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pajaritas de papel 3

2012

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Sí quieres un poco de aire... En un día de otoño gris... Para gritar libertad...

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Sí buscas un paraíso perdido...

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Un te quiero escondido en un rincón... pajaritas de _ _pel Cuando necesitas un abrazo...

pajaritas de pa_ _ _

En definitiva...

PAJARITAS DE PAPEL LA CAJA DE PANDORA Dulces sueños convertidos en amargas pesadillas; paraíso transformándose en infiernos; ángeles caídos del cielo soñando ser demonios. Se abrió la caja de Pandora...

E. Mera


Once de Marzo Lapas de lume, lóstregos de dor, amasillos de ferro recobren entrañas. Berros feridos rabuñan o ar. Tórnase gris a mañá. Déitanse as bágoas que laian lacerando cruelmente a pel e os corazóns. Beixo, caricia, concordia, amigo, amor… palabras que caen coa chuvia arrastrándose nas rúas pisadas pola xente vomitando sangue, pus, fedor… Inmigrantes, xente obreira, nais e fillos, estudantes… Sinto unha náusea que me abrangue que me arredra deste horror. Holocausto, exterminio, terrorismo, odio sen razón. A historia sempre é a mesma irremediablemente… terror. Os indignos que así actúan sen sangue no corazón.

Maxose


Sin ti Sin sonrisa, sin memoria sin alfombra voladora.

Sin futuro, sin remedio

Sin saber que las heridas

como un barco sin consuelo

no se curan con carmín.

Como el aire que golpea

Sin saber que las heridas

las ventanas que no abrí

son el precio que la vida

Como el aire que se cuela

con sus reglas nos propone

por las rendijas, por las grietas

en el teatro de vivir.

que desconchan las paredes

Y nos hunde, nos levanta

donde escribo el porvenir

nos enreda, nos desarma, nos empuja al escenario sin manual para el corazón. Sin latido, sin espejo, sin ideas, ni reflejos y olvidando lo importante que no es más que ser feliz.

Sin hechizos, ni princesas, sin la luna y sus respuestas sin el bálsamo que apaga este dolor, estaba yo, sin ti.

Letra y música: J. C de Miguel


PEQUENO MARIO é

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EL CAIRO habitación 127 CAPITULO 2 Narvik , 11 de Abril de 2015 Minerva : “diosa de la sabiduría , de las artes y de las técnicas de la guerra” . Esa soy yo : periodista de profesión , revolucionaria de espíritu . He pasado los últimos once años en Metzabok , una pequeña localidad perdida en Chiapas . Llegué allí por trabajo y solamente para un par de semanas , pero el tiempo fue pasando sigiloso y ligero y nunca parecía ser un buen momento para regresar . Hace unos meses mi abuelo materno enfermó gravemente . Sin pensarlo , dejé la selva y volví a Narvik . Después de once años absolutamente desconectada de la ciudad , todo me resultaba extraño . Hasta la simpleza del agua caliente saliendo del grifo . Llegué a mediados de diciembre y la ciudad era una auténtica penumbra . Sólo aquella luz azulada se asomaba al mediodía para recordarnos que el sol también existía allí . Me había olvidado por completo de lo que significaba vivir en el Círculo Polar Ártico . Mi abuelo Alfonso había sido una de las personas más importantes en mi vida .


Con él había pasado prácticamente toda mi infancia , mientras mis padres se trasladaban por trabajo de un país a otro . En mi cabeza , él seguía siendo aquel hombre alto y fuerte al que tanto admiraba . Así que cuando me encontré con un anciano con el cuerpo tan deteriorado me entristecí , aunque pronto descubrí que su cabeza seguía a pleno rendimiento y que era el mismo de siempre . - ¡Pequeña , has venido! - dijo al verme , con voz entrecortada.- Tenemos que hablar de cosas importantes antes de que se termine mi viaje . - Abuelo , tranquilo , he vendido a quedarme . Pasaron varias semanas antes de su fallecimiento , tiempo suficiente para mantener largas conversaciones y momentos entrañables recordando el pasado . Unos días antes de que su viejo corazón dejara de latir me llamó para hablarme de algo que le inquietaba . - Niña tienes que subir al desván y coger la vieja maleta de piel marrón , la prohibida , la que nunca debías tocar bajo ningún concepto . Tendrás que tener cuidado , contiene información peligrosa . Tú te encargarás de descubrir lo que pasó aquel 31 de enero de 1936 . Nadie ha de saber quién eres ni dónde te encuentras . Busca un contacto que sea de tu plena confianza , que se traslade a Galicia , y que siga tus instrucciones …

...


