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HISTORIA ORAL: BIOGRAFÍAS MÉDICAS ENTREVISTA PERSONAL: Dr. Antonio Prisco Melero Pita

Historia de la medicina Curso 2017-2018 2ºB medicina Antonio Prisco Melero Guardia Pablo Giner Martín 1


SUMARIO 1. Introducción 2. Cuestionario 3. Biografía del entrevistado 4. Conclusiones 5. Bibliografía 6. Apéndice: Transcripción de la entrevista

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1.

Introducción

El objetivo del trabajo realizado consiste en la realización de una biografía sobre un profesional perteneciente al ámbito sanitario jubilado o próximo a la jubilación, con el propósito de conocer de primera mano aspectos fundamentales del mundo de la salud; así como la experiencia de una persona cuya vida, en parte, ha sido dedicada a la medicina, campo del cual formaremos parte de forma activa en un futuro muy próximo. Además, es interesante puesto que gracias a este trabajo también se nos permite conocer cómo ha evolucionado tanto la profesión como la enseñanza a lo largo de los años. Por otro lado, este cometido también nos ha permitido conocer el proceso mediante el cual se lleva a cabo una biografía médica, así como también observar diversos ejemplos que nos han permitido desarrollar y mejorar nuestras competencias académicas. Para la realización del mismo, en primer lugar, los miembros del grupo organizamos una planificación del trabajo en los que se concretaron los plazos en los que se llevaría a cabo el desarrollo de cada apartado, así como la discusión del profesional a entrevistar. Una vez discutido el encuestado, nos dispusimos a informarnos brevemente sobre su andadura en el mundo médico, de tal forma que planteamos una serie de preguntas (adjuntas en el cuestionario) ligadas a su experiencia personal y profesional, las cuales fundamentan la correspondiente biografía médica. Una vez decidida la línea que el trabajo seguiría, concretamos una cita con el Dr. Antonio Melero. Durante la entrevista realizamos apuntes y grabaciones de las palabras de nuestro entrevistado, siempre con su permiso presente. Finalmente, se llevo a cabo la transcripción de las preguntas llevadas a cabo y sus consiguientes respuestas, así como la realización de la biografía médica fundamentada en éstas.

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2.

Cuestionario DATOS DE CABECERA: Identificación: - Nombre y apellidos: - Fecha y lugar de nacimiento: - ¿Algún familiar suyo era o es profesional sanitario? - ¿Vivía en un medio urbano? - ¿Es usted creyente? - ¿Está usted afiliado a algún partido político? FORMACIÓN Enseñanza secundaria: -

¿Dónde estudió? ¿Estudió en un colegio público o privado? ¿Su colegio era laico o religioso? Era religioso. ¿Era tan buen estudiante antes de entrar a la facultad de Medicina? ¿Su paso por el colegio fue agradable? ¿Los profesores le marcaron para bien? ¿Influyeron sus estudios secundarios en su posterior decisión de ejercer la medicina?

Estudios superiores: -

¿En qué universidad estudió medicina? ¿Cuáles fueron sus motivaciones para ejercer la medicina? ¿Hubo algún acontecimiento o persona que influyera en esta decisión? ¿Sus padres y familiares lo apoyaron en todo momento? ¿Año de inicio y final de sus estudios? 1973-1979. ¿Realizó la residencia? ¿Dónde? ¿Recibió alguna beca o ayuda durante su formación? ¿Considera agradable su pasó por la facultad? ¿Recibió un buen trato por parte de compañeros y profesores? ¿Cuándo comenzó a estudiar la carrera, que esperaba de ella? ¿Qué expectativas tenía? ¿Se produjo algún cambio de opinión a lo largo de la carrera? ¿Pensó en algún momento en dejarla o que no había tomado una correcta decisión? ¿Tuvo usted algún profesor que marcara su carrera universitaria, que influyera en su decisión de especializarse en cardiología? ¿Considera que ha cambiado mucho la enseñanza de la medicina desde que usted estudiaba hasta la actualidad? ¿En qué aspectos positivos y en cuales negativos 4


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¿Cambiaría algo del modelo de estudios que siguió por aquel entonces?

Ejercicio profesional -

¿A qué edad empezó a tener un trabajo remunerado? ¿Cuál fue su resultado en la prueba del MIR? ¿Cuáles son sus mejores recuerdos de aquella época? Una vez terminada la residencia, ¿hacia dónde encaminó su vida profesional? En cuanto a su formación ¿Qué ha supuesto su asistencia a congresos y cursos? ¿Cree que es importante asistir a los mismos? ¿Trabaja usted en una clínica pública o privada? ¿Siempre ha querido dedicarse a la clínica? ¿Nunca ha estado interesado en la docencia o en la investigación? ¿Pertenece a alguna sociedad o institución? ¿Colabora con alguna ONG? ¿Cree usted que todo el esfuerzo que supone esta profesión merece la pena? ¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de su profesión? ¿Ha cambiado mucho su concepción de la medicina al ejercerla? ¿No cree que con su currículum profesional podría haber trabajado en un gran hospital?

OBRA ESCRITA -

¿Ha publicado algún artículo en alguna revista científica? ¿Ha escrito alguna obra?

APORTACIONES TÉCNICAS SITUACIÓN ACTUAL -

¿Con el paso del tiempo ha disminuido su devoción por la medicina? ¿Cuándo se jubile se va a desentender de la medicina y la sanidad? ¿A parte de la medicina ha dedicado su tiempo a otras cosas?

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3.

