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LA SANGRE

DERRAMADA NO SERA NEGOCIADA


2│ESTRELLA ROJA│AGOSTO DE 2012

Editorial Es indudable que en el último tiempo, se han desarrollado determinados procesos que advierten una crisis económica nacional. La economía argentina “ya no está blindada”, aspecto reconocido incluso por el oficialismo. En los discursos de la presidenta, donde cierta parte obra como garante de la sinceridad oficial, se ha manifestado la necesidad de acompañar con una cuota de realismo a la crisis financiera mundial. La otra parte del discurso, habla de desarrollismo, industrialización, opone capitales extranjeros a capitales “nacionales”, oligarquía terrateniente a burguesía industrial y pide colaboración entre el s e c t o r t ra b a j a d o r y e l s e c t o r empresarial (omitiendo que esos sectores son clases sociales

antagónicas). Sin embargo, lejos de un proceso de industrialización, el “modelo” se sostiene sobre una estructura económica primarizada. La profundización del modelo es la profundización de esta matriz económica, que al mismo tiempo implica tercerización y precarización laboral. Por otro lado, no existe contradicción alguna entre capitales “nacionales” y extranjeros, lo que no implica que estos no compitan entre ellos, como tampoco existe

contradicción entre terratenientes e industriales. Respecto de estas falacias, Milcíades Peña decía: “ H e m o s v i sto d e ta l l a d a m e nte q u e ta nto terratenientes como industriales lucran con el atraso de la estructura económica argentina, de la que extraen ganancias extraordinarias. Hemos visto también cómo ambas clases se interpenetran estrechamente, soldándose por una tupida red de lazos financieros” [1]. Es entonces que la economía argentina no está blindada y tampoco existe o existieron posibilidades (por sus condiciones estructurales) de que lo esté. Es agroexportadora, por tanto dependiente y sujeta, siempre, a los vaivenes del mercado mundial.

«El “modelo” se sostiene sobre una estructura económica primarizada. La profundización del modelo es la profundización de esta matriz económica, que al mismo tiempo implica tercerización y precarización laboral.»

Ajuste nacional La política de ajuste del gobierno nacional, los gobiernos provinciales y el de ciudad es uno de los aspectos que destacan los inicios de una crisis económica. Es, sin más, la política de estado que el kirchnerismo debe encarnar en esta etapa de contracción económica. Se evidenció en un primer momento con la quita de subsidios a los servicios públicos de los sectores de mayor poder adquisitivo, a las empresas de servicios y de otras categorías. La liberación de tarifas (requisito impuesto por los organismos internacionales de crédito) y quita de subsidios progresiva se tradujeron como redistribución (recordemos la campaña de “renuncia voluntaria” que terminó en un rotundo fracaso). De igual forma se aplica al aumento en el transporte. En algunas provincias fue sin paliativo, en el caso de la ciudad y provincia de Buenos Aires se instaló el sistema único de boleto electrónico con la función de poder identificar en el mediano plazo, certificado de pobreza mediante, quién merece el subsidio y quien no (el mismo sistema se utilizaría para la quita de subsidios a los servicios públicos). El cinismo oficial se hizo esperar y el aumento se postergó cinco meses tras la masacre de Once, donde murieron 51 personas. La responsabilidad del estado compartida con la empresa concesionaria TBA de las condiciones del transporte (deficiencia estructural del sistema) evidenció el negociado tras los subsidios millonarios

que el gobierno otorgó a muchas empresas en los últimos años (de hecho el subsidio al transporte, luego del traspaso de TBA al grupo Roggio, aumentó un 25%). Se subsidia la ganancia capitalista, aumenta el precio del pasaje y las condiciones del transporte son cada vez peores. También, tuvimos a comienzo de año el aumento del 127% en el subte: el fantasma de la derecha que ajusta y la connivencia entre el gobierno nacional y el gobierno de ciudad que se esconde. Otro elemento de ajuste fue la intención del gobierno de la provincia de Buenos Aires de pagar el aguinaldo a los docentes y estatales en cuatro cuotas. En medio de una pelea mediática con un trasfondo de interna pejotista, el gobierno nacional y el provincial se repartían responsabilidades sobre la falta de fondo público, la mala administración y el boicot político. Una medida de ajuste que finalmente desembocó en una triunfo parcial para los trabajadores con el pago en dos cuotas. A principio de año los legisladores nacionales aprobaron un aumento en sus dietas del 150% y hoy no hay fondo para el gasto público. Al aparato “progresista” que oficia de traductor del oficialismo (intelectuales, medios, docentes) le queda cada vez menos tinta para justificar las supuestas anomalías del “modelo”. El techo salarial impuesto por el gobierno nacional en la negociación por paritarias es un claro

índice de quienes son los que pagarán las consecuencias de la crisis económica. Informalmente se fijó un límite del 18% y formalmente se fijó la imposibilidad de la protesta para dar batallas reivindicativas. La burocracia sindical juega un rol fundamental, esforzándose por mantener el quietismo de la clase obrera y legitimando las órdenes oficiales (de las que son parte) cuando cierra, sin mayores inconvenientes y declamando triunfos, aumentos por debajo del nivel de inflación. Esto determina una situación aún más asfixiante a la posibilidad de negociación de los sectores en negro y precarizado. No olvidemos mencionar el circo del Consejo del Empleo que se reúne cada año en el mes de agosto. La “CGT Balcarce 50” (la “CGT Azopardo” se negó a ir exigiendo un aumento de $3500 que tampoco cubre la canasta familiar-como también a realizar alguna medida por ese reclamo) se juntó con la UIA y cámaras empresariales a fijar el salario mínimo vital y móvil. Con un irrisorio aumento que lleva el salario alrededor de los $2900 (con un porcentaje menor al índice de inflación, como fue el caso del 99% de las negociaciones paritarias) el kirchnerismo felicitó el acuerdo entre los distintos sectores. Es así que la burocracia sindical y los empresarios firman la pobreza de la clase trabajadora y el gobierno aceita el motor de la maquinaria.

Situación de la clase dominante La situación política de la clase dominante manifiesta determinados procesos que nos ubican necesariamente en otro lugar al momento de analizarla. Sería obstinando seguir hablando de recomposición como también lo es anunciar ahistoricamente una crisis política en el aparato gobernante. La profundización de la interna de la CGT que derivó en una interna más amplia dentro del PJ muestra un cambio de escenario. Aún así, no se desarrolla en esta etapa de forma radicalizada. El kirchnerismo sigue gozando de consenso y legitimidad, no obstante las actuales condiciones no son las mismas que las presentes en las últimas elecciones nacionales. La fisura dentro del kirchnerismo a partir de la nueva ruptura de la CGT y el alejamiento del sindicato de camioneros es un elemento importante para analizar la situación de la clase dominante. De todos modos, pese a la a la sonoridad inicial del embate moyanista, la fisura se mantiene como escisión sindical dentro de la CGT y fricciones políticas al interior del PJ, pero sin desarrollarse de forma turbulenta y sin afectar, hasta el momento, el consenso y la legitimidad del

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gobierno nacional. Sin embargo, el quietismo del sector moyanista que siguió a la movilización del 27 no debe hacernos olvidar que se trata del sector que ha hegemonizado la política sindical como columna vertebral del Kirchnerismo durante casi una década y como tal sigue siendo una fuerza política de peso en el escenario nacional, con la potencialidad de incidir en el mismo en distintas direcciones. Por otro lado, se vuelve necesario analizar los últimos conflictos sindicales en función de caracterizar el momento en el que nos encontramos con respecto al nivel de movilización, descontento social y relación de fuerzas. En este sentido, se ha destacado el conflicto llevado a cabo por los trabajadores del subte. Ante la imposibilidad de negociar paritarias en un contexto

donde ambos estados (ciudad y nación) se desligan de la responsabilidad tanto política como económica del subte, los trabajadores iniciaron un paro por tiempo indeterminado que culminaría siendo el más largo en la historia de este sector. La particularidad de la situación es el carácter triple del enemigo que enfrentaban: la empresa concesionaria Metrovías, el gobierno de la ciudad y el gobierno nacional. Dentro de la complejidad que revestía este contexto político, el éxito de la batalla emprendida dependía, fundamentalmente, de la capacidad de los metrodelegados de superar a la burocracia sindical en relación al nivel de legitimidad y referencia ganado frente a los trabajadores. Y en segundo lugar, de la posibilidad del sector de izquierda de disputar la orientación política a los delegados alineados con el gobierno nacional (Segovia, Pianeli, etc.) En términos conclusivos, el conflicto quedó delimitado dentro de los márgenes de los lineamientos del kirchnerismo, siendo identificado como único enemigo al gobierno de la ciudad (lo mismo sucedió con la multisectorial contra el tarifazo a comienzos de este año) En este sentido, no se logró (las razones se deben a elementos

«La fisura dentro del kirchnerismo a partir de la nueva ruptura de la CGT y el alejamiento del sindicato de camioneros es un elemento importante para analizar la situación de la clase dominante. De todos modos, pese a la a la sonoridad inicial del embate moyanista, la fisura se mantiene como escisión sindical dentro de la CGT y fricciones políticas al interior del PJ, pero sin desarrollarse de forma turbulenta y sin afectar, hasta el momento, el consenso y la legitimidad del gobierno nacional.»


de una interna a los que no podemos acceder) involucrar a los usuarios como trabajadores damnificados por la política de ambos gobiernos hacia el subte y el transporte público en general. Tampoco se acompañó la medida de paro con otro tipo de medidas que pudieran hacer más visible el conflicto ni lograron traccionar a ningún sector trabajador. El paro fue levantado luego de diez días sin siquiera poder imponer un porcentaje para cerrar las paritarias. Se avecinan momentos cada vez más difíciles que requerirán de la profundización de la lucha reivindicativa con una determinada orientación política y la consiguiente inserción de la izquierda en el movimiento obrero.

