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Revista

Umbral

cultura + literatura + creación

Inicios

En el principio era el verbo Juan 1-1

Fotografía portada: Rodrigo Zúñiga M.

Entrevista a José Ricardo Morales + Columna de Cristian Montes + Creación + Panoramas culturales + Crónica


Revista

Umbral

cultura + literatura + creación Segunda Convocatoria Revista Umbral, avanza hacia su segundo número y queremos invitarlos a seguir enviando sus escritos esta vez en torno a la temática de lo marginal, en las distintas categorías que proponemos a continuación:

• Poesía (máx. 150 versos) • Cuento corto (máx. 11.000 caracteres) • Crónica (máx. 11.000 caracteres) • Micro cuento (máx. 1000 caracteres) • Crítica cultural (máx. 5.000 caracteres) Envíanos tus escritos a revistaumbral@gmail.com hasta el día 15 de noviembre de 2009, junto con tus datos: nombre, edad, ocupación. Recuerda poner en el “asunto” del correo: Postulación a publicación. Los escritos deben venir listos para ser publicados, pues no se hará corrección alguna de estos.

Más información en: http://revistaumbral.blogspot.com/ revistaumbral@gmail.com


EDITORIAL

Equipo

Umbral Editora:

Josefina Marambio.

Equipo:

• • •

Camila Camacho U. María Fernanda Rozas Rodrigo Zúñiga M.

Diseño gráfico:

Rodrigo Zúñiga M.

Colaborador:

Cristián Montes Capó

Revista Umbral fue por mucho tiempo un proyecto abstracto y sin nombre que rondaba por las mentes de personas interesadas en la cultura y creación literaria. Inicialmente pensábamos realizar una publicación que presentara los escritos de autores nuevos, con el fin de ampliar los espacios dinámicos de creación literaria, potenciando y generando diálogo entre escritores y lectores. Sin embargo, a medida que el proyecto fue caminando (y gente de otras áreas se fue sumando), nos dimos cuenta de que el espacio que queríamos crear debía convocar a más gente que sólo la interesada en la literatura, por lo que optamos por abrir un lugar en donde la cultura se reúna en torno a la expresión escrita en general. El trabajo de parto ha sido sumamente extenso y complejo: ya perdimos la cuenta del número de reuniones y obstáculos que han ido apareciendo. No obstante, la buena respuesta a la presentación on – line del proyecto por medio de Facebook, Twitter y nuestro blog; además de la notable convocatoria de textos para el primer número, han sido el impulso para que nosotros mismos nos atreviésemos a dar el paso final para cruzar el umbral. Esperamos que la revista cumpla con sus expectativas y que nos ayuden a mejorar, dejando sus comentarios en nuestros: Blog (http://revistaumbral.blogspot.com)

Agradecimientos: En este primer número queremos agradecer a: José Ricardo Morales, Cristián Montes Capó, Alonso Tapia, Álvaro Salazar, Romina Reyes y a aquellos que se animaron a enviar sus escritos a pesar de la incertidumbre.

Nº 1 - Octubre 2009

Facebook (Umbral Cultura Literatura Creación) Twitter (revistaumbral). Equipo Editorial Revista Umbral

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crónica

A palabras buenas, “Oídos Gordos”

Colectivo Parafernalia, intervenciones urbanas de interacción social

Por

Josefina Marambio

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o recuerdo si fue en la mañana o en la tarde. No sé si estábamos tomando un café en la facultad, o tal vez carreteando por ahí. El punto es que conversábamos, y llegamos al tema de la ciudad, y cómo poco a poco se está muriendo. A simple vista parece algo imposible pensar en “la muerte de la ciudad”, sobre todo en estos tiempos en que la cantidad de sectores urbanizados crece constantemente, dejando atrás lo rural. Sin embargo, así está ocurriendo: cada día nos recluimos más en nuestros mundos privados, y la vida en los espacios comunes se va perdiendo. Lo público actualmente se genera desde lo privado: pocos son los que orgullosos pueden afirmar que la mayoría de sus amistades se conservan por un contacto real, y no virtual como Messenger o Facebook. Recuerdo que nos asustamos un poco al reconocer el individualismo y egocentrismo de los ciudadanos santiaguinos: el hecho de subirse a la micro sin saludar al chofer, el hecho de chocar con alguien mientras caminas en la calle y no disculparte... son pequeñas señas de que estamos tan ensimismados que ni siquiera somos capaces de reconocer al otro como un ser humano que comparte el vagón del metro o la vereda con nosotros. También recuerdo que algunos contamos anécdotas de nuestros abuelos y padres, en un pasado en que la calle tenía vida: los niños jugaban por ahí sin peligro, los vecinos se conocían, las municipalidades organizaban carnavales callejeros. Actualmente

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pareciera que todo eso se ha perdido: con suerte en Enero la gente se une en masas para ver los espectáculos teatrales que ofrece “Santiago a Mil” en las calles. La verdad es que la ciudad agoniza entre el smog y la soledad. Fue en ese momento que se nos ocurrió que si cada uno agregara una pizca de parafernalia, la ciudad podría comenzar a cambiar. Así fue como nos juntamos un grupo de seis personas que creíamos ser lo suficientemente parafernálicos como para lograr remecer a la gente que se encontraba en nuestro entorno más inmediato. A partir de esas ideas y conversaciones nace Colectivo Parafernalia. Decidimos comenzar con nuestra primera actividad, sumamente básica, pero a la vez fundamental: escuchar. El refrán dice “A palabras necias, oídos sordos”, pero nosotros estamos convencidos de que todos tienen algo importante que decir y quieren ser escuchados. De ahí nace la idea de “Oídos Gordos”. La tarde del sábado 22 de agosto partimos a Plaza de Armas, el

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crónica B centro mismo de Santiago, en el cual se reúnen gente de todas las clases sociales, y principalmente paseantes de fin de semana, que podrían estar dispuestos a compartir con nosotros algunos minutos de su tiempo libre. Cada uno de los parafernálicos llevaba dos pisos, otros se animaron con un par de mesas, café, té y galletas. La noche anterior habíamos hecho un gran pendón de colores, que invitaba a la gente a sentarse y compartir un momento con nosotros. La verdad es que estábamos nerviosos. La gente nos miraba desconfiada. Algunos preguntaron qué vendíamos, y otros, si pertenecíamos a alguna institución o partido político. Media hora duró la barrera de hielo. Media hora en que todos tuvimos el estómago un poco apretado, mientras devorábamos las galletas que habíamos llevado para nuestros “escuchados”. Pero con perseverancia y muchas sonrisas, finalmente el hielo se derritió: un hombre se acerca ante nuestra invitación y nos pregunta qué pasa. Le contamos que le cambiamos un café y galletas por una conversación, y accede feliz: él es colombiano, y ha llegado a Chile por trabajo, por lo que se encuentra lejos de su familia y amigos. Fue así como conocimos a John, con quien hablamos toda la tarde. La verdad es que John fue una especie e carnada: gracias a su presencia, logramos atraer a más gente: una mujer que leía el tarot un poco más allá, vino con su clienta. Un caballero que pensó que éramos gitanos, volvió a pedirnos perdón y a conversar un rato. Una señora que iba pasando accedió a hablar de su pasado y sus sueños. Un tímido señor, luego de estar diez minutos rechazando la invitación, finalmente se quedó con nosotros hasta que oscureció. Unos preguntaban mucho y hablaban poco, otros no pararon de hablar hasta que nos fuimos.

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La mutua timidez inicial desapareció: la gente se acercaba, conversaba, compartía. Fue emocionante escucharlos agradeciendo el momento vivido, y dándose cuenta ellos mismos de que a veces nos aislamos mucho y nos guarecemos en nosotros mismos, a pesar de vivir rodeados de tanta gente. Fue absolutamente reconfortante abrazarnos a modo de despedida, y escuchar un “nos vemos”, un “hasta pronto”, un “gracias”. El día terminó con “broche de oro”, gracias a la ayuda de John para transportar las cosas al metro; y mejoró aún más en la noche, cuando nos escribió para decirnos que era una de las mejores cosas que le habían ocurrido en Chile. Fue en ese momento en que los parafernálicos nos dimos cuenta que efectivamente una acción tan mínima como conversar con alguien y compartir un rato, puede cambiarle el día a las personas, y hacerlas reflexionar. Y si pensamos que estas pequeñas acciones se expanden como las ondas de una gota que cae en el agua (en el sentido que la alegría y disposición a cambiarle el día a la gente se contagia), poco a poco el modo en que la gente enfrenta su día a día, tendrá que ir cambiando. De hecho, al comentar la experiencia con mis amigos, varios se entusiasmaron y quisieron participar en las siguientes versiones de “Oídos Gordos”. Y claro, de repente vas conversando con los demás y te das cuenta que también hay otros grupos que de distintas formas intentan lograr el mismo objetivo: en Santiago tenemos la propuesta de los Abrazos Gratis o las actividades de Flashmob. Incluso hace un rato, hablando con una amiga colombiana, me contó que se proponía “tareas” cada día, para salir de la rutina: guiñarle un ojo a alguien desconocido, lograr que alguien ría a carcajadas, etc. En el fondo, todos queremos llegar a

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un mismo objetivo, que es romper esas barreras que se han creado: desafiar a la desconfianza y lograr interactuar con los demás sin temor, recordando que esa “masa de gente” que va por las calles es igual a nosotros mismos, y no debemos hacernos los ciegos, pues, aunque a veces lo sintamos, no vamos solos por la ciudad.

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columna

EN EL PRINCIPIO ERA… EL FIN Por

Cristián Montes Capó “In my end is my beginning” T. S. Elliot (Four quartets)

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o deja de ser complejo escribir actualmente acerca de cualquier experiencia inaugural, de alguna forma de inicio, de una eventual modalidad de comienzo. El pensar deconstructivo ha instalado, de diversos modos, la idea general de que no existe una experiencia original, de que toda forma de escritura es ya una reescritura y de que cualquier idea de origen es, en definitiva, un constructo ilusorio. La supuesta pureza de un comienzo inaugural es contradicha así por la existencia de un constante flujo discursivo donde el signo viene siendo trabajado desde siempre por una diferenciación que productiviza la constante dualidad presencia - ausencia. En este sentido, cuando pensamos en un momento originario, estamos al mismo tiempo constatando que todo signo, ya sea grafema o sonido, se configura en base a huellas que han dejado en él otros signos, que siguen activos, pero en ausencia. Sin embargo, a pesar de este clima epocal, hay experiencias en las cuales las ideas de inicio y fin pueden ser reprocesadas desde un ángulo o perspectiva distinta. Es el caso de la música y, mejor dicho, de ciertas concepciones acerca de la música que permiten entender el fenómeno musical como una experiencia existencial. Una manera de comenzar la reflexión pertinente es remitirse a la modalidad de existencia de las obras de arte. Al respecto, y antes de referirnos a la música, es posible señalar que tanto en el caso de la pintura como en el de la escultura, estamos frente a un cuerpo físico y a una materialidad que tiene (a pesar del desgaste natural por el paso del tiempo, naturalmente), un mismo cuerpo, una existencia física sostenida. Independientemente de la contemplación o asimilación de una pintura o una estatua, la materialidad está allí, son “esos” los colores del cuadro Las máscaras de la muerte de James Ensor y no otros, es “esa” la forma de la escultura El malabarista de Marino Marini y no otra, lo que espera al espectador para su consumación. Puedo dar vueltas en torno a una escultura tan compleja como Carrousel Pierrot de Archipenko y cada recorrido me generará percepciones diferentes, pero la obra estará allí y su envergadura física no cambiará. Se trata de artes de la representación y de disciplinas artísticas donde la “existencia física” está consolidada por el carácter “definitivo” de su materialidad. Pero si nos referimos a un arte como la música la situación es Revista Umbral 4 4

