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Árboles y arbustos naturales de Asturias JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ DÍAZ-FORMENTÍ


árboles y arbustos naturales de asturias José María Fernández Díaz-Formentí


manuel menéndez felipe fernández ignacio martínez regina rubio

proyecto y ejecución © de esta edición © textos y fotografías diseño y compaginación fotomecánica impresión depósito legal isbn

Presidente Director General Director de la Secretaría General Jefa de la Obra Social y Cultural

Obra Social y Cultural Cajastur José María Fernández Díaz-Formentí Impreso Estudio (Victoria Ocio + Helios Pandiella) Principado Gráficas Maguncia As-4322/04 84-7925-272-3


ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

A mis hijos, Pedro y Santiago, deseándoles que puedan ver todavía más árboles y bosques que yo.

Agradecimientos Esta guía ha sido posible gracias a la ayuda de varias personas que me aportaron interesantes sugerencias, datos e indicaciones. Quiero agradecer primero la ayuda de quienes me acompañaron y toleraron con paciencia mis salidas al campo en busca de ejemplares poco frecuentes, en especial a mi mujer, Carmen Pérez Ríu (que además me ayudó a perfeccionar la clave y otros muchos aspectos de la guía) y al naturalista Joaquín Pérez López. La ayuda prestada por Víctor M. Vázquez resultó inestimable: amante de los árboles y coautor de una excelente guía previa (1988), me hizo estupendas sugerencias, me indicó las localizaciones de ejemplares raros o novedosos en Asturias, como el arce campestre, el boj o algunas salgueras, y se tomó la paciencia de leer y corregir el texto. El profesor José Antonio Fernández Prieto puso a mi disposición la información relativa al roble orocantábrico, recientemente descrito como una nueva especie entre los robles ibéricos. El profesor José Carlos M. García-Ramos me permitió conocer un interesante bosque jurásico petrificado y me brindó información acerca del mismo. Finalmente agradecer a quienes apoyaron la idea, Ignacio Martínez y Regina Rubio, de Cajastur, y el esfuerzo de Victoria y Helios en su tarea del complicado diseño de esta guía.

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ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

Presentación

De los árboles y arbustos que en nuestros paseos por Asturias podemos encontrar es de lo que trata esta nueva Guía Cajastur. Las especies de árboles y arbustos nativas, así como algunas otras de discutido origen natural pero bien integradas en nuestros ecosistemas desde antiguo y formando parte de los mismos, han sido minuciosamente recogidos por el autor y constituye el grueso de su trabajo en fichas que facilitará mucho la identificación, la clasificación y el conocimiento de todas ellas por parte del lector interesado. Pero además se incluyen en esta Guía un capítulo introductorio que explica los ambientes en los que aparecen nuestros árboles, la evolución del paisaje forestal asturiano, desde el jurásico a la actual composición de nuestros bosques, y unas tablas o cuadros de decisión para identificar las especies por sus hojas, atendiendo a sus detalles. Un juego verdaderamente útil para nuestras salidas al campo y que tendrá aplicación muy instructiva en tareas de educación ambiental, afortunadamente cada día más en uso. En las fichas de cada especie, los conceptos van en párrafos breves, fáciles de leer, en lenguaje sencillo y plenamente apoyados en imágenes, aportando además informaciones relativas a la especie que no suelen aparecer en otras guías, vinculando el árbol o arbusto a su medio, con curiosidades, a veces recogidas en recuadros, que suelen estimular al lector a fijarse en ellas. El doctor José María Fernández Díaz-Formentí, apasionado naturalista, autor, entre otros trabajos, de Asturias en las estaciones editado asimismo por Cajastur hace unos años, es el responsable de los textos y las fotografías de esta Guía que sin duda alcanzará el éxito que viene acompañando a toda la colección desde su aparición.

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ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

Índice Prólogo VÍCTOR M. VÁZQUEZ ...............................................................................................................

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De árboles y hombres ......................................................................................................

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Introducción.......................................................................................................................

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El paisaje forestal de Asturias .......................................................................................

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La evolución del paisaje forestal en Asturias.............................................................

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Clave para la identificación de las hojas ....................................................................

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Glosario básico .................................................................................................................

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Tabla índice........................................................................................................................ I. Hojas simples de limbo dividido............................................................................... II. Hojas simples de limbo entero y opuestas............................................................. III. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto coriáceo ....................... IV. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto no coriáceo.................. V. Hojas compuestas......................................................................................................

53 54 56 58 60 65

Índice visual ......................................................................................................................

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I. Hojas simples de limbo dividido (ver índice detallado en la página contigua) ..............

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II. Hojas simples de limbo entero y opuestas ........................................................... 118 III. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto coriáceo...................... 138 IV. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto no coriáceo ................ 166 V. Hojas compuestas...................................................................................................... 256 Apéndice: los pinos en Asturias .................................................................................... 277 Bibliografía ........................................................................................................................ 290 Índice alfabético de especies........................................................................................ 292


SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

Especie

Euonymus

74 78 80 82 84 85 88 90 94 96 98 100 102 107 110 114

Arce Arce menor Mundillo Grosellero de rocas Grosellero de los Alpes Cabrahigo Álamo blanco Espinera Mostajo bastardo Mostajo intermedio Sorbo silvestre Quejigo Carbayo Rebollo Roble albar Roble orocantábrico

120 122 124 126 128 130 132 134 136

Cerecillo Acebuche Aligustre Boj Cornejo Lantana Labiérnago de hoja ancha Bonetero Sarga de hojas opuestas

aspecto coriáceo

140 145 148 151 154 157 160 162

Tejo Encina Carrasca Alcornoque Laurel Madroño Aladierno Acebo

aspecto no coriáceo

168 171 174 176 178 180 183 184 186 188 190 191 194 196 198 206 210 213 214 217 220 222 224 226 228 229 232 236 240 244 246 248 251

Negrillo Olmo montano Sarga de hoja estrecha Mimbrera Sauce blanco Salguera cabruna Sarga Salguera cantábrica Salguera negra Salguera blanca Salguera bicolor Chopo Álamo temblón Arraclán Haya Tilo de hoja grande Tilo de hoja pequeña Tilo híbrido Avellano Manzano silvestre Peral silvestre Agracejo Endrino Cerezo de Santa Lucía Ciruelo silvestre Cerezo de racimo Cerezo Castaño Mostajo Guillomo Escuernacabras Aliso Abedul

258 262 264 267 272 274

Fresno común Fresno de hoja estrecha Saúco Serbal silvestre Cornicabra Nogal

Familia

Celastráceas

Álamo blanco Arbusto frecuente en la campiña del piso colino (hasta los 700 m). Se integra en setos vivos («sebes») y bosques jóvenes, en regeneración o muy aclarados; márgenes de bosques, bordes de caminos, llanuras húmedas, etc.

LIMBO ENTERO

opuestas

alternas

COMPUESTAS


ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

Prólogo «Un árbol es algo muy complicado. Lo que uno de ciudad llama árbol, uno del campo lo llama roble, castaño, aliso, olmo, fresno, cerezo, manzano, melocotonero y cientos de otros nombres». Sirvan estas palabras que Xuan Bello incluye en su Historia Universal de Paniceiros para iniciar esta presentación del libro —guía para el conocimiento— que José M.ª Fernández Díaz-Formentí, pone al alcance de los asturianos, y de los que no lo son. Hace ya unos cuantos años, allá por 1988, en otoño, José Antonio Fernández Prieto y yo, finalizábamos la elaboración de una de las guías didácticas para escolares que se publicaban dentro de la campaña «Conocer Asturias», promovida por el Principado de Asturias, el Ministerio de Educación y Ciencia y la Caja de Ahorros de Asturias, y que se titulaba Árboles y arbustos de Asturias. Esta publicación, sin mayores pretensiones que las de divulgar y poner al alcance de los interesados —escolares, técnicos y naturalistas principalmente— los conocimientos que entonces teníamos sobre tan singulares elementos de nuestro paisaje, desapareció rápidamente del mercado. El acierto en la elección del tema así como la sencillez de la edición y la facilidad de obtener el libro, contribuyeron a esta gran demanda y a continuas solicitudes de reedición. Pero la vida está sujeta a muchas circunstancias y así las cosas, a ambos autores, a pesar de que seguimos trabajando juntos en múltiples proyectos, nos fue imposible revisar y rehacer aquel primitivo texto. Apenas iniciado el año 2000, poco después de asumir mis responsabilidades en la gestión de los recursos naturales asturianos, tuve la oportunidad de reunirme con José M.ª Fernández Díaz-Formentí quien venía a hablarme de algunos de sus proyectos editoriales, entre

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los que se encontraba la realización de este libro sobre nuestros árboles y arbustos. Para mí fue una gran alegría encontrarme con alguien a quien conocía por su obra gráfica y escrita y que asumía el compromiso de volver a divulgar este tema tan querido para mí y tan necesario para las nuevas generaciones de estudiantes, algunos de ellos hijos —probablemente— de los que habían aprendido en nuestro viejo texto. Desde aquel momento mi relación con el autor fue creciendo; consultas, salidas al campo, búsqueda de especies, recorrido por los bosques, etc. fueron fraguando una sincera amistad que se acrecienta desde entonces y que nos ha llevado a colaborar en algunos proyectos conjuntos. Así las cosas, Chema Formentí —que es como le llamamos algunos amigos— me pidió unas palabras para presentar esta obra, pequeña de formato pero grande en contenidos, que viene a llenar el hueco —superándolo con creces—, que dejó nuestro libro de Árboles y arbustos de Asturias. Pero, qué decir de alguien que ha volcado su vida en el estudio de la naturaleza y que ha hecho de la fotografía una de sus grandes pasiones y en la búsqueda de la perfección su mayor obsesión. José M.ª Fernández Díaz-Formentí es ante todo una buena persona que dedica todo el tiempo que le dejan sus obligaciones profesionales —una de las ramas de la medicina—, y las familiares, Carmen, Pedro y Santiago son sus tesoros más preciados, a recorrer la naturaleza asturiana y la más vasta y lejana de Iberoamérica. Resultado de sus viajes son miles y miles de instantáneas que —minuciosamente seleccionadas— ilustran libros propios y ajenos y numerosos artículos en revistas especializadas. Pero además, Chema Formentí continuamente actualiza sus conocimientos sobre nuestros recursos naturales


PRÓLOGO 11

devorando cuanto se publica sobre los mismos y ampliando sus conocimientos en el medio natural. Fruto de esta gran actividad son sus libros que en el caso de Asturias se refieren a tan diversos temas como diversa es nuestra naturaleza (bosques, ríos, el ritmo de las estaciones…), y en ellos y entre ellos, siempre la omnipresente figura de una de nuestras comunes obsesiones: la Reserva Natural Integral de Muniellos, el bosque de los bosques, el reino de los árboles, el paraíso del paraíso. Volvamos finalmente al tema que nos ocupa, los árboles y arbustos asturianos. Retrotrayéndome al inicio de este texto, a las reflexiones de Xuan Bello, que nos hablan de la necesidad de la clasificación para el entendimiento entre las gentes y de la complejidad de los árboles, sólo puedo afirmar que textos como éste contribuyen a la básica formación de las personas que no es sino el inicio de la auténtica educación ambiental que una sociedad plural como la asturiana, pero conjuntamente integrada en sus recursos naturales, necesita para seguir viviendo en una tierra sana y de promisión. Por todo esto, por los años que muchas personas llevamos difundiendo los valores naturales de Asturias y luchando por su conservación, promoción y protección, iniciativas como ésta, patrocinada por cajastur, han de ser recibidas con total satisfacción y con las correctas muestras de gratitud. El conocimiento de los árboles, de sus nombres, de su biología, nunca nos impide ver los bosques, sino que es la base necesaria para clasificarlos, valorarlos y, por tanto, respetarlos. Por todo ello, por este excelente trabajo, por tu altruista dedicación, Chema, muchas gracias y enhorabuena. víctor m. vázquez. Miembro numerario electo del Real Instituto de Estudios Asturianos. En Caunedo (Somiedo), primavera de 2003.


Que no pongan fuego para quemar los montes, e mas que otra cosa las encinas. E al que lo fallaren faciendo, que lo echen dentro. alfonso x el sabio Cortes de Valladolid. 1256


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De árboles y hombres... Porque en estos tiempos, y aunque la Naturaleza esta ya muy cansada, la misma tierra, sin cultura alguna, produce montes de Avellanos, Nogales, Cereços, Madroños, Prunos, Membrillos, Higos, Robles, Hayas y otros árboles, de que está cubierta la tierra. p. luis alfonso de carvallo (Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, 1695).

Muchos son los arboles, frutices, y yervas que se crian en estos valles, y montes; de lo que resulta una singular amenidad, y un País muy agradable à la vista, especialmente en las estaciones de verano, y estio; quando en otras Regiones es tierra aspera, y desnuda quanto se percibe, y toca. Los sitios incultos tienen tanta espesura, que, por lo general son impenetrables [...]. Pocas son las especies de arboles, frutices, y yervas de las que ordinariamente se crían en parages montañosos, y humedos, que no se encuentren en Asturias. dr. gaspar casal («De los árboles y plantas de este país», Historia natural y médica de el Principado de Asturias, cap. v, Madrid, 1762).

Pocos elementos del paisaje están tan indisolublemente unidos a Asturias como los árboles. Ellos forman parte de la esencia misma de lo que es Asturias, y, si no, basta imaginar una Asturias desarbolada para advertir que ese paisaje se presentaría irreconocible y frío. El árbol está presente en las costumbres y usos asturianos desde los primeros asentamientos humanos en nuestra región, pero su historia tuvo momentos de mejor y peor fortuna. Durante siglos los bosques representaban para los habitantes rurales el obstáculo a vencer para


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colonizar nuevos territorios con pastos y huertos, pues la práctica totalidad de Asturias era una gran selva caducifolia. Fue así surgiendo una dualidad entre los terrenos considerados cultos o cultivados (en definitiva, dominados) y los incultos, agrupados como «monte». Ganarle un terreno al monte y transformarlo en pastizal era un trabajo con frecuencia fatigoso: no se trataba sólo de cortar y quemar el monte sino de desenraizar árboles o tocones y combatir los matorrales y helechos que pugnaban por volver a colonizar esa zona aclarada. Tras varios años de cuidados, abonar, sembrar semillas de gramíneas, etc., el campesino había logrado un buen prado de siega para su ganado... pero el monte ahí estaba, acechando para recuperar sus dominios. Bastaban unos pocos años de desatención para que zarzas, helechos y matorrales comenzaran a invadir el prado, y si nadie se preocupaba de ello, tras unos años más volverían a sobresalir árboles entre los matorrales. Para el campesino era lamentable (y aún lo es) que un prado se «hiciera monte», y al monte había que tenerlo a raya. Además, en el monte se refugiaban los depredadores de su ganado o animales de granja (lobos, osos, zorros, mustélidos...) y también personajes indeseables huidos de la justicia. Inclusive viejas leyendas hablaban de seres y apariciones misteriosas en su espesura. Sin embargo, el monte era, por otra parte, valorado: proporcionaba leña y caza, así como excelentes maderas para construir casas, muebles y herramientas. Algunas de sus especies arbóreas se habían incorporado a ritos y tradiciones populares desde muy antiguo. En sus maderas se acunaba a los niños y se enterraba a los muertos. Por tanto, con el monte había que convivir, pero también tenerlo bajo control. Desafortunadamente, ese control fue con harta frecuencia muy desproporcionado y abusivo, resultando un territorio con amplias áreas deforestadas en lo que antiguamente era una gran selva caducifolia. Sin embargo, no todo se perdió, aunque aún hoy ciertos individuos que conservan mentalidades del siglo xii continúan incendiando el monte. Pese a esos egoístas, que merecen toda la repulsión de la sociedad asturiana, todavía disponemos de extensos bosques de alta calidad ambiental, admirados por los visitantes de otras regiones y países en los que se echa en falta el bosque perdido. Este libro va dedicado a los protagonistas de ese monte inculto, los árboles y los arbustos naturales de Asturias, arrasados a veces, admirados otras. Ellos son la base de la riqueza natural de nuestros montes. Con esta publicación queremos darlos a conocer a un amplio público y que el lector vea en cada especie algo más que un espécimen: un ser hermoso y noble, sustento de vida, paisaje esencial o casi alma viva de Asturias. josé maría fernández díaz-formentí. La Isla, verano del año 2000.


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Introducción Sobre los límites de esta guía

Todos tenemos una idea intuitiva de lo que es un árbol y un arbusto, pero conviene comenzar con unas definiciones precisas, que nos ayudarán a establecer los límites abarcados por esta guía. Siguiendo al botánico Pío Font i Quer, se considerarían árboles a aquellos vegetales leñosos de más de 5 m de altura, con un tronco que se ramifica a partir de cierta altura. El arbusto, en cambio, suele carecer de un tronco principal y se ramifica desde su salida del suelo, alcanzando alturas inferiores a 5 m. Estas definiciones serían aplicables a ejemplares adultos y no alterados morfológicamente por el hombre o animales (talas, podas, ramoneos...). En este libro hemos intentado describir las especies de árboles y arbustos autóctonos de Asturias, y esto nos exige establecer unos criterios para su inclusión. Así, hemos prescindido de algunos integrantes del matorral asturiano, clasificados como «subarbustos» y matas (piornos, escobas, brezos, etc.) seleccionando sólo aquellos arbustos de portes y aspectos «más arbóreos», con hojas más o menos anchas y estilo de ramificación «arbóreo». Somos conscientes de lo discutible que puede ser este criterio, pero esperamos que el lector lo disculpe. El segundo requisito de inclusión se refiere a la autoctonía de la especie. El título del libro hace referencia a los árboles y arbustos naturales de Asturias. Este concepto también tiene límites imprecisos y a veces discutibles; bajo ese adjetivo pretendemos agrupar aquellos árboles y arbustos que alcanzaron y ocuparon el territorio del Principado mediante su expansión natural, sin la ayuda del hombre.


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En este sentido hemos aplicado el concepto «natural de Asturias» como «indígena o autóctono de Asturias». Esto nos hace prescindir de árboles introducidos por el hombre como, eucaliptos, frutales, tamariscos, mimosas, falsas acacias, etc., aún cuando algunos ejemplares puedan encontrarse asilvestrados e incluso propagándose sin intermediación humana. Sin embargo, y como apuntábamos, también este criterio tiene aspectos discutibles: es el caso del castaño, algunos pinos y chopos, nogal, etc. Todavía hoy es motivo de discusión entre los especialistas si estas especies ya existían en Asturias y el norte de España antes y durante las glaciaciones o si fueron traídas por los romanos (caso del castaño) en su expansión imperial. En lo que sí están de acuerdo incluso quienes defienden su autoctonía es en que fue el hombre quien facilitó en cualquier caso su propagación. Al margen de estas discusiones, lo cierto es que el castaño, los chopos y el nogal son árboles que llevan siglos o milenios en nuestro medio y, lo que es más importante, se han integrado bien en nuestros bosques y medios naturales. En ellos se comportan como cualquier otro árbol de reconocida autoctonía, respetando las «reglas del juego» de su ecosistema, aceptando líquenes, alimentando a insectos, aves y mamíferos, pudriéndose sus hojas y troncos muertos, etc. Aún si no las aceptáramos como indígenas de Asturias, es posible que durante su expansión natural hubiesen alcanzado en cualquier caso nuestro territorio, al cumplir éste con los requisitos climáticos que precisan. En cuanto al pino silvestre, parece haber existido en el pasado en ciertos enclaves algo continentales de nuestras montañas, pero los cambios en la climatología, talas e incendios extinguieron ya hace tiempo sus poblaciones naturales en Asturias. Se han publicado ya excelentes libros y guías sobre nuestros árboles y arbustos, como las de Víctor M. Vázquez y José Antonio Fernández Prieto (1988), Jesús García Albá (1986), José M. Vázquez Fonseca y Jesús E. Pérez Pinto (1994), etc. Entre las más recientes de carácter nacional es destacable y recomendable la de Ginés López González (2001). En la presente publicación el planteamiento está basado en facilitar la identificación al lector agrupando las especies según los tipos de hojas que presentan. Para ello incorporamos una clave de identificación y unas fichas descriptivas de las diferentes especies, en las que se muestran imágenes detalladas del haz y el envés de la hoja, así como de otros aspectos interesantes de la planta, como flores, frutos, cortezas, yemas, etc.


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El paisaje forestal de Asturias La accidentada geografía de Asturias, su variedad y la climatología imperante condicionan el desarrollo de distintos tipos de bosque y formaciones arbustivas que enriquecen nuestro paisaje con su diversidad. Estas asociaciones vegetales vienen condicionadas por varios factores, siendo los más importantes el clima y el suelo.

El medio Clima Asturias está incluida en los dominios del clima eurosiberiano de tipo atlántico, caracterizado por la ausencia de sequías a lo largo del año y la moderación en los contrastes térmicos entre el día y la noche y el verano e invierno, gracias a la acción temperante del océano Atlántico. Estas características son diferentes a las existentes al sur del Principado, donde el clima es de tipo Mediterráneo-Continental (sequía estival que exige adaptaciones a las plantas, e importantes contrastes térmicos día-noche, invierno-verano). Aunque el clima de Asturias es eurosiberiano, no conviene olvidar su proximidad a la Región Mediterránea, cuya influencia es perceptible en lugares como la cuenca del río Navia (Grandas de Salime, Pesoz, Illano, Allande, etc.), en la que aparecen árboles de distribución mediterránea, como el alcornoque, el fresno de hoja estrecha y la salguera blanca. Otro detalle interesante a considerar es la distribución de las precipitaciones en Asturias a lo largo del año: el descenso de las mismas

Los contrastes del bosque atlántico caducifolio que impera en Asturias representan las respuestas adaptativas de sus árboles al clima en el que se desarrollan. La humedad disponible todo el año y moderación de las temperaturas permiten a los árboles desplegar hojas anchas y aplanadas durante las estaciones más favorables, optimizando entonces la fotosíntesis. Bosque mixto en Las Secadas del Raigau, Caso.


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Asturias disfruta de un clima atlánticoeurosiberiano, caracterizado por la ausencia de sequías y moderados contrastes térmicos. La abrupta geografía del Principado diversifica ese dominio climático general en varios pisos, pues al subir en altitud las temperaturas medias se reducen y aumenta la duración de las heladas, lo que va limitando progresivamente las posibilidades de supervivencia de las distintas especies de árboles y arbustos. izq.: Bosques de Ponga y Picos de Europa desde Les Bedules (Ponga). dcha.: Los distintos pisos termoclimáticos de Asturias vistos desde Lastres.

durante el verano se hace más acusado cuanto más al occidente del Principado, lo que limitará su ocupación por ciertas especies como el haya. Aceptada la pertenencia de Asturias al clima atlántico-eurosiberiano, comprobaremos que esa característica climatológica general se diversifica en varios pisos, debido a la abrupta geografía del Principado. Al subir en altura, las temperaturas se reducen y aumenta la duración de las heladas. La persistencia e intensidad de los fríos invernales limita la colonización por parte de árboles y arbustos, de forma que por encima de los 1700 m de altura ya no se encuentran ejemplares de los mismos en las montañas asturianas, pues la duración de las heladas y el frío imposibilitan la germinación y desarrollo de sus semillas. Por debajo de unos 7,5 °C los procesos fisiológicos de gran parte de los vegetales se ralentizan notablemente, por lo que se denomina periodo de actividad biológica al número de meses del año en los que la temperatura media es superior a esos 7,5 °C y, por tanto, el árbol o arbusto puede crecer y desarrollar sus ramas, yemas, flores, frutos, etc. Al estudiar la distribución de temperaturas, régimen de heladas, etc., se encuentran varios niveles o «pisos», influidos por la altura del lugar y la orientación de la laderas (umbría-solana). En ellos, el periodo de actividad biológica se va acortando a medida que ascendemos. También resulta de interés el conocimiento de los rangos de temperaturas en los meses más fríos, dadas las limitaciones que estos imponen en el desarrollo de la vegetación. Siguiendo los trabajos del equipo de Salvador Rivas-Martínez se pueden distinguir los siguientes pisos termoclimáticos en Asturias.


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—Piso termocolino (termotemplado). Cercano al mar, sin apenas heladas y templados inviernos suavizados por la humedad y brumas marinas. Es el caso de Gijón, Lastres o Tapia, por ejemplo. En los meses más fríos, las temperaturas suelen oscilar entre 5 y 12 °C, por lo que el periodo de actividad biológica abarca la práctica totalidad del año. Las precipitaciones rondan los 700-1100 litros de agua de lluvia caída por metro cuadrado y año. Encontramos aquí encinares costeros, lauredales, acebuche, etc. —Piso colino (mesotemplado). En rasas costeras y valles bajos hasta los 700 m de altura como promedio. Los inviernos no son demasiado rigurosos, con menos de 5-7 meses de potenciales heladas al año. Las temperaturas de los meses más fríos abarcan un rango medio que va de 8-12 °C a 0-5 °C. El periodo de actividad biológica supone de 8 a 10 meses (en las zonas más bajas incluso más). La pluviosidad media es de 900 a 1500 l/m2/año. Es el mundo de las carbayedas, castañedas y encinares de carrasca, en el que se encuentran la mayor parte de las poblaciones importantes del interior de Asturias, como Oviedo, Grado, Tineo, Cangas de Onís y del Narcea, etc. —Piso montano (supratemplado). En la Cordillera Cantábrica los territorios de este piso van de los 700 m hasta los límites en los que crecen árboles y arbustos (1.700-1.800 m). Los inviernos son frescos o fríos, con al menos 6 meses de potenciales heladas. En los meses más fríos las temperaturas oscilan de 3-8 °C a 0-(–4) °C. El periodo de actividad biológica comprende 8 meses o menos. La lluvia es más abundante (1400-2100 l/m2/año) y cae en forma de nieve con frecuencia en los inviernos. En este piso se encuentran Bezanes o Tarna (Caso), pueblos altos de Somiedo, Teverga, Degaña, etc.

izq.: Encinar costero en el piso termocolino (termotemplado). Pimiango (Ribadedeva). dcha.: El piso montano (supratemplado), que en Asturias llega a los 17001800 m de altitud, marca el límite de la vegetación arbolada. Por encima, la prolongada duración de las heladas y crudeza del clima imposibilitan el desarrollo de los árboles. Puerto de Tarna (Caso) en invierno.


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En el piso subalpino (orotemplado), de los 1700-1800 m a los 2300 m, ya no consiguen desarrollarse los árboles y arbustos. El corto periodo de actividad biológica (4-5 meses) tan sólo es aprovechado por algunas hierbas y matas rastreras, como los enebros rastreros o estas genistas en los Picos de Europa [izq.]. dcha.: Por encima de los 2300 m, en el piso alpino (criorotemplado), ni siquiera esas matas consiguen desarrollarse, apareciendo tan sólo plantas especializadas en resistir esas duras condiciones (macizo central de los Picos de Europa).

Aquí imperan los grandes bosques de montaña (hayedos, robledales y abedulares). —Piso subalpino (orotemplado) (1700-1800 m hasta los 2300 m). A estas altitudes hay heladas potenciales casi todo el año (10 o más meses). Las temperaturas medias de los meses más fríos oscilan entre 0-3 °C de máxima y –4 a –8 °C de mínima. El periodo de actividad biológica abarca de 4 a 5 meses. Debido a las prolongadas bajas temperaturas, en este piso ya no consiguen desarrollarse los árboles y arbustos; tan sólo lo hacen los matorrales de enebros rastreros. —Piso alpino (criorotemplado). Por encima de los 2300 m, la intensidad y duración de los fríos en las cumbres de los Picos de Europa y Peña Ubiña impiden el desarrollo incluso de los enebros. Hay una elevada pluviosidad (superior, a veces, a 2.100 l/m2/año) y heladas potenciales todo el año. En los meses más fríos las temperaturas máximas no superan los 0 °C y las mínimas suelen estar por debajo de –8 °C. El periodo de actividad biológica es de tan sólo 2-3 meses (época estival).

Suelos En Asturias encontramos dos tipos fundamentales de sustrato geológico sobre los que se desarrolla la vegetación, existiendo significativas diferencias entre el oriente y el occidente: hacia el este el territorio es fundamentalmente calizo (ej. Picos de Europa), con rocas ricas en carbonato cálcico y sus iones carbonato (CO=3) y calcio (Ca++). Ambos iones son importantes para el metabolismo de las


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plantas y su presencia en la roca madre genera unos suelos ricos, de pH básico, denominados éutrofos (del griego eu = bien y trofé = alimentación). Además los suelos calizos drenan y filtran con gran rapidez el agua, evitando (junto con las abruptas pendientes) su encharcamiento: estos fenómenos son muy apreciados por árboles como la encina. Al desplazarnos a poniente esos sustratos de rocas carbonatadas comienzan a alternar con otras de origen no calizo sino silíceo, es decir, areniscas, cuarcitas y pizarras, que llegan a ser claramente predominantes en el occidente astur. Estas rocas son escasas en carbonatos y su pH es ácido. El empobrecimiento en esos nutrientes genera suelos llamados oligótrofos (del griego oligos = poco y trofé = alimentación). Esto no significa que se imposibilite el desarrollo vegetal; de hecho muchas especies de plantas se han adaptado y prefieren estos suelos a los calizos. Ambos tipos de suelo, el éutrofo (carbonatado y básico) y el oligótrofo (ácido, silíceo y pobre en carbonatos) alternan en el centro de Asturias.

Los bosques de Asturias La ausencia de sequías y el efecto temperante de la proximidad al mar determina la existencia de bosques planocaducifolios, es decir, de árboles con hojas planas, blandas, grandes y anchas que se desprenden en el otoño para que el árbol afronte las nieves y fríos invernales sin ellas. Los contrastes del bosque atlántico caducifolio que impera en Asturias representan las respuestas adaptativas de sus árboles al

En Asturias encontramos dos tipos fundamentales de sustrato geológico sobre los que se desarrolla la vegetación. En el occidente [izq.] predominan las rocas de origen silíceo (areniscas, pizarras y cuarcitas), que generan suelos pobres en nutrientes importantes para las plantas (suelos oligótrofos). Por el contrario, en el oriente predominan las calizas [dcha.], rocas que liberan carbonatos y calcio y que rinden suelos ricos en dichos nutrientes (suelos éutrofos).


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El mayor número de horas de luz al día, unidas a un ambiente templado y húmedo, permite a los árboles caducifolios desplegar sus hojas anchas y aplanadas en la primavera y verano, desarrollando sus máximas posibilidades fotosintéticas para producir azúcares, tejidos de sostén, etc. Pero conservarlas en invierno no le resultaría «rentable», pues entonces hay pocas horas de luz al día, menos jornadas soleadas y riesgo de roturas si conservase las hojas en días de nevadas o vendavales. Por ello en el otoño el árbol recupera nutrientes de sus hojas y las desprende.

clima en el que se desarrolla: el calor y las lluvias de la primavera y verano crean una atmósfera templada y húmeda que los árboles y arbustos aprovechan para desplegar sus hojas anchas y aplanadas, desarrollando sus máximas posibilidades fotosintéticas para producir azúcares, tejidos de sostén, etc. La humedad presente asegura al árbol el suministro hídrico suficiente para compensar la evapotranspiración de vapor de agua por esas anchas hojas. Sin embargo, la llegada del otoño e invierno, con la reducción de horas de luz y variaciones de temperatura, modulan y ajustan el «reloj biológico» del árbol, que forma barreras que obstruyen el flujo de savia a las hojas, hasta que finalmente se desprenden: conservar esas hojas anchas y planas en el invierno, a merced de vendavales y nevadas, produciría grandes roturas de ramas al acumular el peso de la nieve. Además, al árbol no le interesa mantenerlas activas pues dispone de pocas horas de luz, menos días soleados y periodos de relativa sequía al no poder aprovechar el agua congelada en el suelo. Vistos estos rasgos generales del funcionamiento y condiciones ambientales de nuestros bosques, podemos ya ir analizando las características de sus integrantes, los árboles y arbustos, cuyas diferencias en los requerimientos ambientales que precisan determinan la formación de distintos tipos de bosque. Aquellas especies presentes en un determinado hábitat y que también aparecen agrupadas en otro lugar de similares características, constituyen las llamadas asociaciones vegetales, cuyo estudio es el objetivo de una disciplina de la botánica, la fitosociología. Al igual que los seres vivos tienen un nombre científico, también se ha asignado uno a las asociaciones vegetales, en el que figuran algunos de sus integrantes más representativos.


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Esas asociaciones se integran a su vez en sucesiones vegetales: cuando una comunidad vegetal (ej. un robledal) sufre una degradación (ej. tala, incendio...), el nuevo medio es colonizado por otras especies sucesivas que medran bien en él (piornales, brezales, pastizales, etc.). Éstas constituyen también asociaciones frecuentemente transitorias, pues si no se sigue interfiriendo en la dinámica de sus poblaciones vegetales, las sucesiones se invierten progresivamente de forma que poco a poco van reapareciendo los primeros componentes, hasta recuperar con los años el estado climácico, es decir, de madurez (clímax), con la composición botánica del bosque maduro inicial. Veámoslo con un ejemplo: un hayedo talado a matarrasa modifica las condiciones de umbría que precisan las hayas jóvenes para desarrollarse, pero facilita la proliferación de especies más amantes de la luz (heliófilas), como los piornos. Si ese piornal es luego incendiado repetidas veces se acabará implantando una colonia de brezos y tojos, y si se sigue agrediendo finalmente se logrará un pastizal. Sin embargo, el proceso puede ser reversible si ese pastizal se abandona: primero lo colonizarán los brezos, tojos y aulagas, facilitando las condiciones para que más adelante broten los piornos. Entre los piornos y escobas pueden ya desarrollarse los plantones de haya, por lo que tras unos años se irá recuperando el hayedo, joven al principio y maduro (en «estado de clímax») después. Alcanzado ese estado climácico, la composición botánica y funcionamiento de renovación del bosque se estabiliza. Los arbustos suelen formar parte de las comunidades vegetales que suceden al bosque degradado, pero también pueden encontrarse en su seno, en el sotobosque o en sus orlas (bordes del bosque, claros, etc.).

Cuando un bosque sufre una degradación (ej.: tala, incendio...), el nuevo medio es colonizado por otras especies sucesivas que medran bien en él (piornales, brezales, pastizales, etc.). Éstas constituyen asociaciones frecuentemente transitorias, pues si no se sigue interfiriendo en la dinámica de sus poblaciones vegetales, poco a poco van reapareciendo las especies arbóreas, hasta recuperar con los años el estado climácico, es decir, de madurez (clímax), con la composición botánica del bosque maduro inicial. Brezales en flor en claros del bosque de Monasterio de Hermo (Cangas del Narcea).


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Las carbayedas o bosques de roble carbayo (Quercus robur) constituyeron en el pasado la cobertura forestal principal de las zonas colinas de Asturias. Desafortunadamente hoy tan sólo quedan pequeños bosquetes, al disponer el hombre de las benignas tierras que ocupaban y aprovechar sus buenas maderas. Mejor suerte corrieron los castañares plantados en su sustitución. En la imagen, el Monumento Natural de la Carbayera de Tragamón (Gijón).

A veces los arbustos se constituyen en comunidades estables a largo plazo cuando el bosque no consigue afincarse en ese terreno: es lo que ocurre en lugares muy rocosos con poco desarrollo de suelo y humus; también en zonas de suelo muy salino, sometido a periódicas avenidas de un río, etc. Veamos a continuación los principales tipos de bosque presentes en Asturias, con sus preferencias ambientales. I. Carbayedas y castañares. Los bosques de carbayo (Quercus robur) constituyeron en el pasado la cobertura forestal principal de las zonas colinas de Asturias, hasta los 700 m. Desafortunadamente, las grandes carbayedas han desaparecido, al disponer el hombre de las benignas tierras que ocupaban para sus necesidades agrícolas y ganaderas. Por otra parte, en las repoblaciones se daba prioridad al castaño, que también proporcionaba excelente madera, crecía y rebrotaba más rápido y suministraba castañas, integrantes de la dieta rural. Además las maderas de roble eran muy codiciadas en la construcción de casas, barcos de las flotas de Indias, hornos de fundición, entibado de minas, etc. Por todo ello, en la actualidad tan sólo quedan pequeños bosquetes o «jirones» de aquellas carbayedas. Mejor suerte corrieron los castañares (120.000 hectáreas en Asturias), que abundan cerca de los pueblos gracias a su más rápido crecimiento, producción de castañas y derecho de explotación de los terrenos que proporcionaban a quien los plantaba. No obstante, el carbayo y el castaño son dos árboles que conviven bien, formando bosque mixtos en los que se integran otras especies como el arce, fresno y avellano. Dado su rápido crecimiento, estas últimas especies son predominantes cuando la carbayeda es aún


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joven o está en recuperación. Además de castaños, en las carbayedas pueden encontrarse abedules, acebos, cerezos, fresnos, olmos, avellanos, rebollos e incluso algún haya. Según en qué suelo asienten, las carbayedas puede ser éutrofas (Polysticho setiferi-Fraxinetum excelsioris) u oligótrofas (Blechnum spicanti-Quercetum roboris). El sotobosque es rico en zarzas y helechos; son ejemplos de estos bosques los de Sorribes (Villaviciosa), Meres (Siero), Covadonga (Cangas de Onís), etc. II. Encinares: Los encinares cantábricos (Lauro nobilis-Quercetum ilicis) son bosques de encina (Quercus ilex) y de su híbrido con la carrasca, la Quercus x gracilis, que han resistido las glaciaciones en enclaves favorables recuperándose sus poblaciones en el Holoceno Medio, hace 5.000 años, gracias a las cálidas temperaturas entonces imperantes. Las posteriores modificaciones del clima redujeron la extensión de estos bosques, persistiendo en áreas calizas costeras del oriente. Con la encina aparece también el laurel y el madroño, así como el aladierno y el acebuche u olivo silvestre. Los laureles, procedentes de antiguas laurisilvas subtropicales del terciario, pueden independizarse constituyendo lauredales sin encinas (Hedero helicis-lauretum nobilis), frecuentes en áreas costeras del centro de Asturias. Un buen ejemplo de encinar costero es el que ocupa los acantilados de Pimiango y Santiuste (Ribadedeva). III. Carrascales: Bosques de carrasca (Quercus rotundifolia) y de su híbrido con la encina, Quercus x gracilis. Su nombre fitosociológico es Cephalantero longifoliae-Quercetum rotundifoliae. Las carrascas constituyen el paisaje arbolado de Extremadura y las mesetas

Los encinares cantábricos [izq.] son bosques de Quercus ilex que han resistido las glaciaciones en enclaves favorables. Las posteriores modificaciones del clima han permitido su persistencia en las áreas costeras calizas del oriente. En los valles calcáreos del interior la encina va siendo reemplazada por la carrasca (Quercus rotundifolia) y por híbridos entre ambas (Q. x gracilis). dcha.: bosque de carrascas y Q. x gracilis en el valle del río Cares.


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Dadas sus preferencias mediterráneas, la carrasca ha persistido en lugares donde encuentra cierta continentalidad y suelos bien drenados (laderas pronunciadas y rocas calizas). izq.: carrasca asomada a la Garganta del Cares. Los alcornocales son escasos en el Principado. Sus bosquetes están presentes en la cuenca media del río Navia por tratarse de una especie mediterráneo-atlántica. dcha.: alcornocal de Bojo, en Allande (Monumento Natural).

castellanas y manchegas, llamadas «encinas» en el centro de España, si bien la verdadera encina es Quercus ilex, de distribución más litoral. La carrasca es un árbol propio de clima mediterráneo-continental, con grandes contrastes térmicos y sequías. En Asturias ha conseguido mantenerse donde encuentra cierta continentalidad (Picos de Europa, Somiedo, valles soleados interiores de Quirós, Proaza, etc.). Los suelos calizos y bien drenados (laderas pronunciadas) evitan el encharcamiento y excesiva humedad, que la carrasca no tolera. En sus bosques la pueden acompañar el agracejo, cerecillo, guillomo, etc. así como el quejigo, un tipo de roble mediterráneo presente en ciertos valles de Somiedo y de los Picos de Europa. IV. Alcornocales: Bosques de alcornoque (Quercus suber), de poca extensión (escasas hectáreas cada uno) pero de elevado interés botánico por ser un árbol de zonas mediterráneas-iberoatlánticas (Portugal, Orense,...). En Asturias esos bosquetes (Physospermo cornubiensisQuercetum suberis) están presentes en la cuenca media del río Navia (Illano, Pesoz, Allande,...), acompañado de madroños, que pueden aparecer aislados (madroñales) en territorios potencialmente colonizables por alcornoques o antiguamente ocupados por ellos. Un ejemplo de alcornocal (Monumento Natural), es el de Bojo (Allande). V. Bosques de ribera: Crecen en las orillas de los ríos, fuentes, arroyos y zonas encharcadas. Dada su dependencia de los cursos fluviales, no son bosques muy anchos, pero cumplen importantes papeles en la naturaleza, pues contienen las riadas y estabilizan el suelo de las riberas frenando el ímpetu del agua. Además filtran y


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purifican las aguas, reteniendo residuos sólidos, sedimentando lodos y eliminando algunos contaminantes. Ofrecen refugio y alimento a la fauna acuática, anfibia, y parte de la terrestre. Lamentablemente, son bosques que han sido muy perturbados por la acción humana, deseosa de ocupar sus fértiles y húmedos suelos aluviales. Pese a ello aún quedan bosques riparios en islotes fluviales o riberas poco accesibles. Cuando el río no es muy ancho las ramas de los árboles de ambas orillas se entrelazan formando hermosos «bosques en galería». Hasta los 700 m de altura el árbol predominante en los bosques riparios es el aliso (Alnus glutinosa), que se acompaña de fresnos, chopos, avellanos y algunos sauces. Son algo diferentes según la naturaleza de los limos aportados por el río, distinguiéndose por ello las alisedas del centro y oriente (Hyperico androsaemi-Alnetum glutinosae) de las del occidente (Valeriano pyrenaicae-Alneto glutinosae). Las alisedas pueden hacerse pantanosas en lugares de aguas ralentizadas y empantanadas de los tramos bajos de los ríos (Carici lusitanicaeAlnetum glutinosae). Las saucedas (Salicetum angustifolio-albae) son bosques de ribera en los que predominan distintos tipos de sauce (Salix spp.), algunos de porte arbóreo (Salix alba, S. fragilis), y otros arbustivos (S. atrocinerea, S. eleagnos subsp. angustifolia, S. triandra, S. cantabrica, etc.). Estos últimos son más resistentes a las riadas gracias a sus ramas flexibles, hojas estrechas y alargadas (algo hidrodinámicas para no ofrecer resistencia al agua), potente enraizamiento y crecimiento rápido. Todo ello les permite colonizar islotes fluviales de cantos rodados y las llanuras aluviales sin arena que afloran en el verano,

Los bosques que crecen en las riberas de ríos y aguas estancadas cumplen importantes papeles, como contener riadas, estabilizar el suelo de las orillas, sedimentar fangos, depurar las aguas o proteger y alimentar a la fauna acuática. Estas arboledas han sido muy perturbadas por la acción humana, deseosa de ocupar sus fértiles suelos aluviales. Las alisedas (alisedas en el río Esva izq. y en el río del Acebo dcha.) predominan hasta los 700 m de altitud, constituyendo los sauces orlas arbustivas protectoras en las playas fluviales. A más altitud, desaparecen los alisos pero no las saucedas.


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En los bosques mixtos no predomina claramente ninguna especie arbórea, apareciendo arces, fresnos, abedules, avellanos, robles, hayas, etc. Se desarrollan sobre pedregales silíceos de laderas inclinadas cuando el ambiente es lluvioso, por lo que resultan más frecuentes en las montañas del occidente (izq. Valle de la Candanosa, en Muniellos). Los rebollares [dcha.] asientan en laderas bien soleadas de los pisos colino y montano. En su seno, los árboles suelen presentar portes achaparrados y retorcidos debido a las continuas talas e incendios.

aún teniendo que soportar después fuertes riadas. Los sauces suelen constituir orlas arbustivas protectoras de la contigua aliseda. Por encima de los 700 m de altura, las saucedas arbustivas montanas (Salicetum cantabricae) constituyen la vegetación riparia básica hasta elevadas altitudes, si bien en bosques densos de montaña (ej. Muniellos) son los propios árboles del entorno los que constituyen el bosque ripario sin alisos (Festuco giganteae-Fraxinetum excelsioris), encontrándose entonces fresnos, avellanos, arces, olmos montanos, hayas, abedul, serbal y algún sauce. VI. Bosques mixtos: Son masas forestales con arces, fresnos, abedules, avellanos, cerezos, serbales, robles albares, algún haya, etc., pero sin predominar claramente ninguno de ellos. Es un tipo de bosque (Luzulo henriquesii-Aceretum pseudoplatanii) que asienta sobre suelos silíceos, bien drenados, aunque con alta pluviosidad; estas condiciones son frecuentes en pedregales, canchales y coluviones bajos de ladera colonizados ya por el bosque. En el suelo ya hay una capa de humus patente. Se encuentra especialmente en el occidente y centro de Asturias en áreas colinas y, sobre todo, montanas. Son habituales en las vallinas de Muniellos, por ejemplo. VII. Rebollares: En estos bosques (Linario triornithophoraeQuercetum pyrenaicae) los árboles suelen tener portes achaparrados y retorcidos, debido a continuas talas e incendios, tras los cuales el rebollo (Quercus pyrenaica) consigue rebrotar. El rebollo asienta en laderas bien soleadas de suelos silíceos o calcáreos, tolerando bien las zonas menos lluviosas de los pisos colino y montano. Puede acompañarse


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de algún roble orocantábrico, roble albar, carbayo y castaño. Ejemplos de rebollares de encuentran en Aller, Belmonte, etc. VIII. Robledal albar: Bosques con predominio del roble albar (Quercus petraea), presentes en los pisos colinos y, sobre todo, montanos. Según el tipo de suelo en el que asienta puede ser éutrofo (rico en carbonatos y nutrientes: Mercurialidi perennis-Fraxinetum excelsioris) u oligótrofo (pobre en nutrientes, habitualmente sobre suelos de rocas silíceas). Como el roble albar tolera mejor que el haya los descensos de humedad y pluviosidad, suele ocupar las laderas soleadas que miran al sur, instalándose el haya en las umbrías (hacia el norte). Precisamente por esos gustos en la orientación, el robledal albar ha sido más castigado por el hombre que el hayedo, al preferir las vertientes más soleadas y cálidas para sus pastizales. Hacia el occidente de Asturias, que es donde permanecen las mejores manchas, los robledales albares ocupan también las laderas de umbría, como puede verse en Muniellos, Degaña, etc., pues aquí el hayedo encuentra dificultades para colonizar estas áreas debido al descenso de precipitaciones estivales (más notables que en el oriente). De hecho es posible apreciar diferencias en la composición florística entre los robledales albares de solana (xerófilos: Linario triornithophorae-Quercetum petraeae) y de umbría (ombrófilos: Luzulo henriquesii-Quercetum petraeae). El roble albar acepta la compañía de otros árboles como el fresno, arce, avellanos, abedules, olmos montanos, hayas, rebollos, serbales, etc. También se encuentra el roble orocantábrico (Quercus orocantabrica), que parece preferir las laderas más luminosas y secas, con gustos algo afines a los del

Dada su tolerancia a los descensos de humedad y pluviosidad, los robledales albares (Quercus petraea, izq.) ocupan laderas soleadas del piso montano, prefiriendo el haya las umbrías. Por ello el robledal ha sido más castigado por el hombre, al preferir las laderas de solana para sus pastizales. Uno de los mayores robledales albares de toda Europa, sino el que más, es el monte Muniellos. El estoico y resistente roble orocantábrico (Q. orocantabrica) parece preferir laderas luminosas a elevada altitud, creciendo incluso sobre suelos rocosos muy pobres y bajo duras climatologías [dcha.].


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Los hayedos constituyen el paisaje forestal montano por excelencia de Asturias. Dada la elevada transpiración de sus hojas, el haya busca laderas umbrías y frescas, creando densos bosques en los que se comporta como especie dominante. En su oscuro sotobosque se acumula una gruesa capa de hojas y ramas en descomposición (humus) que actúa además como un esponja embebida en humedad. En la imagen, interior del hayedo de Redes en otoño.

rebollo pero a más altitud. Por ello suele presentarse en el robledal albar xerófilo (ej. laderas de solana en Muniellos), o como un «prebosque» que antecede al mismo. IX. Hayedos: Los bosques de haya (Fagus sylvatica) constituyen el paisaje forestal montano por excelencia de Asturias, estimándose su actual extensión como especie dominante en unas 71.626 hectáreas y 14.500 más asociados a otros árboles caducifolios. Prefieren las laderas umbrías y lluviosas, aceptando de buen grado las nieblas estivales: todo ello ayuda a compensar la elevada transpiración de sus hojas. Los hayedos son algo más frecuentes en el centro y oriente. En el suroccidente la colonización de los valles por las hayas se limita algo debido a la reducción de precipitaciones en el estío, más acusada que en el oriente. La oscuridad en el sotobosque del hayedo (sólo llega al suelo un 2-5 % del total de la luz que incide en las copas) dificulta el desarrollo del sotobosque y de otros árboles, por lo que el haya es una especie monopolizadora y muy dominante en sus bosques. Con todo, algunas especies consiguen acompañar al haya, como el acebo, tejo, serbal silvestre, mostajo, fresnos, arces, olmos montanos, avellanos, robles albares, etc. La mayoría de estos árboles acompañantes aprovechan zonas aclaradas del bosque (claros, bordes de pistas forestales, «cantos» pronunciados, etc.), o las zonas limítrofes del hayedo. El acebo a veces llega a constituir acebales en puertos y majadas (ej. Agüeria, Aramo, Brañagallones, etc.). En el suelo del hayedo hay una gruesa capa de hojas y ramas en descomposición (humus) que actúa además como un esponja embe-


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bida en humedad. También hay hayedos éutrofos (Carici sylvaticaeFagetum sylvaticae) u oligótrofos (Blechno spicanti-Fagetum sylvaticae) en función de la riqueza o no de sales carbonatadas en las rocas en las que asientan. Sin embargo, incluso en el hayedo oligótrofo maduro, el espesor de humus llega a crear suelos ricos en nutrientes que favorecen la implantación de plantas de sotobosque algo más exigentes. Son grandes hayedos los de Monasterio de Hermo (Cangas del Narcea), Peloño (Ponga), Redes y Tarna (Caso), Monte Grande (Teverga), La Enramada (Somiedo), Valgrande (Lena), etc. X. Abedulares: El abedul (Betula celtiberica) es un hermoso y estoico árbol resistente a duras climatologías (nevadas, fríos, ventiscas, etc.), lo que le permite desarrollarse donde otras especies montanas (hayas, robles albares) no son capaces. Además el abedul no exige terrenos ricos, prosperando mejor en los ambientes silíceos (LuzuloBetuletum celtibericae). Por ello suele constituir una franja boscosa por encima de los robledales y hayedos oligótrofos, con los que se imbrica. Esa escasa exigencia en sus sustratos, su resistencia a los rigores climáticos y su rápido crecimiento lo hacen árbol pionero en la recolonización por el bosque de terrenos deforestados, matorrales, canchales, etc. Fiel acompañante del abedul suele ser el bonito serbal silvestre, el mostajo y algún haya o roble aventurados hasta allí. Como los abedulares no son bosques umbríos permiten desarrollar un abundante matorral con arándanos y brezos arbóreos («uz»). Existen buenos abedulares en Muniellos, Valdebois, Monasterio de Hermo, Degaña, etc.

