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LUPITA El fanzine de los colados


Índice 03

¿Mira, una fiesta!, pregunta por Lupita… Rocío Flores 05

Monólogo del Sonidero Brenda Palacios 08

Sobre todo la luz Valentín Arcadio 11

La Jalisciense, la cantina más tlalpense Ian Soriano 13

Consejos no amorosos Señorita Obscena 14

Horóscopo poético Con Pita Amor


¿Mira, una fiesta!, pregunta por Lupita… Rocío Flores

Parque Xotepingo, Calzada de Tlalpan esq. Av. Xotepingo, Col. Ciudad Jardín, Alcaldía Coyoacán.

Es un truco clásico para algunas personas llegar a fiestas sin ser invitados, y la tradición surge desde dos vertientes: la primera son las fiestas patronales donde todo el mundo está invitado, y pues todos llegan y se arman unos fiestones enormes. Otra variante es en las fiestas particulares de los pueblos; es decir: bodas, bautizos, quince años, etc., en las que se invita a todo el pueblo y, en consecuencia: ¡sí!, ¡otra fiestototota! El nombre Guadalupe, que en diminutivo es Lupita, es muy común en nuestro país desde hace ya varias generaciones atrás, debido a la enorme devoción a la Virgen Guadalupana. De forma tal que si uno llega a cualquiera de estos dos tipos de fiestas y pregunta por Lupita, seguro seguro seguro hay por lo menos una de ellas entre los asistentes. Lo que de inmediato nos asegura un lugar en el jolgorio.

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Y en dado caso de que no hubiera ni una Lupita --lo cual sería rarísimo--, podrías decir: “¿Cómo? ¿No vino Lupita? ¡Qué raro!” y enseguida justificar que seguramente ella no vino a la fiesta y recalcar: “¡pero ella me invitó!”. Y entonces, con eso, ya entras a la fiesta. Ya colados e instalados, podemos comer y beber gratis. Yo en lo particular, nunca la he aplicado, pero conozco dos o tres amigos valientes que sí. Veamos algunas opciones de algunas fiestas: En Tlalpan puedes ir a la Fiesta Patronal de San Agustín de las Cuevas el 28 de agosto, en la

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explanada de la Alcaldía. Seguro tendrás que pagar algo pero será exclusivamente tu consumo personal. La diversión está asegurada. Habrá música en vivo, artesanías y una vendimia multicolor envidiable. En Coyoacán, sobre Calzada de Tlalpan, a la altura del tren ligero “Ciudad Jardín” encontrarás un parquecito recién remodelado donde podrás hacer de un miércoles cualquiera un día de fiesta. Ahí hay juegos, canchas de vóleibol y unas fuentes a ras de piso donde te podrás dar una buena empapada. Diversión. ∫


Monólogo del Sonidero Brenda Palacios

PILARES. Cooperemos pueblo. Foto digital de Promotores culturales comunitarios de acción multimedia.

Miriam acostada en su cama hablando por teléfono… Miriam: —¡Amiga, hasta que me contestas! tengo que contarte… no te lo quiero contar por nota… Ayer eran las ocho de la noche y me tronó. Entonces que me pongo en modo perra empoderada; ya sabes: faldita, taconazo, escotazo y ¡vámonos! El Uber tardaba tipo 10 min. Me dio hueva esperar y tomé un taxi. Entonces el taxista me empieza a hacer la plática… y yo así de: ¡güey, hueva! pero que me empieza a hablar de los sonideros, que si habían surgido en los años cincuenta, que al principio les decían “toca discos” porque llevaban su cosa esa en un diablito; que los nombraban por quien compraba el equipo, tipo el sonido de Don Pepe, en fin, cosas así. ¡No, no, no!, en los años setenta y ochenta fue su auge pero antes ya existía esa onda. O sea, no es que yo sea la súper experta, lo más que ubicaba de cumbia eran los Ángeles Azules y ya… Bueno, bueno, bueno, el punto es que sentí el México en la piel y que les grito: ¡lléveme a un sonidero!

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El taxista me pregunta: ¿segura?, y yo esquís… ¡vive la experiencia! Llegué al sonidero. La calle cerrada, un mundo de gente, y yo así de: ¡Qué! ¿dónde se paga el cover o dónde es la entrada? Así que me acerqué a un don para preguntarle. Se empezó a reír a y yo así de: ¡queeeeé! Y que me empieza a contar que ese no es un sonidero famoso, que no cobra porque lo contrata quien organiza la fiesta... Era la fiesta de la señora del Carmen y yo así de: ¿dónde está para felicitarla? Obvio, para no verme toda colada… ¿y qué crees?, que me dice que era una virgen. ¡Qué perro oso! Total, el señor se fue y me quedé googleando porque no entendía qué pedo… Parecía que les gustaba tanto cómo animaban las fiestas los sonideros que comenzaron a invitarlos a todas sus fiestas; o sea: quince años, bodas y también a las de la iglesia y por eso se empezaron a ser famosos. Mientras buscaba, estaba escuchando la música y, literalmente, a cada rato la interrumpían y yo me quedaba muy así de: ¿qué