algo distinta, pues en ella hay un tercero que mediatiza la experiencia estética y que deviene agente fundamental para los efectos del fenómeno musical, esto es, la figura del intérprete. En su existencia física las partituras contienen signos, secuencias, pentagramas, claves de tonalidad, etc., que antes de ser transformadas en sonido, por el intérprete, son solo materia esperando alcanzar su potencialidad sonora. Es decir, la partitura requiere del intérprete para que la experiencia musical se inaugure, venga a la presencia y posibilite la aprehensión estética de dicho cuerpo sonoro. Es un arte temporal que transcurre en el tiempo y que, dependiendo de tal o cual intérprete asumirá distintos niveles de expresión y, por supuesto, generará diversas evocaciones, sentimientos o emociones en el auditor. En este sentido, se puede decir, metafóricamente hablando, que la música adquiere diversas corporeidades y existencias físicas en cada interpretación, puesto que un conjunto sonoro, por ejemplo una canción, o un concierto, no será jamás idéntico en las diversas interpretaciones, incluso de un mismo solista o de una misma orquesta. Así también, cada lector es el “intérprete” del poema que lee… Por otro lado, el hecho de que el fenómeno musical se despliegue en el tiempo ha inducido a pensar que se trata de un arte que vive del nacer y morir en cada comienzo y final. En esto se diferenciaría de una escultura o de una pintura, pues estas poseen un cuerpo único y definitivo (en términos de materialidad) y seguirán estando allí (suponemos) una vez que dejemos de recorrerlas con la mirada. Esta condición supuestamente efímera de la música hizo decir a Leonardo da Vinci que “La infortunada música muere de seguida”. Según el artista italiano el fenómeno concluye cuando la sonoridad alcanza su fin. Y es que para Da Vinci no era el oído el sentido privilegiado, sino el ojo, ya que a partir de este órgano ingresan al ser humano el mundo y las cosas. Según Karl Jaspers, en su libro Leonardo como filósofo, Da Vinci piensa que lo que otorga existencia a las cosas del mundo y al mundo mismo es un ojo capaz de mirarlas en profundidad y posteriormente una mano capaz de reproducirlas. Sin embargo, lo dicho por Da Vinci sobre el carácter deleznable de la música puede cuestionarse, ya que la experiencia musical está permanentemente comenzando y renaciendo, como por vez primera, en cada interpretación. En este permanente nuevo inicio se produce lo que Soriau define como una forma de “palingenesia o de resurrección por metempsicosis, con un cuerpo cada vez”. Dicha “resurrección” será siempre diferente, según sea la aproximación a la partitura de cada intérprete. Habrá algunos que prefieran imponer su propia impronta en la interpretación y otros que tratarán de aproximarse a ésta de manera más cabal al estilo del compositor, de la época, etc. Una interpretación del concierto en si menor, para chelo, de Dvorak, por ejemplo, brindará una distinta experiencia inaugural si es ejecutada por Yo Yo Ma o por Rostropovich. En otras palabras, cada interpretación incide en que la obra emerja a la vida como por vez primera, fundando de esta manera un nuevo comienzo. Otra forma de acercarse al tema de la experiencia primera la ofrece el célebre director de orquesta rumano Sergiu Celibidache (19121996), a propósito de Antón Bruckner (1824-1896) y sus sinfonías. Según Celibidache, desde Aristóteles se ha venido pensado que todo comienzo

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genera un primer estadio de transformación y que el consecuente movimiento inaugura la experiencia inicial del tiempo. En este contexto de ideas el tiempo es lo que empieza después del comienzo: si algo cambia es porque existe el tiempo, categoría que se comporta como la medida del cambio, según lo anterior y lo posterior. El tiempo empieza, entonces, con el paso de la inmovilidad a la movilidad. Celibidache, en cambio, concibe una forma de temporalidad distinta, tomando como fuente la música, específicamente la de Antón Bruckner. Según su percepción, el tipo de vitalidad que despliega la música de Bruckner sugiere una idea del tiempo como algo que comienza no después del principio, sino después del fin: tras el último sonido de la orquesta. Celibidache percibe en Bruckner una forma de atemporalidad que no le sugiere otra música. La elaboración de secuencias que asemejan zonas de reposo, la elaboración de períodos y frases donde el flujo sonoro pareciera soslayar las posibilidades dinámicas (cambios de volumen) y gógicas (cambios en la velocidad del pulso) el desdibujamiento de los segmentos climáticos, etc., configuran una red sonora que sugiere la idea de inmovilidad y de suspensión del tiempo, y particularmente los finales apoteósicos que son a la vez la esperanza, la esperanza de una vida nueva, y su anuncio a toda orquesta. En efecto, es esta misma sustancia sonora, con toda su capacidad evocativa y expresiva (la expresión remite a la estructura musical y la evocación a la experiencia de recepción), la que irá paulatinamente conduciendo a esas formas de apoteosis que anuncian lo que comenzará después que la obra finalice. Su fin será, al mismo tiempo, un comienzo, el de algo que no se traduce ya en sonido sino en una experiencia existencial, en una vida superior y verdadera bautizada por la luz: en esas codas gloriosas está la esperanza de un ser nuevo, de seguir siendo, pero de

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otra forma. La música de Bruckner nos permite orientar la vida a un grado de intensidad más alto y trascendental que comienza, justamente, cuando la experiencia física del arte musical concluye.3 Otra propuesta de Celibidache que ilumina el eje temático propuesto alude a la interpretación misma de las obras. Sin falsa modestia, Celibidache se considera un experto en la obra de Bruckner y piensa que toda una vida de estudio le ha permitido conocer su música en profundidad. Sin embargo, pese a haber interpretado centenares de veces dicho repertorio, y para ello sirve de ejemplo cualquiera de las 11 sinfonías o el grandioso Te Deum para coro y orquesta (1885), en cada oportunidad aborda la partitura como si fuera la primera vez que la lee, y así cada vez la percibe en una experiencia inaugural, cada vez logra una relación espontánea y prístina con la obra. Aun antes de la ejecución con la orquesta, es decir en el contacto silencioso con la partitura en plena etapa de estudio, tal lectura es ya procesada como una primera vez, de modo que, a pesar de saberse de memoria cada una de las notas, Celibidache establece siempre una relación original con el texto, como si recién lo estuviese conociendo. Entre la inexistencia de un verdadero principio, el principio como lo que viene al iniciarse el movimiento y el tiempo como lo que empieza después del fin, podría decirse que, en cuanto a dilucidarlo, nuestro tema recién… empieza. Lo que ciertamente es un poderoso estímulo para la reflexión.

f 3 Por todas estas razones resulta paradojal que el segundo movimiento de la sinfonía 7 de Bruckner (movimiento- homenaje donde Brukner expresa su sentimiento de dolor ante la muerte de su admirado Wagner), haya sido la música escogida escogida por los alemanes para anunciar por radio la muerte de Hitler, al día siguiente de ésta.

BIOGRAFÍA EXPRESS Sergiu Celibidache

(Roman, 1912 - París, 1996) Director de orquesta y musicólogo rumano nacionalizado alemán. Creció en la ciudad moldava de Iassy y recibió sus primeras clases de piano a edad temprana. Tras estudiar matemáticas y filosofía en Iassy, Bucarest y París, en 1936 viajó a Alemania para tomar clases de composición en la Academia de la Música de Berlín bajo la supervisión de Heinz Thiessen. En Berlín consiguió doctorarse con una tesis sobre Josquin des Prés. A partir de 1939 y hasta 1945 estudió en el Colegio de Música de Berlín con profesores de la talla de Fritz Stein, Kurt Thomas y Walter Gmeindl. Tras completar sus estudios, colaboró con la Orquesta Filarmónica de Berlín; durante tres años dirigió la mayoría de los conciertos de la famosa orquesta y probó su excepcional personalidad. Tras el nombramiento de Von Karajan como director principal de la Orquesta Filarmónica de Berlín en 1954, Celibidache, por discrepancias por la elección, se negó a dirigirla, decisión que mantuvo a lo largo de treinta y siete años. A partir de ese momento estuvo dirigiendo a diferentes orquestas italianas (Orquesta y Coros de la RAI y la Orquesta de la Scala de Milán). En 1952 dirigió la primera audición de la Orquesta Nacional de España. En 1959, su labor continuó con regulares colaboraciones con la Radio Orquesta de Stuttgart. A finales de ese mismo año

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estaba previsto que se convirtiera en director de la Orquesta Sinfónica de Radio Estocolmo, en la cual iba a llevar a cabo una labor de remodelación que no finalizó hasta 1971. De 1973 a 1975 fue el principal director invitado de la Orquesta Nacional Francesa. Su vuelta a tierras alemanas se produjo en 1979, cuando fue elegido para el puesto de director artístico de la Orquesta Filarmónica de Múnich, que convirtió en una de las mejores del mundo. Al mismo tiempo se le otorgó el puesto de director general musical de la ciudad. Desde ese momento no volvió a trabajar con otras orquestas, salvo en ocasiones excepcionales, como dos conciertos de caridad con la Orquesta Filarmónica de Berlín en marzo de 1992. A pesar de estar gravemente enfermo, no paró de dirigir hasta el mismo momento de su muerte. Celibidache también compuso diversas obras, pero rehusó interpretar sus composiciones. Contrario a los discos de vinilo, puesto que sentía que ofrecían una versión de menor calidad, en los últimos años de su vida grabó algunos vídeos y CDs: la Sexta, Séptima y Octava sinfonías de Anton Bruckner, además de la Sinfonía Clásica de Sergei Prokofiev, y dos conciertos de piano de Johannes Brahms con el piano solista de Daniel Barenboim. Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/celibidache.htm

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crónica Campamento

virginal Una aproximación a un inicio frustado

Gael Nazaá

Por http://gaelnazaa.blogspot.com

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s difícil olvidar esa carpa alemana de mi padre, aquella que él con tanto orgullo paseaba en medio de sendos temporales en Antuco. Acampar, siempre fue un ejercicio exploratorio, un ejercicio de conocimiento y autoconocimiento. Recuerdo que en una de esas ocasiones aprendí a nadar, cuando un par de viejos chichas me lanzaron como un tirabuzón hacia lo más hondo de un río. Río claro (en la octava región) era el destino por antonomasia cada año. Fijo era un paseo mínimo de tres días. El lugar no poseía la pompa ni la onda de un camping tradicional, pero allí nadie nos cobraba. Teníamos palos para hacer fuego, un par de mesas hechas de troncos, y algo parecido a un río (al menos se camuflaba sobre piedras de río) donde el agua no llegaba más allá de los tobillos. Pero, a pesar de esto último, y con mucha paciencia, hacíamos tremendos surcos en el río con la ayuda de diques hechos de palo. Con esta técnica alcanzábamos a dar con el agua (a mí en este caso) incluso hasta la altura de la cintura. Recuerdo que en aquella ocasión yo ostentaba 14 inmortales años, y mi hermano, escuchando REM y llorando aun después de 2 años la muerte de Kurt Cobain, la omnipotente edad de 17. Yo era la primera vez que asistía sólo con mi hermano a aquella localidad, me refiero, claramente, a sin la compañía de nuestros padres. Mi hermano, por su parte, había ya ido a acampar el verano anterior él solo y un par de amigos. Aquel año lo recuerdo como un verano especial. Mi hermano me había enseñado a beber cerveza y pasaba tremendas noches dando cátedras a mí y a unos compañeros de escuela, sobre las mejores poses con un cigarrillo en la boca. En la travesía de aquel año fuimos acompañados por dos hermanas canadienses hijas del poeta Patrick Friesen a quien mi papá gustaba llamar Fresán en honor al escritor argentino Rodrigo Fresán que por aquellos días se hacía famoso con su “Historia Argentina” y sus

