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“porque el general era hombre de gran porvenir político, que debía por ende moverse con actividad y tino para aumentar su prestigio y propagar su renombre por todas partes” Corría el año 1888, sería el fin del segundo período de mandato de Porfirio Díaz y se abriría paso a la reelecciones inmediatas, en este mismo año y bajo este contexto nacería uno de los libros más interesantes que hayan relatado la historia del periodismo en México, la lucha entre poder político y el periodismo: El Cuarto Poder y Moneda Falsa de Emilio Rabasa. Quizá no sea uno de los libros más conocidos en México, pero sin duda es de los más interesantes. A lo largo y ancho de las dos novelas, nos sumergimos en la época, en sus entreñables personajes y las emociones que desata este relato. Cabe mencionar que estas dos novelas son parte de una tetralogía, de la cual también sobresale el título de La Bola. El tema principal es la lucha por el poder político y los enfrentamientos que surgen entre el gobierno y la recién nacida prensa mexicana, lo más increíble de este asunto es que vemos bien a bien las mañas, artimañas, tranzas, sobornos y corruptelas que se dan entre el poder del Estado y el poder mediático. Dentro de toda esta maraña de ilegalidades y represiones a la libertad de expresión, surge nuestro héroe Juan Quiñones, un joven provinciano que llega a la Ciudad de México, en donde se topa con una difícil situación económica hasta que se encuentra con un amigo de su pueblo, Carrasco, quien lo introduce y lo alienta a trabajar como periodista. A través de las dos partes apreciamos los cambios que vive Quiñones dentro del periódico, ya que pasa de ser periodista alineado con el gobierno en La Columna y después prácticamente periodista independiente y opositor en El Censor, su rebeldía al escribir contra el gobierno proviene de una vieja cólera originada en su pueblo natal, una cólera por Don Mateo Cabezudo, que ha devenido en una figura política importante, pero que además


le hace la vida imposible desde que vivían en el pueblo al no permitirle que su sobrina Remedios tenga amorios con él, el insignificante Juan Quiñones. Quiñones se opone a escribir bien de Cabezudo, él lo conoce y reclama que una persona como él no puede ostentar un cargo público dado que con apuros el señor sabe escribir, ¿Cómo podría una persona así ser parte del congreso local y llegar hasta la Cámara y más allá? se pregunta Quiñones. Además de esa afrenta, en el periódico se le obliga a escribir bien de don Mateo por la siguientes razones: “Bueso aseguró que esto era importantísimo para el general, porque el general era hombre de gran porvenir político, que debía por ende moverse con actividad y tino para aumentar su prestigio y propagar su renombre por todas partes” (pp.122) El joven periodista y “primera pluma de la redacción” se opone fervientemente y prefiere renunciar. Más adelante los personajes van creciendo cada uno en su ámbito, mientras que Quiñones se vuelve periodista independiente y mantiene todo un periódico de gran influencia, la carrera política de don Mateo va en ascenso: “y su nombre, de periódico en periódico, gritado en todos los tonos, escrito con cuantos caracteres de imprenta se conocen, se agrandaba como vejiga de hule a fuerza de viento, adquiriendo si no más susttancia sí más volumen, que era lo deseado.” (pp.148) Análisis y Reflexión No nos adentraremos en el desenlace de esta gran historia para que usted mismo lo disfrute, lo que sí debemos señalar son las tempranas áreas de oportunidad que los políticos identificaron en la prensa mexicana desde el naciemiento de ésta. La historia nos ha desmostrado las diferentes formas de hacer propaganda del poder, de personajes políticos y figuras públicas, quizá el caso más remoto fue forjar una moneda para colocar un rostro en ella… En cuanto a la revisión del libro y la prensa mexicana debemos apuntar que lo más preocupante es que desde esos años la política en México no ha evolucionado en este aspecto, pese a que desde hace muchos muchos años contamos con garantías individuales como la libertad de expresión, aún hay ciertos “acuerdos” entre la prensa mexicana y los políticos. También resaltamos el caso de don Cabezudo, figura pública que va posicionando su nombre en los periódicos y comprando encabezados y notas, muy semejante a posicionarse dentro de los medios de comunicación para llegar a la presidencia y demás cargos de elección popular. Preocupa que han pasado más de cien de años desde que se escribió El cuarto poder y en México parece que no ha cambiado nada en este sentido. En este punto cabe recordar el sonado caso del periodista español José María Siles, quien demandara legalmente con Televisa dado que consideró que está cuarteó su libertad de


expresión al ser contratado para hacer la cobertura de noticias de Peña Nieto cuando éste era gobernador del Estado de México. La molestia de Siles provino de las especificaciones que la televisora le pidió para hacer su trabajo, la cobertura tenía que ser de primera línea, y al parecer con miras construir una candidatura presidencial para el 2012 a través de este medio. El español citó las palabras de Luis Arevalo, director internacional de Noticieros Televisa: “Hombre, José María, Enrique Peña Nieto va a ser el próximo presidente de México, y nosotros estamos a las órdenes para cubrir sus actividades públicas con mucho gusto [...]“ A ello agregó que en México no se puede desempeñar el periodismo con libertad de expresión, que sintió su integridad y reputación afectadas por este hecho. ¿Coincidencia? No, lo que vemos en la política actual y en el comportamiento de la prensa es la resulta de la falta de evolución en la forma de hacer política y de nuestros políticos, la falta de legislación en materia de medios y política electoral. La falta legislación en estas materias no es suficiente, ya que los medios han crecido y evolucionado tecnológicamente, tienen mejores técnicas y herramientas que nunca antes, sus audiencias y alcances crecen más y más; en particular en el caso de la televisión, sigue siendo el medio más influyente y con mayor audencia en México. Mientras no se regule o se limite el poder de las televisoras en México, seguiremos teniendo muchos don Cabezudos en el poder y en cargos públicos, políticos sin sustancia pero bien posicionados mediáticamente hablando. Por La Columna de México @LaColumnaMx


Emilio Rabasa: El 4to poder y moneda falsa