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pablo strukelj / artículos

PAB LO

STRUKELJ

Gaviota de Papel Selección del autor de artículos, columnas y reportajes publicados en el periodismo regional.

Comodoro Rivadavia - 2003 Chubut Patagonia Argentina C

Todos los derechos reservados Pablo Strukelj


Paginación y Diseño Gráfico: Agustín Gallegos Corrección: Claudia Correia Fotos De tapa: Cristóbal Gallegos Retrato de solapa: Teo Nümberg Imágenes de páginas interiores: Propias del autor y pertenecientes a sus publicaciones en «El Patagónico», «Crónica» y revistas regionales. Del anuario «Cincuentenario de Comodoro Rivadavia», editado por el Diario «El Rivadavia» y «Comodoro 70». del diario «El Patagónico».


A mis queridos suegros: Ercilia Mota y JosuĂŠ Carreira


Prólogo Divulgados durante casi tres décadas en el periodismo regional -entre 1978 y 2001- los textos reunidos por el autor en este libro no merecían la ingrata suerte de permanecer en el olvido. Es más, resultarán imprescindibles para quienes intenten ahondar sobre aspectos referenciales de nuestra identidad cultural. Muchos de sus propulsores han recibido la atención generosa del autor en notas que hoy, cuando han pasado años de su publicación, revalorizan la tarea de quien las escribió y el quehacer de esos protagonistas que en su momento aportaron sus ideales y sueños en la ciudad de los vientos. Es que en estas páginas hay cosas que ya no sólo le pertenecen al autor sino que trascienden su personalísimo enfoque. Por afinidad de sentimientos compartidos reflejan y refrescan, en el plano colectivo, las vivencias de quienes transitamos con el mismo apego y compromiso por lo nuestro, los cambiantes años de un fin de siglo inquietante. ... Así, las recopilaciones abarcan una etapa singular de un Comodoro apegado rutinariamente al trabajo duro y que sin embargo no dejó de elevar su mirada para trascender las asperezas impuestas por el fragor petrolero y las crisis recurrentes que nos hundían en la desesperanza. Una frase que el autor acuñó allá por la década del setenta, ante esas vicisitudes cíclicas recobra vigencia si intentamos un balance de lo que aún hoy nos queda. «El viento aún no se ha llevado nuestros espíritus», decía, como sorprendiéndose por la capacidad de aguante desde un optimismo visceral. Y hay mucho de eso en estas páginas, que el autor define como la necesidad de fortalecer nuestra «posesión anímica» para vencer la adversidad. ... Poeta, escritor, docente, con una profunda formación humanística, Pablo ha volcado en artículos, columnas y reportajes de amplia diversidad temática -enfocados primordialmente desde la sensibilidad de

un observador nato del diario transcurrir- su fervor por su ciudad natal y la región que nos circunda. Un párrafo tomado casi al azar de uno de sus escritos parece definir ese posicionamiento -casi una trinchera de resistencia- que persiste a lo largo de estas páginas y de ese tiempo: «Es necesario crear una conciencia humanística regional, otra forma de soberanía que no sólo involucre al solar patrio, sino también al territorio de las ideas y el espíritu».Y lo decía con razón presintiendo ya en ese tiempo la necesidad de un cambio vital en la forma de pensar y de hacer en la convivencia ciudadana.Y ese deber asumido lo ejercita desde lo cotidiano en el devenir de las jornadas cuando le toma el pulso a las cosas que pasan con un tono intimista y cordial, en el afecto que derrama sin egoísmo sobre los otros que comparten ese mismo espacio de relación, principalmente los que crean: escritores, pintores, músicos... Los otros, que en definitiva van conformando en diversidad ese sustrato desde dónde sólo es posible edificar formas que nos identifiquen. ... Esa identidad, cultura propia, que el autor, en oposición a otros miradas recienvenidas y reduccionistas descubre, defiende, convalida y realimenta, enumerando su simbología, sus mitos; haciéndose eco de las ilusiones y proyectos de esa primera generación de nacidos y criados al amparo del viejo Chenque en el Comodoro de la media centuria. Los descendientes de los que vinieron de todas partes del mundo, con lenguas diversas, a construir sobre la tierra rasa y desolada el idioma común del porvenir. Algunos historiadores al reflexionar sobre las identidades y la perdurabilidad de los pueblos nuevos otorgan un rol decisivo a esas generaciones iniciales. Las que descienden de los que llegaron primero -los pioneros- para afirmarse en las «nuevas fronteras» donde todo estaba por hacerse. Deducen que de su coraje, ilusiones y valencias en el nuevo espacio que

les fue legado dependerá la conformación de una síntesis de esas diversidades culturales -a veces antagónicas- que moldeadas con las crudezas o bondades del entorno, serán la amalgama de un afincamiento sólido. Con ideales y proyectos renovados para encarar nuevos vuelos colectivos. Y hay, sostenía también Arthur Schlesinger, «un potencial humano no mensurable desde la materialidad. ¿Qué impulsa -se preguntaba- a esas tribus aferradas a las arenas calcinantes en la nada del desierto, sino sus intransferibles sentimientos, sus propios sonidos y aromas, sus códigos de conductas, su propios mitos y simbología; ese nombrar que se trasmite de padres a hijos?... Ese sentido de pertenencia imposible de desacralizar». Esta temática es casi recurrente en los escritos de Pablo a lo largo de las crónicas periodísticas que rescatan este libro cuando reflexiona con hondura sobre ese compromiso generacional para asumir su identidad en la ciudad cosmopolita de encontrados y entrelazados destinos. Sostiene así en «El mito del Chenque y La Leyenda del Viento» que «esas expresiones culturales propias de identificación, son en definitiva el sedimento de nuestra propia idiosincrasia de base». En otras palabras, «la soberanía espiritual de nuestra casa». ... En una tarde cualquiera -cuando finalizaba el siglo- hablando con más ironía que solemnidad sobre el nuevo milenio que asomaba, sobre augurios y sueños del pasado reciente, Pablo me confesó que se encontraba conforme con la época y el lugar que le tocó en suerte. Hasta aquí habían llegado un día sus padres desde la lejana Slovenia para forjar un futuro en una tierra inesperada y dura pero que terminarían amando como propia Al leer estos escritos de Pablo es fácil comprender -por lo realizado- de dónde nacía esa plenitud por los días vividos en una existencia


joven que recién frisaba los cincuenta y se aferraba a ese convencimiento inequívoco: la vida es bella más allá de cualquier desdicha. ... A Pablo lo conocí en los setenta cuando visitaba a David Aracena -a quien identifica como su maestro en la literatura- en la vieja redacción de «El Patagónico». Un antiguo local donde años antes se había editado el diario «El Rivadavia», que virtualmente inició el periodismo formal en Comodoro. En ese ámbito de un periodismo todavía semibohemio que se ejercitaba desde la dignidad y con el respeto que imponía su director, don Roque González. Con muy poca gente, con escasos recursos, con los chaparrones del invierno golpeteando sobre las chapas del techo y esquivando goteras. Con el olor acre del plomo que se fundía en los crisoles de las linotipos, inundando todo. Sus escritos de esos días ya se caracterizaban por un fuerte cromatismo local. Eran los tiempos que transitaban la redacción Don Asencio Abeijón, Fela Hernández, Víctor Pascal, Viviana Poli, «Napo» Acosta, Daniel Alonso, Jon Villelabeitia, Hugo Arizmendi, Raúl Prieto, Lalo Alvarez, José Andrés Chicha, Gonzalito, el portu Braz, entre otros. Eran otros tiempos. Se podía soñar todavía, de cara al porvenir, con los soles multicolores de Ray Bradbury asomando en el horizonte. Y paradójicamente las futurologías de Orwell parecían demasiado lejanas. Para estos días, mirando atrás, los reflejos existenciales de ese período se antojan prometedoramente dorados. Tras la línea indefinida del horizonte se perfilan ahora otras perspectivas. ... Cuando Pablo me solicitó un prólogo para su libro le indiqué los riesgos que corría. Un periodista difícilmente pueda, como en una burbuja, escapar a la encrucijada de lo que nos pasa, aquí y ahora. Ignorar la dura realidad. Pero ya es demasiado tarde

para arrepentimientos. Hay algo que se podrá decir a mi favor si alguien se irrita por la falta de elegancia de estas líneas de apertura: he aquí -cosa que no siempre ocurre- que un prologuista haya leído de cabo a rabo el libro entre manos. Digamos -con algo de humor- que no me quedó otro remedio. Debí componerlo, línea a línea en PC para su paginación y diseño. Tarea ímproba debo reconocerlo, pero no me quejo: me permitió, desde la reflexión y los sentimientos, recrear una época grata que valió la pena. ... Me queda algo por decir del autor. A su amplia bibliografía sumó el poemario «Baladas» en el 2000, y «Breviario» en el 2001, cuentos cortos donde explora nuestro paisaje en busca de huellas y gestos que nos pertenecen. Ahora con «Gaviota de Papel» desafía nuevamente esa decisión casi dramática de publicar. Por los costos que se deben afrontar... Por la dificultades económicas y sacrificios que implican para alguien que vive honestamente de su profesión docente. Por suerte, todavía, lo podemos ver caminado de regreso al hogar a la vuelta de cualquier esquina en la ciudad que ama. Charlando sin protocolo con la gente. Los jóvenes, los viejos... Eso sí, seguramente sin dejar de echar una mirada a su símbolo de libertad: esas gaviotas que en el atardecer crepuscular trazan sus signos cabalísticos retornando al refugio marino. Quizá tratando de descifrar «esas imágenes de nosotros mismos, que vienen a señalarnos lo que realmente somos», y el rumbo que tomarán los días que nos deparará el destino. Quizá planeando su próximo vuelo, en un azul augural de un tiempo mejor para todos. Agustín Gallegos

Periodista. (Fue jefe de Redacción del diario «El Patagónico» cuando ejercieron su dirección Don Roque González y Don Calixto González)


Indice General:

ArtĂ­culos (I) Columnas (II) Reportajes (III)


GAVIOTA DE PAPEL

ArtĂ­culos Pablo Strukelj

strukelj/98


pablo strukelj / artículos Exposición de poemas ilustrados de Mario Morón y José Luis Tuñón:

Una muestra digna

En este, nuestro comentario semanal de la vida cultural comodorense, durante la última semana se han acumulado varios temas. Sin embargo, por un criterio de selección, hemos dejado para otra oportunidad la crónica de la reunión de la filial de la Sociedad Argentina de Escritores. Obviamente, el tema será, entonces, la Exposición de Poemas Ilustrados que

José Luis Tuñón / 87

12 de enero de 1978

se lleva a cabo en el nacimiento de la calle San Martín, en el local de una firma privada de aeronavegación. Sinfonía gris patagónica Los poemas, trabajo del joven Mario Morón, son ocho títulos desarrollados en un nivel similar, con algunas distinciones únicamente laudatorias. «Puerto Azul», «Comunión» y «Renacimiento» son quizá los mejores. En efecto, la idea de una sinfonía gris patagónica, al modo rubendariano, se inicia con una exacta situación: «El puerto es un pequeño esqueleto de mástiles / flotando en un nido de espejos». El tema es por sobre todo naturalista, con un tratamiento envidiable de la atmósfera brumosa marina: «Comunión», quizá el más destacado en su significación, es un intento de relación poética acerca de la circunstancia del poeta patagónico, que comulgando en su región, muere en la soledad; una muerte que termina «en la sutil respiración de una poesía»; como siempre, sin embargo, el mayor vuelo poético está dado intrínsicamente por «Renacimiento», la máxima expresión imaginativa. Por otra parte, completan la muestra: «Nostalgia», «Lo

irremediable», «Mi entrega», «Reunión Azul» y «Paisaje de Búsqueda». Los dibujos, también exquisitos, pertenecen a un joven galleguense, José Luis Tuñón, cuyo rasgo se sintetiza en los árboles esenciales, las barquillas rotas y esqueléticas, el paisaje siempre granítico, aún en el cielo, y sus hombres y mujeres estatuarios. Aparte del destacadísimo mesianismo del cartón que acompaña a «Paisaje de Búsqueda»», es quizá uno de los más logrados en el equilibrio y la sencillez, al mismo tiempo que en el reflejo del poema, el de «Lo Irremediable». La mejor combinación entre letra y dibujo lo logra sin embargo «Renacimiento», por la fuerza de ambos. Y llama la atención, una encarnación arbórea en «Nostalgia». Descubrimiento valedero El balance de la muestra es más que bueno: diríamos la mejor muestra de poemas ilustrados de los últimos tiempos, que ya es mucho decir. Creemos, sinceramente, que la sola presentación de «Comunión» y «Renacimiento», justificarían el despliegue estético. Agradecidos, pues, quedamos los comodorenses de la inquietud auspiciada por la comuna, que pese a carecer de un Director de Cultura hace ya demasiado tiempo, ha posibilitado, este descubri-

José Luis Tuñón / 87

miento valedero. Y además, creemos que por su temática, su antecedente de haber sido presentado en La Plata con motivo de la Semana de la Patagonia, nos hace reflexionar también sobre que «el viento, no se ha llevado nuestros espíritus».♦

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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pablo strukelj / artículos

Una Semana Excepcional La última semana trascurrida ha sido realmente excepcional en lo que respecta a la actividad cultural de nuestro medio. Este hecho auspicioso es digno de destacar muy especialmente, dado que merece haberse consolidado la acción y la idea en el campo del dominio propio, de que es necesario crear una conciencia humanística regional, otra forma de soberanía que no sólo involucra el solar patrio sino también el territorio de las ideas y el espíritu. La celebración de la Fiesta Nacional del Petróleo, amén de su programación específica, nos enriqueció con una muestra pictórica sin antecedentes en la región. La cantidad de artistas y obras ha sido extraordinaria, constituyendo la «Vial del Sur» una exposición solvente, con pleno derecho a su categoría nacional. El conjunto cualitativo se destacó a través de algunas obras que mencionaremos por sus valores propios. Creemos que los premios otorgados a «Muralla» (1º Nacional): «Lo que queda y lo que se va» (1ra. Mención Nacional); «Mesa de Bar» (3ra. Mención) y las Recomendaciones («Paisaje de América»), se destacan por sí mismos. Sus autores fueron: Celina Lindhauer, María Angélica Rivero, Grisela Ferreyra y Hugo Rodríguez, respectivamente. Asimismo se destacan 14

«Es necesario crear una conciencia humanística regional, otra forma de soberanía que no sólo involucra al solar patrio, sino también al territorio de las ideas y el espíritu»

18 de diciembre de 1978

en la clasificación regional: «Qué buenos es sentirnos hermanos» y el «Viejo Astillero», que vuelven a reafirmar los valores de Dolores Morón y Mieceslao Dola. Fuera de concurso, también se han podido observar riquísimos trabajos del artista caletense Maggiori, que logra un nivel especialísimo en «Viejas Raíces». Dora García surge como revelación insospechada en sus «Torres en el Mar». Por último, el invitado Oscar Levaggi logra una idónea linealidad en su salón especial, donde se sintetiza lo universal a través del «Canto Latinoamericano» con sus pájaros y rostros consagrados por una trayectoria de recreacionismo elemental. La sorpresa inicial, el clima creado luego, dieron una nota muy definida a la presentación de dos obras literarias en el Club Huergo, el jueves último. Más de setenta personas pudieron, copetín mediante, y la eficiencia de la Comisión Cultural del ateneo petrolero, presenciar el nacimiento simbólico de «Episodio de los Vientos» del joven Jorge Vilardo, y de una novela de la consagrada Angelina Coicaud. La presentación fue una acier-

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

Miescislao Dola / óleo

to por el marco del Salón Panorámico donde se expusieron obras de lápiz de la señora Piscoliche. Por último, cabe mencionar que se dio a conocer una publicación nueva. «Cartilla Austral», cuya modestia hace resaltar la calidad de presentación con la inclusión de poemas de poetas locales en su primera entrega mensual. Si a esto agregamos la inesperada maravilla de un ciclo televisivo que se inició muy auspiciosamente, el sábado último, tendremos así un cuadro completo de estos siete días trajinados. La mención de «Noche de Gala de Ballet» no es gratuita, ya que la sola figura de Liliana Belfiore, sumados a la selección de dos

piezas clásicas en el arte: «Carmen» y «El Cisne Negro» (Bisset y Tchaicovski), se agrega una riquísima interpretación de «El Corsario», inspirada en Lord Byron, en una versión poco conocida en nuestro país de P. Drigo, que sin embargo es la consagrada como «definitiva» por la crítica mundial. Una reflexión final: el comentario no es inútil. Comodoro Rivadavia necesita respirar un aire nuevo, ahogado por la falta de identidad con la falencia de una riqueza estética. Creemos que una vez más, hay esperanzas. Se vuelve a coincidir y a reafirmar de esta manera que «El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus». El viento patagónico, Dios lo quiera, nunca pueda llevarse nuestros aferrados espíritus de esta tierra bendita mediante su enraizamiento espiritual.♦


pablo strukelj / artículos Acompañando el sentimiento

La Balada Fósil

Se habla mucho actualmente de la muerte de la poesía. Y surgen por todas partes los defensores espontáneos, que defienden desde ángulos imprecisos una vida supuesta en el arte poético. Es cierto. La poesía ha muerto. ¿Quién se atrevería a afirmar lo contrario?. Alguna vez dijimos que el poeta estaba vivo; pero ello, sin considerar la fosilización de sus creaciones. La desacralización del arte ha llevado a esto. En efecto, en Grecia, los poetas eran considerados sólo intérpretes de las musas y los dioses. Escuchar un poema griego en el ágora, consistía en un acto religioso en el que un iluminado daba su revelación a la participación de los demás hombres. Hoy, con nuestro dualismo platónico, seguimos diciendo que el arte es el ejercicio del espíritu, mientras al cuerpo le atribuimos el deporte. Sólo bastaría constatar lo antideportivo que hay en los creadores que, en la Argentina, a partir de Macedonio Fernández descreen de los ejercicios corporales. Y no hablamos aquí del espectáculo deportivo, que es otra cuestión, un problema antideportivo de otro costal. La canción, el poema, el romance, la balada, fueron vivientes mientras existieron los pueblos y los juglares, trovadores y cantores, que hacían de lo poético,

literarios se quejan constantemente de lo desagradable de su accionar, con el bisturí intelectual del astuto analítico, que desencanta a ellos mismos. Sin embargo, no todo está perdido. No todo.

23 de enero de 1979

la expresión viviente de sus hechos y destinos. En ese entonces, los autores eran encubiertos por un sano anonimato, porque las canciones de cuna, de guerra, de amor, de muerte, eran de todos. Los juglares en España, cantaban el Mío Cid mucho antes de que se hubiese fosilizado en un convento, pasando de la letra viva a la letra muerta. Lo mismo sucedió con los cantares, (obsérvese la raíz de «cantare») la gesta y la poesía popular de otros países: La Iliada, La Odisea, que un ciego rapsoda, Homero, recopiló en su pueblo; las baladas provenzales, los aires cretones, la Chanson de Roland francesa, el Cantar de Iván eslavo, el Gudrún, etc... Hoy sólo nos resta la balada fósil. Es decir, la letra que debiera ser viva, transformada en letra escrita, sepultura de la poesía que espera una resurrección en los anaqueles inagotables de las bibliotecas y las librerías. El hecho de que en las universidades y en los colegios se estudie la disección de una poesía no certifica su estado de vida: es una autopsia sobre materia muerta. No se puede disecar y seccionar algo vivo. Los grandes analistas del arte y los críticos

Strukelj / 79

«La muerte de la poesía es sólo la muerte de los autores mediocres. Los que no han creado de lo auténtico, o los fáciles, o los falsos. O los carentes de inspiración».

Existen los genios de la creación: ellos son los salvadores. Cuando aparece un genio que intrerpreta el sentir real de su pueblo, o del hombre, entonces la poesía vuelve a vivir. Y entonces todo el mundo la hace suya. Ella vive en la boca de todos. Muchas veces se ha dicho que un Homero Manzi es un poeta vivo: con justa razón. La música y la letra siguen vivos en nuestro pueblo. Desde esta perspectiva, creo, es que hay que analizar el caso. La muerte de la poesía es sólo la muerte de los autores mediocres. Los que no han creado de lo auténtico, o los fáciles, o los falsos. O los carentes de inspiración. ¡Bienvenida muerte de la poesía, entonces!. Sólo faltaría agregar que, a través de la Historia de la perspectiva, tenemos también grandes fósiles, muy valiosos en su época. y que seguimos admirando pese al transcurso del tiempo. Y si no, le invito a reeler el Cantar del Mío Cid. Reflexionemos.♦

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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pablo strukelj / artículos Historia Comodorense:

Un Documental Valioso La perspectiva histórica de nuestro medio se ha enriquecido con un testimonio fílmico, que supera quizá la expectativa de un simple documental. La técnica, impecable, ha respondido a una idea central que medula el desarrollo de la realización. Su valor testimonial y esta perspectiva ordenada, justifican la alabanza de un trabajo serio, cuyos realizadores ya tenían una solvente actividad cinematográfica en la zona. Es lamentable que el gran público los haya reconocido solamente ahora, (quizá debido a su íntima reticencia a la publicidad personal), pero debemos reconocer que nadie ha quedado de fraudado de esta manifestación de Jon Villelabeitia y Hugo Arizmendi. Oficio constante Es por ello que conviene repasar sus antecedentes, que, en cada caso, son óptimos. Jon Villelabeitia, con su oficio constante, ha sido el realizador de la vida del padre Corti, destinado a la televisión italiana con un total éxito: ha filmado la Patagonia en su extensión para Francia y Sudáfrica, ha creado documentales con destino exclusivo a España. Además, en la zona, ha creado documentales como «Condor 10», y muchas películas de 16

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actividades productivas para empresas privadas, cortos de trabajos zonales de las empresas oficiales, e inclusive, para el gobierno de la provincia y las Fuerzas Armadas, siempre en el territorio austral. Especialiacion priviligiada Hugo Arizmendi, egresado del Instituto Cinematográfico Nacional, ha logrado una especialización privilegiada en la cinematografía argentina, trabajando, pese a su juventud, junto a los directores más talentosos, y especialmente, con el recientemente fallecido Torres Nilson, motivo que lo trajo nuevamente a su ciudad natal, mientras gestiona las últimas instancias de una película comercial de largometraje, de la que es poseedor del libreto y futura dirección. Para Comodoro Rivadavia, estos jóvenes artistas, han creado un testimonio perdurable, donde se constata con el mejor pulimiento del arte, las etapas sucesivas del desarrollo local; el desierto histórico (imágenes detenidas, fotografías...), el poblamiento que crece hasta formar verdaderas multitudes, (calles, playas...) para finalizar con el ingreso

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

Jon Villelabeitia

«Para Comodoro Rivadavia, estos jóvenes artistas, han creado un testimonio perdurable, donde se constata con el mejor pulimiento del arte, las etapas sucesivas del desarrollo local; el desierto histórico...».

de los primeros automóviles, torres y equipos de perforación, que simbolizan la actividad en crecimiento, el hombre que vive de la máquina, para desembocar en la actividad industrial y productiva (fábricas, pesca...). Creemos que este tipo de aportes a la comunidad, son siempre un acierto. Ellos nos ayudan a reconocernos en nuestra pujante y esperanzada situación, pese a los embates de momentáneas crisis ineludibles. Jon y Hugo, esto es lo más positivo, nos han dejado la impresión de evolución histórica, que se proyecta y nos anima hacia el futuro, sientiéndonos habitantes de la verdadera capital de la Patagonia.♦


pablo strukelj / artículos

El Padre Molina En las aulas de su cátedra antropológica creció su leyenda. Olvidando las anécdotas de su puntillosa puntualidad, de su mal trato al periodismo, de sus andanzas por el pinar del Colegio Dean Funes, de su íntima humildad y su despótica apariencia, su intransigencia científica, su morosidad en examinar a sus alumnos haciendo como que dormía, sus extemporáneas manifestaciones de alegría y enojo sin aparente motivo, la inacabable corección de las monografías que no le satisfacían, su infantil humorismo, su férrea ética, olvidandolo, decíamos... De todo ello, nos quedará su gigantesca figura de verdadero indígena pues llevaba esa sangre en sus enjutas venas, su celo sacerdotal activo que lo llevó por las coordenadas más australes del país en la obediencia y su personalidad de riguroso científico, que conoció la Patagonia de «caminarla y escarbarla», como él decía, y que asimismo se decía que se encerraba largas horas a estudiar y meditar sus escritos. Es inútil ya, referir sus cualificadas y múltiples publicaciones o glorias humanas, que lo tenían sin cuidado: Dios le ha dado el mejor premio, que él esperaba desde siempre. Con él falleció el tercer gran salesiano que he conocido personalmente, y que, a través de sus fragmentos de vida y sus trabajos, más me ha impresionado; ni las

...«Fui también su alumno: muchos compartieron mi suerte. Todos ellos recordarán sus últimos trabajos que heredará seguramente la Congregación y la Universidad Católica: el relevamiento de la fauna y flora de Río Turbio, fosilizada, orígen de las distintas especies de carbón; su propio árbol filético humano, donde ubicó los estudios del homínido de Ameghino...».

30 de marzo de 1979

canas de Entraigas, ese gentíl porte de vate narrador sencillista; ni la disimulada calva de Paesa, con ojos de haber visto todos los archivos; sólo la frágil presencia física de Molina, ha trasuntado tanta fortaleza física para sobrecogerme. Fui también su alumno: muchos compartieron mi suerte. Todos ellos recordarán sus últimos trabajos que heredará seguramente la Congregación y la Universidad Católica: el relevamiento de la fauna y flora de Río Turbio, fosilizada, orígen de las distintas especies de carbón; su propio árbol filético humano, donde ubicó los estudios del homínido de Ameghino; mediante certificación de capas geológicas mal atribuidas; su antropología física y filosófica, conciliando maravillosamente el pensamiento cristiano evolucionista con la escuela histórico-cultural del orígen del ser humano; sus teorías de las migraciones indígenas hasta los asentamientos definitivos; su rastreo de la cultura tehuelche, a la que consideraba monoteista y monógama, y su rechazo de teorías chilenas y de Casamiquela sobre los araucanos argentinos, mediante estudios arqueológicos y recopilación preciosa de mitologías. Para el espíritu y la ciencia, ya ha quedado en un sitio merecido. La figura

Padre Manuel Jesús Molina

del hombre quedará en nosotros, que hoy lloramos su muerte, por haber tenido el privilegio de ser sus alumnos. A él le impresionaba, por ejemplo, citarnos puntillosamente sus búsquedas angustiosas y fructíferas en los archivos de la vieja Europa, en persecución del orígen americano ya perdido y avasallado en algunos casos; ni parecía serle difícil asumir una caminata cuesta arriba, a los setenta y tantos años, junto a los más jóvenes, explorando las mesetas patagónicas y los yacimientos de Piedra Calada, luego de haber dormido en un colchoncito en una desabrigada carpa, a orillas del río Chubut.

Una vez, entré en su pieza. Austera, ordenada, sin embargo rebosaba de libros, piedras, hachas, picos y palas, y, en el medio, una enorme máquina de escribir antigua, devoradora de líneas científicas que se archivaban desde las hojas amarillas, las más antiguas, hasta las más blancas, las últimas. Allí, seguramente, si es que su meticuloso orden no ha vencido, habrá quedado una última página sin escribir. Para sus herederos. En aquella ocasión me prestó un libro. Lamentablemente no se lo podré devolver nunca; pero eso sí, guardaré fielmente este último secreto. ♦

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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pablo strukelj / artículos

La Propia Construcción Los egipcios descubrieron, cronológicamente antes, que era más provechoso contruirse por dentro. Tenemos un testimonio. Claro que los desiertos lindantes no les hubieran permitido otras conquistas más expansivas y menos valederas. Sólo pudieron sojuzgar a sus únicos vecinos, los númidas, que pasaron a ser sus esclavos. El primer pueblo en la Historia que renuncia a la extensión por la lucha, a crecer hacia afuera, es el griego; desde los pelasgos su crecimiento es interno. No hay sueños de conquistas externas; la mayor conquista es la interior. Preferían crecer por dentro que construir hacia afuera. Allí, nace en efecto, la llamada «política del buen vecino», que fue la base imprescindible del aporte cristiano. Los romanos fueron conquistadores y prácticos. Practicaban el «nec otium», esto es el negocio; el «otium» griego, en parte, había sido derrotado. El ocio creador griego, se anteponía aparentemente al negocio, a la actividad latina. Fue ello que produjo en el concepto del Imperio Romano una dualidad aparente: el crecimiento hacia afuera se extendía por todo el Mare Nostrum, pero con signos de paz. La Paz Romana fue esencialmente 18

9 de abril de 1979

la comunicación de valores romanos a otros pueblos, respetando su idiosincracia. Gobernaron sin avasallar. Fueron emperadores sin ser déspotas. El aporte de los latinos fue la constitución formal del Derecho. Eso les debemos. Y algo más: consiguieron hacer ver que lo práctico, al servicio de la inteligencia, es la combinación perfecta. El espíritu solo, sin cuerpo, está mutilado. El hombre pensador, sin obra, es un serafín inútil. Etéreo. Pablo VI habló algunas veces del peligro del angelicalismo: en efecto, el hombre tiene su circunstancial corporeidad y debe asumirla. En alguna época medieval se sufrió este mal: el eremita en el desierto, reunuciaba a su realidad física. Renunciaba a su humanidad. Era una forma de angelicalismo. Hoy, creemos por observación, el peligro de lo opuesto: el hedonismo. Alguno podría llamarle «animalidad», a eso de olvidarse del epíritu humano. Nuestro ser no es sólo carne; como tampoco no sólo es espíritu. Dios nos ha dotado de ambas dimensiones: la corpórea y la anímica. El cuerpo y el

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

alma, pues, constituyen al hombre. Y es desde esta perspectiva que hay que ver la construcción propia, real, del hombre y de cada hombre. No podemos darnos el lujo de morirnos de hambre, porque sí. Pero, aparentemente, hay muchos que se mueren de hambre espiritual. Y no parecieran darse cuenta. Dejando de lado el cuadro patético de la miseria física y espiritual de muchos pueblos, demasiados pueblos en el mundo actual, no nos enriqueceremos por ello. Que nos sirvan de ejemplo y estímulo. Nuestro país tiene necesidades, aún no satisfechas en lo material y en lo espiritual de su gente. Pero tiene todos los medios. Es de esperar que, aprendiendo de la historia y su contemporaneidad, no nos dediquemos a construir inútilmente hacia afuera, antes de construirnos interiormente. Ni olvidemos que no sólo hay necesidades económicas. Hay demasiadas otras que justifican, junto con la primera, una seria reconstrucción. La propia reconstrucción del hombre y su patria. A los patagónicos nos quedaría agregar que, en el planteo de algunas políticas económicas, estaría todo resuelto. No es así. Hay otros factores: la Educación, la Cultura, el Arte y la Letra, son tan necesarios como la Economía. Para

«Para construir no sólo una inútil Patagonia física, sino una completa unidad de ese país territorial y anímico que pertenece al hombre patagónico. Que también, como todo hombre, es trascendente».

construir no sólo una inútil Patagonia física, sino una completa unidad de ese país territorial y anímico que pertenece al hombre patagónico. Que también, como todo hombre, es trascendente.♦

Guereña/87.


pablo strukelj / artículos En su Septuagésimo Séptimo Aniversario:

La Colonización Boer

El próximo lunes 22 se conmemora el 77º aniversario de la llegada del grupo boer más numeroso de la primera época 20 de agosto de 1979 inmigratoria, alrededor de ciento cincuenta familias, que fueron recibidas en Comodoro y Behr aceptaron la propuesta personal del Rivadavia en esa fecha de 1902 por los pio- general Julio A. Roca, y volvieron a su tierra neros, mediante festejos especiales que se para iniciar la conscripción de colonos. efectuaron en la incipiente población. Primera inmigración numerosa Conrado Visser, hijo de de uno de los tres Esto motivó la llegada de 150 familias en sudafricanos que llegaron en primer término, el año 1902, que debieron viajar a Inglaterra y manifestó a CRONICA que esa comunidad luego a Buenos Aires. Allí fueron instalados no fue la primera en arribar a estas tierras. en el Hotel de Inmigrantes, y después de un Precisó que los primeros que llegaron al mes y medio se trasladaron a la Patagonia. campamento petrolero fueron su padre, junto Comentó Visser que ante la pregunta que forcon Baumann y Behr. muló a su padre, de porqué habían venido a la Argentina, ya que en aquel tiempo podrían Testimonio haber elegido Australia, Nueva Zelandia o los Visser afirmó que hubo una inmigración Estados Unidos, éste le contestó que había anterior, y una posterior a la que se conme- dos razones importantes. En primer lugar, morá en próximos días. Su padre, luego de la para no volver a un país de habla inglesa, ya guerra sudafricana de fines de siglo, siendo que se sentían derrotados por las tropas briuno de los tantos boers derrotados por los tánicas; en segundo lugar, porque recibieron ingleses en el año 1900, se contactó junto a la oferta personal de Roca, que les asignó otros dos boers con una comisión argentina tierras en el ámbito que encierran Holdich, que el gobierno nacional había enviado al Pico Salamanca y el Río Chico. Estas tierras continente africano. Los dos delegados ar- fueron mensuradas oficialmente,y aún hoy se gentinos, enviados por el presidente Roca, encuentran mapas como destinadas a colonos posibilitaron su llegada al país, y fueron invi- sudafricanos, en un inteligente plan de colotados por el entonces presidente de la nación nización, que complementaría la campaña de a eligir un lugar para una posible colonia. Roca en el Desierto. Los tres viajeros, en comisión presidencial, llegaron en un barco petrolero a esta ciudad, Segunda inmigración permaneciendo durante los tres meses que el Esta segunda, según el testimonio oral de mismo tardaba en regresar. Fue así, siguió na- los antiguos pobladores, fue comandada por rrando Visser que en 1901, Baumann, Visser M.M. Venter, quien se constituyó en uno de

los primeros comerciantes de la ciudad en ciernes. Esta inmigración de colonos estaba compuesta por quinientas familias, pese a que en el país de origen ya los ingleses no desearon el alejamiento de tantos campesinos, y pusieron todas las trabas burocráticas posibles. Sin embargo los delegados de la Ciudad del Cabo, continuaron facilitando en lo posible la migración hacia la Argentina, logrando que en 1905 arribaran en número superior a la primera colonia numerosa. Visser afirmó que Venter fue uno de los hombres más importantes para la radicación del grupo humano, ya que facilitó ropas, comestibles y otros enseres a los más necesitados, y hasta llegó a facilitar dinero en casos desesperados, alentando a quedarse a los que en alguna difícil circunstancia querían regresar. Sin embargo, aclaró, este contingente se identifica como «el que llegó con Cook», ignorando muchos la labor de M. M. Venter, que ya había estado en la zona en 1903.

«Visser afirmó que Venter fue uno de los hombres más importantes para la radicación del grupo humano, ya que facilitó ropas, comestibles y otros enseres a los más necesitados, y hasta llegó a facilitar dinero en casos desesperados...»

agregando que debido a ello, «quizá lo más valioso que tengamos es la tradición oral». Un grupo de vecinos, entre ellos Arie Dekker, el doctor Gerardo Myburg, Carlos Venter y otros, además del grupo de damas, se contactarán en fecha próxima con una comisión de la Universidad del Sur, que iniciará una recopilación bajo la dirección del profesor Nicolás Matijevic, director Lo pintoresco del Centro de Documentación Patagónica. Visser recordó que al llegar su padre Mostró un ejemplar de «Die Afrikaners con sus dos compañeros de expedición, se in Argetinie», escrito por el pastor A. D. maravillaron de la similitud de los terrenos Luckoff, quien estuvo en la región, y que cercanos al puerto con las tierras que en fue publicado en una edición limitada en la Sudáfrica se utilizaban para la cría de ga- Ciudad del Cabo, en 1926. nado lanar. Esta fue una de las causas de su «Posiblemente sea el aporte más exacto entusiasmo por el lugar. y totalmente desconocido en nuestro medio, Lo más impresionante, manifestó luego, así como será invalorable el testimonio que es que los boers no escribieron su historia se tomará de quince o diciséis ancianos entre porque no tenían poetas y escritores como los 75 y 80 años, quienes fueron testigos de la galeses. Además «hubo una gran dispersión», epopeya».♦ «El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus» 19


pablo strukelj / artículos

El Mágico Periodismo Una de las disciplinas más nuevas, goza de la mayor estima y prestigio en el siglo actual, nacida apenas en el XIX. Dice Martín Alonso que «el periodismo de alta calidad, organizado con toda clase de agencias informativas, teletipos, cuerpos de redacción y personal técnico en todos sus servicios, es obra del Siglo XX».

10 de junio de 1979

los que caracterizan al modismo de cada periodista y le dan el valor que le corresponde, según su orientación y su contenido. El periodismo ha sido la constante de la literatura de los último tiempos; Según su concepto, el periodismo sirvió de escuela de templanza a más tiene como función esencial el informar, de un escritor vocacional. Además, es y además debe «orientar y deleitar» a destacable que ha generado un nuevo sus lectores. Nadie puede olvidar, con estilo literario; el ensayo. «Género mojusticia, esa vocación secundaria de derno de exposición y crítica, representa orientación, que transforma al perio- la más noble interpretación intelectual dismo en algo más que simple crónica. conseguida por el periodismo. Como Azorín es la figura más firme en este su nombre lo indica, es un intento, aspecto, ya que conoció el periodismo una prueba alrededor de un tema, que moderno. Actualmente, en España, se puede quedar reducido a un artículo o sigue la estrella del escritor Francisco concretarse en un libro. No es un tratado Umbral, y en nuestro país tenemos metódico ni un simple comentario, sino nuestros propios mitos: Américo Barrios un anticipo de un estudio definitivo. Dos o Mariano Grondona, en los extremos, excelentes ensayistas fueron Ortega y pasando por todos los matices útiles del Gasset, en «El Espectador» y Ganivet pensamiento. en su «Idearium». (M. Alonso, en su Literatura Mundial, tomo 1º, pág. 34). La habilidad periodística ha revaloEl fenómeno periodístico tiene tamrizado la titulación de los escritos, que bién otros méritos; actualmente se lo gozaba anteriormente de una indiferen- considera como una forma más de la cia sumisa, impuesta por la costumbre sustentación de la cultura. Complementa clásica. En efecto, los títulos, el editorial y enriquece de este modo, las tradicioy los llamados artículos de fondo son nales universidades y las bibliotecas, 20

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

con la ventaja apreciable de que es un medio de divulgación masiva, elemento inexistente en las instituciones mencionadas. Creo que es dable observar, especialmente en nuestro país, donde se acaba de celebrar el día del periodista argentino., que el periodismo ha sido el principal mantenedor del alfabetismo. En efecto, con la gravísima estadística de semianalfabetos que poseemos, aunque no analfabetos crasos, el único medio que llega a la población con sus signos culturales es el periódico. Esto lo ha provocado el acercamiento del hombre actual a los hechos políticos y sociales. Y en los periódicos, muchas veces, aún el hombre instruído se alimenta de motivaciones que lo orientan hacia determinadas lecturas positivas, o al conocimiento general de las artes y las ciencias. Pocas figuras públicas de los últimos tiempos no han reconocido la importancia del reportaje, que ha permitido la exposición profunda de sus idearios; por otra parte, esta difusión ha sido capitalizada por todos los lectores masivos, sin distinción de clases o preparación intelectual diversa. El diario ayuda a elevar el bajo nivel, aunque no se ajuste, muchas veces por necesidad práctica, a los más altos y exquisitos requerimientos de los privilegiados.

La prensa libre, además, ha ido creando los verdaderos ideales de las masas, como concepto abstracto; sobre todo en las cuestiones nacionales, intereses científicos, la vida pública, el aprecio de la belleza estética, etc. Podemos señalar que el arma está desenvainada con su doble filo, pero no ha comprobado que la sumisión del periodismo haya construído algo positivo o duradero: tenemos el reciente ejemplo cívico, que en los resultados fue Watergate en los Estados Unidos. Los argentinos no tenemos el concepto de la prensa liberal a ultranza, y nos manejamos coherentemente con el concepto de moral cristiana propia, que es un rasgo generalmente positivo. A veces, en otros campos que no sean los éticos, pecamos de más liberales que el resto del mundo. Se ha dicho también que la profesión del periodista, pese a su imagen exitosa, es tan sacrificada como la del médico o la del sacerdote: el tiempo no le pertenece. Sólo adjudico a esta sufrida verdad, la compensación que vive el hombre de prensa en la apertura total del espacio que le abre su profesión: los viajes contínuos, el descubrimiento constante de lugares y personas, el concepto formado de una realidad elástica, nunca estancada. Otra cosa, que se le suele atribuir con justicia, es el de ser esclavo del aconte-


pablo strukelj / artículos Víctor Miguel Pascal cer. Sin embargo, por poco que reflexionemos, este hombre es el recreador de la realidad circunstancial, y su testigo constante; y es en aquello que paga su privilegio. Privilegio valioso, por la moneda de su tiempo, si consideramos que es el protagonista espiritual del siglo. Así en este caso es cierto que, todos lo sabemos, sólo él es el dueño de la verdad: y dicho en el mejor de los sentidos: la noticia depende de él, no de sí misma, para adquirir valor social. La mayoría, sin embargo, ha crecido en el mito del hombre que consigue las noticias. El periodista, podemos decirlo sin temor a hilvanar equívocas perspectivas, ha sido recompensado por la sociedad de nuestro tiempo. Ello lo aducimos en confrontación de la imagen que le ha creado la literatura y el cine, haciéndolo el personaje de la época. El personaje por excelencia. Como lo fue el héroe antiguo, el caballero medieval, el pícaro, el romántico suicida, el personaje teatral de Sófocles, hasta Ionesco, el trágico griego o shakesperiano, el periodista aspira a ser el protagonista de nuestra ficción literaria actual. Ello, porque al igual que el caballero medieval, en su época, o los demás citados, encarna el verdadero espíritu de nuestros días. Nuestro Leopoldo Lugones, por

Recordado periodista comodorense fallecido a edad temprana en la década del noventa. Llegó a la ciudad desde Neuquén para cumplir con el servicio militar. Nunca más se fue. Egresado en artes gráficas en un colegio salesiano de Bahía Blanca, primero fue tipógrafo en las imprentas. Luego, fabricándose un teclado de cartón, aprendió linotipia y pasó a desempeñarse en los talleres de los diarios locales. Desde la Linotipo, al calor del crisol, componiendo el texto directamente en líneas de plomo comenzó a colaborar con la redacción de «El Patagónico» con una columna que se denominaba «Patagonia Artística». Durante años proyectó para el conocimiento público a músicos y autores patagónicos virtualmente ignorados. Fue una contribución a la cultura de la región nunca reconocida, aunque sigue en el recuerdo y agradecimiento de sus amigos artistas. Desde el taller pasó a la redacción donde prácticamente cubrió todas las áreas del periodismo durante años. Más allá de su profesionalismo y su entrega al trabajo, con algo de bohemia, en las buenas y las malas, se destacó por su humanismo y el interés, sin exclusiones, que dispensaba a los demás con altruismo y solidaridad. Todo un personaje del mágico periodismo.

ejemplo, nos trae la imagen del periodista culto, aunque en una época desmoralizada y en su caso personal; sin embargo, no es el único ni el más valioso: en un plano general gracias al redescubrimiento del arte de escribir, se ha revalorizado en todo el mundo el oficio de escritor. Sobre todo en el aspecto oculto del sacrificio, del trabajo, sin lucidez inmediata ni recompensada. Podemos agradecer también a la

prensa en general, el concepto actual de universalismo que tiene el hombre nuestro, muy distinto del ciego habitante de su aldea. Todos vibramos al pulso del mundo: en ello podrá haber mucho sufrimiento gratuito por problemas «ajenos», pero hay una contrapartida valiosa de concientización, que es, a mi criterio, mucho más humana. El hombre es hombre en cuanto es conciente, y puede obrar en base a su conocimiento; cuanto más

amplitud contenga en su visión, mejor actuará. A mayor inteligencia, mejor empleo de la voluntad, como posibilidad de elección. Y por último, la reafirmación de una vocación responsable dentro de la sala de redacción, no es otra cosa que el servicio a la comunidad, con el ideal de la verdad, del bien y de la belleza. Jesucristo afirmó: sólo la verdad os hará libres. Allí está la clave: el hombre se libera también por el periodismo, en la medida que la cuota de honestidad supera los intereses comerciales del periódico de nuestro tiempo. Estos geniecillos de la historia, cronistas contemporáneos, transformadores de nuestros días, tienen en su interior una gran riqueza: el conocimiento de la última intimidad de hechos y personas. En la medida que nos lo transmitan, nos enriquecerán a nosotros los lectores. La posibilidad periodística se ha transformado en infinita; el hombre lo sabe. Y a través de nuevas formas, otras modalidades, seguirán aprovechando la oscura y efímera redacción de la noticia, que alimentará su espíritu. El diario nuestro de cada día, dánoslo Señor, junto con el pan.♦

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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pablo strukelj / artículos En el Día del Maestro:

La Vocación de Enseñar Desde los albores de la historia de los hombres, en un lugar destacadísimo, se ha ubicado al escriba primitivo o al 1 de setiembre de 1979 shaman de las civilizaciones prelógicas, esto es de anterior evolución al pensa- las escuelas occidentales que nacen con la escolástica de Trivium y Quadrivium miento griego. medievales. El maestro, en la actualidad, es no Y aún antes, según testimonios de la sólo el docente (de «docere», enseñar) Antropología Cultural, encontramos al docente de conductas de vida, de cere- sino también el educador del niño (de monias sociales, de misterios religiosos, «Educere», conducir) cuya vocación es en el centro de la cultura humana en cada totalizadora y tiende a la acción personapueblo y en cada época, a través de los lizada. Con el aporte último de la Sociolargos caminos que han transitado desde logía y la Sicología, el arte de enseñar se ha enriquecido en sus técnicas, y hasta el Oriente, las tribus nómadas. En nuestra civilización actual, ade- en algunos casos, como en Japón, se ha más del derecho natural que prima en automatizado con la introducción de la conciencia humana, por el que reco- elementos cibernéticos y audiovisuales, nocemos el derecho de los padres en la pero nunca se ha descartado al hombre educación de los hijos, encontramos todo o a la mujer que enseñan. Porque el contenido de la educación un sistema organizado de sustentación -formación e información, complemensocial trascendente, que llega a tener su máxima expresión en el «Id y enseñad» tándose dinámicamente- es sólo trasmique es la piedra fundamental del llamado sible a través de la actitud de vocación humana. La riqueza de los contenidos Derecho Divino de la enseñanza. Desde la primera educación asis- sólo será aprovechada en la medida en temática, pasando por el «paidós go- que se imponga una comunicación de geón» de los griegos, hemos llegado a almas, de sentimientos, de ideas. Y, ya en el terreno de nuestra propia la institucionalización sistemática de la enseñanza, donde la acción y el arte actualidad, vemos que en lo más secreto educadores representan el ejercicio de de nuestra persona a veces ya madura, no una profesión insustituible, donde prima podemos dejar de reconocer agradecidael concepto de «magister» romántico, de mente la influencia de nuestros propios 22

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

«Porque el contenido de la educación -formación e información, complementándose dinámicamente- es sólo trasmisible a través de la actitud de vocación humana. La riqueza de los contenidos sólo será aprovechada en la medida en que se imponga una comunicación de almas, de sentimientos, de ideas».

educadores, de los que influyeron en nuestros niños y juventud con su calor y su guía personalísima, humana. El país celebra oficialmente el Día del Maestro. A ésta celebración se acogen los méritos de los primeros maestros pioneros de nuestra zona, como los que entre los galeses ya iniciaban su obra civilizadora, mientras Roca terminaba su campaña al desierto. O la centenaria acción de los salesianos que fueron en todos los órdenes, los iniciadores de la acción educativa regional, antes que el estado pudiera crear una infraestructura

adecuada. O los méritos del maestro Herrera, un prócer propio, que nos corresponde, quizá el primer educador del Chubut que solventara el gobierno nacional. Y por último, ineludiblemente, el homenaje a aquéllos queridos maestros que fueron los propios, y cuyo recuerdo nos acompaña nostálgicamente, como acreedores de una deuda impaga.♦


pablo strukelj / artículos

Una Publicación Interesante La suma de elementos culturales de Comodoro Rivadavia es cada día más extensa. Sucede que con el crecimiento lógico de esta ciudad de todos nosotros, constatamos ahora, después de una lejana época del pionerismo que llegó casi hasta el «boom» petrolero y en otra época más cercana de transición hasta nuestros días, el constante crecimiento físico de ese pueblo que fue cuna petrolera del país grande, desde el comienzo, el corazón geográfico de la tierra patagónica. Hoy día, por diversos motivos, somos conscientes de que no sólo crecimos en lo físico, sino que el alma pionera, el espíritu del hombre sureño, ha ido creciendo también junto con las realizaciones materiales. Creo que el lector disculpará estas disgresiones que son quizá perogrullescas, conocidas y hasta demasiado solemnes. Pero también es cierto que la situación actual de Comodoro Rivadavia en su propio contexto interno, es analizada y valorada por una dimensión que puede sugerir datos valiosos sobre la importancia como núcleo poblacional, y, por lo tanto, consumidor y creador de cultura. Hace muy poco, en una publicación de difusión nacional se subrayó que nuestra ciudad era la «Capital» de la Patagonia. Y aunque descreamos de tantas capitales

2 de setiembre de 1979

como promete nuestra patria, como una costumbre, donde cada ciudad pareciera necesitar ser capital de algo, nos pareció oportuno conocer al menos el contenido de este comentario. En él se hacía alusión a la situación geográfica, que realmente se ubica en el centro de este territorio austral. Además aunque las cifras no sean del todo actuales, se dice que nuestro medio tiene una población equivalente al de la provincia de Santa Cruz, y es a su vez la mitad exacta de la provincia del Chubut. Otros datos interesantes complementan la nota, cuyo contenido se refería al ámbito literario de esta población, registrándose dos generaciones de escritores, con bastante simplicidad en la enunciación. Pese a algunas ligerezas, el articulo me ha reconfortado, por rescatar un interés aparentemente escaso en lo que a la cultura de nuestra patria chica se refiere, al menos en el resto de nuestro país. Ya hace agún tiempo, habíamos inventado en una charla sobre la leyenda del Chenque y el mito del viento, un pequeño lema que resmía un sentido de arraigo cultural no sólo a la tierra y a lo material, sino al alma de nues-

tro territorio propio, y que decía: «El viento patagónico no se ha llevado aún nuestros espíritus. Nuestros aferrados espíritus». La imagen del viento es de color local, y sirve para dar una visión propia de lo que es nuestro afincamiento, nuestro amor a estas latitudes, y este puerto de cosas y espíritus. Es a veces provechoso reflexionar sobre estos aspectos de nuestro ser propio, pues conformamos en nuestra patria chica, una porción de la patria grande que busca su esencia y su ser; lo encontrará en la integración de todas sus regiones culturales, sin amputaciones, sin ignorancias. Y es muy interesante que así nos vean desde afuera, porque creíamos ya que estábamos sumergidos en un ser perdido y desconocido totalmente. Al menos, ha quedado una inquietud, y la hendija está abierta. Corresponde a las autoridades de nuestro municipio, de nuestra provincia, la concreción de la divulgación necesaria. Que en todo caso peligra por apoyo oficial. No es un apoyo personal, sino global, eficiente. Lo que falta es una verdadera política cultural, coherente, realista. En nuestro municipio, como botón de muestra, hace ya demasiado tiempo que hace falta una dirección de cultura y un director

«La imagen del viento es de color local, y sirve para dar una visión propia de lo que es nuestro afincamiento, nuestro amor a estas latitudes, y este puerto de cosas y espíritus».

responsable. Y a nivel provincial, las publicaciones frívolas no aligeran el panorama de difusión suficiente: ciertas áreas pueden ser importantes, pero no lo es menos la de la cultura local. Porque si así se piensa, pronto creerá el país que no tenemos alma. Y demasiado amor al lugar y a nuestros hombres existe en la población, como, para dejar de arrebatarnos gratuitamente nuestros aferrados espíritus, templados, entre otros males, por el viento.♦

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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Jorge Benedini Expone en Francomodoro El pintor Jorge Benedini, quien se encuentra dictando un curso de asistencia técnica en la Escuela de Bellas Artes de esta ciudad, presentará hoy al público una muestra individual de su especialidad creativa. La muestra se extenderá por el espacio de una semana, cerrándose el próximo viernes 26, en que será sustituída por otra similar, pero cuyos participantes serán los alumnos que hayan asistido a las jornadas que dicta Benedini. Expresión propia La obra del creador, más allá de una solvencia curricular que no basta por si misma para explicar su expresión, se basa en el concepto de que cualquier objeto produce una captación poética que «actúa como trampolín» para la imaginación. Para lograr este resultado es necesario olvidar el conocimiento puramente técnico de su forma, color y materia constitutiva, lográndose por intuición y sensibilidad una imagen inesperada. El mundo habitual desaparece en su obra, para ceder lugar a un mundo compuesto únicamente por apariencias. Pero estas apariencias sólo poseen fuerza si hay una armonía intrínseca, casi musical, que entrelace todo el conjunto creativo. Con un ritmo sostenido, lo 24

18 de octubre de 1979

que es característico en la expresión del pintor. Concepto propio Benedini manifestó en varias oportunidades este sentido casi mítico de su obra. Y expresó a CRONICA que «desde que se deja de imitar friamente la realidad, todo objeto material se volatiliza para ceder lugar a un objeto ilusorio que se convierte en la única realidad posible». Señaló también que «cada contacto con la realidad nos debe dictar un nuevo uso de los recursos, un nuevo modo de acomodar las leyes del arte, una nueva teoría de la pintura». Interrogado sobre el significado del paisaje, el pintor declaró que «la evocación de la huella de un conflicto dinámico que fue actual, es lo que debe dictar un nuevo uso de los recursos, un nuevo modo de acomodar las leyes del arte, una nueva teoría de la pintura». Su paisaje En el paisaje de Benedini hay una evolución de la huella de un conflicto dinámico que fue actualizado, y es lo que debe interesarnos. No tiene ninguna importancia, en cambio, la representación

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

gráfica de un conjunto de detalles. Benedini ve el ritmo oculto de un paisaje, solamente su hilo secreto, que une los elementos reduciéndolos a un común denominador: la tierra se hace más leve, las nubes más pesadas, un mismo tono que barre los árboles, los terrenos y el cielo. Por último, los perfiles de esos árboles vuelven a encontrarse en el cielo, y entonces se ve que lo profundo de la creación artística reside en poner en la obra los elementos plásticos puros:

José Luis Tuñón / 80

medidas, direcciones, adornos, luces, colores, materias, de acuerdo a las leyes profundas de la morfología. Su significado Mediante esta muestra del pintor Jorge Benedini, se apreciará nuevamente que solamente cuando la expansión y contracción, conflicto y armonía, elevación y caída, acercamiento y retirada, se comprenden como símbolos de las potencias que dan forma al destino humano, entonces la expresión artística asume su significado profundo.♦


pablo strukelj / artículos

Una carga fantástica de poesía A las 19 horas de la víspera se inició una muestra de cuadros del maestro Jorge Benedini, quien se 19 de octubre de 1979 encontraba presente en el acto inagural, junto al Director de Cultura a cargo, Nélson Dames, quien presentó la pintura. Balance general al público el artista y su obra, en el Dentro de su línea paisajística, local de Francomodoro. donde la realista es apenas una endeble excusa, hay una carga fantástica de Los «Médanos» de Benedini La serie de cuadros presentados, poesía. Que se suaviza por un oscureque exhiben una luz cercana a la mo- cimiento de los colores, mediante una nocromía pese a ser realizados básica- técnica que consiste en «cubrir» el óleo mente al óleo, constituyen un conjunto con un barniz especial. En otro orden, más figurativo, armónico por la coherencia del estilo que manifiesta Benedini. Pese a un se destacan las figuras de los molinos leve asidero en la realidad paisajísti- de viento, de las casas y arrabales, las ca, como ya expresara Crónica en su costas o llanuras ideales. Una pequeña edición anterior, es más importante el joya que constituyó para muchos la vínculo de transmisión del espíritu del «más descansada» por su apariencia de paisaje visto a través de un vidrio pintor que las técnicas empleadas. humedecido (para la primera lectura), Debido a ese desasimiento a lo habría de ser vendida en 400.000 pesos material en si mismo, una observadora siendo la más económica de la serie. Hay una combinación de técnicas interrogaba al maestro sobre los cortes de planos que aparecen multiplicados por óleos de base, que se «desparrama» en cada cuadro, a lo que éste contes- en texturas, y se corporiza por la tiza, tó: «Son médanos señora». Claro, los en colores mate. Las telas numeradas, médanos de la soledad, en el alma del carecen de títulos; quizá una precauhombre. No se refería quizá tanto a ción más del autor para no romper el los improbables médanos físicos de clima de idealismo logrado. ♦

Miesceslao Dola / 80

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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pablo strukelj / artículos Manuel Correia:

Un Talento Comodorense

En un concurso organizado por la Fundación Givre, con motivo de la quinta Fiesta Panamericana de la Poesía, en homenaje al aniversario de la muerte de Alfonsina Storni, fue galardonado un joven de veintiún años, nativo de esta ciudad, quién en los próximos días deberá viajar a recibir el galardón junto con otros treinta poetas de toda América Latina. El premio Manuel Correia vive con su familia en el barrio Comercio de Kilómetro 8, estudia el tercer año de Sicopedagogía en la universidad local. Al recibir la comunicación del premio el pasado día lunes, en su casa, dijo que no lo hizo público «pues no me gusta el ruido». Sus jóvenes vintinún años se han visto coronados en la actividad que desarrolla desde los catorce años, según manifestó a Crónica, en que comenzó a escribir algunos poemas y los primeros cuentos. El premio le será entregado en el Centro Cultural General San Martín de la Capital Federal, junto con otros premiados como Enrique Angel de Renzis (Miami, USA); Juan P. Bianchi (Santiago del Estero); Hernando García Mejía (Medellín, Colombia); Pereira Lima (Brasil); y muchos más de todos 26

20 de octubre de 1979

los países del continente. El concurso, al que Correia envió su poema «Donde Alfonsina», fue auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación, La Sociedad Argentina de Escritores, la Universidad John F. Kennedy y la Asociacion Literaria Argentina. Los jurados fueron integrados en la última selección, donde debieron analizarse 1.010 trabajos, por César Tiempo, Alejandro Storni, Silvetti Paz y Aristóbulo Echagaray, entre otros. El evento tenía nivel internacional, y fue presidido por el Dr. Alfredo Givré, presidente de la fundación homónima. En el acto de entrega de premios, Berta Singerman hablará sobre «Mis amigas, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral y Juana de Ibarbourou». El artista El poema de Correia se inicia con una intención: «Quiero ir al mar / donde me traiga nostalgias / y versos de ayer». Dentro de un estilo sencillo, aunque ritmicamente matafórico, logra un clima elegíaco equilibrado, donde «sueña Alfonsina / entre nubes de espuma» y «teñirán de rubores / tus fronteras de sal». A través del ritmo adecuado llega

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

a la conclusión fuerte que condensa todo su sentido: «Quiero ir al mar /...allí donde descansa Alfonsina / en brazos del tiempo y la eternidad». La sensibilidad del joven artista, quien, ocultaba sus escritos hasta sus propios padres, hace de su producción una nota íntima y sincera. Muy lejos ciertamente de todo artificio inútil, cerca del sentimiento cordial. La entrevista Manuel Correia, quien representará a nuestra provincia en el certamen, respondió con espontaneidad a un improvisado cuestionario. -¿Qué tipo de creación has estado haciendo hasta el momento? -En un principio escribía poemas. Y los sigo creando, desde los catorce años. Luego inicié los primeros cuentos. Sin embargo, como mi dedicación iba dedicada principalmente al estudio, nunca he podido publicar nada aún. -¿Qué es para ti la literatura? -Desde mi punto de vista es un medio de expresión. Este premio para mi poema es más que nada un estímulo desde el punto de vista estético y también un compromiso. El viernes 19 de este mes, cuando reciba su galardón, posiblemente recuerde sus intentos tímidos, y descubra que ahora ha iniciado otra etapa.

Detalle del mural de Dolores Morón, en la Catedral San Juan Bosco de Comodoro Rivadavia.


pablo strukelj / artículos

Dolores de Morón: una tensión estética Dentro del panorama plástico del sur argentino, según las valiosas opiniones críticas de Amílcar Ganuza, la comodorense Dolores de Morón representa, en la actualidad, la máxima tensión artística hacia la búsqueda de la belleza auténtica. Al definir su arte pictórico, el escritor platense ha señalado con acierto la motivación inicial de la artista en un plano metafísico, quizá la máxima representación del fenómeno esté dada en una tela titulada «El místico», que conguja la armonía del color en la superficie, con la técnica del dibujo lineal. Los cuadros ensamblados al mejor estilo vitreaux donde se reconocen las armónicas relaciones de color luminoso, en un predominio de blanco y los azules, llevan a una compresión inmediata de su contenido trascedente; sin embargo, la anécdota básica, la materia terrena de la composición metafísica, encuentra su barro en una explicación de la autora que nos señala «me inspiró un managuillo en una misa navideña...» Otra obra representativa, en este orden, es el óleo «Haced todo lo que os diga...», donde curiosamente se repite el contenido ascético de las formas puras, aunque sintéticas, en un plano de dimensiones mayores (85 cm. por 126 cm.).

Nuestro Sur

REVISTA DEL BANCO PATAGONICO

Junio- Julio de 1980

La vasta producción de Loly se ha iniciado a los doce o trece años, época en la que ya cursaba dibujo en La Plata, su ciudad natal, para continuar durante su cambio hacia la pintura. Carlos Aragón ha señalado a la artista pintora, «que ha pasado de la escuela del dibujo a la pintura del color». La máxima expresión de armonía campea en todos sus trabajos, aún en los más monumentales, como los sólidos murales que nacen a partir de un estudio de composición, proyectándonos en sus propias dimensiones sobre las paredes de la facultad comodorense, en el teatro más importante, en la catedral y en la calle. Actualmente la actividad se centra en una expresión deportiva, en el gimnasio del InstitutoTécnico Deán Funes, donde se la puede encontrar sobre el precario equilibrio de un andamio rodado, trabajando sobre una superficie elegida de 25 metros de largo y 7 de altura máxima, en un marco.

Su solvente trayectoria incluye ya media docena de cargos oficiales en el área docente, entre ellos el de organizadora de la Escuela Superior de Arte y Diseño y la de encargada del Departamento de Cultura de la Universidad de la Patagonia, innumerables muestras conjuntas en todo el país durante los últimos veinteséis años, una docena de muestras individuales y los merecidos y valiosos lauros de salones y exposiciones. Una selección mínima destaca los siguientes: 1955. Primer Premio Municipalidad de La Plata (Concurso de Manchas). 1969. Segundo Premio del Salón Regional Patagónico. 1970. Diploma de honor en el Certamen Regional de Pintura (Chubut). 1976. Primer Premio en el Concurso de Murales de la Dirección de Cultura de Comodoro Rivadavia. 1978. Primer Premio Regional del Salón Vial del Sur. 1979. Distinción municipal por su creación individual consagratoria. A pesar de haber expuesto en los salones más importantes del país, desde los locales, regionales o en el Teatro San Martín de la Capital, no se siente satisfecha de sus logros y comenta a todo el que indaga en las caracteristicas de su mundo: «Yo solamente busco la belleza». Que ya

Maternidad

es mucho decir en nuestra época, en que el pensamiento y la abstracción han planteado tensiones distintas, con gran olvido subjetivista de la belleza ontológica. ♦

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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pablo strukelj / artículos Gente de Comodoro:

Los funcionarios honrados En los útimos tiempos, nuestra ciudad ha vivido dos dolorosas separaciones: el alejamiento de sus cargos de dos funcionarios honrados que habían dedicado toda su vida, su esfuerzo, a una labor publica. Cuando hace pocos días despedíamos al señor Juan Lay de su meritoria labor al frente del distrito del Correo local, estábamos recordado quizá también a ese otro hombre querido que fue don Florencio Humphreys, cuyo accionar se desarrolló en el ámbito de la justicia provincial. Ambos tenían muchas cosas en común. Ambos, luego de una vida entera y un esfuerzo personal constante, con un amor especial por la Patagonia, y por nuestro ámbito comodorense, se despedían de sus funciones públicas con la sencillez y traquilidad del hombre que ha cumplido simplemente con su deber. Los he conocido personalmente. He tenido esa suerte. Y es en esa dimensión que he podido apreciar la honestidad de sus funciones, y la solvencia moral de que hicieron gala. Nadie los podría identificar ahora, luego de una dedicación constante en bien de las reparticiones de servicio, como vecinos enriquecidos o usufructuadores de los beneficios que, 28

10 de noviembre de 1979

Juan Lay

administrados en bien propio, pueden deparar lamentablemente esa situación de privilegio. Privilegio que ellos sólo han entendido como un servicio humilde a su país y su gente. Creo que ha todos nos ha quedado esta impresión constructiva. Creo que

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

todos debemos aprender la lección moral y civil que se desprende de estas trayectorias personales, que debieran ser suficientemente ejemplificadoras para el comportamiento de toda la comunidad. Tenemos gracias a Dios, muchos de estos hombres valiosos en los cargos de responsabilidad. La despedida, el alejamiento, han puesto en modesta evidencia estos dos casos, que ni siquiera fueron reconocidos más allá de un comentario personal, muchas veces; otras ni siquieran fueron advertidos. No creemos que la honestidad deba ser premiada por sí misma; ello, porque en ella misma está el premio de la conciencia del deber cumplido.Y sabemos que ellos, Juan Lay y Florencio Humphreys, no desean ningún tipo de reconocimiento, al margen de un descanso bien ganado para ser invertido en sus familias, sus hijos, sus amigos. Pero también creemos, y sin lugar a dudas, que nuestro medio, y el país entero, está necesitando recordar estos modelos, que posibilitarán en su desarrollo una verdadera esperanza de la Argentina. No borremos con el olvido lo realmente valioso, para no ser otra vez en otras circunstancias, un pobre pueblo desmemoriado y en crisis.♦

«El espíritu del cerro parece velar por nosotros, los comodorenses, y a su vez, es el testimonio de una raza que vivió en nuestro suelo y que sufrió estoicamente los ataques del Arauco en las sombras de la prehistoria regional; la leyenda del cerro es localista, cerrada, nuestra, casi íntima».


pablo strukelj / artículos

La Leyenda del Chenque y el Mito del Viento Toda tradición ha dado origen a estudios de manifestación y extensión, toda fábula comunitaria ha sido investigada en sus causas y contenido, textos y documentación, los que han configurado con el tiempo, muchas veces, nada menos que las características esenciales del espíritu de un hombre determinado, de una cultura única, de la gente vivenciada por su propio país geográfico y espiritual. El sustrato de la soberanía física, avalada por su íntima posesión anímica. En las Españas existe el riquísimos bagaje del romancero, que nace de boca del mismo pueblo, que así lo protege y prolonga, modifica y enriquece a su gusto, y le da con él un legado a América, y naturalmente, define y defiende mediante el mismo sus principios básicos y propios; de ahí la diversidad y amplitud del retrato del ama hispánica: cada región con sus romances, cada pueblo con su gesta propia y su leyenda cantada, cada provincia con su cúmulo de proezas épicas, y, todo en conjunto, un país, una nación. Anteriormente, en la antigua Hélade de los rapsodas homéricos, tenemos la misma manifestación concordante, considerada como cuna de las sagas occidentales; en la Germanía, la Selva Negra aún cobija oscurísimos

TEHUEL PUBLICACION DE LA JUNTA DE ESTUDIOS HISTORICOS DE COMODORO RIVADAVIA

23 de febrero de 1981

dioses paganos; en las Galias el espíritu paralelo flota en el canto de mandolinas trovadorescas y gaitas señoriales; ...en fin, el mundo existe, no cabe ninguna duda, y en él, todas sus regiones, cada una de ellas, que aman y poseen lo suyo a través del adorno legendario, de la afirmación mítica. Así también se involucran dinamicamente en las leyendas y mitos ornamentales, el continente americano en toda su extensión y superficie, en él los países del Río de la Plata, y, más al sur, la Patagonia, nosotros, en el Golfo San Jorge, en Comodoro Rivadavia. Tenemos una leyenda que nos pertenece: el hallazgo de una tumba tehuelche (aöni-Kenk) en el cerro que se polonga hacia Punta Borjas dio lugar a la denominación del mismo, pues «Chenque» significa precisamente eso, en lengua indígena; este pequeño coloso de arcilla, que abraza la ciudad y la vuelca sobre la restinga, es además protagonista de otra leyenda, una expresión de arraigo que se ha hecho popular y que todos conocemos aquí: «Si usted sube al cerro Chenque...

Foto Cristóbal Gallegos

Jamás se irá de Comodoro». Acto que se transforma así, fábula local mediante, en una especie de bautismo obligado de radicación y arraigo definitivo. El espíritu del cerro parece velar por nosotros, los comodorenses, y a su vez, es el testimonio de una raza que vivió en nuestro suelo y que sufrió estoicamente los ataques del Arauco en las sombras de la prehistoria regional; la leyenda del cerro es localista, cerrada, nuestra, casi íntima. En este sentido, no hay trascendencia mítica; quien no pasa por esta población no puede conocer su signo pues pervive de boca en boca, de vecino a recienvenido, del viejo al más joven,

del lugareño al turista, etc... Hay una situación literaria muy interesante con respecto a nuestro Chenque: es el preferido tema del poeta que publica en todos los tiempos de nuestra ciudad, pero siempre y cuando esa publicación sea local, no trascendente a otros puntos del país; en lo posible parecería guardarse pudorosamente esta relación entre el nativo y su elemento mágico y misterioso del paisaje. El profesor Matijevic, al publicar en el Centro de Documentación Patagónica el primer tomo Bibliográfico de leyendas y mitos del sur argentino, no cita ninguna vez la del Chenque, por una razón muy sencilla: no se ha escrito

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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pablo strukelj / artículos ... «el viento de Comodoro Rivadavia, también está incluido en el limbo de la ‘legenda universalis’, pues se ha desparramado por el mundo, literalmente».... sobre el mismo, fuera de los diarios y revistas locales, o sea, no hay trascendencias del tema fuera de la patria chica. Por el contrario, en esas publicaciones nuestras que hemos recorrido quizá con relativo detenimiento, encontramos todo un romancero vastísimo, una inacabable prosa y poesía entornada y arraigada en nuestro cerro. En la biblioteca Municipal, donde se conservan todas estas publicaciones, está la prueba; hasta podría llegar a hacerse un inventario una gran selección como trabajo de investigación específica. Sin embargo, como hemos dicho, la leyenda del cerro es principalmente oral, de transmisión directa, tan personal que la llevamos en cada uno de nosotros, tan aglutinante que la sentimos y conocemos todos. Es tambien el resultado, quizá, del sentimiento que experimenta cada uno al estar en la altura del Chenque: se posee desde allí todo el paisaje de nuestra región, mirando en derrededor y solos frente al entorno, nos sentimos dominadores, dueños, poseedores de nuestro propio ámbito lugareño. En alguna oportunidad hemos dado fe, sin embargo, de nuestro sentimiento particular. Recordamos la reacción de réplica e indignación, cuando un periodista capitalino, bajo el seudónimo de Espósito, publicó en el año 1968 en una 30

edición de la revista «Confirmado» un artículo que había titulado «Comodoro Rivadavia, tierra maldita». En esta visión muy particular de nuestra ciudad, los que más defendieron en los Correos de Lectores los mismos comodorenses, fue precisamente el Cerro Chenque, que había sido descripto como «un cerro de morondanga». Tenemos otra afición que nos identifica con la leyenda desde el punto de vista cotidiano, el diálogo diario, el comentario familiar y callejero, al que la prensa local presta su eco y a veces hasta algunas autoridades como tema de realización, y algunos políticos como tema de promesas: «el Chenque será transportado al mar», es la consigna, y la hemos estudiado, aprobado, atacado, prometido, imaginado, y hasta comentado en la calle, en el hogar, en la escuela, en el trabajo... Hablamos mucho del Chenque. Otro caso curioso es la fusión de la leyenda tradicional con algunas otras que no nos son ajenas, pero que se encarnan en el cerro vigía de nuestro pueblo: hace algunos años un astrólogo ha tenido gran éxito en la difusión de sus teorías, adelantado que nuestra ciudad sufriría un maremoto, y que «el Chenque caería al mar». Esto prendió en muchos, irracionalmente, aunque fue desechable por

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

el más simple análisis sobre el terreno, sólo por una razón: había una simbiósis perfecta entre la dialéctica local, y un mito que corresponde al elemento trasandino o chileno, a donde pertenece y de donde proviene el real miedo hacia un fenómeno de esta naturaleza, y que como sabemos, designios hubiesen pasado por habladurías, como sucede siempre con las inexplicables predicciones futurológicas, sin asidero científico o realmente pragmático. Habría muchos ejmplos para seguir exponiendo, si no nos preocupara otra derivación; por el momento, esta es la leyenda del Chenque, y todo lo que entorna. El mito del viento En lo casi maternal que poseen los pueblos y las ciudades para con sus expresiones culturales propias, en lo visceral de un sentimiento de satisfacción por la trascendencia de esas expresiones, nos hallamos todos nosotros al confrontarnos frente a lo mítico propio, por ejemplo, en un libro, en una crónica, en un noticiero, en el cine. Este caso se ha dado y se sigue dando con nuestro viento. A pesar del mito instalado en el Sahara, en la Siberia, en el Cabo Verde, etc... nuestro viento, es decir, el viento

de Comodoro Rivadavia, también está incluido en el limbo de la «legenda universalis», pues se ha desparramado por el mundo, literalmente. Sin embargo, lo que hasta hace poco era muchas veces el viento mitificado, «de la Patagonia», ahora, en García Márquez, es «el de Comodoro Rivadavia» («El Otoño del Patriarca», pag. 193). No conocemos la contingencia del autor con nuestro fenómeno físico, pero evidentemente su acopio del mito es muy real, y, valga la redundancia, muy mitificado: él dice... «Y el tremendo viento polar de Comodoro Rivadavia que volteó al revés las entrañas del mar... «Su mitificación consiste en transformarlo en viento del polo sur, o bien, característicamente gélido. Sin embargo, en otro sentido, su imagen es exacta, real y fantástica al mismo tiempo: arriesga una figura, una imagen, que desde la perspectiva propia, es latinoamericana. Sin embargo, por poco que recorramos crónicas y diarios de navegantes, antes y después de Darwin, o atisbemos mapas antiguos que pertenecen al «Archivo de Indias», o a otros museos europeos, encontraremos siempre presente el viento patagónico en la descripción técnica, histórica o anecdótica. Alguna vez se ha querido filmar una película cuyo título era: «Donde el


pablo strukelj / artículos ... «Y a estos mitos y leyendas, creemos que es imprescindible profundizarlos, para rescatar de allí lo verdadero y licitamente nuestro»... viento brama», y el mito obligó a elegir nuestro medio como escenario; otra vez se ha titulado un libro «En el país del viento»... El mito existe. Esta es la proyección del mito, de acuerdo, pero ¿Cuál es su arraigo telúrico y particular? Creemos que no es difícil establecerlo: la idiosincracia del comodorense emerge de una carácter vivecialmente relacionado con nuestro fenómeno meteorológico, en la vida cotidiana, y además, especialmente valiosa, es su «cultura local», expresiones dialogales, publicaciones, el lenguaje familiar, etc... Por lo que además del plano físico, está la posesión intelectual y sicológica de ese fenómeno natural. La sicología del tránsito Muchas veces se ha hablado y escrito sobre nuestra esencia de inmigración, de un espíritu no localista, de un infundado desarraigo, de aquella familia que llegó, vivió y murió aquí con las valijas preparadas para irse.. También hemos criticado la característica de transitoriedad en nuestras expresiones, o que no llegan a ser propias. El dato cierto, concreto, es que en ningún lugar de nuestro país hay una población de tal densidad cosmopolita. Sin embargo, hay en nuestro medio dos manifestaciones locales bien definidas,

bien precisas, excluyentes de otras influencias, que son justamente las que proponemos llamar en adelante «La leyenda del Chenque» y «El mito del Viento». Debemos ser concientes de que las hemos tomado como pertenencias del romancero local, como expresiones culturales propias de identificación, que son en definitiva el sedimento de nuestra propia idiosincracia de base; si nos quejamos con alguna razón de nuestro modo de vida dependiente del norte, de nuestra conciencia transhumante, de alguna sensibilidad de desarraigo, todo lo que hemos dado en llamar «la sicología del tránsito», no es más que la expresión de una frustración potencial en la soberanía espiritual de nuestra casa, propia de aquellos que carecen de objetivos locales. A estos sectores, que aún conservan el ridículo complejo de constituir un campamento petrolero y no una comunidad, debemos mostrarles esta nueva visión que presenta el arraigo de la mayoría. Ello, sin timidez injustificada ni contagiados por las contingencias circunstanciales de algún grupo de pobladores, entre los que se destacan, sospechosamente, los elementos originarios trasandinos de segunda generación. La sicología del tránsito, aclaremos, es un cuadro enfermizo de

sicosis local, que genera ansías de superación y sólo justifica un desánimo en detrimento de la construcción colectiva del medio civil, cultural, religioso, humano e incluso material. Nos olvidamos a menudo de que esta característica era justa y aún es justa en las generaciones que realmente han estado o están en tránsito, aportando y residiendo en el sur; al menos debiera serlo. Pero los nativos de Comodoro Rivadavia, las generaciones jóvenes, los familiares y pioneros de la región, han establecido su afincamiento, han creado una sociedad, y han expresado más de una vez que la leyenda positiva de arraigo que se formuló en el Chenque y en el calafate, como elementos regionales que atan el corazón del habitante, por inexplicable razón, por sentimiento de amor a la tierra. Y la fórmula de que «si usted come calafate arriba del cerro, no volverá a irse de Comodoro» es justamente, la expresión popular del sentimiento de arraigo: es por ello que creemos que la sicología del tránsito no puede persistir impunemente, dadas las defensas que se le aplican en un accionar espontáneo e inconciente del pueblo, que sin saberlo o reconocerlo, ama a su tierra. Lo único que falta rescatar, es el hecho de conocer las bases de nuestra cultura propia, local, conocer nuestra

historia que vencerá (y esperemos que no las anule), a todas las leyendas y mitos que la suplantan. Y a estos mitos y leyendas, creemos que es imprescindible profundizarlos, para rescatar de allí lo verdadero y lícitamente nuestro, que nos arraiga y enriquece. Es por ello que hemos venido con estas viejas ideas, quizá sólo redescubiertas o desempolvadas, a hacer una invitación en forma simple, para introducirnos en nuestro propia bagaje cultural. Las dos expresiones: «La leyenda del Chenque» y «Mito del viento», merecen ser estudiadas a fondo, en toda su extensión, por los romancistas locales, los que aman el lenguaje y el contexto de su gente y de ellos mismos, de su ciudad y de su región. La leyenda del cerro vigía, nuestra simbólica tumba histórica y personal, ha superado ampliamente la contingencia que señala el mito eólico. Para finalizar, añadiremos nuestra convicción profunda por la que creemos firmemente en que, el viento, no se podrá llevar nuestros espíritus, aferrados, prendidos y arraigados en el cobijo de nuestro legendario cerro Chenque. El viento no se ha llevado aún nuestros espíritus.♦

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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Defensa de la línea curva Los alegres paisajes de Bro, el francés, están coronados por algunos cielos rojos, característicos de su figuración de principios de siglo. Pero, además, curiosamente, hay un anticipo premonitorio sobre el horizonte curvo que propone una nueva visión (quizá no ya tan vieja) en el arte matematizado. Dejando de lado estos apuntes, con las imprecisiones dadas por la espontaneidad de estas líneas, sigo pensando que la línea recta amada por los grecolatinos, línea masculinista, convención de la inteligencia, gestación de la geometría primitiva, rescatada por el Renacimiento, impuesta racionalmente a pesar de Galileo, una contradicción más entre las leonardescas, ya no es más que un total arcaismo en el horizonte plástico. Al menos en la última época. No minimicemos: desde hace siglos. Sin embargo es a André Wyeth, el norteamericano que pintó los vientos de abril y otras delicias (en aquel año 1952 en que algunos nacíamos en este extremo austral del mundo), a quien debo algunas reflexiones sobre el tema. «April Wind», ese cuadro ambicioso fue la primera evidencia de mi engaño: la curvatura del horizonte ya era real, y la habían descubierto otros. Es que aunque la perspectiva haya 32

La Nueva Provincia Bahía Blanca

8 de enero de 1984

muerto como cristalización inútil de un universo inexistente y subjetivo, sin embargo y a pesar de ello, me inquietó siempre el tema de las connotaciones realistas de la pintura. Aunque no las ame; sólo inquirirlas. Y ahí está: observo el horizonte curvo. Mejor expresado aún: creí descubrirlo. Quizá, indebidamente, lo escondí en alguna visión, ingenua como el dibujo en «El Globo», publicada en «Balada Fósil», en 1975. A fuer de anotador de ideas por oficio, quedaron algunas palabras íntimas que creo oportuno revelar escandalosamente. No soy primo de Xul Solar, inventor del universo, ése es quizá mi mayor defecto personal frente a la pintura. Las palabras son mi forma humilde de pintar. Se descubrirá por fin que todo esto es una enorme farsa construída sobre los aportes del algún Cristóforo Colombo, o quizá del mismísimo vetusto Moisés del «Pentateuco» cuando describe la evolución creacionista del universo. O aun alguien más primitivo. Pero aquí van: «Al mirar un dibujo ingenuo que se había publicado, me encontré con la revelación de mi visión

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

«American Gothic» de Gran Wood

íntima sobre el problema de la superficie no tradicional de la figuración. A pesar de mi reticencia natural de la línea recta (ya que creo que el horizonte será simepre curvo para conocimiento humano) y convecido de que existe un núcleo (simbolizado por el punto en el dibujo, por el magma central en la pintura) no había econtrado el sentido de relación entre ambas intuiciones. Creo que Einstein ya lo había entendido, no hay tramas abcisas y coordenadas lineales ni de planos, sino en función de la esfera que los contiene, enmarcado en el círculo de sus planos curvos. Es así, como los planos curvos son rectos en su representación, y los planos rectos de la realidad se han esquematizado en la curva de distorsión que crea el punto

de vista. En «El Globo», sin embargo, observé que hay dos núcleos reales: el del globo en sí, para nuclear el sentido y el dibujo como expresión. Pero también, que su punto central se desplaza fuera de la superficie expresiva, existe en el plano intelectual del que lo observa. Esta es quizá la novedad más importante entre mis últimas búsquedas. Espero poder transmitirla.» (8/XI/80). Y aquí lo redescubro: «April Wind», de Andrés Wyeth, pintado hace treinta y un años. Nos debemos a la curva de la naturaleza, línea de los femenino, expresión del sentimiento, figura de toda la realidad imaginada, pliegue de la evolución teilhardiana, trazo ingenuo de los niños y de los alienados, símbolo del amor cristiano, libertad del


pablo strukelj / artículos «Puesto a analizar el cuadro, más allá del color, la perspectiva curva del horizonte nos sugiere la realidad de la tierra, con su enorme corazón cálido. Y sobre ella, azotada por ráfagas superficiales del aire, está el hombre».

movimiento. Y sigo con mis notas: «Así como en algunas épocas, fue didáctica para el hombre la pintura basada en la perspectiva lineal, pre-einsteniana, creo que los artistas ahora debieran presentar un nuevo enfoque de la realidad universal: el cosmos, en su medición actual y próxima, será redondo y curvo, hasta los límites de su comprensión; y el centro del conocimiento es un magma espiritual de blandura y tibieza curva. El hombre se siente el punto céntrico de sus exploraciones. Y aunque aún no ha llegado a la cima de sus propia médula, ya ha realizado algunas exploraciones exteriores válidas. El Universo (macrocosmos exterior) es curvo, con ondulaciones de masa y energía en el tiempo mientras que el Sujeto (microcosmos interior) es la proyección de círculos concéntricos alrededor de un punto imaginario de la conciencia. A pesar de que lo sentimos

«El Globo», dibujo del autor. 1975.

más pequeño, la psicología nos niega su espacialidad, y nos sugiere que se equilibra perfectamente con la inmensidad externa. Claro que el valor es cualitativo, más que cuantitativo». Ahora bien: imagino las consecuencias de tales especulaciones. El espectador de «April Wind», en su observación ha sentido una comprensión inmediata del cuadro. Es que responde a la realidad. Sólo es difícil comprender lo ficticio, aunque esta comprensión no sea racional, sino sólo apriorística, en algún modo intituitiva y espontánea. Puesto a analizar el cuadro, más allá del color, la perspectiva curva del horizonte nos sugiere la realidad de la tierra, con su enorme corazón cálido. Y sobre ella,

azotada por ráfagas superficiales del aire, está el hombre. Un hombre que guarda su calor, su universo interior (microcosmos) sobre el globo enorme que lo excluye de su seno por limitaciones físicas (macrocosmos) y lo aísla. Más precisamente, Wyeth nos presenta una imagen dramática de la relación entre el interior de la conciencia y el universo exterior. Entre los pliegues del individuo y los pliegues de la Naturaleza. Hay una coordenada entre lo ínfimo y lo inmenso; también entre lo simple y lo complejo. Y el autor destaca la importancia de los pliegues concéntricos internos, que son fruto de su evolución, frente a un pliegue mineral que sólo pertenece a

la categoría abismalmente simple de lo inmenso. Allí, en una lectura racional, hay una victoria de lo complejo sobre lo simple, y una derrota de lo inmenso frente a lo aparentemente ínfimo. Quizá no se comparta mi lectura. Se la rechazará y se propondrán otras. Para mi sigue siendo la más interesante. Probablemente, un abstraccionista lúcido plantearía el sentido de valoración desde un principio. Sin embargo, persisto en señalar su humanismo; es incluso superior al «American Ghotic» de Grand Wood en su significación artística, quizá incluso en la metafísica. Y por supuesto es totalmente incompatible, en absoluto, con las limitaciones dalineanas de «La Cesta de Pan». Quizá mi apreciación no sea valedera. Pero es un tema, rodeado de las tres pinturas más reproducidas en los Estados Unidos. Me gustarán las otras opiniones. Por eso la mía.♦ * Pablo Mario Strekelj, es profesor de Filosofia y Letras egresado de la Universidad de la Patagonia. Es autor de «Balada Fósil» y de varios artículos aparecidos en distintas publicaciones de la Patagonia.

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Bibliografía Comodorense Hoy «Ayer...» de Lino Marcos Budiño (Crónicas, 56 páginas, sin pie editorial. Buenos Aires, 1984). Nueve relatos de memorias personales componen este pequeño libro cordial. Lino Budiño, sociólogo, nativo de esta ciudad, ya es reconocido como escritor por sus dos obras anteriores de carácter técnico y de investigación comprometida con el medio patagónico. Su memorable «Comodoro, sociedad enferma) (1971) y la vigente propuesta de «Patagonia Hoy: Obstáculos y Perspectivas» (1974), le han acreditado antes su amor al lugar, a la patria chica. Ahora, se trata de una crónica hecha sencillamente, con el sentimiento honesto, con pequeñas anécdotas, donde no hay inútiles pretensiones literarias, sino una cálida voz de narrador auténtico. Son relatos necesarios, donde se descubren las raíces de una generación de comodorenses, con la aguda visión de uno de sus testigos más lúcidos. Desde las aventuras infantiles e ingenuas, hasta los pintoresquismos elaborados, como en el caso del barrio de los búlgaros, o a la perspectiva costumbrista con acertados rasgos de humor en los actos escolares, va desovillando aconteceres que nos pintan una realidad perdida, indispensable para comprendernos a 34

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Ayer. «Suplemento Dominical» del Diario «El Patagónico» (Periodístico literario, de 8 páginas, Editorial El Chenque, 1973/1974).

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12 de octubre de 1984

nosotros mismos. Creemos que la aparente sencillez de la elaboración narrativa es un mérito, ya que destaca, sin subterfugios, las virtudes y carencias de aquella década de los cincuenta años, en los tipos sociales, en los personajes de «la pasarela comodorense», y nos informa de un paisaje de pueblo que Comodoro ha tenido con la fidelidad de una crónica realista. En un momento como éste, donde se destacan las falencias de nuestra propia historia, el material fidedigno que nos aporta esta obra, es, como lo dice el propio autor: «el pasado humano, si se me permite este término... He querido en forma de cuento, relatar hechos y acontecimientos sucedidos en mi niñez... No digo que todo tiempo pasado fue mejor... Vivíamos en comunidad, compartiendo lo que no era nuestro, sino de YPF, pero lo sentíamos como propio». En el mismo prólogo, que ha titulado «Introducción», añade otras intenciones personales válidas, y termina diciendo que «por todo ello mi intención es hacer un corte en el tiempo y dejar un testimonio. Volver a plantar en la imaginación de los lectores desde

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los árboles caídos, hasta los edificios reemplazados». Creemos que por eso, será bienvenido. Los relatos son: «El Mar con Temporal», «Del Km. 3 al Pueblo», «Las fiestas Escolares», «Las Andanzas del Loco López», «Los Jinetes», «El Barrio de los Búlgaros», «El Rey de los Perros» y «El Correo». Además de lo dicho, creemos que se cumple fielmente el deseo de Budiño de «...agitar un poco las neuronas para estimular los sucesos, y de paso, llevar un poco de alegría a las reuniones de lectura». ¡Que lo disfrute lector!.♦

Aunque de vida breve, que no superó el año y medio de continuidad, fue una iniciativa destacada en las letras comodorenses. Con una presentación asimilada a la del diario mismo, se enriquecía con dibujos e ilustraciones de autores locales, entre ellos, Eduardo Castillo, Marcos Aroca, y otros, y la colaboración del humorista nacional Landrú. Por sus páginas pasaron los poemas y los cuentos iniciales de una generación novísima: Angelina Coicaud, Jorge Vilardo, Roberto Horat, Mario Angulo, etc. y los ya mayores, como Asencio Abeijón, Ofelia de Ricca, Alicia Leske, y muchos más. Además, en su página central se destacaban notas fotográficas y sociales de valor periodístico e histórico, se publicaban ensayos sobre economía, arquitectura, universitarias y artísticas en general, firmadas por profesionales y creadores del medio comodorense. También hubo colaboraciones de autores patagónicos, como Donald Borsella, o exposiciones de pintura destacadas, como la de Miguel Angel Guereña. Lamentablemente, nunca se repitió una iniciativa valedera, en este sentido,


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Bibliografía Comodorense pueblo

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12 de octubre de 1984

dentro de las publicaciones periodísticas locales. La ausencia se debe principalmente al encarecimiento del papel y otras excusas que se podrían rever adecuadamente... por el bien de la comunidad. Creemos que el comercio librero y revisteríl, publicitario y artístico de nuestra ciudad, ya podría sostener una empresa digna como lo fue aquella que se tenía con menores recursos técnicos y económicos que los actuales. La compaginación y selección de trabajos era compartida por el Sr. David A. Aracena, la Srta.Viviana Poli y la inolvidable «Fela» Hernández, además de los espontáneos colaboradores circunstanciales. Apuntamos las firmas que se desglosan de estas páginas, hoy amarillentas: Dr. Juan Carlos Moreno (historia), Inés Muller de Tschudi (comentarios), Asencio Abeijón (crónicas), Armando Bandeo (poemas), Roberto Horat Miranda (literarias), Angelina Coicaud (ensayo), Amalia L. de Liñeiro (cuentos infantiles), Mario Angulo (prosopoética), Luis García (cuentos), Pbro. Roberto Dumrauf (cartas de viaje), Alberto Bozzolo (prehistoria argentina), Jorge Pisani (poesía lírica), y así

adelante. Otros nombres: Pedro Riberi, Ofelia de Ricca, Aurelio Salesky, Alfredo Lamas Marenco, Adolfo Sabransky, Nicasio Soria, Carlos Mansilla, Casto de Diego, Eduardo Zanini, Antonio Caporalini, Pablo Strukelj, Enrique Ambrós, Isolda Furlani, Gustavo Bove, Pérez Oyarzún, Olga Saíni, Manuela Mur, Nancy Dupulich, Elías Chucaír, Carlos Amato, María Fabbri, Marisa Valori, Ciro Alfaro... Este invalorable testimonio de nuestro medio cultural, además de su valor intrínsico de documento insustituible, de una época creativa, nos sugiere y alienta a esperar una merecida reaparición.♦

Hoy. «El Rey de la Patagonia» de Angelina Coicaud (Novela, 206 páginas. Edición de Pro Cultura de Comodoro Rivadavia) «No en vano Angelina Coicaud ya es una novelista de enjundia», nos adelanta Gustavo García Saraví en el elaborado prólogo. Efectivamente, la intención de la autora no es repetir el tema histórico del fundador de la Araucaria. ya agotado por otros autores y el interés periodístico, al menos en sus ribetes anecdóticos. Ya hace tiempo que conocemos una intención literaria profunda de esta creadora local. Por ello creemos que además del interés del Jorge Vilardo. Angelina Coicaud y Pablo Strukelj, en la época que colaboraban con el suplemento literario del diario «El Patagónico».

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2 de diciembre de 1984

relato que superficialmente aparece, hay una búsqueda personal del artista, hay una elaboración mítica del héroe en el concepto actual, y una identificación de la realidad enriquecida por la poética y la magia. Donde se rompen las ataduduras de la historia verdadera, aparece el religamiento con la intención estética y sicológica de la obra de arte. El discurso va marcando una excelente excusa a través de un cuento reinventado sobre las correrías de Orllie Antoine, rey de la Patagonia, con sus dos ministros, una acertada geminación de caracteres al mejor estilo. En cuanto al escenario, Angelina no cae en simplezas, no exagera lo autóctono, sino que «lo usa». Quizá sea justo señalar algún barroquismo lírico inútil en los paisajes de Francia, como al estilo de «los ojos de las vacas», y en contraste, una ausencia de paisaje final para la Patagonia. El monólogo interior de sus personajes y sus pinturas están cerrados con la maestría de un acabamiento estructural, no así los diálogos, que ocultan la espontaneidad de la vida, y pese a todo, están bien «escritos».

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Bibliografía Comodorense Merece especial atención su lenguaje, tan cargado de «polesis» en el mejor sentido, y tan legible y atractivo, después de otras obras anteriores, superadas en este y otros aspectos. Además, es verdadero el realismo mágico, es auténtica la perspectiva del autor que mira desde donde mira, desde si misma. Ya no hay planteos moralistas en estas páginas, una lucha ganada por la autora que siempre, antes, cargaba esas luchas internas inútiles. Es una novela bien escrita, según sus palabras lejanas de otro texto, donde se proponía (1974) «aprender situaciones que escapan a la monotonía, reconocimiento afectivo de lo que puede hacer el escritor con una imagen extraída del tiempo, de cómo la sutileza del verbo peregrina entre lo que existe y lo que no. Si en un libro cualquiera se detectan...este libro está bien escrito. Ella, Angelina, lo ha logrado. Estamos ante la novela de nivel local y regional más válida. Ya habran otras profundizaciones y valorizaciones, esperamos, en la crítica nacional.♦

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Ayer. «Cincuentenario de Comodoro Rivadavia». (Album histórico, 528 páginas, Editorial El Rivadavia, 1951). Increíble calidad temática, impecable presentación con tapa a colores, fidelidad histórica y acierto técnico y periodístico, son algunas de las cualidades que visten a esta clásica e invalorable publicación. Editado por el entonces existente diario local «El Rivadavia», fue impreso en los talleres bahienses Martínez Rodríguez y Cía. Esta obra, debida al acierto de un equipo memorable, presenta todas las actividades y características del Comodoro de entonces, desde su fundación en 1901 hasta fines de 1950. Se abre con una investigación prehistórica firmada por el Dr. Federico Escalada, y una referencia legendaria de la Prof. Berenice de Lara de Brunati, sobre los personajes y hechos anteriores a la fundación. Con una investigación periodística continúa historiando el amanecer de la región y la personalidad del Comodoro Martín Rivadavia, así como el anecdotario y el acervo histórico inicial. Menciona a las familias fundadores, a la colonia boer, y las investiga con exactitud. Lo demás, ya institucional, abarca todas las actividades políticas, sociales y deportivas, culturales, etc...

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2 de diciembre de 1984

que han hecho su parte en el origen de nuestras raíces actuales. Es increible la calidad y cantidad del material gráfico que contiene en fotografías y mapas. Una obra ya inhallable para el lector común, que deberá rastrearla en las bibliotecas comodorenses o en los tesoros más preciados de las antiguas familias locales, que lo conservarán insobornablemente para sus descendientes. Si lo posee, porque

lo compraron sus padres o sus abuelos, escóndalo hoy mismo de miradas o manos peligrosas. Es nuestro consejo sincero, aunque parezca pueril: intentarán robárselo. Este enorme volumen ha sido elaborado por Roberto Justo Ezpeleta, un inremplazable periodista local de aquella época, bajo la dirección del Sr. Boil Brohman y la acertadísima colaboración, entre otros, de Escalada, Berenice de Brunati, Heraclio Moreno y Francisco Behr, José Salso, Manuel Padilla y Rosello. Indispensable para encontrar el verdadero origen de nuestras raíces locales.♦

El comodoro Martín Rivadavia y una parada del viejo ferrocarril a Sarmiento, imágenes recuperadas por el libro del «Cincuentenario».


pablo strukelj / artículos Pequeñas anécdotas que también hacen a nuestra identidad:

Borges en Comodoro Rivadavia Las generaciones autóctonas, nacidas alrededor del primer medio siglo de existencia de la ciudad, digamos del 1940 al 1960, han tomado en los últimos años la consigna de buscar una verdadera identidad local. En el campo de la cultura esto se hace evidente en las manifestaciones artísticas e históricas. Quizá porque les ha tocado ser los más numerosos, porque están ingresando en la adultez, y porque les ha tocado vivir el fenómeno de inmigración aluvional y el paso constante de grupos sociales, cuyo índice más desarraigado lo marcó sin duda el famoso «boom» petrolero, y el más positivo, la inmigración de los provincianos del centro y norte del país. Después de otros trabajos ya publicados, el autor incursiona en una dimensión literaria de lo anecdótico, pero que enriquecen de alguna manera, la visión propia, desde algunas figuras de relevancia en las letras. El mito del viento y la leyenda del Chenque En 1975 comenzó a interesarme el tema. Algunas charlas con el aborigenista Carlos Gutiérrez y la frecuentación literaria de Angelina Coicaud, nuestra amistad común en la problemática de la

El Patagónico 1de marzo de 1985.

cultura local, me llevaron a la exposición del 23 de febrero de 1976, en la Alianza Francesa. El tema de la charla, dentro de otro programa aniversario de la ciudad, habría de ser el de identificación de nuestras generaciones comodorenses con el llamado Mito del Viento y con la Leyenda del Chenque. Después de algunos años, quedaron esas ideas desarrolladas en la publicación municipal «Tehuel», de la Junta de Estudios Históricos (1981) en otra conmemoración del aniversario fundacional. Y entre varias disquisiciones, apuntábamos la anecdótica referencia de Gabriel García Márquez en «El Otoño del Patriarca» a nuestro viento, que para la «legenda universalis» es el de Comodoro Rivadavia. Extendido como un mito, decíamos, por los transeúntes de mundo que han pasado por aquí en las compañías americanas o por las familias de tantos exiliados europeos, se lo identifica con nuestra ciudad, como un símbolo. Luego descubrimos que también en un libro posterior, «El Olor de la Guayaba», García Márquez repetía el concepto, pero esta vez , explicando que su contingencia con el tema había sido, además, curio-

samente periodística. Creo que valdrá el intento de citar sus palabras, en lo más significativo: «Y el tremendo viento polar de Comodoro Rivadavia que volteó al revés las entrañas del mar»... («El Otoño del Patriarca», pág. 193, Sudamericana). «En Comodoro Rivadavia, en el extremo sur de Argentina, vientos del polo se llevaron por los aires un circo entero. Al día siguiente, los pescadores sacaron en sus redes cadáveres de leones

y jirafas...» («El Olor de la Guayaba», pág. 49, Sudamericana). El concepto mítico no se nos escapa. Es que García Márquez es un «realista mágico», con lo que se explica su visión levemente distorsionada de la realidad. En cambio, el menos universal tema del Chenque, su leyenda de tumba, su alianza con la del calafate, es más íntima. No la encontramos en otras latitudes. Y hasta ha sido injustamente ignorada por trabajos tan exhaustivos como la inmensa «Bibliografía Patagónica» de Nicolás Matijevic. Este tema, por lo tanto, es de una simbolización de arraigo propio, sin transcendencia. (crf. «El Patagónico» del 20 de febrero de 1976, el artículo «El mito del viento y la leyenda del Chenque en Pablo Strukelj», pág. 9). El otro, el del viento, es universal. En busca de nuestra identidad Además de nuestra sicología de tránsito, término que hemos acuñado del concepto de un estudio sociológico de Lino Budiño, «Comodoro sociedad enferma», donde citaba a los que vivían con las valijas detrás de la puerta, en una suerte de campamento petrolero que todavía no tenía un arraigo de ciudad, conciencia de comunidad, sin elementos de

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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Jardín identificación debido a su ahora llamado fenómeno aluvional de razas, de carencia de origen unívoco, de cosmopolitismo real; además, decíamos, se carecía de símbolos de caracterización propia, ya que el aborigenismo era cultivado apenas por algunos expertos y admiradores de Escalada y otros estudiosos viejos. Tal el caso de Carlos Gutierrez, de Manuel Molina, del recienvenido Hugo Covaro y de Carlos Moreno. Y quizá algunos otros, que injustamente olvidamos en este trabajo periodístico, ya que no es nuestro objetivo profundizar en ello, ahora. Pero sí queremos señalar que, este diagnóstico de ignorancia, era perfectamente justificable. La región sufrió una quebradura ya en su origen de fundación de la ciudad, que trajo a una región prehistórica los más sofisticados medios técnicos de extracción petrolera, sin transición. No hubo tiempo para una síntesis cultural. Era como unir la edad de piedra con el hombre tecnológico del siglo XX. Sin embargo, con el tiempo, casi medio siglo después de este «Shock», nos encontramos con una conciencia de historia, al menos, en un tomo conmemorativo del periódico «El Rivadavia», donde ya se encuentra una estructura de conciencia de comunidad, y cierto prin38

Jorge Luis Borges, Yacimiento del Chubut, 1922.

