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Desde el ombligo del mundo

Comprando millas

PREGUNTITA ¿Qué le dirías a la Ramona en su 5to. aniversario?

*EL PAPIRRI e pronto mi oficina se colmó de murmullos, solo se entendía algo de millas. La abstracción me apartaba del asunto hasta que el vecino de escritorio declaró en pianísimo y temeroso de qué se trataba. Había que ir a la única línea aérea que viaja a Bolivia a invertir comprando millas 2 por 1. No estaba muy convencido, pero las falsas razones que inventamos con Carolina impulsaron la desishon y ahí me tenías, en sábado, 11.00 de la mañana, con unas 20 personas esperando en sus numeritos confusos. De pura suerte agarré un asiento, increpando a un televisor pude constatar que tenía diez turnos que esperar y solo había dos ñatas atendiendo. Para colmo, un cargoso colombiano demoraba media hora en comprar sus famosas millas. Cuando estaba a punto de desanimarme pude escuchar que estaba rodeado de bolivianos, bolivianos elegantes, que hablaban con la r de gringo, ropa de marca, todos blancones o semi blancos. Una pareja de spot de Taquiña discutía cuántas millas comprar para vacacionar en Miami. El men vestido en sport - golf llevaba camisa de seda azul, lentes de marca, sonrisa perfecta, la pelada ya se le veía encima, se notaba el gym diario, una manito coqueta en la cintura, la otra revoleaba el llavero de la Mitsubishi ultimo modelo roja que le esperaba afuera con dos niñas perfectas sentadas adentro. La esposa era una flaquita alta de cara agraciada, rubia a la fuerza, de mal gusto al vestir pero con botas carísimas. Cuando les tocó el turno, el perfume importado de ambos sitió la oficina. Arremetieron varios minutos hablando de miles de millas para Flavia y Joselín, sus hijitas. Entonces surgió el parloteo del otro lado, un cochalo canoso cuarentón de marca le decía a un sucrense de apellido: -Sí pues, mestoy comprando millas para ir a ver la hacienda… Los indios se están queriendo entrar. -Sabías lo del Ricardo, ¿no? se fue a Miami a vivir, se descuidó y ya le quitaron dos hectáreas estos indios del Evo… Así que andá nomás. -Y por qué no le hablas al neurólogo de tu curso del San Agustín, ese tiene llegada al Arce, te puede ayudar. -No creo, jodido está, menos mal que nos hemos venido acá, ya nos hubieran quitado todo estos indios. El diálogo transcurrió como si yo fuera el hombre invisible. Entonces, otra pareja convocó para la noche, Nuestro grupo los chaaaquis, jugar un poker, abrir un singanito. -No, yo whisky nomás. Ay, ¡nuestros hijos darán brillo a la piscina! -Yo llevo la

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Estaba rodeado de bolivianos, bolivianos elegantes, que hablaban con la r de gringo, ropa de marca, todos blancones o semi blancos. carne. -Yo la música de los Kjarkas… puro caporales. -Pero… cuidado traigas tus choladas de morenadas tan horribles. -La Erikita va a venir con el Mc Clean -¿Ha llegado? -Sí, está seria la cosa…amaaado, decidió hacer escala y después seguir a Boston. Otros dos con pintas de caporales San Simón hablaban seriamente de sus acciones bancarias. Entonces se acercó la pareja del spot de Taquiña. Ella dijo en paceño del sur: -Tú no eres, essseee…tienes una canción… “Filosofía pública” creo, ¿como se yama?... El cuasi pelón me vio de pies a cabeza con gesto de asco y continúo su camino. Ah ¡“Metafísica popular”!, le dije. -Sí eeesa, esa me gusta, solo esa pero… una vez fui a verlos tocar con el Griyo, en un boliche de la 6 de Agosto…mi marido se pone celooooso porque el Griyo era mi chico en el Calvert… Entonces, cuando ella trataba de presentarme a todos los chaquis, me salvó el gong del turno. Mientras me informaban el asunto de las millas para algún día ir a Bolivia, se escuchaba atrás: -Pero no lo invites, es muy farroso…Sí, es un cholo de ojos verdes, carcajeaba atorado otro…Y peor, es masista, después va a estar

hablando de nosotros. Mientras la señorita explicaba que las famosas millas sólo se usaban cuando la empresa quiera, pude divisar por el espejo cómo aquellos bolivianos se iban en caravana de autos lujosos, sólo faltaban las banderas de Podemos. Nunca los había visto en Quito. Los hermanos que me frecuentan son pintores de brocha gorda y flaca que se asientan en el parque del Ejido. O divorciadas con hijos mix. En el taxi pensaba que mis roces con la oligarquía boliviana realmente fueron mínimos. Por suerte. Adoran los esteits, su humor es racista, se casan entre ellos, bailan caporal, no tienen carnet de identidad sino tarjeta de crédito, no tienen patria, tienen inversiones. Soy demasiado cholo para sus gustos refinados de cumbias y bilingüismo. Y se la pasan discutiendo a dónde llevarse el dinero. Si pudieran se llevarían sus hectáreas más, dentro de las millas. Quito, mayo 2010. *El Papirri es el popular cantautor paceño Manuel Monroy Chazarreta, quien continúa sus crónicas desde Quito, Ecuador. papirri@hotmail.com

Vía correo electrónico: ¡Mi suplemento favorito! Mando un abrazo enorme, sigan ahí mucho tiempo mas para poder dominguear con ustedes, ¡brindo por RAMONA! Y les reclamo que desde que cambiaron el sitio hay muchos domingos que no los puedo leer. ¡Salud! Grillo ¡Muchas felicidades! Continúen en esa línea de hacer libre el pensamiento y la creatividad humana sin límites. Fico La sección “La Preguntita” de la RAMONA se trasladó desde este número al Facebook. En el número que conmemora los cinco años de la revista se publican todas las respuestas. La nueva pregunta de la semana, que igualmente estará en el Facebook, es: ¿Qué castigo deberíamos darle al “diario” La Voz por publicar rumores irresponsables sobre la banca? Las respuestas también podrán enviarse, como es costumbre, a la dirección: ramona_opinion@yahoo.com. La edición virtual de la revista puede encontrarse en el sitio www.opinion.com.bo. ¡Gracias a todos! ramona_opinion@yahoo.com

PRESUNTOS IMPLICADOS editores: santiago espinoza, andrés laguna y sergio de la zerda la troupe: adriana campero, rodrigo mita, ricardo bajo, javier y luis rodríguez y luis brun tapa: gabriela flores lópez (idea original luis brun)

fotografía: luis brun webmaster:javier rodríguez colaboradores: marcia mogro, bartolomé leal, benjamín santisteban, xavier jordán, javier velasco, manuel monrroy y

giovanna rivero diseño: luis brun armado: bladimir rocha vicenty


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Un cuento inédito del escritor chileno, colaborador del suplemento desde su creación

