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Viernes 15.01.10 EL CORREO

Mi mamá es la mejor

NURIA FERNÁNDEZ Madrid El pasado febrero, con 32 años y una niña de 24 meses, pulverizó el récord de España de 1.500 en pista cubierta con la décima mejor marca mundial de todos los tiempos. A la derecha, entrena con Candela.

:: ZURIÑE ORTIZ DE LATIERRO

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La lección de superación de Dara es el espejo donde se mira toda una generación de deportistas treintañeras –la mayoría con presupuestos bastante alejados de los 100.000 dólares anuales de la californiana–, que han regresado a la élite del deporte mundial después de ser madres. «Ha sido uno de nuestros escasísimos referentes. Cuando muchos te decían que con el embarazo arruinabas tu carrera, nosotras nos acordábamos de Torres», cuenta la mediofondista Nuria Fernández. Ella se atrevió. «Necesitaba un cambio mental» y dio a luz a Candela el 19 de octubre de 2007. A los seis meses de su maternidad, la atleta madrileña volvió «a saco» a los entrenamientos y experimentó una metamorfosis deportiva. No sólo modificó su zancada para hacerla más larga, sino que explotó en fuerza y técnica. El pasado febrero, con 32 años, pulverizó el récord de España de 1.500 en pista

cubierta, con la décima mejor marca mundial de todos los tiempos. El calvario de entrenar «a muerte» con el cuerpo aún descolocado por el parto, una dolorosa lesión de cadera y el sinsabor de haberse quedado a ¡27 centésimas! del billete a Pekín se borraron cuando logró parar el crono en 4:01:77 y arrebatarle la plusmarca a su amiga Marta Domínguez. «Fue brutal». Desde entonces anima a quien le pide consejo a «no arrojar la toalla». Pese a la congelación de las becas, el cansancio y el lío doméstico –«la casa es un ser viviente que siempre te pide más»–, Nuria contesta siempre que sí, que se puede. Con esfuerzo personal, apoyo familiar... y mayor respaldo institucional. «No estaría demás una reforma del sistema de becas para dar más cobertura a las embarazadas. Cuando te quitan el apoyo de golpe, es complicado». Las elitistas becas ADO, como la suya, son de hecho la principal

DARA TORRES Estados Unidos A sus 41 años se ha convertido en la nadadora de más edad en lograr una medalla olímpica y en la primera en competir en cinco Juegos. Su hija Tessa tiene 3 años.

fuente de ingresos para la mayoría de los atletas de primera línea. Oscilan entre los 12.000 y los 60.000 euros anuales en función de los resultados obtenidos.

Ayudas y patrocinio

Esta madrileña «medio castellano-manchega», dos veces olímpica –Sidney 2000 y Atenas 2004–, que suda casta por sus abdominales, se apaña con una cuidadora que atiende a Candela mientras entrena de once a dos y come en la residencia madrileña Joaquín Blume, donde desgasta las zapatillas que le patrocina Nike. Luego, siesta de una hora, cafetito y a soltar las piernas de nuevo. En cincuenta minutos –después de correr diez kilómetros más los estiramientos– está de nuevo en casa. Aquí se pone cómoda y se convierte en una madre «como las demás». Los fines de semana son otro cantar.

Otras madres de campeonato

KIM CLIJSTERS Bélgica Ha protagonizado una de las grandes hazañas tenísticas de los últimos tiempos al conquistar el US Open después de estar retirada dos años para alumbrar y criar a Jada. :: REUTERS

:: REUTERS

Son una minoría, pero empiezan a darse casos en disciplinas tan alejadas como el tenis, la natación, la gimnasia o el boxeo. Dara Torres tiene su réplica en España con Nina Zhivanevskaya. Para esta moscovita, con nacionalidad española, las de Pekín fueron sus cuartas olimpiadas. Su hija tenía entonces alrededor de 2 años y ella 31. Kim Clijsters ha seguido la estela de otras maestras de la raqueta como la estadounidense Lindsay Davenport. Tres veces campeona de torneos del Gran Slam y ex número uno del mundo, volvió a la alta competición tres meses después de haber dado a luz a su hijo Jagger en junio de 2007. Ganó tres de

