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Lucho Verdes

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Sueño de los Jabalíes

Opalina Cartonera


“Arbología V. Sueño de los Jabalíes” Lucho Verdes

Opalina Cartonera 2014 Edición a cargo de Jhon Bacanalés Diseño por Francisco To+ Impreso en Santiago de Chile por Opalina Cartonera Primera edición Contacto autor: luchoverdes@hotmail.com www.luchoverdes.cl Este libro se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercialSinDerivadas- 3.0 Unported Se permite la reproducción parcial o total de la obra sin fines de lucro y con autorización previa del autor


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Sueño de los Jabalíes


No tengo agua caliente en el calefont No tengo que escribir canciones de amor... Charly GarcĂ­a.


Sueño de los Jabalíes Llegué a la manifestación sin saber muy bien bajo qué circunstancias y porque motivos había decidido ir. Hace mucho tiempo que la gente ya no asiste a protestas ni marchas, por lo tanto había poquísimas personas presentes en la plaza. Existía en la atmósfera una nube de sopor estática, quieta, o mejor dicho pantanosa, que te embelesaba. Hubo una ceremonia política espantosa, un discurso mediático y sin sentido, sin sentido alguno, personas increpando, personas aplaudiendo, vitoreos, gritos de consignas exigiendo reivindicaciones sociales, murmullos, flashes, fotografías, silencio. Veía sangre, veía gente, muchedumbres transitando impávidas, y los jabalíes revolviéndose entre medio de la gente. Y la gente aglomerándose en torno a los jabalíes. El primer jabalí que apareció de la nada era embestido brutalmente por el segundo: gritos, graznidos, algunos pocos miraban, otros, la mayoría, no se despegaba ni de sus equipos celulares ni de sus iPhones, algunos de primera generación, otros de segunda mano, todos para el tercer mundo, ni de sus cuentas de facebook o twiter o wasap o lo que fuera, o lo que sea donde tenga uno que registrarse, Sueño de los Jabalíes/9


siquiera pudieron ser capaces de levantar la mirada, y continuaron marchando caóticos, laboriosos laburantes, diligentes, sin interrumpir por ningún motivo la sesión, ¡Session Expired! por ningún motivo, empuñando sus aparatos, encumbrándolos buscando desesperadamente el oxígeno vital en una barrita mas de señal, buscando desesperadamente ganarse la vida, buscando desesperadamente ganar, ganarles a todos los culiaos, your session has expired please login again, caminado erguidos, con la cabeza escondida, en trance, en blanco, en negro. En dirección hacia cualquier parte. Y los jabalíes lucha que te lucha.


Sueño del Hipopótamo Estoy en un lugar donde antes ya había estado, seguramente cuando niño, y que mi subconsciente hace sentir familiar. Estoy, tal vez no físicamente, tal vez metafísicamente, tal vez de forma inconsciente; pero de la forma que sea, definitivamente estoy en este sitio. Esto es indudable porque mis sentidos experimentan estímulos que reconozco pero que no logro determinar, ni definir, ni descifrar con exactitud. Veo, reconozco las calles donde veraneaba cuando chico en la playa de Quintero: los caminos suben y bajan, algunas calles son de tierra, otras van, vienen, se bifurcan a medio pavimentar, el color verde agua de la casita de madera donde nos pasábamos tardes enteras diseccionando alacranes que después encerrábamos en frasquitos de vidrio, el olor estático, la humedad inmóvil, y mi infancia entera estacionada en este sitio. Está la Eliana, mi abuela, junto al umbral de la puerta de madera que da al antejardín. Está mirando hacia la calle. Están todos los demás, supongo que mis hermanos y primos nacidos hasta entonces, el Lucho, mi abuelo, también está pero no lo veo, ni a mis hermanos ni primos tampoco, ni a mis padres que seguramente están preocupados por algo o por alguien, tal vez por mí, se que están pero no consigo verlos, ciertamente porque tampoco los busco, pero los adivino y me tranquiliza el hecho de saber que están, que existen, aunque no se manifiesten materialmente. Tampoco he visto el mar en ningún momento, pero lo respiro, lo intuyo, repitiéndose implícitamente, como subyugado por algún suceso terrible que pudiera venir a sacudirnos. Sueño de los Jabalíes/11


