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4ª Semana - MARTES 24 de marzo de 2009

No tengo a nadie ¿Quieres quedar sano?

Reflexión

Lectura del día San Juan nos revela la ternura del corazón de Jesús que busca, entre los numerosos enfermos, al que espera su curación desde hace 38 años. Le pregunta: «¿Quieres quedar sano?». El lema semanal nos ofrece parte de la respuesta: «Señor, no tengo a nadie.» Y sigue diciendo: «que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado.» Es una respuesta indirecta a la pregunta de Jesús, pero que releva la gran ilusión del tullido de ser curado. Y el Señor le dice: «Levántate, toma tu camilla, y echa a andar.» Cada uno de nosotros se puede reconocer en el tullido. Jesús nos dice también: «¿Quieres quedar sano?» Cualquiera que sea nuestra respuesta, el Señor nos invita a levantarnos y a andar, para ir al encuentro de las personas que «no tienen a nadie», incluso en los países del primer mundo donde vivimos. Basta pensar en los niños y niñas de la calle, en los ancianos y ancianas en los asilos, en los inmigrantes y también en la gente que vive solitaria… Hay muchos necesitados, pero empieza por uno, como Jesús. Es hora de actuar, de hacer el bien, sin juzgar, gratuitamente, sin importar la raza, la clase social, el país, la religión, si son o no son agradecidos… Es hora de la solidaridad. Es hora de acercarnos y ayudar mientras decimos: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar apoyado en mi mano...»

Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?» El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar». Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar... Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor». Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado. Jn 5, 1-3.5-16

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Cuaresma 2009  

Materiales para la oración y la reflexión sobre la solidaridad en el tiempo de Cuaresma 2009

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