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EL ESCORIAL – MADRID- ESPAÑA ORIFLAMA Nº 13 Año VII Diciembre 2008

Oriflama no es un título casual. La palabra nos lleva al oro y a la llama, como la Poesía: metal brillante y luz hermosa. También es modestamente compañía de vida. Nos acompaña y sabe de nuestras congojas. Merece nuestro esfuerzo. Como decía Don Quijote: nos podrán quitar la aventura pero no el esfuerzo. Leopoldo de Luis, para Oriflama nº 7 Cualquier estandarte, pendón o bandera de colores que se despliega al viento.. R. A. E Así, nuestro estandarte de fuego que se incorpora a ese viento para llegar a los cinco continentes. A todos los amigos o no, poetas o escritores, lectores desconocidos, deseamos llegar a sus hogares, introducir nuestra poesía por sus chimeneas o ventanas y caldear el ambiente en las tardes de invierno. Mis manos, un gran pájaro con las alas de fuego. Energía que surca el Universo. nos penetra, nos une, nos define. Un lazo de colores, arco iris uniendo nuestras voces nuestra sola presencia, encadenada.


Directora: Isabel Díez Serrano El Escorial (Madrid) España corre.el: isabeldserrano@oriflama.es www.oriflama.es Colaboran en este número: Soledad Cavero. España Isidro Iturat. España Nicolás del Hierro. España Magali Quiñones. Puerto Rico. EE.UU Lola Vicente. España Marta de Arévalo. Uruguay Pilar Aranda. España Marcelo Izquierdo. España Miguel Ortega Isla. España Isabel de Miguel Díez. España María José Mielgo B. España María Salud Ferrere. España María Isabel García Núñez. España Celia Martínez Parra. España Isabel Díez Serrano. España Azucena Caballero -Chile Leonora Acuña de Marmolejo –EE.UU Reynaldo Armesto Oliva -Cuba Antonio Macías Luna - Sevilla-Chile Clara Lecuona Cuba Noemí Fernández Triana. Miami Rafael Bueno Novoa. España Alexis R. España Alfonso Larrahona Kästen. Chile Francisco Henríquez. Miami José Luis Mejía Heredia. Perú Carmen de la Fuente. México Ulises Varsovia. Suiza Juan Carlos Céspedes. Cartagena de Indias. (Colombia) Beatriz Valerio. Argentina Arenasil. España Olga Araúzo. España Nelly Aponte. Mérida-Yucatán-México Mª del Pilar Acevedo. Mérida-Yucatán-México Brígido Redondo. Campeche-Yucatán-México Colaboración especial: Joaquín Benito de Lucas. España Narrativa: Araceli Otamendi -Argentina Rina Lastres. Cuba-Miami Mª Manuela Septién Alfonso. España José López Rueda. España Juan Calderón Matador- España Andrés Tello Arránz. España


Galería de Arte: Leonora Acuña de Marmolejo. EE.UU Mª Luisa Cano. España Hablemos de: Sor Juna Inés de la Cruz por: Isabel Díez Serrano. España Piña Rosales: DESDE ESTA CAMARA OSCURA. por:Leonora Acuña de Marmolejo. EE.UU César Vallejo y Paul Celan ESPERANZA EN LA PIEDRA DEL SILENCIO. por Luis Alberto Ambroggio. EE.UU. Entrevista: a ISABEL DÍEZ SERRANO por Beatriz Valerio. Argentina

Reseñas de libros: Isabel Díez Serrano Noticias. Presentaciones: CEDRO. Isabel Díez Serrano Perlas: Carmen de la Fuente. México Fredo Arias de la Canal. México D.F. Isabel Díez Serrano. España Noemí Fernández. Miami. U.S.A José Martí.. Cuba Luis Alberto Ambroggio. U.S.A Juan Calderón Matador. España Miguel Ortega Isla. España Ángela Reyes. España Lola Vicente. España


EDITORIAL Tuvimos calofríos frente al mar. En él estaba Dios, estaba, la Voz del infinito que deambula. Creímos que allí estaba, tan sólo allí para nosotros, para nosotros solos y hasta creímos oír sus pasos en la arena según nos desplazábamos. Ahora, en esta Villa Leal, sopla el viento más fuerte y de nuevo está Dios, más grande, más auténtico, más escalofriante si lo piensas, allá, sobre las nubes del Abantos, acá, sobre la sombra de los pinos. Por fuerza el dolor íntimo, dolor universal, cual diminutas gotas de diamante, se esfuma al saberte contemplado, te abraza esa Gran Voz iluminada, sabes que está contigo, te sostiene, valle, río, montaña…la Voz, esa Gran Voz, es tu voz cuando la Voz te llama. Y es precisamente esa voz o Gran Voz la que ha llamado a todos los amigos que han colaborado en este número trece de Oriflama, desinteresadamente. Unos pocos, invitados ya por su larga trayectoria literaria y de amistad, otros, espontáneos como en el ruedo, enviando sus escritos con el gozoso afán de verlos publicados. A todos ellos, a vosotros, queridos colaboradores, gracias por vuestro interés y vuestro deseo de comunicación, de unir nuestras voces, de hacernos uno en todos, ya sea con Poesía, Cuento o Relato, Ensayo, como también la Galería de Arte, recién estrenada. Lamentamos sin embargo, que Oriflama no haya podido recoger en este número todas las colaboraciones que, afortunadamente nos llegan desde otros países, otras lenguas y desde aquí les invitamos a que sigan enviando sus trabajos para una próxima vez. Por este motivo, Oriflama no ve la necesidad de incluir el apartado; País invitado que desde su primer número venía manteniendo, ya que ahora son varios, diría con mayor propiedad, muchos, los países que nos leen y nos escriben. ¡Gracias a todos, podemos seguir avanzando! Finalmente, nos queda agradecer la Colaboración especial del Catedrático de Literatura, poeta, ensayista, crítico literario, Joaquín Benito de Lucas, quien nos deja sin duda en estas páginas, un gran sabor de boca de su buen hacer. Todo ello, es una buena inyección vital para cualquier director de revista, para su apoyo moral, para su continuidad. Gracias a todos, por acudir a esa voz o Gran Voz.

POESÍA Soledad Cavero. España LEYENDA ES EL DESTINO Nunca estéril la vida propague su latido donde el mar junto al barro desconocen la fusión invencible de la sangre. Siempre de pie quede dentro la última envestida del deseo, la última primicia de las ascuas, el último apagón que de repente temblando adormeció todos los sueños. Al fondo, más debajo de la roca, prendidos en la piel de los humanos,


los peces del insomnio atraviesan el pálpito nocturno del hombre que descansa bajo el hielo. Leyenda es el destino aún sin escribir en sus escamas de peces por la savia de la vida, dormidos sin dormir cuando la tierra parece recogerse de puntillas, permanecer a punta de silencio o replegar cansada su inocencia. su primigenia sal entre las olas.

Isidro Iturat. España MEMENTO Recuerda, hombre, que eres barro Recuerda, hombre, que eres barro que cuece y puede ser el jarro que alberga un alma. Puedes ser pájaro, astro…Puedes ser. La obra suntuosa ha de cocer. ¿El horno tiene nombre? Amar… ¿La pieza? Senda…Carne…Hombre.

Nicolás del Hierro. España SOLEDAD Porque me duele el aire algunas veces me quedo en el rincón más escondido de mi clima mortal, de mi aislamiento. Soledad soy, y soy huraño miedo, único y solo, cauce sin desvío de un proceso de luz hacia un confuso rumor de tempestades y de luchas. Me deprimen los ábregos y el trueno, la voz cuando ésta irrumpe, deshumana, sobre el asfalto terso de la calle. Quisiera no pensar. Me gustaría, entonces, ser la piedra o la materia muerta, amorfo barro, descompuestas moléculas de un nada incomprensible. Puerta sin luz, bastión para la pena en donde el viento se estrellara. Tomo el quehacer de la rosa y de la espiga; imagino la nube envenenando el porvenir del sueño y la alborada,


y el hombre se me escurre entre las manos como un agua de paso y sin provecho. Es el agua que empaña los pulmones, el ahogo que oprime la garganta y descompone el ritmo del latido: Es la guerra del ser, la sinrazón de perdernos un poco cada instante en el ser o no ser de la esperanza. Magali Quiñones. Puerto Rico LUNA DE AMERICA

Hoy, soñándote, desde el pecho maduro de algún pájaro, elevo mi raíz en otro canto. Ahora, amándote, por los castillos de la arena, por las hendijas del océano, en el temblor del cobo y el cangrejo, desato la emoción de tu poesía. Hoy, luna mía mía, juntando caracoles sobre el soplo del viento, desenredando algas, corazas de tortugas, valvas y almejas bajo tu cuerpo, ¡yo te festejo!. Quiero llenar contigo cada gota. Quiero regar contigo cada huella. Quiero mirarme en todos tus espejos, porque te amo luna, Luna de América, Sólo por eso. Marta de Arévalo. Uruguay POEMAS PARA EL AUSENTE ... y qué más? Me amabas. Qué oscuro hondón del alma se imponía te cercaba y escondía en donde me has huido a la mirada?


qué lugares ya vividos qué ausencias en presencia qué voces retuvieron exigieron separaron y tajaron el mar de nuestro tiempo diminuto y sangraron el amor en sacrificio de silencios? Callabas. Yo sabía tu pensamiento enamorado de dos misterios. Conocía tu desdoblamiento en las dos maravillas... -solitario de todos te entregabas entero ...y sabía que algún día calladamente sin enjugar esta lágrima mía te disiparías en la niebla de esa tu alma porfiadamente fiel. Lola Vicente EL BRILLO DE NARANJAS Ya no emito zarcillos enredados de amor a cada rato ni desayuno brillo de naranjas. Se me han ido las manos de tacto de jazmín sobre la piel. Sólo me brinda un hueco la congoja en su capazo hueco y reprocho a los tiempos esta nociva carga de desuso de mí que, si pudiera, retomaría, aquella, tu mirada y me adormecería con su espuma por paliar desamparos. Insostenible, ya no puede ser. Sobre el tapete verde van rodando, como si fueran uvas, las tres bolas. Jugaré la partida de billar, postergaré quebrantos y, por probar lo dulce, después, merendaré con chocolate.


Pilar Aranda. España LA ULTIMA ISLA ( dedicado a Málaga) Después de todo, cuando ya nada a mi lado respire. Cuando se dé la vuelta el poniente y el ocaso no deje espacio a la madrugada. Cuando despierte el mar mudo de golondrinas y vacío de barcos; y delire el jardín en silencio, con las fuentes desnudas cerradas de sed. Cuando no hieran odios, ni rivales, ni ausencias…. Entonces, si pudiera recordar este atardecer de azules este mar que respira profundo, como niño dormido, en las arenas de la Malagueta, si pudiera, aunque fuera un instante, también recordaría que, aun después de todo, merece la pena, Juliana Mallén. España EL PASEO DE “LA FUENTE EL PIEJO” Un camino primoroso es lo que tú eres echando a nuestros pies guirnaldas trenzadas de amor. Te dejas llevar por la suerte de este privilegiado lugar. Balancea el estío pómulos frescos y tu tez verde sin grietas en el tiempo. La flor de la noche, tu sosiego. Permanecen las estrellas rociando de perlas el sendero. Este camino,


tan desprendido como la sangre, el brillo solar, despertó a la naturaleza bebiendo su néctar divino. Marcelo Izquierdo. Guadarrama. España AMBROSIAS La yedra calada de rocío. La voz caliente de Chavela. La sonrisa del niño pobre. La mirada de la melancolía. El color del otoño. La mano abierta del bebé. La gota de leche en el pezón. Las arrugas de la abuela. El lametazo del cachorro. El rayo enmarcado de negro. El cimbreo del ciprés. La acidez de la frambuesa. Las lágrimas de la Luna. Los sollozos del piano. Los lamentos del violín. Los gritos de la guitarra. La rectitud de la amazona. El donaire del alazán. El olor del cantueso. Las curvas de Botero. Las colosales olas del Cantábrico. La cara del payaso triste. El vuelo del halcón. El señorío del buitre leonado. La ternura del delfín. La soledad disfrutada. La compañía deseada. Un beso de amor. Un hombro a tiempo. Alas para remontar. Todas las flores. La vejez compartida. Soñar todas las madrugadas. Miguel Ortega Isla. España RASCAFRÍA. EL BANQUETE Ya vagaba la noche por el pinar de Rascafría. Terminado el banquete que Agatón ofreció a sus amigos, allá en el Monasterio del Paular Fedro, Alcíbiades y Sócrates continuaban discutiendo. Aristófanes, que se había excedido en libaciones,


quiso lucir sus dotes de hábil comediógrafo e inició un discurso con voz entrecortada. -Dejemos ya el tema del amor. Os propongo que hablemos sobre las utopías. El forjar utopías engrandece el espíritu si existe aunque remota la probabilidad de poder alcanzarlas. Lo terrible es soñar con la quimera. Y la dificultad, el saber distinguir entre lo irrealizable y lo hacedero. Permitidme una fábula: -Él nunca vio a su padre. Su mamá, una burra de buen ver, le llamaba Platero, inspirada en un libro mitad cursi mitad poético. - De mayor quiero ser caballo de un guerrero y al igual que Babieca galopar. Crines al viento galopar. No sé atrevió su madre a despejar su error, y con mimbres de amor y pena fabricó la objeción esquiva. -Los hombres ya no luchan montados a caballo. El cerdo le estampó la cruel bofetada en el hocico. (Siempre hay un cerdo en nuestra vida) - Los asnos continúan siendo burros cuando se hacen adultos. Los dioses no permiten que se conviertan en caballos.

Isabel Miguel. España No soy Ángel González y no me gusta el güisqui. Yo nací en otra tierra menos verde y más amarga. De puro diferente soy mujer y no ángel, aunque también me muerda las uñas o las alas. No he vivido una guerra, no he trabajado lejos de mi patria. Poco en común tenemos, tan sólo el placer de fumar y esta adicción perversa a la escritura. Pero soy Ángel, soy Ángel en sus versos,


soy quien escribe, quien late vida en letras en convulsión de tripas y de alma. Si veis a Ángel González comentadle que siguen retoñando sus palabras. Mª José Mielgo Busturia. España PREGUNTAS En el alma reposa la codicia, bálsamo que a tu cuerpo hubiese dado, de no ser porque en ti se han acabado la pasión, el deseo y la caricia. Sin dudar mi dolor busca justicia en tu cuerpo de mieses ya explorado; no olvides que tus labios me han besado acrecentando en mí tanta delicia. No quiero recordar... pero no olvido. Dudo si soy tu guía o marioneta: no puedo arrinconar lo ya vivido. ¿Soy pecadora por no ser asceta...? ¿Por vivir un sentimiento cohibido...? ¿Por ser mujer y ante todo, ser poeta...? Mª Salud Ferrere ES LA BAHÍA EN LA MIRADA la que crea el color suave de la aurora. Mansamente se expande hasta adoptar el brillo del ensueño. Mi juventud renace en el espejo de las aguas, me arrulla, me sostiene en blanca ola. Sé que la otra orilla no es lejana quimera, aunque perdí la brújula del tiempo devanando soles, los que devuelven amanecida tez llevándose un puñado de amarguras. Mas si mañana vuelvo a sollozar atrapada en las redes de un difuso camino, será mi guía aquella barca que proa al cielo apunta.


