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HITOS DEL BICENTENARIO

x4 ANTROPOLOGÍA

El valle de Cochabamba antes de la colonia española y el mosaico étnico.

32-33

FOTORREPORTAJE Las obras públicas y los emprendimientos privados que han modernizado la estética urbana de la ciudad.

x8 HISTORIA

Los momentos “clave” para entender el grito libertario de 1810.

x48 TRADICIÓN

x11 DATOS

El antiguo Hospital Viedma y su aporte a la medicina nacional. Sus orígenes y la historia de su estructura.

El triunfo de los rebeldes y los 70 hechos armados donde participaron cochabambinos.

x12 HISTORIA

La participación indígena a lo largo del proceso libertario nacional.

x16-20 MOMENTOS DECISIVOS

x50 PERSONAJES

Una vista desde el valle sobre hechos históricos como las guerras del Pacífico y del Chaco.

La semblanza de una revolucionaria que murió apoyando la rebelión. Doña Manuela Rodríguez Terceros, historia de la esposa de un héroe.

x22-23 PROCESOS

Cochabamba, su gestión y resistencia en la revolución del 52 y las dictaduras militares.

DESARROLLO x26-42 El crecimiento urbano de la ciudad, sus trans-

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formaciones, el surgimiento de sus barrios y los retos del nuevo siglo.

51 PERSONAJES

Los pensadores políticos cochabambinos más influyentes de la historia.

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56-57 ZOOM

Un viaje en el tiempo para recordar los mágicos atardeceres del río Rocha.

46-47

ZOOM El legado religioso de la corona española que aún vive en nuestras calles. Un recorrido por las iglesias y templos católicos del casco viejo.

Staff

Consejo Editorial Edwin Tapia Frontanilla Federico Sabat Lara Graciela Méndez de Escobar Antonio Rivera Mendoza

Editor Joel Vera Reyes Periodistas David Ovando Tatiana Castro Zulma Camacho

Jefe de Diseño Julio Escóbar Huanca Armado Bladimir Rocha V. Artes Ismael Escóbar Huanca

Colaboradores Humberto Solares Edmundo Arze Dennis Ricaldi Walter Gonzales

Foto archivos Torrico, Crespo y Morris.

Comercialización Carla Schnurpfiel

Corrección David Ledezma Ramírez René Escóbar Peredo

Impreso Coboce Ltda, Editora Opinión


Antecedentes

BICENTENARIO COCHABAMBA 14.09.2010

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El pasado como base del porvenir deseado

Edwin Tapia Frontanilla Director

L

as ideas y los hechos con que la gente celebra doscientos años de independencia, dependen del ámbito en que cumple su función histórica y de los medios de los que dispone. Nosotros los encargados de informar, a la sociedad, lo que sucede cada día, expresamos nuestro amor a Cochabamba con revelaciones históricas importantes, así como con valoraciones cuidadosas, acerca de lo que ha sucedido en los dos siglos en que Bolivia y en ese contexto, nuestro departamento, ejercen el derecho de auto determinarse en la proyección infinita de su capacidad humana. La edición que hoy entregamos a la comunidad cochabambina y nacional, contiene trabajos cuidadosamente elaborados, acerca de lo que era nuestro valle antes de la llegada de los españoles. A partir de ese antecedente fundamental ofrece un conjunto de elaboraciones intelectuales para evidenciar lo que sucedió durante la república. Quienes lean las páginas de esta edición, encontraran también estudios de los grandes acontecimientos, como la guerra del pacifico, la del chaco y los sucesos político - sociales que han ido formando las estructuras fundamentales de nuestro departamento. Las apelaciones al pasado, servirán para explicar lo que ahora existe y también para proyectar, sobre esa base, lo porvenir. Mas allá de las acciones festivas de diversa naturaleza y proyección que se están realizando en estos días, nosotros pretendemos que los cochabambinos reflexionemos con la debida profundidad acerca de lo que sucedió, de lo que hicimos y de lo que no hicimos, en ese largo tiempo. Esta es la fecha en la que vale la pena descubrir, con la veracidad y honestidad correspondientes, las causas por las que somos uno de los países más pobres y atrasados del continente. Sabemos que la situación de cada pueblo, en última instancia, no es sino fruto de su propia conducta. Los

factores externos influyen pero, la situación concreta y verificable, es obra del grupo humano correspondiente. Otorgando su verdadero valor al recuerdo del pasado, lo importante para nosotros, es el compromiso de honor, respecto de lo porvenir. Está bien celebrar los doscientos años con discursos, repeticiones de acontecimientos heroicos, danza, música y también otras manifestaciones culturales menores. Sin embargo, esa súper estructura sin un contenido más solido y de proyección en mediano y largo plazo, paradójicamente, podría resultar siendo una prueba de nuestra responsabilidad, en el nivel hasta donde hemos llegado. La festividad múltiple y diversa, debe ser respaldada por un reconocimiento honesto de nuestros errores y a partir de esa acción sincera, de un propósito firme, solidario e inquebrantable de transformación profunda. Este es el momento en que debemos proclamar la necesidad de un salto cualitativo de la gente. Si nosotros cambiamos, todo lo demás cambiara como fruto de nuestra inteligencia y de nuestro trabajo. Esperamos que el material informativo que hoy entregamos, sirva para provocar esa reflexión a la que nos referimos. Los cochabambinos, no tenemos nada que envidiar a los grupos humanos más adelantados, lo que falta es tomar la decisión y actuar en consecuencia. Tenemos derecho a sentirnos orgullosos de nuestro pasado y con mayor razón dignos de un futuro en el que, en cada realización objetiva, este claramente incorporado, nuestro sentido del honor y de la dignidad. Los dos siglos que han pasado podrían quedar como un tiempo perdido, si a partir de ahora, nosotros los cochabambinos, no comenzáramos a ser distintos, tanto en las acciones sencillas y cotidianas como en los grandes desafíos, de los cuales depende nuestra respuesta a la interrogante esencial de ser o no ser.


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Historia

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El valle precolonial de Cochabamba El poblamiento étnico precolonial de está región es comparable a la gran metrópoli por su diversidad de culturas

ANTECEDENTES & LÓGICA ANDINA LA INFLUENCIA DEL INCA WAYNA KAPAQ El Inca introdujo importantes cambios en los asentamientos en el Valle Alto. En el Valle Bajo mantuvo los privilegios de los Sora, en la actual región de Sipe Sipe, pero respondiendo a un lógica estatal mayor. La presencia de los Incas se consolida durante el gobierno de Wayna Kapaq a fines del siglo XV, los Incas reservan tierras para uso exclusivo suyo en la zona denominada Cala Cala. Tierras que el Inca reserva “para sí”, tenían carácter personal, heredables a sus familiares (panacas) y para fines económicos. PRESENCIA DE LOS REINOS AYMARAS

Es posible visualizar un escenario en el cual estaban presentes todos o la mayoría de la reinos aymaras del Collasuyu, desde los días de Tiwanaku, cuya presencia en el valle está documentada. Probablemente el Inca introduce algunos cambios e incorpora en el mosaico étnico otras naciones provenientes del Chichaysuyu. LA PRESENCIA INCA NO FUE VIOLENTA

La presencia de los Incas significó cambios pacíficos en los patrones de asentamiento y ocupación del espacio, sin embargo, formaban parte de lógicas andinas basadas en pactos de beneficio mutuo.

LA DINÁMICA MULTIÉTNICA DEL VALLE

El valle de Cochabamba, a fines del siglo XV y parte del siglo XVI, fue un complejísimo mosaico de identidades étnicas, en el cual era imposible precisar identidades o fronteras. Las identidades se modificaban constantemente en función a alianzas, pactos y conflictos entre las naciones, constantemente se producían procesos de etnogénesis que reconfiguraban la naturaleza y adscripción étnica de las personas que habitaban esta tierra. LOS 14.000 MITIMAES DEL SIGLO XV

En el siglo XV Wayna Kapaq trasladó a Cochabamba 14.000 mitimaes (población trasplantada), algunos de ellos quechua-hablantes. Había un importante número de Qana, afines al Inca, que establecieron su territorio continuo en Kirkiyawi (actual Municipio Bolívar) y otros territorios discontinuos (islas) en parte de Carasa y al noreste de la actual ciudad, en una zona denominada Qanata. EL INTERCAMBIO DE SORA Y TIWANAKU

Hay indicadores sobre la existencia de una fuerte interacción de los Sora con Tiwanaku, en cuanto a pactos e intercambio de bienes culturales: cerámica, textiles e ideas.

w DENIS RICALDI Antropólogo + foto Opinión

Entender el poblamiento étnico de valle de Cochabamba reviste enorme complejidad, ya que fue resultado de muchas corrientes migratorias, en el lapso de miles de años. Éste fue un “mosaico étnico” de una intensa multietnicidad. En los estudios existe relativo consenso respecto a la composición de la población originaria del valle que estaba ocupado por Chuwis, Cotas, Cavis y por una importante población de Urus.

Estos últimos habitaban lagos, lagunas y zonas anegadizas muy frecuentes en todo el valle de Cochabamba. El Valle Alto estaba ocupado por Cotas y Chuwis, naciones cuya presencia data de una antigüedad que supera hoy los 2.000 años. En el valle también estaban presentes naciones o reinos aymaras, cuyas cabeceras o capitales se encontraban en el altiplano, distantes a cientos de kilómetros. Los Sora son una de estas naciones, de hecho sus segmentos o ayllus menores (Paria,

Tapacarí, Sipe Sipe y Caracollo), tenían territorios continuos desde el altiplano hasta el Valle Bajo (Sipe Sipe). El Valle de Cochabamba formó parte del Tawantinsuyu durante el gobierno de Tupaq Yupanqui. El Estado, de acuerdo a las lógicas andinas de ocupación del espacio, trasladó Cotas y Cavis al valle de Sacaba, Mizque y Pocona, al parecer este movimiento de “gentes” tuvo como motivaciones el acceso a recursos estratégicos y con fines militares. Es en este marco que irrumpe el colonizador español.

Un espacio étnico único EN EL MUNDO ANDINO

Sobre la base de una investigación arqueológica, antropológica y etnohistórica, es posible lograr una aproximación al poblamiento étnico del valle de Cochabamba, que era un espacio estratégico, probablemente único en el mundo andino. Mucho antes de la invasión europea, incluso antes de la llegada de los Incas (miles de años) el valle era una suerte de microcosmos con un gran pluralismo étnico.


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Historia

BICENTENARIO COCHABAMBA 14.09.2010

Huayna Cápac, el inca maicero, fue el fundador real de Cochabamba

LA PRIMERA SUBLEVACIÓN AMERICANA FUE EN ESTOS VALLES // WG

La expansión del imperio fijó en la fertilidad de estos valles el punto de partida para su gran desarrollo, basado en la gran producción agrícola, gracias al traslado de miles de personas

w WÁLTER GONZALES de “el milagro de Urkupiña ” Ilustración Guamán Poma

Los cochabambinos fuimos originalmente un pueblo aymara muy religioso. Huayna Cápac nos trajo genes cusqueños vía mitimaes quechuas, y después los europeos nos cristianizaron a fuego y sangre. Las supuestas fundaciones españolas atribuidas a Garci Ruiz de Orellana, Gerónimo de Osorio y Sebastián Barba de Padilla entre 1571 y 1573, fueron nada más un desplazamiento colonial destinado a enterrar la urbe original creada por Huayna Cápac, en medio de disputas entre los conquistadores para apropiarse de la ricas tierras agrícolas de los vallunos originarios. Durante la expansión del imperio, que suponía la conquista quechua desde el Cusco sobre los pueblos aymaras del Collasuyo, los incas emprendieron un proceso masivo de desplazamientos poblacionales conocidos como "mitimaes". Cochabamba estuvo en el centro de esa estrategia llevada a cabo durante el incanato de Huayna Cápac, quien gobernó entre 1493 y 1525. Según la historiadora Teresa Gisbert, el emperador Huayna Cápac decidió que el núcleo y cabeza de playa del imperio para la repartición de mitimaes sería Cochabamba, pues era "un valle fértil" . Platt informa que "el inka pudo emprender un vasto pro-

grama de producción maicera en el valle de Cochabamba. Grupos fueron traidos desde fuera del Qullasuyo para cuidar los depósitos donde se guardaban las cosechas bajo la dirección de un miembro de la élite inka. Los habitantes nativos del valle fueron enviados a defender la frontera chiriwana al sureste. Las tierras así vaciadas fueron trabajadas por 14.000 maluri (mitimaes rotativos, nr), enviados por los mallkus de todo el Qullasuyu. Los trabajadores tenían sus propias parcelas, cedidas por el inka, (... ). En otros contextos, sin embargo, los Charka y los Karakara recibieron un tratamiento especial por parte de los inkas; fueron seleccionados como sus guerreros predilectos, y liberados de toda faena aparte de la producción maicera para el Estado en el valle de Cochabamba" . El director del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Antropológicas de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), David Pereira, sostiene que "en el sector oeste del valle central cochabambino (área comprendida entre los actuales pueblos de Quillacollo y Sipe Sipe), el inca Huayna Cápac, organizó un complejo mecanismo de distribución de tierras y de trabajo para producir maíz con grupos étnicos aymara-quechuas, habitantes de diversa procedencia, transportando parte del producto al Cusco y el resto para sostener la pe-

netración del Ejército hacia los valles del sudeste del actual territorio boliviano". Los vestigios de aquella febril actividad productiva impulsada por el Inka, a partir del cultivo intensivo de maíz y otros productos básicos para el mantenimiento del imperio, están a la vista aun hoy. El Departamento de Arqueología ha descubierto y registrado más de 2.500 silos de almacenamiento de gramíneas: gigantescas construcciones circulares con cimientos de piedra capaces de contener, cada una, entre cinco y diez toneladas de maíz. Una mayoría de los silos se concentraban en Cotapachi, desde donde se organizaba la exportación maicera a los demás territorios del vasto imperio. Como cabe suponer, a tan intensa y singular actividad agrícola correspondía un multitudinario movimiento religioso igualmente sin precedentes. El principal centro urbano fue Kanata, la actual ciudad capital de esta "llacta" que según la traducción de Gerlad Taylor significa "lugar donde conviven las deidades y sus adoradores". No es casual por ello que, actualmente, Cochabamba sea el centro de importantes agrupaciones religiosas como los Adventistas que hallaron en Vinto algo parecido al edén, o los Mormones que construyeron en Queru Queru un bunker antiatómico.

Durante todo el tiempo de la Colonia se suscitaron fricciones constantes entre la población originaria y los colonizadores. Estos problemas se mantuvieron a lo largo de los años pero sin representar grandes conflictos, pues los unos estaban sometidos a los otros. En 1730, se produjo el primer levantamiento. Los cholos cochabambinos, encabezados por Alejo Calatayud, se alzaron en armas con lo que despertó la insurgencia en contra del poder ejercido por los españoles. En la sociedad colonial de 1730, los mestizos estaban destinados al trabajo artesanal, oficio que era trasmitido de padres a hijos por generaciones. En este medio se crió el primer insurgente Alejo Calatayud. Este mismo año, el virrey Armendáriz nombró a Manuel Venero y Valverde juez revistador de la provincia de Cochabamba, para que estableciera la verdad sobre los impuestos que cobraban los corregidores. En ese tiempo el corregidor debía empadronar a los indios para que paguen nuevos impuestos, pero en esta ocasión también incluyó a mestizos y criollos en la lista de los contribuyentes sin respetar las exenciones y privilegios que les había concedido la Corona. 1730 fue el año en el que Alejo Calatayud se subleva ante el poder español pidiendo libertad e igualdad. Tres mil es el total de personas que participaron en la revuelta. Con la nueva imposición se dio un cambio radical en la sociedad. Cada tributo personal era incrementado por el Corregidor y las mercancías repartidas no eran objetos que requería el indio para su vida y sus actividades: repartían tinteros y libros a quienes no sabían leer a precios elevados. Los  mestizos artesanos  debían pagar, para ejercer sus oficios,  gravámenes periódicos y regalías sobre la producción que realizaban. Durante un tiempo la población soportó estos abusos.  El cobro de tributos sirvió para que los recaudadores engañaran a los contribuyentes pero también al rey utilizando el doble padrón. Con la designación de Armendáriz, el pueblo cansado de tanto abuso se organizó para enfrentar el poder arbitrario.


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CONTRADICCIONES & MODELOS EL PENSAMIENTO POLÍTICO, UNA COPIA

Respecto a las ideas políticas, es evidente que las novedades originadas en otras latitudes, pasaban por el filtro, conservador, de las sociedades locales, para acomodarlas a los intereses de las clases dirigentes. Se adopta primeramente la forma federal como correlato a la división administrativa colonial: virreinatos, provincias, capitanías, presidencias, etcétera. ESTADOS UNIDOS FUE EL PATRÓN A SEGUIR

En buena medida como réplica de Estados Unidos, nueva y prestigiosa nación surgida poco tiempo atrás en Norte América. Las ideas centralistas tienen su origen en la Francia revolucionaria y también curiosamente en el régimen monárquico. La idea de un régimen centralista, probablemente era percibida para ratificar la hegemonía de Buenos Aires y Caracas respecto a los otros territorios. A su vez, las ideas federalistas eran coincidentes con hábitos invertebrados y con los intereses de las oligarquías locales y regionales, que miraban con desconfianza el surgimiento de centros unificadores.

PARA TOMAR EN CUENTA

REPLICAR EL RÉGIMEN MONÁRQUICO El espíritu de las proclamas está transido de un proyecto conservador o mejor aún continuista, patente por ejemplo en el reconocimiento de la religión católica, apostólica y romana como la oficial de las instituciones políticas. Nada de deísmo, panteísmo de las religiones indígenas o africanas, peor aún prédicas ateas o materialistas. En resumen, inclusive la idea, de la tolerancia religiosa era impensable.

LA INTENCIÓN ERA MANTENER EL ORDEN

Otro elemento que explica el proceder de los conductores de las grandes figuras de la independencia es lo que se denominó “el comedimiento contra las pasiones”. En primer término el comedimiento, significa mantener el orden imperante, sujetarse a las leyes, evitando los excesos. Posición contrapuesta a la guía de las pasiones que impulsan revoluciones radicales protagonizadas por descamisados, por chusma ignorante.

Revoluciones conservadoras Los levantamientos que articularon la guerra de la independencia se alimentaron por ideas centralistas y conservadoras clasistas

w DENIS RICALDI Ilustración Cuzqueña “boda de la Ñusta”

Fusiones. “Liberales y conservadores se amalgaman en América sin ascos ni reparos, no hay razón propia” Leopoldo Zea

Respecto a la naturaleza u orientación que los protagonistas “de los gritos libertarios’’ intentaron – de hecho lo hicieron – dar a los movimientos insurreccionales en las primeras décadas del siglo XXI es explícitamente conservador, trataron por todos los medios que los “cambiamentos” que se realizaron los dirigiera la gente “honorable”, evitando así la participación de la de baja o dudosa estirpe. Cuando en estos documentos se habla de “pueblo”, en realidad se refiere a quienes pueden ejercer la “ciudadanía activa”, a quienes sabían leer y escribir y en general poseían un mínimo de bienes o una profesión liberal, tal como está expresamente manifestado en los docu-

mentos oficiales de la época. Los que estuvieran en condición servidumbre o fuesen de infame origen (indígena, negro u otros), estaban automáticamente marginados de participar o inclusive de deliberar. El uso de la palabra “pueblo”, se hace con reservas y desprecio, alertando de los peligros de la intervención, del “populacho” en los asuntos públicos. En el Acta del 19 de abril de 1810, proclamada por la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII establecida en Caracas, se lee, que ésta se creó: “porque ya se presentía la fermentación peligrosa en que se hallaba el pueblo con las novedades esparcidas y con el temor de que por engaño o por fuerza fuese inducido a reconocer un Gobierno ilegítimo”. Las mayorías

ignotas eran como un niño que jamás maduraba y requería de paternales cuidados y constantes reprimendas. Por eso se reconocen como autoridades “legítimas” sólo a las surgidas de los Cabildos, donde se agrupaban la gente principal, los notables, “los jefes de las corporaciones y noble vecindario”, como dice la declaración chilena del 18 de septiembre de 1810. Esta lógica es perfectamente aplicable a la inspiración de todos los movimientos libertarios que tienen como escenario histórico las primeras décadas del siglo XXI. Otro elemento digno de tomarse en cuenta, es la evidencia irrefutable de la “primera intención”, de una fidelidad monárquica y colonial de las élites, así como el apego a la tradición.

FILÓSOFO MEXICANO

CONSERVADORES

Creer que las pasiones conducen a aventuras, que son un salto al vacío, inadmisibles para la razón, por supuesto es una racionalidad conservadora, opuesta a la razón ilustrada o liberal.

CONTRADICCIÓN

Esas dos formas de pensamiento, en su escenario de origen Europa: liberalismo y romanticismo fueron momentos sucesivos y contradictorios en tránsito de las sociedades en el tiempo.

LA AMALGAMA

Sin embargo, estos pensamientos en América se amalgamaron de manera fantástica (Leopoldo Zea) y conviven sin reparos ni ascos en un solo espacio y geografía.

PENSAMIENTO Zea señala aterrorizado la realidad política y de pensamiento en América Latina y lo señala como una razón importada y que no existía pensamiento propio. No existía la idea de igualdades.

EL “PUEBLO” Para los “revolucionarios” el “pueblo” eran las clases blancas acomodadas y en condiciones de suplantar al español. Los indios, que eran mayoría como hasta hoy, eran casi un activo fijo.


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Momentos “clave” para entender la revolución del 14 de septiembre de 1810

FRASES CÉLEBRES DE PERSONALIDADES SOBRE LA GESTA LIBERTARIA DE COCHABAMBA // EA

De realistas a patriotas rebeldes, ésa fue la característica de los misioneros responsables de defender la corona española, que terminaron gestando la insurrección de Cochabamba

w EDMUNDO ARZE historiador + ilustración J. Tadeo Andrade

El entonces gobernador de Villa de Oropesa (Cochabamba) Joseph Gonzales de Prada, muy preocupado por los primeros atisbos de insurrección popular en Cochabamba, ordenó el acuartelamiento de toda la tropa realista e instruyó redoblar la vigilancia, con la orden de impedir o liquidar cualquier indicio que señalase acciones contrarias a las cotidianas impuestas por la corona española, antes del 14 de septiembre de 1810. El primer grito libertario en América se dio el 25 de mayo de 1809 en Sucre. Posteriormente, el 16 de julio del mismo año, en la ciudad de La Paz, se replicaron las acciones de mayo dando inicio al proceso libertario de Bolivia y de todo el continente. Mientras, había comenzado a germinar la semilla de la independencia en Cochabamba. Al mismo tiempo, el Gobernador español dispuso la marcha de  300 hombres a la Villa de Oruro, al mando del teniente coronel Francisco del Rivero, el capitán Esteban Arze y el alférez Melchor Guzmán. La misión encomendada por el Ejército realista era  extinguir  amenazas de insurrección indígena, encabezada por el bravo cacique orureño Titichoca. Sin embargo, la historia daría un vuelco para transformar a los villanos en héroes y para abrir las puertas de la libertad, antes de sellar el cerrojo

de la dependencia. PATRIOTAS REBELDES Al retornar de Oruro, la “misión realista” integrada por Rivero, Arze y Guzmán, comenzó a mostrar y asumir una conducta patriótica para convertirse en los principales gestores de la revolución del 14 de septiembre de 1810. La tropa procedente de Oruro ya no ingresó a la Villa de Oropesa (Cochabamba). Se dirigió al valle de Cliza y luego a Tarata, donde el movimiento maduró y se mostró el genio de Esteban Arze para levantarse y luchar contra el Ejército realista.

En la madrugada del 14 de septiembre de 1810 se produjo el primer ataque de los patriotas rebeldes, encabezados por Francisco del Rivero, que derrotó en una primera instancia a los centinelas de la Guardia realista; los patriotas ingresaron violentamente en el cuartel para apresar a los oficiales del Ejército español que, a esa hora de la madrugada, aún estaban durmiendo. En la medida en que comenzaban a ocupar todo el cuartel, algunos oficiales del Ejército realista increpaban a los rebeldes como “traición al rey de España Fernando VII”; pero los patriotas insurgentes no se doblegaron  y no dudaron un solo instante para lograr su objetivo. EL CUARTELAZO

REFUERZO OPORTUNO Cuando la

tropa rebelde comenzaba a debi-

litarse, en el interior del cuartel tomado, irrumpió el segundo grupo de patriotas encabezado por Esteban Arze, quien había organizado en los días previos al 14 de septiembre, tropas contrarias a la corona española en el valle de Tarata, Punata y Cliza juntando campesinos y peones de las haciendas. Fue así que las fuerzas rebeldes avanzaron con paso triunfal hasta consolidar la toma del cuartel y la derrota del Ejército realista. Horas después, mucha gente comenzó a salir de sus casas para congregarse en la  Plaza Mayor  (plaza 14 de septiembre) con estribillos y proclamas de libertad  y de una patria independiente. EL CABILDO En medio de la eufo-

ria popular se organizó el gran Cabildo de la victoria histórica del 14  de septiembre de 1810. Su primera resolución  fue el desconocimiento y posterior confinamiento del gobernador español Jospeh Gonzales de Prada y el nombramiento por unanimidad de Francisco del Rivero como nuevo Gobernador Intendente de la instaurada Junta Revolucionaria y, como Comandante de las Armas Revolucionarias a Esteban Arze. En este gran cabildo del 14 de septiembre de 1810, sobresalió el sacerdote Juan Bautista Oquendo, al constituirse en un brillante orador del cabildo para proclamar la libertad de los cochabambinos.

