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IMPRESO EN COBOCE EDITORA OPINION COCHABAMBA, DOMINGO 13 DE JUNIO DE 2010 VISITENOS EN WWW.OPINION.COM.BO EDITORA LESLIE LAFUENTE CONTACTOS INFORMEESPECIAL@OPINION.COM.BO

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A fondo. Excombatientes del Chaco

HEROES EN VIDA A 75 años de lo que fue una ardua defensa de la Patria, los beneméritos recibieron condecoraciones y una pensión de apenas 1.800 bolivianos. /4 //6 SOLDADO //7 GUSANOS EL ÚNICO DEJÓ SU NIÑEZ ALIMENTO Y SU FAMILIA

//3 90 MIL MUERTOS EN LA GUERA

LA VIDA DETRÁS DE LAS ARMAS // 7 Los jóvenes soldados pasaron tres años de sufrimiento en los campos de batalla. Sin comida ni agua, todos los días lucharon por sobrevivir a las balas, el hambre y el olvido.


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ESPECIAL DE DOMINGO

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A fondo. Excombatientes

El conflicto armado con Paraguay Las controversias limítrofes y la posibilidad de encontrar grandes reservas de petróleo en el Chaco Boreal encendieron la chispa para la guerra que duró tres años REDACCIÓN mbiciones territoriales e intereses económicos motivaron el estallido de la Guerra del Chaco, trágico e insólito episodio de la historia de los dos países vecinos que en ella intervinieron: Bolivia y Paraguay. La llamada Guerra del Chaco enfrentó, entre los años 1932 y 1935, a Paraguay y Bolivia, que contendieron por el dominio de las extensas tierras del Chaco Boreal. El origen de la guerra fue la necesidad de Bolivia de abrirse paso hacia la costa atlántica, ya que a fines del siglo XIX, tras la Guerra del Pacífico (1879-1884), Chile había ocupado la costa boliviana en el gran océano. En el conflicto intervinieron indirectamente compañías petroleras extranjeras que se disputaban el control financiero de la región del Chaco mediante concesiones para efectuar prospecciones. Ante la perspectiva de un eventual hallazgo de grandes bolsas del preciado crudo, la zona del Chaco fue cubierta de fortificaciones militares, tanto bolivianas como paraguayas. En un primer momento, el enfrentamiento se limitó a pequeñas refriegas que incrementaron sucesivamente su intensidad hasta que penetraron en la región grandes contingentes de tropas.

A

INICIO DE LA GUERRA El 10 de mayo de 1933 Paraguay le declaró la guerra a Bolivia. Los bolivianos, con 4.000 hombres integrando el Primer Cuerpo del Ejército en la zona sudoeste y otros 2.000 al noroeste, avanzaban por el territorio en conflicto sin ninguna respuesta paraguaya. En agosto, desde Bolivia, partieron 6.000 efectivos más. Las tropas bolivianas se desplazaban por tierra, llegando exhaustas al campo de batalla. Para esa época, los paraguayos habían colocado 8 mil hombres en Isla Poí, donde construyeron una pista de aterrizaje, 1.500 en Nanawa y 3.000 en el Alto Río Paraguay. En tanto, desde Asunción partieron tres mil soldados de refuerzo. La fuerza aérea paraguaya era escasa, pero toda ella fue enviada al combate. Los bolivianos tenían mucha confianza en su superioridad, no sólo en aviones, si-

Soldado boliviano prisionero herido. En la guerra, 25 mil soldados bolivianos cayeron en manos del ejército paraguayo.

no en armas y número de efectivos. Los paraguayos usaron mucho su ingenio para compensar su deficiencia numérica. Por ejemplo, lanzaban granadas con una honda gigantesca, estrategia que llamaron Curumbe-i. Si bien el alcance no era superior a 100 metros causaba gran temor al enemigo, que desconocía que eran armas caseras, fabricadas con postes, cueros y cámaras en desuso. Cuando los paraguayos del Segundo Regimiento, avanzaban hacia Boquerón fueron vistos por aviones bolivianos, que los ametrallaron. A pesar de ello, lograron llegar a destino, el 8 de septiembre, comenzando el ataque sin resultados positivos. Los enfrentamientos continuaron. Los paraguayos eran 18.500, los bolivianos 619, y el día 17, los valientes hombres bolivianos que se mantenían con escasas provisiones, recibieron la orden de resistir 10 días más, mientras organizaban la ofensiva. No pudieron. El día 19, el fuerte estaba en

poder de Paraguay. Los paraguayos perdieron 7.000 hombres, mientras los bolivianos 150. En el mes de diciembre, el ejército fue puesto en manos del general Hans Kundt, quien atacó a los paraguayos haciéndolos retroceder al sur del kilómetro 7. Ordenó el ataque frontal de Nanawa, primero, y luego a Toledo, pero no pudo vencer la resistencia paraguaya. NUEVO ATAQUE Otra vez fue Nanawa motivo de ataque frontal del general Kundt, en julio de 1933, pero a pesar de sus cuantiosos armamentos y el apoyo aéreo, no pudo vencer a los paraguayos, camuflados entre los matorrales, siendo las pérdidas bolivianas, mucho más cuantiosas. Dos mil de sus hombres perdieron la vida en el ataque, mientras los paraguayos lamentaron unas 150 muertes y unos 400 heridos. A fines de 1933 el avance provino de los paraguayos que sorprendieron a sus enemigos, que subestimaron a las fuerzas oponentes, el 3

