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DICIEMBRE 2017 / Nº 3

Diseño de imagen de conmemoración 60 años: Arqto. Osvaldo Bizama Calzia


PUBLICACIÓN ESCUELA DE ARQUITECTURA UNIVERSIDAD DE VALPARAISO

02 03

Diciembre 2017 / Nº 3

Palabra de

EDITORIAL 2014 - 2017

2012 - 2013

2010 - 2011

2006 - 2009

Dir. MARCO ÁVILA ARREDONDO

Dir. PABLO ORTÚZAR SILVA.

Dir. LUIS VARAS ARRIAZA

Dir. L. ANDRÉS OYARZUN MACCHIAVELLO

Me llamo Pablo Ortúzar Silva. Soy Doctor Arquitecto por la Universitat Politécnica de Catalunya, y profesor titular en esta Escuela, de la cual fui Director de 2012 a 2013. Cuando fui elegido, me comprometí a volver a acreditarla. Para lograrlo, era indispensable elaborar un informe de autoevaluación, un plan estratégico, y un nuevo plan de estudios, coherente con el perfil de egreso de la Escuela, cosas todas que se hicieron de manera colegiada. Durante el primer semestre de 2012, dirigí la implementación del nuevo plan en primer año. En abril de 2014, la Escuela fue acreditada por cinco años.

Este escrito es extracto de una presentación que hice al postularme para director en el 2010. El Director es alguien en quien los estudiantes pueden reconocer a un maestro y los profesores a un conductor. En la actualidad esta misión se ha extraviado. Sin conducción es imposible fijar metas y rumbos. Administrar no es sinónimo de dirigir. Dirigir una escuela de arquitectura debiera ser un acto creativo permanente y no solamente normativo. Dirigir es sinónimo de orientar. La pregunta ¿A dónde se dirige usted? Indica una orientación. El rumbo de un barco se dirige no se administra. El capitán de barco que lleva consigo un buen administrador está asegurando el éxito del transporte marítimo. De ese capitán podemos esperar, que sepa orientarse tanto instrumentalmente como por las estrellas, que reconozca en su piel los vientos alisios y los distinga del siroco que sopla desde el desierto hacia el mediterráneo, que pueda reconocer con una simple mirada las corrientes marinas. En eso confía su tripulación. La pregunta resultante puede ser demoledora: Si el director llega a convertirse en un mero administrador ¿Quién conduce? ¿Quién propone una línea, una dirección? ¿Quién da un orden a la discusión académica? ¿se llega a ser líder sólo por ser buen administrador?

A partir de mi llegada a esta Escuela de Arquitectura, en el año 1986 para colaborar en el Taller de Primer Año, muchas cosas han cambiado. Cambió el país, cambió la Universidad y ciertamente ha cambiado nuestra Escuela. En dicho proceso he tratado de participar activamente, siempre desde el ámbito del Taller invitando a los estudiantes, a través de la observación, de la reflexión arquitectónica y del amor por la ciudad, a transitar por las diversas vertientes que el noble oficio del arquitecto posibilita y regala. En forma paralela he ejercido mi actividad profesional con diversos proyectos, de vivienda, industriales, educacionales, de equipamiento y deportivos. Un hito relevante en este largo camino de más de 30 años en el taller lo constituye sin duda el periodo a cargo de la Dirección de la Escuela, entre los años 2006 y 2009. Durante ese período se incorporaron a los equipos docentes numerosos profesores jóvenes a Jornada Completa, talentosos arquitectos provenientes de nuestra propia cantera y que han desarrollado o desarrollan exitosos estudios de postgrado. Se emprendió una búsqueda de convenios con otras Escuelas de Chile y del Extranjero con el objeto de promover un efectivo intercambio estudiantil. Se incentivó una política de viajes de los diversos Talleres, tanto dentro del territorio nacional como a países vecinos, destacando una permanente participación en Workshops internacionales. Se trató, adicionalmente de dar lugar a numerosos puntos de en-

DIRECTORES

Todo ejercicio de memoria y

retrospectiva traerá consigo asimetrías y filiaciones que permiten reconocer, comprender y acercarnos a nuestro hoy, el cual cruza la historia de todos los que hemos formado parte de una u otra forma de esta comunidad académica.

Toda retrospectiva mira al

pasado. Lo que ya ha sucedido también incluye un sentido de aquello que emerge, de lo que aún está en estado de evolución. Esta colección de recortes y fragmentos esperamos se ajusten a los méritos de todos los que han participado de este ejercicio de memoria y de quienes han formado parte de esta publicación, reorientando nuestro quehacer académico y obedeciendo a nuevas lógicas de trabajo colectivo y de colaboración propias de nuestro tiempo. En el campo de la creación arquitectónica, la construcción de ideas para tratar con aquello que desconoDirección

Escuela de Arquitectura Director

Marco Ávila Arredondo

Secretario Académico (S)

Mabel Santibáñez Gangas Coordinador de Extensión

Gonzalo Herrera León Editor General

Marco Ávila Arredondo Diseño y Producción

Pablo Martínez Duarte Fotografía

Escuela de Arquitectura

cemos tiene a la imaginación como su principal herramienta, y nos permite colocar nuevas interrogantes respecto de nuestra participación en la construcción de la sociedad y de la responsabilidad social de nuestra disciplina desde esta parte del mundo.

