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AÑO XXIX Nº144 MARZO - ABRIL 2020 EDITA Obras Misionales Pontificias Director Nacional de OMP José María Calderón Dirección Rosa Lanoix Diseño y maquetación Antonio Aunés Colaboradores Justo Amado, Fuencisla del Amo, Alfonso Blas, M. Mar Cugat Viñes, Concha Fernández, Ana María Fernández, M. Teresa Fernández del Vado, Juan María González-Anleo, Alicia Muñoz, Quique, Dora Rivas, Paula Rivas, José Ignacio Rivarés, Rafael Santos, Francisco Solé, Juan Zabala. Fotografía: José Ramón Moreno, EFE, 123RF.com, JMJ Panamá, Cathopic, Archivo de OMP y Pixabay Depósito Legal:

M. 7103-1991 Imprime: : ARIAS MONTANO, S.A.

Para ponerte en contacto con nosotros: SUPERGESTO C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Si lo prefieres, llámanos al Tef: 91 590 27 80 También puedes hacernos llegar un e-mail: supergesto@omp.es y nuestra página web: www.revistasupergesto.es www.omp.es y www.domund.org Suscripciones Roberto Murga

suscripciones@omp.es

El próximo 3 de mayo, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas. Jesús vive y quiere a los jóvenes vivos. Por eso, sigue tocando sus corazones para que le sigan y sueñen con Él un mundo más justo. En los territorios de misión, son numerosos los jóvenes dispuestos a dar ese sí valiente de consagrarse a Dios y entregarse a una vida de servicio a los demás. Pero a veces no disponen de los medios necesarios para formarse. ¿Nos vamos a negar a ayudarles?

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EDITORIAL Jóvenes como nosotros

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REPORTAJE Tengamos la "fiesta" en casa

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PAÍS A PAÍS Sudán del Sur

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TÚ,¿QUÉ PIENSAS? Niños refugiados en Lesbos aseguran que se quieren morir

CARTA A UN JOVEN Empatía, desentrañando la esencia misma de una madurez que sí merece la pena conquistar

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COSAS QUE SE OYEN O SE LEEN

ENTREVISTA Telmo Aldaz de la Quadra Salcedo, director de España Rumbo al Sur

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NOMBRES PROPIOS

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HAGIOGRAFÍA Victoria de la Cruz García

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FIRMAS INVITADAS Xabier Camino Sáez "Jóvenes con raíces"

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DESDE LA MISIÓN Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas

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ANÉCDOTA Beethoven, inmortal... y despistado PÓSTER ASÍ VA EL MUNDO

JÓVENES MISIONEROS Primer #VeranoMisión de la Delegación de Misiones de Santiago de Compostela

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CON NUESTROS MISIONEROS Guillermo García MartínezArrarás (Grupo Jatari)

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ESTE MUNDO

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ESTÁ EN LOS LIBROS RELATO Un tesoro PARTICIPARON PIENSA Y JUEGA LA LLAMADA


S

eguro que todos lo hemos pensado muchas veces, y desde que éramos pequeños: "De mayor voy a ser...". Algunos lo tenemos más claro y otros "más oscuro", pero nuestros sueños van tomando forma. Poco a poco hemos ido descubriendo en nuestro interior un camino que parece trazado especialmente para cada uno, y que está hecho de nuestras cualidades, deseos e intereses, de nuestra admiración por alguna persona y por su labor, y de tantas otras pistas que nos han ido viniendo en medio de los acontecimientos de nuestra vida. Tenemos que prestar oído, porque Dios nos está hablando a través de todo eso. Otros muchos jóvenes, cerca y lejos de aquí, "ya lo han pillado", y algunos se han encontrado con una maravillosa sorpresa: que el Señor sigue llamando a personas corrientes y molientes, como cualquiera de nosotros, para consagrarse a Él –nunca mejor dicho– de un modo especial, a través de la entrega de la vida al servicio de los demás. Cuando alguien siente una atracción especial por una

dedicación, decimos que tiene "vocación" para eso, pero en estos casos es tan evidente y tan arrebatadora la llamada de Dios que hablamos de "las vocaciones", y lo entendemos. El día 3 de mayo celebramos la Jornada de Vocaciones Nativas, poniendo los ojos en esos jóvenes que han experimentado esa llamada al sacerdocio o a la vida religiosa en los territorios de misión. Jóvenes que necesitan de nuestro apoyo material, por sus especiales dificultades para contar con los medios indispensables para poder formarse convenientemente. Qué frustración querer con toda el alma entregarse a Dios y a los más necesitados, y no poder hacerlo por una cuestión económica que, si hubieran nacido en los países de nuestro entorno, no tendría por qué ser un escollo insalvable... Esta es la oportunidad de ofrecer nuestra aportación para que eso no ocurra. Pero esos jóvenes de "allí", y otros muchos de "aquí", antes que ese apoyo material –con toda la importancia que tiene– necesitan el apoyo de nuestra ora-

