Revista COTA N7

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versión impresa

ISSN 0719-9899

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Sep. Oct. 2018

COLUMNISTAS: Pamela Martínez R. Maxwell Woods Christiane Voigt Eduardo Abarca L. Felix Cáceres R. Luis Álvarez A. Pablo González Z. Bruno Marambio M. Macarena Roca L.

Grabado “Hiper Resiliencia, dos tiempos un lugar” / Andrea Pino V.

Distribución Gratuita

Arte / Letras / Diseño / Técnica / Ciudad y Territorio / Proyecto y Obra / Profesional Joven / Lectura / Editorial


ARTE

El incendio como catástrofe histórica en la obra de J.M.W. Turner

Análisis y reflexión pictórica por la Artista Pamela Martínez Rod

“The Burning of the house of Lords and Commons” J.M.W. Turner.16 octubre 1834

HORIZONTE EXPOSITIVO

Maycol Llamacchima Carcausto Estudiante de Arquitectura Universidad de Viña del Mar

Una de las particularidades fundamentales del fuego es que para que se produzca es necesario que algo se queme. Por ello, el fuego es uno de los cuatro elementos que quizás es más difícil de captar y plasmar en la pintura, ya que, como el aire, debe ser captado en aquellas situaciones en que desata su fuerza sobre otros cuerpos u objetos. Así, además de excepcional en el paisaje cotidiano, el fuego es fugaz y peligroso. Un gran incendio es un acontecimiento fascinante, un misterio que puede ocurrir a plena luz del día y que revela una fuerza tremenda que antes parecía dormida u oculta. Es también, por supuesto, una catástrofe terrible por la destrucción que conlleva en paralelo a su grandiosidad. Su capacidad de destrucción, a la par de la belleza cautivadora e hipnótica de su luminosidad y color, nos asombra, cautiva y estremece. Por ello, no es difícil imaginarnos la gran conmoción que sintieron los londinenses cuando en el año 1834 se incendió el edificio del Parlamento y la Cámara de los Lores. El estallido de un caldera dentro del edificio provocó un incendio que arrasó uno de los edificios más emblemáticos de la monarquía inglesa y característicos del paisaje de la ciudad. Esta catástrofe fue una oportunidad única para un pin-

tor que amaba tanto la luz y el color como los fenómenos feroces y sublimes de la naturaleza. J.M.W. Turner fue testigo en primera persona y la registró en esbozos y dibujos desde distintos puntos de vista. A partir de esos estudios configuró un año más tarde dos cuadros al óleo sobre aquel incendio. Es importante considerar que en aquella época, cuando aún no existía la fotografía, estos cuadros -además de obras de arte- se convirtieron en relevantes testimonios visuales de un hecho histórico para quienes no lo habían podido presenciar. Como pintor del romanticismo, Turner poseía una intensa pasión por el paisaje y sus fenómenos cambiantes, diversos e inasibles y por ello también misteriosos y místicos. Eran conocidos tanto sus viajes por el mundo como sus intrépidas aventuras para poder sumergirse en el paisaje, amarrándose en la proa de un barco en plena tempestad, caminando extensas sendas montañosas de madrugada o de noche para registrar con lápices o acuarela las primeras luces de la mañana, la neblina, los cambios de luz y color que ocurrían y que transformaban, a veces por escasos segundos, el paisaje. En la pintura al óleo “El incendio de la Cámara de los Lores y los Comunes” realizada en 1835, comprobamos

que para Turner el paisaje es percibido, atravesado y a la vez desintegrado por las fuerzas luminosas. Para el pintor es la luz y el color lo que permite percibir lo existente, por ello hace visible esta atmósfera a través de pinceladas dinámicas y gruesas que le dan cuerpo y materialidad al cielo, al aire y al espacio del paisaje mostrando también sus múltiples valores y tonalidades. Su interés está en representar la luminosidad atmosférica que podría pasar desapercibida por nosotros mientras contemplamos el paisaje y nos enfocamos en lo urbano, por ello Turner la hace protagonista de sus cuadros; cuando los miramos lo primero que seguimos es la fuerza del color y dirección de la pincelada para después descubrir las siluetas y formas del paisaje de lo humano en tamaño mucho menor –edificaciones, puertos, gente- que nos describen el acontecimento histórico: el edificio y puente en llamas, los puertos y barcas llenas de gente mirando el incendio. Con el contraste de escala entre la grandiosidad del paisaje natural –cielo y agua- y la pequeñez del paisaje, el skyline, de la ciudad, Turner nos introduce en una contemplación del fenómeno del incendio como evento único de luz y color. El pintor consigue representar un paisaje que conjuga el aire, el

agua y el fuego a través de la luz y el color, desvelándolo al mostrar como todas las fuerzas ocultas de la naturaleza están actuando. Los invito a encontrar más obra de este artista en la página web: https://www.william-turner.org

Pamela Martínez Rod

Es artista, madre, Diseñadora Gráfica por la Universidad Católica de Valparaíso, Doctora en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona.


LETRAS

Fuegos en la Grecia antigua:

REFERENCIAS Crutzen, Paul. “Albedo enhancement by stratospheric sulfur injections.” Climatic Change, vol. 77, no.211, 2006, pp. 211-219. Esquilo. Prometeo encadenado. Trad. Ramón Irigoyen. Penguin, 2015. Grupo ETC. Geopiratería: Argumentos contra la geoingeniería. Grupo ETC, 2010. Klein, Naomi. Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima. Trad. Albino Santos Mosquera. Paidós, 2015. Marcuse, Herbert. Eros y Civilización. Trad. Juan García Ponce. Sarpe, 1983. Robock, Alan. “20 reasons why geoengineering may be a bad idea.” Bulletin of Atomic Scientists, vol. 64, no. 2, 2008, pp. 14-18. Thiel, Leslie. “The Myth of Prometheus.” The Breakthrough Institute, 2012. [En línea] https://thebreakthrough.org/ index.php/journal/debates/evolvea-breakthrough-debate/the-myth-ofprometheus

Maxwell Woods Doctorado en Literatura Comparada Master en Literatura Comparada University of Wisconsin, Madison Licenciatura en Matemática y Literatura Comparada Universidad de Washington en San Luís