Biografía del entrevistado

Antonio Prisco Melero Pita trabaja en la actualidad en el Hospital Virgen de la Luz de la capital conquense, como el mismo nos cuenta en su caso, la vocación no surgió de padres a hijos ya que en su casa no había ningún médico excepto un primo hermano de su padre que fue un reconocido proctólogo de la clínica la Concepción de Madrid. Pero la vocación sí ha progresado hacia abajo ya que sus tres hijos han estudiado medicina, la mayor es R3 de cirugía pediátrica en el 12 de Octubre, la mediana termina la carrera este año y el pequeño cursa segundo curso. Nuestro protagonista nació en Cuenca un 29 de junio de 1954. En aquellos tiempos su padre estaba opositando a la inspección de hacienda y una vez lograda la plaza vivieron en Cuenca dos años más. Pronto se trasladaron a Albacete donde cursó parte de la primaria y donde nacieron sus hermanos hasta un total de seis. Cuando tenía cinco años sus padres decidieron trasladarse a Valencia pensando en los futuros estudios universitarios de sus hijos. Residió en esta ciudad hasta los 25 años. Valencia le gustaba, pero prefería su ciudad natal donde pasaba siempre el mes de agosto y donde conoció a su mujer. En Valencia completó la primaria y realizó el antiguo bachillerato que comenzaba a los 11 años en el colegio “el Vedat” un colegio privado de Valencia. Sus recuerdos de todos aquellos años de estudiante son maravillosos tanto por los compañeros como por el profesorado y sobre todo la base cultural y su amor por el conocimiento que aquí pudo adquirir. También su condición de creyente y practicante se vio condicionada al tratarse de un colegio religioso, aunque la fuente primordial de esta fue la educación recibida de sus padres y abuelos. Fue un magnífico estudiante que destacaba fundamentalmente en las asignaturas de ciencias (matemáticas, biología, química y física) y su vocación hacia el estudio de la medicina vino condicionada por varios factores: En primer lugar, por un estudio del departamento de orientación de su colegio donde le recomendaron realizar alguna carrera relacionada con las ciencias de la salud, concretamente, medicina. También fue un factor importante la influencia de amigos médicos de sus padres y por último y no por ello menos importante, una vocación que ya mostraba de pequeño cuando a los reyes les pedía el ”maletín medico de la señorita Pepis” que entre otras cosas incluía un remedo de fonendoscopio. Reconoce que siempre le ha gustado el trato con las personas y que desde muy pequeño sentía mucha empatía por las personas enfermas. En los últimos años de bachiller ya hizo sus “pinitos” como médico, ya que, en vacaciones, en su ciudad natal, aprovechaba el verano para acudir al hospital de Cuenca y observar el trabajo del jefe de la UCI, muy amigo de sus padres. De estos años 6


permanece en él el recuerdo de la primera persona que vio morir, así como del primer parto que vio, hoy en día todavía se encuentra con aquella señora y le pregunta por su “niño”. Sus padres lo apoyaron desde un principio tanto moral como económicamente y toda su familia, tanto padres, abuelos y hermanos se muestran muy orgullosos de su profesión. Estudió la carrera en Valencia, ya que allí residía y no tuvo la tentación de ir a otras de mayor prestigio y su nota de MIR le dio la razón. No tuvo nunca ninguna beca ni ayuda para su formación, ya que, aunque hubiera podido conseguirla teniendo en cuenta su expediente, sus padres no pensaron nunca en tal posibilidad puesto que ellos podían sufragar los gastos. Los años de carrera fueron muy agradables, conoció a magníficos compañeros que pronto se transformaron en amigos y con los que sigue guardando contacto a pesar del tiempo transcurrido. Lo cierto es que la dureza de los exámenes se compensaba con la juventud y la motivación. Para él la masificación en las aulas era un verdadero problema a la hora de estudiar, la selección de alumnos debería haberse hecho antes de empezar porque eran muchos los que abandonaban la carrera en los primeros años, pero dificultaban el verdadero aprendizaje durante su estancia en las aulas. A partir de tercero el número de alumnos disminuyó considerablemente lo que favoreció su aprendizaje especialmente en las prácticas. Aunque hubo momentos difíciles, como aquel examen oral de traumatología con el profesor Gomar q.e.p.d. que le llegó e provocar una gastroenteritis, nunca se planteó dejar la carrera, al contrario, cada año le gustaba más. Sus asignaturas favoritas eran la anatomía, fisiología, patología general y patología médica. Las que se le atragantaron además de la traumatología fueron la ginecología y como les pasa hoy a mis hijos, la microbiología. En tercer curso hizo un examen y consiguió ser alumno interno, lo que implicó trabajar muchas más horas en la práctica médica y en el contacto directo con enfermos, sin dejar de lado las asignaturas teóricas. Respecto a su relación personal con el profesorado, tuvo tan solo un par de malas experiencias con docentes que eran considerados especialmente “bordes” que tan solo consiguieron que flojeara su interés por sus asignaturas. Por el contrario, recuerda con verdadero cariño a D. Miguel Cármena, que le dio clase de Patología general y además era amigo de su padre. Tuvo oportunidad de hablar con él varias veces en su último curso y él fue el que le recomendó hacer la residencia de 7


cardiología en Puerta de Hierro porque entonces era, y sigue siendo, puntera en cardiología y medicina interna además de disponer de muchos medios porque entonces se empezaba a diseñar el programa de trasplante cardiaco. Con el resto de profesores la relación fue bastante buena, cosa que agradece dado el número de alumnos a los que tenían que atender, realmente hoy en día los comprende ya que, comparándolos con el número de pacientes que él tiene, le resulta casi imposible acordarse del nombre de absolutamente todos. Si compara la enseñanza de la medicina de su época con la que están recibiendo sus hijos, considera que se ha producido un cambio trascendental. Aunque la base para ser un buen médico sigue siendo la misma, los adelantos tecnológicos han sido enormes, sobre todo en las nuevas técnicas diagnósticas y de imagen (TAC; resonancia magnética, pruebas nucleares, PET, ecografía etc.), terapéuticas y farmacológicas. Y por supuesto el acceso a internet, cuando ve los vídeos en tres dimensiones donde explican fenómenos como la segmentación y los plegamientos del embrión recuerda como él hacía pequeñas maquetas con plastilina. También ve con buenos ojos que se haga una selección estricta antes de cursar la carrera, en su época entraron 2000 alumnos y en 3º no quedaban ni 400. Una vez terminada la carrera, surge su primera oportunidad de trabajar, una sustitución en Cuenca de una médica de cabecera que atendía a muchísimos pacientes, este trabajo fue para él francamente satisfactorio, la relación médico-paciente en los casos de ejercicio de médico de cabecera (como se llamaba entonces) fue una experiencia maravillosa. Al mismo tiempo preparaba el MIR, en aquellos años no había academias, así que estudiaba en casa con dos compañeros, fundamentalmente del Harrison y el Farreras y esquemas que se había ido haciendo durante la carrera. El día del examen, una tarde de otoño, estaba francamente nervioso, en cuanto vio las preguntas comenzó a tranquilizarse y solo dejó en blanco 10. Salió con muy buena impresión, y cuando llegó a su casa se puso a revisarlas una por una. Pero la residencia tuvo que esperar porque antes debía realizar el Servicio Militar. Tras el mes de campamento en Córdoba, estuvo trabajando como ayudante del odontólogo del hospital militar de Sevilla. No recuerda este periodo con mucha acritud ya que incluso estuvo a punto de escoger cirugía maxilofacial en el MIR. También muchos buenos amigos y recuerdos. Durante este periodo tuvo oportunidad de realizar los cursos de doctorado, lo que mejoró su nota de expediente, importante a la hora de hacer la media de la nota del MIR. Cuando regresó de la mili se llevó a cabo la elección de plazas del MIR de aquel año (a los estudiantes que habían hecho el servicio militar les guardaban la nota). 8