Quisiera agradecer la genero-

sidad y disposición para enviarnos sus saludos a autoridades, académicos, estudiantes, arquitectos y a todos los invitados que nos han acompañado durante el presente año académico, y con quienes hemos compartido sus reflexiones, visiones y proyectos en torno

Imágenes Históricas gentileza Lilian Sanhueza Martínez

a la arquitectura, la ciudad, el territorio

arquitectura.uv.cl

Av. El Parque N°570. Playa Ancha - Valparaíso. Chile Proyecto editorial Dirección de Escuela de ARQ. Edición de divulgación gratuita Se autoriza la reproducción parcial citando textos o imágenes conforme a la ley de propiedad intelectual.

y los procesos de enseñanza. Por último, vaya nuestro espe-

cial reconocimiento al arquitecto Edward Rojas Vega, formado en nuestra Escuela de Arquitectura y recientemente galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura 2017. Enhorabuena.

Extractos del escrito enviado en el marco de la exposición Cartas al Alcalde / Letters to the Mayor, que tuvo su primera versión en Chile con motivo de la XX Bienal de Arquitectura y Urbanismo Diálogos Impostergables en noviembre de 2017 en Valparaíso. […] Desde ya hace 60 años y a partir de su origen, el devenir de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso ha estado estrechamente vinculado a su ubicación. La ciudad-puerto de Valparaíso ha constituido para nosotros y nuestro quehacer académico una verdadera plataforma, campo y ámbito de reflexión desde la cual estudiar y proyectar nuestra disciplina entendida como uno de los factores determinantes para alcanzar mejores estándares de desarrollo colectivo de forma integral y sostenible.* […] En efecto, la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso ha asumido con fuerza la responsabilidad que implica el ser parte de una Institución pública y estatal, orientando su quehacer formativo e investigativo hacia ámbitos que incorporan sistemáticamente la dimensión social de la profesión, y con un claro compromiso disciplinar en torno al campo que constituye lo que podemos entender como sentido público. Desde este lugar nos cabe referirnos y precisar ciertos temas de carácter estratégico. Primeramente, es posible afirmar una lección histórica. Las ciudades son el reflejo de las sociedades que las configuran y contienen, y sobre este entendido, la vida urbana en sociedades maduras, democráticas y

solidarias se desarrolla en ciudades de calidad. No existe otro camino. No es posible separar la ciudad del tipo de sociedad que la habita, y en consecuencia, ciudad y sociedad son en último término lo mismo. Asumir este paradigma es una primera tarea fundamental, sobre la base del trabajo conjunto que significa la consolidación de una ciudadanía colectivamente más desarrollada, inclusiva, participativa y equitativa. * Cabe señalar que el nombramiento de Valparaíso como Ciudad Patrimonio de la Humanidad, título otorgado por UNESCO en el año 2003, fue posible gracias al esfuerzo de generaciones de profesores y estudiantes de nuestra Escuela de Arquitectura que con su trabajo relevaron la naturaleza inédita de esta ciudad, constituyendo en aquel momento una trascendental acción política y colectiva.

cuentro de nuestra comunidad de Escuela a través de clases y encargos comunes, actividades conjuntas de profesores, Seminario del Contexto, etc. Importante momento fue la celebración de los 50 años de nuestra Escuela. En esa ocasión y a pesar de estar la UV atravesando por una seria crisis institucional, fuimos capaces de organizar numerosas actividades: fiestas, exposición Iglesia La Matriz con muestra de los Talleres y obras de Profesores y Exalumnos, conferencias, ciclo de cine y conciertos, todo con importante participación de la comunidad. Inauguración de la Sala Pablo Mondragón en el zócalo de la Casa de Atkinson con una notable exposición acerca de su obra, culminando con un viaje de una semana a Mendoza de toda la Escuela, profesores y estudiantes. La fundamental, sin embargo, lo constituye -creo yo- una vocación ejercida en el ámbito del Taller, espacio generoso, fecundo, en el cual a través de las clases, conversaciones, compartir experiencias de viajes, paseos, caminatas y reflexiones, participando de la formación de cientos de estudiantes arquitectos, muchos de ellos ahora amigos, acompañan este ya largo trayecto por la vida y la arquitectura, procurando siempre velar por la bella experiencia de la creación del mundo y una mejor existencia para aquellos que puedan habitar los lugares a los cuales contribuimos a dar origen.