SIMÓN BOLÍVAR (01 - 1826) “Cochabamba tiene que ser la sede de gobierno y capital de Bolivia, porque este prodigioso lugar de la patria, se constituye en el núcleo vital de la naciente República por sus condiciones geopolíticas, su clima agradable, su abundante vegetación y otras ventajas”. GACETA DE BUENOS AIRES (20-11 - 1810) : ”El Alto Perú será libre porque Cochabamba quiere que lo sea…” ESTEBAN ARZE (14 noviembre de 1810): “Valerosos cochabambinos; ante vuestras macanas, el enemigo tiembla, viva la Patria!” “Llamaos patriotas todos, tened la gloria y satisfacción de que las armas de la Patria han triunfado y triunfarán eternamente”. LEYENDA DE LA BANDERA DE COMBATE (1811) “Valor constancia contra la tiranía quedando sus hijos sin los opresores se nos presenta con seguridad el paso a la cumbre de la libertad en momentos de cautividad tiempo allegado de respirar hoy”. Fuente: Periódico el Republicano, Cochabamba 22 de julio de 1925, Vol. # 15, hemeroteca municipal de Cochabamba. MANUELA GANDARILLAS (275 -1812): “Si no hay hombres para defender nuestra patria aquí estamos las mujeres de Cochabamba para salir a afrontar al enemigo”. RAMÓN RIVERO (09 - 1914) : “Cómo me enorgullezco de recibir vuestro legado para tenerlo en esta tierra de las flores y cuánto nos enorgullece a los cochabambinos que las mujeres de Cochabamba sean siempre lo que fueron en la historia”, al iniciar obras del portal de El Prado. FRANCISCO DEL RIVERO (1409 -1810): “… Hijos míos, os quieren mandar a combatir contra la patria… no saldréis de aquí sino conmigo y para defender a nuestra patria con las armas…” MARIANO ANTEZANA (11 1811): “Noble y valerosos vecindario de Cochabamba, nada es más justo que premiar al mérito, así como nada es debido que castigar el delito...”


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El dolor de Hamiraya L

// Ítala de Mamán Historiadora

a Batalla de Hamiraya, denominada también la batalla de Sipe gresarán a Cochabamba por todos los antecedentes de la particiSipe, ocurrida el 13 de agosto de 1811, puede ser entendida en su pación de la provincia rebelde en los sucesos revolucionarios. verdadera dimensión si se analiza los sucesos anteriores que tieLa preocupación de Rivero por la participación de una mayor nen como punto de partida la derrota de las tropas patriotas en el cantidad de gente en este enfrentamiento que decidía la suerte Desaguadero (zona limítrofe con la actual República del Perú) en de la provincia de Cochabamba se evidencia en el documento enla batalla de Guaqui el 20 de junio de 1811. En esta batalla se en- viado por Rivero al partido de Mizque (documento cuya copia frentaron las tropas realistas, provenientes del Virreinato del Pe- entregara el señor Alcalde al Honorable Concejo Municipal el rú, al mando de Goyeneche, con las tropas patriotas conforma- día 15) en el que Rivero refleja la preocupación de esos angustiodas por el primer ejército auxiliador de las provincias del Río de sos días. la Plata dirigidas por Balcarce. Pese a la importante participación Los temores de Cochabamba se hacen realidad: Goyeneche de Francisco del Rivero y de las tropas cochabamdispone la invasión a Cochabamba y, el 2 de agosto de binas, la derrota fue inevitable, temiendo a partir 1811, envía al Gobernador Intendente de Cochabamba y de ese momento la invasión a Cochabamba por al Cabildo un oficio en el que les manifiesta que “por la Goyeneche que ya había dado muestras de extreobstinación de algunos pocos hombres sin juicio ni crima crueldad en la represión del movimiento de La terio, ni amor a sus semejantes, no me queda otro arbiPaz del 16 de julio de 1809. trio que remitir la cuestión a la suerte de las armas”. Pese a estas circunstancias adversas, el 18 de El 6 de agosto, la junta gubernativa de Cochabamba, julio Rivero envía una carta a Goyeneche donde le La batalla. preocupada por la declaración de guerra a la provincia conmina a retirarse a los límites del virreinato de “Era tan realizada por Goyeneche había enviado un oficio a la Lima porque, de lo contrario, a medida en que se Plata para que luego lo pasaran a Potosí, en el que plannumeroso el aproxime con su ejército a estas provinteaban la estrategia de defensa: Cochabamba tiene 6.000 cias podrán ser víctimas sangrientas hombres situados en la zona de Arque, 4.500 en Tapacaenemigo que del furor de los pueblos; le advierte que rí fuera de otros 1.000 que guarnecen la entrada de Ayoles pareció saldrán a oponerse a su ejército tantos paya. Saben que Goyeneche levantó su campo de Oruro combatientes como puedan haber. En a Paria el 4 de agosto y que ha determinado el 6 de agosconveniente estas críticas circunstancias, el Cabildo to adelantar su marcha hacia Cochabamba por lo que soformar cuatro pide desesperadamente licitan que las tropas auxiliares de Buenos Aires puedan ayuda en armas y actuar por la retaguardia, para que uniformadas las opebatallones”. hombres para haraciones con oportunidad puedan tener asegurada la Mendizábal cer frente a las victoria por el valor y entusiasmo de los cochabambinos. HISTORIADOR tropas peruaEl Ejército Real parte de Oruro con destino a Cochanas que, sin bamba el 4 de agosto, toman el camino de Paria y Altos duda, inde Tapacarí por sendas con desfiladeros, luego toman las alturas que dividen Sipe Sipe de la Quebrada de Tapacarí a fin de eludir el paso angosto llamado Ruina que sabían que estaba fortificado por los insurgentes. Bajando por la cuesta de Tres Cruces, a las tres y media de la tarde se encontraban frente al pueblo de Sipe Sipe. Allí vieron a los insurgentes apostados ventajosamente en un largo cerro o loma que domina todo el llano de Sipe Sipe.  En la batalla de Hamiraya, el 13 de agosto, participaron en el ejército cochabambino más de cuarenta mil hombres, ocho piezas de artillería, trescientos fusiles, los demás armados con lanzas y garrotes. Fueron comandados por Francisco del Rivero y Eustaquio Días Vélez. La estrategia de la batalla fue descrita por Mendizábal planteando que el enemigo era tan numeroso en caballería que les pareció conveniente formar los batallones en cuadro para evitar alguna carga súbita. Como la situación era crítica y era peligroso pasar allí la noche decidieron atacar inmediatamente, actuando cada batallón por distinto rumbo para tomarlos por los flancos; este movimiento desconcertó tanto a los enemigos que abandonaron su posición ventajosa sin disparar. Pasaron los patriotas a ocupar otra altura al otro lado del río, pero el ejército real repitió la maniobra de atacar por la espalda y los costados. No esperaban este choque y se dispersaron las tropas insurgentes abandonando su artillería en el campo de batalla, tras lo cual la victoria del ejército real fue rápida. La tradición cuenta que se llevó a esta batalla la imagen de la Virgen de las Mercedes,  la misma que fue herida en el fragor del combate. También fue llevada a la Coronilla el 27 de mayo como símbolo de protección para las tropas insurgentes. Se trata de la misma, que hoy se encuentra en la Catedral a la derecha del Altar Mayor. 15 de agosto de 1811: ocurre el restablecimiento de las Autoridades Realistas en Cochabamba; el 16 de agosto el Cabildo de Cochabamba envía un oficio a la Junta Gubernativa del Río de la Plata que refleja el sentimiento que invade a los cochabambinos después de la derrota de Hamiraya.


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LOS VALLUNOS EN HECHOS ARMADOS Mes 14/09 14/11 nov. 18/12 16/05 17/05 20-21/06 13/08 6/08 29/10 16/11 16/11 27/01 17/01 18/01 26/03 23/05 24/05 27/05 2/06 7/06 22/03 18/06 29/09 14/11 16/02 25/05 29/11 16/04 8/04 mayo 2008 1/09 14/09 14/09 17/09 nov. 21/03 25- 27/04 agosto agosto dic. febrero julio dic. dic. marzo abril 19/09 octubre junio julio 13/08 10/10 15/10 20/11 21/11 23/07 8/08 24/09 16/10 marzo 14/01 29/01

DATOS DE HECHOS HEROÍCOS

Año 1810 1810 1810 1810 1811 1811 1811 1811 1811 1811 1811 1811 1811 1812 1812 1812 1812 1812 1812 1812 1812 1813 1813 1813 1813 1814 1814 1815 1816 1816 1816 1816 1816 1816 1816 1816 1816 1817 1817 1817 1817 1817 1818 1818 1818 1818 1819 1819 1819 1819 1819 1820 1820 1820 1820 1820 1820 1821 1822 1822 1822 1823 1824 1825 1825

Lugar Toma del cuartel Cbba. Aroma, primer triunfo Ocupación Chuquisaca Ocupación de La Paz Azafranal Pizacoma Chiviria, acción Huaqui Hamiraya o Sipe Sipe Sicasica 2a revolución de Cbba. Oruro Sitio de Chuquisaca Huanipaya Capipujo y Pintacala Agua de Castilla Samaipata Quirquiavi y Sacaca Quehuiñal (Pocona) Cerro de San Sebastián Sicasica Molles, Chuquisaca 3a revolución de Cbba. 4a revolución de Cbba. Perereque y Ancacato Ayhoma San Pedrillo Scz. La Florida, Santa Cruz Vilhoma Parangani Anihueloni, Ayopaya Ayopaya Charapaya Ulupicani y Palca Quillacollo Villar Anocaraire Santa Elena y Colpa Oruro-Willque Umayu Tapacarí Cochabamba Quillacollo Arque Río Puri Aiquile, Tenería Tapacarí Santa Rosa, Ayopaya Inquisivi. Huamachuma Altos de Siysi, Morochata Arcopunco, Tarata Quillacollo. Buenavista. Malpaso, Totora Machaca, Ayopaya Cabari, Ayopaya Buenavista Santa Rosa Provincia de Ayopaya La Paz Ayopaya Falsuri Palca, Ayopaya Última revolución Cbba La Paz

Alto Perú será libre porque Cochabamba lo quiere El 14 de septiembre de 1810 se produjo el levantamiento independentista en Cochabamba liderado por el coronel Francisco del Rivero

“NUESTRO HOGAR ES SAGRADO” MANUELA RODRÍGUEZ Heroínas Las mujeres salieron a las calles con sus hijos protestando contra los allanamientos gritando, “¡nuestro hogar es sagrado!”. Posteriormente se organizaron para tomar la colina de San Sebastián e implementar un contingente de resistencia ante la inminente toma de la ciudad por parte del ejército realista español.

w DAVID OVANDO textos + foto Opinión

“El Alto Perú será libre porque Cochabamba lo quiere” publicó la gaceta de Buenos Aires, tras la victoria libertaria del 14 de septiembre de 1810. En esa fecha se produjo la insurrección de Cochabamba encabezada por el coronel Francisco del Rivero, que con unos 1.000 milicianos del valle de Cliza ingresó a Cochabamba y tras rodear a la guarnición, arrestó y derrocó al gobernador intendente José González Prada. Tuvo entonces una efectiva y brillante participación don Esteban Arce. La batalla de Aroma dirigida por el mismo Esteban Arce el 14 de noviembre de 1810 dio a la causa de los patriotas una de las victorias más importantes de la independencia americana. Pero los patriotas

HORAS DURÓ LA GESTA HERÓICA DE LA BATALLA DE LAS HEROÍNAS Goyeneche cercó la colina de San Sebastián, donde se concentraba la resistencia de las mujeres y tras dos horas de combate capturó a las cabecillas, a las que luego ejecutó. En la llamada “masacre de San Sebastián” murió junto a más de doscientas personas, la esposa de Arce. Este episodio es uno de los más emblemáticos del proceso libertario nacional.

fueron derrocados por Juan Manuel Goyeneche cuando se dirigían a La Paz en la batalla de Huaqui. Goyeneche envió tropas para retomar Cochabamba y el gobernador Antezana de la ciudad se rindió ante la falta de soldados para defenderla. Fue entonces que se manifestaron las mujeres cochabambinas, encabezadas por una mujer ciega llamada Manuela Gandarillas junto las vendedoras del mercado, y consiguieron las llaves del depósito de armas y se replegaron al puesto de San Sebastián, en la colina. Goyeneche, el 27 de mayo de 1812 permitió el ingreso de sus tropas que por dos horas hallanaron Cochabamba. Requizaron los domicilios buscando a los líderes, incluyendo la finca de Esteban Arce, donde su esposa Manuela Rodríguez enfrentó a quienes que irrumpieron en su hogar.

LOS COCHABAMBINOS PARTICIPARON EN MÁS DE 70 BATALLAS Las tropas vallunas participaron en diversos lugares de la Audiencia de Charcas y de las provincias del Río de La Plata, en más de setenta batallas, las acciones heróicas de los insurgentes detuvieron siempre el avance de los ejércitos realistas, permitiendo la consolidación de la revolución emancipadora en todo el actual territorio nacional.


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La revolución y la gesta indígena Los criollos, espantados por la magnitud de la rebelión comandada por Tupac Amaru, se unieron a los españoles para frenarlos

LOS MOVIMIENTOS INDÍGENAS PRECEDENTES A LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN BOLIVIA // DR

w DENIS RICALDI Ilustración Judas Tadeo Andrade 1810

“...Desde el principio de su traición mandó y mandaba como rey, bajo el frívolo pretexto de ser descendiente legítimo y único, según va indicado de la sangre real de los Emperadores Gentiles, y con especialidad del Inca Felipe Tupac Amaru..." (Sentencia dictada contra José Gabriel Túpac Amaru, Cusco 15 de mayo de 1781). En 1780, cerca de doscientos cincuenta años de la llegada de los conquistadores españoles, en las tierras altas del Cusco, Apurimac, Arequipa, Tacna, Puno y el Alto Perú (Bolivia), se produjo el más importante levantamiento anticolonial del siglo XVIII. El levantamiento respondía a un proyecto societal y a una visión política, que se había desarrollado al interior de algunos sectores de la élite indígena, en la lógica de lo que John Rowe denomina “nacionalismo inca”. El movimiento comenzó en Cuzco en noviembre de 1780; Tupac Amaru declaraba la guerra a muerte a todos los españoles; convocó a los criollos a unirse a los indios contra los europeos, esta medida no prosperó ya que el movimiento era demasiado revolucionario para qué satisficer a alguien más que a los desposeídos. Los criollos, espantados por la magnitud de la rebelión, hicieron causa común con los españoles. Al movimiento le faltó ade-

más solidaridad entre los mismos indígenas, ya que muchos caciques no adhirieron e incluso se integraron a las fuerzas realistas. La rebelión fue sofocada en 1782. El saldo humano de la gran rebelión liderizada por Tupaj Amaru, fue el más impactante en la historia de los levantamientos, más de cien mil muertos de una población de 1.2 millones de personas (aproximadamente el 10 por ciento de la población total), que provocó un colapso demográfico en el sur andino. Las medidas de la Corona española para evitar nuevos levantamientos, inspirados en los ideales de Túpac Amaru, fueron inmediatas. El ministro de Indias, José de Gálvez, organizó un gran mecanismo represión en contra de cualquier aliado de la rebelión; contra los parientes de los dirigentes. Las medidas represivas contra los criollos fueron más leves, en un afán por reconciliarlos con la Corona. En términos políticos, una serie de medidas fueron implementadas para erradicar lo que se había percibido como un “nacionalismo inca”. En 1787 se abolió el cargo hereditario de curaca y se prohibió el uso de la vestimenta real incaica, la exhibición de toda pintura o iconografía de los Incas y el uso de símbolos precoloniales. El régimen colonial implementó medidas para mejorar la administración colonial y apaci-

guar el descontento de la población. En 1787 se estableció una audiencia en el Cuzco más receptiva y amigable con las demandas locales. Se abolió el reparto de mercaderías suntuarias y los corregimientos fueron reorganizados en intendencias, eliminando el cargo de corregidor tan resistido por la población. A largo plazo, estas acciones afectaron principalmente a la elite indígena, que fue despojada de sus fueros y privilegios. El sector que lograba comunicarse de mejor manera con los mestizos y criollos y defender los intereses de los indígenas fue desapareciendo paulatinamente, no sin ofrecer resistencia en interminables litigios que no pudieron detener la debacle de los curacas. Así, con el pasar de los años todos los pobladores andinos pasaron a ser indios sin distinción, aumentando el sentimiento de desprecio y humillaciones a medida que sus derechos eran socavados cada vez más. El importante papel de intermediarios coloniales que ejercían los curacas, truncado a fines del siglo XVIII. A su vez los criollos percibieron el riesgo que significaba movilizar a contingentes indígenas para realizar sus propios pedidos y reclamos. Esta constatación, tuvo consecuencias en la constitución de las repúblicas al final de las guerras de la independencia, configurando un proyecto político que excluía a los indígenas.

Si bien las rebeliones anticoloniales más conocidas desde la resistencia de Vilcabamba (1533-1572), aparecen en el siglo XVIII, a saber las de Juan Santos Atahuallpa y Túpac Amaru II, no significa que durante el siglo XVII y la primera mitad del XVIII no hayan surgido y desarrollado diversos movimientos rebeldes de pequeña escala o localizados en territorios específicos. Y en este caso, la diversidad es un término por demás adecuado, pues los movimientos anticoloniales hasta el de Túpac Amaru II, resaltan por el contenido sus reivindicaciones, composiciones sociales, características de liderazgo, ubicación y desarrollo. Así, tenemos el movimiento del mestizo Ramírez Carlos en 1620, la rebelión de los indios de Larecaja y Omasuyos en el Alto Perú en 1623, el levantamiento de Tucumán en 1632, y luego el de Pedro Bohórquez en la misma localidad en 1650, la intentona de Gabriel Manco Cápac en 1667, el levantamiento de Fernando Torote y de su hijo en la selva peruana alrededor de 1724 hasta 1737, la rebelión de Alejo Calatayud en Oropesa en 1730, y la conspiración de Juan Vélez de Córdoba en Oruro en 1739, entre otros. Poco después, en 1742, Juan Santos Atahuallpa puso en aprietos por casi una década al estado virreinal, lo cual sólo sería un presagio de un movimiento más articulado y de gran escala, como lo fue el de Túpac Amaru II. Si bien fueron numerosos los levantamientos, éstos se caracterizaron por su focalización, desorden interno, desorganización, pugnas y desgaste al no articular sus demandas con las de otras zonas y así avivar las intentonas rebeldes. En la mayoría de los casos, la Corona aplastó las rebeliones y ejecutó a sus líderes, incluso antes de que se iniciaran. Paradójicamente, las noticias de estos levantamientos o intentonas calaron hondamente en el imaginario social colonial, provocando un sentimiento de inseguridad latente. Es por ello que muchas de las “intentonas”, aunque solamente se trataban de simples arengas y conspiraciones vacías, hayan sido aplastadas con severidad por las autoridades virreinales.


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El duro inicio de la vida en república La población había diezmado con respecto a censos de años pasados y los oficios de los ciudadanos se centraban en pocos rubros artesanales, y marginales.

w JOEL VERA REYES textos + fotos Rodolfo Torrico

Humberto Solares y Gustavo Rodríguez, en su obra la ciudad de Cochabamba en el siglo XIX de 2008, señalan que esta ciudad no presentaba huellas muy profundas de los saqueos y episodios bélicos que trajeron consigo los 15 años de guerra contra España, hasta la creación de la República de Bolivia, sí resultaba muy evidente que los costos eran muy elevados en vidas humanas y en pérdidas económicas, que sirvieron para sustentar el conflicto bélico. Solares y Rodríguez indican, sin embargo, que la ausencia de estudios precisos sobre el impacto socioeconómico en “el mercado interior local y el universo que los estructuró”. Explican que la falta de seguridad por el conflicto bélico debilitó el desarrollo normal de las plazas comerciales y que en cambio se fue-

ron fortaleciendo “las ferias regionales de carácter itinerante” del comercio. Entonces Cochabamba se comenzó a conformar entre una población flotante-itinerante, forzada a abandonar su residencia urbana y buscar sitios rurales que les permitiesen prosperar en sus actividades económicas hasta, “incluso hacerse de tierras en medio del dislocamiento económico y social de las élites coloniales”. Los autores sugieren que justamente las élites criollas emergentes sacaron provecho y pasaron a reemplazar los espacios de sus similares ibéricos. Dejando a los indígenas rezagados en las zonas “rurales” del sur como Collpapampa y Caracota (hoy Calatayud y Aroma). Donde prosperaron con sus oficios artesanos como tejedores, sastres, zapateros, plateros y curtidores. Éste es el marco en que nació la ciudad a la república.

COCHABAMBA EN EL SIGLO XIX Y LA VIDA REPÚBLICANA DESDE 1825 Según el censo instruido por el Mariscal Antonio José de Sucre en 1826 la ciudad tenía 3.680 hombres y 1.602 mujeres, llegando a los 8.194 contando áreas rurales y a los evasores del régimen impositivo. Ésta cifra representa un 48 por ciento de la población calculada por la corona española en 1788 que daba cuenta de unos 15.000 habitantes, según los datos de Enrique Soruco en 1895, que citan Solarez y Rodríguez.


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La fuerza del espíritu criollo en la vida diaria de los valles El mayor elemento de la nacionalidad desde el inicio de la república hasta nuestros días es “la chola”. Esta mujer encarna la emancipación anterior a la de las revoluciones del siglo pasado

w TEXTO EXTRAÍDO DEL LIBRO “La importancia de vivir en Cochabamba”

Cierta vez llegó un lingüísta argentino de orígen belga sacudido en su conciencia latinoamericana por la guerra de las Malvinas, y resulta que nos buscaba intensamente a Urbano Campos y al Ojo de Vidrio, dos columnistas que por entonces escribíamos diariamente. El señor estaba muy interesado por el quechua y apuntó un par de observaciones muy importantes. La primera que el grado de penetración del quechua en la sociedad argentina, no se medía por el uso actual de vocabulario, sino por

cierta sintaxis caprichosa que se podía registrar muy adentro del hermano país; sintáxis que este experto encontraba en nuestras columnas diarias. Le explicamos que eso se debía a nuestra decisión de escribir sin estiramientos y en el lenguaje coloquial y cotidiano de la gente. Pero el asunto va más allá, porque es cierto que nuestro sintaxisnos delata: gracias a ella denunciamos nuestro orígen mestizo, es decir, proveniente de al menos dos fuentes: el español y el quechua. Lo bueno de esto es que, si bien la conquista y la colonia fueron procesos cruentos e injustos, al menos en la cocina y el lenguaje

fueron más bien un diálogo de paz, un verdadero encuentro que se tradujo en sabores enriquecedores y expresiones más ricas que las originales. Esta intuición sobre la cultura criolla tuvo su mayor expresión en la novela “La Ch’askañawi”, de Carlos Medinaceli. A partir de él, la valoración del espíritu criollo se fijó en la mujer como su máxima expresión, pues mientras el hombre se dejaba llevar por la molicie de la fiesta y la vidasedentaria de pueblo chico, la mujer acrecentaba sus virtudes de laboriosidad, producción y comercio destinadas a llevar adelante el núcleo familiar.

Símbolos. “La chola es la fuerza orgánica rejuvenecida que avanza desenvuelta y sin miedo hacia la ciudad y hacia el presente”. Carlos Medinaceli ESCRITOR

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Pérdida del mar, herida que no cierra La “guerra del salitre” o “del Pacífico” produjo la desmembración más dolorosa en Bolivia en 1879, tras la artera invasión del ejército chileno, calificada después como la más sanguinaria de América

w NÉSTOR TABOADA TERÁN Bolivia, Nación Privilegiada + fotos Torrico y Opinión

FERROCARRILES Y EL DURO GOLPE ECONÓMICO SOBRE LOS VALLES La guerra trajo consigo a Cochabamba una gran crisis de mercado para sus productos agrícolas. Primero por las devastadoras consecuencias económicas tras las acciones bélicas, y después por la incorporación del ferrocarril en occidente y la facilidad con la que los países vecinos podían distribuir sus productos en las zonas mineras nacionales. Mucho más rápidas que las mulas que partían desde Cochabamba.

La pobreza real de Bolivia es una constante desde la creación de la República. Lo contrario ocurrió con Chile, que logró a los pocos años de su independencia un despegue económico notable para Sudamérica. La explotación de las ricas minas de plata de Chañarcillo, del carbón de lota, el desarrollo de la agricultura pusieron a Chile muy por delante de Bolivia, a tal punto que careciendo Bolivia de crédito internacional, los empréstitos reales que el Estado los logró básicamente de los capitalistas chilenos. Ello explica por qué Chile pudo comprar armamento moderno antes de la Guerra, como los dos acorazados que definieron la campaña marítima. Si decimos que mientras los ingresos de Boli-

via sólo alcanzaban a $us 1.870.383, en 1879, y los de Chile llegaban a $us 14.031.867, resultará claro el desigual nivel económico de ambos países, y las posibilidades reales de ambos para la guerra, pues ésta no se hace con corajes personales. LA GUERRA DEL SALITRE

La más lesiva de las desmembraciones que sufrió Bolivia fue sin duda la de su salida al mar. El 14 de febrero de 1879, en pleno delirio de carnaval, sin previa declaración de guerra, al mando del coronel Emilio Sotomayor, el ejército chileno -"el más sanguinario de América", a decir del escritor Gabriel García Márqueztomó por asalto el puerto de Antofagasta, fundado por el general Melgarejo, respaldado por los barcos de guerra "Cochrane" y "O'Higgins", flanqueados por el "Blanco Encalada",

intimando rendición a los 60 soldados de la gendarmería y autoridades de la Prefectura. Dos días después ocupaba Caracoles y Mejillones sin resistencia. En Calama, un puñado de civiles, con Eduardo Abaroa a la cabeza, quiso poner freno a la conquista arrogante. Recién, en el mes de abril, el Gobierno chileno lanzó su declaratoria de guerra de agresión. La conquista del territorio boliviano fue lenta y pertinaz; no deja de tener relieve cierta población chilena infiltrada y capitales ingleses y chilenos que dominaban la explotación de riquezas naturales. El futuro Rey del Salitre, John Thomas North, había desembarcado en el puerto de Valparaíso en 1866, con sólo diez libras esterlinas en los bolsillos, y tiempo después príncipes, duques, políticos eminentes y grandes industriales, se

sentaban a la mesa de su mansión en Londres. Después de la toma del Departamento del Litoral por el ejército chileno, funcionarían un centenar de oficinas salitreras de propiedad inglesa. La guerra la ganó el Reino Unido. Siempre fue Chile la ficha clave de los intereses británicos en América del Sur. Comprometida la República del Perú por el Tratado de Alianza Defensiva, se vio involucrada en el conflicto, no sin antes agotar las gestiones diplomáticas de paz, que Chile rechazaba de continuo. La superioridad militar del agresor fue incuestionable frente a los dos países aliados desprevenidos. Tenía en pie de guerra a 13.000 soldados entrenados, y los ejércitos boliviano y peruano juntos ascendían a la mitad de aquellos efectivos, 6.232 reclutas movilizados.