La resistencia del abedul celtibérico (Betula celtiberica) a las duras climatologías de la alta montaña le permiten crear franjas boscosas por encima de otros bosques montanos y bajo el piso subalpino. Además el abedul no exige terrenos ricos, prosperando mejor en los ambientes silíceos. Esa escasa exigencia en sus sustratos, su resistencia a los rigores climáticos y su rápido crecimiento lo hacen árbol pionero en la recolonización por el bosque de terrenos deforestados. izq.: abedul nevado en el Puerto de Tarna (Caso); dcha.: abedular en el Monte Valdebois (Ibias).


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La evolución del paisaje forestal en Asturias Hacíamos referencia en la introducción a que los límites abarcados por esta guía incluían los árboles y arbustos autóctonos de Asturias, dejando excluidos a la mayoría de los traídos por el hombre, previamente ausentes de nuestra flora espontánea. El conocimiento de cómo se ha ido configurando nuestro paisaje forestal natural resulta sumamente interesante y a veces sorprendente.

Ramoneados por dinosaurios En la base de los acantilados de Oles (Villaviciosa), todavía quedan los tocones y bases de algunos árboles en pie (eso sí, fosilizados) que formaron parte de un denso bosque jurásico, hace unos 150 millones de años. Se trata de ejemplares que la erosión marina ha vuelto a sacar al exterior después de millones de años de oscuridad, pero la Asturias que contemplan apenas tiene nada que ver con la que conocieron en vida. Por entonces nuestra región estaba más al sur, a unos 33° N (casi como las islas Canarias). El paisaje en el que crecían aquellos árboles, tal vez coníferas, era una gran llanura pantanosa, próxima al delta de un río. En el sotobosque no existían aún plantas con flores de pétalos ni hierbas, pero sí musgos y helechos. Había periodos de cierta sequía que obligaban a las plantas a profundizar sus raíces para acceder a capas aún húmedas. La vegetación arbórea de Europa consistía entonces en coníferas, cicadales (parecidas a palmeras bajas y piñas), ginkgos y helechos arborescentes. Los dinosaurios deambulaban por aquel bosque, y seguramente más de uno hizo tambalearse a esos árboles al pasar entre ellos o al ramonear sus hojas.

Este tronco fosilizado en la base de un acantilado de Villaviciosa data del periodo jurásico, hace unos 150 millones de años. Formaba parte de un bosque desarrollado sobre la llanura del delta de un río, en el que deambulaban y ramoneaban los dinosaurios. Quedó petrificado en la posición que ocupaba en vida, apreciándose el arranque de una de sus raíces. Para una mejor apreciación del fósil, este ha sido humedecido antes de tomar la fotografía.


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Además de troncos en pie como el mostrado en la página 34, en el pedrero cercano se distinguen tocones, troncos y ramas caídos al suelo de aquel primitivo bosque jurásico. Entre ellos se aprecia el rastro de un estegosaurio (dcha.).

Cerca de esos árboles de la base del acantilado, ya en el pedrero, aparecen troncos y ramas caídas al suelo entre las que se distinguen rastros de un estegosaurio y de otros dinosaurios saurópodos y terópodos. No es difícil imaginar ese rincón de aquel bosque jurásico, descubierto por el equipo del profesor José Carlos Martínez GarcíaRamos (Universidad de Oviedo), con las ramas caídas semisumergidas en el barro. Estos árboles a los que aludíamos son muy interesantes, pues la parte basal de su tronco quedó fosilizada en la misma posición vertical que ocuparon en vida, apreciándose incluso el arranque de alguna de sus raíces. Otros troncos y ramas de coníferas caídas de aquellos bosques, fueron arrastrados por riadas o crecidas hasta enclaves en los que se amontonaban y se iban cubriendo de fangos y sedimentos. Con el paso de millones de años y tras impregnarse de petróleo, aquellos troncos de conífera terminaron por transformarse en azabache, un tipo de carbón fósil muy valorado por artesanos y joyeros. Aunque hasta fines del jurásico la composición botánica de los bosques no debía ser muy variada, en los millones de años siguientes aumentará la diversidad florística en toda Europa al multiplicarse las especies de plantas angiospermas, entre las que figuran la gran mayoría de los árboles y arbustos que hoy conocemos.

Una Asturias de selvas subtropicales Durante el terciario inferior (de 65 a 25 millones de años atrás), la península ibérica se encontraba más próxima al ecuador terrestre que en la actualidad y el clima era más cálido. En los periodos húmedos


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grandes selvas lluviosas tropicales (pluvisilvas) y subtropicales cubrían su superficie. En estos bosques abundaban especies arbóreas de hojas planas y perennes algo coriáceas, parecidas a las que hoy constituyen las selvas lluviosas de similares latitudes. Este tipo de hoja es denominada lauroide por su semejanza a la del laurel, y por extensión, aquellos bosques antiguos subtropicales suelen conocerse como laurisilvas, que aún están presentes hoy en ciertos enclaves (ej. Canarias). Además de laureles, en estas selvas tropicales y subtropicales se encontraban los antepasados de otros árboles de hojas algo «lauroides» como madroños, labiérnagos, aladiernos, etc. En el sotobosque abundaban grandes helechos, algunas de cuyas especies han llegado hasta nuestra época, como el Woodwardia radicans (píjara) o la Culcita macrocarpa. También eran frecuentes plantas trepadoras como la zarzaparrilla (Smilax aspera), la hiedra (Hedera helix), la madreselva (Lonicera spp.) o la nueza negra (Tamus communis). Otras especies de plantas presentes en aquellos sotobosques que han llegado hasta nosotros eran el hipérico o zubón (Hypericum androsaemum), la orquídea parásita «nido de ave» (Neottia nidus-avis), antepasados de la anémona (Anemona nemorosa), etc. La gran escasez de estratigrafía terciaria en Asturias nos obliga a extrapolar datos de lo ocurrido en otras zonas ibéricas por entonces y no a basarnos en fósiles locales. Sí se conoce algún dato: el centro de Asturias era entonces un conjunto de ciénagas pantanosas y lagunas efímeras sin apenas drenajes al exterior y con escasa cobertura vegetal. Allá por el eoceno medio-superior (36-42 millones de años atrás) el clima debía ser cálido. Algunos investigadores sospechan que existían periodos de aridez, pues en las cercanías de Grado se

Grandes selvas lluviosas tropicales y subtropicales cubrían la península ibérica en el terciario inferior, hace más de 25 millones de años. En el sotobosque de esas laurisilvas abundaban grandes helechos, algunas de cuyas especies han llegado hasta nuestra época, como estas píjaras (Woodwardia radicans). Hoy se mantienen en los ambientes que remedan algo a aquellos primitivos bosques subtropicales, como en este sotobosque junto al río Esva.


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En el terciario la península ibérica se encontraba más próxima al ecuador terrestre que en la actualidad y el clima era más cálido. Los bosques subtropicales que la cubrían eran de tipo lauroide, así llamados por la similitud de sus hojas con las del laurel. Esos bosques, conocidos como laurisilvas, aún se encuentran por ejemplo en Canarias y otras islas macaronésicas. El interior de aquellas selvas terciarias, rico en helechos y plantas epífitas, pudo ser parecido al de este sotobosque en el Monumento Natural de las Cuevas de Andina (El Franco).

han encontrado huellas fosilizadas de raíces cuya disposición vertical sugiere una profundización en el terreno en busca de agua, y la composición geológica de esos estratos apunta a suelos secos (caliches). Hallazgos similares en Oviedo parecen corroborar la existencia de ese ambiente cálido y árido. No obstante, esas condiciones de aridez no fueron constantes durante todo el terciario, y cabe suponer la existencia de periodos más templados y húmedos, con mayor cobertura vegetal. En aquellas selvas subtropicales penetraban además algunas especies arbóreas más septentrionales, que cubrían el norte de Eurasia. Así, los antepasados del haya eran probablemente Fagus perennifolios que evolucionaron hacia especies ya caducifolias cuando el clima se iba enfriando a finales del terciario. Tal vez se trataba de formas intermedias similares a sus actuales parientes de Chile y Argentina, los coigües, raulíes, ñirres y otros «robles» australes (género Nothofagus). Otras especies, o sus antecesoras, del norte del continente integradas en zonas favorables de la selva subtropical terciaria eran abedules, robles, sauces, arces, tilos, tejos, pinos, abetos, etc.

Inmigrantes vegetales Durante el mioceno inferior (entre 25 y 15 millones de años atrás), el clima de Eurasia y América del Norte cambia y se va haciendo más continental: aumentan los contrastes térmicos entre el día y la noche y entre las estaciones. La uniformidad climática tropical del terciario va desapareciendo y con ella diversas especies tropicales. Los árboles


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del norte de Eurasia van descendiendo hacia el sur, que ahora les es más favorable. Sin embargo, en su avance hacia las zonas más meridionales se encontrarán con barreras geográficas difíciles de superar, pues las principales cordilleras europeas discurren en sentido este-oeste (Alpes, Pirineos, etc). Debido a ello, algunas especies que no consiguieron superar esas barreras fueron extinguiéndose al recrudecerse el clima. Es el caso de árboles como el Ginkgo biloba, integrante de los bosques terciarios que no resistió el enfriamiento climático en nuestras latitudes y que, importado de Asia, hoy decora calles y parques en las ciudades. Estas barreras orográficas transversales resultaron más insuperables aún durante las glaciaciones cuaternarias que vendrían después, desapareciendo más especies incapaces de descender a regiones meridionales de clima más benigno. En cambio, Norteamérica conservó mejor su diversidad de flora al tener sus principales cordilleras orientadas en dirección norte-sur, lo que permitía más fácilmente el avance hacia el sur de las especies del norte y viceversa, en función de los enfriamientos y calentamientos climáticos. Durante el mioceno inferior, en la península ibérica se mantenían las pluvisilvas y laurisilvas terciarias, pero en las laderas y crestas rocosas más soleadas, con más contrastes térmicos y continentalidad, brotaban árboles y arbustos esclerófilos, como la encina, el alcornoque, labiérnago, madroño, aladierno, etc. Durante el mioceno medio y superior (de 15 a 5 millones de años atrás) Europa y África estaban unidas por la península ibérica. El mar Mediterráneo había quedado aislado del Atlántico y, ayudado por la creciente aridez, se va desecando. Esto permitió la ocupación

Con la llegada de las glaciaciones, los bosques subtropicales fueron desapareciendo. Sin embargo en Asturias y otras zonas cantábricas, algunas pequeñas manchas residuales de los mismos pudieron superar los fríos del cuaternario, refugiándose en barrancos y vaguadas costeras abrigadas y atemperadas por el mar Cantábrico. Gracias a esos refugios, un grupo de especies (o sus descendientes) de los bosques subtropicales terciarios han llegado hasta la actualidad, enriqueciendo el cortejo florístico de nuestros montes. Es el caso de algunos helechos, la nueza, la zarzaparrilla, la hiedra (izq.), el hipérico (centro) o la orquídea nido de ave (dcha.).


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Durante el mioceno (entre 25 y 4,5 millones de años atrás) que precedió a las glaciaciones, Europa y África estaban unidas por la península ibérica y el clima se fue haciendo más continental y árido. Todo ello favoreció la llegada de especies de plantas tanto del norte de Europa como de África y el Mediterráneo, gracias al abanico de ambientes y suelos que ofrecen las montañas y cordilleras ibéricas. La altitud de las montañas y sus orientaciones de solana/umbría suponen un buen mecanismo compensador de las oscilaciones del clima. izq.: bosque mixto en Monasterio de Hermo (Cangas del Narcea).

de sus fondos, ahora desecados, por plantas esteparias venidas del oriente. A la vez, nuestra península actuaba como un puente de unión entre las floras europea y africana, pues para la mayoría de las plantas era más fácil colonizar y avanzar por el territorio ibérico, rico en ambientes y suelos, que por las estepas áridas y salinas que había ocupado el mar Mediterráneo. Gracias a ello la península ibérica va enriqueciendo la composición de su flora, llegando plantas del norte de Europa, África y de las estepas del Mediterráneo. Muchas de estas especies se mantendrán en los siguientes millones de años gracias al abanico de ambientes y suelos que ofrecen las montañas y cordilleras ibéricas. Así, las plantas llegadas del norte de Europa irán ascendiendo en altitud cuando lleguen periodos demasiado cálidos para ellas, y descenderán en épocas frías. Las especies que precisan suelos muy húmedos encontrarán lugares adecuados en las laderas umbrías, vaguadas y barrancos. Las amantes de la luz y el calor harán lo propio en las solanas, y así sucesivamente, utilizando la altitud de las montañas como mecanismo compensador de las oscilaciones del clima. Hace entre 5 y 4,5 millones de años se abre el estrecho de Gibraltar, rellenándose el mar Mediterráneo. En la península ibérica el clima se hace más seco y árido. Las pluvisilvas terciarias van desapareciendo, soportando algo mejor esas condiciones las laurisilvas subtropicales, que se intercalan con los bosques esclerófilos en las zonas más secas. Ya en el Plioceno inferior (hace entre 5 y 3 millones de años) la aridez se atenúa algo, conservándose un régimen de precipitaciones durante todo el año que facilita la persistencia en la península ibérica de los antiguos bosques lauroides, enriquecidos con diversos


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robles (Quercus), alisos, fresnos y avellanos llegados del norte. Pero cuando, hace 3,2 millones de años, se forma el Istmo de Panamá y se trastocan las corrientes marinas, las precipitaciones estivales vuelven a escasear y el territorio ibérico adopta un clima tendente a la mediterraneidad, que favorece el desarrollo de encinas, acebuches, cornicabras, pinos, etc.

La llegada de los fríos glaciales Así llegamos al cuaternario, caracterizado por las glaciaciones, cuyos hielos atenazaron buena parte de Europa y de sus cordilleras. En el pleistoceno (1.700.000-10.000 años atrás) alternaron 17 periodos glaciares (con cuatro glaciaciones principales) con sus correspondientes periodos interglaciares de clima más benigno. Durante las glaciaciones las especies arbóreas montanas descendían a tierras bajas en las que, a pesar de las bajas temperaturas, no había hielos perpetuos como en las montañas. Las especies de los valles y regiones más templadas debían emigrar a regiones más sureñas o refugiarse en valles bajos y abrigados, generalmente cercanos a la costa (ej. cara norte del Sueve o del Cuera). En las fases interglaciares el clima se dulcificaba, haciéndose templado y húmedo. Las especies montanas volvían a las cordilleras, y los valles, laderas y tierras bajas se ocupaban por los árboles y arbustos que habían sobrevivido en sus refugios costeros. Estas oscilaciones cuaternarias ocurrieron durante casi una veintena de ocasiones, aunque en cuatro grupos o glaciaciones principales. Durante las fases glaciales abundaban los espacios abiertos, páramos

El cuaternario se caracterizó por la presencia de 17 periodos glaciares (4 de ellos más importantes), cuyos hielos atenazaron buena parte de Europa y de sus cordilleras. Entre dichos periodos de frío intenso alternaban otros periodos interglaciares, de clima más benigno. Durante las glaciaciones las especies arbóreas montanas (fundamentalmente pinos silvestres y abedules) descendían a tierras bajas en las que, a pesar de las bajas temperaturas, no había hielos perpetuos como en las montañas. En cotas más elevadas abundaban los espacios abiertos, páramos y estepas de arbustos, brezos y gramíneas. Laguna de la Isla (Muniellos), de origen glaciar.


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Al reducirse los rigores climáticos en las fases interglaciares, los pinos silvestres y los abedules volvían a las montañas, mientras los valles y laderas bajas eran ocupadas por el bosque caducifolio, cuyas especies de árboles y arbustos habían sobrevivido en fondos de valles y cañones abrigados. Aunque aquellos bosques naturales de pinos silvestres han desaparecido en Asturias, todavía podemos apreciar uno en tierras leonesas, muy cerca del puerto de Tarna: se trata del pinar de Lillo, cuyos cambios paisajísticos con las estaciones nos ayudan a evocar aquellas épocas de alternancia glaciar e interglaciar.

y estepas de arbustos, brezos y gramíneas. Aunque no demasiado extensos, los bosques imperantes en zonas algo más bajas eran de pinos silvestres y abedules, acompañados de sauces rastreros. En los fondos de valles y cañones abrigados se refugiaban robles, avellanos, olmos, alisos, serbales, fresnos, saúcos, espineras, laureles, algunas encinas etc. Al reducirse los rigores climáticos en las fases interglaciares, los abedules y pinos volvían a las montañas, y los valles y laderas bajas eran ocupadas por el bosque caducifolio. Aunque los fríos glaciales terminaron con la práctica totalidad de la laurisilva residual del terciario, algunas especies esclerófilas y otras de hojas lauroides superaron las glaciaciones en sus refugios costeros y desfiladeros abrigados. Así llegaron a nosotros el laurel, aladierno, acebuche, aligustre, encina, madroño, labiérnago, etc. Además esos refugios permitieron mantener otras especies que, aunque no eran tan subtropicales, no hubiesen soportado los fríos glaciales. Fue el caso de los robles, hayas, olmos, fresnos, avellano, tilo, etc. Algunos autores, basándose en estudios polínicos, defienden la existencia de castaños y nogales en esas zonas de refugio. También parece que el haya resistió allí los fríos. Esta última especie había ya establecido sus ritmos caducifolios a finales del Plioceno a partir de un Fagus antecesor perennifolio, lo cual representó una útil adaptación al enfriamiento y estacionalidad del clima. Tanto para el hombre como para las plantas, los refugios cuaternarios en Asturias se situaron, como decíamos, en la rasa costera, valles litorales abrigados, desfiladeros y «foces» a baja altitud. Esos lugares han continuado resultando favorables para las especies subtropicales que han llegado hasta la actualidad, por lo que pueden encontrarse allí laureles, grandes helechos, etc. Otras de sus especies


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se integraron en bosques basales de clima benigno como alisedas y carbayedas. Las vaguadas y valles costeros al norte del Sueve y Cuera, el desfiladero de Los Beyos, las «foces» del Pendón (Nava) y del Esva, así como otros enclaves de la rasa costera y valles bajos en torno a la depresión prelitoral, parecen haber sido los principales refugios florísticos en Asturias durante el cuaternario.

La reconquista del bosque caducifolio Acabada la última glaciación, hace unos 10.000-11.000 años, grandes extensiones de pino silvestre y abedul dominaban la montaña, colonizando las estepas y zonas de matorral a medida que las zonas heladas retroceden. Aprovechando la dulcificación del clima y creciente humedad, el bosque mixto caducifolio acantonado más abajo, comienza a ocupar sus antiguos feudos, todavía dominados por pinos, abedules, sauces rastreros, vegetación esteparia y matorrales (brezales, piornales...). Los primeros invasores de estos bosques fueron posiblemente los sauces, serbales, espineras, etc, que iban preparando el terreno para robles, fresnos, avellanos, arces, etc. De hecho, hace unos 8.000 años, con una temperatura media similar a la actual, ya se advierte un predominio de pinos y robles (en algunos lugares ya desplazando a los pinos) en nuestro paisaje forestal, que se van acompañando del resto del cortejo florístico del bosque mixto: avellanos, arces, fresnos, olmos, tilos, acebos, tejos, alisos, laureles, etc. En zonas bajas, el bosque caducifolio va desplazando a los pinares silvestres, que se repliegan a las zonas montanas en las que encuentran la continentalidad que le favorece.

Aprovechando la dulcificación del clima y creciente humedad que sucedió a la última glaciación, el bosque mixto de robles, avellanos, arces, etc., refugiado hasta entonces en los valles bajos, comienza a colonizar áreas montanas, dominadas por pinos silvestres, abedules, matorrales y vegetación esteparia. Poco a poco los bosques caducifolios irán aumentando su extensión a medida que los pinares se reducen y ascienden montaña arriba en busca de la continentalidad que les favorece (El Pareu y pico Montoviu, Caso).


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La abundancia de los hayedos en nuestras montañas es relativamente reciente. Parece que el haya ya estaba presente entre las especies caducifolias de los bosques basales, pero sin ejercer la dominancia en el paisaje forestal que hoy apreciamos. Sin embargo, un poderoso ejército invasor de hayas surgido en los Cárpatos y los Balcanes, fue ocupando buena parte de Europa hasta entrar por el oriente de Asturias hace unos 3000 años. Prosiguiendo su avance, esos bosques fueron ocupando la cordillera Cantábrica en los siguientes milenios, reforzando tal vez a otros incipientes hayedos surgidos en las laderas más favorables de los bosques mixtos. Hayedo de Monasterio de Hermo (Cangas del Narcea).

Entre las especies caducifolias, también el haya parecía estar presente, aunque sin ejercer la dominancia en el paisaje forestal que hoy apreciamos. Sin embargo, un poderoso ejército invasor de hayas se está organizando mientras tanto en los Cárpatos y los Balcanes, quizá al tener allí un clima óptimo para la especie, o debido a la aparición de una variedad más adaptada a climas frescos y húmedos. Durante los miles de años siguientes, esos hayedos ocuparán buena parte de Europa hasta alcanzar y sobrepasar los Pirineos hace unos 5.000-6.000 años. Prosiguiendo su avance, irán ocupando la Cordillera Cantábrica, reforzando tal vez a los incipientes hayedos surgidos en las laderas más favorables de los bosques mixtos. Parece que un ligero enfriamiento climático ayudó a su progresión hace entre 4.500 y 2.500 años, a un ritmo de 200-300 m de avance anual. La dominancia de los hayedos comenzó por el oriente de Asturias hace unos 3.000 años, extendiéndose progresivamente por la cordillera durante los siguientes milenios. De hecho, la ocupación de los territorios más occidentales de Asturias por parte del hayedo parece haber ocurrido en los últimos siglos, desplazando a robledales, pinares y bosques mixtos preexistentes. Testigos posibles de esas recientes ocupaciones podrían ser los viejos robles albares que hoy podemos ver englobados en nuestros hayedos, que tal vez vieron en su juventud cómo su especie iba perdiendo dominancia en el bosque a favor del haya. Los pinares de Pinus sylvestris también fueron ocupados y desplazados por el haya y los robles hasta su desaparición, si bien queda una interesante mancha autóctona muy cerca de la frontera de Asturias, el pinar de Lillo (León), en el que la mezcla de pinos


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silvestres y abedules nos da una imagen de cómo debían ser los bosques de la cordillera Cantábrica en los periodos interglaciares y postglaciares, antes de su invasión por las hayas. En cualquier caso, parecen haber influido otros factores en la erradicación de los pinos de la vegetación natural (no repoblada) de Asturias: por un lado el clima, cuyo carácter oceánico, húmedo y templado favoreció a las hayas y no al pino silvestre, de gustos más continentales (más contrastes térmicos y dureza climática). También la acción humana contribuyó a terminar con los últimos rodales de Pinus sylvestris, al ser su madera apreciada para distintos usos, y las laderas soleadas (más ventajosas para el pino que para el haya), apetecidas para pastos, lo que fomentó la quema repetida de los pinares. Aunque durante gran parte del Holoceno los bosques de pino silvestre debieron ocupar buenas extensiones en la zona altimontana, por encima del bosque caducifolio, su superficie fue perdiendo importancia por la acción humana y un clima que no favorecía mucho su regeneración espontánea y sí la de hayas, robles y brezales. Los actuales pastos estivales de montaña y zonas deforestadas altas que puede contemplar cualquier excursionista en Asturias estuvieron cubiertos de pinares silvestres hasta hace unos cuantos siglos. En cualquier caso, las masas de pino silvestre debían ser ya muy escasas después del Medioevo, y en documentos del siglo xix, decenios antes de comenzar su repoblación, apenas hay referencias a este árbol. Así, a finales del siglo xix Bellmunt y Canella hablan de un «pino albar muy contado» en el concejo de Somiedo. Debemos también hacer referencia a nuestras especies arbóreas y arbustivas más termófilas, esto es encinas, carrascas, madroños,

El avance de los hayedos hacia el occidente fue desplazando a robledales, pinares y bosques mixtos, alcanzando los territorios más occidentales de Asturias en los últimos siglos. El clima presente, oceánico, húmedo y templado, favorecía al haya y no al pino silvestre, de gustos más continentales. Además la acción humana terminó con los últimos rodales de pinares silvestres, al ser apreciada su madera y las laderas soleadas que ocupaban (más ventajosas para el pino que para el haya) apetecidas para pastos. Pinos silvestres y bosque mixto caducifolio en Saliencia (Somiedo).


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En las épocas más cálidas del terciario, las laderas más soleadas y demasiado secas para el desarrollo de la laurisilva fueron ocupadas por especies termófilas como encinas, madroños, aladiernos, etc. Tras miles de años de adaptación a un clima cada vez menos subtropical y superar los fríos glaciales en refugios costeros o en zonas más meridionales, el clima cálido del Holoceno medio, hace unos 5000 años, favoreció la recuperación de esos bosques. Hoy también ocupan laderas soleadas y suelos bien drenados y secos. izq.: Alcornocal de Bojo (Allande). dcha.: encinar costero sobre calizas en Pimiango (Ribadedeva).

aladiernos, labiérnagos, acebuches, etc. Los bosques cantábricos que agrupan a estas especies resultarían de aquellos encinares terciarios que comenzaron a aparecer en las laderas más soleadas de la laurisilva. De hecho el aspecto algo coriáceo y lauroide de las hojas de sus especies nos remontan a esos orígenes. Tras miles de años de adaptación de esas especies a un clima cada vez menos subtropical y superar los fríos glaciales en los refugios costeros, el encinar pudo desarrollarse en los ambientes y laderas más soleados, sobre sustratos bien drenados (habitualmente calizas), mientras los bosques caducifolios ocupaban los suelos más profundos y húmedos. El clima más cálido, que se registró hace unos 5.000 años, facilitó la expansión del encinar por las costas del oriente de Asturias. Mientras, las carrascas (Quercus rotundifolia), de gustos climáticos más continentales, penetran en Asturias desde la meseta a través de los puertos de montaña, instalándose en las laderas más soleadas y abruptas de las montañas calizas a moderada altitud. La hibridación entre encinas y carrascas se hace notable en el oriente. Como en el caso del alcornoque, la carrasca no se refugió en la costa cantábrica en épocas desfavorables sino que migró hacia el sur de la península ibérica, buscando enclaves donde la influencia de los fríos glaciales estaba atenuada. En los últimos siglos, el clima continental mediterráneo de la meseta parece haber mantenido su influencia sobre el territorio asturiano, sobre todo a través de los puertos de montaña. Donde más apreciable se hace la continentalidad es en la cuenca del río Navia, apareciendo especies como el fresno de hoja estrecha, la salguera blanca y el alcornoque.


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Unas especies polémicas El origen de algunas especies de árboles y arbustos presentes en Asturias resulta todavía muy polémico entre los botánicos. Mientras algunos atribuyen su presencia en el Principado a la importación y propagación por parte del hombre, otros estudiosos del polen aparecido en la profundidad de turberas y yacimientos prehistóricos, así como de los restos de leñas, cenizas y utillaje presentes en estos últimos, defienden su existencia previa. Para estos investigadores dichas especies resistieron las glaciaciones en valles abrigados bajos más templados, lo que no niega que luego el hombre facilitase su propagación. El castaño es una de esas especies de autoctonía discutida. Durante el terciario e inicio del pleistoceno se extendía por buena parte de Europa, pero los fríos glaciales lo fueron arrinconando en las regiones del sureste (Turquía, Cáucaso). En el resto de su antigua área de distribución fue extinguiéndose. No obstante, algunos investigadores defienden su presencia en ciertos refugios costeros del Cantábrico y Mediterráneo durante las glaciaciones, basándose en estudios de polen en turberas y yacimientos prehistóricos. La mayor parte de los botánicos son más escépticos, atribuyendo su llegada a España a las tropas romanas, que desde el territorio original de la especie llevaron las castañas a los territorios conquistados. El castaño resultaba un árbol muy útil, tanto por sus alimenticios frutos como por su excelente madera. Presente previamente o no, lo que resulta indudable es que la propagación del castaño parece atribuible a los romanos y a los pueblos y culturas que les sucedieron. El hombre siempre ha valorado a este árbol, tanto por su madera como

El origen del castaño en Asturias es motivo de discusión entre los especialistas. En el terciario se extendía por buena parte de Europa, pero los fríos glaciales lo arrinconaron en Turquía y el Cáucaso. La mayoría de los botánicos atribuyen su llegada a España a las tropas romanas, pero algunos investigadores del polen de turberas y yacimientos prehistóricos defienden su presencia en los refugios costeros del Cantábrico y Mediterráneo durante las glaciaciones. Presente antes o no, resulta indudable que la propagación del castaño parece atribuible a los romanos y a los pueblos que les sucedieron. «Corro» para recoger erizos de castañas. Riofabar (Piloña).


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por las castañas (un importante alimento en la Asturias rural hasta tiempos recientes). Además, la plantación de castaños en un terreno permitía adquirir derechos sobre el mismo. Por otro lado, el castaño es un árbol que se integró muy bien en el ecosistema del bosque caducifolio de Asturias: sus hojas se descomponen bien, acepta líquenes del medio, brinda refugio y alimento a insectos, aves y mamíferos, etc. Al margen de la antigüedad de su cultivo, el castaño sí parecía haber comenzado una expansión natural desde el sureste de Europa: Hace 9.000 años aparece en Grecia, y hace 5.000 ya está presente en el sur de Italia. Alcanza los Alpes hace unos 3.000 años, llegando a la península ibérica hace dos milenios. Es en este último avance en el que la influencia humana es más notoria (expansión del Imperio Romano), pero aún sin la mediación del hombre parece probable que el castaño hubiese llegado a España por sus medios, quizá en el pasado milenio. El nogal es aún más discutido. Su familia también se encontraba en la Europa terciaria, acantonándose en los Balcanes durante los fríos cuaternarios. Pero de nuevo algunos estudiosos del polen de turberas y yacimientos prehistóricos defienden su existencia en ciertos refugios del Cantábrico oriental. En niveles magdalenienses de la cueva de La Riera, en Posada de Llanes, Leroi-Gourham identificó en 1985 polen de nogal. El empleo posterior por el hombre como árbol frutal o de sombra en el entorno de las poblaciones rurales enmascararía su distribución natural. Además esta última habría resultado mermada al aprovechar, en los ejemplares alejados del pueblo, la buena madera que proporciona. Sin embargo, la mayoría de los botánicos son escépticos respecto a la persistencia del nogal en la península ibérica tras las glaciaciones, y de hecho es un árbol frecuente y bien integrado en la campiña, pero no en los bosques naturales. En cuanto al pino marítimo o gallego, Pinus pinaster, tradicionalmente se ha considerado como introducido en el litoral asturiano desde inicios del siglo xviii, pero recientes estudios de algunos documentos antiguos, toponimia, pólenes, etc. están abriendo nuevas e interesantes luces sobre la presencia de los pinos costeros en el pasado antiguo de Asturias, tal vez también diezmados por el hombre hasta su repoblación a partir del siglo xviii. Para algunos investigadores estos pinos ya estuvieron presentes en el litoral cantábrico desde el Holoceno (que comenzó hace unos 10.000 años, tras la última glaciación), quizá formando parte del cortejo florístico de especies termófilas de gustos mediterráneos que asentaron en esos ambientes costeros (encinas, madroños, aladiernos, etc.). La higuera (Ficus carica) es un pequeño árbol de cuya familia existen registros fósiles del terciario en Europa. Ha sido tradicionalmente considerada como especie de origen mediterráneo y de Asia Menor,


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cultivada en Asturias. Sin embargo, recientes estudios de los investigadores de la Universidad de Oviedo R. Álvarez Arbesú y J. A. Fernández Prieto parecen demostrar el carácter nativo de esta especie en su forma silvestre, al igual que la vid (Vitis vinifera subsp. sylvestris) y el acebuche (Olea europaea var. sylvestris). La variedad silvestre de la higuera es conocida como cabrahigo (Ficus carica var. caprificus), y tiene flores masculinas y femeninas encerradas en unos receptáculos con forma de pera denominados siconos (futuros higos al fructificar). Las variedades cultivadas sólo tienen flores femeninas en los siconos, madurando el fruto sin precisar una fecundación previa y sin producir semillas viables, por lo que deben reproducirse mediante estaquillas. Sin embargo, el cabrahigo produce higos con semillas, resultantes de la fecundación de sus flores femeninas con el polen de las masculinas. La clave que parece confirmar su origen natural es que esa polinización es efectuada tan sólo por una avispilla del género Blastophaga (B. psenes), que conoce el acceso al interior del sicono y cuya biología depende totalmente del cabrahigo, con especificidad absoluta hacia el mismo (véase pág. 87). El hallazgo de hembras aladas de Blastophaga en el interior de los siconos de los cabrahigos parece confirmar su llegada conjunta a Asturias por medios naturales, pues la movilidad de esas avispillas fuera de la planta es muy escasa (tan sólo unas decenas de metros). Estos hechos parecen rebatir la hipótesis de una antigua importación de semillas de cabrahigos en forma de higos secos, con posterior asilvestramiento de la planta: Al no acompañarse de las avispillas que precisan para su reproducción, los cabrahigos resultantes ya no producirían semillas fértiles. En Asturias, el cabrahigo vive en algunos acantilados marinos de paredes muy verticales, buscando la bonanza térmica del piso termocolino de esos enclaves.

El cabrahigo o higuera silvestre (izq. en Gulpiyuri, Llanes), era una especie habitualmente considerada como introducida, hasta que el hallazgo de unas avispillas íntimamente vinculadas a su ciclo reproductor, y que no pudieron ser traídas artificialmente, demostraron el carácter nativo de esta especie. En cuanto al pino marítimo o gallego (dcha. en Barayo, Navia-Valdés) se ha considerado tradicionalmente como introducido en el litoral asturiano desde el siglo xviii, pero recientes estudios están abriendo nuevas e interesantes luces sobre su posible presencia en el pasado antiguo de Asturias.


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limbo

borde liso

borde dentado

limbo dividido

pecíolo

pecíolo folíolo

peciólulo

raquis

pecíolo


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Clave para la identificación de las hojas A la hora de identificar un árbol o arbusto nos puede ser muy útil examinar sus flores, yemas, cortezas, aspecto general y medio en el que aparece. Pero sin duda son las hojas las que más nos ayudarán en esta tarea. A continuación proponemos una clave de identificación, basada en la publicada por Víctor M. Vázquez y J. A. Fernández Prieto (1988) y modificada por nosotros en algunos aspectos, cambiando determinados criterios y metódica (tipo «árbol de decisión») así como incorporando nuevas especies autóctonas y eliminando la práctica totalidad de las que no lo son. Para su uso exitoso conviene tener en cuenta algunos aspectos: 1. Terminología: hemos procurado que fuese lo más sencilla posible. No obstante, conviene repasar algunos conceptos básicos (véase glosario básico en la página siguiente). 2. Especies incluidas: como explicamos en la introducción a este volumen, las especies incluidas en esta guía abarcan aquellas consideradas como autóctonas de Asturias, así como algunas de autoctonía discutida (castaño, chopos, etc.) pero que llevan mucho tiempo integradas con éxito en nuestros ecosistemas. Por tanto no figuran en esta clave árboles y arbustos ornamentales, exóticos o de fines industriales, aún cuando puedan encontrarse asilvestrados. 3. Variabilidad: como cualquier ser vivo, los árboles y arbustos pueden mostrar ciertas variaciones en la morfología y tamaño de sus hojas entre individuos de la misma especie. En ello influye la genética y las condiciones ambientales en las que se haya desarrollado (insolación, viento, temperatura, altitud, ramoneo de animales, etc.). Incluso puede (y suele) ocurrir que en un mismo árbol o arbusto no todas sus hojas sean iguales, ni siquiera en una misma rama. A veces cambian algo también con la edad del árbol o si la rama es joven o antigua. Todo esto complica la identificación y siembra frecuentes dudas, por lo que en algunas ocasiones el lector puede tener en la clave varias alternativas que le conduzcan al mismo árbol. Por ello es muy conveniente examinar más de una hoja o rama del ejemplar, procurando seleccionar ramas maduras de individuos adultos. Téngase también en cuenta, especialmente con los sauces, chopos y tilos, la posibilidad de estar examinando un ejemplar híbrido, con caracteres intermedios entre las dos especies que se han cruzado. 4. Valorar bien las alternativas propuestas: aunque se ha procurado recurrir a los aspectos y datos morfológicos más objetivos posibles, es inevitable cierta subjetividad en la interpretación de algunos caracteres. Por ello, antes de responder afirmativa o negativamente a una pregunta, valorar bien la opción alternativa. Si se advierte que se ha seguido un camino erróneo, retroceder hasta las alternativas más razonables previas. La confirmación final de la identificación la encontrará el lector en las fichas descriptivas a las que le remita la clave.

I

Especie protegida en Asturias. Son aquellas cuya singularidad o valor científico, ecológico o cultural han recomendado su protección legal bajo la figura de «Especie de interés especial», elaborándose planes de manejo de las mismas para asegurar su conservación. Entre las medidas de protección de la especie se incluye la prohibición de su corta, desenraizamiento, talas, podas, lesión en sus raíces, ramas o corteza.


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Glosario básico amento Agrupación más o menos apretada de flores, por lo general de un solo sexo. La forma es de racimo alargado o espiga, y con frecuencia son colgantes. bráctea Hoja modificada presente junto a la inserción del pedúnculo de una flor o del eje principal de una inflorescencia. braquiblasto Ramita de crecimiento limitado, que por ello tiene los entrenudos muy cortos, y suele estar rematada por una yema. Su presencia es frecuente en la familia de las rosáceas, por ejemplo. coriáceo De tacto y consistencia parecidos al cuero. Son hojas rígidas o semirrígidas, de aspecto algo «satinado» o «plastificado», habitualmente perennes (se conservan durante todo el año y con frecuencia permanecen en el árbol más de una temporada). Son ejemplos de hojas coriáceas las del laurel, encina, acebo, madroño, alcornoque, etc. corimbo Agrupación de flores en la que éstas se presentan prácticamente a un mismo nivel, pese a nacer sus pedúnculos individuales a distinta altura del eje central de la inflorescencia: por ello, éstos últimos tienen distintas longitudes, como los brazos de un candelabro. disámara Fruto formado por una pareja de sámaras. estípula Apéndice (habitualmente dos) que aparece en la inserción del pecíolo a la rama, con frecuencia tienen aspecto de pequeñas hojitas. folíolo Cada una de las hojuelas que constituyen una hoja compuesta.

lenticela Poro en la superficie del tronco y ramas, a través del que la planta intercambia gases con el exterior en sustitución de los estomas. Con frecuencia aparecen con un engrosamiento alrededor. limbo Parte ensanchada o laminar de la hoja, con una cara superior o haz (habitualmente más oscura) y otra inferior o envés. marcescente Hoja que, una vez seca, permanece en la rama sin desprenderse durante el otoño y buena parte del invierno. Es frecuente en algunas fagáceas, sobre todo en árboles jóvenes o de porte aún arbustivo. nuez Fruto seco (sin envoltura carnosa) con una sola semilla. pecíolo Rabito que une el limbo de la hoja a la rama. peciólulo Pecíolo secundario de la hoja compuesta, que fija el folíolo al eje central o raquis de la misma. A veces falta (folíolos sentados). pedúnculo Eje o rabillo de una flor, fruto o inflorescencia. perennifolio Que conserva sus hojas verdes todo el año, pues antes de su caída ya existen otras de remplazo. A veces la vida de una hoja puede ser de varios años. raquis Eje central de una hoja compuesta o de una inflorescencia. sámara Fruto (tipo nuez) provisto de un ala membranosa que facilita la dispersión por el viento. tomento Capa densa de pelos cortos, apretados entre sí, que recubre la superficie de algunos órganos de la planta (hojas, ramas, etc.). umbela Agrupación de flores en la que todas tienen sus pedúnculos individuales de longitudes similares y arrancando desde el extremo del eje principal.


ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS 53

TABLA ÍNDICE Al comenzar la identificación de la hoja, una serie de rasgos básicos nos permitirán adscribirla a uno de los siguientes grupos: La hoja ¿cómo tiene el limbo? >SIMPLE:

el limbo puede estar más o menos dividido, pero esas divisiones no llegan a independizar unidades más pequeñas (folíolos). En relación a este aspecto, ¿el limbo presenta divisiones (zonas entrantes y salientes marcadas)? >SÍ.fI. Hojas simples con el borde claramente dividido (72). >NO.fHojas de limbo entero ¿Cómo se disponen las hojas en su arranque desde el tallo? > Por parejas enfrentadas entre sí. fII. Hojas simples de limbo entero y opuestas (118). > Solitarias, alternando unas con otras. A veces (ej. rosáceas) aparecen agrupadas en ramilletes que brotan de ramas muy cortas. fHojas simples, de limbo entero y alternas. Las hojas ¿son de tacto coriáceo –semirígido, acartonado o «satinado»– (tipo acebo, laurel)?

>SÍ. fIII. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto coriáceo (138).

>NO. fIV. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto no coriáceo (166).

>COMPUESTO:

el limbo está dividido en varias unidades más pequeñas independientes, a modo de pequeñas hojitas llamadas folíolos. fV. Hojas compuestas (256).


54 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

I. Hojas simples de limbo dividido

¿Cómo salen las hojas de la rama? >OPUESTAS (por parejas enfrentadas). ¿El pecíolo es muy largo y sin glándulas? >SÍ. ¿Cómo es el borde de los lóbulos? — Liso, con pocas lobulaciones menores y extremos no muy agudos (redondeados). fArce menor (78)

— Irregularmente dentado, con lóbulos de extremos agudos. fArce (74)

>NO. fMundillo (80)

>ALTERNAS. ¿Cómo surge la nerviación?

1 A partir de un punto, desde el que irradia (nerviación palmeada). El limbo, ¿es blanquecino y tomentoso por el envés? >SÍ. fÁlamo blanco (88) >NO. La nerviación ¿muestra un relieve marcado? f

>SÍ. ¿La hoja es grande, de tacto áspero y desprende un líquido lechoso por el pecíolo al arrancarla? f

>SÍ fCabrahigo (85) >NO. ¿Cómo es el pecíolo? — Largo, y el limbo mediano con pelos glandulíferos por el envés. fGrosellero de rocas (82) — Corto, y el limbo de tamaño pequeño. fGrosellero de los Alpes (84)

>NO. fEspinera (90)


TABLA ÍNDICE 55

2 A partir de un nervio principal alargado. ¿Tiene espinas en las ramas? >SÍ. fEspinera (90) >NO. Los lóbulos ¿tienen el borde aserrado? f

>SÍ. La hoja ¿tiene el envés con tomento blanquecino o grisáceo? f

>SÍ. Los lóbulos más basales (junto al peciolo) ¿llegan a estar independizados (o casi) del resto del limbo? f

>SÍ. fMostajo bastardo (94)

>NO. fMostajo intermedio (96)

>NO. El envés es prácticamente lampiño y de color verde claro. fSorbo silvestre (98)

>NO. Los lóbulos ¿son pequeños y algo apuntados? f

>SÍ. fQuejigo (100) >NO. El pecíolo ¿está algo abrazado por los dos óbulos iniciales (orejuelas) del limbo que lo cubren en parte? f

>SÍ. El pecíolo ¿es muy corto, a veces totalmente cubierto por las orejuelas? f

>SÍ. fCarbayo (102) >NO. El pecíolo puede ser corto. Las orejuelas cubren su porción más distal. fRoble orocantábrico (114)

>NO. ¿Los lóbulos son profundos y la hoja muestra abundante pilosidad? f

>SÍ fRebollo (107) >NO La base del limbo suele ser en cuña. fRoble albar (110)


56 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

II. Hojas simples de limbo entero y opuestas

¿Cómo es el borde de la hoja? >BORDE LISO. ¿El envés es muy claro, verde grisáceo o gris plateado? >SÍ. ¿La hoja tiene pilosidad fina en el haz? f

>SÍ, y el conjunto del limbo es redondeado o levemente ovalado. Cerecillo (120)

>NO, y el conjunto del limbo se muestra algo coriáceo y alargado. Acebuche (122)

>NO. ¿Qué forma y aspecto tiene la hoja? — Lanceolada, mediana, con aspecto algo coriáceo y sin pelos. Aligustre (124)

— Ovalada corta, pequeña y coriácea. El envés es verde claro, casi amarillento a veces. Boj (126)

— Oval y ancha, con nervios arqueados que convergen hacia el extremo de la hoja, algo apuntado. Cornejo (128)


TABLA ÍNDICE 57

>BORDE DENTADO. La hoja ¿tiene abundante pilosidad, especialmente en el envés? >SÍ, resaltando mucho la nerviación en el envés. Lantana (130)

>NO. ¿las hojas son persistentes y algo lanceoladas? f

>SÍ. fLabiérnago de hoja ancha (132)

>NO. El borde del limbo ¿está finamente dentado en toda su longitud y provisto de pequeñas glándulas? f

>SÍ. fBonetero (134)

>NO fSarga de hojas opuestas (136)


58 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

III. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto coriáceo

La hoja ¿tiene más de 3 mm de ancho?

>NO. fTejo (140) >SÍ. El envés ¿tiene una densa pilosidad distribuida uniformemente? f

>SÍ. La hoja ¿tiene el haz verde muy oscuro? ¿Es perenne? f

>SÍ, y el borde de algunas de las hojas tiene espinas. ¿Cómo son esas espinas? ¿Cómo es el nervio central? — Las espinas son muy pronunciadas en algunas hojas (otras prácticamente sin ellas). El nervio central es recto. ¿Cómo es el limbo? Tiende a ser un tanto alargado, con 7-14 pares de nervios secundarios. Pecíolo mediano. fEncina (145)

Relativamente ancho, con 5-8 pares de nervios secundarios. Pecíolo corto. fCarrasca (148)

— Las espinas son casi inexistentes o muy discretas, y el nervio central es algo sinuoso. fAlcornoque (151)

>NO, y es marcescente (permanece seca en el árbol durante el invierno). fQuejigo (100)


TABLA ÍNDICE 59

>NO. ¿Cómo es el borde de la hoja?

• Liso o ligeramente ondulado. Aromática al frotarla. fLaurel (154)

• Ondulado, con grandes dientes acabados en espinas muy punzantes (o al menos con el extremo de la hoja acabado en una punta muy rígida). fAcebo (162)

• Algo dentado. ¿Cuánto mide la hoja de longitud?

Más de 5 cm y con corto pecíolo. fMadroño (157)

Menos de 5 cm. fAladierno (160)


60 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

IV. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto no coriáceo

La base del limbo ¿es simétrica a ambos lados del pecíolo? >NO. La hoja ¿es grande (mayor de 8 cm) y pilosa? >NO. fNegrillo (168) >SÍ. El lóbulo más desarrollado de la base, ¿cubre a un muy corto pecíolo? >SÍ. fOlmo montano (171)

>NO. fTilo de hoja grande (206)

>SÍ. ¿El limbo es alargado y proporcionalmente estrecho? >SÍ. (al menos cuatro veces más largo que ancho y con menos de 3 cm de anchura). Su borde ¿está ostensiblemente recurvado o algo enrollado hacia el envés blanquecino? >SÍ. fSarga de hoja estrecha (174) >NO. ¿Se aprecian pelos sedosos en el envés del limbo?

>SÍ. fSauce blanco (178)

>NO, y muestra dos glándulas en la unión con el pecíolo. fMimbrera (176)

>NO. Es más o menos proporcionado (la longitud es menos de 4 veces la medida de su anchura). ¿Cómo es el borde?


TABLA ÍNDICE 61

> BORDE LISO U ONDULADO El envés ¿tiene abundante pilosidad blanquecina? >SÍ, y a veces el extremo de la hoja parece curvarse algo hacia un lado. fSalguera cabruna (180) >NO. El borde del limbo ¿muestra algo de pilosidad? >SÍ. fHaya (198) >NO. El pecíolo ¿es muy largo y aplastado (acintado)?

