Issuu on Google+


EL PAPÁ NOEL GENEROSO Érase un vez una niña llamada Yansú que vivía en África, en un pueblo llamado Tigray. Yansú no es que fuera muy buena porque, aunque en casa ayudaba mucho, en el colegio pegaba a todo el mundo. Cada vez que se enfadaba con alguien ¡Plas! Le pegaba. Siempre era así, hasta que llegó la Navidad. En Navidad, todo el mundo se divertía, menos ella. Cuando llegó Papa Noel, a todos sus hermanos les trajeron regalos, a todos salvo a Yansú. Cuando no vio su nombre en ningún regalo, se entristeció tanto, que lloró. El Papá Noel la vio llorar desde su trineo y se puso muy triste, porque, de todos los niños que visitaba, ninguno lloraba. Le dio tanta pena la niña que decidió hacerle un pequeño regalo y, ya de paso, mandarle un mensaje. Cuando Yansú entró llorando a su habitación, descubrió un bulto bajo la almohada y corrió a levantarla esperanzada. De repente, dejó de llorar puesto que vio la muñeca que tanto deseaba. La cogió y la abrazó hasta que vio un sobre que caía al suelo. En el sobre ponía: “Yansú, espero que hayas aprendido la lección. Cuando no se es agradable, no esperes que lo sean contigo.” ¡Feliz Navidad! Papá Noel. Desde ese momento, no volvió a pegar a nadie. Elena Chacón (5ºA)

UN RENO ENFERMO Había una vez un reno enfermo. Papá Noel quería que se pusiera bueno para el día de Nochebuena, porque tenían que repartir los regalos de miles de niños en el mundo. Papá Noel llevó al reno al médico, este lo examinó y llegó a la conclusión de que no era nada grave, simplemente un poco de empacho por comer mucho mazapán y turrón y, para que se curara le recetó zumo de limón cada dos horas. Pero había un problema y es que el zumo no le gustaba pero se lo tuvo que tomar para poder cumplir los sueños de los niños. Al final se recuperó y ayudó a Papá Noel en una de las noches más esperadas por los niños. Al despertar, los niños se pusieron muy contentos porque se habían hecho realidad sus sueños y el reno nunca más volvió a comer tantos dulces días antes de una noche tan especial. Pablo Lagar Medina (5ºA)


“MARINA Y LA CARTA DE LOS REYES MAGOS” Érase una vez una niña que se llamaba Marina y sabía coser muy bien. Vivía en un pequeño pueblo donde todo el mundo trabajaba mucho y no tenían tiempo de hacer la carta de los Reyes Magos. Marina pensó que nadie recibiría su regalo, así que ella les haría uno a cada uno. A los niños, muñecos y, a los demás, una bufanda para que no tuviesen frío. Faltaban pocos días para el día de Reyes y Marina cosía y tejía todo el tiempo para acabar los regalos, tanto es así, que a ella se le olvidó escribir su carta a los Reyes Magos. Llegó la noche de Reyes y Marina, bien abrigada, repartió los regalos por el pueblo y, cuando llegó a su casa, se dio cuenta de que no recibiría ningún regalo ya que tampoco había escrito la carta, pero no le importó ya que la gente del pueblo sí tendría el suyo y se fue a dormir. Al día siguiente, cuando Marina se despertó, se llevó una sorpresa muy grande. Tenía un regalo para ella y es que los Reyes Magos son mágicos y al ver lo buena que había sido Marina, le trajeron un regalo que ella deseaba muchísimo sin haber escrito la carta. Era una máquina de coser. Marina Blázquez Salvá (4º A)

UNA FAMILIA MUY POBRE Érase una vez una familia muy pobre. La madre estaba embarazada y no tenían donde ir. Y más por el niño que estaba en la barriga. Un día, al hijo que se llama David, se le ocurrió una idea para que tenga hogar para vivir. Y dijo la madre con alegría: ¿Cuál? ¿Cuál? David dijo: podíamos llamar a tu amiga para que nos deje una casa, como tiene cinco. Dijo la madre: ¡Ah! Es verdad, no lo había pensado. ¡Cómo es rica! Dijo el niño: ¡Claro! Y la madre la llamó y le dijo que sí. Para la madre era el mejor día de su vida y no solo por la casa, sino que también nació el bebé. Lidia Rodríguez (3ºB)


