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CRÉDITOS EDICIĂ“N Y PRODUCCIĂ“N Universidad de Sevilla Escuela TĂŠcnica Superior de Arquitectura Responsable de esta ediciĂłn: Carlos Tapia MartĂ­n. ISBN: 978 - 84 - 692 - 4950 - 5 NÂş Registro: 09 / 80580 COORDINACIĂ“N DE LA PUBLICACIĂ“N. Proyecto de InvestigaciĂłn “HibridaciĂłn y Transculturalidad en los modos de habitaciĂłn contemporĂĄnea. El territorio        

        

   de AndalucĂ­a. 2007-2009. Responsable de la investigaciĂłn: !  "#  # $%&    

'()*+',1*3';*"1*<3 !  "# Arquitecta. Responsable de la InvestigaciĂłn. EspaĂąa Carlos Tapia MartĂ­n. Arquitecto. Universidad de Sevilla. EspaĂąa. Laura Tena SĂĄnchez. Arquitecta. EspaĂąa. 

(  ! AntropĂłloga. Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, EspaĂąa Ă ngel del RĂ­o SĂĄnchez. AntropĂłlogo. Universidad Pablo de Olavide, Sevilla. EspaĂąa >#,   ?1 @ 

) " 'F   "   G  J!   ?  G  "   * K   Q1 @ '   1 @    Universidad de Sevilla. EspaĂąa. DIRECCIĂ&#x201C;N ACADĂ&#x2030;MICA DE LOS SEMINARIOS. Carlos Tapia MartĂ­n (Seminarios Territorios de AproximaciĂłn y Espacios Mediados) >#,   ?(Seminario Espacios Mediados) DIRECCIĂ&#x201C;N TĂ&#x2030;CNICA DE LOS SEMINARIOS. Carlos Tapia MartĂ­n Laura Tena SĂĄnchez COMITĂ&#x2030; CIENTĂ?FICO. C. Emilio Piazzini. Instituto Colombiano de AntropologĂ­a e Historia. BogotĂĄ, Colombia   ! 

Instituto de Estudios Regionales. Universidad de Antioquia. Colombia Mercedes Daguerre. Arquitecta Investigadora. Italia/Argentina. 1#  >& +Z  " K #) ![K'F ,! Z  \1 K 'F  ?' @,] ! Arquitecto. Escuela de Arquitectura. Universidad de Sevilla, EspaĂąa.  '  >1  K   &"  * K ; 1    ^;] 218). Universidad Pablo de Olavide. Sevilla. EspaĂąa.  ' & G

 ' 1 @   " 'F Roberto FernĂĄndez. Facultad de Arquitectura. Universidad de Buenos Aires, Argentina +*;'`">fZ*j!1()'1*<3 Laura Tena SĂĄnchez. ^, K k 1 w CORRECCIĂ&#x201C;N Y EDICIĂ&#x201C;N DE TEXTOS Laura Tena SĂĄnchez +*>'*<3+'+';1>"1|%

|}}~~~%&     }   K   Š de los textos, los autores, incluidas las imĂĄgenes aportadas por ellos. Â&#x20AC;&  k) ;     

  1  Todo lo dicho en esta publicaciĂłn es un compendio de lo expuesto en los seminarios internacionales de apoyo a la investigaciĂłn y la responsabilidad de los contenidos es exclusivamente de los autores, en cuanto a originalidad, autorĂ­a, opiniĂłn y autorizaciĂłn en el empleo de imĂĄgenes, para las que se solicitĂł a cada autor que tuvieran permiso de reproducciĂłn a su cargo.

'  &  [&   Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 EspaĂąa Creative Commons. ) &   k &    Â&#x201A;&    & \    K | Â&#x192;>   

+&      ?

 &      

    ^   manera que sugiera que tiene su apoyo o apoyan el uso que hace de su obra). Â&#x192;3   3     &     Â&#x192;; &  3    k #   K   &      &  1     &  & k @ &    ?      & 1K     no aplicarse si se obtiene el permiso del titular de los derechos de autor. Los derechos derivados de usos legĂ­timos u otras limita       #       ,     [ &|%

|}}    K} licenses/by-nc-nd/3.0/es/


InvestigaciĂłn para:

Colaboran:

'   

   >   *    les de la Universidad de Sevilla a travĂŠs de su programa â&#x20AC;&#x153;ExtensiĂłn universitariaâ&#x20AC;?, otorgĂł una ayuda para la celebraciĂłn del seminario â&#x20AC;&#x153;Territorios de AproximaciĂłnâ&#x20AC;?.

,;&  "  

*tigaciĂłn, ha concedido una ayuda dentro de las Acciones Complementarias al Proyecto Hibridaciones, (REFERENCIA: CSO2009-06819-E/ SOCI MODALIDAD: A) para la acciĂłn del seminario â&#x20AC;&#x153;Espacios Mediadosâ&#x20AC;?.

'   

           * K    )   "  % concedido una ayuda econĂłmica al Seminario Espacios Mediados dentro del apartado del Plan Propio de InvestigaciĂłn correspondiente a Orga  K  k    

'  

  "   comunica que se ha concedido una subvenciĂłn para la organizaciĂłn del Seminario Espacios Mediados. Con esta aportaciĂłn se estĂĄ generando una nueva acciĂłn derivada del seminario sobre arquitectura residencial en AndalucĂ­a Oriental: AcAo (Arquitectura colectiva en AndalucĂ­a oriental) 1975-2000.


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Ă?NDICE

[ 013 ] PRESENTACIĂ&#x201C;N HTMHC

'>>*>*;+'1>Â&#x2020;*!1*<3;'!*31>*Â&#x2021;Â&#x2C6;;'*,,1

[ 019 ] IntroducciĂłn al seminario Territorios de AproximaciĂłn 

Â&#x2030; #  !K Â&#x160;

[ 023 ] !   k  

    &

   #   

cultural. Fernando Conde

[ 047 ] Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento. Roberto FernĂĄndez [ Comunicaciones ]

[ 067 ] IdentitĂŠ, espace sociale et gĂŠographies imaginaires des migrants de Pereira (la Colombie) vers lâ&#x20AC;&#x2122;ĂŠtranger. " K  G [K 

[ 075 ] * K   Â&#x2039;



   Â&#x201A;&  & '  + 

!  ;IbĂĄn DĂ­az Parra

[ 085 ] Sentimientos de pertenencia, identidad cultural y participaciĂłn social de los senegaleses en Sevilla. Susana Moreno Maestro

[ 093 ] ,       ' K'#    &[    

% RodrĂ­guez

[ 103 ]          &

K #Â&#x2039;        Miguel Angel 

 Â&#x152;! >   Â&#x152;! 1 Z   

[ 113 ]   >   

       K    

  k k" Carmen Moreno Ă lvarez

[ 121 ] Los escondites del territorio andaluz. Esther Ferrer RomĂĄn [ 131 ] 1  %&    @   |&  K  %,Â&#x152;+  "

[ 137 ] 1

k F |# 

    & Pascual Riesco Chueca, Teresa LĂłpez Suero

[ 147 ] 1 @   !  

'    K [  &    %&  ]

  

, !  "

[ 159 ] Espacios Encontrados  ?, 

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[ 169 ]           1      

[ 181 ] Habitação Social em à reas Centrais e a Dimensão Pública da Arquitetura. Manoel Rodrigues Alves [ 191 ] & ;  !K" Z [ [ 205 ] Peatonalización y nueva sociabilidad en los centros de Sevilla y Målaga. 1&

+  Â&#x152;!Z Â&#x152; 

Z 1 # " 

[ 213 ] ,#[&&>Â&#x201A;  "  [ 223 ] &

 k [KK &|   k   !  ? G Â&#x152; 

 " G  

[ 235 ] Autopoiesis. ReproducciĂłn y Mixtura de Capitales en el Territorio. '  ! "  [ 245 ] Â?Â&#x2018;

#   |             

  Nueva York (1930-1935). "  

[ 253 ] J ],  &

      >&?1  !?Â&#x152;+F   Â&#x152;'! ; 

[ 261 ] !  &>      ! " [" 

';1*;!'+*1+;;'!*31>*Â&#x2021;Â&#x201C;">131+1

[ 273 ] IntroducciĂłn al seminario Espacios Mediados 

Â&#x2030; #  !K Â&#x160;

[ 277 ] G[&

k%       >Â&#x2039;Â&#x2018;   %&    ?! ^!"!w [ 287 ] Re-appropriation. 1, 

^, 

Â&#x201D;w [ Comunicaciones ]

[ 301 ] 1 Â&#x2018;  K    K    + Â&#x2022;

Z [  \ % [ 307 ] Del apartamento de verano a la vivienda posible. "?! 

[ 317 ] Casas precocinadas. Luis Machuca Casares [ 329 ] Error para producciĂłn. Z   "  F

[ 337 ] *3'3;*Zj*3"')^Â&#x2013; Â&#x2014;'  ; w" Â&#x152;! 3 Â&#x152;   Â&#x152;>  Francos

[ 349 ] *    &    ! 

[ 361 ] *  K  &  &+ ! [!  *&+KÂ&#x152; 

1 " Â&#x152;! * Â&#x152;Â&#x201A;,Â&#x152;Z [  

[ 371 ] Cambios y continuidades del habitat en el PN Los Alcornocales. AgustĂ­n Coca PĂŠrez [ 381 ]  &!Â&#x2DC;*&\ Â&#x152; ?1;[ % [ 393 ] +# K    &     'Â&#x2018;    &        K   '   ?Â&#x152;*K   K

[ 401 ] '  Â&#x2039;   > "" David Cabrera Manzano ]

10 [

[ 413 ] Pasa algo, porque pasa algo, porque pasa algo. El capital relacional. >#>  \

[ 417 ] ,   #     K     

 ,#   \  ! f Â&#x152; )& Â&#x152; ! KÂ&#x2014;  Â&#x2018;Â&#x152; [  Â&#x152;*FK " 

[ 425 ] AlmerĂ­a rara.  ?!K" 1  Â&#x152;+,!  [ 435 ] '  #     + &    Â&#x201A;&   ?! > 

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[ 443 ]  [  '  & 

 &  1&  Z [" Â&#x152; 

~,&

[ 451 ] Habitando la Casa Invisible. Serrano, Eduardo [ 461 ] Articulaciones sociales de nuevos residentes en los entornos de ĂĄreas metropolitanas andaluzas: aportaciones de los propios actores participantes. G %\Â&#x2014; Â&#x152;; " " 

[ 471 ] +    #  %  K! Â&#x2014;  [ 481 ] Hacia un parque social de viviendas sostenible. Ă ngel Moge PĂŠrez [ 491 ] , |!

    3 '   K  ?1 KÂ&#x2122; [ 501 ]  Â&#x2039;

   

 #   &     " ,   

 autĂłnomos en la palestra urbana. "  '  1  K Â&#x161;, ^>  KÂ&#x152;<  ;K w

[ 511 ] , #   k &   kZ[&  1Â&#x201A;  ;* + K ;

 [ 521 ] Territorios Urbanos. Barrios. Z   !   Z [Â&#x152;"+ KÂ&#x152;Â&#x203A;   K 

[ 529 ]      k  K    &       ' > Â&#x152; Eva ChacĂłn Linares

[ 537 ] ; K F!  1

  ?   [ 549 ] Territorios colonizados. "+ K

[ 549 ] CURRĂ?CULO COMITĂ&#x2030; CIENTĂ?FICO

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PRESENTACIĂ&#x201C;N HTMHC

A travĂŠs de convocatoria pĂşblica ganada mediante proyecto presentado a las ayudas a la investigaciĂłn     @   F Â&#x2021;Â&#x153;k K  & Â&#x201A;&   %        

  1 k K  &     %&    

  #     k Â&#x201C;Â&#x2021;Â?Â&#x2021;F k@    K  &   & @% k k   &      #       El marco cultural envuelve la investigaciĂłn. Desde esta dimensiĂłn se pretende hacer un recorrido integral @&& k @  K        k& k K ciĂłn, hibridaciĂłn de las mĂşltiples situaciones que se producen con respecto a los modos de habitar en el    

  &

   Los equipos investigadores del Proyecto han generado dos perspectivas de anĂĄlisis: desde lo arquitectĂł        K   ;  @%#       un protocolo comĂşn de entendimiento del problema. Pese a pluralidad teĂłrico-metodolĂłgica de partida, la intenciĂłn es que los estudios disciplinares se disuelvan en una lĂ­nea analĂ­tica comĂşn y global -lo cual   K  ]@    [      @@ [ K  ,   K  [      k Â&#x2039;Â&#x2018;   #    manera interna y con otros especialistas en los dos seminarios previstos. ,     [     &     k   &     rio incorporar nuevos actores con investigaciones realizadas o en curso que enriquezcan las planteadas por la CoordinaciĂłn del Proyecto. Por ello, casi consecutivamente, en dos localizaciones centrales de la K K #k &  [    &

    

   k instituciones, investigadores, legisladores, asociaciones de cualquier Ă­ndole, etc. quieran poner a disposiciĂłn sus experiencias. Desde la CoordinaciĂłn del Proyecto pensamos que un conocimiento colectivo, multidisciplinar y participativo puede redundar exitosamente en una visiĂłn prospectiva, generativa y con      G&   k K       #  k aunque, desde nuestros presupuestos deontolĂłgicos de partida, nos interesa destacar aquellas dimen @%

&        k -

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de valores como el respeto mutuo, la apertura, la receptividad... AndalucĂ­a como pueblo histĂłricamente caracterizado por los intercambios, la mezcolanza y la diversidad, reĂşne las condiciones Ăłptimas para desarrollar un debate sobre cĂłmo adaptarse a las nuevas inserciones a las que, inexorablemente, se ve abocada:





deslocalizaciĂłn inmigraciones  K K [  modelos de convivencia globalizaciĂłn movilidad europea espacios pĂşblicos (lugares de encuentro y solapamiento) nuevos espacios pĂşblicos (centros comerciales)

  K|%&    k & k   desigualdad social y exclusiĂłn sostenibilidad, gasto energĂŠtico tecnologĂ­a ciudad, territorio identidad y cultura modelos de gestiĂłn de la vivienda turismo cuerpo y espacio arte y vida cotidiana

,  %#    #  Â&#x201A;  ? @%      %&  k    %      ,  enormes cambios producidos en la estructura productiva bĂĄsica con sus consiguientes correlatos en los %[&

  



 Â&#x152;      K 

      &          Â&#x152;    Â&#x201A;    Â&#x152;    #   K   k 

  %k  &@  Â&#x2018;    K   k #         @ @ [     K     @  K     #  F %&      contextos sociales. '   K Â&#x2018; K [   K @ |

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Puede observarse que hay un ĂĄrea participativa con dos ĂĄmbitos: los seminarios y el â&#x20AC;&#x153;Colectorâ&#x20AC;?. Los seminarios se describen a continuaciĂłn. En cuanto al Colector, es el nombre que recibe el mĂłdulo de la ~&%&      &

& k   [        %   k  K     k k&  

 ?k@   #       & 

       '  & 

   [   [  Â&#x2018;     k [[  K  ' K   [ Â&#x201A;     K  [  Â&#x2018;       @             

    %   @     K ~&  [    ,      [   Â&#x2018; k #  @    @ @ cĂłmo se han planteado y resuelto problemas de cambio cultural por renovaciĂłn o por imposiciĂłn. La seK [   K       K k 1 k  @ &   #    '    [ &

     de esta investigaciĂłn y siempre quedarĂĄ salvaguardada la autorĂ­a. A raĂ­z de ese estudio, se podrĂĄ invitar a participar tanto en partes de la investigaciĂłn, mediante un encargo parcial, como a los seminarios.

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TERRITORIOS DE APROXIMACIÓN. SEMINARIO 01 SEVILLA.


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[ territorios de aproximaciĂłn ]

IntroducciĂłn al seminario Territorios de AproximaciĂłn

'   Â&#x2018;  * % k K  k     

1   k kÂ&#x17E; @?Â&#x;kÂ&#x17E; @?Â&#x;,    @ &  k%    @%   &  equivocaciĂłn que supone modelizar como la Ăşnica aproximaciĂłn, cuando permanece abierto el camino de    '          #        con mis otros, mis congĂŠneres, a quienes reconozco de por sĂ­ como de mi propia especie, y con los cuales                 Â&#x201A;&    tatada nuestra igualdad, quĂŠ mecanismos, soportes, intermediadores comunicativos generamos para relacionarnos cuando nada nos une de partida salvo la convivencia. Se tratarĂ­a de generar dos aproximaciones, extendidas sobre territorios describibles. La primera, de corte    k    &      K &k  #ciones de correlaciĂłn y dinĂĄmicas cualitativas. Esto es, grupos en sus entornos.

Migraciones, asentamientos, movilidad, deslocalizaciones, turismo.

La segunda, de orden micro, donde son conocidas las condiciones de entorno y su evoluciĂłn temporal, las variables son pocas y se pueden aventurar comportamientos que sirven tan sĂłlo para promover es  K  1k Â&#x2018;?  @  k      @  %  %   # k    Â&#x152;   @?   Espacio pĂşblico, arte para la vida cotidiana, cuerpo y espacio, problemas de identidad, desigualdades, modelos de convivencia.

%

|}} } &  }Â&#x2018;%Â&#x;     Q  Â&#x201D;*   Â&#x201C;Â&#x201D;   Â&#x2C6;ÂĄ

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[ territorios de aproximaci贸n ]

[ CONFERENCIAS MAGISTRALES ] ]

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

METROPOLIZACIĂ&#x201C;N, TERRITORIO Y VIVIENDA EN ANDALUCĂ?A. UN PROCESO ABIERTO Y ALJAMIADO DE TRANSFORMACIĂ&#x201C;N SOCIOCULTURAL. Fernando Conde

,     Â&#x2039;Â&#x2018; &  

           &     & 1 k 

 K      F Â&#x2C6;¢¢£Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ,   K  @   #  %

  &   #  |[ G^Â&#x2C6;¢¢£w1, la aglomeraciĂłn  &" ^Â&#x2C6;¢¢¢w2k[     ;Â&#x152;   #    el territorio andaluz (2007)3  Â&#x161;+K  ;  1 [ " ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw

  K   [  k     k @ pertinente, la experiencia de la investigaciĂłn cualitativa que he podido desarrollar en AndalucĂ­a en estas  Â&#x201A;  ? k  [@%     &   #     del modo de habitar en la Comunidad.     &   K   &   #     

     1  ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;wk%       K

 K    &     Â&#x2039;Â&#x2018; [ K &  &           k    k          k 

  & @%  1   Â&#x201A;  ?  >Â&#x2039;Â&#x2018;@k@[k K   &       & Â&#x161;G&   transculturalidad en los modos de habitaciĂłn contemporĂĄneaâ&#x20AC;? en AndalucĂ­a. , Â&#x2039;Â&#x2018;  % &     Â&#x161;   &

         #      &      k   &k1   #    [   Â&#x161;    %       k  k ?  Â&#x161; k   Z   ;[chez (1992)4 en su estudio sobre Casarabonela. Dicha expresiĂłn que clĂĄsicamente sirve para denominar los Â&#x161; Â&#x2018;

    

 K #[ &, podrĂ­a ser entendido, segĂşn propone MarĂ­a CĂĄtedra en el prĂłlogo a la obra de F. SĂĄnchez, como un tĂŠrmino que Â&#x161;Â&#x2018; K [ 

     de la historia y el contacto interculturalâ&#x20AC;?k # K         k@ hoy llamarĂ­amos de hibridaciĂłn cultural, en la medida, siempre segĂşn Maria CĂĄtedra, que dicha expresiĂłn expresa tambiĂŠn â&#x20AC;&#x153;uniĂłn de contrarios y comunicaciĂłn de opuestosâ&#x20AC;?. De ahĂ­ que por mi parte ya hubiera    %Â&#x2018;  K     & K    &"  (Conde 1999) en el que coexistĂ­an tiempos y espacios urbanos y sociales que, desde una perspectiva de

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Fernando Conde

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una comprensiĂłn â&#x20AC;&#x153;linealâ&#x20AC;? de la modernizaciĂłn urbana, corresponderĂ­an a tiempos sociales e histĂłricos aparentemente muy distintos. , Â&#x2039;Â&#x2018;   #     | ],1 

Â&#x152; - La de las grandes ciudades con sus respectivas culturas urbanas. ],#  #        - Las experiencias de convivencia mĂĄs micro en un barrio. MĂşltiples escalas relacionadas entre sĂ­ que, por razĂłn de la linealidad de la escritura, vamos a desarrollar desde la escala mĂĄs macro, AndalucĂ­a, a la mĂĄs micro de la experiencia de convivencia en un barrio.

1. LA PERCEPCIĂ&#x201C;N SOCIAL DE LOS CAMBIOS EN ANDALUCĂ?A.

,     @    #     &  un intenso proceso de cambios en AndalucĂ­a en estas Ăşltimas dĂŠcadas.     & @ [ #         

 @k          %

#  | @ 1

  ExposiciĂłn Universal de Sevilla de 1992. Hitos a los que, probablemente, haya que incorporar la actual    #      @ ?        [ #   [ &

    andaluza. A tiro pasado, desde el 2007, la valoraciĂłn del proceso global se carga de una cierta ambivalencia valorativa: '   K k  K& #   Â&#x2018;    1   [versos Ăłrdenes que se quiera considerar: social, econĂłmico, cultural, polĂ­tico, territorial, urbano. En dicho 

    & k    K Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤^& Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;wk   &      K  #   | ], #   [      

       K #     |

 

k #   1    K

  &  - Un cambio de modelo productivo especialmente visualizado en el salto de la agricultura a un intenso proceso de terciarizaciĂłn econĂłmica como resultado, entre otras cuestiones, de la importancia del turismo en el desarrollo andaluz. ],  &       K &  @ [ #  k@%

#   ],               

 |Z   a la tradicional divisiĂłn entre AndalucĂ­a Occidental y la Oriental, en las representaciones sociales       &    

   zonas del â&#x20AC;&#x153;litoralâ&#x20AC;?, la â&#x20AC;&#x153;costaâ&#x20AC;? y las zonas del â&#x20AC;&#x153;interiorâ&#x20AC;?. - El salto de AndalucĂ­a desde la tradicional sociedad de emigrantes (al â&#x20AC;&#x153;Norteâ&#x20AC;?) a la mĂĄs reciente â&#x20AC;&#x153;sociedad de acogidaâ&#x20AC;? (tanto de los que vienen del â&#x20AC;&#x153;Norteâ&#x20AC;?, como turistas â&#x20AC;&#x153;residentesâ&#x20AC;?, como de los @ Â&#x161;; Â&#x201A; [ # @  Â&#x161; w ]

24 [

'K K k %    #           k   sentar ciertos â&#x20AC;&#x153;nubarronesâ&#x20AC;? en su horizonte de desarrollo asociado con ciertos interrogantes que, sin cuestionar los avances realizados, sĂ­ apuntan dudas sobre su solidez y sobre su orientaciĂłn mĂĄs estratĂŠK k    #

@   Â&#x161;      k crisis que ya por el 2005 apuntaba algunos primeros sĂ­ntomas. Â&#x2C6;Â&#x2C6;], #    

|K #      MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Mapa elaborado en CĂłrdoba (2005)

,      



 k @ & #   #  k1]¢Â&#x201C;k

!  [ k

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   ;  

" ?k  %&   #

 k @  &k direcciĂłn de conseguir una representaciĂłn del territorio andaluz como una comunidad mucho mĂĄs inteK k     [       # k &  psicolĂłgicamente mucho mĂĄs reducidas que las que podĂ­an existir hace una dĂŠcada.  

 k      #  Z'+'>  #       

  Â&#x201A;   % #      @

   moverse una parte importante de la sociedad andaluza: los sentimientos ambivalentes de la integraciĂłn ' k     @ Â&#x161;  k [K    @K   Â&#x161;  

?        1     #     '

   k [[ k   K  & #    Â&#x161;Â&#x201A;& k @%& @     k@

     #  k       #          

 los siguientes sentidos: ]     K  [ K  @K  1]¢Â&#x201C;K      1          k    kK   K     &     1  en el marco de las investigaciones cualitativas anteriormente mencionadas. La producciĂłn de este espacio mĂĄs integrado no ha llegado todavĂ­a a alcanzar un nivel en el que AndalucĂ­a se represente como un espacio unitario. En las representaciones sociales dominantes, el territorio andaluz aparece como una especie de evoluciĂłn de dos de las constantes de las representaciones mĂĄs tradicionales: - La importancia de las â&#x20AC;&#x153;localidadesâ&#x20AC;?, de los â&#x20AC;&#x153;pueblosâ&#x20AC;?. Tradicionalmente el territorio andaluz se %  &        K      &[      #   su tamaĂąo e importancia: los â&#x20AC;&#x153;pueblosâ&#x20AC;? pequeĂąos, las â&#x20AC;&#x153;agrociudadesâ&#x20AC;? medias y las capitales de provincia. En la actualidad, en las representaciones dominantes, este Ăşltimo nivel alcanza una im      # [ k [kK [     ' este sentido, manteniĂŠndose el â&#x20AC;&#x153;localismoâ&#x20AC;? andaluz, ĂŠste ha experimentado un importante cambio de escala hacia la metropolizaciĂłn que, probablemente, vaya a suponer a medio plazo una de las

#    [ 1     [ ],       

     

 Z   [

  1        &  Â&#x152;;" k     

Â&#x161;

]       

  ;![K &       

    @%Â&#x2018;  k   k@  @      asociaban con la AndalucĂ­a Oriental, en la actualidad se aproximen a la Occidental, tal como hemos

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Fernando Conde

]

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! &       &  ? @              #   presentaciones sociales dominantes sobre este proceso de integraciĂłn territorial y social de AndalucĂ­a.

       



- Este proceso de cambio en las representaciones sobre los cambios territoriales, tambiĂŠn se expresa   K @   [K & 1   #   ciudades andaluzas. Mientras las imĂĄgenes construidas desde el Occidente/litoral tienden a subrayar K  [#[        &  K   K 1 k  de la AndalucĂ­a mĂĄs oriental sigue predominando una representaciĂłn del territorio andaluz en el que la #  k     ]  kK   [K k  &  K  &   K  ?

1.2. - El cambio de modelo social y productivo: En las representaciones sociales mĂĄs tradicionales sobre AndalucĂ­a que se mantienen todavĂ­a en gran  K #  1  kK    %  K  1K     @k [k &      @     #  &        ,   KÂ&#x161;F 

k#    &   

     [K ]

26 [

En AndalucĂ­a y en el aĂąo 2005 dichas representaciones sobre el modelo productivo andaluz se habĂ­an    #            | ]  #  K    Â&#x152; ]        Â&#x152; - la construcciĂłn MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

- y la industria. En las representaciones sociales dominantes elaboradas por las amplias clases medias andaluzas, la agricultura se encuentra en intenso proceso de cambio. Mientras siguen resonando las imĂĄgenes aso  K       ^%#  

   #            & &K  &    

   Â&#x161;     k  K  wkF@ 

     [    #   #  K    &KÂ&#x2018;       ^, !  &k1 @ k  %ÂĽw '    &     

 #     sociedad andaluzas. Iniciado en la EspaĂąa de los aĂąos 60, en la llamada â&#x20AC;&#x153;dĂŠcada del desarrollismoâ&#x20AC;?, en              # %    [         paso del turismo de masas mĂĄs vacacional, al turismo, igualmente de masas, de carĂĄcter mĂĄs residencial. Cambio tendencial de modelo turĂ­stico que ha hecho de las inversiones en segunda vivienda en las zonas de la Costa, uno de los centros del auge inmobiliario en la Ăşltima dĂŠcada. 

    k     

  K 

  

   @  [# &         

  @  #      & |     %    de la sociedad andaluza parecerĂ­a que un rasgo constitutivo de las ciudades es el crecimiento continuo de las mismas en el sentido de que una ciudad que no crece, es una ciudad que va a menos5. Sin embargo y al mismo tiempo, de ahĂ­ el nacimiento de la mencionada ambivalencia, el crecimiento de las ciudades se  &     #      k        las necesidades sociales reales y, por ello, escasamente sostenible y productivo. En este contexto, la gran ausente en las representaciones sociales sobre el cambio de modelo produc  1   k    [ [  Â&#x161;#& k    mĂĄs contemporĂĄneo de creaciĂłn sostenible y sĂłlida de riqueza. En este sentido, los desarrollos de las   k   k    [  k K  & 

 ĂĄmbitos, todavĂ­a no han pasado a ser parte constitutiva de las imĂĄgenes sociales dominantes sobre el desarrollo andaluz.  

       &   &      1 @% 

      K  @  %           #   1            

|

Ausencia de un espacio central mĂĄs vacĂ­o que se traduce en dos cuestiones decisivas desde el punto de vista social: ],     &  k [@  

k

# [Kk

   #  ] '      #              @    Â&#x2018;  #  K & &   Â&#x161;

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Fernando Conde

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Mapa elaborado en CĂĄdiz (2007)

mĂĄs â&#x20AC;&#x153;emergentesâ&#x20AC;? identidades sociales vinculadas a dichos procesos de cambios polĂ­ticos (la autonomĂ­a), territoriales (una AndalucĂ­a mĂĄs integrada) y productivos (una AndalucĂ­a mĂĄs terciarizada y menos agrĂ­cola). '#

k  %      [K [    & 1 ^   6, peso K    kÂĽwk         K      [     1 #          

   

     F    @              [   %   

 K  [ â&#x20AC;&#x153;simbĂłlicosâ&#x20AC;? como la lengua, como ciertos rasgos histĂłricos y culturales, la identidad de los andaluces ha

      #     kÂ&#x161; & k    y dual con una minorĂ­a de â&#x20AC;&#x153;seĂąoritosâ&#x20AC;? y una importante y masiva presencia de las llamadas â&#x20AC;&#x153;clases tra& 7+% % k    &     

    K   % k  &  K  &    en CĂĄdiz, ciudad castigada, como es bien sabido, por el paro y en la que la representaciĂłn de AndalucĂ­a aparece estrechamente asociada con la doble problemĂĄtica social de la cuestiĂłn de la vivienda y la del

& '   Â&#x2018;

%    [Â&#x161; K      

          &     k       

     Â&#x201A;   ? k  Â&#x161;  &  %& #     K  #   ^   

wÂ&#x161;   &k [ @ @ & k     

#   K   1          divisiĂłn social que en el pasado y con mayor grado de cohesiĂłn e integraciĂłn social.

]

28 [

; & K k    #  ^  &

         Â&#x201A; inacabado) era vivido en el 2005, es decir, antes del estallido de la actual crisis econĂłmica, como un    # [K &  @ 

   Â&#x161;   &k&Â&#x161;           Â&#x161;  &  [   &  k  &?      %&             [     reciĂŠn conseguidas. En este sentido, subrayaban como el movimiento de cambio y de modernizaciĂłn que

  [Â&#x2018; %

'Â&#x2018; ¢Â&#x201C;^1'k1]¢Â&#x201C;ÂĽwk  %& K   #   @  en peligro la solidez del propio basamento que habĂ­a hecho posible el desarrollo andaluz mĂĄs reciente y  

 #     + # k   Â&#x161;   &Â&#x2018; &  

 @ &k

k    muy precaria con el mencionado modelo de clases medias, proyectĂĄndose discursivamente como unas          K  % k    [      ? @  k    # [K &@  &     % #  k % #  1  ] k%     @      #      8.

Â&#x201C;',1!\*+'';1,1+',1;*)+1+';13+1,)Â&#x203A;1;

' 

 #         k     kÂ&#x2018;   MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

nante en el proceso de cambio de escala de las ciudades andaluzas. Si bien AndalucĂ­a constituye una comunidad con una de las redes de ciudades mĂĄs antiguas de Europa9, dicha realidad no habĂ­a trascendido en la gĂŠnesis de una imagen â&#x20AC;&#x153;urbanaâ&#x20AC;? de la misma, por el contrario, la imagen dominante ya mencionada subrayaba su carĂĄcter eminentemente rural asĂ­ como la importancia de los â&#x20AC;&#x153;pueblosâ&#x20AC;? en la articulaciĂłn interna de la comunidad10. La Ăşltima dĂŠcada ha hecho pasar a primer plano la importancia de las ciudades y de los procesos de metropolizaciĂłn de las mismas mediante la constituciĂłn de grandes ĂĄreas urbanas  #  k           K    k  &        @ tienden a superar los lĂ­mites y perĂ­metros de las ciudades como teĂłricos entes aislados. De este modo, %     #    @ #      K   

 K [ |  [ &     K    ciudades y las ciudades como aglomeraciones urbanas o ĂĄreas metropolitanas. Una cuestiĂłn importante y decisiva de este cambio urbano en relaciĂłn con el anterior proceso de trans#    

     &    %&         principales actores que la sociedad percibe como motores de los cambios. Mientras en el nivel de Anda k Â&#x201A;&     ^      kK    #    k  ; k w  %& K   Â&#x152;   expansiĂłn urbana y metropolitana y en el seno de las representaciones sociales dominantes parecerĂ­an %&  #    k  %       k@%&  primado en su desarrollo. En las imĂĄgenes sociales dominantes, el mercado habrĂ­a marcado la evoluciĂłn %    

 [  k  #  Â&#x161;       k   k      @%&  &K  

 [kK k             %     #?  k    ] &   @ #   Las ciudades andaluzas habrĂ­an experimentado un intenso proceso de expansiĂłn urbanĂ­stica y de com #   K @%& 

    Â&#x161;  k@%&  #    % %  [&       & k%         & [  [      

 & [  #    k movilidad, de servicios, etc, asociadas a las mismas. Ahora bien, en el seno de unas culturas urbanas andaluzas que presentan un carĂĄcter muy intensamente Â&#x161; @   

  # k %     &   %&     K       % #     de los residentes en cada ciudad11 ;K  @         #       vivencia material y cotidiana de las ĂĄreas metropolitanas y las representaciones sociales dominantes a   

  k  [  &K k 

      k%   K    [       k     k#      ]     

  y al mismo tiempo, en las representaciones sociales sigue dominando la imagen de la ciudad central del ĂĄrea con lo que podrĂ­amos llamar su capacidad de irradiaciĂłn simbĂłlica e identitaria, muy superior habitualmente a la producida por otras localidades menos centrales del ĂĄrea. En este sentido, lo caracterĂ­stico del momento actual en el proceso de desarrollo urbanĂ­stico andaluz en las grandes ĂĄreas metropolitanas es que el ciudadano observa cĂłmo los cambios de escala poblacional, #    K         [    

k #    [      k 

 kÂ&#x2018;       K  siente de una escasa consistencia, de una sincronĂ­a o articulaciĂłn muy dĂŠbil, de unos relatos sociales         

   %   &  ;  

#       K @       @  &Â&#x2018;   

[     k  [@  k ? k  # k #   & k   [  Â&#x2018; k@  & K   

 k   & ' 

   k           k       # K      Â&#x2018;     K    especialmente de las ĂĄreas metropolitanas y, a partir de ella, de la coordinaciĂłn entre las escalas, las #   

@   

     

 De ahĂ­ que, quizĂĄs, en las ciudades y ĂĄreas metropolitanas andaluzas una vĂ­a de desarrollo sea la de     

Â&#x161;  k F[&      k@  

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Fernando Conde

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  k#     k Â&#x2039;  @ K k   K +  

Â&#x161;  @kK K  Â&#x2039;

 k K      k    k    

  k     ;@K  &    

ÂŁ,1'>*'3*1j',)*<3+',1;),)>1;)>\131;,1,'; En el proceso de cambios territoriales, sociales y urbanos que se producen en todas y cada una de las #    @     k Â&#x2018;    @         &       k    K             k 

 @ #  &k   

 dades sociales mĂĄs tradicionales. En este sentido y desde este punto de vista, en la escala de los cambios urbanos, en la ciudad, una de las dimensiones que mĂĄs modulan el cambio, ya sea para acelerarlo, ya sea para retrasarlo, son las respectivas culturas urbanas de cada una de las ciudades andaluzas, culturas muy singulares de cada una de ellas, culturas muy vivas y, al mismo tiempo, muy enraizadas que, hasta cierto punto, se convierten en un importante â&#x20AC;&#x153;actorâ&#x20AC;?, si se me permite la expresiĂłn, del cambio. Las polĂŠmicas de Sevilla en tono a   " 

     >% @@ %    1% &       #  Por ello, creo que es de interĂŠs realizar una breve aproximaciĂłn a algunos de los rasgos de dichas culturas en tres de las ciudades andaluzas en las que he podido realizar una investigaciĂłn mĂĄs en intensidad  &   & [  >K #      &  @k

   k  @   Â&#x161;   @ Â&#x2018; &    K â&#x20AC;&#x153;cultura andaluzaâ&#x20AC;?.

3.1. Algunas dimensiones presentes en las culturas urbanas andaluzas. De nuevo, y en primer lugar, hay que subrayar las tensiones que entre lo â&#x20AC;&#x153;globalâ&#x20AC;? y lo â&#x20AC;&#x153;localâ&#x20AC;? se producen

 &?        &Â&#x161;    k %@  @  K       

               % K # K

  [    

  [ &

    kÂ&#x201A;  ? %       % ciudades la cuestiĂłn del miedo y la inseguridad ciudadana que se ha traducido, en muchas ciudades, en la bĂşsqueda y desarrollo de espacios protegidos, desde las comunidades y urbanizaciones cerradas y K #  k           

@ 

    @ F FK K k

  %   K     &  ?  ^   @    %   k #   K kÂĽwk  1% &k    

@k   Â&#x2018;

 [K &k  #  K%

 ciudades, muchas veces inscrita en la propia piel urbana, la propia estructura social y productiva de las  K      &      @  

 

         K

 ?  k &   @   k#          #    apropiarse del espacio por parte de unos y otros grupos sociales presentes.

]

30 [

Rossana Reguillo, (1996)12kK    ! k    &  Â&#x161; 

@   k   

%         Â&#x2018;

  k

   K   

  @        &  k   k Â&#x161;       & 

 &  

   ]      '   k 

 K    k%    observar cĂłmo en las culturas urbanas de las distintas localidades inciden las caracterĂ­sticas y los rasgos procedentes de la elaboraciĂłn social y cultural que se realiza de elementos tan dispares como:

MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

],  @&  @  ^   kK  "@ ;%       Â&#x152;Â&#x2018;  K K    F,1 &  %% % " Â&#x152;   GÂ&#x152;ÂĽw ],      K     ^  (  GÂ&#x152; ) K      " Â&#x152;      1 ;ÂĽw ],  

%    @  [%  k [%

% k [

#   %Â&#x2018;    ^   k  KGÂ&#x152;Â&#x2018;   Â&#x2C6;¢Â&#x201C;¢Â&#x2C6;¢¢Â&#x201C;;Â&#x152;" K Â&#x2020;*Â&#x2020;" w ], #  K & @      k  k    [ &#  #  @&  #   & % @    ], %

 #   [     ],#  &      @Â&#x2018;  numentos. ], k        @Z ; ; k los patrones de la localidad y las Ferias ocupan un lugar decisivo en muchas ciudades andaluzas. ],  #  



   |  

  vos, empresariales, culturales,.. - Los elementos del imaginario social que han desarrollado en cada ciudad las literaturas â&#x20AC;&#x153;localesâ&#x20AC;?:  [ ?  " Â&#x152; [  K ;Â&#x152; [Â&#x161; G ],       ^ k  k ÂĽw - La actividad de los promotores e inmobiliarias y las intervenciones que realizan, los discursos &     k    ^    w    ciudad, unos determinados estilos constructivos. - Etc, etc,      

  K   &              Â&#x161;     & @      #    k    Â&#x201A;&   k       Â&#x161; @ & @     k@    

#  #  #      Â&#x161;  @ histĂłricamente ha acentuado cada cultura urbana a lo largo de su historia. Uno de los rasgos mĂĄs caracterĂ­sticos de las culturas urbanas es su pervivencia y, al mismo tiempo, su capacidad de adaptaciĂłn a los cambios urbanos, integrĂĄndolos en su matriz simbĂłlica. Capacidad de      [   Â&#x2039;Â&#x2018;&  &  & ^#           w@   &  

    K    cuya articulaciĂłn mĂĄs o menos completa y exitosa depende, en gran medida, su supervivencia. Al menos  Â&#x2018;   K k    %  

         

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 & # " ^%           w cho mĂĄs dĂŠbil en Huelva (de ahĂ­ la mayor apertura al cambio de esta cultura), ocupando la cultura urbana sevillana una situaciĂłn mĂĄs intermedia a este respecto. Uno de los casos mĂĄs extremos que he encontrado en las ciudades andaluzas de cĂłmo cada cultura ur& Â&#x161;     #  K k       Â&#x2018;   K "   #

 # %% K  Â&#x2020;*Â&#x2020;k 

@" K   &

  k [  

     # %& % K F     

 K   % 

# kÂ&#x2018; k k#     &@   @  mos denominar una ciudad imaginada, una ciudad mĂ­tica, que se impone sobre los cambios reales que se producen a lo largo de la historia de la ciudad. Cambios que se van sucediendo en la realidad social y material de las ciudades sin que la mencionada articulaciĂłn mĂ­tica del imaginario local no sĂłlo los vaya integrando sino que, a veces, ni siquiera posibilite  &  ^k   K ,K"      %  espacio).  &k  

   K        %     &    Â&#x2018;         #     Â&#x161;    & [ Gk"  ;k;  @       K  K  [  k  &     @ %  K # %&  k Â&#x2018;    [  @   K            &    @         

      & |   Â&#x201A;& k   privados y los intermedios.

ÂŁÂ&#x201C;],#          En el siguiente cuadro he tratado de sintetizar como en cada una de las ciudades mencionadas y en cada uno de los momentos histĂłricos en que se realizĂł la investigaciĂłn, las respectivas culturas urbanas   #  #      &  ^   @,?];  13  @ Â&#x161; &

  

   Â&#x152; K  k   K|   %    Â&#x2018;  w         % #              K  #           @      %    de aproximaciĂłn a la ciudad respectiva, entre otro la dimensiĂłn expresiva de cada ciudad a la que se le concede mĂĄs importancia y relevancia. +*Z'>'3'; ,13; +' 'Â&#x2020;>';*<3 +' ,1 31)>1,'Â&#x203A;1 j ,1 ),)>1 '3 ,1; ),)>1; )>\131;+'G)',1k">131+1j;'*,,1

]

32 [

'   Â&#x2018;

  #    % [     %   K               &   verdes en dichos ĂĄmbitos en Sevilla, a la luz de la mencionada investigaciĂłn del 2001. MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

',)*<3+',1;>'>';'31*3';;*1,';;'*,,131;;\>'',>*j,1;Â&#x203A;31; '>+';

3. 3.- Las representaciones sociales sobre la ciudad. Los mapas cognitivos. AdemĂĄs de los relatos orales y de los discursos sociales que en una investigaciĂłn cualitativa se producen sobre una ciudad, la prĂĄctica de la elaboraciĂłn de â&#x20AC;&#x153;mapas cognitivosâ&#x20AC;? por parte de los interlocutores de la  K kK   k    @?Â&#x161; 

K #  k@?   representaciones sociales, quĂŠ â&#x20AC;&#x153;imaginarioâ&#x20AC;? se elabora en cada ciudad sobre la aparente â&#x20AC;&#x153;materialidadâ&#x20AC;?   +# K      Â&#x2018;     Â&#x161;    & mĂĄs singulares de cada ciudad, los interlocutores de las investigaciones realizadas han desarrollado    K  ^ 

    & k     [  w #  @ k [[ ^%@    @     &    Â&#x161;  Â&#x2018;

          K   @         &   k  k      wk#  #   K k      ciudad en la que se reside. En este sentido, en las tres ciudades en las que hemos podido investigar mĂĄs #  kGk" ;k   K   &  K #  #   tanto en sus centros articuladores, como en la narratividad de los mismos: - En Huelva, en consonancia con la idea dominante en 1993 de ciudad â&#x20AC;&#x153;sin centroâ&#x20AC;?, lo que articulaba la imagen de la ciudad en dicho aĂąo eran las carreteras, la â&#x20AC;&#x153;carreteraâ&#x20AC;? que une Huelva con Sevilla en el mapa seleccionado y, tal como puede observarse en dicho mapa, la narratividad â&#x20AC;&#x153;verbalâ&#x20AC;? expresa del mapa es mĂ­nima. ] ' " k       K    1% &        @     Â&#x161; &   K    k% % "    &  [@ se pintan. ] Â&#x201A;  ;  "@    K       'Â&#x2018; Â&#x2C6;¢¢Â&#x201C;k expresando los mapas una narratividad concentrada en los grandes nombres emblemĂĄticos del centro histĂłrico, ya sean los barrios en el mapa seleccionado, ya sea los hitos en otros de los ma  ^," k  ÂĽw La elaboraciĂłn de los mapas cognitivos14 en las investigaciones tambiĂŠn permitiĂł subrayar y, en algĂşn caso, desvelar unos rasgos singulares de las culturas urbanas de cada ciudad en relaciĂłn a las represen    &     k   &    Â&#x201A;&  ]

- En Huelva, mĂĄs allĂĄ del mapa mĂ­nimo utilizado anteriormente, los mapas cognitivos trataban de  K        ^% K w   & ^  @  w &viando, como si no existieran, los espacios pĂşblicos intermedios y mĂĄs emblemĂĄticos. ]'" k  &&         K    ^1 & w  k  Â&#x2018;      & 

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htmhc

- En Sevilla, se tendĂ­a a representar el centro histĂłrico y los espacios pĂşblicos olvidĂĄndose, de # K  k       & k & 

 k    k propio lugar de residencia.

ÂŁÂŁÂ&#x2C6;],    #  Las representaciones sobre las ciudades suelen articularse sobre algunas dimensiones que imaginariamente designan situaciones muy presentes y dinĂĄmicas muy relevantes en el territorio. Dichas dimensiones suelen responder a unas ciertas concepciones mĂĄs generales de cada cultura, que tambiĂŠn se

    ^   k  [      k#    [   &      [  wkk #     %    [K &# K # &   

  '                     @   [&           [ &k  k       k   

    [@         Â&#x161;  ] #  muy caracterĂ­stica de cada ciudad. La habitualmente larga historia de las ciudades andaluzas se suele evidenciar, entre otras expresiones, en la existencia de amplios centros histĂłricos que suelen convertirse %

 #           &     #  k  [     # k     %            k  k & 

 k     [   & k@     [ #?   Ahora bien, al igual que ocurre con el resto de las dimensiones que estamos apuntando, el hecho de com      ] #      

 k    @  @     K@k     %    #      kGk" ;    # Â&#x2018; #  #  k %      K K   K  ;ÂĽ

j   K K [           &      ]  #   #   

 @  K  % |

]

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MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Anuncio de una promociĂłn de pisos en Triana

,     Â&#x161;  ] #      #      &    kGÂ&#x2C6;¢¢£%       & @%Â&#x161;    el centro imaginario cuya ausencia era destacada en 1993, al mismo tiempo que ha tendido puentes con la â&#x20AC;&#x153;naturalezaâ&#x20AC;? que la rodea ayudando a superar la escisiĂłn anteriormente mencionada. '    #    &k K 

 &      K # |   #   

 &   #    k 

  @      

  %      k   #      @Â&#x161;   k  &?          K     &   ?k 

#

k    &       Â&#x2018;    en la â&#x20AC;&#x153;promociĂłn y venta de las viviendasâ&#x20AC;? pero portadores de un discurso mĂĄs amplio sobre la ciudad.     k   F  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;   @     K      ;k      &       &K  &      # # K |

Y como muestra de la valoraciĂłn de cĂłmo se representaban en duchos discursos algunas de las zonas mĂĄs emblemĂĄticas del centro sevillano, no puedo evitar recoger el anuncio de una promociĂłn de pisos en Triana representado en la imagen superior.

4.- LOS RELATOS SOBRE LAS CIUDADES.

]

,     #  Kk   [   k       k  &?   k     Â&#x2039;

  & k       #k #  @  &Â&#x2018;  k   k 

  

  & Â&#x161;  [  %&     %

#   &

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Fernando Conde

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'    k k   #   ,#      evidenciada en las investigaciones realizadas han sido muy distinta. - En Huelva tiene una gran presencia el â&#x20AC;&#x153;relato oralâ&#x20AC;? de los onubenses sobre la historia mĂ­tica de la ciudad. En 1993, no se trataba tanto de hablar sobre la ciudad real y materialmente existente, sino de rememorar su historia mientras se pasea por la naturaleza (playas y sierra) que rodea la ciudad. ]'" k   @ %&   k @KÂ&#x201A;K    k%&    'K     [K@  K%  ciertos lugares, hacia ciertos puntos de vista desde los que se puede contemplar la ciudad mĂ­tica ^1% & kKkÂĽwk@ [     K KÂ&#x201A; 

@     mĂĄs allĂĄ de lo que se ve. - En Sevilla, parecerĂ­a que cada sevillano tiene una especie de plano mental de una ciudad secreta muy personal que desvela y descubre a sus (verdaderos) amigos y no a todo el mundo. Ciudad que   K #  # k " k   k su interior, en los relatos de los sevillanos emerge como una especie de ciudad iniciĂĄtica y para ini  k    @    Â&#x161;Â&#x2018;  k % %@k de tabernas, de pequeĂąos rincones, de micro espacios pĂşblicos, muchas veces marcados por los %

 

   ; ; k @  que te hace descubrir el sevillano en su deambular por â&#x20AC;&#x153;suâ&#x20AC;? ciudad.

¤,1;+*Z'>'3';Z>!1;+'*+1)>\131;

5.1.- Las tensiones internas propias de cada cultura urbana. ,     &  Gk "   ; @   K #       &  

 [   # @   K k  k    

k    k & K k

 #    k     @ ?   Â&#x161;    &k?  [  #  k   &

 % & k K k     



 @K por escribir, desde su perspectiva social mĂĄs particular, la historia, la cultura de una cierta ciudad. Tensiones internas de cada cultura urbana que se relacionan, desde luego, con la estructura econĂłmica y social de cada ciudad, guarda una estrecha relaciĂłn con la distribuciĂłn de los poderes polĂ­ticos locales, con los movimientos sociales y asociativos de cada ciudad, con la presencia y el quehacer, con el 

 [   & 



 k @    '     

   Â&#x2039;

     &%   &?    [ &      @Â&#x2018;  %   k    % Â&#x2039;

    k     [           &  G       [Â&#x161; k   k  @  k  &         #  k   k    [Â&#x161;      " k [    [   #   k     [ Â&#x161;&   

;k Â&#x201A;  k@    #       

   #    & ^

    k    @ # & w       K   En este contexto mĂĄs polĂŠmico y dinĂĄmico de cada cultura urbana, unos y otros sectores sociales presentes en las ciudades, unos y otros actores locales15 se reapropian de las mismas, las reescriben, las aceptan, las cambian o las combaten, mĂĄs directamente. ]

36 [

'  K  k F Â&#x201A;      #   #       1 k  K   y la vinculada con una cierta dimensiĂłn social de las clases medias,16 con la pretensiĂłn de subrayar la    [ Â&#x2039;Â&#x2018;  [  k  [&     k@  cuenta de la dinamicidad histĂłrica de las ciudades, de sus identidades y de sus culturas, del proceso   & @ %  Â&#x2039;Â&#x2018;   &   # %&    comunidad autĂłnoma.

MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

>Â&#x2039;Â&#x2018;@ &           &   | - La escala del espacio pĂşblico. - La del espacio privado. - La de los espacios intermedios.

6. LAS TENSIONES EN TORNO A LAS FORMAS DE USO DEL TERRITORIO, DEL ESPACIO PĂ&#x161;BLICO.

6.1. La presencia de la inmigraciĂłn. '   K k   #       %  

@      %          

        Â&#x161;#  %&  k  #   K   G # %    1 %    #  K  'F17. Desde hace una dĂŠcada escasa, AndalucĂ­a, al igual que otras zonas de EspaĂąa, se ha convertido en sociedad de acogida de emigrantes.    K 

 @  1        @

    @&  %  & ]#  K?       #  | Â&#x2018;  ^ [  w@  K  F    ; k   Â&#x152;  K  kK  &%    @k [    &     Â&#x152; &  [    @  Â&#x2018;  GÂ&#x152; &  [ &@ K         &            Â&#x152;   

       @  

K  & [   1& " ^     @ wk k  + % #     Â&#x2018;     # k      Â&#x201A;& k    #  k  %   k @%  desarrollados en AndalucĂ­a en estos Ăşltimos aĂąos. En algĂşn caso, viven en espacios mĂĄs cerrados (urbanizaciones) que reproducen, en cierto modo, los    KÂ&#x152;

k#     Â&#x201A;&      que podĂ­a ocurrir en AndalucĂ­a hace unas dĂŠcadas. Formas de vida y uso de los espacios pĂşblicos que, sin embargo, desde la mirada actual de los autĂłctonos se percibe como una mezcla de pobreza-atraso y de ocupaciĂłn de un espacio, de una â&#x20AC;&#x153;aceraâ&#x20AC;? que teĂłricamente pertenecerĂ­a a un autĂłctono, a un andaluz de â&#x20AC;&#x153;toda la vidaâ&#x20AC;?. '     k   # #      kKk    

  @   1 #  ; & K k lidad, en muchos sectores de las mencionadas clases medias andaluzas, dicha presencia ha agudizado  # K    [      Â&#x161;    mucha intensidad. Las clases medias urbanas andaluzas, social y culturalmente muy enraizadas, como es sabido y hemos subrayado anteriormente, experimentan como un intenso proceso de â&#x20AC;&#x153;usurpaciĂłn territorialâ&#x20AC;?, la presencia   [

    &  Â&#x161;Â&#x2018;  |        grantes econĂłmicos. Proceso de usurpaciĂłn territorial que es vivido con especial intensidad en las zonas de la Costa del Sol en la que ambos proceso coexisten casi en el mismo espacio. Por un lado, un amplio 

   & &   & k# bordinada, en empresas de servicios en la que los turistas residentes constituyen casi el principal cliente. Dichos sectores consideran que se les cierran las puertas de determinadas zonas del territorio andaluz que se ven acotadas para el uso prioritario de este tipo de turistas y donde el uso del inglĂŠs o del alemĂĄn se convierte en un requisito de entrada. Por otro lado, estos mismos sectores sociales contemplan cĂłmo,   Â&#x161;& k    K       K        &             

  K   Â&#x161; 

 "  @   k  perspectiva, la usurpaciĂłn, la â&#x20AC;&#x153;invasiĂłnâ&#x20AC;?, en expresiĂłn coloquial muy utilizada, del territorio por otro tipo

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 Â&#x2018;   El resultado de la vivencia de ambas presencias es que un importante componente de estos grupos sociak  

k%           k   k  k     }# k  

 &      Â&#x161;&     &   K   Â&#x2018;  k [        k [ pobrecidas de los inmigrantes econĂłmicos, se sienten ubicados en una zona de mĂĄxima vulnerabilidad con las reacciones, de todo tipo, que ello conlleva. '   k #     Â&#x201A;& K  

   k      &      #  Â&#x2039;

 &  @  

  &  #  1 

6.2.- La diversidad de estrategias y de trayectorias sociales y territoriales de las clases medias urbanas. 'K K k %    

     

Â&#x161;   

 [          #   [  en sociologĂ­a como es la existente entre las clases medias â&#x20AC;&#x153;patrimonialesâ&#x20AC;?, que cuentan con pequeĂąas  ^   k  ÂĽw  Â&#x161; ^@ & Â&#x161;

w+ % #     

       & [    

   Â&#x161;  k             K #     



 #     &  '#

k  #      



  sociales andaluzas y considerando Ăşnicamente ambos sectores de clases medias, ambos sectores viven #  #   [     18. Por apuntar Ăşnicamente algunas cuestiones, conviene recordar que: - Las clases medias patrimoniales tienden mĂĄs tendencia a residir en el interior de las ciudades, en las proximidades de sus centros histĂłricos en los que un importante contingente de las mismas, tienen sus comercios. Las clases medias asalariadas, por el contrario, tienen tendencia vivir mĂĄs  # k &     @k  k&[     k 

 [Â&#x161;     @  #      de los centros urbanos, por razones bien distintas a las de los anteriores sectores patrimoniales. - Las clases medias patrimoniales suelen estar mĂĄs enraizadas en cada localidad y tienden a considerarse depositarias de las identidades locales mĂĄs tradicionales, las clases medias asalariadas

Â&#x2018;     Â&#x161; kÂ&#x2018; [  [& #  que pueden cuestionar las tradiciones aparentemente mĂĄs enraizadas De este modo, el actual desarrollo de las ĂĄreas metropolitanas andaluzas, proceso determinante del sistema urbano andaluz,      #      #       andaluzas situando, desde esta nueva perspectiva, los problemas de los territorios y de sus repre    &  

 K #  1 

Â&#x153;,1;+*'>;1;Z>!1;+');+',';1*>*1+

'  %   #  #  

       & #   

 1 k         ]% K 

    &?#  | ]

38 [

]   kGk&[   Â&#x161;     #      K  [ Â&#x2018;   @       % K ^% K  w]'" k&[ Â&#x161;          #  @ [@ k   %   ^  representada). - Por Ăşltimo, en Sevilla la pieza clave de las viviendas son los dormitorios individualizados de cada miembro de la casa, mientras que el â&#x20AC;&#x153;salĂłnâ&#x20AC;? derepresentaciĂłn de la misma se desplaza simbĂłlicaMetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

   # @  &  K k@   &   lo largo de todo el aĂąo (vivienda dormitorio). 1      #   k #  

    # #     ],      &   %&    [ que eso conlleve un menor nĂşmero de piezas en la casa. ],  &  k     k  Â&#x201A;  @  de ellas sea de tamaĂąo mĂĄs reducido. '   %      k  #    [ #  k [               #   #     k  @#  [       [Â&#x161;   &    [  #     ) 



  [         &? # #   las relaciones que se pueden establecer entre el â&#x20AC;&#x153;interiorâ&#x20AC;? y el â&#x20AC;&#x153;exteriorâ&#x20AC;? del hogar. Los sectores cercanos #  [     Â&#x201A;#     # kÂ&#x2018;    la vivienda, â&#x20AC;&#x153;la calleâ&#x20AC;?, del espacio interior mĂĄs privado e intimo. De ahĂ­ que valoren positivamente el diseF Kk  &k  &  k   k@      &Â&#x2039;   

           & k#   ]#  K  

 k} k    k# @  [&

   [  )              &      K   G   Â&#x2C6;¢¢£|   

 [   # Â&#x161; representaciĂłn, mĂĄs que de uso, y una â&#x20AC;&#x153;salitaâ&#x20AC;? de uso, mĂĄs que de representaciĂłn, los sectores mĂĄs mo   KÂ&#x201A;   %#   @k [   k     drĂĄstica el uso de una parte de la vivienda. ,  

 [                 [ % K?      ]   k   [  #  @       , #   @%K]         #   Desde estos puntos de vista, los sectores mĂĄs tradicionalistas en el uso de las viviendas se muestran mĂĄs contrarios a las zonas comunes dentro de los inmuebles, si estas zonas comunes conllevan compartir K   ; & K k % 

 &   Â&#x2018;        k   k  @     

8.- LAS TENSIONES EN TORNO A LAS FORMAS DE USO DE LOS ESPACIOS INTERMEDIOS.

Entre el espacio pĂşblico mĂĄs abierto y el mĂĄs estrictamente privado del interior del hogar, se sitĂşan un 

      @   K   @ & k  &?k    Â&#x2039;  En las diversas investigaciones que en estos Ăşltimos aĂąos hemos podido realizar en las que esta problemĂĄtica del habitar haya podido emerger, podrĂ­amos seĂąalar que los diversos espacios intermedios Â&#x2018;    &k   k   & Â&#x2018;     espacios mĂĄs generadores de tensiones entre los vecinos, entre los residentes â&#x20AC;&#x153;colindantesâ&#x20AC;? con dichos espacios. Â&#x2C6;]'         &| k  k  kÂĽ%    &        #  @    %    &    Â&#x2039;     | ]        ^ k  k  ÂĽw

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pago de los gastos del inmueble. - Tensiones derivadas de las concepciones del cuidado, la higiene y la limpieza de las zonas co       @    Â&#x161;# ;  de extenderse mucho, cabe seĂąalar que en relaciĂłn a este otro tipo de problemĂĄtica central en la convivencia en un inmueble se generan algunas de las lĂ­neas de segregaciĂłn ĂŠtnico-social mĂĄs acentuadas: ÂŚ     kK  @ &     K   

 colectivos, los gitanos principalmente, se han centrado en lo que desde el discurso dominan  

%  Â&#x161;#       

  vos que se traducĂ­a en un â&#x20AC;&#x153;mal usoâ&#x20AC;? de las viviendas, en un deterioro de las zonas comunes  Â&#x2039;



  &  #   %K  ÂŚ' k  @      Â&#x161;tĂłctonosâ&#x20AC;? que conviven con inmigrantes en los mismos inmuebles ataĂąen, de nuevo, a estas  & [    k%Kk kK  & #  #  de uso del espacio privado de la vivienda y de los espacios comunes, de los espacios intermedios dentro del inmueble: ruidos por las mĂşsicas y el elevado (se dice) nĂşmero de personas residiendo en las viviendas, olores de unas cocinas, de unas culturas gastronĂłmicas #  k#  #   k Â&#x161;Kk   k  Â&#x201A;  @@F   Â&#x161;  k una â&#x20AC;&#x153;otredadâ&#x20AC;? que se vive como peligro identitario, como invasiĂłn del propio espacio y como pĂŠrdida potencial de status/riqueza por el riesgo de desvalorizaciĂłn del precio de las viviendas en zonas con mucha presencia de los inmigrantes. Â&#x201C;'   Â&#x161;       ^       &k       &  kÂĽw   &?

  dencias y de problemĂĄticas que seĂąalan, desde estos nuevos lugares, algunos otros centros de tensiones    [ @  # %&   

]

40 [

Tradicionalmente, en muchos lugares de AndalucĂ­a ha sido una prĂĄctica comĂşn el cuidado y el embellecimiento de estos lugares intermedios por los vecinos residentes y colindantes con dichos espacios. No sĂłlo dichos vecinos se han encargado de limpiar, de regar dichos espacios, de mantenerlos cuidados sino @k&    k &  k   k   k%        #   k 

  # @ & &      k  

        %          

            dicho espacio. En algunas ciudades, como la propia Sevilla, dichos cuidados de esos espacios intermedios, de dichos      ] Â&#x201A;& %K     &     k con motivo de que el Ayuntamiento de Sevilla no ha â&#x20AC;&#x153;recepcionadoâ&#x20AC;? todavĂ­a algunos de los barrios cons  ; F # @ k    % &  %    mismos desarrollando una apropiaciĂłn y cuidado comunitario de los espacios comunes de dichos barrios. MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

&k#  

           @  &    pĂşblico de los mismos, los Ăşltimos aĂąos han visto desarrollarse la tendencia contraria hacia una intensa privatizaciĂłn de dichos espacios y hacia una prĂĄctica prohibiciĂłn de los usos sociales de los mismos. Como resultado de las tendencias sociales mĂĄs generales hacia una individualizaciĂłn de las relaciones sociales y espoleado por el creciente clima de inseguridad ciudades y de miedo creciente de muchos ciudadanos, en las Ăşltimas investigaciones realizadas, la de Sevilla del aĂąo 2000 ha sido emblemĂĄtica en este sentido, hemos podido comprobar como se ha desarrollado una â&#x20AC;&#x153;privatizaciĂłnâ&#x20AC;? de los espacios pĂşblicos marcado dicha apropiaciĂłn, no con las macetas o los parterres de antaĂąo sino con sistemas de ^ k   kw  

 

    k K  [ estatus, con sistemas de video-vigilancia. +#  K             &    #  

 

         Â&#x161; K        k         cĂłmo el quehacer de los promotores inmobiliarios y el discurso publicitario promovido por los mismos ha  F  #             

  K     '  # %F     K  ;k   #  %      Â&#x161;        

K kK #   @&   K&      Â&#x201A;  #   K  ^ [       @      [ caro) promoviendo un imaginario social al respecto que hacĂ­a de los â&#x20AC;&#x153;residencialesâ&#x20AC;? en esos aĂąos de los & K Â&#x2020;Â&#x2020;*     &#[  K @ atenazaba las clases medias urbanas. '     k          @        #K&k #    k% K ]]  Â&#x161; #K k  Â&#x201A;& &    dichos sectores sociales era crecientemente ocupado por los nuevos andaluces, por las decenas de miles de inmigrantes que han accedido a AndalucĂ­a en esta Ăşltima dĂŠcada. Procediendo en gran parte de sociedades en las que los espacios pĂşblicos tienen mucha presencia en la vida cotidiana y residiendo en viviendas con muy pocas condiciones de habitabilidad, dichos inmigrantes han llenado los espacios Â&#x201A;&      ÂĽk#   %    

  @   %  Â&#x161; #K  &     [    de los espacios pĂşblicos.