La estupidez

Hay tres clases principales de estúpidos, y tal vez cuatro”, dijo el viejo gangster con su voz falsa de enfermo terminal de la garganta. “El primer tipo de estúpido es el que se opone al tabaco...”. Detuvo su incipiente discurso para darle una intensa chupada al cigarrillo que humeaba desde una larga boquilla negra, del mismo color de su peluca. El periodista vio como el viejo gangster le salía humo por el tubo embutido en su tráquea que le ayudaba a respirar, obscenamente asomado como el pene de un chiquilín. “El fumador”, continuó el viejo gangster, mirándolo con sus ojos amarillos e hinchados mientras su frente se perlaba de gotas de sudor, “le hace un favor a la humanidad. Sí, señor. Para empezar, contamina a los demás, a los fumadores pasivos como les llaman. Usted sabe de qué hablo. Y al mismo tiempo se envenena a sí mismo. En ambos casos le da un respiro a la explosión demográfica, acabando con muchos estúpidos, entre otros los que se oponen al tabaco. Este es para mí el primer tipo de estúpido peligroso, que no entiende de sobrepoblación, ni del placer de vivir, ni de negocios”, remató su discurso penosamente, acezando con ecos metálicos. “¿Me sigue, periodista inteligente?” barbotó el mafioso, ahogando un prolongado acceso de tos que hizo que sus ojos casi se le cayeran de las órbitas. “Prosigo. El segundo tipo de estúpido es el que ataca a la religión. A cualquier religión consecuente, que es lo único auténtico a la postre. Como la de esos musulmanes corajudos que se inmolaron en los aviones. Sí. Murieron por su fe, por los intereses del mundo árabe, por el petróleo, por sus mujeres intocables, por el profeta...”. El periodista observó como el viejo gangster manoseaba con su mano izquierda un rosario de gordas cuentas amarillentas, seguramente de marfil. El mafioso carraspeó con una mueca de dolor. El ruido, amplificado por el aparato implantado en su cuello que le permitía hablar, reprodujo un sonido semejante al de una bestia interplanetaria de película Serie B. “Un bien le hicieron a la humanidad matando a toda esa gentuza estúpida en las torres gemelas. Un bien a ellos mismos, que ahora están a la diestra de su Dios, Alá que le llaman. Para mí todas las religiones valen”.

El viejo gangster siguió con su mirada la mirada del periodista. Enseguida sus ojos se encontraron. El periodista miró su magnetófono, que zumbaba sobre una mesita donde había dos tacitas de café y un cenicero, para cerciorarse que estaba operando bien. El viejo gangster siguió con su mirada la mirada del periodista. Enseguida sus ojos se encontraron. “El tercer tipo de estúpido es para mí el periodista estúpido, ése que viene y te pregunta y te sonsaca y te obliga a hablar; y luego te tergiversa, miente y te ataca a mansalva. Nos acosan a nosotros, hombres de empresa, innovadores audaces y sin miedo, comerciantes arriesgados. Y esos periodistas estúpidos a veces gra-

ban, y en sus grabadoras está la verdad, se supone. Sin embargo, la mentira se impone de todas maneras y les cuentan falsedades a sus lectores”. El viejo gangster pareció caer en una suerte de somnolencia, mientras en su mano derecha humeaba el cigarrillo encajado en la boquilla, la ceniza alcanzando ya el largo de medio cigarrillo, en tanto la mano izquierda seguía sosteniendo el rosario, dos dedos aferrados a una cuenta. El mafioso se hallaba medio tirado sobre una poltrona, las piernas cubiertas por un enorme chal a cuadros. Entre sus piernas se notaba un gran bulto de aspecto ominoso. “Hernia inguinal” pensó el periodista, “no puede ser una erección”. “Yo, a esos estúpidos que mienten, los mato”, enunció el mafioso, abriendo los ojos con dificultad. Dejó cuidadosamente el cigarrillo sobre el cenicero metálico, que exhibía la figura pintada de un demonio. La ceniza no se desparramó y cayó íntegra en el cenicero. El gangster besó el rosario de marfil y lo colocó en la mesita que los separaba, junto a la grabadora. Cayó de nuevo en su sopor y por un par de minutos no hizo el menor movimiento. El periodista vio como el viejo metía la mano bajo el chal y agarraba el intrigante bulto que sobresalía entre sus piernas. Cuando la mano reapareció, enarbolaba una pistola negra, enorme, que temblaba al ritmo del pulso vacilante del mafioso. Su peluca se ladeó ridículamente mientras apuntaba el cañón hacia su interlocutor. “¡Los mato como a perros a los periodistas estúpidos!”, aulló el viejo gangster, al tiempo que le metía al periodista dos balazos en medio del pecho. Empujado por la fuerza de los impactos, éste se derrumbó al suelo, arrastrando mesita, café, grabadora y cenicero. El doble eco retumbó por largo rato en la mansión del gangster. A modo de despedida, mientras el ruido y el humo se disipaban lentamente, el anciano mafioso rugió: “Y a todos los estúpidos que leerán lo que vas a publicar, incluidos los estúpidos que han llegado hasta este punto leyendo esta basura, los condeno a muerte a todos, que tarde o temprano les llegará su turno, por estúpidos. ¡Escuchen, estúpidos! ¡Muerte! ¡Muerte! ¡Muerte a todos y a cada uno de ustedes!”. Bartolomé Leal En el cumpleaños 5 de La Ramona

Coberturas

Cabeza de playa y temporada de festivales REDACCIÓN Como ya deben intuir nuestros estimados lectores, RAMONA tiene desde hace algunos meses una cabeza de playa en el continente europeo, habiéndose establecido una parte de nuestro equipo editorial en la ciudad de Barcelona. Siempre apuntando a más, estaremos dándole cobertura a los más importantes eventos culturales de Europa, presentándoles las usuales crónicas y reportajes que son una de las características de la RAMONA. Si en años pasados ya habíamos dado cobertura a conciertos y festivales dentro y fuera de Bolivia, este año inauguramos la avanzada europea con el reciente San Miguel Primavera Sound 2010, y en pocas semanas estaremos presentándoles también el Sónar 2010 (reputado Festival Internacional de Música Avanzada y Arte

Multimedia) y el Festival de Música Independiente FARADAY 2010, en Vilanova i la Geltrú; como siempre en exclusiva y con la calidad periodística que nos caracteriza. Pero después de cinco años, la RAMONA sigue determinada por ofrecerle a los lectores un periodismo cultural no solamente de nivel internacional, sino proponiendo un plus que apuesta por textos de no ficción –las crónicas asociadas a esos eventos– como auténticas expresiones de una forma periodística-literaria que creemos vale la pena reivindicar, pues es el futuro de un periodismo transformado por la ubicuidad de la información (instantánea) y las nuevas tecnologías. Así, este 2010 les ofreceremos también la cobertura del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, el Festival Internacional de Jazz de Barcelona, el Primavera Club, el Festival In-Edit de Cine Documental y

Musical de Barcelona, entre otros numerosos eventos. Como siempre, estaremos encantados si deciden acompañarnos en las páginas de la RAMONA.