Consiguió el Nº24 por lo que no tuvo ningún problema en conseguir la única plaza de cardiología que se ofertaba en la clínica Puerta de Hierro. Y allí comenzó su formación, según afirma cada vez le gustaba más la cardiología a pesar de las numerosas guardias, y, por supuesto, no libranzas, que los residentes debían hacer. De aquellos años recuerda con cariño a sus compañeros y a sus maestros. Para él fueron muy importantes doctores como Letona y José Luis Agudo de Medicina Interna, también Ramón Pérez Maeztu de farmacología y por supuesto todo el Servicio de cardiología que había en aquel momento. Recuerda con verdadero miedo las guardias de coronarias de R3, sin adjunto, donde aprendían a la fuerza. Aprendió también a poner marcapasos con los cirujanos, que eran los que entonces ejecutaban esa práctica. Hubo momentos muy emocionantes: Asistió al segundo trasplante de corazón realizado en España (el primero fue en Barcelona). La paciente se llamaba Loli y ha sido trasplantada dos veces más con posterioridad y siempre con éxito. También tuvo la oportunidad de asistir al primer trasplante de hígado-corazón practicado en España. El paciente era un niño llamado Juan Carlos que padecía una hipercolesterolemia familiar y no conseguían bajar el colesterol de 2000mg/Dl. El trasplante fue la única solución. Fue un éxito y todavía vive en la actualidad. También durante este periodo fueron muchas las publicaciones científicas en las que colaboró y los congresos de cardiología a los que asistió. Al principio le encantaba asistir a congresos importantes, disfrutó en Orlando, Atlanta y Nueva Orleans de congresos organizados por la American Hearth Assotiation, ya que en su momento fueron impactantes por la alta tecnología que mostraban. También aprendió mucho en los congresos europeos de Munich, Barcelona, Estocolmo, Berlín… pero con los años ha descubierto que un buen curso de uno o dos días a jornada completa te enseña más que este tipo de macrocongresos. En este sentido recuerda con especial cariño las reuniones que Fuster organizaba en Cardona cada dos años. Se encerraban en un Monasterio durante dos días y aprendían más cardiología que en un congreso de diez días. Una vez terminada la residencia, se planteó diferentes posibilidades, el trabajo de su mujer le hizo permanecer en Madrid trabajando en dos clínicas privadas mientras pensaba exactamente qué futuro profesional deseaba. Nació su primera hija y decidieron trasladarse a Cuenca, su ciudad natal, donde el servicio de cardiología del Hospital Virgen de la Luz estaba moviéndose y trabajando para conseguir mayores atribuciones dado que era un hospital de provincia. No le importó. En aquellos momentos motivaciones personales le empujaban al traslado y profesionalmente le 9


ilusionaba poner en marcha el proyecto de dar un nuevo empuje a la cardiología de su ciudad. Los primeros años fueron duros, pocos cardiólogos (cuatro) y mucho trabajo. Empezaron a poner marcapasos por la tarde sin cobrar absolutamente nada porque por la mañana no les daba tiempo a hacerlo, pero querían que el servicio de cardiología del hospital respondiera a esta demanda ya que estaban preparados para hacerlo. Consiguieron que el hospital comprara un nuevo ecocardiógrafo. Fue una época problemática ya que el Servicio de cardiología denunció a la prensa que todo el equipamiento médico del servicio estaba obsoleto. Estuvieron a punto de expedientarlos por crear alarma social en la población. Al final todo se arregló y el nuevo ecocardiógrafo empezó a funcionar. También en aquella época se compraron los primeros desfibriladores. Son muchas las anécdotas que puede contarnos pues su cartera de pacientes provienen fundamentalmente del entorno rural y su ignorancia en temas médicos resulta, en ocasiones, cómica. La que más le gusta recordar es cuando un abuelito de 92 años al que le había puesto un marcapasos, le dijo muy apenado: “Doctor, ahora ya no podré echarme un chatejo de vino”, él, pensando en su edad, le contestó, “Sí hombre sí, se puede usted beber una arroba (11 litros)”. Se puso tan contento que le prometió regalarle una arroba de su vino manchego. Efectivamente, enseguida llegó una garrafa de un vino negro y espeso, al que por mucho que echaras gaseosa, no cambiaba de color. En otra ocasión, ya en su consulta privada, acudió una señora que quería una revisión porque su hermano había muerto de un “palo carraco” (Paro cardiaco) y quería saber si era algo familiar. En la actualidad ya son 8 cardiólogos para la misma población que cuando él llegó a Cuenca y disponen de las últimas tecnologías de diagnóstico y tratamiento. Durante estos años y aunque trabaje en un hospital de provincia no ha dejado de formarse, asistiendo a congresos y charlas. Ha sido vocal de la Sociedad castellana de cardiología y como tal ha preparado dos congresos en Cuenca. A nivel nacional, también en Cuenca organizó varios congresos de distintas secciones de la misma: Insudiciencia cardiaca, Electrofisiología y arritmias y Marcapasos. Se mantiene informado de las últimas novedades, a fundamentalmente sobre todo con la lectura todas las semanas del “New England” al que se suscribió desde que empezó la residencia y que sigue recibiendo en formato de papel porque le gusta más leerlo así. Así mismo ha seguido colaborando en multitud de ensayos clínicos multicéntricos y ha seguido publicando en revistas nacionales e internacionales. Está especialmente orgulloso de su publicación en el New England (su revista de cabecera) sobre una trasposición corregida de los grandes vasos. Es miembro numerario de la Sociedad española de Cardiología y fellow de la European Society of Cardiology y de la American Society of Echocardiography. 10