¢],13*'3*1'3)31\1>>*1+1

  Â&#x201A;                   k      k  K cuando nos acercamos a un barrio, a un territorio mĂĄs micro, queremos hacer menciĂłn a una experiencia    1 [  

 " + %  [ K   #   k   k @ , !;,      #      &   # dad que cualquier tipo de estigma desarrolla son muy diversas.    k  

K  &      ?  k #     [   &K      Â&#x2039;

 &   

 

]

Ă­ ndice

Fernando Conde

41 [


htmhc

+     

  k     " + 

3            %      

       #   

 Â&#x161; Â&#x161;K  191   k & K k %         @Â&#x161;   Â&#x201A; Â&#x161;  ^

  w          %&  k [k %       #     &   @ Â&#x161; K @K  &  % ^' %1  k, !;k  ![KÂĽw20   K     

    A tenor de las investigaciones realizadas en estos territorios cabe pensar, sin embargo, que una gran par   Â&#x2018;    

1 [  Â&#x2018;   

  siones genĂŠricamente (ĂŠtnicamente) asociadas a â&#x20AC;&#x153;payosâ&#x20AC;? y â&#x20AC;&#x153;gitanosâ&#x20AC;?, sino por las tensiones derivadas de: ],  Â&#x2039;

 Â&#x2018;    K   



 clases sociales (en el sentido amplio de la expresiĂłn). ],   Â&#x161;#        K k#    @% K  #   &         &" k Â&#x161;#        &"  ],#       & @ k #  vida y de uso del espacio urbano por parte de unos y otros sectores sociales, del resto de sectores sociales presentes en la ciudad.    k    &" k%K          les de la ciudad, se prescriben una serie de comportamientos: ]

42 [

]'Â&#x2018;K #   Â&#x201A;&       k@  &     #   

k#        

   ]+   @K    #  Â&#x161;KK  Â&#x161; K %  KÂ&#x2122;  @  &k & 

   &#  K k K       Â&#x2018;   K   #      %Â&#x161;   MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

]+  Â&#x161; K   #    @  # k  sonas que no son amigas Ă­ntimas que pasa por el mantenimiento de una clara distancia expresiva,    #     kKÂ&#x201A;

 k &Â&#x161;   

k #  k  K      %  K  & k    &"   & #      

#   kÂ&#x161;     #  

  [ &  k  &    

 &Â&#x161;Â&#x2018;    [    @ &   [Â&#x161;& k   Â&#x161; @#              " kÂ&#x161;K             & K  + # k @         %   Â&#x2039;

1 [yar (y probablemente en otras zonas de AndalucĂ­a de caracterĂ­sticas similares), procederĂ­an de una doble lĂ­nea de tensiones: ],Â&#x2018;    

 @ # Â&#x2018; vamente tradicionales vinculadas a la â&#x20AC;&#x153;vida ruralâ&#x20AC;? y las expresivamente mĂĄs modernas asociadas #  &         - Las existentes entre las representaciones sociales dominantes acerca de lo que es la cultura gi    ^ # @ %   K w Doble lĂ­nea de tensiones que, interesa subrayarlo, tendrĂ­an algunos de sus mĂĄs importantes planos de Â&#x2018;   #    #    k  

    de unos y otros sectores sociales. + &  Â&#x2018;     Â&#x2018;  1 [  @   relaciones prioritariamente asignadas a payos y gitanos, y que en realidad van mĂĄs allĂĄ de esta dimenÂ&#x2018;   ?  k@        K K [ 

Espacio de representaciĂłn de las tensiones que permite subrayar que la citada y mĂĄs estereotipada dimensiĂłn de la tensiĂłn â&#x20AC;&#x153;payos-gitanosâ&#x20AC;? estĂĄ indisolublemente asociada a la otra dimensiĂłn de la tensiĂłn  Â&#x2039;

 ^ 

  #     w k  @   %# % Â&#x2018;  [       movilidad residencial existentes en la zona. Espacio de representaciĂłn social, estructuralmente equivalente con este otro en el que hemos tratado de visualizar algunas de las tensiones mĂĄs expresivas evidenciadas en los discursos sociales dominantes

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Fernando Conde

]

43 [


htmhc

"    K  1 [ K 3  @  &   Â&#x161;#     K k    &  %      #   ^   w  K  ^ wk       @" Â&#x161;k  K  ^@ " wk&   %    @ Â&#x161;K     Â&#x161;Kmenteâ&#x20AC;? granadinos como los â&#x20AC;&#x153;payosâ&#x20AC;?.

'   Â&#x2018;

k &  k % &    k@K  # Â&#x2018; @ %     K    1 [ ^

 &dores payos residentes en el ĂĄrea) se hayan construido en su relaciĂłn con la sociedad paya granadina. Es   k@ @ &     Â&#x161;   K  Â&#x161;# K @[  tan â&#x20AC;&#x153;gitanas-ĂŠtnicas-purasâ&#x20AC;?, como se dice, sino que sean mĂĄs bien el resultado de la asimĂŠtrica relaciĂłn         K  k

  Â&#x161; & 1 [ k         & K   #  @   @   % k  #  & k    K   sea mĂĄs bien el producto de unas reacciones socio-culturales que hayan tenido como consecuencia el   #    %& kÂ&#x161;        (clases patrimoniales de la) sociedad paya. Formas culturales de tipo reactivo en las que se exacerban, precisamente, por el lugar subordinado y perdedor de los gitanos en el seno de dicha relaciĂłn, aquellos rasgos mĂĄs penalizados por el mencionado cĂłdigo dominante, tal como hemos tratado de sintetizar en el  



]

44 [

MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Experiencia de convivencia y de representaciĂłn social de la misma por parte de los discursos sociales         " k [[        K  k%K     #   &  k@     &  #        Â&#x2018;  migrantes en las ciudades andaluzas, caso de no elaborar otros discursos, otros relatos que contemplen            @#  k    &     &#    

CONCLUSIONES

En resumen, cabe pensar que el por-venir, siempre abierto a su escritura por parte de unos y otros acto  k# %&  1       #    siguientes cuestiones: - El modelo de salida a la crisis actual. Como seĂąala el chiste de El Roto sobre el â&#x20AC;&#x153;vigĂ­aâ&#x20AC;?, hasta ahora la rentabilidad asociada al â&#x20AC;&#x153;ladrilloâ&#x20AC;? impedĂ­a mirar hacia adelante. En la actualidad, pasar a primar las personas, las necesidades sociales y urbanas, podrĂ­a ser la  #     

    &    '    Â&#x2018;

k  #     &      

  k    k   

 de ley sobre el derecho a la vivienda pueden ser una oportunidad de oro para introducir la participaciĂłn  #  

 &       #   democrĂĄtico y sostenible de las mismas. ])           #   modelos de consumo mĂĄs austeros y responsables que, en el terreno urbano y de la vivienda, exige la     K   [    #  k  k

ciaciĂłn de los usos y de los equipamientos colectivos, por otro. ],  #       

  K [     '  k         &  #   ^  k  ÂĽw   &    K  

 las grandes escenarios de la post-crisis y de las nuevas identidades sociales de los andaluces. ], #    

    1  @    #  

     K    &   &    1 3  

Â&#x161;  @  @   @k  k   que incorporar una pluralidad de actores sociales, superior a la de los relatos construidos en el pasado. ],K #   K  ,#   @  -

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Fernando Conde

]

45 [


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Â&#x161; 

 Â&#x161;Â&#x2018;  ^ &      K  k   w         Â&#x2039;

@   #    espaciales y territoriales (el espacio pĂşblico, privado e intermedio de las ciudades) va a ser otra de las     #  '   k     

   constituciĂłn de guetos por nacionalidades. ],    #    @#  creciente se van a desarrollar, y de las viviendas a la pluralidad de distintos nĂşcleos de convivencia va a  

  

        #   [ 

 ] Â&#x201A;  k    

  % k   % &  k  piedras de toque mĂĄs importantes para el desarrollo urbano y para la resoluciĂłn de la â&#x20AC;&#x153;cuestiĂłn socialâ&#x20AC;? de la vivienda en AndalucĂ­a.

%

|}} } &  }Â&#x2018;%Â&#x;     Q  Â&#x201D; Â&#x2014;    Â&#x2014;Â&#x201D; Â&#x2C6;ÂŁÂĄÂ&#x201D;*   Â&#x201C;

[ NOTAS ] 1

 Z^Â&#x2C6;¢¢£wÂ&#x161;,G   ) &Z '!  ';1 1 

2

 Z^Â&#x2C6;¢¢¢wÂ&#x161;) & K    &"   * ) &';1 1 

3

 Z^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;wÂ&#x161;!   k  

 1   * ) &';1 1 

4

SĂĄnchez Perez F. (1990). â&#x20AC;&#x153;La liturgia del espacioâ&#x20AC;?. Ed. Nerea. Madrid.

5

+%  Â&#x161;       k K  @  @ Â&#x161;  ([ [  %& Â&#x161; K   sostenibleâ&#x20AC;? que de â&#x20AC;&#x153;desarrollo sostenibleâ&#x20AC;?. 6 +%#    Â&#x161;%   @ 1 %  K  

F   #  K &    +%k  &?k 

  #       #  

 'Fk    @ se supone que es â&#x20AC;&#x153;hablar mal el castellanoâ&#x20AC;?, etc. 7

    @%   %

kÂ&#x161; # K  k [     

   problemĂĄtica de la identidad andaluza.

8

'     k  &?kÂ&#x2018;    

  @ 

     han vivido en estos Ăşltimos aĂąos como resultado de la â&#x20AC;&#x153;glocalizaciĂłnâ&#x20AC;? econĂłmica de estas dos Ăşltimas dĂŠcadas.

9

El historiador A. DomĂ­nguez Ortiz, entre otros, ha subrayado mucho esta dimensiĂłn histĂłrica de AndalucĂ­a y su sistema de ciudades.

10

)   K   #  ;     % F % Â&#x161;+& & '  & Â&#x161;+& &     

    1  &K  [& ÂĽ

11

'Z  & !^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;wÂ&#x161;,    [      '  1      1 k  Â&#x2018;    & [  #     %  

  residencial.

12

R. Reguillo Cruz (1996). â&#x20AC;&#x153;La construcciĂłn simbĂłlica de la ciudad. Sociedad, desastre y comunicaciĂłnâ&#x20AC;?. ITESO. Universidad Iberoamericana. Mexico.

13

C LĂŠvi-Strauss (1988). â&#x20AC;&#x153;Tristes TrĂłpicosâ&#x20AC;?. PaidĂłs.

14

3    F k   Â&#x2018;

kÂ&#x2039; Â&#x161; 

K #    [ &" ;  #      Â&#x161;  % 

K #%&   [        K   @    &^&w 15

,   

 #                    



 @ reescriben, dĂ­a a dĂ­a, la historia de las ciudades.

16

+ k  

k     K? k  K   k  



 k k k @ Â&#x2018;      @%        

#     

]

46 [

17 3  #      K Â&#x2020;*Â&#x2020;Â&#x2020;Â&#x2020;1    1 %     

  [  #    poblaciones.

18 Solamente hay que recordar los debates sobre la peatonalizaciĂłn de los centros histĂłricos, sobre el Metro y el tranvĂ­a, en algunas ciudades, para

&   #   19 '         Â&#x2018;    ![Kk  "   &      [  #?    Â&#x2039; k   K    [     tener un espacio dentro de las representaciones sociales al respecto como, en algĂşn caso, como nuevos â&#x20AC;&#x153;chivos expiatoriosâ&#x20AC;? de los miedos sociales.

20

' K  Â&#x161;  %  #    

 K    &  & 

MetropolizaciĂłn, territorio y vivienda en AndalucĂ­a. Un proceso abierto y aljamiado de transformaciĂłn sociocultural.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

OBSERVACIONES TERRITORIALES El proyecto como pensamiento Roberto FernĂĄndez

,              K  #   , Â&#x201D;3    ! 1 alude casi en soledad a un territorio mestizo|1 k

 ##k @!  &   

    [ &      

K      esa territorialidad prospectiva, el legado greco-latino en la senda bizantina. Esa perspectiva, tĂ­pica de las ciencias sociales, alude a un hecho histĂłrico-temporal, suceso de producciĂłn sincrĂŠtica de una cultura otra@#    } 

kÂ&#x2039;  && K   &&? K   #    G K  

    K  [ [# 

 ]   

  ; Z?k " K & 

  K    1 ?  k   % k   #     # @ K   K  k     Mi perspectiva arranca desde uno de los bordes de esa utopía ( mirada desde Europa al buscar un lugartopos para un experimento ) o de esa ucronía ( el espacio detenido donde el tiempo no es money de la América católica donde,en pleno inicio del capitalismo la Iglesia logra reinstalar la idea agustiniana de     w  k        #   §\ Kk]  #K   §1 k, , §% %&  

  K

#   K%   leer territorios en la era global (o posglobal?: la actual crisis supondrĂĄ un cenit y un derrumbe del %

? ). Se trata puĂŠs de eslabonar algunas observaciones sobre una articulaciĂłn problemĂĄtica: la de los territorios como soportes naturales sometidos a modelaciones experimentales del orden de la habitabilidad y la producciĂłn, y la de los proyectos, como operaciones conceptuales de pretensiĂłn racionalizadora de aquellas modelaciones. Parto asi de una nociĂłn bĂĄsica que pudiera ser sometida a discusiĂłn: los

 

  ]# %        K #    ]    &     K   

  |@ 

    ^#w    Hay sedimentos, incluso vestigios canĂłnicos, de acciĂłn proyectual en el gran pensamiento polĂ­tico de mo-

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Roberto FernĂĄndez

]

47 [


htmhc

   

 1 ?        k% ##        del    

y mentor de la constituciĂłn americana sino que imaginaba un territorio cuadricula    k Â&#x2039;      ] K Â&#x152;+ K ; 

k

 ;   ?\  @&  '   K K @ 

 de nivelaciĂłn social bĂĄsicamente relacionado con la educaciĂłn pĂşblica que bien podrĂ­a haber estudiado Z     K      Â&#x152;  Â&#x2022;&  %Â&#x2014;§  K  

k   urbanistas troskistas como Carmen Portinho, decide capitalizar el planalto brasileĂąo, el corazĂłn del episteme americano natural, acosado por una incipiente modalidad proto-global como la idea de la Fordlandia       \ ÂĽ %@    @k Â&#x2018;      K  

 [         !  ! ,k @ ?  [ #[      @  K   [    F      'Â&#x2018; k     ¤Â&#x2021;  FK K #  

   K @  ]]   #  Â&#x152;%@

    k       @ polĂ­tica, engendradora de resultados proyectuales. Pero como soy dirĂ­a, un intelectual-proyectista, este papel remite a indagar en aquellos procesos de cam&   

K      k ]    &   k   tal dispositivo que retomen un carĂĄcter de comprensiĂłn/acciĂłn de dimensiĂłn territorial.

* 

;!       #   cultural studies ( secciĂłn multiculturalismo ) en alguna univer    ; K @K    K                   

  @         F     &        @            &        resultan a menudo miopes o de poca lucidez. Cualquier K     deberĂ­a empezar con entrenamientos en el arte de la descripciĂłn del territorio.

Â&#x2C6;' #     [ ]   ]    

 %  k un tema que incluye el de la relaciĂłn que en las artes visuales y la literatura se planteĂł entre el campo  k

   &       &k    

      &    K?> Â&#x2013; 2 que tuvo la virtud de articular cambio social       ,KÂ&#x2013;       

 ] &  &    

     @     K  Â&#x2020;***  Â&#x2020;*Â&#x2020;    K   k # tructuras, agroindustrializaciĂłn, ruptura de los equilibrios de ecosistemas naturales y surgimiento de la cultura proletaria urbana, hechos de la historia que pocas veces se analizan a travĂŠs de sus cicatrices K K     G    ? #      &   ]   en la que cierta            

     locus    rario de donde pudiera uno imaginar que surgen los observadores del territorio|\ K k% ~k!K k Sebald entre otros.  %\ K     [K @F%

       #K  del progreso y la cĂŠlebre trilogĂ­a europea a modo de un HesĂ­odo mucho menos arcĂĄdico descubre esa 

 K          #    &         #

K #   K ^! % w 

   & ?  rural inglĂŠs. ]

48 [

) K @F& @     & &   @   &  truir proyectualmente el espacio que Roland Barthes describĂ­a en media pĂĄgina de sus memorias, una    # \    K        @    @      [@ # [    \   ! %  @ arquitecturizaran el Locus Solus de Raymond Roussel. \  % ~&      Â&#x2018;

&   ;

%&  Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

se a un nomadismo de mas una dĂŠcada hasta su temprana muerte, del que emergen algunas piezas ya [ | K   %     ?  

%

k   K   #    K     KÂ&#x201A;   K@#   %

         oralidades en seĂąas que roturan el territorio. Claudio Magris hace un alto en su sesuda tarea de erudito en germanĂ­stica desde su mestiza Trieste y se lanza a recorrer/describir el Danubio, esa cuenca sintomĂĄtica de Europa central a la vera de la cuĂĄl se        k    @   [%   ]K K [  de ese rio logra plasmar un relato lleno de vicisitudes donde hubieron proyectos, desde poĂŠticos a cine 

K [ kK    &    @[     

  

 ?       k Â&#x2013;#  ;&k      #  [ K  kÂ&#x2018;   &     observadores de territorios que aquĂ­ quiero exaltar: territorios que como las desoladas costas del sur inglĂŠs, tema de una parte de Los anillos de Saturno, ni siquiera son amables o valiosos mirados desde el turismo, la historia o el atractivo natural. Lugares ĂĄridos y tristes, sitios que su poblaciĂłn abandona, eriales batidos de viento o turbales peligrosos, arqueologĂ­as de casamatas de la segunda guerra mundial,

     

   #  K #    # @ recorre estos mĂĄrgenes en una zona donde el territorio decadente o paralizado puede ser disectado como un arte de entomĂłlogo. + K @        

  

]      Â&#x2018;    #   &  @ K  

|%,     }  @  K, k \ 1  ,G& @ [  &  *# k% !  deo que el de Onetti? Observadores que practican su etnotextualidad§ ;& F ]k 

@K K%

%

K k

 #  ]       

 que lo primero es pulsar las esencias de cada sitio, sus llagas de uso, sus vectores de inercia o cambio: ellos  @#?^        

 &    PariswÂ&#x152;        

  K explorar lo que serĂĄ?

Â&#x201C;1% @ & 

  &     

@    k   operativas, para ver si es posible retener ciertos pasos de los escritores precedentes ya mas cerca de la literatura proyectual.j?      ?        Â&#x2018;        de hechos de la arquitectura que realiza Michael Sorkin, quiĂŠn habitualmente escribe en los periĂłdicos K    Â&#x2018;

& # 

& )  3 contiene pequeĂąos ensayos sobre  ' k,K % Â&#x2018;k  

  * %   ! 1  k&     @  &       & F ^;k "% k Z   w &   Â&#x2018;             genius locii. Lo que hace ; Â&#x2014;k % &   [#   ?  k     %  lo pre-proyectual, analizar los datos desde geologicos a culturales que contienen las claves de proyectos posibles que asi emergen adaptados o contrapuestos pero siempre en una suerte de diĂĄlogo con atributos del orden del territorio. Sorkin no parece decir que no se puede proyectar sin tal cosmovisiĂłn del locus previo pero si   @   k 

[  % %   

     interpretativa de aquellas condiciones pre-proyectuales. Un segundo caso, ya no crĂ­tico-analĂ­tico sino directamente proyectual, serĂ­a el del inglĂŠs Terry Farrell que & Â&#x201A;    K [  %1 %   >~ 4 &    !#

# , don. 20 Propositions. Lo que hace Farrell es aplicar el axioma site as client, en el sentido de sostener que son las cualidades y problemas del locus las que, merced al anĂĄlisis, emergen como motores sustantivos de las acciones proyectuales que en tal caso, serĂ­an del tipo problem-solving en un sentido, o de captura y aprovechamiento de potenciales latentes en otro. Al hablar del sitio Farrell involucra atributos materiales naturales y culturales del mismo pero tambiĂŠn  k kÂ&#x2018;    [K] &        [§  § la discusiĂłn sobre la viabilidad concreta y por asi decirlo, la condiciĂłn capitalista de la posible materializa  

^  %   k%  k# 

 # K    

Ă­ ndice

Roberto FernĂĄndez

]

49 [


htmhc

aceleradamente posible un retorno del capital invertido, etc.). ' 

Â&#x201A;  §  k@ 

Â&#x201A;               ]  k [&   ?     § tionarse en Farrell quiĂŠn analiza condiciones territoriales, delimita atributos problemĂĄticos y potenciales #  

  Â&#x2039;Â&#x2018;    @ @k          @  %  @  KK    [&    tĂŠrminos de economĂ­a general, no de ganancias privadas. Farrell dice que Londres habla, o sea emite una discursividad que presenta su estado de necesidad de proyectosj  

    

 K&             k  K      [        K k dĂłnde y cĂłmo poner viviendas, cĂłmo resolver los grandes cruces urbanos, cĂłmo hacer reemerger las   

~ que quedaron dentro del magma londinense, cĂłmo resocializar el importante patrimonio de las ~    

[  k     

 &k      bilidad y en particular los circuitos envolventes, quĂŠ intervenciones del orden de las acupunturas podrĂ­an    

   Â&#x201A;  #   social housing, cĂłmo aprovechar los shopping centers de extramuros como punto de partida de nuevos equipamientos culturales y sociales, quĂŠ hacer con los historic markets, cĂłmo urbanizar las Docklands o cĂłmo desarrollar en el estuario de TĂĄmesis una extensa ĂĄrea-parque que no sĂłlo aumente la dotaciĂłn de espacio pĂşblico de escala metropolitana sino que intente resolver el aumento del pelo de agua consecuencia del calentamiento global. Z    

  construcciĂłn colectiva§#  &   K          k         #          k   K   kK  #    &      &Â&#x2018;  #   

ÂŁ1K &           #      

    @?

 #   

       K     Â&#x152;  @  & >  Â&#x2013;        k             K  Â&#x2020;***  Â&#x2020;*Â&#x2020;  [         @ &#      K        3  &      

 §  Â&#x2018;    K §         #     Â&#x152; @       Â&#x201A;         # k K   ]&   

       

     &      K  [            §    late-capitalism Z     k

K         [ § 

  @ vincula al  #  productivo, al nomadismo y multiculturalismo social y los cambios polĂ­ticos en el disciplinamiento.

]

50 [

\ G  k   #  [    capitalismo avanzado ( tambiĂŠn llamado cognitive capitalismw         &    #    @ indica como   

  Â&#x2039;Â&#x2018;&k  

&   &     al proceso tambiĂŠn caracterizado como   Â&#x2039;Â&#x2018;& 5. En ese texto se comenta la idea de la (pa  w&        "+|La sociedad de  #     Â&#x2018;

    "+&  Z   19906+  ?K    @%&   &            k   k%  k #[&  k     cedimientos ubicuos de seguimiento electrĂłnico y recopilaciĂłn de datos, procedimientos administrados  

  @     ![Â&#x201A;k+ &

   vigilancia, miniaturizados y mĂłviles, a su contrario aparente: la energĂ­a voluntaria de la motivaciĂłn perso &   #  K   Â&#x2014; K,% & &  #      k&        K?      simbĂłlicos del poder social, se verĂ­an correspondidos por el despliegue de los sistemas que modulan el Â&#x2039; Â&#x2018;  kÂ&#x161;  

#  @  &     k 

 otro, o como un tamiz cuya malla cambiarĂ­a de un punto al otroâ&#x20AC;?. La sociedad de control se puede concebir como la aplicaciĂłn puntual, pero casi ineludible, de estĂ­mulos coercitivos o persuasivos que sirven para canalizar la expresiĂłn del individuo a escala molecular, antes de que se pueda adoptar cualquier postura ?   

 K ' k@  #%&  &       

  k @?     %&  &   K   k Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento.

Ă­ ndice


[ territorios de aproximaciĂłn ]

   Â&#x161; #    ÂŞÂŤ@&    1    +        ]@[Â&#x2018; bles para nosotros a nuevas prĂĄcticas proyectuales que Holmes, citando al brasileĂąo Ricardo Basbaum7, entiende que se caracterizan por cuatro criterios, a saber:

[1] Un entorno maquĂ­nico autopoĂŠtico o autorrenovante, cuya autonomĂ­a se desarrolla por variar conti  #   @  Â&#x2030;Â&#x201C;Â&#x160;)   @      #    K?   k   #   &     # #k &  k    [3] Un estatuto impersonal del artista que se convierte en vector de teatralizaciĂłn de un entorno vivido mediante la propagaciĂłn de una â&#x20AC;&#x153;mitologĂ­a individualâ&#x20AC;?. [4] Una nueva recepciĂłn de la obra artĂ­stica, a travĂŠs de la cual un espectador activamente participativo adopta una posiciĂłn ĂŠtico-estĂŠtico-creativa. '   Â&#x2018;

 Â&#x201A;  kK        &  @Â&#x2039;Â&#x2018;&k k    

Â&#x2039;   

       # K     @[       &  § &   §@   Â&#x2018;

libertad molecular todavĂ­a por explorarse.

Â?    [ @  G    

 

k#  K anterior en que emerge la idea del nuevo museo como paradigma de modernidad crĂ­tica, por cierto en  Â&#x2018;            Â&#x2039;    &  @K  al optimismo del homo artisticus§G     &? 3K k    Â&#x2018; §  K    ] &    k  &? 

   vismo polĂ­tico en que pueden leerse como subversivas a acciones que procuran salirse de la axiomĂĄtica capitalista8' [K   &?  K 

    §  producción reinstalada en el campo de las  #     §    } #     

 k[@  &? Â&#x2039;@  

      @% propuesto Luc Boltanski y Eve Chiappello9. Estos autores indican que el capitalismo puede caracterizarse   ^   ]   w       k # @ %     §  %&   §   @    K               k    @ 

 

   &    &   críticas sociales ( o críticas a la explotación ) y críticas artísticas ( o críticas a la alienaciónw'   la historia estaría entonces dado por una       §     absoluta -, aptitud que es las que libera cierto espacio experimental para las críticas social y artística que serån deglutidas por una era subsiguiente.

¤  &       #                         Internacional Situacionista     ÂŹÂ&#x2021;,    

 k" Debord, mezclan cierto cinismo dadaĂ­sta con algunas invenciones tĂŠcnicas como las derivas, concepto @Â&#x2018;     KÂ&#x201A;     @  acciĂłn calculada determinada por la ausencia de un locus propio. Es decir, un movimiento social que se mueve a la bĂşsqueda y captura o apropiaciĂłn del espacio que no tiene. Ello dio cauce por una parte, a la provocativa textualidad de Debord10 y por otra, a los experimentos urbanĂ­sticos de Constant, el miembro urbanista de la organizaciĂłn, y su proyecto teĂłrico 3~\& 11 (1958), que curiosamente pronto se distanciarĂ­a de Debord quedando #   

 1     & ?

   Â&#x2018;  @ &     &  

  remodelado por la revoluciĂłn, entendiĂŠndolo como una prĂĄctica terrorista. HabĂ­a participado del colectivo  &  ^    &    1   ' Â&#x2014;  1   K w  @                ;        @    K   [      Â&#x152;  &? [ [   

K [# 12 que en realidad provenĂ­an del registro acumulativo de rutinas cotidianas que se originĂł en el estudio que   K    % & ,~  K       & 

Ă­ ndice

Roberto FernĂĄndez

]

51 [


htmhc

    

kÂ&#x2039; k k  #

#

kK K # K   K K #        &    k K                # 

K   #    &  okupa hasta el parkhour [  # 

ÂŹ1@    

    §                 k%  Â&#x2039;    K &#&  ¢Â&#x2021;;

 "? ]       |    > Â&#x2022;

%'      ? diagramĂĄtica de las dinĂĄmicas urbanas tanto como su deslocacionalidad proyectual ( Fun Palace: mo 

#       [   & Â&#x152; Potteries Thinkbelt: universidad nĂłmada que   % #              K      &  w      sĂłlo utilizar las notaciones de Constant sino tambiĂŠn habilitar un pensamiento arquitectural que dentro de las novedades del Team X empieza a plantearse el asunto de la desmaterialidad y la necesidad de operar a escalas territoriales13   & [Â&#x2C6;¢¤k ?&  

# non-plan, negando el sentido y la aplicabilidad del concepto de plan polĂ­tico, tĂŠcnico, urbanĂ­stico, etc. Â&#x2022;

%   #             [            

 @   @   #    Â&#x201A;                & ^ La ciudad genĂŠricaw@    %&     # K 

    cuestiona al hacerse cargo del rol espectacular y mediĂĄtico de la arquitectura tanto como para construir  [#      

@       [14. '   [  &    >Â&#x2022;    @ @ entrega la ciudad genĂŠrica es   kÂ&#x2030;@Â&#x160;                  k       K  ÂĽ    K   urgencia e insistencia actĂşa como una droga potente: induce a una alucinaciĂłn de lo normal. Algo parecido a lo que Franco Berardi presenta como la prozac-culture, en la que la administraciĂłn social de tal    &  &Â&#x201A;@   #  K @        [ #   ;K>Â&#x2022;|  K?  #  k           ÂĽ       ÂĽ    K # 

  @@  ÂĽK  K"   &   @ #  ÂĽ K    Â&#x2030;  Â&#x160;       #    ÂĽ"

  @@ @   ," posciudad que se estĂĄ preparando en el sitio de la ex-ciudad. Y asi siguiendo en una letanĂ­a interminable. En uno de sus escritos periodĂ­sticos Debord postula una imagen delirante consistente en organizar un enorme parque temĂĄtico que receptarĂ­a todas las estatuas ecuestres del mundo, de manera de anular 

  &    



    ' K  Â&#x2022;

%  K #  

@     

#  los grandes rascacielos de todos los tiempos: los monumentos rabiosos+& %  K    ]  

  & u-topos ĂĄrabe.

7 En este punto me gustarĂ­a volver a cierta explicaciĂłn general del presente aludiendo si se quiere a  

  K   [#   

 @  @  [#   

   

 §         § @    @            parece útil extraer algunas imágenes     ;

 Â&#x2014;k  #           ? k Â&#x2022; G?K    K   punk de la patria    Â&#x2018;   ]

52 [

;

 Â&#x2014; &  % &k&       &    dades y espacios y su tripleta '#  bien puede considerarse un tratado actualizado de las mĂşltiples  [    &   K   & & %& &    

       ;

 Â&#x2014;        K  [# [ K  @   periĂłdicos donde adquiere la virtud, menos lograda en sus libros, de acelerar y comprimir el sentido de sus teorĂ­as generales15. ;

 Â&#x2014;#         %     Â&#x2018;   Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

   [# |% &      ^ winvernadero al modelo (maquĂ­nico) 

 @      @   . Este devenir      ]             [      #k            &  K

 [  ÂŁK |    

 &?K       #?  | # K #k  

  %  K k       

    %   El territorio muta de un @ # K  K  §  [  @ #    K 

    K #?   ]k   %  k              manipulado: el parque humano, una suerte de acopiadero o depĂłsito operable, resulta un ĂĄmbito caracterizado por el eugenismo revitalizado por la tecnologĂ­a, habiĂŠndose llegado a un era donde puede       k  & K 

     &   

    

 ?   ^  k @Â&#x2018; ]  k      # mĂşltiples trĂĄnsitos bio-quĂ­micos, etc.) . ,

 Â&#x2014;K         '     Â&#x2018;    ?&]# 

 K   K     administrar selectivamente tal macropolítica ( una sexta parte del mundo, calculadamente, no alcanza el umbral calórico diario necesario para la mera reproducción biológica, el equivalente poblacional a una Francia entera muere cada año antes de cumplir sus doce meses de vida, etc.). El eugenismo social § & ] ?      &   K [    #  ]   F   eugenismo espacial   

|  ;

 Â&#x2014; @    @ @ #     K &] #   para el turismo y la caridad1K   %  k  Babel|      %     KÂ&#x201A;K 1#   [&K%     k   nanny Â&#x2018; k

 # K Â&#x2018; ?     K 



ÂĄ        @       &      @   algunos indicios metodolĂłgicos para una articulaciĂłn entre pensamiento crĂ­tico acerca del estado de la      #      @ &    

@%        

| # 16k17, intersticios18. La nociĂłn de  #  remite en un sentido, a los varios estratos naturales y tĂŠcnicos de un sistema urbano y en otro, a la idea de scoreboard o tablero de control , instrumento genĂŠrico para la toma de decisiones concentradas en variables de indicadores estratĂŠgicos con que hoy suele operarse habitualmente en el managementK  ,F @   # K    #     &   

 #      &  &  tuales y graduales, tĂŠcnica que remite al esquema de los observatorios y del anĂĄlisis de variables espe   @ #  @       K G  ^Z k+   w &   

  K        

3#  nalmente puro ni conceptualmente virgen: nos hallamos plenamemente instalado en un universo hibrido. ; &   

       k      k  K  Â&#x2020;**k        %    Â&#x2039;       tĂ­pica de la llamada K K #     ,      [   

      #  recientemente en un sentido, a partir de las grandes operaciones del 3~+ americano y las ideas >1^! # k! Â&#x2022;k; k! G Kk 

1w%   *\1]'  %  ya en los 90, y en otro, en manos de los land-artists como Smithson, De Maria o Long asi como en el    K  

   ]  

^@ ?  ]& K w

  Â&#x2014;&K%k; %~ kÂ&#x2013;Â&#x2014;  G K  Por Ăşltimo la nociĂłn de intersticio la propongo como modelo de intervenciĂłn en lo que ahora entenderĂ­a            |#    #  remodelaciĂłn socio-territorial del proceso de la globalizaciĂłn, creo que el mundo ( los colectivos sociales, los sistemas de asentamientos y producciĂłn ) se parecen mas a un queso gruyere y estĂĄn lleno de agu  &k  @        ,

 @&        [    % 

  k ?  # k   k    de ~Â&#x2014; , etc.

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Roberto FernĂĄndez

]

53 [


htmhc

II TĂłpicas: observar/proyectar

La segunda y Ăşltima parte de este papel propone invertir el sentido de anĂĄlisis: si en la secciĂłn anterior se

      &  k#

      

 k%  @@  Â&#x2018;   K            

 K [     racterĂ­sticas genĂŠricas del devenir contemporĂĄneo, yĂŠndose asi del pensamiento al territorio y viceversa. A principios de los 70, Louis Marin19& &   &  K   §  §   [#     ^@    & #  Â&#x2018;     wKÂ&#x201A; [ &        K   ? de la proposiciĂłn de un no-lugar, u-topos#   &! #       

 +

   

 |K & K k  utopĂ­a degenerada @|

K   K & #  

    principal de su ensayo acerca del invento de Disney ( DegeneraciĂłn utĂłpica:Disneylandia, ensayo 12 del

Â&#x2018;

   w@         Â&#x201A; |

[1] La ideologĂ­a es la representaciĂłn de la relaciĂłn imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia. [2] La utopĂ­a es un lugar ideolĂłgico: la utopĂ­a es una especie del discurso ideolĂłgico. [3] La utopĂ­a es un lugar ideolĂłgico donde se utiliza la ideologĂ­a: la utopĂ­a es una escena de representaciĂłn de la ideologĂ­a. Â&#x2030;Â?Â&#x160;' 

 

@#            #   +      ?        

      |   K     Â&#x152;

 #  K   kÂ&#x2018;  

 @         ^ #   



Â&#x2018; siones ) en el contexto en que tales tĂłpicas se presentan en un actual y multicultural catĂĄlogo de lugares tĂłpicos.  ! %& @K     [

 @? ]  k      

    K   &  @ [k   [ # k K K ' &  ! |'ÂŞ   ÂŤ

 K     Â&#x2018;

Â&#x152; Â&#x2018;

  k    #       k es la constituciĂłn del discurso como un espacio> &?  Â&#x2018;

  Â&#x152;     Â&#x2018;

  &    k#

  @K    texto al espacio y de ĂŠste al texto.

¢,K       

  ]          § ser una tarea excesivamente ambiciosa o bien sesgada hacia una selecciĂłn seguramente discutible, cuyo   @ @  Â&#x2018;  K  K[ #    @  ! 

]

54 [

[1] Probablemente quiĂŠnes creyeron que el argumento de la cinta %  ;% ~ era i-real ( en tanto @  ] w  K&@ #    ]

      virtual-real como en el caso de Tropical Islandsk  \ k@     del crudo invierno estableciendo ad eaternum una temperatura de 28 grados y una humedad del 55% en #[&  ÂŹÂŹÂ&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021; Â&#x201C;^ÂŁÂĄÂ&#x2021;  K Â&#x152;Â&#x2C6;Â&#x2021;Â&#x153;  w@ ÂĄÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;       ^     K w  @  [  k antropologĂ­a, culturas populares y todo aquello que uno pudiera buscar con grandes desplazamientos y @%  [@'

 K   ,K^   k %

   bendecido por expertos curadores legĂ­timos y legitimidadores ) o el ideal de la vida en un parque temĂĄtico siguiendo el ideal de inicio de siglo del grand hotel ( Place Bonaventurek!  k      ?&    w     megashopping de Edmonton, el mas grande del mundo. Â&#x2030;Â&#x201C;Â&#x160;)   §      k   K §#    Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

 3 3Â&#x2018; ^#    

  );1Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw   riva llamada Freedomship, un engendro nĂĄutico que no pudo salir del papel que tendrĂ­a 1.4 km de largo y 22 pisos de altura, con una cubierta utilizable como aeropuerto para hasta unas 15 aeronaves de 40     % Â&#x2C6;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;  k [%& Â?Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;  #   ( asi     3 w  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;      Â&#x152;  

      '     Â&#x2C6;    @  Â&#x201C;  

[  k @      Â&#x2039;

 k hospital clase A y uno de los shoppings mas grandes del mundo. El buque y sus #   darĂ­an la vuelta al mundo una vez por aĂąo y se pueden comprar pequeĂąos apartamentos mas o menos a un costo unas 20 veces superior al terrĂĄqueo. Desde el 2005 esta operaciĂłn ( que se lanzĂł y que tuvo alguna cantidad   w  %&          %&    

 

  

   ]  Â&#x152; 

k   ##  , 

    @Â&#x2C6;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;    &     una sociedad saludable' K   &?  K  Â&#x2018;     high-ghetto que   #   &       Â&#x2018;   #   

  Â&#x2030;ÂŁÂ&#x160;'&K  & §# 

 @       K   §  Lilypads^@    %&   |#  ! tecarlo o en los atolones de Maldivas ) otra vuelta de tuerca a esta imaginaciĂłn tĂŠcnica desbordada en su       &?Â&#x2018;%&    ?        [  KÂ&#x2122;   && #     #   k@F @ pegan en cualquier parte de las que con su marca Post-It% #  FÂŁ! [4] Ya comentĂŠ que hace 40 aĂąos Louis Marin recomendaba tomar muy en serio a la deriva que invertĂ­a    |%  Â?Â&#x2021;    ]   K  &    K  comics, ?**" K 

   [     &  # @    ['

20k  Â&#x2013; +21 que      %  K  # Â&#x2018; §k ?  1   §    Â&#x2018;     

K [ !"!§@F k  Â&#x2018;plota elG

3~j Â&#x2014;]3~j Â&#x2014;,K       K ##      %   %k    

 >\ & ,      y realidad, siempre tornando una en otra, que inaugura Disney emblematiza esta etapa de capitalismo

      &?K        &  # & &    Â&#x2030;¤Â&#x160;+\Â&#x2014;& %  k  #  #    @?   Â&#x152; #k   K

    K 

, suerte de vengador satĂ­ri  #   k   @ & @      ]   @            K  &|      #  

    k  K   

 &

kK       k    

 # k  %   k     culturales, no populares ni elitistas. A veces tambiĂŠn los tĂ­tulos incluyen una carga de sĂĄtira: la obra (    k  k  k  [  [#

K #   Â&#x;w,QÂ?, de 2005,  KÂ?    ,k k k   k    Â&#x;   k#      k   k '  

,     # K k      % @# %&   

  [ @&    

\Â&#x2014;  %   k@&  # [Kk        @  k @%   +Â&#x2018; '   #

    [6] Bansky, que aparentemente es (o son) inglĂŠs (es), es ciertamente reminiscente de la cultura pop de     ÂŹÂ&#x2021;k@ & ;  %    @         Â&#x2039; ~   ~ de Sgt. Pepper y Mary Quant sino tambiĂŠn el Sex Pistols>

  |

  22  &   # 

   ^ Â&#x201A; k    k w      territorial, arraigo, pureza tradicional y de pertenencia, arrasando lo british e introduciendo el meltingpot de las mezclas ĂŠtnicas y aquello que mas tarde se llamarĂ­a poscolonialismo, movimiento inverso a  Â&#x2018;  k K K   K     @ %&     k Â&#x2018;   k  # k        @ ,        &K @ %   #         Bangla Desh. En Londres emerge \K ~ y la idea del nomadismo, lo errĂĄtico y mutante asociado   #    

 ' ^ w          §@ 

      

K   &] & ]   k@    

  abandonados en Potteries Thinkbeltk   §       &    [ \%    &

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Roberto FernĂĄndez

]

55 [


htmhc

  @  @ ?Â&#x2018;

 k1 %K   Â&#x2030;Â&#x153;Â&#x160; '  [   #            &   K   1 %K     k     ? k         ^  %&% %    k\ ?

;    &%  GÂ&#x2014;ww &   % %  @     dimensiĂłn de textualidad crĂ­tica considerando el proyecto como una cosa-en-si no como un instrumento  K         

  &    [ K     %  K? K  ^

Â&#x2014;k" k%Â&#x2014;k w 

      @     ]       ?  # @ Â&#x201A;  #    concepto Plug-in-city  &Â&#x2018;             K k# & k          ?   k &

 Â&#x2018;  

  @   ^@ K   j Z  w 

     

?  &    

 ^@%    

 ? metabolistas). Como una variante mas del  histĂłrico segĂşn el cuĂĄl Marx postulaba que ciertos sucesos podĂ­an en su  k       K  K  k    %            #    K          %    %        ^     motto   KÂ&#x201A; [ &     Â&#x201A;   @ ?Â&#x2018;

#K   siĂłn en mercancĂ­a ) si tomamos en cuenta la patĂŠtica obra postrera (real) de Peter Cook en su Centro de 1 "  Â&#x2030;ÂĄÂ&#x160;'   #     kK ] # Â&#x2013;%   %&  @  Â&#x2018; ?     Â&#x2014;%; kZ Â&#x2014;Â&#x2013; K% K  

[   versiĂłn del man in your castle, que desde entonces empalma el tradicionalismo campestre britĂĄnico con     , 1K % Â&#x2018;k #    &        k   #   Broadacre ( un cuarto de manzana para cada habitante) que como era tan grande no sĂłlo requerĂ­a autos sino unas decadentes carrozas voladoras diseĂąados por el maestro conservador o en la ciudad clonada que preveĂ­a en derredor de su   Â&#x2013; kserpentine design &     Â&#x2018;   garden city % ~      [        );1k           k 

  &           >Â&#x2039;1   '  

    hormigueados por pequeĂąos vestigios humanos se cuece en la #          y de alli, en el sĂ­ndrome de la Route 66. Â&#x2030;¢Â&#x160;;\        ^   w     #      #Â&#x201A;&   siedlungs§   @; % G K       en la mas humana e inteligente soluciĂłn de social housing;    Â&#x201C;Â&#x2021;\ §  &?  

      #        K  @ Â&#x2018;     [#  cadena de cristal o la corona de ciudad #  ]%deggerianas de la monumentalidad alpina, bĂĄsicamente en torno de la oraculidad de sus extraĂąos textos &    k    Â&#x2018;%  23 como las imĂĄgenes-sistema de La disoluciĂłn de las ciudades (1921) en que se dispara una nociĂłn de reterritorializaciĂłn segĂşn la cuĂĄl los epicentros urbanos de la industrializaciĂłn tenĂ­an que especializarse irradiando si se quiere una radical dispersiĂłn territorial    & 

  @  @   #         &    '          K     @     

   retorno al ideal sangre&tierra  %    

  

@%    #    

@#    [      

]

56 [

Â&#x2030;Â&#x2C6;Â&#x2021;Â&#x160;;     #   §#     [     §, busier es un exponente retrasado ( aggiornado en lo estilĂ­stico ) del optimismo tecno-concentrador de la idea de ciudad emporio del siglo XIX, de la cuĂĄl emerge la sensacion de la potencia demiĂşrgica de la K k & K k    Â&#x2020;*Â&#x2020;    Â&#x2020;***k  K          

  k         K k     @ #    F k  k  , & @ Â&#x201C;¢ > ^& [  &? ;      #     cardo-decumanus en la simplicidad que le otorgaba a la selÂ&#x152; !   

     @        \ 1  #?    #   | [K

 &      

?      w   [ &  KK   Â&#x2018; §

  %& &% ÂŁÂ&#x2021; Â?Â&#x2021;   §       #  de manera de crear cartesianamente una acumulaciĂłn de materialidad de cemento y acero que como Ăşltima etapa K  K    K K    %   %& &'        

k Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

ademĂĄs de acompaĂąar amistosamente las desmesuras o apetencias del naciente capital inmobiliario basado en la hiperdensidad, imaginaba una suerte de hormiguero humano homogĂŠneo para 50 o 100 millones de personas. [11] Otro costado de articulaciĂłn moderna entre desarrollo capitalista y remodelaciĂłn territorial deberĂ­a &   Â&#x201A;  Â&#x2C6;Â&#x201C;[K@K #  \

! Â&#x2022; KF Â&#x2C6;¢Â&#x201C;Â&#x2C6; que se convertirĂ­a en el origen conceptual del Appalacchian Trail, uno de los pilares territoriales de los varios en se sustentĂł el 3~+|   @ K     K# costa este de USA ( que como la tierra rural o natural era muy barata pudieron comprarse para dominio estatal como aun subsiste ), ĂĄrea de promociĂłn de la llamada timber mining ( industria de extracciĂłn de  @K      ÂŁÂ&#x2021; Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;

 & wk&  @  [   ^1     ! Â&#x2022; Â&#x2C6;ÂĄK  @   ), senda de patrimonio cultural y exaltaciĂłn de identidad ( todavĂ­a hoy es el extraĂąo equivalente laico   ; K kK @ 

     # §Â&#x2013;% k% k  ;  %k#   k@   ]k wk#     Regional Planning American Association^ [@?@     #,~! # wk    #     &  }K K      

^Â&#x2039;te en acciones que van desde el modelo de layers de Ian McHarg hasta el diseĂąo de los urban corridors de los 80 ), etc. Â&#x2030;Â&#x2C6;Â&#x201C;Â&#x160;,  Â&#x2018;    &     #        Â&#x2013;  ,~KG&   k  \% 

& 

 + "   que curiosa       Â&#x2039;    @     Â&#x2018;   &   K ?        &#          &     me parece que no le resultarĂĄ demasiado incĂłmodo el exilio norteamericano en el que Hilbserseimer se % [  K  &  % K k #  &  ^#    > ~| Chicago Frame ) no iba a resultarle tan distinta de sus ideas grosstadt. Pero es interesante comprobar como el racionalismo de este ex Bauhaus se ablanda e ingresa a las orgĂĄnicas maneras del garden city o del rurbanismo"&@  !G~k   @ ondea siguiendo las lĂ­neas de nivel tiene tambiĂŠn que ver con las exigencias pintoresquistas del turismo y el espectĂĄculo. [13] La liquidaciĂłn de los modelos urbanĂ­sticos ligada a la rigidez del CIAM vendrĂĄ asociada a las ideas del activista urbano Constant, miembro dĂ­scolo del situacionismo y creador de las ideas teĂłricas del modelo 3~ \& , que tendrĂĄ diversas aplicaciones - como en Amsterdam, lugar de residencia de su 

§ KÂ&#x2039;  &   @   K  1  %  @Â&#x2022;

%   [ 

1      k'    kK    K K [ 

       K  &          %     K  [  k  [     [ @  #  nalista de la ciudad, ahora entendida como un campo abierto de maniobras polĂ­ticas, sociales y estĂŠticas   &KÂ&#x201A;  [   Â&#x2030;Â&#x2C6;Â?Â&#x160;;&   Â&#x2022;

% 

 ^ La ciudad genĂŠricak K&  SMXL y Content ) y proyectista urbano ( Almere, Euralille ) tributa en cierto sentido a la corriente pos  @@ 

 &  k 

   Â&#x2018;     activo en su condiciĂłn de provocador cultural y cultor de una arquitectura del espectĂĄculo y del entertainment, habilitarĂĄ la apariciĂłn de una suerte de Rem de Arabia§,~   posmoderno sin ningĂşn viso  &  [   §  &         K        ?        

    

  ?    

 

^@ 

 %&  k      1K k       #    #   w  

&

 K&   k 

      resorts montados       #    

         casbah. Â&#x2030;Â&#x2C6;¤Â&#x160;' & K        #  ?Z  > %^   &? 

k+ ,~k'  1   " K,w        ?   

  &       

k  ?  &       

^ @ &

w@    &  ]      &   aprovechamientos de carĂĄcterĂ­sticas, sobre todo topodinĂĄmicas, devenidas de los ambientes y sus atributos y cualidades. El caso del museo llamado " " K  

 > %§   @

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Roberto FernĂĄndez

]

57 [


htmhc

   

31;1 Â&#x2018;  #   

Â&#x2018; ]  [@], tratando de aprovechar los humedales de un sitio sobre el lago y la arquitectura se circunscribe a desarrollarse en una especialidad emanada de la topologĂ­a laminar que podrĂ­a ser desenvuelta acogiĂŠndose   K            #     ?   '  

       

 ^  w #     % #   des-pliegues, casi intentĂĄndose apropiarse en su estrategia proyectual de las teorĂ­as territorializantes y neobarrocas de "+ [16] La experiencia Amereida es la de una cooperativa que desarrolla investigaciones proyectuales dentro de un plan didĂĄctico de enseĂąanza de arquitectura dentro de un campus desarrollado por tal grupo en   #   ?   F! k%'Â&#x2018;  @   K  &    K    &       #     @    ^      1&

    torno del concepto de acto poĂŠticowk#  ~ Â&#x2014; K  y proyecto colectivo ( la idea del

&           &    !K'@ w

 K  

    k# K   ?       K  #     ^Â&#x2018;  !vas ). Siguiendo algunas secuelas de las ideas de relaciĂłn entre arquitectura y territorio desplegadas por K   % k%

Â&#x2018;  §  &?[   K § @  cargo dirigiendo talleres de proyecto en CĂłrdoba (Argentina) y La Paz(Bolivia) uniendo metodologĂ­as de observaciĂłn/modelaciĂłn territorial con el anĂĄlisis de potenciales sociales y de coyunturas polĂ­ticas dentro de los procesos espontĂĄneos y populares de captura de espacio vacante inner o outer cities. Experiencias en el mismo sentido tambiĂŠn pueden entreverse en los proyectos del grupo Rural Studio ( Sam Mockbee) de la Auburn University en Tennessee. Â&#x2030;Â&#x2C6;Â&#x153;Â&#x160;([" KG K Â&#x2018;    &    landscape architecturek   );1^         G   siglo XIX) con muchos cultores que van derivando a intervenciones territoriales estratĂŠgicas como es

 &?  ! %; %~  ! %Â&#x2014;& K%G K  &  % remediaciĂłn territorial #   @       ^ Zk \Â&#x2018;& Â&#x2014;k & % %     Â&#x2018;&          K   w  &?                @ modelando lugares, diagnosticando problemas y potencialidades y proponiendo series de intervenciones muchas de ellas desarrolladas con participaciĂłn de pobladores como el proyecto de la Ribera del Rio "kÂ&#x2018;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â? 10 La riesgosa pretensiĂłn de concluir esta presentaciĂłn con un recorrido por tĂłpicas andaluzas merece rĂĄpidamente una aclaraciĂłn: no soy un experto en esta regiĂłn, ni siquiera un turista empedernido. Mi       & K &       ^ Â&#x2014;      KÂ&#x2014; Â&#x2014; ~&w@  k  §%  ~& @ ÂŁÂ&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021; [K§  [   k  

  k K        k   K       kK &   k      k      #  k k

    &  k  proyectar como categorĂ­as que pretenden nutrir el propĂłsito del proyecto HibridaciĂłn&Trasculturalidad en los modos de habitaciĂłn, que postula pensarse desde y hacia el territorio andaluz como matriz receptiva.

]

58 [

[1] La relaciĂłn Alhambra-Albaicin es un tĂłpico de la relaciĂłn culto/popular, en realidad no ligada a una %         &   K          K  &

 &   ;      #  #    con relaciones visuales biunĂ­vocas, son al mismo tiempo diversos, en su precisiĂłn monumental versus el impresionismo urbanĂ­stico pero la vez invierten sus cualidades toda vez que advirtamos sedimentos complementarios tales como la reconstrucciĂłn impresionista de la Alambra que emprende Torres BalbĂĄs ( que por otra parte, a la vez que pasaba su docena de aĂąos como restaurador escribiĂł una serie de opĂşsculos sobre la necesidad de preservar lo barrial, en una intuiciĂłn acerca de un tipo de gestiĂłn mas  &    w  #        @   [   &

&        Â&#x2030;Â&#x201C;Â&#x160;, K1 #     ^[  

K1 w           K     &?      histĂłricos con antigua y superpuesta ocupaciĂłn y con los episodios de las guerrillas moriscas contra Z**K Â&#x2020;*k  [     1 

   Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

expulsión o relocalización de los årabes de Espaùa. Algo de esa historia de larga duración tiene que ver con la diversa interpretación de la etimología de su aråbigo topónimo, tierra de pasturas o årea armada  K   ^         &  G wk #   ^         ulteriores a la revuelta citada ), etc. [3] Arcos de la Frontera representa uno de los pueblos blancos gaditanos con su tipología de orígenes           §               & 

K  &   Â&#x2018;  

 [     §    #      KÂ&#x201A;#   [ @ F K" k  los rĂ­os bastante estragados por las contenciones de regadio. Â&#x2030;Â?Â&#x160;'   k  > k  @; "  k    los casos en que dicha tipologĂ­a de explotaciĂłn agraria deviene hotel rural, en este caso, con aceptable rescate de las calidades patrimoniales de la arquitectura preexistente y una buena explotaciĂłn del contor k@  #  

   %   ganado o los campos de trigo y girasol. El  , como tipologĂ­a rural, si bien arranca en su etimologĂ­a de  &             [ &^   @     w     KÂ&#x2018;  F@      #  @  K  ^masĂ­as) o lombarda (cascinas). [5] La ermita de El Rocio en Huelva no es importante en su valor arquitectĂłnico histĂłrico-monumental ( la construcciĂłn actual es un pastiche de menos de medio siglo pero implantada sobre el sitio de la primera   1#  ;& k  #   

k Kk  K     ) sino mas bien como escenario receptivo de la cĂŠlebre romerĂ­a del domingo pentecostano y su salto de     

  K] k     &       de las cien hermandades que transitan cada aĂąo. Hay aquĂ­ puĂŠs, un equivalente en un sentido a uno de  

      @% #      # Â&#x2018; y en otro sentido, a la K       [

   K   k#  K @  a la santiaguina. Â&#x2030;ÂŹÂ&#x160;'\ > " k@F  K @       k representa como sin duda, muchos otros, el emblema del tapeo#  ]#   @  K     k  &  K   k         consagrar rituales populares de convivencia pero tambiĂŠn de inexorable trĂĄnsito a lugar tĂ­pico-tĂłpico con la consabida manera kistch de     @   ?  . [7]La Sirenita de El Pedroso, a unos 70 km de Sevilla, representa el caso de una casa rural devenida hotel      K    

 @  %&       K #   @     ?  k@  ?  k   @  k& #       K      ! k muros encalados, carpinterĂ­as de madera basta pintadas con esmaltes de colores primarios, macetas  [  k    ^1 ?     wk  [8] Los Pozos de La Nieve en Constantina, hoy un albergue rural regenteado por belgas remite al caso de      &

 @  K ?  & K  ?     k  #[&  % k KkÂ&#x2C6;¢Â?k         K     %   # K  '%   K        K  portarlo en verano en burros a los pueblos cercanos, incluso a Sevilla. [9] Madonna en Sevilla es Madonna del mundo cuya apuntaciĂłn de paso por Sevilla pone a ĂŠsta el mundo ^        )Â&#x201C;  > KwkK      K &k aunque ese poner-se en el mundo resulta de un mero cĂĄlculo de rentabilidad pero que parte de un ele  K     ^  F  K [ k% K   [  k     # w!   &K          K K  ^  k& k  kK  Â&#x2039;  k w   &  o sea sin alterar el delicado equilibrio de consumiciĂłn limpia de un icono global. [10] Y como hay globalidad del espectĂĄculo puede haber en contraparte casi especular una globalidad     K &k      

        K &] K & @  

    &

         k ;" &k Z ; 

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Roberto FernĂĄndez

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htmhc

2002, un mapa para turistas muy especiales dice el documento, que organiza una selecciĂłn tipolĂłgica de lugares con categorĂ­as Michelin pero con contenidos emergentes de la crĂ­tica ideolĂłgica a lo global ( espacios del espectĂĄculo, militarizaciĂłn del espacio, sociedades del espectĂĄculo: todo puntuado y visible #   

   w

    ^

  &  k bolsas de resistencia ). Â&#x2030;Â&#x2C6;Â&#x2C6;Â&#x160;,  Â&#x2018;   k K1 k  3 §K     &  ?  KÂ&#x201A;"            K §     Â&#x201A;  k lo reelaborado o el  %~ Â&#x2014; de lo re-hecho con la posible apariencia de elementos que ahora devienen   # Â&#x2014; @     @      G  biĂŠn en este caso, un persistente vestigio de los textiles sahelianos, dado lo que la comarca aun retiene  

     ÂŹÂ&#x2021;Â&#x2021;G    &

k     tapĂŹz de  #   @ k

         

@    ~terns en AlmerĂ­a porque las locations eran igual de secas pero porque tambiĂŠn era mucho mas baratas. [12] En el Paseo de Los Ingleses, en Ronda, emerge nĂ­tidamente el tĂłpico de la ciudad enclavada en lo territorial y el emergente de sublimidad que debiĂł generar esa situaciĂłn en el imaginario europeo, del cuĂĄl puede ser seĂąal elocuente la circunstancia histĂłrica del paso por ese paseo del poeta alemĂĄn > ! >Â&#x2014;Â&#x2C6;¢Â&#x2C6;Â&#x2C6; #   K #      K        ,    G

>

k       k# K  &  @ 

Â&#x2018;  @         k  

 

     k@  & a otras construcciones simbĂłlicas como la Carmen de MerimĂŠe. En el mismo paseo, estĂĄ la Merced que para nostĂĄlgicos del ancien regime guarda la mano de Santa Teresa, por mucho aĂąos amuleto personal "   [13] La Plaza de EspaĂąa;@1&"   Â&#x2018; Â&#x2C6;¢Â&#x201C;¢&    &

  % K       [#  k   ^ k >  

% k#   & k w #  ^

   KK       & k  Â?ÂĄ&    %    @  Ăąolas ) o su idea de erigirse en apologĂ­a de una reconstrucciĂłn de relaciones con el ex imperio en gestos

 &  "@ &  1 ?  k     &     



      1 ?  @     #    concepto de lo que se llamó estilo neocolonial§    

  # K  !  Noel, proyectista del pabellĂłn argentino en tal expo -, una vertiente rural, anacrĂłnica y aristocrĂĄtica que     &    @      #  %K  #   K  ,       ^& &KÂ&#x2122;w   

 [

  

    k@# K    apto para representar otras             1 #      #   ( para ,~  1 & ) o K   ]#    (para ," "Â&#x2018;). [14] Antiguo sitio prerromano y luego andalusĂ­, Priego de CĂłrdoba, hoy de cerca de unos 20000 habitan    K [ ^    F @ K Â&#x2020;**    && w    

 Â&#x201A;  %

^ Kk #K    kF  "  [k w%      Â&#x201A;      turĂ­stico apenas sostenido por los cultivos de olivares protegidos por denominaciĂłn de origen.

]

60 [

[15] El Puerto de Santa MarĂ­a, o nada mas que Puerto como porteĂąos serĂ­an sus habitantes es uno de los sitios cuya condiciĂłn portuaria lo liga a muchos hechos de relaciĂłn de EspaĂąa con extramares: por allĂ­     k# K ^Santa MarĂ­a se construyĂł en astilleros de allĂ­ ), Buenos Aires, en origen Puerto de Santa Maria de los Buenos Aires asi se llamĂł en % k KÂ&#x2018;    

%[

*  @  &?     G ;,kÂ&#x2018;  @& Z  **    K  liberal ( que aprovechĂł AmĂŠrica para liberarse ). Es tambiĂŠn el sitio de cierta deriva industrial a terciaria §  & K]k &   &     K  queologĂ­a industrial que acuden como registros de una historia de inserciĂłn productiva que no llegĂł a tal. Â&#x2030;Â&#x2C6;ÂŹÂ&#x160;'> @ k  @& "   3 &       enclave inglĂŠs de extracciĂłn de oro el llamado Hotel de Naturaleza k        @        &        [&K         k     Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

  # k  k Â&#x2018;        & '   k &&      &      K

  [#   

 ^  K@    @ w  K    

    del internacionalismo, remite mas a cierta tropicalidad caribeĂąa o mexicana, testimonio si se quiere de Â&#x2039;    #   [   Â&#x2030;Â&#x2C6;Â&#x153;Â&#x160; ' > k  &   "  &       &       )'     pĂŠrdida de glamour K  k    & @

   Â&#x2C6;¤Â&#x2021;Â&#x2021;# @    %    @&   &   K  #         K     Â&#x152;  

 k     K    Â&#x2018; 

      F  de un aura de desgaste y abandono . [18] La Casa del Rey Moro, en la traza de la antigua medina musulmana puede tener orĂ­genes ĂĄrabes @  #  K     &[     Â&#x2020;***k  

           K K  &     Â&#x2018;       @    &   #    "    ]Z   k   Â&#x2018;      & \  Aires de la dĂŠcada del 20 asi como responsable de planes a la manera de Sitte para La Habana y Bar  *  #  Â&#x2018; @  § la Mina§@   Â&#x2018;   ?    K     >      &? # K 

       

   '  

k k%

          asientos remiten a otras tantas escalas tĂłpicas emergentes de posibles caracterĂ­sticas de identidad an,K & 

 &#k       K &   KK &   #   Â&#x2030;Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x160;'   &?%      kK  Â&#x201A;      K  Â&#x201A;    &   @ &

      , k1 [ "k  [k     

 repertorio que se busca presentar: escenas caracterĂ­sticas de la vida rural desprovistas de dramatismo y presentadas a la manera de una Arcadia popular por lo que se tratĂł de un discurso si bien iniciado en el XIX muy caracterĂ­stico del orden social de la segunda mitad del siglo, que promoviĂł no solo esta vertiente        Â&#x2018;         [ @    &    [       poblados de absorciĂłn, la antiurbanidad de un equilibrio rural o el intento de una transiciĂłn democrĂĄtica pensada desde cierto modelo de conservadurismo localista. [21] SalobreĂąa, poblado antiguo ( Salambina, Sagalvina, Salubiniya ) remite a otro tĂłpico que trasviste    K      #    &    [&K         k      K             k       % 

      ?    k   #   

        territorio que tambiĂŠn incluye rasgos de K    .

III Coda

Sin abortar la pretensiĂłn mas bien abierta ( y conclusivamente indeterminada ) de las notas anteriores que intentan ligar un anĂĄlisis del presente habitativo con observaciones territoriales de cara a imaginar    

k & & K K Â&#x2039;Â&#x2018;& @K     proyecto de investigaciĂłn y mi propia intervenciĂłn en uno de los seminarios del mismo. No habrĂĄ empero K #    

  K kK       #    @k  ! k     Creo que se trata en primer termino, de entender lo global y lo local,   §  @

K &}  #kÂ&#x2018;  §   K & # K    de la mĂşltiple constelaciĂłn    @     

  #

     K & '  &          K &} K &}# K         |  F @  global es histĂłricamente la categorĂ­a dominante y que las luchas polĂ­ticas e ideolĂłgicas por venir se darĂĄn  K &% K?k  k &k &K &%  K?k#   da, inestable, mutante.

