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ABSTRACCIONES ESTÉTICAS Antonio Ballesta concibe su quehacer artístico como un ejercicio en el que se conjuga el compromiso intelectual, la devoción por la belleza formal abstracta y la catarsis salvífica del proceso creador. Desde el compromiso intelectual, más que representar, el arte pretende interpretar la realidad, aguijonear las conciencias y transmitir pensamientos, porque “no están los tiempos para estar silenciosos”. Pero este afán no entorpece su infatigable búsqueda de la perfección estética. Antonio Ballesta pertenece a esa nueva generación de artistas abstractos que veneran el rigor formal, la técnica depurada, la precisión compositiva, el análisis del lienzo hasta la extenuación; y así, la aparente simplicidad de los trazos y la reducción de los elementos pictóricos a mínimos, siguiendo la estela del suprematismo, adquiere una complejidad sustancial gracias a sus cuidadas texturas-que nos retrotraen a la noción griega de ἀλήθεια, la verdad como desocultamiento del ser que, una vez desvelado, se hace obvio y patente- y a su expresivo cromatismo, que nos invita a transitar desde la placidez hasta la crispación, desde la serenidad hasta el colapso en virtud de la cuidada selección de las tonalidades de su paleta y del virtuosismo de su composición. Por fin, el arte es para Antonio Ballesta sinónimo de existencia, Dasein, que diría Heidegger, su modo de ser-enel-mun- do. Y ese ser esencialmente creador lo es de su obra y de sí mismo,


sin concesiones para con los “ismos” ni otras convenciones artísticas o sociales y sin trampas para eludir las consecuencias de las propias decisiones. Pero nada de esto sucede por azar. La obra de Antonio Ballesta destila un profundo trasunto teórico: su interés por la filosofía, la religión o la historia del arte -fruto de una sólida formación y de un gusto sostenido por la investigación y el estudio-; pero también se nutre de su aprendizaje práctico en el libro de la vida, ese bagaje intangible aunque colosal de quién no se contenta con estar en el mundo y necesita, como ser-en-el-mundo, interrogarse y buscar las respuestas. Esta exposición permite recomponer las claves interpretativas de Antonio Ballesta al reunir dos proyectos artísticos: “Románico. Gótico” y “Luces y sombras del pueblo de Dios“, que complementándose entre sí reflejan, precisamente, esa triple motivación de sus necesidades expresivas. El primero, un conjunto de óleos sobre lino, tiene como objetivo último y primordial exaltar la belleza. El segundo, ocho acuarelas, lleva impreso el mandato de que la pintura sea un instrumento de denuncia social. Y así de elocuente reza una de las leyendas de la muestra: “Quiero que mi arte sea un arma de lucha contra las injusticias sociales y las desigualdades”. Compromiso, belleza y salvación, todo un triple desafío en esta experiencia única de abstracciones estéticas.

Ana Mas de Sanfélix Concejala de Cultura


E

l abstracto al principio fue un arte frío, preocupado por ganar baza en el juego de la inteligencia. Mondrian, Kandinsky, Malevich... Antonio Ballesta habla el lenguaje de pintores abstractos de nueva generación. Es un buen investigador de las grandes áreas. Dentro de cada superficie nos presenta la masa, violentándolas con sacudidas febriles; filamentos, borraduras, cortes rígidos y desvaídos o vívidas tintas de voz apagada o sonora. Y esta vestidura suele servir de acompañamiento a una composición suprematista, dinámica. Lo dicho: A. Ballesta es pintor que sabe componer y vive el placer de pintar, mostrando un oficio digno de respeto. TOMÁS MARTINEZ BLASCO. 2002. ACADÉMICO DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO.


Lluvia de arena en la ciudad 100 x 81 cm


Mi pueblo tiene alcaldesa 81 x 65 cm


S

us temáticas siempre están relacionadas con reflexiones profundas: María Zambrano, Miguel Hernández, Arte Religioso. Todo esto proviene de una raíz más básica, su espíritu tiene una vocación mística que se percibe a lo largo de toda su trayectoria. Una mística, segunda faceta de su labor, que el pintor analiza, racionaliza y trabaja para que cada uno de los cuadros que compone resulte un perfecto compendio de todo lo estudiado y sentido emocionalmente. NATALIA MOLINOS NAVARRO. 2005. HISTORIADORA Y CRÍTICA DE ARTE.


A

ntonio Ballesta, como Miguel Hernández, más arcano, concibe el arte como un misterio y como una redención. Por un lado, un misterio que anhela la perfección estética por medio de la esmerada técnica de decapados y veladuras y de la distribución cromática que combina lo abstracto con la ilusión geométrica -armonizando la profundidad sin planos de la milenaria pintura china y japonesa y el sfumato davinciano hasta igualar con estéticas expresivas a F. Zóbel; y, por otro lado, una redención de sí mismo como creador irremediable, en la coincidente línea del poeta. JESUCRISTO RIQUELME. 2005. DR. EN FILOLOGÍA.


La ciudad purpurada 100 x 81 cm


El despertar del Almendro 100 x 81 cm


A

ntonio hunde sus raíces en un mismo origen creativo: los profundos silencios reflexivos de autor y su necesidad compulsiva de crear. Sus meditaciones filosóficas, sus inquietudes religiosas, su avidez póetica, su observación minuciosa de las contradicciones humanas necesitan sublimarse. Por eso cada colección –Arte Religioso, Laberinto, La Otra Mirada, Homenaje a Miguel Hernández y Homenaje a María Zambrano–, viene precedida y documentada de notas, bocetos, apuntes y múltiples lecturas. La consecuencia, que detrás de cada nueva colección se esconde la lucha intensa del creador hasta su purificación en cada cuadro. VÍCTOR SÁNCHEZ. 2008.


E

l color de Antonio, empleado a veces como grito evoca a Munch; en otras ocasiones, sirve de comunicación envolvente para completar el argumento estético enriquecido merced al gran soporte matérico y tatuado. La base estructural de sus cuadros la conforman la composición y el espacio. Sus cuadros emparentados con los ideogramas traslucen la sencillez de lo oculto, abre a la par, vía al placer de los sentidos. Hay eco de maestros fundamentales del arte y del pensamiento: Kandinsky, Malevich, Zobel y Chiller. JUAN CANTÓ. 1999. ACADÉMICO TIBERINA DE ROMA. ACADÉMICO DE SAN CARLOS DE VALENCIA SOCIEDAD CULTURAL EUROPEA DE VENECIA.


El pueblo donde llueve ilusiones 81 x 65 cm


El pueblo tierra Siena tostada 100 x 81 cm


N

o es raro que el artista Antonio Ballesta se sienta interpelado por una filosofía que no rehúye la herencia religiosa ni el misterio, que respira libertad, que se apoya en la esperanza porque entiende que sin ella no hay plenitud posible. Ballesta busca, como lo hizo Zambrano, la fusión de vida y conocimiento, la identidad del sentir y el pensar. VICTORIA CAMPS. 2010. FILÓSOFA Y CATEDRÁTICA DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BARCELONA.


Excmo. Ayuntamiento de Orihuela

Antonio Ballesta  

Románico. Gótico De Pueblos y Ciudades

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