>SÍ. fÁlamo temblón (194)

>NO. fArraclán (196)

> BORDE DENTADO O ASERRADO, más o menos. El limbo ¿está claramente acorazonado en su base? >SÍ. El pecíolo ¿está como aplastado por los lados? >SÍ. fChopo (191) >NO. El pecíolo ¿es más largo que el limbo? >NO. El borde dentado ¿es regular (con los dientes más o menos iguales entre sí)? >SÍ. El pecíolo, ¿tiene pelos? >SÍ. fTilo de hoja grande (206) fTilo híbrido (213)

>NO. fTilo de hoja pequeña (210)

>NO. fAvellano (214)

>SÍ. fPeral silvestre (220) >NO. ¿La planta tiene espinas, o ramas viejas con extremos punzantes?


62 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

>SÍ. ¿Cómo es el pecíolo? — Mediano o largo (mayor de 1cm) ¿es mas largo incluso que el limbo? >SÍ. fPeral silvestre (220)

>NO. fManzano silvestre (217) — Corto (menor de 1 cm), o con longitud inferior a la del limbo. El margen de la hoja ¿tiene «espinas» no punzantes, con aspecto de pequeños filamentos? >SÍ. fAgracejo (222)

>NO. fEndrino (224) >NO. ¿Hay glándulas entre el pecíolo y el limbo? >SÍ. El borde dentado ¿sigue un patrón más o menos regular? >SÍ. ¿El envés es tomentoso? >SÍ. fCiruelo silvestre (228)

>NO. fCerezo de racimo (229)

>NO. Es irregular (con dientes cortos alternando con otros más pronunciados) y el conjunto de la hoja algo colgante. fCerezo (232) >NO. El borde del limbo ¿tiene dientes grandes y acabados en punta fina? >SÍ. El envés ¿es muy piloso y blanco? >SÍ. fMostajo intermedio (96) >NO. El limbo, ¿mide más de 10 cm? >SÍ. fCastaño (236)

>NO. fQuejigo (100) >NO. El envés ¿está cubierto de pelos?


TABLA ÍNDICE 63

>SÍ. El limbo ¿es alargado (más del doble de largo que de ancho)? >SÍ. ¿Tiene abundantes pelos en el haz? >SÍ. ¿Cómo son esos pelos? — Sedosos. fSalguera cantábrica (184)

— Crespos. fSalguera blanca (188)

>NO (pocos en el haz y más abundantes en el envés, donde se concentran especialmente junto a los nervios de la hoja, produciendo a veces iridisaciones rojizas). fSalguera negra (186) >NO. El limbo ¿mide más de 4 cm? >SÍ. La nerviación ¿es claramente reticulada?

>SÍ, y con estípulas en la base del pecíolo. fSalguera cabruna (180)

>NO. fMostajo (240) >NO. La hoja ¿es triangular o romboidal con su extremo en pico? El pecíolo ¿está aplastado?

>SÍ. fChopo (191)

>NO. fGuillomo (244)

>NO. El limbo de las hojas más desarrolladas ¿mide 2 o más cm de ancho?


64 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

>SÍ. El borde del limbo ¿tiene los dientes algo glandulosos en sus extremos? >SÍ. fCerezo de Santa Lucía (226) >NO. El borde dentado ¿sigue un patrón regular? >SÍ. La nerviación ¿tiene un relieve muy marcado?, el pecíolo ¿es muy corto? >SÍ. fEscuernacabras (246) >NO. La hoja ¿es triangular o romboidal con su extremo en pico? El pecíolo ¿está aplastado?

>SÍ. fChopo (191)

>NO. fGuillomo (244)

>NO. ¿Cómo es la forma general del limbo? — Redondeada (y frecuentemente con una escotadura en su extremo). fAliso (248)

— Triangular o romboidal. fAbedul (251) >NO. ¿Cómo es el borde de la hoja? — Con un aserrado regular, cuyos dientes son glandulosos; el envés verde claro o grisáceo, con la nerviación reticulada bien definida. fSarga (183) — Irregularmente dentado, con dientes muy cortos y aplanados, sin glándulas. A veces incluso liso. Gran contraste de color entre haz y envés. fSalguera bicolor (190)


TABLA ÍNDICE 65

V. Hojas compuestas

¿Cómo se disponen las hojas en la rama? >OPUESTAS (una frente a otra). ¿Tienen pelos en el haz y/o envés? >SÍ. ¿Cuántos folíolos tiene? — 7 o más. fFresno común (258)

— 7 o menos, y la anchura de los mismos suele superar los 4 cm. fSaúco (264)

>NO. fFresno de hoja estrecha (262)

>ALTERNAS (no enfrentadas en parejas). Los folíolos ¿tienen los bordes aserrados?

>SÍ. fSerbal silvestre (267) >NO. Los folíolos ¿son todos iguales entre sí?

>SÍ. fCornicabra (272)

>NO. (el del extremo suele ser mayor). fNogal (274)


66 Ă RBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

I. Hojas simples de limbo dividido

Arce [74]

Mostajo bastardo [94]

Arce menor [78]

Mostajo intermedio [96]

Mundillo [80]

Sorbo silvestre [98]

Grosellero de rocas [82]

Quejigo [100]

II. Hojas simples de limbo entero y opuestas

Cerecillo [120]

Acebuche [122]

Aligustre [124]

Boj [126]


ÍNDICE VISUAL 67

Grosellero de los Alpes [84]

Cabrahigo [85]

Álamo blanco [88]

Carbayo [102]

Rebollo [107]

Roble albar [110]

Cornejo [128]

Lantana [130]

Labiérnago de hoja ancha [132]

Espinera [90]

Roble orocantábrico [114]

Bonetero [134]

Sarga de hojas opuestas [136]


68 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

III. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto coriáceo

Tejo [140]

Encina [145]

Carrasca [148]

Alcornoque [151]

IV. Hojas simples de limbo entero, alternas y de aspecto no coriáceo

Negrillo [168]

Salguera bicolor [190]

Olmo montano [171]

Chopo [191]

Sarga de hoja estrecha [174]

Mimbrera [176]

Álamo temblón [194]

Sauce blanco [178]

Arraclán [196]


ÍNDICE VISUAL 69

Laurel [154]

Salguera cabruna [180]

Haya [198]

Madroño [157]

Sarga [183]

Aladierno [160]

Salguera cantábrica [184]

Tilo de hoja grande [206]

Salguera negra [186]

Tilo de hoja pequeña [210]

Acebo [162]

Salguera blanca [188]

Tilo híbrido [213]


70 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

Avellano [214]

Cerezo de racimo [229]

Manzano silvestre [217]

Cerezo [232]

Peral silvestre [220]

Castaño [236]

Agracejo [222]

Mostajo [240]

V. Hojas compuestas

Fresno común [258]

Fresno de hoja estrecha [262]

Saúco [264]


ÍNDICE VISUAL 71

Endrino [224]

Guillomo [244]

Serbal silvestre [267]

Cerezo de Santa Lucía [226]

Escuernacabras [246]

Cornicabra [272]

Aliso [248]

Ciruelo silvestre [228]

Abedul [251]

Nogal [274]


72

I Hojas simples de limbo dividido


SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

LIMBO ENTERO

Especie

Euonymus

Arce Arce menor Mundillo Grosellero de rocas Grosellero de los Alpes Cabrahigo Álamo blanco Espinera Mostajo bastardo Mostajo intermedio Sorbo silvestre Quejigo Carbayo Rebollo Roble albar Roble orocantábrico

120 122 124 126 128 130 132 134 136

Cerecillo Acebuche Aligustre Boj Cornejo Lantana Labiérnago de hoja ancha Bonetero Sarga de hojas opuestas

aspecto coriáceo

140 145 148 151 154 157 160 162

Tejo Encina Carrasca Alcornoque Laurel Madroño Aladierno Acebo

aspecto no coriáceo

168 171 174 176 178 180 183 184 186 188 190 191 194 196 198 206 210 213 214 217 220 222 224 226 228 229 232 236 240 244 246 248 251

Negrillo Olmo montano Sarga de hoja estrecha Mimbrera Sauce blanco Salguera cabruna Sarga Salguera cantábrica Salguera negra Salguera blanca Salguera bicolor Chopo Álamo temblón Arraclán Haya Tilo de hoja grande Tilo de hoja pequeña Tilo híbrido Avellano Manzano silvestre Peral silvestre Agracejo Endrino Cerezo de Santa Lucía Ciruelo silvestre Cerezo de racimo Cerezo Castaño Mostajo Guillomo Escuernacabras Aliso Abedul

258 262 264 267 272 274

Fresno común Fresno de hoja estrecha Saúco Serbal silvestre Cornicabra Nogal

Celastráceas

opuestas

alternas

COMPUESTAS

74 78 80 82 84 85 88 90 94 96 98 100 102 107 110 114

Familia


74 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO

Acer pseudoplatanus Linneo

Arce

Familia

Aceráceas (Aceraceae)

pláganu

También llamado falso plátano, es un árbol caducifolio alto (20-30 m), integrado en diversos tipos de bosques de suelos frescos (robledales, bosques mixtos, etc.). Es frecuente en Asturias.

La hoja tiene 5 lóbulos con bordes irregularmente dentados. De ellos, los dos inferiores están menos marcados. Sus inserciones son opuestas.

El haz es de color verde, más oscuro cuanto más avanzada la primavera. • La hoja es caduca, palmeada.

El pecíolo es bastante largo y de un vivo color rojo en los árboles jóvenes, siendo más claro y corto en ejemplares añosos.

El nombre científico zdel género, acer, era el nombre romano del arce, que parece hacer referencia a la dureza de su madera (acer-eris = duro) y al aspecto de sus hojas, que recuerdan a otros árboles, los plátanos (pseudoplatanus = falso plátano), habituales en jardines y paseos.

El envés es de color verde claro, sin pilosidad salvo junto a los nervios, en los que se pueden distinguir pequeños pelitos. La nerviación es palmeada y arranca directamente del pecíolo.

s La corteza es lisa y grisácea en árboles jóvenes y de mediana edad (izquierda). En ejemplares viejos (derecha) la corteza se agrieta y forma placas o costras que pueden desprenderse. Los arces llegan a vivir más de 300 años (incluso se citan algunos de 500) y alcanzan portes superiores a los 30 m de altura.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 75

El «pláganu» es un árbol frecuente en Asturias, presente en los diferentes tipos de bosques que asienten sobre terrenos suficientemente húmedos y ambientes frescos. Es habitual integrante de robledales albares, carbayedas, bosques mixtos, bosques de ribera, etc., pero sin constituir arboledas donde se comporte como especie claramente dominante. Su crecimiento es relativamente rápido y alcanza portes notables (20-30m).

u Detalle de las raíces de un arce firmemente aferradas a una roca en la Ruta del Alba (Sobrescobio).

La madera del arce es apreciada en carpintería y ebanistería por ser compacta a la vez que ligera y resistente a la carcoma. Su fácil pulido también la hace aprovechable en trabajos de tornería y artesanía, para fabricar distintos enseres e incluso violines.


76 HOJAS SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

> Arce El arce florece en el momento de desplegar sus hojas o poco después, habitualmente en marzo y abril. Las flores son verdosas, con aspecto de racimos colgantes. Son muy visitadas por los insectos, que se encargan de su polinización.

Al igual que las flores, los frutos forman racimos en los que las pequeñas nueces se agrupan en parejas, disponiendo cada una de ellas de un ala. Las parejas de alas (disámaras) forman ángulo agudo entre sí, aunque no muy cerrado. Gracias a ellas, los frutos son dispersados por el viento y la brisa, aterrizando como pequeños helicópteros.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 77

s En otoño las hojas adoptan espectaculares tonos amarillos que contribuyen a la policromía de nuestros bosques caducifolios.

u Las ramitas son gruesas, de color pardoverdoso, y muestran abundantes lenticelas (poros) más claras. Las yemas son relativamente grandes, gruesas y ovoides. Sus escamas son verdes, con el borde rojo oscuro o negro.

s Hojas de un joven arce brotando. Su color rojo se debe a unos pigmentos (carotenoides) que aún no han sido enmascarados por la clorofila. Pronto comenzará la síntesis de esta última, cuya abundancia ocultará otros pigmentos presentes que sólo volverán a ser visibles en otoño, cuando la clorofila va siendo degradada.


78 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO Familia

Acer campestre Linneo

Aceráceas (Aceraceae)

Arce menor Árbol caducifolio pequeño, pues rara vez alcanza los 15 m de altura. Habitualmente es mucho menor, como un arbusto alto. Es muy escaso y de distribución muy localizada en Asturias, donde sólo se conoce, por el momento, en algunos enclaves de la cuenca de los ríos Cares y Deva. La hoja es palmeada y tiene de 3 a 5 lóbulos, de bordes lisos y extremos no muy agudos.

Su madera es aún más dura que la del «falso plátano», por lo que su nombre científico es también muy apropiado (del latín acer-eris = duro). Su epíteto específico campestris, del campo, agreste, hace alusión a tratarse de una planta común en los montes y campiña de la Europa central.

La base es acorazonada.

Sus inserciones a la rama son opuestas.

El haz es verde oscuro, mate y sin pilosidad cuando ya es una hoja madura. El tacto resulta algo coriáceo.

El pecíolo es largo, con su cara superior rojiza, y contiene algo de látex blanquecino.

El envés es más claro y algo piloso. La nerviación es palmeada desde el final del pecíolo. • La hoja es caduca y palmeada.

ss Detalle de la copa: se aprecia la disposición alterna de las hojas y las tiras alargadas de corcho en las ramas.

s Los frutos se agrupan en parejas de nueces (disámaras), con las alas formando un ángulo de unos 180° (apreciable en la disámara inmadura de color verdoso). A diferencia con las del arce común, las alas no se estrechan en su unión a la semilla.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 79

t Las hojas se diferencian de las del arce comín en su menor tamaño y consistencia más firme. La hoja joven conserva cierta pilosidad, apreciable en esta imagen a contraluz. v En Asturias es un árbol escaso (solamente se conoce en las cuencas de los ríos Cares y Deva) y de pequeño porte. Suele presentarse aislado o en grupos de pocos ejemplares, cerca de las orillas de los cursos medios de estos ríos, pues gusta de suelos frescos que no sequen en verano.

u Las ramas son pardo-rojizas y desarrollan arrugas y excrecencias alargadas de corcho. Al romperlas o herirlas rezuman un látex blanquecino.

s La corteza es agrietada, de color pardo-rojizo claro. Su madera, dura y compacta es utilizada en carpintería y torneado (por ejemplo, como mango de herramientas).


80 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO Familia

Viburnum opulus Linneo

Caprifoliáceas (Caprifoliaceae)

Mundillo Es un arbusto caducifolio, a veces alto, de hasta 5 m. Presente principalmente en ambientes ribereños de las zonas colinas del centro de Asturias. En cualquier caso, es escaso en el Principado.

En su arranque de la rama el pecíolo parece unirse al pecíolo opuesto, como continuándose con él. En ese lugar se aprecian de 2 a 6 apéndices filamentosos (estípulas). El haz es de un verde brillante, sin pilosidad. • La hoja es caduca, palmeada.

El contorno suele mostrar 3 lóbulos, de borde irregularmente dentado.

De existir 5 lóbulos, los dos más basales están poco marcados. El pecíolo es algo rojizo y acanalado. Cerca de su inserción al limbo muestra de 2 a 4 glándulas de color verde, con forma de disco o de pequeña cazoleta.

El envés es algo más claro. Presenta los nervios marcados, sin pelos o con algunos cortos. Los romanos conocían a uno de sus parientes, la lantana, como Viburnum; tal nombre derivaría de la raíz indogermánica ueib-, enroscar, enredar, al ser empleadas sus ramas flexibles como

El mundillo vive en suelos húmedos o moderadamente encharcados, con suficiente capa de humus. Por ello suele aparecer en bosques y matorrales ribereños o

sotos próximos a esos ambientes. En cualquier caso resulta escaso en Asturias, conocido tan sólo en el curso medio de algunos ríos del centro de la región.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 81

u Las flores son blanquecinas, agrupadas en corimbos aplanados en los que las flores más periféricas son mayores y generalmente estériles. Las flores fértiles del mundillo darán lugar a los frutos.

s Los frutos maduran en

La variedad del mundillo en el que todas las flores son estériles se conoce como bola de nieve y es muy apreciada en jardinería (V. opulus, var. sterile). Su corimbo no es entonces tan aplastado sino más esférico para poder albergar a todas las grandes flores estériles. Esta variedad se reproduce de forma vegetativa en jardinería.

septiembre y octubre. Son bayas de intenso color rojo al madurar, llegando a hacerse negruzcas. No son comestibles, pues resultan amargas y producen vómitos. Sin embargo muchos pájaros muestran avidez por estas bayas, de forma que pocas veces se llega a ver un racimo completo. Cuando adquieren tonos rojizo-negruzcos pueden consumirse unos pocos. Su sabor recuerda a las ciruelas, y hay quien elabora mermeladas y confituras.


82 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO Familia

Ribes petraeum Wulfen

Grosulariáceas (Grossulariaceae)

Grosellero de rocas Arbusto caducifolio de entre 1 y 2 m de altura, escaso en Asturias. Se presenta de forma localizada en algunos setos vivos de prados frescos y rocosos del piso montano. Las hojas tienen 3 lóbulos principales, triangulares y acabados en punta.

En la base pueden insinuarse otros dos lóbulos más. El pecíolo es proporcionalmente más largo que el del grosellero de los Alpes. Su haz es verde oscuro, lustroso, sin pelos y con surcos marcados por la nerviación. • La hoja es caduca, palmeada.

El borde es aserrado. Los médicos árabes llamaban ribês (del persa riwas) a una planta purgante, el ruibarbo, no emparentada con los groselleros. Los boticarios europeos del Renacimiento emplearon a los groselleros como sucedáneos del ruibarbo, adoptando Tournefort el nombre de Ribes para designar al género. Su denominación específica, petraeum, de rocas o piedras, alude a los territorios en los que suele aparecer.

El envés es verde claro, con nerviación prominente, densa y con pocos pelos.


LIMBO DIVIDIDO

u Los frutos o grosellas son bayas verdosas, que se vuelven rojas entre julio y agosto, al madurar. Sus racimos son algo erguidos y recuerdan vagamente a los de las uvas. Una vez maduros son comestibles, de agradable sabor y ricos en vitamina C.

t Detalle de una rama. Se aprecia la alternancia de las hojas, mucho mayores que las del grosellero de los Alpes. Su cruce con el Ribes spicatum ha dado lugar al grosellero rojo (R. rubrum), arbusto cultivado por sus grosellas.

s El grosellero se presenta como un arbusto habitualmente de menos de 1,5 m de altura. Es escaso en Asturias, apareciendo en zonas frescas con matorrales y setos de prados pedregosos no muy secos.

HOJAS SIMPLES 83


84 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO Familia

Ribes alpinum Linneo

Grosulariáceas (Grossulariaceae)

Grosellero de los Alpes El también conocido como grosellero de montaña, calderilla o tremoncillera, es un arbusto caducifolio, frecuentemente achaparrado, de menos de 2 m de altura. Es escaso en Asturias, donde aparece de forma dispersa en pedregales y cantiles calizos del piso montano. La hoja muestra 3 o 5 lóbulos tri angulares de borde dentado.

Si hay 5 lóbulos, los dos más basales son menores. El pecíolo es más corto que el del grosellero de rocas y tiene pelos glandulosos. Su disposición en la rama es alterna. El haz es verde oscuro, con pelos dispersos. • La hoja es caduca, palmeada y más pequeña que la del grosellero de rocas.

El envés es más claro y brillante, con algunos pelos en los nervios, que están bastante resaltados.

Los médicos árabes llamaban ribês (del persa riwas) a una planta purgante, el ruibarbo, no emparentada con los groselleros. Los boticarios europeos del Renacimiento emplearon a los groselleros como sucedáneos del ruibarbo, adoptando Tournefort el nombre de Ribes para designar al género. Alpinum, de los Alpes, hace referencia a esa cordillera, en la que también aparece este arbusto.

u El grosellero de los Alpes se presenta con porte

u Hay groselleros de los Alpes con flores masculinas

achaparrado, en laderas pedregosas, canchales y cantiles calizos, aferrado a sus paredes. Es escaso en Asturias, donde aparece de forma dispersa en esos ambientes del piso montano.

y otros con las femeninas (arbusto dioico). Unas y otras conservan rudimentos del sexo opuesto. Su color es verdoso claro, casi blanquecino o amarillento, agrupándose en racimos cortos no colgantes. Florecen en mayo y junio. Los frutos maduran desde finales de agosto. Son bayas rojas, al principio brillantes. Son comestibles aunque más insípidas que las del grosellero rojo.


LIMBO DIVIDIDO Especie

Ficus carica Linneo var. caprificus Risso

Cabrahigo

Familia

HOJAS SIMPLES 85

Moráceas (Moraceae)

figal, figar

Arbusto o árbol caducifolio de escaso porte. La también llamada cabrahiguera o higuera borde es la higuera silvestre, a partir de la que derivó la más conocida y frecuente variedad cultivada. Su origen parece ser mediterráneo y del Asia Menor, habiéndose expandido por enclaves favorables. En Asturias se presenta en algunos acantilados marinos de paredes verticales.

Caprificus viene de capra (= cabra) y ficus (= higo, higuera cultivada), en referencia a los lugares donde nace en otras regiones, como muros y ruinas, riscos o taludes frecuentados por las cabras. Carica se refiere a la región de Caria, en Asia Menor, de donde Roma importaba los higos considerados de mejor calidad.

La hoja tiene de 3 a 5 lóbulos algo romboidales y de punta corta o redondeada. El borde es algo ondulado o sinuoso.

Sus hendiduras suelen ser marcadas, pero a veces casi faltan.

El haz es verde oscuro y brillante.

• La hoja es caduca, grande, con forma palmeada y de tacto áspero.

u Las ramas son flexibles, aunque frágiles. En su porción terminal son bastante gruesas, de color verde oscuro. Al partirlas rezuman un líquido lechoso y viscoso (látex), de olor dulzón. En la superficie se distinguen numerosas lenticelas (poros) redondeadas y las cicatrices de las hojas caídas. La yema del extremo de la ramita es grande, cónica y acabada en punta algo recurvada. Sus dos escamas son de color verde pálido. Las yemas laterales son mucho más pequeñas, de color pardo rojizo y casi enterradas en los repliegues de la ramita.

Los pecíolos son gruesos, ensanchándose en su base. Se disponen de forma alterna en las ramas. El envés es verde claro, con pelos rígidos que le dan un tacto áspero. La nerviación palmeada está muy destacada.


86 HOJAS SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

> Cabrahigo

웧 s Las flores masculinas y femeninas del cabrahigo aparecen encerradas en gran número en unos receptáculos carnosos con forma de pera, denominados siconos (futuros higos al fructificar), como si una inflorescencia «exterior» se hubiese replegado sobre si misma, encerrando las flores. u arriba: En el interior de los siconos hay una cavidad hacia la que se abren ambos tipos de flor. A su vez, esta cámara comunica con el exterior mediante un conducto y un poro. Las flores masculinas se disponen tapizando las paredes de la cavidad adyacentes a ese conducto, y las femeninas recubren el resto de la cámara. debajo: Detalle del interior de un sicono seccionado. Su cavidad está tapizada de dos tipos de flores femeninas: unas, con el estilo corto, están destinadas a recibir la puesta de la avispa del cabrahigo (ver recuadro, página siguiente); otras, con el estilo largo, imposibilitan esa puesta y son las que pueden ser polinizadas por la avispa, dando así lugar a pequeñas semillas fértiles que quedan encerradas en el higo maduro.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 87

En Asturias el cabrahigo vive en algunos acantilados costeros, amparado por la bonanza térmica del piso termocolino. Busca en ellos enclaves calizos o de otras rocas de paredes verticales, que se drenen fácilmente, y abrigados de los vientos. Por ello, su porte no suele ser elevado. El tronco es grueso y tortuoso, de corteza gris.

el interesante ciclo reproductor del cabrahigo El ciclo reproductor de las Blastophaga psenes depende Para llevarlo a cabo, la planta se asocia a una avispilla del cabrahigo, con especifidad absoluta hacia el mismo. muy pequeña, la Blastophaga psenes L. (= B. grossorum). Por ello, el hallazgo de hembras aladas de Blastophaga en Las hembras de estos himenópteros conocen el acceso al interior del sicono a través del pequeño poro exteel interior de los siconos de los cabrahigos (ver pág. 49) rior, de forma que entran en él, atraviesan el conducto parece confirmar su llegada conjunta a Asturias por meque está a continuación (en cuyos repliegues dios naturales, pues la movilidad de esas avispillas fuera pierden las alas) y llegan (portando pode la planta es muy escasa (suele volar del sicono donde len) a la cavidad más interior tapizada nació a otro del mismo árbol o al de otro cercano, pues de flores femeninas. Una vez allí van posu autonomía de vuelo es de tan sólo unas decenas de metros). Estos hechos parecen rebatir la hipótesis de una niendo huevos en algunas de ellas (flores de estilo corto), mientras polinizan antigua importación de semillas de caa otras (de estilo largo) al deambular en brahigo en forma de higos secos, con su búsqueda. Del desarrollo de estas puesgerminación de las mismas en medios tas eclosionan primero los machos adulsilvestres. En tal caso, al no acompañarse de las HEMBRA tos, que son ápteros (sin alas) y prácticamente cieBlastophaga, que precisan para su reproducción, MACHO gos. Su único día de vida lo emplearán en buscar los cabrahigos resultantes no podrían polinizar sus flores que contengan hembras, todavía encapflores ni producir semillas fértiles. Sin embargo, suladas en su interior. Cuando las encuentran, se han encontrado cabrahigos que sí las producen, gracias a las avispillas que les acompaabren con sus piezas bucales unos agujeros en esas flores y en el capullo que protege a la ñaron en su expansión natural, aprovechando épocas avispilla en desarrollo. Así introducen su abdopasadas más cálidas y manteniéndose hasta la actualidad en lugares templados, libres de heladas. men y fecundan a las hembras, que salen poco después. Por entonces, las flores masculinas junto al conLas variedades cultivadas de la higuera sólo tienen floducto de salida del sicono ya han madurado, de forma res femeninas en los siconos. Pese a ello, el higo madura, que las hembras, aladas y fecundadas, pasan entre esas aunque sin producir semillas viables, al no haber sido feflores masculinas en busca del conducto de salida, y cundado. Por eso las higueras cultivadas deben reproduabandonan el sicono en el que nacieron embadurnacirse mediante estaquillas. Algunas razas no llegan a madas de polen (de 2000 a 3000 granos). Vuelan entondurar sus higos si no intervienen las Blastophaga, por lo ces a otro sicono, en el que polinizarán las flores feque es necesario «cabrahigar» el árbol, esto es, colgarle una meninas y pondrán sus 200 o 300 huevos antes de moristra de cabrahigos que sí contienen esas avispillas y que rir en su seno (recordemos que al entrar en él pierden ayudarán a polinizar las flores. Ésta es una práctica usada sus alas). ya desde época griega y en la antigua Turquía.


88 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO Familia

Populus alba Linneo

Álamo blanco

Salicáceas (Salicaceae)

chopu blancu

Árbol caducifolio alto, que llega a rondar los 30 m. En Asturias aparece sobre todo en ambientes ribereños (ríos, marismas, cunetas, etc.) de los pisos termocolino y colino. De 3 a 5 lóbulos desiguales (en hojas del extremo de la rama) con bordes irregularmente dentados, acabados en punta o algo redondeados. Otras hojas no tienen los lóbulos tan marcados.

El pecíolo es de color blanco debido al tomento y es más largo cuanto más lo sea la rama en la que asienta. El haz es verde oscuro y brillante, algo tomentoso al brotar o en ejemplares jóvenes y lampiño en hojas maduras. La nerviación es palmeada.

El envés es blanco debido a la abundancia de pilosidad (tomento). Las inserciones a la rama son alternas. • La hoja es caduca.

u Las flores masculinas y femeninas aparecen ya en febrero en árboles diferentes. Aparecen en grupos (amentos) colgantes, y se despliegan antes que las hojas. En la imagen se ven amentos masculinos y hojas brotando, que muestran ya el tomento en el haz y envés. Las verdosas flores femeninas polinizadas por el viento darán lugar a minúsculas semillas algodonosas.

El nombre científico de los chopos y álamos (Populus = pueblo) hace referencia a la costumbre de plantar estos árboles en las poblaciones y sus entornos, ya desde época romana. Alba alude al color blanco del envés de sus hojas (albus = blanco), que da ese aspecto a la copa cuando la agita la brisa.

v La corteza es lisa y blancogrisácea. Con los años se va agrietando verticalmente en la base y aparecen cicatrices, lenticelas (poros) y bandas o estrías horizontales, frecuentemente aprovechadas por los líquenes.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 89

u Es un árbol oriundo de la Europa meridional y norte de África. Desde antiguo fue plantado con fines ornamentales y como medio de estabilización de suelos arenosos y/o húmedos (entornos de rías, costas, vegas fluviales, cunetas, etc.) aprovechando su denso sistema radicular. Su presencia en Asturias podría deberse a estos fines desde antiguo, integrándose en los bosques de ribera. Puede superar los 3 siglos de vida. Su híbrido con el álamo temblón es el álamo cano (Populus x canescens), muy utilizado en parques y jardines.

s Las hojas bicolores son de variadas formas, influyendo la longitud de la rama y el lugar de la misma en la que brotan. El envés es muy blanco gracias al tomento, de forma que al soplar la brisa la copa del árbol presenta un aspecto blanco plateado.


90 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO

Crataegus monogyna N. J. von Jacquin

Espinera

Familia

Rosáceas (Rosaceae)

espinera, biesca

Conocida en castellano como espino albar o majuelo, suele presentarse como un arbusto o arbolillo caducifolio que rara vez alcanza los 10 m de altura. En Asturias es abundante hasta el límite superior del bosque, formando parte de setos, bordes de caminos y bosques, pastizales y majadas de montaña. La hoja no es muy grande y muestra por lo general de 3 a 5 lóbulos desiguales (a veces hasta 7). Los más inferiores pueden llegar casi hasta el nervio central.

El borde suele estar finamente aserrado.

Haz verde oscuro, brillante, sin pilosidad. • La hoja es caduca. Su nombre científico deriva del griego kratys (= fuerte o robusto), en referencia a su madera; monogyna indica la presencia de un solo carpelo en la parte femenina de la flor, por lo que sus frutos contienen una sola semilla.

El pecíolo carece de pelos. Con frecuencia en la inserción del mismo hay dos estípulas que pronto se desprenden. Su disposición en la rama es alterna, aunque brotando en racimos.

El envés es de un verde más claro. Las axilas y base de los nervios pueden mostrar una pequeña pubescencia.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 91

s Detalle de una rama en otoño, cuando las hojas adoptan hermosos tonos. Se aprecian también las espinas cortas y rígidas que dan nombre a la planta. v La corteza es inicialmente lisa y grisácea, pero en ejemplares añosos aparece muy agrietada a lo largo del tronco y ramas. El tronco es tortuoso.

s La espinera suele presentarse como un arbolillo o arbusto cuya copa es muy abierta, ramificada y espinosa. Habitualmente forma parte de las «sebes» o setos vivos, bordes de prados y caminos, majadas y pastizales de montaña, orlas de bosques, etc. Llega a vivir varios siglos.

La madera de la espinera es dura y compacta, empleándose en tornería para fabricar objetos diversos (bastones, dientes de rastrillos, etc.).

s Sus ramas finas siguen trayectos algo zigzagueantes. Tienen rígidas espinas que suelen rematar también las ramas laterales. Las yemas son pequeñas, sin pilosidad y de color rojizo-grisáceo. Pueden estar o no adyacentes a las espinas.


92 HOJAS SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

> Espinera

s La floración de la espinera es espectacular. Desde mediados o finales de abril, las ramas se cuajan de flores blancas bisexuales y el árbol llega a parecer nevado.

t Los frutos son pequeños pomos rojos (majuelas) con una única semilla en su interior. La pulpa es escasa y harinosa, aunque comestible (mermeladas). En el ápice conservan los cinco dientes (sépalos) que tenía el cáliz de la flor. Maduran desde finales de agosto en tierras bajas y en septiembre-octubre a medida que ascendemos en altitud. Son muy buscados por las aves (zorzales, mirlos, estorninos, petirrojos, palomas torcaces, camachuelos...) y algunos mamíferos (ratones, zorros, tejones, etc.).

s Las flores, provistas de largos pedúnculos, se agrupan en compactos ramilletes que despiden un intenso olor y son muy visitadas por todo tipo de insectos. En la montaña la floración es más tardía (junio).


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 93


94 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO Familia

Sorbus hybrida Linneo

Mostajo bastardo

Rosáceas (Rosaceae)

mostayal

Arbolillo caducifolio de escaso porte, de hasta 15 m. Parece ser resultado de la hibridación del mostajo (Sorbus aria) y el serbal silvestre (S. aucuparia). Es escaso y poco conocido en Asturias, apareciendo muy disperso por la cordillera Cantábrica y Picos de Europa. Los pocos ejemplares conocidos en el Principado viven en áreas aclaradas de bosques de montaña o en matorrales cercanos a los mismos. El extremo termina en punta corta. Es característica en la hoja la presencia de uno o dos pares de hojuelas en la base, a modo de dos lóbulos independizados (o casi) del resto del limbo.

El haz es verde intenso y puede conservar algunos pelos. • La hoja es caduca, elíptica u ovoide. El margen de la hoja es lobulado, con el borde aserrado. El número de lóbulos es mayor que en el Sorbus intermedia y éstos son más profundos.

El pecíolo conserva pilosidad. Su inserción es alterna. El envés muestra un denso tomento blanco-grisáceo, con la nerviación bien resaltada.

Los romanos llamaban sorbus a los serbales, nombre que derivaría de la raíz indogermánica sor-, rojizo, en alusión a sus frutos. Dicha palabra fue empleada para designar a otras plantas de su género, como los mostajos. Hybrida hace una evidente referencia a su carácter híbrido entre el mostajo y el serbal.

El mostajo bastardo es escaso en la cordillera Cantábrica, Está presente en zonas aclaradas o linderos de algunos bosques de montaña (por ejemplo en pistas forestales), así como en brezales, piornales y terrenos pedregosos cercanos a los bosques o antiguamente ocupados por ellos. En esta imagen de una rama se aprecian algunas hojas con la pareja de lóbulos más basales independizados del resto del limbo.


LIMBO DIVIDIDO

t Al igual que otros mostajos y serbales, la floración suele ocurrir en mayo o junio, Las flores de color blanco salen en el extremo de las ramas, formando un corimbo, es decir, una agrupación de flores unidas a un pedúnculo común. Durante el verano van madurando sus bayas, que pasan del verde (foto de la página anterior) al rojo. Los frutos de este y otros mostajos, son buscados por aves (mirlos, zorzales, petirrojos, páridos, currucas capirotadas, arrendajos, urogallos, etc.) y mamíferos como el oso pardo, el tejón, el jabalí, el zorro, la marta, etc. Muchos de estos animales ayudan a diseminar y germinar las semillas, pues son expulsadas en los excrementos sin haberse dañado en el tubo digestivo.

u Las yemas tienen escamas amarronadas, con bordes pelosos. Como en otras rosáceas, es frecuente la presencia de braquiblastos (en la foto), unas ramitas de crecimiento limitado, que por ello tienen los entrenudos muy cortos.

t Detalle de una rama con hojas: se aprecian sus caracteres híbridos entre el serbal silvestre (Sorbus aucuparia) y el mostajo común (Sorbus aria).

HOJAS SIMPLES 95


96 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO Familia

Sorbus intermedia Ehrhart. Persoon

Mostajo intermedio

Rosáceas (Rosaceae)

mostayal

El mostajo intermedio o de Mougeot (también fue denominado Sorbus mougeotii), es un árbol de hasta 20 m de altura, muy parecido al mostajo común S. aria. En Asturias aparece de forma dispersa por la cordillera Cantábrica, en los linderos y claros de nuestros bosques de montaña (hayedos, robledales albares y abedulares), o en sus cercanías. En el tercio superior de la hoja los lóbulos se difuminan, pero no el borde aserrado.

El extremo es en punta corta.

El margen de la hoja tiene de 3 a 5 pares de lóbulos de borde irregularmente aserrado.

El pecíolo conserva algo de tomento. Su inserción en la rama es alterna. El haz es verde oscuro y brillante. El tacto es firme, incluso algo áspero. • La hoja es caduca, de forma elíptica ancha u ovalada. Es más ancha y lobulada que las del mostajo.

Los romanos llamaban sorbus a los serbales, nombre que derivaría de la raíz indogermánica sor-, rojizo, en alusión a sus frutos. Dicha palabra fue empleada para designar a otras plantas de su género, como los mostajos. La denominación específica, intermedia, alude a las características de este árbol (sobre todo en sus hojas), que son intermedias entre el mostajo y el serbal silvestre.

En el envés conserva su denso tomento de color gris blanquecino hasta cerca del otoño, en el que habrá perdido buena parte del mismo. La nerviación está bien resaltada.

u En este detalle del envés se aprecia la nerviación resaltada y el denso tomento.

s Detalle de una rama en la que se aprecian sus anchas hojas, más lobuladas que las del mostajo común y con aspecto intermedio entre este último y el serbal silvestre.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 97

s El mostajo intermedio es un árbol de mediano porte, habitualmente menor de 10 m. En Asturias vive en los bosques montanos, apareciendo de forma dispersa en los linderos y claros de los mismos, así como en bordes de pistas forestales, pedrizas y áreas de matorral antes ocupadas por bosque. Parece algo más frecuente en los terrenos silíceos del centro y del occidente (el mostajo común suele crecer en suelos calizos).

v Las yemas son alargadas, con escamas verdosas de margen oscuro y con pilosidad.

La floración y fructificación son similares al mostajo común, aunque los frutos pueden presentar un color rojo no tan vivo como este último, y menos lentejuelas en su superficie.


98 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO

Sorbus torminalis (Linneo) Crantz

Sorbo silvestre

Familia

Rosáceas (Rosaceae)

caputre, capudru

También llamado mostajo de monte o de hoja recortada, es un árbol caducifolio de mediano porte, que rara vez supera los 12 m de altura (en algún caso hasta más de 20 m). Es poco frecuente en Asturias; suele presentarse disperso por la montaña media (500-1000 m de altitud), en vaguadas con suelos frescos, bien drenados y con cierta profundidad, aislado o en compañía de otras especies arbóreas. El haz de la hoja recién salida es algo pubescente, quedando después lampiña y brillante. En otoño se presenta de color rojizo o amarillo. La hoja tiene de 3 a 5 pares de lóbulos triangulares de borde finamente aserrado y acabados en punta. Los más inferiores son mayores y en disposición horizontal. Hacia el ápice van reduciendo su tamaño.

El pecíolo tiene una fina pubescencia que va desapareciendo. Sus inserciones en la rama son alternas. El envés es más claro. También con tomento en la hoja joven, que va perdiéndose hasta quedar sólo en los nervios. • La hoja es caduca y palmeada. El nombre del género, sorbus, era con el que los romanos denominaban al serbal, derivado de la antigua raíz indoeuropea sor-, rojizo, en alusión al color de sus vistosos frutos (no es el caso del sorbo silvestre). Los astringentes frutos del sorbo fueron empleados para combatir la disentería (en latín, tormina) y diarreas, de donde procede su epíteto científico, torminalis.

u Su porte habitual suele rondar los 5 m, con una copa abierta, a veces aplanada. Tiene poca densidad de hojas. Aparece de forma dispersa en ambientes de suelos frescos y algo profundos de la montaña media (ej. arboledas o bosquetes de vaguadas y valles encajonados).

s La corteza es gris parduzca. En ejemplares de cierta edad, deja de ser lisa y aparece moteada de lenticelas (poros) y estrías pequeñas más claras; éstas llegan a delimitar placas, que pueden desprenderse.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 99

s Las ramitas son pardo-rojizas y brillantes, con lenticelas (poros) dispersas. Las yemas son ovoides y globosas, con escamas verdes y brillantes de borde parduzco.

u El árbol suele florecer en mayo. Las flores son blancas, agrupándose en corimbos poco densos con un pedúnculo alargado y piloso. Son polinizadas por insectos.

Los frutos son pomos parduzcos, con superficie punteada por poros. Se agrupan en racimos que cuelgan del mismo pedúnculo piloso y firme al que se unía el corimbo de flores.


100 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO Familia

Quercus faginea Lamarck

I Quejigo

Fagáceas (Fagaceae)

caxigu

Árbol mediano que alcanza de 10 a 20 m, si bien en Asturias no suele llegar a los mayores portes. El también llamado «roble carrasqueño» es caducifolio, aunque de hojas marcescentes, es decir, que se mantienen secas en las ramas sin desprenderse durante el invierno. Se trata de un árbol escaso en Asturias, que aparece en enclaves calizos bien drenados de Somiedo y del oriente (cuenca del Cares), acompañando a los carrascales de Q. rotundifolia. El borde puede presentarse desde dentado hasta onduladolobulado, terminando las lobulaciones (poco profundas y casi triangulares) en picos que apuntan hacia el extremo de la hoja o bien son perpendiculares al borde del limbo. Dada la consistencia semicoriácea de la hoja, estos picos pueden resultar casi punzantes. El pecíolo es corto, con pilosidad estrellada aplastada contra el mismo. Su inserción en la rama es alterna. El haz es verde lustroso, sin pelos en la hoja madura (en la recién brotada sí los hay). • La hoja es caduca, más bien semicaduca o marcescente.

El envés es verde pálido, incluso grisáceo, con abundantes pelos estrellados. Su consistencia es firme, semicoriácea.

Los romanos denominaban quercus a robles, encinas y otros árboles productores de bellotas. Parece que ese nombre procede de la antigua raíz indogermánica que designaba al roble, perquu-s, voz ésta relacionada con la montañosa región alemana del Harz (Hercynia silva, o bosques del Harz). Su nombre específico, faginea, alude a una poco afortunada comparación con las hojas del haya (Fagus). Más propio parece su nombre castellano, quejigo, derivado del latín cecidium, agalla, en referencia a la frecuente presencia de las mismas en sus ramas.

u Rama en primavera. Las hojas

En Asturias aparece en laderas calizas bien drenadas de Somiedo y del oriente (cuenca del Cares), entremezclado con carrascas (Quercus rotundifolia), pues ambas especies se desarrollan en ambientes parecidos.

aún conservan algo de pilosidad en el haz, que terminará por desaparecer. Tras el otoño, las hojas permanecerán secas en la rama durante el invierno (hojas marcescentes o «semicaducas»), sobre todo en árboles jóvenes.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 101

s El quejigo es árbol de mediana talla y de copa alta, esbelta, pero poco densa. A veces se hibrida con el roble albar, complicándose su identificación.

Agallas en una rama de quejigo. Se trata de un tejido producido por el árbol para encapsular y defenderse de los huevos y larvas resultantes de la puesta de un insecto cinípedo (género Cynips) en los brotes aún jóvenes del árbol. Dado su alto contenido en taninos son utilizadas para curtir pieles y como astringente en medicina popular. En el pasado, se extraían de ellas tintas y colorantes. En la foto se aprecia la marcescencia de las hojas, que han permanecido secas en la rama hasta la primavera, incluso cuando una yema está ya próxima a abrirse.

웧 u El quejigo florece en mayo. Las flores masculinas se agrupan en

u La corteza es gris parduzca y bastante

espigas colgantes (amentos) verde-amarillentas. Las femeninas aparecen solitarias o en pequeños grupos con un corto pedúnculo. Las bellotas a las que dan lugar tienen una cúpula con escamas algo prominentes y un pedúnculo igualmente corto.

agrietada, delimitándose gruesas placas o escamas. En ejemplares jóvenes es lisa. El tronco es más o menos derecho o algo tortuoso, sin alcanzar grosores notables.


102 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO Familia

Quercus robur Linneo

Carbayo

Fagáceas (Fagaceae)

carbayu

Conocido en castellano como roble común, se trata de un árbol caducifolio alto (llega a rondar los 40 m, en viejos ejemplares en buenas condiciones), de porte majestuoso y voluminosa copa. Ocupa las zonas colinas y basales de Asturias, frecuentemente asociado al castaño. Antes de la propagación de este último era el árbol predominante en esos lugares. Aprecia el clima templado oceánico. El limbo presenta varios lóbulos redondeados e irregulares, de borde liso y separados entre sí por entrantes que no suelen superar la mitad de la distancia hasta el nervio central. La mayor anchura del limbo está entre el tercio medio y el superior. El pecíolo es muy corto, de pocos milímetros o prácticamente inapreciable, abrazado por los dos primeros lóbulos del limbo («orejuelas o aurículas»). Su inserción es alterna. El haz es verde brillante, sin pilosidad. Se va oscureciendo al avanzar la primavera.

El envés es verde claro, mate, sin pelos. • La hoja es caduca.

Los romanos denominaban quercus a robles, encinas y otros árboles productores de bellotas. Parece que ese nombre procede de la antigua raíz indogermánica que designaba al roble, perquu-s, voz ésta relacionada con la montañosa región alemana del Harz (Hercynia silva, o bosques del Harz). Para otros su denominación procedería del celta, Kaer quez = «árbol hermoso». A los robles de madera dura y sólida, los romanos los llamaban «robur», del latín robur-oris = «fuerza, fortaleza».

s A medida que avanza la primavera, las hojas del carbayo están cada vez más deterioradas por los insectos y sus larvas. Por ello, durante el verano (julio), los carbayos no muy viejos desarrollan una segunda generación de hojas, que brotan en ramitas nuevas, con colores verdosoamarillentos y cobrizos. Al llegar el otoño, estos vástagos se desprenden junto con esa segunda generación de hojas.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 103

u El carbayo es un árbol

s Las ramitas son parduzcas o pardo-rojizas, sin pelos. En su extremo, un grupo de yemas rodean a otra terminal. Las que se disponen a lo largo de la rama lo hacen de forma alterna. Las yemas son de color pardo-rojizo, cónico-ovaladas y acabadas en punta no muy aguda. Constan de numerosas escamas apretadas que se solapan en cinco filas o más.

alto (30-40 m) y majestuoso. Su copa es voluminosa, pudiendo superar su diámetro a la altura total. El tronco principal se ramifica antes de llegar a la cima en gruesas ramas sinuosas. En la foto, la carbayeda de Tragamón, en Gijón (Monumento Natural), con más de 300 carbayos, muchos de ellos de varios siglos.

s La corteza es gruesa, gris-parduzca y agrietada verticalmente en ejemplares maduros. Los jóvenes la tienen lisa y grisácea.


104 HOJAS SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

> Carbayo

s Las flores son de un solo sexo, aunque el árbol tiene de ambos tipos. Aparecen desde finales de marzo junto a las hojas. Las masculinas brotan en el extremo de las ramas, disponiéndose de forma no muy regular a lo largo de amentos colgantes. En la foto se aprecian también las diminutas flores femeninas, de color rojo.

v Detalle de las flores masculinas. Se aprecian los grupos de estambres, que liberan pronto el polen.

웧 웨 La noble madera del carbayo es de gran calidad, caracterizándose por su dureza, fortaleza y densidad, que la hacen muy resistente a la descomposición con el paso de los siglos. Por ello ha sido muy empleada en la construcción de viviendas, palacios, hórreos, etc, sobre todo para vigas, columnas y otros elementos estructurales. También fue muy usada en la construcción naval, «mazos» de ferrerías, ebanistería, carpintería y fabricación de toneles y barricas. Como combustible, tiene gran poder calorífico y es de prolongada combustión.

s Las flores femeninas son muy pequeñas, en grupos de 1 a 3 flores en el extremo de largos pedúnculos. Cada una tiene una envoltura rojiza. La polinización corre a cargo de los insectos, dando lugar a las bellotas.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 105

A consecuencia de la disposición de las flores femeninas, los frutos del carbayo siguen su mismo patrón, presentándose en grupos de uno a tres bellotas situadas en el extremo de largos pedúnculos. Esta última peculiaridad hizo que al carbayo se le conociera también como «roble pedunculado» (Quercus pedunculata Ehrhart).

t Las bellotas son ovaladas. Su color verde brillante se va haciendo marrón al madurar en septiembre. Se desprenden poco después de sus cúpulas de escamas empizarradas, que cubren menos de la tercera parte de la bellota. Son aprovechadas como alimento por muchos animales, que ayudan a su dispersión.

las agallas Son proliferaciones de tejido que la planta produce cuando ciertos insectos inyectan un huevo en sus hojas o ramas. Con ellas, el roble intenta encapsular y aislar a su parásito (también puede ser un hongo), permitiéndole su desarrollo en el seno de la agalla a cambio de evitar que destruya gran número de hojas y ramas. Hay muchos tipos de agalla, desde las que tienen aspecto de lenteja hasta las de forma de fruto carnoso, como la de la imagen izquierda.

u Sección de una agalla. En su interior, se aprecia la larva de un insecto.