Criminalización, represión y protesta social En las últimas semanas, se sucedieron dos hechos que ponen de relieve nuevos elementos a la hora de discutir y enfrentar la represión de la protesta social. Por un lado la policía provincial del gobernador kirchnerista Urtubey, desalojó un corte de ruta y reprimió a los trabajadores del Ingenio San Martín del Tabacal (pertenece a la empresa norteamericana Seabord Corporation, la segunda en nivel de producción después de Ledesma). La medida de fuerza contenía el principal reclamo de un aumento salarial en el marco de las negociaciones paritarias. Luego de la combinatoria de una conciliación obligatoria y el despido de 57 trabajadores, 300 policías, con una orden judicial, desalojan un corte de ruta con gases lacrimógenos y balas de goma. Inmediatamente, un comunicado oficial advertía que sólo se buscaba “evitar daños irreparables para la salud y la seguridad de la población" profundizando de esta manera la fragmentación de la clase obrera. Y agrega que "la situación se ha venido agravando desde que comenzara el sábado pasado habiéndose negado sistemáticamente ambas partes a deponer sus actitudes intransigentes" [2]. Mientras que sólo es castigada “la actitud intransigente” de los trabajadores, la empresa los despide por luchar, el gobierno legitima la medida, los reprime y garantiza el normal funcionamiento de la paz social. Por otro lado, el jueves 30 de agosto en un enorme operativo de la gendarmería dirigido por el secretario de seguridad Sergio Berni (funcionario del kirchnerismo desde la década de los '90), se reprimió brutalmente a militantes de movimientos sociales de la CCC, el Polo Obrero y Barrios de Pie que pedían aumento salarial de los precarizados planes Argentina Trabaja y el pago de sueldos adeudados. El despliegue fue descomunal, agravado por el hecho de que en el momento en que llevan a cabo la represión ya estaban dando por finalizada la medida. Se llevaron 67 detenidos (entre ellos menores de edad) a Campo de Mayo, que funcionaba como centro clandestino en la última dictadura militar, donde detuvieron, torturaron y desaparecieron miles de compañeros. Todo esto demuestra la función ejemplificadora de tal represión: es ésta la consecuencia para aquellos que se atrevan a desobedecer la orden oficial. A morirse de hambre y esperar que la miseria planificada nos aniquile. El nivel de represión va en aumento y el kirchnerismo esta vez no salió a mostrar su “ala progresista”: “el Gobierno no puede permitir esa manera irracional de cortar la Panamericana durante una hora y media y dejar a miles y miles de argentinos varados en la ruta, con necesidad de ir a trabajar, al médico o sus tareas habituales" [3]; por el contrario, ratificó lo ocurrido y responsabilizó a la clase trabajadora acusándola de utilizar como escudo a mujeres y niños. Nos dicen, nos repiten, que ya no hay lugar para la protesta social y no se configura únicamente como una pronunciación de una arista del discurso oficial, sino que se ha profundizado en estos últimos episodios. En este sentido, el deber de la izquierda no es solamente generar mayor organización sino y, fundamentalmente, retomar la iniciativa, masificar los conflictos y dar la disputa ideológica por su orientación. [[1] La clase dirigente argentina frente al imperialismo (1973). [2] Clarín, 26 de Agosto de 2012 [3] Clarin, 1 de Septiembre de 2012

entrevista a ESTRELLA ROJA│AGOSTO DE 2012│SITUACIÓN NACIONAL│3

Rolando Astarita En este contexto de sintonía fina, de tarifazos y de quitas de subsidios y topes a las paritarias junto a la inflación … ¿está “el modelo” en crisis? Aquí nunca hubo una estrategia relativamente coherente de desarrollo capitalista. Eso nunca existió realmente en el kirchnerismo. Durante los primeros años hubo una salida de la depresión de 2001-2002, impulsada fundamentalmente por la devaluación y la caída de los salarios. Los salarios hacia mediados del 2002, habían bajado, en términos de dólares, a un 40 % de lo que estaban en diciembre de 2001. Había, además, mucha capacidad ociosa, con equipos relativamente renovados durante los noventa. En este sentido, no es cierto que en los noventas haya sido todo parasitismo financiero. La propia Unión Industrial Argentina reconocía que las empresas que habían sobrevivido habían renovado equipos. Por otra parte, progresivamente iban mejorando los términos de intercambio para Argentina. Tipo de cambio alto quiere decir moneda depreciada en términos reales, lo que implica una redistribución regresiva del ingreso en perjuicio de los asalariados, de la clase trabajadora. Hay que tener en cuenta por ejemplo que en el segundo trimestre de 2003, cuando asume Kirchner, la economía argentina estaba creciendo a una tasa anualizada del 11%. Kirchner sigue la misma política que traía Duhalde, que consistía en mantener el tipo de cambio alto y garantizar los superávit comercial y fiscal. Esto permite una expansión económica importante en su momento, aunque no hubo realmente desarrollo. (…) Hubo crecimiento económico, creció el producto bruto a tasas altas, se recuperó el nivel de vida de las masas trabajadoras y del pueblo, por lo menos al nivel previo a la crisis. Esto es real, como sucede siempre que hay una fuerte recuperación capitalista. Tiene que ver con los ciclos económicos; en la fase de salida de la recesión o de la depresión, mejoran los indicadores. El problema es que este crecimiento no alteró las características de país dependiente y atrasado de Argentina. En este sentido planteo que no ha habido desarrollo de fuerzas productivas en un sentido profundo. Yo doy la materia desarrollo económico y muchas veces explico en mis clases la diferencia entre crecimiento y desarrollo. Un país puede estar creciendo, el PBI aumenta, pero permanece su carácter dependiente y atrasado. Esto se puede ver muy bien en la estructura de las exportaciones. Las exportaciones argentinas tienen un alto componente de productos primarios o de poco valor agregado. Todo lo que tiene que ver con industria de desarrollo tecnológico y de trabajo complejo, está muy relegado. Por otra parte, a medida que los salarios y los precios internos se recuperan, la moneda se empieza a apreciar, es decir, empieza a bajar el tipo de cambio real. En otras palabras, la competitividad que se lograba con el tipo de cambio alto, se erosiona progresivamente. Este es un problema muy serio cuando se busca competitividad por vía de la baja de salarios, no del cambio tecnológico y la inversión. Hoy se puede ver que no hay desarrollo en infraestructura, en transporte ferroviario, en líneas aéreas, etc. Tampoco ha habido desarrollo energético, como ya admite el mismo gobierno. Desde 2007, de hecho, tampoco mejora la creación de empleo de manera significativa. (…) También se estancó la mejora en términos de la distribución del ingreso. Y el trabajo precarizado y en negro se mantiene en niveles superiores al 35 %. Desde octubre de 2011 los indicadores están indicando desaceleración de la actividad económica. El gobierno dice que se debe a que se nos cayó el mundo encima. Pero la economía mundial está creciendo al 3,5%. No hay una gran diferencia con respecto al año pasado. Además, no pueden decir que el problema energético se deba a que se cayó el mundo encima, o que el desastre del sistema ferroviario se debe a la crisis mundial. No se puede sostener que la liquidación de los stocks ganaderos se deba a la crisis mundial. El resultado es que Argentina hoy depende de unos pocos productos de exportación: los productos del complejo sojero, maicero y en industrias, del automotriz (que puede colocar en Brasil, y está dominado por las multinacionales del sector). Esto es característico de un país dependiente y más bien atrasado. No de un país que ha tenido un proceso de desarrollo importante. Y más en este sentido, en esta cuestión de que hay una sintonía fina, un contexto en

el cual se aplica un tarifazo, el tope a las paritarias, y un montón de cosas... se expresa en una crisis. Sin embargo, no hablaría todavía de crisis abierta o de recesión. Es claro que está habiendo una desaceleración muy fuerte. Los indicadores interanuales se están poniendo todos negativos. Hay retracción del consumo, como muestran las estadísticas de CAME. Ha caído fuertemente la inversión, no solamente por la restricción de las importaciones, sino también porque se ha detenido la construcción. La fuga de capitales ha sido muy fuerte en los últimos cinco años, alrededor de 60.000 millones de dólares. Esto significa que gran parte del valor producido en le país sigue saliendo hacia fuera. Entonces, la situación es de fuerte desaceleración, pero no es seguro que derive en una crisis abierta. Depende bastante de lo que sucede en Brasil, que es el destino privilegiado de las exportaciones automotrices. Y también de la soja. En cuanto a la manera en que está respondiendo el gobierno, es lo opuesto a lo que generalmente hace una política burguesa coherente keynesiana. Por lo general, se intentan políticas contra-cíclicas: aumentar el gasto fiscal para incentivar la demanda cuando tenemos recesión o desaceleración. Desde un punto de vista marxista, eso no evita las crisis, pero puede actuar como paliativo o hacer que la crisis sea un poco menos grave. Pero el gobierno en estos momentos hace exactamente lo que le critica a los neoliberales ortodoxos, que aplican un ajuste en medio de una desaceleración. Hoy en Argentina se está frenando el gasto en obra pública y se están bajando salarios, vía inflación y vía el impuesto a las ganancias. Además, empieza a haber despidos y se han reducido las horas extras. Esto implica una caída del consumo. Una cuestión que subyace a todo esto es que está habiendo un problema de competitividad. Se debe a que no hubo desarrollo tecnológico. El gobierno necesita divisas para pagar la deuda e importar energía; pero los dólares pagados por importaciones han venido aumentando a mayor tasa que los dólares que ingresan por exportaciones. Recordemos que un aumento de competitividad genuina es la que se logra cuando hay aumento de productividad vía tecnología. Como esto no ocurrió, la manera de re-ganar competitividad para el capitalismo argentino sería por vía de una devaluación real del peso. Pero la devaluación nominal en estas circunstancias empujaría más la inflación. Por eso, esta vía está bloqueada. Como alternativa, el gobierno recurre a medidas proteccionistas. Pero el proteccionismo no es una medida progresista, en general. (…)El proteccionismo tiende a fomentar rivalidades nacionales y plantear a la clase trabajadora que tiene que aliarse con su propia burguesía en contra de otro pueblo y de otros países. Estas medidas no tienen resultado, no logran reactivar ninguna economía, y envenenan las relaciones entre países.

