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vi encuentro de escritores iberoamericanos

IMPRESO EN COBOCE-EDITORA OPINIร“N

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ramona cochabamba, 11 de julio 2010

El ciclo de documentales “The blues” arranca este jueves en el ICBA

Scorsese, el más humano

ANDRÉS LAGUNA

rias a través de la música es increíblemente fascinante y me es muy atrayente. El blues tiene una gran resonancia emocional y es fundamental para la música popular estadounidense”. En este pieza maestra, Scorsese hace que su guía en la película, Harris, siga los trazos del memorable Alan Lomax, el importantísimo musicólogo y etnólogo norteamericano, un hombre fundamental para la preservación de la música popular de los Estados Unidos. Harris viaja en busca de la música primigenia, en busca del hogar perdido, del auténtico territorio patrio, un espacio que es móvil y elástico, un espacio que siempre está presente pero que tiende a esconderse, un lugar del que emerge el blues. El viaje que Scorsese orquesta no sólo es hacia los orígenes de un tipo de música, es el viaje hacia el origen de la humanidad, hacia el origen de la vida, hacia el momento en el que la creatividad y la sabiduría milenaria su funden. Repleto de momentos conmovedores, Feel like going home es una obra de arte exquisita, es una obra comprometida con el rescate de la más pura belleza humana.

artin Scorsese es uno de los mejores y más conocidos directores de la historia del cine y casi todas sus películas de ficción son consideradas clásicos, ha trabajado con los mejores actores del mundo, todos se mueren por actuar para él, es uno de los responsables de la reinvención/salvación de Hollywood, es uno de los cineastas más exquisitos de la historia y es un cinéfilo apasionado y militante. Una de las facetas menos conocidas y más brillantes de Scorsese es la de documentalista. Personalmente, no sabría si inclinarme por su carrera coque le pone a las bandas sonoras de mo director de ficción o de sus obras. Marty es un cinéfilo y un documental. Italianamerican (Italoamelómano. mericano, 1974), su primer documenHace unos años, en 2003, Scorsese tal, es una bella obra sobre sus padres produjo una serie de siete documentay la migración, uno de los homenajes a les sobre el blues, un trabajo formidala interculturalidad más sentidos jable del que participaron grandes dimás filmados. The Last Waltz (El últirectores como Win Wenders, Charles mo vals, 1978) es una cinta en la que Burnett, Mike Figgis y Clint EastwoScorsese, magistralmente, filma el úlod. Cuando mi compinche Santiago timo concierto de The Band (con apaEspinoza me comentó que los pasaríriciones especiales de Bob Dylan, Eric an en el ICBA, no pude dejar de emoClapton, Muddy Waters, The Staples cionarme, pues son obras extraordinay Neil Young); murias y, casi tengo la certeza, nunca se chos especialistas aseguran que ésta es El viaje que Scorsese orquesta no sólo es hacia la película sobre Programa rock más hermosa ja- los orígenes de un tipo de música, es el viaje hacia el origen completo más rodada. Il Mio de la humanidad, hacia el origen de la vida, hacia el moViaggio in Italia (Mi El Instituto mento en el que la creatividad y la sabiduría viaje a Italia , 2001) es Cultural Boliviaun despliegue impre- milenaria su funden. no Alemán y Los sionante de conociHermanos Caraproyectaron en Cochabamba. Son funmiento y amor por el séptimo arte. En dura presentan: “The Blues”, ciclo de damentales para todo amante del cine, este maravillosísimo documental se documentales sobre la historia de este el documental y el blues. cuenta la historia del cine italiano a género musical: Martin dirigió el primer documentravés de los ojos del gran Martin. No Jueves 15 de julio · Feel Like Going tal de la serie, que también será el pridirection Home (2005), su documental Home / Dir: Martin Scorsese mero en ser proyectado, Feels like sobre el omnipotente Bob Dylan, llegó Jueves 22 de julio · The Soul of a going home (este jueves 15 en el ICBA), para dejarnos locos a todos y mostrarMan / Dir: Win Wenders el más alucinante viaje en búsqueda nos al gran cantautor como una espeJueves 29 de julio · The Road to de los orígenes, de la esencia del blues. cie de “Ulises sometido a su Odisea Mephis / Dir: Richard Pearce El impresionante músico, Corey Haexpedicionaria”. Hace un par de años, Jueves 5 de agosto · Warming by rris, viaja a Mississipi y al Oeste de con Shine a Light (2008), nos presentó the Devil’s Fire / Dir: Charles Burnett África explorando las raíces de una de uno de las aproximaciones más diverJueves 12 de agosto · Godfathers las músicas más desgarradoras y potidas y desinteresadas de los Rolling and Sons / Dir: Marc Levin derosas del mundo. En la cinta se ceStones. Además ya se anuncia el estreJueves 19 de agosto · Red, White lebra y se recuerda a los primeros múno de Living in the Material World: and Blues / Dir: Mike Figgis sicos del Delta con las interpretaciones George Harrison (2011) para el próxiJueves 26 de agosto · Piano Blues / de artistas de la talla de Willie King, mo año, una pieza dedicada al Beatle Dir: Clint Eastwood Taj Mahal, Otha Turner o Ali Farka más entrañable. Claramente, a partir Toure y se muestran rarísimas filmade este sobrevuelo, se puede deducir Hrs.: 19:30 ciones de inmensos bluesmen como que Scorsese le ha dedicado muchísiCosto: 5 Bs Son House, Muddy Waters y John Lee mo tiempo y cariño al documental. Lo Lugar: ICBA · Café Hamburg Süd, Hooker. Esta es la cinta que todo que podría llamar la atención es que calle Lanza # 727, entre Chuquisaca y amante y aficionado del rock, del jazz buena parte de sus documentales son La Paz y, claro, del blues debe ver. Scorsese sobre música. Los conocedores de la Informes al 4122323 /// dijo: “Siempre sentí una gran afinidad obra de Scorsese saben del cuidado cultura@icbacbba.org con el blues, la cultura de contar histo-

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PREGUNTITA

¿Qué deberian hacerles a Dunga y Kaká en Brasil?

La sección “La Preguntita” de la RAMONA se trasladó al Facebook. Se publican todas las respuestas posibles. La nueva pregunta de la semana, que igualmente estará en el Facebook, es:

¿Qué adivinaría el pulpo Paúl si estuviera en Bolivia? Las respuestas también podrán enviarse, como es costumbre, a la dirección: ramona_opinion@yahoo.com. La edición virtual de la revista puede encontrarse en el sitio www.opinion.com.bo. ¡Gracias a todos!

ramona_opinion@yahoo.com

PRESUNTOS IMPLICADOS editores: santiago espinoza, andrés laguna y sergio de la zerda la troupe: adriana campero, rodrigo mita, ricardo bajo, javier y luis rodríguez y luis brun tapa: foto efe

fotografía: luis brun webmaster:javier rodríguez colaboradores: marcia mogro, bartolomé leal, benjamín santisteban, xavier jordán, javier velasco, manuel monrroy y

giovanna rivero diseño: luis brun armado: bladimir rocha vicenty


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ramona -

VI encuentro de escritores

cochabamba, 11 de julio de 2010

cochabamba, 11 de julio de 2010

Sobre la intervención de Eduardo Scott Moreno

Conexión, desconexión y conexión en dos días con Bryce Echenique

¿Por qué tan serio?

