ciudad de Chihuahua tenía una capa media que se había beneficiado del auge económico, pero que, sin embargo, tenía completamente cerradas las puertas para la participación política; entonces, cuando empiezan los problemas de tipo económico, naturalmente los principalmente golpeados son las clases medias que ven en riesgo su muy reciente acenso a la prosperidad, y van a empezar a crear objetivos de tipo político en lo que era la clase dominante del Chihuahua de aquella época, y se van a revelar en contra de ella. De ellos provienen -de esta clase media urbana y rural-, los principales líderes de la revolución chihuahuense.


Para mí ésa fue una falla fenomenal que nos distanció de lo que sucedió, ya no digamos ni en Francia, Alemania o en los Estados Unidos, sino en países como en Brasil, Argentina o Chile, que crearon los fundamentos de un buen sistema educativo, de educación tecnológica muy interesante que hubo en aquellos países y que nosotros no lo generamos. LZ.- Ahí estarían entonces muchas de las causas por las que se fue generando esta inconformidad que finalmente hizo brotar el movimiento revolucionario. Esta contradicción entre el crecimiento económico y la falta de participación política y la falta de un sistema educativo, ¿qué nos enseña para la situación actual de nuestro país y de nuestra región? CGH.- Mire, yo no voy a hablar de lo que le debería de enseñar a los actores políticos fundamentales, a los partidos, a los grandes políticos, a los dirigentes, porque yo creo que ya se los han dicho en todos los tonos, y parece que hay una cerrazón para entender el descontento que ellos están generando, pero yo diría que, para nosotros como sociedad lo que tenemos es una enseñanza muy grande; es decir, tenemos que hacer de la política el instrumento para negociar nuestras diferencias, para acceder a mejores niveles y estadios de bienestar social; tenemos que usar la política, en términos generales, para generar el bien común, porque si no usamos la política, lo que podríamos tener de nuevo es una solución tipo 1810; es decir, una guerra fratricida enorme, o la solución 1910, que fue una guerra civil que le costó al país más de 1 millón de personas entre muertos y exiliados. Entonces a mí me parece que ahora que existen, aunque imperfectas, las vías de participación política, sería un crimen histórico que nos van a cobrar después nuestros hijos y nietos; nos van a cobrar después, el que no lo hayamos podido aprovechar. A mí me preocupan mucho los altos niveles de abstencionismo, y el abstencionismo, a los grados en los que lo tenemos ahorita, se parece a un autogolpe de estado, y podríamos estar derrochando lo poquito que hemos construido de democracia. LZ.- ¿Deberíamos sentirnos orgullosos que hace días se haya anunciado que el hombre más rico del planeta es un mexicano dueño de más de 53 mil millones de dólares? CGH.- Yo creo que nos debería de poner muy contentos si hubiera, del otro lado de esta realidad de un hombre tan rico como el ingeniero Slim, si tuviéramos uno de los mejores sistemas de educación superior del mundo, si tuviéramos un sistema de repartición de la riqueza diferente, si tuviéramos, en lugar del 50 o el 60% de los mexicanos en pobreza, solo el 5 o el 10%. Entonces, creo que podríamos estar muy contentos porque diríamos que la riqueza forma parte de ese progreso compartido, pero aquí lo único que vemos es, de nuevo, el modelo de monopolizar la riqueza y de hacer ricos a poquititos en muy poco tiempo. LZ.- Quizá ahí esté la enseñanza de la historia, en esta reflexión. Gracias doctor Carlos González. CGH.- A sus órdenes.

(*) Carlos González Herrera es investigador, director del organismo público descentralizado El Colegio de Chihuahua y profesor de historia y ciencias sociales en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. 177


´ LAS ImaGENES DE lA REVOlUCIóN EN lOS CAlENDARIOS

29 de Noviembre de 2008 La Revolución mexicana, amén de los enfrentamientos armados y posturas ideológicas encontradas, también tuvo su manifestación en la plástica a la manera del pueblo. En los calendarios o almanaques se plasmó la cultura del mexicano revolucionario que acude a la batalla aún con el sacrificio de dejar atrás a su novia, a su madre o a sus hijos. Durante mucho tiempo la sociedad mexicana contempló en los calendarios y almanaques esa realidad idílica del mexicano que se va a luchar por su patria y por sus ideales.

ENTREVISTA CON EL MAESTRO JOSÉ PEDRO GAYTAN (*) LZ.- José Pedro, la Revolución mexicana, sobre todo en sus fases finales y una vez concluida, creó toda una cultura popular muy particular, reflejada en manifestaciones como las imágenes enmarcadas en los calendarios. ¿Qué nos puedes platicar acerca de esta cultura de plasmar imágenes revolucionarias en los calendarios? JPG.- Bueno, sí, la palabra “revolución” para el arte de México fue completamente determinante. Se puede ver el arte antes y después del asunto revolucionario, y en el aspecto calendario, fue lo que más le llegó a nuestro pueblo, pues son algunas imágenes muy interesantes, muy bellas, idílicas, que estaban destinadas a que gustaran a todas las casas, carnicerías, tlapalerías, talleres, etc. Constituyen un gusto fácil, de alguna manera, y qué bueno; ahí no les importa a los creadores romper con la tradición de pinceladas, de composiciones y demás; no, ellos simplemente van por el lado de ofrecer una vista, muchas veces idílica, del asunto revolucionario. LZ.- Estamos hablando artistas quizá no muy conocidos, no de los clásicos… JPG.- Estamos hablando de artistas del pueblo y dentro de este gran número de pintores y pintoras que se dedicaron a esos calendarios, sin duda el más conocido fue nuestro paisano Jesús Helguera que, vale recordar, nació en 1910, precisamente en el inicio de la revolución, nació aquí en la ciudad de Chihuahua, en la calle Mina, muy cerca de donde está ahorita “La Antigua Paz”. LZ.- Esta cultura de los calendarios, ¿cuándo empezó a generarse pues popularmente?

MAESTRO JOSÉ PEDRO GAYTÁN 178

JPG.- La tradición de los calendarios, del famoso “calendario galvani” y algunos otros, datan desde la colonia, en el siglo XIX por supuesto, pero ya en nuestro siglo XX, con estas características que estamos viendo, de pintura y demás, surge en los 20s; como que va también ligada con la aparición del cine, la imagen visual del cinematógrafo, y entra ya cierto auge en la década de los


años 30 y afortunadamente coincide con la llegada de nuestro Jesús Helguera, ya que él se fue desde niño –a los 7 años- a España, a estudiar en la academia de San Fernando en Madrid. Al regresar, pues el asunto de la guerra española que todos conocemos, que viene un grupo de intelectuales, artistas y demás a refugiarse a México, él llega aquí en 1938 y luego, luego, su primer trabajo se lo conceden en una agencia publicitaria, por esa calidad que tenía en hacer estas figuras; desde que hace la primera imagen se la aprueban en la agencia, y de ahí en adelante su presencia en los calendarios va a ser determinante, y ayuda ese auge en el calendario mexicano. LZ.- ¿Qué imágenes de la Revolución podemos destacar en los calendarios de Helguera? JPG.- Pues mira, Leo, estuve haciendo una revisión de una parte de los que atesora el museo Sumaya y tenemos que hay de diferentes temáticas, desde los atardeceres, hasta despedidas, lo idílico del ranchero, del hacendado, del hombre de campo que, como se puede ver en la obra de Alfredo González, es un ser que no sufre para nada antes de la revolución; digamos que este “harapiento” parece un hacendado despidiéndose de su novia, ¡ah! Y todas las novias tienen que estar bellísimas en los calendarios, tal como el cine lo dictaba; muchas veces el calendario estaba expresando los cánones de la belleza que el cine daba en esos momentos, los éxitos respectivos, desde las divas italianas, hasta nuestro cine mexicano de los sesentas, por ejemplo. LZ.- Mujeres espigadas, pelo largo, negro, morenas… JPG.- Yo creo que hace falta hacer más investigación de este arte; de lo que yo pude seguir la pista, por ejemplo, los primeros calendarios de Helguera, cuando viene él llega de Europa a México, una figura importantísima dentro del celuloide era nuestra Dolores del Rio, y hay un calendario que me gusta muchísimo, en donde la dama va en una lancha, en medio de la noche, en la selva, más o menos entre las ruinas mayas, y la luna a todo lo que da, y la sonrisa con esa dentadura tan maravillosa que a todos nos asombró cuando Lolita del Rio triunfaba en Hollywood. LZ.- Sí, una imagen sin igual para quien la pueda apreciar, definitivamente. JPG.- En este caso, la pintura se llama “Adiós mi Chaparrita”; es de 1954, año en el que, de alguna manera, ya había un auge de calendarios. LZ.- Y siempre la presencia del caballo… JPG.- El caballo era indispensable; los valores tradicionales del ranchero eran: el caballo, la esposa por supuesto, la madre, que aparece constantemente, el niño, el retoño y, por allá, el perro también. LZ.- Sí, el perro también es muy común en estas obras. JPG.- Hay otra de Jesús Helguera, una que pertenece a los calendarios de la antigua “Cigarrera la Moderna” y que fue vendido en 1964; ya para cuando se hizo este calendario, Helguera ya tenía muchísima fama, y tenía la concesión de sus patrocinadores, que le daban recursos para que viajara a algunas partes de México, para que plasmara sus temas; era tan cotizado su trabajo, que

podía darse ese lujo. Helguera, nacido en Chihuahua, plasmó en una de sus obras, una despedida del hombre que se va a la Revolución, al fondo aparecen, esperándolo, sus compañeros y, obviamente, ahí está la madre del valeroso. LZ.- Un valeroso con vestimenta ranchera de norteño pues… JPG.- Norteño del rumbo de Tamaulipas; el niño ya está en un sueño; representa el futuro de México; está el perrito, custodiándolo, el café o la fogata tan características de estas escenas idílicas revolucionarias y, bueno, la infaltable mujer, dándole las cananas, carrilleras, para que se las coloque, y emprender el camino al levantamiento. LZ.- Y el rifle esperando a ser tomado… JPG.- También podemos ver que está excelentemente vestido, como que no le hace mucha necesidad. LZ.- Entre las imágenes de esa época se manejó también la de Francisco I. Madero, ¿verdad? Es importante decir que por estos años apareció una serie de fotos históricas de Humberto Limón, donde aparece la familia Madero, que está por unas cañadas o cuevas; está Francisco I Madero con Sara y otros elementos de la familia, en una escena tomada antes de la toma de ciudad Juárez por esa región. Madero es el líder que convoca el Plan de San Luis etcétera, el que llama a las masas a levantarse, y Humberto Limón realiza una serie de imágenes, creo que tardías, puesto que son de 1974, y vemos la imagen que también seguramente está inspirada en las fotos que conocemos por ahí, de los Casasola y además cuando Madero entra al Zócalo de la ciudad de México custodiado por los cadetes. LZ.- Madero siempre vestido con su saco, su chaleco, su corbata y sombrero. Y empuñando la bandera… JPG.- Sí; hay otra imagen hecha por Helguera, referida a los valores que, se supone, más preciados para la patria; se llama “Centinela de la Patria”. En ella está el cadete muy bien vestido, con sus guantes blancos, empuñando el fusil, la bayoneta y un águila espléndida después de él, enmarcada por la bandera tricolor y los volcanes dándole marco a todos los elementos de grandeza de nuestra patria. LZ.- Es una imagen de cuando la revolución definitivamente había terminado y la patria tenía otras características, más de empuje, y estaba en paz. JPG.- Esa la patria salvada. LZ.- José Pedro, ¿y qué pasa con Pancho Villa en los calendarios? JPG.- Todos pensarían que hubiese más imágenes de este ídolo, icono de la revolución, pero no fue así; yo no encontré más que dos imágenes: en una está en segundo plano, y otra, de Humberto Limón, que realiza una serie de líderes revolucionarios, y en una muestra a “mi general”, con toda la fuerza de su brioso corcel y, a su lado, los poderosos cañones, el famoso cañón apodado “el niño”, que los acompañaba en las grandes batallas. Limón los coloca a él y a Zapata, de alguna manera diferente.

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LZ.- Aunque poco, al igual que Villa, también aparece Zapata, ¿no? JPG.- ¡Claro!, no podía faltar el caudillo del sur y, bueno, también lo pinta con su corcel muy fuerte y brioso, aunque con menor enjundia a pesar de que se ve relinchando, pero junto a Zapata ya no aparecen los grandes cañones ni demás, sino que están los campesinos con la tierra la siembra, la tierra cosechada con el maíz y, bueno, uniéndose al caudillo del sur. LZ.- En los calendarios, ¿la imagen de la mujer fue siempre la de sumisión y llanto por la ausencia del que se va? JPG.- Sí, en un principio comentábamos que se hicieron muchas imágenes de la mujer sumisa, tímida, casi siempre con la cabeza agachada cuando el galán se le despide, pero, de pronto, esa mujer se torna valerosa, tremenda y hasta coqueta, en base a tanta canción de la revolución; hay desde una Marieta, hasta la Valentina, la Adelita, la generala y demás. LZ.- ¿Estarán algunas imágenes de mujeres inspiradas en la actriz María Félix? JPG.- Podría ser, porque ya ves cómo el cine inspiró al calendario y viceversa, pero hasta el nombre de “la generala”, que es de 1961, prácticamente a 9 años de que se filmara la película con el mismo nombre que, igual y sí iba dirigido a doña María. LZ.- Casi 8 años antes, Alberto Carmona había plasmado a su “Adelita”, la cual me pareció un poco más elegante, y aparecen otros elementos como el ranchero con su guitarra, cantándole a la mujer. JPG.- No podía faltar la guitarra; alguien por ahí dijo que la Revolución pareciera que fue pretexto para innumerables canciones.

LZ.- José Pedro, en los calendarios trascendieron elementos como la imagen femenina de la patria, ¿qué nos puedes hablar de esto? JPG.- Sí, también hay mucho material sobre la patria estilizada y la patria salvada. Es la imagen, de alguna manera idealizada en una mujer que es nuestra patria, con la bandera a un lado y tomando de la mano a un niño vigoroso, un niño fuerte, sin enfermedades, sin debilidades, que trae sus libros. LZ.- Hay también una muy famosa imagen femenina de la patria, que luego fue plasmada en los libros de texto gratuitos que todos cargamos en la primaria... JPG.- Sí, es de Jorge González Camarena, que tenía muchos estudios de arte para resolver muchísimas imágenes, y en 1946, después del término de la segunda guerra mundial, México era todo promisión, tierra de promisión y de abundancia, y los heridos de la guerra aquí venían a pasar sus vacaciones a México, y qué mejor, entre tanta mujer bella, y con tanta cosa que México podía ofrecer. Años después, González Camarena sigue trabajando esta imagen ya con menos elementos y se convierte en la portada de los libros de texto que, muchos de nosotros, de nuestra generación, tuvimos en nuestras manos en las escuelas públicas de gobierno. LZ.- Los elementos de esta imagen son: la patria, los símbolos nacionales del águila y la serpiente, la bandera, la constitución y toda una serie de imágenes de esplendor… JPG.- De prosperidad en la industria y el campo.

LZ.- Otro importante elemento iconográfico de los calendarios es la Virgen de Guadalupe…

LZ.- Después toda esta cultura de imágenes se trasladó junto con nuestros connacionales, a Estados Unidos.

JPG.- Sí, y el nombre que se le da a varios calendarios de estos años es el de: “Dios, Patria y Trabajo” en este caso, de Jaime Sadurni, y se puede apreciar a una mujer, muy sobria, empuñando la imagen de la guadalupana, y atrás, la bandera enmarcando los volcanes; es la mujer dormida que ha despertado y está con una voluntad férrea, esta imagen nos recuerda a la María Félix de “Río Escondido”, aquella maestra tan fuerte que se enfrenta al cacique.

JPG.- Por supuesto, en los ángeles es en donde ha tenido más fuerza el arte chicano que, como bien lo dices, se plasma en materiales como los pañuelos en los que, a plumilla, no puede faltar nuestra virgen de Guadalupe, los revolucionarios, la máquina de ferrocarril, Zapata y Villa al que en muchos estados de la unión americana ya no lo ven como el ídolo revolucionario o el cabecilla revolucionario, sino hasta como el santo que se le encienden velas

LZ.- Seguramente los actores y actrices también inspiraron a los pintores de los calendarios.

LZ.- Es indudable que la Revolución es una cultura que se plasmó popularmente en los calendarios de en gran parte del siglo XX. José Pedro, nuevamente agradecemos tu presencia en este espacio.

JPG.- Por supuesto, por ejemplo, Vicente Morales en 1946 plasmó “Adiós Nicanor” que toma el titulo de una de las películas de Emilio Fernández que se hizo una década antes, en los 30, cuando todavía no era tan famoso “El Indio” Fernández, pero en la obra de Morales aparece con su característico bigote, pelo, cejas, y sus poses abrazando a la mujer. LZ.- … Con su sombrero y su gabán, su zarape y, la mujer, con su rebozo, pelo largo, negro, y su blusa floreada. Bueno, y Pedro Armendáriz no podría faltar, ¿verdad? 180

JPG.- Pedro fue la gran figura de los años de los 40; Pedro Armendáriz representó los personajes de todos los héroes más machos y más poderosos del cine mexicano y 20 años después los va a hacer Antonio Aguilar.

JPG.- Gracias.

(*) José Pedro Gaytán es egresado de la licenciatura en Lengua Española de la Universidad Autónoma de Chihuahua, de la Facultad de Filosofía y Letras, profesor de Historia y Arte en el Tecnológico de Monterrey, conferencista y autor de artículos acerca de la Historia del Arte y actualmente director del museo Casa Redonda


El MONUMENTO A lOS REVOlUCIONARIOS CHIHUAHUENSES

16 de Enero de 2010 En días anteriores, la Universidad Autónoma de Chihuahua trasladó al flamante campus 2, un monumento a los revolucionarios chihuahuenses, la obra de estilo dórico fue ordenada por Pancho Villa para sus generales muertos en la Revolución, e inicialmente colocada en el panteón De la Regla, hoy parque Revolución. En1950 fue trasladada al Instituto Tecnológico Regional, poco después se colocó en la ciudad deportiva y hoy luce esplendorosa sobre un montículo enmarcado por la modernidad del campus dos de la UACH, como un homenaje al Chihuahua de antaño y como un sitio de honor a los revolucionarios de éste nuestro estado, cuna de la Revolución.

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR EDELMIRO PONCE DE LEÓN (*) LZ.- Maestro Edelmiro Ponce de León, hace apenas unas semanas la Universidad Autónoma de Chihuahua realizó una muy singular y solemne ceremonia de reubicación de un importante monumento a los revolucionarios chihuahuenses… EP.- Efectivamente, una vez que los beneméritos del estado fueron exhumados en la Ciudad Deportiva para trasladarlos al interior de la base que sostiene el ángel de la libertad en la macroplaza, este monumento, cuyo nombre original es “Monumento a los Revolucionarios Chihuahuenses”, quedó libre y, por ende, el lugar donde se encontraba, estaba muy maltratado, era presa de los vándalos. Entonces la universidad a través del ciudadano gobernador mandó construir un pequeño montículo para darle una elevación interesante y fue lo que se hizo para recibir al monumento. Pero antes se desarmó pieza por pieza con muchísimo cuidado a través de la familia Vilchis que son cantereros de mucha tradición. LZ.-Claro, entiendo que este monumento ha tenido distintos sitios y ha cobijado restos incluso de chihuahuenses ilustres, pero originalmente este monumento fue mandado construir por Pancho Villa, ¿podría platicarnos algo de esto? EP.- Es muy importante lo que usted dice licenciado, porque se confunde la piedra que marca los nombres al pie del monumento en el nuevo sitio del campus dos de la universidad, se confunden los nombres de estos personajes pensando que son revolucionarios y en realidad no los son: son ex gobernadores, son beneméritos, son militares, son personajes que han resaltado en la historia de Chihuahua; el único revolucionario es Toribio Ortega, pero nada mas. Permítame decirle que entre los años de 1913 y 1914, cuando es gobernador del estado, Francisco Villa manda construir a don Rumaldo González, un canterero que le había hecho algunos trabajos importantes en lo que es el Museo de la Revolución hoy o la Casa de Villa, le mandó construir el mausoleo “Capilla de Villa” que aún está en el Parque Revolución, pero adicionalmente, al costado derecho, mandó construir el monumento del que estamos hablando, con el propósito de que ahí se fuera sepultando a los revolucionarios. HISTORIADOR EDELMIRO PONCE DE LEÓN

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LZ.- En el Panteón de la Regla, que hoy es lo que conocemos como el Parque Revolución. Después este monumento fue arrancado del lugar y colocado en otros sitios…

Nayo Revilla y una alberca olímpica que ahí se había construido, se volvió a reubicar este monumento, previamente se volvió a desarmar, se volvió armar y se le hizo un pequeño montículo con una cripta interior.

EP.- Si, esto se debe a que, en ocasiones, los titulares del ejecutivo toman decisiones así, sin tomar en cuenta al legislativo. Cuando Fernando Foglio Miramontes fue gobernador, diseñó la Ciudad Deportiva, la Casa de Gobierno “Los Laureles”, la Ciudad Infantil que corresponde ahora la escuela Aún de Aguirre y el Instituto Tecnológico Regional que ahora es el Tecnológico de Chihuahua.

Hacia 1957, cuando ya se hizo efectivo el arrasamiento del panteón de la Regla, Francisco R. Almada y otros personajes de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos, se quejaron de por qué se pensaba destruir sin rescatar una inmensa mayoría de personajes, y para evitar eso se comisionó a don Francisco R. Almada y al Sr. Lozano, para que ellos propusieran cuáles personajes. De ahí brota una lista de gente, para proponerla al Congreso, el Congreso acepta la lista y declara beneméritos a los elegidos y manda que sean sepultados en la Rotunda de los Hombres Ilustres, en la cripta de los sótanos.