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colaboraciones para Andrés Calamaro. Nuestro “Fresán” había sido invitado a Concepción por el poeta y amigo personal de mi padre Gonzalo Millán, quien a su vez, residió un tiempo en Canadá. Mi padre y Millán habían estudiado literatura juntos en la Universidad de Concepción, pero mi padre, a diferencia de Millán, decidió el camino de las Aulas Secundarias. Las dos chicas canadienses eran lindísimas. Una de ellas tenía 15 años y era más bien coqueta. La otra soportaba en su cuerpo ya 21 años, y era levemente más ruda que su hermana, además de una asidua lectora de un desconocido para mí en ese entonces, Raymond Carver. Nos fuimos los cuatro a río Claro. Yo pasé todo el día en función de conquista de Elizabeth, la chica de 15. Ambas féminas chapurreaban un español chistosísimo, y lo que no lograban comunicar, lo compensaban con un sexy y delicioso refunfuñeo. Al final del día, nadie sabe por qué, pero nos comunicábamos todos a la perfección en un espanglich corporal-sonoro, que bordeaba mucho en lo místico. La tarde fue una maravilla. Todos estuvimos muy animados con mi hermano que hasta el día de hoy toca muy bien la guitarra. Él, con sus canciones rebotando en el aire, adquirió toda la pompa de un encantador de serpientes. Como es obvio, pasaron por nuestras voces (cuando podía yo lo acompañaba) gran parte del mejor arsenal de canciones con tintes izquierditas, mientras las canadienses nos sonreían afables, sin entender mucho de lo que hablaba nuestro repertorio. Cuando mi hermano y yo nos carcajeábamos, ellas también se reían a mandíbula batiente y todo parecía ser una fiesta. La noche cayó, el frío nos tiró mantas encima, las ramas encendieron su propia fogata, y el calor se nos allegó al tiempo que las cervezas emanaban de un manantial inagotable proveniente de una de las dos carpas.

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Con esto de las cervezas, la noche y mi galantería poco correspondida, caí en ebriedad tal como los gringos caen en amor. Hablé mucho de más. Me las traté de dar de poeta. Recité unos versos que había escuchado en mi casa a Elizabeth, la de 15, pero ella sólo se reía tiernamente de mí y me decía “tontito”. Christina, la chica de 21 lo pasaba de lo mejor con mis peripecias, y cada cierto rato me decía -eres muy tierno- . Elizabeth, a todas luces, estaba más interesada en mi hermano que en mí y mi hermano, por su parte, estaba interesado en lo que viniese. Me faltó sólo amenazar con matarme para que me tomaran en cuenta. La noche avanzaba, el alcohol ya era uno con mi sangre, mi patetismo llegaba al paroxismo y Christina no dejaba de decir –eres muy tierno-. La situación para mí era insostenible, me puse a tirar palos a la fogata, y de un momento a otro, me fui a lanzar al río gritando que era un barco ebrio. Mi hermano me gritó –cabro de mierda- pero se quedó ahí mismo, y yo ya lejos de la fogata comencé a revolcarme en el agua. Al rato apareció Christina quien me saca del agua. –Te vas a ahogar en un centímetro de agua- me dice. Yo por fin me reí, al parecer el agua me despertó un poco de mi esquizofrenia patética, y le digo –gracias por salvarme entonces-. Acto seguido, ella se volvió a reír y me dijo -¿si te doy un beso, no te ahogas?- yo me tupí todo, y finalmente

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respondí con un gelatinoso –no-. Ella se me acercó y me dio un beso en la oreja junto con un pequeño mordisco, este último a la par de una risita entre dientes. Luego, ella tomó de mi mano cruzando sus dedos entre los míos. Esto hizo que el corazón se me acelerara. Cuando regresamos, mi hermano y Elizabeth habían ido a encerrarse a una de las carpas, y con Christina alcanzábamos a escuchar el fluir de sus besos. Christina me prestó su ayuda para sacarme la ropa mojada y dejarla junto a la fogata. En el momento en que ya sólo me quedaba la ropa interior, me detuve, no pude continuar por vergüenza; era tan virginal en ese entonces. Christina nuevamente sonrío y me dijo –de verdad eres muy tierno- y añadió –yo me saco la ropa y tú no tienes vergüenza-. Seguido, se quitó la polera dejando su torso desnudo a mi absoluta disposición. Y me lancé… Las tres notas de un gemido agudo, me indicaron que todo había terminado. Christina reía y repetía una y otra vez –eres muy tierno-. Creo que derramé un par de lágrimas. Me deshice en incontenibles disculpas, y como buen borracho me dormí, hasta que el calor del día me despertó, y me obligó a tener que dar la cara.

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BIOGRAFÍA EXPRESS Gonzalo Millán Millán nació en Santiago y su infancia la pasó en Recoleta. El entorno urbano fue clave en su poesía: “Estudié en los Dominicos en la Academia de Humanidades, y después a los 11 años se acabó mi infancia, y la adolescencia la viví en Ñuñoa y me cambié al Lastarria. O sea, cambié de un colegio religioso a uno laico, del barrio La Chimba -un sitio provinciano y marginal- a la modernidad santiaguina. Y ahí maduré , como los membrillos, a chancacazos no más” (“Hay que salvar el pellejo como sea”, La Nación Domingo, 27 de agosto, 2006, p. 52). Terminado el colegio, estudió Licenciatura en Literatura en la Universidad de Concepción, donde integró el grupo Arúspice. Después se trasladó a Santiago, donde prosiguió sus estudios en la escuela de artes de la comunicación de la Universidad Católica. En ese periodo conoció a Enrique Lihn y Alfonso Calderón. Perteneció a la llamada Generación del 60 y, como muchos de sus integrantes, partió al exilio después del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Iba con destino a México, pero terminó estableciéndose en Canadá. Allí obtuvo un Master en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de New Brunswick y fue uno de los fundadores de la editorial Cordillera, que publicó la obra de varios autores chilenos en el exilio. En 1978 viajó a España, donde conoció a Roberto Bolaño. Un año después, a través de la Maison Culterelle Québec-Amérique Latine, publicó uno de sus libros más importantes: La ciudad (1979), poemario político fragmentario y polifónico que contiene su experiencia en el exilio. En ese mismo país editó los volúmenes Dragón se

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muerde la cola (1984) y Vida (1984). Regresó a Chile en 1984, donde publicó Seudónimos de la muerte (1984), álbum de la vida burguesa, que cuestiona la relación amorosa y pone de manifiesto la crisis de un ámbito doméstico orientado al consumo. A partir de 1985 fue director de la revista El espíritu del valle (1985-1998). Durante los últimos años de la dictadura publicó Virus (1987), en el que reflexiona sobre la función de la poesía y del arte ante el poder. Ese mismo año se instauró el Premio Pablo Neruda de poesía, que Millán obtuvo por unanimidad. Desde esa fecha y hasta 1997 se instaló en Holanda, víctima de lo que llamó una “mudez poética”. En esos años se dedicó a una actividad fuertemente ligada a su quehacer poético: la creación de artefactos, esculturas, objetos y libros de artista; en definitiva, una serie de trabajos que se enmarcan dentro de la poesía visual. En los años 90 publicó en Estocolmo, junto a Juan Castillo del grupo CADA, el libro-objeto 5 Poemas eróticos (1990). Dos importantes antologías de su obra vieron la luz en esos años: Strange Houses (1991) y Trece lunas (1997). Después de varios años sin publicar, editó Claroscuro (2002) y Autorretrato de memoria (2005) -por el que obtuvo el premio Altazor en poesía-, los dos primeros tomos de una trilogía dedicada a la relación entre imagen y texto, que quedó inconclusa tras su muerte, ocurrida el 13 de octubre del 2006. Fuente: Memoria Chilena ( http://www.memoriachilena.cl/temas/ index.asp?id_ut=gonzalomillan%281947-2006%29 )

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entrevista ENTREVIDA:

José Ricardo Morales Esta sección comienza como una entrevista común y corriente, con ciertas preguntas planteadas y una cierta dirección. Nuestro primer invitado es el profesor José Ricardo Morales. Al llamarlo por teléfono y concertar la entrevista le hemos propuesto hablar de dos temas: su llegada a Chile como recomienzo de una vida y los inicios del Teatro Experimental. Para nuestra sorpresa él nos dice que entonces esto no será una entrevista, sino una “entrevida” en la que compartiríamos de la vida como si fuésemos viejos amigos. Por

Camila Camacho y María Fernanda Rozas

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ueremos proponer que nos cuente sobre sus inicios aquí en Chile. Cómo fue el rehacer su vida cuando llega en el Winnipeg.

Mi llegada a Chile se debe a la guerra de España. Yo era estudiante, estudiaba Filosofía y Letras e Historia, iba a ser profesor de Historia del Arte, cosa que hice en Chile, en la facultad de ustedes (Filosofía y Humanidades de la U de Chile). Pero resulta que la guerra estalló, el 18 de julio del año 36, y yo estaba en Barcelona seleccionado para una olimpíada, era nadador, pero no hubo olimpíada, de ninguna manera, claro. Empezó este conflicto como consecuencia de la sublevación del Ejército contra la República del país, así que los contribuyentes, contribuyeron a su propia pérdida. El resultado fue que la guerra supuso la muerte de alrededor de un millón de españoles y además el exilio de medio millón o algo así. Sobre todo de gente pensante, porque pensar, a mi modo de ver, es siempre “pensar de otra manera”, si yo concuerdo con otro me adhiero, y eso es tener una vocación de sello de correos: como una estampilla de correos me adhiero al sobre y circulo. Pero adhesiones y adherencias no son problemas muy pensantes. Esa condición de pensante da cierta posibilidad de discrepar y en una dictadura no hay discrepancia posible. Sencillamente, el que no piensa como yo “que se muera o que se vaya”. Por un lado fue que España perdió a la gran mayoría de sus intelectuales, tanto es así que los últimos años están celebrando los 70 años del exilio nuestro y ahora tengo que dar la Conferencia de Clausura, si es que puedo ir a España por razones de salud, en Coyuros. De manera que ahora se reconoce todo esto, claro, pero ese vacío que se produjo en España, la generación mía hacia arriba, hay una cantidad enorme de premios noveles, de personas calificadísimas en todos los campos del pensamiento. Por otro lado, eso lo hemos dedicado a otros países, como Chile y lo hemos dedicado con mucho gusto, al fin y al cabo, le he dicho alguna vez: “A Chile le debo la vida, y más que la vida no se puede deber en esta vida”. Uno se veía obligado a defender algo que le pertenecía que era la libertad, la libertad de pensamiento. Después de haber hecho la guerra, yo llegué a ser Teniente Coronel, nada más, mandé cuatro mil hombres, a los veintidós años. Como no había ejército, porque el ejército se había

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sublevado, hubo que improvisar un ejército resistiendo a uno profesional que avanzaba contra nosotros y lo resistimos dos años y medio, no es poco. A los 20 años comencé la guerra y a los 22 la terminé y llegué aquí a Chile con 23 años.