Zanjones; sierras ásperas, médanos, sitiados por jadeantes singladuras y por las leguas de temporal y de arena que desde el fondo del desierto se agolpan. En un declive está el jardín. Cada arbolito es una selva de hojas. Lo asedian vanamente los estériles cerros silenciosos que apresuran la noche con su sombra y el triste mar de inútiles verdores. Todo el jardín es una luz apacible que ilumina la tarde. El jardincinto es como un día de fiesta en la pobreza de la tierra.

cipio de identidad local.(cfr. «Cincuentenario» de Comodoro Rivadavia, 528 pág., Editorial El Rivadavia, 1951). He nacido en 1952, y llegué al mundo en Comodoro Rivadavia; mi infancia se enredó, en la calle Güemes, enfrente del Banco Nación; aún recuerdo la misma vereda, el asfalto nuevo, el parque de la costanera, la vieja Casa Lahusen, mi jardín de infantes «D. F. Sarmiento», y tantas otras cosas que marcaron esos años. Y las trepadas al Chenque desde el mar. Y la playa. Seguramente, como ocurre siempre, estos datos parecen muy personales. Sin embargo, cuando hablo con los jóvenes y los de mi generación, y aún con los mayores veo que estos lugares comunes nos identifican a todos. Es

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decir, que esos recuerdos han dado vida a una posibilidad de conciencia de ser lugareño, nacido en el lugar. Y nos pasa a muchos. Creo que no es casualidad la obra de toda esta gente. Están buscando símbolos válidos de identificación. Y se han hallado algunos, más o menos obvios: la gaviota, la torre petrolera, el Chenque, el viento, los barcos, el puerto inconcluso, el viejo ferrocarril y la estación, «et caetera tolle». Y ya nos acostumbramos un poco a nuestro folklore musical, a nuestros libros, a nuestros pintores, a la actividad cultural, y aún deberemos asombrarnos del brontosurio de Juan Luckiewicz cuando se trepe al Chenque. Por eso, porque van apareciendo

nuestras raíces, nuestros símbolos, es que atisbamos con cierta curiosidad otras latitudes, para ver como nos ven, como nos identifican, como nos conocen otros. Los otros. Las curiosidades de los literatos Cuando citábamos a García Márquez, lo hacíamos con esa legítima curiosidad. Y así, en otros casos. Hoy reelemos los diarios de viajes, las viejas crónicas, los relatos y testimonios de nuestros testigos de nuestro pequeño tiempo aun no secular. Cumpliremos los cien años en el 2001. Todo puede ser aún, nuevo, no tan lejano para nosotros. Apenas nacimos, como hemos dicho, porque para una comunidad, los primeros ochenta años pueden ser una nimiedad en el tiempo. Y por ello soñamos con los sueños de Don Bosco, por ejemplo, especialmente el 128, donde aparece una gran ciudad en el sur (¿será la nuestra?) y hasta su viaje por las Malvinas, que profetiza argentinas, en un mundo del futuro, en poblaciones y ferrocarriles que aún no existen. Quizá, con él, soñemos el Siglo XXI. (cfr. «Los sueños de Don Bosco», nº CXVIII Ed. Bon Bosco). Y entre estas indagaciones, nos encontramos con cosas curiosas como esta: un joven Borges, de apenas ventitrés


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Borges del Sur años, se pasea por Comodoro Rivadavia. Una anécdota más, ciertamente. Como la de García Márquez. Quizá, el lector disculpará que por provenir de ese ámbito literario que frecuentemos con pasión, por oficio, vocacionalmente, le atribuyamos alguna importancia. Y si estas citas no tienen mayor trascendencia que lo cordial y lo curioso, tómelas para sí como lo que son: apenas algunas señales débiles de ópticas ajenas. Otros, quizá, les encontremos alguna utilidad de interés más plausible. Esperemos. El dato surge límpido y seguro de un poema pequeño, casi inadvertido del primer tomito de ese joven poeta aún desconocido. En 1923 habia publicado sus versos iniciales en «Fervor de Buenos Aires», y su decimoséptimo poemita, uno de los más breves, de los primerísimos que escribió, lucía este fechaje: «Yacimiento del Chubut, 1922». Hurgando un poco, a partir de ahí, en la historia, nos encontramos de un viaje al sur, en barco, que había realizado con un primo por estos lugares australes. Debido a la imprecisión deliberada del mismo Borges, pocos datos podemos extraer de esa circunstancia. El mismo no quiere hablarnos del desembarco, ni del tiempo que estuvo en Comodoro, ni sus impresiones con respecto al contacto con

«Días y noches y semanas y acaso meses del verano de 1921 pasé yo con los míos en el Chubut. De aquella etapa de mi vida me quedan, al cabo de muchos años, ciertas fragmentarias memorias. La larga y azarosa travesía de un petrolero, los altos surtidores de las ballenas en el confín del Golfo San Jorge, un jardín de plantas muy bajas salpicadas de arena, el nombre de Astra, fervorosos diálogos literarios con un primo mío que ha muerto, la laboriosa redacción de un poema inútil, el viento, el Chenque; guanacos inocentes que se acercaban en tropel a los hombres que se aprestaban a asesinarlos con rifles, las estancias australes, el aire abierto. Tales reminicencias son personales. Harto más importante es mi convicción, ya sospechada entonces, de que en el Sur está el porvenir de la patria. Los hombres blancos fueron ocupando este continente desde el Norte y el Este. Fundaron ciudades al azar del cansancio de la tropa sin prever y sin sospechar su futura grandeza. Fuímos -conviene repetirlo- un mero arrabal del imperio. Libradas las guerras de la independencia y las ásperas contiendas civiles, nuestra historia podría definirse como una lenta y valerosa marcha hacia el Sur. La llamada conquista del desierto, los dispersos fortínes que se extendían desde Junín o desde Azul, la lucha con el araucano y el pampa, no son la última jornada de esa aventura secular. Debemos desligarnos alguna vez de esta querida costumbre, de esta mala costumbre: Buenos Aires. Y pensar en las tierras que nos aguardan en el confín de América. Ahí estan las montañas, los metales, los generosos ríos, los bosques, el horizonte, ahí está el duro clima varonil que da las Inglaterras, Escandinavias, las Normandías y New England. Ahí están las mejores tentaciones, el trabajo y el riesgo. Ahí está, silenciosa, la soledad que espera a su hombre. Ahí está para repetir la sentencia en que se cifró la suerte de otro imperio, nuestro manifiesto destino». Jorge Luis Borges

el lugar. Pero ya conocemos sus ideas al respecto. Esa misma impresión le da un halo mágico, literario, a la anécdota. Y no me esforzaré más en los detalles, pues nuestro verdadero historiador Carlos Moreno ha prometido indagar concretamente. Ahí queda nuestra esperanza por saberlo algún día. De conocer en qué barco vino, dónde estuvo, qué calles conoció. Sólo nos referiremos al poema, que si nos da una acabada impresión de sus ojos y de esta circunstancia. Borges lo titula «Jardín», en un juego acertado de asombro, para rescatar un arbolito que crecía cerca de la costa. He oído decir a Manuel Porcel de Peralta, que el mismo autor le comentó sus correrías por el lugar. Pero se me escapa la ubicación exacta. Por ello, no seguiré extendiéndome, por ahora. (cfr. «Obras Completas» de Jorge Luis Borges, Emecé, pág. 34). Encontraremos en el mismo Borges, nuestro desierto, el viento y el Chenque. Y creo que vale compartir esta visión, también, con un artículo que publicó la revista «Resurgir Patagónico», donde justamente el anciano escritor evoca esos tiempos. Espero haber cumplido con los que no conocían estas perlas. Desde la literatura. Para nosotros.♦

La nota fue publicada en la revista «Resurgir» Nro. 4 - Año 1 (1978)

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Una deliciosa leyenda eslovena Medieval Desde los primeros días propios la recuerdo. En la tibieza de la habitación la luz amarilla de los cuentos infantiles, alumbraba en el corazón.

Mayo-Junio 1985

...Kralj Matjaz» se enredaba en el aire, con su íntima fuerza de una época en que hasta las guerras eran religiosas. Pero el Rey Matías se rebelaba contra su destino. Posiblemente fue un Gilgamesh más acabado, o un Edipo castigado prematuramente. Cometió el pecado de los hombres, la Hybris, la exageración. En esa lucha con su Dios, reunió a dilatados ejércitos bajo el legendario y mítico Triglav. Allí se abrieron las fauces de la Gea, la madre tierra, para tragárselos. Y la maravillosa idea de que en el seno de la montaña aún descansan los millares de soldados y el viejísimo monarca, cuya barba blanca se enrosca en las patas torneadas de una mesa -Tabula Regiadesde hace siglos, en impertérrito sopor, me inquieta. Mi madre -Ijubljanska srajea-, se agitaba en modulaciones deliciosas, para explicarnos esto. Pero el final era aún más propicio: me identificaba con aquel pastorcillo que descubría la caverna secular en la montaña. Y que admirado de toda aquella mirada petrificada, como una estatuaria de una gruta calcárea de posibles formas medievales

y heroicas, como salidas de un artista incomparable, intentaba agenciarse de la espada del gran héroe. El arma del Rey Matías estaba en su vaina, pendiente de la pared augusta. La mano del pastor era mi mano. Y cuando el zagal la levantaba, levemente, yo ya me la imaginaba en mi poder. ¡Cuánta desilusión en ese desenlace antiguo y auténtico!. Al moverla, el hormiguero de soldados comenzaba a despertarse, como en los mejores cuentos de hadas y castillos, y el Rey Matías bostezaba inquieto, próximo a resucitar. El zagal abandonaba, entonces, con un gran temor, esa caverna amenazante, donde perdía definitivamente su destino de rey. En mis sueños propios, aferraba el noble metal entre mis jóvenes manos, y lo enterraba en el corazón majestuoso del Rey Matías, el fantasma regio sufriría su castigo merecido. Su rebelión habría sido vengada. Dios conduciría mis pasos hacia la victoria, desde lo alto, al frente de esos dilatados ejércitos de invencibles caballeros eslovenos. El ángel que enfrentó al Rey Matías, podría ser ahora mi ángel de la guarda.

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¡Cuantos sueños misteriosos nos despiertan estos hermosos sueños de los pueblos!. Quizá, en el discurso de ambos desenlaces, se encuentre alguna clave de nuestro destino personal, y de nuestro pueblo entero. Dios nos sigue mirando desde lo alto.♦ Pablo Struklej, 1985.

«¡Cuántos sueños misteriosos nos despiertan estos hermosos sueños de los pueblos!. Quizá, en el discurso de ambos desenlaces, se encuentre alguna clave de nuestro destino personal, y de nuestro pueblo entero. Dios nos sigue mirando desde lo alto».


pablo strukelj / artículos «Patagonia Punto Crítico» de Carlos Alberto Moreno:

Nuestro discurso de la historia

Mientras algunos consumen las crónicas oportunistas, los informes circunstanciales, las historias patagónicas de ocasión, con cierto mercado de medio pelo, se suman esfuerzos casi desconocidos de nuestra propia tierra, en la develación de un discurso auténtico. Carlos Alberto Moreno, más cerca de Feldman Josín o de Eduardo Gallegos, que de Bruce Chatwin y otros aventureros por el estilo, funda una versión inédita de la verdadera Patagonia Central, cuyo eje es nuestra ciudad de Comodoro Rivadavia. Entre otros aciertos, sugiere el historiador y acierta el geopolítico en que «La Patagonia es el bajo vientre del país». El discurso histórico Las ciencias del discurso han estudiado el fenómeno que suscita un texto dado, que referido en la mitología o la leyenda se hace histórico o literario, y en su propia textualidad, aparentemente inerte, fosilizada, comienza a producir cambios. A nadie escapa que un discurso histórico como el del Tá Biblós, aún nos moviliza en Occidente, y que un discurso literario como el de los Helenos llevó a que un pueblo fuera la primera comunidad pacífica del mundo. Y hasta una aldea llegó a conformarse en imperio, en Roma, basándose en varias versiones de

El Patagónico 19 de noviembre de 1985

su fundación: la popular de origen oral e incierto, la mítica; la histórica de Tito Livio y la literaria de la Eneida. Cuando Feldman Josín escribe «Río Encuentro» intenta un análisis válido de la pérdida gradual de nuestra soberanía, frente al propio discurso chileno que funda sus pretensiones en la literatura y en la crónica mitológica: esto produce una coherente dinámica de política exterior solvente, que hace de Chile un ganador de espacios soñados. La virtud o la fuerza que genera La Araucana está en esa acción. Y uno agregaría que se sigue perpetuando en los Nerudas. Hoy la lingüistica nos propone un análisis de estos textos que hacen crecer a las comunidades humanas. Eduardo Gallegos, en «Invasión por el Sur» nos alerta. Lino Budiño nos propone posibilidades de desarrollo en «Patagonia Hoy: obstáculos y perspectivas». Y podríamos nombrar a otros muchos que, inequívocamente han basado sus bibliografías en intenciones de crecimiento regional. Pero, también, si leemos a Bruce Chatwin, un inglés, y analizamos su discurso interno, encontramos una acertada vocación de exotismo colonial que beneficia

una óptica neocolonialista. Eso, sin contar que nos arruina a Manuel Molina, sin concesiones, hasta cambiándole el nombre real por el ficticio de «Padre Palacios». ¡Cuánta ironía sajona, y cuánta habilidad para editar luego su «Viaje a la Patagonia» en la propia Argentina!. Y los argentinos lo leemos; y el discurso colonialista nos pertenece. También, a los patagónicos. Letras y crónicas La primera literatura hispanoamericana fue cronística. Y luego se dividió, en los siglos, en la vertiente literaria y la histórica. Nuestro país sufrió el mismo

proceso (debe su nombre al poema de Barco Centenera, por ejemplo); y la región patagónica no es una excepción. Sin embargo, hay un matíz de diferencia: aún carecemos de nuestra propia historia contemporánea. Pues nuestros autores se han consagrado a estudiar la síntesis cultural entre la prehistoria aborígen y la llegada del hombre del siglo XX, sin transición, en estos parajes australes. Y en algunos lugares, como en nuestra ciudad, este saldo fue más inhumano, dado que llegamos con la sofisticación de la vanguardia técnica que requería la extracción petrolera, a una tierra cuya expresión más visible de cultura eran las pinturas de la cueva de las manos (Río Pinturas) o las litografías ceremoniales (Piedra Calada), una al sur y la otra en el norte de la Patagonia Central. Los esfuerzos de estudio y la elaboración de discursos, no abarcaron nunca el espacio histórico de nuestra propia identidad contemporánea. Por ello, creemos, es necesario prestar atención a una obra que ha nacido en estas playas, en los últimos años: «Patagonia Punto Crítico» del historiador Carlos Alberto Moreno. Este libro ha salido a la luz en los días pasados, como la primera obra histórica que inicia un vuelo aún desconocido por nosotros: se levanta en el contexto de la plena actualidad, desde

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nuestros padres a nuestros hijos. Es la obra cierta y expresiva de la generación de patagónicos arraigados, nacidos aquí y como el caso de Moreno mismo, o de aquellos que eligieron este espacio para su vida. De los que no se sienten exiliados ni advenedizos. La historia actual Esta obra no tiene antecedentes. Su rigor histórico prolijo, nos sitúa en nuestra realidad, y sin embargo como un síntoma, nos asombra. Sobre todo porque desconocemos lo que somos.Y ahí está su valorización final: nos revela, nos redescrubre, nos funda. Su discurso nos pertenece. Debo también, mencionar una circunstancia feliz y personal que me honra: he conocido a otros historiadores locales, pero ninguno logró la lucidez necesaria que habitan estas páginas. O nadie, antes, se animó a este esfuerzo posible. No lo sé. Y además, eso sí, puedo jactarme inmerecidamente de haber sido el primer lector de este libro. He sido testigo de la solvencia del trabajo científico, pero también mudo observador y escucha de las intenciones cordiales de su autor. Carlos Alberto Moreno se inscribe en esa generación de arraigo que mencionamos en tantas oportunidades. Eso sí, su obra es un caso 42

excepcional: nos introduce en un ámbito nuevo, donde la filosofía (recuerdo el trabajo de Romeo César como intento), la lingüistica (en muchos, y actualmente en Lito Gutiérrez), la poética (en demasiados, pero lúcidamente en Angelina Coicaud), la crónica (en la consagrada obra de Abeijón), etc. superaban el vacío de la historiaY ahora, ya no. La carencia ha sido superada en éstas páginas que creo lo ponen al autor en el ámbito digno de nuestros primeros cronistas e incluso por encima de un Escalada, de un Molina o de aquel Casamiquela austral, si a título de actualidad se refiere. Porque se podría decir que los boers no escribieron nuestra historia, a diferencia de los galeses. Por eso, ya había una carencia inicial. Y luego todos se volcaron a una zona intermedia, aún científica, como en los casos señalados, pero teníamos nuestra propia carencia de siglo XX. La ciencia histórica Llama la atención del manejo de mecanismos técnicos, que subyacen en todos los trabajos anteriores de Moreno, en este caso se presentan en toda su fuerza efectiva. El autor nos demuestra, una vez más, que su trabajo es también científico. Ha superado sus conferencias apasionadas en los últimos años, sus ar-

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tículos interminables sobre nuestra identidad y circunstancias. Hay un concepto dialéctico que se enmarca dignamente, recogido con honestidad de un curso de geopolítica señero que existió en nuestro medio en los últimos tiempos, en los claustros universitarios. Y hay una toma de conciencia y de expresión, acorde con ese nivel. No me corresponde sin embargo, ahora, bucear en los meandros ideológicos, que la presuponen; sólo intento intuir su epifenomenología. Otros dirán su palabra en el campo específico de la historia científica. Sólo me resta apuntar que el autor es coherente consigo mismo, desde un ángulo sicocrítico. Y además, es escandaloso. Levantará polémicas agitadas, sobre todo en los que creíamos no estar menos en la Constitución de 1853 que en los sueños de los pioneros patagónicos, o los que no nos encontrábamos en ningún proyecto, ni en el de 1880 ni en otros posteriores. La historia regional geopolítica En fin, ya es sabido que el rigor prolijo, la historia lúcida, la pasión testimonial, no son tranquilizadores. Desde los reportajes hasta las estadísticas conmueven a veces. Y aquí más, porque Moreno parecería proponerse una lejanía augusta y erudita, pero pro-

«Todavía nos conmueve aquella sombra de la provincia mítica de San Jorge, ya perdida, las aventuras de espionaje entre «La Ferrocarrilera», Lahusen y Astra durante los conflictos bélicos del siglo, las batallas reales en el mar patagónico, las paranoicas euforias y frustraciones de las comunidades europeas radicados en nuestro sur...»

voca el interés en el tema aparentemente obvio: La historia regional desde una óptica geopolítica. Con sus aportes de lo Social-Político Contemporáneo, como trabajo de investigación. Miles de documentos revisados, cientos de fotografías, y la vida misma, lo atestiguan. Todo ello, en el marco de momentos claves para nosotros. Y luego, aún, haber mostrado cómo la Patagonia siempre, y en las dos guerras mundiales más, ha sido motivo de interés para todos los poderes mundiales. Y por fin, haberlo hecho con mentalidad de patagónico, preocupado por el destino futuro de su región. Por ello no es extraño que su bibliografía involucre , por botón de muestra, el lugar en los Testimonios. Ni que el historiados sugiera, y el geopolí-


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La otra espada y el bufón tico acierte en afirmar que «La Patagonia El Rey Matías estragó los sures es el bajo vientre de la Argentina». de Iliria, en detrimento de los turcos. Quizá menos conocido por la supersLos temas contemporáneos tición universal de los pueblos que Todavía nos conmueve aquella som- aquél, el otro, el obvio Vlad Tepes, fue bra de la provincia mítica de San Jorge, no menos sanguinario y poderoso que ya perdida, las aventuras de espionaje en- él. La espada mítica del monarca, la tre «La Ferrocarrilera», Lahusen y Astra espada eslava, contra la media luna de durante los conflictos bélicos del siglo, las cimitarras, esas curiosas espadas las batallas reales en el mar patagónico, corvas. La legenda universalis nos aselas paranoicas euforias y frustraciones gura que ambos, Matías y Vlad, fueron de las comunidades europeas radicadas victoriosos: esas son las historias de en nuestro sur, las nunca aclaradas idas y muchos reyes. venidas de Chile, la lenta pérdida secular de las islas en manos de los piratas, las Sin embargo, el pueblo esloveno gestas inmemoriales y anónimas. recuerda otras espadas lejanas, y una Y para siempre, a pesar de todo, propia. Además de la del Príncipe Fedesde la Argentina hasta la «Andinia» y liz, la de Arturo, las del Cid, que son todas las otras, que la distante indiferen- fantasías mayestáticas y de origen épico cia egoista de la Argentina metropolitana e histórico, ajenas, nosotros tenemos ha ido dejando filtrar en mentes afiebra- una espada en las manos de alguien das, para escandalizarse después ante los -aparentemente- indigno. Ya no es un peligros de invasión. héroe medieval su dueño, sino un bufón Las que nos correponden por he- romántico llamado Krjavel. rencia y que por propio heroísmo se Alejadas de otras como las de San continuarán esbozando en el tiempo y Jorge o las de Borges, más cerca quizá el espacio que nos corresponden, pese a la lanza del Quijote y su cometido. En al colonialismo capitalino y quien sabe efecto, el Quijote y Krjavel se enfrentan que imprevisibles futuros. a ciertos monstruos surrealistas: el manEsta es, para todos, una pasión chego por locura propia y por la realidad abarcadora.♦ deformada en las locuras de Cervantes, apenas un soldado manco. En cambio, este décimo hermano paria, salido del

Agosto-setiembre de 1985

corazón de Jurcic, no por burla, sino por compasión, cumplió su cometido honestamente. La victoria consistió en entretener a un grupo de aldeanos en una taberna, con un relato cómplice, donde se cercernaba dramáticamente a un fantasma. El «hudic» (la más común maldición en labios del pueblo, maldiciendo al demonio) se rompió allí en dos mitades, rebanado en la proa de un barco. La encarnación blasfema y vaporosa se hundió para siempre en las aguas procelosas de algún piélago imaginario. Habia

que defender la credibilidad popular en sus tradiciones, y el final lo tranquililizaba: a pesar de ser una fábula, Krjavel, nuestro bufón, fue también un héroe. Y en todas las letras y tradiciones, mitos y leyendas del mundo, donde pocas veces encontramos tanto humor, humanidad y realismo intrínseco, las hay pocas que desarrollen un valor tan alto, tan demencial, tan imposible como esta anécdota salida de la pluma de un escritor visceral. Es que, al igual que los poetas y juglares castellanos, pedía como recompensa un buen vaso de vino esloveno. Y eso, ya es mucho decir.♦

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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Arquitectura y Urbanismo de Comodoro Rivadavia Prof.: Pablo Strukelj Arq.: Aldina Q. de Provedo Arq.: Aldo Flagel Arq.: Leandro Madueño Arq.: Armando H. Almirón

CENTRO DE INGENIEROS, ARUITECTOS Y AGRIMENSORES DE COMODORO RIVADAVIA

La Arquitectura y el Urbanismo que posee una ciudad es el fiel reflejo de múltiples factores que hacen a su propia vida comunitaria, la actividad económica y condicionantes topográficos y climáticos. El perfil monoproductivo minero con el agregado de carecer el dominio político sobre su explotación, como así mismo la existencia mayoritaria de habitantes extranjeros y en gran porcentaje en condiciones ilegales (chilenos) son los principales condicionantes que han conformado en sus inicios una ciudad con características alienantes, marginales y contradictorias. Pero contemporáneamente surgen otros elementos que tienden a delinear una ciudad con progresiva identidad propia. El profesor Pablo Strukelj, quien hace la introducción de este artículo, ha compilado la opinión de Arquitectos comodorenses que forman parte del grupo humano que paulatinamente gestan una Arquitectura y Urbanismo para una comunidad que se exige a sí misma claras pautas de habitat y ordenamiento urbano. grisácea, que no se ha ido modelando ni De la interiorización proponiendo, y una arquitectura interna de lo arquitectónico que llamaríamos «introvertida», donde Pablo Strukelj cada hogar español, italiano, alemán, esloveno, croata, griego, portugués, Tengo mi propia teoría: los orígenes etcétera omnia, ha conservado intimade nuestra aldea, tan dispersos en un ini- mente características de decoración cio, tan cosmopolitas en varias oleadas según cada cultura. Los iconos, los cuadros, los libros, sucesivas, han provocado una especie de herencia de uniformidad exterior; los discos, la conformacion de los mue44

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bles, las costumbres de disposición, en el área íntima de los hogares conservó ancestrales estructuras. Esto, en campamentos tan uniformes, arquitectónicamente hablando como Diadema Argentina, o Astra. Cierta ruptura de moldes se anunció en los sesentas, con la irrupción del expresionismo extrovertido de los americanos, sus veloces camionetas en las calles de un pueblo gris, ondulando sus antenas fálicas, desnudando los mobiliarios, desacralizando los objetos

del hogar (los conocidos remates de garage, ante la próxima partida hacia el regreso), un desarraigo más acuciante, con la introducción, eso sí, de los electrodomésticos. De las casitas de chapas para los obreros de Yacimientos, a la clasista estructura de chalets de los ingenieros, de la introducción de criterios urbanísticos de otros continentes, podemos sedimentar el inicio de la arquitecturización del sector de la ciudad que se extiende (hoy día mutilado en Cañadón Perdido,


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Campamento I, etc.) al Norte de nuestro Cerro Chenque. El histórico «pueblo» tuvo otras dinámicas. También hay galpones de chapas, y ese tipo posterior de interés precario, donde los fondos son de materiales livianos y sólo la fachada española o afrancesada. Al menos, esto ocurrió después de la sugerencia inicial de los boers que fueron esencialmente campesinos, y que no escribieron su propia historia (a diferencia de los galeses, por ejemplo) porque tenían raíces de nomadismo, insuperables. No pertenecían a la intencionalidad de permanencia en el tiempo del sedentario. El clima, el frío, siguieron obligando a esa interiorización obligada de los hogares cálidos, donde las calles y las veredas perdían su importancia, ya que eran hasta invisibles en los días de viento. La arquitectura de las primeras obras públicas importantes, permitieron cierta seguridad psicológica de permanencia, que obligó a plantearse a las familias, al menos un frente decoroso. Y se sumaron las posibilidades técnicas de las administraciones de la Zona Militar, y del «boom» petrolero. Y luego, con la gran inmigración de argentinos del norte, sobre todo de Catamarca, de San Juan, Santiago, Córdoba, etc. (donde los

En la década del veinte, bajo una nevazón, el lugar reservado en la mensura inicial de Policarpo Coronel para la plaza del pueblo.

riojanos fueron una curiosa excepción), hemos padecido la importancia del automóvil en la puerta, último modelo, y la casa totalmente precarizada, ya que en las vacaciones eran imposible llevárselas al pueblo de origen para ostentarle (fenómeno analizado por el sociólogo Lino Budiño). Y luego, las dificulades crecientes en la economía que permitían sólo a las familias viejas y arraigadas el lujo de tener una casa en el sentido de la estabilidad y prestigio. Con lo que, los hijos nativos de Comodoro Rivadavia, pudieron terminar estos símbolos prestigiosos, e incluso se preocupaban por inscribirlos como «bienes de familia». Por fin, eran también de caprichosa arquitectura exterior, pero buscando una intención estética de prestigioso arraigo

en el lugar. Todavía la gente vieja habla de «la casa de fulano que se levantó al lado del galpón de chapa, que era de mengano y se lo compraron a... «Estos datos nos revelan, en cada caso, la importancia sicológica de construír una arquitectura propia. Si sumanos a ello la aberración de la cuadra española, llevada al máximo extremo de ridiculez, sobre todo en el sector costero, donde la geografía imponía otras urbanizaciones, y el aluvión constante en las partes altas de terrenos fiscales ocupados clandestinamente, pero en orden para que no se note demasiado; si añadimos la falta de sueños de arborización de una natural conformación montañosa imposible de ser urbanizada (Cerros Chenque y Viteau) que podría

haberse constituído en nuestra acrópolis parquizada, con canales o escalones artificiales y senderos y veredas de paseo; si agregamos la total falta de identidad de los pobladores en los últimos años de la década del setenta y los primeros de la siguiente, tendremos algunos de los ejes manifiestos de esta desproporcionada y caprichosa concepción de una ciudad. Pero no es grave: es la vida, dijeron las arquitectas Sosa y Galli, en una reciente indagación personal. Y estamos de acuerdo: la libertad, en sí, no puede presuponer un proyecto de ciudad, ni siquiera en el futuro. A lo sumo un criterio de conservación de áreas, ya sean naturales o de patrimonio cultural. Los ecos de un curso señero del Arq. Gazaneo, presidente del Patrimonio Mundial, se entreven en estos apuntes espontáneos. Como la iniciativa de SACORI de defender legalmente la permanencia de la grúa en el puerto comodorense. Primer intento serio que hubiera merecido un destino más feliz. Y que va mostrando toda una actitud renovada en este sentido. Por otro lado, en los años de intendencia de un arquitecto nativo, se conformaba un grupo que intentaba un movimiento de características entusiastas. La administración Provedo reunió a un grupo de jóvenes que propusieron

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pablo strukelj / artículos ... «crear productos que además de ser bellos respondan verdaderamente a los requerimientos de su época, de su lugar, y de su gente». dar colorido a la ciudad, después de un congreso nacional azuleño. Una iniciativa que llevó a pintar edificios de administración pública con colores llamativos, como invitando a una respuesta futura, pero que no respetó cánones de conservacionismo, ni rehabilitó o conservó vetustas tradiciones, sino que se quedó en intención. Aunque el toque de clarín estaba dado. Y más tarde, la turbamulta de jóvenes profesionales que ya no se prestaban a dibujar cajones (casas), sino que traían sus vocaciones de diseño desde las Universidades platenses, cordobesas, bonaerenses, etc., fueron cambiando los grises y las monotonías por otras posibilidades. Siempre en libertad, sin encasillamientos, como la vida. Cuando hace unos años se inició la salva de opiniones entre unos y otros, hubo una reacción natural: un grupo de ellos decidieron aunar sus voces. Y de allí, timidamente al principio, más orgánicamente después, se fue conformando la conciencia del mester, del oficio. A tal punto que hace ya breves, pero fructíferos años, se formalizó una sociedad de arquitectos en Comodoro. Ellos tienen la palabra. ...A la exteriorización de la arquitectura 46

Arq. Aldina Quinteiro de Provedo.

La ciudad y la Arquitectura constituyen el rostro visible de una sociedad. Vimos cómo a través de los años esa sociedad se manifestó con poco sentido de arraigo (psicología de los campamentos primero y de una ciudad cosmopolita con el «boom» petrolero después) sumando a esto un sentido fluctuante de crecimiento entre regresivo y abúlico con un proceso de urbanización que respondió a momentos muy cortos de expansión y muy largos de letargo y depresión; todo esto generó un Comodoro Rivadavia con un urbanismo y una arquitectura improvisada. Pienso que ésto no debe volver a ocurrir, nada más debe quedar librado al azar en esta ciudad. Se debe tratar de: 1º) Materializar definitivamente la dinamización económica social y cultural a través de la diversificación industrial sustituyendo la monoeconomía petrolera. 2º) Crear un Plan Regulador de la ciudad con su Código de Edificaciónes, para poder proyectar los arquitectos con ajuste a normas y leyes preestablecidas, basadas las mismas en previos estudios de análisis de situación. 3º) Generar equipos de estudios interdisciplinarios, a través de la Universidad, los colegios profesionales, Municipalidad, etc., for-

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como compleja es la arquitectura misma: pero igualmente se puede llegar a determinar grandes rubros en los cuales basarnos para un apunte inicial. Con el relato del Sr. Pablo Strukelj repasamos el pasado cronológicamente, repasamos los aportes socio-culturales heterogéneos que hicieron a la formación de Comodoro, una ciudad nueva, sin fuertes tradiciones si la comparamos con el norte argentino o incluso con algunas otras de nuestra Patagonia. Hoy encontramos una ciudad sujeta a los vaivenes socioeconómicos, al igual que todo el país, pero quizás con una diferencia, llegamos a un punto de inflexión, donde el comodorense ya no está dispuesto a esperar y ve llegado el momento del protagonismo, de la búsqueda de identidad. Esa búsqueda de identidad, que también puede llegar a su perfíl arquitectónico. Salvo algunos intentos aislados anteriores, fue en los últimos años y de la mano de un joven grupo de nuevos profesionales cuando Comodoro vislumbró un cambio, aunque todavía en determinados «polos», en ciertos y determinados sectores de la ciudad y quizá donde más se ponga de manifiesto sea en la vecina Arq. Aldo Flagel Villa Balnearia Rada Tilly; en donde la calidad estética exterior comenzó a Hacer un análisis arquitectónico de cuidarse, con un mayor respeto por el Comodoro Rivadavia, es tan complejo, paisaje urbano, un manejo cuidadoso de

mados por planificadores, arquitectos, sociólogos, economistas, etc., para redescubrir «la casa patagónica», estudiar «prototipos» para planes masivos de viviendas y dar respuesta desde aquí a los Institutos de Viviendas Nacionales o Provinciales, para revertir la situación de aceptar la receta. Ya que la Arquitectura no puede ser un hecho uniforme, transportable, válido para la Mesopotamia, llanura pampeana o Patagonia, hay toda una búsqueda que subyace en la pluralidad regional, en las singularizaciones y condicionamientos geográficos, en la historia, en las tradiciones de cada lugar. Sólo así podríamos desde nuestros tableros, ya sea en forma particular o a través de entes oficiales, dar una respuesta acertada a los condicionamientos de contexto y organizarnos para poder crear productos que además de ser bellos respondan verdaderamente a los requerimientos de su época, de su lugar, y de su gente. Y poder cambiar así esa uniformidad grisácea que caracterizaba a un Comodoro no muy lejano.


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«que los comodorenses comprendamos que nuestro habitat no termina en la puerta de acceso a la vivienda, sino que lo conforman todos los elementos que hacen al paisaje»

las proporciones, en suma compromiso con el entorno. De aquí en más, aspiro a que ese cambio se generalice, se haga presente en toda su extensión, ello depende de una gran mejoría en el nivel socioeconómico, pero también en que los comodorenses comprendamos que nuestro habitat no termina en la puerta de acceso a la vivienda, sino que lo conforman todos los elementos que hacen al paisaje y tomemos la decisión de llevarlo a cabo. Para continuar con este cambio, creo es necesario poner especial atención en tres aspectos fundamentales e igualmente importantes: a) El tremendo déficit de viviendas que existe en nuestra Patagonia y en forma especial en Comodoro, en la generalidad de los casos es atendido a través de planes de viviendas masivos, de interés social, pero no por ello podemos descuidar las pautas de diseño que en la mayoría de los casos se dictan desde lugares muy lejanos, desconociendo condicionantes, climáticos, tecnológicos y culturales y generando a veces resultados no deseados. b) En este caso el resultado depende más de la decisión del propietario y del buen asesoramiento y buenas propuestas profesionales, creo que con el tiempo se pueden lograr objetivos interesantes.

c) Sabido es que el clima local no ayuda y nuestro habitual compañero, el viento, hace más difíciles los empredimientos en este rubro, aunque con los mismos elementos que a veces se cuenta se podrían obtener resultados más alentadores. Es el desarrollo de las plazas secas, combinadas con sectores verdes por donde encontraremos el camino. Para encaminar la solución de estos tres aspectos, pienso que será fundamental la sanción de un Código de Planeamiento Urbano y Edificación, claro y preciso, de fácil interpretación y fundamentalmente no burocrático, con la intervención de las autoridades municipales, los colegios y asociaciones de profesionales del tema en la zona. Arq. Leandro Carlos Madueño

El adentro y el afuera constituyen entre otros variables puntos de análisis fundamentales del medio ambiente humano por donde transita la arquitectura. El espacio es una variable existencial de la actividad humana. Es un punto de referencia que se mide con el lejos, cerca, separado, unido, contínuo y discontinuo, interno, externo, etc. Sin el fraccionamiento de espacios es imposible imaginar actividad humana alguna;

las primitivas respuestas del hombre a la agresión del medio ambiente, frío, lluvia, viento, fue buscar su protección. Un espacio reparado, acogedor. Un espacio protector, un espacio cálido. Evidentemente la evolución de las necesidades primitivas y la resolución que implicaba crear espacios protectores más allá de la cueva natural, abre el camino hacia las manifestaciones constructoras del hombre, su vocación social, su sentimiento de trascendencia, y la expresión de su poder. La arquitectura contiene las latencias de estas emociones básicas y aunque camufladas con nuevas o viejas técnicas constructivas cargadas de connotaciones simbólicas. La modalidad constructiva de nuestra ciudad está profundamente caracterizada por la fuerza que impone el clima. Es notoria la dedicación a la creación de un clima y acogedor en el interior de las viviendas de los patagónicos. Implica naturalmente una búsqueda de potenciar la necesidad de un abrigo (el adentro) que constrasta con la agresividad exterior (el afuera). Adentro y afuera son los opuestos permanentes en la arquitectura, que se entrelazan definiéndose en forma recíproca. Los climas benignos han permitido la creación de arquitecturas que han favorecido la evolución de las formas, caracterizando respuestas típi-

cas constructivas que han constituído lenguajes arquitectónicos que, por la perfección de las respuestas al medio social y al medio ambiente, constituyen «estilos». La tradición latina heredada definió el adentro y el afuera con dos conceptos sociales que implicaban la organización del grupo y su relación, lo público y lo privado. La ciudad como elemento integrador de los espacios privados, la ciudad como el afuera, como el espacio adecuado para el cuerpo social. Nuestra ciudad, como hecho social, va animándose poco a poco al afuera, va aprendiendo a sobrellevar el afuera y el contraste entre estos dos puntos de observación empiezan a ser resueltos en término de arquitectura. Todavía se está en el camino de la definición, de modelos constructivos apropiados, a nuestras características ambientales. Definidas estas invariables arquitectónicas, más allá de la forma pero que constituyen la respuesta adecuada a equilibrar ese dentro y afuera y que permita crear una identidad arquitectónica urbana patagónica. Arq. Armando H. Almirón

Las perspectivas arquitectónicas de

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Comodoro Rivadavia son alentadoras desde el momento en que, las respuestas, son producto de un consenso más generalizado, donde la presencia del arquitecto se halla no solamente en el aspecto edilicio, sino en una respuesta

de diseño coherente e integrada. En las realizaciones urbanísticas falta mucho por hacer: la ejecución de planes de viviendas diseñadas para otras regiones del país, con descuido del diseño conjunto y

A la derecha, el mítico galpón de Pietrobelli que determinó el emplazamiento de la ciudad al reparo del Chenque y, el viejo muelle Maciel, la ansiada salida al mar. Arriba, la ciudad en la década del 80, cuando acentuó la modernidad de su perfil urbano.

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sin servicios comunitarios acorde a exterior como medio circundantela concentración poblaciónal, es una El arquitecto no está solo en todo muestra. esto... el ciudadano de Comodoro exige La ciudad requiere y va a requerir su entorno nuevo y vivencial..♦ decisiones muy trascendentes por su crecimiento atípico. La ciudad seguirá cambiando, para bien, con la conciencia «por el árbol» como factor de vida y de progreso: no sólo las calles, sino también el clima, se irán modificando. Los edificios tienen y tendrán una expresividad que le es propia, evitando el descuido. En su conformación se viene contemplando condiciones extremas (estructurales, climáticas, etc.), sus interiores enriquecidos y muy alentadora es la integración interior-exterior y el


pablo strukelj / artículos Recordando al amigo que se nos fue:

Dios no está lejos

David Aracena falleció en la tarde del 7 de febrero de 1987. En el momento de su muerte estaba jugando una partida de ajedréz, con su yerno Nicolás, el «Nico», su más fiel contrincante en esas lides que compartíamos con Luis Rybier, Nélson Dames, Jorge Vilardo, y tantos otros amigos que él se supo ganar siempre. Era un adicto de la amistad: pocas personas en esta tierra la han cultivado con tal pasión. Y esto, para los que lo conocen, es una rotunda realidad, sin exageraciones de ninguna clase. Por ahora, omitiré muchas cálidas experiencias personales, sobre todo las literarias, como cuando nos encontrábamos en su casa con Angelina Coicaud de Covalschi, con Jorge, con la Llompard, y otra vez, tantos otros que es imposible nombrarlos en el momento de la aflicción, dolidos por su partida reciente.. David Aracena se nos fué: dejó sus letras, sus amigos, a su amada esposa Anita, a sus hijas quiridísimas, a Roberto y Nicolás, a sus hermanos, a sus nietos: ahora sí, para él, Dios no está lejos.

Recuerdos del amigo Es curioso: lo conocí de niño, cuando mi padre se acercaba a su casa de Diadema Argentina para jugar interminables noches de ajedréz; lo despedimos

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en medios de su partida definitiva. En mi infancia, me pareció un hombre llamativo por su diálogo fácil y afectuoso. Anita y sus hijas lo rodeaban, sobre todo Anita con sus comentarios de literatura alemana con papá, y después las niñas con sus juegos compartidos. Más tarde lo reencontré en la adolescencia, en la redacción del diario. En este mismo lugar donde estoy intentando hilvanar algunos recuerdos en medio del dolor, pero con el ánimo de recoger su alegría interminable, así como era él, un hombre sin ninguna distracción en la búsqueda de la felicidad. Una de nuestras últimas charlas en la redacción, junto a su amigo periodista Víctor Pascal, había sido sobre su obituario: él mismo decía que debería dejarlo escrito para no molestar a nadie. Esta anécdota, como tantas otras, lo pintan de cuerpo entero. Como periodista ha sido una de las figuras comodorenses más típicas, mejor conocidas. Era un personaje de la ciudad. Lo seguirá siendo por siempre, ya que sus interminables columnas de «Las Palabras y los Días» han sido una

cátedra de vida, de literatura y de historias comodorenses. Pervivirá en sus discípulos. Además, ha recorrido toda la provincia, como policía ejemplar, como comisario a quien achacaban haber llevado a su casa a cenar al único preso que tuvo en Las Plumas. Su cárcel fue siempre una biblioteca, lo que sorprendía a muchos, que cuentan así el inicio de su amistad, como Nélson Dames que lo encontró en las playas de Madryn. Tras el saludo, David le preguntó simplemente: «¿Lee usted a Neruda?». Y desde entonces, jamás se murió esa relación cordial, hasta ayer mismo. David había publicado ya una veintena de cuentos y muchísimos poemas de

diarios y revistas del país, y en esa época ganó un concurso mejicano de cuentos, que le valió la publicación de «Una luz en la Ventana» que incluía aquel otro cuento célebre «Dios no está lejos», parafraseando el cual hemos titulado estas líneas espontáneas. Más adelante, con Anita, su trayectoria poética y narrativa son más conocidas. Hasta el cierre dignísimo de su libro «Papá Botas Altas» (1986) con el que se despidió de todos nosotros sin saberlo. Sospechamos que en este momento será fútil insistir en su amistad con Victoria Ocampo, Juan Ramón Jiménez, Molinari, Alberti, Hernández, Rozenmacher, Sábato y cuanto escritor regional hay en el país, muchos de los cuales han pasado por su casa abierta. Inútil también recordar su seudónimo de «Marinero de Aljibe», o Juan de Punta Borjas, con que ocultó su autoría dignísima, con pudor honrado. Sólo en los últimos años fue posible que se diera a publicidad su obra, en forma uniforme, ya que se resistía infinitamente. No amaba la soberbia de ciertas ideologías literarias: prefería las ingenuidades del corazón. Su inmensa biblioteca y sus discos, sus propios textos, lo sobrevirán, para los hijos y los nietos. Para todos nosotros. El ya está con Dios.

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La felicidad como meta Este hombre cordial, y a veces apasionado, amaba el mar, los olores, la naturaleza, a las personas. Jamás fue autoritario, aunque sí supo administrar autoridad como agente público, sin excesos. Es más, se proponía que todos fueran felices, como él quería serlo: era su ideología. En momentos políticos difíciles jugó su entereza, lo que le valió ser expulsado del Valle, y recalar con la frente alta y la ayuda de Don Roque González, en Comodoro Rivadavia. Alguna vez, cuando Borges decía que no había sido feliz, cuando Sábato anunciaba que «la vida es horrible» él seguía afirmando que la felicidad es posible. Y creemos, los testigos de sus noches de amigos, entre música, nietos, hijos y amigos, letras y el infaltable ajedréz que lo había logrado, casi en el límite de las posibilidades humanas. Sus admiradores de la sencillez, de la humildad, José Colvalschi y Ana María Piccoli, liderando el Grupo Pro-Cultura le dieron la alegría de editar su última obra literaria. Ese acontecimiento fue uno de los más altos de su existencia. Todo Comodoro fue testigo. Su trascendencia actual no se debe a ninguna jactancia personal, sino a su resignación y descubrimiento de que sus trabajos eran muy valorizados. Norma 50

«Alguna vez, cuando Borges decía que no había sido feliz, cuando Sábato anunciaba que ‘la vida es horrible’ él seguía afirmando que la felicidad es posible. Y creemos, los testigos de sus noches de amigos, entre música, nietos, hijos y amigos, letras y el infaltable ajedrez que lo había logrado, casi en el límite de las posibilidades humanas»...

Pérez Martín confirmaba hace poco que se lo está estudiando enla Cátedra de Literatura Argentina de la Universidad de Buenos Aires. Hay proyectos de películas con sus cuentos, en la gestión de Hugo Arizmendi. Micaela Llompart ha publicado una crítica de sus cuentos. En fin, que David trascenderá como un escritor patagónico único, en el más alto nivel de la poesía, si es que hay niveles para el quehacer del alma.♦

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Nuestro Sur Lejano y Las imágenes de nosotros mismos, nuestros símbolos más propios, vienen a señalarnos lo que realmente somos; Comodoro, nuestra patria chica, despierta esos sueños en el autor de la nota, que de alguna manera compartimos todos. Para seguir viviendo bajo la magia del Chenque, el vuelo de las gaviotas, el testimonio rígido de las torres petroleras, las leyendas tehuelches, la libertad del cielo, este sur lejano y mágico para muchos. Bajo la magia del Chenque Charlando con los amigos, sobre todo en un café, aparecían estos temas. Jon Villelabeitía me contaba de unas filmografías que él realizaba hace muchos años, al iniciar su trabajo en Canal 9. Luego derivamos la conciencia a los programas locales, sobre todo a «Ciudad Abierta», que tiene antecedentes dignísimos en los trabajos de Jorge Infeld y del amigo Chicha. Es curioso: cómo ese sueño que es la pantalla chica, nos concientiza de nosotros mismos. Cómo al observarse en perspectiva, uno descubre su esencia. Algo similar me ocurrió hace años, cando vivía en otros lugares; recordaba el Chenque y el mar. Hasta que escuché que el mito de porteños era el símbolo del obelisco, algo artificial. Allí descu-

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brí que el Chenque era nuestra imagen propia, pero sacada de la naturaleza, con toda la carga legendaria de la tumba tehuelche. Y si también ellos deploraban que «lo que mata es la humedad», nosotros teníamos, para quejarnos, el viento. La leyenda del Chenque y el mito del Viento, ya han sido analizados en muchos trabajos propios y ajenos, con cierta profundidad, por lo que no insistiré en estos símbolos. Recuerdo, eso sí, mi trepadas infantiles por el cerro, mi obstinado arraigo en Comodoro, donde «el viento no se ha llevado aún nuestros espíritus». Mi propia vida bajo la magia del Chenque. El vuelo de las gaviotas Más cordialmente, me impresionaban el puerto, el autovía, las ovejas, el petróleo. Ese puerto que era nuestro lugar de pesca juvenil, junto al trencito que bufaba entre vapores blancos, donde he visto algún monstruo marino colgado de la grúa Titán, que nos depredaron. El autovía que nos llevaba hasta Sarmiento algunos fines de semana, o a Diadema, casi siempre, con nuestros amores jovencísimos, con nuestros poemas a la


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Mágico La herencia tehuelche, la barraca Lahusen y las infaltables torres de los años iniciales, parte de una simbología emblemática para la ciudad de los vientos...

casa de David Aracena. Las interminables rutas con sus majadas de ovejitas, que enriquecían el paisaje de la meseta, y los fardos de sus lanas apilados en las barracas, como en Lahusen, donde trabajaba mi papá. Las torres y sus charcos en el campo, los campamentos, la geografía rota en el paisaje virgen, buscando la unidad entre la sofisticada tecnología del siglo, sobre los picaderos indígenas. Y por fin, el vuelo de las gaviotas. Esa imagen que me persiguió durante años, que representaba la libertad, la creación, el vuelo, los pensamientos. Cuando imaginé la «Cartilla Austral», junto a Beba Coicaud y Jorge Vilardo, adoptamos ese símbolo para las portadas de nuestra

hojita poética. Y la desparramamos con su azul y su gaviota por toda Hispanoamérica, algo del otro hemisferio, y sobre todo por el país. Nuestras creaciones volaban en sus alas. Y no puedo olvidar el libro de Nélson Dames, sobrevolando la ciudad, con su «Primera Gaviota», sobre el mar. Ni las gaviotas del puerto, las reales, que alimentábamos con mi hermano Lorenzo desde un balcón de la casa del mar, nuestra casa natal. Y aún más, ahora, hoy, esa gaviota aparece fantásticamente sobrevolando el blasón municipal de Comodoro. Comodoro quiere ser gaviota Tenemos ese escudo. Es más bien

pobre, rígido. Tiene una oveja, una torre, un ancla al sos, una meseta y el mar. Quizá es el Chenque frente a las aguas. Pero hay allí algo hermoso: sobre su costado derecho, arriba, planea una gaviota sobre el azul. Creo que está llena de significados: para todos. Para los comodorenses, el ansia de ser libre, de ser feliz, de dominar el viento y estar volando hacia lo alto, en el cielo. Para los nuevos, una esperanza de azul, de creatividad, para descubrir cosas nuevas, y quedarse con la euforia de la luz del sur, lejano y mágico. Para todos los que nos visitan, para los que pasan, un símbolo definitivo de Comodoro. Comodoro Rivadavia, quiere ser gaviota. He lamentado muchas veces que la Universidad haya adoptado una

simulación estética de la misma idea, pero sin ser tan nuestra. Habrá habido sus razones y las respeto; pero hubiese preferido el simple dibujo de nuestra propia imagen sobre el mismo azul, con esa disposición distinta, más libre, más sobria, más poética. Y más propia. En cambio me ha conmovido un logotipo de empresa de turismo, con esa ave esencial, o aquel poema a Comodoro de Angelino, o los dibujos de la Madueño con sus previas y fantástica fotografías, con sus gaviotas. Creo que nos queda este compromiso: seguir mirando hacia lo alto, y también este otro: intentando, pese a todo, elevar nuestro vuelo. Hacia el azul.♦

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La Escuela de Arte Al crearse en nuestro medio un nuevo establecimiento de enseñanza con características de orientación hacia la formación de vocaciones artísticas, se enfrenta una vez más la problemática cuantitativa de la falta de aulas a nivel secundario, sobre todo, y se cierra un espectro de posibilidades cualitativas en la educación, en que se nos presenta la posibilidad concreta de encauzar las aspiraciones más humanas de la creatividad estética. El espíritu de la obra, sus impulsores, sus posibilidades en el futuro, y la inserción social actual, son algunos de los temas tratados en la nota. Nunca olvidaré mi experiencia personal en la Escuela de Bellas Artes, esa institución municipal, que ha recorrido un camino de dos décadas en la ciudad. No tuve la suerte de ser su alumno, a pesar de las inquietudes plásticas que me movían desde siempre, desde la infancia, por algunas circunstancias vitales que no viene al caso tratar ahora, pero que me llevaron en más de una oportunidad a establecer algún contacto periodístico o personal, con mucha emoción en el corazón de Comodoro. Jamás olvidaré aquella frase de Picasso que leí en sus antiguas instalaciones del ex-Hotel de Turismo, en el subsuelo, donde se expre52

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saba: «Todos los niños nacen artistas, lo importante es que lo sigan siendo cuando grandes». El collage espiritual de dibujos y pinturas, cerámicas y estatuillas, me acompaña aún hoy, en el espíritu, mientras intento acercarme a los gestores de esta iniciativa de crecimiento que constituye la posiblidad concreta de una nueva apertura de la Escuela de Arte para Comodoro Rivadavia. Algunas consideraciones iniciales Llego a la Casa de la Cultura con el recuerdo de las palabras de Daniel Alonso, su titular, que me prometía una experiencia diferente: tomar contacto con un grupo de artistas comodorenses, preocupados con su comunidad y que habían logrado, después de un largo camino, uno de sus sueños más lúcidos. La Escuela Superior de Arte, tiene a sus propios padres. Y están aquí, ahora, reunidos. Me asusta la idea de afrontar una encuesta de tipo institucional, ya que jamás me han atraído las burocracias ni las frias leyes académicas. Puedo relacionarme muy bien con las personas. Inmediatamente, estos miedos, ese temor

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inicial por lo abstracto, se personaliza en el diálogo espontáneo de la Sra. de Morón actual directora de la entidad municipal, su colaboradora jerárquica Esther Galvagni de Trillo, y el resto de entusiastas fundadores: la Sra. de Horat, Joaquina de Mazzuca, Dolores de García, Susana de Almirón, con lo que descubro una vez más que las iniciativas positivas, son posibles. Se menciona a Cristina Morales de Díaz y a la Sra. Esther de Whitty. que no ha podido concurrir, circunstancialmente. Además, Daniel Alonso, en tiempos que desarrollaba una fructífera labor un acta firmada por estas personas y una al frente de la Dirección de Cultura Mularga lista de alumnos y docentes de la nicipal. entidad, algunos egresados, me muestran los entretelones de esa voluntad común que ha posibilitado algunas concreciones ro, que confirma así su sueño de seguir siendo el centro espiritual de la Patade este viejo sueño. gonia.Ya era hora. Nos robaron varias veces el proyecto, otras localidades del La visión fundadora Daniel Alonso, al teléfono, intenta Chubut de lo que no nos quejamos, pero cubrir su área específica. Desde Raw- nos tocó esperar demasiado tiempo. «Es son. llegan las últimas novedades de que según pude averiguar después, los la Legislatura Provincial, con respecto impulsos originales son de larga data. al tema. Del otro lado de la línea está Los más próximos, más concretos, ya tiela diputada Estrella de Chabeldín, con nen alrededor de unos diez años. «Hubo la misma emoción de todos, afirmando algunas frustraciones ocasionales en el que el proyecto de ley ha ingresado en camino -me aclara la Trillo- ya que con la orden del día. Escucho comentarios la Sra. de Morón y de Díaz, preparamos espontáneos de aprobación. En los ojos, programas y ellos se entusiasmaron con hay una luz indescriptible: la satisfacción la idea; y le agregaron danzas y otras del logro, buenas noticias para Comodo- áreas».


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El proyecto crece «Las chicas, los alumnos, se desesperaron cuando en Trelew fue aplicado nuestro proyecto. Que incluía todos los niveles: desde el preescolar y la primaria, el ciclo medio y la trascendencia vocacional a nivel terciario. Con talleres, desde los cuatro años, de Música, Teatro, Danza, Plástica. En fin, casi un proyecto de vida, de formación integral». Joaquina de Mazzuca agrega: «Se cubre una necesidad pedagógica que ya se veía en la Escuela de Magisterio, desde donde se pedía desde hace unos años verbalmente a todo inspector y, desde 1978 por notas, una escuela de Música. La Sra. Peric y la de Horat, pensaban que estas notas estaban perdidas, hasta el director del DEMYS (Dirección de Enseñanza Media y Superior de la Provincia del Chubut) en 1985, el señor Ahumada, nos invitó a Rawson a concretar un anteproyecto curricular. Por fin veíamos que esto no había caido en el vacío, y que en el futuro, aunque todavía lejano, muestras maestras de música tuvieran también una adecuada formación pedagógica, además de su idoneidad vocacional indudable». Dolores de García concluyó sugiriendo que «es real la necesidad de profesionales, sobre todo porque el espíritu de una educación a través del arte

El antiguo galpón de la Administración de Puertos que albergó en sus comienzos a la Escuela de Arte de Comodoro Rivadavia.

es distinto: tiende a la creatividad más pura, más formativa». Daniel Alonso nos interrumpe con los detalles técnicos, las últimas novedades. Llegan los periodistas de los medios de difusión. Habrá que esperar que termine la distribución de gacetillas y las fotografías; tomamos mate mientras somos testigos del trabajo de la prensa. La versión oficial Leí una nota del Gobernador de la Provincia dirigida a la Honorable Legislatura, que encarece: «En virtud a que tanto las exigencias culturales del medio, como las propias del sistema educativo nos presentan un abanico de necesidades en la ciudad de Comodoro Rivadavia,

se propicia facultar al Ministerio de Gobierno, Educación y Justicia para que determine las disciplinas a implementar que podrán ser: teatro, música, danza o plástica, según la disponibilidad de recursos humanos o necesidades más ampliamente detectadas. Las razones expuestas precedentemente justifican el proyecto de Ley cuya sanción aconsejo. De forma, Dr. Atilio O. Viglione, Gobernador». (Fechado en Rawson el 10 de marzo de 1987). El director de Cultura, Alonso, explica que han sido cedidos a la Municipalidad los galpones de la Administración de Puertos, hace una semana, noticia conocida por los medios desde hace unos días, con esa finalidad. (Diarios locales del 11/3/87).

Las inscripciones posibles Sobre la mesa hay carpetas de preinscripciones, una acertada radiografía previa, que se inició con miras a consolidar el proyecto, y de paso, ver las posibilidades reales de implementación en el medio. Decir que superaron los cálculos más optimistas, es poco. Por ello, quizá, el tema recae sobre el perfil de alumnos que ingresará, sobre todo en el ciclo medio. Ya que, según explica la Sra. de Morón, este es un secundario común, con actividades prácticas de taller artístico, por la mañana, y dictado de clases teóricas más tarde. Es una nueva opción, más amplia de la escuela media, con que se cierran las posibilidades en nuestro medio. El área de la Escuela Superior está más determinada por los egresados de la Escuela Municipal de Bellas Artes, que tiene para este año veintiuno de funcionamiento ininterrumpido. Un adolescente comodorense podrá optar ahora por el bachillerato común, el humanístico del Colegio Universitario, el de orientación pedagógica nacional, el magisterio, por Administración de Empresas quizá pronto, por la escuela de oficios del padre Corti, la comercial, la militar del Liceo, la de orientación biológica provincial, y la educación artística, la nuestra.

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La Escuela de Arte He ido a ver las instalaciones: en un ámbito apropiado, junto al parque de la Costanera un lugar ya privilegiado de la juventud de la ciudad, el famoso Vagón Cultural y la playa, con árboles añosos y una parquización incomparable en nuestro medio, que ha cedido Nación definitivamente al Municipio, se iniciarán las actividades este mismo año. Aun están desalojando muebles y herramientas del cuerpo principal, que cuenta con una galería amplia, adecuada y las antiguas oficinas que oficiarán de aulas. Curiosamente, el lugar apropiado, como si se hubiera construído con esa intención. No demandará, inicialmente, grandes cambios. Luis Miranda, de la Administración de Puertos, está preocupado por los tesoros históricos que guarda el mismo, además de las fotografías que están bajo su custodia de la construcción del Puerto, del Comodoro viejo, y de los incunables planos que se atesoran en un archivero. Las paredes son de machimbre, cálidas, y ya nos imaginamos a los jóvenes en actividad y recreos en este ambiente, una vez reacondicionado con pintura y refacciones generales. Miranda me informa que la puerta eléctrica es la original, y que por razones de seguridad será, seguramente, replanteada. Hay una nostalgia digna en este hombre de mar, 54 14

su condición de Supervisora actual de la Zona Sud de las escuelas provinciales, que ejerce en nuestro medio.

Las modernas instalaciones donde funciona actualmente la Escuela de Arte. Uno de los edificios educacionales mejor proyectado en la zona para cumplir con las varias exigencias de los programas que allí se desarrollan.

que está contento por el destino que se le dará a estas construcciones oportunamente, una vez que la nación traslade los elementos a un espacio físico adecuado. Al despedirnos, me imagino en el frontispicio la leyenda que aparecerá muy pronto: Escuela Superior de Arte de Comodoro Rivadavia. Miranda vuelve a sus tareas, y yo, agradecido, pienso que aquí se ha dado un rescate cultural de la arquitectura de la ciudad, casi de la manera de crecimiento. Quién mejor que los artistas, sabrán hacerlo. Algunas ideas, algunos propósitos En el teléfono, la Sra. de Whitty, gentilmente, atiende mi requerimiento: «Yo diría que habría que buscar en la historia de los que tuvieron esta idea positiva

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para la comunidad. Hace años que estoy en esto, con un grupo de amigos. Sentí el dolor que nuestra zona fuera postergada y se concretara anteriormente en Trelew, sobre el mismo proyecto que habían propuesto los comodorenses. Claro que allí el aporte era de Nación, en parte, lo que les facilitó las cosas. Además hubo esa cuestión con el Dr. Lens, que se expresó desafortunadamente, y creo que fue malinterpretado, al menos en parte; de todos modos, todo contribuyó a esta realidad que tenemos hoy». Se refiere al escándalo periodístico que levantó la propuesta del pastor Norberto Wolf, en que se intentaba declarar al Dr. Lens, como persona no grata para Comodoro Rivadavia. Pero, además, la Sra. de Whitty, calla su propio celo personal en la empresa, quizá por pudor, quizá por

Indagaciones específicas No se ha podido ubicar a la docentes más antigua y cordial de los Talleres de Arte, la Sra. de Tuczkiewicz, pero he recorrido algunas indagaciones específicas de cómo será el funcionamiento de una institución tan trascendente para el crecimiento de los espíritus comodorenses. Me he imaginado a los niños, a los jóvenes, recreando nuestra propia cultura, a partir de su propia experiencia educativa original. Dolores de García es la más entusiasta sobre el tema pedagógico: «Según Herbert Read, el arte en la vida del hombre es un instrumento de crecimiento: el que es creativo educado en la creatividad, lo será en todos los órdenes de la vida. El niño está abierto, y necesita que se le dé esa oportunidad: de ahí la importancia de formar buenos docentes. No enfermos, autoritarios; a veces nos preocupa la falta de un verdadero diagnóstico del docente, sobre todo en lo sicológico. Por ahora el proyecto se aplica solamente a niveles secundario y terciario, pero se espera que en el futuro abarque estadios más tempranos: primario y preescolar». Entre otras cosas, Dolores cita a una publicación de


pablo strukelj / artículos Antecedentes históricos

En 1966 se funda la Escuela de Bellas Artes Municipal, con Talleres Libres de niños y adultos. La Provincia del Chubut aprueba los planes de la carrera de Maestros en Artes Visuales, con validez oficial (1972), egresando sus primeros alumnos en el periodo de 1976. En 1978 se organiza en la Escuela de Magisterio una comisión promotora de docentes de música con presentación de notas peticionantes, para una Escuela Superior de Música. Setiembre de 1985: son convocadas dos comisiones a Rawson, por Planeamiento del Ministerio de Educación y se elaboran anteproyectos paralelos de Plástica y Música. Participan Joaquina de Mazzuca, Dolores de Morón, Cristina de Díaz, Dolores de García, Jorge Fontenla (director del Teatro Colón) y Clydwin Jones (director de la Escuela de Música de Trelew), entre otros. Entre enero y marzo del año siguiente se motoriza el proyecto durante la gestión del Ministerio educativo del Dr. Norberto Massoni. En diciembre del mismo año, la Comisión promotora vuelve a peticionar al nuevo ministro, Dr. Lens, con el apoyo de la Dirección de Cultura Municipal de Comodoro Rivadavia que ofrece absorber las horas cátedra de los Talleres de Arte. Finalmente, el 10 de marzo de 1987, ingresa el Proyecto en la Honorable Legislatura del Chubut, y la Nación transfiere al Municipio las instalaciones donde funcionará el establecimiento.

la UNESCO, donde los pedagogos más importantes de la humanidad, afirman: «La creatividad es uno de los aspectos más susceptibles del hombre, tanto para ser desarrollado como para ser disminuido». Creatividad, hacia la libertad Todos los niños nacen artistas, recuerdo. Dolores sigue vivazmente, con su vocación docente cordial. «Esto se aproxima a las posibilidades de ser libre. Estos valores se desarrollan a través de

la expresión, y el placer de crear, autovaloración. Que lleva al adolescente a ser libre siempre, como hombre maduro. Y además autoidentificándose con la comunidad, el aspecto social. Se puede cambiar mucho para crecer, con la sola práctica, la experiencia vivencial; hay cuatro áreas sugeridas: teatro, música, plástica y danza. Todos pasarían por estas expresiones, enriqueciéndose. Claro que luego puede haber opciones personales, vocaciones. Por ahora se abrió sólo plástica y música, una base

Una de las primeras promociones frente al viejo galpón

para seguir luchando. Insisto, todavía, sobre otro aspecto, la inserción laboral del egresado. Dolores me ilumina: «Ese aspecto social, realista, no está excluído. Los cargos de maestros en plástica y música, en este momento, están casi desiertos, o cubiertos por personas idóneas, vocacionales, meritorias, pero que no tuvieron la oportunidad de una formación pedagógica y didáctica. Al menos en muchos casos: hay que revalorizar el espíritu de una educación por el arte, hay posibilidades diferentes de revalorizar ese espíritu». Se dijo mucho más. Sólo rescato aún, ésto, como ún colofón: «Todos los docentes podrán participar en algún taller, habrá una comunicación diferente entre profesores y alumnos, testimonios de vida; una experiencia creativa para toda la comunidad educa-

tiva. Esta escuela, así, ya no sólo en sí misma, sino en su proyección, necesita ser un verdadero agente de cambio». Otros contactos personales No pude explayarme a gusto, quedará para otra vez, con la Sra. de Horat, ni con Susana de Almirón. Tampoco las comunicaciones me permitieron un acercamiento a la diputada Chabeldín. Daniel Alonso está ocupado con el Seminario Regional de docentes. Cristina de Díaz, corrobora algunos conceptos y agrega a lo dicho: «La Escuela de Bellas Artes, nuestra vieja escuela, queda incorporada hasta que egresen los alumnos actuales. Sus implementos materiales, también. Hace doce años que estoy en la escuela, y creo que si con tan pocos medios logramos tanto, allí, esta nueva

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instancia nos da otras posibilidades: hemos estado luchando unos cuantos años, empezaremos a aplicar todo lo que queríamos. Las inscripciones de alumnos y profesores ahora lo maneja Provincia; no sabría precisar el tema, pero sospecho que el día veintitrés nos encontraremos los maestros, amigos, en el traslado de elementos. Será una emoción inefable. No es sólo cuestión de dinero, pues en la escuela faltaba de todo, pero si es importante la disponibilidad de la gente y las ideas. De eso, ya sabemos que hay (se ríe), habrá para contar muchas cosas». No las imaginamos, Cristina. Y nos alegramos por las nuevas perspectivas. Siento, he sentido en toda esta gente, un desapego personal increible. Una capacidad de empresa en común. Alonso ya me había señalado este aspecto, pero es distinto vivirlo. Dimensión artística austral Cristina señala qué pocas escuelas hay en el país de este tipo. Prometo indagar. Asegura también que en Rawson se les había propuesto algo desconectado con la vieja institución de artes, pero luego eso se unificó. Apareció un proyecto común, aunando iniciativas. Lo elaboraron entre la Sra. de Morón, Dolores de García, y ella misma. Posteriormente se convocó a los músicos, donde par56

ticiparon con las mismas intenciones, en sus áreas, según nos cuenta la Sra. Joaquina de Mazzuca: «En setiembre del año 1985 se nos habla, por fin de un proyecto de escuela de artistas y querían ver las personas que mandaban las notas, y me convocaron a Rawson, donde Edwlin Jones, director de la Escuela de Música y un profesor viajero, Cipolla. La gente de planeamiento y proyectos de la Provincia trabajó con nosotros, siendo ministro Massoni. Fue un período agotador, de cinco días. Pero surgió la idea de integración, unir sin destruir nada. Revisamos todos los planes del país, de escuelas existentes, como San Juan en la Universidad; como la de General Roca, más austral y cercana. Todos opinaron, quedó un proyecto hermosísimo, que incluía los cuatro niveles de enseñanza. Yo pensé entonces: tenemos nuestra escuela. Pero las convocatorias de danzas y de teatro fracasaron. Nadie concurrió, no sé los motivos». Dimensión futura comodorense Curiosamente no ha habido implicancias, más allá de las humanas, en este logro. No he visto cuestiones partidistas ni celos personales; Daniel Alonso, me propone una razón comunitaria. Es un logro para Comodoro, y yo imagino el futuro, tal como me lo pinta la ceramista

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Una presencia infaltable: alumnos de la Escuela de Arte en la farándula estudiantil comodorense.

y dibujante, humilde, plena de espíritu docente, Esther de Trillo: «Cuando empezamos, faltaban muchas cosas, y ahora todavía hay sus falencias. Espero que, es decir, estoy segura de que los que vienen atrás, tengan ánimo para seguir luchando». Esta es una empresa para el espíritu. Comodoro Rivadavia, otra vez, logra el nivel que se merece en su nunca perdido liderazgo de capital cultural de la Patagonia. Que sería lo de menos. Nuestra ciudad, nuestra patria chica, sigue creciendo, hacia lo trascendente. Eso sí, por nuestros hijos, y nosotros

mismos importa de verdad. Me alejo de esta Escuela de Arte, con la convicción de que nos modelará una futura dimensión comodorense, en el alma misma de mi ciudad. Y estoy contento sobre todo por los que vendrán detrás nuestro, a volar hacia una vida más plena. A través del arte.


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Libros, guardapolvos y alpargatas Como corren los tiempos, sospechamos que muy pronto se iniciarán las clases. Es probable. Pese a la postergación de fechas, los probables reclamos de los docentes, y la experiencia de haber pasado el año anterior la menor cantidad de horas de nuestra historia, en la escuela. Soy maestro, entre otras cosas, y he vivido algunas sensaciones referenciales, a través de mis hijos, los tres ya, alumnos del sistema provincial de educación. Estas reflexiones, creo, son comprometidas. He visto que una docente, Angélica Castro, ha debido sufrir una huelga de hambre para que se cumpla el porcentaje del presupuesto que establece la Constitución Provincial. He mirado las Cooperadoras escolares que se debaten hasta niveles increíbles de imaginación, para ayudar a mantener escuelas que cada día tienen menos sol en las aulas. He visto la dificultad en los padres en adquirir el guardapolvo sarmientino, inútil ya, por donde se lo mire, con el beneficio comercial de la venta de alrededor de 15.000 (!) de ellos en nuestra ciudad. He descubierto que no existe un manual de alumnos que refiera datos convenientes sobre la región, a pesar de las iniciativas que lideran muchos docentes, y la ya conocida propuesta

la página Marzo - abril 1987 «...sigo creyendo en algo positivo: la vocación de los docentes; que pese a la ausencia de gabinetes sicopedagógicos, pese a la multitud de alumnos hacinados en recintos inadecuados muchas veces, intentan coronar su actuación, con la mayor generosidad posible».

que alimentan la Srta. Marcote y nuestro «Lito» Gutiérrez. A pesar de todo esto, las formaciones están a la orden del día, la rigidez en el aula sigue siendo esterilizante, los padres participan poco de las iniciativas curriculares, y los maestros siguen atados a las formalidades de la planificación inútil, con castigo para los más creativos. No quiero ser tremendista. Pero cuando veo que sólo la URSS y algunos países satélites conservan ciertas estructuras fijas, a pesar de las personas, me entristezco pensando en las fotografías de las escuelas francesas, donde la maestra está sentada con los niños en el aula, sobre el piso, con enormes chorros de luz que entran por los ventanales ge-

nerosos, en los «uniformes» actuales, la remera y el pantalón vaquero, donde no se rinden a las fórmulas frías de un supuesto patriotismo, sino que se rinde homenaje a la bandera en forma cálida y más espontánea, íntima, en cada aula. Sueño con que no haya que pedir permiso para las necesidades corporales de un niño, ni autorización para charlar con las maestras, ni la inteligencia se mida por la caligrafía ni la creatividad

con la ortografía. Son muchos sueños los que tengo. Sin embargo, sigo creyendo en algo positivo: la vocación de los docentes; que pese a la ausencia de gabinetes sicopedagógicos, pese a la multitud de alumnos hacinados en recintos inadecuados muchas veces, intentan coronar su actuación, con la mayor generosidad posible. Y ello, es lo más importante. No todo está perdido.

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Premio Isidro Quiroga El certamen de cuentos patagónicos en los últimos años se ha constituido en el evento literario más importante de nuestro medio. Quizá una de las expresiones más distinguidas de nuestra cultura, junto al Festival de la Canción Patagónica que nuclea a los músicos de esta región austral del país. El espíritu de su creación, los promotores y sus características, así como su trascendencia actual, son los principales temas de la nota. Un evento que merece ser conocido por su jerarquía, y por su promoción de valores auténticos de esta parte del país. Corrían los últimos meses del año 1984, cuando el Ing. Raúl Ortiz dio a conocer estas inquietudes a los escritores comodorenses. Y fue Hugo Covaro el que inspiradamente lo bautizó con el nombre del maestro pionero de Comodoro Rivadavia: este acierto ha sido corroborado por los promotores de la iniciativa, y así se lanzó para el Aniversario de la ciudad, en Febrero de 1985. El premio «Isidro Quiroga», había nacido con la esperanza de atraer a los creadores noveles del género cuento, de todo el ámbito patagónico, a fin de que la competencia generara un movimiento de motivación en los escritores que por diversos motivos no habían 58

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podido acceder a la publicación de sus obras, y la intención de corroborar la calidad literaria de un género cultivado en toda la zona austral de la Argentina, pero con poca difusión y casi ningún reconocimiento social ni especializado, dadas las características del medio que carecen de editoriales y hasta entonces, de concursos importantes dentro de la modalidad. La idea inicial Uno de los promotores más entusiastas, más cordiales, que participó desde los orígenes de la idea y su concreción, José Manuel Oliveira, y que actualmente dirige un programa radial sobre el tema, nos comenta con su pasión acostumbrada, aunque sin estridencias sinceramente: «Se había formado, en el 84, la Asociación del Personal de Conducción de la Cooperativa Popular Limitada de Comodoro, y allí nació esta idea. Después de organizar varios eventos de proyección social, como los Torneos Intercomerciales de Básquet y uno de fútbol de mayores, como un compromiso con la comunidad, descubrimos que las instituciones en general,

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se ocupaban mucho de lo deportivo, ya que económicamente si no es redituable, no genera mayores gastos. Entonces empezamos a pensar en algo más altruista, más comprometido con lo patagónico y con Comodoro. Y ahí sale Raúl Ortiz con la idea de un certamen literario. Se nos hacía difícil la idea, dado que en una estimación inicial, los gastos eran superiores a nuestras posibilidades, además de los problemas de especialización que sospechábamos. Pero en la gerencia nos encontramos con un apoyo incondicional, en la persona de su titular, Don Esteban Antal, que prometió absorber los gastos excesivos, y así posibilitó su concreción. Claro, quedaba el otro aspecto: pero le dijeron a Raúl que ya que él había traído la idea, que buscara de organizarla».

vid Aracena, con vos y con Hugo, y al mismo tiempo lo entrevistamos a Daniel Alonso de la Dirección de Cultura, que nos facilitó las principales direcciones de autores y medios de comunicación de la Patagonia, con lo que iniciamos las publicaciones. Hubo un eco positivo, y el nombre que nos sugirió Covaro nos gustó muchísimo. «Aún recuerdo esas reuniones. El entusiasmo de los organizadores y la generosidad de Hugo Covaro, nos hicieron conocer la historia del maestro Quiroga, que merecía tal homenaje, e incluso más, prestigiaba el espíritu del concurso literario regional. Este maestro, por todos reconocido, había realizado la primera publicación de valor en su escuelita, la ex-24, fundada en 1905, y había sido un promotor de la cultura musical y de la alfabetización comodorense. Un blasón adecuado para el Primeros contactos espíritu profundo de la empresa cultural Oliveira se alegra de la concreción que se iniciaba. de estos proyectos originales, y en su generosidad nos informa con su desprenLa primera edición dimiento habitual: «El ingeniero Raúl «Se premió en el Aniversario de la Ortiz se comenzó a poner en contacto ciudad de Comodoro Rivadavia, en la con el titular del Fondo Editorial de misma fecha del Festival de la Canción Canal 9, el conocido Hugo Covaro. Me Patagónica. Eso también fue como un pidió que le ayudara en estas diligencias, símbolo: nacían juntas dos expresiones así que los dos formábamos esa especie auténticas nuestras -puntualiza Oliveide comisión inicial. Pero el que más se ra- Y recuerdo que una semana antes movía era él: logró conectarse con Da- teníamos sólo diez cuentos, aunque de


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Cuentos Premiados Premio «Isidro Quiroga»: Ediciones del Certamen de Cuentos para Autores Noveles, sin obra publicada en el género:

toda la Patagonia, y temíamos haber fracasado. En esa última semana, las invitaciones de Daniel Alonso y las nuestras, nos asombraron con 86 cuentos, de todos los rincones de la región. Fue un verdadero éxito. Agrega algunas anécdotas de esa primera experiencia, en que la generosidad primaba por sobre las formalidades: «Llegábamos a ponerle el seudónimo a tres ganadores. Ya para entonces trabajábamos Raúl y yo, Antonio Sánchez y Miguel Vargas. No podíamos creer el increíble eco, la respuesta, y además que todo hubiera salido tan bien». La empresa continúa Es admirable la repercusión que tuvo esa Primera Edición en los medios gráficos de la Capital Federal y de toda la Patagonia. Raúl Ortiz me ha acercado gentilmente una carpeta y un bibliorato con esas publicaciones, donde sobresale una crítica de «Clarín» y de «La Razón». También «La Nación» ha difundido y alentado generosamente el certamen. De más está decir que el «Río Negro», los diarios locales, las Radios Nacionales y privadas de toda la Patagonia, han sido propaladores del hecho cultural. Y la calidad de las obras y de los autores, crearon un nivel de aceptación que no tenía antecedentes conocidos en nuestro

-1985, 1º Edición: Premio Isidro Quiroga ‘85: Enrique Luis González (Trelew) «Pus, Menta y Muñecos de Yeso» - Plaqueta y Obra Publicada. Mención: 1º Ricardo H. Rabitti (Choele-Choel - RN) «Una lectura del Prometeo Encadenado» - Diploma y Publicación. 2º Delia Inés Harina (Villa Regina - RN) Se seleccionaron para publicación otro siete cuentos. Jurado: David Aracena, Pablo Strukelj y Aquilino Isla. - 1986, 2º Edición: Premio Isidro Quiroga ‘86: Jacques Larrochette (El Bolsón . RN) «Las únicas luces» - Plaqueta, diploma de Honor y Publicación. Menciones: 1º Carlos Horacio Herrera (Neuquén) «Apenas dos caballos» - Diploma y Publicación. 2º Ricardo H. Rabitte (Choele Choel - RN) «Otra Gente» - Diploma y Publicación. Se seleccionaron para Publicación otros siete cuentos. Jurado: David Aracena, Pablo Strukelj y Aquilino Isla. -1987 - 3º Edición: Premio Isidro Quiroga ‘87: Declarado Desierto. Menciones: Declaradas desiertas. Se seleccionó para Publicación un cuento: «Simón Nance» de Juan Domingo Matamala (Ing. Jacobacci - RN). Nota: La entidad organizadora editó nueve cuentos, además recomendados en el certamen anterior). Jurado: (David Aracena), Ana Pescha, Jacques Larrochette y Aquilino Isla.

ámbito; ello, llevó a continuar la empresa. Idénticos resultados han tenido las siguientes ediciones, promediando siempre, en las tres, un número similar de participantes. Como había dicho Jacques Larrochette, Premio «Isidro Quiroga ´86»: «Debe valorarse este esfuerzo; nunca asistí a un concurso literario donde con el premio me entregaran ya en mano la edición de la obra. O como decía un medio periodístico: «Ante la experiencia vivida el año anterior, en la gran cantidad de obras recibidas y la calidad de éstas, lo que tornó difícil la tarea del calificado

jurado con que se tuvo en suerte contar, y el hecho de que el certamen se haya visto reflejado en las páginas de prestigiosos medios gráficos de la Capital Federal y del interior, demostraron que el esfuerzo propuesto en un principio, con la edición del libro conteniendo los cuentos que amalgaman las vivencias de esta región patagónica, no fue en vano. (1985) El matutino «Jornada» del valle chubutense, titulaba: «Importante certamen de literatura ha despertado gran interés». (1986). El «Río Negro» ha publicado los cuentos en sus suplementos semanales,

y muchos otros han entrevistado a sus autores, cuando menos. Verdaderos valores se han ido confirmando, injustamente inéditos, y otros fueron descubiertos: se había logrado la motivación original, más allá de toda expectativa realista, y era imperativo continuar con ese espíritu. Los organizadores meritorios Además del ingeniero Raúl Ortiz, de José Manuel Oliveira, de Miguel Angel Vargas y el apoyo de Esteban Antal, hay que sumar las colaboraciones de Hugo Covaro, David Aracena, Aquilino Elpidio Isla y Anita Pescha, entre los escritores, y la eficiente ayuda de Daniel Alonso, Director de Cultura. Pero con el tiempo, se sumaron muchas más personas, que aunque siempre simpatizaron con la empresa, tuvieron oportunidad de concretar su participación en las últimas ediciones, como Jacques Larrochette, como Jorge Corcoy y el infatigable coordinador de la última edición, «Tito» Roberto Davies, que logró con un año de trabajo tesonero que no bajara el nivel de difusión e información de las bases del concurso, haciéndolo llegar con sacrificio personal hasta el último rinconcito de la Patagonia. Sus compañeros me han referido de esta labor, por lo que he intentado comunicarme personalmente con él. Durante el fin de semana me

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Los símbolos en he acercado a su casa, y lo he buscado insistentemente por teléfono, lamentablemente sin los resultados que hubiera deseado. Otra vez será. Lo mismo me ha ocurrido con Miguel Vargas; lo lamento sinceramente, ya que nos habrían podido dar mayores profundizaciones acerca del tema, siendo parte de los organizadores más meritorios de este éxito de nuestra cultura local y regional. Que como expresara Nhora Fueyo, creadora galardonada de San Julián, le ha posibilitado «Como maestra, me interesó en llegar íntegra a los jóvenes, cuya identidad se encuentra también en las raíces; en mi caso, rescato las costumbres del pueblo patagónico, y en especial, esa soledad mística del hombre de campo». (1986) O como aseguró el ya citado Larrochette, jurado en la última edición: «Lo importante es participar, pero con el convencimiento de que uno lo hizo en serio». (1987) El profesor Herrera, quien reseñó la vida ilustre y humilde del otro maestro, Don Isidro Quiroga, nos emocionó con la idea de que este evento perpetuaba la acción pionera.

trabajos se recepcionaron, aunque hubo algunos autores que repitieron en estas últimas instancias, sus presentaciones. El jurado de la institución había sido integrado con un representante por provincia, con Aquilino Isla por Santa Cruz, Anita Pescha por Chubut y Larrochette por el Río Negro, destacándose la obra «Simón Nance» como seleccionada, y única como edición para el año actual; se publicaron por lo tanto nueve cuentos recomendadospor el jurado del año anterior- La labor meritoria de un joven rionegrino, Juan Domingo Matamala, se ha destacado así como una alegoría de la vida patagónica, con un alto contenido literario y espiritual. Esta última instancia ha sido ampliamente difundida en los últimos días por todos los medios, por lo que no abundaremos en ello. Pero sí nos parece importante las palabras de Jorge Corcoy, que nos dice: «Lo más importante del premio es que los escritores patagónicos, tengan la oportunidad de publicar sus cuentos en el libro, luego de haber participado en este concurso. Asimismo esperamos que en los próximos «Isidros», los escritores La última instancia de esta hermosa región, sigan apoyándoYa frente al anuncio del próximo nos como hasta ahora». concurso, edición 1988, recordamos que además de las 86 obras iniciales, en el 1986 participarán 97, y en la última, 89 60

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Un valor vocacional ampliamente reconocido en nuestro medio desde sus años de estudiante secundario, en proceso de formación y estudio, ha brindado un recital en su ciudad natal, donde junto al poeta Jorge Vilardo y la recitadora Silvia Lay de Villegas, desenredaron sus artes. Daniel, que se define como artista, es un promisorio cantautor, poeta, intérprete, actor y comediante, entre otras cosas. La nota lo presenta desde las visiones de los otros, tratando de interpretarlo. Este espectáculo merecía una crítica: que consiste, obviamente, en preguntarse qué significa, qué nos trae, qué nos promete y cuánto cumple para las expectativas del espectador. Es que esa palabra griega: crisé, significa interrogación, planteo, cuestión, pregunta. Y me he preguntado acerca de Daniel y su trabajo, según mis limitaciones personales pero con la seriedad que se merece un joven que ha dedicado su vida al arte. Todos lo recordamos en sus origen histriónico adolescente: entonces jugaba al ajedrez y nos divertía en las fiestas con sus chistes e imitaciones de cantantes y personajes en boga. Luego llegó la maduración: el teatro vocacional en el mismo colegio Perito Moreno, la motivación de verse reconocido por todos, la composición

29 de abril de 1987

de sus primeras canciones, incluidas las humorísticas y las de protesta. Había en él un discurso, algo que decir, y él lo decía. Un joven talentoso Demasiados elogios se escuchan por allí, en cada presentación de Daniel Saavedra. Es claro: posee ese don de comunicación, que a muchos ha sido negado. Y entonces, en él, se transfieren algunos símbolos necesarios propios y ajenos. Pero, aún más, no sólo ha encontrado su talento, sino que lo ha cultivado con conciencia. No olvidaré jamás su participación en el Grupo Proscenio, donde descubrí que no era sólo (sólo?) un comediante, sino que lograba sus personajes dramáticos, con el mismo nivel de honestidad y libertad. Ya no abusaba de los estereotipos útiles quizás para cierta catarsis, pero que pueden encerrar al actor en una jaula de impotencia en algunos casos. Daniel seguía creciendo y madurando. No había peligro. Como me ha dicho su amiga, Silvia Lay de Villegas: «Hizo cinco años de teatro con María Elena Suárez, hasta que se decidió a jugarse por su vocación. Lo conocí des-


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Daniel Saavedra de chico, muy niños todavía, y ya tenía su chispa personal. Ahora me recuerda que a veces componía canciones de protesta, no porque estaban de moda, sino porque él estaba preocupado por la sociedad». Ya al salir del secundario, todos depositaron sus esperanzas en él pero necesitó hacer su propio camino. Dejó en ello un par de años universitarios, en Ciencias de la Educación, pero aún más en el corazón de sus compañeros, a quienes agasajaban sus ocurrencias en la cantina, en los pasillos, improvisando constantemente y en el grupo teatral, Proscenio. Imposible de olvidarlo en la vida de los claustros, con su luz, su desenfado, su audacia y generosidad. Camino de crecimiento Y por fin se decidió. Este año fue su meta: tomó su guitarra y sus poemas, sus bártulos y sus ideas de personajes y su propio cuerpo, y se los llevó a Buenos Aires. Con su gorrita y sus pantalones estrafalarios, su sonrisa y sus muecas, su alegría de vivir. Pero no para irse. Se alejó para estudiar para exigirse el más alto nivel vocacional en su trabajo. Como no le alcanzaban los antecedentes ya que jamás se tomó el juego de la vida demasiado en serio, en sus aspectos burocráticos, debió concursar para el ingreso en «La Casona del Teatro» del

Centro Cultural Municipal, para poder aprender con los mejores actores argentinos dirigidos por Beatriz Urtubey. Y entre ciento setenta postulantes, ingresó junto a los treinta y cinco elegidos. El examen de actuación fue uno de los mejores. Nos cuentan sus compañeros de andanzas artísticas, que en los últimos tiempos sólo se dedica a esto. Y que ya dio recitales con temas propios que es uno de los líderes del grupo. Hasta me contaron esta anécdota: un sello le quiso adquirir sus temas, y lo está estudiando, ya que prefiere darlos a la luz él mismo, sabiendo que el camino será más largo. Y también me fue referido este episodio: que un director del Centro Cultural San Martín, cuando lo vio por casualidad lo llamó desesperadamente y le dijo que hace treinta y ocho años que andaba buscando ese personaje que él representaba. Todavía ignoramos si Daniel participará en esa obra, o si su autor podrá, por fin, estrenarla. Pero dejémonos de comentarios, que en nada benefician su seria actitud ante la profesión de artista. El trabajo actual Daniel ha partido nuevamente, después de su actuación en la vigilia de la Pascua inolvidable de este año. Por desgracia no pudimos, no quisimos hacer entonces una nota, ya que otros aires nos

Daniel Saavedra ...«Es claro: posee ese don de comunicación, que a muchos ha sido negado. Y entonces, en él, se transfieren algunos símbolos necesarios propios y ajenos. Pero, aún más, no sólo ha encontrado su talento, sino que lo ha cultivado con conciencia».

llevaban en la conciencia cívica. Pero esa vigilia fue todo un mensaje coherente, también, con nuestros sentimientos. Ocurrió en Synopsis, tablado mediante y junto a Silvia y Jorge Vilardo. Ya habían presentado el espectáculo en la Capital con éxito singular. Alguien comentó: «Este nivel lo hemos visto sólo en los europeos, ahora nos dicen que es un grupo patagónico». En fin que prejuicios mediante, no se acallaron las ovaciones ni la gente dejó de pararse, unas mil doscientas personas, en las noches de presentación. Y aunque Daniel descree del éxito aparente, estaba conmocionado.

Repitió los mismos rituales para nosotros. El espectáculo surgió como idea ya hace tiempo, en la mente de Daniel Alonso, nuestro director de Cultura. Daniel es reflejado en sus movimientos por Silvia Lay, otra vez, a nuestro pedido: «Daniel Alonso le sugirió musicalizar algunos poemas de Jorge Vilardo, para la presentación del libro» «El árbol de las tormentas». Y una vez que los conoció, Daniel Saavedra confesó que le parecía muy interesante. Está demás hablar del nivel de la poesía de Jorge. Y luego escuchó un recitado que yo había preparado para el mismo fin, y se entusiasmó ilimi-

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tadamente. Y me recibió bárbaro trabajar juntos, ya que nos conocíamos desde hace muchísimos años. Y después de los primeros ensayos al ver cómo iba saliendo, con poco esfuerzo y sí mucho placer, decidimos hacer las tres presentaciones con algunas obras del poeta y el resto del material de Daniel y mío. Esa fue la despedida recordada del Vagón Cultural, en la costanera comodorense. Ya se había decidido por su trabajo actual». El espectáculo vivo «Ahí surge, en Marzo, la confirmación de que Vilardo llevará su libro a la Feria del Libro -nos sigue precisando Silvia- y entonces pensamos con Alonso en la posibilidad de hacer el espectáculo en la misma. Pero ya estaba todo programado oficialmente y surge la opción de realizarlo en forma paralela: nos presentamos en el Centro Cultural. El resto ya es muy conocido. De la Recoleta capitalina, Alonso insistió en traerlo nuevamente a la ciudad natal, aprovechando la Semana Santa. Y se nos ocurrió integrarlo a Jorge al espectáculo, como un homenaje al autor. Cultura lo trajo hasta acá como una obra, tratando de no diversificar la temática, con poemas y canciones de Daniel. Quitamos la orquestación inútil y se enriqueció con la guitarra solista del mismo Daniel, con lo 62

Daniel Saavedra, Eduardo Andrino -por ese entonces su representante en la capital- y Silvia Lay.

que logramos un mensaje más honesto todavía. Ahora ya estamos trabajando para volver a muchos otros lugares del país, como embajada patagónica. Silvia es la que se ocupó del ordenamiento textual, y de la recitación profesional que ya sabemos en ella se dignifica, como siempre. Como nos tiene acostumbrados, además, desde la radio oficial comodorense. Los símbolos van surgiendo alrededor de la figura de Saavedra, desde que se define como artista, con variada forma de comunicación, con los poemas, los que «piensa» con la música, su histrionismo. Y su humor: me han contado de verdaderos diálogos con el público de otras latitudes. En Synopsis, quizá, reinó la sobriedad durante el acto, quizá por las circunstancias, quizá por la fuerza en que ponía al cantar sobre la

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paz y la libertad. No quiso ser entonces, malinterpretado. Imprevisible, promisorio El dice que es un actor de comedia, y dentro de esto le atrae el multifacético vodeville, o como se quiera llamar, a la «melánge» del canto, el humor, la actuación es lo que le gustaría llegar a hacer como profesión. Ya hoy, es multifacético él mismo. Y libre. Me ha llamado la atención su arraigo y su universalismo: quiere decir cosas profundas sin ataduras, sin formas hechas. Ahí está la ruptura de límites que se permite en la única canción patagónica que le conozco, con intención regional, pero de un universalismo aleccionador y absoluto. Como me dijo Silvia: «Nombra todo lo telúrico, sin destacar nada en

especial». Y agrega, también: «Se tiene mucha fe. Confía en la paz, en el ser humano, y es protestón por naturaleza, aunque eso no lo diríamos». ¿Por qué no, Silvia? Es una virtud del artista, su inconformismo con todo lo que no lleva altura, lo que no es humano, lo que traiciona al hombre y su libertad. Sus ganas de crecer. Daniel Saavedra nos comunica esas cosas, con sus símbolos. En la vigilia de nuestra última Pascua nos ha dicho entre otras cosas: «Mi libertad es tuya, como alguna vez fue mía». Además nos regaló los poemas de Jorge y Silvia, y hasta uno de Daniel Lay, otro joven de su edad, esos maravillosos veinte y... tantos años.


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25 de Mayo de 1810 Es la fecha real de nuestro nacimiento. Poco queda por decir de su espíritu patriótico: las cintas rojiblancas de French y Beruti que pasan por el tiempo al celeste y blanco. Una Nación que nace, y que lleva apenas el siglo y medio de vida. Un país nuevo. Una esperanza de futuro en libertad. CABILDOS, LENGUA, TRADICION Eso nos dejó España. Nos legó el federalismo auténtico a través de sus cabildos: el concepto del gobierno del lugar. Desde la Edad Media los ibéricos fueron una especie de anarquistas: entiéndase bien, en el mejor de los sentidos. No toleraron los yugos, nunca. Como con Carlos Vº que debió enfrentarse a los comuneros, donde ya estaba la raíz de este pensamiento federalista. Cuando el señor feudal formalizaba su contrato con los siervos de la gleba, un caballero recitaba: «Nos, que valemos tanto como vos, y que todos juntos valemos más que vos...». También el Padre Suárez, jesuita español predicaba contra el Absolutismo Monárquico, con la idea de que Dios le daba el poder al pueblo, y que éste lo delegaba en sus gobernantes. Nunca se atacó tanto el derecho divino: los franceses necesitaron hacer una revolución cruenta, con los mismos ideales. La len-

25 de mayo de 1987

gua nos permite soñar, todavía, como lo hicieron Belgrano y San Martín, en los estados unidos de Sudamérica, por ahora desunidos. Y las tradiciones, con la religión cristiana, que permitió la fusión de razas, a pesar de injustas aniquilaciones que también deberemos reconocer, hizo de semilla real de una América Hispánica, donde el indígena, el aborigen, se asimiló en matrimonios y parentescos, en el mejor de los casos. En el peor de los casos, también, fue exterminado: pero nunca como principio indiscutible, como lo ejercieron los países sajones en el norte. España, pues, como nos dijo Dario, que era medio aborigen, medio español, nos legó su lengua, su tradición, su pasión de libertad. LA MAL LLAMADA REVOLUCION DE MAYO Es por eso que decimos, según lo impuso Bartolomé Mitre en su historia, la Revolución de Mayo. Pero lo dijo, inventando su año X, tratando de realzar figuras como la de Mariano Moreno que era el apoderado de los comerciantes anglófilos, abogado del contrabandista, y opositor liberal del Imperio Hispa-

La Junta Gubernativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata. (Archivo Gráfico de la Nación·.

noamericano, con todos sus aciertos y errores. Eso sí, no hubo nunca la tan mentada Revolución. Ello involucra una total diferencia: no se atacaron las tradiciones, ni la lengua, ni el sistema federal en ciernes. Se buscó otra cosa: en aquella fecha, un cambio de gobierno. A las tres de la tarde, los patriotas juraban así: «Guardar estas posesiones a Fernando VII y a sus legítimos sucesores». ¿Por qué seguimos hablando de revolución?. Y aún más: conservamos, después del proceso emancipador, la lengua, el idioma castellano, las tradiciones, como la religión y el folklore ahijado, y aún en nuestro sistema político a pesar de todos sus errores, el cabildo, lo federal.