Joven, dedíquese al amor LEONARDO DE LA TORRE ÁVILA esconexión: Como tantos otros, me escondo para terminar un libro de Bryce Echenique que me ha acompañado como un amigo. Estoy de vacación en una playa, tengo 19 años, voy confundido pero por momentos me alegro. Conexión con la locura del mundo: once años después, Alfredo Bryce Echenique y su mujer aceptan unas coca-colas que les acabo de dejar temblorosamente sobre la mesa, en el aeropuerto de El Trompillo, en Santa Cruz. He seducido (figurativamente) a la organizadora del evento y he logrado colarme –pagando el boleto con mi digno sueldo de docente- en la delegación de bienvenida al escritor y a Anita, su compañera. Desconexión y tiempo para uno: El vendaval de este encuentro loco empieza a disiparse. Anoche, antes de despedirse, Bryce me ha dado un consejo y ahora me queda levantar el acta más íntima posible (con perdón) para que todos los detalles permanezcan como en un estado de felicidad sostenida . Conozco bien ese estado. Lo descubrí al conocer a mi primer amor. Así de trillado pero así de cierto. Era una muchacha de trece años y llevaba un corte Italian Boy como el de Tere, el primer amor de Bryce, el joven Briceño, aunque eso lo supe después. Briceño le dedicó una novela y muchas anti-memorias a esa muchacha, como debe ser. Conexión con los demás: Alfredo Bryce celebra cuando le cuento del empate de Forlán. Mi hermano, que entiende que sólo este encuentro con el escritor nos separaría a él y a mí a la mismísima hora de la semi-final de este mundial triste y loco, se ha comprometido a enviarme mensajes al celular cada que algo pase. Holanda ya iba ganando mientras Bryce esperaba sus maletas en Viru-Viru; pero Forlán empató en mi celular mientras íbamos todos callados en la vagoneta de la Fundación Patiño, ya camino a El Trompillo para tomar un avión del TAM hacia Cochabamba y no tener que esperar horas para el vuelo nocturno. Desconexión: La timidez está volviendo a anularme, no me animo a decir esta boca es mía. Cristina Torrico, lectora entrañable y funcionaria de la Fundación Patiño, va al volante y de alguna manera ella y Jackelinne Mejía me animan a preguntarle algo al escritor que fue y quizá sigue siendo el que más quiero, el que mejor me acompañó. Conexión: No sé cómo, pero de pronto ya estoy preguntándole algo sobre el espejo de una pequeña habitación de hotel en Peruggia donde él se mira llorando (en un presente de felicidad alcanzada y verdaderamente sostenida) porque acaba de escribir el primer párrafo de su primer cuento. Frente al espejo también se despide de su vida anterior recordando el título de un libro: Good-bye to all that. Cuenta que publicó ese primer párrafo casi sin tocarlo y que tiempo después se dio cuenta de que en él ya se preguntaba sobre la posibilidad del retorno a su tierra. “¿Cómo se llamaba ese cuento?”, se pregunta. Digo los dos primeros títulos de Huerto Cerrado que recuerdo, los descarta, sigue bus-

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Bryce viendo la derrota uruguaya en el aeropuerto de Santa Cruz

cando en la memoria. “¡Ah, sí! Se llamaba ‘Dos indios’”, dice aliviado. Entonces nos cuenta de los indios que inspiraron ese cuento. Estaban sentados en una esquina de un viejo canchón donde alguien de su familia construía o refaccionaba un caserón. Ahí, invisibles entre los albañiles, cuyos apodos recuerda, estaban siempre sentados los dos indios. Casi no hablaban castellano pero él, que era prácticamente un niño, iba y se sentaba con ellos. “Eran mis amigos”, dice, preguntándose qué hubiera pasado si en su casa se enteraban de esa amistad. Desconexión: El pecho me late muy fuerte, por momentos dejo de oír porque me pongo a pensar en la suerte que estoy teniendo. Cristina Torrico me regala otra mirada por el retrovisor riendo y diciéndome que aguante.

Eso me conecta: Mientras llegamos a la Plaza Principal, Alfredo Bryce habla de unos amigos suyos que vinieron a Santa Cruz cuando Velasco les quitó las tierras. Hemos llegado a El Trompillo. Anita insiste en llevar su maleta, dice que la avergüenza tanta atención; yo llevo el resto porque en ese momento podría cargar todas las maletas del mundo. Algo me desconecta, sin embargo: un mensaje en el celular, es mi hermano y dice “Gol de Holanda”. Para cuando llegamos al modesto mostrador del TAM ya todo el mundo lo sabe. Hay un par de televisores pequeños y la gente, muy apenada, mira la repetición del gol. También Alfredo, con su terno azul a rayas, mira el televisor, lo lamenta, y luego se pierde para quitarse la camiseta porque hace un

calor tremendo. Subimos a la segunda planta buscando dónde sentarnos. No hay nadie y las coca-colas debo buscarlas en la tiendita de abajo. Bajo las gradas corriendo porque escucho que ha habido otro gol. Era de Holanda, el Uruguay va 3-1 abajo. Subo las gradas y lo cuento. Como queriendo animarme les digo que todavía faltan 20 minutos, que algo más puede pasar: “¿Veinte minutos? –pregunta Bryce- Sí, que puede pasar algo más: Holanda 4 a 1”. Todos ríen pero Anita y yo no aceptamos el pesimismo. Ya debemos entrar a la Sala de Pre-Embarque. Pasamos junto a la pequeña tele. Les pido que se adelanten, hay algo de esperanza en el último tiro libre del partido. Me quedo mirando la tele. Conexión: El Uruguay hace un golazo que representa, como siempre, la posibilidad del chico que se agranda ante el grande que asusta. Una maravilla. El partido termina con Holanda escondida en su área. Llego donde están Alfredo, Anita y Jacky. También se alegran a medias. Alfredo está despotricando contra Maradona, tiene razón pero no lo apoyo por cuestiones del corazón. Al momento de subir llega el mensaje final de mi hermano: “Héroes igual”. En el avión les toca a ellos tres juntos y yo cerca, pero a una distancia desde la que no escucho lo que hablan. Quisiera estar ahí porque Alfredo cuenta un montón de cosas seguramente valiosísimas a una afortunada Jacky, mientras Anita duerme. Así me han tocado la suerte de los asientos; entiendo entonces que no hay más que desconectarme y mirar las nubes y las montañas. Al llegar a Cochabamba, me conecta de vuelta a la vida Juan Dibós, el amigo de Bryce que vive aquí. Ya en la vagoneta Bryce había contado cosas de “Pity” Dibós con tan genuina admiración y con tan genuino cariño que yo entiendo que ambos son más amigos que lo que el modesto de Dibós cuenta, o sabe. Juan introducirá a Alfredo al auditorio del encuentro y se tomará la merecida libertad de presentar Bolivia a Bryce. Dirá Dibós en esa introducción que Bryce sabe que somos, todos y cada uno seres aptos de ser escuchados, todos distintos”. Ahora han partido todas las vagonetas de la Fundación y Pity, que ya ha abrazado a su amigo con discreción, me ofrece llevarme a casa. Yo también me he despedido de Bryce y su mujer disculpándome por el acoso. Me dicen que no he molestado, pero me cuesta creerles. Llego a mi cuarto, abro la puerta, el corazón se me sigue saliendo. Desconexión y tiempo para el sueño. Del día siguiente recordaré poco. Arrancó el encuentro con un par de ponencias que no pude oír y, sobre todo, con un almuerzo en los jardines. Están todos. Al salir, sufriendo, me conecto y voy a decirle al pobre de Bryce que en algún momento le haré un par de preguntas. “Cuando quieras, querido”, o algo así me dice. Por la noche voy a buscarlo pero alguien, espero que Pity, se lo ha llevado a cenar. Vuelvo a desconectarme. Me conecto lentamente en la mañana. Leo en primer tomo de sus antimemorias un tratado sobre la timidez y sobre lo que podría pasar si uno finalmente se anima a hacer lo que sue-

