Page 1

GRUPO MISIONERO: “PADRE ENRIQUE AMEZCUA MEDINA”

Por Cristo, con Él y en Él…

Boletín No. 19

Colaboradores Pbro. José Sánchez Ramírez C.O.R.C. Silvia Tovar Zavala Miriam Valdez García Irma Servín Silva Eduardo Rojo Nava Ma. Estela Ruiz Rivera

CORC

ABRIL 2013

Contenido

• Editorial • Especial o Creo en Ia misericordia divina •Proyecto Misionero o La opción preferencial por los pobres y excluidos • Recorrido Histórico de la Misión o Acto penitencial niños de 6 años • Algo para Compartir o Cristo modelo del cristiano. • Experiencia Misionera o Linda-Chiapas 2013 • Entretenimiento o En bicicleta con Dios • Agenda

2013


Por Cristo, con Él y en Él…

Intención General

"Que la celebración pública y orante de la fe sea fuente de vida para los creyentes". “Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria”

Editorial

Intención Misional "Que

las Iglesias locales de los territorios de misión sean signos e instrumentos de esperanza y de resurrección"

Misericordia... de quién? Para quién? Hemos oído mucho hablar de la misericordia, y el domingo pasado se nos predicó del domingo de la Misericordia. Pero, eso ¿qué significa? Significa que nos hace falta experimentarla, darnos cuenta que Dios nos ha amado tanto, que nos envió a su propio Hijo, porque no quiere que nadie se pierda. No quiere que te pierdas tú, ni yo, ni nadie por muy malo que sea o parezca. Pero también sabemos que es la misericordia que debemos poner en práctica. De qué sirve haber hablado en misiones de que deben reconciliarse, juntarse, perdonarse, si luego nosotros no lo hacemos. De qué sirve saber que Dios me perdona si luego yo no perdono, ni busco la reconciliación con el hermano, la hermana. Como operarios del Reino de Cristo, estamos llamados a fomentar la vida fraterna en nuestras familias pero también en nuestros grupos. Esa vida fraterna está motivada por la misericordia y por encima de la justicia. Es fácil decir: es que yo tengo la razón. Yo tengo motivos para sentirme agredido y por eso hago esto. El amor de Dios está por encima de este razonamiento. Este es el nuevo estilo de vida de un resucitado. Tú, has resucitado? Cómo vives? Un abrazo P. José Sánchez Ramírez. Director Espiritual

Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19


Especial Creo en la misericordia divina | Una devoción orientada a descubrir, agradecer y celebrar la infinita misericordia de Dios revelada en Jesucristo. Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net

Los católicos acogemos un conjunto de verdades que nos vienen de Dios. Esas verdades han quedado condensadas en el Credo. Gracias al Credo hacemos presentes, cada domingo y en muchas otras ocasiones, los contenidos más importantes de nuestra fe cristiana. Podríamos pensar que cada vez que recitamos el Credo estamos diciendo también una especie de frase oculta, compuesta por cinco palabras: "Creo en la misericordia divina". No se trata aquí de añadir una nueva frase a un Credo que ya tiene muchos siglos de historia, sino de valorar aún más la centralidad del perdón de Dios, de la misericordia divina, como parte de nuestra fe. Dios es Amor, como nos recuerda san Juan (1Jn 4,8 y 4,16). Por amor creó el universo; por amor suscitó la vida; por amor ha permitido la existencia del hombre; por amor hoy me permite soñar y reír, suspirar y rezar, trabajar y tener un momento de descanso. El amor, sin embargo, tropezó con el gran misterio del pecado. Un pecado que penetró en el mundo y que fue acompañado por el drama de la muerte (Rm 5,12). Desde entonces, la historia humana quedó herida por dolores casi infinitos: guerras e injusticias, hambres y violaciones, abusos de niños y esclavitud, infidelidades matrimoniales y desprecio a los ancianos, explotación de los obreros y asesinatos masivos por motivos raciales o ideológicos. Sólo Dios puede devolver la dignidad a quienes tienen las manos y el corazón manchados por infinitas miserias, simplemente porque ama, porque su amor es más fuerte que el pecado. Dios permitió que en la Cruz de Cristo el mal fuese derrotado, que fuese devuelto al hombre arrepentido el don de la amistad con el Padre de las misericordias. Descubrimos así que Dios es misericordioso, capaz de olvidar el pecado, de arrojarlo lejos. "Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen; tan lejos como está el oriente del ocaso aleja Él de nosotros nuestras rebeldías" (Sal 103,11-12). La experiencia del perdón levanta al hombre herido, limpia sus heridas con aceite y vino, lo monta en su cabalgadura, lo conduce para ser curado en un mesón. Como enseñaban los Santos Padres, Jesús es el buen samaritano que toma sobre sí a la humanidad entera; que me recoge a mí, cuando estoy tirado en el camino, herido por mis faltas, para curarme, para traerme a casa. Enseñar y predicar la misericordia divina ha sido uno de los legados que nos dejó el Papa Juan Pablo II. Especialmente en la encíclica Dives in misericordia (Dios rico en misericordia), donde explicó la relación que existe entre el pecado y la grandeza del perdón divino: "Precisamente porque existe el Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19