Durante cuatro años, compaginó su vida profesional con la política local. Preocupado por la situación de su ciudad, creó junto a otros amigos un nuevo partido político llamado “Independientes por Cuenca”, se presentaron a las elecciones y obtuvo el cargo de concejal. Compaginó su trabajo y la política sin ningún problema. En la siguiente legislatura fue convencido para presentarse como independiente en las filas del Partido Popular, con la promesa de la presidenta de la Comunidad de edificar un nuevo hospital en la ciudad de Cuenca. No solo no fue así, sino que los recortes, especialmente de recursos humanos, en la sanidad de Cuenca fueron tremendos, lo que afectó en gran medida al resto de la ciudad (que económicamente depende del sector servicios), en ese momento decidió dimitir y abandonar por completo la política ya que tan solo le trajo muchos sinsabores personales. Dentro de sus funciones también se incluye la docencia. Aunque el hospital es hospital universitario no hay residencia de cardiología, pero por el servicio pasan residentes de medicina interna, de familia y de UCI. Durante estos últimos años ha preparado para ellos muchas sesiones clínicas de temas muy variados y les ha dirigido diferentes publicaciones. Aún así nos cuenta que cree que la docencia no es lo suyo; no le importa enseñar en la práctica diaria atendiendo enfermos y explicando los protocolos, pero nunca se ha planteado ser docente a nivel teórico. Respecto al ejercicio de su profesión, cree que los cambios han sido realmente importantes en especial los que tienen que ver con las nuevas tecnologías. Cuando él hizo la carrera no había ordenadores personales ni por supuesto internet, los avances tecnológicos han sido espectaculares, cuando acabó su especialidad llevaba un fonendo y un martillo de reflejos, en la actualidad tener acceso a los nuevos avances en ecocardiografía supone un avance excepcional. Pero cree que este exceso de tecnología puede repercutir negativamente en la profesión ya que no se puede prescindir, en ningún caso, de la relación médico-enfermo, del contacto personal con el paciente y dejarlo todo en manos de la tecnología. Le gusta seguir haciendo historias clínicas muy completas y sigue auscultando como le enseñaron, de hecho, todavía hace diagnósticos certeros antes de completar la exploración con pruebas tecnológicas. En noviembre de 2012 sufrió una caída importante en la que se rompió el húmero. El accidente no hubiera tenido mayor importancia si no fuera porque hubo afectación al nervio, y la operación que debían realizarle se retrasó tres días a falta de una placa de metal que debía llegar desde Albacete. El resultado fue peor del que se esperaban: un año de baja, no por la fractura si no por la recuperación del funcionamiento del nervio. Dolores muy intensos y de difícil analgesia, para terminar con una pérdida de la psicomotricidad fina que hoy en día le impide poner marcapasos y hacer diferentes funciones que requieren esta destreza. Para él supuso un duro golpe, pero con los años ya no lo considera tan importante.

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Reflexionando sobre su profesión, sigue queriéndola como lo ha hecho siempre, nunca le aburre. Todos los días acude contento a su trabajo, cosa que no mucha gente puede decir. Sigue leyendo artículos médicos y aprendiendo nuevas técnicas ya que la medicina es una ciencia que aporta novedades día a día. Últimamente dentro de la profesión prefiere dedicarse a las técnicas de imagen: ecocardiografía transtorácica y transesofágica, cardio-resonancia y TAC coronario (hizo un máster de imagen cardiaca). También le gusta la cardiología infantil, pero la población neonatal con enfermedades cardiacas es muy pequeña e inmediatamente son derivados a hospitales más grandes. Lo que menos le gusta es la diferencia de sueldos, no solo entre países de la unión europea, si no dentro de España dependiendo de las diferentes Comunidades autónomas. También piensa que como en otras profesiones (como la docencia) se ha perdido el respeto a los profesionales por lo que te encuentras con pacientes o familiares que creen que pueden decidir a qué hora debes atenderlos, en qué fecha e incluso qué pruebas debes realizarle. Se ha perdido el respeto hacia la actuación médica y cree que con ATS y auxiliares es peor aún. Cerca de la jubilación, le gustaría seguir activo en su consulta ya que puede asesorar a muchos pacientes, aunque no sea un trabajo muy rentable tampoco es agotador. Seguirá estando al día, seguirá sesiones en webnibar. Los estudios de medicina de sus tres hijos le hacen seguir al día por sus constantes preguntas y consejos. Siempre le gustará la medicina. Uno nunca deja de ser médico. Por supuesto son muchas más sus aficiones a las que dedicará mucho más tiempo una vez jubilado: la lectura sobre todo de libros de ensayo, escuchar música clásica, pasear por el campo. Y viajar con la familia. Pronto tendrá tiempo de volver a pescar, una de sus aficiones favoritas. Ante nuestra pregunta de si no cree que debido a su expediente y su currículum profesional no podría haber trabajado en un gran hospital de una gran ciudad, sonríe y nos dice (Sic) “Si vuelvo la vista atrás, reconozco que por mi currículum académico podría haber trabajado en alguno de los grandes hospitales de Madrid o Valencia. No me arrepiento en absoluto, volvería a hacer exactamente lo mismo. Quizás haya perdido (cosa que dudo) en lo que llaman fama y prestigio profesional pero las palabras de gratitud de mis pacientes y la “pequeña fama” como buen médico (profesional y amigo) que tengo entre ellos colma con creces mis expectativas profesionales”.