En terrenos del Tecnológico de Chihuahua se construyó la Rotonda de los Hombres ilustres, pero, al no haber un monumento digno para ese lugar, el gobernador giró instrucciones de que se construyera uno para tal ocasión, y alguien por ahí le dijo: “señor, hay un monumento que Francisco Villa mandó construir; está primoroso y lo vamos a destruir -hablaba de la Capilla de Villa-“ y le insistía en trasladarlo pues en ese panteón de la Regla se pensaba ya construir un parque ideado desde los años cuarentas. Sin embargo, era demasiado costoso desarmar la Capilla de Villa y volverla armar; salía más barato construir una nueva. Entonces se les hizo más fácil trasladar el monumento que estaba ahí, enseguidita, que era este monumento de la Revolución, que es motivo de esta entrevista. Este monumento de la Revolución es una pieza preciosa, es una imagen del Partenón y de otros monumentos clásicos del arte helénico; entonces inmediatamente aceptó que fuera el monumento el que se trasladara, sin pedirle permiso ni a familiares de Toribio Ortega ni de Trinidad Rodríguez y ni siquiera al congreso del estado. El gobernador ordenó que se desarmara, se trasladara y luego se armara en el sitio donde se iba a iniciar la Rotunda de los Chihuahuenses Ilustres, que es en la parte trasera de los talleres de ingeniería del Tecnológico de Chihuahua, cercano a las vías. Una vez que ya estuvo rearmado este monumento, inmediatamente se ordenó por decreto del gobierno del estado, que se dedicara a una urna simbólica del cadete Agustín Melgar, por ser chihuahuense, pero la imposibilidad de traer sus restos que se encuentran en el monumento a los héroes en México. Así, fue la primera cripta que se utilizó y luego se trasladaron Otero y 2 ó 3 personajes más, pero no tenemos noticia de ello por que no fue oficial. Al paso del tiempo, las instalaciones del tecnológico se expandieron, de tal manera que la rotonda quedó aislada, y como el decreto había sido en el sentido de que se creaba la rotonda para que los personajes ahí sepultados recibieran el homenaje de las juventudes, estudiosas y del pueblo, dicho propósito no se estaba cumpliendo. Después vinieron los tristes años de los 50´s, cuando el gobernador Óscar Soto Máynez es destituido y apresado por la muerte del taxista Cereceres, y entra como gobernador interino el doctor y general Jesús Lozoya Solís, quien inmediatamente el dispone que la rotonda debe de trasladarse “a un lugar decente”, como se hizo, para lo cual se sembraron dos hileras de cipreses dentro del proyecto que ya se había hecho a la Deportiva, se hizo un acceso muy elegante a partir de la puerta del lado de la avenida tecnológico, y entonces se sembraron dos hileras de cipreses y en un sitio central entre el gimnasio 182

Este traslado fue muy emotivo; fue en esas fechas del 57, y resulta que Trinidad Rodríguez y Toribio Ortega todavía siguen sepultados en el panteón de la Regla, pues nunca se les tomó en cuenta en la lista de ese decreto. De hecho es muy reciente la fecha en que Toribio Ortega acaba de ser declarado benemérito, pero no se han exhumado sus restos. LZ.- Maestro, pero pasó el tiempo y este monumento, igual que la rotunda de los hombres ilustres, permanecieron ahí; luego los restos de los hombres ilustres fueron sacados de ese lugar y permaneció el monumento al que nos estamos refiriendo. Entiendo que usted tuvo mucho que ver en la lucha que se hizo por trasladar o reubicar este monumento; por favor, platíquenos en qué momentos o qué situaciones se dieron hasta que el monumento fue llevado a la UACH. EP.- En el año de 1999 yo estaba a cargo de los museos Casa de Juárez y del Calabozo de Hidalgo. Entonces el congreso del estado me pidió hacer una monografía de la historia del poder legislativo y como fruto de esa encomienda se editó un folleto y se impartieron varias conferencias magistrales a las que, por cierto, vino el famoso jurista Burgoa Orihuela. Por ese tiempo yo le solicité al entonces oficial mayor del Congreso, que era el actual rector, que como postre de los festejos del 175 aniversario de la creación del Congreso del Estado o a propósito del nacimiento de Chihuahua, hiciéramos algo por la rotunda, se encontraba en un estado lamentable en la Deportiva. Unos años atrás, cuando un servidor era presidente de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos, nos visitaron dos nietos de Toribio Ortega y un hijo, y se quejaron de que el monumento estaba lleno de mangueras y carretillas de los jardineros de la deportiva. A raíz de eso, nuestra propuesta fue en el sentido de que se localizara un lugar especial, por ejemplo donde se encuentra la bandera monumental, y ahí se hiciera un sótano muy amplio para que los niños, los jóvenes, toda la sociedad chihuahuense y los visitantes, pudiesen apreciar las urnas de estos personajes o en un museo. LZ.- Finalmente eso no sucedió… EP.- El proyecto se perdió, y como a los 2 años, 2 políticos lo utilizaron con otros fines, y ya no se encontraba el entonces oficial mayor del Congreso. Finalmente lo utilizaron como escalón político y no se cumplió en nada de nuestro proyecto, únicamente se exhumaron los restos, se trasladaron a la base del Angel que está en la macro plaza.


LZ.-Y entonces otra vez el monumento quedó solo en la Ciudad Deportiva, ya sin los restos de los hombres ilustres. LZ.- Es cuando empiezan los esfuerzos para trasladarlo al nuevo campus de la Universidad Autónoma de Chihuahua… EP.- Así es, usted se habrá dado cuenta de la sensibilidad del rector actual de la universidad y del propio gobernador para con estos asuntos históricos; son muy sensibles para esto… Había habido algunas quejas el sentido de que el monumento estaba ya muy dañado y destruyéndose, entonces fue cuando un servidor propuso que por qué no se relocalizaba en otro lugar decente; así fue, tomó auge la idea y se aprobó. Así, el monumento se desarmó, se llevó a un sito especial en el campus dos de la universidad, y la gente está fascinada porque se ha convertido ahí en un solaz para familias. LZ.- Finalmente, qué cree usted que implique para los chihuahuenses, especialmente para los jóvenes, la presencia de este monumento en un lugar tan importante, como la Universidad Autónoma de Chihuahua; ¿qué mensaje nos debe dar a todos los chihuahuenses? EP.- Este monumento será el símbolo de la grandeza de la Universidad Autónoma de Chihuahua; cada día la universidad crece en todos los aspectos y el rescate de este edificio tan especial, no sólo por el hecho histórico que representa, sino por ser una joya arquitectónica única por el orden en que está construida, aparte es un ejemplo para los jóvenes de que el rescate de nuestra historia es muy importante, qué bueno que en este tipo de eventos veamos ese derroche de cultura y de tradición. Ahora, una vez que hemos rescatado este monumento, el siguiente paso, y ya tengo instrucción del rector, es que vamos a rescatar los restos mortales de Toribio Ortega y Trinidad Rodríguez. Para ello ya se diseñó un programa, ya solicitamos al municipio nos permita excavar en donde se encontraba el monumento, y hacer una serie de investigaciones científicas, desde luego con un arqueólogo físico y algunos otros historiadores colegas y más que todo a personal de la facultad de ingeniería y peritos para hacer este trabajo con toda celeridad. LZ.- Estaremos pendientes de la exhumación y su traslado. Gracias por acompañarnos, maestro. EP.- Gracias a Usted.

(*) Edelmiro Ponce de León es investigador de tiempo completo de la UACH ex presidente de la sociedad chihuahuense de estudios históricos cofundador del centro de investigación histórica de chihuahua ex director del museo Casa Juárez y nieto del distinguidísimo historiador chihuahuense don José María Ponce de León. 183


LA CUESTIóN AGRARIA DE lA POSTREVOlUCIóN

30 de Enero de 2010 Muchas fueron las razones que hace 100 años desencadenaron la Revolución de 1910, pero una de las más importantes fue la posesión de la tierra; sin embargo, no todos los protagonistas tenían la mismas visiones tanto durante la guerra, como es el caso del zapatismo y el villismo, como después dentro de la propia lucha armada, como fue el obregonismo y el enriquismo. ¿Qué podemos decir de los procesos agrarios sobre la tenencia de la tierra en el Chihuahua de fines del siglo XIX, y de los siglos XX y XXI?, ¿qué de las colonias, de los ejidos o del latifundismo?

ENTREVISTA CON EL ANTROP. ALONSO DOMÍNGUEZ RASCÓN (*) LZ.- Alonso, hablando de procesos agrarios en el tiempo de la Revolución mexicana, quiénes en Chihuahua participaron en la Revolución, ¿participaron pensando en algún reparto de la tierra, o en alguna reivindicación de la tierra perdida?, ¿quiénes eran? y ¿qué buscaban? ADR.- Eran gente del campo que sí buscaba reivindicación de la tierra: habían sido despojados, habían perdido sus tierras porque se las habían arrebatado, y estos hombres que generalmente se llamaban rancheros, querían recuperar sus tierras, pero principalmente las gentes de los pueblos eran los que habían, en un momento dado, perdido sus tierras frente a los hacendados, frente a la burguesía rural; entonces, generalmente las gentes del campo que se llamaban a sí mismos labradores antes de la revolución luego son o campesinos o ejidatarios y connotan un significado más reciente después de la Revolución mexicana. LZ.- ¿Se puede hablar de una falta de arraigo por la tierra, por parte de la sociedad rural chihuahuense? ADR:- No, definitivamente no; era una sociedad muy arraigada a la tierra, era una sociedad que tenía mucho amor al terruño; entonces, por ahí se aventuró esa hipótesis por algún historiador o historiadora, pero definitivamente ves precisamente que lo que impulsaba a la gente rural chihuahuense, a la Revolución, era uno de los aspectos principales la lucha por la tierra. LZ. Si pudieras comparar al zapatismo con el villismo, ¿pudiera decirse que el villismo era un movimiento carente de ideología agraria? ADR.- Definitivamente no, mira, también la historiografía ha puesto, ha señalado esto como una verdad, lo cual no es cierto, de que el villismo no tenía una ideología; ¡claro que tenía una ideología!, lo que pasa es que el zapatismo y el villismo son dos modelos diferentes de reivindicación de la posesión de la tierra: en Morelos, con Zapata, va por el vía del ejido; pero en el norte, con Villa va por vía de las colonias, y es lo que no se ha entendido en la historiografía del norte de México y del país: que buscaban y provenían de tradiciones diferentes en cuando uso y posesión de la tierra; el sur, ejido, y el norte, colonias agrícolas.

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ANTROP. ALONSO DOMÍNGUEZ RASCÓN

LZ.- La misma conformación de la Nueva Vizcaya había llevado al establecimiento de colonias, ¿verdad?


ADR.- Así es; el proceso de conquista y colonización del norte se dio a cambio de que aquellos colonos, aquellas personas que se aventuraran, que se atrevieran a ir avanzando hacia el norte a conquistar más tierras, pues se le daba el premio de la propiedad privada; era propiedad privada, y más en concreto, mediante colonias para formar precisamente colonos militares que ayudaran en la empresa de la conquista y apropiación del territorio. LZ.- Y cuando Villa confiscaba haciendas, ¿por qué no repartía las tierras entre los campesinos; las tierras de las haciendas, por ejemplo? ADR.- Bueno, en primer lugar porque, definitivamente Villa, cuando confiscó las haciendas, quería ponerlas en producción para poder sostener su ejército; en ese entonces era un aspecto vital para el sostenimiento de sus fuerzas armadas de la División del Norte: tener los recursos necesarios para poder sostenerlo, y por eso él mismo puso como administradores a sus generales, para que las trabajaran y pudieran juntarse los recursos necesarios, o tener los recursos necesarios para, en un momento dado, poder sostener a su ejército. LZ.- Cuando Obregón estuvo al frente de la presidencia de la república, aplicaba su propia interpretación del problema agrario; incluso tú has escrito que lo interpretaba como un problema de escasez de población, ¿qué pretendía esta política de Obregón? ADR.- Esta política pretendía frenar a los agraristas; Obregón veía también en este problema, el problema de la tierra, un problema de producción, un problema de despojos y de carencias de tierra; lo que él pretendía es que todo lo que era el movimiento agrario, que estaba tomando mucha fuerza en su propio gobierno, no se le saliera de las manos al mismo Obregón, e institucionalizarlo. LZ.- ¿Para Obregón podía ser amenazante un desarrollo independiente del movimiento agrarista en el norte? ADR.- Definitivamente; en el sur y en el norte. Precisamente si el estado de la posrevolución retoma con fuerza la reivindicación de las tierras hacia el campesinado mexicano por vía del ejido, era para que no se le fueran de las manos estas fuerzas sociales que ya se habían generado, que ya se habían impulsado y apoyado durante la misma revolución por los mismos generales y líderes revolucionarios para obtener el apoyo de ese campesinado; pero estas fuerza amenazaban con tomar una dirección independiente al mismo estado, por ello había que controlarlas e institucionalizar su movimiento. LZ.- Cuando tú escribes acerca de la cuestión agraria haces una recurrente referencia a un gobernador de Chihuahua, Ignacio Enríquez, ¿qué importancia tuvo en esto de la cuestión agraria de la postrevolución? ADR.- Tiene una gran importancia porque es la síntesis de este aspecto que te comentaba: de un modelo del norte de México hacia la colonia, como forma de tenencia, uso y trabajo de la tierra; el Gral. Ignacio Enríquez es la síntesis de esta tradición, de esta aspiración de muchos pueblos y comunidades, con muchos rancheros norteños que veían el modelo “tenencia de la tierra” como la forma ideal, como la forma más contundente y más precisa de tener la tierra LZ.- ¿Cómo se caracterizaría una colonia respecto a un ejido inmediatamente después de la Revolución?

ADR.- La colonia es propiedad privada y el ejido es tenencia de la tierra en forma comunal; entonces, esta tradición se acentúa un poco o bastante en el sigo XIX con los liberales, que querían un México que tuviera posesión de la tierra como propiedad privada, pero pequeña y mediana propiedad privada, no la gran propiedad. LZ.- Entonces, ¿los rancheros eran como los colonos?, ¿o no necesariamente? ADR.- No necesariamente eran los rancheros, los colonos. Los colonos eran gente de campo que podían ser gentes que no tuvieran tierras, como los aparceros, los medieros, los cuatreros, gente que trabajaba también en las haciendas, que su aspiración era la propiedad privada, la colonia; entonces en lo que ahí coinciden mucho Enríquez y Francisco Villa, que eran acérrimos enemigos en lo militar, pero los dos tenían proyectos de colonias para el estado de Chihuahua. LZ.- A principios del siglo XX ¿cómo era el panorama de los latifundios de extranjeros en México? ADR.- Pues mira, Chihuahua era el estado de los latifundios. Tenemos aquí al famoso don Luis Terrazas que tenía más de 2 millones de hectáreas, de más de 20 haciendas que él poseía, pero había mucho más; otras gentes con grandes extensiones territoriales, que todo fue cuestión y situación de los tiempos en que se vivieron. El proceso histórico que vivió el estado de Chihuahua desde la época colonial favoreció esto. Pero también había también muchos propietarios hacendados extranjeros; uno de los más famoso fue William Randolf Gers, con su hacienda de Babícora. En el estado de Chihuahua había muchos latifundios propiedad de mexicanos y de extranjeros. LZ.- Luego los gobiernos revolucionarios deciden empezar a romper, a resquebrajar el latifundismo. ¿Cómo fue, por ejemplo, el inicio de la división del latifundio Terrazas? ADR.- Pues mira, el latifundio Terrazas al final de cuentas lo compró la Caja de Préstamos para Obras de Irrigación y Fomento a la Agricultura, porque en su conjunto Luís Terrazas quería venderlo a un norteamericano, pero la sociedad chihuahuense se indignó, protestó porque se quería efectuar esa venta, que era gran parte del territorio del estado, a un extranjero. Así, ante el descontento de los chihuahuenses, el mismo Francisco Villa, tuvo que intervenir Obregón, cancelar la venta, e instar a la Caja de Préstamos para que comprara el latifundio e hiciera un proyecto de fraccionamiento. Pero no, la Caja de Préstamos al fin de cuentas lo que quería era conservar el latifundio como una unidad territorial para hacer un gran negocio de explotación ganadera. Al final de cuentas, su fraccionamiento, su reparto, se fue dando por la presión del campesinado, porque la misma élite de los generales que surgió de la revolución, fue quedándose con gran parte de esas de esas tierras. LZ.- Esta Caja de Préstamos para Obras de Irrigación y Fomento a la Agricultura estuvo arrendando muchos territorios de pastizal para ganado de Estados Unidos…

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ADR.- Así es; para aquellas épocas, de 1921 o 22 sucedió que los pastos en Estados Unidos se echaron a perder, entonces el ganado se estaba muriendo literalmente, y la Caja de Préstamos ofreció a los ganaderos estadounidenses de Texas, de Nuevo México y Arizona, que trajeran el ganado a Chihuahua, y la Caja les iba a arrendar los pastos del latifundio Terrazas. Recordemos que el hato ganadero del latifundio Terrazas había disminuido considerablemente, o casi totalmente, con el proceso de la revolución mexicana; eran tierras con grandes extensiones de pasto, ligeramente vacías, y que se podían rentar a los ganaderos estadounidenses. LZ.- Dentro del proyecto del gobernador Enríquez, contrapuesto con el proyecto federal de Obregón, ¿cuál pudieras decir que triunfó, que se estableció en Chihuahua? ADR.- Pues mira, el modelo de Enríquez que, insisto, responde a una tradición norteña, una tradición chihuahuense de uso de tenencia de la tierra, que estaba presente en la mentalidad de los gobernantes pero también de la de mucha gente del campo en aquella época, fue un tanto avasallado por el proyecto federal de ejidos; o sea: el gobierno federal vio en el ejido el instrumento idóneo para poder pacificar al campo y, más aun, para poder controlar al campesinado diciendo: “te doy tierras, pero tú estas conmigo en el gobierno”. Obregón era muy pragmático y sabía que, en un momento dado, iba a necesitar ayuda de la gente del medio rural mexicano. LZ.- ¿Aunque eso no necesariamente beneficiaría la producción y la riqueza? ADR.- Aunque no fuera el mismo ideal de Obregón, porque él era un ranchero de Sonora, mediano propietario, que quería establecer unidades de producción de corte capitalista y para él ejido no cumplía esas expectativas. LZ.- Pero sí le daba control político… ADR.- Sí, le ganó el asunto de que necesitaba, él más que nada, afianzarse en el poder, y veía como forma indispensable tener al campesinado de su lado; entonces fue contra su propia forma de ver lo que la tierra era; se trabajaba mejor, según su propia visión, siendo propiedad privada, pero fue en contra de ese mismo ideal suyo, porque quería controlar al campesinado, precisamente. LZ.- Así se fue desarrollando la propiedad ejidal en el estado. Esta propiedad ¿qué función ejerció en la relación estado- campesinos? ADR.- Para el gobierno federal fue el mecanismo perfecto de control, porque, a pesar de que el proyecto de Enríquez no se desarrolló –las colonias como él lo pensaba-, sí se lograron tener algunas colonias en el estado de Chihuahua bajo la ley de Ignacio C. Enríquez, porque él emitió una ley en 1922, una ley estatal para fraccionar los latifundios, para crear colonias agrícolas. Sí se lograron crear algunas colonias; en el latifundio Terrazas se lograron crear algunas colonias, por ejemplo en el latifundio de los Zuloaga; aunque son pocas colonias, pero están ahí, persisten viviendo también de ahí de esta tradición.

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LZ.- Por ejemplo, ¿qué colonias? ADR.- Por ejemplo colonia Ocampo; aquí al norte de la ciudad tenemos a colonia Ocampo, que después en los años 30´s, cuando llega el proyecto fuerte cardenista de ejidalizacion, se empiezan a fracturar estos grupos: unos optan polas colonias, otros optan por los ejidos y, al final de cuentas, tenemos colonia Ocampo; o sea, hay muchas situaciones de éstas en el estado de Chihuahua que son muy interesantes para estudiar y se han estudiado poco. LZ.- Actualmente ¿cuál sería el panorama de la tenencia de la tierra en nuestro estado? ADR.- Predomina en el estado de Chihuahua la tenencia de la tierra vía ejido; es lo que predomina. Cuando nosotros vemos el mapa agrario del estado de Chihuahua, vemos más ejidos que propiedades privadas, pero es muy poco; es muy poco lo que sobrepasaría la vía ejidal a la vía de la propiedad privada. Sobre todo domina la propiedad ejidal en la sierra tarahumara porque en el proyecto de Cárdenas se les dotó a los raramuris de grandes extensiones de tierra, vía ejido. LZ.- Y en la actual situación de crisis económica que estamos viviendo, de crisis en el empleo, ¿qué respuesta puede dar el campo a través de los ejidos o a través de otro tipo de posesiones?, ¿qué contribución puede dar ante esta situaron critica para beneficio de los chihuahuenses y sobre todo los campesinos? ADR.- Muy bien: lo primero que quiero aclarar en todo este diálogo que hemos establecido, es que tampoco se quiere decir que la colonia haya sido mejor que los ejidos o que los colonos hayan sido más productivos que los ejidatarios; tendríamos que hacer un estudio ya preciso y contundente de esto. Pero lo que yo veo que es muy critico para México y para el campo mexicano, es el abandono, es el abandono del campo, no solamente porque se tienen que ir muchas gentes del medio rural a Estados Unidos a trabajar y lo hacen porque no tienen apoyo, porque no hay una política social de apoyo al campo, ni gubernamental, ni privada; entonces hay emigración muy grande del campo hacia Estados Unidos: sobretodo lo vemos en nuestros pueblos. En el estado de Chihuahua hay pueblos con solamente mujeres, y niños, y ancianos, y muy poco de varones ya adultos. LZ.- Y algunos pueblos fantasmas. ADR.- algunos pueblos fantasmas, sí. Yo creo que esto ha sido desafortunado; creo que se debería de retomar el campo porque es muy importante para nosotros los mexicanos establecer nuestra soberanía nacional en base a nuestra propia sustentabilidad, porque es cuestión de soberanía nacional, pero el neoliberalismo está derrumbando todos esos aspectos que antes eran muy sólidos en México, que tenían al campo como un aspecto central de sus políticas, y ahora no.