pecado en el mundo, al que Dios amó tanto... que le dio su Hijo unigénito, Dios, que es amor, no puede revelarse de otro modo si no es como misericordia. Esta corresponde no sólo con la verdad más profunda de ese amor que es Dios, sino también con la verdad interior del hombre y del mundo que es su patria temporal" (Dives in misericordia n. 13). Además, el beato Juan Pablo II quiso divulgar la devoción a la divina misericordia que fue manifestada a santa Faustina Kowalska. Una devoción que está completamente orientada a descubrir, agradecer y celebrar la infinita misericordia de Dios revelada en Jesucristo. Reconocer ese amor, reconocer esa misericordia, abre el paso al cambio más profundo de cualquier corazón humano, al arrepentimiento sincero, a la confianza en ese Dios que vence el mal (siempre limitado y contingente) con la fuerza del bien y del amor omnipotente. Creo en la misericordia divina, en el Dios que perdona y que rescata, que desciende a nuestro lado y nos purifica profundamente. Creo en el Dios que nos recuerda su amor: "Era yo, yo mismo el que tenía que limpiar tus rebeldías por amor de mí y no recordar tus pecados" (Is 43,25). Creo en el Dios que dijo en la cruz "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34), y que celebra un banquete infinito cada vez que un hijo vuelve, arrepentido, a casa (Lc 15). Creo en el Dios que, a pesar de la dureza de los hombres, a pesar de los errores de algunos bautizados, sigue presente en su Iglesia, ofrece sin cansarse su perdón, levanta a los caídos, perdona los pecados.

Colaboración: Luz María Álvarez Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19


Proyecto Misionero LA OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES Y EXCLUIDOS

Fuente: Documento de Aparecida

En nuestra preocupación por la dignidad humana, está nuestra angustia por los latinoamericanos que no pueden llevar una vida digna y la preferencia por los pobres, es uno de los rasgos de la Iglesia latinoamericana y caribeña. S. S. Juan Pablo II, dirigiéndose a nuestro continente, dijo: “convertirse al Evangelio para el pueblo cristiano que vive en América, significa revisar todos los ambientes y dimensiones de su vida, especialmente todo lo que pertenece al orden social y a la obtención del bien común”. Y esa preferencia que no es exclusiva, ni excluyente, nace de nuestra fe en el Dios hecho hombre, que se hizo nuestro hermano (cf. Hb 2, 11-12). Como discípulos y misioneros, estamos llamados a contemplar el rostro de Cristo, en los rostros sufrientes de nuestros hermanos, y que nos llama a servirlo en ellos, que ruegan el obrar de la Iglesia. Todo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres requiere a Jesucristo: “Cuanto lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, lo hicieron conmigo” (Mt 25, 40). Juan Pablo II destacó que este texto bíblico “ilumina el misterio de Cristo”. Porque en Cristo, el grande se hizo pequeño, el fuerte se hizo frágil, el rico se hizo pobre.