04 05 Palabra de

1996 - 2004

1994 - 1995

1991 - 1993

1987 - 1989

1985 - 1986

Dir. JUAN LUIS MORAGA LACOSTE

Dir. GUSTAVO AGUAYO HERRERA

Dir. SERGIO ACEVEDO BONZI

Dir. ROBERTO BARRIA KIRKWOOD

Dir. JAIME FARÍAS CÓRDOBA

En el periodo 1996-2004 y con el conjunto de profesores, decidimos caminar desde una escuela en la cual, el estudiante realizaba la síntesis de las distintas materias, a una con mayor unidad de propósitos acerca de qué trata la Arquitectura. Realizamos un paulatino cambio en la malla curricular y en el grupo de profesores. Proceso que madura el 2003. Ese año nos visita el arquitecto Jens Thomas Arnfred, de la oficina: Tegnestuen Vandkunsten; cuya obra, a esa altura, nos identificaba plenamente. Al punto que vuelve el año 2005. La escuela demostró, en una exposición de todos los talleres, una gran fortaleza en el dibujo a mano, en los emplazamientos, y fidelidad a la ciudad en los proyectos; tanto en lo social como en la inserción en el paisaje, que el arquitecto danés destacó, al revisar una a una todas las propuestas de los estudiantes. Ese año se materializa el proyecto y construcción de la casa Atkinson. Tuvieron relevancia durante el periodo las acreditaciones, especialmente R.I.B.A., esfuerzo de estudiantes y profesores en su conjunto. Debo destacar especialmente a los profesores que me acompañaron en el período: Sven Martin, por su compromiso institucional e intelectual y a Luis Varas, por su reflexión estimulante sobre las materias a enseñar en la carrera.

El año 1993 acepté ser candidato a Director de la Escuela en un periodo muy singular que vivió la Universidad con motivo del lento proceso de retorno a la Democracia al país, que se inicio a partir del año 1990. Sucedió que como una política del primer gobierno democrático, como un acto de reparación a los afectados, se implemento un programa que permitía a las Universidades estatales reincorporar a los profesores exonerados durante la Dictadura. En el caso de nuestra Escuela, entre los académicos que fueron reincorporados figuraban aquellos que fueron fundadores del curso de arquitectura en Valparaíso, dependiente de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile. La vuelta a la democracia también repercutió positivamente en la vida universitaria, esto se reflejo en la elección del Director. En esa oportunidad fueron los profesores y el centro de alumnos los que plantearon que era imprescindible democratizar el gobierno universitario, aunque fuera informalmente, entendido como un acuerdo tácito entre la comunidad de la Escuela. En consecuencia la gestión realizada como dirección en ese periodo fue con la participación activa del Consejo de Escuela, aunque la institucionalidad imperante en esa época concentraba todo el poder en la figura del Director. Este hecho contribuyó efectivamente a mejorar el clima de la convivencia que dominaba en esa época.

“Extraido y abreviado”, parte del informe de la primera acreditación de 1991 de RIBA (Royal Institute British Arquitects), Londres obtenida durante mi dirección, por 4 años. Primera acreditación en Chile, junto a arquitectura de PUC creo que habla de lo pasado y lo presente con mucha claridad. Elegibilidad. La oferta de escuelas de arquitectura ha crecido de un tradicional seis a un increible veintiseis. La escuela ha aumentado su cupo para 1er año a 87, y este numero se ha llenado en un 100%. Estadisticas de nuestras autoridades muestran que esta escuela se sitúa entre las mejores respecto a la elegibilidad. Ademas del aspecto cuantitativo, las estadísticas mostraron que, en el sistema nacional de postulaciones, la mayoría de los estudiantes que entraron a primer año marcaron nuestra escuela como 1ª o 2ª opción, dentro de una posibilidad de seis. Conclusión. La escuela está satisfecha con su progreso hacia un equilibrio entre excelencia técnica, aproximación humanista a los problemas de la sociedad, y una firme creencia en la arquitectura como una expresion creativa y significativa del espiritu humano. Hemos aprendido a plantear estos importantes problemas en estos términos para evitar la discusión esteril y disociativa de si la arquitectura es un arte o no, en parte un arte, etc. etc. Al mismo tiempo pensamos que el tema es muy importante y tiene influencia directa en las aproximaciones a la enseñanza de la arquitectura, y en la imagen externa frente a las seis escuelas “tradicionales” y las más de 20 abiertas en los ultimos 5 años.