LZ.- Ahora el país los expulsa, los lanza del campo… ADR.- Somos un país expulsor de gente del medio rural mexicano. LZ.- ¿Habrá esperanzas en el campo?, ¿habrá posibilidades de revertir esta situación? AR.- Yo creo que sí; yo creo que no va a aguantar mucho esto del abandono del campo. Lo estamos viendo con estas crisis que se están dando últimamente; al final de cuentas el estado mexicano tendrá que mover sus ojos hacia el campo como un medio de sustentación económica para el propio país: hacer trabajar la tierra, hacerla producir nuevamente, apoyar nuevamente al campesinado, a los rancheros o a los labradores, o como les queramos llamar. LZ.- Para contribuir a su calidad de vida y para darle sentido a su vocación, a la vocación de todo este gran sector de la población. AR.- Pues sí, para poner a producir la tierra como precisamente lo decía Emiliano Zapata: poner a producir la tierra, que la tierra es lo que va a generar riqueza para la gentes del campo y para la gente de las ciudades, y de para nuestro país es muy importante retomar las políticas de apoyo al campo, y que las tierras sigan produciendo. LZ.- Gracias por tus reflexiones, antropólogo Alonso Domínguez Rascón AR.- Gracias, Leo.

(*) Alonso Domínguez Rascón, es antropólogo, fue director de la Escuela de Antropología e Historia de Chihuahua y es investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez en la Unidad de Estudios Históricos y Sociales UACJ.

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“Creo que la historia y la creación literaria son muy cercanas, no tanto porque se propongan los mismos objetivos; la historia, la historiografía, se asombra o se preocupa en demostrar que ciertos hechos ocurrieron o fueron posibles: la literatura se ocupa, se preocupa, se asombra, del sustento humano, de la voluntad humana o de la fuerza humana que hizo posible a esos hechos históricos”. Carlos Montemayor


La historia y la literatura frente a la realidad

8 y 15 de Agosto de 2009 La historiografía nos conduce al conocimiento de la realidad de hechos pretéritos significativos para nuestra región y nuestra patria. Sin embargo, ¿es la historiografía el único camino para acercarnos a la realidad? Aún más: ¿hasta qué punto las versiones de la historia son objetivas? ¿Cuál sería el papel de otras aportaciones del quehacer humano como la literatura, la narrativa y la novela? ¿Qué nos acerca más al ser humano: la historia o la literatura? Nuestra idea del mundo se integra por elementos no necesariamente comprobables histórica y científicamente, sino por valores éticos que nos permiten definir nuestra realidad. En ese sentido, el arte es un proveedor de información que ayuda al ser humano a construir una imagen del mundo más profunda e imparcial. Por eso la historia se construye, no a partir del pasado, pues desde el presente el historiador imprime una visión de un pasado que ya no existe en sí mismo.

ENTREVISTA CON EL ESCRITOR CARLOS MONTEMAYOR (+) LZ.- Maestro Carlos Montemayor, al hablar de la relación entre historia y literatura, usted ha expresado su desacuerdo de que la literatura sea una obra de ficción. ¿Podría saber su opinión acerca del papel de la literatura frente a la realidad?, o ¿qué es la literatura frente a la realidad?

CARLOS MONTEMAYOR

(+) Carlos Montemayor fue escritor nacido en Parral y fallecido en la ciudad de México. Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua de la Real Academia Española y de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas. Dominó el inglés, italiano, francés, griego arcaico, clásico y vulgar, y el latín en todas sus formas. Tradujo a clásicos como las Odas de Píndaro y Carmina Burana. Escribió poesía como “Las Armas del Viento”, “Abril y otras Estaciones”, “Finisterra” y “Los Amores Pastoriles”. Relato, como “Las Llaves de Urgell”, “El Alba y otros Cuentos”, “Operativo en el Trópico”, “Cuentos Gnósticos” y “La Tormenta y otras Historias”. Entre sus Novelas destacan “Mal de Piedra”, “Minas del Retorno”, “Guerra en el Paraíso”, “Los Informes Secretos”, “Las Armas del Alba” y “La Fuga”. Recibió el Premio Internacional Juan Rulfo, el Premio Xavier Villaurrutia, el Premio José Fuentes Mares y el Premio Colima de narrativa, y fue Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Chihuahua, entre otros reconocimientos.

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CM.- Fíjese que desde hace algunas décadas, en nuestro mundo de mediados del siglo XX empezó a surgir en el mundo académico de Estados Unidos, la idea de que la narrativa era obra de ficción. En realidad ha habido un empobrecimiento del término “literatura”. Ya en un momento muy temprano de la segunda parte del siglo XX en Estados Unidos, literature, ya no tenía un sentido plenamente literario, por literature se entendía más bien, bibliografía, y por bibliografía o literature, se entendía la bibliografía sobre armas, sobre neumáticos, llantas, tornillos, plásticos, producción industrial, artesanal. Así le podrían decir que si usted consultaba la literatura de producción de neumáticos, las mejores eran las de Goodrich Euskadi o alguna cosa así. LZ.- O como los médicos dicen: “la literatura afirma…” CM.- La literatura, refiriéndose a la bibliografía de una especialidad mercantil o industrial. Han permanecido, sin embargo, otros términos: poetry (poesía), history, para historia, short history para cuento, pero ahí tenemos una cierta ambivalencia entre history y short history, pretty write, para dramaturgia, y algún término general de perform arts para lo que en español nosotros llamamos artes escénicas.


El término más afectado fue pues el de literatura que, para nosotros, en términos generales, engloba la narrativa, la novela, el relato, y han llamado prácticamente desde los sesenta o setenta “ficción” a la narrativa del mundo contemporáneo. Esto, creo, que es un error grave, porque es imposible considerar a la narrativa de cualquier época como un trabajo de ficción. Si nosotros quisiéramos entender la historia, la política, la religión, las luchas sociales, las luchas políticas, las confrontaciones ideológicas de la Grecia posthomérica, de la Grecia clásica o incluso hasta la Grecia helenística o alejandrina; sería imposible tener una idea a profundidad de Grecia, solamente a partir de Tucídides, o a partir de Herodoto, o a partir de Euclides o a partir de Hipócrates. Para entender a Grecia, es necesaria la poesía homérica, la poesía hesiódica, la poesía de los líricos arcaicos, la gran poesía dramática de Esquilo, de Sófocles, de Eurípides, o la gran comedia de Aristófanes; la gran filosofía platónica y aristotélica. Sin conjuntar todos estos datos, sería imposible entender a Grecia como un proceso histórico de la cultura de occidente o de las aportaciones de la especie homo sapiens en ese período. Lo mismo podíamos decir: imposible tener un análisis a fondo de la cultura estadounidense del siglo XX, si eliminamos el teatro, el musical de Broadway, si eliminamos la producción cinematográfica de Hollywood, si eliminamos las producciones musicales, el jazz, el rock al roll, las aportaciones literarias, poéticas de un Whitman, de narradores como Hemingway, Faulkner, Dos Passos o Truman Capote. Quiero decir: podríamos afirmar que “Los Hermanos Karamazov” o que “Ana Karenina”, o que los personajes de “Crimen y Castigo” de Dostoievski, o de Tolstoi, no tienen un acta de nacimiento que los acredite como una población civil, comprobada, en la Rusia de los zares; en la Rusia anterior o previa a la revolución que conmovió al mundo con Lenin, Stalin, Trotski y toda la secuencia de la conformación de la Unión Soviética. En efecto, “Los Hermanos Karamazov”, no tienen acta de nacimiento; por lo tanto, podríamos decir que no son personajes reales. Lo que es imposible afirmar es que lo narrado por Dostoievski, sobre esos personajes ilusorios, no sea la realidad de la Rusia de San Petesburgo de su época. En la medida en que nosotros tengamos un conocimiento a más profundidad de Dostoievski o de Tolstói o de Gorki, nosotros tendríamos una posibilidad mayor del conocimiento histórico, social, político de la realidad rusa previa a la Revolución volchevique. Lo mismo podemos decir de la historia de Israel, de la historia de España, o de la historia mexicana. ¿Qué sería México sin la producción clásica de la cinematografía del “Indio” Fernández o de Gavaldón, o sin los murales de Diego Rivera o de Siqueiros o de Tamayo, o de las grandes novelas de la Revolución con Martín Luis Guzmán, con Mariano Azuela, o con José Revueltas, o con Agustín Yáñez o con Juan Rulfo? La historia de México está estrechamente vinculada con esas construcciones que aparentemente podemos llamar nosotros ficticias, pero que en realidad son una traducción, una transmisión de la realidad social, política, histórica de nuestro país. LZ.- En cambio, no todo lo narrado por los historiadores es necesariamente correspondiente a la realidad…

CM.- Sí, tenemos mucha “manga ancha”, mucha ambigüedad para referirnos al término de historia: en ocasiones, “historia” significa el pasado, y como significado del pasado, creemos que ese pasado es una realidad que existe; en otras ocasiones, “historia” significa la disciplina que se propone el conocimiento de los hechos pasados; en otro momento, “historia” significa las obras de los historiadores, es decir, la historiografía. En otros momentos, creemos que la “historia” es una especie de “juez” y decimos:“el juicio de la historia”, o es una especie de profesor, y entonces dice: “la historia nos enseña”. No, toda esta confusión, esta amplia gama de sentidos en la palabra “historia” nos obliga a prestar atención a estas confusiones que nos llevan a nada. Bueno, pueden servir para conversaciones familiares, o entre amigos o en cantinas, muy interesantes, pero ya como trabajo profesional, la historia tiene más complicaciones y también más elementos sencillos de análisis y de procuración de información. Hay tres actividades muy semejantes: la del reportero o periodista, la del historiógrafo y la del juez. Todos los procesos judiciales se proponen confirmar si la hipótesis inicial puede ser comprobable; es decir, verificable o falsificable. Todos los sospechosos de haber cometido algún crimen o algún delito, técnicamente, en técnica jurídica, tienen que ser considerados como presuntos culpables; aunque se les haya encontrado con el cuchillo en la mano y ensangrentados con la sangre de su víctima, son “presuntos”, y la evolución del juicio, de pruebas procesalmente válidas, va a conducir a un proceso de demostración, falsificación o verificación de que tal individuo es verdaderamente culpable de tal hecho. Bueno, ésta es una investigación historiográfica también, y gran parte, sabemos nosotros, de los juicios legales que han tenido lugar en nuestro país y en muchos países y en muchas épocas, han sido juicios equivocados, injustos, parcialmente o intencionalmente deformados, de tal manera que la verdad jurídica… LZ.- …no necesariamente corresponde… CM. – … a la verdad real o humana. Bueno, en esos términos, también la prensa, el reportero, desarrolla una actividad no siempre proba, no siempre objetiva, no siempre sustentada en investigaciones o en documentación comprobable, y en muchas ocasiones su información sobre la realidad es una información viciada, tendenciosa, parcial o improbada, poco ética, que afecta, en la sociedad en general, en la formulación de una idea de la realidad, equivocada o errónea. Bueno, el historiador profesional está suponiendo y exigiéndose, pruebas, condiciones, procedimientos de investigación que aseguren una objetividad mayor en la selección de documentos, de fuentes primarias, pero esas fuentes pueden tener opiniones diversas, divergentes. Si al terminar este programa hiciéramos una encuesta con todo el auditorio que nos escuchó, Leo, y nos enviaran una reseña de dos o de tres cuartillas, nos sorprenderíamos darnos cuenta que cada uno de los escritos que nos hicieran llegar, diferían en lo que realmente ocurrió en el programa. ¿Qué es lo que ocurrió en estas versiones?: el aquilatamiento de opiniones, el análisis de los análisis, la referencia o síntesis de los análisis comentados, la selección de la temática tocada, y el tono, incluso, de nuestra conversación: si fue agresivo, tranquilo, amistoso, solidario, ríspido.

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Por lo tanto, recuperar objetivamente un proceso actual o un proceso anterior, presenta las mismas dificultades. Quiero decir por un proceso actual, la investigación de un reportero o periodística, la investigación del jurista, del defensor o del ministerio público, tienen los mismos riesgos que la investigación del historiador. Por lo tanto, digo yo, ante estas actividades profesionales semejantes, la literatura es susceptible también de los mismos errores, peligros, riesgos o parcialidades u objetividades. Pero la literatura ofrece algo más: va más allá de la inmediatez periodística, va más allá de los intereses específicos legales, va más allá de la comprobación objetiva documental, tendenciosa o no, del historiógrafo. Además de todos esos riesgos, la literatura ofrece algo seguro: la dimensión humana; qué significa humanamente enfrentar esos riesgos, esas culpabilidades, esos delitos, esos crímenes, esas glorias, ese heroísmo, esa tenacidad, esa dignidad, esa lucha por el amor, por la justicia, por la soledad, por la rebeldía, por la paz. En este sentido, creo que la literatura –pienso Tolstoi, pienso Dovstoievski, pienso “El Quijote”, pienso Homero, pienso Dante, pienso Hemingway, pienso Martín Luis Guzmán o Rulfo-; la literatura nos ofrece el escenario de nuestra vida real, de nuestro mundo cotidiano, humano, social, regional con la reacción humana de la que participamos todos los seres humanos de una sociedad en un tiempo dado y en una región dada. LZ.- Carlos Montemayor, quien prologa la obra “Más Allá del Conchos”, de Concepción López Valles y Humberto Payán Franco, afirma que “la literatura ayuda descubrir la profunda y caudalosa trama de la vida humana, con sus búsquedas y anhelos; es un nítido río de verdades humanas acerca del nacimiento de los pueblos, desde la Nueva Vizcaya hasta el Nuevo México, cuyo nombre habla, más que de la realidad física –historia, yo diría- de la esperanza de los españoles –literatura-“. CM.- Sí, sí… LZ.- Entonces, quiere decir pues, que ¿la literatura nos amplía la visión o la gama de aspectos que podemos ver en la realidad, de lo humano? CM.- Lo que quiero decir es que el arte es una forma de conocimiento. Nosotros creemos que el conocimiento científico es la base de razonamiento y de aceptación de todos los seres humanos; no es así: nuestra idea del mundo se integra por muchos valores que no necesariamente son científicos ni conocimientos comprobables. Nuestra idea del mundo, nuestra idea de nuestra familia, de nuestros amigos, de nuestros valores, de nuestra búsqueda, de nuestra vida, de nuestro sentido de trascendencia, fusiona elementos muy disímbolos. Por ejemplo, nuestra idea sobre la dignidad, sobre el valor, sobre el honor, no son valores o datos comprobables histórica ni científicamente; son valores éticos que nosotros asumimos, aceptamos o rechazamos, y de acuerdo con esos valores nosotros teñimos nuestra realidad, definimos nuestra realidad o nuestra actitud ante la realidad social en la que nos desarrollamos.

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También las creencias religiosas son determinantes para nuestra opinión y formulación de la idea del mundo o de nuestra realidad o de nuestra sociedad. En la medida en que nosotros decimos: “esto es indigno”, “esto es deshonesto”, “esto es honesto”, “esto es justo”, “esto es injusto”. O de que decimos: “esto es pecaminoso”, “esto es indecente”, “esto es santo”, “esto es sagrado”, nosotros estamos incluyendo muchos ingredientes no científicos y no comprobables en nuestra idea del mundo. En la medida que nosotros decimos que “fulano de tal se va a pudrir en el infierno”, o “se va a ir al cielo”, estamos nosotros también integrando a nuestra idea del mundo muchas cosas que ojalá sean ciertas, pero que no podemos asegurarlo que sean. Y en otros momentos, también, cuántas veces, las relaciones conyugales se destruyen porque uno de los dos, uno de la pareja, se consume en los celos y en la desconfianza, y no sabe, en algún momento, si tiene la razón absoluta para tener estos celos, o la razón absoluta para terminar esa relación y en qué medida los celos pesan más que la realidad. Lo mismo podríamos decir, ¿en qué medida –si alguien es culpable si uno de los cónyuges es culpable-, en qué medida, su capacidad de negar la realidad, su capacidad de fingir está también afectando nuestra visión de la realidad del mundo?. Cuando un niño dice: “yo no me comí el chocolate”, “yo no me comí el pastel”, “yo no me comí la leche” o “yo no me comí los dulces o los jamoncillos”, los padres se dan cuenta de cuándo el niño está mintiendo. Bueno, pues no siempre sabemos cuándo el adulto está mintiendo. Nuestra visión del mundo, entonces, se nutre de muchos elementos: no solamente de la ciencia, de la religión, de los valores sociales, de nuestras ideas de honor o de desdoro; de nuestros valores familiares, de nuestros temores, de nuestras fobias, de nuestros celos, de nuestros deseos, de nuestros impulsos de rapiña o de justicia o de compasión, o desconfianza política o de desconfianza social. En ese sentido, vuelvo a decir, no hay ningún ser humano que en su opinión sobre el mundo, no esté influido por muchos factores y muchos vectores que no son necesariamente objetivos ni imparciales. LZ.- En la primaria, en la secundaria, durante mucho tiempo; quizá ahora todavía ocurrió que estábamos influidos por la “versión oficial” de los hechos… CM.- Sí, pero la versión oficial, puede ser la versión oficial de políticos, la versión oficial de partidos políticos, la versión oficial de religiones, la versión oficial de cierta iglesia, o la versión oficial de cierta denominación religiosa, o la versión oficial de ciertos barrios: hay barrios que odian a otros. Pero también puede ser la versión oficial de intelectuales, la versión oficial de ideólogos de izquierda, de derecha, de centro, la versión oficial de transnacionales, de países poderosos, de países colonizadores, de intereses financieros, empresariales, políticos, étnicos. En este sentido, todo ser humano está afectado, es vulnerable en la formulación de su idea del mundo. Bueno, en este contexto digo, la literatura, la buena literatura, el buen arte, el arte de excelencia, es un proveedor de información objetiva, histórica, política, humana, mental, emocional, que ayuda a la sociedad, que ayuda al ser humano, a construir una imagen del mundo más profunda, más plena, más amplia, más objetiva, más imparcial.


LZ.- Los cronistas como Bernal Díaz del Castillo, ¿recurrían más a la historiografía o a la literatura? CM.- Mire usted, Bernal Díaz del Castillo explica muy bien sus razones: no está de acuerdo con las opiniones que han externado sus contemporáneos y él dice que va a poner en orden todos esos desórdenes de información; por lo tanto, su visión es crítica. No es un cronista que está diciendo “esto ocurrió”; es un cronista que está discutiendo con otros cronistas si ocurrieron las cosas así o no, y esto es, en efecto, lo que significa el ejercicio histórico. La historia se construye no a partir del pasado; la historia se construye en el presente; el pasado nace en el presente. Cada historiador está trabajando en su presente, y desde este presente, propone una visión del mundo del pasado; cada historiador, y cada generación de historiadores y cada época de escritores, proponen su visión de la historia. La historia es una actividad presente, actual, que propone una visión de la realidad que ya no existe… Más difícil quizás, que proponer una realidad que no existe, es proponer la realidad que existe… Digamos: la muerte de Kennedy, la muerte de Colosio, la muerte de Ruiz Massieu… LZ.- …la muerte de Villa… CM.- … ¿qué posibilidades tiene el historiador, el analista, el periodista, el investigador, de obtener la información sobre esos acontecimientos de su tiempo? La guerra sucia en Guerrero –yo trabajé muchos años para escribir “Guerra en el Paraíso”-, tuvimos que esperar más de 30 años para tener acceso a documentos militares, policiales, políticos, documentación clasificada de Estados Unidos, o de Guatemala o de la Unión Soviética, para saber qué es lo que ocurrió en México en 1970 o 71, 72, 73 o 78… LZ.- …Relativamente reciente… CM.- Es más complejo conocer la realidad histórica objetiva de nuestro propio momento, que la realidad ocurrida anteriormente, pero en ambos casos se trata de un ejercicio de interpretación, integración de la realidad inmediatamente pasada o remotamente ocurrida. LZ.- En su “Historia de la Literatura Chihuahuense”, la investigadora Isla Campbell, dice que en José Fuentes Mares la historia y la literatura se fusionan. ¿Usted qué opina? CM.- Yo creo que en todos los periodos, la historia y la literatura se fusionan; simplemente hay que leer a Herodoto, es una literatura fenomenal; hay que leer a Tucídides o hay que leer a Tito Livio… Tito Livio parece Borges; hay que leer a Monsen, grandioso, a Gibbons, un portento de literatura. La historia y la creación literaria son muy cercanas, son muy coincidentes. Es difícil decir, en la obra cumbre, para mí, de José Fuentes Mares, que es “Miramón el Hombre”, es imposible distinguir entre la grandeza historiográfica de la obra y la grandeza literaria y formal de la narración. Creo que la historia y la creación literaria son muy cercanas, no tanto porque se propongan los mismos objetivos; la historia, la historiografía, se asombra o se

preocupa en demostrar que ciertos hechos ocurrieron o fueron posibles: la literatura se ocupa, se preocupa, se asombra, del sustento humano, de la voluntad humana o de la fuerza humana que hizo posible a esos hechos históricos. LZ.- En ese sentido la historiografía tiene más riesgo de caer en la ficción. CM.- Bueno, claro; efectivamente LZ.- ¿Qué deberían entonces aportar historiadores y novelistas o poetas, al pueblo chihuahuense, al pueblo mexicano en esta coyuntura del bicentenario del inicio de la Independencia y del centenario de la Revolución para que estas conmemoraciones tuvieran un sentido identitario y de crecimiento como pueblo? CM.- Pues, perdón anticipadamente por la respuesta, pero los historiadores o los escritores o los artistas, necesitan trabajar independientemente de que haya bicentenarios o centenarios. Para que sea valioso el trabajo de estos creadores o de estos investigadores, se necesita que no estén pensando en fechas ni en efemérides. Los bicentenarios son también ficciones, son fechas simbólicas y esas fechas simbólicas no necesariamente con una noción de la realidad. Por ejemplo: la revolución de 1910 nace fundamentalmente, inicialmente, su detonante inicial, fue una lucha por el sufragio efectivo, por el voto efectivo, el reconocimiento del voto. Durante el porfiriato, el voto fue nulificado; el voto ciudadano fue nulificado por el aparato de estado. A lo largo del siglo XX, después de la revolución de 1910, el voto ciudadano fue nulificado también por el estado mexicano. ¿Qué vamos a festejar del centenario de la revolución, cuando en 1910 era la lu cha por el reconocimiento del voto y en 2010 es la promoción del voto nulo? Es absurdo; estamos hablando de dos mundos distintos, de dos actitudes diferentes, antagónicas, excluyentes. ¿Qué tiene qué ver la campaña por el voto nulo con la campaña detonante de la revolución de 1910 con el sufragio efectivo? LZ.- Pero entonces ahí los escritores y los historiadores tendrán que abrir los ojos a la sociedad… CM.- Los escritores y los historiadores deben tener los ojos abiertos siempre: antes, durante o después de los centenarios o aniversarios. ¿Cómo lo celebre el estado?, ¿cómo sean las celebraciones oficiales?, no sé. ¿Cuál debe ser el reconocimiento y análisis y recapitulación de la ciudadanía?, es otro. No creo que los festejos oficiales de los centenarios y bicentenarios se empaten con la recapitulación que el ciudadano mexicano debe hacer de esos acontecimientos, de esos procesos… Vamos por otro lado. La versión oficial de la realidad no tiene que ver con la realidad humana. Aquí está la gran diferencia entre los discursos oficiales y las obras historiográficas o artísticas que nacen de la realidad. LZ.- Maestro, han sido muy ilustrativas sus palabras. Yo le agradezco que haya estado con nosotros. CM.- Ojalá que no hayan sido tan oscuras y que puedan ser útiles. 193


“Definitvamente la comida era, en el norte, a diferencia del resto del país, preparada por los hombres; los hombres, los vaquero, los rancheros, los arrieros, recorrian largos trayectos, atravesaban el inmenso estado de Chihuahua elaborando ellos mismos sus alimentos y, a diferencia del sur, en donde las mujeres hacían la comida, aquí los hombres caminan solos y se las ingenian para hacer sus alimentos. La comida regional en Chihuahua, la comida que comemos aun actualmente en el estado de Chihuahua, está caracterizada por incluir alimentos deshidratados y alimentos en conserva, que era la forma como éstos podán durar”. Marcela Frías Neve


21 de Marzo de 2009 Un día como hoy, hace 203 años, se produjo el nacimiento de Benito Juárez Garcia, un indio oaxaqueño que llegó a ser presidente de México y que, como tal, defendió la subsistencia de la República ante el acecho de la intervención francesa y la instauración del imperio de Maximiliano de Habsburgo. En en su estrategia de defensa, Juárez condujo a la república por un largo peregrinar en busca de mexicanos leales, hasta que los encontró en la ciudad de Chihuahua, que por meses se convirtió en la capital de la república mexicana.