ción. Por eso es una gran cosa que ese mismo día celebremos, como si fueran dos caras de la misma moneda, la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Es el momento de que eche humo esa red donde los "me gusta" se convierten en "me importas" y en "pido por ti": porque te entiendo, porque me pongo en tu lugar, porque se pierde demasiado si tú no puedes seguir tu camino de entrega amorosa a Dios y a los otros. Para los que estamos descubriendo la fuerza de la misión o vibramos ya con ella, el 3 de mayo será un día especial. Porque no estaremos pensando en seres de otro planeta, sino en gente como nosotros, eso sí, con todo el colorido del mundo en cuanto a razas, culturas y lenguas. En jóvenes que descubrieron su vocación precisamente porque hubo otros jóvenes con vocación misionera –aunque hoy sean ya mayores por sus muchos años de entrega– que fueron a compartir con ellos la Buena Noticia que no les cabía en el cuerpo. Así que, vocaciones del mundo entero: ¡va por ustedes! Sg

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El avión de Supergesto vuela en esta ocasión a Sudán del Sur, el más joven de los países del mundo. E igualmente, uno de los más pobres. Una tierra de contrastes poblada por hasta sesenta grupos étnicos distintos que, hoy por hoy, solo anhelan una cosa: la paz. Abrochaos los cinturones, que la pista del aeropuerto internacional de Juba, la capital, ya se atisba en el horizonte.

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ienvenidos a Sudán del Sur, la benjamina de las naciones del planeta, un país "multiétnico, multicultural, multilingüístico, multirreligioso y multirracial", según dice su Constitución. Y también -esto no lo dice- un Estado fallido. El país, en efecto, nació como tal en 2011, después de que tras muchos años de lucha por la independencia de Sudán sus habitantes aprobaran en referéndum independizarse del vecino del norte. El problema es que los dolores de aquel parto han persistido hasta hoy en forma de una guerra civil cuyas cifras estremecen: decenas de miles de muertos, 2,3 millones de re4 SUPERGESTO

fugiados en los países vecinos, 1,9 millones de desplazados internos y casi 7 millones de personas cuya supervivencia depende hoy de la ayuda internacional. Pero, antes de nada, ubiquémonos bien. El país que hoy visitamos se encuentra en la parte central de África. Al norte limita con la citada Sudán; al sur con la República Democrática del Congo, Uganda y Kenia; al este con Etiopía; y al oeste con la República Centroafricana. Su parte septentrional es desértica, con el desierto de Libia en la parte occidental, y el de Nubia en la oriental. En la zona central y meridional, sin

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embargo, encontramos sabanas, humedales, montañas (la cordillera Marra, la meseta de Kordofan) y bosques. Las mayores alturas son el pico Kinyeti (3.187 metros), el Jabal Lotuke (2.795) y el Dongotona (2.623), todos ellos en la provincia de Equatoria Oriental, fronteriza con Uganda, Kenia y Etiopía. Y entre los ríos más importantes cabe citar al Nilo Blanco y al Sobat. En el sur, en los parques nacionales que hay en las zonas fronterizas con el Congo por un lado y con Etiopía por otro, hallamos una rica biodiversidad y abundante vida salvaje: búfalos, elefantes, jirafas, antílopes, leones, chimpancés, etc. El clima es tropical al norte, y ecuatorial en el sur. Las temperaturas medias son altas. En julio, el mes más fresco, oscilan entre los 20 y los 30 grados, mientras que en marzo, el más tórrido, las medias no bajan de 23 (las mínimas) y de 37 (las máximas).