Sangrienta. La Guerra del Chaco fue la más grande y más sangrienta que se libró en América durante el siglo XX.

de diciembre, rodeando a sus divisiones Cuarta y Novena, ubicadas en Campo Vía. A pesar del contraataque boliviano del día 10, el 11 se produjo la rendición de esas divisiones, con un saldo de 2.600 muertos y 7.500 hechos prisioneros. Esta derrota le costó a Kundt su cargo, siendo reemplazado por el Coronel Peñaranda. La Segunda División de Paraguay, ubicada en la zona central (Cañada Strongest) fue cercada por los bolivianos al mando del Coronel Bilbao Rioja, perdiendo los primeros 500 hombres y 1.500 fueron hechos prisioneros, aunque lograron

abrirse paso y salir de la emboscada. Los paraguayos, tras sufrir una derrota en “Picuiba” en julio del año 1934, vencieron en noviembre en “El Carmen” a las reservas del enemigo. En agosto los bolivianos sufrieron otro duro golpe, cuando los paraguayos les impidieron abastecerse de agua, al apoderarse de los pozos ubicados en Yrendagué, luego de cortarles las comunicaciones. La Liga de las Naciones había impuesto un embargo de armas a ambos países, e insistió con una propuesta de paz, en el mes de noviembre de 1934, que si bien fue aceptada por Bolivia, fue rechazada por Paraguay. El embargo por lo tanto, le fue levantado sólo a Bolivia. El año 1935 encontró a ambos bandos agotados. Los bolivianos se habían retirado a Villa Montes. En abril, los paraguayos traspusieron el Río Parapetí, pero fueron repelidos por los bolivianos. El gobierno chileno propuso a la Argentina, en enero del año 1935, una gestión

ARCHIVO:HISTAMAR.COM.AR

conjunta para lograr la paz. A tal fin fueron comisionados Luis A. Podestá Costa a Paraguay, y posteriormente, Félix Nieto del Río, se dirigió a Bolivia. En abril de ese año se unieron a la mediación, Perú y Estados Unidos. En mayo lo hizo Brasil. Luego fue invitado a participar un delegado uruguayo. FIN DE LA GUERRA El fin de la contienda ocurrió el 12 de junio de 1935, día en que se firmó un armisticio, en presencia de los mediadores. El cese de las hostilidades ocurrió el día 14. Paraguay, posteriormente, en 1936, en la Conferencia de Buenos Aires, logró el reconocimiento de casi toda la zona a su favor. En 1938, Paraguay obtuvo 120 mil km2, mientras los bolivianos se beneficiaron teniendo acceso al río Paraguay, y al poblado de Puerto Casado, perteneciente a Paraguay. Las consecuencias fueron la pérdida de 90 mil soldados de ambos países..


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Al fondo. Excombatientes

LOS ÍNDICES DE LA GUERRA

LA

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que se libró en América durante el siglo XX. Fue la primera guerra moderna en la historia de Latinoamérica; el enorme despliegue de material bélico y municiones no tiene comparación con ningún otro conflicto en la región a lo largo del siglo, ni siquiera la guerra de Malvinas de 1982. Durante tres años, 250.000 soldados bolivianos y 150.000 paraguayos se enfrentaron en los cañadones chaqueños.

hasta 1935 entre Bolivia y Paraguay por el control de la región del Chaco Boreal; pese a su aridez y escasa población, el control motivó la contienda por el valor estratégico del río Paraguay que la surca. El dominio del río abriría la puerta al océano Atlántico al país que dispusiese de él, una ventaja crucial para los únicos dos países no costeros de Sudamérica.

Guerra del Chaco fue la más sangrienta

Años duró la batalla que se libró desde 1932

55 MIL Bolivianos y 40 mil paraguayos murieron

en el combate. La contienda segó la vida de miles de jóvenes y selló la pérdida de un inmenso territorio en cuyas arenas la convivencia de todas las clases sociales incentivó el surgimiento de una conciencia nacional. La malaria y otras enfermedades, al igual que la falta de agua diezmaron más a los ejércitos que las balas.

La guerra contra el Paraguay se desenvolvió en la región sureste del país, conocida como el Chaco. Es un territorio cubierto por arenales, bosques secos, pedregales y desiertos, en el que la escasez de agua es constante. La lucha contra los elementos de la naturaleza fue una de las dificultades que debió enfrentar el ejército en sus operaciones para la sobrevivencia de miles de soldados bolivianos.

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Mil km2 de extensión se perdió en la guerra Gran parte del Chaco Boreal quedó en manos de los paraguayos. Es muy rico en hierro, petróleo y gas natural. El relieve del Chaco Boreal es muy horizontal y con poco declive, existiendo aisladas serranías como las de San José y grandes zonas deprimidas que se inundan durante las grandes lluvias, zonas que son llamadas "esteros" o "bañados".

