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urban — In the house of

YVONNE In the house of

Sporre

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La primera palabra que dijo Yvonne Sporre fue “look”. “Tenía un móvil luminoso encima de mi cuna” explica esta mujer de mirada penetrante y sonrisa fácil. “Supongo que mi madre se pasaría las noches diciendo ‘look, look’ mientras lo señalaba y acabé repitiendolo”. Esta anécdota se convirtió en un auténtico presagio. Sporre se pasó la adolescencia luciendo los looks de otros, convirtiéndose en una de las modelos más importantes de la industria. Su cara fue inmortalizada por Helmut Newton, era una habitual de las pasarelas internacionales y Vogue la sacó en portada. Era la top antes de que el concepto top fuera patentado, antes de que Schiffer, Campbell y Crawford convirtieran a las modelos en estrellas. Cuando llegaron ellas, Sporre se retiró para convertirse en una asesora internacional, con firmas como Loewe o Balenciaga en cartera. Ya no lucía los looks sino que ayudaba a crearlos. A Sporre le encanta la moda, pero no le gustan las ataduras, así que decidió reciclarse, una vez más, para crear su propia marca, Yvonne S. Después de más de 30 años en este mundillo, Sporre puede decir que ha encontrado su sitio. Y su sitio está en Ibiza. Yvonne Sporre tiene dos perros. Son pequeños, curiosos y muy ruidosos. Por eso cuando empiezan a ladrar con furia ella no le da demasiada importancia y continúa mostrando su casa, contando curiosidades de piezas únicas conseguidas tras una vida de viajes. Pero están ladrando mucho. Demasiado. Así que Sporre da por zanjado el tour y se acerca a ver qué está pasando. Un viejo cocker ha aparecido desorientado, sediento y cansado en la puerta de su casa. Sus perros no lo reciben especialmente bien pero ella lo compensa. “Ma tu di dove vieni?” dice con voz melosa, saltando del inglés al italiano sin previo aviso. “Ven aquí, pareces viejito, ¿estás bien?” pregunta, esta vez en español. Sporre tranquiliza a sus perros y da un generoso bebedero de agua al recién llegado. “No es la primera vez que nos pasa” comenta con una de sus mascotas bajo el brazo, “vienen muchos perros perdidos por aquí. Hace dos años apareció hasta un burro”. La casa de Yvonne Sporre tiene un magnetismo especial. Se encuentra en lo alto de una colina, en un punto impreciso entre Ibiza y San Antonio. Puede que sea por eso que los animales que vagan por las inmediaciones acaben recalando aquí. En cualquier caso, Sporre y su equipo ya saben qué hacer en estos casos. Mariel Gamboa, gerente y socia de Yvonne S. se hace cargo del perro. Lo deja descansar y llama al número de teléfono que aparece en su placa. Se llama Blue y lleva dos días vagando sin rumbo. Gamboa lo tiene todo bajo control, así que proseguimos nuestra charla. No solo los animales perdidos recalan en la casa de Yvonne Sporre. Algunos de sus clientes, los más cercanos, acaban pasándose por aquí para hacer visitas privadas. El carácter abierto de Sporre y la impresionante localización de la casa dan una idea de por qué es más agradable acercarse aquí que a alguna de las tiendas que venden su ropa a lo largo y ancho del globo —en lugares como Nueva York, Milán, Mallorca, París o Tokio, por citar unos pocos—. Piezas de arte conviven con tejidos de

Pacha Magazine September 2015  

Ibiza & Formentera Lifestyle Magazine. Music, Fashion, Culture, People

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