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El fugaz paso de los tranvías Irrumpieron en las calles de Cochabamba a principio del siglo pasado y, en la segunda mitad, fueron desplazados por el automóvil. JOEL VERA REYES fotos Torrico, Crespo y Morrison

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En imágenes. 1. Moderno El moderno tranvía pasa por la acera norte de la plaza principal 14 de Septiembre, rumbo al norte por la calle España. Colección Allen Morrison.

2. Primera Clase El vagón número 3 del servicio de Tranvías Urbanos de la ciudad de Cochabamba hace un alto en la calle España, en 1925. Colección Rodolfo Torrico.

3. Vista aérea

6. Pasando el río

Una panorámica del recorrido del tranvía por la acera norte de la Plaza. Coleccíón Renato Crespo.

El primer tranvía de servicio en el tramo Cochabamba-Quillacollo atraviesa el río Rocha durante su recorrido inaugural. Crespo.

4. Ingreso El tranvía ingresa a la Plaza Principal por la calle General Achá. Al fondo la iglesia de la Compañía. Torrico.

5. Incidente Ciudadanos participan de la incorporación del tranvía tras un percance en la Plaza, frente al actual Concejo Municipal. Torrico.

7. Auxilio Un vagón ambulancia presta auxilio y traslada pacientes desde la Chimba hasta la ciudad. Torrico.

8. La maestranza Un grupo de obreros en la sección Maestranza del tranvía, ubicada donde hoy es Elfec. Torrico.

La luz eléctrica, el teléfono y el tranvía aparecieron casi al mismo tiempo en la ciudad de Cochabamba. El servicio de Luz y Fuerza Eléctrica libró la primera instalación de alumbrado público por primera vez el 14 de septiembre de 1908 y ese mismo año inició el estudio que, dos años después, se materializó en el primer servicio de transporte urbano en tranvía hacia Quillacollo, gracias a la misma fuente de energía para su locomoción. Paralelamente el servicio de teléfono, que la empresa Peña y Cía había tendido sus primeras líneas ya en 1900 (sin mucha repercusión), encontró en los pilares de alumbrado eléctrico su mejor aliado y en ese mismo año (1908) desarrolló la capacidad pa-

ra tender 200 líneas, incluso fuera de la ciudad (El Heraldo, nº 5438, 14/09/ 1908). Y hasta 1915 se instalaron centrales de teléfono en Quillacollo. Sacaba, Cliza. Punata, Arani y Tarata, según el investigador Humberto Solares. Posteriormente un decreto para incrementar los impuestos al servicio de tranvías en 1949, durante el gobierno de Mamerto Urriolagoitia, marcó la sentencia a muerte de este emblemático activo urbano “llajta masi”. Tras la revolución de 1952 la condena fue ejecutada por el veloz automóvil y sus vías sepultadas por el asfalto. Hasta hace poco sus vías se veían a flor de tierra en la plaza principal, en la calle España y en la plaza Sebastián Barba de Padilla. .


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PRISIONEROS DE GUERRA QUE DEJARON HUELLA ENTRE LA POBLACIÓN DE LOS VALLES // Zulma Camacho

El valle de Cuculi, a poco más de 65 kilómetros de Cochabamba, quedó para siempre en la retina de los ojos de más de un centenar de soldados paraguayos que llegó a las cercanías de Irpa Irpa en Capinota a un campo de confinamiento, cuya existencia se develó 75 años después del armisticio de la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. Los prisioneros de guerra, que cayeron tras su derrota en batallas de una dolorosa guerra, llegaron al valle para cultivar verduras y hortalizas destinadas al aprovisionamiento de tropas bolivianas en el campo de batalla. En este valle se instaló un molino de impulsión hidráulica, “Harina la Flor”, donde llegaba todo el grano de Quillacollo para después ser transportado en tren. El ferrocarril salía desde la estación de Irpa Irpa hasta Potosí y luego la carga era llevada en mulas y burros hasta el frente de batalla, relató el presidente del Comité Cívico, Ober Jiménez, cuando confirmaba la existencia del lugar de confinamiento. Un lugar, sin duda, muy especial en un valle tan cálido como cada uno de sus habitantes. Los ancianos de Cuculi recuerdan que los pilas se integraron a la comunidad y su permanente buen humor daba la medida de su bienestar pese a su condición de prisioneros. Los pobladores no pueden precisar hoy dónde se alojaban los prisioneros, pero muchos creen que en el sótano de la hacienda existía un túnel que conducía a los socavones de una mina, que servían para acomodar a los paraguayos, de los que cinco están enterrados en el cementerio de Capinota. Los demás, como muchos ex combatientes bolivianos presos en Paraguay, habrán contado a sus descendientes sus vivencias en el valle de Cuculi hace 75 años.

Una espera que se hizo eterna

La Guerra del Chaco vio a jóvenes cochabambinos ofrecer su vida a la patria. Cientos de “pilas” forjaron aquí obras y hasta familia

w Joel Vera Reyes textos + fotos archivo Opinión

Pañuelos blancos agitados al viento con la trémula promesa del retorno. Una banda, que cambia las triunfales notas de una diana por otras más parecidas a un réquiem, suena en las estaciones de todo el valle. Es la convocatoria a defender la patria. Adolescentes los más, algunos casi niños, apuran un eterno abrazo, un beso y hacen infinito su adiós. El tren parte lentamente para perderse en el horizonte y, en el andén quedan madres, padres, hermanas, novias y recién casadas dispuestas a guardar vigilia por los siguientes tres años. Es el 10 de mayo de 1933 y Paraguay acaba de declarar oficialmente la guerra a Bolivia, pese a que las hostilidades en la frontera comenzaron seis meses

antes. Los soldados ignoraban entonces: 57.000 de los 255.000 combatientes, que partieron de todo el territorio boliviano, no volverían a ver a sus familias. La malaria, el hambre, la falta de agua y el intenso calor fueron causa de su muerte. Otros 27.000 llegaron presos a tierra paraguaya. De ellos, muchos jamás retornaron a su patria. Otros sí, volvieron a Bolivia. Con heridas restañadas por el amor y una nueva familia a cuestas. En Cochabamba, al igual que en todo el país, la incansable espera pese a la falta de información y el dato de los prisioneros en tierra enemiga fueron la llama de la esperanza en muchas familias que, hasta hoy, no se ha podido apagar. Algunas abuelas siguen encendiendo una vela para señalar el camino de vuelta del ser amado.

La desesperanza derivó en la locura de muchos quienes quedaron en la retaguardia. Existen ya leyendas, como aquella denominada la “k´ara ñuñu”, en alusión a una joven vendedora de chicha de Quillacollo que, aguardando el retorno de su esposo desde el Chaco, enloqueció y se convirtió en una mujer andrajosa semidesnuda que veía a su marido en todos los rostros de hombres que transitaban por la calle. O a la legión de mujeres que aguardaron hasta el final de sus días por sus héroes y algunas que, 78 años después, esperan aún el retorno del compañero que partió para defender a su patria. Los soldados que volvieron al país sobreviven la posguerra todavía combatiendo el olvido y la indiferencia, a veces la falta de amor solidario y la austeridad de pensiones magras.


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Historia

MEDIDAS DE LA REVOLUCIÓN

LA REFORMA AGRARIA La Reforma Agraria en Bolivia, el año 1952, permitió a los campesinos la posibilidad de ser propietarios de sus tierras y dejar de ser pongos de los grandes latifundistas que administraban propiedades de gran extensión. Los resultados sociales son la creación de una clase de pequeños y medianos agricultores que desplazan la hegemonía de los latifundistas. Las críticas a la reforma agraria se relacionan con la poca productividad.

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LA DEPRESIÓN DE LA GUERRA DEL CHACO

Los orígenes de esta revolución se encuentran en la Gran Depresión y la derrota de Bolivia en la Guerra del Chaco. La Gran Depresión debilitó a la Gran Minería que auspició el ingreso del Estado a la economía a través del control de divisas y cupos de exportación de estaño. A su vez, la derrota sufrida por Bolivia en el Chaco demostró las limitaciones del modelo político vigente hasta entonces, agotó a los partidos políticos tradicionales y puso en evidencia la fragilidad del Estado boliviano. EL MNR Y PAZ ESTENSSORO EN 1951

El 21 de julio de 1952 se otorga el voto universal. A los analfabetos y a las mujeres se les otorga el derecho al sufragio. El voto universal concedió el derecho a la participación en las elecciones a todos los bolivianos mayores de 21 años cualesquiera sea su sexo, instrucción, ocupación o renta.

El año 1951, el MNR obtiene un triunfo parcial en las elecciones. La ley electoral establecía que el Congreso Nacional debía elegir al Presidente de la República entre los tres partidos políticos más votados: el MNR, PURS y FSB. Ese año se forma una Junta Militar de Gobierno para evitar la llegada al poder del MNR, la misma que se enfrenta una insurrección en su contra. En La Paz y Oruro ocurren enfrentamientos callejeros entre el 9 y 11 de abril, derrotándose al ejército, con un saldo de 490 muertos. Se forma un Gobierno provisional a cargo de Hernán Siles Zuazo junto a Juan Lechín Oquendo, que asume el mando hasta el regreso de Víctor Paz Estenssoro desde su exilio en Argentina.

REFORMA EDUCATIVA

LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA (COB)

EL VOTO UNIVERSAL

El nuevo Código de la Educación dictado el 20 de enero de 1953, mediante decreto supremo, determinó modificaciones importantes en la estructura educativa boliviana. Se instauró la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza primaria y se puso énfasis en el sistema escolar campesino con el incremento de núcleos escolares y normales rurales. Además se inició un programa de alfabetización.

La Central Obrera Boliviana (COB) fue creada en abril de 1952. Fue importante en la consolidación del Gobierno del MNR, permitiendo la participación de los sindicatos y sus dirigentes en el gabinete. A través de la COB se instaló el poder de los sindicatos de Bolivia. LA NACIONALIZACIÓN DE LAS MINAS

El 31 de octubre de 1952 la propiedad de las empresas mineras, incluyendo las minas de estaño de Patiño, Hoschild y Aramayo. Estas fueron nacionalizadas e integradas en una nueva empresa estatal (Comibol).

La revolución histórica de 1952 La participación de Cochabamba fue fundamental por su desarrollo cultural y productivo ligado íntimamente a la tierra

w CARLOS CORDERO textos + fotos archivo Opinión

Cochabamba durante la época colonial ha tenido una importancia fundamental en lo que ha sido el sostenimiento alimentario en su tiempo y luego en la época republicana. Siempre se la ha conocido como “el granero de Bolivia” y aquí se ha desarrollado una élite agraria, feudal, hacendaria, con raíces desde la colonia, y al mismo tiempo un campesinado que no estaba estrictamente sometido a estas condiciones feudales (siervo-señor feudal); y de igual manera había una conciencia y desarrollo cultural diferente al resto del país. Durante el 52 el oriente, norte y el sur del país prácticamente no existían, eran regiones inexploradas sin desarrollo ni base social, sin una élite económica qué explotar, excepto la comercialización de la castaña y la goma en Beni y Pando que fueron muy efímeras. En el caso de la Reforma del 52 hay hitos importantes que mencionar como el régimen de la tie-

rra y la Reforma Agraria. Por lo tanto, las medidas de reestructuración van a tener uno de los intelectuales cochabambinos más importantes: don Wálter Guevara Arze y la Tesis de Ayopaya. Su contenido ideológico va a direccionar los cambios más importantes en la tenencia de la tierra que se produjeron en Cochabamba. LA MIGRACIÓN. Otro aspecto fun-

damental es que Cochabamba

Análisis. “En Cochabamba el campesinado no estaba estrictamente sometido a las condiciones feudales”. Carlos Cordero POLITÓLOGO

había sido un lugar de migración selectiva durante muchos años, desde la época colonial con los quechuas hasta la época republicana de extranjeros europeos que traían tecnología vinculada a la explotación de la tierra. Todos estos elementos hacen que en ese momento se presenten cambios estructurales en el país. LA ECONOMÍA. Se plantea la transformación del Estado y del régimen económico porque la economía de Bolivia estaba sostenida en dos pilares: la explotación minera y la explotación agrícola. La última estaba concentrada en Cochabamba, muy poco en Chuquisaca y prácticamente el resto del país era inexistente. La economía minera estaba en La Paz, Potosí y Oruro; Cochabamba era lugar privilegiado, por eso la enorme influencia y su protagonismo en la década del 50. Además que va a sufrir las transformaciones más importantes de tierra, porque en el altiplano eran muy pocas tierras agrícolas, sobre todo eran mineras. Por eso la importancia de Cochabamba en la revolución del 52.


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LAS DICTADURAS Y LA DEMOCRACIA

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Regímenes autoritarios y grupos contestatarios Carlos Cordero fotos archivo Opinión

Quizás por sus condiciones mediterráneas, Cochabamba ha tenido siempre un papel protagónico que ha motivado al cochabambino a tratar de trascender siempre sus fronteras. En los regímenes autoritarios, uno de ellos también ha sido protagonizado por un cochabambino, René Barrientos Ortuño, en un hecho absolutamente novedoso que la historia recuerda como el “pacto militar-campesino”. Curiosamente esta alianza entre las FFAA y los sectores agrarios, campesinos, que protagonizaron la revolución del 52, permitió que durante la década del 60 Cochabamba gobernara el país a través de Barrientos. Gobernar un país a desde las FFAA era parte de una especie de tendencia continental en el mundo de los gobiernos autoritarios. Como fenómeno contestatario surgieron extraordinarios intelectuales cochabambinos que se convirtieron en la resistencia intelectual y objetiva. Muchísimos cochabambinos sufrieron el rigor de estos gobiernos militares autoritarios y también se desarrolló un tipo de pensamiento democrático de izquierda. Sin embargo Cochabamba también des-

arrolló las resistencias más férreas en defensa de la democracia. No solamente los actores y sectores políticos y sociales se resistieron a las dictaduras, también el ciudadano de a pie, el hombre y mujer comunes supieron desarrollar células independientes, valerosas y patrióticas que se opusieron desde la universidad, los barrios y las organizaciones cívicas. Una de las más sentidas víctimas de las dictaduras fue Marcelo Quiroga Santa Cruz. Incluso los medios de comunicación llegaron a ejercer gran influencia sobre el rumbo que adoptaron en su momento las diferentes dictaduras, que sin dudarlo se estrellaron contra medios de comunicación, dirigentes sindicales y sectores civiles de distinta índole con las consecuencias sabidas, como la masacre de Tolata durante el Gobierno de Hugo Banzer en la década de los setentas. Los cochabambinos también estuvieron presentes en la vuelta a la democracia, primero en una intento por reestablecerla con Wálter Guevara, pero después también con una especie de herencia de otras iniciativas militares por volver al sistema democrático, pero que designó curiosamente a otro cochabambino, Guido Vildoso, para hacerlo.

RENÉ BARRIENTOS EL PACTO MILITAR CAMPESINO En julio de 1966 René Barrientos fue elegido presidente ya como civil. Se vio obligado a depender de los militares para poder enfrentarse a los movimientos guerrilleros que se instalaron en las regiones montañosas del país.

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HUGO BANZER SIETE AÑOS DE DICTADURA Hugo Banzer. Gobernó el país dos veces (1971-1978; 19972001), la primera como dictador y la segunda electo democráticamente. Fue dictador por siete años, en una época de prosperidad económica aparente gracias al endeudamiento internacional.

03 JUAN JOSÉ TORREZ SECUESTRO Y ASESINATO El general Juan José Torrez se caracterizó por adoptar una posición explícitamente antiimperialista y llevar adelante medidas que significaban profundos cambios económicos y sociales.

04 JUAN PEREDA ASBÚN EL FRAUDE El 24 de noviembre de 1978, el general David Padilla, perteneciente al fuerte sector nacionalista-popular del Ejército boliviano, derrocó al general Juan Pereda Asbún, con el fin de establecer un Gobierno democrático.

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LUIS GARCÍA MEZA NARCOTRÁFICO Y MUERTE El 17 de julio de 1980 un grupo de militares estrechamente ligados al narcotráfico, liderados por Luis García Meza y su lugarteniente Luis Arce Gómez con apoyo activo de la dictadura militar argentina y la acción de un comando terrorista, protagonizaron un golpe militar.

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GUIDO VILDOSO CALDERÓN LA VUELTA A LA DEMOCRACIA En julio de 1982 el sector militar que respondía a García Meza volvió a intentar un golpe de estado fallido, que provocó la caída de Torrelio Vila y su reemplazo por el general Guido Vildoso Calderón, con el mandato de comenzar a organizar la transición hacia un régimen democrático.

GARCÍA MEZA Y MARCELO

PARIENTES EN COCHABAMBA Podría usarse un juego de palabras que dice “¿quién no tiene un pariente cochabambino?”, las relaciones familiares son importantes. García Meza no sólo tenía relaciones con Quiroga porque provenían de un mismo lugar, si no también con Lidia Gueyler Tejada, eran primos. La política genera este tipo de lazos y era además una sociedad más pequeña. A pesar de ello no existen en la historia pensamientos únicos, se han desarrollado diversidad de visiones que a veces se han visto enfrentadas, estos tres tipos de acción y pensamiento que acompañaron distintos procesos en el país, por ejemplo. Gueyler que fue gran militante del MNR, García Meza que era un hombre de las FFAA una institución fuerte en aquella época y Marcelo Quiroga que nadie puede negar que fue una luz de lo que es el pensamiento democrático y de izquierda; toda la izquierda boliviana hoy día es tributaria del pensamiento de Quiroga Santa Cruz y no estoy diciendo de la revolución, si no de su pensamiento democrático de izquierda porque él defendió las libertades ciudadanas frente a las dictaduras y participó de procesos electorales para tratar de conquistar el poder democráticamente, fue parte de un parlamento que es la expresión de la democracia, por lo tanto inclusive el MAS es tributario de su acción y pensamiento.

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PARADOJA UNO PRESO, EL OTRO SIGUE VIVO Paradójicamente hoy García Meza está preso, expresión de que el autoritarismo no tiene cabida en el país. Pero sí las formas democráticas. Inclusive el presidente Morales que, si bien reivindica su origen orureño, toda su vida sindical la ha realizado en el trópico cochabambino, toda su formación política contemporánea la ha desarrollado ahí. Y no es sólo consecuencia de la migración o de la producción cocalera en el Chapare, si no que es toda una generación, un sector social, los desplazados de la zona andina, producto de las políticas del 21060 vienen a Cochabamba y él es uno de una generación y de una corriente política. Algunas personas como Filemón Escóbar se fueron a trabajar en el trópico cochabambino porque sentían que el sindicalismo había cumplido como un ciclo y estaba surgiendo un nuevo fenómeno político que eran los movimientos sociales, campesinos, y no se equivocaron porque ellos a través de elecciones finalmente llegaron al poder. Vemos cómo más que el pensamiento, el ser de vivir y conocer la realidad en Cochabamba alimenta un tipo de voluntad en muchos bolivianos que los ha llevado a protagonizar la política del país. 8.000 MUERTOS SEGÚN AMNISTÍA INTERNACIONAL Según amnistía internacional entre 1966 y 1968 se ejecutaron en Bolivia entre 3.000 y 8.000 asesinatos por parte de escuadrones de la muerte. Incluida la llamada Masacre de San Juan en la que miembros del Ejército de Bolivia atacaron a la población indefensa de los centros mineros de Catavi, Siglo XX. 8 PRESIDENTES ENTRE DEMOCRACIA Y NARCODICTADURA

La caída de la dictadura de Banzer y la asunción del gobierno democrático de Siles Suazo en 1982 Bolivia; se debatió en una puja de sectores, incluso dentro de las Fuerzas Armadas, entre aquellos que intentaban volver a la democracia y aquellos que buscaban profundizar la dictadura.


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LOS ACTORES REGIONALES

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Entre la hegemonía política y el control social en Cochabamba MARÍA TEREZA ZEGADA Politóloga + fotos Opinión

EVO MORALES PRESIDENTE DE BOLIVIA Como dirigente sindical que luego se convirtió en diputado nacional y máximo dirigente de la mayor fuerza política del país, Evo Morales es uno de los actores más influyentes en el desarrollo político y social de la ciudad de Cochabamba en las dos últimas décadas. Hecho que se ha repetido en el occidente del país con su partido político.

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MANFRED REYES VILLA EX PREFECTO DE COCHABAMBA Como el alcalde más exitoso en cuanto a la preferencia del electorado en la ciudad de Cochabamba, Manfred Reyes Villa intentó repetir su éxito en niveles nacionales logrando consolidarse como la tercera fuera del país a inicios del nuevo milenio. En la esfera departamental tuvo más éxito e incluso superó, ganando las elecciones prefecturales, al MAS, sin embargo su mandato fue revocado.

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ÓSCAR OLIVERA DIRIGENTE FABRIL El dirigente fabril se erigió como el referente del frente de rechazo a la empresa capitalizadora del servicio de agua potable Aguas del Tunari, y como el líder naturtal del movimiento que luego se conoció como “la guerra por el agua”. Óscar Olivera conformó la “coordinadora del agua” y otros ensayos similares con distintas demandas.

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DE LA GUERRA DEL AGUA AL 11 DE ENERO DE 2007

TITO SOLARI ARZOBISPO DE COCHABAMBA El Arzobispo de Cochabamba participó activamente como mediador en los hechos sociales locales pregonando siempre la tolerancia y el diálogo como el mejor camino para alcanzar el entendimiento entre los sectores en conflicto. Sus consejos tuvieron éxito en la mayoría de la veces, aunque en otras no pudieron evitar los hechos de sangre.

MÁRTIRES EN LA CIUDAD

JUAN TICA C. Muerto el 11-07-10 Era un campesino con base en el trópico de Cochabamba. Murió en ciscunstancias poco claras, aunque tras su muerte presentaba una herida de bala.

LUCIANO COLQUE Muerto el 11-07-10 El campesino murió tras agonizar por varias semanas, tras haber quedado en estado vegetal, producto de una golpiza por parte de los citadinos.

REDACCIÓN Ambos hechos marcaron la primera década

del nuevo milenio en Cochabamba por el luto, por la intolerancia y por el poder que demostraron los movimientos sociales de los sectores populares y organizados, así como los de la gente “acomodada”. Ambos eventos vieron en acción a los dos actores urbanos en hechos distintos: primero como aliados para sacar de la ciudad a la empresa privatizadora responsable de la dotación del servicio de agua potable y alcantarillado Aguas del Tunari, durante la denominada Guerra del Agua en 2000; y después como enemigos, cuando la ciudad fue tomada por miles de campesinos que demandaban la renuncia del entonces prefecto del departamento Manfred Reyes Villa. Sectores afines a la ex autoridad decidieron echar a palos a los campesinos y se enfrentaron en una batalla campal en pleno centro de la ciudad, dejando un saldo de tres muertos, dos campesinos y un joven citadino.

CRISTIAN URRESTI Muerto el 11-07-10 Fue arrancado de las manos de sus familiares y ahorcado tras haber resultado gravemente herido a machetazos por un grupo afin a campesinos.

ERNESTO DAZA Muerto el 2000 Reclamaba cerca de la avenida Aroma, al sur de la ciudad, durante “la guerra del agua”. Una bala de grueso calibre impactó en su rostro y lo mató.

Si algo define la identidad social cochabambina es la falta de identidad, o más bien la convivencia de múltiples identidades. Esta situación tiene profundas raíces en la memoria histórica ya que, al constituirse Cochabamba en un lugar de paso y por su ubicación geográfica -al centro del país-, así como por el rol que jugó tanto durante la colonia como en la vida republicana, acogió de manera temporal o definitiva a una serie de migrantes quienes, al mismo tiempo que se integraban a la sociedad regional, trasladaban sus propias cosmovisiones y las reproducían, a menudo reproduciendo sus propias particularidades. Esta, entre otras, es una de las razones que han dificultado la construcción de un proyecto de región conjunto. Los actores sociales cochabambinos no han logrado cohesionar tras de sí una visión común de las necesidades, el desarrollo ni proyecciones capaces de unificar a la sociedad regional y crear un imaginario común. Los conflictos sociales o los enfrentamientos con el Gobierno, en ocasiones han logrado unir a los cochabambinos pero coyunturalmente, una vez resueltos los problemas, vuelven a su habitual dispersión. Una entidad social que por su naturaleza podría convocar a los cochabambinos detrás de un derrotero común, como el Comité Cívico, ha permanecido deslucido prácticamente durante toda su historia, con episódicas acciones exitosas, y con demandas y resultados muy puntuales y limitados como obras de infraestructura o atención a reivindicaciones postergadas, y por lo mismo con escasa capacidad de movilizar y lograr objetivos de mayor alcance. Un ejemplo es el famoso proyecto Misicuni,

que tuvo origen en los años 40, y casi sesenta años después, aún no logra concretarse. Este escenario de fragmentación social, y ausencia de construcción simbólica de una identidad y una interpelación que dé cuenta de la “cochabambinidad”, es matizada en el ámbito político por una suerte de polarización política que ha signado el escenario cochabambino en los últimos años. Así, si bien durante la década de los ochenta y noventa, la votación en Cochabamba no era muy distinta a la preferencia electoral nacional a partir del 2002, y particularmente después de la llegada de Evo Morales a la Presidenciam, está fuertemente signada por la presencia de dicho partido sobre todo en el área rural y que se refleja en los resultados departamentales. Aunque, paralelamente, otra fuerza política como la que articuló Reyes Villa en su momento, se impuso también de manera contundente sobre todo en la ciudad capital generando un escenario político polarizado. En un caso, la fuerza proviene del líder cocalero y de las organizaciones campesinas que dieron origen al instrumento político, fundamentalmente en el trópico; en el otro caso, el hábitat de crecimiento del liderazgo de Reyes Villa fue el ámbito municipal citadino ligado a las aspiraciones progresistas urbanas de sus habitantes. La predominancia de esta polarización política, por sobre la convivencia democrática de sus habitantes, generó situaciones de grave enfrentamiento como la acontecida el 11 de enero del 2007 que puso en cuestión el mito de mestizaje, y del “crisol” de nacionalidades que parecía caracterizar a la historia de los cochabambinos activando inclusive expresiones de racismo.