LA

controversia sobre la soberanía del Chaco Boreal comenzó desde la independencia misma del Paraguay de la Corona Española en 1811; casi de inmediato se hicieron sentir las presiones portuguesas por anexarse el territorio de la nueva república. A raíz de esto, el nuevo gobierno paraguayo comenzó de inmediato la construcción de fortalezas sobre el río Paraguay para contener el avance de los bandeirantes,

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de julio de 1938 y luego de largas y penosas

LUEGO

de tres largos años de guerra, el 12 de junio de fue declarado el cese de hostilidades. En ese momento Paraguay controlaba una gran parte del Chaco. Poco antes el ejército enemigo hasta el río Parapetí, límite expreso de su ambición territorial y lo cruzó tomando la ciudad de Camiri.

negociaciones, se firmó en Argentina el tratado para terminar la guerra. El canciller argentino Carlos Saavedra Lamas fue el principal mediador para finalizar la guerra que había cobrado miles de vidas. La cancillería argentina nunca creyó que la Sociedad de las Naciones obtendría algún resultado positivo en su intervención.

El mayor éxito nacional fue la batalla Cañada Strongest

Según el historiador y ex presidente de Bolivia, Carlos Mesa Quisbert, la guerra del Chaco tuvo cuatro fases: la primera entre junio y diciembre de 1932, ambos países se preparaban para el combate en gran escala, fue la primera ofensiva boliviana y toma de los fortines paraguayos Toledo, Corrales y Boquerón. En Boquerón el Tte. Cnl. Manuel Marzana y 650 soldados bolivianos, escribieron una de las páginas más heroicas de nuestra historia militar al defender por más de un mes el fortín asediado hasta por 11.500 soldados paraguayos, que finalmente lo tomaron La respuesta paraguaya fue la retoma de los tres fortines y las victorias en Arce y Alihuatá, apenas paliadas por la exitosa defensa de Kilómetro Siete bajo el mando de Bernardino Bilbao Rioja. Estos hechos forzaron al presidente Daniel Salamanca, bajo presión popular, llamar a Hans Kundt, general alemán que había estado varias veces en Bolivia, a quien le entregó el mando del ejército para combatir al enemigo.

La segunda fase de la guerra - de diciembre de 1932 a diciembre de 1933- fue de total ofensiva boliviana con la toma de Platanillos, Loa, retoma de Toledo, Arce, Alihuatá y el avance sobre Campo Jordán y Gondra. Su objetivo específico era la toma de Nanawa, el fortín defensivo paraguayo más al sur al que llegaron los bolivianos. En julio de 1933, 9.000 soldados bolivianos atacaron a 9.000 paraguayos en Nanawa sin éxito, con más de 2.000 bajas bolivianas. Entre agosto y diciembre de 1933 el comandante paraguayo Gral. José Félix Estigarribia contraatacó y retomó Campo Grande, Alihuatá y Campo Vía, este último el peor desastre militar boliviano en la guerra, con la caída de dos divisiones, 7.500 hombres con todo su armamento. Sólo se salvó un destacamento de 3.000 hombres al mando del Gral. Enrique Peñaranda. El mandatario Daniel Salamanca destituyó a Kundt y bajo presión de los oficiales en el frente nombró comandante en jefe a Peñaranda.

La tercera fase diciembre de 1933 a enero de 1935- fue de incesante ofensiva paraguaya, que logró de manera fulminante hacer retroceder al ejército boliviano y llegó al río Parapetí tras haber tomado Picuiba, Carandaití y el centro de operaciones Ballivián, previamente destruido por los bolivianos. El mayor éxito nacional en ese período fue Cañada Strongest con un saldo de 1.400 prisioneros paraguayos. En noviembre de 1934, el presidente Salamanca que había tenido pésimas relaciones con el Alto Mando durante toda la guerra, fue derrocado cuando visitaba el frente en Villamontes, rodeado por todo el mando en campaña que lo obligó a dimitir. Su vicepresidente José Luis Tejada Sorzano se hizo de la presidencia. La última fase del conflicto, enero a julio de 1935, fue la defensa de Villamontes organizada exitosamente por el Cnl. Bernardino Bilbao Rioja, que frenó en seco a Estigarribia y salvó el petróleo boliviano. En julio del 35 se hizo un acuerdo de alto el fuego y recién en 1938 se firmó la paz.

La geografía fue un enemigo más para los bolivianos El problema estratégico principal para Bolivia fue su larga y tenue línea de abastecimiento hacia el frente de batalla en el Chaco. Las tropas bolivianas fueron movilizadas en el centro y oriente de Bolivia y transportadas por ferrocarril gran parte del camino hacia la principal base boliviana, la ciudad de Villa Montes en las tierras bajas. Para los occidentales, que no fueron habituados al clima, la llegada al Chaco fue complicada, cosa totalmente contraria para los orientales. Desde Villa Montes, los soldados bolivianos tuvieron que enfrentar una marcha de 322 a 483 km a través del polvo y del calor sofocante del Chaco Boreal, hasta que llegaron a las líneas del frente. El calor y la falta de forraje significaba que los caballos no sobrevivirían en el Chaco por mucho tiempo. De hecho, las unidades de caballe-

“Se creía que Bolivia tenía mucha superioridad frente al Paraguay, sin embargo no se pensó en la geografía que los soldados iban a combatir”. Gustavo Rodríguez HISTORIADOR E INVESTIGADOR

ría de ambos ejércitos fueron desmontadas al poco tiempo. Esto significaba que el medio básico de transporte en el Chaco era el camión, y éstos escaseaban en ambos

ejércitos (menos por parte boliviana debido a sus compras). En vista de que sólo había suficientes camiones para los pertrechos, los soldados tenían que marchar durante semanas para llegar a la línea del frente y a menudo llegaban extenuados y desnutridos. El historiador Gustavo Rodríguez Ostria asegura que los bolivianos tuvieron que enfrentarse a territorios inhóspitos jamás imaginados. A esto se sumó la falta de alimentos y agua. Entre otros factores negativos cita la falta de estrategias y preparación de las tropas para enfrentar una guerra que no estaba planificada. Durante gran parte de la guerra, los factores de logística y de transporte trabajaron a favor de Paraguay e impidieron, en gran medida, la tremenda ventaja boliviana en cuanto a personal y material.