María Isabel G. Núñez PARA FLORINDA Habita un corazón desparramado De amores de distinta etiología, Salpica gotas de sicología Y se vierte en los brazos de su amado. Aunque sombras de muerte le han rondado Florinda nos empapa de energía Aliviando su prosa y poesía El dolor de un vivir desmesurado. Cuando se deja tanto en esta parte De un Mundo, que ignoramos porqué gira, Sólo el amor, alivia la locura. Y Tu y Yo, que amamos este Arte De escribir con palabras nuestra ira, Buscamos de este modo la cordura. Celia Martínez Parra. España LUGAR TRAMÁGICO Lugar mágico creado para ti. Sólo por y para ti logrado. En él, el reloj frenó sus horas. Creamos un mundo real de un callado anhelo. Fuimos ninfas, guerreros, cíclopes, magos, bufones o hadas mas todos a una ¡Quijotes! Para ti, el único papel de héroe de brava armadura… con pies de barro en esta descalabrada aventura. Sucumbiste ante nosotros aquel frío verano, tras la última tormenta. El tic-tac volvió al reloj. Y a este lugar, se le llamó: “TRÁGICO”. Isabel Díez Serrano. España CELEBREMOS EL EVENTO a Fredo Arias de la Canal Norte y Fredo Arias de la Canal


de las letras ya son un patrimonio; Frente de Afirmación en matrimonio que nos lega la historia universal. Al Premio Vasconcelos, cual panal aspiran los poetas y el armonio que siempre anda rondando cual demonio lo concede, cuarenta años total. Celebremos el acontecimiento que con gran alegría y gran contento se merece nuestra literatura. Nos enseña a la vez que da alimento. Su nombre es Fredo, dije hace un momento. Gracias mil a su rango y su apertura.

Azucena Caballero H, Chile MAGICA BRISA CONSEJERA Develando el oculto corazón de las cosas, eres mágica brisa-consejera. Te ven pasar los caminos de cuatro estaciones fotografiando sabiduría sin tiempo. Como bálsamo divino entra tu palabra a las atribuladas almas. En el misterio de galaxias estudias el destino inalterable de las rosas. (Inédito) Reynaldo Armesto Oliva. Cuba ABRIL Entretejo espigas los escribas olvidaron rehacer su última partitura y una danza taciturna dormita en mis oídos de frente al horizonte repitiendo sus acordes. Abril escapa del silencio del espejo


del hechizo de sus días tarareo la duda entre el ojo y la nariz de un agujero sumergido en la corriente como dardo y espina que colorea la blanca piel de lo incierto en lo breve que regresa al porqué que nos devora. ANTONIO MACÍAS LUNA. Sevilla-Chile Entre unos sauces Me besa las mejillas la mañana araucana. Devuelvo las caricias con un canto templándose en mi frente. Unos sauces erguidos, otros en arco, me saludan con “buenos días” húmedo. Todos se tambalean a mi paso, cuelgan guirnaldas de hojas en mis hombros: lluvia verde y constante de sus ramas. Gotas de vidrio sueltan un río de algidez por mis viejas espaldas. Los pájaros se asustan al oír el peso de mis pies sobre las aguas dormidas de los charcos, espejos que se quiebran a mi paso. Enciendo un cigarrillo. Inspiro el áspero aire del otoño chileno mezclándose en coyunda con el humo aromático. Ante las reverencias repetidas, me detengo y dedico al denso mazo de hojas el calor generoso de unos versos. Clara Lecuona. Cuba POEMAS PARA EL MUCHACHO DEL DÍA Te visito en el agua y no me tienes cuando llega ya soy la despedida. Carilda Oliver Labra Canción: Muchachos frágiles, musculosos y tiernos uno por día para que valga el sueño. II


Qué voy a hacer contigo, Bruno despertándome a deshoras tibio y muelle colchón tu voz o el recuerdo de tu voz en mi sueño. III Te demando dije y el vecindario agradecido retiró sus velas a los santos por esa noche.

IV Bebé ha enviado un mail. Coqueta con la idea que tiene de mí. Siendo así, razono Bebé coquetea consigo mismo lo cual no deja de resultarme divertido. Noemí Fernández Triana. Miami. U.S.A POETA Poeta es quien escucha la llamada sonora que a veces es susurro, otras un gran rumor, y que también es fuerza sutil y creadora, es el que lleva un mundo en su mundo interior. Poeta es el que ha visto sonreír a las rosas, cuando tiñe los cielos el tibio rosicler. Poeta es el que siente el alma de las cosas: Formas inanimadas al simple parecer. Poeta es el que sueña escalar una cumbre tan radiante, tan alta como la del Tabor, es quien quiere ser leño crepitando en la lumbre, es quien quiere ser ala y ser naranjo en flor. Es el que ve la vida de modo diferente, el que vibra al conjuro del viento en pleamar. Es quien va por el mundo con la mirada ausente, es el dueño del sueño, del trino, del cantar. Rafael Bueno Novoa. España AHORA Ahora parece abrirse tu sexo como esta lluvia serena que a la memoria socava. Emanación de océano se hace


fluyendo en la albura de tus senos, mujer que mi aliento esquivas y provocas filigranas de lumbre en mis glaciares. Al caer la tarde, tu recuerdo, undoso se transforma en un incendio de caléndulas. Ahora sí, en plenitud, vendrá preñada de agua tu voz de mar avariciosa, tu forma primitiva de entregarse. Serás quizá mía, o del viento que te abraza. Soy la urgente exigencia que te nombra; la luz profusa que me aproxima a tu noche. Tus labios entre las sombras se derrumban y mis besos, con cicatrices de ceniza tatuados, en la soledad se quedan. Amantis perversa que devoras el bisel disoluto de mi carne, no habrá abdicación de ti, aunque de tu vacío me nutra, en esa ciudad sin nombre donde tu piel se hace crónica herida escrita en los huecos de mi cuerpo. Porque nada te deshace, siempre creí en ti, ineluctable presencia que dragaste el curso de mi sangre. Soy viajero de tu tiempo aferrado a una estrella de lodo, anatema de tu ausencia irreversible que hacia el cenit del olvido navega.

Alexis R. España ¿Cómo me acercaré a ti sin tiempo ya en mis manos? ¿Qué te ofreceré ahora si llego aún por el temor herido? Del otoño las hojas caen. Mis años pasan irremediablemente lentos, mis escasos versos, mis eternas dudas. Mi corazón, impaciente. ¡Oh, detente! Llévame, amargo como el imperceptible olvido. Tengo vacíos los caminos aún desiertos. Y ahora me amenazas con invadirme secreto. ¡Oh, detente! Muéstrame, ángel, tu frente


antes de tu sentencia, de tu locura. Si ella no está, déjame tu final. Alfonso Larrahona Kästen. Chile NAUTA CIEGO Afuera el mar, las islas y la brisa, un oleaje risueño y las arenas, alguna caracola entre mis venas y un mar de soledad y de cenizas. Adentro van mis islas con su prisa celeste, apacentadas en mis penas, unidas a mi voz con las cadenas de ser un nauta ciego que divisa una luna interior rielando en cada palabra que me nace desvelada… Perdón por esta música que entrego. Yo soy un archipiélago olvidado, un ángel por demás desangelado, la barca sin timón de un nauta ciego.

Francisco Henríquez. Miami FELIZ CUMPELAÑOS A Fredo Arias de la Canal Al cumplir el cuarenta aniversario --ocho lustros de dar el Vasconcelos— en las letras gloriosas de Morelos se ha reunido este grupo literario. Cada octubre el ritual es necesario que reafirme los máximos anhelos de los hispanos , y que sus desvelos no dejen que fenezca el gran ideario. Con Felipe León se empieza el rito, y un año tras el otro se hace el mito: cuarenta y un hispanos como gloria. se han premiado en el día de la raza… Hoy felizmente el galardón lo abraza José Julián Labrador, ¡y hace historia! José Luis Mejía Heredia. Perú VOY LIQUIDANDO TODO. LA MEMORIA es un montón de fotos escogidas al gusto del cliente. Nuestras vidas se ajustan dóciles a nuestra historia.


Borro sin emoción y sin euforia, elijo un par de fechas desabridas, río con mis tristezas a escondidas, no aguardo bien ni mal, pena ni gloria. A nadie rindo cuentas. No reclamo por viejas deudas. Creo en el olvido, creo en vivir sin dios, sin ley, sin amo. Cuando doy mi amistad soy desmedido. Si no escucho mi voz cuando la llamo, regreso a caminar. No me despido. Carmen de la Fuente. México OMNIPOTENCIA Un dios omnipotente hizo la luz, creó las especies, estableció la guerra entre seres visibles e invisibles. Con su fuerza temible gobierna, ampara, castiga, desampara. Traza su dedo índice el movimiento esférico frente al enigma astral de otros espacios. Nuestro es el manicomio, nuestras las catástrofes, nuestro el absurdo de interrogar a la conciencia. Este es el mundo en cuya incertidumbre y paradojas intentamos forjar un paraíso. Ulises Varsovia. Suiza SEIS DEL ALBA Como prorrumpan las seis del alba en el escenario tambaleante, y yazgan aún en la inconciencia tus huesos con el sueño entrelazado, mientras a tu alrededor las cosas porfiadamente siendo y no siendo, emancipándose y claudicando… Como prorrumpan, pues, y ruborice lentamente la aurora tus mejillas, y hayan ya los pájaros sus trinos ensordeciendo el aire callado, y despierte la vida a la vida desperezándose desde las sombras…


Claire, si no se abrieran mis ojos en la danza de la luz tintineante, si no respirara mi aliento, o mis dedos nos reaccionaran al tacto del tálamo desnudo, entonces ni las seis del alba, ni el escenario alumbrándose, ni el aire sonoro de pájaros, ni la vida desperezándose, sino que rodeado por las cosas, mi vida una cosa más, atrapada entre ser y no ser, entre morir y no morir, intermitentemente. Juan Carlos Céspedes (Siddartha) Cartagena de Indias, Colombia MI VERSIÓN DE “RHAPSODY IN BLUE” Me gusta tu viernes Suave y abundante en bienvenidas Lleno de hiedras que trepan por mis pies Y me salen ramas por la boca Me gusta tu viernes Con sabor a lenta prisa De espasmos agazapados Tras los pájaros que picotean Mis carnes reposadas Tienes el viernes como me gusta De color de mandarina resignada Uva penetrada por el diente Ropas atizadas por los labios Mi reloj de sangre de medianoche Marca el compás de tus ondulaciones Me sabe tu viernes Y me cabe justo en las manos Abres tu paraguas sin lluvia Así no entra nadie Así nada te sobra. Beatriz Valerio. Argentina TANGO EN PARIS Diecinueve de junio entre lloviznas elevando mi emoción en brazos a un cielo gris plata, ilusionada, bajando a la vida más lúcida.


Entro al sueño del tango en Paris. Mientras gotea la tristeza surge la esperanza única el ritmo se rescata a tus pasos, que me introducen al escaparate. Me entrego a tu languidez. Es el puerto de la nostalgia, en la ciudad luz oculta, aunque en un lugar del ser en mi corazón y el tuyo. Nos une en la distancia el baile. Hay alguien que nos escucha, abre las ventanas y contempla nuestro embarco audaz y pícaro, que nos lleva y nos aísla del mundo. Arenasil. España He soñado contigo, amada mía Estábamos los dos a orillas del Zamabeze. El río te miraba enamorado, te robaba la risa, la transformaba en locas cataratas, la lanzaba al abismo alborozado. Yo miraba en silencio tus pupilas provocando arco iris en el agua… Ya sé que no conoces el Zambeze; pero un día, lo juro, te llevaré a su orilla y sabrás porqué Dios creó la tierra. Olga Araúzo. España Nos lleva la esperanza por incierto sendero en busca de aventura para paliar el hambre. Nos guían las estrellas en la soledad negra, presagio de infortunio en esa vida nueva. Se acaba la andadura, los pies pierden la espuma y estrellas son ahora de hielo grandes gotas.


Nelly Aponte Lara. Mérida –Yucatán-México LOS SIETE GOCES Eres una constante de pecado con ese juego tuyo que es muy mío, reduces mi sentir, mi fe, mi brío al cumplir siete excesos a tu lado. Envidia de más besos del pasado que compulsan la Ira en desvarío, desafiar la Soberbia al desafío de sentirte en mi vientre aprisionado. La Lujuria persiste en la Pereza, incluyendo tu fálica destreza en mi piel que en tu piel dejas que encarne. Y en espera del éxtasis convulso... sostenme la Avaricia con tu impulso de esta Gula carnal entre mi carne.

Mª del Pilar Acevedo Brito. Mérida-Yucatán-México IMAGINARIA Aleja ya de mí la cineraria vasija en que reposan los sonetos a la muerte; al declive, a los secretos rincones donde fluye lapidaria. Prefiero confinarme en la suntuaria vecindad de tus rimas o en los retos que asumo cuando intentan mis tercetos culminar en la flor imaginaria. Cuando cantas ¡tu voz es como el día! ¡nunca fue tan alegre la alegría!... cuando olvido reclaman mis resabios. La luz no miente, aún estamos vivos mientras brotan los pájaros festivos, ¡entre la primavera de tus labios! Brígido Redondo. Campeche -Yucatán -México

ESPIGA Enhiesto trigo que el amor madura… a pan sacramental ya te avecinas, y en avalanchas sabias y felinas procuras gozo que tu afán procura.


La vida te persigue porque apura en tu talle cendal fieras resinas… cuando en pistilos hondos te reclinas después de la batalla en donosura. ¡Tallo de cenitales proporciones, vas presidiendo, carne de pasiones los zumos transparentes y hormonales! ¡Ungido capitán, sé tú primero en asaltar gavillas, duro, fiero cetro voraz entre los inmortales!

COLABORACIÓN ESPECIAL Joaquín Benito de Lucas. España

BIO-BIBLIOGRAFÍA: Joaquín BENITO DE LUCAS (Talavera de la Reina, 1934) es doctor en Filología románica, poeta y catedrático de Literatura, que desarrolla, desde hace muchos años, la doble labor de creador y estudioso de la literatura española.


Como poeta ha publicado, además de cuatro antología -Antología poética(1984), Al fuego de la vida. (1995), La ciudad de las redes azules (1998) y La voz del agua (2004)- dieciocho libros de poemas. A su primer libro, Las tentaciones (1964), le siguió Materia de olvido con el que obtuvo el premio Adonais en 1967. Desde entonces y hasta hoy, ha publicado nuevos poemarios y obtenido nuevos premios: Memorial del viento (Premio Miguel Hernández 1976), La sombra ante el espejo (Premio Comunidad de Castilla-La Mancha 1987), Dolor a solas (Premio Esquío 1990), Invitación al viaje, libro de poemas sobre la India (Premio Rabindranath Tagore 1995), Álbum de familia (Premio Tiflos 1998) y La mirada inocente (Premio Ciudad de Córdoba, Ricardo Molina 2003). A estos libros de poemas hay que unir otros titulados K Z (Campo de concentración) (1970), Plancton(1976), Antinomia (1983), Campo de espuma(1983), Noces d´argent (1989), El reino de la niñez (2006), Los senderos abiertos (2007), El haz de la memoria (2008), Canción del ánfora (2008) y La escritura indeleble (2008), Como estudioso de la literatura ha publicado ediciones anotadas de los Milagros de Nuestra Señora (Berceo) y La Celestina (F. de Rojas); Antologías sobre Bécquer (las Rimas en árabe), Jovellanos, A. Machado, José García Nieto y José Hierro. Estudios sobre El tema mariano en la poesía castellana de la Edad Media, Literatura de posguerra: La poesía, Once poetas españoles, y Vida y poesía en José Hierro, además de un Manual de Historia de la Literatura II (Periodo contemporáneo). Su labor docente le ha llevado a ser director del Centro Cultural Hispánico de Damasco (hoy, Instituto Cervantes) (1960-1962), Lector de español en la Universidad Libre de Berlín (1962-1969), catedrático de Institutos de Enseñanzas Medias (19691980) y profesor adjunto de la UNED (1975-1981). Desde 1980 hasta 2004 ha sido catedrático de Literatura de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido profesor invitado en las universidades de Túnez, Nueva Delhi (India) y Ottawa (Canadá) y ha asistido a numerosos congreso, el último en la Universidad de Messina (Italia) en 2005. Ha pronunciado conferencias y lecturas de su propia obra, además de en España, en Siria, Líbano, Irak, Túnez, Yemen, Alemania, Canadá y Rumania. Es jurado de más de veinte premios literarios de carácter internacional. En su ciudad, de la que es Hijo Predilecto, se convoca un premio de poesía con su nombre desde hace veinte años.