Estoy en un lugar donde antes ya había estado, tal vez cuando niño, pero no soy ese niño. Estoy plantado ahora con veinticinco años en el extremo de la cima de una de las callecitas viendo como todo este paisaje vívido permanece, pero que al mismo tiempo pareciera querer escurrirse, o desarmarse, o deshacerse, esfumarse sutilmente, como queriendo dejar de transcurrir en sí mismo y dentro de mi perpetuo deambular de repeticiones mentales y cavilaciones. Mientras observo, agobiado y enfermo, algo sucede. Un estruendo irrumpe, revienta la atmósfera, la Eliana grita muy asustada, todos gritan, pero solo veo a mi abuela. Me gritan a mí, me llaman pidiendo auxilio. Hay algunos autos estacionados que comienzan a moverse, comienzan a ser arrastrados por una especie de magnetismo que todo lo absorbe. Las callecitas se desarman, todo, absolutamente todo quiere ser devorado por ese terrible magnetismo, es como una gran avalancha o tsunami, pero no hay agua ni ripio, solo energía que absorbe y que tira y que centrifuga con descomunal fuerza. Desconozco cuál es el origen de esta gran trituradora que tampoco veo, cuál es el motivo de tamaña destrucción; lo único que logro dilucidar gracias a las señas de mi abuela y los demás, es que tras de mí, a mis espaldas, a mi lado, abajo, o en algunos de los rincones del lugar descansa un enorme hipopótamo, entonces, sin saber por qué razón, y sin que nadie me diga nada, le extirpo los dos ojos al gran hipopótamo, entierro mis uñas que son más largas de lo habitual y le destripo la cara sin asco. El olor es pútrido, y los órganos del animal están tibios y blandos, y viscosos. A pesar de todo el hipopótamo


no se defiende, sigue como dormido y según mi intuición esta es la única manera de detener el magnetismo, mis manos están empapadas de sangre, pero estoy en un lugar donde antes ya había estado, tal vez cuando niño, y eso me tranquiliza.

Sueño de los Jabalíes/13


La Segunda Mariposa

La segunda mariposa traía en sus alas y en el vértice de su vuelo ¡éste! mi desvelo espantoso. Un espasmo trascendente. Aleteando como de papel lustre difícil de domar la encerré en un frasco donde antes guardara religiones y me la tragué para que habitara mis pulmones. ¡mariposa perdida! si no tienes origen mucho menos rumbo ni destino, entonces ¿Para qué entregarte a los vientos? ¿Cómo poder deshacerte? ¿Hacia dónde liberarte? ¿Y Dónde la libertad que hoy miserablemente te abandona?


¡Quédate! prisionera dentro de mi pecho húmedo ¡y quiéreme en tu agonía como yo te quiero en la mía!. En todos mis estados hay asignado un instante proscrito para tu revoloteo inquebrantable, en todas mis profundidades hay enterrado un secreto detestable para tu muerte tranquila, en todas mis muertes hay reservado colores para tu último vuelo, que comienza siempre donde termina mi vida. Mariposa perdida de aturdidos encantos, ya se apagará tu semilla encerrada en este frasco y pronto no serás mas que un simple pañuelo capturado tendido sin ritmo y sin forma ni dibujos en el viento.

Sueño de los Jabalíes/15


VIII Entonces digo que sí Que santiago Padece de agusanamiento y mosquerío El día amaneció horrible y detestable de nuevo Y si Efectivamente Mas entrado el medio día/madurando la tarde Salió un poquito el sol El solcito Pero cualquier sol en Santiago Es asquerosamente caluroso y sopeado Un sol charcha

Santiaguino

Así también el invierno por ejemplo: Cualquier lluvia aquí en Santiago Es una lluvia maricona

El frío Reseco Como que te requema.


En Santiago padezco de un insomnio cabrón y desmedido En desmedro de mis noches mías Todas las veces de todos los días cuando tengo que dormir Me deshago desesperadamente en desvelo Padezco de santiago En Santiago.

Santiaguitis Santiaguitis santiaguina Santiaguitis santiaguina purulenta Santiaguisits santiaguina purulenta de mercado

Sabe que doctor: A veces Como que le tengo fobia a la vida O SACRUM CONVIVIUM CHRISTUS SUMITUR RECOLITUR MEMORIA PASSIONIS EJUS Todo Me sabe A Agusanamiento Y Mosquerío.

Sueño de los Jabalíes/17


Nubes Embobado por un buen rato mirando y mirando las nubes viéndolas volar y pasar revolviéndose como que se van dibujando de a poquitito y sin nombre Me gusta mirar y quedarme pegado con una por harto rato hasta que sola se desvanezca y ya nunca más exista en el cielo y después mirar otra y otra y otra y así hasta que también se desvanezca el día en la tarde para que se vaya juntando con las nubes. Y entonces entra la noche con su tinta como una bolsita de té oscureciendo el interior de una taza Y todo sucede alrededor mío con forma de caras y transeúntes y vidas vidas en sus propias vidas cada una con sus propios cuerpos y hábitos y costumbres


cada una con la suya propia cada cual con su cada una. Y pudiera parecerme todo una brutal y horrible tragedia cuando en realidad solo estoy dejando que se vayan las nubes.

SueĂąo de los JabalĂ­es/19


“Arbología V. Sueño de los Jabalíes” de Lucho Verdes se terminó de imprimir en el mes de febrero del 2014 en los talleres de editorial Opalina Cartonera www.opalinacartonera.blogspot.com

Arbología v sueño de los jabalíes (beta)  

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