Foto: ACNUR

Sudán del Sur tiene una superficie un poco mayor que la de España. En total, 619.745 kilómetros cuadrados, por los 505.944 de nuestro país. Pero, en lo que respecta a población, lo cuadruplicamos: 47 millones frente a solo 11,7. Esta última cifra, en cualquier caso, hay que cogerla con alfileres -otras fuentes la elevan a 13,2 millones-, pues no existe un censo actualizado y completamente fiable. Lo que no admite dudas, sin embargo, es que estamos en una nación de gente joven, porque al menos el 40% de la población tiene menos de 15

años. En Juba, la capital, viven poco más de medio millón de almas. Otras ciudades importantes son Malakal, Wau, Rumbek, Torit, Yambio, etc. No obstante, la inmensa mayoría de los sursudaneses (hasta un 80%) habitan en el campo y practican una agricultura de subsistencia. El país consta de diez Estados federales. Pobreza Sudán del Sur, como se ha dicho, es pobre de solemnidad. Millones de personas no tienen qué comer, más

allá de lo que les proporcionan las agencias humanitarias. Y la situación se va a agravar aún más después de que las inundaciones de los últimos meses hayan malogrado las cosechas. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que 5,5 millones de personas están pasando ya o van a pasar hambre en los próximos meses. Antes de las fuertes lluvias, las estadísticas decían que el 31% de los niños menores de cinco años estaban desnutridos; que el 40% de las casas no tiene acceso al agua potable; y que solo uno de cada cuatro adultos está alfabetizado. Los hombres allí solo pueden estudiar 3,4 años como media, y las mujeres, aún menos: poco más de un año. En todo el país hay escasamente 200 kilómetros de carreteras asfaltadas (casi todos en la autopista que une Juba con Uganda), los mismos, más o menos, que de vías férreas. Sin apenas comunicaciones, el comercio por tierra

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Sudán del Sur es un país pobre y necesita importar casi todo, pero se trata de un país rico en recursos naturales.

resulta muy caro, siendo la mejor opción la vía aérea. Juba, Malakal y Wau tienen aeropuertos con vuelos internacionales. Los de las otras ciudades son pequeños y sus pistas están sin asfaltar. Sudán del Sur es pobre y necesita importar casi todo, pero se trata de un país rico en recursos naturales, sobre todo en petróleo. En 2011, el año de la independencia, de allí se extraían las tres cuartas partes de la producción total de crudo de Sudán: cerca de medio millón de barriles diarios. Ahora sigue perforando, pero a un menor ritmo. Y para exportar el oro negro depende de los oleoductos que cruzan el vecino del norte. No es exagerado afirmar que hoy por hoy el país depende por completo del petróleo y de la ayuda internacional. El control de la riqueza petrolera es una de las causas que desencadenó la guerra civil dos años después de la independencia. El conflicto es, en esencia, de carácter económico (y a él no son ajenos las potencias internacionales), pero nada mejor que disfrazarlo de enfrentamiento étnico para hacer creer que lo que allí ocurre es una causa perdida, y que el país nunca levantará cabeza. Esta tierra es hogar de decenas de grupos étnicos –los más importantes: dinka, 6 SUPERGESTO

Foto: Comité Internacional Cruz Roja

murle, nuer, bari, kakwa, acholi, anuak, etc.– y azuzar odios y rivalidades es fácil. Hacer la paz, sin embargo, es casi una misión imposible. Mayoría cristiana El papa Francisco y el líder de la Comunión Anglicana Justin Welby se han empeñado en conseguir esa paz. Y no cesan de mediar para que el presidente Salva Kiir y su antaño lugarteniente Riek Machar conformen el gobierno de coalición que acabe con los

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enfrentamientos. Cuando ello ocurra –debería haber visto ya la luz en noviembre– ambos visitarán el país. Y es que Sudán del Sur es un país mayoritariamente cristiano. Si bien no hay estadísticas oficiales fiables, se calcula que en torno al 70% de sus habitantes creen en Jesucristo. La mayoría son católicos (un 36% más o menos), pero las Iglesias anglicana (20%) y protestante tienen también gran presencia. La Iglesia católica cuenta con una archidiócesis (Juba) y seis diócesis:


Malakal, Rumbek, Tombura-Yambio, Torit, Wau y Yei. Allí se da una situación curiosa. Sudán y Sudán del Sur conforman hoy una única Conferencia Episcopal, pero, sin embargo, cada país tiene un nuncio. Ello quiere decir que los dos obispos del norte (archidiócesis de Jartum y diócesis de El Obeid) siguen compartiendo trabajos pastorales con sus hermanos del sur, como antes de la partición, pero que cada país cuenta con un representante del Papa encargado de seguir el día a día de la Iglesia y de proveer las diócesis de pastores capaces. La diócesis de Tombura-Yambio, pastoreada por monseñor Edward Hiiboro Kussala, presidente de la Conferencia Episcopal, acaba de celebrar su primer sínodo diocesano, el primero también en el país. Fue preparado durante tres años y clausurado el 9 de diciembre en una ceremonia en la que fueron ordenados cinco nuevos sacerdotes. "No quiero una Iglesia clericalizada, en la que sea solo el obispo el que decide todo. Por eso lo convocamos. Y fue estupendo. Puedo decir que he llegado a conocer a mi diócesis gracias al Sínodo", afirma. Ahora que nos disponemos a celebrar una nueva Jornada por las Vocaciones Nativas hay que decir que en