SOBRE MI POESÍA: En mis poemas trato de reflejar no sólo mi biografía “interior”, como se ha dicho que es toda obra lírica con respecto a su autor, sino también, y en gran medida, mi biografía “exterior”. En casi todos he ido contando y cantando mis experiencias tanto las referidas a la vida del espíritu, del pensamiento y de las emociones, como a mi historia personal. Como dijo Juan Ramón Jiménez “Para mí la poesía ha estado siempre íntimamente fundida con mi existencia, y no ha sido poesía objetiva casi nunca”. Desde muy joven me sentí atraído por el mundo de imaginación, confesiones e intimismo que encierra la Lírica. Poco a poco fui construyendo mi propia imagen de la realidad que he ido llevando a mis poemas. La infancia es uno de los temas más significativos de todo lo que he escrito. Desde Materia de olvido (1968) hasta mi último libro,


La escritura indeleble (2008), la experiencia que la memoria guarda de esos años ha sido el motivo de muchos de mis poemas. Ella me ha permitido recobrar mi inocencia, mis miedos, mis juegos, mi familia, mi ciudad, mi río..., es decir, “todo lo que a mi vida / se unió”. Otros de los temas de mi poesía son el elegiaco y el amoroso. Con el primero, he tratado de volver a la vida a muertos queridos a través de la palabra poética; en el segundo, he cantado la felicidad y el desengaño que el amor lleva siempre unidos. Además, a mi poesía también ha llegado, y sigue llegando, el pulso de la vida, su pasión y su impredecible desenlace. Todo lo que estoy diciendo me hace creer que mi poesía tiene un alto grado de unidad y de coherencia interna, y que mi “visión de mundo” está estructurada de acuerdo con mi percepción de la realidad y mi interpretación de la experiencia dentro de un lenguaje que permanece reconocible, en lo esencial, en todos mis libros.

POEMAS RESTOS DE INFANCIA Los restos de la infancia llegan con cada hora a la playa silente del corazón cansado, trayendo entre su espuma de clarísimo cielo fechas, nombres, retratos, rostros desdibujados. Llegan como quien vuelve de un exilio en el tiempo, como el que se desprende de todo lo que ha amado, como quien ha perdido padres, hermanos, todo, para que sin consuelo no pueda recordarlo. Pero guardan, no obstante, olor de la memoria, la luz de días azules que cantaba Machado, y los cubre una brisa, que no es sólo recuerdo, sino la melodía de las aguas del Tajo. Esa brisa va abriendo con dedos silenciosos ventanas y balcones, llega abriendo con manos infantiles las puertas que las sombras tenían secretamente ocultas al fondo de los años. Con ella trae la luz que alumbra la inocencia, que destierra lo oscuro de la noche, el regalo de una sonrisa niña y la mañana indemne que nace por el pecho y que canta en los labios. Restos de infancia, infancia, reino de la niñez, libre del desaliento, lugar donde me hallo protegido de pérdidas, alumbrado por músicas que vienen desde el cielo para calmar mi llanto.


EL PALODUZ Me dijo que no fuera, que estaba lejos y podía ser, además, peligroso. Pero no le hice caso. Así que crucé el puente, dejando atrás el río como una larga lágrima. Cuando llegué a los pies del cerro, el sol quería beber del suelo restos de la lluvia que la noche anterior, entre jaras, abril había dejado. Subí a lo alto y escarbé en la tierra hasta llegar al nido de las tiernas raíces. Cogí cinco o seis varas que repartí entre amigos. Al llegar a mi casa mi padre me miró severamente: Me has desobedecido. Mis zapatos estaban sucios de barro rojo, y el paloduz me supo amargo.

AFIRMACIÓN El poeta se cree que está viviendo lo que escribe. Mas no es verdad. La vida no es un poema en un libro de versos, sino párrafos sueltos que recita el destino. Mas, sin embargo, escribo porque creo que hundir las manos en lo que fue herida tiene olor a manzana de la infancia. Y aunque engañado por el parecido entre el vivir y el recordar, me dejo arrastrar por el fuego de la memoria. Y voy dibujando en las páginas de este cuaderno roto lo que antes fue verdad y hoy es más cierto. LA MANO QUE ESCRIBE En mis setenta años

Esta mano que escribe, la derecha, tiene los cinco dedos descarnados, y la izquierda otros dos: el índice que indica y el anular sin brillo. Siete dedos dispuestos al sacrificio de una vida toda coronada por un redondo cero.


Sumo setenta dedos señalándome como si yo tuviera la culpa de estar vivo. ¿Cuántos dedos me quedan todavía para poder justificarme? El corazón me pide mucho tiempo, el pulgar más sustancia de la que puedo dar, el anular resignación y olvido. Sólo el meñique levantado, el niño bueno de la mano izquierda, me señala el final donde el tullido brazo descansará sin gloria. LO QUE ME DUELE De mi padre no puedo hablar ahora porque me pongo triste y me entran ganas de llorar. No es que yo tenga algún remordimiento, ni de que me arrepienta de no haberle cuidado cuando ya estaba enfermo. Lo que me duele, lo que más me duele, en el fondo, es que un poco antes de abandonarme me decía. Hijo mío, no me quiero morir, no me quiero morir. Lo tenía en mis brazos y no pude hacer nada. UN DEDO COMO PLUMA A Antonio Quilis en su muerte Como el que mira triste las palmas de sus manos, las rayas de las palmas de sus manos, los ríos de esos pequeños mapas de carne sin orillas y ve desconsolado cómo no desembocan. Como el que cuenta uno por uno, muy despacio, los dedos que abanderan a los brazos desnudos y comprueba que faltan de cada mano dos: el pulgar y el meñique de sus padres y hermanos. Así yo, en esta tarde, miro con gran tristeza cómo la raya oculta de tu vida se ha roto y cómo de mi mano derecha sólo queda un dedo, el que esto escribe, que te nombra y señala. Un dedo como flecha rota a tus pies caído, un dedo como pluma para escribir tu nombre, un dedo que quisiera devolverte a la vida, que se viste de luto, lee en tus libros y llora. Del libro La escritura indeleble (2008).


NARRATIVA Araceli Otamendi. Buenos Aires CON PILOTO AUTOMÁTICO “Escribo como quien duerme y toda mi vida es un recibo que sigue sin firmar”. “Me quejo porque soy débil y porque soy artista, me entretengo tejiendo con musicalidad mis quejas y retocando mis sueños conforme el modo que encuentro de hacerlos más bellos. Sólo lamento no ser un niño, para poder creer en mis sueños, no ser un loco para poder alejar del alma a todos los que me rodean”. Fernando Pessoa Cómo me gustaría escribir sobre sedas, tazas de porcelana y otras bellezas, tal vez laúdes o luthiers, sin embargo suena el despertador a las seis y me levanto dispuesta a afrontar el nuevo día que despunta. Sí, despunta y el sol empieza a calentar y estoy de nuevo en pie sacando el tarro de café de la heladera, abriendo la canilla para llenar la jarra de agua fría, oprimo el botón de la cafetera blanca y oprimo también el botón de la pecé, los mails están ahí esperando que los lea mientras voy a lavarme la cara con agua fría para quitarme el sueño, los ojos aún casi cerrados. Paso el agua por los ojos mientras me miro al espejo, quiero lavar el recuerdo de esos sueños que no sé todavía si he soñado.Y el delicioso aroma del café circula por la casa, la invade como un duende invisible, sirvo el café en la taza blanca que nunca usaría si estuviera cascada y mientras lo bebo abro la canilla de la ducha y el agua corre, tibia, caliente, y el sueño también corre. Sueño loco, sueño surrealista, que cósas raras se sueñan. La luz entra por la ventana del baño como en la canción de lennon y maccartney pero era ella, ella la que entraba en la canción de John y de Paul, y también era Lucy en el cielo de diamantes. Algunos chicos caminan con zancos, la escena circense se ilumina en un teatro ¿quiénes son? Yo siempre espectadora del mundo, hasta en los más recónditos sueños. Voy a la cocina y un conejo hierve en el agua, se arremolina hasta quedar hecho una piltrafa, se multiplica como un clon, como en aquél cuento de Cortázar pero ahora nadie vomita un conejito, el conejo sólo hierve en el agua. Pobre conejo blanco. Me voy de ahí a otra parte, si pudiera volver atrás... Primero hay que flotar, ponerse de espaldas y flotar, hundir la cabeza, tomar aire y meter la cabeza en el agua. Está fría, tan fría. No importa, con la cabeza dentro vas a flotar como un pez, poné las piernas derechas y flojas ¿puedo abrir los ojos? Sí, claro. Mosaicos azules, agua cristalina, los ojos bien abiertos en el agua, toco fondo, salgo, saco la cabeza y él está ahí sentado en el borde. Otra vez, ahí, yo te sostengo, dejá las piernas flojas y flotá, flotá, el agua en los oídos es una sensación fea, extraña. Mové las piernas, la cabeza dejala flotar, después vas a saber nadar, pero si no flotás no vas a nadar nunca. ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo sabré nadar? Una vez más. El sol está en el punto más alto, es mediodía. El agua está más tibia y me canso. Flotá, tomá aire, buceá, otra vez, y otra, y otra. Y otro día, y otro. Hacé la plancha. Ahora que nadás cruzá hasta el fondo, un ancho, después un largo. Atravesar nadando la pileta, llegar a lo hondo, seguir, seguir, aguantar, retener el aire bajo el agua, subir, respirar. El agua ahora está fría, tibia, fría. Y la mirada de él, ahí, en mis movimientos como si le diera cierta tranquilidad el hecho de que yo hubiera aprendido a nadar. Tal vez alegría, no sé. Dormir, dormir, soñar. Soñar con el agua, estoy en el agua, tengo que cruzar, irremediablemente hay que atravesar el ancho de la pileta cuando todos se


quedan agarrándose al borde, flotando, nací Tauro, qué voy a hacer. El no está ahí ahora mirando, ahora no está. No sé dónde está pero no está. Vuelve a pasar el tiempo. Escucho otras voces, estoy en otros ámbitos. Ahora es de noche. La fiesta ya empezó, hay música, voces y también silencio, es toda una ilusión, un sueño. Volver a soñar ¿es posible? Soñar suena a sueño, a imposible y sin embargo esa palabra pronunciada por alguien convincente me induce a soñar. Esa noche duermo y sueño, vuelo, estoy en un avión sobre el océano, de pronto caigo en el agua a miles de metros de altura, sobre el mar. Es el océano azul y oscuro, adivino la profundidad mientras me pregunto si sobreviviré a semejante caída, a esa velocidad. Y sin embargo planeo en el aire como un pájaro y caigo y nado y nado entre las olas, estoy a flote, a salvo. Entonces despierto. Hay que enfrentar un nuevo día, me seco con la toalla blanca y encuentro esperándome en la mesa el café caliente y aromático. Viajaré en tren, miraré el río, trabajaré si puedo, volveré en otro tren. Subo a un radio taxi por las dudas, ya oscurece, debo ir a San Telmo. La nueve de julio es la mejor opción para llegar ahí y el espectáculo empieza en el semáforo. Malabaristas hacen la función frente a los autos, las esferas dan vueltas, espero la música, la música de las esferas que no llega ¿o si? La mano extendida del adolescente, alguna moneda desde un auto y el taxi arranca haciendo chirriar las gomas. Las luces encendidas de la nueve de julio son el mejor espectáculo de la noche. Si llego viva, pienso, si llego viva a destino tomaré menos café, llamaré a esa amiga con la que no hablo desde hace tanto tiempo. Nos detenemos en otro semáforo: antorchas en las manos de una chica, de musculosa y pantalones negros, pelo corto, ojos oscuros, se ríe, conversa, corre al medio de la avenida mientras dos jóvenes la esperan tetrabrik en la mano, el vino dulce como un sueño en la boca de los dos muchachos. La veré al día siguiente sentada en la plaza que corta la nueve de julio, con cara de sueño y grises ojeras, tetrabrik en los labios jóvenes, dos hombres jóvenes al lado de ella ¿qué destino le espera a esa mujer? Ya es de día, las luces frías de la noche se han extinguido, el sol entra por la ventana, me acomodo en un rinconcito, donde da el sol. Me levanto, pongo el piloto automático.

Rina Lastres. Cuba-España. CIRIACO EL SABIO

Por el pueblo se comentaba que había aparecido muerto, que lo había encontrado un grupo de muchachos que jugaba cerca de la desembocadura del río. Los vecinos lo comentaban, por eso salí corriendo hasta allí, para contemplar con mis propios ojos a aquella figura deforme, totalmente inflamada, con los ojos salidos de sus órbitas, que me hizo estremecer y me recordó los desastres que de niño había visto en la zona de Bayamo, tras el paso del ciclón Flora. Aquel horrible espectáculo que dejaron las inundaciones tras de sí, me resulta todavía violento recordarlo, así que cuando vi el cuerpo de Ciriaco hinchado y ya en pleno proceso de descomposición, no pude dejar de asociarlo a los estragos de un huracán pero… “no ha habido ningún huracán”, pensé, “entonces ¿esto qué es?... ¿qué ha pasado con Ciriaco?” Me quedé con la pregunta en el aire, sin encontrar una explicación razonable. Ciriaco el Sabio, como le llamaban todos, había venido hasta la zona nuestra procedente de Haití, según contó directamente, para matar el hambre y por temor a ser apaleado en su país por el simple hecho de ser y estar Por ser sencillamente un


hombre que no se metía en asuntos de política, pero que en un gesto de nobleza sin par se había atrevido a proteger a un individuo que huía de la furia paramilitar y se había guarecido bajo los árboles en el patio de su casa. Ciriaco no sólo no lo denunció sino que le dio comida por el par de días en que el forajido estuvo instalado debajo de la mata de cocos, implicándose de esta manera en el asunto, por lo que se vio precisado finalmente a salir huyendo de su país. Así llegó Ciriaco a la Isla. Aquí se instaló y aquí recibió también el apoyo de algunos de los nativos, así como el rechazo de otros. No porque fuera negro como un tizón, que muchos cubanos también lo son, sino porque al principio apenas podían entenderse con él. Con el tiempo, los breves intercambios con los naturales fueron aumentando, y Ciriaco aprendió bastante bien el idioma español, aunque siempre salpìcado por unas erres guturales que lo delataban muy rápidamente como foráneo. Fueron muchas las labores en las que hubo de ganarse el pan Ciriaco durante su vida. Primero el cañaveral, donde de sol a sol hería con su “mocha” los frágiles cuerpos de las cañas. Luego, como era fuerte, se convirtió en estibador. Muchos de estos hombre se enfermaban y terminaban aniquilados físicamente, pero Ciriaco no. El negro era fuerte y tenía voluntad. Era lo que en lenguaje de hoy llamaríamos “un sobreviviente”. No pasó mucho tiempo sin que los habitantes del pueblo donde Ciriaco vivía se dieran cuenta de que en él había algo más de lo que se notaba a simple inspección. Una especie de mundo interior, una especie de sabiduría que lo destacaba. Este descubrimiento se fue transmitiendo de boca en boca y a Ciriaco lo tildaron de adivino, y por eso lo apodaron “Ciriaco el Sabio”. Ciriaco nunca los contradijo, se dejaba llevar y lo tomaba como una muestra de amor. En el fondo, él, que no tenía familia, necesitaba afecto, y aquella forma de llamarlo se lo parecía. Lo que no tomó en cuenta aquel buen negro fue que a partir de ahi cada vez iría a tener menos tiempo libre. En el futuro no tendría tiempo para dormir una siesta o para irse con sus amigos a refrescar el bochorno del verano tropical con unas cervezas. Ciriaco se hacía cada vez más popular y llegaban hasta él seres asustadizos e inseguros en busca de orientación, mujeres deprimidas por una traición de amor y hasta negociantes, de cierto nivel económico, que querían conocer de antemano los resultados de su próxima inversión… La fama de Ciriaco el Sabio se extendía hasta los pueblos vecinos, y sábados y domingos se podía observar una larga fila de gentes en la puerta de su humilde casa, esperando ser atendidos, ser iluminados con la palabra certera y suave de aquel negro de aspecto fuerte y mirada generosa, que pagaba con esperanzas la hospitalidad anteriormente recibida. Ciriaco sólo tenía amigos. Nunca se casó, nunca se le conoció acercamiento a mujer alguna. Cuentan que un íntimo amigo de Ciriaco alguna vez comentó que se había enamorado de una mulata cubana, muy hermosa, pero que como era un hombre de sabiduría, había descubierto tras aquella vibrante belleza exterior un corazón lleno de miserias humanas y que, aunque la amaba, no se le acercó demasiado. Dicen que le componía bellísimas canciones con su guitarra, pero que como las escribía en su lengua, nadie se llegaba a enterar de lo que significaban aquellas expresiones palabreadas sobre una música suave y contagiosa. Eso es lo que cuentan, habría que saber de boca del propio Ciriaco qué fue lo que pasó, porque una cosa es lo que se diga sobre un hecho y algo muy diferente puede ser a veces la verdad que se oculta detrás de las apariencias. Si el negro Ciriaco tenía o no capacidades sobrenaturales, no lo sé. Lo que sí sé es que casi todos, en aquel y en otros pueblitos cercanos, se las adjudicaban y que tras su muerte el mito creció. Se llegó a decir que el cuerpo de Ciriaco había aparecido deformado porque tuvo la revelación de que Macarané, que era como se llamaba el pueblito en cuestión, sería víctima de grandes inundaciones que provocarían muerte y


