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E L FA N Z I N E D E L K M Z

Solo para tipos duros

KMZ IRONBUTT AVANCE

MOTAUROS 2014

FAAK AM SEE 2013

El relato (primera parte)

N.2 - NOVIEMBRE 2013


sumario Sumario 2 - Historias, leyendas... 3 - KMZ por el mundo 15 Rincón de la artillera 16 - Manitas o manazas 32 - Zona técnica 34 Próximamente 35

NÚMERO 2 NOVIEMBRE 2013 Foto portada: Ironbutt, by Santa

número 2 ¡Ya estamos en marcha! Y aquí de nuevo. Con más historias, con más viajes, con más curiosidades... Bien por vosotros! Porque aunque me llaméis cansino y más lindezas os voy a seguir machacando, post a post, mail a mail, para que sigamos aportando entre todos nuestras ideas, nuestras vivencias, nuestras cosas, y así puedan llegar a todos, y todos las disfrutemos.

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VÁMONOS DE RUTAS! - QUE ESOS CULOS NO PASEN HAMBRE! Una aventura solo para los más fuertes!! 1000 millas en 24 horas... Casi ná... Astérix, Deivi, los Gatos, Garloncho, Santa y Vis nos hacen vivir “desde dentro” esta experiencia... »

Sugerencias, críticas, aportaciones, ideas para mejorar este invento.... todo lo que se os ocurra será bienvenido! Sí, ya sé que somos unos currantes. Que tenemos muchas cosas en la cabeza. Que no paramos. Que hacemos mil cosas a la vez. Claro que sí. Pero si no tenemos un momento para recordar ese viaje, para escribir esa historia que nos ocurrió, para buscar esa foto que me hizo tanta gracia... estamos acabados!! Como dice un proverbio chino: “Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada” Gracias a todos los colaboradores y a los que vendrán seguro!!! Os espera impaciente el número 3. Y ahora, a disfrutar con las andanzas de los guerreros del Ironbutt., el cojo-viaje por Europa de Ares, Astérix, Jimbo, Sportsman y Vis, o los relatos de Gato, Classic o Xuxa, sin dejar de lado las aportaciones técnicas de Orgaz o la avanzadilla de (Manuel)Motauros 2014. Hasta la próxima!!! Mismo sitio, mismo día, misma hora... PD: Éstá en marcha, como todos los años, la inciativa solidaria del KMZ de este año, en forma de Calendario Solidario 2014. Este año a beneficio de los niños con Síndrome de West. Como sabéis, toda ayuda es poca, y desde el KMZ debemos seguir demostrando que somos los primeros en ayudar a quien lo necesita. No dejéis de visitar el foro y contribuir a esta gran causa un año más!

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GRANDES VIAJES - FAAK AM SEE 2013 - PRIMERA PARTE Nuestro amigo Vis nos cuenta, en primera persona, todo lo acontecido en este gran viaje por Europa. Paisajes, epopeyas, crónicas de hospital, relatos X, todo sin escatimar detalle »

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VÁMONOS DE RUTAS! - AVANCE (MANUEL)MOTAUROS 2014 Ya llega, ya llega!!!! Una cita señalada en el KMZ... la escapada a Motauros... y quien mejor que su “alma máter” para contarnos el porqué, el cómo y el cuando »

N.2 - NOVIEMBRE 2013

Gracias por su colaboración en este número: Ares, Astérix, Classic, Deivi, Garloncho, Gata, Gato KMZ, Jimbo, Manuelmotauro, Vis, Orgaz, Santa, Sporstsman y Xuxa.


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Cuando paramos, ★ D VÁ GR A DES M O N OS N tras coronar al fin el puerto, paramos a contemplar las increíbles vistas, ya en la provincia de Álava, le pregunté si le pasaba algo en las extremidades, producto quizás de las incontenibles vibraciones de su Fatboy. Craso error, me soltó un speech sobre el código de señales de los moteros en formación. Me pasé el resto de la ruta indicando badenes, piedrecillas, aviones, rádares y cualquier cosa que se moviera a mi alrededor. Creo que el que me seguía todavía se esta cagando en mis muelas! A la vuelta me dejó la Fatboy. Fue una experiencia inolvidable, me puse a la cola del grupo y disfruté viendo y oyendo a los que iban por delante. Entonces no distinguía entre una Dyna o una Softail, todas me parecían una pasada. Además y aunque acababa de conocer a todo el grupo, me recibieron como si me conocieran de toda la vida. En ese momento me di cuenta de lo bueno y divertido que es rodar con un grupo de gente a los que une una misma pasión. Tres meses después vendí la Bonnie, me compré una Nightster y un buen día aparecí por el Berna, el resto es historia... ★

Todo tiene un principio... En mi caso la culpa, como no, fue de mi cuñado. Por entonces él era capitán de ruta del HOG de Bilbao y me ofreció salir con ellos un sábado por la mañana. En aquella época yo tenía otra moto pero me insistió para que cogiera su Sportster y les acompañase. Me situó justo detrás de él, lo cual pensé era todo un detalle por su parte ¡Ir el segundo de la fila! Con el tiempo descubrí que en realidad era el sitio de los novatos en las formaciones. Quedamos en el concesionario de Basauri y fue llegando gente, nada menos que diez Harleys con sus correspondientes jinetes vestidos de negro y con pinta de malotes. Para mí, que lo máximo que había ruteado era sólo o con otra moto, me pareció una caravana interminable -pensar que en el Berna no bajamos de 50, me hubiese puesto los pelos de punta. Salimos en dirección al puerto de Orduña uno a cada lado y con una prudente distancia entre todos, como mandan los cánones. La verdad es que los primeros kilómetros iba más preocupado por mantener las distancias que del paisaje. No habíamos recorrido ni 50 kms de ruta cuando paramos para el obligado avituallamiento y cigarrito de rigor para los adictos al tabaco. Me llamó la atención la peculiar forma de aparcar las burras, salida hacia fuera y de culo al arcén. Más tarde aprendí lo difícil que es mover un hierraco de estos marcha atrás y con un poco de pendiente. Según íbamos subiendo el puerto, sorteando paellas y rozando en algunas ocasiones las estriberas, noté que mi cuñado hacía todo tipo de gestos con las manos y los pies.

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los orígenes El KMZ nació en el año 2007, cuando en el foro “Portalmotos” coincidimos algunos de Madrid que buscábamos hacer kilómetros, hablar de motos y tener la libertad de hacer amigos sin tener las obligaciones de estar bajo la respetada figura de un Chapter , MC o algo similar. Hacíamos salidas, comidas y cenas sin protocolos; la única regla era pasar buenos momentos. El nombre KMZ se debe a la primera salida larga y formal que hicimos al Barcelona Harley Days en el año 2008. Fuimos un grupo reducido de moteros, entre ellos Bandit, Tuga, Lobo, Juancho, Jabato, Avutarda, Stinky (D.E.P.), Bruno, Ormuz y algunos más.....

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Buscábamos algo que nos identificara en esa concentración por eso se hizo el logo y la bandera y nos llamamos KMZ simplemente por ser el “komando Madriz”. La “Z” de Madrid hace alusión a la pronunciación que hace un siglo más o menos los madrileños de pura casta hacían al pronunciar el nombre de la ciudad. Al regreso de Barcelona adoptamos las letras KMZ después del nick como algo identificativo (costumbre que se perdió y que solo yo conservo…), ya que iniciábamos un periodo en “foro Harley”, en donde escribíamos en la zona Madrid. Al poco tiempo los moderadores abrieron el espacio KMZ; la familia creció y llegaron poco a poco muchos amigos, y cada uno aportó ideas y cosas


nuevas para hacer, desde compras por internet en grupo, hasta montar concentraciones de 200 motos, en donde quienes llegan son bienvenidos y los ausentes no son olvidados.