¿Y cómo se planea el viaje para que usted venga? No se planea ningún viaje, de hecho, yo tuve la suerte de haber pasado a la región de Cataluña, noreste de España, como consecuencia de que se habían perdido muchos bandos durante la Batalla del Ebro. Ahí no había posibilidad de abastecernos y al final las armas nuestras estaban inútiles porque no teníamos municiones. A la aviación nuestra la llamaban “la gloriosa”, pero al enemigo lo llamábamos “la numerosa” porque por cada hombre mío había veinte de ellos. Entonces claro, la desproporción era enorme y resistimos hasta febrero del año 39’. De manera que crucé la frontera en febrero del año 39’, la frontera hacia Francia por esa suerte que me habían destinado allí. Estuve en un campo de concentración varias semanas- después podría escribir una novela de cómo salir de ese campo, pero necesitaríamos una Sherezade para que les contara- , pero el resultado es este: logramos salir del campo a Saint-Cyprien que ahora es un balneario precioso, entonces era una enorme playa rodeada por una alambrada y con tropas senegalesas que dedicaron vigilancia contra nosotros. El resultado es que por una cantidad de circunstancias que no podría ahora narrar pues es muy compleja, pude salir del campo de concentración. Tenía un hermano estaba en otro campo de concentración, era telegrafista y más joven que yo. Nos juntamos con mi padre y fuimos a Marsella. Estuvimos unos meses y después de eso había que llenar fichas indicando lo que cada uno había hecho. Mi padre había dirigido una planta de ácido sulfúrico y abonos, en España, en Málaga, donde yo nací, y de hecho les interesó y le dijeron: “en Chile necesitamos expertos” y supongo que por esa razón nos eligieron para venir, uno no sabía nada y al final salimos confirmados para destino Chile, era una especie de azar. En total, aquí llegamos.

¿Y cómo se enteró de cuál era el destino de su viaje, Chile?

Los antecedentes de Chile los tenía porque había estudiado Historia de América, había una asignatura que era “Historia de América” y “Geografía de América” y entonces, no me iban a decir qué era Chile, tenía una idea. Cuando llegué a Valparaíso, se había producido el terremoto de Chillán ese año, el año 39’ y yo me dije, no deben ser tan graves los terremotos si esta ciudad está sostenida con palos de fósforos, porque esas casitas uno las veía desde el barco y decía “no es tan grave”. A fines del año 39 escribí mi primer ensayo para Atenea de la Universidad de Concepción. Era un ensayo juvenil, se titula: “El carácter y empresa del héroe romántico”, es el sentido que tiene la

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vida del personaje romántico, bueno no sé por qué se me ocurrió eso, sinceramente. Me inscribí en el pedagógico. El Consejo Universitario me hizo un plan especial para revalidar los estudios que tenía en España, pero me faltaba historia de Chile. El primer año, el año cuarenta, revalidé tres años, aprobé como catorce o quince ramos, y daba clases en el liceo nocturno, en el liceo Hansen, ahí conocí a Gonzalo Rojas, éramos compinches, profesores de literatura, los dos, de historia. Él tenía tres años menos que yo, va a cumplir noventa ahora. Y ahí trabajaba de noche y de día aprobaba asignaturas como loco, bueno, en total, después de eso ya en el año 41’, conociendo a estudiantes de distintas facultades, sobre todo de la Facultad de Filosofía, fundamos o creamos el Teatro Experimental. Como les he dicho, era estudiante de Filosofía y Letras en la Universidad de Valencia, ahí pertenecía al teatro El Búho. El Búho estuvo a cargo de Luis Llana, un profesor de ahí. Con él hice mis primeras armas, se podría decir, en el teatro y me formé como dramaturgo en ese teatro, que una vez desaparecida La Barraca de García Lorca, era el teatro más importante de toda España. Y entonces ahí empezó mi vocación, a tener sentido lo que uno quería, etc. y eso no lo hice en España, lo hice aquí, porque de hecho traje aquí a Chile el repertorio de El Búho de la Universidad de Valencia. Tanto es así que cuando llegué aquí a Chile, revalidé mis estudios en la Facultad de Filosofía y Educación (se llamaba entonces) y en ella conocí a los alumnos que formaron parte del Teatro Experimental de la Universidad de Chile, con Pedro de la Barra fundamos esto y se basaron en el repertorio que yo les propuse. Yo fui el primer director de escena, Pedro de la Barra fue actor mío, y todo eso no se suele decir porque al parece todo lo que llega de fuera está mal, la xenofobia es muy característica

Cuando ya empezaron a funcionar con el Teatro Experimental, ¿usted ya tenía revalidados sus estudios o era todavía estudiante? No, no. Yo era estudiante todavía. Como había aprobado tres años en uno me dijeron que había corrido demasiado rápido y que no querían que hiciera un record mundial, así que me dijeron: “sus últimos años, año por año”. En el ‘42 me titulé, con una tesis sobre “Estilo y paleografía en los documentos chilenos”, y es la primera paleografía que se ha hecho en Chile. En el ‘41 yo escribí la primera farsa, que es “El embustero y su enredo” y dirigí “Del mancebo que casó con mujer brava” un cuento del infante Don Juan Manuel, adaptado al teatro por Casona. Las dos obras más complejas del primer año las dirigí yo, “Ligazón” de Valle Inclán que es un drama, y en el segundo programa dirigí “Del mancebo que casó con mujer brava” que tenía coros, música, danza, de todo, era mucho más compleja, así que todos los creadores del Teatro Experimental pasaron bajo mi dirección. En el año ‘42 edité “Estilo y paleografía”, la idea mía era relacionar la grafía del escribano con el arte de la época, y eso no se

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entrevista

había hecho. Los paleógrafos trabajaban paleografía, los historiadores del arte trabajaban historia del arte y no relacionaban ambas cosas. Se me ocurrió relacionarlas, hay un capítulo que se llama “Morfología de la escritura”, estudio de la forma de la escritura con respecto a la forma del arte. Y bueno, eso es una novedad absoluta, tanto es así que, el mejor paleógrafo que haya habido en nuestra lengua, que es Agustín Millares Carlo, juzga el trabajo mío y dice: “trátase de un aporte considerable para este tipo de estudios” y yo era un muchacho y se me ocurrió. Asocié la historia del arte a la paleografía y eso lo hacen los franceses 20 años después. Yo tengo aquí libros franceses en que lo dan como gran novedad y eso se había hecho en Chile y no se enteró nadie. Por otra parte, contribuí a la existencia del Teatro Experimental y al final al Teatro Nacional, de manera que con el tiempo pasó a ser ITUCH y luego el Teatro Nacional. Así que el origen está ahí, en esas obras que en el fondo derivan del teatro El Búho de la Universidad de Valencia, eso no lo quieren reconocer, por ningún motivo. No me jacto de nada, pero bueno, el hecho real es ese. Yo he escrito de la Historia como “falsificación”, porque la historia se falsifica fácilmente, e hice una obra que se llama “No hay que perder la cabeza o las preocupaciones del doctor Guillotin. La verdad histórica en dos actos”, esa obra es una falsificación histórica, porque el pobre Guillotin no inventó la guillotina, pero como él propuso un instrumento de exterminio que fuera igual para todos (la igualdad ante la muerte), le atribuyeron a él la guillotina.

¿Algunas anécdotas del Teatro Experimental, especialmente de los inicios de este? Yo no soy anecdótico. Me aburre la anécdota. En general en los periódicos gustan de las anécdotas, esta es una revista pensante. Bueno, anécdotas, cosas menores, son muy triviales. Para mi era sencillamente contribuir a que un país tuviera lo que quería, en el fondo. Hay un prólogo mío a un libro, uno de los muchos, que se llama “Teatro Inicial” donde anuncio mucho de este proceso y en ese teatro inicial. En el prólogo señalo que cuando yo llegué aquí me encontré con que los estudiantes de la Facultad de Filosofía, de Derecho, etc. que formaban parte del Teatro Experimental, en el fondo, estaba en la situación del muchacho que se suponía escribió en los muros en el ’68, cuando: “algo que decir pero no se qué”, entonces yo hice una paráfrasis a esa frase y dije: “tengo algo que decir en el teatro, pero no se cómo”, el cómo lo encontraron en la experiencia que había tenido en el teatro universitario El Búho. El teatro mío tiene mucho ese aspecto de la técnica, he dicho [en la Conferencia Magistral de las IV Jornadas Cervantinas] que una “técnica” sin “logos”, no puede ser “tecnología”. La técnica sin logos nos agobia a nosotros mismos, nos convierte en material, nos convierte en objeto, nos convierte en objeto sin objeto. Y todo eso se ve anunciado en mi teatro. La labor mía, en el lado más personal, es ese, el de esas obras, que también denuncian, por ejemplo las dictaduras. Publiqué Revista Umbral 4 10

un volumen de Teatro en Libertad en España, durante la dictadura de aquí de Pinochet y publiqué en la Universidad de Chile, que no tenía censura. Bueno, hay una obra mía que se llama “La imagen”, trata de un gobierno que sigue por siglos con la misma imagen, y está con frases del gobierno de Franco y el de Pinochet, y el Decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas que era el director del observatorio del Cerro Calán, Claudio Anguita, me dijo: “¿qué quieres que publiquemos, ensayos o teatro?, publica esta obra y se publicó aquí con frases de Merino que decía: “nosotros tenemos proyectos pero no plazos” o sea, gobernamos para la eternidad, igual que Franco. Es un gobierno que tiene muy buena imagen y como en este mundo se vive de la imagen y no de lo real, entonces exportan buena imagen. Claro que la imagen que tienen allí es una especie de caricatura de paja, madera y cartón de un caudillo que había existido siete siglos antes y la mantienen allí. Y es imagen la exportan. Esa imagen de dictador parece absurda ahora pero es bastante real. Está en Fantasmagorías. Pasaban la censura, bueno, uno ha hecho lo que debía, y si nadie lee, no despierto nada, solo lástima.

Pero ellos tenían sólo la capacidad para leer las letras, pero no para entenderlas. Inclusive yo renuncié a la cátedra más antigua que tenía en la facultad. Pusieron condiciones para continuar las cátedras y yo no acepto condiciones. Me la he ganado de manera académica y no me van a echar porque yo trato de ver lo que piensa mi vecino o me ponen condiciones que no son académicas. Y no sé, me fui. Bueno, por suerte me contratan en el Departamento de Estudios Humanísticos de una facultad muy fuerte, habían los mejores físicos, astrónomos, etc., Estuve ahí, lo fundaron Carla Córdoba y Roberto Dorreti conmigo, porque los primeros profesores fuimos nosotros y ellos querían “humanizar las ciencias” y en el fondo se trataba de eso de hacer valer la importancia de todo lo que es pensamiento hacia el hombre, entonces, yo di un curso de Teoría del Arte que era un curso que trataba arte y técnica, arte y técnica son para los griegos sinónimos, tekhné es arte también, así que toda facultad técnica debe considerarse desde un punto de vista filosófico también. Y eso es lo que tratábamos de hacer. Establecer un puente entre las humanidades y la técnica, las ciencias. E inclusive en la UNESCO nos citaron como precursores, pero después en vista de esto, un señor que no nombro, decidió eliminar el departamento de Estudios Humanísticos y se acabó todo… ustedes saben quién puede ser, pero no lo digo.