UNA NAVIDAD SORPRENDENTE Érase una vez un niño llamado Julián. Julián escribió una carta a Papá Noel y le puso que le trajeran muchas cosas buenas pero, una de ellas era que su padre viniese. Se la enseñó a su madre Lola y dijo: – Julián ¡Qué bueno eres! Pero tranquilo que pronto vendrá. Llegó el día y, cuando menos se lo esperaba..., estaba su padre esperando a Julián. Y cuando Julián entró, se llevó una sorpresa muy grande. ¡Estaba su papá Paco! Dio muchísimas gracias y pusieron el árbol de Navidad con los adornos, cintas y la estrella de Navidad. Se lo pasaron muy bien poniendo todos los adornos. Salieron a la calle e hicieron muñecos de nieve. Vinieron sus primos y estuvieron jugando todo el tiempo con la nieve. Lola, la mamá, les preparó chocolate caliente. Entraron en casa y se lo tomaron. Tiempo después y cansados, se quedaron dormidos de lo que habían jugado. Sin ellos saberlo, en su cuarto y en todos los habitáculos de la casa pasó algo o alguien de raras vestimentas y voz ronca gritando ¡Ho-Ho-Ho! Al despertarse, fueron al árbol y se sorprendieron al ver la cantidad de regalos que les habían dejado. Cada uno de ellos tenía lo que había pedido. Jugaron y jugaron durante toda la mañana. Incluso para sus padres había sorpresas. No se creían lo que estaban viendo. Hasta para las mascotas había sorpresas. Comidas, casitas, mantitas, etc. Todos felices divirtiéndose con sus regalos. Julián no paró de jugar con sus primos. Pero se quedaron asombrados cuando, de repente, escucharon unos cascabeles y la misma risa ronca que escucharon anteriormente en las habitaciones. ¡Increíble! Ese hombre vestido de rojo les había dejado lo que ellos más deseaban: una Navidad en familia. Jhanire Ramírez Marín (4º B)


GASPAR SE PONE MALO Érase una vez en un país muy lejano tres Reyes Magos llamados: Melchor, Gaspar y Baltasar. Un día antes del día de Reyes, los tres Magos estaban haciendo los preparativos y empezó el Rey Gaspar a toser y estornudar. Melchor le dijo: – ¿Qué te pasa Gaspar, estás malo? Y Gaspar le dijo: – Creo que sí. Baltasar, de repente, le dijo a Gaspar: – No te apures que ahora mismo te preparo un baño calentito y después te prepararé la cama. Gaspar, muy agradecido, le dio un abrazo a Baltasar. Al día siguiente, Gaspar el pobre seguía malo. Baltasar y Melchor tuvieron una idea, llamar a Santa para que les ayude a repartir los regalos. Santa le dijo a Melchor y a Baltasar: – ¡Vale, os ayudaré! A la mañana siguiente, todos los niños tenían sus regalos y estaban felices. Los tres Magos le dieron las gracias a Santa y colorín colorado este cuento se ha acabado. Daniela Andrea Cuc (6ºA)

UNA FELIZ NAVIDAD

Érase una vez unos niños que estaban tristes porque pensaban que este año no verían a sus abuelos por Navidad. Cuál fue su sorpresa que cuando llegó el día de Navidad, alguien llamó a la puerta. ¡Adivina quienes eran! ¡Son los abuelos! Gritaron los niños. Al final, serán unas felices Navidades. Alba de la Calle Piñero (3ºA)


LA NAVIDAD EN FAMILIA Érase una vez una familia que vivía en un pueblo muy pequeño y había muy pocos habitantes. Los padres trabajaban en el campo y con el ganado durante todo el año. Los hijos, que se llamaban Carlos y Elena, tenían 6 años y eran mellizos. Iban a la escuela que había en el pueblo. Mientras que los padres estaban trabajando, ellos hacían los deberes y después se iban a la calle a jugar con sus amigos. Carlos y Elena se hicieron ya mayores y se fueron a estudiar a la ciudad. Carlos estudió la carrera de Medicina y Elena la carrera de piano. Trabajó en uno de los mejores Conservatorios del mundo. Los dos se casaron y tuvieron hijos. Cuando llegaba la Navidad Carlos y Elena se iban al pueblo con sus padres, se levaban también a sus hijos. Los abuelos se ponían muy contentos de estar todos juntos y pasar la Navidad en familia, les encantaba estar con sus nietos porque solo los veían una vez al año. CarloS y Elena solo les dejaban hacer a sus padres la cena de Nochebuena porque ya eran muy mayores y les dolía todo el cuerpo, pero la preparaban con mucha ilusión. Cuando llegaba el día de los Reyes, se hacían muchos regalos pero sobre todo juguetes para los nietos. Al día siguiente, se tenían que ir porque lo niños tenían colegio. Se iban muy contentos con los regalos y por haber estado con los abuelos. Los padres de los niños se sentían muy felices y satisfechos porque decían que valía la pena estar trabajando durante todo el año y pasar unas buenas Navidades. Y así pasaron todos las Navidades felices. Shu Ying Yong (6ºB)