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COCHABAMBA SE HA CONVERTIDO EN EL EJE DE LAS ACTIVIDADES NACIONALES E INTERNACIONALES DEL ACTUAL GOBIERNO // REDACCIÓN

La llajta, cuna del proceso de cambio Después de 500 años de espera la figura simbólica de un indígena emerge como la encarnación de la promesa del retorno

w JOEL VERA REYES textos + foto Archivo Opinión

La mirada fija en el horizonte, el rostro petrificado. Un discurso en el aire, una promesa, y finalmente la banda le cae sobre el pecho. Un abrazo cerrado, los puños se contraen y la mirada se inunda. ¿Rabia, felicidad, incredulidad, todo junto?, sólo él lo sabe. Hasta las piedras se ablandan, hasta un indio se puede emocionar, hasta un Presidente puede llorar. Alrededor cientos que abarrotan el Palacio Quemado lo aplauden; afuera, en la plaza Murillo miles lo ovacionan; por la televisión, millones observan la promesa cumplida, el “Pachacuti”, Tupac Katari. El sueño del eterno retorno, la vuelta convertido en millones en un hecho mágico, esta vez político. Los millones lo observan, a favor y en contra no importa. Después de 500 años, el hombre más importante de Bolivia es de cuna humilde, de la clase trabajadora y de raza indígena. Era la tarde del 22 de enero de

2005 cuando Juan Evo Morales Ayma, nacido en Orinoca-Oruro, el 26 de octubre de 1959 se convertía en el octogésimo cuarto Presidente de Bolivia y en el primero de ese origen. Un mes antes, en las elecciones de 2005 (18 de diciembre), Evo Morales obtuvo casi el 53.4% de los votos, lo que le permitió acceder a la Presidencia de la Repú-

El cambio. “La piel del Estado ha cambiado. Ahora el honorable, el funcionario son como el pueblo, ya no de terno” Carlos Cordero POLITÓLOGO

blica logrando ser el tercer mandatario boliviano en la historia de la República elegido por mayoría absoluta de votos. El primero fue Hernán Siles Zuazo en 1956 y el segundo, Víctor Paz Estenssoro en 1960. En 1981, cuando emigró al Chapare fue cuando el fútbol y su infancia le abrieron paso como dirigente, luego como máximo representante de los cocaleros (ASP), luego de IU; después como líder del MAS-IPSP. Luego llegó al Parlamento como diputado por esta sigla y finalmente comandó la primera fuerza política boliviana, con la que llegó a ser Presidente. La clave del proceso radica en la mezcla de las migraciones desde el altiplano hacia el trópico de Cochabamba, donde los cocaleros emergieron como una de las fuerzas más importantes del país y desde allí, junto a otros líderes y movimientos sociales, se gestó el denominado “proceso de cambio”, cuyo surgimiento y esplendor se elaboró desde este valle y se proyectó al país.

La reivindicación del lugar que vió nacer el proyecto que actualmente lidera el gobierno nacional y el denominado proceso de cambio es evidente, según el analista político Carlos Cordero, en la elección de Cochabamba como la sede de los eventos más importantes nacionales e internacionales, así como los de orden local. Incluso señala que tanbién las negociaciones con sectores sociales y líderes políticos se trasladan hasta este valle precisamente por el carácter simbólico que ha cobrado el departamento y particularmente la ciudad, donde se desarrollan una serie de actividades oficiales, que hasta hace poco tenían lugar casi fijo en la sede de gobierno de la ciudad de La Paz. Según Cordero esta práctica le ha devuelto a Cochabamba su protagonismo político y económico en el concierto nacional. EL APUMALLKU Un día antes de convertirse en presidente de Bolivia, el 21 de enero de 2006, Evo Morales asistió a una ceremonia religiosa en las antiguas ruinas de Tiahuanaco donde fue coronado Apu Mallku o "líder supremo" por varios pueblos indígenas de Los Andes y recibió regalos de representantes de grupos indígenas de América Latina y del mundo. Ésta fue la primera vez desde la coronación de Tupac Amaru (1545-1572), el último inca de la dinastía rebelde de Vilcabamba y ancestro de José Gabriel Condorcanqui en que se otorgó este título. Dos siglos y 24 años atrás, la noche del 9 de noviembre de 1781, Tupac Katari fue preso y sometido a tortura, para luego ser ejecutado, descuartizado y mostrado en partes en señal de “escarmiento a los indios” que habían cercado dos veces La Paz en rebelión ante el yugo español y dejar la promesa: “A mí sólo me matarán... pero mañana volveré y seré millones”. Morales fue uno de los fundadores del Instrumento Político Para la Soberanía de los Pueblos (IPSP) y el MAS con los que lideró gran parte de las protestas sociales en las dos últimas décadas, con demandas como la nacionalización de los hidrocarburos y empresas estratégicas que el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993 a 1997) había privatizado. Evo ha despertado interés en el mundo por ser el Primer Mandatario de origen indígena en la historia de Bolivia y por su propuesta de realizar cambios radicales en las estructuras de la administración del país.

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EL SIGLO XIX DEJÓ MALOS RECUERDOS DESDE SU INICIO PARA LOS COCHABAMBINOS // HUMBERTO SOLARES

De la hacienda a la aldea La timida busqueda de mercados para colocar la producción agrícola de los valles.

w HUMBERTO SOLARES textos + fotos Torrico

A fines del siglo XVIII Cochabamba ya había adquirido los trazos de la geografía social que le caracterizarían en el siglo siguiente y hasta la primera mitad del siglo XX. Eran distinguibles dos grandes zonas geográficas: por una parte, los valles centrales cerealeros (valles: Bajo, Alto y Sacaba) donde se ubicaban las mejores tierras y haciendas, los principales núcleos urbanos, los talleres y obrajes, y donde se emplazaba el centro nervioso de la vida económica de la región, el sitio de convergencia de mestizos y hacendados de sangre hispana que competían

por controlar la red ferial, unos, y otros, por captar ingresos por rentas y copar las redes de comercio a larga distancia. Por otra, los valles fluviales y punas que se desempeñaban como corredores comerciales entre altiplano y valles centrales y los valles sur andinos además de los yungas de Totora y aledaños, donde, las fuerzas del mercado alternativamente buscaron en la coca, y no en el maíz, la opción de desarrollar un activo comercio favoreciendo de esta forma la supervivencia de relaciones de producción serviles y costumbre férreamente coloniales hasta bien avanzada la etapa republicana. El delicado equilibrio entre una superestructura oligárquica,

-la República señorial que formalmente ejercía el poder- y una República de productores mestizos, que hacían funcionar efectivamente esta contradictoria formación social, no se perturbó con la destrucción de los símbolos visibles del colonialismo y la apertura formal a un modelo de Estado independiente a partir de 1825, pues Cochabamba tanto con relación al Estado colonial como con el republicano continuó siendo una tierra de infracciones tributarias, singularidades en su estructura agraria y originalidades en su activo mercado interno, que en el altiplano y otras regiones más conservadoras, hubieran sido subversivas y directamente inviables.

El siglo XIX comenzó en los valles cochabambinos con malos presagios: una terrible sequía seguida de una pandemia diezmó a la población, haciendo del año 1804, uno nefasto para la región. Luego vino la caída de la economía del tocuyo con la apertura de Buenos Aires al comercio inglés. Siguió, a partir de 1809, la prolongada guerra por la independencia que significó un elevado costo en vidas humanas y recursos, incluyendo el saqueo de la ciudad y otros poblados en varias oportunidades, a lo que siguió el declive de la industria artesanal y la casi ruralización de la región, La conocida descripción que hizo de Cochabamba y sus alrededores Alcides D'Orbigny en 1830, no fue fundamentalmente diferente a la que nos proporcionó Francisco de Viedma 52 años antes (1778), pese a que en este medio siglo, la ciudad padeció crisis económica, guerra y alteraciones en su estructura social, que afectaron sobre todo a sus sectores más empobrecidos: así en la descripción de D'Orbigny, se repite idénticamente ese paisaje urbano y suburbano de extensos arrabales, edificaciones mayoritariamente de una sola planta, calles y manzanas de trazo regular, con dos plazas (La Plaza de Armas y la de San Sebastián) y las iglesias ya descritas por Viedma; tampoco los hábitos, costumbres, vestimentas se han modificado sustancialmente y las agudas observaciones de D'Orbigny sobre el vestuario de los cochabambinos, sobre la enorme divulgación del quechua dentro la ciudad y sobre la irrefrenable afición por la chicha que ya había causado el disgusto de Viedma, fueron rasgos notables de la pervivencia de una forma de vida que la República no modificó La ciudad de extensos arrabales y casas de un solo piso, dispersas y rodeadas de huertos, jardines y maizales, que "la hacen aparecer infinitamente más poblada de lo que es", nos ilustran sobre un tipo de paisaje y fisonomía que dominaba extensas áreas del Cercado, donde la idea de ámbito suburbano o de zona rural-urbana eran la tónica dominante, marcando esa impresión de arrabal extenso de una gran urbe. Sin embargo, era clara la desproporción entre ese cinturón de suburbio, que ya no era francamente rural pero tampoco claramente urbano, y la modesta ciudad, tal vez más aldea que ciudad, con su trazado de manzanas y calles ortogonales que concluían en cursos de agua, acequias y huertos.


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FERIAS REGIONALES CALATAYUD Y SAN ANTONIO PARA EL VALLE ALTO; EL BAJO EN OSORIO Y CORAZONISTAS // HUMBERTO SOLARES

Con bancos pero sin agua En los años finales del siglo XIX: Luis Felipe Guzmán describe, en 1889, los rasgos principales de la ciudad

w HUMBERTO SOLARES textos + foto Torrico

“Sus calles rectas aunque estrechas, ostentan edificios de hermoso aspecto en su mayor parte de dos pisos, siendo sus construcciones de adobe de rara consistencia. Su dotación de aguas es insuficiente y mal aprovechada y el anhelo de aumentarlas, es la aspiración más sentida del vecindario... La ciudad está dividida en tres parroquias urbanas y dos suburbanas con residencia en La Recoleta e Itocta, ambas con templos propios. Se han establecido avenidas bordeadas de árboles indígenas, que con las idénticas y vistosas galerías que encuadran dicha Plaza de Armas y las elevadas cúpulas y torres de la Catedral, forman un elegante y atractivo conjunto. Tiene además de la Alameda, el paseo de la plaza Colón cubierto de árboles frondosos y, a cuyo costado boreal se alzaba hasta hace poco, una portada inclinada de arquitectura mixta y de imponentes proporciones con correctas esculturas de alto y bajo

relieve y que ha sido demolida aun antes de estar acabada de construir. Existe un teatro de muy ventajosas apariencia y comodidad, establecido en la media naranja de1 antiguo templo de San Agustín, y un bazar instalado en la iglesia del extinguido Convento de la Merced, donde también se halla e1 rebosante mercado de abasto y el expendio de carne. Hay otra plaza cerrada donde se vende combustible, llamada de San Alberto… Sin embargo, sobre este escenario urbano, más conservador que innovador, llegan con persistencia los soplos del modernismo de fin de siglo. Un primer hito, fue la presencia significativa desde la década de 1870 de los primeros bancos. Los pioneros en la ciudad, fueron el Banco Nacional de Bolivia y el Banco de Crédito Hipotecario, posteriormente se sumaron: el Banco de Potosí, el Banco Francisco Argandoña y el Banco Hipotecario Nacional, de los cuales, los citados Banco Nacional y Francisco Argandoña operaban como establecimientos emisores

de moneda, en tanto 1os restantes se orientaron al giro y al crédito hipotecario. Un segundo hito fue la ampliación del comercio mayorista y minorista en el centro de la ciudad, ocupando lugar importante las casas importadoras de “efectos de ultramar”, o sea artículos manufacturados diversos provenientes de EE.UU. y Europa que vive el torbellino de la Belle Epoque. Casas comerciales como las de Alfredo Barber, Bebim y Hermanos, Gabriel Leux y Cia, Guillermo Hellmann, Hirschmann y Casanovas, Germán Fricke y Cia, Maier Hagemann y Cia, Thomas Burchard y Cia y otros muchos, no solo expresaban la presencia de una importante migración de empresarios europeos a Cochabamba, sino la irrupción de nuevas visiones, valores y prácticas que transformaron los conservadores hábitos comerciales de tenderos rutinarios e impulsaron la consolidación rauda de un centro comercial urbano a la altura del que correspondía a una ciudad que se modernizaba.

El “otro comercio”, era el de las ferias regionales que, además de llenar las necesidades de abastecimiento del conjunto de la población urbana, permitían la satisfacción de las necesidades de los sectores populares: artesanos, pequeños productores agrícolas, pequeños comerciantes, empleados del Estado de bajo rango, empleados en servicios domésticos. etcétera. En la ciudad se hicieron famosos los mercados feriales de San Antonio y Caracota (plaza Alejo Calatayud), donde se comercializaba los productos del Valle Alto y de Sacaba, en tanto en la plaza Corazonistas y Osorio (Mercado de la Carbonería), menos populoso, se comercializaba los productos del Valle Bajo. A comienzos de la República, el mercado de abasto principal, se encontraba en la plaza de San Sebastián o “Pampa Grande” como la describe D'Orbigny en su famosa crónica. A lado de estos mercados, se ubicaban la “recoba” o Mercado Municipal, en el predio actualmente ocupado por el edificio de la H. Alcaldía en el pasaje Sucre y un “mercado de combustible” sobre las calles Argentina (hoy Jordán) y San Martín, ocupando parte del actual mercado 27 de Mayo. Particularmente los mercados feriales le dieron dinámica y una fisonomía particular a la zona sur: la plaza San Sebastián, en esa época muy concurrida por artesanos, la tortuosa Pampa de las Carreras (hoy la populosa Av. Aroma). la prolongación de la calle del Comercio (hoy Nataniel Aguirre) hasta la plazuela del templo de San Antonio, y finalmente, la plazuela de Caracota que se prolongaba irregularmente hasta el final de las calles Antezana y Esteban Arze (hoy 16 de Julio), definían los sitios de mayor actividad del pequeño comercio. Aquí se organizaba el mundillo del intercambio, al que concurrían desde los sitios más alejados del valle, centenares de pequeños agricultores, además de artesanos y comerciantes. A pleno sol, en medio de una constante nube de polvo e insectos, desordenada y precariamente, se ofertaban productos agrícolas: muchas zonas de los valles aportaban con maíz wilcaparu o morocho, el willcaparillo o blanco; el kullizara o morado, el chuspillo blanco, amarillo o rosado; chekchi o maíz gris, los tubérculos como la papa imilla, runa, murmu, ch'ili; la papa lisa, la oca, provenientes de las alturas de Arque, Tapacarí, Capinota, al igual que la quinua y el tarhui; excelentes verduras y frutas de temporada provenientes de los huertos de Santa Ana de Cala Cala y lugares próximos; la harina de trigo flor -la variedad más fina- y otras muchas más.

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LA CONQUISTA DEL ORIENTE BOLIVIANO POR LOS ARRIEROS DE COCHABAMBA // HUMBERTO SOLARES

“Los artesanos y labriegos cochabambinos son esencialmente industriales, buscan terruño fuentes para negocios, viven una pequeña parte del año en su casa, el resto lo pasan vendiendo y comprando en lejanas tierras, muy especialmente en los asientos mineros del altiplano. No hay camino, no hay caserío en el que no se encuentre al activo cochabambino; salen de su casa con pocas cargas, muchas veces de hortalizas y aves, y recorren en peregrinación centenares de leguas, no encuentra competidores que le quiten sus mercados conocidos (caseros), porque ningún vecindario es tan movible, tan activo” (El Heraldo, 5/10/1907). La extraordinaria versatilidad y capacidad de los q'chalas mestizos para sacarle provecho a toda coyuntura, por adversa que fuere, queda perfectamente ilustrada en el relato anterior. Obviamente que la inexistencia del ferrocarril arrojaba grandes ventajas y utilidades para los arrieros, un negocio sin duda muy satisfactorio, al punto de que este gremio se multiplicó en grandes proporciones, como lo harían los camioneros en los años 50 del siglo XX, pues llegaron a articularse perfectamente en un doble rol, que revela el grado de su extrema habilidad para sacarle partido a cuanta alternativa se les presentaba: por una parte, llevaban sus productos agrícolas, pecuarios y artesanales a los cuatro puntos cardinales, particularmente al altiplano, realizando excelentes transacciones gracias a una tupida red de "caseros" que habían sabido organizar. Pero, por si fuera poco, al retorno volvían a hacer buenos negocios prestando servicios de transporte al "comercio organizado" o importador de Cochabamba, al que además le colaboraban en sus especulaciones con los asientos mineros. Incluso llevaban a Santa Cruz mercaderías importadas y, al retorno traían productos como el arroz, el alcohol, la chancaca, las suelas, el azúcar, los dátiles, etcétera que revendían a negocios especializados en "productos del oriente". Luego no resulta extraordinario que se hicieran con una parte significativa del excedente económico que generaba la región, al punto que por ejemplo, los estratos de chicheras, artesanos y arrieros, fueran adquiriendo, como ya se mencionó, casas en los barrios populares de Cochabamba y pequeñas parcelas en los valles. Esta eclosión de trajines y negocios se desarrollaba en medio del manto protector y estimulante de las ferias y la continua expansión del comercio interno y externo de la chicha y el muko, que se constituía en la columna vertebral de este proceso.

La tierra como medio circulante Las décadas finales del siglo XIX arrojaron sobre Cochabamba una profunda crisis económica.

w HUMBERTO SOLARES textos + foto Torrico

La reacción de las élites regionales fue reclamar por una modernización de las vías de comunicación para alcanzar lejanos mercados en el olvidado oriente del país o recapturar los mercados perdidos, en realidad para ampliar los flujos comerciales de importación de los codiciados efectos de ultramar que aparecían más accesibles. Los hacendados comenzaron a desplazarse hacia la ciudad de Cochabamba y a participar con mayor intensidad en la captación de rentas inmobiliarias urbanas aprovechando que por esta época, y particularmente después de la llegada del ferrocarril en 1917, se iniciaron los problemas de alza de alquileres de viviendas y habitaciones, pero además incursionan en el comercio, participando activamente en sociedades comerciales y como accionistas de la banca. Paulatinamente, aunque no en

términos generales y absolutos, la hacienda dejó de ser un medio de producción, para pasar a respaldar negocios bursátiles en calidad de garantía hipotecaria. Incluso es posible, debido a este hecho, que muchas operaciones de fraccionamiento de tierras para ser vendidas por parcelas, con frecuencia a mestizos, fueran apenas operaciones calculadas para convertir dicha tierra en circulante, a fin de realizar negocios de importación de bienes de consumo manufacturados, desde automóviles a los últimos despliegues de las modas de las grandes capitales del mundo industrial. En contraposición, las clases populares conformadas mayoritariamente por piqueros y artesanos, es decir, el abigarrado mundo mestizo, se mueve bajo otros ritmos. En realidad éstos nunca perdieron la perspectiva de basar su estrategia económica, apoyándose en dos alternativas esenciales: por una parte, dirigiendo una fracción de su producción agro-

pecuaria o artesanal al potente sistema de intercambio ferial regional, es decir, al "mercado interno" menos vulnerable a las fluctuaciones de los mercados externos; y por otra, orientando lo restante de sus productos hacia un comercio de larga distancia. Para este desempeño, estos productores, particularmente sus mujeres, las briosas vallunas, se convirtieron en eximias comerciantes, tanto atendiendo puestos o asientos en las ferias como en los mercados de abasto, al mismo tiempo que los vallunos solían desempeñarse como comerciantes a larga distancia, conduciendo arrias o asociándose a arrieros, llevando regularmente sus productos a los asientos mineros y a las ciudades del altiplano. En estos "negocios de pueblo llano" no tenían rival, ni se amedrentaban si tenían que regatear precios frente al temible competidor, las harinas chilenas, que tanta alarma provocaban entre los hacendados.


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Los destellos de la modernidad acarician la ciudad y llegan a la provincia

EL VÉRTIGO LLEGA A COCHABAMBA CON VEHÍCULOS MOTORIZADOS Y LA ENERGÍA ELÉCTRICA // HS

El telégrafo y el ferrocarril sentaron las bases para integrar los pueblos del valle.

w HUMBERTO SOLARES textos + foto R. Torrico

Una primera incursión de modernidad se dio en el campo de las comunicaciones mediante el telégrafo: permitió sentar las bases del sistema ferial valluno, a través del control simultáneo en todas las ferias, de los precios de mercado de los cereales, tubérculos, harinas, muko, chicha y otros productos. Otro adelanto que reivindica insistentemente la ciudadanía, es el servicio de iluminación. Ya en 1888 se sugiere la creación de una “Empresa de Alumbrado Eléctrico y Aguas Potables” en Cochabamba, para atender estas dos sentidas necesidades, calculándose el servicio de fluido eléctrico para atender el requerimiento de 1.800 domicilios y 19.507 personas. Además de su posible ampliación al Cercado, en base a turbinas movidas por energía hidráulica proveniente de la laguna de San Juan. (El Heraldo Nº 1410, 20/11/1888). A inicios de 1908, por último, bajo el impulso del industrial Rafael Urquidi y otros accionistas, se funda la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica Cochabamba. Se trata de la primera empresa moderna fundada en la ciudad, por capitalistas del valle (comerciantes y hacendados) y mineros de Oruro; quienes desde el inicio de sus operaciones intentaron diversificar su campo de acción: el servicio de alumbrado público, la red de tranvías a motor eléctrico, los ferrocarriles, una fábrica moderna de ladrillos y tejas e incluso a los molinos movidos por energía eléctrica. Los principales accionistas fueron Simón I. Patiño, Gustavo Hinke, Francisco Argan-

doña, Rafael Urquidi, Benjamín Blanco, José de la Reza, Rodolfo Kruger y otros. Pertenecían al fondo social de la Empresa, entre otros bienes, la finca de Chocaya, de donde se tomó la fuerza motriz para la dotación de energía eléctrica, los molinos y tranvías. El 14 de septiembre de 1908, se libra al servicio público la primera instalación de alumbrado, que beneficia a la Plaza de Armas y a unas 20 manzanas, que incluyen alrededor de 60 cuadras, es decir, la casi totalidad de la zona central. Hacia fines del mismo año, el nuevo sistema de alumbrado se extiende al resto del sector urbano consolidado. La Empresa de Luz y Fuerza también aportó al desarrollo urbano con otra gran contribución: la introducción del servicio de tranvías, una verdadera revolución en el transporte público, que no sólo desplazó a los viejos carruajes "Victoria" y otros, sino que abrió a la expansión urbana nuevas áreas que transformarán en urbanización acelerada una inmovilidad de varios siglos. En 1908 se inicia el estudio del primer tramo de la línea de tranvías proyectada en dirección a Quillacollo. En 1909, la empresa amplía esta idea original a la propuesta del Ferrocarril Quillacollo-Arani a ser servido por trenes eléctricos. Otra innovación importante para el desarrollo de las comunicaciones urbanas fue la red telefónica. Este servicio se implantó en la ciudad, como una innovación que pasó relativamente desapercibida, hacia 1900, con unas pocas decenas de líneas instaladas por la Empresa de Teléfonos Peña y Cía. Este primer intento no fructificó, sin embargo, dicha

empresa volvió a reinstalar el servicio en abril de 1908, con nuevo material. En septiembre de dicho año, la misma, desarrolló la capacidad para instalar 200 líneas, incluso fuera de la ciudad (El Heraldo, Nº 5438, 14/09/ 1908). Hasta 1915 se instalaron centrales de teléfono en Quillacollo. Sacaba, Cliza. Punata, Arani y Tarata, con lo que quedaron conectados los principales centros feriales y comerciales de la región, con la ciudad de Cochabamba. En 1920, la empresa Peña transfiere sus instalaciones a la Empresa Reza y Cía. que se hace cargo de este servicio. Después de la Guerra del Chaco, en 1936, la ciudad presentaba. el mismo aspecto de principios de siglo. Las calles céntricas del casco viejo estaban empedradas con pequeñas piedras rodadas obtenidas del río Rocha, con una canaleta en media calle para recoger las aguas de lluvia. que corrían superficialmente. Las aceras constaban de cordones delgados de piedra del Ticti, lo mismo que las pequeñas losas con que estaban cubiertas. Todas las piedras eran de mala calidad, quebradizas, mal asentadas, en época de lluvias, al paso de tos peatones salpicaban agua. Las calzadas en forma de V, recolectaban aguas de lluvias, formando verdaderos arroyos que impedían el cruce de la calle de una acera a otra. Era notable en este aspecto, la calle Calama, entre Nataniel Aguirre y Ayacucho, donde con una lluvia fuerte, formaba. un verdadero cauce de río. Fuera del casco viejo empedrado en esta forma, las avenidas de acceso y calles laterales eran de tierra, algunas mal ripiadas. Nubes de polvo se levantaban con los más ligeros vientos. (Galindo, 1974: 46- 47).

Los primeros vehículos motorizados que irrumpen en la campiña cochabambina son los importados por la Casa Comercial de Jesús Aguayo, que pretendía organizar un servicio de automotores entre Cochabamba, Oruro y La Paz. En junio del citado año se libran al servicio público estos vehículos pioneros, realizándose un primer viaje al valle de Cliza y promoviendo demostraciones en El Prado, que causan el asombro del vecindario. Pronto quedaron evidenciadas las enormes ventajas de los automóviles frente a las carrozas y similares. Así, en una primera excursión a la Coronilla, se demostró su capacidad ascendente para acceder a lugares donde los carruajes jamás pudieron llegar, así como su enorme fuerza y empuje, que causaron general admiración, pese a que estos primeros vehículos sólo tenían modestos motores con capacidad de seis H.P. Las pioneras del transporte público, fueron las empresas de carruajes y las empresas carreteras que servían con regularidad en las rutas entre la Plaza Principal, Cala Cala, Queru Queru, Muyurina y San Antonio, extendiéndose incluso a Quillacollo y el Valle Alto. Se trataba de unidades a tracción animal que transportan entre seis y diez pasajeros como máximo y con horarios determinados. Ésta es la época en que los hacendados y comerciantes notables gustan destacarse conduciendo lujosos “Victorias” y “Landeaus” que paulatinamente se incorporan a la escena urbana, inicialmente en ocasiones especiales como fiestas cívicas y acontecimientos sociales, para luego hacerse familiares en la vida cotidiana. Una alternativa anterior al ferrocarril fue el empleo de vehículos motorizados, como góndolas y “auto-camiones” en el transporte de pasajeros y carga a nivel regional e interdepartamental. Fue el propio Jesús Aguayo, quien organizó la primera empresa de transporte de “autos expresos” urbanos e interprovinciales, con conexiones a Tarata, Punata. Cliza, Sacaba, Quillacollo, Arani. Parotani y Capinota, empleando modelos Lennox, Tuxedo y Adams, con capacidad para seis y catorce pasajeros.


