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Algunas monedas y buena suerte es lo Ăşnico que tengo para ti


Era lo que le quería decir esa tarde de lluvia y frió, la incertidumbre del futuro fluctuaba sobre su cabello castaño ondulado, estaba sentado en frente de la ventana de la biblioteca central de la cuidad, era mi sitio preferido para verlo de lejos y algunas veces tropezar en el camino y conversar sobre cosas vacías, de esas que no dejan ver las emociones ni los problemas de las personas. Delgado y frágil, con hombros de hombre y labios de mujer, transitaba en el limbo de la belleza de ambos sexo, pero inquietaba su lejanía y timidez. El lee una carta, se sube los lentes, se pasa la mano por el cabello. Odio que haga eso Mira al techo y su cara indica preocupación. Se percata que irá a tierras desconocidas, lo espera su padre con una puta de esas que no tienen nada más que hacer que destruir matrimonios. -Palabras textuales de elYa su madre no está en posibilidad de cuidarlo, a uno se le pone el corazón pequeño al ver a una mujer tan bella, destruida y cortada, acariciando a una muñeca de trapo, repitiendo: Ya no estarás sola, ya no más. Admiraba su fortaleza, mantenía la casa en buen estado, cuidaba de su madre (aunque ella no recordara quien era el) y era buen estudiante. Y no le asusta tanto mis piernas de aleaciones metálicas. Mientras el conversa, y me observa con miradas furtivas, recuerdo el como nos conocimos. Había escuchado que la Señora Morton, se escapaba de su casa en las noches, pero no imaginaba que en un ataque depresivo tomase el carro y condujera sin destino.


Entre ella y su destino estaba yo, y el precio del infortunio fueron mis piernas. Aun pernota en mi mente su cara inexpresiva, el temblor de sus brazos, sus manos congeladas y el tono casi inaudible de su voz diciendo perdón en el hospital. Vuelvo en mi y me percato que me esta viendo detenidamente. -

En pocos días me voy….

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Vaya y ¿Cómo te sientes?

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Aterrado…

No era en falso tanta preocupación, con un padre incomunicativo y mujeriego, además las cosas en este lugar no están para continuar acá, el asesinato de dos muchachas que mantenían una relación en secreto. Una de ellas era amiga cercana de Samuel. El pobre está asustado, ya las cosas están cuesta arriba, yo podré sobrevivir a esto y mucho más, ya no me importa, pero el… No Me duele la conciencia aun por el día que por pendejo dejó el celular, en mi casa y claro no resistí por indagar hasta el último rincón de ese aparato, cuando noté que el acceso a imágenes tenía clave, inflamaron mis sospechas. La clave es 1234. Típico… pero lo que tenía realmente me sorprendió. Tipos y mas tipos, era de esperarse, una foto mía durmiendo, eso me dejo con la mente abrumada de ideas, y desgraciadas sensaciones. Prometí jamás acordarme de eso, por Savanna y por mí. Las cosas cambiaron, el se va y quedo vuelto mierda para mantener una falsa relación con una hija de lesbos que cada vez que toma mi mano piensa en los senos de otra. No El dice que se va, desde hace un tiempo ya ni siquiera me da la mano, y ya sus ánimos no son los mismos. Veo como se aleja y me quemo por dentro por saber que piensa, que siente, que teme, que quisiera ser y quien es. En esta vida no lo sabré, solo me conoce como un atleta fornido bruto, discapacitado sobre-protector con sus amigos y maniaco.


Las pesas solo las utilizo para saber que alguna vez lo podré proteger, la agilidad me sirve para subir a la terraza del edificio que queda al frente de su casa para observar como vive. ¿Quién controla mis tiempos y mis ansias en estos días de familias descontroladas? He comprobado que nadie, y peor siendo mayor de edad. Mi mamá solo reconoce el olor del alcohol y mi padrastro tiene una relación con mi hermana, yo decidí no meterme con esa gente, con eso que la gente llama familia. Vivo solo, en un departamento que me dejó mi padre, es mínimo, no tiene muebles y solo tiene una cama que compré por mi cuenta y un ipad que me dieron por haber ganado una competencia. ¿Cómo girar el destino de estos seres infelices? Las circunstancias aturdían la razón. Y entendí que la razón y la cordura nos llevaron a este lugar. ¿Qué soy capaz de hacer? La noche era larga y las alucinaciones muchas. Aunque lo mejor que podía hacer era darle mis pocos ahorros, mis monedas de la suerte y desearle lo mejor, mantener la cara firme y sonriente viendo como el se va. Se me revuelve el estomago de solo pensar en eso. Algo grotesco llega a mi mente. Un secuestro Yo sabia cuales eran las pastillas que le daban sueño, yo tengo el número del papá para poder atrasar el vuelo y a pesar de todo tengo la fuerza física para someterlo. Esa era mi opción menos querida, si le hacia daño no podría con la culpa. Mañana era el día de todo o nada