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El viaje en la RAMONA n los extras del DVD de Cuestión de Fe, Raul Beltrán (Pepe Lucho, en la película), refiriéndose a los protagonistas, dice algo que siempre me conmueve: “Yo creo que esos tres viajantes sin la Ramona no son nada. Son como Quijote sin caballo”. Por supuesto, es imposible viajar sin un medio de transporte. Hace cinco años, cuando esta aventura comenzó Sergio, Santiago y yo, más o menos, nos encontrábamos en la misma condición que el Do-

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mingo, el Pepe Lucho y el “Cachorro”. Pocos nos conocían y, además de nuestras familias y de nuestros amigos íntimos, nadie creía en nosotros, pero teníamos nuestra RAMONA y un largo camino por delante. El viaje hasta ahora ha sido accidentado, memorable y feliz, en gran medida, porque se subieron –y se siguen subiendo- al camión otros entrañables viajeros. El motor no falla. La RAMONA siempre es cumplidora. Sus tripulantes tampoco flaqueamos, somos incapaces de hacerlo, hemos encontrado nuestro lugar en el mundo desde la destartalada carrocería de un modesto suplemento dominical. Nuestro compromiso es con el arte y la cultura. Nuestro compromiso es con la memoria, con el recuerdo, pues somos concientes que de lo que no se

La RAMONA Fútbol Club SANTIAGO ESPINOZA A. En estos momentos no puedo pensar en otra cosa que no sea fútbol. El glorioso campeonato alcanzado por el “Wilster” y la fiebre del mundial me impiden abstraerme del rectángulo verde. Es más, tampoco puedo sentir otra cosa que no sea fútbol. Sólo tengo ojos para la pelota. No puedo escuchar más que goles. Todo me sabe a comida de estadio. Y un escalofrío perenne recorre mi espinazo cada vez que rugen las graderías. En estas condiciones asumo la peliaguda tarea de resumir, en unos pocos caracteres, la experiencia de haber pertenecido a la RAMONA en los últimos cinco años. Y aunque quisiera escribir algo importante y emotivo al respecto, sólo puedo pensar y sentir fútbol. Así pues, el quinto aniversario del suplemento sólo puedo abordarlo en términos futboleros. Pensándolo bien, una de las cosas que siempre he apreciado y aún hoy aprecio de la experiencia ramonera, es su irrenunciable compromiso con el fútbol. Mundiales, ligas locales, copas europeas y Libertadores, entre otros acontecimientos futboleros, han merecido sendos espacios en las páginas –y algunas tapas- de este suplemento “cultural”. Y

todo en un contexto a primera vista tensionado e inviable, en el que debíamos conciliar criterios wilstermannistas, bolivaristas, stronguistas y, en el último tiempo, auroristas. Acaso la mayor virtud de estas páginas radique, precisamente, en la pluralidad de ideas y gustos que en ellas han sabido convivir y conviven. Porque, contrario a lo que pueda suponerse, son muchas las cosas en que los integrantes de la RAMONA disentimos, a veces, incluso más de las que nos unen. Pero la amistad y el compromiso con el ejercicio del periodismo cultural -al igual que con el fútbol- han afianzado una comunidad en la que hemos aprendido a valorarnos en nuestras coincidencias y diferencias. Ahí está, creo, la principal virtud que explica la vigencia del suplemento. Volviendo al terreno futbolero, hemos conseguido armar un equipo compacto y sólido, orgulloso de los proyectos compartidos, y respetuoso de las diferencias, que cumple estos cinco años con los lazos más fortalecidos. Y con tan buena imagen, que hasta hemos debido ceder a préstamo –pero sólo a préstamo, sin posibilidad de venta, pues confiamos en el retorno- a algunos de nuestras mejores figuras, que hoy pasean su talento por la filas del Barcelona y de los Pumas de la UNAM. Somos, pues, la RAMONA Fútbol Club. santi.espinoza@gmail.com

Irreverencia inteligente GONZALO ORDÓÑEZ La RAMONA que más recuerdo, por su profunda y contagiosa emotividad, es aquella de finales de enero de 2006 cuando Sergio de la Zerda, Andrés Laguna y Santiago Espinoza relataban vividamente sus percepciones in situ sobre la toma de mando del primer presidente indígena de nuestra historia. Circunstancialmente me encontraba lejos, y leer aquellos reportajes por Internet no sólo me llenaba de orgullo por el giro dramático que nuestro país había decidido en democracia, sino también por sentir que algo estaba también cambiando en gente de mi generación: Quienes hacían la RAMONA eran tan o más jóvenes que yo, y había algo en su estilo rebosante de coherencia e irreverencia inteligente, que hacía pensar que probablemente también estaban inaugurando una nueva vía periodística que Bolivia en sus futuros años de transformaciones y desafíos iba a requerir.

Hasta entonces sólo conocía personalmente a Sergio, a quien sigo admirando por esa valentía y franqueza al escribir, cualidades que lo llevaron hasta a arriesgar su trabajo en el periódico por desnudar contubernios e incompetencias de dirigentes políticos cochabambinos (Alcalde, autoridades locales de Cultura y dirigentes serviles de OTBs) que fuera de toda lógica conspiraban contra el desarrollo de la cultura en nuestra ciudad. Por supuesto el periódico supo respaldarlo y lo mantuvo en sus filas. Luego conocí al resto de la tropa y por un tiempo colaboré en lo que se pudo. Tras los bastidores de esta revista hay locura, genialidad, “divertimento”, y un serio compromiso con lo que se escribe; cada Ramón es una mezcla de artista con periodista, por ello desde el primer número supieron marcar su identidad y sin duda a estas alturas ya han hecho historia y pueden sentirse satisfechos de haber dejado huella en Cochabamba ¡Esperemos muchas huellas más!. ArsInventing.com

habla, de lo que no se escribe, a lo que no se nombra, se olvida, se deshecha. Nuestro compromiso es con los que no tienen voz, ni pluma. Nuestro compromiso es con la honestidad y con el desenfado. Nuestro compromiso jamás será complaciente y siempre será honesto. Nuestro compromiso es con nuestros lectores y con nosotros mismos. Eso no ha cambiado. Seguimos al volante, sin dejar de presionar el acelerador, deteniéndonos sólo para sumarnos a las fiestas y para sumergirnos en el agua pura de las pozas. Es difícil medir la relevancia de los cinco años de publicación de la RAMONA. De lo que no tengo la menor duda, es que los viajantes hemos crecido, madurado, tenemos más oficio. Pero, lo que es infinitamente más impor-

