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Perseverancia Creado en Lunes, 21 Mayo 2012 Escrito por educazion

En algunas ocasiones, educar en el hogar resulta un poco frustrante, es como si un pintor o un escultor estuviera formando y creando una obra de arte durante 18 años. A veces pasan los años y creemos que no hemos avanzado en nada, en otras, tal parece que nos sentimos los seres humanos más grandes y victoriosos. Sin embargo en los momentos de dificultad pensamos en tirar la toalla y regresar a donde estábamos. Hay una realidad: nuestros hijos, al igual que nosotros, somos personas provenientes de una raza caída, pecadora, que por siglos ha rechazado a Dios y su voluntad. Por tanto el proceso para establecer el reino de Dios en nuestras vidas no es nada fácil; requiere mucho trabajo y paciencia. La clave para lograrlo no ser los mejores padres, los más educados, los más perfectos, aquellos que nunca se equivocan, nada de esto sirve, la clave es una sola palabra: Perseverar. Así es, Dios no espera que nunca cometa errores, Dios está esperando que persevere en obedecerle, no espera que sea completamente perfecto, solo espera que persevere en obedecerle. No conozco a nadie que haya logrado el éxito y diga: nunca me equivoqué, jamás cometí errores, pero si conozco a muchas personas que han dicho: nunca me rendí. A veces queremos ver el cuadro completamente terminado en la vida de nuestros hijos y solo vemos un vago boceto de lo que el reino de Dios debe ser en sus vidas. ¡No te rindas mi amado, no lo hagas! ya tendrás tiempo para admirar la obra terminada y entonces podrás decir que valió la pena; mientras tanto solo te queda trabajar y trabajar sin descanso hasta ver concluida tu labor. En ningún sentido pienses que estás perdiendo el tiempo ¡en ninguna manera! la gente pierde el tiempo jugando con teléfonos celulares, cremas de belleza, conectándose a las redes sociales, etc., pero nunca jamás estarás perdiendo el tiempo mientras lo estés invirtiendo en la vida de un ser eterno, llamado a vivir por siempre en comunión con Dios, ¡Qué glorioso trabajo es invertir nuestra vida, tiempo, recursos, esfuerzos en hombres y mujeres que nunca mueren, que fueron diseñados para


vivir una eternidad adorando y exaltando al Creador de todo! Quien invierte en una vida, está abonando al reino de los cielos, tiene el privilegio de ser colaborador de Cristo en esta vida; a eso fuimos llamados. Nuestros hijos son la herencia que Dios nos ha dado en esta tierra, solo nosotros tenemos el derecho y la autoridad de guiar esta herencia hacia el Dios vivo; nada ni nadie puede quitarte este derecho, pues Dios ya te lo dio desde antes de la fundación del mundo, así que no debemos de temer cuando la gente dice: ¿Tú quién eres para enseñar a tus hijos?, no eres un maestro y no estás preparado.... ¡Mentira! tú eres un hijo de Dios, que ha sido llamado por para extender su reino en la Tierra que está en decadencia total, tú tienes la Palabra de Dios en tus manos y en tu corazón, a ti se te ha confiado y delegado la vida de tus hijos en tus manos, solo tú eres la única persona capacitada para hacerlo, Dios te diseñó y equipó para esta labor, tienes el diseño perfecto de padre que tus hijos necesitan, Dios no se equivoca, todo lo hace perfecto en su tiempo. Habra días llenos de gloria, seguidos por otros de interminables lágrimas, pero ¿quién dijo que sería fácil formar discípulos? una cosa si sé, el convertirnos en colaboradores de Dios es lo mejor que nos ha podido ocurrir en nuestra vida. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación (Mt. 5:4)

Quizá estás pasando por un momento de llanto, dolor y prueba, pero contrario a lo que el mundo dice, eres bienaventurado, pues si tienes paciencia, muy pronto serás consolado, y este consuelo no vendrá por parte de autoridades o dependencias gubernamentales, vendrá de parte de Dios. Dios no tiene nietos, todos debemos llegar a ser hijos de Dios, y ¿qué significa esto? que Dios está más interesado en nuestros hijos que lo que estamos nosotros, porque antes que fueran nuestros hijos, primero fueron sus hijos. Esto me permite descansar en él, solo debo rendirme por completo y esperar en él. Los planes de Dios y propósitos para nuestros hijos son mucho más altos


y mejores que los nuestros. Para algunos padres, lo más importante es que sus hijos lleguen a ocupar algún puesto importante, que sean reconocidos por otras personas, o que tenga un buen trabajo. Pero estos no son los planes de Dios. Los planes de Dios son eternos, trasciende de generación a generación, van más allá de una posición en el mundo o de obtener ciertas cosas. Solo necesitamos conectarnos con Dios para obtener la revelación acerca de cuál su voluntad en la vida de nuestros hijos, nadie más tiene esta revelación. Dios no le va hablar a la maestra de quinto año, tampoco al profesor de natación, o al de inglés; ellos cumplen con enseñar o transmitir una habilidad o conocimiento, pero los verdaderos planes, ¡tú los debes conocer! tu eres el padre o la madre, se trata de tu herencia, ¿le encargarías la administración de tu herencia a tu vecino?


Perseverancia