En ese sentido, ¿cree que el problema argentino se reduce a la aplicación de modelo o es un problema más profundo? ¿Qué implica el análisis de la realidad en base a modelos? Habría que definir qué modelo. Uno puede decir que ha habido orientaciones, en los últimos años de la Argentina, desarrollos basados en un tipo de cambio bajo y un tipo de cambio alto. Hubo una alternancia entre éstos. Estas modificaciones en el tipo de cambio han producido también cambios significativos en las tasas de acumulación entre sectores. Entre industrias exportadoras y productoras de bienes transables, e industrias que producen para el mercado interno, y de bienes no transables. Por eso se ha generado un crecimiento muy desequilibrado. Hay dos cuestiones que creo desde el marxismo debemos debatir. La primera es el tema del desarrollo capitalista. Uno puede decir que determinadas políticas económicas favorecen más o menos el desarrollo capitalista. No son iguales todas las políticas económicas. No es lo mismo que un Estado trate de fomentar investigación y desarrollo tecnológico, y de ampliar la matriz productiva del capital, que una política económica que se base en incentivar el consumo y continúe con un desarrollo

relativamente dependiente y retrasado. Pero ése es un nivel de crítica. El segundo nivel, más profundo, es que no hay que olvidar que siempre estamos hablando de desarrollo

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4│ESTRELLA ROJA│AGISTO DE 2012│SITUACIÓN NACIONAL capitalista, esto es, desarrollo basado en la explotación del trabajo humano. Planteo esto, porque hay gente que adora el modelo coreano, por ejemplo, (…) basado en altísimas tasas de explotación, e incluso de opresión política sobre la clase obrera. No tenemos que olvidar nunca, que la crítica del marxismo es a la sociedad de explotación. (…) Es importante mantener estos dos niveles de crítica. ¿Qué expresa la pelea con Moyano? Los periodistas, el gobierno nacional y los intelectuales funcionarios afines al kirchnerismo, han salido a criticar a Moyano porque cuestiona un impuesto al trabajo que es progresivo, cuando hay un 30% de trabajadores en negro y precarizados. ¿Está precarización laboral es coyuntural o estructural? Acerca de las críticas a Moyano de los “kirchneristas de izquierda”, me recuerda una práctica que he visto en el stalinismo. Los partidos y regímenes stalinistas siempre conservaban archivos de los militantes. En tanto alguien estuviera con el régimen, o no hiciera críticas a la dirección del partido, el archivo estaba tranquilo. Pero apenas criticaba o se enfrentaba, le sacaban el archivo. “Vos en el pasado hiciste esto, hiciste lo otro”. Muchas veces recurrían incluso a la difamación, a lo que fuera necesario. Esto se hace hoy. Por ejemplo, el canciller Timerman en 1976 aplaudía la dictadura militar. Pero eso no se menciona. Sin embargo, si el día de mañana el canciller saca los pies del plato, hace un crítica, entonces van a desempolvar el “usted apoyó a Videla”. Gerardo Martinez, de la UOCRA, está acusado de haber participado en los grupos de tareas. Pero el kirchnerismo “progre” no lo ataca. Con Moyano sucede algo similar. Hay bastante evidencia de que colaboraba estrechamente con la CNU en la época de la Triple A. Pero no se dijo nada hasta ahora, que critica al gobierno… Otra cuestión vinculada a ésta. Yo caracterizo a las burocracias sindicales, a lo Moyano, Lescano y Cavallieri, como pertenecientes socialmente a la burguesía. No las considero en absoluto como parte de la clase obrera, como un sector privilegiado de la clase obrera. Directamente viven de la plusvalía, son funcionales al sistema capitalista y colaboran con el sistema capitalista. Incluso muchos han colaborado con la dictadura militar. El caso de Gerardo Martínez, no es el único. He tenido amigos que fueron detenidos en 1976 por el Ejército porque los entregaron dirigentes sindicales… Ahora bien, la burguesía, o los agentes vinculados a la clase capitalista, no constituyen una formación homogénea. Se producen divisiones, fisuras, existen peleas y rupturas. Moyano desde hace tiempo reclama el manejo de cajas, que insisto, están conformadas por plusvalía. Esto llevó a fricciones y a fricciones crecientes. Los marxistas deben aprovechar las divisiones que se producen en el campo enemigo, porque abren canales de expresión a las luchas. Por eso tienen que confluir en unidades de acción. Soy muy crítico de posturas ultra-izquierdistas que plantean que si las movilizaciones no son convocadas por fuerzas socialistas, no debemos participar. Hay muchas experiencias que demuestran que esa orientación es equivocada. En los años ´70 nos enfrentábamos con la burocracia sindical, era una lucha a muerte, había muchos compañeros muertos, gente delatada a las patronales, año ´74, ´75. Pero cuando la burocracia sindical se enfrentó al plan Rodrigo, la izquierda participó en esa lucha y trató de profundizarla. En algunas fábricas se sacó a la burocracia sindical a partir de esto, como en Mercedes Benz. (…) Si no se confluye en unidades de acción la política se convierte en una abstracción. La lucha de clases se da en formas complejas. Por eso defiendo la unidad de acción en esta coyuntura en que hay un enfrentamiento puntual de Moyano con el gobierno. En la unidad de acción golpeamos por un punto en el cual que estamos de acuerdo. Y mantenemos nuestros programas y posiciones de forma independiente. Esta es una política que Marx y Engels ya la plantearon en una circular a la Liga de los Comunistas, en 1850. El marxismo siempre

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aplicó esta táctica. Por otro lado, evidentemente, la división se está produciendo porque en la crisis, al haber “ajuste”, afloran las contradicciones entre las fracciones burguesas, que intentan posicionarse de una manera o de la otra. Moyano está acorralado por sus opositores de la CGT, por eso busca base. Este es gran parte del conflicto. También está la cuestión del significado de este impuesto a las ganancias. Hace poco escribí en el blog sobre el tema. Lo que hay que entender es que el salario es una forma que puede esconder distintos contenidos. Si bien todo obrero explotado recibe su ingreso bajo la forma de salario, la inversa no se cumple. El CEO de una gran empresa percibe, bajo la forma de salario, plusvalía. Según Marx, los ejecutivos de la empresa son parte de la clase capitalista. Es un disparate, como dice algún marxista, que el ejecutivo que gana 4 o 5 millones de dólares por año, es un explotado… Por eso, los socialistas no tenemos que defender que no paguen impuestos los ejecutivos. Ése es un problema interno de la clase capitalista, de cómo se dividen la carga que implica mantener al Estado. Por lo tanto, lo que nos interesa es el salario que reciben los explotados. En este sentido, a partir de que no se sube el mínimo no imponible, crecientemente se le está sacando a la clase trabajadora una parte de su salario. Hace pocos años atrás pagaban el impuesto unos 500.000 trabajadores y ahora lo están pagando unos 2.000.000. Además, el aumento salarial promedio es del orden del 23 o 24 % y la tasa de inflación está en el 25 %. (…) Cuando se da el aumento salarial, y no se actualiza el mínimo no imponible, los trabajadores están recibiendo descuentos del aumento salarial. En lugar de recibir un aumento del 23 %, están recibiendo aumentos del 20, 18 o 17%. Se está produciendo una erosión del salario. Por otra parte, algunos kirchneristas dicen que está mal apoyar la demanda de elevar el mínimo no imponible porque los trabajadores que más ganan tienen que ser solidarios con los que menos ganan. El argumento es equivocado, porque la lucha de los marxistas es para achicar las diferencias dentro de la clase trabajadora, no bajando el salario de los que más ganan, sino elevando el salario de los que están más hundidos. La clase obrera siempre dio estas luchas. El Cordobazo lo hicieron los trabajadores mejor pagados de Argentina. En el Rodrigazo la vanguardia fue el SMATA, que era también de los mejor pagados. Si cualquier sector de la clase trabajadora logra frenar la ofensiva del capital, mejoran las condiciones de lucha para el resto, y abren caminos por donde pueden transcurrir otros combates. En resumen, diría que la clase trabajadora, o los socialistas, no tienen por qué defender a los ejecutivos de las empresas. Que paguen o no paguen, no es de nuestra incumbencia. Pero sí hay que defender de conjunto el salario de los explotados. Es un argumento falaz, propio de un falso progresismo, decir que hay que bajar el salario de un trabajador que gane 10.000 pesos por mes, para avanzar hacia una distribución más progresiva del ingreso. Cuando precisamente este país, como en toda América Latina, se caracteriza por una distribución del ingreso terriblemente desigual. De todas formas, muchos de los que argumentan esto son funcionarios del gobierno que tienen altísimos salarios. Para ellos muy cómodo tener esta posición; y hasta decirse marxista. En este escenario, ¿qué posibilidades se le presentan a la izquierda? Desde el punto de vista del posicionamiento global de la izquierda, parto de una caracterización de la situación política. En la tradición de los ´60 o ´70, que se ha perdido, el punto de partida para fijar la orientación era hacer una caracterización de etapa. Se refiere al análisis de la relación de fuerzas entre las clases sociales. Yo planteo, desde hace tiempo, que no hay una situación revolucionaria ni pre-revolucionaria, como consideran muchas organizaciones. Incluso en 2001, sostuve que no venía la revolución, que la reunión de vecinos de Parque Centenario no