Entonces pregunto algo a Bryce. “¿Cómo es que vive, después de tantos años, el fanatismo y el cariño de sus lectores?”. “Bueno, yo lo vivo con inquietud -responde- porque siempre he sido un hombre muy nervioso y muy tímido. Soy uno de esos tímidos que hablan para esconder su timidez. (He tomado pastillas…) Sufro calambres, temblores de manos… lo que en siquiatría llaman trastornos de pánico. ña hacer. La escena sucede en la cola de algún cine barato en París, donde Bryce y el propio Dibós miran la nuca de una bella señorita parisina a la que no se animan a decirle cualquier frase idiota y ejercitada. Animadísimo, entonces, voy al hotel. Es tarde y todos los escritores invitados ya parten hacia una conferencia en la Universidad. Todos menos Bryce que ni siquiera ha abierto la puerta de su habitación. Me ofrezco a esperar para llevarlo, no sé cómo pero aceptan. Pasa una hora y medio y mi teléfono no para de sonar, es Jacky, es el señor de la Fundación que espera con la vagoneta estacionada abajo, ambos me piden que no espere más, que toque la puerta de esa habitación ya que el auditorio lo espera y no contesta al teléfono. Muerto de temblequeo hago caso y me arrepiento a continuación. Desde adentro, la voz de una Anita dormida pregunta quién es. Yo, imbécil, en lugar de fingir la voz y decir que vengo de parte de la Fundación o algo así, digo mi nombre. “Ay, no, Leo, ¡por favor!”, dice y yo siento ganas de tirarme por el balcón y morir. Permanezco ahí un minuto, se abre la puerta. Es Bryce, con la elegantísima ropa con la que seguramente fue a cenar la noche anterior. Me disculpo, le digo que por favor vuelva a dormir, que ya diré yo que él no podrá asistir durante la mañana. Él, muy atento, sólo asiente con la cabeza sin decir palabra y cierra la puerta. Estoy desconectado, he pasado todas las líneas. Salgo del hotel y me voy a un café caro a pedir un sillpancho. “No pues, joven -me dicen, a esta hora sólo hay desayunos”. Entonces pido “un americano” y el mozo asume mal y me trae un triste café americano, con dos chocolatitos de cortesía, eso sí. No he comido nada en la mañana y el café me mata. Apenas lo pruebo, sé que volveré a mi casa, intentaré trabajar en cualquier cosa, no podré soportar la vergüenza. Por suerte, a través del ventanal del café veo que por la calle camina un señor gordo bien peinado que vende alfombras y que siempre me alegra ver. He vuelto a casa y ya estoy conectado. Quizá por eso en plena siesta suena el teléfono. Es Anita, se disculpa por lo que me dijo mientras dormía, agradece que me haya quedado ahí. Reímos y nos despedimos. Por la tarde vuelvo al hotel. Los escritores Diego Trelles Paz, Juan Terranova y Sebastián Antezana me llaman a acompañarlos en una entrevista y Juan nos invita unas cervezas a todos. Comprenden que estoy montando guarda y me dejan ir cuando la puerta de la habitación de Bryce finalmente se abre. Son las siete menos cuarto de la noche. Nuevamente partirán todos por-

que ya se ha hecho tarde, nuevamente quedaré para guiar luego a Bryce. Por suerte llega Juan Dibós y, junto a Anita, todos bajamos al bar. El vodka absoluto doble viene con tónica y toda la paciencia del mundo. Mientras tanto pregunto a Juan que pasó con aquella niña de la nunca bella en la cola de cine. “La del abrigo de armiño”, completa él, y luego mira al cielo. Bryce nos escucha y agrega: “Lo que pasó es que si nos hubiésemos animado a preguntarle algo quizá no estaríamos ahora aquí porque uno de nosotros se hubiera casado con ella”. Entonces pregunto algo a Bryce.

“¿Cómo es que vive, después de tantos años, el fanatismo y el cariño de sus lectores?”. “Bueno, yo lo vivo con inquietud -responde- porque siempre he sido un hombre muy nervioso y muy tímido. Soy uno de esos tímidos que hablan para esconder su timidez. (He tomado pastillas…) Sufro calambres, temblores de manos… lo que en siquiatría llaman trastornos de pánico. Y siempre me asfixió mucho el público. Cuando yo era un desconocido era un ser feliz. Cuando con Un mundo para Julius tuve éxito, tuve una enfermedad, una depresión, estuve cinco años en tratamiento siquiátrico. Y el médico llegó a la conclusión de que yo no disfrutaba de eso porque no era vanidoso”. Entonces entiendo, el asustado es él. Además está a punto de hablar ante cientos de cochabambinos y confiesa: “Siempre es la primera conferencia que doy en mi vida”. Me queda una pregunta pero decido hacerla en la conferencia para que él termine su vodka con cierta paz. Jacky viene a arrearnos, otra vez he fallado en mi rol de escolta eficiente, el auditorio ya espera. Llegamos en las

vagonetas de la Fundación. Bryce entra, el público lo aclama. Adoro a este tipo. No es el escrito que ahora leo pero lo he querido tanto que no puedo dejar de quererlo. Al final de la conferencia, él mismo me hace entender porqué cuando responde en público a mi última pregunta: “Señor Bryce, disculpe que se lo pregunte aquí, pero ¿Pudo usted reponerse al primer amor?”. Y él responde: “Todo lo que he querido y amado sigue siendo mi presente”. Ya no necesito acosar a nadie, he vuelto a mi estado de gracia, de felicidad sostenida. A lo mucho pido al cielo que Uruguay gane el sábado; eso y nada más. Pero el propio Bryce aparece por la galería lateral del palacio donde yo me escondo durante el pisco de honor. No estoy solo. Bryce se confunde y se alegra al verme con alguien. Luego, al despedirse, me llama por mi nombre y me da su último consejo tras tanta literatura: “(mejor) dedíquese al amor”. impermeableamarillo@gmail.com

En la inauguración el Encuentro

Crónica de un almuerzo literario WILLY ROCABADO AÜE a mesa era un lujo por la compañía. A mi izquierda estaba Juan Terranova, escritor argentino cautivado por los misterios esotéricos del trancapecho de “Las islas”, al que comparamos con los sándwiches de bondiola que se ofrecen a la rivera del Río de la Plata, allí cerca de la zona más exclusiva de Buenos Aires, en esos placeres se había sumergido, noche antes, de la mano de Edmundo Paz Soldán, que se ubicaba, ahora en la mesa, entre Liliana Colanzi y Tico Hasbún. El debate se formó en torno a la cantidad, consistencia y sabores de los picantes nacionales: se hizo un análisis comparativo entre las nacionales llajua y el picante de maní que acompaña a los anticuchos y el chimichurri gaucho, infaltable pareja de asados. A mi derecha se sentó Diego Trelles Paz, peruano, Ph. D. en Literatura que ejerce Ana Chávez junto a su esposo Alfredo Bryce. la docencia universitaria cerca de Nueva El único que faltó en nuestra mesa, para que la charla York, quien explicó en qué consistían las “polladas” peruasobre gastronomía fuese oficial, fue el óculo di vitro que nas que la señorita Laura hizo tan populares desde su pocharlaba manjares imaginarios a un par de mesas de distanpular espectáculo televisivo Laura en América ; Diego contó cia. El almuerzo ofrecido a los escritores, periodistas y amique son reuniones en las que los asistentes acompañan la gos, en el marco del VI Encuentro de Escritores Iberoamecerveza con pantagruélicos pollos, hasta que las primeras ricanos en los jardines del Centro Simón I. Patiño, terminó se acaban (lo que puede ocurrir algunos días después) y que con una coreografiada salida de los participantes ante la inestas reuniones tienen el fin de recaudar algo de dinero paminencia de la última de las semifinales de la copa sudafrira fines que van desde comprar una puerta hasta una parte cana. de algún pasaje que permita intentar el sueño americano. Cuando todos ya se iban de prisa, todavía alcancé a queAl frente estaba, recién llegado a Bolivia (vacaciones, darme con Alfredo Bryce Echenique, el Maestro, bajo la creo) Rodrigo Hasbún, el Tico de siempre, que profesa un sombra de los árboles, a charlar un momento sobre la cuvegetarianismo implacable, nacido de un profundo respeto riosidad que tienen naturalmente los periodistas latinoahacia los seres vivos, que miraba con interés la ensalada que mericanos, me aseguró que en esta parte del mundo teneestaba sobre el plato de la artista plástica Alejandra Alarmos mejor periodismo que en Europa pues allá, me dijo, cón, sentada a su lado. Se retomó el tema de los picantes, “tienen tanta satisfacción de pertenecer al primer mundo pero fue Trelles quien entabló un diálogo sobre las sutiles que tienen una mirada muy alta de ellos y muy baja de los diferencias entre los rocotos peruanos y sus primos locotos demás” que, además, han perdido la frescura y las ganas de con el editor de finas maneras Bernardo Quiroga. indagar sobre cualquier tema, mientras que los latinoameLos comensales atacábamos la comida preparada y dericanos, dice, escribimos con un “complejillo de inferioricorada con exquisito gusto: res bañada en salsa dulce de dad, pero somos más cultos, más universales y todo nos infrutos rojos del bosque, surubí en salsa de tres quesos, un teresa porque venimos de diferentes culturas” “tapeque” de ensalada rusa hecho con masa de panqueques Mientras Bryce hablaba y yo tomaba notas sobre cuán y una breve porción de brócoli aliñado con cebollas. Deliútil es hacer crónicas que tengan trasfondos literarios, las cioso. Leonardo de la Torre iría a repetir el tapeque, miendiminutas hojas seguían cayendo de los frondosos árboles tras que los comensales vaticinaban el final del pulpo Paul y sobre nosotros ¡Buen provecho! de sus predicciones futbolísticas. willy.rocabado@gmail.com

