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HISTORIAS DE AMOR Sonó la campana como todas las mañanas en la casa de los Storrinton. Era una día soleado y Beatriz se encontraba en el jardín leyendo, cuando el mayordomo atravesó el vestíbulo y abrió la puerta. -

Buenos días, señor. Traigo una carta para Steven Storrinton.

Los ojos verdes del joven delataron nerviosiso al observar a Beatriz. Impresionado por su belleza tropezó, y con el estruendo provocado la muchacha apartó su mirada del libro. El cartero se marchó dejando atrás la casa victoriana. Steven abrió la carta y descubrió que tenía que partir a Europa. La idea de arriesgar su vida le asustaba, pero un Storrinton no podía desertar. ******* Durante la estancia de Steven en la guerra Edward, el joven cartero, volvió a la vivienda de Beatriz para dejarle una carta: Amada Beatriz: Desde el mometo en que te vi en el jardín me enamoré de ti; me quedé embelesado por tu encanto y supe que era amor a primera vista… Beatriz plegó la carta emocionada y sintió cómo el corazón le palpitaba desbocadamente. Ortuella BHI – 2B

Una semana después Beatriz pidió al cartero que entregara una misiva que ella misma había escrito a la persona que le dio la carta anónima. Edwar, emocionado, salió corriendo hacia su casa. Impaciente, abrió el sobre en el portal y empezó a leer cada palabra, cada letra... En aquellas líneas se pedía que en la siguiente carta firma con su nombre. El muchacho llegó a casa y rápidamente se puso a escribir, sin embargo, no puso quién era. Al día siguente el cartero fue a la casa de los Storrinton; Beatriz abrió la puerta y Edward le dio una carta expliándole que era suya. El joven muchacho salió corriendo y Beatriz velozmente fue a la habitación, tenía miedo de que pusiera algo malo, así que no llegó a abrirla, no obstante, ella todos los días le enviaba una bonita carta de amor a Edward. A Edward le pasaba lo mismo, temía no ser correspondido por lo que no leía los mensajes, aunque el muchacho también le escribía cartas... Y así sucesivamente durante años y años... Aitor Reina López


Al día siguiente el cartero volvió a dejar el correo en la residencia, pero no la abrió el mayordomo sino Beatriz. Edwar notó cómo su corazón se paró en seco por unos instantes, pero al cabo de unos segundos volvió a palpitar más rápido que nunca, estaba nervioso y le sudaban las manos. Beatriz le preguntó: -¿Se encuentra mal?¿Le ocurre algo?- el muchacho tardó unos instantes en contestar, pero al fin le dijo: -Estoy bien, gracias. Edwar dejó las cartas en la casa y se despidió de Beatriz. Ella cerró la puerta muy suavemente y salió por la puerta del comedor al jardín con el libro en las manos. Edwar iba de camino a la salida de la mansión cuando dejó su bolso en el suelo y todas las cartas que llevaba en sus manos cayeron y echó a correr hacia su amada, la cogió de las manos y la besó. Fue un beso profundo, el beso con mas ímpetu y amor que ha existido nunca. Beatriz quedó más que sorprendida por aquel hermoso gesto y ella le volvió a besar de la misma manera. Años después seguían queriéndose tanto como el primer día y hasta mucho más. Karen Cirbián García

Al día siguiente Beatriz pidió al cartero que entregara un mensaje a la persona que le había escrito. En la carta que ella recibió ponía “Edwar”, así que empezó a investigar, a preguntar si alguien conocía a un tal “Edwar”, pero nadie sabía quién era aquella desconocida persona. Por la mañana volvió el cartero y las cartas esta vez las cogió Beatriz. Vio que el muchacho tenía un collar donde ponía “Edwar, el mejor cartero”. Beatriz se quedó de piedra al ver que el gran desconocido al que ella estaba buscando era él. La joven le dijo que pasara y se sentara en una silla. Edwar, asustado por aquella situación, tomó asiento. Beatriz le preguntó cómo se llamaba y si era cartero de verdad o sólo se lo hacía para mandarle cartas. Él le respondió: -Me llamo Edwar, y sí, trabajo como cartero. Beatriz al oír de su boca ese nombre prosiguió: -Yo, cuando vi caerte y ver tu hermosa cara también supe que fue amor a primera vista. -Beatriz Estorrinton, ¿quieres casarte conmigo? -Sí, quiero. Desde el “sí, quiero”, vivieron felices y tuvieron tres hijos. Leizuri Bodón Medina


Al día siguiente Beatriz pidió al cartero que entregara un mensaje que ella había escrito a la persona que le había enviado la carta a ella. El cartero, muy contento y nervioso de abrir el sobre se fue a su casa corriendo. Cuando llegó se sentó enfrente de la ventana en la que se veía la chimenea de los Storrinton, leyó la carta y... “Hola, soy Beatriz. Me gustaría saber quién eres...” Edwar, feliz y muy pensativo, creía que si Beatriz sabía quién era no querría saber nada de él, así que siguieron comunicándose epistolarmente. Él se conformaba con verla cuando iba a recoger la correspondencia que le enviaba Beatriz, claro que Beatriz nunca supo quién era. Deborah Young Mesa