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En imágenes.

Luces y sombras de ciudad moderna

1. Pasarela futurista Inversores españoles y la Alcaldía construyeron la obra en La Recoleta.

2. El Prado Edificios hoteleros, de comercio y gastronomía rodean el tradicional paseo.

3 y 4. Distribuidor Cobija La obra fue motivo de polémica por la invasión a vecinos y sus demoras.

5. Muyurina

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La salida hacia Sacaba y Santa Cruz cuenta con un nudo viario importante.

6. Catedral de noche

Un gran debate se abre tras la aparición de obras que han proliferado en la ciudad por la falta de planificación

Patricia Dueri textos y Fotos Opinión

La ciudad de Cochabamba en los primeros años del siglo XXI ha sido escenario de diversas transformaciones sociales, económicas y políticas, cambios que sin duda alguna han motivado a iniciar una búsqueda continua en los aspectos físico-espaciales que reflejen estas transformaciones. Desde épocas remotas la arquitectura ha sido resultado del modo de vida de una determinada población vinculada a su medio ambiente, geografía y recursos disponibles, a través de ella se puede leer la historia del hombre en tiempo y espacio. En el caso de la ciudad de Cocha-

bamba entre fines del siglo XX e inicios del XXI los perfiles de la tradicional avenida de El Prado han sido modificados con aparición del edificio de ¨Comteco¨ y los edificios Colón, ex Bidesa, Rojas, las Torres del Sol y otros más, cuya altura y estética han transformado el espacio urbano. A ello se suman obras hospitalarias, hoteleras, salones de eventos y obras públicas que han ganado la ciudad de a poco hasta cambiar la herencia colonial histórica, por verdaderos gigantes de cemento. Sólo algunas calles del casco viejo preservan su estilo, el resto apunta hacia el futuro.

La Catedral en la plaza 14 de Septiembre sigue siendo un emblema local.

7. El Boulevard Una vista del ingreso hacia el Boulevard, en la zona turística de La Recoleta.

8. La plaza Colón Vista aérea del templo del Hospicio en la Colón y la calle 25 de Mayo.

9. El Cristo La imponente imagen es el mayor atractivo urbano para el visitante.


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COBOCE, ícono del desarrollo regional JAIME MÉNDEZ El cochabambino que apostó y ganó por el cooperativismo. Ha demostrado que cuando se quiere, se puede. Su mayor obra, sin duda, es la consolidación de aquello que en principio parecía un sueño, un reto y una locura: la Cooperativa Boliviana de Cemento, Industrias y Servicios, Coboce Ltda, que se yergue como toda una realidad moderna y eficaz.

El año 1972 nace y se consolida como una de las primeras industrias fruto del cooperativismo.

w TATIANA CASTRO textos + fotos OPINIÓN

A unos 60 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, en Irpa Irpa del municipio de Capinota, se encuentra la planta de COBOCE CEMENTO, uno de los símbolos de progreso de la región, pero también, un referente de la zona debido a sus magníficas características y a todo el movimiento laboral y de integración cultural que ha generado en los alrededores. Es la mayor empresa cooperativa del país. Anualmente aporta un promedio de 43 millones de bolivianos por concepto de impuestos por la producción diaria de unas 38 mil bolsas de cemento. El esfuerzo desplegado a lo largo de los años le han convertido en un verdadero símbolo regional del desarrollo económico en criterio de autoridades, representantes del sector empresarial de Cochabamba y, de los mismos pobladores de Irpa Irpa y sus alrededores,

que han visto con buenos ojos el programa social desplegado por la Cooperativa, del que se destaca el impulso a la afición musical de los pequeños, que muestran periódicamente su talento a la ciudad. Sobre aproximadamente 50 hectáreas, las dos torres de concreto que se elevan hasta 80 metros por los cielos y que sirven como depósitos de material crudo para la elaboración final del cemento deslumbran con su sola presencia a cuanto visitante se les aproxima, y es visible a kilómetros de distancia desde casi todas las direcciones. Según testimonios de los primeros trabajadores, el proceso de desarrollo de esta zona se ha dado de un modo inverso al de otras poblaciones, ya que en lugar de crecer desde el centro urbano hacia las afueras, Irpa Irpa y Capinota, han desarrollado desde las afueras, donde se encuentra la planta, hasta las zonas urbanas más pobladas.


Desarrollo

Coboce logra producción y empleo en 38 años de vida EL RETO de ejecutivos y trabajadores es hacer realidad uno de los pilares fundamentales para el desarrollo productivo con la puesta en marcha de la nueva planta de cemento de Coboce, con una inversión mayor a los 70 millones de dólares. La conclusión del proyecto significará un aumento en casi 300 por ciento de la capacidad de producción de bolsas de cemento hasta finales de 2012, lo que va a reflejar el acelerado crecimiento de esta industria, en los últimos tiempos. Este salto cuantitativo y cualitativo de la Cooperativa representará en el mediano plazo una producción anual de 980.000 toneladas de cemento por año, algo no imaginado hace casi cuatro décadas cuando se puso en marcha el sueño de un puñado de cochabambinos. Coboce celebra, este 15 de septiembre, 38 años de trabajo, y está en condiciones de ratificar que se encuentra en el umbral de su consolidación como una megaempresa y líder en el rubro del cemento y la construcción. La cooperativa ha experimentado un impresionante salto en sus volúmenes de producción. Hasta el año 2009 el sostenido crecimiento permitió alcanzar el embolsado de diario de 38.000 de un promedio anterior de 22.000 bolsas de cemento al día. Se ha calculado que la nueva planta elevará

esta cifra a las 70.000 bolsas diarias para colocarlas en el mercado nacional. Esto representa que la industria cuadruplicará sus volúmenes de producción en treinta meses, desde el comienzo del proyecto (los primeros meses de 2009) hasta su conclusión programada para finales del 2012. En retrospectiva, hace cuarenta años, la escasez de cemento en la región era uno de los obstáculos más grandes para plasmar proyectos de construcción y de obras públicas para el desarrollo. La Cooperativa nace ante la resolución de un grupo ciudadano, encabezado por Jaime Méndez Quiroga, de responder a un desafío estructural como fue la escasez de cemento. Este grupo puso en marcha el proyecto en 1966 con el apoyo financiero del ahorro del pueblo para la producción. La industria empezó operaciones el 15 de septiembre de 1972 con una planta con capacidad de producción de 100.000 toneladas anuales de clinker. El acertado manejo gerencial determinó la paulatina creación de otras unidades productivas: Coboce Cerámica, Ceramil, Hormigón, Construcciones y Coboce Metal, que han respaldado la dinámica del sector de la construcción en el departamento. Asimismo se promovió el Fondo de la Comunidad y el periódico Opinion.

PROPÓSITO DE COBOCE ESTABILIDAD LABORAL// JOSÉ MANUEL RAMÍREZ

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APORTE A LA REGIÓN

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EL MILLÓN DE METROS CUADRADOS DE PAVIMENTO

PAROTANI - CAPINOTA

A través de un convenio interinstitucional con la Alcaldía de Cercado, Coboce ejecuta un millón de metros cuadrados de pavimento en Cochabamba.

La Prefectura departamental de Cochabamba (hoy gobernación) y Coboce ejecutan trabajos de pavimentación en la ruta Parotani - Capinota.

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TERREMOTO DE AIQUILE Después del terremoto de Aiquile cuyo epicentro fue la comunidad de la Hoyada, Coboce emprendió la construcción de 120 viviendas sociales a prueba de sismos para ofrecer un techo a más de un centenar de familias que lo habían perdido todo.

EL SILLAR Coboce se adjudicó el primer tramo experimental de pavimentación en la zona de El Sillar, en la ruta Cochabamba Santa Cruz con el propósito de resolver los problemas de estabilidad en la ruta más crítica del tramo carretero oriental.

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VIVIENDAS Coboce Construcciones ha edificado un poco más de 100 mil metros cuadrados de viviendas y edificios en Cochabamba, permitiendo que cientos de familias accedan a una casa propia, de calidad y a un precio accesible.

DISTRIBUIDOR CONCORDIA Coboce Hormigón contribuyó con la pavimentación de las calles adyacentes al distribuidor del puente Cobija a solicitud de la Alcaldía Municipal que debía entregar la obra el 31 de diciembre de 2009, la entrega del trabajo se la realizó antes de la fecha de la prevista.

Coboce Cemento emplea 550 trabajadores aproximadamente, de ellos 440 en la planta cercana a Capinota. Otras 140 personas se benefician con empleos por la prestación de servicios. El proyecto de ampliación de la planta prevé incrementar la fuerza laboral a 700 u 800 trabajadores cuando esté produciendo a plena capacidad. De acuerdo al avance de las fases de ejecución se reque-

rirá la paulatina contratación de mano de obra calificada, con efecto multiplicador de uno a diez en ‘la prestación de servicios de transporte, venta y otros afines. La meta y el propósito de Coboce es generar empleos estables y con sueldos dignos que permita a su fuerza laboral experimentar por sí mismos el lema del cambio “vivir bien”.


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LA EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO PASADO FORJÓ LOS NUEVOS BARRIOS // JVR

El crecimiento demográfico se aceleró desde la década de los 30. En 1935, la ciudad tenía 35.800 habitantes; la población prácticamente se duplicó en un lapso de 5 años, llegando a los 71.490, este fenómeno extendió la zona urbana de Cochabamba hasta el río Rocha, en los límites norte y oeste, mientras que al sur, la ciudad se extendió hasta Jaihuayco. Durante la década de los 50, la población superó los 80 mil habitantes y multiplicó su superficie. Los límites de la ciudad llegaban hasta Tiquipaya, Sacaba y Cliza a fines de la década, la mancha urbana supera la barrera del río Rocha hacia el norte dando pie a los círculos “acomodados” a construir en zonas como Queru Queru, Cala Cala, Recoleta y Muyurina; mientras que al oeste se inició el ensanche del camino a Quillacollo, y la creación de villas y barrios municipales y mineros. Mientras que al este, se consolidaron los barrios en torno a los predios de la Universidad Mayor de San Simón. Una década después las zonas rurales como Mayorazgo, Temporal, Sarco, Tupuraya, la laguna Alalay y el aeropuerto se incorporaron a la creciente zona urbanizada de la ciudad, al igual que los cerros San Miguel y Cerro Verde. A partir de 1967, la ciudad urbanizada incrementó el crecimiento de la tasa de urbanización a razón de 167 hectáreas urbanizadas por año. Una década más tarde, la población superó los 200 mil habitantes y sobre 4.000 hectáreas urbanizadas. Una serie de sequías en sitios estratégicos del país a principios de la década de los 80 y la relocalización de los centros mineros de 1985, tras los reajustes económicos estructurales propuestos por el Gobierno, derivaron en la inmigración de al menos 25.000 personas. Entre 1985 y 1992 la ciudad recibió un flujo migratorio de 13.000 personas promedio, cada año, procedentes de Oruro, La Paz y Potosí. Con asentamientos irregulares consolidados en la zona norte y el sur de la ciudad, el nuevo milenio trajo consigo la necesidad urgente de repensar las políticas urbanas y de servicios para los nuevos barrios que hasta hoy, sobreviven en condiciones casi infrahumanas. Sin embargo la tarea también obligará a las autoridades municipales, prefecturales y nacionales a preservar sitios protegidos por ley, que son vitales para no continuar con la degradación del medio ambiente como el Parque Nacional Tunari y las zonas agrícolas. De cualquier forma, la resignación del cambio de uso de suelo en los distritos de la zona sur, para transformarlos de agrícolas en urbanizables, parece inminente para evitar el crecimiento al norte y colmar la demanda habitacional de la ciudad y sus nuevos actores.

La vida de barrios que hacen ciudad Las zonas marginales de la ciudad hacia el sur prosperaron por su actividad económica y fundaron los primeros barrios

w JOEL VERA REYES textos + foto Rodolfo Torrico

La ciudad de Cochabamba fue fundada por primera vez en 1571 por el capitán Jerónimo de Osorio con el nombre de Villa de Oropesa y contaba con aproximadamente 40 familias españolas. Tres años después, por encargo del virrey Francisco Toledo, Sebastián Barba de Padilla la funda por segunda vez, el 1 de enero de 1574. Por esos años y hasta fines del siglo XVIII el reducido núcleo urbano estaba compuesto por la Catedral, edificios administrati-

vos y las casas de los poderosos alrededor de la Plaza Principal; y en las márgenes se acomodaron las viviendas de los comerciantes, los terratenientes y barrios de artesanos e indios que prestaban servicios en el centro de la ciudad, según da cuenta el urbanista e investigador Humberto Solares, en su obra “Historia, Espacio y Sociedad, 1550-1950”. Según los mismos datos, la población de esta ciudad en su nacimiento colonial alcanzaba los 8.194 habitantes, cifra que llegó hasta los 21.900, a fines del siglo XIX. El siglo XX inició con Cocha-

bamba como la segunda ciudad más importante del país, muestra de ese desarrollo fueron la creación de la empresa de Luz y Fuerza Eléctrica (hoy Elfec) en 1908; la instalación del tranvía en 1913; la conclusión de la construcción de la red occidental de ferrocarriles; la llegada de los primeros vehículos a mediados de los años 20; y el consecuente adoquinado del centro de la ciudad, gracias a los impuestos de la chicha; mientras que a fines de la década de los 40 se construyó la refinería Gualberto Villarroel de Valle Hermoso.


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DUELOS A MUERTE LAS INOLVIDABLES PICHANGAS DE BÁSKET EN LAS CANCHAS DE LA UMSS // JOEL VERA REYES

Las canchas deportivas públicas de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) acogieron en su asfalto las más épicas jornadas de baloncesto que la memoria local pueda recordar. Y con ellas, una de las interacciones más trascendentales entre los barrios más antiguos de la ciudad, y los que nacieron a partir de la segunda mitad del siglo pasado. Jóvenes de barrios como El Solterito, Las Cuadras, San Pedro, y otros del extremo opuesto de la ciudad, se medían con sus pares de los barrios “antiguos” como La Caracota (Calatayud), o los de las calles Calama, Uruguay, Jordán y otros cercanos, que concurrían en grupo hasta la UMSS cada sábado, para hacer vibrar con sus piruetas a una nutrida concurrencia compuesta en su mayoría por los estudiantes. De allí emergieron ídolos como los Villalobos, De Ugarte, Azaeda, Gonzales o Sánchez, que alimentaron las filas de clubes como Universitario, La Salle o Calatayud, además de haberse hecho eternos en conquistas nacionales, bajo la bandera de sus clubes y también con sello de la Selección cochabambina, en el concierto nacional. Según cuentan algunos ex deportistas de Las Cuadras, la tradición nación a partir de un grupo de jóvenes que siempre se citaban los sábados desde las 10:00 de la mañana. Y que por la tarde se trasladaban hasta la cancha municipal de la calle Lanza; con el tiempo, la cita se prolongó hasta la noche, en las canchas de la Costanera. Jóvenes de nuevos barrios y los de lugares más tradicionales sellaron así una de las interacciones más salientes de la vida urbana. Si bien en el primer Plan Regulador de Cochabamba de 1909 diseñado por Ramón Rivero la mancha urbana de la ciudad había sido programada para desarrollarse desde la Plaza Principal, hasta la avenida Aroma, en el sur; el puente de Quillacollo, en la parte oeste; el río Rocha, en el norte; y la avenida Oquendo, hacia el este, el surgimiento de barrios fuera del margen planificado rebasó los ensanches de avenidas y calles hacia el sur y norte de la ciudad hasta 1940. Una década más tarde, la consolidación de los predios de la UMSS trajo la consecuente regularización “planificada” de los barrios circundantes como San Pedro, El Solterito y Las Cuadras, anexando además en su dinámica a los barrios que surgieron un siglo antes, como Calatayud, o los de la avenida Aroma y las calles Uruguay, Jordán, Calama, además de otras calles incluida la zona central.

El deporte que une al sur y al este La Universidad Mayor de San Simón es el punto de referencia para el desarrollo de barrios como San Pedro y las Cuadras.

w JOEL VERA REYES textos + fotos Opinión

El deporte ha sido una característica de este valle cuyo rótulo de “semillero” ha quedado de manifiesto con el permanente protagonismo de cuanta conquista se ha conseguido en ese orden, a lo largo del siglo pasado. Es así que las más prolongadas hegemonías de Cochabamba tanto a nivel de clubes como de selecciones, y los roles protagónicos más elevados, siempre han estado del lado de su vitrina. El deporte, como parte de una cultura urbana de competencia entre miembros de un mismo barrio o entre los representantes de cada núcleo, ha sido parte de su formación. No existe disciplina deportiva en la que los logros obtenidos a

nivel de clubes o de selecciones, en las representaciones nacionales en eventos internacionales, donde no haya participado un cochabambino, se suele decir entre quienes cultivan el deporte amateur. Y en realidad las prolongadas hegemonías de las representaciones vallunas en la cosecha de oro, o su aporte en el profesionalismo deportivo, pueden ser la mejor prueba de ello. El deporte también se hizo una tradición en la vida de los barrios y fue fundamental para su consolidación en el marco urbano de la ciudad. Las interacciones desde los núcleos familiares hacia su retorno más próximo, la vecindad y la juventud, se explicaba por la práctica del deporte. Era la forma natural de socialización, de agrupación entre individuos, y por lo tanto de apropia-

ción de espacios físicos reconocidos como propios e infranqueables. El deporte marcó la existencia de cada barrio tradicional con la búsqueda de prorrogar su hegemonía, pero también la de los núcleos urbanos nuevos, con la tarea permanente de inscribirse en el mapa de las canchas deportivas, incluso antes que en el mapa urbanístico de desarrollo local. La necesidad de conquistar nuevos territorios y enfrentarse con barrios próximos o los lejanos, se tradujo en los clásicos desafíos. Sin embargo, el más tradicional desafío de “todos contra todos”, fue el conocido como “las pichangas de la U”, donde sólo el mejor triunfaba al final de la jornada y casi siempre lo único que estaba en juego era el honor.


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LOS OPUESTOS RIVALIDADES HISTÓRICAS DE LOS BARRIOS TRADICIONALES DE COCHABAMBA // JVR

Cala Cala al norte y el Matadero al sur Dos extremos de la ciudad y del imaginario urbano: Uno con el aire de campiña; el otro forjado por el comercio popular

w JOEL VERA REYES textos + foto Torrico

La denominada campiña de Cala Cala en la zona norte de la ciudad, reconocida como un sitio de paseo y descanso donde la vida transcurría sin apuro desde los inicios de la República, siempre estuvo considerada como lugar de residencia de gente económicamente acomodada. Entrado el siglo XX los asentamientos urbanos comenzaron a cobrar vida, la que luego se conoció como la vida de barrio. Relatos de investigadores y científicos la calificaban ya en el siglo XIX como el lugar de descanso para los paseantes, de amplia producción de frutos exquisitos como las fresas, y de caseríos de la gente acomodada de Cochabamba. Sin embargo este lugar de manantiales, vertientes de agua cristalina, riachuelos y lagunas, vio

cómo el curso del desarrollo urbano de la ciudad ejerció sus más drásticas voluntades, dando paso al cemento y las calles de asfalto que suplieron los senderos de ceibos; o los campos deportivos del complejo Félix Capriles que desplazaron a la laguna Cuéllar, con un simbolismo sin parangón entonces y ahora, en el resto de la ciudad. En el extremo opuesto de la ciudad paralelamente se desarrollaba todo un mundo en torno al Matadero, dispuesto por costumbre del oficio en la zona y luego como Municipal. Allí crecía un barrio con algunas características propias, que dieron vida a un núcleo económicamente poderoso. El denominado Barrio Chino, el sector que hoy circunda la avenida Huayna Kapac, Villa Coronilla, la avenida Juana Azurduy de Padilla, la plazuela Osorio y el aeropuerto, vivía con el vértigo de un cotidiano apurado que con-

trastaba los paseos y descansos del norte, aunque con características más populares; el comercio, la actividad económica y productiva de sector generaba una dinámica tan grande, que los asentamientos las primeras industrias del cuero, tienen registros anteriores al nacimiento de la República, al igual que los jaboneros, carboneros, mañazos, entre otros, por su proximidad al principal centro de faeneo de ganado. La vida de ambos extremos de la ciudad se entiende por la interacción de similares potencias económicas e incidentes en las políticas de desarrollo regional que delineaban el crecimiento urbano de la ciudad de Cochabamba, pero ante todo, el desarrollo paralelo, pero casi opuesto de subculturas urbanas con códigos y lógicas propias, pero manteniendo la órbita en el corazón de la urbe.

Desde principios del siglo pasado, la interrelación de los dos barrios, Cala Cala y la zona del Matadero, se basó en la competencia de los opuestos que se saben equivalentes desde sus particularidades. Los carnavales, los deportes y las peleas callejeras generaron una especie de eterna competencia, cuyos enfrentamientos muchas veces trascendieron lo deportivo y las manifestaciones culturales, dando curso a las más épicas anécdotas de victorias y derrotas para ambos bandos. Las manifestaciones culturales de Cochabamba siempre estaban dispuestas a la sorpresa de unos y la réplica de los otros, ninguna fiesta estaba completa sin el concurso de ambos bandos, dinamizando una de las rivalidades más tradicionales de esta ciudad en dos de los más tradicionales barrios cochabambinos. Hoy la dinámica ha permitido que la campiña del norte se diversifique en cuanto a su actividad económica, pero también en sus características urbanas, que se han modernizado y dado paso a la construcción de edificios multifuncionales, donde coexisten centros comerciales, y de vivienda, que luchan por mantener además las características paisajísticas y de forestación tradicionales de la zona. Cala Cala es un verdadero ícono de la zona norte de Cochabamba. Los centros gastronómicos, de espectáculos, balnearios y de atractivo turístico tuvieron casi la exclusividad de la dinámica cochabambina de atractivos durante el tránsito de la campiña, que pasó de un lugar de descanso a una zona recreativa por excelencia y que vivió con ese vértigo por más de medio siglo hasta casi el inicio del nuevo milenio, cuando otros lugares como La Recoleta tomaron la vanguardia en estas actividades. La zona en consecuencia, ha recobrado su carácter de lugar destinado a la vivienda, aunque ahora con modernos edificios de departamentos. Sin que ello signifique que la actividad económica y comercial haya disminuido. Desde la zona del estadio Félix Capriles, por la avenida Libertador Bolívar, hacia el norte; desde la plazuela de Cala Cala, hacia el oeste por la avenida Simón López, hasta Mayorazgo; y por el norte hasta Semapa y las calles próximas, la mancha urbana ha rebasado los límites de lo planificable. Sin embargo mantiene aún algunas características: la vida de barrio, sus fiestas patronales y actividades tradicionales.


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El “Barrio Chino” es el último bastión de las tradiciones urbanas

YARQ’AY PLAZUELA LA OSORIO Y LA CORAZONISTAS FUERON LAS PRIMERAS POSTAS PARA CRUZAR EL RÍO // JVR

Deportistas y bohemios pero ante todo comerciantes e industriales conforman esta zona, una de las primeras extensiones de la ciudad hacia la periferia. Ahora está en pleno centro

w JOEL VERA REYES textos + foto Opinión

La recurrencia cíclica quedó de manifiesto en las características que marcaron las actividades y funciones al interior de la dinámica social de la urbe cochabambina desde el período post republicano. Sin proponérselo, quienes transformaron el ex matadero en el actual mARTadero, replicaron la intensa actividad cultural que caracterizaba la zona, además de la económica. Seguramente hoy con mayor difusión, aunque con menos bohemia que en las jornadas de las tardes vallunas en las quintas como Anita o El Jardín, de mediados del siglo pasado, este sector continúa siendo de gran actividad cultural, comercial e industrial. Las históricas curtiembres Fénix, Tunari o Hércules marcaron el rubro y el sitio para más de una decena de industrias que persisten hasta nuestros días expandidas desde la final Ladislao Cabrera, hasta la avenida Juana Azurduy de padilla, en el margen este del río Rocha. Las curtiembres continúan generando movimiento económico en su entorno y conformando un bloque de fuentes de empleo para obreros en pleno centro de la ciudad. En el ámbito deportivo la incomparable cancha de fútbol 27

de Mayo en el barrio de San José de la Banda, ubicado entre el aeropuerto y el ex matadero, vio nacer a verdaderos prodigios y referentes del fútbol nacional como los Urdininea, Alcócer o Troncoso, que pasaron de ser ídolos en el barrio, a consolidarse como figuras de corte nacional. De San José de la Banda nació el club de fútbol con el mismo nombre, que luego se convirtió en el actual Jorge Wilstermann, en homenaje del primer piloto comercial de Bolivia, cuyo nombre adoptó también el aeropuerto. Boxeadores que alcanzaron sitios de privilegio en el concierto nacional como Romero, Orozco o Montaño, también nacieron al deporte de los puños, en los baldíos del popular Barrio Chino. HACIENDA DE JAIHUAYCO La dinámica del Barrio Chino alcanzaba Jaihuayco, allí la hacienda San Ambrosio y el antiguo templo en su plaza eran los referentes de la vida parroquiana que transcurría entre la recolección de frutos en los huertos, hasta la comercialización de éstos en los centros informales de venta, que se extendía desde el mismo Jaihuayco, por el matadero, hasta Calatayud, por las avenidas Siles y Aroma.