significaba que hubieran surgido los soviets en Argentina. La caracterización de la etapa define la orientación global. A partir de caracterizar que estamos en una etapa de dominio más o menos “normal” de la clase capitalista, mi orientación global es que estratégicamente se plantea la necesidad de acumular fuerzas. Acumular fuerzas significa no salir a la descampada a jugar posiciones de avanzada. A veces la izquierda logra influenciar una comisión interna de una empresa, y se lo quiere transformar en un proto-soviet. Acumular fuerzas es ir ganando algunas posiciones, explicar la situación a los compañeros.(…) La clase trabajadora históricamente usó las organizaciones sindicales, y hasta las actividades culturales y recreativas para acumular fuerzas. No se puede acumular fuerzas llamando todos los días a una lucha. Además, los combates de la clase no se provocan, surgen de las entrañas de las masas, y por las contradicciones y padecimientos que sufren. También muchas veces falta la argumentación. Y a veces quedamos entrampados en una lógica burguesa de responder; o se responde con argumentos que no van al centro y terminamos a los gritos en la televisión, como he visto. Reivindico una vieja tradición del socialismo, con la que se hizo fuerte: la lucha se llevaba en el plano de la reivindicación económica, la política y en lo ideológico. La articulación de estos tres aspectos permitiría un avance. Esto se ha perdido, hay un excesivo agitativismo. Se piensa que agitando dos o tres consignas correctas se va a avanzar; pero así no se avanza. (…) Yo soy partidario de la idea de Marx de participar desde adentro del movimiento y explicar por qué se lucha y que el resto la gente lo va a ir sacando. Marx decía que no bajamos desde el Olimpo a decirle a a la gente “cesa tus luchas, te voy a explicar por qué hay que pelear”, sino que tomamos el movimiento tal cómo esta, peleamos desde adentro, explicamos la razón de la lucha y el resto se irá procesando. Esta concepción también está en Lenin. Lenin decía que los motivos de las luchas, las consignas e incluso las formas de organización surgen la mayor parte de las veces de las propias masas. Las grandes creaciones organizativas de las masas fueron sus creaciones: los consejos obreros, los soviets, los sindicatos. No se generaron en gabinetes de iluminados.(…) Defiendo la idea de organización, en este respecto no soy autonomista o basista, despreciar la organización me parece una tontería. Las organizaciones son imprescindibles (…). Lo que sostengo es que las organizaciones no pueden surgir a partir de la coincidencia en lo táctico, porque esas unidades a partir de lo táctico rápidamente revientan. Hay que hacer unidad a partir de grandes ejes ideológicos fundamentales y después tener una enorme flexibilidad táctica. Esto es lo que podría procesar las diferencias entre la innumerable cantidad de grupos que hay, para llegar a la convergencia. Lograr la convergencia de este tipo sería una gran tarea de la izquierda. Tendrían que partir de la convergencia ideológica más profunda. En esencia, es lo que dice Lenin en el “Qué hacer?”, ese folleto tan mal comprendido. Lo que dice Lenin es que el partido se construye desde arriba porque se construye desde la teoría. Por eso sostengo que hay que pensar hoy cuáles son las contradicciones fundamentales. Pensar si la contradicción fundamental de la sociedad es la relación capital-trabajo. No es una cuestión menor, porque generalmente se establece como central otro tipo de contradicción, como la de nación oprimida-opresora, capital financieropueblo, neoliberalismo-Estado. A partir de aquí se definen programas y estrategias. Si la contradicción fundamental es capital-trabajo, la base teórica es la teoría de la plusvalía de Marx, la teoría de la explotación. Esta teoría de la explotación divide aguas y sobre esa divisoria de aguas ya se sientan pilares fundamentales para pensar la relación con el Estado, y con las fracciones de clases. Pero esta divisoria fundamental no está clara en mucha gente. Por eso también veo mucha inconsistencia teórica para responder problemas.


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juventud militante es la que levanta la bandera de Mariano Ferreyra El 20 de octubre del 2010, durante un corte de vías de los trabajadores ferroviarios tercerizados de la línea Roca, que reclamaban el pase a planta permanente, caía asesinado el compañero Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero. Hoy, en las vísperas del juicio a algunos de los culpables, lo que en ese momento se había querido presentar como “anomalías” del “modelo” kirchnerista, se muestra cada vez más como lo que son: pilares fundamentales de aquél. La precarización laboral, la represión de la protesta social y el doble papel de la burocracia sindical: disciplinamiento de la clase trabajadora a la vez que sector empresarial aferrado a negociados y prebendas. En el asesinato de Mariano no actuaron "resabios" anómalos pertenecientes a otra época o a un pasado cancelado. Nada de eso. Actuaron patotas mafiosas constitutivas de las actuales estructuras sindicales burocráticas, columna vertebral del gobierno nacional, y bastión histórico del partido justicialista. Y actuaron con la complicidad y anuencia del Estado. Fue la policía la que liberó la zona para que la patota apretara el gatillo. El crimen de Mariano puso en evidencia, brutalmente y a plena luz del día, la unidad de intereses que existe entre burocracia sindical, patronal y estado (en no pocos casos esta unidad se expresa incluso en los mismos personajes, que son a la vez dirigentes, empresarios y funcionarios). Las burocracias sindicales y su unidad con las cámaras empresarias bajo el amparo del estado, así como el accionar directo de los b u ró c rata s co m o e m p re s a r i o s y l a concentración de cargos políticos al interior del aparato estatal a los que estos tienen acceso por mediación del PJ, son un elemento central del poder histórico de la clase dominante argentina, el nudo en que se juega el disciplinamiento constante de los trabajadores, su encuadre manso bajo la dirección hegemónica e incuestionable de aquélla. Dentro de este contubernio de intereses, los dirigentes sindicales ofician a la vez o bien de empresarios, incluso dentro del mismo ramo de producción en el que "representan" a los trabajadores como sindicalistas, o bien de funcionarios. En este caso concreto, José Pedraza, secretario general de la Unión Ferroviaria, y su mujer ocupaban el directorio de empresas tercerizadas por UGOFE, firma creada por el ministerio de planificación de Julio De Vido para gestionar y tercerizar tareas de los

ramales reestatizados. Por su parte, Antonio Luna, dirigente de la Fraternidad, ocupaba el cargo de Subsecretario de Transporte Ferroviario. Esta situación en que la burocracia se viste al mismo tiempo con los 3 sombreros de sindicalista, empresario y político es constitutiva del armado kirchnerista y está en la base misma del “modelo”.

A partir de las mafias sindicales, la conexión de éstas con el poder político, con las patronales, con la policía y con mafias aledañas como las barrabravas, con las que comparte el mismo personal, se ponen en marcha mecanismos indirectos de represión social, los cuales dieron lugar, en este caso, al asesinato político de un militante de izquierda, montado como accidente casual, cuando no presentado cínicamente como enfrentamiento entre bandos. Sin embargo, bajo la propaganda constante de las "democráticas" corporaciones mediáticas oficiales surgidas al calor de una década kirchnerista, todo se presentó invertido: la precarización laboral fue festejada como "desarrollo"; los burócratas traidores, bendecidos como dirigentes que resistieron la dictadura y el neoliberalismo; los punteros pejotistas eran ahora luchadores sociales, "referentes territoriales"; el vasallaje y caciquismo de los gobernadores provinciales, un renovado federalismo democratizante; y los asesinatos políticos de luchadores y militantes de izquierda, anomalías pertenecientes a otra época, últimos espasmos de un pasado que Néstor había cancelado. Por su parte, Pedraza era señalado como un integrante del contubernio duhaldista que nada tenía que ver con el (por aquel entonces) “gran conductor” Hugo Moyano. Vivimos en el reino de la política sin historia. Y entonces cambian los roles. La magia se esfuma: el dirigente progresista vuelve a ser el colaborador de la triple A, el que "resistió" al neoliberalismo volverá a deambular en los tribunales por las causas referidas a obras sociales y enriquecimiento ilícito. Su lugar será ocupado por un renovado “progresista” que gozará durante algún tiempo

«El crimen de Mariano puso en evidencia, brutalmente y a plena luz del día, la unidad de intereses que existe entre burocracia sindical, patronal y estado. Lo que se encuentra por detrás de su asesinato es, en fin, la defensa de un “próspero” negocio, el de la tercerización y la precarización laboral. Y es entonces que, ante el reclamo de los trabajadores, aparece la represión, también ella ahora tercerizada. » Lo que se encuentra por detrás del asesinato de Mariano es, en fin, la defensa de un “próspero” negocio, el de la tercerización y la precarización laboral. Y es entonces que, ante el reclamo de los trabajadores, aparece la represión, también ella ahora tercerizada. Este es el otro eje del disciplinamiento social, que entronca en el seno de la política del gobierno: un gobierno que ha decidido que no hay lugar para los reclamos sólo tiene como respuesta ante ellos la criminalización y la represión, sea esta directa o indirecta, sea que la ejerzan las fuerzas represivas del estado -ejercito, gendarmería, policía- o fuerzas de represión tercerizadas -aparatos parapoliciales, mafias sindicales, barras bravas, punteros o sicarios a sueldo. La represión aparece, una y otra vez, no como “anomalía” sino como política de estado.

«En los próximos días comenzará el juicio. Pero será sólo en las calles donde podremos poner definitivamente en el banquillo de los acusados a TODOS los responsables por su asesinato. »

¡JUSTICIA POR MARIANO!

los beneficios otorgados por esta política sin historia. Por caso personajes como Lezcano o el propio Gerardo Martinez, agente del Batallón de Inteligencia 601 durante la dictadura genocida, nuevo “progresista” aliado del kirchnerismo en su cruzada antimoyanista. Por su parte, el personaje saliente caminará de apoco hacia a los márgenes, bajo el ala de algún gobernador, un ministerio, o alguna camarilla del PJ, hasta quedar en las penumbras a solas con su propio quiosco. Eso sí: siempre pasible de ser reciclado si las circunstancias lo reclaman. Es todo esto lo que estuvo en juego en el crimen de Mariano. Y es precisamente esto lo que hoy debemos poner sobre la mesa. En los próximos días comenzará el juicio. Pero será sólo en las calles donde podremos poner definitivamente en el banquillo de los acusados a TODOS los responsables por su asesinato. Quienes apostamos a dar dar un batalla frontal con las armas históricas de la clase trabajadora y los sectores subalternos, sabemos que la lucha por Justicia para Mariano se juega principalmente en continuar y profundizar la lucha contra la precarización laboral, contra las burocracias sindicales y el estado que las emplea. También sabemos que esta tarea demanda la unidad de quienes luchamos día a día por la transformación de la sociedad. Sólo en ese marco podremos plantearnos asestar un golpe al núcleo mismo del “modelo” que, lejos de ser definitivo, permitirá poner sobre la mesa la posibilidad de construir otras victorias políticas, avanzando a partir de allí para enfrentar en mejores condiciones el resto de las batallas que la lucha de clases nos imponga.

