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OPINAR EDICION 142

«La fuerza de las ideas»

FUNDADO POR EL DR. ENRIQUE TARIGO

EDICIÓN DIGITAL 18 de abril de 2012

www.opinar.com.uy

Sanguinetti y la verdad de los hechos. Por Tabaré Viera WALTER ZIMMER: “Yo por ser medio orejano...he dicho alguna cosa...”

“Tiene mejor imagen Bordaberry que Larrañaga, eso no puede ser: duele”

La Reconquista El proceso de la restauración democrática (1980-1990), el nuevo libro del Presidente Julio María Sanguinetti

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OPINAR Editorial General Liber Seregni:

“Las instituciones no piden perdón”

Consejo Editorial Tabaré Viera Duarte, Ariel Moller, César García Acosta. Redactor Responsable TCS César GARCÍA ACOSTA, Río Negro 1192/601 Teléfono: 099.686125 Arte: Wilmar Pereira Registro MEC Nº 2169/2007, Tomo VI, fs. 388, Registro de Ley de Imprentas. Web: www.opinar.com.uy. Contactos cgarcia@opinar.com.uy Gestión Comercial, José L. Ituño jituno@hotmail.com

El pedir perdón “es un acto individual” que no debe hacer el Ejército, decía el fallecido líder del Frente Amplio en el año 2000. Los pensamientos de Líber Seregni, líder histórico del Frente Amplio, fallecido en 2004, circularon entre militares como oposición al acto en el que el gobierno reconoció la responsabilidad por el crimen de María Claudia Irureta de Gelman. Para mayor confiabilidad informativa, decimos que quien lo hizo trascender fue el diario La República Un video de una entrevista que le realizó el periodista Neber Araújo para Canal 12 en el año 2000 –cuando comenzaba a gestarse la Comisión para la Paz-, y otra que le realizó el Semanario Búsqueda en la misma época, fueron piezas claves que circularon entre los militares para recordar que la opinión de Seregni era que “las instituciones no piden perdón”. Con eso, se buscó contraponer el acto en el que el Estado cumplió con el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el caso Gelman. “Las instituciones no piden perdón”, comentaba Seregni en la entrevista. “Yo entiendo que es un acto individual y por lo tanto que no es extensible a las instituciones. El Ejército es una institución”, explicó. “Nadie puede pedirle a las instituciones que pidan perdón”, precisaba el general. Pese a que en un principio se lo había manejado como un acto en el que el Estado pediría disculpas, el presidente señaló en los últimos días que “frente a la familia Gelman, como lo mandata la decisión de la Corte Interamericana de Justicia en su fallo, vamos a asumir la responsabilidad del Estado -que no es lo mismo que el gobierno-, del Estado como tal frente a los acontecimientos juzgados que tienen que ver con la suerte de esa familia, y lo vamos a hacer en el estricto orden de requerimiento jurídico que nos plantea el fallo, ni un milímetro más ni un milímetro menos”, expresó el mandatario. “Voy a hablar en nombre del Estado, tengo que asumir esa responsabilidad. Gustarme no me gusta nada porque el perdón es un territorio subjetivo de las cosas que se llevan adentro”, señaló Mujica. Así también lo manifestó el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández

Huidobro. “No vamos a pedir perdón”, expresó. “Vamos a asumir la responsabilidad pero no vamos a pedir perdón”, manifestó Huidobro. En medio de esta controversia nada se aclaró; es más, oscureció. El caso se dilucidó como todo hecho jurídico: hubo una demanda, hubo un resarcimiento

y carencia de democracia. Los años dan cuenta del giro de 360 grados que el progresismo frentemaplista ha tenido, al punto de no saberse si cuando decide algo lo que hace es prender el señalero a la izquierda para doblar a la derecha.

económico, hubo quien asumió y hubo quien se sintió reconfortado. ¿Y el pueblo qué ha tenido que ver en todo este disparate generalizado? Nada. El pueblo opinó por la vía del voto y el pueblo fue desconocido mediante un decretazo tan autárquico como sublime, pero con el mismo valor que cuando se aplican medidas prontas de seguridad y la izquierda a los gritas en el Parlamento y en los muros con sus pintadas, decía que eso era inseguridad

Un Frente Amplio fue oposición, y otro muy distinto hoy ofrece una segunda faceta gobernante. El populismo le permite a un incongruente Presidente adoptar decisiones tan arbitrarias como infundadas, en nombre del Estado, claro está y a contrapelo de su voluntad. Si el Presidente no es quien habla, opina y decide, ¿quién lo hace en nombre del Gobierno?

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OPINAR Carlos Alberto MONTANER Escritor y periodista cubano. Fuente: http://www.elblogdemontaner.com

El reino de la amoralidad política Hoy la amoralidad corre por cuenta de los latinoamericanos. Quienes antes, justamente, criticaban a Estados Unidos por abrazarse con los dictadores durante la época de la Guerra Fría, y por negar fuera del país los principios y valores que sostenían dentro de él, hoy están haciendo exactamente eso mismo. Esto es lo que se observa en gobernantes como el ecuatoriano Rafael Correa, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Evo Morales cuando respaldan la satrapía criminal siria de Bachar al Asad, condenada por la ONU, e ignorada por el Brasil de Dilma Rousseff, como poco antes echaron pie en tierra por la de Khadafi. Esta actitud, o una variante de ella, es la que asombrosamente prevalece en las propuestas del colombiano Juan Manuel Santos, más preocupado en restaurar las buenas relaciones entre la dictadura de los Castro y Estados Unidos, que en condenar los excesos de esa tiranía y ayudar a sus víctimas. Ese es el espíritu que recorre la CELAC, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, creada recientemente no sólo para excluir de ella a Canadá y Estados Unidos, sino para no tener que sujetarse al rigor de un compromiso democrático que obligue a sus miembros a defender la libertad y condenar las violaciones de los derechos humanos. Esa es la triste atmósfera que se respira en Cartagena en estos días en que se reúne la VI Cumbre de las Américas, pese a que en la de Quebec, celebrada en el 2001, se fijó un marco moral y político que tomaba en cuenta los valores democráticos, hoy lamentablemente ignorados por muchos gobernantes latinoamericanos. Durante más de cuarenta años los políticos norteamericanos eligieron la seguridad nacional por encima de las consideraciones morales. Era la lógica de la Guerra Fría. Casi cualquier cosa resultaba mejor que un triunfo de los comunistas o de algún gobernante que les abriera la puerta. Los espadones, si se comportaban como genuinos anticomunistas, eran respaldados por Washington aunque violaran sistemáticamente los derechos humanos y civiles de sus compatriotas. «El enemigo de mi enemigo es mi amigo, aunque sea un sinvergüenza,» es un vil proverbio que se encuentra en todas las lenguas. La izquierda y muchos demócratas consecuentes bramaban contra esa di-

sonancia norteamericana. La más vieja y próspera democracia moderna del planeta, paladín de la libertad, debía ser congruente con sus ideales. Era un acto de cinismo defender esos valores en Estados Unidos y abrazarse con dictadores desalmados en el resto del mundo. Los políticos norteamericanos lo sabían y se excusaban alegando que se trataba de un mal menor. Ni siquiera estaban ante un dilema nuevo: durante la Segunda Guerra habían sido aliados de Stalin para combatir a Hitler. Pero en 1991 terminó la Guerra Fría. Ya se podía escoger a los amigos escrupulosamente. El rigor moral había dejado de ser peligroso. Mientras tanto, en América Latina ocurrió un fenómeno paralelo a la disolución del bloque comunista. Entre 1983, cuando terminó la dictadura militar argentina, y 1990, cuando le tocó el turno a la chilena, todos los gobiernos latinoamericanos, menos Cuba, fueron el resultado de las urnas. A partir de ese punto, los organismos que surgieron incorporaron una cláusula democrática: sólo podían pertenecer las democracias plurales en las que se respetaban los derechos humanos y civiles de los pueblos. Eso es lo que se lee en los documentos fundacionales del Grupo de Río, y de Mercosur. Finalmente, el 11 de septiembre del 2001, mientras ardían las Torres Gemelas en Nueva York, todos los miembros de la OEA firmaban en Lima la Carta Democrática. Era la apoteosis de la coherencia ética. Nunca más se recurriría al cínico doble estándar de defender la democracia en casa y abrazarse a las dictaduras fuera de ella. Mentira. Hoy, sin ningún pudor, casi todos los países latinoamericanos han dejado de defender la libertad y los atributos de la democracia liberal. El chavismo hace y deshace en Venezuela y a nadie le importa. Correa o Evo Morales conculcan los derechos fundamentales en Ecuador y Bolivia y ningún gobernante latinoamericano los censura. La dinastía militar cubana reprime ferozmente y los países «hermanos» miran a otra parte. Daniel Ortega se roba las elecciones parciales en Nicaragua y corrompe y adultera las generales, y no hay una voz que lo condene. América Latina es hoy el reino de la amoralidad política. Todo vale.