“Hacíamos salidas, comidas y cenas sin protocolos; la única regla era pasar buenos momentos” Con el tiempo y por diferentes razones creamos nuestro propio foro “Miharley.es”, desde donde abrimos las puertas a nuevos compañeros de carretera que encuentran en nosotros lo que buscan en realidad: “hacer kilómetros, hablar de motos y hacer amigos sin estar bajo las normas de un club”. Sigamos así. No perdamos nuestra filosofía, que es lo único que nos identifica y hagamos realidad lo que todo motero busca tener.... Libertad! Como siempre quedamos mismo sitio, mismo día, misma hora. Con vosotros siempre GATO KMZ!

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kmz ironbutt...

culos de hierro!

Los participantes: Astérix: No he conocido a nadie con un espíritu y unas ganas de carallada como las de él, y más grandes imposible! El único valiente que pasó a tomarse unas cañitas antes de acostarse al llegar del viaje. El portador de todo lo que se necesite en ruta, él lo tiene en su tourpack mágico. Grandes conversaciones hasta terminar la batería del cardo. Nos esperan muchas más por Europa! Deivi: Su silueta en la moto es como la de una bailarina. Es la elegancia sobre ruedas, curva a curva, parada a parada, guiaba al grupo hasta la siguiente gasolinera. No dudaba en tirarse al suelo a arreglar cualquier desaguisado. Sin él no hubiésemos terminado el viaje. Garloncho: Maestro calavérico atómico festivo! Él es el culpable (en gran parte) de

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que el avituallamiento haya salido de 10. De lujo las gestiones con el Real Café, esa moto vainilla y ese chubasquero reflectante... inconfundible. Un placer llevarlo en los viajes (sobre todo con el ojo que le echa a la hora de parar a patrullas del CNP) Gato y Gata: A uno le llamaré Chayanne a partir de hoy, a la otra, Pantera. La pareja perfecta, uno conduce, la otra guía y dispone. El tándem perfecto. Como dijo Gato en una ocasión “sólo tengo que preocuparme de conducir”. Y qué bien lo haces jodío! Cerrando el grupo casi en todo momento, sois geniales. Gata, a ti hay que hacerte un monumento, por el arrojo, las ganas, los ánimos que dabas en cada parada, la predisposición que tuviste en todo momento... Eres una compañera de viaje inigualable! Santa: Recién aterrizado en el mundo de los cuelga monos, el enanito gruñón que no se quejó en ningún momento, repartiendo risas y bromas de principio a fin. El hombre del led en la culata, del águila a la espalda, y de la música en el nokia de hace mil años con los auriculares “custom” que arregló de un gorro de su hijo. Verte replicando los punteos de guitarra y escapar carretera adelante a toda velocidad, no tiene precio. Vis: Un humilde servidor, sólo copié la idea de dos grandes valientes (Teki y Pipe), y me animé a hacerla pública. Gracias a todos por colaborar en ella. Ahora que el culo, dos días después, va despertando... cuál era la siguiente?


La crónica A las 2.45 más o menos del 8 de junio, mis ojos se abrieron impacientes y temerosos por lo que iba a ocurrir en las próximas 24 horas. No podía permitirme el lujo de fallar otra vez a mis compañeros de locuras (y además, corría el grave riesgo de que Gata mutase a Pantera y la emprendiese a zarpazos conmigo je, je. Un besazo guapísima, tú sí que tienes “pelotas”). Hago tiempo hasta las 3.30, hora en la que me pego una ducha y me preparo una buena taza de café. Con él todavía humeante, pienso en la locura que voy a cometer. Me pregunto sobre todo qué se sentirá al terminar. No me preocupa el durante (que sé a ciencia cierta que será lo más bonito de la aventura), pero sí el final. Pronto saldría de dudas. A las 4.15 bajo al garaje para empezar la aventura. La Mambita, como yo le llamo, está ahí agazapada, entre las sombras del garaje, esperando a que los fluorescentes se enciendan y den el “pistonazo” de salida. Su oscura silueta deja entrever algún tímido cromado de esos que

todavía le quedan. Tiene todo lo necesario para hacer un viaje inolvidable. Y lo será. No sabe hasta qué punto... Al llegar al Real Café, sponsor del “desafío”, como le decía Garloncho a esa policía tan simpática y amable cuando solicitó que nos sacase una foto, me encuentro con el peor de todos nosotros, con el espíritu más joven que he conocido de la mía y de cualquier otra edad: ahí tenemos a Astérix pegándose con sus cachivaches electrónicos (intentando emparejar el cardo con el TomTom). Tiene de todo... menos la cámara de fotos en modo automático jajaja (Alfredo, siempre en automático, sobre todo si sabes que la tienes que andar rulando por otras manos. Apúntatelo para la próxima ja, ja, ja.) Vamos llegando todos y una vez juntos, empezamos las fotos de rigor que dan el pistoletazo de salida a la aventura. No os imagináis lo complicado que es encontrar a alguien a las 4.30 de la mañana... Alguien lo suficientemente sobrio como para sacar una foto. Así que fuimos a por lo más grande: una patrulla del CNP. Qué amables fueron... sobre todo ella…

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En ese mismo sitio, antes de partir, tuvimos la primera de nuestras paradas técnicas: un muelle en el asiento del señor de las calaveras, estaba dando por culo antes incluso del primer repostaje. No hay problema! Un poco de linterna por aquí, un poco de Deivi por allá… Al final moto lista para comenzar la aventura. “Alea jacta est” que dirían mis antepasados romanos.

Llegamos a la gasolinera de Concha Espina, empezamos a llenar los depósitos, fotos a los cuenta kms y demás, todos ansiosos por empezar la aventura cuando… “Mi tapón con llave Harley no abre” No!!! No podía ser! Deivi (imprescindible durante el viaje, ya descubriréis por qué) tenía una avería que podía dejarle en Madrid aún antes de empezar. No había forma de abrir el tapón. Por suerte, el grupo contaba con alguien que no estaba dispuesta a abortar la aventura una segunda vez. Una felina llena de recursos e ideas que bien podía poner en más de un aprieto al mismísimo McGyver. No dudó ni por un momento en entrar a la gasolinera en busca de algo que ayudase a abrir el tapón. Garloncho se acordó de aquel “truco” posteado en el foro, de abrir el tapón con un pañuelo. El problema es que ninguno nos acordamos de cómo se hacía realmente, y entre los nervios y demás, no se nos ocurrió ni siquiera sacar los móviles y mirarlo.