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Estudiantil

A continuación reproducimos la convocatoria que realizamos junto a los compañeros de Agrupación Estudiantil Nueva Opción, Partido Obrero, Juventud del PTS, Izquierda Socialista, Germinal, Frente de Estudiantes Libertarios,TUN 29 de Mayo, Bandera Negra, Agrupación La Martedí, Nuevo MAS, Colectivo desde el Pie, Praxis Espacio de Pensamiento Independiente, Corriente Estudiantes del Pueblo, Juventud Revolucionaria Antorcha y Marcha Patriótica con motivo de la realización de las IV Jornadas de Estudio y Reflexión sobre el Movimiento Estudiantil argentino y latinoamericano Los días 6 y 7 de septiembre se realizarán en la Universidad Nacional de Luján las "IV Jornadas de Estudio y Reflexión sobre el Movimiento Estudiantil Argentino y Latinoamericano". Este espacio reúne a docentes, investigadores y estudiantes de todo el país con la finalidad de discutir y construir conocimiento acerca de este actor. El objetivo general de la actividad es problematizar el papel del movimiento estudiantil a lo largo de los procesos socio-políticos más relevantes de la historia de Argentina y América Latina. Estas jornadas se vienen desarrollando desde 2006 en diferentes universidades públicas del país como la UBA, la UNLP y la UNS. La particularidad que las distingue de otras actividades académicas es que no sólo participan quienes estudian al movimiento estudiantil como objeto, sino también sus protagonistas. Las organizaciones, las agrupaciones y los militantes son parte activa de las discusiones, complejizando y profundizando el conocimiento que se construye acerca del movimiento estudiantil. Creemos fundamental participar de un espacio como este ya que consideramos importante problematizar la realidad actual del movimiento estudiantil argentino y latinoamericano y también, recuperar desde una perspectiva crítica las experiencias y tradiciones de lucha de los estudiantes en otros momentos ya que

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nuestras luchas no empiezan desde cero cada vez. En este sentido, la producción de conocimiento y la discusión acerca del movimiento estudiantil se vuelve clave para orientar nuestras acciones y luchas próximas. Dicha tarea se encara desde una coyuntura en donde el gobierno y el pensamiento hegemónico nos llaman a adherir a un "modelo" que supuestamente brindaría todo y por el cual tanto los estudiantes como la clase obrera no tendríamos motivos por los cuales luchar. Creemos necesario demostrar que el movimiento estudiantil junto a la clase obrera históricamente buscaron transformar radicalmente la sociedad porque entendían que la crítica no podía contenerse en los marcos del capitalismo sino que debía realizarse y encuadrarse en una práctica revolucionaria que buscara el fin de la explotación del hombre por el hombre. La situación de la educación en nuestro país en comparación con otros países de Latinoamérica, donde la mayoría de las universidades son aranceladas, no es resultado de la voluntad de los gobiernos sino de la resistencia del movimiento estudiantil a los intentos de aplicación de la política neoliberal. Y las ocasiones en que se tuvo la capacidad y decisión de dirigir luchas nacionales se lograron grandes conquistas. Se pudo evitar que ciertos aspectos de la reforma educativa avanzaran (arancel, por poner el caso más

emblemático), el ajuste de López Murphy en el 2001 y se consiguieron victorias parciales en el estudiantazo de 2010. No debemos empezar desde cero, debemos retomar nuestra tradición de lucha y capitalizar nuestros logros, disputando con los gobiernos la apropiación de nuestras victorias. La situación crítica de la educación pública es estructural, y mientras nos dicen que mejora, por el contrario vemos como agoniza. El publicitado "aumento" del presupuesto educativo a nivel nacional es nominal mientras que el presupuesto por alumno sigue siendo escaso. El 2012 comenzó con las vergonzosas paritarias docentes (tanto en la Ciudad de Buenos Aires como a nivel nacional) y la cesantía de más de 700 docentes en la UBA. Las "propuestas" del gobierno frente a las paritarias de las universidades nacionales fueron realmente absurdas (la última propuesta salarial fue el ofrecimiento más bajo a la toda la docencia del país: un 12% en abril, 4% a cobrar en septiembre, 2,5 % a cobrar en diciembre no acumulativo).Y como si no hubiera sido insuficiente el "aumento" salarial a los docentes, en la kirchnerista Universidad Nacional de Córdoba, no se pagó porque los fondos no fueron enviados desde el Ministerio de Educación Nacional. Medida de fuerza mediante, los recursos aparecieron. En la Ciudad de Buenos Aires, otra faceta del ajuste macrista se concretó a través del


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cierre de grados en escuelas primarias y secundarias, acompañado del cínico aumento del presupuesto destinado a la enseñanza privada. No olvidemos agregar las históricas y desastrosas condiciones edilicias de las escuelas, terciarios y universidades. Te n e m o s l a n e c e s i d a d d e plantearnos determinadas tareas. La lucha por mayor presupuesto para la educación; un presupuesto que sea significativo, invertido para la mejora y excelencia de la educación pública y no al servicio de los intereses de la "comunidad" y el "modelo". La política educativa neoliberal pretende que la educación deje de ser cada vez menos un derecho. En este marco, tenemos la responsabilidad de actualizar

el reclamo histórico del movimiento estudiantil por un boleto educativo que garantice el acceso y la permanencia de los estudiantes y mejore las condiciones laborales de los trabajadores de la educación (muchos de ellos en la universidad ad honorem). Se trata de una pelea conjunta con todo el sector de la educación: compañeros de los secundarios, terciarios, universidades, trabajadores docentes y no docentes. Tenemos que nacionalizar las discusiones para nacionalizar los conflictos y así las luchas. El movimiento estudiantil es un sector capaz de adquirir protagonismo político, llevar adelante luchas nacionales y conducirlas hasta obtener victorias. Para ello es necesario construir espacios de unidad, a pesar de los intentos "oficiales"

de división del movimiento a partir de la creación de federaciones paralelas para deslegitimar nuestras herramientas político-gremiales. Es asimismo fundamental la independencia política de las gestiones y gobiernos de turno para profundizar la lucha por la democratización de los gobiernos universitarios y la defensa de su autonomía. Es por esto que invitamos a todos a participar de las IV Jornadas de Movimiento Estudiantil, aportando con sus producciones a las discusiones colectivas.

Pre-Jornadas Durante el mes de agosto las agrupaciones convocantes organizamos distintas actividades -mesas de debate, charlas, proyecciones, etc.- para difundir estas cuartas jornadas y llevar las dicusiones en torno a los temas propuestos a una mayor cantidad de compañeros. En este marco se realizaron pre-jornadas en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Luján, la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Escuela de Música Popular de Avellaneda y el Instituto Joaquín V. González. A continuación reproducimos algunos aportes en torno a los temas tratados en dichos encuentros.

LOS ‘60 Y ‘70 El período histórico de las décadas 60 y 70 debe ser revistado por múltiples aspectos. En su totalidad se presenta como un periodo de crisis del orden vigente, en donde la crisis política local, que se expresaba en una crisis ideológica para el conjunto social, se conjugaba con un contexto internacional en el cual la Revolución Cubana puso a la revolución socialista a la orden del día en el continente americano. Desde el movimiento estudiantil se vuelve necesario revisar y pensar qué fue lo que posibilitó que gran parte de una generación rompiera con el marco ideológico hegemónico y abrazara una causa

de transformación, qué debates se presentaban en su interior, cómo se expresaban y con qué sectores de la sociedad proponían articular sus acciones. Más allá de que los unía el sentimiento por la necesidad de transformar la realidad material, el movimiento estudiantil se vio atravesado por una serie de debates que referían tanto a las estrategias y las tácticas así como a los objetivos que se plantearon. Todo ejercicio histórico se plantea como un estudio del pasado con proyección a un futuro, desde un presente. Por eso, el traer estos debates no es inocente. Dicha tarea se encara desde una coyuntura en donde el Estado y el pensamiento hegemónico nos

llaman a adherir a un “modelo” que supuestamente brindaría todo y por el cual tanto los estudiantes como la clase obrera deberían dejar de luchar. Frente a la convocatoria a “profundizar el modelo” o “apoyar lo bueno y criticar lo malo”, creemos necesario demostrar que en un momento crucial de nuestra historia el movimiento estudiantil junto a la clase obrera buscaron transformar radicalmente la sociedad porque entendían que la critica no podía contenerse en los marcos del capitalismo sino que debía realizarse y encuadrarse en una práctica revolucionaria que buscara el fin de la explotación del hombre por el hombre.

movimiento estudiantil en latinoamérica La irrupción protagónica de los movimientos estudiantiles en la escena política latinoamericana, a comienzos del Siglo XX, ha estado cruzada por un rechazo visceral a la ética y la cultura de las clases dominantes locales. De este modo el movimiento estudiantil, ramificado desde Córdoba a todo el continente, adquiere un perfil rebelde y vanguardista, insumiso y antimperialista, junto a una identidad marcadamente latinoamericanista. El arielismo juvenilista que animaba las filas estudiantiles buscaba así desbordar los estrechos límites fronterizos, que en su óptica expresaban, más que una voluntad nacional, la capitulación y subordinación de las clases dominantes locales ante las metrópolis extranjeras. Desde la generación de Martí, Rodo e Ingenieros, y sus sucedáneas, pasando por Deodoro Roca, Mariátegui y Aníbal

Ponce, hasta la actualidad, la unidad latinoamericana siempre ha ocupado un lugar en la agenda de los movimientos estudiantiles, y en varias ocasiones ha sido el sustento ideológico de movimientos políticos más bastos que buscaban la unidad con la clase obrera. El objetivo de la actividad, entonces, es discutir las distintas experiencias de lucha y las formas que ha adquirido el movimiento estudiantil contemporáneo en América Latina, particularmente allí donde ha librado las batallas más significativas: Chile, Colombia y Venezuela. Profundizando el análisis de los acontecimientos se buscará de comprender su desarrollo, perspectivas, similitudes y diferencias de acción, frente a la hegemonía de las clases dominantes y sus intentos de instrumentalización mercantil de la educación y la cultura.

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el arte como vanguardia artístico-política ¿Qué rol cumple el arte en la sociedad? ¿Qué manifestaciones artísticas encontramos comprometidas con la realidad sociopolítica? ¿De qué manera el arte se convierte en una herramienta que cuestiona la explotación del hombre por el hombre como parte constitutiva del sistema capitalista? Durante las décadas del ´60 y ´70, se desarrolla un auge de formación y organización de movimientos populares contestatarios en Latinoamérica, que cuestionaban abiertamente el orden capitalista. En ese marco, el arte empieza a ser pensado

Reforma y Contrareforma

desde muchos sectores partiendo de la necesidad de acompañar un proceso revolucionario que comenzaba a latir en toda Latinoamérica. Se organiza una vanguardia que entendemos como artísticopolítica, que logra entender al artista y a su producción inmersa en una realidad social, capaz de ser transformada, politizada y problematizada. El arte asume un rol activo en la necesidad de ser parte del momento en el que se encuentra el desarrollo de la lucha de clases. En nuestro país, se gestan así la revista “Barrilete”, el colectivo de artistas e intelectuales FATRAC y la experiencia de intervención “Tucumán

arde”, donde un grupo de artistas se organizan para realizar una muestra a partir del programa de la CGTA, “los unifica el propósito de crear una nueva estética identificada con los fines de la Revolución Social”. El desafío está en poder producir un arte que sea capaz de problematizar la realidad social de la que formamos parte y que comience a cumplir un rol activo en el período de la lucha de clases que nos encontramos hoy: un arte que apuntale y de sustento a una nueva cultura de izquierda.