Fuego más allá de Prometeo

entre creación y destrucción

“Prometeo, maestro en todas las artes, trajo el fuego que ha supuesto para los mortales un medio para fines poderosos.” Así reza la inscripción en la estatua de Prometeo fuera del Rockefeller Center en New York City. Más precisamente, según el mito griego de Prometeo tal como Esquilo lo relata, Prometeo robó “el fulgor del fuego, fuente de todas las artes...[y] se la entregó a los mortales” (6-8). Es decir, Prometeo es el titán que robó fuego -la fundación de todo progreso tecnológico- de Zeus y lo dio a la humanidad. Sin embargo, la presencia de Prometeo en este monumento de modernismo arquitectónico construido por un magnate de petróleo, John D. Rockefeller, produce una pregunta simple: ¿Por qué identificó este magnate con este mito griego de fuego? Rockefeller no es solo. Prometeo, dador de fuego, ha sido celebrado en los siglos XX y XXI como el héroe cultural divino que proveyó la tecnología a la humanidad, y por lo tanto la capacidad a superar todo límite natural del crecimiento. En otras palabras, el mito griego de fuego ha sido abrazado en el siglo XX en tanto que su interpretación moderna provee una fundación mítica en que la humanidad se define como una especie tecnológica que puede superar todo límite del crecimiento a través del avance tecnológico. Por lo tanto, este prometeanismo, Leslie Thiel resume, se dedica a “la celebración del ser humano como un ser sin una característica fundamental salvo su capacidad extraordinaria a rehacer su mundo -y sí misma- a través de los medios de ingenio tecnológico.” Por eso, esta celebración de Prometeo está marcado por un optimismo sin límite en que nuestra especie puede superar cualquier problema a través del progreso tecnológico. El calentamiento global, por ejemplo, se puede evitar con “incrementar el albedo (reflectividad de la superficie de la Tierra)” -la sugerencia de geoingeniería de Paul Crutzen en 2006 que se inyectan aerosoles de azufre en el atmósfera con el fin de reflejar la luz del sol hacia la estratósfera y así enfriar a la Tierra (Crutzen 2006; Grupo ETC 2010). Según esta comprensión contemporánea de Prometeo como héroe cultural, acceso al fuego define la humanidad como una especie que puede progresar, avanzar y superar todo obstáculo y límite del crecimiento. Por lo tanto, no es una sorpresa que magnates del petróleo como Rockefeller -dedicado a la acumulación capitalista y a superar límites del crecimiento- abracen esta figura mítica del fuego. Si escritores modernos como Naomi Klein y Alan Robock, en-

Desde un punto de vista etimológico podemos acceder a la historia de un concepto desde diferentes ángulos. Por ejemplo si pensamos en la ciudad de Valparaíso. La tan bien llamada “Joya del Pacífico”, fue llamada anteriormente Alimapu, una palabra mapudungun que al descomponerla encontramos que ali siginifica “caliente”, “quemado” y “seco”, y que mapu significa “tierra”. Claramente un significado muy unido a su historia de siniestros que la ha marcado. Reflexionando sobre los diversos usos del fuego en la literatura griega encontramos, como primera aproximación, que constituyó el elemento primordial para los presocráticos, elemento civilizador y destructor para los mitógrafos, así el fuego se ubicó entre el “mito” (μῦθος) y la “razón” o el “discurso racional” (λόγος). Al buscar la palabra “fuego” (πῦρ) y sus diversas derivaciones en la base de datos TLG (Thesaurus Linguae Graecae), encontramos no menos de 90.349 referencias, lo que subraya la importancia de dicho concepto desde los poemas homéricos hasta el fin de la época bizantina, es decir del año 800 a.C. circa hasta el 1453 d.C. El origen del fuego y su llegada a la humanidad se explica mitologicamente gracias a la figura de Prometeo. Un escolio (comentario explicativo) al margen de un manuscrito de Luciano de Samósata nos da un resumen de su historia : Prometeo] “Dicen que Zeus escondió el fuego y no lo quiso dar a los hombres. Prometeo lo robó y se lo dio a estos últimos. Zeus enfadado por eso lo encadenó en la montaña del Cáucaso y creó un águila para que le devorase el hígado.” Luciano es llamado “el Voltaire de los griegos” por su humorismo y espíritu racional, apto a transformar los mitos bien conocidos por su público contemporáneo en breves diálogos entre dioses más o menos humanizados. En una escena casi teatral Prometeo encadenado dirige la palabra a Zeus para que acabe con su sufrimiento perpetuo: “Libérame Zeus: ya he sufrido bastante”. Sin tener ninguna compasión con el Encadenado, Zeus le recuerda que el robo del fuego es tan malo como la creación de la humanidad en general y de las mujeres en particular: “Liberarte, dices, tu quien tuvieras que tener cadenas más pesadas y el Cáucaso entero sobre la cabeza y dieciseis águilas no sólo para devorarte el hígado, sino también para sacarte los ojos, por haber moldeado aquellas lindas criaturas que son los hombres, por haber robado el fuego y creado

tre otros, han expuesto las limitaciones científicas de las empresas prometeicas como “geoingeniería,” parece que han olvidado las críticas viejas de este mito de fuego por teóricos culturales. Herbert Marcuse, por ejemplo, nombra al Prometeo, “el héroe cultural del esfuerzo y la fatiga, la productividad y el progreso a través de la represión” (153), en que la fatiga y el progreso tecnológico prometeico, manifestado en el don de fuego, están inextricablemente mezclados: según la representación de Hesíodo de este mito de fuego en los trabajos y los días, cuando los humanos reciben fuego se maldijeron simultáneamente por Zeus con Pandora, la manifestación femenina de la sexualidad y el placer. En otras palabras, la feminidad, la felicidad y el placer se perciben como fatales en el mundo prometeico en que el fuego es la manifestación mítica del progreso, del avance tecnológico, del crecimiento capitalista: Recibimos el fuego y el progreso, sí, pero sólo a través de reprimir a las mujeres, la sexualidad y la felicidad (Marcuse 153). Prometeo, dador de fuego, un héroe cultural que persiste en nuestra imaginación moderna y que ayuda a fijar el destino de la humanidad, “crea la cultura al precio del dolor perpetuo” (Marcuse 153). Por lo tanto, hoy debemos preguntarnos: ¿Qué significa fuego después de Prometeo, cuando ya no es parte de un mundo de la represión, pero es parte de un mundo “del gozo y la realización,” en que “la voz...no ordena, sino...canta,” y en que “el acto...trae la paz y concluye el trabajo de conquistar” (Marcuse 153)? ¿Qué es el mito del fuego después de “la rebelión contra la cultura basada en el esfuerzo, la dominación y la renuncia” (Marcuse 155)? Aquí, Marcuse no ayuda. Después de su crítica de Prometeo, destaca los mitos de Orfeo y Narcissus como héroes culturales alternativos, pero nunca vuelve a la pregunta de fuego. Para desarrollar la crítica de Marcuse del mito prometeico del fuego, hoy nos preguntamos: ¿Qué es el mito de fuego más allá de la fatiga, más allá del progreso represivo, más allá de la tecnología dolorosa y, en lugar de eso, en un mundo del placer, del gozo, de la belleza y de la realización?.