Alcide D’Orbigni en una descripción de su viaje al Centro de América de 1847, calificaba al cochabambino como bohemio por excelencia, RESPIRAN COMERCIO

pero también como “el más austero en sus viajes”. Valorando el carácter y visión para el negocio, asegurando que podía trasladarse en cualquier latitud con la mercadería adecuada y en el momento oportuno. “Así como se ven paraguayos por América, los cochabambinos se encuentran por todas partes del mundo”, decía el científico francés, ya en aquellos años. Ninguna zona fue más próspera a partir del comercio, incluso antes de la fundación de la República en Cochabamba y hasta nuestros días, como la del desaparecido Barrio Chino, que cobijó a los primeros comerciantes de Cochabamba, en rubros como la curtiembre, la carbonería, la carnicería, venta de frutos y todo cuanto necesitaba la ciudad. En la avenida Siles está instalado un centenar de comerciantes de partes de vehículos que ha creado una nueva actividad económica tan dinámica como la de los viejos tiempos del “Barrio Chino”, ahora en la zona de Villa Coronilla. Hoy este popular barrio ostenta una dinámica con volúmenes importantes para la economía informal local, aunque en proporciones, seguramente menores que en el pasado, con el surgimiento de centros de abasto como La Pampa, San Antonio y otros mercados en el centro de la ciudad.

Antes de la República, Cochabamba se caracterizó por generar núcleos urbanos, sociales y comerciales en torno a sus plazas. La plazuela Osorio, conocida popularmente como la yarq’ay plazuelita (plazuela del hambre en quechua), generó diversas actividades en ese orden a su alrededor, para satisfacer las necesidades gastronómicas de su creciente vecindad, y toda la ciudad. Como parte del circuito del “Barrio Chino” y como uno de los extremos de centro histórico de la ciudad, la plazuela se especializó en la producción gastronómica. Platos tradicionales como la silica, ranga, riñón, entre otros fueron desarrollando sus más tradicionales sabores desde mediados del siglo pasado en sus aceras. Vecinos de la zona recuerdan que las más antiguas sillp’ancherías cultivaron el bisté en las proximidades, una adaptación foránea que luego fue nombrada como sillp’ancho, gracias a la morfología de su ingrediente principal, la carne apanada aplastada, dicha en quechua. Quienes la conocieron recuerdan al “Alemán” dotando de cerveza en chop en el bar Comercio a los sedientos comensales, mientras que por la tarde era casi obligatorio acudir a la yarq’ay plazuela donde esperaban los habas p’ectus, ajíes de fideo, sajta de papaliza, para rematar con una buena chicha. Pero, como era gente “respetable” y “de bien”, la que generalmente concurría, y en horario de trabajo, no era algo extraño ver a médicos famosos o eminentes jurisconsultos, pedir un “cafecito” en jarrones de lata, que luego se descubrió, no era más que la misma chicha en un envase discreto. Hasta el siglo pasado, un registro municipal para la regulación del impuesto a la chicha, daba cuenta de la existencia de más de 400 chicherías, tan sólo en el centro de la ciudad. Actualmente sitios tradicionales como la zona del aeropuerto, la plazuela Osorio, incluso Jaihuayco se han desprendido del eje desde este barrio para dar lugar a importantes polos de desarrollo urbano y demográfico.

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Desarrollo BICENTENARIO COCHABAMBA 14.09.2010

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NUEVOS BARRIOS LA DINÁMICA DE LA LUCHA DE RICOS Y POBRES POR OCUPAR ESPACIOS EN LA CIUDAD // JVR

Los pagos del Inca en este valle y la herencia desde la época de Tiwanaku Tupuraya, Muyurina, Queru Queru y gran parte del norte fueron los lugares apetecidos por las civilizaciones anteriores a la época colonial debido a su generosa fertilidad.

Los barrios nuevos en Cochabamba pueden clasificarse como privilegiados, porque son una especie de complejos privados que tienen todos los serviciios básicos, además de una serie de comodidades y lujos, que por lo general se han acomodado en el norte de la ciudad. Y los barrios pobres, cuyas máximas aspiraciones consisten en el acceso a servicios básicos como el de agua potable, alcantarillado o seguridad ciudadana, y que por lo general son asentamientos irregulares. Si bien existe un buen número en la zona norte, también es un hecho comprobado por las autoridades que estos avances sobre áreas verdes se han detenido, aunque no se han eliminado. Entonces la zona sur de la ciudad es el objetivo de las familias jóvenes y de los inmigrantes, que llegan hasta la ciudad con la esperanza de lograr un techo propio. Según datos de la misma Alcaldía de Cercado, en los distritos del sur existen decenas de barrios nuevos, reconocidos o no, por el municipio, que actualmente conforman el eje de explosión demográfica más elevado de todo el municipio, sus proyecciones en cuanto a población hacia el final de esta década superan con creces las del resto de los barrios, de tal modo que los futuros núcleos urbanos se encuentran en estos asentamientos, y en la medida de la falta de atención, desarrollarán con la capacidad de batirse ante la adversidad, pero también con la consecuencia de la falta de control y seguridad ciudadana, tal como ocurre en los barrios marginales de las ciudades grandes del mundo. Tanto al sur como al norte, los barrios que diariamente luchan por alcanzar condiciones básicas de vida, se encuentran prácticamente consolidados, a pesar de la irregularidad que pueda caracterizar a algunos. Desde la Alcaldía se ha reconocido ya que en el mediano plazo debe pensarse en sacrificar las denominadas zonas agrícolas, especialmente en el distrito 9, pero también a nuevos centros urbanos dentro de la ciudad.

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La llegada de Tiwanaku al valle de Cochabamba, a partir de la información proveniente de la evidencia arqueológica, señala una antigüedad considerable que remonta las primeras fases de su existencia hasta los 400 y 100 años antes de Cristo, según los estudios que el antropólogo Denis Ricaldi realizó en los últimos años. La misma fuente señala que la motivación por la anexión de esta región a la dinámica tiwanacota fue el acceso a recursos que en su espacio original eran escasos, o inexistentes. En ese orden, el bien más preciado para la ocupación de estos espacios es el maíz, cuyo consumo pese a la abundancia en ese momento, estaba casi totalmente restringido a fines rituales o religiosos, pues no tenía importancia crítica en la dieta de las personas frente a otros productos agrícolas como la quinua, que se producía en cantidades importantes en las cercanías de la gran urbe. Es posible reconstruir idealmente las condiciones en las cuales Tiwanaku llega al valle de Cochabamba. Este ejercicio se realiza a partir de la observación de los patrones que establecen los incas, para establecer el Tawantinsuyu y en consideración de lógicas que compartían los seres humanos que habitaban el mundo andino. Tiwanaku llega al valle, negocia su acceso con los grupos que ya estaban presentes, a partir de

pactos y establece relaciones de reciprocidad. En el tiempo su influencia en términos de cultura y religión se hicieron mayores, esto último es patente en los intercambios manifiestos en cerámica, textiles y utensilios, que pueden encontrar en enterratorios de los grupos humanos con los cuales Tiwanaku realiza intercambios. Para entender la trayectoria temporal de las poblaciones que ocuparon el valle de Cochabamba, es importante esclarecer el papel que desempeñó la entidad política Tiwanaku. En los estudios existe relativo consenso respecto a la composición de la población originaria del valle. El Valle Bajo, está ocupado por Cotas, Cavis y por una importante población de Urus. Estos últimos habitaban lagos, lagunas zonas anegadizas muy frecuentes en todo el valle de Cochabamba. El Valle Alto estaba ocupado por Cotas y Chuwis, naciones cuya presencia en la zona señalaba una gran antigüedad. En el valle también estaban presentes naciones o reinos aymaras, cuyas cabeceras o capitales se encontraban en el altiplano, distantes a cientos de kilómetros. Los Sora son una de estas naciones, de hecho sus segmentos o ayllus menores (Paria, Tapacarí, Sipe Sipe y Caracollo) tenían territorios continuos desde el altiplano hasta el Valle Bajo (Sipe Sipe). El valle de Cochabamba forma parte del Tawantinsuyu durante el gobierno de Tupaj Yupanqui. De acuerdo a las lógicas

andinas de ocupación del espacio, trasladó Cotas y Cavis al valle de Sacaba y Mizque y Pocona, al parecer este movimiento de “gentes” tuvo como motivaciones el acceso a recursos estratégicos y para fines militares. LA INVENCIBLE 2.750 La década de los 70 se inició con la conquista de la Cota 2.750, límite de construcción hacia el norte de la ciudad de Cochabamba, que en teoría demarca el inicio del Parque Nacional Tunari y que no pudo imponerse a los apetitos por consolidar la vivienda en áreas generosas y con una panorámica envidiable. Sin embargo este límite ha quedado hoy en la anécdota, toda vez que varias urbanizaciones y barrios han prosperado por sobre el límite. Ya sean los barrios populares como Villa Moscú, El Frutillar, Temporal, Mesadilla, o los exclusivos como las Lomas de Aranjuez, que están en el límite de lo permitido, o los asentamientos irregulares, que en la zona del parque, entre Sacaba y Tiquipaya, superan los 70 y alcanzan más de 2.000 familias que viven en situación irregular, el crecimiento al norte de la ciudad no ha cesado merced a la dejadez de las autoridades. Sin embargo se ha incrementado dramáticamente en la zona sur, donde se calcula que más de una decena de miles de personas inician cada año nuevas viviendas, en sitios regularizados o no.


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Historia

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POS GUERRA 131 AÑOS DESPUÉS, LA AÑORANZA DE LO PERDIDO // REDACCIÓN

La nostalgia es el sello oculto impreso en estas gráficas de Antofagasta, Calama e Iquique que el fotógrafo Rodolfo “el Turista” Torrico captó a principios del siglo pasado. Nostalgia impresa desde el lente del fotógrafo y nostalgia en los ojos bolivianos que contemplan en cualquier tiempo y lugar aquello que, un día de 1879, dejó físicamente de ser parte de la geografía boliviana pero que permanece arraigado en las profundidades del corazón como espinas clavadas en una herida abierta en el alma ciudadana que se niega a cerrar a pesar de los siglos.

Torrico captó los mayores símbolos de modernidad edificados en estas ciudades y en sus puertos, que forman parte de un proyecto inconcluso que el fotógrafo acariciaba: el de ofrecer una colección de fotografías de ciudades, pueblos y personas asentadas entre las costas del Pacífico y las riberas del Amazonas antes de fundir, en un largo abrazo, sus aguas con el Atlántico. Su libro iba a llamarse “Desde la Cordillera de los Andes, hasta el Amazonas”. Una calle principal, el puerto, la residencia Avaroa y la Plaza Colón de Antofagasta en 1920.


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ALGUNOS DATOS & APUNTES LA BALANZA DEL EQUILIBRIO POLÍTICO Aún en la actualidad, y desde siempre, Cochabamba es como el punto central de una balanza del equilibrio político. Donde se inclina Cochabamba se inclinan los procesos políticos, a diferencia de otros departamentos como el caso de Santa Cruz que no logra trascender sus límites departamentales, ni sus intelectuales. Hay una excesiva defensa de los intereses locales en la élite cruceña; en cambio el cochabambino, tal vez por estar en el centro del país, desarrolla la sensación de que el país es una extensión de la región, de que no tiene fronteras y eso hace que desarrolle una mentalidad de pensamiento y de acción vinculado al carácter integrador del cochabambino que, yo creo que es uno de los mayores aportes de Cochabamba al Estado boliviano. INFLUENCIA EN LOS SECTORES DE PODER

ALGUNOS POLÍTICOS Y PENSADORES

En el transcurso del tiempo se pueden nombrar muchas personas y corrientes que tuvieron sus mejores o mayores representantes en esta tierra, por ejemplo en el trotskismo, marxismo, en el pensamiento liberal, la democracia. Sin ir lejos el vicepresidente actual Álvaro García Linera tiene raíces familiares en Cochabamba, luego se traslada hacia La Paz. Los políticos más influyentes de cada época nacieron o se hicieron en Cochabamba, pero siempre tienen esta tendencia de inmigrante que los obliga a echar raíces o prosperar fuera de su región y generalmente se van a La Paz, donde se encuentra el núcleo del poder político nacional, que seguramente también es lo que seduce los vallunos.

LA CUNA DE POLÍTICOS Y SUS PARTIDOS Cochabamba era una célula extraordinaria del POR, del PIR y de los partidos de izquierda. En la década de los 70, surgieron personalidades como Marcelo Quiroga Santa Cruz que formó una generación de bolivianos. Se podría decir que las raíces de la democracia se encuentran en la juventud e intelectuales cochabambinos y en los procesos políticos que se vivió en el país.

CARLOS MONTENEGRO Suscribió el acta de fundación del MNR en 1943 junto a Radepa y luego derrocó al general Peñaranda y permitió el acceso de Villarroel a la presidencia y se convirtión en ministro de agricultura.

JOSÉ ANTONIO ARCE Es considerado como uno de los más grandes sociólogos bolivianos y como teórico marxista. Pasó a la historia como creador del Partido de la Izquierda Revolucionaria, encarnación material de su doctrina.

RICARDO ANAYA Fue uno de los mayores ideólogos políticos de la corriente marxista en la historia de Bolivia, en su tiempo fue comparado con ideólogos de la talla de Carlos Mariátegui y Antenor Orrego.

OSCAR UNZAGA DE LA VEGA Fue un político boliviano, Jefe y fundador de Falange Socialista Boliviana (FSB). Poeta, escritor, maestro, historiador y periodista. Únzaga ha sido el padre de la ideología del nacionalismo y socialismo "bolivianista".

MARCELO QUIROGA SANTA CRUZ Fue fundador del PS-1 que cobró gran importancia política a fines de los 70. Además fue notable escritor, pensador y uno de los más lúcidos políticos de la historia nacional contemporánea.

El pensamiento que une a Bolivia Cochabamba es el equilibrio entre oriente y occidente desde siempre gracias a su visión global de unidad nacional del país

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CARLOS CORDERO Politólogo Fotos archivo opinión

A lo largo de la historia nacional han existido intelectuales y políticos cochabambinos que se han caracterizado por desarrollar un pensamiento que no ha tenido la característica de ser localista si no que el pensamiento político de la Bolivia le debe a esta región una serie de aportes realmente sustanciales para la vida política de lo que hoy vemos como un país unido. Los pensadores de este departamento siempre han trascendido las fronteras de lo local, para concebir sus ideales en proyección a todo el país. Siempre han visto el país como el todo, nuca únicamente su región, lo que no ocurre con algunos representantes en este orden que desde otros

departamentos, piensan a Bolivia desde la lógica sus regiones y anteponiéndolas a lo nacional. Desde la formación de la República y en distintos momentos del país, el hombre y la mujer cochabambinos han desarrollado pensamientos con dos vertientes principales: una profundamente nacionalista; y la otra integradora, constructora de la unidad, que si no hubiera sido por su influencia en los momentos determinantes de la vida del país, tal vez estaríamos viviendo una historia nacional más disgregada, más dispersa. El cochabambino, creo que por cultura, es migrante y cuando migra se enraíza, genera raíces, uno puede decir hoy en día, 200 años después de los hechos libertarios se puede decir que tienen presencia influyente dentro y

WÁLTER GUEVARA ARCE

Fue fundador del PRA y llegó hasta la Presidencia tras ser un actor fundamental de los mayores cambios sociales y políticos que encaró el país. Sus ideas lo llevaron a la cumbre política.

MANUEL ANICETO PADILLA

Fue uno de los más notables políticos latinoamericanos de su época. Político y periodista sudamericano, tuvo larga actuación en la Argentina, Chile, Perú, además de su país Bolivia.

fuera del país. En todo momento han existido políticos o intelectuales que desde Cochabamba han logrado trascender sus límites y fronteras. El pensamiento liberal ha tenido extraordinarios pensadores de esta región. Viendo de más atrás en la construcción del Estado, han existido ex presidentes que surgieron desde acá, sobre todo en la época del auge, en lo que es la llegada de la industria extranjera, la construcción de los ferrocarriles, la explotación de las minas, hemos tenido presidentes e intelectuales que han ido acompañando este proceso. Entonces no es un exceso decir que si Bolivia es un país unido es en gran medida gracias a los pensadores cochabambinos que siempre han sido el equilibrio entre oriente y occidente.

SERGIO ALMARAZ PAZ Fue fundador del Partido Comunista en Bolivia y su línea de izquierda marcó huella en la vida política nacional, junto a José Pereyra, Víctor Hugo Líbera, Mario, Luis y Jorge Ballón Sanjinés, Jorge Ovando Sanz.


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En imágenes.

Herencia religiosa de la colonia

1 y 2. Santa Teresa El convento de la plaza Del Granado mantiene el claustro de sus religiosas. Recientemente se ha abierto a las visitas. El interior del convento.

3. Corazonistas El detalle interior de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en la Hamiraya.

4. San Francisco Está ubicada en la calle 25 de Mayo y Bolívar.

5. Interior

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Un detalle interior de San Francisco que albergó a Juan Pablo II en 1988.

6. La Catedral

Una decena de iglesias católicas, que se encuentra en el casco viejo de la ciudad, refleja el legado de la cruz española

REDACCIÓN fotos Opinión

La primeras descripciones sobre las características urbanas de la ciudad de Cochabamba, tras su inicio en la vida republicana, dan cuenta de un importante número de iglesias católicas como el legado religioso de la colonia española. Estas edificaciones se erigían en pleno centro de la ciudad como las construcciones más importantes por su diseño y magnitud, que en muchos casos se han mantenido hasta nuestros días. En la actualidad, pese a los grandes y modernos edificios, las iglesias persisten y disputan a las nuevas cons-

trucciones el espacio y la atención del visitante. En su interior se conservan sus estructuras originales y prácticas tradicionales religiosas, a tan solo metros de los mayores símbolos de la modernidad que han invadido Cochabamba. Sin embargo algunos sitios emblemáticos como la iglesia de La Merced han desaparecido para dar curso al desenfrenado impulso por borrar el pasado y mirar el futuro sin un norte cierto, en nombre del desarrollo. Pese a todo, las iglesias siguen ahí acogiendo diariamente a sus fieles.

Una imagen de la Catedral Metropolitana desde la Plaza 14 de Septiembre.

7. Hospicio Detalle interior del templo del Hospicio, en la Plaza Colón.

8. Santa Clara La fachada del convento en la 25 de Mayo casi esquina Heroínas.

9. Santo Domingo Interior de la iglesia de la avenida Ayacucho.


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El Hospital Viedma es patrimonio local El viejo centro médico fue el primero en organizar su maternidad disponiendo de una sala cuna con tecnología aplicada en 1960

ANTECEDENTES & HISTORIA EL MUSEO DE LA FACULTAD DE MEDICINA

Por detrás de los cuatro bloques se encuentra el Museo de la Medicina que se instala en el año 2007. Este museo se constituye en un espacio vivo que cuenta gran parte de la historia de la medicina en nuestra ciudad. LOS BLOQUES COMPLEMENTARIOS

Se tienen dos bloques más que forman parte del conjunto, uno que se encuentra visible entre la avenida Aniceto Arce y la avenida Oquendo y el otro que está por detrás sobre la avenida Oquendo. De diseño sobrio y academicista, aparentemente construido con apoyo de Simón I.Patiño, está destinado a la atención de pacientes de la tercera edad. EL GRAN VALOR HISTÓRICO

Por las cualidades históricas, arquitectónicas y estéticas de todos los elementos que conforman el antiguo Hospital Viedma, este es un bien patrimonial para los cochabambinos que requiere atención especial para su conservación, restauración y rehabilitación, que le permitan cumplir un uso social adecuado a la demanda de la población.

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PATRICIA DUERI Urbanista + fotos archivo Opinión

Las epidemias que asolaron Cochabamba en 1857 y 1879 pusieron en evidencia la necesidad de contar con un nuevo hospital ante la insuficiencia del Hospital San Salvador, conocido también como San Juan de Dios. Las protestas ciudadanas, que habían comenzado hacia 1853, aumentaron al punto de obligar a la Alcaldía a programar una nueva edificación, previa la elección del lugar ante la existencia de numerosas alternativas. La opción final, luego de que

las autoridades edilicias oyeran el consejo ciudadano, fue cumplir la voluntad de quien fue gobernador de Santa Cruz e intendente de Cochabamba en 1784, Francisco de Viedma y Narváez, que poseía casas y haciendas ubicadas en las actuales avenidas Aniceto Arce y Oquendo, las mismas que, antes de su muerte en junio de 1809, las dejó para fines benéficos. Las presiones derivadas de la epidemia de 1879 determinó que la Alcaldía habilite las caballerizas y los galpones de las haciendas para trasladar el Hospital San

Salvador mientras comenzaban las obras. Uno de los principales impulsores de la construcción del nuevo hospital fue el médico Julio Rodríguez y, a su conclusión, le cupo entregar la obra a la ciudad de Cochabamba el concejal José Manuel Torrico el 14 de septiembre de 1884. El hospital fue entregado con el nombre de Bolívar, pero más tarde, tras reconocer los méritos del marino y explorador español Viedma, acordaron el nominativo de Hospital Viedma, reconocido en la actualidad como centro médico de referencia.

LA IGLESIA DE SAN JOSÉ EN EL CENTRO

Edificada en 1910 en reemplazo de una antigua capilla que funcionaba desde 1885. La planta es de una sola nave alargada con ábside semicircular en la cabecera, donde se encuentra el altar principal diseñado en estilo neogótico; en los laterales también se tienen varios altares, todos ellos neogóticos, al igual que el púlpito. Desde el 2008 se cumplen trabajos de reparación. ALGUNAS FUENTES CONSULTADAS

Dueri, Patricia. Valoración histórica y arquitectónica del Antiguo Hospital Viedma. Colegio de Arquitectos de Cochabamba – SEHIPRE, Julio del 2010. Guzmán, Augusto. Cochabamba – Los Amigos del libro, CochabambaBolivia, 1972. Rodriguez, Rivas Julio. Don Julio, UMSS, Editorial Los Amigos del libro, Cochabamba, 1978 Solares, Humberto. Historia, espacio y sociedad. Tomos I y II. H. Municipalidad de Cochabamba. CIDRE – II. Cochabamba

El antiguo Hospital Viedma ESTÁ EN UNA VIVIENDA El antiguo Hospital Viedma está conformado por distintas edificaciones, entre ellas la casa de Viedma, aún en pie. Detrás de la casa de Viedma se construyeron cuatro bloques de una sola planta unidos por una galería con arcos en su parte frontal; las columnas de piedra son de fuste liso con capitel y base, el conjunto fue diseñado bajo la influencia del estilo neoclásico, muy practicado en la ciudad a finales del siglo XIX. Cada bloque se edifico pensando en albergar 50 camas, teniendo 200 entre los cuatro bloques.


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Los conspiradores del vecindario Autoridades, vecinos y allegados a la corona sostuvieron reuniones secretas contra España en una vivienda de las afueras de la ciudad

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“CONSPIRADORES” DE URQUIDI FRANCISCO DEL RIVERO

El principal de estos próceres memorables y otro glorioso caudillo, más egregio y desinteresado, más grande aún cuando cayó en las ingratitudes del destino. EL CAPELLÁN OQUENDO

Capellán del cabildo, raro sacerdote de vehementes afusiones cívicas, que predicó después entusiasta y valeroso la libertad política hermanando las verdades evangélicas, con los anhelos democráticos. EL ENÉRGICO ESTEBAN ARZE

Figura descollante de razgos enérgicos, que ganó el alto ascendiente por sus decisiones firmes, cualidades con las que no tardó en alcanzar triunfos resonantes, aunque al cabo de un lustro de gloria de este luchador intempérrito se extinguió en medio de la naturaleza tropical. MELCHOR DE LA VILLA Y GUZMÁN, ALIAS “EL QUITÓN”

De espíritu fogoso e infatigable, cuyo ardor bélico admiró luego el vasto teatro, en combates famosos (de Aroma a Santa Bárbara de Chiquitos), e inmolado a la ferocidad de los brazos de la monarquía, en la plenitud de su bella y armoniosa existencia.

JOAQUÍN MARIANO ANTEZANA

Uno de los más preclaros patricios, que alcanzó la inmortalidad en el cadalzo levantado por el funesto tirano realista que sacrificó igualmente a los héroes de la magna revolución de La Paz. AGUSTÍN ASCUY, EL ASISTENTE

Asesor letrado del protomártir antes nombrado y después del cual fue enviado al suplicio en la plaza de armas de Cochabamba, cuando el sacrificio colectivo de esta población, inerme y diezmada ya, arrastrando las iras del conde de Huaqui. BARTOLOMÉ GUZMÁN EN EL OLVIDO

De la pléyade, insigne de esos bizarros campeones de la cruzada emancipadora, tan bravo en la lucha por la santa causa, cuanto modesto en la vida civil, y quien alcanzó a ver fundada la nacionalidad boliviana, dejando de existir como los más en la indigencia y en el olvido. LOS OTROS “CONSPIRADORES”

Miguel José de Cabrera, Francisco Vidal, Perdo Ignacio de Rivera, Pedro Carrasco, Melchor Paz, que se sabe por la tradición fueron también asiduos concurrentes a dicho cenáculo memorable.

w EDMUNDO ARCE historiador + imágenes Judas Tadeo Andrade y Opinión

Las tertulias en las casas de dos tradicionales familias de Cochabamba ampararon los preparativos de la rebelión que culminó en la toma del cabildo el 14 de septiembre de 1810. Las reuniones secretas permitieron intercambiar información para hacer posible por ejemplo la destitución de Joseph Gonzales de Prada, la adhesión al movimiento del 25 de mayo en Buenos Aires y el respaldo a los patriotas. Los historiadores José Macedonio Urquidi y Eufronio Viscarra hacen referencia en distintos

momentos a dos casas en las que se reunían secretamente los patriotas para planificar las acciones revolucionarias de septiembre. Según Urquidi, una de las casas reunía cada noche a jóvenes y rebeldes, además de grupos de mujeres incluso relacionadas con la corona española, cerca a las instalaciones de la actual empresa de energía eléctrica sobre la avenida Heroínas. Viscarra precisa mayores detalles de la vivienda donde “Rivero y sus compañeros celebraban reuniones nocturnas en la casa de (Eugenio) Cangas situada no lejos del río Rocha, al noroeste de la Plaza Principal”. Viscarra también señala la

propiedad de Agustín Azcui como la otra casa de conspiraciones, cuya ubicación no precisa aunque historiadores coinciden en señalarla como cercana a la actual plaza Abaroa, donde nace la calle Santivañez, en diagonal a la actual posta municipal. Fue en este domicilio en el que, aseguran los historiadores, se informó por ejemplo a Francisco del Rivero y sus colaboradores sobre los planes realistas para capturarlos y exiliarlos del país, justo antes del inicio de las acciones que desembocaron en la revolución. Estas casas también fueron el nexo entre los rebeldes ocultos y sus aliados en la ciudad.