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La única opción era taladrar el bombín y quitar el tapón por las bravas. Deivi tenía herramientas en casa. Dicho y hecho, no había tiempo que perder. - “Tienes gasolina para llegar a tu casa, Deivi?” - ”Me queda para unos 50 kms..” - “Pues tira, esperemos no despertar a la rubia” (yo intenté por activa y por pasiva convencerlos para despertar al vecindario, pero parece que tienes mal despertar Susana… No me dejaron. Te libraste! Jajajaja) Y así fue! En el portal de Deivi, 6 motos, 6 moteros y una motera (de las más valerosas que he visto), dando rienda suelta a su cabeza para subsanar el problema. Increíble el brain storming que allí aconteció. Todos aportando su granito de arena para arreglar el tapón. Y entre taladro por aquí “cuidado con el depósito” por allá, y demás… “Se me ha caído la tira de leds en la culata y se está derritiendo”. Vaaaya por Dios!! Llevamos 3 percances y ni salimos de Madrid!!! A Santa se le había “apagado la luz”. Ya no podría ir todo vacilón por la carretera con los leds de la moto encendidos… Al menos eso pensaba yo! Arreglamos los pequeños percances y salimos con una hora de retraso. No importaba, había tiempo de sobra para terminar todo esto y el TomTom nos indicaba que estábamos todavía “on time”. Ahora sí, la aventura comienza. Repostaje de Deivi al lado de su casa y… Allá vamos!! Enfilamos la M30 (o Calle 30 como le gusta llamarla a algunos…) y simplemente rodamos y rodamos durante 200 kms. Rodar al amanecer es bonito, es una sensación distinta. Se mezclaba en mi los nervios, el “acabaré?” el “aguantará mi Mambita?”… Entre unos y otros pensamientos, de repente, miro por el retrovisor y consigo ver el amanecer. El sol salía a nuestra espalda (tal y como habíamos planeado: salir en contra del sol) y los colores con los que el gran astro


pintaba las nubes, se reflejaban en mi espejo como un cuadro precioso, lleno de matices que no se ven todos los días. Ahí, en ese preciso momento, se dibujó una sonrisa en mi cara. La aventura comenzaba. 200 kms después de nuestra salida, realizamos la primera parada (ahí fue donde me acordé de hacer el grabado de la ruta por GPS, por eso en la foto del mapa de la ruta, falta el primer tramo (desde Madrid hasta el punto verde). Fallo mío… Demasiadas emociones. Repostaje y cafelito de rigor cerca de Navalmoral de la Mata. Nada que reseñar, la amable camarera de la estación de servicio, se ofreció a sacarnos todas las fotos que quisiésemos, y así hizo. Foto por aquí, foto por allá… Listos? Pues adelante a la siguiente etapa! Arrancamos de nuevo nuestras motos y seguimos por las carreteras extremeñas dirección Mérida. De repente… el cielo se puso muy negro y no tardó en comenzar a llorar. Y eso que no iba a llover!!! Por suerte fueron

pocos minutos, los mismos que tardamos en dejar atrás una nube cabrona que se puso en nuestra ruta. Un poco mojado, pero sin estar calado, seguimos hasta la siguiente parada, cerca (creo recordar) de Mérida. Aquí nos encontramos dos helicópteros que estaban siendo transportados por tierra en un par de camiones enormes. A mí me llamó la atención, nunca me había parado a pensar cómo se transportan los helicópteros… Parece una tontería, pero… alguna vez habéis visto un barco (no una lancha) en carretera? Lo suyo es sacarlo del astillero y ale, a navegar! Pues pensaba que esto sería igual: lo construyo y ale.. a tirar millas para tu destino, pero por el aire. En fin, están locos estos romanos… Repostamos, y tomamos un cafelito rápido. Astérix aprovecho para comprar el primer loctite del día para pegar su bota y Deivi, le pegó un pequeño apretón a las colas de la garloncha, que estaban un poco sueltas… (un poco sueltas? Bah! Aficionadas… Jajajaja)

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Termino mi café con leche del tiempo con el cual me abraso la boca (se conoce que en Badajoz el concepto “del tiempo” es un poco diferente que en el resto de España) y volvemos a montar. El GPS decía que llegaríamos a las 23.00 (o por ahí). No había tiempo que perder, tiramos hacia Sevilla para hacer otros 200 kms. El cardo G9 ameniza la carretera. Conversaciones de todo tipo con el galo hacen que los kms. pasen sin apenas darme cuenta de lo que hacíamos. No sentía dolor en ningún lado, llevábamos unos 500 kms, todavía faltaba demasiado… y no era momento de cantar victoria. Pasando Sevilla, cerca de Dos Hermanas, perdimos a Garloncho. Gato pasó por nuestro lado a toda velocidad para decirnos que Garloncho había tenido una avería, tuvimos que dar la vuelta rápidamente para ver al compañero que estaba, por suerte, parado en una gasolinera mirando su palanca de cambio, la cual se había caído en plena marcha. Esta parada fue un poco antes de los 200 kms, pero también se agradeció, todo sea dicho. Una vez más el maestro Deivi abrió su alforja y sacó sus herramientas para ponerse al lío. Todo solucionado, como no podía ser de otra forma, y seguimos ruta hacia Jerez, donde tomaríamos

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el vértice de la ruta. Si no repostábamos, no podríamos justificar que habíamos pasado por ahí, y habría sido complicado de demostrar que realmente hicimos en el mismo día +1600 kms. Esta parada sólo tuvo unos 80 kms de diferencia de la anterior. Fue rápida y en nada estábamos rumbo a Málaga. Este tramo fue casi entero por nacional. A mí, personalmente, me gustó ese tramo, ganamos tiempo a la ruta porque siempre fuimos por encima del límite de velocidad. Y además el paisaje era curioso y bonito. Cada uno tiene una opinión sobre este “desvío” de todo autovías, pero la mía es que me gustó.


Eso sí, yo tenía más hambre que Dios talento, y menos mal que en la siguiente parada tocaba ya darle a la comida que el Real Café nos había regalado como ayuda de la iniciativa (bravo por ellos, desde aquí, mi más sincero agradecimiento. Estaba todo exquisito) Esta parada se alargó un poco más de la cuenta, había que comer con calma, revisar niveles de aceite (de las burras, jeje…) y ver cómo nos decía el GPS que íbamos. A las 0.00 nos marcaba. Todavía bien, el Dakota nos esperaba je, je, je. Arrancamos las motos y otra vez en ruta, esta vez rumbo a Granada. La parada, aproximadamente otros 200 kms después, no tuvo mucho que reseñar: estábamos comidos, hacía buen tiempo, sólo disfrutábamos la ruta. Km tras km me distraía con el paisaje, fantaseaba en mi cabeza con el momento de contar la aventura, admiraba a mi Mambita por lo bien que se estaba portando (…), y charlaba con el galo de mil y una historias aprovechando nuestro cardo (del cual, todo sea dicho, me llevé una pequeña pataleta. Tonterías sin importancia propiciadas por no escuchar bien y por el ruido excesivo del casco).

Cuando las cosas en el viaje se volvían un poco más monótonas, las Dynas tomaban la delantera y Santa y yo salíamos zumbando carretera adelante para mover un poco el culo. Era divertido la verdad… Y cuando llevábamos unos cuantos kms desmarcados, esperábamos al resto jejejeje Llegando a Almería, la parada de los 1000 kms, mi moto empezó a sonar raro. No sabía si era el casco, si era la presión… al llegar a la gasolinera, todos se dieron cuenta y pensamos que por el calor, un cilindro se había desconectado… No tardé en darme cuenta de que uno de mis escapes, el de adelante, estaba suelto del cilindro. Para no perder la costumbre, mi moto había partido un tornillo!! Sí! Otro tornillo partido por mi Mambita!! Me cago en su puta madre! El tornillo se partió y el soporte que agarra los escapes al chasis también, de arriba abajo, como si de un rayo se tratase. En fin, un tornillo partido y la moto a escape libre. Aquí se acababa mi aventura… Ah! No me acordaba de un pequeño detalle… Gata! No entraba en sus planes permitir que ahí terminase todo.