a las mujeres.” Esta última asociación representa un ejemplo muy

hablante de la misoginia antigua, un fenómeno recurrente en diversos géneros literarios. Al contrario, la filosofía presocratica, dedicada a buscar la ἀρχή (archē) o sea el origen del Universo, vio el fuego no como una manifestación mítica, sino mucho más racional como un fenómeno natural. Así, Heráclito afirmó que el fuego debiese ser un elemento primordial, en el origen del Universo. Después de él, otro filósofo llamado Empédocles escribió que el fuego es uno de los cuatro elementos que dan forma a la realidad: fuego, aire, agua y tierra. Según los Estoicos el Universo es formado por una substancia corpórea, o sea el fuego, que es el origen del Cosmos y también su fin, porque cumpliéndose el ciclo de los advenimientos, el mundo será destruido por un gran incendio - ἐκπύρωσις (ekpurōsis). Desde un punto de vista etimológico en la palabra ekpurōsis reconocemos el origen griego en palabras como pira, pirómano o pirotecnia, mientras “fuego” no deriva del griego sino del latín focus. Otro ejemplo da la fuerza destructiva del fuego lo encontramos en el mito de Faetón cuyo fin trágico fue resumido por Platón en el Timeo: “Lo que se cuenta efectivamente tambien en lo vuestro, es que una vez Faetón, el hijo del Sol, después de haber subjugado el carro del padre y siendo incapaz de conducirlo a lo largo del camino paterno, quemó todo lo que se encontraba en la tierra muriendo él mismo calcinado.” El mismo poder destructivo aparece en la comedia las Nubes, donde Aristofanés relata el caso de Estrepsíades, un simple campesino que se encuentra endeudado por las apuestas de su hijo Fidípides en las carreras de caballos. Este campesino se dirige al Pensadero de Sócrate, lugar donde se enseña la sofistica, es decir la diferencia entre el discurso justo e injusto, donde espera adquerir las herramientas necesarias para no pagar las deudas de su hijo. Después de haber sido rechazado como alumno, envía a su hijo al Pensadero, quien -contra las esperanzas paternas- se vuelve fisica y retoricamente contra él. Desesperado Estrepsíades incendia con una antorcha el Pensadero y pone así fin a la comedia dejando la vía libre al fuego.

Christiane Voigt Filóloga clásica y moderna Doctora en Filología Clásica y Estudios árabes por la Universidad de Estrasburgo (Francia) y la Freie Universität Berlín (Alemania) Actualmente docente de alemán en la Corporación cultural chileno-alemana de Valparaíso


DISEÑO

EL FUEGO, descubrimiento e invención (o como pasamos de la reproducción a la producción) El fuego aparece para nosotros hoy en día como algo cotidiano y el solo hecho de nombrarlo nos refiere a las nociones de calor, luz, seguridad y también de manera recurrente a la percepción de peligro y destrucción. Es evidente que todas estas acepciones del fuego son válidas y que entre ellas media el término de control y dominio que permite apropiarnos de él. Bajo esta premisa es que resulta importante plantear la distinción entre el descubrimiento y la invención, esto permitiría entender nuestra relación con el fuego desde el encuentro en lo natural a la producción y dominio en lo artificial. En términos coloquiales está aceptado naturalmente que el fuego fue descubierto y esto supuso un cambio radical en el hombre primitivo y que marcó un antes y un después en el devenir de la humanidad. Según los estudios y los restos arqueológicos encontrados se puede situar este hecho hace

aproximadamente un millón seiscientos mil años, desde ese entonces los hombres primitivos sabían utilizar el fuego, pero desconocían la forma de encenderlo. Acá cabe entonces plantear y aceptar un primer distingo en nuestra relación con el fuego situándonos en el encuentro con él en lo “natural” y la producción intencionada en lo “artificial”. Así visto el primer nivel de relación se establece con el “saber el fuego”, que implica un natural asombro y distancia ante la imposibilidad de control en su aparición, en ese momento ni siquiera se pensaba en la posibilidad de producción. Surge entonces una primera apropiación casi a la manera del recolector planteando el desafío del encuentro, el transporte y la mantención, el fuego se busca y se usa pero no se produce. El entorno objetual imaginado sitúa a la antorcha como la interfase que permite el obtener, transportar y mantener el fuego.

Un segundo momento supone el primer grado de autonomía, luego de unos ochocientos mil años el hombre logra “tener el fuego” probablemente reproduciendo actos propios de la naturaleza y adaptándolos. Acá surge la creación de técnicas que permitieron generarlo y mantenerlo, con el objetivo de poder cocinar alimentos, resguardarse del frío, etc. Junto con ello se ve incrementado el entorno artificial al desarrollarse objetos, utensilios y herramientas que la posibilidad de tener fuego abrió. El tercer estadio y quizá definitorio de nuestra relación es la de “gobernar el fuego”, planteado desde la posibilidad de la invención de una manera de producirlo que nos permitió el transitar desde la “reproducción del modo natural” hacia la “creación de un modo artificial”. En este punto el invento se separa del descubrimiento puesto que incorpora la voluntad y el control en la manera de

A la mano, invención y no descubrimiento.

Situar el control en el objeto y no en el fenómeno.

Tener fuego a la mano es cualificar el control.

Entorno objetual apropiado / Hacer propio el fuego

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TÉCNICA

El fuego, más allá de la norma.

acceder al fuego como manera de gobernar el elemento. La evolución de la especie humana durante miles de años fue acompañada y modificada por la irrupción del fuego como elemento creador y transformador de la materia, los hábitos, los gestos y la cultura, también en dicho contexto el proceso permitió reconocer la doble lectura de la apropiación. En primer lugar lo apropiado de este elemento en cuanto a lo necesario y útil para la vida humana y en segundo término el fuego también fue apropiado al contar con una manera artificial de hacerlo propio. El control y el dominio reflejado en la apropiación trajeron aparejado la creación de una serie de objetos que definen la manera particular de mantener el control en la creación, uso y extinción. Así la invención del fuego entendida como la capacidad del hombre de producirlo artificialmente descansa en la creación de objetos que nacen

de la observación del modo y la interpretación de la manera según lo especifíco del uso.

Imagen Nº1: Triángulo de fuego.

Imagen Nº2: Esquema de vientos en Valparaíso.

Eduardo Abarca Lucero

Diseñador Industrial PUCV Académico Escuela de Diseño Universidad de Valparaíso

Imagen Nº3: Resistencia al fuego.