Claro que hubo luchas, entre unitarios y federales. Por sus raíces en las ideas morenistas, opuestas al verdadero Cisneros y a Saavedra. Y tantos otros. Y prolongadas hoy en los liberalismos del siglo: unitarios en la acción real. Asentados, desde el mismo 25 de Mayo,

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en Buenos Aires. Los cabildantes del interior, debemos destruir esta lacra. COINCIDENCIAS DE UN HISTORIADOR No voy a hablar ahora de Pascual Paesa, por conocido. Ni me remontaré al unitario Mitre, que escribió la historia nacional como vencedor. Ni me interesa el revisionismo rosista, en sí mismo. Pero sí me llama la atención un artículo del amigo personal, don Jorge Caldas Villar, un historiador platense, que edita su Meridiano Cultural (revista), y que sigue investigando nuestra historia en todos sus aspectos. Me ha llegado a la mesa de trabajo un artículo revelador. Coincidimos en lo general, en las ideas: él me lleva la ventaja de ser un verdadero experto en el tema, un investigador. Eso, sin embargo, me reconforta. Jorge Caldas Villar niega la revolución, acierta en precisar que no fue una «Primera Junta» y aún menos, que Cisneros no era villano de esos días. Ni siquiera eso. Su trabajo de divulgación ha sido titulado: «En Mayo de 1810 hubo miedo en Buenos Aires». En uno de sus pasajes afirma: «Lo cierto e irrebatible es que alrededor del Cabildo de Buenos Aires comenzó a gestarse mucho antes de lo que la mayoría de los argentinos imaginamos, la erróneamente denomi64

... «Claro que hubo luchas, entre unitarios y federales. Por sus raíces en las ideas morenistas, opuestas al verdadero Cisneros y a Saavedra. Y tantos otros. Y prolongadas hoy en los liberalismos del siglo: unitarios en la acción real. Asentados, desde el mismo 25 de Mayo, en Buenos Aires. Los cabildantes del interior, debemos destruir esta lacra».

nada «Revolución de Mayo». Cita entre sus fuentes a Mitre y López, Levene, Pueyrredón Segreti, Reyna Almandos y Gandia, para agregar que «seguramente a esta altura, convenga sustituir la categoría de «revolución» con la que habitualmente se rotula al gesto emancipador de mayo de 1810. EL MIEDO DE LOS PORTEÑOS Voy a transcribir lo que dice el último de los historiadores nombrados en las fuentes, en su obra «Historia de las ideas políticas en la Argentina». Gandía nos cuenta sus conclusiones profesionales: «En Mayo de 1810 hubo miedo en Buenos Aires. Las noticias llegadas desde Londres, que anunciaban la penetración arrolladora de los franceses en Andalucía, leídas en toda la ciudad y, especialmente en el taller masónico

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

de Hipólito Vieytes, hicieron imaginar la pérdida total de España... El virrey Cisneros hizo imprimir inmediatamente las noticias recibidas de España y las esparció por la ciudad». Y la obra «El drama de Mayo», tomo IV, capítulo XXIII, cita: «En seguida, el 18 de Mayo, dio una proclama que demuestra que el virrey Cisneros puso en práctica su propósito de entregar al Cabildo el destino de estas tierras si llegaba el caso inimaginable de que España estuviese totalmente perdida. Cuando este caso llegó, el Virrey cumplió su promesa». Y la última novedad de nuestro amigo historiador platense: «Tampoco -dice Caldas Villar- la ‘Primera Junta’ fue presidida por Saavedra, sino por el propio Cisneros, autor de un plan que aprobó el Cabildo Abierto de aquel temprano 22 de Mayo en aquel tempestuoso año rioplatense». En fin, que las historias de los vencedores, como Mitre, nos dieron una visión de nuestra historia, según su propio cristal. Y aunque en la niñez, estén muy bien las leyendas y tradiciones, los cuentos de hadas, madurar significa también enfrentarse a la realidad histórica. Aunque sea menos divertido, a veces. LA HISTORIA NACIONAL EN LAS ESCUELAS Ya se sabe que Cabral no se llamó

así; que el tamborcito de Tacuarí es una hermosa leyenda, quizá basada en algún hecho parecido; que las «Niñas de Ayohuma», y el «Negro Falucho» y tantas... Son hermosas evocaciones que sirven, en definitiva, para alimentar el corazón. Pero eso no es estricta historia. Y sin embargo, es lo más hermoso que tenemos. Siempre he amado los mitos y las leyendas: por ello no sería jamás un investigador. Más bien el destino me ha llevado hacia la poesía. Como Torre Nilson, nuestro cineasta, que se divirtió con la versión popular o «historieta billiken», según decimos en las escuelas, de la vida del gran San Martín, ya desde el título poco académico: «El Santo de la Espada». Creo que estas cosas merecen sus reverencias, pero el arte es un profundo modificador. Es por ello, que, a fuer de ciudadanos argentinos, en nuestro folklore, en nuestras tradiciones, en nuestras narraciones, seguiremos repitiendo nuestras gestas de esta manera. Porque, detalle más, o detalle menos, la sabiduría popular absorbe lo que es lo más importante. Por supuesto, que los historiadores sigan con sus profundizaciones. En las escuelas, los actos de estos días, llegarán al corazón de los niños, y esa será su verdadera lección de historia nacional.


pablo strukelj / artículos 7 de Junio:

Día del Periodista Argentino La fecha de hoy celebra la fundación del primer periódico de la patria libre, llamado «La Gaceta», institucional como Día del Periodista Argentino; originalmente dedicada a recordar a los trabajadores de los medios gráficos, se ha extendido después a los nuevos medios de comunicación del siglo. Como antecedentes virreinales de la actividad, tenemos a los órganos titulados «El Telégrafo Mercantil», «El Semanario» y «El Correo de Comercio», que con distinta suerte iluminaron el pensamiento de los hombres del Río de la Plata. «El Telégrafo Mercantil, Rural, Político-Económico, e Historiográfico del Río de la Plata», ya desde su extenso título indica las áreas más interesantes de su actividad. Fue el verdadero fundador ya que inició sus ediciones con el siglo, en 1801. Aparecía dos veces por semana, y fue la primera víctima de la censura: al año fue clausurado por un artículo considerado ofensivo para las autoridades hispánicas. Al año siguiente se lanzó «El Semanario de Agricultura, Industria y Comercio» (1802) que dirigía Hipólito Vieytes, y fue una empresa exitosa ya que cumplió las 218 ediciones ininterrumpidas. Por fin, en 1810, pero en el mes de marzo nacía «El Correo del Comercio» de Manuel Belgrano,

7 de enero de 1987

que llegó a la calle en 52 oportunidades. Todos estos órganos anteriores a la Gesta de Mayo, eran editados en la Imprenta de los Niños Expósitos. A los pocos días del 25 de Mayo, nacía con la Patria el primer periódico libre, «GAZETA DE BUENOS AYRES», cuyo Director y Fundador fue el Pbro. Dr. Don Manuel ALBERTI, saliendo su primer número el día 7 de Junio de 1810, según la orden de la Junta: «Todos los escritos relativos a este recomendable fin se dirigirán al Señor Vocal Doctor Don Manuel Alberti, que cuidará privativamente de este ramo... «Así lo aclaraba también el Dr. Moreno en una de sus ♦ páginas, de donde proviene el equívoco generalizado de que éste haya tenido tal tarea. De todos modos, como Secretario de la Junta, se lo puede considerar el primer periodista, pues firmaba un extenso «artículo» donde daba a conocer las primeras decisiones oficiales del organismo novel gubernativo. El periódico iba encabezado por una frase en latín que traducimos, más o menos, así: «Valiosa felicidad la de estos tiempos, en que se puede sentir lo que se desee y en que es posible decir

lo que se sienta». El encabezamiento del primer título rezaba: «Orden de la Junta» y comenzaba así: «Desde el momento en que un juramento solemne hizo responsable a esta Junta del delicado cargo que el Pueblo se ha dignado confiarle ha sido incesante el desvelo de los individuos que la forman, para llenar las esperanzas de sus conciudadanos...» Posteriormente al fallecer Alberti, su segundo director fue el Deán Gregorio Funes. Esta publicación subsistió con distintos nombres y la más variada suerte, hasta que en 1821 terminó sus días, transformándose por decreto oficial en órgano de la Universidad de Buenos Aires, recién fundada, con el título de Registro Oficial. Casi sesenta años debieron pasar para que en la Provincia del Chubut apareciera el primer órgano periodístico considerado tradicionalmente manuscrito, en lengua galesa: «Y Brut» (1868). Diez años después, se fundaba el ya impreso «Nuestros Derechos Civiles», a quien se atribuye la dirección de Lewis Jones, fundador de Trelew. (Pueble de Luis). Actualmente aparecen en nuestra provincia seis diarios: nuestro medio «El Patagónico», el colega «Crónica» y los valletanos «Chubut» y «Jornada»; además en Puerto Madryn el matutino

«Impacto» y en el Esquel, «El Oeste». Los periodistas gráficos de nuestra ciudad, junto a los de todo el país, celebrarán estas efemérides junias con diversos actos y festejos, de los que participarán los colegas de los medios audiovisuales y radiofónicos, considerados también periodistas por extensión. Esta labor humanística se enriquece día a día con técnicas de vanguardia, y aunque van cambiando los nombres de los trabajadores de la prensa, los ideales de libertad siguen siendo los de aquél histórico día. Coincidentemente, El Patagónico, celebrará en breve sus jóvenes 20 años de actividad en la zona, y agradeciendo las manifestaciones de la comunidad comodorense que ya se van acercando llenando alegóricamente los escritorios de la redacción aprovecha la ocasión celebratoria para saludar con efusión a sus lectores que son su vocación más íntima. Asimismo extiende sus deseos de justa retribución moral a todos los integrantes de su equipo, tan extenso como complejo, augurándose muchos años de vitalidad y consecución en los ideales de la patria chica y de la patria grande. ¡Augurios!.

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pablo strukelj / artículos En un local céntrico se inaugura una muestra pictórica:

Hoy expondra el artista José Luis Tuñon

Con el auspicio de la Dirección de Cultura Municipal, se realizará en estos días la exposición de cuarenta y siete trabajos en óleo, pinturas, dibujos y esculturas del artista plástico José Luis Tuñón. La inauguración será en el local habitual del arte, ubicado en San Martín 576 (en los fondos de la galería) para todo público, iniciándose el acto a las 21 horas, con una presentación crítica y un copetín informal para los asistentes. JOSE LUIS TUÑON Radicado desde 1982 en nuestro medio, este plástico joven y talentoso argentino, ya ha realizado algunas muestras de Poemas Ilustrados conjuntamente con el poeta Mario Morón. Esta vez, presentará sus trabajos más valiosos, en número inusitado para estos casos, ya que la exposición abarcará su periodo de trabajos representativos de los años 1984 al 1987. Galardonado en salones del país, como en el Salón Municipal de Dibujos de la Plata (1981), Mención en el Salón Nacional de Vial del Sur (1978) y con selecciones honoríficas como el de la Renault (1983) y la Muestra Nacional de las Provincias (1977), Bienal de Artistas Plásticos del Interior, y más de treinta exposiciones individuales en La Plata y Capital Federal. Su destacado trabajo en dibujo, de valor excepcional, se ve realzado por sus cualidades plásticas en la pintura y la exploración incidental en 66

12 de junio de 1987

la escultura. José Luis Tuñón tiene 32 años de edad, es nativo de Río Gallegos, y ha realizado sus estudios formales en el Taller Levaggi (1976-80) de La Plata; posteriormente docente en «Técnicas de Dibujo» en la institución mencionada. LOS TRABAJOS EXPUESTOS De raigambre patagónica, al igual que Miecislao Dola y Chipo Fernández, o el comodorense Fermín Eguía, ha alcanzado dentro del contexto nacional un lugar de relevancia. En la galería de

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arte «La Damasca», aparecerán entre sus óleos: «El penado 14» y «Cerros»; entre sus dibujos: «Pepe tiene gancho» y «Simulacros»; las esculturas como «Cabeza» y «Skeletor». El escritor local Pablo Strukelj iniciará las actividades con una reseña del artista y una breve alocución sobre su obra, de primerísimo nivel. Las cualidades del trabajo se ven resaltadas por la utilización de materiales de la zona, como arcillas de colores y elementos del campo patagónico. Muestra digna de verse, que no tiene antecedentes para los comodorenses, y que merece el éxito que acompañó a la última realizada por Miecislao Dola en ♦ el mismo local.

Tuñón / 86 (Boceto)


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La magia de José Luis Tuñón Ayer se ha inaugurado la muestra de este artista plástico de origen y raíces patagónicas, ríogalleguense por nacimiento, pero con una trascendencia nacional valorada, sobre todo si se mira su obra con la perspectiva de sus jóvenes treinta y dos años. Formado en La Plata ha logrado premios y selecciones honoríficas en niveles nacionales y galerías de la Capital Federal. Radicado en Comodoro Rivadavia desde 1982, por haber ganado un concurso en su profesión siquátrica médica en el Hospital Regional, incursiona en las raíces del arte regional con su talento. EL ITINERARIO ARTISTICO Desencantados de tanto espectáculo, a veces, improvisado, creemos importante señalar el itinerario solvente y real, de trabajo y talento de un artista joven que nace en la Patagonia (1955) pero que es ya el crédito local de la plástica, junto a hombres de tanta trayectoria como Mienceslao Dola, por ejemplo. Aquí van algunos datos: José Luis Tuñón

13 de junio de 1987

nace un 18 de enero en Río Gallegos donde cursó sus estudios primarios y secundarios. En forma asistemática dibuja y compone collages adolescentes, que ya perfilan su vocación. En 1977 inicia su perfeccionamiento sistemático en el taller del maestro Oscar Levaggi de la ciudad de La Plata. PRIMEROS PASOS: VOCACION En ese mismo año realiza su exposición inicial con sus compañeros. En 1978 ilustra poemas de Mario Morón, que se presentan en el salón de Austral, en la Semana de la Patagonia. La provincia de Santa Cruz lo designa su representante en la Bienal de Plásticos del Interior. En el mes de Octubre la Galería «Williams» lo invita a una muestra personal. En 1979 gana una Mención en el Salón Nacional de Vial del Sur. La galería «Ilolay» de Arte Moderno, lo presenta con éxito en Capital Federal.

Es inscripto oficialmente en la Guía de Arte de la AAGA. En un salón tradicional platense recibe el Premio ARTEC. En 1981 el Instituto de Cultura Hispánica presenta doce de sus obras en el CLVIII Salón de Arte. Es incorporado a la Asociación Argentina de Artistas Plásticos y la Municipalidad de La Plata le abre sus puertas del Salón Dorado (1981).

de Pintura Argentina Contemporánea lo incluye en su programa cultural de 1984; asimismo, realiza una Muestra Pictórica en el Hotel Corregidor y en el Encuentro de Pintura Platense y Contemporánea. El Salón Renault lo destaca en su Galería Anual. El Museo Municipal de las Bellas Artes de la Plata conserva varias obras suyas y carpetas de dibujos.

HACIA UN ESTILO En Mar del Plata, junto a su maestro Levaggi, obtiene un éxito sin precedentes en enero del 1981, en la Galería de Arte de Punta Iglesia. Ya consagrado, realiza una muestra personal en Setiembre del 1982 en Artes y Artesanías Americanas (MANOS) con dieciséis pinturas y veintidós dibujos, con catálogos personal y biográfico. El 16 de Noviembre se le otorga el Premio Adquisición de Pintura en el XVII Salón Municipal del Arte, con lo que se integra como expositor permanente del Museo Municipal de Bellas Artes. En esta época decide regresar hacia el sur, a buscar sus raíces, a consolidar su estilo. Mientras tanto la Muestra Itinerante

RAICES PATAGONICAS Como se ha señalado, en su período actual, ha regresado a las arcillas naturales de la playa comodorense, que mezcla con sus óleos y acrílicos. Que es como volver a sus verdaderas raíces patagónicas, para alegría de los sureños, que podemos apreciar su personalidad y sus obras. La muestra que se ha inaugurado ayer en «La Damasca», es el testimonio de su talento y capacidad de trabajo: nos esperan allí, para deslumbrarnos, nada menos que cuarenta y siete obras, del 1984, al año actual, en las técnicas de pintura al óleo, dibujos, collages, frottages y esculturas. Es realmente, para la ciudad, uno de los sucesos más importantes .

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Congreso de

Publicación y Cursos de Ciencias Sociales:

Diccionario de Derecho Social Con el subtítulo específico de «Relaciones Individuales del Derecho del Trabajo» dentro de un 9 de junio de 1987 marco de actualización del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, aparece esta nueva obra con la intención de introducir al lector en las ideas fundamentales del mundo del trabajo. Integrada en cuatro tomos, trata consecutivamente las relaciones individuales del trabajo, las relaciones colectivas profesionales, la seguridad social y los procedimientos administrativos y judiciales específicos, incluso los internacionales. Lleva un complemento de voces técnicas de la economía, de utilidad para el consultor o abogado, aunque redactado con un criterio introductorio para cualquier interesado en la materia. Ello lo hace una obra de consulta adecuada, a nivel empresario y gerencial. Los autores han compilado una bibliografía técnica básica complementaria, de 160 libros de uso en la materia, a la que refieren puntualmente en cada tema particular. Se ha tomado también la precaución de analizar suscintamente cada vocablo clave, a fin de evitar demoras inútiles en la consulta. Sus responsables, coautores, en la redacción final, han consultado a 70 peritos en el espectro de la problemática tratada, principalmente argentinos e hispanoamericanos. Rodolfo Capón Filas y Eduardo Giardalini logran así, además de testimoniar la calidad de la obra con su solvencia profesional, crear una nueva fuente de consulta imprescindible para la época en que la complejidad de la materia requiere de segura orientación. La obra fue editada por Rubinzal y Culzoni Editores, y puede requerirse a la siguiente dirección: Av. Freyre 3470/80 -Santa Fe- Argentina. Podemos agregar que temas de estricta actualidad como el concepto de Abandono, de Intimación y Reintegración en todos los casos, son tratados muy especialmente en la faz jurídica, ello involucra la complejidad de las notificaciones, incumplimientos, plazos, términos, contratos, etc., que agregan un mérito más a la ya valiosa obra en el orden general. 68

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En 1815 se había disuelto la Asamblea del Año XIII, que aún sesionaba esporádicamente. Esta reunión, a pesar de la consagración de los símbolos y del replanteo legal que produjo en su seno, fue una frustración en el sentido de que no logró sus objetivos principales: declarar la independencia y sancionar una ley fundamental o Constitución para el nuevo país soñado. Con su disolución, revivieron las ideas de la Independencia y la Constitución: a raíz de ello, se proyectó en el Estatuto Provisional del XV que los diputados de las provincias se reunirían con estos términos: en una ciudad del interior, San Miguel de Tucumán, para no despertar vanos recelos entre los estados. Se temía principalmente la escisión del Litoral. Además, la elección de los diputados participantes sería efectuada nombrando a uno por cada 15.000 habitantes, y fracción que no bajara de 7.500. Debería evitarse la sede en la capital. Se facultaría a los diputados con Instrucciones para la Magna Asamblea, específicamente en los temas previstos de la Declaración de la Independencia y la Adopción de una Constitución. El Congreso inició sus sesiones con los dos tercios de los diputados, el 24 de Marzo del 1816. Poco a poco fueron lle-

8 de enero de 1984

gando los que restaban. Asistieron a una Misa Solemne para impetrar la ayuda de Dios y eligieron a su Presidente, el Dr. Pedro Medrano. Se nombraron como Secretarios a Juan José Paso y a José María Serrano. El plan de trabajo o «Nota de Materias», como fue redactado, organizó el trabajo y las deliberaciones. Consistía en una lista de 17 puntos, que incluían: - Un manifiesto explicativo de las funciones del Congreso. - Atribuciones y duración de las asambleas. - Discusiones acerca de la Declaración de la Independencia. - Pactos interprovinciales anteriores al dictado de una Constitución. - Determinación de la forma de Gobierno definitivo. - Elaboración de la Constitución propia. - Reordenamiento y reglamentación de hacienda y aspectos financieros. - Organización y fundamento del funcionamiento de la Justicia. - Reimplantación nacional del régimen naval y militar.


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Tucumán - Asambleas para elaborar un proyecto de la Educación. - Cuestiones limítrofes provinciales y municipales. - Sanción de un régimen agrario adecuado. - Normativización del régimen de manufacturas (industria). - Otros varios (que ni fueron tratados ni se resolvió al respecto). Se intentó priorizar los llamados Asuntos Constitucionales, dejando para después otros Asuntos de Gravedad, y finalmente, los Asuntos Comunes. Pero ni se alcanzaron a tomar todos los temas de la Nota de Materias, ni se resolvió sobre la mayoría de los tratados. Otra vez, con excepción de la valiente Declaración de la Independencia del 9 de Julio, se repetía el fracaso de la Junta Grande de 1810, la Asamblea del año XIII y de los postulados del Estatuto del año XV. Ni había todavía constitución, ni ley fundamental: incluso la asamblea, por razones de peligro estratégico nacional, debió interrumpirse y trasladarse a la ciudad de Buenos Aires, donde siguió sesionando con la mayoría de sus diputados hasta el año 1819. Pero esa es otra historia.

Centro de Expresion Infantil En instalaciones de la Escuela Municipal de Bellas Artes de nuestra ciudad, funciona el Centro de Expresión Infantil, al que El Patagónico ha visitado para interiorizarse de sus actividades formativas. En la costanera local se encontraban ese sábado de 10 a 12 hs. Los niños pertenecientes a la división que dirige el Profesor de Plástica, Salvador Mangano, de niños cuyas edades oscilan entre los 10 y 12 años. En diferentes turnos, el mismo día, concurren grupos de otras edades. Allí se aplica la motivación para las diferentes técnicas de la plástica, con lo que los niños practican la impresión y reproducción en grabado, monocopia, la pintura con todos los materiales, témpera, óleo, lápices y crayones, con hilo, etc. Es de destacar que los niños mismos inventan técnicas y exploran relaciones plásticas de los diversos materiales, en un clima que, nos aseguró el Prof. Mangano, es el de libertad de los temas, y aunque a veces los mismos son propuestos por el docente, se promueve la espontaneidad de la ejecución. PROFESOR MANGANO «Realmente es un lugar de esparcimiento -aseguró a El Patagónico- ya que mientras juegan, aprenden. No hay calificación formal de la actividad, ya que no es necesario buscar un objetivo óptimo: lo importante para la formación del niño es el disfrute. Esto no es escuela tradicional, ya que se intenta dejarles cosas para toda la vida, donde es más impor-

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tante lo formativo que lo informativo. Por ejemplo una chiquilina toda «enchastrada», saltando y divirtiéndose dos horas, quizás ese día no elaboró nada definitivo, pero jugó seriamente con los materiales y los temas». El Prof. Mangano nos presenta a su colaboradora ocasional, la señorita practicante Titina Mutio, quien está a cargo de los materiales y cumpliendo una residencia docente. Además nos explica que del grupo de 25 chicos hay un exceso que podría ser considerado antipedagógico desde algún punto de vista, pero que el total de los alumnos es de 250 todos los sábados, por lo que ha sido imposible formar grupos más pequeños. Además colaboran otros docentes que suplen las falencias momentáneas. DOCENTES Y ALUMNOS Además trabajan allí las docentes, Claudia Fresser, Liliana Recalde, Lichi Mantecón, Claudia Bareilles, la Srta. Francisca y en el área de cerámica las maestras Lidia Hernandez y Susana Sanfellice. Los niños se acercan espontáneamente a consultar y a preguntar sobre sus trabajos. El Patagónico tuvo la suerte de observar la aplicación de una técnica inusual a esa edad, y que según se destacara, había generado una relación muy distinta que la que habitualmente tiene el adulto con el óleo. Una gran creatividad

y bullicio se iniciaron, cuando se hubo dado la consigna de trabajo: la motivación de los colores por la música. Los niños dibujaron plantas fantásticas, árboles, casitas musicales, notas y pentagramas, etc. Cada uno desarrolló su oficio de pintor vocacional, lo mejor que pudo, y con mucha alegría, a tal punto que se pudo observar una gama muy diversa de trabajos. Al despedirnos de tan hermosa experiencia, Mangano nos guiñó un ojo, y nos dijo: «¿No se animarían a invertir en algún cuadro de estos jóvenes artistas?». Nos alejamos con la impresión de que esta actividad para los niños será valiosa y constructiva, como nos lo demostrarán las imágenes que nos acompañan a la redacción. La frescura y la espontaneidad han quedado plasmados en las muestras gráficas.

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Homenaje a Don Asencio Abeijón Con motivo de iniciarse la sección de Bibliografía Regional de la Patagonia Central, en la Biblioteca de la Universidad Nacional de la Patagonia «San Juan Bosco», se llevarán a cabo una serie de actos oficiales durante los días 13 al 15 del corriente. Además del marco digno que presentará el «Curso de Bibliografía» dictado por el Sr. Presidente de la Sociedad Argentina de Bibliografía, también director de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Profesor Horacio Zabala, se realizará un acto de homenaje en el Aula Magna al reconocido cronista Don Asencio Abeijón. Con tal motivo el diario «El Patagónico» se suma al justo evento de uno de sus primeros periodistas y actual colaborador, por espacio de veinte años, presentando algunas opiniones calificadas sobre su valor personal dentro del ámbito de la crónica histórica regional. FELICIDAD HERNANDEZ: Nadie tan autorizado como Don Asencio Abeijón para firmar estas páginas. Su conocimiento de lugares, personas y hechos, es verdadero. Muchas de estas líneas fueron intensos episodios de su propia vida, de su niñez en el campo aún salvaje de sus largos trajinares por las 70

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huellas precarias de todo el Sur. Fueron las fuentes de conocimiento, sus diversas actividades en una tierra que da, pero exige también en el petróleo, en las comparsas de esquila, en el volante de los ómnibus de transporte, en el periodismo sincero, en la banca del diputado, en todas aquellas tareas donde el destino y la voluntad lo colocaron, logró llegar a lo más escondido del paisaje sureño y a lo más real de la personalidad del hombre patagónico. (1971). OSVALDO BAYER: La prosa de Asencio Abeijón es algo realmente vivido. Es alguien que nos cuenta de primera mano todo aquello de una región que ahora recién se comienza a conocer: la Patagonia. Nos va descubriendo los personajes típicos patagónicos que son esencialmente de allí, que no se encuentran en otras latitudes de nuestro país. Personajes exclusivamente sureños: el mar patagónico, el viento, la nieve, el polvo, el hombre. Y dentro del hombre patagónico esos tipos que sólo ha dado a conocer nuestro lejano sur: el chulenguiador, el carrero, el cazador de leones, el campiador, el nutriador. Claro

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«hueyera», en el cielo infinito. A través de un modo muy especial de apropiarse de la realidad para convertirla en literatura, nuestro escritor nos está dando no la expresión intelectualizada, sino la historia viva, captando todos los planos humanos posibles. (1987). EDUARDO GALLEGOS: «Ya avanzada mi vida, se dieron varias coincidencias favorables para que termine siendo escritor», dice Don Asencio Abeijón, cuando le preguntamos cómo nació su vocación por las letras. A los 85 años camina con su paso de marinero o de alambrador por las calles de la ciudad que conoce como el mejor, mientras le da voz a los recuerdos. «Le cuento desde el principio», dice, y su relato es tan ameno como el de los libros con que reflejó hasta ahora la vida patagónica.

que no es sólo eso. Porque aquí se trata del misterio: la tierra patagónica no tiene encanto, es exclusivamente misteriosa (¡qué más encanto que el misterio!) y si no véala usted desde el mar, véala desde Sabemos que conoce a fondo las el aire, descúbrala por los interminables peripecias del nacimiento de algunas caminos. (1973). poblaciones como Río Mayo. En los ojos le aletean ya los recuerdos, compartiendo VIVIANA POLI: Don Asencio ha recuperado los silen- unos mates en su casita de barrio José cios sugestivos de nuestro paisaje agreste Fuchs. Entre las coincidencias que lo lley duro que, sin embargo, tiene mucho varon a editar su obra, menciona la ayuda que decir; ha rescatado un imaginario recibida de periodistas y escritores, una que escondido en la soledad del desierto, sucesión de comentarios que tuvo eco en estaba latente en el viento, en la carreta la Capital Federal. (1985). ♦


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Instituto de Biología Marina La Escuela Provincial Técnica Nro. 4 de Biología Marina, es un instituto secundario de la zona, con destino propio: -«Que ha estimulado a la comunidad para ser defendido; y que ya es hora de que esté en el lugar que se merece»- nos dice su directora actual. La proyección al mar, las riquezas marinas, la depredación de buques factorías, son temas de la prensa diaria y la preocupación de los argentinos y comodorenses en especial. En la nota, una entrevista a sus directivos y la indagación de su realidad. LEVAR ANCLAS La profesora María Luisa Chandía nos informa: «Un grupo de amigos iniciaron su organización, hace casi veinte años. Entre ellos, el Prof. Julio Linares y el Prefecto Millone, que quisieron despertar el amor al mar y el aprovechamiento de su utilidad, mediante una asociación provisoria llamada ANCLAS. Esta se fue transformando en la escuela actual, primero como institución privada en 1970 y en 1973 asimilada por DEMYS (Dirección de Enseñanza Media y Superior de la Provincia del Chubut)». Actualmente tiene el nombre de «Prefectura Naval Argentina» en homenaje a esa institución, y goza del padrinazgo de YPF.

6 de noviembre de 1987

CABALLITO DE MAR Al ingresar a la escuela, aparece su escudo: un libro que contiene los símbolos de un microscopio, la cruz del sur estelar, y un simpático caballito de mar. Por allí andan los alumnos, inquietos, alrededor de un gran cuadro pintado por algún padre entusiasta, exaltando la visión marítima y sus promesas; en un corrillo está uno de los primeros profesores de la institución, el querido «Don Verídico», llamado cariñosamente así por todos, debido a gestos pronunciados, su espíritu conciliatorio, y que se nos presenta así: «Soy el Prof. Cano, y junto a Mónica Miczkiewicz y la actual directora, somos los docentes más antiguos de la casa». DON VERIDICO Me aclara que no lo llaman así por mendacidades, sino por su afición a contar cosas del colegio. Sus colegas lo aprecian por su capacidad de crear un clima de unión, sus consejos, y porque se toma los problemas de sus subordinados en serio. «Y le aclaro que no me jacto de ser fundador ni cosa por el estilo...» y agrega razones, debido a su humildad

personal, aunque todos saben que pertenece a la escuela desde la época de Anclas y su fundador, el Prof. Linares. Los alumnos me cuentan de otro personaje: un sereno, que hace los arreglos, la jardinería, y que es más joven; los sábados aparece espontáneamente a trabajar, por amor a la escuela. LOS ALUMNOS Graciela Urbano, vicedirectora, nos comenta: «Nuestra gratificación son los alumnos; hay un clima de compañerismo muy especial. Esto es muy familiar: son chicos muy nobles, muy amigos del profesor. A nivel directivo, ellos tienen un centro de estudiantes y colaboran de

verdad, con la marcha del colegio. Se puede decir que es un establecimiento muy tranquilo y que se destaca por su eficiencia. Además se ha terminado la época de alumnos «peregrinos» que fue una etapa necesaria al principio». Observo por una puerta de la galería principal, la biblioteca especializada en temas biológicos y del mar, donde un grupo consulta algunos libros. LA CONDUCCION Y ya estamos con la Srta. Directora, que nos ofrece un café, nos acerca artículos y fotografías de la historia de la casa. Leo algunos títulos, como «Defensa de Nuestra Riqueza Marina» (1980) un

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Datos y personas editorial; «I.S.B.M. un ejemplo de amor al mar» articulillo cronístico; «Biología Marina: una injusta postergación», una cartilla de la asociación cooperadora, y así por el estilo, con un folleto que me llama la atención, de su primer época: allí aparecen el Rector Fundador Prof. Julio Linares, la Prof. de Anconetani, su sucesora; y además una práctica de buceo, trabajo de los laboratorios, y un desfile con trajes típicos submarinos. Actualmente la conducción está en manos de la Prof. Chandía, que ha prometido explicarnos acerca de las especialidades del estudio. LAS CARRERAS «Actualmente hay dos -precisa la Srta. Chandía- que son: Técnico en Biología Marina y Laboratorista, y la más nueva de Técnico de Administración de Empresas. El bachillerato es el turno de la mañana, con laboratorios a la tarde; este sería el ciclo básico común. El TAE (Técnico Administrador de Empresas) es a la tarde, ya que involucra las prácticas de «taller» que se hacen en YPF, distribuyendo a los alumnos por años en distintos sectores: Contaduría, Cómputos y Capacitación. La práctica mecanográfica se está realizando todavía en el vecino Hipólito Yrigoyen que nos facilita las máquinas, generosamente». 72

Me comentan de la importancia de la experiencia que se está haciendo en las Jefaturas de Departamento, que según este proyecto son rentadas. «También somos quienes llevamos la experiencia piloto del Estudio Dirigido, la Coordinación del mismo con 12 horas cátedra para los jefes de Area: En Ciencias Exactas, Ana Mellado; Ciencias Sociales, Josefa Soria; Expresión: María Juan Mari de Rodriguez; Ciencias Biológicas: Lidia González Pedroso de Diogo. Y la jefa General de Enseñanza Práctica es la Profesora Mónica M. de Ferreira de las Casas», a quien hemos citado otras veces. Sobre el escritorio hay una fotografía del fundador de esta inquietud: intentaré reproducirla para la nota. ¡Cuánto mar tenemos, para nosotros, para nuestros hijos! Quizás ellos, sí lo aprovechen realmente... A la salida; los alumnos seguirán sus rutinas de trabajo, y algunos colegas daban clase. Para nuestro futuro: la esperanza de la humanidad, también, está en el mar.

El joven estudiante, en general, según tividades. A fines de cada año, el último he investigado, puede ingresar en primer curso se embarca a un largo viaje por año y terminar allí mismo sus estudios mar, experimental. completos de la secundaria. TECNICO BIOLOGIA MARINA ADMINISTRADOR La orientación de Biólogo Marino, DE EMPRESAS se forma a través de materias como Las materias básicas son: CompuZoología Marina, Elementos y usos de tación, Organización de la Producción, la Cartografía náutica; además, Geología Técnica Bancaria y Seguros, InvestigaMarina, Química Biológica, Oceano- ción de Mercado, Técnicas de Comergrafía, Buceo, etc. Los que comienzan cialización, Costos, etc. la carrera dura a bucear, en primeros años, como los seis años. Actualmente se dicta en el elementos son peligrosos, empiezan a edificio de la ex escuela Nº 43 todo el probar en la pileta del Club Huergo, aspecto teórico; esto hasta que se traslacon todas las normas de seguridad in- de al nuevo edificio. El laboratorio está dicadas; y después, en años superiores en CORFO; las clases de natación en el van al mar, y hacen viajes, por ejemplo Natatorio del Huergo; y las de Educación a Puerto Pirámides. La Prefectura, por Física en el Gimnasio Municipal. Esta supuesto, visa los certificados médicos, dispersión terminará cuando el edificio y controla todo el accionar de estas ac- cercano a la cancha de Tiro Federal (Km.

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3) se termine de construir; se encuentra actualmente en una primera etapa. PEQUEÑA REVISTA Mientras averiguamos que hay 380 alumnos, nada más, en los nueve cursos del TBL y en los nueve del TAE, lo que da cierto margen de comodidad en el trabajo, nos informamos también de que hay un total de ciento cincuenta personas trabajando, y de entre ellos casi 100 profesores. La institución ha tenido ocho promociones de biólogos y dos de administradores. La rectora nos dice: «Necesitamos un apoyo especial de la comunidad: el año próximo deberemos subsanar el problema de las máquinas de escribir. Se han hecho notas a empresas de la zona. Así también deberemos añadir al equipo de computación otra computadora individual, como mínimo. Los chicos de Biología han hecho algunas investigaciones interesantes, y algún estudio importante en estos años». ALMEJAS Y CACHALOTES Hace un par de ciclos lectivos que se desarrollan estas actividades. Por ejemplo, el tema del cultivo posible de mejillones, que le ha valido un premio a nivel nacional en Córdoba, en la 3ª Feria Nacional de Ciencias. El tema era: «Factibilidad de Cultivo de Mejillones».


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... «Para nuestro futuro: la esperanza de la humanidad, también, está en el mar». Sobre el cachalote tan famoso, están por editar un trabajo que dirige la Prof. Mónica Mickiewicz. Todos los años los alumnos realizan prácticas de navegación, cartografía, uso de la carta náutica, embarcándose con profesores de la especialidad, que van rotando. Creemos que vale la pena destacar que algunos cambios de estudio nos perjudicaron: deberían volver a dictarse y reimplantarse en los planes la Meteorología y Clima y también reintegrar más horas para Buceo, como antes. BUQUES AL SUR Pues bien, este año han ido con el Prof. Ricardo Daniel Álvarez, hasta Ushuaia en el buque «Canal de Beagle». Otras veces han ido con Mónica M. de Ferreira u otros, en buques similares, como el «San Blas», «Cabo de Hornos», barcos de ese tipo. Me comenta que el antiguo plan de estudio, se ha reformado, y que la experiencia avala una revisión. Dice: «En los primeros días de Noviembre, vamos a reunir una comisión de trabajo, con invitación a docentes de la Universidad para reformar el plan e insistir en ello, ante las autoridades educativas de Rawson. Es importantísimo».

la escuela, para llevársela a Madryn u otros destinos: nosotros no nos oponemos a que se hagan otras. Queremos conservar y desarrollar lo nuestro. Y Comodoro lo sabe bien. Los estudiantes del TAE, en cambio, en su mayoría están estudiando Ciencias Económicas en la Universidad, en Contabilidad.

El profesor Julio Alberto Linares, propulsor de la creación del Instituto de Biología Marina en Comodoro Rivadavia.

cuenta con el edificio de la ex - usina de la ciudad; el edificio histórico que en un futuro será sede de un Museo Marino para los comodorenses. Pero también, y quizá más llamativo será el Acuario que se construirá con dos funciones complementarias: como paseo público, y como lugar de prácticas investigativas. Esto es muy importante para la conciencia del ciudadano común: una ciudad costera y marítima como es Comodoro Rivadavia, tendrá su paseo típico. Otro proyecto se relaciona con egresados que están ACUARIO Y MUSEO trabajando en Dirección de Pesca de la La Escuela de Biología Marina Provincia, y la necesidad de incentivar

la industria pesquera; otros egresados están estudiando en Mar del Plata, y han comentado algunas ideas concretas sobre la industria pesquera. LOS EGRESADOS VUELVEN Los ex - alumnos se nuclean en busca de salidas laborales; últimamente se han concientizado mucho sobre la necesidad de posibilitar empleos adecuados. Como se sabe, esto está en estrecha relación con la política de mar. No nos benefician los intereses de regiones y aún del extranjero. Incluso, históricamente, se nos ha querido birlar

INSCRIPCIONES ACTUALES Un grupo de docentes y alumnos están recorriendo las escuelas que lo solicitan, para informar de las modalidades a los chicos de los séptimos grados. Es para evacuar las dudas, para profundizar con los que quieren interiorizarse. Incluso, si hay alguien interesado en particular, siempre están invitados de 7.30 a 17.45 a la escuela misma. La labor de la Cooperadora, dirigida por la Sra. Yolanda de Lohr, es importante, ya que no sólo se limita a conseguir fondos (que son escasísimos los oficiales), sino que nos apoya moralmente. El personal de la escuela está bajo la regencia de la señora Prof. Marta Olima de Malo, que colabora con la vicedirección que ejerce la Srta. Graciela Urbano.

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Los símbolos de Piero Nació en Italia. El «Tano» se llamaba Pedrito de Benedictis, desde 8 de enero de 1988 sus ojos chiquitos. Vivió su destino en un barrio capitalino de la América del Sur, y terminó de crecer en Y cuando lo echaron del país, cantó con fiereza: «Que se vayan ellos...» la Patagonia. ¿Su mayor pecado? Haber sido un De adolescente, anduvo por al- chico triunfador, de quién Perón gunos seminarios, con sus anteojos elegiría una «marchita» no oficial. de chico tímido, y terminó amando Se llamaba: «Para el pueblo lo que la música y el arte. Aunque sobre es del pueblo». Y hay mucho más: todo, amó el sentimiento y la vida. antes había conquistado a Brasil con Abrió algunos surcos y plantó hor- el clásico «Mi Viejo» y con «Pedro talizas -quizás también árboles- en Nadie». Después a Yugoslavia con el valle del Río Negro. La televisión «Soy un hombre que viene soy un lo presenta en toda su humildad, con hombre que va». En el destierro busel canto del corazón italiano, en la có la soledad y la mirada interior, para época del blanco y negro. Las fa- crecer. En un viejo molino español, a milias quedaron atrapadas. Pero era pocos kilómetros de Madrid, repitió las ceremonias del agricultor que sólo el inicio. Recuerdo haber escuchado su había aprendido de su padre en Allen, primer disco simple, con ese temita en aquel valle patagónico, y logró casi infantil, ingenuo, que fue «El ponerse a tono con la naturaleza, con cachivache». La guitarra y la pasión la esperanza. Inició su sicoanálisis, lo llevarían muy lejos: sería uno de también; siguió componiendo. A nuestros primeros cantautores autén- partir de allí, encontró toda la autenticos. Y hay que decirlo: fue rebelde, ticidad, y decidió definitivamente, contestatario, protestón -algunos lo no prestarse al negocio de las grabadijeron con el cliché de «cantante de doras. Prefería ser juglar, un «manprotesta»- porque amaba la justicia. so y tranquilo», como había sido, 74

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en realidad, siempre. Una vez dijo: «Soy un cantor testimonial. Mis canciones pueden compararse a crónicas periodísticas, que intentan informar sobre las cosas que pasan. Si alguna de ellas alcanza niveles de protesta es porque algo anda mal en la sociedad, pero no es mi intención protestar. Solo mostrar». Después diría: «Luego me di cuenta de que muchas cosas andaban mal, y lo peor es que yo era parte de lo que andaba mal. Entonces paré y decidí dejar absolutamente todo». Y con su misticismo acostumbrado, logró superarse a sí mismo. Logró, incluso, vencer el rencor. «Sacar las cosas afuera, para que crezcan otras mejores», fue una de sus ideas. Y lo logró. No sería necesario citar sus álbumes y discos, pero si descubrirlo en el folklore, la raíz popular, las canciones para niños, y esa nueva etapa de crecimiento que le cono-

cemos ahora. Que recomienza con «Canto a la ternura» y termina con «Un hombre común» y «Las galaxias nos miran». El seminarista, aspirante a profeta, logró su propósito mesiánico: los jóvenes corean sus propuestas pacíficas, profundas, buscando ser pan y paz, «y arriba, y un poco más alto, hacia el sol...» Casi un gurú, un shamán, un hechicero social de la comunicación. El mismo niega ser un «cantante», y odia la violencia. Su mensaje es lo más importante. Fiel a su amigo José, coautor de muchísimos temas, se abrió también a otras


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Los símbolos de David Aracena posibilidades, a otra gente, al futuro. Y siguió creciendo: ese es su principal mérito, que permite disfrutar sus canciones con el alma. Es un hombre, ya, ahora sencillo y más conciente. Ahí nomás, en un cassette, estoy escuchando «La gaviota y el hombre», que me identifica con sus símbolos de libertad. Mientras, releo en un libro de José Tcherkaski: «No se trata de ser loco o no: se trata de gobernar la locura. Es lo que pasa en los recitales: es como una comunión... Mirá, yo creo que el hombre de hoy tiene que entender que todo está en él. Entonces, también está en él el sacerdote, está el juez, el soldado. Es una disciplina, una conciencia... Esas palabras: sacerdote, soldado... no me asustan: lo tenemos que ser, es una parte nuestra. San Francisco de Asís es el prototipo de la sencillez, de la simpleza de la vida. El pecado es lo que atenta contra la vida. Por eso rezas: porque los pecados se pagan al contado. La violencia es pecado, pero la tristeza también lo es «. («Un canto de vida, amor y libertad» de José Tcherkaski, 1983). Dicen por ahí que lo escucharemos en estos días. No me perderé ese espectáculo inusitado: es hermoso compartir la esperanza.

No hace un año que se nos fue. Y en un verano como éste, del 1979, escribió: «Es bueno y hace bien hablar del sol, del mar, del verano. Es como estar viviendo una permanente felicidad. Estos días, cerca del agua, de Anita, las hijas, las nietas, retomo con mis amigos de siempre el oficio de vivir. Y están ellos y los buenos libros. Y el día crece en esta estación increíble que estamos conociendo». («Las palabras y los días», 4-II-79). Este patriarca de las letras del sur, y de la vida, había nacido lejos. En geografía y en tiempo; pero vivió el Chubut patagónico, lo habitó de veras, lo regustó con fruición: en la costa, las playas; en la cordillera, los bosques; y últimamente en la city petrolera, donde vino a encender una llamarada de poesía, de amistades, y su obra póstuma. Fue nuestro Macedonio Fernández, por su reticencia a publicar, y su inacabable lección de charlas y de crítica literaria. Alguien dijo que venía preparando su muerte digna desde siempre: una tarde de ajedrez fue su última vivencia, dejando esa partida incompleta, para siempre. Desde joven, escribió sin descanso. Pero su mayor fervor nació de los amores con la poetisa Anita Pescha, con quien formaría un hogar, y trenza-

14 de enero de 1988

ría las aventuras de sus literaturas y sus hijas. Tuvo demasiados amigos, y fue demasiado feliz -confesaba- por lo que postergaba indefinidamente su decisión de editar sus escritos en forma de libro. Sus publicaciones dispersas son incontables. «Papá botas altas» (1986) fue sin embargo una despedida cordial de todos los que lo conocieron. Y ya quedó ahí -para siempre- en la literatura nacional y regional. Abeijón confesaba que jamás soñó con despedirlo antes, como le tocó

en suerte. Cierta vez me contó de su vida: «Después me enteré, en Puerto Madryn, y siendo ya hombre que mi padre venía huyendo por ser conservador, de San Luis capital; allí había nacido el 14 de julio del 1914. Me lo contó Del Villar, padre... He escrito sobre eso en «Las palabras y los días», cuando me sentía memorioso. En mi infancia conocí Trelew, de donde fuimos a Bahía Cracker, donde papá trabajaba como pescador en una fábrica holandesa. «Dendulk» se llamaba. Aprendí a conocer el mar: el olor de los pescados, típico, las piedras y el junco en la sombra, típico aroma de la

Una fotografía curiosa de la juventud de David Aracena, en que está tomando café y pensando, en Puerto Pirámides, uno de los lugares que le tocó habitar en el Chubut al escritor comodorense: detrás la biblioteca del autor de «Papá botas altas». «El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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arena húmeda. Cuando estoy casado con Anita y mis tres hijas crecen en Puerto Pirámides, descubro una mañana muy tranquila que así se veía una población con casas, y eso me dijeron era Bahía Cracker (y yo no sabía que había vuelto al mismo lugar). El yodo y la sal del mar me emocionan. No volví nunca a esa bahía a pesar de estar tan cerca, y me acuerdo de Proust y sus olores, como las caballerizas. El campo con mi padre en Trelew... Estuve, después, quince años casi sin escribir. Leí mucho, de todo: empecé una novela que no terminé. Y a los treinta y cinco años volví a escribir. Tuve amigos como Dames, que lo conocí en Pirámides, como Aranovich, lo conocí ahí, y él después hizo cine con Resnais, con Costa Gavras y Mahler. Una vez quiso filmar un cuento mío: «El barco»; me enseñó el lenguaje cinematográfico. Siempre escribí un poco, no quise publicar casi nada, aunque Clarín, La Nación, Sur, La Prensa, etc. me lo ofrecían. Ahora empecé de nuevo y me apura terminar los viejos cuentos y terminar los nuevos. Depende de cómo uno camine con ese fervor: con Anita lo desvirtuamos por los amigos, las lecturas, los hijos; demasiado seguido como felicidad que se une al sonido del viento y el olor del mar. Como decía Hudson, que era demasiada felicidad para escribir. Siento que vivo, y 76

... «Así: humano, sencillo, sensible, era este hombre del sur, que se nos fue a principios de año. Es difícil imaginar ahora su obra en circunstancias desvaloración, ya que él mismo jamás pretendió nada, más allá de la comunicación y la amistad con los otros».

no tengo urgencias. He perdido mucho. Hubo un incendio en Diadema, en el sótano de casa, y además le regalaba a los amigos, y no me quedaban copias. Había una selección: «Cuentos que no van a figurar en ninguna antología» y de eso Anita me conserva «Historia de la z». En «Grifo» apareció «Buenas noches», una revista que dirigía con Enrique Menéndez en 1943, acá en Comodoro. Ahí publiqué un ensayo «Presencia de Proust y Rilke en la poesía de Neruda», en el segundo número, y después no salió más. Neruda dijo después que no se descubrieron esas influencias, y yo las había visto antes. Cuando salió el primer número de «Grifo», que era el animal mítico, no la canilla, sino esa bestia mitológica, nos emocionamos tanto que no lo podíamos creer. Ibamos todos los días a la librería céntrica «La Real» a ver si se

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vendía. No vendíamos nada, y el librero ya estaba cansado porque todos los días contábamos los ejemplares. Un día se vendió uno; hicimos una celebración. Ignoramos quién fue ese lector piadoso, Ragni o Menéndez, quizá, conserven algún ejemplar, ya que después los regalamos a casi todos. Pero después ya se vendieron algunos ejemplares. En el segundo número fue un éxito editorial: treinta números casi». David y Anita eran demasiado felices, según su propia confesión. Cierta vez, he dicho que Aracena huía de la infelicidad, y que había logrado ponerse a salvo. Así: humano, sencillo, sensible, era este hombre del sur, que se nos fue a principios de año. Es difícil imaginar ahora su obra en circunstancias de valoración, ya que él mismo jamás pretendió nada, más allá de la comunicación y la amistad con los otros. Norma Pérez Martín, profesora de Literatura Argentina II, me escribía así, por ejemplo: «Bs. As. 6.10.86 - Querido Pablo: Después de leer «Papá botas altas», que Angelina tuvo la feliz intuición de obsequiarme, no puedo menos que enviarte mi libro... Desearía que le dijeras a David Aracena de mi asombro, de la seducción entre ingenua y estremecedoramente adulta que despertó su libro en mí. Además coincido absolutamente con tu prólogo; decirlo es poco. Excelente in-

troducción vital a este escritor que tiene un acertado nombre bíblico. El también, vence al Goliat de la desmesura, desde una aparente pequeñez, que por cierto no es tal. Te ruego le hagas llegar mi admiración... Se trata del material de lecturas que pretendemos incorporar al programa para 1987 en la cátedra de Literatura Argentina (II) en la Facultad de la U.B.A.... Yo ya lo incluí para los alumnos, y el tuyo «Será justicia»... Un fraternal abrazo». Norma. Lejos quedó ahora su amistad con Molinari, en sus andanzas; o con Alberti, que cuando lo conoció, quería venir a vivir a la Patagonia. Se amigó con Anita, con muchísima gente: Juan José Hernández y Juan Ramón Jiménez, que les corregía trabajos, con Castelpoggi, con Rozenmacher, aún vivo y joven, y por sobre todo, con Victoria Ocampo, que fue su corresponsal mientras le duró el entusiasmo de colaborar en «Sur». Citarlos a todos es imposible: Sábato, Verbitzky, Dalmiro Sáenz (que vivía por aquí, con su familia), la Etchenique, Di Lellia, Urquía, Viloro, Pablo de Rocka, y decenas de escritores del país. Como dijimos alguna vez: personas de esta ralea, son capaces de amigarse hasta con sus enemigos. Así era David.


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Los símbolos de Marcelo Falcón El oficio de juglar, le viene desde siempre. Hoy por hoy, es el juglar de Comodoro Rivadavia. En 1981 decía: «Se establece una razón de necesidad. Considero al artista, como a cualquier ser humano, con una profunda necesidad de comunicarse. El utiliza para ese fin el medio más puro e idóneo con que cuenta, que es el arte». (De un reportaje del 21 de Setiembre en EL PATAGONICO). Y su arte es ser juglar, payador citadino. Cree que no puede separar la música de la poesía: «...las veo tan juntitas: no soy pintor, aunque lo intenté siendo más joven, pero pienso en colores, como recuerdos de ritmos, y no estoy autorizado para hablar de Literatura o de Música, así con mayúsculas. Siento las dos cosas juntas». (1987) La belleza de sus canciones, se ve enriquecida por un alto compromiso vital, casi ético, como en «A vivir», o en la nota regionalista del «Romance del hombre y del calafate». Alcanzó las alturas de Lito Gutiérrez o Hugo Covaro, pero desde otro paisaje: le cantó a las esquinas, desde los rincones de la ciudad. Alguna vez exageramos de que cantaba desde San Martín y Belgrano: y esto es cierto, ya que su composición nos sitúa psicológicamente, nos permite a los comodorenses una identificación

8 de enero de 1984

inmediata. Eso sin restarle valor a sus creaciones religiosas y patagónicas, en el mejor de los sentidos. Quizá sin alto vuelo de aborigenismo, rescate cultural, o poesía histórica, que requiere siempre otros esfuerzos de comprensión. Tomando un cafecito en un boliche, un sábado por la mañana, me confiesa: «Vengo de Paraná, donde canté con la Parodi; están empeñados los músicos del país en un movimiento que nos involucra. Le dieron forma, como «Alternativa Musical Argentina». Ahí me convencí que eso nos involucra: hay que dar pasos en conjunto. Sólo se consigue la soledad. Y no hay evolución. Te pasan los intereses comerciales por encima. «Y aún otra cosa: pasa por alto su recuperación en el Uruguay, y redescubro que es el más humilde, el más honorado, el menos personalista. Es probable que por ello, haga gestos de apertura, como en el Festival de la Canción, triunfante, incluyendo simbólicamente a la juventud en su canto, en actitud de esperanza hacia el futuro. Los que lo conocen en toda su obra, y personalmente, insisten en llamarlo «el juglar de Comodoro Rivadavia».

El Juglar de Comodoro Rivadavia, Marcelo Falcón, en un escenario es el símbolo de la poesía en el canto. Ganador del último festival nuestro, hace gestos de esperanza y apertura para los jóvenes, y consolida la canción patagónica que trasciende de veras.

Así de simple, como es él mismo. Como le huye a las entrevistas, quizá excesivamente tímido, acordamos un encuentro, una charla. Me comenta que está componiendo con el «Gato Ossés» un tema: «He de cantar ahora». Y me canturrea una estrofa: «Por el azul, azul del cielo -y también por el árbol adivino- el árbol que plantaron los muchachoscuando aún todos éramos chicos...» Ensalza el acierto de los homenajes en la voz de Covaro, en las noches del Festival. Me habla de cuando conoció a Abelardo Epuyén, a los 17 años: un tipo de cuchillo y mal carácter, un criollo de ley, también; un compositor maravilloso de la cordillera. Aventura reconocerse todavía en «A vivir» y «Los dos soles», más que en otras cosas. Y me habla de Chele Díaz, Héctor Ossés y el descubrimiento de Nelson Avalos, de 20 años, tercer ganador del Festival y una promesa. Le pregunto sobre una posible antología de lo nuestro, e improvista: Oscar Giménez, Los hermanos Calo, y después Lito Gutiérrez y Hugo Covaro. Por fin, Nito Saiz, Ossés, Sebastián Cifuentes, Cacho Damián, Darío Canale y Horacio

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Un programa con Fernando Peñalba. Comento una infidencia: me relató que «Por andar este sur», ganadora del Festival, es una canción de hace quince años. «Con Ghirimoldi le cambiamos la letra, y así, la música es perfecta con la letra: solas, no sé. «Coincide conmigo que el segundo tema es mejor que el premiado en primer término: es más pegadizo, festivalero. Eso sí. Los evoco a Marcelo y a Cacho Damián en la noche de los premios, y sobresale una canción hermosa: «La canción es tan breve como una chispa - pero tan poderosa como una espiga- va del aire a la tierra semilla pura- y de la tierra al aire como la lluvia...» Para terminar, saca papelitos de los bolsillos, con poemas de amigos: concede que sigue educando la voz con el maestro Diego Soler: se queja del cansancio del ensayo diario con Cacho Damián y dos jóvenes, con los que parte hacia la Capital en estos días, hacia la Casa del Chubut. Y me deja leer aquella tonada, que lo define tan bien: «Déjame ser, como soy ahora - como lo fui siempre, como una gaviota. - Si al final de cuentas somos parecidos - con los mismos miedos, la misma sonrisa. («Déjame ser») y me escribe en una servilleta del café, antes de irse: «Una sola cosa nos cambia el destino: ser libres o esclavos de nosotros mismos. ¡Déjame ser!». Claro, es el final de la canción. 78

Una frustrada entrevista a Don Fernando Montellano, se transforma en un testimonio de tiempos pasados. La historia de la radio en pleno, desde sus inicios, aparece en el recuerdo de los primeros gestores de la radiofonía austral. Personajes como la Castellanos, Oscar Giménez, Eduardo Roberts, se mezclan en la recordación de una noche frente a los micrófonos, con testigos actuales de la emisora. Los tiempos de la radio continúan, como en las mejores épocas. Apenas pudimos mirar un poco, atisbar por una hendija del tiempo: nos vimos obligados a este «pastiche» recordatorio, con la mejor de las intenciones. El reportaje, otra vez será. Sobre el nacimiento de la calle Rivadavia, con mi birome y algunas hojas, una carpeta de apuntes históricos, casi de noche, espero a Fernando Montellano padre, en la vereda. En la recepción de la emisora me han dicho que está por llegar. Por fin, veo su silueta coronada de cabellos canosos, sus gruesos anteojos, su radiante expresión que ya me saluda. Y entramos ambos a escena con un diálogo brevísimo. Después de una hora de espera paciente, no es mucho, pero él está desesperado: a su cargo se encuentra toda la serie de

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

2 de mayo de 1988

festejos, y el tiempo no le alcanza ni para respirar. EL DESENCUENTRO -Don Fernando, quiero hacerle un reportaje... comienzo cordialmente. -Me parece que más bien es el festejo de la radio -me dice apuradísimo, y como yo insisto, agrega: -Venite mañana a las 18, que hasta las 20 tengo un programa y vamos a poder charlar. En fin, me tendió la trampa, sin que yo lo supiera. Y se salió con la suya: no se podrá hacer el reportaje soñado. Habrá que hacer su juego. Al día siguiente, sábado radial, llega una muchedumbre a su programa «Prospectivas». Comentando la gran noche de Osvaldo Pugliese, el mito nacional del tango en el teatro Español, y la función de «Juana Azurduy», con la Castellanos, la víspera anterior. En ese torbellino de pioneros de la radio comodorense, reconozco a Eduardo Roberts. Viene también Chiche Morilla, Clarita Montesinos... hasta Oscar Giménez. Detrás, los acompaña Daniel Alonso, pujando por entrar con Alfredo Nigari y Marta Villamayor. Le digo a mi supuesto entrevistado,

Montellano: -¿Qué hago con toda esta gente? Es imposible... Se aleja, comienza a gesticular, a guiarnos al estudio central, hace señales de impaciencia, lo llaman por teléfono y en la vorágine se escuchan algunas palabras subidas de tono. De reportero, me han transformado en cronista: no hay opción. PROGRAMA DE SALUDOS «Hoy es el programa de los saludos -comienza el locutor escabullido- y mañana será el de los recuerdos». Así se inicia la cortina musical, con el operador detrás del vidrio. Todos nosotros entre estas paredes de madera, con paneles acústicos, blancos, con una mesa ovalada a la que faltan sillas para tantos invitados emocionados, que comentan, chismorrean, admiran las nuevas instalaciones y comparan sus épocas anteriores. «La escalera para subir es la misma», dicen algunos. Al micrófono está ahora, Chiche Morilla, y recuerda que su primer personaje en radionovela, un género exitoso, era la de una niña obediente: «Sí mamá, claro mamá, no mamita...» era todo su libreto que se repetía día a día. Todos ríen. EMOCIONES Y RECUERDOS Prohibido fumar. Tanda de avisos.


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Montellano

Montellano le dice a la Castellanos que había llorado en la noche de la función, por su fuerza y aquellas: «Esta fue mi primera muerte.. este es mi segundo muerto», confiesa. Hay saludos y recuerdos. Se habla de las raíces, del inicio artístico en la ciudad sureña. Nigari y Marta hacen otra tanda de anuncios comerciales, y muchos miran con nostalgia: ese había sido su oficio, hace muchísimo, tantos años. Irrumpe por los pasillos el director de la emisora, Nelson Dames, con un observador circunstancial y saluda: le muestra la cabina de transmisión, las instalaciones sofisticadas de esta radio nueva. Remozada. Alguien hace un chiste sobre la cantidad de años que suman los asistentes. Alba Castellanos acota: «Este Fernando, por poco dice que somos prehistóricos. Y el grupo vuelve a festejar la ocurrencia. Música y anuncios. Ahora, Clarita Montesinos... CONSOLA DE CONTROL Miro el trabajo del radio-operador: con las bandejas de discos, las grabaciones, decenas de botones y comandos para manipular. Se oye la voz de la Montesinos que dice: «Cuando llegué a Buenos Aires, a seguir en mi trabajo de técnica operadora decían que era ‘un bicho raro llegando de la Patagonia’.» Montellano pondera un enganchado musical que ella

momentos, intenta acortar sin ofender. Por allí se impacienta demasiado: luego pide disculpas. Esto ya es un espectáculo y hay demasiada gente. Por fin, algunos deciden irse, saludan, y se citan para la Cena Aniversario 50´ para la noche. Otros dicen que se verán en el teatro a las 15:30 horas, y algunos todavía compartirán las primeras horas del enorme programa de ¡20 horas! Que se realizará el domingo. Sonidos, música, palabras, palabras...

llegó a realizar: el máximo logro en su profesión. El teléfono interrumpe, y la locutora Villamayor se transforma en secretaria: pasa la llamada. Escucho el diálogo nervioso del conductor. Hay chistes y humor en la sala, mientras tanto. En un rincón se saludan Francisco Alarcón con Eduardo Roberts, recordado «galán» radial, y actor tradicional comodorense. La Castellanos se explaya sobre Juana Azurduy. Y recuerdan para la audiencia a Pochola Serrano, hasta que nuevamente

desde el control se dan señales de cortina musical. Avisos. Los asistentes siguen hablando entre ellos. PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS A pesar de toda la presión, Montellano desgrana humor. Abraza a los amigos, la audición continúa y siguen los saludos de las figuras pioneras presentes. Agilidad, emoción, y muchas palabras. Quizá demasiadas para el tiempo disponible: el conductor se enoja, regula los

SIGUE EL PROGRAMA Voces trémulas, inseguras. Afectos y recuerdos. Alguien nombra a Alfredo Sadhi y se genera otra onda de reminiscencias. Destacan su señorío, sus actuaciones de radionovela. Aparece tímidamente don Secundino Rey, presente, que conversa quedamente. Como en otro clima más sosegado, más introspectivo. En un momento de la charla, Montellano afirma eufórico: «A mí me importa un rábano del futuro, yo quiero saber del pasado». De esto se trata aquí. Los cincuenta años de historia de LU4. Se enoja nuevamente con los que charlan en un rincón: el «Poroto» Carbonell, as del volante, que «tenía muñeca» como se decía entonces, y Oscar Giménez. Después se disculpa a gritos: «Te entiendo,

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hermano, pero acá no se puede hablar así cuando estamos en el aire». Otro invitado que hoy renuncia a su acostumbrada participación, el profesor Jorge Cravero, destaca brevemente el sentido del reencuentro, y señala que «Montellano es la enciclopedia viviente del Comodoro de antaño». Hay retruque, explicaciones, y sigue el programa... LOS «GALANES» CON GOMINA Como por casualidad se han ido todas las mujeres. Han quedado, por aquello de «las damas primero», los galanes de antaño. Llamados cariñosamente así, se entiende: y don Robert cuenta su iniciación, recuerda el piano del Montellano joven en los avisos, como cortina sonora, y muchas cosas, hasta que lo obligan a saludar. «Hoy saludos, mañana recuerdos» lo apura el conductor. En un momento de tema musical, Montellanos se me acerca, se disculpa, dice como para reír: «Esto es un lío. Pero... hoy estuvo la historia viviente de la ciudad y la radio, acá. Me faltó una sola persona, incomprensiblemente, Delia Corbal de Valbuena. Luego recordará que también estaba ausente la Corbalán. Le sonrío y sigo apuntando lo que puedo. Esto fue una vorágine: difícil describirlo. 80

LA MESA DE EMISION Salían al aire con sus caracteres, y Montellanos en su traje marrón, peinando sus canas, enrojecido por la emoción, con corbata y sus anteojos gruesos, parece no resistir más. Sin embargo, en la mesa ovalada siguen hablando el «tuerca» Carbonell, y el micrófono colgante registra para la audiencia austral, sus recuerdos, se retira besando a todo el mundo. Oscar Giménez dice que inició sus recopilaciones en un viaje a San Antonio Oeste, donde oyó cantar algo que le interesó escuchar, que era nuevo para él. Esa fue la puerta de su trabajo: además recordó a una paisana de Gregores que le servía de informante. Comentaron los presentes el trabajo de Federico Escalada que se acercaba a la radio a dar cuenta de sus descubrimientos: se homenajeó su obra «El complejo tehuelches», se agrega citas del profesor Garces y del mismo Giménez. La mesa de emisión contenía los entusiasmos... EN EL AIRE, CON USTEDES... Alguien nombra a Laura Durán. Roberts se me acerca y me da algunos datos históricos: «Comenzábamos con tres locutores, que eran Juana Paños, el 1er. Operador, el cadete Vicente Inbernón, en total once personas. En el

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Nelson Dames, cuando se desempeñaba como director de LU-4 Radio Patagonia Argentina.

micrófono, solamente José Santiago, el famoso Vitullo de la voz destacada, y Serafín Ortiz. Y por supuesto, yo también: y en el 47 fuimos reconocidos con Elena Ada, los mejores programadores del país, por una audición que hicimos juntos..». Montellano se acerca y dice: «Aprovechando a éste que estuvo antes que nosotros». Entre ambos recuerdan a Ofelia Cuchi, que aún antes de Laura Durán, fue locutora: aunque no de la radio, sino como representante de «La Alemana», una tienda de la época. Jorge Cravero así no ha podido hablar: por hoy no se lamenta. En el aire, se cumplen ya las doce horas de programación. Todo se va terminando. En los pasillos aparece nueva gente, seguramente de los programas que seguirán luego hasta la noche. Montellano sonríe seguramente contento. Y se ha salido con la suya: no hubo reportaje. Otra vez será.


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Radiofonía Patagónica Renovada minúsculo. Luego de estos años puedo decir con absoluta Desde aquella Compañía Broadcasting de la Paconvicción y orgullo, ¿creo que es el legítimo, no?, que con tagonia, que se fundó en un 2 de Mayo de 1938, hasta los que componen el equipo, ponemos en el aire una emisión hoy, hay una larga historia. Personajes, anécdotas, 3 de mayo de 1988 verdaderamente democrática». Aún indagábamos: ¿Cómo son historias, que se han contado ampliamente en los las modalidades del medio comprometido con la comunidad últimos días. Que se ha celebrado en una muestra de antiguas radios, demostrando en un programa «monstruo» de 20 horas de patagónica? Me dijo: «Como medio patagónico, tenemos reuniones permanenrecuerdos con Fernando Montellano, una cena aniversario, una exposición tes con los responsables de cada área, donde antes de poner un programa en de pintura, y hasta una presentación del mito argentino Osvaldo Pugliese el aire la cosa se analiza a fondo, en lo humano y técnico. Procuramos ver los en persona, con su tango en el teatro Español, donde además se presentó pro y los contra y generalmente tratamos, no siempre se logra, óptimamente, una versión de Juana Azurduy. que la radio lleve a un mensaje no sólo informador, sino formador. Que sea realmente de ayuda para toda la búsqueda de una personalidad cultural propia: Lo que no se conoce cabalmente es que ha habido una total renovación a veces por la necesidad de satisfacer todos los gustos democráticamente, nos de los equipos de radiodifusora, y se han hecho ampliaciones edilicias y vemos obligados a apartarnos del camino, pero es un pequeño desvío que nos reformas técnicas impresionantes. La gestión cincuentenaria es la de Nelson permite no ser autoritarios o chauvinistas. Es que la idea de fondo, profunda, Dames, que se ha comprometido con el medio en su accionar personal, con es hacer la radio general, comprometida con el país». mentalidad de apertura. Se sentirá orgulloso del destino simbólico que le tocó En el último año se han mejorado los equipos de antigua modalidad, se en suerte, y seguramente hablará de los méritos de los demás. Cierta vez me puso el acento en Alfa, se refaccionaron los estudios, se inició la adecuación ha dicho: «Cuando sentí mucho miedo y comencé a armar las ideas, a asumir del sistema de tierra, que incluye 120 radiales de cobre enterrados alrededor de la responsabilidad, porque entendía que habría que ser hombre de la radio la torre de emisión, y que con la erosión de los años limitaba la salida al aire. a fondo. Aunque ya tenía alguna experiencia en comunicación, comprendí Esto se va haciendo con el objetivo de alcanzar las 24 horas de transmisión pronto que, responsablemente, podía tomar la determinación que me había completa, recuperando espacio patagónico. Hay materiales y proyectos para guiado en cultura: no es mejor director el más culto, sino el que hace trabajar mejorar las comodidades de la gente, los empleados, y mucho ya en ejecución a los más capaces. Apliqué ese encuadre en este medio, donde había personas avanzada o cumplida, juntamente con una incorporación de nuevo edificio. Se de mayor experiencia específica: a ellos les debo todo. Distribuimos roles y han instalado las bases de centro de cómputos, con una Olivetti 24 con disco dictamos pautas generales: la experiencia es positiva. «Le pregunté: ¿Hubo fijo de capacidad 10 Mega K de memoria, entre otras sofisticaciones, con lo que algún cambio destacable en la modalidad de la gestión? Y me contestó enton- la radio dejará de «hacerse manualmente». Las máquinas programan, preparan ces «Estamos en una radio democrática. La emisora fue logrando una parti- tandas sin repetición, distribuyen títulos, textos de avisos y nos permiten supercipación activa de la gente, que aquí usa de la radio, y la usa como servicio. posiciones. Mientras recordamos a Laura Durán, Fernando Montellano, Alba Logramos un equilibrio consciente y difícil en lo político, fundamentalmente: Castellanos, Linda Christi, Eduardo Lindet, Eduardo Roberts, Alfredo Sahdi, donde todas las expresiones han tenido lugar. Y sin referirnos a los gremios, y tantos otros cercanos al cariño de la gente, hay que decir que la radiofonía entidades intermedias, sociales o todo sector de la ciudadanía mayúsculo o patagónica está renovada. La comunidad, agradecida. «El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

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Alberto María De Agostini Llegó de los Alpes a los Andes en 1910. Escribió: «Cuando en febrero de 1910 llegaba por primera vez a Tierra del Fuego, la cordillera fueguina era completamente desconocida en su interior. Nadie se había internado todavía en esas blancas soledades de hielo, batidas sin cesar por vientos y huracanes». Así comenzó su aventura: realizó los primeros esquemas orográficos (mapas de montaña) de todo el Canal de Magallanes; estudió y fotografió el Canal de Beagle, haciendo conocer sus bellezas. Más tarde, se fue hacia el norte, llegando a incursionar en el Parque Nacional El Lanín, al sur de Mendoza. Era sacerdote salesiano. Su actividad misionera era acompañada por las oraciones en las altas cumbres de las montañas y picos nevados de la cordillera. Sus meditaciones tenían por escenario a los valles inmutables, protegidos del viento, donde generalmente había algún lago azul que reflejaba el cielo. Vivió por más de treinta años en Tierra del Fuego, Viajó constantemente a Europa, cada cinco o seis años, para hacer conocer sus trabajos y para recibir ayuda económica. Lo ayudaban algunos europeos guías de montañas, y con exploradores alpinos 82

aprendió el difícil deporte del andinismo. Aprendió por su cuenta la fotografía, ya que sus libros están todos ilustrados por hermosas tomas originales de su propia cosecha. También se acostumbró a vivir con la naturaleza, hiciera frío o viento, en carpa, con los elementos indispensables de supervivencia en la soledad austral del sur argentino y chileno. Aprovechó su cercanía con los indígenas para aprender sus costumbres y tradiciones. Su celo sacerdotal, en cambio, les daba los sacramentos y los instruía en las ciencias del espíritu y la religión católica. Estudió a los Onas, Yamanas y Alcalufes, y escribió: «Entre esas poblaciones míseras indigenas, perseguidas tan encarnizadamente por los blancos, se desarrolló por muchos años la obra de asistencia y protección de las Misiones Salesianas». Y él mismo fue un pionero de la conquista pacífica del sur. Su figura es un símbolo en la conmemoración del Centenario de las Misiones Salesianas en la Patagonia. El fue de los que bregaron más al sur, completando la campaña espiritual, luego de las Campañas militares de Conquista para la patria. Recorrió las tierras australes en caballo, caminó a pie toda la Patagonia, y llegó a aprovechar los primeros viajes de los antiguos automóviles.

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

Programa del Rotary por Canal 9 (1989) En 1960 hizo su último viaje desde Europa en avión, hasta Río Gallegos, para seguir sus estudios. Una enfermedad lo hizo volver, y falleció ese mismo año en el viejo continente. «Cumplida mi tarea después de treinta años -escribió- con duros trabajos, entre peripecias y penalidades sin cuento, tengo la satisfacción de haber aportado una no pequeña contribución al conocimiento de estas tierras maravillosas, tan interesantes por los numerosos contrastes que se encuentran en la vida animal y vegetal, en la etnografía, y particularmente en sus soberbias manifestaciones de lo grandioso y lo bello». «Las fotografías que he tomado, que ilustran mis libros y documentan mis viajes, dan una idea aproximada de los sugestivos espectáculos en que es riquísimo el mágico y fantástico escenario de la Tierra del Fuego, que han suscitado en mi ánimo las más sublimes e imperecederas emociones». Sus numerosos libros y artículos fueron editados en Europa y América. Muy especialmente se recuerdan sus guías de turismo, y algunos temas de geografía

donde él mismo dibujaba los mapas con gran paciencia. La mitad de sus obras fueron editadas en Buenos Aires y Punta Arenas, ya que también como salesiano cumplió sus obediencias en Chile, durante distintos períodos. En su honor hay un fiordo que lleva el nombre de De Agostini, y fue el principal explorador del canal de Beagle. Escribió: «El Canal de Beagle es el más celebrado de los canales fueguinos por la indefinida variedad e imponencia y preciosura de sus paisajes, los que alcanzan en sus trechos, la mayor hermosura». «Es este el punto más pintoresco e interesante: el Canal de Beagle. En ambas orillas, y sobre las paredes verticales de la montaña, crece pujante la vegetación arbórea con todas sus gradaciones de verdes frescos y rozagantes, festoneada arriba por las manchas encarnadas y amarillas de los musgos, a través de los cuales se despeñan como hebras de plata numerosas cascadas. Más arriba centellean grandes sabanas de nieve eterna y se yerguen altísimos y cándidos picachos que dominan majestuosamente todas las demás montañas.» Su libro más importante, por su valor testimonial, es el que escribió bajo el título de «Treinta años en Tierra del Fuego» y que editó Peuser en Buenos Aires en el año 1955.


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Mar Final (Fragmento) ...Será jubiloso ver retornar al viento con su calzón de hilachas y a la meseta gemir bajo el afán del viento. Mientras el mar, sólo mar, como un pájaro borracho, se debate y jadea.... (De «Episodios de los Vientos», La Strada, 1978) Jorge Vilardo Nació en Comodoro Rivadavia el 6 de Diciembre de 1955. Realizó sus estudios en la ciudad, y perdió trágicamente a su padre en la adolescencia. Su madre trabajaba en la Biblioteca Municipal. Actualmente se dedica a la docencia. Ha cursado algunos años en la Universidad. Primero en Ingeniería; luego atraído por su verdadera vocación, en Letras y Comunicación Social. En 1978 compartió la «Cartilla Austral» con Pablo Strukelj y Angelina Covalschi, y publicó sus primer libro de poemas y cuentos, de excelente lectura: «Episodios de los Vientos». La profesora Micaela Llompart ha escrito una crítica del mismo, indagando el sentido profundo de su discurso. Ha dicho: «... El verdadero encuentro se da en la palabra. La vía de acceso a la realidad es

Del Suplemento «Crónicas Literarias» 3 de enero de 1981

la palabra. Su discurso es el fundamento de los encuentros humanos». (Entrevista del diario «El Patagónico», 6/3/87). Realizó publicaciones dispersas en medios locales, y otros del país, como «La Prensa», Río Negro, y otros de Trelew, (Jornada, Córdoba, Esquel yAzul, principalmente). En la revista Nuestro Sur ha publicado sus investigaciones de la colonización Boers del sur del Chubut, paralela a la de los galeses en el valle del norte provincial. En 1982 integró la Delegación Provincial de la Feria del Libro en Buenos Aires. Algunos cuentos han aparecido en Ciclotrón Austral: temas de Educación, Regionales, en otras revistas. Es director de un instituto Técnico de la zona comodorense, y sigue creando principalmente poesía. Hace unos meses ha iniciado un ciclo de grabaciones fílmicas de Asencio Abeijón y otros escritores, cronistas, poetas y personajes australes. Su segundo libro, de resonante y raro éxito, ha sido «El Arbol de las Tormentas» (1986), que generó un espectáculo poético-musical en asociación con Daniel Saavedra (Música) y Silvia Lay (Recitación): ofició el

mismo de embajada cultural en distintos puntos del país. La obra en sí, es un conjunto seleccionado de poemas que abarca el período de 1980 hasta 1985, y que incluyó en su motivación e inspiración un viaje por barco por las Costas Patagónicas. En efecto, Vilardo participó de algunas aventuras en el Gandul II en Golfo Nuevo y otros puntos de la Costa Atlántica que ya son historia, aunque no llegó a la travesía por el Cabo de Hornos que realizó esa expedición naútica. Hermosísimas escenas poéticas pueblan su obra, con visiones de la costa y el mar. El resto, en su temática habitual, del hombre, la palabra, el amor y la mujer, historia y migraciones. La Llompart ha consignado que ... «Anuncia desde el título el valor duramente simbólico de su contenido. Descubre un momento trascendente en la vida de un hombre, cuando este acepta sus posibilidades y límites...» La composición es sobria y fuerte; no hay palabras de más. Esa falta de derroche, permite una lectura inicial comprensiva, que se va profundizando luego; y cada nueva profundización no defrauda. A pesar de su juventud, es considerado heredero de David Aracena en lo vocacional, y ya ha recibido premios literarios que ganó, y dice descreer de ellos, actualmente. Cree qe la poesía debe aclarar, no obscurecer,

y ha manifestado: «Se me ocurre que el poema debe transformarse, en sí mismo en el propio lector». Es además deportista y andariego. Sus dos hijas pequeñas y su mujer, Sara, lo acompañan siempre. De ahí su «Naturaleza convocante, frescura, sensible fluidez de la expresión». En un reportaje ha dicho: «Los demás avanzaban en su kayaks a mil metros adelante; yo vivía eso, mirando las corrientes, los rápidos, los bosques, como una vivencia. No me gusta pelear un puesto, competir, sino aprender disfrutando». De una experiencia en el río Chubut. La Revista Patagónica lo definió: «Hombre signado por el paisaje de su niñez... vientos y arenas, húmedos verdes y de bosques, dibujos del mar en las Costas, la levedad de las golondrinas». Y el Ciclotrón Austral: «El Arbol de las Tormentas», incita a la lectura».

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David Aracena (escritor) Nació en San Luis (capital) el 14 de abril de 1914, de donde su padre debió emigrar por razones políticas ya que era conservador. A los cinco años de edad llegó su familia al Chubut en una tropa de carros que estaba a cargo de su padre y del capitán Belzunce, primer prefecto y comisario que tuvo Comodoro Rivadavia. Ha vivido en diversas localidades patagónicas, principalmente en la Provincia del Chubut. Fue múltiple trabajador en distintos oficios como petrolero, telegrafista, peón de pozo, telefonista, policía, tenedor de libros y periodista. Con la poetisa Anita Pescha, con quien contrajo matrimonio, participaron de variados concursos literarios. Sobresalen entre estos: el 1º Premio de Poesía de la Biblioteca Avellaneda, 1º Premio de Cuentos Patagónicos de la Dirección de Cultura del Chubut, 1º Premio de Poesía «Cincuentenario de Comodoro Rivadavia, 1951», 1º Premio de Teatro de la Dirección de Cultura del Chubut, y 2º de Ensayo, 2º Premio de Ensayo de la Semana del Arte de Rawson, 1º y 3º Premio de «Vosotras» en Cuento, Diploma de Honor de la UNESCO de Brasil, 1º Premio Concurso Patagónico de Poesía (1969). Participó en antologías varias y ejerció como jurado en muchos 84

DICCIONARIO ENCICLOPEDICO PATAGÓNICO

Dirigido por Rodolfo Cananor (1987)

concursos de cuento y poesía, especialmente en la región, pero sobre todo, ha sido maestro de generaciones de jóvenes escritores. La profesora Micaela Llompart, ha dicho: «David fue nuestro Macedonio Fernández, receloso para publicar, generoso en el diálogo, cordial en el coloquio, pasional en su expresión, original en sus dichos. Un maestro. Un maestro de una generación». Se ha dicho, lugar común, que «fue el primer poeta que murió en la ciudad de Comodoro Rivadavia». Ello ocurrió en el verano de 1987, mientras jugaba una partida de ajedrez, que era una de sus pasiones. Era un personaje de las calles, los cafés, y cuanto evento cultural hubiese. En el diario «El Patagónico», durante más de veinte años había ido publicando una columna célebre en toda la Patagonia, sobre temas de cultura y letras: «Las Palabras y los Días». En 1966 ganó un concurso de cuentos en Mejico, que le valió la publicación de «Una luz en la ventana». Publicó notas diversas con el seudónimo de «Marinero de Aljibe» y «Juan de Punta Borja». Decía que no amaba las ideolo-

«El viento, aún no se ha llevado nuestros espíritus»

... La profesora Micaela Llompart, ha dicho: «David fue nuestro Macedonio Fernández, receloso para publicar, generoso en el diálogo, cordial en el coloquio, pasional en su expresión, original en sus dichos. Un maestro. Un maestro de una generación».

gías por su soberbias y que prefería las ingenuidades del corazón. Expulsado del cargo de Jefe de Policía del Chubut en momentos políticos difíciles, se convierte en periodista, primero para sobrevivir y luego por su propia pasión literaria. Su gesto principal fue el de la amistad: su casa se veía

siempre inundada de gente de todas partes del país, y él mismo realizaba viajes en los que era considerado como una especie de embajador de la ciudad. Posterior a su fallecimiento, se instituyó el premio de cuentos «David Aracena» para las provincias de Santa Cruz y Chubut.


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En el Centenario de Don Asencio Abeijón Nació en 1901 en Tandil (Provincia de Buenos Aires) el 16 de mayo, y fue traído por sus padres, Cruz Abeijón y doña Dominga Burgos, a Comodoro Rivadavia, en 1903. Tuvo nueve hermanos: cinco mujeres y cuatro varones. En 1912 enfermó su padre y desde el paraje Arroyo La Mata, debió viajar hasta Buenos Aires, donde asistió a la escuela por cuatro meses. De regreso al sur, donde la familia atiende una típica pulpería de carreros y viajantes, centro de reunión y último lugar donde hacían noche hombres y animales, antes del último tramo hacia la ciudad, se inicia en el cuidado de los mismos y su alimentación, junto a sus hermanos. Allí escucha las historias de los pioneros, conoce a los personajes de la época y retoma sus estudios en 1917, cuando ingresa en el Colegio «Miguel Rúa» de los salesianos, estando aún instalado en el Hotel Tehuel-

En el Centenario de su nacimiento (Año 2001) Publicación de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), filial Com. Rivadavia.

ches. Funcionaba como internado: allí el padre Cristanello lo elige para llevarlo a Rawson a fin de proseguir sus estudios. Con el tiempo, ejerce el magisterio para los más pequeños. En 1920 vuelto a la ciudad, ingresa en los Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Entre 1921 y el 22 hace la conscripción en el Arsenal de la Capital Federal. Y en 1927 fue cesanteado por el General Mosconi, por sus críticas periodìsticas al quite del salario mínimo, e ingresa en Diadema Argentina, entonces en formación. Al año pierde este nuevo empleo, por lo que decide vivir de los caminos, que es lo que más le gusta, y conoce como camionero, resero, y jefe de comparsa de esquila, contratista, el campo patagónico en su esencia, en su interioridad. Por fin, como chofer de la Empresa Giobbi por diez años, revive la baqueanía de los caminos sureños; y lleva y trae novedades del interior. Además de sus muchas actividades, funda en la ciudad dos periódicos de vida efímera: «El Trueno» y «El Crítico», que le valen un mes de prisión en

Rawson por sus opiniones periodísticas. Colaboró en «El Chubut», entre otros, y finalmente el escribano Roque González, ex gobernador de la Provincia, lo incorporó en el flamante «El Patagónico», a los dos meses de su fundación. Además de su trabajo de cronista general, desde entonces le facilitó una página semanal de historias regionales, que iniciadas hace veinte años junto con el mismo diario, fueron el origen de sus principales libros. Una colección de estos relatos conforman la bibliografía del cronista: «Apuntes de un Carrero Patagónico» (1973) de edición local, en la imprenta Gráfica de Armando Andrade, con prólogo de la profesora Felicidad

Hernández; «Memorias de un Carrero Patagónico» reedición de la Editorial Galerna (1974) de Buenos Aires, con prólogo de Osvaldo Bayer; desde 1975, con «Memorias de mi primer arreo», continuó sus publicaciones sucesivas, a nivel nacional, siguiéndole «El Guanaco Vencido» y «Los Recienvenidos». En 1983, la misma editorial lanza su obra «Caminos y Rastrilladas Borrosas». Finalmente, en edición local, dio a conocer su último libro, titulado «El Vasco de la Carretilla» (1986). La Universidad de la Patagonia le realizó un homenaje académico a mediados de 1987, consagrándolo como El Cronista de la Región. Había ejercido cargos políticos, como diputado Provincial, en dos oportunidades (1954 y 1963), y su defensor en la causa que lo llevó a la cárcel, fue el Dr. Ricardo Balbín. Por defender al gobernador González, que pertenecía a otro partido, fue reconocido como hombre honesto; según él, la defenestración se produjo «por chucherías nomás» y enfrentó a su propio bloque. Su vida fue siempre humilde y sencilla, residiendo en un barrio populoso. Luego de haber tomado apuntes por tres décadas, inició estas publicaciones en el año 1967, y su primer compilación, como se ha dicho, data del año 1973 en forma de libro. Sus obras fueron recomendas para su lectura en las escuelas.

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Columnas GAVIOTA DE PAPEL

Pablo Strukelj

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Jorge Luis Borges se paseaba por Comodoro...

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orge Luis Borges se paseaba por Comodoro Rivadavia. Había llegado en un barco a los yacimientos, acompañando a su primo. Joven, mirando el Golfo San Jorge desde la baranda de la nave. Corría el verano de 1921. Aún no había publicado ninguna de sus célebres obras. Y es probable que aquí haya iniciado una parte de sus trabajos, ya que él mismo confiesa en una nota que logró el periodista valletano Don Porcel de Peralta: «Días y noches y semanas y acaso meses del verano pasé yo con los míos en el Chubut. De aquella etapa de mi vida me quedan, al cabo de muchos años, ciertas fragmentarias memorias. La larga y azorosa travesía de un petrolero, los altos surtidores de las ballenas en el confín del Golfo San Jorge, un jardín de plantas muy bajas salpicadas de arena, el nombre de Astra, fervorosos diálogos literarios con un primo mío que ha muerto, la laboriosa redacción de un poema inútil». El jardín de Borges Otro Jorge, más nuestro, poeta también, nos hace este comentario: «Y también la voz de Borges, transmitiéndonos del hombre ante la soledad». Se refiere Vilardo a aquel poemita titulado «Jardín» en su primer libro editado en 1923, dos años más tarde, «Fervor de Buenos Aires». Una desolada visión de estas soledades, hizo buscar al gran poeta aquel jardíncito en la ladera del cerro Chenque, para poder afincar su espíritu en estas tierras. Algo similar a lo que hacía Aracena, cuando minimizaba el desierto y magni-ficaba las amistades. Para ser feliz, Jorge Vilardo continúa hablándonos sobre que «esta impresión la recibió Borges, como en otro

tropel a los hombres que se aprestaban a asesinarlos con rifles, las estancias australes, el aire abierto. Tales reminíscencias son personales. Harto más importante es mi convicción, ya sospechada entonces, de que en el Sur está el provenir de la patria». El Patagónico, 4 de marzo de 1987.

Borges, dibulo del autor, 1986.

tiempo Darwin y tantos viajeros. Calculamos qué dimensión, qué gravedad debía adquirir en hombres y mujeres que llegaban dispuestos a afincarse, a transcurrir en este ámbito su vida». Borges en Comodoro Alguna vez he escrito sobre estas cosas. Pero me atrae la idea de aquella aventura juvenil del rapsoda argentino, y sobre todo sus palabras acerca de ello. Habrá conocido la dificultad a que alude Vilardo, el sacrificio de los pioneros, de primera fuente. Quizá por esa circunstancia, Borges ha dicho: «El viento, el Chenque, guanacos inocentes que se acercaban en

Nuestro manifiesto destino «Libradas las guerras de la independencia y las ásperas contiendas civiles, nuestra historia podría definirse como una lenta y valerosa marcha hacia el sur. La llamada conquista del desierto, los dispersos fortines que se extendían desde Junín hasta Azul, la lucha con el araucano y el pampa, no son la última jornada de esa aventura secular. Debemos desligarnos alguna vez de esta mala costumbre: Buenos Aires. Y pensar en las tierras que nos aguardan en el confín de América». Sur Borgeano, clima varonil «Ahí están las montañas -finaliza el poeta- y los generosos ríos, los bosques, el horizonte, ahí está el duro clima varonil que dan las naciones fuertes. Ahí están las mejores tentaciones del trabajo y del riesgo. Ahí está, silenciosa, la soledad que espera a su hombre. Ahí está, para repetir la sentencia en que se cifró la suerte de otro imperio, nuestro manifiesto destino»

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Un eclipse anular comodorense

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ucho después de los Idus de Marzo, los comodorenses estaremos sometidos a los astros. La noticia me la regala Daniel Corchuelo, experto en ciencias positivas, geólogo, astrónomo aficionado. Y además, alejado de toda astrología, es decir, escéptico de las supersticiones El Patagónico, del siglo. Y es para creerle. Mi profundo respeto por 13 de marzo sus anuncios estelares se deriva de la lucidez de sus de 1987. asertos, y de la inolvidable peregrinación que hizo gran parte de la ciudad hasta su casa, en el errático transcurso del Cometa Halley, que pese a todo, pudo verse en su una época mejor. También, los observadores de los centros astronómitelescopio instalado con precisión. Y generosidad. cos de La Plata y Córdoba, y del legendario «El Leoncito», se darán cita por aquí; infaltables, concurrirán Un eclipse anular comodorense Ninguna relación guarda con fenómenos anteriores hacia este sur desconocido, cual reyes magos guiados cercanos. El sol se transformará en un anillo oscurecido por traviesos astros. Quizás Daniel Corchuelo les presente sus respetos, en el centro por el cuerpo selenita. Esta conjunción tendrá un lugar de privilegio de como profetas de tales maravillas, y Parache Chávez observación: la línea imaginaria que corre desde el los guíe con entusiasmo hacia los puntos favorecidos Golfo San Jorge hasta Comodoro Rivadavia, para pasar de observación. Ignoramos si bajo estas infuencias se por Sarmiento, Río Senguer y la trasandina Coyahique, desarrollará algún acontecimiento importante, alguna perdiéndose en el Pacífico. En efecto, el eclipse podrá nueva era se concretará en Comodoro, pero es seguro verse en toda la Argentina, pero la franja señalada será que la gente poblará la calle para mirar una vez más, la única que asistirá a una anulación perfecta, con la con placer, su inigualable cielo. Lo cual, de por sí, ya es prometedor para el ánimo de la misma, la imaginación sombra de la luna en el centro exacto del sol. Esto se preanuncia para la mañana del 29 de Mar- y la alegría de nuestro pueblo. El mismo fenómeno será observado, con iguales zo, entre las 7.30 y las 12.30. En esas coordenadas tempor espaciales, junto a Daniel, nuestro informante, perspectivas, por los sudafricanos, y los boers comolevantaremos la vista al cielo, Los astros actuarán para dorenses. nosotros. Las alegrías de la galaxia En cambio en el centro del mar océano, nuestro AtDesde el Africa Austral Muchos relacionan estos hechos, como preludio de lántico, el eclipse será total, para confusión de algunos 90

pesqueros depredadores, que lo tendrán bien merecido y algunas ballenas inocentes. El Dr. Daniel Corchuelo nos trajo, estas alegrías de las galaxias, con lo que recordaremos a pesar de sus protestas y su reconocimiento de la maestría del Dr. Curto en temas fantacientíficos, que es nuestro, patagónico, teje historias futurológicas del ámbito regional, como las escalofriantes y posibles consecuencias del ya mentado basurero nuclear de Gastre. O historias humanas, de una calidad literaria, digna, como aquella historia enmarcada en el episodio de la confrontación en Malvinas, que fue rescatada con el pudor acostumbrado del autor del cuento; allí se analiza la diferencia de un mundo natural, generoso, ingenuo y las terribles consecuencias de las guerras de la civilización. Quizá, amable lector, ya haya leído ese cuento inolvidable: se titula «¿Guerra?» y fue editado por la revista comodorense «Los Nuestros», del Grupo Pro-Cultura. Los valores literarios se equilibran con el buen humor, del vecino y amigo de la ciudad y su consciente preocupación por los temas australes argentinos. Desde las expediciones antárticas, las historias del Estafeta Acuña, toda la literatura de ciencia ficción editada en el país, especialmente, y las actividades culturales, son sus temas de charla y conversación. Nosotros, agradecidos, no faltaremos a la cita.


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García Márquez y los mitos propios

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uestro sur lejano y mágico, sigue siendo ámbito de la leyenda. Cuando Gabriel García Márquez buscó un confín austral, para su dictador de «El Otoño del Patriarca», escribió: «Y el tremendo viento polar de Comodoro Rivadavia que volteó al revés las entrañas del mar...» (pág. 192). Ya hemos hablado de esta dimensión mítica del viento, en la Legenda Universalis; otros propósitos nos acercan hoy a estos textos. En efecto, en un extenso reportaje, quizá tan exitoso como sus libros propios, nuestro García Márquez va explicitando las fuentes y motivaciones de sus fantasías. Y en determinado punto, aclara su contingencia con la realidad del viento, patagónico, a través de lo que ha sido una noticia periodística. Habla García Márquez «La vida en América Latina -dice Gabo- nos demuestra que la realidad está llena de cosas extraordinarias. A este respecto suelo citar siempre al explorador norteamericano F.W. Up de Graff, que a fines del siglo pasado hizo un viaje increíble por el mundo amazónico en el que vio, entre otras cosas, un arroyo de agua hirviendo y un lugar donde la voz humana provocaba aguaceros torrenciales. En Comodoro Rivadavia, en el extreno sur de Argentina, vientos del polo se llevaron por los aires un circo entero. Al día siguiente, los pescadores sacaron en sus redes cadáveres de leones y jirafas. Basta abrir los periódicos para saber que entre nosotros cosas extraordinarias ocurren todos los días». («El olor de la guayaba», pág. 49). Quizá, como diría Borges, el periodismo es un gé-

pre: el mar, las gaviotas, las torres, las mesetas.

El Patagónico, 16 de marzo de 1987.

nero literario actual, tan válido como cualquier otro, aunque el poeta, tan ciego como Homero, lo tildara de deleznable, Es más, se negaba a leer los mismos diarios en que publicaba regularmente sus poemas. Acerca de la realidad La actitud frente a lo que se nos presenta, no es la misma en todos. Algunos desterrados de este mundo, son ajenos a toda noticia, huyen de la información, escapan a los desagradables aspectos de la vida. Son los más neuróticos, los más débiles. Extremosamente, otros, se inmiscuyen hasta las últimas consecuencias, con lo que necesitan reinventarla para seguir viviendo enteros. Nuestra realidad actual no es fácil; la crisis petrolera, la falta de viviendas y de agua, el milenario viento que ataca los espíritus, la inactividad industrial, la falta de buena comercialización de la lana, y tantas otras novedades reflejadas en los diarios, nos sacuden día a día. Sin embargo, sin dejar de ver estas dificultades, es posible seguir viviendo, con la esperanza, en tanto y en cuanto se recreen nuevas perspectivas para los mismos símbolos de siem-

Actitudes positivas de arraigo Más allá de la parábola de los pescadores que recogen las jirafas y los leones que el viento comodorense ha esparcido por el mar; más allá de la alegoría de la carpa que vuela por los aires; más alejados de la imagen de un mar volteado al revés por un tremendo fenómeno, hemos acuñado algunos mitos de arraigo. Desde la leyenda del Chenque y el calafate, que según dicen los vecinos nos atan para siempre al sur; hasta la idea acuñada en un artículo juvenil de que «el viento no se ha llevado aún nuestros espíritus», todo vale. Todo puede acercarnos a nuestra tierra, con humildad y entereza, con el reiterado espíritu de los pioneros que amaron estos cañadones y estas costas hasta el sacrificio. Asumir la realidad. Eso. Ya los dólares no correrán por las calles, ni es probable que volvamos a tener una entidad cívica propia, independiente. A pesar de todo ello, que nos parece tan lejano e irrealizable debemos continuar nuestra vida en suelo propio. Sin actitudes trágicas pero tampoco con resignación. Sin exagerados mesianismos, y sin embargo con el tesón que nos caracteriza. Quizá, nuestros hijos, nos lo agradezcan en tiempos mejores, cuando logremos transformar de una vez por todas, a la naturaleza, aún en sus aspectos negativos, en nuestro propio favor. Ya falta poco. Apenas algunas vidas como las nuestras.

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A mi me gusta la patria, con minúscula...

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mi me gusta la patria, con minúscula. Demasiados la han usado con mayúsculas, para sus propios intereses dialécticos. He sentido que esa palabra, ha perdido su sentido original, que quiere decir «tierra de los padres». Una hermosa palabra, para el corazón suave de los niños, que alberga los sueños y esperanzas de los adolescentes, un futuro que será heredado. Una patria que refiera más a la patria chica, a cada región, que a una organización estatal compleja y alienante, por momentos. Una palabra que pretendió, en San Martín y Belgrano, albergar todos los ideales comunes de los argentinos. Las palomas blancas Siempre sentí que era un insulto para los estudiantes, que se los tratara de palomas. Creo que la mansedumbre extrema, la falta de iniciativa, y la excesiva domesticación de nuestros niños, no nos hace ningún bien. Da la sensación que los hijos son palomas para entrar en la escuela, y gaviotas cuando se desbandan hacia sus hogares. ¿Por qué se ha perdido la alegría de vivir en las aulas, en una comunidad educativa, la más importante despúes de la familia?. Las causas son múltiples, y ya no seré yo el que repita los males conocidos. Pero me gustaría tratar de iluminarme, para apoyar la realización de las escuelas en un ámbito de libertad y prevención. Sueño con que mis hijos encuentren en las aulas la posibilidad de volar, de remontar vuelo, con el corazón encendido, emocionados porque se les ha esclarecido la patria. Esa pa92

El Patagónico, 19 de marzo de 1987.

tria con minúscula, su vida de todos los días. Las gaviotas libres Creo que mis hijos volarán como gaviotas libres, hacia nuestro cielo patagónico, y no otro, si comienzan a entender que hay maestros que les muestran nuestros símbolos de arraigo. Que sientan que hay docentes, que les inventan cuentos con animalitos de la región, que les explican lo que es el oficio de sus padres, quizá no tan lejano como otras profesiones ajenas, que les inculquen el valor de la piedrita y la planta que están en el campo cercano, y no la flora y la fauna universales por su exotismo; que les enseñen a investigar en la naturaleza y en algunos libros que se adecuan a nuestra cosmovisión cordial y verdadera. No estoy hablando de los excesos: no es necesario por otra parte, callar los logros de la aeronáutica extranjera, ni tampoco educarlos para ser tehuelches. No. Asumir la realidad. Sólo eso. Algunas disquisiciones Los maestros acaban de cursar un Seminario de Cultura Regional. No creo que la patria se haga nuestra, porque en cuarto grado se enseñe historia y

geografía del Chubut, como una concesión generosa. En todos los años deberá vivirse esto, y no teorizar enciclopédicamente. Me gustaría hacerles algún guiño a los chicos, desde esta columna, ya que la provincia estatal no reconoce sus creaciones recopiladas por Trixi de Ruíz, por ejemplo; desconoce los relatos de Terraza; jamás han visto una obrita de la Olinda de Walsamakis; no han conocido las cancioness de un grupo de maestras jardineras, ni sus cuentos y fábulas locales. Y los más grandecitos, quizá ignoren quién es Asencio Abeijón o David Aracena, o no hayan leído jamás una página de Hugo Covaro, o un poema de autores locales. ¡Pobrecitos!. Creerán que el mundo es ancho y ajeno, y que nada hay realmente para ellos, en este sur propio, nuestra patria con minúsculas, cercana a su corazón inocente. Ultimas reflexiones Ahí está el Festival de la Canción Patagónica, que podría tener su versión infantil; ahí están sus canciones consagradas, que arraigan; y ahora también, tenemos el Concurso Patagónico de Cuentos, que ha recopilado algunos textos apropiados; y además, los escritores y poetas que generosamente se vuelcan a las escuelas, con la mínima sugerencia. Estos suplementos ya señeros, en los diarios locales, la «Revista Patagónica», y tantos otros. Sigamos intentando elevar nuestro propio vuelo, con la patria en el corazón.


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Malvinas: «un dolor que no se va»... ay Malvinas! el cielo es azul y blanco y el mar esta aún picado. Nuestros mancebos guerreros partieron. No mataron... ¡y murieron!... En las islas se vivieron las jornadas de la dignidad y de la patria: la orden era no matar. En los días iniciales, Comodoro Rivadavia, lloró la caída injusta de los argentinos: entre ellos su hijo propio, Mario Almonacid. Lo que se pueda decir sobre su féretro glorioso, y el de otros tantos, no alcanza a justificar la pérdida irreparable, no alcanzará jamás a hacer justicia al mártir patriótico. Comodoro Rivadavia, hace ya unos cinco años, los llora en el corazón.

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Los versos de Pedroni Muchos recordábamos, en esas jornadas, los versos de Pedroni. El gran poeta, nos había dicho: «Es nuestra bella del mar. La patria la contempla desde la costa madre, con un dolor que no se va». José Pedroni asoció la imagen de un ave caída en los mares del sur, a la figura cartográfica de las mal llamadas Falkland. «La patria contempla. Es un ángel sin sueño, la patria junto al mar. El agua se levanta entre sus alas. Quiere y no puede volar». Y luego: «El pingüino la vela. La gaviota le trae cartas de libertad». Y más aún: «Ella está triste de esperar. Como a mujer robada le quitaron el nombre; lo arrojaron al mar. Le dieron otro para que olvidara, que ella no sabe pronunciar». La imagen de la cautiva, tan común en la literatura nacional, adquiere aquí un nivel altísimo: «Sabe que un día volverá su hombre con la bandera y el cantar».

El Patagónico, 27 de marzo de 1987.

Ella se llama Soledad «Cautiva está y callada, -afirma el poeta. Ella es la prisionera que no pide ni da. Su correo de amor es el ave que emigra, la nieve que cae es su reloj de sal. Hasta que el barco patrio no ancle entre sus alas, ella se llama Soledad». Este poema, como tantos otros que nos conmovieron, titulado «Las Malvinas», sigue teniendo vigencia. A pesar nuestro. Y entre tantas historiografías cronísticas, o revisionistas, o patrióticas, y aún las emotivas, he encontrado una noticia casi desconocida sobre los acontecimientos que generó la gesta. Es claro que la transcribiré por su interés y no por otros motivos. Quizá, en algun sentido, poco manifiesto, esta crónica también merece inscribirse en el acervo referencial patagónico; aunque no cambie nada, que es la terrible realidad. Los ingleses invadidos «Les Minquiers, no obstante su nombre galo, son de soberanía británica y forman parte de las Channels Islands. Ignoradas hasta ahora, un curioso incidente les otorgó alguna notoriedad, aunque efímera.