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Buscó tornillos de repuesto en todas las motos y en todas las piezas de cada moto, estaba quitando las cadenas de la cartera de Gato y las de sus propias botas para atar las piezas, incluso barajó la posibilidad de despertar a unos camioneros que estaban descansando detrás de la gasolinera para ver si tenían herramientas o tornillos. Al final, después de mucho buscar (gracias Gata, de veras), optamos por echar mano del maestro Astérix y su tourpack mágico, del que puedes sacar de todo, incluso un alambre galvanizado que aguantaría perfectamente el escape en su sitio hasta la llegada a Madrid (no sin unos pequeños ajustes en la siguiente parada, todo sea dicho). Esta era la escena: Deivi, otra vez, sentado en el suelo con sus herramientas, Garloncho haciendo un nudo marinero con el alambre a la pletina que sujeta los escapes a la moto (espero que Paco tenga unas buenas tenazas, si no… no habrá huevos a quitar eso), Gata comiendo un helado, yo una manzana. Astérix estirando, Gato repartiendo barritas energéticas (estaban cojonudas!)… Quedaban 600 kms, no podíamos rendirnos ahora. Y así fue! La moto se “ñapeó” para poder continuar ruta. En la siguiente parada, penúltima de ellas, le daríamos otro apretón, pero yo ya me consideraba un iron butt. Daba igual cómo terminase eso. Habíamos recorrido en el mismo día más de 1000 kms. Todo lo demás, importaba poco.

Rumbo a Cartagena, Murcia! El día estaba terminando, el sol estaba mostrando sus últimos rayos, y dibujaba sobre la sierra de Almería un paisaje y unos colores preciosos. La autovía, llena de curvas rápidas y entre desfiladeros, muy bonita y amena. Estábamos a sólo 2 paradas de casa. Tocábamos con la punta de los dedos el final. Ya no quedaba casi nada.

Hacemos la penúltima parada en donde confunden a Gato con Chayanne (¿?¿?¿?¿?¿?), apretamos los escapes rápidamente puesto que la versión 1.0 de la ñapa, no había resultado del todo satisfactoria. Así que diseñamos el evolutivo de la solución. Ahí teníamos la versión 2.0 Escape libre y petardeo inconfundible. La verdad es que molaba bastante je, je, je. Una lástima que así no pase la ITV.


ATENCION!!! Primera queja de todo el viaje… Ya nos extrañaba que Santa no hubiese dicho nada! “Estoy hasta la polla de hacer kms”. Esas fueron sus palabras. Lamentablemente, la sonrisita le delató y acabó confesando que se quejaba para no perder la costumbre, pero que lo estaba pasando de puta madre. Estás hecho un campeón amigo! Y más desde que te has pasado a este hermoso lado oscuro del cuelgamonos ja, ja, ja. Cómodo eh? Es una pasada la figura que hace. Para mi, Harley tiene que llevar cuelga. Es una opinión! Albacete nos espera Long Riders! Terminamos toda la comida y bebida que necesitamos y… carretera y manta! El cansancio ya… empezaba a joder. A mí me dolían los brazos, casi no podía apretar el embrague… notaba como los frenos empezaban a perder eficacia, tal vez porque mi fuerza estaba mermada, o por id vosotros a saber qué! El caso es que en Albacete, me tomé 2 cafés seguidos. Estuve a punto de dormirme. Albacete, pan y cena. Cafés, ropa de frío (ya empezaba a apretar…), últimos vistazos a las motos y… a tirar!! Eran los últimos 200 kms. Yo los divido en: primeros 150 que pasaron a toda ostia, casi sin darme cuenta… La música amenizaba el viaje y no había dolor. Era algo raro, estábamos a menos de 200 kms de conseguir la hazaña, después de todo un día duro no sentía nada durante esos primeros 150 kms. Nada malo, quiero decir. Me sorprendí pensando “joder, qué bien se rueda de noche, tengo que proponer ahora en veranito una rutita nocturna” (ahí queda eso…). Y como anécdota, decir que me sorprendió que entre tooooooooooda la música que había en mi móvil, de entre todas las canciones que podían sonar, salió la de “Forever Angel” de Axel Rudi Pell, esa que dice “Riding with your brothes through the wind and the rain…” Pues fue otro detalle que me dibujó una sonrisa en la cara.

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50 kms y bajando. La A3 era el escenario en donde todo iba llegando al final. Entramos en Madrid, estación de Atocha y bajamos por un puente, después paramos en una gasolinera a la derecha. No sé dónde estamos… pero sí que hemos llegado. Se acabó!!!!! Último repostaje y fin de trayecto. Vamos al Dakota? No queda nadie, estos cabrones han decidido no esperarnos (eran las 01.45… así que no hay excusa!) Bueno, pues… lo celebramos nosotros solos, aquí mismo! El galo saca de su tourpack mágico unos benjamines de cava, toca brindar! La gente por la calle flipa con las motos, la hazaña y están flipando con nosotros. Hace frío, pero da igual!! Lo hicimos!!! Unas palabras? Vale! (No son las mismas, pero el cansancio y el frío no me acuerdo qué me hicieron decir, aquí va lo que yo pretendía contar).

Todo esto se hace para conseguir un reto y una hazaña. Una aventura más que contar por ahí en las concentraciones y a los amigos y familiares. Yo lancé una piedra alentado por Teki y Pipe, y 5 locos y una loca (sin desmerecer a los que se apuntaron al principio) decidieron que no iban a permitir que fuese solo. Por ello, en signo de agradecimiento, y para poder llevar el parche antes de que llegue el oficial, Deivi diseñó por petición mía el parche que habéis visto al principio. Al igual que otros “subgrupos” (KLM, Komando likoreta…), este es otro, el “KMZ Long Riders”. Gracias por compartir esta aventura conmigo. Sin vosotros, estoy seguro que no sería la misma. Un fuerte abrazo y bienvenidos!

Vis


afrikaneer

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australia

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conan afganistĂĄn


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vivir la moto desde el asiento de atrás

vivir la moto desde el asiento de atrás

XuXA ¿Quién eres? Cuéntanos lo que quieras de ti. Soy XuXa, o Susana... una más entre otras tantas chicas del KMZ. Una mujer normal (eso creo) con mis defectos y mis virtudes. ¿Quién te lleva? Deivi, el culpable de que monte en moto y de pertenecer al KMZ. ¿Desde cuándo te lleva? ¿Sobre qué modelo de moto? Empezó a llevarme hace ya 24 años, en una Yamaha SR 250 que después hemos ido cambiando a motos cada vez mas grandes. Salvo un parón de unos

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cuantos años, me ha llevado al trabajo, de viaje... incluso salimos del juzgado en moto, tras casarnos, con el vestido de novia y toda la parafernalia!! Al final hemos acabado con la moto de sus sueños, una Road King 1HD (me ha jurado que es la “definitiva”, ya, ya...) Cuéntanos cuando y como conociste o te enrolaste al KMZ... Después de ir un tiempo Deivi sólo al Bernabeú, un día me dijo que se estaba organizando una quedada en Benicassim, de gente de un foro de motos (Portal Motos), el mismo a través del cual conoció la existencia del KMZ.