Ă­ ndice

Roberto FernĂĄndez

]

61 [


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+

 @   &     

  @  &?        #

  % mogeneidad globalizadora y resistencias emergentes de modos antropolĂłgicos cuya identidad se liga al mantenimiento de tradiciones. Aunque asimismo, esta resistencia pro-tradicional no se postula al margen 

 #

  K & k    K                   ^ turismo no tradicional, sino turismo rural, antropológico, ecológico, cultural-popular, etc., productos con     Kk      %&      §  %

  § etc.). 'K                       K &    [   #         en los territorios y sus cambios, con un talante que debiera ser por decirlo de algun modo, posideológico,  

             K          #

       globalizaciĂłn ni una idea inmovilista y nostĂĄlgica de ciertas identidades tĂłpicas. Lo primero incluye pro  K     #

             ^  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ Â&#x2018; |       k   

       K & #      #

  [       Â&#x2018;   wÂ&#x152;   segundo puede derivar en una desustancializaciĂłn de lo genuinamente tradicional en una dimensiĂłn mas      #  entertainment. En tercer tĂŠrmino desde la postura de los especialistas en proyecto ( no Ăşnicamente arquitectos desde K     &?  & k KK # k      

k  &  k   k  k publicistas, arqueo-antropĂłlogos de tĂłpicas modernas, activistas culturales, etc.) cabe imaginar proyec

   &   &                & 

 

Â&#x152;     @   [          

     '  

  [   

  metier posible quizĂĄ cerrĂĄndose ya el largo ciclo del proyecto renacentista-moderno. ' 

 ?  k  @   §  

      Â&#x2039;   & [    K &§ & K   K  Â&#x2018;   ^  

      Â&#x2018;     &w    @        & @@     @&  Â&#x2039;  #   |   K     Â&#x2018;    

k    K   #    

#    K               

 k     

@ globalidad, evaluando las energĂ­as resistentes-locales susceptibles de engendrar valores habitables y    &&#       K  

%

|}} } &  }Â&#x2018;%Â&#x;     Q  Â&#x201D;*   Â&#x201C;Â&#x201D; Â&#x2014;    Â&#x2014;Â&#x201D; Â&#x2C6;¤Â&#x2C6;

[ NOTAS ]

]

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1

, kZ]3 k1k! +1  &  Â&#x203A; &k'

Z'k!?Â&#x2018; kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;

2

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k\ 1 kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;

3

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 k! ],  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;

4

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# ,  Â&#x201C;Â&#x2021;    kÂ&#x201A;    K [ %1 %   >~kÂ&#x2C6;Â&#x201C;ÂŁÂ&#x153;k,  k;  & kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;

5

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    Â&#x2C6;¢Â&#x153;Â&#x201C;]Â&#x2C6;¢¢Â&#x2021;k'

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G  k\k)         '  Â&#x2018;'  Â&#x2013; Â&#x2014;# k @  

Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

  ~~~ &    9

Boltanski,L.-Chiapello,E., El nuevo espĂ­ritu del capitalismo, Editorial Akal, Madrid, 1999.

10

Un resumen del situacionismo se puede ver en Andreotti, L.-Costa X., Situacionistes , Art, Politica, Urbanismo, EdiciĂłn MAC-Actar, Barcelona, 1996.

11

Sadler, S., The situationist city, MIT Press, Cambridge, 1996.

12

Â&#x2013; Kk!]+Â&#x203A;K% kk1   ~Kk!* k & K]3~j Â&#x2014;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;

13

[Â&#x201A;     

  ! %~k;kZ 1K ] 

Z ; |%1 %    #    k\ Â&#x2014; Dog Publishing, Londres, 2007.

14

Â&#x2022;

%k>k, K?  k'

""k\  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ

15

)  ?  #         '#  @  %  &   ,3 k\ 1 kÂ&#x2C6;ÂĄ Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ1K @   [  #       K    G] KG  %&  el tĂ­tulo El sol y la muerte, Editorial Siruela, Madrid, 2004 que en rigor explica y sintetiza los aspectos que personalmente mas me interesan, de cara  &  k 

@F ?  F Â&#x2022;  %|   K  #   @%  k   # K  ?  K            K&

16

Z [k>k #   &;   & ]  

k & [  K  & k       Â? libro de Brand, P. (ed.), La globalizaciĂłn neoliberal y la planeaciĂłn urbano-regional. Perspectivas para AmĂŠrica Latina, EdiciĂłn de la UNC, MedellĂ­n, Colombia, 2009, pp.103-126.

17

Z [k>k    k &    Â&#x2020;kÂ&#x201C;k!  k

F kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¢

18

FernĂĄndez, R., Intersticios.Crisis:de la productividad a la imaginaciĂłn crĂ­tica, ensayo publiacado en la revista Mapeo, 5-6, Montevideo, Marzo, 2009.

19

! k,k)

@|Â&#x2018;Âą k'

! k kÂ&#x2C6;¢Â&#x153;ÂŁG  F '

;K Â&#x2020;Â&#x2020;*k! kÂ&#x2C6;¢Â&#x153;¤,  @ K  &  Â&#x2C6;¤ F  20

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K'Â&#x2018;   

   # ~  & K   

@+       #        #       Â&#x201A;&  ?       tada al tiempo libre y por eso se instalĂł en Florida, el paraĂ­so de los pensionados de alto standing, que se inaugurĂł en 1982. Muerto Disney la compaùía &      @  [  k K   &   k%   ?  ¢Â&#x2021; &   k proyecto de Stern actualmente habitado por unas 3000 personas.

21

3    ; Â&#x2014;   Â&#x2018;

 @ ", @   +^ &  Â&#x2013; K%  !   w    K  );1k 

          ricano (cuya importancia socio-polĂ­tica es materia de los estudios de Stanley Cavell ). Y desde luego conecta a Disney con la emergencia del nuevo  K    %    Â&#x2014;k   & @

 K|    &  @  [  ,       Â&#x201A;& k'

""k\  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?^ KK?Â&#x2C6;¢¢Â&#x201C;w

22

  @& ^K   %@  w@%

        

  K Â&#x2020;Â&#x2020;§@&      %      !  %

K §>  )%

  K Â&#x2020;Â&#x2020;k" ! k1K  k Barcelona, 1993.

23

Taut, B., Escritos expresionistas 1919-1920, El Croquis Editorial, ediciĂłn ( curiosamente ) a cargo de IĂąaki Abalos, Madrid, 1997, que incluye la   #    Â?& ^Â&#x;w   k, k1 @   1k'  

! ,+   de las Ciudades.

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Roberto FernĂĄndez

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[ territorios de aproximaci贸n ]

[ COMUNICACIONES ] ]

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

IDENTIDAD, ESPACIO SOCIAL Y GEOGRAFIAS IMAGINARIAS DE MIGRANTES DE PEREIR.A AL EXTRANJERO Gregorio HernĂĄndez PulgarĂ­n, AntropĂłlogo (Manizales, Colombia) Palabras clave: migraciĂłn â&#x20AC;&#x201C; cultura - capitalismo InstituciĂłn: Profesor-Investigador Universidad de Caldas (Colombia) Becario Centro de Estudios Andaluces jgregoriohp@hotmail.com

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] La migraciĂłn motivada por razones econĂłmicas es uno de los procesos sociales contemporĂĄneos mĂĄs K           [+?  [  @

K 

              '          [ %         rĂŠs de mĂşltiples disciplinas. Algunas de las vertientes de la sociologĂ­a, siguiendo la tradiciĂłn de la escuela % K k   k%       K     Â&#x2018;

 de acogida, otras se han centrado en la reconversiĂłn econĂłmica de las ciudades en el marco de la globa      K      & k      prĂłxima a la de la economĂ­a. Los economistas ademĂĄs han hecho un marcado hincapiĂŠ en el estudio de K      K  | #   ^"

 ; kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁk Â&#x2C6;ÂŁÂ&#x153;w'    Â&#x2018;      K  Â&#x2018;      &



 Â&#x2039;Â&#x2018; & 

   ^! Â&#x2C6;¢¢£w ,   K % K 

% % K  k Â&#x2018;      # % ,       criben al ĂĄmbito de los estudios de la identidad y del cambio sociocultural (Tarrius, 2001). La propuesta consignada en este documento se centra en el estudio de las representaciones construidas por algunos habitantes de 3 barrios de una ciudad de Colombia, sobre el territorio, la identidad, las clases de individuos, en relaciĂłn con el hecho de emigrar. Estas representaciones son analizadas como una alternativa explicativa de la emigraciĂłn econĂłmica de pobladores de esta ciudad colombiana ubicada en la regiĂłn     ' #   )          

   &     K [ k  @  KK Â&#x201A;   K      K  % 'F  Estados Unidos. El anĂĄlisis antropolĂłgico de la emigraciĂłn en esta ciudad, contrasta con argumentos corrientemente ex         |   &   #

       k     o la explicaciĂłn que ve en los emigrantes unos actores que toman decisiones calculadas y sumamente   @  K     k  K k   

#

k@ K Gregorio HernĂĄndez Pulgarin

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   [       + % 

# k  K @Â&#x2018;  



K  &     K  @     

   &    Â&#x2018;   %F  [k

 &  Â&#x2018;       & k   k k   

 Â&#x2018;   # %  k    &

 K @            ' 

 @  k@ &    %   k  

   K  k        K    Kk @   

k       K   â&#x20AC;&#x153;verracoâ&#x20AC;?, ha llegado a integrar la identidad nacional de los colombianos. '    & kK K k ?Â&#x2039;    [   

  K  , K  k  k    @ &     &



k

 ?  k  #                Â&#x2018;

        

       &      1 las cosas, hay casos en los que se argumenta que la emigraciĂłn se explica por el interĂŠs de obtener un &     Â&#x2018;

 k  k % %    ?

 @ @ & k ?  Z  ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;wk     | @& k  &K   Â&#x2018;

     k    &  kÂ&#x2018; # @?   K 

 

 + # k  

  'F   @    & & k    K K # K k K  Â&#x2018;  @k?Â&#x2018;

kK   #  @       #   

     )   Â&#x201A;

 #

 ?         siva para la emigraciĂłn de poblaciĂłn de una ciudad de Pereira hacia Europa, serĂ­a el hecho de que este sistema simbĂłlico estĂĄ estructurado en torno a los valores e ideologĂ­as propios del sistema capitalista. + % 

  k   &    K       y prĂĄcticas (Sahlins, 2004) asociados a la emigraciĂłn, son de orden capitalista, para lo cual se hace Ăştil entender el capitalismo como un construcciĂłn cultural, asimilable a la mito, como una realidad discursiva @K [      #        

Â&#x2030;!'+,"²1Â&#x160; ' &     Â&#x2018;    K [   Â&#x2018;

 K    k  tuido por tres barrios de clases populares, de donde corrientemente parte la emigraciĂłn econĂłmica hacia 'F'  Â&#x2018;   &  K   

 k K  

 k   #   K  1K ?   #   &  # &       1  

%    [#  secundarias sobre el tema.

Â&#x2030;'Â&#x2020;;**<3+',>1\1Â&#x160; Explorando la identidad: Los verracos como emigrantes

]

68 [

La identidad regional del contexto de emigraciĂłn estudiado, se construye a partir de prĂĄcticas que de         ?Â&#x2018;

 &  ?       '      &

@  K  K

 K Â&#x161;  ' K   % % %   k       K     ; 

  [                 k   supone la posesiĂłn de cualidades excepcionales para llevar a cabo algunas prĂĄcticas, particularmente #    Ser â&#x20AC;&#x153;paisaâ&#x20AC;?, es decir, nacido en MedellĂ­n, Pereira, Armenia, Manizales o uno de los pueblos de esta regiĂłn resultante de un proceso de colonizaciĂłn interno colombiano, llamado la â&#x20AC;&#x153;colonizaciĂłn antioqueĂąaâ&#x20AC;?, implica una condiciĂłn identitaria singular y especial en Colombia. Las gentes de esta regiĂłn, llamada la regiĂłn paisa, son reconocidas colectivamente como â&#x20AC;&#x153;verracosâ&#x20AC;?, es decir, como personas que pueden ser Â&#x2018;



 @ ,   

      -

              

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

 [ k    Â&#x2018;   k#  K  & ancestros migrantes, los colonizadores que partieron de Antioquia a poblar, en principio el sur, luego terri

   kK Â&#x2020;***+    K %    Â&#x201A;  

     & % &       %? k 

@   Â&#x2018;    K  k   k   k 

@ &             

  @    la civilizaciĂłn, donde se derriba a la naturaleza. La estructura de este mito es reiterada se trata del hombre que vence a la naturaleza, civiliza y se consagra como hĂŠroe (Bartra, 1992). Una cualidad particular           k@#  [  [     |% &  poseedor de espĂ­ritu emprender, de empresa, de negocios que con su trasegar, con su acto migratorio,    kK  &      )  % % @ # Â&#x2018;  

 K      K  una de las mĂĄs ricas del paĂ­s. Bien por la empresa, por el carĂĄcter emprendedor y por la posesiĂłn de @@       k&  #?k @ &   @    K   K   K  @%              ?     @  )% %   @ 

                      @  K  K       

 k#    [#@   @    K Â&#x2020;*Â&#x2020;k@Â&#x201A; reproducido en varias regiones del paĂ­s. Las actividades que histĂłricamente se hicieron emblemĂĄticas de ese proceso civilizatorio y de expresiĂłn de los valores capitalistas implicados en la nociĂłn de verracos son la arrierĂ­a, la venta de mercancĂ­as baratas y miscelĂĄneas por los pueblos y territorios reciĂŠn colonizados (HernĂĄndez, 2006). Los hĂŠroes del mito de colonizaciĂłn, del paisa, con sus valores, se han reproducido por varias generaciones. En estos destaca la puesta en valor de aptitudes de competitividad, de racionalidad econĂłmica capitalista, es decir, como compuesto de una serie de prĂĄcticas apropiadas para la realizaciĂłn de actividades de especulaciĂłn, para la obtenciĂłn de grandes riquezas. ' [  @Â&#x2018;  kK k k  k  k  @     #   &      k%Â&#x2018;      #     Â&#x2018;

    [  Las prĂĄcticas econĂłmicas de muchos de los habitantes en la regiĂłn, en la actualidad, buscan reproducir  [   Â&#x2018; F#       @Â&#x2018; &K Â&#x2020;*Â&#x2020; los colonizadores. La migraciĂłn es una de esas exitosas reproducciones. Rememora los actos del siglo Â&#x2020;*Â&#x2020;@ &    K   

K K #  *    &   

    K     @     Â&#x2039;Â&#x2018;& , K      @         Kk  k  &Â&#x201A;@   @      #   k &            ,        @   &  Â&#x2018; F & K K  @ %     k%     

       @   

%   G%&      #     K @ K&  de la vida de la ciudad de Pereira y en general de varios contextos urbanos de esta regiĂłn paisa, como MedellĂ­n o Armenia. En la actualidad, los hĂŠroes que se sobreponen rĂĄpidamente a la pobreza en la que     k       %  k  

  k      banos y los emigrantes internacionales. '   @  &     K  % Â&#x2018;      

    

  K

!   Â&#x2018;    @  &        # K    acceder a bienes y prĂĄcticas que permitan exhibir el ĂŠxito en el contexto local. 1 

k    @     #   +?  de 1990, ha mostrado Ă­ndices superiores a la media nacional, en parte como consecuencia de la crisis #  3  &  k &             &        

 K , &   [  K   [  ascenso social, algo que, segĂşn la creencia local, es proporcionado por las tres actividades seĂąaladas

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 [| 

[ k         K  k       #   Â&#x161; &@k  decir, de hacer lo que sea necesario para sobreponerse, algo que se ha incorporado marcadamente en la identidad colombiana. '         Â&#x2018;  k                @     K %&%  Â&#x161;   , K Â&#x2018;  k         @    &      &    , K  k #  K          K  k &       @    

k       @ ^   |Â&#x161;     [  & k   w

#     K      '  

@   K   Â&#x201A;       @%  [        K   Â&#x161;         ,     

      constituye un reto para el espĂ­ritu aventurero y la demostraciĂłn de las cualidades de verraco para los  K   #   K  '   &   &   @  #   K    [k@ Â&#x2018;   ? &    @  [k basta con saber que se trata de una aventura que se supone les proveerĂĄ el ĂŠxito. La indeterminaciĂłn, Â&#x2018;  & @? @% [ K      'Â&#x2018; # @   &       K  & #   K    k  [#[   & [  |Â&#x161;  k

 kÂ&#x161;   k  & 1K  @       @

 K    K   k%    a la identidad nacional, expresĂĄndose sobre todo en los contextos de emigraciĂłn o entre las poblaciones inmigrantes.       k     @ K  # KK  %             ' K     %      colonizadores antioqueĂąos. Connota aĂşn un espĂ­ritu de aventura propio del capitalismo que logrĂł instalarse en el siglo XIX en Colombia y que se ha seguido reproduciendo, haciendo parte incluso de la identidad nacional. Ese rasgo de la verraquera, sobre todo, es usado por los emigrantes que encuentran en una  [  #   Â&#x2018;

      

 k  K   

   Â&#x2018;

 K   ,  

 &           k [[ #  & k de los sueĂąos de progreso material, del prestigio y de la necesidad sociocultural de mostrar quĂŠ se es un K     K     

#

    [      KK  &  Â&#x2022;  k           '  @Â&#x161;% & K   

     Â&#x201A;  la prĂĄctica econĂłmicaâ&#x20AC;? (Polanyi, 1994, 254). Desde este punto de vista la emigraciĂłn no serĂ­a Ăşnicamente la reacciĂłn individual de los actores sociales a sus necesidades o deseos, serĂ­a mĂĄs bien el resultado de Â&#x201A;       

      A este respecto es importante seĂąalar como existen en occidente principios inherentes a la ideologĂ­a ca  @        

  ^ kÂ&#x2C6;¢¥£Â&#x152;+  kÂ&#x2C6;¢Â&#x153;ÂĄw '  &    &      @k      k    k#[      &      F; k   K  KÂł &? @  ?´   ÂŤ   dâ&#x20AC;&#x2122;initiative et dâ&#x20AC;&#x2122;entreprise, dans la valeur de la compĂŠtition et de la concurrence, dans lâ&#x20AC;&#x2122;idĂŠe dâ&#x20AC;&#x2122;une hiĂŠrar %   Âľ Âś^; Â&#x2C6;¢Â&#x153;ÂĄkÂ&#x2C6;ÂŹÂ&#x201C;w,  &

k k@ @  k @             [       y en motores de la vida cotidiana (Heilbrum, 2005). ]

70 [

,    K  [   K 

     Â&#x2018;

      &Â&#x201A;@#   '

  Âł      @ÂŤ  ?  ] Âľ k   ÂŤ  k K       

 & ? ´ Âś^ kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤kÂ&#x2C6;Â&#x2C6;Â&#x201C;wÂ&#x152; % 

  k  %   comprensibles los sistemas de posiciones sociales de los individuos que quieren migrar y de aquellos @  K # 

              

Ă­ ndice


[ territorios de aproximaciĂłn ]

    @     % %    %&     K          @1@ @  #         &    @    k% %   K        K  ^  K      k &        @ w

K     K  k 

 #  '  

@ #       #     Â&#x2018;  kK %  Â&#x2018;        K

  #   K  k  K    &k

G   @     &   #       K #

 K  Â&#x2018;  k  @  #   



# '       % % #   k  % % Â&#x161;  [ #     

k      %   %  los barrios, es decir, es bien ponderada al hacer parte de las â&#x20AC;&#x153;estructuras locales del deseoâ&#x20AC;? (Friedman, 2002, 236).          k[  @   Â&#x2018;

*! ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤w &  K    k       [      k    explicativa. Esto dado que la emigraciĂłn no es producto de un cĂĄlculo racional de los emigrantes. Lo anterior no indica que no haya cĂĄlculo, lo que pasa es que ese cĂĄlculo de riesgo se hace de acuerdo con las              ^ K kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;w)      # tivos comĂşnmente utilizados para este cĂĄlculo son los relatos cotidianos de las aventuras de hĂŠroes emiK  @ K &  '

 

 #      

         K  Â&#x2018;   K 

 K   [  %  #       Â&#x2018;  '

   kÂ&#x2018;               #   1 k   K   

 %  Â&#x2018;   K 

K k &&@  &&     #            Otra manera en la que se evidencia la â&#x20AC;&#x153;irracionalidadâ&#x20AC;?, derivada de esa estructura de deseos locales, es     k    @              # Â&#x2018;     K 

   1  #  

K%  Â&#x2C6;¤Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021; k   k[ cĂĄlculo se tratara, podrĂ­an montar invertir en ciertos negocios, pero no es comĂşn esta opciĂłn dadas las estructuras locales de deseo y racionalidad. Algo similar ocurre con los dineros enviados por los inmigrantes. Antes de pensar en invertirse en bolsas o tĂ­tulos valores o en otras opciones rentables, estos son    @   &@%           Â&#x2018;

 K  |@     k   Â&#x2018; k      %  k de una buseta. Esto cuando se trata de alternativas de inversiĂłn, porque existen tambiĂŠn otros bienes %&    @  ?Â&#x2018;

|

   & #  K  diversa Ă­ndole, para aquellos que sirven para incrementar la posiciĂłn social del ausente.   

k    # k               k     k    #    k%            ^&kÂ&#x2C6;¢Â&#x153;ÂĄw@     Â&#x2018;

 K    ' # K

        

               K     % %  & , #  [ %&    exhibiciones de prestigio, tienen lugar cuando los emigrados retornan por uno o dos meses, a veces endeudĂĄndose en el paĂ­s donde estĂĄn llevando a cabo su experiencia migratoria. Durante estos periodos lo  K   &  @     %    &  Â&#x2018;K 1 [ k%  K @    ?Â&#x2018;

 K  '

  K Â&#x161;K #       ^\  kÂ&#x2C6;¢Â&#x153;¢kÂ&#x153;¢wk@  @  ?Â&#x2018;

k K        

  k    Â&#x2018; tivas sociales locales. ,  K   

           ,#   Â&#x2018;

      K   , # & 

  k#  @   @K   &  K      &     1@    k#   %  [  , & k [k      K  K  k     &^   @   &wk#

Â&#x2018;    

        locales del deseo.

Ă­ ndice

Gregorio HernĂĄndez Pulgarin

]

71 [


htmhc

La revelaciĂłn: Europa, el lugar del nuevo ElDorado AdemĂĄs de la condiciĂłn cultural de â&#x20AC;&#x153;ser verracoâ&#x20AC;?, la representaciĂłn que hacen los pobladores locales del   ! k   k   #

Â&#x2018;    K   ,   #     ?      &  @ # k          @Â&#x161;   Kk  de representaciones transmitidas de generaciĂłn en generaciĂłn, las cuales son portadoras de la gĂŠnesis y de la organizaciĂłn del mundo socialâ&#x20AC;? (AugĂŠ, 2001, 104). Estas construcciones devienen un medio para    [       k   k   intencionalidad de las prĂĄcticas y de los itinerarios de los emigrantes. '    k    [    k   k      #     @ @    discursos y las representaciones en el hecho de imaginar un territorio, en el caso particular, EspaĂąa en un polo de atracciĂłn para los inmigrantes colombianos de Pereira. La condiciĂłn de polo de atracciĂłn,  [#   k [ ?

  [# k  # kK K # Kk  [# Â&#x161;K K # K @  '~ ;¡^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤w,ÂŤ   )K K #  KK @Â&#x2018;      @K  Â&#x2018;  #   

  ' ?          @  k   k &    # &     k  %&   K K # K   K   A partir de lo anterior, se asume que paĂ­ses como EspaĂąa, han sido representados por las gentes de Pereira, como un destino donde es posible adquirir los recursos que promueven el ĂŠxito, el progreso, el &     #       K     # k  %  

 ?  k    # k    K K # K@   k%  kÂ&#x2018;   Â&#x161;'Doradoâ&#x20AC;? (Hernandez, 2007) ,& K K # K       K   

   se parte o se pretende emprender la emigraciĂłn. Esta valoraciĂłn a su vez, estĂĄn intrĂ­nsecamente relacionada con la posibilidad o la creencia al acceso a bienes o servicios que son considerados de ĂŠlite y en   k   @%      # & La emigraciĂłn de gente de Pereira es consecuente con el cumplimiento del sueĂąo de llegar a territorios en  @     F     &'K K #  K        @

   Â&#x2018;

  ? '  k   k Â&#x201A;   @    [#        dos con la riqueza, son los Estados Unidos y EspaĂąa. Aunque los Estados Unidos, aĂşn presenta algunas  @   Â&#x161;F        %K k'FK K #@    [    @    

      &   de recursos. ,  &

@#  '+  k    @  k            &    

 

'+   k   &

     |  k k Â&#x2018;k          K ,

&  

 &

Â&#x2018;  &   #  K 

 

]

72 [

,     K   K K #k       #          K propias del capitalismo moderno. Una de ellas se expresarĂ­a en la pretensiĂłn de alcanzar los estĂĄndares         k    @# ?  dios dispuestos por la globalizaciĂłn tecnolĂłgica y mediĂĄtica. AsĂ­ lo expresa Fabregat â&#x20AC;&#x153;si los consumos    @ F#        K          K  k   K 

     &  ^Z& K kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;kÂ&#x201C;w, &   %  #   &    k@  

       &@ suponen el resultado natural de la migraciĂłn econĂłmica. Lo planteado anteriormente supone una relaciĂłn inextricable entre el mundo simbĂłlico y el mundo econĂłmico. En ese sentido, autores como Marshall Sahlins (2004) o Maurice Bloch (2004), plantean que     #   k    

]   ]%   k                

Ă­ ndice


[ territorios de aproximaciĂłn ]

el producto de una historia social y polĂ­tica que se expresa en categorĂ­as culturales usadas tanto en los medios acadĂŠmicos y polĂ­ticos, como en la vida cotidiana. '  K              k    @        Â&#x161;  &k#    K  Â&#x2018;  ,   entenderse como la posibilidad de adherirse al consumo y posesiĂłn de bienes que simbolizan, en cierta k %  ' #   @   K   nocidos globalmente, se ha naturalizado y ya no hace parte solamente de la habitualidad de los paĂ­ses de altos ingresos, sino tambiĂŠn de sociedades del mundo en desarrollo, como la de Pereira. La bĂşsqueda de esos ideales, implica el contraste con las condiciones del propio territorio y con la devaluaciĂłn de todo lo que se encuentre en ĂŠl. Es normal entonces, encontrar que hay personas que tienen un salario y posiciĂłn social que serĂ­an envidiables para la mayorĂ­a de la poblaciĂłn en Colombia, pero que, no

&  k   

     @  &@&  &   K K # K  ?@      !  ,        

 @     K  &    '+  k        )     [ #         [             

  K   @      

  % %  K        k                &    #[        ,         K K # K   imaginario, radica en parte en el gran volumen de emigrantes que regresan de Europa o con los que se tiene contacto en la actualidad.      [ [   k      k         Â&#x2018;

   K [ k             ! k    

   ?        (Appadurai, 2001). En ellos se reproducen los estereotipos de paĂ­ses que las gentes del Tercer Mundo @   1   K K # K k@       rica como para garantizar el ĂŠxito de aquellos que se pongan en contacto directo con ella, a travĂŠs de la emigraciĂłn, o indirecto a travĂŠs de la adopciĂłn de estilos de vida inherentes a ella. 1kK K # K k#           & K  los que les atribuyen cualidades particulares. Estas propiedades estĂĄn en sintonĂ­a con las ideologĂ­as oc     +  Â&#x201A; #

    k@K  %K  K   K   K  

Â&#x2030;>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; APPADURAI, A. (2001) Après le colonialisme. Les consĂŠquences culturelles de la globalisation. Paris, Payot. 1)"Â?k!^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;wZ  K \  k" \1>>1k>^Â&#x2C6;¢¢Â&#x201C;w' !?Â&#x2018; |)31! \1)+>*,,1>+k^Â&#x2C6;¢Â&#x153;Â&#x201C;w  @   ?    @K k"   \1)+>*,,1>+k^Â&#x2C6;¢Â&#x153;¢w, ? ?     k"   BLOCH, M. (2004) ÂŤ Les usages de lâ&#x20AC;&#x2122;argent Âť, Terrain, 23 - [En lĂ­nea], URL : http://terrain.revues.org/document3097.html. ConsultĂŠ le 10 mars 2007 ]

+)!3k,^Â&#x2C6;¢Â&#x153;ÂĄwG š@*|KÂź ?   ÂŤ?  K?  @ k"   Z1\>'"1k'^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;w'# @    K K  ;  3 3½¢Â?k Â&#x2C6; Z>*'+!13k^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;w" &     'Â&#x2020;1*'>kj>;1,+k>^' w% %   K #K &  !k\ Â&#x2014;~ ")*,!k;13+>3kZ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁw!K    ?    k,+     Z ° HEILBRUNN, B. (2005) La consommation et ses sociologies. Paris, ed. Armand Colin.

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Gregorio HernĂĄndez Pulgarin

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htmhc

G'>313+'Â&#x203A;k"^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;w K        K 

   Â&#x2018;

K & '31';k\)>*\'k!^ w Migraciones y Movilidades... Nuevos territorios. Manizales, Centro Editorial Universidad de Caldas p. 69-80. G'>313+'Â&#x203A;k"^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw     K K            '31';k B. (Coor), Evocaciones mĂ­ticas e identidades actualizadas. Manizales: Editorial Universidad de Caldas. !1;;'jk+ ^Â&#x2C6;¢¢£w%  #     K   |1 ~1        ~k Â&#x2C6;¢3 ÂŁk  &  de 1993, 431-466. ,13j*kÂ&#x2022;^Â&#x2C6;¢¥£w,"  #    |"   ,13j*kÂ&#x2022;^Â&#x2C6;¢¢Â?wÂ&#x161;3  &           k Â&#x2020;*3½Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2C6;¢Â?]Â&#x201C;ÂŹÂŹ ;1G,*3;k!^Â&#x2C6;¢¥¢w+žÂŤ%

 k k,;}"   ;1G,*3;k!^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w    [  \  |" SAID, E. (2005) Lâ&#x20AC;&#x2122;Orientalisme. Lâ&#x20AC;&#x2122;Orient crĂŠĂŠ par lâ&#x20AC;&#x2122;Occident. Paris, Seuil. SIMON, M. (1978) Comprendre les idĂŠologies, les croyances, les idĂŠes les valeurs. Paris, Chronique social. TARRIUS, A. (2001) Au-delĂ  des Ă&#x2030;tats-nations : des sociĂŠtĂŠs de migrants. Revue EuropĂŠenne des Migrations Internationales, 17, 2. Accessible en ligne Ă  lâ&#x20AC;&#x2122;URL : http://remi.revues.org/document1944.html [consulta: 10/05/1997] '\,'3k^Â&#x2C6;¢Â&#x153;ÂĄw%?     |"  

]

74 [

              

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

INMIGRACIĂ&#x201C;N Y CONFLICTO EN TORNO AL ESPACIO PĂ&#x161;BLICO URBANO. EL CASO DEL DISTRITO MACARENA DE SEVILLA. IbĂĄn DĂ­az Parra. GeĂłgrafo. (Sevilla, EspaĂąa) Palabras clave: migraciones - espacios pĂşblicos - ciudad InstituciĂłn: Departamento de GeografĂ­a Humana. Universidad de Sevilla ibandiaz@us.es

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ]  ,  &   K   Â&#x2018;   % #    

&    

   '   F    Ăşltima dĂŠcada. La situaciĂłn es tal que en los Ăşltimos aĂąos EspaĂąa ha pasado a ocupar una de las primeras posiciones en entrada de inmigrantes, por encima de paĂ­ses mucho mĂĄs poblados como Alemania

Z  ^)>+*1,';k!Â&#x2DC;'Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;w, & Â&#x2018;  'F  Â&#x2C6;¢¢Â&#x2C6;   solo 346553 personas, el 0.9 % del total. Sin embargo, los datos de 2007 la elevan a casi cuatro millones   Â&#x2018;  k  ¢¿

 &  ;KÂ&#x201A;# Â&#x161;   K   &  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; +'kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤'F%&  Â&#x2C6;¤Â&#x153; K  Â&#x2018;     %&  k       ,Â&#x2018; & K    @%     % [  #     K ciones internacionales como Estados Unidos, Reino Unido o Francia. 'Â&#x2039;  K 

    % K 

&   

 & k  &?%           &        &   

   &  Â&#x2018;      

 & @% [  #      ;k          Â&#x2018;    & @ K     poblaciĂłn desde hace mucho mĂĄs tiempo, no es una excepciĂłn, ni respecto del creciente impacto demoK [  K  Â&#x2018;  k 

 

 

 &   

 ciudad. +Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; Â&#x2018;   k       K #   Â&#x2039; dad ĂŠtnica en el Distrito Macarena, principalmente en El Cerezo, el barrio sevillano que acoge a la mayor   Â&#x2018;   , 1    '  k%   #            k@ 1  

 de inhibiciĂłn respecto de esta problemĂĄtica. La principal reclamaciĂłn es el incremento de la presencia      &  Â&#x2018;  k        Se multiplican asĂ­ las denuncias: por el ruido, los botellones, la actividad comercial sin licencia o la su     #   &?%     & #   Iban DĂ­az Parra

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]

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 K [ &  k &   &  KF     

    

Â&#x2018;   ,Â&#x2018;  &      Â&#x2039;   Â&#x2039;          Â&#x201A;&      Â&#x201A;  ? #     

  

&  k &   &no ha sido paulatinamente suprimido. Hoy dĂ­a es casi imposible encontrar un banco pĂşblico en toda el [  #     K  Â&#x2018;  @ #  &  '  k'>   y Doctor Maraùón, y los cerramientos de metal aparecen en los espacios mĂĄs diminutos e inverosĂ­miles.

Â&#x2030;!'+,"²1Â&#x160;   Â&#x2018;     %   [[   K [  &  

Â&#x2018;   

K # @       

  K   [K  k%  % ? &     & Â&#x2018;   y en la posible de existencia de un proceso de sucesiĂłn en el Distrito Macarena de la ciudad de Sevilla. ,    

@   #   K    

 K   Â&#x161;+     & [K      #   &      

 &  K  Â&#x2018;  + 

!  k    F Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ   " &   1  K   1 @ 

  " 3  # 

Z [;   

   aportaciĂłn situada en el contexto de una investigaciĂłn mĂĄs amplia. El anĂĄlisis se ha realizado partiendo de los datos del PadrĂłn Municipal entre los aĂąos 2000 y 2008, para      

 @      ;      K k      &  k #     agrupaciones de secciones censales, que componen el Distrito Macarena. '

 

 %          K      &     &  Â&#x2018;     ciudad de Sevilla, permitiendo comprobar el mayor o menor peso de la misma en el Distrito Macarena. En K % 

K   &  & Â&#x2018;     + 

k permitiendo localizar los sectores donde el asentamiento de esta nueva poblaciĂłn pudiese tener un ma  

 K [   Tanto para todos los distritos a escala de ciudad, como para los barrios del Distrito Macarena, se ha   [     

 & |

kF kÂ&#x2018;    F Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021; y 2008, comprobando si se estĂĄ produciendo una sustituciĂłn de poblaciĂłn, dĂłnde se estĂĄ produciendo y dĂłnde no, y hasta quĂŠ punto, a partir de los datos disponibles, puede demostrarse una relaciĂłn causal   & F   Â&#x2018;   '   k    &     

 & Â&#x2018;   [      

k%  &      Â&#x201A;&  ? &    k atendiendo principalmente a la existencia y estado del mobiliario urbano o al desarrollo de medidas res   ' #  %               @        % kKÂ&#x201A; k Â&#x201A;  F %    #    &    Â&#x201A;& &   K      k       & Â&#x2018;   Se han realizado entrevistas con cuatro representantes de asociaciones vecinales activas en la zona. Â?

  K |11  1'  k'1  1\  \K Fk!;!  1+

! F;'        &  &  " k&  \K F ]

76 [

, 

K #  %     

    K   ";*"k      #   K K [      &  k  & 

K [   distritos y los barrios de Sevilla.

Â&#x2030;'Â&#x2020;;**<3+',>1\1Â&#x160;           

            !"

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

+ &  & Â&#x2018;  ;  

^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw^Z |'&   propia a partir del PadrĂłn Municipal de Sevilla.)

'  

 & Â&#x2018;   ;       ^+ & K K  & Â&#x2018;  w A 1 de Enero de 2008 el nĂşmero de personas empadronadas en el municipio de Sevilla, ascendĂ­a a Â&#x153;Â&#x2021;Â?¥¢Â&#x153;  k ÂŁÂŁÂ&#x2021;Â&#x2021;ÂŁ Â&#x2018;  ' Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ  &   algo menos de un 1% a suponer un 4,7 % del total de ciudadanos empadronados.    %#  k 

@  

 Â&#x2018;   [     

!   

 & 

     k k# %  ' Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄk Â&#x153;ÂŹÂŹÂ?Â&#x2018;      ¢¤Âż

Â&#x2014;%&  , K+ 

 1 K k ÂŹÂ&#x153;Âż & Â&#x2018;  k ]1   ¤ÂŹÂż'  & 

 ]1   K¤Â&#x2021;ÂĄÂŁÂ&#x2018;   1 K £¢Â&#x201C;ÂĄ^K Â&#x2C6;w , & Â&#x2018;     ;K    k %    [   Â&#x201A;  F '    

%  

& 

   K [   k

& @ &  Â&#x2018;          regresiĂłn desde mediados de la dĂŠcada de 1990. Comparando los datos de 2000 y 2008, en la Tabla 1,     &    & 

;%#  @F K ]Â&#x2021;kÂ?Âżk pasando de 707943 a 704897 individuos. Estos datos no resultan en principio alarmantes, sin embargo, si tuviĂŠsemos sĂłlo en cuenta la poblaciĂłn empadronada nacionalizada espaĂąola, el nĂşmero de habitantes habrĂ­a caĂ­do de 701171 a 671894, una variaciĂłn de -4,2 %. Por lo tanto, el incremento de la poblaciĂłn Â&#x2018;  k@%      ÂŁÂĄÂ&#x153;kÂŁÂżk@%   K [  de Sevilla. 









ESPAĂ&#x2018;OLES 'Â&#x2020;>13'>; TOTAL

Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;





701171 





ÂŹÂ&#x153;Â&#x153;Â&#x201C;

Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ





  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;]Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄÂż





ÂŁÂĄÂ&#x153;kÂŁ

671894 



707943

ÂŁÂŁÂ&#x2021;Â&#x2021;ÂŁ 704897

-4,2 -

0,4

&Â&#x2C6;* 

 K [   

 & Â&#x2018;  ; Fte: ElaboraciĂłn propia a partir del PadrĂłn Municipal de Sevilla.

+#  

   #     

k    

  

 & Â&#x2018;  k  &? 

   

 & F 'K Â&#x201C; hemos representado, para cada uno de los once distritos en que se divide la ciudad, la variaciĂłn de la  & k Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄk    &  F Â&#x2018;     to al total. Esto nos permite comprobar en quĂŠ medida el crecimiento y decrecimiento de la poblaciĂłn en  #   

&     & F  & Â&#x2018;   En primer lugar, comprobamos como sĂłlo tres de los once distritos ganan poblaciĂłn, Casco Antiguo, Este y Bellavista-Palmera. Este Ăşltimo, sĂłlo incrementa su poblaciĂłn en un 0,9%, y ĂŠsto es debido al   

 & Â&#x2018;  k @ & F   k@#  [ leve en otros sectores de la ciudad.

Iban DĂ­az Parra

Ă­ ndice

]

77 [


htmhc

* 

  K [     

   &  Â&#x2018;    Sevilla. (Fte: ElaboraciĂłn propia a partir del PadrĂłn Municipal de Sevilla)

     &  Â&#x2018;      &    Distrito Macarena.. (Fte: ElaboraciĂłn propia a partir del PadrĂłn Municipal de Sevilla)

El Distrito Macarena es el distrito que mĂĄs poblaciĂłn pierde, 3857 individuos menos en 2008 que en Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;k & K k  &?@ [ & Â&#x2018;  %K kÂŹÂĄÂŁÂ&#x153; ,Â&#x2018;caciĂłn a este hecho se encuentra en las enormes pĂŠrdidas de poblaciĂłn espaĂąola, las mayores de toda ; K #  k   [Â&#x2C6;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;      % F 

, & Â&#x2018;   

   k 

 K [  El distrito Macarena tiene en la actualidad 80.289 residentes empadronados, algo mĂĄs del 11% de la poblaciĂłn total de Sevilla, habiendo perdido desde 2000 algo mĂĄs del 4.5% de su poblaciĂłn. Esto se debe a un cierto estancamiento del crecimiento natural en casi todos los barrios del Distrito y a un proceso K 

   K

   #        ,K ÂŁ & &  & Â&#x2018;   

     por barrios. Se hace evidente la concentraciĂłn de valores altos en los barrios situados en el corazĂłn del  

k

 '  k@ #      k%   %       '           £¤¿   &  Â&#x2018;  k K     &     #   |, ]+

! F k Â&#x201C;Â&#x153;Âżk'>  k Â&#x201C;¤Âż'

  

 &   

    Â&#x2018;     Â&#x2C6;Â&#x2021;Âżk#   clĂşster que ocupa la mayor parte del distrito. >

      & Â&#x2018;  k          & ^ 

 k  &  wk #  Â?Â&#x201C;Âż

Â&#x2018;  Â&#x152;   @kK     k  



  K  ÂŹÂ&#x2C6;Âż Â&#x2018;  ' los tres primeros casos, su distribuciĂłn en el distrito resulta casi idĂŠntica, mientras que la distribuciĂłn de     &     

 

+ #   &   Â&#x201A;    & Â&#x2018;  !   [ 

#       Â&#x201A;   

  k  @K  k     & K Â? ,?  & F     % K?   & K  5. Ă&#x2030;stas se producen en su mayor parte por un saldo migratorio pronunciadamente negativo para la poblaciĂłn de origen espaĂąol, a lo que se aĂąade un crecimiento natural negativo, propio de barrios muy    ]

78 [

,?  &      [      K  3 kKk\K F  Hermandades, y resulta evidente como estas pĂŠrdidas estĂĄn siendo compensadas por el asentamiento Â&#x2018;  ; & K k  & 

    k   %&     ambos procesos, de salida y entrada de poblaciĂłn, encontrando toda una variedad de casos. Todo pare     K [  & F k  K  }     

  k Â&#x2018;   @ &  @%     &    #    k  @ & Â&#x2018;     @K       @ K K     k&   ?            

            !"

Ă­ ndice


[ territorios de aproximaciĂłn ]

DistribuciĂłn de andinos, marroquĂ­es, nigerianos y rumanos en quintiles. (Fte: ElaboraciĂłn propia a partir del PadrĂłn Municipal de Sevilla)

   

    &  F   Â&#x2018;   #  &  + 

!   (Fte: ElaboraciĂłn propia a partir del PadrĂłn Municipal de Sevilla.)

EL TRATAMIENTO DEL ESPACIO PĂ&#x161;BLICO (Fotos y entrevistas) G K   &  + 

!      & Â&#x2018;  k

 son: El Cerezo, El Rocío, Doctor Marañón y Begoña. En los cuatro casos se trata de barriadas de tipo  K            &   %& k# 

    @ 

 

1K  K        la actual Avenida Doctor Fedriani o la Avenida de La Barzola, sumadas a la Ronda de Pio XII, dan una cierta coherencia a este caĂłtico paquete urbano ubicado en el corazĂłn del distrito. ,          F Â&#x2C6;¢Â&#x2021;   Â&#x201A;&ca, el caso de BegoĂąa, hasta sectores construidos ya en la dĂŠcada de 1970 y por iniciativa privada, el  '  k K  &  & @  & K      @  ? >   #  k[        bastante homogĂŠneas. Se trata de tĂ­picas unidades de bloques de pisos, distribuidos en manzanas con   K k     

   & @@# % ?   espacio pĂşblico volcado hacia el interior de cada barriada. ;  ?           

        %       '   k %   #      K  &    \K F,     general en aparente buen estado y su caracterĂ­stica mĂĄs destacable es la elevada densidad residencial.   

#       &    k  &   

 elĂŠctrico exterior. Cuenta tambiĂŠn con abundante comercio de proximidad, algo muy destacable en El Cerezo, donde se encuentra la mayor ratio de comercios por vivienda. '

& 

  Â&#x201A;& k# Â&#x2018;    K |1 K

! k Pio XII y Santa Catalina. La carencia dotacional es tal, que se ha comprobado la presencia de una mezquita ocupando un sĂłtano de uno de los bloques situados en el extremo norte de El RocĂ­o. Es destacable  Â&#x201A;    

  @  [    

 

 En El Cerezo, la plaza Playa Punta Umbria es prĂĄcticamente el Ăşnico espacio pĂşblico acondicionado, 1700 metros cuadrados sometidos a un uso intenso, especialmente por parte de las comunidades ex  k  &    &   & &  k@ Â&#x201A;  F  se han multiplicado los cerramientos que aparecen en los lugares mĂĄs inverosĂ­miles. A este lugar se le        &

@ & @ k #    Â&#x201A;&  raquĂ­tico y escasamente tratado, donde los usos predominantes son el comercial y el aparcamiento en    Existen al menos 2500 m2 de espacio libre, repartidos en cuatro vacĂ­os residuales entre bloques sin ningĂşn tipo de mobiliario, a los que se suma una pequeĂąa cuĂąa de suelo de 1300 m2 en el extremo norte del barrio que carece incluso de tratamiento de suelo.

Ă­ ndice

Iban DĂ­az Parra

]

79 [


htmhc

El Cerezo. Cerramientos y estructuras de metal para imposibilitar el uso del cambio de rasante con Av. Doctor Fedriani como asiento.

Cerramientos en El RocĂ­o.

'       K     &    &        alcorques, abundantes y de entidad. El acerado es generoso, entre tres y cinco metros, pero se encuen    K' &     &   &       papeleras, arriates y macetas. Es destacable la prĂĄctica desapariciĂłn de los bancos, asĂ­ como el hecho de que gran parte de tapias o elementos arquitectĂłnicos que pudieran tener un uso como asiento, han   &

    % F    %  ^ K ÂŹw1     

  Â&#x201A;& k    

      k  &    %     En la barriada El RocĂ­o encontramos la Plaza de los AlmonteĂąos, casi totalmente ocupada por coches y      

k@ Â?Â&#x201C;¤ Â&#x201C;)  %  [   K    & 

@#  \  k@   [K  de la vida social de la barriada, ocupando aproximadamente 1100 m2.  @F      &  |  k" k1 !  '     Â&#x2C6;Â&#x2021;Â&#x2021; Â&#x201C;    

        que limitan su uso. Encontramos asimismo numerosos espacios residuales vallados sin uso ni tratamien

^ K Â&#x153;w El arbolado es abundante y se encuentra cuidado en todo el espacio pĂşblico de la barriada. TambiĂŠn             k&  & estado de conservaciĂłn. No obstante, la ausencia de bancos es total. El tratamiento del espacio pĂşblico en las otras dos barriadas es muy similar. Doctor MaraĂąon cuenta con Â&#x201A;    & @  &     Â&#x2018;      &  

  '+

! F     k plaza tosca de algo mĂĄs de 800 m2, sin apenas ningĂşn tipo de mobiliario urbano y arbolado de escasa             & @Â&#x2C6;Â&#x201C;¤¤ Â&#x201C;k@  K  # & k   

   

          nos. El tercer espacio de ciertas dimensiones en el interior de la barriada de estĂĄ ocupado por completo por coches que lo utilizan como aparcamiento.

]

80 [

,   

&      k@ 

 @  k  apenas un par de bancos en todo el barrio. Sobre el cambio de rasante con respecto al vecino barrio de ,1k@   %   &     

k%  dos cerramientos que impiden este uso. A pesar de todo, casi a cualquier hora del dĂ­a, pueden encon  K    k        k%       k pie o sentados en el suelo. En BegoĂąa, de nuevo, los espacios libres que quedan entre los bloques son generalmente utilizados    

k @ 

         KÂ&#x201A;    &   #   # K [ &  @   [    Â&#x201A;         &      ,  k   

     ÂŹÂ&#x2021;Â&#x2021; Â&#x201C; '   & K   &                

            !"

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Barriada BegoĂąa.

donde encontramos el espacio libre de mayor tamaĂąo, un vacĂ­o urbano de 1300 m2 sin ningĂşn tipo de

  

^ K ÂĄw

1    k K  Â&#x2018;    Â&#x201A;&

' K #%   K k ?   #k     11'  +

! Fk   1\ \K F  &  &  "  '

    11            F k     &   K   & 

&  '  1 +

! Fk   k    K   @? Â&#x161;  ,    1\ \K F      @  K       la asociaciĂłn en igual medida que los espaĂąoles â&#x20AC;&#x153;en las cabalgatas de reyes, o en cualquier actividad @%K k  '  "    @  & &     Â&#x2018;  @#   %              %   K  Â&#x2018;  k   kK          1  Â&#x2018;      & [     seguridad en el espacio pĂşblico. A pesar de que en todos los casos se expresa una sensaciĂłn de insegu #     k%  @   &  &K    & 

   &   @    &  #  

k    1\ \K FkK   Â&#x201A;&  [K      k en su mayorĂ­a procedentes de otras barriadas, que utilizan el espacio pĂşblico, venden droga y se pelean   k@     

@%K  K#      k  &" kF@% &           &? @Â&#x161;%  

  K  K      % se ven allĂ­ con el tema de la drogaâ&#x20AC;?, pero se cuestiona las razones de esta problemĂĄtica â&#x20AC;&#x153;hay un problema      k^ÂĽw%  % @  K     +     &?   & K      Â&#x2039;  @ K '

               Â&#x2039;

 '  1\K F @?   @%         &       

+



 k  k" k  &  

 & k @%#   Â&#x201A;& k @F tratamiento que en los Ăşltimos aĂąos estĂĄn recibiendo los existentes â&#x20AC;&#x153;antes habĂ­a bancos donde la gente se sentaba y debido al tema de la venta de droga los vecinos, en patrullas ciudadanas, quitaron los ban  

Â&#x2039;Â&#x2018; En el caso de Doctor Maraùón y El Cerezo, la inseguridad en el espacio pĂşblico se asocia directamen  K  '  1   |Â&#x161; & k&         & @ @ &  k  

 @ [ %#     inmigraciĂłnâ&#x20AC;?. En Doctor Maraùón la situaciĂłn es similar â&#x20AC;&#x153;El principal problema del barrio es la seguridad. Iban DĂ­az Parra

Ă­ ndice

]

81 [


htmhc

( % &    K ^ÂĽw K   [    ÂĽ& broncaâ&#x20AC;?. Se acusa a los inmigrantes de hacer ruido, de orinar en la calle y de pasarse el dĂ­a en las plazas y espacios pĂşblicos, lo que ha llevado en el caso de El Cerezo y Doctor Maraùón a solicitar todo tipo de cerramientos, supresiĂłn de bancos e instalaciĂłn de molduras en tapias para evitar su uso como asiento. '+

! FÂ&#x161;  @@   & ^ÂĽw @% &k%&&ÂĽÂ&#x152; tambiĂŠn les acusan de pelearse en la calle, â&#x20AC;&#x153;hay muchas peleas entre ellos, de los inmigrantes con los inmigrantesâ&#x20AC;?. '\K F  &KÂ&#x201A; Â&#x2039;

     K  k    @Â&#x161; Â&#x2039;

    K   %ÂĽ     [ &  KÂ&#x201A;F @    K    &? @Â&#x161; @ %% %    % KÂ&#x201A;Â&#x2018;  ' 

    " kÂ&#x161;%    [ & ^ÂĽw   

 @    K   @F|Â&#x161;   K  % K  K  

+

! F '  k @  K   #    

 &  K    k   k  # &  contenedores, etc., a esto se le suma un uso intensivo y en ocasiones exclusivo de espacio pĂşblico por   Â&#x2018;  k @ %  &

 &  % ^       w @ %   k" k   

 

@ & Â&#x2018;  Â&#x161; % # k    @ & F k@ [   y sobre todo â&#x20AC;&#x153;vive de puertas para dentroâ&#x20AC;?. El principal problema, segĂşn Carlos, es que hay poca relaciĂłn  F Â&#x2018;   +   #   K  k  +

 ! Fk     @   K         k @   @  [    '  k     k @      K  &  &    k  @   @  &  &  K  @   droga y pelearse. ;KÂ&#x201A;       1 '   k Â&#x161;   F   %         &   K K  ,   +

! F"      @  

 &  

&   # @ K    F [     ,   1\ \K F  @ Â&#x161; #   %    @       #  

 &         [ &  @F@Â&#x161;%   @ [   %K  @ [   & k+ ! F   &?@%     

    F &  @ K K  Â&#x2018;   ,  11#    &   %  K Â&#x2018;            k     

   &      Â&#x2018;      +1'  k           K  Â&#x2018;   %  &

  &     K       este sentido. +" K @   Â&#x2039;

 Â&#x161;     #  los inmigrantesâ&#x20AC;? no criminalizar â&#x20AC;&#x153;solo por el hecho de ser inmigranteâ&#x20AC;?. A lo que aĂąade que se deberĂ­an &  Â&#x161;             #           

]

82 [

[ CONCLUSIONES ] + + 

!     Â&#x201A;   & Â&#x2018;   [     ;) 

&     

        K   ?      Â&#x2018;  'Â&#x2018; K         de poblaciĂłn especialmente en torno a los barrios de El Cerezo y Doctor MaraĂąon y que estĂĄ compuesta principalmente por poblaciĂłn andina, marroquĂ­ y nigeriana. '   

       &  Â&#x2018;      #  ?    &  F )  K [   &    k #         

  K  k @   &  K  Â&#x201A;  #   # 

   % [     ;'

   @Â&#x2018;            

            !"

Ă­ ndice


[ territorios de aproximaciĂłn ]

     &   k@   K [ @  ?    %  &     

  %&  #     K      

    &  Â&#x2018;  ' ?  K kK K  Â&#x2018;   [  

 #   K [ k     Kk %        un crecimiento del stock de poblaciĂłn, protagonizado por la poblaciĂłn andina. ' &  

    [Â&#x2018;

 Â&#x2039;

'       Â&#x2039;

k Â&#x2039;

    Â&#x2039;

K     k    & F   @%        

 & @       & @kK  &   '  Â&#x152;  &  &Â&#x201A;  #      k@      espacio privado que suponen sus residencias y que hace un escaso uso o incluso muestra un cierto des?   Â&#x201A;&  

  & Â&#x2018;  k     k     & @;  &         Â&#x152; &   K        Â&#x201A;&  K  &k        @ #      '     K  Â&#x2039;

 &   Â&#x201A;& @         &  KF       &   k mayor presencia policial y la supresiĂłn de cualquier tipo de mobiliario que pudiera incitar a su uso. La administraciĂłn responde a las demandas de las asociaciones de vecinos, como Ăşnico interlocutor vecinal [ k             Â&#x201A;& K           K    Â&#x2039;

 +   #      Â&#x201A;&      k          Â&#x2018;     k   

 & k   #   banal lugar de paso.

Â&#x2030;>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; +'k   K       kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ! |!    & 1

; kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; )>+*1,';k!Â&#x2DC;'+  K  'F&   Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;\& ÂŁÂ&#x2013;> \& K [ " K #  ; k) \  k Â&#x2020;**k½Â&#x153;ÂŹÂ&#x201C;kÂ&#x201C;¤  & Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;Â&#x2030;%

|}}~~~&}K  }&ÂŁ~]Â&#x153;ÂŹÂ&#x201C;% Â&#x160;Â&#x2030;*;;3Â&#x2C6;Â&#x2C6;ÂŁÂĄ]¢Â&#x153;¢Â&#x160;

]

Iban DĂ­az Parra

Ă­ ndice

83 [


htmhc

]

84 [

í ndice


[ territorios de aproximaciĂłn ]

SENTIMIENTOS DE PERTENENCIA, IDENTIDAD CULTURAL Y PARTICIPACIĂ&#x201C;N SOCIAL DE LOS SENEGALESES EN SEVILLA. Susana Moreno Maestro, AntropĂłloga (Sevilla, EspaĂąa) Palabras clave: senegaleses - identidad cultural - AndalucĂ­a InstituciĂłn: Grupo GEISA. Universidad de Sevilla mipanico@us.es

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] En AndalucĂ­a, la creciente multiculturalidad etno-nacional consecuencia de los actuales procesos migra

 %   #

 [     &  '   

 %     F Â&#x201A;   K   

   K K [ #    )'  Â&#x161;     & '  

kK K 

 realmente espectacular de la presencia de inmigrantes, ha dado pie para que, desde las instancias po  

   @ â&#x20AC;&#x153;AndalucĂ­a ha pasado de ser una tierra de emigrantes a una tierra de inmigraciĂłnâ&#x20AC;?, y que ello es la prueba del paso del subdesarrollo a una situaciĂłn de â&#x20AC;&#x153;sociedad avanzadaâ&#x20AC;?, con los mismos problemas de otros paĂ­ses avanzados de Europa1'    & @    K        &    1  Observamos, asĂ­, que en los documentos pĂşblicos de la AdministraciĂłn autonĂłmica son constantes las #     &   Â&#x161;  K &         &  % 3 ];  @ K  K    Â&#x2039;  K 

  k     [      contexto para AndalucĂ­a como sociedad receptora de inmigrantes2. Sin embargo, son las repercusiones de la globalizaciĂłn para AndalucĂ­a las que hacen que su dinĂĄmica econĂłmica -sobre la que se basa el proceso de inserciĂłn de los inmigrantes- sea la que el mercado impone, ahondando en un modelo de de  @  Â&#x161;    ^\  kÂ&#x2C6;¢¢Â&#x153;wÂ&#x152;                  &      [Â&#x2018; &    k     los costes sociales, culturales y ecolĂłgicos3 . A nivel analĂ­tico, por tanto, el contexto mundial puede tratarse de dos maneras: entendiendo sus mecanismos como variables de contextualizaciĂłn o, directamente, incluyĂŠndolos en los anĂĄlisis causales (PichĂŠ, Â&#x2C6;¢¢Â&#x153;w'  @       K    #

K &  sobre los procesos migratorios, sobre la situaciĂłn de los paĂ­ses de origen y receptores de migrantes, y sobre los colectivos e individuos concretos. Entiendo, en este sentido, que para hablar de la interacciĂłn de individuos y de grupos en contextos locales como pueda ser el andaluz, debemos partir del anĂĄlisis de la posiciĂłn que ocupan, por un lado, los paĂ­ses de origen de los inmigrantes, y, por otro lado, AndalucĂ­a como paĂ­s receptor, ambas realidades contempladas dentro del marco de la glocalizaciĂłn 4. Susana Moreno Maestro

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]

85 [


htmhc

Por tanto, para analizar la participaciĂłn del colectivo senegalĂŠs en la ciudad de Sevilla, se hace necesario, aunque se haga brevemente, apuntar solamente algunas realidades respecto al paĂ­s de origen en el actual contexto de globalizaciĂłn.

El paĂ­s de origen: Senegal       @ K 

kf#    [Â&#x2018; " & ' ;K  % 

  

        en prĂĄctica de polĂ­ticas de liberalizaciĂłn comercial y de privatizaciones impuestas por el Fondo Monetario *    \ !|  % 

K    k ?     &      % @  &@&  Â&#x152;% 

 k con el cierre de empresas, el agotamiento de recursos por el aumento de barcos y la debilidad de la pesca  Â&#x152;% 

 k  [     &    pleos desde 1980, acentuĂĄndose este proceso a lo largo de los 90, sobre todo despuĂŠs de la devaluaciĂłn #  Z1k Â&#x2C6;¢¢Â?^+ &??kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;w,     Z Â&#x201A;&    entonces en la congelaciĂłn de salarios, despidos masivos y programas de â&#x20AC;&#x153;retiro voluntarioâ&#x20AC;?para cumplir Â&#x2018;K  1 '   ^1'wÂ&#x152;     &  

Â&#x201A;&     k  k &   k     &  % K   #   #  5 y, por otro lado, en un crecimiento de la eco #           ' k;Kk  # #     &   

 y distribuciĂłn de los centros urbanos. El comercio en los mercados, en la calle, puerta a puerta, es im  & @  %,  # &k

 #    certeza por parte del gobierno de que es la Ăşnica salida de gran parte de su poblaciĂłn y de que un mayor control de esta economĂ­a generarĂ­a importantes movimientos de protesta, como ya se vio en noviembre  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;  +Â&#x2014; k             #               1& Â&#x2013;  Â&#x161;  KÂ&#x201A;&     ^!  ! kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw 1k k   

    [     # ;K [   k     k   K   K           f#   3K  ^, kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?wÂ&#x152;f#   K      % &    &         # kK @k     &  &   

    k# #   Â&#x161;3 1       Â&#x2018;    Â&#x2C6;¢¥¤k % &       ;K             k ?k

K k        #  k

 @ K &;K K    ,'Â&#x2018;  k@ trar y salir libremente del territorio espaĂąol, muchos de estos senegaleses y senegalesas comenzaron a @ #       (# K       #

      1'k #      hacerse con ganancias en un periodo corto de tiempo, siguieron con la misma actividad, la mayorĂ­a de   

# jk %   k &   #   una situaciĂłn nueva para los senegaleses y senegalesas que llegan a Sevilla. La venta ambulante se    [  #     @       &;K ^, &kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;wk @ K       

En torno al debate sobre la integraciĂłn social

]

86 [

'  )' k    K 

                Kk          ! @   der a ĂŠl sin haber sido â&#x20AC;&#x153;invitadosâ&#x20AC;? 6!   #         K  &      &    &    @ K   

    @  @         @  %K# @   ,      momento de crisis econĂłmica, donde las polĂ­ticas del gobierno espaĂąol recogen planes para el retorno â&#x20AC;&#x153;voluntarioâ&#x20AC;? de inmigrantes -con la prohibiciĂłn de volver a EspaĂąa en los tres aĂąos siguientes si deciden  K ?]k !  & * K  %    ÂŁÂ&#x2021;Âż el presupuesto destinado a la integraciĂłn de inmigrantes. Sentimientos de pertenencia, identidad cultural y participaciĂłn social de los senegaleses en Sevilla

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

 &k      

    k  & k       #          ;  Â&#x2039;  K 

    K @? @  @ & @?  K k     '   munidades autĂłnomas poseen un importante papel en la inserciĂłn social de quienes se ha decidido permanezcan en territorio espaĂąol. Pero como es el gobierno central el que se reserva la potestad de otorgar

   K

k 1   [K &    &  k polĂ­ticas sociales, dentro del contexto de discriminaciĂłn institucionalizada@      #  k  

k  &  K        K tes en el actual contexto regido por valores ultraliberales donde la atenciĂłn al tema de la inmigraciĂłn no Â&#x2018;  % % @@K#     %  [&[   porque, por una parte, los inmigrantes han sido hasta ahora imprescindibles en su condiciĂłn de mano de

&       @    k 

k#  

kKÂ&#x201A; muchos, amenazan nuestra calidad de vida y nuestra propia identidad. Por ello, se les hace no existir         %            %  & K    #          &   Â&#x161;    %  +   k    K 

     ) '   [ #        K        #      ?+  % ^+, kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁkÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw'   Â&#x2018;

k [  @  @   &  K  

 K 

   participar, como iguales, en las sociedades receptoras, como puede ser la andaluza: sus destinos se hallan determinados por las necesidades y compulsiones que marcan el Mercado y las legislaciones de los '  @&  #   

  En este sentido, como la integraciĂłn social, no solo de los inmigrantes sino de la poblaciĂłn en general, se #   & k    K  k @

§   Â&#x2018;   ]  ser legalizados y acceder a derechos, no es de extraĂąar que los programas destinados a la integraciĂłn social se centren, sobre todo, en la integraciĂłn laboral. En este contexto, mediante una legislaciĂłn estatal @  Â&#x161; #         k   & de empleo de los inmigrantes a cinco o seis ramas de actividades muy concretas: aquellas que convienen a una economĂ­a que trata de ser competitiva. Por tanto, partimos de la constataciĂłn de que no hay igualdad de derechos para todas las personas @1 kÂ&#x17E;K       

 K &    ?  K   Â&#x;Â&#x17E;%      

     @ 

 @Â&#x;Â&#x17E;;Â&#x2018;K K@   interĂŠs por lo pĂşblico y, a la vez, mantener una ley que lo discrimina? Son las leyes actuales el principal obstĂĄculo para la convivencia.

Formas de participaciĂłn social A pesar de esta situaciĂłn de discriminaciĂłn en la que viven, las personas inmigrantes no son agentes pasivos en el discurrir de las ciudades sino que estĂĄn interviniendo en su diseĂąo, principalmente como colectivos etno-nacionales, mĂĄs que como individuos. Para mostrar este hecho, presentamos un anĂĄlisis de las estrategias del colectivo senegalĂŠs de Sevilla a la hora de obtener una vivienda, de elegir barrio, &  K   &   #  

k  ,    F @k   Kk [#

      k  k &          § @ son condicionantes que comparten con la mayor parte del resto de los inmigrantes-, tambiÊn la pråctica de la venta ambulante determina las maneras de vivir la ciudad en la medida en que marca no solo sus K  &  k  &?k     @   ]

Para empezar, la realidad de la comunidad senegalesa en Sevilla no es la de un colectivo con la totalidad de sus miembros viviendo de manera permanente en la ciudad, y eso, indudablemente, repercute    @ k   k

! % k & 

   tema de la dedicaciĂłn a la venta, encontrarse en otros lugares de AndalucĂ­a o del Estado y venir a SeÂ&#x201A;            *K  k     

 localidad y encontrarse viviendo, la mayor parte del tiempo, en Sevilla, o viceversa. Otros pueden estar   ;K      [    K    §K     k Susana Moreno Maestro

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87 [


htmhc

K   kÂ&#x201C;]ÂŁ F   ^K  [Â&#x152;

  w§k   ;K# % F  Z    "  Magal de la ciudad santa de Touba (Moreno Maestro, 2006). ' @    [    k%           &  @ 

 Â&#x152;    K     aprovechamiento de las redes sociales (Moreno Maestro, 2005), es cuestiĂłn de minimizar riesgos. Los &       K  + 

! !  §G dades-La Carrasca, Begoùa-Sta. Catalina y La Palimilla-Dr. Maraùón-, en Distrito Municipal Macarena 3 ]#    &  ;  ]+ 

 ]1   \ ], Palmera7. + 

 

&  k;      K      K?Â&#x152;  k@  %   K  ?k     las desarrollan, en gran parte, allĂ­. En este hecho, tambiĂŠn ha sido determinante la prĂĄctica de la venta ambulante, tal como lo muestra la declaraciĂłn del Presidente de la â&#x20AC;&#x153;AsociaciĂłn de Senegaleses Inmigrantes por la Igualdadâ&#x20AC;? recogida por Ousseynou Dieng (2006:289):Â&#x161;ÂĽ       antigua estaciĂłn de trenes de la Plaza de Armas, si uno no querĂ­a volver expulsado a Senegal, tenĂ­a que K    ;  . Esto sucediĂł en los meses inmediatamente posteriores a ,'Â&#x2018;  Â&#x2C6;¢¥¤k   Kk  #      &lante, se vieron obligados, para desplazarse a los pueblos donde vendĂ­an, a coger el tren en la estaciĂłn ''  k;  k   #  &  Â&#x2018;  

 k @  &# K  k &K     ,1K&k   @  %&  &   Â&#x161;  @k;  1k

    

    # k @K  % %   Â&#x201A; % K;§@%&  K]k@ +

 Z k!  k  & k;  k %   % % K  mĂĄs de un aĂąo. Pero no solo los barrios de residencia estĂĄn determinados por la actividad de la venta, tambiĂŠn la vivienda @   [#        |   #  [%&     & %    %  [       1

k [k% % @ &  @%     [#  kK  k & @ K k  %          

k         senegalĂŠs, no de los inmigrantes en general, globalidad a la que se destina la mayorĂ­a de las medidas para la integraciĂłn.

Lugares de encuentro y reuniĂłn , KK k     #  K  k%    K    |Â&#x17E;@?   &  Â&#x; Â&#x17E;(? K    @? Â&#x; Â&#x17E;(?   %             @  1    

#  Â&#x;   

k      @k                k   &    KÂ&#x161; K  & Â&#x161; K    §KÂ&#x201A;K   

 origen y estĂŠn regularizados o no- y, en consecuencia, de inmigrantes merecedores y no merecedores del 

      1. La casa, el principal lugar de encuentro

]

88 [

En Senegal, las casas son lugares de encuentro alrededor del tĂŠ, el chebuyen 8 y la charla. Son un cons    K  # &     k %k

k   k& KkF ÂĽ          k

   k  &k  ÂĽk@  [ %& 

 ';k   # K  de encuentro constante y espontĂĄneo, sin cita previa, sin un â&#x20AC;&#x153;quedamos a las cincoâ&#x20AC;?. Por eso, las casas K K   #      %K    acordado, este puede cambiar a una casa sin previo aviso. AsĂ­ ocurriĂł en una reuniĂłn de la asociaciĂłn   K;k  K    &        3 kk 

 & k@ %  [

   K  [# K k  ? Sentimientos de pertenencia, identidad cultural y participaciĂłn social de los senegaleses en Sevilla

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Por lo tanto, las casas se viven en su sentido mĂĄs amplio. Y, si el acceso a la vivienda constituye uno de los problemas mĂĄs graves para la poblaciĂłn autĂłctona, mĂĄs aĂşn lo es para la poblaciĂłn inmigrante. Es %&   KÂ&#x201A;   @        por el propietario de la vivienda que se desea alquilar. Hemos comprobado cĂłmo en algunos casos estos        K  @    [@ k    

  

 k% 3"@          el alquiler de viviendas a inmigrantes.  kÂ&#x17E;      &  KÂ&#x;3   k    , mayorĂ­a comparte vivienda con paisanos, ya sea con parientes, ya sea con amigos, a excepciĂłn de los     Â&#x2018;

'  

     |  ?K          @     @ %&  &     

       @     K  

k &    #  @ K 9.

La mayor parte vive en rĂŠgimen de alquiler y suele pasar por mĂĄs de una vivienda. En la ciudad hay pisos    % & 3   k@ [        [@

K    &;   @  & #    &?

&   ?K k@  &? @

    ? Por toda la vida que se hace en la casa, por su importancia en la creaciĂłn y ampliaciĂłn de redes, la me     

         K?' siones, se ha pedido al Delegado del Distrito Macarena o al Delegado de Urbanismo, sobre todo a travĂŠs de Asociaciones que han constituido, que actĂşen como agentes de mediaciĂłn para conseguir un mayor acceso a la vivienda en cualquier tipo de rĂŠgimen, aunque principalmente de alquiler. En los Ăşltimos aĂąos, un grupo no desdeĂąable de senegaleses han comprado vivienda en Sevilla pero, en contra de lo que podamos pensar en un primer momento, esto no responde a la idea de permanecer   

 k   k     |       Â&#x161; K      K ;K    ' Â&#x201A;     %       & & & k #     &   ]

  & K  K #   



Â&#x201C;'    1~

Â&#x161;>    & f#  Z

' K   , 

rioâ&#x20AC;?'   @      1~k   }3  &    ;   10. El restaurante se inaugurĂł en mayo de 2007, tras haber pasado un periodo corto de tiempo en la C/ OtoĂąo, cerca de Doctor Fedriani. ;     #      K'    K # %   |  #  k&&&&k  

  &   #  islĂĄmicas de Senegal decoran las paredes, durante el mes de RamadĂĄn se sirve solamente la cena, los    K  Â&#x2039;     

      capacidad para acoger a mås de 200 personas y cuenta con un espacio al aire libre a la entrada normal     K     %  , &@        & &        K?;k     dahíra mouride11§@  #      ]k@  &?1  !  Senegalesas de Sevilla o de otros grupos que lo demanden.   

k          @% %   K  #rencia para la comunidad senegalesa de la ciudad. Por ello, es allĂ­ donde se han impartido charlas sobre     

     &  %%& K     &      ]# kK   k K@   '



%      K   %         k?#   

  

        @ K     k   K        K  k

       @ &  inmigrantes, ya sea desde la AdministraciĂłn o desde asociaciones no gubernamentales. Susana Moreno Maestro

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]

89 [


htmhc

'   k% #   K   ?    &    calendario musulmĂĄn senegalĂŠs en Sevilla. El sitio puede parecer idĂłneo: estĂĄ en pleno centro, es am kK  

ÂĽ % % @  Â&#x201A;   @    @  K     k  @%      % # ?   K K     

3. Las dahĂ­ras senegalesas ';k k% % K|  

 k   K   &    K ,%  K   @k  &   

  

 k #    [   K 12. La relaciĂłn entre ambas es constante, pues hasta hace relativamente poco tiempo se contaba con una Ăşnica dahĂ­ra @

 # & 13. Por la importancia de la religiĂłn para los senegaleses, y por su preocupaciĂłn constante por lograr una buena inserciĂłn del colectivo en la ciudad, estos tratan que sus prĂĄcticas religiosas sean aceptadas y reconocidas por la sociedad sevillana. AsĂ­, cuando en septiembre de 2008 vino a la ciudad uno de los  &   [      ;K           k   K  Sevilla organizĂł reuniones entre el marabout y asociaciones pro-inmigrantes y de derechos humanos de la ciudad. Es decir, se intenta el conocimiento mutuo, que solo puede venir a travĂŠs del contacto14. Los senegaleses quieren hacerse visibles para que puedan convivir no solamente personas, sino tambiĂŠn  [      #          '    k      k             @  K &   1    }  asociaciones reconocidas sino, tambiĂŠn, otros como el que acabamos de citar donde, ademĂĄs, el lugar K    #%

,1K&    &   K #

 de cristos y vĂ­rgenes que procesionan en la Semana Santa de Sevilla.

[ CONCLUSIONES ] Cuado se habla de autosegregaciĂłn de un colec tivo de inmigrantes se trata, en realidad, segĂşn todo lo  k           

 ?  maciĂłn en lo propio, sino la respuesta del grupo a la situaciĂłn de discriminaciĂłn sistĂŠmica en la que se %  & , K & # K  Â&#x161;?     preservaciĂłn de la cultura en sĂ­ misma, sino como la manera de organizar y gestionar las actividades, ne     & k @   &?    @ @1   Â&#x201A;& & ;        k#  K   acciĂłn que ademĂĄs de preservar el espacio comunitario propio aumenta la participaciĂłn en la sociedad de  K1 &  &     #     &k@    &sarse supone necesariamente un â&#x20AC;&#x153;enroque culturalâ&#x20AC;?. El rol de las redes comunitarias, solo en ocasiones #    k#  k  #     K    k que estĂĄ presente permanentemente en la vida cotidiana del inmigrante. Si â&#x20AC;&#x153;la exclusiĂłn de la que son

&

&Â&#x2018;     (MartĂ­n, 2003:114), la estrategia de adaptaciĂłn a su situaciĂłn tambiĂŠn es colectiva. En cierta medida, estarĂ­amos hablando de identidades-resistencia (Castells, 1998). El no mirar la realidad concreta de cada uno de los colectivos de inmigrantes, que tampoco son internamente homogĂŠneos, hace que no se conozcan cuĂĄles son los elementos culturales de cada grupo @

  K     & j       #

   %k        

     

k mediante la integraciĂłn del colectivo en la sociedad andaluza como pueden integrarse en ella cada uno de sus miembros. ]

90 [

[ NOTAS ] 1      1 |1 ;K!   '  K   K    de AndalucĂ­a. Sevilla, 2003.

Sentimientos de pertenencia, identidad cultural y participaciĂłn social de los senegaleses en Sevilla

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Â&#x201C;)           @%    1    * K  * K   AndalucĂ­a, 2001-2004. ÂŁ  >K^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw[    #  Gk1  #  #?    

     & k #@ #      # §Â&#x2C6;     K * K J+  Â&#x152;Â&#x201C;  @      # ÂŁ# &    ]1     Kk  k@ #  Â&#x2018;       Â&#x2018;

      #  &  4 Para el conocimiento de este contexto, ver: Delgado Cabeza, M., AndalucĂ­a en la otra cara de la globalizaciĂłn. Una economĂ­a extractiva en la divisiĂłn

 

 & k! K& k;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;Â&#x152;" k,k1  &  K &  & k  &       K    k! K& k;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;Â&#x152;!  k*k,K & 1 '     k! K& k;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C; ¤    1 '            Â&#x2018;   &      

  

Â&#x161;    k    k    &K  K K   

   &     K K? k@         Â&#x201A;  #   ÂŹÂ&#x161;+%  [ F kÂ&#x2C6;  & Â&#x2C6;¢¥¥k        [  #k Â&#x201C;Â&#x2C6;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;  %      K  '    @%  1+G1@      K  @%       K 

)' 'F^*# Â&#x161;+  % G  Z   ; Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄk AsociaciĂłn Pro Derechos Humanos de AndalucĂ­a). Â&#x153;+

Â&#x2018;  \  + K [ ;Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ ! G&  ;k;   '   k1 miento de Sevilla, 2006. ÂĄ'&    kK 

k  &               Kk ver Nâ&#x20AC;&#x2122;Doye, A.F. y Nâ&#x20AC;&#x2122;Dao, A., 1996. 9 Una explicaciĂłn mĂĄs extensa de este punto, puede encontrarse en Moreno Maestro, S: AquĂ­ y allĂ­, viviendo en los dos lados. Los senegaleses de ;k      " &  k 1 ;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ Â&#x2C6;Â&#x2021;    %k   # 1  

;@F     Â&#x2C6;Â&#x2C6;';Kk [  [  

#   @  #  K k    * @ K       

    ,    |Â&#x2C6;] # Â&#x2020; ^( wk#!  ' [@F [  K;KÂ&#x152;Â&#x201C;] # ^wk#1 KÂ&#x152;ÂŁ] # !  k#;K 1%  \ & Â&#x201C;'%  K  k      k    #    k K       &  § # K  ]   k  #    #K  # k K   determinadas celebraciones, etc.  ÂŁ      #    &   #     ;k  | !   ! k ;| Â&#x161;,  #  !      K   K| Â&#x17E;K   Â&#x;'k"  k^

wk      K &    kÂ&#x2C6;¢¢]Â&#x201C;Â&#x2C6;ÂŹ Z  ' !   ;k Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤Â&#x152; !   ! k ;| Â&#x161;+  K   %             K?      K  ;  @ *    >K; |     k  >K1  1 AntropologĂ­a (ASANA) y AsociaciĂłn Latinoamericana para el Estudio de las Religiones (ALER). Sevilla, 24-26 de mayo de 2007. Â&#x2C6;Â?*   k  &?k@  &  #  &      1  

;k  K   

Â&#x2030;>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; 1;*1*<3+'>'G;G)!13;+'13+1,)²1^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw*# +  % G  Z   ; Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ 1j)31!*'3+';'*,,1^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw\  + K [ ;Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ;| ! G&  ;k;    de EstadĂ­stica. \1*k"^Â&#x2C6;¢¢Â&#x153;wÂ&#x161;  @   %   ]?K   ? Â&#x;%?    K@?   Âśk,? ment. Antipodes, Bruxelles :Iteco. 1;',,;k!^Â&#x2C6;¢¢¥wÂ&#x161;'    

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 'Fk;Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2C6;]Â&#x201C;Â&#x2C6;ÂĄ QQQQQ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁw" &       \  |*   ]

QQQQQ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹwÂ&#x161;'Â&#x2018;     K ,! +  @k Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ +'!\','k+!^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;wÂ&#x161;,  ?   "?|'*! +*'3"k^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤wÂ&#x161;* K      Â&#x2018;   K&  ;  G|   Â&#x2C6;Â&#x153;|   *   "  ;|*  

1   G   k    k 1  286-295. ,1!\1k^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;wÂ&#x161;* K  Kk*  # > *    ;   Kk3½Â&#x201C;¢;*

Susana Moreno Maestro

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91 [


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,';k!^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?wÂł*#   

|K    Â&#x2039;Â&#x2018; Âś\  |* K  *    '  1#    !1>²3+²1Â&#x203A;k'^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁw   K 

     ;|! K&  !>'3!1';>k;^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤wÂ&#x161;>          K?;  &|1 *;    &  * K * K  'Â&#x2018;  1  QQQQ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw|1@1k    , K;k    k;|+  " 

    !K 

k  " &  k 1  QQQQ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄwÂ&#x161;! K  # ;>    K? 1 * K  *     & "? k & '  *# ' %|) !KG [ Nâ&#x20AC;&#x2122;DOYE, A.F. y Nâ&#x20AC;&#x2122;DAO, A. (1996) Cocina Senegalesa. Barcelona: Icaria Editorial. *G'k^Â&#x2C6;¢¢Â&#x153;w* K       ?K       ? ? |       "    % %  %  ?    ? ? !  | UniversitĂŠ de MontrĂŠal, Centre dâ&#x20AC;&#x2122;ĂŠtudes ethniques. >'*"1+1k1|Â&#x161;ZÂ&#x2018;&     #    &        #   Â&#x17E;G   Â&#x161;      K     Â&#x; 1 * K  *     & "? k & '  *# ' %|) !KG [

]

92 [

Sentimientos de pertenencia, identidad cultural y participaciĂłn social de los senegaleses en Sevilla

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

LA CONSTRUCCIĂ&#x201C;N SOCIAL Y POLĂ?TICA DE LA ECORREGIĂ&#x201C;N EJE CAFETERO DE COLOMBIA Y SU DINĂ MICA TERRITORIAL. #$ %&' %&'     * (Manizales, Colombia)

Palabras clave:   +  +    InstituciĂłn: Universidad AutĂłnoma de Manizales; Centro de Estudios Andaluces.   KÂ&#x2C6;Â&#x153;$  Â&#x2018; 

,   Â&#x2039;Â&#x2018; [[    ]     

         ' K'#    &  '       Â&#x2039;Â&#x2018; k    §  Â&#x2018;

  

]kse adelanta un anĂĄli    Â&#x2039;

   K   

K],' K' #  |) 

  ]k    %  #     

 

     

        K dĂŠmica.

1. Palabras iniciales a manera de contexto.

En los 53 municipios que integran a Caldas (27), QuindĂ­o (12) y Risaralda (14), habitan aproximadamente 2.3 millones de habitantes. Entre 1993 y 2005 un total de 14 municipios tuvieron crecimiento menor a %&  Â&#x152; &        ?  & 

   Â&#x152;Â&#x2C6;Â&#x201C;    tienen menos de 10 mil habitantes y la tasa promedio de urbanizaciĂłn se mantuvo mayor que la nacional. , Kk1 k,&k!+ @&     &    al 90%. Sobre la base de tres procesos de metropolizaciĂłn que tienen como nĂşcleos a Armenia, Manizales y   k% K  >K'#        &  K  [ dinĂĄmicos de AmĂŠrica Latina. ]

'  

 

   

%   K  ' K'#  k@ [       1 Es cierto que los servicios pĂşblicos domiciliarios y de educaciĂłn y salud tienen una cobertura cada vez mayor y que en algunos casos ya se aproxima a lo ideal, pero no sucede igual con la calidad de prestaciĂłn de los mismos. Jahir RodrĂ­guez RodrĂ­guez

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'*# +  G  2 concluyĂł que la regiĂłn prĂĄcticamente perdiĂł la dĂŠcada 1993-2002 y  Â&#x2018;      @ ? #          G # k    