A PROPÓSITO DE LOS 60 AÑOS DE LA ESCUELA DE ARQUITECTURA, de la hoy Universidad de Valparaíso. Fue a inicios del año académico 1989, que emprendimos un histórico y aventurado viaje a la Conferencia Latinoamericana de Escuelas y Facultades de Arquitectura, tres académicos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso y cinco estudiantes del Taller de título del arquitecto Alejandro Navarrete, profesor que en esa época oficiaba de Alcalde de la ciudad de Valparaíso. Los estudiantes Víctor Quiroz, Raúl Puelma, Cristian Alcota, Andrés Costa y Aldo Musso, habían desarrollado un trabajo sobre el límite superior del territorio de la ciudad puerto y habían acuñado un término para referirse a esa última posición en que se es parte del paisaje del anfiteatro de Valparaíso: “la cota del ojo”. Sumados a mi participación en el viaje como gestor que hizo posible responder a la invitación de CLEFA, se integraron los profesores Alejandro Navarrete y Eliana Muga quienes eran los encargados del curso de taller. El análisis elaborado por los estudiantes, estaba representado en un mosaico de algo así como 120 paneles de 40 x 40 cm., en los que se desarrollaba una propuesta integral de ocupación del territorio de la zona alta colindante con el camino de la Pólvora y que fue aceptado para ser expuesta en la conferencia como trabajo de estudiantes. La experiencia en lo concreto, significó la inmersión en un mundo detenido en el espíritu colonial, en el que las costumbres parecían llevarnos a otra época de la historia y en el que

la naturaleza del habitante original del territorio con su carga de cultura indígena, afloraba de múltiples formas en diversos ámbitos de acción. Tres acontecimientos han quedado en mi memoria como símbolos de una travesía inédita para la época en nuestra escuela y de la que en mi calidad de director subrogante, agradezco los aportes que desde la vicerrectoría de la Universidad y la alcaldía de Valparaíso, hicieron posible semejante aventura. El primero, dice relación con la postulación a querer traer la siguiente conferencia a Valparaíso y el desafío de tener que defender públicamente una invitación ante un conglomerado de participantes de diversos países latinoamericanos, en circunstancia de estar Chile bajo un régimen militar condenado internacionalmente por su carácter de dictadura. El presentarse en un estrado convocando a realizar el próximo evento en mi país, sintiendo el clima tenso del público que en anteriores encuentros habían arrojado de un cuanto hay a los representantes nacionales, debiendo contener esos ímpetus con solo la palabra, ha sido para mí una experiencia notable en mi proceso de formación como persona y que finalmente, consiguió la adhesión de solo la escuela de arquitectura de la Universidad de Los Andes, Colombia, lo que siempre he valorado como un gran éxito Lo segundo, tiene que ver con una experiencia que solamente un ámbito casi mágico es capaz de trasmitir y lo constituyó el hecho de haber tenido la posibilidad de vivir la celebración de un Sábado Santo en la ciudad de Antigua, Guatemala, ingresando al

atardecer a una misa de matrimonio en la iglesia de la Merced, de estilo barroco americano inaugurada en el año 1767. Los velos colgando del cielo y las columnas, las personas todas en atuendos de época, los trajes clericales con predominio del tono morado, la pareja contrayendo nupcias en medio de este clima entre religioso y pagano, los cánticos que acompañaban la ceremonia… una escena macondiana que dejo en mi persona la sensación de un viaje de regreso a un origen olvidado. Lo tercero, lo constituye la cofradía que se construyó entre los partícipes de este particular desafío, en el que a medida que iba transcurriendo el tiempo, se construía una especie de relación de pertenencia a una aventura en la que cada día que pasaba, uno iba sintiéndose más cercano del otro, más compañero que profesor o estudiante, más parte de un equipo unitario de responsabilidades compartidas, que de un curso de educandos y educados, que para ilustrar con sólo una acción que resume el espíritu, culminó en una ocasión con el llamado “baile de los quetzales” en el que todos los partícipes simulando aves bailando en torno a mi persona situada en medio del ruedo, celebraban el día de mi cumpleaños… allá en Guatemala, en marzo del año 1989.

Mi experiencia y vivencia personal tras 56 años de permanencia en la Escuela, en calidad de alumno, académico y directivo (años 1964-2010). Referente a hechos relevantes durante la gestión (consigno sólo 2 por estimar más significativos) 1. En razón de la “creación” de la Universidad de Valparaíso (año 1981) como consecuencia de la reorganización nacional de las Universidades del Estado en conformidad con la Ley y por tanto la desagregación de la Universidad de Chile, la nueva Rectoría estableció nuevas modalidades y regímenes administrativos y académicos. Ello significó reconstituir la administración y gestión en todos sus planos y especialmente en el ámbito académico. De esta manera se obligó a rigidizar y anualizar los Currículos, Planes y Reglamentos de Estudios entre otros tantos. Por encargo directo de la Dirección y en mi calidad de Secretario de la Escuela, se debió adecuar, además de la malla curricular, sus objetivos, contenidos, metodologías y en general una completa actualización académica, concibiendo y recuperando especialmente los “talleres paralelos”, método pedagógico que habilita para entregar visiones y puntos de vista diferentes en esta disciplina. Tras algunos períodos y una permanente insistencia a la Universidad, se logró recuperar finalmente la flexibilidad curricular y su consiguiente semestralización vigente hasta la fecha. 2. Durante mi periodo como Director, iniciamos los contactos, recopilación de antecedentes, preparación y gestación de la Acreditación de la

DIRECTORES

Escuela de Arquitectura ante el Royal Institute of British Architects (RIBA), alcanzando dicha acreditación durante mi decanato, en conjunto con la Universidad Católica de Chile y la Universidad del Bío Bío, únicas y primeras Universidades a nivel nacional en exhibir una Acreditación internacional, garantizando con ello la excelencia académica en sus aulas y en sus resultados. Todo esto de manera previa y anticipándose claramente al inicio en Chile de las acreditaciones en la Educación Superior.