El Fuego, es uno de los “elementos” de Valparaíso. Plantea el documentalista Holandés Joris Ivens, en el film “á Valparaíso”(1), refiriéndose al estrecho vínculo de los incendios con la historia de la ciudad puerto. Y es que la nefasta relación que ha tenido Valparaíso con el fuego y su descontrol, hace imprescindible el entendimiento de este fenómeno más allá de la norma vigente, para atender “la prevención y mitigación” de sus efectos de manera trasversal por parte de habitantes, autoridades y constructores de la ciudad.

En la antigüedad, filósofos griegos entendían el Fuego, junto al aire, la tierra y el agua, como uno de los 4 elementos que determinaban el comportamiento de la naturaleza y sus fenómenos. Sin embargo, el desarrollo de la ciencia moderna y la definición del concepto de combustión, permitió precisar y entender que el fuego es una “reacción” físico-química de descomposición acelerada de la materia, la cual al aumentar su temperatura genera evaporación de gases, que al mezclarse con oxígeno y una fuente de encendido, genera llama. En otras palabras, el fuego, para su ocurrencia necesita de tres factores: Materia (o combustible), Oxígeno (o comburente) y calor (o energía de activación). Esta relación, se denomina “Triángulo del Fuego” y nos permite entender básicamente que es posible prevenir o mitigar el fuego eliminado uno de estos componentes. (Imagen Nº1) Valparaíso, en este aspecto goza de una abundancia de comburente natural. El Viento predominante en el territorio en el cual se emplaza la ciudad puerto, posee velocidades promedio de 32 Km/h durante la mayor parte del año y fluye desde Sur-Weste(2) a través de sus quebradas, con pendiente en sentido Norte. Si a esto le agregamos el inexistente con-

trol y manejo de las quebradas del territorio, canales naturales por donde el viento predominante desciende y que a la vez se han convertido en depósitos informales de basura y escombros por el mal uso; alimentan de suficiente combustible a los cerros para convertir la ciudad en un territorio frágil a las catástrofes por incendios. (Imagen Nº2) Si lo analizamos desde la escala de la vivienda, es poco lo que la norma puede hacer al respecto para evitar la propagación del fuego desde fuentes exteriores como quebradas. En efecto, la normativa asociada a la prevención de incendios en edificios(3), aun cuando busca regular la resistencia al fuego de elementos constructivos soportantes, en función del tiempo que resiste una construcción a la exposición de llama antes del colapso, establece que el ensayo y acreditación de soluciones que separen espacios, como es el caso de tabiques perimetrales, deben resistir el fuego en una sola dirección, supeditando la aplicación del requerimiento de resistencia “F” de un elemento constructivo, solo a la cara interior de este. (Imagen Nº3) Bajo esta realidad territorial, idiosincrática y normativa, resulta fundamental entender que las soluciones que construirán una ciudad menos vulnerable a

la acción del Fuego, deben ser abordada de forma transversal, entre todos los actores relevantes, encargados de construir Valparaíso: La ciudadanía por una parte, en la toma de conciencia acerca del cuidado de su entorno, en particular el manejo de la basura y su disposición, para la construcción de barrios seguros; las autoridades locales, por otro lado, mediante planes de inversión focalizados en la consolidación de zonas de protección de quebradas; y los profesionales de la construcción, en entender el fenómeno más allá de los limitados aspectos normativos, para dar paso a soluciones pensadas por y para un entorno frágil, que requiere ser atendido desde la experiencia de las catástrofes pasadas, con una visión preventiva hacia el futuro, y no reactiva desde el hoy.

REFERENCIAS 1.- Ivens, Joris. 1962. “Á Valparaíso”, documental. 2.- INN. 2008. NCh 1079/Of.2008: Arquitectura y construcción – Zonificación climático habitacional para chile y recomendaciones de diseño arquitectónico. 3.- INN. 1997. NCh 935/Of.1997: Prevención de Incendios en edificios – Ensayo de resistencia al fuego – Parte 1: Elementos constructivos en general.

Felix Cáceres Rojas Arquitecto Universidad de Talca Evaluador energético SERVIU R. Valparaíso


gradada y la propagación sin control de especies exóticas en estado de “abandono”, pues la mayor parte o área yuxtapuesta a las áreas urbanas no tienen una actividad regular y predominas practicas superfluas, donde el control, la seguridad y el cuidado no son parte de ninguna gestión de estas áreas rururbanas, suburbanas o lo que se ha denominado, interfase urbano-forestal.

tienen dirección Sur-poniente, reconocidos en primavera como “surasos”, esta componente del sistema de circulación general de la atmosfera, siempre proyectara el incendio hacia las ciudades,

tes el oxigeno, con baja humedad un incendio no sigue el principio regular en su proyección, se hace “eruptivo” desarrollando proyecciones por pavesas más alla de lo regular, activando un proceso de inflamación excepcional y destructivo.

zona mediterránea de Chile Central, el fuego no está naturalmente integrado a la funcionalidad del ecosistema, o sea no es un bosque ni pirofito, y menos pirógeno, por lo que los incendios pueden generar drásticos efectos sobre estos sistemas naturales. Ahora si

tropogénicas, y no son más que la “adaptabilidad del planeta” a nuestras alteraciones y transformaciones producto y resultado de la revolución industrial. está en marcha y se manifiesta en sus variables atmosféricas. Las variables atmosféricas fundamentales que inciden en los

eventos extremos (megasequia), y que provocan e inciden en los incendios forestal, son:

da” del Gran Valparaíso y que se encuentra expuesta al sur dentro de la cuenca del Margamarga. ACCIDENTES

do el proceso de ignición y los microbasurales debemos categorizarlos como parte de los accidentes de la acción antropogénica del fuego.

sur en toda su extensión que ha dado lugar a procesos de clandestinaje y subeconomías, vulnerabilidades que agudizan y colaboran en la tasa de accidentabilidad por negligencia, descuido y también intencionalidad. ESTRATEGIAS DE MITIGACIÓN:

mina “Adaptabilidad”.

de Manejo” de las actividades forestales, para controlar las plantaciones y restauración de los sistemas naturales cuando corresponda.

nes de Peñuelas, en el entendido que como Reserva Forestal, frente al cambio climático no es posible sostenerla, correspondería comenzar a restaurar el ecosistema original, experiencia desarrollada en la recuperación del Jardín Botánico Nacional es un buen ejemplo además acompañada por la necesaria y estratégica necesidad de infiltrar.

facilitar la propagación de los sistemas verdes, reactivar los mecanismos biológicos como corredores, la infiltración es la única opción para disminuir la capacidad de estrés hídrico de los sistemas, producto de la megasequia instalada.