De nuestra fe en Cristo, brota también la solidaridad, hermandad y servicio, manifestada principalmente en la defensa de la vida y de los derechos de los más vulnerables y excluidos, y en el permanente acompañamiento en sus esfuerzos por ser sujetos de cambio y transformación de su situación.

Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19


El Santo Padre nos ha recordado que la Iglesia está convocada a ser “abogada de la justicia y defensora de los pobres” (DI 4) ante “intolerables desigualdades sociales y económicas”, que “claman al cielo”. Tenemos mucho que ofrecer, ya que no cabe duda de que la Doctrina Social de la Iglesia es capaz de suscitar esperanza en medio de las situaciones más difíciles, porque, si no hay esperanza para los pobres, no la habrá para nadie, ni siquiera para los llamados ricos. La opción preferencial por los pobres exige que prestemos especial atención a aquellos profesionales católicos que son responsables de las finanzas de las naciones, a quienes fomentan el empleo, los políticos que deben crear las condiciones para el desarrollo económico de los países, a fin de darles orientaciones éticas coherentes con su fe. Nos comprometemos a trabajar para que nuestra Iglesia Latinoamericana y Caribeña siga siendo compañera de camino de nuestros hermanos más pobres, incluso hasta el martirio. Que sea preferencial implica que debe atravesar todas nuestras estructuras y prioridades pastorales; y está llamada a ser sacramento de amor, solidaridad y justicia entre nuestros pueblos. Defendemos demasiado nuestros espacios de privacidad y disfrute, y nos dejamos contagiar fácilmente por el consumismo individualista, dejando a los pobres en un plano teórico o meramente emotivo, sin verdadera incidencia en nuestros comportamientos y en nuestras decisiones, teniendo una actitud que se manifieste en opciones y gestos concretos, evitando toda actitud paternalista y buscando, la transformación de su situación. El mismo Jesús propuso, con su modo de actuar y con sus palabras: “Cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos” (Lc 14, 13). La cercanía nos hace amigos y nos permite apreciar profundamente los valores de los pobres, sus legítimos anhelos y su modo propio de vivir la fe. Día a día, los pobres se hacen sujetos de la evangelización y de la promoción humana integral: educan a sus hijos en la fe, viven una constante solidaridad entre parientes y vecinos, buscan constantemente a Dios y dan vida al peregrinar de la Iglesia. A la luz del Evangelio reconocemos su inmensa dignidad y su valor sagrado a los ojos de Cristo, pobre como ellos y excluido entre ellos. Desde esta experiencia creyente, compartiremos con ellos la defensa de sus derechos.

Colaboración: Eduardo Rojo Nava Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19


Recorrido Histórico de la Misión Misión urbana. de niños de 6 años. Conociendo al Acto Beatopenitencial José Sánchez del Rio Al inicio de la Catequesis del año 2012, se formó por primera vez el grupo de Reconciliación, y de acuerdo a las disposiciones del Obispo Don Mario de Gasperín y posteriormente el del Sr. Obispo Don Faustino, el Padre Arturo en varias de las reuniones que tuvimos nos comentó que era importante implementar esta catequesis y que los niños de 7 años que se preparaban para su Confirmación, tenían que confesarse. Tras darnos cuenta que la catequesis se iban sumando niños de todas las edades, decidimos dentro de nuestra misión urbana , formar el grupo de Reconciliación a los 6 años cumplidos y la pregunta que me hacía era la siguiente,¿ podremos catequizar a estos niños para tener una conciencia sobre el pecado y el Estado de Gracia? Mas sin embargo, el hecho de que los niños de alguna manera tenían que confesarse antes de su Confirmación, o confesarse antes de su 1ª. Comunión, nos daba la pauta ¡Tenemos que probar! Dulce Doro fue la catequista encargada de esta formación y el grupo era muy pequeño solamente eran 12 niños, el uso de razón es a los 7 años dicen varias teorías, si el curso inicia a los 6 concluye con sus 7 años y tendrán una conciencia sobre el bien y el mal, Estado de Gracia, pero sobre todo del Amor Misericordioso de Dios, los niños a esta edad tienen esa inocencia y obediencia a lo que sus padres les inculcan y eso ayuda mucho.