En efecto, de acuerdo con un cable de la agencia France Press, fechado en Londres el primero de mayo de 1984, algunos individuos desconocidos desembarcaron el islote Maitresse, tal vez el mayor del archipiélago, en la noche del 30 de abril y procedieron a su ocupación por algunas horas en nombre del «Reino de la Patagonia», dejando una bandera desconocida y un testimonio expresivo de tal acto de posesión. Una singular monarquía establecida en 1860 por Aurelio Antonio de Tounens, un oscuro procurador provinciano francés. La que fue pasando su corona arauco patagónica de mano en mano hasta nuestros días, en que la pretensión radica en un respetable abogado parisino, monsieur Philippe Boiry. La actividad se ha hecho notar ocasionalmente con actividades de propaganda, el mantenimiento de las publicaciones, amén del reparto de condecoraciones. Con tal investidura (Rey de la Patagonia) estimó que era su deber dar una lección a Inglaterra, que en 1982 había reocupado las islas Malvinas, que considera integrantes del territorio nacional patagónico. Envió una notificación al Reino Unido, anunciándole que su flota zarpaba rumbo a las costas inglesas con manifiesta intención intimidatoria. Después, con 16 hombres, desembarcaría en el islote proclamando la soberanía del Reino, izando un pabellón tricolor y dejando una placa testimonial del suceso, tras lo cual se retiró del lugar. Al día siguiente un par de policías se llevaron los testimonios de la singular ocupación». (Nº 24 de la Revista Patagónica, año V, diciembre de 1985).

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Don Bosco, un precursor genial

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ue un precursor genial. Más de cincuenta años antes que Freud, un siglo antes que Karl Rogers y tantos otros, descubrió que la educación del hombre se basa en el amor y la libertad, y creyó firmemente en la importancia de los sueños. Inventó un nuevo sistema que designó Preventivo (en oposición a los métodos represivos de la época). Debió enfrentarse a la educación jesuítica perimida y a la nueva problemática de la sociedad industrial de Italia, en la era predemocrática. Creyó, contra todos, sin duda alguna, que el futuro de la humanidad pasaba por la entonces deconocida Patagonia. Previó el descubrimiento del petróleo y el uranio («un metal más precioso que el oro») y otras riquezas actuales y futuras, en el año 1883. Este rasgo abrumador nos concierne a todos. Se llama Juan Bosco. Ni escepticismo ni superstición Murió el 16 de agosto de 1888, el año próximo cumplirá su centenario. Entre muchas cosas, al igual que Freud, nos dejó sus sueños. El que lleva el Nº 116, es poco apto para los escépticos y supersticiosos. En él recorre la Patagonia de un futuro aún desconocido, y nos dice: «Los hombres piensan y los geógrafos se equivocan al creer que las Cordilleras de América son como una muralla de separación. No es así. Tienen sinuosidades de miles y miles de kilómetros. En ellas hay selvas inexploradas, bosques, animales, piedras que escasean en otras latitudes, carbón mineral, petróleo, cobre, hierro, plata y oro desconocidos». Todos estos datos ya están confirmados. Desconozco si estos sueños de San Juan Bosco tienen alguna interpretación sicoanalítica, asi como ignoro totalmente si el Dr. Sigmund Freud de Viena haya salvado su alma.

El Patagónico, 30 de marzo de 1987. ¿En qué futuro habrá viajado este hombre excepcional, en ferrocarriles transpatagónicos, cruzando un embalse o río artificial aún inexistente hoy por hoy?.

enseguida. Había muerto un tiempo atrás. Me dijo: -«Mirá estas maravillas»-. Se sonreía. Abrió un enorme mapa, donde se destacaba América del Sur. Lo llevó a los 45º entre los 10º y los 20º; donde había una extensión de tierra inmensa, con muchísimas islas al oeste en el 47º hay una inmensa ciudad de donde se parte hacia las islas Malvinas (sic), Tierra del Fuego y otras islas; yo lo veía todo en conjunto, como en una miniatura; el joven me habló de sus millones de habitantes. Dichas montañas eran las cordilleras de Los Andes de América del Sur y el mar aquél, el océano Atlántico. El joven me dijo que se cumplirá Malvinas y una gran ciudad a los 47º «Apareció entonces un jovencito de dieciseís años, en la segunda generación, que aún falta mucho tiempo. La llamado Colle, me llamó por mi nombre y no lo reconocí presente generación no se cuenta, y habrá una y después otra, 94

cada una de unos sesenta años. Y sin saber cómo, me encontré en una estación de ferrocarril. En ella había muchísima gente; subimos al tren y él sacó un mapa: - «Viajaremos por toda la Cordillera -me dijo- y en los ramales abiertos hacia el mar. Mientras yo examinaba aquel mapa, el tren se puso en movimiento a una velocidad increíble»-. El final de la visión «El tren emprendió la marcha a través de la Pampa y de la Patagonia. Los campos cultivados y las casas esparcidas por una parte y otra, indicaban que la civilización tomaba posesión de aquellos desiertos. Al recorrer la Patagonia cruzamos la ramificación de un gran río, además del Colorado y el Negro; quería resolver este problema, pero no aparecía en el mapa. Finalmente llegamos al Estrecho de Magallanes. El suelo, por varias millas, estaba a todo cubierto por yacimientos de carbón, de tablas y metales, y largas vías de vagonetas ocupaban los minerales, en parte en bruto, en parte trabajado. Mi amigo me señalaba todas estas cosas. Entonces le pregunté: - «¿Y qué quiere decir todo esto?»El me respondió: - «Lo que ahora es sólo un proyecto, algún día será realidad».- («Los sueños de Don Bosco», ed. originariamente en 1897). Por razones de espacio no seguiré transcribiendo. En la gran ciudad (de los 47º) no lo reconocen ya ni los salesianos; recuerdan como personas muy antiguas a sus misioneros Fagnano, Costamagna, Milanesio y a otros, y lo llevan, entre otros lugares, a conocer las poblaciones de Malvinas. ¿En qué futuro habrá viajado este hombre excepcional, en ferrocarriles transpatagónicos, cruzando un embalse o río artificial aún inexistente hoy por hoy?. Varios textos similares, más allá del escepticismo o la superstición, merecen leerse.


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Apuntes de una ciudad atípica y que cambia...

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discutibles o no. Pero no es justo que se especule con una migración de gentes, hacia otras costas, otras tierras, sin solucionar los problemas de una ciudad que al menos, síno crece, debe mantenerse. Con dignidad. Humanamente.

omodoro Rivadavia es una ciudad atípica. El fuerte y el templo mayor dan sobre una plaza inexistente, si pensamos en el trazado hispánico tradicional. Ahora recordamos que debido al crecimiento desmedido, que avasallaba las buenas intenciones del intendente, entonces, Morán, en el boom petrolero, se bautizaron calles con nombres capitalinos, como Florida. Y un barrio, a continuación, por apresuramiento, recibó la denominación de Floresta. Pienso ahora en los nombres que deberían figurar, algunas omisiones, como Pro. Dr. Manuel Jesús Molina, nuestro investigador, autor de «Patagónica» entre otras colosales investigaciones, y que pasó sus últimos años aquí. Ya es obvio un homenaje a David Aracena y Roque González. Y así por el estilo.

la periferia, dando un movimiento inusitado en las horas picos, de ingreso y regreso del trabajo, en zonas tradicionales quietas hasta hace poco. Han nacido así, replanteados, inmensos barrios «espirituales» por todo el tejido municipal, costero. Y, claro, se evidenciaban algunas carencias nuevas.

Barrios espirituales y de los otros Tenemos, hace poco tiempo, un resurgimiento comercial en la calle avenida Rivadavia, aproximadamente desde la escuela Ceferino hasta la intersección con la otra avenida Alsina. La jerga popular lo ha rebautizado como el «Once comodorense». Todo tipo de revoltijos y profesiones, negocios y otras actividades comerciales, prosperan por allí. Tenemos también nuestra pequeña «villa Freud» hacia el término de la calle Alem, donde proliferan los sicólogos, quizá alrededor de una institución no muy antigua. En el centro, han aparecido dos o tres librerías pequeñas, diversificando el mercado del libro, y ahora también el cassette, en franca competencia publicitaria y en la jerarquía de atención al público. La ciudad se ha descentralizado con los medianos y grandes grupos habitacionales que van poblando

Las carencias actuales No voy a obviar la extensión de los teléfonos: es para tener en cuenta. Con Megatel o sin él, ya es inexplicable que sea imposible comunicarse desde amplias zonas. Lo mismo, con algunos agravantes para la salud de la población, es la inexistencia casi absoluta de sanatorios y clínicas más allá de la vieja Loma. Y a pesar de un colegio nuevo, secundario, deberían florecer junto a Magisterio provincial, otros institutos en todos esos barrios. Donde ya existe la promesa, entre otras, de una escuela de artes y oficios del Padre Juan Corti. ¿Y cuándo tendremos dos o tres comisarías más? Se nos dice desde el gobierno que Comodoro está paralizado y en franca decadencia por la política petrolera, hasta el año 1990, debido al inusitado fervor en la producción gasífera, entre tantos argumentos

El Patagónico, 1º de abril de 1987.

Fuera de escena Cada día es nuestro espectáculo urbano, más interesante. Proliferan los vendedores ambulantes de toda clase, con ristras de ajos y cebollas, hasta implementos de limpieza. He visto a unos muchachos vendiendo modernos aerosoles matamosquitos durante el verano. El ingenio es increíble. La tradicional calle Urquiza, ha perdido su privilegio de lugar de citas fuera de escena, que se aglutinaban alrededor de un local nocturno, para ampararse en la más cómoda, iluminada y transitable, de idas y vueltas, avenida Alsina. Hay paradas tradicionales de canillitas, en Rivadavia y Alem, donde se puede comprar ambos diarios, sin competencias ni favoritismos por parte de los castigados voceadores. Por las tardes, la Costanera y el Parque Soberanía se transforman en lugar de los enamorados jóvenes, sobre el asfalto los motorizados, entre los árboles, los peatonales. Después del mediodía hay cada vez más adolescentes en la «pasarela» urbana, la calle tradicional de San Martín, en la zona céntrica. Y a pesar de que han desaparecido muchos cafés, desde el Alhambra recordado, en adelante, hay algunos refugios claves donde competimos con ellos por un lugarcito para tomar nuestro diario café.

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Nuestros creadores y la literatura infantíl

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a joven señora Trixi de Ruiz, maestra inquieta, ha realizado recopilaciones de textos infantiles en nuestra ciudad. Ya he mencionado a otros que también han iniciado su descubrimiento del mundo de los niños. Sobre todo, porque en el alma de ellos está nuestra futura identidad. Carlos Calderón nos trae también, estas experiencias valiosas, donde se premia la creatividad por sobre las normativas, el sentimiento por sobre las formalidades, como quería, desde siempre, nuestro David Aracena. En la publicación «Los cuentos infantiles» (1986), a modo de prólogo, nos dice: «Hoy más que nunca, los niños nos reclaman. Necesitamos, afectos, mensajes, diálogos, pero con otros seres humanos, y no con la mirada pasiva ante la imagen». Calderón está preocupado por estos aspectos en la educación, y ejerce su apostolado en un tallercito de computación. La computación creativa Como decía Italo Calvino: «El juego ha sido siempre la fuente de la cultura». Es curioso que un escritor comodorense, que ostenta una veintena de premios literarios en los últimos años, pero sobre todo que es solidario con otros creadores de su generación en el grupo «Al Garete», como Blas Tadeo Cáceres y Daniel Corchuelo, entre otros, haya volcado la mayor parte de su actividad a la literatura para los niños desde los niños. Me comenta en su visita que en cincuenta horas de máquina, el chico llega a construir desde camioncitos de madera hasta elementos de experimentación biológica para la escuela y ya hacia el final del proceso, crea su propia música, escribe sus poemas, compone sus cuentos. Incluídos los juegos lingüísticos de azar, con todas las posibilidades de combinación de imágenes que le prepara el ordenador, simplemente en una lista 96

limita las relaciones entre las artes musicales y plásticas, poéticas y dramáticas, narrativas y visuales. Ahora sabemos que además ha enriquecido su metier con las posibilidades de la cibernética. Y ésto ya es mucho decir, frente a tantos criterios autoritarios inútiles. El Patagónico, 7 de abril de 1987.

de sustantivos y adjetivos que el niño introduce en el programa. El mismo Calderón ha escrito: «Esa alegría que se experimenta en los talleres Logo, no son sino el sinónimo de ‘aprender jugando’, a descubrir no sólo la lengua y la matemática sino el mundo que nos rodea. «En el cuadernillo anual aparecen los trabajos de Silvia Such (8 años), María Belén (de 7), Rodrigo Chaura y Gabriel Mosconi (11), Erica Rosales (10) y Anahí Trevisán. El escritor-maestro A raíz de esta experiencia educativa, este escritior comodorense ha iniciado desde hace tres o cuatro años una actividad que le mereció la distinción del Instituto Goethe de Argentina; en aquella oportunidad presentó en Buenos Aires a la escritora austríaca Cristine Nöstlinger (Premio Hans Christian Andersen, 1984) junto a María Elena Walsh. He visto algunos de sus textos traducidos al alemán. Evidentemente estamos ante un escritor patagónico que nos representa dignamente en su especialidad. Ya conocíamos sus trabajos anteriores, sobre todo aquel cuento que apareció en «Los Nuestros» (revista literartia local, 1984) que lleva por título: «Concierto en Re Mayor Opus 35 de P. Tchaikoswsky». Desde entonces observábamos que nuestro creador no

Carlos Calderón y Blas Tadeo Cáceres Con su amigo, Blas Cáceres, ha aparecido en una publicación recientísima de la Provincia del Chubut, donde se premian sus trabajos en un concurso provincial en que integran el Jurado los colegas Julio Arístides, Luis Alberto Ballester y María Esther Vázquez. El poema de Cáceres, conocido médico de la ciudad, y además autor de cuentos de tema intimista, se titula «Figura de madre con mellizos». Demuestra otra vez su referencia a los mitos ancestrales, como lo había hecho en «El Hacha» su cuento más conocido. Pero en la poesía, se mezclan la épica con la lírica, en un equilibrio justo, además me enternece su imagen última, donde la madre presenta a sus hijos un mundo posible de vivir. El cuento de Carlos Calderón, «Un sábado largo, largo...» es una referencia y un homenaje a las vivencias de los comodorenses durante la gesta de Mavinas. Y agregaría que es lo más humano que he leído en los últimos tiempos sobre el tema de la gente sencilla, de los vecinos que, aunque no estuvieran en las islas, estaban como el que más, en el campo de batalla.Y la estructura del cuento es lineal. Diría que logra un nivel de cordialidad muy fuerte. Premio justo para ambos creadores nuestros.


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Qué verán los ojos del indio Sacamata...

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l indio Sacamata es un personaje. Me lo encuentro en la Feria del Libro de Caleta Olivia, días pasados. Sigue preocupado con su difusión cultural en la provincia vecina de Santa Cruz. Carlos Sacamata es corresponsal de Ernesto Sábato, entre otras cosas; amigo de Hugo Covaro, director de un periódico cultural que se titula «Chaltén», en homenaje al nombre que le viene al Fitz Roy desde hace milenios, corrompido por el apresurado hombre europeo. Aquel hombre que construyó una nueva civilización, y que ahora está revisando algunas cosas que son anteriores a su paso y valederas. Estas reflexiones me traen el recuerdo grato de un nuevo Festival de la Canción, esta vez en Celeste y Blanco. Allí charlábamos con Felipe Alarcón, sobre los puntos más altos del evento: el negro Mamaní, increíble, fervoroso y sencillo; el paisano Payaguala, nuestro amigo, con una solvencia insobornable, en el punto más comprometido del sentimiento. Festivales de la canción Al final apareció Rubén Patagonia. De los dos mil y pico de participantes, los que quedábamos a esas altas horas de la noche, creo que repetimos los ritos ancestrales con el gurú y el shaman, nuestro propio hechicero, vestido de blanco, como aparece en su última versión musical, ese cassete imprescindible que se llama «Canto para alejar el frio». También voy a mencionar a los Hijos del Viento que estuvieron la segunda noche, aunque no he podido asistir a su espectáculo. Valores que van creando desde hace unos años un movimiento cultural, propio. La otra revelación fue dada en la aparición de «Los Jarilleros» que literalmente ¡hicieron bailar al público! En el Nº 9 de este «Chaltén», donde en la portada se despide a David Aracena, hay una radiografía del

El Patagónico, 11 de abril de 1987.

Festival comodorense de febrero. El indio Sacamata me cuenta, con fruición, que habrá suerte para los aficionados que podrán participar del Festival del Obrero Petrolero en los primeros días de mes próximo. La cita es en Caleta Olivia. El camino maravilloso Viajar a esta ciudad vecina, es una aventura agradable. Estoy asombrado de sus galerías, patios, de su clima tranquilo, de su increíble urbanización, que no existía hace pocos años cuando transitaba por allí asiduamente para dictar mis cátedras en el Instituto «Dr. Manuel Belgrano». Siempre fue un placer recorrer la ruta hacia el sur, con sus pendientes atractivas, el alejamiento de Rada Tilly, la sorpresa de la montaña clavada con el sol en lo alto, la luz de un horizonte interminable sobre la meseta y el mar, la ascensión en el paisaje de Punta Peligro, el descubrimiento de las grutas en la playa de pescadores, la recta interminable y la curva de Playa Herradura, el pequeño faro de la Lobería, que, gracias a Dios no ha sido destruído, el boliche, y finalmente el camino de cornisa próximo a la ciudad. Viajando con Angelina Covalschi y el poeta Gustavo García Saraví, hacia esa población hermana. Comentábamos la belleza del Pan de Azúcar, que pa-

rece un alcázar indígena prehistórico. Y no olvidaré la perplejidad del viejo maestro, cuando nos decía que ni en los caminos turísticos de Italia, sobre el mar, había encontrado esas maravillas. Nos había tocado un domingo lleno de sol, sin nubes, con el campo lujurioso del verano, y con el mar más azul y el cielo más celeste que puede imaginarse. Nuestro viaje prosiguió hasta Cañadón Seco. Los ojos propios Fue un día de suerte. Pero es verdad que a veces necesitamos de los ojos de otros para valorizar lo nuestro. Como dijo alguien que no voy a nombrar más, por recato, los árabes jamás han insistido en su literatura sobre la figura del camello. En cambio la novelística europea, hace transitar caravanas y caravanas de estos dromedarios por sus páginas. Es que para el que vive en la región, lo propio se hace obvio. Angelina recordaba la historia del banco de la plaza que está sobre la ruta, en una especie de risco, al lado del alambrado y en la soledad de la pampa, en terrenos de una estancia que había pertenecido a la familia de nuestro escritor Dalmiro Sáenz; el que escribió en Comodoro su «Setenta veces Siete» y que ahora anda tan publicitado con un best-seller de ficción política, cuyo título prefiero obviar, al menos por el momento. Muchas veces, como ahora, me pregunto qué verán los ojos del indio Sacamata en estas regiones, de las que han sido dueños sus nobles ancestros.

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Llegadas iniciales y un pasajero asustado...

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uizá sea cierto que los taxistas de otras latitudes se muestren más extrovertidos. Aunque también, indudablemente, más tramposos. Nuestro joven pasajero entregó la valija al chofer, y se sentó en el coche en su primer viaje al sur desconocido. Sobre el aeropuerto las nubes ocultaban la luna patagónica, y al iniciarse la marcha, sólo se veían las luces lejanas de Próspero Palazzo. Pronto estos puntos luminosos titilantes, desaparecieron. El coche se deslizaba en la noche oscura y silenciosa. El joven intentó calmar su ansiedad con la verborragia acostumbrada. Pero el chofer catamarqueño, de cuerpo enorme y macizo, siguió en su laconismo inicial. Un pasajero asustado Todo tipo de fantasías se apoderaban del porteño, hasta que divisó un nuevo grupo distante y pequeño de luces amarillas. Para su decepción, también éstas fueran dejadas atrás a un costado de la ruta. Maldijo el momento de elección de un taxista desconocido en un paraje ignorado. Pensaba en su única valija, con documentos comerciales de cierto valor para él. Se resignaba a perderla, pero no a verse abandonado en medio de la soledad y la noche, sin conocer a nada ni a nadie. Un nuevo grupo de casitas le encendió la esperanza de un arribo feliz, pero al igual que antes desaparecieron tan rápidamente como habían aparecido. El miedo ya era real. El enorme conductor había encendido la radio y continuaba, indiferente, su marcha vertiginosa. Cuando apareció la enorme Universidad iluminada, y las casas más apretadas, se le fue esfumando el temor, y le volvió la felicidad al cuerpo en el suave y prometedor declive hacia el Km. 3, donde observó los enormes edificios y la vegetación ornamental. 98

El Patagónico, 14 de abril de 1987.

Las llegadas iniciales Las casas, ahora casitas, iban desapareciendo en una gran curva, y el automóvil se hundía en la más oscura de las noches. Pensó en arrojarse del coche, apenas advirtiera que el morocho detuviera su marcha. Ya se veía así mismo tendido, quizá muerto, en medio de la pampa austral. Cuál fue el sentimiento inefable, increíble, que se apoderó de su espíritu al recortarse el edificio Pérez Companc, y luego el Banco Nación y las calles céntricas, sólo él podría contarlo. Y su alegría indescriptible cuando el honrado trabajador del volante lo dejó en la vereda, valija en mano, frente al mejor hotel de la ciudad. No podemos asegurar si tales avatares se deben a las costumbres incivilizadas del pasajero porteño o si son atribuibles a las costumbres incivilizadas de nuestro chofer. Muchos refieren este tipo de historias, sus llegadas iniciales, donde hay desde las más desopilantes, hasta las más benignas. Casi todas marcadas por relatos exagerados de amigos y parientes que previenen de males excesivos al pobre viajero iniciático. Está el caso que me refirió un santiagueño, a quien habían llenado los relatos increíbles sobre el viento, y llegó en un día

verdaderamente eólico, excepcionalmente fuerte, y el enorme colectivo se venía moviendo mucho desde la bajada del Ferraris. Cuando en el puente del Infiernillo vio un equipo petrolero volcado, con torre y todo, se le erizaron los cabellos y pensó que no llegaría con vida a la ciudad. Los propios comodorenses ¿Y quién, aún siendo comodorense, no ha sufrido alguna vez el decolaje incierto, contra el viento, en un regreso aéreo desde el mar?. Los propios comodorenses refieren estas experiencias de arribo, que hacen recordar la lucha de los pájaros contra las corrientes del aire para regresar a la costa. Conozco la pérdida de palomas mensajeras que fueron abatidas por el cansancio y murieron sobre las olas, extenuadas, sin regresar. Y recuerdo que Raúl Entraigas cuenta en sus «Perfiles Patagónicos» (1956) la lucha de un avioncito sobre la ciudad, sin poder avanzar por más de una hora, hasta que amainó y pudo aterrizar, ya sin combustible, con los pasajeros aterrorizados y el gaucho piloto sin dejarse vencer. Todavía hay testigos comodorenses que recuerdan estos hechos. Creo que, estas imágenes cercanas, pueden echar luz sobre las proezas iniciales de los pioneros, como Palazzo, Casimiro Szalápeliz, y de aquél francés cuya leyenda creció por motivos diversos, pero que unió su actividad de aeroposta patagónico con las maravillosas aventuras del cuento y la poesía. Antoine Saint-Exupery también está en nuestro recuerdo, entre los pioneros propios.


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José María Gutierrez, maestro de maestros...

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a hemos dicho que el año anterior fue uno de los que carecieron de mayor número de días de clase en las aulas. No insistiremos en los pormenores, no seguiremos señalando los problemas de la educación: hay también algunas noticias buenas. La legión de alumnos del bienamado Don José María Gutierrez, nuestro maestro en las aulas primarias y secundarias, y aún profesor universitario desde hace mucho tiempo que ha cumplido treinta años de trabajo docente ininterrumpido en nuestra ciudad, lo saludamos cariñosamente. José María Gutierrez He tenido una charla con él, hace meses, en la cantina de la universidad austral. Me ha referido su pasión por la historia de la lengua. Allí estaban otros colegas, y comentaban el origen de algunos vocablos patagónicos. Don José María ha investigado algunos, como «chulengo», en todos los rincones de la región, sirviendo de informante a organismos lingüisticos del más alto nivel. Ya volveremos sobre el tema. Pero me llamó la atención el comentario que se hizo del vocablo «gamela», palabra aún tan usada en estos días, para designar el lugar de descanso y comedores petroleros. Parece que nos vendría del italiano, donde señala el comedero de los cerdos. Don José María no confirmaba esta versión. Pero se aseguraba allí, que dos de los consignatarios pioneros de los yacimientos, hermanos itálicos, se quejaban a menudo de las maneras poco urbanas de tomar sus raciones los trabajadores del campo, con lo que decía que se parecían a verdaderas «gamelas». Con el tiempo, entre bromas y veras, el uso vulgar impuso la original denominación, que ya quedó así consagrada, y se extendió a todos los edificios de similares características. Eso sí, es una palabra regio-

El Patagónico, 18 de marzo de 1987.

nal, sin existencia en otras latitudes. El viejo maestro anda siempre en estos temas. Los distintos tiempos Alguna vez me ha contado que su primera lectura de autor argentino ha sido el «Martín Fierro». Ello, mientras viajaba en tren, recién llegado a la Argentina; y lo curioso es que la obra le gustó muchísimo, pese a la dificultad momentánea y circunstancial de la incomprensión de algunos vocablos. Pasajeros vecinos le sirvieron de intérpretes, seguramente. Acaso aún, quizá, ese espíritu que nos ha heredado de amor por las letras a muchísimos jóvenes comodorenses, lo alienta en sus trabajos actuales. Sé que tenía intenciones de investigar profundamente algunos temas a nivel universitario. Nosotros, además de profesor de Gramática histórica, recordamos con afecto al maestro de las primeras letras que nos tocó en suerte, con lecturas increíbles e interminables cuentos, siendo niños. Qué tiempos tan distintos eran aquellos. Los sueños actuales No hace falta mencionar a Isidro Quiroga, o a tantos maestros meritorios para soñar con un sistema de educación posible. Ya hemos dicho en otra parte que:

se han visto las maestras en trances tan desagradables, como una huelga de hambre; hemos mirado las Cooperadoras escolares que se debaten en niveles increíbles de imaginación, para ayudar a escuelas que tienen cada día menos sol en las aulas. Y, entonces, añadíamos, soñábamos que no se vendieran más los millares de guardapolvos blancos, inútiles desde donde se los mire en esta época; que aparecieran manuales con contenidos referidos a la provincia, que aún no existen; que las formaciones no sean ya tan importantes ni rígidas, y que en las aulas los maestros no sean prisioneros de inútiles y excesivas burocracias, castigándose a los más creativos. Que enormes chorros de luz entren por los ventanales de las escuelas, donde los niños en «uniformes» actuales, la remera y el vaquero, puedan rendir cálido homenaje a la bandera en cada aula, íntimamente; y que no deban perdir permiso para sus necesidades físicas y naturales, ni solicitar autorización para charlar con los maestros. donde no se mida la creatividad con la ortografía, ni la inteligencia con la caligrafía. Son, acaso, muchos sueños los que tengo. Pero, creo que somos muchos los padres que deseamos estas cosas, detalle más o menos, para nuestros niños: los que hemos vivido otras épocas de la educación, y que quizá recordamos a los viejos maestros como Don Isidro Quiroga, histórico, homenajeado en el aniversario de la fundación de su escuelita ex 24, o los que todavía tenemos la suerte de tenerlos cerca y saludables, a pesar de sus treinta meritorios años de docencia. Y entre los cuales hoy recordamos al querido José María Gutierrez.

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Comodoro, una ciudad con raíces bilingües

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s curioso: la idea es que somos latinoamericanos, y casi no hablamos el portugués. En cambio sí nos preocupamos por dominar algún inglés, aunque todavía nos pueda llamar la atención que se prefiera el británico, sin utilidad real, sin trascendencia en la verdadera comunicación, al menos para un habitante del continente americano. En la ciudad austral, si se observa un poco, crecen los institutos lingüísticos, las academias de lenguas, los centros audivisuales de idiomas. Este año nos señala una proliferación inusitada de publicidad y avisos de esta variedad de la enseñanza privada. Quizá, detrás de la escena existe un fenómeno que es nuevo en el mundo entero, y que ha dado en llamarse bilingüismo. Comodoro bilingüe Históricamente, somos una ciudad bilingüe. O mejor aún, sus vecinos, en gran porcentaje, hasta los sesentas vivieron en el fenómeno extraño de tener lengua materna, que no era el castellano, a veces ni siquiera un idioma latino. Los hijos de los inmigrantes todavía recordamos, sobre todo los de nuestra generación entre los treinta y cuarenta años de edad actuales, que debíamos concurrir al jardín de infantes «D.F. Sarmiento» (El Trencito) para aprender el castellano. Hubo allí cursos de consagrados docentes cuya actividad consistía en lograr la comunicación posible entre hijos de latinos, eslavos, germanos, y aún algunos africanos siriolibaneses o boers, y asiáticos chinos y japoneses. Con la irrupción de multinacionales petroleras, se incrementó el bilingüismo anglosajón y brasileño, por el origen de los trabajadores inmigrantes, que acompañaban a los también numerosos hispanoparlantes. Comodoro, de las ciudades pequeñas del planeta, debe haber sido una de las más variadas en lenguas y costumbres, hasta la caída de Frondizi, y desde su propio origen his100

El Patagónico, 22 de abril de 1987.

tórico, en que simbólicamente un italiano fundador, don Francisco Pietrobelli, es también su primer cronista, ¡en romance itálico!. Recuerdo que la primera traducción autorizada se realizó en Comodoro mismo y estuvo a cargo del Dr. Pbro. Don Heraclio Moreno. No es de extrañar que con el correr de los años, los hijos y nietos de los pioneros, busquen sus raíces afectivas e inconcientes en idiomas de los padres y abuelos, e incluso intenten conocer el origen histórico de sus familias. Que es una manera de asentar la propia identidad, a través de la oposición y adhesión al nuevo mundo. Tengo esa experiencia propia, personal, también. Bilingüismo actual Se me ha referido que el comodorense, en general, es ya de por sí cosmopolita: en el Registro Civil se han determinado por actas y evaluaciones, más o menos, cuarenta y cinco nacionalidades con varios representantes, y muchas más, contando individuos. Pero esas infancias que no tenían un vecino portugués, otro tejano, un español, algún polaco o búlgaro, los croatas y eslovenos, alemanes, boers, como en mi caso personal, y compañeros de clase hasta japoneses y amigos chinos, se aprendían muchísimas peculiaridades y formas de vida que guardaban los hogares con sus iconografías,

sus idiomas incomprensibles o no, y sus libros y discos y alimentos tradicionales. Hemos aprendido mucho de todo ello, sin proponérnoslo. Y somos buenos viajeros, en ese sentido, y grandes tolerantes sociales; a mi modo de ver, virtudes poco destacadas del comodorense. Sin embargo el bilingüismo actual, representa otras tendencias. Generalmente es utilitario y cultural; ello tiene sus ventajas y desventajas, que sobre todo involucran la nueva concepción de imperialismo. Pero no es algo nuestro: lo hemos repetido con modelos externos, y con intereses definidos. Es conocido el accionar cultural de la Alianza Francesa, meritorio, por donde se mire, o la difusión del inglés americano que hace Acricana, y la Escuela Argentina Germana, instituciones largamente arraigadas en el medio. Y actualmente pululan las escuelas de idiomas varios, como iniciativas particulares, con verdaderas inversiones en los medios didácticos de avanzada. Una propuesta propia Creo haber cometido una ingenuidad; cuando el poeta argentino Miguel Grinberg me pidió una propuesta sobre un congreso de lenguas, hace unos años, con motivo del accionar de la Multidiversidad de Buenos Aires, envié una ponencia en que más o menos se sugería que una verdadera integración continental se lograría con la enseñanza en todos sus países de las tres lenguas dominantes: el castellano, el inglés americano y el portugués brasileño. No sé que ocurrió con esas ideas escritas, quizá apresuradamente, pero ya no creo que se puedan imponer estas cosas. Es más: los movimientos culturales tienen sus propias leyes. Ninguna imposición educativa ha logrado hacer crecer regiones lingüísticas en serio y a largo plazo, asi como el juego espontáneo ha logrado mayores riquezas y resultados culturales diversos. Quizá la facilidad de los medios,


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la computación, la bibliografía técnica, han llevado a muchos a la profundización de la lengua del norte. Y el turismo y los medios de comunicación han acercado el portugués sureño. No se ven otras tendencias importantes en la actualidad. Quizá, aunque en minoría, pero de alta calidad prosigue la difusión en nuestra ciudad del griego, del francés, y aún del inglés europeo, si miramos el accionar de las instituciones. También he conocido amigos que adquirieron medios audiovisuales para penetrar el ruso, el japonés, y en una escuela se dan las Lenguas Clásicas (griego y latín) que vendrían a constituir las estructuras inconscientes de nuestro propio idioma nacional. En fin, estas son las últimas tendencias. Me viene a la memoria ahora un pensamiento de G. Bertrand Rusell, que reza más o menos así: «El italiano es el idioma del amor, el francés de la poesía, el inglés del comercio, el alemán de las ciencias, y el castellano, aún, es el idioma de Dios». Curiosa idea de un anglosajón, que invita a muchas y posibles profundizaciones.

El Patagónico, 13 de marzo de 1987.

Caroli Williams / 90 101


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Don Roque González, un patriarca nuestro

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ra nuestro patriarca. A un mes de su fallecimiento, como aquel día, se vivieron las jornadas cívicas. La gente del pueblo lo llamaba respetuosamente: Don Roque. Este recuerdo entraña una lección. Se llamó Roque González, y en sus jóvenes jornadas, en los años tempranos de su vida, abrazó su vocación de notariado. Ahora, hace apenas un breve mes que lo despedimos. Y casi todo está dicho: sobre su persona, su aliento humano, heredado de su padre pionero. También sobre sus empresas y su liderazgo político. Lo habíamos despedido coherentemente: en ese mismo día el pueblo comodorense testimoniaba una vez más, pero quizá como nunca antes, hasta entonces, la resolución de defender sus derechos propios. El tema era el agua. El verdadero pueblo Lo que recuerdan los vecinos más viejos, es la defensa popular de su gobernación que hizo el vecindario de Comodoro Rivadavia, de manera espontánea, más allá de las intrigas palaciegas y algunas formas aparentemente estrictas. Moralmente, los ciudadanos, el verdadero pueblo, repudiaron el jucio político, más allá que se evidenciaban, detrás, algunos intereses partidistas que encontraron alguna excusa para la ocasión. Esta es, al menos, la opinión actual de numerosos vecinos antiguos. Una caravana épica de automóviles, camionetas, camioncitos, y hasta viejos Ford, algunas chatas, más modernas llevaron hasta la Honorable Legislatura de la ciudad de Rawson a más de un millar de personas. Los vecinos comodorenses formaron un tumulto, según las crónicas, protestando, los chubutenses sureños «andaban cabreros». Las notas periodísticas, 102

El Patagónico, 28 de abril de 1987.

incluída la legendaria revista «Primera Plana» de la Capital Federal, traían estos testimonios. No es quizá el momento de abundar en detalles. Pero me viene a la memoria una anécdota que me contaba un amigo común, y sé que muy pocos conocen estos gestos íntimos, preciosos, aunque tengan noticias de otros, igualmente valederos. El gobernador González El jefe de la Policía Provincial era el hombre de confianza. Don Roque González, gobernador de la Provincia del Chubut, había recibido su renuncia en esos días, pero no deseaba aceptarla. Hablaron los dos hombres, largamente, pero la declinación era irrevocable, por cuestiones personales que atañían al ejercicio de ese cargo. La renuncia debió cursarse. Transcurrida apenas una semana de estos hechos, el palacio de Gobierno, en Fontana 50 de Rawson, era tomado por la fuerza pública, para asegurar el orden, y defenestrar sin mayores consecuencias al gobernador. Los comodorenses andaban descontentos y «eran peligrosos»; vaya uno a saber en que intrigas fervorosas se reunían. El fiel policía escuchaba la radio en su casa, y enterado de los hechos, en un impulso, se despidió de su mujer, calzó el uniforme de la repartición con sus armas reglamentarias

y enderezó hacia el Palacio de Gobierno. En la puerta que da a la plaza, al estar uniformado, lo miraron distraídamente. Pero los guardias internos tenían orden de no dejar pasar a nadie, y aún menos, alcanzar el despacho del magistrado. Donde estoicamente esperaba Don Roque el desarrollo de los acontecimientos, preocupado por la pacificación de los ánimos. Don Roque, amigo agradecido La discusión era violentísima. El ex-jefe de policía increpaba a los oficiales y agentes que le impedía el paso, diciendo: «Pero cómo no me van a dejar pasar, si acá me conocen todos»- y torciendo hacia otra parte el caño de una metralleta en manos de un joven -«Apuntá para otro lado, pibe, a ver si tenemos otro accidente». Al final, lo dejaron entrar. Este policía me contaba cómo le encarecía a Don Roque la defensa de su cargo. Con su fidelidad personal, hasta el «nadie lo toca a usted, antes de matarme» y cosas por el estilo. El caudillo comodorense, el patriarca, intentaba calmarlo: le rogaba él mismo que depusiera su actitud, a los fines de evitar males mayores. Por fin, consiguió apaciguarlo con sus palabras y razones. El amigo, que apenas siete días lo había forzado a aceptar su renuncia quería ahora jugarse la vida por él. Roque González, jamás olvidó este gesto: y cuando David Aracena recaló en Comodoro Rivadavia, lo llamó a su lado agradecido en el alma. No por superficiales obsecuencias políticas o amiguismo partidario, ya que estaban enfrentados hasta en el pensamiento político, sino en un gesto que lo dignificó: el de la amistad espiritual, humana, más allá de todas las circunstancias. Don Roque era así. Nos dejó, también, entre otras muchas cosas, estas lecciones.


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Otras versiones Mi amigo Pascal, en su juventud rebelde, había sido delegado gremial durante los disturbios que paralizaron la prensa del país. Y siendo ya periodista del matutino de la competencia, fue ayudado por Don Roque con trabajo y otras gracias que no vienen ahora al caso mencionar. Curiosamente, liderando entonces a los campañeros de su mismo diario, en plena lucha salarial, con perjuicio de la empresa editora «El Patagónico», estando en plena huelga, fue ayudado otra vez por la mano del noble director. Casos como estos son narrados por casi todos los integrantes de la redacción. Que se me disculpe si he cometido alguna infidencia: me parece que el tributo es de justicia, ahora. Yo mismo lo he conocido poco, personalmente. Pero mi padre contaba que hubo otros gestos valiosos: muerto un vecino extranjero, que había despositado todos sus ahorros en moneda fuerte en la escribanía González-Altuna, los amigos se acercaron para pedir que se girara ese dinero a la familia que estaba en un país lejano. Sin ningún trámite, sin papeles sucesorios, sin exigencias mayores que el empeño de la palabra de confianza y honor, les fue entregado todo el depósito. No lo podían creer. Cuando llegaron las constancias de giro y agradecimiento, minimizó su propio gesto. Su modestia llegó hasta después de su muerte, quizá por eso, por un pudor sutil, estamos contando estas cosas recién ahora. Aunque él mismo lo hubiera evitado, o por extensión su familia, creo que estas palabras, mínimamente, apenas, no alcanzarán jamás a hacerle justicia. Nos dejó, ya lo hemos dicho, también estas lecciones.

«Lo que recuerdan los vecinos más viejos, es la defensa popular de su gobernación que hizo el vecindario de Comodoro Rivadavia, de manera espontánea, más allá de las intrigas palaciegas y algunas formas aparentemente estrictas».

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El Mito del Viento comodorense, nuestro y universal

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l mito nos excede: a pesar de nuestras charlas acerca del otoño ventoso, que ya es casi invierno; a pesar de nuestros ritos de protesta y resignación cotidiana frente al castigo del viento; en nuestro culto de identificación con el dios Eolo; y aún los juegos técnicos de meteorología de los que abusamos con cierto placer mórbido; y todavía como una ceremonia del quejarse por el azote del aire patagónico que nos templa y alimenta. El mito del viento comodorense, es nuestro y universal. A tal punto que se ha oído decir a un funcionario, de las mesetas más australes de Santa Cruz, esta expresión: «No solamente en Comodoro hay viento». Justa queja en orden de la realidad: pero también asentimiento de una posesión ideológica del fenómeno por parte del comodorense, y su reconocimiento de tal en la región. Ya ni siquiera sabemos si realmente es nuestra ciudad la más castigada por el fenómeno meteorológico: y al cabo, en función del mito, ya ni nos interesa si es así o no. Nos da lo mismo. El mito del viento El mito es justamente eso: una forma no racional del pensamiento, que interpreta una experiencia, haciéndola absoluta. A veces, incluso, sin exagerarla. Pero, eso sí, su lenguaje no correponde al pensamiento lógico: es una coincidencia de la idea social con que se interpreta la naturaleza. Por ello, cuando fracasa una carrera de aladeltismo, el comentario enciende por oposición la idea irracional de que es un absurdo que esto ocurra, precisamente en nuestra zona. Y sin embargo, en rigor de verdad, son más los días de viento que los otros, azotados por nuestro mágico fenómeno. Y digo mágico, porque actúa en nosotros: según Entraigas, fue el origen de locura en otras épocas. Se trasladaba así el 104

fuerte que lo envuelve a uno, lo arrebata y se lo lleva en un torbellino hasta allá arriba, muy arriba...»

El Patagónico, 30 de abril de 1987.

verdadero problema de la soledad, un problema sicológico, a un símbolo corrrespondiente externo y natural. ¿Quién no ha oído hablar de la «locura del viento»? Ya hemos citado del mismo Entraigas la anécdota del avioncito que permaneció «detenido» por más de una hora sobre la ciudad, peleando con el aire embravecido. El mismo autor nos trae en cuento «El mal del viento» (Perfiles Patagónicos, 1959) la narración de un traslado al Hospicio de las Mercedes de la capital, de una víctima comodorense. Con esposas y camisa de fuerza, por las dudas. El oficial de la custodia no entendía porqué se lo internaba al pobre hombre, que durante el viaje a la calle ex-Vieytes, entonces legendaria, había dado sobradas muestras de cordura y corrección. A tal punto que el policía parecía custodiado, y el atildado y elegante enfermo su custodia. El misterio se develó en la internación, ya en el hospicio. Un siquiatra le preguntó como al pasar: «Y dígame: ¿nunca ha sentido usted un silbido?. -Ah, doctor- dijo entonces el joven, levantándose y accionando frenéticamente, lo he sentido aquí (y se apretaba los parietales); me ha taladrado de parte a parte. De día y de noche... Siempre silba. Se oye bramar en el cerebro y en el corazón... Zumba en el cuerpo y en el alma. Y hay momentos en que el silbido fatal es tan

El viento comodorense Recuerdo que en la tramitación de un juicio ordinario, una de las partes, debe mostrar los vandálicos destrozos materiales que había producido el aire que soplaba sobre una pared en construcción. No recuerdo con precisión el año, pero me desempeñaba entonces en los tribunales. Entre las pruebas se presentó un informe de meteorología, que en el término de un año precisaba las ráfagas más fuertes diarias. Y ante el asombro de muchos, que lo comentábamos en los pasillos del Palacio de Tribunales, en esos días, los guarismos acusaban que en los 365 días anteriores al derrumbarse aquél la ráfaga máxima nunca había bajado de los 100 Kms. horarios. He olvidado el resultado de la sentencia y aún los datos concretos de la demanda; quizá algún letrado patrocinante lo tenga presente. Pero no he olvidado ese asombro; cada veinticuatro horas se certificaba esa velocidad máxima/variable que superaba una cifra convencional. Aún en los días, seguramente, más tranquilos. No sé si ese promedio se mantiene, o hay variaciones de año en año. La psicología y la sociología estudian los fenómenos mitológicos, como expresiones que lindan lo religioso, con estrecha vinculación a las formas de vida colectiva. Ello nos demuestra que una de las formas de reconocernos como comunidad, es la posesión del mito aludido. Habría que preguntarles a los profesionales de estas áreas, si nos beneficia o nos simboliza negativamente. Seguramente se podrían hacer estudios científicos sobre el tema. Pero la sabiduría popular, en general, ha revertido estos símbolos con sentido de arraigo. Al menos, esa es mi experiencia. Prometo, si es posible, escuchar otras versiones. Ahora


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bien: ¿se puede hablar en este caso, de un elemento simbólico del inconsciente colectivo? Creo que sí. Porque, según dicen los que saben, en este plano se presentan las imágenes preexistentes de la sociedad, que le llegan al individuo (cada uno de nosotros) como un arquetipo o símbolo necesario para dirigir el proceso de armonización de la psíquis. Es decir, que al asumir inconscientemente ese valor mítico del viento, ya no nos podemos volver locos, o más bien, simbolizarlo como un elemento que se asocie al insoportable sufrimiento de la sociedad. El viento comodorense, ya sopla también en nuestras almas. Afortunadamente. Gaviotas al viento El saber vivencial, aquello que conocemos sin estudiar, que no se reduce a una metáfora, ni es alegórico ni intelectual, lo denominamos también, por extensión, un mito. Y es curioso, interesante, que los científicos de enjundia hayan interpretado que se parte de una «vera narratio», es decir, de elementos orales, más que los escritos. Mircea Eliade, estudioso de todas las mitologías de la tierra, asegura que hay valores sociales y hasta religiosos, culturales, encerrados en esas figuras: en nuestro caso, referimos alguna connotación voluntariosa como la del título del libro: «Fiero viento, cincela almas» (de O. de Walsamakis) o la filmación de la película «Donde el viento brama», que subrayan el tesón humano por afincarse, a pesar del fenómeno eólico. Hay otras versiones, más actuales donde se critica la debilidad del que no afronta esa realidad, como un desafío. Actualmente, hoy por hoy, prefiero la figura de una gaviota en el aire remontándose hacia el azul, tan azul, siempre, dejándose elevar por nuestro viento.

Gaviotas / Collage del autor / 98

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Facsimil de la publicación del 5 de mayo de 1987, del diario «El Patagónico·»


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La cinematografía, junto al libro y la música...

L

a cinematografía, junto al libro y la música han constituído desde hace mucho tiempo el principal entretenimiento espiritual en las sociedades patagónicas. He recibido en estos días la agradable llamada telefónica de nuestra Ana María Píccoli, sicóloga ella, joven e inquieta atenta al quehacer cultural ciudadano: el tema era la reiniciación de actividades del Cine Club Universitario en el presente período. Hemos acordado una cita y en su blanco despacho, café mediante, desgranamos algunos recuerdos de la actividad cinéfila local, tan arraigada en el sentimiento comodorense. ¿Quién no recuerda, en efecto, alguna cita juvenil, algún amor, en la tradicional sala del Coliseo? ¿O qué padre no ha llevado alguna vez a sus hijos a ver las películas «de dibujitos»?El cine comodorense Nuestro cinéfilo mayor, don Juan Carlos Portas, nos acerca de vez en cuando sus saberes y sentires, desde la historia universal del cine, hasta los detalles agradables de una película local o las que legendariamiente constituyen nuestra historia, como aquella producción del far-south, nuestro lejano sur. Lejano y mágico, en blanco y negro por entonces, con aquel título que nos identificaba: «Allá donde el viento brama». Algún circunstancial actor, como el sastre Roberts, aún nos testimonia las aventuras del rodaje entre torres de petróleo y los cerros encrespados de la costa, con viento auténtico, sin necesidad de trucos cinematográficos ni efectos especiales. Más actuales, ya hace años que venimos saboreando los trabajos documentales de Jon Villelabeitia, esporádicamente los de Hugo Arizmendi. Y ahora también con mayor esperanza, las realizaciones del vocacional y humilde Raúl O. Rodríguez, juvenil y realista, sin ostentaciones, que ya tiene algún éxito profesional, sin darle mayor importancia. Se ve en él sobre todo el deseo de trabajar muchísimo y se desempeña específicamente en un Canal local. No quiero herir sus sentimientos, pero creo que es un orgullo saberlo incluído en una distribuidora internacional (la de W. Disney) con sus cortometrajes. Habiendo ya cursado su carrera en la Capital, ha regresado a sus raíces patagónicas.

El Patagónico, 8 de mayo de 1987.

Entre cintas y citas Y ahora que «La película del Rey» anda por el mundo con nuestro indio Patagonia, con nuestros paisajes regionales, también reconocemos que desde un Festival Internacional del Cine que organizó la Universidad austral en los setenta, no hemos tenido otro acontecimiento similar: en las instalaciones de nuestro Coliseo auténtico, grande y tradicional, querido y para muchos íntimo, conocimos lo mejor del séptimo arte universal. Allí, donde algunos recordamos haber ido en el regazo paterno, esos domingos que eran nuestra fiesta de colores y sonidos. También recordábamos nuestro aprendizaje de Teoría Cinematográfica con un curso señero del Instituto Nacional de Cinematografía o aquellos ciclos de la Alianza Francesa, en su sede antigua donde podíamos debatir después de cada carrete de 16, con rebobinados y pasacintas a la vista de todos. Era otra fiesta, más intelectual, quizá, pero sabrosísima. En fin, que la magia del cine nos atrapó definitivamente con aquellas producciones fundadoras de Einsestein y Griffith, o una inicial «Juana de Arco» y aún: «La sombra azul», una iniciativa solidaria de indagación artística. Esos debates fueron memorables. Un cine Club Actual Entre la invasión de videos y el facilismo televidente, parece una iniciativa utópica: el Cine Club Universitario reúne todos los viernes a un grupo de cinéfilos y artistas, estudiantes y curiosos, para realizar sus ceremonias de búsqueda estética, sus cultos a las figuras de la pantalla. El séptimo arte en

ciclos programados para la pantalla mediana, se presenta en su intimidad, para el regocijo de los entendidos y la opción positiva de los que quieren saber más. Y aún: la necesaria formación critica se hace indispensable. Ya conocemos la pasividad del adolescente que carece en las escuelas y colegios de esa teoría cinematográfica, y que será un receptor ingenuo o incondicional de sus mensajes e imágenes subliminales. Sin poder comprenderlos. Quizá para ser prisioneros de otra alienación que nos promete el siglo. Ojalá se educara Ana María Piccoli en este sentido, más ampliamente. Ana María Píccoli me habla todavía de las últimas funciones, donde se ha restablecido el debate, con nada menos que «El Proceso» (de la obra genial kafkiana) con Orson Welles: luego «El Dr. Knock» que involucra un tema dialéctico de la ética profesional con inusitada asistencia y del que ya ha dado cuenta el diario. En el futuro próximo me promete «Los Miserables» (de la novela del romántico francés Víctor Hugo) y la increíble, fervorosa, épica, ya conocida «Queimada» que iremos a ver nuevamente, con su mensaje de libertad, con sus crítica al neocolonialismo económico y su increíble interpretación de Marlon Brando que todavía es ese buen actor, ese óptimo personaje, de su mejor época de realizaciones. El beso, la despedida cordial para Ana María, que anda enredada en estas aventuras generosas, hasta el próximo viernes seguramente. Allí, entre las sombras otra vez la linterna mágica se encenderá para nosotros.

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Nuestras bayas azules y mágicas

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hablando del Chenque, nuestra leyenda regional, nos viene a la memoria aquel cuento sobre el calafate: su planta espinosa y verde, con tonalidades rojizas, entrega sus frutos violáceos hacia el final de los veranos. La gente vieja dice que comer su dulce uva, llena de semillas, El Patagónico, producirá el efecto de enamoramiento por la tierra 12 de mayo sureña. Otra vez, como el mito del viento, tenemos un de 1987. símbolo en el lenguaje, y al mismo tiempo más allá de ese lenguaje. Se dice, se cuenta, se narra; en fin, que los pobladores más antiguos han inventado una historia tierra, así como el niño recibe el pecho de su madre de arraigo patagónico. al nacer. Como la manzana en la Biblia, o la mazorca en América, es el equivalente del fruto más preciado La leyenda del Calafate en una tierra desértica, como la nuestra. Cada adán Curiosamente, en nuestro cerro Chenque, no crece comodorense ha probado este pecado original, como este arbusto, pese a que hemos oído decir que «El que sus ancestros: en otras latitudes, habrán, intentando come calafate arriba del Chenque no se irá más de Co- otros similares. modoro Rivadavia». Un mito de arraigo, un relato que se hace revelación cada vez que llega un recienvenido Nuestro fruto prohibido a la ciudad. Y es que hay una necesidad de simbolizarCasi siempre estas historias vienen con su carga lo, también, de esta forma, para conjurar el otro mito del pasado. La Revista Patagónica (año V, Nº 23, 1985) comodorense: el de los que viven con las valijas detrás confirma que «es la leyenda más conocida y original de la puerta, de paso por la ciudad, esperando la opor- de la región, y la única que ha alcanzado cierto nivel tunidad para regresar a sus tierras norteñas de origen. de popularidad y difusión entre nuestras tradiciones Como ese regreso muy pocas veces se produce, hay que nativas. Sus orígenes son un tanto confusos, pero no echarle la culpa a algo, objetivar la frustración en algo hay dudas de que se trata de una leyenda típicamente externo. La leyenda del calafate es así la dialéctica de regional y de auténtico sabor indígena, tehuelche en los que se sienten no haber sido capaces de afianzarse este caso». Según Fitz Roy, el conocido capitán, del aquí, pese a los años. Pese a los inviernos y veranos navío en que viajara Charles Darwin, el fruto fue asirepetidos en que la planta, seguramente seguirá dando milado a la dieta de su tripulación: Darwin jamás pudo su fruto. Es que la ceremonia de ingerir la manzana, o olvidarlo. El llamado comúnmente berberis, influyó el maíz, o el calafate, nos llevaría a otras simbologías positivamente en los marinos del Beagle. Los indígenas más profundas: se trata de recibir el fruto de la madre señalaron a un grupo de colonos pioneros que las aves, 108

con sus picos azulados por el color que nos impregna también la boca, se quedaban muy a gusto en las costas australes: la alegoría es evidente. Y la migración de estas aves en invierno, se atribuía a la falta estacional de la golosina natural autóctona. Las bayas azules y mágicas Las bayas del berberis, además, han sido aprovechadas para crear el único brebaje sagrado y regional: su fermentación es dulzona y exquisita, digna de figurar entre las bebidas espirituosas de la tierra. De niños, ajenos a las técnicas enológicos, hemos fabricado con azúcar una chicha agradable. Las zonas preferidas de recolección eran los cañadones de Diadema Argentina. Las aves que no emigran, los chingolos, los ñandúes, muestran sus picos azulados en el verano: esa es otro alegoría del arraigo. Me han contado que la calandria regional, también lo come, aunque recoge sus frutos esparcidos en la tierra o los que lleva el viento: frutos caídos, secos ya, pero iguamente dulces. Nuestras bayas azules o violáceas, son de las pocas cosas que nos quedan ya de los elementos naturales que aún nos llaman la atención: afirman la experiencia de la vida real, la aventura de recogerlas, la magia de ensuciarse las manos y la boca y nos integran todavía aún, ahora con el pasado propio y profundo. Su mito ya sea en su forma primitiva e ingenua o su versión actual, poética o filosófica nos permite un conocimiento experiencial sobre nuestro propio universo y la vida humana del sureño.


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Nuestro folk y el de otros...

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o todo lo que suena es rock. Tenemos por un lado el delirio de la música disco, con cualquier cantidad y calidad de temas enganchados sólo por el ritmo, para las ceremonias adolescentes y no tanto, en las disquerías de las tardes y noches comodorenses, que se extienden desde hace años a la villa radatillense. Y por otro lado, aparece la enorme cantidad de expresiones de la industria internacional, que se clasifican actualmente según su densidad y agresividad, hasta lo «pesado». Es difícil de creer: en un momento en que la humanidad más música escucha, es cuando nuestros adolescentes menos conocen de este arte milenario y sublime. Por ejemplo, el abuso de la denominación «rock», a cualquier cosa, ya cansa. La balada californiana Por ejemplo, la denominación de rockera a la balada californiana, tan en boga desde hace veinte años, no le sienta ni le conviene, excepto, quizá, comercialmente hablando. Y se mete todo en una bolsa, ignorando que es una pariente digna de nuestro folklore nacional más genuino, en cuyo origen se encuentra la humilde vihuela hispánica, de la costa estadounidense donde las ciudades históricas tienen aún sus nombres en castellano: como San Francisco, San Diego o Los Angeles. Y me imagino en un último llamado Festival Rock, otras barbaridades por el estilo. Para consolarme un poco me he acercado a la Casa de la Cultura, que en su director, el señor Daniel Alonso, tiene una acción coherente dentro de la tan vapuleada Municipalidad local, en los últimos tiempos. Y allí, donde siempre es una aventura entrar y llegarse hasta su despacho, como siempre, se producen algunos encuentros inesperados de la cultura y el arte regionales. Esta vez el apretón de manos es para Gustavo Bove, cultor del teatro, y conductor de un programa radial que escucho desde mi juventud: «La Bicicleta». Donde también hemos aprendido algo de música: en las últimas semanas se ha intentado rescatar a nuestro conjunto pionero, con temas

rio, y la zarzuela en el teatro. En el disco, no pueden ser. Es por estas nuevas teorizaciones y esta nueva conciencia, que a los setenta se ingresó con la música llamada electrónica, que es la que corresponde realmente a los medios de difusión actual. Lo otro es parche artificial, en rigor estricto. Y desde ahí surge este fenómeno mundial: el folk. El Patagónico, 15 de mayo de 1987.

propios, enamorado de esta región, pero lamentablemente sin herederos: el Grupo Uno. Bove me dice que no se anima a reintegrarse. ¿Nos regalarán, aunque más no sea una selección discográfica?. Otras yerbas musicales Y volviendo a nuestro herbario musical, hay que concientizarse, como lo hizo el argentino Ginastera en la Universidad de Nueva York, en 1959, que no es lo mismo la música de instrumentos y voz tradicionales en vivo, que la que se propala con cualquier medio electrónico. Y viene a cuento, porque hay muchos que creen escuchar «música clásica, sublime» y lo han hecho sólo a través de las grabaciones. Estos no han «escuchado» lo que creen, aunque fuera el gregoriano medieval o la orquesta o la ópera novecentista. La revolución del audio, involucra, pues, una nueva manera de escuchar. Por eso el inmortal Ginastera liberó los sonidos en sus sintetizadores, incluso con la música llamada clásica: al pan, hacerlo pan, y no confudirlo con las toosties. La voz en el micrófono, por otra parte, al igual que algunos instrumentos, han logrado un nuevo efecto: el feeling, sobre todo a partir del jazz. El mensaje, como en el resto del arte moderno, es a nivel inconsciente, y no en la expresión manifiesta y clasicista de la «buena» voz, o del sonido «claro», reducido a un par de decenas de instrumentos. En fin nos gusta también lo clásico, pero a cada cosa lo suyo: la orquesta en el audito-

Nuestro folk y el de los otros Nosotros, los criollos, tan dados a las perifrasis, lo denominamos «proyección folklórica», pomposamente. Es el hijo del folklore de todas las naciones, que pasadas las etapas primitivistas de principio de siglo, los eléctricos hasta la segunda guerra, los electrónicos a partir del argentino Ginastera, se renuevan en las crisis musicales de los setenta, a continuación de los rockeros, a pesar de los Beatles y gracias a ellos, también. Es la imitación de los folklores profundos y humanos de los pueblos, con la asunción de la electrónica, y el concepto de que el compositor ya no trabaja sobre ritmos, acordes y melodías solamente, sino sobre intensidades, texturas y disonancias, con el agregado del feeling, si es posible y necesario en la voz, que no siempre debe ser «bonita» para comunicar afectos. Recordar que el folklore y su hijo el folk actual, son músicas cordiales. Entonces, cuando aparece un fin de semana con dos expresiones de este género, hay que aprovechar para acercarse y conocer desde cerca el fenómeno. Ahí lo tendremos, el viernes, a Tomislav Icic con su folk macedónico y yugoslavo en general, y al indio Payaguala con nuestra propia «Proyección Folklórica» en el Vagón cultural de la Costanera. Ahí se unirán las expresiones del inmigrante y del nativo. como pocas veces.

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El Chenque no es un cerro de morondanga...

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l Chenque no es un cerro de morondanga. Con su imagen de pirámide truncada, después de haber sido horadado con un camino aún inútil, tiene entre otras cosas, un punto panorámico sobre la ciudad. Como dice la canción, parece apenitas la sombra de Comodoro. Hace unos días, la bióloga, profesora Elba Peña de Salaris, me ha hecho saber gentilmente que el estado de erosión en que se encuentra ahora, es el resultado de la depredación de la gente. Y aún más: que hubo épocas, en que en sus estribaciones, existieron las ramas generosas de los calafates. Es un triste tema ecológico, me precisó, del que nuestro monumento natural es sólo una víctima. Allí, por lo que se ve, hemos logrado que el desierto sea más desierto todavía.

enterramiento en posición fetal, como era habitual en estos casos. No he confirmado jamás la versión, aunque hay gente que hasta cree saber dónde se encuentran esos restos, en un museo del valle del Río Chubut.

La tumba del indio ¿Existió realmente una tumba indígena en su seno?. Recuerdo mis trepadas desde la restinga, cuando niño. Y luego, las caminatas hacia kilómetro tres, ahora Barrio Mosconi, cuando lo dinamitaron para evitar que se derrumbe sobre la ruta. En esa infancia, en el colegio, he oído que los tehuelches acostumbraban enterrar a sus príncipes en los lugares altos, donde al amanecer se posaban los primeros rayos del sol. Es una regla práctica para que los que buscan picaderos y chenques, el encaramarse hacia puntos estratégicos. He conocido a un sacerdote indígena que se ha escavado a toda la Patagonia austral y central, sin provisiones, ya que se alimentaba en sus correrías como sus ancestros: conocía los secretos de la caza y de la selección de raíces y hierbas para sobrevivir en las mesetas y los cañadones. El padre Manuel Jesús Molina, a los ochenta y tantos años, aún nos acompañaba en sus excursiones universitarias de Piedra Clavada o el Río Pinturas, durmiendo en su carpa, con un colchoncito inflable. Muchos recordarán estas aventuras. Pues bien: se ha dicho desde siemopre que un grupo de niños del colegio Miguel Rúa, en los años veinte, encontró allí un

El cerro geológico El mito de su caída al mar, en algún sacudimiento geológico, es un tema que resulta de la mezcla de experiencia trasandina que lo habitaba hasta hace no mucho tiempo, y la realidad de su movimiento constante sobre sí mismo, con un lento deslizamiento hacia el este. He visto, hace unos años un estudio profundo del Instituto Geográfico Nacional, donde se observa en su perfil una especie de capas de arcilla, que funcionarían como «esponjas», absorbiendo agua, e hinchándose. Con lo que se producirían los corrimientos hacia el océano, ya que su base océanica es falsa, sin punto de apoyo. Desde siempre se lo ha confundido, también, en el habla popular, con su prolongación, hacia el oeste, el cerro llamado Vitteaux (léase Vitó). Los poetas han dicho muchas veces, que será su tumba: esto es realmente improbable, por sus crestas cada vez más erosionadas, y su terreno inapropiado para cualquier emplazamiento firme, incluso para una tumba. Esto hace también dudar la leyenda de una tumba que le habría dado su nombre. Ahora que se ha inaugurado un tramo renovado de la ruta, esperamos que todo ésto se haya tenido en cuenta, para su perduración.

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El Patagónico, 19 de mayo de 1987.

Misterio del Chenque ¿Por qué nunca se lo ha forestado?. La noticia de la Prof. Peña es desoladora, pero la falta de imaginación por cubrirlo de vegetación ornamental, es aún un misterio después de ochenta y tantos años. Algunos políticos y no tanto, han intentado destrozarlo, varias veces, siendo que puede ser nuestro paseo natural, nuestra acrópolis, con un verde esplendente que se puede lograr con un esfuerzo humano constante. Quizá hubiera sido más coherente recortarlo en terrazas, con senderos y caminos de cornisa: un paseo agradable para los comodorenses. ¿Y ahora qué? Hasta que aparezca algún iluminado, deberemos recordar, como lo hace Wilma Vanesa Cárdenas, su misterio ancestral. Dice que no es alto ni bello, ya, excepto para los nativos: según versiones, en su cumbre se oyeron los gritos y lamentos de los indígenas, el recuerdo de sus batallas con los españoles. Otros refieren que hay luces inexplicables, en las noches tranquilas, y hasta hubo algún exagerado que se lo imaginó volcán. Y termina afirmando: «Representa la figura del indio que, a contraluz, asoma como recortado en el cielo, en las noches claras».


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Música patagónica en el Vagón Cultural...

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emasiadas emociones para una sola noche. Ocurrió en el Vagón Cultural: un encuentro después de años, con el querido Lito Gutiérrez, para empezar. Nuestro compositor profundo de temas patagónicos, ya varias veces laureado a nivel nacional, con su actitud humilde y su buen humor de siempre. La noche serena del sábado, con su quietud, con su paisaje de la costanera comodorense, invitándonos a iniciar un viaje musical en ese trencito que ya no tiene movimiento real, sobre sus vías muertas, pero que sigue aún sus itinerarios espirituales del arte, de la canción, del espíritu. Por la ventanilla de mi butaca, de vez en cuando, miraba hacia afuera, las aguas tranquilas, iluminadas del mar, como queriendo asirme a la realidad: es que el viaje que nos propuso con su voz y su guitarra el paisano Payaguala, nos arrebató hacia alturas de emoción auténtica. En el Vagón Cultural Las propuestas, son casi sin excepciones, cálidas y entrañables. Los que han vivido esta experiencia de acercarse a los espectáculos y muestras de nuestro simbólico trencito, no han quedado defraudados. Incluso, durante los días en que es posible charlar con el poeta que lo habita, como si fuera una casa surrealista, el otro compositor regional, Nito Sáez. Sí: el que participó durante años del ya legendario grupo «Los Hijos del Viento», el que concursó con éxito en nuestros Festivales de la Canción. Es una emotiva alternativa, acercarse, tomar algún café, y entablar una conversación con Nito, que pasa el día viendo las gaviotas, el puerto, nuestros lobos y toninas, la playa, y las aguas, tan variables con los climas australes. Y es él mismo el que nos recibe en el andén imaginario, como un jefe de estación, como el guarda que existió alguna vez para

El Patagónico, 21 de mayo de 1987.

los desaparecidos autovías. El viaje musical Después de las emociones del encuentro con Lito, con Nito, aparece el cantor tehuelche. Pero no llega solo: lo acompaña la flaquita entrañable, a quien ignoraba todavía que fuera su esposa: la simpática Elba Montacuto. Recordábamos sus preocupaciones por la cultura regional, hace un tiempo, en que conducía un programa radial de acertada calidad local, su paso por la Universidad Austral, con Historia de la Cultura y el Arte. Las primeras notas, sólo ellas, lograron quebrar estas charlas saludables. Y ya hay que decirlo: Oscar Payaguala, es capaz de ofrecernos su talentosa voz de barítono bajo, sin ningún disfraz, apenas con acompañamiento de guitarra, en su tono justo. Y más aún: la fuerza de alguno de los temas que nos regaló el intérprete, le permitieron demostrar su fuerza interminable, complaciento hasta la exageración los pedidos del público. Llegó a cantar dos tangos, como yapa, después de haber entregado todo, absolutamente todo en el tema «Aoni-Kenk».

ya, es un riesgo: como comenzar todo de nuevo, desde la nada. Y aún peor: después de semejante experiencia como lo fue el dúo que precedió esta apuesta personal, ya sin apoyo ni compañía en la voz. Comentábamos que sería más difícil de lograr un espacio, ahora, con el prejuicio del éxito precedente. Pero el paisano Payaguala no se arredra. Me ha gustado ese inspirado espíritu de lucha: las precisiones sobre su renuncia a «disfrazarse» de indio en pleno siglo vigésimo; su asunción auténtica de la raza que lo nutre en el corazón. Y ya sería inútil hablar de sus cualidades: capaz de renunciar a los éxitos fáciles o logrados con sudor, no competitivo, cantando únicamente lo que él siente como propio a pesar de algunos. Hasta le perdonaremos como a todo folklorista, su costumbre de saludar a la gente que se va a divertir, buscando pasar inadvertida, y que él, quizá por pura generosidad, pone en evidencia. Pero no le perdonaremos otras cosas: que se haga acompañar por dos guitarras poco efectivas para enriquecer su voz, de por sí tan plena, y pese al talento de los sufridos músicos. en cambio sí nos pareció alentador, y auténtico el acompañamiento de su querida Elba, su ahora mujer, que comparte estas cosas desde el cultrún, además de su destino. Oscar Payaguala, sin vueltas, empezó de nuevo. Algunos ya le dicen «el tehuelche cantor», no sé si a su pesar o con su consentimiento tácito. Habrá que estar alerta, porque tanta voz talentosa, es difícil que pierda su rumbo.

Oscar Payaguala Por fin se ha decidido al camino propio. Que, desde 111


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El tema de la calidad de vida comodorense

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oy voy a ser un poco desordenado: el tema de la calidad de vida comodorense no podía darse de otra manera. Tenemos iniciativas brillantes, cada tanto, como ahora he visto en los últimos días la promoción municipal de una «trepada al Chenque», que nos hará recordar en la fiesta cívica del 25 un aspecto vivencial de la patria chica. En ese nivel están las experiencias de los miradores de nuestra ciudad, y el excepcionalmente lucido de la Punta Marqués, radatillense. Si sumamos la nueva habilitación de ese espacio verde de esparcimiento que constituye el Parque Saavedra, con un zoológico regional incluído, y la enorme idea de un cordón forestal, que con el esfuerzo de muchos y la visión ya solidificada del funcionario Feeney se viene concretando, con sus ires y venires, los problemas auténticos, pero sin perderse el ánimo en pequeñeces; si miramos todo esto, digo, nos inquieta positivamente la presunción de que hay algún cambio. Las iniciativas, pero concretas, nos enriquecen. Miniturismo regional Los habitantes mismos de la ciudad, van cambiando sus hábitos: las excursiones regionales, con la excusa de las nieves invernales, por ejemplo, hacia Esquel, son ya una opción asumida. La Isla Artificial de Sarmiento, con sus bungalows cálidos, sobre el río, una aventura de fin de semana o vacaciones cortas, muy eficaz; cada uno con su fogón externo, son espacio ideal y sin peligro para el correteo de los chicos; la entrega de vajilla y elementos de confort, que parecen superar los de un hotel. Muchos comodorenses han pasado maravillosos días, por allí, con gastos inferiores a zonas alejadas y sin tanta hospitalidad, a veces. Sin excluir el Recreo Municipal sarmientino, que es totalmente gratuito, junto al romántico puente de madera, donde además de fogones y entretenimientos 112

El Patagónico, 23 de mayo de 1987.

varios, los niños gozan con el alquiler de las cabalgaduras, con su paseíto inolvidable en esos caballitos viejos, nunca peligrosos. En fin, las delicias del miniturismo, benefician sobre todo a las familias. Pero no olvidemos los bailables de Caleta Olivia, o las excursiones más riesgosas, menos invernales, a Rocas Coloradas, al corrillo de Kilómetro 5, aún caliente en pleno invierno (¡Y hay locos que se bañan en el mar, allí, todo el año), a la quinta de Rossi. Otra variante es irse a tomar un té a la Casa del Club Diadema Argentina, en Kilómetro 27. Y, en fin, tantas varias que olvidamos momentáneamente. Menos conocidos Lugares más escondidos como el Parque «F» a unos kilómetros de Diadema Argentina, son propiedad privada de la empresa petrolera del lugar; se hacen campamentos abrigados por el cañadón, sobre todo con permiso expreso. ¿Y qué habrá ocurrido con el famosísimo Parque de Astra, en Km. 20? Era otro oasis verde, tradicional. Más exclusivos, los clubes, o los quinchos de la empresa petrolera estatal, también congregan a sus trabajadores como lugares efectivos de esparcimiento. Los niños exploradores tienen sus propios predios de recreación en los aledaños de una playa al norte de la ciudad. Y hay quienes se hacen sus escapadas hacia algunas chacras escondidas junto a

los mallines patagónicos, o van a pescar a lugares paradisíacos como «Los Tamariscos» en el Senguer, o hasta los cotos del Lago Fontana, más lejos. Cerquita, todavía existe la arboleda de «El Trébol», sobre el camino a la ciudad de los lagos. Y la gruta de Puerto Deseado, al sur, o cualquier playa ignota, inesperada, junto a la Ruta Tres. En fin, que las salidas son posibles. Y la vida se hace más agradable con tanta variación. Calidad de Vida Cada día hay más paseos y parques dentro del ejido de la ciudad: esto hay que destacarlo. Así hemos visto pulular las bicicletas, incluso entre los adultos. Con carritos, patines y patinetas, las madres acarrean a sus párvulos hasta la costanera local, donde hay que reconocer que se ha mantenido su belleza antigua, realzada por las nuevas obras. Lo único lamentable son las luces destrozadas, desde hace tres años exactamente: es que no siempre culparemos a los organismos oficiales: el ciudadano común debe también aportar su cuota de civismo. Merece resaltarse el trabajo desinteresado de un portero de escuela, de apellido Cides, que riega un bulevard de la Avenida Rivadavia, por iniciativa propia. O el contrato de palabra que ha comprometido a un simpático jubilado a regar la Plaza San Martín, frente al Colegio «Francisco P. Moreno», a cambio de poder alquilar sus cochecitos deportivos a los felices chicos comodorenses, que pedalean libremente por toda la vereda del hermoso lugar. Así es: las cosas sencillas, a veces, por cordiales, ayudan a la felicidad de todos nosotros.


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Se cree abusar del lenguaje, impunemente....

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e cree poder abusar del lenguaje, impunemente. Sin consecuencias mayores. Esta es una de las supersticiones más graves del siglo tecnológico que estamos viviendo. Cierta vez, un poeta argentino, debió escuchar de su propio médico: «¿Cómo andan esos versitos, don Enrique?» a lo que el anciano vate retrucó: «¿Y cómo andan sus autopsias, doctor?». No está de más decir que el encendido rapsoda era nuestro Molinari. Ni tapoco subrayar que el humanismo ha ido de la mano de la medicina, sobre todo en nuestro país, en que hay tanto médico con verdadera vocación artística. Ministros y maestros Si en castellano ha devenido el «magister» en maestro, cuya raíz latina magis quiere decir mayor, por superior dedicación a la formación de las personas; y «minister» ha resultado en ministro, de «minus», dedicado a los menesteres menores, ya vemos que en todo ello el orden se viene trastocando desde hace mucho tiempo, y que el lenguaje es portador de esos valores. Hoy, por hoy, un «ministro» es mucho más que un magister, sobre todo en la provincia que vivimos. ¿Nos asustaremos de que la expresión espiritual del verso, devenga semánticamente en «verso», entonces?. Lo grave, lo triste de estas consecuencias, es que se puede vaciar todo el ideario y todo el sentimiento positivo de los jóvenes, y matar generaciones enteras de argentinos. Como dijo un colega en una charla de café: «Las obras que se ven, le interesan a los políticos. Las mejoras en la educación se verán a muy largo plazo. ¿Para que preocuparse?». Y, lamentablemente, tenía razón. Los docentes podemos arruinar la patria del futuro, sin que nadie se entere de ello, sino cuando sea demasiado tarde. Y el principal portador de estos mensajes es nuestro lenguaje. Entre símbolos y circos Ya estamos acostumbrados a escuchar «¿Viste el circo

como un lenguaje». Si nos imagináramos a nuestros cerebros como computadoras, en parte al menos, veríamos que los datos del programa «no son intrascendentes». Y menos aún, si de jóvenes se trata. El Patagónico, 28 de mayo de 1987.

que se mandaron el Papa y Alfonsín?», por ejemplo, con el mayor descaro. O bien: «Esas escarapelas, aunque yo tenga el corazón albiceleste, son unos trapitos...» y cosas por el estilo. A pocos días del 25 de Mayo, se me ocurre preguntarles a los portadores de tales ideas: «¿No habrá sido un circo más la gesta patriótica?». Creo que son oportunas algunas precisiones: en la infancia de la humanidad el símbolo era sobrevalorado. Era el símbolo y el dios al mismo tiempo. Es decir, por ejemplo, que el rayo representaba a la divinidad, pero él mismo era divino. Con la evolución humana, los símbolos devinieron en lo que deben ser, y los dioses, desaparecieron. Incluso se los tuvo aún demasiado sacralizados durante siglos, como una prevención de los valores de la humanidad. Por fin, cuando los racionalistas volvieron a estudiarlos, descubrieron que eran imágenes, pero aunque tales, actuaban en cierta forma en nuestras acciones y pensamientos. Los filósofos del siglo pasado, que hallaron su expresión en Dewey, insistieron en el valor de las simbologías como identificadoras, aunque sin mayor trascendencia como antes. Después de los descubrimientos de Freud, ampliados en este sentido por Jung, Otto Rank, y tantos, se llegó a la conclusión de que los símbolos son los que en realidad manejan toda la conductas humana, como un código cifrado en el inconsciente. Y Jacques Lacán, recientemente fallecido, afirmó que: «El Inconsciente se estructura

Ciencia y poesía El vulgo ha separado desde siempre estas áreas de accionar humano, como excluyentes; aún antes que Foulcault, que habló de ciencias empíricas y humanas. Pero en los últimos años, cuando se replantean las ciencias humanas a partir de la antropología, el psicoanálisis, la poética estructuralista, la lingüística, la gramática generativa, la sicocrítica, y aún el sicologismo filosófico y la sociología, se entiende mejor el problema, ubicando su encuadre dentro del discurso humano. Es decir, en el nivel de los lenguajes: todo sistema de signos que comunica algo. Y es por ello que nos duele que en nuestro país, los poetas, los asistentes sociales, los terapeutas, los pintores y grafistas, los filósofos y cuanto humanista anda suelto, sea resistido aún por la sociedad. Como diría Herman Hesse, aplaudido en público, y detestado en la intimidad. O como analizaba Erich Fromm, amados en sus obras, odiados en sus personas. No es casual, según se ve, la degradación semántica de la palabra «verso» que sufren y difunden nuestros jóvenes y adolescentes. «No me hagas el verso» y cosas por el estilo, son signos de una sociedad futura de pocas esperanzas. Todavía propongo, parafraseando una conocida locución castellana: no hagamos como el avestruz, hagamos lo que la gaviota. Que es una manera de simbolizar, también, desde esta pequeña columna simbólica. Leguemos a nuestros hijos imágenes positivas.

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La cuadratura de la ciudad es alienante...

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a cuadratura de la ciudad es alienante. No tenemos casi líneas curvas: en Comodoro, también se abusó de la cuadra española. Prevalece la línea recta, obsesiva. Cuadros, cuadritos, cuadras. He oído decir a algunos, por similares razones, que Bahía Blanca es como una chacra asfaltada: con el agravante, entonces, de la llanura infinita, que se hace aún más interminable en las calles rectas de la ciudad. Comodoro Rivadavia, al menos, tenía sus cien cerros encrespados y fue creciendo desde la restinga. ¿Por qué no se aprovecharon las suaves ondulaciones de su geografía, con paseos y avenidas, con descensos en caracol, y no se alzaron las terrazas creativas de las casas?. Faltó, desde luego, la imaginación, por el apresuramiento del trabajo. Ciudad de trabajadores Todavía anda flotando por ahí la duda, de si somos un simple campamento, o si ya constituímos una comunidad. Aún no lo sé bien: pero de lo que no dudaremos nunca, es que hemos trabajado demasiado. En efecto, hemos levantado una ciudad en ochenta años, que es nada, una suma de cajitas, casitas, edificios, cuadras, veredas, calles, barrios, y demás, muy bien cuadrados, cuadriculados. En fin, en lo que en otros continentes lleva sus cientos de años, aquí se ha hecho en menos de un siglo. ¡Que se muerdan la lengua los que dicen que no somos activos o nos acusan de haraganes!. Quizá por las inmigraciones, somos fanáticos del progreso. Cuando llega algún europeo a estas playas, nos compara con Australia, por el exceso de velocidad en el crecimiento. Y nosotros, tontos, a veces, nos quejamos cuando se levanta una nueva plaza, se hace un paseo, 114

El Patagónico, 2 de junio de 1987.

o se inaugura un centro recreativo. Como diciendo: ¿Para qué perder tiempo? Y, claro, así nos va. Tenemos junto con el norte santacruceño, una de las estadísticas más altas de suicidio del mundo, por decir algo. Y si no, lector remito al trabajo de Lino Budiño, sociólogo comodorense, titulado: «Comodoro, sociedad enferma». (1971). ¿Ciudadanos cuadriculados? No creo que el trabajo, en sí, enferme: por el contrario, si es creativo, satisfactorio, aunque canse, nos ayuda a vivir. Nos satisface. Lo que puede enfermarnos es la monotonía, que no es propia del trabajo, sino de las mentes de los hombres. Voy a recordar un hecho: en una entrevista a cierto arquitecto de la ciudad, al leer un artículo escrito por mi, me increpó: ¿Cómo, usted pretende que sólo me recuerden por haberle puesto color a la ciudad? Y yo pensaba: ¡pero gil! Si es para hacerle un monumento en la ciudad grisácea. Creo que este comodorense, ya ha descubierto que su obra fue valiosa. Ojalá que Comodoro reviente algún día de colores, verdes pastos, paseos arbolados. Eso espero. Por ello, aunque me contradigan los de siempre, seguiré

aplaudiendo el cordón forestal, las plazas y parques, los paseos, y todas esas cosas «inútiles» que anda haciendo la gente alegre de la ciudad. Y ya se sabe que no es por ningún politicismo: ajeno soy de sospecha en esas lides. No me interesan: no es mi vocación. Quiero un mejor nivel de vida, para mis hijos, y para mi también ¡qué embromar! No quiero ser un ciudadano cuadriculado, un hombre encerrado. De cajas y paralíticos Que me disculpen estas reflexiones, los que aman la vida: podemos nacer y nos encierran en una caja; nos pasean en una cajita con ruedas; aprendemos a caminar en estructuras cuadradas metálicas; vivimos en cajas enormes, nuestras propias casas; viajamos en cajas con volantes y amamos encajonados en camas incómodas; terminamos por fin nuestros días, coherentemente, encerrados en un cajón. ¡Qué se yo! Señores arquitectos, ingenieros: no cubran más el mundo de concreto y asfalto sin hacerlo más bello. No nos sigan cuadriculando, monótonamente. Y para terminar por hoy, ya que este tema recién se inicia, recurriré a las palabras de un creador, el pintor hispanoamericano Roberto Matta, que dice entre otras cosas: «Somos unos viejos. Los griegos eran jóvenes. Ellos inventaron las cosas como las inventan los niños que en sus relaciones con la naturaleza juegan con los pájaros sin asustarlos. Y nosotros vivimos en sillas de ruedas; los automóviles son cosas de paralíticos, raquíticos, de viejos, de gente que ni siquiera camina».


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Facsimil de la publicación del 4 de junio de 1987, del diario «El Patagónico·»

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Periodismo: 20 años y algo más....

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abriel García Márquez, por ejemplo, fue periodista la mayor parte de su vida; y con los fondos del Nobel fundó un periódico. Borges decía que, paradojicamente, la noticia era el género literario del siglo XX; en fin , que unas de las disciplinas más nuevas, goza de la mayor estima El Patagónico, y prestigio en el siglo actual, nacida apenas en el XIX. 6 de junio Dice Martín Alonso que «el periodismo de alta calidad, de 1987. organizado con toda clase de agencias informativas, teletipos, cuerpos de redacción y personal técnico en de un tema, que puede quedar reducido a un artículo todos sus servicios, es obra del siglo XX». o puede concretarse en un libro. No es un tratado metódico, ni un simple comentario, sino un anticipo de El mágico periodismo Azorín fue la figura más firme en el oficio, ya que estudio definitivo. conoció el periodismo moderno en sus orígenes: casi Ensayistas y cosmólogos toda su obra consta de recopilaciones de artículos. Un excelente ensayista ha sido reconocido en Uno de los libros más hermosos de Herman Hesse, Ortega y Gasset; otro más actual es el filósofo Julián titulado «El arte del ocio», es una deliciosa colección de sus ensayos breves, publicados en los diarios. To- Marías, en la esfera hispanoparlante. Sin olvidar la dos ellos, y cuántos más, han valorizado la función de genialidad del poeta Octavio Paz o del mismo escritor la prensa, de informar esencialmente, pero también García Márquez, incluso en temas totalmente ajenos a orientar y deleitar a sus lectores. No debemos olvidar sus disciplinas. En esos casos se podría decir: el talenesa vocación secundaria del periodismo humano, de to todo lo puede. Y aún más: podemos agradecer a la orientación, que lo transforma en algo más que una prensa actual, en general, el concepto de universalismo simple crónica: es una de sus magias. Como amante que tiene el hombre nuestro, muy distinto del ciego de las letras, reconozco que se han revalorizado por habitante de la aldea. Todos vibramos al pulso del munsu influencia, la titulación de los escritos, el lenguaje do: en ello podrá haber muchos sufrimientos «ajenos», común y directo, el tratamiento de la realidad. Ade- pero hay una contrapartida valiosa de concientización, más, es destacable que ha generado un nuevo género que es a mi criterio, mucho más humana. Una nueva literario, el ensayo. Género moderno de exposición y cosmología, una renovada visión del mundo real; una crítica -según Alonso- representa la más noble expre- perspectiva del planeta global. Y es que el hombre es sión intelectual conseguida por el periodismo. Como hombre, en cuanto es consciente; y sólo puede obrar en su nombre lo indica es un intento, una prueba alrededor base a su conocimiento: más amplitud contenga en su 116

visión mejor actuará. Estos geniecillos de la historia, cronistas contemporáneos, transformadores de nuestros días, han devenido así en cosmólogos: ellos poseen una gran riqueza de conocimientos de los días y los seres, hechos y personas. En la medida en que nos lo transmitan, nos enriquecerán. Veinte años y algo más «El Patagónico» se apresta a cumplir sus primeros, juveniles, veinte años: es por si mismo nuestra vanguardia editorial. Y lo hará en un medio que ya es, hoy por hoy, el centro informativo más completo de la Patagonia: en pocas poblaciones del interior del país, como en Comodoro Rivadavia, existe tal desarrollo de todos los medios de comunicación. No sorprende enterarse que el mismísimo Isidro Quiroga, maestro de tantos méritos, tenga también éste: el haber fundado la primera hojita periodística de la ciudad, a principios de siglo. Se tituló «El Infantíl», estrenado en 1911 como cartilla escolar, pero con informaciones varias y de general interés, incluyendo entre sus redactores al tehuelche José María Catrihual. La sucesión es increíble: en 1913 aparece «La República» primer diario propiamente dicho; luego, en 1915, el padre o abuelo del renovado «El Patagónico», que fue en su momento la mayor empresa del sur del país, alegóricamente «El Rivadavia», y que superó el medio siglo de ediciones (!); posteriormente el efímero «Patagón» (1918); también «El Chubut» (1921) que abrazó dos décadas; «La Opinión» (1924) y «El Trueno» (1925) cierran ese ciclo. Como se ve, el periodismo comodorense, se ha ganado todo el derecho, ya, de celebrarlo.


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La verdadera solidaridad del sur

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ntre mate y mate, junto al fuego de la amistad, charlábamos sobre estas cosas. Y ahora enfrentando a mi máquina, en el estudio abrigado pero solitario, intento desenredar esas ideas de los amigos. He tenido, también, esta experiencia: en cada hogar de inmigrantes argentinos o extranjeros, se encuentran siempre símbolos de la cultura original. Y es más: los orígenes de nuestra aldea comodorense, tan dispersos, sobre todo en su inicio, tan cosmopolita en oleadas sucesivas, ha provocado una herencia de uniformidad exterior grisácea. Donde cada familia solo ha conservado intimamente las características de decoración de sus raíces. Casi, cada casa, una cultura. Cada hogar, una patria. Un lugar acogedor Si a esto sumamos la terrible verdad de que vivimos en una civilización que se alimenta del caldo del petróleo, que es un jugo de cadáveres orgánicos, pareciera que nos toca habitar no sólo el fin del mundo geográfico, sino también existencial. ¿Y cómo elevarnos en este invierno otoñal, en que hasta las gaviotas parecen acoquinadas en el gris de las playas?. Sólo hay que descubrir el otro lado de las cosas: conocer los verdaderos paisajes interiores, los placeres de los comodorenses. Experimentar la calidez humana. Explorar los sagrados templos generosos de los habitantes. Reunirse, en fin, con los amigos imposibles de hallar en otras latitudes. Encontrar ese lugar acogedor que nos redime, en el paisaje humano. Quizá por esto los viajeros se asombran de nuestra hospitalidad. Es auténtica: estamos acostumbrados a la buena comunicación, a tener tiempo para charlar, a abrigarnos sicológicamente del gris exterior. Somos en esto, muy parecidos a los países nórdicos, y esa es nuestra verdadera fuerza.

El Patagónico, 9 de junio de 1987.

Cada uno tiene sus lugares preferidos de emoción: la casa del amigo, la reunión social, el abrazo amoroso junto a la chimenea. Cada cual encuentra su país de confidencias, su sol de la belleza en el libro o en el arte, su consuelo motivador en la música, sus ensoñaciones cálidas en el cine o en el video compartido en la intimidad. El café de la pareja, de los amigos, el mate y la charla con los conocidos, pueden ser verdaderos placeres de la vida. El paisaje humano Hablando con mi amiga Zully, de larga fidelidad, desde nuestra adolescencia común en este pueblo, nuestro, me contó que hace poco se aventuró a una experiencia de vida en los climas más benignos con sus hijas. Luego regresó. su testimonio me ha dejado esto: el paisaje, sobre todo es humano. Las apariencias iniciales de la belleza del río, los árboles, las flores, los paseos, la luz, no alcanzan nunca a llenar los espacios internos del corazón. Esa sensación de falta de amigos, de familia, acusa ya un feliz arraigo austral, sincero. Y creo que ese es el mérito de nuestras generaciones de nativos. A algunos, quizá, hasta convendría esta experiencia de alejarse, para redescubrir estas raíces del alma, no

valoradas hasta la separación: es, seguramente, una lección de vida. A pesar del frío, del viento, a pesar de estar obligados a esta interiorización en nuestros hogares cálidos, a pesar de que se nos hacen invisibles las veredas y las calles en los meses más oscuros del calendario. Podemos hacer eso; llevar nuestra lámpara interior encendida, y compartirla con los demás. Esa es la verdadera solidaridad del sur. La gente linda A veces descubrimos, cada tanto, que no sólo merecemos estos fuegos, sino que son nuestro placer más alto. Me ha ocurrido: los ancianos que nos cuentan sus historias, los amigos que son cómplices de aventuras, los amores que alimentan nuestros hijos, mantienen esa llama de hombres encendidos. ¡Cuánto calor para soportar el frío! Y no es una fantasía: hace poco he recordado mi acercamiento al último rincón de Caleta Códova. Hay dos artistas polacos, con un volcán en el corazón, para todos los que se llegan hasta su casa. Aludiendo a sus orígenes, hemos inventado esa leyenda del «castillo de los condes Gaworovsky», entre vodkas y mariscos, de lo que en realidad es un refugio humano propio de estas tierras: humilde, cálido, amistoso. Hace muchos años que no he regresado, lamentablemente. La vida es así, a veces, pero conserva las imágenes de esos cuadros de la mujer, sus estuatillas coloridas de papel, los ponchos y chales de la artesanía del amigo Luis. En cualquier momento remontaremos ese vuelo hasta allí. Como volamos enamorados de la vida, hacia la próxima cartilla.

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Panorama de nuestra música regional

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l disco musical nos trajo esa sorpresa: músicos de Comodoro Rivadavia, editaban sus propias obras. Todos los compramos: «Grupo Uno» repitió sus éxitos bailables, y no tanto. Inolvidable aquel, «Duelo en el Cañón del Diablo». Mejor queridos, los temas regionales, que abrieron una vertiente de composición. Ya ha quedado dicho: fueron los pioneros. A pesar de correr en piyamas por la Avenida Rivadavia para promocionar algún comercio, o imitar las melenas de los Beatles, Los queríamos mucho. Los más enterados recordarán otros tiempos, en que la primera< iniciativa la encarnaron los célebres folkloristas de «Los Boyeros». Creo que no existen grabaciones de difusión, de aquella gesta. Los Hijos del Viento Un conjunto posterior se llamó «Los Linyeras» y quedó en nuestra historia regional, también por su calidad, Y a pesar de ser folklórico, no nos dejó temas locales. Fue la vertiente beat la fundadora comodorense: los temas de los estudiantes que componían «Kaskote» largaron, entre otros temas, el célebre «Cuando me fuí de mi pago». Ahí comenzaban a enraizarse las intenciones. Y justamente esta composición es simbólica, porque transitó diversas versiones, hasta lograr la forma definitiva (candombe) y su contenido austral. Refleja una evolución positiva de su autor, «Pipo» Corchuelo, desde sus palotes musicales hasta la ahora madura integración de «Los Hijos del Viento». Conjunto, que además del acierto de su denominación, tiene solvencia auténtica. Por su quinta obra de larga duración, se ha extendido al nivel hispanoamericano. ¡No creo que haya necesidad de hablar de ellos! Pero sí quiero destacar su obra «De mi provincia», de rara calidad de interpretación y grabación, donde se in118

El Patagónico, 13 de marzo de 1987.

cluyeron «Quimey Tripantu», «No te puedo olvidar», «Cuando me fui de mi pago», «Canción del telar» y «A don Samuel». Un verdadero «clásico» de lo regional, que no habría que olvidar de conseguirse para no lamentarlo en el futuro. Por supuesto que mi juicio es sincero: ni es comercial ni soy amigo de sus integrantes. Intento, sólo, de ser objetivo, para el generoso lector regional. Canto para alejar el frio No puedo decir lo mismo de Rubén Patagonia. Su música envasada deja que desear: hay una soledad en la voz, que no se llena completamente. A pesar del «disfraz» de la técnica, y hasta el colorido cassete. Ya lo he alabado en los Festivales de la Canción, por lo que su mérito ha quedado en claro. Además, me duele no poder aprobar completamente una grabación nuestra, de este querido Rubén, para muchos, que tiene sus incursiones cinematográficas y su camino en plena ascención. Espero que esto sea tenido en cuenta en el futuro. De todos modos, los temas justifican que guardemos su canto envasado y tecnificado: al menos para recordar a nuestro shamán en el escenario, en vivo, de cuando nos arrebató el pulso y el corazón. Algunos son: «Chaltén», «El Moyano», «Ahoni kenk»,

el poema de Aníbal Forcada «Más acá del Colorado» y, por supuesto, el que le da título: «Canto para alejar el frio». Quisiera informar muy especialmente la rareza de «Príncipe de las Pampas», que más allá de lo dicho antes, es un homenaje al cacique Ceferino Namuncurá, en un hallazgo irrepetible para los interesados en el tema. En fin, nobleza obliga. Y ahora, ya metido de cabeza a crítico de grabaciones, veo que anda por ahí un trabajo excepcionalmente superior, y no me refiero a la técnica de grabación solamente. Ni a su envase, de buena confección. El canto a la vida Le he buscado los defectos. ¡He encontrado uno! Los poemas de Hugo Covaro, su homenaje a poetas del país, no siempre se correlacionan con los temas musicales que le siguen, completamente. Es la única dificultad: lo demás es impecable. Además, seguramente no deberé tirar la cajita de la grabación, con el tiempo, porque, a diferencia de tantas otras grabaciones locales, ésta ha sido confeccionada con técnicas nobles. No es material barato: no hay riesgo de perder el dinerillo, como ocurre tantas veces. Y ahí están los temas del trio «Nuevo Canto», que hablan por sí solos: «A vivir», «la guitarra de Macacha», «Piojo de la ternura» y «Obrero catamarqueño», «Filosofía» es un tema universalista, pero de hondura humana excepcional. Y otros. Y tantos. El panorama de nuestra música, ya propia, se enriquece día a día. Y creo que de a poco, ya ni estas semblanzas serán necesarias. Será cuando los cantemos todos.


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Fascimil de la publicaci贸n del 16 de junio de 1987 en el diario 芦El Patag贸nico路 119


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Hoy vamos a hablar de Don Asencio Abeijón...

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oy vamos a hablar de Don Asencio Abeijón. Aunque ya todo ha sido dicho en múltiples formas: el mismo es un misterio. Como decía Bayer en el prólogo del primer libro de Don Asencio Abeijón: «¡Qué más encanto que el misterio!». Algunos creen que ha quedado en claro El Patagónico, que es un cronista. Que es el más importante autor de 18 de junio nuestras crónicas regionales. Pero se me ocurre que no de 1987. es suficiente. Las literaturas castellanas de la península y del nuevo mundo, se iniciaron con este género, y no es una casualidad. Pero ¿no estudiamos sus textos en apresados por los pesados tomos de las enciclopedias, la Literatura (así, con mayusculas)? Creemos que ya encadenados a palabras consagradas bien o mal, entre va siendo hora de que se haga justicia. los folios rimbombantes. ¿Cómo estudiar las bellas letras sin conocerlas?. Una iniciativa universitaria Este ha sido un apostolado constante de Viviana en la Y ahí está uno de los inspiradores de esta idea: el Universidad austral. Es hora de que también, se le haga señor D’Orta, bibliotecario de la Universidad austral, justicia, en el mejor de los sentidos, Nuestra institución que ha dicho en estos días que para la próxima semana regional está convocando con estos hechos a una seria habrá una donación simbólica de la obra del escritor postura de federalismo, de independencia intelectual, nuestro a los claustros. También, la Alta Casa, está de profesionalidad en la inserción social, y cultural de preparando de alguna forma, devolver el gesto. Para esta mitad de la patria: la Patagonia. este hombre humilde, creo que será una fiesta. Y para que Don Asencio ya no sea un misterio, en sentido acaMemorias de un Carrero démico, ahí la tenemos a la joven y estudiosa Viviana Aunque haya publicado además, «Los recienveniPoli de Vivas, que ha realizado desde hace largo tiempo. dos», «Recuerdos de mi primer arreo», «El guanaco Está consumando pacientemente, un estudio profundo vencido», «El vasco de la carretilla», todos seguimos de las letras del patriarca. No he podido aún hablar con diciendo: «Ahí va el autor de las ‘Memorias de un caella, pero pronto será. Ya nos consta su solvencia en rrero patagónico’. Lo que es una deformación más de el terreno de la Literatura Hispanoamericana, a la que popularidad, en la identificación de su primera obra del consagra parte de sus amores, con una visión rigurosa- 1973. Lo que es una distorsión afectiva de la gente de mente actual del análisis de textos, sin esas bibliografías su ciudad, a la que ha amado tanto. Recuerdo también, caducas que condenaba, por ejemplo, el Borges cate- ahora, aquél prólogo inicial de Fela Hernández, luego drático: se quejaba de que los alumnos muchas veces las definiciones de Osvaldo Bayer, por fin, algunas eludían los originales y su propia creación intelectual, críticas oportunas. como la que hacía desde el «Centro 120

de Documentación Patagónica» de la Universidad del Sur (Bahía Blanca) el Prof. Julio Néstor Abelleira: «En estilo llano, Asencio Abeijón, va trazando sus relatoscrónicas vitales y vivaces, en un lenguaje directo, de una veracidad que impresiona por la fuerza misma de los hechos que narra desnuda y escuetamente, trazando la vida en el Chubut al principio del siglo». (1974) Don Asencio Abeijón Hubo de nacer en Tandil, con el primer año del siglo XX, pero a los dos años de edad ya retozaba entre nuestros vientos. Cuando creció se enredó en el trabajo honesto: petrolero, camionero, resero, esquilador, periodista, legislador, y finalmente, al madurar los años, cronista de la región. ¡Qué caminos de vida simple, tan escondidos en sus meritorios viajes de carrero literario!. Alguna vez ha dicho: «La felicidad es, en primer lugar, que uno no sea muy exigente. Y que conciba una filosofía para sobrellevar las cosas desagradables. Hay que aprender a mirar al resto de la gente; además, yo creo que la felicidad nace en la juventud». Y más aún: «Mi literatura ha sido una lenta presentación de hechos que me conmovieron o interesaron, haciéndome pensar en escribirlos». No hay en don Asencio, este patriarca, ningún delirio. Todo es vital y sencillo: su vida ha sido un camino sin estridencias falsas. Ya era hora. La Universidad se adelantó a muchos: esperamos estas noticias. La serenidad y la seriedad de nuestros claustros, verá llegarse con cierta inhibición y perplejidad, a uno de los hombres más valiosos de la región. Todos quedaremos agradecidos de tal encuentro cordial.


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Nuestro sentido de la vida, el vuelo futuro...