06 07 Imágenes

HISTÓRICAS

80

60 Charla y Guillermo Ulricksen-(VP). DÉCADA 60.

Escuela 1987.

1er año-1964. Viaje Escuela Buenos Aires.

Alumnos croqueando 1986.

90 ELEA 92. Córdoba.

Celebración 10 años Escuela Arquitectura. 1968.

Congreso Arqtos 1967. Arica.

Primer ENEA 1966. ELEA 93. San Pablo, Brasil.

Escuela Arq. Década 90.

70

CONEA 93. Chile.

ELEA 91. Paraguay.

2000

Semana Mechona 1976.

Escuela Arquitectura. Década 70.

Generación 1971.

La Plata. Argentina.


08 09 Palabra de

Arquitectura en Playa Ancha

Profesor Gustavo Ávila González FORMA TALLER INTEGRADO PRIMER AÑOS Y EXPRESIÓN ANALÓGICA

Provengo de una escuela donde los pasillos eran el lugar de encuentro e intercambio, donde la pequeña escala, la próxima, reforzaba una identidad colectiva que compartía métodos de enseñanza y procesos de aprendizaje. Un cara a cara que acortaba las distancias del anonimato. Instalaciones que, desde la emergencia, cobijaron durante 20 años una manera precaria de habitar. Así recuerdo varios eventos. Durante mi primer año, 1985, una entrega del mes de julio, veo a los compañeros de cuarto año terminando láminas en los tableros que atiborraban los pasillos. Las maquetas y una gran maqueta para ojos pequeños de la Caleta el Membrillo y su entorno. Y veo una maqueta con una gran cúpula que cubría el espacio Caleta El Membrillo. Un susurrar de estress. Tanto dibujo, tanta maqueta. Pura manualidad.

PROFESOR Había pares de talleres, estaban los profesores Luis Cano, Gumaro Fermandois en primer año. En segundo, Gustavo Aguayo con Sven Martin; Fernando Durán, Rigoberto Raffo y Juan Román (hoy a cargo de la escuela de arquitectura de Talca); en tercero Roberto Barría y Victor Calvo; en cuarto Francisco Harrison, Alejandro Navarrete y Sergio Acevedo; Julio Rojas, Pablo Mondragón en quinto; y muchos otros en las asignaturas “teóricas” que, a diferencia de hoy, corrían independientes y demandantes de un apretado tiempo. Dina Zerega en urbanismo, Peter Weisser en construcción, Guillermo Ovalle en estructuras, Jorge Vallejos en organización profesional, Jorge Moreau en Teoría, Alejandro Witt en Instalaciones. Cierta diversidad urgente que florecía en época de dictadura con directores y decanos designados. Había una sala magnífica, la 160, que ocupábamos como primer año (taller Fermandois) y luego en segundo año (taller Aguayo), misma sala para todo evento, recibimiento mechón y una que otra fiesta. La sala correspondía a la fusión de 6 módulos. La facultad se configuraba en torno a pasillos y bloques de salas cuyo módulo era un cuadrado de

5,5 mts. Perfiles metálicos pintados de azul y tabiques de paneles prefabricados en plástico. La sala de títulos, en el mismo cuerpo que el Decanato, tenía el tamaño de 2 módulos, se emplazaba al frente de la actual Sala Juan Araya, hacia el parque. Las entregas de Titulo eran equivalentes a una muestra lineal de 15 metros de láminas, una testera de profesores examinadores y la puerta. La maqueta al centro y el titulando de pie y los que podíamos ver y escuchar, en los intersticios que dejaba la exposición. Los títulos eran públicos, en la medida que cupiera público. Una vez un compañero titulando, vivió tal nivel de angustia, que dicha su nota por la comisón de profes (un 4.0), se fue de espalda azotando su cabeza en, por suerte, una alfombra. Ahí me di cuenta que la sala de títulos especificaba alfombra. Con cada año que pasaba, las condiciones físicas de la Facultad disminuían, el clima hacía lo suyo. Gonzalo Abarca nos hacia clases de Geometría Descriptiva, un día nos llevó a ver una cuelga de título y nos decía “así tendrán que dibujar”. La sala estaba repleta de láminas dibujadas con rapidograf. Una tarea titánica.