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Conclusiones

Realizar este trabajo ha sido muy gratificante dado que nos ha permitido conocer la trayectoria de un médico y de lo que nos puede deparar nuestro propio futuro. A pesar de no ser un médico muy reconocido o que ocupe un puesto en algún importante hospital de una gran ciudad Antonio nos ha conseguido transmitir su entusiasmo y vocación por la medicina. Además, nos ha dejado un importante mensaje: “Lo más importante de esta carrera no está en la fama o en el dinero sino en lo gratificante que es ayudar a los demás y velar por la salud de tus pacientes.” Antonio y su trayectoria nos han hecho ver el compromiso y dedicación que requiere dedicarse al ámbito de la medicina, pero que también se puede y se debe dedicar tiempo a otras cosas como en este caso a la política, la familia, los amigos, las aficiones, etc. También nos ha servido para ver que por mucho que pasen los años siempre se pueden aprender cosas nuevas y que es importante actualizarse y no quedarse estancado en lo que un día se estudió. En definitiva, con este trabajo nos hemos dado cuenta de que todo sacrificio tiene su recompensa y que con esfuerzo y dedicación puedes llegar a ser un médico excepcional, lo cual no tiene por qué ir ligado a fama y reconocimiento profesional.

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Bibliografía -

RTVE (2009) Las mariposas del alma. Santiago Ramón y Cajal. En: Creadores del siglo XX. (rtve a la carta)

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SECC, prod. (2015) El doctor Gregorio Marañón. En: Imprescindibles (rtve a la carta).

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Temario impartido en clase correspondiente a la asignatura de Historia de la Medicina y Documentación.

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Datos recogidos en la entrevista al Dr. Antonio Prisco Melero Pita

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Toda la información presente en el trabajo fue obtenida a partir de los datos proporcionados por el entrevistado, así como también a través de su Curricilum Vitae, también proporcionado por él mismo.

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Apéndice: Transcripción de la entrevista DATOS DE CABECERA: Identificación: -

Nombre y apellidos: Antonio Prisco Melero Pita. Fecha y lugar de nacimiento: 29/06/54, Cuenca ¿Algún familiar suyo era o es profesional sanitario? Siempre se piensa que la vocación médica se hereda, no es mi caso. Mi padre era inspector de hacienda (ahora ya jubilado y con muchos años), mis tíos han sido maestros y mi tío Emilio, primo de mi padre, fue el primer médico de la familia. Eso sí la saga ha continuado porque ahora tengo dos primos médicos, dos sobrinos estudiando medicina y mis tres hijos han seguido la vocación, una es R3 de cirugía pediátrica en el 12 de octubre, la segunda acaba este año y el pequeño estudia 2 de medicina.

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¿Vivía en un medio urbano? Sí, siempre, la mayor parte de mi vida en Cuenca que, aunque sea una pequeña ciudad de provincias, para mí es el lugar más maravilloso para vivir.

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¿Es usted creyente? Sí, soy católico practicante. Cuando era más joven pasaba más de la religión, los años te hacen regresar a tus creencias.

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¿Está usted afiliado a algún partido político? No en la actualidad. Hace unos años fundé junto a unos amigos, un partido político (Independientes por Cuenca) con la intención de ayudar a mi ciudad, fui concejal durante unos cuatro años y volví a repetir como independiente en las filas del partido popular en la siguiente legislatura. Los drásticos recortes del PP de Castilla La Mancha en el tema sanitario me obligaron a dimitir y desde entonces abandoné del todo la política. Lo cierto es que esta experiencia no fue demasiado buena y regresé a mi profesión con dedicación plena.

FORMACIÓN Enseñanza secundaria: -

¿Dónde estudió? La enseñanza infantil en Cuenca donde mi padre tuvo el primer destino tras aprobar la oposición de inspector de hacienda y la primaria y en donde fueron naciendo mis cinco hermanos, en Albacete, ciudad a la que se habían trasladado mis padres cuando yo tenía 4 años; el bachillerato lo curse ya en Valencia. 14


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¿Estudió en un colegio público o privado? Estudié en el colegio privado “El Vedat”.

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¿Su colegio era laico o religioso? Era religioso.

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¿Era tan buen estudiante antes de entrar a la facultad de Medicina? Fui muy buen estudiante, sacaba muy buenas notas especialmente en las asignaturas de ciencias que ya eran mis favoritas en aquella época.

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¿Su paso por el colegio fue agradable? Fue estupendo, siempre les cuento a mis hijos anécdotas de aquellos años, fueron los mejores años de mi vida estudiantil. De hecho, aún celebramos reuniones de la promoción casi todos los años y mantenemos contacto vía e-mail.

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¿Los profesores le marcaron para bien? Tuve muy buenos profesores que no solo supieron enseñarme académicamente, sino que fueron un aporte fundamental para la formación de mi personalidad.

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¿Influyeron sus estudios secundarios en su posterior decisión de ejercer la medicina? Si. Influyeron los estudios y el tipo de bachiller de ciencias que elegí orientado por el equipo de profesores que me daban clases. También influyeron algunos amigos médicos de mis padres

Estudios superiores: -

¿En qué universidad estudió medicina? Vivía en Valencia con mi familia, luego la elección fue clara, en Valencia. Tampoco investigué si había otras universidades con mayor prestigio en resultados y el tiempo me dio la razón cuando me examiné del MIR.

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¿Cuáles fueron sus motivaciones para ejercer la medicina? Fueron varios los factores. Para empezar, me gustaban las asignaturas de ciencias: matemáticas, física, biología y química y por otro lado también me gustaba el trato cercano con las personas. Hice unas pruebas de orientación cuyos resultados recomendaban estudiar alguna carrera relacionada con las ciencias de la salud.

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¿Hubo algún acontecimiento o persona que influyera en esta decisión? Bastantes amigos de mis padres ejercían esta profesión y fueron ellos los que me animaron a elegir Medicina.