Todo o nada El corazón bombea a una velocidad frenética, siento estos pedazos de metal como si mis piernas verdaderas cobraran vida, ya esta parpadeando y el Morfeo se lo lleva con su dulce compañía, y espero que la mía sea igual de grata. Lo llame para que me devolviera unos juegos, y me asesorará para comprar una laptop, nos encontraríamos en la parte solitaria de la cuidad, los policías de la zona están comprados con el acceso fácil a las conocidas virtudes de mi mamá. La hora es justa, dos y media, no levanta sospechas y la gente esta almorzando, el lugar de encuentro por alguna razón nunca posee cobertura. El carro alquilado me costo un ojo de la cara pero servirá para esta empresa y la placa yo la falsifiqué. Llegó a la hora acordada, con una bolsa en la mano con los juegos y en la otra unos trípticos con información y ofertas de laptops. El primer paso era invitarlo una bebida, acepto con algo de recelo, alegando que estaba corto de dinero, le deje notar que no había problema, yo tenia en cuenta que el iba a querer ir a una tienda que quedaba por la zona y debíamos pasar por un parque, tal como predije al terminar su refresco empezó los bostezos, el se disculpaba, yo no le daba importancia aunque se me era difícil ocultar la sonrisa al verlo taparse la boca. Consecuentemente vino el mareo, pidió que nos sentáramos y yo le indique donde estaban los bancos. El plan tuvo un imprevisto que me dejo desarmado… -Yo se que me haz puesto algo en el refresco- dijo en tono severo


Las ansias de correr y llevarlo en mis brazos se desvanecieron, la culpa y la vergüenza tomaban su lugar. -Me imagino que perteneces a la “organización de limpieza social” y vas a matar a este pobre y triste maricon de mierdaExiste un grupo terrorista en esta ciudad que se encarga de hacer una “limpieza social”, han asesinado prostitutas, ladrones, secuestradores y demás, hasta gente inocente, ellos están en la mira por la muerte de la amiga de Samuel. Las palabras no salían de mi boca al saber que tipo de cosas pensaba Samuel de mí. Era una herida que no sanará pronto. Iba a desistir del plan y desaparecer, deseaba no haber pensado nunca este plan de mierda. -Me imagino que te diste cuenta rápido, las fotos en el teléfono, el ser cerrado, diferente, si ¿Y qué?... si vas a matarme mejor que sea rápido y no uses las manos que dejaras las huellas dactilares- Entredice con la poca atención que le queda por el sueño aun así habla con ironía y odio. Agarro su cara y lleno de indignación pronuncio. -No eres el único cabron homosexual aquí entendisteEl silencio fue confuso y desesperante, un momento después quedo dormido. Tenia dos opciones, dejarlo en su casa e irme al carajo y nunca volver a pisar este suelo o llevarlo conmigo aunque sea a la fuerza, pero si el decide con plena seguridad que no desea verme nunca más. Cumpliré sus mandatos. Los dados están lanzados y sale la segunda opción, admito que si hubiese salido la primera igual no la hubiese cumplido. Lo levanto lo monto en el carro, lo acuesto en la parte trasera, miro de arriba abajo y viceversa, el libido recorre el cuerpo y lo quema, paso mis manos por todo su cuerpo, temo que si toco algún botón de su camisa pueda despertar. Tomo el camino a mi departamento, me quedo en el carro pensando en como subir sin que nadie vea. Me estaciono y el…. Se despierta.


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Eres muy imbecil, debiste haberme matado allá ¿no crees?, pero lo que me dijiste al final me tiene confundido.

Tenemos que hablar, me gustas,…no… me obsesionas, no me importa un carajo si quieres matarme en este momento por decirte esto. Pero ya basta, no soporto esos ojos de cordero asustado cada vez que haces un mínimo intento para mirarme a la cara. Respondo a su pregunta y le entrego el arma, y termino diciendo que el decide. -

no, no,…no se que decirte, ¿por qué ahora decides hacer esto?, ¿sabes el peligro que representa hacer lo que estamos haciendo?.

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Me importas demasiado para ver como arruinas tu vida con un jodido plan que te pone en peligro. Y no sabes cuanto me ha costado decirte esto. Y lo único que deseo y que se que puedo desear es que tengas una buena vida sin peligros ni odios como los que tengo que enfrentar cada día.

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Quédate con Savanna…

Los labios me tiemblan y veo que el mira por la ventana sin fijar mirada a otra parte. Solo le pude decir que es lesbiana. -

Protégela entonces que ella está peligrando, puede ser como sea pero es tu amiga.

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(Respiración profunda) A pesar de todo, gracias por darme la oportunidad de saber que alguien me quiso.

La nariz se le pone roja, se le escapa una lágrima y se repone rápidamente. -

Esto es lo que nos tocó vivir.

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Adiós – Dice con una sonrisa

Veo nublado por el agua que se acumula en mis ojos, lastimosamente no es una alergia. Espero que tengas una buena vida, le digo. Y tengo unas monedas para darte para que tengas suerte, es una de las pocas cosas que puedo darte. Se las pongo en sus manos y se le pone la piel de gallina. - Gracias-


El aeropuerto es un lugar frió lleno de gente despidiéndose. Yo sabia que el no quería que fuera, pero era mi última oportunidad. Los ventanales son gigantes, desde ellos se pueden ver los aviones despegar, Javier va por las escaleras, gira y levanta su mano para que yo pueda ver una de las monedas. Yo saco una de las monedas que me quedan en el bolsillo, y se la enseño. El sonríe y se despide de la forma militar. Siento algo que arde en mi mano, solo puedo ver que una bala deja astillada la moneda y consecuentemente el dolor ingresa a todo el organismo, caigo. Veo el avión despegando y escucho las patrullas de la policía. A pesar de todo se hizo justicia.


Monedas