Fué mi primera salida Harley, sin conocer a nadie y un fin de semana largo. Para ser sincera, esperaba encontrar un grupo de tíos rudos, macarras y malotes pero cual fue mi sorpresa al descubrir que eran todos gente normal, incluso algunos mas bien pijos! Ja,ja,ja!! pero tan especiales como siguen siendo. Fue aquí donde me hice adicta a estas salidas y al KMZ, ya que lo pasé genial y se portaron de lujo conmigo. Ocurrió en Septiembre de 2009 y allí también conocí a gente estupenda que hoy forma parte del grupo 4NoHay. Para ti el KMZ es... El KMZ lo forman un grupo de personas que comparten el mismo gusto por las motos, pero también una filosofía común y un buen rollo difícil de encontrar. Personalmente, el KMZ es mi amigo. A estas alturas ya no me siento “la de Deivi”, me siento una más. Quizá quede alguno por ahí que me vea como “la mujer de..” pero no pasa nada, ya me conocerá. ¿Qué es lo que más valoras del grupo? La humanidad y la humildad que se respira cuando estoy con vosotros, cuando repaso las fotografías que hago, cuando os leo. El KMZ-Mosquetero, uno para todos y todos para uno. Dinos cual ha sido, hasta ahora, tu “mejor momento” montando en moto, o con el KMZ... y el peor, claro... y mójate! El mejor momento... ufff, qué difícil, son tantos!! Si tuviera que elegir podría ser cualquiera de las estupendas quedadas: Zaragoza, Cuenca, Gredos... cuando te olvidas de la rutina y puedes conocer a la gente de verdad. ¿El peor? Cada vez que los viajes en moto son largos y no se para pasados más de 120 kms, el trasero me duele!! Y, sobre todo, el frío. No lo soporto, y me entra muy mal genio!! ;-)

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Además de una famosa y afamada fotógrafa, cuéntanos alguna faceta más de ti que no sea demasiado secreta... Ja,ja,ja,ja… Más quisiera yo serlo. Con la cantidad de profesionales que tenemos, de los que aprendo continuamente. Bueno, además de hacer fotos y retocarlas, tengo que decir que se me da mejor arreglar caras y cuerpos, pues me dedico a la estética profesional. ¿Moto preferida? Por supuesto, nuestra Road King, que me encanta, pero hay una en particular que se llama “La Rubia” con la que me siento identificada, ya que mi chico y mis amigos de toda la vida me llaman así. :) ¿Que música no puede faltar en tu ipod? ¿Cómo podía faltar esta pregunta? Rock, blues, funky y música brasileira. Y cuando no tienes sueño... y no está Deivi, claro... qué lees? La verdad es que no leo mucho, y debería hacerlo, pero prefiero una buena película: acción, suspense, comedia, romance...

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Una ruta que te gustaría hacer... Por EEUU no estaría nada mal, y mejor si empieza o acaba en New York!! Un par de buen@s amig@s que hayas conocido desde que vas en moto... No puedo contestar a esta pregunta.. no puedo nombrar solo a dos.. sois tant@s!! Bueno, despídete, anda... Hasta el próximo día, en el mismo sitio y a la misma hora. Un besazo!!


AJE

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RUT S ★ A

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GR A DES N

by Vis

primera parte (días 1 a 5):

la salida, el ferry, la toscana y las cagaleras de la muerte... Día 1 (29 de agosto) Una vez más el despertador sonó a las 6.55 de la mañana. Parecía un jueves más. Después de tanto tiempo haciendo lo mismo, casi por instinto, realicé parte del ritual cotidiano al que estaba acostumbrado: de la cama, aún con los ojos cerrados, a la ducha. De la ducha, aún sin vestir, a hacer un café, con el café al fuego (reconozco que aquí tuve ayuda de un pequeño “trasgo”) a elegir la ropa del día… Aquí realmente me di cuenta de qué día era. No tenía que elegir la camisa que iba a combinar con el traje, ni el color de la corbata para ese día. Sólo tenía que escoger una cómoda camiseta y unos cómodos pantalones que iban a acompañarme durante todo ese día en lo que era el comienzo de “El viaje”. Ahí, con una pícara sonrisa, elegí una camiseta negra, unos vaqueros gastados, unas botas de montar preparadas para cualquier inclemencia del tiempo que pudiese acaecer. Durante el café matutino, me notaba el nerviosismo. Pocas palabras (y las que decía eran sin sentido), risa fácil y un tembleque que no dejaba lugar a dudas: comenzaba algo

épico para mí. Algo que, a día de hoy, no sé si tendré oportunidad de repetir, pero sí muchísimas ganas. Termino mi café humeante, y me dirijo al garaje, donde mi morena compañera de viaje esperaba en la sombra. Su color, y su ubicación, la hacen prácticamente imperceptible. Sólo la blanca (y enorme, todo sea dicho) matrícula delatan su posición hasta que los detectores de movimiento activan los fluorescentes que se encienden iluminando la oscura silueta. Ahí estaba, como una yegua en un establo esperando que la ensillen… y algo así iba a ocurrir. Siempre hay una especie de ritual (al menos en mi caso) cuando toca un viaje bueno con mi morena. Es como un pacto tácito de no agresión, algo particular y privado. No hay palabras, solo pensamientos. ¿La telequinesis del motorista? ¿Simbiosis con la máquina? ¿La frikada del día? Bueno! Cada uno puede llamarlo como quiera… Revisión de niveles, presión de neumáticos, pastillas de freno… Todo ok. Procedamos a la carga!

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Realmente era la primera vez que ponía tanto equipaje en ese negro trasero, y reconozco que estaba acojonado de quedarme sin él a mitad del camino por no haber hecho un buen anclaje. Desconocía que, con el paso de los días, acabaría logrando dejar el equipaje fijo a la moto como el motor al chasis. “La clave del éxito en cualquier tarea es la repetición”. (Excepto en el suicidio, por ejemplo je, je). Todavía acojonado por la estabilidad de mis pertenencias, salí del garaje rumbo a la gasolinera a repostar. Era la primera parada antes de llegar al punto de encuentro: el Dakota. Con el depósito lleno, crucé la M-30 dirección bar archiconocido por todos nosotros. Una vez allí, me encontré con el que no cabría duda de que estaría de los primeros, el artífice e impulsor de todo el viaje: El druida del KMZ: Astérix. Con tanta experiencia en viajes largos, no dudé en pedirle que revisase mi carga, la cual estaba, según sus palabras, lo suficiente fija para que me cayera yo antes que la carga. Poco a poco fueron llegando los demás integrantes del komando likoreta, listos para conquistar tierras europeas. Las caras de emoción se intuían bajo el casco mientras se aproximaban a la entrada de la explanada del Dakota, y se confirmaban al quitarlo para los saludos pertinentes. No tardamos mucho en salir de allí raudos y veloces. Había impaciencia, ansia y ganas de

empezar la aventura, así que tras las fotos de rigor y las despedidas oportunas, pusimos rumbo a Barcelona. La M-30 era testigo de nuestro entusiasmo camino de la A2, autovía que nos llevaría, entre risas y conversaciones casco a casco, a la ciudad condal. El viaje por autovía no tuvo nada especial, un poco lo de siempre: 150 kms y parada para repostar, fumar un cigarro, comer algo (si aplicaba) contar 4 tonterías, revisar el aceite (ejem…) y vuelta al ruedo! Entrada la noche llegamos a Barcelona, el cansancio estaba acumulado ya en el cuerpo, habían sido más de 650 kms entre unas cosas y otras desde que salimos de casa, y necesitábamos descansar y… sí, una cerveza (o catorce, pero la birra no debía faltar). Check in, desmontaje de equipaje para llevarlo a la habitación y… a cenar! Cervezas, raciones, más cervezas, unos gintonic… La noche avanzaba y el ferry no esperaría por nosotros. Gracias a Dios, la zona elegida para pasar la noche, tenía la hora de cierre muy próxima a la media noche, y no permitió que las cosas se saliesen de madre… Digamos que la noche pudo acabar de otra manera. Gracias a las pintas de Jimbo-malamadre (de aquí en adelante “dangerous motherfucker”) todo quedó en unos reproches sobre educación, saber estar y ganas de trabajar.


