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Una Noche de Verano El día 27 del mes junio, en una espléndida noche de verano, se proyectó en la Plaza de la Condesa de Bureta, en la localidad que le da nombre, una película de cine mudo. Hasta aquí, todo es normal si no fuese por que la citada película “La importancia de llamarse Applewhite” ha sido producida, maquetada y protagonizada por 8 niños de 4 a 11 años y su maestro. La capacidad de convocatoria fue magnífica ya que la plaza estaba a rebosar de niños, jóvenes, mayores…el pueblo se llenó de ilusión y de vida. Desde la perspectiva educativa, la actividad está llena de elementos interesantísimos, entre los que podemos destacar que ha sido un extraordinario ejemplo de pedagogía ecológica, que tras el visionado de la película se puede observar que se han trabajado las competencias básicas_ modelo que implanta la LOE_ en profundidad, que se ha motivado a los niños/as despertándoles el interés y la curiosidad, que se ha realizado un exquisito trabajo en equipo que ha mejorado y afianzado las relaciones interpersonales, no sólo del alumnado, también del resto de la comunidad educativa. Previamente a la proyección, los alumnos/as realizaron una presentación en la que se observa, que como actividad previa se ha contextualizado la época, la situación social y económica, se han estudiado diferentes biografías de los actores más emblemáticos del cine mudo, en definitiva se trasluce un trabajo muy elaborado y complejo. Además, también el proceso de enseñanza- aprendizaje tradicional “memorístico” aparece, pues la presentación del acto la hicieron los niños sin guión alguno. Incidiendo en la descripción del trabajo pedagógico que conlleva la actividad, se hace necesario mencionar por lo destacable, que en todo el proceso se refuerza exponencialmente una comunidad de aprendizaje muy singular, ya que no solamente los pequeños aprenden de los mayores, sino que también el proceso se hace a la inversa. A lo largo de la actividad pudimos apreciar cómo los niños aprenden conceptos abstractos de la complejidad de “la burbuja financiera”, causada por la gran depresión del 1929, época en la que el cine mudo tenía un lugar destacadísimo. Por tanto, y para finalizar, solo me queda felicitar a César, su maestro, al que estoy seguro que estos niños/as nunca olvidarán, y porque ser maestro es incitar a los alumnos al aprendizaje, a la investigación, a despertar su curiosidad, a aprender jugando, a ser felices… y todo ello, estimado César, lo has conseguido. Gracias. Luís M. Mallada Bolea. / D.E.A. en Ciencias de la Educación./.


Carta de un Inspector