kK       ]     ># 

K      pĂşblica que otorgue prioridad al cumplimiento en cada municipio de las metas del milenio.

Entramado institucional y polĂ­tico administrativo.3 La regiĂłn posee una estructura polĂ­tico-administrativa donde coexisten municipios, Resguardos indĂ­genas, territorios de comunidades negras, comunas y corregimientos, con dos asociaciones de municipios, una en Caldas alrededor de SupĂ­a y otra en los municipios cordilleranos del QuindĂ­o. ;   [                @  Â&#x201A;    1 k  !3  &  k     ]+ @& ], K f !   #       ,       %   

 K 1@%tas Administradoras Locales en seis de ellas4, el proceso aĂşn no hace de las comunas y corregimientos unidades bĂĄsicas de la planeaciĂłn local y permanecen superpuestos los planes sectoriales de prestaciĂłn de servicios. Se tienen 11 resguardos y 5 asentamientos de comunidades indĂ­genas, con sus respectivos Cabildos y " &   & @KÂ&#x201A;  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤ ¤ %&  Â&#x152;   @   con un territorio colectivo de comunidades negras con un nĂşcleo importante en el corregimiento Santa  k>   [     

  , & #  &  biliza 80 mil habitantes y se organiza, en gran medida, a travĂŠs de la Consultiva de Comunidades. ,    1  >K %    k 

    &  

k ;  >K f 

K  

  #    Â&#x201A;     ciĂłn, tanto del Estado como de las comunidades organizadas y de los particulares en reservas naturales de la sociedad civil. 1@#   

 kÂ&#x2018; '#     "  1K     '    K  !     1K     %              %k            

   @ 1 @     Las estructuras administrativas de los tres departamentos y de sus ciudades capitales son relativamente     k ?  K k#

      #      ridad a la expediciĂłn de la Ley 617/2000. La regiĂłn cuenta con una variada gama de entidades descentralizadas que atienden desde la prestaciĂłn    Â&#x201A;& k   @ 

k% K  k    k        ,K  Â&#x201A;  &       #    K dentro de las instituciones estatales, partidistas y demĂĄs organizaciones de la sociedad civil. El tema se K       #   #      F

  sobre propĂłsitos generales que, en la gran mayorĂ­a de los casos, no permiten seguimientos medibles de resultados.

]

94 [

,          

     @ #   K & & [  'Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁk #   k       1 Â&#x2C6;Â&#x201C;   '  #    k%             de 2007 no volverĂĄ a suceder esta circunstancia. En estos departamentos las elecciones de 2006 se realizaron en todos los puestos y mesas programados. ,   

    ¤Â&#x201C;Âż " &   ¤¿  G     

 [    

          ,   

 # k k  )k  ,& k     k & > k La construcciĂłn social y polĂ­tica de la EcorregiĂłn Eje Cafetero de Colombia y su dinĂĄmica territorial

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

MIRA y el Polo DemocrĂĄtico Alternativo.     Â&#x2018;   k                 1 &      &     k & &   K ,   k    en manos de las coaliciones de gobierno, en general desarrollan una actividad rutinaria y sin grandes hallazgos. Con desiguales procedimientos, intencionalidades y resultados se vienen desarrollando desde 2003 diversas experiencias de presupuesto participativo5 en las que se tiene como denominador comĂşn el de       Â&#x201A;&       [ &               territorial. En los aĂąos recientes ha crecido de manera importante la institucionalidad supradepartamental tanto en 

Â&#x201A;& k   ' [  Â&#x2018;  #   K  &  K  ^1;''wk & ^       wk   ^[  >K   wk ?  ^1 !  w   ^!>K     ?' Kw '

        K   K  [[      ] nistrativos para atender la soluciĂłn de problemas comunes y concertar agendas colectivas de desarrollo.       Â&#x201A;& '#  #    

  

%& K   &       K ?  kk   construcciĂłn de la NaciĂłn. Al reunir las 10 instituciones pĂşblicas de educaciĂłn superior que operan en    

 k  #  %   &    &                

        @   Â&#x2039;Â&#x2018;& *     #   '   *# >K +  G  3)+&  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?    ?

  #?1%     @Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ       #          ?! +     K    ?3   Z  #  @K kk K K        territorial. 3 %K

 Â&#x201A;@  @Z  #   '   ' do, pero es claro que ya estĂĄn superadas las condiciones histĂłricas que lo hicieron viable y se requieren acuerdos interinstitucionales que garanticen, simultĂĄneamente, cumplir los programas econĂłmico-socia     K  #     k    

k  

 por el desarrollo regional. La presencia institucional en la mayorĂ­a de las zonas rurales se ha restringido en la misma medida en que         ?#  %    @ K &  

 

      #      ,    K K   & pagarse cuanto antes. ' #?    K 

      

@#    [  & [    k   #  &       pĂşblica colombiana.

Capital social. ;KÂ&#x201A;3)+k'#    &    K  %  tales orientadas a la bĂşsqueda del bienestar colectivo, pues sĂłlo en 14% de los hogares al menos uno de sus miembros participa en organizaciones comunales, religiosas o polĂ­ticas, mientras que en el paĂ­s  # Â?¤¿1 [k  ÂŁÂ&#x2021;Âż &   Â&#x201C;ÂĄÂż &  &      &  '         & |   K     Â&#x2C6;Â?Âż   #   % Â&#x201C;Â?Âż,       K   # #  k    #  de tiempo. Jahir RodrĂ­guez RodrĂ­guez

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+&   k 

 k@   K  % K      &  Red que concentra en ASOCĂ MARAS a las 10 CĂĄmaras de Comercio con presencia regional6 y que se ha     K 1*@% K ( k>  >    % #  >>K ;K 1   @ K K 

k ?  #    Â&#x201A;& ,  

K%  %  &   acuerdo de competitividad que tiene el aval de las autoridades ambientales. La Sociedad Promotora ArquĂ­medes, una instituciĂłn mixta que cuenta con el aporte de gobernaciones (Caldas, Risaralda, ChocĂł), 8 AlcaldĂ­as, 3 instituciones de educaciĂłn superior, Alma Mater, 5 CĂĄmaras    k1;''k; 

 &K[

    

  k K    K 

#                K  intereses colectivos. En este caso, los relacionados con la vĂ­a Animas-NuquĂ­ y con el puerto de TribugĂĄ. Esta Sociedad resume &#  K    #      K  7. 'kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;'#  #  

      |    1   , Â&#x152; K   1  k K  ;   3   '  ) k'  k'     K'#  8. AquĂ­ se han realizado y estĂĄn programados un nĂşmero cada vez mayor de reuniones gremiales, sociales y acadĂŠmicas de orden nacional e internacional. Sin duda, esta circunstancia es el resultado del   &   K  K k   &? &    

@ 

  K   %  #  @     

 

 Â&#x2039;

      ' @% #      

   

 '#  k   &?  

@       %    Â&#x2039;

k         &    K 9. La institucionalidad local es todavĂ­a incipiente para   k 

 Â&#x2039;

k  @   K K   k reconciliaciĂłn y reparaciĂłn de vĂ­ctimas. ,Â&#x2018;   Â&#x2039;

  %  k  %   ;KÂ&#x201A;1 ;   Â&#x2C6;¢¢Â? & Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ ¤Â&#x153;   Â&#x2018;  Â&#x2039;

  Â&#x2C6;¢  personas que han llegado a estos tres departamentos. Recibimos el 4% de los expulsados y expulsamos el 3% del total nacional. AdemĂĄs la poblaciĂłn campekK#  &%#      k%   

  k 

#    k  % @K & & [  % #         "  K  k   Z1>',3k  K      F k   @    K     

',  

 >  

 k

," k% Â&#x2018;  ? "   #               &         K         comandos guerrilleros10. En la regiĂłn se realizaron en el 2007 dos desmovilizaciones de estructuras paramilitares: una en Santua  k> k&   !  k ¤¤Â&#x2021;  

,+ 

;K   RamĂłn Isaza encabezĂł la desmovilizaciĂłn de 850 personas. ]

96 [

En el oriente de Caldas se mantiene armada una estructura paramilitar denominada cacique PipintĂĄ. 1 

k  # @k  ;     k 

     @%

K    & K *#  @kmada a la decisiĂłn del rompimiento de conversaciones (06/12/06) entre los dirigentes de las AUC y el 

K &  k           &     

  #   &    

La construcciĂłn social y polĂ­tica de la EcorregiĂłn Eje Cafetero de Colombia y su dinĂĄmica territorial

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

' 

   kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤ %       %&  #¥¢ > kÂ?Â&#x201C;Â&#x201C;Â&#x201C;( k  @   %   #Â?Â&#x153;   k  k     &   #    [  % #      k+ @& !1K 

&    @ #   [Â&#x2018;  kK  k        K        Z1> K  presencia urbana. +&   & Â&#x201A;&  

Â&#x17E;   k Kk       %    Â&#x;Â&#x17E; K   @  #            Â&#x;Â&#x17E; #       k      Â&#x;Â&#x17E;(?  & %   K @ K     Z1> ',3 #  Â&#x;Â&#x17E;(?      civil pueden valorarse y replicarse como buenas prĂĄcticas para la paz?.

Â&#x201C;,' K'#  |  

   

En cumplimiento de la polĂ­tica ambiental del gobierno anterior11    &  |Â&#x161;>      [      K   ?K k  #      K 

  &k  Â&#x2018;

      

Â&#x161;     

  

     &' K'#  12Â&#x152; posibilitando que la regiĂłn andina del centro occidente, que involucra los departamentos de Caldas, ( k> k     13k#     ' K   ?K     ,    #   #         K    #?@ ¢Â&#x2021;Âą#      k  *\ &     1

F  #

 ¢¢  

 de la crisis nacional representados en inmigraciĂłn de poblaciĂłn desplazada, asĂ­ como cambios en el uso del suelo hacia cultivos ilĂ­citos y presencia de grupos armados, entre otros. El proyecto complementĂł los #   K @  % &Â&#x201A;@           #    '#     

' K'#  14, se adelantaron otros procesos complementarios: Â&#x2C6;, Â&#x161;, 

  

  

 ?#       k      >) Â&#x201A;& '#  ]1  !  k& 

 )  

 

Z>'Â&#x152; 2. La construcciĂłn de un Sistema Regional de Ă reas Naturales Protegidas-SIRAP adelantado por las 1>Âą' K!   ! 1 &  ?)1   '  ;   @3  3  k)1';33Â&#x152; 3. â&#x20AC;&#x153;Un ordenamiento ambiental para la zona de la reconstrucciĂłnâ&#x20AC;? con la participaciĂłn de las Corporacio1  '#    ! 1 &  >     

 k ' KkÂ&#x2018;  

   K  K    ordinada de sus actores pĂşblicos y privados, quienes en las dos Ăşltimas dĂŠcadas han gestionado y/o       k    &   |   K    Â&#x152;               

 #  ] # Â&#x152;         &   KÂ&#x152;      &    @ 3   3     3 ]333]       K Â&#x152;3   K    [ '#  ^ 

)    K   wÂ&#x152;1K          &   ,k  gaciĂłn regional del riesgo sĂ­smico. Este tipo de proyectos son los que alientan una perspectiva ambiental del desarrollo y se suman a otros @       ^    &  K @%   [     k13+*   ?#  wk   ^#   

        Jahir RodrĂ­guez RodrĂ­guez

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97 [


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1 !  wk    ^#?k'  #?k

   K >3k 

w     ^K K   kK &       w  

'   ' K'#   '  Â&#x2018;

   &  &  &  kÂ&#x2018;  @ #     &  k  & K       

' Kk    

 K  Â&#x152;  @   &     F  &    #  Â&#x152;  & kK  K  de crecimiento, asĂ­ como las polĂ­ticas de uso y ocupaciĂłn planteadas desde los Planes de ordenamiento territorial. En el presente texto se plantean de manera sintĂŠtica las principales conclusiones derivadas del estudio15. La red de ciudades de la EcorregiĂłn se localiza en el cruce de los dos grandes corredores de mayor accesibilidad y mayor actividad urbano - regional en el paĂ­s: el corredor de ciudades que se extiende desde *] ]  1& [     @    ; K  ]\ K

[] \   *K  k      Âł [K  Âś #   \ K

[k! Cali. A pesar de que la localizaciĂłn es considerada de alto valor geoestratĂŠgico, dado que estos corredores potencian la integraciĂłn nacional e internacional, la EcorregiĂłn es un territorio de paso, pues existe la percepciĂłn de que sus mĂĄs importantes centros urbanos (Manizales, Pereira y Armenia) aĂşn no cumplen    K    )#        ' Kk    '   cesos de metropolizaciĂłn nacional, BogotĂĄ, MedellĂ­n, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, CĂşcuta, ya se destacan los casos de Manizales, Pereira y Armenia. Dada la concentraciĂłn de poblaciĂłn, de actividades econĂłmicas y de servicios, y por ende su mayor tamaĂąo, se percibe un ritmo de crecimiento expansivo y desordenado de estas tres ciudades, generando procesos de conurbaciĂłn, incluso de desborde de sus mallas urbanas sobre las ciudades vecinas, situaciĂłn que poco a poco va convirtiendo a estas Ăşltimas en ciudades dormitorio, pues no se ha contado con el respectivo proceso de descentralizaciĂłn y reordenamiento de las actividades terciarias. Al contrario de lo que se observa en otras regiones del paĂ­s, el sistema urbano de la EcorregiĂłn posee aĂşn una relativa distribuciĂłn y composiciĂłn de sus centros urbanos, que cumplen el papel de soportes del        

 Â&#x152; & K k       %     #           K @%     

  +   &   @ #    &     !   +sarrollo EconĂłmico16, se deduce que la red urbana de la EcorregiĂłn estĂĄ inserta en el 60% del territorio nacional que se considera integrado desde el punto de vista econĂłmico y urbanĂ­stico17. La regiĂłn se localiza en el punto de encuentro de las regiones subnacionales de BogotĂĄ, MedellĂ­n y Cali, cuyas ĂĄreas Â&#x2039;  &  K  K  kK    

 #   asĂ­ como situaciones de dependencia con dichas metrĂłpolis. ;KÂ&#x201A; [ #  k !k  1 k    K    #         @ % %[k  K k ;  >   &    & K   #        &   @k  [   + @&  #     K     &  k         

 

]

98 [

SegĂşn su tamaĂąo poblacional se observĂł que los municipios de Pereira, Manizales, Armenia e IbaguĂŠ (mayores a 200 mil hbts.), concentran el 53% de la poblaciĂłn total de la EcorregiĂłn. Por su parte, 9 municipios intermedios (50.000-200.000 habitantes) concentran el 17% aproximadamente. Y el 40% restante de la poblaciĂłn se distribuye en 79 municipios con rangos menores a 50 mil habitantes. La evoluciĂłn de las tasas de urbanizaciĂłn muestra que la EcorregiĂłn pasĂł de tener un Ă­ndice de urbanizaciĂłn del 53% en el aĂąo 64 al 72% en el aĂąo 2000. El 63% de la poblaciĂłn urbana se ubica en los 7 centros  &   k%       &  Â&#x152;     K    k K   &   

La construcciĂłn social y polĂ­tica de la EcorregiĂłn Eje Cafetero de Colombia y su dinĂĄmica territorial

Ă­ ndice


[ territorios de aproximaciĂłn ]

Desde el punto de vista de la organizaciĂłn espacial de los asentamientos (en el ĂĄrea de estudio de la ' K   ¢Â&#x201C;   wk    K K [         & 

    #   kKÂ&#x201A; [  k de integraciĂłn y su actividad econĂłmica: Â&#x2C6;,    #     Â&#x201C;Â&#x201C;      &     ^      wk    

 %  % & K K [ k



  en biodiversidad, de poblaciĂłn principalmente rural y de gran diversidad ĂŠtnica, cuya principal actividad      [  K    Â&#x152;     

 #     bĂĄsica y de servicios, su localizaciĂłn es dispersa y con relativo nivel de integraciĂłn (especialmente a travĂŠs de la red vial secundaria). Â&#x201C;)K k #    Â&#x2C6;ÂŹ      

 > k K K [    Â&#x152;        K        K      #   & 

      k K     @#     &      entre ellas. 3. La tercera zona corresponde al territorio de la EcorregiĂłn localizado en la cordillera Central (vertientes

   wÂ&#x152;& K      k%  & 

%      k #       

@  Manizales, Pereira, Armenia e IbaguĂŠ como las de mayor dinĂĄmica urbana y de prestaciĂłn de servicios    #  k%  

      k( > k          #  Â&#x152;  

 

 Â&#x2039;

 K     3 # &    &   cursos naturales. Â?,   k K K [ !Kk  

    norte de Caldas y nororiente del Tolima, de vocaciĂłn ganadera y turĂ­stica, en una zona de articulaciĂłn multimodal con el centro del paĂ­s. '#      [   Â&#x2039;     &  nivel de accesibilidad, mostrando en primer lugar, desde las 4 ciudades capitales un cubrimiento sobre ÂĄÂĄÂż[ 

' K     #     k su cercanĂ­a e integraciĂłn vial. En un segundo nivel de relaciones se destacan Cartago, TulĂşa y Buga        , + Â&#x152;            [k >  k >   k Caicedonia, LĂ­bano y ChinchinĂĄ. Como se puede observar, es una organizaciĂłn heterogĂŠnea, surgida         k      ^      ?  w   @&   #  '   kÂ&#x2018;  

    &# [K   @  %    ?  #  de la EcorregiĂłn.  &?   

   %     & K     k   [                @  &                 k    K k% % k   k el suroeste AntioqueĂąo y el centro del paĂ­s.  Â&#x201A;    #    & @  &       !]  k  ]+ @& k1 ] [k   cesos de metropolizaciĂłn que se dan alrededor de Manizales, Pereira y Armenia: Â&#x192; ,       |     & K          

  [ #      !k3 k % %[  Â&#x152; Â&#x192;,    ( | #      1 k k [k, Tebaida y Montenegro, y - La zona metropolizada de Risaralda: integrada por el Ă rea Metropolitana Pe  k + @&   ,  K       Â&#x2039;      ;  >   &  Cartago. Estas tres zonas metropolizadas se articulan entre sĂ­ a lo largo del corredor urbano-regional que se viene Jahir RodrĂ­guez RodrĂ­guez

Ă­ ndice

]

99 [


htmhc

        

1

 #?k      rredor a lo largo del rĂ­o Cauca y que conecta las ciudades de PopayĂĄn y MedellĂ­n. Igualmente existen otros corredores de gran importancia porque articulan a la EcorregiĂłn con regiones  |   K ]Â&#x201A;%     #    @ desplazan por los piedemontes de las cordilleras Central y Occidental y que conectan 12 municipios de  K  Â&#x152;  , K], &         @F Â&#x152;G ]!          ' K \ K

[ #  

 &K[  *&K?]'k@  [    

  ' K @ K  k    

  & %    \ K

[!K' #         Â&#x2018;  K  

#    @ 

      #  k     K     Dadas las caracterĂ­sticas socio econĂłmicas, histĂłrico culturales y ambientales de la red urbana, el nivel       #  #    & k   & ]   K k 



k% K   Â&#x2039;Â&#x2018;

   >Kk  

#  k     &k@        @    #       

     ' K'#     K  @   [   #  %  consolidaciĂłn de un modelo de desarrollo sostenible.18

&  '          ' K' #  %      ciĂłn del entramado social, econĂłmico y polĂ­tico de la regiĂłn y a partir de lo que Boisier denomina â&#x20AC;&#x153;conver   %  & 

Â&#x2C6;Â&#x2021;F  &  G  ' K       #      

        k   #         ciĂłn polĂ­tica.

[ NOTAS ] 1

1>*;' K'#  |  

   ;K 1 !    kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?

2

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[kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁ

3

)      Â&#x2039;Â&#x2018;   |1>13""1*>*1k  ># 

  K      '#     K *# +  G  '#   K  3  ) +   (PNUD). Pereira, diciembre 13 de 2006 4

Armenia, Manizales, Pereira, Dosquebradas, Santa Rosa, BelĂŠn de UmbrĂ­a.

5

>+>*")'Â&#x203A;>+>*")'Â&#x203A;k% ' 

    > +#  Â&#x201A;& 'Â&#x2018;   

 K    "Â&#x203A;   kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?)  [K'F*;\3|¢Â&#x153;ÂĄ]ÂĄÂ?]¢Â&#x2021;]¢Â&#x201C;Â&#x2021;]Â&#x201C;Â&#x152;+

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 3  'F>K |Â&#x2021;Â&#x153;}¤¤Â&#x153;ÂŹÂ&#x201C;QQ QQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQ' 

    !|)     > k13Z>1 No 19. Universidad AutĂłnoma de Manizales. 2007.

]

100 [

6

La Dorada, Manizales, ChinchinĂĄ, Santa Rosa, Dosquebradas, Pereria, Cartago y Armenia.

7

Por ahora el aporte asciende a $1.124 millones y existen $876 millones en reserva para un capital autorizado de $2 mil millones.

8

   ) J'  J'  |    K) Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ

9

PNUD. Ob. cit

10

+  

     k  F " k [

#

k   K !  " ?    &    @ & k( k>  

11

Ministerio del Medio Ambiente. Proyecto Colectivo Ambiental. Plan Nacional de Desarrollo 1998-2000. BogotĂĄ, 1999.

12

CorporaciĂłn Alma Mater y otros. EcorregiĂłn. Ob. Cit.

13

El territorio de la EcorregiĂłn comprende 92 municipios, territorios indĂ­genas y de negritudes, el Ă rea Metropolitana Centro Occidente -AMCO- y varias      G       1  >K k( k> k   14

 

   !   ! 1 &  K  1 & \*+};& K  *  1 & Z>'

La construcciĂłn social y polĂ­tica de la EcorregiĂłn Eje Cafetero de Colombia y su dinĂĄmica territorial

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

15

)#      & ' K&    Â&#x201C;ÂŁ  &' K[KÂ&#x2C6;Â?Â&#x153;]Â&#x2C6;ÂĄÂ&#x153;

16

MOLINA, Humberto y MORENO, Pedro I. Aportes para una nueva regionalizaciĂłn del territorio colombiano. En ALFONSO, Oscar (editor). Ciudad y RegiĂłn en Colombia. Universidad Externado de Colombia. BogotĂĄ, 2001.

17 ' ÂŹÂ&#x2021;Âż  

      K  ¤>K |\ K

[k     Â&#x152;!kk\ @\   Kk regiones subnacionales. 18

)         Â&#x2039;Â&#x2018;      | 1>13" "1*>*1k   k >+>*")'Â&#x203A; Â?>'Â&#x203A;k "  ] K  ' #  G    &   &  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤

Â&#x2030;>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; 1>13"k^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw># 

  K     '#     K *# +   G  '#   K  3  ) +  ^3)+w   >+>*")'Â&#x203A;k"^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤w] K'#  G    &   &   CASTORIADIS, C. (1996) La democracia como procedimiento y como rĂŠgimen. En: Revista Iniciativa Socialista N. 38, Madrid. 1;>*1+*;k^Â&#x2C6;¢¢¤w'  K  ! k'  [   G1\'>!1;k^Â&#x2C6;¢¢¥w, 

'       \  k'

 !1>²3]\1>\'>k^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;w          #   #  1        ! K # Â&#x152;1 k!'!>*1;+',Z>**3'>13'^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;w) k'  k'  k  >K'#tero. Memorias. Cartago, Armenia, Pereira, Manizales. MINISTERIO DEL MEDIO AMBIENTE. (1999) Proyecto Colectivo Ambiental. Plan Nacional de Desarrollo 1998-2000. BogotĂĄ. MOLINA, H. y MORENO, P. (2001) Aportes para una nueva regionalizaciĂłn del territorio colombiano. En ALFONSO, Oscar (editor). Ciudad y RegiĂłn en Colombia. Universidad Externado de Colombia. BogotĂĄ. RORTY, R. (1989) Contingencia, ironĂ­a y solidaridad. Barcelona, Ed. PaidĂłs. >+>*")'Â&#x203A;^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w' 

    > +#  Â&#x201A;& 'Â&#x2018;   

 K    "Â&#x203A;  k)  [K'F*;\3|¢Â&#x153;ÂĄ]ÂĄÂ?]¢Â&#x2021;]¢Â&#x201C;Â&#x2021;]Â&#x201C;Â&#x152;+

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 3  'F>K |Â&#x2021;Â&#x153;}¤¤Â&#x153;ÂŹÂ&#x201C; QQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;w' 

    !|)     > k ANFORA. No 19. Universidad AutĂłnoma de Manizales. 2007. QQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQQ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;w,& %   &F 1  3)+^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁw)

  K*#   %  '#  \ K

[;f3G'Â&#x203A;^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;w    |  %     '|>  **1;k3½Â&#x201C;1  1>*;^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w' K'#  |  

   ;K 1 !    

]

Jahir RodrĂ­guez RodrĂ­guez

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101 [


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[ territorios de aproximaciĂłn ]

PROYEACTUAR MICROSITUACIONES URBANAS. CARTOGRAFĂ?AS INFLUENCIALES E INTERSTICIALIDAD CONCEPTUAL Miguel Angel Vitale, Arquitecto MĂłnica Rosanna Castillo, Arquitecto MarĂ­a Alicia Follonier, Arquitecto (Santa Fe, Argentina) Palabras claves: grafologĂ­a â&#x20AC;&#x201C; pulsiones â&#x20AC;&#x201C; enunciaciones InstituciĂłn: Facultad de Arquitectura, DiseĂąo y Urbanismo, Universidad Nacional del Litoral. Santa Fe, Argentina. mvitale@fadu.unl.edu.ar castillo@fadu.unl.edu.ar maf@faudu.unl.edu.ar [ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] '  [   k    k     &  k#

   los modos y matrices consensuadas del habitad socio-cultural, residiĂł hasta nuestros dĂ­as en las corres   #   k    #   Â&#x2018; '   PĂşblico, presentĂĄndose lo urbano en su naturaleza de Â&#x2018;

      K   palmaria. ,   KÂ&#x2122;     %   &   K      k     %    & k # k K               K  '    k     k    K       k%    Â&#x161;K   K  @ el espacio urbano, a la luz del â&#x20AC;&#x153;Dasein      Â&#x2018;    Gggeriano, tal cuestiĂłn, aceptando la posibilidad cierta como hipĂłtesis, que la ciudad y el espacio pĂşblico,  #  Â&#x2018;             & [  k  &     %   k      &       K   #     3    k  &?k &   k 

k#   &     &   %  %   K         La coetaneidad, muestra intersticios conceptuales en los espacios emblemĂĄticos y cotidianos de la ciukK  Â&#x2039;   %K      '   k    @  pelaba al espacio, en busca de un causal de repeticiĂłn y plano de comparaciĂłn, encuentra mĂĄs bien el contraste, la heterolĂłgica no reductible a mĂŠtricas reguladoras. Es necesario simultĂĄneamente indagar las semiĂłticas indiciales que expresan las enunciaciones de sentido hacia acontecimientos de intensidad           K  Â&#x2018; 

 k     %            @ transitan los conceptos y operaciones que se esgrimen. Como si reviĂŠramos la experiencia, que en el arte  k; %Ă&#x201A;& K     

 'K  Âź K 

#       [K # k <  #  k [

     k     K   Kk Miguel Angel Vitale // MĂłnica Rosanna Castillo // MarĂ­a Alicia Follonier

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]

103 [


htmhc

;K #

versalizando lo que se ha puesto en el centro y lo que se ha desplazado. Pliegue que se propone desde    k    @      

k     #   &     ,     

          ] K k   Â&#x2018;  Â&#x2039;Â&#x2018; @ necesariamente deban hacerse. '   & &  &k  k   ?        

 de investigaciones sostenidas, en las que participan sus autores en el marco de los programas de investigaciĂłn de la SeCyt, -Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Argentina y la SecretarĂĄ de PolĂ­ticas Universitarias -SPU- del Ministerio de EducaciĂłn de la NaciĂłn Argentina, en relaciĂłn con las distopĂ­as y heterologĂ­as observables en la condiciĂłn cultural contemporĂĄnea.  

  k K  [    ?  k &        ] K k @  1 K K          #     

 K   al medio, a travĂŠs de la docencia y la extensiĂłn. Estas prĂĄcticas a modo de semiĂłticas abiertas de produc k  # 

& 

  # K Â&#x2018;      &k      @ Â&#x201A;     & §   ! #  K) &Z   1 @   k+F ) & k) 3  ,

  # @ blemĂĄtica de la textualidad de la imagen contemporĂĄnea y en la bĂşsqueda de analĂ­ticas transdisciplinares @   



 k   

   F k ampliando su epistemologĂ­a, hacia la proyectualidad cultural. En tal sentido las producciones, metodoloK     Â&#x2018;   @&   k #       

&         Â&#x2013; Â&#x2014;%    &   ?   K   k  F Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤% % k #   Â&#x2039;Â&#x2018;  intervenciones en la Ciudad ContemporĂĄnea Media Latinoamericana.

'# @

]

104 [

Las migraciones textuales, los desplazamientos de sentido, las temĂĄticas y demandas inĂŠditas, la dromologĂ­a de los acontecimientos, entre otros indicadores, sustentan la investigaciĂłn de la espacialidad  & % k     Â&#x2018; 

    #    k      &    K # K '   K #  K@       & 

Â&#x2018;

 '    k@  

KÂ&#x161;#     K  [  KÂ&#x2122;   

Â&#x161;&]        kÂ&#x2018;    # k marcas y seĂąales sutiles, que esbozan desde imĂĄgenes y percepciones un re-pensar de las calidades latentes de urbanidad. +K    k&  %@%&

  

K imagen. De lo simbĂłlico, a lo indicial en la hibridaciĂłn analĂłgico digital. Del espacio homogĂŠneo, consensuado y emblematizado por el discurso topolĂłgico del lugar, a espacios de heterogeneidad sintomĂĄtica    F?&Kk [K@     &  

#k         

          k @ lo discursivo.         <=&         

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Ciudad de Santa Fe, Argentina

Todo discurso discurre en una mirada inmanente, encontrando sus explicaciones en el intento por conseguir lĂłgica y homogeneidad interna, pero contrastado a la vez, por lo heterogĂŠneo y diverso, de la realidad  # ?G K Â&#x2018; k@   Â&#x2018;

   k @ en el trans-curso se recupera una de las voluntades que mĂĄs categorizaron al pensamiento occidental: el 

@  k #   k #     k@K  

 acceso a lo concreto como posibilidad imagintiva-creativa. En este intersticio la imagen, aquella cuyos       &K   &       k      K KÂ&#x2122;   k&   #   &  los que la accesibilidad conceptual aparenta advenir de situaciones mĂĄs triviales o ubicuas, capaces de K  #               Â&#x2018;   %  % '   k     Â&#x2018;  [K & kpliegan relaciones transperceptuales, segĂşn estructuraciones, acumulaciones y sobreposiciones, buscando otro sentido en lo urbano. Es desde este constructo que imagen y pensamiento quiebran el paradigma de la representaciĂłn, donde la imagen es posibilitante de diversas lecturas, en las que una sola perspectiva, desde un lugar previa   K k            ;         k        

  Â&#x161;& k            "

 k   &%  #      & [  %&  [ &

 no siempre Ăşnico y centralizado, posible de ser repensado desde contextos cambiantes. AsĂ­, ĂŠsta debik   #      #                K %&  k@  # 'Â&#x2018;    %k  F k #  

@

] &   k @  K   Â&#x2018;tualidades de bordes lĂĄbiles, esquivas a veces, textos laxos incompletos, que esbozan desde sus imĂĄgenes y percepciones un re-pensar de las calidades latentes de urbanidad. La exploraciĂłn de la ciudad y el descubrimiento constante de realidades a indagar en las imĂĄgenes se convierten en posibilidad creativa, incluso los itinerarios cotidianos, a partir de los diversos emplazamientos conceptuales y situacionales, con los cuales se pueden enunciar los argumentos proyectuales. La #  K & K      [    

  duce a nuevas perspectivas en la valoraciĂłn del entorno en el que se planea la intervenciĂłn proyectual. La ciudad se presenta como espacio del estar atravesado por territorios del andar. El espacio urbano aparece como  

     &  k   

     #

     k   

@#   & @#      &    cambio recĂ­proco. La ciudad puede describirse desde un punto de vista estĂŠtico geomĂŠtrico pero tambiĂŠn 

  ?  Â&#x2018;   k     #  ?    rrido, generĂĄndose un estado de aprensiĂłn, de conceptos, situaciones y espacios, en el doble sentido: de sentir reparos y de aprehender. Este territorio empĂĄtico entra en contacto con la parte sensorial del

 

  & , #       & & #   Â&#x2039;    @    #

@    K  k   K K [  @ 

 K #   territorialidades y por otro de desterritorialidaes, una multiplicidad de heterogĂŠneos de imĂĄgenes concepMiguel Angel Vitale // MĂłnica Rosanna Castillo // MarĂ­a Alicia Follonier

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]

105 [


htmhc

!     K #

tuales y situacionales. , [K     @ F Â&#x2018;                ! #  K) &§!)kZ  1 @   k DiseĂąo y Urbanismo, Universidad Nacional del Litoral, ciudad de Santa Fe, Argentina, Ciudad Media Latinoamericana, que es presentada como caso. Paralelamente estos ensayos de urbanidad, se han contrastado en la ciudad de Sao Carlos, Brasil, mediante la realizaciĂłn de eventos internacionales acadĂŠmicos con la participaciĂłn de alumnos de Argentina, Brasil, Chile y docentes de los paĂ­ses mencionados y EspaĂąa.

ConceptualizaciĂłn Desde los roles investigativos y acadĂŠmicos, se instalan nuevos mapas epistĂŠmicos, en los que las espacialidades urbanas, despliegan la HeterologĂ­a de lo PĂşblicok   Â&#x2039;     @  la apariciĂłn de las prĂĄcticas eventuales â&#x20AC;&#x153;en lo pĂşblicoâ&#x20AC;?, desplaza o sobrepone la diagnosis clĂ­nica de la  

k%   & #   K]  &    , k   K &   k espacialidades sin patronĂ­micos, que desde la representaciĂłn del imaginario colectivo, transitan hacia     neopercepciĂłn y haecceidad'Â&#x2018; F 



 K      k habilitador de K    Si observamos cuan extenso ha sido y es el â&#x20AC;&#x153;prĂŠstamo culturalâ&#x20AC;? que poseen las disciplinas proyectuales          K k%    @  K@ , k                    

     &

] 

]   ]    k K       k       

  K ?  k      [[  

    &    G   %& 

   k   K 

]

k# ] &

k K  ]  k     

k depravaciĂłn de la mirada, sino topologĂ­a a explorar. ,     

    k     K  ?   K #  #    territorializaciĂłn y desterritorializaciĂłn, de los escenarios y los actores urbanos. A partir del trĂĄnsito se #       K       &  &   K    Â&#x2039; k

 impresiones sensitivas obtenidas al recorrer el ambiente urbano y las pulsiones que la ciudad provoca. ]

106 [

,           K| 

K #k    duraciĂłn direcciones de penetraciĂłn -mapas conceptuales- y extensiĂłn del territorio a indagar -mapas    ]k #     K    & 

K #Â&#x2039; 

 

 K k ?K  K #   k 



 ?     ;  

#           

  K ,  K #    

      &k 

@           <=&         

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Mapa conceptual de conceptos, variables y categorĂ­as

mentales entre lo sensitivo y la mirada. Lo racional y lo irracional, lo consciente y lo inconsciente hallan   K #  

   k   %   k   ?      '      &   

#  K k% k@     %, @ [         Â&#x152;    %&  %&    La matriz epistemolĂłgica Â&#x2018; 

   K             ! # K  G   k  ?#       k          [K    

 conceptuales y situacionales. En este territorio se mapean operaciones estĂŠtico-semiĂłticas por mĂŠtodos K K kK @   k @%  K  tablecida, operando sobre un sistema textual de continuidades tanto como de las discontinuidades del acontecimiento expresado. Las problemĂĄticas centrales se instalan a partir de hipĂłtesis investigativas, las que atraviesan los siguientes tĂłpicos presentes en las disciplinas proyectuales: PercepciĂłn - NeopercepciĂłn ,K]* K Textos - Textualidades Discursos - Narrativas  

§   Las búsquedas en el åmbito de las problemåticas sobrevuelan los espacios creativos de producciones #     k    @ #   @             , oportunidad posibilita internarse en la exploración de estÊticas de diseùo no lineales, dismÊtricas a la tradición kantiana. El mapa de exploración        

 ?

 k ?      K    Kk      %k                    k ?     

   k      ?

  ]   k    K 

Â&#x2018;     #      

'Â&#x2018;      ?   se propone la transcursividad, el operador atraviesa los conceptos como actuante del acontecimiento y   #  Los conceptos teĂłricos abordados en el mapa teĂłrico de exploraciĂłn se despliega a partir de la relectura

[   Â&#x2014; k   

k &  K    @ 

                   en las disciplinas del diseĂąo. +   

|   KkK #       KK     

Miguel Angel Vitale // MĂłnica Rosanna Castillo // MarĂ­a Alicia Follonier

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107 [


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Ensayos de sistematizaciĂłn del rela

  #    | ;& [ Stechina

Ensayos de estĂŠticas de acumula       | "tavo Retamar

A la vez los dos conceptos son divididos en tres variables: EstĂ­mulo, Tiempo y EstĂŠtica, en la bĂşsqueda   &  

  k    k

#  k  #  k@  &     K      Finalmente las tres variables son atravesadas por dos categorĂ­as, para analizar estĂ­mulos por densidad e  k       [  ?        kKÂ&#x201A;  

# les se desplazaran entre narraciones o enunciaciones. En el cuadro conceptual de encuadres teĂłricos se propone un despliegue sintetizado para su comprensiĂłn. Interesa marcar que si en la percepciĂłn es la acumulaciĂłn de experiencias y registros previos los que   &  #   &  k K     k mulos que no registran antecedentes Ăł que no tienen el tiempo de decantaciĂłn necesario para constituirse en percepto de nuestra memoria. El campo de la imagen indicial, se constituye en un lugar propicio de exploraciĂłn de las nuevas estĂŠticas. Esto abre la segunda lĂ­nea del esquema, las tres variables: EstĂ­mulo, Tiempo y EstĂŠtica. Si el EstĂ­mulo es el umbral mĂ­nimo de excitaciĂłn de nuestros sentidos producido por un medio externo (obsĂŠrvese que el estĂ­mulo estĂĄ presente en percepciĂłn como en la imagen), la variaciĂłn la produce la * )#     kK          &  % % k#  

& %& k 

           preestablecidas. En relaciĂłn al Tiempo, se puede reconocer que gran parte de nuestras experiencias y relaciones sociales  [ K      |    

  K Â&#x152;%

   k        K  

 kÂ&#x2018;     cuya periodizaciĂłn lineal, nos permite situarnos para ordenar hechos y situaciones. A la vez, desde los orĂ­genes, en el centro mismo de la tragedia griega, siguiendo el discurso Deleuziano, AiĂłn se presenta como un tiempo del acontecimiento, de lo simultĂĄneo, de la aceleraciĂłn de lo instantĂĄneo. Interesa entre  #

@       % k   @ &   pensar los conceptos y los producidos de la cultura. En los estadios anteriores, tiempo es relaciĂłn con la experiencia, el pasar del tiempo temporiza la existencia. Hoy puede percibirse la existencia como el destiempo de la temporizaciĂłn, el tiempo ya no es una experiencia lineal de la existencia, no media como proporcionador entre conceptos y producidos. ]

108 [

' ?    # ' ?  k  ' Â&#x2022; k   K #  ?   ?   K       k@      K@    & k & k  ?  k    [  k #      va en la que el valor es en la medida que la palabra-texto, predetermina lo que es. En la expresiĂłn estĂŠtica ]  k    #    k

K @     En nuestros dĂ­as, en tĂŠrminos generales la posvanguardia, lo estĂŠtico se ha desplazado del paradigma ?  #   [  k%&

    @  ?  transcursi        <=&         

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

vas, -volviendo a la disecciĂłn: trans-cursivas, es decir atravesando el transcurso de los acontecimientos,           #

  # k   %  #      

k &  a la vez&   ;     en este encuentro es la problemĂĄtica de la HibridaciĂłn y transculturalidad en los modos de habitaciĂłn contemporĂĄneos, desde este texto se propone atravesarla mediante una trilogĂ­a, que remontada desde su

KK K ] ] Kk ] K |Â&#x161;     Â&#x161;  Â&#x2018;

 #   

  | Â&#x2C6;]! Â&#x2018;  Â&#x2018; ]   k   k ?  G""   # %    la presentizaciĂłn. 2- Medio meso-articulador, la transdisciplina, trama de prĂŠstamos epistemolĂłgicos que permiten la revisiĂłn, trastocaciĂłn, transposiciĂłn y la impugnaciĂłn de los discursos paradigmĂĄticos. 3- Medio endo-articulador, lo urbano- arquitectĂłnico, desde dĂłnde se pone en revisiĂłn las certezas axiomĂĄticas de cĂłmo se piensa, quĂŠ es y cĂłmo se substancia la arquitectura y la ciudad. ,%&    K?    %  k%&   K K # %& daciĂłn, mirando desde la centralidad monolĂłgica se actĂşa por convicciĂłn, se entiende que es necesario %&       Z  #       Â&#x2039; @  #             

 k         &     Â&#x2039;  '# 3~

|

dQ / dt = hAs (Ts - T# ) En las ciencias sociales Michel Serres dice: Â&#x161; %  k K  k   k            

   &Â&#x152;

K        &

  k  K        k      k  k   k  k   [     &       & §,& &      &

    [    k  ?  K &k [k @     &  &  | &k k  k  &  

§   @         K       @ k    [         §K k # k  & k   

       

    ]k   Â&#x2039;   @     &Â&#x2039; Â&#x201A;k kk   &   pierden.â&#x20AC;? Michel Serres, Atlas, pĂĄg. 69

Â&#x2030;!'+,"²1Â&#x160; MetodolĂłgicamente con miras a sistematizar la revisiĂłn el mĂŠtodo discursivo en la imagen ambiental ur&      k ]  k&       k    ?  k      #    

        K [   do los tĂłpicos de: 1- AnalĂ­ticas Urbanas, relaciones estructurales de partes en la totalidad espacial y partes en discontinuik  k

#  kemergentes indiciales en la dispersiĂłn / concentraciĂłn.

;   K      Â&#x201A;& ) & |Â&#x2C6;]      &      K  Â&#x152;Â&#x201C;]   &k   Â&#x2039; Â&#x2018;    Â&#x2018;    Â&#x152;ÂŁ]    & k    K Â&#x152;Â?] k   &     K Â&#x152;¤] [Kk    k &  #    Â&#x152;ÂŹ] %&  k   K     Â&#x152;Â&#x153;]  Â&#x2018;  k#     k    2- EtnometodologĂ­a Interpretativa, el sitio como observatorio conceptual, interacciones con la situaciĂłn urbana, mediante la observaciĂłn participativa.

Miguel Angel Vitale // MĂłnica Rosanna Castillo // MarĂ­a Alicia Follonier

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109 [


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ComprensiĂłn de las interacciones con lo cotidiano. Los actores, sus puntos de vista y la construcciĂłn de su mundo social. El actante urbano. ,     

   

 K  &[ | Â&#x2C6;   [      Â&#x152; Â&#x201C;  Â&#x2018;&Â&#x152; ÂŁ  Â&#x2039;Â&#x2018;&Â&#x152;Â?  &  &&¤   &     grupal. 3- ExploraciĂłn Trans-cursiva, indagaciĂłn de la potencialidad cognitiva del emplazamiento conceptual y la sensibilidad transperceptual del emplazamiento situacional. Cuatro tĂłpicos del mapa exploratorio: 1. Â&#x2018;     Â&#x2018;     #  K    [K       &Â&#x152; Â&#x201C;      [K         |

 K      

 K [  &   Â&#x152; ÂŁ         K   Â&#x152;Â?   ]  #  K # K  Â&#x2018;  

Â&#x2030;'Â&#x2020;;**<3+',>1\1Â&#x160; ,      Â&#x2018;%& 

K #       K ?   de implementaciĂłn, desplegadas por los autores en proyectos de investigaciĂłn sostenida en los Ăşltimos F k   & ' ) &    [kG   K'   Â&#x201A;&    " # K  [K

 K    

 K [ &]    ;   §;        ?  k )  3    ,

k ;  Zk 1 K k  K  1*J+Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¢  &   | >)';1Â&#x2C6;]  |Z*'>>};*3*G >)';1Â&#x201C;]  |\>+1;}\);13*G'}G'>3f3+'Â&#x203A;};f3G'Â&#x203A; >)';1ÂŁ]  |3*Â&#x2022;,*;3}"1>>*+ >)';1Â?]  |3*'1 PROPUESTA 5 - Cursantes: STECHINA PROPUESTA 6 - Cursantes: RETAMAR +   &                        [      producidos de alumnos avanzados de la carrera de Arquitectura-FADU-UNL en las que se atraviesan conceptos y metodologĂ­as desplegadas en el texto que antecede. >)';1Â&#x2C6;]  |Z*'>>};*3*G 'Â&#x2018;    k    &

 @   

 &  '  &

}  |   & #     # K    Propuesta: Rescate arqueolĂłgico de la espacialidad vectorial del puerto de la ciudad y re-equipamiento 

 &     [    k#      #    K  Â&#x2018;       k  & #  & @ Â&#x201A;   KÂ&#x2122; [  # ÂĽ ]

110 [

;  |*#  #       K k    Â&#x2018;     #

[  k   K     &  Â&#x2018;

@  [     & k    Â&#x2018;   @#       'Â&#x2018;  |; & &    @ &[ k  # 

 K   Â&#x2018;   k   ?  

 K [ Kk%               <=&         

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Exploraciones cromĂĄticas y lumĂ­nicas. ProducciĂłn: Fierro / Sincovich

ExploraciĂłn pixelar generativa. ProducciĂłn: Bordas / Busaniche / HernĂĄndez / SĂĄnchez

           k #

K    K    K #  ]   \Â&#x201A;@|    #         

[ k      # K?K [   K k       k K   k  ]Kk #  &  

 # K Kk    por la proyeactuaciĂłn del proceso. >)';1Â&#x201C;]  |\>+1;}\);13*G'}G'>3f3+'Â&#x203A;};f3G'Â&#x203A; 'Â&#x2018;         & #   ]   '  & |   &      Propuesta: Los autores a partir de poner en acciĂłn mecanismos neoperceptuales, trazan bĂşsquedas         k &    K  

 Â&#x2018; &  K &k & & K      [    & F;    K       #          [K extraĂ­das de la captura espontĂĄnea de situaciones del sitio. ;  |         

#       K |   &   '     Â&#x2018;    #   situacional. 'Â&#x2018;  |* K          #|Â&#x2C6;]    [  Â&#x2018;  K  K Â&#x2018;   

 K [ Â&#x2018; kÂ&#x201C;] &   patrones de luz, 3-abstracciĂłn de los mapas lumĂ­nicos, 4- operaciĂłn enunciativa proposicional: allĂ­ donde el intelecto no ha generado una nueva construcciĂłn de sentido, es entonces donde surge el pliegue o     

k     #  # ]K   \Â&#x201A;@|Â&#x2018; #   #  ?     &K     # ] K, 

]   K      K  k    Â&#x2018;      ;   k  & K   K&k  kÂ&#x17E;    Â&#x;k  movimiento, la luz liberada genera una realidad dinĂĄmica, entonces la luz contenida produce una realidad pixelada. ]

Miguel Angel Vitale // MĂłnica Rosanna Castillo // MarĂ­a Alicia Follonier

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111 [


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Â&#x2030;>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; !1>k;^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw;& &    "^w\  k'F *>*,*k^Â&#x2C6;¢¢¢w'&  k     [  ^w! k'F *>*,*k^Â&#x2C6;¢¢¥w' ?  +  1K  ^w! k'F +',')Â&#x203A;'k"^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w!   ]Â&#x2018;

^w k'F 1>'>*kZ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;w'1   [  ) &"^w! k'F COULON, A. (1998) La EtnometodologĂ­a. CĂĄtedra (ed.).Madrid, EspaĂąa. +'>>*+1k^Â&#x2C6;¢¥¢w,     [# k &  F ^w\ 1 k1 K  ,'1Gk3^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;w,1]' ?  1 @   "^w\  k'F SERRES, M. (1995) Atlas. CĂĄtedra (ed.). Madrid, EspaĂąa. *1,'k!^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤w*     Â&#x201A;& ')3,^w) & ] & 

 ; Zk1 K ¥¤]ÂĄÂ&#x153; *1,'k!^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw';   !Â&#x201A; k  @   | K         [k**  

;  !Â&#x201A;  y FADU, UNL. Santa Fe, Argentina. *1,'k!^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw #  ;   ,! ; &  &

 &  @, Z  G  k)3, Santa Fe, Argentina.

]

112 [

        <=&         

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

â&#x20AC;&#x153;VUELTA DE PASEOâ&#x20AC;?. RECUPERACIĂ&#x201C;N DE UN ENTORNO PAISAJĂ?STICO A PARTIR DE LA MEMORIA DEL LUGAR Carmen Moreno Ă lvarez, Arquitecta (Granada, EspaĂąa) Palabras clave: paisaje - identidad - arqueologĂ­a InstituciĂłn: Trabajo por encargo de la ConsejerĂ­a de Cultura, Junta de AndalucĂ­a carmenmorenoalvarez@gmail.com

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] Recuperar un lugar a travĂŠs de la memoria puede ser una manera de reencontrarnos con su historia. Hay K @#   K    k   %     y guardan el sedimento de situaciones anteriores, son palimpsestos que narran acontecimientos super

#  ? >   

 K          k        @#  @      indisoluble y perdurable en el tiempo. La interpretaciĂłn es tambiĂŠn una manera de continuar con su historia.

Â&#x2030;!'+,"²1Â&#x160; ) & @   

K  K  ?Â&#x2018;     

  '    k   k  &  kÂ&#x2018;K  k           ,              @     k

   k    K         k           k & #   K #  , @  

 

 &k 

K # % &     [       '  K   

  Â&#x2018;  @ &      

k         # @ %         #  ]   K] & K '   K      

         

     ?k  &

 [          

 ,      &?     

@   k  #  K  manera simultĂĄnea. NingĂşn otro documento histĂłrico tiene esta capacidad de narrar al mismo tiempo lo sucedido en distintas ĂŠpocas. En la segunda mitad del siglo XX se desarrollan nuevas tĂŠcnicas para la elaboraciĂłn de mapas Â&#x2039;     K]mapping-, involucradas con la identidad de los lugares en busca Carmen Moreno Ă lvarez

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]

113 [


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Mapa portulano del Atlas de Cresques (1375)

de iniciativas que impulsaran los valores de un territorio. Fabricar mapas, hacer mapping, es contar un lugar a travĂŠs de cĂłdigos y sĂ­mbolos que expresen sus caracterĂ­sticas. El mapping  K#      

 %  #      Â&#x2018;  &Â&#x201A;@ Â&#x2018;  Se trata de una acciĂłn que implica cuestiones relacionadas con la toponimia, los tipos, las actividades, K 

 @ @ K@       #   &   

  

 1  @    Â&#x2018;     &   

 [    & @ &K     k K    #  Â&#x2018;           & [    Â&#x2018; 

      relacionados, es una manera de vivir un lugar. Los orĂ­genes del concepto de mapping    &?      #        ,1 k 

k@ K   K Â&#x2020;Â&#x2020;   # Â&#x2039; K    ?       &             naturales. Es hacia 1960 cuando empieza a surgir cierta curiosidad por la investigaciĂłn y observaciĂłn del  &   k         K        Â&#x2018;

# , @       % K            &   @  #      

; trata de establecer un uso del territorio vinculado a lo privado, a lo personal, capaz de extraer o provocar emociones sin preocuparse de posteriores anĂĄlisis racionales. De esta manera surge tambiĂŠn un modo de expresiĂłn visual muy interesante que se llamĂł PoesĂ­a Concreta, y cuya vinculaciĂłn con el mapping proviene de la acciĂłn de disponer elementos sobre un mismo K       @   K       @    

 K              &    

  @    K k K   

Â&#x2018;  k  K Â&#x2018; & k  k#   carga semĂĄntica, dispuestos en relaciĂłn con los elementos encontrados. La interacciĂłn entre los hallazK   &   [       @     

? K  ,     

    K K   [   Â&#x2018;          ,  &         K   K        [    @  #       Â&#x2018;        [ ,            [  k Â&#x2018;   [  @ K    § # ]k       

&

Â&#x2018;      [   &  ]

114 [

)   K    & *G 

Z^Â&#x2C6;¢Â&#x201C;¤]Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹwk     ?

K   &  [   @    

    Z  K  &  Â&#x2018;§   ]      K         #       ^    #   al mundo clĂĄsico romano y griego), en la construcciĂłn de piezas de piedra y otros materiales concebidas             K       ?          +     &    %       &

 F  &  â&#x20AC;&#x153;Vuelta de Paseoâ&#x20AC;? RcuperaciĂłn de un entorno paisajĂ­stico a partir de la memoria del lugar

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

    *G 

Z ;

 %

k &

@Â&#x2018; k@  &K k  Â&#x2018; k   &

@ se construyen en colaboraciĂłn con otros artistas y en interrelaciĂłn con el entorno en el que se sitĂşan. La producciĂłn del poeta se expande desde lo verbal hacia el ĂĄmbito visual, haciendo uso de materiales que  [%&      [  ;    @ & Z Â&#x2018;   &   Â&#x2018;   

 [ &

 #   3 cismo y la obsesiĂłn por interpretarlo. En las obras de Finlay siempre estĂĄ presente la tradiciĂłn clĂĄsica, o   % k          kÂ&#x2018;           @       

?Z Kk [k#  llez vista a travĂŠs del Neoclasicismo con la preocupaciĂłn por lo puro o esencial de sus contemporĂĄneos, el â&#x20AC;&#x153;menos es mĂĄsâ&#x20AC;? de las vanguardias artĂ­sticas y arquitectĂłnicas del momento. La atracciĂłn de Finlay por la poesĂ­a concreta proviene de su interĂŠs por la experimentaciĂłn sintĂĄctica.   #Â&#x2C6;¢Â&#x2C6;  

 G @       

   "+ k'~ , ];  %k 

' &         

@

K& k   [   &  &  @

    ?  'Â&#x201A;  Â&#x201A;  &  Â&#x2C6;¢¥ &    K [          & k#  ?  @Z  &  una palabra y un tĂ­tulo. â&#x20AC;&#x153;Me parecĂ­a evidente que no era posible el poema consistente literalmente en una sola palabra, dado que cualquier obra artĂ­stica debe contener un elemento de relaciĂłn. Pero era K   @  &     &   entorno se concebĂ­a como parte del poemaâ&#x20AC;?  1&  Â&#x2018;k*k*G 

Z|1   k edit. Reaktion, Londres, 1992 (2ÂŞediciĂłn), pĂĄg. 5)

La carga semĂĄntica del poema de una sola palabra y su situaciĂłn dentro de un contexto determinado im      

 &@%       #     & Z        [ &    ?   k%

  [    k@     

    &  [K        #   [   k   ;

 %Z escogiĂł un parque por vivienda, un terreno de cuatro hectĂĄreas que llamĂł â&#x20AC;&#x153;PequeĂąa Espartaâ&#x20AC;? y donde  k     &k  ?  @  &     

k   k     K  ]   K & #    Â&#x2018;

 % ?  ;    &k  &?     k    k #&   k        ;

 % &&     Â&#x2018;  Â&#x2018;      ?  ) combinaciĂłn entre arte-poesĂ­a-arquitectura-contexto que genera espacios capaces de construir un cam 

     K k

  ' #   ?

      K    

^#    w K k  #    entorno. Carmen Moreno Ă lvarez

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]

115 [


htmhc

Senderos en la AcrĂłpolis proyectados por el arquitecto Dimitri Pikionis

Â&#x2022;kÂ&#x161;      nos secundarios del Niloâ&#x20AC;?, 1929

En la actualidad este tipo de intervenciones podrĂ­an ubicarse dentro de lo que se han llamado Artscapes,

 @   k        Â&#x2018;      k    k   k k@          # k     K   cando una experiencia personal sobre ĂŠl. Mientras el Land Art #  &

          

     Â&#x2018; %     %    @     [   como lugar de acciĂłn, los Artscapes son ideas que, a travĂŠs de un sistema de acciones y reacciones de       K   k#       [      '    

                      Â&#x2039;    &  k           @       &     & [ K  @#   [ & G      @#      '  se han convertido en instrumentos con los que poder representar una idea de espacio que incluye a la mente y el cuerpo. , #     k @   @   Artscapes se produce de una manera muy natural en actuaciones como la realizada por el arquitecto Dimitri Pikionis en la AcrĂłpolis de Atenas (1954-1958), donde se aĂşna tambiĂŠn el deseo por recuperar la memoria del lugar y un patrimonio histĂłrico. El proyecto de Pikionis consiste en reestructurar toda el ĂĄrea que rodea la AcrĂłpolis, la colina de ! 3#k  

@#   K K k    k %&     Â&#x2014;  K       #   para entender el lugar, ya que conecta hitos de singularidad arquitectĂłnica y cultural, y dispone los nue      #      [      ,    &          K     K # @ permite que el visitante descubra el lugar de una manera gradual mediante rutas de carĂĄcter introvertido ^ %      wkÂ&#x2018;   ^ w   ^%  

 co). El sendero de Pikionis no es el trayecto mĂĄs corto entre dos puntos determinados, sino un recorrido [  @ #  #    K 

]

116 [

La disposiciĂłn a modo de collage de las piezas recicladas y restos de piedras del mundo clĂĄsico que #  

  k     @ #  K    k     @         [ K,# @ se han dispuesto las piedras transmite la actividad de una historia anĂłnima y colectiva, y proporciona un  K     ' 

     &  @k #       

 &             1@ para la pavimentaciĂłn de los senderos se emplearon tambiĂŠn materiales rescatados de la demoliciĂłn de algunos barrios de la ciudad del siglo XIX, el resultado mantiene la idea de un suelo de piedra griego mezclado con los vestigios culturales que han permanecido en ĂŠl: restos de otros suelos antiguos decorados,    k  k   ' &             k    KÂ&#x201A; 

%

%&      #  # k @  piedra del camino habĂ­a sido colocada de nuevo. ' 

     &   

 #   %      que se entrecruzan a lo largo de todo el trayecto, que descubren una nueva manera de recorrer el lugar y â&#x20AC;&#x153;Vuelta de Paseoâ&#x20AC;? RcuperaciĂłn de un entorno paisajĂ­stico a partir de la memoria del lugar

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Camino de la memoria

     '   Â&#x2039; @  Â&#x2022;   & Â&#x2014; k@?   & #  k@% Â&#x2C6;¢Â&#x201C;¢  & Â&#x161;           3 ] @ 'K

]k              @    ?      

 Â&#x2014; , & @ @ 

   

  Â&#x2018;               @ 

     # @    elemento tridimensional. ,  [     Â&#x2014;        @   §        F  K #    & K K ]k evitando la imitaciĂłn y rompiendo con ciertos parĂĄmetros locales e histĂłricos. Sus caminos estĂĄn vincula    &K    K Kk K       &  el existente que establece vĂ­nculos con la memoria colectiva y el mundo antiguo. Los senderos trazados 1    %  

 &@   K     &   & &  &  ;    @  & Â&#x2014;  [&  

 ?  @   #      mediterrĂĄnea (griega) y su intrahistoria.

Â&#x2030;'Â&#x2020;;**<3+',>1\1Â&#x160;

 

Recuperar un lugar a travĂŠs de la memoria puede ser una manera de reencontrarnos con su historia. Hay K @#   K    k   %     y guardan el sedimento de situaciones anteriores, son palimpsestos que narran acontecimientos super

#  ? >   

 K          k        @#  @      indisoluble y perdurable en el tiempo. La interpretaciĂłn es tambiĂŠn una manera de continuar con su historia. '   K     

  &            %  Â&#x2039;Â&#x2018;         cuestiones planteadas y la manera de abordar una intervenciĂłn que a priori parecĂ­a no ser necesaria. El descubrimiento de los acontecimientos que habĂ­an sucedido en el lugar y los hallazgos encontrados en el territorio, tales como unas albercas desecadas, restos arqueolĂłgicos de un antiguo molino de agua, o el trazado oculto de una acequia, me llevaron a plantear un proyecto basado en la relaciĂłn existente entre  @  K         &   & '  do sobre el existente tiene una estructura continua de acontecimientos y movimientos que lo convierten en memoria de quien lo experimenta y en recuerdo de quien lo ha conocido en una ĂŠpoca anterior. ;    @    Z "  ^" wk      #  &  &   @      Carmen Moreno Ă lvarez

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117 [


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  K      @   

quia de Aynadamar, arteria de abastecimiento de agua del barrio granadino del AlbayzĂ­n desde la ĂŠpoca [ &k

               K,    K k & K k    @#  ]   Colonias en tiempos de la guerra civil, Ăşltima prisiĂłn de los condenados a muerte entre los que estuvo el   Z  " ,  ,   @          k       de unos restos arqueolĂłgicos pertenecientes a la primitiva acequia y molino, y el trazado de una serie de recorridos describen los acontecimientos sucedidos a lo largo del tiempo. El camino del paseante, el   K     ^       wk K  &   nuevo mapa de itinerarios que, como lĂ­neas de una mano, registran los avatares del lugar y amplĂ­an el conocimiento de este entorno. A travĂŠs de este nuevo mapa de acontecimientos el proyecto propone una          K   

  

 # 

Camino del paseante/Camino del agua ; &  K  k   Â&#x2018;  # & 

 @ &        #    @     KÂ&#x152;   unas albercas existentes, los restos arqueolĂłgicos del antiguo molino y nuevos lugares de parada determinados por piezas de piedra macizas que, a modo de bancos, incitan a detenerse para descubrir el  '  [  K  #    K               K  @@ #   

& & K hasta los bancales repoblados con olivos y huertos de ocio repartidos entre los habitantes del pueblo.    @& k   &   &        Z  " ,  %  



)',1+'1;'

]

118 [

Asesinado por el cielo.  ' # @%    # @&   k   ?     &  Con el ĂĄrbol de muĂąones que no canta y el niĂąo con el blanco rostro de huevo. Con los animalitos de cabeza rota y el agua harapienta de los pies secos.

â&#x20AC;&#x153;Vuelta de Paseoâ&#x20AC;? RcuperaciĂłn de un entorno paisajĂ­stico a partir de la memoria del lugar

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Detalle del camino de la memoria realizado en resina

   &  K # K rra del lugar

        &      

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo y mariposa ahogada en el tintero. Tropezando con mi rostro distinto de cada dĂ­a. ÂĄAsesinado por el cielo! Poeta en Nueva York, Z  " , 

Camino de la memoria (camino transparente) Ă&#x161;ltimo paseo de Lorca y otros muchos que murieron en este lugar, representa la idea de sus vidas como  & Â&#x2018;   [#     &    K Â&#x2018;   [ tomadas de la propia tierra del lugar. El camino de la memoria es un charco permanente, un recorrido   % @ &  K   &   Â&#x2039; k  K 

 

& '          ' Â&#x2039;      k  

 @ K            como lugar de encuentro y mirador. Las escaleras existentes de la desaparecida casa conducen hasta  #    #   

  K    ]  k K  @    &       

k         @   kk%

 arqueologĂ­a, utilizando para el proyecto elementos tan dispares como los restos encontrados, la producciĂłn agrĂ­cola de los bancales, el trazado del agua y la dimensiĂłn simbĂłlica del lugar. ' 

      

 @   k @  K   3      3 ,1 3     k1    todo a la vez. ,      K #      

 k    tos, un mapa de itinerarios, un recuerdo. Es la recuperaciĂłn arqueolĂłgica de elementos desaparecidos,      )%  ' 

  

#    k         arquitectura ni del espacio pĂşblico, sino que invade el terreno del Landscape y del arte desde un punto de vista patrimonial. Es una propuesta de aproximaciĂłn a un lugar, a su intrahistoria, a partir de una mirada       K  @ K     

 k Â&#x201A; &  modo distinto, con mayor libertad, indagando en la memoria del lugar. Es un proyecto que opera a partir          k       K @%K  & #  K             

@?%     

#  @% K    K    

Carmen Moreno Ă lvarez

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119 [


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Â&#x2030;>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; 1\>*)Â&#x2020;kjk*G 

Z|1   k' >Â&#x2014;  \

Â&#x2014;k,  kÂ&#x2C6;¢¢Â&#x201C;^Â&#x2C6;¢¥¤w f,1>'Â&#x203A;k+kÂ&#x161;)  #    ,    1  +  Â&#x2014; k1 K k' *G1k,& kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; '3!1Â&#x2022;*]\>)33'>kjkÂ&#x161;   k> ( ½Â&#x2C6;¢Â&#x2021;Â&#x161;>     k  K 1 @tectos de CataluĂąa, Barcelona, 1991, pĂĄgs. 84-87 Z'>,'3"1k1kÂ&#x2014; Â&#x2C6;ÂĄÂĄÂ&#x153;]Â&#x2C6;¢¥k' ' k![kÂ&#x2C6;¢¢¢ "1,Z1>k,k1  k' "  "k\  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁ "'';kkÂ&#x161;)     f  | & Â&#x2014; k> ( ½Â&#x2C6;¢Â&#x2021;Â&#x161;>     k  K 1 quitectos de CataluĂąa, Barcelona, 1991, pĂĄgs. 80-83 G,+'3k>k3 @   k' "  "k\  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁ *Â&#x2022;*3*;k1kÂ&#x161;+  Â&#x2014; ,  & 1  Â&#x2C6;¢¤Â?]Â&#x2C6;¢¤¥k> ( ½Â&#x2C6;¢Â&#x2021;Â&#x161;>     k  K  Arquitectos de CataluĂąa, Barcelona, 1991, pĂĄgs. 76-79 )1,;k'kÂ&#x161;% | $ ] *G 

Zk~~~~&K SPENS, M., Modern landscapes, Edit. Phaidon, Londres, 2003. &    & Â&#x161;  | Libros: 11k1>()*1}><Â&#x2020;*!1Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ K+   ^  wk Z 1 @ 

k\  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄk[KÂ&#x201C;¢Â&#x201C;]Â&#x201C;¢£^*;\3|¢Â&#x153;ÂĄ] ÂĄÂ?]¢£¢£]Â&#x2C6;]Â&#x153;Â&#x152;+,|!]Â?Â&#x153;¢Â?¤]Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw 11k>'!*;Z1+Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;1 @   *    ^  wk +F ;,k\  k & Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; ^*;\3|¢Â&#x153;ÂĄ]ÂĄÂ?]ÂŹÂ&#x2C6;Â&#x2C6;]¢¢Â&#x153;Â&#x153;]ÂĄÂ&#x152;+|\]Â?Â&#x201C;Â&#x2C6;ÂĄÂ&#x153;]Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;w Revistas: 13)1>*>'!*;Z1+Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;1 @   *    ^  wk +F k\  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;^ &KÂ&#x2122;|F K?wk[KÂ?ÂŁÂĄ]Â?Â?ÂŁ ^*;;3|Â&#x2C6;ÂĄÂĄÂĄ]Â&#x201C;¢¤Â&#x2C6;Â&#x152;+|\]¤Â&#x201C;Â&#x201C;¤£]Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;w 3 +*;'`k >'!*; Z1+ Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; 1 @     *     ^  wk    +F  ;,k \  k Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; ^  &KÂ&#x2122;| F   K?wk [KÂŁÂ&#x2021;Â?]ÂŁÂ&#x2C6;Â&#x2021;^*;;3|Â&#x2021;Â&#x201C;Â&#x2C6;Â&#x2021;]Â&#x201C;Â&#x2021;ÂĄÂ&#x2021;Â&#x152;+,|\]ÂŁÂĄÂŹÂĄÂ&#x2C6;]Â&#x2C6;¢Â&#x153;ÂĄw

]

120 [

â&#x20AC;&#x153;Vuelta de Paseoâ&#x20AC;? RcuperaciĂłn de un entorno paisajĂ­stico a partir de la memoria del lugar

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

LOS ESCONDITES DEL TERRITORIO ANDALUZ Esther Ferrer RomĂĄn, Arquitecta (CĂĄdiz, EspaĂąa) Palabras claves: el lĂ­mite - entre restos y residuos - tiempo InstituciĂłn: >   ?  K<  Q    W *"   !"

Directores del trabajo: Carmen Guerra y Mariano PĂŠrez. ehfr9@hotmail.com

[ INTRODUCCION ] ,   k      #  k

    @ [ kÂ&#x161;

     & 

  k  %  &k       

 

 k @  @   K   #  k  #  @        ?   residuo y se hace partĂ­cipe de la vida. Lo sostenible se entiende en este sentido como la revelaciĂłn de espacios que siempre han estado vinculados a lo residual y por ello a la invisibilidad de las miradas. Es

  

k       k          la puesta en valor de los mismos, mediante una mirada no personal, sino intelectualizada y compartida    

@        

   

  [ 

k    % &    k  ?    %   sentido al propio territorio.

Â&#x2030;!'+,"*1Â&#x160; Â&#x2C6;]'    &  Â&#x2039;Â&#x2018;        &       

  Â&#x201C;],    k   k %    [ &

     arte para abordar la relaciĂłn hombre-territorio. 3.-Desde la interpretaciĂłn de obras de literatura y del arte se estĂĄ intentando aclarar esta relaciĂłn que no &  k  kÂ&#x2018;  & @

   4.-Lo sostenible vendrĂ­a ademĂĄs por la consideraciĂłn de lo residual del territorio desde otro punto de vis 3         #       k        que estos restos aportan 5.-Puntos a abordar: EL LĂ?MITE-RESTOS Y RESIDUOS-EL TIEMPO

Esther Ferrer RomĂĄn

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]

121 [


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Â&#x2030;'Â&#x2020;;**3+',>1\1Â&#x160; LIMITES +   

Â&#x2018;  Â&#x161;3 +    ) + k;1  |

],*!*'|Â&#x2C6; #    k  k  k }}Â&#x201C;Zk ?  }}ÂŁ?         }}; |Z   k   Â&#x152;

k  }}' Â&#x201A;  Q  Â&#x2018;     &   %   El lĂ­mite se hace entender a partir de un concepto cultural extraĂ­do de un entendimiento determinado de  ' @     k   

@   interpretado. Pero, debemos de mirar con la mirada de los desvelamientos de los escondites. El tĂŠrmino     %     

# +% % k  @ @  K k@ @  

k      ?  '  #   desvela a partir de nuestros propios sentidos, determinamos la presencia de un elemento y la continuidad 

     

 @ @       , # %        

'      @

&@ @   @ @   k   K &  k    &     

k    k#     

 1% &     k    &     #  &        k#      k

k  k Â&#x2018;  @   Â&#x152; & K  nuestra visiĂłn se establece como la que hacemos sobre un organismo microscĂłpico, podemos observar,  %         En la muralla la ciudad excavaba, las viviendas se apropiaban de la misma para hacer de ellas un espacio [  @ # &Â&#x152; 

       @   establecĂ­a como ciudad, se apropiaban tambiĂŠn del espacio que podĂ­an encontrar al hacerlas parte de ĂŠste mismo. Era por tanto un espacio de servicio del que tomaba presencia tanto el mundo interior rodeado, como aquel extenso exterior. Por otra parte, esas murallas, que atienden a un concepto estanco del lĂ­mite, se encontraban a su vez      

;  % #  %     

 %   k  aproximarnos a aquello que decimos. La ciudad acotada crecĂ­a, y las extensiones exteriores de las que se servĂ­a se aproximaban a las interiores, la ciudad no podĂ­a estar contenida, es por ello, por lo que ese    # k @         

      

     k    &    por aquellos periodos en los que la muralla se deshacĂ­a para volver a hacer otra que enmarcara aquel territorio exterior que ya se habĂ­a hecho dueĂąo no solo del lĂ­mite marcado sino de la propia ciudad. El   #       k@      K  k@    

  &% @ 

#            K  ; & K  k   & k    k          #      Â&#x201A;        #     % 

]

122 [

Hablamos ahora de un lĂ­mite entremezclado entre realidades, es decir, una visiĂłn de lĂ­mite completamente contrapuesta a la establecida como ordinaria en los diccionarios. El horizonte hace del exterior el interior de un espacio, de una visiĂłn, de un determinado territorio, el espacio acotado por muros de ladrillo  

     @Â&#x2018;    k     Â&#x161;  tadaâ&#x20AC;? para vislumbrar el exterior del interior y hacerlo por tanto interior, la expresiĂłn de lo ocultado por el concepto del horizonte se hace presente en el movimiento moderno, los lĂ­mites no se destruyen , sino que se hace visible su caracterĂ­stica principal, las aberturas del pabellĂłn de Barcelona, no hacen mĂĄs sino que hacer visible el horizonte de la mirada. Ahora se hacen visible los encuentros, las prolongaciones, los   k k ÂĽ   [               las miradas de unos pocos sobre una ventana. 'Â&#x2018;          

 ; & K         

 

   @  

        § '  %      K@&

?&      Â&#x152; % @       

k  [  k  

       

   '  k      k   &?@ %   k #  Los escondites del territorio andaluz

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

   

Â&#x2039;Â&#x2018;   

;   k  %&    Â&#x2018;K      '?    

&            

  '  k  k% k k

 ÂĽ  [   k

K  Â&#x2018;          

    

 3 % #    K     cual advirtamos lo que se tiene, sino que es la misma situaciĂłn del territorio la que hace visible lo que  '     )3';';>+'*3'>*+)!\>' ,   &      @    ,    determinada por el choque tensional de dos realidades, un choque que hace brotar la vida, y en donde      '  Â&#x2018;   

k  k        aquellos chivatos que se encontraban dormidos en el territorio homogĂŠneo. ÂĽ'   &k  

k        k      '      Â&#x2039;     |'? & & a la vez el espacio romano y bĂĄrbaro. Actuaba a la vez como cĂłpula y como disyunciĂłn. Era      â&#x20AC;&#x153;La lĂłgica del lĂ­miteâ&#x20AC;?. Eugenio TrĂ­as, Barcelona, 1991

G % %    Â&#x2018; [    

    

 Â&#x17E;   ? Â&#x2018; tamente con el lĂ­mite social? El territorio queda limitado por la tecnologĂ­a actual, tecnologĂ­a que nos trans    K K [ @     '   &    K            K @   ,    K &#    '  k  ?#   k   k Â&#x2018; & %

    k    esa sociedad comienzan a ser, tal y como Mies mostraba a su arquitectura tectĂłnica. La tecnologĂ­a se introduce en nuestras vidas, y potencia aĂşn [  @   

# k&k&k

 [  % @ entre dos realidades completamente contrapuestas. Se sabe de mĂŠdicos que son capaces de operar a   K      Kk  

Â&#x17E;+  & Â&#x;Â&#x17E;' ? & Â&#x2C6;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2022;   ?  Â&#x; ,    K    

          

     '

      #  posee una interacciĂłn clara en el territorio, ya que el concepto territorial se vuelve a interpretar, ahora   

       Â&#x2039;   #      Â&#x2018;     @      elementos distintos, el lĂ­mite es esa lĂ­nea imaginaria que posee temporalidad e invisibilidad. Ese lĂ­mite,     

&    [  ';';>+'*3'>*+)!\>'  @ %&[&         ,*!*' Z²;*  @   #     principio. Existe detrás de esa ciudad palpable de LIMITES DE ESPESORES DE INCERTIDUMBRE, una nueva  ,²!*';*3*;*\,';k@     K k@ [    k% %      k   k   &, #   de vinculación permiten, como si de una tela de araña se tratara, de desplazarnos de un lado a otro del  #   @    '

%      

 k  

  y lĂ­mite.

ENTRE RESTOS Y RESIDUOS

]

El territorio se establece en el medio como nuestro cuerpo, es un elemento alterable al que se le puede F k  % k k    ÂĽ'  

 &

  @ & ?Â&#x2018; ,  duce en el territorio, se apropia de ĂŠl establece nuevas coordenadas, introduce espesores de incertidum& k 

   k    k  #     &     ,   

Â&#x2018;    

 Â&#x152; @%& @ @         #    @    

 Esther Ferrer RomĂĄn

Ă­ ndice

123 [


htmhc

3     K @  & 

 #   aspectos que sobre ella conviven. El hombre es capaz de desterrar de su mente lo que coexiste con ĂŠl, en el momento en el que algo no le es cercano es despreciado por el mismo. La ciudad le es cercana, en ella habita, en ella es donde convive, donde se acerca a los demĂĄs, donde exprime o reprime sus emociones. La ciudad es como para el % & & K?   [  @&    @% '    Â&#x2018;       k    # k @  @ prĂłximo, a aquello que es conceptualmente aceptado por el entendimiento que existe sobre el mismo. 1@  @       @  #[              @          &  @   k    &  %    @                > Academia EspaĂąola (RAE)

]|Â&#x2C6; 

   k K    

k  &    se dedica por lo comĂşn a actividades no agrĂ­colas.//2.Lo urbano en oposiciĂłn a lo rural.//3.Ayuntamiento o cabildo de cualquier ciudad.//4. TĂ­tulo de algunas poblaciones que gozaban de mayores preeminencias que las villas. *K@ @   

   k K  k  ÂĽ;  & K  Â&#x2018;  # k    @        ;     @     K  lĂ­mite entre dos realidades, o a veces se encuentran como sombras en la luz de aquello que conocemos o que sentimos cercano. Esas zonas de sombra dentro de la luz han sido interpretadas por autores tales como Ignasi De SolĂĄ Morales. El arquitecto toma posicionamiento en este vacĂ­o conceptual. En el momento en el que son nombrados, son explicados, son â&#x20AC;&#x153;aproximadosâ&#x20AC;?, al menos, su existencia comienza a ser aceptada. *K+; [!    |Â&#x161;  #  , @   K  3  habla de diversos Ăłculos a partir de los cuales acercarnos a la ciudad, una de estas visiones es la recla   Â&#x2018;   @?   K^#  w;& @ ciudades poseen zonas, espacios, solares, territorios que han sido rechazados por la propia ciudad, luga #  k@    %   ]K    &,   K [   KK  k  K   K     Entorno de incertidumbre, lĂ­mite entre dos realidades claramente distinguidas. Aquello que es sobrante,  & k@ @% #   k@  %   k@ @ &ÂĽ  Â&#x2018;    'Â&#x2018;     kK @   manipulados por nosotros mismos porque son desecho de otros que si lo son. SolĂĄ Morales interpreta estos espacios, es por ello por lo que el nombre de ellos no nace de una situaciĂłn %   k

  @#   &   >1'k  k  & ble, ya que siempre ha sido olvidado, ya que nunca se ha mencionado, pese a que su existencia es tan  K      @     & ' ?   K k  % Â&#x2018; #  k@

F ,  

    Â&#x2018;  k  Â&#x2018; k k@ &  

   % & @   â&#x20AC;&#x153;En estas condiciones, detectamos un interĂŠs creciente, casi una pasiĂłn, por aquellas situa   @  K?     Â&#x2018; #  Â&#x161;   vagueâ&#x20AC;?. â&#x20AC;&#x153;Terreno baldĂ­oâ&#x20AC;? en espaĂąol, â&#x20AC;&#x153;vaste landâ&#x20AC;? en inglĂŠs, son expresiones que no traducen 