Día 2 (30 de agosto) Arriba gandules!!!! Es la hora de ir a desayunar!! Hoy 4 de nuestras niñas iban a cruzar el charco por primera vez. Se notaba la tensión, el nerviosismo… Al menos el mío jaja. Bajamos a desayunar entre risas y tonterías varias. Nunca me dejará de sorprender la expectación que generan nuestros chalecos entre la gente que no está acostumbrada a verlos. Y por qué no decirlo! Realmente llamamos la atención, por guapos. Terminamos el desayuno, cargamos las burras con todavía mucha falta de maña, y nos disponemos a salir dirección el puerto de Barcelona. Una vez en el puerto, hicimos el “check in” de rigor en el ferry: comprobamos documentación y nos pusimos en la línea de salida: estábamos de primeros esperando que nos dejasen entrar por esa enorme boca en la trasera del barco. Realmente, para mí, que nunca había subido a un ferry, y menos con moto, he de decir que fue una sensación que me removió por dentro. Ver cómo entraba por ese carguero enorme, lleno de vehículos, adentrándome literalmente en el mar con mi moto, dejarla ahí, en la bodega de carga (no sé si se llama así o no, pero lo que está en la parte de debajo de los barcos se llama bodega, y aquí se cargaban las motos así que… si “p” entonces “q” y no “r”…) y pasar las próximas 18 horas en alta mar… Es una sensación extraña, no apta para claustrofóbicos. ¿Qué coño habéis hecho 18 horas en un barco lleno de gente que subía desde Algeciras hasta Génova? Os preguntaréis… Bueno, os podría contar una larga lista de actividades que se pueden hacer a bordo de un ferry, pero básicamente mandamos todas a tomar por culo y bebimos cerveza. 350 euros en cerveza en 18 horas (contando que ahí están metidas las de dormir… Otra batalla).

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Nos tradujo la carta y estuvimos charlando con ella, que también alucinaba con la historia de “de dónde venimos” y “hasta dónde vamos”… en moto. ¿Para dormir? Pues 5 en un camarote de 4, ya que uno tenía que dormir en un camarote a parte puesto que no había otra opción.Al que le había tocado dormir con bellas y despampanantes rubias ávidas de sexo salvaje, lesbianas, bisexuales, ninfómanas y cachondas perdidas se acojonó y se vino a dormir a nuestro camarote. Evidentemente, tuvimos que hacerle un sitio a Luisiño y terminó durmiendo en el suelo, sólo jodería que nos sacase de nuestra propia cama por su acojone.

Cerveza italiana de la marca “Nuestro churro” que ya le teníamos cogido el punto (aunque alguno que otro se cogió un buen “ciego” y al que no casi le da por ladrar…). Lo mejor eran las caras de las personas (musulmanas, que no beben alcohol) cuando nos veían salir una y otra vez con cervezas del barco... Seguro que nos llamaron de todo… Conocimos también a otros moteros andaluces, que estaban haciendo sus peripecias y su particular viaje. Eran majos. La historia de que les robaron una moto nueva en Amsterdam, así, el primer día de viaje, no fue la más acertada… pero por suerte después contaron los matices que propiciaron dicho hurto. La cena, en el restaurante caro del barco, tuvo un punto curioso cuando encontramos a una compañeira gallega que vivía en Italia, cenando con su marido.

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Día 3 (31 de agosto) Estando de vacaciones, hay cosas que no se pueden permitir. Levantarse a las 5 y pico de la mañana para salir zumbando del camarote con todo puesto es una de ellas. Todo el barco en movimiento, estábamos a escasamente una hora de llegar a puerto y la gente se agolpaba en las salidas del ferry. Todo estaba listo para atracar. Como las motos estaban en la primera fila de la bodega de carga, teníamos que bajar los primeros para evitar incordiar a los coches o, dicho de otro modo, evitar que nos pasaran por encima. Cargamos las motos aprisa, con el único objetivo de salir rápido y terminar de fijar la carga a pie de muelle. Teníamos que llegar a Pisa antes del mediodía. Allí nos esperaba un compañero al que, cuasiliteralmente, le debo la vida. Los italianos conducen como locos. “Como locos” es un eufemismo de “como el culo”. Algunos dicen que sólo es cuestión de “pillarles el punto”, pero yo creo que los únicos puntos en juego en esas carreteras, son los que te van a dar en la cabeza si no andas con mil ojos:

“Repostar a 2 euros el litro de gasolina es una experiencia también, cuanto menos agobiante, si dolorosa”

Intermitentes inexistentes, las rotondas son la ley de la jungla, por no hablar de esa puta manía de hablar con las manos que tanto saca de quicio. Por lo menos, los paisajes son bonitos: Circulábamos por caras autovías atravesando túneles y dejando el mar Mediterráneo a nuestra derecha. El día era soleado, caluroso y habíamos pasado bastante tiempo cargando las burras y en el atasco de la salida del puerto. No sabíamos qué ropa llevar puesta y cuál quitar. A mí al menos me resultó un tanto agobiante la situación. Agobiante y cara. Repostar a 2 euros el litro de gasolina es una experiencia también, cuanto menos agobiante, sí dolorosa. La entrada en Pisa fue algo muy emocionante. Estábamos entrando con nuestras burras en el escenario que tanto habíamos visto antes en fotos, películas y libros: estábamos rodando con nuestras motos por la Piazza del Duomo. Para que os podáis hacer una idea de lo que esto significa: imaginaros que hacéis un viaje de esos que sólo se plantean en avión o en algún tipo de transporte rápido. ¿Podéis ubicaros en lo que sentís al caminar debajo de la torre Eiffel, que tanto habéis visto y de la que tanto habíais escuchado o leído? Pues ahora a esas sensaciones, añadid el hermoso sentimiento de que lo estás haciendo con VUESTRA moto, que cuando la volváis a montar mientras vais al Berna los domingos o para cualquier cosa que utilicéis vuestra burra, recordéis esa imagen de ella y vosotros bajo algún emblemático monumento. Eso es lo que he sentido, y era la primera vez que lo hacía.

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Una vez en la plaza principal, sacamos las fotos de rigor aguantando la torre, que la muy cabrona parecía que se iba a caer, nos dimos una vuelta por los tenderetes ambulantes para comprar los típicos souvenirs moteros (pines y parches) y volvimos para juntarnos con nuestro amigo Mamola (Rafa) que nos tenía preparado una visita al lugar donde comeríamos unos pescados de infarto… ARES, estaban muy ricos, de verdad que sí…

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Con el estómago lleno, salimos rumbo a Florencia, la ciudad del famoso “Ponte Vecchio” que suena que te mueres, pero no quiere decir otra cosa que “puente viejo”. La visitamos primero desde una colina, llena de puestos y tenderetes y con un rally (O_O) que estaba celebrándose en ese momento. Fotos de rigor, parches, pines… y rumbo a la Toscana, donde dormiríamos y pasaríamos el finde. “Bueno… hay un caminito de tierra para entrar, pero se va bien” LOS COJONES! Eso no era un camino de tierra, era la Stage 2 del mundial de trial en categoría semiprofesional. Joder qué mal lo pasé para bajar por ese camino infernal. Fijaros qué complicado era, que alguno tuvo hasta pesadillas con la idea de sacar la moto de la casa. Parecía que íbamos a llegar a la boca del infierno, y que allí nos esperaría Satán, con su tridente adaptado para poder meter y sacar las pizzas del horno (no olvidemos, que sería el Satán italiano…) Bueno, hasta aquí la tontería de las 11.55 h.