Ariel MOLLER Abogado. Periodista. Ex Director de OSE

Temitas ... El domingo, leíamos con atención tres artículos en el diario “El País” de nuestro país, uno de Carlos A Montaner llamado “Amoralidad”, otro del Dr. Julio M. Sanguinetti, denominado”Nuestro Destino”y uno de Juan Martín Posadas con el título de “ El Coro Encandilado”. Ineludiblemente, traté de analizarlos y llegué a la conclusión de que valía el intento de someterlos a vuestra lectura, con un hilo conductor, para ver a esta altura del Siglo XXI como se ven America Latina, el Mercosur, y la sociedad uruguaya desde la perspectiva de los valores y la ética., En efecto, para ello, y por orden la perspectiva viene desde Montaner, pasando por Sanguinetti y Posadas. Así Montaner dice que “Hoy la amoralidad corre por cuenta de los latinoamericanos. Quienes antes a EEUU por abrazarse con los dictadores durante la Guerra Fría y por negar fuera del país los principios y valores que sostenían dentro de él, hoy están haciendo exactamente eso mismo. Esto es lo que se observa en gobernantes como Correa, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Evo Morales, cuando respaldan la satrapía criminal síria de Bachar al Asad, como poco antes echaron pie en tierra por la de Gadafi. Ese es el espíritu que recorre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, creada recientemente no solo para excluir de ella a Canadá y EEUU sino para no tener que sujetarse al rigor de un compromiso democrático que obligue a sus miembros a defender la libertad y condenar las violaciones de los derechos humanos. “ y sigue, pero en lo que pretendemos alcanza para mirar esta A. Latina, muy nuestra, y hoy acostumbrada a estos pensamientos, desde Cuba, pasando por Venezuela, y llegando hasta el Sur. Inevitable para ubicarnos en este Uruguay de hoy, es pasar por lo escrito por el Dr. Sanguinetti y así ver con él “ Nuestro Destino”, y él afirma: “ El proyecto artiguista fue como se sabe el de una gran confederación que mantuvo unidas a todas las provincias del Virreinato del Río de la Plata, independientes, federales y republicanas. Desgraciadamente se frustró una y otra vez por las corrientes hegemónicas que desde la Provincia de Buenos Aires lo hicieron inviable. “! Luego avanza Sanguinetti, y sobre el Mercosur , afirma que la fuente de inspiración era Europa, con la idea de llegar a ser , con el correr del tiempo una verdadera comunidad de naciones y no solo una zona de libre comercio., así “ nació el Mercosur Todo fue razonablemente bien hasta 1999 , con ocho años de crecimiento y progresiva sintonía política. A partir de la devaluación brasileña del 13 de enero de ese año, se desvaneció el optimismo que había contagiado incluso a los pueblos.” Sigue Sanguinetti en su análisis” los últimos tiempos han sido desgraciadamente nefastos y los daños están a la vista. Un Brasil distante, aparece jugado a su inserción en el mundo global. Argentina, arrastrada nuevamente por su vieja pulsión nacionalista, ha abandonado la idea integracionista , Con una anacrónica mirada hacia adentro, vuelve al viejo proteccionismo. “ y luego agrega” Todas sus medidas hacen ilusorio, desde su primer artículo, el Tratado del Mercosur. Nada circula hoy libremente, ni monedas, ni transportes, ni mercaderías. No se ha exceptuado a la región de su retorno a la protección y a la hora de decidir, actúa como si no existieran socios. “ Irnos del Mercosur hoy no es posible por mil razones. Tratar de lograr otos acuerdos de liberalización comercial con Estados importantes es la única estrategia viable, como hicimos con México, en su tiempo. Luego, el tiempo dirá. , y finaliza su artículo “ Hijos de una misma matriz, herederos de una misma historia, nuevamente aquel centralismo bonaerense que derrotó a Artigas, bifurca el camino de argentinos y uruguayos. Que desperdicio….” Pero no menos importante, es analizar los dichos de Posadas, en su nota “ El coro encandilado” puesto que no tiene ningún desperdicio, sobre la forma en que los uruguayos todos podemos esperar el futuro, basado en los “.muchachos de los poderosos”, a quienes los conocemos, los hemos visto actuar en varios gobiernos, y regímenes, realmente, han sido tratados con mucho respeto por el autor. El tema fue comentar los dichos de F. Huidobro en ADM . Posadas comienza diciendo “Dicen que la bonanza económica va generalmente asociada a un adormecimiento cívico. ¿ Será eso?. Adormecimiento¿ no será un término benévolo para describir ( o disculpar ) un envilecimiento de las personas? . Luego sigue comentando y llega a lo queremos destacar en esta nota: “Pero el hecho fue que el tema del pasado entró por la vía de las preguntas de los asistentes”. Ví por la televisión gran parte de las respuestas del Ministro. Me produjeron irritación. Me dolió por el Uruguay. Pero me dolió más por el Uruguay y me produjo más irritación las risas y los aplausos provenientes de la concurrencia que, jubilosa, acompañaba tanto las puteadas del Ministro como sus vituperios a personas ausentes y a instituciones dignas de respeto. Me dolió la actitud de alcahuetería complaciente con que se festejaban las “ ocurrencias” del poderoso gobernante. Me dolió y me indigna la sumisión y la adulonería, el buscar quedar bien con los que mandan, la actitud “ vizcachera” ( hacete amigo del juez, no le des en qué quejarse… ) y el aplaudir palabras y referencias que, ante otro grupo de gente y otro disertante, probablemente hubieran escuchado en silencio. Poco me cuesta creer que esos aplaudientes y sonrientes, en otros tiempos y en otros ambientes, habrían despotricada contra Fernández Huidobro y habrían manifestado acuerdo con que lo tuvieran guardado donde lo tenian.Los adulones y los obsecuentes no miran a las persona, sólo olfatean dónde se encuentra el poder para ponerse de su lado. “ y sigue. Pero lo más importante que recogemos es “ Pero esos aplausos y esas risas no auguran nada prometedor”. Con esta visión, ayudado por tres notables autores, hemos tenido un vuelo rasante sobre la situación actual de nuestra América, de nuestro Mercado Común, y de nuestra sociedad desde los que se pretenden los que van a hacer un país “ productivo” , “ innovador” en la cuna de quienes producirán esos “ cambios”. . Pobre Uruguay., pobre, paupérrimo. .

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4 Pedro BORDABERRY

350 mil veces ¡Gracias!

Abogado. Senador.

Trescientas cincuenta mil personas equivalen a ocho Centenarios llenos. Si uno cierra los ojos y se imagina el Estadio Centenario lleno de gente, impresiona. Pero más impresiona imaginarse ocho estadios Centenarios llenos de gente. Son más de trescientas cincuenta mil personas las que firmaron en la propuesta de Reforma constitucional que entregamos con todo el Partido Colorado, el Sector del Herrerismo del Partido Nacional e integrantes de la sociedad civil. Ocho Estadios Centenarios. Pero si impacta la cantidad de firmas más llama la atención la velocidad con que se reunieron: en once meses. Algo inédito en la historia del país. Cuando comenzó la campaña hubo dudas. Partidos sin tradición reciente de éxitos en este tipo de emprendimientos éramos los encargados de llevarla adelante. Pero las dudas se disiparon el primer fin de semana cuando, sin promoción alguna, se reunieron cuarenta mil voluntades. ¡Un Estadio Centenario entero había firmado el primer fin de semana! En ese momento nos dimos cuenta que no era una cuestión de experiencia sino de propuestas sensatas. La de la campaña para Vivir en Paz y con Más Seguridad no sólo lo es sino que fue visualizada por la población como una respuesta a los problemas gravísimos que enfrentamos hoy como sociedad. La rápida adhesión de uruguayos de todos los Partidos, y los contundentes estudios de opinión de las encuestadoras (todas estiman la aceptación de la propuesta en guarismos cercanos al 70%), tuvieron un primer resultado. El gobierno y los legisladores del oficialismo se dieron cuenta que debían cambiar su equivocada política en materia de seguridad ciudadana. Tímidamente empezaron a caminar en el sentido que debían hacerlo. Las firmas empezaron a lograr su cometido. Aunque todavía falta mucho. La puesta en funcionamiento del SIRPA, un Instituto especializado en los menores que delinquen, es un ejemplo de ello. Si la propuesta de Reforma Constitucional no hubiera contenido la creación de un Instituto especializado en los menores delincuentes, seguiríamos como antes. Pero no alcanza. El SIRPA debe estar fuera del INAU como se propone en la Reforma puesto que es distinto el tratamiento reeducativo, de seguridad,

etc. que recibe un menor que delinque del que no lo hace.

necesidad. Hoy asistimos a muchos casos de mayores que utilizan a

que Partido sean, enviemos un mensaje bien claro de que queremos

El mantenimiento de los antecedentes de los menores más allá de los veinte años es otro ejemplo. Hoy se mantienen sólo hasta esa edad. Pero cayó el argumento del Gobierno de que “son sólo 450 los que delinquen”. En pocos meses ya existe un registro de 700. Ese registro no es para estigmatizar ni para sancionar. Es para que el Juez, el día de mañana si un menor vuelve a delinquir siendo mayor, adopte las medidas de seguridad para proteger a las posibles futuras víctimas. Penalizar más duramente a los mayores que utilizan a los menores para delinquir, como proponemos, es otra

menores para violar la ley. Bajar la edad de imputabilidad a los 16 años permitirá que no ocurran hechos como los que estamos viviendo. Por ejemplo, que no vuelva a suceder lo que pasó esta semana: un menor que mató a una madre y su hija, incendiándoles la casa, está en libertad por imperio de las normas vigentes. Todo esto, sin embargo, no alcanza. La entrega de las firmas el próximo martes a la una de la tarde en el Palacio Legislativo es un comienzo. Lo que hace es habilitar el plebiscito que se realizará dentro de dos años. Debemos seguir trabajando para que todos los uruguayos, sin importar de

vivir en Paz y con seguridad personal. Esta no es una cuestión partidaria, sino de todos los uruguayos. El paso que daremos el próximo martes será, sin embargo, muy importante. Más allá de todo será un grito bien fuerte del reclamo de todos los uruguayos de su deseo de empezar a recuperar la Paz que teníamos hace siete u ocho años y hemos perdido. Será un grito que den ocho Estadios Centenarios llenos a la vez. Nadie podrá decir que no lo escuchó. Por ello gracias a las 350 mil voces que lo dieron con su firma.