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escribe la foto f

Hay

besos

y

besos

Fotografía: Josefina Marambio Escrito: Amalia Rivera

¿El primer beso? ¿Qué importa el primer beso? Es bien babeado, bien brusco, con choque de dientes y más curiosidad que placer. No, no, el primer beso de la vida no es un hecho destacable. Piénsalo así: hay muchos primeros besos después de “el” primer beso. Cada hombre (sí, soy media retro y sólo beso hombres) es un mundo oral nuevo. Oral por los besos, de eso hablamos. Cada vez que estoy a punto de besar a alguien no puedo evitar hablar conmigo misma y sacar deducciones: ¿Tiene boca chica? Beso desabrido seguro. ¿Labios gruesos? Será bien baboseado. Con el tiempo como que te vas armando los prototipos de besador. Aunque claro, siempre hay sorpresas, como aquel ser de boca de tentadora apariencia que finalmente sería el fracaso supremo (como besar un espejo, así de fome). O como el caso de este otro tipo, cuyos besos eran como las puntadas de una máquina de coser: a cada segundo sacaba su lengua de mi boca para reacomodarla, interrumpiendo toda la pasión del momento. Ni un brillo. Para mí, un buen beso es de esos que empiezan lento como la rueda de una bicicleta cuesta arriba, y se van intensificando tanto que mi mandíbula se desencaja un poco de la emoción, y finalmente acarician la cara o muerden mis labios, y se van alejando despacio para dejarme con ganas y empezar otra vez. Pero ¡baaa!, sigue soñando pequeña boca color frutilla, aún no. Sigue practicando tu más lasciva pose ante el espejo, pues los otros labios también observan y evalúan como tú lo haces. Cada instante están atentos a detectar si vales la pena, viendo si calzas con el tipo de beso que esperan recibir. Ellos también ensayan su sonrisa cada mañana, en el espejo del baño o en el reflejo de la puerta del metro rumbo al trabajo.

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- creaci贸n

Atormentado Xilograf铆a

Alvaro Salazar Neira (concepci贸n , Chile) Revista Umbral 4 12

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creaci贸n -

Caboco-capiroba Xilograf铆a

Alvaro Salazar Neira (concepci贸n , Chile) N潞 1 - Octubre 2009

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0 creación los primeros de muchos (microcuento) Siempre me pregunté por qué lo hacían, por qué era tanta la emoción de todas estas personas mirándome fijamente como si esperaran que hiciera algo increíble. Se juntaban a reírse de mí, apuntándome con el dedo. Y no les bastaba con eso, esta gente me decía cosas con tanta emoción y alegría que era todo muy confuso, no solo porque seguían usando ese extraño idioma, sino que me dejaban ahí parado mirando hacia arriba y terminaba siempre en lo mismo: yo gritando “¡y ahora qué quieren que haga!”. Al parecer ellos me entendían mucho menos porque seguían sonriendo y mirándome con caras desfiguradamente enternecidas, sin responderme nada concreto. Un día descubrí la razón de tanto alboroto y de estas cosas raras que me aprietan los pies. Era bastante obvio, ¿Pero cómo iba a saber yo? No fue tan difícil, con un poco de equilibrio separé mi pie derecho del otro y lo extendí un par de centímetros. Al parecer es cierto el dicho, empecé con el correcto, por que desde entonces no he parado.

nada que perder (microcuento) Creo haberme sonado trescientas veces ese día. Mi nariz parecía un grifo rojo, y mi aspecto no distaba del de un vagabundo. Yo no soy buena con estas cosas, no sabía cómo traducirlo todo (aún no lo se). Yo sólo vi el brillo metálico de tu aro en la nariz. La única cosa que iluminaba la habitación era eso, y los Simpsons en la tele. Te tenías que ir, era tarde, ya te estaban llamando como locos, porque el Fotografía : Josefina Marambio M. centro es peligroso cuando el sol se pone. Te abrazé en el vestíbulo para despedirme, inhalé hondo, pensé que hace poco me habían humillado y mi ego era nulo. Justo al lado de la caja de controles de luz apoyé mi cabeza. Si no hubiese dicho nada, todo sería distinto ahora. Nunca pensé que funcionaría.

Nombre: Tomás Caruz Meneses Edad: 20 años Ocupación: Estudiante de Ing. en sonido.

Oye... ¿te puedo pegar mis gérmenes? Nombre: Laura Romero Edad: 20 años Ocupación: Alumna de Lengua y Literatura Hispánica de la Universidad de Chile, cursando tercer año.

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creación 0 Alfarero

de

Flor de carbón y mostaza. Frío polen de lujuria. ¡Oh país de los mycones! ¡Quién oliera tu gamuza! ¡Selva hundida! trepadora! de verdísimos y fucsias!

myconia (poesía)

Silencio d’arcilla y ruda. Musgo creciendo en la gruta. Un mycón3 lava sus pies al borde de la laguna. Un pájaro hundido canta verde de yodo y de luna. Como un pulmón vegetal la cueva duerme y rezuma, mezclando su lento alcohol con reflejos de tortuga. ¡Brotes lácteos de ceniza! fríos! tiernos! y sin uñas! ¡Seis deditos se deshacen al tocar el agua pura! ¡Oh duendecillo d’arcilla! ¡Embrión de polvo y lechuga! ¡Como un delfín desnutrido en el limo t’acurrucas!

Cicatrices minerales. Blancos verdes que s’herrumbran. Delgados hilos de calcio en sus tobillos s’incrustan. Sus deditos d’eucalipto se doblan cuando rasguñan, pero / él sigue escarbando en l’orilla ahora y nunca. La playa, llena d’abortos, muge acalambrada y muda. Como un pescado podrido su arcilla se desmenuza. Palmaditas d’algas negras. Dulce leche d’aceituna. ¡Es un huevito d’arcilla! ¿Oyes?—Las paredes sudan. ¡Oh país de los mycones! ¡Venenosa menta púrpura! ¡Ya tus tréboles burdeos para verlo s’apretujan!

Un negro soplo marino cruza el bosque de las rúculas, levantando un freso olor a limón, orina y ruda. El mycón alza, chorreando, su fibrosa caperuza. Las gotas de té se secan en su piel d’arcilla cruda. Oh! no hay boca ni nariz! bajo esa visera púlpea! ¡Ni mandíbulas ni pómulos! ¡Es una sola verruga! ¡Un tumor con dos naranjos ojos pardos de lechuza! Oh mycón! Oh niño anfibio! ¡Oh qué cara latiguda! ¡Verde d’añejo jengibre! ¡Entre cartílago y fruta!

El mycón deja a sus pies una ofrenda a la laguna. Un cascarón gris, flotante, de porosa levadura. La quitina s’endurece. Tornasoles de cicuta. Algo acaba de nacer. ¿Oyes?—El musgo murmura. ¡Oh país de los mycones! ¡Herida d’astilla y ruda! ¡Oh eucalipto submarino! ¡Acurrúcalo en tu cuna!45 Cafayate, Enero 2007

anónimo

Tres deditos se deslizan sin hundirse en la laguna. Gusanitos d’eucalipto irradiando ondas oscuras. Algo brilla tras sus ojos. Violetas pétreas y turbias. La superficie s’encrispa. ¿Oyes?—El agua maúlla. ¡Como un aromo, despierta toda la fauna nocturna!

4 Este verso fue agregado después, con otro lápiz, reemplazando: “¡Acurrúcame en tu tumba!” 5 Hay también una nota al margen del poema escrita con este mismo lápiz: “Nacimiento. Acto puro en una atmósfera subterránea. ¿Narrar? ¿Hacerlo salir del bosque? La concentración situacional absoluta, estática o instantánea, ¿es más lírica? O quizás lo lírico sea la misma experiencia absoluta de un instante. ¿Se opone entonces a todo tipo de acción? En su estado más puro, ¿podría llegar a abolir, aunque sea fugazmente, la conciencia del tiempo?”

3 Nota: “μύκη, ‘seta u hongo’.”

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desteñida. La puerta estaba abierta y el pasillo corto) quedaba atorado por la perspectiva. Pero había algo, la pata de madera de una mesa asomaba como el miembro de un cuerpo enorme y asustado. Vio al hombre perderse hasta el final, hasta el patio que no era más que un jirón de cielo anaranjado montado con negligencia sobre un montón de leña. La cuestión era otra; si aquel hombre le había pedido que lo llevara era porque no estaba acostumbrado al ambiente; o era sólo cuestión de las circunstancias, el día específico de hoy que lo llevó a trabajar más o a levantarse más temprano; o también que yo le di la oportunidad de despreciar su físico y la aprovechó, y subió. Era la soledad, el hierro del campo que se ha cruzado, torcido, en el agua, en el borde de un río y la herrumbre se seca o se humedece en sus costras, era ese hombre de espaldas hacia un callejón sucio de ciudad con el sombrero suspendido del edificio. Un segundo más y la carretera hubiera sido el sueño. Otro bulto de soledad estiraba el dedo. Y los pensamientos me quieren abrumar.

oportunidades (cuento

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xtensiones a lo lejos surcadas de café y verde; un cielo celeste plomizo tan vasto que el caminar se hacía por él; maravillosamente se caminaba bajo pero sobre él. Los campos estiraban en la siesta veraniega sus pantalones de tierra y pasto debajo de algunos pocos árboles. Y el sueño era cosa de la tarde calurosa y del saco, y de esa línea blanca recién pintada que marcaba la orilla de la carretera como un pedacito de somnífero que ha recalcado un sueño vacío de tanto reiterarse, de tanta continuidad. Y ya estaba bueno. Pronto pasaría un auto y lo llevaría. Se tendería en el asiento de cuero y dejaría al conductor hablar a solas con sus monosílabos, una cuestión de sutileza, pero sobre todo de cansancio, de estirar las piernas y los ojos hacia dentro, hacia un infinito distinto del exterior, hacia uno que no conocía límite por el cual se colgaran las cosas como ropas mojadas sobre los tenderos. No era ni carretera ni cielo, sino negrura. La extensa baba cristalina, perezosa y estirada, con una pesadez recta, resplandecía entremedio de los zapatos. Una blancura así podría llevar a alguien hacia una desorientación inaudita, como si cada brillo fuera una puerta homogénea entre miles; esa estupidez significaba indecisión; la voluntad se deshacía, perdida, como una puerta inmutable. No se podía abrir, como el cemento. -Aquí. Déjeme aquí. -¿En la casa verde de ahí? -Aquí. -Oiga, se le queda fruta. -No, si tengo. Su mano iba sintiendo la misma pesadez por medio del olor pasoso de la murtilla; el vidrio delantero se empañó con los rayos de sol de las siete de la tarde. No pudo concentrarse, estaba todo sudado dentro de la cabina. Era verde, pero

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-Gracias. -¿Cansada? -No. -Quería pasear en camioneta, es........... ¿Alguna urgencia…..? -No.

entonc-

Le vio los ojos estrujados e imaginó las plantaciones de trigos expuestas al sol. La miraba por el espejo, de reojo, como si hubiera algo sagrado en esa postura remarcada por las líneas orgullosas de los brazos. Tiene prisa, y es tan insignificante lo que quiere sacarle al tiempo, tan insignificante… como la inmovilidad. No puedo dejar de ponerle un saco al hombro y un rostro limpio y empolvado. Algo no funciona…. sería maravilloso detener la camioneta, detener… entregarse a la línea, a la línea callada de ese hombre y esta mujer; ¿cómo me detuvieron? Y así estaba, intentando definir bajo un cielo que oscurecía, y la mujer no bajaba, y era increíble la distancia desde el lugar en que la recogió. Ella seguía allí como un

