Issuu on Google+

"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*+

/01)$.+2+ #-/%.+3423+

"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*+


!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"+

!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#

!"#!$!%!& Vivo entre estas cuatro aristas rojas, sin más compañía que el

silencio. He perdido la cuenta de los años que llevo aquí. De los cientos

las

de años que llevo aquí... Todo empezó con un susurro en mi oído. Una caricia. Un beso... El

tiempo parecía haberse detenido mientras me tomaba entre sus brazos.

pie

aqu

Nada de lo que me rodeaba me importaba en aquellos momentos. Sólo quería sentirlo cerca de mí, sentir su piel junto a la mía, fundirnos en un solo ser y dejar el mundo atrás. Y de pronto sus palabras rompieron el silencio que nos envolvía: -Lo siento -musitó.

est

jam

ent

Fue lo último que escuché de su boca, antes de sentir en mi cuello

sus dientes quebrando las fibras de mi piel y penetrando en mis tejidos. La sangre pareció congelarse en mis venas. El corazón quería salir de mi

ten

pecho, golpeando una y otra vez las costillas en un intento de hacerse

camino para escapar del miedo que me aterraba. Mi piel comenzó a palidecer y mis fuerzas se desvanecían, hasta que sentí mi espíritu elevándose por encima de mi cuerpo. Él seguía aferrándome con sus brazos, y cuando ya ni siquiera sentía un hálito de vida en mi interior, fue bajándome lentamente hasta tumbarme en el suelo con suavidad.

!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#


!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*+

Una gota de sangre bajaba por su barbilla cuando su voz me sacó de mi letargo:

e

a

s

-De veras que lo lamento. Sólo has de saber que de verdad te amaba.

u

n

n

o

r

,

l

Y se esfumó sin más. Fue la última vez que vi sus ojos. La última vez que sentí el calor de su aliento acariciando mi piel. La última vez que pude sentirme libre« Ahora no tengo nada más que estas flores, que deshojo cada día en un intento de romper la monotonía que invade mi vida. Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere« ¿Me quiere? No me quiere.

,

e

n

s

Quizás jamás me quiso, aunque mi mente siga dibujando cada noche esa historia de amor que podría haber sido. Ahora vivo del recuerdo. El viento que mece mi cabello trae algo de sus susurros, y en esos momentos aún tiemblo como si fuera la primera vez que me sostuvo entre sus brazos.

a

n

Vivo atrapada en esta eterna espera«

!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*+


!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"+

!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#" !"#$%"&'$% ! "#$%&'!()*#&+,!-.*#/! ,&+*,!0./!1#23./!(,!$%/!1,&#/4!! 5)/2#6#!)&!.#/%/!7#*#!*,/7%*#*4! !

8&+.&2,/!/,&+3!/)!#0%,&+.9! 2.$.!)&!/)/)**.!! :),!;)<#6#!2.&!$%!7%,09! =!7)(,!1.01,*!#!2.<,*!#%*,4! !

>#!&.!+,&3#!$%,(.4! ?.013#!#!/,*!0%6*,4!

"

'

.

'

),

/

),

!!"#$%&#$'()*!"% ! "#$%&!'%&()*+#$,!! -*./!/0#$!#&!/&#!1.!'*/!#23%+4&/!! -*.1.!&1.%.5&%! #&!&4&%3&!6+.#!1.!'*!4.#&(7$#8&9! ! :0#$!&#!7.%%&%!#&/!-*.%'&/!1.!#&!./-.%&(5&! '*!7$%&50(!-$1%2!;$#&%!#+<%.,! !7$(/+3*+.(1$!7*%&%!/*/!6.%+1&/!! =!$#;+1&%!./$/!/*.>$/!%$'$/9! ! ?#@A&'.!1.#!B+#$!1.!./.!&<+/4$! !)*.!./!'*!&(3*/'+&!! =!(&;.3&!.(!.#!4&%!1.!'*/!/*.>$/,! !.'.%($/!7$4-&>.%$/!1.!'*/!($76./!'&7+'*%(&/9! ! :*.#'&!./.!#&/'%.! !)*.!-./&!.(!'*!-.76$! !-*./!'*!7$%&50(!=&!($!<$4<.&!/&(3%.! !-$%!'*/!;.(&/,!/+($!%.7*.%1$/9! ! C./'+.%%&!=&!./$/!B%23+#./!#&4.('$/,! !)*.!'*!&#4&!/+3*.!/+.(1$!-*%&!! =!-$1%2!.(7$('%&%!.#!&4$%! !)*.!*(!18&!#.!B*.!&%%.<&'&1$!