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OPINAR Ope PASQUET Abogado. Senador

Se queja «el rey de las noticias» En el programa «Quién es quién» de Televisión Nacional, el presidente Mujica formuló –entre otras- las siguientes declaraciones: «Yo creo que Mujica habla poco, habla demasiado poco. Debería hablar mucho más, y me están incitando a

En cuanto a los principales temas expuestos en la grilla informativa en el acumulado anual, los datos de Foco dicen que fueron los deportes, con el 26,6% del minutaje; la seguridad, con el 17,2%; las noticias internacionales,

tener que hablar mucho más, porque como tengo el lujo de tener casi toda la gran prensa en contra, voy a tener que salir a contestar». ¿Habrías dicho tú, lector, que Mujica habla poco…? Yo tampoco. Pero dejemos el terreno de las opiniones y vamos al de los números. En el portal de noticias «180», que dirige el periodista Joel Rosenberg, se encuentra un informe de la consultora Foco acerca de la cantidad de apariciones en los informativos centrales de televisión que registraron las principales figuras políticas del país durante el año 2011. Encabeza el ranking José Mujica, con 730 apariciones; lo sigue el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, con 210; sigue el vicepresidente, Danilo Astori, con 142; Pedro Bordaberry tiene 91 apariciones, y Jorge Larrañaga 65 (Tabaré Vázquez, pese a estar «retirado», registra 58 apariciones…). Queda claro porqué el título de esta página del portal 180 es «Mujica, el rey de las noticias». Si se mide el minutaje asignado a los distintos partidos políticos, los resultados que presenta Foco dicen que las noticias referidas al Frente Amplio ocuparon 746 minutos, las referidas al Partido Nacional 155 minutos, las del Partido Colorado 67 minutos y las del Partido Independiente 8 minutos.

con el 10%; las noticias políticas, con el 8,5%; y la economía, con el 4,5%. Queda de manifiesto, pues, que las quejas del presidente carecen de fundamento. El, las principales figuras de su gobierno y su «fuerza política» acaparan el tiempo de los informativos centrales de televisión, en una proporción que excede largamente, larguísimamente, la proporción que se dio entre el caudal electoral del Frente Amplio y el de los partidos de oposición, en las elecciones nacionales de 2009. El Frente Amplio, que siempre se quejó de «los grandes medios de comunicación», tiene en los informativos centrales de los canales de televisión una posición dominante mucho más fuerte y contundente que su mayoría parlamentaria (hoy de un solo voto en cada Cámara). Si además se contasen las apariciones de los dirigentes del PITCNT, cuya estrecha vinculación con el FA no será negada por nadie, suponemos, ahora que el presidente de la central obrera es también candidato a la presidencia de «la fuerza política», el dominio mediático de la izquierda se mostraría con toda la amplitud que realmente tiene. No es fácil, evidentemente, la tarea de la oposición.

5 Julio María SANGUINETTI Abogado. Periodista. Presidente de la República (19851990 y 1995-2000) Fuente: diario El País, 15/4/12

Nuestro destino El proyecto artiguista fue, como se sabe, el de una gran confederación que mantuviera unidas a todas las provincias del Virreinato del Río de la Plata, independientes, federales y republicanas. Desgraciadamente se frustró una y otra vez por las corrientes hegemónicas que desde la Provincia de Buenos Aires lo hicieron inviable. Desde el otro lado del río se dispuso abusivamente de nuestro destino y el Éxodo fue la más profunda expresión de que nuestra convicción federal pasaba por el respeto «a la soberanía particular de los pueblos». Derrotado el artiguismo en 1820, cinco años después sus viejos tenientes -Lavalleja, Rivera- retornaron con la misma idea. Y volvió a frustrarse el proyecto por la incomprensión de gobiernos bonaerenses que hicieron inevitable nuestra plena independencia. Aquel autonomismo oriental, que había tenido una semilla inicial en la competencia de los puertos, devino raíz fundacional de una república independiente que consolidó su democracia y, ya en el siglo XX, llegó a construir un pionero Estado de Bienestar, armónico de libertad política con justicia social. Quiere la historia que hoy también estemos convocados a una cita con el destino y que desde Buenos Aires, por sus contradicciones, nos obliguen a repensar cuál será nuestro derrotero como nación. Este proceso actual nació en 1985, cuando Brasil, Argentina y Uruguay retornaron a su normalidad institucional, seguida luego por Paraguay, y renació un vigoroso espíritu integracionista. Ya no era sólo el Río de la Plata sino que el gigantesco Brasil aparecía como parte sustancial de un nuevo proyecto. Naturalmente, no estaba en juego la ya irrenunciable soberanía de los cuatro Estados, pero se sentía que esas democracias tenían que coaligarse para crecer en un mundo altamente competitivo. La fuente de inspiración entonces era Europa, con la idea de llegar a ser, con el correr del tiempo, una verdadera comunidad de naciones y no solo una zona de libre comercio. Así nació el Mercosur en 1991. Todo fue razonablemente bien hasta 1999, con ocho años de crecimiento y progresiva sintonía política. A partir de la devaluación brasileña del 13 de enero de ese año, se desvaneció el optimismo que había contagiado, incluso, a los pueblos. El proceso tenía un valor distinto para cada país: el menor para Brasil, dado su tamaño; importantísimo para Argentina (por el acceso al enorme mercado norteño) y prácticamente existencial para Uruguay y Paraguay. Economías muy pequeñas frente a los

dos grandes, el éxito del proyecto nos llevaba -como Bélgica u Holanda- a desarrollar una profunda especialización dentro de un territorio económico que ofreciera escala para recoger inversiones pensadas para toda la región. Su fracaso, en cambio, nos devolvía al escenario de luchar cada una por su lado, sin perjuicio de acuerdos comerciales puntuales, que alguna vez efectivamente se hicieron. Los últimos tiempos han sido desgraciadamente nefastos y los daños están a la vista. Un Brasil distante, aparece jugado a su inserción en el mundo global. La Argentina, arrastrada nuevamente por su vieja pulsión nacionalista, ha abandonado la idea integracionista. Con una anacrónica mirada hacia adentro, vuelve al viejo proteccionismo. Por supuesto, es libre de desarrollar su política económica, pero no de violar los tratados que la unen a sus tres vecinos. Todas sus medidas hacen ilusorio, desde su primer artículo, el Tratado del Mercosur. Nada circula hoy libremente, ni monedas, ni transportes, ni mercaderías. No se ha exceptuado a la región de su retorno a la protección y, a la hora de decidir, actúa como si no existieran socios. Irnos del Mercosur hoy no es posible, por mil razones. Tratar de lograr otros acuerdos de liberalización comercial con Estados importantes es la única estrategia viable, como hicimos con México en su tiempo. Luego, el tiempo dirá. Al desechar el TLC con EE.UU. quedamos prisioneros de un vecino con el que compartimos todo (idioma, costumbres, cultura) pero que suele tener gobiernos con ese poco respeto por sus compromisos. La sintonía hasta emocional que tuvo el Uruguay con Alfonsín es historia; nada queda de ella. Imaginarnos que vamos a «ir en el estribo de Brasil», como dijo nuestro Presidente, es otra ilusión. No podemos venderle a Brasil lo que vendemos a Argentina… Lo único que tendría sentido es sincerar la relación y reclamarle a Brasil que actúe como socio principal que es, para exigir el cumplimiento de lo pactado. Tiene fuerza para ello, pero no ha mostrado voluntad. Y quizás no comprenda que para el Uruguay esa definición es una cita con el destino. No es un tema solo comercial. Es nuestra inserción con el mundo. No podemos resignamos a esperar que algún día retorne a la Casa Rosada un gobierno que crea en lo que habla y cumpla lo que firma. Hijos de una misma matriz, herederos de una misma historia, nuevamente aquel centralismo bonaerense que derrotó a Artigas bifurca el camino de argentinos y uruguayos. Qué desperdicio…

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6 Fernando Henrique Cardoso Sociólogo y escritor. Presidente de Brasil (1995/2001) Hubo un tiempo en que se decía que si Brasil no acababa con la hormiga cortadora, ésta acabaría con Brasil. Las hormigas andan por ahí todavía y Brasil no se ha acabado. ¿Será la misma cosa con la corrupción? De que ésta sigue viva por ahí, no quedan dudas; que acabe con Brasil es poco probable, como también lo es que se acabe en Brasil. Pero que causa daños enormes es indiscutible. Habrá quien diga que siempre ha habido corrupción en el país y en el mundo exterior, cosa que probablemente sea cierta, pero a partir de cierto nivel de su existencia y, peor aún, de aceptación tácita de sus prácticas como ‘’hechos de la vida’’, si bien no acaba con el país, sí lo deforma de manera inaceptable. Y nos estamos acercando a ese umbral. Hay formas y formas de corrupción, especialmente en las instituciones y la vida política. Las más tradicionales entre nosotros son el clientelismo (la práctica de atender a los amigos, y a los amigos de los amigos, nombrándolos para las funciones públicas), el intercambio de favores y el patrimonialismo, esto es, la confusión entre lo público y lo privado, entre el Estado y la familia. Todo esto es muy antiguo y tiene raíces en la península Ibérica. La famosa frase «dar para recibir», supuestamente de inspiración franciscana, se refiere más al intercambio de favores que a recibir dinero. Por cierto, un sistema político asentado en estas prácticas ya supone el desdén por la ley y tiende a permitir deslices más calificados propiamente como corrupción. Aun cuando no haya soborno de funcionarios ni ventaja pecuniaria por la concesión de favores, práctica que los juristas llaman prevaricación, los apoyos políticos obtenidos de esa manera están basados en nombramientos que afectan el gasto público. Poco a poco, tales procedimientos hacen que la burocracia deje de responder al mérito y al profesionalismo. Con el tiempo, las gratificaciones e incluso el desvío de recursos - lo que se califica más directamente como corrupción aumentan como consecuencia de ese sistema. En los días que corren, empero, no se trata solamente de clientelismo, que por cierto sigue existiendo, por lo menos parcialmente, sino de algo más complejo. Si el sistema patrimonialista tradicional ya contaminaba nuestra vida política, a eso ahora se le suma algo más grave.

Si Brasil no acaba con la hormiga cortadora...