LA lEAlTAD REPUBlICANA DE CHIHUAHUA

¿Qué impacto causo aquí la llegada del presidente?, ¿qué hizo Juárez en Chihuahua?, ¿quiénes lo acogieron aquí?, ¿qué sucesos trascendentes ocurrieron durante su estancia aquí y en Paso del Norte, hoy Ciudad Juárez?

ENTREVISTA CON EL ANTROPÓLOGO MARCO ANTONIO GUTIÉRREZ MENDOZA (*) LZ.- Marco, el 21 de marzo se celebra un aniversario del nacimiento de Benito Juárez García, quien tuvo importante contribución a la nación en tiempos muy difíciles, en tiempos de coyunturas entre el imperio o la república, y con algunas leyes importantes para nuestro país. Benito Juárez estuvo en Chihuahua, vivió en Chihuahua y estableció aquí en Chihuahua la presidencia de la república. ¿Quién fue Benito Juárez? MAG.- Don Benito Palo Juárez García nace en San Pablo Guelatao hace ya un poquito más de 200 años, en el 2006 estuvimos celebrando su bicentenario, él nace en esta población que es un pueblito cercano a la ciudad de Oaxaca, queda huérfano a temprana edad y después se va a vivir con su tío y se dedica a cuidar ovejas; se dice que era un excelente tocador de la flauta, hasta que por el ver pasar a los viajeros y otras cosas, deja su rebaño, emigra a la ciudad de Oaxaca a probar suerte, y ahí llega con uno de sus familiares, a la casa de los Maza, una de cuyas integrantes, Margarita, después se uniría a él. Fue una persona de gran superación personal, fue una persona que puso el ejemplo a todo México a pesar de ser una persona de extracción muy humilde en un México naciente; estamos hablando de que 4 años después de que él nació se inicia el movimiento de independencia, así que a él le tocó vivir todas esas vicisitudes del cambio, de ser un lugar colonial a una nación independiente. En este clima él desde muy joven tiene ideas liberales, a pesar de que estudio algún tiempo para sacerdote, después tuvo muchas ideas liberales y es uno de los exponentes más grandes de esta corriente del pensamiento; empezó a luchar incansablemente, unas veces como político, otras como adversario, pero siempre luchando para establecer un orden social de implantar instituciones. Podríamos resumir a Benito Juárez en alguna frase: es un hombre netamente institucional que creyó en México, fortaleció México y formó México.

ANTROP. MARCO ANTONIO GUTIERREZ MENDOZA

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LZ.- Fue también gobernador de su estado, fue presidente de la Suprema Corte de Justicia y llegó a ser presidente de México. ¿Qué pasa ya como presidente de México y por qué llega a Chihuahua? MAG.- Él estudió para abogado, y después de pasar por todos estos escalones que tú mencionas, sucede que Francia reclama el pago de una deuda y con este pretexto intenta quedarse con el país, convertirlo en un imperio, el de Maximiliano, intentan implantar un orden monárquico apoyados por fuerzas de los conservadores mexicanos. Para ese momento Benito Juárez ya había implantando su gobierno, y se ve forzado a salir de la ciudad de México y hacer un peregrinaje muy interesante por el norte del país; que algunas personas mencionan que estaba huyendo de los franceses pero no es mi opinión, creo yo que estuvo pernoctando en diferentes estaciones como Monterey, Durango, San Luis Potosí y Chihuahua, pero, sobre todo, tratando de encontrar puntos de apoyo y puntos muy importantes como lo fue Chihuahua.

bienvenida en el que escucha una melodía que después recordaría al llegar a la ciudad de Chihuahua el 12 de octubre, y cuando le dicen que ¿qué quiere escuchar?, él responde: “La segunda de Rosales” porque no sabía que el nombre de la melodía era el de “la escobita” y se le quedó como “la segunda de rosales”. LZ.- ¿Qué pasaba en ánimo de la gente de Chihuahua cuando Juárez llegó?, ¿cómo lo recibió? MAG.- Hay que señalar que Juárez no llega aquí por casualidad; Juárez llega aquí porque está apoyado por la élite tanto política como empresarial, gente que tenía recursos, pero además el pueblo estaba con Juárez; él podría haber ido a otras partes de la república, pero al ver que personajes como Ángel Trias, Luis Terrazas, la familia Muñoz, la familia Morón -que fue la que le ayudó a estar confortable aquí en Chihuahua-, es por eso que llega aquí el 12 de octubre de 1864, fecha por demás importante para la ciudad de Chihuahua. El llega a lo que hoy conocemos como el Parque Lerdo, se le recibe y, después de algunos sobresaltos, esa noche se muestra una serie de actos de patriotismo, se ofrece una cena y acude a visitar lo que antes era un monumento a Hidalgo.

LZ.- ¿Cuándo y por dónde entró a Chihuahua? MAG.- Él entró por lo que hoy conocemos como Villa Coronado, por ahí cerca hay un río, él entra el 29 de septiembre de 1864. LZ.- ¿Entró por lo que se conocía como el “Camino Real de Tierra Adentro”? MAG.- Así es, básicamente lo que es el camino real, esas brechas por las que estuvieron pasando tantos arrieros y tantas historias, eso lo sigue Benito Juárez en su carreta o calesa, acompañado de muchas historias; por decirte una, para cuando llegó aquí ya había recorrido el pasaje de la “cueva del tabaco” conocida así porque él traía el archivo de la nación y lo dejó en una población de Coahuila, y los franceses al creer que traía el tesoro de la nación, persiguen a Juárez y masacran esta ciudad porque saben que Juárez dejó ahí el tesoro de la nación, y no era otra cosa que el archivo general de la nación. LZ.- Supongo que Juárez se hacía acompañar de una caravana nutrida… MAG.- Sí, era una caravana que, además de nutrida era muy interesante, porque Juárez no venía solo, venía con sus ministros más cercanos, entre ellos don Sebastián Lerdo de Tejada, Miguel Negrete, José María Iglesias, venía su guardia personal y un convoy de gentes que simpatizaban con la república. Eran situaciones muy complicadas por las cuestiones climáticas, por las cuestiones de los caminos y, aun así, en estas situaciones, encontramos documentos sumamente interesantes; hay una recopilación del maestro Jorge Tamayo, de cartas que se escribieron durante estos tiempos de la intervención francesa. LZ.- A reserva de hablar también de la historia documental, ¿qué poblados toca aquí en Chihuahua antes de llegar a la capital?

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MAG.- Hace un recorrido por diferentes poblaciones muy enmarcadas todavía hoy y que son muy recordadas; él está en lugares como Villa Coronado,Valle de Allende, Hidalgo del Parral, lo que conocemos hoy como Camargo, en La Cruz y en Rosales, donde hay una historia muy interesante, que todos conocemos como “la segunda de Rosales” y que se explica porque cuando él llega a esta población, unos días antes de llegar a la ciudad de Chihuahua, se le ofrece un baile de

LZ.- El que está en lo que hoy es la Plaza Hidalgo. Parece ser que ahí hubo alguna ceremonia, mítin, discursos ¿verdad? MAG.- Así es, en aquella época había un monumento, no era como lo que conocemos hoy, era una estructura piramidal y Juárez pidió acudir a ese lugar y, reunido con sus ministros y con la gente de Chihuahua, refrenda el compromiso de luchar por la patria y refrenda todo este espíritu republicano y liberal. En Chihuahua pasaron muchas cosas, sus ministros tuvieron historias y Juárez tuvo historias. Hay qué decir que también estuvo aquí inmerso en su dinámica normal, él perteneció a una de las logias que actualmente tenemos en la ciudad de Chihuahua, la logia masónica, porque Juárez era masón. También convivió con los chihuahuenses. Al llegar se le dotó de una casa que en aquel momento era la Casa de Gobierno, y que hoy conocemos como Casa de Juárez, el Museo Casa de Juárez, y desde ahí despacha, ahí vive y lo ayuda la diferente gente que vive aquí en Chihuahua; la familia Morón, en especial la esposa del señor Morón, le dota de comida. Hay una serie de testimonios donde se afirma que don Benito se acostaba tarde, trabajando, y se levantaba temprano, que no quería cerrar las puertas de la casona porque decía que Chihuahua era un territorio libre de traidores. LZ.- ¿Qué proyectos o necesidades enfrentó en Chihuahua? MAG.- Podríamos enmarcar a una serie de proyectos y necesidades que enfrentó el gobierno republicano, la cuestión monetaria; cuando él estuvo aquí en Chihuahua tenía que mantener a todos su aparato de gobierno y, hay que decir, que al ser ésta la capital de la república, por estar aquí el jefe del ejecutivo, en aquel momento Benito Juárez tuvo que desarrollar toda una serie de iniciativas: emitió las monedas que se llamaban “tlacos” y “cuartillas”, tuvo que hacer repartimientos de tierra en diferentes partes de nuestro estado, pero creo que el suceso más importante que ocurrió fue el hecho de que durante su estancia en el año de 1865, cuando él tuvo que dejar la ciudad de Chihuahua por cuestiones de seguridad y porque fue tomada por los franceses, recibió un nombramiento y después fueron otros dos, pero quiero referirme a que se le nombró el “Benemérito de las Américas”.


LZ.- ¿Quién le hizo esta distinción? MAG.- El congreso de Colombia decide nombrarlo como benemérito; benemérito es aquella persona que lucha por su pueblo. Hay que puntualizar que, en aquel momento, las colonias o lo que hoy conocemos como países de América Latina se estaban independizando y Juárez fue una de las principales figuras que luchó y fue uno de los puntales en la lucha por la libertad. Juárez es notificado de esta distinción en un poblado de Chihuahua. Hay muchas vertientes sobre dónde recibió la distinción -mucha gente escribe sobre Juárez, Fuentes Mares, Tamayo y muchos estudiosos actuales-: una de las teorías es que lo recibe en lo que hoy conocemos como “El Carrizal”, que es una población muy cercana a Villa Ahumada; existe ahí el documento faximilar en la Casa Juárez que denota el momento en que Benito Juárez lo recibe; él dice que no es merecedor pero que lo agradece infinitamente, y a partir de ese momento lo conocemos como “Benemérito de las Américas”. Yo escucho a los niños que muchas veces saben que es benemérito pero en realidad no saben, por qué es benemérito, por haber luchado por la libertad de nuestro país, luchó por la libertad de las Américas y por eso es conocido en gran parte del mundo.

MAG.- Pueden ir a conocer todo sobre el juarismo, todo sobre la historia nacional; hablo sobre los pasajes de la independencia, la revolución. Estamos convencidos, en Casa Juárez, de que la historia se debe trasmitir de una manera animada, entonces los invitamos a que vayan ahí; el museo te va a contar todo lo que vivió Benito Juárez, pero aparte tenemos actividades enfocadas a que la gente conozca sobre la historia de Chihuahua, de México y del mundo. LZ.- Y creo que es importante también porque ese lugar es un patrimonio importantísimo de los mexicanos: ahí fue la capital de la república, la sede del poder ejecutivo durante más de 2 años. MAG.- Sí, tú lo resumiste bien: es la sede, y los invitamos, a niños jóvenes y adultos, y celebrémoslo este día tan importante. LZ.- Muchas gracias Marco. MAG.- Gracias a ti.

LZ.- En esa época Benito Juárez tuvo que salir de Chihuahua pero no del estado… MAG.- Sí, él estuvo en el estado de Chihuahua dos años y algunos meses y días, y tuvo que salir dos veces de la capital del estado, tuvo que ir a lo que antes se le denominaba como Paso del Norte, y que, por esa razón conocemos hoy como Ciudad Juárez. Durante esa estancia él tuvo que entrar en discusión con sus asesores por el motivo de que los franceses estaban muy cercanos, pero él decide no dejar nunca ni el estado, ni el país. Hay que decir que había ofrecimientos por parte del entonces alcalde de lo que antes se llamaba Franklin, hoy El Paso, para que se introdujera a Estados Unidos, pero él decide que no, que él va a permanecer en el estado de Chihuahua. LZ.- ¿Entonces Chihuahua, así como fue el germen de la Revolución mexicana, también fue el protector de la república en peligro? MAG.- Sí, hay estudiosos como Víctor Orozco, que analizan todos estos momentos. Chihuahua es un territorio que, como bien se ha mencionado, es cuna de la revolución, aparte aquí tuvimos el deceso del Padre de la Patria y también guardamos a la república; es un territorio que ha tenido momentos muy importantes en su historia y que a pesar de todo lo que se diga, es un territorio importante para la conformación de este país, y hay que estar muy orgullosos, porque no le damos, como chihuahuenses, la dimensión de tener tantos hechos históricos; de pronto pasamos por lugares como el altar a la patria y pasamos por otros lugares importantes, y los vemos muy natural, pero es algo muy importante. LZ.- En las avenidas Juárez y Quinta de la ciudad de Chihuahua está el Museo Casa Juárez o Museo de la Lealtad Republicana; tú eres director de ese museo, ¿Qué pueden conocer ahí los niños, los jóvenes y los adultos?

(*) Marco Antonio Gutiérrez Mendoza es antropólogo egresado y catedrático de la escuela nacional de Antropología en Chihuahua, es actual director del Museo de la Lealtad Republicana o Casa Juárez, coordinador del programa cultural la ruta de Juárez y director de los museos de sitio del Instituto Chihuahuense de la Cultura.

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LA REPúBlICA ´ PEREGRINA DE JuaREZ EN CHIHUAHUA

7 y 14 de Agosto del 2010 A fines de julio de 1872 murió Don Benito Juárez García, un indio oaxaqueño que llegó a ser presidente de México y cubrió gloriosas páginas de gran parte de la historia mexicana del siglo XIX. Juárez fue un político liberal, protagonista de la Constitución de 1857 y de las Leyes de Reforma, y desde la presidencia enfrentó, casi sin recursos, la invasión francesa de 1863 y la presencia de Maximiliano de Habsburgo. En su defensa de la república, Juárez salió de la ciudad de México rumbo al norte, hasta que se estableció en las leales ciudades de Chihuahua y Paso del Norte durante poco más de dos años. A 138 años del fallecimiento del Benemérito de las Américas trataremos aquí del contexto e itinerario de la salida de Benito Juárez desde el Distrito Federal hasta Chihuahua.

ENTREVISTA CON EL HISTORIADOR EDELMIRO PONCE DE LEÓN (*) LZ.- Maestro, quisiera que nos hiciera favor de platicarnos ¿cuál fue la situación alrededor del abandono que Benito Juárez tuvo que hacer de la capital del país, para empezar un peregrinaje que terminó en la ciudad de Chihuahua? EPL.- A raíz de la desastrosa administración de Santa Anna, que prácticamente vendió a los Estados Unidos parte del territorio y que finalmente perdimos más de la mitad, y una sociedad dividida. Desde 1824 en que nació el país a la vida pública, como república, se dividió en dos bandos: el conservador, que pretendía regresar a España o que nos gobernara un rey, y el liberal, el republicano, que pretendía crear una república, con la idea fundamental que era mejor una república que era gobernada por muchos, que una monarquía, que era gobernada por un solo personaje que decidía por todo mundo. Así, Juárez asume la presidencia de la república con un país en ruinas, sin ejército, con la sociedad dividida, entonces no tiene otra más que declarar la moratoria sobre la deuda pública, que era lo que esperaba Francia, era lo que esperaba Inglaterra y era lo que esperaba España, las tres potencias en ese entonces más poderosas. Francia se quería apoderar del país; ya sabíamos que Napoleón tenía intenciones de querer tener un vecino cercano a Estados Unidos; Inglaterra tenía intenciones de la Baja California y quizá del ferrocarril transoceánico que era muy importante porque en esa época que California estaba en auge económico, o tenían que atravesar el territorio a través de los apaches y miles de peligros por tierra, o bien, rodear desde Nueva Orleáns hasta Panamá, entonces por México era el proyecto de hacer ese canal.

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HISTORIADOR EDELMIRO PONCE DE LEÓN

En el mes de diciembre de 1861 llegan los españoles a las costas de Veracruz, enseguida llegan los ingleses y, finalmente llegan los franceses.


