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El Dominio de la Vida Documentación editada bajo los auspicios de la

Antigua y Mística Orden de la Rosa-Cruz

AMORC

1. Introducción 2. Historia de la Orden de la Rosa-Cruz AMORC 3. La Herencia Tradicional Rosacruz 4. La AMORC en la actualidad 5. Las Enseñanzas Rosacruces 6. La Iniciación Rosacruz 7. Ser Rosacruz 8. Una Invitación Personal


1. INTRODUCCIÓN

Estimado Lector:

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istóricamente la Orden de la Rosa-Cruz apareció en el siglo XVII, pero como pronto descubrirá, tiene sus orígenes tradicionales en un pasado mucho más lejano, concretamente en las Escuelas de los Misterios del antiguo Egipto. Depositaria de un conocimiento esotérico fuera de lo común, esta Orden mística, considerada durante mucho tiempo como una sociedad secreta, se ha perpetuado a través de los siglos hasta nuestros días y se mantiene activa en el mundo entero. Ante estas afirmaciones Ud. podría preguntarse: ¿Quiénes son en realidad los rosacruces? ¿Cómo se ha transmitido su patrimonio cultural y espiritual a través de las épocas? ¿Cuál es el contenido de sus enseñanzas? ¿Pueden estas enseñanzas ayudarnos a mejorar nuestra vida? ¿En qué consiste su filosofía? ¿Y sus reuniones fraternales? ¿Cómo son sus Logias? ¿Son realmente una sociedad secreta? Estas son algunas de las preguntas a las que este pequeño folleto informativo pretende dar respuesta. Como introducción general podríamos decir que los rosacruces son fundamentalmente místicos, y el misticismo, en el sentido más amplio de la palabra, se puede definir como un estilo de vida, una manera de ser que concierne tanto al corazón como a la mente. El verdadero místico se dedica al estudio de las leyes del universo y de la naturaleza, pero también a la contemplación de la belleza increada que habita en lo más profundo de su ser. El deseo de comprender y su capacidad de maravillarse ante los misterios de la existencia, lo caracterizan perfectamente.

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Así, un místico auténtico no busca una definición ya acabada de la Verdad, suponiendo por otra parte que exista una, sino que siente la necesidad y el deseo de comprender mejor el sentido profundo de la vida. Tampoco quiere que se le diga lo que está bien o mal, ya que es el despertar de su propia conciencia interior el que le guía. En este aspecto, quiere vivir de una forma libre y esclarecida. Es a los buscadores de este tipo a los que se dirige la Antigua y Mística Orden de la Rosa-Cruz, también conocida internacionalmente como Orden Rosacruz AMORC. Sus enseñanzas, como podrá comprobar a través de las siguientes páginas, conceden una importancia primordial a la libertad de pensamiento y de conciencia. Desde que inicia sus primeros pasos sobre el sendero de la Rosa-Cruz, el rosacruz comprende que tiene acceso a una herencia tradicional de gran envergadura, que se ha ido acumulando como un tesoro de sabiduría a través de los siglos, pero también que el objetivo de esta herencia no es otro que permitirle construir su propia filosofía de vida. La intención de este pequeño folleto es mostrarle cómo el hombre, edificando su existencia sobre unos conocimientos tradicionales que han sido transmitidos de siglo en siglo, de iniciado a iniciado, puede dirigir mejor su vida y conducirla de acuerdo a sus esperanzas. Al mismo tiempo, esperamos que pueda ayudarle a entreabrir los portales de la antigua Tradición Primordial, y que los ecos de la Rosa-Cruz resuenen en lo más profundo de su ser. Con nuestros mejores deseos de Paz Profunda, Sincera y fraternalmente,

Hugo Casas Gran Maestro

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2. LA HISTORIA DE LA ORDEN DE LA ROSA-CRUZ AMORC

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na mañana del año 1623, los parisinos se asombraron al ver unos misteriosos carteles pegados en las calles de París. El texto de estos pasquines decía: «Nosotros, Diputados del Colegio principal de los Hermanos de la RosaCruz, tomamos morada visible e invisible en esta ciudad por la gracia del Altísimo, hacia el cual se vuelve el corazón de los justos. Mostramos y enseñamos, sin libros ni señales, a hablar toda clase de lenguas de los países en los que deseamos permanecer, para sacar a los hombres, nuestros semejantes, del error mortal. Si alguien quiere vernos solamente por curiosidad, jamás comunicará con nosotros. Pero si la voluntad le lleva realmente a inscribirse en el registro de nuestra Confraternidad, nosotros, que juzgamos los pensamientos, le haremos ver la verdad de nuestras promesas; no revelaremos el lugar de nuestra morada en esta ciudad, porque los pensamientos unidos a la voluntad real del lector, serán capaces de hacer que le conozcamos y de que él nos conozca a nosotros».