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esta pansandaaaa? Yo también pensé que eran todos amigos, pero la señora de al lado me preguntó si quería un changazo; obvio dije que sí porque supuse que era chupe gratis, pero la señora me explicó que no, que es un saludo desde el escenario, porque el sonidero desde sus inicios ha buscado la convivencia, la unión, hacerte sentir como si estuvieras en casa y como amiga. ¡Es real! O sea, abre tu corazón y el sonidero te acoge. En fin, me mandaron un saludo desde el escenario y un tipo me saca a bailar y todos comenzaron a hacer un círculo a mi alrededor y yo dije: Amigas, ¡ya llegué a levantarles el evento! Después siento la mirada de un chakal… sí… terminando la rola se acerca, me invita a bailar (que sí, un taco de frijol de vez en cuando está bien)… Y ya bailando: ¡ay amiga que brazos!... Pues terminamos de bailar y para acercarme a él le pregunte por qué cada persona bailaba distinto. Claro que me explicó. Me echó un choro super largo sobre que en su auge surgieron grupos de baile


que presentaban una coreo enfrente de todos y la gente no se quiso quedar atrás y armaron estos espacios entre el público para hacer competencias. ¡Sí güey!, y yo también me quede así de: ¿a poco el chakal sabe tanto? Y pues no podía quedarme como tonta; entonces le eché un choro de que los Ángeles azules los ayudaron a que los sonideros fueran famosos. Claro que no se lo creyó. Me contó que era lo contrario, que muchas veces la canción se hace famosa hasta que la tocan en los sonideros porque parte de las tareas de los sonideros es encontrar música nueva que le guste al público y justo en ese momento empieza una canción me mira y dice: “Oye mujer… yo solo quiero darte un beso… decirte lo que siento, cobijarte entre mis brazos…”, y pues caí amiga, caí en la tentación. Nos empezamos a dar tremendos besos. Juro que sí estaba guapo. Pero, ¿sabes que me prendía un buen? Cuando veía que sí le giraba el hámster, pues le seguí preguntando sobre el sonidero y ¡mames!, se veía tan…

¡ay, que precioso!, cuando me explicó sobre la inclusión en los sonideros. O sea que parte de que se hicieran famosos fue porque no tenían pedos con que hubiera gays y trans bailando… Sí, son toda una joya. Se me ocurrió que para mi cumple estaría buenísimo y a mis amiguis de Estados Unidos les iba a encantar porque iba a ser la novedad. Le conté mi idea y él me aventó otro rollo sobre que en los noventas, cuando eran super famosos, toda la gente los llevaba a otros países… A mí también me aburrió, así que continuamos dándonos besos y le dije: hoy estás de suerte porque vine a vivir la experiencia sonidero con todo y chakal. “Vamos a tu casa”, me dijo; reconstrúyete hermana. No por estar aquí somos chakales incultos, asaltantes, peleoneros. Somos personas a las que nos gusta bailar. Punto. ∫

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Sobre todo la luz Valentín Arcadio No les voy a mentir. Me gusta el sexo duro y en Iztapalapa lo encuentro. Cuando digo lo encuentro, no me refiero a un lugar. Me refiero a una obsesión: los hombres de Iztapalapa. Esos morenazos que se despiertan a las 5 de la mañana para poner de cabeza a la alcaldía más agonizante de la Ciudad de México, y la más pobre. El día empieza cuando estos hombres se levantan a las 4:30 de la mañana a entibiar el agua en una cubeta de plástico con un calentador de resistencias eléctricas y una erección dentro de sus calzones de trusas. En éstas se dibujan miembros gordos, listos para comenzar el día al ritmo de una buena cumbia mientras se rasuran o se pelean con el perro por haber pisado una de sus heces en el patio lleno de sábilas. Éstas están plantadas en latas de chiles Herdez, con un listón rojo amarrado a cada planta. Me atrevería a decir que si no tienes como maceta una lata de chiles, se puede afirmar que no eres de acá. Poco importa si lo que les cuento sea real o no. Les dije que no hablo de un lugar, sino de una obsesión. A los hombres los veo por todos lados: el chofer del taxi, el del microbús, los vendedores de chicles, los limpia-parabrisas y hasta los chicos de la UAM Iztapalapa. A todos los imagino poniéndose los calcetines y amarrándose las agujetas justo antes de salir a la joda de 12 horas que les espera, diciendo en su mente: ¡hoy tengo que pagar la renta, carajo! Se avientan a los ríos de asfalto con sus discos de los Ángeles Azules, de los Yonic’s, de Daddy Yankee... a mentar madres al mismo tiempo que avientan su microbús, su puesto de tamales, su taxi… al tercer mundo.