EL ÁNGEL DE NAVIDAD Érase un ciervito que quería acompañar a Papá Noel. Un día se apareció un Ángel y le dice el ciervito: - ¿Quién eres? Y le dice el Ángel: - Soy un Ángel de Navidad, tu pediste que querías acompañar a Papá Noel, yo te puedo acompañar. Se fueron a la fábrica de Papá Noel y dice Papá Noel: - Hola Ángel de Navidad, ¿en qué te puedo ayudar? Y dice el Ángel: - Tengo un amigo aquí que quiere acompañarte. Y entonces dijo Papá Noel: - Te puedes venir todos los días conmigo y ser mi ayudante. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. Heidi Monago Mateos (3ºA)


LA CARRERA DE TRINEOS Hace mucho tiempo, en un pueblo de Alaska, vivía una niña llamada Nerea. Era morena, sus ojos eran de color azul, tenía ocho años y le gustaban mucho los animales, sobre todo los perros. En ese pueblo, el día después de Navidad se celebraba la carrera de Trineos tirada por un perro fuerte y solo participaban niños. Un día Nerea salió a pasear muy abrigada porque hacía mucho frío. Entró en la tienda de su tío Héctor y este le dijo que llevase una cajas fuera de la tienda.. La niña obedeció y sacó las cajas. Cuando las estaba amontonando en una esquina, entre ellas apareció un Husky (una raza de perros), Nerea miró a los alrededores por si estaba su dueña pero, no apareció y se lo quedó. Lo llevó a su casa y por el trayecto entró en la comisaría del pueblo y se apuntaron a la carrera de trineos. Nerea se lo dijo a su padre y este aceptó. Le pusieron el nombre de Niko. Al día siguiente, la niña y el perro empezaron su entrenamiento. Utilizaron el trineo de su padre. Recorrían 4 ó 5 veces el pueblo a mucha velocidad y así todos los días, hasta que llegó la Navidad. El día de Navidad, toda la familia de Nerea cenaron juntos. Su primo Dani llevó a su perro. Cuando estaban cenando se oyó un ruido en la cocina, eran los dos perros que se estaban peleando por comida. El perro de Dani mordió a Niko y le hizo una herida grave en una pata. Lo llevaron al veterinario, éste le puso un vendaje en la pata y le dijo que mañana no podría correr en la carrera. Esa noche, Nerea pidió sólo un regalo a Papá Noel: que Niko se recuperase y pudiera correr mañana. Al día siguiente, la niña bajó a la sala de estar y se encontró a Niko recuperado y listo para la competición. Fueron a la línea de salida y empezó la carrera, estuvo muy disputada pero, al final, ganaron Nerea y su perro Niko. Cuando le dieron el premio, dijo unas palabras: - Niko no podía correr pero gracias a Papá Noel se recuperó, siempre recordaré lo que hizo este señor por mí y por Niko. Andrea Rubio Guerrero (6º B)


Cuento de Navidad En un día de diciembre las plazas estaban cubiertas de cenizas blancas. Casas con tejado azul adornaban la plaza alta. Mientras los niños jugaban con sus manos heladas, sus padres miraban sus caritas enrojecidas. En esta calle vivía una niña alejada del mundo exterior, estaba enferma y no podía andar, pero tenía esperanza y eso la ayudaba a seguir adelante. Una noche una voz hizo despertar a Delie. -¿Quién eres?- Pregunto la niña -Soy la Navidad -¿La Navidad? Nunca había oído ese nombre- Dijo Delie -Es que…nadie me conoce -¿Para qué has venido?-Volvió a preguntar -Voy a hacerte compañía para siempre -Pero solo eres una voz ¿Cómo lo harás?-¡Así! De repente, la voz se empezó a convertir en una bellísima persona con manta blanca -Jo, nunca te habría imaginado así-Se asombró Delie -Ahora vete a dormir. Te esperaré sentada en esta silla. A la mañana siguiente nada mas despertar, Delie dijo: -Navidad ¿Cómo debo llamarte? -Llámame Nieve-De acuerdoToma, un regalo-dijo Nieve -¡ANDA!-se sorprendió -¡Venga, ábrelo!-exclamo Nieve Delie abrió el regalo y un polvo amarillo salió de la caja, envolvió su cuerpo y como por arte de magia, le dejaron de doler las piernas. Por primera vez sintió que podía andar, toco el suelo crujiente y frío y se levantó. De pronto Delie lloró a más no poder. Nunca había podido sostener su cuerpo. Sus lágrimas cayeron al suelo y Nieve las recogió y las convirtió en flores nunca vistas que renovaron completamente la habitación. -Pero… ¿Por qué?- se extraño Delie -¿Por qué que? ´-¿Por qué haces todo esto? -Por todo lo que has sufrido -Llévame adonde tú vives Nieve, quiero vivir al lado tuyo siempre, quiero ser tu mejor amiga y quiero ser como tú. Llévame a tu mundo, por favor.-suplicó la pequeña. -De acuerdo, pero siempre con una condición.- repuso Nieve -¿Cuál? -Pide un deseo -¡Quiero que exista la Navidad!-exclamó Delie Y antes de alargar la ´´d`` de navidad ya se oían villancicos que decían -Navidad, Navidad, dulce Navidad la alegría en este día se va a celebrar, Navidad, Navidad… -Tu deseo se ha cumplido. Vivas tú y la navidad Y con esta frase Delie fue a vivir al mundo de Nieve y no se volvió a saber nada de ella aunque dicen que fue muy feliz en aquel lugar. Patricia Mª Serrano Pastor (5ºB)


