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reports — El capitán del “sexto continente”

Apología del sentido común “Por aquí, en el Mediterráneo oriental, empezó todo. Histórica y geográficamente es espectacular, con cientos de islas. Es uno de los mares más maravillosos que hay”, reflexiona. “La cultura, la historia y el paisaje son fascinantes, pero los viajes realmente son la gente”, apunta al otro lado del teléfono, en ese escenario de postal donde —por ahora, hasta próximas costas— pasa el verano. “El Mediterráneo occidental está muy baqueteado, pero el Egeo es uno de los pequeños paraísos que quedan. Aún se respira la vieja hospitalidad que se ha perdido en otras partes; gente que no te conoce de nada en una taberna te invita al primer café”. Y sí, quizá en esa conversación junto a la barra del bar o en una fonda remota Lluis aproveche para reivindicar con fervor, como siempre, el amor por la naturaleza y la necesidad de protegerla entre todos los ciudadanos del planeta. “Tengo 60 y pocos años. Somos 7.500 millones de personas, casi el doble que cuando nací. Es difícilmente manejable. La población se ha duplicado. ¡Tendríamos que cuidar el sitio en el que vivimos! ¡Es tan obvio!”, exclama con vehemencia, apelando al —visto lo visto— menos común de los sentidos: “Si hubiera una epidemia de sentido común, se resolverían los problemas del mundo. La mayoría de problemas son por falta de sentido común. Si un tipo al final de mes se gasta todo su sueldo en las tragaperras, tiene un problema económico; pero no llamará a un economista, sino a un psicólogo. En el caso del medio ambiente, no necesitamos expertos en ecología para resolver los problemas, sino sentido común”, razona. Y lo dice un biólogo. Un señor prendado desde An email arrives: “First of all, sincere thanks for niño de la relación del ser humano con el mar: “Lo your interest. I’ve been a little late in answering que más me enamoró es cómo se gana la vida la you because I’m in my small boat sailing through gente con el mar, en un muellecito de pesca, no the Aegean and don’t have Internet connection en un puerto lleno de yates. Me atrapó ver cómo on board. Right now I’m on the tiny island of muchos salen cada día a buscarse la vida en el Agathonisi, in the Dodecanese.” It couldn’t have been any other way: in this mar”. Y de ahí, en su eterna singladura, pasó a emular modestamente a grandes maestros explo- dreamlike little place we’ve located one of the radores como Marco Polo o Cousteau, aunque los most important experts on the Mediterranean. His verdaderos ídolos para Lluis Ferrés “son anónimos, name is Lluis Ferrés Gurt and for three decades personas que demuestran cómo hacer bien las cosas now he’s been plying these waters with real passion. Without any hesitation he defines himself en cada sitio”. En su entusiasta oda al Mediterráneo, no exenta as “a sailor” because his relation with the sea has de crítica por la masificación de algunos lugares been unbroken, both in his work and his free time. Born in Olot (Girona), he lives in Palma de del mapa, exige máxima cautela en el agua. Un clamoroso aviso a navegantes: “El que va mucho Mallorca and has had different jobs, besides making en bicicleta se cae alguna vez, claro; y aquí, igual”. his life into a memorable voyage. Biologist, forestry Rememora la época previa a los años 90, que ecologist, boat captain, scriptwriter and director of marcaron un antes y un después con la aparición documentaries, he has also discovered the treasures del sistema GPS. “Navegar es situarse y llegar”, of the Mare Nostrum in his capacity as a recreational asegura. “Porque ahora cualquier móvil con batería sailor, diver and tourist who’s in love with what he nos sitúa, no como antes; pero hay que saber llegar”. considers to be –invoking a title by photographer Y que sea siempre a buen puerto… Apuntes de Mattia Insolera– “the sixth continent”. For Ferrés Lluis Ferrés Gurt, ese marino que ha conquistado there are Europe, Africa, America, Asia, Oceania… and the Mediterranean Sea. el”‘sexto continente”. 84

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An eternal voyage “My relation with the sea began with a small boat, with the fishermen. Then I began to diving with some university friends… I discovered sailing late. My first trip was from a port south of Barcelona to Sardinia, and the feeling I had when I got there after more than 48 hours was unique,” he recalls for Pacha. In spite of having visited more than 150 islands, he says “you never fully see the Mediterranean in a lifetime. The Pacific, for example, is another of the marvels in the Universe, but life lasts as long as it lasts, and when you’ve found something you like…you should exploit it. I’m dedicated to this sea, but I’ll never exhaust it,” he says with the naturalness of someone who comes out on top in all kinds of situations. Someone who, though he might be expected to have seen it all, still has a capacity for surprise, humility and a thirst for adventure. “Having a destination is the excuse for beginning a voyage. A mysterious island at the other end of the sea is more than an excuse, it’s a reason that’s hard to resist. And with a sailboat ready to go, you don’t have to think twice,” he once wrote. Because that’s another key to understanding Lluis Ferrés: the many books he’s written about his seagoing vocation. A real art. Cyclades, Old Sea,

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