Siempre en la historia hay hechos hasta ridículos: cómo los mexicanos hemos sido siempre muy nobles, muy “amables” con nuestros visitantes, aunque sean invasores, imagínese usted que nació la idea de pasar a los invasores a lugares más frescos porque se estaban muriendo de disentería, por los calores terribles; la disentería, como usted sabe, es una enfermedad intestinal con vómito y ellos no estaban acostumbrados a esos climas; si los hemos dejado ahí, se hubieran muerto solos, no habíamos tenido ni que combatirlos; pero no, les dimos “chanza” de entrar a lugares más frescos, para que estuvieran más cómodos mientras se hacían los Tratados de la Soledad. El representante de los ingleses reconoce que el de Juárez es un gobierno legitimo y que va a pagar, y queda de acuerdo; el español dice: “yo reconozco que Juárez es un gobierno legitimo y que va a pagar la deuda, yo me retiro”, pero increpa al general francés, le dice: “yo se que tú vienes a invadir el país, no traes otra intención, no vienes a negociar y fuimos engañados”; entonces se retira, por cierto, pide “rait” para irse en los barcos de Inglaterra hasta Cuba, porque sus barcos se habían retirado. Pero el ejército francés envía una carta a Napoleón en el sentido de que los mexicanos tenemos muy poca unidad, que somos muy debiluchos, y nos tacha ahí, de cobardes, dice que será muy fácil tomar el país, pero, para esto, el general Zaragoza le comenta a Benito Juárez: “yo le veo muy malas intenciones al francés, sé que van a tomar Puebla y ya le preparé la recepción”, precisamente nuestro máximo héroe, Zaragoza, los espera de modo que sufren una derrota total los franceses, pese a que era el ejército más famoso del mundo, el general que viene dirigiendo a esa expedición tiene muchas medallas de Crimea, de África, de batallas formidables, ¿cómo es posible que un ejército de puros ciudadanos, porque ya no hay soldados, lo venza?, entonces es destituido y se nombra al general Forey que es el también más astuto y al siguiente año asalta la ciudad de Puebla nuevamente LZ.- Obviamente el general Zaragoza, fiel a la república, fiel a Juárez defendiendo a México de esta invasión… EP.- Claro, pues es el único general; bueno no es el único, tenemos a Porfirio Díaz, tenemos a Mejía, tenemos a muchísimos generales, y vaya que la gallardía de esos generales, su comportamiento es heroico. Ahí Porfirio Díaz, Ángel Trías nuestro chihuahuense que es benemérito del estado, sabemos que Ángel Trías participó también, pero fueron apresados y enviados a Francia, pues cuando es sitiado el país ya no hay ejército, y todos los grandes generales fueron enviados prisioneros a Francia como prisioneros de guerra. Entonces a Juárez ya no le queda otra que abandonar el país, porque le dicen: “acabamos de perder”, entonces se reúne el Congreso, le confirma esos poderes omnímodos que se le habían otorgado, y le dice: “tienes todo el poder para dictar cuantas medidas sean necesarias, y este poder terminará hasta que se reúna nuevamente el Congreso. Así, Juárez, primero que nada, cambia los poderes a San Luís Potosí, pero está peleando con su propia gente; esa división de la sociedad mexicana con la que lucha Juárez, lo obliga a estar solo unos meses en San Luís Potosí. Quiero decir que Juárez no abandonó la capital del país; salió para buscar hombres leales en donde poder enfrentar a ese ejército, y ahorita vamos a llegar a la cumbre, cuando Chihuahua fue el único estado que le brindó protección,

le brindó lealtad; de ahí que se llame así el Museo Casa de Juárez, al que Jesús Vargas Valdés, un amigo muy apreciado, sugirió que se le agregara “Museo de la Lealtad Republicana”, en honor a esa lealtad de hierro que los chihuahuenses tuvimos hacia el presidente de la república y que él lo reconoció. LZ.- Entonces sale Benito Juárez de la capital del país, no tanto por abandonarla, sino para buscar hombres leales que pudieran defender la república. EP.- Sí, hubiera sido muy sangriento, si no tenía ejército, iba a ser muy sangriento, y la sociedad era la que iba a sufrir, él salio a terreno a enfrentarlos, pero desgraciadamente es más el enemigo de adentro que el externo. Luego se traslada a Nuevo León y Coahuila, porque Santiago Vidaurri los había precisamente unido. LZ.- Era el gobernador de Nuevo León.. EP.- Santiago Vidaurri, otro traidor, porque le ofrece el oro y el moro, le dice: “véngase aquí al norte, y aquí vamos a brindarle apoyo”. Cuando llega a Coahuila se da cuenta que Vidauri ya esta en trato con los imperialistas para entregarlo, entonces Juárez lo declara traidor a la patria, lo destituye como gobernador, separa los dos estados, y en el de Coahuila crea una gobernatura, nombra a un gobernador y vive un tiempo en Coahuila y otro en Monterrey. Aquí hay un dato importante: como viene embarazada la esposa de Juárez y la hija Josefa, esposa de Pedro Santacilia, ahí se alivian en Monterrey, en Monterrey nace precisamente Antonio, el último de los hijos de Juárez, en 1864. LZ.- El último de los hijos, y el nieto de Juárez, simutáneamente. EP.- Y el nieto, exactamente, el primer nieto, por la hija mayor que ya es de apellido Santacilia Juárez. Entonces se tiene la necesidad de enviar a la familia al extranjero; fue muy doloroso para Juárez, quien tiene que enviar a su familia, a su hijo recién nacido a Nueva Orleáns, y para colmo se les pierde Benito en Nueva Orleáns, en aquel gentío tan inmenso; ya se imaginarán que Nueva Orleáns es un centro nervioso, en esa época espantoso, otro mundo; finalmente lo localizan y se van a vivir al extranjero. Llega un momento en que Juárez tiene que optar por seguir más al norte, los masones de Chihuahua le escriben y le dicen: “véngase a Chihuahua, aquí no va a encontrar traidores”, como así lo declaró cuando se retiró y, efectivamente, la masonería en Chihuahua unía entre ellos a Luís Terrazas, Joaquín Terrazas, Trías, bueno, son muchísimos. LZ.- ¿Por qué afirma usted, como muchos otros, que Vidaurri traicionó a Juárez?, ¿qué sucedió en Nuevo León y en Coahuila con Juárez? EP.- Es que Vidaurri era un héroe nacional, porque en tiempos anteriores había participado en la guerra con mucha finura, había sido declarado héroe a tal grado que era el cacique como Don Luís Terrazas aquí en el estado de Chihuahua; Vidaurri era un hombre muy querido en ese tiempo pero hay comunicaciones, hay cartas en donde él ofrecía entregar a Juárez; entonces se descubre, precisamente por Juárez, que Vidaurri está coqueteando con el ejército imperialista EP.- Vidaurri dolosamente le dice a Juárez: “véngase para acá, acá lo vamos a recibir, lo vamos a ayudar”, pero él ya tenía otros planes.

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EP.- Seguramente cuando lo invitó sí era sincero pero como tan rápidamente se mueven los hilos de la intervención, pues lo han de haber convencido, le han de haber dicho: “te vamos a dar aquí un lugar”, qué lástima por los que murieron con el general Mejía y el que murió con Maximiliano, Miramón. ¿Cómo fue posible que fueron convencidos para unirse a ese terrible movimiento?; también es inexplicable cómo un hijo de Morelos, Juan N. Almonte, fue a ofrecerle el trono a Maximiliano, el trono a Maximiliano en Miramar, junto con José Hidalgo que afortunadamente no era de los Hidalgo, de Miguel Hidalgo. LZ.- Entonces Juárez descubre esta traición de Vidaurri y decide caminar más hacia el norte, y es cuando camina rumbo a Chihuahua LZ.- La ruta de Juárez fue luego hacia Monterrey, pero ya él estaba pensando en continuar más al norte. EP.- Juárez todavía no hallaba un lugar en el que poderse establecer, porque esas asoleadas tras la espalda, de los que se creían sus amigos y luego siempre no, finalmente declara en estado de sitio el estado y tiene que trasladarse aquí a Chihuahua. LZ.- Luego de su peregrinar, Benito Juárez llegó a la ciudad de Chihuahua el 12 de octubre de 1864 ¿qué pensaban los chihuahuenses de su estancia?, ¿dónde estableció el Palacio Nacional? y ¿qué anécdotas se generaron? EP.- Juárez tenía tanta personalidad que a cualquier población que llegaba, la gente se abarrotaba por verlo En Rosales hubo un hecho muy notable, pues cuando Juárez ya estaba descansando en su paso por ahí, hubo un ciego que quería verlo, pero los ayudantes se le negaron, pero José María Iglesias, que era el más sensible, y permitió a este ciego que pasara a ver al presidente y al llegar ante él, el ciego tocó su tambor y dijo: “quisiera tener la vista para ver la hombre más eminente de mi país; dicen que el sol es más hermoso en el ocaso, y yo así veo al presidente”, y algo así; en Parral desengancharon los caballos para que el pueblo jalara la carroza, pero Juárez, conmovido hasta las lágrimas, les suplicó que no hicieran eso, que él no era tan importante como para que los parralenses hicieran un trabajo que les correspondía a las bestias. Finalmente llegó a la ciudad de Chihuahua y fue recibido por Don Angel Trías en Avalos, luego se hizo una gran recepción en la Alameda de Santa Rita o el Jardín del Porvenir, ahora Parque Lerdo; al atardecer se fueron a la casa del gobernador y que ahora es la Casa Juárez, donde se habilitaron muebles y habitaciones para ahí establecer el despacho presidencial y las oficinas de sus ministros Lerdo de Tejada, José María Iglesias y el general Negrete, que fue un traidor porque al final abandonó a Juárez en Chihuahua.

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Ya estando establecido ahí, Juárez empieza a recibir cartas de Santiago Santacilia, su yerno, y en una de esas descubre algo y le dice: “yo sé que mi hijo Pepe ya falleció –Pepe tenía 9 años y era el consentido- ya falleció y no quieren decírmelo”. Imagínese usted la angustia de Juárez, pues en el transcurso de aquí a Paso del Norte, mientras huía de los franceses que llegaban a Chihuahua, se da cuenta de la muerte de su hijo. Hay que recordar que sus hijos estaban en Estados Unidos pasando hambres y enfermedad porque Juárez no tenía dinero para sostenerlos, al grado de que al año siguiente Juárez recibe la noticia de la muerte de su bebé, de Antonio.

Ya para estos momentos, Juárez estaba destrozado moralmente; sin embargo, no abandona el país a pesar de estas situaciones. ¿Qué le costaba?, era el presidente, y bien se hubiera podido ir a ver a su familia; yo lo hubiera hecho. Sin embargo, Juárez, como hombre “de hierro”, tomó la decisión de permanecer defendiendo la república. Luego se sumó el hecho de que González Ortega le dice:“ya terminó tu periodo de presidente; ahora voy yo”, y Juárez le contesta: “es que no podemos hacer elecciones en este momento de guerra tan espantoso” y entonces González Ortega y Negrete lo abandonan y se van a Estados Unidos; así que todos estos fueron momentos terribles para Juárez. LZ.- ¿Cómo era el trato de Juárez con la gente de Chihuahua? EP.- El día que Juárez llegó a la casa, la gente se abarrotaba en las ventanas para conocerlo, y él, muy conmovido, ordenó que se trasladaran a la Plaza de Hidalgo y ahí todo mundo lo saludó hasta altas horas de la noche, que se retiró a dormir. LZ.- ¿Qué chihuahuenses colaboraron con él? EP.- Roque Jacinto Morón, Joaquín y Luis Terrazas, José María Casavantes y Angel Trías, entre otros. LZ.- Cómo se dieron las circunstancias por la que Juárez se fue a Paso del Norte, su regreso, y finalmente su despedida de Chihuahua rumbo al Distrito Federal? EP.- En agosto de 1864, cuando tuvo que irse a Paso del Norte, nombró gobernador al joven general Manuel Ojinaga, que había sido minero, y mientras Juárez está en el norte, Ojinaga tiene que salir a lo que hoy es ciudad Guerrero a combatir un foco de insurgencia proimperialista y en esa campaña Ojinaga muere en Arisiachi a manos del capitán Carmen Mendoza; en esos mismos meses, muere también Pedro Meoqui, otro pilar, que era comandante del ejército republicano, y que venía combatiendo a los franceses desde Guanajuato y que en un combate de Parral él gano, pero al final se le ocurrió perseguir a dos soldados, a pie, y en un recoveco, uno de ellos le infiere un marrazo en la femoral y fue sepultado en el atrio del templo de San José, en Parral. Sin embargo, la noche del 24 de marzo de 1866 se reúne toda la fuerza republicana establecida en Paso del Norte, en el cerro del Coronel, en el cerro de Santa Rosa y en el cerro Grande, se reúnen en Villa Aldama, y el 25 de marzo de 1866 realizan la toma definitiva de la ciudad de Chihuahua; toman el Instituto, donde hoy está rectoría, toman el Colegio de Jesuitas, y se fueron “horadando paredes”, es decir, no se van por las calles sino por dentro de las casas, y cuando llegan a la presidencia municipal, ven que en las torres de catedral hay francotiradores que les causan muchas bajas, entonces Platón Sánchez, un general juarista, había dejado 2 cañones en lo que hoy es el parque Lerdo, donde está la estatua de Simón Bolívar, en Coronado, Sexta y Ocampo, y ordena que uno de los cañones dispare sobre la azotea de catedral, con tal suerte que el cañonazo entra por el arco y pega en la campana mayor, y el estertor de la explosión de la granada y las esquirlas de la campana hace huir despavoridos a los traidores entre los cuales iba Carmen Mendoza, que bajan por el río Chuvíscar y salen por Robinson y la Concordia, y como ya vienen refuerzos del sur, los lanceros de Camargo, los atraparon y fueron fusilados por la espalda en el panteón de la Merced, hoy parque Urueta.


Esta batalla, hizo que Juárez regresara triunfal a Chihuahua, porque esa batalla definió la victoria del ejército republicano contra los franceses. En esas circunstancias, Maximiliano le dice a su mamá que va a claudicar, y su madre le responde que tiene que enfrentar la muerte pues sería una vergüenza que claudicara y no le queda más que rendirse y morir como murió. LZ.- Todo este contexto le permitió a Juárez salir triunfante de Chihuahua… EP.- En diciembre de 1866 sale de aquí y estando en la hacienda de Bachimba, después de Ávalos, fueron a suplicarle que llegara a la población de San Pablo, hoy Meoqui, y a pesar de que la comitiva se negaba, Juárez ordenó llegar y al arribar ahí, las mujeres con sus rebozos hicieron una valla humana preciosa, y ahí mismo, en la noche, emite un decreto, donde declara a la Villa de San Pablo, con el nombre de Pedro Meoqui -como ya en noviembre había decretado el nombre de la Villa de Ojinaga-. LZ.- Esa fue la salida triunfal del Benemérito de la Américas de Chihuahua a Qurétaro y luego al Distrito Federal. Le agradecemos maestro, su participación. EP.- Al contrario, es un privilegio para mí.

(*) Edelmiro Ponce de León es investigador de tiempo completo de la UACH ex presidente de la sociedad chihuahuense de estudios históricos cofundador del centro de investigación histórica de chihuahua ex director del museo Casa Juárez y nieto del distinguidísimo historiador chihuahuense don José María Ponce de León.

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El AMOR IMPOSIBlE DE LERDO DE TEJADA EN CHIHUAHUA

14 de Febrero de 2009 En Chihuahua, el amor y el romance también tienen historia, y entre muchos otros, nuestro estado fue testigo de un amor imposible y malogrado: el del famoso e influyente ministro Sebastián Lerdo de Tejada por la chihuahuense Manuela Revilla Zubía, durante la estancia de aquél en Chihuahua, como ministro del Presidente Juárez en el siglo XIX.

ENTREVISTA CON EL ANTROP. MARCO A. GUTIÉRREZ MENDOZA (*) LZ.- Marco Antonio, en tiempos de la “república peregrina”, un personaje importante a nivel nacional, Don Sebastián Lerdo de Tejada, vivió en Chihuahua acompañando al presidente Benito Juárez, y en su vida personal sucedieron cosas muy interesantes de las que quisiera que nos platicaras. Primero, ¿quién fue Sebastián Lerdo de Tejada? MAG.- Don Sebastián Lerdo de Tejada tiene un importancia mayúscula en nuestra historia no nada más local sino nacional; es un personaje importantísimo durante el gobierno del licenciado Benito Juárez. Lerdo de Tejada ayudó directamente en la implantación de leyes para cuidar y salvaguardar la república durante esta etapa tan difícil que fue la intervención francesa. Podríamos decir que Don Sebastián fue la mano derecha del presidente Juárez durante todo este tiempo y después del fallecimiento del primer mandatario él fue quien lo sucedió en la presidencia de la república y después tuvo enfrentamientos con el general Porfirio Díaz. Creo que, como mexicanos, nos ha faltado dar una dimensión adecuada a lo que fue la personalidad de Don Sebastián Lerdo de Tejada en la conformación del país. LZ.- ¿Cuánto tiempo vivió en Chihuahua? MAG.- Duró viviendo en Chihuahua lo mismo que el presidente Juárez; es decir, dos años, dos meses y algunos días. Lerdo de Tejada estuvo acompañando en todo momento al presidente Juárez: vivió con él, sufrió con él y, en el último momento de su estancia en Chihuahua, también se entusiasmó con él al ver que la república estaba triunfante y, como él, los dos estuvieron listos para regresar a lo que hoy conocemos como la ciudad de México. Don Sebastián convivió muy de cerca con los chihuahuenses, la pasa con ellos, y los chihuahuenses lo acogieron y disfrutaron con él la estancia que tuvo aquí. LZ.- En ese diario convivir con los chihuahuenses, este personaje experimentó cuestiones que lo ligaron más a Chihuahua, pues las crónicas de ese tiempo indican fue tocado por el amor aquí, en Chihuahua, ¿cómo sucedió esto, Marco?

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ANTROP. MARCO A. GUTIÉRREZ MENDOZA

MAG.- Bueno, este pasaje es muy interesante, lo trata magistralmente el escritor José Fuentes Mares en su libro “Don Sebastián Lerdo de Tejada y el Amor”, en el que lo menciona de una manera documentada por medio de cartas como las que don Sebastián Lerdo de Tejada escribió entre 1864 y 1866.


Ahí, Fuentes Mares narra cómo Lerdo de Tejada se enamoró de una chihuahuense, cómo fue “tocado”, como usted bien dice, por el amor, por un amor verdadero, por un amor duradero más que nada, que nació en esos años de 1864 y todavía tuvo mucha vida a pesar de no ser bien correspondido por la persona a la que él amaba.

Ante la inesperada respuesta de la joven, Don Sebastián Lerdo de Tejada inmediatamente acudió con el Señor Revilla y le pidió la mano de Manuelita, pero, al contrario de lo que se acostumbraba en la época, de que los padres eran quienes decidían con quién casar a sus hijas, el señor Revilla le respondió que la decisión era de doña Manuelita y que él no podía intervenir.

LZ.- Se enamoró de una chihuahuense; ¿quién era ella?

LZ.- Supongo que finalmente Manuelita decidió que no podía aceptar el amor de Lerdo de Tejada y, como buen caballero, aceptó la situación a pesar de que fuera dolorosa, y entonces ¿qué pasó cuando se retira junto con Benito Juárez de regreso a la ciudad de México con la república triunfante?

MAG.- Ella era una persona muy importante, porque era hija del que en dos ocasiones fue gobernador del estado, el señor Revilla; la dama se llamaba Manuela Revilla, la cual era toda una personalidad y, hay que decirlo, fue una mujer que tuvo acceso directo al gabinete del presidente Juárez, porque, hay que recordar que, como bien dice nuestro Museo de la Lealtad Republicana, mejor conocido como Casa de Juárez, Chihuahua se distinguió por ser de gentes leales, y el señor Revilla era uno de esos leales a la república y a Benito Juárez, por lo que la familia Revilla tuvo acceso a las diversas convivencias que mucha gentes las confunde con “parrandas”, pero no es el caso. LZ.- Esas fiestas o convivencias eran la forma de socializar de ese tiempo…

MAG.- Efectivamente, el 10 de diciembre de 1866, el presidente Juárez, con toda su comitiva, salió de la ciudad de Chihuahua, despidiéndose por ahí donde ahora es el Parque Lerdo, que en ese entonces se conocía comúnmente como “La Despedida”, y se presentó también la familia Revilla junto con todos los lugareños que acudieron a despedir a Juárez y a sus ministros. Ahí estuvieron doña Manuelita y su hermana Antoñita, que también fue una parte importante en esta historia.

MAG.- Efectivamente, eran la forma de arreglar los problemas propios de la república, y en estos banquetes, en alguno de estos momentos de disfrute, fue cuando Lerdo de Tejada conoció a doña Manuela –así se les llamaba “doña”, aunque fueran muy jóvenes-, pues, en efecto, ella muy joven y él un poco mayor.

Ese día fue la última vez que don Sebastián vio a Manuelita. Todavía el señor Revilla y Antoñita, su hija acompañaron a la comitiva del señor Juárez hasta lo que conocemos hoy como Ávalos, y es ahí donde el señor Sebastián Lerdo de Tejada hizo una especie de arreglo con Antoñita, de que ella sería el medio para conquistar el amor de Manuelita que Lerdo no se resignaba a perder.

LZ.- Don Sebastián Lerdo de Tejada tenía 42 años, ¿es correcto?

LZ.- Antoñita, la “celestina” de este amor.

MAG.- Efectivamente.

MAG.- Efectivamente.

LZ.- Lerdo era un hombre soltero y aparentemente no había tenido ninguna relación amorosa, no había sido “tocado por cupido”, como se suele decir. ¿Cómo se enamoró este ministro de Relaciones Exteriores de Juárez?

LZ.- En todo el trayecto de Juárez y sus ministros hacia la ciudad de México -que era de semanas-, entiendo que Sebastián Lerdo de Tejada escribió una serie cartas en las que insistía en el amor de Manuelita, ¿qué nos puedes decir de esas misivas?

MAG.- Primero me gustaría puntualizar que en la historia nacional, don Sebastián Lerdo de Tejada tiene una imagen muy sobria, muy formal, de trajes muy bien detallados; era un abogado y un caballero en toda la extensión de la palabra. LZ.- Siempre vestía de negro… MAG.- Efectivamente, y en este caso él llegó el 12 de octubre de 1864 acompañando al presidente Benito Juárez, y cinco días después se ofreció uno de estos banquetes que habíamos mencionado, y es ahí donde conoce a doña Manuelita. Como usted bien menciona, no había tenido una pareja hasta ese momento, y lo más interesante es que no volvió a conocer el amor después de esta experiencia. Total, que la conoce en esta ciudad de Chihuahua durante ese banquete, pero dejó pasar varios meses hasta que se decidió a declararle su amor. LZ.- ¿Cómo reaccionó Manuelita ante la propuesta del ministro? MAG.- Pues desafortunadamente para nuestro personaje histórico, no fue muy satisfactoria su respuesta; por el contrario, ella le informó que ya estaba comprometida con un sastre de la localidad -un señor de apellido Pinta-, y que el compromiso es a tal grado que se van a casar, por lo que no puede acceder a la declaración.

MAG.- Él estuvo escribiendo por espacio de 10 meses un promedio como de 5 o 6 cartas al mes; se comenta en las fuentes documentales que él no perdió una sola oportunidad de correo para escribir a doña Antonia, “Antoñita” como él la llamaba, y en primer momento batalló mucho para pedirle ese favor, que funcionara como celestina. LZ.- Es lo que Fuentes Mares denomina como “el favor de Ávalos”… MAG.- Sí, “el favor de Ávalos”, así lo menciona Lerdo, pero nunca queda muy claro en qué consistía porque la carta en la que lo explicaba, escrita el 7 de diciembre de 1866, lamentablemente se perdió. LZ.- A pesar de tanta insistencia, finalmente éste resulta un amor malogrado; Luego Porfirio Díaz destierra a Sebastián Lerdo de Tejada, que vive sus últimos días en Nueva York, donde fallece. . 205


MAG.- Pues lo interesante de esta historia, es que él acaba siendo el único presidente de México que es soltero y acaba, como usted bien dice, en Nueva York, a donde fue desterrado por Díaz. Luego de su fallecimiento traen sus restos a México, y al pasar por Chihuahua, en ese momento ya doña Manuelita se había casado con otra persona –no con el sastre sino con un señor de apellido Pérez y había tenido un hijo de nombre Ricardo-, y cuando pasan sus restos, Manuelita, señalando el cadáver, le dice a su hijo Ricardo: “él debería de haber sido tu padre”... LZ.- Demasiado tarde. MAG.- Así es, y esa anécdota queda así, y da un punto final a esta historia que podríamos calificar como “trágica”, en cuanto a que no se logró el amor. LZ.- El amor de Manuelita, una chihuahuense que pudo haber sido la primera dama del país. MAG.- Sí, pudo haber sido nuestra primera dama, pero pues en este caso, como menciona el maestro Fuentes Mares, el amor triunfó, pero ella quería a otra persona, y pues, ni hablar. LZ.- Gracias Marco, muy gentil por tu participación.