ALGUNOS PROTAGONISTAS

HANS KUNDT Ex militar alemán y veterano de la Primera Guerra Mundial. Fue quien organizó el ejército boliviano luego de la derrota sufrida en Boquerón. Kundt comprometía todas las fuerzas contra el enemigo sin esperar refuerzos ni artillería pesada. Su única orden era ¡Adelante!, ¡Adelante!

BERNARDINO BILBAO RIOJA Fue el coronel que tomó el mando de las unidades de la Fuerza Aérea Boliviana en el Chaco a inicios del conflicto y, en julio de 1932 concentró su fuerza en la base principal en Villa Montes. Afirmó que el mejor uso de la Fuerza Aérea era bombardear la base paraguaya principal en Puerto Casado en el Río Paraguay ya que cada hombre, camión, caballo y munición entraba por ese puerto.

DANIEL SALAMANCA Durante su mandato se desarrolló la Guerra del Chaco (1932 - 1935) cuyos cruentos combates dejaron una huella muy profunda en los pueblos boliviano y paraguayo, especialmente en las batallas de Boquerón (Septiembre de 1932), Nanawa, Campo Vía, Cañada del Carmen, Kilómetro 7 y Villamontes.

TOMÁS MANUEL ELÍO Fue ministro de Exteriores del presidente José Luis Tejada Sorzano y uno de los responsables de la gestación del armisticio firmado el 12 de junio de 1935, que estableció el cese de las hostilidades y la desmovilización de los ejércitos para resolver temporalmente el diferendo hasta un tratado definitivo.


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VIDA DE HÉROES QUE AÚN QUEDAN Luego de una ardua lucha, los combatientes bolivianos consiguieron defender a la Patria del Ejército paraguayo durante tres años. Al volver de la Guerra del Chaco, su vida continuó con normalidad durante su juventud, pero las secuelas fueron evidentes en su vida adulta. Muchos ni siquiera pudieron trabajar, tampoco lograron hacer sus trámites para recibir una pensión y murieron en el olvido, pese a que fueron declarados héroes. MYTHYL ANTEZANA TERCEROS mantezana@opinion.com.bo

uana Mendoza es la única benemérita mujer que aún vive en Cochabamba y, con 98 años a cuestas, está en una cama postrada, ciega y enferma. No puede moverse sino es con ayuda de sus hijos o nietos, mientras sus cabellos blancos se dejan ver por su gorra para cubrirle del frío. Hoy sufre de un resfrío muy fuerte, a causa de una salida para registrarse en el biométrico y cobrar su Renta Dignidad. Una funcionaria no se conmovió con su situación y menos su título de excombatiente y le dejó haciendo fila. Como si fuera ayer, recuerda lo que pasó en el Chaco, donde estaba salvando vidas, era enfermera. Antes de empezar a narrar su historia pide paciencia para garantizar que la reportera se quede a su lado hasta el final y le toma de la mano y no la suelta sino tan sólo para secarse las lágrimas con un pañuelo. La historia es larga, pero está acompañada de un poco de café para comenzar a contar, mientras su hija, Vilma, le da algunas muestras de cariño para calmar su dolor. Vilma es una especie de intérprete porque entre los relatos de la enfermera también hay balbuceos poco claros que salen de su boca que aún conserva unos cuantos dientes que le sirven para comer. A pesar de sus dificultades

J

La esperanza “terminó la Guerra” grita doña Juana Mendoza al recordar los momentos difíciles que paso al lado de los soldados a quienes salvó la vida.

DICO SOLIZ / OPINIÓN

cuenta que fue en Roboré donde decidió responder al llamado de reclutamiento para combatientes, médicos y enfermeras. A los pocos días que se presentó fue enviada a Ravello, un fortín militar, donde junto a sus compañeras Pablita, Estefanía y Margarita se dieron modos para instalar unas precarias camas de madera y construir con hojas secas una especie de colchones donde puedan curan a las decenas de heridos que llegaban tras el combate. A la precaria posta militar llegaban hombres que agonizaban, unos sin mano y otros sin pie. “Daba mucha pena verlos, pero poco podíamos hacer nosotras y los médicos para salvar sus vidas”, afirma. Con pena, recuerda la instrucción que enfermeras y médicos habían recibido para atender sólo a aquellos que se podían

Humilde

Esa es la condición en la que se encuentran; no tienen lujos ni las mínimas condiciones para subsistir y tener una vida digna, después de todo lo que pasaron.