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LOS MANIFIESTOS ROSACRUCES Estos carteles se referían a una misteriosa fraternidad, a una sociedad secreta, conocida con el nombre de Orden de la Rosa-Cruz. Sin embargo, no era la primera vez que esta fraternidad daba de que hablar. Unos años antes, había publicado tres Manifiestos célebres en el mundo del esoterismo: la Fama Fraternitatis (1614), la Confessio Fraternitatis (1615) y Las Bodas Químicas de Christian Rosenkreutz (1616). Hoy en día, se sabe que estos tres Manifiestos fueron escritos por un Colegio de Rosacruces, el llamado Círculo de Tübingen. Entre estos rosacruces destacaban especialmente las figuras de Johann Valentin Andreae y Johann Arndt. Todos ellos eran grandes eruditos de su época, apasionados por el hermetismo, la alquimia y la cábala. Estos Manifiestos daban a conocer oficialmente la existencia de la Orden de la Rosa-Cruz y hacían un llamamiento a todos los sabios y gobernantes de Europa a una «Reforma Universal», que trajera una nueva era de paz y de fraternidad para todos los hombres, basada en una filosofía espiritual y en el conocimiento de las leyes naturales, universales y divinas, conocimiento transmitido desde la más remota antigüedad.

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CHRISTIAN ROSENKREUTZ En algunas obras sobre la historia rosacruz, se muestra a un sabio llamado Christian Rosenkreutz (1378-1484) como el fundador de la Orden, pero debemos precisar que este personaje es simbólico. En realidad la Orden funcionaba por ciclos de actividad de 108 años, seguidos de un período de silencio de igual duración. Así, cuando llegaba el momento de iniciar en un país el resurgimiento de la Orden, se tomaban las medidas necesarias para la publicación de un manifiesto o de una proclamación anunciando la apertura de una «tumba» en la que se encontraba el «cuerpo» de un «Gran Maestro CRC», con joyas raras y manuscritos que habilitaban a los autores del descubrimiento a proceder a su despertar para un nuevo ciclo de actividad. Este anuncio era alegórico y las iniciales «CRC» no se referían a una persona que hubiera existido. Eran un título simbólico que ciertos rosacruces han recibido en la Orden. A la luz de estas explicaciones queda clara la leyenda de Christian Rosenkreutz y su historia.

CRISIS DE LA CONSCIENCIA EUROPEA Como han puesto de relieve numerosos historiadores, pensadores y filósofos, la publicación de los tres Manifiestos rosacruces no fue anodina ni inoportuna. Se produjo en una época en la que Europa atravesaba una crisis existencial muy importante: estaba dividida políticamente y se desgarraba en conflictos de intereses económicos; las guerras de religión sembraban la desgracia y la desolación en las familias; la ciencia alcanzaba un gran desarrollo y adoptaba una orientación excesivamente materialista; las condiciones de vida eran miserables para la mayoría de la gente; sólo una élite sabía leer y escribir… Los rosacruces salieron pues de su si-

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lencio para hacer un llamamiento hacia el humanismo y la espiritualidad. Para resumir el ideal que animaba a los rosacruces del siglo XVII, podemos citar al filósofo, pedagogo y escritor checo Jean Amos Komensky (1592-1670), más conocido como Comenius, que estuvo en estrecho contacto con los ideales rosacruces y que es considerado en la actualidad como el padre espiritual de la UNESCO: «Queremos que todos los seres humanos, en su conjunto o individualmente, jóvenes o viejos, ricos o pobres, nobles o plebeyos, hombres o mujeres, puedan instruirse plenamente y convertirse en seres completos. Queremos que se instruyan y formen perfectamente, no sólo en tal o cual punto, sino igualmente en todo lo que permite al hombre realizar íntegramente su esencia, aprender a conocer la Verdad, a no ser engañado con falsos pretextos, a amar el bien y a no ser seducido por el mal, a hacer lo que se debe hacer y a guardarse de lo que hay que evitar, a hablar sabiamente de todo con todo el mundo; por último, a tratar siempre las cosas, a los hombres y a Dios con prudencia y no a la ligera, y a no apartarse jamás de su meta: la felicidad».

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3. LA DE LA

HERENCIA TRADICIONAL ROSA-CRUZ

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i bien es un hecho que los orígenes históricos de la Orden Rosacruz se sitúan en el siglo XVII, su herencia tradicional es mucho más antigua. Algunos historiadores del esoterismo la hacen remontar al antiguo Egipto, a la época del faraón Thutmosis III (1504-1447 a.C.). Como lo confirman la mayoría de los egiptólogos, existían en esa época algunas Escuelas de Misterios, es decir, escuelas en las cuales se estudiaban los misterios del universo, de la naturaleza y del propio hombre. En estas escuelas antiguas, los místicos iluminados se reunían regularmente para estudiar los misterios de la vida. Precisamente por esa razón se les llamó «Escuelas de Misterios». Agrupaban a todos los buscadores que aspiraban a una mejor comprensión de las leyes espirituales, naturales y universales. Por eso, la palabra «misterio» en la antigüedad, es decir en el tiempo de las antiguas civilizaciones egipcia, griega y romana, no tenía el significado que se le da hoy en día. En otras palabras, no era sinónimo de «misterioso», de «insólito», o de «extraño». Se refería más bien a una gnosis, una sabiduría secreta, que se habría perpetuado de iniciado en iniciado a través de los tiempos.