tante es que hemos ayudado a que muchos pierdan el miedo a la “página blanca”, al escribir y al publicar, cada vez son más los que mandan colaboraciones, cada vez son más los que se anima a transcribir sus memorias, sus sentimientos, sus reflexiones y sus observaciones. Cada son más los que se suben al camión, sin conocer el destino con exactitud, pero seguros de que llegaremos enteros y despeinados. Este viaje siempre ha sido cuestión de fe. Ahora, a la distancia, aunque siempre cerca, cerquita, y a pesar de que suene algo cursi, quiero hacer público mi orgullo por hacer parte de un equipo que, a diferencia de la “joven vanguardia” artística boliviana, jamás ha te-

mido tomar partido por lo que cree, que nunca ha intentado camuflar su tendencia política, que nunca ha intentado negar sus inclinaciones ideológicas, que jamás ha callado lo que piensa, un equipo al que nunca le ha temblado la mano a la hora de escribir sobre “grandes temas”. Creo que los Ramones hacemos parte de una generación que no teme a los compromisos, que no se desmarca, que permanece firme, al pie del cañón, levantando su bandera. Definitivamente, este ha sido un viaje maravilloso, Salud y Cultura ANDRÉS LAGUNA

Por un recordado feliz cumpleaños SERGIO DE LA ZERDA Son las 9.30 de la noche del viernes y la RAMONA está por renacer, en pleno cumpleaños suyo. Es un día después del renacimiento de Opinión, también un día antes de que yo celebre mi propio natalicio. Como todo parto, este es ajetreado y algo doloroso. Los progenitores, cerca y a la distancia, estamos nerviosos. Caminamos en círculos, pedimos que todo salga bien, no sabemos qué más hacer para ayudar…. Y yo pienso en lo que pensaré mañana, en mi cumpleaños, cuando como regalo ya

RAMONA tiene cinco años

tenga a la RAMONA en mis brazos. Me acordaré de la felicidad del retorno de mi hermano Andrés, mucho tiempo atrás. Rememoraré cómo planificamos el primer nacimiento. Volverá a mi mente el gran momento en que conocimos a un gran tipo y maestro, Santiago. Reviviré la satisfacción de “descubrir” a Javier y Luis, siempre imprescindibles por su enormísima capacidad. Brindaré por todos y cada uno de los que en algún momento nos ayudaron en este continuo crecimiento. En este hermoso pretexto para la más fraterna de las amistades. Tendre(mos) un feliz cumpleaños.

Vilma Tapia Anaya

mirandoelhumo@yahoo.com

Alegrías de la posguerra JAVIER RODRÍGUEZ C. Forcemos nuestra memoria cinco minutos hacia el futuro. No hay automóviles voladores ni hemos llegado a Marte. Nada de encontrar a Marcelo. Evo sigue siendo Presidente, Messi ya es campeón del mundo, estamos todos un poco más mareados y tenemos algunas cuentas on-line más (ojalá no todas de Google). Y claro, puede que nadie se acuerde ya de un suplemento cultural de circulación dominical, ni de sus cinco, siete o veinticuatro años. Ni de los loquitos que –en sus páginas– se ponían a hablar de cosas sin importancia, que nadie conocía; esos tipos que tuvieron la idea de reseñar/criticar/comentar/entrevistar a escritores, músicos, actores, artistas de los que (al parecer) en Bolivia sólo ellos habían escuchado hablar. Si eso es bueno o malo, pregúntenselo a otra persona. Igual,

cuando se use páginas antiguas de ese suplemento para envolver paltas a medio madurar o algo parecido, nadie se preguntará qué rayos estaban pensando esos 3, 5, 10 imprudentes que se atrevieron a mantener ese proyecto por tanto tiempo, incluso expandiéndolo a una revista mensual con la que “regalaron” DVDs, CDs y cosas así. La suya no era una batalla perdida (decidle eso a Can, que inventó su propia tradición de entre las cenizas de Dresde), era un salto al vacío aquí, en Corea y en la Luna. Pero no es una cuestión de preferir no haberlo hecho, o celebrar –en el hipotético futuro cercano– que mañana la vida va a ser más aburrida que hoy. Lo que tenemos que festejar, veteranos y quienes todavía vendrán, es que hay una batalla menos que pelear. Que cuando lleguemos a la última contratapa de esta carrera, habrá quien pueda usarla como trampolín hacia un destino que ahora no podemos ni intuir; entrando, con pies ligeros, en las alegrías de la posguerra.

Que no desaparezca el espíritu rebelde LUIS RODRÍGUEZ C. Sólo espero que nunca dejemos de ser molestosos para los “viejos vinagres”, que tanto despreciamos; que no envejezcamos a la imagen y semejanza de nuestros enemigos. Que no nos venza el fantasma de la transición. Que el espíritu rebelde y trasgresor del suplemento

no desaparezca y cada vez sean más los comprometidos con esta revuelta cultural, preguntita, artículo, crítica o cómo se llame. Que poco a poco se vaya conformando el grito revoltoso y comprendamos el asco de vivir en una ciudad aletargada como ésta, que el dominio y control social termine y podamos disfrutar días que todavía están lejos de llegar; que las maneras sean diferentes. luis_f_rodriguez_c@yahoo.com

RAMONA 5 años BARTOLOMÉ LEAL Siendo posiblemente el más añoso de los Ramonautas, y por tanto habiendo visto muchas publicaciones nacer, crecer y morir a edad temprana (sin contar a las nonatas), me provoca profunda alegría celebrar con este grupo de tenaces quijotes & sanchos que cumplimos 5 años y queremos ir por más. Celebro la apertura a todas las expresiones del arte y la inteligencia, que nos hacen

tanta falta. Celebro también que no hayamos mutado en Ramonáufragos ni en Ramonoides… Pero, ojo, las fuerzas malignas siguen al acecho. Rezo a los dioses láricos y a las diosas líricas (Preguntita: ¿Por qué San Omar es el patrono de las Ramonas?) para que nunca, nunca, caigamos en los paraísos artificiales de la farándula, que no es sino la expresión del picadillo más vil en que nos quieren convertir, vehículo de negocios espurios donde lo que tanto amamos, el arte y la cultura, no son sino subterfugios. Omar significa “Larga vida saludable”. Amén.