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Mentí, sí hay un lugar donde puedo tener sexo duro con estos hombres, ¡hasta por 12 horas!, pero por obvias razones no lo voy a decir. Solo diré que está a unas cuadras de una estación de la línea verde del metro que va de Garibaldi a Constitución de 1917. Las manos me sudaban, estábamos a menos de una cuadra de llegar al lugar. Pasamos por la farmacia a comprar Viagra y fuimos -mi cómplice de aventuras y yo- caminando hacia este espacio. Es una casa de tres pisos

con cámaras a la entrada y las ventanas tapadas con hojas de aluminio, parece una fortaleza impenetrable. Entramos. Como siempre nos hicieron quitarnos la ropa, la guardamos en una bolsa que ellos nos dan y le pusieron números a nuestros vasos desechables para beber Rancho Escondido (un tequila de a 60 pesos la botella) que incluye tu pago en la entrada. Ahí estaban todos, hombres tatuados, con escapularios de la virgen de Guadalupe y sus trusas

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enredadas en los brazos. Todos fornicando en la oscuridad que se desprende del olor a rectos penetrados y a poppers, una fotografía de algún círculo del infierno que a Dante seguramente se le prohibió describir. Observo con atención los cuerpos, algunos muy flacos o musculosos… Cuando los miro con atención imagino en qué trabajará cada uno de ellos. Los imagino vendiendo en los microbuses, enterrando cuerpos en un panteón, despachando los tacos de cabeza, etc. Siempre escojo al que se ve más cansado, ese que se quedó dormido en el suelo de un cuarto oscuro con su vaso de Rancho Escondido lleno. Lo despierto con un par de lamidas a su pene, le pregunto que si está cansado. La mayoría responde qué sí, que fue un día muy duro. Entonces lo abrazo y muy lentamente

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voy clavando su miembro en mi recto: y le digo: todo va a estar bien: “¡bebé ahora disfruta, soy tuyo!”. ¿Trabajaste mucho hoy? ¿Tienes esposa? ¿No te escucha? Y luego comienzo a olerlos por todo su cuello, y me doy cuenta que han trabajado todo el día, y entonces me prendo de una manera que pocas se imaginan, y comienzo a moverme como una puta en celo. Le acaricio el pelo, y lo tomo entre mis brazos mientras me monto de frente a él y pongo su cabeza en mi corazón. La explosión desde su pene en mi recto estalla. Lo abrazo con más fuerza porque sé que al otro día le espera otra joda de 12 horas, por siete días a la semana. Vuelvo a casa. Pongo el despertador a las 4:30 am, para bañarme a jicarazos porque hay que pagar las medicinas de mi abuela, la renta y sobre todo la luz. ∫


La Jalisciense, la cantina más tlalpense Ian Soriano

La Jalisciense está ubicada en la calle Plaza de la Constitución #6, en el corazón de Tlalpan.

Los atributos, la vibra y, más que eso, las características que dan auténtica personalidad a un sitio, son sus anécdotas, su transcurrir en el tiempo; es decir: su memoria y vida entre la comunidad. La Jalisciense es la cantina más longeva de la ciudad de México y en la alcaldía Tlalpan es un hallazgo histórico y cultural. No solo porque la apadrinaron el poeta y dramaturgo Renato Leduc y el pícaro escritor Armando Jiménez, sino porque desde 1870 este recinto se ha convertido en un íntimo refugio para la convivencia, celebración y para todo momento que tenga que ver con el ritual de las antiguas cantinas: comer y beber, hablar de negocios, festejar un cumpleaños, darse un respiro, mirar el partido de futbol con los compas por la TV, tener un romance bohemio o simplemente ir a refrescarse, a “ponerse en paz con el mundo”.

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Las cantinas contienen ese dialecto único que existe entre sus visitantes y ese lugar con puertas de madera, barra, música, botana e historias de triunfo y fracaso; de nostalgia y algarabía. Todo aquel habitante de Tlalpan que ha caminado las calles de esta pintoresca alcaldía, ha pasado por “La Jalis”. Muchos de sus padres, tíos, abuelos, visitaron aquella barra adornada por filas de botellas de diversos elíxires etílicos; rodeada por muros en los que están colgadas fotografías de escritores, artistas, políticos; además de notas periodísticas, cuadros, vitrinas, vitrales, pinturas, armas del tiempo de la Revolución y un sinfín de imágenes que a todo invitado lo hacen sentir como en una máquina del tiempo.