 @Â&#x2018; #  ÂĽ  Â&#x161;K    k vacĂ­o, libre de actividad, improductivo, en muchos casos obsoleto. Por otra parte â&#x20AC;&#x153;vagueâ&#x20AC;?           k  k K k        k   %     #   ]

124 [

Â&#x161;  #  , @    Ignasi de SolĂĄ Morales Rubio. '11k  #  1 @   K  k\  | K  ÂŤ1 @   }       ´kÂ&#x2C6;¢¢kÂ&#x2C6;Â&#x2021;]Â&#x201C;ÂŁ

,   K &    > %  

Â&#x161;' ?    ?  Â&#x201A;&       '&     

k & K  Los escondites del territorio andaluz

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

el tĂŠrmino utilizado es distinto. Tal vez no se trata de un espacio tan abstracto como el de SolĂĄ Morales  &Â&#x201A;@   

 k    &?

#  k vechamiento, pero tambiĂŠn aspectos estĂŠticos. Cuando nos anuncia lo que para ĂŠl es ese espacio nos  %    Â&#x2039;Â&#x2018;  &  K   '    

      #   @    ?  ]  & @#   

     ?    

 k @ @       Â&#x161;'#  [  kÂ&#x2018;         

 § k  k  §     #           ?   

   k @%  

   

     ante todo un rostro, una piel que transparenta u oculta relaciones y procesos internos del

&

^ Â&#x2018; w     Â&#x161;,       &          > % k1 " K [ k3½**k+  & ;Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;

'  &kF k  % k k    ÂĽ  & K  >   una condiciĂłn, y es que es visto por el hombre, y por tanto condicionado a su propia mirada. No se trata de un concepto abstracto sino matizado por la visiĂłn del individuo, y por tanto por la percepciĂłn y estĂŠtica.    

k @    #      Â&#x161;  K@%    &k   @  k       el lugar lo que determina que se ubique o no en la cabeza del individuo. Atendiendo a estos aspectos sociales y perceptibles introduce el tĂŠrmino â&#x20AC;&#x153;LO DISTALâ&#x20AC;?, sinĂłnimo, en cier

  kÂ&#x161; K; [!  @    &      ?K  # K     ?             no lleno de imprecisiones donde el estado tensional del mismo se hace sumamente elevado. 1 & 

      

,)"1>+',1*3'>*+)!\>'k & K     & #   ! @; [!  %     k  >  %  [ &

  

@   k^ @K &      wk@ K    

        hombre. El territorio de la incertidumbre, aquel que se encuentra escondido en los pliegues del mismo se carac        

  K    ? @        ' 

       vida surge con gran tensiĂłn lo hace de una manera mucho mĂĄs radical y rabiosa que la de los espacios 

        , &

#    [  a las circunstancias que los determinan. En estos pliegues encontramos una vida mucho mĂĄs intensa @ @ 

   

 Â&#x17E;(?  Â&#x2039;      

Â&#x;Â&#x17E;(?Â&#x2039;          Â&#x;Â&#x17E;[  [ K       k         Â&#x;Â&#x17E;[@ Â&#x;'   @k&  @F  @  

     & K Â&#x2018;  k  k K    K  >

 

k"?  @?    Â?    

 K  +    @ &      ^ 

    k    w;      

  kK    &

  #   "?   & @   K 

 §K   K   K @ K   k   ? indica, administrados no son capaces de acoger. Estos espacios son capaces detener una gran reserva & # k & K  Â&#x2018;            '

   eliminados voluntariamente de la cabeza del hombre son capaces de convertirse en los Ăşnicos espacios @ #        &    3      ciĂłn de un elemento administrador, es la propia naturaleza los que los administra. Son espacios de gran potencia desvinculados de la propia sociedad. ];  &|+ %   |(      k  % kk un desarrollo econĂłmico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes. R A E diccionario de la Real Academia EspaĂąola

Esther Ferrer RomĂĄn

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]

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,    &  &                % & Â&#x152;   & K k Â&#x2018;  numerosos espacios que nunca han sido percibidos por el hombre y que establecen los motores bĂĄsicos @ @    &1K   &K @ #   & por sĂ­ mismo. En espacios recĂłnditos, desvinculados de nuestras miradas, en espacios tensiĂłnales, llenos de incertidumbre, es capaz de nacer vidas que son bĂĄsicos para nuestra sociedad. En un mismo patio podemos ver zonas administradas y zonas que no lo son. Las administradas son altamente visibles, sus colores, # kK   

      # @% & @  determinarlo, sin embargo, tambiĂŠn podemos encontrar otra serie de seres vivos en ese mismo patio, en         % k     Â&#x203A;  cesible o accesible sin apenas mantenimiento en donde por si solo es capaz de nacer hongos con una    %   @@   

Â&#x2018; Â&#x2039;   

EL TIIEEMMPOO El tiempo tambiĂŠn es un elemento mĂĄs con el que el arquitecto al igual que la naturaleza es capaz de potenciar los elementos sensoriales del mismo. La imagen creada por el tiempo no es mĂĄs que aquello @        ?    [ &    Â&#x2039; k   #    %              

 

 [  k%      '  Â&#x201A; @ @   % &  @ @  k&  &    en lo natural. El tiempo atribuye sentido a las cosas, y atribuye sentido a nuestro presente. El entendimiento del pre  # K      , [Kk &     

   %

Â&#x2018;  &      '   por lo que es necesario incluir el estudio del tiempo en el desvelamiento de todos aquellos espacios que asumen encontrarse en un estado de incertidumbre ante la mirada del hombre. Â&#x161;'   K         [K    Â&#x161;    ] ÂĽ ÂĽÂ&#x161; 



Â&#x2039;     k G k@  po no es una sexta impresiĂłn que se aĂąade a las cinco notas, sino simplemente el modo en @ [  # Â&#x152;    [@ @    §  @     §   @   K 

  sumĂĄrsela a las posteriores, pues de otra manera ni siquiera podrĂ­a hablar de â&#x20AC;&#x153;cincoâ&#x20AC;? notas, sino que cada una serĂ­a la primera y la Ăşnica.â&#x20AC;? â&#x20AC;&#x153;Sobre los espacios. Pintar, escribir, pensarâ&#x20AC;?  ?, 

ColecciĂłn Delos, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1991

El tiempo por tanto es capaz de retener y por tanto de crear un hĂĄbito basado en la repeticiĂłn de ideas,  [Kk   ÂĽ @  K              k    k     del tiempo envuelto en la misma. Las experiencias pasadas nos hacen interpretar las experiencias del presente. Es el hilo conductor de nuestra propia cabeza, de nuestros propios pensamientos, el tiempo determina, establece visiones y hace aclarar u oscurecer las visiones del presente. La visiĂłn de los espacios de la incertidumbre, de los escondites del territorio, estĂĄn vinculados a imĂĄgenes pasadas, sin embargo, han sido borradas por el propio hombre. Podemos encontrar imĂĄgenes, & ÂĽ@ %&

  k & K   

       aprendido ha nublado y ha terminado por borrar esos espacios considerados como residuales. ]

126 [

+     %  &   @ #  '      @     # #  ,         #     @% #     k% %  k  &      metros o kilĂłmetros, sino por el tiempo en el que disponemos para ir de un sitio a otro. Estamos volviendo   

     k%  & #         

   #

    ;            Los escondites del territorio andaluz

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

das entre ellas 1 metro, el paseo que se hace sobre ese espacio se caracteriza por el tiempo que hace #     k   ?    k   @   k  necesitamos tener precauciĂłn, por lo que la velocidad puede estar presente, cuando obstaculizamos el paso, no solo estamos creando un espacio visual, caracterĂ­stico, sino que estamos introduciendo el tiempo en el vacĂ­o. Cuando algo comienza a echarse de menos, es cuando ese algo se materializa, es    %    Â&#x152;        Â&#x2018;        %   #       + #   %   K   k & K   

            #      &  @   &      k expresĂĄndonos simplemente con aquello que estĂĄ entre nosotros y que nos mezcla con lo que nos rodea,   k     '  K#     k     @ %K & #    

   ,       Â&#x2018;     k &&    k? k  desplazamiento se hace evidente el paso del tiempo. '   @ #     @    

k        [K#        @       &  )          #    k    recen mantener la misma imagen, el tiempo parece no transcurrir entre los que conocemos, sin embargo,   % #      KÂ&#x2018;   

 K    k#

@Â&#x2018;  &  

k [[  k 

   

   cierta rareza que es producto del choque entre dos realidades. La artista Esther Ferrer dialoga en sus obras con discursos que obedecen al concepto del tiempo. Muchas de las obras plĂĄsticas de Esther Ferrer se encuentran recorridas por la idea y el espĂ­ritu de la per#  k  k 

  k %@ }    ' Â&#x2018;   Â&#x161;1

 

      3     

 

 #

K [  @      %   haciendo de cinco en cinco aĂąos, la obra habla del paso inexorable del tiempo, y la acciĂłn de ĂŠste sobre % & ,  @ #

K  k   [,  @  simetrĂ­a que responde meramente a la posiciĂłn de las partes pero no a la textura de dichas partes, en esa contraposiciĂłn â&#x20AC;&#x153;asimĂŠtricaâ&#x20AC;? se hace evidente el tiempo que segundo a segundo va haciendo presencia      ,      %  #     ,    k & K k   @%  #  '    ?        

 K #  k   @&      un periodo que involucre al propio tiempo. Un segundo no basta, es necesaria la asociaciĂłn prolongada    K 1F  Â&#x2018;   Â&#x2018;  k F   #   k & K k   k     ,  & k    la primera imagen y vincularla a la siguiente, es eso lo que hace que se entienda las imĂĄgenes como la #        )    &     ' %  Z    &? &    #   Â&#x161;Â&#x2013;Â&#x2014;K  % ~ (Se hace camino al andar) En ella la artista atraviesa la sala con una cinta que pega al suelo a medida @   k    Â&#x2018;   % #     Z  '    #         # k #         \# '   %        

k      k%# @? ,   @     k    #  k     k   @    que es creado el tiempo. Por otra parte, es necesaria de nuevo la vinculaciĂłn de una acciĂłn encadenada para hacer visible la vinculaciĂłn de imĂĄgenes que se asocien con el paso o el transcurso del ciclo. Una @   #  k%  k  @ & %     '

        %#  kK@ % k# K  [ sutil, en el dĂ­a a dĂ­a del hombre.  > & ;  %    k &    Â&#x2018; [      

 ,    k         ,#  espiral introduce un desarrollo temporal. Habla del transcurso del tiempo sobre la tierra, la espiral es una # K @  &   

Â&#x2018;Â&#x2018; [k             & ' K  #  k  & k  

k#       > & %;  %   %&    @ K      #menos geolĂłgicos, sin embargo utiliza la espiral, el movimiento de la misma se contrapone a lo cerrado del cĂ­rculo o a lo interminable de la lĂ­nea, la espiral es creaciĂłn de movimiento y por tanto de tiempo transEsther Ferrer RomĂĄn

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  K K @   &&   # ,K ; , &  @   &'@ &  pueda aparecer y desaparecer a partir del devenir de las mareas hace que sea una obra viva, una obra vinculada al tiempo de la propia naturaleza. La obra es permeable al devenir del paso del tiempo, a partir  

      #   &  

,  piedra permanece en el territorio del lago salado y es por ello por lo que establece coordenadas dentro   ,&&K%   K  Â&#x2018;   &  el propio lago. El transcurso del tiempo se hace evidente en el propio territorio.

Â&#x2030;>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; 'k)!\'>^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;w' K    +  'k K Â&#x2C6;¤  & Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;}Â&#x2C6;ÂŁ+&  }Â&#x2C6;¤ 311>>\1,+'Â&#x2013;'"k)13311>>^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁw'%     >&Â&#x153;ÂŁÂ&#x153;Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤ÂĄÂ&#x2021;]¥¢ +'+*'"k';>',,1^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw,  |'   ; 

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   @   Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â? Pp: 167-185. ")'>>1+'Gj;k1>!'3^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw,    1 @   > |1  >   +  ;|)  Sevilla, secretariado de publicaciones, 2008 G1>1Â&#x2013;1jk+331^Â&#x2C6;¢¥Â?w!

 & K'F   K Â&#x201A;     

 K    ! Talens. >*1;;1"3*'>k')"'3*^Â&#x2C6;¢¢Â&#x2C6;w,K   \  |+  kÂ&#x2C6;¢¢Â&#x2C6; ,!*31k\'1>*Â&#x203A;^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw+ &Â&#x2018;  1 @    ? '       [ |1Â&#x2014;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ "*,*1k,)*;^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;w+  #   '  *>Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;¢Â&#x2021;',>1Â&#x203A;<3+',*'! >*,,+','*1k)13,)*;^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;w1 K 

 &   KÂ&#x2122; @   ;|) ;k    & ciones, 2001. 1>+k;',)*;^Â&#x2C6;¢¢Â&#x2C6;w; &      k & k \  |; &kÂ&#x2C6;¢¢Â&#x2C6; LATOUR, BRUNO. (1993). Nunca hemos sido modernos: ensayo de antropologĂ­a simĂŠtrica. Madrid: debate, 1993 1,"1>²3!*3k!1>*^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw1 @   Â&#x2018; ' 

#       \  |Z   @tectos, 2006. MARTĂ?N-SANTOS, LUIS. (2004).Condenada belleza del mundo. Barcelona: Seix Barral, Ă&#x161;nicos. (2004). Â&#x2013;,Zk*>"*3*1^Â&#x2C6;¢Â&#x201C;¤w,F + ~\  |, kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C; *kj^Â&#x2C6;¢¢¢w1 @     # \  |"  "kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ Â&#x203A;)!G>k''>^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw1 # '

  @   ]    \  |"  "kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ ]

128 [

1>31)k)13^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw>   Z  #   | ] Â&#x2018;

kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ ;!*G;3k>\'>^Â&#x2C6;¢Â&#x153;w)       

 k3j? \  |"  "kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ \'>"'>kG3^Â&#x2C6;¢¥}Â&#x2C6;¢Â&#x153;Â&#x201C;w; &    

#

K [ \  |"  "kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; ,Â?!'3k"*,,';^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w  Z K 

  

    \  |"  "kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; \'>*1*3k;'Â&#x2020;^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw1       ,   #         3 |1 % pos.2008.

Los escondites del territorio andaluz

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

G1>',k!*>1^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w'   

'   %&  >Â&#x2039;Â&#x2018; ; K %|)   kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â? 1)"'k!1>^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;wZ  K \  |"kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6; DUQUE, FELIX. (2007).Habitar la tierra: medio ambiente, humanismo y ciudad. Madrid: Abada, 2008. 1,,1;!11k)G13*^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤w,   \  |"  "kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ 1>"),,,k>1Z1',^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄw1  )  # \  |1   kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ SERRES, MICHAEL (1994).Atlas. Madrid: CĂĄtedra, 1995 )3'+QĂ&#x2021;%

|}} } }KÂ&#x;QK ¢£kÂ?ÂŹÂ&#x2C6;Â?¤¤Â&#x201D;Q  Â&#x201D;Q %  >1,Â&#x2030;  | Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄÂ&#x160;  & |%

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 K }    }@QQQ  & %Â&#x2030;  |  & Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄÂ&#x160; Ă&#x2021;%

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|}}~~~ Â&#x2014; } % #  }Â&#x2030;  |  & Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄÂ&#x160;

]

Esther Ferrer RomĂĄn

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

ACCIONES HIBRIDAS ENTRE ARTE Y ARQUITECTURA: LA BIOLOGIA DEL PAISAJE Concha Lapayese, Doctora Arquitecta DarĂ­o Gazapo, Doctor Arquitecto (Madrid, EspaĂąa) Palabras clave: arte - biologĂ­a - paisaje Institucion: Grupo de InvestigaciĂłn Paisaje Cultural G.I.P.C. conchalapayese@yahoo.es

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] â&#x20AC;&#x153;HIBRIDACIĂ&#x201C;N Y TRANSCULTURALIDAD EN LOS MODOS DE HABITACIĂ&#x201C;N CONTEMPORĂ NEAâ&#x20AC;? es [ &

   #    Â&#x2039;Â&#x2018;k

 %&      [      # %&    ? k&   

 @ estamos creando, y para ello, creemos es necesario ser capaces de revisar los lĂ­mites de las miradas  j   #&          Â&#x2018;   k@   #            @  k   %&      k # %&    Para posibilitar la construcciĂłn de esa mirada, planteamos la necesidad de posicionarnos en los mĂĄrgenes     @   k     k       ÂĽ ) k     &      # @ %&  k         @    '   @ %   k %   F k  2006 en la Escuela de Arquitectura de Madrid. â&#x20AC;&#x153;Acciones Hibridas entre Arte y Arquitectura del siglo XXâ&#x20AC;?, K     FK  k   

   Â&#x2039;Â&#x2018;k@ mita advertir      k para asĂ­ tomar conciencia de las diversas y emergentes  &%&  k  k  ?      ;   %&  

Â&#x2030;!'+,"²1Â&#x160; ]

Procesos comparados. Idas y venidas

Desde los mĂĄrgenes de la arquitectura: Es asĂ­ un proceso de anĂĄlisis que combina la estrategia de miradas comparadas y los desplazamientos, Concha Lapayese // DarĂ­o Gazapo

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131 [


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| 1.-MIRADA COMPARADA entre arte y arquitectura 

Â&#x201C;]'!},1Â&#x203A;1!*'3;

+';},1Â&#x203A;1!*'3; 







    Â&#x2018;   

SerĂ­a interesante y operativo establecer unos posicionamientos bĂĄsicos previos, desde la semĂĄntica del Kk @    k@      &  ?   Y tras ello, concretar, como esbozo, la posibilidad de combinar la mirada desde el arte. En este caso              k K k        otros activadores culturales. El tĂŠrmino     K      '   k  F  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;k K      ' K   | Â&#x161;| @    

 k   &  &  k    [      #

  %       ' Â&#x201A;   k    K k [ k        kKÂ&#x201A;    

K #kK K #k @     # El tĂŠrmino escala%  #  relaciĂłn matemĂĄtica que existe entre las dimensiones reales y las de la representaciĂłn de una realidad. Siendo dimensiĂłn, la medidak 

k   kÂ&#x201A;  K  &      

k     

   +# @ caleidoscĂłpico (griego: kalĂłs bella ĂŠidos imagen scopĂŠo &  wkk K      K K K [ k 

K [ k @   k ?  ÂĽ@     @  Â&#x2039;  Â&#x201A;    K& K& >  k@&   K&@         k      K&k    K        ÂĽ j                 [

% Â&#x2018;   ÂĽ Â&#x161;ÂĽ  

 todo son sales ocupando el espacio,    ÂĽ       K +"},Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;

Â&#x2030;'Â&#x2020;;**<3+',>1\1Â&#x160;

]

132 [

I.-Emplazamientos: En los mĂĄrgenes de la arquitectura ACCIONES HIBRIDAS ENTRE ARTE Y ARQUITECTURA    ÂĽ K  II.-Des/plazamientos: Desde la interioridad hacia la exterioridad LA CONSTRUCCIĂ&#x201C;N DE LA MIRADA: ÂĽ& K  

***]&   '    Â&#x2018;    ACCCION COMPARADA: Acciones hĂ­bridas entre arte y arquitectura: la biologĂ­a del paisaje

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Imagen-transmutaciĂłn: Â&#x161;'   K      %  1KF    

     ecuaciĂłn del Ser EstĂŠticoâ&#x20AC;?.  [

    Â&#x2018;   ,Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?

ÂĽ&   K   '  K > & ;  % 

I.-Em/plazamientos. En los mĂĄrgenes de la arquitectura.   K kÂ&#x161;  



 #     & Â&#x161;'    MegalĂ­tica Americanaâ&#x20AC;?, realizada tras su estancia en SudamĂŠrica en la dĂŠcada de los aĂąos cuarenta. Y escribe: Â&#x161;'    Â&#x201A; &k  K      Kk@  #    &  

k        1#   % & k          1 ' & k   k@     |  k@       K  . 2 '    [ ,    #? j K      % %    |  \ K   3, un investigador de las cualidades de lo vivo. '   k  #  k  

Â&#x2018;  k

 k%& teamiento inicial. Ante un arquitecto, un biĂłlogo de espacio, trasciende su mirada, opera desde otra sensibilidad, que descoloca lo preestablecido. ActĂşa como un 

]      . Hay que estar atentos, para detectar â&#x20AC;&#x153;otrosâ&#x20AC;? comportamientos, que nos permitan avanzar, caminos diversos de las posiciones establecidas. Operar con miradas comparadas, hibridas. II.-Des/plazamientos. Entre la interioridad y la exterioridad.

Â&#x17E; %&  Â&#x; Â&#x161;GÂ&#x152;    

  #     % & k    4

G!  

    

k  [ [  

jk        }   k   }   Es asĂ­ un proceso de anĂĄlisis que combina la estrategia de miradas comparadas y los desplazamientos,  'Â&#x161;   &k     Â&#x2018;   k  # Concha Lapayese // DarĂ­o Gazapo

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]

133 [


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de su piel. Surge asĂ­ una inĂŠdita, &  K  ,&  K     [   K k biĂłlogo del espacio, en tanto trascendĂ­a la visiĂłn arquitectĂłnica, artĂ­stica, y se aventuraba en investigar en las cualidades vivas del territorio. 5 (          k    @       Â&#x201A;     ?  ]  G    k 

 

Â&#x161;,   k K  

 Â&#x161;,   |   Â&#x2018;   k   

   K  Â&#x161;1        k            k       

[#    k  bioquĂ­mica espacial. j%@&   & #  k         Â&#x2018;  '         Â&#x2018;   '     Â&#x2018;   

*   ]]]]]]]]]]]]'Â&#x2018;    ***]&  

'   k   §  k  k

 K ]j  k    k &  k posibilidad de combinar la mirada desde el arte, proponĂ­amos rescatar la mirada de un pensador y esteta  k K  Y ahora, continuando el proceso, contrastar su mirada con otros activadores culturales: un biĂłlogo del   k k%&k@[k 



   k   K   k> & ;  % k  &          [   %&  

k el proceso queda abierto. En la segunda ida, un paseo -escalar, azaroso, atĂłpico- serĂ­a nuestra segunda aproximaciĂłn desde una suerte de bioentropologĂ­a espacial... a los territorios aescalares del XXI. 6 Desvelar las posibles dimensiones de los Â&#x161;  k *    ÂĽ 

bioentropologĂ­a espacial

nuevo tĂŠrmino, apropiaciĂłn y agenciamiento ²     K    #     '     K  K'    Â&#x201A;  K son misteriosas. ; &%   K #| &         desde lo entrĂłpico. Emerge un entropĂłlogo del espacio. )    K      [ k  [ KÂ&#x2018;  pacio-temporal, entre un biĂłlogo del espacio y un entropĂłlogo del espacio.

] > & ;  % k   #  K   

  ]

134 [

.-con Oteiza, se activa la evidencia biótica. Y una combinación entre ambos, permite construir una sal estÊtica inÊdita, en los inicios del siglo XXI: el &   K k     [ K      | 7 ;]     [|\ ^wJ' ^w \ '^w

Acciones hĂ­bridas entre arte y arquitectura: la biologĂ­a del paisaje

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

G&     #    &  

ÂĽ,  Â&#x2018; | 

K # &   ÂĽ Idas y venidas repetidas: +  [ 

      k         &k        #ÂĽ

 @   K > & ;  % k su acĂĄ para allĂĄ, oscilando entre el site y el non site.

!     #   K ÂĽ             #   

 k construir los mapas, encontrar el tamaĂąo adecuado para representarlos y    # Â&#x2018;    ]'        ÂĽ,  &       Â&#x161; La bioentropologĂ­a opera como una estrategia posible para educar la sensibilidad estĂŠtica del hombre...  

 k  k    

  k      del â&#x20AC;&#x153;acto creativoâ&#x20AC;? que estaba teniendo lugar mientras iban ocurriendo. G&   &      [ k    , la acciĂłn es des   ÂĽ j      k  Â&#x2018; Â&#x161;ÂĽ     

k    %ÂĽ K 

 K k # k   Â&#x152; K           ÂĽ8

Â&#x17E; %&  Â&#x; |

Â&#x161;GÂ&#x152;    

  #     % & k   k moria, Oteiza.

jÂ&#x17E;            [ Â&#x;

Â&#x2030;31;}>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; 1

 K Â&#x161;*        !K  1   '  G[ Â&#x2C6;¢Â?ÂŁ

2

  +

    K  # |+  "   %,';1!Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤}Â&#x2021;¢

3

Tesis doctoral:â&#x20AC;&#x153;La desarquitectura: deconstrucciĂłn y manierismoâ&#x20AC;?. C.Lapayese. ETSAM 2005 UPM

4

Idem. 1

5

      K 1 % " },Â&#x2C6;¢¢}Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;

6

TĂŠrmino creado en â&#x20AC;&#x153;Desarquitectura: deconstrucciĂłn y manierismoâ&#x20AC;? C.Lapayese. Tesis Doctoral ETSAM 2006

7

Â&#x161;* K  *     K |   ,Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ

8

  Â&#x161;)    

' Â&#x2C6;¢¢Â&#x153;

]

Concha Lapayese // DarĂ­o Gazapo

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

AUTOMĂ&#x201C;VIL, CIUDAD Y DISEĂ&#x2018;O: UN FERMENTO ESTILĂ?STICO EN EL PAISAJE URBANO Pascual Riesco Chueca, Ingeniero Industrial Teresa LĂłpez Suero, Ingeniera Industrial (Sevilla, EspaĂąa) Palabras clave: automĂłvil - diseĂąo - paisaje InstituciĂłn: Universidad de Sevilla riescochueca@us.es

Se contempla aquĂ­ un elemento omnipresente en la ciudad, el automĂłvil, entendido como ingrediente cultural y soporte simbĂłlico cuya presencia es inspiradora y desestabilizadora de otras aspiraciones a #  Â&#x2018;   ?    & ! @    &      les Ę&#x160; #     k    [ @ 

Ę&#x160; interesa la #   

  

               

 k  #         ?        k

 % ;   &   %    k 

@ &

F k     k  

@ &

   

^Â&#x2022; % Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;w,  

      una mediaciĂłn tecnolĂłgica entre las personas y el espacio lo dota de protagonismo singular en las trans#     

    k   %    K%&  

La ambivalencia del espacio automĂłvil La experiencia estĂŠtica del automĂłvil es esencialmente mĂşltiple y sometida a dualidades: exterior/interior,  

}   kÂ&#x201A;& }  k

} F ,     #         # k     #       ? cas. El vehĂ­culo en reposo es sentido como potencialmente semoviente, la imagen exterior se matiza con la memoria del habitĂĄculo, el peatĂłn combina su mirada al automĂłvil con su experiencia como conductor

 ,K @    K k  &    

mĂłvil que en la arquitectura, conduce a una constante inestabilidad perceptiva. AsĂ­ pues, la mĂşltiple condiciĂłn estĂŠtica del automĂłvil Ę&#x160;    %&  k [@ &k    & Ę&#x160;%    #%    #

       acristalado y mirador mĂłvil desde el que contemplar la ciudad con encuadres variables, el coche es un   

  k@  &K     ?  ^+Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;w' 

    #K @   Â&#x152;?   # 

     *   k      F   & k       Â&#x2039;Â&#x2018;   k    @ & 

Pascual Riesco // Teresa LĂłpez

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]

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El automĂłvil, ventana a la ciudad y cĂŠlula residencial (Foto: Pedro Poza)

' & k

     Â&#x2018;  @ &K     @  k   &?[ &

#    k@     tada en la precaria intimidad de su cabina. El individualismo del coche es compatible con situaciones en @

  Â&#x201A; # &   |# kF k   , k  #Kk     

k #         sociabilidad gracias a ĂŠste. ,Â&#x2018;     &?    | K Â&#x2018;     Â&#x152;Â&#x2018;      'Â&#x2018;  #    % Â&#x2018;    #|@   k# k

  %k      

k  #        &  

 Ę&#x160;# k Ę&#x160;  %   #     o sinestĂŠsica a la ciudad. En un estudio sobre el impacto visual del coche sobre los peatones, ĂŠstos      

       Â&#x2018;     &

 %  #   

 (Bayley et al. 2005). AnĂĄlogamente, la percepciĂłn entusiasta de una ciudad tripulada por automĂłviles,  K  @      KK  ^#   k & wk  #         % Ę&#x160; # Ę&#x160; del conductor: ilusoria transposiciĂłn de la velocidad del automĂłvil a la velocidad de la historia. ,  

Â&#x2018;     &

F | @     k &   k     Â&#x2018;  & Â&#x152;     k    [   #   k  # k@       &    %  &  k Â&#x2039;   #        k   K        &

    k       &    %  | &\ %k ?     k   Ă&#x2C6;& 'K   

k@&       @       #    otro, la banalidad de un mar de chapa, que encrespa y desordena el ĂĄmbito urbano con sus productos seriados. Pocas contribuciones mĂĄs tenaces y trascendentes a la heterotopĂ­a urbana que la del automĂłk        Â&#x2039;   k@     K  & 

     K      

]

138 [

Una descripciĂłn semiolĂłgica de esta diversidad obliga, por lo tanto, a considerar, en el plano del conteni ^  K&wk   |  k   K K     Â&#x152; Â&#x201A;& k@     1     k Â&#x2018;  (lo sensible), dos categorĂ­as materiales homĂłlogas: el diseĂąo exterior y el diseĂąo del habitĂĄculo (Arias " [Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;w,   

   [  k   

      @      # 

 A la experiencia estĂŠtica de la ciudad, el automĂłvil aporta una espacialidad rica en signos (seĂąales de

[ k   k  w     & 

^ @    w,      k& [ FkK

 K

 Â&#x152;   %    tadores de publicidad (Taylor 2003). El carĂĄcter explĂ­cito de esta semiĂłtica choca con la presencia mĂĄs @#

 F k K   %   

     gĂŠnero. Bien sea por vĂ­a textual o icĂłnica, el automĂłvil satura los espacios urbanos, convirtiĂŠndose en AutomĂłvil, ciudad y diseĂąo: un fermento estilĂ­stico en el paisaje urbano

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

, #  @    ^Z

|  w

un colmatador de los intersticios de la arquitectura, en un adaptador universal (Dupuy 1995) instalado como mediador en las articulaciones del territorio. A su alrededor prospera una red de elementos viarios y accesorios Ę&#x160;F [ k# kK  k  

k      Ę&#x160;, creados  &   #  F k@    %    Â&#x2039;  &  K    ^' Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w 

 k [   y constante renovaciĂłn del parque mĂłvil hace que la mera inspecciĂłn de los coches que circulan por un    &      K k     #           lectura de los saltos temporales. '

 #         k #  %&       k% % #   k [ KK &      colmataciĂłn, el automĂłvil viene a ser arquitectura licuada: un exponente y una herramienta de la modernidad lĂ­quida descrita por Bauman1.   

       k % Â&#x201A;& & K   kK? k &    



 ; & #   

 #   Â&#x2018;     @ k    k #        barriadas marginales. En su interior se despliegan estrategias de intimidad, convivencia y auto-expresiĂłn     &|       %    k   #  k  #    

   ,Â&#x2039;Â&#x2018;&   %    & 

     %&     Â?   

 |# ^ ?       k     K    wk#  ^    k      wk  &  ^  K    k  K          w ,   k     [     k   #   & & K & (Edensor 2004). Un mismo Mercedes, circulando como coche particular en el MĂşnich de 1980, y veinte F  [       Â&#x2018;" &k   K   [       #  ,  %  K    '  !  k  K     k  &    & #  ' 

Â&#x17E;"  #   Â&#x;|F  La interacciĂłn entre ĂĄmbitos de diseĂąo (automĂłvil, arquitectura, mobiliario, cerĂĄmica) puede caracteri       #    %

 k  @  improntas de un arte en otro Ę&#x160;de la cesterĂ­a en la cerĂĄmica, de los textiles a la arquitecturaĘ&#x160; (Podro 1982), huellas que cabe interpretar como indicio de una pulsiĂłn arraigada: el miedo a crear en el vacĂ­o. , Â&#x2018;   Â&#x201A;    [K  [#   @  ?  # ;   %     F k 

k    K 

      k    # k  k   # ;        Z ^Â&#x2C6;¢¥¢w|Âł @           K  a excepciĂłn de otra arquitecturaÂť. La creaciĂłn estĂŠtica, en arquitectura y tambiĂŠn en automovilĂ­stica,    Â&#x2018;   Â&#x152; #  

#  K   [# 

Pascual Riesco // Teresa LĂłpez

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]

139 [


htmhc

Aplomo y parquedad en el diseĂąo europeo clĂĄsico (Foto: Pedro Poza)

Semper (1860 1863) partĂ­a de la idea de que las artes aplicadas precedĂ­an a la arquitectura en todas las   k&K

k         ?    #     ' k      [  k  K K K k #    

  #         @   |  #  Ę&#x160;como  

   k@

K  Ę&#x160;   K#  %

1k en la arquitectura griega clĂĄsica, la huella de la tectĂłnica de madera. En el tema de la pared, el recuerdo del tapiz colgante, la cortina tensa o el trenzado-encestado (como atestigua la etimologĂ­a del alemĂĄn Â&#x2013;ÂŞ ÂŤw, @   & F        @   #   @ F&  K #

k 

 , ?       [#   K  #       K,            ?     K#

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  @        [   ^;  Â&#x2C6;ÂĄÂŹÂ&#x2021;Â&#x2C6;ÂĄÂŹÂŁw'   #   #     k@        ^

  wk# 

 ?     #   K ^   wkK   &F 

 quitectura. Evidentemente, es la segunda opciĂłn, la iluminaciĂłn cruzada, la que determina procesos de %&  k   [  

k #    Â&#x2039;   

   K &       k&   K    %K      '   K#   F 

       '   americanas es muy destacable la presencia de rasgos estilĂ­sticos intrusivos, que cabe interpretar como     #       

  +%   #Kk azuzada por la veloz renovaciĂłn a la que obliga el sistema del cambio anual de carrocerĂ­as. Ello ocasiona  

 # Â&#x2018;  ^ k  Â&#x152;     ]

  Â&#x152; @   Â&#x152;F   wk@  & # 

;& esta plasticidad ha sido generalmente vituperada por los ortodoxos de la modernidad, otros autores, en una vena mĂĄs pop (Banham 1960), han valorado en ella su contribuciĂłn al diĂĄlogo entre consumidores y  

  

k    # [ K k @   k  #siĂłn y el pĂşblico, constreĂąido por rigideces, altiveces y silencios.

]

140 [

G # %   k 

 kF 

' K [  #  k&  @# K    '  #    k && 



        k      ^ 

  F  ?     w@    &    K Â&#x201A;& #  ^   @[ &        #|Â&#x2013;  & k!k; ÂŹÂ&#x2021;Â&#x2021;w

 k [   [   &

 

,#      

     Â&#x2018;  ,  K   K Â&#x2020;Â&#x2020;#   Ă&#x201A;Â&#x201C;   %[&

   

 |   & @k  "  kK Âł  & Âś      k#   &

  ?K k          k      &    #       K  #   ^       | Âł  Z k  " #Âśwk  @  ?    K  &        % K k @    # K 

 AutomĂłvil, ciudad y diseĂąo: un fermento estilĂ­stico en el paisaje urbano

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

  [  ;   ?   Â&#x2018;           #     K   percepciĂłn estĂŠtica autĂłnoma. '  @  K @     [#  

Ę&#x160;por lo tanto evocador de un ĂĄmbito Â&#x2018;   k #  K[ k&     

Ę&#x160;K 

] # cial es ilustrado por las aletas de cola en los coches de los 50 y 60 (Baudrillard 1968, Inglis 2004). Inicialmente adoptadas para sugerir el dinamismo de la aeronĂĄutica, las aletas terminan por emanciparse como K       k     #     K @  #  #   '  &  @& &K    KÂ&#x2018;     convertirlas en materia prima de un sistema de signos interior.    #    F   @   k @  K     K     #   & k &



  K   KÂ&#x2018;       Â&#x152;?     )   |  #  K      | K           ,     K k #      #        &

k     interĂŠs causado por la sobre-exposiciĂłn (Coughlan y Mashman 1999). De ahĂ­ que, en general, el diseĂąo automĂłvil sĂłlo se impone mediante estrategias de impregnaciĂłn social, en modelos que evolucionan len          &^  %¢Â&#x2C6;Â&#x2C6;k" #wk    k    el tiempo y siempre amenazadas de banalizaciĂłn. En el contexto actual, dominado por la intensa presiĂłn innovadora, la estrategia diacrĂłnica se ve obstaculizada por la aceleraciĂłn mercantil y cultural, mientras @  K  #       % +%         

Ă&#x160;     K       %K   & Ă&#x160;   # %             k

    

       Â&#x2039;Â&#x2018;  & #  era de nomadismo. La creaciĂłn arquitectĂłnica se inscribe en tramas urbanas relativamente permanen |    Â&#x2018;

  &   k  @ Â&#x2018;     

        @    # '

k  & k  F#   ? K   &   Â&#x2039;  [    cionamiento. En las ciudades, el parque automovilĂ­stico es un escenario perpetuamente renovado, cuyas              K # [sula encerrada en sĂ­ misma, y cuenta de un collar incesantemente recompuesto. +%@   @    ?       

  KÂ&#x2122;k  @    

      &  'F 

        Â&#x2039; #  | % k % otra parte de la ciudad o del mundo. Esta capacidad de conexiĂłn virtual con espacios y tiempos distantes % 

  K & %&  #  &  ;# % K      &      

k       [ K     K   &     k  k   &   

 # &  kK [       k    %& [ K      Ę&#x160;mĂ­mesisĘ&#x160;#  K ,   F  #      @#  

    corporate design ^    # wk        #  @    K       

  Â&#x2018;      K K  [  k& # K   ,       k  [ K    k       # k  @    Â&#x201A;  K   '  ]   @ Kk 

  # ?         (styling) como la mĂ­mesis ligada al remake de clĂĄsicos o los despliegues de nuevas tipologĂ­as dan testi     @    # &    % @  K  &   @k  #          &      nentes expresivas hibridadoras.

+F 

 @   |#K%&    '  K  ]      F   

     @    ,   & Â&#x2039;  Pascual Riesco // Teresa LĂłpez

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141 [


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en una sola corriente de ambas prĂĄcticas conduce a constantes tentativas de hibridaciĂłn, que inspiran

       [?  @  ,#    k @  tura, se acercan ocasionalmente, como reclamo de ultra-modernidad, a los modelos de la automociĂłn. El proceso inverso Ę&#x160;%  @      Ę&#x160; se ha usado para subrayar la opu  

   [  #   %' &   k  #   F @ no convergen en una prĂĄctica unitaria, dada la intensa inercia impuesta por los respectivos programas. Âł' 

    @    #   Â&#x2018; F   1@         k    &       Â&#x2018;

     @ # 

  

  [ &K

    [  %&  Âś^Z []" Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹw F 

k gencia entre ambas sendas creativas arranca desde su misma raĂ­z. La arquitectura, sometida a la gravek K Â&#x152;

k k     

,     origen, la emulaciĂłn por la arquitectura del espĂ­ritu de la automociĂłn no ha podido casi nunca pasar de    @  kÂł  @K     [ Âśk      AsĂ­ como los colores metalizados muestran con complacencia, incluso exhibicionismo, la naturaleza me [ 

k  &?   %       Â&#x2039;    k deseando posar como mĂĄquinas avanzadas incluso al margen de las exigencias de su programa. Un rasgo distintivo del automĂłvil es su gĂŠnesis, la de una tecnologĂ­a emulsionada en torno al cuerpo humano. La arquitectura, por su parte, es un menester considerablemente menos intensivo en lo tecnolĂłgico, y ligada por vĂ­nculos mĂĄs abstractos al cuerpo. Mientras que el automĂłvil envuelve al conductor en un abrazo total y ciĂąe a los tripulantes con lazos crecientemente provisores (cinturĂłn, acolchados, airbags),  @    #    [& k K    [& 

 @  

 corporal. El grado de hibridaciĂłn entre cuerpo y mĂĄquina en la interacciĂłn del conductor con su ambiente 

K    Â&#x152;        # Â&#x2018;   K   [    &   ^% # Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w,    K  %   &Â&#x2018;      & '   % #     #   '  

   %k  F     K   k     #   k %   #    

    )  @  K #   @   k @ Â&#x201A; [ &

  kÂ&#x2018;KÂ&#x2122;       , #       @     F  

  K   #              & '  %k#  @     K   @   G #    

  @   %    K     k &  %   k      &

F  '   k#   F 

 Â&#x201A;

 &  dinamismo, la vanguardia, la alta tecnologĂ­a. ,    *K+  1    ^! Â&#x201D;; %

Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;wÂ&#x2018;   &Â&#x201A;@# [   Â&#x152;%       

k barco, un zapato. La estĂŠtica se convierte en portadora de valores supuestamente asociados con la es  K  |  k   k  k         los diners K       k #   KK % 1[ K      @   Â&#x2018;   k #   K [K

]

142 [

De sentido inverso es la vocaciĂłn arquitectĂłnica de algunos diseĂąos destacados de la historia del auto '  > >  ^   k  ,    wk  #       K   1    ^ #Â&#x2014; Â&#x2C6;¢£w '   F  Â&#x153;Â&#x2021;  #    '' )) un motivo arquitectĂłnico, la  ~ ~   k  & #          &  K  #   %  , 

      K  kK[ K         en la arquitectura burguesa del XIX y el ArtDeco. '  &  Â&#x2039;        &#     K      '     k  #           #   K   Â&#x201A;|   Â&#x201A;  & # ^! Â&#x2C6;¢¢£w  k   

k #    Â&#x2018;  aspiraciĂłn a explorar y colonizar distintas subculturas urbanas y los estilos de vida asociados a ella: de ahĂ­ que la reciente explosiĂłn de conceptos y envoltorios automĂłviles (monovolĂşmenes, todoterrenos, ranAutomĂłvil, ciudad y diseĂąo: un fermento estilĂ­stico en el paisaje urbano

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

La prĂĄctica cotidiana reinventa el espacio urbano (Foto: Pedro Poza)

%  k 

&k&   w Â&#x201A; K            '    K  ?# & &        K    kK #  ' %  %K %  kK   # ?Â&#x2018;

   '%       

 &k

  K         # k@    apariencia del coche policial, del todoterreno bĂŠlico o del ovni. En conexiĂłn con la propuesta de Dupuy (1995) de ver en el automĂłvil una especie de adaptador espacial universal, la eclosiĂłn de numerosos tipos automĂłviles puede entenderse como una estrategia de coloni 

  + 

  

&     #    

 k &  &   Â&#x2018;  |



     % %  &   Â&#x152;  Â&#x2018;   #         

[ &

  

Â&#x152;  %  deportivas se adentran en espacios de montaĂąa que en invierno permanecĂ­an intocados. Cada tipo intenta colonizar un nicho propio dentro de las estrategias de uso territorial, ocasionando a  %&       ;        K K#K%  seguridad del hogar, y el coche tuneado supone la ambiciĂłn exactamente contraria de tomar por asalto el espacio pĂşblico con vehĂ­culos intimidantes, el todoterreno agresivo (Hummer) combina ambas estrategias, convirtiĂŠndose simultĂĄneamente en caparazĂłn protector y arma para la guerra urbana. A medida @    #           &    Â&#x201A;&   

 k

    ^# @  %  

   k      ?#   w             F   

     ;  #  & 

   del coche. A medida que los coches aumentan su habitabilidad, descargan a las viviendas de parte de su   Â&#x152;

&    

     %  F #   ]  '  Â&#x2018;

@ k  %  bas mĂłviles durante las noches de verano. El coche es despensa de gĂŠneros no perecederos en barriadas sin ascensor. Los asentamientos chabolĂ­sticos incluyen coches ruinosos entre sus equipamientos, cuyos sillones, desmontados, sirven de asiento casero. En los botellones, el coche se convierte en centro    k  #    , #       

     %   Â&#x152;     k  &    & &  

 

k@   el espacio mediante su prĂĄctica cotidiana (de Certeau 1984). Un espacio geomĂŠtrico (leyes) es recubierto por un espacio algorĂ­tmico (prĂĄcticas). Inversamente, el colchĂłn proporcionado por el parque privado automĂłvil compensa y disimula Ę&#x160;y, por lo tanto, propiciaĘ&#x160;KK   , &   chabolas en los intersticios de la red de autovĂ­as periurbanas logran cierta conexiĂłn con los recursos de     K           %    &  ,  K     #       

K    % 

   

+ #  %# 

 Pascual Riesco // Teresa LĂłpez

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143 [


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      #

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k   # 

  &   K  Â&#x201A;  k        k      K k   # Â&#x152;      @FÂ&#x2013;  \ ; &  @   k   Â&#x2018;  [ &  k      &

&     & %[Â&#x2018; estilĂ­stico que corona un lugar, el diseĂąo automĂłvil, en cambio, sale a la luz pĂşblica golpeado por la repeticiĂłn y desligado de marcos y coordenadas. ,  

   @        #   

 %   #    &

    " ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w

&   K       & Â&#x2018;gencias dictadas por los modos de producciĂłn y uso. Esta lĂłgica, variable en el tiempo, sitĂşa primero al 

  

   k   K  ^\  wÂ&#x152; [  k # %@         ^1  k' Z [ # wÂ&#x152;  k &   K   ?  K &   # K   ^      w"  Â&#x2039; riodizaciĂłn en tres etapas del diseĂąo automĂłvil norteamericano: (I) De 1900 a 1925, mediante maniobras  KÂ&#x2018;  #      k       K      Â&#x152;^**w    styling y el consumo de masas, 1925 Â&#x2C6;¢Â&#x2021;k Â&#x2018;         &Â&#x201A;@  #             &

  Â&#x152;^***w   ]#  k&Â&#x201A;@  %       

  ,   " @         ^*wk

       ^**wk       &     % ^***w'    clase-raza-gĂŠnero parece perder capacidad explicativa en un contexto social en que el prestigio de la  # k  &     k  &   ; K     una propagaciĂłn vertical o de clase de las innovaciones estĂŠticas, hasta una transmisiĂłn horizontal y centrĂ­peta. Las culturas urbanas del gueto, basadas en el prestigio de lo portĂĄtil Ę&#x160;   k  &   representado por el radiocasete, las cadenas de oro, el coche tuneadoĘ&#x160;        &   diseĂąo de masas. Como se seĂąalĂł mĂĄs arriba, el coche carenado y nocturno de las pandillas, agresivo    k    &    #      ^     k  

 alternadamente subrepticios y arrolladores) saliendo a conquistar territorios urbanos. En el otro extremo  k    k 

 #  k%  &  &'    Â&#x201A; &  

^

 KwK 



  K  k  & tanto con el pavoneo no exento de amenaza como con el transporte cauteloso de los seres queridos. Tales procesos pueden entenderse como propiciadores de hibridaciĂłn, pero tambiĂŠn como prueba de incomunicaciĂłn entre estilos de vida y subculturas insulares. La cultura dominante, en la segunda hipĂłtesis, tomarĂ­a imĂĄgenes culturales y rasgos estilĂ­sticos en prĂŠstamo por pura voracidad, sin establecer 

       # 

    ] # 

]

144 [

;       Â&#x201A;  [ F 

k#     K |#  %1 ? k &

        k@  & #    K   En la interpretaciĂłn que hace Barthes del CitroĂŤn TiburĂłn, el carĂĄcter de ĂŠste como vehĂ­culo descendido   k#   Â&#x2039;@k        Â&#x2018; &#  % k #       ^*KÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?w, # 

   @  K^     w    #   

  & aerodinamismo, que cruza sin mancharse la historia. Reinterpretado en el contexto postmoderno, en una    % k#  % K    &       @      

   

k & &%@    &

 [K Â&#x2018;ponente de pertenencia a un grupo. )     #         tuning, que, desde la expre#   [K    Kk   K ?    &  del diseĂąo de las grandes casas automovilĂ­sticas2)K    remake: automĂłviles que conquistaron un lugar como iconos de una o mĂĄs dĂŠcadas son rediseĂąados con materiales y tĂŠcnicas  1%      [ kF    @     K  k K  @      &  %   AutomĂłvil, ciudad y diseĂąo: un fermento estilĂ­stico en el paisaje urbano

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

[ CONCLUSIONES ] Por su extrema plasticidad, el automĂłvil se adecua a estrategias marginales de ocupaciĂłn del espacio, &    &   @   #    %& &k  k  %     k #    [    ] &@           ]     &      #               @tectura. Como contenedor mĂłvil, el coche es soporte de emociones culturalmente teĂąidas, y sustenta   @     Â&#x201A;  '  K # k      KÂ&#x201A;  k kK      [ k    # ^&   w  ^    w'  &  F      k       K  @  %

 

k  K      

[ NOTAS ] 1

\ ^Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;w      ]  k   K   k     # @ ciona sin echar raĂ­ces, al margen del territorio.

2 El Â&#x2039;  # Kk K   K \!Â&#x2013;k@ #        k   Â&#x2018;  

 Â&#x2039;    % custom y hot rods. Las ristras de luces LED, permanentemente encendidas, en los nuevos Audi, parecen recordar las barras de neĂłn en coches tuning.

Â&#x2030;>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; 1>*1;"3Â&#x203A;f,'Â&#x203A;kÂ&#x2020;'Â&#x2018;?    ÂŤ

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@ÂŤ?  K  ? 

@´  ÂŤ     ] & Â&#x2030; Â&#x160;Z  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;Â&#x2030;  |Â&#x2021;Â&#x2C6;}Â&#x2021;Â&#x201C;}Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¢Â&#x160;%

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  }  }]KQ  % \13G1!k>;

Â&#x2014; Â&#x2014;K1 %   >~k1& Â&#x2C6;¢Â&#x2021;k Â&#x2C6;Â&#x2C6;Â&#x153; BARTHES, R. Mythologies. ParĂ­s: Seuil, 1957. \1)+>*,,1>+k, Âź  & |    K |"  kÂ&#x2C6;¢¥ \1)!13kÂ&#x203A;,@!    & K|  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021; \1j,'jk!Â&#x152;)>*;k\Â&#x152;,)3kÂ&#x2022;Â&#x152;Â&#x2013;>*"Gk1    %  K

 Â&#x; K # %*     #'K  Municipal Engineer, 2005, vol. 158, nÂş 3, pp. 201-206. )"G,13kÂ&#x152;!1;G!13k> 

 K%|  Â&#x2018;  

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k 1989, v. 2, nÂş 1, pp. 1-14. "1>!13k+% 1K # %1

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kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;k Â&#x2C6;Â&#x2021;k½Â&#x2C6;kÂ&#x2C6;Â?ÂŁ]Â&#x2C6;¤Â? MARTI ARĂ?S, Carlos. Las variaciones de la identidad: ensayo sobre el tipo en arquitectura. Barcelona: de Arquitectos de CataluĂąa e Ediciones Serbal, 1993.

Pascual Riesco // Teresa LĂłpez

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145 [


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 K # %1   %  % ;  kÂ&#x2C6;¢£k Â&#x2C6;Â&#x2021;Â&#x153;k½Â?k pp. 273-288. +>k!%   G

 #1 k3~G|j)   kÂ&#x2C6;¢¥Â&#x201C; ;'!'>k"+ ;   % % Â&#x2014;

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146 [

AutomĂłvil, ciudad y diseĂąo: un fermento estilĂ­stico en el paisaje urbano

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

CIUDAD Y ARQUITECTURA EN MOVIMIENTO. ESPACIOS ESCENOGRĂ FICOS URBANOS Y RELACIONES HABITANTE-ENTORNO. MIRANDO EL ESPACIO ESCĂ&#x2030;NICO DESDE LA ARQUITECTURA. Laura Moruno Guillermo, Arquitecta (Sevilla, EspaĂąa) Palabras clave: habitante - entorno urbano - espacio escĂŠnico InstituciĂłn: Trabajo Fin de MĂĄster del MĂĄster de Arquitectura y Patrimonio HistĂłrico de la Universidad de Sevilla lrmoruno@hotmail.com

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] La relaciĂłn que establecemos hoy nosotros, habitantes de la ciudad contemporĂĄnea, con nuestro entorno  & k Â&#x2039;   @ [   

   [&      Â&#x2018;      k% %        # no urbano por parte de disciplinas directamente implicadas en ello, como la arquitectura, el urbanismo y el patrimonio. En un momento de crisis, en el que se pone en cuestiĂłn el propio sistema que organiza y ha hecho crecer la ciudad occidental, la arquitectura y el urbanismo contemporĂĄneos no pueden perma    k    @ & #   &   @     desde distintos puntos de vista y a travĂŠs de una estrecha colaboraciĂłn interdisciplinaria. Pero tampoco deben perder, dentro de esa interdisciplinariedad, la conciencia de lo que son y el papel #  @ Fk  k        

k Â&#x2039;Â&#x2018; sobre la posiciĂłn que el ser humano mantiene con su entorno urbano resulta de vital importancia. No olvidemos que a pesar de la crisis, Â&#x161;KÂ&#x201A;     [     K # k   de los 2/3 de la poblaciĂłn mundial vivirĂĄn en las ciudades en 2025.â&#x20AC;? 1 j  #  

 @ ?     [&kÂ&#x17E;@?        Â&#x;^    pregunta Italo Calvino a travĂŠs de Marco Polo en Las Ciudades Invisibles...). G& 

  & @k    &   

 #   

k  &    & K   kÂ&#x2018; % &  k#   k

 realidades   #  o inmateriales, que necesitan otros medios de estudio, proyecciĂłn, expresiĂłn y representaciĂłn, y llamĂŠmosles espacios virtuales a estas realidades, seĂąalando con ello, sobre todo, su capacidad para producir #

'Â&#x2018;      # [      K comunicaciĂłn permite que, cada vez mĂĄs, estos entornos virtuales crezcan en la ciudad contemporĂĄnea, generando relaciones novedosas entre ĂŠsta y sus habitantes. La ciudad es una realidad de mĂşltiples caras que, como en Las Ciudades Invisibles, no puede ser comprendida desde una sola perspectiva. Â&#x161;,   

  % |  k kK KÂ&#x152; Laura Moruno Gillermo

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,        &    Z

K #|, !  

son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economĂ­a, pero estos trueques no lo son sĂłlo de mercancĂ­as, son tambiĂŠn trueques de palabras, de deseos, de recuerdosâ&#x20AC;?.2

Â&#x17E; #   [ [    

         [ a sus tradicionales espacios materiales? Los entornos virtuales necesitan de la participaciĂłn de lo mate          #

     k #   @K en ellos la tectĂłnica&   k?  [    K #

@   Â&#x17E;(?      ^ &

k  k    &w@ K  [K   #

Â&#x;Â&#x17E;  

  &    @?   &   KÂ&#x201A;      #    %  #

Â&#x;  K   ?          [Â&#x2018;  k  @&   &  &  # k@   en relaciĂłn con otros momentos de la historia en los que las revoluciones tecnolĂłgicas habĂ­an generado

 &?   % 

   ^&        Â&#x2020;*Â&#x2020; y principios del XX). ,      ?  %  k                K     Â&#x2020;Â&#x2020;k    

#

  k Â&#x2018;  ;%

%Â&#x2018;    

 &?kÂ&#x2020;*Â&#x2020;k   & Â&#x2018;      & 

    activos de la cultura de la ĂŠpoca. En el presente, ciertas visiones integradoras de arquitectura y espacio escĂŠnico producen obras de gran calidad que generan debate y conocimiento. Estos espacios escĂŠnicos ^&        K @ #  

  w K   prueban, se representan y se comunican interacciones entre el ser humano y su medio, eminentemente urbano. Es decir, son (o deberĂ­an ser) espacios de acciĂłn para la arquitectura, donde ya se estĂĄn traba k  k    k

  virtuales econocibles en la ciudad contemporĂĄnea. Sin embargo, sorprende la escasa presencia de arquitectos en el proyecto de estos es  k &&   @   K       &      #     entre arquitectura y escena. "  \     @ Â&#x161;     

k    }  #     k    cuidadoâ&#x20AC;?, y que â&#x20AC;&#x153;nunca se ha cumplido una buena y terminante discusiĂłn. (...) Para los arquitectos, la es  K #     Â&#x152;   K # k @     k        K ,    %#       K 1 [k   K # @   K Â&#x201A; &   }     '

  #[ Â&#x161;3. ]

148 [

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   Â&#x2018;       ; 

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  ? k@   K&     k%     k   k   k  k   Â&#x201A;k [  @ 3 K  @   [  %    & k

 

 k  k  

K [  #     &@   Â&#x2018;    @    & ?Â&#x2018;

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 k  &   <  \Q   "     ?      $+

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Croquis para la Ăłpera Rigoletto. Proyecto de espacio escĂŠnico. Laura !  " )  Ă&#x2039;  Â&#x2022;Â&#x2122; k\ Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;}Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;

caracterĂ­sticas comunes entre estos espacios escĂŠnicos y los espacios arquitectĂłnicos y urbanos, con lo que el estudio de unos abre nuevas vĂ­as de investigaciĂłn y de proyecto para los otros, y viceversa. '#   k &  @| - Existe un guiĂłn abierto o programa de usos que necesita de un espacio construido, material o no, para su desarrollo. - En un tiempo corto (pero intenso), y en un espacio reducido y acotado tienen lugar muchas historias. ]+&   Â&#x2039;Â&#x2018;&k  @   #  %   ?   &% conseguirse niveles elevados de adaptaciĂłn, movilidad y versatilidad. )  

      ? k 

   

  @   k         k  tambiĂŠn un medio #   Â&#x2039;Â&#x2018; #   

@   @%&           ^ #  % K     ?w|  #    como autĂŠntico espacio-laboratorio de arquitectura donde se pueden investigar y probar ideas como en una maqueta vivientek    Â&#x2039;

  %  

 ^?    

 w      #  '

   K Â&#x2018;     K   k    @ @%&    # ?   La materialidad de su construcciĂłn tiene una durabilidad limitada: se trata de un espacio concebido para  k@   #     k       #     ^      

        w'   k estamos ante un espacio sostenible. Y no obstante lo #  de su materialidad, es capaz de producir K       k% ?   %   #  K k 

   k [   ^ 

  w  Â&#x201A;&  

 de la obra, ser visitante o habitante de la arquitectura... Un proyecto de espacio escĂŠnico, arquitectĂłnico y urbano es un proyecto del espacio contemporĂĄneo en @ k@ Â&#x2039;  

[    

    j  &  Â&#x2039; F    Desde este ĂĄmbito, podrĂ­a decir que mi acercamiento al espacio escĂŠnico se produce de una manera  )  Ă&#x2039;  Â&#x2022;Â&#x2122; \ k@Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;    

     1 @   '  K #k ? Â&#x201A;    1 +  [  , Â&#x2018;  #      K          @          Rigoletto establecĂ­an, segĂşn sus caracteres y sus circunstancias, con ellos   

 k       @    #   toda su intensidad. Se trataba, pues, de proyectar un programa abierto, pero dirigido, donde los persona   

 

 k K    

 &  +   ? k       k &

k  

     mente intensa en la danza, dada su naturaleza. En 3 #   Â&#x201A; (obra de teatro-danza que naciĂł de la Â&#x2018;            K  ) ;Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁ Laura Moruno Gillermo

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'   ,  ? > Z ??   Z  J + @   \ 3  ! Z

K #Â&#x20AC; 



   Â&#x2020;!  )    w &      @        Â&#x201A;&  &    \ %Â&#x2013; k) 1  kF

   @     K #|

â&#x20AC;&#x153;El primero, es que las dos son artes capaces de ser reproducidas a distancia del autor (en el sentido de      K # @        

w'K k  k   @ 

k   

    %  #  k  K        K [ k     k    K #   

 @    K   K   

    )      Â&#x2018;   &    K #  @ 

 4. TambiĂŠn dice que â&#x20AC;&#x153;para aquĂŠllos con exposiciĂłn o entrenamiento en ambas disciplinas, la uniĂłn entre    

 @     K [     , pero que â&#x20AC;&#x153;sin embargo,  #       @     [[ K  [#   #    K [  5 Z ??  Z k  

\ 3  ! k &% F  & ciĂłn con varios arquitectos de reconocimiento internacional, para llevar a cabo, sobre el espacio escĂŠnico, interesantes investigaciones sobre el cuerpo humano y el espacio urbano, con el cual el primero  &      @       k Â&#x2039;

  #   ^&   cuerpo-espacio). Para Flamand, la arquitectura y la danza tienen un gran punto en Â&#x201A;k#    @       ^     

 #   las ciudadesw; &  # 

 &     @ &   #  

      

k   [K        &

    @  

   %  vĂ­nculo con el espacio pĂşblico contemporĂĄneo. Asimismo, en relaciĂłn con el ĂĄmbito universitario, el proceso de creaciĂłn del espacio escĂŠnico de alguna  &  [   # & k   #k& 

 Danza & Architettura del *)1)  k           )Â&#x2018;     de este tipo puede constituir para los estudiantes de Arquitectura, como dice Cristina Barbiani (colaboradora didĂĄctica de dicho laboratorio), una intensa experiencia, donde diversas competencias y disciplinas se pueden imbricar en una producciĂłn total. Â&#x161;, @    &      materiales y activan un proceso creativo basado en la manipulaciĂłn del espacio que tiene en cuenta la presencia humana en su interior.â&#x20AC;? 6 ]

150 [

Â&#x2030;!'+,"²1Â&#x160; Comprender las posibilidades del estudio y de actuaciĂłn del espacio escĂŠnico como ĂĄmbito arquitectĂłnico en intensa relaciĂłn con otras disciplinas artĂ­sticas y tĂŠcnicas, ayudarĂĄ a entender la situaciĂłn actual  %  

 G   K  K # [   Z ??   Flamand, en las que se explora de manera especial el cuerpo humano en el espacio, y ello a travĂŠs de la <  \Q   "     ?      $+

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

&         | @    K #  @ 



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      @  &  

  Â&#x2018;     

  &     [ ^  k%&   wk &    @     K #K;        & [  k    !  | - Metapolis (I en 2000 y II Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹwk &    @  Â&#x203A;%G - Silent Collisions, 2003, en colaboraciĂłn con el arquitecto Thom Mayne (Morphosis). - %Z   #Â&#x2013; Â&#x2014;k &    @ 

3  Â&#x2018;       G  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;^  & # K

      &     K #  @ 

|\ }Â&#x2013; Â&#x2014;k\ }Â&#x2013; Â&#x2014;}, k &Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;w - La CitĂŠ Radieuse (2005), en colaboraciĂłn con el arquitecto Dominique Perrault. En estas obras, espacio arquitectĂłnico y espacio escĂŠnico constituyen, desde su propia concepciĂłn, un solo proyecto unitario. PermĂ­tanme, pues, utilizarlas como arranque para abordar cuestiones como la presencia de la ciudad en la escena y la presencia de la escena en la ciudad, la bĂşsqueda del sentido #       #    #

  k      %&  

 k    k         kK  #  &    &   presencia de la tĂŠcnica y del arte en la vida cotidiana, la escala humana y la escala urbana, la presencia virtual y los nuevos modos de concentraciĂłn urbana... ,    Â&#x2039;Â&#x2018;  [K    Â&#x2018; [ # 

Â&#x2030;'Â&#x2020;;**<3+',>1\1Â&#x160; La presencia de la ciudad en la escena y la presencia de la escena en la ciudad >           ? k   K #      &   #                & k    @           %   @      k          '      @    K #      Z ??  Zmand (mĂĄs bien a modo de happeningsw  #    k k    Â&#x201A;&     &  '

K k & &    Â&#x201A;&  [        #         \ %Â&#x2013;  @Â&#x161;         k      #  @&    & Z ;# 

      K  mĂĄs importante que la narrativa o el entretenimiento del pĂşblico. Ă&#x2030;ste se ve interrogado desde la propia ciudad, desde su propio entorno urbanoâ&#x20AC;? 7. Pero cuando su compaùía va ganando prestigio y recibiendo invitaciones para representar sus obras en otros lugares, no es posible llevarse consigo estos entornos urbanos en los que se originaron las primeras representaciones, ni siquiera parece lĂłgico recrearlos. No obstante, â&#x20AC;&#x153;la tradiciĂłn de la compaùía de interactuar de una manera vital y crĂ­tica con el espacio arquitectĂłnico y urbano encontrado, abandonado, @   Â&#x2018;

       k  @Z  K   @ 

 @  

  Â&#x2018;

@    #             K  ^#    w     &  8, su espacio escĂŠnico. Es interesante resaltar que el camino de llegada hasta el lugar de representaciĂłn de estas obras haya partido de la propia ciudad para concluir en el teatro. No obstante, este camino puede, actualmente, establecer una ruta de vuelta a dicha ciudad a partir de la propia experiencia desarrollada en la escena, y eso me parece ahora realmente necesario.

, &Â&#x201A;@       #        #          #

   Laura Moruno Gillermo

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151 [


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ciudad virtual      k     & Â&#x2039;

 

    %&  k Â&#x2039;

       &    [K     &  &    k &   Â&#x2020;*Â&#x2020; & & 

  

 K     [@k  &

   k@%   @   @  

 ^      k &

 k &  w'     Â&#x2018;  &  #     %&  |   &

    k#   

k#  esclavitud#         Â&#x17E;+ [

   Â&#x; ) K  ?k      # [      K  @ %            los espacios virtuales, nos encontramos ante una situaciĂłn de desequilibrio anĂĄloga. Los nuevos &

 ^% k   % k #

  &

w      [     Â&#x2018;K #

    %   &? Â&#x2039;

    @    ?k &  [  k? k#   #

k    @  kKKF  )K   %  K  |    &

k k   

           de esos entornos virtuales. '   &    Â&#x2020;*Â&#x2020;   Â&#x2020;Â&#x2020;Â&#x2018;  [Â&#x2039; kK   k    1 @   ^  

  #   k  

   w '        &    1 K [vo y pleno sentido al espacio escĂŠnico, abriendo un camino de experimentaciĂłn que producirĂĄ interesantes aportaciones a lo largo del siglo XX (camino que incluso llega hasta el momento actual) y plantearĂĄn una bĂşsqueda del  

   #       K #k atendiendo a cuestiones como la luz, el movimiento y la organizaciĂłn del propio espacio. )K  [  k        &? K # Z ??  Z  +

 K   &   K  kverdad es mĂĄs importante que su apariencia. !  kk     & G k@     [#    % ido desmaterializando hasta convertirse casi exclusivamente en #

kÂ&#x17E; [ 

&   sentido para ese #

generador de una nueva realidad urbana virtual, como en otros tiempos se hizo con la # @ # &

 #  Â&#x; El mundo de lo escĂŠnico y del espectĂĄculo en general se ha dedicado tradicionalmente a la producciĂłn #

' 

  k     @k%    k  @   %  &  materialidad, su tectĂłnica, por algo virtual pero igualmente real, con lo que estarĂ­amos entonces ante una arquitectura virtual,         % #

     escenarios estĂĄn acogiendo esta arquitectura, sino la propia ciudad contemporĂĄnea, donde resulta tener una importante presencia. La bĂşsqueda del  

#

y de su sentido, por tanto, no ataĂąe sĂłlo a la arquitectura de estos escenarios interiores al teatro, sino tambiĂŠn al propio espacio arquitectĂłnico y urbano. ,  K #Z ??  Z  K  

  kÂ&#x2018;    %      #

   %   #  ##

 entorno urbano no sĂłlo al pĂşblico sino a los propios bailarines (habitantes de esa ciudad virtual sobre la escena), es una cuestiĂłn interesante. Las improvisadas interacciones entre el cuerpo de los bailarines,   &



   Â&#x2018;   #   @   Â&#x2039;   relaciĂłn cotidiana con la ciudad contemporĂĄnea como habitantes de ella. ]

152 [

,  K #        @   Â&#x201A;  & k     &         #    '

      estar presentes en la construcciĂłn de la ciudad actual. Como en la obra, pasamos de ser espectadores a        

k Â&#x17E;@?   &          el nuevo entorno virtual, en el nuevo espacio urbano? En Silent Collisions, se construye una aproximaciĂłn a la ciudad como sistema dinĂĄmico hecho de tensiok   k Â&#x2039;

,     &  [       <  \Q   "     ?      $+

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

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K #|, !   +  %|' ;   Z ??  Z J% !\ 3  ! Z

K #Â&#x20AC; 

} KÂŁ+Â&#x20AC;% !

entre el cuerpo viviente (habitante de la ciudad) y su entorno urbano, relaciĂłn que puede declinar en

 k Â&#x2039;

  , @ [  Z Â&#x2018;  Â&#x2039;     @   & 

 El proyecto del arquitecto Thom Mayne (Morphosis) para el espacio escĂŠnico responde, pues, Â&#x161;          @      K #k Â&#x2039;  &     respondeâ&#x20AC;?.9 Como en un laboratorio de pruebas, el espacio escĂŠnico se convierte en el lugar de cristalizaciĂłn de es   Â&#x2039;

k  k   ,  K # &    Las ciudades invisibles,*   ,    &  Â&#x2039; @ #   k    %  k  # ?    

k libro Â&#x161; ?   

   [    ÂĽ 10k    K #  K  &?    ? 

Las nuevas geometrĂ­as y la percepciĂłn del espacio. La escala humana y la escala urbana. El cuerpo virtual. ,   # [  %&

    

 %     virtual, posibilitando la creaciĂłn de nuevos entornos, donde la ciudad se vuelve aĂşn mĂĄs  # ?  . Las imĂĄgenes se convier       & #  k  @

  #    ^ &

w   %    ^ k   [       los propios bailarines). A travĂŠs de ellos, las imĂĄgenes se incorporan a la obra e interactĂşan con el resto        Â&#x2020;*Â&#x2020; 1 Kk   ?   te, a travĂŠs de sus elementos, en parte esencial de la obra. El siglo XIX nos trae el nacimiento de geometrĂ­as no euclidianas, como la hiperbĂłlica y, con ello, el concepto de la cuarta dimensiĂłn. Ello supone un enorme cambio en la concepciĂłn de la realidad, a pesar de que en nuestro pequeĂąo universo seguimos pensando en geometrĂ­a euclidiana y concibiendo el espacio como algo geomĂŠtricamente tridimensional. Sin embargo, las nuevas geometrĂ­as abren caminos sorpren     K   k  Â&#x2039;  @   kcio escĂŠnico y la danza. La cuarta dimensiĂłn nos remite a temas como ubicuidad, simultaneidad y tiempo. Arquitectura, urbanismo, arte, ciencia y tĂŠcnica se relacionan de manera indisoluble en la ciudad contem [,  K #Z ??  Z        &k Â&#x2018;    #  &   ^Â&#x2039;    &  

#     [  w [  &    [k #       

  k  [ #  ^ &    ?      el pĂşblico). Las imĂĄgenes de nuestro cuerpo, una vez que sirvieron para expresar nuestros deseos y aspiraciones, Â&#x17E;%       k  ?  # k    knitiva, haciĂŠndonos esclavos de ellas mismas? Hoy en dĂ­a las imĂĄgenes nos invitan a realizar cosas que duramente el cuerpo humano, con su escala y sus habilidades, puede conseguir. Y sĂłlo las imĂĄgenes Laura Moruno Gillermo

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 Â&#x2039;Â&#x2018;&k &   

#  cuerpo real. ,     K % #   k  k   kÂ&#x2018;  @

 %&dades o corrigen sus pĂŠrdidas. Ahora llegan a proponernos lugares donde el cuerpo real se mezcla con su imagen y con sus sensaciones, con su cuerpo virtual, ampliando asĂ­ el campo de acciĂłn de nuestras capacidades naturales. Y he aquĂ­ de nuevo, que la ciudad contemporĂĄnea se construye cada vez mĂĄs con 

    @       ^; ,#k"] Â&#x2014;kÂ&#x2013;w, @    &     [   [@Â&#x2018;  k  

k

 lugares de gran potencial, reciĂŠn descubiertos y aĂşn no conquistados.  kÂ&#x17E;@?K    % Â&#x; SegĂşn Le Corbusier â&#x20AC;&#x153;dentro del dispositivo urbano, el dimensionado de cada cosa sĂłlo puede regularse a escala humana.â&#x20AC;? 11,          @  &    % & ; & K k        K K   &     &   k  

    Â&#x17E;[ %   

 Â&#x;Â&#x17E;;K estando vigente, entonces, la escala humana? , k   k #  Â&#x2018;         cepto de tiempo. Los medios de transporte se convierten en una extensiĂłn de nuestras propias piernas, y   #     '   ;   k @ 

% ! dice que Â&#x161;   % # K     

       %           abierta, inagotable, hecha de yuxtaposiciones y colisiones. La velocidad dispersa y propone a la vez nuevas combinaciones.â&#x20AC;? 12 Asimismo, habla de la experiencia contemporĂĄnea del espacio como itinerario,         % Night on Earth, donde ĂŠste escoge el taxi como expresiĂłn  #     & +   k â&#x20AC;&#x153;lo transitorio se convierte ĂŠl mismo en lugar, y el cuerpo humano se encuentra localizado en el movimiento. La ciudad se revela como espacio cinemĂĄtico que se despliega continuamente y se borra simultĂĄneamenteâ&#x20AC;&#x153;. 13

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k   %  %  Â&#x2018;     '        k        k     #   k k#  

     %  &

,    rativos por parte de estas prĂłtesis supone, sobre todo en los primeros momentos, una disminuciĂłn de la & 

k  

 & k    %  k        #   

 ; & K k          #       k   & @  k   &       produciĂŠndose una cierta esclavitud.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

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K #Â&#x20AC; Pino Pipitone / Accesorios Š Studio Campana. ^+ %w\&&kÂ&#x2022; %Z Â&#x2014;~JÂ&#x2013; #KK!Â&#x2122; %***' \*    1     [ ;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄZ

K #| Laura Moruno

     Â&#x2039;Â&#x2018;   &  verdad de la actuaciĂłn que se produce en la escena, sobre la verdad del #

, mencionada anteriormente. El engaĂąo pactado que supone la representaciĂłn de un guiĂłn previamente pensado va desapareciendo en gran medida debido a estas improvisaciones nacidas #    &  La verdad y la mentira son dos conceptos continuamente presentes en la percepciĂłn de la realidad contemporĂĄnea, donde â&#x20AC;&#x153;quĂŠ es realâ&#x20AC;? y â&#x20AC;&#x153;quĂŠ es irrealK   #   Â&#x17E;'     Â&#x;j   &       % kÂ&#x17E; &  tratarse de algo mĂĄs que de una relaciĂłn entre dimensiones materiales? Como ya se estĂĄ mostrando desde el arte contemporĂĄneo, el individuo (espectador convertido en actor) se convierte cada vez mĂĄs en el centro de las exposiciones, en el centro de su propio universo. Hoy podrĂ­amos preguntarnos cuĂĄles son o cuĂĄles podrĂ­an ser esos espacios a partir de los cuales se genera el universo de cada uno. Nuestro mundo, incluido nuestro mundo domĂŠstico, se convierte tambiĂŠn en un mundo virtual, en el que la materialidad de las cosas se desvanece, dando paso a otro tipo de entornos 

#    ,    \1     [ ;      &  bre de Youniverse. Su hilo conductor consistĂ­a en la relaciĂłn entre el ser humano, el arte contemporĂĄneo y las nuevas tecnologĂ­as. Youniverse (you-universe, tu-universo) Â&#x161;K @   [% %   ti, que tĂş estĂĄs en el centro del mundo y que ĂŠste se ordena y se comporta como tĂş quieres.â&#x20AC;? 14. Pero Â&#x17E;            K  #   Â&#x; >    K  #           

  ,  ?   #  de inspiraciĂłn para la obra: â&#x20AC;&#x153;Una vez que las apariencias y las imĂĄgenes han servido para expresar y     K kÂ&#x17E; & [  ?  

    nuestro control?â&#x20AC;&#x153; 15,    [Kk& k%&  

  #mente nuestra escala de valores. La citĂŠ radieuse explora esta relaciĂłn con el mundo de las imĂĄgenes. 1K@     [k    %   #     [K@ ĂŠl mismo produce, los bailarines interactĂşan en la escena con las imĂĄgenes proyectadas. Tanto el cuerpo        #    K #@    k   el segundo (la imagen del cuerpo) Â&#x161;       # 

& k Â&#x2039;Â&#x2018;&  #       Â&#x2039;       Â&#x161; 16 ,    kÂ&#x17E;                [    

  Â&#x;,    #  K   no es sĂłlo una cuestiĂłn de cantidad... SegĂşn Le Corbusier, del contacto con los demĂĄs nace la calidad. La ciudad es el lugar de las culturas, pero a pesar de ello, la ciudad real presenta mĂşltiples problemas y Â&#x201A; #    %&  k @ #[     ; & K k  ?dose en invivibles, como comentaba al principio, las ciudades siguen existiendo, y una razĂłn importante sea probablemente, como dice Le Corbusier en,>k porque â&#x20AC;&#x153;la gran ciudad se convierte     @  K #

        traciĂłnâ&#x20AC;? 17. Laura Moruno Gillermo

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 inmaterial. Esa extensiĂłn   K          #   k Â&#x17E; ne eso una disminuciĂłn de su presencia real? Hoy deberĂ­amos tener en cuenta que esta presencia tiene

    [  Al igual que La citĂŠ radieuse multiplica en escena la presencia del cuerpo humano con las imĂĄgenes simultĂĄneas de dicho cuerpo, los medios de comunicaciĂłn permiten actualmente otro tipo de presencia (virtual pero tan real como la # wk@K 

#      &'   #    K    

#   k@ &   modos de contacto entre ellas. De ese contacto sigue naciendo la calidad y, con otras maneras de ha&  k  Â&#x201A;    k #     K # 1 cabo, Â&#x161;K        k

 Â&#x2039; #  k    