Y cinco años es muy poco, en verdad. A los cinco años se sigue siendo una niña. Ramona es una niña. Su presencia llena los domingos. Y se expande. Es una voz en el oído, es una compañía a la hora del café y a la hora de regar el jardín. Es un asombro. Siempre es un asombro. No ha usado tacos altos, pero, sí, ha pasado horas frente al espejo, disfrazándose, envolviéndose con trapos de colores, pintándose la cara con rosados por aquí, verdes y negros por allá. No ha usado tacos altos (sus padres piensan que los tacos altos le irán muy bien), hasta ahora los botines para todo andar le han permitido entrar en terrenos resbaladizos e inseguros. Sí, ha usado zapatillas de baile. Y también ha ido descalza, abriendo a su paso espacios luminosos, en los que fue posible recomponer nuevas formas de conversar, de decir, de inventar, de ver el mundo, de interpretarlo y de recrearlo: pensando, escribiendo. He escuchado decir a algún adulto mayor que preferiría en ella más densidad y profundidad y que sería aconsejable que se mantuviera quieta, de la mano de la tradición. Pero, eso es cosa de adultos mayores. No es posible pedir tales cosas a una niña de cinco años. Cómo impedir que sea canto y baile y chispa creadora. Cómo impedir su curiosidad y sus grandes ojos abiertos. Cómo negarle que, a pesar de tener la vida por delante, revuelva baúles y exprima álbumes de fotografías y se pierda en los giros del plato de un gramófono; y es imposible evitar que haga todo esto desde su cuerpo, desde su frescura, que hacen surgir de ella la dicha de poder mirar diferente. Supe también que se pidió que fuera más controlada. Eso en verdad era imposible. Era imposible tenerla replegadita sobre sí misma, o tímida el momento de tomar una posición política. Yo pienso que Ramona es política, exhibe una maravillosa forma lúdica y nueva y clara de hacer política. Y a la hora de elegir su lugar respecto al tablero, jamás lo permite, no la mueven del costado: polarizado, descentralizado, izquierdo. Sólo juega desde ahí. Lo demás no le interesa. Ni le llama la atención, sabemos que los niños son de ideas fijas. Como cuando estoy frente a unos pasos titubeantes y a un hablar balbuceante, en ese estado de asombro y de profundo contento, espero ansiosa el momento en que tome los lápices de colores y haga el paisaje de la casa que quiere y del mundo que quiere. Espero que utilice la mayor cantidad de colores imaginable y que no ponga ninguna bandera sobre ningún techo. Ay, que sus trazos libres, que se mueven como largos cuellos de aves, jamás dibujen una bandera. Y que no sea una la casa, sino una constelación de casas y constelaciones y constelaciones de hombres y de mujeres. Que los árboles y los ríos y el sol sean grandes. Muy grandes. Y que ella esté ahí, en su gracioso cuerpo, pero que también se desborde, que se autorrebase, que se autorrebalse.


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Entrevista exclusiva al principal invitado del VI Encuentro de Escritores Iberoamericanos

Bryce Echenique: El humor que faltó entre mis predecesores literarios sobraba en mi familia SANTIAGO ESPINOZA A. ADRIANA CAMPERO URCULLO n rigor, esta entrevista con Alfredo Bryce Echenique no la debería firmar yo. Y no porque sea uno de esos diálogos en que el esfuerzo periodístico del entrevistador, expresado en la desmesura de sus preguntas, se vea rebasado por la sublime brevedad de su interlocutor, que sabe decir más en muchas menos palabras. La entrevista al escritor peruano, invitado especial del VI Encuentro de Escritores Iberoamericanos, no la debería firmar, porque, en realidad, es resultado de un esfuerzo colectivo. Las gestiones para contactar a Bryce y asegurar la contestación del breve cuestionario las encaró desprendidamente el Centro pedagógico y cultural Simón I. Patiño, que organiza el encuentro entre el 7 y el 10 de julio próximo. Y no menos importante es reconocer que el acercamiento y la sensibilidad hacia la vida y obra del autor limeño con que se pretendió formular las preguntas le deben mucho al texto “Las letras de Alfredo”, publicado por Adriana Campero Urcullo en este suplemento. En este sentido, acaso la forma más honesta de presentar al Alfredo Bryce Echenique sea apelar a aquel texto, en el que la autora se aproximaba cabalmente a la trayectoria vital y literaria del autor que “nació en Lima, Perú, el 19 de febrero de 1939. Miembro de la clase alta peruana –con un abuelo presidente y todo-, disfrutó de una niñez y juventud acomodadas, pero con un futuro determinado a seguir en el ‘negocio familiar’: trabajar en el Banco Internacional del Perú. Como muchos jóvenes que sufren delirios bohemios y artísticos, estudió una carrera para contentar a la familia –Derecho- y una con la que él mismo se sintiera feliz –Literatura-. Se graduó de la Universidad Nacional de San Marcos como abogado y doctor en literatura, pero con la fuerte idea de agarrar sus cosas, irse a París y ser ‘escritor y punto’. “Y, como tanto quiso, se fue a Europa a mediados de los sesenta, al París que tanto le sonreía. Pasó unos meses entre escapar del temor de no servir para escritor y ocultarse en muchas ciudades de Europa. En Perugia, Italia –una de sus ciudades-refugio-, pudo por fin empezar a escribir, para terminar un libro que le robaron al volver a su ciudad-luz. Escribió, reescribió, mejor dicho, el libro perdido; sus amigos lo pasaron a limpio; nació y bautizaron a Huerto cerrado. Desde entonces, las letras Alfredo Bryce no paran, y el miedo que tuvo un día de vivir “bloqueado” se pierde, o por lo menos debería perderse,

que Bryce contestó para hablar de su siguiente volumen de memorias, recordar la presencia del humor en su familia y su natal Lima y analizar la oralidad en su escritura. Unas palabras que la RAMONA se honra en publicar en esta edición especial por su quinto aniversario.

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Coloquio sobre Bryce En coorganización con la Facultad de Humanidades Ciencias de la Educación de la Universidad Mayor de San Simón, el Centro Patiño prepara un Coloquio denominado “Miradas sobre la obra de Alfredo Bryce Echenique”. El evento tendrá lugar en el Aula Magna de la Facultad de Humanidades de la UMSS (Plazuela Sucre) el día viernes 18 de junio a Hrs. 18:30. Participarán los escritores y académicos Elena Ferrufino, Benjamín Santiesteban, Xavier Jordán y Claudio Ferrufino Cocqueniot. El ingreso será completamente libre. 

- Ha publicado usted dos volúmenes de Antimemorias: Permiso para vivir y Permiso para sentir. Vivir y sentir son dos verbos que resumen, en gran medida, el espíritu de su vida y obra. Sin embargo, hay lectores suyos que, conocedores y devotos de su fino e inteligente sentido del humor, creen que un buen título para completar sus Antimemorias sería “Permiso para reír”. Ya reí bastante en los tomos anteriores y sin duda lo haré en el siguiente. Pero se llamará Arrabal de senectud, palabras de Quevedo. - Y siguiendo en el tema, ¿de dónde nace su sentido del humor? ¿Cómo concibe usted la relación entre humor y literatura? Faltó entre mis predecesores literarios y sobraba en mi familia y entorno limeño. Yo quise y quiero siempre rescatar eso.