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SERGIO DE LA ZERDA uien haya visto a Eduardo Scott Moreno interviniendo en el VI Encuentro de Escritores Iberoamericanos o paseando por sus pasillos, no pudo dejar de preguntarse el por qué de su muy serio talante, más aún cuando el tema del acontecimiento fue “Humor y literatura”. Vestimenta formal, anteojos estilizados y sobre todo un rostro continuamente imperturbable, caracterizan al literato cochabambino, de 55 años y dos veces ganador del Premio Nacional de Novela. “La gente piensa que soy una persona seria, pero quizás sea más que soy circunspecto que serio. En general, para quien haya leído mis obras, hay siempre, me parece, muchos toques de ironía”, se defiende el que dio la conferencia “Los sentidos del absurdo”, que no obstante sí causó muchas sonrisas entre el público. La erudita exposición sobre lo absurdo de los monoteísmos “tanto en religión como en política”, tuvo como base el humor para ridiculizar las verdades únicas. Pero seguíamos con la duda: ¿Qué arranca una carcajada a Eduardo Scott Moreno?. “Muchas cosas, por ejemplo el absurdo. Yo prefiero la ironía más que las situaciones grotescas. Hay una especie de humor contemporáneo que más bien viene de la televisión, de Hollywood, ya desde hace muchas décadas, por ejemplo eso del pastel en la cara, la gente que se resbala en una cáscara de banano. Esas situaciones parecen quizás graciosas, pero son más bien grotescas. Yo río de los aspectos irónicos que tiene la vida, de las bromas que parece que están conduciendo a un final lógico, cuando dan un cambio completo que al interlocutor, o a la persona que está escuchando, le sacan de contexto y le presentan otra realidad en estos casos muchas veces absurda o irónica. Prefiero la ironía al chiste que está tan de moda en la televisión” se alargó el también abogado y administrador de empresas. Algo de esa preferencia se ve por ejemplo en La doncella del varón cementerio (Santillana, 2005), novela ambientada en la pobre y desigual sociedad haitiana. El personaje principal, un culto hombre que lleva el antifascismo en la sangre, recurre a la ironía para ningune-

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ar las ideas de un fanático evangélico. Algo similar pasa en He de morir de cosas así (Santillana, 2009), historia en la que tres mujeres lanzan feroces ironías contra la guerra en Iraq o el extremismo religioso. “Soy un lector del espíritu humano. Mis novelas tratan sobre la psique humana, el miedo a la muerte, no estoy interesado en la destrucción del mundo por Internet y los superhéroes que van a salvar eso. Esas son tonterías triviales. El escritor debe analizar al ser humano y las condiciones que vive a lo largo de la historia” sostiene el autor de El círculo de los iniciados (Ed. Universo, 1994). Y en esta lectura, suele recurrir muchas veces a la antropología, por ello es que el escritor, quien se define como “pagano”, dice que, si bien los indígenas andinos inventaron rituales de fertilidad como el tinku, no inventaron el humor “por una serie de condicionamientos que lo hacen totalmente distinto al hombre oriental”. “Al cochabambino le gusta tratarse bien, es un sibarita nato, mucho más que el paceño. Entonces, fíjese que en historia y geografía estamos lado a lado, pero ya hay diferencias sustanciales. En general yo propongo a las personas, no tanto como escritor, sino como persona, el llevar vidas inteligentes observándonos, observando el medio, tratando de no armarnos ideologías en las cabezas, ideologías que son excluyentes, políticas y religiosas. El cristiano New Born Christian cree que tiene la razón y que, a nombre de Cristo hay que matar al resto de la gente, el judío lo propio, en cambio las religiones orientales son más tolerantes” continúa. A todo esto el humor ha quedado nuevamente atrás, pero Scott Moreno ha prometido retomarlo en Abacadabra. Escritos para cronopios, su reciente publicación. “Si no ríen con este libro, ya no van a reír con ninguno” adelanta, al tiempo de explicar que su nuevo trabajo está conformado por ensayos cuentizados. La obra debía presentarse el sábado en el Centro Patiño, cosa que no fue posible por problemas de imprenta, por lo que se hará pública en los siguientes días. mirandoelhumo@yahoo.com


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VI encuentro de escritores cochabamba, 11 de julio de 2010

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Entrevista al escritor argentino Juan Terranova

“Editaría toda mi obra en Bolivia” CLAUDIA MICHEL F. n palabras del escritor argentino Juan Terranova (35) su ponencia fue algo “demagógica”. Lo dijo justo después de leerla, respondiendo a una de las primeras preguntas del público del IV Encuentro de Escritores Iberoamericanos, y justificando que la había escrito en Buenos Aires, en su departamento, sólo ante su computadora. Luego vinieron los cuatro días en Cochabamba, compartiendo con bolivianos. La ponencia inició explicando con dureza lo que significan para un porteño las palabras “boliviano de mierda”, “bolita”, “boliguayo”: todas un insulto. El literato recordó que su padre, arquitecto, trabajó durante años con albañiles bolivianos, y nunca le escuchó proferir ninguno de esos insultos. Terranova se preguntó si la presencia de Bolivia en Buenos Aires se resume a insultos racistas y un par de novelas contemporáneas como “Bolivia Construcciones”, de Sergio Di Nucci o “La boliviana”, entre muy pocas otras. Sostuvo que las referencias políticas y sociales de la actual coyuntura del proceso de Evo Morales son las pocas que se tiene de Bolivia. Del humor, de la forma nacional de reír, casi nada. De lo que sí se sabe es del humor argentino o más precisamente de los chistes que se hacen sobre argentinos. Empezó entonces la parte más digerible y sanadora de la ponencia, que había comenzado brutalmente, contando una serie de chistes sobre argentinos y su amor propio. Ya más relajado, y fuera del espacio estricto de la testera, Terranova se animó a responder algunas preguntas.

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-Claudia Michel (CM): Publicaste en una editorial boliviana tu novela Música para rinocerontes. ¿Cómo ha surgido esta iniciativa? Juan Terranova (JT): JT: Bueno, yo me empecé a escribir con (el editor boliviano) Fernando Barrientos. Yo había empezado a escribir sobre Bolivia. Dije, retomado la frase de Carlos Fuentes, el escritor mexicano, que el Gringo Viejo le hace decir Ambrose Bierce: “Ser viejo en México, eso es eutanasia”. Ambrose Bierce cruzó la frontera de México y murió desaparecido, no se sabe donde está. Y yo había puesto en mi blog: “Ser joven en Bolivia, ¿qué es eso?, ¿qué significa eso?”. Entonces me empezó a escribir Barrientos y me preguntó si me había gustado (la película