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¿Sus padres y familiares lo apoyaron en todo momento? Siempre me apoyaron, me animaron a realizarla y me ayudaron en todo. Por supuesto pagaban mis matrículas, libros y material. En todo momento he sentido el particular apoyo de mis padres y abuelos.

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¿Año de inicio y final de sus estudios? 1973-1979.

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¿Realizó la residencia? ¿Dónde? Sí por supuesto, realicé la residencia de cardiología en la Clínica Puerta de Hierro de Madrid.

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¿Recibió alguna beca o ayuda durante su formación? No porque nunca la necesité, quizás pudiera haberla conseguido dadas mis calificaciones, pero mis padres nunca pensaron en tal posibilidad ya que ellos podían sufragar mis gastos. En tercer curso me examiné y pasé a ser alumno interno, lo que implicaba trabajar muchas más horas en la práctica médica y en el contacto directo con enfermos, por supuesto sin dejar de lado ninguna asignatura teórica.

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¿Considera agradable su pasó por la facultad? Fueron unos años a la vez duros y agradables; tuve magníficos compañeros con alguno de los cuales sigo manteniendo contacto tanto personal como profesionalmente. La juventud ayuda a sobrellevar la dureza de los exámenes. Lo peor era la masificación en las prácticas durante los primeros años. A partir de tercero disminuyó la afluencia a clases y prácticas lo que supuso una mejora considerable de la formación. Quizás esa criba de alumnos deba realizarse antes para favorecer la formación de los alumnos verdaderamente válidos.

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¿Recibió un buen trato por parte de compañeros y profesores? En general sí. Tuve un par de malas experiencias con algún profesor de los que podríamos llamar “bordes” que solo sirvió para que no me interesara por esas asignaturas. Pero en general, mi relación con los profesores fue bastante buena teniendo en cuenta que ellos debían de tratar con cientos de estudiantes y como a mí con los pacientes, les sería difícil recordar todos los nombres.

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¿Cuándo comenzó a estudiar la carrera, que esperaba de ella? ¿Qué expectativas tenía? Creo que cuando empecé el bachiller ya tenía claro que quería ser médico. Incluso de pequeño les pedía a los reyes Magos un juguete que era “el maletín de la señorita Pepis” que llevaba un kit de primeros auxilios con sus jeringas, gasas y hasta un remedo de fonendoscopio. En los últimos cursos de bachiller iba al hospital de Cuenca a ver cómo trabajaban los médicos. El jefe de la UCI era muy amigo de mi padre y me dejaba quedarme a las guardias con él. Recuerdo 16


perfectamente la primera persona que vi morir y sobre todo el primer parto que vi hará 45 años. La veo a menudo y siempre le pregunto por “su niño”. Sí, siempre tuve vocación médica. -

¿Se produjo algún cambio de opinión a lo largo de la carrera? ¿Pensó en algún momento en dejarla o que no había tomado una correcta decisión? Hubo momentos difíciles. Recuerdo en particular el examen oral de Traumatología con el profesor Gomar. Estuve varios días con gastroenteritis. Pero no, nunca pensé en abandonar.

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¿Tuvo usted algún profesor que marcara su carrera universitaria, que influyera en su decisión de especializarse en cardiología? Sí. Don Miguel Carmena que me dio clase de Patología general y era amigo de mi padre. Tuve oportunidad de hablar con el varias veces y fue él quien me aconsejó hacer cardiología y también me recomendó cuando aprobé el MIR que hiciera la residencia en la Clínica Puerta de Hierro porque entonces era – y sigue siendo – puntera en cardiología y medicina interna además de disponer de muchos medios porque se empezaba a diseñar el programa de trasplante cardiaco.

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¿Considera que ha cambiado mucho la enseñanza de la medicina desde que usted estudiaba hasta la actualidad? ¿En qué aspectos positivos y en cuales negativos? Por supuesto ha cambiado mucho. Primero por la evolución de la medicina y sobre todo por la de las nuevas tecnologías. Aunque la base, el armazón de un médico siempre es el mismo, los adelantos en los años que llevo ejerciendo han sido enormes: nuevas técnicas diagnósticas y de imagen (TAC, resonancia magnética, pruebas nucleares, PET, ecografía...etc); y terapéuticas tanto farmacológicas como por ejemplo las angioplastias en mi especialidad. Cuando Gruntzig hizo la primera angioplastia en 1977 yo empezaba la carrera. Quizás los avances tecnológicos hayan centrado la visión del médico y ese también puede ser el principal aspecto negativo: prescindir de la relación médico enfermo, del contacto personal y directo con el paciente y dejarlo todo en manos de la tecnología. A mí me sigue gustando hacer historias clínicas completas y una buena exploración con palpación y auscultación como me enseñaron. Todavía mando algún enfermo a operar sabiendo lo que tiene sin necesidad de más exploraciones complementarias, aunque estas al final se hacen para cumplir los protocolos.

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¿Cambiaría algo del modelo de estudios que siguió por aquel entonces? Sí. Hubiera aplicado, como ahora, un proceso selectivo para evitar que entrara todo el que quisiera sin habérselo pensado bien. En primero de carrera éramos más de 2000 alumnos. En tercero no quedábamos ni 400. Y si hubiera podido tener acceso a Internet hubiera sido 17


maravilloso. ¿Sabe lo que significa entender la embriología con los belorcios? Yo me hacía muñecos de plastilina con cada somita de un color para entender la segmentación y los plegamientos del embrión. Ahora te bajas un video de Youtube y lo ves en 3 dimensiones (risas)

EJERCICIO PROFESIONAL -

¿A qué edad empezó a tener un trabajo remunerado? Mi primer trabajo fue una sustitución a un médico (en este caso médica) general nada más acabar la carrera, tenía 22 años, fue una experiencia muy gratificante ya que en este tipo de trabajos la relación entre médico y paciente es muy importante. A continuación, realicé el examen del MIR, estaba nervioso, cosa no muy normal en mí. Cuando me dieron las preguntas me sentí más tranquilo ya que creía saber bastantes. De vuelta a casa y como muchos de mis compañeros me puse a comprobar las respuestas. Tras el examen del MIR, tuve que hacer la mili y allí trabajé como ayudante del odontólogo del hospital militar de Sevilla. No me disgustó, no se me daba mal, de hecho, dudé si coger maxilofacial en el MIR. También guardo muy buenos recuerdos de aquella época.