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día siguiente la muchacha pidió al cartero que entregara una misiva a la persona que le había escrito a ella. Al perder la mansión de vista, Edward echó a correr hacia su piso para leer el mensaje y, al leerlo, sintió las mismas emociones que Beatriz o más. Estuvieron recibiendo y enviándose cartas varios meses, hasta que Beatriz, intrigada por saber quién se las mandaba, puso en la carta que se vieran en un cercano parque de su casa, a las cuatro de la tarde. Beatriz se vistió lo mejor que pudo porque estaba muy nerviosa; llegó a las cuatro menos diez, estuvo esperando, miró el reloj y ya eran las cuatro y media, esperó hasta las cinco y allí apareció Edward, nervioso, mirando de un lado para otro. Entonces Beatriz se levantó y se dirigió hacia él, le preguntó a quién esperaba y éste le dijo finalmente que a ella. En ese instante se dio cuenta de quién le enviaba las cartas. El muchacho le preguntó si quería vivir con él y ella contestó que sí Dos meses después sonó la campana en casa de los Storrinton, abrieron la puerta Beatriz y Edward descubriendo que Steven había vuelto de la guerra. Sergio Martín Molero

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día siguiente pidió al cartero que le entregara una epístola que ella había escrito a la persona que le envió la anterior. Edward cogió la carta y fue corriendo a un lugar donde nadie le viera, y allí la abrió. Empezó a leerla y sintió lo mismo que Beatriz. Al cartero le encantó lo que leyó, así que decidió enviarle otra. Volvió a la casa victoriana y entregó una carta al mayordomo para que se la diera a su amada. Así empezó el romance, todos los días Beatriz le escribía una carta y Edward a ella otra… Pasaron meses, años… hasta que decidieron conocerse en persona y quedaron en un bar llamado “Ramona”. Allí, por fin, decidieron casarse, tener hijos y…


Daniel Pereiro de la Fuente

El cartero volvió, ansiado de ver a su amada,

al día siguiente para entregar la correspondencia. El mayordomo abrió la puerta como todos los días para recoger las cartas y… ¡cuál fue su sorpresa cuando le entregó una carta de amor de Beatriz! Pasaron los meses y se siguieron intercambiando cartas, eran totalmente felices. Steven volvió a casa después de muchos meses luchando en la guerra. Cuando vio a su hermana, se dio cuenta, por su hermosa sonrisa y el especial brillo en sus ojos, de que estaba enamorada. Pasaron toda la noche hablando de la guerra y del amor. En la casa de los Storrinton se celebró la gran boda del año. Lorenzo Alonso Fernández

En

su siguiente encuentro, Beatriz pidió al cartero que intentara encontrar al autor anónimo de aquella carta, y al mismo tiempo le entregó otra escrita por ella. A las 9:30 de la mañana siguiente, Edward le dijo: - Ya sé quién es el de la carta. Soy yo. - ¿De verdad estás enamorado? – le preguntó Beatriz incrédula. - Sí. ¿Te quieres casar conmigo? - Sí, quiero. Estuvieron dos semanas planteando dónde iban a casarse, y después empezaron a hacer la lista de invitados. La misma mañana del enlace recibieron información sobre Steven, había muerto. Beatriz se desmayó y poco después falleció. Edward, entristecido por los acontecimientos, se fue a su casa, pero desde entonces todos los días iba a poner flores a la tumba de Beatriz. Adrian Ríos Calvo

Al día siguiente Beatriz comentó al cartero que ella había escrito un mensaje a esa persona y que la amaba mucho. Al final quedaron un día para conocerse mejor y se lo pasaron muy bien. Desde ese momento siempre estaban juntos y decidieron casarse. Tuvieron dos hijos y fueron felices. Julen Martos Rendón


Al día siguiente le pidió al cartero que le entregara una carta a la persona que le había escrito a ella el día anterior. El joven Edwar se llevó el sobre y cuando estaba en su humilde habitación dispuesto a abrirla se arrepintió, pensando que Beatriz le había escrito con el fin de que la dejara en paz, porque una chica como ella, tan hermosa y con esa situación económica ya estaría prometida, así que guardó la carta en un cajón. Beatriz comenzó a entristecerse viendo cómo transcurrían las semanas sin que recibiera una carta de su enamorado. Mientras tanto Edwar, después de meditarlo mucho, decidió escribir a Beatriz pidiéndole disculpas por su atrevimiento. Cuando fue a entregársela se enteró que ella había muerto de tristeza y soledad. El pobre Edwar cayó en una terrible depresión que le llevó a alistarse en la marina y no volver a pisar tierra jamás, mientras se lamentaba pensando que Beatriz había fallecido de tristeza por su culpa, y tendría que cargar con ese peso el resto de su vida. Nerea Ugarte Sta. Eufemia


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