Cuando le toca correr en alguna prueba de cross recurre a su madre y a su suegra. «Se quitan a la niña de las manos». Su mayor reto ahora es el Europeo de Barcelona. Se siente fuerte física y mentalmente. La maternidad le ha ayudado a centrarse y a «relativizar». Con 33 años, sus piernas, mejor dicho, su cabeza corre «más equilibrada». Es curioso, una frase idéntica a la que soltó la tenista belga Kim Clijsters cuando el pasado septiembre conquistó el Abierto de Estados Unidos, después de dos años retirada de las canchas. Derrotó en semifinales a la todopoderosa Serena Williams, defensora del título y ganadora de tres de los últimos cinco trofeos del Gran Slam. Al día siguiente fulminó a la danesa Caroline Wozniacki. Su potente silueta de 174 centímetros fundida en un abrazo con su hija Jada, de un año, y con la copa en la mano dio la vuelta al mundo y a los sentimientos de miles de madres conjuradas contra los que insisten en que la maternidad está reñida con el éxito profesional. Como nuestra Nuria Fernández, Kim –número uno del tenis mundial en 2003– lloró cuando besó a su niña. Pocos minutos después, la tenista belga comentaba a los periodistas cómo los dos años alejados del deporte le habían permitido leer sus emociones y manejarlas mejor. A sus 26 años, el nuevo rostro de Adidas acaba de arrancar la temporada 2010 con un sólido triunfo en Brisbane. Ahora juega «más equilibrada y centrada». Como la madre de Candela. También sabe mucho de equilibrio Beatriz Manchón. Esta chispeante sevillana se plantó en el Europeo de piragüismo de Milán, en mayo de 2008, con una cría de apenas diez meses, una legión de potitos y el firme propósito de clasificarse para los Juegos de Pekín. Mientras ella competía, Sandra Oliete, una amiga ex regatista, cuidaba a la niña. Recuerda, con rabia, que un entrenador con el que no acabó muy bien auguró que no llegaría a la Olimpia-

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los cuatro torneos que disputó. En junio le dio una hermana. Ahora tiene 33 años y no juega en la WTA desde el Abierto de EE UU del año pasado. Natalia Rodríguez, tres veces olímpica, fue sexta en los 1.500 de Pekín –perdió el oro por un empujón– cuando su niña aún no había cumplido el año. Sin olvidar a otras madres de campeonato –la mejor boxeadora argentina de la historia, Marcela ‘La Tigresa’ Acuña, fue mamá y campeona mundial–, la actualidad ha devuelto a la primera página de la prensa deportiva a la gimnasta española Thais Escolar. Con 19 años y un bebé de 13 meses, ha regresado para competir en los Mundiales de Londres. Pero si hay un caso que asombró a la comunidad médica fue el de la fondista escocesa Liz McColgan. La ex campeona mundial de los 10.000 metros ganó una carrera a los 25 días de dar a luz.

:: JOSÉ RAMÓN LADRA

Corren, nadan y reman mejor que antes de dar a luz. Las fotos de deportistas de élite abrazadas a sus hijos en el podio han dado la vuelta al mundo y demostrado que el éxito no está reñido con la maternidad

Dara Torres le aplastan el cuerpo a diario. Literalmente. Se acuesta boca abajo en el tatami y uno de sus entrenadores se sube descalzo sobre su trasero. Otro pisa el resto de su poderosa figura para liberar toxinas y relajar sus músculos de 41 años. Los mismos que la han convertido en la nadadora de más edad con una medalla olímpica –plata con EE UU en el relevo de 4x100, en Pekín– y en la primera ‘sirena’ americana que ha competido en cinco olimpiadas. Su palmarés: cuatro oros, otros tantos bronces y la mencionada plata. Y, sin embargo, la foto más difundida de Dara no está tomada en el podio, sino abrazando a Tessa, la pequeña que alumbró a finales de 2006, apenas un año antes de volver a demostrar su categoría sobre las aguas.

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En busca del ADN de los diarios

Vocento Regional Newspapers redesign, november 2009  

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