Con el desarrollo acelerado del capitalismo y con la presencia ubicua de los gobiernos en la vida económica nacional, las oportunidades de negocios caracterizados por decisiones dependientes del poder público se amplían considerablemente. Y las presiones

expectativa de que un líder autoritario o un partido salvador sean el antídoto para impedir la diseminación de tales prácticas. En otros países ya hemos visto líderes supuestamente moralizadores sumergirse en lo que decían combatir, y la experiencia con

políticas se desplazan del simple favoritismo hacia el «negocismo». Por todas partes hay contratos a ser firmados con entidades públicas, tanto en el ámbito federal como en el estatal y el municipal. Cada vez más, los apoyos políticos pasan a depender de la atención al apetito voraz de sectores partidarios que sólo están dispuestos a «colaborar» si están debidamente aceitados con el control de partes del gobierno que permitan tomar decisiones sobre obras y contratos. No obstante, ha cambiado el tipo de corrupción predominante y el papel de ésta en el engranaje del poder. Llegará el día - si no hay reacción en que la corrupción pasará a ser condición de gobernabilidad, como sucede en los llamados narcoEstados. Naturalmente, no en función del tráfico de drogas y del juego (que también pueden propagarse) sino de la disponibilidad del bolígrafo para firmar órdenes de servicio y contratos importantes. No es casualidad que se oigan voces, cada vez más numerosas, en los medios, en el Congreso e incluso en el Gobierno, que claman en contra de la corrupción. Y lo que es más triste, algunas lo hacen por puro fariseísmo, como todavía ahora, en el escandaloso caso que afecta al Senado y sabrá Dios a qué otras ramas del poder. El peligro, no obstante, es que se genere la

partidos «puritanos», incluso entre nosotros, ha demostrado que éstos tampoco escapan, ni aquí ni allá, a las tentaciones de mantener el poder al precio que se les cobre. Cuando esto pasa a ser la connivencia con el sector gris de la sociedad, es cuando se derrumban las palabras bonitas, dejando una estela de desánimo y revuelta en aquellos que le dieron crédito. La experiencia histórica muestra, empero, que hay caminos de recuperación de la moral pública. En el decenio de 1920, en Estados Unidos, había prácticas de esta naturaleza en abundancia. Es muy conocido el control político ejercido por bandas corruptas instaladas en las cámaras municipales, como en Nueva York, por ejemplo, donde se hizo famosa la organización política Tammany Hall. Lo mismo puede decirse de las vinculaciones entre la prohibición del alcohol y el poder político. El carácter sistémico de este tipo de procedimientos fue desmantelado poco a poco, ciertamente sin llegar a eliminarse la corrupción por completo. ¿A fuerza de qué? Predicación, justicia y castigo. Hoy en día, bien que mal, los «peces gordos», por lo menos algunos de ellos, también van a dar a prisión. Todavía recientemente en otro país, en España, después de un tumultuoso escándalo, un alto personaje político fue

condenado y está tras las rejas. No hay otra forma de restablecer la salud pública si no es con el ejemplo de los líderes mayores, condenando los desvíos y no participando de ellos, mediante el perfeccionamiento de los sistemas de control del gasto público y con la acción enérgica de la Justicia. A despecho del desánimo causado por la multiplicación de las prácticas corruptas y por la impunidad vigente, hay señales auspiciosas. Es innegable que los sistemas de control, tanto los tribunales de cuentas como las auditorías gubernamentales y las promotorías, están más alertas y los medios han clamado en contra del mal uso del dinero y el patrimonio públicos. La acción del Consejo Nacional de Justicia y las decisiones del Supremo Tribunal Federal (STF) sobre la validez de la Ley de Ficha Limpia que impide al político condenado por órganos colegiados disputar cargos de elección (en la lucha contra la corrupción electoral) muestran que el clamor empieza a suscitar reacciones. Pero es preciso más. Necesitamos una reforma del sistema de decisiones judiciales, en la línea de lo que fue propuesto por el ministro Cezar Peluso, presidente del STF, para acelerar la conclusión de los procesos y dificultar que un abogado hábil postergue la consumación de la Justicia. Sólo cuando se eche a prisión a los poderosos que hayan sido condenados por crímenes de cuello blanco, el temor, no de la vergüenza sino de la cárcel, cohibirá los abusos. Empero, no olvidemos que existe una cultura de tolerancia que necesitamos modificar. No faltan corruptos conocidos que son celebrados en fiestas elegantes y que quienes los oyen los consideran impolutos. Los cambios culturales son lentos y dependen de la predicación, la pedagogía y el ejemplo. ¿Será mucho pedir? Y no debemos olvidar que la responsabilidad no es sólo de los que transgreden y de la poca represión, sino de la misma sociedad, esto es, de todos nosotros, por aceptar lo inaceptable y reaccionar tan poco ante los escándalos.

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7 Jorge AZAR-GÓMEZ

Marcelo GIOSCIA CIVITATE Abogado. Periodista

Narcotrafico, criminalidad y legitimación El notorio incremento de los homicidios en nuestro país en los primeros tres meses del año no debe dejar de preocuparnos, y más aún conocer que, muchas de esas muertes obedecen a “ajustes de cuentas” y al uso de la violencia -como no era común observar en las crónicas policiales- pone de manifiesto que, mal que nos pese, se ha instalado entre nosotros una criminalidad particular. Criminalidad en la que, lamentablemente el narcotráfico ha logrado su lugar y tal

vez, favorecido por el propio sistema (en que operan las fuerzas del orden, los establecimientos de detención, el proceso judicial penal, nuestras leyes y códigos y al fin, hasta nuestra idiosincrasia) apunta a “legitimarse” socialmente y a crecer en el volumen del “negocio”, sin consideración de ningún tipo, al momento de ejercer la violencia, tanto para marcar hegemonías territoriales, como para el logro de sus nefastos objetivos. Tan es así que, advertimos, no solo no se respeta la vida humana, sino tampoco las reglas del hampa en que se desarrollan quienes compiten por ejercer la posición dominante dentro de las zonas de un barrio o de la ciudad, donde se establece el narcotraficante. Sin duda que lo permanente es el cambio, pero… ¿cuántos peldaños hemos descendido? ¿es posible combatir con eficacia y efectividad este tipo de criminalidad? ¿cómo recomponer los valores morales que otrora nos enorgullecieron y que sirvieron de base

a nuestro entramado social? Pues hoy, parece que todo se derrumba. Mucho se habla de “nuevos paradigmas” en una especie de impulso fundacional que no se alcanza a comprender por buena parte de la población y se dejan por el camino, prendas que no debieron perderse, en una suerte de permisividad social como anestesiada- donde campea por igual el consumismo y la sensación de impotencia, frente a hechos que aparentemente nos superan, sin que las autoridades públicas acierten en aplicar políticas de prevención, reeducación, contención y represión eficaces. Políticas que, logren devolver al mayor número de habitantes su seguridad y calidad de vida que, sienten perdida y amenazada en forma cotidiana. Porque, dentro de los barrios o en las zonas donde funcionan las “bocas de pasta base”, que las autoridades tienen señaladas, se ha filtrado no solo una suerte de “protección” sino una notoria complicidad y encubrimiento de algunos vecinos que ven amenazadas su integridad y bienes. Conductas que por temor, “legitiman” a quien está detrás del “negocio” y pretenden lograr con ello, una seguridad que no les brindan quienes, legal y constitucionalmente estarían obligadas a ello. Tamaño problema. Cuya solución, no se logra exclusivamente con la aplicación de razzias, sino que exige a los responsables un alerta permanente, y aún más que eso. Se trata de enfrentar a una nueva generación de delincuentes, quienes no dudan de tirar a matar y a quienes les resulta rentable el riesgo que asumen al adquirir “merca” que, al comercializarla, o exportarla, les dejará una muy buena ganancia. Preocupa toda esta situación y el propio reconocimiento de las más altas esferas de gobierno en cuanto a las fallas que se constatan. Se necesita implementar en forma urgente medidas que enfrenten y solucionen estos problemas. Apostar a la educación y formación de cuadros de elite dentro de las fuerzas del orden, con el apoyo de equipos técnicos multidisciplinarios que comprendan este especial universo, podría ser un aspecto a considerar.

Ex representante de Uruguay ante O.N.U. azargomezjorge@gmail.com

¿Más o menos Estado? seguridad, los servicios básicos,

Jean François Revel, en su libro «Le Rejet de l’Etat» (El rechazo del Estado), reune un conjunto de ensayos referidos en su gran parte al Estado, en su conocida línea de pensamiento antisocialista y pro liberal. Puedo no compartir ciertas ideas, pero se prestan a la discusión fructífera. La sola lectura del prefacio permite al lector llegar a precisas conclusiones: «1) Hay que colocar al Estado en el sitio que le corresponde. No es posible que el Estado, como Dios, esté por todas partes, se ocupe de lo más grande y de lo más insignificante, se entrometa y decida sobre cualquier cosa, hasta con el propósito deliberado o inconsciente de hacer olvidar que en una democracia moderna debe haber múltiples centros intermedios de decisión, como el ciudadano, la familia, las asociaciones de vecinos, las empresas, los sindicatos, los gremios profesionales y los grupos de opinión; aparte de los partidos políticos, por supuesto. Por eso debemos proponer alternativas válidas, originales y poco costosas para privatizar y/o desmonopolizar aunque sea parte de lo que el Estado ha intervenido en el curso de los años. Desnacionalizar lo que ha tomado de más, para atender a tiempo completo lo que descuida en el menos. 2) Además, hay que separar el Estado político del Estado administrativo. Es indispensable clarificar, de una vez por todas, la imprecisa frontera donde un nuevo ministro selecciona un grupo de funcionarios, distinguiendo entre el equipo político que el ejercicio democrático del voto autoriza a dirigir la administración y el equipo administrativo en sitio que debe obedecer al poder político, pero manteniendo su estabilidad, ascensos, prestaciones y jubilaciones, de conformidad con las normas establecidas. 3) Hay que lograr que el Estado sea igual para todos. Es un desiderátum de la democracia. El Estado ha ido transformando las necesarias reglas de juego en forma arbitraria, quedando el capricho del funcionario el permiso, la averiguación, la multa, etcétera. La discrecionalidad administrativa se presta a los mayores abusos, salvo que cada decisión esté convenientemente fundamentada y el administrado disponga de los recursos de alzada. El funcionario no puede hacer la ley, debe limitarse a hacerle respetar. Estamos sosteniendo que si bien la sociedad contemporánea no podría existir sin la estructura del Estado, deben corregirse desviaciones en beneficio de los fines esenciales del Estado.» En Uruguay no se modifica nada cambiando algunos funcionarios, cuando lo que hay que modificar a fondo es el Estado, que debe orientar su capacidad de acción hacia la educación, la vivienda, la salud, la