La universidad autónoma, gratuita y cogobernada es una aspiración histórica del movimiento estudiantil argentino que se nutre en la Reforma del ´18 y en procesos de lucha social que se han dado dentro y fuera de nuestro país. A lo largo del siglo XX la lucha del movimiento estudiantil (y, paralelamente, su propia constitución como tal) fueron mostrando algunos avances hacia el cumplimiento de esa aspiración. El reformismo tuvo enfrente a diversos enemigos. Si bien el más obvio fue siempre el conservadurismo constituido por curas, militares y aquellos militares que “visten de civil”, no hay que olvidar los conservadores que muchas veces (aún desde 1918) se intentaron confundir con el propio movimiento reformista. Como todo movimiento social tuvo que enfrentarse no sólo con quienes se ubicaban “del otro lado” sino tuvo que avanzar pese a quienes estuvieron cerca coyunturalmente (como Yrigoyen) y a quienes recelaban de él (como Alvear); tuvo que combatir a los traidores (como Gabriel Del Mazo (primer presidente de la FUA,); tuvo que luchar para seguir existiendo como proyecto político cuando los tiempos adversos hacían que los mal llamados “radicales” se ubicaran en una vereda más parecida a su propia ideología. Y como toda innovación histórica y conceptual tuvo que luchar contra sus propios prejuicios: la fuerza de la reforma del 18 estuvo en que generó un efecto

ideológico que incluso superó las definiciones iniciales de sus propios protagonistas y se extendió por las venas de América Latina. La Reforma pudo arrancar algunas conquistas, que luego pasarían a estar amenazadas. Las amenazas tomaron fuerza cuando se sumó un nuevo enemigo: el neoliberalismo. En los años ochenta cierto “reformismo” “radical” quiso apropiarse de la Reforma del '18 y terminó constituyéndose en su enemigo más difuso (convirtiendo aspiraciones de la Reforma en meras consignas). Y este último enemigo hoy está completamente fusionado con la ideología neoliberal. Ésta empezó siendo una doctrina que parecía fácilmente distinguible del movimiento reformista pero hoy opera como ideología difuminada tanto entre quienes son sus reconocidos partidarios como entre quienes se proclaman (¿se creen?) opuestos a ella. El triunfo ideológico del neoliberalismo implicó un claro retroceso en la aspiración por una universidad autónoma, gratuita y cogobernada. Hoy nos quieren hacer creer que ese retroceso se frena para dar lugar a un nuevo avance. Si aspiramos a crear nosotros lo que nadie va a venir a regalarnos, es necesario volver a coordinar nuestras aspiraciones con la lucha y con la organización. La reconstrucción del movimiento estudiantil será la vía por la que esas aspiraciones podrán realizarse (para la universidad y para el resto del sistema educativo), pero también para que se instalen y prosperen otras aspiraciones de transformación social.

movimiento estudiantil hoy

balance de sus últimas luchas y las tareas del momento Han transcurrido algo más de diez años desde la recuperación de la Federación Universitaria de Buenos Aires, por parte de la izquierda y agrupaciones independientes. En un momento histórico caracterizado por el cuestionamiento a la democracia, a la legitimidad de sus instituciones y partidos, la máxima expresión gremial de los estudiantes a nivel Capital dejaba atrás dieciocho años de conducción de la Franja Morada. Las jornadas del 19 y 20 de diciembre destituían a De la Rúa y modificaban, también, el panorama estudiantil. La actual conducción de la federación expresa un

sostenido avance de las fuerzas de izquierda en la universidad desde el 2001, el cual no se ha dado sin contradicciones, en el marco de fuertes procesos de cooptación y adaptación como correlato de la recomposición de la dominación encabezada por el kirchnerismo.A diez años de aquellas jornadas consideramos necesario hacer un balance de este proceso a la luz de las tareas que tenemos por delante desde el movimiento estudiantil. Desde la lucha contra el ajuste y el arancel hasta el “estudiantazo” del 2010, pasando por la pelea por la democratización y la siempre recurrente lucha

por presupuesto, condiciones edilicias y salario docente. El movimiento estudiantil ha encarado en los últimos diez años diversos procesos de lucha que, amén de las más o menos favorables conquistas parciales que cosechan, dejan una y otra vez el mismo sabor amargo: “Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores, la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan”. Partimos de la necesidad de realizar un balance de las últimas luchas del movimiento estudiantil y desde ahí trazarnos las tareas que tenemos en el presente.

subjetividad, procesos y prácticas Hoy se nos presenta la posibilidad de poner en la mesa el debate acerca de cómo se construye la “subjetividad colectiva” y cómo es que ésta se relaciona con la construcción de movimiento estudiantil. Plantearnos esta discusión requiere de c o n t ex t u a l i za r e l d e b a t e e n l a h i s t o r i a argentina,donde los estudiantes han ocupado un papel crucial, desde la crítica y la problematización del rol de la educación -y

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de las universidades- en la sociedad hasta en la lucha en las calles. Hablar de las décadas del '60-'70 así como del 2001 y el Kirchnerismo, resulta central para analizar cómo los discursos (planes de estudio, gubernamentales, producción teórica-académica, etc.) van dirigidos a una práctica concreta: tanto desde quienes la buscan imponer como desde quienes aspiran a cambiarla. Nos toca, hoy día, utilizar esta herramienta de análisis para entender la dinámica que se da entre la

práctica y la teoría, los discursos y la síntesis de una “subjetividad colectiva”, la construcción de organización política entre los estudiantes. Poder debatir estos ejes posibilita, también, desterrar la “despolitización” que se ha construido en el ámbito universitario (no “ingenuamente” sino con un fin concreto: la producción y reproducción de un tipo de profesional para una determinada tarea en la sociedad) y ubicar hacia dónde y cuáles son las tareas de la izquierda en este contexto.


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Sindical

UNA HUELGA HISTÓRICA

con escasos resultados y un futuro abierto Por Martín C. y Casimiro* La Transferencia del subte: Sintonía fina, subsidios y tarifazo Al comenzar su segundo mandato, Cristina Kirchner dejo un mensaje claro y contundente: llego el momento de la “sintonía fina”. La inflación y el lento deterioro del superávit comercial y las cuentas fiscales, ponían de manifiesto los límites de productividad del capitalismo dependiente argentino. En este marco, una de las primeras iniciativas políticas en el segundo mandato, apunto a la quita o reducción de subsidios estatales a los servicios públicos, las empresas de servicios públicos, y el combustible que crecieron sideralmente desde 2007 al punto de ser una de las principales causas que explican la desaparición del superávit fiscal primario [1]. Recortar subsidios implicaba directamente un aumento de tarifas en un esquema donde las privatizaciones se mantienen, la ganancia empresaria no se cuestiona y sólo parece concebible cubrir el “aumento de los costos” con subsidios o incrementos tarifarios, que implican un nuevo golpe al bolsillo de los trabajadores en un contexto inflacionario [2]. A fines de diciembre, empezó a cobrar fuerza la versión de que se concretaría el traspaso del servicio de subterráneos a manos de la Ciudad de Bs As, y finalmente se concreto a principios de enero. Enmarcada en sus viejos reclamos de autonomía, al PRO, le resultaba difícil eludir el compromiso. Por su parte, el gobierno nacional lograba avanzar en el ajuste de sus cuentas públicas, y repartir el costo político del ajuste con un sector opositor con

pretensiones de cara al 2015. En adelante, Macri tendría una nueva y explosiva responsabilidad en su gestión, tendría que asumir los costos económicos del servicio y afrontar los conflictos que emanen del subte donde la UTA solo conserva la personería gremial y la representación real la tiene la AGTSyP (Pianelli es su Secretario General y Segovia su Secretario Ajunto) surgida por iniciativa de un cuerpo de delegados con tradición combativa y hoy dirigida por sectores que son afines la política del gobierno nacional. El 3 de enero el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y el Ejecutivo nacional firmaban un acta acuerdo de traspaso de los servicios de los subterráneos. Solo cuatro días después, el macrismo dispuso un aumento un 127% (1,10$ a 2,50$) el boleto generando una bronca generalizada entre los usuarios. Los “Metrodelegados” (el cuerpo de delegados y la dirección de la AGTSyP) promovieron el armado de una “multisectorial” que tuvo por objetivo enfrentar el mencionado tarifazo. Se convoco a sectores políticos, sindicales y sociales de todo el arco ideológico y se busco realizar medidas de acción y concientización como la junta de firmas y el levante de molinetes. En los hechos, la multisectorial fue hegemonizada por distintos sectores afines al gobierno Kirchnerista. Los defensores de la política del gobierno nacional cuestionaron el tarifazo del gobierno porteño pero circunscribieron la denuncia

y la lucha al al ámbito de la Capital Federal sin dar cuenta del avance de conjunto sobre las tarifas de servicios públicos y de transporte motorizado por el Kirchnerismo, bajo el argumento de que la presidenta Kirchner no iba a realizar medidas antipopulares. Fue por eso que la coordinadora a pesar de la fuerza de las organizaciones que reunió, resulto impotente de canalizar el rechazo al aumento en acciones contundentes de protesta para revertir la medida sacando el conflicto a la calle. La amenaza de desborde era grande y las organizaciones Kirchneristas no querían correr riesgos. Así y todo, en este conflicto la dirección del sindicato tuvo como una de sus políticas principales buscar la solidaridad y el apoyo de otros sectores, retomando la tradición de las luchas del subte en los últimos años donde cada medida fue fortalecida por el acompañamiento de otros sectores. Entre ellos podemos citar la solidaridad en la gran huelga de 4 días por las 6 horas y el apoyo al plebiscito destinado a conformar su propio sindicato (la AGTSyP) y barrer a la UTA de los subtes. [1] Luego de la masacre de 11 el gobierno se vio forzado a retroceder, momentáneamente en esta política, aunque intentaría retomarla en más de una ocasión, convocando a un consejo del transporte tripartito (Nacion, Provincia y Ciudad) de momento sin éxito. [2] Si bien la quita de subsidios comenzó afectando a barrios de ingresos mayoritariamente altos o medios, el aumento tarifario terminaría afectando a toda la población con excepción parcial de quienes perciben la jubilación mínima, la AUH o sean discapacitados. En cuanto al transporte público, el carácter clasista del aumento es evidente.