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Volviendo al faraón Thutmosis III, la tradición rosacruz cuenta que formaba parte de los Iniciados que frecuentaban las escuelas de misterios de Egipto, y decidió reagrupar todas estas escuelas en una sola Orden, regida por un reglamento único y conocida tradicionalmente con el nombre de «Gran Fraternidad Blanca», de la que la Orden Rosacruz AMORC perpetua en nuestros días sus reglas y fundamentos. Cerca de setenta años después, nacía en el palacio real de Tebas el faraón Amenhotep IV, más conocido con el nombre de Akhenatón. Admitido muy tempranamente en esta fraternidad, dedicó toda su vida a luchar contra las tinieblas de la ignorancia y a promover los ideales místicos de la Orden.

EXPANSIÓN DE LA ORDEN Desde Egipto, la Orden se propagó a Grecia a través de Tales y Pitágoras, después pasó a Roma bajo el impulso de Plotino. En la época de Carlomagno, se introdujo en Francia gracias al filósofo Arnaud y, más tarde, en Alemania, Inglaterra y los Países Bajos. Durante los siglos siguientes, fueron los Caballeros Templarios quienes contribuyeron a su expansión por Oriente y Occidente. Los alquimistas de la Edad Media la habrían heredado y la habrían transmitido finalmente a los rosacruces del siglo XVII. En uno de sus libros, Michael Maier, que formaba parte de la fraternidad rosacruz de la época, escribió además: «Nuestros orígenes son egipcios, brahmánicos, procedentes de los Misterios de Eleusis y de Samotracia, de los magos de Persia, de los pitagóricos y de los árabes». Pero la antigua herencia llegada desde Egipto no quedó paralizada en el siglo XVII; se perpetuó en los siglos siguientes y dio origen a varios movimientos rosacruces. En el siglo XVIII, el más importante fue conocido bajo el nombre de Orden de la Rosa-Cruz de Oro del Antiguo Sistema, que contó con miembros ilustres, entre ellos el príncipe Federico Guillermo y el duque Ferdinand de Brunswick, a los que se debe la publicación del libro Los Símbolos Secretos de los Rosacruces de los siglos XVI y XVII. Este movimiento rosacruz se interesaba sobre todo por la alquimia y el hermetismo.

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LOS SALONES DE LA ROSA-CRUZ En el siglo XIX, la Orden Kabalística de la Rosa-Cruz, fundada por Stanislas de Guaïta y Joséphin Péladan, es la que atrajo más la atención. Fue conocida sobre todo por los Salones de pintura que organizó en París. Pintores simbolistas tan célebres como Ferdinand Khnopff, Émile Bernard (amigo de Toulouse-Lautrec y de Gauguin), Georges de Feure, y Eugène Grasset, presentaron sus obras durante estos Salones. Según las palabras de Péladan, la meta de esta Orden Rosacruz era «restaurar en todo su esplendor el culto al Ideal, con la Tradición como base y la Belleza como medio». Señalemos que el músico Éric Satie fue rosacruz y compuso en esta época las Sonneries de la Rose-Croix. Hoy en día la Orden Rosacruz AMORC todavía organiza en París exposiciones de arte espiritualista que intentan perpetuar el espíritu que inspiró a los Salones de la Rosa-Cruz del siglo XIX. La frecuente falta de libertad de conciencia hizo que la Orden tuviera que ocultarse en muchos momentos de la historia, adoptando diferentes nombres y llevando a cabo sus actividades bajo el sello del secreto. Sin embargo, en todas las épocas y en todos los países, nunca cesó sus actividades, perpetuando sus ideales y enseñanzas, participando directa o indirectamente en el progreso de las artes, de las ciencias y de la civilización, proclamando siempre la igualdad entre sexos, así como una verdadera fraternidad entre los hombres.

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4. LA AMORC EN LA ACTUALIDAD

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esde principios del siglo XX, la Antigua y Mística Orden de la Rosa-Cruz, también conocida como Orden Rosacruz AMORC, es la que constituye el movimiento rosacruz más importante. Abierta a hombres y mujeres de cualquier nacionalidad, de cualquier religión y de cualquier clase social, la AMORC transmite unas enseñanzas tradicionales y espirituales que desarrolla a lo largo de doce grados.