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llegó, al fin, nuestro invierno patagónico. Con tanta conmemoración acumulada: el 17 de ese caudillo que fue Güemes; el 18 la de Juan Bautista Alberdi, autor de «Las Bases», el 20 día de la Bandera Nacional: y el domingo el Día del Padre. Y seguiremos en este tren hasta el 9 de Julio, seguramente. Recuerdo que cuando éramos niños, nuestras madres nos ponían la escarapela el 25 de Mayo y nos la descosián para el día de la Independencia: eran tiempos en que los símbolos patrios, fuera exagerado o no, estaban más presentes en nuestros días infantiles. Ya no se repite ese fervor en los hogares. Lecciones de historia La humanidad siempre ha contado su fábula. Los historiadores dicen que muy poco sabemos de nosotros: recién estamos excavando civilizaciones de más de 4.500 años antes de Cristo. Una nimiedad en la noche oscura de los tiempos. Apenas hemos logrado juntar un par de ideas de nuestros últimos diez mil años. Mucho se discute sobre si realmente la Historia tiene algún sentido. O cuál es su sentido esencial. En fin, a pesar de los círculos especializados, como podría ser para el hombre común la moda de la matemática moderna o la lingüística generativa, apelamos a los símbolos históricos más recientes, los que nos identifican. Sobre todo a los que nos fundan en los valores nacionales. Y hace poco leía un texto de Will y Ariel Durant, «Las lecciones de la historia» (Sudamericana, 1974), llamándome la atención que entre sus temas se obviase la temática cultural y artística. Quizá un exceso de positivismo inglés. Nuestras raíces griegas y latinas no nos permiten esas omisiones: también las españas han nacido con sus crónicas. Es inútil la historia del hombre, vacía, sin sus con-

El Patagónico, 20 de junio de 1987.

tenidos del espíritu. La filosofía propia Creemos que este otoño comodorense que se termina con un acto de justicia a Don Asencio Abeijón conlleva este espíritu humanista. Es que las cosas deben estar al servicio del hombre: jamás el hombre esclavizado por ellas. Es ahí que se acentúa el sentido de que el hombre es el protagonista. Estamos convencidos que nuestra ciudad tampoco sería lo que es, actualmente, sin poetas como Hugo Covaro o Jorge Vilardo, sin sus cantores o juglares como Marcelo Falcón o Lito Gutiérrez, sin sus pintores como Dola o Tuñon, sin sus maestros como la Morón en pintura o la Walsamakis en las letras, si careciese de héroes como Mario Almonacid o valientes como Rubén Sartori, si no hubiese tenido en suerte a pioneros como el generoso Jorge Cartens o la visión de Roque González, si careciera de un David Aracena o de un Don Asencio, si ignorase las ideas de un humanista como Rybier o un inquietante Daniel Alonso, sin la actuación de un cineasta como Jon Villelabeitía o el promisorio Raúl A. Rodríguez, sin iniciativas como el «Premio Isidro Quiroga» o el «Festival de la Canción Patagónica», sin actores histriónicos cual Daniel Saavedra o meri-

torios como Alfredo Sahdi, faltándole los trabajos de un Juan Corti o del fallecido padre Behr, ignorando a los grupos como «Los hijos del Viento» o al recordado «Grupo Uno», desentendiéndose del mensaje de Oscar Payaguala o Nito Sáenz, dejando de lado a artesanos humildes como Luis Gaworowsky o escultores como el querido Luckiewicz, borrando el recuerdo de nuestros padres y abuelos. El vuelo futuro Y aunque toda enumeración es injusta, creo que es necesario aún nombrar a muchísimos. La memoria me sería infiel. Algunas hojas otoñales quedarán caídas, hasta que las reencontremos en el invierno o la primavera. Según sean más viejas o más jóvenes. La historia es de los que han pasado y aún algunos que perduran; el futuro, de los nuevos. Hay profesionales y motivadores sociales y políticos que prometen mucho a nuestra sociedad. Hay ciudadanos que construyen el mañana. Ese es nuestro sentido de la vida local, regional, para futuros vuelos. Si destacamos a algún funcionario ya lo hemos dicho, no es por vocación política de interés; intentamos rescatar a las personas. Los que me conocen ya saben que no me atan los bandos: entiendo la política (de polis, ciudad) como una mejor vida para los ciudadanos. Y allí caben también los partidos: pero no es mi vocación personal esa definición puntual. Al menos todavía. Por eso, seguiré creyendo en la gente: en las escuelas nuevas que se abren, en mis hijos, en mis conciudadanos comodorenses.

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Una historia de la Colonia Sarmiento

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oy a contar una historia de la Colonia Sarmiento. Hoy la Ciudad de los Lagos, con su atractivo bosque petrificado, con su complejo turístico y sus paisajes. Todavía hoy con su fama de granjero y agrícola, con sus alamedas, sus acequías, su atractivo rural. Fue famoso, además, en el mundo, por tener el récord de temperatura baja en América (32,8 en el invierno de 1907). Ayer, la colonia Ideal, originó el nacimiento de nuestra ciudad costera. Sarmiento es ciudad madre de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly. Quizá por ello, la comunidad más querida a los comodorenses, que actualmente se acercan a su río y sus encantos en las épocas propicias. En el invierno, como ahora, hay menor movimiento aunque por razones de trabajo y profesión existen los viajeros constantes entre ambos pueblos. Un viaje con otras características me ha sido narrado: es una historia sencilla y vital. El viaje soñado En el campo, los días amanecen más lindos, porque hay más lugar. Con la sola excepción de la casita de algún hornero y aquel cuartito de adobe del Cirilo, nada estorba por allí la salida del sol. En la ciudad, los hombres han preparado matemáticamente otra arquitectura: resistiendo la luz y el aire, en lo posible. Grandes cajas de cemento sirven de escondrijo y refugio, lejos de la naturaleza. Sin embargo, la alegría de Cirilo, en ese día, al levantarse, parecía otra. El no lo sabía aún: era una fantástica ilusión. Su pensamiento matinal, acariciado en la larga noche silenciosa, parecía ser una fiesta. Soñaba pasar ese fin de semana en la ciudad costera... Mientras descansaba en el coche que lo traía hacia Comodoro Rivadavia, tímidamente acariciaba los primeros pasos de felicidad. Y en sus bolsillos, quizá, las primeras monedas que había ganado allí, en el campo en su primer trabajo fuera de casa. Una chacrita de una familia local, que le había encomendado el cuidado de unas hectáreas junto a la ruta y el río. Debía cuidarse de los animales instrusos y aún, de los intrusos humanos. Lo demás, era la rutina de siempre, la que había conocido desde la infancia, en su 122

Cirilo pensó que era muy tonto no gastarse el primer salario, pero andarlo llevando en el cinturón durante todos esos años; era zonso, el prefería vivir. Con su ropita limpia, y su joven ansia, llegó a la ciudad. Pero muy pronto descubrió, algo íntimo. Cuando vio las inalcanzables niñas puebleras, con sus trajecitos y soleras de colores brillantes y limpios, comenzó a comprender: lo que inconscientemente El Patagónico, había buscado era otra cosa. Quizá, no eran esas diversiones 24 de junio infantiles y caras, sino una manera de sentirse hombre. Más de 1987. crecido. Y sospechó que la vida pasaba por otra parte, por el corazón. Esa primera experiencia le hizo sentir que su tío no propio hogar: el trabajo. Siempre había envidiado los viajes era tonto, tan zonso, para conservar sus primeras monedas de los pueblerinos, sus constantes descripciones de pobla- en su cinto. No. ciones cercanas o lejanas, y más aún sus breves escapadas a Comodor Rivadavia, que significaban en aquella época, un El regreso maduro regreso cargado de paquetes y regalos, ademas de algunas En el coche de regreso, apenas al anochecer pero casi provisiones habituales. un siglo después, sólo tenía una lágrima en los ojos, una Se imaginaba cómo sería ir a un cine más grande que angustia en el pecho y sus primeras monedas en el bolsillo. el de su pueblo, imprevistamente familiar: comer en un Y pensaba sobre el vidrio húmedo, la tibia silueta de su querestaurante que imaginaba más lujoso e iluminado que el rida María, la chica vecina que sacó a bailar en una fiesta del del hotel pueblerino. pueblo. Mientras miraba hacia ese otro mundo más cálido, Y aún, dormir como un señor en un albergue citadino, más cercano, las luces citadinas se le antojaban cada vez otra clase de hotel, con un cartel brillante y no desgastado, menos brillantes, como perdiéndose en la noche uniforme. Y descascarado, como el del que debió habitar por unos días compredió que aquellas primeras monedas suyas, los restos con su madre, cuando su padre enfermó y lo internaron en de su primer salario, también podrían ser un símbolo para el el hospital del pueblo. futuro. Crecería con ellas. Don Cirilo me aseguró que las guardaba en su casa. Hoy, En la ciudad hombre crecido, a quien he cambiado el nombre por razones Solo en el mundo, saboreaba por anticipado todas estas obvias, vive en la comunidad vecina, administra unos campos luces y alucinaciones. En su ingenuidad, le parecía que el y otras casas que no mencionaré y según creo por su voz consejo de su tío, su querido Valentín, que lo protegía de su profunda y su mirada sincera, es feliz. Como tantos. Y por orfandad, era tonto. ahì debe andar, en estos días, celebrando el aniversario de su -Mirá Cirilo- le había dicho con el sombrero en la querida ciudad. La de sus verdaderos amores. mano, casi solemnemente -mirá las monedas que tengo en Espero que leyendo estas líneas sencillas, comprenda mi el cinturón. homenaje personal a toda esa gente que también anda como En la rastra, además de algunos brillantes antiguos de él, amando a la vida. No añadiré nada más: intento no cometer utilería conservaba unas monedas viejas. una infidencia. ¡Qué lindo sería tomarnos un mate amargo y -Son las primeras monedas que cobré, cuando era un cimarrón, con estos, nuestros verdaderos criollos! pibe como vos.


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Una fraternidad trágica en el Senguer

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a crecida del Río Senguer en Sarmiento tuvo consecuencias nefastas. Incluída la historia que voy a contar. Como desconozco algunos detalles, el lector me perdonará si incurro en imprecisiones. Pero el hecho humano llega aún más lejos: justifica que no se olvide. Entre tanto egoísmo fraticida en Europa, a partir de esa fecha, conviene rescatar la solidaridad de dos familias El Patagónico, de la región que se mantuvieron unidas a contrapelo de los 26 de junio odios generados entre franceses y alemanes, como un eco de 1987. inútil y doloroso de la ocupación de París por los germanos. Corría el año 1939. El sur, como siempre, desconocía las barro del camino. La llovizna se comenzaba a transformar contiendas lejanas en el otro hemisferio. en chaparrón. Y los presagios en miedo. Una excursión escolar Los niños volvían a la estación ferrocarrilera del pueblo. Habían pasado unos días de vacaciones en el valle sarmientino, a pesar del frío, alojados en una escuela local. Eran chicos del internado salesiano de Comodoro Rivadavia: ocho estudiantes jóvenes, adolescentes, que se cansaron de recorrer el Muster, de cabalgar en las chacras, agasajados por algunas familias del lugar. Un camión pequeño, atravesaba el valle, mientras el cielo se cargaba de presagios y nubes relampagueantes. Bernardo se había sentado casi al borde de la caja de madera del corral, sobre un fardo que le pinchaba la entrepierna, con sus pastos secos. Y miraba a sus siete compañeros, distraídamente. Cuando se echó a llover, pensó en que pronto llegarían al pueblo, después de cruzar el Río Senguer. Atravesaban el campo de los franceses. Ya faltaba poco para el destino final. Había recordado a esa familia, ya que el mismo era hijo de descendientes de ese país. Él sabía que su padre tenía esa patria original, y que era el motivo de rencillas antiguas con otros pobladores de Escalante de nacionalidad alemana. «Un francés, una patria», había oído en las conversaciones. Repasó mentalmente la frase recortada y repetida por algunos amigos de la casa, mientras contemplaba el balanceo de los cuerpos sobre el inestable camioncito, que patinaba de un lado a otro, sobre el inseguro

Un error fatal De repente, un barquinazo los empujó casi al suelo, y el motor del vehículo se apagó. Se habían salido del camino y era imposible sacar de allí el camión encajado. Bernardo y los otros, escuchaban al maestro que intentaba calmarlos, con palabras de aliento y algún chiste forzado. Las perspectivas eran escasamente, caminar con la tormenta, hasta alguna chacra cercana. Para el grupo de niños, con su chófer baqueano y su instructor, bajo la lluvia, sobre el barro, parecía una aventura más. Pero el destino, a veces, es traicionero: como era de esperarse, se perdieron, pues al caer la tarde, lo que habían visto como una lucesita amigable en la lejanía, desapareció, y ya no la pudieron redescubrir. Hundida quizá en una ladera cercana, pero invisible. No podrían regresar al camino: la oscuridad era casi total. Quizá los chacareros estaban durmiendo ya. No habría ni cielo ni norte para guiarlos. Tomados en pareja de la mano, con sus pequeños bártulos, avanzaban a ciegas, encabezados por los dos adultos. Este error, fue lamentable: el instructor debería haber ido al final de la fila, cerrando la hilera, según se dijo después.

viaron. Casi inadvertidamente se fueron retrasando. Pero con la luz de los relámpagos, confiaban en los oscuros bultos que veían a unos metros más adelante. Cuando cruzaron un precario puente, el río se llevó las inseguras tablas; estaba crecido por los afluentes de las pequeñas sierras y bajos, alimentados por la tormenta, y la inesperada llegada de un caudal imprevisto, quizá originado aún en los deshielos. Habrá gente del lugar que recordará estos detalles. Lo cierto es que Bernardo, el hijo de franceses y Enrique, el alemancito, se aferraron a las únicas tablas que pudieron alcanzar con sus jóvenes cuerpos, acostumbrados a nadar en las aguas del mismo río en horas más tranquilas. Y el río se los llevó juntos. Cuentan que, pasada la tormenta, los encontraron ateridos de frío y en agonía febríl, uno abrazado al otro. Bernardo sostenía el cuerpo de Enrique, al lado de unos álamos. ¡Cómo contar las angustias de los dos niños!. He oído la versión de que ambos fueron internados en la ciudad petrolera, con un cuadro grave de pleuresía. Bernardo se salvó; Enrique fue atrapado en su corto destino, por el desborde del Senguer. No recuerdo, por los años, otros desenlaces de la historia. Pero sí, a pesar de todo, me ha quedado la idea de que la brevedad de esa vida sirvió para unir a las dos familias: así lo supieron todos, cuando en el velatorio de la pequeña capilla, junto a los dos niños, los padres se abrazaban desesperadamente. Por primera vez unidos. Como los hijos se habían a abrazado antes, por tantas horas, para que esto fuera posible. Para que esa muerte no fuera inútil. A pesar de la guerra, a pesar de los resabios nacionalistas de muchos, durante la segunda contienda universal, hubo familias patagónicas unidas por lazos más profundos. En este caso, por una especie de fraternidad trágica. Nuestra tierra creció, también con estas crónicas.

Una fraternidad trágica En efecto, Bernardo y su compañero Enrique, se extra123


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Creencias vulgares que aprisionan el espíritu

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uando se quemaron las obras completas de un escritor europeo, durante la guerra, éste dijo: «¡Cómo ha progresado la humanidad!. Hace unos siglos, apenas, me hubieran quemado a mí». Me llama mucho la atención, ultimamente, la decisión entre eruditos, acerca de la periodización de la Historia. La gente común, según se observa, aún cree vivir en la Edad Contemporánea. Pero la realidad que percibe es otra: habría terminado en 1957, con el lanzamiento espacial del Spunik I; según los historiadores norteamericanos, en 1945, habida cuenta de una nueva era de paz, la fundacion de las Naciones Unidas, y la primera experiencia exitosa de fisión del átomo en Palo Alto (California). El Papa actual ha insistido permanentemente, también, en un nuevo sentido histórico: curiosamente, uno de sus primeros actos fue la reivindicación de Galileo Galilei y una nueva llamada de atención para el Ecumenismo de las Iglesias Cristianas y la religión Hebraica. Ha cambiado algo ello. Las ilusiones humanas Una de las situaciones más notables, ha sido, evidentemente, la desilusión y aún la frustración humana en algunos de sus mitos más arraigados.El primero, referido al heliocentrismo: se debió aceptar que la tierra no era el centro del Universo. Ha costado siglos aceptar esta frustración para la Humanidad. Y aún es probable que haya partes de la Tierra que lo ignoren. Una segunda frustración, más difícil de aceptar, fue la de los mitos religiosos que interpretábanse como creacionistas con relación al Hombre. Es curioso que los Hermeneutas, estudiosos de los símbolos, siempre destacaron el paisaje bíblico que subrayaba que el hombre había sido «sacado de la tierra» (esto es, de materia preexistente) y en cambio se aseguraba la «creación» de su espíritu. El Génesis, primer libro de los Hebreos, era muy claro en esta afirmación. Sin embargo, en Inglaterra, la iglesia anglicana popularizó para el vulgo, y algunos fanáticos no razonables, 124

El Patagónico, 28 de junio de 1987.

las posiciones creacionistas y evolucionistas. Y no se conoce suficientemente ni siquiera, el fenómeno de la neotenia, por ejemplo. Hay sectores aún entre nosotros, patagónicos, que ignoran la evolución de la libre o «mara», internalizando la bolsa matriz y aligerando sus miembros, haciéndose más pequeña, salida de un antepasado común con el canguro australiano, que al no tener enemigos depredadores, se bestializó. Es que la Patagonia y Australia, junto con la Antártida, formaban el antiguo continente Gondwana; se separaron en épocas muy remotas. Las creencias vulgares Aún no estamos libres de estas supersticiones: Freud ha acusado que la última frustración humana no ha sido asumida. El hombre común desconoce su inconsciente, y cree que sus conductas son puramente voluntarias y manifiestas. Lo vemos todos los días frente a un fenómeno como el alcoholismo en que no se acepta en general una estructura patológica profunda y en lugar de combatirlo como enfermedad real, se le agregan valoraciones moralizantes, que no sirven para nada. Y así por el estilo. Cuando los científicos analizan las descargas de las computadoras, para confirmar su buen funcionamiento, todavía hay gente que no acepta la importancia de los sueños en su sicología profunda. Y esto viene a colación por diversos motivos: uno de ellos, la comprensión de la obra de arte actual.

El arte del Siglo XX Hace días teníamos esa hermosa experiencia del artista Tuñón. He escuchado muchas opiniones. Muy pocas sensatas o realistas. Se ha intentado interpretar este discurso artístico de manera manifiesta, es decir, como lo haría un hombre de hace un siglo. Y me ha llamado la atención la beligerancia de algunos alumnos de la Escuela de Arte, que suponía más acostumbrados a las creaciones postrománticas, al menos, si no ya a las postmodernistas. En fin, en casa de herrero, cuchillo de palo. Pero vamos a otra cuestión: cunde el analfabetismo estético. Me asusta. Todos consumimos en esta época tal cantidad de imágenes, que es imposible concebir la libertad sin la preparación para «leerlas». Y las escuelas se desentienden de ésta cuestión. Voy a contar una anécdota reveladora: he llevado a un amigo a una exposición de pintura actual y se ha reído, después, de la experiencia. «¿Qué me llevaste a ver?», me acusó. Y me describió un choque emocional de diversos matices, según las obras. Y yo pensaba: el artista logró su cometido. Le comunicó sus sentimientos a nivel inconsciente, profundo, sublimal. El me está relatando su experiencia, como un desconocedor del mensaje, pero lo ha captado. Otro amigo me dijo una vez, mirando un cuadro enorme, con bandas azules y blancas: «Me lo compraría para ponerlo al fondo de mi cama, así mirándolo me duermo enseguida. En otras palabras: captó el mensaje de paz del artista, pero no se percató de ello. La burla crea una defensa personal, por no comprenderlo. ¿Qué decir entonces del cine, o la publicidad, o las publicaciones? Nuestra juventud abreva de ellos, sin tener ninguna actitud crítica hacia esos mensajes. ¡Qué peligrosa puede ser esa inconciencia! Si no nos preocupamos a tiempo, podrán esclavizarnos en el espíritu, sin que nos demos cuenta.


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Las cosas que se dicen con el corazón

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ste hombre ha visto muchísima pintura. Hay que confesarlo: no es fácil arriesgar los rojos junto al verde o el amarillo junto al negro (si no es un paisaje urbano). Algunos óleos un tanto acuarelados, como a propósito; los dibujos de una técnica sutil. Y más allá, quizá, El Patagónico, la persona. No he tenido la suerte de conocerlo a 3 de julio de 1987. Pompey Romanov. Sólo me han hablado de él. En cuanto a la obra es un paisajista que se disfraza de clásico. Pero, hay otros avances propios del arte. Si conmemora un aniversario de la empresa editorial su persnalidad se refleja en la obra, debe haber mucha más joven de la zona. paz en sus ojos. El beso de despedida, la luz del pintor en las pupilas, unos pasos, y ya estamos caminando por calle Un encuentro casual San Martín de esta tarde, que me tenía resevada estas Y, entre los cuadros, esa mujer: Sara. Escucho sorpresas. La gente de los días, que va y viene; como que habla de la comunidad austral, sobre su esencia, un transeunte más, voy mirando, pero estoy contento sus costumbres, sus problemas, como tantas veces por dentro. Es una fiesta no haber sido defraudado. se hace. Algo me llamó la atención: algunas cosas se dicen con el corazón. Ella lo dice todo, así. Para Una visita prolongada colmo, aparece entremezclada la figura de Don Todos se lo imaginan a Abeijón con su boina, Asencio, a quien visité el otro día. Con su modestia sus mates y sus andanzas. Ya no hay tal: está más habitual me decía: «La Universidad se está tomando tranquilo, camina menos, dice que ya no recuerda tantas molestias por mí, toda esa gente». Se refiere con facilidad a las personas. ha cumplido sus 86 años, al Sr. Director de la Biblioteca, don Mario D’Orta, hace apenas un mes. Sale a todas partes con su mujer, que ya ha prometido un homenaje a nuestra cronista y se sonríe socarronamente, con humildad y picaraustral, en el marco de un curso de Bibliotecología, día, de la vida y sus apuros. Me contó que con Don que se realizará en los próximos días. También me Roque González lo invitó a publicar sus «apuntes», habló de sus dos periódicos, de los que ha sido el que otros llamaron luego «Memorias». El fundador fundador. Y sus veinte años en «El Patagónico». Sara del diario le brindó la posibilidad de esa página seme habla de su vocación por los niños, ahora, por manal. Auscultando, luego la opinión pública, se ha su amor a Don Asencio, de las lecturas de sus hijos. descubierto el real éxito de los textos memoriosos. Ha sido una alegría acercarse a esta muestra, que Así, se suma al aniversario del vigésimo editorial, el

de su cronista más querido. Me ha hablado también, entre otras cosas, de su contingencia en el accidente del trencito de Rada Tilly; como conductor de una empresa de transportes, llegaba aquella tarde de Chile, y observó una cantidad inusitada de vehículos sobre la ruta y un grupo numerosísimo de personas allí reunidas. Interrogando, supo del accidente, y a su pesar, cumplió sus deberes de chofer, llevando a los cansados pasajeros hasta su destino final. Rememoró los alcances de este acontecimiento: «No siempre tuve suerte como periodista. Una vez acerté en adelantar un brote de aftosa que provenía del país vecino». El quita méritos a su desempeño, como si quisiera decir: no es para tanto. Los veinte años Pero los que lo conocen, saben que siempre cumplió su oficio, incluso gratuitamente, cuando se adentraba en la campaña como portador de las últimas nuevas, o cuando adelantaba novedades de otros lugares en sus frecuentes viajes por toda la Patagonia central. En fin, hoy es fuente de consulta para muchos, todavía, a pesar de que su edad no le permite ya esas andanzas vitales, como antes. Se acuerda de Ezpeleta, su orden de archivista, su señorío cordial, su desempeño solvente; de David Aracena, su amistad y generosidad hacia todos, su amor por la literatura. Abeijón tiene todavía los veinte años de «El Patagónico» en el corazón.

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Facsimil de la publicaci贸n del 7 de julio de 1987, en el diario 芦El Patag贸nico禄 126


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Dorita y Bruno, desde los afectos

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orita tenía esas cosas. Como ilustrar la última obra de Abeijón, preparar una muestra para despedirse de todos, e irse antes. Dora García, la maestra, la creadora, sigue exponiendo sus cuadros a un año de su muerte: otra de sus trascendencias. No la he conocido lo suficiente, por esas cosas del destino. He descubierto, por ejemplo, su hermosísimo «Jugando a la bolita», gracias a una publicación que me regaló su colega Dola. He recorrido su carácter, a través de su amiga Ilia Piscoliche. Y asi por el estilo. Ahora estoy hilvanando su vida, a través de una caja de recortes y fotografías que me ha acercado su sobrina. Pero aún recuerdo cuando en una muestra me regaló su último beso, aunque yo no lo sabía entonces. Un homenaje compartido Ahí están: ella, y otro amigo que se fue. A él (no así su obra) lo he encontrado y conocido un poco más.Se llamaba Bruno Pieragnoli. Pasaba con su bibicleta, todos los días, frente a la casa de mi hermano en Rada Tilly. Hablaba apenas, de sus trabajos, quizá los ocultaba. Me prometía que los iba a mostrar, cualquier día, y se nos fue sin cumplir. Su hermosa hija Jazmina fue una compañera de estudio y una amiga: probalemente, su mejor creación. Ahora, junto a Dora, a pocos meses de su adíos definitivo, me ha deslumbrado con algunos de sus trabajos. en un salón inaugurado por Pompey Romanov, sobre la calle San Martín, donde tiene lugar este homenaje póstumo. Me dicen que es una iniciativa de los amigos, de los plásticos comodorenses, a sus queridos don Bruno y Dorita. He estado allí y he visto: vale la pena vivir esta experiencia. También Matilde Diez ha encontrado su lugar entre los amigos ausentes. ¿Alguien ignora, todavía, quiénes era estos dos artistas que ardieron en sus fuegos en el sur?. Es probable que la ciudad, cada día más enorme, necesite de un recordatorio oportuno, aunque por esta vez, a vuelo de pájaro. La oportunidad no será siempre aliada fiel de la justicia.

El Patagónico, 13 de marzo de 1987.

Danilo Bruno Pieragnoli (1925/1986) Nació en Florencia, como le cabe dignamente a cualquier artista como un lujo de predestinación. Charlaba de sus enormes y largos conocimientos del Arte, siempre: desde la cuna, amamantó el «trecento» y «quatrocento» itálicos, para lanzarse con la historia personal y universal, hasta los fines del siglo XX. Su casita artística en Rada Tilly, fue una exposición constante. Un oasis de trabajo, del que habló Aracena, y dijo: «Volvemos a su casa de la rada, a su entusiasmo, cuando se acercaba a las muestras de pintura con algunos cuadros suyos, donde las líneas asumían una indefensa ternura». Desde 1961 fue expositor de sus esculturas y telas, objetos de estructuras. Había llegado al país en los finales cuarentas, después de la guerra. Al igual que otros, «pintando el mar y sus peces azules», buscó la paz. Además de su exposición actual póstuma, en sí, valiosa, encontramos allí una curiosidad: su último trabajo, del «1982, Malvinas». Adoración García (¿?- 1986) Me sigue ocultando su edad: quizá es mejor así, para que haya menos tristeza. Aunque tampoco importa, porque ella nació en mi ciudad, y vivió siempre aquí, que es como no irse nunca. Desde 1972 se pueden perseguir sus pasos, a través de premios y menciones. Aún, ahora, recordamos

un homenaje de su alumna Mariela Teodoulou en Bellas Artes, cuando decía: «Te llevaste al cielo los colores de los sueños y también acuarelas para pintar las estrellas. En tus cuadros quedan grabados tus sentimientos y es allí donde podré encontrarte». Tus pinceles no se secarán, seguirán pintado nuestros recuerdos... «Prometo inquirir sus caminos personales sobre la tierra. Será pronto. Con tantos alumnos y amigos, de sus años en flor, de sus años en fruto, ya será hora de hacerle justicia. Cómo me gustaría que en sus ojos tan lejanos ahora, pudiera dibujarme nítidamente esta gaviota cordial, con la que ella también se identificaba como símbolo de libertad y crecimiento. No de las cosas visibles, sino de las que le importaban: la eterna lucha por la vida, que sobre todo en ella fue tan tenaz, hasta el ya esperado momento final.

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De tangos y poemas...

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uando éramos chicos contábamos: «Los gitanos son muy feos, pero tienen mucha gracia, pa’comerse los fideos». Más allá del fútbol, existían esos versos populares que no se sabía de dónde venían: «Comodoro, es de oro...», y el circunstancial visitante era de cualquier cosa deleznable que se adaptara a la rima. En estos días he oído al pasar por una escuela. el sempiterno: «¡Que llueva, que llueva! La vieja está en la cueva, los pajaritos cantan, la vieja se levanta: ¡que sí, que nó! ¡Que caiga un chaparrón». Lo coreaba un grupito de chicos en guardapolvo blanco, con escarapela y todo, esperando el acto del 9 de Julio. Y ya tenemos ahí por primera vez en el año, el Chenque nevado. Y la ciudad sucia por el aguanieve. De tangos y Poemas Hay canciones que se hacen populares. Sus cadencias versificadas desconocen, al final, su origen. Nos ha pasado muchas veces: «La princesa está triste. ¿Qué tendrá la princesa?» se oye a menudo. Y enseguida «el entendido» arremete con un tango conocido. Pero se ignora el verdadero origen de este verso, que pertenece nada menos que al mismísimo Rubén Dario, en la introducción de su célebre «Sonatina». Voy a transcribir esa primera estrofa del sexteto alejandrino, que merece ser reconocida: «La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro, y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. Es oportuno aclarar que esa única palabra ya incompresible hoy: clave. Sinónimo de clavicordio, un antecedente del piano actual pero de cuerdas de alambre, y con lengüetas 128

El Patagónico, 11 de julio de 1987.

Dibujo del autor / 87

en lugar de martillos, que le dan un sonido más metálico. Es Y es muy raro encontrar en nuestro tiempo, alguna estrofa histórico: Bach ha compuesto hace siglos aquél famoso «Para conocida por todos en un curso, que se pueda tomar como Clave Bien Temperado». En fin. ¿Y de dónde provendrán ejemplo para analizar. esas musiquillas del «Aserrín, Aserrán, los maderos de San La complita popular Juan, piden pan, no les dan... «¿O quién no ha cantado alguna He hecho un descubrimiento: en todos los lugares del vez, el «Arroz con leche?». país, goza de excepcional difusión una coplilla argentina y patriótica. Es nada menos que ésta: De versos y recitales Entre coplas y vidalas, marchas patrióticas y otras «En el cielo las estrellas piezas menores que aprendemos en los jardines infantiles y en el campo las espinas. las escuelas, tenemos un sedimento casi inconsciente. Hay Y en el medio de mi pecho gente que se levanta cada día con una canción en los labios. la República Argentina. Están los que cantan bajo la ducha. Pero se ha ido perdiendo la costumbre de recitar la poesía, buena o pobre, sin musicaNo se puede negar que, aunque infantil, su contenido es lizar. Desde el «Caracol, col, col, saca tus cuernos al sol...» hasta los versos de Martín Fierro, o el poema preferido de hermosos y postivo. Pues bien, casi todos ignoran que tiene algún poeta de alto vuelo literario. Los medios de comuni- un autor, que fue un poeta menor, aficionado a la versificacación han cambiado, también, alguas costumbres propias. ción fácil, que escribió la cuarteta para una sobrina que era Hay chicos que repiten los slogan de la publicidad. He es- maestra. Español de nacimiento, murió en Mar de Plata en cuchado a mis hijos, gritar por la calle alguna propaganda 1963. Vaya un reconocimiento para tan exitoso vate, que ya política rimada, y me he reído pensando en lo definido que le envidiarán muchos buenos poetas su acierto. Su nombre, supondrían los transeúntes a su progenitor en estas lides. Es además de sencillo, es fácilmente recordable: José Giménez, curioso: se repiten cosas vacías de contenido para el que las de oficio contador, y cuyos únicos versos que han perdurado dice. Hace unos días, en un acto escolar patriótico, de seis son los dichos. Que seguirán, seguramente, recorriendo el a siete numeritos escenificados, en uno sólo no se interrum- país, sin conocer su origen, Como una gaviota bajo la luz, pieron las glosas por olvido de la memoria de los alumnos. sobre el mar, azul, azul.


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Wimpi, un humorista genial

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ea amigo: usted, quizá, no haya oído hablar nunca de Wimpi. El tipo era un periodista genial: deslumbró a los porteños en los años de la postguerra. Autor de libros que recopilaban sus humorísticos y no tanto, comentarios radiales, y su artículos, llevaron títulos como «El gusano loco» o El Patagónico, «Los cuentos del viejo Varela». Después de su muerte 14 de julio se editaron muchísimos, debido al éxito cordial que de 1987. tuvo, cercano al deslumbramiento, entre los uruguayos y argentinos. Además de «Cartas de animales», «Viaje alrededor del sofá» y «La calle del gato que pesca», sus contradicciones. Cuando le preguntaron en un salón tenemos siete tomos más, y entre ellos el famoso «Vea de por qué se llamó Wimpi, dijo que: «Es el apellido del gordito amigo del marinero Popeye. ¿Se acuerdan?. amigo», que intento inútilmente de parafrasear. El que para defender a Olivia, la novia flaca de su amigo, de una vaca muy brava, intentaba consolarla Una obra rescatable El trajeado Arthur García Núñez se hacía llamar con su «valentía». así, entre los años del 1946 al 1956, con su desparpajo La risa saludable habitual. Y en uno de sus textos, trata de explicarse a Hoy día, que es tan difícil encontrar autores humosí mismo: «El Por Qué de Wimpi», dice, y comienza la historia así: «Vea migo, Gabriel, nombre hebreo, quiere rísticos profundos, (y mire que lo digo en serio), resdecir el «El Hombre de Dios». Féliz García Sarmiento catarlo a Wimpi es saludable. Se lo termina queriendo. se puso Rubén Darío. Neftalí Reyes se inventó Pablo Y si nó, vea su historia del gordito goloso y Olivia, la Neruda. Y entonces, ¡qué se podía poner el tipo si la novia del marinero Popeye. Ahí va: «-Wimpy, ¿tú has gente importante ya se había puesto todo! Se puso Wim- peleado alguna vez con una vaca? Y él le contestó: -Muchísimas veces-. pi. Este personaje, el Gardel del periodismo nacional, -¿Con qué has peleado con las vacas, Wimpy; con es merecedor de ser rescatado. Por allí, se acuerda de las teorías evolucionistas y dice que en determinado un revólver o cuchillo, espada o garrote? Y él le dijo: -Con cuchillo y tenedor, Olivia». momento, cuando reinaba el orden y la armonía entre Dejo de lado mi edición de «Vea Amigo» (1974) y los seres de la tierra, apareció imprevistamente, en una colonia de gusanos, uno que estaba loco. Pues bien: entresaco algunos datos de un artículo de revista antiintentó demostrar que ese fue el inicio de la evolución gua. (Vea y Lea), donde nos cuentas que había nacido del hombre, la más probable teoría de su origen lejano. en Salto, Uruguay, el 12 de agosto de 1906, y un infarto Es el argumento de uno de sus libros, lleno, detrás del le jugó un último fatal chiste, el 9 de setiembre de 1956. humor, de reflexiones acerca de la condición humana y Muchos años después, no abundan, en ambas márgenes

del Plata, los que recuerdan su humor fresco, liviano, como los pasos de un duende; su culta ironía, aficionada en libros de carreras que nunca terminó: Derecho, Medicina e Ingeniería. Lo atornillaba 14 horas diarias, una vieja máquina Rémington, haciendo lo que más le gustaba: escribir. El olvido no fue casual. Costó diez años la autorización de su viuda para reimprimir su obra. Obra que es apenas una muestra del ingenio de quien ocupara el primer lugar en la antología del humor rioplatense». En fin, se lo recomiendo de corazon: me ha divertido. Los furcios radiales Y ya que Wimpi fue locutor, agrego este colofón de «furcios», como se los llama a los equivalentes orales del error ortográfico y del error de imprenta. Pariente pobre, pero más feliz, ya que puede corregirse sobre la marcha, es recordado en la vida de cualquier periodista humano. Errare humanum est. En el diario «La Capital» de Mar del Plata, aparecen algunos ejemplos: alguna vez coleccionaremos los locales (¡que los hay!). Copio: «En un radioteatro, Raúl Nogueira, debía decir que el personaje se elejaba con las manos en los bolsillos, apesadumbrado. Dijo: con las manos en los tobillos. En un entierro, se anunció el regocijo de los presentes, en lugar de su «recogimiento». Carlos Sánchez Blanco, pronunció el gentilicio «Hebreo» con poca suerte: Moisés, dijo, que era ebrio...» Y así por el estilo. La seguiremos otra vez.    

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La lluvia, Narciso y los desposeídos

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a cortina gris de la lluvia nos hace aún más grises. Días melancólicos, veredas mojadas, se muestran a nuestro paso con la conciencia de una tibieza interior. Es cuando descubrimos que nuestra vida, en cambio, no es tan gris. Hay gente que lleva un rostro feliz, a pesar de esas gotas monótonas que golpean en la ventana de las noches húmedas. Eso sí, nos duelen tantas familias que sufren la multiplicación de la miseria, del barro, y aún la pérdida total de la vivienda. He visto casos más graves en la cordillera, en otras épocas. Y he visto caminar con desparpajo a los adolescentes de los colegios a sus casas, saltando, como jugando con la lluvia. Y en una esquina, el empapado «Narciso», con su cara beatífica. Algunos personajes locales A otro hombre, que aún se lo ve lustrando zapatos, con barba y andrajos, con su locura en ciernes y sus insultos inesperados, a los gritos por las calles céntricas, de nombre «Narciso». Probablemente por su cuerpo enorme, poco abrigado en las estaciones más frías. Comenzó a aparecer en la playa de la costanera, en verano, bajo unos cartones que le servían de refugio, hace unos diez años. Luego se trasladó hacia el borde del Chenque. Los refugios marginales Hoy día es para mi un misterio su residencia nocturna. A altas horas de la noche lo he visto caminar por la calle Sarmiento, pero se me figura que a pesar de ello, alguna vez debe dormir. Nunca olvidaré los cajones y la tapera instalada hace tiempo: más apro130

El Patagónico, 16 de julio de 1987.

piada para otros climas, como las que se ven junto a los puentes en otras ciudades del norte, o bajo las autopistas de la capital. ¡Cuántos destinos deshechos me hacen imaginar! Siempre existió la leyenda del hombre que vivía en la cueva del cerro Viteaux; algunos pobladores antiguos confirman esa historia en los años treinta. Otra extraña cueva aparece en las estribaciones calcáreas de la costa, junto al puente de Km. 5. Desde niño he oído la versión que allí habitó un loco que se enojaba con los vehículos que transitaban la calle, arrojándole piedras. En general, el clima patagónico no permite este tipo de refugios marginales tan habituales en otras latitudes, donde además la miseria es más feroz, más inhumana. En una chacra del sur de la provincia de Buenos Aires, recuerdo haber observado un montón de ramas y trapos bajo los árboles, y ya sabíamos que por allí rondaba algún «linyera» que vivía de las manzanas y papas ajenas. Alrededor del personaje, que abuchéabamos con crueldad infantil, solamente una pareja de perros fieles; y sobre un rastro de fogones, una lata de conserva abierta, como olla para cocinar. Bienaventurados los desposeídos Los griegos decían que una sociedad debía ser juz-

gada por cómo trataba a sus desposeídos y a sus niños. Y no es un secreto el agudo problema de la minoridad comodorense. Aunque se ignoren las cifras, aunque se oculten otros datos. Y hubo un griego, filósofo genial, que prefirió vivir en la total marginalidad; lo conocemos por su apodo latino, «el can». Que en buen lenguaje, quiere decir «el perro». Se llamó Diógenes. Nadie ignora que vivía voluntariamente en un barril, y que se paseaba en una lámpara candil a plena luz del sol, alumbrando los rostros. Según él, buscando al hombre. Fue pobre y gris por eleccción. Uno de sus amigos fue Alejandro Magno, pero no le permitió beneficiarlo con sus riquezas. Otro pobre por decisión fue el hebreo Jesús, que predicaba la buenaventuranza de los desposeídos, de los pobres, de los desvalidos. ¡Qué extraña paradojas involucra la condición humana! Afuera, bajo la lluvia, la vida sigue con su ritmo más cauteloso y pausado, adivinando los pensamientos existenciales de los hombres, que deben mirar hacia adentro, cuando afuera no hay nada que ver fácilmente.


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Desarraigo, neurosis, identidad...

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ste texto de Miguel Ángel de Boer, nos concierne a todos. Es más: ya Lino Marcos Budiño habló de una sociedad enferma, Graciela Pino dijo que Comodoro sufría de esquizofrenia. Y tantos otros, quién sabe. Hay una coincidencia larga en el tema: sicología del tránsito, El Patagónico, dijimos también, alguna vez. El sociólogo Budiño se 23 de julio atrevió primero: en 1971 apareció su libro valiente. de 1987. El articulillo, menos conocido, de la Pino, es breve y vivencial, más sabroso (en «Humor», Noviembre Patagonia». Y citando al mismo Budiño, continuamos 1984): «Pateando por las callecitas de Comodoro...» así: «Somos espectadores tolerantes del angustioso inicia su discurso. problema de la minoridad. Toleramos que la falta de agua desate epidemias. Toleramos que la vagancia ge¿SOCIEDAD ENFERMA? nere en la juventud, conciencias delictivas. Toleramos «Llegué y después de comprobar que desde tres días que la prostitución se ejerza a partir de los 12 o 13 no teníamos agua, opté por morfarme la mesa y trepar- años. Toleramos, toleramos... Pero afortunadamente me por las paredes. Comodoro se vino abajo, pese a su tenemos al responsable: algunas veces el gobierno, título de «Capital Nacional del Petróleo»: la pobreza, la o las fuerzas vivas, la inestabilidad, los chilenos, los desocupación, alguna olla popular, problemas sociales y funcionarios, la fatalidad y toda la gama imaginable culturales, convierten la ciudad en esquizofrénica. Dio de chivos emisarios». para todo, vea: yanquilandia se hizo presente con sus empresas, dólares y otras yerbas. No retornaron regalías YA NO QUEDAN CHIVOS y aquello del Federalismo quedó en pura teoría. 14 % Ahora sí: de Boer nos esclarece que ya no nos quede superficie urbana con pavimento, se requiere 57% dan esos chivos emisarios. Hoy, asumámoslo, somos de redes cloacales, reserva de agua de Musters de 48 nosotros. El tema real, es nuestra neurosis, un problema horas, necesidad de 15.000 viviendas, y a todo esto hay mental de los habitantes, originado en la historia del que agregar índice alto de desocupación, sueldos bajos, comodorense. Cito: migraciones forzadas, verdaderos 4.000 perros vagabundos. ¡Tomá pa vos». exilios, debieron adecuarse imperativamente; migrar a un lugar inhóspito al cual debieron adaptarse forza¿CIUDAD ESQUIZOFRENICA? damente, expulsados a Comodoro. Debieron olvidarse «Un número importante de bancos, ¿no tendrá que de lo que perdían, en pos de la sobrevivencia. Sentir ver con la Patria Financiera, digo yo? Los problemas «que no estaban del todo», que es un sentimiento de son producto del desarraigo, de la falta de atención a la DESARRAIGO. Comodoro no está así por «culpa»

de los extranjeros; cabe hablar de no pertenencia, un trabajo de duelo (para poder aceptar lo que se dejó), a fin de poder establecerse creativamente, sanamente, en su nuevo lugar. Lo obstaculiza la idealización de los lugares de origen, o el desprecio defensivo de lo perdido, o la negación del conflicto inconsciente. Pero, lo más grave, hay disociación que no permite esa elaboración positiva, una transformación. Lo adecuado sería la integración, sentido de pertenencia, el arraigo. Y es cada vez más evidente la DEPRESIÓN de los habitantes, ya sean migrantes o descendientes. También nos constituye lo que ignoramos de nosotros mismos: conflictos de los padres transferidos a los hijos. SOMOS NOSOTROS Y AQUÍ Comodoro, además, se gestó de un malentendido: el fracaso del descubrimiento del agua, que dio lugar a una historia perversa. Con periodos cíclicos de euforia y frustración, sigue padeciendo de adolescencia, no ha constituido su propia identidad. Tenemos que lograr arraigarnos -finaliza el siquiatra-, superar la mentalidad de estar de paso. Que no discriminemos, no nos disociemos (p. ej. en NYC y no NYC), para lograr una sana INTEGRACIÓN. Por último, esclarece: «No queda sino empezar por nosotros mismos». Y dejo el texto mítico final, para otra vez. porque creo que los comodorenses debemos releer este diagnóstico, para no perder la esperanza de un posible vuelo, con nuestras propias alas.

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Hablando de arquitectura y planeamiento

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l arquitecto Leandro Madueño, mientras tomamos un cafecito invernal, se pone teológico, casi bíblico: «Fijate que el cielo arriba era para albergar a los buenos, el infierno en las profundidades, para albergar a los malos». Asegurándome que el tema pertenece a una estructura espacial humana. «Es así -prosigue- Incluso un espacio intermedio para albergar, entre uno y otro, aunque más bien el purgatorio es la antesala del cielo, un espacio unidireccional. ¿No? «Yo escucho pasmado, porque habíamos acordado hablar de arquitectura, del planeamiento de la ciudad. Es que en estos días se ha ido viendo una serie de propuestas, que me parecen, en el hecho mismo de aparecer, muy positivas. ADIOS A LOS CUADRADITOS Y eso que el «Polo» Madueño aún no ha terminado. Agrega: «Está también ese dicho popular, del interior, que asegura que Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires». Yo no sé bien a qué se debe todo esto. Para mayor confusión, me asegura con entusiasmo: «Otras referencias al espacio de orden más general, como la clase alta está arriba, la clase baja, está abajo, o Ud. se va para arriba, o perdimos porque la moral se nos vino abajo. Incorporar el concepto de lugar (posición espacial) en el uso, es menos frecuente. «Mientras él gesticula simpáticamente, nada en sus aguas de la teoría arquitectónica, yo sueño en silencio de que a esta ciudad se le terminen los «cuadraditos». Que aparezcan parques y paseos. Creo que el «Polo» habla de lo mismo, a pesar de todo, aunque me sorprende con una canción infantil: «...Que sepa abrir la puerta, para ir a jugar... ¿A dónde? ¿Cuál es la referencia de lugar? 132

la izquierda, son las referencias de quien las pronuncia; y por lo tanto relativas. Y válidas posicionalmente sólo para él, aunque las experiencias sucesivas las hayan universalizado». Ahora le pregunto, como devolución, adónde vamos a ir a jugar. Me contesta: a la plaza. El Patagónico, 25 de julio de 1987.

Ojo, -me dice- ahí es donde nace el concepto de plaza». Creo haber entendido: él quiere que los comodorenses nos divirtamos como es debido, que vivamos como los demás pueblos, que tengamos nuestras plazas y espacios abiertos. Toda esa «teología» era una introducción alegórica, al tema del espacio arquitectónico y su uso. ¡Ahora sí, vamos bien!.PARA IR A JUGAR Ya se sabe que ha compuesto un par de canciones exitosas para su hermano, galardonadas en los Festivales de la Canción Patagónica, por lo que no me asusta que cante el «Arroz con leche». Polo es lúdico: es un creador. Integra un equipo de planeamiento municipal, ha inventado el nuevo pabellón del edificio, tiene una pila de papeles y apuntes y otra de ideas, chistes gráficos pegados en las paredes, entre los cuales, a la entrada uno previene: «No se vuelva loco». Ahora, sí, ya prevenido, lo seguiré escuchando atentamente: «La referencia a los espacios es permanente en el hombre. Es más, es una condición necesaria para su desenvolvimiento social y su participación gregaria. Se interpreta mejor con estas ideas: el futuro queda adelante, el pasado queda atrás. Hay gente que está a la derecha o a

LA INDEFINIDA PLAZA Hoy estoy aprendiendo un montón de cosas: los espacios nacen en Grecia, para nuestra cultura; la plaza árabe, por ejemplo, es interna, un patio, corredores, galerías, fuentes. En España, también, la cosa se complica, pero hacia fuera: plaza de armas, plaza de toros, placita de pueblo, la plaza de Madríd, y qué se yo cuántas cosas más me nombra sin parar, para afirmar: es imposible una definición de plaza. En eso estamos todos de acuerdo. Así que en Comodoro, por ejemplo, hay que plantearse todo desde un principio. Y eso, me pareció, es una ventaja. No hay que desanimarse; en nuestra ciudad hay gente pensando en estas cosas, todos los días. Hay proyectos diversos de lugares abiertos y de los otros, de espacios arriba y abajo, y de escaleras pintorescas para unirlos. Gracias, Polo. Por otro lado he visto un proyecto, también, de un partido político, para redefinir la ciudad. Vamos bien; ya hay cada día más comodorenses con intenciones de vivir de veras, de construir la ciudad, de jugar en serio.


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Un enraizamiento propio del arte

E

se es un zorro»,- dijo alguien, refiriéndose a una persona. Todos entendimos su mensaje: decimos también un «vivo», en nuestro lenguaje familiar. Y la astucia política del General Roca, por ejemplo, le ha valido esa denominación; un estratega alemán de la última guerra, que combatió en el norte africano, quedó nominado para la posteridad, como «El zorro del desierto». Y zorro más, zorro menos, el inventor de las fábulas griegas, Esopo, descubrió que podría disfrazar a toda la sociedad en los animales, para contar sus miserias y virtudes, inclusive arriesgar críticas políticas sin ser castigado por el poder. Este disfraz persistió a través de los tiempos, en Fedro, en Laffontaine, y tantos otros, incluido el hispánico Samaniego. Pero la historia del zorro, como personaje, es mucho más antigua. LOS CUENTOS DEL ZORRO Así como el león encubría el fuego del rey, para hacerlo actuar impunemente, los ministros aviesos, generalmente, se escondían en el zorro de las fábulas. Más antiguamente, la simple rapacidad elegante, el latrocinio y la mentira, estaban encarnados en este simpático animalucho. Y viene a cuento todo esto, pues en los últimos días he oído una narración regional, con este personaje singular. Al igual que en el norte del país, donde son tradicionales «los cuentos del zorro», nuestros tehuelches también lo han desarrollado en el seno de su cultura social. El dato lo actualiza el plástico Caroli Williams, para un grupo de jóvenes que asisten a la exposición del Centro de Cultura Regional, habilitado en dependencias del Rectorado de la Universidad, en estos días. Les cuenta: «Entre nuestros aborígenes,

El Patagónico, 30 de julio de 1987.

el águila, representaba la verdad, y el zorro, la mentira. Entonces, una leyenda, cuenta que un zorro se presentó ante las águilas, todo enchapado en brillantes, adornado por piedras transparentes, bien engalanado por un misterioso traje, que le permitiría participar del baile solemne de los pájaros. Pero las águilas, conocedoras de la mentira, su enemiga, lo llevaron al astuto animal a bailar cerca del sol. UNA MUESTRA REGIONAL Con el calor, las lentejuelas de hielo, se derritieron, y el zorro quedó desnudo en su mentira, a la vista de todos». Es curioso el parecido de los elementos narrativos con la mitologica ascensión del Icaro: todos los pueblos coinciden en sus símbolos. Estas sorpresas agradables, pueden descubrirse entre muchísimas otras atracciones diversas y vivenciales que nos presentan los artistas y estudiosos, en conjunto. Vale la pena acercarse: hay una propuesta de fotografías y grabaciones antropológicas del ya conocido «Quique» Perea, apasionado investigador, médico rural por opción, que nos regala sus retratos de viviendas y rostros de nuestros hermanos de la región. Hay caras auténticas, cinceladas por el viento

y la lluvia. Y hasta esos «toldos modernos», como él mismo nos dice en broma o en serio. Caroli Williams, reconocido creador y maestro de arte, a quien ya hace años que seguimos en sus propuestas, desde sus primeras exposiciones en el Club Huergo de Km. 3, viene entusiasmado por el Dr. Enrique Perea y sus recopilaciones, a proponer un enraizamiento propio del arte. Los motivos se encuentran en los telares indígenas, en los símbolos y seres zoomórficos de la «Negra» Reyes, que presentó sus alfarerías y piedras pintadas. Caroli, además, explica algunos de sus propios intentos, en los cuadros, esculturas y objetos que exhibe, para deleite de los comodorenses. Una iniciativa válida. CAROLI WILLIAMS Este hombre alto, de bigote vizcachesco, de curiosa corbata de trama hilada, con gestos generosos de maestro, le irá explicando con suavidad y lúcidamente, lo que se ha propuesto. Sus largas manos, apenas usted llegue allí, lo invitarán a recorrer una muestra inolvidable. Como dijo Perea, el «Quique», por ahí: «Caroli es el Dola del campo patagónico; aquél pintó las torres y las mesetas, otro medio. Este, se acercó a los indígenas, y al mundo anterior, para conciliarlo con nosotros, buscar esas raíces». Es que Perea es el filósofo del grupo: así lo confiesan los otros. No voy a insistir sobre datos inútiles: hagamos la experiencia. Acerquémonos. A mirar y escuchar estas intenciones, que muchos habremos de salir muy asombrados. Al menos, todos, enriquecidos.

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Hablando de nuestro oficio de educadores

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se vienen nomás, las vacaciones de invierno. Para dormir un poco más, para estar más en familia, y para algunos, afortunados ellos, poder realizar un viajecito esperado. Agustina me sirve un café con leche, mientras me seco un poco de la lluvia, mientras hablamos de nuestro oficio de educadores. La charla, como siempre, recae sobre los nuevos sistemas implementados, en general, y ella me hace un guiño, para decirme: «¡Se acabaron las notas! Y se pusieron de moda los objetivos». Su pequeño hijo nos mira sin comprender. Me asegura: «Mirá, hace ya bastante tiempo que todos escuchamos decir que en educación hace falta un importante cambio. En realidad este cambio debe producirse en unas cuantas áreas». ¿CAMBIO LA EDUCACIÓN? Me menciona la economía, la vida comunitaria, la salud escolar, etc. «Pero toda esta situación -se entusiasma- exige ante todo una toma de conciencia y un cambio de actitudes. Los cambios se generan desde adentro, son profundas transformaciones de conducta que requieren tiempo, adaptación, y sobre todo fe», «¿Fe?», le digo tímidamente, ya que es difícil interrumpirla cuando habla de su especialidad, licenciada ella en Ciencias de la Educación. Y me mira con sus ojos oscurísimos, hermosos: «Sí, fe. Las situaciones de cambio muchas veces generan un desorden y confusión propios que a algunos les preocupa. Pero pensemos que en una casa, por ejemplo, debe producirse un desorden aparente mientras se acomodan las cosas. Ahora bien: -mueve sus manos, como si fuera su alumno de un aula imaginaria- estamos ante una situación nueva, 134

puede ser reemplazada por la cooperación. He aquí un objetivo: Lograr un espíritu de cooperación, que permita a nuestros jóvenes trabajar en equipo».

El Patagónico, 1 de agosto de 1987.

nos cambiaron un sistema que hace años que usamos, por uno nuevo. Digo, nos cambiaron, porque aunque esta propuesta surge a partir de los talleres didácticos del año pasado, nosotros no hicimos la propuesta concreta». ALCANZAME UN OBJETIVO Le cuento el chiste del chico que lleva a su casa el boletín cargado de «N» (no alcanzó los objetivos). El padre le pregunta: «¿Qué significa esa «A» en Música?» Y el chico le dice: «Que alcancé los objetivos». «¿Y esa «S» en Gimnasia». El niño, futbolista eximio, asegura: «Superé los objetivos». - ¿Y todas esas «enes» en las demás materias? - Y... Normal, papi, normal. El chiste es malo, pero le causa gracia. Es que implica el tema de la adaptación de los padres. Agustina Pérez, de quien recuerdo algunos articulillos sobre el tema educativo, que me gustaron mucho, insiste: «Hay que alcanzar los objetivos. Pero el objetivo más importante es que se produzca un cambio de actitudes en todos: no tiene mucho sentido competir por las notas, ya no existen como tales. Entonces la competencia

LAS BUENAS ONDAS Se descalza. Se tira en su sillón preferido. Me acomodo enfrente. «Los problemas del futuro -asegura, abrazando a su hijito- exigen un trabajo interdisciplinario, y para poder realizarlo debemos deponer los intereses particulares en beneficio de los intereses comunes. En este contexto, las actitudes competitivas son un obstáculo que debemos tratar de solucionar». go.

«¿Ya no se debe estudiar por las notas, nó?» arries-

«Para qué hacerlo! Fijate qué ocurriría si se estudiara porque sí, porque nos gusta, porque el tiempo transcurre de otra manera, porque genera buenas ondas. En ese caso estamos volviendo a las raíces: la búsqueda de la sabiduría para el bien del hombre. Eso es filosofía. «Y se ríe de mí, con justicia, hombre de letras y filosofías, al fin y al cabo, con gracia felina, y dientes blanquísimos. Escucho hasta el final: «Y todo cambio implica la toma de conciencia de una nueva filosofía de vida, de un nuevo concepto de hombre, en este caso de hombre libre y comprometido con su medio, un hombre conciente de sus posibilidades, y de sus limitaciones, un hombre ciudadano». Todo queda chico. Nos besamos. Salgo otra vez a la lluvia, al frío, por las veredas grises.


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Asumir el deber de formadores

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ientras la lluvia y el frío acompañan nuestros días, intentamos reencontrar el calor del hogar. Es que nuestros hijos están de vacaciones. Alguna mamá se queja de los bandidos que, ahora, no la dejan descansar ni un minuto durante todo el día. Es decir que en muchos casos, hay además ese suplicio nervioso desacostumbrado. Y la imaginación se pone en verdaderos aprietos, ya que muy poco o nada es lo que se puede salir de la casa abrigada. Entre juegos, televideos y enervantes travesuras, pasan los días grises de invierno, que pareció esperar los días libres para volver a castigarnos.

que nuestro compromiso con el hijo es fundamental. Y podemos hablar de verdadera formación.

EL DIA DEL NIÑO Analía, madre y poetisa, me había alcanzado ese texto de Poldy Bird, que su propia hija mayor pasó a máquina, con entusiasmo. También charlamos sobre los niños, nuestros hijos, que merecen los días generosos de familia, para dialogar, para mimarnos, para exigirnos la atención debida. Es útil replantearnos nuestra paternidad fuera de la rutina cotidiana: aparecen nuevos aspectos, otras posibilidades. Los cuatro hijos de Analía Hopson se levantan más tarde, mientras tomábamos un cafecito humeante en la cocina y así inician el día con la ceremonia de los besos y la felicidad. Ella me dice: «Esta es Roberta, la mayor: tiene ya doce años, entrando en la adolescencia». Yo pienso en su poema «El Niño» que he leído en estos días, que reflejan una visión íntima de ese mundo feliz de los chicos. Alguien habría dicho: «Cuando inicié la escuela, se interrumpió mi educación». No sé si fue Borges, u otro; varios han coincidido en la exageración. Pero la paradoja encierra una verdad parcial: la de que es la familia la verdadera educadora. Lo demás, un complemento posible. Nada más. Me ha llamado la atención en estos días, la polémica desatada alrededor de la educación sexual en las escuelas. Debate más, escándalo menos, lo cierto es

EDUCACIÓN SEXUAL Parece ser que nuestra educación paterna, se verá reforzada por la información sistemática de las aulas. No sabemos aún cómo ni cuándo. Lo que sí es importante, para nosotros, es asumir ese deber de formadores, ya que no seremos suplidos en el afecto, la profundidad, ni en la naturalidad de nuestra comunicación paterna. Como dijo alguien por ahí: no es lo mismo formación que información. Vemos, por ejemplo, pulular por ahí la fácil pornografía, que no es otra cosa que el sexo sin afectividad. Quizá una danza alienante de imágenes genitales, en su aspecto excitante, llamativo, mórbido. Otra cosa es el erotismo: una pulsión humana sana, cordial, profunda, donde el orden afectivo subordina la vida sexual. Y creo que vale una aclaración: hablamos de películas eróticas, por ejemplo. En realidad, deberíamos decir sicalípticas, que es la intervención de elementos eróticos en el Arte. Aunque esta palabra no se ha utilizado casi nunca, creo que es interesante tener conciencia de su valor: el verdadero erotismo se vive, no se mira. Y si lo sexual no ingresa en el cine con un contenido justificado y artístico, sí podemos decir, aunque no sea aberrante, sino humano en muchos casos, de imagen pornográfica. Bueno: estas

precisiones serán inútiles, si se obvia la cuestión de fondo: la educación sexual, en sí, es también insuficiente. Debemos educar en el erotismo humano.

El Patagónico, 5 de agosto de 1987.

ANALIA HOPSON, POETISA Quizá Analía crezca en su dimensión poética. Por de pronto, me han conmovido algunos de sus textos, y la he visto como madre preocupada por la educación de sus queridos hijos. Estos sentimientos en común, me llevan a su última página, de estos días en que recordábamos el día del niño. Ella lo tituló «Domingo de fiesta», y nos lo regala así, para todos: Domingo de Fiesta Carita morena Sonrisa traviesa. Tu pequeño cuerpo meciéndose al compás del caballito de madera. Tu padre lo ha hecho para tu sorpresa. Tu madre ha cortado las más ricas frutas de la huerta. Y el mejor regalo, los besos y abrazos que ellos te han dado en este tu día, domingo de fiesta.

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Una visión anglófila de la Patagonia

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e leído ese libro. Se trata de una traducción de «In Patagonia» de Bruce Chatwin. Curiosamente, en su momento, una especie de best-seller en Argentina. Muchos críticos lo han comentado, pero creo que abre una discusión trascendente sobre nuestra propia visión de la Patagonia. Por hoy, voy a transcribir algunas de estas críticas que lo acompañaron en el periodismo nacional. Por ejemplo, el licenciado Gustavo A. Monacci, en los Cuadernos de la Univ. Nacional de Bahía Blanca (Centro de Documentación Patagónica) nos dice que «Enorme simpatía por sus interlocutores, afán por conocer sus viajes, sus vidas, sus alegrías y sus padecimientos, buen humor en la descripción de sus experiencias, naturalidad en la narración, hacen de este interesantísimo libro una pieza de aconsejable lectura, no sólo para quien sienta atracción por el tema patagónico sino también para aquel que guste paladear recuerdos o impresiones de viajeros, en este caso escritas con notable talento literario». UNA VISION ANGLOFILA Nuestro Monacci, ardiente anglófilo argentino (?) nos sigue diciendo: «Hay una tradición en nuestro país, en este sentido, que no podemos dejar de mencionar. Es la de los viajeros ingleses, que en distintas épocas y a través de diversos rumbos han recorrido la Argentina, y cuyas experiencias han sido volcadas en una abundante producción bibliográfica, fuente valiosa para estudios históricos, antropológicos, etnográficos, geográficos, etc. «La pregunta es, ¿valiosos para quiénes? Pero, por ahora, prosigamos con nuestro licenciado bahiense: «Con referencia a la Patagonia, inmediatamente nos viene a la memoria el fascinante «Vida entre los Pata136

El Patagónico, 15 de agosto de 1987.

gones» de George Ch. Musters, pilar sustantivo para el análisis etnográfico de la cultura tehuelche. Chatwin hace honor a esa tradición y creo que ya podríamos incorporarlo a aquella estirpe de sagaces observadores, como los definiera Ezequiel Martínez Estrada». SIN MAYORES COMENTARIOS «En definitiva -prosigue- saludamos en esta obra una notable y atractiva creación, de placentera lectura y meritorio interés inquisitivo por las cosas y las gentes de nuestro desolado sur. Las fotografías que acompañan el texto guarda un llamativo encanto y son técnicamente relevantes. «Jaramillo Station (sic, lo juro) posee una expresividad realmente cautivante. Existe edición en castellano, por Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1979. Lamentamos que la traducción sea notoriamente deficiente. Mucho se ha perdido de la calidad del texto original en inglés». Este juicio aparece en esa publicación mencionada, oficial, que pagamos todos, y lo más triste, perteneciente a una Universidad Argentina que está al borde casi, del Colorado. Cada uno que saque sus propias conclusiones.

OTRA VERSIÓN La Revista Patagónica sale al cruce de estos desvaríos: «Temas elegidos por lo insólito, novelesco, pintoresco, o trágico, hábilmente fantaseados; expuestos en un lenguaje ágil y atrayente; sin excesivo respeto por el rigor científico ni la verdad histórica. Es evidente la búsqueda del lector masivo, que seguirá desconociendo la Patagonia real, no obstante la distracción que le produzcan temas como: «Animales prehistóricos en la Patagonia, Butch Cassidy, Los Gigantes de la Patagonia y aún algunos pocos de mayor importancia como Los Galeses y La Revuelta. Los que merecían más cuidadoso enfoque. Libro escrito por un extranjero, y obviamente, no hemos encontrado en él ni descripciones ni narraciones que aspiren a incorporar, elementos de juicio sobre lo que es, y por lo que de ella espera. Esas tierras del «confín del mundo» aparecen tan deshumanizadas y desvirtuadas como lo anuncia la cita incongruente (de Blaise Cendrars) con que se abre el libro». (Bibliografía Patagónica, 1985, de la Revista Patagónica, dirigida por nuestro O. Torrejón). Ya volveremos sobre estos temas.


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La develación de un discurso propio y auténtico

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lguna vez he dicho: Mientras algunos consumen las crónicas oportunistas, los informes circunstanciales, las historias patagónicas de ocasión, con cierto mercado de medio pelo, se suman esfuerzos casi desconocidos de nuestra propia tierra en la develación de un discurso auténtico. El Patagónico, Carlos Alberto Moreno, más cercano de Feldman Josín 18 de agosto y de Eduardo Gallegos, que de Bruce Chatwin y otros de 1987. aventureros por el estilo, funda una versión inédita de la verdadera historia de la Patagonia Central, cuyo eje es nuestra ciudad de Comodoro Rivadavia. Entre otros nuestra soberanía, frente al propio discurso chileno aciertos sugiere el historiador y acierta el geopolítico que funda sus pretensiones en la literatura y la crónica en que «La Patagonia es el bajo vientre del país». mitológica: esto produce una coherente dinámica de política exterior solvente, que hace de Chile un ganador Algunos discursos de espacios soñados. La virtud o la fuerza que genera historicos la Araucana está en acción.Y uno agregaría que se Las ciencias del discurso han estudiado el fenó- sigue perpetuando en los Nerudas. Hoy la lingüistica meno que suscita un texto dado que referido en la nos propone el análisis de los textos que hacen crecer mitología o la leyenda se hace histórico o literario, y en a las comunidades humanas. Eduardo Gallegos, en su propia textualidad, aparentemente inerte, fosilizada, «Invasión por el Sur» nos alerta. Lino Budiño nos procomienza a producir cambios. A nadie escapa que un mete posibilidades de desarrollo en «Patagonia Hoy: discurso histórico como Tá Biblós, aún moviliza a Oc- obstáculos y perspectivas». Y podríamos nombrar a cidente, y que un discurso literario como el del Siglo de otros muchos, que, inequívocamente han basado sus Pericles entre los Helenos, llevó a que un pueblo fuera bibliografías en intenciones de crecimiento regional. la primera comunidad pacífica del mundo. Y hasta una aldea llegó a conformarse en Imperio, en Roma, basánEl discurso colonialista dose en varias versiones de su fundación: la popular Pero, también, si leemos a Bruce Chatwin, un inde origen oral e incierto, la mítica: la histórica de Tito glés, y analizamos su discurso interno, encontramos una Livio y la literaria de la Eneida. acertada vocación de exotismo colonial que beneficia una óptica colonialista. Eso, sin contar que nos arruina a Nuestro propio discurso literario un Manuel Molina, sin concesiones, hasta cambiándole Cuando Feldman Josín escribe «Río Encuentro», el nombre real por el ficticio de «Padre Palacios». Este intenta un análisis válido de la pérdida gradual de investigador patagónico, es ridulizado por el inglés

(página 107, capítulo 36, Ed. sudamericana, 1979), en su condición de «genio eclético», quitándole seriedad, y minimizando su origen indígena, mejor aún, aborigen, y su condición sacerdotal, que ahora no viene al caso. ¿Cuánta ironía sajona, y cuánta habilidad para editar luego su «Viaje a la Patagonia» en la propia Argentina. Y los argentinos lo leemos; y el discurso colonialista nos pertenece. A pesar de nuestro Moreno, o Budiño, o Josín, Gallegos, Molina, Larra, Abeijón, Paesa, Entraigas, Matijevic, Zampini, Ripa, Belza Pietrobelli y otros, incontables. Y ese discurso neocolonialista nos pertenece también, irreflexivamente a los patagónicos. Algunas consecuencias ya se han pagado. Pero quedan otras. Algunas críticas oportunas En una revista local, comodorense, encuentro esta crítica de ingeniero Raúl Ortíz, que sintetiza muchas versiones: «Este texto, difícilmente pueda llegar a integrar la lista de aquellos trabajos que enriquecen al lector interesado en el tema patagónico. En las sucesivas partes de este libro se tocan aspectos tales como La ciudad de los Césares, Butch Cassidy, etc., con la clara intención de captar al lector ansioso de aventuras insólistas y novelescas, con lo cual se cae en un desligado y desvirtuado análisis histórico. De esta manera se desaprovecha una oportunidad para aumentar la bibliografía regional, al analizarse una obra fácilmente superable por autores locales».

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Los sillones burocráticos...

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olando a Comodoro, por sobre la tormenta, en el vientre presurizado de la nave, recordaba esos días de aventuras en Trelew. La alegría del regreso se repite siempre, con el mismo fervor. A pesar de las veladas con mi hijo Mario, el abrazo con mi hermano Lorenzo, las charlas con el pintor Guereña, los cafés en el remodelado Touring donde reconocí a todo político que anda caminando la provincia en su campaña, las mateadas en la galería del «Atelier de Piero». Y además, con el recuerdo de un pueblo que ya va teniendo sus 60.000 habitantes, ahora empobrecidos por la huelga de los últimos tres meses: según algunos, una de las más largas del país histórico. Volviendo de Trelew Al llegar, ya, se siente estar en la ciudad querida. A pesar del té galés de Gaiman, del zoológico de Rawson, de las ballenas de Madryn, e incluso de una exploración por la Legislatura, tan alfombrada, tan pulcra, sede de los debates de nuestros mandantes. Comodoro es otra cosa. Cada vez que intento estas comparaciones, hay algo íntimo que reconozco en el fondo de mi corazón. A pesar de la lluvia, del frío de las nevazones, de los árboles grises. El dulce encuentro con la familia, la casa, los otros hijos de Ilvy, me rescata nuevamente a la realidad. Las vacaciones de este invierno han terminado. Escribiré sobre Guereña, el pintor del bigotazo, deberé cumplir ahora con mi deber. Y entre otras cosas, recuerdo una anécdota que me ha contado: para una visita presidencial, la provincia le compró un cuadro al óleo. Digno regalo para el primer mandatario del país. Sin embargo, el artista, ya sobre la fecha de la 138

El Patagónico, 15 de agosto de 1987.

donación, se entera de que le será imposible asistir al acto «por razones de ceremonial y protocolo». Los funcionarios entregan la obra al Dr. Alfonsín, quien pregunta: «¿Dónde está el artista?». Ante la perplejidad de todos, recibe la respuesta de su ausencia. «Qué lástima -dice- Poseo una suya en Olivos, y quería conocer a Guereña». Por supuesto, las culpas se diluyen entre los burócratas pequeños. Los sillones burocráticos Para equilibrar la idea, asumiendo estas campañas preelectorales, contaré otra anécdota similar de otro gobierno, en oposición al actual. Había llegado Juan Rulfo a la Argentina. Jaime Rest, un crítico y docente de la Universidad Nacional de Buenos Aires, concurre ilusionado al encuentro al que fue invitado con el gran escritor, padre de la literatura hispanoamericana actual. Llega al despacho de Cultura de la Nación, y allí lo ve, entre tanto funcionario, secretarios y subsecretarios de algo. Estrechó su mano, y ambos se reconocieron. Durante mucho tiempo estuvieron sentados, esperando que pasara algo. Claro, uno de nuestros mejores estudiosos de la Literatura y el máximo patriarca de las letras. Pero fue en vano: entre el pavoneo inútil de

los burócratas, sus chácharas vanas, sus proyectos y planes culturales en competición, inútil verborragia, allí se estuvieron mirando los dos hombres, prisioneros de frases inocuas y promesas triviales. Fue un suplicio, confesó en una de sus clases, el maestro argentino. Y no pasó nada. Claro, entre alfombras y sillones, muelles y burocráticos, a usanza. El burócrata pequeño Es que el pequeño burócrata, de medio pelo, gris y tieso, no pertenece a ningún partido, con exclusividad. Ni a ninguna cofradía humana determinada. Sin embargo, es peligrosísimo: logra en su función ineficaz, que realmente «no pase nada». Aún en los mejores gobiernos sufrimos de esta plaga. Que se refugia en el anonimato de su escala jerárquica de 2C2 o 4C4, según su altura, pero suficientemente alejado de los extremos, para pasar desapercibido. Roguemos que hoy ya hayan tomado su cafecito porque sino no nos van a atender en sus oficinas cuadradas. Que no se levanten de su sillón preferido, porque no los alcanzaremos más en sus dominios: desaparecen por arte de magia. Que no se les ocurra viajar desde las capitales, hacia otros lugares, porque vendrán a frustrarnos con sus increíbles promesas. ¿No hemos visto desfilar, los patagónicos, a miles de ellos, inútilmente, por nuestros mejores hoteles? Y haciendo que no pase nada...


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Verde que te quiero verde... abitar una ciudad, es también escuchar a los vecinos, oír la radio durante todo el día, leer los diarios, ver la televisión. Vivir en una ciudad, es comunicarse por teléfono, caminar, viajar en colectivo y en los automóviles, pasear por sus calles. Y ahora, después de la lluvia y la nieve, aún amenazantes, ha llegado la hora de poder plantar algún arbolito, ir arreglando el jardín para el mes próximo, empezar a soñar y hacer más feliz el verano que se acerca despaciosamente. Al menos en el calendario, que no siempre es una simple superstición.

H

NIÑOS Y SALVAJES Alguien comenta que un grupo de chicos salen de la escuela, se reúnen, y juegan en la vereda. Al cruzar la calle, arrancan un árbol de tres o cuatro años, y lo tiran en el bulevard. Nadie les presta atención. Allí queda el despojo de tanto amor humano, perdido para siempre. Inútil. En nuestra ciudad que carece de verde, esto es un asesinato, nada menos. Y el tema tiene que ver con la cultura nuestra de cada día. Por otra parte, observamos catervas de perros, procreándose alegremente por las calles. Algunos critican las campañas de una Sociedad Protectora de Animales, con los argumentos de siempre: es preferible que se adopte un chico a un animal, y cosas por el estilo. Pero los mensajes de educación y prevención no son escuchados lo suficiente. Y hay una excesiva defensa de ciertos animales vagabundos, sin destino posible, más allá de la depredación de la vida humana, la mordedura a los niños y, adultos también. Cuando miramos nuestra Avenida Rivadavia, descubrimos un injusto privilegio de la zona céntrica: ¿qué ocurrirá con esos baldíos oficiales? Frente a la

El Patagónico, 23de agosto de 1987.

Sociedad Rural hay una escuela que ya reclama hace años, hasta por escrito, un predio de juegos infantiles. Los niños han plantado árboles, y si no fuera por la generosa acción de un portero desinteresado que los riega, ya no existirían tampoco. VERDE QUE TE QUIERO VERDE No todos los niños son salvajes. Ni todos los adultos, desinteresados. Por el contrario: las iniciativas existen. Y no creo que sea obvio hablar del cordón forestal: las patotas se están cebando en el trabajo increíble, fervoroso de los auténticos vecinos forestadores. ¿Cómo combatir estos males? Un amigo me habló de una especie de lucha entre dos culturas posibles: ¿con cuál nos vamos a identificar de una vez por todas? ¡Ay, la vida, cuánto cuesta! La vida es una lucha, a nivel de naturaleza, y en el hombre un esfuerzo personal y comunitario. Lamento en este momento no poder encontrar un lenguaje más atractivo: es que la realidad no siempre es fácil de abordar con vuelo digno. Hay cosas pobres y bajas, fuera del simple placer de vivir. Hay niños que asesinan plantas, personas que defienden animales

asesinos de niños, salvajes que atacan la obra del semejante por mejorar la calidad de vida. En fin, lo más grave de todo, la despreocupación de muchos ¡y tantos! por su ciudad. Una noticia que me ha alegrado, es la renovación de una exposición forestal que se hará en estos días próximos. Algo positivo. PUEDE PARECER ABURRIDO En estos tiempos preelectorales, estamos agobiados de tanta publicidad y propaganda política. Será un mal necesario, por supuesto. Pero, además de las cuatro o cinco obras fundamentales, creemos que es necesario aprovechar estas circunstancias para poner en evidencia estos aspectos. Por ejemplo, no podemos quejarnos esta vez de que falten definiciones con respecto a la política de cultura que presentan los partidos políticos. ¿Y si de ahora en más, compitieran por defender algunos temas aparentemente menores? Quizá alguno crea que es un asunto solamente para el llamado partido Verde... no creemos que sea así. ¿No sería posible en esta época de siembra y plantación, encarar una verdadera campaña comunitaria? Luchar en Comodoro por mejorar la naturaleza. Dígame vecino: si usted ve la casa de un político sin árboles ni veredas, etc. ¿Será capaz de votar por él?

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Flor de asfalto y piedras que tienen que crecer

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uestro primer domingo de sol, sirvió para iluminar algunas de nuestras preocupaciones. Teníamos merecido un respiro, para poder salir con los hijos, caminar y pasear gozosamente por la ciudad, o escaparnos hacia algún lugar cercano. Muchos comodorenses anduvimos por las playas de Rada Tilly: había tanta gente como en los veranos. He visto corretear a los abuelos, jugar a los niños, pasear a las madres. Un grupo de jóvenes competía en un entusiasta partido de básquet. El invierno dejó en las playas algunas gaviotas muertas, y caparazones de cangrejitos entre las piedras. Algunos adolescentes se lucían en sus bicicletas. ULTIMAS MIGRACIONES En un diario «Clarín» de hace unos años, leo estos datos, bajo el título optimista de «Atracción migratoria de Comodoro Rivadavia» (14/VIII/80): «Es una de las escasas ciudades del interior que registran­ este hecho notable: en menos de diez años duplicó su población ya que actualmente tiene alrededor de 130 mil habitantes. Manejar un municipio de brusco crecimiento resulta a veces una labor difícil. Los problemas se multiplican mes a mes, y los presupuestos nunca alcanzan a satisfacer las ne­cesidades de todos los sectores. Sin embargo, Comodoro marcha hacia adelante: cuenta con una Universidad Nacional, diez colegios secundarios y unas cincuenta escuelas primarias... El ejido urba­no sobrepasa los 60 kilómetros de costa. El pasado 7 de Junio, día del periodista, se rebautizaron calles de la ciudad con el nombre de distintos diarios del país. Una de ellas lleva, desde ese día, la denominación de «Clarín». En fin, la década del setenta ha sido probablemente la de 140

El Patagónico, 26 de agosto de 1987.

las últimas migracio­nes importantes. Y viene a cuento, en período de elecciones, mirando a nuestros hijos, la necesidad de reflexionar sobre nuestra oportunidad de elegirles un futuro. Y la conciencia cívica va, también, en ello. Llevo a mis chicos y sus primos a merendar en una hermosísima confitería del lugar, que no conocíamos aún. Con el gusto y el esfuerzo de un vecino, se destaca un jardincito interior. SUBMARINOS Y CAFE Charlamos con el propietario, radatillense de hace veinticinco años y un poco más, mientras los más jóvenes toman sus submarinos generosos. Me admiro de la cascada de agua, construída artificial­mente, como decoración sugestiva y sofisticada, con jardín interior, preparado por uno de los vive­ros de la ciudad. Y rescato esta imagen, porque a veces es un mérito: ofrecer a la gente algo de muy buen gusto, apelando a la imaginación creativa, sin especulaciones comerciales rústicas. Hay que te­ner vocación y amor por lo nuestro para estas em­presas. Terminado mi cafecito dominguero, y en desorden, salimos hacia la luz. También hay casas hermosas, imaginativas, con jardines muy verdes que hablan del arraigo y amor por el lugar. Los chicos se

pierden en la playa, nuevamente. Camino mirando ese cielo y la arena, y veo en el horizonte diáfano, recortada a mi ciudad. Pienso que entre dos paraísos, desde el punto de vista de la Naturaleza, pero también por obra del hombre local, Comodoro es una flor de asfalto y piedras, que aún tiene que crecer. Al norte, los pioneros ypefianos y al sur, los radatilenses, nos van dando el ejemplo. Mucho se ha logrado, y quede muchísimo por hacer. UNA CASITA EJEMPLAR Al regreso, debo acercarme a un viejo enamorado del sur. Sobre la calle Salta, habita Lito Gutiérrez una casa llena de verde, construida en troncos de la cordillera. Un hogar hecho con amor: puedo ver en sus paredes el tesoro de imágenes de nuestro suelo, alguna estampa indígena, y una chimenea en el rincón. Lito me contará que es su propia obra, levantada con amigos. Su hija Adriana, juega con Facundo, el nieto, junto a una escultura de Purins una pifilca. Y mientras iniciamos el reportaje, su mujer me habla de su trabajo, ya reconocido, con humildad: es que la compañera Alicia, es su secretaria perfecta, en el estudio, los campamentos, la clasificación de materiales. Y conozco una rareza: existe una canción dedicada a Don Asencio Abeijon, que data del 1979. Es que cada gesto de Lito es de ternura austral: no es casualidad ese jardín de césped y árboles, frente a su hermosa casa. Como siempre, hay gente linda que nos da estos ejemplos, y que nos enseña que habrá un Comodoro ­más hermoso para nuestros hijos. Ojalá el sol siga brillando.


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Adiestrar nuestra actitud crítica...

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siguió la lluvia. Los medios de comunicación continúan con esa otra lluvia preelectoral. Y surge una pregunta ya necesaria: ¿qué es, después de todo, la opinión pública? Leo unas líneas de Vance Packard, de su obra «Las formas ocultas de la propaganda» (1961, Sudamericana). El pensador está preocupado por la publicidad, cuando El Patagónico, 28 de agosto se le agregan valores ideológicos: tal el caso de la de 1987. felicidad que promete algún artículo de consumo, como ejemplo. Y diferencia a la propaganda, como un arma de difusión con una fundamentación seria. En amas de casa a comprar el alimento familiar de modo política, al menos, está claro que no se puede «vender» impulsivo e irracional? publicitariamente: los candidatos se presentan con sus propuestas concretas o ideológicas. UNA COSA ES PUBLICIDAD... ¿Cuál es la moralidad de fomentar ocultas debi¿QUE SE PUEDE CREER? lidades y flaquezas, como son nuestras angustias, los Claro está, que si no fuera así, bastaría con buscar sentimientos agresivos, el temor a la disconformidad y un político carilindo, y editar una campaña vacía, sin los rasgos infantiles con el objeto de vender productos? propaganda. Bastaría la publicidad de esta persona, Específicamente, ¿cuál es la ética de los negocios que como artículo de consumo, a efectos de su «adquisi- lanzan campañas destinadas a medrar basándose en las ción» en las urnas. Por ello, quizá, es imprescindible debilidades por ellos diagnosticadas? ¿Cuál es la moacercarse a las palabras, a su contenido, y no a la simple ralidad de manipular niños pequeños, que aún no han imagen. Adiestrar nuestra actitud crítica. Y recordar, llegado a la edad en que son legalmente responsables aún, que la palabra crisé, en griego, significa interroga- de sus actos? ¿Cuál es la moralidad de explotar nuestra ción... de la misma raíz proviene crisis (estado de duda) sensibilidad y nuestros deseos sexuales más hondos con pero también criterio (elección de una respuesta). En propósitos comerciales? fin, que me ha despertado un par de inquietudes profundizadoras, y aún más: será placentero releer una de ... OTRA COSA ES LA PROPAGANDA sus páginas más agudas: «¿Qué se puede creer?» ‑‑dice ¿Cuál es la moralidad de fomentar en público una Packard, por ahí‑‑ Yo creo que muchas de las prácticas y actitud pródiga con los recursos nacionales mediante técnicas aquí citadas plantean problemas de naturaleza la creación del «desuso psicológico» de los productos? moral, que los persuasores y el público deben encarar. ¿Cuál es la moralidad de subordinar la verdad al optiPor ejemplo: ¿Cuál es la moralidad de inducir a las mismo cuando se trata de informar al ciudadano sobre

el estado de la nación?» Evidentemente, más allá de la cuestión moral, está la clara diferencia entre publicidad y propaganda. Y ya dejando a Packard, me quedo pensando en que se traiciona la propaganda política, cada vez que un candidato se niega a una entrevista. Cada vez que se calla, se roba el fundamento esencial de la vida política. Que a su vez, tiene su raíz etimológica en «polis» (ciudad). Es decir, que política, es la administración de la ciudad. Y debe haber una clara propaganda sobre este punto: cómo, qué, cuál será esta administración. UN CURSO PARA COMPRENDER Y entre otras cosas, aún más vivenciales, encontramos en estos días un curso imprescindible para nuestra sociedad: «El diario en la escuela», al que han sido invitados, sobre todo, los docentes y profesionales de la comunicación. He estudiado los temas. Nos acercarán algunas visiones esclarecedoras de la comprensión y utilización de esta herramienta valiosa: el único medio de comunicación que permanece, por sí mismo. Porque está impreso. Porque más allá de que «no hay cosa más vieja que un diario de ayer», en el aspecto superficial de la información, es también una verdad que cuando se hace periodismo, se critica, se está historiando y enriqueciendo el espíritu de la comunidad. También se pueden construir pautas de vida, positivas, para todos, sobre el entramado de la noticia y la novedad.

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Nuestros signos culturales

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ara que usted lea el diario, cada día, hay todo un universo excitante en el planeta, una telaraña de agencias, con un mundo en cada redacción, una aventura de vida en cada reportero, periodista, columnista, redactor, compaginador, armador, maquinista, distribuidor, hasta llegar al canillita, que quizá es el único que llegó a conocer, al menos personalmente. Y en cada diario que se edita, está latente, toda la vida de la raza humana, con sus grandezas y miserias, desde las galaxias espectaculares, inalcanzables, hasta su propio barrio, lo cotidiano, lo familiar. Dígame: no le gustaría asomarse a los misterios íntimos del periodismo actual? Quizá esta vivencia no sea tan lejana como se la imagina. EL DIARIO EN LA ESCUELA Por ejemplo, usted se llega hasta el Aula Magna de la Universidad, y se inscribe en el curso intensivo organizado por el diario «El Patagónico»; se encuentra allí con doscientas personas que indagan en las mismas inquietudes, y consigue un lugarcito para sentarse en tan digno y majestuoso entorno. Es así: el mundo de la comunicación y la información ya están al alcance de su mano. Un mundo apasionante. Habrá que seguir el rito acostumbrado en estos casos, también, como escuchar la presentación de rigor. Habla el ministro de Educación Dr. Aubía; luego el Director de Cultura, Daniel Alonso; finalmente la Licenciada Ruth Lapidus del Instituto Superior de Investigaciones Psicológicas. Todos son generosamente breves, y hasta amenos, para su deleite. Es la introducción, el regusto de saber lo que se va a saborear, la ansiedad de atisbar una de las maravillas del siglo. Y después, comienza la cosa. La 142

soñando para nuestros hijos, algún periódico escolar, alguna iniciativa renovada de utilización de la prensa en el aula.

El Patagónico, 30 de agosto de 1987.

conocida periodista Lerna Burtín comienza a saludar, a comunicarse con todos, a guiar las inquietudes, y ¡oh, sorpresa! a escuchar su tímida opinión, tan largamente postergada. Es un alivio: no hay exageraciones academicistas, sino una generosa revelación de la realidad. Y, ya cómodo en su butaca, inicia sus descubrimientos propios. LA AVENTURA PERIODISTICA En algunos grupos de trabajo hay profesionales de la comunicación, docentes, contadores, médicos, abogados, estudiantes, algún adolescente, gente como usted, desconocida, algún amigo. Y todos comparten el placer de marcar en los grandes matutinos, semanarios, su periódico habitual, las críticas, notas, editoriales, noticias internacionales, con entusiasmo y desparpajo. Usted sabe que el placer compartido es mejor: critica lo que no le gusta, aplaude sus fervorosas opiniones. Y finalmente, analiza. Reflexiona. Qué le puedo decir? Todos somos protagonistas de la aventura periodística. Mañana, escribiremos nosotros mismos, realizaremos entrevistas, rozaremos los grandes temas de actualidad. Y quizá podamos de una vez por todas descubrirnos

NUESTROS SIGNOS CULTURALES Y ya dialogando en serio, nos encontramos entre todos, discutiendo nuestros signos culturales en el diario nuestro de cada día. Una joven asegura que lee hasta los avisos clasificados, y que analiza a la sociedad mediante intensas incursiones en la publicidad. Loreley Delfino, una docente conocida, augura que nos hará bien el intercambio de ideas. Un colega, Acosta, está absorto en la temática de su vida, que distribuye entre la redacción y las aulas universitarias. Un grupo de maestras comenta que los niños se acercan a la realidad; desde el precio actual de las papas, para sus problemas de matemáticas, hasta la geografía desconocida del África, a partir de alguna noticia. Y así, ya el primer día nos va acercando al develamiento de nuestra visión concreta del país, de la cultura y la vida. Para poder seguir leyendo el diario, para llevarlo como una semilla a la escuela. Con esperanzas.


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Plantemos hoy nuestro árbol...

U

n chico sale corriendo de la Exposición Forestal, con su arbolito en la mano, y pregunta a sus padres: “-¿Estos árboles están muertos? Los adultos se sonríen. Es más: algunos protestan amablemente, intentando despertar su confianza en la plantita, a pesar de estar sus raíces envueltas en plástico. Son los avatares de los niños citadinos. Por eso, creemos, que este tipo de eventos, siempre son educativos. Dos hombres van caminando hacia la salida, y comentan: “La Exposición del año pasado fue extraordinaria. Una pinturita: no la querían desarmar”. ÁRBOLES Y ALGO MAS “-Sí. Este año no ha sido tan interesante”- le responde el compañero. “-Por lo menos no la usaron de propaganda política”. Alcanzo a escuchar cuando salen por la puerta. Y esto hay que destacarlo: muy lejos de sospechas preelectorales, se ha desarrollado este año en la Rural, el acontecimiento esperado, y con un gran aporte privado en los “ stands “. El domingo pasaron por allí millares de personas; quizá Ud. haya sido uno más. Pero la cosa no terminó así: el día lunes, muchas escuelas estaban visitando las plantas y algunos animales de la zona, con entusiasmo. Un grupo de maestras preguntaban sobre qué árboles se aconsejaba plantar en las veredas a los vecinos. Una experta, funcionaria ella, contestaba que el aromo. Lamentablemente, luego, a la salida, sólo se distribuían pinos y eucaliptus, que como todo el mundo sabe, pueden dañar las aceras y las cañerías de las casas. Pero, ¡en fin!, no todo puede ser perfecto. Una bandada de escolares subía al colectivo de regreso, con sus arbolitos en la mano: las docentes intentaban convencerlos de que la visita había terminado.

El Patagónico, 3 de setiembre de 1987.

El niño ama los árboles y las plantas, instintivamente. Aunque pueda tener rasgos de crueldad, sobre todo en grupo; lo mismo ocurre con los animales. Pero la vida es mejor cada vez que se logra mejorar la naturaleza. Y en eso andamos los comodorenses. CUENTOS CON ÁRBOLES Desde los baobabs del Principito de Antoine de SaintExupery, hasta los bosques temibles de la Europa central, por la imaginación del niño, los árboles tienen su lugar en el pensamiento infantil. Me viene a la memoria la figura de Pinocho, sacado de un árbol, como una creación hacia la vida humana. Y un cuento ruso, que he leído hace un tiempos a mis hijos. Me pareció que contenía imágenes y valores tan positivos, que me atreveré a repetirlo, para otros. Narra la tradición eslava que, el erizo, convidó al conejito a comer manzanas de su huerto. El animalucho le preguntó sobre los manzanos, y entonces le regaló un tierno arbolito joven, para que lo plantara en su jardín. Con el manzanito a cuestas, corriendo, se topó con el lobo. “-¿Qué llevas ahí?” le dijo el malévolo depredador “-Un manzanito para mi jardín”-, respondió asustado.-¡Ah, quiero comer sus manzanas”, amenazó la bestia.

ÁRBOLES Y ANIMALES “-Todavía no tiene manzanas, se explicaba el roedory debo plantarlo en mi jardín, si quiero comer susfrutos en el año próximo”. El lobo, desconfiado, retrucó:”-Pues lo plantaremos en mi jardín, y veremos qué pasa. Así lo hicieron: el lobo trajo una pala y quiso que cavara el conejo. Pero el tamaño de la misma no se lo permitía, por lo que debió cavar él. Y preguntaba, sudoroso, de cuando en cuando: “-¿Ya es suficiente?”. Por supuesto, cuando el lobo cavó su propia fosa, el conejito salió corriendo hacia su casa, con el manzanito en las manos, como una esperanza. El lobo aún gritaba inútilmente, metros bajo tierra, que lo ayudara a subir de su prisión. En fin, que cada niño salga con su plantita o animalito del predio forestal, es la multiplicación de nuestras esperanzas. Y se aconseja que los sentimientos de los niños puedan desarrollarse hacia los animales y la flora posible, para su salud emotiva. Siempre me impresionó una anécdota que contaba una madre de mocosa de ciudad: “Fue a pasar las vacaciones al campo de los abuelos. Al regresar me contaba sus aventuras y descubrimientos. En determinado momento me dijo entusiasmada: ¿Sabés, mamá?: la abuela tiene muchos pollos. ¡Pero vivos, eh!” Detrás de la sonrisa de comprensión, creo que se esconde la tristeza de que un niño no conozca la naturaleza, sino en algunos de sus aspectos. Por ello, plantemos hoy nuestro árbol. Demos una oportunidad más a nuestros hijos.

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Siempre hay una esperanza para mañana...

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provechando el día de sol, camino nuestra calle central engalanada de avisos publicitarios, y ahora, con sus afiches y banderas políticas. Recuerdo, mientras observo la alegría de los más jóvenes, lo que me ha dicho hace unos días una publicitaria profesional: los comodorenEl Patagónico, ses temen aún ciertas formas nuevas e innovadoras que 5 de setiembre proponemos los publi­cistas. Algún día de estos, deberé de 1987. charlar sobre el tema con Mónica Calvo, jovencísima y que se resigna a abandonar Comodoro, por falta de mercado, dice que ya que se prefiere lo conocido. de casi 50 trabajos. La muestra será en la galería vecina Que, según su estudio, en este caso, no siempre es lo al café, donde seguimos charlando casi una hora. Estoy preocupado: deberé ir a dar clases dentro de un rato. Es más eficaz. difícil levantarse y despedirse. Saludo a las propietarias de la galería de arte, antes de partir, y me regalan el El PAISAJE URBANO Las calles de la ciudad son hermosas, vívidas. La café, con un gesto. Me voy pensando en que se acerca gente se observa a sí misma, y en cualquier esquina, nuestra primavera de septiembre, en la naturaleza y en encuentra un amigo. Es lo que me sucede al acercar- el arte. Salgo a la luz, sobre la vereda amarilla. me a la galería de arte «La Damasca», para mirar los TROPIEZOS AMISTOSOS tapices modernistas y regionales, a la vez, de nuestra Frente al Coliseo, viejo templo de nuestra cinemaLiliana Vivanco. Negros, marrones, verdes, sobre beige. Alguna vez ha mostrado sus luces mágicas en un tografía, nos topamos, con nuestra distracción a cuestas, programa televisivo de cultura local, que incluso ella con una amiga. Charlamos sobre el curso que hemos ambientaba. Y don Miecislao Dola me saluda desde compartido de «El diario en la escuela», y, maestra un cafecito, nuevo e íntimo, detrás de una ventana. Así ella, me cuenta que en su aula ya se ha organizado nos encontramos, después de tanto tiempo: me habla un periódico escolar. Llegamos a mi coche. En pocos del Salón Nacional de Río Gallegos, donde ha sido minutos entraré al aula, charlaré con mis alumnos, mis jurado en estos días. Un evento que acercó niveles clases de hoy. Todavía flotará en mi imaginación el paiimportantes de creación, por la atracción de recom- saje urbano de esta tarde radiante. Al llegar a la puerta pensas. Me entero de que nuestro Tuñón ha recibido del colegio con mis libros, le digo «buenas tardes» al allí dos premios, en dibujo y pintura. Dola me sigue portero, y me contesta supersticioso: «No lo diga muy confiando en que está preparando una retrospectiva de fuerte, profesor». Es una lástima la posibilidad de que mañana llueva su obra pictórica completa, de vida, con una selección 144

o haga frío nuevamente, cuando les he prometido a algunos chicos de que los llevaremos a la Exposición Forestal. Sería una experiencia muy valiosa para ellos. Subo las escaleras y, saludo a mis discípulos. Hemos iniciado nuestra clase de hoy, sobre la Literatura Hispánica. Y entonces comprendo que he tenido un día poético. UNA PAGINA VITAL Entre tanto autor temeroso de la vida, es­condido tras sus libros, a veces agazapado en su sintaxis, en meras formas literarias, me atrevo a recordar páginas de vida, excepcio­nales. Y me viene a cuento aquella lección de «Juan de Mairena», el profesor inventado por Machado, que con un título de Gimnasia enseñaba Poética. En su primera clase, hace pasar a un alumno al pizarrón. Le dice, mas o menos: «‑Escriba: Los acontecimientos consuetudinarios que acontecen en la rúa.» El alumno se esmera en escribir el dictado, en letras blancas, con la tiza. El viejo maestro le indica: «-Ponga eso en lenguaje poético». El discípulo reflexiona un momento, y escribe por debajo: «Las cosas que pasan en la calle». «Está bien» concluye el anciano. Es verdad: toda nuestra vida puede ser hermosa, según el ángulo con que la observemos. Y siempre hay una esperanza de que mañana nos ocurran otras cosas nuevas. Una gran esperanza.


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Comodoro merece encontrar su propio cine...

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hí está: todos hemos visto ese nuevo programa, «Patagonia». Quizá su edición supera otros intentos anteriores, de la mano de Hugo Arizmendi, y eso ya es destacable. Como no podía ser de otra manera, en cuanto a nuestra ciudad, las imágenes prolijas pertenecen al joven creador Raúl A. Rodríguez, quien ya nos asombró con sus producciones para la distribuidora Disney, considerada como muy exigente en materia de documentales. Lo recuerdo ahora de cuando era todavía un pibe, un estudiante más en las aulas, y sobresalía ya, por su agudeza, en las horas de Literatura. EPOCA DE VIDEOS Charlando con Jon Villabeitia, en algún café, como siempre, o con Juan Carlos Portas, hemos comentado muchas veces las historias del cine nacional. Parece mentira que se ignore tanto del cinematógrafo argentino. Aún de los valores recientes y actuales. Y a propósito: en estos días, mis hijos me traen la noticia de que se verá en las salas tradicionales una creación del genial García Ferré. No se avergüencen los mayores de apreciar esta joyita del dibujo nacional, premiada mundialmente en Moscú. He notado también, un meritorio resurgimiento del «Hijitus» en un canal local, con todo lo que significa para la identificación infantil con nuestras cosas, más allá de lo anecdótico. La educación no debe ignorar que vivimos una época del video. NUESTROS PROFESIONALES Hace muy poco me reencontré con Raúl Rodríguez en un proyecto fílmico, de su iniciativa, donde me asombró su capacidad de trabajo, su talento en la

El 25 de Octubre del 1900 arriba al país el presidente del Brasil, Dr. Manuel Ferraz de Campos Salles, un viaje oficial.

El Patagónico, 11 de setiembre de 1987.

confección de guiones, su compaginación musical, pero por sobre todo su magnífica fotografía. Incluyó en esa película de cortometraje, entre otras joyitas visuales, rayos auténticos, imágenes valiosas de la región, una vista aérea del intercambiador del acceso norte y sobre todo el campo y el mar, como pocas veces se han mirado. El fruto de su larga paciencia. Y nos alegramos de que Hugo Arizmendi haya sabido aprovecharlo. CINE ARGENTINO Volviendo al cine, es imperativo reconocer que olvidamos los orígenes de nuestro séptimo arte. Nunca supimos mucho de cine nacional: nunca ignoramos los primeros pasos de Lumiére. Por ejemplo, se desinforma acerca de la primera filmación, del 1900, fecha por demás fácil de recordar. Y aún más: el acontecimiento filmado, una visita política oficial. Transcribiré, a modo de curiosidad, una nota que apareció al pie de un viejo fotograma en una vieja edición de la revista «Gente»: «La primera filmación es lo que ahora llamaríamos un noticiero, de unos pocos minutos. Eugenio Py emigra de París a Buenos Aires en 1888. Y en 1985, Py ingresa como jefe de fotografía a la casa Lepage.

JULIO A. ROCA, FILMADO Eugenio Py filma esa visita histórica: en la película aparece el entonces presidente argentino Julio A. Roca. Es ésta la primera filmación realizada en nuestro país» (1873). A partir de allí, hablar del cine mudo con Camila Quiroga o María Turguenova, o de los éxitos como «Nobleza Gaucha» (1915), o aún de los directores pioneros Mario Gallo y Manuel Romero; de la primera película sonora, que no podía ser otra que «Tango»; profundizar, en fin, en el biógrafo inicial, será tarea apropiada para los especialistas. Pero eso sí, podemos nombrar hitos como «Riachuelo», «La muchachada de a bordo», «La guerra gaucha», «Prisioneros de la tierra» y «Pampa Bárbara», entre tantos. Y citar carteleras con actores como Muiño y Alippi. En fin: quizá ya sea hora de profundizar y ahondar estas raíces argentinas, para poder llegar a un Favio de nuestra adolescencia, o a los directores actuales, entre los que sabemos un laureado con Oscar yanqui, y muchísimos más, valiosos, geniales, queridos. Y ya sería pronto la hora de conocer nuestro propio cine regional, su historia, y esperar este futuro que nos pertenece con Jon, Hugo, y crecerá con Raúl Rodríguez y el arte. Comodoro merece también encontrar su propio cine.

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Viedma-Carmen de Patagones...