*COLABORACIÓN ESPECIAL: “El Pimentón”

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10│ESTRELLA ROJA│AGOSTO DE 2012 |SINDICAL

Se inicia el reclamo de paritarias por salario y condiciones de trabajo (el conflicto de marzo-abril) Progresivamente los trabajadores empezaron a mostrar su bronca por las condiciones de trabajo y por el ajuste salarial que implican los niveles de inflación existentes. El enojo de las bases se acentuó cuando el 20 de marzo un mecánico en el taller de la estación Congreso de Tucumán murió electrocutado producto de las pésimas condiciones de trabajo en la cual

«Es necesario asumir que se trata claramente de derrota, aunque no de una derrota profunda (no se quebró la organización, no hubo represión, ni despidos) que es igualmente significativa por sus efectos en el plano nacional y para la clase trabajadora en su conjunto, y que dentro del subte repercutirá tanto en la disposición de las bases para las futuras luchas como en el apoyo de la base a la dirección.» La huelga de los 10 días Llegando a fines de julio se aproximaba el vencimiento del acuerdo pactado en mayo sin noticias de propuesta alguna por parte de la empresa. En este marco, el martes 31 de Julio, en una reunión del cuerpo de delegados se planteo la cuestión de si desarrollar o no un plan de lucha, y en ese sentido de que forma desarrollarlo. La mayoría de los delegados acordaron llevar como propuestas a las asambleas de las líneas realizar un paro el día viernes 3 de agosto y otro el día lunes. Pero al mismo tiempo la UTA propuso un paro de 72 horas desde el día lunes. Esta situación cambió el escenario ya que la dirección de la AGTSyP no quería perder la iniciativa y que la UTA firmase un acuerdo salarial con el cual después tendrían que salir a parar la AGTSyP. Acto seguido, la dirección gremial de AGTSyP anuncio un paro por todo el fin de semana. La decisión, seguía los ritmos marcados por la UTA y llegaba nuevamente de forma inconsulta. Esta situación provoco que durante el sábado y el domingo la dirección del gremio tuviera que recorrer las 6 líneas del subte dando explicaciones acerca de una decisión de cúpula. El 3 de agosto, la legisladora porteña por el Frente Para la Victoria, Lubertino, presento un recurso de amparo “en defensa de los ciudadanos de la ciudad de Buenos Aires” donde se planteaba la intervención de la justicia para que convocase a las partes a formar un ámbito de negociación y resolución del conflicto. Horas más tarde la UTA por medio de un comunicado informo la suspensión de su medida de fuerza. Durante el fin de semana la línea política de la dirección era ir a un paro por tiempo indeterminado e ir resolviendo cada 24 horas acerca de la continuidad. Algunos trabajadores se sorprendieron ante la propuesta de la directiva dado que en el conflicto

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desempeñan sus tareas. Esa muerte no era la primera y reactualizaba la de otro trabajador en el taller Constitución durante 2011. Se comenzaron a discutir las demandas en las asambleas, donde se voto un plan de lucha exigiendo una recomposición salarial del 28% más un 2% de antigüedad y mejores condiciones de trabajo. Las primeras acciones se orientaron a levantar los molinetes, buscando estrechar puentes con los usuarios al mismo tiempo que buscar un perjuicio a la empresa. Luego se aposto por hacer paros escalonados y aumentando las horas en distintas semanas, la del lunes 9/04 y la del lunes 16/04. Al no haber soluciones a los reclamos planteados, el plan de lucha tuvo continuidad en el mes de mayo con un paro de 36 horas. La medida se efectuó el miércoles 16 y el jueves 17. La misma semana los trabajadores votaron continuar la acción de lucha si no había respuestas a sus reclamos antes del martes 22. Sin embargo, el paro votado fue “suspendido” por una decisión de la dirección del sindicato y de un sector de delegados afín a su política sin consultar a las bases.

Las asambleas fueron realizadas el mismo día martes con los trenes en funcionamiento y con la influencia de la directiva sobre las bases de lo conveniente de aceptar la propuesta. La decisión de levantar llego luego de que la dirección de AGTSyP acordara aceptar un aumento entre el 15-19% (según la categoría) antes de que lo discutieran las bases en asamblea. La suma ofrecida (entre $900-$1200) iba en línea con el techo salarial del gobierno nacional. El acuerdo salarial estaba por debajo de los $1370 (25%) que consiguieron los chóferes de Córdoba, luego de un paro de tres días en desacuerdo con el 17,6% pactado por UTA Nacional para el transporte automotor público. De las condiciones del servicio (subtes que no frenan bien, falta de personal y vagones/frecuencias) y de trabajo (trabajadores electrocutados) no decía nada la propuesta del gobierno nacional aceptada por los gremios (UTAAGTSyP) En los túneles, delegados y activistas enmarcados con la directiva del gremio sostuvieron que era muy buen acuerdo “dentro de lo posible” y daba un piso fenomenal para obtener la paritaria reclamada en agosto.

«la construcción político-gremial en el subte en la última década desarrollo prácticas democráticas y combativas de cara a la burocracia sindical, la patronal y los poderes políticos de turno. Practicas que hoy se ven limitadas y cruzadas por una tendencia a la adaptación por los alineamientos de la dirección gremial de la AGTSyP (Pianelli y Segovia) con la CTA Yasky, y por esta vía y otras opciones políticas (Nuevo encuentro, Miles) hacia un encuadramiento y una subordinación al gobierno nacional.» anterior había hecho lo imposible por levantar el paro. La debilidad de esta política se evidenció el día martes a la mañana cuando por medio de sus delegados propuso a los trabajadores que acepten una propuesta que estaba muy lejos de lo que estaban reclamando. La propuesta consistía en un 23% de los cuales un 11,5% iba al básico y el otro 11,5 era no remunerativo. Se recategorizaba al boletero (por más trabajo, la SUBE) y al peón de limpieza; 1 día mas por semana de vacaciones; y duplicar la reserva de puesto de trabajo en caso de enfermedad. Mas aún, no se trataba de una paritaria, es decir no había ninguna autoridad oficial que lo homologase, y dicho acuerdo vencía el mes de diciembre. Como era razonable, dada la disposición de lucha de los trabajadores, la propuesta fue rechazada de modo contundente en las líneas A y B, y tuvo una aceptación dividida en las otras líneas. Además del rechazo, la propuesta ya había perdido validez porque la UTA no se sentó a negociar ya que no firmaría un acuerdo que no tuviera homologación oficial. La propuesta quedo en la nada y el paro se prolongaba. Pasaron otras 2 jornadas hasta que el jueves a la noche, Nestor Segovia, después de todo un día de negociaciones, declaro que en los medios que tenían

voluntad de negociar, y que incluso habían dejado de lado la cuestión salarial para mostrar su voluntad de resolver el conflicto. La resolución de dej ar de lado la recomposición salarial en la discusión fue tomada unilateralmente por la directiva. La pregunta obvia es ¿qué sucedió en el medio?. En medio de negociaciones y operaciones políticas y mediáticas el secretario general de AGTSyP, Pianelli, participaba de una reunión de la CTA-Yasky con la presidenta Cristina Fernandez y con los ministros Abal Medina, Randazzo y Tomada, dándole así evidentes elementos al macrismo para deslegitimar y atacar la construcción político gremial y el reclamo paritario. La “inocente” argumentación de que esa reunión estaba pautada de antaño y que tenía otra agenda política se derrumba cuando se pone de manifiesto su vinculación con el kirchnerismo y Nuevo Encuentro, que en este caso termino debilitando la posición de los trabajadores frente al macrismo, que envalentonado presiono con sanciones económicas (absolutamente ilegales) contra el gremio. Simultáneamente, cabe pensar que llego un mensaje desde el gobierno nacional planteando que el estado nacional no iba intervenir para resolver el conflicto.

«Evitar despidos; evitar la desaparición de guardas, conseguir las 6 horas en 2004; romper el techo salarial del 19,5 por un 44% en 2005; pasar a convenio a los tercerizados; barrer a la UTA, son algunas de sus mayores conquistas: estos logros fueron producto de un sólido poder obrero construido durante años anclado en el método asambleario, generando debate y toma de conciencia de los intereses inmediatos y mediatos de la clase. En este contexto resulta sintomático que el conflicto más largo en el subte no haya contado con el apoyo de sectores externos por decisión de la dirección del gremio.»


ESTRELLA ROJA│AGOSTO DE 2012│SINDICAL│11

Buscando una salida: acuerdo precario y levantamiento del paro Finalmente, un acuerdo mínimo fue negociado y aprobado por la gran mayoría de los trabajadores que participaban del paro, salvo por la línea B que por muy poca diferencia rechazo el acuerdo quedando en minoría y acatando la decisión mayoritaria.  Lo que será de cumplimiento efectivo es lo firmado con los metrodelegados que implica un costo económico más bajo. Vacaciones: tendrán un día más por cada semana de vacaciones porque el domingo pasará a computarse como día hábil. Licencias: agregarán un día por nacimiento y por fallecimiento de un familiar. También se incorporó la licencia por adopción de 10 días. Recategorización: 0Los boleteros pasarán a cobrar el sueldo de la categoría superior por ocuparse de la tarjeta SUBE. Este es el reclamo por el que el año pasado mereció el cruce de la presidenta Cristina Kirchner, cuando los fustigó por “alegar que recargar la tarjeta les provocaba tendinitis”. 0También serán recategorizados los peones, es decir los que están más al fondo de la escala salarial, que subirán un escalón, y el personal de los talleres. Los trabajadores con enfermedades de tratamiento prolongado, a los que hasta ahora se les reconocía un año de licencia paga, cobrarán su sueldo

por seis meses más en caso de no tener el alta.