EL ÁRBOL PERFECTO Había una vez un pequeño pueblo llamado Arbolonia. Se llamaba así porque en Navidad siempre tenía el árbol más perfecto que ninguno. Las guirnaldas que tenía eran de los colores más vivos del mundo, las bolas que tenía el abeto eran las más brillantes y resplandecientes y tenía unas pequeñas coronas que contenían velas de colores. Y la estrella..., la estrella era de un metal que tenía color de oro, con unas pequeñitas piedrecitas de color blanco. Todos creían que era el árbol perfecto, pero... no ere ese el árbol perfecto. Cerca del Castillo Real, había un pequeño sótano abandonado donde vivía una pequeña familia formada por personas de color que, a pesar de su pobreza, eran muy felices y, aunque fuera con dibujos, siempre adornaban el pequeño sótano donde vivían. Ellos tenían un árbol que era muy simple, pero que a ellos les gustaba mucho. Solamente tenía unas bolas de papel y una estrella de cartón coloreada de amarillo. A veces, se asomaban a la ventana y veían al “Árbol Perfecto” y se sentían muy tristes de que ese árbol fuera mucho más bonito que el suyo. El día de Nochebuena, el padre de la familia fue hacia la tienda más cercana que había para comprar, con los pocos euros que tenían, algunos polvorones o bombones para esa noche. Se asombró mucho cuando el dependiente, como era su amigo, le regaló una cesta navideña. – Muchas gracias, le contestó el hombre. Después se disponía a ir a su pequeño sótano donde vivían él y su familia, cuando el alcalde de Arbolonia se acercó y le preguntó: – ¡De dónde ha sacado usted dinero para comprar esa maravillosa cesta navideña? – Me la ha regalado el dependiente de la tienda que hay por aquí. Le contestó. Esa noche, cuando comían un poco de su cesta navideña, el hombre miró por la ventana el “Árbol Perfecto”y se entristeció bastante. Esa misma noche, cuando Pol, que era el hombre, se levantó de la cama para ir a lavarse, su mujer, Sara, le dijo: – Pol, ten cuidado no vayas a despertar a los niños. – No te preocupes Sara, le contestó Pol. Cuando fue a lavarse, vio en el espejo a una muchacha de pelo blanco y vestido azul. Pol se quedó asombrado ante la muchacha que él veía en el espejo. Pol le preguntó: – ¡Quién eres? – Soy Sandra, el hada del espíritu navideño. – ¡Qué quieres? Volvió a preguntar. – Que me escuches atentamente. Mira Pol, aunque tú y todos los demás creáis que el árbol que hay en la plaza es perfecto, no lo es. El árbol perfecto no existe. Nadie puede hacerlo. Aunque no hay árbol perfecto, sí existe un árbol muy bonito; el árbol que se hace con el coraz��n, el cariño, la compañía y la solidaridad. Cuando se hace ese árbol, no importa la raza, el color, si se es pobre o rico..., eso no importa, porque se hace con amor. No te debes poner triste al ver tu árbol y el de la plaza. No te debes poner triste porque sea más bonito, porque el árbol perfecto no existe. Pol, al oír esas palabras se emocionó y se despidió de Sandra. A partir de esa noche, a Pol le daba igual la belleza del “Árbol Perfecto” porque sabía que el árbol más bonito era el que se hacía con cariño y solidaridad. Este cuento lo he escrito con la esperanza de que las personas que lo lean piensen en cómo sería un mundo solidario. Mª Soledad Svensson Escudero (5ºB)


Concurso cuentos navideños