Estos pequeños iniciaron su preparación a principios del mes de enero de 2012 y la concluyeron en el mes de febrero del 2013, aprendieron los pasos para una buena confesión y empezar a discernir sobre el examen de conciencia, pero necesitaban un espacio especial para que tanto ellos como sus papás dieran la importancia a la Confesión, así se programó un Acto Penitencial para que los niños en la meditación del Evangelio de San Lucas, en la Parábola del Hijo pródigo, recordaran los pasos para una buena confesión y pudieran llevar a cabo su primera confesión. Cuando le comenté al Padre Pepe que ya teníamos en puerta esta Celebración me preguntó ¿Qué edad tienen estos niños? Empezaron de 6 y ya todos tienen 7 años, bueno pues Vale ¿Cuándo es la Celebración? Me parece que son pequeños pero la llevaremos a cabo. Este Acto Penitencial se llevó a cabo el viernes 1º. De marzo de 2013.

Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19


El Padre Pepe les habló en un lenguaje tan sencillo que los niños comprendieron a lo que se refería, a los mismos papás y demás personas que compartimos este Acto Penitencial, no hizo reflexionar, mientras se acercaban los niños yo me preguntaba ¿Qué pecados podrán tener estos pequeños? Y la gran sorpresa es que Jesús con su gran amor por los niños y su gran misericordia creó este ambiente de confianza que cuando cada niño que se acercaba, no tenía temor, acudían con la seguridad de encontrarse con Jesús. Me parece que esta experiencia fue muy buena y que los papás que tuvieron la confianza en acercar a sus niños fue guiada por el Espíritu Santo. Terminada su confesión hacían su oración frente al Cristo. Cuando pasó una niña le pregunté ¿Cómo te sentiste? Bien bonito me contestó, Diosito está en mi corazón.

El Padre Pepe les sugirió que a partir de ahora ellos podían acercarse a confesar cuando lo necesitaran. Nos acompañó el Coro de la Capilla para interiorizar mejor, también al final tuvieron un festejo, como el Hijo Pródigo arrepentido, “Hay una gran fiesta en el cielo, por cada pecador arrepentido“.

Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19


Recuerdo que cuando inicié dando catequesis en la Santísima Trinidad fue esta la catequesis que aprendí primero durante 5 años y cada que preparaba un tema, me ayudaba a reafirmar sobre la Misericordia divina y el arrepentimiento, yo también hice mi primera confesión a los 6 años pues mis papás nos acercaban muy pronto a los sacramentos, recuerdo aún las recomendaciones de mi catequista y el muy recomendado examen de conciencia antes de dormir, el acto de Contrición cuando uno se confiesa, el Señor Mío Jesucristo antes de Comulgar, son buenas prácticas que debemos retomar desde temprana edad, pues las cosas que nos apartan de Dios son muy fáciles de adquirir, las tentaciones y las malas inclinaciones se ven como algo habitual, el buscar una justificación a nuestros actos hace que muchas veces evadir nuestras faltas, pero cuando hacemos una buena confesión sentimos y transmitimos la Gracia Santificante dada por excelencia en este Sacramento, esto nos anima a seguir adelante y aprovechar la buena disposición de las personas que con su sencillez se acercan a la Doctrina como ellos la llaman. Felicidades papás, niños y catequistas, esto es solo un inicio, tenemos que perseverar y seguir conociendo a Jesús para poder amarlo y darlo a conocer.