“Quién mató a) “La llamita blanca”. Me recomendó a Augusto Céspedes, que es un escritor que me súper interesó apenas leí, y me dijo que él tenía una editorial y que le gustaría mandarme libros. Y bueno, empezamos una relación. Yo ya quería venir a Bolivia el año pasado, a cubrir la reelección de Evo y hacer un libro. Y no pude. Cuando me invitaron acá al Patiño dije buenísimo, entonces enseguida le mandé un mail a Barrientos para que hagamos un libro juntos. Si por mí fuera, editaría toda mi obra en Bolivia y con Fernando, porque hay muchos lectores, hay mucho interés y eso me gusta. -CM: ¿Alguna vez has tenido ganas de eliminar algún crítico? JT: No. He tenido agarrones con la crítica. Yo soy crítico literario y también narrador, no sé cómo decirlo, pero no, eliminar no. Tomo la crítica como parte de la literatura. Y eso lo pongo en el libro, releo mucho las críticas dolorosas porque soy un poco masoquista, y eso me centra en el mundo, así que bienvenidos los críticos agresivos. -CM: Si organizarías un encuentro de literatura boliviana en Buenos Aires, ¿a quién invitarías? JT: A Fernando Barrientos, a Giovanna Rivero, a Rodrigo Hasbun, a (Edmundo) Paz Soldán, ahora a Ramón Rocha Monroy, seguramente para que sea un maestro de ceremonia vestido de frac. También a Eduardo Mitre y a algún critico de estos que estoy leyendo ahora, como Benjamín Santisteban. -CM: ¿Cuál es el tema de tu próxima novela y con qué banda sonora la acompañarías? JT: Es una novela sobre tatuadores en Buenos Aires, tatuadores que entran un poco en un espiral de violencia. Hay gente que se tatúa y el tatuador queda como el artista. El texto empieza diciendo que el tatuador, cuando trabaja, no escucha heavy metal ni punk, sino que escucha jazz. Es así la novela, así que la respuesta es fácil. -CM: Se ha dicho en la prensa que ya no escribes en tu blog y dijiste hoy que sí lo haces. ¿Qué pasó? JT: Sí lo hago. El periodismo cultural tiene esa cosa de anunciar: “¡Se terminó! Terranova no escribe más en su blog!”. Terranova se levantó y dijo un día no escribo más en el blog y al otro día dijo sí. No hay nada más fácil que

abrir y cerrar un blog, así que en este hace tres cuatro años que escribo, tiene buena vida. -CM: ¿Qué gusto le encuentras? JT: Difundir mi obra. Son operaciones de lectura, no pongo tanto como para leer ahí, pero también escribo textos, pruebo y mando un texto. Si gustó o hubo repercusiones buenas, después por ahí se puede convertir en otra cosa. Es un espacio muy experimental y eso me gusta mucho del blog. Hay que saber utilizarlo, hay que saber respetarlo como el mar. Hay que tenerle respeto, no miedo porque el blog te puede comer. (El blog de Juan Terranova es: www.elconejodelasuerte.blogspot.com). claudiamichel@gmail.com

Sobre Ramón Rocha Monroy

Venturas y desventuras de un dactilógrafo LUIS BRUN reo que la simplicidad y precisión debe reinar en estas pocas líneas, para estar a tono con lo que se describe. El escritor cochabambino Ramón Rocha Monroy optó por la oralidad y la improvisación para hablar del humor en la literatura, lo hizo además sin referirse al tema per se, sino, simplemente, contando algunas anécdotas de su vida profesional, otras de lo más personales. La ponencia titulada “Venturas y desventuras de un dactilógrafo” se libera de entrada de su paradigma formal, y se convierte en un metalenguaje del humor, reírse de uno mismo, reírse con los demás. Es siempre ameno e inspirador escuchar el amplio repertorio de anécdotas del autor de Potosí 1600. En este caso en particular, fueron oportunas para poder entrever el material con el que siempre ha contado para llenar de humor sus textos: su fascinación por la vida, no en sentido estrictamente romántico, sino en el sentido crítico de la observación más detallista de los mecanismos que la hacen funcionar, el asombro de encontrársela de improvisto, como él siempre dice, “como un macetazo”. De esta charla tan breve (demasiado tal vez) como ocurrente, se puede rescatar la sinceridad con la que el

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autor se enfrenta con su público y también con su obra, que siempre guarda, en los casos más diversos, una profunda relación con su entorno y las personas que lo rodean. Entre las anécdotas y personajes que desfilaron por su lúcida labia, está la de su primera época como columnista del periódico Los Tiempos, con Alfredo Medrano, al que Ramón considera entrañable amigo, anécdota que vino con fotografía incluida (contratapa de su nuevo libro La vida en bicicleta ). La imagen muestra a un joven y despreocupado Ramón, durmiendo sobre el hombro de su amigo, después de lo que parece ser una jornada agitada, estas jornadas que configuran las columnas periodísticas clásicas del “Ojos de Vidrio”, compiladas en su nueva obra. Venturas y desventuras, anécdotas que pasan por sus tres divorcios o sus recuerdos de adolescencia en el colegio, sirvieron para darle al VI Encuentro de Escritores Iberoamericanos una tónica más relajada e intimista en ciertos momentos, momentos que fueron una brillante preparación para la ponencia de Bryce Echenique. Esperamos, como siempre, contar con esas anécdotas interminables que se van enriqueciendo en cuerpo, pero también en su espíritu irónico y de profunda y sincera contemplación. luis.axolotl@gmail.com


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Sobre la participación de Diego Trelles

La risa doliente o el placer de leer textos agridulces LOURDES SAAVEDRA BERBETTY

Echenique (que estaba sentado en la testera junto a él minutos antes) y Rulfo, sin olvidarse de Roberto Bolaño y Pedro Lemebel. Se vio que algunos asistentes jóvenes, estimulados, anotaron algunas sugerencias literarias. Uno de los puntos centrales planteados por el escritor, fue admitir que la risa, para los latinoamericanos, es un mecanismo de defensa, un espejo hiriente de palabras acuñadas en sangre y azúcar. Puso como ejemplo el ácido humor de Las muertas de Jorge Ibargüengoitia, libro que relata cómo se plancha a una mujer; o el humor cruel de Vargas Llosa. Trelles sostuvo que el reírnos de nuestra condición es tal vez la mejor línea de fuga que hemos podido escribir. Monsiváis, quien nos dejó huérfanos de sus palabras este año, decía que en Latinoamérica el humor es negro, porque hasta la fiesta de los muertos es sinónimo de burlas y parodias. Aunque esta afirmación parezca irónica, no sólo nos reímos de la muerte, también nos reímos del “otro”, del “diferente”, quizás por instinto perverso, para refugiarnos del ser el blanco perfecto de la burla. Trelles respondió a la multitud diciendo que “el absurdo no es lo mismo que el dolor”, porque el dolor es hiriente y el absurdo es el sinsentido. Tal vez esa capacidad tragicómica y agridulce de reírnos del otro y con nosotros mismos, nos despierta un sentimiento de culpa o un placebo ¿Por qué? Porque nos tenemos miedo. yerbamalacartonera.blogspot.com

a primera vez que leí a Diego Trelles Paz fue porque antologó y prologó El futuro no es nuestro, libro que reúne un equipo de veinte escritores jóvenes latinoamericanos, que sin sentimientos de culpa, ni falsa erudición, dan carne y ritmo punk al panorama de la literatura actual. Por casualidades de la vida, el libro fue publicado en el país por La Hoguera. Al ser Trelles un escritor peruano que vive en Estados Unidos, jamás hubiera pensado escucharle en el Centro Simón I. Patiño, leyendo una ponencia en la que, de manera íntima, confesaba que “A los 17 años, doblado en tres, viajaba en una Combi, tomándome la panza de la risa al leer Rayuela de Cortazar”. Diego Trelles Paz expuso la ponencia “La risa doliente”, en el VI Encuentro de Escritores Iberoamericanos. Resumió su autobiografía diciendo: “Respiro y escribo, me gusta la música y la fiesta”. En el transcurso de su lectura despertó auténticas carcajadas de la audiencia. Con un tono confesional y agridulce, impresionó a los asistentes, quienes minutos antes disfrutaron del erudito discurso de Eduardo Scott Moreno. Trelles desarrolló su ponencia, que más parecía una conversación amena, proponiendo un catálogo de autores, aconsejando “empezar y terminar con Jorge Luis Borges”. Otros escritores convocados fueron Arlt, Bioy Casares, Monterroso, Vargas Llosa,