E

l fuerte de Nuestra Señora del Carmen, corona la posible nueva capital del País; Viedma ‑ Carmen de Patagones. He vivido cinco años de mi vida, muy cerca de esos lugares. Siem­ pre recuerdo la torre de los españoles, desde donde se divisó el ataque de las barcazas bra­sileñas. Una invasión casi desconocida por la gente común, y que equivale para la Patago­nia, a la gesta de los porteños en las invasio­nes inglesas. Un maragato. Francisco Pista, editó su libro «Remembranzas» (1936) con historias de la Bahía sin Fondo, de fines del siglo anterior. Vamos, a citar algunas, para reconocer algunos aspectos históricos de esta ciudad, dividida por el Río Negro, y que nos gobernará algún día. PEQUEÑAS HISTORIAS: ¿UN OVNI? «En 1882 ‑dice Pita‑, se apareció sobre la aldea un astro inmensamente grande y luminoso, de un color rojizo, sobre el histórico Cerro de la Caballada, y se veía tan bajo que la ilusión óptica hacía parecer posible tocarlo con la mano. Sin duda era un gran cometa, (?) ya que se dan como medidas aproximadas un largo de una cuadra por diez metros de ancho en la cola y una especie de cabezal redondo. En éste, una estrella semejaba un ojo de ese «monstruo» que tenía la forma de un enorme pescado. El cometa estuvo cierto tiempo sobre el cielo maragato, el suficiente como para haberse «anoticiado» los pobladores de la hora de aparición: las dos de la mañana. Y a esa desacostumbrada hora se pudo ver familias enteras, en ropa de dormir, salir a las puertas de sus residencias para observar el fenómeno, más y mejor; ese mismo año de 1882 fue cuando el planeta Venus pasó por delante del sol, y Patagones fue uno de los lugares privilegiados del mundo para observar el fenómeno. Tanto, que viajó a la zona una comisión de estudiosos del Observatorio Astronómico de París. Con sus bártulos, desconocidos para muchos, se instalaron 146

El Patagónico, 14 de setiembre de 1987.

al oeste de la chacra experimental, a campo raso, y se les tendió una línea de telégrafo para que se comunicaran con la oficina de Patagones y directamente con el Observatorio Nacional de Córdoba. El eclipse, a las 12, se vio en todo su esplendor. Los astrónomos con sus grandes aparatos, y los vecinos con vidrios ahumados». LOS NEGROS DE LA PATAGONIA Siempre, según Pita, éste fue el único lugar del sur, donde ha habido morenos. El precisa: «Muy digna de mención es esta raza, de la que existe en Patagones una antigua y numerosa descendencia, la que lleva los apellidos de los antiguos pobladores. Son los mismos que lucharon denodadamente por nuestra soberanía cuando la patria los llamó para defenderla, y que conservaron, sin embargo, incólumes, las tradiciones de sus mayores africanos: la música y la danza tradicional. Se reunían en la vía pública, siempre en el barrio que ocupaban, y al son de los tambores de diferentes tamaños, ataviados a la usanza típica, danzaban y cantaban. Algunas estrofas que recuerdo, decían: Cuna malemba tu cuenda, cuna malemba tu bata, y sindo batadivira enore endinga suaré...

A los que todos respondían: Cuna malemba tu bata, cuna malemba; La traducción que debo a Leonardo Crespo, es la siguiente: «Te seguiré, buena mujer, hasta Dios. Mujer, tú tienes mí alma; y si no, moriré. Error será de mí amor, o de mandinga será». VIEDMA ANECDOTICA Otras historias enriquecen la tradición del lugar. Entre ellas, se destaca un tornado que secó el río y los pozos de agua. Según palabras del cronista: «Un día tormentoso, con amenazas de lluvia, vimos descender del cielo, al oeste, sobre el río, y sus islas, a una enorme nube negra, en forma de embudo, con su pico o trompa hacia el río, de donde levantó una gran masa de agua y, se retiró al noroeste, a flor de tierra, secando cuanto pozo de agua encontró en su camino, arrancando árboles y, destechando ranchos. Luego empezó a largar todo lo que había absorbido, incluso peces, sapos, ranas, pájaros y demás bichos, y la enorme cantidad de agua chupada, que cayó como lluvia torrencial». En otro lugar, cuenta uno de los personajes característicos de la época, los más pintorescos, como un afilador de cuchillos, alemán, llamado «Sabañón». Cuando murió fue suplantado por un italiano: Miguel Gambino, que vivía en una cueva. En una tabla escribió con caracteres enormes, tipo catástrofe: «Filadores de toda clase, si compónemo cualciera armas de Michele Gambino». Tales son algunos de los hechos legendarios que componen a esta comunidad, que creció en la entonces llamada Bahía sin Fondo a la sombra de su fuerte.


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Pequeños creadores, poéticos geniecillos...

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arlos Calderón me ha alcanzado el trabajo de un grupo de chicos de su taller de computación. Estos niños hacen música, cuentos y poemas, en base a su creatividad aplicada a la cibernética: «Taller inventando Plaplas» (1986). Alguna vez ya hemos hablado de estas iniciativas. He visto también, que un grupo de profesores de lengua comodorenses, asistieron a un Congreso de literatura infantil en España; uno de estos días deberé visitar a Licha Solsona para que nos anoticie de sus intenciones en este campo tan querido de la narrativa y la poesía infantil. Por hoy, para iniciar un descubrimiento, vamos a asomarnos a estos pequeños creadores, poéticos geniecillos, que nos dicen por ejemplo: «Juguemos a escribir seriamente». NIÑOS Y COMPUTADORAS Picasso aseguraba que todos habíamos nacido poetas, músicos y pintores: ahora, con medios cibernéticos, Calderón, este escritor comodorense ya conocido, potencia en la realidad actual esa verdad humana. De su experiencia, leo: «la diferencia que nos separa con las orientaciones de Buenos Aires, es que para la elaboración de cuentos o fábulas infantiles, utilizamos la computadora como máquina de escribir y como juego, ya que nos proporciona palabras al azar, para la construcción de la narración. Indudable es que la música y los colores no faltan. Como así la lectura de autores nacionales o extranjeros dedicados a este género narrativo» (1987) Me han llegado noticias de que el sábado pasado se habría realizado una exposición de los trabajos de los niños y adolescentes de su taller, en la escuela de Magisterio. El tema del encuentro era

El Patagónico, 11 de setiembre de 1987.

«Cómo inventar cuentos», y esperaré que Carlos mismo me comente de sus resultados. Decía una invitación que recién hoy descubro (a veces pasan estas cosas): «El motivo será presentar las múltiples facetas en que puede desarrollarse un taller sobre escritura, con la participación de alumnos nivel Primario y Secundario. Decimos una de las facetas, porque el tiempo no nos permitirá extendernos demasiado en dicha muestra... se invita a padres, docentes, pedagogos y escritores». En fin, faltamos con aviso. CUENTOS CIBERNETICOS Otra vez será: me entero tarde de iniciativas valiosas. Lamento que Calderon no me alcance sus invitaciones personalmente. Aunque no puedo quejarme: he estado en la presentación del cassette de Oscar Payaguala, que fue una fiesta, y terminé la noche en el cumpleaños de Lucy, una amiga común, de donde ya se había marchado a esas horas (oh, coincidencias!) el mismo Calderón. Pude charlar un rato con Daniel Saavedra, de quién hablaremos pronto, y tuve la infausta noticia, junto a tantos otros, y especialmente de Lito Gutiérrez, sobre la muerte de Aimé Painé. En fin,

que me interesan nuestros creadores, y soy el primero en sufrir cuando no puedo acompañarlos. Y ya con los chicos del tallercito LOGO, observo algunos títulos inusuales, que me llaman la atención: «Nuborrio», «Laureando sueños» o «5.981.570». Intentaré develar alguna creación más tradicional, para nosotros. Vera, por ejemplo, de 11 años, ha escrito su cuento: «El color de las mariposas» . UN CUENTO INVENTADO «La mariposa bajó despacio al fondo del pozo; curiosa, miró y miró. El color azul la llamó. Detuvo el vuelo y se volvió hacia él. Era la primera vez que se encontraba con un color. Se presentaron. Luego de un rato, cuando ya se conocían mejor, el color azul le contó su problema: que el arco iris era muy coqueto y quería estar siempre con los colores más espléndidos, y cuando se ponían viejos, los llevaban a ese pozo. El hacía mucho que estaba allí y se encontraba aburrido. Fue entonces que lo invitó a dar un paseo, y le gustó tanto, que al regreso le contó a los otros colores prisioneros, qué lindo era volar. La mariposa por su parte, hizo lo mismo: contó a las otras mariposas qué lindo era tener colores en las alas. La idea les gustó mucho a todos, tanto a las mariposas como a los colores. Entonces, decidieron andar siempre juntos. Por eso ahora, todas las mariposas van al pozo a buscar los colores que el arco iris desecha; y los colores se suben a sus alas y no se aburren más». (Pág. 10) Pronto continuaremos con el tema, con la primavera en el aire, la farándula de los estudiantes, y el invencible deseo de crear. Para jugar en serio. 147


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Profetas en nuestra propia tierra

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xistió el bosque de Epuyén / el sol pisando las araucarias?» dice un brevísimo poema de Jorge Vilardo. Hace muchísimo tiempo que no lo veo. Y me recuerda esas preguntas retóricas y literarias, como las de Benedetti. Y sí, el sur también existe. Por la vereda llega un profeta de su tierra: don Mieceslao Dola, y me recuerda su exposición retrospectiva, con casi cincuenta obras, en La Damasca. Toda una vida. El, que en su juventud pensó como para sí mismo: «Voy a ser el pintor de Comodoro». PROFETAS DESTERRADOS De nuestras calles anchísimas y ventosas, se fueron muchos creadores. Algún día tendremos tiempo para hablar de ellos. Pero hay un mentís fervoroso de la frase usual: Nadie es profeta en su tierra. Eso ocurre en Comodoro: hay profetas propios. ¿0 es que somos todos medio extranjeros? No se sabe; y dejemos que los especialistas en arraigos nos den sus versiones. El tema es otro: Hay creadores. Y los hay, muy buenos. Algunos desapercibidos, por allí, que no se sabe bien por qué se esconden. Y otros que andan por la luz del día. En cierta ocasión Jorge Vilardo me contó una serie de anécdotas, hablando de su libro «El árbol de las tormentas» (1986), y entre ellas rescato una. EL COMPROMISO DE SER PERRO ‑ «Esta anécdota me la contó David Aracena. El también tenía ese sentimiento del bosque: él vivió en la cordillera. Hubiese estado de acuerdo con eso de intentar crear poesía en el lector. Ahora bien: yo trabajé la idea, y me salió así, con ese final tan sugerente. Aquel perro, que cansado de tanto pelear, regresa a 148

El Patagónico, 19 de setiembre de 1987.

la casa. Pero que «creo que se sintió obligado a dar batalla, porque después de todo, era un oficio como cualquier otro». Hay gente como Hugo Covaro, siempre en actividad, o el pintor Mangano, cuyas obras fueron incluídas en el Salón Nacional riogalleguense, que no siempre están a la vista. TIRANDO MANZANAS AL AIRE Y el arte no es una competencia: debería ser un modo de convivir. La naturaleza humana, sin embargo, nos priva a veces de grandes y valiosas experiencias, de la amistad sobre todo, por este sentido de estar «como compitiendo». He redescubierto esto desde que ejerzo mi arte en un medio de comunicación. Y no debiera existir eso: Mangano tiene obligación de exponernos su obra, pronto; o qué pasa con Ilia Ruiz, o el famoso «Taller 10» ... Y en todas las artes. ¡Oh caramba! Vilardo me contó también, aquella otra historia de David: ‑‑ «Estábamos con Aliaga, el poeta, en el valle del Río Negro. El y David tiraban manzanas al aire. Y Aliaga le ganaba, por ser más joven: David se enojaba mucho. «Y por supuesto, después se reían juntos de sus «chiquilinadas» de adultos y amigos.

LA RESPUESTA DE LA BESTIA Cuando se murió David, lo leíamos, lo releíamos, aún más que antes. Era como seguir charlando un poquito más, con él. Una de las creaciones de Jorge Vilardo, que más le gustaban, era aquella que dice: «Una bestia se preguntaba cuál era la distancia entre el animal y el hombre. En ese instante se abrió el follaje y partió una bala». (Jorge Vilardo, 1986) En fin: nos quedan algunas lecciones. Para saludar a Dola en su muestra retrospectiva; para animar a los más nuevos. Y para convocar a los que «andan por ahí». Hagamos nuestra comunidad. Aprovechemos que seamos profetas en nuestra propia tierra; y no tiremos manzanas al aire, entre nosotros; y sigamos fieles al oficio de ser «perros». Con dos versos, a veces, el poema está hecho. 0 más bien, listo, preparado, sugerido, para que lo realice dentro de sí mismo el lector. Por ahí andan tantos, poetas ellos, como Armando Bandeo que está editando un libro, como Aliaga, Vilardo, Covaro, Anita Pescha, Angelina Covalschi, Cristina Buckzak, Olinda de Walsamakis, Diego Angelino, Angélica Castro, Mario Morón, Cuningham, Clarita Mizrahi... Todos nuestros.


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Una carta de Guereña y la exposición de Dola

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llegó la Primavera. Entre farándulas y estudiantinas, vimos a jóvenes y adolescentes, y no tanto, corretear con los símbolos de la alegría y de la vida. Alguna reflexión habrá enriquecido los recuerdos de los adultos, acerca de sus épocas de estudiantes. En fin, que a fines de SeptiemEl Patagónico, bre, cada año, renace cierto romanticismo universal, 22 de setiembre brotan los espíritus, y, en el sur vuelve la esperanza de de 1987. una naturaleza pródiga. Y en el arte, también tenemos esta primavera de lujo que nos dan Dolores de Morón, Miecislao Dola y Miguel Angel Guereña. como es lo único que me hace sentir bien...» (1987). UNA CARTA CORDIAL He recibido algunas líneas del creador valletano. Inútilmente recurrí al teléfono, en estos días, para hablar con él, sobre la premiación honorífica que le tributó el salón provincial de pintura, en Rawson. Otra vez será: vaya a saberse en qué agasajos anda perdido nuestro querido Guereña. Y nuestra propia creadora, la señora de Morón, ha logrado el primer premio del mismo evento, con un movimiento de su espíritu, renovador, que nos honra a los comodorenses, y que confirma un talento artístico que trasciende su ya meritoria calidad de docente. En la carta Guereña precisa: ...Con respecto al viaje a México, todo salió muy bien. Evidentemente la presentación del Rector Pinelli fue positiva, y han avalado favorablemente mi carpeta; y bueno, me pagan el pasaje y el envío de la obra. Es decir, tengo los auspicios de la Dirección Nacional de Artes Visuales, Secretaría de Cultura de la Nación y la Dirección General de Relaciones Culturales de la Cancillería: todo 10 puntos. Oportunamente, cuando viaje, te haré llegar algunas cosas. Mientras tanto sigo trabajando duro,

EL PINTOR DE COMODORO La exposición de Dola, inaugurada el viernes, fue una sorpresa. Se evitó sobrecargar con el tema petrolero, se hizo lugar al pintorequismo paisajístico, pero por sobre todo se mostró lo menos conocido: sus experiencias de los sesentas (desde obras de investigación cubista, hasta los gráciles «impresionismos»; una colección de acuarelas inesperadas, exquisitas y además: una serie de abstractos enormes, que le ha valido varios premios, y que son sus obras mayores en pintura y en libertad. El público no participó como otras veces: fue calidísimo, comprometido. Se escuchaban diálogos y comentarios de todo tipo. Una muchedumbre se paseó toda la tarde, desde hora temprana, y el pico más alto fue la inauguración, cerrándose hacia las dos de la madrugada. Dola, evidentemente, es «el pintor de Comodoro».

siasmos por su retrospectiva de vida. Su hijo Pablo, ofició de fotógrafo incansable. Por allí estaba su esposa, charlando, inquieta, invitándonos a su casa. Y un grupo de decena de chicos irrumpió espontáneamente, para quebrar definitivamente la solemnidad, apoderándose de los catálogos y pidiéndole autógrafos. La sonrisa y la alegría del maestro, toda la picardía de la escena, es difícil de describir. Pero hubo otra emoción fundamental: el reconocimiento de su valor auténtico, que aunque indudable, se reafirma con la solvencia del trabajo de toda una vida. Así lo atestiguaban Mangano, Tuñón, Mario Morón, Liliana Vivanco, un grupo de arquitectos, y el músico Kusselman, y algún amigo como los de la familia Ferreira de las Casas, que, pasaron horas allí, y fueron los más reacios en irse. ALGUNOS COMENTARIOS A medida que pasaba la noche, el calor y algunas bebidas lograron cierta chispa en los grupos animados, y el arquitecto Go1dstein evaluaba el evento. Claudia González pedía, con mediano éxito, que algún inoportuno se corriera para poder observar las obras: hizo un recorrido minucioso, y se quedó charlando con un grupo de amigos hasta tarde. Un empresario local, intentaba develar algunos cuadros, y recurría al autor, insistentemente, buscando aclaraciones y comentarios. En fin , una fiesta. Quizá, la mejor de todas.

LA EMOCION DE DOLA Al acercarse al pintor, se descubría su emoción auténtica. Este hombre sencillo, agradecía los entu149


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Aquí falta un debate familiar...

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api, decíme: ¿vos estás de acuerdo con el tema de la educación sexual?, me preguntaba Mariana con curiosidad. Me asomo al living y veo a un grupo de adolescentes con ella, compañeras de curso, del 7mo. grado de la Escuela Nro. 26. Me sonrío; ella se ríe de su picardía. Y la charla continúa entre las chiquilinas. Una dice: «Mis papás no están de acuerdo, y yo tampoco. «Entonces regreso sobre mis pasos; he descubierto que la pregunta no era solamente picardía, un «vamos a ver qué nos dice», sino que hay un problema a resolver en estas jóvenes personalidades. Es una seria cuestión. «Chicas ‑me entrometo‑ yo estoy de acuerdo». SEXUALIDAD Y VIDA SEXUAL ‑Y me parece que vos ‑dirigiéndome a la niña que se solidariza honestamente con los padres‑ opinás distinto. ‑Papi‑ me «felicita Mariana‑ ¡vos vas a votar a favor! Se escuchan varios ¡Qué bárbaro! y cosas por el estilo, y la amiguita disconforme queda un poco cortada. No me responde. Le digo que cada uno tiene derecho a su opinión, y la conversación sigue su curso normal. He rescatado esta escena, por varios motivos. El primero es obvio: ¿qué ocurrirá con el criterio de familias que no aceptan esta actividad escolar? En segundo lugar: ¿qué cosas se enseñarán en estos cursos curriculares, y cómo? Y en tercer término, si será una actividad educativa o simplemente informativa, instructiva. Esas ideas me vuelven al día siguiente, cuando nos citan para concurrir a la escuela. 150

el asunto de la familia que no lo acepta. Y sin querer obtuve mi respuesta. esos padres que, no están de acuerdo, están ausentes. Y la licenciada Ana María Cuevas, que intentó este contacto con nosotros, ni se enterará jamás de ese hecho. Quizá falte tiempo u otra razón. Quizá falte la responsabilidad de esos padres. El Patagónico, 25 de setiembre de 1987.

EL SEXO EN LA ESCUELA Allí, en la entrada, nos recibe con su afecto de siempre la conocida docente María Amado de Martín, que desde hace poco se ha reintegrado a sus actividades vocacionales con entusiasmo. Y allí mismo, entre padres y madres concurrentes, aparece la especialista. Y así nos enteramos de muchísimas cosas, que aunque subliminalmente, ya veníamos rumiando sobre el tema: que a pesar de las controversias en el orden nacional, en la provincia se viene desarrollando con éxito y criterio el mismo trabajo. Con las premisas de educar para la vida, en el amor por la vida, y en el respeto al derecho que tienen las familias. Y eso ya es mucho decir. CHARLA CON LOS PADRES Pero quedaban algunos interrogantes. Se nos mostró un audiovisual. Se nos expuso «terapéuticamente» como grupo heterogéneo todo lo que solicitamos, y aún más. La curiosidad y la solvencia profesional nos obligan a preguntar alguna cosa. Hay un diálogo: todo está claro, hay que decir que todo es positivo. Y de todas maneras me seguía preguntando en qué terminaría

CONGRESOS Y OTRAS YERBAS Hay mucha gente preocupada de qué es lo que va a suceder con los postulados del Congreso Pedagógico, que dicho sea de paso, en Chubut fue positivo. ¿Deberemos pagar por todos los demás, por las provincias que no lo supieron conseguir? Esperemos que eso no ocurra. Pues bien: ¿desconfiaremos de la Educación Sexual en la escuela, porque ha habido malos manejos en el orden nacional? Y además: en nuestra reunión había un grupo reducido de padres, y la consiguiente queja de la no participación de la comunidad educativa. Entonces, ¿ausentes para oponerse, alguno, y ausentes los que apoyan, muchísimos? Nos está faltando sensibilidad, por decir poca cosa: ya no nos interesa ni lo que pasa en las escuelas, ni lo que le den o no a nuestros hijos. ¿Qué nos ocurre? DEFINICIONES Y POSTURAS Aquí hace falta un debate familiar que no se está haciendo: los padres, ausentes sin aviso. Y más allá de las posturas y definiciones de cada uno, debe realizarse de una vez por todas. Y eso sí; espero que todo vaya bien. Que la escuela aporte algo nuevo, y que se generen nuevas inquietudes. Porque allí estará, ni más ni menos, que mi propia hija Marianita: es decir, los hijos de todos.


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Mario Cabezas, creador...

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o será la hora de juzgar a la literatura, que está en crisis. Ni de arriesgar opiniones anticipadas. Siempre recuerdo las palabras de un pensador argentino: «El primer deber de un escritor, es escribir para su pueblo». Tal decía Scalabrini Ortíz, y creo que se puede «escribir en argentino». Hay testimonios, a pesar de todo. Y aunque a fines del siglo XX la literatura está en apuros, es posible encontrar la vertiente popular, aquella que respeta más los sentimientos de un pueblo que las formas de las vanguardias literarias. Y entre nosotros, tenemos ese acervo que sin academias ni vuelos rebuscados, aciertan en la glosa y la copla popular. El tiempo dirá, en todo caso, su última palabra: nada cuesta esperar. LOS LIBROS REGIONALES Hace un tiempo recibía los libros sencillos de Elías Chucair. Y luego de leerlos, con cierto esfuerzo, descubrí dos o tres aciertos, incluso literarios. «De grillos y silencio» permanece aún en mi biblioteca, ya que allí está el mejor Chucair: el autor regional. Y no andaba tan errado en mi supuesta condescendencia: los cantores patagónicos lo han adoptado como uno de sus autores preferidos. Y con justa razón. Entre otros, aún me llama la atención el gran trabajo de Terraza, que amén de sus coplas populares, ha conseguido una larga narrativa de distinta calidad formal, pero de una fuerza cordial auténtica. Y por ahí anda nuestro Mario Cabezas, en esa estirpe. «El primer problema del escritor argentino es el de liberarse de su soberbia intelectual ‑‑decía el mismo Scalabrini Ortíz‑ aprender a ser humilde, y a poner sus cualidades al servicio del pueblo del que forma parte indiscutible. El lector

El Patagónico, 1º de octubre de 1987.

argentino estará con el escritor argentino cuando el lector sienta que los problemas vitales del escritor son los mismos problemas del ciudadano». Y agregaba más adelante: «El desdén popular hacia los escritores que acatan directivas no dichas, pero perfectamente perceptibles de las grandes editoriales, es una prueba casi definitiva de la inteligencia del pueblo y de la tenacidad inconsciente con que busca el rumbo propio de su cultura y su destino». REMOLINOS Y VIHUELAS No sé que versos de Mario Cabezas se salvarán con los años. Grandes escritores argentinos pretendieron que los justificara una sola página. Pero Cabezas ya tiene otra suerte: haber sido musicalizado por los folkloristas del pueblo patagónico. Deberá guardar esta obra «Remolinos», junto a los versos de Chucair: ambos libros parecen tener un mismo destino. Y Oscarcito Payaguala, nuestro tehuelche cantor, le estuvo dando las armonías serenas de su autoría, guitarra en mano, la noche de la presentación. Que cante nuestro pueblo, además de leer, puede ser muy importante. Los soldados de nuestras gestas iniciales, iban cantando hacia la

guerra, en los larguísimos caminos de la patria. Con respecto a la obra en sí, tiene espacios de fuerza propias, destellos de literatura lograda: Silvia Lay recitó esos versos, con la solvencia de siempre. Fue una hermosa noche por estos aciertos. Y además, pude estrecharle la mano a este colega, en su propia fiesta: no lo conocía, y fue un placer compartir su logro. MARIO CABEZAS, CREADOR Después comprendí que este libro titulado «Remolinos», tiene su discurso propio. El mismo autor lo anuncia: «La Patagonia y su gente ha sido mi fuente de inspiración. También el viento y sus artistas... El aspecto técnico es la simplicidad absoluta. Hay versos y alguna prosa». Hay, después lectura, una sensación de tradiciones, en el verso cincelado; mucha arcilla en el viento, mucha soledad y lejanía que se hacen conscientes. Cabezas habla del arraigo doloroso, y de Malvinas. Quizá hay alegorías exageradas, reconocimientos justos, cantos cordiales, elegías del «Belgrano» irrecuperable, miradas y asaltos al Chenque, algunas tristezas, una esperanza en los árboles para nuestros hijos, y una búsqueda de universalizar la Patagonia, que ya es bastante. Pero también, es inútil callarlo, está esa «Carta al León Imperial», que muchos sienten para que no nos desmalvinicemos. Para que se haga justicia. Y lo acompañaron en su camino, también, las fotografías de Ulloa, los dibujos de Carlos Leal. Unidos.

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Gustavo Bove y el teatro comodorense

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on su barba juvenilmente canosa y una camisa a cuadritos, Bove sube y baja una interminable escalera. Los trastos del escenario preanuncian la presentación de «Las Troyanas». Hay una hilera de cascos y escudos, un pórtico clásico sin estilo, casi abstracto, y un grupo El Patagónico, de movedizos colaboradores están estudiando la luz y 3 de octubre la escenografía. La máquina del teatro, en su simplicide 1987. dad, requiere de un artista profundo. Y aquí está, nos saludamos, se sienta en cualquier cosa, y me cuenta las novedades: este sábado a la noche, en el teatro María buen material para un reportaje a fondo. Hoy quiero ir a ver « Las Troyanas». Seguramente será un sábado de Auxiliadora, se presentará esta obra clásica. fiesta excepcional. Y Bove se ríe de mis comentarios sobre la luz, mientras con el rabillo del ojo está controTEATROS JUVENILES Es inacabable: el teatro le debe una parte de su lando los gestos mínimos de sus ayudantes. Hay uno historia comodorense a Gustavo Bove. Recuerdo la que le preocupa, porque está trepado precisamente a vivencia puesta de «¿Hombre está?» (1973), donde la escalera que él acababa de dejar, para ponerse a mi competía en calidades y temas con las obras de Casto de merced: parecemos dos personajes sobre el escenario, Diego. Y antes, todavía, siendo estudiante y enamorado, y el público todavía está ausente. concurrí a descubrir el célebre «Show Viale» (1969), CUANDO LLEGUE EL PUBLICO que después se siguió enriqueciendo en «Viale todo», Ya es una costumbre: el público llega, y espera lo «Un Viale vale dos», etc. ¿Y quién no recuerda las comedias de la «Pulga Azul»? Me cuenta que ya antes, mejor. Es que después del «Viale Todo» (1986) y la en 1965, habían aparecido «Historias de mi esquina» presentación de fines de agosto, hace unos días, la gente de Osvaldo Dragún, que dos años después fue llevada sabe lo que Bove vale. En realidad, ya hace mucho del Español comodorense al «Blanca Podestá» capita- tiempo, años; pero esta imaginería más cercana es útil lino. Y me nombra a muchos, entre ellos los Roberts, para la motivación. «Representamos esta obra, movidos Carlos Quinteros, a Gerardo Llaneza. Y aquél premio por el tema Malvinas ‑‑precisa‑‑‑, porque es la historia nacional con «Fin de Diciembre» de Ricardo Halac, y de la polis invadida. Ha tenido gran éxito en África, la obra para niños «Pilín y Morisqueta recorre el país en por ejemplo, en Asia, que son continentes invadidos. Y bicicleta». En fin, que Bove lo ha hecho todo en el arte nosotros que tenemos el enemigo en casa, nos debíamos dramático, no es un secreto para nadie. Hay una hoja esta gesta, esta especie de homenaje. Además está el de apuntes y eventos que no transcribiré ahora, quizá tema de la dignidad de la mujer, un canto de amor a 152

la patria, y un profundo y humano alegato pacifista. Todo está dicho: el trabajo continúa. En una lista de la Escuela Municipal de Teatro, que Bove dirige hace dos años, figura el elenco: Marita y Mirta Barceló, Héctor Stocco, Daniel Luz Clara, Ma. Fernández Acevedo, y el coro integrado por los 1ro. y 2do. años de la escuela teatral comodorense. Cuando llegue el público, después de cuatro meses de intensa preparación, se encenderán estas luces griegas clásicas. Para todos. LAS TROYANAS EN COMODORO Representación capitalina previa, ya que Bove fue asistente de dirección de la misma obra anteriormente, nos enterábamos de su éxito en manos a de María Rosa Gallo, Selva Alemán y Luisina Brando, entre teatros, y sobre todo un coro de lujo. La escuela universitaria era un bullicio humanístico por la novedad: los jóvenes indagaban dónde se conseguían las entradas. Esperemos que la sala quede a medida del evento: no hay que perdérselo. Y esperemos que ya el teatro se reintegre definitivamente a nuestras costumbres, como en sus mejores épocas. Quizá los tiempos actuales anuncian una revalorización del sentimiento, una capacidad de salir a buscar emociones, después del cansancio de tanto video fácil y rutinario. Y estas troyanas son una buena excusa. Pensaba, mientras me paseaba por el enorme teatro, en toda esa historia que nos precede desde la cuna occidental, desde la ciudad aquella.


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Tenemos nuestros propios juglares os juglares del siglo XX, inundan las ondas radiales, los video‑clips, discos y cassettes. ¡Quién lo hubiese dicho, cuando escuchábamos a Joan Manuel Serrat, interpretando a Machado!. Hoy en día, el número de poetas del pentagrama ha crecido de manera increíble. Y ello es un mérito de la civilización, si se piensa en que hubo épocas en que las letras de las canciones dejaban mucho que desear. Hubo, y todavía hay, esas cancioncillas que el mundo recibe por la radio y no se cansa de tararear, asimilándolas sin darse cuenta. Incluso manifestando que no le gusta o pretendiendo ignorarlas: tal es el poder de los medios de su difusión.

Payaguala. 0 sea, que además de buenas canciones, tenemos muy buenos intérpretes. ¿A qué se debe entonces cierto indiferentismo en lo que va del año, de nuestras propias canciones? Musicalmente, Comodoro ya tiene identidad.

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SIN PLATA EN MAR DEL PLATA Si se apaga la radio, se seguirán escuchando por los altavoces, en los bailes, disquerías callejeras, y hasta en labios de algún chico que pasea por la calle. Sin olvidar los aparatos técnicos y sofisticados que algunos pasean por la plaza o en el colectivo. En fin, que las canciones destinadas a entretener, o a servir de música de fondo, sin ninguna otra pretensión, se apoderan del aire, motivadas por los consabidos intereses comerciales, atacan los oídos generosos y pacientes, y quedan grabadas en el recuerdo de las gentes. Es un negocio redondo. Sin embargo no todo está perdido: Mozart ha sido popularizado de la misma manera por Waldo de los Ríos, mucha música clásica ha llegado a las masas a través de orquestas «comerciales» o populares, y por allí aprendemos algunos poemas de Lorca o Neruda a través de la voz de nuestro cantante favorito. Ello sin desmerecer calidades ni preferencias. Desde el Benedetti fonográfico, el Piero sencillista, se agregan

El Patagónico, 8 de octubre de 1987.

valorizaciones sociales o de vivencias humanas. Todo ello puede ser positivo: lo que mata son algunas composiciones al estilo de «Yo quiero ir a Mar del Plata, en alpargatas...» o el simplismo paupérrimo de «Te adoro, te amo». Realmente parece que en estos casos no hubo ganas de ponerse ni un ratito a pensar. MUSICALMENTE, COMODORO Ahí tenemos a nuestros propios juglares, de la ciudad. Y entre ellos, hay algunos con verdadera calidad artística: un Lito Gutiérrez, un Covaro, un Marcelo Falcón, son ya indiscutibles. El primero de ellos, con una vocación por la tierra, el país, y un concepto folklórico arraigado en el aborigenismo, que bien vale la pena analizar. He visto que sus canciones se respetan en los festivales nacionales, cuando no se premian. Y Hugo Covaro, con su nivel poético y sus raíces del norte, ha plasmado cantos para los patagónicos. Por último, Marcelo Falcón, el más citadino, como quien compone desde San Martín y Belgrano, en nuestra ciudad, aunque no le faltan temas de la costa y de la cordillera: ha sido capaz de crear coherentemente para el corazón. Reflexiono sobre estas cosas, ya que en estos días estamos intentando un reportaje a Oscar

ALGUNA CRITICA FEROZ Que «Los Boyeros», «Los Hijos del Viento», «Los Linyeras « y hasta el recordado «Grupo Uno» ¿no tendrán un lugarcito en el corazón comodorense? Y sin olvidar a tantos otros... Hasta nuestros días. Hubo conjuntos de rock, de todos los calibres, por ejemplo, y hoy aparece un grupo que se llama «Igor», con letras regionales. ¿No se podría editar un disco nuevo, como lo fue aquél de Comodoro y la Canción Patagónica? Con una antología que incluyera desde la Cantata a Comodoro de Kusselman, hasta las grabaciones que se conserven de «nuestros» conjuntos? Ya sé: alguna crítica feroz se alzará contra estas ideas espontáneas, con la pregunta clásica: ¿quién le pone el cascabel al gato? Creo que alguna empresa y los supermercados poderosos harían un bien a la comunidad, ¡y sin perder plata! con la publicidad inteligente de editar discos y cassettes, por ejemplo, en lugar de vender bonos de sorteo que reúnen mucha gente pero que no dejan más que algún coche y otra maravilla de la técnica, para alguno, y una gran desilusión para muchos. Ello sin contar con las posibilidades en el marco oficial. Busquemos de rescatar nuestra música para los jóvenes. 153


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Umberto Eco y algunas profecias...

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uién no ha leído todavía «EL nombre de la rosa»? Pues bien: ahora podrá verse la película, que como ya se sabe, no es nunca lo mismo. Un colega me dijo hace poco: «Esta novela está de moda como lo estuvo «Rayuela» en alguna época. Creo, con honestidad, que hay que salvar muchísimas diferencias. Hoy nadie lee esa obra de Cortázar, que es verdad, tuvo su «moda», y en cambio esta novela medieval de Umberto Eco, promete otras cosas. Desde su «Obra abierta», y tanto articulillo semiótico y literario, la figura de Eco ha alcanzado proporciones de ser el García Márquez europeo, por decir alguna cosa: el mejor intérprete de su continente. Y eso, sin negar a un Francisco Umbral en la España posfranquista o a un John Updicke en los Estados Unidos, después de los años sesenta. UN BORGES DISFRAZADO No podemos confundir la moda con los valores artísticos y estéticos, en primer lugar. Y luego: un autor que se involucra con una hipótesis tan fuerte de la cultura occidental, es necesario profundizarlo. La pregunta que subyace en toda la obra, es: ¿vuelve Europa a una Edad Media irremediable? Las bibliotecas de los monasterios (acumulación de datos) son las supercomputadoras; el hombre común sabe cada vez menos del principio de las cosas. Otra vez resurgen las religiones patrióticas, donde «hasta la guerra se hace en nombre de Dios», y sigue pululando el fanatismo. Esa idea involucra otra: América, el continente hacia el sur, tendrá la posibilidad de construir las futuras aldeas humanas, «a la medida del hombre , en ese futuro pueblo planetario. Y es el «estribo» de los bárbaros que modificaron esa época, serán las comunicaciones, cada vez más baratas, cada vez más cercanas. ¿Habrá una 154

pendiente. En fin, profecías son, y merecen ser leídas y tomadas como tales. Nada más. Aunque pueda haber una confianza inicial en Eco, que en «Obra Abierta» fue capaz de preanunciar la cultura y el arte de los finales del siglo vigésimo. Y esto no ha sido una casualidad. El Patagónico, 10 de octubre de 1987.

especie de aldea global? Hay otros futurólogos, como el «tecnocrático» Toffler, que así lo aseguran. Pero Eco prefiere otras profecías. Quizá, entre tantas sugerencias, llama la atención la del enigmático bibliotecario ciego, llamado Jorge, como si fuera Borges. UN ECO ABIERTO Nuestro ciego rapsoda, como lo fue Homero alguna vez, previó el fin de una época: Borges es el ciego cuidador de una biblioteca que se extingue. Y los frailes mendicantes, los «fraticelli», nos demuestran que los verdaderos maestros de la humanidad, ya no están en las Universidades, tampoco. Los pensadores y creadores, viajan y recorren el mundo ancho, sin anclar en ningún claustro dogmatista y despótico. De alguna manera se ha terminado el mundo faústico: los bárbaros orientales nos invaden desde el mundo de la técnica. Esta época terminó, efectivamente, para el Hemisferio Norte. Cada hombre se ata a su región, a su familia, frente a ese concepto de posible guerra atómica, que es asimilar al Apocalipsis predicado en la Edad Media. Los caballeros andantes, han sido sustituidos por terroristas árabes. Y el movimiento de los pueblos, el conocimiento de otras lenguas, se repite en una comunidad interde-

EL NOMBRE DE LA ROSA Dieciocho años confiesa el autor, que le ha llevado componerla. Algunas costumbres han cambiado: la gente ya no viaja tontamente, hacia nuevos mundos exteriores, como Pitágoras en su época; más bien prefiere viajes hacia el interior, en la búsqueda de sí mismo, como quería Sócrates. Y así como hubo un cielo religioso, lleno de ángeles y maravillas, ahora tenemos nuestra Era Espacial. Y la crónica, género tan descriptivo del medioevo, ha sido sustituido por el periodismo, esa crónica actual y rigurosa. En fin, que la interpretación de la obra es interminable: me disculpará el lector mi visión propia de esta novela, que posiblemente tuerza algún propósito de su autor itálico, pero que creo firmemente que es una profecía. Espero que la versión del cine sea digna. Aún no lo sé. Transcribo dos ideas del novelista: «Cada vez que un crítico o un lector escribió o dijo que mis personajes eran posmodernos, o afirmaba cosas muy modernas, resultó que precisamente se trataba de citas textuales del siglo XIV. ... Sólo los monjes de la época conocemos la verdad, pero a veces decirla, significa acabar en la hoguera». (Apostillas, 1984).


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Realmente no pasa nada...

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l científico Asimov explicaba que «el libro sigue siendo el mejor audiovisual». Un monito travieso hacía de las suyas en un laboratorio espacial. En estos días se nominarán los premios Nobel científicos, mientras se especula sobre el de Literatura. Una agrupación juvenil de indígenas americanos repudia la celebración del Descubrimiento colombino. Una ama de casa comodorense, da su testimonio dramático de crisis económica por un programa de la radio que comparten el Dr. Scocco y su conductor Bove Bonnet. Los medios de comunicación nos llegan con sus signos culturales e informáticos, con su testimonio vivencial. Y ya estamos acostumbrados. VOCACIONES PERIODISTICAS Un escritor local, Carlos Calderón me trae la noticia de que en la Escuela de Magisterio un grupo de chicos editará una revista escolar con la impresora de una computadora. Los pequeños aprendices de periodistas, ya inventaron otro medio de comunicación que se va sumando a los que generó el curso «El diario en la Escuela». Una alumna me trae un artículo sobre la película «La Bamba», donde se especula sobre el movimiento rockero hispánico de los Estados Unidos. Otra revista habla sobre el «Parakultural» porteño, donde pasa de todo, pero ya están tan acostumbrados, que «no pasa nada...» El dólar ya anda en los cuatro australes y el presidente hablará un jueves 15. Un amigo me dice que la juventud radical hizo su autocrítica, y esperan lo mismo de los mayores. Parece ser que no habrá una lista «Unidad» en las próximas internas. Boca y San Lorenzo. El Papa y la ingeniería genética. ¡Cuánta

El Patagónico, 15 de octubre de 1987.

crónica densa e interesante de nuestros días! Y los vecinos, en la calle, en el boliche, tan acostumbrados, perdieron la capacidad de asombrarse. Hasta hay alguno que dice: «Nunca pasa nada, jefe. Realmente no pasa nada...» LUCES DE MI CIUDAD El sábado, día habitual de trajín comodorense, nos muestra las calles vacías. Siguen las filtraciones subterráneas. Crecen las promesas de los futuros gobernantes. Los árboles de la Sociedad Rural están más verdes que nunca. Hay actividad cultural intensísima los fines de semana. El feriado del lunes aparece radiante de sol y los coches se aglomeran en los parques y la costanera local. Una sicóloga hace encuestas en los colegios para desarrollar un programa televisivo. Los docentes discuten las novedades del sistema Aula‑Taller. Se anuncia una pelea de box a nivel internacional. Salen a la venta los fascículos del erotismo cinematográfico. Veo en el kiosco un nuevo ejemplar de la revista «Muy Interesante». En fin, que me voy sobrecargando de novedades, de noticias, de mensajes que pululan en el aire.

EL PARAISO HOGAREÑO Cuando llego a casa, a ese paraíso posible que es la familia, intento descansar un poco. Pero mi mujer me anuncia que ha habido aumentos para los docentes nacionales. Mi hija me pregunta sobre la civilización griega, de la que deberá confeccionar una guía para la escuela. Mi hijo me hace firmar la comunicación de un acto por el día de la Raza. El cartero ha traído la boleta de luz bimestral. Mientras ceno, estoy pensando en que mañana deberé ir al médico por mi control de salud, que acusará el origen de algunos nuevos problemas. Quiero ver una película para distraerme, pero la violencia de los titulares me inhibe. Preparo unos mates para charlar con mi mujer, que acaba de acostar a los chicos. Y recién entonces recuerdo que debo escribir esta «Gaviota de Papel» para mañana. Reflexiono sobre los temas posibles, inmediatos. Las últimas vivencias del comodorense, sus actuales preocupaciones, alguna nueva imagen de la ciudad. Pero hoy no será eso posible: la maraña de la vida no me abandona en la paz del hogar. Y eso es, quizá, lo más notable de lo que me ocurre en estos días. Como a todos los lectores...

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Algunos flagelos y un colegio ejemplar n profesor universitario salía de los baños con un marcador en la mano. Un colega le dijo: «Ah, estimado amigo; así que usted es el que escribe los graffiti en las paredes... ¡ Así lo quería encontrar!». «‑Oh no‑ respondió el catedrático, confuso, pescado El Patagónico, infraganti‑ Yo solo corrijo los errores de ortografía... «Y 18 de octubre más allá de cierto ingenio que muestran los patoteros, de 1987. aerosol en mano, ya es hora de protestar por el atropello que muchas veces significa esta práctica. Hace un par de noches, en cercanías del Colegio Domingo Savio, ciados por la comunidad, sin miedo. fueron pintados dos coches, con una «A» y una «Z « UNA PLAZA REVERDECIDA en sus puertas traseras. Hace unos días, una escuadrilla municipal reforestó la plaza que se encuentra en Alem y Huergo, NUESTROS BARBADOS JUVENILES A la salida del mismo instituto que supera los frente al mismo colegio. Esta acción posibilita un lugar dos mil alumnos, quizá el segundo en importancia en revalorizado por los alumnos y el barrio populoso de la ciudad, ha habido dos incidentes provocados por trabajadores humildes. Faltaría todavía una garita bien barras peligrosas. En ambos casos, los damnificados iluminada por el movimiento del transporte, entre otras eran alumnos de la sección nocturna, que sufrieron cosas, que es allí muy importante. Ya la calle Alem no agresiones físicas, a la salida de clases. Ya era habitual alcanza a cubrir el parque automotor, densísimo en las la rotura de antenas de coches, y la ofensa verbal a horas pico, debiéndose estacionar en cualquier parte. las chicas estudiantes. Últimamente he observado que Una marca de estacionamiento en 45 grados, sobre deambulan oportunas parejas de policías, con lo que ha alguna de las manos, sería un alivio al menos, si no la solución definitiva. Si comparamos la comodidad que vuelto todo a la normalidad. ¿Pero es justo que suframos estos flagelos? Los posee un colegio similar por su importancia, céntrico, meritorios agentes del orden, en estos casos, son efi- creemos que la desatención del sector es injusta. cientes, pero también conocemos sus limitaciones de CITAS FUERA DE ESCENA personal y de presupuesto. Y no es lógico que haya Y además, algún celador se ha quejado de que en que esperar su presencia, quizás mas útil en sus tareas habituales, para poder transitar tranquilos por la calle. las esquinas cercanas se observan las típicas «citas Nuestros barbados juveni­les, que depredan el cordón clandestinas», que son a todas luces indebidas en los forestal, que ahora pin­tan nuestros automóviles, que aledaños de una institución educativa. En las mañanas, agreden gratuita­mente, deben ser puntualmente denun- en cambio, hemos de interrumpir las clases circunstan-

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cialmente, en medio de una explicación, por culpa de los desaprensivos automovilistas: ningún cartel, por otra parte, indica el obligado SILENCIO, ESCUELA. Y esto es ridículo, ya que allí precisamente existen dos establecimientos importantes, separados por la plaza ya citada. Es más: uno de ellos, una escuela primaria provincial, ha sufrido en una época de roturas de vidrios y otros vandalismos similares. Así están las cosas. COLEGIO DOMINGO SAVIO Ignoro si algunas autoridades piensan que la ciudad termina en su casco céntrico: así pareciera ser en alguna oficina municipal. Se desconoce la importancia de una obra salesiana que llega a un sector sacrificado de estudiantes, de trabajo y estudio, de uno de los barrios mas populosos de Comodoro. La función social de la institución involu­cra a amas de casa, actividades deportivas, una escuela primaria para canillitas, un turno comercial secundario y una escuela nocturna con salida laboral inmediata. Pocos desconocen la importancia de su centro de cómputos y su biblioteca. Eso sin contar servicios sociales específicos y la constante utilización de su gimnasio, por parte de la comunidad. En cuanto a su alumnado, es un orgullo saber que constituye un oasis de trabajo y autodisciplina en los tiempos que corren críticamente para otras instituciones locales. Y si no me cree, acérquese o pregúntele a la gente. Esperemos que esta reflexión no moleste a nadie, sino que despierte a algún dis­traído. Nuestros jóvenes y sus familias, se lo agradecerán.


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El Premio Isidro Quiroga ‘88 l escritor Carlos Calderón ha sido premiado por su cuento «El otro papá». Me lo comenta en las preliminares del lanzamiento del PIQ`88. Allí me enteró también de una muestra provincial del salón de este año, que se inauguró en el Español. Llega Angelina Coicaud, comentándome de su taller literario en Rada Tilly. Don Virgilio Zampini habla de sus cátedras de profesor viajero en la Universidad. Los organizadores del acto coordinan sus nerviosismos con Silvia Lay, que trasmitirá el mismo por Radio Nacional. El bibliotecario Mario D’Orta se entusiasma con su idea de preparar una muestra de publicaciones y del Libro patagónico. Llegan los periodistas y las autoridades: se comienza.

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PREMIO ISIDRO QUIROGA 88 ‑ «Es importantísimo que hayan hecho de este premio literario una tradición ‑comenta el licenciado Zampini, después de las formalidades de la presentación en el Rectorado de la Universidad. Marcela Marcote había hecho una reseña del recordado maestro Isidro Quiroga. Es entonces que pienso en que Calderón deberá viajar a San Julián (Santa Cruz) a recibir su Primer Premio Queoquén 87, donde los jurados han sido los conocidos Héctor Peña y Flora Rodríguez de Lofredo, escritores santacruceños. Daniel Alonso comenta de la Muestra Provincial que ha dado su Mención de Honor a Miguel Angel Guereña y su Primer Premio a Dolores Morón. Mientras tanto, Walter Sting1 espera la hora de iniciar su propio recital de guitarra, en el mismo salón. Afuera llueve torrencialmente: un diluvio desacostumbrado. Ha llamado la atención, justamente por esto, la

El Patagónico, 21 de octubre de 1987.

concurrencia de tantas autoridades, entre ellas el Sr. Rector de la Universidad, Prof. Hércules Pinelli, el Sr. Ministro de Educación y Justicia, Dr. Carlos Aubía, los concejales Risso, y Gamboa, entre otros. Y con aviso, la ausencia del Prof. Garavano, Director de Cultura de la Provincia, que me han invitado a viajar a Rawson para el 2 y 3 de Noviembre próximos, como jurado del Concurso Provincial del Cuento y la Poesía (edición 86/87). Mientras se retiraban las autoridades de la Sociedad Cooperativa Popular de nuestra ciudad, pensaba en ese oficio de ser jurado en los certámenes literarios. Esta vez tendré el honor de compartir el trabajo con Diego Angelino, el narrador de El Bolsón, y Virgilio Zampini. No conozco todavía a los compañeros del certamen provincial.

digo a mis alumnos que siempre hay criterios, según el tipo de concurso, y no siempre se logra un acuerdo objetivo. Los chicos se sorprenden ya que creen que los premios son indiscutibles... «Esto me recuerda la finalidad regional del PIQ’88, ampliamente difundido por la Patagonia, que ya ha logrado con ésta su cuarta edición. El presidente de la Cooperativa, don Esteban Antal, ha donado los libros de las ediciones anteriores a la Universidad y al Gobierno Provincial, durante el acto formal. Ahora comenzará el verdadero trabajo, como siempre, de la comisión de reglamento, de los escritores patagónicos inéditos, de los jurados, por fin. Y ese equipo de la institución organizadora que lucha cada año por que todo salga lo mejor posible, entre los que están el Sr. Corcoy, el Ing. Raúl Ortiz, y tantos otros. Esperemos poder cumplir fielmente con nuestro deber. Como se lo merece.

LOS PREMIOS POSIBLES Algunas veces, además de los premios en sí, aparecen cosas de valor. Inesperadas. Y no siempre la coronación de competir es posible como premio. Sin embargo, recuerdo ahora de años anteriores, el rescate de un cuento infantil patagónico, de un mito indígena, y algunos relatos de valor regional. Sin dejar de lado las curiosidades de la ciencia ficción, cultivada en estas tierras. Y lo más importante: que los jóvenes con espeEL OFICIO DE JURADO Me recuerda las veces que compartimos las se- ranzas, los futuros creadores, tienen una puerta abierta lecciones y discusiones literarias con David Aracena. para iniciar su vuelo. Tantas veces, que ya se han olvidado los hechos concretos: pero no la dignidad de elegir con honestidad. Con el posible criterio humano, Carlos Calderón dijo: «‑Me imagino cómo será integrar un tribunal. Les 157


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Humanismo y tecnología; arte y diseño

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e asusto cuando leo cosas como ésta: «Las soluciones ‑históricamente‑ han sido pro­ porcionadas por los ingenieros y no por los humanistas». Está claro que el autor de esta frase desconoce el origen de un circuito lógi­co, por ejemplo, que es la base de toda la informática actual, y del pensamiento de 2.500 años. La lógica artistotélica es la madre de la computación actual. Y en el Japón, son los filósofos los que programan en tercer grado de abstracción (Metafísica); los matemáticos convierten esto en lenguaje, que es el segundo grado de abstracción; los ingenieros, por fin llevan ese lenguaje a los niveles de primer grado de la Física. Y ya se intenta aplicar la sicología en un proceso similar, para asimi­larlo a las funciones o software de cualquier máquina. Que por otra parte es binaria, limi­tada a las posibilidades de conducción elec­trónica. 0 sea que los humanistas han parido las posibilidades de las ciencias, y no a la inversa. EL DEBER CUMPLIDO ¿Qué soluciones aportan los ingenieros? Por supuesto las de su campo inmediato y fisico: y está bien que conozcan el lenguaje matemático. No es necesario ni imprescindible que vayan más allá: la meta (mas allá de) física, no es objeto de sus manipulaciones concretas o intelectuales. El matemático y humanista Luis Rybier ha hablado muchas veces sobre el tema, ya que tiene la suerte de haber explorado la abstracción superior o humanística, y la inferior o física, que él debe y sabe unir a través del logos o lenguaje matemático, esa es su especialidad. No es que los humanistas no aporten soluciones: esto es un pensamiento, y sobre todo como afirmación, 158

ahora oportunas. ¿Quién escribe los diarios? Los hombres que tienen vocación periodística o literaria: pero no por ello negaremos que necesitan de las máquinas, de los fotógrafos, etc... Aunque podría existir el diario oral; lo otro es una extensión apropiada a la época y las circunstancias. ¿Y las bizantinas discusiones acerca de la matemática moderna? 0 tanta charla inútil sobre si El Patagónico, 23 de octubre el estructuralismo sí, o la lengua tradicional. Y así por de 1987. el estilo. Una cosa es clara: lo humano (de ahí viene Humanístico) es lo esencial. La ciencia y la técnica son una aberración. En todo caso, los humanistas no aportan extensiones posibles, y casi siempre, aprovechables. soluciones directas, per se, a los problemas tecnológiARTE Y DISEÑO cos que no son de su incumbencia. Pero decir que, el Pero la historia de la humanidad no se puede reducir Arte actual, por ejemplo, es consecuencia de los descubrimientos físicos de Einstein, es desconocer que fue al invento de una silla, para sentarse en ella a planificar la época y sus signos los que motivaron a este cerebro otra más cómoda aún. Ni ha sucedido así. El arte y el genial el concebir sus teorías generales y restringidas. diseño son campos que se complementan y enriquecen. La semilla de lo tecnológico y su evolución, está en Y todo por el estilo. Ahora bien; si se quiere enseñar los poetas, en los profetas, en los pintores, músicos y a nuestros jóvenes que las humanidades no aportan soluciones que no deben, para dejar la semilla de duda cuantos humanistas andan por ahí. sobre su utilidad, ya sería peligroso. Si por desconocimiento o ignorancia, o por falta de perspectiva se MATEMATICA MODERNA Cada cual cumplirá con sus obligaciones: así debe quiere afirmar la primera idea que surge de la mente de ser el mundo. Pero, aclarando ahora que el autor de la un especialista, sin los conocimientos suficientes de un infeliz afirmación es un especialista en computación, tema tan delicado ¡esto es gravísimo! Reconozco que ponemos las cosas en su lugar y pasamos a otro tema mis propios conocimientos son limitados en materia simi­lar. Es que en las escuelas, se plantea todavía de materiales duros de los circuitos lógicos; pero no la dicotomía del uso o no de la calculadora. Es una por ello diré que los ingenieros no están cumpliendo cuestión casi infantil: temores de algunos humanistas con su deber. pedagogos de la tecnología, y exclusión de algunos técnicos de las aplicaciones técnicas a la enseñanza. ¿Cuándo sabremos integrar los campos de conocimiento? Que ya no son tales, si tomamos en cuenta las clasificaciones de Foucault, o los estudios de Piaget, por simplificar largas explicaciones que no nos parecen


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¿Costo de vida o Calidad de Vida?...

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os volvemos primaverales: comenzamos a pensar en los libros que leeremos en este verano, en ir a ver tal película que nos atrajo, en recuperar nuestra relación con la música o el arte. Y cada día hay más gente retornando gimnasias, caminatas, salidas, o el curso de inglés que se abandonó por el trabajo, o un acercamiento a la computación que se prometía desde hace tiempo. Y ¿por qué no? chequear la salud, iniciar alguna terapia, remozar la casa o proyectar un viajecito en familia, acorde a la situación económica. Los más jóvenes sueñan sus nuevas parejas, los adolescentes intensifican los deportes, los amigos se prometen salidas más frecuentes. Y hasta la gente madura arregla su jardín o sale a caminar por las calles con todo ese sol. CALIDAD DE VIDA Por debajo de la superficie, se nota una preocupación renovada de nuestra comunidad comodorense por la forestación, el reencuentro con la naturaleza en la playa o en el campo. He visto familias, que incluso durante la semana, se trepan a los cerros aledaños, o personas que salen a correr por las sendas atractivas de la costanera. Los fines de semana ya se observa mayor movimiento en las playas tradicionales. Una amiga me comentó que hay gimnasios que oscilan entre los 15 y 60 australes mensuales. Y una sola sesión de baño sauna puede valer lo mismo. Los equipos de jogging se consiguen desde los 40 y pico, hasta los 190. Un curso de computación requiere precios muy diferentes, según su calidad, a quien va dirigido. Un libro cuesta hoy, no menos de unos 15 contantes, una salida al cine 5, un cassette alrededor de los 25, una visita médica sin obra social ronda los 50, y una sesión de terapia sicológica tiene valores muy parecidos. Pintar una habitación de

abandonan el vino en las comidas o preparan, entretenimiento mediante, su propio pan casero, para reducir gastos, y revivir la emoción hogareña de la receta de la abuela. El juego gratuito es aún posible. El Patagónico, 28 de octubre de 1987.

3x3 cuesta de mano de obra, unos 200 australes, y al precio de la nafta, casi cualquier viaje, aún cercano, puede ser un gasto superior a nuestros cálculos. Esto, en valores locales, por supuesto. Pero, todo sea por mejorar nuestra calidad de vida: será necesario elegir, sopesar las posibilidades, buscar lo más adecuado a nuestro presupuesto. EL JUEGO GRATUITO Pero aún existen cosas gratuitas: hacer un curso para adelgazar, terapía incluida, en alguna de las escuelas; salir a caminar en familia o con amigos; jugar algún picadito deportivo en algún lugar adecuado al aire libre; andar en bicicleta, si se la tiene en casa; hacer gimnasia con la televisión; dejar de fumar o correr por los bulevares; leer algún libro viejo o prestado que no se conoce; intercambiar revistas o grabaciones; compartir los hobbies de los amigos y viceversa; pintar solo algunas paredes o muebles para ahorrar la mano de obra; seleccionar semanalmente los programas de la televisión. Y así por el estilo. Que no es poco, ya que hoy por hoy, hasta una ronda de mate sale cara. Algunos alarmistas comentan por todas partes, usted los ha escuchado, que nuestra bebida tradicional, a casi 10 australes el kilo, corre serio peligro. Y no faltan quienes

PREOCUPACIONES EDUCATIVAS Otro tema está en las calles: la inscripción de los hijos en las escuelas. Sobre todo en los secundarios. Hay colegios que ya no se animan a pedir materiales a los alumnos. La educación pública se resiente desde muchos ángulos, y por diversos factores, incluso los económicos. Pero, ánimo: aún hay escuelas y colegios gratuitos sin problemas de disciplina excesivos, y por otra parte, algunos privilegiados se las rebuscan para no tener que pagar transportes. Por otra parte, los alumnos andan revueltos, después de las reuniones en la Municipalidad con el contador Gil, ya que el ente comunitario no les promete asegurar los precios diferenciales de los boletos; algunos me comentaron que pasarían las responsabilidades a las empresas transportistas. Estas alarmas y otras, debieran ser clarificadas. Y si la población estudiantil primaria, ya llegó a los 28.000 alumnos, es hora de preguntarse seriamente la utilidad del guardapolvo blanco. ¿Quién hace el negocio de venderlos, y cómo? Conozco establecimientos que no son provinciales, y que no exigen tal indumento, sino alguno más adecuado incluso para su conservación y limpieza. En fin: la gente habla y habla. ¿Quién le pone el cascabel al gato?.

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Los yankis del «boom» petrolero y nosotros...

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stas escenas de los yanquis del boom petrolero, son auténticas: en grupos ruidosos entraban a cualquier bar de la ciudad. Los tejanos ponían sus zapatones de campo sobre las mesas, y pedían cerveza. Apostaban, enfundados en mamelucos pringados, oleaginosos, y sus cascos amarillos, con otras mesas competidoras, en ver quién hacía más alta en menos tiempo las torres de latas de su cerveza; uno de los lugares preferidos era el Gran Hotel. THE AMERICANS, AND WE El tranquilo pueblo de origen cosmopolita, pero sereno, tuvo sus aspectos de inquietantes escándalos: casi un poblado de salvajes donde las camionetas de las compañías atravesaban de un lado al otro, con sus antenas fálicas viboreando en el aire. Las niñas suspiraban con tener un novio en cuya puerta estuviera grabado:... Company Oil Co., etc. y señales de ese estilo. Algunos aseguraban que perfeccionaban su inglés en los hoteles, y las más aventureras lograron coleccionar algunos dólares. Hubo un choque cultural entre los emigrantes del viejo continente, de la posguerra y estas maravillas y lindezas del colonialismo americano. Quizá no fuimos un país bananero... pero las compañías petroleras nos trataron como tales. Y ahí estaban, celebrando en el Gran Hotel, sobre la calle San Martín, donde los puebleros debían ingresar de etiqueta estricta. Apenas se hacía excepción con los integrantes de una zona intermedia: los gerentes de algunas casas de comercio alemanas e inglesas. Esa era la historieta de los yanquis y nosotros: ¿nunca se la contaron, si no la conoció? Con el tiempo se olvidan las vergüenzas, 160

El Patagónico, 31 de octubre de 1987.

y se recuerdan los hechos positivos: de otra manera no sería posible vivir. ESPEJITOS? ELECTRODOMESTICOS Yo mismo recuerdo que, cuando se iban las familias, organizaban subastas de muebles y enseres domésticos en sus garajes: allí se adquiría increíble tecnología para la época, que beneficiaba a las amas de casa nativas, con algún electrodoméstico importado de la lejana Tejas (y ya usado hasta un límite dudoso...) También concurrí a estas ferias barriales, y pude comprar mis revistas de historietas en inglés. Y con suerte, algún librito, si las monedas alcanzaban, de ésos de Disney, con tapa dura y gran colorido colonialista. Y mis compañeros de juegos, muchas veces fueron los niños que cantaban baladas californianas en sus guitarras eléctricas, que nos enseñaban sus maldiciones en inglés, a cambio de las nuestras, y que concurrían a escuelas especiales en la misma ciudad. Recuerdo que acompañaba a Gay hasta su casa en los días que no podía hacerlo su madre. Fue toda una época. LOS MALOS RECUERDOS Muchos olvidaron la fama renovada de la calle

Belgrano en sus aspectos pecaminosos, que le venían en verdad ya de larga y anterior data: las noches faroleras del Moulin Rouge (en Comodoro, por supuesto); la aparición de «pupilajes» clandestinos; el enriquecimiento de hoteleros y propietarios que alquilaban a las empresas por adelantado; la vana ilusión de los dólares reales que pagaban las empresas; y alguna historia que no se quiere contar. Creo que los malos recuerdos, no tienen por qué desmerecer a los buenos: pero se ha perdido el equilibrio entre los panegíricos de los buenos tiempos, del crecimiento de la ciudad, y otras cosas positivas, y se han escondido historias de otros colores. Que será necesario contar, también, para recordar ciertas verdades, y hasta donde mis recuerdos alcanzan, muchísimas anécdotas. Los buenos y malos recuerdos constituyen nuestra historia. ALGUNAS HERENCIAS: ¿BOOM? Si uno lee ahora a Budiño o a Espósito, des­pués de tantos años, descubre que ha habido mu­cha mojigatería en historiarnos. Y no es nuestro único defecto: si leyéramos a otros autores argen­tinos, de otras zonas del país, como el NOA, vería­mos ángulos distintos del supuesto desarrollo. Cla­ro que nosotros la pasábamos bien ¡qué le parece! Después nos enamoramos de los Beatles, del twist, del rock’and roll, porque no conocíamos todavía el folklore nacional. Esto ocurría antes de las migra­ ciones internas de meritorios catamarqueños, rio­janos, santiagueños...


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Bar Alhambra: se acabaron sus días y sus noches

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e acabaron los días y las noches del «Alham­bra». Sobre una vereda céntrica, un bar pueblerino de últimas, pero que tuvo su historia esplendorosa. En otras épocas, salón de fiestas y de los bailes más granados de la joven ciudad. Según algunos, allí se cantaba ópera y se bailaban valses con intér­pretes que venían de otros países, alimentando las nostalgias de los inmigrantes. Según sus habitúes finales, entre los que me cuento, un café a la anti­gua, con el gallego en el mostrador, y un mozo chi­leno, el «Choño», personajito comodorense, con moño negro y saco blanco como salido de otros tiempos.

en otro lugar) y departía amigablemente. En fin: un mundo que se nos fue y que no vuelve.

¡UN CAFE, CHOÑO! No se sabe donde andará este hombre bajito, de nariz encendida, ahora. Pero nadie lo ignoró en los años en que servía de eficiente secretario de los clientes; ya que muchos tenían allí instalada su «oficina pública». Creo que fue el único boliche de la ciudad, a donde se iba para estar. Claro, también había el cafecito ocasional, sobre todo a la mañana, para leer el diario; pero después del mediodía, se iniciaban los vermucitos, las largas charlas, los juegos de cartas, las partidas de ajedrez, las reuniones y conciliábulos de clubes y partidos políticos, y todo ese mundo terminaba a la madrugada, casi siempre hacia las 2. Los más cachorros se peleaban en el salón aledaño de bowling. ¡Y esto sí que era un mundo cambalache! Todos los profesionales, los viajantes, los poetas y pordioseros, los comerciantes de la San Martín, pichincheros y lustrabostas, diarieros y estudiantes jóvenes, hicieron allí su parada. Hasta la policía se sentaba en las mesas (esto jamás lo he visto

EL BAR ALHAMBRA Muchas noches de vodka y de ajedrez, de charla inútil, pasamos los amigos: Zbigniew, Felipe, y tantos otros. Muchas charlas de poetas con Villelabeitía o Vilardo. El inolvidable cafecito con David Aracena o el partido desigual con Ardiles. Y después, esos personajes extraños, bohemios: algún ave pasajera por la ciudad, el viejo judío que apostaba sus partidos por la consumición; el viejo de la lotería y quinielero de anexo; el prestamista usurero, en su rincón, esperando un próximo gil; el viejo boxeador contando sus anécdotas vencidas; en fin, toda la fauna humana posible. Y si las calles de un domingo estaban desiertas en el centro, el bar Alhambra era el único lugar abierto, y con gente. Las viejas mesas, las baldosas, el antiguo mostrador y los espejos, los ventanales anchos, ya no daban para más. Pero ahí estaban. Y se decía que cuando se cambiara algo, ya no sería lo mismo. Y así fue: a la primera modificación, desaparecimos todos.

El Patagónico, 7 de noviembre de 1987.

BOLICHES COMODORENSES No hubo ninguno con esta historia. Y lo más extraño: ninguno lo ha reemplazado. No apareció otro con sus modalidades en la ciudad. En los cafetines donde intentamos luego reencontrarnos sus habitués, debíamos pelearnos con los más jóvenes por un rinconcito. Y así fuimos desistiendo, desertando, y sin quererlo, ya perdimos la costumbre. En cierta oportunidad he escrito estos versos, entre otros, sentado en una mesa muy querida y añorada: EL CAFE Contiene el cafetín bohemio la liturgia universal del siglo. Arribo al círculo de amigos (circunstanciales, desconocidos) que comentan las noticias viejas del último periódico. Discursivo y cansador se torna otro tema metafísico. Arriesgo entonces mi último acto pagando mi brebaje indefinido: me levantaré en saludo tácito y me iré como he venido... ¿Por qué estoy solo quieto en medio, inmóvil tomando en Bar Alambra mi insípido café? Ya es inútil demorarse otro instante: dejaré la silla muerta y abandonar la mesa. (Pienso que me falta aquella antigua dignidad de Sócrates ... ) 161


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Patagonia: sueños de superviviencia y codicias ubo una época en que vivir en el hemisferio sur, era una esperanza. Algún general del norte publicó su teoría de supervivencia a los conflictos nucleares en Australia y Patagonia. El curso de las mareas y corrientes marinas, las líneas ciclónicas y el supuesto «pulmón del ecuador», sumado a la abundancia de agua en nuestra cordillera, eran argumentos acertados. Por supuesto, esa vigencia ha desaparecido con el incremento del armamento nuclear. Muchos sostienen que aún hoy es una región codiciada por los chinos, los israelitas o por nuestros vecinos los chilenos.

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LOS MITOS DE SUPERVIVENCIA Cada tanto, cuando arriban las expediciones deportivas se hace mención a esta mitología foránea: escaladores, montañistas, navegantes, etc. Sobre todo si su origen es europeo. Un periodista yanqui escribió: «Para escritores como Coleridge y Melville, la Patagonia fue la metáfora de la busca de lo definitivo. Para muchos habitantes de los países remotos, la Patagonia es aún la tierra de los mitos y contradicciones. Para Bruce Chatwin, la Patagonia representó alguna vez, la última avanzada de la humanidad, el único lugar de la tierra donde él y sus camaradas de escuela ‑estudiando atlas y calculando la dirección de los vientos‑ encontrarían refugio cuando el resto del mundo desapareciera a causa de la reacción en cadena de la bomba de cobalto» (1974). Los ingleses mantienen sus estancias en el continente, y quizá todavía alguna compañía, además de las usurpadas islas australes. Desde ya, en los sueños imperialistas la Patagonia entra como un mito de supervivencia económica: las concesiones de pesca, 162

habitantes». Es necesario tomar conciencia.

El Patagónico, 11 de noviembre de 1987.

el nuevo interés por el Krill, quizás nódulos de metal o petróleo, en fin lo que fuere, además de los intereses de la NATO. Pareciera que siempre las ideas de supervivencia fueran para los demás, nunca para los mismos patagónicos. ¿Será solamente un mito ajeno? LAS PATAGONIAS SOÑADAS Desde los sueños de Don Bosco, a las supuestas pretensiones sionistas, se han ido sumando muchas veces las ideas. Incluso ciertas actitudes paranoicas de invasión en las guerras mundiales, o la misma guerra del Atlántico Sur, están en la línea idealista de un progreso sobre el desierto. El mismo Borges habló sobre el tema, y si lo hizo es porque lo percibió en otros. El mismo Alfonsín, actual presidente del país, se lanzó «hacia el mar y el frío» en una obra faraónica de traslado capitalino. En fin, que estamos en los sueños de todo el mundo. Y también nos sueña, inútilmente, ese país que al norte del Río Colorado tiene más de treinta millones de habitantes, contra nuestro milloncito escaso. Como dijera la periodista Lena Burtin, de paso por Comodoro: «Está claro que la Patagonia tiene el 30% del territorio nacional y sólo el 0,03% de sus

LOS NUCLEOS DE UNIDAD Sobre todo por un aspecto falso de crecimiento de nuestras poblaciones patagónicas, estructuradas políticamente de manera forzada. Al menos, muy poco natural. Los núcleos de unidad socioeconómica ni pasan por las provincias, ni por los proyectos futuristas. Hay gente que se ríe de ciertas empresas posibles, como una nueva provincia San Jorge en el golfo homónimo: mucha tinta ha corrido, quizá inútilmente. Pero tomando la patagónica extensión en su totalidad, aparecen los núcleos naturales de unidad, más o menos así: la Tierra del Fuego en su totalidad; los centros urbanos de Ushuaía y Río Grande no se prestan a discusión. Otra unidad es el sur santacruceño, (Calafate ‑ Río Gallegos‑Pto. Santa Cruz); integrándose San Julián, Gobernador Gregores, Comandante Luis Piedra Buena. Luego la «nueva provincia, y al norte: una unidad costera y la cordillerana desde Trevelin hasta San Martín de los Andes. Por fin, al este, los valles del Neuquén ‑Río Colorado, con el Negro, exceptuando el futuro distrito federal. En todas estas regiones hay comunicaciones naturales en la mayor parte del año, e intereses comunes. ¿Un sueño más para nosotros?


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Nuestros escritores y poetas rdenando viejos libros en la Biblioteca querida de mí estudio, entre clase y clase, y ya sin prisa, espero el final del año. Aparecen los olvidados, los escondidos (que se han buscado tanto, sin esperanzas), y algunos más que nos vuelven a atraer con sus signos. En un rinconcito de autores patagónicos me llama la atención la cantidad de bibliografía acumulada como al azar.

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NUESTROS LIBROS Eso me recuerda una selección del libro chubutense que se hizo en la ciudad, junto a los primeros periódicos. La colaboración gentil y eficaz de la Biblioteca Municipal fue decisiva: en un aniversario de la ciudad austral, sus habitantes pudieron deambular entre sus tesoros culturales. Ahora me he enterado de un proyecto similar del Sr. Mario D‘Orta, bibliotecario de la Universidad. Ya no recuerdo exactamente a todos los autores, pero sí que la lista comenzaba con Abeijón, Aracena, Budiño, etc... y terminaba con Zampini. Sobre los estantes de madera, leo al pasar, mientras escribo estas líneas: «Rastro Moreno» de H. Covaro; «Recuerdos de un maestro Patagónico» de Julián Ripa; «Chubut: región de contrastes» de Eduardo Gallegos; «Patagonia Punto Crítico» de Carlos A. Moreno; «Amanecer del Chubut» de Pascual Paesa; «Exploraciones y Colonización de la Patagonia Central» de Francisco Pietrobelli; «Chubut en puntos de vista» de Mercedes Müller; «Patagonia: Obstáculos y Perspectivas» de Lino M. Budiño «El puente del amor y la vida» de Olinda de Walsamakis. Y tantos otros.

El Patagónico, 14 de noviembre de 1987.

BIBLIOGRAFIAS DESORDENADAS Es una lástima que tengamos estas bibliografías desordenadas. Creo que la Universidad se ha propuesto un relevamiento de la región central patagónica: sería una obra loable. Pienso en la cantidad de obras que desconocemos. En los estantes siguen, en desorden y afecto, con su carga de emociones: «Memorias del Viento» de Hugo Covaro; «Desnudez de una carne blanca» de Angelina G. Coicaud; «Luna de los salares» de H. Covaro; «Lago Argentino» de Juan Goyanarte; «En la Patagonia» de Bruce Chatwin; «Cómo Hacer» de Amalia L. de Liñeiro; «Cuando no mueren las raíces» de Luis García; «Episodios de los vientos» de Jorge Vilardo; «Escenas Patagónicas» de Luis A. Terraza; «Las torres altas» de Donald Borsella; «De la pluma que cayó en la alcantarilla» de Angelina G. Coicaud; «Balada Fósil» del que suscribe, que interrumpe estas revistas, con la emoción del reencuentro. Y luego siguen, también desordenadamente, todos los demás.

«Memorias de un carrero patagónico» de Asencio Abeijón; «No me preguntes por qué» de Damián Bruno Berón; «Sentimientos» de Rubén 0. Cunningham; «La verdad de cada uno» de Raúl Ormachea; «La eterna lucha» de Mario Morón; «Siete dientes de fiera» de 0. Walsamakis; «Cómo son de azules las palabras» de Anita Pescha de Aracena; «El Puente» de Angelina Covalschi; «Caminos y rastrilladas borrosas» y «El vasco de la carretilla» ambos de Abeijón, «Carta del pueblo» de Héctor Peña; «Tres muertes indistintas y otros cuentos», también del que escribe; «Papá botas altas» de David Aracena; «El árbol de las tormentas» de Jorge Vilardo; y así adelante. Diversos autores y sentires distintos, pero un sólo amor por esta tierra austral. Nuestras costas sureñas pobladas de gaviotas vivas, y que siguen prometiendo otras primaveras espirituales para el hombre, seguirán inspirando algunas literaturas propias. Y cuando algún viajero se acerca a este sur lejano y mágico, puede bucear en el espíritu de nuestros escritores y poetas. Porque son nuestros. Porque los tenemos. Los amaneceres y los atardeceres espectaculares, van dejándonos una esperanza en los ojos, y algunas palabras para el corazón. Como las de estas «gaviotas» de papel, que son de su misma raza.

PAGINAS QUERIDAS Y DEL SUR Es como una colección de los nuestros: «La primera gaviota» de Nelson Dames; «Con grillos y silencio» de Elías Chucair; «Remolinos» de Mario Cabezas; 163


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Es una manía la queja y el pronóstico apocalíptico

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n los últimos días de clase, se amontonan las obligaciones. Además de los trabajos rutinarios, aparecen esas guías de los temas olvidados, quizá injustas, que debieron darse durante el año, y que el alumno debe correr a cumplir con amenazas de no ser promovido. En fin, la El Patagónico, culpa tampoco es del todo de los docentes: una mala 18 de noviembre organización escolar, una pésima burocracia, en genede 1987. ral, los ha atado a miles de cosas inútiles. Y las huelgas. Y las preocupaciones de la vida dura y apretada que bal, y los totems modernos, los arbolitos y fanfarrias sufrimos todos. publicitarias, así lo atestiguan. Y existe esa ceremonia ritual de los regalos. HACIA LAS VACACIONES La población estudiantil ya sueña con el verano, ¿Y LAS VACACIONES? y se imagina que los últimos pasos del año no son tan No creo poder pronosticar ni adivinar lo que ocuimportantes como los primeros. Y eso no es cierto: si rrirá este año. A los horóscopos me los tomo en broma, se sintiera el acto de fin de curso como un jalón de los y aunque me divierten, no creo que resuelvan ningún logros anuales, desaparecerían esas impresiones de asunto, y menos en años como éste. Pocos serán los superficialidad. Jamás olvidaré a una amiga a quién privilegiados vacacionistas que se alejen hacia otras circunstancialmente debí entregar un diploma de fin tierras, como antaño. Al menos, lo dice la calle; lo que de curso. Lloraba a lágrima viva. Esas impresiones ocurra en la realidad será otra historia. Quizá ni tanto, de satisfacción sólo aparecen cuando realmente han ni tan poco. Más allá de nuestros problemas, es una costado mucho. A veces muchísimo. Y cada escuela manía la queja y el pronóstico apocalíptico, que luego y colegio son un mundo: los egresados y sus padres, no se cumple. Ya se sabe: a malos tiempos, buena cara con sus emociones definitivas. Y por fin, los exáme- ‑dicen algunos‑ y se van a despilfarrar sus costosos nes de los que no alcanzaron toda la gloria del éxito. ahorritos por el ancho planeta. ¡En fin! Así somos de Como un empeño de restitución o deuda impaga. Pero, incoherentes, mayormente. Y ¡ojo! que hay un sagrado indefectiblemente, sean cuales fueren los resultados derecho a la incoherencia en estas cosas, una pizca de individuales, todo termina, fervorosamente, unos locura necesaria para poder sobrevivir. Y no todo dedías antes de la Navidad. Y entonces, desaparecida la ben ser preocupaciones. «Yo ya estoy comprando los escuela, hay como una celebración del reencuentro de útiles del año próximo» me confiesa una mamá joven, la familia, y la reparación de tanto ajetreo individual. y me explica que en esta época no hay especulación Ha vuelto la época tribal: de lo visual se pasa a lo ver- extraordinaria en las librerías. Y me pongo a pensar 164

¿cuál será el monto global de dinero que generan los casi treinta mil alumnos en el comercio comodorense, cada año? Guardapolvos, lápices... MI ULTIMO AÑO EN LA ESCUELA (7º grado) «Cuando entro en la escuela, la siento como mi segundo hogar; en ella he pasado los días más hermosos junto a mis compañeros. Pero hay algo que empaña esos bellos recuerdos: es que este es el último año que paso en esta escuela, pronto mis compañeros y yo seguiremos un camino distinto en otras escuelas. Lo que nunca podré olvidar, es el cariño de las maestras, que nos enseñaron con amor a crecer, que con esa ternura infinita guiaron nuestros pasos por la escuela hasta hoy que debo despedirme de ella. En sus enormes galerías aprendí a descubrir sus consejos silenciosos tan sólo con la mirada. Aunque ahora yo tenga que irme, siempre guardaré en mi corazón a mis maestros, mis compañeros, ‑esas picardías de niños, los hermosos cumpleaños que pasé, y todos aquellos maravillosos recuerdos de la escuela que estarán siempre guardados en lo más profundo de mi corazón» He encontrado esta composición sobre la mesa de mi hija Mariana. ¡Cuántos jóvenes sentirán las mismas emociones al partir hacia una nueva etapa secundaria! No soñemos imposibles; por ahora, lleguemos dignamente a nuestra meta próxima. Luego....


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Desde la infancia, ese amor por este sur...

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ue en el verano del 1952, cuando nací: Comodoro era un pueblo. Un pueblo pequeño y con muchas promesas de porvenir. Por aquel entonces, tranquilo y feliz. Con los mismos problemas: sin agua, en el desierto, frente al mar. Hay ahora algunas diferencias, y entre ellas, de El Patagónico, que ya hay muchos argentinos por aquí. En esa época 23 de noviembre había asfalto solamente sobre la San Martín, y frente al de 1987. Banco Nación, una garita antigua de policía, guardaba el incipiente tránsito. El hermoso edificio bancario antiguo, que nos depredaron, estaba poblado en sus empresa Lahusen, donde papá fue contador por más arcadas por increíble cantidad de palomas. de veinticinco años, aprendí otro idioma incipiente, el alemán. Era mi segunda lengua, después del esloveno LAS PALABRAS INICIALES materno. El castellano sería el tercero. Veíamos esas bandadas desde el balcón, con mis hermanos. Luego asfaltaron nuestra calle natal, mi LA INVASION NACIONAL querida Güemes, y yo embadurnaba mi triciclo sobre Sin embargo, había un programa radiofónico en las el pegajoso y fresco alquitrán. Un policía de aquella madrugadas: «Entre mate y mate se revive la tradición». primera seccional, me llevó hasta la vereda, y regresé Lo recuerdo, y es lo único que puedo sospechar en ese a la casa, dejando una huella de ruedas en la acera y la estilo, por aquella época. Cuando a los diez años viajé escalera que subía al departamento. (Esa misma esca- al «norte», cerca de Bahía Blanca conocí el folklore lera que aún existe al lado del barcito de unos amigos, nacional, por primera vez. ¡A cuántos nos ha tocado llamado «Juan de los Palotes») Desde la barraca vecina, esa misma experiencia! Las invasiones argentinas traíamos maíz para los pájaros, y tirábamos migas de llegaron después de muchas extranjeras, incluidas pan a gorriones. A espaldas del parque costero y el de los norteamericanos. Aún hoy, Comodoro tiene mar, a cien metros del ferrocarril, antiguo desaparecido un alto porcentaje de vecinos extranjeros, incluidos juego de mi infancia de trencitos grandes. En casa se los chilenos, según se dice por ahí. No creo que los hablaba de los hechos del 55. Yo no entendía nada. Al datos que proponen algunos sean muy serios. Además, año siguiente debí ir al Jardín de Infantes «Sarmien- claro, hoy también estamos los argentinos de primera to» (El Trencito, actualmente), a aprender castellano. generación: como un sucesor de Rosas y de Roca, Éramos los hijos de la guerra. Pasábamos con mamá, prometiéndonos la última campaña al desierto, al caminando, por la vereda de la radio « Patagonia estilo del siglo XX. ¿Seremos invadidos, finalmente, Broadcasting Corporation «Entre los vecinos de la por los argentinos?

EL PAIS DEL SUR Insisto en que la futura capital nos dividirá en dos: el norte con sus 30 millones y el sur con su millón escaso. Y a pesar de los americanos, los europeos, los transcordilleranos, esta Patagonia central nunca fue del todo extranjera: hubo escuelas, el idioma, y la Gobernación estratégica, que apuntalaron la patria. Y luego las interminables, aunque escasas, migraciones internas. (En estos días los escritores Don Terraza y Toledo me confesaron estar historiando la más numerosa: los catamarqueños). Ya no temo por mí: ahí están nuestros hijos. Temo por ellos, con la mano en el corazón: es que estar, y con ilusión, aquí en el sur, hace que nuestro amor siga creciendo. Entre tanto recuerdo de mi infancia, espero despertar los recuerdos de otros: fuimos muchos, de experiencias similares, compartidas. Quizá, como quieren algunos, no haga falta formar un centro de nativos, bastaría tan solo integrarse con todos; quizá nada de ello sea imprescindible. Pero es seguro que en los años que se avecinan, nuestra ciudad se fortalecerá definitivamente, o no seremos lo que debemos ser. Ojalá que en estas playas de frío y viento, pero también de amor, aparezcan otros hombres. Muchos.

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Sobre la sexualidad en la educación

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na especie en extinción, en un modo de ver ecológico, es por cierto la cigüeña. Gustavo García Saraví, ese poeta nuestro, ha escrito sus versos sobre el amor de estos zancudos. (¿Les hablarán estas aves a sus hijos de la procreación?) Canta el vate: «Entonces, opto por el amor de las cigueñas, tal como lo he aprendido en un manual de zoología...» LAS CIGÜEÑAS Y EL SEXO Y dice por allí: « ...Me ha enseñado que nunca pasan por París y que no está a su cargo el reparto de los niños... (Jaque Perpetuo, 1981) Parece ser, recorriendo los kioscos y librerías nacionales y locales, los suplementos literarios, que el sexo para niños está en boga. Que los padres se afanan por esclarecer a sus párvulos el misterio de la vida y sus orígenes, intentando no transmitirles sus trastornos neuróticos personales. Y la calidad de las ediciones y su eficiencia, maravillan por la inefable competencia, principal motor honesto de la superación. Quizá, bienvenido sea, detrás de ello está la especulación de un nuevo mercado descubierto por salvar a las editoriales. Uno más. Y es entonces que uno se pregunta, más allá de la maravillosa biología, cuáles son los abordajes dialécticos del amor y los afectos. No se esclarece casi nunca ‑ahí está la tarea de nosotros, los padres‑ el sentido vivencial del erotismo, la comunión posible. Y en el diálogo y el ejemplo espontáneo, vamos dando res166

sin duda: no hay pareja sin sexualidad.

El Patagónico, 18 de noviembre de 1987.

puestas que no siempre dejan de ser preguntas. Como seres sexuados y sexuales. También en la literatura y la tradición, las cigüeñas ya fenecen. LAS PREGUNTAS DE JUANITA He visto publicaciones nuevas que enriquecen la imaginación paternal, en todos los órdenes. Debo destacar una que inventó García Ferré (Sí, el de los dibujitos animados, las revistas infantiles y la genial «Muy Interesante ) y que se titula: «Ser Padres Hoy». Creo que anda en su cuarta entrega, totalmente recomendable. Y creo recordar que un cuadernillo educativo que no faltó en ningún hogar de padres jóvenes: ¿De dónde venimos?, con ilustraciones poéticas y graciosas, y un, texto positivo y amable. En un cuaderno de Aula Abierta de Salvat, encuentro esta historia de Juanita, que reduzco a lo que sigue: «¿Qué es sexualidad?, preguntó Juanita a sus educadores. El primero le dijo: No es dejarse llevar por los instintos, no es hacer como los animales. Otro la informó: No es la reproducción solamente, es también fácil de confundir con erotismo. Un sexólogo que evitó muchos divorcios le contestó: No es asunto despreciable; un matrimonio con una mala sexualidad fracasará

LO QUE NO ES EL SEXO Otro le dijo: Juanita, la sexualidad no es solo pareja. (Tenía una amante y no deseaba espantar a su mujer). Y otro educador, que resultó ser educadora: La sexualidad no es sólo la sexualidad del varón. Y hasta hubo generalizaciones, como: La sexualidad no es principalmente ni sólo el coito. Y así adelante. Tal que Juanita, cansada de preguntar por todas partes, recurrió a un diccionario. Consultó tranquilamente el Diccionario de Psicoanálisis de Pontails y Laplanche y leyó atentamente: «La sexualidad es una serie de excitaciones y actividad que producen un placer que no puede reducirse a la satisfacción de una necesidad biológica fundamental». Y así fue como Juanita pudo anotar en su diario íntimo: «Muy bien. Todo el mundo parece tener sólidas ideas respecto de lo que no es la sexualidad» (J.V. Marqués, versión libre del original). LA NUEVA EDUCACION SEXUAL Algunos hablan de revolución sexual. Dicen que aún no ha concluído, pero que ya ha introducido profundas modificaciones en muchos campos de la ciencia médica y las relaciones humanas. Está en evidencia que la sexualidad comienza a valorarse como un medio de comunicación íntima, de unión entre dos personas, y no como algo deleznable o degradante. Y en el aspecto pedagógico, la educación mixta e igualitaria, también reivindica el contacto con la naturaleza. En general, es una actitud, que posibilita una mejor comunicación con nuestros hijos, y con las demás personas, en los tiempos que corren. Íntimamente, muchos, queremos educar mejor.


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Cada día se leen menos libros...

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as estadísticas de lectura nacional son claras: cada vez se leen menos libros. En cualquier kiosco o librería se ve el desánimo de los comerciantes. Si usted charla con ellos, también revelan una decadencia cuantitativa en la adquisición de las revistas, a pesar de una explosión de variedades y publicaciones nuevas, muchísimas de vida efímera. Parece ser que, en cambio, es más barato (aunque no tanto) el diario cotidiano. Por supuesto, estos datos objetivos, han llevado a los medios periodísticos a una competencia favorable para el lector. Pero... LA LECTURA FAMILIAR El padre que se resigna a abandonar su revista semanal o sus libros mensuales, a veces opta por seguir comprando solamente aquellas publicaciones que interesan a sus hijos, si puede; o bien, se conforma con la lectura de algún diario local. Los servicios de radiofotos internacionales, el interés del diario en las escuelas como instrumento didáctico, han aparecido también positivamente en una época de dificultad económica. Pero todos sabemos que, más allá de sus aciertos, son paliativos y no el ideal de consumición familiar. La sociedad se encuentran así, limitada en muchos aspectos a los medios radiofónicos y audiovisuales, y la trascendencia cultural o el simple pasatiempo formativo del libro y la revista se van perdiendo para las futuras generaciones. Y nadie desea que los hijos dejen de leer, en el peor de los sentidos. ¿A MAL TIEMPO BUENA CARA? En la ciudad ya han desaparecido algunas publicaciones habituales, o se han espaciado las ediciones‑ de revistas locales. Al menos una de las tres más conocidas, no sale más. Y sobreviven Ciclotrón Austral»

El Patagónico, 27 de noviembre de 1987.

(he visto una última edición en estos días, después de mucho tiempo) y la acostumbrada «Cono Sur». Quizá haya algún proyecto editorial, como siempre, del cual no tenemos noticias ciertas, pero hasta aquí es el panorama que conocemos. Hace unos días compré, en un kiosco, ese libro, por fin, «Juan Salvador Gaviota». Lo he comenzado a leer y lo comentaré próximamente. Por supuesto, me sedujo la gaviota de la portada, y estoy testimoniando a todos mi asombro frente a una obra que debería ser más conocida. Algo así, indispensable, como lo es «El Principito» de Saint‑Exupery. Muchos no lo habíamos leído, creyendo que era una moda pasajera. Y hasta alguien me comentó que existe la película, de imágenes extraordinarias de ambas obras. Otro caso fue el de «El Nombre de la Rosa» de Umberto Eco, cuya película parece no haber tenido ningún éxito destacable. Es muy curioso todo este fenómeno. LOS AUTORES EMPOBRECIDOS Recuerdo que hace unos años, la editorial «Anagrama» aceptó el texto de un libro de cuentos que presenté. Pero pasados unos meses, su director argentino me planteó que ya no se editaría en el país por los costos. Era la gestión de Martínez de Hoz, y llegó a confesarme que esa empresa tan tradicional y seria, importaba desde entonces del «destape» español, tantos libros por mes

como los que se editaban globalmente en nuestro país en un año. Sin entrar en temas de calidad técnica, ya que cualquier librito pornográfico venido del exterior hace alardes de sobrecubiertas, de impresión y papel muy superior y precio más bajo, es interesante, aunque doloroso, observar la decadencia del mercado argentino. A pesar de las buenas intenciones y de muchos logros. Los autores se quejan de su empobrecimiento. Y las editoriales hacen públicas sus dificultades, con gran desenfado. Hace una semana, en el suplemento literario de los jueves de «Clarín» se trató este tema con el título general: «¿Pueden editar los argentinos?» Y de su lectura, nada positivo sugería el futuro próximo. LA GALAXIA GUTEMBERG Quiere decir que a una tendencia mundial en el decrecimiento de la lectura, por adopción de otros medios, se suman nuestras dificultades propias. Y cuando me pongo a pensar en nuestros creadores locales y regionales, ya de por sí en desventaja frente a los best‑sellers internacionales y la industria nacional del libro, siento un escalofrío de impotencia. Aún algunas iniciativas positivas, como lo fue el Fondo Editorial de Canal 9, parecen lujos imposibles de alcanzar próximamente. Ya que incluso las más imaginativas propuestas, fracasan por el peso de la realidad. Pido disculpas por no poder mostrar algo más positivo, pero me parece importante que asumamos también estos aspectos de nuestra actualidad. Para seguir pensando. Y creando, siempre, nuevas propuestas. Con la interminable esperanza de no bajar el vuelo del espíritu, pese a todo.

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Los placeres de la recreación natural...

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lega el último mes del año. Con todo el mar, toda la sal, todo ese sol. El campo y nuestros cerros revientan sus verdores como ningún otro año que recordemos. El coirón y los pastos blandos, los duraznillos cargados, la flora silvestre, son un espectáculo en sí mismo. Una excursión al cerro Viteaux (la prolongación del Chenque, más alta) nos hace descubrir calafates con racimos extraordinarios, algunos cascarudos renegridos, y todas las flores silvestres que pudiéramos imaginar. El ascenso hasta la cima: nos lleva casi una hora completa de alegre caminata. LA FLORA REGIONAL Charlando con Mabel López, bióloga y docente, me entero de su interés por la flora regional. Me cuenta que en los colegios de la zona casi se ignora este aspecto de nuestra naturaleza. Y ya por experiencia propia he descubierto hace tiempo, la ignorancia personal y de los demás por nuestras plantas. Es un contrasentido: hablamos de forestación y desconocemos lo autónomo. Que tiene sus valores propios. Desde arriba, además del paisaje de las mesetas, los cañadones y el océano, todo verde y azul, se ve la ciudad como su propio mapa. El aire del viento existe siempre; aún en los días calmos a esa altura se siente con fuerza. Y hacia el norte, del otro lado de la ciudad, aparece ese manchón ordenado del parque Saavedra, ahora reforestado y reverdecido, y con su zoológico regional. Una experiencia didáctica para todos. LA NATURALEZA PROPIA No sólo le damos la espalda al mar: en muchos 168

El Patagónico, 1 de diciembre de 1987.

aspectos olvidamos las posibilidades del campo. Y el hombre de la ciudad, encerrado en su laberinto de trabajo y preocupaciones, olvida hasta el verano los placeres de la recreación natural. Entonces, muchas veces se vuelca hacia las playas o realiza alguna excursión por los alrededores. Y su espíritu se va renovando con el amor a la tierra, los olores, la arena, y el cielo azul del verano. Algunos han buscado lugares alejados en las noches tibias, para ver todo el espectáculo del cielo nocturno. En la inmensidad de la pampa, sin las luces artificiales de la civilización que nos lo esconden, tenderse en el suelo a mirar esa maravilla, puede llevar horas de serena contemplación. Y sinceramente, nos hace sentir testigos del universo del que somos parte. EXPERIENCIAS DE CONQUISTA El placer de recolectar un ramo de florecillas amarillas, azules y blancas, con sus aromas silvestres, es una verdadera aventura que enriquece la imaginación de los niños. Los chicos también atesoran alguna lagartija, cuya cacería fue una aventura fenomenal. 0 la de juntar algunos cascarudos. O descubrir los saltos de alguna liebre inalcanzable. Esas emociones no son

menores a la recolección de caracoles en las playas, durante alguna mañana clara, con el mar generoso; o la búsqueda de algas raras, o de algún animalito desconocido hasta entonces. Surgiendo siempre entre las olas, con el placer del descubrimiento directo, la sorpresa de tanta belleza inalcanzable en otras estaciones del año. Desde la trepada a algún cerro, hasta la inspección de la restinga cercana, el deseo de comunicarse con alegría, el ejercicio vital. DESEOS DE VIVIR Los jóvenes estudiantes, en estos días, también han organizado sus campamentos de fin de año. Además de la comida comunitaria, compartir los paseos y los fogones, renuevan sus espíritus. Y hay jóvenes y adultos que se ven correr por todas partes. Con mejores tiempos, como éstos, hay habitúes que caminan hasta Rada Tilly por la playa y regresan, como un paseo y un ejercicio saludable. Según los sicólogos, la luz y el aire ayudan a la salud corporal y espiritual, también. Ese estrés tan temido, puede ser vencido. Y se renuevan los deseos de vivir, se busca otra calidad de vida, se redescubren los placeres del cuerpo en la naturaleza. Y el alma, agradecida, logra remontarse en vuelos más altos de pensamiento claro, y aparecen los proyectos del futuro personal y familiar, más esclarecidos. Y como siempre, reverdecen las alas del amor


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Todos los niños nacen poetas, músicos, pintores...

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icasso afirmó alguna vez que, todos los niños nacían poetas, músicos y pintores. El mérito social estaría en que lograran seguir siéndolo como adultos. En otro plano ese hombre extraordinario y maestro hebreo que modificó la cultura occidental proponía: «Quien no reciba mis enseñanzas como un niño, no entra en el reino de los cielos». Jesús de Nazareth, fundador del cristianismo, también exhortó: «Dejad que los niños vengan a mí». LA LUCIDEZ INFANTIL Y dice un escritor francés terapeuta y médico: «Lo cierto es que todos podríamos interrogarnos por esta frase del fundador del sicoanálisis, Sigmund Freud: ‘Piensen en el contraste entristecedor que hay entre la inteligencia eslumbrante de un niño sano y la debilidad mental de un adulto medio’ (Dr. Pierre Solignac, en «La neurosis cristiana»). Esta predilección por los niños y el amor que lo sustenta, de tantos maestros de la humanidad, no es casual. Se afirma en la necesidad de reconocer la espontaneidad, la ductilidad, y la falta de prejuicios en los chicos. Y eso en cuanto a pre(antes) juicios, como paralizadores, como conformistas, que existen antes de una experiencia creativa. Hay gente que canta ópera o que se encierra en una escuela filosófica, o que cree no poder modificar sus mecanismos de comportamiento. Sus prejuicios no les permiten, a veces, ni intentar un cambio. Menos aún el realizarlo o asumir alguna modificación en su profesión, trabajo, relación familiar, etc. Pero hay aún una virtud mayor en los niños, que debiéramos cultivar los adultos: la capacidad de asombro. No sólo los filósofos la necesitan.

debiera ser una cultura de creación, sobre todo libre.

El Patagónico, 5 de diciembre de 1987.

LA CREATIVIDAD HUMANA Y ya que nos hemos puesto evangélicos, transcribimos un pasaje de los «Evangelios Apócrifos» que citaba Borges. Decía así: «Más allá de nuestra falta de fe, Cristo es la figura más vívida de la memoria humana, le tocó en suerte predicar su doctrina, que hoy abarca el planeta, en una provincia perdida. Sus doce discípulos eran iletrados y pobres. Salvo aquellas palabras que su mano trazó en la tierra, no escribió nada... Sin adivinar su vasto porvenir, Tácito lo menciona al pasar y lo llama Chrestus ... Nos revela milagros inesperados. Nos dice que a la edad de cinco años Jesús modeló con arcilla unos gorriones que, ante el estupor de los niños que jugaban con él, alzaron el vuelo y se perdieron en el aire cantando». Esta deliciosa metáfora de la creación de pájaros a partir de la arcilla, me parece significativa La creatividad humana no debe perder su frescura, tras escudos de supuestas burocracias «culturales». Los griegos tenían un aforismo que afirmaba que las verdaderas culturas debían juzgarse a través del modo en que trataban a sus niños y a sus ancianos. Habría que agregar, y es cierto, por la cultura de sus adultos. Pero

EL HOMO LUDENS Me ha llamado la atención en los últimos tiempos, cierta bibliografía acerca del concepto del «homo lu­ dens». Por supuesto, esto que podría traducirse mal como el hombre que juega en aposición al que trabaja y crea la técnica, «homo faber», condensa el concepto de creatividad física y espiritual de la humanidad. En los profesorados de educación física (como en nuestro INEF) se maneja el término más específicamente, en sentido restringido, en el estudio de la recreación y el deporte. En una dimensión más amplia, es el hombre que inventa, que crea, que recrea, según sus posibilidades e inspiración Y creo que aquí no huelga el concepto de «hacer­nos como niños». El famoso Principito (del celebérrimo libro de Saint-Exupery), acusa también esta perspectiva: «Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande... Si todas las excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo Todas las personas grandes han sido niños antes, (pero pocos los recuer­dan)». Quizá, en algún momento pensamos en sacar nuestro niño afuera. Animémonos a jugar en serio, para la vida.

