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No tengo a nadie

4ª Semana - LUNES 23 de marzo de 2009

El hombre creyó...

Reflexión Esta historia evangélica nos habla de Jesús, un pobre padre y un hijo muy enfermo. Claramente vemos la preocupación del padre por su hijito. El padre ha oído hablar del poder de Jesús, sabe dónde encontrarle y va a buscarle. Se pone rápidamente en camino con el único objetivo de ser escuchado por Jesús, encontrar su misericordia y rogarle en su favor, llevando por único equipaje la esperanza de que Jesús acepte curar a su hijito. ¡Qué grande es el amor de este padre, y cuánta su fe! Él hace todo lo posible para que su hijito viva, hasta creer en lo imposible. ¡Que pase un milagro! Jesús escucha lo que este hombre ha venido a contarle, se compadece de él y de su familia, se asombra de su fe y siente el amor que el hombre siente por su hijito. Jesús se suma a este gran amor por el niño, y de esta forma se produce el milagro. Jesús hace que el amor y la fe sean la medicina que cure al niño, se produce el milagro, el hijo vive y la familia cree. Es tanto el amor de los padres y madres ¿Qué no harían por nosotros, por nuestra felicidad, nuestro bienestar, y qué menos para conservar nuestra vida? ¿Quién sería capaz de decir: «No tengo a nadie», teniendo un padre como éste?

Lectura del día Salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: «Un profeta no es estimado en su propia patria». Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: «Como no veáis signos y prodigios, no creéis». El funcionario insiste: «Señor, baja antes de que se muera mi niño». Jesús le contesta: «Anda, tu hijo está curado». El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: «Hoy a la una lo dejó la fiebre». El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: «Tu hijo está curado». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea. Jn 4, 43-54 54

Cuaresma 2009  

Materiales para la oración y la reflexión sobre la solidaridad en el tiempo de Cuaresma 2009

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