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¿Cuál fue su resultado en la prueba del MIR? Durante el año de mili tuve la oportunidad de realizar los cursos del doctorado lo que mejoró mi expediente. Obtuve el Nº 24, lo que me permitió hacer la residencia de cardiología en Puerta de Hierro.

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¿Cuáles son sus mejores recuerdos de aquella época? Fueron cinco años de intenso trabajo en los que aprendí casi toda la cardiología que sé. Para mí fueron muy importantes doctores como Letona y José Luis Agudo de Medicina interna, Ramón Pérez Maeztu de farmacología y por supuesto todo el servicio de cardiología que había en aquel momento. Recuerdo con verdadero miedo las guardias de coronarias de 3 sin adjunto, donde aprendías “a la fuerza”. Aprendí también a poner marcapasos con los cirujanos que ejecutaban entonces esta práctica. Hubo momentos emocionantes: Asistí al segundo trasplante de corazón hecho en España, se llamaba Loli y ha sido trasplantada dos veces más. También asistí al primer trasplante de hígado-corazón a un niño de 10 años, llamado Juan Carlos, un caso difícil pues no conseguíamos que bajara de “2000” de colesterol y el trasplante fue la única solución. Fue un éxito y todavía vive en la actualidad.

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Una vez terminada la residencia, ¿hacia dónde encaminó su vida profesional? El primer año trabajé en varias clínicas privadas de Madrid pues debíamos permanecer allí por motivos laborales de mi mujer. Pero cuando nació mi primera hija decidimos trasladarnos a Cuenca donde el Servicio de Cardiología del Hospital Virgen de la Luz, estaba luchando duro para conseguir mayores atribuciones. No me importó ir a un hospital pequeño, me gustaba mucho mi ciudad y el hecho de levantar el Servicio suponía un gran reto. Fueron años duros, tan solo éramos 4 cardiólogos para atender a la misma población que existe hoy en día. Hacíamos horas extras sin cobrar, seguíamos sin librar guardias, pero mereció la pena. Conseguimos que el hospital comprara un nuevo ecocardiógrafo. Fue una época problemática ya que denunciaron a la prensa que todo el equipo de trabajo de los cardiólogos estaba obsoleto por lo que estuvieron a punto de sufrir un expediente por crear alarma social en la población. Al final todo se arregló y el nuevo ecocardiógrafo empezó a funcionar. También en aquella época se compraron los primeros desfibriladores. Como anécdota siempre me gusta contar cuando le puse un marcapasos a un señor de la mancha de 91 años, el pobre me dijo: ”Ay doctor, ya no voy a poder beber vino” y yo, pensando en su edad, le contesté: “Puede usted beberse una arroba”. Se puso tan contento que me prometió mandarme una arroba de ese mismo vino que él bebía. Negro como el cerote, por mucha gaseosa que le echaras no cambiaba de color. En la actualidad todo ha cambiado, gracias a Dios, somos 8 los cardiólogos del Servicio y disponemos de las últimas tecnologías de diagnóstico y tratamiento. Dentro de nuestras funciones también se incluye la docencia. Aunque el hospital es hospital universitario no hay residencia de cardiología, pero por el servicio pasan residentes de medicina interna, de familia y de UCI. Durante estos años he preparado para ellos muchas sesiones clínicas de temas muy variados y les he dirigido diferentes publicaciones. Aún así he de decir que la docencia no es lo mío; no me importa enseñar en la práctica diaria atendiendo enfermos y explicando los protocolos, pero nunca me he planteado ser docente a nivel teórico.

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En cuanto a su formación ¿Qué ha supuesto su asistencia a congresos y cursos? ¿Cree que es importante asistir a los mismos? Al principio me encantaba asistir a congresos importantes, disfruté en Orlando, Atlanta y Nueva Orleans, congresos organizados por la American Hearth Asotiation ya que en su momento fueron impactantes por la alta tecnología que mostraban. También aprendí bastante en los europeos de Munich, Barcelona, Estocolmo, Berlín… pero con los años he descubierto que un buen curso de uno o dos días te enseña más que este tipo de macrocongresos. Recuerdo con especial cariño las reuniones 19


que Fuster organizaba en Cardona cada dos años. Te encerrabas en un Monasterio durante dos días y aprendías mucha más cardiología que en un congreso de una semana. -

¿Trabaja usted en una clínica pública o privada? En la actualidad trabajo en el hospital público y tengo una pequeña consulta privada.

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¿Siempre ha querido dedicarse a la clínica? ¿Nunca ha estado interesado en la docencia o en la investigación? Siempre me ha gustado la clínica, el trato con los enfermos. También he hecho investigación: he participado en multitud de ensayos clínicos multicéntricos y tengo publicaciones en revistas nacionales e internacionale., me siento especialmente orgulloso de una publicación en el “New England” de un caso de “Trasposición corregida de los grandes vasos”. No he tenido la oportunidad de hacer investigación básica en laboratorio, todos los estudios en los que he participado se han efectuado siempre con pacientes.

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¿Pertenece a alguna sociedad o institución? ¿Colabora con alguna ONG? Sí, soy miembro numerario de la Sociedad española de Cardiología y de muchas de sus secciones; también soy miembro fundador de la Sociedad castellana de Cardiología y fellow de la European Society of Cardiology y de la American Society of Echocardiography. He sido vocal de la Sociedad Castellana de Cardiología y como tal he preparado dos congresos en Cuenca. A nivel nacional, también en Cuenca organicé varios congresos de distintas secciones de la misma: Insudiciencia cardiaca, Electrofisiología y arritmias y Marcapasos Respecto a las ONG, colaboro semanalmente con Cáritas.