106 HOJAS SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

> Carbayo

viejos y venerables carbayos Desde épocas prerromanas el carbayo ha estado unido a los ritos, leyendas y costumbres de los asturianos. Siempre ha sido un árbol admirado por la nobleza y calidad de su madera, así como por su resistencia y fortaleza. Ello no impidió que grandes carbayos cayesen durante siglos víctimas del hacha y el fuego. Algunos han tenido mejor fortuna y han llegado hasta nuestro siglo xxi. Su singularidad e interés les ha merecido la declaración de Monumento Natural, lo que prohibe cualquier actuación «que pueda comprometer en cualquier grado la vida del árbol, o que afecte a su porte o apariencia 1 natural», incluyendo las acciones en su entorno inmediato. El Carbayón de Valentín (foto 1) es un viejo carbayo situado frente a la ermita de San Pedro, en el pueblo de Valentín (Tineo). Nacido en la Edad Media, su aspecto multisecular se corrobora al aparecer ya citado en documentos de más de cinco siglos, previos al descubrimiento de América. Por entonces ya debía de ser un árbol notable, al reparar en él las cró- 2 nicas. Teniendo además en cuenta el perímetro de su tronco, cercano a los 11 m, se estima que su edad podría superar el milenio. Crece a pocos metros de la capilla de San Pedro. La altura es modesta, unos 16 m, y el diámetro de su copa ronda los 20 m. El Carbayón de Lavandera (foto 4), junto a la iglesia de este pueblo gijonés, tiene su tronco hueco pero con un perímetro de unos 7 m. Supera los 20 m de altura y su copa se extiende en un diámetro de 21 m. El llamado «rebollo de Bermiego» (foto 3), de casi 13 m de altura, 19 m de diámetro de copa y 6,5 m de perímetro en el tronco, es en realidad un viejo Q. robur, cuyo aspecto desmochado hizo que se le llamara «rebollo», como a muchos robles en ese estado, sin tratarse en realidad de un Q. pyrenaica (en todo caso, este Q. robur mostraría signos morfológicos de una antigua y difuminada hibridación, pero no con el rebollo sino quizá con el roble albar). Crece junto a la capilla de San Antonio, en el concejo de Quirós. La Carbayera del Tragamón (foto 2) es un bosquete de viejos robles que permite evocar los robledales centenarios que cubrían los valles y zonas bajas de Asturias. Se ubica entre Cabueñes y Castiello (Cefontes,

3 Gijón), y parte de este Monumento Natural ha sido incorporado al Jardín Botánico Atlántico, lo que significa que la visita de ese sector exige el pago de una entrada. Esta imponente carbayeda agrupa a más de 300 carbayos, muchos de ellos multiseculares. Algunos de los más desta4 cables tienen alturas de 14 a 16 m, copas con perímetros de 13 a 18 m y troncos de más de 5 m de circunferencia. Otro famoso «Carbayón», no tuvo la suerte de llegar a ser declarado Monumento Natural. Se trata del que creció en la calle Uría de Oviedo, y que fue talado en 1879 ante la indignación de los ovetenses, pues era un símbolo vivo de la ciudad, que incluso dio nombre a sus habitantes, los «carbayones». Una placa indica el lugar en el que creció ese emblemático ejemplar.


LIMBO DIVIDIDO Especie

Quercus pyrenaica Willdenow

Rebollo

Familia

HOJAS SIMPLES 107

Fagáceas (Fagaceae)

rebollu, rebotcho, sapiego, roble montés

También llamado melojo, es un árbol caducifolio de hojas marcescentes (se mantienen secas en las ramas durante el invierno). Su talla habitual es mediana, pero puede llegar a superar los 20 m. Frecuente en Asturias en distintos tipos de suelos y bosques de los pisos colino y montano, hasta los 1200 m. Llega a constituir bosques donde es dominante (rebollares). Resulta más abundante en terrenos silíceos soleados. Los romanos denominaban quercus a robles, encinas y otros árboles productores de bellotas. Parece que ese nombre procede de la antigua raíz indogermánica que designaba al roble, perquu-s, voz ésta relacionada con la montañosa región alemana del Harz (Hercynia silva, o bosques del Harz). Su nombre específico pyrenaica, de los Pirineos, no parece muy apropiado, pues sólo está presente en el extremo occidental de esa cordillera, ocupando en cambio toda la zona cantábrica, Galicia y el noroeste ibérico. Aunque se le han propuesto otros nombres (Q. tozza, Q. stolonifera), tiene prioridad el más antiguo.

t Interior de un rebollar. Las raíces superficiales pueden dar brotes y renuevos del árbol, sobre todo tras talas, podas o incendios. A esta propiedad debe su nombre de rebollo, pues los brotes o estolones que salen de sus raíces superficiales son conocidos precisamente como «rebollos» (del latín repullus = renuevo).

Los lóbulos de la hoja son desiguales y muy profundos, acercándose mucho los entrantes al nervio principal.

El pecíolo es corto y pubescente. En su unión, el limbo puede insinuar unas aurículas, siempre menos marcadas que en el caso del carbayo. El haz es verde mate debido a la abundancia de pelillos grisáceos (tomento), que irán desapareciendo en el verano. Se hace entonces algo más lustroso. • La hoja es caduca, aunque, una vez seca, permanece sin caer buena parte del invierno (marcescente).

El envés tiene un denso tomento de pelillos grisáceos estrellados, que se conservan durante toda la vida de la hoja. Por ello su aspecto es verde grisáceo, mate y de tacto aterciopelado.


108 HOJAS SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

> Rebollo

s El porte es habitualmente mediano, por lo general menor de 15-20 m, con troncos frecuentemente retorcidos y tortuosos que se ramifican de forma abundante ya a poca altura. En otoño las hojas muestran hermosos tonos amarillos.

u La corteza es gris parduzca, muy rica en taninos. Con la edad se oscurece mucho (de ahí otro de sus nombres, el de «roble negral»), y se resquebraja y agrieta en vertical y horizontal, resultando numerosas placas cuadradas y rectangulares, que ofrecen una buena fijación para los líquenes.

s Detalle de una rama en primavera. Durante esta estación, las hojas tienen un tacto aterciopelado debido al abundante tomento, que luego irá desapareciendo en el haz. El rebollo también es conocido como «melojo», del latín malium folium = hoja mala.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 109

t Las flores masculinas cuelgan de espigas amarillentas con pilosidad. Brotan a la vez que la hoja, entre mayo y junio. Son, pues, de tardía floración y foliación respecto a otros robles.

Las flores femeninas son muy pequeñas, rojizas o amarillentas, agrupándose de 2 a 4 de ellas en el extremo de un corto pedúnculo, que puede faltar (sésiles). Son polinizadas por los insectos.

u Las bellotas asientan en grupos de 1 a 4 sobre

u Como otros muchos robles, el rebollo desarrolla agallas

un pedúnculo común pubescente, muy corto o prácticamente ausente. La cúpula tiene escamas vellosas y puede cubrir casi media bellota. El árbol comienza a producir bellotas cuando supera los 20 años de edad. En la foto se aprecian también las yemas, cónicas y con escamas tomentosas.

para defenderse y aislar a ciertos parásitos (larvas de insectos, hongos...). Fueron empleadas en el curtido de pieles y como astringente, dado su alto contenido en taninos. El rebollo es el roble que tiene una mayor cantidad de estas sustancias, que lo defienden de los ataques de insectos. En la imagen, agalla producida por una avispilla de la familia Cynipidae.


110 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO

Quercus petraea (Mattuschka) Lieblein

Roble albar

Familia

Fagáceas (Fagaceae)

carbayu montés

Árbol caducifolio alto y corpulento, que puede superar los 35 m de altura, alcanzando portes majestuosos. En Asturias es común en el piso montano. Se integra en diversos tipos de bosque, aunque él mismo puede constituirlo como especie dominante, allí donde el hayedo no logra prosperar, tanto en zonas calizas como silíceas. El ejemplo más representativo es el bosque de Muniellos. El borde presenta lóbulos redondeados desiguales. La hoja es más ancha en el tercio medio.

La base de la hoja es en forma de cuña, sin aurículas. El pecíolo es más largo que el del carbayo. Sus inserciones son alternas. El haz es verde y sin pelos, oscureciéndose al avanzar la primavera. • La hoja es caduca.

El envés, más claro, conserva algún pelo en las axilas o ángulos de los nervios durante el verano. Al poco de brotar, en primavera, puede tener una fina capa pubescente que va desapareciendo.

Los romanos denominaban quercus a robles, encinas y otros árboles productores de bellotas. Parece que ese nombre procede de la antigua raíz indogermánica que designaba al roble, perquu-s, voz ésta relacionada con la montañosa región alemana del Harz (Hercynia silva, o bosques del Harz). Para otros su denominación procedería del celta, Kaer quez = «árbol hermoso». Su epíteto específico, petraea, de piedra, hace referencia a su capacidad para vivir en las montañas pedregosas, sin requerir suelos ricos o profundos. A veces se llama «albar» a cualquier roble de buen porte.

s En otoño las hojas adquieren hermosas tonalidades amarillentas y tardan en desprenderse del árbol una vez secas. u El roble albar sufre menos ataques por insectos que otros robles, mostrando menor número de agallas, aunque también aparecen a veces.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 111

s Es un roble alto, capaz de alcanzar los 40 m de altura. A diferencia del carbayo, el tronco principal es largo y llega prácticamente a la cima de la copa redondeada, sin engrosarse tanto en la base.

u Como en otros robles, la corteza es grisácea y lisa al principio, oscureciéndose y resquebrajándose verticalmente con los años.

u Las ramas se distribuyen regularmente a lo largo del tronco, con menos tortuosidad que las del carbayo y con las hojas más repartidas a lo largo de su superficie.


112 HOJAS SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

> Roble albar

s Las flores masculinas se agrupan en amentos colgantes como en otros robles. Las femeninas aparecen unidas (en grupos de 2 a 5) y «sentadas» directamente sobre las ramitas del año, o con un pedúnculo muy corto y no colgante. Debido a ello, a este roble también se le denominó Quercus sessiliflora, esto es, de flores sentadas o sésiles. Son polinizadas por insectos.

t Las yemas son ovaladas y apuntadas. Constan de 5 o más filas de escamas pardo-anaranjadas, algo pubescentes. Las yemas aparecen arracimadas en el extremo de las ramillas, al igual que en otros robles. También las hay repartidas a lo largo de las mismas, en disposición alterna.

u Consecuencia de la disposición de las flores femeninas es la de las bellotas a las que dan lugar: son más cortas que las del carbayo, en grupos sin pedúnculo o con éste muy corto y no colgante. Por este motivo, el roble albar también es conocido como «roble de fruto sentado». Las escamas de la cúpula no están muy soldadas y las inferiores son algo prominentes.

Las distintas especies de roble pueden hibridarse entre sí, dificultando la identificación. Un ejemplo es el Quercus x trabutii resultante del cruce entre el roble albar y el rebollo.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 113

u El roble albar adquiere portes majestuosos pese a los suelos en los que vive, pudiendo vivir más de 1000 años. En las zonas altas de Muniellos aún se conservan viejos ejemplares de varios siglos y perímetros de tronco en torno a 10 metros. El de la foto es el llamado «roblón de Fonculebrera»; tiene más de 7 m de perímetro en el tronco y 30 m de altura.

s Detalle de las nudosidades en la base de un viejo tronco del bosque de Muniellos. Las propiedades y usos de la madera del roble albar son muy parecidas a las del carbayo, incluso puede ser más densa y dura aún que la de este último.


114 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO DIVIDIDO

Quercus orocantabrica Rivas-Martínez, Penas, Tomás E. Díaz y F. Llamas

Familia

Fagáceas (Fagaceae)

Roble orocantábrico Árbol de porte bajo (menos de 7 m) o arbustivo, aunque en zonas altimontanas o castigadas por incendios o talas puede aparecer incluso achaparrado. Se trata de un árbol morfológicamente intermedio entre el roble albar y el carbayo, con copa menos densa. Es caducifolio, pero con tendencia a conservar las hojas un tiempo tras el otoño (cierta marcescencia). En la cordillera aparece en emplazamientos elevados, creciendo en laderas luminosas y secas de suelos pobres silíceos (incluso en crestones cuarcíticos). A veces se mezclan con robles albares. Un ejemplo típico de esta última asociación puede verse en los robledales de solana de la Reserva de Muniellos. El borde presenta lóbulos redondeados desiguales.

A diferencia del roble albar, los lóbulos más basales envuelven algo al pecíolo, formando unas aurículas parecidas a las del carbayo, aunque no tan desarrolladas. El haz carece de pelos. Es de color verde claro en la hoja joven, oscureciéndose después. • La hoja es caduca.

Aunque no muy largo, el pecíolo es notorio y significativamente mayor que el del carbayo.

El envés es algo más claro y también carece de pelos. El tacto y consistencia de la hoja madura es más rígido y firme que la del carbayo.

Los romanos denominaban quercus a robles, encinas y otros árboles productores de bellotas. Parece que ese nombre procede de la antigua raíz indogermánica que designaba al roble, perquu-s, voz ésta relacionada con la montañosa región alemana del Harz (Hercynia silva, o bosques del Harz). Su epíteto específico, orocantabrica (del griego oros = montaña), hace referencia al lugar en que se encuentra y ha sido descrito, la cordillera Cantábrica.

s El roble orocantábrico fue identificado tradicionalmente como un híbrido entre el carbayo (Q. robur) y el roble albar (Q. petraea), denominado roble rosado (Quercus x rosacea), que se habría independizado de esas especies parentales hasta el punto de ser capaz de reproducirse como otra especie más. Sólo recientemente ha sido reconocido por investigadores de las universidades de Oviedo y León como una nueva especie de roble. En este ejemplar de una ladera soleada de Muniellos parecen predominar las características del carbayo, con pecíolos cortos.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 115

s Su porte es bajo, habitualmente menor de 7 m o incluso achaparrado. El roble orocantábrico parece tratarse de un antiguo roble ibérico, adaptado a las duras condiciones de la montaña silícea. Tal vez ya existía durante las glaciaciones en la cordillera Cantábrica, cuando los bosques predominantes eran de pinos.

u En estas hojas se aprecian caracteres intermedios entre el roble albar (pecíolo bien definido) y el carbayo (aurículas insinuadas en la base del limbo). A veces las características de carbayo se imponen a las de roble albar o viceversa. Ni siquiera todas las hojas de un mismo árbol siguen un patrón constante en ese sentido, lo que produce dificultades y errores de identificación. s El roble orocantábrico se encuentra en laderas silíceas soleadas y elevadas de la cordillera Cantábrica. Los ejemplares más característicos aparecen por encima de los 1400 m, integrados en el piso altimontano e inclusive en el subalpino inferior. En crestones y collados sometidos a nieves y ventiscas, el porte puede ser achaparrado, como estos ejemplares del pico Llagozos (Muniellos).


116 HOJAS SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

> Roble orocantábrico s El orocantábrico es un roble estoico, capaz de crecer sobre canchales silíceos del piso altimontano. A veces desciende algo más, apareciendo aferrado a farallones rocosos de cuarcita en el piso montano medio.Las hojas son más firmes que las del Q. robur, y la foliación es tardía (mayo avanzado), como adaptación a las heladas tardías de las alturas en las que vive. En las laderas de solana de los montes de la reserva de Muniellos se entremezclan robles orocantábricos y albares, apareciendo con gran cantidad de líquenes epífitos.

Para algunos investigadores, el roble orocantábrico resultaría del aislamiento de algunas poblaciones de carbayo (Q. robur), que se adaptaron a esas situaciones más secas, altas y soleadas alterando algunos aspectos morfológicos.

u Como otros robles, el orocantábrico sufre el ataque de múltiples insectos y sus larvas, hongos, etc., produciendo distintos tipos de agallas en ramas y hojas para aislar al parásito. s La corteza es grisácea o gris-parduzca, lisa en el árbol joven y agrietada en el añoso.


LIMBO DIVIDIDO

HOJAS SIMPLES 117

s Las flores son muy similares a las de otros robles. Las masculinas, en la imagen, se presentan agrupadas en amentos colgantes que salen a la vez que las hojas, durante el mes de mayo.

웨 u Las flores femeninas están pedunculadas como las del carbayo, aunque dicho pedúnculo no suele ser tan largo como el de Q. robur.

u El roble orocantábrico produce bellotas anchas, de base aplanada y extremo algo truncado. La cúpula que cubre uno de sus extremos tiene una densa pilosidad, especialmente en el margen. Cuelga de un pedúnculo cuya longitud es notable, aunque no tanto como el del carbayo.


118

II Hojas simples de limbo entero y opuestas


SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

LIMBO ENTERO

Especie

Euonymus

Arce Arce menor Mundillo Grosellero de rocas Grosellero de los Alpes Cabrahigo Álamo blanco Espinera Mostajo bastardo Mostajo intermedio Sorbo silvestre Quejigo Carbayo Rebollo Roble albar Roble orocantábrico

120 122 124 126 128 130 132 134 136

Cerecillo Acebuche Aligustre Boj Cornejo Lantana Labiérnago de hoja ancha Bonetero Sarga de hojas opuestas

aspecto coriáceo

140 145 148 151 154 157 160 162

Tejo Encina Carrasca Alcornoque Laurel Madroño Aladierno Acebo

aspecto no coriáceo

168 171 174 176 178 180 183 184 186 188 190 191 194 196 198 206 210 213 214 217 220 222 224 226 228 229 232 236 240 244 246 248 251

Negrillo Olmo montano Sarga de hoja estrecha Mimbrera Sauce blanco Salguera cabruna Sarga Salguera cantábrica Salguera negra Salguera blanca Salguera bicolor Chopo Álamo temblón Arraclán Haya Tilo de hoja grande Tilo de hoja pequeña Tilo híbrido Avellano Manzano silvestre Peral silvestre Agracejo Endrino Cerezo de Santa Lucía Ciruelo silvestre Cerezo de racimo Cerezo Castaño Mostajo Guillomo Escuernacabras Aliso Abedul

258 262 264 267 272 274

Fresno común Fresno de hoja estrecha Saúco Serbal silvestre Cornicabra Nogal

Celastráceas

opuestas

alternas

COMPUESTAS

74 78 80 82 84 85 88 90 94 96 98 100 102 107 110 114

Familia


120 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Lonicera xylosteum Linneo

OPUESTAS Familia

Caprifoliáceas (Caprifoliaceae)

Cerecillo Arbusto caducifolio, de 1 a 3 metros de altura. Es escaso en Asturias, donde ocupa zonas arbustivas, algo frescas y pedregosas, desarrolladas habitualmente sobre calizas; se acompaña allí de espineras, agracejos, carrascas, etc. También en «foces» o desfiladeros y en las lindes de algunos hayedos. Por el momento sólo se conoce en unos pocos enclaves del centro (Teverga y Somiedo).

El pecíolo es corto y piloso, frecuentemente con una cara rojiza. Las hojas aparecen enfrentadas (opuestas).

El haz es de color verde medio a oscuro, mate y cubierto de pilosidad. • La hoja es oval o casi circular.

El margen es entero y con pelillos blancos.

El envés es verdeazulado con los nervios muy resaltados. También está cubierto de un fino tomento, más notable que en el haz.

El nombre científico del género Lonicera está dedicado a Adam Lonitzer, médico y botánico alemán del siglo xvi; xylosteum hace referencia a la dureza de su madera (xylon = madera y osteon = hueso).

Es un arbusto no espinoso de 1-3 m, con una densa ramificación, algo «desordenada». Las ramas son rojizas y pilosas al principio, haciéndose luego glabras (sin pelos) y pardas claras. Aparece de forma muy localizada en Asturias, en zonas pedregosas calizas con arbustos como agracejos, espineras, etc., así como en desfiladeros y lindes de algunos hayedos.


OPUESTAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 121

En los meses de verano el cerecillo ya muestra sus frutos, que son parejas de bayas soldadas en la base al final del eje que sujetaba las flores, ahora rojizo. Contiene cada una 4 semillas. Al madurar se hacen rojas y vistosas; son codiciadas por las aves frugívoras pero resultan tóxicas para el hombre (sobre todo para los niños), pues producen vómitos, diarreas y convulsiones.

Las flores aparecen en abril-mayo, agrupadas en parejas al final de un largo pedúnculo piloso que nace en las axilas de las hojas situadas al final de las ramas. La corola es blanca al principio y amarillenta después. Tiene dos labios desiguales formando un tubo por el que asoman cinco estambres y el estilo.


122 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

OPUESTAS Familia

Olea europaea Linneo [subsp. europaea (var. sylvestris) Miller] Lehr

I Acebuche

Oleáceas (Oleaceae)

olivar

Arbusto pequeño o arbolillo, que a lo sumo alcanza 5-10 m de altura. Frecuentemente se presenta como un arbusto bajo y achaparrado, de ramas tupidas y espinosas y hojas persistentes. Es la variedad silvestre del olivo cultivado. En Asturias es escaso, encontrándose en algunos acantilados calizos y rasa costera del oriente y centro de la región.

El olivo cultivado también tiene la hoja lanceolada, pero mucho más estrecha y alargada.

El haz es verde oscuro y algo brillante. • La hoja es persistente. La consistencia es coriácea.

El nombre romano del olivo era olea, derivado para unos del griego elaía (olivo) o para otros del celta olew o eol (aceite). Dada la distribución de esta planta, la denominación europaea parece demasiado restrictiva, salvo al considerar la subespecie, algo diferente a la africana. Sylvestris es una evidente alusión al carácter de la planta, no cultivada.

Acebuche

Olivo cultivado

La hoja tiene un contorno anchamente lanceolado

El pecíolo es muy corto y las inserciones a la rama opuestas. Su sección transversal es cuadrangular.

El envés es blanquecino, aunque sin pilosidad. A veces aparece verde claro o gris-verdoso.

El porte es con frecuencia achaparrado para resistir mejor los envites del viento costero cargado de salitre (ver foto de la página siguiente). Tampoco el escaso suelo disponible en los ambientes rocosos donde enraiza le permiten portes mayores, pero cuando crece en suelos desarrollados de la rasa costera, adquiere más tamaño. También en estos casos la morfología de su copa suele estar modelada por el viento.

u El contorno de las hojas también puede presentarse elíptico u ovalado, acabado o no en punta. En cualquier caso, el borde es siempre liso y el tamaño de la hoja más bien pequeño.


OPUESTAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 123

v La corteza es lisa o poco rugosa, y grisácea.

El acebuche es una de las plantas llegadas a Asturias en épocas pasadas más cálidas. Al enfriarse y humedecerse el clima, fue desapareciendo de los lugares que no le resultaban favorables y permaneciendo en aquellos en los que las condiciones se mantenían más cálidas y sin heladas. Esas condiciones las encuentra actualmente en algunos acantilados calizos del oriente y centro de Asturias, resguardadas de los vientos dominantes y buscando orientaciones preferentemente al sur. A veces se adentran alg o en los encinares costeros. También se ha localizado una población en Candamo.

u El fruto es una drupa pedunculada (aceituna), verde al principio y negra o violácea al madurar. Es pequeña (20-32 mm) y poco carnosa en torno a la semilla.

A diferencia del olivo cultivado, el acebuche presenta con frecuencia ramas punzantes que hacen las veces de espinas. Las ramas están muy entrelazadas, resultando casi impenetrables cuando aparece achaparrado. Las hojas ocupan fundamentalmente la periferia de la copa, quedando su interior casi sin ellas.


124 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Familia

Ligustrum vulgare Linneo

Aligustre

OPUESTAS Oleáceas (Oleaceae)

sanjuanín

Arbusto de hojas caducas o semicaducas. Puede superar los 4 m de altura, aunque lo más habitual es que tenga menos de 2,5 m. Es frecuente en Asturias en setos vivos, bordes de caminos, zonas arbustivas y encinares. Vive en los pisos termocolino y colino, hasta los 800 m, enrareciéndose hacia el occidente de la región.

El haz es verde denso y lustroso, sin pilosidad. • La hoja es caduca, pero si el invierno es suave se conserva todo el año (semipersistente).

La hoja es lanceolada, ovalada o elíptica alargada.

El borde es liso, sin lobulaciones.

El envés es más claro, con un nervio central marcado.

El pecíolo es muy corto, insertándose uno frente a otro (hojas opuestas).

Su nombre entre los romanos ya era ligustrum, tal vez procedente de «ligare», atar, pues era empleado en amarres y cestería. Otros relacionan ese nombre con la región de Liguria.

Es un arbusto muy ramificado desde su base. Suele encontrarse en los setos vivos o «sebes», entre fincas o al borde de caminos, aprovechando su tolerancia a la poda. También en áreas de arbustos y matorrales, así como en la periferia (orlas) de encinares o en zonas aclaradas de esos bosques. Parece preferir los suelos ricos y calizos.


OPUESTAS

LIMBO ENTERO

t Los frutos son bayas esféricas, negras y brillantes, agrupadas en racimos, como las flores. Contienen de 2 a 4 semillas cada una. Maduran a finales del verano, permaneciendo hasta el invierno en la rama. Son tóxicos y pueden producir diarreas y vómitos que llegan a resultar peligrosas para los niños. No así para los pájaros, que se encargan de su diseminación. Entre ellos destacan los mirlos, zorzales, currucas, petirrojos, urracas, palomas torcaces, camachuelos, distintos páridos, etc. u El «sanjuanín» debe su nombre más popular en Asturias a la época de máxima floración, en torno a San Juan (24 de junio). Lo cierto es que comienza a abrir sus flores ya unas semanas antes. Éstas son blancas, olorosas y agrupadas en racimos situados en los extremos de las ramas.

HOJAS SIMPLES 125


126 HOJAS SIMPLES Especie

Boj

LIMBO ENTERO

OPUESTAS Familia

Buxus sempervirens Linneo

Buxáceas (Buxaceae)

boje, buxu

Arbusto de hojas persistentes, habitualmente menor de 3 m de altura. Las poblaciones naturales en Asturias son muy escasas, conociéndose sólo en algunas laderas calcáreas de valles colinos soleados en el centro de la región. El extremo es redondeado, truncado o incluso escotado.

Borde entero y liso, como intentando plegarse un poco hacia el envés.

Las ramillas jóvenes son de sección cuadrangular. El nervio central es claro y algo hundido.

El pecíolo es muy corto. Sus inserciones en la rama son opuestas, en pares.

El haz es verde oscuro, brillante. • Las hojas son pequeñas, persistentes en la planta, de forma elíptica, a veces algo ancha, y de tacto coriáceo.

El nervio central aparece marcado y como con pilosidad.

El envés verde amarillento, mate, con consistencia firme y resistente.

Buxus era el nombre romano de la planta, tal vez derivado del griego buxos, vaso o cubilete, pues su dura y compacta madera fue utilizada para elaborar recipientes. Sempervirens alude a su carácter siempreverde.

s Es un arbusto siempreverde, de escaso porte en las contadas poblaciones naturales presentes en Asturias (cultivado adquiere tamaños mayores) y de lento crecimiento. Aparece en algunas laderas calcáreas bien soleadas del centro del Principado (Candamo); en el cuadrante nordeste de la península Ibérica es más abundante (Cataluña, Comunidad Valenciana, Cuenca, Burgos, Navarra...). Vive bien en suelos pedregosos y roquedos calcáreos, resistiendo bien todo tipo de condiciones climáticas.


OPUESTAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 127

v Las flores brotan ya durante el invierno en las axilas de las hojas. Su aspecto es bastante discreto (carecen de pétalos) y el tamaño es pequeño. En cada grupo o glomérulo de flores hay una femenina rodeada de otras masculinas. A finales de verano se ven ya los frutos verde amarillentos, unas cápsulas correosas con unos pequeños cuernos, que son los restos de los estilos de las flores femeninas.

s Su fronda es espesa, con abundantes ramas. El tronco es sinuoso o retorcido, de madera dura y pesada. Las hojas permanecen en la planta unos dos años. Cuando están próximas a desprenderse muestran hermosos tonos amarillentos y rojizos. También las heladas las hacen enrojecer. Contiene alcaloides tóxicos como la buxina, taninos y esencias naturales olorosas.

El boj suele emplearse en jardinería para crear setos. Su madera es muy compacta, dura y pesada (no flota en el agua) lo que la hace ideal para tornear o tallar piezas artísticas y artesanales. En Asturias también se emplea para elaborar los mangos de las famosas navajas de Taramundi, así como para piezas de las gaitas.


128 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

OPUESTAS

Cornus sanguinea Linneo, subsp. sanguinea

Cornejo

Familia

Cornáceas (Cornaceae)

cornexu

Arbusto caducifolio de porte rara vez superior a 4 m. En Asturias es muy frecuente en el oriente y centro, enrareciéndose hacia el occidente. Ocupa los pisos termocolino y colino, hasta los 800 m, donde se desarrolla sobre suelos frescos y ricos. Suele aparecer integrando setos vivos o «sebes», así como en zonas aclaradas y arbustivas de carbayedas jóvenes y bosques ribereños. El borde es liso y entero, algo ondulante y con frecuencia muestra tonos rojizos.

El pecíolo es corto, rojo por la cara superior y con surcos.

Los nervios, algo hundidos, se arquean convergiendo hacia el extremo de la hoja.

El haz es verde intenso, con la nerviación bien marcada. • La hoja es caduca, de forma elíptica u ovalada ancha.

El extremo (ápice) termina en punta.

Sus inserciones a la rama son opuestas. El envés es más claro, con pilosidad. Ésta puede ir disminuyendo a lo largo de la primavera y verano, pero permanece en los nervios, que están bastante marcados. Los romanos llamaban cornus (cuerno) a un tipo de cornejo. Su nombre científico específico sanguinea alude al intenso color rojo de sus ramas jóvenes, especialmente al faltar la hoja. También las hojas enrojecen mucho en otoño.

Es un arbusto muy ramificado ya desde la base. Su altura habitual ronda los 2-3 m. Es frecuente en las «sebes», claros y lindes de los bosques basales, prefiriendo suelos profundos y relativamente húmedos. Florece en torno al mes de mayo, pero tiene una segunda floración a principios del otoño. En Asturias vive la subespecie nominal, sanguinea.


OPUESTAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 129

ss Las flores blancas se agrupan en inflorescencias (corimbos), provistas de pedúnculos largos. Cada una de ellas tiene 4 pétalos blancos, estrechos, alargados y acabados en punta.

s En otoño las hojas del cornejo muestran un vivo color rojo antes de caerse. Una vez desprendidas resaltarán sus ramas desnudas, también muy rojas en el lado en el que reciben los rayos del sol.

Los frutos adoptan, como es lógico, la misma disposición que las flores. Cuando maduran a finales del verano o en otoño, estas pequeñas drupas adquieren un color negruzco. Tienen poca pulpa en torno a la semilla y no son comestibles. Sin embargo, son muy buscados por aves como el papamoscas cerrojillo, que se atiborra de ellos para engordar antes de emprender su viaje migratorio. De esta forma, se transforma en un estupendo agente dispersor de las semillas a través de sus excrementos.

La madera del cornejo, muy dura, se emplea como mango de herramientas y en tornería.


130 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

OPUESTAS Familia

Viburnum lantana Linneo

Lantana

Caprifoliáceas (Caprifoliaceae)

lloránganu, tchoránganu

Arbusto caducifolio de entre 2 y 3 m. Es poco común en Asturias, distribuyéndose por terrenos calizos del centro y oriente. Ocupa los pisos termocolino, colino y montano, pudiendo incluso encontrarse ejemplares en las cercanías de puertos de montaña. Se integra en setos vivos («sebes») y en ambientes arbustivos cercanos a prados, caminos, lindes de bosques, etc. El extremo de la hoja (ápice) es en punta corta o romo.

El borde es dentado.

El pecíolo es muy corto, también con cortos pelos estrellados. Sus inserciones en la rama son opuestas. La base del limbo es algo acorazonada. El haz es verde oscuro, cubierto de cortos pelillos que las hojas más antiguas van perdiendo. Aspecto algo rugoso y áspero. • La hoja es caduca, gruesa y de forma anchamente ovalada o elíptica.

Los romanos conocían a la lantana, como Viburnum; tal nombre derivaría de la raíz indogermánica ueib-, enroscar, enredar, al ser empleadas sus ramas flexibles como ataduras. Su epíteto específico y nombre castellano, lantana, vuelve a tener relación con ese antiguo uso, pues deriva del latín lentus, flexible.

El envés es más claro, también con pilosidad estrellada, que le da aspecto y tacto afieltrado. Los pelos son muy notorios en los marcados nervios.

s Es un arbusto que integra las «sebes» soleadas, linderos de bosque y matorrales en terrenos calcáreos, tanto basales como montanos. Su porte suele ser de 1 a 3 m de altura. Las ramas son grisáceas, tapizadas de pelillos estrellados. Al doblarlas se aprecia su flexibilidad, habiendo sido usadas en el pasado para ataduras.


OPUESTAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 131

u En este detalle de una rama, se aprecia la distribución de las hojas en la misma, opuestas y en cruz, es decir, cada pareja enfrentada y formando unos 90° con la siguiente. En una primera observación, las ramas y hojas de la lantana recuerdan a las de la hortensia, aunque pertenecen a diferentes familias.

t La lantana florece desde finales de abril. Sus flores, blancas y olorosas, se agrupan en inflorescencias aplanadas o algo convexas (cimas corimbiformes) en el extremo de las ramas. s Los frutos son drupas alargadas y como comprimidas lateralmente, que no van madurando a la vez. Por ello sus racimos pueden mostrar algunas bayas maduras de color negro entremezcladas con otras rojas que aún no han terminado ese proceso. Maduros o no, los frutos de la lantana resultan algo tóxicos, produciendo vómitos y diarreas. Sin embargo, son buscados por aves como camachuelos, mirlos, zorzales, currucas y petirrojos. En la foto se aprecian sus yemas alargadas, tomentosas y opuestas.


132 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

OPUESTAS Familia

Phillyrea latifolia Linneo

Oleáceas (Oleaceae)

Labiérnago de hoja ancha Arbusto o pequeño árbol perennifolio que rara vez supera los 8 m de altura. También llamado labiérnago prieto o negro, en conjunto es escaso en Asturias, aunque abunda en algunos lugares del oriente. Ocupa los pisos termocolino y colino, hasta los 500 m, integrándose en algunos encinares y carrascales o en sus alrededores. Prefiere los terrenos calizos, por lo que falta en el occidente. hoja joven Las hojas jóvenes o nacidas en plantas o ramas jóvenes, son más anchas, de contorno oval tendente a lanceolado. El borde es más dentado.

Los griegos llamaban philyréa a esta planta, de donde procede su nombre científico. Latifolia procede del latín, «de hoja ancha».

El pecíolo es muy corto. Sus inserciones en la rama son opuestas. El haz es verde oscuro, brillante y sin pelos. La consistencia al tacto resulta firme, algo coriácea.

El envés es más claro, también sin pelos, pero menos brillante o mate. • La hoja es persistente.

hoja adulta La hoja madura es lanceolada y tiene el margen finamente dentado o prácticamente liso.

Dadas sus preferencias mediterráneas, este arbusto no es muy frecuente en Asturias, pero puede abundar en algunos enclaves calizos basales del oriente (ej. en el Desfiladero de los Beyos) y centro. Suele presentarse en los bosques aclarados de encinas y carrascas, o en terrenos antes ocupados por esas forestas.


OPUESTAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 133

u Los frutos a los que dan lugar son unas drupas, de aspecto negro azulado cuando maduran a finales del verano o inicios del otoño. Se han usado como astringentes y para tratar úlceras orales. Las currucas, garduñas, ginetas y zorros comen estos frutos. Los ramilletes de flores brotan en las axilas de las hojas. Son pequeñas y discretas, de color blancoverdoso.

La madera dura y pesada del labiérnago de hoja ancha es utilizada en algunas regiones como combustible y carbón vegetal.

s Detalle de una rama adulta. Se aprecian los márgenes escasamente dentados en las hojas y su disposición alterna. La variabilidad morfológica de esta planta hace que algunos botánicos diferencien dos subespecies, la P. latifolia subsp. media (hojas lanceoladas, muy similares tanto las jóvenes como las adultas), y la P. latifolia subsp. latifolia (hojas jóvenes casi sin pecíolo, muy anchas y con dientes profundos algo espinosos; las adultas más lanceoladas, con dientes menos marcados o borrados y con pecíolo).


134 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Familia

Euonymus europaeus Linneo

Bonetero

OPUESTAS Celastráceas (Celastraceae)

escuernacabres

También llamado husera, es un arbusto caducifolio habitualmente menor de 3 o 4 m. Es frecuente en el centro y oriente de Asturias, enrareciéndose hacia el occidente. Aparece integrado en «sebes» y setos arbustivos entre prados y bordes de caminos de los pisos termocolino y colino (hasta los 800 m). También se presenta en bosques jóvenes en regeneración en esos niveles (carbayedas, bosques de ribera, etc.) o en los lindes de los bosques maduros, llanuras de suelos húmedos, etc.

El margen está fina y regularmente aserrado, con pequeñas glándulas.

El haz es verde intenso, sin pelos.

• La hoja es caduca, de contorno elíptico-lanceolado.

El extremo es en punta estrecha (a veces no tan marcada como ésta).

El pecíolo es corto y algo acanalado. Las inserciones en la rama son opuestas.

El envés es verde azulado claro, también sin pelos.

Los romanos tomaron su nombre del griego, euónymus, que significa «de buen nombre» (eû=buen, ónyma=nombre), una irónica denominación para esta planta, pues era considerada planta de mal agüero, dado el olor de sus flores y la toxicidad de sus hojas y frutos.

Es un arbusto menor de 3 o 4 metros, que prospera en suelos ricos y frescos de los valles basales de Asturias, sobre todo en el centro y el oriente. Suele aparecer en las «sebes» que limitan prados y caminos, donde pasa bastante desapercibido casi todo el año. Es en otoño cuando el bonetero o evónimo se hace más fácil de distinguir, gracias a sus coloridos frutos. Su madera, compacta y de grano fino, tiene usos parecidos a los del boj, elaborándose husos y agujas para tejer la lana y carboncillos para pintar.


OPUESTAS

u Las flores son pequeñas, blanco-verdosas y poco vistosas. Aparecen a finales de abril.

t Los frutos tienen una envoltura o cápsula algo carnosa que rodea a las semillas. Su color es rosado o rojo al madurar, y está dividida en 3 o 4 lóbulos o gajos que, al abrirse, dejan asomar otras tantas semillas cubiertas por una envoltura carnosa anaranjada (arilo). El aspecto de los frutos (derecha) recuerda a un bonete (gorro con varios picos usado por eclesiásticos, seminaristas y universitarios), de donde recibe el nombre la planta. Son tóxicos para el hombre, pero no para aves como los zorzales, petirrojos y currucas capirotadas, que se encargan de su diseminación. Reducidos a polvo y cocidos fueron usados para eliminar los piojos y como tinte.

u La corteza es lisa y grisácea, pero con los años llega a hacerse pardusca en la base y ya no se presenta tan lisa. t Las ramitas son finas, lisas y verdosas, con lenticelas redondeadas. Las pequeñas yemas laterales son opuestas, y hay una yema terminal algo mayor. También las escamas de cada yema están opuestas, imbricándose entre sí. Son de color verde y de forma ovoide, con extremo en punta un tanto rojizo.

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 135


136 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

OPUESTAS

Salix purpurea Linneo subsp. lambertiana J. E. Smith A. Neumann ex K. H. Rechinger

Sarga de hojas opuestas

Familia

Salicáceas (Salicaceae)

salgueru, blimal

Arbusto caducifolio normalmente inferior a 3-4 m, aunque puede alcanzar los 7 m de altura en alguna ocasión. También llamado sargatillo o sauce colorado, es más frecuente en la vertiente meridional (leonesa) de la cordillera Cantábrica. En Asturias es raro. Vive en las riberas de contados ríos y arroyos del centro, oriente y sur de la región.

La hoja es lanceolada, ensanchándose algo en el tercio superior.

Salix era el nombre con el que los romanos denominaban a los sauces, tal vez derivado de las voces celtas sal (=cerca de, próximo a) y lis (=agua), en alusión a sus gustos por ese tipo de terrenos. Su nombre específico, purpurea, hace alusión al color de la corteza y ramas, pardo-rojizo o purpúreo.

En esa zona cercana al extremo apuntado (ápice), el borde puede presentarse a veces aserrado. El resto de la hoja es de borde liso.

El haz es verde oscuro, sin pilosidad en la hoja ya desarrollada. El nervio central aparece bien marcado y visible. • La hoja es caduca, lanceolada.

El pecíolo es muy corto. Sus inserciones van emparejadas y enfrentadas en la rama (hojas opuestas o casi, pues a veces se presentan alternas).

El envés es claro, verdeazulado, también sin pilosidad. El porte suele ser arbustivo, ocupando riberas fluviales, bancos arenosos o pedregosos de arroyos y ríos de montaña, así como de algunos lugares más basales.


OPUESTAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 137

u Las ramas son delgadas y flexibles, con tonos rojizos y amarillentos. Las yemas est谩n bien aplicadas contra la rama, en parejas. s Las ramas maduras van perdiendo sus tonos rojizos. Se aprecia la disposici贸n opuesta de las hojas, que permite una f谩cil identificaci贸n de esta sarga respecto a otras especies de Salix.


138

III. Hojas simples de limbo entero alternas y de aspecto coriรกceo


SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

LIMBO ENTERO

Especie

Euonymus

Arce Arce menor Mundillo Grosellero de rocas Grosellero de los Alpes Cabrahigo Álamo blanco Espinera Mostajo bastardo Mostajo intermedio Sorbo silvestre Quejigo Carbayo Rebollo Roble albar Roble orocantábrico

120 122 124 126 128 130 132 134 136

Cerecillo Acebuche Aligustre Boj Cornejo Lantana Labiérnago de hoja ancha Bonetero Sarga de hojas opuestas

aspecto coriáceo

140 145 148 151 154 157 160 162

Tejo Encina Carrasca Alcornoque Laurel Madroño Aladierno Acebo

aspecto no coriáceo

168 171 174 176 178 180 183 184 186 188 190 191 194 196 198 206 210 213 214 217 220 222 224 226 228 229 232 236 240 244 246 248 251

Negrillo Olmo montano Sarga de hoja estrecha Mimbrera Sauce blanco Salguera cabruna Sarga Salguera cantábrica Salguera negra Salguera blanca Salguera bicolor Chopo Álamo temblón Arraclán Haya Tilo de hoja grande Tilo de hoja pequeña Tilo híbrido Avellano Manzano silvestre Peral silvestre Agracejo Endrino Cerezo de Santa Lucía Ciruelo silvestre Cerezo de racimo Cerezo Castaño Mostajo Guillomo Escuernacabras Aliso Abedul

258 262 264 267 272 274

Fresno común Fresno de hoja estrecha Saúco Serbal silvestre Cornicabra Nogal

Celastráceas

opuestas

alternas

COMPUESTAS

74 78 80 82 84 85 88 90 94 96 98 100 102 107 110 114

Familia


140 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Taxus baccata Linneo

I Tejo

ALTERNAS Familia

ASPECTO CORIÁCEO

Taxáceas (Taxaceae)

texu, teixo

Árbol de hoja perenne, de mediano porte, habitualmente no superior a los 15-20 m de altura. Es de lento crecimiento y de gran longevidad. En Asturias aparece en el seno de distintos tipos de bosques colinos y montanos, así como en cortados y escarpes rocosos, «foces» y desfiladeros, bien enraizado en la roca basal. También es frecuente verlo junto a viejas iglesias rurales debido a ancestrales costumbres, habiendo sido declarados algunos de ellos monumentos naturales. La inserción de las hojitas en la rama sigue un orden en espiral y alterno más apreciable en las ramas superiores o aisladas del árbol. En las ramas laterales las hojas tienden a colocarse en dos filas enfrentadas para captar mejor la luz, si bien el arranque de la rama sigue siendo en orden helicoidal. El haz de estas hojitas es verde oscuro y brillante en las hojas ya maduras. • Las hojas, persistentes, llegan a permanecer en el árbol de 3 a 8 años. Son pequeñas, alargadas y muy numerosas. Carecen de pilosidad y su tacto es coriáceo.

El margen de las pequeñas hojas es liso, pudiendo aparecer ligeramente enrollado hacia el envés. Con frecuencia termina en punta fina. El pecíolo de cada una es mínimo y aplicado a la rama. El envés muestra un color verde no tan intenso como en el haz, careciendo de brillo y pilosidad. El nervio principal es algo prominente.

Denominado taxus por los romanos, su nombre podría derivar a su vez del griego taxis, fila, hilera, en alusión a la disposición de sus hojas, o de tóxon, arco, pues su madera flexible fue usada para su fabricación. Baccata hace referencia a los frutos, los arilos, que recuerdan, sin serlo, a una baya (bacca).

El tejo es uno de nuestros árboles más longevos. Aunque es difícil calcular la edad de los tejos más viejos de Asturias, sin duda tienen bastantes siglos. De algunos ya se tenía referencia hace más de 600 años. Se conocen tejos en otros países a los que se atribuyen edades superiores a los 2000 años.


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 141

1. En estado natural el tejo se presenta en distintos tipos de bosques de las zonas colinas y montanas, como hayedos, robledales, abedulares, acebedas, etc. También aparece en escarpes rocosos, «foces» y desfiladeros, bien agarrado a las rocas, y en suelos pedregosos. No rehuye los ambientes frescos y sombríos. Sólo en enclaves concretos es abundante. Por lo general su presencia es aislada o limitada a pocos ejemplares cercanos. 2. El tronco es grueso

y corto, pues se ramifica a poca altura casi siempre. Su aspecto es arrugado verticalmente, como formando cordones tortuosos. A veces parece haber más de un tronco principal. La madera es excelente, dura y compacta.

1

3. Las ramas son numerosas y fuertes en su salida del tronco, siendo más flexibles al alejarse del mismo hasta hacerse algo colgantes en su extremo. Abundan las de trayecto horizontal. La copa resultante es amplia y densa, más abierta en los árboles aislados fuera del bosque y con un follaje verde oscuro.

Existen pruebas de que el género Taxus se encontraba en el norte de Europa ya en el jurásico, en plena época de los dinosaurios. 2

3


142 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

> Tejo

ss La corteza es pardo-grisácea, exfoliable, desprendiéndose láminas alargadas y delgadas, bajo las que quedan marcas de corteza «fresca» con color rojizo. Se aprecia su disposición en cordones, con acanaladuras.

s El enraizamiento de los viejos tejos suele ser sorprendente, sobre todo cuando asientan en suelos pedregosos o escarpes rocosos. Sus raíces buscan cualquier rendija en la piedra, en las que se asocian con hongos (micorrizas) para facilitar la captación de nutrientes. Así resultan formas tan curiosas como las de este ejemplar en el Sueve, que recuerda a una vela derramando cera fundida. La madera es muy dura y compacta, por lo que es muy apreciada en tornería, ebanistería y carpintería. Además de tallas, arcones, cuencos, arcos, bolos, etc., con ella se elaboran incluso ceniceros, lo que da idea de su resistencia. Su crecimiento es muy lento, sobre todo a partir del primer siglo de vida y en árboles que viven sobre sustratos difíciles o pobres. A partir de cierta edad ya no crece en altura o porte, haciéndolo sólo en perímetro del tronco, si bien muy lentamente. Los tejos viejos suelen tener el tronco principal hueco, pero el árbol sigue siendo muy resistente al viento y a los elementos gracias a la gran dureza de su madera remanente. En la imagen, Tejo de Santa Coloma (Allande).


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

Hay tejos con flores masculinas y otros con flores femeninas. Las primeras son globosas, como pequeños sacos que brotan en las axilas de las hojas. Su aspecto es discreto, pues no pretenden atraer a los insectos. Cuando comienzan a abrirse (habitualmente desde febrero) presentan un color beige claro y asoman sus

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 143

escamas polínicas, que liberan ingentes cantidades de polen al viento en busca de árboles con flores femeninas (mucho más discretas). En la imagen vemos a contraluz unos tejos macho liberando nubes de polen a la brisa frente a la iglesia de Santa Coloma (Allande). El mayor de ellos es Monumento Natural.

Precaución Los tejidos de la planta contienen un alcaloide, la taxina, que les confiere su toxicidad. Se estima que una cocción de tan sólo 50 gr de hojas de tejo resulta mortal. En la historia antigua no faltan episodios de su empleo en suicidios individuales o colectivos antes de una rendición frente a las tropas romanas. De las taxáceas se ha obtenido además el taxol, que, aunque tóxico, es un fármaco antitumoral. Pese a ello algunos insectos lo atacan, como el díptero Taxomyia taxi, responsable de la formación de agallas con aspecto de coliflor.

El famoso dicho de «tirar los tejos» procedería de una antigua costumbre celta: en las festividades del solsticio de verano, las jóvenes casaderas tiraban semillas de este árbol, guardadas desde el otoño anterior, a los varones por los que sentían especial atracción, dándoselo así a conocer.

Desde septiembre van madurando los frutos: las pequeñas brácteas verdosas de la flor femenina fecundada se desarrollan y engruesan, formando una pulpa carnosa (arilo) de un vivo color rojo, que envuelve a la semilla excepto por su extremo apical, por el que asoma la misma. El dulce arilo carnoso es la única parte de la planta no venenosa, aunque si se ingieren con ellos las semillas pueden producirse intoxicaciones graves (vómitos, diarreas, convulsiones...) o mortales (parada cardiorrespiratoria).


144 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

> Tejo

monumentos naturales El tejo fue un árbol de gran importancia mítico-religiosa en el pasado. Su toxicidad, aspecto oscuro todo el año y su gran longevidad, que le hacía parecer eterno generación tras generación, pronto le confirieron un aura mítica de árbol de la vida y de la muerte. Fue plantado en lugares sagrados y bajo su fronda se reunía la comunidad para rituales o discutir decisiones colectivas. El sincretismo religioso llegado con el catolicismo hizo que se construyesen templos cristianos junto a aquellos viejos tejos para integrarse mejor con las costumbres y ritos populares. Debido a esta antigua costumbre es frecuente que en el medio rural encontremos viejas ermitas, iglesias y monasterios junto a tejos multiseculares. Los siguientes han merecido ser considerados Monumento Natural: • Tejo de Bermiego (Quirós) [arriba], con una altura de unos 10 m, copa de unos 15 m de diámetro y perímetro de unos 7 m en el tronco. • Tejo de Santa Coloma (Allande) [izquierda], con más de 8 m de altura y perímetro del tronco de unos 5,6 m. • Tejo de Santibáñez de la Fuente (Aller), de 12 m de altura, copa de 15 m de diámetro y perímetro de 3,5 m en el tronco. Su edad se estima superior a los 5 siglos. • Tejo de Salas, en el cementerio de esa localidad, de 16 m de altura, 12 m de diámetro en su copa y algo más de 6,5 m de perímetro en el tronco. • Tejo de Lago (Allande), de 9 m de altura, otros tantos de diámetro de copa y 5,5 m de perímetro en el tronco. • Tejo de Pastur (Illano), con 17,5 m de altura y un diámetro de copa de 20 m.