“Reí bastante en los tomos anteriores (de mis Antimemorias) y sin duda lo haré en el siguiente… se llamará Arrabal de senectud, palabras de Quevedo”. con cada libro publicado. “Entre sus antídotos para este miedo están el famoso Un mundo para Julius (1968), que es la tristísima historia de un niño absolutamente solo rodeado por una sociedad superficial; Permiso para vivir (1993), las antimemorias que revelan los secretos, miedos, debilidades y alegrías del gran personaje que es él mismo; No me esperen en abril (1995), que cuenta la vida de un chico raro, sus amigos adorados y un amor que lo apalea cada vez que puede; El huerto de mi amada (2002), que relata la odisea y el doloroso final del amor escandaloso entre un chico de 17 años y una señora de 33, y que en 2002 recibió el Premio Planeta de novela; y su único ensayo y último libro, Entre la soledad y el amo* (2005), en que analiza temas que siempre han rondado sus libros –soledad, depresión, felicidad, amor- y que demuestra que no le es fácil deshacerse de las referencias autobiográficas, pues cuenta su experiencia personal para retratar la depresión. Alfredo Bryce es un escritor muy respetado desde el principio

-en 1968 Huerto cerrado fue reconocido por la Casa de las Américas-, pero Un mundo para Julius fue el libro que lo dio a conocer, ya que ganó premios importantes en Perú y Francia y es considerada una de las obras más importantes -si no la más- de la literatura peruana, además de ser un libro calificado como muy comprometido política y socialmente, y sin querer”. Hechas esta presentación, los dejamos con las breves pero luminosas palabras con

- Al analizar la oralidad de su escritura, alguna vez se ha dicho que leer sus libros es como conversar con usted o que hablar con usted es como leer alguna de sus obras. ¿Coincide usted con esta apreciación? Y si así fuera, ¿cuándo y cómo distinguir al Alfredo Bryce Echenique que habla del que escribe? Es bien difícil, a veces, pues es exactamente el mismo. - Ha confesado que sus libros están repletos de historias y personajes reales, muy cercanos a usted. ¿Alguna vez se ha arrepentido o le han reclamado por contar historias tan familiares como la de Manongo Sterne y Tere, o como la de Julius y Vilma? Jamás. Pero usted no se puede imaginar cuánta fantasía hay en esos personajes.

Sus libros 1968 - Huerto cerrado (cuentos). 1970 - Un mundo para Julius (novela), Premio Nacional de Literatura en Perú (1972) y el Premio a la Mejor Novela Extranjera en Francia (1974). 1974 - La felicidad ja ja (cuentos). 1977 - A vuelo de buen cubero (crónicas de viaje y diversas). 1977 - Tantas Veces Pedro (novela). 1981 - La vida exagerada de Martín Romaña (novela). 1984 - El hombre que habla de Octavia Cádiz (novela) (Ésta y la anterior forman el díptico que el autor bautizó como ‘Cuaderno de navegación en un sillón Voltaire). 1986 - Magdalena peruana y otros cuentos (cuentos). 1987 - Crónicas personales: edición aumentada de A vuelo de buen cubero (crónica de viaje, literarias, y diversas). 1987 - Goig (relato infantil escrito en colaboración con la escritora salvadoreña Ana María Dueñas). 1988 - La última mudanza de Felipe Carrillo (novela). 1990 - Dos señoras conversan (tres novelas breves). 1993 - Permiso para vivir (“Antimemorias” I). 1995 - No me esperen en abril (novela). 1996 - A trancas y barrancas (recopilación de artículos periodísticos). 1997 - Reo de nocturnidad (novela). 1999 - Guía triste de París (cuentos). 1999 - La amigdalitis de Tarzán (novela) 2001 - Crónicas perdidas (poesía, 2001) 2002 - El huerto de mi amada (novela), Premio Planeta de novela 2002 2003 - Doce cartas a dos amigos 2005 - Permiso para sentir (“Antimemorias” II). 2005 - Entre la soledad y el amor (ensayo). 2007 - Las obras infames de Pancho Marambio (novela). 2009 - La esposa del rey de las curvas (cuentos).


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cochabamba, 13 de junio 2010

Un nuevo ciclo del Taller de Literatura y Arquitectura 2010 comienza mañana en el Centro Patiño

Estar para contarla: Vivir y narrar el espacio n el marco del Taller de Literatura y Arquiexperiencias íntimas, personales, familiares, amorotectura 2010, que organiza el Centro pedasas y hasta existenciales que detona su presencia en gógico y cultural Simón I. Patiño, el ciclo el escenario deportivo de su club a lo largo de casi “Estar para contarla: Vivir y narrar el espacio” treinta años. El autor inglés recapitula la relación abordará la relación entre literatura y espacio a con su padre, sus (des)encantos amorosos, sus enpartir de la lectura y la reflexión del libro Fiebre en tuertos vocacionales y sus satisfacciones y logros las gradas ( Fever Pitch), del autor inglés Nick personales, siempre desde las graderías del estadio y Hornby. siempre en un diálogo permanente con la suerte de El ciclo, que tiene por facilitador al periodista su equipo. Sólo por poner un ejemplo, la propia macultural Santiago Espinoza A., arranca mañana luduración física, psicológica y emocional del protagones 14 de junio, en el Centro Patiño, desde las nista se vuelve sólo comprensible a partir del espacio 19:00. La segunda y última sesión está programada que ocupa en el estadio. Su niñez está identificada para el lunes 28 de junio. con un sector específico del estadio y el paso a la Lo que el ciclo propone es indagar en las cualiadolescencia y a la adultez exige, inevitablemente, la dades narrativas que un espacio físico entraña ocupación de nuevos espacios al interior del mismo cuando éste ocupa un lugar central en la experienescenario deportivo. cia vital del autor/protagonista del relato. En el caAsí pues, el estadio es un espacio vivo o, lo que es so particular del libro de Nick Hornby (Londres, lo mismo, un personaje, que va adquiriendo vitalidad 1957), un relato autobiográfico que repara en su faa medida que el autor le imprime sentidos a los difeceta como hincha de un equipo de fútbol, la cenrentes lugares que ocupa en él y carga de sentimientralidad vital del espacio está materializada en el tos las diferentes experiencias que ahí tienen lugar o estadio de fútbol al que acude, cuasi religiosamengiran a su alrededor. De ahí que el estadio, en tanto te, desde niño. Teniendo en cuenta es esta premiespacio literario, trascienda del ámbito de la descripsa, se plantea la hipótesis de que el espacio no sólo ción estática de las cosas para transitar a una dimenes un dispositivo literario acorde a la descripción, sión narrativa, que la constituye en un dispositivo sino también funcional a la narración. que mueve la historia. Se parte de la certidumbre de que el estadio es Como la propia vida, la literatura puede entenun lugar privilegiado en la arquitectura de una ciuderse por la manipulación de las dimensiones tiemdad, en tanto edificio público que materializa la po y espacio. Al tiempo, que es acción y movimiento, identidad de una comunidad y representa sus imase la asocia con la narración; en tanto que al espacio, ginarios. Sin embargo, tal importancia no suele ser que es escenario estático, se lo suele abordar desde la reconocida por la propia comunidad en la que se descripción. Sin embargo, el libro de Hornby es una instala, al menos, oficialmente. muestra elocuente de que el espacio puede ser tamArquitectónicamente, a una urbe se la reconobién acción, movimiento y, en definitiva, vida. ce por sus iglesias, sus museos, sus casas de gobierSobre el autor no o sus teatros. Pero no así por sus escenarios deAunque en nuestro medio es más conocido por portivos. En los hechos, lo que permite la las adaptaciones cinematográficas de sus más célerepresentatividad de una infraestructura al intebres libros, como Alta fidelidad, About a boy y la prorior de una ciudad, son sus valores histórico-estépia Fever pitch, Nick Hornby es un escritor referenticos o, en su defecto, sus bondades funcionales. Y cial de la literatura inglesa contemporánea. Además en el caso de los escenarios deportivos, que tiede gozar de una gran popularidad entre lectores de nen en el estadio de fútbol su infraestructura En Fiebre en las gradas el estadio de fútbol es un es- todo el mundo, sus obras han merecido importanmás paradigmática, la importancia radica en los significados, valores y usos que le otorgan los pacio vivo, un personaje que va cobrando vida a medida que Nick tes reconocimientos literarios. Es conocida su “enfermedad” por el fútbol, pero no lo es menos su habitantes de una comunidad. Pocos lugares Hornby le imprime sentidos a los diferentes lugares melomanía incorregible, una pasión que también deben hablar tan bien de las relaciones de poha llevado a la escritura en 31 canciones. Más reder, de las estructuras sociales, de las idiosin- que ocupa en él. cientemente ha despuntado también por su dotes crasias culturales o de las diferencias económiindividual de cada persona, su centralidad en la experiencia guionísticas. En la más reciente ceremonia de los Oscar estucas vigentes al interior de una ciudad, como lo hace el estadio. vital del sujeto y, desde luego, su omnipresencia en el recuenvo nominado por el libreto de An education (Enseñanzas de viSe trata, entonces, de establecer la tesis de que el estadio to biográfico de nuestro paso por este mundo. da ), adaptación al cine de las memorias de Lynn Barber que de fútbol es un lugar privilegiadísimo para la constitución de Es a esta dimensión a la que nos remite, con mayor fuerza, también postuló al Oscar a Mejor Película. Su club es el Arsetribus culturales urbanas. No por nada, el escritor y cronista el relato autobiográfico que Nick Hornby ensaya en Fiebre en nal de Londres y su lugar en el mundo, el estadio Highbury. mexicano, Juan Villoro, se refiere a los jugadores de un equilas gradas. Aunque sin descuidar las connotaciones políticas, (SEA) po como “los once de la tribu”. Pero, asimismo, se pretende culturales, sociales y económicas que el estadio y el espectáreivindicar su importancia en la construcción de la identidad culo futbolístico generan, su libro es una exploración de las