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Sobre la ponencia de Manuel Vargas

Queda hacer reír

CHRISTIAN J. KANAHUATY a ponencia de Manuel Vargas, “Qué hago ahora”, presentada para el VI Encuentro de Escritores Iberoamericanos, nos recuerda el valor del humor a través de lo oral. Vargas no ha necesitado situar el humor bajo coordenadas teóricas o filosóficas. Lo único que ha hecho es recordarnos el valor del chiste en tanto forma de burlarse de nosotros mismos y de las situaciones que nos tocan vivir. Un chiste es algo dicho por alguien en un momento determinado. Su peso radica tanto en lo que se dice como en la forma en que se dice lo que se quiere contar. Lo importante a lo largo de la ponencia de Vargas ha sido el revelar el estado de lo oral: el lugar donde todo comenzó y desde todo parte para volver a ser escrito. El escritor vallegrandino rescató varias anécdotas y entrevistas con el fin de ilustrar algo que nosotros aparentemente hemos olvidado: un buen chiste es dicho, no leído. Pero el juego que establece pone también en jaque esta suposición, porque él lo ha escuchado, luego lo ha escrito y posteriormente lo ha leído para nosotros, cumpliendo de ese modo un círculo casi risueño que tiene como objetivo, casi final, el poder decir que el humor es la última resistencia no ante el tedio, sino ante todas las formas deshumanizadoras que nos tocan vivir cotidianamente en esta tierra. Vargas sabe perfectamente que el humor, los chistes y las anécdotas danzan en formas verbales en determinados momentos. Momentos que son sólo percibidos por personas dispuestas a poner en duda la seriedad de los rituales de la vida

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moderna. Tal vez por ello, en Vargas se hace fuertemente recurrente el retorno al campo, al momento del antes de que la ciudad fuera tal. Por eso sus personajes en sus obras y en su ponencia nos hacen recuerdo a un lugar que es capaz de verse con ojos más limpios, no por su esencialismo, del cual el mismo Vargas es cuestionador, sino de su peculiar forma de nombrar y ver las cosas que habitan esos domi-

nios. La picardía de sus personajes está empañada de una cierta ingenuidad que para nosotros, gente de la ciudad, puede ser dudosa, pero para personajes que realmente andan a caballo entre el campo y la urbe tiene más verdad que muchas cosas dichas en los textos científicos, por ejemplo. Así, lo que nos fue diciendo Manuel Vargas nos hacía pensar que para estar un poco más dispuestos a la risa y la burla es necesario desembarazarse de ciertas dosis de seudointeligencia o ciertas poses que nos hacen más ridículos y menos humanos, y menos capaces de ser realmente sencillos ante el paso del tiempo. Vargas no quiso más que recordar que el humor habita en todos aquellos que quieren ser habitados por él. O sea, que el humor sólo se manifiesta en quienes son capaces de reconocer en él una forma más de afrontar la vida. Otros lo harán con valor, otros con ironía, otros con responsabilidad, y otros tantos lo harán con miedo, los demás lo harán con humor, porque de alguna forma el humor encierra todas las demás sensaciones, porque no hay cosa más divertida, miserable y truculenta que reírnos de nuestras propias desgracias. Porque, al final, sabemos que pasarán y serán, con suerte, en el futuro, sólo un recuerdo, una anécdota, que nos servirá para hacer más tranquilo el camino. Ahora ¿qué hacemos?, nos termina preguntando Vargas. Y creo que la respuesta es contar un buen chiste, sacarle partido a lo que hemos vivido. Hacer que otros se rían con nosotros de nosotros y por nosotros. No queda más. Y si debemos contar un buen chiste debemos hacerlo en voz alta, dando rienda suelta a nuestra imaginación, exagerando las situaciones y haciendo posible lo indecible. Ese es el punto mismo en que un chiste se convierte poco a poco en literatura. O sea, en algo incaducable. christianjk782@gmail.com


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Nuevas publicaciones cerraron el Encuentro de Escritores Iberoamericanos

Para leer

CAMILA RAMÍREZ YAKSIC

historia y la vida privada, explica Terranova. Música pa ra rinocerontes propone acompañar al lector con “una literatura en la que uno puede confiar, una literatura en que uno no va a ser subestimado y que no te va a dar un cañazo, un bodrio insoportable que vas a tener que ir con un machete a través de las páginas”, asegura. La obra está hecha con mucho humor. Como él mismo define, es muy divertida: “Tiene el humor que tengo yo, es un humor medio serio, no está hecho para reírse, sin embargo, la inteligencia siempre tiene un poco de humor y el humor, a mi gusto, siempre tiene que tener un poco de inteligencia”.

l VI Encuentro de Escritores Iberoamericanos, concluyó ayer con la presentación de nuevas publicaciones de cuatro de los autores invitados al evento organizado Centro pedagógico y cultural Simón I. Patiño El argentino Juan Terranova presentó su primer libro de relatos, Música para rinocerontes; Diego Trilles, de Perú, hizo lo propio con su novela policiaca, “El círculo de los escritores asesinos”; mientras que los bolivianos Ramón Rocha Monroy Eduardo Scott lanzaron oficialmente, La vida en bicicleta y Abracadabra escritos para cronopios, respectivamente. La RAMONA dialogó con los cuatro escritores a fin de conocer un poco más de las obras presentadas a la conclusión del encuentro que congregó a otros literatos, el peruano Alfredo Bryce Echenique y el boliviano Manuel Vargas.

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Las aventuras de un “Biciministro” El libro de Ramón Rocha Monroy, también conocido como Ojo de Vidrio, La vida en bicicleta , recoge momentos de la vida cotidiana del autor, vistos desde la montura de una bici. Es una obra autobiográfica sobre la relación íntima, casi conyugal, que compartió con su bicicleta, y un libro de instantes, recuerdos y un ahora. “Hoy la bicicleta es mi respiración porque paso muchas horas en el teclado y es la única forma de que no me crezca demasiado el culo de tanto estar sentado”, asegura el Ojo de Vidrio. Una bicicleta materializada en la reencarnación de una bella mujer “pecadora a quien un dios cruel condenó a que la monte un gordo hasta que la muerte nos separe”, agrega con el humor que le caracteriza. El autor propone una relación de tertulia con el lector, “de conversación sencilla y amena, a ratos trivial, a ratos lúcida e inteligente, sobre todo cuando cito frases de gente común”. La vida en bicicleta es “una colección de mis columnas más livianas, invariablemente escritas con el ph alcalino, en mangas de camisa, de buen humor y en mangas de camisa”, puntualiza. Aunque la obra será juzgada por el lector para validad su dosis humorística, el autor afirma que confía en que así ocurra, porque la memoria de su pasado es selectiva y su forma de recordar es festiva. Este libro no se encuentra destinado, como el mismo Rocha Monroy asegura, “a capillas

literarias ni a doctores en literatura”, sino, mas bien, “al taxista, a la carnicería, a la secretaria, al portero, al sereno, a mis vecinos y, por supuesto, a quienes aman la bicicleta”. Las personas que madrugan pueden ver al Ojo de Vidrio vivir sobre su bicicleta, manejando a contraflecha, porque ésa es la manera que él percibe de forma distinta y nueva la ciudad. Y las que adquieran el libro, podrán entender el porqué se hacía llamar “Biciministro”. La inteligencia siempre tiene un poco de humor Juan Terranova define su literatura como “una película que uno ve por cable los sábados por la noche, mientras hace zapping y encuentra una película que lo deja pensando. Una película que, en general, es de una calidad más o menos buena, más o menos mala”. Aquellas personas que se reconozcan con esta situación, encontrarán en su libro Música para rinocerontes “cosas interesante para leer”, comentó. El libro está compuesto de relatos que hablan de Buenos Aires, y en, particular, de “los pequeños intelectuales de la ciudad”. En su mayor parte está escrita en primera persona y tiene como protagonistas periodistas y pequeños escritores. En esta obra aparece la articulación entre la política, la