Colaboración: Silvia Tovar Zavala

Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19


Algo para compartir CRISTO MODELO DEL CRISTIANO

Parte I

Siendo Jesucristo Dios y hombre a la vez, en El se da la suma perfección humana, el modelo del ser humano, ya que en Él la naturaleza humana fue dócil y suavemente conducida por la infinita perfección de su Naturaleza Divina. Durante los tres años de su vida pública el Señor se ocupó de dar cumplimiento a su misión en todos sus aspectos, y su ejemplo de hombre óptimo fue primordial y de gran trascendencia para toda la humanidad de todos los tiempos. Aquí vemos diversos aspectos de su condición humana: • Sufre la tentación: tres frases suyas son norma de resistencia a las asechanzas del demonio: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Con esto demuestra la preferencia que merecen para el hombre prudente y sensato los valores espirituales sobre los materiales. “No tentarás al Señor tu Dios” es la respuesta que el hombre prudente y reflexivo tiene para alejar de sí todo desvío de apreciación de su propio valor frente al valor infinito de Dios. “Adorarás al Señor tu Dios, adorarás y a Él sólo servirás.” (Mt. 4) Es la jerarquización de valores correcta en que coloca el sabio todo lo que existe, dando a Dios el primer lugar en su mente y en su corazón. • Sufre sed: Tras larga caminata se acerca a una samaritana y le pide de beber (Jn 19,28) y en la cruz, exclama aquel “¡Tengo sed!” que hablan de necesidad física real acompañada de donación total a su misión. • Sufre hambre: “Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre” (Mt. 4,2) Es la manifestación de una naturaleza humana realmente sufriente y reparadora. • Sufre pobreza: Cuando un escriba se ofrece a seguirle, le previene: “Los zorros tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza.” (Mt. 8,20) Mezcla de padecimiento físico y moral que denota entrega y queja por la incomprensión de un género humano que no aprecia la bondad de su inmolación. • Sufre tristeza: en Getsemaní, previendo su pasión y muerte, gime: “Mi alma está triste hasta el punto de morir” (Mt. 26,38). Es el intenso sufrir de una humanidad abandonada por la divinidad. Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19

10 º


Sufre ingratitud: tras de curar de lepra a diez individuos, uno solo, y este samaritano extranjero, vuelve a darle las gracias: “¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?” es el triste reproche del bienhechor defraudado.

Sufre injuria: al sicario que le abofetea le reclama: “Si he hablado mal, declara lo que está mal; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas? Es la actitud digna, serena y valiente de un hombre con alto sentido de la propia dignidad y la justicia.

Sufre traición: en el momento de ser aprehendido dirige un punzante y merecido reproche a Judas –que a la vez ofrece ocasión de reflexión y rectificación-: “Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre?” (Lc. 22,48)

Sufre abandono: en el momento supremo de dolor físico y moral, agonizante en la cruz, siente la ausencia de su Padre que le considera cargando sobre sí todas nuestras culpas, lo que le hace gritar: “Eloí, Eloí, ¿lema sabactani? –que quiere decir- “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado? (Mc. 15,34), es la frase de mayor desolación que haya pronunciado hombre alguno, la del Santo dejado por Dios en la mayor soledad.

Cuantas veces decimos conocer a Cristo, cuantas veces nos hemos acercado a conocerle y cuántas veces hemos logrado penetrar un poquito en su interior, al reflexionar sobre su naturaleza humana es cuando descubrimos la magnificencia de Jesús; es entonces cuando nos dolemos de no haberle conocido antes, porque es entonces cuando se hace palpable, sensible a nosotros aquella frase de San Agustín: “¡Tarde os amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde os amé!...gusté de vos y tengo hambre y tengo sed; me tocasteis y me abrasé en deseo de vuestra paz.” (Confesiones, Cap. 27, N.38).

Colaboración: Irma Servín

Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19

11 º


Experiencia Misionera Linda: Experiencia Misión Chiapas 2013 Autor: Herlinda Olalde

Mi experiencia en la misión fue por demás algo que nunca había experimentado, desde el primer día en que llegamos allá nos recibieron como mucho cariño, como si la gente ya nos conociera de tiempo atrás y al caminar por las calles toda la gente nos saludaba, lo cual me sorprendió, pues acá no sucede así.

prometida a orar por sus necesidades y de estar al pendiente de ellos en la medida que se pueda, a través de correo electrónicos o mensajes de texto.