miseria. Dicen que lo vio venir mirando hacia el cielo y observando cuidadosamente la posición de las nubes, y que en agradecimiento Ciriaco tomó una decisión: se fue al rio, justo allí donde empezaba a formarse ese ruido extraño que siempre preside la crecida, y se inclinó, abrió su boca lo más grande que pudo y comenzó a tragarse toda el agua que bajaba de la montaña, evitando así la inundación , ahorrándose tener que ver a animales, hombres, mujeres, ancianos y niños morir ahogados. Dicen que Ciriaco tragó agua, mucha agua, tanta, que logró evitar el desastre natural, salvando así muchas vidas, aunque, por supuesto, perdiendo la suya. Yo no sé si Ciriaco era vidente o no, pero como lo conocí, pude disfrutar de su sabiduría y alguna que otra vez me ayudó con sus atinados consejos, con su análisis acertado. Por eso cuando lo vi totalmente deformado, como un animal reventado por la crecida del río, me eché a llorar. Y ahora me siento feliz de haberlo llorado como un niño que llora a su padre, porque Ciriaco era en el fondo un hombre muy solo, una pequeñísima perla negra en medio de una pequeñísima isla verde. Mª Manuela Septién Alfonso. Cuba-España

EN VENECIA El tren llegó a la estación a la hora prevista. Ana descendió lentamente los escalones hacia la orilla de la acera, desde donde podría ver el mar. Iba con la cabeza en alto, atisbando el horizonte donde esperaba encontrar la preciosa vista del Gran Canal. Quería asegurarse de que efectivamente, estaba de nuevo en Venecia, como todos los veranos desde hacia quince años. Lo recorrió todo con sus ávidos ojos, a la vez que a su mente llegaba el recuerdo de su primer recorrido por aquellos lugares en compañía de Jim. Recordó con ternura todos los detalles de aquel primer encuentro. Se había sentando en una cafetería de la plaza San Marcos, para preparar su itinerario por la ciudad, cuando aquel hombre se acercó a ella pidiéndole permiso para sentarse a la misma mesa, ya que todas las demás estaban ocupadas por otros turistas. Así fue el encuentro de aquellas dos personas que estuvieron amándose en la distancia durante tantos años. Había sido un amor a primera vista. Ninguno de ellos preguntaría al otro más que su nombre, el resto no debía importarles, si había o no otro compromiso, ni siquiera de que ciudad procedían. El pacto había sido ese: “Encontrarse en Venecia todos los años en el mismo lugar y en la misma fecha”. Era maravilloso estar allí de nuevo. Casi diría que eran las mismas caras de todos los años. Se sintió complacida y feliz. Abrió la revista que tenía y se puso a hojearla. ¿Cuánto tiempo había pasado? – Miró de nuevo el reloj y vio que eran casi las ocho. Esta vez Jim estaba tardando un poco. Empezó a inquietarse. ¿Qué podría haberle retrasado? – Ya estaba dispuesta a marcharse al hotel cuando Paolo, el camarero ya conocido, se le acercó con un telegrama en la mano. Lo cogió con manos temblorosas. Un gran temor asaltó su corazón. Sólo Jim sabía que ella estaba allí, luego entonces, sólo podía ser de él aquel telegrama. Sintió que las piernas le fallaban y trató de no levantarse de la silla. Rasgó el sobre y leyó con avidez lo que decía: -

“Ana, perdóname. No puedo ir a Venecia. Estoy muy enfermo y me dan pocos días de vida. Te esperaré en el cielo. Jim .”

Sintió que se desvanecía y como su vida se iba apagando poco a poco. Quizás Jim ya la estuviera esperando en el cielo. Sólo Paolo pudo comprender lo que había


sucedido. El era el único testigo de aquella historia de amor, una historia que había durado quince años en Venecia José López Rueda. España LA CAMILA Estábamos a doce de noviembre. Hacía ya más de un mes que había regresado a Cuenca del Ecuador desde Valparaíso y estaba de nuevo alojado en el mismo hotel de costumbre. Cuando se vive mucho tiempo de pensión en una pequeña ciudad de provincias, uno acaba adquiriendo cierto aire de caballero viudo y sin hijos o de viajante de comercio con una úlcera en el estómago. Por las mañanas, mientras me afeitaba, me llenaba de angustia al advertir en mi rostro ciertos síntomas de tal metamorfosis. De manera que vi el cielo abierto cuando cierto día, en el café, don Baldomero y don Eustaquio me propusieron alquilar un piso para vivir los tres juntos. La casa donde nos instalamos era muy luminosa. Por todas partes había grandes ventanales. Abríanse los del sur sobre el río Tomebamba y se veían, a lo lejos, las montañas verdes y un par de árboles frondosos que, a finales de octubre, se cubrían de flores de color violeta. Enfrente de nuestro piso y a orillas del río, se alzaba la casa solar de un senador de la República. Por las ventanas del oeste, se desplegaba la perspectiva de viejos tejados y huertos perennemente verdes con palmeras verticales y esbeltas, cuyas copas sonreían felices en los días de sol, acariciando el azul del cielo con sus plumas o ramas. A los dos o tres días de haber alquilado el piso, logramos contratar a una criada india para que se encargase de las faenas domésticas. No había sido nada fácil encontrar una sirvienta, porque tratándose de tres hombres solos, todas temían la murmuración. Recuerdo que fue un lunes por la mañana cuando Camila se instaló en nuestro domicilio. Era una mujer de elevada estatura y seca de carnes. Tenía pelo negro y largas trenzas que le llegaban hasta la cintura. En su cara angulosa y cetrina, de pómulos salientes, llamaban la atención unos ojos oscuros y algo achinados que chispeaban de malicia, o se opacaban bajo el influjo de Dios sabe qué insondables tristezas. Camila tenía dos o tres dientes de oro y en uno de ellos le había grabado el dentista por la parte de atrás las iniciales A. S., correspondientes al nombre de su difunto marido que era quien había pagado el trabajo. Camila tenía polleras azules, verdes, coloradas. Los domingos solía ponerse muy elegante para ir a misa. Camila entendía la higiene a su manera. Por ejemplo, solía lavarse el pelo con frecuencia y, a veces, hasta pedía permiso para ir al río a bañarse en combinación. Pero, en cambio, jamás se cortaba ni limpiaba las uñas, que estaban siempre negras y daban a su mano cobriza y rugosa cierto aspecto de garra de pajarraco. Don Baldomero y don Eustaquio eran de oficio vitralistas y habían sido contratados para decorar los ventanales de la catedral. Tenían mucho trabajo y se pasaban todo el día en el taller. En cambio, a mí las clases me dejaban tiempo libre y podía charlar algunas veces con Camila. Hablaba la mucama un español con abundantes vocablos quechuas y me costó algún trabajo entender que “chulla” zapato significaba ‘un zapato’, que “pìti, piti” quería decir ‘poco, poco’ y “chuita, chuita” ‘limpio, limpio’. En cambio mis compatriotas no lograron entender la extraña jerga de la fámula en todo el tiempo que vivimos con ella. De ordinario, yo tenía que actuar de intérprete. La Camila no iba descalza como la mayoría de las indias, sino que llevaba unos inmensos zapatones hombrunos que hacían crujir los peldaños de madera cuando subía de la calle. Caminaba con el torso inclinado hacia delante, como un avestruz, y sus fláccidos pechos, absolutamente reñidos con el sujetador, le caían sobre el estómago. Era bastante difícil calcular su edad y por eso yo, una tarde, le pregunté la fecha de su nacimiento.


- ¿Cuándo “tam” sería? – me contestó con su risita maliciosa. La Camila se había casado bien “huambra” con un sexagenario que había matado a disgustos a sus dos primeras mujeres. La Camila se había casado con él de puro despecho contra su familia y, al año de matrimonio, el sexagenario había muerto bastante disgustado con ella, según parece. Nuestra mucama tenía mucho de gitana vieja y estoy seguro de que hubiera hecho una fortuna, si se hubiera dedicado a adivinar el porvenir o a echar las cartas. Era un auténtico personaje de grotesca tragicomedia. Uno de sus hermanos había muerto electrocutado cuando trataba de arreglar un cable de alta tensión. El otro, que trabajaba en las plantaciones de la costa y, a veces, se dedicaba a cazar caimanes en los ríos, había sufrido la mordedura de un saurio y se había quedado cojo. La Camila era de una religiosidad primitiva y absolutamente antropomórfica. Recuerdo que una tarde estaba yo escribiendo en mi despacho, cuando, de pronto, estalló una de esas tormentas que parecen catástrofes geológicas tan frecuentes en la región andina del Ecuador. La Camila entró en mi cuarto para ver si podía pegar la hebra y contarme por centésima vez la historia de su vida. Una andanada de truenos hizo temblar los cristales de las ventanas. Parecía que estaban moviendo de un lado para otro toda la mueblería celeste. La Camila pegó su frente a los cristales y después de contemplar un rato en silencio el llovido paisaje, exclamó: “¡Taita Dios está bravo!” Como se ve por esta frase, el Dios de la Camila era un viejo sujeto a todas las pasiones humanas y cuando estaba de mal humor, se liaba a lanzar rayos a diestro y siniestro y a disparar los negros cañones de la tormenta. Tenía un temor primitivo y hondo a toda la corte celestial. - Niñito, dé un permisito esta tarde para ir a ver a la Virgen de Baños – me dijo un día después del almuerzo -. Es bien brava y sabe castigar si no se la visita. La Camila era un tanto zarrapastrosa para los asuntos de la costura. Nadie en la vida me ha zurcido tan mal los calcetines. El color de los hilos era para ella una cuestión baladí. A don Eustaquio, por ejemplo, le cosió un día la bragueta de los calzoncillos con hilo verde y se quedó tan fresca. Pero esto no era lo peor. Lo peor era la uña siniestra y mellada que tenía en el pulgar derecho y que, invariablemente, venía inmersa en los caldos cuando nos servía la comida. Varias veces la conminamos a que se cortara aquel apéndice córneo aunque fuera con un formón. Pero la Camila se negó en redondo, argumentando que era su instrumento de trabajo en la cocina. Aquella uña formidable le servía para hundirla en las carnes del mercado y comprobar de este modo si estaban tiernas. La Camila nos amenazó con abandonarnos si insistíamos en que se privara de su herramienta, y como el servicio doméstico estaba muy difícil, no tuvimos más remedio que resignarnos a comer porotos y papas sustanciosamente adobadas con la mugre de la uña. Don Eustaquio, don Baldomero y yo jugábamos al mus por las noches y hablábamos de España. Don Eustaquio era el más nostálgico de los tres y se ahogaba de melancolía contemplando una acuarela del viejo Madrid que había pintado unos meses antes. Algunas veces, la Camila se sentaba en el suelo, envuelta en su manto rojo y seguía con atención las peripecias del juego. Todavía me parece estar viendo su cara de barro impasible y sus ojos hondos, oscuros, insondables.

Juan Calderón Matador. España VOZ DE OTOÑO Dormía la mujer serenamente cuando Otoño llamó a su ventana. Lo oyó cantar al otro lado del cristal como si fuese un pájaro cansado. ¿Quién era aquel extraño que perfilaba en grises los contornos del jardín? Su rostro no le era totalmente desconocido pero no podía precisar cuándo ni dónde se habían cruzado


anteriormente. Definitivamente decidió que no le gustaba ¡Tan terroso y anaranjado, tan de lluvia y ventisca! Ella, que siempre amó los verdes más rabiosos, los rojos, los azules..., miró la podredumbre en el traje de aquel desconocido, sus retales caídos por el suelo a meced de traviesos zapatos y de vientos sin rumbo. Notó el calofrío de su aliento entre las ingles y la nuca, sin poder evitar un estremecimiento. Buscó refugio bajo las sábanas, al amor de la manta recién desempolvada y allí formó de nuevo su posición fetal, como si demandara el tacto materno, su protección inexpugnable que le quitase el miedo. Pero él seguía cantando una canción tan triste como el mundo. La mujer no pudo resistirlo y regresó al ventanal. Sus ojos se encontraron al doblar la esquina de una lágrima. Ella sintió piedad y decidió acogerlo. Abrió la puerta de la calle antes de regresar al dormitorio, convencida de que él la franquearía con un ramito de pensamientos, que luego esparciría por su cuerpo. Despojada, tendió toda su estatura, fusionando la carne con los pliegues de una colcha tan hecha de recuerdos que en ella estaba escrita su biografía completa. En el capítulo más reciente ya se hablaba de la llegada próxima de aquel ignoto personaje. La mujer se resignó a su presencia muy a sabiendas de que le causaría pesar. Él no tardó en posesionarse de aquellos que sabía sus dominios. No se tomó el trabajo de presionar el timbre como hacen las visitas educadas, ¿para qué? Sólo empujó la puerta y avanzó con tanta prepotencia que todos los pequeños ruidos de la casa, a su paso, fueron enmudeciendo para buscar refugio en los rincones. Sabía muy bien dónde le aguardaba su objetivo y, al entrar, se colaron tras él las machas de humedad, que no tardaron en hallar acomodo en las paredes, los muebles y sobre todo en aquel lecho donde aguardaba la mujer vestida únicamente de temores. Las intrusas escarbaron en su carne y se adueñaron de todas las veredas de su cuerpo. Sumisas a las órdenes de aquel amo cruel, hundieron sus hocicos y hurgaron como hurones hasta encontrar los huesos y tiraron de ellos para dejarlos doloridos de por vida. El instinto de la mujer la empujó a defenderse, mas ya no había remedio. Lo vio tan poderoso frente a ella que solo pudo aflojar sus tensiones y recibirlo en el zaguán del cuerpo, aquel templo que había preparado y cuidado durante tanto tiempo para que todo en él fuera belleza. Él se tendió sobre ella y a su contacto el lecho se inundó de frío, las carnes femeninas se ajaron con presteza, los pechos descendieron varias escalinatas, el vientre se curvó, se deformaron las caderas, se le plegó el rictus de la boca y los ojos perdieron sus destellos. El mal-venido, a pesar de haber conseguido sus propósitos, siguió sumergido en un continuo gimoteo, con la voz enredada en aquella canción tan deprimente que alejó de la casa a cuantos amantes habían frecuentado la cama de la mujer de primavera y verano, la misma que en aquel momento abrió los ojos sobresaltada y pudo recordar al personaje que le había ocupado el sueño, la pesadilla de su primer otoño personal. Por olvidar el mal recuerdo quiso entonar una canción de moda, entonces descubrió que también ella cantaba ya con voz de pájaro cansado. Corrió al espejo y contempló a una desconocida que apenas recordaba a la mujer que era antes de acostarse. Quiso llorar pero en lugar de hacerlo se irguió como una diosa y, con la dignidad que dan los años, se enfrentó a aquella extraña: Creí que te odiaría, pero no. Te acepto como eres, mujer de otoño. Juntas seremos invencibles. Pongámonos un toque de carmín y salgamos a la calle. La vida nos aguarda y no me parece conveniente hacerla esperar ni un solo instante.


