Issuu on Google+

Lunes, 18 de marzo. Después de un largo viaje de casi siete horas, llegamos a nuestro hotel. Nos dejaron un tiempo para instalarnos, y luego salimos a hacer una visita cultural por la cuidad. Visitamos el Palacio de Oriente, los impresionantes jardines de Sabatini… Y además dimos un paseo muy largo por las calles de la ciudad. A eso de las nueve y media nos entró hambre, y decidimos buscar un lugar para cenar. Los treinta que éramos (el instituto de Salamanca, el de Santander y sus profesores, además de alguno de los “profes” de Madrid) nos dirigimos a “Casa Mingo”, un bar – restaurante bastante famoso, a cenar. Ya a las once y cuarto volvimos sobre nuestros pasos hacia el hotel. Como estábamos muy cansados, no hubo nada de juerga nocturna.

Martes, 19 de marzo. Todos nos despertamos llenos de ganas de patearnos toda la ciudad. Pero el plan para hoy es distinto: vamos a ir al instituto con el que hacemos el “intercambio”, el I.E.S. Mariano José de Larra. Allí haremos varias ponencias, tanto los alumnos de Santander como los de Salamanca. ¡Uff! Después de un impresionante desayuno en el buffet del hotel, ha habido un caos total para llegar todos sanos y salvos al instituto. A las ocho menos cuarto, todos en la puerta del hotel. Luego, casi cuarenta minutos entre ir en el metro y llegar desde la estación al colegio. Pero allí nos espera una agradable sorpresa: los alumnos del Larra nos han preparado un espectacular desayuno (segundo desayuno) a base de chocolate con churros. ¡Mmmm! A las diez más o menos empiezan las exposiciones. Primero, la de los alumnos de 2º de la E.S.O., en inglés, sobre los Beatles: el estilo y las canciones de distintos grupos de esa época, junto con algunos vídeos de actuaciones de estos famosos músicos. Luego, la exposición del instituto Torres Villaroel, de Salamanca. Esta ponencia tuvo como tema principal el ambiente del barrio y del instituto: las distintas zonas de las que provienen los alumnos (el barrio de San José, más conocido como “Sanjo”, el de La Vega… También nos hablaron de la distribución de la gente en cada una de las zonas: la parte vieja, donde vive la gente humilde, y la parte nueva, donde habita sobre todo la gente mayor, etc. Luego, después de una pausa en la que salimos al patio, hubo talleres: de artesanía y de química. En el primero hicimos unos marcapáginas muy chulos; y, en el segundo,


comprobamos por qué las hojas de los árboles son verdes, separando la clorofila del resto. Cuando terminaron los talleres, nos fuimos en metro al parque del retiro a comer. En este caso íbamos todos: los alumnos del Larra, los del Villaroel y los del Albericia. Pero antes de disfrutar del bocata que nos habían preparado, dimos un paseo en barco solar por un gran lago artificial que hay en este parque. Fue una pena que empezara a llover justo en ese momento. Luego, después de comernos el bocadillo, íbamos a ir a visitar un palacio de cristal que por lo visto está muy bonito, pero como a esas alturas llovía a cántaros, decidimos ir directamente a hacer una gymkana por el Casco Antiguo de la ciudad que teníamos planeada. La verdad, no nos vamos a engañar, también esto resultó un fracaso. Todos los equipos que se había formado (bueno, casi todos) hicieron trampas. Por poner un ejemplo, mi equipo se metió en un McDonald’s. Buscamos las respuestas a las preguntas de la gymkana en el Google Maps. Pero como sabíamos que el lugar donde terminaba el recorrido era la Plaza Mayor, fuimos allí directamente. La tecnología, es lo que tiene…

Pero, a esa hora, todos empezamos a excitarnos: ¡íbamos a ir al Circo del Sol! Volvimos al hotel en metro y, una vez allí, nos quedaba una hora y media para hacer lo que quisiéramos. La fiesta que no había habido la noche pasada fue entonces. Los teléfonos de las habitaciones no paraban de sonar, y en ellos se oían diálogos como los siguientes: -

¿Sí?...

-

¿No?...

-

¿Qué? ¿Qué has dicho?...

-

¿Sí?...

-

¿Perdón? ¡Eh! ¡No cuelgues!

Bueno, después de todo aquel disparate, a las siete y media o así, nos fuimos a un centro comercial que había enfrente de nuestro hotel a cenar. No podíamos ir después, porque el espectáculo acababa muy tarde.


El bocadillo que nos tomamos en un Pans & Company estaba riquísimo, pero el Circo del Sol fue muchísimo mejor. Había de todo: trapecistas, payasos, equilibristas… Ya eran más o menos las doce cuando volvimos al hotel.

Miércoles, 20 de marzo. Hoy es nuestro último día en la capital. Pero también tenemos un horario muy especial, sobre todo para los amantes del fútbol: además de varias ponencias, y de algunas cosas más, vamos a visitar el campo del Real Madrid, el Santiago Bernabéu.

Las ponencias de ese día fueron muy variadas: una de los alumnos de 1º de la E.S.O. del Villarroel, en inglés, sobre los metales (ellos dan como materia bilingüe la tecnología), y luego, la misma exposición en español. Hubo también dos presentaciones de los alumnos del Albericia. La primera trataba sobre las drogas; y la segunda, sobre el maltrato escolar y de la seguridad en Internet, por dos alumnas de 3º de la E.S.O. Varios chicos y chicas de los otros dos institutos contaron algunas experiencias malas que habían tenido en estos casos. Luego, algunos alumnos del Larra nos representaron una obra de teatro que habían preparado. Les quedó muy bien. Luego vinieron todos los agradecimientos: a los coordinadores y a los profesores que venían con nosotros. Después de todo esto, nos despedimos definitivamente, en este viaje, de los alumnos del Larra. Ahora nos íbamos al estadio de fútbol Santiago Bernabéu.

Esta visita estuvo muy bien: vimos todas las copas, los premios y los trofeos recibidos por el Real Madrid, las camisetas de algunos de los jugadores más famosos… Además, pudimos ver los vestuarios, y sentarnos en el banquillo y en las plazas V.I.P. de las gradas.

Cuando salimos del estadio, fuimos a comer. Después, nos montamos en el autobús y empezamos el largo camino hacia Santander. Eran las nueve y media cuando llegamos a nuestro instituto.


Al día siguiente… ¡Qué presión! ¡Cuántas preguntas nos hicistéis! Pero espero que esto os haya gustado, y que haya podido responder, si no a todas, al menos a la mayoría. Carmen Martínez 1º ESO


Madrid carmen martínez