Metrovías pagará los días de paro. Sin embargo, no hubo ningún tipo de acuerdo salarial y la paritaria sigue pendiente. Simplemente se extendió el precario acuerdo provisorio de abril (no remunerativo) hasta diciembre. Dentro de lo conseguido, las recategorizaciones aparecen como lo más significativo ya que afectan al salario de esos trabajadores. De hecho este factor parece una de las claves para comprender porque muchos de ellos terminan aceptando levantar el paro a pesar de la nula resolución de la cuestión salarial. El balance en este punto es contradictorio, en el corto o mediano plazo, el pase de categoría sube el piso salarial para algunos sectores, y en teoría es una conquista más duradera que un simple aumento con su categoría anterior, pero en un plano más general, sin acuerdo paritario o con aumentos detrás de inflación, a la larga todas las categorías se atrasan y baja tanto el piso como el promedio salarial general. Otro punto importante es la extensión de licencias, ya que hay varios trabajadores llevaban ya un año por licencia por enfermedades laborales crónicas y de otro modo quedaban en la calle. El pago de los días de paro es, sin duda un punto importante, porque permite “contener” y limitar los costos de un paro prolongado que no termino con conquistas importantes.

«los trabajadores del subte quedaron encerrados en una interna patronal y la conducción del conflicto se vio sujeta a la especulación política en base a ecuaciones que nada tenían que ver con las demandas planteadas (...) Se perdió contundencia en las denuncias y las medidas de lucha y se renuncio conscientemente a sacar el conflicto a las calles para no perjudicar el gobierno nacional. Al tomar partido por uno de los gobiernos llevó a suspender medidas de lucha, tomar decisiones de acciones de fuerza y cambiar las posiciones votadas en el marco de las negociaciones; prácticas que tienden a romper con esta tradición de lucha forjada durante años. »

Elementos para un balance provisorio: una huelga histórica con magros resultados En líneas generales, entendemos que se trato de un conflicto defensivo, porque estando centrado en el plano de la lucha salarial, se caracterizo por correr desde atrás no solo a la inflación sino al resto de los convenios ya firmados tanto en términos temporales (la mayoría de los convenios ya estaban cerrados) como en términos de montos y de condiciones. Si bien se pedía 28% que está por encima de la inflación, el 23% que circulo es similar al promedio de los convenios firmados y finalmente no se consiguió. De momento solo sigue hasta diciembre el magro 15% que no va al básico (por fuera de la paritaria). Todo aumento futuro aparece subordinado al giro del dinero de los subsidios a Roggio. Partiendo de esta caracterización, el saldo no puede ser positivo. Es necesario asumir que se trata claramente de derrota, aunque no de una derrota profunda (no se quebró la organización, no hubo represión, ni despidos) que es igualmente significativa por sus efectos en el plano nacional y para la clase trabajadora en su conjunto, y que dentro del subte repercutirá tanto en la disposición de las bases para las futuras luchas como en el apoyo de la base a la dirección. Las reivindicaciones conseguidas, operan como un contrapeso relativo aunque insuficiente (tomando en cuenta la magnitud del conflicto) que permite amortiguar el golpe pero no altera el resultado general. También está el plano político y en este caso el conflicto se politizo desde el vamos por todos los costados. De un lado, la disputa entre el Kirchnerismo y el Macrismo, entre el gobierno nacional y el Porteño. Simultáneamente, por la compulsa sindical entre la UTA y la AGTSyP, mediada nuevamente por le gobierno nacional que sostiene a la burocracia y se

niega a otorgar la personería gremial. Pero también porque la construcción políticogremial en el subte en la última década desarrollo prácticas democráticas y combativas de cara a la burocracia sindical, la patronal y los poderes políticos de turno. Practicas que hoy se ven limitadas y cruzadas por una tendencia a la adaptación por los alineamientos de la dirección gremial de la AGTSyP (Pianelli y Segovia) con la CTA Yasky, y por esta vía y otras opciones políticas (Nuevo encuentro, Miles) hacia un encuadramiento y una subordinación al gobierno nacional. Como si fuera poco, el grupo Roggio, las privatizaciones y sus negociados que cobran mayor centralidad en la agenda política de coyuntura, en el marco abierto por la tragedia de once en 2012 (mas cuando Roggio fue beneficiado por el gobierno con la concesión del ferrocarril Mitre y Sarmiento) y el comienzo del juicio a Pedraza y su patota por el asesinato de Mariano Ferreyra, y sin embargo durante el conflicto, quedaron relegados a un segundo plano desplazados en función de la disputa del gobierno con el Macrismo. Desde hace varios años, los trabajadores del subte y sus delegados vienen siendo parte importante de la avanzada de los trabajadores argentinos. Evitar despidos; evitar la desaparición de guardas, conseguir las 6 horas en 2004; romper el techo salarial del 19,5 por un 44% en 2005; pasar a convenio a los tercerizados; barrer a la UTA, son algunas de sus mayores conquistas. Estos logros fueron producto de un sólido poder obrero construido durante años anclado en el método asambleario, generando debate y toma de conciencia de los intereses inmediatos y mediatos de la clase. En este contexto resulta sintomático que el

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conflicto más largo en el subte no haya contado con el apoyo de sectores externos por decisión de la dirección del gremio. En lugar de reforzarse una línea histórica de independencia del sindicato, de autonomía organizativa y defensa irrestricta de los intereses económicos de los trabajadores frente a todas las variantes patronales, los trabajadores del subte quedaron encerrados en una interna patronal y la conducción del conflicto se vio sujeta a la especulación política en base a ecuaciones que nada tenían que ver con las demandas planteadas. La pregunta que deberíamos hacernos en este caso es ¿que ganan los trabajadores del subte con el traspaso de la concesión a la capital? La respuesta no parece nada clara. De momento si resulta claro que al colocar esta preocupación por delante de las reivindicaciones obreras se perdió contundencia en las denuncias y las medidas de lucha y se renuncio conscientemente a sacar el conflicto a las calles para no perjudicar el gobierno nacional. Al tomar partido por uno de los gobiernos llevó a suspender medidas de lucha, tomar decisiones de acciones de fuerza y cambiar las posiciones votadas en el marco de las negociaciones; prácticas que tienden a romper con esta tradición de lucha forjada durante años. Lo acontecido no debe ser motivo de lamento sino de aprendizaje. La fortaleza de las bases de la organización conquistada y su tradición de lucha junto a la precariedad del acuerdo alcanzado son suficientes para esperar nuevas batallas. Sacar las lecciones adecuadas de estas luchas y retomar el camino de la independencia política y solidaridad de clase serán claves para que los trabajadores del subte puedan seguir avanzando en sus conquistas.

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LA MATANZA DE TRELEW (Silvio Frondizi) “Se cumple un nuevo aniversario del asesinato de Trelew, en el que un grupo de patriotas, prisioneros y desarmados, fueron masacrados por los agentes del sistema. Este hecho, que no registra antecedentes en nuestra historia, indica bien a las claras que el sistema que lo ordenó, ejecutó y luego pretendió deformar, se encuentra en plena bancarrota, temor y desesperación. Pero se equivocaron como se equivocaron asesinando al Che Guevara, porque los inmolados el 22 de agosto, su sacrificio, no resultó vano, sino que por el contrario frente a cada combatiente caído renacieron centenares que lo reemplazaron. En efecto, Trelew se convirtió en el grito de batalla que llamó a la resistencia popular, a continuar con sus luchas (…). Es necesario entonces continuar la lucha en un frente común, para, en primer lugar detener la escalada terrorista que se ha desatado desde más de un sector del equipo gobernante; pero esto no es suficiente, porque la lucha debe continuar con otras proyecciones: si los acontecimientos actuales nos están demostrando que si se suceden los gobiernos los métodos inhumanos c o n t i n ú a n , s u responsable directo es el sistema que los genera y produce. Debe por lo tanto lucharse p a r a h a c e r l o d e s a p a r e c e r , instaurando una patria mejor sin explotadores ni explotados. Este es el mensaje que nos han dejado los héroes de Trelew, el que debemos recoger como bandera y grito de lucha.” UNA MISMA SANGRE (Haroldo Conti) “... aquel suceso se agiganta en la historia porque no hay pacto, ni p a r i t a r i a , n i descarnado general que pueda secar aquella sangre (…) Y hoy seguimos golpeando

esta misma máquina que ha escrito tantas veces la palabra Trelew. (…) Quiero sumar mi nombre al homenaje y la recordación de los compañeros y compañeras, pero siento el mismo vacío que entonces y no encuentro palabra, ni gesto, ni idea siquiera, pobrecito escritor, que iguale más o menos cuanto se ha dicho, cuanto se dirá en estos días por aquellos que saben repasar su bronca y experiencia con precisión, tal vez con belleza. No soy poeta para armar un poema y escribir un cuentito me parece sencillamente ridículo, mis recuerdos son los de todos y mis sentimientos posiblemente los mismos. Levanto los ojos y por encima de mi máquina descubro el enorme poster con la figura del Che, que preside mi casa, San Ernesto de la Higuera. Entonces le pregunto, te pregunto: Comandante, ¿qué digo? Qué escribo que tenga la altura y el brillo de aquella sangre o, aunque algo menos, vaya pretensión la mía, la dignidad de esa herida, porque, como te canta tan muy dulce y dolido Pablito Milanés, “¿qué tengo yo que hablarte, comandante, si el poeta eres tú?”. Y tú, e f e c t i v a m e n t e , comandante, a través de tu barba empapada en sangre, “ardiente vendaval y lenta rosa”, vivo en tu muerte, vivo en el azúcar, en la sal, en los cafetos y también en la luminosa sangre que desde Trelew junto a la tuya alumbra la noche americana, me respondes, “firme la voz ordena sin mandar, que manda compañera, ordena amiga, tierna y dura de jefe, camarada: todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio, conscientes de recibir el p r e m i o e n l a satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el hombre nuevo que se vislumbra en el horizonte”. ¿Qué digo, qué hago, qué pongo yo de ese hombre nuevo? Frente a esta sangre del tamaño de tu sangre es todo lo que se me ocurre decir, Che comandante amigo. Muchos han respondido ya y responderán todavía con idéntica sangre. ¿Cuál es mi respuesta?”


Prensa Estrella Roja n°9