(*) Marco Antonio Gutiérrez Mendoza es antropólogo egresado y catedrático de la Escuela Nacional de Antropología en Chihuahua, es actual director del Museo de la Lealtad Republicana o Casa Juárez, coordinador del programa cultural la ruta de Juárez y director de los museos de sitio del Instituto Chihuahuense de la Cultura.

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´ LA NUMISmaTICA

21 de Junio de 2008 México tiene una vasta tradición monetaria nacida con la conquista. En la época precolombina nuestros antepasados utilizaron granos y otras mercancías para el intercambio comercial de bienes y servicios; los metales preciosos, como la plata y el oro, han formado parte importante de la historia de los usos monetarios en la Nueva España en México, y la moneda mexicana, que fue utilizada en países de América, Europa y Asia, afrontó, sobreviviendo de variadas formas, coyunturas tan estrepitosas como la Independencia y la Revolución. Chihuahua forma parte importante también de la numismática mexicana: en nuestro estado se establecieron casas de moneda en la ciudad capital y en plena sierra tarahumara, en Guadalupe y Calvo. ¿Desde cuándo se usa la moneda en México?, ¿de qué material era?, ¿el papel moneda cuándo inició a usarse?, ¿cómo se realizaban las transacciones mercantiles en tiempos de la revolución?, ¿qué caudillos insurgentes y revolucionarios acuñaron monedas? ¿Sabía usted que en Chihuahua existían casas de moneda?

ENTREVISTA CON LOS INVESTIGADORES CARLOS FERNÁNDEZ BACA Y MA. ISABEL SEN VENERO (*) LZ.-A nivel mundial, la moneda tiene una gran importancia en las interacciones humanas y mercantiles, y México ha tenido u papel preponderante en el curso de este intercambio monetario, ¿es así licenciado? CF.- La moneda está considerada como un aspecto arqueológico también de la historia; en la moneda no solamente se refleja el poder de adquisición, sino también el factor artístico, el factor de establecimientos, de comercio, el factor de desarrollo y, a través de los siglos, ha sido un intercambio constante entre los países, y una forma de conocerse también a fondo. LZ.- México ha contribuido muy importantemente en esto; ¿En Mesoamérica se conocía la moneda antes de la conquista? INVESTIGADORA MA. ISABEL SEN VENERO

CF.- De manera natural los indígenas intercambiaban siempre objetos entre ellos: el cacao se usó mucho tiempo de moneda de curso, en otras ocasiones se utilizaban plumas de pato con el caño de las plumas relleno de oro cuando se empezaron a manejar los metales en América. Sin embargo, el cacao fue preponderadamente la moneda mexicana antes de la llegada de los españoles, aunque también se tiene conocimiento de las conchas en el noroeste de nuestro país, en Paquimé, que fue una zona natural comercial: en ella se encontraron miles de conchas marinas, que es obvio se traían del pacífico y cuentas de jade, que también se traían de más al norte desde el río Arkansas. LZ.- ¿Nos puede decir dónde nació la moneda, a nivel mundial?

INVESTIGADOR CARLOS FERNÁNDEZ BACA 208

CF.- Aproximadamente entre el siglo V y el VIII antes de Cristo, en el mar Egeo, en la isla de Egira, el rey Fidón fue el que acuñó una moneda de plata , pero la mayor parte de ellas eran de cobre, con una tortuga que es el símbolo de la isla de Egira.


Esta moneda circuló en las caravanas, inicialmente en punto neurálgico del paso de oriente, el oriente medio; en este sentido tiene su pleno desarrollo, precisamente porque es el punto entre oriente y occidente para el paso de las caravanas que vienen de la China y los productos que pasan del mar Mediterráneo. Entonces es el paso de las caravanas que viene de oriente a occidente donde tiene su pleno desarrollo.

Se conocieron como columnarios efectivamente después el reinado de Felipe V. También las famosas “peluconas”, que así les decía la gente comúnmente por que las efigies que venían en estas monedas traían unos rizos y unos enormes peinados, como si fueran unas pelucas enormes como las que se usaban en Europa, y de ahí viene el dicho de “me despelucaron”, porque me dejaron sin ninguna pelucona…

De hecho, muchas palabras monetarias tienen su origen principalmente en vocablos árabes, como el caso concreto de “ceca”, un vocablo árabe que es parte del uso normal de las casa de moneda, a la casa de moneda se le llama “la ceca”, precisamente por que es el centro de concentración o de acuñación.

LZ.- De los columnarios viene aquella canción de “Doña blanca está cubierta con pilares oro y plata...”

LZ.- A través de España la moneda llega a la nueva España y esto hace que se cree una casa de moneda en México, ¿de qué año estamos hablando? CF.- En 1523 se establece la Casa de Moneda en la ciudad de México. MI.- Por mandato de la Reyna Juana. LZ.- ¡De la Reyna Juana la Loca? MI.- Así es… LZ.- ¿El establecimiento de la Casa de Moneda permitía acuñar las monedas que formalmente tenían que circular en la Nueva España, licenciada? MI.- Cuando llegan los españoles se encuentra con que no había monedas, no había medios de cambio y utilizaron las monedas que ellos traían, pero eran muy pocas y en muy poco tiempo no tenían con que intercambiar los bienes. Acostumbrados, como venían de Europa, a la utilización de medios de cambio, empezaron a generar una moneda local que se conoció como “pesos de tepuzque”, que eran una aleación de plata y cobre, unas monedas que se fueron deformando pues, como mañosos que somos, las fuimos hundiendo quitándole el contenido de oro y aumentándoles el de cobre, hasta que la gente ya no las aceptaba. Estos pesos de tepuzque fueron el medio de cambio, y precisamente por eso la Reyna Juana establece que era necesaria la creación de una Casa de Moneda en América, en México concretamente, para que esos medios de cambio existieran; la única prohibición fue que no se acuñaran monedas de oro, sino que simplemente monedas de plata y de cobre. LZ.- Las monedas virreinales fueron muy famosas, por ejemplo los “columnarios” y las “peluconas”, ¿Por qué columnarios y peluconas? MI.- De hecho hay varias monedas: las primeras son conocidas como “las de Carlos y Juana”, de las acuñadas en México, precisamente en honor a Carlos V y a su madre Juana La Loca; después vienen los pesos, de los que podríamos decir que empezaron a llamarse así por que la moneda no importaba si era redonda o no, ya que se acuñaban de golpe y lo que importaba era que pesaran una determinada cantidad, de ahí viene el nombre de nuestra moneda, peso. Posteriormente empiezan a surgir los famosos columnarios, que son dos grandes columnas en medio de las cuales está el mundo, digamos la parte europea y la parte americana, para simbolizar que España juntaba al mundo entero.

CF.- Sí, en realidad el símbolo de los pilares o columnas de Hércules en las monedas, uno era de oro y otro de plata, y de ahí la canción infantil que todos conocemos, pues para ver a “doña blanca”, había que quitarle la plata, había que pulirla, había que hacerle algo a “doña blanca” para descubrirla. MI.- Y quizás era una especie de burla de que a México también se le quitaron las columnas de oro y plata. LZ.- Luego en la época de la independencia el papel de la moneda también fue importante, ¿qué pasó, qué hicieron los insurgentes para proveerse de monedas o para crear monedas? CF.- Hay una anécdota muy interesante en cuanto a la vida de Morelos, no solamente por la moneda, sino también por la cuestión económica: en el ejército insurgente de Morelos, la mayor parte de la gente son arrieros, y el arriero tiene como actividad principal también el de herrar las bestias; eso los lleva a tener conocimientos del metal, y también reparaban sus propias armas, sus fusiles y hacían sus balas. Todo esto le permite a Morelos acuñar en 1814 lo que se conoce como “la moneda de Morelos”, lo cual es muy significativo porque tiene en el anverso su fierro de herrar, esto hace que al momento de circular la moneda de Morelos, se produzca un movimiento económico en cuanto a los pesos realistas, en cuanto a la moneda de plata, porque en cuanto al comercio donde llegan los insurgentes, con la simpatía de la causa, empiezan a tomar las piezas acuñadas por Morelos y la plata se empieza a guardar; ese guardar la plata hace que los realistas pierdan su capacidad de adquisición de víveres y materiales y los hace replegarse hacia la capital. Con esto logra Morelos posesionarse de los puntos mas importantes de los pasos del comercio entre Acapulco y la ciudad de México; entonces, el estado de Guerrero prácticamente se vio manejado por una cuestión de orden monetario más que de orden militar. Esto es muy interesante, porque en ese respiro que se le da al ejército, se reagrupan las fuerzas, y la moneda juega un papel preponderante y demerita el poder adquisitivo de la moneda española. LZ.- ¿Qué podríamos decir del papel moneda en la historia del México naciente? CF.- El México naciente viene con la moneda de Iturbide… MI.- En realidad el papel moneda no había sido aceptado ni en Europa ni en América hasta ese momento. Existían algunos papeles comerciales que de alguna manera señalaban el valor de la mercancía que llevaban, pero no eran muy bien vistos por el pueblo en general; el pueblo quería algo que pesara, que valiera y lo que valía eran los metales sólidos.

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Así le pasó a Iturbide: durante el imperio, a Iturbide se le ocurrió acuñar papel moneda y lanzó al mercado un papel moneda que la gente despreciaba terriblemente. Hay anécdotas que señalan que en la puerta principal de la catedral iban y marcaban con una tachuela un papelito y hacían saber sus quejas en contra del emperador, y entre esas estaban el papel moneda; decían:“nomás nos faltaba que resultara ratero y se llevara todo nuestro oro, nuestra plata y nos dejara estos papelitos que no sirven para nada…” LZ.- A pesar de esto, los republicanos también emitieron papel moneda. MI.- Para el pueblo en general costó mucho trabajo que el papel moneda fuese aceptado mundialmente. Los comerciantes sí estaban habituados a intercambiar con papeles, pero el pueblo no lo aceptaba. La introducción de dicho papel se reintenta hasta entrado el siglo XIX; ciertamente los republicanos también emiten papel moneda que se imprimía originalmente en papel sellado del rey, y posteriormente se utilizaba papel de seguridad, para que no hubiese falsificaciones, y el pueblo tuviese un poco más de confianza. Luego empiezan a acudir a Nueva York para que se impriman esos billetes en una casa especial donde existían unos grandes catálogos de figuras, efigies, formas, según el gusto de quien fuera a imprimir los billetes, porque debo recordarles que en el siglo XIX no es sino hasta 1800 y tantos cuando se forma la banca oficial para la impresión de papel y emisión de moneda. LZ.- ¿El Banco de Londres, México y Sudamérica tiene que ver con esta? MI.- El Banco Nacional de México y Sudamérica, es de 1884. Anteriormente los bancos privados podían emitir sus billetes, y aquí hay una anécdota interesante: el primer banco de emisión en nuestro país fue el banco de Santa Eulalia; en una ocasión los banqueros de Santa Eulalia fueron a Nueva York a acuñar, a imprimir sus billetes y ellos querían una escena ganadera, por la vocación dele estado, así que llegan, ven los catálogos y no encuentran nada de su elección y dejan dicho al encargado que buscara una escena vaquera para los billetes de Santa Eulalia, éste lo hace, encuentra una escena vaquera e imprime los billetes, que empiezan a circular, y entonces se van dando cuenta que la escena vaquera era de gauchos argentinos… bueno, también en la Pampa hay muchos vaqueros. LZ.- ¿Qué interés ha tenido Chihuahua en la emisión de monedas, entiendo que aquí hubo casas de moneda? MI.- De hecho sí, hubo dos casa de moneda en distintas épocas; en la ciudad de Chihuahua hubo dos casas de moneda en dos locaciones distintas… CF.- La primera estaba en lo que es ahorita la tienda wolworth, atrás de las casas reales; ahí estaba ubicada, inclusive en el Museo Casa Chihuahua tenemos una fotografía de ella. La otra estuvo en lo que hoy es precisamente Casa Chihuahua, luego de la demolición de ex colegio de jesuitas.. En la venta que se hace a Don José Cordero, se concesiona a los particulares la acuñación de monedas; la otra fue en Guadalupe y Calvo que solamente duró 10 años. LZ.- ¿Qué pasó con la moneda en tiempos de la Revolución?, ¿Villa acuñó papel moneda? 210

MI.- En general casi todas las facciones revolucionarias acuñaron papel moneda, y acuñaron también lo que se conoció como los “bilimbiques”, que eran billetes, como medios de cambio en las haciendas, en los lugares que estaban lejos de los centros urbanos, y de alguna manera también requieren de bienes de cambio. Entonces empezaron en lugares como Cananea y Río Blanco y les decían: “Bill in ticket”, y el estarlo diciendo constantemente “Bill in ticket Bill in ticket”, la gente empezó a llamarle “billinbikes”. Además de eso había los “dos caritas”, que era la moneda revolucionaria donde aparecen Madero y Abraham González. Hay otros que era “la constitucionalista” y otros que simplemente eran resellados; en el caso de Parral hay un caso muy interesante: “el peso bolita”. CF.- El “peso bolita” tiene ahí una circunstancia del grabador, hay una bolitas precisamente en todo el arco que forma el anverso de la moneda, y por eso la gente le decía “peso de la bolita”. LZ.- También Villa emitió una moneda en Cuencamé, con la leyenda: “¡Muera Huerta!”. CF.- Sí, esas son monedas son únicas, las de Cuencamé LZ.- Y los “tlacos”, que circularon para pagar los sueldos de las haciendas y que se manejaban en las tiendas de raya, ¿verdad? CF.- Hay muchas anécdotas de los tlacos: en una cantina, por ejemplo, era el pago por un vaso de tequila y solamente circulaba en la hacienda o en otras haciendas con las cuales se tenían intereses comerciales. También hay un catálogo de las que desaparecieron en el centro de México, que ya no son recuperadas; hay otras que son verdaderas piezas de arte. MI.- Y habría que añadir a todo esto que la moneda mexicana y la moneda de plata nacional fue la primer moneda internacional, la primer moneda que tuvo verdaderamente un valor globalizado. LZ.- No solo en América, sino en Europa en Asia. MI.- En Asia, en Filipinas… La verdad que es que la plata mexicana era muy apreciada, y cuando salían monedas de América y circulaban, la gente las apreciaba mucho y lo único que hacían era colocarles un sobresello de los que son conocidos como “shops”, y los hay con caracteres asiáticos, los hay, hay una bellísima que tiene un busto perfectamente definido en un espacio que no es mayor a la cabeza de una pieza de reloj; increíble, pero con una lupa se ven hasta los rizos de la peluca. LZ.- Lic. María Isabel Sen, Lic., Carlos Fernández, muchas gracias.


CHIHUAHUA: UNA MIRADA ARQUEOlóGICA

20 de Junio de 2009 ¿Por qué el pensamiento del chihuahuense es cómo es?, ¿qué forjó la caracterología del chihuahuense?, desde el enfoque arqueológico, ¿cómo era Chihuahua en el pasado remoto?, ¿sus tierras eran tan desérticas como ahora?. Si bien la zona de Casas Grandes Paquimé es un modelo arquetípico de la arqueología en Chihuahua y aún en México por el cúmulo de información cultural del pasado, lo cierto es que hay arqueología por todos los rincones de Chihuahua: en la sierra, en el Conchos, en el desierto e incluso en la ciudad de Chihuahua hay sitios arqueológicos por descubrir; sólo basta quitar el concreto, el asfalto y debajo hay otro Chihuahua, sobre todo en la ribera del Sacramento

ENTREVISTA CON EL ARQUEÓLOGO FRANCISCO MENDIOLA GALVÁN (*) LZ.- Maestro Francisco Mendiola, este término de “arqueología”, ¿qué le puede interesar a un chihuahuense común?; ¿qué le aporta la arqueología a un chihuahuense de carne y hueso? FM.- La arqueología es una disciplina social enmarcada tanto en la historia como en la antropología, y esta disciplina estudia a las sociedades del pasado a través de sus restos materiales; es decir, estudia la cultura material en todos aquellos objetos que el ser humano ha fabricado a lo largo de los años, que tienen una función, que tiene una forma, que están hechos de materiales distintos. Entonces, para cualquier sociedad, conocer esta cultura material es muy importante, a fin de saber de dónde viene, cómo ha sido su desarrollo tecnológico, su evolución técnica, el uso de los espacios, la arquitectura, las herramientas, las armas, los instrumentos de trabajo, y todo esto, en su conjunto, nos da una idea más o menos precisa de las prácticas socioeconómicas, políticas y culturales que dan identidad, y en el caso concreto de la sociedad chihuahuense, pues tenemos evidencias de un pasado histórico y cultural que puede ser bien conocido a través de esta cultura material. LZ.- A propósito de la sociedad chihuahuense, en ocasiones a través de los medios de comunicación, vemos que se obtienen resultados de estudios arqueológicos en el Medio Oriente, en Europa o en algunos lugares del centro histórico de la ciudad de México. ¿En el estado de Chihuahua qué tanto se han hecho estudios arqueológicos? FM.- La arqueología, como disciplina científica, tiene un poco más de 100 años a partir de la presencia de exploradores como Bandelier, Carl Lumholtz, el primero suizo, norteamericano, noruego el segundo, pues la arqueología comienza como una ciencia, y esto pues hace más de 100 años, y las investigaciones en Chihuahua se han concentrado básicamente en Casas Grandes, en el sitio denominado Paquimé. 211


LZ.- De acuerdo a los estudios arqueológicos, ¿cómo era Chihuahua en el pasado remoto, cómo eran estos lugares ahora desérticos?, ¿siempre fueron así?

LZ.- Desde el punto de vista arqueológico ¿por qué el pensamiento del chihuahuense es como es?

FM.- No, esto ha cambiado. Tenemos una actitud, una tendencia a pensar que el desierto siempre ha sido igual. En el caso concreto de este desierto mexicano que antes era el desierto novohispano o del septentrión de la Nueva España, había más agua y más vegetación, pero he aquí que la actividad minera consume mucha madera, y hubo una deforestación terrible, y esto provocó sequía de lagunas, de riachuelos; por eso cambió la fauna y el paisaje.

FM.- Pues es que producir en estas tierras, o hacer producir esta tierra, es mucho más complejo si lo comparamos con tierras del altiplano central o de Mesoamérica; aquí hay menos agua y, evidentemente, menos recursos alimenticios.

Somos muy dados a pensar que el nómada, el cazador recolector, batalló mucho por el agua, pero en realidad había más agua y, por tanto, más alimento tanto vegetal como de fauna.

FM.- Más reto, claro, y algo que nos limita mucho es la necesidad de estar importando materias primas o una serie de objetos que nos permitan hacer más llevadera la vida la vida doméstica, la vida económica; entonces resulta que se forja un carácter, se da toda una caracterología o un espíritu del chihuahuense, que puede explicarse muy bien haciendo historia y haciendo arqueología de nuestros ancestros de todas estas sociedades que nos precedieron, y también tratando de explicar cómo fue esa conquista.

Así las cosas, podemos imaginar e incluso reconstruir ese paisaje cultural, geográfico, natural, a través de medios muy relevantes como es el caso de las fuentes etnohistóricas como las crónicas dejadas por los conquistadores españoles, tanto militares como evangelizadores, pues nos hablan de mayor abundancia de agua en el desierto, de ciclos estacionales muy bien definidos en los que el cazador recolector o nómada recolectaba y cazaba distintos productos, dependiendo de la estación del año. LZ.- Francisco, tú has investigado mucho, has profundizado en la arqueología en Chihuahua, y has afirmado en los resultado de tus investigaciones, que la arqueología de Chihuahua es una historia única en el escenario de la arqueología mexicana.Y la arqueología en Chihuahua tiene una especie de modelo arquetípico que pudiera ser el modelo Casas Grandes-Paquimé. ¿Es así? FM.- Sí, así es, porque éste ha dado pauta, ha marcado el ritmo de la investigación científica de la arqueología en Chihuahua, y diré que, en principio, es porque el monumental lugar tiene grandes estructuras de adobe y también de piedra, una gran cantidad de cerámica polícroma, habitaba mucha población y controlaba una región agrícola como es el Valle de Casas Grandes. Vemos ahí unidades habitacionales, unidades domésticas y una organización social para mantener a esa población, una división social del trabajo. ¿Qué quiere decir esto?, que se estaban organizando en ramas o en distintas aéreas para trabajar la tierra, para fabricar cerámica, para hacer cultos religiosos, para observar el cielo, para construir la misma ciudad de Paquimé; entonces, todo eso y más, un arqueólogo quiere tener en un sitio tan monumental como es el caso de Paquimé. LZ.- Un arqueólogo como tú se ha cuestionado ¿qué sería de la historia de Chihuahua y de la sociedad chihuahuense sin ese modelo Casas Grandes-Paquimé? FM.- Mi respuesta es que tendríamos una arqueología mucho menos compleja, mucho menos difícil de interpretar.

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Sin embargo, hemos descuidado otras áreas del conocimiento arqueológico por invertir demasiada energía en Casas Grandes Paquimé, y todo lo queremos explicar en función de ese modelo. Yo sostengo que qué triste un estado como el de Chihuahua sin Casas Grandes, porque le ha dado muchísima información cultural del pasado, le ha dado desarrollo turístico y también elementos para la educación, para la historia de esta porción del norte del país.