etcétera, dejando a un lado sus deficitarias intervenciones en áreas que son ajenas a sus fines. En este análisis no pretendo comparar la nación francesa con la uruguaya, pero una parte significativa de las reflexiones de Revel se podría aplicar a nuestro país sin mayor esfuerzo. La opinión pública critica y rechaza al Estado que quisiera desconocer los centros intermedios de decisión y sustituir a la sociedad civil. El uruguayo medio quiere, por encima de las ideologías, de los enfrentamientos entre líderes (a veces incluso de un mismo partido político), de la circunstancia orteguiana y de la banalidad, disponer de un buen empleo y disfrutar de las comodidades de la época. Digámoslo con franqueza, es una aspiración razonable. Para Revel la meta no es rechazar el Estado sino el estatismo, o sea la enfermedad que hace al Estado incapaz de cumplir sus funciones por pretender asumir tareas que pertenecen a la sociedad civil y a los individuos. Por eso dice que hay demasiado Estado y demasiado poco Estado, porque éste se ha apropiado de una cantidad creciente de sectores de la vida social, no con el deseo de hacerlo marchar mejor sino de acrecentar su poder y en cambio descuida tareas estatizadas fundamentales. Esta inclinación es una perversidad de todos los gobiernos. Ha llegado la hora en que el Estado uruguayo deberá deslastrarse de lo superfluo, para dedicarse a tiempo completo a las áreas prioritarias que le corresponden. A su vez, los gobiernos por encima de las apetencias candidaturales, de los grupos internos, de las enemistades y de la anécdota, deberán gobernar asegurando al ciudadano la protección de las leyes y un buen manejo de la cosa pública. Debemos liberar la inmensa energía contenida en nuestra sociedad y canalizarla hacia nuevas realidades, con ideas originales, adecuadas al rigor que la crisis general del país requiere. Debemos establecer urgentemente una correspondencia entre la demanda social y la oferta política. La alternabilidad de los partidos políticos en el gobierno ha demostrado que la gran mayoría de los uruguayos es independiente y que por lo tanto los partidos políticos necesitan estructuras de mediación para lograr un diálogo fructífero con el ciudadano. De allí la importancia de las organizaciones intermedias para el Estado, el Gobierno y los partidos. La hipertrofia del Estado es un problema contemporáneo y solucionable, por lo que la reforma del Estado es una prioridad absoluta de la democracia uruguaya.

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ALGO MÁS QUE PALABRAS Víctor CORCOBA HERRERO Escritor español. corcoba@telefoníca.net Diplomado Universitario (Oviedo). Licenciado en Derecho (Granada). Columnista de OPINAR

En estos últimos años hemos sido testigos de impresionantes avances en la exploración del espacio. Ojalá que estos progresos puedan tener un significado de unión y unidad entre los pueblos y sus moradores, puesto que somos parte de un todo. Ciertamente, las diversas culturas han de contemplar el mundo desde un punto de vista universal, plenamente solidario y humano. Se han derrumbado muros. Se han abierto fronteras. Se han explorado horizontes vírgenes. Pero las injusticias siguen y las rivalidades se acrecientan. De Oriente a Occidente, de Norte a Sur, las fuerzas del poder y del miedo, impiden que la ética del orden y la armonía del espacio se fusionen en favor de la especie humana. Hay que hacer familia y ser familia. El universo así nos lo traslada, en el marco de una civilización humana. Por tanto, a mi juicio, es tan necesario como preciso, humanizar con la ciencia la sociedad y sus instituciones, reavivar la capacidad de entendimiento y raciocinio que todos poseemos, alentando el sentido mismo de la belleza que irradia desde el mismo cosmos. Somos tierra pero también formamos parte de ese cielo que nos maravilla, y por el que siempre hemos querido rastrear. Me viene a la memoria, el 12 de abril de 1961, fecha del primer vuelo espacial tripulado, llevado a cabo por Yuri Gagarín, ciudadano soviético nacido en Rusia, precursor del camino de la navegación por el espacio en beneficio de toda la humanidad. A partir de entonces, se conmemora el 12 de abril, el día internacional de los vuelos espaciales tripulados, reafirmando de este modo que la ciencia y la tecnología espacial contribuyen de manera significativa a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible, a aumentar el bienestar de los países, y a asegurar que se vea cumplida su aspiración de reservar el espacio ultraterrestre para fines pacíficos. Mantener el espacio como patrimonio común de toda la humanidad, con una actitud abierta y positiva, ante todo es un deber, un auténtico y fascinante camino de humanización. Sin duda, a través de la exploración del espacio, los seres humanos pueden trascender la realidad material y humanizar el mundo que nos rodea. Esta creatividad humana, que nace precisamente de la indagación de esas atmósferas celestes, tiene una expresión privilegiada en la búsqueda del saber y en la investigación científica. Por consiguiente, la aventura espacial, a todos nos debe de poner alerta por la fragilidad del espacio y los

Bienvenida la exploración del espacio

problemas que puedan surgir, especialmente el impacto de los desechos espaciales, tomando en consideración que, a pesar de las medidas de precaución que han de adoptar los Estados y las organizaciones internacionales

en el que hay una coincidencia, la interrelación del ser humano a través de un cielo poderoso, para sueño y ensueño de los seres pensantes. Al fin y al cabo, como dijo el científico británico, Arthur C. Clarke: «nuestra civilización no es más que la suma de

igualdad y en conformidad con el derecho internacional. Por eso, hay que convertir el 12 de abril en una verdadera fiesta científica para todo el mundo. Siempre es bueno celebrar que el alma de la prosperidad de las naciones y la fuente de vida de todo

intergubernamentales que participen en el lanzamiento de objetos espaciales, tales objetos pueden ocasionalmente causar daños, como la pérdida de vidas humanas, las lesiones corporales u otros perjuicios a la salud, así como la pérdida de bienes o los perjuicios causados a bienes. En consecuencia, la creatividad y los descubrimientos deberán unir tanto a la comunidad científica como a los pueblos del mundo, en un ambiente de cooperación que permita compartir generosamente el saber, superando cualquier interés individual o de competitividad. Los caminos de la exploración espacial nos invitan a una reflexión continua y permanente. Nos jugamos todos, el todo; porque, realmente, el todo está en cada cosa y cada cosa en ese todo. La especie humana como conjunto es el agente ejecutivo, que todo lo explora, para bien o para mal. En esta visión de un universo sorprendente, se descubre un sin fin de creencias o concepciones del mundo, que impregnan el mundo científico como un gran cerebro global,

todos los sueños que han llevado a edades más tempranas a la plenitud. Y así debe ser siempre, porque si los hombres dejan de soñar, si vuelven la espalda sobre el universo, la historia de nuestra raza es el fin». Sin duda, para nada vale la ciencia si no se concilia con la vida y se reconcilia, en conciencia, con las ilusiones. Desde luego, la mejor utopía a llevar a cabo pasa por convencerse de la utilización del espacio ultraterrestre con objetivos pacifistas y de avance humano. Frente a la angustia de un futuro espantoso de inestabilidad económica, de incertidumbre y de cambios climáticos, es alentador poder adentrarse en el abecedario del cosmos y dejarse llevar por su diversidad. Estamos hartos de las egoístas leyes de mercado, y, sin embargo, las leyes del universo son distintas, no se suelen mover al capricho de una ciudadanía, sino en relación a una energía mística cósmica de cuerpos que podrán ser libremente explorados y utilizados por todos los Estados en condiciones de

progreso, nos entusiasme, pues son las imágenes procedentes de los satélites de observación de la tierra, los que nos ofrecen abundante información para tomar decisiones sobre la protección del medio ambiente y la gestión de sus recursos. Además de recordar a los hombres y mujeres cosmonautas, este día reconocemos que la ciencia y la tecnología espaciales van de la mano, y que, por esa alianza, se han logrados progresos en áreas como la agricultura, la meteorología, las telecomunicaciones y la biología. La rueda de la ciencia, por consiguiente, bien se merece un camino de alabanzas cuando los buenos propósitos toman aire de cultivo, motivados por la invención libre del espíritu humano.