Eucaliptus globulus), la vulnerabilidad se transforma en peligro, no solo por que una de ellas (eucaliptus globulus) es pirofita, sino que también sistemáticamente van consumiendo la poca agua retenida por precipitación, aumentando el nivel de estrés hídrico para el resto de los ecosistemas. En general, la flora de estos ecosistemas no ha desarrollado es-

trategias de regeneración evolutivamente asociadas al fuego, lo que se traduce en una deficiente regeneración post-fuego que facilita el establecimiento de especies colonizadoras exógenas al sistema afectado. Por tanto entendemos que el fuego sistemático ha degradado los sistemas naturales y las únicas especies favorecidas son las adaptadas al fuego, en este apartado esta el Eucaliptus, amigo del fuego (pirofito) del cual sale favorecido en su regeneración desde los tocones, donde conserva la capacidad biológica de regenerarse. FACTORES DE VULNERABILIDAD ACELERACIÓN

misión de energía para la ocurrencia de un incendio, puesto que un terreno que posee mayor inclinación, presentará mayor velocidad de propagación para el fuego, el cual se desplazará sobre ladera, acelerada por el consumo de oxigeno del fondo de ella, a esto se le ha dado en llamar “efecto chimenea”, aparte las diferencias térmicas entre las laderas y en cuanto disminuyan los espacio abiertos, se tendrá como resultado el calentamiento del aire de forma más rápida, lo que facilitará su ascenso por la pendiente, éste avance dará paso a la formación de vacíos de aire que se ocupan rápidamente con las llamas, las que al inclinarse aumentan el efecto de radiación y convección, siendo los fondos de quebrada y las laderas próximas a ellos, los que presentan mayores condiciones para la propagación del fuego. La pendiente también contribuye al desplazamiento de materiales ardientes por efecto de la fuerza de gravedad, cuando el incendio se está propagando por los sectores altos de una ladera.

La disminución de precipitaciones, el déficit acumulado es evidente, la segunda semana de Agosto es la que históricamente representa el momento de las ultimas precipitaciones importantes, para luego debilitarse hacia septiembre, los datos nos indican una acumulación de 192, 4 mm a la fecha, a igual periodo año anterior teníamos 283,3 mm, en un año normal caen 332,42 mm, ahora si nos referimos a los últimos 30 años las precipitaciones alcanzan a 413,10 mm o sea un déficit de 45 % regular y de 78,6 % respecto de los 30 años, claramente la amenaza está instalada (datos referencia Directemar). Ahora el fenómeno se agudiza cuando logramos entender que ción y mantenida en la capilaridad del granito descompuesto lo que permite la irrigación en los periodos de ausencia de precipitaciones y mayor vigorosidad de los sistemas vegetales (primavera y verano), la disminución y perdida de estos recursos acuíferos de subsuelo, aceleran el estrés hídrico, las especies en su acción de resiliencia generan menos exudación y disminuye la humedad ambiente.

ambiental donde se encuentra el Gran Valparaíso en nivel de retención de aguas (Infiltración) es inferior al 5 % y en áreas pobladas urbanizadas es inferior al 2 %.

tanto el agua no se retiene para los requerimientos ambientales e irremediablemente se desperdicia por la “cultura del cauce”, cultura de evacuar sin retener. A esto se agrega la perdida de la estructura de estratos (her-

guran que en las condiciones abrutas del secano costero, unidad

Las urbanizaciones, han impedido la absorción del suelo, por

los sistemas naturales se abastecen del agua retenida por infiltra-

Estudios de la dirección de Obras Hidráulicas del MOP, ase-

báceo, arbustivo y Arboreo) que permitía regular la infiltración a través de la retención en las unidades menores de herbáceas y arbustos, hoy con el predominio de la estructura arbórea introducida esto se reduce.

Pendiente: Éste factor ejerce una directa influencia en la trans-

hasta Peñablanca con el oriente, o sea toda la estructura “aporteña-

Por otro lado la necesaria “Infiltración”, como tarea es vital para

En este escenario la estrategia de Conaf de maderar plantacio-

La Adaptabilidad tiene dos componentes por un lado un “Plan

Dentro de las estrategias de Mitigación hay una sola y se deno-

A esto se agrega el deterioro ambiental y social de las periferia

Micro-basurales: Los remanentes urbanos siempre han facilita-

dejando expuesto hoy sectores desde Playa Ancha por el poniente que se desarrollan como plantaciones (en partículas pinus radiata y

Viento: El viento predominante durante primavera y verano

este bosque se encuentra alterado por la introducción de especies

En los ecosistemas vulnerables al fuego, como es el caso de la

PRECIPITACIONES

El cambio climático anticipado ya en la década de los 60, hoy

Cubierta Vegetal: Como lo señalado una vegetación nativa de-

proyecta por que tiene atmosfera y en ella su principal componen-

Las transformaciones en la atmosfera tienen consecuencias an-

Disminuida la humedad, la amenaza se instala, un incendio se

en la atmosfera.

Los riesgos de incendios, están vinculados a transformaciones

PROPAGACIÓN

HUMEDAD

Director Instituto de Geografía PUCV Magíster en Urbanismo. UCH Licenciado en Historia PUCV Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales. PUCV

Luis Álvarez Aránguiz

El déficit de precipitaciones (45 % al 15 de Agosto) anticipa un verano con estrés hídrico para los sistemas asilvestrados y exóticos aumentando la susceptibilidad de incendios forestales. La evidencia en el hemisferio norte de mayores olas de calor e incendios proyectados más allá de las latitudes habituales, en una condición donde el sistema de circulación general de la atmosfera es uno solo, un verano septentrional que acentuará los eventos extremos, haciendo de los incendios un gran y evidente problema. Un adecuado plan de manejo para reducir la vulnerabilidad de los contextos que se han llamado “interfase urbano-forestal” es inexistente. La propuesta de Conaf de talar sus bosques no debe ser entendido como una forma de palear su déficit, tiene que ser planificado como adaptación al cambio climático, además especies que fueron plantadas tienen como destino ser taladas, no existe asilvestramiento de estas, en las etapas de autorregulación, su capacidad de adaptación es muy lenta.