“Yo ofendo mucho al lector” El círculo de los escritores asesinos, de Diego Trelles Paz, explora en la literatura “policiaca dura. Se trata de un libro que relaciona el arte y la muerte, y que tiene un característica particular. “(Tiene una forma) enciclopédica falsa, hay notas de pie de página que empiezan siendo doctas con un lenguaje muy académico, pero de un momento a otro empiezan a deformarse y las personas que las escriben, empiezan a personalizar las cosas. Entonces, comienza a insultar a los lectores, comienza a hacer chistes, comienza a hablar mal de los protagonistas”, describe Trelles. Los protagonistas son cinco escritores (cuatro hombres y una mujer), todos limeños, marginales, jóvenes y que integran un grupo que se llama “El círculo”. Los escritores sacrifican el arte por la belleza de esta dama. Tras una crítica demoledora que sale en una revista del Perú, los escritores pierden la cabeza y asesinan al crítico. El autor busca que el lector indague y que se activo a fin de descubrir quién fue el que cometió el homicidio. “A mí me gusta cuando el lector se siente ofendido, yo ofendo mucho, pero de una manera lúdica” para lograr que “el lector sea activo, nunca como en el siglo pasado, cuando era un lector que recibía pasivo, el autor era casi un Dios supremo. Para mí, la idea de literatura es un fuego permanente, es un intercambio entre el autor y el lector”, reflexiona. El humor se hace evidente en todo el desarrollo de la obra (incluyendo en las notas de pie de página). “No me siento un humorista para nada, pero me siento un escritor que sí se interesa porque el lector tenga sensaciones encontradas, que vaya de la tragedia a la risa”, asegura.

La Paz casi Crisóstomo Carrillo) se presenta la exposición fotográfica “París”, de Daniel Mariscal Flores. La muestra estará constituida por 21 piezas que pretenden reflejar la vida cotidiana y el paisaje urbano de la “Ciudad Luz”. La muestra estará abierta de 9 a 12.30 y de 15 a 19 horas.

Taller El Taller práctico Técnicas Actorales para Cine y Televisión, dirigido por Jorge Ortíz (“Cuestión de Fe”, “American Visa”), se llevará a cabo del 13 al 20 de julio en la Universidad Simón I. Patiño (Km. 1 a Sacaba), de horas 8:00 a 13:00. Incluirá tres noches de cine boliviano. Cupo limitado. Para mayor información contactarse al 70738179-70721228 o al correo epau.tiempo@gmail.com. Recital El viernes 16 de julio, a las 19.30 horas, se presentará en el auditorio del Centro Boliviano Americano (calle 25 de Mayo No. 365) el dúo Kuyasha, conformado por los músicos Analía Abad y Amado Espinoza. Es música de fusión étnica en la que se destaca la utilización de varios instrumentos del planeta entero. Exposición Del 15 al 29 de julio, en la galería “Christian Valbert” de la Alianza Francesa (C.

Video La actividad de proyección y conferencias “Pink Floyd: Videografía”, se llevará a cabo, del 13 de julio al 31 de agosto, en el mARTadero (Ex – Matadero Municipal), a donde la entrada será libre. El martes, a las 19.00 horas, el ciclo se inicia con la proyección de la película “The wall”, de Alan Parker, y una conferencia a cargo de Xavier Jordán. Taller El Taller Literatura y Arquitectura “Lima dentro y fuera”, a cargo del escritor peruano Diego Trelles Paz, se llevará a cabo, los días 12 y 13 de julio a las 19.00 horas, en el Centro Simón I. Patiño (Av. Potosí No. 1450), a donde el ingreso es libre. Informes al teléfono 4489666. Curso y Taller El curso de literatura “Érase una vez, un reino de cuentos” y el taller de lectura

Los ejemplares exhibidos en el VI encuentro fueron todos vendidos y, por ahora, no llegarán más a Bolivia, puesto que El círculo de los escritores asesinos se editó en España. Sin embargó, el libro está disponible en la Biblioteca del Centro Patiño. “No estoy interesado en el complot del fin del mundo” Abracadabra escritos para cronopios es un conjunto de ensayos, escritos bajo la forma de cuentos, que siguen la línea de interés de Eduardo Scott Moreno, el ser humano y sus distintos acontecimientos. “No estoy interesado en el complot del fin del mundo por Internet, ni en que haya un texto que hade salvar a la humanidad, creo que ésas son aventuras triviales y sin sentido”, asevera el autor. El término cronopios remite a la obra del argentino Julio Cortázar, a esas personas que no se rigen por los valores comunes de una sociedad. La obra está compuesta por ocho cuentos que tratan temas distintos. Como el mismo Eduardo Scott Moreno propone: “Son ensayos cuentisados”. Uno de los cuentos, “Guerra de los techos”, tiene un carácter vivencial e histórico y gira en torno a lo que ocurrió en febrero del 2003 en Bolivia. “Yo estuve en calidad de testigo presencial, cuando se empieza a caer el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, estuve en el pleno de los eventos en los que murieron 25 personas y en el que los militares se dispararon contra los policías”, recuerda. En el libro hay también un ensayo sobre una obra teatro “La balsa de la Medusa”, escrito a partir de un cuadro de un pintor francés Théodore Géricault. Es una obra de teatro donde no existe ninguna intervención del autor en términos narrativos, y que apela exclusivamente e a los diálogos de los protagonistas. El cuento final de“Abracadabra escritos para cronopios” tiene que ver con las ideologías apropiadas por el ser humano que conducen a problemas en la sociedad. “El protagonista es un incrédulo religioso y político”, añade. El humor está presente en toda la obra, aunque el autor afirma lo difícil que es hacer reír a los bolivianos. “El humor que hay en mi obra, quizás no deba decirlo yo, es una ironía fina pero que está presente constantemente”, finaliza. cami_712@hotmail.com

“Cuentos de invierno”, a cargo de la psicoanalista Jenny Pavisic, serán dictados entre el 12 de julio y el 14 de agosto en el centro de eventos El Campo. Informes y reservas: 4525274 Exposición La exposiciones de cómic “El emigrante” y “20 años de la historieta boliviana” serán inauguradas, el martes 13 de julio a las 19.00 horas, en el Centro Simón I. Patiño (Av. Potosí No. 1450), donde permanecerán hasta el 25 de julio. Talleres Como parte de la Semana del Cómic, del 13 al 18 de julio se desarrollarán los talleres de Introducción a la Historieta y Fanzine, además de proyecciones y miniferia de publicaciones nacionales, en el Centro Patiño. Informes al teléfono 4489666. Concierto El cantautor chileno Ramírez Neira presentará su disco “Nace el hijo”, junto a Pablo Lefio, el viernes 16 de julio, a las 20.00 horas, en el espacio mARTadero (calle 27 de Agosto esquina Ollantay, Ex Matadero Municipal), a donde la entrada es libre.


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El Mundial desde la península ibérica

¡Viva España Única! ANDRÉS LAGUNA DESDE BARCELONA

n España todos se sienten campeones del mundo. Poco antes de jugar la final y después de haber hecho historia, después de la Eurocopa del 2008, después de ganar 44 partidos de 45 jugados, después de las lesiones del Niño Torres, de Andrés Iniesta y de Cesc Fábregas, después de haber tenido un inesperado tropiezo suizo en la fase de grupos, después de haber roto la “maldición de cuartos” -que pesó sobre ellos más de cincuenta años-, después de haber llegado a “semis” por primera vez. Nadie puede negar que este es uno de los equipos más lindos de la historia del fútbol español. Tiene un juego vistoso, ordenado y elegante, que se parece tanto, tanto al maravilloso Barça de Pep Guardiola. No está demás decirlo, esta es la selección ibérica más culé de la historia, ocho de los convocados son blaugranas –en el último partido, sólo el portero Víctor Valdez no pisó el césped-. Nadie puede negar que España llegó como la gran favorita, incluso, en un arranque delirante, algunos se animaron a compararla con Brasil del ’70. Nadie puede negar que jugadores como Piqué, Puyol, Iniesta, Xavi, Ramos y Villa, son jugadores de jerarquía, de lo mejor que hay en el mundo, y que además son entrañables. Lo que me pregunto es si todo eso es suficiente para sentirse campeones antes de jugar el partido final o, lo que es peor, antes de participar en el certamen. Seguramente, para los equipos que están acostumbrados a ganar la derrota siempre es algo impensable. Pero si hay algo que le juega sucio a la imagen de “La Roja” es la prensa española, todos los medios son excesivos, parcializados, altaneros y poco respetuosos con los rivales. Inevitablemente, los que nos hemos tenido que tragar horas de publicidad ensalzando a “La Roja”, esperamos con impaciencia que todo termine, que nuestra pesadilla monocromática encuentre fin. David Villa es un gran jugador, con mucho coraje y una velocidad impresionante, pero ver al “guaje” haciendo tecniquitas y comiendo hamburguesas, poniéndose gel para el cabello, afeitándose, asegurándonos que si usamos una mar-