MIEDO DEL MIEDO En cierta ocasión, en el oasis de Huacachina, a unos 300 km al sur de Lima, conocí a Ricardo, un tipo nervioso con la mirada curtida, que trabajaba para la DEA norteamericana. La misión de Ricardo era mezclarse en las mafias que manejan el negocio de la coca en latinoamérica, hacerse pasar por uno de ellos y, en el momento más inesperado, organizar una redada con metralletas, granadas y grandes helicópteros de camuflaje como en las pelis. Debido a su trabajo, me contaba entre trago y trago de pisco rebajado con Sprite, que el gobierno estadounidense le proporcionaba un nuevo domicilio cada año, alejado de la selva y las plantaciones, en distritos tranquilos de las grandes ciudades de su país. Así, si alguien quería hacerle daño buscando venganza, lo tendría más complicado para dar con su paradero. Ricardo me decía que vivía con un miedo permanente. Miedo por su vida, por la de su esposa y por la de su pequeño de 11 años. Un miedo real y tangible que le hacía estremecerse cuando me lo contaba. Quizás por eso, me confesaba, tenía que intentar no pensar mucho en ello y evadirse entre halos de cocaína o vuelos de aguardiente... En mi mundo, en la sociedad en la que yo vivo, la gente no sabe nada de arriesgar la vida por nada ni por nadie, no ha visto una hoja de coca en su vida y la ráfaga de metralleta más realista que ha oído en su vida fue en Salvar al soldado Ryan. Pero sin embargo, tenemos miedo. O al menos, eso decimos. Hemos incorporado la palabra miedo a nuestro léxico de un modo tal que a veces, apenas nos percatamos del miedo que da nuestro propio miedo.


Tenemos miedo al inmigrante, miedo a lo distinto; miedo a la borrasca, a la lluvia; miedo al calor y a la sequía; miedo a protestar, miedo a callar; miedo a no tener tiempo, miedo a que me sobre y me aburra; miedo a la muerte (pero más a la vida); miedo a enamorarse, miedo a romper; miedo a soñar y a no tener sueños; miedo a la risa, a saltar en un charco, al abrazo sincero, a ser felices!; miedo de que un día ya no quieras cantar conmigo...; miedo que recorre tu espalda cada noche y se amotina entre tu sien y la almohada; miedo a la hipoteca y a no tenerla; miedo a una noche sin luna, al amanecer de un amante; miedo al silencio o al espejo, que es lo mismo; miedo a mirar a los ojos, a decir te quiero; miedo al océano y al desierto, miedo a lo inmenso porque nos hace pequeños; vivimos con el miedo perenne a la enfermedad; a vivir sin esperanza; a la rutina; a que nos utilicen y a no ser útiles; miedo a no encontrar el ángel de tus ojos cada mañana en mi almohada; miedo al telediario, a los documentales y a mirar en el buzón; miedo al embarazo y a la infertilidad; miedo a comer demasiado; miedo a que nos miren mucho y a pasar inadvertidos; miedo a los volcanes, a los tsunamis; al calentamiento global del planeta... y hasta tenemos miedo al final del mundo y a la terrible batalla que se librará en el armagedon. No sé si a día de hoy Ricardo sigue vivo, pero probablemente le daría la risa.

J. C de Miguel ...


Cárceles de Papel Tumbado en una cama a oscuras, sin más compañía que el silencio, tan solo el murmullo de mi alma consigue romper la quietud. Palabras que luchan dentro de mi pidiendo su libertad.

Y tan injusta es la vida, que al dejarlas volar libres, van cayendo en esta cárcel de papel que es su destino.

Su llanto por estar cautivas me parte el alma y augura otra dura noche de insomnio, mientras la angustia vuelve a aferrarse a mi pecho con sus frías garras, como una advertencia: aún no está todo escrito. E. Mera


SIGNOS DE PUNTUACIÓN

“”

COMILLAS

Como un “gran letrero luminoso”, queremos destacar algo y las ponemos al inicio y las ponemos al final. Y entre ellas quizás una cita, digamos por ejemplo de B. Frankling: “el tiempo perdido nunca se vuelve a encontrar". Y si decimos “entre comillas”, quizás estemos siendo sarcásticos o haciendo uso de nuestra ironía.

pajaritas de papel ! Edición Eduardo Mera Martínez Fátima Quintián Frade

" Colaboraciones J.C de Miguel Bouzas Maria Polo Piñeiro Mª Xosé Martínez Bengoa Eduardo Mera Martínez Fátima Quintián Frade


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Pajaritas de Papel Octubre 2012