El eterno retorno de los incendios

CIUDAD Y TERRITORIO


PROYECTO Y OBRA

Una ciudad en llamas Mucho se ha hablado este último tiempo de entregar vivienda “social” digna para los porteños de Valparaíso, asegurando equidad, justicia y democracia territorial a fin de evitar la segregación urbana. Palabras muy ciertas por lo demás. El estado aún es un ente subsidiario y fiscalizador , y las políticas habitacionales vigentes a través de la entrega de recursos aseguran cantidad de superficie construida, calidades constructivas y estructurales, el “estándar mínimo aceptable”, donde un tercero es el que con las reglas del juego definida desarrolla este mínimo rentable. Luego del Mega Incendio ocurrido en la ciudad de Valparaíso (2014), que dejó un saldo de 2.910 viviendas afectadas , emplazadas en 1.242 lotes dentro de un polígono de 1.042 hectáreas, afectando 7 cerros , a saber , El Litre, La Cruz , Las Cañas, Mariposas, La Merced, Rocuant y Ramaditas (cuantitativamente), se inicia por parte del estado un Plan de Reconstrucción Definitiva, a fin

de restablecer (en algunos mejorar) las condiciones que en que vivían las familias antes del siniestro. Este plan se estructuró en base a tres ejes fundamentales: Seguridad, Equidad y Desarrollo en sus distintas escalas de intervención Ciudad/Barrio Cerro / Vivienda. A propósito de la vivienda y en una conversación con la Ministra de la época, Paulina Saball, visitando a las familias damnificadas y viendo la experiencias anteriores de reconstrucción (Incendio Rodelillo / Placeres) nos manifiesta que una de sus principales preocupaciones era poder mantener a las familias en el terreno donde residían, evitando su huida y fortaleciendo el tejido generado durante generaciones. A través de la construcción de pequeños conjuntos residenciales familiares, recomendando la lectura de una Tesis Doctoral (1). El fuego (como tantas veces en Valparaíso) genero una instancia, lamentablemente obli-

gada, de repensar la vivienda social, la vivienda social para Valparaíso y sus cerros; aquella ejecutada por constructoras (2), pero que al final del día es diseñada por un Arquitecto. He aquí un ejemplo de cómo intentamos resolver esto. LA FAMILIA La Familia Baeza Carrasco, constituida por tres núcleos familiares, María, Luis y Roberto residentes del Cerro Ramaditas, luego de perder todo en el incendio, ninguno de ellos deseaba abandonar el terreno. La familia era aún más extensa, tíos, hermanos, primos, todos vecinos de calle El Bosque. El TERRENO Corresponde a un terreno de forma regular, ubicado en la ladera poniente del Cerro Ramaditas, con acceso por calle El Bosque. Presenta una fuerte pendiente (tan tradicional de Valparaíso) y mínimas dimensiones para emplazar tres viviendas individuales que además debían cumplir con la nor-

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mativa vigente a través de un Permiso de Edificación emitido por la Dirección de Obras. Uno de los problemas es que las viviendas originalmente estaban emplazadas en Bien Nacional de Uso Publico, por lo que ahora debían ajustarse al ancho oficial según Plan Regulador para obtener este permiso. Existían aterrazamientos y muros de contención. LAS REGLAS DEL JUEGO La reconstrucción de las viviendas se financió a través del estado, ajustado a las políticas habitacionales vigentes, mediante un llamado especial para el otorgamiento de subsidios habitacionales, en sus distintas modalidades. En este caso las familias damnificadas eran propietarios del terreno , por lo que se optó por la Construcción en Sitio Propio con Densificación Predial en Condominios. De tal manera cada damnificado contaba con: - 600 UF para ejecutar una vivienda en cumplimiento de los

estándares exigidos por el Ministerio, a saber, una superficie mínima de 45 mt2; además (y der ser necesarios), contaba con los siguientes subsidios adicionales: - 80 UF para demolición y retiro legal de escombros - 300 UF para Obras de Habilitación, entiéndase todas las obras necesarias para factibilizar el emplazamiento de la vivienda en el terreno, desde plataformas de acero, muros cortafuegos, mejoramientos de terreno o muros de contención que mitigaran el riesgo de remoción en masa, en los casos que los terrenos se ubicarán en zonas de restricción por pendiente. - 150 UF por densificación predial (construir más de una vivienda en el terreno) si es que cada vivienda cuenta con una superficie mínima de 55 mts2 y 3 dormitorios constituidos. LA PREGUNTA Como emplazar 3 viviendas en un pequeño terreno, haciendo uso eficiente del suelo dis-

ponible, en que todas cuenten con acceso directo desde calle El Bosque, cuenten con condiciones de asoleamiento, ventilación y tengan tal relación entre sí que se mantengan las condiciones de conjunto familiar y no una mera sumatoria de viviendas. Saltar de un problema cuantitativo a un problema cualitativo, o como mantener la manera de ser de las quebradas y cerros en Valparaíso. TRABAJO COLABORATIVO Crucial fue el DISEÑO PARTICIPATIVO incluyendo a las familias, a través de un trabajo en conjunto desde el proceso de diseño consensuado (atendiendo a sus necesidades y modos), sosteniendo reuniones periódicas, acompañándolos además en la ejecución y hasta la entrega de la vivienda. LA PROPUESTA Dada la características del terreno y en la imposibilidad de emplazar 3 unidades de vivienda se propone una sola unidad

(una gran casa) compuesta de 3 viviendas , se recurre a la fachada continua para ocupar la totalidad del lote y aprovechar la altura máxima de construcción salvando las rasantes exigidas por adosamientos regulares. Este único volumen de tres niveles, en su parte inferior se descompone en dos viviendas dúplex en paralelo , con acceso por el segundo nivel (a nivel de calle) y un tercer nivel (tipo departamento) sobre los otros dos, también con acceso directo desde la calle a través de una escalera; formalmente es una suerte de encaje de tetracubos que se unen en torno al vacío de la quebrada. Se buscó generar por calle El Bosque un conjunto consolidado urbanamente, el cual cada una de las 3 viviendas constituye y es a su vez participe del espacio público. En tanto por la quebrada se regenera el sentido de copropiedad, vecindad y apropiación; con balcones, terrazas y ventanas orientados hacia un gran patio vacío común, donde se cruzan

las miradas y las voces . Lugares que serán (fueron) apropiados e intervenidos por cada familia, plantas, toldos, cierros, tendederos continuarán el proceso de caracterización y apropiación familiar. La idea fue restablecer las condiciones que hacen característico el habitar la quebrada en Valparaíso, dar forma a su informalidad, establecer los CRF como un potencial modelo de recomposición urbana.

REFERENCIAS (1)“Habitat Informel Dans les Quebradas de Valparaíso: dynamiques d’ appropriation” Andrea Pino Vasquez. (2) La Autoconstrucción Asistida es una Línea de Subsidio (usada en la Reconstrucción), donde los fondos se entregan al beneficiario para usarlos integramente en mano de obra y materiales, con potenciales aportes de la misma familia, con excelentes resultados en superficie construida y calidad espacial. Se decidió trabajar con una(las) empresa(s) constructora(s) y no con Autoconstrucción por ser consideradas el “enemigo”, responsables de la escasa calidad y cantidad de arquitectura de nuestras ciudades. Con las mismas reglas del juego se buscó obtener resultados distintos.