salvar, porque sólo contaban con yodo y vendas para hacerlo. Mientras se seca las lágrimas, recuerda otra fase de su participación en la guerra, primero en el fortín El Palmar y luego en Pozo del Tigre donde la atención ya no era en la posta sino en el mismo campo de batalla. En ambos sitios su vida corrió peligro porque las fuerzas enemigas

paraguayas disparaban por do quier. Allí también vio cómo los soldados clamaban auxilio para calmar su dolor. “Ni si quiera allí teníamos los medicamentos e instrumentos suficientes para atenderlos. Eran escenas dolorosas y llorábamos de impotencia”, añade. La historia de Juana conmueve a todo aquel que la escucha. Al saber que la reportera se irá, a gritos suplica: “quiero comer por favor, que se acuerde (El Gobierno) de nosotros. Quiero dejarles algo a mis hijos. Mi hijo no trabaja por cuidarme, tengo que esperar la limosna que me dan (renta). Que nos reconozcan más” concluye. Ella, al igual que los excombatientes que aún viven, recibe mensualmente 1.800 bolivianos de pensión y honores sólo cuando llega el mes de junio, mes

Claman atención del Gobierno Por mucho tiempo, los beneméritos de la Patria hicieron conocer sus demandas a los Presidentes de turno, pero sólo encontraron en ellos indiferencia y promesas incumplidas. Obtuvieron un bono de 1.800 bolivianos, pensión mensual y la declaración de “héroes”. A pesar de estos logros, los héroes del Chaco aún siguen suplicando un poco de atención del Estado boliviano.

Consideran que la guerra se llevó no sólo la vida de sus amigos y familiares, sino sus sueños, esperanzas y juventud. Su paso por el mundo es aún más trágico porque ni siquiera tienen el mínimo respeto de quienes pueden disfrutar de la libertad y dignidad gracias a estos hombres y mujeres que estaban dispuestos a entregar su vida por la Patria. Las generaciones que les si-

guieron ignoran lo que fue su vida en la Guerra porque conocen muy poco de la historia. Sebastián La Fuente, uno de 140 excombatientes que quedan en Cochabamba, siente que es un estorbo para sus hijos, más ahora que está enfermo y no puede valerse por sí mismo. Tiene que vivir en la casa de su hija y la pensión que recibe, asegura que sólo le alcanza para comer.

conmemorativo del cese de hostilidades de la guerra del Chaco.

LA LEY Y LOS BENEMÉRITOS DE LA PATRIA

LOS QUE QUEDAN

Después de 75 años, en Cochabamba aún quedan 140 beneméritos de la Patria y defensores del petróleo de los 700 que son en todo el país. Los que tuvieron la suerte de regresar con vida quedaron con secuelas no sólo psicológicas, sino son discapacidad. Ahora con una edad avanzada están olvidados; viven a cuestas de su familia y no tienen la salud ni las fuerzas para seguir luchando. Encontrarlos no es difícil, tienen una sede social en la calle Santiváñez y cada año en estas fechas reciben un homenaje por parte de las autoridades, pero el más importante para ellos es el acto que les preparan los niños de la escuela Cobija. “Ellos no se olvidan de nosotros. Hay un auto del Ejército que nos recoge de nuestras casas y nos lleva a este lugar”, explica el presidente de la Federación de Beneméritos de la Patria, David Crespo. Considera que los más pequeños, deben conocer y valorar su historia y, si los protagonistas de ella siguen con vida, aprovechar su experiencia, conocimiento y todo lo que les pueden dar. Los beneméritos de la Patria son héroes que merecen todo el respeto y gratitud.

1.815

bolivianos es el bono solidario que se entregó a los Beneméritos de la Guerra del Chaco por única vez el año pasado y que está en un decreto.

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es el artículo de la Constitución que establece que los Beneméritos merecerán gratitud y respeto de las instituciones públicas, privadas y de la población en general; serán considerados héroes y defensores de Bolivia y recibirán del Estado una pensión vitalicia...

Condecoración “Es un orgullo haber defendido a la Patria, no por dinero sino por convicción”. Juana Mendoza ENFERMERA SOBREVIVIENTE


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De niños a soldados de Guerra Los bolivianos se vieron obligados a dejar la pelota de fútbol y los juegos para enfrentar al enemigo MYTHYL ANTEZANA T. mantezana@opinion.com.bo

o fue su elección, simplemente les obligaron a ir a la Guerra del Chaco para enfrentar al Ejército paraguayo. A algunos les hicieron ir con engaños y ya en el campo de batalla empezaron a prepararse porque ni siquiera sabían cómo manejar un arma de fuego o una bayoneta. “Vas a ir al cuartel, me dijeron y subí a un camión, estaba con corto (short) y unos tenis, volvía de jugar con mis amigos. Tenía 15 años. Me llevaron al cuartel Aroma y de ahí a la escuela Carrillo donde estaban las reservas para ir a la guerra. El 8 de marzo me dieron mi uniforme y me enviaron en tren hasta Tarija”, cuenta Sebastián La Fuente, excombatiente de Cañada Strongest. Asimismo, explica que recién en Villamontes recibió su armamento nuevo y un “socorro de 10 bolivianos por incorporarse al regimiento Campero, destacamento número 4”. David Crespo otro veterano del Chaco, recuerda que los reclutaban en la calle, en especial a los más jóvenes, quienes eran llevados a los cuarteles y desde ahí hasta el Chaco Boliviano para librar la batalla. “Fuimos a pie desde Tarija a Villamontes, luego a Boquerón y Toledo abriendo picada (camino) con machetes. No teníamos armamento. Tenía 17 años”, recuerda. Dice también que en ese entonces existía cierta rivalidad entre los reclutas de Cochabamba y La Paz que se discriminaban entre sí. “A los del altiplano recién