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Fiesta de la Música La Fiesta de la Música, organizada por la Alianza Francesa, se llevará a cabo en diversos escenarios cochabambinos, donde se llevarán a cabo conciertos gratuitos, del jueves 17 al sábado 19 de junio. Informes al teléfono 4525771. Taller La Alianza Francesa y Bodegas Casa Grande efectuarán un Taller de Enología, a cargo del ingeniero enólogo François Thorez, los días 15 y 16 de junio a las 19.00 horas. Informes al teléfono 4525771. Cine En los ciclos “Lunes de Película”, mañana se proyectará la película “En un mundo libre”, de Ken Loach. La función se inicia a las 19.00 horas en la calle Baptista No. 110, casi Heroínas.

Talleres El Taller de Literatura y Arquitectura 2010. Estar para contarla: vivir y narrar el espacio, facilitado por Santiago Espinoza, comienza el lunes 14 y el lunes 21 en los horarios de 19:00 a 21:00, el taller estará en función al libro Fiebre en las Gradas del autor Nick Homby. Se llevará a cabo en el la sala de cursillos del Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño (Avenida Potosí No. 1450). Coloquio La Facultad de Humanidades de la UMSS organizan el coloquio “Miradas en torno a la obra de Bryce Echenique”. Participarán Elena Ferrufino, Benjamín Santiesteban, Xavier Jordán, Claudio Ferrufino Cocqueignot. El coloquio se desarrollará, el viernes 18 de junio, en el Aula Magna de la Facultad de Humanidades UMSS (Plazuela Sucre), a horas 18.30. El ingreso es libre. Concurso La Organización Komunidad Raptivista Urbana de la ciudad de La Paz (O-KRU) realizará un concurso- taller de Hip Hop que, para la ciudad de Cochabamba, se hará en

cooperación con el programa de formación artística formARTe del “Proyecto mARTadero, vivero de las artes”, del 9 al 12 de junio del 2010 de 18:00 a 21:00. Para mayores informes pueden consultar en www.o-kru.blogspot.com, www.martadero.org, o comunicarse al 4588778. Exposición La muestra de grabados “La riqueza de esas comarcas. 140 años atrás: Biodiversidad boliviana. Los grabados de Alcide d’ Orbigny, continúa, hasta el 14 de junio en horarios de oficina, en la Alianza Francesa (calle La Paz casi Crisóstomo Carrillo). Cine El Instituto Cultural Boliviano Alemán llevará adelante el ciclo de documentales “Mundo extraño/Tan cercano”, con películas del director alemán Uli Gaulke. La actividad se inicia, el jueves 17 de junio, a las 19.30 horas, con el filme “Habana mi amor”. El ciclo se extenderá hasta el sábado en la sede del ICBA (calle Lanza No. 727, entre Chuquisaca y La Paz). El costo de las entradas es de Bs 5.


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cochabamba, 6 de junio 2010

A propósito de la alegría (nuestra) de los wilstermannistas tras la victoria en el Apertura