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,    Â&#x2039;Â&#x2018;      #        K            &     K   ![    1 @         G      )   ;k    [  &

   #   

'k@ ser humano se encuentra entre la realidad y la utopĂ­a, sigue presente la intenciĂłn de contribuir a abrir caminos que, sorprendentemente para mĂ­, aĂşn no lo estĂĄn de par en par, caminos que pueden alimentar     

 Â&#x2018; K   ?+   #     @tecta, creo que esto es realmente necesario. El proceso, por tanto, continĂşa.

[ NOTAS ] 1

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|}}Â&#x2021;]~~~ÂŁ    ~ # }  }Â&#x2C6;Â&#x2C6;¢Â?Â&#x2C6;Â&#x201C;¢Â&#x153;Â&#x2C6;} 6 â&#x20AC;&#x153;L`architettura e la danza lavorano a partire dagli stessi materiali, activando un processo creativo basato sulla manipulazione dello spazio tenendo conto della presenza umana all`interno di essoâ&#x20AC;? BARBIANI, Cristina. â&#x20AC;&#x153;Architettura in movimentoâ&#x20AC;? Ballet Nacional de Marseille. La CitĂŠ Radieuse (Catalogue) 2005. 7 Â&#x161;> K % #  #  % %    K ^ÂĽw     %~ %~ Â&#x2014;~

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Â&#x161;ÂĽÂą    &  ?@   % ?K %kÂ&#x2039;   ? Â&#x161;

FLAMAND, FrĂŠdĂŠric y MAYNE Thom. Dossier de presse [en lĂ­nea] Ballet National de Marseille, 2005 [Consulta 15 octubre 2008] %

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

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        k?&k# Â&#x2018;       ,     ´#   & Â&#x161; FLAMAND, FrĂŠdĂŠric y MAYNE Thom. Silent Collisions. Dossier de presse [en lĂ­nea] Ballet National de Marseille, 2005 [Consulta 15 octubre 2008] %

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13

â&#x20AC;&#x153; Le transitoire lui-mĂŞme devient lieu et le corps humain devient localisĂŠ dans le mouvement. La ville se rĂŠvèle espace cinĂŠmatique qui se dĂŠpile       ?  Ă&#x17D;## Â&#x161; FLAMAND, FrĂŠdĂŠric y MAYNE Thom. Silent Collisions. Dossier de presse [en lĂ­nea] Ballet National de Marseille, 2005 [Consulta 15 octubre 2008] %

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Â&#x161;,  k Kk Âź   ´Â&#x2018;   k´   ?   K k  ]    @ ĂŠchapperont Ă  notre contrĂ´leâ&#x20AC;&#x153; BALLET NATIONAL DE MARSEILLE. La CitĂŠ Radieuse (Catalogue). 2005. p. 2

16

Â&#x161;; ] K ´ Âľ  ? Â&#x2039;Â&#x2018; ?? ?Ă&#x17D;  ÂĽÂ&#x161;

FLAMAND, FrĂŠdĂŠric. â&#x20AC;&#x153;Marseille, annĂŠes 50 : La citĂŠ radieuse conçue par Le Corbusier.â&#x20AC;? Ballet National de Marseille. La CitĂŠ Radieuse (Catalogue). 2005. 17

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% mes. â&#x20AC;&#x153; FLAMAND, FrĂŠdĂŠric y MAYNE Thom. Silent Collisions. Dossier de presse [en lĂ­nea] Ballet National de Marseille, 2005 [Consulta 15 octubre 2008] %

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Â&#x2030;>'Z'>'3*1;\*\,*">fZ*1;Â&#x160; APPIA, Adolphe. La mĂşsica y la puesta en escena. La obra de arte viviente. Primera ediciĂłn. Publicaciones de la AsociaciĂłn de Direct. 20001 ISBN: 978-84-87591-91-4 1>*,';k Z  ,    %

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Laura Moruno Gillermo

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]

158 [

<  \Q   "     ?      $+

Ă­ ndice


[ territorios de aproximaciĂłn ]

ESPACIOS ENCONTRADOS Juan JosĂŠ LĂłpez de la Cruz, Arquitecto (Sevilla, EspaĂąa) Palabras claves: Espacio olvidado-Espacio latente-Espacio deseado InstituciĂłn: Profesor asociado del Dpto de Proyectos ArquitectĂłnicos de la E.T.S. de Arquitectura de Sevilla lopezdelacruz@sol89.e.telefonica.net

, %&    @     %             @      

 

  & 

    &    '      %       argumento que ha posibilitado su redenciĂłn por encima de otras consideraciones de carĂĄcter pragmĂĄtico o medioambiental. Espacios creados para el hombre han sido reincorporados como tales aunque hayan #   

 [   ? K          ducciĂłn han sido reconvertidos a travĂŠs de una nueva mirada descontextualizadora. PodrĂ­amos decir que espacios pensados para ser ocupados han mantenido su condiciĂłn de lugares habitables aunque hayan  & K     ;  &  & [k Espacio Encontrado, la posibilidad de ocupaciĂłn de un lugar insospechado, el descubrimiento y la puesta en valor a travĂŠs del proyecto de territorios residuales, retales de la arquitectura y las ciudades no previstos para su utiliza @%@             #    Â&#x201A;  En el contexto arquitectĂłnico existen procedimientos anĂĄlogos a los del ready-made en los cuales a partir    &         k          Â&#x2018;  @  K  K        ?  ' @   k         

   

  propios cĂłdigos y circunstancias, serĂ­a mĂĄs preciso hablar de desplazamientos semĂĄnticos en la medida @  #  K   Â&#x2018;  ?     &      

 @#'  

 [             K   Kk  Â&#x201A;    &

k       k   %k #        '     @       nicaciĂłn remite a la posibilidad de reutilizaciĂłn de aquellos espacios olvidados que se mantienen latentes    &

k  @

  ? 

@   una nueva interpretaciĂłn. Las distintas intervenciones traĂ­das, de diversas escalas u ocurridos en ĂŠpocas distantes, tienen en comĂşn un cierto cariz azaroso donde la oportunidad de la incorporaciĂłn a nuestro mundo aparece desvelada durante el proceso de anĂĄlisis y creaciĂłn de la obra. PodrĂ­amos decir que es la   @      [  #  duchampiano de que â&#x20AC;&#x153;Es ?@ Kk    K  Â&#x161; #   ?

 &Â&#x201A;@ready-made. El hallazgo y consideraciĂłn de los lugares olvidados de la arquitectura permite experimentar espacios Juan JosĂŠ Lopez de la Cruz

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]

159 [


htmhc

;K  

 k Â&#x2022; k GK%  k P.S.1, Nueva York, 2007

Â&#x203A;KKk>? k   kÂ&#x2022; %k\ Kk 2000

asociados a la silueta del espacio convencional, como si se tratase de regruesar y ocupar la lĂ­nea de secciĂłn que lo delimita. El proyecto puede inventar un lugar para la arquitectura en estos sitios imposibles,         [       @   @#     

        & &;  %&  K      

 k    

   @  Â&#x2022; ;K  dĂłttir pretende hacer tangibles los espacios invisibles de nuestro medio. En GK%, la instalaciĂłn que en 2007 expuso en la galerĂ­a P.S.1 asociada al MOMA de Nueva York, SigurdardĂłttir permite al visi    #   % Â&#x2018;   ?       K   [  &  K   &  

    

 de nuestro hĂĄbitat. Sitios ocultos a la visiĂłn cotidiana, geometrĂ­as complicadas, dimensiones al lĂ­mite de la escala humana, espacios olvidados que el proyecto de arquitectura puede llegar a tomar inventando un      '  &   @      %  #    &      &  #     &   

  !      @ K; %~  &  ? 

  %!Â&#x2014;  %k       ! ]Z  !%

 \K %!Â&#x2014;  %;Â&#x2014; k@&  %&   K  ?   del Banco Bilbao de SĂĄenz de OĂ­za, donde la existencia de aseos en ellas delata su condiciĂłn de espacio habitable pese a medir ciento ochenta centĂ­metros de altura. PodrĂ­amos pensar tambiĂŠn en la ocupaciĂłn de estos espacios encontrados en nuestras ciudades, espacios denostados, apartados u olvidados por su imposible domesticaciĂłn. En 1993 el arquitecto norteame   ; G 

1  k          K ?    #?      3j Â&#x2014;@ F k    K      

 " ;

#    K #     K  el mundo del arte, el diseĂąo y la arquitectura.

]

160 [

El proyecto plantea la ocupaciĂłn de una esquina imposible. Un ĂĄngulo agudĂ­simo resultado de la conÂ&#x2039; %

~k,

* ; % kK  K       

 tres barrios neoyorquinos como un solar de dimensiones mĂ­nimas y geometrĂ­a incĂłmoda. Holl y Acconci proponen un espacio interior no estĂĄtico y cuyos lĂ­mites se puedan diluir permitiendo el encuentro con el   Â&#x201A;&        K   

          entre lo pĂşblico y el mundo del arte y la arquitectura y consiguen que el exiguo espacio interior, impen& K Â&#x2039; Â&#x201A;& k  % Â&#x2018;    [  %    @ actĂşa como verdadero espacio de encuentro y disertaciĂłn de los visitantes. El recurso para obtener la        # %#   

 @  

    @%

~k,

* ; %          K '

    k [#    

% K& @  

[       

  &       &       kK   %          K k   #           que discurren desnudas por la galerĂ­a. El proyecto de Holl y Acconci aparece instalado, atornillado con    #     @@  & '  

K       # %  Â&#x201A;&   &  

    %   Espacios Encontrados

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

RelaciĂłn y dimensiones de solares adquiridos por Matta-Clark

@ #   %    & ' 

 K  #  residuo en espacio arquitectĂłnico. ,  

1         

     

k Nueva York en los aĂąos setenta, donde la prĂĄctica artĂ­stica contribuyĂł a la articulaciĂłn de un contradis    & %K  @#  

  & @   espacio marginal como parte de ĂŠl. Acconci, que se rebelaba ante la llamada a los artistas Ăşnicamente para actuar desde un punto de vista secundario en la arquitectura y el espacio pĂşblico, no estaba dispues

        ;

#  k  @       arquitectura ese espacio marginal y extra, llevando la inestabilidad al espacio hegemĂłnico: Â&#x161;Â&#x17E;%    %K    K   Â&#x;Â&#x17E;  k     k   ? kK  

Â&#x;'       Kk  # |%  

  K Â&#x2018;

 principal de una cultura.â&#x20AC;? 

1  

Pero para comprender en su totalidad la intervenciĂłn de Holl y Acconci y otras venideras es necesario &    Â&#x2018;

  3j Â&#x2014; F    

;

#  + ?   %       3j Â&#x2014;Â&#x2018;    #     @#   #  K @    'K    @ #        k    #[&  k      k     k   #

  [   &   & 3j Â&#x2014;k  K & K  [     % K Â&#x2C6;¢¥¢k&  #     K     @

   F    Â&#x2018;%  Â&#x201A;&  '@  Â&#x2018;

k &   K  Â&#x2013; &&k  ! k3;  %k+G  ! # F   Â&#x2039;

@  #   &%&K  #         @#  @  

Â&#x2018;    Ciertos sectores del mundo artĂ­stico se mostraron sensibles a estos cambios y a sus consecuencias y                    &  )     F   

 1    @         F      ; %    @    "   !

] Â&#x2014; ' Â&#x2C6;¢Â&#x153;ÂŁ !

] Â&#x2014;  &   ?    K 1 Gk   

K ;Â&#x2C6;k  Â&#x201A;     &  #     

 del proceso de regularizaciĂłn del parcelario que tuvo lugar entre el barrio de Queens y Staten Island en Nueva York. Estas pequeĂąas parcelas, quince en total, muchas de las cuales se hallaban encerradas     &   F  # 

      &k              K  "  !

] Â&#x2014; guiĂł convertirse en un miembro de la aristocracia terrateniente al comprar quince propiedades de dudosa condiciĂłn. Juan JosĂŠ Lopez de la Cruz

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]

161 [


htmhc

Una de estas â&#x20AC;&#x153;propiedadesâ&#x20AC;? tenĂ­a cerca de veinticinco centĂ­metros de ancho y se extendĂ­a a lo largo de  k   @      K &     "   @@    %K         centĂ­metros y se encontraba en la esquina central de cuatro propiedades, completamente encerrada. Una

    &&          &@!

] Â&#x2014; nunca llegĂł a verla. 1Â&#x2018;   Â&#x201A;  K k"  !

] Â&#x2014;        #

K [     ?k 

& @%&  

   '   [Kk 

    

            #    Reality Properties: Fake Estates. Los Fake States Â&#x161;K  

@ #  k  kK    manera de los Cutting@!

] Â&#x2014;  &    F        Matta-Clark estuvo interesado en estos espacios encontrados, reconociendo sus potencialidades, atento  &KÂ&#x2122;   K     

@@    k en los mĂĄrgenes como lugares de creaciĂłn y de vida, al modo en que SigurdardĂłttir se interesa por estos mismos espacios pero en la escala domĂŠstica, imaginando ocupaciones y relaciones diversas para estos    

  

 Fake Estates constituirĂ­an un laberinto de espacios olvidados, lugares desde donde mirar la realidad desde una nueva perspectiva, con otra escala y estableciendo distintas      #  En el planteamiento de Fake Estates tambiĂŠn habĂ­a una bĂşsqueda por desestabilizar la experiencia cotidiana del espacio urbano, por subvertir la presunta solidez y estabilidad del planeamiento y la arqui          [   #          K    espaciales de la ciudad.     k"    K       K   

 &  propiedades, cerca de cinco dĂłlares, mĂĄs o menos. Por ello terminĂł cediĂŠndoselas todas a su amigo Nor Z%  @ k     K    #

     ~# k!

] Â&#x2014;k  @        F  %   Fake Estates %  K  Â&#x161; "  ,  Fake Estates siguen existiendo en muchos casos pero vuelven a aguardar olvidados que alguien los redescubra. Ese redescubrimiento podrĂ­a llegar motivado por la necesidad como ha sucedido en otros casos. En tiempos de crisis el arte toma las riendas, la ciudad se mira de otra manera y los desperdicios comienzan a ser recursos. Otra red de Fake Estates, esta vez en Ă msterdam en los aĂąos cincuenta y producto no de  K   &    #  ;K " !      &      & &k  1 ' Â&#x2014;k '   &!   

      K  K   @F         &   %   f    k  &   expresamente un ĂĄrea ex novo para ellos. Se trataba de parques no promovidos por la administraciĂłn local sino que partĂ­an de un proceso participativo vecinal que implicaba a los ciudadanos y el departamento de Desarrollo Urbano de Ă msterdam, creando una red que permitĂ­a una reconstrucciĂłn social que llegĂł a contar con setecientos espacios de K 

]

162 [

'#  k' Â&#x2014;k'  !        k  "  mundial y los comienzos de la reconstrucciĂłn europea, ĂŠsta debĂ­a completarse con una reconstrucciĂłn anĂ­mica, o asĂ­ lo entendĂ­an al proponer la invasiĂłn de la ciudad por parte de los niĂąos como sucede â&#x20AC;&#x153;cuando la nieve cae sobre las ciudadesâ&#x20AC;?. Con este enunciado querĂ­an tambiĂŠn exponer un modo de hacer liviano y que llegase a todos los rincones, que apenas supusiese mĂĄs que la limpieza de los solares, la   K  F F      K  

 &zaciĂłn como pavimentos y areneros. 3 Â&#x2018;     %&   &  ?         k caciĂłn de los Playgrounds era reutilizar aquellos espacios abandonados por la dolida memoria colectiva   K                   Kk  al menos, provocando la construcciĂłn de un recuerdo inmediato que aliviase la memoria doliente de la Espacios Encontrados

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

K f    Â&#x2C6;¢Â&#x2C6;>

,# k1 ' Â&#x2014;|% Playgrounds and the City, NAi Publishers, Rotterdam, 2002.

guerra. Sin embargo, la seriaciĂłn propuesta por van Eyck en sus mĂĄs de setecientos Playgrounds dotĂł al entorno K  k  K    & k  

      los cambios que suelen ocurrir a lo largo del tiempo. Los Playgrounds@    

    &   ?     k   k            

 K > &  KÂ&#x201A;    &? & 1    K   

  &    &  k  ' Â&#x2014;   K    &   k   Â&#x2018;  implantaciĂłn convierte los Playgrounds en una red de espacios encontrados. El ĂŠxito de los Playgrounds se constata por el intenso uso que generĂł y por la rĂĄpida multiplicaciĂłn que tuvo por toda la ciudad debido a las numerosas peticiones populares pidiendo la implantaciĂłn de nuevos Playgrounds    

, [   #  

       #  @%  

   f    k como ilustran los treinta aĂąos que se han seguido implantando por toda la ciudad, alcanzando un nivel  # 

  K     *     "  !

] Â&#x2014;1 ' Â&#x2014;    Â&#x2018;         k   #     &  k   &  k     

 @% &      

     #    &  K #  Â&#x2018;     ya asumidos como espacios libres por las relaciones establecidas a lo largo de aĂąos. Espacios encontra      

 k    

 &KÂ&#x2122;K  @@  la estructura hegemĂłnica de la ciudad, en los mĂĄrgenes como lugares de creaciĂłn y de vida, imaginando ocupaciones y relaciones diversas para estos espacios ocultos. Lugares desde donde mirar la realidad   k 

  &          #  Esta nueva visiĂłn desde el margen trastoca la relaciĂłn de los habitantes con los espacios olvidados  k     @     #%&   de adherencias casuales, que matizarĂ­an el tradicional parcelario de calles y propiedades. En la trama densa, estos lugares hĂ­bridos son susceptibles de ser compartidos como espacios de resonancia, lugares de encuentro de la ciudadanĂ­a. El espacio pĂşblico de la ciudad contemporĂĄnea no estĂĄ en realidad   @ [k   % k  'Â&#x2018;     [ K      Â&#x201A;&    @     K  %  @  k   con propietarios privados pero con servidumbres pĂşblicas que podrĂ­an ser incorporadas a la ciudad, en el comĂşn provecho, mediante mecanismos que permitan simultaneidad de usos u ocupaciones en horarios alternativos. El extraĂąamiento que produce en el ciudadano la naturaleza del espacio encontrado trastoca        @   Â&#x17E;        &   ventana de su habitaciĂłn encontrase el solar baldĂ­o y lleno de escombros que veĂ­a cada maĂąana conver  %   Â&#x; '; %   @ ?    #    F   k!

] Â&#x2014;           Â&#x161; [ K k KÂ&#x201A;         &      Juan JosĂŠ Lopez de la Cruz

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]

163 [


htmhc

,~k  Â&#x2014;,~k!  beam, Nueva York, 1998

;  #k  k , %   " k \ ~   G 

 ;    ;~  ' %| 'Â&#x2018;    )

  1   k 3~j Â&#x2014;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤

 %     & %  k  @      k  %       %&&  % ,     proponĂ­a el descubrimiento de los espacios en desuso de la ciudad entendiendo ĂŠstos como lugares 

   ,K   k     K    k@ podĂ­an ser incorporados a la red espacios pĂşblicos a travĂŠs de una intervenciĂłn ligera. En la propuesta de Matta-Clark adivinamos no sĂłlo la intenciĂłn de reconvertir el uso de un espacio aban  k  K  @%&    #    kÂ&#x2018;  en la estrategia â&#x20AC;&#x153;relĂĄmpagoâ&#x20AC;? una vocaciĂłn por provocar la sorpresa de los ciudadanos, por observar cĂłmo reacciona el individuo ante una realidad cotidiana que ha cambiado sorpresivamente y que requiere un nuevo modo de relaciĂłn. Podemos imaginar a Matta-clark agazapado, esperando al amanecer que las    

% # %      &           Â&#x161; [ K  Â? K > & ;  %     &?      &  &    k @       Â&#x2039;

   #              Manhattan. Esta acciĂłn comparte la bĂşsqueda de la capacidad de sorpresa y el encuentro de una nueva  Â&#x152;  

 %@ & @&

  #   Â&#x161;    Â&#x2014;

F Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤     &    ;  %  1 kÂ&#x2C6;¢¢¥k,~k  Â&#x2014;,~   &Pamphlet cĂłmo el espacio encontrado, si no existe, puede ser creado, provocando la sorpresa deseada en el ciudadano, y como la barcaza de Smithson, una serie de gĂłndolas descolgadas del Seagram que utilizarĂ­an el muro cortina como raĂ­les     #      @      @

]

164 [

Aquellos aĂąos setenta en Nueva York supusieron el comienzo del cuestionamiento ciudadano y artĂ­stico               [ 1        Â&#x161; [ K   Matta-Clark iniciaron la observaciĂłn del espacio olvidado como ĂĄreas de la ciudad en sombra que podĂ­an        'Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤#

K #   @  ;  #  & #

K # ;~ ' %|'Â&#x2018;   )

1   k  ,%  " k\ ~ G 

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] Â&#x2014;k@  K   K      @ \ ~ G 

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*  k  k @ 

k    k&        

      los vecinos encontraban un espacio libre, enseguida el grupo, autodenominado % "  " ,   &   & 

       + %     &  #      sistema de espacios verdes de cada barrio siendo gestionado y cuidado por los propios vecinos. Este sistema de espacios urbanos reciclados llegĂł a contar con mĂĄs de setecientos solares abandonados distribuidos por todos los barrios de Nueva York, tan diversos como el Bronx, Harlem, Manhattan o Brooklyn. 1Â&#x201A;%        

  !%

k     &   #     Â&#x201A;       K        '         The " "       @%      

   K   aĂąos, incluso la propuesta se ha institucionalizado al quedar incluida dentro los programas Parks & ReEspacios Encontrados

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

;  #k kÂ&#x2013;Â&#x2014;K %GK%,k3j Â&#x2014;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;

creation  

3j Â&#x2014;k  %  

K k      G >! &  ;[;k K     diversas actividades como respuesta a la presiĂłn inmobiliaria que amenaza este vacĂ­o catalogado como Bien de InterĂŠs Cultural. Sin embargo, ademĂĄs del interĂŠs social de estas propuestas, podrĂ­amos resaltar      !

] Â&#x2014;k%   ;  #Â&#x2018;       @    

# K 

  

k&  

        & 

         @ K     K     @ &  Treinta aĂąos despuĂŠs de ;~ ' %|'Â&#x2018;   )

1    y de que el Ăşltimo tren recorriese The High Line, una antigua lĂ­nea para trenes de mercancĂ­as de mil novecientos metros de largo que re      !%

@%   & k ;  #  &  &  Â&#x2013;Â&#x2014;K %GK%, #

K # K   @   %  K  Â&#x2018;&      K  @Â&#x2039;

  ciudad de Nueva York que ocupan los espacios vacĂ­os y abandonados de la ciudad. Como si %"  " "  !

] Â&#x2014;%&  #   k#

K # ;  #&   &   #     &  k   &  k    

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     @ #    &  K #  Â&#x2018;          &      &   K F ' &  & k ;~ ' %|'Â&#x2018;   )

1   Â&#x2013;Â&#x2014;K %GK%,k;  ##

K #      k  %K   #   k  &Â&#x2018;   ?    ,@;  # #  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;  #    &     en 2004 por el equipo de arquitectos neoyorquinos Field Operations y los tambiĂŠn arquitectos Diller & ;  

  # ' \    The High Line, Phase I, proponen la reutilizaciĂłn de The High Line como un instrumento post-industrial de ocio a partir de la belleza encontrada y extraĂąa @   #          | Â&#x161;' 

        #  k          Â&#x2018;

kÂ&#x2018;   %GK%, quedarĂĄ marcada por la lentitud, la distracciĂłn y el carĂĄcter de â&#x20AC;&#x153;otro mundoâ&#x20AC;? que preserva su  Â&#x2018; Fk      & ?   

 emergente y cambiante a travĂŠs del tiempo.â&#x20AC;? ]

1 K @   #

K #  \   G \ %  #        &   

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 K  &  k         # K 

     Juan JosĂŠ Lopez de la Cruz

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165 [


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1  Kk, k"    \& k[ 1Â&#x2018;k\& kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ

ciudades como espacios latentes a la espera de ser activados mediante la ocupaciĂłn provechosa por parte de los ciudadanos. Espacios potenciales que pueden ser incorporados a la ciudad entendidos como Â&#x2018;    Â&#x201A;& k #      &  propios retales y obsolescencias como lugares de encuentro y actividad de apropiaciĂłn ĂĄgil por parte de los ciudadanos. ' &    ;  #Â&#x2013;Â&#x2014;K %GK% Line la artista Lara Almarcegui desarrolla su "   >\&   & Â&#x2018;%   &    K #       #  \& @  &      &  K     @  

#      & ciudad. Esta guĂ­a de terrenos vacĂ­os constituye un recorrido por la industrializaciĂłn de la ciudad, su crisis y su   1     & k            Huelga decir que la crisis industrial de la dĂŠcada de los ochenta provocĂł el cierre y la modernizaciĂłn de importantes industrias del entorno de la rĂ­a, circunstancia que ha sido aprovechada para recuperar sus mĂĄrgenes una vez trasladadas las actividades portuarias hacia la bahĂ­a exterior. En esa transiciĂłn se han producido la creaciĂłn espontĂĄnea de terrenos baldĂ­os, que se han quedado ahĂ­, latentes, y esos han sido  @%  K      &  Â&#x161;)         @   [   k  @  1  k     K Â&#x201A; @%@  olvidados entre nuevas comunicaciones o son el resultado del cierre y la retirada de instalaciones industriales que han dado lugar a amplias brechas vacĂ­as. Su principal interĂŠs reside en que son algunos de los pocos lugares de la ciudad que no corresponden a la realizaciĂłn de un diseĂąo, aunque sĂ­ tienen propietario, y su existencia se relaciona con planes de urba #    @k    k [  ,     son lugares donde casi todo es posible porque en ellos no hay nada. A menudo, en los des      1K     >\&     [     &      los descampados carecen de mantenimiento, en ellos se pueden ver procesos naturales de   k   @# 

  K    @ 

 de la ciudad se esconden.â&#x20AC;? Lara Almarcegui ]

166 [

QuizĂĄ Almarcegui desconozca el tratado que el naturalista Richard Fitter publicĂł en 1945 titulado ,  Âą Natural History  &#Â&#x2039; @  K  #        & &     ;K" !k  &    en observar estos vacĂ­os como paraĂ­sos de libertad para la vegetaciĂłn y los usuarios que permiten otra #      &  Frente a los procesos de K    y musealizaciĂłn de las ciudades, la protecciĂłn paranoica de sus        

    & K  

#   [ Espacios Encontrados

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

predeterminadas, se revelan especialmente oportunas estrategias de descubrimiento y puesta en valor de lugares al margen, de reconocimiento y posesiĂłn de espacios olvidados que actuarĂ­an como un acto de insumisiĂłn espacial.    &  

K &  k      # K 

   k     @     #    de la ciudad planeada sobre sus propios retales y obsolescencias, como lugares de encuentro y actividad de apropiaciĂłn rĂĄpida por parte de los ciudadanos que seĂąalen el momento crĂ­tico donde un espacio obsoleto se convierte en un espacio deseado. El descubrimiento que determina en la mayorĂ­a de los casos la decisiĂłn de la intervenciĂłn remite a un   &

k  @    k@  &K          platos dispuestos a observar lo que no es evidente. El hallazgo azaroso no lo es tanto en la medida que     &   Â&#x2018;  k@   k     @ ' &  

K     

K  @  #  cio encontrado. La reincorporaciĂłn a nuestro mundo material y cultural de los espacios que permanecen ocultos requiere de una nueva mirada capaz de situarlos en un nuevo contexto y de establecer lecturas    ;K  k      k     &  @     k       k  @    K    

 ?@ &     @ %K    los vuelva a situar en el mundo a travĂŠs de su interpretaciĂłn. Ideas como empezar de cero, tabula rasa

  

  Â&#x152;%    %  k  &     k  universo es una acumulaciĂłn y todo tiene que ver con todo, el descubrimiento desde la nada es irreal y el    k  %& [%& K @ [    

Â&#x2030;>'Z'>'3*1\*\,*">fZ*1;Â&#x160; 11k[  K %

'FÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹk!     'Fk! kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ 11k Â&#x2C6;Â&#x2021;kÂ&#x2C6;¢¤£]ÂĄÂ&#x2C6;k* % #)

 # %  k31&% k>

  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤ 1,!1>'")*k , k +   k          1 @ 

 ½ Â&#x2C6;ÂĄÂ&#x201C;k    ;       K   1 @ 

  'Fk Madrid, 2007. 1,!1>'")*k, k"   >\& k;>Â&#x2014;k\& kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ \1>',;3'k %k> & ;  % |Z  K

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*1 @      ½Â&#x153;ÂŁk1 ?  ]*&?  k Madrid, 2006. \,fÂ&#x203A;()'Â&#x203A;1\1;1,k ,,),,,\'>1kk"& [  | 

     [   Â&#x201A;& k   y urbanos, FundaciĂłn NMAC, CĂĄdiz, 2002. 13+',1k* k; &  1  #   &3j Â&#x2014;kÂ&#x2C6;¢Â&#x153;Â&#x2021;]Â&#x2C6;¢¢Â&#x2021;k1

k! kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; 13Â&#x203A;kG k1  kG k;

#  # 1 1 %   kÂ&#x2022; %\ Kk %Â&#x2014;  % Â&#x2014;  k\ KkÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021; Gf'Â&#x203A;k\ k 

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KkÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;

Juan JosĂŠ Lopez de la Cruz

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Espacios Encontrados

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

CONSTRUYENDO CONVIVENCIA DESDE LA CASA PALACIO DEL PUMAREJO Salvador GarcĂ­a Guerrero, Investigador social y cultural (Sevilla, EspaĂąa) Palabras clave: vecindad â&#x20AC;&#x201C; participaciĂłn social â&#x20AC;&#x201C; espacio social InstituciĂłn: AsociaciĂłn Casa Palacio Pumarejo salvadorgargue@gmail.com

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] '                     #     K                   & [   Â&#x201A;     %   ;| #   &  k    ) & (1994-1999) y el acoso de la especulaciĂłn inmobiliaria, con todas las consecuencias que conlleva esto 

   ' Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;    #    #     k   &    

k  &  K   

         '  Â&#x2018;

 @    # K  k@   Â&#x2039;Â&#x2018;      Â&#x2018;        &   #  

        ;    [ gunos de los conceptos y de los instrumentos que se han utilizado a lo largo de nueve aĂąos en la Casa      kK   Â&#x161;     & & Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ) donde en el dĂ­a a dĂ­a, y a travĂŠs de un proceso participativo, hemos ido renovando las relaciones sociales tradicionales, caracterĂ­sticas de una casa de vecinos, insertĂĄndolas en un contexto de redes de vecindad plenamente actuales. Su proceso singular es el que ha diseĂąado un â&#x20AC;&#x153;modeloâ&#x20AC;? a travĂŠs de los propios acontecimientos, no es un  k  KkK 

k  ?k  #

kk   k¢F  convivencia de todo lo anterior. No es una oposición a la existencia de generalidades sino que pensamos que las leyes se obtienen de la concreción. Es en cada singularidad donde se transciende lo universal k  k @  

k & k        colectivo.    @k     k%  

  k  [k   tarĂ­a lo que tiene de aportaciĂłn nueva, de nuevo nivel de creaciĂłn, de eso que ahora llaman â&#x20AC;&#x153;innovarâ&#x20AC;? y   

K     K   'Â&#x201A;      #    @ # K    &      '     propia realidad, es un diĂĄlogo donde se ponen unas nuevas reglas: Salvador GarcĂ­a Guerrero

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1ÂŞ La poblaciĂłn K  a su espacio. 2ÂŞ Se realiza mediante un proceso hacia la adquisiciĂłn de Â&#x161; 

  

 3ÂŞ Se potencia, a su vez, la diversidad interna que lo ha ido constituyendo. 3     #  

  3 #    

 [  'k  % K? ?# K   k   k las identidades, de sus mezclas, de sus combinaciones... es una nueva comunidad que potencia a sus 

 A partir el aĂąo 2000. Quienes somos, quienes empezaron... nada empieza de cero, ya habĂ­a proceso. '    Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;  K      | #         k  &       y movimientos sociales de la zona de la Alameda como de tĂŠcnicos (arquitectos, antropĂłlogos, abogados...) que ponen a disposiciĂłn de las personas mayores que habitan la Casa Palacio una herramienta: la  # +#     @       &       §      §@     %

  '   k # +#  k%  &  [     

   &  | Â&#x2C6;½( #   Â&#x2018;   |^ ?

 # %w 2Âş Aprovechar el tremendo potencial de la Casa Palacio para dotar de espacios, usos y actividades para la revitalizaciĂłn no sĂłlo de la Casa sino del barrio. 3Âş Conservar un elemento patrimonial y a la comunidad vecinal que lo habita como una seĂąa de identidad &  #          K  Sus primeras acciones se abrieron a todo el arco institucional que consideraban podĂ­a intervenir en el     K #  @ k %&   +@ *#   ; 1  !       # Â&#x2018; 

]

170 [

La enumeraciĂłn de las distintas administraciones es larga:  1 §  &  Â&#x201A;& k    k'  Â&#x201A;& ; 1 §1  

§Alcalde, DeK  k"  ) & k\  ; k K  ! §+#  del Pueblo Andaluz... ! % 

        k

#   K   @ sar a otro tipo de actividades como: visitas guiadas por la Casa Palacio, paseo guiado por los barrios de ;";,        

 & [    k     ^ k   k     k  k   ?  w Construyendo convivencia desde la Casa Palacio del Pumarejo

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

donde se mezclaba lo lĂşdico y lo reivindicativo para acompaĂąar a las vecinas mayores de la Casa Palacio. j & Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;%    @ §     plicidad a los organismo pĂşblicos â&#x20AC;&#x153;teĂłricamenteâ&#x20AC;? encargados y habilitados para poner coto a la expulsiĂłn del vecindario tradicional, al expolio patrimonial y la destrucciĂłn de la vida del barrio... al calor del Plan ) &§ Y, a la vez, el 5 de septiembre de ese aĂąo se entrega la solicitud de inscripciĂłn en el catĂĄlogo general      G    1 1     &   &       k  #   tĂŠcnicos de la administraciĂłn, a nivel personal, en la que se mezclaron distintos saberes para recabar #  k #        

K@K   K    Â&#x201C;ÂŁ Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŁ \*  ?     K !  

 ' & &        Â&#x201A;  @F |       su necesidad van concentrando en torno suyo a ciudadanos preocupados por la problemĂĄtica social, cul   #  ?      #   

  @   de la Casa al barrio, del barrio a la ciudad y, por Ăşltimo, a su declaraciĂłn como patrimonio de la cultura andaluza. Este proceso contrasta con la visualizaciĂłn de cĂłmo planes urbanĂ­sticos (Plan Urban) y de     1  

 1   &  #  #         @ #  ?%   @ gestiĂłn de lo pĂşblico. ;     

     Â&#x2018;   % k@1tamiento de Sevilla es propietario del 50% de la Casa desde el 23 de marzo del 2006 y mantiene el otro 50% la empresa Q Hoteles y nos encontramos en el limbo de no ser ni pĂşblicos ni privados.    k  @     [ #      &    ?    K     &     K

   @  k         @F    k  creaciĂłn de una idea de comunidad que nos albergue a todos y no asĂ­ desde tantas y tantas instancias @ &# && %    K     &   ciudad. A partir del aĂąo 2004. '      ?  Â&#x2018; Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?k  @K        # %        K  |Â&#x161;'ÂĄ!  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?@K     k        &      k  #   ^  ?  @    k        &  k%   % @%& @ Â&#x2039;Â&#x2018;   &   activo en el cuidado de la vida, de nosotros mismos y de nuestro entorno). NaciĂł como espacio recuperado por y para el barrio, el barrio que ni se compra ni se vende sino que se vive, como se pone en las pancartas. No como sede  #   local abierto a todas las propuestas vecinales que #K kK    & 

    j     #  K k  

k    k  k  &?      K k  echar grandes instancias: El Mercaillo cultural, la PeĂąa Flamenca â&#x20AC;&#x153;El Pumaâ&#x20AC;?, la Escuela Popular (ciclos, % k  k @& wk1  1K ^@ & F$&  wk  'K ^      wk   K  k   Â&#x203A;  k+;^ +  % ; k    k & K  wk1 & Feminista Lilitu (debates, talleres, vĂ­deos...) la AsociaciĂłn Belenista â&#x20AC;&#x153;La Roldanaâ&#x20AC;?, el taller de ganchillo y   k1 & ]1  11"1k  #

K #k    k*1     ,K*@$Â&#x161;,  k   & 1 @      ; k K     \*1;k"  1     &  K     Â&#x161;!raĂąaâ&#x20AC;?, el taller de danza contemporĂĄnea ... y sigue creciendo mĂĄs. '           

     #   & 

           la cultura pero pasemos al presente de este mismo debate, crear comunidad potenciando la diversidad de sus componentes, para ver cĂłmo ha evolucionado en estos Ăşltimos nueve aĂąos. Para ello nos vamos   K  Â&#x2039;Â&#x2018; Â&#x201A;  @%        F  pasado. Salvador GarcĂ­a Guerrero

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171 [


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Pasillo con viviendas de los vecinos.

No vamos a enumerar la de cientos y cientos de actividades de todo tipo, para todos los sectores sociales,  

k     

  @% %  k zaciones de tradiciones, en convertir la tristeza del abandono de la Casa Palacio y nuestro barrio, en un K        K  #

@[   Â&#x2018;



Â&#x2C6;;       ,  @   F  Â&#x161;       # +#      & ¢ Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ      

   K   &  | ]Â&#x161;!  &   1   ^"  ! ) & w &  los usos y gestiĂłn de la Casaâ&#x20AC;?. - â&#x20AC;&#x153;Retomar los apoyos sociales e institucionales que se han creado en los Ăşltimos 7 aĂąosâ&#x20AC;?. ]Â&#x161;       #  &   K        El hecho que rondaba nuestras cabezas era el cambio que se habĂ­a producido en la reuniĂłn celebrada "  ! ) & Â&#x2C6;Â&#x2C6; & Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;k       responsables despuĂŠs de las elecciones municipales, dĂĄndose un giro al proceso llevado hasta ese momento: - ExpropiaciĂłn: Iban a estudiar si era mĂĄs rĂĄpido por la vĂ­a SIPS (Servicio de InterĂŠs PĂşblico y Social) que por el incumplimiento de conservaciĂłn. - Inicio de las obras.

]

172 [

SĂłlo es posible cuando se tenga el 100% de la propiedad. Antes nos decĂ­an que con superar ¤Â&#x2021;Âż   k  %& K   & & @ & el Ayuntamiento, sin que el propietario de la mitad de inmueble, Q Hoteles, abonara dichos importes.         %& 

  "  ! ) &  Â&#x2C6;Â&#x153; k         

k Â&#x201A;  kÂ&#x2C6;¢#&  k demandamos que Urbanismo verbalizara su posiciĂłn con respecto al Convenio presentado y lo hizo con un Â&#x161;%   % #     #  ?    #      ParticipaciĂłn. Construyendo convivencia desde la Casa Palacio del Pumarejo

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

>1    

Â&#x201C;    ^KÂ&#x201A;    w Una situaciĂłn concreta de carencia de una relaciĂłn positiva entre el ĂĄmbito social y el polĂ­tico genera una diversidad de discursos interesantes que hemos intentado recoger en este apartado. !    Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ #                    @   & K  

  @K  %&     #       La sĂ­ntesis de hasta donde pudimos llegar es el trĂ­ptico de presentaciĂłn, con la explicaciĂłn de las dos   &[   K  |@?   @?   | Â&#x161;+%  [ F k      k   sentido amplio de la palabra, es decir, todos aquellos que allĂ­ conviven y que protagonizan la incesante lucha... y de todo lo que como sĂ­mbolo alberga,...â&#x20AC;? Â&#x161; @  &   

 |  k   k      ;K k &    Z  k@ se analizarĂĄ el nuevo escenario en cuanto a la nueva propiedad municipal y la rehabilitaciĂłn integral ...â&#x20AC;? Â&#x161;1;*1*<31;1+',)!1>'

'    @   &   k     Â&#x201C;&  Â&#x2C6;Â?  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂĄ ,           # | Â&#x2C6;Â&#x2DC;Â&#x161;+     ] ] ] ] ]

 " 1 @    G [1  K  ' 1 @ K  "   *  

1   G    ,G     ]

2ÂŞ ConstrucciĂłn de la ParticipaciĂłn para hacer Ciudad. ] ] ] -

1

 >& ?     '  1  K  !K &    1  

^  w Basilio Moreno. AsociaciĂłn HistĂłrica Retiro Obrero.

3ÂŞ Desde la Casa Palacio. Por una vivienda para todos. Salvador GarcĂ­a Guerrero

Ă­ ndice

173 [


htmhc

] ] ] -

Ă ngel Monge. Experto ĂĄmbito urbanismo (no asistiĂł) " ! ;[ %'Â&#x2018; [ &

  ? @;[ %;K'Â&#x2018;

    ," [   ;  K  MarĂ­a Luisa Salvador. Liga de Inquilinos.

4ÂŞ RecuperaciĂłn, RehabilitaciĂłn y RevitalizaciĂłn. ]  ?!K, & 1 @ 

1  

^  w ]  ?*K  ! 1 @ 

1     ] Z       ] 

(  1  K) &  ] 1

   *@ ) ] >  G ; "  1      '            siones. La intenciĂłn es la de alcanzar una â&#x20AC;&#x153;articulaciĂłn posibleâ&#x20AC;?, no con el sentido de que sea la Ăşnica Â&#x2018;     k  %   @  @     #   desde cada uno de los puntos de vista de los participantes. Lo hemos organizado en dos apartados: ],   

^K  w - Las propuestas que obtenemos de los puntos de vista expuestos.

  

@ #k   

   3 %         

   k        @    Â&#x2039;Â&#x2018; &   % '   @       @%   #   @     Â&#x2018;

@ les pueda orientar sobre el momento en el que se encuentra el debate sobre la Casa Palacio. Les hemos dado a los conceptos vida propia. Consideremos que son seres vivos que se asocian, que se #   @ %   k       ]   '    [ creativa de los tres apartados, ya que admite multitud de relaciones que se producen a la vez y por tanto su papel es el de una propuesta donde encontrar: - cuales son los conceptos mĂĄs amplios que incorporan a los otros. - cuales son los conceptos nĂşcleos donde se producen nuestros debates. ]     

] Â&#x2039;

 En esta propuesta de articulaciĂłn de los conceptos que han ido surgiendo, la diversidad no es vivida K k   

  #    @  

@K   @@     &        ' Â&#x2039;

 @ K  K     

  #      ^      #  ?w@K#  @  K              

]

174 [

No queremos decir que hayamos visto en alguien esta actitud concreta y que otros estemos a salvo de       #  

k @    K       como iguales pertenecientes a un punto de vista que pueda integrarnos a todos.   @

     K     kKÂ&#x201A; 

 #  K  

k #

    

# K   @

       #          Â&#x161;        '   Â&#x2018;K   #        @ # 

  ?Â&#x2018;   Construyendo convivencia desde la Casa Palacio del Pumarejo

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Taller de castellano para inmigrantes.

Las â&#x20AC;&#x153;culturasâ&#x20AC;? )  &  K   k%[&

k# k @K     

      # kk  K k @%  valer las tradiciones del pasado. Su utilidad es que permite el plural y un nivel de la cotidianeidad que una    K  K   1'%   @     caciones mĂĄs que con las identidades. Denominamos asĂ­ las diversas propuestas de valores y usos que se dan dentro y a travĂŠs de la Casa   ,      K  @   @  

 relaciones. Se producen en la mezcla entre vecinos, â&#x20AC;&#x153;cuasi-vecinosâ&#x20AC;?, apoyos del barrio, de otras asociaciones y tĂŠcnicos que se incorporan como un ciudadano mĂĄs. Los valores y usos no sĂłlo han variado a lo largo de la existencia de la Casa sino que una de sus caracterĂ­sticas es la superposiciĂłn de distintos usos a la vez. En este momento se han resaltado las propuestas de valores y usos existentes: ]   ^ K    k    ?  k[ &

Kw - La Fiesta (unir y reivindicar) ]Â&#x161;' &   ^  #  Â&#x161; 

   @      [ &

  de esta ciudad) Estos valores han dado pie a nuevas relaciones entre los componentes humanos (vecinos y cuasi-veci wK      &&Â&#x161;       

    k ya que ha vuelto a dar vida a la Casa Palacio. Este cĂ­rculo sigue un proceso de crecimiento ya que hay personas que se quieren incorporar y no sabemos cĂłmo hacerlo.

ParticipaciĂłn '  

Â&#x201A;  k

 ?Â&#x2018;      K  k 



k

    

 #   kKÂ&#x201A;  @   k   | - â&#x20AC;&#x153;SĂłlo legitima la actividad de las administracionesâ&#x20AC;?. ]

- â&#x20AC;&#x153;Protagonismo: marca el carĂĄcter de propietario de lo que se organizaâ&#x20AC;?. ]Â&#x161;  

    

     

 decisionesâ&#x20AC;?. ]Â&#x161;   + %   '

K       #       @ KSalvador GarcĂ­a Guerrero

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175 [


htmhc

InauguraciĂłn de biblioteca vecinal 7 marzo 2009 â&#x20AC;&#x153;Biblio Pumaâ&#x20AC;?.

mos. Parece, sin embargo, que aceptamos una idea base y es que la â&#x20AC;&#x153;participaciĂłnâ&#x20AC;? (construyendo un signi   Â&#x201A;  Â&#x2018;

w K    

k  K    que nosotros mismos y que todos procuramos, aunque sea aportando nuestras habilidades en ĂĄmbitos distintos o parciales. Todo ello genera comunidad.

!  "  '   

 

     K     Â&#x2039;

 

   @            @

 #  @     ,    [ K       @ &               @|  @  "  1

K  Algunas personas que apoyan el proceso de la Casa Palacio pero que se sienten todavĂ­a como un ele 

Â&#x2018;    @|Â&#x201A;    &  [@  Â&#x161;    Â&#x161;" & #      Y, por Ăşltimo, existe un grupo de vecinos y de tĂŠcnicos que plantean evitar esta polĂŠmica ya que no consideran relevante, en la actualidad, elegir sobre un tipo u otro de modelos abriendo un nuevo nivel de debate que planteamos a continuaciĂłn.

Proceso Singular. Este concepto puede ser una generalidad que no diga nada, para unos, o el mĂĄximo exponente cargado K  k 

  K  Â&#x17E;@?Â&#x;,    &       dos palabras: '      K   Â&#x2039;Â&#x2018;&@@    # tes en cada etapa y problemĂĄtica (auto-organizativa).

]

176 [

Lo singular es la interrelaciĂłn con el espacio y tiempo concreto que viven quienes estĂĄn elaborando esas  #  K k   

k       @ K        @   creando. Luego el proceso singular es un ecosistema abierto en el que se quieren incorporar mĂĄs personas (tĂŠcni 1   k) k   w  @kk #      

 &

^  w ,   [     

^  k    w     %        @ 

@       Construyendo convivencia desde la Casa Palacio del Pumarejo

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

   K  !     K  1     

visiĂłn o grupo desde el que se ubica. '  & & )k    K  polĂ­ticos y tĂŠcnicos del Ayuntamiento que consideran que es imposible crear un ecosistema mĂĄs amplio ^  w @      [   #  Â&#x2018;   j 

        

   K @  @      ?  1   @ #    proceso singular.

Lo pĂşblico La expresiĂłn de mĂĄximo valor desde el planteamiento polĂ­tico es â&#x20AC;&#x153;lo pĂşblicoâ&#x20AC;?. La â&#x20AC;&#x153;propiedad pĂşblicaâ&#x20AC;? es un bien que debe ser gestionado y protegido de los grupos que quieran â&#x20AC;&#x153;apropiarseâ&#x20AC;? de ĂŠl, incluido el proceso K      ,   @  @  la posibilidad de generar un grupo de interĂŠs (Red Social) que bloquee la participaciĂłn ciudadana. Â? #

 [Â&#x2018;  #&      k  #     &^@ @     &  la propia voluntad) para la Casa Palacio y la vivencia negativa entre ellas. 1   @|Â&#x161;' & K k  &       #     [      |    K k    ÂĽ Y desde el otro punto de vista se hacĂ­a valer su concepto mĂĄximo de bien para toda la sociedad: â&#x20AC;&#x153;el Ăşnico instrumento es la polĂ­tica, decidido por millones de personasâ&#x20AC;?. +[ &

     &? [        

k  K          @ &   

   k k K    kÂ&#x161;     ^# @  

f  ) &      ! w

   

 'Â&#x2018;  #    

@ [ K  |)@

] K va, constructiva y la otra que responde a modelos previos diseùados por expertos (políticos o tÊcnicos). ,      |)K       [   § @      ^

 w§k

       K    @k ?Â&#x161; Â&#x201A;& k # [  # K    (privatizaciĂłn) de la sociedad. '    K      #   

 @ &   K &  # '   [ &

  Â&#x2018;     posiciones compartan, desde un plano de igualdad, la capacidad de construir, de crear conceptos nueSalvador GarcĂ­a Guerrero

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]

177 [


htmhc

*Â&#x2DC; \ Â&#x2039;   F   k K     1       

 k@   #     ?@ 

      para la nueva comunidad amplia de la que se siente parte.

   ] Â&#x2039;Â&#x2018; #   Cuando los ponentes y participantes del debate hablan, parecen realizar sus propuestas a tres ĂĄmbitos #   | k ?     ,    @  &?        K  @    Â&#x2018;   a) Las propuestas que se dirigen al sector de vecinos y de asociaciones que utilizan habitualmente la   %  #     

K     ?&    dadanĂ­a por medio de los elementos tĂŠcnicos (BIC y dentro de ĂŠl, los valores). Esta propuesta estĂĄ Ă­ntimamente relacionada con la ]  en los propios cauces que hemos pues

  %  #  ;        #  ^    w como una herramienta para activar los dos procesos ya iniciados: construcciĂłn de nuestros propios cauces e incorporaciĂłn de mĂĄs ciudadanĂ­a. b) Las propuestas para el ĂĄmbito tĂŠcnico     Â&#x2018;

   , [K    #     ^   K  w Casa Palacio y, para ello, pueden aportar personal especializado o medios tĂŠcnicos. TambiĂŠn dan rele         & Â&#x201A;&      %&    k   

k   F     @   participaciĂłn.        #  @     

  &  #       k     &   K   #  1  

 La primera es la necesidad de que para el inicio de las obras de rehabilitaciĂłn exista un seguimiento       K    K 

 @     1  

  #       @ indican en las instrucciones particulares.

]

178 [

c) En el ĂĄmbito de lo polĂ­tico existen dos posturas: Una la de que el Ăşnico instrumento es el polĂ­tico y, por tanto, que se retome y recupere la negociaciĂłn abandonada el 19 de marzo del 2007. La otra opciĂłn resalta la necesidad de establecer un diĂĄlogo con â&#x20AC;&#x153;lo pĂşblicoâ&#x20AC;?, pero entendido como la colaboraciĂłn con   1 1  

; d)     #   

  @     ;    &     â&#x20AC;&#x153;en las que se pretende debatir entre todos (vecinos, colec  k     ;K wk &    Z  k Construyendo convivencia desde la Casa Palacio del Pumarejo

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

La zambombĂĄ. Fiesta navideĂąa celebrada en el Patio Principal      

en la que se analizarĂĄ el nuevo escenario en cuanto a la nueva propiedad municipal y la rehabilitaciĂłn integralâ&#x20AC;?, al revisar todas las aportaciones hay una que por simple y bĂĄsica no la vemos: lo importante es Â&#x161;   #    '                  k @               ^    w@  @ @ 

      K |Â&#x17E;@? 

   @      Â&#x; Las dos herramientas que se indican mĂĄs claramente en esta etapa del proceso son la de reactivar las palabras (valores) que se indican en la DeclaraciĂłn de BIC y, por otra parte, la de no bloquearnos con el 1  

@ k  &kK        & \1 k

   k   #   ?   3  % k & 

k Â&#x201A; k%

@%    K  

 @    

# ;#  

@  car la continuidad del proceso iniciado y agradecer a todos los participantes sus aportaciones, ya que se % K      &  @ %&          se. Esta articulaciĂłn no es un cierre sino una apertura para la creaciĂłn colectiva. Aun asĂ­, recordamos la primera propuesta que nos propusimos el 9 de enero de 2008 para que cada uno %K       | - Mantener un debate pendiente con la AdministraciĂłn (Urbanismo) sobre los usos y gestiĂłn de la Casa. - Retomar los apoyos sociales e institucionales que se han creado en los Ăşltimos 7 aĂąos. ]       #      K        1 [#  Â&#x161;   @

 [    [       @     # @  

       Esto es una muestra de cĂłmo, en general, se va ampliando el nĂşmero de personas que se sienten cĂłmo  & @ ;  %&  kk        K   Â&#x2039;Â&#x2018;&K 

k@   &   #       a luchas que nos hagan sentirnos mal con nosotros o con lo colectivo. Estamos en un nivel auto-organizativo que se mide desde no sĂłlo la calidad, sino desde la calidez personal y colectiva porque ademĂĄs de producir se re-constituye al productor.

 &      &  #     

Salvador GarcĂ­a Guerrero

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]

179 [


htmhc

[ NOTAS ] 1

'  K  * !       Â&#x161;  

       k K    que orientan los comportamientos y relaciones entre las personas y de estas con el mundo, modelan los sentimientos, estĂĄn en la base de las expre 

K  Â&#x2018;    & @   k    ?  

@  ?          ^ÂĽw, #     K ] % ]k   &     #      ,K    &   K

  [ &

Â&#x2018;  ?     

 [        @ K  

      k #          en prĂĄctica las ideologĂ­as polĂ­ticas o religiosasâ&#x20AC;? (MORENO, I. 2002: â&#x20AC;&#x153;La cultura andaluza en el comienzo del tercer milenio: balance y perspectivasâ&#x20AC;?. Revista de Estudios Regionales, nÂş 63, p. 33).

]

180 [

Construyendo convivencia desde la Casa Palacio del Pumarejo

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

HABITAĂ&#x2021;Ă&#x192;O SOCIAL EM Ă REAS CENTRAIS E A DIMENSĂ&#x192;O PĂ&#x161;BLICA DA ARQUITETURA Manoel Rodrigues Alves, Arquitecto (SĂŁo Paulo, Brasil)

Palavras Chave: exclusĂŁo social e segregação espacial â&#x20AC;&#x201C;

Q ]^  ?  _  ^

  Instituição: Universidade de São Paulo, EESC, Departamento de Arquitetura e Urbanismo mra@sc.usp.br

[ CONSIDERAĂ&#x2021;Ă&#x2022;ES INICIAIS ]   

 k @       k  °Ă&#x2014;  k dica e polĂ­tica, ĂŠ um estado de espĂ­rito, integrado, mais do que isso, enraizado na cultura. Estado esse o @k Â&#x201A;k ^wÂ&#x152; ]   k          @K  # °Ă&#x2014;   K k  

       

´  #  ]   

´& # °Ă&#x2014;   &  &  K   ciabilização, assim como implicar o dever de obediĂŞncia a princĂ­pios bĂĄsicos de comportamento pĂşblico: a uma ĂŠtica do habitar. Ă&#x2030; por meio desses direitos e deveres que os cidadĂŁos tornam-se aptos a buscar um modelo cĂ­vico representativo de uma sociedade cidadĂŁ, na qual o espaço urbano pode, ou nĂŁo, potencializar o exercĂ­cio da cidadania. 3 #   

    

k @      ? 

     k   



   % @&      @##   

 K 

'# ] ´ Ă&#x2014; Â&#x201A;&  @      °Ă&#x2014;       # °Ă&#x2014; #     °    3 @   k °  &          Ă&#x2014;  ° Â&#x2018;   #    k  #     #    °Ă&#x2DC; |ÂŞ°    °Ă&#x2014; ÂŤ K     

 K 

  & ]

    °Ă&#x2014;  °   e, portanto, na constituição plena da cidadania1. '  K     

%& °Ă&#x2014;       [   ;Ă&#x2014;  k @   

  K   

´ # K    ) k reconversão do Hotel São Paulo, dada a particularidade de sua inserção urbana, caracteriza-se por uma

      °Ă&#x2014;   @ °Ă&#x2014;  

  °  & @   

      k 

 k#      

     K  , °Ă&#x2014; ;  #  ! ;Ă&#x2014;  k&    k Ă&#x2014;   e geração de renda2.   

 &   



]   

@#  #°Ă&#x2014;   Manoel Rodrigues Alves

Ă­ ndice

]

181 [


htmhc

G

;Ă&#x2014;  |, °Ă&#x2014;  " *  °Ă&#x2014; 

&?ÂŞ#  ÂŤ@

      °Ă&#x2014;  '   Ă&#x2122; k   que intervir em ĂĄreas centrais urbanas deve compreender um urbanismo ĂŠtico que promova um lugar de  %   [  k &% ÂŞ K K ÂŤ  % @  espaço urbano e, portanto, contrapondo-se ao binĂ´mio padrĂŁo renovação urbana-exclusĂŁo social. Para tanto, a recuperação e a crĂ­tica das estruturas histĂłricas de ĂĄreas centrais, dos modelos histĂłricos de distribuição de valores de uso do espaço pĂşblico, deve ser entendida nĂŁo somente como uma operação cultural, mas tambĂŠm polĂ­tica. Ambas as propostas constituem-se como elementos de uma possĂ­vel polĂ­tica habitacional e urbana para  [       ;Ă&#x2014;         @k      k        #  °Ă&#x2DC;        °  Â&#x201A;&  k    k   #              K K°Ă&#x2014;   °Ă&#x2014;  &[ k     &?     ´ Âľ  

  @ °Ă&#x2014; [   k %    °Ă&#x2014; k@k    Â&#x2018; Ă&#x2014;   implicam no achatamento da paisagem urbana - em assim sendo, no contexto de produção de habitação social, considera necessĂĄria uma arquitetura que priorize o tratamento dos espaços coletivos. 

@     Ă&#x2014;     K   ´@ Ă&#x2DC;  k   %     #Âľ] '  

k?       @    

 K  G& °Ă&#x2014; ;    ]   

 Â&#x2039;Â&#x2018;Ă&#x2014;     polĂ­tica urbana e habitacional. PolĂ­tica essa de inclusĂŁo e nĂŁo de exclusĂŁo social, de moradia como direito ´ kKk@ °Ă&#x2014;  °    @   ° Â&#x201A;&    distintas classes sociais. Nela, ao arquiteto compete a criação de um tecido urbano pautado na diversik@ # °   

K    @     % k         Ă&#x2122;     # 

HOTEL SĂ&#x192;O PAULO 3 &    1%K&Â&#x201A;k G

;Ă&#x2014;  § K °Ă&#x2014; %

 k  %   da cidade de São Paulo - apresenta uma situação de inserção urbana partícular, destaca-se enquanto  

 # Âľ  &K [     # °Ă&#x2014;   k     Ă&#x2DC;k@    & 

]

182 [

Ao longo da histĂłria da cidade, a ĂĄrea em que se situa o Hotel SĂŁo Paulo constituiu-se em um lugar onde Â&#x2018;  K  #  K   |    &k      riqueza de sua memĂłria e de sua histĂłria. Entretanto, a ausĂŞncia de uma correlação entre uma visĂŁo de      Ă&#x2014;   k    k#  °Ă&#x2014;  ´    coletiva dos habitantes, Ă  sua noção de espaço, de lugar e de cidade, tem sido determinante do desenvol 

 # °Ă&#x2DC;     & @k &%  

 # Âľ   

  

k  ]

  &  & '  Âľ k   

  

 sempre considerou que a intervenção nĂŁo deveria ser vista como um mero empreendimento habitacional,       @ &  @ °Ă&#x2014;  °  & K     ĂĄrea central da cidade3. Habitação Social em Ă reas Centrais e a DimensĂŁo PĂşblica da Arquitetura

Ă­ ndice


[ territorios de aproximaciĂłn ]

Hotel SĂŁo Paulo: Planta EsquemĂĄtica do Pavimento TĂŠrreo

Considera-se que a recuperação e a crítica das estruturas históricas de åreas centrais, dos modelos históricos de distribuição de valores de uso do espaço público, Ê uma operação não somente cultural, mas

 &?    '  %& °Ă&#x2014; @

%&  k   &  @     G

 ;Ă&#x2014;      ]  

  Â&#x2039;Â&#x2018;Ă&#x2014;    %&    &[  central da cidade de SĂŁo Paulo4          &    #   ! k       

    K   [    K   G&   k @k      k     °Ă&#x2014; #  °Ă&#x2DC;   °   ° Â&#x201A;& k 

 k #       °Ă&#x2014;  &[       

Â&#x201A;& @ &    K K          # °Ă&#x2014;  &k &  alternativas Ă  especulação e retenção de imĂłveis vazios. 1       G

 ;Ă&#x2014;    #  K         K    1  

 > ^1>wÂ&#x2018;' Ă&#x153;  Z ^'Zw'     °Ă&#x2014; k# ´& K         k  ]      

 K  @       revisĂŁo de normas do Programa. Dentre elas, ressaltem-se ]@°Ă&#x2014;     %&   #  ^   K wk   K°Ă&#x2014;  

   [       Ă&#x2014;  °Ă&#x2014; Â&#x2018;  k & Â&#x201A;    

 

k      # °  [       ^legislação alterada   #Â&#x2018;     

wk ]Ă&#x2014;   °Ă&#x2014;    &  

      @Â&#x2122;   &   

@      #°Ă&#x2DC;@Ă&#x2014; %&   ^legislação alterada), ]@°Ă&#x2014;   K  &Â&#x2018; #              k   ?

1   k@k Â&#x2018;  k     Ă&#x2122;  Â&#x2018;KÂľ    Â&#x2018;K°Ă&#x2014;    § Â&#x2018;  k  °Ă&#x2014;  Â&#x201A;  K de automĂłveis para empreendimentos de habitação de interesse social (legislação alterada), - a impossibilidade de que em um Ăşnico empreendimento habitacional de maior porte possa contemplar   K    

 

 Â&#x2018;  k%& °Ă&#x2014;  ^1>w  

    K  Kk  #  [  Â&#x201A;& ^ ?

1   wk %& °Ă&#x2014;  ^1>w  °Ă&#x2014;  ^ #  wk ]  &?   Âľ #  °Ă&#x2014;   K  k   

 °Ă&#x2014;  

 de emolumentos e do ITBI5. Uma vez que parte de uma política urbana e habitacional que considere a valorização do espaço público, a proposta de intervenção para o Hotel São Paulo, na totalidade de sua concepção, não necessariamente de seu desenvolvimento, contempla aspectos de recuperação do tecido urbano e de recomposição do tecido social. Em relação a totalidade de seu entorno considera aspectos da capilaridade de seus espaços urbanos, que conduziram ]   

 K°Ă&#x2014;  #  , K ;Ă&#x2014; Z   §, !  k  Manoel Rodrigues Alves

Ă­ ndice

]

183 [


htmhc

Hotel São Paulo: Localização de à reas Coletivas

plementaridade, uma intervenção de caracterĂ­sticas arquitetĂ´nicas similares tanto em direção a Rua Dr. FalcĂŁo quanto em direção a Rua do Ouvidor, incorporando-a atĂŠ a Rua Libero BadarĂł ]k  °Ă&#x2014;  @  Ă&#x2014;  @  G

k#   °Ă&#x2014;    nos, a incorporação de terreno atualmente cedido a concessionĂĄrio de limpeza pĂşblica, destinando-o a [ Â&#x201A;& k  K >  k   [  k      °Ă&#x2014; kÂ&#x2018; Ă&#x2014; [ Ă&#x2014;   #   G

;Ă&#x2014;     % proposta. Importante colocar que, independentemente da proposta de seu entorno, a reconversĂŁo do Hotel SĂŁo  k#     °Ă&#x2014;  #  k  

     nanciamento do Programa de Arrendamento Residencial (PAR), sĂł poderia ser viabilizada com aporte de       Â&#x201A;&    @°Ă&#x2014;   #   #  ! ;Ă&#x2014;   kK      °Ă&#x2DC;#  +  

  Ă&#x153;  pelo corpo tĂŠcnico da CEF6. 3°Ă&#x2014;  °Ă&#x2014;   ?        #  k& ]   

     @k    # Â&#x2018;   [ ÂŞ K K ÂŤÂ&#x201A;&co, considerasse como prioritĂĄrio o acesso aos serviços pĂşblicos. NĂŁo se propos que esses pavimentos #      °Ă&#x2014;          k    @ viessem a subsidiar os custos condominiais, mas sim a destinação dos mesmos a serviços pĂşblicos, que          °Ă&#x2014;     Â&#x201A;& 1    k

     Â&#x2018;   °Ă&#x2014; #   ]  >@ °Ă&#x2014;   k# ´ °Ă&#x2DC; &k Â&#x201A;&  

  e ao nĂşmero diĂĄrio de pessoas que por ali circulam, ]   %k@     #       Ă&#x2014;  #    habitacional. ]     

 !?  @         %      #     

  entrada Ă  rede pĂşblica de saĂşde, ]  

#Ă&#x153; Â&#x201C;Â?% 

]

184 [

    °Ă&#x2DC; °Ă&#x2014; §   #   Ă&#x2DC; ]     °Ă&#x2014; #°Ă&#x2DC;§kk      k               @k  #  k    - um Centro de SaĂşde, integrante do novo Programa Familiar de SaĂşde Municipal, com cobertura de atendimento mĂŠdico estimada para 20.000 pessoas, ]   %Â&#x201C;Â?G k 

'Â&#x2018;   k@      

#   %&   k     Ă&#x2014;  #  k@

  °Ă&#x2014; Â&#x2039;  [    Tanto os serviços pĂşblicos propostos, como a ĂĄrea comum da habitação, contam com acessos distinHabitação Social em Ă reas Centrais e a DimensĂŁo PĂşblica da Arquitetura

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

Hotel São Paulo: Plantas de Andar Tipo e Localização de à reas Coletivas

k  k 

k#       1    &  °Ă&#x2014; [      kÂ&#x201A;&    ^     °Ă&#x2DC;&Â&#x2018; k  K    # ][ %&   w1   Ă&#x2014;  G

;Ă&#x2014;      &?  @ °Ă&#x2014;  de ĂĄreas externas, incorporando uma nova rota de saĂ­da de emergĂŞncia, adequada Ă  legislação edilĂ­cia vigente, com saĂ­da Ă  Rua do Ouvidor. Os demais pavimentos, do terceiro andar Ă  ĂĄrea coletiva da cobertura, destinam-se ao uso habitacional. Trabalha-se com o conceito de andares interdependentes, propondo-se, para incrementar o convĂ­vio  [  #   

]K Ă&#x2014;   °Ă&#x2014;   k        ÂŞÂŤk    [   [   '[          

     %& °Ă&#x2014; k     & #°Ă&#x2014; & Ă&#x153;  ]      

'[   Ă&#x2014;     k Â&#x2018; °Ă&#x2014;  ?  

   @   [ Â&#x2018;  k  ]     1%K&Â&#x201A;^ destacadas, Ă  esquerda da imagem ao lado, em cinza claro). Outro aspecto diz respeito a qualidade dos  &   °Ă&#x2DC;%& &k@    °Ă&#x2DC;    k   °Ă&#x2014;  Â&#x2018;  § &   Â&#x2018;  Â&#x201A;  habitacional. 

[    °Ă&#x2014;  G

;Ă&#x2014;  ^ ° %& °Ă&#x2014; w?k Â&#x2018;  te, 10.560,00m2, contendo o Posto de SaĂşde em torno de 820,00m2 e a Creche 745,00m2. O nĂşmero   

?Â&#x2C6;¤Â&#x201C;k & Â&#x2C6;ÂĄ   K%&   #  §@  k  dormitĂłrio e dois dormitĂłrios -, com ĂĄrea Ăştil real (eixo a eixo) variando entre 32,05m2 e 60,25m2. A      Kk            Â&#x2039;Â&#x2018;&k   Ă&#x2014;    @ Ă&#x2DC; ?  ]       

K   k   °Ă&#x2014;  &      K °Ă&#x2DC;[     k  °Ă&#x2014;  # %  § #  °Ă&#x2014;   ]k    k@ Ă&#x2DC;@  de sua habitabilidade7. 3   

   

 ]    Ă&#x2014;  K 

 #rentes ao Programa PAR: a relação entre o agente promotor (CEF) e o agente empreendedor (construtora), uma vez que      °Ă&#x2014;   &   K  Â&#x152; a relação entre o agente promotor (CEF) e os Movimento de Moradia, de modo a considerar a  &

]K Ă&#x2014; kĂ&#x2014;  & k     °Ă&#x2014;     

Â&#x152; ]

]  @  K   

k      

    

k    °Ă&#x2014;  &%  Âľ  

 !  

! Â&#x152; ]  &@ °Ă&#x2DC;   K k          &% no Programa PAR, assim como em outros programas c8omo o de CrĂŠdito Associativo.

Manoel Rodrigues Alves

Ă­ ndice

185 [


htmhc

 

 | " 

 

  | f     1 &dade (acima), Espaços Coletivos (abaixo)

>',1>*1   

 ,1>*1 #                 K    , °Ă&#x2014;  ;    #   Municipal de SĂŁo Paulo, programa esse viabilizado com recursos do Banco Interamericano de Desenvolvimento (BID)8 

,1>*1 ][    ;Ă&#x2014;  k &    k [   

& # ]    ° ; ]  @ &      @       k @  ?   k

k    °Â&#x201A;& k   %Â&#x201A;& k  

;Â&#x201A;k" K ;   !  1&   

[   

 '    °Ă&#x2014;   °Ă&#x2DC;                &  K K   k   

,1>*1    %  K     ' ]@  @  esvaziamento populacional da ĂĄrea central de SĂŁo Paulo, cerca de 230.000 habitantes deixaram o Centro nos Ăşltimos vinte anos, deve ser considerado como dado de uma questĂŁo a ser resolvida. A reversĂŁo desse quadro nĂŁo deve passar Ă  margem de um aspecto particular, de que propostas de   °Ă&#x2014;  [   k ÂŞ  °Ă&#x2014; ÂŤkĂ&#x2014; 

   

  K     Â&#x2018;Ă&#x2014;    Â&#x2018; Ă&#x2014;      #  '  Âľ k    &   Âľ & # °Ă&#x2014;  °    k &      &[    

Â&#x201A;& k  @  K  

 &°Ă&#x2014;   

  

  

k  



   % @ &       @#  Ă&#x2014; Â&#x201A;&  @    # °Ă&#x2014;  seus espaços.  

,1>*1     

     @  Ă&#x153; @k     Ă&#x2014; Â&#x201A;&  @    °Ă&#x2014;  °  k      °Ă&#x2014;  '     k  

    # ] %  °    kÂ&#x201A;&    k  °Ă&#x2014;  °Ă&#x2DC; &K k &   do tecido urbano. .

]

186 [

  Â&#x201A;&   #

  ]   KĂ&#x2014; #[      Â&#x201A;&         

  

,1>*1k  @   

K°Ă&#x2014;   1  

k   & K     # °  k         

k@   

'    k & K

[     

   ^ °Ă&#x2014; Â&#x2C6;K  ÂŁwk # K°Ă&#x2014;   K   %& °Ă&#x2DC;    

 K  °Ă&#x2014;  Â&#x2018;   °Ă&#x2014;     k #     KK         

      Âľ&    k  

k °Ă&#x2014;       

,1>*1   norteou seu desenvolvimento na busca de uma moradia mais digna para as camadas mais carentes da  °Ă&#x2014;  '  #°Ă&#x2014;             k    

 

]    

 saios de habitabilidade, que se constituĂ­ram em aspectos determinantes da solução volumĂŠtrica adotada.      k   °Ă&#x2014;        Ă&#x2014; # 

 k   Habitação Social em à reas Centrais e a Dimensão Pública da Arquitetura

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

 

 |*  °Ă&#x2014;  

? 

´ K°Ă&#x2014; #  °  @  Ă&#x153;    '   k K°Ă&#x2014;  ° %& °Ă&#x2014;  Ă&#x2014;  

§ Â&#x2018;  k Â&#x2018;% §#  ]     Ă&#x2DC;  kĂ&#x2014;  Ă&#x2DC;   *

?k  ]      & %&     

k       Ă&#x2014;    namento de seus elementos, a modularidade dos sub-sistemas construtivos. 1°Ă&#x2014;  °Ă&#x2014;   

 ?       Â&#x201A;&    

   

°    ]#

k  °Ă&#x2014;  °   *        &    

k Â&#x201A;   Âľk            k    

  ° Ă&#x2014;   '  Âľ k&  K °Ă&#x2014;  °Ă&#x2014; ° Â&#x2018;   k entendeu-se como necessĂĄrio resguardar as unidades habitacionais do pavimento tĂŠrreo. No tĂŠrreo situam-se MĂłdulos de Serviços PĂşblicos, ĂĄreas de apoio pouco usuais em empreendimentos de habitação social, que, destinam-se, dentre outros, a implantação de FarmĂĄcia ComunitĂĄria e Apoio   §     + @]@    K   k tambĂŠm nesse pavimento, ĂĄrea destinada a Centro de ConvĂ­vio para Idosos. Nessa proposta a FarmĂĄcia   [  ]  K ;Ă&#x2014;   [  [ 1  1  k K   

 Â&#x201A;   ° § #  K     #    

 ?   1 °Ă&#x2014;  ! ; °     °Ă&#x2014;  °Ă&#x2DC; &   &%k ambiĂŞncia da rua e a particularidade da quadra, assim como particularidades da polĂ­tica habitacional o K 

§G1\};+# k   Z [  ]    

 ;Â&#x201A;k       ]    k[[ 1  1   K   K  °      k  " K ;   1&   to, em ĂĄrea protegida e de acesso controlado, destinada ao armazenamento, manutenção e limpeza dos carrinhos. A proposta apresenta distintas ĂĄreas coletivas de convĂ­vio e integração social, que se desdobram na °Ă&#x2014;    

 ° Â&#x2018;   + [    ] 1     [  k° @  #     K  ] 

[      quanto à rua, a Horta Comunitåria, de uso restrito dos moradores, ou ainda, a reinterpretação de åreas

?   &  @      #  [Kk#

k  @&  K  [  &  #   

,1>*1 ° %&    ?   Â&#x2C6;Â?Â?Â&#x2021;%&}%]Â&#x2C6;¤Â&#x2021;%&}%k     °Ă&#x2014;    ; °Ă&#x2014; k? [  °  Â&#x201A;&   k   

 

   ^Â&#x2C6;ÂŁÂ&#x153;w%& °Ă&#x2DC;+ & 

Âľ& #     k    ÂŁÂ&#x201C;Â&#x2C6;Â?k¢ Â&#x201C;k 

ÂĄÂ?ÂŹÂ?kÂ?Â&#x2C6; Â&#x201C;[   k       K%&     §@  k       -, com ĂĄrea interna variando entre 27,37m2 e 44,90m2. As tipologias destinadas aos idosos apresentam K °Ă&#x2DC;    °Ă&#x2DC;@ °Ă&#x2014;        a presença de elevadores, essas unidades distribuem-se em andares distintos, procurando nĂŁo caracterizar um bloco, um gueto de idosos no andar tĂŠrreo. Manoel Rodrigues Alves

Ă­ ndice

]

187 [


htmhc

 

 |  ? 

CONSIDERAĂ&#x2021;Ă&#x2022;ES FINAIS 1Â&#x2018; Âľ     

 &     

k 

 & k  #   K  & °Ă&#x2DC;| - em relação ao papel e atuação do arquiteto ser necessĂĄrio evitar a desvinculação do arquiteto do acompanhamento do obra, de modo a possibilitar   %     

  

§ Â&#x2018;  k  °Ă&#x2014;   °Ă&#x2014;    k    

   

k   °Ă&#x2DC; ?         *       outros procedimentos para o acompanhamento da obra, de modo a minimizar a possibilidade que esse controle venha a ser determinado por particularidades da tradição de empresas de engenharia. Essa vinculação pode e deve ser garantida em um programa estabelecido em parceria com o BID, similarmente   [  Â&#x152; - em relação a um novo programa habitacional tratando-se de um programa totalmente novo, destinado a Locação Social, ĂŠ compreensĂ­vel e aceitĂĄvel um certo grau de sobreposição de poderes e a ausĂŞncia de um melhor diĂĄlogo entre ĂĄreas distintas do K 

§ Â&#x2018;  k 

 Âľ  '  

k#] [    % 

°Ă&#x2014;   @ K°Ă&#x2DC; Ă&#x2014;      [              Â&#x152; - em relação ao papel do agente promotor   [    Ă&#x2014;     #   °Ă&#x2DC;    ° k @  

 locação social deve tambĂŠm considerar os custos de manutenção, assim como o entendimento de que   [&  °Ă&#x2014;    ° Â&#x201A;&  [   1@ Ă&#x2014; Ă&#x2014; ? possibilidade de renda para redução de custos condominiais, por meio da locação de ĂĄreas comerciais ^ & ?#   # [   [      Ă&#x2122; Ă&#x2014;        wk  k #°Ă&#x2014;  Â&#x201A;&    Âľ  & KĂ&#x2014; k   

 ° Â&#x201A;& k  Ă&#x2014;  &   °Ă&#x2014; ° @  K   geração de renda para os moradores.

]

188 [

[ NOTAS ] 1 Nenhum lugar pode acolher todas as variĂĄveis de histĂłria, memĂłria e identidade coletiva, por isso cada lugar ĂŠ singular. O acontecer global dĂĄ-se seletivamente e ĂŠ isso que nos leva imperativamente Ă  necessidade de atentar para a singularidade do lugar, a histĂłria concreta da comunidade e a % 

   Ă&#x2DC;  

Habitação Social em à reas Centrais e a Dimensão Pública da Arquitetura

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

2

  

 &   

#    @3"Z[&  ) & '   



3

1@    [    K@ ° Â&#x201A;&  Ă&#x2DC; &3 °  &   

    k# 

 

#  ?   K  @   3 °   & k%  Kk   [ k?      %   °Ă&#x2014;  Â&#x2018; Âľ         K #  &k%  K        °Ă&#x2014;   °Ă&#x2014; Ă&#x2014;  k    ? ÂŞÂ&#x2039;°Ă&#x2014; ÂŤ 

# °Ă&#x2DC;k@# °     K & &  [   como substituta de cidadĂŁo. A urbanização pelo consumo, resultado de uma lĂłgica do terciĂĄrio decorrente de uma interpretação da cartilha do plane 

  ?K k@   & %  k K k ° @k           kK   Â&#x2018;

K )   @  Ă&#x2014;  °  &     °Ă&#x2014; ] k produz a desterritorialização urbana de espaços nĂŁo de cidadĂŁos, mas de usuĂĄrios, que, pautada na estetização do espaço urbano, e nĂŁo na experimentação concreta e Ăşnica de sua vivĂŞncia, nĂŁo consegue responder as necessidades apostas pelo social.

4 Essa perspectiva veio a concretizar-se uma vez que atĂŠ entĂŁo muito pouco se questionavam aspectos operacionais do PAR - Programa de Arrenda 

> Â&#x2018;' Ă&#x153;  Z k        ?  "   #   k    k   °Ă&#x2014;  de ĂĄreas centrais de metrĂłpoles brasileiras. Assim como, tampouco se considerava a possibilidade da associação de habitação e serviços pĂşblicos. Â?       °Ă&#x2014;  !  

! k      Z   ° ; 

;Ă&#x2014;  k    

 K     Z    k  k      K k °Ă&#x2014;       Â&#x201A;&  Municipal. 5

'  

Ă&#x2014;  Â&#x2018;  

      Â&#x201A;&       * k  *\*k*  

 # Âľ  \* @k #  °Ă&#x2014;   K  1>k  &       

@@    



6 1 Âľ k  'Zk  #  !   ]  °Ă&#x2014;   ?       

    Ă&#x2030; aqui necessĂĄrio destacar o papel da COHAB-SP e mecanismos estabelecidos pelo Estatuto da Cidade como o Direito de Preempção. Recentemente  #  'Z 

    

 Â&#x2018; °Ă&#x2014;  &  7

1 °Ă&#x2DC; ?  ]          | & °Ă&#x2DC;  ?  k   



@ Ă&#x2DC;   K     K °Ă&#x2014;  @



 &   K   Â&#x152;  °Ă&#x2014;  [  %  K     °Ă&#x2014; k        °Ă&#x2014;    # Âľ   

#   §  

 [  Ă&#x2DC; ]   Â&#x2018;  Â&#x152; @°Ă&#x2014;   °Ă&#x2014; [  ?  §      K     K&]~  &°Ă&#x2014;  @ ]k  @Â&#x2122; °Ă&#x2014;   %# #[   °Ă&#x2014; k  ´  °Ă&#x2DC; ?     °    °Ă&#x2014; Â&#x152;  °Ă&#x2014;   %  °Ă&#x2014;   °Ă&#x2014;   

 Kmassa de revestimento.

8

+     °Ă&#x2014;    

 K  k     °Ă&#x2014;  Z    ° ; 

;Ă&#x2014;  

 ;   ! 1&   

k K   [   § Ă&#x2014;        

k;'!1\]k  ] K   a atender demanda parcial de idosos e catadores de papel. Com uma demanda inicial de 80 unidades habitacionais, visava atender os encortiçados, %  ÂŹÂ&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021;^   w  ;Ă&#x2014;  k  Â&#x2018;     #  k  @     Â&#x2018; [ 

# ]    &kK                

!  @      &   ]´  [  °Ă&#x2DC;%& °Ă&#x2DC;&] k   Â&#x2018;  & ° Â&#x201A;&  # ]    &

]

Manoel Rodrigues Alves

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]

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

PUBLICIDAD Vs SIMULACRO Miguel Gentil FernĂĄndez, Arquitecto Marta Barrera y Javier Caro, Arquitectos (colaboradores)

(Sevilla, EspaĂąa) Palabras clave: espacio pĂşblico - espectĂĄculo - centro Comercial InstituciĂłn: >   ?   <  \Q  ! 

tutorizado por Carlos GarcĂ­a. Universidad de Sevilla. miguelgentil@yahoo.com

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] La alteraciĂłn de los modos de habitar generada por la inserciĂłn de las nuevas tecnologĂ­as, las redes sociales, los movimientos migratorios, los procesos de exclusiĂłn social, etc. estĂĄ provocando, como se Â&#x2018; &

   k   K  @  # mas de actuar y nuevas respuestas por parte de aquellos implicados en la creaciĂłn de la ciudad. Estos    [        Â&#x201A;& k 

K    k

   

 & k         [  % #  Â&#x2018;     K K  k   

kÂ&#x201A;   ?  k

