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Textos

Alex Nogués Otero Fotografías

Noemí López Marc Villalba

La cámara de escribir cuentos, fotos y mentiras


Titulo original: La cámara de escribir, fotos, cuentos y mentiras

Textos: Alex Nogués Otero Fotografias: Noemí López y Marc Villaba Diseño: Marc Villalba

Imagen para la portada: xxx xxx

ISBN: xxx-xx-xxx-xxxx-0 Impreso en Barcelona por xxxxx xxxxx

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus autores.

Contacto: xxxxxxxx@xxxx.xxx xxxxxxxx@xxxx.xxx xxxxxxxx@xxxx.xxx


A todo aquel que se deje atrapar por alguna de las páginas de este libro. A mis padres, por lo que fueron y por lo que son. A Annick, porque su nombre lo encierra todo.

Alex Nogués Otero

Amar la lectura, es amar la secuencia de imágenes que se generan en la mente al soñar las historias. Este libro es para los que necesitan palabras que expliquen e imágenes que les hagan soñar. Y también es para mi hermana, sdms, que con su amor a la lectura, se ha convertido en la guardiana del legado de nuestro padre.

Noemí López

A quien encuentra la magia en escribir con la luz y la palabra. A las dos mentes maquiavélicas en las que nació este proyecto y que me invitaron a formar parte de él. A mi pequeña-gran familia, del primero al último.

Marc Villalba


-La cámara de escribirFotos, cuentos y mentiras

Cuentos Alex Nogués Otero Fotografias Noemí López Marc Villalba


Sobredosis

Siempre supe que era un tipo disperso e indeciso. Pero aquello fue el colmo.

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Steinbeck, Roth, Houllebecq, Murakami, Safier, Safran Foer, Millás, Monzó, Steinbeck, Roth, Houllebecq, Murakami, Safier, Safran Foer, Millás, Monzó,Steinbeck, Roth, Houllebecq, Murakami, Safier, Safran Foer, Millás, Monzó, Steinbeck, Roth, Houllebecq, Murakami, Safier, Safran Foer, Millás, Monzó… La persiana de la librería ya estaba bajada. Se acercó el simpático librero que me había preguntado docenas de veces si podía ayudarme en algo. Me agarró fuertemente el brazo. Paré por fin de dar vueltas al expositor. - Estamos cerrando amigo. Coja cualquier libro. Se lo regalo – noté en su voz preocupación y hasta un punto de miedo. ¿Cuál? pensé y me deshice de él. Steinbeck, Roth, Houllebecq, Murakami, Safier, Safran Foer, Millás, Monzó, Steinbeck, Roth, Houllebecq, Murakami, Safier, Safran Foer, Millás, Monzó, Steinbeck, Roth, Houllebecq…

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Almendro Performance

Llegué a casa y todas las luces estaban apagadas. No había ni un ápice de luz, salvo la llama de una vela en la cómoda de la entrada. Su fulgor iluminaba una orden en forma de nota. Pulsa el interruptor. Pulsé el interruptor y un centenar de lucecitas blancas se encendieron en las paredes, en el techo, en el marco de la puerta... Las seguí y me condujeron a una nueva nota. 8

Desnúdate, ponte estas luces y después, abre la puerta. Me desnudé rápidamente. Saqué de la caja el ovillo de bombillas y me las repartí por el cuerpo de la manera más cómoda y decorativa posible. Reparé en mi imagen, reflejada en un espejo, y no pude evitar sonreír. Abrí la puerta y allí estaba ella, desnuda junto a la cama, iluminada como un árbol de Navidad. Hicimos el amor entre tintineos, con el calor creciente de las bombillitas lacerando nuestra piel como pequeñas cerillas. El orgasmo fue indescriptible. Entre gemidos y convulsiones ella lanzó un manotazo a la mesita y las luces empezaron a apagarse y encenderse al ritmo de una versión robótica de Jingle Bells. - Bienvenido a casa, mi amor – jadeó por fin sus primeras palabras. Por un momento pensé que aquella performance podría convertirse en un precioso anuncio de El Almendro…vueeelve, a casa vueéelve por Navidad... Supe que aquella versión galáctica del mundo era definitivamente mi hogar

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Déjà vu

Entre flashes eléctricos cegadores, mi cerebro me bombardeo con un millar de imágenes. Nuevas y antiguas al mismo tiempo, rescatadas de un pasado hundido en un abismo de la memoria. Yo había visto antes a esa chica. 12

Sabía su nombre. Conocía el sabor de sus labios. Se cruzaron nuestras miradas y noté que ella acababa de vivir la misma experiencia. Lo noté en sus pupilas, en sus cejas, en la caída de sus hombros. Unas pupilas en las que me había visto reflejado y me había perdido. Unas cejas que había recorrido con la yema de mis dedos. Unos hombros que había estrechado contra mí tantas veces... Estiré el brazo y la rocé justo antes de que el río humano que nos envolvía nos alejara inexorablemente.