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OPINAR Diagnóstico incorrecto y participes necesarios Nadie duda de que uno de los flagelos más dramáticos que golpea el presente es la corrupción. Una serie de lugares comunes, de frases hechas, bastardean el tema y pretenden mitigar su importancia, convertirse en mero consuelo, y atenuar el impacto de esta epidemia en la realidad. Algunos asumen que se trata de un hecho que sucede en todas las sociedades. Otros creen encontrar cierta tranquilidad diciendo que existe no solo en el ámbito público, sino también en el privado. Los más se contentan diciendo que siempre existió, y que su presencia en el futuro es inevitable. Lo concreto y contundente es que esa relajada postura, no hace más que naturalizar lo inadmisible, y lo que es más grave, subestimar el asunto, hacerlo cotidiano y por ello asumirlo con absoluta resignación. Cuando de detraer recursos de una sociedad se trata, vía impuestos, emisión o endeudamiento, para financiar las acciones del Estado, la cosa se agrava aún más. Significa que hemos quitado por la fuerza recursos de sus dueños originales, los que han generado esa riqueza, y lo hemos hecho, como sociedad, coercitivamente, sin que medie voluntad individual alguna. Una vez que esos recursos obtenidos por violentos métodos ingresan al sector público, a los presupuestos estatales, empiezan a formar parte del patético repertorio de trampas, inmoralidades y discrecionalidades por las que un funcionario, casi de cualquier rango, dispone según su jerarquía y con bastante displicencia de esos dineros a su arbitrio. Deberá cumplir múltiples formalidades que intentarán acotar su margen de maniobra, pero nada de eso evitará que seleccione a su capricho, proveedores y decida qué precios le hará pagar a la comunidad. Es el universo de los sobreprecios, esos que se pagan sobre el valor de mercado, para iniciar el perverso circulo vicioso de esquilmar las arcas públicas. Los participantes de ese proceso, contratantes y contratados, empezarán a jugar este juego, que ira escalando hasta niveles insospechados, sin que nadie considere que debe ponerle límites. Mientras, nos seguiremos conformando al asumir que la corrupción nos atraviesa como comunidad, que todos son iguales y que ese es el sistema, como una forma de convivir con esta inmoralidad, del mejor modo posible. Pero subyacen aquí un par de fenómenos que valen la pena ser

9 Alberto MEDINA MÉNDEZ Periodista argentino. albertomedinamendez@gmail.com

descriptos. Por un lado un diagnóstico equivocado que se repite hasta el cansancio, bajo la pretensión de convertirlo en verdad, solo a fuerza de reiteraciones. La inmensa mayoría de los ciudadanos creen que se trata de una cuestión de índole exclusivamente moral, es decir que todo depende de la honestidad del funcionario de turno. En definitiva terminamos creyendo que todo pasa por seleccionar funcionarios honestos, íntegros, incorruptibles, que no caigan baja las redes de este mal hábito que convive con nosotros. Esta explicación, algo infantil, oculta el problema de fondo. No se trata de la falsa opción entre personas honestas o simples delincuentes comunes. Se trata de sistemas diseñados para

contratar barato y bueno. No lo hace por una cuestión moral, sino por su propia conveniencia, y es eso lo que lo hace eficiente, austero y sensato. Y no es que sea mejor persona, ni sus cualidades y valores individuales lo hagan diferente. Cuando el que contrata lo hace con recursos ajenos, en este caso de todos los contribuyentes, y no tiene incentivo alguno para ahorrar, simplemente actúa en consecuencia, en función de esos impulsos que lo alientan. Muy por el contrario, los estímulos lo incentivarán a “hacer caja”, porque para financiar su actividad política precisa recursos, esos que no tiene porque los mas hacen de la acción política una profesión y no provienen de situaciones

termina siendo parte de este fenómeno, funcionarios, empleados, responsables de controlar, superiores, hombres de la política, y hasta ciudadanos de a pie, victimas directas e indirectas de estos abusos. Casi sin querer, con alguna cuota importante de comodidad y cobardía, una inmensa cantidad de individuos, que se autodefinirían como honestas, terminan avalando el accionar delictivo de los corruptos de siempre. Muchos inclusive, que habiendo ingresado a la acción política, lo hicieron desde meritorios lugares ganados a fuerza de atributos más que elogiables, terminaron cayendo en la trampa que el sistema les propuso y

posibilitar la corrupción. Cuando un funcionario, cualquiera que sea, puede disponer de fondos públicos, es el sistema el que lo habilita y no su moralidad. La corrupción es una cuestión estructural, no es que dependa del humor de sus interlocutores circunstanciales. Seguir apostando a que el próximo funcionario sea más honesto, es desconocer la naturaleza del problema. Solo aquel que persigue el lucro, el que trata de maximizar la ecuación económica, busca por su propio interés,

de riqueza personal o cierta holgura económica. Y la caja que se tiene a mano es la pública, la estatal, esa que es de todos, pero al mismo tiempo de nadie. La tentación es enorme, y el sistema lo permite, hasta de un modo que bajo ciertas reglas, goza de una legalidad que impide problemas futuros. Por otro lado, una caterva de personas, están prestas a ser funcionales a la corrupción, mirando para otro lado, haciéndose los distraídos y acompañando pasivamente esta dinámica. Gente de todos los niveles

aceptando esta modalidad casi como parte del paisaje. Las chances de revertir la historia son mínimas. Una sociedad que sigue sin comprender como funciona la corrupción, cuáles son sus verdaderas causas, y que encima aporta una innumerable lista de cómplices a esta trágica calamidad, tiene bajísimas posibilidades de cambiar el rumbo. Porque queda claro que la corrupción presente solo resulta posible, de la mano de un diagnóstico incorrecto y de participes necesarios.

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Jorge BATLLE Abogado. Presidente de la República (2000-2005)

Hace 100 años Sí, fue hace 100 años, en el año de 1912, que el entonces Presidente de la República Don José Batlle y Ordoñez dictó un decreto por el que se dispuso que en cada capital departamental se instalara un liceo.

tampoco se hubiera podido dar clase 4 ó 5 meses antes del año anterior! Para qué están los sindicatos? Deberían estar, por ejemplo, para comunicarle en el mes de julio de 2011 a sus dirigentes instalados en todos

Fue así como nacieron los liceos departamentales. Los primeros liceos no tenían edificios construidos con ese propósito, se instalaron con pocos alumnos, como se pudo, porque el interés de la población era formarse, estudiar, capacitarse para poder emprender el gran viaje de la vida en mejores condiciones, con más libertades. Seguramente en esos primeros locales todas eran incomodidades, faltarían buenos baños; en 1912 muchos techos estarían rasgados, y muchas ventanas en condiciones no muy buenas para defendernos del frío. Calefacción en ningún lugar, ni mochilas regaladas por el Estado, ni ninguna facilidad, simplemente con deseos de estudiar. Pocas maestras, pocos profesores, todos con un gran entusiasmo, con enormes deseos de enseñar y de aprender a la vez, para seguir los pasos de Varela, que nos había dado escuelas y con ellas formación democrática. ¡Qué tiempos diferentes a los de ahora, donde liceos que funcionaban hasta diciembre del año pasado, algunos padres y algunos profesores descubrieron situaciones que hacían imposible seguir dando clase allí! ¡Qué poco entusiasmo por servir a la educación, qué poco entusiasmo por cumplir con José Pedro Varela, qué poco entusiasmo por saber que los que necesitan de los profesores son los niños, los alumnos y que si no se puede dar clase en un lugar en el mes de marzo es lógico pensar que

los Consejos de Enseñanza cuales son los 3, 4, 5 liceos que tienen dificultades enormes y en el futuro no se podía dar clases en ellos. No lo hicieron. ¿Por qué no lo hicieron? Es que estaban pensando en hacer huelga, desde entonces, como lo anunció el año pasado un dirigente sindical. ¿Por qué se lo ocultaron a sus representantes? ¿Por qué no los acusan públicamente de que no han cumplido con sus funciones y le piden la renuncia?, ¿por qué son negligentes en atender y cumplir con sus obligaciones sindicales? Porque a los dirigentes sindicales nada de esto les interesa. No les interesa arreglar los liceos y por eso no lo denunciaron en su momento, no les interesa la educación y por eso no proponen absolutamente nada entorno a ella, lo único que les interesa es el poder, donde una minoría de activistas y violentos amedrentan a una mayoría a la que le infunden temor y la califican de carneros si no aceptan su dictadura. No está lejano el día en que esas mayorías van a dejar de temer. Más tarde o más temprano la libertad volverá a resplandecer y tendremos sindicatos en serio, que se preocupen en serio de la enseñanza, que sientan que los jóvenes que van a los liceos para ser libres necesitan de profesores que los ayuden a aprender y a encaminarse en la vida.

Pablo MERES Abogado. Sociólogo. Presidente PI

La constituyente: ¿un fin en sí mismo o bandera electoral interna? Siempre me llamó la atención la decisión del Congreso del Frente Amplio de fines de 2008 que resolvió incluir en su programa partidario la convocatoria a una Convención Nacional Constituyente. La resolución del Frente Amplio consistió en impulsar la convocatoria a una Constituyente. Es curioso porque convocar a una Convención Constituyente no es un contenido concreto; es uno de los cuatro procedimientos que prevé nuestra Constitución para su reforma. Muy poquito o nada se dijo en aquel Congreso del Frente Amplio sobre qué artículos, qué temas o qué aspectos normativos se querían reformar. Nada se dijo sobre cuáles eran los temas a incluir en una eventual reforma. Simplemente se promovía el mecanismo de convocar a una Convención Constituyente. Al revés de cualquier razonamiento lógico, el medio era lo que importaba, con independencia de los objetivos a lograr. En realidad, la decisión tomada parecía imitar lo que habían hecho otros gobiernos del «bloque chavista» de la región que habían recurrido a la Asamblea Constituyente para darle a su gobierno un carácter fundacional. Pues bien, el tiempo transcurrió. El Frente Amplio volvió a ganar las elecciones nacionales y mantuvo, aunque en forma muy ajustada, su mayoría parlamentaria en las dos Cámaras. Esta mayoría le permitía al partido de gobierno impulsar la convocatoria de una Convención Nacional Constituyente, sin embargo transcurrió el tiempo y, a cierta altura, se informó por parte de diversos dirigentes frenteamplistas que no se tomaría ese camino. Es más, la Senadora Lucía Topolanski, partidaria de este procedimiento, hace unos meses señaló que esta iniciativa debería postergarse para el próximo período de gobierno. Parecía, entonces, que el tema estaba fuera de la agenda, al menos para este período de gobierno. Sin embargo, la conducción del PIT-CNT, dando una nueva señal de la cada vez más fuerte mezcla entre el partido político y el movimiento sindical, visitó a las autoridades del Frente Amplio para proponerle impulsar la convocatoria a una Convención Constituyente. Nadie duda del obvio y grotesco gesto de campaña electoral interna que tiene este movimiento político. No es casualidad que sean dirigentes sindicales comunistas los que impulsan esta propuesta como forma de incorporar este planteo en la plataforma del candidato comunista y