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Recuerdo de computadoras... icen que Gabriel García Márquez compuso su última novela en un ordenador de palabras: «Del amor en los tiempos del cólera» (1984). El premio Nobel logró desmitificar, a su manera, la dimensión digital del ordenador en la Literatura universal. En nuestro medio ya conocemos el El Patagónico, trabajo del escritor Carlos Calderón que hace componer 8 de diciembre a los niños sus poemas, dibujos y cuentos; del músico de 1987. Walter Stingl, piezas de música computarizada. En fin, las páginas del diario han dado a conocer también su aplicación didáctica y pedagógica, por la inquietud del UNA HERRAMIENTA MARAVILLOSA profesor Colombato, autor de un libro sobre el tema. Y Trece años después, Daniel no se arrepiente de su ya hay muchos establecimientos que están educando a «travesura». Y, por supuesto, tiene su equipo de SPECsus alumnos en la informática. TRUM, centenares de programas grabados en disquetes propios, y ha extendido sus investigaciones a los gráPEQUEÑA HISTORIA ALFANUMERICA Conozco un testimonio muy cercano: se inicia por ficos y al lenguaje alfanumérico. Charlamos en varias allí, alrededor del 1974. Daniel, jovencito de dieciséis ocasiones, y al acercarme a su trabajo, me ofrece un años, tenía una calculadora científica. De las primeras programa de los llamados «ordenadores de palabras», que ingresaron al país. Estudiaba en la escuela técnica, para componer mis escritos. Con él he podido conocer y la informática, los ordenadores digitales, y las com- esta maravilla alfanumérica: la máquina me destroza los putadoras de hoy, ni se soñaron. El se entusiasmó en primeros textos, por mi inexperiencia, y se me ocurren buscar aplicaciones nuevas a esa maravilla inicial: de juegos de relevamiento habitual, de los que él se ríe. las cincuenta funciones que traían los manuales, logró En fin, con estas excusas, me he podido acercar a las extenderse a 90 más o menos. Después logró empalmar clases que dicta en el laboratorio de computación que dos máquinas distintas, creando nuevas posibilidades. dirige en el Colegio «Domingo Savio». Entretanto, en el aula, seguía escuchando a algunos UN AULA DE COMPUTACION «profesores» que tenían miedo a las calculadoras, y que Mis alumnos y alumnas del cuarto año, que concu«alertaban» a sus alumnos. Sintiendo que interiormente esos logros eran importantes para él, cuando aparecie- rren a clases de la escuela comercial secundaria, y entre ron los primeros ordenadores miniaturizados, adquirió ellas a las de Literatura, son ahora mis compañeros de una modesta máquina del tipo Sinclair: eso ya era una experiencia en la computación. Escucho la iniciación minicomputadora o «calculadora de lujo». Se enfrascó en el tema que hace Daniel Salgado, y me llama la en el estudio del lenguaje Basic, mientras leía que en atención la extraordinaria avidez de estos jóvenes por aprender los primeros pasos. He sido testigo de la otros países los jóvenes como él hacían lo mismo.

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misma emoción que viví personalmente, encendiendo la máquina por primera vez, y las iniciales pulsaciones con la magia de la pantalla. Es increíble: en dos horas, los alumnos recrean un pequeño programa simple. Han aprendido a reconocer el teclado, algunas funciones básicas, a pasar del lenguaje del aparato al básico, a grabar en la disquetera y a transferir programas desde allí a la memoria de la computadora. Evidentemente, es una experiencia muy estimulante, y hacen comentarios y preguntas sin pausa. Además la motivación del descubrimiento, la alegría de la posible creación. «RECUERDOS DE COMPUTADORAS» Fue el título del primer texto que intenté bajo su supervisión. Trataba del asombro que me produjo el ser testigo de la llegada a Comodoro del primer sistema computacional, que había adquirido la Universidad que funcionaba en instalaciones del Colegio «Deán Funes». Ocupaba todo un enorme salón (actualmente laboratorios), y me fue permitido observar la perforación de una tarjeta, que luego de un recorrido de vanos metros en la clasificadora, salía por el otro extremo para su perfoverificación. Se hablaban maravillas de esas enormes, maquinarias, y yo miraba con mis ojos de adolescente estupefacto. «Esa primera emoción ‑‑escribí‑- formó una idea errónea del futuro: me imaginaba un año 2000 con adelantos gigantes, al modo de las imágenes de las historias de Flash Gordon en las revistas de entonces. Eso, ya lo sabemos, no será necesario: la verdadera evolución, dicen los que saben, pasa de lo inmenso a lo complejo, de lo simple a lo pequeño».


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En la tierra de mis padres quedó una Navidad... espués de unos pocos días de rutina, reaparecen las celebraciones. Dígase el 8 de diciembre, o el 80 aniversario del visceral descubrimiento. Y las emociones de los egresos y promociones ‑o no tanto- ­y los ingresos en nuevas escuelas, en la universidad. Y apenas repuestos de todo ello, surgen las tradicionales fiestas de fin de año. No hay caso: desde los primeros días del último mes, vamos en camino al ’88.

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El árbol tribal No es mi intención recordar el sentido de la Navidad o el Año Nuevo. Más bien me ha motivado la fanfarria comercial que desnuda en sus vidrieras un clima nuevo, donde aparecen los arbolitos y las nieves artificiales (como siempre imitando natividades ajenas). Vamos a ver: llega la Navidad. Frank Sinatra canta en la calle Rivadavia su «White Christmas». Y uno no tiene más remedio que soñar esas navidades blancas, con «la voz». Es una experiencia interesante; para qué negarlo. Pero también así lo dicen los cánticos folklóricos que comienzan a suplantar la histeria electrónica. Por las callecitas, en la radio, la televisión, en el café: surgió la agresividad publicitaria. Y seguirá creciendo, como en una época preelectoral, por ejemplo, pero con una finalidad más pecuniaria. Algunos proyectan sus utilidades, desde ahora. Y, sí señor, en una de esas «salvan el año». Mientras piensan en estos avatares de la quimera papanoélica, adornan sus comercios alrededor de un enorme árbol navideño: el árbol tribal. Casi un tótem que ha quedado enredado en la civilización, a través de nuestros sueños infantiles y a pesar de la religión.

El Patagónico, 10 de diciembre de 1987.

¿Navidades de qué color? «Sueño una navidad blanca...! dreaming on the white Christmas», sigue cantando Sinatra. Y recuerdo un poemita esloveno, de mi autoría, hijo de inmigrantes, que rezaba en mala traducción: «En la tierra de mis padres se quedó una navidad; la del nuevo país no tiene ni pinos ni la nieve...» La realidad se acentúa en la nostalgia familiar. Las tapas de las revistas, desde los quioscos, presentan sus arbolitos y los números brillantes de los años por venir. Es un bello número: 1988. La angustia cotidiana, ahora se ha transformado. Es una estadística, también: a fin de año, los odios y los amores, crecen. Y la soledad y la solidaridad hogareña, también. los sicólogos harán sus análisis humanistas.

Y la repetición de las ofertas con deseos de paz. El consumismo sustituye a los ideales y los representa. Los grandes almacenes y supermercados presentan artículos sobre las ramas de esos interminables arbolitos cargados de lamparitas multicolores. Y uno, como un arbolito más, se sumergirá en el torbellino de la gente que va de compras. Las nuevas autoridades desean felicidades desde las pantallas televisivas. Se habla a los gritos, sin discutir ‑aunque no cambian algunos gestos ajenos a las palabras que se dicen- y se llevan a las propias bombitas de colores en el corazón. Y en los ojos; como si se fuera a nacer de nuevo. La víspera, el deseo, han sido alucinados más que la fecha propicia. Accidentes, borracheras inútiles. Quejas de los que no llegaron a la sidra y el pan dulce (y les faltó del otro). Unos pasos más entre gentes y paquetes, coches, niños. La pequeña ciudad parece imitar histéricamente las populosas capitales del mundo. «Noche de paz, noche de amor...» al menos una vez al año. El la fecha del árbol tribal. Y nos pertenece.

Hacia el fin de año De una sensación general de la ciudad, uno cree que en las esquinas aparecerán los niños cantores, en cualquier momento, entonando sus villancicos. Pero claro: eso casi nunca ocurre en la ciudad pequeña. La fantasía infantil se va enseñoreando de nuestros espíritus sobre todo mediante los hábiles trucos publicitarios. 171


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Prefería andar en pelotas a ser vasallo... no dijo que era negro. Alguno, que científicamente se trataba de jugo de cadáveres. Otro se enojó por los ochenta años de explotación (no se supo si del elemento o de los hombres). En fin, que las pasiones y las razones no traían ninguna novedad. ¿Y qué, veamos, se puede decir de original de las antiguas maravillas? Una revista, hace unos años, aseguraba que nuestros indígenas ya conocían su existencia, y otras cosas por el estilo. No sé si hay alguna verdad en ello; pero eso sí, logró cierta originalidad.

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El Patagónico, 12 de diciembrre de 1987.

LA POLITICA PETROLERA Alonso Baldrich no fue lo que se dice la mosca blanca... Hay una carta a Beghín donde se queja: «...que las descargas eléctricas hayan impedido escuchar mis descargas de verdades contra los traidores y bribones que trabajan para entregar al extranjero el porvenir y la tranquilidad del país». Cuando leemos cosas así, pensando en lo que se ha modificado el concepto de inversión exterior, muchas dudas nos asaltan. ¿Cuál será la verdadera política petrolera de un país deudor? A ochenta años del descubrimiento, para el hombre común, esto no está tan claro. Aunque sospeche que un plan llamado «Houston» y cosas similares, no huelen a patria. Ni a independencia. ¿Cuál es la verdad de nuestros días? Baldrich le aconsejaba a Humberto Beghín: «Sería conveniente que de allí se enviara al Senado una nota bien redactada y fundada, pidiendo la nacionalización del monopolio del petróleo suscrita por todos, menos por los traidores y bribones». (1928).

ESPIRITU SANMARTINIANO Lamento que me hayan robado esa publicación: de la manera acostumbrada. Dicen que hay dos clases de tontos: los que prestan y los que devuelven. Pertenezco, irremisiblemente, a ambas. Sin embargo, a costa de perder amigos y no prestar mis libros y revistas, todavía puedo hallar textos como el que sigue: «una auténtica tradición sanmartiniana, la industrialista», dice un tal Fermín Chavez en torno al tema. Y proclama por allí: «La tradición sanmatiniana fue asumida a lo largo de nuestra historia político‑social por figuras singulares cuyo pensamiento y cuyas obras debemos recuperar para los argentinos del presente. Los nombres de Enrique Mosconi, Manuel Nicolás Savio... Las obras como «La política del Petróleo» (1922) de M.J. Lagos ... y el brigadier San Martín, ejecutor en Córdoba de todos los proyectos industrialistas y recreador del concepto, se inscriben en la mejor tradición sanmartiniana y en sus rotundas formulaciones de autoconciencia, siemLA STANDARD OIL & CO pre obstaculizadas y desacreditadas por los voceros Casi con humor, San Martín decía: “Estoy viendo alienígenas». a mi lancero que dice ‑qué plan sargentón el presenta172

do‑‑ y yo conozco que es así; pero mejor es que nos falte pan, a que nos cuelguen. ¿Y quién nos fabricará zapatos, cómodas ropas? Los artesanos del enemigo de la Banda Oriental. Más vale andar en ojotas a que nos cuelguen”. Prefería andar en pelotas a ser vasallo: así de simple. Y el mismo Baldrich se quejaba en 1929, ya, de que “el norte argentino es feudo yanqui‑inglés”, refiriéndose a los contratos de la Standard Oil en Salta y Jujuy. La historia más reciente es más conocida. Ya he perdido amigos por criticar el boom petrolero, por ejemplo, en aras de un sueño de invasión o de inversión. Los mismos que cuando vuelven de sus viajecitos del extranjero, se quejan de vivir entre indios y “ chilotes”... ¿por qué no se mudan? Y eso que no soy un fanático nacionalista, y comprendo que hay un juego necesario de la economía mundial. Y hay que pensar. ¿UNA BANDERA NACIONAL? Los que desconocen los tejes y manejes de los negociados, los habitantes de un país minero, los vecinos de esta ciudad petrolera, hemos meditado sobre aquella célebre frase mosconiana. Y no entendemos quizá sus razones, o sólo las sospechamos. En fin, dificultosamente podemos influír de alguna forma en decisiones tomadas en cualquier lugar del planeta, y que afectan nuestros bienes. Pero sí comprendemos fielmente, que somos los explotados de los explotados, con nuestras calles de tierra y la pobreza. Sobre todo después de haber trabajado honradamente por ochenta años, inútilmente. Alguien muy poderoso está arriando esa bandera.


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El placer de los oficios y la felicidad... ic, tac. El relojero, en su taller de orfebre, demoraba las horas trabajando sin descanso. Al observarlo en aquella noche, sobre la mesa de precisión, veíamos su figura recortada detrás de la ventana. Algunos días, al espiarlo en su trajinar obsesivo, sobre todo si la hora era propicia, al atardecer, podíamos hacerlo sin ser descubiertos y con la nitidez de la mirada curiosa con el placer de los detalles. Éramos niños todavía.

T

EL PLACER DE LOS OFICIOS Y hoy, nadie nos robaría ese placer, si no fuera porque las costumbres nos llevaron a esconder hasta las manifestaciones más inocentes de la orfebrería, de los artesanos, de los oficios nobles. Hay una organización del pudor, alrededor de estas actividades humanas. Y, a veces, hay más que eso: un celo exagerado por lo que algún profesional conoce y sabe ejercer con maestría. Estas ideas me vienen a raíz de ese placer del oficio que hemos descubierto en la pintura de Pompey Romanov, en los últimos días. Acercarse a sus cuadros de naturaleza, a sus acuarelas y óleos perfectos, es encontrar la sencillez, la ternura y su arte. No lejos de estos sentimientos están los verdaderos escritores, los nuestros, entre los que amamos a Abeijón, por ejemplo. Ya hemos dicho algunas cosas de Romanov, y agregaremos otras, cuando la ocasión se nos presente. Un hombre humilde, que de las grandes academias ha seguido sus destinos hasta el amor por la tierra patagónica. Ahí sentimos el misterio de la «cocina» artística y conocemos sólo la última trascendencia: la exposición. A Eduardo Gallegos y Daniel Alonso, debemos este regalo, en el mejor estilo y clima navideños.

El Patagónico, 17 de diciembre de 1987.

UNA GENERACION EQUIVOCADA Ya es un lugar común el descubrimiento de la inutilidad de los títulos y honores académicos, si no responden a una vocación. Y esto viene a colación de tanto profesional y estudiante, catapultado por la ambición de sus padres inmigrantes. Hay un resultado social doloroso: ese hijo abogado que es tachero, o el arquitecto metido a oficinista. Es muy importante descubrir que la vocación personal es nuestro mayor capital de felicidad y salud en la vida. El contador sin vocación (como quería mi padre) sería un hombre sin perspectivas de alegría, de progreso interno, de libertad. Desde muy niño estaba seguro de una cosa: que me gustaba escribir. Mucha gente de mi generación ha declinado en la lucha de su realización vocacional. Y a veces, socialmente exitosos profesionales, sin embargo son infelices y neuróti­cos, y no saben cuál es su desgracia. Algunos, con suerte, logran hacer su «terapia» en los fines de semana, en el garaje, dedicados a carpinteros, albañiles o relojeros. Como un hobby, descubren el placer de su propia vocación si no hubieran existido esos sueños de inmigrantes trabajadores, que «se mataban» por su hijo que estudiaba inútilmente, el país tendría la herencia de esos oficios, y los argentinos tendríamos

una mejor imagen de trabajadores. Nos hablaron tanto de la importancia del título, y que nos va a ir mejor, y tantas cosas, que nos hemos engañado: somos una generación equivocada. Y además, hemos perdido la alegría esencial que da el trabajo. BUSCANDO LA FELICIDAD Lo que es más admirado entre las joyas del orfebre, lo que será una mayor expresión literaria, son compuestos en la mayor clandestinidad posible. No creo que ninguna novela cervantina haya merecido esos triunfos, por haber­se compuesto en una cárcel. Admito que cierto arte, como el egipcio, se vio beneficiado por las ceremonias del hermetismo. Que el descubrimiento de Troya, des­pués de la clandestinidad arqueológica, haya sido más brillante. Y el éxito del sicoanálisis es de una naturaleza parecida: rescatar los sedimentos del inconsciente a la luz. El mecanismo de contraste, lo transforma en una liberación brillante, en una posibilidad real, en una elección entusiasta. Freud le dijo a unos periodistas que lo que más se parecía a la felicidad, la que como tal no existe, era poder trabajar y se capaz de amar. Ahí están los niños, esperando una respuesta hacia la vida, la alegría y el trabajo. Allí está nuestro futuro cierto, en sus propias vocaciones personales.

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Pompey Romanov, la vida...

A

hora sí: esa fiesta tradicional de los países hispanos, se llama Nochebuena. Entre las emociones del gordo de Navidad, tan terrestre, se alzan los cánticos espirituales de los más jóvenes en el Festival de la Canción Navideña. Y mientras los cristianos reflexionan sobre la fiesta de la familia y el Natalicio Divino, todos corren. a comprar algún cassette para crear el ambiente adecuado en el hogar, junto al pese­bre y el arbolito. Y algunos se tropiezan con sorpresas como la hermosísima exposición de pintura ingenua sobre la calle San Martín, y la exquisita artesanía de Pompey Romanov en la Cámara de Comercio. Se cierra así un año excepcional en lo que hace a nuestras artes plásticas. DOLA, TUÑON Y OTROS Nuestros artistas consagraron el año: Miecislao Dola lo inició con una muestra de su pintura última paisajístíca, uno de sus aspectos más conocidos. Después pudimos ver los trabajos de la Escuela de Bellas Artes. Se inauguró la Superior de Arte, con el beneplácito de la ciudad: una de sus largas aspiraciones. Y después destacaron con sus valores José Luis Tuñón y una nueva Dolores de Morón, ambos un redescubrimiento. Anduvo el espíritu de Miguel Angel Guereña, dando vueltas por ahí, de la mano de Caroli Williams. La galería La Damasca estuvo abierta todo el año, con pintores, argentinos y regionales: una iniciativa laudable. Y se hizo un descubrimiento: en Río Pico, con motivo del aniversario de EL PATAGONICO, Eduardo Gallegos develó los gestos de un artista de raza; Don Pompey Romanov. Que al igual que Dola, con su perspectiva de toda la vida, una retrospectiva asombrosa, se vuelve a presentar ahora entre nosotros con obras recientes. 174

El Patagónico, 19 de noviembre de 1987.

POMPEY ROMANOV, LA VIDA Esas manos aristocráticas, iniciaron sus vuelos en la Escuela de Arte de París. Por si sus blasones cordiales no alcanzaran, para los argentinos deslumbró desde las principales galerías porteñas y especialmente Van Ryel. También trajinó sus lienzos en Córdoba y Tucumán, y otras verdaderas capitales del interior. Nada agregaremos a la trayectoria internacional, harto conocida. Y por fin, después de estos largos caminos, se hizo nuestro. En la madurez de la vida, y con lo mejor del artista, apareció su destino patagónico: «Pompey Romanov reside actualmente en Río Pico ‑‑precisa una crónica periodística‑‑... y surgió la idea de invitarlo a exponer en Comodoro, como una manera de incorporar al buen nivel de la pintura regional, un aporte rico en técnica y conceptos clásicos, fundamentalmente por la visión realista que el artista imprime a sus obras». (30‑VI‑87) Desde París a la Cordillera, en sus cuarenta años de argentino, produjo sus óleos y carbonillas, sus increíbles acuarelas; en la vida, internalizó el paisaje de nuestros bosques y montañas, con su sensibilidad personal. El rostro, quizás endurecido por algunos dolores y la nieve del sur, se ilumina y vacila en su gesto, que es tierno y casi tímido.

POMPEY ROMANOV EL ARTE «¿Cómo se pintan esos pinos y la nieve?» preguntaba un chicuelo asombrado. Era la metáfora de la escena, la posible invención de la vida: quizás el asombro juvenil ante el maestro. Y ya hemos hablado en otra oportunidad de su técnica, en este mismo espacio. Eduardo Gallegos escribió, para nuestro deleite: «Porque hay que vivir con esperanza hasta el último aliento ‑‑esbozando así el «Retrato» del artista‑‑ aunque el dolor nos haya herido en lo profundo. Porque hubo alguien que mencionó su presencia y recordamos, de raíz, el camino de la luz de cada día. Y porque mostrar el talento de un hombre que encontramos en el lugar más apartado es un compromiso de conciencia para nuestra misión integradora. Por eso, y porque mucho es fácil cuando se quiere, el artista está aquí. Conozcamos la maravilla de su pincel y brindémosle el calor humano que lo acompañe hasta que regrese. Gracias, Pompey Romanov por venir del árbol y la nieve, a esta ciudad de torres y mar, con la sencillez de los grandes» (1987). Detrás del retrato vigente, están esos ojos, clarísimos de luz, la fuerte nariz inquisidora, los labios finos, el pelo recortado en su blancura, y esas arrugas de vivir, como un mapa del destino humano. Y como los escritores no podemos traducir esos colores que él inventa, con sus paisajes de campo y cordillera, sólo intentamos hacer una invitación: que nadie se pierda la oportunidad del conocimiento. Que en época de nacimientos y villancicos, adquiere un vuelo mas alto. Desde las manos del artista, el arte asciende sencillamente, serenamente, hasta la Belleza.


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«Che, Jesús, nacé hoy / te necesitamos...» he, Jesús, nacé hoy / te necesitamos...» Así comenzaba un sencillo villancico que me surgió hace un par de años. Y todavía creo que la Navidad es la metáfora y el signo de todo nacimiento. Detrás de la escena de las celebraciones, está la esperanza de tantos hombres, la imagen de la familia y el hijo deseado. Quizá, debiéramos recordar a tanto hijo no deseado, castigado, golpeado, o esclavizado en sueños enfermizos de sus padres. La imagen de Jesús niño es su reverso: él es divino, deseado, esperado y amado en su vocación. Aún los no cristianos se sienten atraídos por la fuerza de este símbolo occidental.

C

JESUS NIÑO Nunca he podido olvidar la lectura de esos Evangelios no canónicos, que en su mayoría se atribuyen a la tradición popular, e incluso al engaño o el error. Sin embargo, tienen algunas páginas que no son de los cuatro evangelistas aceptados por las iglesias, un clima poético y humano que no contradice los textos ya conocidos. Es por ello que me parece interesante hoy, entresacar los versículos que siguen, del Evangelio Apócrifo de un tal Santo Tomás, que en su segundo capítulo nos cuenta, esta sencilla historia: «El niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las aguas corrientes a posar, y las tomaba puras enseguida, y con una simple palabra las mandaba. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto en un día sábado. Y había allí otros muchos niños, que jugaban con él. Y un judío, que había notado lo que hacía Jesús, fue acto seguido a comunicárselo a su padre José, diciéndole: He aquí, que tu hijo está cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto

dos a pastar estaban detenidos, obreros que amasaban no estaban amasando y miraban hacia arriba, los ojos puestos en la altura. Y contemplaba la corriente del río... Y, en un instante, todo volvió a su anterior movimiento y su ordinario curso. Y he aquí que una mujer descendió de la montaña y dijo: ¿Adónde vas? Y repuse: En busca El Patagónico, de una partera judía. Y ella replicó: ¿Quién es la mujer 21 de diciembre que paré en la gruta? ‑Es mi desposada. de 1987. ‑¿No es tu mujer? ‑No es mi esposa; es María, educada en el templo con él doce gorriones, y ha profanado sábado. Y José del Señor, y, que se me dio por mujer, pero sin serlo, se dirigió al lugar en que estaba Jesús, lo vio y le gritó: pues ha concebido del Espíritu Santo. ¿Por qué haces en día sábado, lo que no está permitido hacer? Pero Jesús, dando una palmada, y dirigiéndose LA NAVIDAD a los gorriones, exclamó: Volad. Y los pájaros abrieron Y la partera le dijo: ¿Es verdad lo que me cuentas? sus alas, y volaron, piando con estruendo. Y los judíos Y José le dijo: Ven a verlo. Y la partera lo siguió. Y quedaron atónitos ante este espectáculo... Me pareció llegaron al lugar de la gruta y una nube luminosa la cusiempre una fábula de la creación, de la invención de bría. Y la partera exclamó sus gozos, y la nube se retiró la espontaneidad de los niños. Por supuesto, este texto enseguida, y apareció en la gruta una luz tan grande, es literario, y no lleva ninguna pretensión, más allá de que nuestros ojos no podían soportarla. la poesía y la belleza. UN PROTOEVANGELIO Otra página interesante que he encontrado ha sido la del llamado «Protoevangelio de Santiago», en sus capítulos XVIII y XIX, que nos cuentan otra versión, en esencia la misma, del Nacimiento: «Y llegados a una parte del camino María dijo a José: Bájame de la burra, porque lo que llevo adentro me abruma al avanzar. Y él la bajó de la burra y le dijo: ¿Dónde podría llevarte...? Para resguardar tu pudor, y este lugar está desierto. Y encontró allí mismo una gruta, e hizo entrar en ella a María. Y hubo una pausa en la naturaleza: veía todo inmóvil y los pájaros detenidos. Y unos carneros lleva-

Y esta luz disminuyó poco a poco, hasta que el niño apareció, y tomó el pecho de su madre María. Y la partera exclamó: Gran día es hoy para mí, pues he visto un espectáculo nuevo». Estas literaturas son deliciosas. Miles de escritores han recreado estas escenas por siglos. Muchísimos villancicos repiten sus emociones. Y desde hace casi dos mil años, se expresa un deseo ferviente, que tiene toda la ternura y la pureza de una esperanza aún viva, y que se siente sin comprenderla casi, al decir: ¡Feliz Navidad! en todos los idiomas del mundo. 175


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Algunas reflexiones sobre nosotros mismos...

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l verano llegó. Los cuerpos bronceados se aletargan en las playas y las azoteas, con sus ceremoniales al culto del Sol. Se reflexiona sobre el año transcurrido. Y entre Navidades y Año Nuevo, se renuevan afectos y se prometen mejores esperanzas. Quizá, como dice algún amigo mío: «Por un tiempo todos somos buenos». Pero lo cierto es que nos creemos buenos: ahí esta la diferencia. Quizá algunas reflexiones sobre noso­tros mismos, puedan servir de aquellas que se han ido acumulando en las entrevistas y las columnas, por su poesía y lucidez, o su dolor, y que nos podrán servir de estímulo para el pensamiento. Para elabo­rar, otro nuevo año. SELECCIONES DE REPORTAJES «¿Hay algo más que un tren bajo la lluvia? decía un poeta. Y yo vi eso. Estuve en Jacobacci (Río Negro), junto a la cordillera. Quedé enloquecido con el trencito de trocha angosta. Un auténtico trencito de vapor, que tiene una función social: enlazar los sentimientos. Como enlazaban la cordillera con la costa los carreros, llevando esperanzas» «Y luego descubrí a los payadores. No sé, antes no les daba mucha importancia; pero vivir esa experiencia de que te contestan sin fórmulas, espontáneamente, solamente con la guitarra y el corazón, esas cosas te hacen ver de nuevo. Todo de otra forma». «No nací en Comodoro, y me acuerdo que llegamos en barco. Tengo dos memorias subjetivas: los colores. El color verde del agua del mar, y el verdiagua de las casas de color clarito. Y después, el color de la greda en el Cerro Chenque». «Primero que lo haré de tal manera, pero al com176

El Patagónico, 29 de diciembre de 1987.

poner uno se olvida de todo, es intuitivo, no sé. Se puede corregir, eso sí. Hasta uno puede plantearse si eso concierne a la comunidad». «Cómo decirle a nuestro niño ‑ cómo decirle del amor, y que nos crea, si encerramos al pájaro en la jaula para que nos cante...» (Marcelo Falcón, juglar ‑ 24‑III‑87) «También nos ofrecieron ir a cualquier país del mundo, y yo había leído algo sobre la Argentina. Sobre todo de la Patagonia, sobre la Tierra del Fuego: era literatura prohibida, sobre tratantes de blancas, y cosas así». «En los bodegones de la 25 de Mayo me servían bifes más grandes que el plato, y eso después del hambre, fue decisivo. Lo único que me chocó fue ver la comida en los tachos. Mi abuelo decía: «Donde se tira el pan, va a haber hambre». Ya falta poco». «Mis amigos me decían que allá volaban las piedras y era muy oscuro, no había sol. Yo decía, hay gente, yo también voy. Y llegué en Transportes Patagónicos. Era un día fabuloso, veía árboles, todo verde, y yo pensaba que no había llegado. Un pasajero me dijo: Esto es Comodoro. No entendí nada».

«Parece mentira: la belleza del mar, la descubro recién en Comodoro. El cielo, la naturaleza. En un picnic en Rada Tilly, dije: «Tantas veces crucé el mar, y recién ahora descubro que es lindo». «Estábamos avanzando por un bosque, sin hacer ruidos (durante la guerra europea). Toda la noche. A la mañana siguiente nos abrazamos llorando con un amigo. El me dijo: «Casi te disparo hace un rato. Creí que eras el enemigo». (Miecislao Dola, intor. 12‑III‑87) «Comodoro necesita indefectiblemente un puerto. La ruta con sus camioncitos, es muy cara. Si lográramos un puerto de ultramar y de cabotaje, cambiaría nuestra suerte. Cada barco equivale, cuando menos, quinientos «camioncitos». El único hilo de la Ruta 3, que nos alimenta, no nos permite seguridad, ni nos augura crecimiento». «Vale la pena resaltar el espíritu de solidaridad y cooperación de los vecinos, del pueblo, de la gente. Había ya un concesionario eficiente, pero caro, de servicio particular, cuyo costo era prohibitivo. La Cooperativa Eléctrica se hizo sin ningún apoyo oficial monetario. Se llevó adelante con la contribución de los vecinos: absolutamente todo fue costeado por los habitantes». (Jorge Carstens, técnico -17‑VI‑87) (Continuará)


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Lo que dijo nuestra gente creativa... niciamos, ya hacia fines de año, la selección de los pasajes fundamentales de los reportajes realizados a nuestra gente creativa, durante el transcurso de este período cultural. A modo de reflexión, de destacar lo poético, lo interesante, lo doloroso, hemos visto en el repaso, El Patagónico, al pintor de la ciudad, Don Miecislao Dola, al juglar 30 de diciembre comodorense Marcelo Falcón y a un pionero generode 1987. so, como lo es Don Jorge Carstens. Proseguimos esta revista, hoy, en la que reaparecen otras personalidades. es realmente una hoja en la tormenta”. Cálidas. Nuestras. «Es claro: en definitiva el hombre actual está más cerca del mono armado que de un científico del SELECCIONES DE REPORTAJES «El huevo del avestruz es el símbolo del origen de futuro». «La Sicología y las Ciencias de la Educación vienen la vida. Asimismo, la huella del avestruz en la arena, en ayuda de una mente occidental que todavía sigue es el símbolo del camino de la vida». «Ellos me llevaron al camarujo». Me integran a enmohecida y atada a las ideas griegas. De la misma su sociedad, ven mi respeto. Recuerdo que el cacique forma el profesor que se adhiere a una obra, a un solo Nahuel me explica mansamente, con humildad, de texto, le está dando a sus alumnos frutas de yeso». dónde viene todo eso, cómo es la cosa. Y un día que «Sigue siendo válido que no hay persona interesante no puedo olvidar me dijo: «Nosotros también hemos que la que no se interesa por nada». («Luis Rybier, matemático» ‑9‑IV‑87) tenido profetas nuestros, videntes; y cuando le hablamos, con sorpresa, Dios nos responde». «Es para el Comodoro que todos queremos. Es un «Creo, Pablo, que llegara el momento en que no monstruo patagónico. Parece que estoy predestinado hablaremos más de razas, sino de hombres». «Después de mi aprendizaje con Petorutti, me sentí a seguir haciendo colegios». «Además van en carpeta desarraigado. Es decir, alejado de un centro cultural, aparte las adhesiones partidarias, comerciales e indusesto no tenía sentido. Y entonces comencé a remitirme triales de la región, para que se vea que hay un aval serio detrás de esto. Que es una locura del Padre Corti, a los primitivos». pero que es cuerdo». («Caroli Williams, plástico» 7‑VIII‑87) «Y con esto resolvemos el problema de los chicos, que por falta de bancos, medios o capacidad intelectual, “Muy personalmente, como docente, y pensador matemático, pienso en el destino del ser humano, que no pueden perder el tiempo en los colegios».

I

«Mire Ud., aquí tenemos mesas de maestros y de alumnos, hechas con maderas que recogíamos en los basurales de Comodoro. Yo no tiro nada y hago grandes obras sin plata». («Juan Corti, misionero»‑ 14‑V‑87) «Hacía falta un niño en esta casa que llenara de alegría los rincones, que meara en el medio de la sala y asombrara a los tontos y mirones» (poema para su nieto Facundo) «Para que no seamos ciudadanos de republiqueta, para que tengamos un país. Como a la mujer, no se puede amar lo que no se conoce». «Todos mis temas están registrados en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, pero nunca esta temática patagónica fue realizada con fines de lucro. El exitismo no es precisamente mi compañero». «Quiero llegar a los sesenta años con la capacidad de derramar una lágrima. Hay que hacer un ejercicio diario de la humildad. Los mismos que nos conocen nos van a enterrar. ¿Y quién se puede creer más que otro, cuando debemos sesenta mil millones de dólares?’ «Nuestra apariencia de ricos es un disfraz». «Somos demasiado «vivos», y así estamos». («Lito Gutiérrez, folklorista» ‑ 16‑IX‑87)

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Para la reflexión y el deleite personal....

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eliz Año Nuevo! repetimos fraternalmente. Y seguimos espigando nuestros personajes, creadores para la reflexión y el deleite espiritual, en esta época de nuevos propósitos.Y

«Es fácil: con libertad. Con un apego sincero al movimiento pictórico». (Miguel Angel Guereña, pintor 19/8/87)

después de Marcelo Falcón (juglar), Miecislao Dola (pintor), Jorge Carstens (técnico pionero), Caroli Williams (plástico regionalista), Luis Rybier (matemático docente), Juan Corti (misionero), y Lito Gutiérrez (folklorista investigador), aún nos siguen asombrando otros. Nuestra gente: nuestro mejor tesoro. Nuestra cultura.

«Lo más importante es la proyección hacia e1 sur». «Por algo nuestra generación ha sido de todo, excepto mediocre». «Y la Historia me llegó desde siempre. No lo podría precisar de otra manera: no tengo una explicación válida, por ejemplo, de por qué no me dediqué a la carrera oficial de historiador». «Por más lejos que me vaya, siempre estoy pensando e imaginándome el aire abierto de la Patagonia». «La generación mía, a la que nos hablaron de Malvinas, tuvo un compromiso: el hecho de haber visto esas partidas de una generación menor, constituye un deber para el país». (Carlos Alberto Moreno, historiador 23/9/87)

SELECCIONES DE REPORTAJES «Yo soñaba con tener algún día una casa en Malvinas, un terrenito; esa idea surgió el día que desembarcamos, el 2 de Abril. No por su valor material, sino por los hijos, por lo que podía eso significar para mi familia». «Mostramos una cara nueva al mundo; no peleábamos con napaleses o nigerianos. Sino con los mejores». «No se tiene idea de lo que es la guerra, ¿no? No se puede tener esa idea a pesar de las películas». «Pero es que teníamos motivos verdaderos de defensa. Ellos eran sólo soldados profesionales» . «A mí me traba más la cabeza que el estómago». «Después del esfuerzo, lo malo es decir como el tango: Volver, con la frente marchita». (Rubén Sartori, soldado 2/4/87) «No quiero hablar sobre mi trabajo; es tonto; como vivir». «La vía de acceso a la realidad es la Palabra. Su discurso es el fundamento de los encuentros humanos». 178

El Patagónico, 2 de enero de 1988.

«Claro, por eso soy poeta. No ensayista, por ejemplo, ni científico. Yo estoy con el hombre». «Creo que al ser libre en mi verso, soy libre en mí mismo». «Soy un hombre completo: todo me conmueve». «Los demás avanzaban en sus kayaks a mil metros adelante; yo vivía eso, mirando las corrientes, los rápidos, los bosques. Como una vivencia. No me interesa pelear un puesto, sino aprender disfrutando». (Jorge Vilardo, poeta 6/3/87) «Nuestra cambiante sociedad, muchas veces no nos permite cumplir con este objetivo contundente del arte, porque no trata de defender a nadie, sino de pasarle por arriba. Es así». «Ahora soy muy realista; no me gusta mucho hablar. Yo hago mi obra. Las palabras encierran, cambian, y se acomodan a la inteligencia de cada uno». «Méjico es mágico: no es un juego de palabras. Todo católico». «Trato de impartir visiones de vida, y de razón de ser. Eso hace a la expresión de la libertad de cada alumno».

«Mi pecado es no haber sabido que Argentina es tan grande: es el mundo en un país. Los climas, la gente, la riqueza que se ve. Lo que más me gusta es que aquí la gente tiene tiempo, no hay neurosis, es como en mi pueblo, donde vivo con mi mujer y tres hijos». «No soy esclavo de la letra ni de la escritura musical: esto es cercano al folklore, que tiene raíces orales». «Es como un puente sentimental con las raíces de todos los pueblos de la tierra». «En Comodoro Rivadavia ‑ que es esta tierra dulce ‑ cuando yo vuelva a sus playas ‑ renacerá el corazón». (Tomislav Ivcic, cantautor 19/5/87)


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Aracena, Tuñón, Payaguala... o vine con una tropa de carreros a los cinco años, que estaba a cargo de mi papá y el Capitán Belzurce. Fue el primer subprefecto o comisario que tuvo Comodoro. Así que soy puntano por casualidad. Creo que soy patagónico... ya no me fui nunca». «Con mi hermano le poníamos luciérnagas a los faroles. De Trelew me acuerdo que vivíamos en una casa donde aprendí a escuchar el viento, que zumbaba en los hilos de la luz o de las líneas. Las tormentas, esas eran mis aventuras, sencillas, otros hacían excursiones; las asociaba con mi tía que era una santulona, muy beata, alta, flaca, ascética, tenía un baúl de libros, gran lectora, ahí conocí al Quijote y Chateubriand. Posiblemente el gusto por el viento me dura, me ayuda a dormir, como la lluvia». «Soy sensual con los olores, sensible a los distintos olores, olor al pasto creciendo, los árboles del Epuyén, donde viví en la cordillera, lugar idílico, amigos inolvidables». «Escribí hasta los veinte años, trabajando en Y.P.F. y en Diadema. Como pocero, cavando zanjas, telefonista, motorista de usina, ayudante de mecánico, y me querían echar de todos lados». «Volví a escribir cuando la conocí a Anita». «El camino de escritor es perfecto, con su solo libro, pero hay que hacer tratos con las palabras». «Si hubiera sido infeliz, menos feliz, quizá hubiera publicado más, vaya a saber». «Y una vez venía yo en el autovía de Diadema, y veo que un hombre lee la revista, nuestra revista. ¿No lo podía creer!. Me acerqué emocionado al chofer Versan, que descansaba leyendo, y cuando llego, veo

Y

El Patagónico, 7 de enero de 1987.

que la tira con bronca por la ventanilla del trencito y protesta: «Parece mentira, esto es una porquería, ¡ni la publicidad se entiende!». (David Aracena, escritor - 9/II/86) «Pintar es una necesidad, más fuerte que yo. Lo hago desde los diez años. Y los primeros cuadros, del `68, eran jueguitos, como jugar a ser pintor, algo así». «Yo fui asistente, mezclaba colores, hacía los asados, rellenaba los fondos. Un día me emocioné porque Levaggi me permitió pintar una pala en el mural, en manos de un obrero. Saltaba a un metro del piso». «No se podía hacer nada nuevo, y más en Argentina, país colonizado, que vive imitando. Y yo de dónde salgo?». «No me podía poner a copiar catálogos, alemanes o franceses. Que eso es lo que muchos compran. Y entonces se cuestiona el tema de la originalidad: en el interior, donde yo creo, veíamos «de lejos» lo que se hacía en Capital. Busqué mi propio camino. En eso se produce mi llegada a Comodoro». (José Luis Tuñón, plástico 7/II/87).

«Cuando les canto a los chicos, les digo que la vida igual hay que pelearla, si tuvieran la mala suerte de perder a los padres». «Y entonces dicen, ahí viene don Payaguala!, y eso no me agrada, porque el trato es menos espontáneo y auténtico». «Mis bisabuelos vinieron a El Trébol en 1886, donde se instalaron, allí deben estar registrados, por Pietrobelli, que lamentablemente los nombraba sin apellidos: «el indio Marcelo», por ejemplo. Se perdieron para la historia los apellidos reales». «Tenemos nuestros valores; estamos fallando en que no estamos aunados los comodorenses». «Además yo soy un transmisor de mensajes, mi oficio es cantar lo que siento». «Ahora estoy trabajando la voz, pero mi mensaje verdadero es el sentimiento. No me gusta lo disfrazado». (Oscar Payaguala, cantor 13/10/87).

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Pbro. Heraclio Moreno y Asencio Abeijón

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legué a esta ciudad por primera vez en 1933, cuando terminaba prácticamente donde estaba la cripta de la actual catedral. Allí, al empezar la pendiente de la Loma, se acababa el mundo comodorense». «Los chicos venían a pie desde todas partes, sobre todo del pueblo, a la escuela, y traían su comida para almorzar en el colegio. No había transportes, como ahora». «En Bahía Solano se logró el traslado de un enterramiento indígena completo técnicamente, al museo platense, cómo se lo encontró. Se utilizó una especie de «vendaje» que era lo más sofisticado de la época». «Comodoro inició un movimiento comunitario, el primero, para que estuviera aquí la sede de la Universidad. Y se formó una comisión presidida por el Dr. Andino Cayelli, que creo era el primer universitario nativo de la ciudad y del Chubut». «El 17 de julio de 1948, había entre cuatro y cinco mil obreros parados, y se llevaron a todos los dirigentes a Rawson. Las madres, esposas, hijas y hermanar, de los afectados, organizaron una Misa de Mujeres. Se temía una marcha sobre la Administración de los yacimientos por parte de los huelguistas. El Padre Méndez, párroco entonces, debió publicar una aclaración y yo debí ir a hablar con las autoridades. Y se logró que no fracasara esa ceremonia sagrada». (Heraclio Moreno, sacerdote ‑ 4/XII/87) «Era el 1903, y no había médicos, ni farmacias, ni escuelas, nada. Había coraje (se ríe)». «El Dr. Carlos Canavechio me decía: Éramos dos médicos vagos que sólo mirábamos cargar los barcos: 180

El Patagónico, 11 de enero de 1988.

no había enfermos que atender. Por eso me fui; por vergüenza de cobrar sin ganármelo «. «El día más alegre del pueblo, de toda su historia, fue el día en que llegó Isidro Quiroga. En cambio, cuando se descubrió el petróleo, es mentira que la gente salió a golpear latas, ni nada; más bien decían: «Qué mala suerte, ¿vio?’’ Porque era una frustración por el agua». «Los bandidos americanos habían estado en Comodoro con Abásolo, que los recibió de buena fe y hablaba en inglés. La gente decía que habían cortado a tiros el telégrafo, pero son puras fantasías porque de noche y con viento, no se puede hacer». «... Había unos muchachos porteños. Estos capitalinos, entre ellos un vago, pariente de Sáenz Peña, pensaban que era otra cosa. Empezaron a mezquindar el esfuerzo; había que dar vuelta la barreta para mover el balancín. Ellos se llevaban la vitrola y el fonógrafo, y a los dos meses no quedaba ninguno por acá. Y después llegaron los primeros catamarqueños, que entre parientes que se llamaban conseguían conchabo, se hicieron pronto muchos. ¡Y yo que había pensado que no iban a durar!. Estos sí que eran trabajadores».

«Mosconi disolvía los sindicatos y «los echaba del pueblo». Yo estaba en contra de eso» «Estuve hablando con él y me prometió: A Ud., Abeijón, le tengo un puesto en Salta. Pero acá, no». «Ahí resolví trabajar con patrones chicos y en lo que mejor conocía: el camino patagónico. Si me hubiera jubilado en petróleo, seria ahora un viejo panzón». «Me asombra ‑afirma sobre el interés de los profesionales en su obra‑ ya que yo sólo he podido cursar formalmente hasta el cuarto grado». «La política lugareña era más brava que la nacional, porque despertaba los rencores personales». «Nadie ganaba sueldo, por entonces: se hacía con pasión, honorariamente». «A un español que iba de Nueva Lubecka al Senguer, Roberts y su partida, le pidieron documentos. El decía: «Pregunten que por acá todos me conocen». Y le dieron diez azotes. Después le preguntaron: «¿Se va a quejar?, y él les decía: «Voy a decirle al Cónsul». Y entonces le dieron otros diez azotes. «Ahora vaya a quejarse», fue la despedida. «... Me preguntan por las cosas; a veces me causa gracia ese interés. Me gusta. Por ahí se encuentran lectores que recuerdan alguna historia de chivos o de cruces, o cualquier otra, y uno sabe que no fue inútil contarlas». (Asencio Abeijón, cronista ‑ 10/VI/87)


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Cosas profundas están «calentándose» en los ánimos... n poco de sol, un poco de mar. Y charlar con los amigos. Estos son los lujos del verano, que alarga sus días. Y van naciendo preguntas: Pero ¿qué ocurre en realidad con el acueducto? ¿Qué sucede con tanta fanfarria exitista , a la hora de informar al pueblo en todos los órdenes?. A El Patagónico, nivel país, es como que nos vamos desgastando. Pero 13 de enero es mas grave cuando esto ocurre en la casa. Un amigo de 1988. me preguntó esto: Si somos todos tan buenos, ¿por qué se esconden las verdades?. Y bien, le dije: Todo está demasiado politizado, quizá. Ahora se discute sobre cohibimos. Alguien me dijo que el monto que maneja privatizaciones. Y hay gente que pelea en serio. nuestra Cooperativa, social, y económico, es superior al del Municipio ¿Puede ser esto?. Me parecería EL HOMBRE COMUN excelente. Pero, como se dice por ahí: ¿a estos de la Y, claro; el hombre común, no es un héroe. Y «usina popular» quién los eligió? Y entonces, amigos, pocas veces sospecha que podría serlo. En la ciudad a repartirse las culpas; entre todos los que no vamos corren rumores de que sería necesario nacionalizar de nunca a las asambleas, y quizá votamos porque es nuevo la Cooperativa. Muchos se andarán rasgando las obligación. En fin: el hombre común, el vecino, tendrá vestiduras. En fin: dejemos este tema para los especia- su tiempo de aguante. Y quizá, algún día, decida votar listas. Pero las preguntas persisten y duelen. A veces, democráticamente en la cooperadora de su escuela, con amigos, uno charla sobre la irresponsabilidad de en la unión vecinal. Y hará menos colas en los bancos una empresa que amenaza seriamente la salud de los y otros lugares de castigo para indiferentes. Y logrará alumnos de una escuela próxima, y los responsables tener su agua, su esperanza, su educación. En fin. ni se mosquean. Otras veces se habla sobre la soberbia de algunos de los que se fueron de ciertos cargos, y EN LOS BOLICHES DEL PUEBLO los gestos idénticos de los reemplazantes. Y el hombre Con las vacaciones, se renueva la costumbre de las común, otra vez, se pregunta: ¿en qué estamos?. Y se charlas y las ruedas amenas. Entre bromas y broncas, dedica a lo que puede: a trabajar para su familia, su uno se va enterando de primera fuente de lo que piensan futuro. Para salvarse. Y se va desgastando la solida- los amigos, los vecinos, y aquél viejito jubilado que se ridad. Si los socios de la Cooperativa, esa institución atrevió a opinar el otro día. Y lo curioso es que hasta popular y querida, somos varios miles, quizá unos entre humanistas y docentes, ya hasta los poetas, no treinta mil: ¿por qué en las asambleas solo van unas hacen otra cosa que hablar de esos temas. Y uno piendoscientas personas?. Y si la luz nos sale cara, ¿por qué sa: en fin la temperatura enciende a la gente. Pero... se no indagamos las razones?. Es que nos asustamos; nos queda con la sospecha de que cosas profundas están

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«calentándose» en los ánimos de muchos. En el diario me dicen: podrías escribir sobre la realidad de los barrios comodorenses nuevos. Y, claro, es un tema que ya he intentado algunas veces. Y no es de extrañarse: lo raro es que en un mes tan «frívolo» como es Enero, por tradición, se sugiera a este columnista un tema tan concreto, tan contundente. Y bien. Aceptemos el desafío de la realidad. Y no temamos pelearnos en el boliche del barrio, o en la calle. Y sigamos escribiendo solicitadas, sanísima costumbre que ha rebrotado en los últimos tiempos. Eso también es cultura. DEL DICHO AL HECHO Decían que del dicho al hecho, hay mucho trecho. Pues, ahora, en democracia, ya no es así. El dicho logra concientizar, y e1 hecho es el resultado de una suma de decisiones. Y si en verano es necesario seguir pensando, para poder vivir en invierno, hagámoslo. Querido lector: no renunciaré a la poesía, ni a la crónica histórica, ni a la cultura de nuestra gente. Pero, se me disculpará que también acerque mi voz a otras ideas, quizá mas urgentes en un verano atípico. Para que nadie ‑ni uno mismo‑ se duerma. Por ejemplo, hoy, la intención había sido escribir sobre un casete del «Gato» Ossés, un muchacho santacruceño. Titulado casualmente: «Hablo del hombre común». Verdadera música patagónica, nuestra. Pero ya que el hombre común anda en otra cosa, hay que respetar las prioridades. Y después: Armando Bandeo publicó su libro. Un poeta se suma a las letras comodorenses: bienvenido. Y será, eso sí, tema para otro día.

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La importancia de las palabras...

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ol, sal, mar. Tres monosílabos mágicos de enero, que nos revelan, también, la importancia de las palabras. No recuerdo ahora exactamente dónde he leído una selección de «las diez mejores palabras de cada idioma». Era un juego de escritores famosos. Y entre las propuestas por Octavio Paz, Rulfo y Borges, quizá alguno más, figuraban estos monosílabos también: pez, pan, paz. La onomatopeya de la guerra podría ser: pim, pam, pum. Y así hasta el infinito. JUEGOS DE POETAS Federico García Lorca jugaba con sus compañeros de estudio, en la Facultad de Madríd, a componer «anaglifos». El viejísimo pintor Salvador Dalí, muy jovencito entonces, y lector de obras completas de Freud, maestro de un aspecto del surrealismo, también tenía veleidades literarias. Y competían: eran juegos de poetas. Y el juez de las competencias era su maestro, Juan Ramón Jimenez. En estos días me he encontrado con Juan Carlos Portas, hombre amante del cine si lo hay en la ciudad, y me contó parte de su Visita a las tierras lorquianas, de hace unos años. LA LETRA H En nuestro idioma, también, esa sola letra poética, que es la «h». Una vez compuse a la mañana, apenas despierto casi como continuación de un sueño, estos versos: Angel de alfabeto. Hija de una F castellana, de la Eta griega del extraño Aleph. 182

El Patagónico, 16 de enero de 1988.

Resquicio de la lengua. Arcaica. Incorpórea en el fondo de la historia. Escrita en aquel Primer verbo: Jahvé. Hiato de la poesía Arrasada por los bárbaros, y hereje en la mezquita. (Muda devoción de Castilla). Alma de las letras. Celosamente copiada por los monjes en los signos de su incógnita cifrada cuando aun los tiempos eran maravilla. La imprenta guarda hoy su modestia sin aquellas miniaturas preciosistas, sólo para adornar alguna vieja palabra. Su condena, ahora, es eterna: corono todavía a la Hispanidad aunque nadie podrá ya jamás pronunciarla. (1982) ANGEL DE LAS LETRAS La letra «h» es la única que no tiene cuerpo, angé-

lica. O quizá sea el alma de nuestro alfabeto. Ahora recuerdo que en un reportaje que me hizo una revista austríaca (Cevoski Zvon, de Klagenfurt), donde he publicado algún poemita esloveno, me imaginaba llegar a la tierra de mis padres, y «ver todas esas s, z y j con pronunciación distinta». Como la s inicial de mi apellido, que se pronuncia a lo que decimos «sh». Habrá otros idiomas que tengan un ángel en el alfabeto, como el nuestro?. Es curioso: el inglés y el francés, por ejemplo, se siguen escribiendo por siglos de la misma manera; lo único que cambia es la pronunciación. De ahí esa aparente atrocidad de leer una entelequia. Como si en castellano siguiéramos diciendo: No Huyan, y escribiéramos: Non Fuyades. En fin misterios de las lenguas, tesoro fundamental de los pueblos y los hombres. LA TORRE DE BABEL ¿Se acuerda de ese mito bíblico?. Los chinos también tienen uno similar, Dice Enrique Wulff, un lingüista. «Esta leyenda indochina nos cuenta que habitando todos los hombres en una sola ciudad y hablando todos ellos una misma lengua, como consideran poco práctico que la luna no se haga siempre visible, se decidieron a levantar una torre a fin de poder alcanzarla. A medida que la torre iba ganando altura, sus constructores pasaban a aposentarse en los diferentes pisos, y al tiempo desarrollaban diversas lenguas. Pero cuando la torre estuvo a punto de ser terminada, el espíritu de la Luna se enojó y soplando contra ella la echó por los suelos, y los hombres se dispersaron por la faz de la tierra, para siempre».


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Armando Bandeo, poeta o he tenido la suerte de conocer mucho a Armando Bandeo: solo sé, y ya es mucho decir, que fue un gran amigo de David Aracena. Pues bien: en estos días ha aparecido su libro «Gaviotas, para mi Ciudad y el Amor» (1987), una selección de poesías, ilustrado por dibujos del mismo poeta. Alguien encontró similitud entre su dibujo automático, con elaboración posterior, fino acabado, de líneas simples, al de otros poetas que han dibujado. Nadie ignora, por ejemplo, que García Lorca incursionó en la pintura, o que nuestro Juan Carlos Moisés, además de sus versos, ha creado trabajos de ilustración muy destacados.

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«GAVIOTAS PARA...» La identificación del símbolo de la gaviota como imagen de la libertad, de la creación, es evidente. En todos los dibujos de Bandeo aparece la figura del ave, enredada en los rostros, en las manos, en los cuerpos. Hay ojos‑gaviotas y cabezas, paisajes, adornados por esa aparición sugerente. En cuanto a la poesía, de temática regional, subjetiva y humana, se destacan las enumeraciones de animales, lugares, y el paisaje de Comodoro Rivadavia. El libro se abre con dos poemas a la Ciudad: «Disculpame ciudad / porque no sabré decirte... / el amor de los lobos... / rodeado de pájaros y barcos». En Ciudad II se inicia con: Las chinelas de tus gaviotas/ hacen nido en mis ojos Hay menciones del Chenque y del paisaje típico, en un lenguaje sencillo de fervores literarios. «...MI CIUDAD Y EL AMOR» En un homenaje a esta geografía que Bandeo ama, titulado «Comodoro Rivadavia», dice: Océano, lobos marinos,

El Patagónico, 19 de enero de 1988.

esperma, viento, oleaje. Náyade negra, savia patagónica. Ciudad, ripio, desordenada gaviota hamacando cerros y barcos. Pecho tatuado de petróleo, turbado sueños de soles e infertilidades. Aroma y sal, fosforescente diosa de los tehuelches... Otros poemas son: «Viento, Op. 155 km. Hora», «LU4», «Barcos», «Gitanos», «Municipalidad»... ALSINA Y RIVADAVIA Tal el título de algunos versos como éstos: ...Hermosas y feas. Jóvenes y marchitas. ...Desperezan los miembros inciertos... ...las sombras, el cuerpo inmenso de las luces, el deseo incansable. La acera se estremece, incógnitos llamados taconean unos zapatos las minifaldas de las respuestas, el dinero arreglado, el celo variado, amargo...» LUSTRABOTAS Y DIAREROS, ETC. Bandeo va perfilando todos los personajes del

Comodoro escondido, el que él siente con su pulso de poeta. El lustrabotas, por ejemplo, «como un dios comodorense -en la galería Tower o frente al Cine Coliseo». El diarero, «descargando en cada puerta ‑un volumen de alegrías y tristezas.’’ Hay un encuentro nocturno, en «Quasar», y se sugiere el baile: «Sex en tus alas, mujer... bailan tus ojos». Desacraliza «Rincón del Diablo»; rememora sus estudios en «Colegio Perito Moreno» y las travesuras de estudiante; se eterniza en «Catedral», con retrato de novias; incursiona geológicamente en «Petróleo» y se acuerda del poder que genera; se extiende hasta «Rada Tilly»; y entre tantas otras cosas nuestras, dedica un poema extenso a David, su maestro. Se acuerda luego del «Amor», tema eterno de la poesía, si lo hay; de sus lecturas, del imperio azteca, de algunos dioses, e inventa una teoría compensativa. ARMANDO BANDEO, POETA Mas que decir de su obra, es importante leerla. Hacía tiempo que no aparecía un libro tan comodorense. ¿Y quién es este vate joven, este nuevo cantor del alma, que anda por nuestras esquinas?. En la contratapa se lee: «Armando Bandeo nació en Avellaneda (Sta. Fe) e incursiona sus primeras letras en la Universidad santefecina, en la Facultad de Filosofía y Letras. En 1968 recibe una medalla de oro y plaqueta de la ciudad. En 1970 inicia sus publicaciones en diario EL PATAGONICO, por un período de seis años. Colaboró además en «La Cachimba» de Rosario, «El huevo de oro» de Colombia, «Do Journal» de Brasil, «La Nación» de Buenos Aires, etc. y últimamente ha sido seleccionado para participar en la Antología latinoamericana por la Editorial Pegaso (Rosario). «Esperemos que el libro haga su camino, entre nosostros, como se merece». 183


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El peligro de las pastillas radioactivas n grupo de técnicos realizaba su habitual reunión de seguridad interna de la empresa, cuando uno de ellos manifestó: ‑Creo que hay un Problema nuevo: las gallinas del vecino. - ¿Cómo? - se asombraron todos. Y para cerciorarse salieron de la sala de conferencias, recorrieron unos doscientos metros, y corroboraron la realidad. Este hecho ocurrió, hace varios años atrás, en Comodoro Rivadavia.

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PROBLEMAS DE SEGURIDAD En efecto, un empleado humilde de una empresa estatal, construía su casita en ese barrio aledaño a la ciudad. En los fondos de su terreno que lindaba con el de la empresa, cultivó una huerta y construyó un gallinero. Ignoraba ‑y quizá nunca lo supo‑ los peligros reales que corría toda su familia; los riesgos de difícil advertencia, que provenían del predio vecino. El acta de la reunión de seguridad, contenía la constancia de tal riesgo, e inmediatamente se pidieron instrucciones a la casa central, que ordenó la inmediata destrucción de un depósito subterráneo. EL HUEVO Y LA GALLINA A la remoción del extraño repositorio, siguió la construcción de otro similar, en el extremo del área, por razones de seguridad. Alguno de los empleados había dicho, casi en broma: ‑Este vecino podría haber comido huevos radioactivos, o haber perdido todas sus gallinas, a raíz de una extraña enfermedad, que él no podía imaginar. ¿PATAGONIA 0 BRASIL? Hace poco hubo un accidente en Brasil que es184

El Patagónico, 22 de enero de 1988.

candalizó a todo el mundo: el isótopo de una bomba de cobalto produjo una serie de conta­minaciones y muertes. Según los entendidos, este tipo de elemento, es menos peligroso que las «pastillas» que utilizan las empresas en los perfilajes de pozos. Y bien; hace muchos años ocurrió el extravío de una de estas soluciones geológicas, en el campo, donde se realizaban estudios técnicos. Por suerte, aunque nunca se volvió a encontrar, el pequeño casco que parece un «frasquito», contenía un isótopo de corta vida. Y a menos que lo haya encontrado algún paisano en el desierto, y abriéndolo con curiosidad se haya «engualichado» para morir, perdiendo su cabello, y ante el espanto de los vecinos por el extrañísimo mal, o la contaminación de algún animal, pasados unos años desapareció el peligro. LOS MAS COMUNES Es que el lodo 131 es de corta vida, comparado con los demás que se utilizan, que pueden durar unos miles o millones de años, con radioactividad constante. Los geólogos los reciben con sus envolturas de plomo, que caben en una mano, y pesan casi dos kilogramos. Para extraer el «frasquito», se manipulan tijeras de varios metros de largo, con protecciones en todo el cuerpo,

según normas de la Comisión Nacional de Energía Atómica. El contenido se vierte «a un émbolo que se introducirá en un pozo de estudio, para poder perfilarlo y elaborar un gráfico técnico. Esta tarea es habitual en el área petrolera: existen como isótopos mas comunes, el Plutonio‑leridio, Americio‑leridio, y se cree que en esta región no hay utilización de uranio, aunque no esta confirmado. El lodo 131, citado antes, es mas seguro, ya que su vida útil se calcula en dos o tres semanas, y a lo sumo un par de meses. EMPRESAS PETROLERAS Lo llamativo de esto es que la población en general, lo ignora. Y.P.F. tiene su depósito en unos galpones de Km. 5, bajo estrictas normas de seguridad. Y otras empresas, en sus instalaciones, también supervisadas por la Comisión Nacional de Energía Atómica, son las conocidas como Tapko, (Dresser) Atlas, Schlumberger, Welex, Geowell, Minar, y Go. Los isótopos, en cada caso, son guardados bajo tierra, en depósitos rodeados de plomo, reduciéndose al máximo el riesgo de manipulación. UN CASO LLAMATIVO Sin embargo, según versiones fidedignas, dos de estos depósitos se encontrarían a pocos metros de un establecimiento de enseñanza; uno de ellos, al aire libre, solo separado por una medianera con la institución, y el otro bajo techo, también sobre el perímetro de la escuela. Ambos parecen ser de similares características aunque el único observable es el que tiene nicho externo. Sobre el mismo, aparece una señal magenta, símbolo internacional del peligro radioactivo. ¿No sería prudente su traslado?. Por la vida.


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Una revista deportiva comodorense ay libros de Norman Mailer, por e­jemplo, que incluyen textos de acti­vidades deportivas más específicamente, en este caso, del boxeo. Y Truman Capote también, ha explorado sus vivencias cru­das, más cercanas a los textos de Ernest Hemingway, que amaba las corridas de toros, la caza, y muy especialmente la pesca. Un cuento de éste último, que también fue periodista deportivo, está en­tre los mejores del siglo, y se titula «El río de los dos corazones» (1954). En nuestro país también existieron las crónicas de Américo Barrios y Enrique Medina, entre otros.

inclusión en la redacción de esta revista nuestra.

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UNA REVISTA COMODORENSE Hubo una época en que teníamos en la ciudad, la actividad constante del «poeta del fútbol», Franco Eduardo (en realidad Tito Soto), que nos regalaba sus comentarios inigualables de los partidos, y que después tuvo su programa en Radio Nacional. ¿Por dónde andará este muchacho? Lo pensaba alejado del deporte, pero me lo encuentro en el equipo de una nueva revista comodorense del deporte, que se llama «Competencias». EDITORIAL DEPORTIVA No me extraña lo que dice su editorial, más cerca de la filosofía y las letras, que del espíritu templado del deportista profesional: allí se cita a Tito Livio, el romano antiquísimo, quizá porque la cuna de nuestros atletas estaba en Grecia y Roma. Quizá; y luego, aun más, se dice por ahí: «El berretín de escribir no fue una paradoja de travieso jugador de palabras e irrespetuoso entrometido en campos donde destacados comodorenses cultivan el arte de las letras: fue simplemente el compartir preocupaciones de gente joven con aspiraciones y ganas de luchar por lo suyo, fue simplemente un desliz literario, si puede llamárselo así, que copa y recopa, a este aprendiz de prosas deportivas». (Nº 6 Dic. 87 de «Competencias»).

El Patagónico, 25 de enero de 1988.

¡Ojalá muchos pecaran de tan dignos escribas! ARTICULOS PERÍODISTICOS ¿Y quién no ha leído las crónicas de nuestro maestro Díaz, por ejemplo? Es un placer, siempre, encontrar al hombre sincero, detrás de la imagen sencilla y honesta del gran boxeador. En nuestro medio es llamativa la importancia cuantitativa del material que se procesa de los eventos locales, nacionales y del mundo. ALGUNOS AMIGOS Y ahí, después del director, Alberto Días aparece un joven que ha sido mi alumno en literaturas hace unos años, ahora con estas inquietudes, y como subdirector de la publicación Gustavo Daniel Rasjido. Otro amigo es este Franco Eduardo ya citado, y un tal Donny, que figuran como redactores especiales. Sigue una lista de colaboradores, cronistas y redactores, y entre otros, me lo encuentro a Eddy Burón en el departamento de arte. A Eddy lo conozco por sus excelentes dibujos de hace unos años, vocacionales, y de cuando andaba enredado en las cosas del rock nacional: tenía un conjunto con temas muy elaborados. Vivimos algunos recitales. Después creo que anduvo tentando suerte y creciendo por Buenos Aires, componiendo temas, como siempre. Me alegra su

REVISTA «COMPETENCIAS» En este que, ya es su sexto número, demuestra su solvencia como empresa seria. Y por los integrantes, se advierte su honestidad. El material incluye una nota del Jorge Newbery, y comentarios de otros equipos, como Estrella del Norte (Santa Cruz) y se extiende hasta el valle del Chubut y Río Gallegos en la actividad futbolística. Luego se refiere a Huracán, al deporte ciclista, datos de un campeonato provincial: la vida institucional del Santa Lucía, una síntesis del año basquetbolístico, y con gran ilustración, la llamada «Noche Mágica del Deporte», donde se premió la revelación de Cocha, la persistencia de Juanito Díaz y los valores de la Campillay. Una mención especial al fisicoculturismo, cuya actividad ignoraba en todo su nivel de actualidad, una página para las cartas del lector, y finalmente artículos sobre automovilismo, la aventura del Gandul II, el fútbol de salón, el tenis local, y los torneos del club Huergo. ¡Muy completita!. EXPERIENCIAS DE CRECER Este tipo de publicaciones hacen crecer a los comodorenses; ya lo hemos dicho muchas veces. Y esperemos que no haya miedo de seguir en la empresa, siempre difícil, de editar. Nos hace bien a todos, y destaca los valores del «homo ludens», en su mejor dimensión: las más cercana. la local, la propia. Concretando, de lo nuestro lo mejor.

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Juancito Luckiewicz, escultor...

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a veces.

hau, Juancito, chau. Quedamos en deuda; ya no pude hacerte la nota que merecías, y vos no alcanzastes a construir tus brontosaurios del Chenque. En fin, así son la vida y la muerte,

JUANCITO LUCKIEWICZ Me acuerdo de nuestras largas charlas en la Rural, cuando exponías junto a algunos maestros que había traído a Comodoro el Taller de Piero (Trelew); con Daniel Alonso, Ludovico Pérez, Sebastián Cifuentes, y tantos otros que eran tus amigos. Tus autopartes deterioradas, recuperadas, remodeladas, y recreadas en arte, asombraron a los comodorenses. Algunos monumentos, que no sé si te hacen toda la justicia que merecías, andan por ahí: tu paisano el Papa, el héreo aviador de Malvinas, el carrero patagónico... UNA VISITA: LA ULTIMA Nos conocimos, apenas, unos meses antes de la enfermedad; qué lástima. Y cuando me acerqué a tu familia, para verte, ya era tarde. En esa visita, sin embargo, aún abrigábamos esperanzas. Ahora, el mejor homenaje de los amigos, es recordarte a través de ese material ennoblecido que se fue creando en tu taller, en tus sueños. Alguno dijo que era poesía entre la geometría y la mecánica. UN COMENTARIO CHATARRA? Leí en un diario de hace dos años: «Cincelar a soldadura eléctrica» Juan se hizo mecánico de auto­móviles, y sin pensarlo se convirtió en escultor de chatarra. Aunque decir chatarra es vulgarizar el elemento con que realiza su obra: paragolpes abollados, bujías inservibles, bulones, distribuidores, tornillos y caños de escape se convierten bajo su mano en figuras diversas que expresan al hombre 186

es una bomba, el rostro un faro de camión, y las piernas, resortes». ALGUNOS TRABAJOS Recuerdo perfectamente ese «Ballet», una obra maestra de gracia; había también una pareja de tango, El Patagónico, de arrabal, bailando bajo un farolito; luego estaba ese 29 de enero indio con su arco, armado con varillas de soldadura; y de 1988. aquel gaucho en su caballo, todo de bujías... Increíble. Arte ¿quién lo duda? De finales de siglo XX, en nuestro o a la historia, a la vida y al futuro. Quienes visitaron la sur. Había también algún Quijote, aunque se me olvidó muestra, pudieron apreciar parte de su colección. Pudie- el material, no la figura. ron encontrarse, por ejemplo con un Cristo sufriente en DESPEDIDAS VERANIEGAS la cruz realizado íntegramente con válvulas que pintó de Y ahora, que uno se entera tarde de su partida, queda dorado...» en el recuerdo, junto a tantos que se fueron: Dora García, David Aracena, Donald Borsella, Ormachea, y otros que UN PEQUEÑO REPORTAJE Antes que sus obras fueran a Rawson (Vialidad Nacio- no volverán. Ha quedado su obra, y los amigos. Y justanal) y Buenos Aires (Centro Cultura General San Martín), mente en estos días, con charlas entre Juan Carlos Portas, con el éxito de siempre, una periodista lo entrevistó, más y Víctor Pascal, esos amiguísimos de Aracena, intentamos o menos así: «Un día saqué las válvulas de la caja donde una cancelación de deuda impaga: el año pasado, cuando las guardaba, y cayeron al suelo, ‑decía Juan‑. Cuando se nos fue, habíamos prometido que lo despediríamos miré había quedado la forma de Cristo en la cruz... Pero sin tristeza, como él quería. Y tocando en su tumba, esa la mayor parte de la obra ha sido concebida anteriormente melodía, ese himno amado que se llama «Los sonidos con bosquejos a tinta y lápiz, y traza una y otra vez, hasta del silencio», creo que de Simón & Garfunkel. No cumplimos entonces; ahora, el 7 de febrero si Kusselman o llegar a la obra definitiva. algún músico amigo, se animan... habría que hablarles. Y haciéndole un reportaje a Anita, su mujer, la poetisa sutil, MANIAS Y PROPORCIONES A veces comienzo un proyecto, y termino realizando se entusiasmó con la idea. Nos reuniremos muchísimos, otro. En esto hay geometría, mecánica y dibujo. Soy un amigos y conocidos, seguramente, para cumplir con esa maniático de las proporciones». Y comentando su «Me- deuda que no podíamos el año pasado. Creo que David, cánico», que puede verse en el hall de la Municipalidad, por fin, se pondrá contento con su música. actualmente, dijo: «Observe. En la cabeza están los distribuidores que llevan la energía al automóvil, como el cerebro humano da órdenes a los músculos; el corazón


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Juan Comodoro y la sed e encuentro con los amigos en el café. O en el boliche, como decíamos nosotros a esa vidriera que da sobre Belgrano y San Martín. Nunca se sabe, pero entre la charla de los parroquianos y este sol persistente, después de la lluvia, que no nos dejará hasta el final de verano, aparecerá algún comentario.

un lavatorio grande, enlozado. Escuchaba el ruido.

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JUAN COMODORO Es el único acueducto moderno con un solo caño, ¡y qué caño! ‑dice un enfervorizado hombrecito; flaco, casi sin afeitar, mueve los ojos para todos lados. Su compañero le echa culpas a los italianos, a la empresa constructora. Un amigo le explica que se construyó para 25 años, nada más, y van... Yo me sonrío pensando en los acueductos romanos antiguos, de piedra, que todavía hoy prestan su servicio bimilenario. Y al sentarme, mientras el sol nos encandila con su reflejo en la mesa, pidiendo un café, simulo mirar el diario. Y sigo escuchando, tras los saludos. Me acuerdo de la canción de Facundo Cabral: «Juan Comodoro encontró petróleo y se murió de sed ... ». LA SED DEL AGUA H20. líquido elemento. En fin, el agua, con tanto neologismo, aparece también en el diario: es un tema político. ¿En enero del año 1987? Podría haber sido veinte años atrás, también. El más viejo se exalta y dice que ya no puede haber ni una sola industria nueva: el agua en la ciudad no alcanza. Y entonces afirma: ‑Acá se tienen que ir muchos, unos quince mil, para que volvamos a tener agua. ‑¡Qué barbaridad! ‑le retruca el bigotudo, taciturno‑ Una película sobre el tema, presentaría una ciudad después de unos días sin agua, la gente con sed; grupos

El Patagónico, 10 de febrero de 1988.

armados asaltarían las casas con viejos pozos en Rada Tilly ... Sería una guerra por sobrevivir. CUENTO CON AGUA Entre otras opiniones, apresuradas, espontáneas, recuerdo aquel cuento de Aracena, «La Sed» (Papá Botas Altas, 1986). Entresaco lo esencial: «La gallega ‑porque era gallega la casera‑, seca y definitiva, había pedido autorización para clausurar la canilla frente a la única pieza que ocupaba Pedro... Pedro gastaba mucha agua. Tiraba el agua. Dejaba correr el agua... En un pueblo como éste, donde había poca, el asunto era serio». «LA SED» de David Aracena «Al principio, de un año a esta parte, todo había andado bien. Pedro era una persona a quien se le podía enseñar los deberes, hablar del tiempo y de la lluvia. Le gustaba mucho la lluvia. Con las primeras gotas, asomaba la nariz en la ventana, olía el aire y se quedaba pensativo. Ella, la chica, fue la primera que comprobó que algo no andaba bien en Pedro. Fue una vez que éste miraba caer las gotas de una canilla mal cerrada. Dejaba caer el agua en la mano ahuecada y dejábala correr entre los dedos. Otra vez, lo sorprendió dejando caer el agua en

¿UNA PROFECIA COMODORENSE? Esperaba que se rebalsara el recipiente, y gota a gota, derramaba el agua en la tierra seca. Aparte de eso, todo en Pedro parecía normal. Solamente el agua. Con las restricciones, su manía se fue agravando. Perdió interés en las cosas que le gustaba hacer. Cuando lo volví a ver en noviembre, tenía la barba larga y el pelo sin cortar. Venía con un balde de agua, que un vecino le había dado. Me enteré después que ... lo acusaron a la junta de vecinos...y que el cerco se fue estrechando. TENGO SED, ¿SABE? La víspera de Navidad encontré a Pedro. Del balde, había pasado a la botella. Jadeó cerca mío: las lágrimas le caían por los costados de la nariz. La tarde, crecía ardiente hacia el cerro y sobre el mar. La voz ronca, sola, esas voces que ya no esperan nada, hablaba sobre la falta de agua: ‑ Tengo sed, ¿sabe? (Fragmento y versión libre del texto original). Parece que David ya era profeta; ahora no está tomando el café con nosotros. Pero es igual: lo recordamos a cada rato. Y más aún, ahora que faltan días para el aniversario de su última partida de ajedrez. Quizá algún funcionario, algunos iluminados, logren este sueño que pronto será octogenario: una ciudad, la city petrolera, sin sed. Sino, se habrá terminado la historia de las inmigraciones.

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Abriendo sobres y comentando el festival

Y

diaria.

volvimos de las vacaciones. El escritorio, con cartas, polvillo de un mes, la máquina enfundada. Todo comenzará de nuevo, como las estaciones, los días y la rutina

ALGUNOS LECTORES Abriendo los sobres me entero de los mensajes de algunos lectores que no han encontrado respuesta; sobresalen en el montón, un hermoso artículo sobre Jorge Prerolán, firmando en la Patagonia, que vino desde su habitual residencia en Estados Unidos, y un comentario sobre «bailables» organizados por alguna biblioteca de Venado Tuerto, que resultaron escandalosos. En fin, de todo. Hay un libro de dos autores comodorenses jóvenes, que analizaremos algún día propicio: «El pecado de soñar», por Rubén Gómez y Andrés Cursaro. Y así por el estilo. INVITACION LITERARIA En un sobre marrón, aparece como una maravilla, una invitación a un encuentro de escritores. Esta vez es del PenClub Internacional, que realizará en su sede de la ciudad de Bled el Congreso y Encuentro de Escritores Eslavos. Esta región fronteriza de los eslovenos, entre Austria y Yugoslavia, es uno de los lugares turísticos más bonitos del mundo, conocido como «la pequeña Suiza», al sur del Tirol Recuerdo una postal con una islita en medio del lago. Precisamente Bled, con su hermosísima pequeña iglesia de campanario blanco: verdes y azules, entre los bosques y montañas de la tierra de mis padres. A muy pocos kilómetros de la región del Trieste italiano. 188

año. Que tuvo sus matices.

El Patagónico, 4 de marzo de 1988.

MARCELO FALCON Debo decir que me entusiasmó el resultado, ya que Falcón, por años ha sido rechazado en sus temas, o bien accedió a injustos segundos puestos. Para mi, lo he dicho muchas veces, temas como «Canción de cuna para un niño araucano», merecían mejor suerte en las ediciones anteriores. Pero ya se sabe: los festivales, festivales son. Es como en los concursos literarios: no siempre se acierta con los primeros puestos, o aparecen valoraciones rígidas, o bien se impone el subjetivismo. Y esto no desvaloriza estos eventos. Sólo habla de la realidad. Por ejemplo, y espero que no se enoje nadie, es de ver si el segundo tema no tiene mejor calidad que el premiado, en este año también. Claro que, curiosamente, es del mismo autor: Marcelo Falcón acertó dos veces.

POEMAS ESLOVENOS Han invitado a dos argentinos: al joven Andrés Rot, y a mi. Quizá debido a mis poemitas eslovenos, por difusión de una revista austriaca, que me ha regalado también un extenso reportaje con ocasión de una presentación en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires. Cuando Guillermo Ara, profesor de Literatura Argentina en la UBA, presentó mi última selección de cuentos, y me encontré con un corresponsal de «CeLITO GUTIERREZ Y OTROS lovski Zvon» (Klagenfurt. Austria). Deberé enviar un Hace unos meses, tomando café con Pablo Kusseltelegrama de adhesión, ya que desde estas distancias, man en un hotel céntrico, cuando me informó que tenía sin prevenciones previas, me es imposible viajar tan temas para el Festival, le dije: «Te los van a rechazar». pronto. La cosa ocurrirá en mayo. En fin, alguna otra Se cumplió, el pronóstico, y hubo un gesto de disconvez será. formidad, que comentaremos también en los próximos días. Ojalá estas cosas sirvan para iniciar una discusión COMENTARIOS REGIONALES El indio Sacamata me anduvo contando del En- sana. Me había dolido que Lito Gutiérrez retirara su cuentro de Escritores de Madryn, al que tampoco asistí tema «Arroyo la Mata», además, y estuve hablando con por razones familiares. Prometo un comentario breve, él sobre eso. Y por fin, supe que se rechazó un tema de para los próximos días, cuando me informe acabada- Oscar Giménez, entre otras yerbas, que valdrá la pena mente con los colegas que sí estuvieron, entre ellos, comentar abiertamente. Habrá mucho trabajo. Blas Cáceres. Y aunque participé con entusiasmo, no me fue dado hablar del Festival de la Canción de éste


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Sobre la canción patagónica y los jurados

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ómo venía la mano?, preguntaba uno con insistencia. En la Casa de la Cultura, le dijeron: ‑Un concursante retiró su tema de la competencia, por cuestionar a uno de los jurados del Festival. Lo hizo desde el punto de vista técnico: según dijo después, para no tirar veinte años de trabajo por la borda. «ARROYO LA MATA» Así se titulaba la canción presentada por Lito Gutiérrez. Cuando nos encontramos, me aclaró: «Lo que pasa Pablo, es que es fácil presentar temas «ganadores» o con gancho. Y yo que admiro la honestidad de Juan Calo, aparte de sus méritos en la música regional, y la capacidad de Laura Cerezo, no puedo aceptar a un integrante en el jurado (que por supuesto no identificaremos) que una semana antes estaba declarando por radio que la música folklórica no existe en la región y que todo es «tanguito» y milonga del sur. Y yo no puedo presentar temas como mis «Coplas para Don Asencio», que tiene lo suyo, para ganar casi gratuitamente. Es como si en un concurso de barriletes yo me fuera con uno pintado con el Escudo Nacional. Eso es uso barato de símbolos sagrados: la fácil, «y así me siguió contando sus cuitas, que fueron las primeras». «LAMENTO...Y VAMOS» Las segundas surgieron en un sentido contrario: los creadores eran vanguardistas, poco folklóricos: no retiraron sus temas, sino que no fueron aceptados. Miguel Angel De Boer, sicoanalista él, puso el grito en el cielo cuando sus poemas musicalizados por Pablo Kusselman fueron rechazados por el jurado del Festival. Le pregunté, casi descaradamente: Me pareció raro que un sicoanalista no se banque que le rechacen un tema. Me dijo, con mucha educación y sutileza: «Lo que como sicoanalista, ni

y conciente. Al igual que Lito, entendieron que no se hacían las cosas como debía ser, según su honesto entender y saber. Es que en los últimos años, los festivales se fueron alejando del aborigenismo excluyente ya se había creado una categoría de «proyección». Todos pensábamos que ahí se afincaba un ideal de apertura, no discriminatorio. El Patagónico, Ya que canción patagónica, en general, puede ser la de sus 6 de marzo habitantes, caracterizados por los orígenes más diversos de 1988. que puedan soñarse. Pero no ocurrió así: pese a las buenas intenciones, como persona me puedo bancar, es la arbitrariedad». Y el reglamento encerraba una estructura restrictiva. Y el así quedaron las cosas. jurado lo respetó. Y Daniel Alonso me dijo que respetaba el dictamen PRIMERAS CONCLUSIONES del Jurado, ya, que no se podía hacer otra cosa. Mientras Creo que la sutileza y honestidad de ambas posiciones tanto, yo pensaba en los académicos de París, que rechaes encomiable. Quizá no comparta todos los aspectos de zaban las pinturas de los jóvenes románticos. David, el estas posturas, pero admiro la valentía de sus protago- clásico, echó a Delacroix, su alumno, afuera. nistas. En fin, poniéndonos a pensar un poco, podríamos decir que Lito Gutierrez se esforzó por presentar un tema NUEVA POSIBILIDAD serio, con calidad verdadera, sin «ganchos» fáciles, con Y si ya vimos que un Cosquín «pesado», sin embargo nobleza. Y cuestionó con desilusión a uno de los integran- incluyó a Gieco, a Facundo Cabral, y a otros novísimos tes del Jurado, ya que no tenía (según su leal entender) desde el punto de vista del folklore nacional, ¿por qué no las condiciones equivalentes a la altura de su gesto. Y fue se abrieron las puertas acá? consecuente con lo suyo, más allá de que nos parezca una Y ahí estuvo el antifestival: De Boer y Kusselman se apreciación subjetiva de Lito, ya que otra gente aceptó presentaron afuera, ya que adentro se los rechazaba (que la conformación del tribunal, artístico, y me consta que es lo de menos) y ni siquiera se los ponía a consideración Daniel Alonso, Director de Cultura, que lo convocó, lo de público (que es lo arbitrario). Pero hay más: en el Acta hizo con seriedad profesional. Pero, en estas lides, cosas del jurado, hay un error inexplicable, o una maliciosa así pasan, y son dignas de respeto. A su vez, en el otro anotación: «... no ha entrado en un análisis técnico de los caso, hubo gente que fantaseó: «Estos están buscando la méritos..» Creo que hay que seguir discutiendo. publicidad fácil». ANTIACADEMICOS VANGUARDISTAS Ni De Boer, y aún menos Kusselman, necesitan publicidad fácil. Más bien fue un gesto de protesta esperanzado 189


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Fascimil de la publicaci贸n del 12 de marzo de 1987 en el diario 芦El Patag贸nico禄. 190


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Institutos de idiomas, gimnasios, conservatorios... a gente habla. Y a veces dice. Hace un par de días que vengo escuchando comentarios sobre los problemas reiterados de la iniciación de las clases. Veo en los periódicos una avalancha de avisos de academías, institutos de lenguas, conservatorios musicales, todo tipo de enseñanza particular. Y hemos comenzado a recorrer algunos de ellos. En una charla en la redacción, Agustín Gallegos me dice que se desaprovechan las posibilidades de educación de los adultos, las que existen en los diversos oficios y vocaciones.

L

Institutos de inglés En estos días saldrá una nota de éste cariz, ya que son las más mumerosas, y no alcanzan a cubrir la demanda de inquietudes: casi todos tienen sus cupos casi cerrados. Además de los menores, los tehachers solitarios, aparecen instituciones nuevas, con propuestas llamativas. Me impresionó la iniciativa de publicitar el perfil de uno de ellos, que luego fue imitado, poco más o poco menos, por la competencia. Beatriz Duffy y Estela Grant, por ejemplo, dicen de su nueva propuesta, que apenas tiene un año: «Nuestro instituto tiene un enfoque comunicativo funcional». Aptitudes comunicativas Esto significa que se le enseñará al alumno a comunicarse en forma eficiente en las diversas situaciones que se le podrían presentar en caso de estar en contacto con gente que habla inglés. La experiencia ha desmostrado que los cursos tradicionales no preparan al alumno para ello. Generalmente se lo instruye en un cúmulo de puntos gramaticales, lecturas extensas, análisis de textos, y excesiva ejercitación escrita. Es así que personas que han estudiado inglés por mucho

Gimnasios, conservatorios, etc. Todas las actividades de gimnasios, conservatorios, modalidades de enseñanza no curricular, merecen tenerse en cuenta. Una sociedad enriquecida por estas posibilidades, presenta características de movilidad y superación. En próximos días, además de una visita El Patagónico, a Juan Calo, tradicional educador y maestro de una 15 de marzo generación de músicos (con el que hemos charlado de 1988. sobre el fenómeno del Festival de la Canción), haremos un revelamiento de otras posibilidades para los que tienen inquietudes que van más allá de la enseñaza tadicional. Y que, con la crisis de educación pública, se tiempo, encuentran que de pronto no pueden mantener incrementa, ya sea por necesidad, como complemento, una conversación. La metodología, conciente de este o simplemente como una elección de crecimiento. problema, ha comenzado a revertir esa situación: el objetivo de este nuevo enfoque es desarrollar las diOnda comodorense ferentes aptitudes o «Skills» comunicativos. De allí el No es extraño: esta nueva onda comodorense, nombre de nuestro instituto. tiene sus raíces en el bilingüismo (del que ya hemos hablado alguna vez), el origen disperso de la sociedad, Diversidad de ofertas y su característica de ciudad de trabajo. El invierno, las Por ejemplo, en este caso se ofrecen actividades de pocas horas de luz, la dificultad del encuentro social, clase que estén relacionadas con temas interesantes, y motivan también a buscar lazos sociales que pasan útiles para los alumnos; y los incentivan a expresar sus por las actividades educativas, y que enriquecen a las ideas, opiniones, deseos, emociones, y sentimientos. personas, dándoles un marco de paisaje urbano con Para reforzar el aprendizaje, cuentan con una sala de vi- afinidad. También ayuda a hacerse amigos. Esperamos deo, donde se exhibe material de actualidad (películas, que este año, que parece haber reforzado su promesa noticiosos, dibujos, entrevistas, grabados en EE.UU.) alternativa, nos ofrezca muchas novedades de este tipo. y se dictan tres cursos de video adquiridos a través de Que aunque las veamos como ondas o modas, nos ayula BBC. En fin, poco más o menos, perfila su trabajo. dan a crecer en el espíritu. Hagamos cerámica, música, Además de la tradicional Acricana, un Laboratorio pintura, taller literario, gimnasia, sicoanálisis, idiomas, de Idiomas único en el medio, la modalidad británica tenis, artesanías, trabajo corporal, instrumentos, squash del Centro Roca, que superan todas la década y más o patinaje, dibujo o artes, computación, etc., todo es funcionamiento, aparecen numerosas ofertas nuevas. posible. Todo vale. ¡Esto es vivir! En la última semana, por ejemplo, surgió una flamante «Fast», en Barrio Pueyrredón. 191


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Horizontes propios en nuestra cultura regional

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i hiciéramos una antología de nuestras cosas, podríamos comenzar por las manifestaciones más evidentes de la cultura regional. Creo que las letras, la música y la plástica, es lo que más se ve. Letras regionales Y buscando ese nivel antológico, quizá podríamos comenzar con las crónicas de Don Asencio Abeijón, luego con los cuentistas más destacados en nuestro espacio: David Aracena y Donald Borsella. En la Patagonia Central habrá que seguir con Angelina Covalschi, Anita Aracena, mujeres de la poesía, y también de la prosa. Quizá Diego Angelino, ahora en la Cordillera, seguramente el nivel poético de Hugo Covaro con su aporte transculturado, la lírica de Juan Carlos Moisés, y la de Jorge Vilardo. Eso, sin olvidar maestros señeros como Salesky Ulibarri, como la Walsamakis, y por el estilo, y los novísimos, como Isabel Capeluc o Andrés Gómez, que constituyen una promesa. Música regional Charlando con Marcelo Falcón, surgió la idea de hacer lo mismo en la música: por ahora, provisoriamente, se nos ocurrieron nombres desde Oscar Giménez y los Hermanos Calo, hasta Lito Gutiérrez, Hugo Covaro, Sebastián Cifuentes, Cacho Diamán, Nito Saiz y Héctor Ossés. sin olvidar, expresiones como las de Dario Canale en la poesía, o Peñalva o Ghirimoldi, por citar de primera intención. Plástica regional Y se va perfilando una intención en el campo de la pintura, con otras posibilidades futuras. Anotó, para no olvidar a Miecislao Dola, Dolores de Morón, Eduardo 192

El Patagónico, 17 de marzo de 1988.

Castillo, Dorita García, Ilia Ruiz, José Luis Tuñon, Miguel Angel Guereña y Caroli Williams. Se me ocurre también la propuesta de Mangano y valores más jóvenes, y quizá aún desconocidos. U olvidados en esta reseña inicial, tentativa, seguramente injusta, provisoria.

parte», que me traiciona íntimamente. La ciudad ha tomado conciencia, por fin de ello, es un festival continuo del espíritu. Donde ya se puede señalar cierta tendencia, cierta verdad relativa, alguna vocación de cultura propia. Donde ya no se puede hablar de que no tenemos identidad cultural. El rescate de lo cultural Y aunque tenemos muchas grabaciones de nuestros cultores de la música, y muchos libros de nuestra autores, y verdaderas colecciones de nuestros plásticos, creo que es necesario ordenar la visión de todo eso. Es importante que los medios de difusión, la universidad regionalizada, los organismos culturales y sociales de la ciudad, se comprometan en ésta tarea de divulgación y esclarecimiento. Los escritores deberíamos publicar antologías didácticas sobre estos temas. No sólo para las escuelas, sino para el hombre común. Quizá termine mi selección de autores, quizá con Falcón hagamos un relevamiento musical, quizá algún día logre reunir las expresiones de nuestros plásticos. Y aún habría que hacer más.

Horizontes propios No podemos negar que los hombres citados, además de su seria producción, son representantes de nuestra cultura, que sí existe. Por cierto que la tarea de una antologíasta sería necesaria; es más, en algún sentido han aparecido posibilidades de concretar algunas visiones de Adios a la improvisación contenido propio. Ya hablaremos de ello, en el futuro. Es importantísimo, ahora, en estos tiempos, darle Es como encontrar horizontes propios, que han parecido inabordables en épocas anteriores, y que se van perfilan- la espalda a las anécdotas; analizar la certeza de los verdaderos valores. Decirle adiós a la improvisación, a do con mayor nitidez. la desidia. Nuestros hijos merecen la herencia de éstas cosas: que no se pierdan. Y lo mismo se podría decir en El festival continuo Y aún más: en el año indagaciones que vamos lle- el campo de la historia, del cine, de las artesanías, etc., vando, en esta oportunidad que nos ofrece el diario, se donde también existen artistas que han dedicado su vida ha ido consolidando esta conciencia. La gente me lo dice y su trabajo riguroso. Descubramos, por fin, aunque las en la calle, en el café, me lo escribe, apasionadamente. listas previas son improvisadas, por ahora, de que no Por supuesto, me siento contento de que se identifiquen somos «chantas». Y que más allá de políticas culturales, con los simbolos de la región, más que conmigo. Pero podemos asumirnos con toda dignidad. Somos. no voy a negar cierto orgullo, gusto por «mandarme la


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Juan Calo y los precursores auténticos o se puede nacer solo: también en las artes y las ciencias necesitamos de padres, de maestros. Un día, hace ya tiempo, descubrí eso: la sabiduría, a veces, realmente existe. Juan Calo, maestro Con ceremonial de mates vespertinos, el maestro Juan Calo me recibe en su casa abierta. ¡Cuántas manos inseguras, tentaron con él las cuerdas de una guitarra, por primera vez! Desde algunos discípulos eximios como un Jorge Alvarado, su orgullo íntimo preciado, que superaron al maestro con los años, hasta los más simples, cordiales, cercanos. Y ese es su mejor blasón: haber dejado su gentil arte para los demás. Es un gesto que lo honra en su generosidad.

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Cerrando el festival Charlo con él sobre el Festival de la Canción de este año. Me asombra su objetividad, su serenidad de espíritu. Me dice: -Es importante que haya ganado Marcelo Falcón, por lo que significa de apertura. Y en cuanto a Lito Gutierrez, quiero aclarar que el tema retirado era también de Nito Saiz. Creo que estando ya el tema preseleccionado, no se podía sacar del concurso. Y ya no dijo más, sobre esto, pero tanbién tengo el testimonio casual de un cantor que lo iba a defender, con dos meses de ensayo: el joven Daniel Lanezán acusa la injusticia de no haber sido consultado. Si esto es así, creemos, que hay que decirlo, sin rodeos, para que se conozcan las dos campanas. Y ya entrando en la actitud de De Boers y Kusselman, tambien es necesario aclarar algunos puntos: no fueron los únicos preseleccionados, ya que había más de veinte temas en total, y según los testimonios del jurado, sus obras

La repetición didáctica Ellos han hecho un renunciamiento a su propia evolución con libertad, a sabiendas; y así nos han legado generaciones nuevas de artistas. Que no siempre están agradecidos de ello, por natural rebeldía, como debiera ser. Y es un caso de conciencia. El Patagónico, No es que la repetición didáctica deshonre o em24 de marzo pobrezca; pero la fijación de formas, de modelos para de 1988. enseñar, quitan libertades de vuelo personal, creativo. Una maestra de piano, será una terrible concertista: ha dominado la técnica, pero para atarse a ella. Sus alumhabrían sido analizadas como las que más. Parece nos, la aprenderán, para luego interpretar en libertad, ser que un duende travieso, metió la pata en el con su propio espíritu. acta, diciendo lo contrario. Nobleza obliga: hemos destacado en su momento lo que nos pareció de Nadie nace solo su color; ahora lo complementamos, cerrando el Habría muchísimo para decir sobre esto: se me ocuFestival en comentarios, con la versión oficial de rre la imagen de Picasso, uno de los pintores que mejor su Jurado. Y punto. dibujó, y que pudo ser comparado con los clásicos, en su juventud temprana. Renunció a todo ello, y hasta se Los maestros comodorenses opuso: así pudo nacer el genio. Jamás, personalmente, «Mirá, Pablo -me decía hace unos años don Juan tentaría un taller literario: alguna vez me he preguntado Calo- yo pensaba en mi juventud, que podía elegir entre sobre eso. Mi respuesta es negativa, porque quizá se ser un eximio guitarrista, o un maestro. Ya sabés que la necesite de una dosis de nobleza desacostumbrada, de enseñanza me favorece la carrera personal; pero hice un desprendimiento personal muy profundo, para encebalance, y me pareció más necesario enseñar a otros». rrarse en reglas universales del arte, cualquiera que éste El gestor de la «Patagonia Canta» (Qualiton, 1964), el sea. Y el artista debe, forzósamente, defender su vuelo primer disco que existió con temas regionales, inter- individual, novedoso, a veces, incluso oponiéndose a pretados por los entonces exitosos «Hermanos Calo», la tradición, creando cosas nuevas, desligándose del piedra fundamental de nuestra música sureña, se hizo pasado (y conocerlo y dominarlo, claro). La comumaestro. Y este tipo de renunciamiento involucra una nidad debe reconocer el renunciamiento meritorio de entrega sin muchos reconocimientos. Y Juan Calo for- tales personas. que las hay en muchas otras actividades mó a generaciones de músicos comodorenses. A veces, también, para compensarlas cordialmente: ellos son los lo he comparado en las charlas con amigos, a lo que padres de las vocaciones autéticas, que sin apoyo no ha plasmado la Walsamakis en las letras, y la docente tendrían historia. No se puede nacer sólo. Morón en la pintura. 193


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Una patria no tan azul, en un otoño sin oros...

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llegó el otoño. Con sus luces y amarillos. Ya se ven algunas hojitas en el viento sereno de la tarde. Hay arbolitos muy pequeños en la avenida Rivadavia. El verano pasó, y nos preguntamos cómo seguirá la vida. Amarillos sin oros Otoño sin dinero: huelgas, paro, protestas. ¿Qué tiempo de vivir nos tocan? Nuestra patria en azul, ya no parece tan azul, celeste. Alguien me dijo que el amarillo era la envidia. El rojo pasión, el verde esperanza. Recuerdo siempre aquellos versos de «Fausto» que dicen: «En un overo rosao, flete hermoso y parejito... (Estanislado del Campo), o del «Hombre de la esquina rosada» (J. L. Borges) y aún del Hombre de la Casa Rosada que es el Presidente de la República. Imágenes extrañas, pero ciertas, de un país que es azul y celeste en sus enormes cielos patagónicos, en su mar infinito y también en Malvinas. Todos podemos ver en la ciudad sureña, esos oros que claudican sobre la acera, en el pasto, en la tierra en el asfalto. El otoño citadino Ya los cuerpos ceremoniosos no se aletagan en las playas, ni en las azoteas. Ha terminado finalmente el culto al dios sol. Y no queda lugar para alguna advertencia ecológica, ni el trabajo nos permite esas escapadas hacia la naturaleza benévola. El otoño citadino es activo, aunque sereno, el del campo, inquieto, en la febril actividad de siembra y cuidado de majadas jóvenes. Según se ha separado el globo teráqueo en hemisferios, el norte es primaveral, y el sur, otoñal. Norte que también denominamos boreal o septentrión, 194

Según la latitud El Almanaque Mundial de este año, nos dice: «Estaciones de recogida de las cosechas o de la siembra, según la latitud: del 21 de marzo al 23 de setiembre, en el hemisferio norte el sol alcanza alturas máximas que en el resto del año, sus rayos son, pues menos oblíEl Patagónico, cuos y permanecen más tiempo sobre el horizonte. Por 24 de marzo esta razón en los meses de verano en el hemisferio sur de 1988. hace menos calor. Siguiendo las leyes de la naturaleza, mientras en el hemisferio se intensifican los trabajos agrícolas y entra en apogeo la época de la siembra, en el sur austral o meridional, para nosotros. Las ciudades el otro extremo del mundo se avecina el tiempo de la no perciben con tanta crudeza la división del año en cosecha, la recogida de los frutos de la tierra». estaciones, abrigadas, sino hasta sus expresiones más La metáfora inicial drásticas. Y nuestro otoño, realmente se inició sin oros, como decíamos en una metáfora inicial. Será un año Las estaciones universales El otoño es símbolo de caida, decadencia a veces. de trabajo cierto, o no será lo que esperamos: por priGabriel García Márquez habló del otoño del patriarca mera vez se arguye desde los sectores oficiales de que latinoamericano. Nosotros mismos nos referimos al no hay dinero ni en los erarios del estado. En fin, que «otoño de la vida» por ejemplo. Pero esto no siempre nos espera!. Y el amarillo ha dejado de ser el color de fue posible, los hindúes y los árabes sólo conocieron la envidia, para sugerir otras imágenes más claras: no el verano, el invierno y la primavera. Los griegos todo lo que brilla es oro. Quizá sigamos teniendo veinventaron el otoño, y los romanos lo instauraron en ranos rojos. inviernos grises, primaveras azules, y más todo el occidente. Como ahora comprendía el tiempo verdes cada año. Mientras cada familia hace frente a entre el equinoccio del 21 de junio y el solsticio de realidades crudelísimas de la vida diaria, la naturaleza invierno. Al igual que los signos zodiacales, recibimos sabiamenre reposa, esperando el fruto de la siembra de las estaciones al revés: para nosotros se inicia en el nuestro trabajo. En las aulas, no se oirá el acostumbrado tema: «El marzo tardío, y fenece en el equinoccio. (Y pensar que hay tanta gente que cree en los signos de Aries y otoño». Lástima. Gémenis, en el hemisferio sur: es como si creyeran que estamos en primavera): Hoy día las cuatro estaciones son universales.


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Se han reunido los burócratas de la cultura... os griegos, que lo inventaron casi todo para nosotros, fueron los inventores del ocio recreativo (otium); los romanos, en cambio, eminentemente prácticos, cultivaron principalmente el comercio activo (nec-otium). Unos amaron la democracia, la paz y las artes, e intentaron el equilibrio mental con postulados filosóficos: de ello nacieron las ciencias. Los otros, hábiles copistas y recreadores de otras culturas, entre ellas la griega, fueron más bien los ordenadores de la vida civil, inventores del derecho, y piadoses adoradores del imperio, los dioses y la guerra.

actividad cultural, y que el ocio, en sentido de pereza, de inactividad, no produce abolutamente ningún hecho cultural. La cultura (de cultivar, etimológicamente) deviene de la acción.