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Después no hubo más flashes, solo la amarga sensación de que me habían desgarrado por dentro


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Filos de luz y de inocencia

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Un día más las sillas se habían refugiado contra la pared, amontonándose unas sobre otras. Temblaban cada vez más a medida que los filos de luz se aproximaban. Un día más la mujer de la limpieza entró en el cuarto y se maravilló de tanta amabilidad. Cada mañana, esa muestra anónima de ayuda desinteresada le devolvía la confianza en el género humano.

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Cuanta inocencia


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Dicen que los amos acaban pareciéndose a sus perros

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Era francés y le llamaban Bulldog. A él, no a su perro. Su perro se llamaba Alesenfants y estaba convencido de que era mucho más inteligente que él. Su amo, no él. Él no pensaba en esas tonterías. Él simplemente vivía el momento, devoraba la vida. El perro, no el amo. El amo devoraba comida. Casi a todas horas. Y en la playa con la vista perdida en el mar, no pensaba. No honraba a sus antepasados griegos. Simplemente se imaginaba un pollo asado con patatas y esperaba ver pasar alguna hembra. El amo, no el perro. Su correa era más larga. Su cerebro era más libre. Su atractivo era más irresistible. Hablo del perro, no del amo, aunque sobraba decirlo

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Nuevos cuentos de terror

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En un país no muy lejano había un castillo tenebroso, donde todo era del revés, pues el rey era el bufón y los bufones eran reyes. Reyes avariciosos y malvados que amasaban una inmensa fortuna por el simple placer de amasar. Y para amasar algo, como bien sabéis, se deben estrujar, apretar y chafar los ingredientes hasta que sean irreconocibles y digeribles. Los reyes-bufones tenían una larga lista de actos de los que se sentían muy orgullosos. Aquí tienes un extracto de la enciclopédica obra Memorias de los Excelsos Reyes-Bufones del Castillo de Banca que ha servido de inspiración a tantas y tantas generaciones: […] y las hambrunas de los reinos allende las fronteras se sucedieron y los reyes-bufones siguieron pidiendo más oro por su grano, pues las muertes de aquellas personas sencillas y ajenas no reblandecieron sus corazones ni aplacaron su sed de brillantes monedas […] […] los súbditos empezaron a vivir en la calle, pues los reyes-bufones instauraron unos precios abusivos de las tierras y el adobe. Las

casas se mantuvieron vacías pues los reyesbufones así lo preferían, si nada iban a sacar de lo contrario […] […] estallaron las armas fabricadas con la ayuda de su oro y hubo una gran devastación. En sus tronos, los reyes-bufones brindaron y se felicitaron. La muerte se traducía en odio y el odio llevaba al lado oscuro de los hombres, que no tardarían en pedir más y más armas…más y más monedas […] […] y comieron perdices y caviar y cochinillo… se lo comieron todo. Para seguir comiendo así, exigieron más dinero y ya las gentes no pudieron ni sanar las enfermedades de sus hijos y el futuro dejó de existir […] Todo eso sucede detrás de ese castillo. Aún hoy esperamos un príncipe azul que venga a acabar con este nefasto régimen. Quizás la respuesta es que ya está bien de tanta falsa nobleza. Quizás nos toque a nosotros escribir ahora los nuevos cuentos de terror

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Imágenes sin voz + Historias huérfanas 80

Proyecto La Cámara de Escribir De la energía que impulsó este libro surgieron historias que se quedaron ciegas e imágenes que no encontraron voz. Te invitamos a jugar a nuestro juego. Escribe relatos que te inspiren las imágenes sin voz. Dispara tu cámara y crea fotografías que ilustren las historias huérfanas. Si te convencen los resultados, no dudes en enviárnoslos a lacamaradeescribir@gmail.com y no olvides visitar el blog La Cámara de Escribir (lacamaradeescribir.wordpress.com), un espacio de intercambio creativo, el hijo no esperado pero no por ello menos querido de esta nuestra compañía.