Por la ventana hacia el Taller Aguayo, visualizábamos unos cubos de alambre donde la conceptualidad abstracta cobraba dimensiones nuevas. Un lenguaje libre y experimentaciones ajustadas a intenciones. Mientras tanto los croquis del Chani Valenzuela, portento semidiós, llenaba la sala con croquis tamaño medio pliego y luego tamaño pliego. Croquis de 77x110 cms. Muchas personas recuerdan haberlo visto tirado de guata dibujando en diversos lugares. Sus dibujos llegaban con las texturas de los suelos y pavimentos, huellas ineludibles de verdaderos levantamientos. Con Juan Enrique los lugares se depositaban en la clase en cuerpo y alma, era imposible no entenderlos, inevitable no estar en ellos. Con el mismo Chani, durante las clases con Aguayo, hacíamos tertulias silenciosas de dibujos surrealistas, mientras oíamos las presentaciones de nuestros compañeros. Marco, Yorch Cassis, Sergio, Malú, Fabián, Polo. En ese minuto, el futurismo, como cubismo dinámico, múltiple y alegre, apareció más bello que la Victoria de Samotracia. Mientras tanto afuera, alguna mañana, las compañeras de la Escuela de Diseño performaban con la Suite

Recoleta de Fulano. Adentro, el flaco Barrientos, hoy candidato a senador por Aysén, presenciaba las clases con guardia policial. El año 86, después de una toma, fue expulsado el profesor Carmona. En los talleres de Roberto Barría en tercer año, habitaba la palabra, la observación y las conjugaciones verbales que a ratos transformaban en suplicio la existencia de algunos. Hubo una cuelga de Cuarto año, que guiaba el profesor Navarrete, que proyectaba un edificio consistorial, donde se esbozaban esquemas gráficos tirados a tinta como ideogramas chinezcos. Ahí quedé prendado a esa láminas, con la gestualidad y con la manera de trazar desde un pincel. Pato Díaz habitaba con unos cuadernos llenos de dibujos como plantas irreales, como giros quebrados, llenos de colores. La gente grande hablada del Parque de La Villet y yo trataba de entender la obra de la CoopHimmelBlau. “Este proyecto tiene moho” decía el mismo Navarrete en un pasillo al mirar el proyecto Puente de Leo Galdames y César Pelaez. Era un bello proyecto que se posaba en la boca del Estero de Viña. En una lámina de planos dibujados con portaminas, había

un preciso bosquejo de un vitral que llevaría un ventanal de ese puente. Se podía llegar a ese detalle. Los ventanales podían expresarse desde la luz. En el verano siguiente, durante las vacaciones me puse a hacer pequeños vitrales con restos de vidrios recogidos en mi casa. En 1989, en la previa de unos talleres de títulos, que fue notable, había una guerra declarada, una diferencia evidente. En el taller de la esquina, colgaban láminas, llenas de imágenes y palabras dibujadas con glitter, un laberinto que declaraba sensaciones y emociones intensas sobre la manera de hacer y sentir la arquitectura. Eran 3 personas. En la sala del medio, perfectamente blanca, repintada para la ocasión, 5 compañeros, colgaban una lámina Plastificada en el centro. Y en un texto sincrético, declaraban sus principios ordenadores. En la primera sala exponían Leo, César y Rogelio, en la segunda Quiroz, Puelma, Alcota, Musso y Costa. Los primeros habitan en nuestra escuela, los segundos luego se fueron a la fundación de la extinta escuela de arquitectura de la Universidad Marítima. El Quinto año nos sorprendio con un Congreso construido groseramen-

Curso Expresión Analógica Semestre 1 año 2017 Profesor Gustavo Ávila

PLACAS

conmemorativas 60 años de la escuela Las imágenes corresponde a una selección de placas conmemorativas de los 60 años, elaboradas por los alumnos de Expresión Analógica del primer semestre de 2017.

Ejercicios desarrollados en los cursos dictados por los profesores Gustavo Ávila González y Pablo Martínez Duarte

Expresión Analógica, en sus 2 módulos, realizó una trabajo complementario, tendiente a elaborar una placa conmemorativa de los 60 años. Un objeto gráfico con la función de sintetizar en imagen y palabra la idea o manifiesto de la escuela de arquitectura. Para ello, se fijaron 2 acciones:

A.- Recopilar proyectos de título. B.- Entrevistas a profesores. La recopilación se tradujo en el registro de aproximadamente 60 memorias disponibles en la biblioteca y la elaboración de un catálogo de más de 200 proyectos.

Las entrevistas permitieron a los estudiantes dialogar con algunos profesores y de primera fuente acceder a aspectos históricos, ideas y opiniones sobre la escuela. El proyecto final intentó presentar la síntesis de ese proceso.

Características Técnicas Placas Soporte: Trupán 60 x 60 x 0,5 cm Técnica: Dibujo a mano alzada. Color: Esmalte Blanco, negro y rojo.

te en medio del Almendral. Ajeno a la idea de lugar, a la condición básica de acoger actos ciudadanos. Y a partir de ello, el proyecto urbano del taller nos permitió acercarnos con Don Pablo que junto a Chichi Dazarola guiaban la clase de manera conversada, crítica y humana a propósito de la arquitectura. En el quiosco de la esquina el Diario Noreste, la vida peligrosa, vivía su último año. Entonces, intentábamos conjugar el verbo hacer escuela. Donde presentarse a taller sin tarea era suicidio y no asistir a una clase de historia de Don Pablo era fuertemente criticado por tus amigos. El proceso de aprendizaje era entre compañeros grandes, entre maquetas laboriosas, y deseosas de verlas terminadas, donde la enjundia de palabras a ratos era manjar, entre trazos fascinantes, libertad y poesía de espacios, exposiciones gigantes, pasillos ebullentes y transparentes, artesanía en todos los rincones y por sobre todo, deseosos de habitar en libertad. Y en las calles de la ciudad afloraba una pancarta roja. Arquitectura por el NO. Provengo de ese ámbito. De esa época. Felices 60 años.