ASPECTO CORIÁCEO Especie

ALTERNAS Familia

Quercus ilex Linneo

I Encina

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 145

Fagáceas (Fagaceae)

alcina, ancina, ardina

Árbol de hoja persistente, habitualmente menor de 20 m, de copa amplia. En Asturias es frecuente en los concejos costeros del oriente (Ribadedeva, Llanes, Ribadesella...), pues la encina prefiere estos ambientes, dulcificados por la influencia del mar, que los más duros y continentales ocupados por su cercana pariente, la carrasca. No obstante, abundan las formas transicionales o híbridas de ambas, y no todos los botánicos las consideran especies diferentes, sino subespecies de una misma Q. ilex: así, la encina sería Q. ilex subsp. ilex, y la carrasca Q. ilex subsp. ballota. El borde suele presentar de 3 a 7 dientes fuertes a cada lado (más en árboles jóvenes o en las ramas más basales).

En época romana se denominaba quercus a robles, encinas y otros árboles productores de bellotas, de donde se tomó el nombre del género. Ilex era el nombre que los romanos daban a la encina, conservado por Linneo al asignarle el nombre científico.

Yemas muy pequeñas y pilosas.

Mayor número de nervios secundarios (7-14 pares) que la carrasca, formando un ángulo más cerrado con el nervio principal.

El haz es verde oscuro. En un mismo árbol, la forma de las hojas es variable, pero suelen ser más estrechas y alargadas que las de la carrasca.

Tronco de una vieja encina costera. La longevidad de Q. ilex llega a alcanzar unos 1000 años, pudiendo rebrotar tras talas o incendios. Aunque no le disgusta la humedad, no tolera suelos encharcados, por lo que el agrietado y permeable sustrato calizo del oriente le es muy adecuado.

El ápice de la hoja suele ser en punta afilada, pero a veces es más romo. El pecíolo es algo mayor que en la carrasca y también tomentoso. Su inserción en la rama es alterna.

El envés es gris o blanquecino debido a la presencia de un denso tomento de pelos estrellados. • Las hojas persisten en el árbol 3 o 4 años.

Haz y envés de un ejemplar transicional o híbrido entre encina y carrasca (Quercus x gracilis). Se aprecian caracteres intermedios entre ambas. En Asturias son abundantes estos ejemplares (tal vez más que las especies o subespecies «puras»).


146 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

> Encina

u En Asturias la encina vive en la rasa costera oriental, constituyendo bosques que llegan hasta el mismo acantilado, como este encinar en Pimiango (Ribadedeva). La encina prefiere ambientes no tan continentales como los que ocupa su pariente la carrasca en valles interiores, por lo que busca la templanza térmica que proporciona la influencia marina. No obstante también se encuentran encinas en algunos valles bajos y templados, tierra adentro, como en Soto de los Infantes (Salas).

s La corteza se presenta resquebrajada, delimitándose pequeñas placas entre las grietas. Su color es gris parduzco. En árboles jóvenes es más lisa. Es rica en taninos, lo que la hizo ser empleada como curtiente y astringente. La madera de la encina es compacta y pesada, apreciada en tornería, sobre todo para piezas que requieran ser pesadas y densas. Apenas encuentra aplicaciones en la carpintería por agrietarse al secar. Como combustible es excelente, con un alto y duradero poder calorífico.


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 147

u Encinar en Ribadedeva: se aprecia como cada árbol tiene su parcela de luz en el dosel forestal, imbricando sus copas como un rompecabezas.

s La encina tiene portes de menos de 20 m, con la copa amplia al abrirse sus ramas. El tronco suele ser algo tortuoso. Las flores son parecidas a las de la carrasca. v También sus bellotas, aunque resultan más amargas que las de Q. rotundifolia. Son ovaladas y con una cúpula hemisférica dotada de un pedúnculo muy corto.


148 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

Quercus rotundifolia Lamarck = Quercus ilex subsp. ballota (Desfontaines) Sampaio

I Carrasca

Familia

Fagáceas (Fagaceae)

ancina, carrasca

Árbol de hoja persistente, de 5 a 12 metros, a veces de porte arbustivo. En Asturias vive en los valles interiores de laderas soleadas, bien drenadas y de sustrato calizo preferentemente, ocupando el piso colino. Es frecuente en desfiladeros (Cares, Las Xanas), Proaza, Salas, Somiedo, etc. El haz es verde oscuro y tiende a conservar restos de pilosidad; pese a ello, puede aparecer lustroso en las hojas maduras. • Las hojas, más pequeñas y redondeadas que las de la encina Q. ilex.

v Este árbol, de copa densa y esférica, es el característico del interior peninsular, formando las emblemáticas dehesas extremeñas o manchegas, por ejemplo. En Asturias busca ambientes que remeden las condiciones que le favorecen, ocupando las laderas soleadas de valles interiores empinados, desfiladeros, etc., sin superar apenas el piso colino.

El borde puede presentarse entero, como en este caso. Otras veces aparece dentado sobre todo en brotes jóvenes o en ramas basales del árbol. Su tacto es coriáceo, duro y firme. Las ramas jóvenes son tomentosas. Luego irán perdiendo esa pilosidad, aunque con lentitud. Se aprecian entre 5 y 8 pares de nervios laterales (menos que en la encina Q. ilex), que forman un ángulo en torno a 60° con el nervio principal (ángulo más abierto que en Q. ilex). El pecíolo es tomentoso y más corto que en Q. ilex. Su inserción en la rama es alterna. El envés es blanquecino, de tacto afieltrado debido a la existencia de un denso tomento, que denota la adaptación de la hoja a ambientes secos y continentales. Permanecen hasta 3 años en las ramas.

Los romanos denominaban quercus a robles, encinas y otros árboles productores de bellotas, de donde se tomó el nombre del género. Rotundifolia significa «de hoja redonda o circular» (del latín rotundus, redondo y folium, hoja).


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 149

u La carrasca es un árbol acostumbrado a la continentalidad y a la sequedad. Por ello se desarrolla sobre suelos pedregosos poco profundos, bien drenados o inclinados para evitar el encharcamiento. Las laderas de roca caliza orientadas al sur parecen sus favoritas en Asturias, pues en ellas los días soleados pueden ser muy calurosos al reverberar calor la piedra.

s La corteza es pardo oscura, casi negra en ejemplares maduros, con estrías abundantes, aunque poco profundas, que llegan a delimitar placas alargadas de pocos centímetros. En los árboles jóvenes es lisa y grisácea. Los usos y propiedades de su madera son similares a los de Q. ilex. ¿Una o dos especies? Algunos botánicos consideran a Q. rotundifolia una especie independiente de la encina Q. ilex. Para otros tal separación parece excesiva, considerándola tan sólo como una raza o subespecie de Q. ilex. En ese supuesto, la carrasca sería la Q. ilex subsp. ballota. En cualquier caso, su cercano pariente, la encina Q. ilex, prefiere ambientes no tan estoicos y continentales, ocupando áreas litorales del oriente. No obstante, abundan los ejemplares híbridos, transicionales entre ambas (Quercus x gracilis o Q. x ambigua).


150 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

> Carrasca

s Hay flores

masculinas y femeninas en el mismo árbol. Las femeninas brotan en grupos pequeños. Más vistosas son las masculinas (en la foto), que aparecen en la primavera agrupadas en espigas colgantes (amentos) de color amarillento.

v En el otoño maduran las bellotas, ovoides y de forma alargada. Su color pasa del verde al marrón oscuro, poco antes de desprenderse de la cúpula. Esta última está constituida de escamas cortas, pilosas, densamente imbricadas y apretadas entre sí. El pedúnculo que la sujeta a la rama es muy corto. Las bellotas de la carrasca, muy apreciadas por la fauna, son más dulces que las de la encina Q. ilex. También fueron consumidas (frescas, asadas o en harina) por el hombre.


ASPECTO CORIÁCEO Especie

ALTERNAS

Quercus suber Linneo

I Alcornoque

LIMBO ENTERO Familia

HOJAS SIMPLES 151

Fagáceas (Fagaceae)

sufreira, sobreiro, corco

Árbol de hojas persistentes, con porte mediano (hasta 20 m) y una característica corteza gruesa y esponjosa: el corcho. Es de gustos mediterráneos húmedos y de suelos silíceos, por lo que es más frecuente en el oeste de la península Ibérica (Portugal, Extremadura, Cádiz, etc.). En Asturias se distribuye por el piso colino de la cuenca del río Navia (concejos de Illano, Grandas de Salime, Pesoz, Allande, Ibias, etc.), como prolongación de los alcornocales portugueses y gallegos.

El borde de la hoja es entero y sinuoso, pudiendo mostrar pequeños dientes apenas punzantes. El pecíolo suele ser corto y con un fino tomento. El haz es verde oscuro algo lustroso, sin pilosidad. Con frecuencia el limbo se muestra algo convexo hacia el haz. • La hoja es persistente (1 o 2 años en el árbol) y de tacto coriáceo. Los romanos denominaban quercus a robles, encinas y otros árboles productores de bellotas, de donde se tomó el nombre del género. Al alcornoque lo conocían como suber (=corcho).

El nervio principal, bien marcado también en el haz, es algo sinuoso y con tomento.

Los nervios secundarios son rectos y llegan hasta el margen. Su porte llega a rondar los 20 m, aunque normalmente no pasa de los 10 m. El aspecto, a cierta distancia, recuerda al de la encina, con copa redondeada. Es árbol de gustos mediterráneos, pero precisa terrenos con suficiente aporte hídrico (más de 600 litros de agua de lluvia por m2 y año). Prefiere los terrenos silíceos.

Envés claro, algo grisáceo o verdegrisáceo debido a la presencia de una apretada pilosidad (tomento), de ese color.


152 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

> Alcornoque

s El tronco es grueso y tortuoso, al igual que las ramas, que tienden a desarrollarse en horizontal. Es capaz de alcanzar notables edades, en torno a 500 años.

El corcho La corteza es característica: es muy gruesa (a veces tiene más de 15 cm de espesor) y esponjosa, lo que la hace a su vez ligera: es el corcho. Su aspecto es muy rugoso, con grietas y fisuras longitudinales muy profundas. Si el árbol es descortezado para obtener corcho, el tronco subyacente desarrolla una nueva corteza pardo-rojiza. En Asturias el alcornoque no fue empleado para obtener corcho como en otras regiones (donde se extrae cada 10 u 11 años), sino fundamentalmente para fabricar colmenas con su corteza, conocidas como «truébanos» o «trobos». Su madera es un buen combustible.

s Debido a sus preferencias edáficas y de humedad, el alcornoque se distribuye principalmente por el suroccidente de la península Ibérica, penetrando en Asturias por la cuenca del río Navia. Se integra en los rebollares y carbayedas de esos concejos, pudiendo constituir bosquetes en zonas soleadas.


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 153

el alcornocal de bojo (allande) En algunas laderas soleadas los alcornoques se hacen la especie dominante. En Asturias los alcornocales son muy escasos, aunque su terreno potencial es mayor (ej. los ocupados por los madroñales en el suroccidente). El más notable es el situado en los alrededores de la aldea abandonada de Bojo (Allande), ocupando una

porción de ladera sobre el río Lloredo, en la sierra de Carondio. Aunque de pequeña extensión, es el alcornocal mayor de Asturias y parece en expansión si el fuego lo respeta. Por su interés ha sido declarado Monumento Natural. Otra interesante mancha de alcornoques se encuentra en San Esteban de los Buitres (Illano).

s Las flores, similares a las de otros Quercus, aparecen durante la primavera, verano y otoño. Por ello, también las bellotas a las que dan lugar van madurando secuencialmente, encontrándose en el árbol entre septiembre y febrero. Las últimas son llamadas «palomeras» por ser muy buscadas por las palomas torcaces. La bellota, bastante amarga, es ovoide y la cúpula en la que asienta tiene las escamas apretadas, recurvándose las del borde. El pedúnculo que la sujeta a la rama es corto, firme y tomentoso.


154 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS Familia

Laurus nobilis Linneo

Laurel

ASPECTO CORIÁCEO

Lauráceas (Lauraceae)

lloreu, loureiro

Pequeño o mediano árbol de hoja persistente que no suele superar los 10 m de altura. En Asturias vive en territorios termocolinos y colinos (zonas bajas) en los que se integra en «sebes» de la campiña, encinares y otros bosques costeros. A veces constituye bosquetes en los que domina (lauredales). Es abundante en la campiña basal. El borde es entero, algo ondulante.

El extremo termina en punta.

1

El haz es verde medio u oscuro, sin pelos y lustroso. • Hoja persistente, lanceolada y de tacto coriáceo, aunque al doblarla se quiebra, desprendiendo entonces un característico aroma. Es usada como condimento. El envés es más claro y también sin pelos. El pecíolo es corto y rojizo. A veces su prolongación al nervio principal conserva ese color en el tramo inicial.

La inserción es alterna en la rama. 2

Laurus era el nombre que le daban los romanos al laurel, tal vez derivado del celta, lawr, verde, en alusión a su follaje siempre verde. En las culturas clásicas (Grecia y Roma) fue un árbol que simbolizaba la victoria y el reconocimiento de nobles valores: con él se coronaban emperadores, se distinguían artistas, pensadores, militares, etc. De ahí su epíteto nobilis. Aun hoy, en castellano «laurear» tiene el sentido de premiar u honrar.

3

1. Las ramas se presentan erguidas y rectas, las más finas

de color verdoso. Carecen de pilosidad. Soportan bien la poda y el viento, por lo que es árbol valorado en setos y cierres. 2. La corteza es grisácea, lisa y de poco espesor, con pocas y finas grietas. La madera es densa, dura y pesada. 3. El laurel es un árbol pequeño o mediano, cuya copa irregular está densamente poblada de hojas oscuras todo el año.


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 155

s Las flores masculinas forman ramilletes pedunculados. Al abrirse sus estambres destaca el color amarillo del polen. En la base de algunos estambres hay nectarios (glándulas de néctar) para atraer a insectos polinizadores. Las flores femeninas son parecidas, aunque con los estambres atrofiados y con pistilo verdoso en el centro.

u Hay laureles «macho» y «hembra», aunque algunos ejemplares tienen ambos tipos de flor. Las flores forman grupos compactos en las axilas de las hojas, con pedúnculos que reúnen hasta 6 flores. La floración comienza pronto (enero o febrero) en zonas costeras. En la imagen, flores masculinas. t El fruto es carnoso y ovoide, aprovechado por aves como el mirlo. Recuerda a una pequeña aceituna. Durante el verano presenta un aspecto verdoso, pero al ir madurando, en octubre, adopta un color negro brillante. Como curiosidad, a los estudiantes de la antigüedad se les coronaba con estas ramas con fruto (bacca, baya en latín): era la bacca laurea coronati, palabras que tal vez dieron lugar a la de «bachillerato».


156 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

> Laurel

NUEZA

ZARZAPARRILLA

WOODWARDIA RADICANS

laurisilvas en asturias El origen del laurel en Asturias es discutido. Para algunos botánicos procede de Asia Menor y fue propagado por el hombre. Otros lo consideran un superviviente de la flora terciaria. Las lauráceas son plantas muy antiguas que constituían en el Terciario bosques subtropicales cálidos y húmedos, antes de la llegada de los fríos glaciales. Esos bosques, conocidos como laurisilvas, aún se encuentran por ejemplo en Canarias y otras islas macaronésicas. Con la llegada de las glaciaciones, aquellos bosques desaparecieron y sus integrantes sobrevivieron en regiones sureñas, más alejadas de los hielos. Parece que los antepasados del laurel lo hicieron en el Mediterráneo Oriental y en barrancos húmedos del sur de la península Ibérica, siendo propagados luego por el hombre. Para algunos autores no es descartable que, al igual que ocurrió con otras plantas de aquellos bosques (ciertos helechos, el zubón, la nueza, etc.), quedaran pequeñas manchas de aquellos bosques también en Asturias, refugiados en vaguadas costeras abrigadas y atemperadas por el mar Cantábrico. Pasadas las glaciaciones, esas plantas ocuparon las zonas que les eran favorables (encinares, acantilados costeros, valles colinos, «sebes», etc.). En la imagen inferior, interior de una aliseda con laureles en la carbayeda de Tragamón (Gijón), que evoca a aquellas antiguas laurisilvas subtropicales. El laurel precisa inviernos suaves, sin apenas heladas, y veranos húmedos.


ASPECTO CORIÁCEO Especie

ALTERNAS

Arbustus unedo Linneo

Madroño

LIMBO ENTERO Familia

HOJAS SIMPLES 157

Ericáceas (Ericaceae)

yérbode, erbedeiro, borrachinal

Pequeño árbol o arbusto perennifolio de hasta 8-10 m. No es escaso en Asturias, donde crece integrado en diversos tipos de bosques y matorrales de los pisos termocolino y colino.

El pecíolo es muy corto, con algunos pelos y de color frecuentemente rojizo por su cara superior.

El haz es verde oscuro, sin pilosidad y brillante, con el nervio central blanquecino bien destacado. • La hoja es persistente, lanceolada y el tacto es algo coriáceo.

El margen es fino e irregularmente aserrado, con dientes de diverso tamaño.

En Asturias suele presentarse como un árbol de escaso porte o arbusto, viviendo en valles bajos y abrigados de los pisos termocolino y colino, pues huye de las heladas persistentes. Se integra en diversos tipos de bosque, preferentemente en encinares costeros (oriente), carrascales, alcornocales (occidente) y áreas de matorral resultantes de su degradación. Un interesante madroñal costero se encuentra en la playa del Espartal, en Castrillón (Monumento Natural).

Los romanos denominaban arbutus al madroño, quizá como diminutivo de arbor o árbol. Por tanto, significaría «arbolillo». Unedo procedería de unus, uno y edo, comer; es decir, «comer sólo uno», en alusión a sus frutos, no por ser tóxicos, sino por contener algo de alcohol cuando están bien maduros, pudiendo causar dolores de cabeza y sensación de borrachera.

Cerca de la base de la hoja, el aserrado tiende a desaparecer. Su inserción en la rama es alterna.

El envés es verde más claro, lustroso, también sin pilosidad. El nervio central aparece bien marcado.


158 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

> Madroño

La madera, dura y pesada, es apreciada en tornería. Es también un buen combustible, habiendo sido utilizado como carbón vegetal.

u Las ramas son enhiestas, aunque algo sinuosas. Al poseer éstas buen número de hojas, la copa resulta densa.

s La corteza, rica en taninos,

es pardo rojiza y escamosa. En ejemplares añosos se agrieta y se desprende en tiras estrechas verticales, lo que dificulta la fijación de plantas epífitas (líquenes, musgos, etc.). El tronco suele ser corto y retorcido.


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 159

s Las flores se agrupan en racimos (panículas) que cuelgan de un pedúnculo. La corola está algo inflada, lo que hace a la flor parecer un pequeño puchero o campanita. El color es blanco cremoso o verdoso, aunque puede llegar a ser algo rosado. Las flores aparecen a partir de septiembre, siguen brotando en el otoño y, aunque con menos intensidad, durante el invierno. Simultáneamente van madurando los frutos resultantes de la fecundación de las flores del año anterior, por lo que en la misma rama se pueden ver a la vez flores y frutos.

s Los frutos son bayas cubiertas de verrugas puntiagudas. Su color va pasando de verde amarillento a anaranjado y rojo a medida que maduran. Comienzan a hacerlo desde finales de agosto. Al igual que las flores que los originan, aparecen en racimos colgantes. El interior tiene una pulpa amarillenta con múltiples semillas. Su sabor es agradable cuando están bien maduros, aunque entonces contienen algo de alcohol, pudiendo producir cefaleas si se consume cierto número. De ahí la recomendación de su epíteto científico unedo, sólo uno, y el nombre asturiano de «borrachín», en referencia al fruto y «borrachinal» al madroño. Con ellos se preparan mermeladas y confituras.

Emborrachando a la fauna Los frutos de madroño son muy buscados por la fauna. Entre los mamíferos destacan el oso pardo (el oso buscando frutos del madroño constituye el escudo de Madrid), venados, tejones, zorros, jabalíes, garduñas e incluso lobos ibéricos. Aves como los túrdidos (mirlos y zorzales), córvidos y estorninos, entre otros, dan buena cuenta de ellos. También la fauna es sensible a su contenido alcohólico, existiendo referencias de ciervos, zorros, tejones o vacas que llegan a caer al suelo mareados al atiborrarse de sus frutos.


160 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Rhamnus alaternus Linneo

Aladierno

ALTERNAS Familia

ASPECTO CORIÁCEO

Ramnáceas (Rhamnaceae)

aladierna

Arbusto o arbolillo (1 a 8 metros) de hojas persistentes. Es frecuente en terrenos calizos, algo secos, del centro y oriente del Principado. Suele presentarse en lauredales, encinares y carrascales, abundando en sus orlas y claros o en terrenos antes ocupados por esos bosques. La forma es variable, aunque generalmente ovalada y con el ápice en punta.

El margen suele mostrar pequeños dientes.

El pecíolo puede mostrar un tono rojizo en hojas jóvenes, pudiendo presentarse también de este color una parte del nervio principal.

El haz es verde oscuro, sin pelos y brillante. • La hoja es coriácea, persistente en el árbol unos 2 años.

El nervio principal está bien marcado en ambas caras.

Las estípulas son pequeñas y se caen pronto. La inserción en la rama es alterna.

En el arranque de los primeros nervios secundarios (basales) suele haber una fosita (axila) con algo de pilosidad.

El envés es de un verde más claro que el haz, pero también lampiño y lustroso. El nombre científico de su género procede de la denominación latina del espino cerval, Rhamnos. Alaternus significa «árbol estéril».

s Su porte corresponde al de un arbusto o arbolillo de 1 a 8 metros siempre verde. En ocasiones, cuando crece aislado en roquedos expuestos, se muestra achaparrado y bajo, casi como una mata de ramas retorcidas sobre la roca. Admite bien los suelos pedregosos, secos, de naturaleza caliza. Suele integrarse en los lauredales, encinares y carrascales, haciéndose dominante si dichos bosques son talados o alterados. También aparece en setos vivos («sebes»). El aladierno evita las zonas húmedas y frías ocupadas por bosques caducifolios.

La madera, dura y pesada, encuentra aplicaciones en tornería y ebanistería.


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 161

t El fruto es una pequeña drupa globosa, roja al principio y negra al madurar. Contiene 3-4 semillas y es tóxica para el ser humano, pero no para aves como las currucas, que se encargan además de su diseminación.

s Dada la benignidad térmica de los terrenos que ocupa, la floración es temprana, desde finales del invierno. Hay plantas con flores masculinas (en la imagen) y otras con flores femeninas. En ambos casos son pequeñas y poco vistosas, de color verde amarillento, agrupándose en ramilletes junto al arranque del pecíolo de las hojas.


162 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Familia

Ilex aquifolium Linneo

I Acebo

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

Aquifoliáceas (Aquifoliaceae)

carrascu, xardón, acebu

Árbol perennifolio de hasta 10-15 m de altura (excepcionalmente, más de 20 m), aunque lo más habitual es que se presente como un arbusto alto, de 3-5 m. Es frecuente en Asturias, en todo tipo de bosques (pisos termocolino, colino y montano). A veces constituye acebedas en la montaña. Cumple un importante papel en la ecología del bosque cantábrico, por lo que se trata de una especie protegida en el Principado de Asturias y en otras regiones. Por lo general, en las ramas jóvenes o en las zonas más bajas de la copa, las hojas tienen el borde ondulado con grandes dientes que terminan en espinas punzantes, dirigidas alternativamente arriba y abajo a consecuencia de la ondulación. El haz es verde oscuro y brillante, sin pilosidad. • La hoja es coriácea y perenne. Su contorno es elíptico.

El extremo de la hoja (ápice) termina en punta punzante.

El pecíolo es corto. Sus inserciones son alternas en la rama.

El envés es verde claro y mate, también sin pilosidad.

En ejemplares de cierta edad y buen porte, las hojas de la porción media y superior de la copa pueden carecer de la mayor parte de sus espinas, llegando incluso a faltarles por completo. Son los llamados «acebos fema» en algunos lugares, aunque esta característica no guarda relación con el sexo de las flores del ejemplar. Su nombre científico fue adoptado a partir del nombre con el que los romanos denominaban a la encina, ilex, teniendo en cuenta el parecido de sus hojas con las del acebo. Aquifolium significa de hojas agudas o punzantes.

Entre abril y junio brotan las pequeñas flores del acebo. Las hay masculinas y femeninas (alguna vez bisexuales), saliendo cada tipo en árboles diferentes (árbol dioico, con ejemplares «machos» y «hembras»). Tienen 4 pétalos blancos y brotan aisladas o en grupos en las axilas de la hojas. Tanto las masculinas como las femeninas muestran vestigios atrofiados del otro sexo.


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 163

u En Asturias no escasean acebos de buen porte y edad. Aunque suele presentarse formando parte del estrato arbustivo de los bosques, o en su periferia, también aparece en pastizales de montaña, donde llega a constituir bosquetes en los que es la especie dominante: son las acebedas, valoradas y fomentadas por los pastores como refugio y fuente de alimento para sus ganados. Su copa es densa y cerrada, tolerando bien el ramoneo del ganado.

s La corteza es lisa y grisácea, aunque en ejemplares añosos presenta finas grietas y abultamientos parecidos a grandes verrugas. En las ramas suele ser verdosa oscura con un punteado pardo claro. De la corteza del acebo se obtenía liga para cazar pájaros. Como otros árboles de lento crecimiento y notable longevidad, la madera del acebo es dura, compacta y pesada (llega a hundirse en el agua, como la del boj). Por ello resulta muy apreciada por ebanistas, artesanos y torneros, más aún teniendo en cuenta su hermoso color blanco amarillento y grano fino, y además es fácil de teñir. Con ella se elaboran numerosos enseres en los que priman la dureza y resistencia unidas a un fino acabado.


164 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO CORIÁCEO

> Acebo

u Rama de acebo cuajada de frutos maduros. Éstos permanecen en la rama durante el invierno, si no son consumidos antes por las aves.

s Los frutos, símbolo de la Navidad, aparecen en los árboles «hembra». Son drupas rojas (a veces amarillas), que maduran desde octubre. Contienen 4-5 semillas y son tóxicos para el hombre: producen vómitos, diarrea y convulsiones, y se estima que la ingesta de 20 o 30 bayas pueden ser mortales (muchas menos en los niños).


ASPECTO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 165

v Además de abrigo y protección, la acebeda proporciona alimento a la fauna; dado que sus frutos permanecen mucho tiempo en el árbol, suponen un importante recurso alimenticio en invierno, especialmente para aves como el mirlo, camachuelo, arrendajo («glayu»), perdiz pardilla, zorzales (real, charlo, alirrojo), etc. El urogallo cantábrico puede

Abrigo para la fauna El acebo es el único árbol de hoja perenne suficientemente abundante en nuestros bosques de montaña. Por ello cumple una importantísima función para la fauna, pues al conservar sus hojas en invierno ofrece abrigo y protección frente a nevadas y ventiscas. En los fríos días de invierno, la temperatura en el interior de la acebeda es de 2 a 4° superior a la de su exterior. Además, se reduce la pérdida de calor y la sensación de frío debida al viento, cortado por la densidad de su follaje. Urogallos, corzos, mirlos, etc., buscan refugio en su espesura.

complementar su dieta invernal con las hojas coriáceas del acebo, en sustitución de las acículas de pino a las que recurren sus congéneres europeos. Por todo ello es importante no cortar acebos o sus ramas en Navidad: además está prohibido por la Administración.


166 HOJAS SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

IV. Hojas simples de limbo entero alternas y de aspecto no coriรกceo


SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

LIMBO ENTERO

Especie

Euonymus

Arce Arce menor Mundillo Grosellero de rocas Grosellero de los Alpes Cabrahigo Álamo blanco Espinera Mostajo bastardo Mostajo intermedio Sorbo silvestre Quejigo Carbayo Rebollo Roble albar Roble orocantábrico

120 122 124 126 128 130 132 134 136

Cerecillo Acebuche Aligustre Boj Cornejo Lantana Labiérnago de hoja ancha Bonetero Sarga de hojas opuestas

aspecto coriáceo

140 145 148 151 154 157 160 162

Tejo Encina Carrasca Alcornoque Laurel Madroño Aladierno Acebo

aspecto no coriáceo

168 171 174 176 178 180 183 184 186 188 190 191 194 196 198 206 210 213 214 217 220 222 224 226 228 229 232 236 240 244 246 248 251

Negrillo Olmo montano Sarga de hoja estrecha Mimbrera Sauce blanco Salguera cabruna Sarga Salguera cantábrica Salguera negra Salguera blanca Salguera bicolor Chopo Álamo temblón Arraclán Haya Tilo de hoja grande Tilo de hoja pequeña Tilo híbrido Avellano Manzano silvestre Peral silvestre Agracejo Endrino Cerezo de Santa Lucía Ciruelo silvestre Cerezo de racimo Cerezo Castaño Mostajo Guillomo Escuernacabras Aliso Abedul

258 262 264 267 272 274

Fresno común Fresno de hoja estrecha Saúco Serbal silvestre Cornicabra Nogal

Celastráceas

opuestas

alternas

COMPUESTAS

74 78 80 82 84 85 88 90 94 96 98 100 102 107 110 114

Familia


168 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Ulmus minor Ph. Miller

Negrillo

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Ulmáceas (Ulmaceae)

xamera

El olmo o negrillo es un árbol de hoja caduca que alcanza notable altura, hasta 25 m o incluso algo más. En Asturias aparece en bosques ribereños de los pisos inferiores (termocolino y colino), entremezclado con sauces, chopos y alisos. También se presenta en la periferia de vegas fluviales y en los bordes de caminos, fincas y carreteras. Hasta hace pocos años fue un árbol abundante, pero la grafiosis acabó con la mayor parte de los ejemplares. El haz es verde oscuro, lustroso y sin pelos. • La hoja es caduca, de contorno ovoide o elíptico ancho, con máxima anchura en el centro. La base es asimétrica.

La base de la hoja es asimétrica (aunque a veces no tanto), con un lado más desarrollado.

El margen es aserrado (sencillo o doble).

El pecíolo es corto y puede conservar algo de tomento. Su inserción a la rama es alterna.

El extremo es en punta.

El envés resulta más claro, con los nervios resaltados llegando hasta los dientes del margen. En sus axilas conservan pelos aterciopelados. Los romanos llamaban ulmus a estos árboles, nombre derivado de la raíz indogermánica el-, ol-, que significa amarillo, anaranjado o rojo; la razón de esta calificación es la madera de olmo recién cortada, que muestra esos tonos.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 169

la grafiosis de los olmos Ciertos escarabajos escotílidos (Scotylus scotylus y S. multistriatus) excavan galerías bajo la corteza de los olmos, pero necesitan proteínas en su alimentación, que en la madera son muy escasas. Para disponer de ellas, estos coleópteros siembran las esporas de un hongo en las galerías que horadan, el Ophiostoma ulmi y su más reciente variedad O. novo-ulmi, aún más patógeno. Al crecer el hongo, los insectos se alimentan de él y consiguen las proteínas que necesitan, sintetizadas por el Ophiostoma. Para el insecto el hongo es tan útil que conservan el inóculo del mismo en unas cavidades de su cuerpo especializadas para tal fin, los micangios, de forma que el insecto ya casi listo para la reproducción se lo lleva a otro árbol, en el que «sembrará» el Ophiostoma que complementará su dieta. De esta forma, utilizando a los escotílidos el hongo disemina sus esporas con eficacia, hasta el seno de otro árbol. Una vez «inoculado», el hongo invade y se propaga por el sistema de vasos conductores de la savia, obstruyéndolos y debilitando al árbol hasta matarlo. Los curiosos dibujos que se ven al desprender la corteza de un olmo muerto por grafiosis son el resultado de la reproducción de los escotílidos: bajo la corteza los adultos horadan unas galerías en las que se aparean. Luego la hembra fecundada continúa excavando una galería vertical a medida que va poniendo huevos a lo largo de la misma. Las larvas van excavando a su vez nuevas galerías perpendiculares a la «materna», donde irán completando sus fases de desarrollo hasta hacerse insectos adultos.

s La copa es amplia, redondeada u ovoide. En Asturias el negrillo era frecuente en bosques ribereños, vegas fluviales, bordes de caminos, fincas y carreteras. Debido a la grafiosis el número de ejemplares se ha reducido mucho. Algunos famosos en Asturias fueron el «arbolón» de Avilés (muerto en 1973) y el «negrillo del Hospicio» o «del Reconquista», en Oviedo, derribado por un fuerte vendaval el 10 de diciembre de 1990.

u La corteza, de color gris parduzco, se agrieta y resquebraja longitudinalmente, entrelazándose entre sí dichas fisuras.

s El denso follaje del olmo resulta de las abundantes hojas en sus ramas, que con frecuencia se ordenan en dos hileras, una a cada lado de la rama, siguiendo un ritmo alterno.


170 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Negrillo

u Los frutos son unas vistosas sámaras de alas verdosas parecidas a las del olmo montano. Una diferencia respecto al olmo montano es que el ala de la sámara presenta una hendidura que llega hasta la semilla, mientras que en el caso del olmo montano la escotadura no alcanza la semilla. Debido a la floración temprana del árbol, los frutos ya han madurado antes de que broten las hojas en primavera. Con sus ramas repletas de sámaras verdosas, los negrillos destacan entonces entre los demás árboles, anunciando la primavera.

s Desde febrero, bastante antes de brotar las hojas, el olmo abre sus flores, pequeñas y discretas. Son bisexuales, pero carecen de pétalos. Los estambres son alargados y el conjunto forma como un glomérulo de color rojizo o parduzco que brota directamente de la rama, sin pedúnculo. Las yemas son triangulares, acabadas en punta, de color pardo oscuro o negruzco.


ASPECTO NO CORIÁCEO Especie

Ulmus glabra Hudson

Olmo montano

ALTERNAS

LIMBO ENTERO Familia

HOJAS SIMPLES 171

Ulmáceas (Ulmaceae)

xamera, xamera de monte

El olmo montano o de montaña es un árbol de buen porte, capaz de superar los 30 m. En Asturias es abundante, viviendo en suelos ricos y con suficiente humedad. Participa en distintos tipos de bosque, como hayedos, bosques mixtos, carbayedas y otros robledales de los pisos colino y montano. Hacia el occidente se presenta integrado en los bosques ribereños. Su futuro es preocupante, por ser sensible a la grafiosis de los olmos, aunque menos que el negrillo por estar más disperso. El origen de su nombre científico es similar al del negrillo, ulmus, que era el término dado por los romanos a los olmos. Glabra significa sin pelos, nombre quizá no muy propio para un árbol como éste, que los presenta tanto en las hojas como, a veces, en las ramas. «Llamera» podría derivar de leam (llama), nombre celta del árbol.

La hoja termina en punta fina. En ocasiones se aprecian una o dos puntas secundarias que destacan en la porción terminal del margen.

El borde es doblemente dentado.

El pecíolo es muy corto y sus inserciones alternas.

La base de la hoja es marcadamente asimétrica: una de las mitades es mayor que la otra, llegando casi a cubrir el pecíolo.

El haz es verde oscuro, con cortos pelillos rígidos que le dan un tacto áspero. • Las hojas son caducas, grandes, de contorno anchamente oval y con su parte más ancha en el tercio más próximo al extremo.

El envés es algo más claro, con la nerviación resaltada. Dichos nervios aparecen divididos en su porción terminal. Los mayores tienen pilosidad blanquecina.

s En Asturias la «xamera» aparece en distintos bosques colinos y montanos (hayedos, carbayedas, castañares, bosques mixtos, robledales albares, bosques de ribera, etc.), aunque hacia el occidente parece restringir su presencia a los ambientes ribereños. En marzo y abril las «xameras» destacan en la sobriedad del monte aún invernal, al aparecer ya cuajadas de frutos en desarrollo.


172 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Olmo montano

s El olmo de montaña puede superar los 30 m, aunque la mayoría de los ejemplares tienen portes de entre 10 y 25 m. El tronco es fuerte y esbelto (a veces con algún tronco secundario), con ramificación ya desde su porción más baja (el negrillo lo hace más arriba). Las ramas tienden a ser algo arqueadas.

v La corteza es gris clara (plateada) en los árboles jóvenes. Con los años se va oscureciendo y aparecen grietas verticales que se entrelazan. La madera es parecida a la del negrillo.

s El follaje es denso y las hojas grandes y anchas, por lo que el olmo montano vive en suelos ricos y profundos con suficiente frescor y humedad para compensar la elevada evapotranspiración de sus hojas. Estas son comidas por venados, corzos y ganado doméstico. En Asturias la «xamera» aparece en distintos bosques colinos y montanos (hayedos, carbayedas, castañares, bosques mixtos, robledales albares, bosques de ribera, etc.), aunque hacia el occidente parece restringir su presencia a los ambientes ribereños.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 173

Los futos son sámaras, esto es, semillas provistas de unas alas membranosas de color verde claro que van a facilitar su diseminación por el viento. La semilla se sitúa casi siempre en el centro de la estructura alada, sin que la escotadura de esta última llegue hasta ella (como sí ocurre en el negrillo).

s Los frutos son aprovechados por aves frugívoras como camachuelos, jilgueros, verdecillos, verderones, pardillos, lúganos, etc.

v En abril salen las hojas y en las semanas siguientes comienzan a desprenderse los frutos, que una vez en ambiente propicio, germinarán durante el verano.


174 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

Salix elaeagnos subsp. angustifolia (Cariot) Rechinger

Sarga de hoja estrecha

Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO Salicáceas (Salicaceae)

salguera

Arbusto caducifolio, habitualmente de 1 a 6 metros de altura, aunque puede superar ese tamaño en forma de arbolillo. Es común desde el nivel del mar hasta los 1500 m en toda Asturias, donde crece en las orillas pedregosas e islotes de los ríos, taludes, graveras, etc. La hoja puede terminar en punta o ser redondeada.

El borde suele estar algo recurvado hacia el envés. Su contorno muestra pequeños dientes.

El pecíolo es muy corto, con inserciones alternas en la rama.

El haz es verde oscuro, sin pelos y algo brillante. • La hoja es caduca, muy estrecha y alargada, con contorno lanceolado.

El envés está cubierto de un denso tomento blanquecino, de tacto afieltrado. El nervio central está bien resaltado.

u Además de vivir en riberas fluviales, la sarga de hoja estrecha también la podemos encontrar en escombreras y taludes, soportando bien las variaciones de humedad gracias a la abundante pilosidad de sus hojas en el envés. Su potente enraizamiento contribuye a fijar esos terrenos.

Salix era el nombre con el que los romanos denominaban a los sauces, tal vez derivado de las voces celtas sal, cerca de, próximo a y lis, agua, en alusión a sus preferencias por ese tipo de terrenos. Elaeagnos hace referencia al parecido de sus hojas con las del árbol de paraíso, del género Elaeagnus, y con las del olivo (elaia en griego). La denominación de la subespecie, angustifolia, deja bien claro cómo es la hoja de esta sarga.

u La sarga de hoja estrecha es frecuente en las riberas pedregosas e islotes de los ríos, a diferentes altitudes en su curso. Vivir en primera línea «de playa fluvial» supone estar sometido a periódicas crecidas y avenidas del río, pero esta sarga las soporta bien gracias a su potente enraizamiento y a la forma de sus hojas.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

u Las hojas de esta sarga son muy hidrodinámicas, gracias a su forma estrecha y alargada. Además, las ramas son muy flexibles y también alargadas (pueden usarse como un buen mimbre). Todo ello son eficaces adaptaciones para resistir los envites de las aguas cuando el río baja crecido. El resto del tiempo, la sarga de hoja estrecha disfruta

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 175

casi en solitario de esas playas ricas en nutrientes depositados por el río. v Hay arbustos con flores masculinas y otros con las femeninas. En ambos casos se agrupan en amentos erectos que salen antes que las hojas. En la imagen vemos los masculinos, de color amarillo y parecidos a los de otras sargas y salgueras.

El mimbre Las ramas largas y flexibles de esta sarga, al igual que las de otros Salix (S. fragilis, S. triandra, S. purpurea y S. viminalis) los hacen rendir buenas varas de mimbre. Para obtenerlo se cortan las cañas en invierno y se eliminan sus brotes laterales, se atan luego en manojos y se sumergen en agua hasta la primavera. Hacia mayo se sacan y entonces resulta fácil retirar la corteza. Sólo queda entonces dejarlas secar al aire para poder ser utilizadas en cestería.


176 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Salix fragilis Linneo

Mimbrera

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Salicáceas (Salicaceae)

blimal

Árbol caducifolio que alcanza entre 15 y 20 m de altura, aunque también se presenta como un arbusto alto. En Asturias no escasea, encontrándose en las riberas y vegas fluviales de los cursos medios y bajos de los ríos, participando en saucedas y bosques ribereños. El haz es verde oliva brillante, sin pelos en la hoja madura. • Las hojas son caducas, de forma lanceolada alargada (con frecuencia su máxima anchura se encuentra en el tercio basal).

Las estípulas son caedizas, aunque en ramas gruesas resisten más tiempo.

La hoja termina en punta, a veces larga y fina. El margen es finamente aserrado, con pequeños dientes glandulosos. El pecíolo no es largo y a veces muestra dos pequeñas glándulas en su unión al limbo. La inserción en la rama es alterna.

El envés es verde claro o verde-azulado, con la nerviación destacada. Al principio su tacto es algo sedoso, pero pronto queda totalmente lampiño y como cubierto de una capa cérea. Salix era el nombre que los romanos daban al sauce, tal vez derivado de sal, gris sucio en lenguas más antiguas; también podría proceder de las voces celtas sal, próximo y lis, agua, en clara referencia a su gusto por los suelos húmedos. Fragilis alude a las ramas, fáciles de romper (sobre todo en su arranque) a diferencia de otros sauces. Su nombre castellano, mimbrera, se debe al empleo de sus ramas como mimb re para trabajos de cestería.

La mimbrera se encuentra en ambientes ribereños del curso medio y bajo de nuestros ríos; allí participa en alisedas o en saucedas con otras especies de sauce. La hibridación entre ellos es frecuente, lo que puede dificultar la identificación. La mimbrera se distribuye por toda Europa, aunque su foco originario pudo ser más al oriente. En la imagen, la sauceda de Buelles (Pe ñamellera Baja), Monumento Natural en el que la mimbrera aparece acompañada de sauces blancos.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 177

resistiendo la riada Los sauces suelen ocupar las vegas fluviales inundables y las orillas pedregosas de los ríos. En estos lugares los suelos son ricos gracias a los fangos y limos depositados por el río, pero el desarrollo de la vegetación se ve limitado por las crecidas y avenidas del río. Los sauces están bien preparados para ello, soportando las riadas ayudados por su fuerte enraizamiento. Con ello evitan el arrastre y erosión del suelo ribereño, a la vez que ayudan a filtrar y refrenar el ímpetu de las aguas. Aunque la mimbrera no está tan bien adaptada a las crecidas como otros sauces, suele resistir firmemente el envite de las aguas: las ramas arrancadas por la corriente no merman la vitalidad del árbol, que pronto las regenera. En la imagen, una mimbrera resiste una riada en el Nalón.

Además de rendir buenas varas de mimbre (ver recuadro de la página 175), este árbol produce una madera blanda y ligera, pero muy resistente a la fricción y los golpes, por lo que se ha empleado en prótesis ortopédicas y antiguamente como zapatas de freno en los carros.

u La mimbrera puede presentarse con porte de arbusto o de árbol de hasta 20 m de altura. Sus ramas son largas, utilizadas en cestería (mimbre). Se rompen con facilidad, sobre todo en su lugar de arranque, propiedad a la que debe su nombre científico específico. Es frecuente que se hibride con el sauce blanco, resultando un árbol con características intermedias entre ambos: es el Salix x rubens.

t Hay árboles con flores masculinas y otros con las femeninas. En ambos casos se agrupan en amentos. Los masculinos tienen un vistoso aspecto debido a sus abundantes estambres con polen amarillo. Florecen en marzo y abril.


178 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Familia

Salix alba Linneo

Sauce blanco

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

Salicáceas (Salicaceae)

blimal blanca

Árbol caducifolio de hasta 20 m de altura. En Asturias es frecuente en los ambientes ribereños de los cursos medios y bajos de los ríos, tanto en bosques (saucedas y alisedas) como en vegas fluviales. El extremo de la hoja es en punta, con frecuencia algo girada a un lado.

El borde es fino y regularmente aserrado. Detalle del borde de las hojas en el que se aprecia que está finamente aserrado y que presenta minúsculas glándulas en los pequeños dientes.

En el haz tienen tomento o «pelusilla» plateada cuando son jóvenes, después la van perdiendo en su mayor parte, quedando con tonos verdes claros y aspecto lustroso.

El pecíolo es muy corto, con inserciones alternas. Las estípulas junto al mismo también son lanceoladas, desprendiéndose pronto.

El envés conserva el tomento, que le da un color blanco plateado y aspecto sedoso. • Las hojas son caducas, de forma lanceolada.

Salix era el nombre con el que los romanos denominaban a los sauces, tal vez derivado de las voces celtas sal, cerca de, próximo a y lis, agua, en alusión a sus preferencias por ese tipo de terrenos. Alba hace referencia al aspecto de las hojas y la copa del árbol, que muestra una tonalidad clara, casi plateada (albus = blanco).


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 179

el descubrimiento de la aspirina La corteza del sauce blanco es pardo-grisácea y agrietada verticalmente en ejemplares añosos. Ya entre 400 y 500 años a. de C. Hipócrates y los médicos chinos describieron la eficacia de la corteza del sauce para combatir el dolor y la fiebre. A mediados del siglo xviii el reverendo inglés Edmund Stone probó el sabor de dicha corteza, sospechando que, al ser un árbol que crecía en zonas húmedas y pantanosas, «donde abundan las fiebres», debía poseer propiedades curativas adecuadas para esas dolencias... y así era. Su sabor amargo le recordó a la corteza del árbol de la quina, un producto de origen sudamericano apreciado por su acción antipalúdica, pero costoso y difícil de conseguir en la Europa de ese siglo. Al acentuarse la escasez de la corteza de quina en el siglo xix, se volvió a investigar en las cortezas de sauce aislándose la salicina (nombre derivado de salix) y sus posteriores derivados, hasta sintetizarse, en 1899, el hoy universalmente conocido ácido acetil-salicílico, cuyo preparado más conocido es la aspirina. Todavía hoy el cortex salicis se emplea en medicina natural como febrífugo y antirreumático.

u En su juventud las hojas son algo plateadas por haz y envés. Luego, el haz perderá casi toda su pilosidad, mostrándose de un verde algo más saturado y de superficie brillante.

s El sauce blanco es árbol de mediano porte, que destaca en las saucedas y bosques ribereños por su color verde claro plateado. La copa suele ser irregular y bastante ramificada. Frecuentemente se hibrida con la mimbrera, que suele crecer en los mismos lugares. Así resulta el Salix x rubens, con caracteres intermedios entre la mimbrera y el sauce blanco.

u Las flores masculinas y femeninas aparecen en árboles diferentes. Los ejemplares masculinos despliegan unos vistosos amentos amarillos, al principio erectos y luego más flexibles. Brotan a la vez que las hojas, en marzo y abril. Los femeninos son grandes, también numerosos y de color verde.


180 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Salix caprea Linneo

Salguera cabruna

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Salicáceas (Salicaceae)

salguera, salgueru

El sauce o salguera cabruna es un árbol caducifolio de mediano porte, de 3 a 12 m. Es muy frecuente en Asturias, presentándose en distintos tipos de bosque, tanto en los pisos termocolino y colino como en el montano, siempre que el suelo no sea demasiado seco. El haz es verde oscuro. Como pierde pronto el pelo, aparece algo brillante. • Las hojas son caducas, de forma ovalada o elíptica ancha. El limbo puede presentarse algo ondulado. El pecíolo no es muy largo. Es algo tomentoso y rojizo por el haz. Su inserción en la rama es alterna, ensanchándose algo en ese lugar.

El extremo es en punta corta que se dobla hacia un lado, produciendo en el mismo una ondulación.

La base del limbo es en cuña.

El envés es mate y más claro, pues conserva sus pelos grisáceos y aterciopelados. La nerviación está bien resaltada.

Salix era el nombre con el que los romanos denominaban a los sauces, tal vez derivado de las voces celtas sal, cerca de, próximo a y lis, agua, en alusión a sus preferencias por ese tipo de terrenos. En cuanto a caprea (cabra, en latín) parece deberse a la avidez con la que las cabras comen sus hojas.

La salguera cabruna es un árbol mediano, de copa abierta y extendida, muy frecuente en Asturias. Está presente en distintos tipos de bosque, desde el nivel del mar hasta sus límites superiores. En pleno invierno, sus copas cuajadas de flores destacan en el resto del paisaje arbolado, aún en letargo.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

Es habitual verla en los claros y linderos de bosques frescos, arboledas, setos, arroyos y bordes de pistas forestales. Es uno de los sauces que mejor tolera la ausencia de cauces cercanos de agua, llegando a comportarse como árbol pionero en la recolonización de lugares en los que se realizaron movimientos de tierras. Su abundante producción anual de hojas ayuda a enriquecer el suelo de esos medios.

Las yemas son grandes, de color pardo-rojizo, en disposición alterna. Su forma es cónica. Inicialmente tienen una pilosidad que van perdiendo progresivamente.

La corteza es lisa y grisácea cuando el árbol es joven, agrietándose longitudinalmente con los años. Por ser rica en taninos fue empleada como curtiente, y sus ramas finas como sustituto del mimbre allí donde escaseaban otros Salix más adecuados. La madera sirvió para elaborar algunos aperos de labranza y, una vez carbonizada, para fabricar pólvora.