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ca de neumáticos gastaremos menos combustible, ya es agotador. Bah, supongo que todos necesitamos de un héroe al que admirar para sentir que nuestras vida tienen un poco más de sentido y un pizca de emoción. Pero no hay que ser tan exageraditos. Lo que me parece indignante es cuando los medios de comunicación le pierden total respeto a los contrincantes. En España algunos canales de televisión son especialistas en ello, en especial los que transmiten el mundial, Cuatro y Telecinco, que hacen parte del grupo Prisa. Cuatro hace el intento por tener una línea más seria, próxima a la de El País, pero sus programas medio “progres” e “ingeniosos”, muchas veces tienen un espectro racista, conservador y xenófobo. La polémica que desató un sketch del penoso late show Uau!, conducido por el insoportable Santi Millán, me parece que no fue sobredimensionada. En él, “una paraguaya”, en medio de un basural, reconocía que lo más importante que les había pasado, desde la pobreza y las enfermedades, era jugar con la “grandiosa España”. Una vergüenza. Felizmente, la gente, el pueblo español no aplaudió semejante estupidez y fueron duros con Cuatro. Por su lado, Telecinco es el equivalente ibérico de Unitel, televisión basura, amarillista, poco seria y, lo que es terrible, con mucha plata. Sus relatores parecen no darse cuenta que, por momentos Chile hizo mejor fútbol que le selección de

Del Bosque, que contra Portugal hubo poco baile y algo de suerte, que Paraguay estuvo muy cerca de aguarles la fiesta, que el gol a Alemania fue una jugada de pizarra y no una muestra de genialidad colectiva. Hace poco escuché que Puyol decía algo así: “Un gran equipo debe saber sufrir. Este equipo sabe sufrir”. España no es Brasil del ’70, está lejos de serlo. Es un equipo con madera de campeón, paciente, talentoso, luchador, pero que tiene muchas fallas, no es efectivo, a veces no sabe jugar por los laterales y le falta desborde. Es decir, les falta todo lo que le sobra a Holanda, la letal mecánica naranja , que no enamora, pero que no para. Eso también debería ver y analizar una prensa seria y responsable, una prensa que no haga simple propaganda. Pero lo más interesante de lo que está sucediendo, de la posibilidad de que España sea campeona del mundo, es que se está reivindicando una identidad nacional que cada vez parecía más desgastada y artificial. Es curioso ver a catalanes y vascos cantando, a ritmo de Kalinka: “yo soy español, español, español”. Es extraño ver a la bandera roja y amarilla ondeando en la plaza principal de Bilbao y en las Ramblas de Barcelona, esa bandera que en otras situaciones contiene sentimientos encontrados, que no siempre trae buenos recuerdos. Muchos olvidan sus nacionalismos, su republicanismo y alzan la bandera de España, del Reino de España. Lo que no deja de llamar la atención, pues más allá del fútbol, por ejemplo, hoy por hoy, ahorita mismo, los catalanes están luchando porque se reconozca como nación a Cataluña y porque se apruebe su Estatut d’Atonomia, lo que no le hace nada de gracia a Zapatero y a su administración. Y prefiero no tocar el tema de Euskalerria, del País Vasco, que es más complejo y delicado. Toda España es roja. Uy, perdón, llegué más de medio siglo tarde para escribir esa frase. Toda España es “La Roja”. Mejor. Lo que parece que es innegable es que al pueblo lo que le gusta es el pan y el circo. Como con la crisis no hay mucho pan, Vicente Del Bosque y “La Roja” deben traer mucho circo. Y todos satisfechos. Y todos felices. ¡Qué viva España! andres.laguna@gmail.com

La furia naranja contra la roja mecánica SANTIAGO ESPINOZA A. ase lo que pase esta tarde en el Soccer City, Holanda será campeón. La final del Mundial de Sudáfrica enfrenta a dos Holandas: la “naranja pragmática” de hoy y la “naranja mecánica” del ‘74 travestida de rojo. Y aunque esto podría resultar ofensivo para muchos, de uno y otro lado, lo cierto es que la consagración holandesa en una Copa Mundial es la deuda más grande y morosa que tiene el fútbol con la historia. Lo saben los que tuvieron la suerte de contemplar a la auténtica “naranja mecánica” de “Rinus” Michels y Johan Cruyff. Pero lo sabemos también los que hemos visto pasar maravillosas generaciones de jugadores anaranjados, desde aquella de Van Basten, Koeman, Gullit y Rijkaard hasta la actual –y algo menospreciada- de Robben, Sneijder y Van Persie, pasando por la de los hermanos de Boer, Berkamp, Davids y Kluivert. Y sin embargo, es muy probable que la tan ansiada consagración de los holandeses no sea naranja, sino roja. Si en algo coinciden españoles y holandeses, es en que la selección dirigida por Vicente del Bosque ha resultado una digna heredera de esa máquina de perfección futbolística que fue montada por Michels y motorizada por Cruyff en los setenta. La misma máquina que, sin dejar de inspirar modelos similares en las escuadras holandesas que sucedieron a la de 1974, encontró condiciones óptimas para su fabricación y perfeccionamiento

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a nivel clubes en España y, en particular, en el Barcelona. No hay que tener habilidades arqueológicas para rastrear la impronta dejada por Cruyff en el Camp Nou, que ha estado exhibiendo con claridad y brillo la “filarmónica” de Pep. Tampoco hay que ser un genio para reconocer que seis o siete jugadores del onceno titular de España imprimen la misma dinámica armónica de juego que desarrollan a las órdenes de Guardiola. En las antípodas está la Holanda de Bert van Marwijk, un estratega sin muchos laureles que, bajo la guía de uno de los de Boer y Cocu, se ha desembarazado de las lecciones de Michels y Cruyff. Eso de que “Holanda

no siente el fútbol si no es atacando” o la búsqueda de los engranajes que hagan funcionar al colectivo de manera perfecta, han dejado de ser verdades absolutas para este equipo. La Holanda finalista de este mundial se parece en poco o nada a la que fuera finalista en 1974 y 1978; tampoco se acerca a la de los “tulipanes negros” o a la que cayó injustamente ante Brasil en cuartos de final de Francia ’98. El de hoy es un conjunto que confía en la efectividad de sus estrellas para resolver los partidos en un par de minutos y aprovechar la desesperación del contrario. Sigue vistiendo de naranja, pero ha dejado de ser mecánica. Ahora es pragmática. Y con ello no se quiere decir que le falte talento o ideas; de eso hay, y mucho, sólo que reposa sobre algunas individualidades, no sobre el equipo. Así pues, el de hoy será un encuentro histórico, y no sólo porque ambos planteles nunca antes se enfrentaron en copas mundiales o porque el partido arrojará un campeón inédito. Será histórico porque enfrentará a dos expresiones futbolísticas de un solo país, pero muy distantes una de la otra, temporal y espacialmente: a la mítica “naranja mecánica” hablando español y a una escuadra holandesa que reniega de su linaje mecánico. O si se prefiere: a la furia naranja contra la roja mecánica. Como fuere, lo cierto es que, cualquiera sea el resultado final, Holanda se consagrará. Y eso, puedo apostarlo, ni siquiera el pulpo Paul fue capaz de vaticinarlo. santi.espinoza@gmail.com

La Ramona 11 julio 2010  

Opinión, diario de circulación nacional

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