10 11 Palabra de

AUTORIDADES

ALBERTO FERNÁNDEZ Director Escuela de Arquitectura Universidad de Chile

EMILIO DE LA CERDA Director Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Católica de Chile

IVÁN IVELIC Director Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

ROBERTO BARRÍA Director Departamento de Arquitectura Universidad Técnica Federico Santa María

JUAN MASTRANTONIO Director Escuela de Arquitectura Universidad Nacional Andrés Bello. Sede Viña del Mar

JOAQUÍN BUSTAMANTE Director Escuela de Arquitectura Universidad Viña del Mar

RODRIGO URIBE B. Secretario Regional Ministerial de Vivienda SEREMI de Vivienda y Urbanismo Valparaíso. Gobierno de Chile

En los 60 años de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, un cordial saludo desde la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, fundadora de la antigua Escuela de Arquitectura sede Valparaíso que dió origen a lo que hoy es la escuela formadora de profesionales referentes en el ámbito público que la región y el país requiere.

Hablar de sesenta años de enseñanza de la arquitectura en la Universidad de Valparaíso es hablar de una herencia y de una responsabilidad. Una herencia, porque su Escuela de Arquitectura recibe hoy la notable tarea llevada adelante por tres generaciones de académicos, estudiantes y administrativos, quienes desde 1957 le han dado cuerpo y han construido una visión disciplinar con sede en la ciudad puerto. Una responsabilidad, porque esta comunidad académica ha sabido seguir renovando ese legado, asumiendo los desafíos de los nuevos tiempos tanto en la formación profesional, en la generación de nuevo conocimiento y en el vínculo con la sociedad de la que forma parte. En este importante aniversario, con la admiración y el respeto de una escuela que ha tenido el privilegio de conocer este proyecto académico, quisiera saludar con la mayor alegría a todos los que forman la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso.

Un gran saludo a la comunidad académica de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, en el cumplimiento de sus 60 años. Quiero destacar la participación y compromiso del cuerpo docente en la formación de futuros arquitectos y en la construcción de un cuerpo disciplinar involucrado en dar respuesta a los problemas de nuestra ciudad. En los últimos años nos hemos encontrado trabajando en común para levantar propuestas y visiones que abran posibilidades de desarrollo humano en Valparaíso y su región. Instarlos a continuar vuestra destacada labor en la formación y ámbito disciplinar, con el mismo compromiso y dedicación que los ha caracterizado hasta hoy.

La Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, que naciera al amparo de la Universidad de Chile en el año 1957, ahora ya consolidada como unidad significativa y relevante en el quehacer regional y nacional, cumple con celebrar un nuevo aniversario. Sesenta años, tiempo y memoria reunidos en el recuerdo de tantos acontecimientos que fueron forjando una identidad, un prestigio y la fidelidad al compromiso de ofrecer un espacio para el diálogo acerca de la arquitectura, ámbito en el cual a lo largo de todo su período de existencia, ha sostenido una vocación de estudio, aprendizaje y entrega de contenidos, que ha trascendido con creces el ámbito universitario, traspasando su aporte en acciones y obras concretas para beneficio de la comunidad. Vaya mi saludo de exalumno y en representación del Departamento de Arquitectura de la Universidad Técnica Federico Santa María, las felicitaciones a todos sus profesores y estudiantes, por la labor de excelencia con la que asumen la difícil tarea de formar ese nuevo profesional capaz de insertarse en un futuro que se perfila con rasgos inéditos.

“Nuestros saludos a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, en los momentos en que celebran un año más van en primer lugar, como un antepasado, a Pablo Mondragón y a Myriam Weisberg, a quienes conocí personalmente; también van los saludos a todos los detenidos desaparecidos de esa gran Universidad. Les deseamos tanto éxito como a nuestras otras escuelas hermanas, preocupadas, con su propio afán, por la ciudad que nos acoge y llama”

“Hago ciudades, casas, barracas, etc. De todo, hasta cositas y la suma de las cositas modestas, permite hacer algo al final.” Le Corbusier

Saludar los 60 años de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso por su gran aporte a la discusión regional sobre temas urbanos y de vivienda. Señalar, además, que la impronta de vuestra institución está presente en esta Seremi a través de nuestros funcionarios, de nuestros profesionales, quienes han aportado a la región, al país. Buscamos continuar la senda de trabajo colaborativo entre el quehacer público y universitario, para lograr, en conjunto, los desafíos que conlleva la creación de mejores ciudades, la construcción de viviendas de calidad y la implementación de barrios integrados.