6

)*

!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$


!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*+

!

!

!"#$%&'"#($&)'#*!#"$#+)*$# ! "#$!%&!'()*#+,!-,.'*!/%'!0'!1#%)23#!1%#&.,!)'!02*,4!!52'&6,! '&!7,6!6287,6!/%'!77'3#6!#/%9:!,;6'*3<&.,7,!),.,4!=7!'&)*#0#.,! .'! )%6! *#0#6! 0'! #7'*)#! .'! 7,! 1,0-7'>#! /%'! '6! 7#! 32.#! $! 62&! '0;#*8,:! #1#*212#6! '7! 12'7,! 1#.#! .9#:! #&)'! 7#! #.3'*62.#.:! #&)'! 7#! ),*0'&)#4!?%6!*#0#6!6'!@#&!2.,!'&)*'7#A#&.,!%&#6!1,&!,)*#6:!$! /%2A<6!#78%&#6!@#$#&!-'*.2.,!6%!2.'&)2.#.!-#*#!B,*0#*!-#*)'!.'7!

),.,4!C'!.#!3D*)28,!)%!8*#&.'A#:!1,0,!7#!.'!7#!32.#!0260#E!%&! 6F7,!)*,&1,!-#*#!6,-,*)#*!),.,6!7,6!#3#)#*'6!.'7!.'6)2&,G!%&!6F7,! )*,&1,!/%'!#71#&A#!#!%&!2&B2&2),!#A%74!

/9!

)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*+


!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"+

!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"# !"#$%"!&'%(#)!#&*+,)!# "-.-/01#0-#2/1#345-/1#615101#

sa

La primera vez que oí hablar de ella, apenas era un niño. Mi padre siempre contaba una vieja leyenda de una sirena varada: la sirena latina más hermosa del océano pacífico, que vivía en las profundidades

am

del mar de la Tierra de Fuego, allí dónde el mundo parece llegar a su fin. Náyade era joven y bella y soñaba, como casi todas las sirenas, con tocar tierra firme, ser rescatada por algún marinero. Soñaba con

abandonar la cola de pez que la tenía atrapada en aquel mar que no

úl

úl

sentía suyo. En 1520 una gran flota con 5 navíos y una dotación formada por 239 hombres, desde el capitán general hasta el último marinero, surcaba aquellas aguas bravías en busca de tierras nuevas. Náyade, al

qu

m

notar bajo el agua el paso de las naves , acudió con sus dulces cantos, intentando seducir a aquella flota de hombres.

La voz cálida y dulce

de la sirena cautivó a aquellos marineros, que se sumieron en un profundo sueño.

no

re y

Cuando cayó la noche, una fuerte tormenta sorprendió a los

m

navegantes en su letargo y bajo aquel estado, sus navíos fueron a la deriva y nadie pudo sobrevivir. Fue la mayor catástrofe ocurrida en estas aguas de la fría Antártida.

!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#


"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*+

el

os

El

s.

o

n

el

o

s.

mi

El Principe de las Mareas enfurecido, castigó a Náyade arrojándola a las rocas, condenándola al eterno silencio:

³1i\DGH no eres digna de ser sirena, dejarás tu cola en el mar, tus piernas serán solo piedra y tu vestido se teñirá con la sangre de los que aquí perdieron su YLGD´. Y desde entonces la sirena varada yace en silencio en las rocas del estrecho de la Tierra de Fuegos y ningún marinero se ha vuelto a atrever

jamás a navegar en esas agua. Esta historia me cautivó cuando era apenas un niño, y desde entonces he soñando con poder ver a la joven y bella sirena varada. Y es ahora, a º ғS, º ғO, acercándome al estrecho, cuando

tengo la esperanza de encontrarme con ella...

e

a

u

us

e

"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*+


!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'&),-%)$.!"#"$%&"+

!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#

envĂ­anos tus ideas pajaritasdepapel1@gmail.com

!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#"$%&"'()!"!)*!"#


Pajaritas de Papel Junio 2012