Del Purgatorio al Cielo

“Todo lo que aprendí de lo que es la moral, lo aprendí del fútbol” Albert Camus A Benji, mi sobrino, que supo gritar el primer gol del Wilstermann de su vida a mi lado. YURI F. TÓRREZ quella tarde dominical, cuando las sombras de la noche se apoderaban del estadio Félix Capriles, la cordillera del Tunari se atiborraba de centellas de relámpagos que parecían presagiar el Apocalipsis rojo. El 13 de septiembre del 2009, en vísperas del aniversario cochabambino, Wilstermann jugaba su permanencia en el fútbol boliviano. El partido comenzó a las cinco de la tarde. El Capriles, como siempre, colmado de miles de corazones rojos que latían como nunca, ya que las garras del descenso directo acerraban más que nunca. El atardecer se moría y la noche se acercaba a las huestes aviadoras. Aquellas exhalaciones del Tunari se asemejaban a fanales llenos de luz, mientras corría un “viento extraño” en el escenario futbolístico. Wilstermann empataba con San José. El marcador del partido bordeaba los 30 minutos del segundo telón. “Con este resultado el equipo rojo se va al descenso”, decía un relator de fútbol. Solo oír estas palabras de sentencia hacía piel de gallina como si por ella hubiera rozado el vaho del infierno. El equipo aviador debía ganar los seis puntos que le restaban por jugar para eludir el descenso directo. Cuando las puertas del infierno se estaban abriendo para recibir aquellos desterrados del purgatorio, llegó el gol aviador que representaba un bálsamo temporal para esquivar aquel cataclismo que se ceñía sobre la existencia roja. Tres días después se ganaba a Nacional Potosí en otra jornada para el infarto de los rojos cochabambinos. Finalmente, un par de meses después en diciembre por la vía de un ir y venir de partidos en la que los hinchas empezaban a desfallecer en cada una de esas jornadas futbolísticas, se evadía de nuevo al descenso de categoría a costa de Ciclón. Estas referencias a la luz de los acontecimientos de hoy, el título nacional, son ineludibles para recordar cómo el pueblo aviador, a lo largo de la gestión del 2009, desde los primeros hasta los últimos partidos, mascullaba las frustraciones futbolísticas como consecuencia de un conjunto de desaciertos tanto futbolísticos como institucionales. A tal llegaron los desaciertos, que colocaron al equipo aviador, como nunca en su glorioso historial, en el umbral de la hecatombe. El otrora campeón nacional estaba, nada menos, en el purgatorio. Estar en el purgatorio es estar en el limbo. Como sabemos de la narrativa cristiana, el purgatorio es aquella estación en la que uno tiene que redimir sus culpas; si no lo consigue, su devenir es el infierno, si lo consigue, su derrotero es el cielo. Efectivamente, el año pasado los hin-

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Al inicio del campeonato Wilstermann se parecía a Jano, ese personaje de la mitología griega que veía, a la vez, en dos direcciones: hacia arriba y/o hacia abajo; al cielo y/o al infierno.

chas wilstermanistas parecíamos purificar nuestros pecados propios, pero (sobre todo) las culpas ajenas principalmente de ex dirigentes que habrían dejado a este equipo al borde del abismo. El otrora campeón nacional estaba en el mismísimo purgatorio. Y hoy está tocando con los diez dedos de la mano el mismísimo cielo. Con la arenga “Dale rojo, dale rojo” gritando a doquier. En sólo un semestre del purgatorio al cielo. Eduardo Villegas forma parte de una camada de jóvenes directores técnicos made in Cochabamba que demostraron una capacidad e inteligencia futbolística para lograr una buena cosecha de títulos en el fútbol boliviano en los últimos años. Eduardo se armó de mucho estoicismo, que acompañó a su sapiencia e inteligencia como estratega futbolístico para sacar de esa zona peligrosa del descenso a Wilstermann y, a posteriori, ubicar al equipo en la misma cúspide del fútbol boliviano. Al inicio del campeonato Wilstermann se parecía a Jano, ese personaje de la mitología griega que veía, a la vez, en dos direcciones: hacia arriba y/o hacia abajo; al cielo y/o al infierno. En el caso del equipo rojo, lograr la clasificación o eludir el descenso (hasta hoy es una estigma que le persigue, pues está a escasos puntos de aquellos equipos ubicados en la tabla del descenso). Su clasificación al hexagonal también fue con el Jesús en la boca. En el ínterin tuvo que lidiar con una crisis económica e, inclusive, se hablaba de su “retiro” del profesionalismo boliviano que derivó en un malestar en los jugadores por las deudas acumuladas, precipitando la renuncia de su presidente “Cacho” Jordán, quien, al igual que Villegas, asumió el mando del equipo en una coyuntura ciertamente complicada. Empero, la situación le obligaba a renunciar al entonces presidente aviador, inclusive por desavenencias con algunos jugadores. Ante este panorama crítico (re)asume la presidencia de manera temporal Víctor Hugo López con un propósito principal: la estabilidad institucional en un tiempo breve. Para ello encaró una estrategia económica a fin de generar recursos frescos y así zafar una situación complicada, y sobre todo, recuperar un principio de autoridad al interior de la institución. Después de un inicio alentador, el equipo tropezó en el

hexagonal en dos partidos claves: el clásico ante Aurora y el partido en condición de local frente a Oriente. El titulo peligraba. Wilstermann parecía desfallecer. A ello se sumaba la lesión del defensor Marcos Barrera, expulsiones y el cansancio obvio de un campeonato inaudito, que exigía jugar domingo y entre semana, mermando el rendimiento futbolístico y su derivación colateral: el derrumbe del castillo de arena construido sobre los sueños wilstermanistas. Ante la adversidad salió el ñeque cochabambino expresado en aquellos jóvenes locales -muchos de ellos defensores y, sobre todo, mediocampistas- que irrumpieron de la cantera aviadora y supieron lograr la madurez futbolística tan necesaria para los momentos decisivos. No es casual que, en 1988, Rimus Michel dijera: “El futuro del fútbol está en el centro de campo”. En rigor, los héroes fueron Walter Veizaga, Amílcar Sánchez y Henry Machado, jugadores que se completaron con el talento de Sanjurjo, quien, de tener las luces prendidas, hacía ascuas a las defensas rivales; un Maxi Andrade arrimado por la derecha, con su gambeta atrevida que ponía en vilo a los adversarios. En la defensa estaban Medina, Ortiz, Milton de Oliveira (el héroe del último partido), Candia. Y qué decir de la seguridad de Vaca en el pórtico, que rápidamente hizo olvidar a Hugo Suárez. Y en la delantera, el gigante Raimodi, que con sus piernas largas, fue el pivote ideal no sólo para marcar los goles, sino también para generar espacios para que sus compañeros lleguen con sensaciones de goles. Y cómo olvidar la incansable fortaleza del “Cucharón” y el aporte de Salaberry, ambos salidos de la casamata en aquellos momentos claves en que quemaban las papas. Un acatamiento fiel al diseño futbolístico esbozado por Villegas y una correcta dirigencia aviadora supieron contener el vendaval interno, que conjuraron con un principio de autoridad a prueba de todo fuego. En fin, la celebración de esta nueva corona es una enseñanza de vida. Como dice Jorge Valdano, “un equipo es una sociedad en miniatura que enseña mucho sobre la condición humana. (…) Mucha veces de una manera inconsciente, pero lo cierto es que, mientras corremos fascinados detrás de una pelota, aprendemos a vivir”. Ciertamente, en el fútbol se reflejan nuestras miserias, pero también nuestras grandezas. Por eso, los wilstermannistas supimos sufrir y disfrutar en menos de un año. De la pesadumbre que significa estar en el purgatorio, con todos sus espectros que entraña, a la felicidad de significa estar morando por estos días en el cielo; Olimpo, dirían los griegos. Posiblemente, ahí radica la enseñanza o la moral -si existe- del fútbol. yuritorrez@yahoo.es

La Ramona 13 junio 2010  

Opinión, diario de circulación nacional

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