N

David Crespo dice estar orgulloso de haber defendido la Patria en el Chaco.

les enseñaron a manejar armas, no sabían nada”, cuenta. En el lugar muchos de los soldados que ya tenían algún tiempo en los campos de batalla se convertían en instructores de “los campesinos”. Apesar de su corta edad, todos ellos se convirtieron en verdaderos soldados de Guerra porque tuvieron que dejar la pelota de fútbol y el juego para defender el territorio boliviano. De día y de noche, sin alimentos ni agua, expuestos a la intemperie, sol de día y frío de noche, todo les obligó a madurar y comportarse como “hombrecitos” para poder sobrevivir. EL RETORNO

La mayoría estuvo por más de un año en la guerra y al

volver no tuvieron otra opción que seguir sobreviviendo, esta vez, enfrentando la pobreza que se apoderó del país. Muy pocos continuaron sus estudios. Crespo, se dio cuenta que la batalla continuaba porque

nadie reconocía lo que hizo. Más al contrario, los jóvenes, “hijos de los ricos del pueblo”, los humillaban por su condición humilde. “Me hicieron escapar porque era el hijo del sastre, no querían que estudiiara”,

DICO SOLIZ/OPINIÓN

cuenta. A pesar de esto continuó hasta convertirse en uno de 13 profesionales agrónomos de los 600 que se presentaron a la Universidad. Después de esto fue fácil conseguir trabajo, no sólo en su profe-

El valor sobre todas las cosas El valor y la ferocidad con que se enfrentaron durante la Guerra del Chaco, los combatientes tuvieron que replicarla en su vida diaria durante todos estos años. Aún jóvenes, pero con una madurez mental después de todo lo que pasaron, enfrentaron a un pueblo que no les tenía la mínima gratitud por lo que hicieron.

Recuerdan que tanto el Gobierno y las instituciones les hicieron promesas que sólo quedaron en eso y hasta ahora continúa siendo el mismo trato. Trabajaron “de todo” para mantener a su familia. Ahora tienen una vida poco cómoda. Sus condiciones son humildes; la mayoría ha fallecido sin los honores co-

rrespondientes pese a su larga lucha. Pese a esto, los que quedan siguen mostrando su valor para seguir en este mundo, enfrentando ahora el peor de los males: las enfermedades y las muchas secuelas que los tres años de Guerra les dejó. Su mayor orgullo es haber defendido a Bolivia en el campo de batalla

sión sino en lo que se requería. Entre tanto para La Fuente, sobre lo llovido, mojado. Tras el cese de hostilidades tuvo que pasar todavía una odisea porque fue dejado por equivocación en El Alto de La Paz, siendo su lugar de origen Tapacarí-Cochabamba. No tenía dinero para volver, fue entonces que se dedicó a trabajar y así costearse los pasajes de regreso a su casa con sus seres queridos. “Me preocupaba porque mi mamá estaba enferma. Cuando regresé me dieron un traje de civil y 20 bolivianos como prima, es lo único que recibí”, indica. Esos “premios”, no le sirvieron para sobrevivir, por lo que buscó trabajo en el hospital Militar, luego en la Prefectura y finalmente en el Ministerio de Defensa. Pasó más de 30 años fuera de su ciudad de origen por lo que su familia fue a buscarlo hasta Bermejo. Después de la Guerra, otros soldados que eran retornados hasta los cuarteles, se fueron quedando en el camino. Lo importante era reunirse lo más pronto con la familia. Pero, perdieron otras cosas que en su momento no fueron importantes para ellos por su juventud y su falta de perspectiva en el futuro. “A los que se quedaron en el cuartel les regalaron terrenos, cuando fuimos a averiguar no había para todos y lo dejamos así”, cuenta Crespo que ahora ve el lugar donde les entregaron los terrenos y asegura que no son los más adecuados para empezar una vida y menos consolidarse con la familia.

LOS ÍNDICES DE LA GUERRA

La guerra en Bolivia y el armamento A LA MANO se tenía un armamento impresionante de 39.000 rifles Máuser modernos, 750 ametralladoras, 64 piezas de artillería modernas y cinco tanques británicos.

La economía de Bolivia desde 1926

Millonaria inversión en armamento

BOLIVIA, con un ingreso fi-

LOS DOS PAÍSES tenían al-

jo de sus minas de plata y estaño, pudo comprar una cantidad considerable de armamento moderno en la década antes de la guerra. En 1926, Bolivia concertó un contrato con Vickers para 36.000 fusiles, 250 ametralladoras pesadas y 500 ametralladoras livianas, 196 piezas de artillería y grandes cantidades de municiones.

go en común, ninguno se dedicaba a fabricar armamento o aviones, de manera que ambos agotaron sus economías al máximo para crear grandes ejércitos y equiparlos con el mejor armamento que pudieron comprar en el mercado mundial. Las Fuerzas Armadas de ambos países habían sido capacitadas por oficiales europeos.

12 Fueron las batallas en 3 años de guerra Los profesionales que curaron heridas LA SALUD la cuidaron

cientos de médicos, enfermeras, odontólogos, farmacéuticos, auxiliares, monjas sanitarias y personal de apoyo que llegaron hasta la línea de fuego.