Realmente el paraje era asombroso. Nunca había estado en la Toscana, pero había oído hablar de ella. Tiene encanto, lo reconozco. Las casas en medio del campo (a las que se accede por caminos infern…. Bueno, vale. Creo que ha quedado suficientemente claro en el párrafo anterior. No seguiré), olor a especies, hornos de leña en el medio del lugar… Era bastante bucólico. Repartimos las habitaciones y bajamos las maletas de las motos. Nunca pude pensar que al final de todo, la rutina de desmontar y montar las cosas todos los días, iba a terminar siendo algo tan habitual e interiorizado como el pegarte una ducha al salir por la mañana. Era la hora de cenar, así que caminamos por la Toscana hasta la casa de “al lado”, en donde Silvia, la novia de nuestro anfitrión Rafa, nos tenía preparada una cena exquisita! Era el previo antes de bajar a Florencia y recorrer sus calles con ellos dos como guías de excepción.

Paseamos por las calles florentinas, descubrimos sitios que evocaban a los libros de historia y de arte. Recuerdo una escena, en la que Luis iba de lado a lado sacando fotos al lado de una majestuosa catedral de mármol, mientras Rafa y Silvia esperaban pacientemente a nuestras instantáneas y comentarios. De repente me vi en el colegio, cuando los maestros nos llevaban de excursión a cualquier ciudad y se quedaban vigilándonos mientras nosotros íbamos a nuestro aire, haciendo travesuras y riéndonos a carcajadas. Esto era igual… pero con chalecos. En el puente viejo, había artistas callejeros que narraban en italiano todo lo que ocurría a su alrededor. Era como una función que se basaba en la improvisación. Evidentemente, nosotros no nos enterábamos de nada, pero la gente reía y se lo pasaba bien, así que decidimos que se merecían una gran ovación…


Y así hicimos. Ares y yo nos pusimos a aplaudir aun cuando la gente había parado de hacerlo, mientras alentábamos a los artistas diciendo esa frase italiana tan conocida en nuestro país gracias a la fórmula 1 “Bravo Fernando”. Alguno de ellos se debía llamar así… se daban por aludidos ante las muestras de aprobación a su espectáculo. No sabría decir si antes o después… nos fuimos a tomar el postre a una heladería muy famosa de Florencia, en donde la simpática “Arlene v2” nos atendió gustosamente... y porque no quería que le atendiéramos nosotros a ella… ya me entendéis… Jajajaja Después de caminar por las calles y plazas, acabamos tomando una copa en un garito del centro, donde había más gente en la calle que dentro. Vamos, como estar en casa. Al final no son tan diferentes de los españoles, conducen peor, pero poco más. Volvimos a la casa rural que Rafa había alquilado para pasar la noche y prepararnos para la ruta que nos tenía preparada por la toscana al día siguiente. No sabía que el día siguiente iba a ser el que fue. Marcó, para mí, el resto del viaje.

Día 4 (1 de Septiembre) A las 9 y media de la mañana estábamos listos con las motos, esperando a Rafa para que nos deleitase con esa maravillosa ruta. No estaba yo muy católico, como suelo decir. Me dolía un poco la tripa y tenía una sensación de malestar, tal vez propiciada por los cientos de picaduras que tenía debido a los bichos que poblaban la casa. El calor, la humedad, el ambiente en general, tampoco ayudaba mucho… y el madrugón para estar puntual sacando las motos de ese infierno idílico tampoco había arrimado el hombro en la buena dirección. Salimos dirección a no sé dónde. Yo conducía totalmente zombie. Tenía ganas de ir al baño, pero no sabía realmente para qué. Tuvimos que parar a descubrirlo.


A las 12.00, a unos 3 kms de la parada programada que tenía Rafa, yo no pude más. Tuve que parar y entrar en una tienda de vinos que había ahí al lado de la carretera. Fui al baño y… se abrió una puerta que no pude cerrar más. Había cogido un virus increíble, vómitos, diarrea, un dolor de espalda atroz… “Se acabó el viaje” Pensé. Me tiré en el campo que había al lado de la vinoteca, nunca mejor dicho “bajo el sol de la Toscana”, y lo poco que recuerdo es a mis compañeros poniéndome una losa encima, entre dos caballetes de madera “para protegerme del sol”. Sí sí… queríais enterrarme cabrones!! Y yo diciendo como podía “que sigo vivo!!!!” pero ellos nada, “pon ahí la piedra, que ya ni se mueve”. Jeje, gracias por cuidar de mi ahí. Eso es hermandad y camaradería.

“Fui al baño y... se abrió una puerta que no pude cerrar más” Cambio forzado de planes: Silvia, Rafa y Luis volvieron a Casa. Luis se llevó mi moto, y Silvia fue a buscar su coche para poder llevarme de vuelta. En el camino hacia la casa, Silvia se asustó un poco porque parece ser que mi pulso era muy débil. Al llegar a casa, agüita con limón y azúcar para hidratarme y nada de alimentos sólidos. Mi estómago no los permitía. Menos mal que habíamos decidido quedarnos esa noche ahí también… Si me entra el virus camino de Bolonia, como era el plan original, dudo mucho que hubiese llegado allí.

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Día 5 (2 de septiembre) No sé si estaré bien para conducir… ¿Qué pasaría si me entra el apretón encima de la moto? Era un mar de dudas. Débil, sin fuerzas, con el estómago totalmente vacío y con una deshidratación bestial. Así estaba yo al día siguiente de mi bajada a los infiernos. Tenía cerca de 600 kms por delante y la verdad que no era el mejor momento para hacerlos. Poco a poco y apretando el culo en los baches del camino para evitar desagradables incidentes, fuimos aumentando el odómetro de nuestros hierros. Nos esperaba Eslovenia. Ayyyy Eslovenia, qué contentos nos pusimos al cruzar sus fronteras! Entramos en un éxtasis irracional e inexplicable al pasar al lado de ese rosco de estrellas doradas sobre fondo azul en el que se podía leer “Slovenija”. Es un país muy curioso y bonito. El segundo país de los llamados “del Este” que visitaba en mi vida, y el primero que lo hacía en moto.

Pusimos rumbo a su capital, Ljubljana, en donde nos sorprendió un hotel de primera por cuatro duros, no sin antes parar para repostar y comprar las famosas viñetas de autopista. Las viñetas (que también necesitaríamos en Austria) son una pegatina que colocas en un lugar visible de la moto, y que reflejan que has pagado la tasa. Una especie de peaje, pero cuyo importe varía en función del tiempo: 1 semana 7,50 euros, semestral 27 euros, anual 47,50 (precios para moto, el coche es más caro). Me parece un buen sistema. Habría que estudiarlo en profundidad… pero por de pronto parece efectivo. Llegamos a la capital!! En esa ciudad estaba muy a gusto: Las mujeres eran bellas y simpáticas. Podías preguntarle tranquilamente a la recepcionista del hotel “Do you know Cuenca?” y no sólo no se lo tomaba a mal, sino que se interesaba por la geografía española.