La casa de reuniones DESCRITA POR URQUIDI “Comprendeís por qué en esta casa, solitaria y aún más aislada en aquel entonces, convinieron en tener sus citas y hacer sus juntas o reuniones secretas, percatándose de la vigilancia y las sospechas de las autoridades, suspicaces y desconfiadas, en los extramuros y al abrigo de las sombras de la alta noche. Acudían a estas reuniones varones egregios, junto con la juventud, dedicados a conspirar contra el orden”.


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SEMBLANZA DOÑA MANUELA RODRÍGUEZ TERCEROS MURIÓ EN LA HORCA LEAL A SUS IDEALES // REDACCION

La malaria acabó con el fuego libertario El precursor de la autonomía cochabambina murió proscrito, confinado en Santa Ana del Yacuma, en el Beni, lejos de casa

w EDMUNDO ARZE Gráfica: “desde Cliza”, óleo Cecilia Wilde

La malaria acabó con el fuego libertario que incendió Cochabamba de la mano de Esteban Arze en septiembre de 1810. A sus 49 años, llegó confinado al antiguo colegio de los jesuitas en Santa Ana del Yacuma, a orillas del Mamoré donde falleció en 1814. Así fue que el caudillo de los valles que en su momento tuvo gran influencia en todo el territorio de Charcas o el Alto Perú (hoy Bolivia), murió “proscrito” pese a ser el precursor de la autonomía cochabambina. Esteban Arze de Alba y Uriona fue un acomodado hacendado en el valle de Cochabamba. Nació en 1775 en Tarata, donde muchos españoles habían establecido su residencia. Hijo de Esteban Arze y Rodríguez y Mauricia Alba y Uriona se decidió por la carrera militar y obtuvo el grado de capitán en el Ejército realista, al que renunció para encabezar la lucha por la libertad de la patria. El general Esteban Arze y el

capitán Manuel Blanco habían sido acusados de preparar un plan revolucionario para apoderarse del Gobierno de Cochabamba y desligarse de la Junta Gubernativa de Buenos Aires, con un gobierno autónomo. Esteban, el criollo alzado, no estaba resuelto a admitir un nuevo amo, se opuso al dominio de Arenales. Este acontecimiento tuvo lugar cuando Arze volvía de

Héroe. “Esteban Arze fue caudillo de los valles y ejerció gran influencia sobre todo el territorio de Charcas y Alto Perú” Edmundo Arze HISTORIADOR

Salta y Tucumán y poco después de haber combatido en la batalla de Ayohuma (14 de noviembre de 1813). En junio de 1813 se produjo la Tercera Revolución de Cochabamba, que instauró como Gobernador revolucionario al doctor Miguel José de Cabrera, quien, en diciembre del mismo año, dispuso que las fuerzas militares patriotas de Cochabamba marchen a la ciudad de Santa Cruz a reforzar la división del comandante Ignacio Warnes, todos ellos bajo el mando del general Juan Antonio Álvarez de Arenales. A su paso por Arani comenzaron a manifestarse divergencias entre el mando único de Buenos Aires y las ideas autonomistas de Esteban Arze quien espada en mano, intentó retornar con sus tropas a Cochabamba, aduciendo que era Coronel y Comandante General de su provincia. Fue arrestado y se levantó una acción sumaria por presunta conjuración. Arenales ordenó su retiro del Ejército y su confinamiento.

Escribir de doña Manuela es una difícil tarea. Fue esposa y madre, compañera en tiempos buenos y en aquellos momentos difíciles cuando Esteban Arze se sumó a la lucha emancipadora. La insurgencia fue un desafío a rebeldía de la mujer altoperuana que vio, de pronto, cómo su acogedor hogar de hacienda cambió las chancletas por botas, el libro por una espada y la cómoda tenida de andar por casa por una chaqueta militar. Amazona como todas las de su tiempo, sabía montar a caballo y conocía de las rubias faenas agrícolas. Doña Manuela se casó con don Esteban en el templo de San Pedro de Tarata, el 26 de julio de 1793. Llega el período insurreccional a Cochabamba en el año de 1810. Su esposo toma conciencia del proceso y Manuela le acompaña desde su hogar en la causa libertaria, asume la parte que le corresponde en la insurgencia e intenta atraer a la causa revolucionaria a sus familiares y amigos, haciendo de su casa un foco de conspiración. Siguió de cerca a su esposo, costuró sus charreteras y abrió los negocios y despensas de su hacienda para mantener a los combatientes insurgentes, vio el incendio de su casa huerta por orden de Goyeneche y vio el emabrgo de todos sus bienes. Perseguida por los aparatos de represión de la Colonia, repudiada por los reaccionarios, soportó tropelías de toda índole por ser esposa de un hombre proscrito. Leal a su compañero y a las ideas que compartieron hasta sus últimos días, Manuela falleció en Tarata en el año de 1832 según el registro de su partida de defunción que dice así: En el panteón del glorioso arcángel señor San Miguel de esta villa en nueve de marzo de 1832 yo, el doctor Carlos Ferrufino teniente de cura, enterré el cuerpo mayor de doña Manuela Terceros, española de 50 años, que fue viuda de don Esteban Arze de esta villa. Doña Manuela jugó un papel protagónico en esos años de correrías revolucionarias similar al coraje de las mujeres demostrado en las jornadas del 27 de mayo de 1812 en la cima de san Sebastián, al igual que doña Luisa Azcui, las Cangas, doña Manuela Saavedra de Ferrufino, doña Luisa Saavedra de Claure, doña María Isabel Pardo de Figueroa y otras. Como aconteció en 1810, después de la ocupación de Cochabamba por el general de la Pezuela, vencedor de Rondu, la población quedó a merced de un tribunal militar de purificación, por el cual 12 valerosas mujeres patriotas fueron condenadas a muerte y ejecutadas en la horca.


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LA DOÑA LA MUJER QUE MANEJA LA ECONOMÍA EN LAS FAMILIAS VALLUNAS // REDACCIÓN

De la lectura de los documentos se puede concluir que María Pacsima participó junto con su marido de la administración de sus viñas y de sus negocios. Pudieron acrecentar sus bienes y adaptarse muy bien al nuevo sistema español. Como autoridades del pueblo de Mizque, el matrimonio contó con una relativa prosperidad económica. En la lista de sus pertenencias, las cuales se encuentran en su testamento, se hallan, entre otras cosas, muchísimas botijas de vino y balanzas lo cual demuestra que María estaba al tanto de la compra y venta de los productos producidos en sus tierras. La participación de María en el manejo económico de los bienes matrimoniales se hace aún más evidente al morir Alonso Guarayo quien la deja como heredera de lo que tenían. En la Colonia la viudez era para las mujeres en su conjunto una situación donde éstas adquirían mayor independencia. Ya viuda, en su testamento María habla con bastante propiedad de “la vivienda que tengo y poseo de mi propiedad en el pueblo de Mizque y la mitad de una estancia por mía propia que tengo en Quilinqui de que tengo títulos...” Al ser una mujer de élite, María Pacsima se relacionó también con mujeres españolas como doña Mayor Verdugo de Angulo, suegra de Gabriel Paniagua, encomendero del valle de Mizque. En su testamento dice: “Confieso y declaro que debo a doña Mayor Verdugo de Angulo ciento cincuenta pesos que mando se le paguen de lo mejor más bien parado de mis bienes a toda brevedad”. Dice también: “Declaro que me debe Francisca Díaz, viuda de Diego Ortiz Picon siete pesos y dos reales de una capa colorada que le vendí en más cantidad (AHMC MEC 20 1598 fl 31v) [2]. A pesar de existir profundas diferencias culturales como, por ejemplo, vestir diferentes, la relación entre María y las mujeres españolas es evidente. Su testamento fue redactado nada más ni nada menos que en la casa del encomendero de Mizque, Gabriel Paniagua, en presencia de los albaceas, traductores y de mujeres de la élite española como Mayor Verdugo y donde después de hacer el testamento Pacsima se despidió de ella. Se fue de a poco, murió y pasó de esta presente vida. (AHMC, MEC20 fol 186 1612). Como se aprecia, a pesar del trauma de la conquista, la élite nativa muy prontamente aprendió a sacar provecho del nuevo orden español y María Pacsima y su marido no fueron la excepción. [1] El presente artículo es parte del libro de Ximena Medinaceli y Pilar Mendieta titulado ‘De indias a doñas. Mujeres de la élite indígena en Cochabamba. Siglos XVI-XVII’. [2] Archivo Histórico Municipal de Cochabamba

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Indias y doñas la élite indígena

Un ícono llamado María Pascima revolucionó la tradicional concepción de familia andina y pasó a manejar su economía

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REDACCIÓN del libro “De indias a doñas...”, de Ximena Medinacelli y Pilar Mendieta foto Opinión

A María Pacsima, cacique de Mizque (1550-1606), la encontramos formando parte del proceso de profundos, intensos y traumáticos cambios que se produjeron en el mundo andino después de la conquista española. María nació en alguna parte de los valles de Mizque, al sudeste de Cochabamba. Este valle era habitado por chuys, cotas y grupos de mitimaes del altiplano. Deducimos que María pertenecía a una familia noble debido a que más tarde se casa con un miembro de la nobleza local y, según los estudios sobre el tema, era norma que sus miembros se casaran entre ellos [1]. La juventud de María se vio influenciada y afectada por todo el impacto y tumulto que generó en la población indígena  la llegada de los españoles. Por su nombre podemos inferir que fue bautizada por los primeros sacerdotes que llegaron al lugar movidos por la necesidad de con-

versión de los indígenas a la religión cristiana. Su apellido, Pacsima, nos recuerda al culto de la diosa luna o Pacsi-Mama quien fuera la diosa femenina más venerada en los Andes prehispánicos. La vida de María durante sus años mozos estuvo seguramente relacionada a las obligaciones que como mujer de la nobleza debía realizar. Éstas tenían que ver con el cuidado del hogar y con el arte del tejido. La vida de María se nos hace más clara en el momento en que se casa con don Alonso Guarayo quien fuera autoridad de una de las parcialidades de Mizque. María, al igual que todas las indígenas nobles, debió ser elegida por su esposo a través de los ritos y costumbres que en el mundo andino regían las normas del matrimonio. Es decir, compromisos familiares, alianzas políticas, rituales e intercambio de regalos y de ornamentos. La vida de María se nos hace más clara en el momento en que se casa con don Alonso Guarayo quien fuera autoridad de una de las parcialidades de Mizque. María, al igual que todas las indí-

genas nobles, debió ser elegida por su esposo a través de los ritos y costumbres que en el mundo andino regían las normas del matrimonio. Es decir, compromisos familiares, alianzas políticas, rituales e intercambio de regalos y de ornamentos. A partir del matrimonio su vida se transformó porque su nuevo marido era una autoridad local. Ahora debía realizar obligaciones y tareas relativas a su nueva condición de cacica. Tuvo que aprender los nuevos roles de su jerarquía dentro del núcleo social. Era poseedora de muchos bienes que ayudar administrar así como muchos sirvientes y yanaconas con los que debía tratar. De la misma forma, María tenía que respetar las costumbres de la reciprocidad entabladas tradicionalmente entre las autoridades indígenas y los miembros del ayllu. Y, lo que era más delicado aún, como producto de la época, tenía que aprender a tratar con las autoridades españolas y con sus mujeres con las cuales, a diferencia de las indias del común, iba a estar en frecuente contacto.


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SOLEDAD LA MAESTRA DE ESCUELA, CRÍTICA DE LA ESTRUCTURA SOCIAL DE SU ÉPOCA // REDACCIÓN

Adela Zamudio, la alondra solitaria Se empeñó en estimular el pensamiento feminista en Cochabamba y fue considerada una visionaria de su tiempo.

w REDACCIÓN Fotos Torrico y Archivo Opinión

Ha marcado de forma indeleble la liberación femenina y la lucha por los derechos políticos de la mujer y su participación en los movimientos sindicales cuando en el resto del mundo todavía se daban tímidos pasos en ese sentido. Y es que la poetisa Adela Zamudio se empeñó a fondo para estimular el pensamiento feminista. Con ese propósito se sumó a los esfuerzos de periodistas orureñas, como Betsabé Salmón de Beltrán, que a partir de 1921 publicaron la revista Feminiflor, la primera dirigida y escrita por mujeres para mujeres. La partida de bautismo en la catedral de Cochabamba certifica que Paz Juana Plácida Adela Rafaela Zamudio Ribero nació el 11 de octubre de 1854, cuando sus

padres llegaron a esta ciudad desde Corocoro de La Paz para disfrutar de unas vacaciones. Su padre era propietario de minas de cobre en esa localidad, donde transcurrió la infancia y la niñez de la joven, quien recibió una es-

Crítica. “Nacer hombre”, la dura crítica a la discriminación de género ha trascendido su tiempo y aún hoy se la adopta como un emblema feminista

merada educación bilingüe con una institutriz británica tras el traslado de toda la familia a Corani, cercana a Cochabamba, donde sus padres comenzaron nuevos negocios. La abogada Elsa Paredes de Salazar define la personalidad y el espíritu de una de las mujeres más adelantadas a su época y con una visión política muy definida respecto al rol femenino en la sociedad boliviana. En su Diccionario Bibliográfico de la Mujer Boliviana (1965) afirma que “fue una de las primeras mujeres en expresar su descontento y la necesidad de reconocer el valor social e intelectual femeninos, llegando a colocarse en las filas de las que luchaban en todo el mundo por la reivindicación y dignificación de la mujer. Su poesía satírica “Nacer hombre” encierra más filosofía que las encendidas arengas sufragistas.

“Soledad” hizo de su vida una continua cátedra, trabajó como maestra educando a varias generaciones y tuvo el mérito de ser autodidacta en un siglo que aún no se aceptaba la educación amplia de la mujer. Intelectualmente fue fecunda y precoz, su primer poema lo escribió a los 13 años, el mismo que fue titulado “La canción de soledad”. Adela Zamudio fue crítica con la sociedad de su tiempo y puso en cuestión la pérdida de valores éticos. Desconcertó a muchos cuando planteó la separación del Estado y la Iglesia católica, e impulsó la educación laica y gratuita al establecer, en 1905, un liceo para señoritas para reivindicar desde el plano pedagógico y cultural a las mujeres bolivianas, generalmente sometidas al yugo paterno o conyugal. Sus artículos y ensayos tenían la virtud de sacudir a los círculos religiosos y políticos más reaccionarios de la sociedad por sus planteamientos sobre la ley de divorcio o la plena participación femenina en las luchas sindicales, pero sus poemas por su ternura o por su romanticismo llegaban al espíritu recóndito de su lector. Murió el 2 de junio de 1928 y dejó escrito su epitafio con estas palabras: “Vuelo a morar en ignorada estrella”. Obras 1869. Al cumplir 15 años Adela Zamudio publicó en “El Heraldo” su primer poema titulado “Dos Rosas” bajo el seudónimo de “Soledad”. 1887. El editor argentino Jacobo Pausser publica en Buenos Aires su primer libro, “Ensayos poéticos”, obra que mereció elogio unánime de críticos y lectores,. 1890. Publica “Violeta o la princesa azul”, 1913. "Intimas", novela epistolar. 1914. París,  "Peregrinando", "Ráfagas, "Cuentos breves".


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Sonido, ritmo y canto de nuestros valles A LA TRADICIONAL FAMA del clima y la gastro-

nomía de Cochabamba, debemos añadir su condición de cuna de intelectuales, escritores, especialmente músicos, que a lo largo de los años se encargaron de evocar imágenes concretas, suscitar emociones y sugerir estados del alma indefinibles y misteriosos. Según el académico y músico, Víctor Rojas Caballero, la música es la manifestación más excelsa del arte, el medio sublime por el cual se expresan ciertas almas exquisitas en busca de comprensión y la expresión de sentimientos y otros inefables deleites de lo espiritual. Al fin y al cabo, la música, es el lenguaje de almas, y los compositores y músicos son sus mejores intérpretes. La historia de la cultura musical en Cochabamba, es aún incipiente debido a inexistencia de investigación sistemática sobre la vida y obra de compositores y cultores de los diversos géneros musicales. Resultan más conocidas las canciones que difunden los grupos, dúos o solistas, que la vida de sus creadores, que en muchos casos pasaron desapercibidos o murieron en el mayor anonimato. Se debe admitir que los nombres de Teófilo Vargas, Daniel Albornoz, Félix Araníbar, Víctor Jiménez, Emilio Gutiérrez, José Ferrufino, Simón Rocha, Óscar Ro-

jas Caballero entre otros, “suenan” en los círculos musicales como los más representativos del alma khochala. Contemporáneamente Ulises y Gonzalo Hermosa, Edwin Castellanos, Fernando Torrico y otros, destacan por sus composiciones y éxitos musicales, aunque existen artistas y compositores que aún no fueron reconocidos por los medios ni las instituciones. La historia musical de Cochabamba, emerge de las provincias de Tarata, Arani, Totora y Quillacollo, como los centros musicales de mayor influencia debido a los dinámicos procesos demográficos y por el impacto de la industria musical. El fenómeno musical cochabambino está expresado en cuatro bloques, corrientes o estilos musicales: la música académica (orquestas, coros e instituciones musicales); música criolla; bandas y música popular y la música folklórica nacional ligada a la industria musical. Un estudio señala que la producción de la música académica, tanto de la ciudad como en las villas provinciales fue intensa, aunque restringida más que todo a esfuerzos personales, especialmente en el siglo XIX. En ese grupo destacan las instituciones musicales e industriales, que fomentan la formación de artistas y su expresión musical.

LA MÚSICA PRESENTA UN ABANICO DE SONES //

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6 PERSONAJES DE LA MÚSICA

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TEÓFILO VARGAS Destacado maestro de capilla de la Catedral cuyo interés pedagógico lo llevó a crear la primera escuela musical que se convertiría en el Conservatorio Musical “Cochabamba”, la influencia de este centro de enseñanza dominó el acontecer musical de la ciudad durante medio siglo.

JOSÉ FERRUFINO Intérprete, compositor y profesor de música. Autor del afamado huayño “Viva Cochabamba”, el taquirari “Quillacollo tierra ideal” y la cueca “Vidita mía”. Ha aportado con casi un centenar de obras musicales, siendo reconocido por varias instituciones.

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ÓSCAR ROJAS CABALLERO El artista fue profesor de música y eximio intérprete del acordeón. Integrante del célebre grupo “Los Brillantes” y autor de valses, cuecas e himnos. El grupo que formó Óscar Rojas fue llevado adelante por sus hijos a pesar de la aparición de muchos grupos similares en su género “Los Brillantes Junior”.

GONZALO HERMOSA Precursor del grupo Los Kjarkas, cuyas actividades artísticas revolucionarían el pensar y el sentir de todos los seguidores de la música boliviana, imponiendo un estilo diferente, una nueva forma de interpretar la gran música boliviana, que ahora es escuchada en todo el mundo.

La música moderna, con la creación de grupos juveniles, ubican a Cochabamba como la capital de los grupos y orquestas electrónicas. Destacan Prisma, Voltaje, Plan B, Mister T, Café Caliente, Latin Brass, Pasaporte, Wimaj Band y otros. El rock nacional, especialmente el cochabambino, también tiene su lugar en esta “sinfonía musical” valluna con la presencia de los grupos A Pie, Sacrilegio entre otros. Debido a la nueva emergencia cultural y política que enfrenta el país, desde hace algunos años,

DANIEL ALBORNOZ El músico fue el creador del célebre bolero de caballería “El terremoto de Sipe Sipe” un aporte a la región y a la historia de Cochabamba porque refleja una de las etapas trágicas del valle.

FÉLIX ARANÍBAR El artista destacado como intérprete del piano y autor de las obras “Barcarola”, “Castillo Negro”, “Plenilunio”, “Invocación al Sol” y muchos otros.

emergen con fuerza, grupos integrados por cholitas cuya tendencia es la recreación de nuevas manifestaciones estéticas, baile y espectáculo, que avizoran un nuevo devenir musical. Paralelamente resurgirá la formación de grupos folklóricos, entre los más emblemáticos: Los Kjarkas, Amaru, Khiswara, Canto Sur, Canto Nuevo, Inkallajta, Ayopayamanta, Sacambaya, Surimana, Tukuypaj, T’ikas Huayras y otras agrupaciones emergentes conformadas por jóvenes con fuerte influencia de Los Kjarkas.


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NATANIEL AGUIRRE SU OBRA PERDURA EN LA CORONILLA El monumento de las Heroínas de la Coronilla es uno de los símbolos emblemáticos de Cochabamba. Las esculturas y sus retablos no son sólo una obra maestra de creación estética, sino también una pieza narrativa que por sí sola resume episodios sobrecogedores de la novela "Juan de la Rosa" del escritor Nataniel Aguirre.

De la pluma al ordenador de texto Escritores, poetas, ensayistas e investigadores cochabambinos hacen historia, los hechos trascienden el tiempo y las fronteras.

w TATIANA CASTRO textos + fotos Opinión

El aporte de los escritores cochabambinos en la literatura nacional ha sido importante a través de sus novelas, cuentos, poemas, ensayos e investigaciones. El escritor, docente e investigador, Adolfo Cáceres Romero señala que uno de los autores más destacados representantes de finales del siglo XIX es Nataniel Aguirre con su obra “Juan de la Rosa”, donde refleja uno de los periodos más importantes de la historia de Bolivia. Por su obra Juan de la Rosa, Nataniel Aguirre recibió el mayor reconocimiento de los intelectuales y del mundo de la cultura boliviana y lo situó entre los narradores más relevantes del país. La novela relata algunos de los episodios más heróicos de la

historia de Cochabamba, su ciudad natal, para destacar la resistencia del pueblo contra el general español José Manuel de Goyeneche. Por esta obra el eminente crítico Anderson Imbert lo juzgó el mejor novelista de la historia de Bolivia. Cáceres señala que en la narrativa indigenista el aporte importante lo realiza Jesús Lara. Sus obras más conocidas son Surimi, Yanakuna, Yawarninchej. En ellas relata la problemática previa a la reforma agraria y la relación de los patrones y los pongos. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y han llegado a conocerse a nivel internacional. Es uno de los pocos autores, cuyas obras, continúan editándose y todavía se las puede encontrar en las librerías.


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La historia de Cochabamba por la magia de su literatura Las obras maestras de escritores cochabambinos están inspiradas en importantes hechos históricos nacionales, que refleja la vocacion integradora del hombre de valle. Adolfo Cáceres menciona, por ejemplo a Augusto Guzmán, quien plasma su vivencia de la Guerra del Chaco en sus obras “Sangre de Mestizos”, “Prisionero de Guerra”; su cuento “El Pozo” fue considerado en Inglaterra como uno de los mejores en su género. La obra ocupa el primer lugar en todas la antologías literarias del país. Guzmán compiló estudios sobre escritores y ensayistas bolivianos. Cáceres lamenta que las obras nacionales no se reediten y desaparezcan de las librerias. Un autor cochabambino que sobresalió en

NUEVAS FIGURAS LITERARIAS // ADOLFO CÁCERES

la literatura internacional (Chile, México y Perú) pero cuyo material no fue publicado en el país fue Diomédes de Pereira. Ninguna editorial mostró interés en publicar sus obras pero vino en sus últimos días para ser enterrado en su tierra, anota Cáceres. Demetrio Canelas aportó al periodismo boliviano y como escritor ha dejado el recuerdo impercedero en “Aguas Estancadas”. Adela Zamudio y María Quiroga Vargas, poetisas de proyección internacional, llevaron el verso a su más alta calidad. La lista de destacados es larga y el espacio corto. Dos nombres inolvidables son: Humberto Guzmán Arce, investigador, sociólogo, de la realidad cochabambina y Jaime Canelas el poeta del valle.

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6 PERSONAJES DE LAS LETRAS

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NATANIEL AGUIRRE Considerado un clásico de la literatura boliviana, su narrativa se inscribió en la novelística de finales del siglo XIX. Por su obra Juan de la Rosa recibií el mayor reconocimiento de los intelectuales y del mundo de la cultura bolviana y lo situó entre los los narradores más relevantes del país.

JESUS LARA Trabajó desde muy joven en periodismo en varias ciudades del país, ocupó las funciones de profesor y Secretario General de la Universidad Mayor de San Simón, años después fue director de la Biblioteca Pública Municipal y jefe de Cultura de la Alcadía Municipal . Sus obras fueron traducidas a varias idiomas y trascendieron las fronteras.

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AUGUSTO GUZMAN Narrador, crítico literario e historiador que perteneció al movimiento conocido como la Generación Combativa, surgido tras la guerra del Chaco y del posterior proceso de inestabilidad política y social que impregnaría el arte y la cultura de su país a lo largo del siglo XX. Fue profesor de literatura, derecho minero e historia del arte en las universidades de La Paz y Cochabamba.

ADELA ZAMUDIO Sus inicios creativos fueron la publicación de algunos poemas bajo el seudónimo de Soledad, con una lírica fluida en la que aparecían la naturaleza y los sentimientos como temas principales, elementos que después terminaron por ser fundamentales en su obra, donde supo expresarse sirviéndose de todos los géneros y formas retóricas.

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JOAQUIN AGUIRRE LAVAYEN Escritor, novelista, historiador, empresario e inventor, nació en Cochabamba en 1921. Impulsor de Puerto Aguirre para exportar por el Atlántico, es delegado fundador en representación de Bolivia a la Primera Conferencia para la Organización de Naciones Unidas. (1945).