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adhesivo en la punta del espejo, superpuesta a la carretera. -¿Dónde vive? -Al otro lado- y apuntó con el dedo hacia atrás. -No va a su casa. -Sí -Pero si me dice que vive para allá. La pata de la mesa se hinchó en la cara de la mujer. Era sólo esa pata que se recogía en el barro del piso. -Me devuelvo, entonces. -Siga no más. No pudo decir que no. Había demasiada seguridad en esas palabras. Fue cuando ella sacó la pistola. La colocó sobre su sien y le dijo que se devolviera. La pata de la mesa fue reemplazada por otra: metálica, arqueada, que sostenía un vidrio al que llegaba la luz fuerte de una araña y donde alcanzaba a ver el cuadro de un paisaje como el de afuera. Media hora más tarde podía distinguir la casa verde. El hombre estaba parado en la cerca, y jugaba a impulsar la puerta de madera que iba y venía con un chirrido abierto. Le obligaron a entrar la camioneta. El olor del guano de las vacas le pellizcaba las narices. Entró a la casa con las manos atadas a un lazo. El cuerpo de un potrillo degollado fue lo primero que vio porque se empeñó en la dirección de la mesa, en el camino de su ingenuidad, donde él hacía dedo a ese animal ensangrentado y acolchonado por el pelaje suave y tieso. A la derecha, apegada a un televisor viejo, una manta arrugada tejía algo. Aparecieron dos niños de edades similares, miraban con fijeza tímida, soportaban vacíamente y condicionaban poco. En ese momento le pidieron dinero; la camioneta se la llevaba, quedarse con ella traería muchos problemas. Eso que veía en la mesa era lo último que tenían para comer; no habían más animales ni frutos, ni verduras, no, ninguna cosa; la ciudad estaba lejos, lo bastante para que ellos no pudieran llegar, y el saco con murtilla que había visto, cuando había llevado al hombre, era del vecino, que también tenía

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poco. Todo parecía razonable, una especia de trato entre amigos, un suave préstamo hecho con confianza y con el incentivo de la deuda, esa deuda con el amigo necesitado que sustenta la relación enemiga, que la convierte en la caridad orgullosa, en la competencia de ser lo más caritativo posible, frente a una barrera que es el otro; intentaba ser lo más caritativo posible, intentando subsanar algo terrible que no sabía explicar, pero que se veía acentuado en todo el interior de la casa, sobre todo en esa cabeza colgando y la piel excoriada puesta como en ritual, si el asalto era premeditado ¿cómo pudieron faenar al animal al mismo tiempo que hombre y mujer coordinaban tiempos, espacios y actitudes secretas distanciadas de la necesidad de la comida, o todo era una sola cosa: una gran faena que comprendía todo, y el dinero era sólo necesidad, necesidad que no sabía de moral que no tendría por qué saber de ella, hasta el punto de abandonar su cabeza, de ser una revelación fascinante, un mundo nuevo en que la madera de la mesa pasaba a tener la misma cualidad pero atravesada por puntos de metal, demasiado pequeños como para absorber y agrandarse por sí mismos. Y la necesidad no dejaba de ser algo que

disgustaba. Hubiera preferido la carretera, y la camioneta andando por ella, hubiera preferido hacer dedo para bajarse en algún lugar y separarse para siempre de lo que abandonaba. Dejó la billetera encima, no era mucho dinero, ya no era dinero sino el tintineo del chocar de algo contra otra cosa, y en el sonido desprendido se veía a él avanzando con su camioneta- ya más destartalada-, llevando un revólver escondido al lado de su billetera vacía, y viendo desplomarse por una bala de sangre ese cuerpo normal que le había pedido que lo llevara para quitarle, a él que manejaba confiado, vilmente, los mil pesos para el pan. Nombre: Luis Cifuentes Acuña. Edad: 22 años. Ocupación: Cuarto año de Licenciatura en Literatura Hispánica. U. de Chile.

creación 0

libertad de elección

(microcuento)

-¿Quieres nacer, vivir, sentir?- dijo él, mirándola fijamente a los ojos, como recomendándole con ellos que lo pensara bien antes de tomar tan escabrosa decisión. Ella, después de meditarlo durante bastante tiempo, contestó que no quería, que no deseaba hacer todo lo que él le ofrecía, que prefería seguir no siendo, pues para ella, como siempre tuvo claro, después del nacer, del vivir y del sentir, vendría el morir, y nacer para morir era como levantarse para caer. Luego todo se volvió negro. Sintió encierro, un halo de luz le cubría el rostro y finalmente...llantos. Sus llantos. Nombre: Luis San Martín Edad: 22 años. Ocupación: Tercer año de Licenciatura en Literatura Hispánica. U. de Chile.

Fotografía : Josefina Marambio M. Nº 1 - Octubre 2009

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0 creación Réquiem A Aída y Antonio. Ninguna lengua atraviesa Ataviada, elegante La muerte. Ni Alemania ni Francia Mucho menos el vulgo de la rivera.

poemas de:

Alonso Tapia Araneda Concepción, Chile

Viaje

Yo he perdido todo orgullo en El despojo, pero no dejaré De sufrir cuando laves Tus pecados en mis pies Como río, como mar Y cuando confundas el dolor Con la vida. He dejado de llorar porque acepté Que tu amor iba a lavarme He dejado de llorar porque acepté Que tu amor sería mi llanto.

hacia

la noche

En el crudo viaje Hacia el ocaso Cruzar la tela Suave y angosta De la cordura; Tierno cardo para los perdidos, Cuenco suave para saldar la noche, Al abrigo desnudo del deseo Atravesar el hueso desnudo de tu sexo. La materia en surco dada, Surcarla, Irla y venirla Por ternura, engaño, fobia, Amarla.

Incendios Tienes que ayudarme Estoy en las sombras Donde el árbol abolió la luz Y pienso: Cuando ya no tenga Hambre de ti Todo saciará su sed Y yo habré abolido Incluso esa luz Que es la del incendio

En el crudo viaje Hacia el ocaso Acurrucar el alma con la piel

Todo cuanto hay es tarea del tiempo. La hoja que se quiebra, el rumor de ratas Devorando el bosque. Lo que los animales guardan Es cifra de las ciudades que cedí. Mi mensaje es simple: Tienes que tenderme la mano, Aquí en lo oscuro.

Cae

lluvia

En la suave piel del huerto Cae lluvia como plaga Y afuera es campo minado Para quien guarda cuarentena; Cuarenta días y cuarenta noches Sin dormir y sin soñar. Quizás he guardado una pistola, Quizás leo un poema, Pero en la horrible piel del huerto Cae lluvia como plaga Y afuera es un desierto Entre un niño y un cardo, Extenso camino sin abrevadero ni pan Solo lluvia afuera en el huerto Que plantaron mis padres, Antes del despojo y de la guerra Antes, mucho antes, que los libros.

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gente x Gente

que

deberías conocer. Por

Camila Camacho Ulloa

Fragmento de:

P

ara el tema de los incios de este primer número, les escribiré del Uñumche, pues a través de él tuve mis primeros acercamientos a la poesía mapuche. Como en este número, en los siguientes les sugeriré alguna persona (o personaje) que (muy humildemente) creo, nadie puede dejar de conocer. Sucederá que algunos ya los conocerán y estarán de acuerdo conmigo, pero espero poder brindarle a más de alguno un “indispensable”. Lorenzo Aillapan Cayuleo es el Uñumche, poeta cuyo arte consiste en interpretar el canto de los pájaros y llevarlo hasta nosotros a través de su poesía. Desde la comunidad de Rukatraro, cerca del lago Budi, el poeta se inició en el canto de las aves de su entorno natural. Sus maestros ven en él el don de poder interpretarlos y entregar la traducción del mensaje a los integrantes de su comunidad. El aprender esta actividad ancestral le da una responsabilidad tremenda dentro de su comunidad, pues él es un nexo fundamental que permite que la conexión entre la naturaleza y el hombre no se pierda. En su poesía está la voz misma de la naturaleza, él oye y difunde sus conocimientos, cuyos temas giran en torno a las tradiciones mapuches: sobre su historia, su tradición y sus costumbres, sobre la medicina y por supuesto, sobre la naturaleza y especialmente sobre las aves. En el libro Uñumche. Hombre Pájaro habla especialmente de ellas. Pero la mayor experiencia, a mi parecer, no es precisamente leerlo, sino oírlo. El Uñumche recita sus poemas en mapudungun y en español, sus performances consisten en una organización que permite tener ambas lenguas, pero lo maravilloso es que, en medio de la lectura, alterna su imitación del canto de las aves. Una tercera lengua que se introduce en nuestros oídos y nos conecta, querámoslo o no, con lo más terreno de nosotros mismos.

Tachi Tregül – Tregülkawun Allkütukey ka wülniekey fill dungu kümeleyan allangechi üñüm dullingey reke kuyfi lelfün meu kelünge tuley tunten meu rume ümagtukenülu cheu ñi müleken ka dañeuken kidu femngey fey meu chawükey küla meli kuram mütem niekey apo pid pid küyen reke kachu meu chumngechi we chawüngen ülkantuy puwülu antü fentekünüy.

El Queltewe (Guardián avisador) Escucha y entrega los mensajes y parabienes bendito pájaro elegido de la comarca de ojos rojos que al parecer nunca duermen mimetiza en el lugar donde anida hasta que salen los polluelos de sus tres y cuatro huevos lunareados de colores pastos es el que canta desde que nace hasta que muere.

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o invitación Cine

Hunger (Hambriento)

“Nuestra venganza será la risa de nuestros niños.” Bobby Sands

Por

Rodrigo Zúñiga M.