LZ.- Hay más desafío…

Aquí nosotros sostenemos que no hay un mestizaje del grado del mestizaje del Altiplano Central, porque había menos indígenas, para empezar, y además hubo un etnocidio; es decir, la mayoría de estos grupos indígenas fueron exterminados y otros asimilados, entonces, el mestizaje no es tan marcado como en el centro y sur de nuestro México. LZ.- Supongo que además de los estudios arqueológicos de Paquimé, debe haber estudios de otros lugares en el desierto o en la cuenca del Conchos o en la sierra… FM.- Sí los hay, claro, y son muy importantes. En el caso del rio Conchos, tenemos más aportaciones del doctor Charles Kelley más o menos a principio y a mediados de de la década de los 50 en el siglo pasado, en donde encuentra una presencia muy interesante de grupos que dependían del río, eran pescadores, cazadores, recolectores, sembraban un poco y tienen un desarrollo económico interesante; fabrican cerámica pero no tienen esa monumentalidad que ya he citado para el sitio de Paquimé en la sierra. También tenemos los orígenes más antiguos de la etnia rarámuri o tarahumara; ahí están los estudios de Sales, de Lister y de otros investigadores norteamericanos. Entonces sí hay datos, aunque no son tan abundantes como para el área de la cultura de Casas Grandes o del sitio de Paquimé. Ahora desarrollamos investigaciones en el desierto: encontramos patrones muy interesantes de campamentos estacionales; es decir, lugares en donde, de manera temporal, se asentaban los grupos nómadas y luego se movían, y les gustaba mucho estar cerca del agua. Ahí ponían pinturas o también grababan la piedra, en esto que técnicamente se llamaba como petrograbado; entonces sí hay arqueología por todos los rincones del estado de Chihuahua. LZ.- Hablemos de la ciudad de Chihuahua: ¿qué ve un arqueólogo como Francisco Mendiola cuando camina por las calles de Chihuahua? FM.- Esa pregunta es muy interesante, porque se presta a la imaginación. Lo que vemos, en primer lugar, es una abrumadora presencia de concreto, incluso el río más importante que atraviesa esta hermosa ciudad está concretizado; hay unas placas ahí de concreto que están impidiendo un poco el cauce natural del río, pero despojemos un poco estas placas de concreto, quitemos el asfalto, y vamos


a empezar a ver una serie de caseríos, de pequeñas casitas… LZ.- Abajo del Chihuahua en el que pisamos, ¿hay otro Chihuahua? FM.- ¡Claro que sí!, aunque no en todo lo que es ahora la mancha urbana, porque es enorme, me refiero concretamente a las riberas del río Chuvíscar y del Sacramento, y en la Junta de los Ríos, pues ahí se fundó San Felipe del Real, y ahí tenemos cimientos, evidencia de cultura material de los indígenas como los conchos, incluso tobosos, y del contacto con los españoles, los obrajes, estos lugares donde se vivía y se fabricaban diversos objetos, y tenemos la traza colonial de esta ciudad tan hermosa en su centro histórico, que ha perdido la traza original por el progreso. LZ.- ¿Quieres decir que la arqueología no es sólo pasado sino que también es presente? FM.- Exactamente, si la arqueología tiene que ver con un presente, con un manejo de esta cultura material, pero con el presente ligado con el pasado; pero no estamos yéndonos al pasado, eso es imposible. Sin embargo, tenemos la fortuna de tocar, de conocer cultura material a través de objetos, herramientas, utensilios, armas y arquitectura. Incluso a veces cuando lo llega a permitir el medio ambiente, también a través de textiles y madera. LZ.- Francisco, los chihuahuenses de hoy, los que vivimos en esta época, ¿tenemos alguna responsabilidad en la conservación del patrimonio cultural arqueológico? FM.- Total responsabilidad: así como la tenemos con el medio ambiente natural, tenemos que cuidar lo que nuestros ancestros nos han dejado, desde un pequeño objeto, como puede ser una punta de proyectil, una punta de flecha, hasta una casa, un edificio colonial o antes de la colonia, como es el caso del área de la cultura de Casas Grandes en Paquimé o en 40 Casas, Huapuca, en Suripa, en todos estos lugares donde hay casas, dentro de las cuevas; tenemos que manifestar respeto por todo esto que hemos heredado. LZ.- ¿Entonces la arqueología tiene mucho que decirnos a los chihuahuenses que caminamos por las calles, a los que coloquialmente se nos llama “hijos de vecino”? FM.- Sí, totalmente, porque un objeto implicó relaciones humanas, implicó ponerse de acuerdo consigo mismo y con los demás; habla de procesos de trabajo, habla de una cosmovisión, habla de una pasado social que no puede ser ignorado y, si costó mucho esfuerzo hacer una casa, un edificio o un objeto pequeñito, como puede ser una taza, un plato. Entonces hay que reverenciar a ese objeto en el sentido de identidad, de lo que nos da, una clave de dónde venimos, qué somos y hacia dónde vamos. LZ.- Francisco, creo que este tema da para mucho más, ojalá que podamos tener la oportunidad de platicar contigo nuevamente. FM.- Encantado, con muchísimo gusto, pues es algo que nos compete como investigadores del pasado social, porque proporcionamos elementos de identidad y damos certidumbre a nuestro presente. LZ.- Muchas gracias

(*) Francisco Mendiola Galván es arqueólogo con maestría en antropología social, es investigador de tiempo completo del Instituto Nacional de Antropología e Historia, especialista en el arte rupestre del noroeste mexicano, y autor de “Arte Rupestre en Chihuahua”, “Espejo de Piedra”, “Memoria de Luz” y “Las Texturas del Pasado” , entre otros títulos. 213


ARTE POPUlAR CHIHUAHUENSE

22 de Agosto de 2009 ¿Qué es el arte popular?, ¿en qué se diferencia de la artesanía o de las manualidades?, ¿qué expresa este arte?, ¿cuál es su relación con las tradiciones o identidad de un pueblo? ¿Había arte popular entre los pobladores precolombinos?, ¿qué manifestaciones artísticas de este tipo destacan en el estado de Chihuahua y en el septentrión americano en general?

ENTREVISTA CON EL DR. DAVID ACEVES BARAJAS (*) LZ.- David Aceves Barajas, no es fácil encontrar un Doctor en Arte, y mucho menos un Doctor en Arte tan joven ¿Cuántos años tienes? DAB.- 32 años LZ.- ¿Dónde hiciste tus estudios, tu preparación? DAB.- La licenciatura, en la Universidad de Guadalajara y la maestría y el doctorado en la universidad Complutense de Madrid y ahora estoy trabajando como investigador en el Instituto de Estéticas de la Universidad de Guadalajara, en mi casa madre donde hay un proyecto en torno a lo que es la investigación en arte popular; me metí mucho con un amigo mío, José Hernández, que es investigador de El Colegio de Jalisco y por ahí empezamos a trabajar lo que es el arte popular. Es un muy buen investigador de arte popular y fue de ahí como empezamos con ese trabajo. LZ.- David ¿Qué debemos entender por arte popular? ¿Qué es el arte popular? DAB.- Es muy importante esto que preguntas porque hay una diferencia entre “arte popular”,“artesanías” y “manualidades”. Normalmente hay una confusión, creemos que todo lo que vamos a comprar a una tienda es arte popular y hay un gran error. Artesanía es la mayor parte de lo que se produce en muchísimos lugares del país y que encontramos en tiendas. El arte popular es aquello que llega a rebasar a un gran maestro dentro de su producción; es una obra de muy buena calidad que supera a la artesanía y se logra dar, por ejemplo, en mismo Mata Ortiz o en toda la zona de Casas Grandes, donde hay muchos artesanos, mucha gente que produce cerámica. Sin embargo, yo creo que hay pocos a los que se les determinaría como hacedores de arte popular, son personas que hacen obras de muy buena calidad. (*) David Aceves Barajas es doctor en bellas artes. Cuenta con licenciatura en artes visuales por la universidad de Guadalajara tiene maestría y doctorado en Bellas Artes por la universidad Complutense de Madrid España y actualmente investigador de arte popular 214

Pero luego viene lo que muchas personas llegan a confundir con lo que son las manualidades, y son muy diferentes. Y hay otro termino todavía que se añade a esto, que son “los híbridos” y que pertenecen a aquellos artistas que se quieren meter en el arte popular y hacen obras que no quedan entre un lugar ni otro. En esto es muy importante el Fondo Nacional de las Artesanías (FONART) que esta tratando de catalogar lo que es el arte popular.


Hoy en día no hay investigadores en arte popular; hay muy pocos en México y realmente somos un país productor de arte popular y estamos pasando un momento crítico en ese tema. LZ.- El arte popular ¿viene necesariamente de las raíces indígenas de México o se junta con el mestizaje cultural? DAB.- El arte popular es toda aquella expresión de muy buena calidad que llega a hacer el pueblo. En España se entiende como cualquier creación del pueblo y en México es una mezcla, es un sincretismo que se va añadiendo desde el mundo prehispánico con todas las expresiones que se reflejaban en aquel entonces y que los españoles, sobre todo los franciscanos, al ver la buena calidad de los productores de México, observaron que se podían añadir a las cuestiones que ellos elaboraban. Así, a los pintores que se dedicaban a hacer murales en el mundo prehispánico, los llevaron a adecuar las iglesias. Tenemos un ejemplo de muy buena calidad que hoy en día está catalogado dentro de las mejores obras de arte de México: los murales de Ixmiquilpan, en el estado de Hidalgo, que son murales donde se ve una guerra florida sin ningún problema, y una representación prehispánica; y si están en una iglesia del siglo XVI de muy buena calidad, entonces son piezas de notable calidad… y ahí es donde inicia el arte popular. Las piezas pertenecientes al inicio del arte popular, hoy en día están catalogadas y protegidas por el INAH. Está también todo el arte popular que estamos creando. Chihuahua es un estado que tiene poca artesanía y dentro de esa poca artesanía está creando piezas de arte popular, aunque en una mínima parte, pero las piezas que tiene se me hacen muy interesantes. LZ.- Me gustaría profundizar: ¿Qué podemos destacar del arte popular en el norte del país, en Chihuahua? DAB.- En Chihuahua reitero que es muy poco lo que está sucediendo dentro de la artesanía, quizá en lo que se conoce a los tarahumaras con su cestería y con algunas vasijas interesantes. LZ.- ¿Lo que se conoce de los tarahumaras es principalmente artesanía? DAB.- En su mayoría sí. Por ahí Banamex tiene a dos indígenas tarahumaras haciendo ollas de muy buena calidad y están considerados desde luego como artistas populares. Comentábamos con Rafaela Luft, la directora del FONART, que dentro de México hay muchísimas piezas, muchísimos artesanos que son de muy buena calidad y que pueden entrar a denominar sus piezas dentro del arte popular, pero que hay una gran desconocimiento y que falta investigación a nivel nacional para escudriñar muchos rincones del país y encontrar verdaderas piezas importantes. En ese sentido, Chihuahua tiene estas dos personas dentro de la cestería, dentro del barro y que son artistas populares. Además hay otros denominados ya como grandes artistas populares en la región de Casas Grandes. LZ.- Precisamente en la región de Casas Grandes la cerámica de Mata Ortiz ¿Qué singularidad tiene; qué importancia y trascendencia tiene en el arte popular?

DAB.- Pues es muy interesante; yo considero que es la cerámica más joven de México; es una cerámica que hace 30 años nació. Yo ya la conocía antes de empezar mi investigación en torno a una cerámica perdida en el estado de Jalisco, en el sur, lo que le llaman loza estanífera de Sayula. La hemos determinado como loza sayúlica por la especificación del lugar. Sucede que una cerámica se perdió en el XIX, e investigando todo eso encontré que las piezas de mejor calidad tienen una gran semejanza con las de Mata Ortiz, aunque la de Sayula es de temperatura media, la de Mata Ortiz es una cerámica de baja temperatura, pero vimos las calidades que se lograban, lo delgado de las piezas, lo bueno de sus barros, e investigando encontramos esa semejanza, aunque luego en la manufactura es muy diferente el trabajo y la técnica, y lo que está sucediendo en Mata Ortiz es muy interesante, porque es una cerámica que se rescató hace solamente 30 años. Recordemos que en Mata Ortiz no se hacía cerámica; la gente se dedicaba a otras labores, sobre todo a la agricultura, y a partir de ahí han hecho una labor tan interesante, que hoy en día a nivel nacional está considerada entre las mejores cerámicas del país, superando en algunos casos no a los artesanos de Tonalá, a pesar de que en Tonalá tenemos una tradición que nunca se ha perdido y siempre ha estado continua esta cerámica de Tonalá en grandes pinturas, en las mismas “meninas” de Velázquez hay una pieza de Tonalá. Pero quiero insistir en la gran calidad y en la destreza y la juventud que tiene la cerámica de Mata Ortiz, a mí me sorprende el trabajo que se está haciendo ahí y las calidades que se están logrando. LZ.- ¿Por qué dices que se rescató la cerámica de Mata Ortiz? ¿Acaso ya existía antes y no se había cultivado? DAB.- No, ahí hay un gran error. Eso de denominarla “cerámica de Mata Ortiz” es referirse a un lugar muy pequeño y yo creo que es más grande el espacio; no solamente es en el pueblo de Mata Ortiz, es toda la región de Casas Grandes. Por otra parte, la cerámica de Mata Ortiz sí existía porque es una cerámica de origen prehispánico, y lo más interesante de esto es que han rescatado algo, desde la elaboración y la investigación de gente de la zona; es una cerámica de la región de Paquimé en la zona de Casas Grandes, y por lo menos cuando los españoles llegaron ahí, ya hacía 200 años que esa zona había dejado de tener importancia, ya estaba en el abandono. Ahora las investigaciones de antropólogos y arqueólogos han logrado encontrar esas piezas y volverlas a sacar. Los lugareños están haciendo una investigación en la que están encontrando sus raíces a través de dos líneas muy importantes dentro del arte popular: la línea tradicional y la línea contemporánea. Dentro de la línea tradicional tienen una investigación de estar haciendo no tanto una reproducción pero sí logrando unas piezas y unas reproducciones muy buenas. Pero también, dentro de esas reproducciones y con base a ese pasado, están haciendo una línea nueva, contemporánea. Esto es algo que no está pasando en todo el país. Así pues, lo interesante es lo que está sucediendo en esta región de Chihuahua, porque llevan esas dos líneas de investigación que llegan o que vienen a conservar lo que es una tradición y lo que es una innovación. Con eso, están trabajando dentro de piezas de muy buena calidad.

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Yo creo que desde que Morelos liberó a los artesanos en la Independencia, no hemos tenido una crisis tan aguda como la que está sucediendo en este momento en México en el arte popular, y esa crisis se está viendo reflejada en el arte en general, pero a mí se me hace más grave que se esté contaminando al arte popular y que no haya realmente un rescate entre los artesanos o desde las direcciones de gobierno como es Fonart, pues no hay investigadores para poder rescatar lo que son, y aquí en Casas Grandes lo están haciendo y sin ningún apoyo de gobierno, y se me hace muy interesante. En Tonalá hay un artesano, Zenón Pajarito, que el otro día presentaba una pieza interesante, pero cuando ves la pieza descubres que es una pieza contaminada; él es muy buen ceramista de barro canelo, un barro que se hace en la región; domina bien el barro bandera, el barro gruñido, y la pieza a la que me refiero, era una pieza que tenía las tres técnicas, y logró ser premio nacional por Banamex. Cuando yo la vi y me dicen que es una pieza del gran maestro Zenón Pajarito que ganó un concurso, inmediatamente dije: pero ¿cómo es posible?, ésta es una pieza lograda con tres técnicas; es una contaminación. Esto es lo que yo no veo bien; creo que son tres técnicas que se deben de respetar y que, juntarlas, unirlas, es algo como una especie de contracultura porque quien es capaz de hacer este tipo de mezclas, es que no sabe respetar. Es como tratar de mezclar la arquitectura del barroco con el neoclásico o el minimalismo, y llevarlo todo a una sola construcción. Es como un cholo con camisa de rallas y pantalón de casimir y botas vaqueras; es una especie de contra cultura que a nivel nacional nos está contaminando y que realmente no solamente está entrando en el arte, sino que también ha entrado en el arte popular, y eso es para mí lo grave. Nunca un artesano se va a contaminar de un artista, pero siempre los artistas van a acabar influenciados del arte popular; esa es la raíz, ese es el pueblo y es el hablar del pueblo, y es muy importante. LZ.- ¿El arte popular forma parte de la identidad de los pueblos de donde es originaria?

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DAB.- Es la raíz de los pueblos. La primera vez que conseguí dar con todo ese taller del arte popular de la región de Casas Grandes, con los maestros Julián, Rubén y Nick, me di cuenta que ese taller es muy importante. Al respecto me decían en Tonalá: “oye, no es un riesgo que traigas esas personas a que fabriquen cerámica de la región de Casas Grandes aquí a Guadalajara? porque van a contaminar a los artistas…” Y los querían llevar al museo Pantalón Panduro para que dieran un curso de artesanos de Tlaquepaque y de Tonalá. Decían: “se van a contaminar los artistas y al final esto no va a ser lo más apropiado”, y yo les dije que no es por ahí. Es verdad que ellos tienen una identidad, Tonalá tiene otra,Tlaquepaque tiene otra y lo que yo estoy investigando, la cerámica de Sayula, tiene otra. Debemos tener muy claro que cada lugar tiene su identidad y cada cerámica o producción de cerámica tiene la suya, y es muy respetable; lo interesante de Casas Grandes es que ellos han logrado una técnica de muy buena calidad, completamente artesanal y con una validez muy buena que les ha logrado un prestigio, y a partir de ahí esa producción se puede llevar a diferentes lugares del país para aprender de la técnica simple y sencillamente, sin contaminarnos de sus etilos en sus dibujos en sus diseños cada uno tiene sus diseños hay que respetarlos. Hay que aclarárselo a los artesanos y decir ¡aprovechen!, y aprendan lo que se les está enseñando técnicamente, pero cada lugar tiene una identidad.

LZ.- No es que esté contra la artesanía, pero ¿es importante que la artesanía pudiera recuperar o del arte popular lo bueno para ir enriqueciendo finalmente el arte? DAB.- La artesanía es muy importante a nivel nacional. Muchísimos de los artesanos se forman y llegan a ser artistas populares; de ahí nace el arte popular. La labor del artesano en indispensable.Yo creo que ellos nacieron como artesanos y empezaron a vender sus piezas a un precio muy barato muy económicas, y ahora hacen piezas de gran calidad… LZ.- ¿La cerámica de Mata Ortiz ha pasado de la artesanía al arte popular? DAB.- Sí, muchas de las piezas de la cerámica de Mata Ortiz son piezas de arte popular según los coleccionistas más importantes del mundo del arte popular. En el museo de Chicago se exhiben piezas de Mata Ortiz. LZ.- ¿Qué importancia tiene esta cerámica de Mata Ortiz para México a nivel nacional y a nivel internacional? DAB.- Pues está considerada por organizaciones internacionales como de las mejores cerámicas que se producen en el país, con un gran diseño e innovación impresionante. A donde quiera que la lleven siempre resulta. Tengo un amigo japonés que al verla aseguraba: “esta cerámica es de Japón”, “no, le digo, no es de Japón”. Es tan buena que está comparándose con los que yo creo que nunca vamos a poder competir, los japoneses, que son los orientales en la cerámica. LZ.- Y compite también con la cerámica de Jalisco con la de San Miguel de Allende, de Dolores Hidalgo. de Querétaro… DAB.- Son técnicas diferentes, pero en Tlaquepaque se lleva cada año el premio nacional de cerámica y muchos años se ha ganado premios Mata Ortiz LZ.- David Aceves Barajas, Doctor en Arte, ¿qué le dirías al pueblo en general, a la gente común para poder apreciar el verdadero arte popular? DAB.- Pues que es una labor que nosotros mismos, el pueblo, los que apreciamos, valoramos y consumimos, que debemos retomar una línea. Hoy en día estamos muy contaminados por todas estas contraculturas que nos llegan desde el norte, que nos llegan del extranjero. Hoy en día, el arte popular ha descendido mucho por productos que entran de China y a los chinos nunca les vamos a poder ganar en muchas cosas, son muy buenos aunque siempre los desprestigiamos con sus productos chino, pero debemos nosotros, como nacionales, volver a retomar, a saber lo que estamos haciendo y a valorarlo. Estos anuncios que está sacando el gobierno, de producir o consumir lo que hacemos en México, es importante, pero debemos hacerlo desde la raíz, de nuestra raíz, de pueblo. LZ.- Agradecemos al doctor David Aceves Barajas por su presencia. DAB.- Gracias a ustedes.