Por otro lado, durante la preparación que tuvimos antes de irnos, me sentía nerviosa, porque pensaba: : “¿qué podría yo decirle a la gente ?”, pues no tengo mucha facilidad de palabra y estaba insegura. Al llegar a la comunidad, después de comer empezamos el visiteo y en el camino hacia la primera casa, traté de pensar en qué es lo que les iba a decir y sólo pensaba “Dios mío que seas tú el que hable por nosotros”, así que llegamos y saludamos a la señora de la casa que se encontraba afuera tomando el fresco, llegamos y la saludamos, después empecé a hablar, no recuerdo que fue lo que dije, solo sé que reaccione cuando la señora se puso a llorar, sin parar y fue en ese momento que me di cuenta de que en efecto, en el visiteo Dios es el que habla por nosotros y nosotros solo somos un medio entre él y las personas que necesitan una palabra de aliento. A partir de ahí, deje de ponerme nerviosa, pues también me di cuenta que en cada visita no dices siempre lo mismo, a cada familia le dices algo diferente y eso es porque Dios sabe que las necesidades en cada lugar son diferentes. Con el pasar de los días aprendí que hay que ser siempre humildes, regalar una sonrisa y recibir con alegría a la gente que te visita en tu casa, que hay que dar sin reservas lo poco o mucho que tengas y que ahora esas personas son como parte de mi familia y me siento com-

Al final del día creo que yo fui la que aprendí mucho, más de lo que me imagine y que ahora soy consciente de que tengo que cambiar muchas cosas en mi vida, y que debo intentar ser cada día una mejor mamá, esposa, hija y hermana, porque si no lo hago, nada de esta experiencia habrá valido la pena.

Colaboración: Ma. Estela Ruiz Rivera

Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19

12 º


3 Entretenimiento

En bicicleta con Dios

Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera. Era como un presidente, reconocía su foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía. Pero luego reconocí a mi Poder Superior; parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear. No sé cuando sucedió, no me di cuenta cuando fue, que Él sugirió que cambiáramos lugares, lo que sí sé es que mi vida no ha sido la misma desde entonces. Mi vida con Dios es muy emocionante. Cuando yo tenía el control, yo sabía a dónde iba. Era un tanto aburrido, pero predecible. Era la distancia más corta entre dos puntos. Pero cuando Él tomó el liderazgo, Él conocía otros caminos, caminos diferentes, hermosos, por las montañas, a través de lugares con paisajes, velocidades increíbles. Lo único que podía hacer era sostenerme; aunque pareciera una locura, Él sólo me decía: "¡Pedalea!" Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "¿A dónde me llevas?" Él sólo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en Él. Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, Él me dijo: "Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, mucho peso extra". Y así lo hice... a la gente que conocimos, encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera. No confié mucho en Él al principio, en darle el control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, pero Él conocía cosas que yo no sabía acerca de andar en bici... secretos. Él sabía cómo doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos. Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares. Estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios. Y cuando estoy seguro que ya no puedo más, Él sólo sonríe y me dice: "¡Pedalea!"

Colaboración: Miriam Valdez García Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19

13 º


Directorio

Agenda Seglar CORC

Director Espiritual: Pbro. José Sánchez Ramírez C.O.R.C. Querétaro, Qro. Teléfono: (442) 213 48 69 Correo electrónico: seglarescorc@hotmail.com

" Queridos hermanos y hermanas, dejémonos sa envolver por la misericordia de Dios; confiemos en su paciencia que siempre nos concede tiempo; tengamos el valor de volver a su casa, de habitar en las heridas de su amor dejando que Él nos ame, de encontrar su misericordia en los sacramentos. Sentiremos su ternura, tan hermosa, sentiremos su abrazo y seremos también nosotros más capaces de misericordia, de paciencia, de perdón y de amor. "

Papa Francisco

" Nosotros ponemos las manos, los pies y el corazón, pero es Dios quien guía y hace fecundas nuestras acciones"

¡Padre venga a nosotros tu Reino, por Cristo, con Él y en Él! Colaboración: Miriam Valdez García Grupo misionero: “Padre Enrique Amezcua Medina” 2013 Volumen 1, número 19

14 º

Por Cristo, con Él y en Él  

Revista Misionera de la Confraternidad Sacerdotal Operarios del Reino de Cristo

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you