Andrés Tello Arránz. España LA MONTAÑA DE LA VIDA El hombre, anciano y enfermo, llegó hasta la cumbre de la montaña y desde allí divisó el terreno que se extendía a sus pies. Hacía muchos años que deseaba subir y dejar su huella en las nieves perpetuas, que durante todo el año veía desde su casa, abajo en el valle. Desde niño, siempre quiso llegar a lo más alto, pero nunca pudo cumplir su deseo y ahora en el ocaso de su vida lo había conseguido. Con dificultad paseó por la nieve, dejando que sus botas dejaran las huellas de sus pasos. Se sintió fatigado y notó que el frío calaba sus huesos. Tiritando, pensó que era el momento de comenzar a bajar. Según descendía notaba que la temperatura era menos fría y siguió avanzando. Andaba tan despacio, que cuando llegó a la mitad de la montaña le sorprendió la primavera. Los animales comenzaban a emparejarse y los pájaros construían sus nidos. La nieve líquida caía desde lo alto, formando cantarines arroyos y el hombre imaginó que sus huellas se habrían derretido y ahora formaban parte de esas pequeñas corrientes de agua, que llegarían al mar para bañar otras tierras, que él siempre había deseado visitar. Se tumbó en el fresco césped, a la orilla de un pequeño torrente y, desde allí, observó que un nuevo ciclo comenzaba. Los árboles lucían sus brotes, que en poco tiempo, se convertirían en hojas de distintos tonos verdes, los nidos de las aves comenzaban a bullir con nuevas vidas y los gazapos correteaban alegres detrás de su madre. Estaba tan tranquilo en aquel ambiente que pronto le invadió un suave sueño. Despertó sin saber que tiempo había transcurrido y pensó que ya era hora de comenzar a descender de nuevo. Al fin, llegó a la falda de la montaña, ya era verano y el calor apretaba. Buscó la sombra de los árboles para cobijarse del sol y observó que los campos comenzaban a agostarse y habían perdido su frescura. Los arroyos bajaban sin fuerza y en algunos, solo un hilo de agua corría por su cauce. Los gazapos ahora eran veloces conejos, que construían sus madrigueras y los pájaros, ya adultos, dormitaban en las ramas de los árboles. El hombre observaba todo con dificultad, pues, en sus ojos unas sombras iban apareciendo, impidiéndole ver las cosas con claridad. Ya había llegado al pie de la montaña y unas oscuras nubes amenazaban tormenta. Casi sin fuerzas, se cobijó en una cueva y allí, notó en su cuerpo que había llegado el otoño. Ráfagas de viento sacudían los árboles y las hojas, antes verdes, tomaban distintos colores, que iban del marrón, al naranja y al rojo. Pronto esas hojas alfombraron el suelo. El anciano completamente extenuado, miraba las que aún quedaban en las ramas de los árboles, que iban desapareciendo poco a poco. Una mañana, al despertar, vio que quedaba una sola que, pegada a una rama resistía los envites del viento. El hombre la miraba y con lágrimas en los ojos esperó a que cayera al suelo la última hoja.

GALERÍA DE ARTE Por Leoenora Acuña de Marmolejo y María Luisa Cano


barco sobre el ocaso. Oleo sobre lienzo

Autora: Leonora Acu単a de Marmolejo


Semidesnudo: Óleo sobre lienzo, autora:

María Luisa Cano

(propiedad de Isabel Díez Serrano)


HABLEMOS DE: SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ por Isabel Díez Serrano Homenaje en su Aniversario (Para el Frente de Afirmación Hispanista) Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, nació en San Miguel Nepantla (México) el 12 de Noviembre de 1648, aunque algunos apuntan su nacimiento en 1651 y muere en la ciudad de México el 17 de Abril de 1695. Fue religiosa católica, poeta, dramaturga, novohispana. Por la importancia de su obra recibió los sobrenombres de El Fénix de América y La Décima Musa. Hija ilegítima, su madre fue la criolla Isabel Ramírez de Santillana y su padre Pedro Manuel de Asbaje y Vargas Machuca, militar español de Vergara en la provincia vasca de Guipúzcoa. Niña precoz, aprendió a leer a los tres años y a los ocho compuso su primera loa. Descubrió muy pronto la biblioteca de su abuelo donde se aficionó a la lectura y a los libros. Leyó a los clásicos griegos y romanos y la teología del momento. Aprendió latín en 20 lecciones, escuchando las clases que le eran impartidas a su hermana y a escondidas. A los 14 años fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo. Apadrinada por los Marqueses de Mancera, brilló en la corte virreinal de Nueva España por su erudición y su habilidad versificadora , siendo muy admirada por su talento y precocidad. Fue la mayor figura de las letras hispanas del siglo XVII. Sor Juana Inés quiso ir a la Universidad y hasta alguna vez se le pasó por la cabeza vestirse de hombre, pero pensó era menos descabellado meterse a monja. Prefirió el convento al matrimonio para poder gozar de sus aficiones intelectuales: “Vivir sola… no tener ocupación obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros”, escribió. Después de un intento fallido en las Carmelitas debido a la fuerte disciplina, ingresó en las Jerónimas. Tenía una celda de dos pisos y sirvienta. Su celda se convirtió pronto en punto de reunión de poetas e intelectuales, llevando a cabo no solamente temas literarios sino además experimentos científicos. Reunió una muy nutrida biblioteca, compuso obras musicales y escribió una extensa obra que abarcó diferentes géneros, desde la poesía y el teatro, en los que se aprecia la influencia de Góngora y Calderón, hasta opúsculos filosóficos y estudios musicales. Su amistad con las virreinas plasmada en versos usando el código del amor cortés, la llevaron a una errónea interpretación de los mismos en aras de ciertas tolerancias homosexuales, ya que a las dos virreinas que coincidieron temporalmente con ella les escribió poemas bastante encendidos. Fue precisamente una de las virreinas, Condesa de Paredes, Marquesa de Laguna quien publicase los primeros poemas de Sor Juana Inés. A su muerte, cuentan que Juana quiso suicidarse. El ingenio y originalidad de Sor Juana Inés la han colocado por encima de cualquier escuela o corriente en particular. Su sed de conocimientos desde la infancia la llevaron a emprender una aventura intelectual y artística poco común, a través de las disciplinas como la teología, la filosofía, la astronomía, la pintura, las humanidades y por supuesto la literatura, por lo que se convirtió en una de las personalidades más complejas y singulares de las letras hispánicas.


En la poesía de Sor Juana hay numerosas y excelentes composiciones profanas (redondillas, endechas, liras, décimas, sonetos) entre las que destacan el tema amoroso, como lo demuestran, entre otras obras, los “54 Sonetos de Amor y Desamor” de Sor Juana Inés de la Cruz, editados por el Frente de Afirmación Hispanista, (México), preciosa joya en miniatura, entelada y en el 1997, del que transcribimos un ejemplo:

AL AMOR Y AL DESAMOR Yo no puedo tenerte ni dejarte, ni sé por qué al dejarte y al tenerte, se encuentra un no sé qué para quererte, y muchos sí sé qué para olvidarte. Pues si no quieres dejarme ni enmendarte, yo templaré mi corazón, de suerte, que la mitad se incline a aborrecerte, aunque la otra mitad se incline a amarte. Y si es fuerza querernos haya modo, que es morir el estar siempre riñendo, no hablemos más en celo y en sospecha: pues quien da la mitad no quiera el todo, y cuando me la estés por allá haciendo sabe, que aquí estoy haciendo la deshecha. Igualmente abundan las de temática mística en la que una fervorosa espiritualidad se combina con la hondura de su pensamiento, como sucede en el caso de ; “A la Asunción”, delicada pieza lírica en honor de la Virgen María. Mención aparte merece su “Primero sueño”, poema de casi mil versos escrito a la manera Gongorina en el que Sor Juana describe de forma simbólica, el impulso del conocimiento humano que rebasa la barrera física y temporal para convertirse en un ejercicio de puro y libre goce intelectual, nada comparable a las Soledades, de Góngora, cuyo tema tanto se ha debatido: “siendo de noche, me dormí, soñé que de una vez quería comprender todas las cosas de las que el Universo se compone; no pude ni aun divisar por sus categóricas, ni aun solo un individuo. Desengañada, amaneció y desperté… Precioso tesoro éste del sueño, real o inventado, que quiso dar a conocer con la claridad de su ingenio y que tantos estudios ha despertado dado que hay tanta filosofía en él, tanto conocimiento a la vez que sed del mismo. Alucinaciones tal vez, complejo cósmico privativo de todo gran poeta. Mente clara, gozosa, espiritual al tiempo que profana, “despierta” en suma, como ella nos dice., soplo lírico que recorre del primero al último verso. Composición que se puede dividir en tres partes, según opinión de Robert Ricard u Octavio Paz, y llegar hasta doce (Alfonso Méndez Plancarte). ¿Cómo es posible que sonidos tan preñados de futuro salgan de pronto de un convento mexicano de monjas? Se pregunta Kart Vossler. Y su primer biógrafo, el padre Diego Calleja, apunta: “en este valiosísimo poema se suponen sabidas cuantas materias en los Libros de Ánimas se establecen, muchas de las que tratan los mitólogos, los físicos en cuanto médicos, las historias profanas y naturales, así como otras no vulgares erudiciones.”


Siendo todo él de tan grande interés, no podemos más que señalar –para situarnos en el contexto adecuado- unos cuantos versos, elegidos del final de dicha composición: Llegó en efecto, el sol cerrando el giro que esculpió de oro sobre azul zafiro: de mil multiplicados mil veces puntos, flujos mil dorados: líneas digo, de luz, claras salían de su circunferencia luminosa, pautando al cielo la cerúlea plana; y a la que antes funesta fue tirana de su impero, atropadas embestían, que sin concierto huyendo presurosa, en sus mismos horrores tropezado su sombra iba pisando, y llegar al Ocaso pretendía con el (sin orden ya) desbaratado ejército de sombras, acosado de la luz que el alcance le seguía. Consiguió, la vista, del Ocaso el fugitivo paso, y en su mismo despeño recobrada esforzando el aliento en la ruina en la mitad del globo, que ha dejado el sol desamparado, segunda vez rebelde determina mirarse coronada, mientras nuestro Hemisferio la dorada ilustraba del sol madeja hermosa, que con luz judiciosa de orden distributivo repitiendo a las cosas visibles sus colores iba, y restituyendo entera a los sentidos exteriores su operación, quedando a luz más cierta el mundo iluminado, y yo despierta. “Despierta”, sí, esa sería su condición después de este sabrosísimo sueño, despierta del “soñar” y despierta del “despertar” que para mí tiene otra connotación mucho más metafísica, psíquica, filosófica o mística. La misma Juana se sintió francamente decepcionada, al ver que no podía ni entender ni explicar la concepción del mundo, con el entendimiento ni con las palabras adecuadas a pesar de haberlo intentado, a pesar de su gran intelecto, y a pesar también de que tenía muchas experiencias tanto interiores como exteriores. Su poesía se completa con varios hermosos villancicos que gozaron de mucha popularidad, así como menciones de algunas ciudades mexicanas como Puebla, por ejemplo. La Juana Inés de los villancicos es la poetisa de espíritu universal. Versifica en latín y en lengua nahuatl, portugués y vizcaíno, imita las jergas de negros y mulatos y simula el congolés. Muchos de ellos se estrenaron en las Catedrales de México, Puebla y Antequera (hoy Oaxaca), donde intervenían músicos y cantantes, poetas, coreógrafos, impresores y encargados de iluminación y demás servicios. José María Pemán ha puesto su atención en otro mérito de Sor Juana y es su facilidad para transmutar en poesía los recursos intelectuales y científicos de los que era millonaria y


fue también uno de los primeros en advertir la modernidad y atrevimiento pre-lorquista de algunas imágenes poéticas de Sor Juana, por ejemplo la que hace de la Virgen mientras es subida a los cielos: La que sí compone el pelo La que sí se prende el manto, No tiene para alfileres En todo el cielo estrellado… Otro ejemplo que no queremos dejar de destacar, aunque más trivial, fue su animadversión a los hombres que hablaban mal de las mujeres que escribían, ya sabemos que en aquellos tiempos estaba mal visto que la mujer fuese intelectual, ni siquiera aficionada a la lectura y mucho menos a la escritura y así, negaban su capacidad intelectual y literaria como otros menesteres. Sabido es también que aborrecía a ciertos hombres por sus vicios echándoles la culpa de cuanto hacían con ciertas mujeres, que después eran criticadas por los mismos y que sin duda ha dado la vuelta al mundo por su gran popularidad: “Hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón/ sin ver que sois la ocasión/ de lo mismo que culpáis./ Si con ansia sin igual/ solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien/ si las incitáis al mal?...” En cuanto a su prosa fue menos abundante pero de gran brillantez. Se encuentra formada por textos devotos como la célebre Carta Athnagórica (1690) y sobre todo por la respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1691), escrita para contestar a la exhortación que le hiciera firmando con ese seudónimo el Obispo de Puebla para que frenase su desarrollo intelectual. Y todo porque en plena madurez literaria, criticó un sermón del Padre Vieyra, portugués de origen, jesuita, y lo impugnó sosteniendo lo relativo a los límites entre lo humano y lo divino, entre el amor de Dios y el de los hombres, lo que dio motivo al Obispo a tomar cartas en el asunto y firmando bajo seudónimo le pidió que se alejara de las letras profanas y se dedicara por entero a la religión. Mujer de gran carácter y bien documentada no podía asumir dicha ofensa por lo que le provocó una reacción bien airada, contestando al escrito del que hablamos más arriba y haciendo una encendida defensa de la labor intelectual de la mujer y del que transcribimos un fragmento: “…porque aunque sea contra mí, me ha hecho Dios la merced de darme grandísimo amor a la verdad, que desde que me rayó la primera luz de la razón, fue tan vehemente y poderosa la inclinación a las Letras, que ni ajenas represiones ni las propias han bastado para que deje este natural impulso…” Sin embargo, en concepto de obediencia, plena de contradicciones, también escribió: “…Digo, que recibo en mi alma vuestra santísima amonestación, de aplicar el estudio a los Libros Sagrados, que aunque viene en traje de consejo, tendrá para mí sustancia de precepto.” Éstos y otros escritos no solo constituyen detalles interesantes de su vida sino que también nos revelan aspectos de su fuerte perfil psicológico. En dramaturgia escribió 18 loas, dos sainetes: “Los empeños de una casa” y el juguete mitológico-galante “Amor es un laberinto”, y anteriormente a sus tres autos sacramentales, aborda temas históricos de América y México, con la convicción de que estas obras se presentarían en España ante los reyes, la nobleza y el pueblo de