Qué cosas! En serio, me llamó la atención que realmente, con todas las tonterías que hacíamos y decíamos, la gente no se lo tomaba a mal. Incluso aplaudimos a una chica que pasó entre nosotros a lo pasillo, y lejos de la típica mueca que haría la mayoría de las chicas de aquí, sonrió e hizo una muy protocolaria reverencia. Se respiraba un clima muy acogedor. Me recordaba a ciudades medievales. De hecho, uno de los monumentos turísticos más famosos es “puente de los dragones” porque en las esquinas de dicho puente, se pueden ver 4 dragones con las bocas abiertas sentados. Yo me esperaba unos dragones del carajo de estos de 5x5 metros y… parecen gatos. Y llegó la noche!! Qué creéis que puede ocurrir cuando 5 moteros se encuentran en una ciudad como Ljubljana con otro español que conoce a un esloveno, que conoce… En fin. Lo ocurrido esa noche lo dejaremos para el siguiente capítulo....

Vis “cagaleiro de ferro”

seguimos en el próximo número...

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AJE

VI

M O N OS

S★

RUT S ★ A

D

E

GR A DES N

no diga motauros...

diga

manuelmotauro

avance 2014: preparados... listos... ya!

Dentro de unas fechas tendrá lugar una de las concentraciones que se ha convertido ya en clásica para algunos compañeros del Kmz y para muchos moteros de toda España que acuden año tras año a la misma, no siendo otra que Motauros. Para los que no la conocen o nunca han estado en ella tiene lugar en Tordesillas (Valladolid), desde hace algo más de 10 años, a mediados del mes de Enero, pleno invierno, recibiendo una media de ocho a diez mil moteros cada año, dispuestos a pasar un fin de semana especial y singular por todo lo que conlleva. Motauros junto con Pingüinos abren por decirlo de alguna manera el “curso oficial de concentraciones invernales”, a principios de año, para terminar con la de Arguis (Huesca), que se celebra a finales de Diciembre desde hace ya muchos años y totalmente distinta a las anteriores. El entorno Motauril se desarrolla en torno a un

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pinar a escasos cientos de metros del centro de Tordesillas, y se convierte en un asentamiento lleno de carpas, tiendas de campaña, mercadillos, bares, música en vivo y multitud de hogueras. Debido al lugar y tiempo en el que se lleva a cabo tiene unos denominadores comunes, que se repiten año tras año: frío, olor a humo, ruido, poco dormir... Y todo ello acompañado con motos que acaban muy sucias después del fin de semana, y que no se han movido del pinar. Muchos piensan cómo es posible que con estos condicionantes se haya convertido en una salida tan divertida para algunos compañeros y compañeras . Para el Kmz como grupo esta aventura empezó hace ya casi cuatro años siendo poco más de una docena los que al final nos decidimos a poner rumbo a Tordesillas y llegando a casi treinta los que pernoctamos en la última edición, sin contar con los que vienen a pasar uno de los días con nosotros desde Madrid o Benavente.


Todos los componentes y amigos del Kmz que han pasado por allí a lo largo de estos años han aportado su granito de arena, para que vaya creciendo en cuanto a asistencia se refiere por parte nuestra y así convertirla en especial. Sin extenderme demasiado en adjetivos creo que lo que convierte Motauros en un fin de semana diferente es, en esencia, el compañerismo, generosidad y buen rollo por parte de cada uno de los asistentes, que dan lo mejor de sí mismos para contentar al de al lado. En la hoguera del Kmz también son bien recibidos todos aquellos asistentes que deambulan por el pinar, excepto los que vienen a solicitarnos, pedirnos, suplicarnos e incluso robarnos, jaja nuestro bien más preciado, vigilado, codiciado y que no es otro que nuestra montaña de leña, la cual no ha sido usurpada por nadie a día de hoy. En definitiva Motauros es una Gran Queimada de Convivencia. Nos vemos en Motauros 2014.... o no? Mismo sitio, mismo día, misma hora...

ManuelMotauro


manitas...o sangrador casero de

frenos:

mejor sin burbujas...

Este verano, dentro del mantenimiento que he tenido que hacer a mi FatBoy, toca el cambio del líquido de frenos, así que me he construido un sangrador casero y barato. El material que vamos a necesitar lo encontraremos en un chino o en cualquier tienda de barrio o ferretería. Material: (fotos 1 y 2) 1.Tubo flexible de 4x6mm de diámetro y de 6x9mm (los encontraréis en rollos de 5m pero también podéis comprarlo por metros en cualquier ferretería). 2. Válvula Anti-retorno (de acuario). 3. Bote de cristal (o plástico) con tapa metálica. Paso 1 (foto 3): Lo primero que haremos es un agujero en la tapa, empezando con una broca pequeña y terminando con una de 9mm. Luego, pasaremos por el agujero realizado un trozo de tubo de 9mm (de unos 5 cm de largo). Este hará de “pasamuros” en la tapa y sujetará firmemente el tubo de 6mm. A continuación, por dentro del tubo de 9mm pasaremos 150cm de tubo de 6mm (un poco de jabón líquido ayudará a pasar el tubo).

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Fotos 1-2

Foto 3


Paso 2 (foto 4): En el medio del segmengo de tubo de 6mm que queda dentro del tarro, instalaremos la válvula anti-retorno. Ojo, hay que ponerla en el sentido correcto (fijaros en qué parte es la de entrada “in” y cuál es la de salida “out”). Esta válvula evitará que el líquido sangrado (que ya ha salido del sistema de freno y va hacia el tarro) o el mismo aire vuelva al circuito cuando soltamos la maneta del freno durante el proceso de sangrado.

Foto 4

Aquí, ya finalizado: (foto 5): Hay, además, otro sistema alternativo que usaremos para evitar este efecto (aire de retorno), y es dejar que el tubo dentro del tarro quede sumergido en el propio líquido. Aquí, unas fotos de la instalación del sistema en la moto y éste funcionando.

Orgaz

Foto 5

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EN D S... ★ A

EY

CA NI

HI

S T O R I A S, L

RUT S ★ A

Z O N A TÉC

¿cuando me toca?

M O N OS

AJE

VI

D

E

S★

Calendario oficial Harley Davidson de revisiones GR A DES N

Información recopilada por Manuel Motauro - Próximamente Dyna, Softail y Touring

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el mes que viene...

volveremos!!!

FAAK AM SEE 2013 - 2 PARTE: ¿SEGUNDAS PARTES NUNCA FUERON BUENAS? Ansiosos esperamos la segunda parte de la crónica del KMZviaje por tierras europeas. ¿Superará Vis su “mal de mèrde? Triunfará el Komando Likoreta dejando alto el pabellón español?.... Las respuestas... muy pronto!

SALIDAS DOMINGUERAS KMZ No, no seáis malpensados!!!! Os hablaremos de las rutas que cada domingo se proponen y llevan a cabo. Curvas, sitios curiosos, gastronomía de la buena... todo lo necesario para pasar una agradable mañana de domingo en la mejor compañía: la tuya! Apúntate!!! Y ADEMÁS... Historias curiosas, opiniones, técnica y mecánica fácil para “chuzos”... y mucho más...

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