HOJAS SIMPLES 181


182 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Salguera cabruna

t La salguera cabruna florece pronto, ya en enero o febrero («en febreru, la abeya al salgueru»).

v Hay salgueras masculinas y femeninas según las flores que presenten. Las femeninas se agrupan en amentos erectos de color verdoso y poco vistosos, que aparecen antes que las hojas.

s Una vez maduras las flores femeninas, se liberan las semillas, provistas de un mechón de pelos blancos que facilita su diseminación con la más leve brisa.

v Las flores masculinas son muy vistosas, pese a no tener pétalos. También se agrupan en amentos erectos, que poco antes de abrirse tienen aspecto globoso, cubiertos de pelos blancos. Una vez abiertos, el gran número de estambres amarillos otorga a las ramas un alegre y vivo aspecto en medio de la sobriedad de color que presenta la vegetación en invierno.


ASPECTO NO CORIÁCEO Especie

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

Salix triandra Linneo forma discolor (W. D. J. Koch) Arcangeli

Sarga

Familia

HOJAS SIMPLES 183

Salicáceas (Salicaceae)

salguera

La sarga o sargatilla blanca de «hojas de almendro», es un arbusto caducifolio, pocas veces superior a 5-6 m de altura. Es bastante escaso en Asturias, presentándose de forma muy dispersa en ambientes ribereños pedregosos, entremezclada con otras salgueras arbustivas. Aparece tanto en zonas colinas como en montanas del centro y oriente del Principado. El borde de la hoja es aserrado, con dientes glandulosos.

Junto a la inserción del pecíolo se encuentran estípulas redondeadas o algo acorazonadas, de borde irregular. El haz es de un intenso color verde y carece de pelos. • La hoja es caduca, de forma lanceolada.

El pecíolo es muy corto (menos de 3 mm), con inserción alterna a la rama.

El envés, también sin pelos, es verde más claro, con aspecto céreo, que llega a darle tonos grisáceos. La nerviación reticulada aparece bien dibujada y definida, al ser más oscura. Salix era el nombre con el que los romanos denominaban a los sauces, tal vez derivado de las voces celtas sal, cerca de, próximo a y lis, agua, en alusión a sus preferencias por ese tipo de terrenos. Triandra hace referencia a la presencia de tres estambres por bráctea en las flores masculinas (tri-, tres, triple; andros, varón, masculino).

u La sarga suele presentarse como un arbusto de escaso porte en las orillas de los ríos, arroyos, playas fluviales pedregosas, etc., tanto en los puertos de montaña como en niveles inferiores. Suele estar asociada a otras salgueras arbustivas con las que puede hibridarse. En cualquier caso, es poco frecuente y dispersa en Asturias, escaseando aún más en el occidente. Las flores y frutos son parecidos a los de otras salgueras. u Sus ramas son erguidas y flexibles, proporcionando un mimbre (v. p. 175) de gran calidad. El color de las ramas jóvenes es rojizo.


184 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS Familia

Salix cantabrica Rechinger fil.

Salguera cantábrica

ASPECTO NO CORIÁCEO

Salicáceas (Salicaceae)

salguera

Arbusto caducifolio de 1 a 5 metros de altura. Es prácticamente un endemismo de la cordillera Cantábrica. En Asturias resulta común en las riberas de arroyos, torrentes y ríos de montaña (piso montano), alcanzando incluso los inicios del curso medio de los mismos. Hacia el occidente va enrareciéndose. Los romanos denominaban Salix a los sauces, tal vez derivado de las voces celtas sal, cerca de, próximo a y lis, agua, en alusión a sus preferencias por ese tipo de terrenos. Su epíteto cantabrica hace una evidente referencia a la cordillera en la que vive y donde fue descrita para la ciencia.

El ápice suele ser puntiagudo, pudiendo recurvarse levemente. El borde es prácticamente liso, con pocos y muy pequeños dientes.

La base es en cuña poco pronunciada.

El haz presenta pelos sedosos aplicados contra él, que le dan un color casi gris plateado y un suave tacto. • La hoja es caduca, ovalado-lanceolada.

El pecíolo es corto. En su inserción a la rama, que es alterna, pueden conservarse un par de pequeñas estípulas lanceoladas.

El envés es más claro y rico en pelos sedosos aplicados contra el mismo. La nerviación está resaltada.

Esta salguera es una especie endémica de la cordillera Cantábrica. Su porte corresponde al de un arbusto de 1 a 3 m de altura; más raramente puede presentarse como un pequeño árbol de hasta 5 m. La copa es redondeada.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 185

En Asturias es frecuente encontrar la salguera cantábrica en las riberas de los ríos y arroyos de montaña (vegas fluviales en puertos y brañas de montaña), sobre todo en el centro y oriente del Principado. En estos lugares convive con otras especies de salgueras, con las que además se puede hibridar. Así, es frecuente que lo haga con una de sus habituales acompañantes, la salguera negra, resultando el Salix x expectata.

u Las flores y semillas son muy similares a las de otras salgueras.

s La copa está bastante ramificada y las ramas jóvenes muestran algo de pilosidad.


186 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS Familia

Salix atrocinerea Brotero

Salguera negra

ASPECTO NO CORIÁCEO

Salicáceas (Salicaceae)

salguera

La también llamada sarga o salguera cenicienta es un arbusto o pequeño arbolillo caducifolio, menor de 10 m de altura. Se trata del más frecuente de nuestros sauces, no sólo en Asturias, sino en el resto de la península Ibérica. Aparece en casi todos los tipos de bosque con suelo fresco, desde la costa hasta la montaña, en sus zonas aclaradas, así como en terrenos baldíos o deforestados, escombreras, taludes, riberas fluviales, etc. El extremo suele ser en punta corta.

El pecíolo es bastante corto y algo acanalado, ensanchándose en su inserción a la rama, que se realiza de forma alterna.

El margen es irregularmente dentado y ondulado. Los dientes, no obstante, están poco marcados.

En las inserciones pueden conservarse estípulas acorazonadas, que frecuentemente terminan por desprenderse.

El haz es verde mate, apagado, tendiendo a verde sucio oscuro o grisáceo en hojas ya maduras. En la hoja joven presenta pilosidad, que después va perdiendo. El tacto es algo áspero o rugoso.

La nerviación aparece resaltada, más aún gracias a la presencia de unos pelitos rojizos, como herrumbrosos.

El envés es gris-verdoso claro, con pelos (afieltrado). • La hoja es caduca, de forma ovalada o lanceolada.

Salix era el nombre con el que los romanos denominaban a los sauces, tal vez derivado de las voces celtas sal, cerca de, próximo a y lis, agua, en alusión a sus preferencias por ese tipo de terrenos. Su nombre científico hace referencia a la pilosidad grisácea oscura que presentan sus hojas y ramas jóvenes (del latín atro-, oscuro, y cinereus, ceniciento).

s Es un arbusto de 2 a 10 m de altura, de ramas derechas y alargadas y copa no muy densa. La salguera cenicienta abunda en toda Asturias, tanto en los linderos de los bosques o en sus zonas aclaradas (ej. pistas forestales), como en terrenos baldíos, escombreras, taludes, etc.,

si tienen suficiente humedad, comportándose como arbusto colonizador. Se hace aún más abundante en ambientes ribereños o encharcados. u En ejemplares de cierta edad los troncos se muestran erectos y con la corteza grisácea algo agrietada, siendo más lisa en arbustos jóvenes.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 187

u La abundante salguera negra suele hibridarse con otras. Así, en la cuenca media del Navia lo hace con la salguera blanca, resultando la Salix x secalliana; en las montañas se hibrida con la salguera cantábrica, dando lugar a la S. x expectata; y por toda Asturias lo hace con la salguera cabruna, resultando la S. x quercifolia. Todos estos híbridos tienen caracteres intermedios entre las especies que les dieron lugar.

웨 u Como en otras salgueras, las flores se agrupan en amentos erectos de un solo sexo, existiendo arbustos con sólo flores masculinas o femeninas que brotan poco antes que las hojas. Desde finales de enero (en zonas bajas), las salgueras comienzan su floración, acentuándose en febrero y marzo. En la foto, un amento femenino. Se aprecia el aspecto grisáceo de la rama.

s A finales del invierno o inicios de la primavera, en el aire flotan multitud de pelusillas blanquecinas: son las semillas de las salgueras, muy numerosas y envueltas por un mechón de pelos blancos que ayudan a su diseminación por el viento.


188 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS Familia

Salix salviifolia Brotero

I Salguera blanca

ASPECTO NO CORIÁCEO

Salicáceas (Salicaceae)

salgueira

La salguera o bardaguera blanca es un arbusto o, más raramente, un pequeño arbolillo caducifolio, de porte inferior a 6 m. Se trata de un endemismo ibérico que vive en las riberas de los ríos y arroyos de terrenos silíceos, con cierto gusto por el clima de carácter mediterráneo. Por ello, en Asturias sólo se presenta en la cuenca media del río Navia (Illano, Pesoz, Grandas de Salime, Ibias, etc.). El haz está cubierto de pilosidad, confiriendo cierto tono grisáceo al verde subyacente. • La hoja es caduca, de forma lanceolada ancha.

El extremo es redondeado o algo apuntado.

El envés es mucho más claro, casi blanquecino, con muchos pelos rizados. La nerviación se aprecia bien.

El borde es liso o escasamente dentado (pocos y aislados dientes). Salix era el nombre con el que los romanos denominaban a los sauces, tal vez derivado de las voces celtas sal, cerca de, próximo a y lis, agua, en alusión a sus preferencias por ese tipo de terrenos. Su epíteto específico, salviifolia significa «hoja de salvia», debido al parecido de sus hojas con las de ese grupo de plantas de la familia de las labiadas.

El pecíolo es muy corto, con inserción alterna en la rama.

En la unión a la rama hay unos pequeños apéndices (estípulas) con forma de diminutas hojas que se desprenden.

t La salguera blanca es un arbusto de follaje relativamente denso y ramas erguidas. Vive en las riberas de la cuenca media del río Navia, pudiendo verse en las orillas de los embalses de Doiras y Grandas de Salime. Suele participar en los bosques ribereños del lugar, con alisos, fresnos comunes, fresnos de hoja estrecha, salguera cenicienta, etc.

u La corteza es lisa, gris-verdosa, con pequeñas marcas más oscuras.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 189

s El nombre de salguera blanca se debe al color de las hojas de este arbusto, bastante claro debido a la presencia de una abundante pilosidad rizada, sobre todo en el envés (foto). Se aprecia el color pardo-rojizo de sus ramas jóvenes.

v Las flores son poco vistosas, agrupándose en amentos erguidos. Unos arbustos tienen flores masculinas y otros las femeninas. Una vez polinizadas estas últimas, aparecen las numerosas semillas, con mechones de pelos blancos (en la imagen) que facilitan su dispersión por el viento.

u Se trata de un endemismo del centro y occidente de la península Ibérica, adaptado a la continentalidad mediterránea. Puede hibridarse con otras salgueras, como la salguera cenicienta, resultando el llamado «sauce de Secall» (Salix x secalliana), de características intermedias entre ambos.


190 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Familia

Salix bicolor Willdenow

Salguera bicolor

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

Salicáceas (Salicaceae)

salguera

La salguera bicolor, o de dos colores, es un pequeño arbusto caducifolio, menor de 2 m. Es muy raro en Asturias, conociéndose por el momento pocos ejemplares en zonas húmedas de algunas montañas. El extremo de la hoja es en punta corta.

El pecíolo es corto, ensanchándose algo en su inserción a la rama, que es alterna. El haz es verde oscuro (oliva) y brillante, sin pilosidad. La hoja es caduca, de forma lanceolada y tacto algo firme.

t La salguera bicolor es un arbusto de escaso porte, habitualmente entre 1 y 2 metros. Vive en lugares húmedos de montaña (laderas rezumantes de humedad, cercanías de turberas, etc.), en suelos arcillosos ácidos. Es muy escasa y localizada en Asturias, aumentando su presencia en la cordillera pirenaica.

v Detalle del ramaje: se aprecian las ramas jóvenes, rectilíneas, de color verde grisáceo. El borde es irregularmente dentado, aunque con los dientes muy cortos y aplanados, sin glándulas como otras salgueras parecidas. A veces el borde es prácticamente liso. El envés es muy claro, casi blancoazulado. Carece por completo (o casi) de pelos y es mate. El nervio central está bien resaltado. Salix era el nombre con el que los romanos denominaban a los sauces, tal vez derivado de las voces celtas sal, cerca de, próximo a y lis, agua, en alusión a sus preferencias por ese tipo de terrenos. El adjetivo específico bicolor hace referencia a la notable diferencia de color entre el haz y el envés de sus hojas.


ASPECTO NO CORIÁCEO Especie

Populus nigra Linneo

Chopo

ALTERNAS

LIMBO ENTERO Familia

HOJAS SIMPLES 191

Salicáceas (Salicaceae)

chopu

También llamado álamo negro o chopo negro, es un árbol alto, que llega a alcanzar los 30 m de altura. Abunda en Asturias en las riberas de los cursos medios y bajos de los ríos, donde convive con sauces y alisos. También aparece junto a caminos y carreteras o en terrenos abandonados, sobre todo si son húmedos. El borde es aserrado, a base de pequeños dientes redondeados.

Los romanos denominaban populus a los álamos, quizá porque eran los «árboles del pueblo», al ser plantados en los pueblos, villas y caminos ya en aquella época.

La base puede ser desde casi horizontal hasta formar una ancha cuña a ambos lados del pecíolo.

El haz es verde intenso, algo lustroso y carente de pelos. La hoja es caduca, de forma romboidal o casi triangular.

La hoja termina en punta.

El pecíolo es largo. Al examinar su sección, parece aplastado, como comprimido por dos lados. Su inserción en la rama es alterna. El envés es verde-azulado claro, también sin pilosidad.

s El chopo es un árbol alto, de tronco erguido y amplia copa. En Asturias es abundante, sobre todo en las riberas de los cursos medios y bajos de nuestros ríos. Allí suele integrarse en los bosques de ribera, con alisos, sauces, etc.


192 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

> Chopo

t Una llamativa variedad del chopo negro es el chopo lombardo (Populus nigra var. italica, Münch), de copa muy estrecha y columnar. Ni esta variedad ni probablemente el propio chopo negro parecen ser árboles autóctonos de Asturias. Sin embargo, los chopos están presentes en el Principado desde hace muchos siglos, asilvestrándose e integrándose bien en los ecosistemas forestales ribereños de la región.

u En otoño las hojas del chopo adoptan unos hermosos tonos amarillos, muy brillantes los días despejados. El paisaje de las vegas y sotos fluviales es entonces muy llamativo. No escasea en terrenos baldíos húmedos o en las cercanías de caminos y carreteras, a veces como árbol pionero, si en el suelo dispone de una capa freática accesible.

t Es de rápido crecimiento y su corteza se resquebraja pronto a lo largo. También es frecuente que tenga abultamientos gruesos, como tumores. La madera es blanda y ligera, dado su rápido crecimiento. Suele emplearse para pasta de papel, así como para cajas, embalajes y tablones que no vayan a ser muy cargados.

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

1

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 193

2

1. Hacia el mes de marzo e inicios de abril los chopos

están en flor. Hay árboles con flores masculinas y otros con flores femeninas. En ambos casos son discretas, colgando de amentos que aparecen antes de brotar las hojas. En la imagen vemos también las yemas, alargadas y acabadas en punta aguda. 2. Las yemas y ramillas jóvenes son algo pegajosas al tacto, al estar cubiertas de

una especie de resina viscosa y olorosa. 3. En abril, tras la floración, las yemas se abren y brotan las hojas. Los frutos, muy numerosos, son pequeños y cubiertos de un mechón de pelos blancos, como algodonosos, que facilitan su diseminación con el viento. Además, esos penachos son muy apreciados por las aves para forrar interiormente los nidos en los meses de mayo y junio.

¿Chopo americano o chopo negro?

CHOPO AMERICANO

CHOPO NEGRO

El abundante chopo americano (Populus x canadensis), resultó del cruce artificial en el siglo XVIII del chopo negro con la especie americana P. deltoides. Este híbrido tiene el limbo mayor (6-12 cm frente a los 4-8 cm del chopo negro) y más triangular, con la base del mismo casi recta y la nerviación lateral más marcada en el haz. Además algunas hojas tienen glándulas donde el peciolo se une al limbo, que faltan siempre en el chopo negro. A diferencia de este último, su tronco carece de abultamientos o engrosamientos. Dado su rápido crecimiento, el chopo americano es muy cultivado en las vegas fluviales para obtener pasta de papel. También se planta en calles y zonas ajardinadas de pueblos y ciudades.

3


194 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Familia

Populus tremula Linneo

Álamo temblón

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

Salicáceas (Salicaceae)

álamu

Árbol caducifolio de mediano porte, hasta 25 m de altura. En Asturias es bastante escaso, apareciendo de forma dispersa en algunos enclaves montanos de suelos más bien húmedos (fondos de valle) y bien iluminados, sin resultar demasiado exigente en cuanto a la riqueza del suelo; de hecho es un árbol pionero en la recolonización forestal de territorios en las regiones donde abunda. El extremo de la hoja termina en una punta corta, poco destacada al asentar sobre una base ancha.

El borde aparece irregularmente dentado, con aspecto algo sinuoso.

El pecíolo es bastante largo, muy aplastado lateralmente (sección algo ovalada). Además no es firme, lo que unido a su longitud, facilita la agitación de la hoja con la brisa.

El haz tiene un fino tomento al principio, que desaparece en la hoja madura. Su color es verde azulado, sin brillo. • La hoja es caduca, de forma redondeada o con tendencia algo triangular.

Populus era el nombre romano de los álamos, muy plantados en pueblos, villas y caminos, lo que les hacía ser los «árboles del pueblo» (arbor populi). Tremula hace referencia a la facilidad con que sus hojas se agitan y «tiemblan» con la más leve brisa.

Envés gris-verdoso, más pálido que el haz. También carece de pelos si la hoja es madura.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 195

s El tronco es esbelto y cilíndrico: del mismo parten las ramas, con trayectoria abierta, de las que resulta una copa amplia y redondeada, aunque poco densa. En Asturias es un árbol escaso, que aparece de forma dispersa en algunos valles de montaña, de suelos frescos y húmedos, en zonas bien soleadas. Es el chopo más montano. Tal vez sea la única especie de álamo o chopo realmente autóctona de Asturias, pues encuentra aquí el límite occidental en su distribución natural en la península ibérica. Resulta más habitual ver a su híbrido con el álamo blanco, muy plantado en jardines y caminos: es el álamo cano (Populus x canescens).

v La corteza es bastante lisa, de color blanco-grisáceo o algo amarillenta. Tiene abundantes marcas en su superficie, como ordenadas en sucesivos estratos. En árboles añosos la corteza basal aparece más resquebrajada.

s Detalle de rama: el aspecto de las hojas parece desordenado debido a la labilidad y longitud de los pecíolos. Antes del brote de las hojas salen las discretas flores, agrupadas en amentos colgantes. Las numerosas semillas a las que dan lugar están envueltas por pelos blanquecinos, con aspecto de lanugo, que facilitan la diseminación por el viento.


196 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Frangula alnus Ph. Miller

Arraclán

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Ramnáceas (Rhamnaceae)

xangonera

Arbusto o arbolillo caducifolio, de no más de 4-5 m. No escasea en Asturias, aunque tampoco destaca por su abundancia. Vive en los pisos termocolino, colino y montano inferior. Requiere suelos frescos y con suficiente humedad, aún siendo pobres y silíceos, por lo que suele integrarse en bosques ribereños, vegas fluviales, proximidades de arroyos, barrancos húmedos, etc. Sin embargo también puede encontrarse en rebollares soleados o en zonas aclaradas de los mismos.

El borde de la hoja es liso y entero, a veces un poco sinuoso.

El pecíolo está bien desarrollado, a veces con coloración rojiza. Sus inserciones son alternas. El haz es verde lustroso, sin pelos. • Las hojas son caducas, ovaladas, frecuentemente ensanchadas a partir de la mitad. El extremo de la hoja es apuntado, aunque a veces discretamente.

Muestra de 7 a 11 pares de nervios muy marcados, paralelos entre sí y que llegan prácticamente al margen de la hoja.

El envés, algo más claro. Carece de pelos y también aparece lustroso.

Su madera frágil y quebradiza, dio lugar al nombre del género, derivado del latín frangere, romper, fracturar. Alnus podría derivar del celta, al, cerca y lan ribera.

Este modesto arbolillo suele encontrarse en los suelos silíceos húmedos de riberas fluviales y barrancos, pero también en soleados rebollares. Su corteza, primero rojiza y luego grisácea, desprende un desagradable olor al ser arrancada y frotada. Con su liviana madera se fabricó un tipo de carbón vegetal apreciado para elaborar pólvora.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 197

t Las flores son muy pequeñas, de color verdoso-amarillento. Nacen durante la primavera en las axilas de las hojas, reunidas en pequeños grupos. Cada flor es hermafrodita, con órganos masculinos y femeninos, y tiene su propio pedúnculo. Las orugas de la conocida mariposa limonera se alimentan de las hojas del arraclán.

s Desde agosto van madurando los frutos del arraclán, unas pequeñas drupas pedunculadas que pasan del color verde al rojo y finalmente al negro. En su interior se alojan dos o tres semillas que son muy apetecidas por currucas, mirlos, zorzales y petirrojos.

Las ramas son de color parduzco o rojizo, con numerosas lenticelas claras. Las yemas carecen de escamas protectoras. En su lugar hay unas hojitas pelosas replegadas.


198 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Familia

Fagus sylvatica Linneo

Haya

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

Fagáceas (Fagaceae)

faya, jaya

Árbol caducifolio alto y robusto, capaz de alcanzar los 35-40 m de altura. Es muy abundante en los bosques de montaña del Principado, entre los 700 y 1600-1700 m, constituyendo su paisaje forestal por excelencia: son los hayedos, llamados en Asturias «fayeos», «faeos» o «jayeos». El extremo de la hoja termina en una punta corta.

El borde del limbo es ligeramente ondulado, con pelos sedosos en las hojas jóvenes.

Los nervios son muy resaltados, rectos hasta el borde de la hoja y paralelos entre sí a cada lado del nervio principal.

El pecíolo no es muy largo. El haz es verde intenso, lustroso y prácticamente sin pelos en la hoja madura. • La hoja es caduca, de contorno elíptico u ovalado.

La base se estrecha en cuña. El envés es de un verde medio, también prácticamente sin pelos. Los nervios están bien marcados.

Fagus era su nombre latino, posiblemente derivado de la antigua denominación de este árbol en lengua indogemánica, bhâgós, y también en relación con el griego phagos o phegós, comer, en alusión a su fruto comestible (era también el nombre de una especie de roble de bellotas comestibles). Su epíteto científico específico sylvatica, selvática, boscosa, hace referencia a su tendencia a constituir bosques, en los que suele ser la especie dominante.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 199

Es un árbol alto y esbelto, alcanzando los 35 o 40 m. En ejemplares aislados, se ramifica a media altura, resultando una copa redondeada (a la derecha Fayona de Eiros). Si compite por la luz en el seno de un bosque se ramifica a más altura, y la copa no se hace entonces tan redondeada.

s Las ramas inferiores tienden a ser horizontales, haciéndose más ascendentes (en busca de la luz) en la parte superior del árbol.

t Las raíces son robustas, aunque no profundizan mucho; debido a ello los vendavales pueden desenraizar el árbol.


200 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Haya Las yemas son alargadas, estrechas y muy agudas, con más de 10 escamas rígidas de color cobrizo que protegen a las futuras hojas de los fríos invernales.

v La corteza es lisa, con un hermoso color grisáceo sobre el que suelen desarrollarse distintas especies de líquenes que la motean de diversos tonos. Incluso en viejos ejemplares, la corteza se mantiene lisa.

s Las ramas tienen disposición algo en zigzag, constituyendo capas sucesivas con apretados grupos de hojas en sus extremos. En caso de fuerte insolación directa o excesivo calor, el haya puede girar algo las hojas, colocándolas ligeramente oblicuas a la dirección de los rayos solares para regular así la transpiración excesiva de las mismas. En la imagen vemos las hojas brotando en primavera.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 201

t Las flores masculinas salen a la vez que las hojas, presentándose en grupos globosos colgantes con abundantes estambres amarillentos (zona inferior de la foto). Las femeninas se presentan más erguidas, verdosas y con aspecto piloso, en grupos de dos o tres (zona superior de la foto).

ut El fruto se denomina hayuco («fayuco»), agrupándose 2 o 3 de estas nueces dentro de una cúpula leñosa, exteriormente recubierta de salientes espinosos, aunque no punzantes. A principios del otoño esta cubierta se abre en 4 valvas para liberar los hayucos, que son de superficie lustrosa y forma triangular, con los ángulos entre sus caras muy marcados. Su producción no es constante, cada 3-4 años hay un otoño de mayor cosecha, siendo aprovechados por osos, jabalíes, palomas torcaces, arrendajos, roedores, etc.


202 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Haya

s La gran producción de hojas de haya enriquece el suelo debido a la formación de una gruesa capa de humus, que además actúa como una esponja embebida en humedad.

v La pantalla formada por las hojas del haya intercepta el 95-98% de la luz que incide sobre ella, alcanzando el suelo el 2-5% restante.

En el hayedo hay una gran competencia por la luz, ramificándose los árboles ya a cierta altura para acceder a su parcela de cielo. Debido a la oscuridad en el suelo del hayedo, éste aparece con las pocas plantas capaces de vivir en esas condiciones. La mayoría habrán completado su floración y desarrollo en las semanas previas a la salida de la hoja de las hayas, cuando todavía llega suficiente luz al sotobosque.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 203

s En los bosques de Asturias se encuentran viejos ejemplares de notables portes. El haya llega a vivir unos 300 años si se libra de las talas. En Asturias su utilización tradicional es como leña y para elaborar madreñas y aperos de labranza, de cocina, etc., pero también es valorada para diversos usos de ebanistería y carpintería general (muebles, puertas...).

la fayona de eiros En la aldea de Eiros (Tineo) se encuentra un notable ejemplar de Fagus sylvatica, declarada Monumento Natural. Su altura supera los 35 m, al igual que el diámetro de su copa, cercano a los 40 m. El perímetro del tronco es de unos 5,6 m. Aunque es posible que durante las glaciaciones quedasen grupos de hayas en fondos de valle abrigados cerca de la costa, la verdadera «invasión» de Asturias por las hayas es relativamente reciente, tal vez hace menos de 3000 años. Dicha ocupación comenzó por el oriente de la región, durante la expansión de la especie por Europa desde los Cárpatos y Balcanes. Su avance hacia el occidente continuó en los siglos posteriores.


204 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Haya

s 1. Hayedo en primavera: los

1

hayedos suelen ocupar las laderas norte (más umbrías) de los valles montanos, donde disponen de un ambiente más fresco y más humedad con la que regular la elevada transpiración de su follaje. 2. En otoño un espectacular despliegue de color antecede al desprendimiento de las hojas, cuando éstas han dejado de producir clorofila y se hacen visibles otros pigmentos antes enmascarados por la clorofila, como los carotenos. 3. Una vez desnuda de hojas, el haya soportará mejor las nevadas y los vientos.

t Página siguiente: 1. Un hongo muy habitual en

2

3

las ramas muertas de haya es la mucídula viscosa (Oudmansiella mucida), fácil de ver en los hayedos maduros durante el otoño. 2-3. Algunos insectos, como la avispa Mikiola fagi, ponen sus huevos en las hojas del haya, que reacciona formando agallas defensivas con forma de gota de agua. Una vez caída la hoja, la pupa del insecto pasa el invierno protegida en el seno de la agalla. En la primavera, cuando las hayas comienzan el brote de sus hojas, salen los insectos adultos, cuyas hembras fecundadas se apresuran a poner huevos en las hojas aún jóvenes y tiernas. 4-5. El ambiente umbrío en el seno del hayedo facilita el brote primaveral de los hayucos. Estos son previamente dispersados por aves como el arrendajo, trepador azul, carboneros, etc. También son buscados por mamíferos como el oso, lirón gris, ratones de campo, tejón, jabalí, etc. Cuando hay un año de gran producción de hayucos o bellotas, los micromamíferos sacan adelante mayores camadas, y lo mismo logran sus depredadores. La imaginación popular atribuye esos crecimientos poblacionales a «sueltas» de animales por la administración.


ASPECTO NO CORIテ,EO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 205

1

4

2

3

5


206 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS Familia

Tilia platyphyllos Scopoli

Tilo de hoja grande

ASPECTO NO CORIÁCEO

Tiliáceas (Tiliaceae)

tilar, tilero, teja

El tilo común o de hoja grande es un robusto árbol caducifolio capaz de superar los 30 m de altura. Es común en el oriente y centro de Asturias, por debajo de los 1400-1500 m de altitud, participando en distintos tipos de bosque. También se encuentra en laderas pedregosas de hoces y desfiladeros del oriente. Hacia el occidente escasea más, presentándose allí en ambientes ribereños principalmente. El borde es fino y uniformemente aserrado.

La base, algo asimétrica es acorazonada, aunque a veces moderadamente. El haz es verde oscuro y conserva algunos pelos muy cortos. • La hoja es caduca, acorazonada o redondeada. El extremo es en punta corta, aunque bien definida.

El pecíolo es relativamente largo y con frecuencia algo tomentoso. Su inserción es alterna. El envés es algo más claro, con pelos que llegan a formar mechones en las axilas de los nervios. Estos últimos aparecen muy resaltados.

En este detalle del envés se aprecia la distribución de los pelos blanquecinos, tanto en el limbo (dispersos) como en el pecíolo y a lo largo de los nervios. En las axilas de los nervios llegan a formar mechones.

Los romanos denominaban a este árbol tilia, nombre de origen dudoso. Para algunos procedería del griego ptelea (término que daban al olmo montano) o ptilón, ala (en relación con la que presenta el fruto). Platyphyllos deriva del griego y significa «de hojas grandes, anchas».


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 207

u La corteza grisácea aparece resquebrajada en placas alargadas verticalmente cuando el ejemplar es añoso.

v En las ramas brotan apretadas un gran número de hojas, además grandes, anchas y dispuestas en horizontal, lo que hace que el tilo produzca una sombra oscura y fresca. Por ello es árbol apreciado para las plazas de algunas ciudades y pueblos soleados. Además soporta bien las podas repetidas.

u El tilo es un árbol esbelto y robusto, de copa amplia, algo cónica, con abundantes ramas y muy frondosa. En Asturias se presenta en distintos bosques desarrollados sobre suelos ricos en carbonatos (éutrofos), por lo que es más frecuente en el centro y oriente del Principado. Allí llega a formar pequeños bosquetes en laderas de valles angostos y desfiladeros calizos. En el occidente escasea más, apareciendo en bosques ribereños. Suele asociarse a robles albares, carbayos, hayas, avellanos, fresnos, etc., sin desdeñar ambientes umbrosos. También se encuentra al borde de caminos, setos y como árbol ornamental en plazas y jardines.


208 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Tilo de hoja grande

Pese al gran tamaño de las hojas, las yemas son relativamente pequeñas, ovoides y de color rojo oscuro.

Las ramas finas son algo zigzagueantes.

u En el haz de las hojas del tilo y de otros árboles de hojas anchas, como el avellano, suelen observarse unas excrecencias puntiagudas, amarillentas o rojizas. Son debidas a un pequeño ácaro del género Eriophydae, que se alimenta de las células de la hoja; en torno a él se desarrollan esas excrecencias.

La madera de tilo no es demasiado compacta ni pesada. Sin embargo el grano es fino y admite muy buenos acabados y pulidos. Por todo ello resulta fácil de trabajar y rinde objetos artesanales de finos acabados.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 209

u La floración suele producirse en junio y julio. Las

u A finales del verano van madurando los frutos,

flores son pequeñas y olorosas, de color blancocrema. Se agrupan en racimos colgantes al final de un largo pedúnculo que brota del nervio central de una gran bráctea. Esta última es verde, algo coriácea y alargada en forma de lengüeta. La flores son bisexuales, con muchos estambres en torno a un pistilo ovoide piloso. Los 5 pétalos son estrechos, alternados con los sépalos verdosos.

unas pequeñas nueces secas y ovoides, terminadas en punta con frecuencia. Tienen cinco costillas a lo largo y conservan una fina pilosidad. Dentro hay de 1 a 3 semillas, pero la envoltura no se abre para liberarlas (debe descomponerse en el suelo). Con el fruto se encuentra la bráctea, ahora ya seca, que le ayudará en su diseminación con el viento.

Con las flores recién abiertas del tilo, una vez secas, se prepara una infusión de propiedades sedantes: es la famosa tila.


210 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS Familia

Tilia cordata Ph. Miller

Tilo de hoja pequeña

ASPECTO NO CORIÁCEO

Tiliáceas (Tiliaceae)

tilar, tilero, teja

Árbol caducifolio que llega a superar los 30 m de altura. Es menos común que el tilo de hoja ancha. Aparece en el centro y oriente de Asturias, integrado en robledales albares y hayedos éutrofos.

El extremo es en punta corta, aunque bien definida.

El pecíolo carece de pelos. Su inserción es alterna. El haz es verde oscuro, lustroso y sin pelos. • La hoja es caduca, de forma acorazonada.

El borde es finamente aserrado.

La base es claramente acorazonada, por lo general. El envés es verde-azulado y claro. La nerviación no es tan marcada como en el tilo de hoja grande.

Detalle del envés: se aprecian los mechones de pelos anaranjados en las axilas de los nervios. El resto del limbo es prácticamente lampiño.

Los romanos denominaban a los tilos tilia, nombre de origen dudoso. Para algunos procedería del griego ptelea (término que daban al olmo montano) o ptilón, ala (en relación con la que presenta el fruto). Cordata, del latín cordatus, significa acorazonado, en alusión a la forma de sus hojas.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 211

s Aunque sus hojas sean más pequeñas que las del tilo de hoja grande, el tilo de hoja pequeña no es por ello menor que su pariente, pues alcanza portes parecidos. La copa es amplia y voluminosa. El tronco suele ser más nodoso que el del otro tilo, agrietándose su corteza con la edad. Suele aparecer sobre suelos carbonatados (calizos).

v Al igual que el tilo de hoja grande, las flores nacen en ramilletes en el extremo de un largo pedúnculo que sale de la zona media del nervio central de una bráctea verde, algo coriácea y alargada en forma de lengüeta. Los capullos florales (en la imagen) se abren en junio y julio. El fruto que formarán tiene las costillas más borradas que en otros tilos.

s Detalle de una rama: el tilo de hoja pequeña también produce un gran número de hojas aplanadas y acorazonadas, que crean un espeso follaje en la copa del árbol. Frecuentemente se hibrida con el de hoja ancha (ver Tilo híbrido, Tilia x vulgaris). Como otros tilos, tolera bien la umbría de valles encajonados y desfiladeros. Prefiere los suelos calizos.


212 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

Comparación entre los tilos de hoja grande y de hoja pequeña TILO DE HOJA PEQUEÑA

El limbo es prácticamente lampiño. Los pelos aparecen agrupados en torno a las axilas de los nervios, formando mechones anaranjados claros. El pecíolo carece de pelos. Hay pelos blanquecinos dispersos por el limbo. A lo largo de los nervios y en sus axilas aparecen pelos blancos. El pecíolo presenta pelos.

u En esta curiosa imagen vemos intercaladas unas ramas de tilo de hoja grande (izquierda) con otras del de hoja pequeña. Ambos árboles han crecido juntos en vecindad y sus ramas se han puesto en contacto, permitiéndonos apreciar la diferencia de tamaño en sus hojas. TILO DE HOJA GRANDE

La forma es más claramente acorazonada.

s Detalles del envés de las hojas.

La nerviación está más marcada. Mechón de pelos anaranjados claros.

Mechones de pelos blancos.

Hojas por el haz: se aprecia el mayor tamaño de las del tilo de hoja grande.

Hojas por el envés: el color es más pálido y azulado en el tilo de hoja pequeña.

Diferencias de tamaño y aspecto entre las brácteas y capullos florales.

Comparación entre los capullos florales: los ramilletes del tilo de hoja pequeña son claramente menores, pero también agrupan a un mayor número de capullos.


ASPECTO NO CORIÁCEO Especie

ALTERNAS Familia

Tilia x vulgaris Hayne

Tilo híbrido

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 213

Tiliáceas (Tiliaceae)

tilar, tilero, teja

Árbol caducifolio alto, resultante de la hibridación de los tilos de hoja grande (Tilia platyphyllos) y pequeña (Tilia cordata). Dado su origen, muestra caracteres intermedios entre ambos, aunque no similares en todos los ejemplares (en esta ficha se muestra una de sus presentaciones). En Asturias es frecuente (más que el tilo de hoja pequeña) en los pisos colino y montano del centro y oriente, allí donde conviven sus especies progenitoras. El extremo es en punta corta, bien definida.

t Detalle del envés: se aprecian las características intermedias entre los tilos de hoja grande y pequeña. Así, los pelos son anaranjados, pero además de formar mechones en las axilas de los nervios, también aparecen a lo largo de estos últimos y cubriendo al pecíolo, así como dispersos en el limbo. Los romanos denominaban a los tilos tilia, nombre de origen dudoso. Para algunos procedería del griego ptelea (término que daban al olmo montano) o ptilón, ala (en relación con la que presenta el fruto)

El pecíolo suele tener pelos. La inserción es alterna. El haz es verde oscuro, con la nerviación marcada. • La hoja es caduca, de forma acorazonada irregular. El borde es aserrado, a veces no tan fino como en los otros tilos.

El peciolo suele ser oblicuo respecto al nervio central del limbo.

u Rama de un tilo híbrido: los caracteres son variables, según los heredados de cada uno de sus parentales. En esta página se ha mostrado uno de ellos, pero puede presentarse de otras formas.

La base tiende a ser acorazonada.

El envés es más claro, con pelos en nervios y axilas.


214 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS Familia

Corylus avellana Linneo

Avellano

ASPECTO NO CORIÁCEO

Betuláceas (Betulaceae)

ablanu

Arbusto o arbolillo caducifolio, por lo general menor de 6-8 m, aunque llega a superar los 10 m. Es muy frecuente en Asturias, viviendo en todo tipo de bosques (pisos termocolino, colino y montano), setos, canchales, etc. El borde es doblemente dentado o aserrado, irregular.

La base es acorazonada. El haz es verde intenso, con algo de pilosidad, que va desapareciendo. El tacto es áspero y rugoso. • La hoja es caduca, ancha y redondeada, con la nervadura muy marcada.

El extremo termina en punta marcada.

Pecíolo pequeño en proporción al limbo. Su inserción en la rama es alterna, con frecuencia en hileras paralelas (una a cada lado de la rama).

También el envés, de un verde más claro, muestra los nervios bien resaltados, con pilosidad.

Los romanos denominaban corylus al avellano (del griego koris, casco, en alusión a la cáscara de la avellana), nombre que designa el género. Avellana procedería de la ciudad italiana de Avella, cercana al Vesubio, en la que el avellano era abundante.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 215

s Las flores del avellano brotan en pleno invierno, alegrando el paisaje con el vistoso color amarillo de sus amentos masculinos. Para las plantas que encargan su polinización al viento es ventajoso liberar el polen en invierno, pues al no existir el obstáculo de las hojas, éste alcanza las flores femeninas con menos interferencias. En un mismo avellano aparecen flores masculinas y femeninas. v Las flores masculinas son mucho más vistosas. Se trata de largos amentos, cilíndricos y colgantes, de color amarillo.

씹 s El avellano ramifica ya desde el suelo,

u Las yemas (derecha) son

de forma abundante, saliendo varias varas o troncos rectos. Con frecuencia ninguno se muestra principal. En Asturias se encuentra en diversos tipos de bosque, tanto montano como colino o termocolino. Es más abundante en bosques mixtos, aclarados o en fase de recuperación, sobre todo si los suelos son frescos y con cierta humedad. También aparece abundantemente en los setos vivos («sebes») y orlas de bosque, derrubios pedregosos, «foces», etc.

pequeñas, marrón-rojizas y siguen un ritmo alterno en la rama. Ésta es parda clara o parda-verdosa, con numerosas lenticelas (poros) más claras. Las ramas más finas son algo pubescentes. Su trayecto es en zig-zag, siguiendo el orden alterno de las yemas y hojas.

s La corteza es bastante lisa, de color gris parduzco y con manchas más claras en disposición transversal. En árboles añosos o secos se despega en forma de tiras que tienden a retorcerse.


216 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Avellano

v Tras la fecundación, las flores femeninas van aumentando de tamaño, sobre todo en verano. Su color es entonces verde claro y, desde finales de agosto, van madurando los frutos. Éstos son nueces (avellanas o «ablanes») con una cubierta leñosa de color pardo-rojizo, picuda en el ápice y con un capuchón foliáceo de borde irregular, como desflecado, en la base. El conjunto de las avellanas y sus capuchones, que aparecen en grupos de 1 a 4, son conocidos como «garapiellos». Alimento para la fauna

u Las flores femeninas son muy pequeñas y discretas, agrupadas en glomérulos pedunculados con aspecto de yema, en cuyo extremo sobresale un penacho de delicados estigmas, de un vivo color rojo. Suelen aparecer a finales del invierno.

Las avellanas son ricas en grasas, lo que las hace muy apetecibles para los osos cuando engordan para afrontar el invierno. También los lirones grises («ratos ablaneros») trepan en su busca, incluso estando aún verdes. Ardillas, ratones de campo, etc. son también aficionados a las avellanas, y entre las aves son muchas las especies que las buscan: córvidos (arrendajo, urraca...), pícidos, trepador azul, etc. Estos últimos encajan las avellanas en grietas de los árboles para poder partirlas.


ASPECTO NO CORIÁCEO Especie

ALTERNAS

Malus sylvestris (Linneo) Ph. Miller

Manzano silvestre

LIMBO ENTERO Familia

HOJAS SIMPLES 217

Rosáceas (Rosaceae)

mazanal, manzanu montés, pumar brava, cargüeza

Pequeño árbol caducifolio, de 2 a 10 m de altura. En Asturias se presenta de forma dispersa en distintos bosques caducifolios, sobre todo en sus límites (orlas) o zonas aclaradas. También en áreas arbustivas. Los romanos llamaban malus al manzano y los griegos mâlon a la manzana. Ambas denominaciones podrían derivar del nombre de la isla Melo (en griego Mêlos). El adjetivo latino sylvestris hace una evidente referencia a su carácter no cultivado.

La hoja termina en punta. El margen está fino y uniformemente serrado.

El pecíolo está bien desarrollado. Su inserción en la rama suele ser en grupos o ramilletes alternos. El haz de la hoja adulta carece de pilosidad. • La hoja es caduca, de forma ovoide o elíptica.

Se trata de un árbol de porte moderado, con ramaje tupido y algo espinoso. En Asturias se puede encontrar de forma dispersa, pero no abundante, en distintos bosques caducifolios colinos y montanos, así como en zonas arbustivas, helechales y otros matorrales. Normalmente se presenta en zonas aclaradas del bosque (ej. brañas) o en su periferia (orla), creciendo bien en suelos escasos en nutrientes.

La base es redondeada.

El envés es algo más claro, con pelos en los nervios que prácticamente desaparecen al madurar la hoja (en el manzano de cultivo el envés de las hojas conserva abundante pilosidad).


218 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Manzano silvestre La corteza es lisa en los ejemplares jóvenes, de tonos gris parduzcos. Con los años va agrietándose y oscureciéndose. La madera del manzano, dura y fuerte, es usada en ebanistería y tornería.

s En abril los manzanos silvestres comienzan su vistosa floración, cubriéndose sus ramas de flores blancas muy visitadas por los insectos. A partir de estos manzanos monteses se obtuvieron, por injertos y cruces con otras variedades asiáticas, los manzanos domésticos (Malus pumila), de hojas más pilosas.

v Las flores forman grupos apretados a modo de corimbos; cada uno de estos ramilletes consta de 3 a 7 flores, con pedúnculos alargados. La floración ocurre inmediatamente antes del brote de las hojas, para que éstas apenas interfieran a los insectos polinizadores. Las flores son bisexuales, con órganos masculinos y femeninos. Tienen 5 pétalos blancos, algo rosados por su cara exterior cuando se abren. Su unión al cáliz es estrecha.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 219

Los frutos son pomos de tamaño mediano, menores que las manzanas de cultivo, pero con forma parecida. El color es verdeamarillento, con zonas rojas. Maduran tardíamente, a lo largo del otoño, y su sabor es más áspero, ácido y amargo que el de la manzana de cultivo, aunque tras las primeras escarchas y heladas otoñales mejora su sabor.

Las ramitas son redondeadas, con abundantes lenticelas y rematadas por una yema terminal rojiza de extremo punzante. Las yemas laterales son más pequeñas, alternas y muy adosadas a la ramita. A veces se aprecian espinas en las ramas, si bien no son muy frecuentes. Las manzanas silvestres, ricas

en azúcares, permanecen tiempo en el árbol. Son muy apreciadas por osos, tejones, jabalíes y cérvidos, lo que lo hace una interesante especie para repoblaciones forestales. Entre las aves, las más aficionadas a las manzanas son los mirlos, zorzales y estorninos.


220 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Familia

Pyrus cordata Desvaux

Peral silvestre

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

Rosáceas (Rosaceae)

peruyal, peral, peruetu

Arbolillo o arbusto caducifolio, algo espinoso, de porte inferior a 8 m. No destaca por su abundancia en Asturias, aunque tampoco es una rareza. Vive en los pisos colino y montano, apareciendo disperso en claros de bosques, matorrales, helechales, setos, etc., que se desarrollan sobre suelos silíceos (pobres), algo secos. Borde aserrado, con dientes pequeños. La base suele ser redondeada o algo acorazonada.

Los romanos llamaban pyrus al peral, nombre que pudiera derivar del celta pir-, pera. Cordata procede también del latín, cordatus, con forma de corazón, en alusión a la forma de las hojas.

La inserción a la rama es en fascículos alternos. El haz es verde oscuro, sin pelos y algo lustroso. El tacto es firme. • La hoja es caduca, de forma ovalada ancha. La hoja termina en punta corta.

Destaca su largo y delgado pecíolo; su longitud supera con frecuencia al limbo.

El fruto es un pequeño pomo («peruya»), con forma de peonza, pedunculado y cubierto de poros más claros. Al madurar desaparecen los restos del cáliz en su extremo.

Envés verde claro, que pierde su pilosidad al madurar. Un detalle curioso es que la hoja se vuelve negruzca unos días después de arrancada del árbol.

La «peruyal» o peral montés es un árbol modesto que en Asturias se presenta en claros y linderos de bosques, zonas de matorral, helechales, setos vivos («sebes»), majadas, etc., sobre suelos silíceos que estén bien drenados. Aparece casi siempre de forma dispersa, pero en algunos lugares constituyen pequeños rodales. La copa es abierta y el tronco corto.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 221

v La corteza se presenta resquebrajada y cuarteada en ejemplares añosos; las grietas transversales delimitan placas.

u Las flores se agrupan en vistosos ramilletes con largos pedúnculos. Son bisexuales y sus cinco pétalos son blancos o blanco-rosados.

u Los frutos o «peruyes» aparecen y maduran durante el verano. Son pequeños pomos globosos provistos de un largo pedúnculo. Su color es pardo-rojizo al madurar, momento en el que la mayoría pierden los restos del cáliz en su extremo.

Las ramas (sobre todo los asientos de las hojas) son algo espinosas.


222 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Berberis vulgaris Linneo subsp. vulgaris

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Berberidáceas (Berberidaceae)

Agracejo Arbusto caducifolio, por lo general menor de 2 m. La fronda es compacta, densa y espinosa. En Asturias vive principalmente en el piso colino alto y montano del centro y el oriente, donde ocupa zonas pedregosas calizas, creciendo en sus derrubios, grietas, etc., y en la periferia de los bosques de carrascas o en áreas antes ocupadas por las mismas. El extremo es más o menos redondeado.

En la base, el limbo se hace más estrecho, alargándose en cuña en torno al pecíolo.

El haz es de un tono verde medio. • La hoja es ovoide (recuerda algo a una raqueta), caduca, carece de pelos y es blanda, no coriácea.

El margen de la hoja tiene dientecillos espinosos.

El pecíolo propiamente dicho es corto. Las hojas brotan en haces ordenados en secuencia alterna en la rama.

El envés es de un color verde algo más claro y también lampiño.

Berberis era el nombre griego del agracejo, derivado del árabe barbaris, del que también procede la palabra española «bereber».


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

u Las flores se agrupan en racimos colgantes de color amarillo. También brotan en las axilas de las espinas, sobre todo en los extremos de las ramas. Son pequeñas, con 6 sépalos, 6 pétalos y 6 estambres. En el interior contienen dos glándulas productoras de néctar, por lo que son muy visitadas por los insectos. Los frutos resultantes son bayas alargadas rojizas, que se van haciendo negroazuladas, cubiertas de pruína y de sabor agrio. Son buscados por currucas capirotadas, mirlos y zorzales.

t Las hojas brotan en haces en las axilas de las espinas. Dichos haces se disponen de forma alterna a lo largo de la rama. Esta última es pardo grisácea, con recias espinas (hojas transformadas) en grupos habitualmente de tres unidades.

s En Asturias el agracejo vive en áreas de montaña caliza del oriente y centro de la región, ocupando sus derrubios, grietas, etc., sin precisar por lo demás un suelo desarrollado. Aparece también en las cercanías de bosques de carrascas, en la zona de transición entre dichos bosques y los matorrales o prados cercanos, en los que puede formar parte de sus «sebes». Suele acompañarse de otros arbustos de estos ambientes, como escuernacabras, groselleros, guillomos, cerecillos, etc. Tolera bien el clima continental montano, con intensos fríos invernales y fuertes insolaciones estivales.