Una de las figuras jóvenes de la literatura nacional es Edmundo Paz Soldán quien actualmente se proyecta fura de la país y cuyas últimos trabajos están ambientadas en Estados Unidos. Uno de los premios que recibió fue “Rulfo” en París. Rosalba Guzmán Soriano, fundadora de la revista infantil Chasky, publicada por el centro cultural Portales, es una de las pocas escritoras dedicadas a la literatura infantil. Ganó el premio Santillana de Literatura Infantil

JAVIER DEL GRANADO Presidió la Sociedad de Escritores y Artistas de su ciudad natal de Cochabamba. Asimismo recibiódistincionesinternacionales, como el "Cesar Vallejo", de Lima; el "Rubén Darío", de Buenos Aires; al igual que la Medalla al Poeta Continental y una Corona de Laureles de Oro, que le otorgó en 1965 y 1966 la Organización Mundial de Poetas.

en 2009. Gaby Vallejos tiene un importante trabajo, uno de us últimos trabajos fue una Antología de Cuentos bolivianos en venezuela gracias a una invitación. Estas son algunas figuras cochabambinas de las letras bolivianas que han trascendido por su importancia aunque la lista de aportes literarios puede ser iterminable, explica Adolfo Cáceres.


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El río Rocha y sus mágicos atardeceres Las aguas del Rocha rodeaban la ciudad y la besaban desde sus playas. El coloso ofrecía sus márgenes a la diversión y para ver el ocaso 1

JOEL VERA REYES Fotos Rodolfo Torrico

Su impresionante caudal, sus interminables riveras y sus playas soleadas eran una invitación perfecta para que miles de bañistas, seguramente toda la población de la ciudad del primer cuarto del siglo pasado, acudiesen a disfrutar de las inolvidables tardes en el río Rocha. Y es que, según cuentan los cochabambinos, “todos aprendieron a nadar en sus aguas”. El ocaso marcaba el fin de la diversión desenfrenada y el inicio de la magia. Una brisa tibia acariciaba los torsos desnudos y los rostros húmedos se despedían de los últimos rayos de sol. Las noches frescas propiciaban el ambiente ideal para continuar la jornada a los más experimentados bañistas. Pero no siempre fue manso. El turbión de 1923, las cinco veces que “la llegada del río” se llevó el puente de Quillacollo, las constantes inundaciones tras las lluvias de noviembre que arrastraban sus aguas hasta el hipódromo (a unos 3 kilómetros al sur) eran solo algunas de los incidentes que de tanto en tanto dejaba a su paso el arisco Rocha. Arisco hasta el punto de creerse hasta mitades del siglo pasado, que el río nunca se acostumbró y que nunca lo haría, a su curso modificado por Martín de la Rocha que lo trajo desde la actual avenida Rubén

En imágenes. 1. Cruzando el río Una familia cruza el río por un sector de poco cauce y traslada sus alimentos en compañía de sus mascotas cerca del actual puente Huayna Cápac.

2. Turbión del Rocha Una imagen del turbión del río en 1923, cuando sus aguas inundaron, según se cuenta, hasta las zonas próximas al actual Club Hípico camino a Quillacollo.

Darío al este de la ciudad, cuando todavía se llamaba Kunturillo. Sin embargo se hizo amigo de los jóvenes que buscaban diversión y de los mayores que utilizaban sus aguas para desarrollar su actividades domésticas. Hasta ahora es una tradición en algunas familias, o al menos un recuerdo de jornadas dedicadas a compartir, “ir a lavar ropa al río”. Aunque ahora se deben buscar aguas más alejadas de la contaminación citadina, cuando se las busca. Las obras de canalización de sus riveras después de la Guerra de Chaco limitaron su encanto y controlaron sus aguas. La proliferación urbana de la ciudad forzó el desemboque de aguas servidas en su cauce con lo que se liquidó su esplendor para dejarlo en canal de desagüe; las tomas de agua en sus caudales nacientes próximos a la Cordillera del Tunari, finalmente lo dejaron sin su razón de existir. Sin embargo aun hoy cuando el caudal es incentivado por la temporada de lluvias, su poder vuelve a invadir la ciudad. Sus bramidos nocturnos hacen estremecer sus riveras y traen a la memoria las míticas historias de piedras gigantes arrastradas por el río Rocha, el Kunturillo de antes..

3. Imponente

5. Puente Recoleta

El río Rocha en su máximo esplendor en una zona casi inexplorada por entonces y que hoy se encuentra entre los puentes de Cala Cala y Cobija. La vegetación típica compuesta por arbustos y árboles de Sauce Llorón acompaña su curso.

Una imagen clásica que muestra en picado, desde el río, el antiguo puente de la Recoleta. Esta zona fue una de las más retratadas por el “Turista” Torrico.

4. Sus playas Una visita escenificada a principios del siglo pasado, muestra las características del río: playones y aguas caudalosas.

6. Los atardeceres Una imagen del Rocha al atardecer, cerca del puente de La Recoleta.

7. La Tamborada La imagen poco usual de la visita al río Tamborada, en su cauce original.


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La fuerza y el valor de la chicha Fueron las chicherías y todo lo mítico de su entorno los elementos que la conquista española jamás pudo vencer y que perduran hasta hoy

w HUMBERTO SOLARES Historiador Urbanista + f. Opinión

El elemento articulador del mundo ferial es la chichería, en torno a ella, que se concentraban un sin fin de negocios complementarios (venta de comidas, empanadas, tortillas, coca, helados, etcétera), dando lugar a un flujo continuo de parroquianos que prolongaban la actividad de este escenario ferial, aun muchas horas después de que la actividad comercial había concluido. Fueron las chicherías, con sus banderines a manera de emblema o símbolo de una cultura vernacular que el gusto importado de Europa no pudo eliminar, lo que le dio a la ciudad su peculiaridad y sabor aldeano tradicional. A lo largo del siglo XVIII y, particularmente en las primeras décadas de la República, las chicherías eran componentes infaltables de este escenario urbano. En cierta forma, esta presencia inicial y su paulatino alejamiento de las zonas centrales, donde habitaban las familias que dominaban el escenario político, social y económico de la ciudad, y que aspiraban a reproducir en este espacio los valores y gustos europeos, aspiraciones que fines del siglo XIX se volvieron una verdadera obsesión; marcaron los ritmos desiguales del conflicto entre la persis-

tencia de la vieja aldea y de la ciudad “moderna” que dificultosamente trataba de ganar vigencia. Ocurría que la chichería, pese a acaparar el gusto de toda clase de ciudadanos, era y aún es, un símbolo popular, mestizo y tradicional, opuesto a los valores de los nuevos tiempos. Y si bien, era frecuente que caballeros de bastón, sombrero y levita continuaran siendo devotos de la tradicional “machu jarra”, ello no evitaba que se sintieran incómodos con la presencia de estos establecimientos en el ámbito inmediato donde desplegaban los actos de su vida cotidiana. De pronto la insalubridad, los malos olores, la mala vecindad, hasta hace poco ignorados, se volvieron insoportables. No se trataba precisamente de repentinos ataques de moral, buenas costumbres y apego a los hábitos de higiene, los que provocaban este cambio de actitud, sino la comprobación de que “el otro comercio”, es decir el afán mercantil de cholos y cholas, estorbaban las ansias de modernizantes. La presencia de bancos, casas importadoras, representaciones y agencias del gran comercio paceño y de otros horizontes, exigía la consolidación de un espacio urbano propio y exclusivo: las chicherías que “avanzan de Sur a Norte” por las calles del centro.

Una institución MUY RESPETABLE A inicios de la República la chichería era una institución respetable que ocupaba su lugar junto a otras instituciones no menos respetables, compartiendo pacíficamente con éstas, la propia Plaza Principal y calles adyacentes. Esta situación, sin mayores variaciones, se mantuvo hasta la gran epidemia y sequía de 1878, en que se recomendó por razones sanitarias, el desplazamiento de los locales de expendio de chicha, hasta un radio de tres cuadras de la plaza 14 de Septiembre, mediante una Ordenanza Municipal a inicios de la década de 1880. A partir de este antecedente, las chicherías comenzaron a ser vistas como sinónimos de insalubridad y atentados a la higiene urbana. Este sería el principal argumento que periódicamente se esgrimía, con razón o sin ella, para ir desalojando estos establecimientos de la zona central de la ciudad. Ante cada brote epidémico se aplicaba con rigor un nuevo desplazamiento de las chicherías. Así en 1887, fueron desplazadas una vez más hasta un radio de 5 cuadras en torno a la Plaza de Armas, en los años siguientes se fue ampliando el espacio urbano de prohibición para el expendio de chicha, hasta relocalizar las chicherías en las áreas suburbanas. No obstante, no se trata de suprimirlas, sino de retirarlas a lugares más discretos donde no afeen el escaparate de “ciudad moderna” que se trata de materializar.


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Cine, sigue siendo una tarea pendiente El “boom” de la producción regional no es suficiente para considerar a Cochabamba como un lugar de aporte cuantioso

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ALGUNOS DATOS & PRODUCCIONES EL DESPEGUE DEL CINE COCHABAMBINO

En los primeros años del nuevo milenio, cabalmente al 2003, se estrena Dependencia sexual, ópera prima del cineasta cruceño Rodrigo Bellott. Esta obra resulta capital para la cinematografía boliviana y, en particular, para el cine hecho en las ciudades periféricas como Cochabamba, pues inaugura una nueva era del cine boliviano: la era digital. Dependencia sexual es una producción rodada en video digital con un financiamiento modesto y gestionado de manera independiente, dirigida por un joven realizador cruceño, ambientada en la ciudad oriental y en Estados Unidos, y transferida a celuloide para su exhibición en salas. Es éste el esquema de producción que, en adelante, se impondrá en la dinámica cinematográfica nacional y en la incipiente cinematografía cochabambina. TAMBIÉN LA LLUVIA

Cochabamba ha sido el escenario principal de rodaje de la importante producción española También la lluvia, dirigida por Iciar Bollaín (Te doy mis ojos), protagonizada por los afamados actores Gael García Bernal y Luis Tosar, ambientada en la ciudad durante la llamada “Guerra del Agua” y en la que los bolivianos Rodrigo Bellott y Gerardo Guerra trabajaron en los apartados de cásting y producción, respectivamente (sin contar la presencia de muchos otros actores y técnicos cochabambinos.

DEPENDENCIA SEXUAL

No es gratuito que, sólo al año siguiente del estreno de Dependencia sexual, las salas comerciales exhibieran dos producciones de origen cochabambino: Esito sería (Julia Vargas) y Margaritas Negras (Claudio Arraya), ambas realizadas también en video digital (aunque sin transfer para su proyección), con recursos económicos y humanos reducidos, y captados de forma independiente. Podría resultar apresurado, pero cabría apuntar al 2004 como el año del despegue del cine cochabambino, siendo que, desde entonces, no ha habido gestión en la que no se haya estrenado alguna película de producción local (si no total, siquiera parcial). MADE IN CBBA

La cinematografía “made in” Cochabamba puede ya preciarse de haber contribuido con un conjunto de realizadores de gran valía para entender la filmografía nacional contemporánea. Nombres como los de Martín Boulocq, Tonchy Antezana (de origen orureño, pero afincado hace mucho en Cochabamba), Miguel Valverde, Claudio Arraya, Julia Vargas y Roberto Alem son, a estas alturas, referenciales del nuevo cine boliviano. Y a ellos hay que añadir los de realizadores más jóvenes -como los de Luis Brun o Juan Cristóbal Ríos- fogueados en el cortometraje.

La producción local

w SANTIAGO ESPINOZA La Ramona - foto Opinión

No sería descabellado afirmar que la historia del cine boliviano es, en buenas cuentas, la historia del cine en La Paz. Desde su llegada a Bolivia en forma del Biógrafo, en el año 1897, la urbe paceña ha sido el principal -cuando no único- reducto de producción y consumo de imágenes en movimiento realizadas en el país, ya sea por compatriotas o por extranjeros. Aunque los circuitos de exhibición fueron paulatinamen-

te extendiéndose hacia otras regiones del país, esta desconcentración no tuvo un correlato en términos de producción. Una revisión sucinta de la filmografía boliviana revela que La Paz fue, hasta principios del siglo XXI, el centro de la producción cinematográfica nacional. No podemos desconocer el trabajo que desarrollaron durante las últimas décadas del siglo pasado colectivos audiovisuales como el Centro de Comunicación “Juan Wallparrimachi” o realiza-

dores como Roberto Alem (desde el documentalismo), Jesús Pérez (desde la animación) o incluso Juan Miranda (con el largometraje en video La cruel Martina). Sin embargo, la dispersión, el empleo del video como formato de registro y las consecuentes limitaciones en términos de exhibición han determinado que la catalogación y valoración histórica del trabajo producido por estos grupos y realizadores cochabambinos continúe siendo una tarea pendiente.

En 2005 se estrena Nostalgias de Rock (Tonchy Antezana); en 2006, ¿Quién mató a la llamita blanca? (Rodrigo Bellott) y Lo más bonito y mis mejores años (Martín Boulocq); en 2007, Evo Pueblo (Tonchy Antezana); en 2008, El cementerio de los elefantes (Tonchy Antezana) y Airampo (Miguel Valverde y Alexander Muñoz); en 2009, Un día más (Leonardo de la Torre y Sergio Estrada), Tentayape (Roberto Alem), No veo España (Ariel Coca), Colcapirhua (Javier Rivero) y Rojo, Amarillo y Verde (Martín Boulocq, Rodrigo Bellott y Sergio Bastani). Y aunque en el año en curso aún no se han estrenado cintas de producción local, se espera para los próximos meses el lanzamiento de un puñado de trabajos realizados en Cochabamba (entre los anunciados, figuran las nuevas cintas de Tonchy Antezana y Martín Boulocq, así como los debuts de Okie Cárdenas y del comediante Guery Sandoval).


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PROVINCIA ARANI

En la época de los Incas fue un asiento de los Chuis y Cotas que desarrollaron la agricultura. Provincia que fue creada el 24 de noviembre de 1914 por el presidente Ismael Montes. El pan le ha dado más fama que la artesanía textil y que el santuario de la virgen Bella y otros atractivos.

PROVINCIA ARQUE

La fuerza de las provincias EL dearrollo económico y cultural de Cochabmba tiene sus raíces en la divesidad y fuerza de sus hombres y mujeres

El departamento se encuentra en el centro de Bolivia y en el corazón de Sudamérica. El caracter viajero de sus habitantes ha propiciado la presencia de cochabambinos, como se suele decir, en todos los rincones del mundo.

Cochabamba es la cuna de artistas, pensadores y deportistas que han destacado en el país y que han llevado su fama alrededor del mundo. También es el epicentro de las corrientes políticas más importantes del país.

Creada como provincia el 15 de febrero de 1826 durante el gobierno del mariscal Antonio José de Sucre. Fue, antes de la república, uno de los baluartes de la lucha por la independencia como centro de operaciones de los guerrilleros, que interceptaban las comunicaciones realistas hacia La Paz y Oruro.

Aiquile, capital de la provincia Campero, creada el 8 de Julio de 1899 por la Junta de Gobierno presidida por José Manuel Pando. En la colonia fue un curato de la partida o parcialidad de Mizque y desde finales del siglo XX es la capital del charango.

PROVINCIA DE CAPINOTA

El vergel del valle bajo tiene importantes sitios arqueológicos. Creada el uno de octubre de 1908 en el gobierno del presidente Ismael Montes, ha desarrollado una gran actividad agrícola. Y artística. Los miembros del grupo Los Kjarkas, que es oriundo del lugar.

El presidente Narciso Campero consolidó la creación de la provincia mediante una ley del 7 de diciembre de 1887. Su estratégica ubicación geográfica convierte a Arque en la puerta de ingreso al departamento.

PROVINCIA AYOPAYA

PROVINCIA NARCISO CAMPERO

PROVINCIA BOLÍVAR

El presidente Hernán Siles Zuazo dispuso, el 31 de enero de 1985, la creación de esta provincia del valle alto cochabambino, en un intento de impulsar su desarrollo y sacar a sus pobladores de la extrema pobreza en que viven.

PROVINCIA CARRASCO

Totora, la más española de las parcialidades de la Colonia, queda como testimonio de la rica expresión de las letras y la música. La provincia Carrasco fue creada el 14 de septiembre de 1926 como homenaje a uno de sus hijos, José Carrasco Torrico, fundador del periódico El Diario de La Paz.


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PROVINCIA CERCADO

La colonial Villa de Oropesa, después la republicana Cochabamba, fue uno de los baluartes en la lucha por la independencia del yugo español y así se lo ha reconocido. La vigorosa lucha de héroes como Estaban Arze y las mujeres de la Coronilla dieron a la América morena un fuerte impulso para pelear.

PROVINCIA CHAPARE

Sacaba, capital de la provincia Chapare que fundada el 10 de junio de 1854 en el gobierno del general Manuel Isidoro Belzu. Es cuna de uno de los movimientos sindicales más influyentes en la vida política del siglo XXI y, Evo Morales que propugna cambios radicales en el país.

PROVINCIA ESTEBAN ARCE

Su nombre de provincia –mediante una ley del 11 de noviembre de 1950- es un homenaje al líder revolucionario Esteban Arze, oriundo del lugar. Tarata – que jugó un decisivo papel en la causa libertariaestá considerada como un emporio generador de grandes figuras del pensamiento político.

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PROVINCIA GERMÁN JORDÁN

La gastronomía más famosa del Valle Alto está en Cliza, provincia Germán Jordán. El sabroso pichón de paloma, en sus distintas variedades, es la principal atracción para los visitantes que acuden hasta sus quintas para acompañar el plato con una buena tutuma de chicha.

PROVINCIA MIZQUE

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PROVINCIA QUILLACOLLO

De los pueblos que forman parte de Cochabamba, el de Quillacollo es el más cosmopolita. Recibe importantes flujos migratorios. Su espíritu integrador se constata todos los anos en una de las fiestas religiosas más concurridas destinada a venerar a la virgen de Urkupina

PROVINCIA TAPACARÍ

La ciudad de los quitasoles, decían de los 500 quitasoles, para reflejar la alcurnia y el linaje de sus habitantes, en su mayoría españoles, de un floreciente pueblo colonial que luego incrementó su influencia al convertirse en sede del obispado de la provincia de Santa Cruz de la Sierra en 1767.

El presidente Manuel Isidoro Belzu dispuso su creación como provincia el 25 de diciembre de 1851, aunque como partido o parcialidad colonial jugó un importante papel en la lucha revolucionaria. De pobreza económica y social casi perenne, Tapacarí posee un riquísimo patrimonio cultural.

PROVINCIA PUNATA

PROVINCIA TIRAQUE

La historia destaca la participación de los patricios de la caballería de Punata en la revolución del 14 de septiembre de 1810 y, en el siglo XX, el aporte intelectual de hombres como Jesús Lara, Demetrio Canelas y el asesinado presidente Gualberto Villarroel que dejó la impronta en la búsqueda de la justicia.

Punto estratégico de ingreso a los Yungas del Chapare, donde se cultivaba la hoja de coca, destinada a financiar tanto la represión como la conspiración contra las autoridades coloniales


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Un paseo por la campiña de Cala Cala Lagunas, riachuelos y vertientes caracterizaron la zona norte de la ciudad de Cochabamba que se convirtió en un sitio de esparcimiento

REDACCIÓN fotos Rodolfo Torrico

Las imágenes de los ríos, vertientes y lagunas en Cala Cala, al norte de la ciudad, quedaron grabadas en el imaginario colectivo de los cochabambinos como parte de su identidad y de la lógica de su vida diaria. Sus lugares paradisíacos, de hermosa vegetación, fueron el sitio elegido para realizar paseos, días de campo y actividades al aire libre que marcaron una forma de ser y de vivir en este valle. Las familias adineradas fueron las primeras en dar el salto y cruzaron la frontera natural demarcada por el río Rocha para consolidar espacios urbanos en la zona norte, en las faldas de la cordillera del Tunari. Es por ello que desde finales del siglo XIX se erigieron en esta zona señoriales viviendas que contrastaban con su diseño arquitectónico y su imponencia con la mayor parte de los asentamientos próximos a la urbe. Además este lugar se consolidó como una zona naturalmente acondicionada para el descanso, lejos del bullicio de la ciudad. Sin embargo desde mitades del siglo pasado el crecimiento demográfico y el desarrollo urbano fueron ganando de a poco espacios importantes despojando a la campiña de sus mayores atractivos naturales hasta prác-

En imágenes. 1. Lagunas

La laguna Cuellar, donde ahora están las canchas auxiliares del estadio Félix Capriles, era una de al menos media docena de espejos de agua existentes en la zona.

2. Al aire libre Diversas actividades se podían practicar en estos parajes. La gráfica refleja la celebración de una misa al aire libre, cerca de donde hoy se encuentra la tradicional plazuela de Cala Ca-

ticamente adherirla a la ciudad con todo los que trae consigo la modernidad. Los ríos fueron enclaustrados en bóvedas de concreto, las lagunas dieron paso a plazuelas y campos deportivos y los sauces, molles y eucaliptos cayeron rendidos ante los modernos edificios. Por si fuese poco, el verdor fue cubierto por las oscuras capas de asfalto hasta casi desaparecer por completo. Aún hoy sin embargo, el recuerdo de los singulares paisajes es motivo de comentario entre las personas mayores que recuerdan con nostalgia sus días de campo y excursiones por Cala Cala. Ahora las grandes avenidas y las urbanzaciones han dejado solo para el recuerdo este paraíso, que mediante la presente serie de gráficas logradas a principio del siglo pasado tratamos de recordar y entender para reflejar algo de la forma de vivir del cochabambino en una época transisión hacia la modernidad. Algunas lagunas famosas y otras poco conocidas, senderos y caserones que abundaban por entonces son algunos de los elementos que este recorrido por el tiempo tratamos de recordar, siempre con la nostalgia de los buenos tiempos de la campiña..

la, donde nace la avenia Simón López.

riedad de sitios para esta práctica.

3. Las viviendas

5. Paseos

Una casona de dos plantas incrustada en medio del verdor característico de principios del siglo pasado. Esta vivienda aún sigue en pie en la actual avenida Atahuallpa.

Un grupo de personas camina por la vía principal de comunicación entre la campiña y la ciudad.

4. Pasatiempos El paseo en bote a remos era una de las actividades preferidas por los concurrentes a la campiña que disponían de una gran va-

6. El tranvía La llegada del tranvía hasta la plazuela rompía con la tranquilidad cotidiana.

7. Construcciones Una vivienda que se encuentra cerca de la ciclovía, por la actual calle Tarija.

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LOS BARRIOS ESTÁN EN ETAPA DE EXTINCIÓN Todo indica que en el siglo XXI desaparece la noción de barrio y vecindario y, el modelo interactivo de ciudad moderna y premoderna, que no podía prescindir una de la otra para viabilizar su funcionalidad, se ha fracturado. Ahora sí se puede afirmar que existen espacios urbanos autosuficientes, es decir con capacidad de satisfacer sus necesidades básicas y secundarias prescindiendo del resto urbano; espacios públicos que otrora eran compartidos, se convierten en fronteras de acceso a un universo y salida de otro, o recintos donde el miedo y la desconfianza, la sensación de peligro y riesgo prevalecen por encima de su atractivo diseño paisajístico; comunidades urbanas que viven sus vidas prescindiendo de otros; segmentos de ciudad que ahora ya se ignoran y se hacen invisibles para quienes viven y se sienten ciudadanos globales antes que ciudadanos a secas. Ahora se podría, lamentablemente confirmar la sarcástica frase de Jordi Borja: “en la ciudad no se teme a la naturaleza, se teme a los otros”. Pese a toda la trama de cambios evidentes que se operan en la estructura urbana de la ciudad afectando su funcionalidad, modificando los hábitos de sus habitantes e incentivando, por primera vez en tonos profundos, las diferencias acompañadas de gérmenes de intolerancia portadoras de imaginarios contrapuestos y segregativos; permanece, por una parte, a manera de una herencia de la larga historia de la ciudad, la fortaleza y vitalidad del comercio popular, que se expande hasta más allá de su antigua frontera. La novedad modernista ha dejado de ser un síntoma, una moda etérea, un imaginario volátil y emerge como algo que marca la diferencia entre la ciudad cargada de tradición y la ciudad que rompe con el pasado: La Recoleta y la paulatina estructuración de barrios exclusivos.

¿Viviremos divididos en el siglo XXI? El proceso urbano y su ritmo de crecimiento acelerado derivan en la polarización, la desaparición de los barrios y la inseguridad

w SOLARES, RODRÍGUEZ Y ZABALA. Extraído de “vivir divididos”

Es evidente que Cochabamba en la década final del siglo XX y en los primeros años del XXI ha dejado de ser un conglomerado dentro de los límites de un radio urbano o frontera determinada. Su expansión no sólo ha sobrepasado varias jurisdicciones municipales, sino que funcionalmente opera sobre extensos territorios no vinculados directamente con la ciudad: la interacción fluida con el valle alto, con el Chapare y con los departamentos vecinos de Santa Cruz, Oruro y La Paz, así como con países del exterior (España,

Argentina, Brasil, EEUU, etc.) en términos de voluminosos flujos de comunicación, importaciones-exportaciones, remesas monetarias, migraciones de ida y retorno. Estos factores influyen en la vida cotidiana de los habitantes y se suman a problemas ya presentes en otras épocas, pero que hoy asumen dimensiones e intensidades antes no registradas, como los fenómenos de polarización social y espacial y los candentes problemas que producen el miedo y la inseguridad ciudadana. El proceso urbano de la ciudad de Cochabamba adquiere en este tiempo un ritmo acelerado: el antiguo patrón de ur-

banización que correspondía a la ciudad compacta es sustituido por un modelo permisivo de la expansión urbana, dando paso a un patrón de ocupación del suelo, generosamente derrochador de este recurso y promotor de una estructura física urbana simultáneamente compacta en su centro comercial bipolar (comercio formal-comercio ferial o informal) y extremadamente dispersa en la disposición de sus funciones residenciales, sean estas fruto de la planificación bajo moldes modernos o resultado de formas espontáneas de urbanización (barrios populares y villas), es decir, zonas de residencia de clase media/ alta

o barrios periféricos a la Cancha, exhibiendo densidades demográficas y constructivas bajas y un tejido urbano débil e inconexo, frecuentemente interrumpido por grandes extensiones de tierras de engorde. Esta configuración urbana determina, de acuerdo con Rodríguez, Solares y Zabala [1], que Cochabamba exhiba un centro histórico con pretensión de convertirse en un “centro de modernidad”, pero obligado a coexistir con un vigoroso “centro popular”, unos barrios residenciales edificados adaptando imaginarios del modelo de ciudad jardín y, barrios populares y ajenos a este concepto, pero en equilibrio.

Hitos del Bicentenario  

Opinion, diario de circulacion nacional

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