EL CICLO ACTUAL DE LA AMORC En 1909, Harvey Spencer Lewis, estudiante de esoterismo durante muchos años y especialmente interesado por la filosofía rosacruz, se trasladó a Francia con el fin de encontrarse con los responsables europeos de la Orden. Después de pasar numerosos exámenes y diversas pruebas, fue iniciado en Toulouse y encargado oficialmente de preparar el resurgimiento de la Orden de la Rosa-Cruz en América. Cuando todo estuvo preparado para este resurgimiento, fue publicado en los Estados Unidos un Manifiesto para anunciar el nuevo ciclo de actividad de la Orden que, a partir de ese momento, es conocida por el nombre de «Antigua y Mística Orden de la Rosa-Cruz» (AMORC). Nombrado Imperator, Harvey Spencer Lewis desarrolló las actividades de la Orden en América y comenzó a poner las enseñanzas rosacruces por escrito, utilizando para ello los archivos que le habían sido confiados por los rosacruces de Francia. Después de la segunda guerra mundial, este método de enseñanza fue aplicado en el mundo entero. Así fue como la AMORC se convirtió en la depositaria de la auténtica tradición rosacruz en todos los países en los que podía ejercer libremente sus actividades.

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LA ORGANIZACIÓN DE LA AMORC La Antigua y Mística Orden de la RosaCruz, se extiende actualmente por todo el mundo y comprende varias jurisdicciones. Cada jurisdicción está compuesta por todos los países que hablan un mismo idioma, independientemente de las fronteras. Existe por lo tanto una jurisdicción para los países de lengua francesa, inglesa, alemana, española, portuguesa, nórdica, italiana, griega, etc. La sede de cada jurisdicción recibe tradicionalmente el nombre de Gran Logia y está dirigida por un Gran Maestro, elegido por los miembros del Consejo Supremo de la Orden. Actualmente la sede de la jurisdicción española de la AMORC se encuentra en la provincia de Barcelona, en la localidad de Caldes de Montbui. El Consejo Supremo de la AMORC está formado por los Grandes Maestros de todas las jurisdicciones del mundo. Se halla bajo la autoridad y la presidencia del Imperator, máximo responsable de la Orden. Él es el que garantiza la pureza de la tradición rosacruz y supervisa las actividades administrativas y místicas de todas las Grandes Logias. Elegido por los miembros del Consejo Supremo, ejerce su misión mientras ellos le consideren digno. Actualmente el Imperator es el francés Christian Bernard.

LOS ORGANISMOS AFILIADOS Paralelamente a las enseñanzas escritas que los miembros de la AMORC reciben mensualmente en sus hogares, los rosacruces que lo desean pueden reunirse en Organismos Afiliados a la Gran Logia, que dependiendo del número de sus miembros reciben el nombre de Logia, Capítulo o Pronaos. Es en estos Organismos Afiliados donde se realizan los trabajos colectivos fundados en la tradición oral de la Orden, como se hacía en los siglos pasados. Es igualmente en las Logias, cuya decoración se inspira la mayoría de las veces en el antiguo Egipto, donde se pueden recibir las iniciaciones a los diferentes grados.

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Para permitir que se reúnan los miembros que así lo deseen, la Orden organiza regularmente convenciones que pueden ser mundiales, nacionales o regionales. Dependiendo de los casos, en ellas se dan cita los rosacruces del mundo entero o los residentes de un país determinado. Independientemente de su amplitud, sirven de marco a actividades culturales y espirituales en las que a su vez se imparten conferencias científicas, místicas y filosóficas. Estas convenciones, al igual que ocurre con las reuniones fraternales de los Organismos Afiliados, no tienen ningún carácter obligatorio, siendo los miembros libres de asistir o no a ellas.

LA DIVISA DE LA AMORC La AMORC tiene por divisa: «La mayor tolerancia dentro de la más estricta independencia». Esto significa que nunca ha permanecido unida a ninguna otra organización, a excepción de la Orden Martinista Tradicional, movimiento filosófico que perpetúa las enseñanzas de Louis Claude de Saint Martin, gran filósofo del siglo XVIII. Manteniendo su independencia, la Orden de la Rosa-Cruz se muestra tolerante hacia cualquier otro movimiento, puesto que su finalidad no es juzgar ni criticar a otros, sino transmitir sus propias enseñanzas a aquellos que buscan el Conocimiento Interior.

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La divisa que aplica la AMORC en cuanto a cualquier otra organización, se basa en la propia naturaleza de sus enseñanzas. En otras palabras, la filosofía mística que perpetúa está libre de dogmas y en ella no está incluido ningún credo sectario. Al estudiante rosacruz se le pide desde el comienzo de su afiliación que sea siempre un auténtico punto de interrogación ante los conocimientos que le van a ser transmitidos. En todo momento, es libre de rechazar los principios que choquen con su comprensión personal o que no sean de su aprobación. El objetivo del Rosacrucismo no es proporcionar a sus miembros respuestas categóricas acerca de las diversas materias, sino más bien inducirles a que se planteen preguntas. Este procedimiento cultiva un espíritu tolerante y establece las bases de una personalidad independiente en la elección de sus propias convicciones filosóficas.