sindical, Juan Castillo, para la Presidencia del Frente Amplio. Sin embargo, más allá de esa obvia vinculación, lo cierto es que el tema vuelve a ingresar en la agenda del partido de gobierno, incorporando esta discusión en medio de una campaña electoral interna compleja y difícil de manejar. A juzgar por las diferencias políticas cada vez más fuertes en el seno del partido de gobierno, resulta muy difícil imaginar cuáles podrían ser los consensos para acordar un proyecto de reforma constitucional que represente a todos los sectores del Frente Amplio. Por otra parte, hasta ahora no se ha anunciado contenido alguno sobre la propuesta reformista. Este no es un dato menor, en la medida que el procedimiento reformista de una Constituyente comienza cuando la mayoría absoluta de los miembros de la Asamblea General vota un proyecto concreto de reforma constitucional, convocando al mismo tiempo a la elección de una Convención Nacional Constituyente. Si se da ese paso, entonces, en forma paralela al funcionamiento gubernamental y parlamentario, se realiza la convocatoria al cuerpo electoral para que, en el plazo de noventa días, elija 260 constituyentes en una elección nacional con voto secreto y obligatorio. Esta Constituyente sesionará durante un año y deberá aprobar uno o varios proyectos que deberán ser sometidos a Plebiscito en la fecha que la propia Constituyente establezca. Como se puede apreciar, se trata del procedimiento de reforma constitucional más engorroso y complejo de los diferentes caminos posibles. Más bien parece, entonces, que nuevamente en el partido de gobierno predominan los reflejos que terminan trasladando las luchas internas al conjunto del país. No vemos otra intención real que construir una «bandera política» para uno de los candidatos a la Presidencia del Frente Amplio. Apenas comenzó la campaña electoral interna y ya se pone en evidencia en qué medida esta disputa afectará el funcionamiento político del propio gobierno. Curiosa forma de aprovechar el año en el que, como se dijo desde las altas esferas, deberán dedicarse a las realizaciones y a cumplir las promesas y anuncios realizados en los años anteriores. Difícil para Sagitario.

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ZIMMER: “Yo por ser medio orejano...he dicho alguna cosa y otros se han ofendido”

“Tiene mejor imagen Bordaberry que Larrañaga, eso no puede ser: duele” El intendente de Colonia Walter Zimmer defendió el impuesto a la tierra del presidente Mujica, criticó al partido Nacional y al abogado patrocinante de la empresa que interpuso un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte, Gonzalo Aguirre. Dijo que si bien Aguirre es un referente, es una persona que siempre defendió “a los patrones”. A continuación, la entrevista que el jefe comunal concedió al Semanario OPINAR: ¿Por qué toma la decisión de sumarse a la defensa que emprenderá el Poder Ejecutivo del impuesto a las grandes extensiones de tierra? Tomo la decisión porque, primero: la ley esta votada, esta vigente. Segundo que con respecto a la inconstitucionalidad eso lo va a determinar la Suprema Corte de Justicia… y eso es así. Acá estamos trabajando con muchas leyes que pueden ser catalogadas como inconstitucionales, como la ley de transito y sin embargo eso benefició al país. Y hay cosas que han sido por ejemplo marcadas por la dictadura… como la ley de cheques que sigue vigente, porque son leyes que eran necesarias. Entonces con respecto al tema concreto, yo lo defiendo porque primero, esta votada, segundo que esta en vigencia y hasta que no se diga que es inconstitucional es constitucional. Esa es la justificación legal. Ahora te voy a decir por que lo queremos. Lo queremos porque ese impuesto es para uso departamental, es para el departamento. Nosotros tenemos la caminería colapsada y no tenemos recursos; y el Estado, los recursos que va a obtener son para tratar de solucionar la caminería nacional, que es el que rompe paga. Y nosotros tenemos estos recursos que son para poder solucionar la caminería rural departamental que de otra manera colapsa y no se puede sacar la producción. Entonces, eso fue lo que dijo (Omar) Lafluf (en conferencia de prensa junto al prosecretario de la Presidencia Diego Cánepa en el anuncio de la defensa del ICIR) y lo reitero yo. Esto recae en un 2,5 % de los propietarios de la tierra, y el otro 97,5% están en otra situación, y justamente los que reclaman son las personas jurídicas o físicas que más ganan en el país, que darán divisas al país pero no dan tanta mano de obra y sí es mucha la plusvalía que tienen. Y hay un elemento de solidaridad que se debe

de aplicar, que me llama la atención que los que más tienen… que son los que pueden poner un pesito mas para tratar de solucionarle al país la sacada del producto… porque yo no voy a poner un impuesto o aumentar un IVA, para que todos, los ricos los medianos y lo pobres paguen, cuando hay sectores que al ganar algo más tienen que poner algo más. Esa es una especie de contra partida para aquellas personas que tuvieron la suerte de… o la dicha, o la herencia o tal vez otras cosas y tener propiedades que sobrepasan ciertos valores. Usted sabe que desde que se hizo publica la posibilidad de que el ICIR se cristalice, se han dicho muchas cosas, entre ellas se ha dicho que el gobierno nacional “apretó” a los gobiernos departamentales bajo la consigna de “o lo llevan” o retaceo o retiro recursos económicos imprescindibles para su funcionamiento. ¿Esto es así? No es que sea retirada una parte de los recursos. Dentro de los compromisos de gestión se marcaron varias pautas: y ahí, nunca como ahora los gobiernos departamentales tuvieron tantos aportes y en fecha desde el gobierno nacional. ¿Tampoco en el período donde el partido Nacional fue gobierno? También. En estos años todo el mundo lo reconoce, han sido los aportes puntuales y uno de los mayores aportes del gobierno nacional hacia las intendencias. Y eso se basa también en que vos tienes que comprometerte en temas de gestión. Los compromisos de gestión son que vos estas gestionando bien… recibís el dinero. No estas gestionando bien no recibís el dinero. Y ahí se va a poner… viste…el tema patente como se puso, el tema contribución inmobiliaria de futuro… Dialogando con usted personalmente hace algunos días y ahora lo noto también, tengo la impresión de que si la Suprema Corte de Justicia declara la inconstitucionalidad del ICIR, usted lo defenderá igual. ¿Estoy en lo cierto? Si, es decir, si mañana la Suprema Corte de Justicia declara que el ICIR es inconstitucional tendremos que…esto es un Estado de Derecho, ¿no es cierto? Si

Tendremos que aceptarlo, pero yo no estoy de acuerdo… tendría que cambiarse por otra figura… Regresemos a una de sus respuestas donde usted decía que hay algunas normas no muy “legales” –digámosle así- con las que trabajan, que asimismo resultan beneficiosas. ¿Pero hasta donde Zimmer?, ¿no hay limites. Bajo la consigna “beneficiemos a la gente” ¿no importa que las normativas no se ajusten a derecho? Mira. El Parlamento lo voto, esto es ley. Hay recursos, estamos en un Estado de derecho… hay varios que van a salir a recursar de que esto es inconstitucional… Gonzalo Aguirre es el abogado patrocinante de quien presenta el recurso… y además es un hombre del partido Nacional Si, si. Gonzalo Aguirre es un referente del Partido Nacional, blanco como todos. Yo no voy a… Gonzalo Aguirre siempre fue un defensor de la patronal y de la gente de guita y yo no estoy ni en contra ni a favor de la gente de guita, yo lo que te digo es que los que la tienen, y la gran mayoría son personas jurídicas, forestales y demás, salvo alguna persona con nombre y apellido que no quiero nombrarlo que me apena que haya tomado esta decisión son los que se la llevan toda son los que están rompiendo todo. Parte de la rotura de lo nacional el Estado vera como lo soluciona, pero lo departamental de todas las conexiones dado que el partido Colorado en su época hizo pelota los ferrocarriles, y estamos pagando ahora las consecuencias, yo te digo que voy a seguir defendiendo dentro de los márgenes legales la imposición de este impuesto. Dentro de los márgenes legales. Yo no voy a salir a decir cuando la Suprema Corte de Justicia que es ilegal. Si es ilegal es ilegal. ¿Y usted que opinión tiene de su legalidad? Mi opinión es que… y ya lo he dicho… ¡que poca falta de solidaridad tienen los que se la llevan en este paisito! o que poca grandeza de andar chicaneando con estas cifras que son los que pueden salvar la caminería departamental. Usted tiene un nacimiento a la vida política común al del presidente Mujica. En la conferencia de prensa

donde el Poder Ejecutivo y el Congreso de Intendentes anunciaron la defensa conjunta de este tributo, el titular de OPP Gabriel Frugoni, dijo que en este caso se esta defendiendo además un formato político. ¿Se siente afín a la visión política del presidente de la República? El presidente de la República ha sido una persona que ha roto toda la lógica hasta dentro del propio Frente Amplio, ha sido una persona que ha actuado con sentido común mas que con sentido político por mas que él lo tiene. Venimos de un pasado común (…) creo que Mujica ha sorprendido con su forma de ser, con su forma de actuar, a sorprendido al propio Frente Amplio. Pensaban tener un presidente más alineado, un presidente controlado por las bases y los dirigentes del Frente y no es así. Si nosotros no des parlamentarizamos el Congreso de Intendentes vamos a seguir teniendo problemas con nuestros partidos. ¿Hoy está en crisis la relación entre los intendentes nacionalistas y su partido? Yo te diría que más que crisis estamos en una tienda de competencias que creemos que nosotros dentro de lo que representamos y a quienes representamos creo que tenemos más derecho a opinar sobre algunos elementos más que los propios partidos. (…) lo departamental y lo nacional no van terminantemente atados, todo lo contrario. (…) yo por ser medio orejano y medio bruto he dicho alguna cosa y otros se han ofendido pero creo que en la vida política si no nos sinceramos y nos decimos las verdades nunca vamos a poder avanzar. Y el partido Nacional seguirá siendo testimonial y siendo un partido de oposición y las aspiraciones de gobierno sino nos cargamos las pilas y no vemos el mundo con una visión mas objetiva vamos a pasar por crisis. Y lo que yo creo es que el partido Nacional sea opción de gobierno. Y en este momento, según las encuestas, resulta que tiene mejor imagen Bordaberry que Larrañaga, y eso no puede ser. Son cosas que a uno le duelen.