Madrid. En “El divino Narciso, la conquista militar de los pueblos indígenas de México y el encuentro teológico de dos mundos que inician la conquista espiritual. En “ San Hermenegildo”, el descubrimiento de las tierras que entonces se llamaban Indias Occidentales y en “ El cetro de San José”, representa la imposición de una nueva estructura en América, basada en la concepción jurídico-teológica de la España Católica y aunque la influencia de Calderón era notable en algunos de sus trabajos, la claridad y belleza del desarrollo posee un acento muy personal. Marcelino Menéndez y Pelayo ha dicho de esta gran mujer: “No se juzgue a Sor Juana por sus símbolos y jeroglíficos, por su Neptuno Alegórico… por los innumerables rasgos de poesía trivial y casera de que están llenos los romances y décimas con los que amenizaba los saraos de los virreyes Marqués de Mancera y Conde de Paredes. Todo esto no es más que un documento curioso para la historia de las costumbres coloniales y un claro testimonio de cómo la tiranía del medio ambiente puede llegar a pervertir las naturalezas más privilegiadas”… lo que más interesa en sus obras es el rarísimo fenómeno psicológico que ofrece la persona de su autora”… “Hay acentos de sus versos que no pueden venir de la imitación literaria…” Los versos de amor profano de Sor Juana Inés son de los más suaves y delicados que han salido de pluma de mujer” (Armas y Letras – Año 1. Núm. 4. Abril 1944). Se han hecho muchos estudios de la obra de Sor Juana Inés, si bien no tantos como merece tan insigne poeta. El Frente de Afirmación Hispanista editó en 2002 “CUATRO CANTOS Y UN ENSAYO A SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ”, en el que intervienen nombres tan prestigiosos como: Gabriel Alvarez de Toledo y Pellicer, Emilio Ballagas, Francisco Hurtado Mendoza, Ramón Martínez Cortés y Adalberto Echevarria Alonso; los cuatro primeros laurearon a Juana con cuartetos, sonetos y décimas a las que ya no llamamos Espinelas sino Malaras, gracias a otro gran descubrimiento de Fredo Arias de la Canal cuyo ejemplo deja bien patente en su recientemente publicado “GENESIS DE LA DÉCIMA MALARA” de Mayo de 2008, con gran documentación al respecto. Echevarria en cambio, se dedica más al estudio y profundidad de la autora que nos ocupa. En cuanto a los poemas de amor escritos por Sor Juana –dice- tienen una extraordinaria cualidad de contagiar al lector, que vibra emocionado. Es indudable que la veracidad de sus versos y la auténtica emoción nos llevan a pensar que la poeta durante toda su vida se sintió entre las redes de fuego en que andan los amantes. Estoy entre los que piensan –continúa Echevarría- que a pesar de las pruebas aportadas por los investigadores acerca de su condición lesbiana, ésta mujer de fina sensibilidad, se sintió atraída por el amor del sexo opuesto, así como una lucha interna entre el Amor y la Razón, dando valiosos ejemplos en sus magníficas décimas, juegos de palabras, coqueteos e ingenio. Al mismo tiempo, le atribuye en sus décimas una fina ironía que maneja con destreza en no pocas ocasiones. Amores platónicos diríamos, en su correspondencia lírica con el poeta José Pérez de Montoro , valenciano (1627-94) a quien nunca dejaba sin respuesta en sus amorosos romances. Añadamos a éstos sus comparativos con Miguel Ángel, donde se identifican las aún intrigantes relaciones amorosas de una de las más grandes poetas de la Hispanidad. A Sor Juana Inés de la Cruz, le encargaban versos que ella escribía con agrado. Cualquier celebración, obsequio, pedido, felicitación, elogio, iba siempre acompañado por una o más “espinela”, rectificamos “Malara”, lo que corroboraba su autenticidad de poeta inspirada por cualquier cosa que ocurriera al alcance de sus sentidos, de ahí que encontremos poemas dedicados tanto a hombres como a nombres de mujer.


Desde los tiempos de la Décima Musa, ya un grupo de religiosas de Portugal, se sintió atraído por su obra y en gran medida recibió su influjo. También en España se conoce la fuerza con que irrumpió su obra y cómo se incorporó en el grupo e avanzada entre las más altas voces de su tiempo. Muchos fueron los poetas americanos que sucumbieron atrapados en la redes creativas de Sor Juana, pero no pasaron de meros imitadores, lo que nos deja claro que estamos ante una poeta de las mayores que dio a luz la historia de la literatura, sobre todo de la Poesía. Muchos ensayos sin duda, repetimos, aunque no los suficientes y sobre todo, carentes de lo esencial, la verdadera y oculta personalidad de Sor Juana. En este punto, diríamos que, sin entrar en calificaciones poéticas, volvemos al Frente de Afirmación Hispanista y su Presidente , quien no hace crítica literaria al uso, pero que gracias a su talento y a sus investigaciones podemos conocer aspectos que escapan a otros críticos literarios, basándose en la investigación del lenguaje poético o Protoidioma, de donde deduce la personalidad, con sus traumas de la infancia, las neurosis más o menos visibles que se puedan tener tanto en la infancia como a lo largo de la vida de un poeta, diciendo de Juana, que fue “la más connotada poetisa erótica de la Hispanidad” en su INTENTO DE PSICOANÁLISIS DE JUANA INÉS Y OTROS ENSAYOS SORJUANISTAS, de 1972 su primera edición, más tarde la segunda en 1988. Su complejo deseo de ser envenenada en “El Divino Narciso”, de cuya obra nos pone varios ejemplos: SERPIENTE PONZOÑOSA No llega a tus espejos, lejos, lejos de tu corriente hermosa, su ponzoña revienta; tu corres, limpia, preservada, exenta.

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¡Quién fuera tan dichosa que pudiera ENVENENAR sus líquidos cristales para ponerle fin a tantos males, pues si él bebiera en ella mi VENENO penara con las ansias que yo peno! Y así continúan los ejemplos de los arquetipos “fuego” “piedra, “ojo”, “abandono” etc. comparables con los de Miguel Angel. Su masoquismo psíquico, el oculto deseo de rechazo materno o el de ser abandonada, que nos muestra en un magnífico soneto. Defensa de rechazo hacia los hombres, por lo que Juana, dada su calidad de mujer, deseaba ser madre, pero sin el contacto masculino. Su deseo de exhibicionismo literario, siendo primero el deseo de exhibirse en la Corte actuando como dama de honor de la Virreina. Su sed o su hambre de saber, su desmedido afán por instruirse e investigar todo lo que estaba a su alcance. La palabra a un poeta le da el máximo placer –dice Fredo Arias de la Canal- ya que se asemeja a la dulce leche materna que evoca, cuya imagen a la vez, rechaza. Deducimos tanto de su obra, como de los aspectos de su personalidad, que a Sor Juana le interesaba todo lo de este mundo, tanto el Amor divino como el humano, amor a todas las cosas.


Su confesor le prohibió que siguiese escribiendo y debido a su gran fama intelectual desencadenó su ira, ante lo que ella decidió rechazarlo como confesor. Así también se ha hablado del asesinato espiritual de esta mujer, por lo que se deduce en su soneto: A la Esperanza, donde bien claro se advierte la desolación en la que se encontraba al ser vapuleada por su sabiduría tanto en lo mundano como en lo espiritual

A LA ESPERANZA Difunta enfermedad de la esperanza que así entretienes mis cansados años y en el fiel de los bienes y los daños, tienes en equilibrio la balanza. Que siempre suspendida en la tardanza de inclinarse me dejan sus engaños, que lleguen a esconderse en los tamaños la desesperación o la confianza. Quién te ha quitado el nombre de homicida? pues eres más severa si se advierte que suspendes el alma entretenida, y entre la infausta o la felice suerte, no lo haces tú por conservar la vida sino por dar más dilatada muerte. Poco antes de su muerte, fue obligada a deshacerse de su biblioteca así como de su colección de instrumentos musicales y científicos. Murió, ayudando a sus compañeras enfermas durante la epidemia de cólera que asoló México en el año 1695. La poesía del Barroco alcanzó con Sor Juana Inés de la Cruz su momento culminante y al mismo tiempo introdujo elementos analíticos y reflexivos que se anticipaban a los poetas de la Ilustración del siglo XVIII, por lo que pensamos como Octavio Paz, que Sor Juana Inés no solamente es la figura más alta de la poesía colonial hispanoamericana sino que es también uno de los espíritus más altos y profundos de nuestras letras siendo mujer, monja y nacida hace cuatro siglos, ya que no sólo tenía un cierto atractivo más allá de la niña prodigio, más allá de su belleza -por lo que podemos ver en su autorretrato y lo que hemos leído sobre ella-. Voz clara y precisa, preciosa, en el mundo hispánico, defendiendo su dignidad como intelectual, defendiendo a la mujer en general, su acceso al saber. Fue la primera aportación de México a la cultura universal. Concluyendo: por la singularidad de su trayectoria, su obra, su vida entera, la biografía de Sor Juana Inés de la Cruz será siempre de lo más interesante, venga de quien venga el estudio. En la Ciudad de México se celebra pues este año 2008 su Aniversario, y el Frente de Afirmación Hispanista, ha hecho una Convocatoria-Certamen para premiar los tres mejores sonetos dedicados a esta gran mujer. Vaya aquí también mi homenaje en forma de cuartetos hecho hace algunos años y editado en mi libro: TESTIGOS DEL AMOR Y LA LOCURA, (2003) dedicado a Sor Juana, así como un reciente soneto de este mismo verano de 2008.


MARAVILLA DE DIOS, SU CRIATURA Rosa divina que en gentil cultura nos diste tu frescor y tu fragancia, siglos después, a solas, en mi estancia me pierdo saboreando tu hermosura. Tus vuelos son mis vuelos en la noche, tu paraíso aquel, al que llegaste en tus versos, el mío, y me dejaste asida a tus sonetos, como broche. Maravilla de Dios. Su criatura, Amor que con Amor te desposaste. Amor, que con palabras nos legaste la gracia de tenerte en tu escritura. -----------------------DEL AMOR Y LA MUERTE Si el ser humano es frágil en la hora de su muerte, será porque ha probado la llama del infierno y, arrobado decide estar arriba y a deshora. Porque dicen que nadie vuelve ahora a contar lo que vio y, enamorado de la vida de acá, desarbolado persigue que la noche, sea aurora. Clara es la muerte, Juana, las estrellas, aquel que no las ve, ciego se va; es abrir una puerta, dejar huellas detrás de lo divino, dar lo que ha el cuenco de sus manos. Las querellas del desamor, serán polvo-Amor ya.

GERARDO PIÑA-ROSALES Y SU LAUREADA NOVELA: “DESDE ESTA CÁMARA OSCURA” Por: Leonora Acuña de Marmolejo. EE.UU Leí con verdadero interés y fruición la extraordinaria y por tanto laureada novela “DESDE ESTA CÁMARA OSCURA” de Gerardo Piña-Rosales y puedo decir rotundamente, que es verdaderamente preciosa en todos los aspectos. La historia que encierra, ha sido vertebrada en 19 capítulos precedidos por motivantes y acertados títulos ilustrados con sus propias y geniales fotografías. El meollo sobre la odisea histórica del trasterrado emigrante español Rafael Bejarano, nacido en Ronda, es admirable, y más admirable aún la mágica péndola con


la que Piña-Rosales rescató del olvido las vivencias paradigmáticas de este admirable ser humano; y tal como el novelista manifiesta, por “su valor histórico, psicológico y literario”, tomó su decisión de escribirla. Se ha hecho una realidad su sueño de compilar una biografía de la narrativa española del exilio, abarcando el período que va desde el estallido de la Guerra Civil española en 1936, hasta 1977 cuando se disolvió el Gobierno de la República en el exilio; y esto fue afincado en su tesonero y altruista estudio de la cultura española y el exilio republicano de 1939 teniendo previamente publicados numerosos artículos y libros sobre la literatura creada por la España peregrina. En 1987 su amigo Eugenio F. Granell (figura cimera de la diáspora republicana), ofreció en Nueva York un simposio y allí le habló a Piña de Rafael Bejarano (de quien ya Piña- Rosales había obtenido referencias en los círculos newyorkinos del exilio), y le ofreció los datos necesarios para ponerse en comunicación con Bejarano quien sería el personaje protagonista de su novela la que fue laureada en el VIII Premio Internacional de Novela Corta CASINO-AYUNTAMIENTO de LORCA. Rafael Bejarano es un escritor y fotógrafo del exilio español quien decidió vivir en un voluntario y silencioso ostracismo en Tarrytown, un pueblo del Estado de New York. Su vida conlleva la impronta de cierto complejo de culpa que a veces nos asalta a todos los emigrados por haber dejado atrás nuestra tierra nativa, y la de Bejarano carga con dolorosas vivencias, representando uno de los ejemplos más dolorosos de los exiliados del siglo XX. Queriendo estar aislado de sus congéneres, debido a su traumatizada vida, Bejarano decide escribir sobre su vida, este acopio de experiencias que finalmente llegan a manos de su compatriota quien las diera a la luz en la traba y la urdimbre de tan famosa novela. Así Piña-Rosales va tras las huellas de este misántropo acreedor también a merecido prestigio en los medios periodísticos y fotográficos durante la década de los sesenta a los setenta. Se cree que quizás a raíz del divorcio de su esposa Norma, pintora frustrada quien sufriera de ciertos trastornos mentales (a los cuales más tarde se sobrepuso), y del distanciamiento de su hija Tamar (talentosa pianista), tras de una crisis emocional, Bejarano resolvió como en un mecanismo de defensa, enconcharse en un ostracismo de silencio y aislamiento social. Hemos de considerar que tras de 25 años de convivencia matrimonial, Bejarano se formuló la consabida pregunta que regularmente se hacen los divorciados con cierta aprensión de culpabilidad: ¿Sería mía la culpa? Y finalmente se confiesa “obsesivo, pasionado, arrogante, y cáustico” (Pág. 23). Se dolió siempre del desapego de su hija, mas terminaba conciliatorio consigo mismo diciendo que estaba siempre con ella a través de la música (disciplina en la que él la había enfocado), de los grandes maestros Bach y Chopín. Tras de varios intentos fallidos de Piña por entrevistar al esquivo protagonista de esta historia , finalmente consiguió una cita (previo acuerdo) para acudir a verlo en su casa de Tarrytown la que este llamara “mi madriguera”, un viejo edificio de ladrillo rodeado de un inmenso jardín. Allí un hombre alto, huesudo, con cejas pobladas, una barba blanca, y unos ojos verdigrises, salió a recibirlo: ¡Era Rafael Bejarano! En esa su “madriguera” dentro de una morriña silente, ocupaba el sótano destartalado, atiborrado de libros, revistas, archivos y álbumes. Allí, separado de todo esto, tenía su entrañable laboratorio fotográfico al que él llamara sofisticada y crípticamente mi “Cámara Oscura” Rehuía el tema –para él doloroso-, del exilio aunque había escrito varios libros tales como FACES OF THE SPANISH EXILE y LOS ZINCALÍ. Tras de esta entrevista que develó un poco su secreto retiro, Piña no vuelve a verle. Más adelante Bejarano lo llamó para anunciarle que le enviaría un paquete con sus notas biográficas, con la anotación de que si las consideraba irrelevantes o superfluas, las descartara. Allí en el paquete había una nota en donde en forma un tanto misteriosa y cáustica le decía que emprendería un viaje del que no sabía si