LA POSITIO FRATERNITATIS ROSAE CRUCIS Preocupada por la marcha del mundo y deseosa de contribuir a su evolución, la AMORC publicó en marzo de 2001 un cuarto Manifiesto: la Positio Fraternitatis Rosae Crucis. Mientras que los tres Manifiestos aparecidos en el siglo XVII se dirigían más bien a la élite intelectual, éste está destinado a un público más amplio. De manera general, constata la situación de la humanidad, situación que los rosacruces consideran muy preocupante. Piensan en efecto que el mundo se ha vuelto demasiado individualista y demasiado materialista, lo que explicaría la crisis a la que está confrontado en numerosos campos. Para remediar esta crisis, hacen un llamamiento a un mayor humanismo y espiritualidad, condiciones indispensables para que la Tierra sea un lugar de paz, de armonía y de fraternidad.

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LA UNIVERSIDAD ROSA-CRUZ INTERNACIONAL Así mismo la AMORC patrocina una universidad conocida con el nombre de Universidad Rosa-Cruz Internacional. Esta universidad interna funciona a través de diferentes secciones, entre las cuales existe una sección de egiptología, de psicología, de música, de tradiciones antiguas, de filosofía, de medicina, de ecología, de arte, de ciencias físicas, etc. Cada sección da a conocer el fruto de sus trabajos a través de conferencias, seminarios o congresos abiertos al público, así como a través de libros o artículos publicados en la Revista Rosa-Cruz, que trimestralmente edita la Gran Logia Española. Esta revista, que trata de diversos temas relacionados con el misticismo, la ciencia y el arte, se envía gratuitamente a todos los rosacruces. Así pues, el objetivo de la URCI es promover una cultura espiritualista y establecer un puente entre el misticismo y la ciencia, a la luz del pasado y con la perspectiva de un futuro abierto al Conocimiento.

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5. LAS ENSEÑANZAS ROSACRUCES

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uál es el contenido de las enseñanzas rosacruces? Según la literatura esotérica, cubren un campo muy amplio e integran los grandes temas de la Tradición Primordial, por ejemplo el origen del universo, el tiempo y el espacio, las leyes de la materia, de la vida y de la conciencia, los fenómenos psíquicos, la naturaleza de los sueños, las funciones y los atributos del alma, los misterios de la muerte y de la reencarnación, el simbolismo tradicional, la ciencia de los números, y otros temas especialmente místicos. Las enseñanzas rosacruces no son obra de una única persona, sino de un gran número de Iniciados que se han sucedido a través de los siglos. De hecho, son el resultado del trabajo que siempre han desarrollado los místicos para profundizar en los misterios del universo, de la naturaleza y del propio hombre, y todo ello, desde la más remota antigüedad. En nuestros días, las enseñanzas rosacruces están divididas en cuatro secciones (Postulantes, Neófitos, Iniciados e Illuminati) y se presentan bajo la forma de monografías que son enviadas cada mes a los miembros de la AMORC. Una monografía es un fascículo encuadernado de cinco a diez páginas aproximadamente. Los envíos mensuales constan de cuatro monografías, por lo que, en la medida de lo posible, deben ser estudiadas a razón de una por semana. Sería demasiado extenso incluir en este folleto una lista detallada de todos los temas desarrollados en las enseñanzas de la AMORC. Nos contentaremos con darle un avance de los temas tratados en la sección de Iniciados, la cual comprende nueve grados llamados «Grados del Templo».

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LOS GRADOS DEL TEMPLO R+C • El primer grado del Templo contiene una exposición de las leyes fundamentales que rigen el macrocosmos y el microcosmos. Constituye una síntesis de lo que los místicos del pasado, y en particular los filósofos de la Grecia antigua, enseñaron en relación con las vibraciones del Éter y de la estructura atómica de la materia. • El segundo grado del Templo está dedicado a las leyes de la consciencia. Sus fases objetiva, subjetiva y subconsciente, son objeto de un estudio profundo, que permite así tener una comprensión clara de lo que los místicos enseñan sobre las facultades mentales. • En el tercer grado del Templo, se exponen detalladamente las leyes de la vida. Demuestra que estas leyes, tal y como se manifiestan en el plano terrestre, tienen su origen en una sola y única energía cósmica: la Fuerza Vital. Se explica así mismo que los reinos mineral, vegetal, animal y humano forman una cadena natural que la Inteligencia Divina utiliza para alcanzar el objetivo que se ha fijado, es decir, la evolución de la Consciencia Cósmica. • El cuarto grado del Templo está basado enteramente en un manuscrito muy antiguo de la AMORC. Aunque se refiere constantemente a los preceptos expuestos en este manuscrito, constituye una síntesis de los tres grados anteriores y trata de temas filosóficos particularmente inspiradores. • El quinto grado del Templo consiste en una exposición única sobre la vida y la obra de los más grandes filósofos de la antigua Grecia. Su objetivo es familiarizar al estudiante rosacruz con las enseñanzas de los sabios de la antigüedad griega y, de una manera general, con las leyes y principios en los que siempre se van apoyando los adeptos al misticismo. • El sexto grado del Templo está dedicado a la terapéutica rosacruz. Da una explicación simple pero completa sobre las principales funciones que rigen el cuerpo humano, incluyendo un gran número de reglas a respetar para mantener la armonía en el funcionamiento orgánico del hombre. Pero la gran originalidad de este grado, es el estudio de

