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Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres

5ª Semana - LUNES 30 de marzo de 2009

Tampoco yo te condeno... Lectura del día

Reflexión

Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, Señor». Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda y en adelante no peques más».

Como Jesús, los cristianos y por lo tanto la Iglesia, deberíamos caracterizarnos por ser siempre los que damos la última oportunidad, a pesar de que la persona que tengamos delante nos haya fallado repetidamente o incluso su actitud nos resulte incomprensible y hasta a veces indecente. Siempre hay una nueva oportunidad para todos y todas incluso para aquellos y aquellas que la sociedad considera «los más malos». Y si somos capaces de dar oportunidades a los demás, también deberíamos tratarnos igual a nosotros mismos y, a pesar de nuestras debilidades y faltas de coherencia, estar dispuestos a seguir caminado hacia la felicidad. ¿Por qué seguir con sentimientos de culpabilidad si sabemos que nuestro Dios, Padre y Madre, nos mira, nos quiere y no se cansa de darnos una nueva oportunidad? La misma oportunidad que, por opción irrenunciable, damos a nuestro mundo. A pesar de estar al límite del desastre medioambiental, a pesar de este indecente sistema que condena a la pobreza y a la muerte al 75% de la población mundial, a pesar…, seguimos luchando por construir un mundo mejor y necesario, desde nuestra convicción de que el futuro siempre será mucho mejor, sobre todo para aquellos y aquellas que ahora están en peores condiciones.

Jn 8, 1-11

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Cuaresma 2009  

Materiales para la oración y la reflexión sobre la solidaridad en el tiempo de Cuaresma 2009

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