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Habría que pensar En estos días nos sorprende una noticia periodística que nos informa que en una provincia vecina, se han reunido los burócratas de la cultura, y han declarado que «reivindican la cultura del trabajo en oposición a la del ocio». (Aplausos). ¿Será que los santacruceños (funcionarios ellos) están en contra de los griegos?. Creo que no es así, a veinticinco siglos de aquella cultura. ¿Estarán oponiéndose a la herencia de la cultura occidental? Por supùesto que no es así. Dejando de ser ingenuos, habría que pensar que este postulado del siglo XX, en las llanuras australes obedece a una intención política: potenciar las artesanías, los talleres de arte, la administración de la expresión cultural, etc. En fin, un postulado positivista. Y que poco tiene que ver con un sector importantísimo de la cultura, que es la de los creadores o artistas independientes. Me parece bien que se apoye lo que haga falta... En el contexto Sin embargo, quedan algunas preguntas flotando

El Patagónico, 29 de marzo de 1988.

en el ambiente tan paranoico y politizado de nuestros días: ¿será una declaración sutil opuesta a la creación desinteresada? ¿Al arte por el arte? ¿Será su intención diferenciar en clases (teoría marxista) a los mismos artistas, según su condición social burguesa o proletaria?. ¿Habrán querido decir que lo único que interesa es el trabajo (teoría capitalista) y menos la recreación y el deleite?. En fin, no lo sabemos. ¿Querran lograr la cooperativizar la acción cultura (teoría socialista) del sur? Y así podríamos seguir preguntándonos. La cultura existe Es muy peligroso ideologizar en estos casos. Y peligroso cuando se hace desde puestos públicos. Los artistas y el pueblo, los creadores, poetas, artesanos, seguirán siendo lo que son y a pesar de los burócratas del estado. La cultura existe entre la gente como está, y se la puede estudiar, deslindar tradiciones, folklore, costumbre, y expresiones transcuturales también. Pero las intenciones, si las hay, de revitalizar el espectro recreativo de una población, no conlleva consigo altisonantes definiciones redentoras. Habría que ser menos prejuicioso: aceptar que el trabajo es inherente a toda

Las instituciones culturales Otra cosa son las instituciones culturales, o la cultura institucionalizada por los gobiernos de turno. Las Direcciones de Cultura propenden a mantener ese andamiaje burocrático, que de muchas formas puede ayudar a promocionar muchos aspectos de la labor humana. En nuestra ciudad, hemos sido testigos de una propuesta provincial de organización de los organismos culturales: un hecho positivo. Y quizá, con suerte, la comisión elegida, logre sis propósitos de integración de áreas, y hasta mantenga y concrete la promesa municipal de destinar un edificio para las actividades públicas. (Que según declaraciones de Daniel Alonso, se llamará «David Aracena). Los aciertos posibles El resto de la declaración santacruceña es loable, y hasta esperanzadora. Y las iniciativas locales, también. En una ocasión próxima intentaremos explayarnos sobre estos aciertos posibles. Y, no quiero dejar pasar la ocasión de citar una iniciativa de Gloria Arrigoni y Carlos Moreno, que dieron a luz «Rada Tilly-Comodoro Rivadavia: sus ancestros, su historia regional», que humildemente presenta un enfoque histórico necesario, La cultura existe así como es.

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Al Garete, para seguir remando... ebajo de una fotografía de grises donde se adivinaba un barquichuelo, se leía: «¡Dale, ché! Rema con fuerza. O acaso querés que quedemos al garete?. (Boletín informativo del Grupo Literario «Al Garete», Nº. 5, jueves de diciembre de 1982). Parece ser que la historia de un grupo literario comodorense ha iniciado mirando, hace unos años, la literatura y el mar.

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Grupo «Al Garete» Sus integrantes, en tanto tiempo, se han ido cabiando, aunque persiste un grupo de entusiastas fundadores, con gente nueva. El intento fue iniciado por Daniel Corchuelo, Ana María Bonavía, Carlos Calderón, Mary de Cuellar, Gisy de Pérez Feijóo, Blas Cáceres, de entre los que quedan desde sus inicio. Las ceremonias del debate, la lectura y la crítica, la corrección de trabajos, la charla ágil aguda, se repiten todos los primeros y terceros viernes de mes. Publicación propia Aunque usted no lo crea, existe en nuestra ciudad este auténtico grupo literario: con vocación náutica y poética, en sentido metafórico, que el 10 de noviembre de 1982 formalizó su primera publicación de un boletín literario propio. Que lleva ya ¡34 ediciones! Han cumplido ya más de seis años de trabajo honesto: desde conferencias, exposiciones y encuentros de escritores, organizados en la ciudad, hasta viajes a eventos literarios del país, y sus infaltable reuniones. El grupo literario Reuniones que merecen un capítulo aparte, porque 196

El Patagónico, 3 de abril de 1988.

son la sal y pimienta de ésta actividad. En alguna de las últimas, se ha discutido sobre el personaje literario, a raíz de una indagación que viene desarrollando el Dr. Pérez Feijóo, se ha escuchado y criticado la cuentística de Blás Cáceres y Carlos Calderón, se ha conocido el premio literario de uno de sus primeros integrantes, se ha informado sobre el Encuentro de Escritores de Madryn, etc. Hay que vivirlo, para creerlo: con cierto desorden vital y un supuesto orden del día que sirve de excusa y de contención para los más exaltados, se va desarrollando la reunión vespertina de «gareteros», que nunca termina antes de las dos o las cuatro horas del día siguiente. Cenáculo artístico Transcribo parte de la editorial del primer número de su publicación que ha ido mejorando a través del tiempo, la que refleja las intenciones del cenáculo artístico, que sigue vivo en la actualidad: «Con poco trabajo, algo de humor y muchos hurtos, sale hoy a la luz el Boletín del Grupo Literario «Al Garete». En principio, no es más que un intento de darle ciertos visos de formalidad y de continuidad a nuestras ya habituales

páginas de recortes, noticias y comentarios, las que a pesar de sumar ya un año su existencia, aún carecían de apelativo y de una digramación homogénea. Las páginas que aquí se presentan pretenden, pues, lograr esas dos características. Desde ya, quedan todos invitados a colaborar en éstas páginas, y no sólo con recortes, sinó también con obras de creación propia...» (1982). Tengo en mis manos los treinta y tantos números editados desde entonces, y eso me produce una emoción difícil de describir: un grupo que ha sabido cumplir con su destino, haciéndose a la mar de las letras. Publicaciones locales Es una miscelánea increíble: vocabularios, biografías, reseñas. El humor y la chispa. Entre los temas locales tratados, figuran por ejemplo: presentación de libros de autores comodorenses, comentarios de premios recibidos por integrantes, concursos regionales, o bien la reproducción del cuento «El Puente» de Angelina Covalschi, de alguna columna de «Las palabras y los días» de David Aracena; «Costanera», poema de José Báez; «Cómo la Argentina perdió la Patagonia», cuento de Salvador San Martín; «Las amarras» cuento de Mari Cuéllar; otros cuentos de la Cuéllar, de Pérez Selazchi, y aún, mucho, muchísimo más. Una verdadera crónica regional de la vida bibliográfica, con todos los libros y revistas, los autores, y con informaciones y con textos universales también. ¡Larga vida, gareteros comodorenses! Mirando el mar.


pablo strukelj / gaviota de papel

Fascimil de la publicaci贸n del 3 de abril de 1988 en el diario 芦El Patag贸nico禄.

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Vocaciones, para adivinar un futuro vuelo... ada día nos nace un descubrimiento. Hoy, por ejemplo, no sé bien si por manos extrañas o cómplices de la autora, me llega un hermoso boceto de lirismo joven. «Poemas del corazón» de Sandra G. Orlandi, habría merecido otra suerte; quizá no hubo madurez o hubo miedo, de arriesgar una publicación.

C

Poemas del corazón Son sólo eso: hermosísimos poemas del corazón de una muchacha. Si agregáramos que hay técnica, conocimiento en esta obra, no podríamos soslayar su gran mérito de sinceridad íntima. Es un libro de los sentimientos de amor. Y la autora, a quien imagino muy joven, tiene una verdadera vocación literaria. Lástima que por sus pocos años o sus temores, no sea conocida .

El Patagónico, 6 de abril de 1988.

cuento hermosísimo de un niño ciego, y una especulación acerca del amor perfecto, que no existe; nada de todo esto es baladí. Unos versos, tomados al azar, por su belleza, son los que dicen: «Encontré la fortaleza del alma... en la infancia que perdí, en la adolescencia que gané.. renovándome los sueños por la tristeza oxidados». Una simple enumeración bien lograda, ha dado vida al poema más lírico y vital. Otros temas de celos y soledades, de encuentros y desencuentros, Vocaciones literarias A través de mis años de docencia, he visto nacer merecen también un elogio, y casi siempre, una adhemuchas vocaciones literarias verdaderas: demasiadas sión sensible. no han prosperado. Desearía que Sandra Orlandi lograra Pequeña gaviota! su intención estética; me alegraría que la tanta lectura En una de las últimas páginas de éste cuaderno ¡y muy buena! que ha hecho durante su vida, no se perdiera. Quizá esta obrita inicial de 1984, merece ya delicado, aparece esta prosa: «Pequeña gaviota, deja no perderse. Un largo camino, como a todos los ena- de volar hacia el sol... eres apenas una de las tantas que morados de las letras y la vida, la espera. Seguramente. se enamoró de él. Quizás, él te vea con tu vuelo firme, Pero el talento, que es la condición inicial, no debería alto y seguro. Quizás, también, él te cobije con su amor y te alcance a amar sólo un poco de todo lo que tú lo ser desperdiciado. amas. Pero, el calor de su amor será tan grande, que te quemára las alas, robándote con su amor tu libertad y Algunos textos Además de los poemas del libro, hay tres prosas. entonces, ya no podrás volar para huir y olvidar, y ya Discúlpeseme que transcriba «Pequeña Gaviota»: que no tendrán ese encanto con que te conoció y con que se me perdone no poder dar a conocer las otras. Hay un lo enamoraste. Y ese día, en que seas completamente 198

suya, él ya no te querrá, y tú sin alas y él sin amor, tratarán de olvidarse, y no podrán remediar nada y habrán acabado con un pasado sólo por no arriesgar todo sin pensar en lo que esa pérdida dolería... Pequeña gaviota sin tus alas y sin tu amor, caerás muerta en la playa, sobre la arena en la que antes soñabas con ser amada... Todo se repite con cada sol y su gaviota, que sin embargo ninguno trata de evitarlo... Querido sol, no cortes las alas a ésta gaviota que apenas aprende a volar» (1984). Alas de gaviota Sandra tiene alas de poetisa. Verdaderas alas de vida; aunque aún podría ser una pequeña gaviota. Recuerdo esto: cuando escondía mis cuadernos adolescentes, ya sabía que algún día mi vida se dedicaría a las letras. No sé cómo. No lo sé. Quizá era una intención temprana; esos sentimientos que nacen dentro de nuestro interior y que cobran vida y fuerza, si nos jugamos por ellos. El otro camino era más fácil: olvidar. Dejarse estar, seguir la muchedumbre. ¡Y sólo sé cuánto cuesta a veces oponerse a padres, amigos y maestros, que no reconocen una vocación temprana! He sido muchas cosas: para poder ser también esto. He dejado algunas (en realidad ya no importaban, muertas las ilusiones infantiles) y he ganado otras que sí me importan. Y nadie me pagará con otra moneda, este placer enorme de poder reconocer una obra íntima, inédita, que merece leerse. Sentirse. Que ayuda a elevarse realmente, con esperanzas, para adivinar algún futuro vuelo ya crecido de esa pequeña, aún ahora... y tantas otras.


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Sonoridad de lluvia, melancolía gris, poesía...

E

n el otoño reaparece la lluvia. Mientras camino entre charcos nuevos, voy pensando en mi peregrinación por las academias de música comodorenses. Las charlas, así, son más agradables: detrás de los sonidos instrumentales, la sonoridad de la lluvia. Lluvia del pasado Un día de estos escribiré sobre tantos maestros y alumnos del arte. Un hombre joven me cita a un poeta, que dijo que la lluvia parece caer siempre en el pasado. Otoño gris, otoño de barro. Un niño preguntará seguramente a sus padres, sobre el origen de esas aguas que caen. Con la típica inocencia de los niños, su curiosa ingenuidad. La respuesta, probablemente, no tendrá el mismo nivel poético en el adulto. Alguien más recordará las lluvias interminables de los mitos: en Macondo, en los bosques australes de Chile, o el Diluvio Universal bíblico. Melacolía gris En un café, veo sentada a una adolescente que escribe una carta, o quiza un poema. Sobre la avenida, entre la melancolía gris, reverdecen los arbolitos. ¿Quién no se ha sentido triste en algún día de lluvia de su vida? He conocidos personas que disfrutan de caminar libremente bajo el agua, mojándose el rostro como una liberación. Pero cuesta todavía acostumbrarse al pronóstico del invierno, que llegará irremisiblemente, con estos grises, anticipados. Poesía de lluvia Rubén Darío exageró la memoria del marino, en su

tiene paciencia y continúa, sin término, cayendo desde el cielo gris». (Confieso que he vivido, 1974). Detrás de esta lluvia de hoy, está Comodoro.

El Patagónico, 9 de abril de 1988.

«Sinfonía gris», y logró la altura musical de la poesía. Cuando hablamos de nuestros compositores, me viene a la memoria aquella idea de Marcelo Falcón: «¿hay algo más poético que un trencito bajo la lluvia, en las soledades patagónicas? Y ya conocemos su homenaje de trocha angosta y musical, hermoso tema de música regional. Siento que la lluvia y la música, tienen algo en común, a veces. Pablo Neruda decía de su infancia: «Comenzaré por decir, sobre los días y años de mi infancia, que mi único personaje inolvidable fue la lluvia. Por mucho que he caminado me parece que se ha perdido ese arte de llover que se ejercía como un poder terrible y sutil en mi Araucanía natal. Esta lluvia fría Llovía meses enteros, años enteros. La lluvía caía en hilos como largas agujas de vidrio que se rompían en los techos, o llegaban en olas transparentes contra las ventanas, y cada casa era una nave que difícilmente llegaba a puerto en aquel océano de invierno. Esta lluvia fría del sur de América no tiene las rachas impulsivas de la lluvia caliente que cae como un látigo y pasa dejando el cielo azul. Por el contrario, la lluvia austral

Maná del cielo En los cuentos, la lluvia es un elemento misterioso. En la pantalla del televisor, observo a los funcionarios municipales, preocupados por las consecuencias de la lluvia. El cerro se hace un mar de lodo, las calles se inundan de aguas fétidas cloacales, hay barrios que es preciso evacuar. Ha sido una tormenta imprevista, como se repite siempre en estos casos, Y la gente sufre, espera, inútilmente. Hay algunos héroes de la solidaridad que ayudan en la defensa civil. Anónimos, cordiales. Los niños los miran, sin comprender, con ojos agradecidos. Parecen lejanas las historias de lluvias benefactoras en el campo, o las supersticiones fértiles de los que se casan en días de lluvia; más lejos aún, ha quedado ese otro mito, del maná del cielo, que era una lluvia blanca. Los niños cantan Como no hay clases, en las casas los chicos observan a través de las ventanas. Los adultos se quejan de tener que salir y aún más si deben conducir por los barriales. Alguna gotera vieja reaparece con los años, en un almanaque de humedades de la casa. Los patios de los colegios añoran el canto de siempre: «¡Qué llueva!»... El cerro Chenque, en su augusta majestad, se hincha de agua en sus arcillas, y como una esponja atesora la lluvia. Una vez más. Las estaciones de la lluvia han comenzado. Lueve. 199


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Raúl Ossés: cultura del ocio, cultura del trabajo

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o puedo jactarme de haberme equivocado. A veces hay respuestas que nos honran a todos. Es para esta cualidad de respuesta en los funcionarios públicos; por ello merece destacarse. Como muchas veces, ayer he recibido una carta en el diario. Pero esta era diferente- Y creo que merece publicarse. Desde Pico Truncado Pico Truncado (SC), 30 de Marzo de l988. Al señor Pablo Strukelj «Gaviota de Papel» Diario «El Patagónico» Querido Pablo: Soy uno de los burócratas santacruceños que participó en la redacción y suscribió luego el documento a que aludías en la columna del 29/3/88. Vos mismo das las respuestas a tus eruditas preguntas sobre romanos y griegos, al afirmar «Por supuesto que no es así. Y no es así. Tampoco estamos orientando nuestro trabajo hacia izquierda o derecha. Sabemos del fracaso de todo intento de etiquetar el arte (felizmente). Como político peronista y trabajador de la cultura, estoy lejos de los mecanicistas que han pretendido, sin éxito, aplicar teorías lejanas a presión sobre nuestra realidad. Pero a fin de explicitar nuestra posición sobre el tema «ocio vs. trabajo» (ya que el resto de la declaración te parece loable) te digo lo siguiente: las cosas no son así, tan tajantes. No es que levantemos al que escribe sobre una grúa por encima de los que piensan un poema desparramado en una reposera comiendo uva, miran200

Desde Comodoro Rivadavia

El Patagónico, 12 de abril de 1988.

do el mar a través de una enorme ventana de vidrios repartidos. Ni tampoco le damos más valor a las manos rudas de un hacedor de sogas que a las delicadas yemas de un fino ceramista. Cuando decimos «cultura del ocio» estamos rechazando aquella que le reserva al pueblo el papel de objeto pasivo, recibidor impávido y estático de espectáculos, bellas arrtes, museo, muestras, TV, etc., lo que traducido a términos políticos significa estancamiento, especulación, desesperanza y dependencia. Pablo, a nosotros, que no tenemos nada resuelto aún (a diferencia de los griegos y romanos), no nos queda otro camino que recuperar la cultura del trabajo, la esperanza, del crecimiento y transformación, mediante la participaciónde los actores de la cultura, proponiéndoles a los más independientes, no cantarle a la Roma incendiada, sino a la Patria construída. Aquí no se ideologiza (sería, precisamente, hacer ideología por el solo goce material de ideologizar, ejemplo de cultura del ocio). Se definen políticas y acepto que puedas estar de acuerdo o nó. Lo importante es tener oportunidad de plantearlo (y discutirlo). Héctor Raúl Ossés Secretario de Asuntos Comunitarios Director de Cultura.

Estimado Héctor Raúl Ossés: Como verás he recibido tu nota 78-89 DCPT. Y estoy agradecido. Quizá sea oportuno aclararle a los lectores que sos poeta, que conozco tu «Libreta Petrolera» (1984), libro primerizo; y aún más, debo una crítica elogiosa a la grabación de tus propios temas y regionales en el casete «Hablo del hombre común». Y te aclaro que debo aún más: en el diario me han entregado justamente en estos días un sobre con el plan de cultura de tus pagos, y que ignoraba que dirigías. Como se ve, el tema queda en suspenso, para otra ocasión. Pero hoy quería agradecer algo: no soy muy valiente que digamos. Mis méritos en ese campo, se reducen apenas a ser sincero. Quizá sea un defecto, después de todo. Y me parece maravilloso que un funcionario de la cultura (aunque con su veta creativa en este caso) se tome el trabajo honesto de responder por sus actos y pensamientos. Esto no va a quedar así: desde ya queda la columna abierta para siempre. Como lo ha estado para todos. Creo que tu ejemplo valdría como gesto de educación, a muchos entre los que me cuento. Y vuelvo a envidiar ese empuje que tienen ustedes, allí en Santa Cruz, en general, y especialmente en la educación (donde me di el lujo de participar como profesor viajero hace unos años) y la cultura. No puedo prometer que seguiré criticando, si la ocasión se presenta, porque mi amor por este sur lejano y mágico es lo que quizá es el en fondo, mejor compartimos. Me encantó el estilo y la picardía de la grúa y el mar. Ojalá sirva para seguir pensado.Y haciendo.


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El Taller Literario Municipal

E

l Taller Literario municipal, ha realizado su tercera publicación de trabajos, en menos de dos años de actividad. Como dice Daniel Alonso en el prólogo: «Venciendo los avatares cotidianos, superando los esquemas difíciles e intrincados de autovaloración; compartiendo con humildad e inteligencia el desafiente sendero de la crítica grupal, se crece». (1987). Tercera publicación Ya hemos comentado una publicación anterior, y en diversas oportunidades hemos citado la «guía mesurada, serena, objetiva y docente de Olinda de Walsamakis», que es el alma de esta propuesta creativa. El Taller, que funciona en instalaciones de la biblioteca Municipal, tiene el privilegio de ser un lugar abierto a todos. Y los resultados de tanto trabajo se ven concretados en estas publicaciones que encierran el misterio de la literatura, del cariño a las letras, de la expresión asumida no sólo como un encuentro, sinó con una seria finalidad estética, Y publicar ya es casi un mérito en estos días. Enriquecido para la cultura local. Taller Literario Municipal Veamos primero a los gestores de esta aventura. Se llaman: Delmiro Garay, Silvia Marnetti, Jorge Alfonsín, Carmen Farfán, Luis H. Angelillo, Omar Casas, Jorge Leiva, Graciela Murias, Cecilia Finlez, David Gigena Trecek, Viviana Radovic, José Alberto Baez, Irma Maldonado y la misma Olinda de Walsamakis. Hay (37) trabajos inéditos que se reunen, del género poesía y cuento. Y aunque hay obras y autores que se destacan del resto, es insoslayable rescatar el sentido

El Patagónico, 14 de abril de 1988.

de unión y solidaridad de esta empresa comunitaria. Cuentos: Garay, Walsamakis... Desde don Delmiro Godoy, de quien ya hemos hablado alguna vez, destacando su condición de cuentista, hasta la Walsamakis, que agrega a su vocación docente una obra de varios títulos propios, vamos conociendo paisajes del alma de la región en relatos, generalmente breves, «escritos desde aquí». Me ha llamado la atención «Un día de trabajo en la Patagonia» de J. Alfonsín, por su cercanía al mundo real de la vida sureña: «Carlos» de la Farfán, logra una clima de sentimiento lírico, raro en la narrativa; la capacidad de trazar semblazas breves de Angelillo, como en «Un Amigo», que supera lo convencional; el compromiso local de Leiva en «El hombre y el árbol»; la gracia del cuento infantíl en la Murias: «Una historia cortita»; la sobriedad de «Memoria Visual» en Cecilia Fínlez; cierta generosidad de David Gigena, inefable y sencilla; la expresión sicológica en la Radovic o lo inesperado en José Baez. Y los demás, también, han logrado pulir sus trabajos de palabras y comunicación.

Poesía: Marnetti, Radovic... De Garay a la Walsamakis. De la Marnetti a la Radovic, ahora. La lectura de poesía, lo confieso, es más lenta, menos objetiva, más trabajosa. Y siempre se puede caer con facilidad en la injusticia, el comentario discutible. Por eso, prefiero destacar tan sólo algunos poemas llamativos, sin juicios de valoración: Graciela Noemí Murias (es curioso, casi no conozco a ninguno de los poetas), presenta «Lugar», «Mamá», «Retrato de mi padre» y los «Incendios I y II». Marnetti: «Soledad», Gigena: «Pienso en tí», y «Tiempo». Quiero sin embargo, eso sí, dejar constancia de la maravilla que surge de un poema, casi inconsciente, más rítmico y lúdico, que ingenuo. A pesar de la paradoja: «Poesía ingenua» lo titula su autora. Es casi poesía négrida, surgida como de un sueño, con toda su libertad musical. Poesía ingenua Transcribo algunos versos de Viviana Radovic, para nuestro placer: «Pin zarabamba, luci laranda... Chifla que chifla el viento sur, Rompe en los techos con furia loca, Mece mi barco, papel azul. Zumba la bimba, así cochinga. El sol de oro calienta el mar. Suaves las olas de miel celeste, Danzan al son de bravo compás. Calón tabén, amén-amoral, Vuelan y saltan mil años hoy, Rien y cantan con risa loca. Pin Zarabamba, bon tarabón. (1987). 201


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Historias personales, infancia y maestros n comodorense común: había nacido en la calle Güemes. Recordaba aquella casa, como se recuerdan los años felices. Sin formas definitivas, sin una distribución lógica. Le habían quedado memorias de sus rincones, sus oscuros y fantásticos rincones.

U

Pequeña memoria Allí pasó quizá las horas de tranquilidad jugando con el último regalo nuevo de papá. Que podía hacerlo feliz por varios días, hasta que llegaba otro en esas manos mágicas y entonces todo tornaba a comenzar. Inventaba algún nuevo país de fantasís totalmente distinto, entre las mismas baldosas, las mismas dos paredes y el mismo -altísimo- techo. Una visita actual Hace pocos días que ha vuelto a esa casa. No reencontró allí sus juguetes. Ni sus fantasías. Quizás le ha parecido pequeña en su estructura formal: las casas de niños, parecen más grandes. Y aún más: las paredes frías lo aplastaron con su indiferencia. Los rincones le han parecido desconocidos. Y además no eran los que atesoraba su memoria. Nada de allí parece haber sido regalo de su imaginación infantil. En suma, una casa común. Decepcionante. Las casas nuevas Hoy ha cruzado la calle. Y sin quererlo se ha fijado enfrente. Alto, como el de las casas viejas. Los ladrillos, jamás pintados como en las casas viejas. Una caminata por la cuadra, el paisaje de este Banco nuevo que ya no alberga palomas, las casitas de enfrente desaparecidas, la misma seccional de policía. Tomó por la Avenida Rivadavia, hacia su hogar actual. Despacio y meditando. Y ha vuelto a cruzar su nueva puerta. Dentro se ha 202

El Patagónico, 17 de abril de 1988.

ufanado de su madurez, que ignora que las casas nuevas tieen rincones.

algunos diarios que te gusta leer y escuchar lo que digas para poder ponerte contento y para salir los dos a pasiar como los amigos por la calle aunque no tengas plata para caramelos y revistas ni nada. Yo te quiero mucho y yoré cuando te fuistes y volvimos a la casa y no estabas más. en el colegio no me felicitaron pero pasé de grado y mamá me dijo que no importa y a mi me da rabia porque felicitaron al malo de Jorge que dijo que vos era mi papá y no me dabas ropa linda ni compravas helados y bolitas ni plata para el colegio. El abuelo no quiere que te escriba así que yo te mando la carta que escribo en la piesa y mamita la lleva al correo. El abuelo no sabe que te quiero y te digo y la mamita también porque sino nos echa de la casa y a vos ya te echo de la casa y dice que sos un atorrante y que no hacés lo que quiero y que el negocio es para uno que sabe números y no leer mucho y dar clase y que no cobra nada y no puede conseguir horas y profesor para ser pobre y no un rico vendedor en un almacén del abuelo». (1979). En fin, una historia más, inspirada en los ojos del mismo niño que confesó la dolorosa migración hacia el sur.

Historias personales Me encuentro ahora con estas historias personales, que me cuentan los amigos espontáneamente, y que repiten experiencias propias. ¿Quién no ha intentado algunas vez esa escapada hacia el pasado?. Y también están las otras, estas que generan historias de sufrimientos como la que recree en el cuento «La carta filial» (Balada Fósil», 1979) en mi primer librito esperanzado. Infancia y maestros Es una carta de un niño desarraigado: una historia Hoy, cuando en la lejana niñez recordamos a los común de tantos inmigrantes y familias nuevas que busdocentes, con su cálida majestad, reconocemos que caron su destino en este sur. hasta se nos ha devaluado esa imagen necesaria. Y que nuestros hijos ya no la tienen, ni siquiera en la provincia La carta filial «Mi muy querido papá espero que te encuentres bien del Chubut, una de las más ricas del país. Y aquellos de salud, vos y tus amigos que siempre están con vos, eso docentes que migraron, acusan la misma pobreza. Y las es lo más importante y yo estoy bien bien con mamita escuelas, hasta hace poco nuevas y hermosas, se corroen que te manda vesos, porque los dos te queremos mucho. hasta los cimientos por el abandono. Es cuando todas las Te mando un veso porque sé que estás trabajando todos palabras huelgan. los días allá y no como aca que te echaron del trabajo porque mamita me dice que la semana que viene vamos allá, a ir nosotros también. Antes de dormirme reso por vos y para que cuando vaya te pueda abrazar y comprarte


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Cuando se rechazan posibilidades de arraigo veraz

A

lguien dijo que nos parieron los barcos. Que es lo mismo que decir que somos hijos de las europas y que nuestra cuna es grecolatina. Es lo mismo que afirmar la identidad en una tierra lejana, en una historia ausente, en una novela familiar. Críticas constructivas No es un tema nuevo: cada vez que escribo sobre el folklore patagónico o la proyección musical de nuestra gente, se presentan los amigos resistiendo sutilmente esta idea de que nacimos a estas nuevas tierras. Desde la crítica constructiva hasta la agresividad de sugerir «que no sé por qué escribís sobre Oscar Payaguala o Marcelo Falcón». Ni qué decir de Lito Gutierrez o de Hugo Covaro. Se rechazan, muchas veces de plano las posibilidades de arraigo veraz. Experiencia americana En países más lejanos y regiones más desarrolladas del país, se observa en la cultura del lugar la incorporación de nuevos valores. Hay una experiencia americana que nos conmueve todos los días en las aulas: ante un apellido indígena, me asombra la ignorancia de los chicos en el tema. Y cuando se pondera el valor de ser hijos de los dueños de la tierra, no siempre se es comprendido. En los países del norte donde se exterminó al indígena según la conciencia sajona, los que poseen alguna gota de sangre indígena lo ponderan como un blasón familiar. Mucho nos falta para revivir esta experiencia americana, sin falsos indigenismos y ni aborigenismos desviados. Perú: la Grecia austral Y están los exagerados que hacen nacer nuestra

El Patagónico, 23 de abril de 1988.

cultura en las alturas del Perú, exclusivamente. No se trata de esto; sino de reconocer que no nos es ajena esta cuna sudamericana. Que aunque recitemos el Padre Nuestro, no podemos ignorar por ejemplo el Himno de Manko Qhápaj. No es necesario resignar una especie de cuna de la civilización que existe en el Perú: la Grecia austral. Ambos elementos nos constituyen, de alguna manera. Una historia religiosa Y aunque no sea necesario regresar a las alturas quichuas para comprendernos, podemos interesarnos en alguna literatura precolombina y en las etnias regionales, para enriquecernos con el acervo local. Hay una deliciosa historia religiosa, del siglo X, en que se conformó el origen del imperio incaico. Un sumo pontífice, primer inca de la dinastía real, habría orado al dios Viracocha de ésta manera, que repitieron de memoria las generaciones posteriores, hasta que fue recogido y traducido por Juan Santacruz, cuyo nombre indígena original era el de Pachakuti Yanki Salkamayawa. Himno de Manko Chápaj A las versiones de Jose María Arguedas y de Jesús Lara, literarias, agregamos la nuestra, sencillista y co-

loquial: «Viracocha, poderoso asiento del mundo, tú dispones quién sea mujer y quién varón. Eres el señor del origen sagrado, y gobiernas hasta el granizo. ¿Por qué no te muestras a mi -o no soy hijo tuyo- desde allí arriba, o abajo, o en cualquier parte donde estás, o al menos en tu asiento de juez supremo?. Escúchame: tú que permaneces en tu océano del cielo y que también vives en los mares de la tierra. Eres el gobernador del mundo y el creador de nosotros, los hombres. Señor, tus siervos desean verte con tus indígenas ojos. Oración del sumo sacerdote Algún día sabrás de mi, tu sacerdote, Manko Chápaj, cuando te pueda ver, conocer y alejarme hacia tí para comprender. El sol y la luna, el día y la noche, el tiempo de la abundancia y el frío, dependen de tu regencia, y llegarán siempre en el momento oportuno. Tú, que me mandaste el cetro real, escúchame Viracocha, ante de que caiga ante ti, rendido y muerto». Padre Nuestro incaico Esta plegaria presiente la posibilidade de dirigirse al Dios que escuche; el rasgo cristiano es idéntico, devenido de la cultura judeohebraica. Asimismo el concepto de un creador y ordenador del universo. Este Padre Nuestro incaico, ha llegado a nosotros, después de muchos siglos de musitarse en las alturas cordilleranas y las costas americanas y aún en las llanuras, montes y selvas. ¿No tenemos derecho a emocionarnos con su sencilla profundidad, con su sentido piadoso y su lirismo metafórico? También esto nos hace americanos. Aunque nos hayan parido los bsarcos, y muchos no seamos los dueños de la tierra en sentido histórico sino de futuro. 203


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Hay mucha música en la ciudad...

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ay mucha música en la ciudad. Durante más de diez años, he discutido con un amigo sobre la dualidad de la música contemporánea: eso me ha llevado a la idea de la folización del arte, en general; y él, a conservarse en una opinión clasicista. Cuento esta anécdota personal, porque en estos días he reflexionado mucho sobre el tema. Del do al sí, podríamos decir, con sus bemoles. Historia musical Ha sido un hermoso paseo: en la ciudad, bajo la lluvia, con sus días de frío y viento, a veces, he recorrido casi una veintena de instituciones y academias de música. Aún llevo esos sonidos en el alma, de la mezcla de aromonías y gotas en las ventanas, o el canto del aire comodorense. Y recuerdo haber leído, de Julián Llinás: «Música culta y música popular, tienden a tener su propio público, sus propios canales de expresión, de difusión, sus propias reglas de funcionamiento, y cuando se ignoran la una a la otra, es porque no se enfrentan abiertamente». (1982), Academias de música Puedo asegurar, que el medio comodorense refleja la dualidad de la cultura artística de la época; en la música ejecutada, en la enseñanza instrumental, se oponen dos formas contrapuestas. Por un lado, aparecen las instituciones del profesionalismo, con antiguos modelos tradicionales; y por otro, aquéllas que inspiradas en una moderna pedagogía, intentan estimular la expresión o la creatividad en el niño, el dominio del instrumento para el adolescente y el adulto, más por sensibilidad que por teorías. 204

El Patagónico, 28 de abril de 1988.

Fenómeno musical Quizá, dentro del fenómeno extraordinario de auge de nuevos maestros en la ciudad pequeña, en el sur del planeta, he revivido y palpado el compromiso profundo de ambas posturas. He intentado, dentro de lo posible, objetivizar tales visiones. Por una parte, están los conservatorios, casi todos con programas de casas capitalinas, y por la otra, los más independientes, aunque no siempre. Existen ya los suficientes institutos: Santa Cecilia, Américo Fracassi, Clementi, Beethoven, Danalt, Centro de Estudios Musicales, Johan S. Bach, Hermanos Stingl, actúal Berger, Instituto Superior de Música de la Patagonia, Escuela Musical Argetina, Orión y los maestros como Juan Calo, entre otros muchos, que oscilan espontáneamente entre distintas concepciones didácticas. Instituciones musicales En estos días saldrá una extensa nota sobre el fenómeno, que llena los diarios de todos los días: hay para elegir, realmente. Intento dar a conocer los distintos matices diferenciales de todos ellos. Por ahora, claro, es un pantallazo general, una muestra, con el testimonios

de los más expresivos y que se prestaron al diálogo. Debo confesar un solo caso de indiferencia, y con muy pocas excepciones, la calidez en la recepción del cronista. Y, por supuesto, será necesario ser lo más objetivo posible. Este panorama servirá a los padres, a los músicos, a todos los interesados en nuestra cultura; y reabre también alguna polémica útil. Un dato marginal: toda la actividad, sin excepciones, es particular. Matices diferenciales ¿Qué pasará con la prometida Escuela Superior de Música?. Algunos se han quejado de su dilación; otros criticaron esa posibilidad de injerencia del estado provincial. Y en fin: «La música culta, puede invocar a su favor no sólo su brillante historia, sino una sólida armazón intelectual. La música popular, en cambio, goza del favor de la inmensa mayoría, y también de una capacidad de arrastrar y emocionar a su público, que la música cásica perdió hace tiempo». (Historia de la Música, Salvat). Las instituciones musicales, sin proponérselo, también reflejan esta antinomia actual, que por otra parte se da en todas las artes: en la literatura entre lo formal y la vanguardia, en la pintura entre lo académico y lo abstracto, en la música, entre lo clásico y lo expresivo. Es evidente que no todo es blanco o negro: hay infinitas posturas intermedias. entre tantas opiniones y colores en la mirada, habrá que resignarse a no ser evaluativo, a un panorama general. El tiempo ya dirá lo suyo. Lo destacable del movimiento musical comodorense, es su incuestionable vitalidad.


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Nuestros días de radio os días de radio continúan. Frente a otros medios de comunicación audivisuales, sigue incrementando su espacio en las comunidades patagónicas. El año anterior apareció esa maravilla que es Alfa, y ya se nota una especie de renacimiento de LU4, la emisora tradicional.

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50 años de Radio Con su sonrisa de siempre, escondida en su barba canosa, anda por ahí, quizá en su despacho, el ahora comunicador Nelson Dames. Que alguna vez fue director de cultura, otra vez poeta, autor de «La primera gaviota» (1983), también buzo de los mares australes, pintor e lustrador de libros. Este señor, que es también un personaje de la ciudad, pese a su relativa juventud, es el actual director-interventor del medio que cumple sus primeros cincuenta años de vida patagónica. Una vez me dijo: «Cuando en los congresos de radios del país o encuentros de organizaciones publicitarias contamos como escucha la radio el hombre del sur argentino, siempre damos la nota, sin proponernoslo». Cirilo avisa a estancia Es así: un habitante que tiene casi dos kilómetros de territorio para vivir este fenómeno de la soledad física, se comunica con el mundo desde el más ínfimo pueblito, solamente con la radio. La televisión oficial «le viene de arriba», en todo caso. Ahí está el testimonio de los mensajeros: Cirilo avisá a Estancia La Escondida que llegará el transporte a las tales horas; ruega se lo espere con caballos en tranquera. «Y así por el estilo, esa modalidad de los medios del interior, se perfila aún con ribetes propios aquí, en el sur de una provincia y

en este último tiempo, es la recuperación de la apertura y calidad de la emisora; la radio se ha ganado nuevamente un lugar. Y lo ha hecho con nueva programación, además de lo tradicional, y apostando a lo nacional. Existe además la opción en Alfa FM Estereofónica (frecuencia 101,07 Mhs). Aparece una novedosa onda El Patagónico, radial en el aire que es para poder optar emtre la calidad 30 de abril sonora y musical, sobre todo, y que mantiene una prode 1988. gramación para todos los gustos. LU4, la tradicional, aunque renovada, sigue con su vocación de servicio. el norte de Santa Cruz, principalmente. Comunicando Una emisora más activa como medio de comunicación de verdad». práctico y útil. Y nosotros ya estamos empeñados en lograr el mejor sonido, también, acercándolo a Alfa, Boceto de historia en ese reconocido punto de la banda (frecuencia 6,30 Los orígenes de la «Compañía Broadcasting de la Khz)». Patagonia» se remontan al 3 de Mayo de 1939, hace casi cincuenta años casi cumplidos. Noticieros y personajes En realidad, ya hacia años que se irradiban emiMientras escuchamos a Laura Durán y Diantina, siones a título experimental: el señor Marcial Riádigos en el desayuno, o camino al trabajo, ignoramos que el había sido su primer supervisor. Y el hito oficial del 2 diario «El Rivadavia», desde el 1º de febrero 1939, a de Mayo de 1938, origina la actividad de LU4 Radio las mañanas emitía su noticiero más importante, en la Comodoro Rivadavia, adelantada de la radioemisora voz del pionero Sicardi. Ya estaba entonces Fernando patagónica, su pionera. Constituyó desde entonces Montellano, y la misma Laura Durán, en los equipos un valioso e insustituible enlace e informadora para de trabajo. Hoy los integrantes más meritorios de esta el interior y la ciudad austral. Desde su inicio irradió empresa local. Allí se inició la modalidad de agregar comunicaciones particulares para estancias o personas a las noticias internacionales y de país, el comunicado en tránsito por la región, cuando todavia no había te- local y los mensajeros. Del anecdotario de esa época, légrafo, ni correo, ni aún los teléfonos en los lugares cuenta que la usina comodorense debía aumentar su más apartados. energía a las 11 horas, para llegar hasta donde fuera posible con su voz cordial e informativa indispensable. Calidad sonora musical Fueron nuestros días de radio. Entre mate y mate, Nélson Dames me ha dicho, también: «Lo más importante que podemos destacar 205


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Cincuenta años de LU 4 y algo de música... a memoria es falible. ¿Quién recordaba éstos aparatos antiguos a galena de la radio? Fue una hermosa experiencia en el recuerdo. Y además: una exposición de pintura regional, la cena aniversario, y el programa «monstruo» de los recuerdos, con los antiguos locutores, técnicos, galanes y protagonistas femeninas de los radioteatros, etc. LU4 ha cumplido lujosamente sus 50 años de trabajo.

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Escuela de música Como diría Fernando Montellano, la radio fue escuela de música, propaladora de folklore amados por los inmigrantes, muestrario del acervo nacional. Alguna vez se dijo que nuestra época es la que más música ha escuchado, y la que paradójicamente, menos sabe de este arte milenario. En fin, son signos de los tiempos. En las últimas semana he escuchado este tema en las academias de música. Me ha llamado la atención una propuesta académica de vanguardia, entre otras, que lidera la docente María Laura Cerezo. Me ha dicho: «No somos partidarios en absoluto de la enseñanza tradicional».

debe ser ante todo un profundo sentido de superación y autocrítica. La música no es objeto de enseñanza, sino de educación, es decir de desarrollo guiado. «Estos conceptos vertidos por una especializada docente, puede ser el origen de una polémica útil y constructiva, en el mejor de los sentidos. El Patagónico, 6 de mayo de 1988.

no aprende por repetición, sino por un acto de comprensión, más aún de revelación: por lo tanto hay que dirigirse a su sensibilidad, a su entendimiento, y no a su memoria.

Amantes de la música De lo contrario -se entusiasma María Laura- se corren grandes riesgos: aburrimiento, cansancio, saturación y lo que es mucho peor, el sentimiento de frustración, a veces para toda la vida. ¿Cuántos amantes de la música se ven frustrados, atrás de una teoría rígida y fría?. Muchas personas hay que pierden «su musicalidad en un salón de música. Es triste; y aún más: la existencia de tanta gente «amusical» Sensibilidad e intelecto o no musical, no prueba que la naturaleza haya dotado «Porque allí -se explica la titular del Instituto J. de un sentido musical a unos pocos privilegiados sino S. Bach- se define a la música desde el primer día que prueba la ineficacia de los métodos de enseñanza. con fórmula rígidas, apuntado a la memoria del niño, pretendiendo una repetición exacta de lo que dice la Una polémica útil teoría o el libro. Yo creo que primero existe la música, Prueba que la educación no ha sabido introducir luego las reglas tratan de explicarla, así como existe a los niños en el mundo de la belleza, de la nobleza y la gravedad y luego hubo una «Ley de Gravedad». El sabiduría que constituye la música para todos aquellos proceso aquí, es a la inversa: aún con los niños mejor que saben captarla, gozarla y valorarla. La musicalidad dotados, es necesario comenzar por la sensibilidad del maestro tiene la virtud de propagarse y arraigarse para elevarse paulatinamente a lo intelectual.El niño entre sus alumnos, es por eso que el profesor de Música 206

Claves antiguas y modernas Y aún agrega, como despedida: «La persona, el profesor de música salvo contadas excepciones, ha sido hasta hace poco una persona que recibía formación profesional en conservatorios que en realidad lo preparaban para la carrera de intrumentista, con agotadoras jornadas de técnica y solfeo en claves antiguas y modernas, las que finalmente se concretaban en un título de «Profesor», sin adecuada preparación psicopedagógica, y sin conocimiento verdadero de las inquietudes y necesidades de un niño, de un adolescente o de un joven. La educación bien entendida no es sólo preparación para la vida: es en sí misma una manifestación permanente artística y particularmente para la educación musical, que apela a la mayoría de las facultades rectoras del ser humano». Se sonrie, por fin. Se despide. Gracias María Laura, por atreverte a iniciar este esclarecimiento útil: más allá de las opiniones que pueda generar la tuya. Esto nos enriquecerá a todos, si cada uno aporta su convicción y experiencia al tema que queda abierto. Mientras tecleo estas líneas sobre el papel, la radio llena el espacio con sus notas armoniosas, y el golpeteo de los dedos se parecen más que nunca a un rítmo del espíritu. Así se vive la música.


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«Los comodorenses tenemos cultura propia»...

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eo un grupo de gaviotas por la ventana: el mar invernal está hoy tranquilo. El amanecer lo enrojiza, lo amarillea; colores reales, más hermosas que en una película. Y me pregunto ante la naturaleza, casi deslumbrado, ¿qué es la cultura?. Me he levantado filosófico y realista, al mismo tiempo. Gaviotas en el mundo Con el sabor amargo del mate en la boca, apenas escucho la radio. Hoy ha faltado el conductor del programa radial matinal, y están propalando musicales. Recuerdo que hace un tiempo, en un encuentro circunstancial, el amigo Norberto Massoni, abogado él, entre otras cosas, me dijo: «Y después de todo, creo que tenés razón: los comodorenses tenemos una cultura propia. «Muchos más me han confesado esa posibilidad. Y me alegra, por ejemplo, de que los noticiosos de la televisión se hayan olvidado de los «baches capitalinos», «la falta de semáforos en el gran Baires», etc. El único canal abierto ha encarado la realidad propia. Eso sin mencionar otros méritos: «Somos así», o «Comunicación Social», e incluso «Hablemos claro». Nuestra visión de las cosas. Creo que esta historia comenzó con Jorge Infeld y su «Trascendencia» y el amigo Chicha con varios programas similares. sin olvidar el reciente «Ciudad Abierta», que aun flota en el aire, como esas gaviotas que orillean la playa y que parecen ser dueñas del mundo. Se apropiaron del paisaje. La cultura universal ¿Y para qué conocernos? La cultura es universal. Como estas gaviotas que existen casi en todas las playas del mundo. Creo por la mañana, lúcido, que para entregarnos el universo. Cuando se tiene identidad,

Metáfora con sol El día va entrando por la ventana. Los niños también dibujan el sol, las casas, los árboles. Y otras cosas. Cosas que son patrimonio de la humanidad, de todos los «animales culturales» o «monos desnudos», o «personas humanas», etc. Lo que sea, y desde donde El Patagónico, se mire, claro; tenemos eso en común. Aunque seamos 10 de mayo de distintas razas, vivamos en distintos hábitats, pertede 1988. nezcamos a sociedades infinitas y varias. Aunque las pieles y los ojos se distingan. ¿Y qué nos significa estar se es ciudadano del mundo. ¿Cómo era aquel lugar en esta Patagonia central, y no en otra parte?. Sólo eso: común, de «pinta tu aldea y conocerás el mundo»?. ya que a todos nos alumbra el mismo sol. Pues bien: estas gaviotas del sur argentino, no son El vuelo de las gaviotas europeas. Apenas si sabemos que se llaman larinos Esta pretende ser, apenas, una pequeña gaviota de marinos australes (Laurus Marinus Austrinus) y que nos pueblan las playas hasta la Antártida. Son apenas, papel. Alguna vez he escrito: «Y por fin, el vuelo de las una de las cincuenta especies de gaviotas que existen gaviotas. Esa imagen que me persiguió durante años, que representa la libertad, la creación, el vuelo, los en el planeta. pensamientos. Nuestras creaciones volaban en sus alas. Sobrevolando el mar, y la ciudad. Tenemos ese escudo: Las gaviotas y los niños Sin embargo, leo un una enciclopedia apócrifa: allí hay algo hermoso; sobre su costado derecho, arriba, «las gaviotas son los primeros pájaros que aparecen en planea una gaviota sobre el azul. Creo que está llena los dibujos de los niños en todas las culturas. Cuando de significados: para todos. Para los comodorenses el éstos dibujan una nave o un barquichuelo, un bote o ansia de ser libre, feliz, de dominar el viento, volando un barquito de juguete que navega en el mar, nunca hacia lo alto, en el cielo. Para los nuevos, una esperanza olvidan de agregar pequeños signos, semejantes a de azul, de creatividad, para descubrir cosas nuevas acentos circunflejos invertidos o «gaviotas» eslavas y quedarse con la auforia de la luz del sur, lejano y lingüísticas, que indican pájaros volando. Estos mágico. Para todos los que nos visitan, un símbolo pájaros que los niños representan sobre el papel definitivo de Comodoro» (1987). son gaviotas. Nuestra gaviota cultural también es única en su especie, pero para conocer las demás, es necesario reconocer la nuestra. Nuestra identidad cultural nos llevará al universalismo. Nuestros niños dibujan en toda la tierra, las gaviotas que conocen. 207


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Fascimil de la publicaci贸n del 12 de mayo de 1988, en el diario 芦El Patag贸nico禄 208


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La epopeya de los boers

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o más impresionante es que no escribimos nuestra historia, porque no teníamos poetas ni escritores» -me dijo un viejo boer. En efecto, los boers o afrikaaners, nuestros primeros colonos en estas playas del sur, no escribieron su historia, a deiferencia de los galeses, que traían una milenaria tradición literaria. Injusticia pintoresca Y vaya a saberse por qué, tanta celebración provincial por aquel grupo del valle del Chubut, y tanto silencio por los sudafricanos. Pocos saben que detrás de la Catedral, en el corazón de la ciudad, existe una iglesia pequeña de la comunidad religiosa histórica que llegó primero a esta Punta Borjas y a otras restingas australes. Hace unos años, Conrado Visser me confesó su perplejidad: «Recuerdo que al llegar mi padre con dos compañeros de expedición, se maravillaron de la similitud del terreno cercano al puerto, con las tierras de Sudáfrica que se utilizaban para la cria del ganado lanar. Esa fue la principal causa del entusiasmo por el lugar». Y agregó: «Además de la falta de crónicas, hubo una gran dispersión, por lo que más valioso que tenemos es la tradicional oral, en pleno siglo XX». Pintoresca injusticia histórica. Una epopeya posible «Mire: aquí tengo un ejemplar de ‘Die Afrikaaners in Argentinie’ escrito por el pastor A.D. Luckoff, quien estuvo en la región, y que fue publicado en una edición limitada en la Ciudad de Cabo en 1926 -me señalaba entusiasmado. Y posiblemente sea el aporte más exacto y totalmente desconocido en nuestro medio, asi como

Seguramente se comentarán en estos días, en este idioma familiar que heredaron y conservan muchos de los descendientes, todas estas cosas. El Patagónico, 14 de mayo de 1988.

sería invalorable el testimonio que se tomará de quince, a dieciseis ancianos de 75 a 80 años, quienes fueron testigos de la epopeya». Creo que después, una comisión formada entre otros, por Gerardo Myburg, Ariel Dekker y Carlos Venter, se ocupó de lograr testimonios para el Centro de Documentación Patagónica. Y sospecho que Jorge Vilardo continúa con sus investigaciones para escribir sobre el tema. Es una epopeya posible, y quizá se le haga justicia. Otro aniversario boers El próximo 22 de mayo, como todos los años, se recordará la inmigración más numerosa, del primer período. Arribaron en esa oportunidad 150 familias, que llegaron al Comodoro desértico de 1902. El Comodoro de los pioneros, que los recibió con festejos especiales. ¿Era una multitud para la época. Antes de ese viaje legendario, que parió y alimentço al departamento Escalante, habían llegado a estas playas los Bhers, los Baumann y los Visser. Fueron los primeros: el General Julio A. Roca fue el gestor de éste poblamiento, y el Ministro de Agricultura, doctor Wenceslao Escalante, imaginó la colonia pastoril que hoy lleva su nombre.

Don Conrado Visser En 1979 me dió su testimonios personal: «Hubo una inmigración anterior, menos numerosas, y otras posteriores. Mi padre, después de la guerra sudafricana de fines de siglo, siendo uno de los tantos boers derrotados por los ingleses en 1900, se contactó con una comisión argentina que el gobierno de Roca envió a Sudáfrica. Ellos posibilitaron nuestro viaje al país; y en comisión presidencial buscaron un lugar para elegir, llegando en un buque petrolero, y quedándose tres meses bajo el Chenque, mientras la nave iba y regesaba de Buenos Aires... Fue así que Baumann, Visser y Bher, en 1901 aceptaron la propuesta personal de Roca y regresaron a sus tierras para realizaer una conscripción de colonos. Así se gestó esta gran mudanza de familias; debieron viajar a Inglaterrra y luego hasta Buenos Aires. Conocieron el Hotel de Inmigrantes, y después de mes y medio se trasladaron a la Patagonia». La Campaña del Desierto Me comentó también que su padre siempre decía que habían venido a la Argentina, y no a Australia, Nueva Zelandia o los Estados Unidos, porque había dos razones importantes: la propuesta concreta, y aún más. para no volver nunca a un país de habla inglesa, ya que habían sido humillados por las tropas británicas. Roca les asignó tierra en el desierto, y así comenzó esta historia. 209


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El lenguaje social y las malas palabras...

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n cualquier aeropuerto del país escuchamos que un pasajero exclama, contrariado: «¡La punta de cerro Chenque», e inferimos inmediatamente que se trata de un comodorense impaciente. Es llamativo el uso del lenguaje, eufemismo más o menos, que se hace en los últimos tiempos. Signo de todas las crisis que vivimos. Palabras son amores Si los lingüistas analizan el nivel de dicción para diagramar las clases sociales, apuntando que en nuestro país las más bajas tienden a dejar de pronunciar las terminaciones de las palabras, trasformar la «s» en «j», etc... ¿Qué análisis cabría a los sociólogos si analizaran el contenido de las conversaciones? También el vocabulario indica el estado emocional de una comunidad. Esto se percibe con gran claridad en ciudades como la nuestra, que no es muy grande ni muy chica: es evidente el incremento momentáneo de las malas palabras. Hasta los más pequeños las pronuncian, ya no en el ámbito de su hogar o en sus juegos, sino en la calle, la escuela, en otra casa donde están de visita. Y pareciera un fenómeno cultural sin importancia: se achaca a la liberalidad de los tiempos. ¡Sos un individuo! Más allá de otros análisis posibles, me parece interesante observar desde lo semántico, que a veces se utilizan obscenidades por vocablos triviales, por ignorancia: o viceversa, como cuando un crítico le dice al otro con ánimo de ofenderlo: ¡Vos sos un individuo! Y uno se pregunta de dónde se ha colegido que «individuo» sea un término insultante. Y aún peor, se toman por obscenas (fuera de escena, literalmente) algunos términos que no lo son. Hoy se me ocurren los más usados: despelote, carajo 210

El Patagónico, 17 de mayo de 1988.

y dar bola. Que en buenas raíces castizas apenas significan cosas ajenas a cualquier procacidad. Es decir, su carga semántica (significado) ha ido variando, según los grupos sociales y los países hispanos diversos. Por ejemplo, «despelote» es la resistencia que dan las crines entreveradas de un animal al peine, y por extensión, la dificultad de peinarse el cabello, vendría a significar en lenguaje figurado, una dificultad originada por el desorden. Y nada más. ¿De dónde una mala palabra? Andate al carajo Esta expresión surgió entre los marineros españoles, ya que «mandarlo a alguien al carajo» era hacerlo ejercer de vigía desde la cestilla del palo mayor de un barco. Y era castigo desagradable, ya que cualquiera sabe que a esa altura de la nave es la que más movimiento sufría, produciendo mareos a los marinos más avezados. Y luego, con los buques de caldera, la misma expresión indicaba que habría de apalearse el carbón en el fondo de la nave. Otro castigo similar, ya que el vapor exigía un esfuerzo y una temperatura muy difíciles de sobrellevar. ¿Y ahora, qué? No han inventado cierta malicia en la expresión, que todo el mundo entiende, pero ninguno explicar con argumentos suficiente.

No me dieron bola Esto lo he leído hace poco: el general San Martín castigó a un soldado por no tener las botas lustradas, como exigía el reglamento del Ejército o compañía, segun se decía entonces. Jamás un subalterno podía presentarse a su jefe con polvo en los pies. Ni siquiera en las batallas, se permitía el ingreso en la carpa del comandante si previamente el soldado «bolero» no «daba bola» generalmente de sebo, a las botas del oficial subalterno. Y en tiempos de paz, «me dieron bola» o «no me dieron bola» significa que uno había sido recibido o no por su superior: es decir, que se había hecho lugar a la demanda o el caso contrario, de entrevistarse con él. Hoy todavía persiste ese significado, aunque se ha perdido para el común de la gente la circunstancia original. Obscenidades y sicologías Habría mucho más que decir. Pero quiero señalar por esta vez, que más allá de lo social, hay cierta utilidad en que exista un lenguaje «fuera de escena», y que permite descargar tensiones fuertes. Un sicólogo argentino ha escrito un libro titulado «Las malas palabras», donde hace un par de análisis esclarecedores. Y por otra parte, estas expresiones que no mencionamos públicamente, han existido desde los principios de la humanidad. La Iglesia misma las ha considerado tradicionalmente como «pecados veniales», es decir, que reconoció como agente moralizante del occidente, que eran inevitable, espontáneas, y poco peligrosas. Hay, eso sí, lamentables degradamientos en el habla cotidiana, y más allá de lo anecdótico, vale la pena intentar que el lenguaje social sea un lugar de agradable encuentro.


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«Fueron trescientos mil los muertos»...

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uertos, muchos muertos -me decía Juandemasiados. Fueron trescientos cincuenta mil. Y se quedaba ahí con los ojos clavados, azules, mirando nada. Quizá mirando hacia dentro. Se mesaba el cabello encrespado. Su mameluco azul, con enormes botas de trabajador, lo hacían una figura patética. Juan, el electricista Y sí, era otra historia de inmigrantes. El llegó a la Argentina a los dieciocho años para conocer a su papá. Estudiaba en un politécnico de la capital, fue más tarde que llegó al sur, por trabajo. Se había casado con una hermosa muchacha, y su padre murió a los seis años de disfrutarlo apenas con el mal de Parkinson. -Cosas de la guerra, secuelas de lo de Europa-, me decía Juan, aún con el destornillador en la mano, con gestos inútiles. Como cosiendo el aire. Mi coche estaba listo, pero la despedida aún, no. Mi padre tuvo un hermano que era cura -le dije- y que renunció a separarse de su gente, después de la guerra. De los campos de concentración en Italia, los llevaron en camiones hasta la frontera, y allí eran fusilados. A mi tío sacerdote, lo ametrallaron frente a un príncipe, en los Alpes -recordé familiarmente-. Juan comprendió que yo entendía esa tragedia. Entonces me mostró un diario canadiense, bilingüe, editado en Toronto: «Croacia Libre». La masacre de Bleiburg Los ingleses nos devolvían a las tropas de Tito, y en nuestro país, que ya no era libre los fusilaron a todos. Y, yo que nací en la época en que Croacia era autónoma, cuando fuí más grande después de la guerra me tuve que ir sin ninguna herencia. Y acá estoy.

aquella masacre, donde cerca de la frontera en Bleiburg, murieron 250.000 de esos compatriotas. Una acallada muerte, como todos los genocidios de la historia. El Patagónico, 19 de mayo de 1988.

Juan tiene ahora una hermosa familia: hijos sanos, un oficio para vivir en la tierra austral americana. Y me habla de su pasión de estudiante: de la electrónica. En el taller, al caer la tarde, ya hace un poco de frío. De pronto me dice, encendido: «Mirá, este es el Himno de la Libertad de Iván Gundulich, escrito hace 358 años en mi patria. «Oh, libertad tan hermosa, dulce y querida...» Y después agregó: «Ahí nos enseñaron los ingleses lo que eran... Una lección para siempre. En mayo de 1945 mataron a una generación de croatas, al entregarlos a sus enemigos». Le conté que mi padre logró entregarse a los americanos, que lo embarcaron en Génova hacia Argentina. Eran los barcos que mandaba Perón para los inmigrantes. Himno de Libertad Una posible traducción del himno de Juan, del Himno de la Libertad de los Croatas, sería esta: «Oh, libertad tan hermosa, dulce y querida, don de Dios, y bien supremo de la vida. Causa verdadera de la gloria pura Unico esplendor de mi llanura florida. Con vida con oro y plata final! No podría pagarse tu belleza cristalian». Me regaló después un folleto conmemorativo de

Milenaria historia croata En estos días se celebra otro aniversario triste. Pero, leyendo, conozco otros aspectos de este pueblo de numerosos inmigrantes en la Patagonia de la segunda mitad del siglo: «Durante la milenaria historia croata, hubo invasiones que llegaban desde las tierras más lejanas, para arrebatar al pueblo croata esa «hermosa, dulce y querida libertad don de Dios, bien supremo de la vida. «Muchos procuraron robarle al pueblo croata su hermosa tierra, otros quisieron hacerlo su esclavo. Por su misma experiencia como nación, consiguió sobrevivir a estos ataques. Durante XIII siglos, escapó a muchos imperios y conquistadores, para llegar al 15 de Mayo de 1954 en que se decreta su extermino como nación. En Austria se consuma la mayor tragedia, asesinan a doscientos cincuenta mil croatas en Bleiburg, y a cien mil más en otras regiones de la patria». La memoria de Juan El recuerda su pueblo natal, y se jacta de que aprendió el castellano en dos meses. Lo atribuye a que en su infancia, hablaba el alemán, el húngaro y el croata al mismo tiempo: eso crea una facilidad para aprender otras lenguas. La memoria de Juan es prodigiosa. Y ya no me habla de los mártires de Bleiburg, sino de su vocación de libertad en la tierra americana que lo recibió, junto a tantos compatriotas. Le pago los arreglos del automóvil. Nos despedimos. Mientras conduco, reconozco en la historia de Juan, la de muchos otros inmigrantes. 211


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La segunda inmigración boer

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legar a esta tierra nueva es emocionante. Desde las llanuras sudafricanas, esta especie de vaqueros, que hemos visto en alguna película de pioneros, cruzaron los mares para llegar a nuestras playas, con sus cien cerros encrespados y la restinga bajo el Chenque. Segunda inmigración Boer Esta segunda inmigración de los afrikaans, perseguidos por las guerras religiosas con los británicos se volcó por los alrededores del Comodoro inicial. Hermosas mujeres de ojos azules y piel tiba y curtida, se enfrentaron a nuestros vientos. Traían a sus hijos y sus vientres fecundos de futuras gteneraciones. Los hombres, aventureros, encontraron su nuevo horizonte americano. El pan, el agua y la paz, eran sus urgencias. Según el testimonio oral de los antiguos pobladores la expedición fue comandada por M.M. Venter, quien se constituyó en uno de los primeros pobladores de la población. Esta inmigración de colonos estaba compuesta por quinientas familias pese a que en su país de origen, los ingleses no quisieron perder para la economía insular a tantos campesinos. En la práctica impusieron todas las trabas burocráticas posibles. Desde Ciudad del Cabo Sin embargo, las autoridades de Sudáfrica continuaron facilitando en lo posible la inmigración hacia la Argentina. Y los delegados de Ciudad del Cabo, lograron que en 1905 arribaran en número superior a la numerosa inmigración anterior, la más copiosa de estas tierras. Venter fue el hombre más importante para la radicación del núcleo humano, ya que facilitaba ropas, comestibles y otras cosas pequeñas, como enseres a los más necesitados, y hasta llegó a prestar dinero o a facilitarlo en casos desesperados. Alentaba a quedarse a los que en alguna 212

El Patagónico, 21 de mayo de 1988.

difícil circunstancia querían regresar. Este contingente se conoce entre los boers, como «los que llegaron con cook», ignorándose muchas veces la labor de Venter que había estado en la región anteriormente en 1903. La zona iba tejiendo su historia en un pueblo austral del planeta. Una versión histórica En un periódico amarillento por los años, he leído lo que sigue: «R. Gorraiz Beloqui, que a jucio del padre Pascual Paenza, debe ser considerado como uno de los historiadores más documentados que han incursionado en la historia de nuestra provincia, ha escrito un comentario titulado: «Fundación de la colonia Boers o Escalante». Allí nos da una versión histórica particular, que no discutiremos, y que exponemos simplemente, para su conocimiento. A fines de 1901 o principios de 1902, ocurre un suceso fausto para el progreso costero del sur chubutense: arriban a Comodoro Rivadavia los señores Luis Baummann y C. Ricciardi, deseando ver tierras aptas para una colonia de familias de Sudáfrica. Los primeros colonos Tras esa visita, los nombrados se presentaron al Gobierno Nacional, obteniendo por decreto de abril de 1902 una superficie de 60 leguas kilométricas. Esa vasta super-

ficie debía ser subdividida en lotes, de 2.500 hectáreas, de cada lote se darían gratuitamente a cada colono que cumpliera con la ley de su hogar, fecha 2-10-1884. El resto, o sea 1875 hectáreas podía ser arrendado por el concesionario según ciertas condiciones. Así se originó la colonia Boers, situada al norte de Comodoro Rivadavia. El documento fue firmado por el presidente Julio A. Roca y el ministro de Agricultura Wenceslao Esclante. Los primeros colonos que arribaron, fueron Luis Baummann, Juan Coulter, John Livinstone y N. Marilac». (De una crónica del 20º aniversario de la Independencia de Sudáfrica del 30 de Mayo de 1981). Fotografías y costumbres Los descendientes conservan algunos tesoros de la época, sobre todo el idioma y las fotografías. En una observo a Don Guillermo Cook y su esposa, doña Johana Malán, y es del 1903. Están los hijos de la pareja: Dorotea, Malán y Benjamín, junto a otras personas. Los trajes y vestidos de la época, son llamativos por su exuberancia, aunque no distan demasiado de nuestra época. Quizás un poco más románticos en sus detalles. Esta gente era de raíces cristianas y pertenecían a la Iglesia Reformada de Holanda, con un idioma propio que seconoce como africans, había entre ellos algunos judíos, y una parte de la población era de mestizaje négrido. Un pueblo en fin cuyo destino final se destejió desde los barcos y los éxodos en nuestras propias playas.


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Bienaventurados los comodorenses...

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ienaventurados los comodorenses porque de ellos será el reino de los vientos;

porque serán otros, pobres materialistas, los que se llevarán sólo el despreciable oro;

Bienaventurados los que saben protestar por la falta de agua pues muy pronto lloverá sobre ellos;

Bienaventurados también los pobres periodistas, poetas y escritores pues deberán dedicarse a componer avisos fúnebres y bienaventuranzas;

El Patagónico, 9 de marzo de 1987.

Bienaventurados los funcionarios y políticos porque tendrán promesas fáciles para una ciudad que Bienaventurados los que llenan los bulevares de carece de demasiadas cosas; basura y desperdicios porque ellos no pagarán las tasas de servicios ni los impuestos de sus Bienaventurados los chubutenses valletanos vecinos; porque es muy difícil que ahora se provincialice esta región y seguiremos trabajando para ello; Bienaventurados los hambrientos docentes si se olvidan nuestra historia por las otras, Bienaventurados los que planificaron o nos enseñan geografías muy exóticas, ajenas, destrozar el Chenque porque no acabarán nunca porque viajarán por todo el mundo sin conocer de reirse de si mismos; su ciudad;

Bienaventurados los ganaderos, los petroleros, los industriales pues con el tiempo, si persisten, sobrevivirán a sus viles posesiones; Bienaventurados los obreros, los canillitas, los pobretones, porque ellos serán los únicos que no tendrán nada que perder; Bienaventurados los que me escuchen y callen porque aprenderán algunas cosas viejas;

Bienaventurados los que protestan contra cierto Bienaventurados los alumnos distraídos con funcionario forestador porque buenos maestros no pueden imaginar un jardín en su casa; porque se irán de nuestro sur sin remordimiento; Y bienaventurado seré yo también, ironizando pues algunos se reirán mucho de mí, Bienaventurados los que saben cruzarse de brazos Bienaventurados, en fin, todos los que viven bajo otros conmigo. y dormir sin excusas porque el cerro o la restinga, porque para ellos ya no serán inútiles pero estarán descansados. habrá caminos; Bienaventurados los ciudadanos sin puerto porque no deberán afrontar largas travesías por Bienaventurados los que aman y luchan por su mares peligrosos; Comodoro 213


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Buceando en las expresiones propias...

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egún nuestro peofesor José María Gutiérrez, hay una anécdota original que explica el significado de la palabra comodorense «gamela». Es interesante bucear en las expresiones propias, ¡Aparece una gamela! Mucho se podría decir sobre las áreas lingüísticas del país entero: el estudioso Guzzo las dividió en siete principales: Noroeste y Nordeste, Cuyana y Bonaerense, Patagónica Este y Oeste, y por supuesto la Metropolitana de la capital. En el análisis del tipo de lengua en la literatura comodorense, siempre nos ha llamado la atención cierta distancia de Asencio Abeijón, con respecto a la costa atlántica; o a la cercana lingüística de los autores del Neuquén, citadinos, y la prosa de Angelino que no corresponde a un escritor residente en El Bolsón. En fin, que las fronteras culturales no son tan ajustadas como las abstracciones de los estudiosos. Y aun se podría comentar que en el cancionero local, Lito Gutiérrez y Hugo Covaro, en un tiempo, apuntaron hacia lo rural, de donde provenían por fuerza, sus fuentes originales. Y en nuestra ciudad que es un conglomerado excepcional de aborígenes y paisanos, gringos y provincianos, se dan situaciones atípicas. Fuera de toda lógica elemental. Por ejemplo, «gamela», que es un término inexistente en el resto del país, habría surgido de la expresión de dos hermanos italianos que se quejaban de los modales bruscos de sus comensales; uno de los concesionarios, exclamó ante el espectáculo: «Esto parece una gamela», refiriéndose al lugar donde comen los chanchos, en Italia. Y entre bromas y veras, el término prosperó. 214

de comunicación, son las siglas y abreviaturas que se utilizan en los últimos tiempos.

El Patagónico, 26 de mayo de 1988.

Chulengos y abreviaturas Más compleja es la identificación de un término usado en diversos lugares, y que, como en el caso de chulengo, ha dado un trabajo de seria investigación. El profesor Gutiérrez me ha dicho que, entre otros significados por el país y el campo patagónico que él ha recorrido para estudiarlo, están los propios significados comodorenses. Y ya elevó su informe a la Academia Argentina de Letras. Recuerdo, por ejemplo, que así se denominaba al asador del «quincho», pero también al charito, en la zona cercana a la ciudad, contenido que se repite en otros lugares. Y además, propiamente, la cría del guanaco, que se corresponde al resto de la Patagonia. Y «chulenguear» puede significar el robo de dinero que hace un cajero o un conductor de colectivo, cuando desliza unos australes de la empresa en el bolsillo, subrepticiamente. También, por fin, un pequeño malacate que se usa en los vehículos en el campo; y quizá algún otro sentido que no recordamos.Esto puede crear una serie de equívocos, por el abuso de una sola voz, aunque por el momento no corremos aún este peligro. Lo que sí puede hacernos perder datos esenciales

Siglas y significación Uno lee en un periódico peruano: «La FORA ha asistido a la OIT». Y, a menos que conozca a ese país latinoamericano, será imposible descifrar el sentido de la frase; quizá, por ser argentino conozca el significado de la sigla internacional OIT. Y excepto, YPF y otras por el estilo, que son comunes en distintos países, es difícil consignar en la maraña informativa, hasta donde llega la comprensión general. Se le exige al lector, un grado más alto de alfabetización. Y ya se sabe: en castellano, las abreviaturas deben consignar las principales consonantes de una palabra, excepto la primera vocal, si la hay, y la última, para determinar la raíz y el género. En cambio, las siglas son caprichosas, ya que no las consagra el uso o la convención, sinó las iniciales de un grupo de palabras. Y los resultados pueden ser hasta desagradables. Es por ello que en los últimos tiempos se ha optado por utilizar vocablos simples, que logren dar una idea de su significado. Por ejemplo, VIDA, para las Viviendas Industrializadas de Avanzadas; PAN, para el Plan Alimentario Nacional, etc. Pero este último requiere un avezado trabajo de los publicistas y linguistas. En otros órdenes ya hay computadoras inventando nombres de automóviles y otros productos industriales. ¿Y los nombres de los comercios, que parecen muchas veces enigmáticos? Ya habremos de dar, cualquier día, un paseo por nuestras callecitas, para averiguar el sentido de algunos, aparentemente indescifrables. Nuestro lenguaje nos revela.


pablo strukelj / gaviota de papel

Las imágenes de nosotros mismos... geografías nuestras. Y algunas cosas más. Y ese era el único objetivo: reencontrar la ciudad. Por estas calles que amamos, y vivimos cada día.

A

lguien me comentaba, medio en broma, cómo habia sido su primer viaje a Comodoro Rivadavia: llamaba la atención el surrealismo de una blanca estatua del Papa, al costado de la ruta; un poco más allá, una chata estropeada como un acordeón, sobre una base que la hacía parecer chatarra artística. Y ahora, un lobito marino. Lo que somos Las imágenes de nosotros mismos, nuestros símbolos más propios, vienen a señalarnos lo que realmente somos; Comodoro, nuestra patria chica, despierta esos sueños que compartimos todos. Para seguir viviendo bajo la magia del Chenque, el vuelo de las gaviotas, el testimonio rígido de las torres petroleras, las leyendas tehuelches, el cielo abierto y su libertad, infinito sobre las mesetas y el mar. Es nuestro propio sur, dijimos alguna vez, este suelo lejano y mágico para muchos. Y además: el puerto, el autovía, que ya no existe, las ovejas, el petróleo. El trencito y la grúa Titán que nos depredaron. Las barracas, los lobos marinos y los pingüinos. El sol y la sal. En fin, todo eso y más. De por aquí Los cafés y esos caminos iniciados con Angelina Covalschi y Jorge Vilardo, crecidos con Marcelo Falcón y José Luis Tuñón. Y muchísimos más de mi generación. Ahí están las vocaciones, en las letras, como la de Cristina Buczak, Viviana Poli que me inició en la aventura de publicar, Eduardo y Agustín Gallegos, que se prolonga en Eduardito, ese enamarado de los pingüinos y otras cosas del sur. Y aún más: la sombra de David Aracena, la lejanía de Angelino, la bohomía

El Patagónico, 30 de mayo de 1988.

de Abeijón; las cartas de Donald Borsella o las visitas de Miecislao Dola. Las interminables rutas con sus majaditas de ovejas, sobre el paisaje de la meseta: los charcos de petróleo en el campo, la geografía rota entre la tecnología y los picaderos indígenas. Y el vuelo de las gaviotas en las playas, aún más al sur. De por aquí nomás: el paisaje de los amigos que lleva el alma. Chenque y vientos Un día, don Roque González nos invitó a surcar estas líneas. Y nos hicimos al aire, al mar. Con la idea de una gaviota libre. A decir que no es verdad que en la ciudad pequeña «no pasa nada». Y luego, la inquisición de una veintena de creadores de estas latitudes. Todo eso muy sentido, muy hondo. Como debe ser. Y los ciclos se van cumpliendo, pasan los libros, los artículos y los días. Y uno se pregunta: ¿recordarán los veranos en la rada, o las palabras de Borges: «nuestra historia podría definirse como una lenta marcha hacia el sur»? ¿No olvidaremos la poesía, el reino de los vientos, la falta del agua y la sed en la soledad? ¿Soñaremos aún con otra provincia perdida San Jorge; o el destrozo del Chenque, o los méritos de algún funcionario forestador? Quizá, nos queden nostalgias del puerto que no es, recuerdos de los bulevares de la avenida Rivadavia, desde que en las escuelas se enseñan

Y nada más Después del cerro y la restinga, los cien cerros encrespados, y la ciudad creciendo desde el azul al verde. Contra el viento. Y aún: las industrias y los ganaderos, algún poeta, los obreros; el encuentro de los festivales; los pocos turistas; los muchos inmigrantes. El viento «polar» de García Márquez, que se llevó un circo entero y que desparramó jirafas y leones por el mar. O aún más cierto, las historias de bandidos yanquis, el arroyo La Mata, las australes Malvinas y la gente comodorense, los sueños de Don Bosco, la calle Alsina, los nuevos barrios, el camino a Caleta Olivia, a Diadema; el puerto en la otra caleta; los pescadores, y los barquitos pintados de amarillo y naranja; los mariscos codiciados; anécdotas de los viajeros; gamelas y chulengos; el bilingüismo de los habitantes; la historia de los dólares y el petróleo; los catamarqueños, riojanos, santiagueños, la arquitectura de la ciudad. Algunos colegios, personajes, instituciones. Opiniones y pronósticos. Todo eso ha ido pasando por las reflexiones, quizá universales, a veces regionales, siempre sentidas. Horizonte de azul Y el vuelo de las gaviotas. Con ese cielo de amaneceres y atardeceres de película. Aunque nos vayamos a otros lugares, aunque añoremos a otras tierras con saudades o morriñas, siempre tendremos ese horizonte azul para el futuro. Si vivimos aquí, si nos quedamos, sabemos que cumplimos, secretamente, con el corazón. 215


pablo strukelj / gaviota de papel

Las últimas gaviotas y un largo recorrido

T

odavía podemos recordar la leyenda del Chenque y el mito del viento. Pero también, la historia regional, su periodismo, las revistas comodorenses. Y la radio antigua y nueva, la brillante pantalla chica, algún cine-club, y los cines tradicionales de los fines de semana. Los calafates que ya no pueblan el desforestado cerro, totémico; las andanzas de la gente entre los cañadones. Historias y recuerdos Cada día tiene su novedad: la fe del cura gaucho, una nueva escuela de arte, la música desde Oscar Giménez a Hugo Covaro, alguna visita extraña, la tumba del indio, el cerro geológico, el falso Chenque, el vagoncito cultural con el poeta habitándolo, los lugares de recreo: el chorrillo de Km. 5, el parque Saavedra. Alguna fecha patria que se sonroja en el almanaque, frente a los patagónicos, trabajadores como pocos argentinos y quizá ingenuos; las historias rurales de maestros de escuela; y las de los otros maestros, los citadinos; algún cronista paisano de Sarmiento y los boliches de la ruta infinita. Una población que fue campamento y quiere ser comunidad; un pueblo cuadriculado. Los albúmes históricos del maestro Ezpeleta; el paisaje y la gente linda; las letras patagónicas; los cancioneros australes; la usina popular y los pioneros; un homenaje al cronista Abeijón. Historias y recuerdos del suave corazón comodorense. Frente al frio. 216

les. Pasamos por campañas políticas, por cursos de estudio, «El diario en la Escuela», los suplementos de los días patrios. Y por fin, nos impresionó el paisaje urbano, típico de nuestro pueblo. El Patagónico, 3 de julio de 1988.

Otras remembranzas Hablar del viento y la nieve; de lo ordinario y extraordinario del paisaje actual. Las estaciones del año. Algunas confesión de los inmigrantes; la tragedia del trencito a Punta Piedras. El arte de los funcionarios; los trámites de los artistas. Cuentos infantiles con animalitos de la zona. Alguna coplita infantil y alguna mala palabra; los furcios de las emisoras; algunos personajes locales: el lustrabotas, la vendedora de lotería, algún humorista de paso; en fin, todo eso hemos compartido en un año y medio, apenas. Algún siquiatra habló del desarraigo; algún docente de la educación. Recorrimos juntos las leyendas del zorro, recordamos la de una yegua blanca, mitos aborígenes cercanos. Algunas vocaciones literarias jóvenes, se asomaron con sus versos, sus poemas. Analizamos nuestros discursos históricos; visitamos el valle del Chubut. Por allí se han escapado confesiones íntimas, relatos de pequeños viajes. Indagamos en la flora, y los árboles de la ciudad estéril; observamos migraciones de gentes y anima-

Las últimas gaviotas Y para terminar, la gaviota de papel ha recorrido algo de la cinematografía local, del cine nacional, anécdotas de ovnis y negros en la Patagonia; de una futura capital que está más cerca; y visitamos muchísima gente. Dos o tres veces por semana, a veces, cuatro, nos sentimos acompañados. Y estamos agradecidos. Hemos compartido todo esto. Y por fin: niños y computadoras, algunas exposiciones, páginas de autores propios. Y con el otoño, sentimos la lluvia y la música, sabiendo que esas melodías eran íntimas, secretas. Sentimientos para reverdecer el espíritu. Ese indomable espíritu de mi ciudad, de mi pueblo comodorense, pequeño y austral, que los vientos no se pudieron llevar, habiéndose llevado tantas cosas. Y quizá, por último, haya un homanaje a David Aracena, ese hombre que perdimos para siempre, y que me ha hecho exclamar en su sepulcro: «Los pueblos se fundan con sus primer muerto; ¡vaya a saber que cosas nacen, se fundan, cuando se muere el primer poeta de una ciudad!». Tal vez, esperamos eso, lo podamos saber pronto. Sobre las playas se alejan las últimas gaviotas del día, y es preciso volver a serenarse, a retemplar el espíritu, porque mañana una nueva tarea nos acomete. Y así será siempre, hasta el fin.


GAVIOTA DE PAPEL

Reportajes Pablo Strukelj

strukelj/98


pablo strukelj / reportajes

Los cuentos de David Aracena:

La felicidad no está lejos

La edición oportuna de «Cómo son de azules las palabras» por parte del meritorio Grupo Pro-Cultura, para develar la creatividad local, como en un apostolado ya reiterado en nuestras publicaciones y hasta una gestión de Cine Club de altísima calidad, nos hace meditar sobre las vidas de Anita Pescha y David Aracena, consagradas generosamente a la amistad y el arte, desde siempre. El autor de la nota describe sus encuentros y develaciones de David, a quien considera un padre literario de generaciones autóctonas y revela el sentido profundo de una literatura fundacional, con la cual habrá que comparar, a partir de ahora, toda la producción actual de la Patagonia Central y más aún, de Comodoro Rivadavia. El tema de estas líneas pasa por aspectos biográficos, anécdotas y un análisis incidental. Y sobre todo, por la felicidad, esta constante de nuestro patriarca en las letras.

La casa de David

C C

uando ingreso en esta casa de madera, en los arrabales del actual Comodoro Rivadavia city, hijo del petróleo que prometió sueños incumplidos, repito un rito afectivo que viene de muy lejos: de mi niñez, de cuando papá viajaba veintisiete kilómetros hasta Diadema Argentina para jugar al ajedrez con David. Así lo conocí desde mis primeros años. Cuando lo volví a encontrar más tarde, recordábamos esos tiempos y él me hablaba de sus literaturas. Pero jamás le he creído una palabra, con pedantería adolescente. Eso, hasta que en 1979 organizaba una investigación y luego una muestra del libro chubutense y comodorense (Feria de Arenasur, aniversario de la ciudad 80’) en que me topé con unos cuentos de David Aracena, en un rincón incógnito de nuestra Biblioteca Municipal. Y ahí descubrí que lo que me decía este hombre eran sus vivencias, que yo astutamente había cosentido sin darle mayor importancia. A partir de aquello, nos hicimos amigos. El se divirtió mucho, por supuesto, con mi petulancia y mi distraída afectación. Es más, fue generoso. Olvidó ese espisodio y me regaló demasíadas cosas, que algún día, no sé cómo, intentaría invertir en la literatura. Nuestra vocación. Y ahora que ya he ingresado, y nos abrazábamos como

9 de febrero de 1986.

siempre, Anita me ofrece la silla, y le hago la proposición de escucharlo. Está contento: empieza a hablar. Por los ventanales de la casa de David se ve ponerse el sol, y ese espectáculo lo distrae un poco. Pero no demasiado. En esta casa hay calidez. Están las hijas y los nietos, y este intruso amanuense que logró juntar estas líneas de la historia de su vida.

La vida de David

Le miro los cabellos blancos. Y él comienza despacio, después rápido, y logro transcribir: «Yo vine a los cinco años en una tropa de carros, que estaba a cargo de papá y el Capitán Belzurce. Fue el primer Subprefecto o Comisario que tuvo Comodoro. Después me enteré, en Puerto Madryn siendo ya hombre, que mi padre venía huyendo por ser conservador, de San Luis, capital, donde había nacido el 14 de febrero de 1914, un poco escapando a la represalia que se desató políticamente después. Me lo contó Del Villar, padre, que era amigo de los Rodríguez. De Rodrígez Sáa,

pariente del actual gobernador. Quizá su abuelo. Así que soy puntano de casualidad. Creo que soy patagónico... ya no me fuí nunca. He escrito sobre eso en «Las palabras y los días», cuando me sentía memorioso: me acordaba del viaje en tren hasta San Antonio, y de ahí en carretas y sulky pequeño. Con mi padre, mi madre y mis hermanos. No recuerdo más que un coche negro tirado a caballos que era de mi tío. Con mi hermano le poníamos luciérnagas a los faroles». David hace una pausa. Su pelo blanco le destaca bajo la luz, su cara renegrida, algo africanoide, algo hispánicomo-

«Creo que no es casual la obra de toda esta gente. Están buscando símbolos propios de identificación».

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pablo strukelj / reportajes «El oficio de escritor es perfecto con su solo libro, pero hay que hacer tratos con las palabras». risca. ¡Quién sabe!. Del norte de Africa quizá llegaron sus genes, y ahora están aquí en esta casa de madera, en la city comodorense de los sueños viejos, y que seguimos esperando llegue a ser una polis, o al menos una urbe, después de esas dificultades. Afuera sigue anocheciendo, y esto es muy importante para David. Como siempre. Las cosas sencillas son su vida.

Las aventuras de David

«Con mi hermano Luis, me acuerdo de antes, que en mi casa había una fila de durmientes de quebracho y unas higueras en la entrada de la puerta. De Trelew me acuerdo que vivíamos en una casa donde aprendí a escuchar el viento, que zumbaba en los hilos de la luz o de las líneas. A veces, cuando tenía fiebre, el zumbido crecía en la cabeza y era como si estuviese parado sobre los hilos del telégrafo, hasta que la pesadilla desaparecía. Las tormentas de Trelew, esas eran mis aventuras, así sencillas. Otros, hacían excursiones, esas tormentas que eran eléctricas, las asociaba con mi tía, que era una santulona, muy beata, muy flaca, ascética, tenía un baúl con libros, gran lectora. Ahí conocí al Quijote y Chateubriand («El genio del Cristianismo»). Posiblemente el gusto por el viento me dura, me ayuda a dormir con la lluvia. Cruje en mi casa de madera, hoy». Comodoro es el viento: la city ilusoria que jamás debiera ser burgo. Y que ya dejó de ser city hace demasiado tiempo sin que nos diéramos cuenta. A pesar del viento constante, a pesar de otros vientos políticos y económicos que nos arrasan o nos abandonan. Que nos dejan ofrecer. David ha escrito mucho sobre eso como periodista. Ahora, sigue mirando la ventana y trata de ver el viento afuera.

Otras aventuras de David

«En mi infancia conocí Trelew, de donde fuímos a Bahía Craker, donde papá trabajaba como pescador en una fábrica holandesa. «Dendulk» se llamaba. Aprendí a conocer el mar: el olor de los pescados, típico, las piedras y el junco en la sombra, típico aroma de la arena húmeda. Cuando estoy 220

casado con Anita y mis tres hijas crecen en Puerto Madryn, descubro una mañana muy tranquila que así se veía una población con casas, y eso me dijeron era Bahía Cracker (y yo no sabía que habia vuelto al mismo lugar). El yodo y la sal del mar me emocionan. No volví nunca a esa bahía a pesar de estar tan cerca, y me acuerdo de Proust y sus olores, como las caballerizas, el campo con mi padre en Trelew. Soy sensual con los olores, sensible a los distintos olores, olor al pasto creciendo, los árboles del Epuyén, donde viví en la cordillera, lugar idílico, amigos inolvidables». Anita nos interrumpe para hablar de esa maravillosa vida cordillerana. Y mientras nos sirve un café, nos envuelve en sus redes, con lo que olvidamos por el momento lo que estamos tratando; por supuesto esta charla informal es más interesante. Afuera, ya está oscuro. Me invitan a comer. ¿Cómo se le puede decir un no a Anita mujer, a Anita poetisa, a Anita cocinera?. David comienza a hablar de política, de la ciudad que dejó de ser campamento y comenzó a intentar una comunidad, con sus problemas del agua, de trabajo. Ciudad de inmigración, que por primera vez en su historia tiene sus exilios: no hay trabajo. No hay agua, no hay viviendas. ¿Se puede ser feliz en un lugar así?. David parece estarlo.

Las letras de David

«Escribí hasta los veinte años, trabajando en YPF y en Diadema. Como pocero, cavando zanjas, telefonista, motorista de usina, ayudante de mecánico, y me querían echar de todos lados. Estuve, después, casi quince años sin escribir. Leí mucho, de todo: empecé una novela que no terminé. Y a los 35 años volví a escribir. Tuve amigos como Dames, que lo conocí en Pirámides, como Aranovich, lo conocí ahí, y él después hizo cine con Renais, con Costa Gavras y Malher. Una vez quiso filmar un cuento mío, «El Barco»: me eseñó el lenguaje cinematográfico. Volví a escribir cuando la conocí a Anita». La cena está lista. Aparecen unos amigos y son invitados también. Charlamos. David está preocupado por los gatos de su casa, que son bibliófilos: duermen entre los libros. Las paredes de la casa están llenas con libros, discos y

«Creo que no es casual la obra de toda esta gente. Están buscando símbolos propios de identificación».

cuadros de artistas locales. Un auto estaciona afuera, y entra a la luz nuestro amigo Rybier que viene a jugar al ajedrez. La felicidad es una cosa cercana. A los postres, continuaremos, si es posible.

El oficio de David

David y Luis Rybier juegan magistralmente. Ambos son malos perdedores, y Anita teme sus peleas casi infantiles. David se levanta y dice: «Estas jugadas son una belleza». Pero el que ganó esta vez es él. Ya habrá revancha. «Siempre escribí poco, no quise publicar, casi nada, aunque Clarín, La Nación, Sur, La Prensa, etc... me lo ofrecían. Ahora empecé de nuevo y me apura terminar con los viejos cuentos y terminar los nuevos. El oficio de escritor es perfecto con su solo libro, pero hay que hacer tratos con las palabras. Depende de cómo uno camine con ese fervor: con Anita lo desvirtuamos por los amigos, las lecturas, los hijos, demasiado seguido como felicidad que se une al sonido del viento, y el olor del mar, como lo decía Hudson, que era demasida felicidad para escribir. Siento que vivo, y no tengo urgencias. Si hubiese sido infelíz, menos feliz, quizá habría publicado más, vaya a saber». Ahora se trenzará en otra partida, pero con su yerno Nico, un contrincante más fiel, menos doloroso.

El camino de David

Entre los combates fervorosos del ajedrez, recuerdo vagamente, sin darle ya mucha importancia al tema que pasó a ser secundario ahora, que hasta los 17 o 18 escribía poemas. Y yo recuerdo otra entrevista en que dijo que su oficio fue muy temprano: «Yo empecé a escribir muy concientemente desde muy chiquito. Con un poco de vergüenza, de responsabilidad lo hice... Un pariente me hizo una composición, y yo la aprendí de memoria como si fuera mía. Me gustó tanto el éxito que tuvo que me puse a escribir en serio, de verguenza. Desde entonces lo hago, como una especie de juego, como una especie de felicidad. Y seguía diciendo que luego prefirió el cuento, sin abandonar la poesía, pero que no podía


pablo strukelj / reportajes «En los Juegos Florales me dieron una medalla de oro que la vendí en 14 pesos para ir una vez al cine». competir con Anita. «He perdido mucho. Hubo un incendio en Diadema, en el sótano de casa, y además los regalaba a los amigos y no me quedaban copias. Había una selección «Cuentos que no van a figurar en ninguna antología» y de esos Anita me conserva ‘Historia de la Z’. «Buenas Noches» apareció en «Grifo», que dirigí con Enrique Menéndez, en 1943, acá en Comodoro. Ahí publiqué un ensayo: «Presencia de Proust y Rilke en la poesía de Neruda», en el segundo número y después no salió más. Neruda dijo después que no se descubrieron esas influencias y yo las había visto».

Las anécdotas de David

«Cuando salió el primer número, fresquito de «Grifo», que era el animal mítico, no la canilla, sino esa bestia mitológica, nos emocionamos tanto que no lo podíamos creer. Ibamos todos los días a la librería céntrica, La Real, a ver si se vendía. No vendíamos nada y contábamos todos los días los ejemplares, el librero ya estaba cansado. Un día se vendió un ejemplar: hicimos una celebración. Ignoramos quien fue ese lector piadoso. Ragni, o Menéndez quizá conserven algún ejemplar, ya que después los regalamos a casi todos. Y una vez venía yo en el autovía de Diadema,y veo que un hombre lee una revista, nuestra revista. ¡No lo podía creer! Me acerqué emocionado al chofer Bersán, que descansaba leyendo, y cuando llego, veo que la tira por la ventanilla del trencito y protesta. Alcanzo a oir: «Parece mentira, esto es una porquería, ni la publicidad se entiende!». Pero después ya se vendieron algunos ejemplares. En el segundo número fue un éxito editorial: treinta números casi». No es posible contar cómo, con que sonrisas y fruiciones fue narrado esto. Me rindo. Espero que se entrevea en las palabras mismas. David sigue siendo feliz.

Los premios de David

Antiguamente los premios literarios no sufrían los avatares de la economía actual. Esta faceta de David es interesante, ya que en sus mocedades hasta los premios de Y.P.F. eran cuantiosos, y él lo cuenta así, con simplicidad: «Lo hacía

como un juego. Con Anita juntábamos mucho dinero y lo gastábamos alegremente. Con un primer premio local, nomás, se podía comprar un coche último modelo. ¡Imagínese! Desde los veinte años tuve muchos. En los Juegos Florales me dieron una medalla de oro que la vendí en 14 pesos para ir una vez al cine. Además, yo, como poeta laureado, elegía una de las chicas de los Juegos como la mejor belleza». El poeta y Anita se fugaban con el dinero de esas recompensas a visitar a sus amigos escritores, o a pasar una temporada de teatro en Buenos Aires. Generalmente, de vuelta, ni para el pasaje tenían. Eran otros tiempos. Así conocieron a Molinari, en sus andanzas. Alberti, cuando los conoció, quería venir a vivir con ellos a la Patagonia; se amigaron con Juan José Hernández, en la Capital, y en otros congresos. Lo mismo pasó con Juan Ramón Jiménez, que corrigió unos trabajos, con Castelpoggi, con Rozenmacher, joven aún. Trataron y se cartearon después con Victoria Ocampo, que les abrió todas las puertas, aunque lo dejaron pasar con el tiempo, después del entusiasmo inicial. Eran demasiados felices, según sus propias palabras de David y Anita. Y debe ser verdad, pues aún lo parecen.

Los amigos de David

De testimonio propio conozco la excesiva generosidad de esta gente: en su casa siempre hay huéspedes. En los años que viven recibiendo amigos, que hasta duermen en su casa o pasan largas temporadas, no han podido quebrar aún, por artes mágicas. Cada vez que veo sus libros, no puedo creer que sobrevivan a tanto vandalismo amistoso. Todos se llevan algún libro, revista. Es inaudito. La generosidad de David y Anita no tiene límites. Por eso, nombrar a Sábato, Verbitzky, Goyanarte, Dalmiro Sáenz, a la Etchenique, a Di Lellia, Urquía, Viloro, Pablo de Rocka, y decenas de escritores de todo el país, es inútil. Personas de esta ralea son capaces de amigarse hasta con sus propios enemigos. La puerta de la casa está siempre abierta. Toda visita es una celebración. Si no me cree, pregunte a sus amigos.Y si no, vaya directamente y pruebe: verá que será muy bien

recibido. Sólo sea honesto y no se aproveche. Además, debo confesar esa deuda personal que tenemos todos los jóvenes escritores del medio, pero muy especialmente Angelina Covalschi, Jorge Vilardo, Cristina Buczak, Armando Bandeo, Aquilino Isla, el que escribe, y sabe quién cuántos más. Muchas veces hemos compartido esta enseñanza amistosa invalorable.

Los cuentos de David

Y cuando hablamos de sus cuentos conocidos, «Dios no está lejos» o «Una Luz en la ventana», Anita me acerca recortes viejísimos que ha decidido, por fin, rescatar. Hay también un ejemplar invalorable de «Hora 6» de Feldman Josín. Y ahí aparece el enemigo político, amigo literario, Donald Borsella. David es generoso como siempre. Lo evoca con emoción, a pocas horas de conocerse su muerte. También había muerto ese amigo de Hugo Covaro, Raúl Ormachea. En estos temas estamos, hablando de sus cuentos próximos a publicar por el Grupo Pro Cultura. Está contento porque ya están en imprenta: los ha entregado. Anita publicará poemas. Esta aventura de justicia, de rescate oportuno, se llamará «Cómo son de azules las palabras». Hay también un recuerdo para Rulfo.Y yo pienso que David es nuestro propio Rulfo. No es importante la cantidad, la calidad cuenta. A partir de Rulfo nace la literatura hispanoamericana. A partir de David podremos fundar la nuestra. Y aún más: me imagino también que a pesar de todos los cuentos que ya ha escrito en su vida, a pesar de los que publicará ahora, la vida ha sido su mejor cuento. Miles y miles de páginas, no justificarán jamás el no haber vivido. David lo sabe. Y por eso, a diferencia de Borges o de Sábato, David Aracena es feliz.

«Creo que no es casual la obra de toda esta gente. Están buscando símbolos propios de identificación».

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pablo strukelj / reportajes

Jorge Vilardo poeta

A pesar de la versatilidad vivencial de Jorge Vilardo, o quizá por ello mismo, es importante decir que es poeta, por sobre todas las cosas. Quizá el poeta joven de mayor madurez artística, ya que esencialmente cultivó este género, aunque incursionó un poco en el ensayo y el relato. Aquí se intenta rescatar ese valor del autor del recientísimo «Arbol de las Tormentas» y se interroga al hombre acerca de su cosmovisión y su realidad cotidiana.

C

uriosamente, su casa es de madera. Esto me trae algunas reminiscencias ya superadas, que comento con él, despertando desde el encuentro su resignación emocionada, por la pérdida de su padre en las letras tan recientemente. David Aracena tenía un hogar cálido, también de madera. Como si el lugar no bastara, en el desierto. Me dice, algo del bosque, quizá. Le contesto que es el destino. Remontamos la cordillera con el doloroso atardecer de la conciencia sobre los incendios. Sarie, su mujer, amamanta a su último hijo, de días. Viven con sencillez y fortaleza, ya con dos: Bárbara, la mayor, y el recienvenido. Los libros son testigos en un orden llamativo; aquél que no demuestra obsesión, pero sí amor a las letras. Folletos, cartillas, hojas escritas, fotografías, se dejan llevar por las estanterías y la mesa del escritor, vaya uno a saber con que propósitos creativos, estimulantes. El Arbol de las Tormentas (I) -Estuve en la presentación de este libro, Jorge. He visto el espectáculo. -Sí. Gracias a Silvia Lay, que lo recita, a Daniel Saavedra que lo musicaliza, hemos podido hacer algo nuevo. Ahora, en abril, me voy con ellos a Buenos Aires. Creo que viene también Daniel Alonso, de Cultura. No 222

9 de febrero de 1986.

sé que va a pasar. Vos sabés que es dificil. Pero la intención es repetir lo del Austral y el Trencito, el Vagón Cultural, que tuvo tanto éxito, no sé si por el poema o por la música (sonríe). -Bueno, creo que la altura de Silvia en su metier y la vocación de Saavedra lo enriquecieron. -Por supuesto. No quiero opinar sobre mi trabajo; es tonto; como vivir. A la vuelta haríamos el espectáculo en Trelew y Madryn, si tenemos allí, alguna suerte. Pablo, y vos tendrías que venirte a la Feria del Libro. -No puedo. Sin invitación oficial, empezando las clases es imposible. -Lástima. Como te decía, ahora recuerdo que iniciamos algunas grabaciones, y Daniel ya está allá. Nosotros vamos después, sobre la fecha. Aunque veremos, habrá que ensayar. Y nos fue imposible llevar los músicos, pero se arregló. El problema es que en el predio de Chubut nos den una mano. Incluso quiero aprovechar para ir a las distribuidoras, a ver cómo y dónde ponerlo. Mirá, es complicado, pero no puedo asegurarte nada.

«Creo que no es casual la obra de toda esta gente. Están buscando símbolos propios de identificación».

Depende de varios contactos y de la suerte. Lo concreto es ir y presentar. Después, veremos. -Ya vivimos eso otras veces. Quiero que me hables de la obra, cómo se presentó o cómo se hará allá. -Es lo mismo: me preocupan dos aspectos, ya lo dije acá. Por un lado, el valor de la palabra, y por el otro, los límites de la razón. Es una felicidad hacer la presentación de un poema, una más, agregada a la creación previa; pero es así como la palabra adquiere de nuevo su valor en lo que vas diciendo. Nombra y da contenido, como la obra. Episodio de los Vientos Una carpeta de recortes y publicaciones no definen a un hombre, pero señalan su camino: son su sombra, su mapa de itinerario. Papeles ya amarillos, hasta los más nuevos, brillantes, van pasando de mano en mano, con comentarios y recuerdos. Puedo destacar las men-


pablo strukelj / reportajes «El dominio de la naturaleza se volvió contra el hombre mismo; es el mayor peligro del contemporáneo». ciones iniciales donde ya se perfilaba el futuro poético de Jorge. Antes de su primer libro, «Episodio de los Vientos» (1978) con edición en Trelew, ya hay registros legales de derechos autorales. Posiblemente de versos inéditos, quizá, en parte rechazados por inmaduros, con el tiempo. Esa primera obra de Vilardo nos reunió en Madryn, en un encuentro de escritores, a Angelina, a Jorge y a mí. Los tres, en aquel 1978, teníamos muchos sueños. De aquellas noches de caminatas bajo la luna y lecturas de nuestras páginas, con Vodka sobre la mesa, y calor en el corazón, surgió la idea de editar «Cartilla Austral», nuestra experiencia fundadora generacional si es que aún nos concierne. Las críticas iniciales Aparecen otros jóvenes, en la veintena, como nosotros, y entre ellos Alicia Carballo, Cristina Buczak, Mario Angulo, Roberto Horat, Jorge Seckar (fallecido trágicamente) junto con Terraza, Moraga y tantos más. Jorge Seckar había terminado unos dos meses antes de su muerte, un dibujo del Quijote, que llegó a nuestras manos: lo inmortalizó en la tapa de su obra inicial. Esta pérdida, al igual que la de su propio padre, lo marcaron profundamente. A pesar de su jovialidad, de su alegría. A pesar de los años. Y allí, de esas carencias, nace el discurso por la vida. Como lo señalan las críticas iniciales: «En cuanto a los poemas de J.V., e