BOQUERÓN, Alihuata, Campo Jordán, Campo Grande, Campo Via, Nanawa, Cañada Strongest, El Carmen, Kilómetro 7, Picuiba, Carandaití, Villamontes sacrificaron parte de una generación de jóvenes que fueron a la guerra.

Médicos obligados por decreto SALAMANCA en 1933 llamó

a todos los profesionales médicos, dentistas y farmacéuticos hasta los 46 años a presentarse ante las autoridades de Sanidad Militar para recibir instrucciones y destinos con la advertencia que quienes rehuyan serían sancionados severamente. Posteriormente mediante otro decreto se amplió la edad de los llamados a presentarse hasta los 50 años.


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TRES AÑOS DE GUERRA EN EL CHACO

Bebieron orín y comieron gusanos para sobrevivir Las hormigas, sangre y barro fueron parte de su alimento diario.

El ”infierno verde” está en Bolivia AL CHACO se le llamó el

"infierno verde" porque, pese a que su terreno era salpicado de pantanos y de espesa vegetación de matorrales y árboles como espinos, lo más difícil de obtener era el agua, ya que no lo cruzaban ríos, y había que cavar pozos.

El petróleo o el agua pero hubo guerra LA CHISPA que encendió la hoguera no fue el petróleo, sino el agua. En 1931 se descubrió una laguna en el Chaco y fue ocupada sin mucho esfuerzo por un destacamento boliviano. Sin embargo, paraguayos contraatacaron en 1932, batiendo a su vez en retirada a los bolivianos.

La primera batalla perdida en Boquerón

MYTHYL ANTEZANA T. mantezana@opinion.com.bo

ada día era incierto en los campos de batalla. No había comida, ni agua para los soldados de la Guerra del Chaco. Los refuerzos seguían llegando para enfrentar al Ejército paraguayo pero no así las provisiones; el apoyo logístico era casi nulo. El poco alimento que quedaba estaba siendo devorado por las hormigas, lo que obligó a distribuirlo todo y se quedaron sin nada. “La comida la llevábamos en lonas de la carpa, nos comíamos con todo y hormigas”, cuenta el presidente de la Federación de Beneméritos del Chaco, David Crespo. Seguían pasando los días y la sed y el hambre se apoderaba de los soldados, tenían la lengua pegada al paladar y el estómago haciendo ruidos extraños, no podían seguir así. La batalla tenía que continuar en lo que se llamó “el infierno verde” del Chaco. Muchos murieron por insolación, pero los más se dieron modos para sobrevivir; su necesidad de supervivencia fue más fuerte que sus gustos o su propia conciencia.

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LA ALIMENTACION MANUEL MARZANA co-

mandó el destacamento mixto boliviano de poco más de 600 hombres que resistió el ataque de los 5.000 paraguayos. Sin refuerzos ni víveres los bolivianos negociaron una rendición en el Boquerón.

24% de los soldados perdieron la vida BOLIVIANOS son los casi

60 mil soldados que fallecieron en la Guerra del Chaco de la cual participaron 250 mil hombres para enfrentar al Ejército paraguayo conformado por 150 mil soldados, de los cuales 40 mil también perdieron la vida durante los tres años que duró la batalla, considerada la más sangrienta.

“Había sido bueno para los pulmones ese gusano de palma, lo comíamos tostado en aceite. Un tiempo ya no había, buscamos y se terminó”, cuenta. Crespo al recordar que habían días en que no tenían tiempo ni siquiera para alimentarse o beber un poco de agua porque el enemigo estaba cerca y sólo atinaban a pedirles a sus compañeros que les orinaran en la boca para seguir resistiendo sin dejar su puesto. “Un paraguayo dijo un día que el soldado boliviano a pesar de que estaba mal comido seguía atacando. Era cuestión de superviviencia, era matar o morir, pero ellos (los paraguayos) venían de una Guerra de 5 años, entonces tenían todas sus previsiones. Les daban galletas y mate a cada momento, además que estaban en su territorio”, agregó.

Por su parte el excombatiente Sebastián La Fuente, que estuvo más de un año en el territorio del Chaco boliviano (Cañada Strongest), enfrentó a su peor enemigo, el hambre y la sed en la Guerra. “Hemos chupado el barro porque no había agua; tomábamos orín, no conocíamos la papa ni las verduras, era la lagua de frangollo (trigo)”, dijo. Asimismo, hizo referencia a que todo el tiempo andaban con hambre y sed, al extremo que no vieron otra opción que negociar con la orina entre los compañeros. “Prestábamos orín en la caramañola (vasija en forma de cantimplora) de agua y así también pedíamos que nos devuelvan, aunque no había mucho porque no comíamos ni tomábamos agua”, recuerda. Por su parte, la enfermera, Juana Mendoza viuda de Morales, aún no puede creer lo que hizo para sobrevivir. “Las vendas las mojábamos en el barro y salía agua, eso tomábamos. A veces la sangre de los enfermos tomábamos de las vendas porque ya no podíamos más”, dice. También recuerda que al llegar a los campos de guerra le entregaron dos cajas de cigarrillos Inca, una caja de poros y un puñado de coca para la noche. Era en ese momento que debían vigilar a los enfermos, darles algún calmante, ver si estaban muertos o vivos y los que llega-

Sebastián La Fuente firme pese a los contratiempos.