Pablo González Zavala Arquitecto Universidad de Valparaíso. 2007 Derecho Urbanístico PUCV. 2017 Fundador de TALLER 986, Oficina enfocada en el desarrollo colaborativo e interdisciplinario de proyectos de arquitectura de bajo costo, pertinentes en su emplazamiento urbano y carácter publico-social. Coordinador Técnico Equipo De Reconstrucción MINVU en catástrofes Terremoto 27F(2010) e Incendios 14F(2013) 12A(2014) y 2E(2017).


“Las imágenes solo son reflejos de los distintas etapas dentro del proceso que significa la “creación” de una vivienda (hogar). Proceso en constante crecimiento y mutación.

IMÁGENES Fotos Dron CINVIT UV (Centro de Investigación de Vulnerabilidades e Informalidades Territoriales UV) 3D Carolina Escaffi Heidke Fotos Pablo González Zavala

Av. Concón Reñaca Nº102 Local 3 y 4, esquina El Prado urvite.cl


PROFESIONAL JOVEN

El fuego en su dimensión agoral El fuego es una manifestación de energía que puede tener muchas connotaciones diferentes, pero desde la arquitectura permite ser mirado como un elemento que genera lugar. Esto porque crea una espacialidad en torno al encuentro, encuentro que es con la palabra y ante la extensión. Este texto aborda la espacialidad construida en torno al fuego y la palabra desde tres dimensiones: el calor, la luz y el rito, vistas a partir de tres actos poéticos de la Escuela de Arquitectura y Diseño y la Ciudad Abierta de Amereida (1), donde aparece la poesía como un “principio de vida e intelectual” (Pérez de Arce y Pérez Oyarzún, 2003, p. 166). El primer acto que abordaré acontece en el contexto de la apertura de los terrenos de la Ciudad Abierta en 1971 (fig. 1), donde luego de recorrer durante el día y establecer signos en el territorio, “se comió y se durmió en torno a un fuego en una gran hondonada de arena, asis-

Bruno Marambio Márquez Arquitecto PUCV Mg (c) en Arquitectura y Diseño, mención Ciudad y Territorio Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV

Fig. 1. Acto poético en 1971.

tiendo al paso de un cometa, y en la orilla, en vez de entrar al mar, se cavó la tierra para que el mar entrara como un fiordo” (VVAA, 1971, p. 6). Unos años después, en 1973, durante jornadas de estudio y trabajo en la Ciudad Abierta, se realiza el cierre del día con un acto poético y una comida (fig. 2). “El poeta se sitúa en la parte extrema y baja de la duna. Junto a la mesa y sentado ante un atril. Iluminándose con una linterna lee en voz alta. En medio del silencio de todos. Los cuales después de terminada la comida, se recuestan al lado de la mesa oyéndolo. Se lee la obra poética entera de Larrea. Sin descansar. Durante una hora o más. Mientras tanto, durante toda la comida, Alberto dibuja en un caballete colocado en el extremo alto, opuesto al del poeta. Dibujo a carboncillo sobre lámina de 0,70 x 1,10 m. dos croquis de la comida. Lo iluminan las antorchas que envuelven el lugar de la comida. Termina justo cuando la lectura de Larrea concluye. Todos se ponen de pie. Llevan los materiales de la mesa y la comida de vuelta al iglú. Se conversa libremente. La phalène termina. Es la medianoche” (VVAA, 1973, l. 2.5). El último caso que revisaré en este texto, tiene lugar en 1990, donde se realiza un “acto

para dar inicio al cenotafio de Verónica Ross, ex alumna de la Escuela, y miembro de la Ciudad Abierta en sus comienzos” (Luza, 2013). Este acto “consistió en la definición de un trazado, en la hondonada entremedio del ágora del fuego y la vega, hoy Jardín de la Extensión, este trazado se encendió y quedó levemente y por poco tiempo marcado en el suelo” (Luza, 2013) (fig. 3). Según los casos revisados, podemos ver que en el acto de apertura de los terrenos la espacialidad se construye en torno a un centro dado por la hondonada, en el cual se enciende un gran fogón que crea una temperie para dormir. El fuego aparece en la escala de lo mayor para encontrarse con la dimensión de territorio que se abre en el acto. Por otra parte, en el acto de lectura de la poesía de Larrea, con la disposición de antorchas en torno a la mesa también congrega pero desde un afuera, conteniendo en su interior e iluminando la comida. Aquí el fuego está presente en una escala menor pero en lo múltiple, es decir, que se contiene desde la relación de varios elementos que conforman un total. En cuanto al acto del cenotafio de Verónica Ross, se conforma una espacialidad con el fuego en torno al rito, trayendo consigo la creación de un lugar

sagrado. El fuego en este acto se conforma con trazos que desde el diseño le otorgan un valor a su forma. El fuego acoge con su calor, contiene con su luz y ampara en su condición de rito, todos estos sinónimos relacionados al encuentro y la reunión. Es por esto que podemos decir que el fuego puede ser visto arquitectónicamente desde su dimensión agoral, que trae a presencia la cualidad del encontrarse en un centro, en torno al calor, la luz y al rito. En estos tres actos poéticos, el fuego ha ocupado un rol fundamental para generar una espacialidad íntima que permite disponer y desplegar el cuerpo, es decir, posicionarse y orientarse ante la extensión. Además, el fuego aparece también como un elemento moldeable al cual se le puede dar una forma y tamaño, está a la voluntad de ser construido, pero que también construye y genera lugar efímeramente. La condición de reunirse favorece y trae también a la palabra. Así, fuego y palabra en virtud de la construcción del espacio, para dar cabida a los quehaceres humanos en plenitud.

REFERENCIAS (1) La Ciudad Abierta es un lugar donde viven diferentes artistas, arquitectos y poetas bajo la luz del poema de Amereida, que abarca la relación entre los americanos y su territorio en búsqueda de una identidad propia. En palabras de Pérez de Arce y Pérez Oyarzún (2003), “idea, utopía, ciudad que no es ciudad, propuesta de comunidad de vida, trabajo y estudio capaz de dar cabida al esplendor de los oficios y a su libertad” (p. 166). IMÁGENES © Archivo Histórico José Vial Armstrong REFERENCIAS Luza, David. (2013). Constitución de la extensión en común en la Ciudad Abierta (tesis doctoral). Univesitat Politècnica de Catalunya, Barcelona. Pérez de Arce, R. y Pérez Oyarzún, F. (2003). Escuela de Valparaíso Ciudad Abierta. Madrid: Tanais Ediciones.