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OPINAR Tabaré VIERA DUARTE Senador de la República. Fue Presidente de Antel, Director de OSE e Intendente de Rivera en dos períodos de gobierno.

Un millar de personas y políticos y personalidades públicas, además de los también ex presidentes Jorge Batlle y Luis Alberto Lacalle, Sanguinetti dijo sobre su obra, que es «un libro de historia, no unas memorias», busca tan solo ser un «referente fáctico» que sirva para trasmitir los valores «republicanos y democráticos» del Uruguay a las generaciones futuras. Eso es una verdad absoluta. Sanguinetti agregó que el espacio histórico que explica en su ensayo abarca desde 1980, año en el que los uruguayos votamos en contra del proyecto constitucional que quería imponer la dictadura y culmina en 1989, cuando los ciudadanos volvieron a votar para ratificar la Ley de Caducidad que impidió juzgar a los militares. «No es una memoria, intenta ser una reconstrucción histórica, ya que la memoria y la historia no son lo mismo. Esta reconstrucción recoge la memoria de muchos y también recoge hechos que no están ya en la memoria de nadie, pero que fueron muy importantes», expresó. A su modo de ver, en ese período el hecho histórico más importante fue la derrota de los militares que ocuparon el poder en 1973, en un plebiscito realizado sin ninguna garantía democrática. «Eso fue clave porque demostró que la sociedad uruguaya era democrática incluso bajo un gobierno dictatorial, y eso inició un proceso de cambio que determinó el fin de la misma», apuntó. Para Sanguinetti, esa voluntad popular que reflejaba los valores democráticos fue la clave para la recuperación de las libertades y para confirmar por qué Uruguay se merecía el nombre de la «Suiza de América». Sanguinetti añadió que ese mismo espíritu fue el que llevó al pueblo a votar «por la paz y la conformidad» en el referéndum por la Ley de Caducidad, cuya aprobación «en la votación de 1989 y en la votación que obligaron a realizar en 2009» reflejan la intención de los uruguayos «a mirar hacia adelante más allá de juicios históricos». «Con el libro quiero que estos hechos se muestren al futuro, y que se transmitan los valores del cambio en paz. Ese pensamiento es un proyecto político permanente que nunca se puede perder en una democracia», dijo. Del mismo modo se expresó el ex presidente Lacalle, quien consideró que el libro de Sanguinetti sirve para «hacer creer que lo importante es el mañana». Un histórico “no” «La campaña publicitaria oficialista a favor del SI fue abrumadora. Trabajaron

varias agencias de publicidad en la elaboración de piezas que, en tono optimista, vendían un país en paz. Un jingle realmente pegadizo era repetido inocentemente por los niños que lo oían en la televisión y la radio. Las imágenes aludían a la tranquilidad del momento, en contraste con las terribles circunstancias de la época conflictiva previa al golpe de Estado. En una palabra, el SI era preservar la paz y la familia, el NO era el retorno inmediato a la confrontación...” Naturalmente, agregó, “no estaba autorizada ninguna publicidad del NO, por radio ni televisión. Y los colores de la papeleta para votar no podían ser más sugestivos: la celeste para el SI y la amarilla para el NO» El gran debate «Hoy la escena resulta insólitamente antigua. En blanco y negro, bajo una humareda de cigarrillos, aparecen los dos periodistas y los cuatro participantes con trajes oscuros que acentúan aún más lo sombrío de la imagen. Pero eran ya tantos los años en que no se veía discutir de política en un medio de comunicación y, mucho menos, criticar al gobierno, que aquel programa fue mirado con fruición por la ciudadanía y asombro por los 150.000 jóvenes que votaban por primera vez. El contenido argumental del debate se sostuvo fundamentalmente entre Enrique Tarigo y Bolentini; aquél un jurista contundente que machacaba sus razones con un fuerte énfasis, y el abogado coronel, hábil y astuto polemista. Bolentini, en efecto, se salía del análisis del texto para formular argumentaciones políticas sobre el caos de 1973, los supuestos errores de los políticos y la -a su juicio- falta de vigor para enfrentar a la subversión. Tarigo, en cambio, mencionaba la pérdida de independencia del Poder Judicial, la presencia de un Tribunal de Control Político, que estaría por encima de las autoridades electas, y la inmutabilidad de un estamento militar que permanecería intacto adentro del sistema. En cierto momento, rubricó su razonamiento calificando de “horrorosa” a la Constitución propuesta: ... esta Constitución que se proyecta no se parece ni a la Constitución de Francia, ni a la de Italia, ni a la de Estados Unidos, ni a la de Alemania Federal. A la que más se parece es a la Constitución de los países comunistas, en las que en nombre de la seguridad, todos los aspectos de la vida nacional se centralizan en un gobierno autoritario. ¡Si yo fuera comunista votaría esta Constitución! -exclamó Tarigo, aludiendo luego así al comunismo-. Luego infiltro las FF.AA, como pasó en Portugal. ¿O me va a decir que a las FF.AA. no las pueden infiltrar? Pons Etcheverry -ex ministro de Educación en el primer colegiado

Sanguinetti, y la verdad de los hechos blanco- intervino en el debate cuando Bolentini argumentaba que militares y civiles podían entenderse y le dijo que, precisamente, el problema eran los civiles dispuestos dócilmente a subordinarse. “Siempre hay rinocerontes”, sentenció Pons, evocando la metáfora zoológica usada por el dramaturgo rumano Ionesco para aludir a las masas que aplaudieron a Hitler. La célebre pieza teatral estaba en cartel en Montevideo y de ahí le vino a la memoria la referencia. La lanzó con un aire desdeñoso, como un sarcasmo de comedia inglesa. Bolentini reaccionó vivamente, reclamándole que aclarara si él tildaba de rinocerontes a los civiles que patrióticamente colaboraban con el gobierno. “No todos lo serán, digo, pero siempre habrá rinocerontes”, fue la respuesta. La expresión pasó a ser un best seller. La mayoría de la teleaudiencia no sabría quién era Ionesco, pero el sentido de la expresión lo entendió todo el mundo». El pacto del Club Naval «El 31 de julio el comedor de la sede Carrasco del Club Naval, en la calle Gral. French, fue el escenario de las reuniones entre los dirigentes políticos y los mandos militares que finalmente aseguraron la llegada a la elección de noviembre de 1984 y el retorno de la República a su tradicional vida democrática. (...) Se instaló una sencilla mesa, al lado de la gran estufa central, y allí se produjeron las cuatro reuniones históricas que pusieron fin a la dictadura. Sin micrófonos ni taquígrafos dada la mala experiencia del Parque Hotel. No hay fotografías del acontecimiento porque en su momento así se dispuso. Tales eran las sensibilidades y resguardos de la época. Cualquier filtración periodística era un riesgo, cualquier imagen inadecuada podía prestarse a malas interpretaciones. De un lado se sentaron los tres Comandantes en Jefe (Medina, Invidio y Buadas) y el Gral Gonnet como secretario. Del otro, los delegados partidarios, Sanguinetti, Tarigo y José Luis Batlle, colorados; José P. Cardoso y Juan Young frentistas; Chiarino y Ciganda, cívicos. Además de la reunión inaugural hubo reuniones el día 1º, que puede considerarse la fundamental, y los días 2 y 3 de agosto. Esta última fue la de difusión pública del acuerdo, con los periodistas -que se habían pasado de guardia en los alrededores del Clubahora adentro y con grabadores. El acta final fueron 12 puntos y se tituló Bases para la transición».

de Wilson Ferreira. La respuesta fue la negativa de siempre, remitiéndose a la Justicia Militar. Los entendimientos fueron llegando y las fórmulas escritas se fueron perfeccionando. Los puntos del acuerdo fueron los siguientes: 1) Ratificación de las elecciones para el 25 de noviembre próximo y a partir del 1.º de marzo de 1985 vigencia plena de la Constitución de 1967. 2) Todas las disposiciones acordadas se incluirían en un Acto Institucional, de naturaleza transitoria. 3) La futura Asamblea General, que tendría también carácter constituyente, consideraría un proyecto de ley constitucional a plebiscitarse en noviembre de 1985. Tomaría en cuenta las normas transitorias para aceptarlas, modificarlas o aún desecharlas. 4) La Justicia Militar, regiría exclusivamente para militares y en tiempo de guerra. Solamente cuando pudieran existir circunstancias configurativas del estado de insurrección, el Poder Ejecutivo tendría facultades para proponer al Parlamento la adopción de medidas excepcionales que otorgaran competencia a la jurisdicción militar en delitos de lesa nación. En todo caso era el Parlamento quien decidiría sobre la cuestión. 5) El Consejo de Seguridad Nacional sería solo un órgano asesor y su convocatoria potestad exclusiva del presidente de la República. Su integración era de mayoría civil (presidente, vicepresidente y ministros de Defensa, Interior y Relaciones Exteriores, más los tres Comandantes en Jefe). Brindaría asesoramiento de forma exclusiva en materias expresamente determinadas, referidas a la soberanía y el orden público, descartando así el amplísimo concepto de seguridad nacional que se había incluido en anteriores formulaciones. 6) Los nombramientos de comandantes y los ascensos de generales se realizarían por el Poder Ejecutivo. En la primera elección a cumplirse se elegiría de entre los tres oficiales generales más antiguos en cada fuerza; en los generales, uno de los dos propuestos para cada vacante y siempre con venia del Senado. Esta última disposición regiría sólo para el primer año. 7) Se estableció como innovación el recurso de amparo para protección de los derechos y libertades reconocidos». La verdad,,de aquí en más, está en debate abierto.

El acuerdo «Los dirigentes políticos volvieron a insistir en la libertad y desproscripción

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