regresaría y finalmente con cierto esplín e ironía le manifestaba que no pretendía con estos escritos triunfar ni de la vejez ni del olvido; aclarando que al fin y al cabo su vida sólo tenía relevancia para él mismo. Aunque Piña-Rosales, muy noble y honestamente refiriéndose al triunfo de su novela dice: “me he limitado a enmendar un poco la arbitraria puntuación…..” (Pág. 17) es indiscutible que con su talentosa pluma ha pergeñado admirablemente la historia del protagonista, que marca importantes hitos en el sendero de este transmigrante en su doliente diáspora, con la que también se sienten identificados muchos trasterrados, especialmente quienes se han desarraigado de su tierra natal por problemas políticos, y quienes a pesar de tratar de oculturarse a la nueva patria que noblemente los ha acogido, siempre recuerdan con nostalgia de ausencia a su amada patria nativa. Por esta razón podría decirse que esta historia es como la radiografía que muestra magistralmente el propio yo del protagonista (la hondura íntima de su ser donde duermen soterrados los más bellos recuerdos de su inolvidable España), y su sentir de emigrante que no logra una nueva identidad. Allí en su “madriguera”, su amado refugio, Bejarano denodado coleccionista como lo fuera Neruda, atesoraba objetos y muebles como en un enlace psicológico que lo ataba a sus vivencias a través de su itinerante errancia por el mundo: cacharros de cobre granadino; platos de cerámica talaverana; vasijas de Chiapas; jícaras de Santa Fe; mesas de Thailandia; objetos de Salem en Massachusetts; daguerrotipos y litografías bostonianos; en fin: fotos y objetos testimoniales, sus “naturalezas muertas” como él las llamaba, hasta una calavera humana, objetos a los que él aludía con cierta saudade como a “mi incurable dromomanía”. (Pág. 21 y 22). A propósito de los coleccionistas, cabe relatar aquí, que en cierta ocasión se encontraba Neruda en compañía de Rafael Alberti en una callejuela de París que se llama Rue du Chat qui peche, cuando tras de haber visto sobre la puerta del taller de un modestísimo y pobre zapatero una enorme llave de hierro incrustada al muro, casi en éxtasis ante el capricho de querer llevársela a Chile para su colección de llaves, habló con el artesano (quien ni recordaba esa llave allí), y le manifestó su vivo deseo de poseerla. El zapatero le dijo que ni siquiera era de él esa llave, y que sería difícil sacarla de allí. Neruda entonces, abandonó el lugar para luego (después de varios intentos por adquirirla), regresar con un albañil quien se encargó de arrancarla de aquel muro, tras de lo cual Neruda se presentó ante el hombre (a quien realmente no le importaba mucho el objeto), para mostrarle el codiciado trofeo y recompensarlo con 500 francos de entonces, precio que el zapatero aceptó muy complacido. Más tarde esa llave estaría como un triunfo más en la colección del poeta en su residencia de Chile. Allí en la Cámara Oscura de la “madriguera” de Bejarano, hay una colección como algo tremendamente simbólico: sus propias fotografías que le servían cual catarsis en las retrospectivas de sus vivencias de errante expatriado. A través de la novela, se observa obviamente su pasión por la fotografía (en la cual fue también un devoto y triunfador); y su pasión cartográfica como lo demuestran las paredes de su “madriguera” cubiertas de mapas y fotografías geográficas con marcas de sus recorridos especialmente por América del Sur a la cual se refería manifestando su deseo vehemente de conocer de esta más países, y ciudades de especial interés no sólo en el aspecto geográfico sino también en el político-social, sitios que despertaban en él, su inquieta curiosidad intelectual: Venezuela, Cartagena; Ecuador; Quito; Perú; Machu Pichu, Bolivia; Santiago de Chile; Asunción; Buenos Aires etc etc. (Pág. 26) En la Cámara Oscura de su “madriguera” como testigos de su vocación fotográfica y como tesoros de su errante vida por el mundo, se exhiben innumerables fotos de México, Argentina, Francia, e Inglaterra (Pág. 81). Precisamente que nuestro protagonista Rafael Bejarano, escritor y fotógrafo español, reconoce con especiales remembranzas, que fue su tío Salvador, quien despertó en él su vocación fotográfica (por la que también se ha distinguido nuestro novelista el talentoso Gerardo Piña-


Rosales), y recuerda que alguna vez le dijo muy sabiamente, que la fotografía consiste en escribir con luz, y que la calidad de esta reside exactamente en la percepción visual de quien la hace (Pág. 63). Es de anotar que en el caso de Piña –Rosales quien recibió el material referente a la vida y la obra del propio protagonista de la historia de su novela (Rafael Bejarano), se repite el ejemplo de otros casos muy singulares como el del también connotado escritor y novelista español, Darío Fernández-Florez, quien recibió de autor anónimo el manuscrito que constituiría el meollo de su renombrada novela “Yo estoy dentro”. En nuestro caso particular, nuestro novelista se destaca por su admirable fluidez narrativa con una facundia motivante que conlleva identidad de sentimientos patrios, dentro de su pulso directo, vibrante y objetivo en el que se transparenta como se dijo en un principio, su inquietud por investigar los hechos y la historia de la cultura española en épocas críticas. El doctor Piña-Rosales nació en La Línea de la Concepción, Cádiz en 1948. Cursó estudios universitarios en las Universidades de Granada y Salamanca; luego en 1977 ya en Nueva York obtuvo su licenciatura en Lengua y Literatura españolas, y más tarde en 1982 su maestría y doctorado en el Centro de Graduados de CUNY. En la actualidad es el Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. ¡Albricias para Piña-Rosales por el bienmerecido galardón obtenido con su preciosa novela DESDE ESTA CÁMARA OSCURA! ¡Este es otro triunfo para nuestras letras! CESAR VALLEJO Y PAUL CELAN: ESPERANZA EN LA PIEDRA DEL SILENCIO. Luis Alberto Ambroggio. Academia Norteamericana de la Lengua Española. La gran poesía, para Jung sobrepasa al inconsciente personal y toca el inconsciente colectivo, por eso "surge del alma de la humanidad y no puede explicarse verdaderamente intentando reducirla a factores personales". A los setenta años de la muerte de Vallejo en París en un abril y a los 38 años de otro abril en que, desde el puente Mirabeau, al que había cantado Guillaume Apollinaire, Paul Celan se suicida arrojándose a las primaverales aguas del río Sena, es oportuno volver a asomarnos a la vida y algunos textos de César Vallejo y Paul Celan como ilustraciones del postulado de Jung, con su nuevo lenguaje poético, naciendo para morir y muriendo para vivir. Ambos en su feroz noche poética cantan con vitalidad universal su agonía, el silogismo irracional de su intimidad y el sufrimiento humano, el absurdo distorsionado de una creación y existencia vacíos de significados. Son lamentaciones poéticas con una sensibilidad que conjura piedras, en su desesperación, como seres que no ofenden, que incluso piden amor a la Nada. Y allí –en esa esperanza del silencio- ellos y todos llegamos a la sabiduría del dolor. Las fechas, las experiencias en que encuadran sus poemas no son concretizantes de la realidad trágica, sino sólo un pasado del presente, singulariidad en el universo del tiempo, espacio y sus personajes. Como si sus vidas, sus poemas, fuesen intentos de respuesta al dicho y cuestionamiento deprimente de Kafka: «existe abundancia de esperanza, pero no para ninguno de nosotros». Postura representativa del pesimismo radical de comienzos del s. XX, en reacción al fracaso finisecular del positivismo científico en términos de guerras, exterminios, injusticias. Paul Celan en el poema “En los ríos” dice: En los ríos,/ al norte del futuro,/tiendo la red que tú/titubeante cargas/de escritura de piedras,/ sombras. César Vallejo, como Celan, con la complicidad extenuante del lenguaje verdugo, también se resiste a la destrucción de este repetido “cadáver lleno de mundo”, con la pasión existencial del acorralamiento y la duda: ¡Y si después de tantas palabras,/ no sobrevive la


palabra!/¡Si después de las alas de los pájaros,/no sobrevive el pájaro parado!/.../¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!/¡Levantarse del cielo hacia la tierra/por sus propios desastres/y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!/¡Más valdría, francamente, que se lo coman todo y qué mas da!…/…/¡ Se dirá que tenemos/en uno de los ojos mucha pena/y también en el otro, mucha pena/y en los dos, cuando miran, mucha pena…/Entonces… ¡Claro!… Entonces… ¡ni palabra! Ambos así en un feroz debate íntimo, agónico, “Parados en piedra”, “piedra negra sobre piedra blanca”, nos han dejado un legado de escritura agudamente sensible al sufrimiento humano con una fuerza insospechada, como la de las piedras, que misteriosamente en su silencio grita la sombra de una posible esperanza, buscando solidaridad y rebelión, dentro de las pérdidas, incluida la del lenguaje.. En este año aniversario y otros abriles vale la pena escuchar esa voz que a través de estos dos grandes poetas del siglo XX habla en expresiones coincidentes y peculiares, dentro de sus desarticulaciones verbales, que –como bien dice Marco Antonio Campos- ponían en pedazos un pedazo de sí mismos, involucrándonos a todos en la celebración del sufrimiento.

ENTREVISTA A LA ESCRITORA ISABEL DÍEZ SERRANO Por Beatriz Valerio. Argentina 1- Estimada Isabel, me gustaría entrevistarla sobre su invitación por el FRENTE DE AFIRMACIÓN HISPANISTA, A.C. en México y su Presidente Fredo Arias de la Canal, a dar una conferencia sobre Sor Juana Inés de la Cruz ¿Qué puede destacar de esta disertación que haya marcado la interacción del público con su conferencia? No destacaría gran cosa, ya que Juana Inés de la Cruz es demasiado conocida en Méjico, tanto su vida como su obra por los muchos estudios que se han realizado sobre ella, sin embargo he sido invitada y alguna aportación habré hecho o lo habré contado de manera diferente, el caso es que viniendo de España hay gran aceptación por parte del público que es extremadamente generoso y demuestran gran cariño con todo lo que les llega. Mi aportación más personal han sido unos poemas dedicados a Sor Juana para terminar el acto. Yo únicamente puedo contar, primero el gran silencio, más tarde el calor y las felicitaciones finales. 2- Siguiendo con la vida de esta escritora mejicana, la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII porque cree usted que reivindicaba tanto el aprendizaje de las mujeres. Primero, por ella misma, quien probó en sus propias carnes el vapuleo de los hombres hacia la intelectualidad y la sabiduría que en ella, era un don. Después, por todas las demás mujeres de la época, considerando una injusticia tanto la desigualdad como el aprovechamiento de ciertos sectores, a sabiendas que las reprobaban siempre. Los hombres no podían aprobar que una mujer supiese más que ellos, no era bueno entretenerse en leer o escribir. Esa era su postura. 3- Pasando a una de sus obras Inundación castálida de la única poetisa, musa décima, cómo puede usted explicarle al lector el gran valor que llevan los versos de este largo poema épico lírico. Inundación Castálida fue el título pomposo que para estrenar las primeras obras de Sor Juana, le diera la virreina Condesa de Paredes, armando un gran revuelo con este asunto. Si se refiere a “Primero sueño” que fue en realidad el poema más largo (casi 1000 versos), lo tenía todo. Nada que ver con las Soledades de Góngora, que tanto se ha debatido. Este poema contenía todos los saberes, filosóficos,


metafísicos, psicológicos, místicos, religiosos. En él, se iba descubriendo ella misma, su entera personalidad mientras trataba de entender el mundo, la creación…Esto le causó grande dolor al no tener la claridad, la revelación que ella esperaba encontrar y que no fue capaz, como aún no lo ha sido para ningún ser humano. Sufrió mucho porque no pudo explicar con palabras lo que iba experimentando en este supuesto sueño. 4- Quiero entrar ya más a su aspecto personal con esta escritora, ¿qué es lo que más le ha marcado en su estudio a Sor Juana? Aparte de su buena poesía, su variedad temática y rítmica, excepcional para aquella época siendo mujer y monja-, fue el gran carácter que tenía, ya que no se doblegaba ante nadie sabiéndose en la verdad de lo que le preguntaban y tendiendo el valor de criticar un sermón, antiguo ya, de uno de los padres bien conocidos, el Padre Vieyra, lo que tantos problemas y reproches le conllevó. Pero ella bien sabía podía hacerlo gracias a su gran erudición. 5- No quiero dejar de aprovechar este tiempo que gentilmente me ha brindado para felicitarla por su extensa obra y destacarla como excelente poetisa, me gustaría que nos cuente cuál es su tema preferido al escribir y porqué Mis temas son tan variados como la vida misma, según el ritmo del corazón. Cada libro editado es diferente sin dejar de ser yo misma en todos y cada uno de ellos. Sin embargo, no creo que me distinga mucho de los demás poetas en este asunto. El amor o Amor, la vida, la muerte, la naturaleza, Dios, temas eternos de todos o casi todos, eso sí, mi trato con la Poesía es de absoluto respeto llegando a trascender todo cuanto me rodea y la rodea. Eso en realidad no sé si será virtud o defecto pero soy así y quiero seguir siéndolo, fiel a mí misma. Auténtica, pese a quien pese, guste o no. 6- Y ya para finalizar y agradeciendo su tiempo qué le gustaría comentar al lector sobre la poesía de nuestra época Creo que en general hay muchos y muy buenos poetas en la actualidad; no sólo hablo de España, sino de México, Argentina, Venezuela, Perú, Ecuador, Chile, Cuba, en todos los países de habla hispana. Se escribe mucho y bien, pero quizás se publica demasiado y no todo es bueno, hay demasiada hojarasca con eso de Internet, las páginas, los blogs, y claro, eso tapa o entretiene un poco lo que es verdaderamente bueno. Pero el tiempo pondrá a cada cual en su sitio. Espero. 7- No me olvido de solicitarle que deje una forma de contacto para aquellos que quieran contactarse con usted o leerla en la red. Muchísimas gracias por haber aceptado esta entrevista. Como digo anteriormente creo que hay demasiado entretenimiento en la red, pero si alguien desea visitarme y contactar conmigo, estupendo. Mi página personal, donde puede verse parte de mi vida y mi obra, aunque sólo sea una pequeña muestra es www.oriflama.es ahí verán también mi correo profesional: isabeldserano@oriflama.es ya que dirijo la revista del mismo nombre. Gracias a usted por su invitación.


RESEÑAS RINA

LASTRES. SOLEDAD PARA TRES Y UNA VACA. Un libro de relatos, magníficos relatos donde la autora pone de manifiesto su buen quehacer literario. El cuento o relato que da título al libro diríamos ¿el mejor?, no sólo ése, y tan original. Hay tanta ternura en ellos, en todos y cada uno de ellos, sin caer en la niñería… La soledad, eje central, llevada con sencillez, sin estridencias, como pasa la vida, poco a poco, como cae la lluvia en esta humedecida estación otoñal. Felicitamos a Rina sinceramente y esperamos nos haga partícipes de otras lecturas, tanto de poesía como de narrativa. ELIANA GODOY GODOY. ANTOLOGÍA DEL HAIKU ORAL TRAUMÁTICO, TANÁTICO Y CÓSMICO. Poeta, que nos abandonó el año pasado, hacedora de haikus, en su haber más de 15.000, nos presenta en esta ocasión nuestro amigo Fredo Arias de la Canal, Presidente del Frente de Afirmación Hispanista, una selección de los que según sus investigaciones merecen llevar el título arriba indicado. Bonitos, líricos, sensibles, sabios algunos: “La vida a veces/ es una llamarada/ dentro de un cero…estampas, instantáneas tanto se podría decir japonesas en cuanto se refieren a la naturaleza, o de cualquier otra parte del mundo donde se viene practicando esta modalidad poética, sin contar con los tres elementos exigidos, pero sí con la medida de 5-7-5 y plenos de una gran belleza. ALFONSO LARRAHONA KäSTEN: Antología del soneto Oral Traumático, Fanático,y Cósmsico. Con prólogo y análisis arquetípico de Fredo Arias de la Canal y editado por el Frente de Afirmación Hispanista, nos llega esta nueva muestra de sonetos, de los que ya nos tiene acostumbrados el amigo Larrahona. Estos no guardan un sentido cronológico, sino arquetípico según nos tiene también acostumbrados Fredo Arias. En este magnífico volumen se van desgranando las heridas, los traumas de la infancia, de la vida del poeta, los miedos, los fantasmas, así como las primeras profecías tanto de su vida como de su obra, donde escribe: “la historia de su sed” inherente a todo poeta, y aún así nos sigue escribiendo estos magistrales sonetos, donde en un alarde de masoquismo, nos dice, para terminar y por poner uno de los muchos ejemplos de tan excelente poesía: “Soy pájaro flechado en pleno vuelo/ que se entrega feliz a su martirio. Así es Alfonso, así su obra.