Fig. 2. Disposición de antorchas en uno de los actos del Chantier de Ciudad Abierta en 1973.

Varios Autores. (1971). Apertura de los Terrenos. Viña del Mar: Archivo Histórico José Vial Armstrong Varios Autores. (1973). Chantier Ciudad Abierta: Carpeta 2. Viña del Mar: Archivo Histórico José Vial Armstrong

Fig. 3. Trazado de fuego en el acto al Cenotafio de Verónica Ross en 1990.


LECTURA

EDITORIAL

Elucubrando sobre el fuego en el arte

La llama. Odilón Redon (1896).

Macarena Roca Leiva

Profesora de Literatura Docente e Investigadora del Centro de Estudio del Patrimonio (CEPA), Universidad Adolfo Ibáñez. Chile.

Hay en el fuego un peligroso atractivo que seduce a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Prometeo robó el fuego a los dioses, intuyendo incluso que un castigo le esperaba. También, en su representación astral, Ícaro voló tan alto que el sol derritió sus alas, y cayó moribundo al mar. El fuego y su poder de atracción, ha llevado al hombre a la locura y a la perdición. ¿Cómo más comprender el gran incendio de Roma durante el imperio del megalómano Nerón? ¿Qué reside en ese elemento natural que nos ha seducido desde tiempos del paleolítico? El fuego, como representación del conocimiento y del espíritu indomable, ha sido parte de la imaginación literaria y gráfica durante la historia. Entre ellos, recuerdo al compositor ruso Alexander Scriabin con su obra Prometeo, el poema del fuego. Una lira musicalizada, posromántica y atonal, tan excéntrica como su autor. Pienso también en la cautivante imagen de Odilón Redon titulada La llama (1896). La pintura nos conecta con la carga simbólica y mística que tiene la representación icónica del fuego. En Redon, la llama está representada como una mujer enigmática e intocable cuyos rasgos femeninos transmutan en el flameo del fuego. La vibración de su paleta nos muestra el aura del

elemento, la fuerza seductora y destructora a la vez. Tanto Scriabin como Redon se adentran en territorios oscuros y mágicos. Ambos tienen biografías singulares que nos alertan de sus peculiaridades artísticas. También Steven Spazuk. Artista contemporáneo que se le conoce por la técnica del fumage, donde el fuego es parte de la ejecución de la imagen. Calor, humo y hollín dan como resultado una participación activa del fuego en las obras del canadiense, las que han sido reconocidas, por su estética y técnica, en todo el mundo. Me doy cuenta, al realizar este ejercicio de escritura, que no puedo traer a mi mente, artistas o historias relacionadas al fuego en donde este sea un núcleo de comunión o simple amorosidad. Mientras surgen en mí estos recuerdos de obras y artistas vinculados al fuego, me llega a las manos el texto de Eduardo Galeano El libro de los abrazos. En él encontré un poema -iluminador y apaciguadordel cual solo cito un fragmento: “Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y hay gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero arden la vida con tantas ganas

En resumen: que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”. Menudo y propicio hallazgo. Por fin el fuego no es visto como deseo peligroso, sino como el calor de nuestro espíritu. Me gusta lo de “fuego bobo” en el verso de Galeano. Como si el fuego tuviera una forma sutil de ser y su temperatura respondiera a la intensidad de nuestros corazones. Una flama que se mantiene en el tiempo como signo de existencia sostenida, de permanencia vital. Creo que, como dice Didi-Huberman, hay ciertas “imagen – poder” que se transforman en clichés sin permitir ser abordadas desde nuevas dimensiones. Tal vez el fuego debemos pensarlo más como una “imagen-potencia”, es decir, una que hay que rastrear anacrónicamente, a lo largo de la historia, para que nos hable de todas sus aristas y posibilidades.

La Revista COTA es una publicación física de naturaleza

independiente que surge en el año 2017 en la Región de Valparaíso y que trata temas sobre arquitectura y territorio con una periodicidad bimensual de marzo a octubre. COTA expone en sus páginas opiniones multidisciplinares desde un tema general propuesto para cada edición. Así se genera una visión global de la ciudad desde la interrelación entre los columnistas que proceden de los distintos ámbitos de la arquitectura, el arte, la sociología, la psicología, la geografía y el diseño entre otros.

Revista COTA ha sido comprendida desde sus inicios

como una publicación especializada sobre la ciudad pero dedicada al público general, marcando así diferencia con otras publicaciones del mismo ámbito, planteándose, en este sentido, cuatro objetivos editoriales: 1.-Fomentar la apertura del conocimiento sobre la actualidad de nuestra ciudad y arquitectura en una publicación innovadora y creativa; 2.-Constituirse como un instrumento de difusión de trabajos generados tanto en el ámbito académico como en el desarrollo profesional de cada disciplina; 3.-Estimular en el ciudadano la visión crítica y la construcción de una mirada multidisciplinar sobre la ciudad; y, 4.-Fortalecer en los lectores y ciudadanos su compromiso y mejorar la convivencia con el espacio habitado.

A la fecha ya son siete los números publicados con un

tiraje de tres mil ejemplares por edición, surgiendo de este modo, la necesidad de identificar si en la puesta en marcha del proyecto Revista COTA ha logrado cumplir con los objetivos editoriales por la que fue creada, reconociendo a su vez, cuáles han sido los elementos valorados por columnistas, lectores y grupos académicos

Obra Portada El grabado se titula “Hiper Resiliencia, dos tiempos un lugar”. La imagen recoge dos tiempos posteriores al Mega incendio del 2014, la imagen superior en abril del 2014 un día tras el siniestro, la inferior en octubre del 2014, seis meses después, donde se puede ver la reconstrucción de casi la totalidad de la viviendas por parte de los mismos habitantes. A pesar de la magnitud de la tragedia, las familias en tiempo récord reconstruyeron nuevamente sus viviendas, anticipándose a la solución estatal, la cual vendría meses y/o años después. Gentileza de Andrea Pino V.

respecto a la iniciativa, permitiendo con esa información potenciar el proyecto y proyectarse en un sentido concreto y a fin con las expectativas que surjan del estudio.

Agradecer a todos ustedes, nuestros lectores, por su apoyo

durante este 2018, cerrando este año con la edición que tiene en sus manos, para concentrarnos en revisar el proyecto en su totalidad, de manera que el 2019 podamos presentarles más desafíos y re-estructuraciones que beneficiarán el proyecto. Director Revista COTA

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