El resultado de la construcción de una Escuela de Arquitectura en el tiempo se asemeja al resultado de la construcción de una ciudad, la comunidad de alumnos, docentes y egresados, sus obras, constituyen testimonios, al inicio, luego, en la perspectiva, tendencias que explican un sentido dado por la experiencia formada en cada uno de ellos en ese lugar, la Escuela, que pulsa Valparaíso. Felicidades por sus 60 años, tantos intentos, tantos logros que construyen algo (para todos) al final. Saludos y abrazos de parte del equipo de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Viña del Mar.


12 Premio nacional

Arquitectura

VALPARAÍSO [REGRESO AL OTRO LADO DEL SIGLO] Cuando en 1957 se fundó la Escuela de Arquitectura de la Sede de la Universidad de Chile en Valparaíso, yo tenía 6 años y uno de mis recuerdos más arcaicos era el observar impávido un remolino de tierra en la congelada Cordillera del Desierto de Atacama y “el hundimiento” que lentamente se tragaba el hospital de la Mina Vieja, mi pueblo natal, al final completamente devorado por la tierra (1) . Luego, las familias de mineros en un desplazamiento dorado, serían trasladadas a una ciudad moderna en construcción - con forma de Casco Romano - llamada El Salvador, que acogió algo de mi infancia y parte de mi juventud, la que también viviría en un internado público en la ciudad de Santiago (2) . Experiencias y ámbitos que me ayudarían a forjar el carácter y a cimentar las bases de una visión de mundo que trece años después, en 1970, se terminarían de estructurar en esta Escuela de Arquitectura vanguardista, hija de la reforma académica de fines de los sesenta, ubicada en Calle Blanco, donde tanto el eslogan como el rostro del Che Guevara pintado en su fachada daban cuenta de una formación sin dudas tensionada por el carro de la historia, donde convivían las enseñanzas de los viejos maestros modernos, que colocaban el objeto arquitectónico en el centro de las preocupaciones, con la de jóvenes profesores, muchos de ellos latinoamericanos, que colocaban el objeto arquitectónico atado al territorio, a la vida en los cerros, y a la cultura del lugar. Dicotomía a través de la cual comprendí que la arquitectura estaba íntimamente arraigada al paisaje y a la geografía, que en Valparaíso la convertían en terraza, proa o escalera. Sin embargo, profundas tensiones históricas romperían en 1972 esta extraña convivencia y la Escuela como una célula se separaría en dos: la Escuela

de O´Higgins con el rostro de Luciano Cruz pintado en la vidriera - que el golpe militar de 1973 haría desaparecer, junto con algunos estudiantes y alumnos - y la Escuela de los Módulos de Plásticos de Playa Ancha, reconvertida por la historia algunos años después como Escuela de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, donde terminé mis estudios, no sin antes demostrar que no era un “facineroso estudiante y ayudante marxista” (3), desde donde egresé y me recibí el año 1977 con mi proyecto de título: “Achao, un Centro de intercambio“. El Archipiélago de Chiloé fue el lugar elegido para irnos a vivir y a trabajar con Renato Vivaldi y nuestras familias en 1977. Viviendo allí, en esa lejanía, iniciamos un recorrido de acción y reflexión colectiva, que parte con la fundación del mítico Taller Puertazul y que 40 años después me llevaría a ser Premio Nacional de Arquitectura, siendo esta la primera vez que mis pares otorgan esta distinción a un arquitecto nacido en región, formado en región y que realizó su obra en la región gracias a esta singular escuela que cumple 60 años, que unía como en un collage miradas y pensamientos diversos. Este premio también me trajo de vuelta a Valparaíso 40 años después, a mostrar mi obra en la XX Bienal de Arquitectura, a vivir sus calles, a habitar su arquitectura, a re-encantarme con su gente y a encontrarme con estos recuerdos trascendentes, de un tiempo muy antiguo y agitado, de un Valparaíso sin Mall y sin grafitis. Edward Rojas, Arquitecto Premio nacional de Arquitectura 2016.

(1) “La Mina Vieja” era un campamento minero construido sobre la explotación minera compuesta de perforaciones de túneles y piques, que al agotarse el material no se mantuvieron, desmoronándose la mina, y lo construido sobre ella. (2) 1964-1969 / INBA Internado Nacional Barros Arana. (3) Luego del Golpe Militar fui eliminado como estudiante, por haberme quedado en la Escuela de O’Higgins y ser ayudante del Taller de Primer Año. Tuve que presentar una solicitud de reconsideración, señalando que ese cargo no era político sino que lo había ganado por concurso. (Imagen) Elaborada por Edward Rojas con motivo de la celebración de los 60 años de la Escuela de Arquitectura UV. “Collage Estampilla Aniversario ER_con timbre recta”

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Pasquín 3  

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