´ LA CEraMICA DE PAQUIMé

5 de Septiembre de 2009 Desde hace varias décadas, a lo largo del río Casas Grandes, en el seno de sus numerosos poblados, renació entre los lugareños una actividad ancestral: el cultivo de la cerámica con las técnicas y el arte de los antiguos pobladores de Paquimé. De entre todos esos pueblos, la cerámica de Mata Ortiz ha destacado, pero no es la única manifestación de arte popular chihuahuense que ha llegado a todos los continentes con el aprecio de americanos, europeos y aún, de los asiáticos…

ENTREVISTA CON EL MAESTRO JULIÁN ALEJANDRO HERNÁNDEZ CHÁVEZ (*) LZ.- Generalmente los especialistas en arqueología, antropología o historia basan mucho sus estudios y conclusiones o hipótesis acerca de nuestros antepasados, en objetos que pueden encontrar en diversos lugares. Por ejemplo, en el estado de Chihuahua se han encontrado una serie de objetos, sobre todo de barro, que por sus características te permiten conocer el pensamiento, la identidad de nuestros antepasados, la identidad de siglos y hasta de milenios. Es el caso de la cerámica encontrada en la región de Paquimé a la orilla del río Casas Grandes; es el caso de una serie de esfuerzos que se están haciendo para recuperar esa tradición de los antepasados, en la cerámica que se conoce como la más tradicional y destacada: es la cerámica de Mata Ortiz pero que es de una serie de pueblos que están en la región de Casas Grandes. Uno de los grandes animadores y liberadores de este proceso que lleva ya varias décadas, es el profesor Julián Alejandro Hernández Chávez. Profesor, quiero que nos platiques ¿qué están haciendo en Casas Grandes estos trabajadores de la cerámica? ¿Qué pretenden rescatar y a dónde pretenden llegar? JAHC.- Yo soy una persona que se ha involucrado en la cerámica directamente ya hace 18 años, y al menos mi motivo personal es, primero que nada, conservar lo que tenemos, el gran legado histórico que tenemos en el noroeste, porque alrededor de Paquimé hay más de 2 000 sitios arqueológicos, lo que significa que en el pasado vivían alrededor de unas 200 000 gentes, más o menos las que vivimos actualmente, y esa cultura, así inmaculada, desaparece antes de la llegada de los españoles y se queda, con toda su magia y con toda su grandeza, no contaminada por la cultura europea, y eso es lo que la hace muy grande. Entonces, en lo personal tengo una relación muy fuerte con los ceramistas y con arqueólogos, con antropólogos; con mucha gente que ha estado trabajando en la región, no al ritmo que trabajó Dipeso y Eduardo Contreras a finales de los 50´s. Estas gentes y yo continuamos haciendo trabajos de investigación, algunos por su cuenta, otros por universidades, generalmente de Estados Unidos, y en lo particular, yo me involucré en la cerámica porque escribí este libro. LZ.- Estamos hablando del libro “La Nueva Cerámica de Paquimé”, del profesor Julián Alejandro Hernández Chávez.

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JAHC.- Así es, y además hice un escrito más grande sobre la cerámica del noroeste de Chihuahua, que por algunas razones no se publicó. Posteriormente lo que me animó, fue que salían publicaciones, muchas en Estados Unidos, generalmente de antropólogos arqueólogos y especialistas en el tema; entonces dije: pues voy a tratar de dar la voz de los mexicanos, de los chihuahuenses, y que sea en español, para nuestra gente, y creo que es la primer publicación de este tipo que sale con estas características. LZ.- Es una publicación que me parece muy completa Julián, porque contextualizas la cuestión de la cerámica primero hablando de nuestra tierra, del noroeste de chihuahua y su gente, y luego ubicándola en las diversas épocas estacionales: la primavera, el verano, el otoño, el invierno; luego empiezas a meterte en los orígenes de esta actividad, y hablas de algunos especialistas que han destacado en esto. Hablas de cómo se fabrican las ollas y del aspecto social, los grupos, las familias y toda la gente que entra en la fabricación de ollas. Al final hablas de artistas muy concretos, artistas chihuahuenses. JAHC.- Sí, es una cuestión que a mí me transformó en ceramista finalmente. Estuve trabajando con ellos mucho tiempo y esto me hizo sentir más lo que es el barro, lo que es la gente, cómo piensa y siente el fenómeno de la nueva cerámica de Paquimé. Yo lo llamo así porque es lo que resurge en la región de Paquimé después de casi 500 0 600 años de que Paquimé deja de existir como comunidad activa. La idea es impactar en todo el mundo, hasta donde nosotros podamos llegar, por eso este apoyo que nos brindas tú es muy importante, porque ustedes son de alguna manera nuestra voz a donde no podamos llegar, y es con el fin de que la gente conozca la grandeza que tenemos aquí en Chihuahua en lo referente al legado histórico, pero, aparte, la cerámica va de la mano del hombre desde tiempos inmemoriales, y es lo que más perdura, más que muchos materiales orgánicos. Tú decías que a través de ella se pueden conocer muchas cosas; ¡claro que sí!, porque toda la expresión de una persona que pintó una olla hace 500, 600 o mil años, ahí está plasmada como un sentimiento que nosotros normalmente lo volvemos a percibir LZ.- ¿Cuál es el sentimiento de un ceramista al trabajar el barro? ¿Siente el mensaje de la tierra?

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JAHC.- Es algo mágico, como algunas expresiones artísticas; al menos en lo personal. Tengo aquí una serie de iconos de patrones de diseños que no los puedo describir; digámoslo en un aspecto literario, como a mí me gustaría: puedes ver en una obra de barro de Paquimé líneas quebradas o caminos, escaleras o colores, miras las orientaciones de las piezas, percibes figuras antropomorfas, y figuras amorfas. La cerámica nos da toda una historia a veces no descrita como lo hacemos en la actualidad. Pero sí, yo me imagino que es algo como las estelas mayas donde narraran o se describieran escenas de fiestas o de guerras. Claro, aunque en Paquimé yo pienso que eran más pacíficos, y lo vemos con el referente que hay ahorita en Estados Unidos, en los estados de Nuevo México, en el estado de Arizona, donde todavía existen estas etnias de los indios pueblo, los hopi o incluso los apaches que son descendientes de ellos, y ellos continúan haciendo cerámica.

Entonces, cuando vamos con ellos y nos sentamos a platicar, hay veces que ni siquiera hablan en español y que nosotros no hablamos inglés, pero nos comunicamos. Creo que el lenguaje es ese reclamo espiritual de que conservemos la tierra, de que nos debemos a ella y que la cuidemos, porque finalmente nosotros vamos a estar dependiendo del trato que le demos al entorno como éste nos responderá. LZ.- Los especialistas nos han mencionado que en esto de la cerámica no es lo mismo el arte popular que la artesanía o que la manualidad. Definen a la manualidad como lo más inmediato, lo más sencillo, lo más simple; mientras, la artesanía es aquello que se mueve con mucha facilidad en el contexto de lo lucrativo, de la venta, y finalmente el arte popular es aquel que respeta ciertos patrones, que respeta ciertas líneas de calidad en su tradición, en su origen. ¿Ustedes están tratando de conservar la pureza de estas tradiciones sin contaminarlas con otras cosas? JAHC.- Lo que pasa es que, como en todos los movimientos artísticos, sobre todo de arte popular, nosotros estamos expuestos, por la poca formación escolar; en mi caso, yo tuve la fortuna o la desgracia de ir a la universidad, pero mis colegas, la mayoría de los ceramistas no tienen ni siquiera la primaria. Entonces ellos ven diseños y motivos, les llevan fotos, ellos copian cosas y van incrementando su acervo en base a lo que los clientes les van pidiendo. Ahorita, por ejemplo, en la cerámica de Mata Ortiz, que es una de las expresiones más vivas de la nueva cerámica de Paquimé, de repente vemos algo de iconografía, diseños y patrones de los indios pueblo de los Estados Unidos, y nosotros tratamos de decirles: “mira, esto no es Paquimé” y ellos responden: ”yo no pinto Paquimé”, dicen. Claro que no pintan “Paquimé”, pero que no engañen. LZ.- Que no lo expongan, ni lo traten de vender como “Paquimé”. JAHC.- Claro, finalmente el comprador, que es el que hace fuerte al artesano, al artista, pues no va a comprar copias de la gente de su propia tierra, y además con otra simbología, o mezcladas con otros motivos. Antes se hablaba también de que llegaba gente y les metía motivos aztecas, u olmecas, o de Oaxaca, y finalmente esto nos quita originalidad. Recordemos que hay diferentes categorías dentro del desarrollo de los artistas: normalmente uno empieza haciendo trabajos manuales, las manualidades famosas para decorar, regalos, etc., eso lo involucra a uno y es un reto personal el lograr más calidad en el espesor de las ollas, en los diseños, en los colores, en los barros y, finalmente, como lo manifiesto ahí, pasa uno del nivel de artesano a nivel de artista, y ya no lo decide uno, lo decide el público por la originalidad, porque aportas ideas nuevas, le metes nuevos rumbos a lo que es la producción, y eso finalmente el público lo va catalogando y va adquiriendo piezas cada vez con más valor. LZ.- Julián, háblanos de las poblaciones. Ya nos dijiste que Mata Ortiz es el área geográfica que más ha destacado con ceramistas, pero ¿qué otras poblaciones y familias están involucradas? JAHC.- Es toda la región noroeste. La cerámica, la nueva cerámica de Paquimé, se inicia en Casas Grandes viejo,con Manuel Olivas,que hacía ollas en 1951,cuando yo tenía 11 años; fuimos grandes amigos, era una persona que se desprendió de todos sus conocimientos, nos los entregó y luego se pasó a Mata Ortiz, con Juan Quezada, con los Ortiz, y con muchos de los pioneros como Rubén Lucero o los Silveyra.


Todos son familias, y como en la antigüedad, también cada familia va tomando también sus estilos, es una escuela; por ejemplo, la escuela de Juan Quezada es una escuela muy clásica, muy característica de lo que representa. Los Ortiz hacen otras cosas, los Silveyra, otras. Entonces en la región del noroeste la gran producción está en Mata Ortiz, que pertenece al municipio de Casas Grandes. Están en el poblado de Casas Grandes y Nuevo Casas Grandes; hay gente produciendo cerámica en Galeana y en Janos. Más o menos ésa es el área, y en otras partes hay personas que han emigrado, por ejemplo aquí en Chihuahua hay gente que hace cerámica y son de por allá. LZ.- Me parece que es muy importante que todas éstas sean poblaciones que están alrededor del río ¿verdad?. JAHC.- Sí, por el barro. Antier concluimos el taller en Casa Chihuahua, y acudieron gentes de la universidad a ver nuestras quemas, y me sorprendía cómo en una hora u hora y media, terminábamos nuestra quema, cuando en un horno convencional se toman horas y horas el precalentado, el horneado y el enfriado de las piezas, y les comentaba a algunos de los alumnos de cerámica: “aquí no hay que comprar nada, pues si necesitamos pintura, la fabricamos, si necesitamos barro, lo preparamos. LZ.- Quiere decir que ustedes no se están quedando con estos conocimientos; ustedes están viniendo a impartir clases a la capital… JAHC.- Así es, y hemos estado en Guadalajara y en México; vamos a tener talleres en Tijuana y en Monterrey. Lo que queremos es que conozca lo que está sucediendo aquí, porque alguien decía: “no, pero van a venir gentes con la cerámica de Paquimé, y nos van a meter otros diseños”, pero no, simplemente les traemos nuestra experiencia; si nosotros tenemos una técnica para hacer una olla más rápido y llegar finalmente con sus materiales propios a su trabajo final, pues creo que estamos aportando y nosotros como ceramistas pues queremos aprender.

JAHC.- Esto es como un producto nuevo de Chihuahua para todo el mundo; creo que llegaremos hasta donde el entusiasmo de la gente le alcance, y sobre todo en la medida que los chihuahuenses sientan que la nueva cerámica de Paquimé, la de Mata Ortiz, es para los chihuahuenses. Quiero decirle al público que la sientan tan suya como la cascada de Basaseachi y como el corrido de Chihuahua; esta cerámica es un arte nuestro y creo que tenemos que enorgullecernos de esto porque es una aportación, una de las más importantes de México actualmente al arte contemporáneo. LZ.- La cerámica de Paquimé es, pues, netamente chihuahuense desde hace centenas de años… JAHC.- Desde hace 700 años, en que se establece esta gente ahí, tenemos nosotros cerámica, a lo mejor no tan decorada, pero ya por el año 1000, 1050, 1100 se hace una cerámica de excelente calidad hasta como el año 1350 en que declina y vuelve a retomar fuerza ahora a finales del siglo XX. No olviden que en esa zona habemos más de 600 ceramistas, en la región de Casas Grandes, en la región noroeste, y hay algunos artistas muy buenos, de excelente calidad. LZ.- ¿Dónde podemos conseguir cerámica de Paquimé?, ciertamente en la región de Paquimé, ¿pero en dónde más? JAHC.- En la Casa de las Artesanías de Chihuahua he visto algunas otras tiendas, no recuerdo, como no conozco bien.También en el museo Casa Chihuahua o en los museos y en las tiendas de Educal. LZ.- Te agradecemos, Julián Alejandro Hernández Chávez, tu participación. JAHC.- Al contrario, muchas gracias, Leo.

LZ.- ¿A dónde está llegando la cerámica de paquime? Yo creo que ya tiene una cobertura mundial; por ejemplo, hay piezas mías en el museo etnográfico de Noruega, en Oslo, y otras las tenemos en España, Hay gente que tiene en Estados Unidos, desde Nueva York hasta San Diego, California; hay una cobertura total en los museos de más prestigio, donde se vende sobretodo en las tiendas de los museos importantes, y yo creo que cada mes hay eventos de nuestras gentes. LZ.- ¿A la cerámica tradicional de Chihuahua presente en varias partes importantes del mundo, no les han afectado los productos chinos? JAHC.- Pues todavía no; lo que pasa es que la originalidad de esto es que está hecha a mano, y que no se puede falsificar sin hacerla a mano y de esta manera no es costeable, y eso nos da una ventaja. LZ.- Estaba yo viendo en tu libro cómo este tipo de diseños puede influir en la decoración, en la arquitectura, y pueden tener una serie de influencias importantes hasta en los estampados de la ropa. ¿Hacia dónde pretenden llegar?

(*) Julián Alejandro Hernández Chávez es maestro el arte popular de cerámica en la región noroeste de Chihuahua, así como en varias partes del país y de Estados Unidos. Es autor del libro “La Nueva Cerámica de Paquimé” y promotor de arte popular chihuahuense a lo largo del mundo. 219


El ARTE CONTRA lA CRISIS DE VAlORES Y lA VIOlENCIA

11 de Julio de 2009 Ante la crisis de valores y la violencia creciente en la sociedad chihuahuense, muchos nos preguntamos: ¿qué hacer?, ¿cuál es la salida?, ¿cómo podemos solucionar esta espiral negativa? Hay quien se atreve a decir que el arte es la solución, o una solución; el arte entendido como creatividad, como sensibilidad para el humanismo, para la convivencia, o que los chihuahuenses estamos ante una crisis de valores porque no hemos enseñado a los niños el respeto a la naturaleza o el respeto a espacios simbólicos como el barrio y la relación con los vecinos la familia y sus relaciones de comunicación solidaridad y apoyo y la escuela como espacio de aprendizaje e interacción entre maestros y alumnos. Se propone que para evitar la degradación de nuestra sociedad, volvamos la atención a la creatividad, a pasear a la plaza y a caminar por el campo, pues el arte es humanismo, es antídoto y escudo contra los antivalores y la violencia.

ENTREVISTA CON EL ESCULTOR FERMÍN GUTIÉRREZ (*) LZ.- Fermín, tú eres una persona que ha vivido del arte, eres un artista, un gran escultor, por eso me interesa preguntarte: ¿qué tiene que aportar el arte a un contexto como el de nuestra realidad actual, realidad de violencia, de resquebrajamiento de valores? FG.-Mira Leo, a mí siempre me atrae este tipo de pláticas, porque como artista, soy ante todo soy un hombre preocupado por lo que pase, por este futuro incierto. Respecto a tu pregunta, me parece que el arte tiene que aportar mucho; el arte es un contenedor que nos protege, que nos va curando ante un mundo que es violento, ante un mundo que te trata de contaminar. A mí me parece que lo más sagrado que hay en el hombre es su capacidad de vivir libremente, y me parece que el arte es ese antídoto que, si lo promovemos desde la niñez, si lo inculcamos desde la niñez, el hombre, en su etapa adulta, va a ser mucho más sensible, mucho más solidario y más humanista; va a tener un pensamiento humanista, y me parece que el humanismo, en este momento, corre una gran peligro de desaparecer, de volvernos una especie como de máquinas, como productos de consumo, pues nos estamos olvidando de la ternura, del amor, de la solidaridad, de la contemplación; yo siento que ya no tenemos tiempo para esas cosas. LZ.- ¿Por qué piensas que la sociedad se empieza a descomponer?

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ESCULTOR FERMÍN GUTIÉRREZ


FG.- Yo creo que en este momento tiene que ver mucho el desarrollo de las sociedades, definitivamente. Resulta que los intereses de los gobiernos y de muchos de nosotros es dedicarnos a matar a la naturaleza, a deforestar, a matar a los animales de una forma despiadada. Tenemos el ejemplo de la temporada de la caza de las focas, acción que me parece sumamente violenta contra nosotros mismos, manifiesta vivamente el odio como manera de exterminar, no es una matanza “natural”, sino una matanza sistemática, casi por placer, más que por consumo; un niño que vea una imagen de esa naturaleza, es un niño que se va a desarrollar en un ambiente violento. Definitivamente los valores de la vida para él van a estar directamente involucrados con una imagen de violencia constante; entonces, ¿qué podemos esperar de una sociedad en donde se puede hacer eso de una manera sistemática? LZ.- ¿Acaso nos estará faltando nutrir las raíces? FG.-Yo creo que lo primero que debemos hacer es respetar a la naturaleza, respetarla como un santuario, como algo que tenemos que honrar, y de ahí, al respetar a la naturaleza, respetamos a nuestros mayores, respetamos a nuestros símbolos, tendremos un civismo mucho más claro, más natural, tendremos una manera de respetar los espacios sagrados como los de convivencia, como las plazas, como los monumentos, como nuestras escuelas y nuestro hogar. Respetamos a los demás, pero cuando no podemos respetar a la naturaleza, definitivamente es el inicio de la degradación, es el principio de no reconocernos como parte de la naturaleza. LZ.- Si hablamos de respeto y de valores, ¿podríamos decir que algo le está faltando a la educación? Quizá antes era más humanística, más integral. FG.- Mira, yo no soy una especialista en educación ni mucho menos, yo soy un artista, pero por experiencia propia te puedo decir que el ser humano tiene que estar muy cercano al recuerdo de la niñez, definitivamente tiene que estar en constante contacto con el recuerdo, y si tienes un recuerdo agradable familiar -decía Joan Manuel Serrat que el niño tiene que tener tres contactos fundamentales para que sea después un viejo feliz: la escuela, el barrio y su familia-, y a mí me parece que a estas alturas el barrio está muy degradado, no se puede convivir por la inseguridad y por muchas otras cuestiones, como las necesidades de que los padres tienen que trabajar y los hijos no pueden estar en la calle o la escuela, pues ahora las distancias son otras, la escala de la ciudad es otra, y la familia y también los intereses de una sociedad consumista, también los mismos medios, todos nos han ido separando; ante esto, un niño se encuentra completamente en una desolación. Cuando existen esos tres tópicos: el barrio, la escuela y la familia, también se conservan las tradiciones, que son como la sabia, que son lo más rico en el espíritu para que un niño crezca con fortaleza, con un espíritu de creatividad, de protección, de muchos valores muy interesantes. Te digo todo esto porque estoy en un recuerdo constante con mi niñez: te puedo decir cómo los maestros se preocupaban por sus alumnos, de tal manera de que si veían a un alumno enfermo o preocupado, platicaban con él, se quedaban a platicar, incluso nos acompañaban a la casa a preguntarle a los padres qué nos estaba pasando, pero eso se ha perdido completamente.

Debemos entender que los maestros juegan un papel fundamental, son como unos segundos padres, y si los maestros ya no tienen ese interés, si están preocupados por otras cuestiones que no son la educación, entonces aquel niño no tiene ni escuela ni familia. Hoy la educación está tan mal, que hay niños que no te conocen una gallina o un guajolote, y, cuando los llegan a ver, los ven con miedo, con recelo, toman luego la distancia; me parece verdaderamente extraño si un niño no puede tener esa capacidad de contacto visual, de convivencia con un animal de granja. LZ.- A ver si entendí: ¿dices que hay niños que no conocen una gallina en vivo? FG.- No la conocen. Hay cientos de niños que no han tenido contacto visual con un animal como es un animal de granja; es algo que no nos hemos puesto a pensar, nos estamos preocupando más por otro tipo de cuestiones, más mundanas. Sería mejor llevar a nuestros hijos a pasear en la plaza, llevarlos al campo, para que tengan ese contacto, porque creo que nuestros padres y la sociedad de los años cuarentas y cincuentas, tuvieron esa responsabilidad. Yo creo que ahorita los que estamos en una etapa productiva, creo que tenemos esas imágenes muy presentes y de mucha naturalidad, pero ahora vemos que a nuestros hijos tú les preguntas ¿de dónde salen los huevos?, y te dicen que del supermercado; son incapaces de decir que salen de la gallina; es más, ya no te dicen “del supermercado”, te dicen: “de Wal-Mart”, entonces ¿qué podemos esperar ya de las ciencias exactas, de las matemáticas, de la geografía, si no somos capaces de tener un contacto con la naturaleza, con las plantas, con los arboles? LZ.- Es preocupante que estemos formando una niñez sin contacto humano con los maestros, sin contacto con los vecinos, porque los niños ya no conocen a sus vecinos… Sin contacto con los valores, sin contacto con cuestiones tan importantes como el civismo, y no es una cuestión de nostalgia, esto tiene que ver con las raíces que ahora hacen denotar una serie de resquebrajamiento de valores en esta sociedad, ¿es así? FG.- Yo creo que el ser creativo te da la capacidad de resolver los problemas y también te da la sensibilidad necesaria para tener una visión mucho más amplia de donde está el problema; entonces, muchas veces los maestros, cuando llegan a dar sus clases, siguen una especie de manual y un programa, y antiguamente yo creo que los maestros eran mucho más creativos, como que hacían la combinación entre un programa académico y un ambiente de festividad, de convivencia, que ahora se ha perdido. Ahora los maestros tienen que cumplir con una cuota y con un programa muy rígido, que no les da oportunidad. Ahora si un niño llega con un problema al salón, el maestro no tiene capacidad de percibirlo, entonces el niño vive en un estado de miedo, en un estado de terror, y cuando pasan al pizarrón a un niño que a lo mejor tuvo un problema en su casa, o sus padres tuvieron problemas económicos… Ya no existe esa sensibilidad, entonces ¿cómo podemos aprender? Yo creo que la creatividad, tanto en l