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Resumen del discurso de la exministra de educación y cultura Esperanza Aquirre (26 de Mayo de 1997) En 1990 se promulga la LOGSE, norma educativa del PSOE que prescribe lo que los alumnos han de aprender y la forma en que deben aprenderlo. La columna vertebral del sistema educativo inventado por la LOGSE es la comprensividad, utópica pretensión de que todos los alumnos, hasta los 16 años puedan estudiar lo mismo y tengan que alcanzar los mismos conocimientos. El error de esta concepción estriba en confundir igualdad con igualitarismo. Preceptúa también la atención a la diversidad que consiste en tratar adecuadamente a los niños que padecen deficiencias psíquicas o que son víctimas de carencias de cualquier tipo, evitando que queden al margen de la educación. La comprensividad se ha traducido en un descenso generalizado del nivel de conocimientos. Detrás de este enfoque está la influencia de la corriente pedagógica de Rousseau, que dice que el estudio puede ser remplazado por el juego motivador que nada enseña, que el afán de superación del niño puede sobrevivir a la ausencia de notas y que la autoridad académica puede ser reemplazada por la participación. Se ha producido una profunda desmoralización del profesorado perplejo ante el abismo entre la realidad y el mundo de fantasía de la reglamentación educativa. Este proceso fue impuesto en los años 60 en EE.UU y en Gran Bretaña, trasladándose a toda Europa, pero en la mayor parte de estos países han logrado restaurar un correcto sistema de estudio. Francia o Italia han reforzado sus planes de estudio para cumplir la función principal de la escuela: dotar a los estudiantes de conocimientos amplios y preparar sus inteligencias para su futuro. Sólo España ha permanecido ajena durante los últimos años es un clamor: no se puede condenar a una generación a la ignorancia por muy sugerentes que sean las innovaciones pedagógicas. Hoy comenzamos a observar los resultados de esta equivocada política en forma de exámenes internacionales en los que ocupamos puestos muy bajos. Rousseau es el padre de buena parte de las desgracias de nuestro sistema educativo. Muchos ven tras el pensamiento de Rousseau el reflejo de su personalidad egoísta e incapaz de asumir responsabilidades.


En un mundo en el que nadie tiene responsabilidad sobre sus propios actos, nada cuentan valores como el mérito individual, el esfuerzo o el afán de superación. En primer lugar he de decir que no estoy muy de acuerdo con las ideas del discurso que pronunció la ministra de educación, personalmente apoyo la idea de que en los últimos años la educación en España está sufriendo una gran crisis, pero yo pienso que no se le puede echar toda la culpa al sistema educativo y ni mucho menos a la bien intencionada corriente pedagógica instaurada hace siglos por Rousseau, yo creo que más bien la causa de este descenso en los niveles educativos y en la cualificación de los alumnos está relacionada con el contexto social que vive España desde hace unas cuantas décadas, es decir, con la concepción y valoración que la sociedad española ha otorgado a la educación y todo lo relacionado con el mundo educativo, de ahí el desinterés por aprender nuevos conocimientos, la desmotivación generalizada de los alumnos y la pérdida de autoridad del profesorado, entre otras muchas consecuencias. Nuestra sociedad ha estado incitando a las nuevas generaciones el culto a la ley del mínimo esfuerzo, el culto a los beneficios económicos a corto plazo mediante empleos sin o con muy baja cualificación (véase el auge del sector de la construcción en estos años anteriores) y por tanto la concepción de que la formación educativa y la realización de estudios superiores no servían para nada. Y yo me pregunto: ¿si unos padres trasmiten estas ideas a su hijo, como va a cuestionárselo el niño?, es lógico que no se interesen ni se esfuercen en su formación si ni siquiera sus padres lo hacen. Me parece pésimo que en el discurso la antigua ministra de educación ataque al programa de atención a la diversidad, ya que precisamente como dice en el discurso no todos somos iguales, por eso cada niño debe tener un programa educativo adaptado a sus posibilidades y limitaciones, ¿de qué serviría dar una clase siguiendo la misma programación curricular a un niño con dificultades intelectuales y a otro sin ningún problema de este tipo? De nada claramente, es totalmente necesario adaptar los niveles y no por ello significa que se les baje el nivel de conocimientos a los demás. Está claro que no todos los niños podrán tener el mismo nivel, debido a sus características, a cada cual se le exige según su condición, por tanto esta idea me parece absurda. En cuanto a la afirmación tajante de que el juego motivador no enseña nada, habría que aconsejar a la exministra de educación que tuviera en cuenta la infinidad de estudios relacionados con el poder del juego en la educación, que demuestran con hechos todo lo


contrario, a parte de la predisposición genética de nuestra especie llamada “homo ludens” de la que nos podemos aprovechar si sabemos cómo. En conclusión desde mi punto de vista si es cierto que el sistema educativo de la LOGSE tiene carencias y puntos débiles que se deberían de haber pulido pero en cualquier caso me parece exagerado echar toda la culpa a las bases y características de ese sistema educativo. En cualquier caso, este discurso es un claro ejemplo de cómo personas sin experiencia en la educación se atreven a entrometerse en un campo del que no tienen ni idea, parece ser que los que mueven los hilos y toman decisiones importantes sobre educación son los que menos tienen que ver, quizás también sea por eso y por las continuos cambios en las leyes y reformas educativas por lo que España está teniendo problemas con la educación.

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