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¿Cree usted que todo el esfuerzo que supone esta profesión merece la pena? SÍ. Sin duda alguna, las alegrías siempre compensan a las penas. Este hecho no es comprensible para la gente que no es médico, siempre nos preguntan ¿Cómo aguantas una muerte?, y yo siempre digo porque detrás de esta muerte hemos salvado muchas vidas. He pasado momentos muy malos, por ejemplo, en noviembre de 2012 sufrí una caída importante en la que me rompí el húmero. El accidente no hubiera tenido mayor importancia si no fuera porque hubo afectación al nervio, y la operación que debían realizarme se retrasó tres días a falta de una placa de metal que debía llegar desde Albacete. El resultado fue peor de lo que m esperaban: un año de baja, no por la fractura si no por el nervio. Dolores muy intensos y de difícil analgesia, para terminar con una pérdida de la psicomotricidad fina que hoy en día me impide poner marcapasos y hacer diferentes funciones que requieren 20


esta destreza. Al principio lo llevé mal. Pero en la actualidad, a toro pasado, no me importa tanto. Me he especializado más en imagen que es lo que más me gusta y en lo que aún sigo formándome en diversos cursos y congresos. -

¿Qué es lo que más y lo que menos le gusta de su profesión? Lo que menos me gusta es lo mal pagados – relativamente – que estamos los médicos en España, además con grandes diferencias – injustas – entre Comunidades Autónomas. También como hoy en día hay muchos pacientes, mejor dicho, familiares de pacientes que se creen con derecho a decidir no solo a qué hora has de ver al enfermo sino el tipo de pruebas al que lo tienes que someter, estamos llegando a un momento en que el respeto al médico y a sus decisiones se llega a poner en duda, y no digamos del trato a ATS y auxiliares. Pero, en fin, esto es un problema global de educación Lo demás me gusta todo. De verdad: sin excepción. De hecho, mis tres hijos han escogido la carrera de medicina y me siento sumamente orgulloso de ellos. Sé que serán unos buenos profesionales y que nunca se arrepentirán de su elección.

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¿Ha cambiado mucho su concepción de la medicina al ejercerla? Ha cambiado mi forma de ejercerla en lo que respecta al uso de la tecnología: piensa que cuando hice la carrera no había ordenadores personales (bueno había unos muy simples como el Sinclair QL que tuve con una memoria de casete de 128 k) ni por supuesto Internet, ni Google ni nada de eso. Los avances tecnológicos, y más en mi especialidad - han sido espectaculares: yo salí de la facultad con un fonen y un martillo de reflejos. Tener acceso a una ecografía cardiaca en M Modo era excepcional.

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¿No cree que con su currículum profesional podría haber trabajado en un gran hospital? La verdad es que, si vuelvo la vista atrás, reconozco que por mi currículum académico podría haber trabajado en alguno de los grandes hospitales de Madrid o Valencia. No me arrepiento en absoluto, volvería a hacer exactamente lo mismo. Quizás haya perdido (cosa que dudo) en lo que llaman fama y prestigio profesional pero las palabras de gratitud de mis pacientes y la “pequeña fama” como buen médico (profesional y amigo) que tengo entre ellos colma con creces mis expectativas profesionales.

OBRA ESCRITA -

¿Ha publicado algún artículo en alguna revista científica? Sí. Tengo medio centenar de artículos publicados y algunas más comunicaciones a congresos. Me siento especialmente orgulloso de una

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publicación en el “New England” de un caso de “Trasposición corregida de los grandes vasos. -

¿Ha escrito alguna obra? He colaborado en algunos libros: el manual del residente de Puerta de Hierro, un libro de cardiología geriátrica, y varios capítulos de monografías de imagen cardiaca, ecocardiografía, cardiología clínica.

APORTACIONES TÉCNICAS SITUACIÓN ACTUAL -

¿Con el paso del tiempo ha disminuido su devoción por la medicina? Sigo queriendo mi profesión y mi especialidad en concreto; no me aburre nunca. Vengo contento a trabajar todos los días (esto es muy importante). Leo todos los días algún artículo médico y semanalmente mi querido New England Journal of Medicine, al que me suscribí desde que empecé la residencia y sigo recibiendo puntualmente todas las semanas. Me gusta leerlo en su formato de papel, paseando a mi perro. Ahora también lo consulto en el iPAD o el móvil: ¡quien me lo iba a decir! No pienso renunciar a la versión escrita en papel, aunque sea más cara la suscripción y esté contribuyendo a la tala del bosque amazónico: ya lo intento compensar reciclando todo lo que puedo (risas).

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¿Cuándo se jubile se va a desentender de la medicina y la sanidad? Me gustaría seguir en activo en mi consulta: trabajo como consultor asesorando a muchos pacientes. No es un trabajo muy rentable pero tampoco agotador. Me gusta leer, estar al día, ir a sesiones (ahora las veo en los webinar de los que hay cientos cada día de mi especialidad). Y además cuando me jubile mis tres hijos (dos mujeres y un varón) serán, si Dios quiere, médicos también. Sus años de carrera me han servido para reciclarme en algunas cosas que había olvidado. Siempre me gustará la Medicina. Siempre.

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¿A parte de la medicina ha dedicado su tiempo a otras cosas? Claro. Tengo aficiones como todo el mundo: leer sobre todo ensayo, escuchar música (clásica casi siempre), pasear por el campo, viajar con la familia y hasta hace unos años la pesca de río que, mira, eso sí voy a retomar con fuerza cuando me jubile (muchas risas) “Si vuelvo la vista atrás, reconozco que por mi currículum académico podría haber trabajado en alguno de los grandes hospitales de Madrid o Valencia. No me arrepiento en absoluto, volvería a hacer exactamente lo mismo. Quizás haya perdido (cosa que dudo) en lo que llaman fama y prestigio profesional pero las palabras de gratitud de mis pacientes y la “pequeña fama” como buen médico (profesional y amigo) que tengo entre ellos colma con creces mis expectativas profesionales”. 22

Práctica biografía médica pablo giner martín y antonio melero guardia  
Práctica biografía médica pablo giner martín y antonio melero guardia  
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