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Arcana Oración El hechicero, altivo y orgulloso, sonrió y hasta en ese pequeño gesto sintió un inmenso poder. Lo había conseguido. Había construido un círculo de 6,66 pies de diámetro con cruces de madera de avellano y velas de grasa de ballena que desprendían una luz blanca casi cegadora. Había pronunciado las palabras de la Arcana Oración en el preciso instante que degollaba un macho cabrío enloquecido por los vapores de las plantas alucinógenas que quemaban en la escudilla ceremonial. 82

Y allí estaba, un demonio del averno, postrado en posición fetal, cubriéndose el rostro con las manos y sollozando como una mujerzuela. El hechicero estalló en risas. Sabía que poseía a ese demonio para ejecutar hasta el más ínfimo de sus deseos. El maquiavélico demonio sonreía en la oscuridad de su máscara de manos y llantos. Él había escrito la Arcana Oración y ya era hora de volver a comer carne fresca

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Tempestad En cuanto leyó la palabra tormenta, restalló un trueno y empezó a diluviar. Sobresaltada, cerró el libro de inmediato. Quién sabía que palabras le aguardaban

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Odio - No voy a dirigirte la palabra nunca más – le dijo con lágrimas en los ojos – Lo que has hecho es imperdonable. El asesino clavó los ojos en él. – No necesito tu perdón, Diego. Y el de ellos… jeje… ya no lo puedo conseguir.– Estallaron en risas al unísono. El asesino se limpió la sangre que moteaba su cara con la mano y arrastró las lágrimas de Diego con el gesto. Se alejó del espejo. Tenía la intención de apuñalarse por la espalda. Estaba harto de su compañía

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Absurdos cuotidianos I Antidepresivo infalible Vístete a lo I Want To Break Free. Prepárate un gran batido de chocolate, si puede ser en un vaso de base hexagonal, de aquellos que una mano normal no alcanza a envolver. Siéntate y tómatelo lentamente mientras abres una caja llena de mariposas adiestradas para revolotear unos segundos a tu alrededor. No falla. Adiós a la depresión.

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Nota: Si no te gusta el chocolate vístete entonces de Princesa Leia. ¡El chocolate es imprescindible!


pag. 6 Sobredosis

Índice

pag. 8 Almendro performance 7

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pag. 10 David Attenborough pag. 12 Déjà vu

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19

29

86

11

13

15

21

23

25

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33

35

pag. 14 Filos de luz y de inocencia pag. 16 Dicen que los amos acaban pareciéndose a sus perros pag. 18 Maniquí pag. 20 Feliz encuentro

pag. 28 Breve como todo pag. 30 Redención pag. 32 Histéresis pag. 34 Autoretrato autoestimado sin seises ni cuatros pag. 36 Crisis total pag. 38 Shock pag. 40 Siguiendo un camino pag. 42 Teletransportador

pag. 22 ¿El fin de Calamity?

pag. 44 Fractales, simbiontes y vida

pag. 24 Merdiana Road

pag. 46 Rotoscopia

pag. 26 Dilema

pag. 48 Roulote


pag. 50 Pérfido electrodoméstico o la perfidia de un amor pag. 52 Cirrostratos pag. 54 ¿Sueñan los árboles? pag. 56 Robot = Reebot pag. 58 Estéreo - Tipos pag. 60 Rainman pag. 62 Errante pag. 64 Encefalograma plano pag. 66 He-Man las prefiere rubias o las dos caras de la moneda (Parte primera)

pag. 68 Ningún hueso que romper o las dos caras de la moneda (Parte segunda) pag. 70 Nada es eterno

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pag. 72 Nuevos cuentos de terror pag. 74 Epilepsia conyugal pag. 76 Pop Up pag. 78 Un cuento chino pag. 80 Imágenes sin voz + Historias huérfanas pag. 88 Muchas grácias a: agradecimientos


Mentiras y nada más que mentiras. Fragmentos de realidad engullidos por cuatro ojos inquietos. Unas veces ciegos, otras hipermétropes. A menudo miopes, estrábicos o daltónicos. Puntos de vista digeridos por una cámara de fotos. Imágenes después absorbidas por un solo cerebro. Con sus obsesiones, sus errores y sus limitaciones. Ideas y emociones excretadas sobre las teclas de un ordenador. ¿Qué queda de todo esto? Este libro. Papel mojado. Mojado de mentiras.

La cámara de escribir

cuentos, fotos y otras mentiras

La Camara de escribir- extracto promocional  

Extracto promocional del libro de foto-cuentos La Camara de Escribir.

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