En uno de los pocos registros audiovisuales que existen de “How many more years” de Howlin’ Wolf este hijo de plantadores de algodón sonríe e intenta dar algunas claves de lo que para él es el Blues. Wolf dice: “si tú no tienes dinero para pagar tu casa y robas, tú tienes blues”, y no conformándose con lo dicho, agrega: “cuando tú no tienes dinero para comprar comida, tú tienes blues”. Ahora, como un silogismo siniestro, pienso en qué sucede cuando tu única forma de expresión es justamente la libertad de privarte del comer, el hecho exacto de usufructuar el hambre; escuchar la musiquilla de unas tripas rebeldes y no aquella proveniente de una garganta ya enmascarada de alquitrán, o una guitarra que gime su maltrato a dedos viejos. Hunger (2008), dirigida por Steve McQueen -un joven artista multidisclipinario Británico, nacido 39 años después del actor norteamericano que ostenta este mismo nombre y que debutara como protagonista de “The Blob” (la mancha voraz) en 1958 y alcanzara el estrellato en 1960 con “Los siete magníficos”-, y co-escrita por Enda Walsh, basa su temática en la historia de Bobby Sands, un republicano que siendo miembro del Ejercito Republicano Irlandés Provisional (IRA Provisional) fue arrestado en 1977 por tenencia ilegal de armas, siendo condenado a catorce años de cárcel. En esta representación cinematográfica, Bobby Sans y los demás presos del IRA, no poseen ropa o tratamiento humano alguno en la en la prisión de alta seguridad de Maze, en Irlanda del Norte, donde son recluídos. Allí, los mantienen desnudos y los mismo presos colorean las paredes con sus propias heces, convirtiéndolas en verdaderas y fugaces obras de arte. Un mundo con el perfume de todo lo que sus fisiologías son capaces de producir. Sin duda, presenciamos aquí una pesadilla, la inmersión misma en el infierno. Bobby Sands es el eje conductor de la trama, pero no es sólo sobre él de lo que habla esta película, es más, casi la mitad del film ocurre sin que Sands se perfile como su protagonista. Entonces, no hay que Revista Umbral 4 20

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dejar en claro que estamos asistiendo a un reality show, y menos a una biografía. Asistimos a la puesta en escena, de la desesperación de Sands y parte de su grupo carcelario, quienes comienzan una huelga de hambre en 1981, con el fin de exigir una serie de demandas mínimas para la sobrevivencia humana. En definitiva, este film nos invita a presenciar nada más que un grito por reinvindicar un mínimo de dignidad humana. Protagonizada por un multiforme, y casi sobre humano Michael Fassbender, que recuerda mucho al famélico Christian Bale de el “Maquinista” (Brad Anderson 2004), ya que Fassbender, tal como su colega Bale, lleva su anatomía a la extrema delgadez para lograr la realización óptima del papel, Hunger se hace paso entre las películas de este género - que podríamos llamar “realista”, o “basado en hechos reales” - como una de las campeonas de la crudeza, pero sin descuidar el regalo de la inteligencia, brindándonos un trato delicado y sensitivo del horror. Aquí, hasta los gendarmes tienen derecho a llorar al entender el devastador mundo en el que están inmersos. Aquí el dinero compra la violencia y todos finalmente aparecen como súbditos del poder. Aquí no existen ni buenos ni malos, todos y cada uno de los personajes ya han perdido, hasta el punto que podemos decir que el torturador es torturado tanto como él mismo tortura. Con una excelente narrativa, la película del británico incluye muy pocos diálogos, y de estos pocos, un número muy reducido podrían ser calificados de “intransitivos”. Esta “carencia de diálogos”, es compensada con una larguísima conversación entre Sands y un sacerdote de apellido Moran (fotografía abajo). En este diálogo, que dura más de diez minutos, Sands discute sobre la moralidad en la que se basa su huelga. Aquí McQueen aprovecha de comenzar a desentrañar el argumento, el que hasta ese punto no ha quedado en más que en situaciones al parecer aisladas y silenciosas. Es tal la potencia de este diálogo, que el director podría darse el lujo de correr aquí los créditos y aun así, los espectadores hubiésemos salido absolutamente complacidos de las salas de cine. Este diálogo nos recuerda por qué Sands hizo lo que hizo, y cuan fervientemente creía en ello. El resto de las secuencias que completan la película no dan

invitación o

gran pie al diálogo, terminando éste por hacerse casi innecesario. Las imágenes impactan por su elocuencia: nudillos rotos, muertes fulminantes, sangre salpicando la pantalla, y un cigarillo entumecido en los dedos de un frío torturador carcelario, forman el imaginario que levita en la trama. De esta forma, la película nos conmina a centrarnos en los rostros, en los golpes, el ahogo, los gritos. En definitiva, el hambre de Bobby Sans suena muy parecido a la harmónica de Howlin Wolf. Pero su grito, a diferencia del chillido de esta harmónica, es monocorde, un respiro asfixiado. Sin el artificio de quien quiere convertir a cualquiera que entregue su vida por lo que cree en una especie de Cristo, McQueen muestra un Bobby Sans que no es Cristo, un Bobby Sans que no es Dios, sino que se dedica a mostrar un personaje que se perfila sólo como una más de las tantas expresiones de la libertad. Con una puesta en escena hermosa, que pretende convertirse en una pasarela de planos perfectos, Mc Quenn logra que lo que nos quede tras ver este film, no sea sólo horror, no sea sólo compassion; sino también sea el asombro ante la deshumanización del hombre, el espanto de que poco a poco, nos vamos convertiendo en cerdos. Siendo ganadora de la Cámara de Oro a la mejor ópera prima en el Festival de Cannes del año 2008 y cosechando en su corta vida muy buenas críticas, algunos se permiten llamar a esta película excesivamente cruda, mientras otros la llaman obra de arte; yo, humildemente, me remitiré a llamarla sólo, “una oscurísima escala de blues”. Como dato anecdótico agregaré, que tras la muerte de Booby Sands y los otros nueve prisioneros, sí se lograron las peticiones, pero esto jamás logró llegar a la opinión pública.

f ficha técnica Hunger

MÚSICA

Leo Abrahams,

2008

David Holmes

[Irlanda]

REPARTO :

Michael Fassbender,

Steve McQueen

Liam Cunningham, Liam McMahon,

GUIÓN :

Steve McQueen,

Lalor Roddy, Stuart Graham, Brian

Enda Walsh

Milligan, Dennis McCambridge, Helena

TÍTULO: AÑO:

PAÍS:

DIRECTOR:

FOTOGRAFÍA: Sean Bobbitt

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Bereen, Nadia Cameron-Blakey

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o invitación

música

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Por

María Fernanda Rozas

a primera vez que escuché esta banda, sentí una alienación tremenda, una desazón propia de las guitarras distorsionadas, las melodías repetitivas y la batería pesada que invaden al grunge y que nos hacen sentir desencantados y apáticos. Lo hice por sugerencia de alguien, que cuando recata uno de esos buenos grupos de antaño, me lo trasmite y siempre acierta. Cuando conocí esta banda, inmediatamente se me vinieron a la mente las melodías underground de Nirvana. Algo que no es casual claramente, puesto que ambos grupos surgen a fines de los ochenta, formando la llamada “Generación X”, esa generación de la apatía, de la pérdida, del rechazo y de la rebeldía hacia las tradiciones generacionales. El grupo se llama Alice in chains, grupo anterior a Nirvana, los maestros del grunge en la escena musical mundial, a pesar de que Alice in chains no se queda atrás. Ahora, ya que para mí es algo nuevo, sería pertinente hacer unas breves alusiones para ver qué tan parecidas pueden ser las vidas de estas notables bandas. Alice in chains, es una banda estadounidense al igual que Nirvana. Alice in chains se rodea de muerte, alcohol, drogas y desenfrenos, al igual que Nirvana. En ambas bandas, los vocalistas caen al abismo y no logran ver más que oscuridad. Ambas bandas, tuvieron a sus iniciáticas voces por última vez en sus respectivos Unplugged. Alice in chains, fueron nominados a varios premios importantes dentro de la escena musical, premios que Nirvana, un par de años después, consiguió alcanzar. Laney Stanly murió ahogado en su vómito, tras haber ingerido un cóctel de heroína y cocaína. Kurt Cobain, por su lado, adicto de igual forma a la heroína, días después de haber realizado el Unplugged con Nirvana, se suicida con un

disparo en la cabeza, dejando una nota que dictaba: “Es mejor explotar que irse desvaneciendo poco a poco” En el Unplugged de la banda que busco sacar del baúl de los recuerdos, se escucha/ve a un frágil vocalista debido al consumo excesivo de heroína, que olvida las letras y estribillos de sus canciones, algo que sorprende y conmueve a la audiencia. La atmósfera creada con velas y un Staley vestido en su totalidad de negro, acrecienta la sensación de debilidad y depresión. Las letras de este disco conmueven y no sólo por su contenido, sino que también por su interpretación. Hay momentos en que se escucha una voz desgarradora, que va hacia la búsqueda de un socorro, de una salida, salida que en definitiva es imposible de encontrar. En este disco, están los temas Nutshell. Brother, No Excuses, Sludge Factory, Down in A Hole, Angry Chair, Pooster, Got Me Wrong, Heaven Beside Yo, Would?, Frogs, Over Now y, como broche de oro, The Killer is Me (El asesino soy yo). Los críticos, de todas maneras, comentan que este Unplugged es el mejor de la historia de MTV. Personalmente, lo recomiendo, puesto que el grunge no hubiese sido lo mismo sin Alice in chains debido a que su éxito radica en la combinación de ese sentido de indiferencia que se le supone al grunge, con la fuerza del metal y un exclusivo y característico juego armónico en las voces, representando el espíritu pesimista oscuro y pesado del rock alternativo. ¿Por qué la tuve la intención de hacer conexión entre ambas bandas? Porque pienso que el fin de aquellas voces que nos estremecen al escucharlas es el comienzo de algo. Ese algo por intentar comprender almas alienadas, almas que estaban en contra de ciertos principios y que nunca fueron escuchadas. Almas que se convirtieron en leyenda.

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Para tener en cuenta 4

interesantes datos, diferentes puntos de vista • http://elmundodelreciclaje.blogspot.com: Iniciativa que nos muestra casi TODO lo que podemos hacer con lo que tiramos a la basura, promoviendo de esta forma la protección del medio ambiente y una vida mejor para quienes habitamos este planeta. En este sentido, http://www.flickr.com/photos/bravabratislava, ofrece productos hechos a mano con objetos reciclables.

• http://solona.blogspot.com : Blog de una de las promesas actuales de la poesía en Chile. Desde Concepción, Solona nos hace pasar desde el ensayo y el comentario de videos, hasta interesantes links musicales y/o informativos acerca de la poesía actual, sobretodo, de la penquista. • http://cucharadepalogourmet.blogspot.com: Blog donde se ofrecen distintos productos gastronómicos que surgen de la experimentación de sabores y olores, para tener en la mesa una nueva y exótica propuesta culinaria.

• http://colectivoparafernalia.blogspot.com: Grupo de Jóvenes que pretenden intervenir en la plana cotidianeidad de los habitantes de Santiago, entregando así propuestas para salir del hoyo individual en el que vivimos.

• http://www.quintatrends.blogspot.com: Blog que se plantea como un espacio para revelar las tendencias en arte, moda y decoración, bajo la mirada de Valparaíso, la ciudad patrimonial por antonomasia.

• http://yzlab.blogspot.com: Proyecto YZ l AB es una plataforma de acción que busca reunir a todos quienes creen que la realidad está llena de graves desequilibrios. En definitiva, este es un espacio para quienes quieran luchar contra las diferencias poniéndolas de manifiesto, y evidenciando problemas que a veces tapamos con un dedo. Para quienes pretendan construir soluciones.

• http://www.youtube.com/watch?v=7ufCSXPT4-A: Escucharla nos hace reflexionar sobre los tiempos en que vivimos.