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 223


224 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Prunus spinosa Linneo

Endrino

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Rosáceas (Rosaceae)

andrinal, prunal, escambrón, abrucanal

Arbusto caducifolio, habitualmente de 1 a 3 metros, a veces algo más, como un arbolillo. Abunda en Asturias, ocupando desde los pisos basales hasta el montano medio, donde se le suele ver formando parte de setos vivos («sebes»), áreas de matorrales espinosos y laderas pedregosas soleadas en la montaña media. El extremo de la hoja puede ser en punta o redondeado.

El borde está finamente aserrado.

El pecíolo, rojizo, no es muy largo. Su inserción a la rama es alterna. El haz es verde mate, sin pelos en la hoja madura. • Las hojas son caducas, con formas lanceoladas (izquierda) u ovales (derecha).

Prunus era el nombre dado por los romanos al ciruelo (el endrino también es llamado «ciruelo borde» en castellano). Spinosa alude, evidentemente, a la presencia de espinas en su ramaje.

El envés es verde más claro y conserva algo de pilosidad en la nerviación.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 225

s En marzo y abril las ramas de los endrinos se tupen de flores blancas, poco antes de brotar las hojas. Son bisexuales, con órganos masculinos y femeninos, y los insectos las visitan incesantemente. Se aprecia el buen tamaño de las espinas leñosas presentes en las ramas.

El pacharán El sabor de las endrinas es ácido y áspero, debido a la abundancia de taninos. Tras las heladas del otoño se hacen algo más dulces y mejoran su sabor. Estos frutos son empleados para la elaboración de un conocido licor, el «pacharán», una vez macerados en aguardiente anisado u orujo.

s A finales de verano van madurando los frutos, conocidos como endrinas, o, en Asturias, «andrinas». Son drupas esféricas de color azulado, que se van oscureciendo hasta ser casi negruzcas. En la superficie tienen una capa cérea de polvillo fino (la pruína) que se elimina fácilmente o se raya con cualquier roce.

La dureza de su madera pardorojiza la hace muy apreciada en tornería para fabricar mangos de herramientas.

t También el endrino desarrolla agallas, como éstas con forma de cuerno, cuando sufre el ataque de ciertos insectos.

s Por tratarse de un arbusto muy ramificado, intrincado y espinoso, el endrino cumple muy bien su cometido en los setos vivos («sebes») en los que crece, sobre todo si éstos incluyen muros de piedra. También aparece en laderas pedregosas, áreas de matorrales espinosos y prados o tierras de labor abandonadas, sobre todo en suelos calizos.


226 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS Familia

Prunus mahaleb Linneo

ASPECTO NO CORIÁCEO

Rosáceas (Rosaceae)

Cerezo de Santa Lucía El también llamado «cerecino» es un arbusto o arbolillo caducifolio, habitualmente menor de 4-6 m, si bien puede duplicar esa altura. Es frecuente en el centro y oriente de Asturias, viviendo en los suelos calizos secos de bosques de encina carrasca, matorrales y setos de esos lugares. El borde está finamente aserrado, con dientes algo romos entre los que hay minúsculas glándulas.

El pecíolo es alargado. En su unión al limbo puede presentar pequeñas glándulas verde amarillentas o rojizas. El haz es verde intenso, sin pelos y algo lustroso. • La hoja es caduca, de forma ovalada ancha o casi acorazonadaredondeada. La hoja termina en punta corta, a veces algo truncada.

Sus inserciones en la rama son alternas o en ramilletes.

El envés es verde claro, pudiendo mostrar restos de pilosidad en el nervio central.

Prunus era el nombre romano del ciruelo, que se empleó para designar al género. Mahaleb es el nombre árabe de este cerezo, utilizado por Linneo al asignarle un nombre científico.

Es un arbusto o arbolillo de copa abierta densamente ramificada, sin espinas, presente en los distintos pisos forestales. Precisa suelos calizos bien drenados, resultando frecuente en los linderos (orlas) y claros de encinares y carrascales, matorrales resultantes de su degradación, setos vivos de prados próximos, desfiladeros, etc. Le gustan los ambientes submediterráneos, de transición entre los climas atlántico y mediterráneo, sin rehuir los enclaves sombríos.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

t La floración suele comenzar ya en marzo, acentuándose en abril. Ocurre a la vez que el brote de las hojas. Las flores se agrupan (de 3 a 10) en racimos con un rabillo común (corimbos). Son pequeñas y olorosas, con cinco pétalos blancos y con órganos masculinos y femeninos.

La madera es apreciada en ebanistería para pequeñas piezas y para hacer pipas, pues tiene un alto contenido en cumarina, un aromatizante del tabaco que hace que estas pipas potencien el aroma del mismo.

s En verano maduran los frutos, unas pequeñas drupas ovoides, que van pasando del color verde al rojizo y negruzco. La pulpa es escasa, de sabor amargo y áspero, y el hueso que envuelve tiene la superficie lisa. Son buscados por aves frugívoras.

HOJAS SIMPLES 227


228 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Familia

Prunus insititia Linneo

Ciruelo silvestre

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

Rosáceas (Rosaceae)

nisu

El también llamado espino de injertar o escambrón es un arbusto o arbolillo menor de 6 m, de hoja caduca. Es escaso en Asturias, donde aparece asilvestrado en algunos setos vivos (sobre todo con muros de piedra) y en zonas soleadas con matorrales espinosos del piso colino o montano bajo. El extremo es algo apuntado. El haz carece de pilosidad. • Las hojas son caducas, de forma ovoide ancha.

Los romanos denominaban prunus a los ciruelos. Insititius significa «injertado» en latín, y es que este ciruelo se utiliza como patrón de injerto de otros árboles frutales.

El borde de la hoja es uniformemente aserrado. El pecíolo puede presentar restos de pilosidad y algunas glándulas nectaríferas.

El envés es de un color verde más pálido, con algunos pelos en las axilas de los nervios y en torno a estos últimos.

v Las ciruelas silvestres son drupas globosas de sabor menos áspero que las del endrino, aunque más ácidas que las del ciruelo de cultivo.

El ciruelo silvestre es un arbusto o arbolillo poco frecuente en Asturias, que aparece en ambientes similares al endrino. A diferencia de las flores de este último, las del ciruelo silvestre tienen pelos en sus pedúnculos, y los frutos a los que dan lugar en el verano son mayores, con pedúnculos más largos y algo colgantes. El arbusto también se diferencia del endrino en ser mucho menos (o nada) espinoso. Sin embargo, el ciruelo silvestre y el endrino pueden hibridarse (Prunus x fruticans), dificultando la identificación. Es difícil conocer el origen real de esta especie, que se encuentra asilvestrada en gran parte de Europa. Se sospecha que su distribución por el continente podría resultar de haber sido cultivada antiguamente, facilitándose así su expansión geográfica. Algunos lo consideran una subespecie del ciruelo de cultivo (Prunus domestica subsp. insititia).


ASPECTO NO CORIÁCEO Especie

ALTERNAS

LIMBO ENTERO Familia

Prunus padus Linneo

Cerezo de racimo

HOJAS SIMPLES 229

Rosáceas (Rosaceae)

cerezal negra

También llamado cerezo aliso, se trata de un arbolillo o arbusto caducifolio, con portes habitualmente entre 2 y 6 metros de altura, aunque puede duplicar esas cifras. En Asturias es poco frecuente, encontrándose algunos ejemplares en el piso montano al sur de la región, en bosques húmedos o cerca de arroyos de montaña. El haz es verde intenso, sin pilosidad. • Las hojas son caducas, de forma ovoide ancha.

Prunus era el nombre romano del ciruelo, que se empleó para designar al género. Su epíteto específico, padus, corresponde al nombre latino del río Po, en Italia, donde parece haber sido abundante.

La hoja termina en punta delgada. El borde es fino y regularmente aserrado. El pecíolo es rojizo. Frecuentemente tiene uno o dos pares de glándulas nectaríferas cerca de su unión al limbo.

El envés es de un tono verde más claro o verdeazulado. Tiene la nerviación marcada y, como el haz, carece de pelos.

En las axilas de los nervios puede conservar algunos pelos. Su inserción a la rama es alterna o en fascículos.

El cerezo de racimo se encuentra en los límites y claros de los bosques montanos húmedos, así como en matorrales elevados colindantes con el bosque (puertos de montaña, brañas, acebedas, matorral húmedo, etc.). Es un arbolillo o arbusto muy resistente al frío, por lo que no tiene problemas en convivir con serbales y abedules en los límites superiores de bosque.


230 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Cerezo de racimo El cerezo de racimo también se encuentra cercano a torrenteras y arroyos de montaña, pues precisa suelos con suficiente humedad. En esos lugares soporta bien la umbría y frescor. Además, es posible encontrar algún ejemplar en zonas pedregosas, con escuernacabras, brezos, etc. Prefiere suelos silíceos o descarbonatados. En cualquier caso, su presencia es bastante aislada y escasa en Asturias.

s En el otoño la fronda muestra un hermoso aspecto, al adoptar sus hojas tonalidades rojas, amarillas y anaranjadas. Las ramas son de corteza lisa y color pardo muy oscuro, con abundantes lenticelas (poros) más claras. Sus trayectos son erguidos y arqueados.


ASPECTO NO CORIÁCEO

v La floración suele producirse en mayo y junio, justo después de brotar las hojas. Sus flores blancas aparecen agrupadas a lo largo de los vistosos racimos, alargados y algo colgantes, que dan nombre a la planta. Son pedunculadas y se van abriendo gradualmente desde la base hasta el extremo del racimo. Cada flor tiene órganos masculinos y femeninos (bisexuales).

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

t Durante el verano van madurando los frutos, pequeñas drupas unidas al antiguo vástago floral. Son pequeñas y globosas, faltando el antiguo cáliz floral. El color es verdoso cuando aún están inmaduras. Al madurar van pasando del rojo al negro brillante. Su sabor es amargo y el «hueso» que contienen está arrugado con surcos y pequeños agujeros.

HOJAS SIMPLES 231


232 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Prunus avium Linneo

Cerezo

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Rosáceas (Rosaceae)

cerezal, zreizal

Árbol caducifolio, habitualmente menor de 20 m, frecuente en Asturias. Se integra en distintos tipos de bosque, sobre todo en castañedas, robledales y bosques mixtos. También es frecuente por la campiña, donde es plantado por sus frutos. A partir de los 1000 m de altitud se hace más raro y escaso.

La inserción en la rama es alterna. Brotan en ramilletes con varias hojas.

El borde es doblemente aserrado, alternando unos dientes más prominentes con otros más pequeños. La base de la hoja puede ser en El pecíolo cuña, redondeada muestra o incluso un poco unas glándulas escotada. rojizas, especialmente en la unión al limbo. El haz es verde oscuro, de aspecto arrugado y sin pelos. • La hoja es caduca, ovalada, alargada, a veces más ancha a partir de la mitad.

La hoja termina en punta.

El pecíolo es largo y no muy firme, por lo que la hoja es colgante y oscila fácilmente con la brisa.

Prunus era el nombre romano del ciruelo, mientras el cerezo era cerasus; sin embargo, fue el primer nombre el que se empleó para designar el género. Avium hace referencia al gusto de las aves por los frutos del cerezo. Su nombre científico equivaldría por tanto a «ciruelo de los pájaros».

El envés conserva pilosidad (más abundante en ejemplares jóvenes), sobre todo en los ángulos y axilas de los nervios, que aparecen muy resaltados.

ss La corteza es grisácea y bastante lisa, por lo que suele verse incluso con cierto brillo en ejemplares no muy viejos. Sin embargo se aprecian fisuras horizontales que con los años van abriéndose, siendo más notorias. Es frecuente que a partir de ellas se desprenda la corteza en tiras transversales, pudiendo aparecer algo levantada espontáneamente.

s Las ramitas son grisáceas o rojizo-parduscas, sin pelos y con lenticelas (poros) resaltadas. Con facilidad desprenden láminas papiráceas. En su extremo aparecen varias yemas marrón-rojizas, de forma ovalada acabada en punta y sin pelos. Las yemas se disponen de forma alterna a lo largo de la rama.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 233

Es frecuente en Asturias, participando en distintos tipos de bosque. En ellos es fácil diferenciarlo tanto en los inicios de la primavera (cuando está florido) como en los del otoño, pues suele ser de los primeros árboles en mostrar colores de esa estación, resaltando entre el verdor de los demás. Además de aparecer de forma aislada en castañedos, robledales y bosques mixtos, el cerezo abunda en la campiña, setos y prados, donde es apreciado por sus frutos. Precisa suelos frescos y profundos.

La madera de cerezo es dura y compacta, con un grano fino que permite finos acabados en ebanistería. Suele emplearse para muebles y enchapados, siendo además apreciada por su hermoso color pardo-rojizo.


234 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Cerezo

El cerezo florece pronto, pregonando la primavera que llegará poco después. Cuando el bosque todavía se ve sin hojas en el mes de marzo, los cerezos comienzan su espectacular floración, que los hace destacar en medio de las arboledas y en la campiña. Un refrán asturiano dice que «si quies comer zreizas por San Xuan, mira’n marzo por donde tan», y es que al brotar las hojas, el cerezo pasará mucho más desapercibido.

u Las flores se agrupan en haces a lo largo de las ramas. Son de color blanco, con cinco pétalos cada una y con largos pedúnculos. Las abejas y otros insectos las visitan con asiduidad.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 235

s En junio y julio maduran los frutos, las cerezas. Son drupas con largos pedúnculos, que van pasando de un color amarillento al rojo y rojonegruzco al madurar. Se agrupan con frecuencia en racimos, como las flores que les dieron lugar. Las cerezas son buscadas por pájaros frugívoros, que diseminan sus semillas mediante los excrementos. También por diversos mamíferos, incluso por los osos, que llegan a romper ramas para acceder a las mismas.

t La copa es amplia, con ramas frecuentemente ascendentes, que pueden darle una forma piramidal. En otoño las hojas adoptan vivos tonos amarillos y rojos, siendo uno de los primeros árboles en lucir estos colores en dicha estación.


236 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Castanea sativa Ph. Miller

Castaño

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Fagáceas (Fagaceae)

castañal

Árbol caducifolio corpulento que llega a alcanzar portes superiores a 30 m. Es abundante en Asturias, en los pisos termocolino y colino, en plantaciones taladas periódicamente o integrado en bosques de carbayos, rebollos y otros bosques mixtos. La hoja termina en punta.

El pecíolo es proporcionalmente corto. Su orden de inserción en la rama es alterna. El color verde del haz va oscureciéndose al avanzar la primavera y verano. Carece de pelos y es lustroso, de tacto firme, algo correoso. La hoja es caduca, lanceolada ancha o alargada, de tamaño más bien grande.

El borde es aserrado, con dientes grandes dirigidos hacia delante y rematados por una punta fina, que coincide con el final de cada nervio lateral.

El envés es verde más claro y mate, con cierta pilosidad, que pronto pierde. Los nervios laterales son paralelos, apareciendo muy resaltados.

Los romanos llamaban castanea a este majestuoso árbol y los griegos kastanou, nombres derivados del armenio Kast, castaña. Sativa significa «cultivado».


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 237

¿Autóctono o alóctono? En las glaciaciones el castaño se refugió en Asia menor, Cáucaso y Balcanes. A su término comenzó una expansión por el contorno de la región mediterránea, que el hombre aceleró, especialmente durante el Imperio Romano, para aprovechar su estupenda madera y por la utilidad de sus frutos. Su integración en los bosques naturales (carbayedas, rebollares, bosques mixtos) desde hace milenios ha sido buena, adaptándose bien a las «reglas del juego» de los mismos. Algunos estudios de polen parecen demostrar la presencia del castaño en la península Ibérica miles de años antes de la expansión romana. Lo cierto es que fue el hombre quien más ayudó a su propagación. El antiguo derecho de poznera hacía a cada vecino propietario de los árboles que plantasen él o sus antecesores, con lo que se llegaba a adquirir derechos sobre esos territorios.

s El castaño puede presentarse con diferentes aspectos y portes. A veces tiene el tronco corto, grueso y retorcido, con ramificación a poca altura y copa amplia, casi esférica. Esto es más frecuente en ejemplares aislados o en bosques poco densos o aclarados, habiendo sido utilizados para la producción de castañas (castaños injertados) y sometidos a frecuentes podas: son los llamados «caboxos» o «cabornos». t Por el contrario, en bosques tupidos los castaños muestran troncos más delgados y alargados, ramificándose a gran altura en busca de luz. Esta morfología también se observa en los castañedos sometidos a cortas regulares (castaños bravos o «paganos»). La excelente madera de castaño ha sido la preferida tradicionalmente en Asturias para la construcción de viviendas y hórreos. Con ella se elaboran fuertes vigas, pontones, puertas, balaustres, entarimados, tablazones, etc. Es dura, fuerte y resistente, y también muy valorada en el mobiliario casero tradicional (camas, arcones, mesas, etc).


238 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Castaño A partir de mayo y sobre todo en junio, el castaño florece. Las flores brotan en las axilas de las hojas. Las más vistosas son las masculinas, que se agrupan en largos amentos, como espigas relativamente firmes y erguidas, de color amarillo claro y desprendiendo un intenso olor a polen. En la base de estos penachos de espigas masculinas se sitúan las flores femeninas, más discretas y desapercibidas, en grupos habitualmente de una a tres.

u El tronco tiende a engrosarse y a presentar un aspecto retorcido, sobre todo en ejemplares aislados, podados o en bosques no espesos. La corteza de esos ejemplares añosos es pardo-grisácea y resquebrajada en vertical o en espiral. En los esbeltos ejemplares de los bosques densos, la corteza no se agrieta tanto como en el árbol joven, y presenta un color más grisáceo. La longevidad del castaño es notable, pudiendo superar los 2000 años.

u Las ramas jóvenes son algo angulosas, con trayecto en zigzag y abundantes lenticelas (poros) blancas. Las yemas son alternas en ese zigzag, de color rojizo y ovoides, como apoyadas en una pequeña repisa de la rama.


ASPECTO NO CORIÁCEO

t Después de liberar el polen, las flores masculinas desaparecen o quedan restos secos de la espiga que las sujetaba. Mientras, las flores femeninas ya polinizadas comienzan un espectacular desarrollo durante el verano para formar los frutos, las populares castañas. A finales de agosto ya se distinguen los «erizos» verdosos en cuyo interior van madurando las castañas. Esta envoltura o cúpula globosa dispone de una densa maraña de espinas largas y punzantes para proteger al fruto hasta su maduración.

En octubre y noviembre los «erizos» se abren y caen al suelo, liberándose las castañas maduras. Estos frutos son nueces con una cubierta coriácea suave al tacto, de color pardo-rojizo. Si se desprende dicha cubierta, se observa que el interior es algo aterciopelado. En cada «erizo» hay de una a tres castañas, dependiendo la morfología de las mismas de dicho número. Son frutos muy nutritivos, ricos en hidratos de carbono, grasas y proteínas. Son muchos los mamíferos (oso, tejón, jabalí, lirones, ardillas, ratones...) y aves (palomas torcaces, córvidos...) que las aprovechan.

El amagüestu En el pasado se recogían los «erizos» y se amontonaban en unas construcciones circulares de piedra en el propio castañedo, los «corros» o «corripies», donde se dejaban unas semanas para que se abrieran los «erizos» y se separasen las castañas con facilidad. Los participantes en la recogida solían celebrar entonces los tradicionales «amagüestos», convidando a vecinos a tomar las castañas remojadas en leche y bebiendo la sidra todavía dulce.

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 239


240 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Sorbus aria (Linneo) Cranz

Mostajo

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Rosáceas (Rosaceae)

mostayal, mosteyar

Árbol caducifolio de mediano porte, pudiendo alcanzar los 15-20 m. En Asturias no escasea, creciendo en distintos tipos de bosque montano o colino alto, tanto sobre suelo calizo como silíceo. También crece en laderas pedregosas de la montaña, donde el bosque aparece aclarado. El borde es aserrado, de forma sencilla o doble. A veces algo lobulado.

Su inserción a la rama es alterna; en los braquiblastos (brotes cortos) esa inserción agrupa a ramilletes de 2 a 3 hojas. El haz es verde intenso. Su escasa pilosidad desaparece pronto, presentándose lustroso y de tacto algo áspero o rugoso. • La hoja es caduca, de contorno ovoide o elíptico ancho, a veces casi redondo. El extremo es en punta corta o redondeada.

El pecíolo es tomentoso, con pelos blanquecinos.

La base es cuneiforme ancha y de margen liso.

El envés está cubierto de un denso tomento blanco que hace que la hoja presente ese color (o grisáceo) en esta cara. La nerviación es prominente y bien resaltada.

Los romanos denominaban a los serbales sorbus, nombre a su vez derivado de la raíz indoeuropea sor-, rojizo, en alusión al color de sus frutos. Aria procede del país de los arios, en el centro de Asia, nombre que en sánscrito significa «noble».

El mostajo común muestra cierta predilección por suelos de roca madre caliza, aunque no falta en suelos silíceos. A veces enraiza en laderas pedregosas o en las propias rocas, presentando entonces portes menores o arbustivos.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

u Es un árbol de talla media, de copa abierta e irregular debido a su ramificación radial. También recibe el nombre de «serbal blanco» debido al tomento de sus hojas, que le hace parecer más claro que la vegetación circundante. Aparece disperso en distintos tipos de bosques de montaña, como hayedos, robledales y bosques mixtos, sobre todo en sus claros y orlas limítrofes, así como cerca de pistas, carreteras y caminos de montaña, setos vivos, matorrales etc.

t La corteza es lisa y grisácea o gris parduzca, con algunas grietas verticales, más numerosas en ejemplares añosos. Puede estar moteada con líquenes, como en este caso.

La madera es dura, compacta y pesada, de color bastante claro y grano fino. Es aprovechada por artesanos y torneros para elaborar mangos de herramientas, tallas, utillaje de cocina y otros objetos. Es también un buen combustible.

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 241


242 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Mostajo Durante los meses primaverales, con las nuevas hojas desplegadas hace poco, el mostajo florece. Las vistosas flores salen en el extremo de las ramas, formando un corimbo, es decir, una agrupación de flores unidas a un pedúnculo común mediante rabillos de distinto tamaño que permite a las flores situarse al mismo nivel unas de otras (como un parasol).

Vistas más de cerca, se distinguen los cinco pétalos blancos de cada flor, con largos estambres entre los que asoma el ovario (flores bisexuales). Estos corimbos son muy visitados por los insectos polinizadores.

Osos y mostajos El oso pardo cantábrico es aficionado a los carnosos frutos de las rosáceas. Es frecuente que buscando alimento, rompa ramas de estos árboles y arbustos, bien trepando a ellos, bien desde el mismo suelo si el árbol es de escaso porte. A veces los osos se encaraman a las ramas de los mostajos, e incluso en algún caso han llegado a construir un encame en su copa.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 243

Llegado el otoño, los frutos van madurando. El color verdoso que presentan en verano va desapareciendo, al igual que la fina pilosidad que los recubría. Ya maduros se muestran como pequeños pomos carnosos de vivo color rojo o anaranjado, en cuyo extremo se ven los restos del cáliz de la flor que les dio lugar. Son globosos, aunque poco carnosos y de sabor áspero o harinoso, que se hace más dulce tras las primera escarchas y heladas otoñales. Hay quien elabora mermeladas o los fermenta obteniendo un vinagre. Son ávidamente buscados por los pájaros (zorzales, mirlos, petirrojos, páridos, arrendajos, urogallos, currucas, etc.) y algunos mamíferos (oso, tejón, zorro, jabalí, marta, etc.).


244 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

ALTERNAS Familia

Amelanchier ovalis Medikus

ASPECTO NO CORIÁCEO

Rosáceas (Rosaceae)

Guillomo Arbusto de hoja caduca que rara vez supera los 3 m de altura. No es frecuente en Asturias, viviendo sólo en algunos valles montañosos del oriente y centro. Se acompaña de otros arbustos adaptados a laderas soleadas y no muy húmedas, como agracejos, rosas y otras plantas de la orla de los bosques de carrascas. El haz es de un verde de tono medio o claro, con nerviación bien visible y carente de pelos. • La hoja es caduca, de forma ovalada o casi redonda. La yema es de pequeño tamaño, cónica y rojiza, cubierta de pelos blancos y algodonosos.

El extremo (ápice) es redondeado o acabado en punto muy corta

El margen es finamente aserrado; en la base de la hoja es más liso.

La inserción en la rama es alterna.

El envés, más claro, tiene una capa de pelos blanquecinos y de tacto algodonoso que se van perdiendo al madurar la hoja, hasta quedar lampiña.

El pecíolo, bien desarrollado, tiene un suave tomento blanquecino que irá perdiendo al madurar la hoja.

Su nombre científico deriva del nombre francés del guillomo, amélanchier, en cuya raíz latina se alude al sabor dulce y meloso de sus frutos maduros (mel,mellis = miel). Ovalis hace referencia a la forma de sus hojas.

El guillomo o mellamo es un arbusto de 1 a 3 m de altura, cuyas numerosas ramas son largas, flexibles y carecen de espinas. El color de las mismas es gris parduzco o rojizo y las más jóvenes aparecen cubiertas de una especie de borrilla algodonosa que se va desprendiendo al desarrollarse y crecer la rama.

Vive en laderas pedregosas, preferentemente de solana y calizas, en el piso montano. Suele acompañarse allí de otros arbustos y matorrales de estos ambientes, como agracejos, rosas, escuernacabras, genistas, etc., así como otras plantas de las orlas de los bosques de encinas carrascas.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

ut Las llamativas flores se agrupan en racimos o ramilletes en el final de las ramas. Se abren durante los meses primaverales, casi a la vez que las hojas. Son de color blanco, con cinco pétalos bastante estrechos y alargados. En la fotografía se aprecia la «borra» algodonosa en el envés de las hojas recién brotadas.

v Los frutos (guillomas) van madurando durante el verano. Son pequeños pomos pediculados, de tamaño similar a un guisante, que conservan restos del cáliz de la flor en forma de 5 dientes en su extremo. Al madurar adoptan un color negro azulado, siendo entonces de sabor algo dulce y agradable, que se acentúa al deshidratarse. En su interior hay numerosas semillas.

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 245


246 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Rhamnus alpina Linneo subsp. alpina

Escuernacabras

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Ramnáceas (Rhamnaceae)

escuernacabra

El también llamado pudio, es un arbusto o pequeño árbol de hoja caduca y porte inferior a 3-4 m. En Asturias es frecuente en el piso montano, creciendo en laderas pedregosas y roquedos de montañas calizas del centro y del oriente. El extremo o ápice de la hoja puede ser redondeado o en punta corta. El haz es verde oscuro, brillante y sin pelos, con las marcas de la nerviación muy notorias. • La hoja es caduca, anchamente ovalada o redondeada.

Al aproximarse al borde de la hoja, los nervios laterales se doblan un poco en dirección al ápice.

El pecíolo es proporcionalmente corto. La inserción en la rama es alterna.

El envés es de un verde más claro, también lustroso. Los nervios están muy resaltados. Puede conservar algún pelo. El margen de la hoja está finamente aserrado, atenuándose en la base.

s El escuernacabras o pudio no suele superar los 3-4 m de altura. Tiene una ramificación tortuosa y carente de espinas. Su ambiente característico en Asturias son los canchales y las laderas pedregosas de las montañas calizas del centro y el oriente, donde se asocia con frecuencia a los avellanos: ambas especies precisan, no obstante, de suficiente humedad en esos suelos.

Rhamnos era el nombre usado por griegos y romanos para designar a algunos arbustos de esta familia. Alpina nos indica sus preferencias por la montaña, si bien no alcanza el piso propiamente alpino, pues vive por debajo de los 1700-1800 m.

v Este arbusto no necesita suelos profundos o desarrollados, por lo que también enraíza en las grietas de los roquedos, llegando hasta las proximidades del piso subalpino. Al ascender en altitud su porte va siendo más achaparrado debido al endurecimiento de la climatología y meteorología. Puede entonces confundirse con un cercano pariente, el pudio achaparrado o chopera (Rhamnus pumila Turra), mata cuyas ramas tortuosas discurren adosadas a las rocas en las que asientan, sin apenas desarrollar más porte.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 247

s Hay plantas con flores masculinas y otras con las femeninas. En ambos casos son pequeñas y discretas, de color verdoso. Brotan en pequeños grupos en las inserciones del pecíolo a las ramas, en los meses de mayo y junio.

u Las ramitas son de sección redondeada y superficie gris parduzca, lisa y brillante, con numerosas lenticelas (poros). Son algo zigzagueantes y despiden un olor no agradable al romperlas. Las yemas están arrimadas a la rama: son de color pardo rojizo, ovoides, acabadas en punta y con sus escamas finamente pelosas.

s Semanas después de la floración, durante el verano, van apareciendo los frutos en las plantas femeninas. Son drupas globosas no muy grandes y con escasa pulpa. Al madurar van oscureciendo, pasando de tonos verdosos a rojizos y finalmente negro. El oso pardo es uno de los animales que las aprovecha.


248 HOJAS SIMPLES Especie

LIMBO ENTERO

Alnus glutinosa (Linneo) J. Gaertner

Aliso

ALTERNAS Familia

ASPECTO NO CORIÁCEO

Betuláceas (Betulaceae)

umeru

Árbol caducifolio, habitualmente menor de 20-25 m. Es abundante en Asturias, donde vive en las riberas de los ríos y en zonas permanentemente encharcadas de los pisos termocolino y colino. El borde es sinuoso y dentado, con dientes más anchos que altos.

El haz es de un tono verde medio que se va oscureciendo en verano. Carece de pilosidad. La hoja joven es lustrosa debido a la presencia de una secreción viscosa que la cubre. · Las hojas son caducas, bastante redondeadas.

En la base de la hoja el borde dentado va desapareciendo.

HOJA JOVEN

HOJA MADURA

El extremo es redondeado o incluso escotado hacia el interior del limbo.

Pecíolo bien desarrollado, con inserciones alternas en la rama.

El aliso suele tener una copa irregular, con las ramas inferiores perpendiculares al tronco. Precisa una continua humedad en el suelo, por lo que crece en las riberas de los cursos lentos de agua, por debajo de los 700 m. En las orillas de los ríos constituyen alisedas ribereñas.

El envés es más claro. Los nervios se ven muy resaltados, y en las axilas de los mismos se aprecian unos pequeños mechones de pelos blanquecinos o rojizos.

Los romanos llamaban alnus a los alisos y chopos que viven en las orillas de ríos y charcas. A su vez, tal nombre podría derivar del celta al, cerca y lan, ribera. Glutinosa hace referencia al tacto pegajoso y viscoso de sus yemas, hojas y ramas jóvenes.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 249

s El aliso también se desarrolla en zonas encharcadas o pantanosas, meandros abandonados por el curso principal del río, etc. En estos medios se forman las llamadas alisedas pantanosas. Su madera, blanda y fina, resiste bien el contacto permanente con el agua o la humedad, por lo que es empleada para estacas, postes, madreñas, barriles, etc.

v Las raíces del aliso no suelen estar muy desarrolladas, pero sí lo suficiente para fijar bien al árbol a las piedras de la ribera fluvial, llegando a resistir riadas de cierta intensidad. En las alisedas pantanosas las raíces pueden presentar un aspecto «zancudo», que remeda al de algunos árboles de las selvas tropicales inundables. Las raíces más delgadas (derecha) y superficiales tienen unos nódulos parduzco-claros en los que una bacteria del grupo Actinomyces (A. alni o Frankia alni) vive de forma simbiótica con el árbol, fijando hasta 300 kg de nitrógeno atmosférico por hectárea y año, que el árbol incorpora a sus tejidos. Gracias a ello, el aliso puede vivir en suelos pobres y encharcados, en los que otros árboles crecen con dificultad.


250 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Aliso

웨 웨

웧 u Un mismo ejemplar tiene flores masculinas y femeninas. Estas últimas (izquierda) se agrupan en amentos compactos, de aspecto ovoide y color verde. Brotan en racimos de 3-6 amentos y a medida que maduran se van haciendo parduzcos, «leñosos» y no tan compactos, asemejándose a pequeñas piñas que contienen semillas aladas entre sus escamas. Las flores masculinas(derecha) son también amentos colgantes, largos y no compactos como los femeninos. Se abren desde febrero, liberando su polen al viento. A su derecha vemos las pequeñas «piñas» que, después de liberar sus semillas en el otoño, permanecen en el árbol ya vacías unos meses más. Se aprecia también una yema del árbol (parte superior de la rama), oblonga, gruesa y con un pedículo casi tan largo como ella.

s La corteza es pardo-grisácea, agrietada longitudinalmente y con fisuras transversales que delimitan placas o escamas. Si se desprenden, la zona denudada muestra un color rojizo. En ejemplares jóvenes es más lisa. Es rica en taninos, habiéndose usado para teñir lana de rojo, así como para curtir el cuero y como astringente.


ASPECTO NO CORIÁCEO Especie

ALTERNAS

Betula celtiberica Rothmaler & Vasconcellos

Abedul

LIMBO ENTERO Familia

HOJAS SIMPLES 251

Betuláceas (Betulaceae)

bedul, abedugu, abeduriu

Árbol caducifolio que llega a alcanzar los 20 m de altura, aunque habitualmente suele tener portes menores. Pionero por excelencia, es de los primeros en colonizar áreas deforestadas, incluso de suelos pobres y silíceos. Gracias a su resistencia a los fríos, el abedul es uno de los árboles que consiguen vivir a más altitud en Asturias, en los límites superiores del bosque. Se encuentra en toda la región, integrado en todo tipo de bosques, sobre todo en los que asientan en suelos silíceos. En zonas altas, su capacidad de soportar bajas temperaturas le convierte en la especie dominante, formando abedulares altimontanos entre los 1300 y 1700 m. El extremo termina en punta.

El pecíolo es delgado y no muy firme, por lo que la hoja suele ser algo colgante. El haz es verde medio, algo más intenso en verano, y sin pilosidad. · Las hojas son caducas, algo romboidales.

El abedul llega a adquirir portes de 20 m de altura, aunque lo habitual es que no supere los 10 -15 m. Su ramificación es erguida, abriéndose después.

Betula era el nombre con el que los romanos denominaban al abedul, derivado del galo betu, resina, pues algunos pueblos prerromanos hacían un tipo de betún con su savia. Pubescens hace referencia a la fina pilosidad de sus ramas jóvenes, y alba al color de su corteza.

El borde de la hoja es irregularmente aserrado o doblemente dentado (biserrado), pero en la base se hace liso.

El envés es de un verde más claro. Conserva algunos pelos, sobre todo en los nervios y en sus axilas. El tacto general de la hoja madura es algo áspero.


252 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

> Abedul

t En Asturias se encuentra desde el nivel del mar hasta algo más de los 1700 m, límite superior de la vegetación arbolada. Se integra en diferentes tipos de bosque, especialmente en robledales albares de montaña y hayedos elevados sobre suelos silíceos.

v Las ramas jóvenes tienen algunas verrugas aplanadas o glándulas resinosas. Este sería el carácter más típico del abedul celtibérico respecto al B. pubescens. Las ramas jóvenes son finas (1-1,5 mm de diámetro), algo en zig-zag. Son grisáceas o pardo-rojizas, y en invierno pueden mostrarse cubiertas de una cutícula de aspecto céreo. Presentan glándulas resinosas y lenticelas (poros) numerosas. Las yemas son pequeñas y agudas, con el ápice un poco curvado y el tacto viscoso. Su color es verde, aunque las escamas también tienen un ancho margen pardo-rojizo. En las ramas jóvenes puede apreciarse la existencia de pilosidad (derecha), al igual que en las hojas al brotar. La secreción viscosa protege a la yema y hoja recién brotada del ataque de los insectos.

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 253

La madera es compacta, dura y fuerte, aunque poco duradera si permanece al aire libre. Es usado por torneros, como los «cunqueiros» de Degaña y Cangas del Narcea, para elaborar utillaje de cocina, mangos de herramientas, etc. También se emplea en carpintería general y como contrachapado.

Su denominación científica es discutida: para algunos botánicos el abedul autóctono presente en Asturias sería el celtibérico (Betula celtiberica), considerándolo como especie diferente a otros abedules. Para otros tal diferenciación resulta excesiva y sólo le admiten la categoría de subespecie del abedul pubescente (B. pubescens subsp. celtiberica Rothmaler, Vasconcellos & Rivas-Martínez). Por otra parte, el Betula pubescens descrito por J. F. Ehrhart en el siglo xviii es el mismo abedul que años antes había sido descrito por Linneo como Betula alba. Sin embargo, esta última denominación es menos usada hoy que la de B. pubescens.

s Es un árbol resistente al frío y a nevadas prolongadas. Cuando los hielos se iban retirando en las pasadas glaciaciones, los abedules y algunos sauces estaban entre los primeros árboles en colonizar los fríos territorios que quedaban al descubierto. Esta capacidad de soportar el frío le hace ser cada vez más dominante en los bosques a medida que ascendemos en altitud, llegando a constituir abedulares por encima de otros bosques de montaña. s El abedul es muy estoico, capaz de vivir y colonizar suelos muy pobres en áreas deforestadas. Por ello es de gran valor, pues con su caída anual de hojas, ramas, etc., contribuye a ir formando o regenerando una capa de humus en el suelo, que irá preparando el terreno para la progresiva implantación en el lugar de otras especies arbóreas más exigentes.


254 HOJAS SIMPLES

LIMBO ENTERO

ALTERNAS

ASPECTO NO CORIÁCEO

> Abedul

La corteza interna del abedul es fina y traslúcida. De ella se obtenían unos pergaminos usados antiguamente para escribir llamados librum en latín, origen de la palabra libro. Además la corteza, fácil de desprender, fue empleada como tarro o recipiente (el hombre de los hielos hallado congelado en la frontera italo-austríaca llevaba consigo esos recipientes de corteza de abedul), y como curtiente, al ser rica en taninos.

La corteza del abedul es muy característica. En los ejemplares maduros es lisa y blanquecina o grisácea, incluso un poco anaranjada. Muestra abundantes marcas cicatriciales horizontales y el tacto es suave, algo céreo. Bajo los arranques de las ramas se oscurece y arruga en un sector triangular. Al envejecer, la corteza va oscureciéndose y agrietándose a partir de la base del tronco. Por el contrario, en los ejemplares jóvenes y en las ramas delgadas la corteza es pardo-rojiza, también con marcas horizontales. Pese a tener una corteza poco rugosa, diversos líquenes epífitos consiguen desarrollarse sobre la corteza de abedul, aprovechando sus marcas horizontales, como estos Pseudoevernia furfuracea.


ASPECTO NO CORIÁCEO

ALTERNAS

LIMBO ENTERO

HOJAS SIMPLES 255

Brácteas con frutos

Antiguo amento floral

Frutos alados

Brácteas

u Al final del verano las flores femeninas se han transformado en frutos. El antiguo y compacto amento floral se deshace ahora fácilmente, y de las que fueran brácteas florales se separan y liberan numerosísimos frutos (tres por cada bráctea). Éstos son pequeñas nueces aplanadas provistas de dos alitas laterales algo traslúcidas, que van a facilitar la diseminación por el viento. Su aspecto recuerda al de un pequeño insecto alado, incluso con antenas. En la imagen, arriba, a la derecha, vemos las brácteas con los frutos recién desprendidos. Debajo, a la izquierda, se ven las brácteas y en el centro, los frutos alados.

u Las flores masculinas (izquierda) y femeninas (derecha) aparecen separadas, aunque en el mismo árbol. Las masculinas se agrupan en amentos colgantes que se abren poco antes del brote de las hojas, liberando polen al viento. Durante el otoño e invierno ya se ven esas espigas florales masculinas en el árbol, aunque aún cerradas y con aspecto más firme y compacto que al abrirse. Las flores femeninas también se agrupan en espigas florales, pero más compactas que las masculinos. El color de estos amentos es verdoso y agrupa a brácteas florales (hojitas modificadas protegiendo los órganos de la flor) imbricadas entre sí, que contienen tres flores cada una.


256

V. Hojas compuestas


SIMPLES

LIMBO DIVIDIDO

LIMBO ENTERO

Especie

Euonymus

Arce Arce menor Mundillo Grosellero de rocas Grosellero de los Alpes Cabrahigo Álamo blanco Espinera Mostajo bastardo Mostajo intermedio Sorbo silvestre Quejigo Carbayo Rebollo Roble albar Roble orocantábrico

120 122 124 126 128 130 132 134 136

Cerecillo Acebuche Aligustre Boj Cornejo Lantana Labiérnago de hoja ancha Bonetero Sarga de hojas opuestas

aspecto coriáceo

140 145 148 151 154 157 160 162

Tejo Encina Carrasca Alcornoque Laurel Madroño Aladierno Acebo

aspecto no coriáceo

168 171 174 176 178 180 183 184 186 188 190 191 194 196 198 206 210 213 214 217 220 222 224 226 228 229 232 236 240 244 246 248 251

Negrillo Olmo montano Sarga de hoja estrecha Mimbrera Sauce blanco Salguera cabruna Sarga Salguera cantábrica Salguera negra Salguera blanca Salguera bicolor Chopo Álamo temblón Arraclán Haya Tilo de hoja grande Tilo de hoja pequeña Tilo híbrido Avellano Manzano silvestre Peral silvestre Agracejo Endrino Cerezo de Santa Lucía Ciruelo silvestre Cerezo de racimo Cerezo Castaño Mostajo Guillomo Escuernacabras Aliso Abedul

258 262 264 267 272 274

Fresno común Fresno de hoja estrecha Saúco Serbal silvestre Cornicabra Nogal

Celastráceas

opuestas

alternas

COMPUESTAS

74 78 80 82 84 85 88 90 94 96 98 100 102 107 110 114

Familia


258 HOJAS COMPUESTAS Especie

Familia

Fraxinus excelsior Linneo

Fresno común

Oláceas (Oleaceae)

fresnu, freisnu

Árbol caducifolio de buen porte, pues llega a superar los 30 m de altura. Es muy frecuente en Asturias, tanto en los pisos termocolino y colino como en el montano. Aparece en diferentes bosques sobre suelos ricos y frescos, principalmente robledales, hayedos y bosques ribereños. Es aún más frecuente en bosques en fase de regeneración. También aparece en el medio natural humanizado, como brañas, caminos, setos, cabañas, prados y pueblos, pues es árbol valorado y apreciado. Las hojuelas son sentadas (o casi) sobre el eje central o raquis de la hoja, es decir, que carecen prácticamente de rabillo de unión (peciólulo). Aparecen opuestas, excepto la terminal. Los extremos son en punta corta. Las inserciones del pecíolo a la rama se producen de forma opuesta con otra hoja. El haz es de un verde medio y sin pelos. · La hoja es caduca, compuesta por de 7 a 15 folíolos u hojuelas, que son ovoides o lanceoladas anchas. La presencia de un folíolo terminal sin pareja hace que la hoja tenga un número impar de esas hojuelas (hoja imparipinnada). El borde de los folíolos es aserrado.

El eje o raquis es acanalado.

El envés es ligeramente más claro, conservando algo de pilosidad en la base de los nervios medios de los folíolos.

Fraxinus era el nombre con el que los romanos conocían a los fresnos, tal vez derivado del griego phraxis, seto o cercado, dado su frecuente presencia en los mismos. En cuanto a excelsior procede de excelsus, muy elevado o prominente.

El fresno es un árbol alto y esbelto. Su tronco es erguido, y si no es podado puede prolongarse hasta la cima de la amplia copa. Esta última puede ser ovoide o redondeada, y no con muchas ramas, que salen del tronco principal en ángulo agudo y ascienden en trayecto bastante rectilíneo. Crece rápido, pero no alcanza longevidades superiores al siglo y medio.


HOJAS COMPUESTAS 259

El fresno abunda en la campiña arbolada, tanto en cotas bajas como de montaña. Es habitual encontrarlo en cualquier camino vecinal, brañas, junto a cabañas, «sebes», pastizales o poblaciones. Y es que se trata de un árbol estimado y apreciado en el medio rural. De su madera, fuerte y con cierta elasticidad, se elaboran gran número de herramientas y aperos de labranza, yugos para las vacas, carros del país, etc. Participa en la composición de distintos bosques, sobre todo robledales y hayedos jóvenes en desarrollo sobre suelos ricos, profundos y frescos. En el occidente, donde los suelos son más pobres (oligótrofos), es habitual encontrarlo en bosques ribereños.

Un árbol pionero Cerca de las cuadras y cabañas de verano proporciona una agradable sombra, no demasiado oscura. La creencia popular afirmaba que protegía la zona contra los rayos. Además, las hojas son un buen alimento para el ganado y un complemento en años de escasez de hierba. Es muy habitual encontrar los fresnos drásticamente podados, eliminando todas sus ramas y dejando sólo el tronco. Pese a ello, su fronda rebrota con fuerza.

Tras la tala o destrucción de un bosque, algunos árboles de rápido crecimiento vuelven a ocupar el lugar, preparando y restaurando las condiciones para que los árboles del bosque maduro, cuyo crecimiento es más lento, vayan con los años tomando el relevo. Uno de esos árboles pioneros es el fresno, que con avellanos, olmos, abedules, arces, etc., constituyen el llamado «bosque fresco», en el que si no es perturbado, terminará por desarrollarse un robledal. Entonces, estos árboles habrán cedido su protagonismo al roble, aunque seguirán presentes en el bosque maduro.


260 HOJAS COMPUESTAS > Fresno común

s Las yemas son prácticamente negras, ovoides o algo cónicas y de superficie aterciopelada. En la fotografía se aprecia su disposición opuesta, al igual que la de los dos pecíolos de las hojas próximos a desprenderse.

La afamada madera de fresno es compacta, rígida y fuerte, pero a la vez relativamente ligera y flexible. Por ello se utilizó tradicionalmente en la elaboración de aperos de labranza (mangos de herramientas, yugos de vacas, garabatos, remos, etc.). Su resistencia al roce y ligereza lo hicieron la madera preferida para construir los tradicionales carros del país, incluídos sus ruedas y chirriantes ejes.

v La corteza es lisa y gris cuando el árbol es joven. Con los años se va agrietando y engrosando en el tronco, aunque en las ramas suelen permanecer similares al árbol joven.


HOJAS COMPUESTAS 261

v En primavera, antes de abrirse las yemas foliares, aparecen las flores. Éstas pueden ser de un solo sexo o hermafroditas, sin resultar demasiado vistosas, pues carecen de pétalos y sépalos. Se agrupan en densos racimos opuestos, con aspecto de glomérulo, en la rama aún desnuda. En ellas destacan las anteras de las flores masculinas, que son numerosas, de color púrpura o violeta y prácticamente sentadas, sin filamento. Semanas después ya se abren las yemas foliares (derecha).

u Desde septiembre ya se ven los frutos maduros. Son nueces aplastadas y aladas (sámaras), cuya ala tiene forma lanceolada, como de lengüeta, con una pequeña escotadura en su extremo. Su función es la de facilitar la diseminación de la semilla con el viento, aunque con frecuencia no se desprenden hasta finales del invierno o inicios de la primavera siguiente. Para germinar, la semilla debe haber estado expuesta a días de frío intenso.


262 HOJAS COMPUESTAS Especie

Familia

Fraxinus angustifolia Vahl

I Fresno de hoja estrecha

Oleáceas (Oleaceae)

freisno, freixo

Árbol caducifolio mediano, que no suele superar los 15-20 m de altura. Es una especie habitual en los cursos de agua de la España mediterránea, que en Asturias sólo se presenta donde ese clima ejerce su influencia más manifiesta: la cuenca media del río Navia. Allí aparece en los bosques ribereños y vaguadas húmedas. La hoja está compuesta por 2 a 6 pares de folíolos enfrentados y otro más, impar, en el extremo. Por tanto, en total hay entre 5 y 13 de estas hojuelas (más raramente sólo 3 o hasta 15).

El eje o raquis es acanalado. Los extremos terminan en punta, con frecuencia algo más larga que la del fresno común.

El haz es verde oscuro y carece de pelos. · La hoja es caduca.

Las hojuelas aparecen enfrentadas (opuestas), excepto la terminal. Todas ellas se unen sin apenas rabillo al eje central, o raquis, de la hoja. El borde de los folíolos es aserrado; los dientes suelen presentarse un poco más marcados que en el fresno común. Las inserciones del pecíolo a la rama se producen de forma opuesta con otra hoja. Fraxinus era el nombre con el que los romanos conocían a los fresnos, tal vez derivado del griego phraxis, seto o cercado, dado su frecuente presencia en los mismos. Angustifolia significa lo mismo que su denominación en castellano, «de hoja estrecha».

La presencia de un folíolo terminal sin pareja hace que la hoja tenga un número impar de esas hojuelas (hoja imparipinnada).

Los folíolos tienen forma lanceolada (más ancha en árboles jóvenes) y más estrecha que la del fresno común.

El envés es algo más claro y también sin pelos (el fresno común conserva algunos en la base de los nervios).

s El aspecto general del fresno de hoja estrecha es bastante próximo al del fresno común, pero un examen cercano de sus hojas permite apreciar la estrechura de sus folíolos, que les hace parecer más separados entre sí pese a que la distancia a la que van saliendo del eje central de la hoja es similar en ambas especies de fresno. Además, el borde de los mismos suele tener dientes algo más marcados y separados en el de hoja estrecha. Por el envés, este último carece de pelos o tiene muy pocos.


HOJAS COMPUESTAS 263

t El fresno de hoja estrecha, también conocido como fresno de Castilla, no suele alcanzar portes tan notables como el fresno común. Por lo general no supera los 15-20 m. El tronco es esbelto y las ramas erguidas, resultando una copa oval o redondeada.

u Dadas sus preferencias mediterráneas, en Asturias sólo es conocido en la cuenca media del río Navia (Illano, Pesoz, Grandas de Salime, Ibias...), integrándose en los bosques de las riberas del río y de sus embalses, así como en vaguadas y riachuelos tributarios de ese tramo fluvial. Allí se acompaña de un arbusto o arbolillo de distribución similar en el Principado, la salguera blanca (Salix salviifolia), también de «gustos» mediterráneos.