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Lo peculiar de “La Jalis” es que en sus inicios era parte de la sede delegacional; en ese entonces tenía fama de clandestina y así permaneció siendo el “cuartel general” o “la oficina” de miles de habitantes de la comunidad tlalpense. Fue en 1932 cuando las autoridades decidieron moverla de lugar y la cantina simplemente se reubicó al otro lado de la calle. Es así como “La Jalis” es ya una viejecilla que tiene en su memoria 149 años de vida; varias son las generaciones que han apoyado los codos en su barra; es de suponer que en sus mesas se hayan sentado las primeras mujeres con derecho de admisión en las cantinas; allí mismo se han sentado generaciones enteras de tlalpenses. Y hoy sigue siendo un espacio para hacer la fiesta desde el sur de la ciudad. ∫


Consejos no amorosos Señorita Obscena Señorita Obscena: Me da mucho gusto saludarla y espero pueda ayudarme con esta inquietud que tengo. Hace tiempo que vivo enamorada de una mujer. Se supone que las mujeres no deben gustarme, pero siento mucho deseo por esta persona, cosa que me confunde conmigo misma, ¡y no sé qué hacer! Ojalá pueda ayudarme con un consejo pequeño. Le manda saludos Penélope. Querida Penélope: Con ese nombre te han cargado de una herencia tremenda. Pues estás nombrada en una de las historias más importantes que el mundo ha conocido: La Odisea. En aquel libro, Penélope es una mujer que espera. No te contaré la historia que espero tú busques. Pero me parece importante mencionar uno de sus secretos. Penélope, todas las noches en su espera aterradora, teje y desteje lo hecho. Si bien yo solo he desenredado tu nombre, me parece que ahí vive el consejo. Todas estamos a la espera de algo; si bien no sabemos qué esperamos, tenemos un presentimiento milenario de ello. La paciencia es un arma importante para enfrentar este mundo, para hacerlo y deshacerlo, si no nos gusta. Es hora de comenzar a bordar el instinto que te está llamando, Penélope querida. Para todos aquellos lectores, les traigo un misterio que ojalá me ayuden a descifrar: Yo palabra Tú _________ Yo ciega Tú rojo Yo _________ Tú _________ Yo otra Tú el mismo Yo _________ Tú destino.

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Horóscopo poético Con Pita Amor

Aries

Tauro

¿Para qué acongojarse cuando todo tendrá que terminar? Es mejor olvidarse, No sentir, no pensar; Sencillamente ser, sin desear.

¿Amor? No: ¡Imaginación! Magia pura solamente; Un corazón impaciente, Y una inventada pasión.

Géminis

Cáncer

Cuán pequeño tiene que ser todo Para poder formar la eternidad. Sólo habiendo minúsculas porciones Se puede lo infinito realizar.

Casa redonda tenía De redonda soledad: El aire que la invadía Era redonda armonía De irrespirable ansiedad.

Leo

Virgo

No es humana la esencia de mi fuego: Amalgama de bien y podredumbre, a veces quema, pues irradia lumbre, que por candente cauteriza luego.

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Yo soy cóncava y convexa; Dos medios mundos a un tiempo: El turbio que muestro afuera, Y el mío que llevo dentro.


Libra

Escorpión

A la calle yo salía Y aunque techos no miraba, Al ser aquel recordaba, Y su recuerdo me hundía, Haciendo que su agonía En muerte se eternizara.

Eliminando, sí… eliminando, He de hallar, por mí misma, la verdad. Probando todo, pero caminando, al camino certero he de llegar.

Sagitario

Capricornio

Este amor que me tengo Es la fosa que yo me estoy cavando; Y con él nada obtengo… Por estarme adorando, Mi congoja se va multiplicando.

Son mis viejas raíces empolvadas la extraña clave de mi cautiverio; atada estoy al polvo y su misterio, llevo ajenas esencias ignoradas.

Acuario

Piscis

En mis poros están ya señaladas las cicatrices de un eterno imperio; el polvo en mí ha marcado su cauterio, soy víctima de culpas olvidadas.

Nada tengo que ver con lo que siento; Soy cómplice infeliz de algo más alto y en polvorienta forma me presiento.

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Directorio Dra. Claudia Sheinbaum Prado Jefa de Gobierno de la CDMX Dr. José Alfonso Suárez del Real y Aguilera Secretario de Cultura de la Ciudad de México Lic. Benjamín González Pérez Director General de Vinculación Cultural Comunitaria Jorge Mariano Mendoza Ramos Director de Desarrollo Cultural Comunitario Programa Social Promotores Culturales Ciudad de México 2019

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Lupita  

El listón de tu pelo

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