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Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres

5ª Semana - SÁBADO 4 de abril de 2009

Se acercaba la Pascua...

Reflexión

Lectura del día

Hoy os invito a imaginar a Jesús en Efraín con sus discípulos, os invito a sumaros mentalmente al círculo de amigos y amigas de Jesús escuchando sus miedos y temores ante la amenaza ya palpable de su detención y ejecución por parte de los poderes políticos y religiosos de la época. Sus ganas de huir y abandonar la causa de Abba, la causa de los pobres, que lo había llevado a las circunstancias actuales. Sí, Jesús tenía miedo porque sabía lo que se estaba jugando, los malos tratos, las vejaciones, los insultos, la muerte.

Muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: “¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación”. Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: “Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera”. Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló profética-mente. Anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina, al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: “¿Que os parece? ¿No vendrá a la fiesta?” Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Pero Jerusalén estaba allí, la Pascua se acercaba y una posibilidad única para encararse contra aquellos que mantenían el sistema de corrupción y explotación del pueblo. Y a pesar del miedo, de las amenazas, de los consejos de sus amigos, Jesús subió a Jerusalén. ¿Por qué hoy nos sigue paralizando el miedo? El miedo a ser hombres y mujeres libres, capaces de decidir nuestro presente y nuestro futuro. Capaces de defender a los más vulnerables, capaces de jugárnosla. ¿No nos habremos acostumbrado a un cristianismo de baja intensidad, donde se valora más la práctica del culto que la práctica de la justicia? Suerte que alrededor nuestro vemos a gentes que viven sin estar diezmados por el miedo, gentes que han tomado las riendas de sus vidas y que han decido tomarse la vida en serio y tomarse la causa del Reino como una prioridad en su quehacer diario. No son héroes, ni semidioses, son hombres y mujeres como Jesús, como tú y como yo.

Jn 11, 45-57 78

Cuaresma 2009  

Materiales para la oración y la reflexión sobre la solidaridad en el tiempo de Cuaresma 2009

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