MARTA DE ARÉVALO: MARIPOSAS Y FANTASMAS. La autora nos presenta un sueño, un sueño vago, difuso, profundo, puede que hasta real; el sueño de una casa donde “también había mariposas” El sueño, al hacerse realidad, habitan los fantasmas del pasado coexistiendo con los habitantes. Indócil, revoltoso y puro “creció tan alto que me perdí/ en sus hombros”, dice de Arévalo en un bonito poema. O “andaba con su aire de manzana” dedicado a esa “hada” que duele con su injustificada ausencia, terminando con “el soñador” que le llevó al zodiaco de enero, mientras las doradas mariposas auyentaban los espectros que iban y venían hasta que comenzaron a huir despavoridas. Desaparece también el rastro de los fantasmas. ¿Los sueños? Allá, nos dice Marta de Arévalo, sigue la casa soñada o real llena de mariposas, habitantes, y sobre todo misterio, metáforas bien dosificadas y buena poesía…


CARMEN DE LA FUENTE: CAMPECHE-MÉXICO: DE AMORES VISIBLES E INVISIBLES: “Uno va por la vida/ dejándose pedazos de otras vidas”, nos dice esta mejicana mientras le va cantando al amor, a su tierra en unos magníficos sonetos, a su hermano de España, Juan Cervera y le pide a la Vida su juventud, ya lejana, con bellísimo acento, porque su espíritu así lo es. “Entra la música por las delgadas capas del oído/ y llega al corazón/ donde se piensa sin palabras”. Ya, nonagenaria, no le teme a la muerte: “La muerte es natural/ tan natural como caer las hojas de un árbol/ o la putrefacción de una manzana” Trascendencia a la vez que cotidianidad. Sabe utilizar el lenguaje tanto si sube o baja del Más Allá, como si hablara con el coloquialismo humilde de las cosas. Y sabe que su casa “está amparada por la sombra de un arcángel”. MAGALY QUIÑONES. PUERTO RICO: PASIÓN Y LIBERTAD. La pasión y la libertad que nos presenta esta autora Puertorriqueña, es la que siempre ha tenido, en su manera de ser, de transmitir con poesía lo que le duele o antoja. Tan pronto canta a su amada tierra como al amor o a la guerra. Poemario que coge en su seno varios temas, la gracia del poema: Apuesta: “ A que la playa es una plaza./ A que la plaza es un jardín/. la brisa un pan en flor/ y el río una vía láctea… para terminar diciendo: A que sí. Como vemos, no exento de bellas metáforas. Lenguaje limpio, claro, directo, que comunica a la par que da belleza a ciertos contenidos como La Creación, Atada s los caprichos, o Parte de Prensa. Deseamos que esa “voluntad de ser con la que cierra el poemario, sea su secreto para volver a reencontrarnos con su poesía. Mª DEL PILAR ACEVEDO BRITO. MÉXICO: POEMAS EN TI. POR TI y PARA TI. Libro éste ganador de los CLIV Juegos Florales Nacionales en Papantla –Veracruz-, nos muestra 20 sonetos de corte clásico, impecablemente construidos. Amor y desamor es el tema recurrente, romanticismo, no exento de una amargura o nostalgia por el amado ausente.. La finura y la elegancia del lenguaje, sin estridencias, aportando metáforas o imágenes sorprendentes le otorgan una belleza inigualable: “Esta que no se baja de la aurora/ y no puede quedarse muda y quieta/ que se tiñe las canas y hace dieta/ jurando que la vida empieza ahora”. Mientras estos sonetos nos ofrece Mª Pilar Acevedo, “la vida se le va despacio”, dice, entre amar y no amar… Mº MANUELA SEPTIÉN ALFONSO: ALGO DE MÍ. María Manuela Septién nos ofrece un bonito ejemplar editado por Cardeñoso, donde nos muestra parte de su poesía, prosa y relatos, según divide ella misma el libro en esas tres partes enunciadas. Poesía, hasta ahora desconocida para nosotros y en la cual se estrena sin duda, con una cierta timidez, en la que nos habla, como todo poeta emigrado, de la nostalgia de su patria, del amor, de la familia… Prosa, en la que deja volar su pensamiento y su imaginación: Y finalmente, Relatos, en cuyo estilo la vemos más fuerte quizá por haber conocido ya algunos de ellos como: “La cueva árabe”, “La Perla” o “Pedro Perea”, pero que sin embargo no dejan de sorprendernos con su magia y su toque final de misterio. Como debe ser. FRANCISCO HENRÍQUEZ: CARTA LÍRICA Nº 32. Número especial nos ofrece el amigo Henríquez, dedicado al homenaje a Fredo Arias de la Canal, Presidente del Frente de Afirmación Hispanista y Director de la Revista Norte por sus cuarenta años


de entrega del Premio Vasconcelos, y que este año ha recaído sobre el escritor, investigador, español, residente en Guadalajara, José Julián Labrador, de quien dice Henríquez, es el moderno Petrarca, en unas bellísimas décimas, como él nos tiene acostumbrados. Este nº 32 lo respalda un buen número de poetas que han querido sumarse a este homenaje tan merecido a este mecenas de las letras, ya universal y que cuenta con innumerables amigos escritores en cualquier parte del mundo.

ANTONIO MACIAS LUNA: VERSOS QUE EMPUJAN DESDE EL ALMA: Sevillano, afincado en Chile, nos hace entrega de sus versos, que verdaderamente “empujan”. Canta, como otros tantos emigrados, la nostalgia de su patria, España, Sevilla, sus hijas, el amor que dejó y el que encuentra ya irremediablemente aceptando su nuevo destino, “adornando de azul sus pensamientos/ manejando el pincel de la Poesía,” según nos cuenta en un magnífico soneto de la primera parte que él titula :Poesía con Rima, donde nos muestra una poesía clásica con gran musicalidad. La segunda parte, la titula: Poemas libres y nos habla de su soledad que es al fin y al cabo la soledad de todo hombre. Dice “libres” pero encontramos en todos ellos ese ritmo interno (que no rima), que todo buen poema debe llevar.

JUAN RUIZ DE TORRES: POESÍA COMPLETA (1950-2008). EDICIÓN DIGITAL. No podríamos reseñar como merece, la obra de este gran hombre de las artes, las ciencias y las letras, que ahora nos presenta su obra literaria que comprende de 1950 hasta 2008. Un CD que distribuye su contenido en 0.. Presentación. Índice y Biografía. 1. Poesía completa. 2. Poéticas. 3. Sobre Juan Ruiz de Torres (Estudios comentarios y reseñas). 4. Grabaciones. 5. Memoria gráfica. Sólo podemos adelantar, por el momento, dado el gran contenido y por lo que ya hemos podido comprobar, --siendo aún muy poco--, que sin duda ha realizado un gran esfuerzo y durante mucho tiempo, y que nos ha dejado para la historia, una obra ejemplar, conociendo su meticulosidad y su capacidad de trabajo tanto físico como mental. Que sin duda también, será algo muy difícil de superar o aun siquiera de igualar. Esperamos no tardar mucho tiempo en dar buena cuenta de todo el contenido. Felicitaciones de antemano.

FREDO ARIAS DE LA CANAL: LA PERSONALIDAD METAFÍSICA DEL POETA. De nuevo un libro interesante editado por el Frente de Afirmación Hispanista, A.C. en México. Dividido en cuatro actos y en otros tantos capítulos cada uno nos, reitera el pensamiento de algunos de los filósofos sobre el Origen Cósmico, La posesión del poeta, La Génesis del protoidioma o la relación de la metafísica del poeta con el trauma oral, poniendo ejemplos de poemas de numerosos poetas conocidos de habla hispana, que entran dentro de algunas de las categorías citadas, llegando a la conclusión, entre otras muchas de que la personalidad metafísica del poeta puede ser la causa interna que lo destruye “y eso ocurre por dos causas evidentes: El poeta sufre de una adaptación inconsciente masoquista y tiene el peligro de ser dominado por los arquetipos del hambre, punción, veneno y asfixia, ya sea para matar, suicidarse o enfermar de cáncer. Lo que le salva de estas tragedias, --dice--, es la sublimación de sus creaciones poéticas, ya sean éstas


musicales, pictóricas o literarias”, siendo para este autor, el filósofo Jung el que más se acerca a las leyes de la creatividad por él descubiertas, asegurando que el protoidioma arquetípico --parte esencial del inconsciente colectivo—, cuya memoria está en la zona del paleocortex cerebral es de carácter hereditario y no eterno. Es biológico y no divino. Lamentamos no tener aquí espacio suficiente para una reseña de mayor magnitud, como merecería tan magnífica obra de este investigador Mexicano.

BRÍGIDO REDONDO. “OSCURA LUMBRE”. (El soneto Erótico en la Poesía Mexicana). Editado por la Casa Maya de la Poesía en Campeche (México). Con un magnífico prólogo o estudio de Brígido Redondo, nos adentra en los vericuetos del amor y del erotismo y lo hace con una gran selección de poetas contemporáneos y la bella, clásica y divina estrofa del soneto. Todos ellos bien timbrados, esmerilados, pulidos al máximo para dar este resultado espectacular al lector de OSCURA LUMBRE.. Estrofa que, como bien dice el antólogo de esta selección siempre estará vigente por su gran sonoridad, y otras exigencias al uso, según explica en párrafo segundo de su estudio o prólogo a esta edición. Famosísimos poetas ya desaparecidos algunos, otros en activo y a quienes pudimos abrazar, como Nelly Ponte, María Pilar Acevedo o el mismo Brígido Redondo, hacen de este libro un magnífico manjar para todo amante de la buena poesía. Felicitaciones por esta recopilación y este aporte a las letras de nuestros hermanos mexicanos, sin duda, muy difícil de igualar. ODALYS LEYVA ROSABAL. ANTOLOGÍA FEMENINA CUBANA DE DÉCIMAS Y MALARAS ORAL TRAUMÁTICAS. Auspiciado por el Frente de Afirmación Hispanista, A.C. en México, Odalys Leyva nos ofrece este nuevo volumen dedicado a la décima femenina y cubana, advirtiendo en su prólogo lo que tanto sabemos y venimos reivindicando desde tiempo atrás –la igualdad de la mujer con el hombre en el campo de la Literatura—en el que, entre otros, se nos viene marginando con descaro y mejoramos muy lentamente. No hay poesía masculina o femenina, hay “buena o mala poesía” y eso implica a ambos sexos. Lamentablemente, tendremos que seguir luchando para que nuestra voz se deje oír entre tanto ruido. Y es cierto que hay mucha poetamujer que está demostrando a su paso una buena obra y que todo quedará en su sitio con el tiempo, mientras siga habiendo investigadores como Odalys, quien nos presenta una buena selección de poetas cubanas, recopiladas y estudiadas por ella misma, así como los interesantes descubrimientos de Fredo Arias de la Canal, Presidente del Frente de Afirmación. Una buena selección de décimas, decimos, muchas de ellas Malaras, en las que se incluyen algunas de la propia autora.


NOTICIAS CEDRO: El valor de los derechos de autor Manifiesto de CEDRO en su vigésimo aniversario En el vigésimo aniversario de la creación de CEDRO, manifestamos que: 1. El trabajo de escritores, traductores y editores es una de las bases de la riqueza intelectual de la sociedad. 2. La dignidad profesional de autores y editores tiene su fundamento en el Derecho de Autor. Es legítima su aspiración a obtener una remuneración por el uso de sus obras, y a que su trabajo creativo se respete y se proteja. 3. El acceso a la información y a la cultura no puede ni debe realizarse sacrificando los derechos de autor. 4. Las obras de autores y editores constituyen un valor insustituible para la educación, la formación permanente y la innovación en empresas, organismos públicos y centros educativos. 5. El sector del libro y de las publicaciones periódicas tiene en España una relevancia estratégica: contribuye de forma significativa al producto interior bruto, a la creación de puestos de trabajo, a la mejora de la balanza comercial y a la generación en el extranjero de una imagen positiva de nuestro país. Por todo ello: 1. Reclamamos a los poderes públicos un decidido apoyo a los creadores de la cultura escrita y una defensa enérgica y activa de sus derechos de autor, para alcanzar los mismos niveles de respeto que existen en otros países europeos. 2. Demandamos el mantenimiento de la compensación para los autores y editores por la copia privada de sus obras, que se lleva a cabo masiva e indiscriminadamente en una gran variedad de aparatos y soportes. 3. Instamos a todos los centros de trabajo y de formación en los que se utilizan reproducciones de libros y publicaciones periódicas mediante fotocopia o digitalización, a obtener la autorización previa de los titulares de derechos, tal y como exige la ley, mediante una licencia de reproducción de CEDRO. 4. Expresamos nuestro compromiso con el desarrollo educativo, científico y cultural español, así como con el necesario progreso de las bibliotecas en nuestro país y con las políticas de fomento de la lectura. 5. Manifestamos nuestra voluntad de continuar trabajando para consolidar e incrementar los importantes logros obtenidos en los últimos veinte años en materia de reconocimiento de los derechos de autor, de remuneración a autores y editores por la reproducción de sus obras, y de educación a los jóvenes acerca del valor de la creación original, objetivos para los que pedimos la comprensión y la colaboración de la sociedad.

Madrid, 1 de julio del 2008


NOTICIAS DE LA DIRECCIÓN

Isabel Díez Serrano: Dio una conferencia sobre el Protoidioma y a continuación presentó el libro “Biorritmos” (Tanáticos y Cósmicos) con el Ateneo Escurialense, en la explanada de la silla de Felipe II, el día 24 de Juliode 2008. Presentó José María Calvo, Presidente del Ateneo Escurialens

José María Calvo

Isabel Díez Serrano


Ha sido invitada por el Frente de Afirmación Hispanista, AC. México y su Presidente, Fredo Arias de la Canal, a dar una conferencia sobre la vida y obra de Sor Juana Inés de la Cruz. en el Museo de Arte Colonial y la Casa de Cultura de la Ciudad de Morelia, (Michoacán) México del 7 al 21 de Setiembre de 2008.

Museo de Arte Colonial -Morelia – Michoacán - México 12 de Setiembre de 2008

El día 1º de Octubre se presentó el libro “CUENTOS PARA MURCiA” en el Instituto Internacional de Boston, en Madrid, en el que Isabel Díez ha colaborado con uno de sus cuentos a la ciudad murciana: CARAVACA DE LA CRUZ.


Ha sido invitada por la Facultad de Filología y el Ayuntamiento de Sevilla al ciclo de lecturas “Femigrama 2008” presentando su poesía en varias Bibliotecas de dicha capital andaluza. Del 19 al 21 de Noviembre de 2008. Asimismo ha participado en una Antología de poetas sevillanas, editada para dicho proyecto. Ver en Pdf en: www.oriflama.es

Rocio Arana

Isabel Díez

Nuria del Saz

Mª Jesús Arteaga

Eugenia Puertas

Perlas: Escribí el primer verso y lo lloré a escondidas. Carmen de la Fuente. La palabra le da al poeta el placer de la dulce leche materna… Fredo Arias de la Canal La poesía llama al oído del poeta. Lo provoca. Le gana casi siempre. Isabel Díez Serrano Poeta es el que siente el alma de las cosas. Noemí Fernández Triana.


Digo al pueblo que me tiene oprimido mi poesía. Yo en todo la obedezco. José Martí Poesía es el eco del asombro Luis Alberto Ambroggio Poesía es la punta del alfiler que abre las puertas de mis sentidos. Juan Calderón Matador La poesía es la aristocracia del lenguaje Miguel Ortega Isla Ni musa ni inspiración divina: el poeta solo frente al poema. Ángela Reyes La poesía es a la música lo que las palabra al sonido Lola Vicente

oriflama  

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