ban en los camiones. Sólo recibían medio plato de comida que en cuestión de minutos aparecía rodeada de bichos que dejaban sus huevos, aún así debían alimentarse. Rogaban todos los días para que lloviera y utilizaban cualquier cosa para reunir un poco de agua, caso contrario agarraban puñados de barro que se los metían a su boca de manera desesperada,

como al evitar que alguien más se apodere de su porción. Otros más afortunados tuvieron el alimento, pero no el tiempo suficiente para disfrutarlo. Es el caso de don Jesús Iriarte, uno de los excombatientes que estuvo en la guerra como telefonista. Sobre un árbol pasaba las 24 horas del día cubierto por ramas y pedazos de fierro, mimetizado

Ahora olvidados y maltratados “El capitán Bolívar del Banco Ganadero no me permitió entrar a cobrar mi Renta Dignidad, dijo que debía hacer fila y cuando le expliqué que era un Benemérito de la Patria me contestó que no sabía qué era eso y que debía retirarme de ese lugar”, cuenta el excombatiente David Crespo. Su compañero de batalla Jesús Iriarte resignado dice que la gente ni siquiera se da cuenta quiénes son y qué hicieron por Bolivia o, simplemente no les importa. El único recuerdo bueno que tiene de la guerra es cuando retornó a su pueblo Tarata y lo recibieron como un héroe, pero después se olvidaron que todo lo que hizo, al igual que las autoridades que sólo para

Al Estado. Queremos una pensión de 3.000 bolivianos, es lo único que pedimos David Crespo REPRESENTANTE BENEMÉRITOS

los desfiles los convocan. La enfermera Juana Mendoza, única sobreviviente mujer que participó de la Guerra, cuenta que sólo ella recibió una pensión y no así sus otras compañeras como Margarita que ro-

gaba por auxilio a las autoridades gritando “yo fui a la guerra” pero nadie le hacía caso. “La trataron peor que al perro”, dice mientras descansa en su humilde vivienda en inmediaciones del parque Tunari, donde casi ciega está postrada en una cama. Para don Sebastián La Fuente la situación es más dolorosa porque se siente como una carga para su familia mientras el Estado los trata como sus “enemigos”. “Respetuosamente pedimos una pensión adecuada, no de 1.800 bolivianos. Ya no nos traten con indiferencia, tengan compasión de nosotros, somos los hijos olvidados. La juventud se hace la burla, no hay respeto”, concluyó..

DICO SOLIZ / OPINIÓN

para evitar que el enemigo le disparare y evitara que continúe la comunicación. “No dejaban que me moviera de ahí. Era grande mi responsabilidad, tenía que evitar que los paraguayos se acerqasen y decirles a mis compañeros su ubicación. Así hemos acabado con muchos de ellos. Estoy orgulloso porque retuvimos a los paraguayos”, dijo. Agrega que la situación era similar para los soldados de las trincheras, a quienes les costó la vida porque murieron en un incendio y, desde entonces fueron reconocidos como los miembros del “Batallón de Hierro”. Todos estos soldados pasaron entre uno y tres años en los campos de batalla. La familia siempre se acordaba de ellos. Desde la ciudad y el campo enviaban encomiendas que nunca llegaron a sus manos en todo ese tiempo. Para el dirigente de los benemérito David Crespo hubo una falta de apoyo logístico con vehículos para el traslado no sólo de las encomiendas, sino de alimentos, municiones, armas de fuego e incluso de los heridos y fallecidos.


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INFORME

VISITENOS EN WWW.OPINION.COM.BO COCHABAMBA, DOMINGO 13 DE JUNIO DE 2010

ESPECIAL DE DOMINGO

Reportaje gráfico. Excombatientes

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DICO SOLIZ/OPINIÓN

El álbum de recuerdos de los Héroes Para los excombatientes de la Guerra del Chaco, la familia sigue siendo uno de los pilares fundamentales de su vida. Consideran que es en lo único que pueden apoyarse en esta época de su vida ya que las autoridades se olvidaron de su lucha en defensa de la Patria y la población no les tiene el

mínimo respeto pese a todo lo que hicieron. Si bien todo esto no está reflejado en fotografías, lo está en sus recuerdos de cada día, es una mala experiencia que les obliga a permanecer encerrados, evitan salir a la calle y viven en el pasado. Es así que cuando empiezan a revisar el álbum con sus fotos, una sonrisa se dibuja en sus labios y empiezan a recordar a su familia, los hijos, nietos, bisnietos y otros seres queridos. A muchos de ellos no les viene a la memoria más que los pasajes que vivieron en la

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En imágenes.

guerra y lo que hicieron después para salir adelante. De su juventud sólo tienen algunas fotografías en cuadros colgadas en las paredes de su casa donde se les ve con su uniforme y las medallas de aquella época, lo que se convierte en su mayor orgullo. Así continúan los días, viviendo entre los recuerdos y enfrentando ahora otra batalla, esta vez para enfrentar algunos males que son normales a su edad.

1. Familia Jesús Iriate y su esposa muestran la foto de su matrimonio.

2. Jesús Iriarte En una ocasión importante.

3. Condecoraciones Sebastián y su historia.

4. Sebastián La Fuente A la guerra a sus 17 años.

5. Juana Mendoza Curó las heridas de soldados.

6. Amigos más información www.opinion.com.bo

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Siguen firmes con sus convicciones.

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Informe Especial 13 junio 2010  

Opinión, diario de circulación nacional

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