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los principios místicos que los rosacruces utilizan desde hace siglos para aliviar y tratar las enfermedades que pudiéramos sufrir. Estos principios, heredados de las enseñanzas esenias, están basados en el uso del magnetismo del ser humano. • El séptimo grado del Templo se refiere a la naturaleza y a las funciones del cuerpo psíquico del hombre. Se expone la técnica a seguir para proyectar este cuerpo psíquico fuera del cuerpo físico, permitiéndole así liberarse de los límites del tiempo y del espacio. A continuación, viene un estudio que trata sobre el aura humana y los centros psíquicos, así como un examen de los sonidos vocales tradicionales y la influencia que ejercen en el cuerpo humano. • El octavo grado del Templo, estudia sobre todo el alma humana y los estrechos vínculos que la unen al Alma Universal. Todo lo que el hombre encarnado debe conocer referente a su naturaleza espiritual y a la razón de ser de la existencia terrestre, está explicado en las monografías de este grado, siendo iniciado en técnicas especialmente místicas, como la meditación, la oración, el contacto con el más allá, etc. • Con el noveno grado de Templo se alcanza la enseñanza básica de la tradición rosacruz. Trata del estudio del simbolismo y del examen de prácticas que desde siempre han ejercido un atractivo en los adeptos al misticismo, como por ejemplo la radiostesia, la telekinesia, la vibroturgia, la telepatía, la regeneración mística, el contacto con los Maestros Invisibles, etc. En este sentido, constituye el grado de la Alquimia Espiritual.

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Nos gustaría aclarar que las enseñanzas rosacruces están desprovistas de cualquier tipo de dogmatismo y constituyen en todo caso una base para la reflexión y la meditación personal de cada miembro, permitiendo de esta forma que todo rosacruz construya gradualmente su propia filosofía de vida. Esto se debe a que el misticismo no es un camino de creencias, sino de conocimiento, basado en la experiencia personal y la reflexión propia, así como en el desarrollo interior de cada persona. Además, para estudiar las enseñanzas de la Orden no se necesita una formación escolar profunda. Están redactadas de tal forma que cualquier persona motivada por la espiritualidad pueda comprenderlas y se presentan en un lenguaje sencillo desprovisto de un intelectualismo que nada tendría que ver con la simplicidad de las grandes verdades de la existencia. Además, la experiencia demuestra que es la inteligencia del corazón la que pone de relieve a un rosacruz digno de este nombre, ya que la aplicación de las leyes y principios espirituales depende más de las virtudes del corazón que de la inteligencia cerebral, por muy poderosa que esta sea.

EL DOMINIO DE LA VIDA Los rosacruces se interesan igualmente por los lazos místicos que existen entre el hombre, la naturaleza y Dios, que asimilan a la Inteligencia Absoluta de la que emanó toda la Creación en el «comienzo de los tiempos». Según la ontología rosacruz, esta Inteligencia es inconcebible e incognoscible, pero se manifiesta a través de las llamadas leyes divinas, en el sentido de leyes naturales, universales y espirituales. Desde un punto de vista rosacruz, el bienestar y la felicidad de los hombres radican en el respeto a estas leyes, lo que por supuesto implica estudiarlas y conocerlas. De hecho, el «Dominio de la Vida» y de uno mismo, al que aspiran todos los rosacruces, reside en la correcta comprensión y dominio práctico de estas leyes, eternas e inmutables, en la vida cotidiana. Cuando se alcanza este desarrollo, el hombre se ve en condiciones de dirigir más positivamente su existencia, y de conducirla de una forma más acorde a sus esperanzas. Así pues, las enseñanzas rosacruces no transmiten en ningún caso un saber limitado a teorías exclusivamente especulativas. Por el contrario,

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tienen un carácter muy práctico y están orientadas de tal manera que puedan ser utilizadas para actuar concretamente sobre el desarrollo de su propia existencia y dominar con ventaja las circunstancias de su vida cotidiana.