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literatura

T

invitación o Por

María Fernanda Rozas

rilogía sucia de la Habana, es un libro

que a la vez entretiene y conmueve. Nos divierten aquellos detalles apetitosos que lo inundan por doquier. Su prosa es ágil y sabrosa, y conmueve al traspasar  la sensación de desesperanza y caos que caracterizan la sociedad cubana en plena mitad de los años noventa. El narrador, hasta entonces, un periodista común, casado y con hijos, ve su mundo desaparecer poco a poco. Los familiares le abandonan, los amigos de siempre también se disuelven en la nada, la realidad se encarga de desmantelar sus creencias. Ante la crisis, los cubanos echan mano a nuevos métodos de sobrevivencia en los que la moral inculcada por la Revolución, hasta entonces considerada como la única correcta, no tiene cabida. Pedro Juan Gutiérrez, como otros muchos cubanos, también decide sobrevivir y seguir adelante. Por todo esto, claramente, no es una mirada pesimista. Este autor desarrolla un sentido catártico en su libro que se ayuda con movimientos circulares que desarrolla el narrador, que no lo conducen a sitio alguno, la violencia de los sucesos y la fijación de un espacio literario que lo mismo ocupa una azotea, un cuarto, un edificio en ruinas, una calle, una barriada, un continuo deambular de un sitio a otro que viene siendo el mismo en la conciencia atormentada del protagonista. A través de la voz que estructura el relato, con claros tintes autobiográficos, se nos presentan  historias que se bifurcan en viñetas, cuentos, relatos orales o narraciones que se asemejan al testimonio o a las formas de la literatura confesional. En todas, sin embargo, se siente la voz del autor muy cerca de la historia que está contando, de manera que hay

un enorme “collage” en el cual la memoria, la vida y los incidentes que ocurren fuera del ámbito del narrador se confunden en su veracidad con la ficción, es decir, lo que aún entendemos por ficción: el relato autónomo y cerrado en sí mismo que no deja traslucir sus fuentes y que puede vivir aislado, como una burbuja. Más allá de cualquier influencia, Trilogía sucia de La Habana está marcado por la corriente que se ha hecho llamar “Realismo sucio”, que no es más que la exageración de los detalles viscerales, y que por momentos nos recuerdan la exageración morbosa del naturalismo, algo que en el libro puede visualizarse a través del exceso de  ron, habanos, miseria y sexo por doquier, donde se desnuda completamente La Habana, esa Habana que ya deja de ser la de las postales y de los turistas,  y que pasa a convertirse en la ciudad llena de pobreza y miseria por donde se la mire Quizás por esta razón, y naturalmente por un interés temático, el narrador describe con inusual crudeza las relaciones eróticas, los crímenes y la violencia del mundo marginal. La desesperación, y la agonía de vivir quedan entrampados en un circuito cerrado. Este caos de sensaciones y sentimientos en pugna, se ancla en la fría objetividad del narrador, quien vislumbra un absoluto desinterés de esos personajes por los problemas globales de la sociedad, y una absoluta concentración en ellos mismos. El personaje narrador tampoco escapa a ese juicio, o más bien a esa observación; vive entre ellos y acepta sus puntos de vista, aunque no siempre los adopte. A veces se alarma, pero no trasmite esa alarma, sino un permanente estado de angustia. Cuenta lo que ve, lo que hace o lo que escucha, y nada más.

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Convocatoria Colaboradores

Revista Umbral

literatura + cultura + creación

El equipo editorial de Revista Umbral busca colaboradores. Si estás interesado en participar, envíanos tus datos personales y una pequeña reseña a modo de curriculum que nos diga en qué te especializas (reportear, diagramación y diseño, arte, etc.) y alguna razón de por qué te gustaría unirte a nosotros.

Contáctanos en: revistaumbral@gmail.com , te esperamos. Nº 1 - Octubre 2009

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7 hecho a pulso

“Proyectos a pulso”:

Zampoñaris:

Esta sección se dispone a dar a conocer distintos proyectos originales que sean sacados adelante “a pulso”, ya sea por amor al arte o por querer cambiar el mundo. Por

Camila Camacho Ulloa

Marginalia “Alegorías Radiales” es un proyecto de Marginalia dirigido a integrar y generar redes de contacto que permitan la autogestión de músicos y artistas mediante la grabación musical en vivo. El proyecto nace durante el segundo semestre del año 2008, producto de una certeza (quienes trabajan desde el arte no tienen espacio de difusión) y una inquietud (cómo generar ese espacio que se necesita y crear una red que intercomunique a las personas). El sello de Alegorías Radiales es tratar de evocar el papel importante de difusión de la antigua radiofonía, adaptándolo a nuestros medios y condiciones actuales, generando un registro de música y poesía en vivo y el encuentro de diversas agrupaciones y personas con similar interés. Marginalia también funciona como un estudio de grabación de Demos a bajo costo para aquellos músicos que desean registrar su trabajo, además, entregan apoyo musical, técnico e incluso en la composición musical o de letras. Dónde: Rogelio Ugarte 1241. Comuna de Santiago Contáctos: Facebook: Alegorías Radiales. proyectomarginalia.blogspot.com. marginaliademo@gmail.com Fonos: Oscar Crovari 9/127.96.08 Miguel González 8/623.93.66

Zampoñaris es una comparsa de “lakitas” que rescata una tradición nortina proveniente del sector Iqiqueño. La agrupación nació hace dos años, y aunque en un principio el grupo comenzó como un taller que se desarrollaba en la Facultad de Ingeniería de la U de Chile, con el tiempo, el grupo fue mutando y afianzándose hasta quedar constituido en lo que hoy es: una comparsa integrada aproximadamente por quince músicos, doce sopladores y los tres percusionistas necesarios, de distinta proveniencia. Los lakitas Zampoñaris se enmarcan en el desarrollo de esta tradición nortina, asistiendo con devoción a festividades religiosas y sus cultos y también tocando en tambos, pero además Zampoñaris busca darse a conocer dentro del contexto urbano donde existe un conocimiento casi nulo sobre esta expresión. Por lo que también tocan en pasacalles y marchas de carácter cultural y político, en poblaciones y fiestas populares sin un sesgo religioso. En sus propias palabras, Zapoñaris busca ampliar la recepción de su trabajo abriéndose a la comunidad: “de forma que podamos también potenciar y darle bríos a esta cultura miserable y decadente que nos rodea”. 10 y 11 de octubre: encuentro de lakitas http://www.fotolog.com/lakitas_del_sol

Contacto: marginaliademo@gmail.com http://www.proyectomarginalia. blogspot.com/

10 y 11 de octubre: carnaval San Antonio de Padua. (por confirmar, no es seguro) http://www.fotolog.com/uta_masis Contacto:

http://www.myspace.com/zamponaris http://www.fotolog.com/zamponaris

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panoramas xyz Por

María Fernanda Rozas 02/10, DANZA: Divago Contenido es una obra de danza que se fusiona con la visualidad y el teatro, perteneciente a la Compañía El Aguante. Dónde: Centro Cultural Montecarmelo (Bellavista 0594, Providencia) Hasta el 24 de octubre Cuándo: Viernes y Sábado, 20.00 hrs. Precio: Gral. $3000 Estudiante $3000 02/10, TEATRO: Titus: este montaje teatral del clásico de Shakespeare, aprovecha la disputa por el poder que protagonizan los hermanos y, desde una puesta en escena contemporánea, expone la situación política de Chile en la antesala a las próximas elecciones. Dónde: Centro Cultural Matucana 100 Hasta el 1 de noviembre Cuándo: Jueves a Sábado, 19:30 hrs; Domingo, 18:30 hrs Adhesión Voluntaria 05/10, ARTES VISUALES: Trienal de Chile: Exposición donde el arte entra en diálogo y tensión con las transformaciones sociales y culturales del mundo contemporáneo. Hasta el 5 de diciembre Coloquios, exposiciones y talleres en Santiago, Valparaíso y Valdivia Programación: www.trienaldechile.cl 07/10, CINE: Ciclo de Cine Visiones de América I Otras fechas: todos los miércoles de octubre, a las 19:00 hrs Dónde: Instituto Chileno Norteamericano Gratis 08/10, EXPOSICIÓN: la figura de Augusto Pinochet es el material con que el artista mexicano Yoshua Okón construye su visión sobre la relación entre arte y política en Chile. Video- instalaciones, esculturas de yeso en bruto que aluden al imaginario militar y proyecciones con el registro de una performance, son los medios que utiliza. Dónde: Galería Gabriela Mistral Hasta el 27 de noviembre Cuándo: Lunes a Viernes, 10:00 a 19:00 hrs Gratis 15/10: TEATRO: “El exilio del cuerpo”, obra de danza contemporánea, ganadora del FONDART 2008. Dirigida por Esteban Peña y montada por Compañía Alambre Dónde: Frontis estación Mapocho (15, 16, 17, 18 de octubre) Otra fecha: 29, 30, 31, MAC Quinta Normal. Cuándo: Jueves a Sábado 22:00 hrs; Domingo, 20:00 hrs Gratis 16/10: TEATRO: “Pequeñas distancias”, presenta historias íntimas de los intérpretes de este colectivo se entrelazan en escena, para establecer instancias que los acercan y enlazan sus historias particulares con la experiencia conjunta de la comunidad, que somos todos los seres humanos. Otras fechas: 17, 23, 24, 30 y 31 de octubre 20:00 hrs Precio Gral: $2500 17/10, TEATRO: Libres, la copia feliz del Edén, Colectivo ALBAKA Teatro Principal Dónde: Centro Cultural Matucana 100 Hasta el 12 de diciembre Cuándo: Jueves a Sábado 20.30 hrs. Domingo 19.30 hrs. Precio: Gral. $5000 Estudiante y 3ª edad Jueves Popular $2000

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xyz

panoramas

20/10: EXPOSICIÓN “III Festival de Mitos Chile Ancestral” Dónde: Centro Cultural de España Hasta el 24 de octubre Gratis 20/10, CINE: Ciclo Nuevo Cine Español Dónde: Matucana 100 Hasta el 23 de octubre Programación: www.m100.cl Precio: $500 25/10, CULTURA: Recorrido por el Cementerio General y el Cementerio Católico. Cultura Mapocho, iniciativa que promueve la historia y cultura de la ciudad de Santiago, realizará un recorrido cultural por estos camposantos, que rescatan y reflejan diversos momentos históricos del país. Este tour comenzará a las 10:00 (horario de verano) y el punto de encuentro será Av. La Paz con Prof. Zañartu, Entrada principal Más información acerca de la iniciativa y sus diversas actividades, http://www.mapocho.org/ 25/10, EXPOSICIÓN: Último día de la exposición “Humano”, donde el artista Mario Irarrázaval presenta 200 obras de su autoría, realizadas en varios formatos como bronce, aluminio, madera y hormigón. En ellas la forma humana se impone a través de figuras solitarias, muchedumbres, héroes sin trono, poderosos aislados o fragmentos del cuerpo como manos, torso, brazos y piernas. Dónde: Museo Nacional de Bellas Artes Cuándo: Martes a Domingo, 10:00 a 18:50 hrs Precio: Gral: $600; Estudiantes y Tercera Edad: $300; Domingos, aporte voluntario 25/10, TEATRO: Última presentación de “Los peces no vuelan”, que estará todo el mes en cartelera. Esta obra trata de un mujer que quiere volar, un hombre obsesionado con al actuación, otro que vive sin ambiciones, una productora que no logra concretar sus negocios, el dueño de un circo y cómo sus caminos se cruzan Dónde: Sala Chucre Manzur Cuándo: Jueves a sábado, 21:00 hrs; Domingo, 20 hrs Precio: Gral $4000; Estudiantes y Tercera Edad: $2500; Domingo Familiar, Niños Gratis 31/10, TEATRO: Última presentación de “El día en que me quieras”, donde se muestra cómo Caracas se excita ante la llegada de Carlos Gardel. La visita de Gardel hará que la fantasía se confronte con la realidad. Dónde: Sala Sidarte Cuándo: Viernes y Sábado, 20:00 hrs; Domingo, 19:00 hrs Precio: Gral: $5000; estudiantes y Tercera Edad: $2500

Revista

Umbral cultura + literatura + creación

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FotografĂ­a contraportada: Josefina Marambio M.

Número 1 Revista Umbral  

Revista Umbral, Número 1

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