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Abelardo Vicioso González Abelardo Vicioso González nació en Santo Domingo, República Dominicana el 22 de abril de 1930. Se graduó en Derecho, su vida profesional está vinculada a la enseñanza, en la Facultad de Humanidades, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Desde muy joven Abelardo Vicioso desarrolló un gran talento y dedicación por la literatura. Fue autor del poema Yanqui, vuelve a tu casa, circulado por la resistencia durante la Guerra de Abril de 1965, y que luego se convirtió en una especie de himno de los jóvenes revolucionarios. Vicioso tuvo una amplia producción literaria iniciada en 1958 con su libro de poesía La lumbre sacudida, y Cantos latinoamericanos, dado a la luz pública dos años

después.

Abelardo Vicioso fue un mito que desde su temprana juventud decidió dedicar su vida -al igual que sus compañeros de la Generación del 48- a construir una República Dominicana mejor. Se graduó de abogado en la Universidad de Santo Domingo, y ejerció la profesión como hombre de bien. Paralelamente a esa labor, Abelardo Vicioso, escribía poemas (sociales e intimistas) y libros de ensayos que evidenciaron su lucidez intelectual. También ejerció la docencia universitaria con altura y sapiencia. Como hombre de su tiempo , Abelardo Vicioso siempre enrumbó sus pasos hacia las conquistas sociales. Desde las filas políticas (PSP, PLD y ADP) fue un disciplinado soldado de vanguardia que puso siempre el interés colectivo por encima de los individuales.

Vicioso, A. (1958). La lumbre sacudida. República Dominicana: Santo Domingo


Comentario del libro En el libro La lumbre sacudida la fortaleza de una nación se ve reflejada en un entorno de valentía y poder especialmente en momentos difíciles de la vida provocados por el hecho de sacudir a las masas. El recordar esto dentro de un entorno personal es sumamente importante, esto provoca en nosotros ese sentimiento de poder romper nuestros límites y mejorar en cada cosa propuesta en una vida exitosa y productiva.

REPUDIO DE LA SOLEDAD Si me sumerjo en las aguas oceánicas que rodean la isla en cuyo polvo floto como un cadáver, si este domingo lo comparto con alegres muchachas de barrio y en su simplicidad resbala mi habitual melancolía, si busco el aire nuevo de los alrededores de la ciudad y lo empapo de tibios alcoholes y guitarras, no procuro otra cosa que la alegría, cuando ésta se ha perdido entre los días de la soledad. Yo soy toda la alegría posible si me distribuyo en el pueblo, en sus abigarradas casa, en su perenne luto por el arroz y el pan y por el viento que sople sus derruidas almas hacia un fecundo abrazo con mi palabra limpia y terrenal. Cada uno de mis pasos por la ciudad es una campanada silencios, una sonrisa volcada en la esperanza, Veo a la gente ir y venir en su trabajo


o en su holgazanería conquistada a la muerte, sin que me sea permitido llamarles por su nombre, sin que mi corazón se pueda desgranar en las ardientes calles. ¿Dónde podrá esconderse la alegría que no la alcancen mis palabras cuando en mí esté presente la diminuta respiración de cada hombre y mi canto sea la voz de su corazón esperanzado? Comentario del poema Este poema profundamente nos habla acerca de la desesperación generada por no encontrar nuestra felicidad, todos la escondemos rechazamos y menospreciamos pero es algo sumamente importante en nuestra vida con ello podemos sentir, percibir, vivir y es algo con lo que todos contamos. Vicioso, A. (1958). La lumbre sacudida. República Dominicana: Santo Domingo pero como podemos hacer para que no sea repetutiovo en caso de esto modifircalo es la mejor opción peornoenri pero los conozco en miuchoa masneor de comenttws e las que podrei amennstrerener e las comentares le sl conmentatrioa dde lo noser sasi epodemos comentar en destintos hambinto


Cesar 3av