LA ALQUIMIA ESPIRITUAL Paralelamente a las enseñanzas que acabamos de exponer, la Orden de la Rosa-Cruz promulga una filosofía fundada en la alquimia espiritual. Sin embargo, esta no consiste en transformar los metales viles en oro, como hacían los alquimistas de antaño, sino en transmutar los defectos de la naturaleza humana en sus cualidades opuestas: el orgullo en humildad, el egoísmo en generosidad, la intolerancia en benevolencia, etc. Como aplicación práctica de este principio, los rosacruces trabajan en su perfeccionamiento y se esfuerzan por ser mejores en su comportamiento, de donde se deriva el simbolismo tradicional del Caballero Rosacruz. El humanismo rosacruz consiste por tanto en mejorar el mundo mejorándose a si mismo.

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6. LA INICIACIÓN ROSACRUZ

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ada grado de las enseñanzas rosacruces va precedido de una monografía especial consagrada a un ritual de iniciación que el miembro efectúa en su casa. Además de esta iniciación personal, también puede dirigirse a una de las Logias de la AMORC y participar en una ceremonia iniciática inspiradora, en presencia de otros candidatos. Esta ceremonia se realiza en toda su pureza tradicional, tal y como se efectuaba antiguamente. Sin entrar en consideraciones místicas que no podemos desarrollar en el marco de este folleto de información, diremos simplemente que el objetivo de todas las iniciaciones rosacruces es permitir que sus miembros tomen mayor conciencia de su dimensión espiritual. Los rituales rosacruces no tienen nada que ver con prácticas mágicas, pues la AMORC nunca ha enseñado ni aprobado tales prácticas. Más aún, se opone a ellas con firmeza, ya que sus dirigentes saben que la magia toma sus raíces en la superstición, la cual, en todas sus formas y en todos sus aspectos engendra fanatismo e ignorancia. Ahora bien, la tradición rosacruz es una vía de libertad y de conocimiento. Por esto, todo lo que forma parte de sus enseñanzas o de sus iniciaciones tiene un solo objetivo: dar al hombre lo que le pertenece por derecho, es decir, restituirle el dominio de las leyes que gobiernan desde siempre la Vida, esté o no manifestada en el plano terrestre. Por lo tanto, el aspecto iniciático de la AMORC está dentro de los objetivos culturales y espirituales propios de la Orden. La sabiduría que perpetúa corresponde en definitiva a lo que cada rosacruz es capaz de comprender y aplicar en su existencia diaria, pues aunque éste tenga acceso al más puro esoterismo, sigue siendo dueño de sí mismo y libre tanto de sus pensamientos como de sus actos.

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7. SER ROSACRUZ

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n general, y para resumir todo lo explicado en este folleto de información, se puede decir que ser rosacruz es:

“Trabajar por el establecimiento de un mundo más humanista” La AMORC no es únicamente un movimiento espiritual, preocupado sólo por la dimensión espiritual de la existencia. También es profundamente humanista. En otras palabras, proporciona una filosofía que busca la felicidad de todos los seres humanos sin distinción. Con esta perspectiva, se espera que sus miembros se comporten, no como individuos de un país en particular, sino como ciudadanos del mundo. Desde este ángulo, podríamos decir que el humanismo rosacruz consiste en considerar a toda la humanidad como una misma y única familia de almas.

“Estudiar una enseñanza mística, tradicional e impersonal” Todo rosacruz estudia una enseñanza que bien podríamos calificar de mística, ya que se refiere a los misterios de la existencia. Por otra parte, es tradicional, en la medida en que se remonta a la más remota antigüedad y tiene su origen en la Tradición Primordial. Por último, es impersonal, en el sentido de que no es obra de un gurú o de un maestro del pensamiento, sino el fruto de un conocimiento que se ha perpetuado de forma colegiada a través de todas las épocas, de Escuela de Misterios en Escuela de Misterios.

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“Beneficiarse de una formación iniciática, escrita y oral a la vez” Una de las características que da valor y carácter distintivo a la enseñanza rosacruz, es que es iniciática. En otras palabras, se transmite de forma gradual, de grado en grado, a fin de que cada miembro pueda asimilarla en el plano interno y hacer de los conocimientos adquiridos una parte integrante de su alma. Además, su transmisión se realiza a la vez por escrito, en forma de monografías que se estudian de forma individual en el hogar, y también de forma oral para aquellos que así lo deseen, como un trabajo colectivo que se desarrolla en los Organismos Afiliados, es decir, en las Logias, Capítulos y Pronaoi.

“Seguir una filosofía teórica y práctica” Por definición, la AMORC es un movimiento filosófico, en el sentido de que cultiva el «amor por la sabiduría», definición literal de la palabra «filosofía». Pero lo que constituye la característica específica de la filosofía rosacruz, es que no se limita a transmitir una enseñanza puramente teórica. Partiendo del principio de que la finalidad del hombre es adquirir el dominio de la vida, para poder ajustarla tanto como sea posible a sus esperanzas, tiene un carácter fundamentalmente práctico. En este sentido, el dicho «tener la cabeza en el cielo y los pies en la tierra» se aplica perfectamente a los rosacruces.