El llamado Fraxinus oxycarpa es considerado por algunos botánicos un híbrido entre el fresno común y el de hoja estrecha. Para otros se trataría de una subespecie de este último.

s La corteza es grisácea. Con la edad, va agrietándose y forma una especie de retículo.

La floración y fructificación de este fresno es parecida a la del fresno común.


264 HOJAS COMPUESTAS Especie

Sambucus nigra Linneo

Saúco

Familia

Caprifoliáceas (Caprifoliaceae)

xabugu, sabugueiru, benito, biaiteiro

Arbusto alto o arbolillo caducifolio que alcanza los 5 m de altura, de copa redondeada y densa. Es muy frecuente en Asturias, sobre todo en el piso colino, pero también abunda en el montano. Es habitual encontrarlo al borde de carreteras y caminos rurales, riberas de arroyos, setos vivos («sebes»), brañas y cuadras de montaña, dados sus gustos por los suelos nitrogenados que proporciona el estiércol del ganado. El extremo puede ser redondo o en punta corta.

Los folíolos suelen tener un peciólulo o segundo pecíolo que los sujeta al raquis o eje central de la hoja, de forma opuesta o enfrentada.

Los folíolos son ovalados o anchamente lanceolados, con el borde aserrado de forma regular.

Las inserciones de los pecíolos se realizan por parejas opuestas en la rama. El haz es verde intenso y carece de pelos. · Las hojas son caducas, compuesta por entre 5 y 7 folíolos, de los que uno está en el extremo y los demás en parejas (hojas imparipinnadas).

t El «sabugo» es muy frecuente en toda Asturias, sobre todo en la campiña con influencia humana y ganadera, pues prefiere los suelos ricos en compuestos nitrogenados que proporcionan el estiércol y los abonos. En la imagen un «sabugal» o grupo de sabugos, en flor.

La presencia de un folíolo en el extremo de la hoja hace que el número de los mismos sea impar (hoja imparipinnada).

En época romana el saúco era conocido como sambucus, nombre de oscuro origen. Quizá proceda del griego o del sirio sambuke, flauta, pues se supone que pudo ser utilizado para fabricar estos instrumentos, al ser fácil de vaciar la médula de sus tallos. Nigra hace referencia al color de sus frutos maduros.

El envés es un poco más claro y presenta algo de pilosidad. La nerviación está bien marcada. Las formas de los folíolos son ovoides o anchamente lanceoladas.


HOJAS COMPUESTAS 265

u Desde finales de abril, el saúco despliega su abundante y llamativa floración. Son flores blancas, bisexuales y olorosas. El tamaño de cada una es pequeño, pero su número es muy grande, disponiéndose en densos grupos aplanados, es decir, con las flores más o menos a la misma altura unas de otras (corimbiformes).

Las fuentes y la noche de San Juan u Su abundancia se hace muy ostensible en primavera, al mostrar sus numerosas flores. Destaca entonces por los bordes de caminos rurales, carreteras, pueblos, ruinas, «sebes», cuadras y brañas de montaña, así como en las orillas de los cauces de agua, linderos y claros de bosque. Este arbusto o arbolillo desarrolla una gran cantidad de ramas delgadas y alargadas, de las que resulta una densa copa de forma redondeada o globosa.

Las flores del «xabugu» han sido muy utilizadas en antiguos ritos asturianos. Así, en la noche de San Juan las mozas adornan las fuentes con ramas floridas de este arbusto. También en esa noche, en el exterior de las casas del occidente suelen dejarse ramas de saúco o de laurel para ser bendecidas por San Juan (de ahí el nombre de «beneito» con el que también se conoce al saúco, derivado de «bendito»). Esos ramos bendecidos eran muy valorados para tratar múltiples dolencias en ritos de curanderismo religioso.


266 HOJAS COMPUESTAS > Saúco

Las ramas y el tronco, agrietados a lo largo, tienen dentro una característica médula blanca, fácil de eliminar. Gracias a ello las ramas de saúco fueron empleadas para hacer canutos con diversos fines. La madera, empero, llega a tener una densidad aceptable para tallar pequeños útiles. En cuanto a la médula fue ampliamente usada para incluir en la misma, a modo de soporte, los tejidos histológicos que iban a ser cortados en finísimas rodajas en los microtomos de mano, para así poderlos observar al microscopio.

u Los frutos maduran a finales de verano, por agosto y septiembre. Son pequeñas bayas globosas, de color negro brillante, que contienen de 3 a 5 semillas. Su disposición es similar a la de las flores que les dieron lugar, esto es, en racimos resultantes de aquellos corimbos florales. Es frecuente que debido al gran número de frutos, el racimo (e incluso toda la rama), aparezca curvado por su peso.

s En septiembre, el saúco aparece cuajado de frutos, que han pasado de verdes a negros al madurar. En este último estado, ya con jugo morado, son comestibles (verdes resultan tóxicos), empleándose para zumos, confituras y como colorante para oscurecer los vinos. Son también muy apetecidos por aves como páridos, mirlos y zorzales, que ayudan a la diseminación y germinación de sus semillas, pues atraviesan el tubo digestivo sin ser destruidas. Una vez expulsadas, las semillas disponen de un entorno rico en nutrientes (el excremento del ave) que facilitará su germinación.


HOJAS COMPUESTAS 267 Especie

Sorbus aucuparia Linneo

Serbal silvestre

Familia

Rosáceas (Rosaceae)

capudre, alcafresnu, argumenu

El serbal silvestre o de los cazadores es un árbol caducifolio de mediana talla, hasta 15 m. Es común en Asturias, donde vive en los bosques de montaña que asientan sobre suelos pobres de sustratos silíceos, especialmente en abedulares, robledales albares y hayedos. Dadas sus preferencias, es más frecuente en el occidente y centro de la región que en el oriente. La terminación es en punta corta.

La presencia de un folíolo en el extremo de la hoja hace que el número de los mismos sea impar (hoja imparipinnada). Los folíolos son lanceolados, con el borde aserrado, salvo en la parte basal, en la que es liso.

El pecíolo suele presentar tonos verdes y rojizos por su cara superior. Su inserción a la rama es alterna.

El haz es verde intenso, sin pelos. • La hoja es caduca, compuesta por 5-8 pares de folíolos enfrentados, de forma lanceolada, y otro folíolo impar en el extremo (imparinpinnada).

El serbal silvestre es un hermoso árbol de mediana talla, común en la montaña silícea asturiana. El tronco suele ramificarse a media altura y las ramas son ascendentes, resultando una copa abierta, algo ovoide o irregular.

En la época romana este árbol era conocido como sorbus, nombre derivado de la antigua raíz indoeuropea sor-, rojizo, en alusión al color de sus vistosos frutos. Su denominación específica aucuparia procede del latín, aucupor, cazar o atrapar aves, pues sus frutos fueron usados como cebo por los cazadores para atraer pájaros. Por ello también es conocido como serbal de los cazadores.

La base de los folíolos laterales es ligeramente asimétrica, con el borde un poco más desarrollado en un lado de la hojuela.

Los folíolos son sentados, esto es, sin peciólulo o soporte intermedio con el eje central o raquis de la hoja, al que se fijan enfrentados (opuestos).

El envés es más claro, verde-grisáceo y con una menuda pubescencia.


268 HOJAS COMPUESTAS > Serbal silvestre

v En el árbol joven la corteza es lisa y gris plateada, pero con los años van apareciendo líneas escamosas y patrones superficiales un tanto reticulados. Es rica en taninos, por lo que se empleó en el curtido de pieles. La madera es dura, compacta y resistente, lo que unido a su dibujo y fino grano, la hacen apreciada por artesanos tallistas y torneros de la madera para elaborar mangos y numerosos objetos.

u Al observar el ramaje de un serbal da la impresión de tener una densidad de hojas relativamente escasa. Al igual que el abedul, este árbol se comporta como colonizador pionero de zonas montanas silíceas deforestadas. También es resistente al frío y heladas, lo que lo convierte en perfecto acompañante del abedul en bosques altimontanos.

t Las ramas son pardo-grisáceas, sin pelos y con lenticelas (poros) bien visibles. Las yemas son grandes, ovoides y acabadas en punta. Aparecen pegadas a la rama, con escamas gris-negruzcas y con pilosidad. En la fotografía de la derecha vemos un braquiblasto, o ramita de crecimiento limitado, que por ello tiene los entrenudos muy cortos.


HOJAS COMPUESTAS 269

El serbal aparece disperso en bosques montanos sobre suelos pobres de cuarcitas, areniscas y pizarras, por lo que es más frecuente en el occidente y centro del Principado. Allí no es raro encontrarlo en altos abedulares, robledales albares y en claros o lindes de hayedos oligótrofos, así como entre los matorrales que sustituyen a estos bosques tras su destrucción, siempre que la pluviosidad sea elevada.

s En mayo y junio los serbales destacan en los bosques montanos con su vistosa floración. Las flores son blancas, pequeñas, pero muy numerosas, agrupándose en apretadas inflorescencias conocidas como corimbos, sostenidos por largos pedúnculos. Son bisexuales y desprenden un penetrante olor, muy atractivo para los insectos polinizadores.


270 HOJAS COMPUESTAS > Serbal silvestre

En septiembre y octubre, el serbal vuelve a destacar en el monte, esta vez con los frutos. Son pomos rojos del tamaño de un guisante y con el aspecto de una baya globosa. Los ramilletes tienen tantos de estos pomos que el peso curva las ramas. Su sabor es ácido y áspero, mejorando ligeramente tras las primeras heladas otoñales. Resultan algo tóxicos en crudo, pero para las aves frugívoras son muy apetecidos. Los mirlos y zorzales ayudan a la diseminación de las semillas mediante sus excrementos.

tu Tras la aparición de los frutos, el serbal comienza a adoptar sus llamativos colores de otoño, amarillos y anaranjados, antes de desprenderse de las hojas, ya rojas. t Si los frutos no son consumidos en el otoño, permanecen en el árbol buena parte del invierno, constituyendo una despensa de alimento para la fauna al recrudecerse las condiciones. Un árbol medio llega a producir de 10 a 20 kg de frutos. Además de las aves estos frutos son muy apetecidos por los osos, tejones, lirones e incluso por carnívoros como zorros, garduñas y martas. Tienen el triple de vitamina C que las naranjas, y con ellos hay quien prepara mermeladas.


HOJAS COMPUESTAS 271


272 HOJAS COMPUESTAS Especie

Familia

Pistacia terebinthus Linneo

Anacardiáceas (Anacardiaceae)

I Cornicabra El también llamado terebinto, es un arbusto caducifolio de altura inferior a 5 m, propio de la región mediterránea, que penetra en Asturias por la cuenca de los ríos Cares-Deva y Sella. Su presencia en el Principado es por tanto muy localizada, en esos valles y desfiladeros colinos del oriente, donde vive en ambientes de encinares-carrascales soleados y bien drenados. La terminación es en punta.

La presencia de un folíolo en el extremo de la hoja hace que el número de los mismos sea impar (hoja imparipinnada).

Los folíolos son ovales o lanceolados, con el borde liso (entero).

El haz es verde oscuro y brillante, sin pelos.

· La hoja es caduca, compuesta por 3-11 folíolos u hojuelas independientes. El tacto es firme, algo coriáceo. Los folíolos son sentados, es decir, sin pie o soporte intermedio (peciólulo). Su disposición es opuesta en torno al eje o raquis de la hoja.

Los romanos llamaban pistacia al árbol de los pistachos (P. vera), que fue traído desde el centro y oeste de Asia. Este nombre latino deriva del griego pistáke y a su vez del persa pistah, utilizándolo Linneo para designar a este género. El pecíolo se inserta de forma alterna en la rama. El envés es verde claro y sin brillo. Tampoco tiene pelos. Al restregar las hojuelas desprenden un agradable olor.

La cornicabra o terebinto es un arbusto ramoso en su zona superior, que rara vez supera los 3 m de altura, aunque en algunas ocasiones se presenta como un arbolillo de 5 m. En Asturias sólo se conoce su presencia en los valles y desfiladeros calizos de las cuencas del Cares-Deva y el Sella. Allí vive en el piso colino (rehuye la continentalidad excesiva), apareciendo de forma dispersa en los encinares-carrascales de la zona o en áreas antes ocupadas por este tipo de bosques, sobre suelos pedregosos, de caliza, soleados y bien drenados.


HOJAS COMPUESTAS 273

s Hay arbustos masculinos y femeninos, según tengan un tipo u otro de flores. Los femeninos van madurando los frutos durante el verano, que pasan de tonalidades verdes y blanquecinas a rojo e incluso parduzco. Son pequeñas drupas ovoides, agrupadas en racimos como las flores de las que proceden. En la imagen se aprecian también las ramas jóvenes de color rojizo: al romperlas desprenden un penetrante olor a resina. Los romanos conocían a la cornicabra como terebinthus, pues de este arbusto obtenían la trementina de Quío (terebinthina), sangrando su corteza en verano.

su El nombre castellano de la cornicabra («cuerno de cabra») se debe a la forma y aspecto de unas tumoraciones o agallas que no deben confundirse con los frutos. Resultan de la picadura de un pulgón (Baizongia pistaciae L.) en sus hojas o ramas tiernas, que comienzan a desarrollar estas agallas con forma de cuerno retorcido, huecas y de consistencia casi leñosa. Su tamaño es de 4 a 16 cm, y al abrirlas desprenden un polvillo oscuro resultante de la actividad de las larvas del insecto. Otras especies de pulgones (áfidos) producen agallas de menor tamaño.


274 HOJAS COMPUESTAS Especie

Juglans regia Linneo

Nogal

Familia

Junglandáceas (Junglandaceae)

nozal, nocéu, noceiru

Árbol caducifolio de mediano porte, hasta de 20 m. Es frecuente en la campiña asturiana, en los pisos basales y montano bajo, donde aparece cultivado o espontáneo en la cercanía de los pueblos, caminos rurales, etc. Aunque su actual presencia en Asturias no parece de origen natural, sí lleva muchos siglos en la región, presentándose naturalizado de forma espontánea. La terminación es en punta. Los folíolos son anchamente lanceolados, con el borde liso.

El haz es verde oscuro, o algo brillante y sin pelos. Al brotar, la hoja es pardo-anaranjada. • La hoja es caduca, compuesta por 2-4 pares de folíolos anchamente lanceolados y opuestos entre sí, y otro más en el extremo, sin pareja (hoja imparipinnada).

El pecíolo se engruesa en la base y se inserta de forma alterna.

Los pares de folíolos aparecen opuestos entre sí y sentados, esto es directamente unidos al raquis o eje central.

El envés es algo más claro, prácticamente sin pelo en la hoja madura. Al frotar la hoja se desprende un característico aroma. Su tacto es un tanto coriáceo y firme. En época romana, el nogal y su nuez eran conocidos como iuglans, una palabra compuesta, de Iovis (Júpiter), glans (bellota), esto es, «bellota de Júpiter». Su nombre específico regia procede del latín regius, real.


HOJAS COMPUESTAS 275

u La corteza es lisa y gris. Sólo en ejemplares muy añosos, como el de la fotografía, se agrieta algo. La madera del nogal es de buena calidad y muy valorada en ebanistería.

t Las yemas son anchas, globosas o algo cónicas, pero sin apenas punta. Son pardo-negruzcas y algo pelosas. Asientan sobre ramas de color marrón claro o verdosas, con lenticelas (poros) claras, bien marcadas. Las huellas de las hojas caídas, con sus haces vasculares, se distinguen bien.

s El nogal es un árbol de porte mediano, con copa amplia y redondeada. Resulta frecuente en la campiña asturiana, hasta los 800 m de altitud. Es habitual encontrarlo en los pueblos o en sus cercanías (caminos rurales, setos, cerca de huertos, prados, etc.), pero por lo general no se integra en los bosques naturales, o lo hace de forma limitada.

Nogales antes de las glaciaciones En realidad, el nogal no se puede considerar un árbol natural de Asturias, pues parece haber llegado desde el sudeste de Europa y próximo oriente hace bastantes siglos por acción humana, dado el aprecio por sus frutos y la excelente madera que proporciona. Sin embargo, algunos estudios de polen podrían demostrar la existencia de nogales en la península Ibérica antes de las glaciaciones e incluso en alguna época interglacial. Por ello, hay autores que dan como posible la persistencia de aquellos nogales en algunos refugios favorables ibéricos, desde los que habría ido recolonizando territorios.


276 HOJAS COMPUESTAS > Nogal

u Las flores son de un solo sexo, apareciendo ambos tipos sobre un mismo árbol hacia el mes de abril. Las masculinas (izqda.) forman amentos colgantes con muchas flores conteniendo los estambres. Como se aprecia, brotan a la vez que las hojas, que entonces muestran tonos pardo-rojizos o anaranjados. Las flores femeninas (dcha.) no tienen pétalos y aparecen en pequeños grupos en el extremo de las ramas.

t El fruto es una drupa, es decir, es carnoso (aunque poco), de color verde en su envoltorio exterior, y contiene la semilla en su interior. Al madurar, la envoltura va ennegreciéndose y libera el hueso que encierra a la semilla. Éste consta de dos cubiertas leñosas rugosas que forman una cámara tabicada que alberga a la semilla del árbol: es la popular nuez.


277

ApĂŠndice: los pinos en Asturias


APÉNDICE: LOS PINOS EN ASTURIAS 279

Los pinos en Asturias En la actualidad podemos encontrar fundamentalmente tres especies de pino en los montes de Asturias: el pino silvestre o albar (Pinus sylvestris), el marítimo, negral, resinero o gallego (P. pinaster = P. maritima) y el pino insigne o de Monterrey (P. radiata). Las poblaciones que hoy vemos de estas coníferas resultan fundamentalmente de plantaciones realizadas en el pasado por el hombre. Las razones de su inclusión en un libro dedicado a los árboles y arbustos autóctonos de Asturias son dos: una es de índole práctico, pues el aficionado a la naturaleza no tardará en encontrarse con estos pinos plantados o asilvestrados, cuyas manchas pueden constituir la vegetación predominante, sobre todo en los concejos del occidente. Por ello nos parece conveniente facilitar su identificación con este apéndice. La otra razón es que los pinos no son precisamente ajenos a la historia de la vegetación natural de Asturias, según hemos visto en el correspondiente capítulo dedicado a la evolución del paisaje forestal.

El pino silvestre en la Asturias del pasado El pino silvestre ocupó grandes extensiones milenios atrás, llegando a constituir el paisaje forestal montano dominante por entonces. Los profesores de la Universidad de Oviedo Suárez Pérez, Nava y Fernández Casado han analizado el polen presente en la turbera de Penavelosa (Reserva de Muniellos) hasta 2 m de profundidad, encontrando una presencia de polen de Pinus claramente dominante (más del 50 %) en las zonas más profundas de la turbera, cuya edad se estima en unos 12000 años (fines de la última glaciación). Cabe suponer

Las manchas forestales de pinos que hoy podemos encontrar en Asturias resultan fundamentalmente de plantaciones realizadas por el hombre y ejemplares asilvestrados, pero estas coníferas no son precisamente ajenas a la historia de la vegetación natural de Asturias. Milenios atrás constituyeron bosques naturales, que en el caso del pino silvestre dominaban el paisaje forestal de la Asturias montana. A la izquierda, pinos marítimos o gallegos en Vigo (Navia).


280 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

Durante las glaciaciones y en el inmediato periodo postglaciar (hace unos 10000-12000 años), los bosques dominantes en Asturias fueron los de pino silvestre, pues las condiciones de clima continental entonces imperantes le resultaban favorables. Se trata de una especie bien adaptada a los fuertes contrastes térmicos entre las estaciones, el día y la noche. Soporta bien las nevadas y heladas prolongadas de la montaña, así como las sequías y calores del verano. Pinar de Lillo en invierno (León).

que la vegetación imperante en la montaña asturiana era entonces el bosque de pino silvestre, acompañado de abedules y tal vez de algunos robles orocantábricos. Resultados similares se han encontrado al analizar el polen de otras turberas de montaña o el presente en yacimientos prehistóricos de cuevas (La Riera, Las Caldas, El Buxu, Los Azules, etc.). Todo parece indicar que durante y tras las glaciaciones el pinar silvestre fue el bosque dominante en Asturias. ¿Por qué se redujo su presencia hasta prácticamente desaparecer de Asturias? Parecen haber influido dos factores que se complementan: las talas y quemas repetidas por parte del hombre durante milenios y la mayor templanza climática durante el Holoceno, que favoreció el desarrollo del bosque caducifolio de robles, avellanos, olmos, etc. El pino silvestre es una especie adaptada al clima continental y a los fuertes contrastes térmicos entre las estaciones y el día y la noche. Es capaz de soportar sequías, fuertes heladas y nevadas prolongadas, pero también precisa de ambientes soleados, condiciones que encuentra en las montañas interiores de la península ibérica. En Asturias, la importante reducción de las condiciones climáticas continentales, atemperadas por la influencia oceánica, la menor insolación y mayor frecuencia de ambientes neblinosos o cubiertos en las montañas, fueron siendo cada vez menos favorables para el pino silvestre y más para especies caducifolias como el haya. Además, la acción humana aceleró la reducción de aquellos grandes pinares postglaciares, al recurrir a quemas repetidas para crear pastizales y al aprovechar su leña y madera durante milenios. Dichas quemas eran más fáciles en los pinares que en los hayedos, y además los primeros asentaban en laderas solanas, más apetecidas para pastizales que las umbrías preferidas por


APÉNDICE: LOS PINOS EN ASTURIAS 281

las hayas. Una buena mancha de pino silvestre de origen natural en la cordillera Cantábrica ha persistido hasta nuestros días muy cerca del puerto de Tarna: se trata del Pinar de Lillo, en la provincia de León. Su visita nos evoca fácilmente el que fue paisaje característico de Asturias hasta hace unos milenios. Aunque los pinos dejaron su impronta en la toponimia de algunos enclaves, lo cierto es que en el medioevo ya no parecían quedar masas de importancia. Llegado el siglo xix apenas existen referencias a su presencia, con la excepción de su aparición en alguna pintura de la época, o la cita que hacen Bellmunt y Canella a finales de siglo de un «pino albar muy contado» en el concejo de Somiedo. A principios del siglo xx, el pino silvestre puede darse prácticamente por desaparecido en Asturias, con la excepción de algún que otro ejemplar aislado en cumbres o laderas inaccesibles, ventisqueros o majadas de montaña. Es posible que todavía hoy permanezca alguno de aquellos pinos de origen natural en pie (Víctor M. Vázquez, comunicación personal). El primer Inventario Forestal Nacional (1973) todavía consideraba un total de 11 hectáreas de pinar silvestre en Asturias como de origen natural, siendo otras 21718 hectáreas repobladas con ésta especie. En efecto, a partir de los años 40 del pasado siglo, el pino silvestre fue incluido en los programas de repoblación forestal, empleándose en serranías interiores de los concejos más occidentales (Ibias, Allande, Oscos, Illano...). Por tanto, y a diferencia del eucalipto (de Australia y Tasmania) o del pino de Monterrey (California), el pino silvestre podríamos considerarlo como reintroducido, pues al igual que, por ejemplo el ciervo, fue una especie que existió de forma natural hasta los albores del siglo xx, siendo reintroducida posteriomente.

Pasadas las glaciaciones, los rigores climáticos se fueron atemperando a medida que la influencia oceánica se hacía más notoria. La menor insolación y mayor frecuencia de ambientes neblinosos o cubiertos en las montañas, fueron siendo cada vez menos favorables para el pino silvestre y más para especies caducifolias como el haya. Además, la acción humana aceleró la reducción de aquellos grandes pinares postglaciares, al recurrir a quemas repetidas para crear pastizales y al aprovechar su leña y madera durante milenios. Pinos silvestres y bosques caducifolios en Saliencia (Somiedo).


282 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

El polémico pino marítimo Tradicionalmente se ha considerado al pino marítimo o gallego como introducido en Asturias a partir del siglo xviii, pero algunos datos apuntan a que además pudo formar parte del elenco de especies termófilas mediterráneas que resistieron las glaciaciones en refugios costeros cantábricos.

Así como la antigua presencia de pino albar en Asturias no admite discusión, la del pino marítimo o gallego (Pinus pinaster = P. maritima), también llamado resinero o negral, sí es más controvertida. La polémica ya comienza en el momento de considerar las posibles subespecies del Pinus pinaster. Algunos autores diferencian la subespecie hamiltonii (regiones con clima mediterráneo) y la subespecie atlantica, descrita por H. del Villar y que Lamarck denominó Pinus maritima. Esta última agruparía las poblaciones atlánticas de pino negral, presentes en Francia, España y Portugal, y por tanto, también los ejemplares presentes en Asturias. La subespecie de las costas atlánticas tendría un porte algo menor, y la longitud de sus acículas y de las piñas también algo más pequeñas que las de los pinos negrales mediterráneos. Hay botánicos que consideran que la separación entre ambas ocurrió hace mucho tiempo y que esas diferencias son suficientemente significativas como para hablar de dos especies diferentes, denominando J. Thore Pinus syrtica a la de las costas atlánticas. Sin embargo otros muchos autores niegan no sólo la separación en especies, sino en subespecies, pues consideran las diferencias de poca entidad, y quizá tan sólo como leves modificaciones al vivir en un medio diferente al mediterráneo. Para terminar de enturbiar el problema, en algunas de las repoblaciones de la costa astur-gallega se utilizaron ejemplares de la raza mediterránea. Su presencia en las costas cantábricas y gallegas también se presta a la polémica. Tradicionalmente se venía considerando la variante atlántica de esta especie mediterránea como existente de forma natural en


APÉNDICE: LOS PINOS EN ASTURIAS 283

el sur de Francia y costas norteñas de Portugal, siendo propagado por el hombre en el litoral gallego y cantábrico a partir del siglo xviii. Aunque sí es cierta dicha repoblación, comenzada hace más de 200 años, existen datos que apuntan a que el pino negral pudo formar parte del elenco de especies termófilas-mediterráneas (encinas, acebuches, madroños, aladiernos, etc.) que resistieron las glaciaciones en refugios costeros cantábricos. Quienes defienden esta idea lo hacen basándose en referencias documentales anteriores al siglo xviii que hablan de notables pinares en la costa, seguramente talados en la Edad Moderna para su empleo en la construcción naval. La toponimia también recoge nombres asociados al pino, y el estudio del polen en turberas del concejo de Llanes parece apoyar esa idea: en los niveles correspondientes a unos 3200 años atrás, y hasta hace unos 1300 años, aparece polen de Pinus cuyo tamaño no parece correlacionarse con el de P. sylvestris, sino con P. pinaster, aunque este dato aún no ha sido bien comprobado. Es razonable pensar que si el pino marítimo ocupaba, de forma comprobada, el litoral portugués y del sur de Francia, también lo pudo hacer en el litoral cantábrico y gallego, asociado a las especies termófilas a las que aludíamos. De hecho hoy prospera sin problemas y de forma asilvestrada en esos territorios, lo que parece demostrar que el ambiente le resulta favorable (aunque no siempre haya sido así). Tal vez formó bosquetes naturales en ambientes dunares, rasa costera y montes bajos cercanos al litoral, aumentando su presencia a medida que el hombre eliminaba los robledales. Estos enclaves cercanos a la costa fueron los preferidos por el hombre en la prehistoria, y en los milenios posteriores siguieron más poblados que el interior montañoso. Por tanto la

El pino marítimo ocupaba antiguamente el litoral portugués y del sur de Francia. Es posible que también se encontrara en el litoral cantábrico y gallego. Estudios toponímicos y documentos anteriores al siglo xviii hablan de notables pinares costeros, tal vez diezmados por el hombre en la Edad Moderna. Por otra parte, algunos estudiosos del polen presente en capas profundas de turberas llaniscas (correspondientes a 3200-1200 años atrás) han detectado polen de Pinus que parece correlacionarse con el del pino marítimo.


284 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

El pino marítimo tal vez formó bosquetes naturales en ambientes dunares, rasa costera y montes bajos rocosos cercanos al litoral. No eran muy extensos y su quema debió ser practicada desde antiguo para conseguir pastizales y tierras de cultivo. Además su proximidad a los puertos y astilleros propició el empleo de sus maderas en la industria naval hasta su práctica desaparición. Llegado el siglo xviii, la escasez de bosques costeros capaces de surtir de maderas a la industria naval fomentó el inicio de las repoblaciones de pino negral o marítimo. Pinos marítimos en las dunas y laderas de Barayo (Valdés-Navia).

quema de aquellos bosquetes de pinos marítimos (aceptando que hayan existido) debió ser practicada desde muy antiguo para conseguir pastizales y tierras de cultivo. Siglos después, su proximidad a la costa propició el empleo en la industria naval de las escasa manchas remanentes. Dado que tampoco debieron ser bosques demasiado extensos (quizá como los actuales encinares costeros), no tardaron en desaparecer, o en quedar sus restos en algún escarpe o roquedo poco accesible, en forma de pequeños grupos o ejemplares dispersos. Llegado el siglo xviii, la escasez de bosques costeros capaces de surtir de maderas adecuadas a la industria naval fomentó el inicio de las repoblaciones forestales, recurriéndose al pino negral o marítimo desde entonces. Hoy resulta abundante en terrenos silíceos no muy elevados, por lo que está presente con mayor densidad en montes, rasas costeras y dunas de la mitad occidental de Asturias. Sin embargo, el origen de su presencia en el litoral gallego y asturiano sigue siendo discutido, a la espera de que nuevas investigaciones lo aclaren. El pino insigne o de Monterrey (Pinus radiata) no admite dudas en cuanto a su origen alóctono, pues procede de la costa sur de California. Su presencia en el Principado se debe a las extensas plantaciones que se efectuaron en el siglo xx con objeto de producir pasta de papel. Razones similares han fomentado las grandes plantaciones de eucalipto (Eucaliptus globulus), árbol originario del sur de Australia y Tasmania que llegó a España en la segunda mitad del siglo xix. Durante el siglo xx se plantó masivamente en la costa asturiana, alterando de forma muy importante el paisaje forestal y natural de campiña atlántica arbolada de sus concejos, que hoy dominan, triste y monótonamente, los eucaliptales.


APÉNDICE: LOS PINOS EN ASTURIAS 285 Especie

Pinus radiata David Don

Pino insigne

Familia

Pináceas (Pinaceae)

pinu

El pino insigne o de Monterrey es un árbol que puede superar los 30 m. Originario de la costa sur de California, su rápido crecimiento y el suministrar una madera ligera, blanda y con escaso contenido en resina, lo hicieron ser empleado en extensas plantaciones forestales para obtener pasta de papel. Hoy abunda en el piso colino de la región, a menos de 500 m de altitud. En época romana los pinos eran denominados pinus, nombre que a su vez parece derivar de la raíz indogermánica pitu-, resina, en alusión a su abundancia en estos árboles, si bien esta especie de pino no destaca por su producción.

u Sus hojas en forma

Es un árbol de rápido crecimiento, con abundante ramificación desde su base. Esta suele presentar aspecto de candelabro, pues dichas ramas arrancan casi horizontales y luego se hacen ascendentes, prácticamente verticales.

de agujas (acículas) permiten identificar fácilmente a esta especie, pues aparecen agrupadas de 3 en 3, y sólo excepcionalmente en pares. Su longitud es de unos 7-15 cm. s Las piñas son prácticamente sentadas en la rama, de unos 7-14 cm, y como en otros pinos, pasan del verde al pardo cuando maduran.


286 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS Especie

Familia

Pinus sylvestris Linneo

Pino silvestre

Pináceas (Pinaceae)

pinu albar

Conocido también como pino albar, es un árbol alto, que llega a superar los 35 m. En el pasado ocupó zonas extensas en nuestras montañas, pero la acción humana (quemas repetidas) y los cambios en el clima hicieron desaparecer sus poblaciones naturales en Asturias. Fue reintroducido de nuevo en el siglo xx, plantándose sobre todo en las montañas del occidente (Ibias, Allande, Illano...). La copa del pino albar es cónica en los árboles jóvenes, pero se hace más irregular o incluso aplanada en los añosos, sobre todo si el ejemplar vive aislado en algún crestón rocoso o ventisquero. A partir de cierta edad la corteza de la zona superior del tronco se desprende en láminas pardo anaranjadas, otorgándole al árbol un aspecto muy característico. En época romana los pinos eran denominados pinus, nombre que a su vez parece derivar de la raíz indogermánica pitu-, resina, en alusión a su abundancia en estos árboles. Para otros se vincularía al celta pen, elevación. Como este pino era el único que crecía de forma natural en su país (Suecia), Linneo le aplicó el epíteto sylvestris (de sylva, bosque, selva). En su famosa Historia Natural, Plinio se refiere ya a este árbol como «pinus sylvestris».


APÉNDICE: LOS PINOS EN ASTURIAS 287

u Las hojas, en forma de aguja (acículas) permanecen de 3 a 4 años en el árbol. Se agrupan en parejas, con una vaina común en la base, y comparadas con las de otros pinos resultan cortas (3-7 cm de longitud). La cara interna de la acícula es plana o acanalada.

u Su madera es de buena calidad, compacta y resistente. Se utiliza en ebanistería, carpintería, construcción e industria naval (ej. mástiles de barcos).


288 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS Especie

Pinus pinaster Aiton = Pinus maritima Lamarck

Pino marítimo

Familia

Pináceas (Pinaceae)

pinu gallegu

También llamado pino negral, gallego, resinero o rodeno, es un árbol alto, aunque en Asturias difícilmente supera los 30 m. Se encuentra ampliamente diseminado por zonas silíceas a escasa altitud, por lo que resulta abundante en la costa y los montes litorales del occidente de la región. La madera es ligera, de grano grueso y resinosa, siendo menos valorada que la del pino silvestre. Se usa para tablones, embalajes, etc. Su resina se obtiene «sangrando» el árbol con incisiones que se canalizan hasta unos recipientes colocados en la base de las mismas. Destilando esa resina o trementina resulta la esencia de trementina, que es el conocido aguarrás, un buen disolvente. El pegajoso residuo sólido que queda se denomina colofonia o pez griega, con usos en farmacia y en otras aplicaciones.

En época romana los pinos eran denominados pinus, nombre que a su vez parece derivar de la raíz indogermánica pitu-, resina, en alusión a su abundancia en estos árboles. Pinaster vuelve a recurrir a pinus y al sufijo -aster, utilizado para nombrar a las razas silvestres que dieron lugar a otras cultivadas. El pino marítimo o gallego tiene una copa piramidal en su juventud, pero al crecer se hace más redondeada o incluso con forma de parasol. Sus ramas pueden ser erguidas, arqueadas o incluso horizontales. Ha sido extensamente plantado en el litoral silíceo de Asturias y Galicia. Aunque tradicionalmente no se consideró autóctono de estas regiones, algunos estudios de los últimos años indican que sí podrían haberlo sido en el pasado (ver texto introductorio de los pinos en Asturias).


APÉNDICE: LOS PINOS EN ASTURIAS 289

u Los conos femeninos, fertilizados por el polen, dan lugar a unas piñas casi sentadas sobre las ramas (sin apenas pedúnculo), que una vez maduran tienen una forma cónica o piramidal, con extremo apuntado. La superficie, de color pardo rojizo, aparece dividida en escamas romboidales, bajo las que se encuentran los piñones. Las piñas son grandes (8-20 cm), y dada la facilidad con que arden, son muy usadas para prender fuego.

s Sus hojas con forma de aguja (acículas) aparecen agrupadas en pares, y son bastante largas (10-18 cm), lo que las diferencia bien del pino silvestre. Permanecen de 2 a 3 años en el árbol. Las flores (estróbilos) aparecen en primavera, presentándose en la misma planta los conos masculinos (productores de abundante polen) y los femeninos.


290 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

Bibliografía

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292 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

Índice alfabético de especies

A Abedul: 33, 251 Abedugu: 251 Abeduriu: 251 Ablanu: 196 Abrucanal: 224 Acebo: 32, 162 Acebu: 162 Acebuche: 27, 42, 49, 122 Acer campestre: 78 Acer pseudoplatanus: 74 Agracejo: 28, 120, 222, 244 Aladierna: 160 Aladierno: 27, 39, 42, 160 Álamo blanco: 88, 195 Álamo cano: 89 195 Álamo negro: 191 Álamo temblón: 194 Álamu: 194 Alcafresnu: 267 Alcina: 145 Alcornoque: 19, 28, 39, 46, 151 Aligustre: 42, 124 Aliso: 29, 248 Alnus glutinosa: 29, 248 Amelanchier ovalis: 244 Ancina: 145,148 Andrinal: 224 Arbutus unedo: 157 Arce: 26, 30, 31, 32, 43, 74 Arce menor: 78 Argumenu: 267 Arraclán: 196 Avellano: 30, 31, 32, 196

Betula alba: 253 Betula celtiberica: 251, 253 Betula pubescens subsp. celtiberica: 253 Blimal: 176 Blimal:136 Blimal blanca: 178 Boj: 126 Boje: 126 Bola de nieve: 81 Bonetero: 134 Borrachinal: 157 Buxu: 126 Buxus sempervirens: 126

C Cabrahigo: 49, 85 Cabrahiguera: 85 Calderilla: 84 Capudre: 267 Capudru: 98 Caputre: 98 Carbayo: 26, 31, 102, 114 Carbayu: 102 Carbayu montés: 110 Cargüeza: 217 Carrasca: 27, 46, 145, 148 Carrascu: 162 Castanea sativa: 236 Castañal: 236 Castaño: 26, 31, 42, 47, 236 Caxigu: 100 Cerecillo: 28, 120 Cerecino: 226 Cerezal: 232 B Bardaguera blanca: 188 Cerezal negra: 229 Bedul: 251 Cerezo: 27, 30, 232 Beneito: 265 Cerezo aliso: 229 Benito: 264 Cerezo de racimo: 229 Biaiteiro: 264 Cerezo de Santa Lucía: 226 Berberis vulgaris subsp. vulgaris: 222 Chopera: 246

Chopo: 29, 191 Chopo americano: 193 Chopo lombardo: 192 Chopo negro: 191, 193 Chopu: 191 Chopu blancu: 88 Ciruelo borde: 224 Ciruelo de cultivo: 228 Ciruelo silvestre: 228 Corco:151 Cornejo: 128 Cornexu: 128 Cornicabra: 41, 272 Cornus sanguinea subsp. sanguínea: 128 Corylus avellana: 196 Crataegus monogyna: 90 E Encina: 27, 45, 145, 149 Endrino: 224, 228 Erbedeiro: 157 Escambrón: 228 Escambrón: 224 Escuernacabra: 246 Escuernacabras: 244, 246 Escuernacabres: 134 Espinera: 90, 120 Espino albar: 90 Espino de injertar: 228 Eucalipto: 284 Eucaliptus globulus: 284 Euonymus europaeus: 134 F Fagus sylvatica: 32, 198 Falso plátano: 74 Faya: 198 Ficus carica, var. caprificus: 49, 85 Figal: 85 Figar: 85 Frangula alnus: 196


ÍNDICE ALFABÉTICO DE ESPECIES 293

Las cifras en negrita remiten a las páginas donde aparece la ficha de esa especie.

G

H

I J

L

Fraxinus angustifolia: 262 M Madroño: 27, 28, 37, 39, 42, 45, 157 Majuelo: 90 Fraxinus excelsior: 258 Malus pumila: 218 Fraxinus oxycarpa: 263 Malus sylvestris: 217 Freisno: 262 Manzano doméstico: 218 Freisnu: 258 Manzano silvestre: 217 Freixo: 262 Fresno común: 27, 30, 31, 32, 188, Mazanal: 217 207, 258 Manzanu montés: 217 Fresno de Castilla: 262 Mellamo: 244 Fresno de hoja estrecha: 19, 46, 262 Melojo: 107 Fresnu: 258 Mimbrera: 176, 179 Mostajo: 240 Grosellero de los Alpes: 83, 84 Mostajo bastardo: 94 Grosellero de montaña: 84 Mostajo común: 95, 97, 240 Grosellero de rocas: 82 Mostajo de hoja recortada: 98 Grosellero rojo: 83 Mostajo de monte: 98 Guillomo: 28, 223, 244 Mostajo de Mougeot: 96 Mostajo intermedio: 96 Haya: 27, 30, 31, 32, 44, 198 Mostayal: 94, 96, 240 Higuera borde: 85 Mosteyar: 240 Higuera silvestre:85 Mundillo: 80 Husera: 134 N Negrillo: 168, 173 Ilex aquifolium: 162 Nisu: 228 Noceiru: 274 Jaya: 198 Nocéu: 274 Juglans regia: 274 Nogal: 42, 48, 274 Nozal: 274 Labiérnago de hoja ancha: 37, 39, 42, 46, 132 O Olea europaea, subsp. europaea Labiérnago negro: 132 var. sylvestris: 49, 122 Labiérnago prieto: 132 Olivar: 122 Lantana: 130 Olivo: 122 Laurel: 27, 37, 42, 154, 156, 265 Olmo: 168 Laurus nobilis: 154 Olmo de montaña: 171 Ligustrum vulgare: 124 Olmo montano: 30, 31, 32, 170, 171 Lloránganu: 130 Lloreu: 154 P Peral: 220 Lonicera xylosteum: 120 Peral montés: 220 Loureiro: 154 Peral silvestre: 220

Peruetu: 220 Peruyal: 220 Phillyrea latifolia: 132 Phillyrea latifolia subsp. latifolia: 133 Phillyrea latifolia subsp. media: 133 Pino albar: 286 Pino de Monterrey: 279, 284, 285 Pino gallego: 48, 282, 288 Pino insigne: 279, 284, 285 Pino marítimo: 48, 279, 282, 288 Pino negral: 282, 288 Pino resinero: 282, 288 Pino rodeno: 288 Pino silvestre: 42, 43, 44, 279, 286 Pinu albar: 286 Pinu gallegu: 288 Pinus marítima: 282 Pinus pinaster: 288 Pinus pinaster subsp. atlántica: 282 Pinus pinaster subsp. hamiltonii: 282 Pinus radiata: 285 Pinus sylvestris: 44, 45, 286 Pinus syrtica: 282 Pistacia terebinthus: 272 Pláganu: 74 Populus alba: 88 Populus canescens: 89, 195 Populus deltoides: 193 Populus nigra: 191 Populus nigra var. italica: 192 Populus tremula: 194 Populus x canadensis: 193 Prunal: 224 Prunus avium: 232 Prunus domestica subsp insititia: 228 Prunus insititia: 228 Prunus mahaleb: 226 Prunus padus: 229 Prunus spinosa: 224 Prunus x fruticans: 228


294 ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATURALES DE ASTURIAS

Pudio: 246 Pudio achaparrado: 246 Pumar brava: 217 Pyrus cordata: 220 Q Quejigo: 28, 100 Quercus faginea: 100 Quercus ilex: 27, 145 Quercus ilex subsp. ballota: 145, 149 Quercus ilex subsp. ilex: 145 Quercus orocantabrica: 31, 114 Quercus pedunculata: 105 Quercus petraea: 31, 110 Quercus pyrenaica: 30, 107 Quercus robur: 26, 102, 114 Quercus rotundifolia: 27, 46, 147, 148 Quercus sessiliflora: 112 Quercus stolonifera: 107 Quercus suber: 28, 151 Quercus tozza: 107 Quercus x ambigua: 149 Quercus x gracilis: 27, 145, 149 Quercus x rosacea: 114 Quercus x trabutii: 112 R Rebollo: 27, 30, 31 107, 112 Rebollu: 107 Rebotcho: 107 Rhamnus alaternus: 160 Rhamnus alpina subsp. alpina: 246 Rhamnus pumila: 246 Ribes alpinum: 84 Ribes petraeum: 82 Ribes rubrum: 83 Ribes spicatum: 83 Roble albar: 30, 31, 32, 110, 114 Roble carrasqueño: 100 Roble común: 102 Roble de fruto sentado: 112 Roble montés: 107 Roble negral: 108 Roble orocantábrico: 31, 114 Roble pedunculado: 105 Roble rosado: 114 S Sabugueiru: 264 Salgueira: 188

Salguera: 174, 180, 183, 184, 186, 190 Salguera bicolor: 190 Salguera blanca: 19, 46, 187, 188 Salguera cabruna: 180, 187 Salguera cantábrica: 184 Salguera cenicienta: 186 Salguera de dos colores: 190 Salguera negra: 186 Salgueru: 136, 180 Salix alba: 178 Salix atrocinerea: 186 Salix bicolor: 190 Salix cantabrica: 184 Salix caprea: 180 Salix elaeagnos subsp. angustifolia: 174 Salix fragilis: 175, 176 Salix purpurea subsp. lambertiana: 136, 175 Salix salviifolia: 188 Salix triandra f. discolor: 175, 183 Sargatilla blanca de «hojas de almendro»: 183 Salix viminalis: 175 Salix x expectata: 187, 185 Salix x quercifolia: 187 Salix x rubens: 177, 179 Salix x secalliana: 187, 189 Sambucus nigra: 264 Sanjuanín: 124 Sapiego: 107 Sardón: 162 Sarga: 183 Sarga cenicienta: 186 Sarga de hoja estrecha: 174 Sarga de hojas opuestas: 136 Sargatillo: 136 Sauce blanco: 178 Sauce cabruno: 180 Sauce colorado: 136 Sauce de Secall: 189 Saúco: 42, 264 Serbal blanco: 241 Serbal de los cazadores: 267 Serbal silvestre: 30, 31, 32, 33, 42, 43, 94, 96, 229, 267 Sobreiro: 151

Sofreira: 151 Sorbo silvestre: 98 Sorbus aria: 95, 240 Sorbus aucuparia: 94, 95, 267 Sorbus hybrida: 94 Sorbus intermedia: 96 Sorbus mougeotii: 96 Sorbus torminalis: 98 T Taxus baccata: 140 Tchoránganu: 130 Teixo: 140 Tejo: 32, 38, 43, 140 Terebinto: 272 Texu: 140 Tilar: 206, 210, 213 Tilero: 206, 210, 213 Teja: 206, 210, 213 Tilia cordata: 210 Tilia platyphyllos: 206 Tilia x vulgaris: 213 Tilo común: 206 Tilo de hoja grande: 206, 212 Tilo de hoja pequeña: 210, 212 Tilo híbrido: 213 Tremoncillera: 84 U Ulmus glabra: 171 Ulmus minor: 168 Umeru: 29 V Viburnum lantana: 130 Viburnum opulus: 80 Viburnum opulus var. sterile: 81 X Xabugu: 264 Xamera: 168, 171 Xamera de monte: 171 Xangonera: 196 Xardón: 162 Y Yérbode: 157 Z Zreizal: 232


295

José María Fernández Díaz-Formentí (Gijón, 1963) es médico especialista en estomatología y apasionado naturalista. Es autor del texto y fotografías de seis libros previos: Bosques de Asturias, en el reino del Busgosu (Trea, 1994); Guía de los Bosques de Asturias (Trea, 1995); Muniellos, el Bosque encantado (Trea, 1995); Naturaleza en los ríos de Asturias (Nobel, 2000); Asturias en las Estaciones, libro de gran formato editado por CajAstur (2001) y Muniellos, el reino del roble (Nobel, 2002) Asimismo, ha participado en otros libros con textos e imágenes. Entre ellos merecen destacar los libros institucionales La naturaleza de España (2002) y El Principado de Asturias (1998), y otros como Muniellos, Reserva de la Biosfera (2001); Somiedo, Reserva de la Biosfera (2001); Redes, Reserva de la Biosfera (2001); España en Primavera (1998); Guía de las aves de Asturias (2000); Ecuador. La tierra y el hombre (1998) o Bolivia. Lo auténtico aún existe (2000). También ha colaborado en diversas enciclopedias y Atlas. Sus reportajes han sido publicados en conocidas revistas, como World Heritage / Patrimonio Mundial (unesco); Natura; Geo; Biológica; National Geographic (edición española); Viajes de National Geographic; Rutas del Mundo; Muy Interesante; Revista de Arqueología; Asturias Aventura; España Desconocida; Periplo, etc. Precisamente esta última y prestigiosa revista le concedió en 1992 el primer premio del 1.er Concurso de Reportajes Fotográficos, por su trabajo sobre el bosque de Muniellos. Es autor fotográfico de las exposición itinerante «Nuestros Osos» (Fundación Oso de Asturias, 2001) destinada a fomentar el conocimiento y afecto hacia esta joya natural que aún conserva Asturias, y coautor fotográfico de las exposiciones «Reservas de la Biosfera» (Principado de Asturias, 2001-2002) y «Entre osos» (CajAstur, 2002). También ha editado dos CD con sonidos de la naturaleza de Asturias, Los sonidos en el reino del Busgosu (1994) y Los sonidos de Asturias en las estaciones (2001), acompañando a dos de sus libros. La mayor parte de sus publicaciones están relacionadas con la naturaleza de Asturias, que conoce en profundidad después de casi veinte años de incesantes salidas a la misma. El resto tratan acerca de la naturaleza y arqueo-antropología de los países andinos, y de la selva amazónica, zonas que visita cada año y de las que es un entusiasta explorador y estudioso. Derivado de ello, desde 1998 ha comenzado una incesante colaboración con la unesco a través de su revista World Heritage (Patrimonio Mundial), que le ha encargado un buen número de reportajes (texto y fotos) de distintos lugares del Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina, Chile, Groenlandia, etc.


Árboles y arbustos naturales de Asturias se terminó de imprimir en el mes de noviembre de 2004.


9 788479 252724

ISBN 84-7925-272-3


Árboles y arbustos naturales de Asturias  

José María Fernández Díaz-Formentí, apasionado naturalista, autor, entre otros trabajos, de «Asturias en las estaciones» o «La Ría del Eo» (...

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