# %& ciĂłn de la ciudad. Â&#x2030;!'+,"²1Â&#x160; '     *#  & 1 @   Â&#x201A;& 1, encargado mediante convenio por la   '  G  1 Z 1 @       [@     #   

  

Z![  + % #    k 

   k[   Â&#x201A;&         Â&#x201A;&    1  

[#   k   

k @   K      @ 

  

  Â&#x201A;&       @   cesos que desnaturalizaban la componente necesariamente pĂşblica del sustrato urbano. Los espacios pseudopĂşblicos, generados por dichos procesos de desnaturalizaciĂłn, han sido ampliamente estudiados         

      &   k 

&       ; Â&#x2030;'Â&#x2020;;**<3+',>1\1Â&#x160; La precesiĂłn de los modelos Habitamos la sustituciĂłn, imbuidos por la imagen de las cosas y no por lo que las cosas son. Es lo que \     k    @   %  

k@ KMiguel Gentil FernĂĄndez

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]

191 [


htmhc

! Â&#x2014;"!Â&#x2014;k\\ Â&#x2014;kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2C6;

  k    k  

       k        K  Â&#x2039; '       k     k@k@  [  ?  k  K  k   K k  

 susceptible de ser nuevamente sustituida. Los simulacros van asĂ­ aumentando de grado y se expanden # Â&#x2018;  % %       Sin embargo, el anhelo de un â&#x20AC;&#x153;pasado visibleâ&#x20AC;?2, de un mito de lo originario sobre lo que construir lo que  [kK Â&#x2018;%    

     &  ,        #    k    Â&#x201A; [K     ,    % %                  @  @    k       Kk        rado, en cuanto ha perdido ya cualquier estatus de realidad. La cultura del simulacro alieniza cualquier # %

k  k         ;   #             [k@k&Â&#x201A;@  

k    #        @#  

         

 [  k    

 @  imagen. El simulacro adquiere asĂ­ una componente de neorrealidad, de hiperrealidad. Es aparentemente [ @  k        K  k         Aquello que se nos presenta como real, por la propia naturaleza del proceso cognitivo, es probablemente asumido como tal. Es el poder de la simulaciĂłn, que para ser superada implica un proceso activo de K k#    @   ;    k& damente explĂ­citos, nos asientan cĂłmodamente en simulacros anteriores encubiertos, al cubrirlos de una          1k   

     

 %  k    # @ @ &    Â&#x2018; @  

# k k  Lo hiperreal es la aboliciĂłn de lo real no por destrucciĂłn violenta, sino por asunciĂłn, elevaciĂłn a la potencia del modelo3. Es la por K #  k [  k   %  [  @      & 

]

192 [

' #      @    #  

       k @ "+&   [  '       K &  k lo social, pues la realidad se ha construido como tal sobre la base del espectĂĄculo. â&#x20AC;&#x153;No se puede oponer &     [    # '  & 

 & ' [  @     #   1        rialmente invadida por la contemplaciĂłn del espectĂĄculo, y reproduce en sĂ­ misma el orden espectacular  ? %  ,  &  [   &     K  

#  @   

|  K [  k [   es real. Esta alienaciĂłn recĂ­proca es la esencia y el sostĂŠn de la sociedad existente.â&#x20AC;?4 ,         K       K         \    &    guientes pasos hacia la sustituciĂłn por la imagen:

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

 Â&#x2014;

%k#

 !K" kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ

Â&#x2021;Â&#x2C6;Q' Â&#x2039;   # Â&#x2021;Â&#x201C;Q'       # Â&#x2021;ÂŁQ'      # Â&#x2021;Â?QNo tiene nada que ver con ningĂşn tipo de realidad. Es puro simulacro5. '       #   

Â&#x2018; k&kK k  #   sea maliciosa, perversa. En el trĂĄnsito al tercer estado se produce el salto a la simulaciĂłn, al simulacro y        #k    Â&#x2018;   

     Lo que ocurre en la sociedad capitalista es que la mayor parte de los simulacros son ya de segundo orden, es decir, se basan en la sustituciĂłn sucesiva de realidades. El capitalismo, con su sistema de equivalencias, genera un primer gran simulacro, una sustituciĂłn de las cosas por el valor de las mismas, sobre el que se construyen el resto de realidades (ya en parte simuladas), que al ser nuevamente sustituidas lo serĂ­an ya en un simulacro de segundo orden. Todo proceso estĂĄ impregnado por ese simulacro         k   K   

 

 &     K      SegĂşn Debord, el espectĂĄculo constituye la principal producciĂłn de la sociedad actual, que genera una multitud creciente de  [K] &

6 ' [         k #          | [    &   La lĂłgica de la simulaciĂłn basa su sustituciĂłn de realidades en modelos preconcebidos, que preexisten    #   #    K@    '

 modelos, instaurados casi siempre por el simulacro de primer orden del capitalismo, reorientan todos los   % #   

La simulaciĂłn de lo pĂşblico. Espacios pseudopĂşblicos, entornos dirigidos. Los entornos pĂşblicos y la ciudad, en cuanto escenarios de lo social, se han visto sumergidos en la se       K#       ,  entornos de relaciĂłn, antes encabezados por las calles, las plazas, los equipamientos, vienen siendo sus    

  K k @  &   

&   converge hacia intereses predeterminados. El estrato pĂşblico de la ciudad se desvirtĂşa al ser sustituido por la imagen de lo que un entorno pĂşblico      ,  Â&#x201A;& k  K     

 k  

       k                  #  Kk  K  &   &    

 

K ' 

  Â&#x201A;&  

&  [   deliberadamente orientados.

Miguel Gentil FernĂĄndez

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193 [


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'   #                &    \  k        Â&#x201A;&      Â&#x2039;   Â&#x201A;& k K    mascaran, luego disimulan su ausencia y por Ăşltimo lo sustituyen. , 

      &? K  ,     # Â&#x2018;    disimula su carĂĄcter de copia o representaciĂłn. Incluso un entorno original, ocupado por su propia imagen, puede llegar a perder todo vĂ­nculo con la realidad inicial.    

  Â&#x201A;& KÂ&#x201A;   K    [@  K  al consumo (centros comerciales, parques temĂĄticos), en los que el espacio pĂşblico es sustituido por entornos pĂşblicos simulados en los que el devenir de los usuarios estĂĄ preconcebido y orientado a generar   [Â&#x2018; &  j 

   K  @   

 Â&#x2018; k  @&   

 & ?  & & k 

     @                  K k  [ 

     representaciĂłn o un mayor control de ciertos grupos sociales. EstarĂ­an dentro de esta categorĂ­a las zonas  Â&#x2018; k K

   @      En los espacios pseudopĂşblicos no son posibles los entornos pĂşblicos, es decir, no sĂłlo no es posible en         Â&#x201A;& ^ kk @ÂĽw      Â&#x201A;& k@ quedarĂ­an empapados de la privacidad intrĂ­nseca al entorno circundante. La pseudopublicidad de entor  &   K  @ [       Â&#x201A;& k  &  #  consecuciĂłn. Sin embargo, y siguiendo estrictamente la lĂłgica de la sustituciĂłn, el espacio pĂşblico que K    

 k@      k   #  %   @

 Â&#x201A;& k@@ @@ #  k @ KÂ&#x2039;    bido en el modelo, pueden llegar a experimentar una vivencia real muy similar a la no tergiversada. Los 

   Â&#x201A;&     #     %     &   &         pĂşblicos, si bien su carĂĄcter esencialmente antidemocrĂĄtico y restrictivo los pone automĂĄticamente en ,#  k@ 



K   K 

 

 k#

    Â&#x201A;&   ^@   wk        '#

          En detrimento de los espacios verdaderamente pĂşblicos, los centros comerciales, los parques empresariales, las zonas residenciales con calles privadas, ocupan progresivamente mayor presencia en la vida      1@   &   @  K 

 

     

    k  todos ellos se produce una manipulaciĂłn de la realidad hacia una versiĂłn sesgada de ĂŠsta, en la que se acorta el espectro social, se disminuyen las actividades realizables o se acotan los periodos de uso: la componente aparentemente pĂşblica de estos espacios desaparece o se desnaturaliza. Todo es mucho mĂĄs predecible en este tipo de ĂĄmbitos, la reducciĂłn de las variables lleva a la posibilidad de establecer    

  &&          k         &        k #  

 

           K   inmediato. La ciudad pierde entonces la capacidad de sorpresa, la espontaneidad, el necesario nivel de desorden. Los espacios dirigidos hacia el consumo (centros comerciales, parques temĂĄticos), con su potentĂ­sima #   @     Kk  &?@? @&  entorno de representaciĂłn hiperreal (residenciales exclusivos, parques empresariales), provocan asĂ­ una negaciĂłn de lo pĂşblico no sĂłlo en lo que a ellos mismos concierne, sino que tergiversan la naturaleza de los espacios con verdadera vocaciĂłn pĂşblica (urbanos o interiores), al sustituir su dominio de uso dentro de la vida de los ciudadanos. No se trata de una convivencia simbiĂłtica y amable con lo pĂşblico sino, al contrario, atrozmente destructiva.

]

194 [

        Â&#x201A;&  K   &k      &  %   #& kK    &  

  para evitar que ciertas personas accedan a determinados ĂĄmbitos. Estos entornos cĂłmodos tienen una naturaleza parecida a la del centro comercial, en Ăşltima instancia orientada tambiĂŠn a la consecuciĂłn de  ) @ #   Â&#x161;      k@ can los gastos de la privatizaciĂłn del entorno. Llevada al extremo esta situaciĂłn desemboca en la ciudad zapping, que desarrollaremos mĂĄs adelante. ,   Â&#x201A;&  &    

      k    # k     Publicidad Vs Simulacro

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

   @     &

Â&#x2013; ' 

!^Â&#x2013;'!w[

naturaleza a estos entornos pseudopĂşblicos que estamos describiendo, donde lo pĂşblico desaparece y el          Â&#x2039;

   Â&#x2018;   Entornos dirigidos al consumo

Â&#x161;1@ #   Z   #    # @ K &      k    &     #     intercambios sociales y las emociones colectivasâ&#x20AC;? Si bien la actividad comercial es un innegable activador urbano y su inclusiĂłn concreta en determinadas       K  k #           %     #

    Â&#x201A;& '

     ran a incluir cada vez actividades, para progresivamente ir supeditando mĂĄs aspectos de la vida cotidiana a la actividad comercial y suplantar los antiguos espacios de relaciĂłn. Sustituyen la vivencia real de la ciudad por un simulacro diseĂąado para aumentar el consumo. La actividad comercial en estos centros no  K    @ #K   K      Desde los aĂąos 80 cada vez mĂĄs grandes centros comerciales se han ido instalando en NorteamĂŠrica y la    Â&#x2018; ?' 1,   %     gresivamente y muchos de ellos han alcanzado una dimensiĂłn de escala urbana. Esta situaciĂłn agrava aĂşn mĂĄs el proceso de simulaciĂłn, pues la propia dimensiĂłn de los entornos obliga a establecer cĂłdigos  & @ K    

 K k#[    &    k     @   &?   &Â&#x201A;@&  *  %K       k  @ 

    [ &

 lo pĂşblico sino tambiĂŠn de lo privado, de lo domĂŠstico. En la sociedad del consumo exacerbado, incluso la identidad se construye sobre la base de lo comercial, uno es lo que posee, uno es lo que es capaz de comprar y todo, hasta la propia identidad es susceptible de convertirse en producto. ,        k@  @     [    considerado en el modelo estadĂ­stico, en el que se contempla cuĂĄnto va a consumir, quĂŠ tipo de productos o cuĂĄnto tiempo va a pasar en el centro. Toda percepciĂłn estĂĄ considerada en la simulaciĂłn: olores, colores, colocaciĂłn de los puntos de descanso o avituallamiento. La precesiĂłn de los modelos se vuelve &     Â&#x2018;   ,  Kk @    #    Â&#x2018;          [[  # k  #     sonalidad y genera anhelos y necesidades reales. El simulacro estĂĄ ya tan arraigado y ha alcanzado tal nivel de realidad, que es ya, tal como explica Debord, indisoluble de lo social. '       k %  K?   

  #[     &k K #       '#

 &|    k% &k @#       & 

K  #  @ k @      & %   ,#             [   | Â&#x201A; #   K       Â&#x2039;  K  & ^  Â&#x161;Â&#x2013;%  wÂ&#x152;      Â&#x2018;   k  Miguel Gentil FernĂĄndez

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195 [


htmhc

     #

  @

      & En una experiencia de Charles y Ray Eames se incluyeron olores asociados a una proyecciĂłn, los asis  #       %  K  %&   K       en el experimento. Es este tipo de sugestiones las que son manipuladas en los grandes centros comerciales. â&#x20AC;&#x153;Disney quiso ahondar en la experiencia que vivĂ­a el pĂşblico en su parque temĂĄtico. AsĂ­, aĂąadiĂł aroma a los espectĂĄculos haciendo que emanara olor a pĂłlvora si habĂ­a un disparo o a goma quemada si %&#  ÂĽ?Â&#x2018;

# k@ ?   #     % do que las calles de Disney olieran a palomitas, golosinas, etc, cuando habĂ­a cerca un comercio de esta modalidadâ&#x20AC;? 7*  Â&#x2018;     K               Â&#x2039;  &  k@   K    cada momento. Â&#x161;(     Â&#x2018;    @      ? del aroma, que se sienta a gusto y eleve su gastoâ&#x20AC;? 7 '    k     @     &    k vez mĂĄs para alcanzar la mĂĄxima productividad por metro cuadrado. Al contrario que en los espacios de exclusiĂłn, que explicaremos mĂĄs adelante, todos los estratos sociales son susceptibles de ser explo  !Â&#x2014;+ & K  K  #          &    K, fKk@   &  K             # k     K    '

   comerciales basan su sistema en un espacio de control absoluto, (â&#x20AC;&#x153;prisiĂłn panĂłpticaâ&#x20AC;?) unos medios de seguridad que controlan hasta el Ăşltimo movimiento que tenga lugar dentro de los lĂ­mites del centro. Un entorno seguro en el que las tensiones habituales en ese tipo de barrios han desaparecido y permiten a los usuarios comprar tranquilos8. Lo que ocurre es que estos entornos comerciales seguros pueden aportar algunas de las cualidades per  

 Â&#x201A;&  K ;& k&k  #  a la que deberĂ­an tener los entornos dotacionales o de relaciĂłn, no debe perderse de vista que en deter    #      '   Â&#x201A;& %   

   k   Â&#x201A;& % Â&#x2018;   @ K

Nuevas centralidades Los espacios dirigidos al consumo han conseguido alcanzar un tremendo impacto urbano, capaz de re    Â&#x2039;    

 K       '         %       Â&#x201A;& k  @K las estrategias que aplican los espacios comerciales podrĂ­an reciclarse en los criterios de inserciĂłn de los equipamientos dotacionales. Si, desde el sistema de equipamientos, se alcanzara la capacidad de

#    & @   

                 [k  K   #  k@k    Kk        hacia modelos mĂĄs humanos y sostenibles. La visiĂłn crĂ­tica sobre estos espacios pseudopĂşblicos no impide la asunciĂłn de su ĂŠxito y la posibilidad        @   K Â&#x2039;  &^ #      de usos, estudios socioeconĂłmicos de implantaciĂłn, estudios de movilidad, sistemas de autoevaluaciĂłn   w'     #   

   Â&#x2039;

[        &  k    %  [#     Â&#x201A;& k & 

   &    &@Â&#x2018;          Â?   k   k       k         [K    

 &K  k  @@ Â&#x2039;        K       & &     [  ]

196 [

! K   ~# Â&#x2018;  KÂ&#x2018;  KK 

K     ciales para su inserciĂłn en los Estados Unidos:

Â&#x161;+ % K#  &  F   k Â&#x2C6;¢Â&#x2021;Â&#x2C6;¢¥Â&#x2021;k   K &[       K # #       [    ;

  k                 & & k        ; [  #  k  Publicidad Vs Simulacro

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

G Â&#x2013;

Â&#x;kZ

 k!K" kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ

         &

    Kk#      los solapados que representan las zonas de captaciĂłn de los centros comerciales, de modo que la dimen&         [ K [ @   de ingresos y el poder adquisitivo. Mediante una extraĂąa inversiĂłn de la teorĂ­a de los lugares centrales,  

    @  &       las cuales los centros podrĂ­an llenar los vacĂ­os comerciales.â&#x20AC;? 9 '[  #  &  K       &?     un lado, se cierran en muchos casos a su entorno inmediato, insertĂĄndose en la vorĂĄgine suburbana de la movilidad individual y deteriorando aĂşn mĂĄs las zonas desarticuladas en las que se encuentran. Si & 

@      [ &     # k & ocasiones el reclamo de lo inmediato con la inserciĂłn en el sistema suburbano. Esto lleva en casi todos    k #

k%     & K 

[ &

 cercano. La otra vertiente es la mĂĄs apegada a nuestra vigente interpretaciĂłn del capitalismo, basada      %   kK   k@       en la ciudad y lo publicita en sĂ­ mismo. En este sentido es relevante cĂłmo los bordes de contacto de los K      &    #     k  K  para la arquitectura pĂşblica y que podrĂ­a aplicarse desde la expansiĂłn virtual, en aras del servicio pĂşblico  &     

El espectĂĄculo. La mediatizaciĂłn de la ciudad. â&#x20AC;&#x153;LA es probablemente la ciudad americana con mĂĄs presencia en los medios, hasta el punto @   & k  ?   

 K  Michael Sorkin.

,                      k  K    [K %& &@#K     k   &? 



   , imagen de la ciudad estĂĄ presente en lo que la ciudad es. El proceso de sustituciĂłn por el simulacro se      K&    %  #              "+&  #     

  kK @    sĂłlo lo sustituyen. Por un lado estĂĄ lo que la ciudad es, por otro lo que los medios dicen que es, la imagen que destilan y que divulgan y rentabilizan. Sin embargo, esta nueva imagen contamina la realidad inicial K    k@@   #  @ #   +# 



     &  [        Â&#x2039;    Los procesos de mediatizaciĂłn pueden entonces equipararse tambiĂŠn al esquema de Baudrillard que se expuso en el capĂ­tulo anterior: Â&#x2021;Â&#x2C6;Q!   Â&#x2018;  ;      k %&K k  & Miguel Gentil FernĂĄndez

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197 [


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Â&#x2021;Â&#x201C;Q,     K   Â&#x2021;ÂŁQEl simulacro hace olvidar la realidad original y encubre su existencia. Â&#x2021;Â?QLa sustituciĂłn mediĂĄtica se erige en articulador de la ciudad y empapa y orienta todos sus procesos. , @ k  @    @   @ @ ;     &   k @       modelo que las precede. De manera que nuevamente lo originario se desvirtĂşa hasta desaparecer. Ambas ciudades coexisten y ambas son habitables, la ciudad real por un lado y su imagen mediĂĄtica por otro, y en ambas es posible la experiencia de lo pĂşblico, si bien el simulacro empapa mĂĄs o menos esta vivencia y nos hace ver como autĂŠntico algo que no es sino una nueva simulaciĂłn. QuizĂĄs el turista oca k    [ K k%&  K [  kÂ&#x2018;        la ciudad. Puede ser incluso que crea haber experimentado la vivencia autĂŠntica de lo pĂşblico a travĂŠs  k  &&   %&  & &  k K  nada que no estuviera ya preprogramado. El habitante indĂ­gena de la ciudad cree, sin embargo, habitar al  K  k&        & K# k K @    #  k  @

%& k%     &? 

  & @ %&  kK     k        Â&#x201A; 1k K  k  k       K?    k  k#    [ #  &    Quim MonzĂł, periodista y escritor, en su libro 14 ciudades contando Brooklingk    por ciudades. En uno de sus recorridos por varias ciudades, se autoimpone la norma de visitar Ăşnicamente los aeropuertos y realizar su crĂłnica desde la imagen que le proporcionan los souvenirs y las guĂ­as +&   @   [   *     comida que le presentan como tĂ­pica en ĂĄmbitos decorados como los de la ciudad. Los aeropuertos re  @F  @  [  k 

    k  K #   #

k bares decorados al estilo tradicional, productos tĂ­picos para comprar y consumir. Al regreso, casi serĂ­a imposible discernir si visitĂł verdaderamente la ciudad. Luego, aplica una tĂŠcnica similar a su propia ciudad, Barcelona, y la visita como un turista, dentro de un

  K +#    @   #  k &  cĂłmo por un lado la imagen que se da de la ciudad no tiene nada que ver con lo que la ciudad verdade   k  Â&#x2018;K      @# %? &  ; & K k     K#     Kk   k Kk%         K &&   #;  K 

   K@  K  

%& [Â&#x2039;     habitantes reales de las ciudades. Es el poder creador de los medios, la capacidad repentina de generar realidades a travĂŠs de la repeticiĂłn comunicativa. Michael Sorkin analiza los procesos de mediatizaciĂłn como un agente mĂĄs en la generaciĂłn de la ciudad. La ciudad va siendo reproducida en los medios de comunicaciĂłn en cada vez mĂĄs aspectos, sin embargo, esta imagen, por los propios procesos de la divulgaciĂłn, tiende hacia una cada vez mĂĄs acusada simpli  k      % 

k  

  Kk@     k 

   Â&#x2039;       imagen.

Ciudad zapping ]

198 [

En el uso de los entornos urbanos, los ciudadanos establecen una serie de secuencias que interconectan los elementos de la ciudad. Las nuevas relaciones creadas, que se superponen a la trama urbana y la 

   k      & k  k    k  avituallamiento, consumo, recorridos emocionales. Creadas a modo de sinapsis urbanas, estas nuevas   Â&#x2018;              Â&#x201A;& k K    

 k      k%         #   @  k &  

    #    & @   '    Â&#x2018;  #        &   Publicidad Vs Simulacro

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

En una situaciĂłn teĂłrica ideal, estas secuencias se desarrollarĂ­an como una sucesiĂłn concatenada de @       [

    & 

k   

k Â&#x2018;       k Â&#x201A;&    k   #  # k   &       %&  Sin embargo, la lĂłgica suburbana que rige la mayor parte de las grandes ciudades contemporĂĄneas, tergiversa la naturaleza continua de las secuencias urbanas y las arrastra hacia procesos de dispersiĂłn @ [[  #    

,  &  

           , Â&#x201A;   &    ] #  

 @     

    ,K K    es casi absoluta, la ciudad se acerca al concepto de archipiĂŠlago. Albert Pope habla de la ciudad centrĂ­peta,10 #  Â&#x201A;   #    &  que se aĂ­slan del resto y, mediante una deliberada interrupciĂłn sĂşbita de su trama urbana, subrayan el  

Â&#x2018;   '

K 

[   #  #   @  @ siendo de lo que empieza a ser la ciudad. Estos bordes son asumidos por las distribuciones socioeconĂłmicas, lo cual termina por provocar discontinuidades en las secuencias urbanas antes descritas.

Â&#x161;^ÂĽw#    3j Â&#x2014; [   # & nadas. Ahora bien, mĂĄs que despertar crĂ­ticas, estĂĄ disposiciĂłn caĂłtica y esta yuxtaposiciĂłn inconexa de # K 

     ^ÂĽw1   # K 

& 

 K  & &             K             &    @      @    K  k   &&        [  11 '   

k       &  @      

k #     distancias enormes, se ven irremediablemente vinculados al transporte motorizado. La obsesiĂłn por la velocidad y la exaltaciĂłn, propia de la sociedad de consumo, del vehĂ­culo privado como suministrador de libertad, llevan a la dependencia absoluta del automĂłvil. Los desplazamientos se realizan en coche a  @               ^  k   

k  & wk     

#   , 

% invadido por tanto el propio concepto de desplazamiento, que apenas si puede concebirse sin tenerlo en cuenta. El ciudadano pasa de una realidad a otra sin mĂĄs transiciĂłn que el transporte en coche, como cambiando de canal en la televisiĂłn. Es la ciudad zapping. La dispersiĂłn suburbana extrema desnaturaliza asimismo la ciudad como lugar de lo pĂşblico. Los espacios intersticiales entre los nĂşcleos de actividad, dilatados hasta la exageraciĂłn, se convierten en zonas   #    #     ; [ &

 &   y nunca desde la vivencia social, se trata, en el sentido que les dan Marc AugĂŠ 12  13, de nolugares en los que la escala humana del peatĂłn ha desaparecido. Por tanto, el sustrato de contacto en el @Â&#x2039;

 %& &k     

k       [ @ las distancias ya imponen por sĂ­ mismas. La segregaciĂłn de usos y la dependencia del automĂłvil terminan por alterar las relaciones entre lo pĂşblico    

 k#         K @  k      #    ?  ,  #   inactividad en los espacios pĂşblicos exteriores y a su degradaciĂłn. Los espacios pĂşblicos como entornos         @   , #    ^  k   [  k   Â&#x201A;  w    Â&#x201A;& &

 

     '    ratura constante, en el que el espacio interior de la vivienda precede al del automĂłvil, que a su vez se    k@  

  K    ) sucesiĂłn de escenarios en los que lo pĂşblico no existe sino mĂĄs allĂĄ de las paredes que nos protegen en el simulacro y que por estar al margen de los procesos sociales de la mayorĂ­a de la poblaciĂłn tiende a la degradaciĂłn. No es posible un espacio pĂşblico no habitado. '

   & &#   k    galaxias metropolitanas policĂŠntricas14 en el que el vacĂ­o intersticial se desertiza, llegan a situaciones extremas  #    K          k  a colonizar los espacios intermedios, antes dilatados, sin alterar la dinĂĄmica del sistema, poco a poco  #  Â&#x201A;     #   k   

 k   Miguel Gentil FernĂĄndez

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]

199 [


htmhc

'@    &%  Kk!K" kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¢

 

  

  [    #  Â&#x2018;  , #    @      k    Â&#x2018;K  

  %   [  | &    

k Â&#x201A;      kÂ&#x201A;    k     ÂĽ,       se limitan entonces cada vez mĂĄs a las amplitudes mĂ­nimas necesarias para las comunicaciones rodadas y lo pĂşblico, en cuanto entorno de libertad, desaparece entonces tambiĂŠn incluso en los resquicios que quedan entre los paquetes de uso exclusivo. , K      # k

 @ dades no se interconectan en la escala del peatĂłn, pero llevando las distancias tan al mĂ­nimo, que desde   k@ %  %   k &    ticulaciĂłn urbana. El espacio de la movilidad es repentinamente perceptible, en su inconsistencia, desde la lentitud del paso humano: la ciudad zapping estĂĄ mĂĄs visible que nunca. Si dentro de esta realidad urbana desarticulada en la cercanĂ­a violenta de realidades inconexas, aparece un entorno pĂşblico (ya sea un espacio pĂşblico exterior o un equipamiento), existen varias posibilidades: 1Q'

 Â&#x201A;&    K & &

 k  @&%  un exterior hostil y participa de la exclusiĂłn hacia los espacios intermedios. El entorno pĂşblico aparece 

   

 [& @#   k        nuevamente inexpugnable, blindado de vallas, controles de acceso, horarios o seguridad privada. Incluso Â&#x2018;            

k   #  

  ^?    k      ;w'  &     K @  'QÂ&#x2C6;k@        ,  

 Â&#x201A;& #   K% %  ?   [ 

  Â&#x2018; @ # k 

 [        

]

200 [

\Q'

 Â&#x201A;&  #  k   kK [  Â&#x2018;  giĂŠndose en elemento articulador del entorno urbano. La inserciĂłn del elemento pĂşblico recuperarĂ­a en parte la naturaleza pĂşblica de todo el ĂĄmbito, reinsertando asĂ­ el concepto de continuo pĂşblico opuesto a  K^'QÂ&#x201C;w'   k  

 Â&#x201A;&  K    k   &    % Â&#x2018;   #         @ 

k  @k    Â&#x201A;&   #   

  k       k   k&  [ &

  & [[

   

       #   &k

#  [     ,  Â&#x201A;& k   Â&#x2018;  [  ?    

    k       #     Kk    k& & 

* K; , ;    %  

@% Â&#x2018;   

 de la destrucciĂłn de lo pĂşblico. Como entorno urbano estĂĄ organizado como un racimo de espacios de Â&#x2018; Â&#x152; 

  Â&#x2018;  K  K & &@   Publicidad Vs Simulacro

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

*    * 

tos en coche entre cada uno de los nĂşcleos, pero con una escala que podrĂ­a estar vinculada a desplaza 



' K' 

       &?K 

  exclusiĂłn, aislado de la ciudad y no vinculado a las secuencias habituales de uso. ;     |      "@  

[   @

 @#  %   k* & KF Â&#x2C6;¢¢Â&#x201C;'Â&#x2018;  ) k   @K       k   # Â&#x2018;  k @ mĂĄtico. La zona se encuentra, en su lado Este, adyacente al casco histĂłrico, separada tan sĂłlo por el rĂ­o, y hacia el Sur linda con Triana, arrabal histĂłrico de la ciudad. ; & K k     ?K k  %  Â&#x201A;  *  como un entorno reconocible, por lo que sigue sin pertenecer a los trĂĄnsitos urbanos, y se entiende siempre como un espacio aparte al que habitualmente se accede en coche y al que se va para algo concreto. Las secuelas de la â&#x20AC;&#x153;parquetematizaciĂłnâ&#x20AC;? de lo urbano aĂşn se muestran presentes. Es como visitar unas ruinas, el tiempo inmĂłvil en un sinsentido. Nada es lo que era y lo que queda sigue atascado en su con        [

  K  #  @  [  &  1@ K   

'Â&#x2018;  ) k  

      K &#   Un entorno diseĂąado para el peatĂłn estĂĄ sĂşbitamente invadido por los vehĂ­culos, el paseante queda releK   @      K k  &??k %'#    K   k %F K  ' Â&#x201A; %  



  @  bierto en los espacios intermedios, buscando la seguridad de las vallas, que sĂłlo en este sentido ayudan   , K @@k @  [k     



  #   ,       

       k #     &k % ?   ,     & @ 

      #    @ %&        la ciudad, aparecen por tanto como totalmente desarticuladas, en un entorno ilegible e inhĂłspito. Es un espacio que se percibe desde la movilidad, a la velocidad del transporte motorizado, el peatĂłn prĂĄctica   Â&#x2018;  # ,   Â&#x201A;& 

  

     #   k   k  

*  F   

    K #   [# 

  |@         

k @       &

   &   Son las paredes del no-lugar. La terciarizaciĂłn de los usos es total. Un gran parque empresarial ocupa una enorme extensiĂłn y se encuentra blindado por vallas y controles de acceso. Durante la noche permanece sellado y nadie recorre las calles o los bulevares, el entorno ha quedado totalmente privatizado. Tampoco durante el dĂ­a hay demasiada actividad, pues ĂŠsta se reduce a la estrictamente relacionada con las sedes empresariales colocadas en el interior. No hay transeĂşntes, todos llevan un paso dirigido, acelerado. Un gran parque (Parque del Alamillo) colocado hacia la zona norte, se encuentra aislado del resto del Miguel Gentil FernĂĄndez

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]

201 [


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*    * 



  K     Â&#x2018;  #

Z    @     potenciales provenientes de la zona universitaria. El parque se enmarca por tanto en el circuito suburbano de la movilidad individual y queda totalmente desconectado de su entorno inmediato. Todo elemento articulador existente es tambiĂŠn impermeabilizado del resto. Por un lado el rĂ­o vivo, hacia   k@    [     ##   , #  %@ K K    K      [   KG  %   k[ k#  &  k@ vegetaciĂłn ha recuperado su espacio, impiden el contacto con el rĂ­o histĂłrico. En este entorno desarticulado, de bloques inconexos, se enclavan un gran centro administrativo pĂşblico  K               K ' # %  k &  participan de la exclusiĂłn y se protegen del exterior. El centro administrativo, colocado en uno de los & k

 [      kK       k  @  #

  @?         # k        &  # k  KK    Â&#x201A;& k   #

 #   

  [[    Los equipamientos deberĂ­an tener un carĂĄcter activo en la inversiĂłn de este tipo de espacios privatizados, no participando de los procesos de exclusiĂłn, sino emplazĂĄndose con una voluntad integradora, casi & k@       Â&#x201A;& k       k  todo el entorno. En el caso que nos ocupa, el nuevo planeamiento no sĂłlo no procura una superposiciĂłn   k @     K  Z        |  ]  ] k      @ # %   k@ aporten ciudadanos que, en su devenir diario por allĂ­, recuperen las secuencias propias de la ciudad con 

 %     &  K [  K       %k 

 ,   Â&#x201A;& kÂ&#x2018;   

k@ atascados en su condiciĂłn suburbana, por lo que se verĂĄn de nuevo obligados a negar su entorno y encontrarse en sĂ­ mismos. La secuencia de imĂĄgenes e ideogramas que se presentan a continuaciĂłn muestran una aproximaciĂłn al  & * ;    K   kK

   la ciudad zapping.

]

202 [

[ NOTAS ] 1

!  +   k !KÂ&#x152; \   1   k ! Â&#x152; "  Z [k !K *#   &   @    Â&#x201A;& K Â&#x201C;Â&#x2021;'| Z  1 @        [     '  G  1   &Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153;

2

\  k    ,     KÂ&#x201C;¤'Â&#x2022; Â&#x2C6;¢Â&#x153;ÂĄ]Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤

3

\  k    '  KÂ&#x2C6;¥¢'Â&#x2022; Â&#x2C6;¢Â&#x153;ÂĄ]Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

4

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 Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;

5

\  k    |,     KÂ&#x2C6;ÂĄ'Â&#x2022; Â&#x2C6;¢Â&#x153;ÂĄ]Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤

6

+& k",  [  Â&#x2C6;¢Â&#x153;1   Â&#x2C6;¤'| ] Â&#x2018;

 Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;

7

El olor vende. Diario el PaĂ­s. 23 de Septiembre de 2007.

8

Davis, Mike. La ciudad de cuarzo. Cap: El centro comercial que todo lo ve. Pgs: 209-212. Ed: Lengua de trapo. 2003.

9

 ~# k! K      &  @  [  ^; Â&#x2014;k! %^'+ww|'      K|Â&#x2C6;¢'"  " 2004 10

Pope, Albert. Ladders. Pg: Princeton Architectural Press.

11

\  k!%      &  @  [  ^; Â&#x2014;k! %^'+ww| K|Â&#x201C;Â&#x2021;ÂĄ'"  "Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â?

12

AugĂŠ, Marc. Los â&#x20AC;&#x153;no lugaresâ&#x20AC;? : espacios del anonimato : una antropologĂ­a de la sobremodernidad

13

  k, [@

14

Davis, Mike. La ciudad de cuarzo. Cap: El centro comercial que todo lo ve. Pgs: 194-195. Ed: Lengua de trapo. 2003.

Â&#x2030;\*\,*">1Z²1Â&#x160; 1)"Â?k! , Â&#x161; K |    

|   K &   '"\  Â&#x2C6;¢¢Â? \1';3k" K  % '  K! ', %?], 1 K kÂ&#x2C6;¢¢¥ \1)+>*,,1>+k    \  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¤ +1G';Â&#x2022;jk!  ) &K]k 

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\  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x153; "1>²1fÂ&#x203A;()'Â&#x203A;k  G  | ) &;K Â&#x2020;Â&#x2020;*'"  ";,\  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â? ,j1>+k]Z ° ,     '|[  ! Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ !1+'>1+3;k!K\1>>'>11,'!*>k! "'3*,Z'>3f3+'Â&#x203A;k!K*#  &  @   Â&#x201A;& '|Z 1 @  tura ContemporĂĄnea. CĂłrdoba 2007. !1+'>1+3;k!K\1>>'>11,'!*>k! "'3*,Z'>3f3+'Â&#x203A;k!K    &  @   Â&#x201A;& '| FundaciĂłn Arquitectura ContemporĂĄnea. CĂłrdoba Marzo 2007. !*G',,kÂ&#x2013; ']

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Â&#x2014;'1   \  Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â? MORIN, Edgar. El MĂŠtodo. Ed. CĂĄtedra. 2002. Â?>'Â&#x203A;+',1!1G1,<3k ?+ & K|1 @   k) & >   ';    &   ) sidad de Sevilla. Sevilla, 2006. 'k1& ,   

1 %    3~j Â&#x2014;Â&#x2C6;¢¢ >"'>;k> % "  %k% @F  '"  ";,\  kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x2021; >)'+11,'3Â&#x203A;)',1k; 

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Miguel Gentil FernĂĄndez

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203 [


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~~~ K ]  

204 [

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

PEATONALIZACIĂ&#x201C;N Y NUEVA SOCIABILIDAD EN LOS CENTROS DE SEVILLA Y MĂ LAGA Alberto del Campo Tejedor, Doctor en AntropologĂ­a Manuel Flores SĂĄnchez, Trabajador Social Francisco Adolfo GarcĂ­a Jerez, AntropĂłlogo (Sevilla, EspaĂąa) Palabras clave: peatonalizaciĂłn - sociabilidad - Sevilla-MĂĄlaga InstituciĂłn: InvestigaciĂłn realizada por la Universidad Pablo de Olavide,

 

  <    \  acamtej@upo.es

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] De entre todas las polĂ­ticas de intervenciĂłn urbanĂ­stica, la peatonalizaciĂłn es sin duda una de las que suscita mĂĄs debate ciudadano, antes, durante y despuĂŠs de habilitar ciertos espacios para el acceso  #   

k  

 %  ,   

   cabo en los Ăşltimos aĂąos en los centros histĂłricos de Sevilla y MĂĄlaga, son un claro exponente de una tendencia urbanĂ­stica generalizada en toda Europa, pero que presenta sus lĂłgicas singularidades, deri  Â&#x2018;

 

@   K   &

      las consecuencias de estas intervenciones, hemos llevado a cabo una investigaciĂłn socioantropolĂłgica durante el aĂąo 2008 centrada en varios espacios recientemente peatonalizados de estas dos ciudades (la plaza del CarbĂłn, la calle Larios y la plaza de la ConstituciĂłn en MĂĄlaga, la Avenida de la ConstituciĂłn y 1##;w'      K       k  [  la sociabilidad y los usos instaurados en estos espacios1.

Â&#x2030;!'+,"²1Â&#x160;   ?

       K [     # @ [   & k   se centra en los usos sociales que se han generado en estos espacios tras la peatonalizaciĂłn, poniendo  ?#       & #     &k   %[&  

 [   k        K    #   tores: polĂ­ticos, tĂŠcnicos, periodistas, vecinos, comerciantes, transeĂşntes, etc., interpretando el proceso 

     K #                    &  & @?  #k %         %         #   #    k      Â&#x2018;     #  

   

Â&#x2030;'Â&#x2020;;**<3+',>1\1Â&#x160;

Alberto del Campo // Manuel Flores // Francisco Adolfo GarcĂ­a

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]

205 [


htmhc

Discurso y prĂĄctica: modelo de ciudad y peatonalizaciĂłn ,    1                 &     #         k  &k K    & @ #       K     ,

   &  #   &  | 1. RecuperaciĂłn medioambiental, paliando no solo la contaminaciĂłn derivada de los gases emanados por los vehĂ­culos, sino tambiĂŠn la contaminaciĂłn acĂşstica. Â&#x201C;*     k             ÂŁ1      k# #       k   &? #   dirigir a los visitantes hacia otros lugares de la ciudad. Â? &     k    

%       estos espacios. 5. RenovaciĂłn estĂŠtica, a travĂŠs de nuevo mobiliario urbano, trazados viarios y restauraciĂłn monumental. 6. PromociĂłn museĂ­stico-cultural, haciendo visibles y auspiciando ciertos eventos de Ă­ndole patrimonial,      ]#  %    7. ArticulaciĂłn de la sociabilidad y enriquecimiento de los usos del espacio, generando la apropiaciĂłn por parte de los peatones de lugares antes ocupados por vehĂ­culos. Si un modelo relativamente homogĂŠneo de ciudad estĂĄ en la base de las peatonalizaciones estudiadas,           Â&#x2018;

 &K    @1 nistraciĂłn procura un equilibrio entre la conservaciĂłn de aquellos rasgos de la cultura local considerados   k    

     k #   @  de unos estĂĄndares de salubridad, estĂŠtica y convivencia, asociados a la modernidad. Una gran parte de las desavenencias entre el Ăłrgano interventor y el resto de la ciudadanĂ­a, como puede constatarse en los #   

   

 k     k   k k & #  &     

 ?   Â&#x161;         das signos de â&#x20AC;&#x153;contemporaneidadâ&#x20AC;?. En todo caso la peatonalizaciĂłn despierta un enorme interĂŠs en los  k       k%   k  k   &?Ă&#x160; @      ?      K      Ă&#x160;     k    k    polĂ­ticos, etc. Es sobre todo durante la peatonalizaciĂłn cuando se disparan las voces discordantes, mientras que, una   ? kK      &    & ; reconquista de los espacios por parte de los peatones (en algunos casos vinculada a una vuelta a un uso del espacio tradicional y menos agresivo), la renovaciĂłn estĂŠtica y en general la poblaciĂłn muestra unos 

&      %   3  &  kK   #   cada grupo de poblaciĂłn. El gremio de comerciantes alaba por lo general la decisiĂłn, unos porque con el  

        %  k  @   Â&#x2039;  Â&#x201A;    %

    Â&#x152;

^# @  w @%      K  K   &     & ; & K k entre los vecinos, a pesar de una generalizada aceptaciĂłn, y mĂĄs allĂĄ de las molestias derivadas de las

& k   k   k     %   

k

          " k       k   &?   

  ^    K          wk @ en cuanto a las posibilidades de ciertos usos relacionados con actividades no mediadas por el consumo,  #       & &k   ]

206 [

'  Â&#x201A;   

    

             desideratum     # @  #   

   k 

 &reales de sociabilidad y apropiaciĂłn peatonal que alientan dichos espacios. Si los argumentos de Ă­ndole medioambiental, comercial, turĂ­stica, estĂŠtica, museĂ­stico-cultural e identitaria, sĂ­ encuentran su plasmaciĂłn y aceptaciĂłn entre los   kÂ&#x2018;   

 &   %               'Â&#x2018;           K   

k Ă&#x160;KÂ&#x201A;  Ă&#x160;      Â&#x161;  kÂ&#x161;PeatonalizaciĂłn y nueva sociabilidad en los centros de Sevilla y MĂĄlaga.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

cuentroâ&#x20AC;?, la â&#x20AC;&#x153;cotidianeidadâ&#x20AC;?, las â&#x20AC;&#x153;relaciones ciudadanasâ&#x20AC;? en el horizonte de una ciudad mĂĄs humanĂ­stica, y los usos limitados que estos espacios permiten. Aunque en todos los casos analizados la peatonalizaciĂłn ha conllevado una rĂĄpida y entusiasta aceptaciĂłn por parte de los peatones, con una ocupaciĂłn sobresaliente en tĂŠrminos cuantitativos, la elecciĂłn por un determinado modelo de peatonalizaciĂłn que prioriza el andar sobre el estar, el consumo sobre la vinculaciĂłn no econĂłmica, la vista sobre otros sentidos, solamente en un sentido restringido permite hablar de una â&#x20AC;&#x153;reconquista ciudadanaâ&#x20AC;? y un â&#x20AC;&#x153;vivirâ&#x20AC;? el centro, como  #1   3  &  k&        #   

 

   k          @   k   K #     k            1## ^;w AdemĂĄs, las actividades y usos sociales en estos espacios no se agotan con los auspiciados y promo              k   @ Â&#x2018;            k#      &  [    

   1   k@       

  # %   tonalizaciĂłn y, por otro lado, la capacidad ciudadana para reinventar espacios para ciertos usos sociales.

La peatonalizaciĂłn en el centro de MĂĄlaga , KF ,   K Â&#x2020;*Â&#x2020;kK    ?         ,  k  > +K         [        &  

k [#  #  k asĂ­ como las mĂĄs renombradas sociedades culturales del momento. En los aĂąos 60 del pasado siglo, al mismo tiempo que los comercios comienzan a ser sustituidos por sucursales bancarias, la calzada central empieza a utilizarse progresivamente como carril para los vehĂ­culos a motor. El deterioro y limitaciones del trasiego peatonal, convencen a la AdministraciĂłn local para iniciar su peatonalizaciĂłn en el aĂąo 2002, en un contexto de valoraciĂłn de esta medida en las principales ciudades europeas. QuedarĂĄ peatonaliza  &?   Ă&#x17E;Ă&#x160;    Ă&#x160;k  &   ,  k %&   %  ? #    

 %  k   &   K &      '           Ă&#x160;K # @ Ă&#x160;k     &  @  &    [

k   #

@ [      la principal arteria peatonalizada malagueĂąa. El principal uso consiste en un â&#x20AC;&#x153;ocioâ&#x20AC;? de paseo y compras y las posibilidades de actividades permanentes, especialmente las sedantes, pasan principalmente por las terrazas de los locales de restauraciĂłn. Incluso en la plaza de la ConstituciĂłn no se borra el carĂĄcter Â&#x161;  

   [# k   @  

 @ prioriza la movilidad en detrimento de una intervenciĂłn que auspicie una sociabilidad de carĂĄcter estable,   K   No obstante, y entendiendo que la intervenciĂłn en un proceso de peatonalizaciĂłn no se limita a lo urbanĂ­stico-arquitectĂłnico, la AdministraciĂłn estĂĄ promoviendo institucionalmente la explotaciĂłn del lugar      Â&#x2018;        ^   k  #

K [ k  wk      #    ]# k      '      ]     %        k %   Â&#x2039;     Â&#x161;    &

Â&#x161;   & k@ K # [ %  K        #   ,  K 

  k    aquellos momentos en que discurren algunos eventos museĂ­sticos, ha generado en algunos casos una concentraciĂłn humana y una saturaciĂłn de actos dirigidos, que ha provocado cierto malestar entre un sector de la poblaciĂłn que ve como los usos mĂĄs cotidianos son puestos en parĂŠntesis, transitoria pero #      ,   

    

    k    &    otros espacios cĂŠntricos, han catapultado la centralidad de la calle Larios y la plaza de la ConstituciĂłn @ Â&#x201A;  Â&#x161;  & @  ![K K    [

3          @ ,      # [ k hecho de que en sus cercanĂ­as existan espacios que, aunque no han sido reurbanizados recientemente ^! ! k   wk     

   no mediados por el consumo, que contrastan con las limitadas posibilidades que proporcionan las plazas del Obispo, de las Flores y de la ConstituciĂłn. \   K % 

 &kF &    Ă&#x160;K @    Ă&#x160;   [#   k@ & Â&#x2039; Alberto del Campo // Manuel Flores // Francisco Adolfo GarcĂ­a

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207 [


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   ,  k     " G  F k # &      #        " '& &# k  [ & k&   

   k ?  el Ăşnico recodo que poseĂ­a el peatĂłn para permanecer apaciblemente, pues a partir de los aĂąos 60 del  K 

  

   #    K    [



 *   F Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;Â&#x201C;  &  Â&#x161;   

k

K   K  ?  #  @     ,  k     continuidad a dicho corredor peatonal y promoviendo los mismos usos de restauraciĂłn en terrazas, que      Â&#x2039; 

  Resulta evidente la apuesta en MĂĄlaga por un modelo de peatonalizaciĂłn centrado en la creaciĂłn de â&#x20AC;&#x153;corredores peatonalesâ&#x20AC;?, que prioriza un uso inequĂ­voco y ordenado centrado en primer lugar en la movilidad dirigida (en detrimento tanto de los usos estacionales, como de la movilidad no dirigida de los â&#x20AC;&#x153;itinerarios peatonalesâ&#x20AC;?), y en segundo lugar en las actividades de consumo, con dos tipos de establecimientos do  |K # @     k     ,       ,

 %K           k  k     # &kK k    k &k @ Â&#x2039;      k

   



    #     Â&#x201A;   espacio de sentido, la AdministraciĂłn se ocupa de promover un uso museĂ­stico del espacio, que redunda en la centralidad del corredor. El contraste con algunos lugares colindantes, escasamente intervenidos     K kK   & @Â&#x161;     peatones que se â&#x20AC;&#x153;extravĂ­anâ&#x20AC;? del â&#x20AC;&#x153;corredor peatonalâ&#x20AC;?. AsĂ­ la seguridad y tranquilidad en el andar, las posibilidades de sociabilidad en las terrazas, asĂ­ como el goce derivado del consumo visual de un espacio, al que no pocas veces se le aĂąade unos recursos museĂ­sticos, generan la concepciĂłn de este corredor como un lugar donde â&#x20AC;&#x153;pasear, comprar y tomarse algoâ&#x20AC;?, discurso claramente mayoritario tanto entre los turistas como entre los nativos. Por el contrario, amĂŠn de las ya comentadas crĂ­ticas por saturaciĂłn mu  k#          &       bilidad, si no imposibilitada, sĂ­ muy mermada por las escasas posibilidades de habitabilidad, derivadas en gran parte por la ausencia de operativos urbanĂ­sticos que anuden la sociabilidad (bancos, sombras de ĂĄrboles, etc.).

]

208 [

'     &  ] @         k      

,   K   1        prĂĄcticas no especialmente promovidas institucionalmente. AsĂ­ el trĂĄnsito es aprovechado por numerosos K   Â&#x201A;   @  K  

@  K  Â&#x201A;& k tanto nativo como turista. Y aun cuando las condiciones de habitabilidad son escasas, los usuarios se las ingenian para encontrar lugares y momentos para usos mĂĄs estables. La escasez de bancos asĂ­ como su disposiciĂłn atomizada promueve una versiĂłn individual y restringida de la secular tradiciĂłn de â&#x20AC;&#x153;sentarse  

|  k

% k k  # 

K k  &   [ &      k  K          # %         entradas de los establecimientos para hacer un uso estacional tanto individualmente como en grupos. Y 

   # k # ? @  %     k & # k &    & k   K      &'   # %   Â&#x2C6;Â&#x2021;|ÂŁÂ&#x2021;Â&#x2C6;Â&#x201C; Fk ÂĄ y 9 de la tarde, una variedad de usuarios (pensionistas varones, madres con sus pequeĂąos, adolescentes,     k w



  

   #   @   @  k    @       # k Â&#x2018;       K    Â&#x161;@   Â&#x161;@  El uso de estos lugares, y muy especialmente la resemantizaciĂłn de ciertos elementos arquitectĂłnicos como â&#x20AC;&#x153;propiosâ&#x20AC;?, pone de relevancia la necesidad de una sociabilidad cotidiana, repetida, no mediada por   &      k   # %

     delo de intervenciĂłn urbanĂ­stica. AdemĂĄs de estos elementos arquitectĂłnicos, hay otros lugares que se K  Â&#x161;  k   

  &

k k    ^  el vendedor de la ONCE), que son estables y considerados singulares, lo que anuda las relaciones entre la gente que se conoce y reconoce.

La peatonalizaciĂłn en el centro de Sevilla La priorizaciĂłn del trĂĄnsito sobre la estacionalidad es aĂşn mĂĄs acusada en la sevillana Avenida de la     k@@  K    

 'Â&#x2018;  *&     PeatonalizaciĂłn y nueva sociabilidad en los centros de Sevilla y MĂĄlaga.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

1929. Aunque es posible rastrear una continuidad en la importancia de esta arteria desde que musulma        K    k & 

   #   [ ter regionalista del 29 cuando se alza una Avenida entendida como â&#x20AC;&#x153;gran vĂ­aâ&#x20AC;? o â&#x20AC;&#x153;paseoâ&#x20AC;?. Si al principio su         %  

k?

#  K        F Â&#x153;Â&#x2021;ÂĄÂ&#x2021;  [   k@%&    K F  

ciĂłn para un trĂĄnsito exclusivo de autobuses y taxis, en parte debido al notable daĂąo que la contaminaciĂłn

 &             #        k   F ¢Â&#x2021;#   



 @  F Â&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;ÂŹ En la actual Avenida conviven, no sin problemas, el peatĂłn, el tranvĂ­a y el ciclista. La simultaneidad de estos tres usuarios, especialmente de los dos primeros, ha generado una corriente ciudadana crĂ­tica, que centra sus ataques en la intranquilidad que genera en el peatĂłn la presencia de otros usuarios que tran     k%&   #      k      ?    %      k     Â&#x161;llanoâ&#x20AC;?, no es considerado por algunos ni armĂłnico ni necesario. En los momentos de mayor densidad humana, la saturaciĂłn y diversidad de usuarios imprime en el peatĂłn un ritmo en el andar y una experiencia que merma la concepciĂłn del â&#x20AC;&#x153;paseoâ&#x20AC;?, uso, sin embargo, al que alude una buena parte de usuarios como   &   

      ![Kk    1

#

@        [

    1  &   & ^Â&#x2018;   K  1# wk

   k @ [     

  ]#    k    que mayores dudas suscita entre la poblaciĂłn. Por otra parte, las actividades sedantes se circunscriben #     &   3^  1wk que los que estĂĄn en la Avenida son escasos, alineados distanciadamente y se muestran inhĂłspitos e    k     Con excepciĂłn de una cervecerĂ­a, cuyo pĂşblico puede a veces aglutinarse en el exterior, la sociabilidad   #             Â?

 [ 

              [

  Â&#x2039;  

 1  1     k    &?       k%@K K  Ă&#x160;          Ă&#x160;K   3         k  Â&#x201A;     

    k   &      @k      Â&#x2039; 

k

K  % 1K@    KF k    tan que acuden a la Avenida para â&#x20AC;&#x153;pasearâ&#x20AC;?, â&#x20AC;&#x153;ver el ambienteâ&#x20AC;?, â&#x20AC;&#x153;dar una vueltaâ&#x20AC;?, ademĂĄs de admirar los  

k# %k   k           ,       @   #   

      k  

[      Â&#x2039;  

k      '    1%    @Â&#x2018;

 #       #   

 k &    k  &?@   [         1    %    Â&#x201A;    +  K  Â&#x2039;   K k  #    KÂ&#x201A;    %   

k          #K  1K@     

 ![Kk K  1 Â&#x161;  

  Â&#x2039; 

  

   , ]             [   k   k  @  & k[ & k 

  &k        ras y tranquilas en el paseo. Si el tranvĂ­a ha despertado tantas adhesiones entusiastas como crĂ­ticas que      kÂ&#x201A; k  K     k?   &?%  &

 de polĂŠmicas en el marco de un debate, auspiciado por ciertos sectores de la poblaciĂłn preocupados por la pĂŠrdida de rasgos patrimoniales, estĂŠticos y sociales considerados idiosincrĂĄsicos, los cuales se pondrĂ­an en peligro con dichas intervenciones urbanĂ­sticas. La limitaciĂłn de la sociabilidad, priorizada por la concepciĂłn museĂ­stica, visual e itinerante de la intervenciĂłn, guarda innegables paralelismos con los espacios peatonalizados de MĂĄlaga, aun si el carĂĄcter comercial es mĂĄs acusado en la capital de la Costa del Sol. Por el contrario, en menor medida que en MĂĄlaga se han observado en la Avenida apropiaciones K     k   "    , sociabilidad mĂĄs estable se desarrolla sobre todo en los dos espacios que conecta la Avenida, la Puerta  3k%  %   @ 1      %  otros lugares del centro, donde tomar unas tapas o sumergirse en el principal â&#x20AC;&#x153;centro comercial abiertoâ&#x20AC;? en el entorno de la calle Sierpes y TetuĂĄn. Alberto del Campo // Manuel Flores // Francisco Adolfo GarcĂ­a

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209 [


htmhc

ComĂşn a las peatonalizaciones de MĂĄlaga y la Avenida en Sevilla, es la progresiva colonizaciĂłn de un         # @  k         &     capital simbĂłlico aĂąadido que supone estar presente en unos espacios con marchamo de modernidad, limpieza, belleza y representatividad. El # @  

de estos espacios es consecuencia del proceso de peatonalizaciĂłn y, a la vez, condicionante de un determinado sentido del espacio, habida cuenta el K  k ?    @K 

   '#  k@&          



 k  & K 

&  

  k@ la pĂŠrdida de negocios tradicionales y localistas se desarrolla al mismo ritmo que la venta de viviendas  k@   K   K K  k   K k ?  # @ @    & Â&#x2018;       dicional y de cercanĂ­a, y la huida del vecindario, las zonas peatonalizadas ganan en un determinado tipo                   &     vecinal y sociabilidad. Este contraste se percibe sobre todo al anochecer cuando cierran las tiendas, negocios y empresas. En este sentido, la peatonalizaciĂłn no crea ex novo pero sĂ­ culmina un proceso    k  

&   k@  K#    k  @              Tanto en los espacios peatonalizados malagueĂąos como en la Avenida hispalense, la sociabilidad gira en torno a los locales de restauraciĂłn, un modo de estar en el espacio con limitadas posibilidades de permeabilidad con otros usos. Mientras que en la Avenida los grandes ventanales que dan a la calle permiten borrar algo la lĂ­nea entre el interior y el exterior, manteniendo la privacidad, en la calle Larios y la plaza  &#      

      Â&#x161;      k    KÂ&#x2018; k    Ă&#x160;   1Ă&#x160;@        #    

 k #        #    K   k   

  k   &? & k kK @%       k  k

       #   # Â&#x161;     @

   Gk  k  & k     #  edad que oscila entre los 40 y los 50 aĂąos, que experimenta una notable sensaciĂłn de pĂŠrdida por la progresiva ausencia de locales considerados â&#x20AC;&#x153;tradicionalesâ&#x20AC;?, â&#x20AC;&#x153;castizosâ&#x20AC;?, incluso â&#x20AC;&#x153;popularesâ&#x20AC;?, en detrimento  Â&#x161;         K    k@ # K# @ '%    K      

     ?  @%&     la singularidad cultural de la ciudad, especialmente en el caso de Sevilla, asĂ­ como las limitaciones de ciertos usos basados en la estacionalidad, la gratuidad, la repeticiĂłn y la cercanĂ­a. 3

&#    

    % %   1##k naturaleza eminentemente comercial desde el Medioevo, muy ligada a la compraventa de productos  ; K    K &&        

  k especialmente el de las CarnicerĂ­as Reales, y por ser en ella donde desembocan calles histĂłricas de   ;    ?   %&      1##   K       [  rodado asĂ­ como a una saturada bolsa de aparcamiento y carga y descarga. El nivel de degradaciĂłn, en   

   k 1      & 1##&  proyecto titulado â&#x20AC;&#x153;La Piel Sensibleâ&#x20AC;?.

]

210 [

, @    & & 1##

          K                         K k      &  Â&#x161;   , K   

[   %       & @  &        & k   @   % @   &  @# , F  k% % k K &ciados de la peatonalizaciĂłn, asĂ­ como los padres que les acompaĂąan. Unos y otros acuden a la plaza a     &  k@ Â&#x201A; #       adultos que van con ellos, que usan los bancos y los mismos veladores de los bares. La conservaciĂłn de    k & Â&#x2014;  kK  

 k   %         #     k @%    

 & collageK       k     k@ [  

K  #     k    %      

k  @@%      # & @    k       ;     1##   Â&#x161;  &  k                   K     PeatonalizaciĂłn y nueva sociabilidad en los centros de Sevilla y MĂĄlaga.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

dades protagonizadas por ciudadanos de otros lugares, tanto los que tradicionalmente venĂ­an usando el espacio, como los muchos que se han incorporado ahora para vivir  1## *    Â&#x2018;   en cuanto a la convivencia de usos nuevos y tradicionales es la extirpaciĂłn del mercado de animales de  F K k   #  3 

     tomada al impulso de una imagen de ciudad limpia, moderna y organizada, donde dichos eventos no son    #       K           ?        ,           

  Â&#x2018;



 k  1k       #  &  Â&#x2039;   [  

  k@%K      % 1##+   @ K      # k   &  %       K # &   k   

    , &     [#  Â&#x2018;     k   Â&#x2018;

% # %k     Â&#x201A;&   k@    % 

#         K    

k@% # % %K    &K  

[ CONCLUSIONES ] En todos los casos analizados, algunos de los nuevos usos son experimentados y narrados mĂĄs que #  &k Â&#x161;     [  K      â&#x20AC;&#x153;tradicionalesâ&#x20AC;?, una especie de interpretaciĂłn de lo que es la calle, plaza o avenida, que se conserva de manera latente en la ciudadanĂ­a, y que rebrota cuando la AdministraciĂłn se ocupa de estructurar las condiciones urbanĂ­sticas-arquitectĂłnicas que promueven esa restauraciĂłn. AsĂ­ el â&#x20AC;&#x153;pasearâ&#x20AC;?, el â&#x20AC;&#x153;sentarse un rato tranquiloâ&#x20AC;? o el â&#x20AC;&#x153;tomar algo para charlarâ&#x20AC;? son vistas como prĂĄcticas saludables y aĂąoradas, que el ciu  &  

 '

    #  &k              

  &&?        k @  K  

      

 @   ^ k& k&   k& wk kK  k                  Â&#x2018;    # ^+   kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¢|Â&#x2C6;ÂŁÂ&#x153;]Â&#x2C6;ÂŁÂĄwk   rativo demuestra que la particular concepciĂłn urbanĂ­stica centrada en lo itinerante, lo econĂłmico y lo   k   Â&#x2018;       k

   Â&#x2039; k k consumo, y la interrelaciĂłn visual, en detrimento de la estancia y una determinada vivencia de los espa  ,#     @    

K      

 k     [ &k   K  k           praxis sobre la estructura urbanĂ­stica-arquitectĂłnica y el modelo de intervenciĂłn. De la misma manera se     1     & K  F @#     #     ' k&Â&#x201A;@Â&#x161;    Â&#x161;   ciaâ&#x20AC;?, â&#x20AC;&#x153;espacios para consumir o â&#x20AC;&#x153;espacios para ser consumidos (usados)â&#x20AC;?, encuentra un eco inmediato en las prĂĄcticas ciudadanas, con la particularidad de que las primeras opciones (espacios de paso para consumir) se muestran exclusivas, mientras que las segundas (espacios de estancia para ser consumidos, es decir, usados) no implican la limitaciĂłn en el uso de trĂĄnsito, comunicaciĂłn e interrelaciĂłn de

  ;   &@K         Â&#x161;   k Â&#x161;  kÂ&#x161;  k K  &   [  Â&#x161;#  kÂ&#x161;   Â&#x161;% K? k Â&#x201A;       @ K  k1   Ă&#x160;   @  K Ă&#x160;    @%#   k      %       

'   Ă&#x160;   K& @     Ă&#x160; Â&#x161; &   

    K  k atractiva, o, por el contrario, decepcionante y limitada. Nuestro estudio, mĂĄs que soluciones inequĂ­vocas,      

 Â&#x2039;Â&#x2018; & 

]

[ NOTAS ] 1

, K   

  &,   ;![K%    '  1 '# ^+   kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¢wk&      @ 

k    K [K~& %  | %

|}}~~~     }Â&#x2018;%Â&#x;  #

Â&#x201D;   Â&#x2021;Â&#x201D; Â&#x2021;Â&#x201D;  Â?¤Â&#x2021;Â&#x201D;  Â&#x2C6;¢Â&#x201D;   Â&#x2C6;kÂ&#x201C;Â&#x201D; Â&#x201C;Â&#x2021;

Alberto del Campo // Manuel Flores // Francisco Adolfo GarcĂ­a

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211 [


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Â&#x2030;\*\,*">1Z²1Â&#x160; +  k1&

Â&#x152;Z ;[ %k!Â&#x152;"  kZ   1 # kÂ&#x201C;Â&#x2021;Â&#x2021;¢k  

  &,    ;![Kk '  1 k 1 

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212 [

PeatonalizaciĂłn y nueva sociabilidad en los centros de Sevilla y MĂĄlaga.

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[ territorios de aproximaciĂłn ]

LA FĂ BULA DE LA INVISIBILIDAD RaĂşl Castellanos GĂłmez, Doctor Arquitecto (Valencia, EspaĂąa) Palabras clave: moral â&#x20AC;&#x201C; sociedad - intimidad InstituciĂłn: Universidad PolitĂŠcnica de Valencia castellanosraul@yahoo.es

[ INTRODUCCIĂ&#x201C;N ] '&  @       Â&#x201A;   #     @ @    se materializa, sino tambiĂŠn a las sociedades o grupos humanos que la habitan y que ponen los medios para su construcciĂłn. El estudio de las relaciones sociales, ya sea en el dominio de lo pĂşblico o en el ĂĄmbito reducido de la intimidad, es paso ineludible para la comprensiĂłn de una arquitectura, y en mayor medida si se trata de la arquitectura de la casa, pues su realidad es inexplicable desde el desconocimiento de los modos de vida de las colectividades y de su devenir histĂłrico. Siendo asĂ­, adquieren pleno sentido algunos de los pares conceptuales que el seminario plantea como lĂ­neas argumentales, y en las que este texto pretende inscribirse: identidad y cultura, cuerpo y espacio, arte y vida cotidiana.

Â&#x2030;!'+,"²1Â&#x160; Si de lo que se trata es de indagar en las obras de arquitectura del pasado desde el punto de vista del %&  k@?  @        ?     @K         1%     Â&#x2018;

k@  &   K  [       

     @     ?   #     1 K  RĂŠgimen a la modernidad.

Â&#x2030;'Â&#x2020;;**<3+',>1\1Â&#x160; Hubo un tiempo en que el hombre quiso dotar a su vida privada e Ă­ntima de las cualidades de lo invisible, e      &

       @   @ #   & @k   de entonces, serĂ­a tambiĂŠn su mĂĄscara. ' @?  %  @ & & % &@ #& & moral: su anhelo por un lugar protegido e Ă­ntimo debĂ­a avenirse con el deseo recĂ­proco de aparato y lucimiento que gobernaba su vida en sociedad.

RaĂşl Castellanos GĂłmez

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Fotogramas de Las amistades peligrosas de Stephen Frears, 1989

G& k 

k  #  1 K >?K |    les mĂĄs ambivalentes de cuantas hayan regido la vida en comĂşn de los hombres. La arquitectura domĂŠs  @@      [ [@#      j@ toda arquitectura de cualquier tiempo y lugar ha ambicionado la utilidad de sus espacios y la belleza de # k  K Â&#x2020;*** # Z  k   

 @   k   k  #   

#@  @ 

#  ? & Â&#x2018;   K    %  Ăşltimas gotas de su talento sobre aquellas virtuosas plantas, que, aĂşn hoy, admiramos desde la certidum& @  k  #   k K    & 

?  , #  1 K >?K   commoditĂŠ, de mucho mayor alcance que la utilitas vitruviana &    

 |[     &    &

  & k   %   %&   derando sus particulares modos de vida. El ideal de commoditĂŠ regirĂĄ, a partir de entonces y hasta los albores de la modernidad, la distribuciĂłn conveniente del plano. Una de sus principales implicaciones serĂĄ la progresiva especializaciĂłn de las estancias de la vivienda #    ?    Â&#x152;

      k   tricta de los dominios de los seĂąores y de la servidumbre. La convivencia, en cualquier vivienda de cierta importancia, de dos capas sociales tan distantes y al mismo tiempo tan complementarias, suscitarĂĄ mil y una argucias en la distribuciĂłn de las plantas, como la duplicidad de las rutas o la multitud de â&#x20AC;&#x153;escapesâ&#x20AC;? o trayectos de dĂŠgagement con los que se garantizarĂĄ la presencia, bien que inadvertida, de los domĂŠsticos en cualquier espacio de la casa. El resultado serĂĄ un interior escindido en dos mundos paralelos y com    k   @ [ &         KÂ&#x2122;Â&#x2018;  1. ' [kK k# 

 #  ? &  Ya se trate de un palacio, un hĂ´tel     k k  [K?    k#  narĂĄ a la manera de un texto cuyo lĂŠxico y cuya sintaxis serĂĄn las propias de la arquitectura pero no por   [ k   [#  &    k% & @%& k atributos y a sus contradicciones.

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Una de ellas, y quizĂĄ la mĂĄs evidente, serĂĄ la que concierna a la cualidad que da tĂ­tulo a este texto, pues la prevenciĂłn con la que aquel hombre ilustrado tratarĂĄ su vida privada contrastarĂĄ abiertamente con el principio de visibilidad que ensayarĂĄ en algunas de sus instituciones.43      \ % 

K Â&#x2020;***| K             #     [ #[&&3 1k     

     [   %    #   [     [         @      @  &  §     aquellos mundos paralelos y excluyentes que conviven en la vivienda de la aristocracia-, lo cierto es @          &   &

  #          % & k        k  k #    k K [    La fĂĄbula de la invisibilidad

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% &  %kKÂ&#x201A; @]Z ° \ kÂ&#x2C6;Â&#x153;ÂŁÂ&#x153;

modernidad. SerĂĄ entonces cuando la vivienda se convierta en sĂ­ misma en una suerte de panĂłptico domĂŠstico que      #    K  K Â&#x2020;***Â&#x2020;*Â&#x2020;k% @ K       @ K [k  k%[&  % & |   â&#x20AC;&#x153;mĂĄquina de vigilarâ&#x20AC;?.4        

+ K[  k@ &   k@  1 K >?K        

 @ #   [   SerĂ­a pertinente aproximarnos a la arquitectura y la sociedad de aquella ĂŠpoca a partir de los tratados y @     &       , ;

k1K ] %  +ÂŤ1 k  @]Z °  \ k % ]'  \ Â&#x2018;  



 @k     

     @ 

§K      ? , ;

 &  Lâ&#x20AC;&#x2122;Architecture # ° &       ^Â&#x2C6;ÂŹÂ&#x201C;Â?w]    %  Â&#x2018;   k ocasiones, contradictorias reglas con las que operaba la distribuciĂłn del plan.5   &    

#    @ &   k K      ? kk@? &@     [%       

    &    @    [   

 k desde los hĂ´tels urbanos a aquellas petites maisons, tambiĂŠn llamadas #   Â&#x161;  k @ #  

      K  K  +   k      [   ilusorio o engaĂąoso del espacio arquitectĂłnico coincidĂ­an y se solapaban en los textos de autores como  ]1 & ]Z ° %   ,  k]Z ° \ k       @? Sade, para quien la distribuciĂłn y la decoraciĂłn no eran otra cosa que instrumentos al servicio del placer. PodrĂ­amos considerar este deleite como una exacerbaciĂłn de la idea de comodidad, llevada eso sĂ­ hasta Â&#x2018;  @ K ##  @KÂ&#x201A;   en aquellos secretos rincones, desde el boudoir mĂĄs delicioso al guardarropa mĂĄs austero disimulado tras la decoraciĂłn de las paredes. Â&#x17E;(?     @ @    [   

Â&#x;'Â&#x161; truoso Laclosâ&#x20AC;?6 pone en boca de la protagonista de su relato, la marquesa de Merteuil, el siguiente pa|Â&#x161;  %  &@k   kK @%      

k mi vecina devota estaba en la cabecera de mi cama, para saber la verdad y el pormenor de esta horrible   !%

 &K@   K   k  % k   nuestro sigloâ&#x20AC;?.7 En estas lĂ­neas la marquesa relata al destinatario de su carta, su cĂłmplice el vizconde de   k  K      &  k % Â&#x201A;blica su indignaciĂłn y se lamenta ante su â&#x20AC;&#x153;vecina devotaâ&#x20AC;? de la corrupciĂłn de la que ella misma participa, aunque por el momento logre disimularlo con astucia. , #  @ K  &    k ? &     

     'K &        & k ruelle, y es el arquetipo de los espacios de intimidad que surgirĂĄn en torno al lecho, en la mayorĂ­a de los casos RaĂşl Castellanos GĂłmez

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ubicados al otro lado de un delgado tabique.81   [  % @  [ & o el nicho donde se sitúa la cama, pero también pequeños guardarropas iluminados mediante vidrios o  k    @  [  k     Esas minúsculas piezas serán a su vez el origen de diversos trayectos que, desde la habitación o incluso desde el propio lecho, se adentrarán en la oscuridad de las paredes perdiéndose en lo desconocido. De ese lugar recóndito surgirá como por ensalmo la servidumbre cuando se solicite su presencia, y a ese K   &  [   F     #               vistos del interior de sus aposentos. No en vano esas trayectorias de dégagement acometerán en las antecámaras o en los vestíbulos, cuando no directamente en el exterior de la vivienda, garantizando así la discreción que conviene a toda huida. Será en esa cascada de piezas ocultas donde se produzca el entrecruzamiento entre la vida ociosa de los señores y las idas y venidas de los domésticos, algo que no supondrá para los nobles incomodidad algu     &  [   #  &     tratase de otra cosa que de animales domésticos.9 La ubicación del lieux à soupape, ese dispositivo para         K K       los domésticos, da buena muestra de esa relación desigual que se establecía entre éstos y sus señores. En la vivienda la presencia del sirviente se toleraba como un mal necesario, y muchos de los inventos de ?  K [%   &k    &   #@&     oculto del espacio. Y al igual que ese desequilibrio social motivará una auténtica revolución, ésta tendrá su correlato en una particular insurrección doméstica cuando los señores, acosados por los que hasta ese momento les ha&    k [ &K %     @   &§   k ]  &

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   &    [  K | @    §  & &]   [%  &Kk  @#    & [       

 

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@ Â&#x2039; k   &   k            & #  |Â&#x161;1& @  k @k@  Â&#x201A;   !  K  &  ^ÂĽw  [& 

 %  cuando llegĂł mi dama de compaùía para anunciarme demudada: â&#x20AC;&#x153;Madame, une visite des gardes!â&#x20AC;? No tuvo Madame de Perigord tiempo mĂĄs que para esconderse en uno de mis armarios. De inmediato entraron en mis aposentos mĂĄs de cuarenta hombres, a cual mĂĄs malencarado. TenĂ­an orden de revisar mis k  

k    ÂĽ @ &  @  

!   K k  @   @%&     

Â&#x152;    dos puertas, estaba cubierto por un papel pintado idĂŠntico al de la pared de la habitaciĂłn, con lo cual  %&   k @  & &   10 Durante la inspecciĂłn, Madame de Perigord se hizo &    K K         k@& %&   K    

k         &[     mismos. ?&   &?% ! 1

  ? Â&#x161;   & % k    ' K   

    parecen guardar todavĂ­a hoy la memoria de sus pasos apresurados, de su particular â&#x20AC;&#x153;caĂ­da en el abismoâ&#x20AC;?, Â&#x2018; ?  @    [ k@ Ă&#x201A;k &  #    Â&#x2018; cia al adentrarse en ese submundo de piezas minĂşsculas,11 como si ĂŠstas sĂłlo pudieran recorrerse con presteza y con el peso de la culpa sobre una conciencia atormentada. ]

216 [

+@   #K K +@,Â&#x2020;*

  &     

 &#        & 

k   [ K   ?   [    & Z    1 K  >?K !        [  

    k salvaguardando la necesaria independencia de las rutas y dando lugar a una tupida red de relaciones  @   K   Â&#x2039;      k  

    #&k     La fĂĄbula de la invisibilidad

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 &&   \K kÂ&#x2C6;Â&#x153;Â&#x153;¤

 k   

   k c. 1730

;k  [   [    &   #   , Â&#x2020;   #  k          ?  @           k simplemente tapiĂł la pequeĂąa escalerita que comunicaba directamente sus aposentos con los del rey: un acto simbĂłlico que explica hasta quĂŠ punto la distribuciĂłn del palacio reproducĂ­a una instantĂĄnea de los     k      & #    &    nes. ,@#      k3 G k      K  @ &k      

#  kÂ&#x161;  %&

  @   

 k  @%& &k @  %&  &?   de la policĂ­a y otras personas de alta consideraciĂłn â&#x20AC;&#x153;que eran, en sus corazones, enemigos de madame de Pompadourâ&#x20AC;?, para introducirse â&#x20AC;&#x153;de un modo misteriosoâ&#x20AC;? en las entraĂąas de su apartamento y espiar cuanto acontecĂ­a al otro lado del tabique, en el centro mismo de la escena.12 Como ĂŠste, numerosos rincones del palacio se constituĂ­an en esa especie de â&#x20AC;&#x153;mĂĄquina de vigilarâ&#x20AC;? que, pese a su parentesco y contemporaneidad con el panĂłptico, carecĂ­a de intenciĂłn moralizante alguna. MĂĄs bien todo lo contrario:     Â&#x2039;  & Â&#x152; &@  k   k       arquitectĂłnico y a sus hipĂłcritas ocupantes. '#   

     &&k k [ KkKÂ&#x201A; cipio distributivo que se desarrollaba a todas las escalas: los aposentos privados del rey y de la reina habĂ­an conquistado con el tiempo el espacio inicialmente ocupado por dos patios, el patio de los ciervos y    k     k     K,Â&#x2020;***      , ,'       K [ Â&#x152;   Â&#x201A;k k %& [   Kk   ?     Â&#x161;  %  

  @Â&#x161;              saberse que estaban allĂ­â&#x20AC;?.13 '     &     !  , Â&#x2014;k    , Â&#x2020;k tendrĂ­a su gabinete de los poetas, K  K     @K    TambiĂŠn allĂ­, MarĂ­a Antonieta gozarĂ­a del retiro en su gabinete de la meridiana, situado exactamente tras la pared de su habitaciĂłn de gala: un muro que simbolizaba la escisiĂłn entre â&#x20AC;&#x153;una arquitectura para mirar a su travĂŠs y una para esconderâ&#x20AC;?.14 Z   K        

Â&#x2018;    @   | las petites maisons, esos instrumentos de seducciĂłn que constituyen un caso muy elocuente de los usos del espacio en aquella sociedad del Antiguo RĂŠgimen.  ]Z ° \ &  

 K    @? ?   #

K  k! k@k% %     K      @?k  la mĂşsica provenĂ­a de algĂşn lugar inadvertido e incluso la comida se servĂ­a como por encantamiento, se  K  [k  |Â&#x161;Â&#x17E;  [  ?  Â&#x;Â&#x17E; @?      Â&#x;1    @?  [   |Â&#x161;'     @^ÂĽw?@%   [        |   %& k   [     k   

   ÂĽ Ă&#x;;K  

â§K]3 &@&    [  @15

RaĂşl Castellanos GĂłmez

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Inmueble del arquitecto M. Lecomte, segĂşn CĂŠsar Daly