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“Trabajar en la realización interior y el desarrollo personal” Las enseñanzas rosacruces no tienen como objetivo enriquecer la mente por medio de un conocimiento puramente intelectual, en cuyo caso no tendrían ningún valor práctico. Su objetivo es más bien despertar la conciencia del alma, ya que este despertar es la base de la realización interior. Paralelamente, tienden al desarrollo personal de cada miembro, en la medida en que permiten desarrollar y expresar gradualmente el talento, potencial y habilidades que se encuentran en cada persona en un estado latente.

“Formar parte de una Fraternidad mundial y cosmopolita” Como ya se ha explicado anteriormente, la AMORC se extiende por todo el mundo a través de diversas Grandes Logias o Jurisdicciones, cada una de las cuales se corresponde a una lengua diferente. Por lo tanto, se trata de un movimiento mundial. Por otra parte, cuenta entre sus miembros con hombres y mujeres de todas las nacionalidades, de todas las clases sociales y religiones. En este aspecto, integra todas las culturas y constituye una fraternidad a la vez mundial y cosmopolita, representativa de toda la humanidad. Esto es lo que caracteriza a los miembros de la AMORC en todo el mundo, dejando claro que cada uno tiene su propia manera de comprender y de vivir el sendero rosacruz.

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8. UNA INVITACIÓN PERSONAL

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i después de haber leído este folleto, siente el deseo de llegar a ser miembro de la Antigua y Mística Orden de la Rosa-Cruz y de participar en sus enseñanzas filosóficas, iniciáticas y tradicionales, le invitamos fraternalmente a que escriba al Servicio de Afiliación de la Gran Logia Española, donde le proporcionarán un impreso de solicitud.

LA CANDIDATURA INDIVIDUAL Los requisitos necesarios para ser admitido en la Orden Rosacruz AMORC son muy sencillos: estar interesado por el misticismo y haber alcanzado la mayoría de edad legal en su país. Si desea formar parte de nuestra fraternidad, rellene la Solicitud de Afiliación en su totalidad, y envíela acompañada de los derechos de inscripción y de la cuota de afiliación por un período mínimo de tres meses.

LOS MIEMBROS EN MANCOMÚN Si su pareja, un miembro de su familia o un amigo domiciliado en la misma dirección que usted, desea también ser rosacruz, tienen la posibilidad de afiliarse como miembros en mancomún. En este caso, los dos serán considerados como miembros de pleno derecho de la Orden, pero recibirán un único ejemplar de las monografías y en general de todos los documentos enviados dentro del marco de su afiliación a la AMORC.

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Si una vez examinada su solicitud de afiliación, ésta es aceptada, recibirá su carné de miembro y el primer envío de monografías. Así comenzará para usted un estudio que, dependiendo de su motivación y perseverancia, podrá durar toda una vida. En caso de que su candidatura sea rechazada, se le comunicará por escrito con una sincera explicación al respecto.

UNA LIBERTAD TOTAL Nos parece importante insistir en el hecho de que los rosacruces pueden, en cualquier momento y sin ninguna reserva, poner fin a su afiliación. En este caso, lo único que se les pide es que devuelvan todas las monografías recibidas a la sede de su jurisdicción, ya que son propiedad legal y moral de la Gran Logia y que consideren como estrictamente confidencial todo lo que, en su calidad de miembros, hayan podido aprender o conocer en su estudio personal o en las reuniones fraternales en las Logias, Capítulos o Pronaoi. Esta es la única obligación a la que deben someterse los rosacruces en caso de dimisión. Sin embargo, hay que poner de relieve que son pocos los que toman esta decisión después de haber estudiado, aunque sólo sea por unos meses, las enseñanzas rosacruces. La experiencia demuestra que constituyen una fuente inestimable de bienestar y que, además de facilitar la adquisición del Dominio de la Vida y el desarrollo interior, permiten comprender mejor el sentido de la existencia y el destino de la humanidad. Antes de concluir con la información que deseábamos transmitirle a través de este folleto, nos gustaría insistir en el hecho de que el misticismo rosacruz no es un camino fácil y que está dirigido únicamente a los buscadores sinceros. En efecto, la rosa no existe sin espinas y la cruz no es fácil de llevar. En otras palabras, no piense que su afiliación a la AMORC hará de usted un Maestro en unos meses o que le preservará de las pruebas inherentes a la existencia humana. El sendero que conduce al Conocimiento siempre ha sido escarpado, tortuoso y jalonado de obstáculos. Sin embargo, el sendero existe y puede ser recorrido por todos aquellos que aspiran a elevarse hacía una mayor comprensión de sí mismos y de las leyes que rigen su propio destino.

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Dominio de la Vida