Sudán del Sur y, gracias a Dios, las llamadas al sacerdocio son numerosísimas. Nos lo confirma también monseñor Hiiboro. "Tenemos muchísimos jóvenes que quieren ser sacerdotes y religiosas. En mi diócesis de Tombura-Yambio hay un número enorme. Y aunque ponemos muchas condiciones para poder ingresar en el seminario, seguimos recibiendo muchísimas solicitudes. Eso nos da esperanza y alegría para el futuro. Y, al mismo tiempo, se convierte para nosotros en un reto, en un desafío, porque tenemos que buscar un espacio para atenderlos, acomodarlos, darles educación adecuada, etc.". Además de los obispos, en el país anuncian el mensaje salvador de Jesucristo 182 sacerdotes diocesanos, 87 sacerdotes religiosos, 39 religiosos no sacerdotes, 231 religiosas y 2.756 catequistas. Entre el clero hay que citar a tres misioneros españoles: uno diocesano, una religiosa salesiana y un religioso comboniano. La Iglesia gestiona 14 hospitales, 44 dispensarios, 9 leproserías, 13 residencias para ancianos, enfermos crónicos y discapacitados, 7 orfanatos, 3 guarderías, 7 consultorios matrimoniales y un centro de educación especial. Sg JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

Ocurrió el 11 de abril de 2019 en el Vaticano. Los principales líderes políticos de Sudán del Sur habían accedido a participar en un retiro espiritual en Casa Santa Marta, la residencia del Papa, y a la conclusión del mismo fueron recibidos por Francisco. En un momento dado, el Pontífice se arrodilló ante ellos y les besó los pies. El presidente Salva Kiir y el vicepresidente electo (y archienemigo) Riek Machar se quedaron de piedra. No se esperaban este simbólico gesto de humillación de todo un Papa. Postrándose ante ellos, Francisco quiso implorarles, desde lo más hondo de su ser, la paz para su pueblo. Con ese gesto, que dio la vuelta al mundo, les pedía que dejaran a un lado sus disputas y diferencias y trabajaran por la reconciliación. La paz, les venía a decir, es el bien más preciado y no tiene precio. Y así como Jesús lavó los pies a sus discípulos para enseñarles la importancia de servir a los demás, así el Papa se rebajó para hacerles comprender lo que estaba en juego. Este gesto de Francisco estimuló la firma de un compromiso de paz (el pasado 15 de enero), entre el Gobierno y la Alianza de Movimientos de Oposición del Sudán Meridional (Ssoma), en Roma, en la Comunidad de Sant'Egidio.

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Q

"¿Sabes qué tiene en común una secuoya de 100 metros contigo?". Con esta provocadora pregunta comienza el vídeo de la campaña vocacional de Salesianos Santiago el Mayor. Una campaña que toma como referencia el sexto capítulo de la exhortación apostólica Christus vivit, del papa Francisco, que tiene por título "Jóvenes con raíces". El objetivo es ayudar a cada joven a caer en la cuenta de la necesidad de tener en su vida raíces profundas. Cuando están bien cuidadas y atendidas, nuestra vida está preparada para dar frutos abundantes, llegando a ser lo que estamos llamados a ser, desde la certeza que supone hacer propio el proyecto vocacional de vida que Dios ha soñado para cada uno de nosotros. Así lo explica Xabier Camino, sacerdote salesiano, natural de Cruces, Barakaldo (Bizkaia), coordinador de animación vocacional de Salesianos Santiago el Mayor. Xabier es licenciado en Filosofía por la Universidad de Deusto (2005) y en Teología por la Facultad de Teología de Granada (2009). Ha obtenido, también, el Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP) por la Universidad Complutense de Madrid (2006) y la Declaración Eclesiástica de Competencia Académica (DECA) por la Conferencia Episcopal Española (2009). En su ministerio pastoral ha sido profesor de Lengua y Literatura Española, Ética, Filosofía y Religión en varios colegios salesianos, así como coordinador de pastoral y director de centro juvenil en varias casas salesianas. Actualmente es miembro del Consejo Provincial de la Inspectoría Salesiana Santiago el Mayor, con sede en Madrid, así como coordinador inspectorial de Animación Vocacional, y de Animación Misionera y Voluntariado. 16 SUPERGESTO

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uerido amigo, querida amiga; a ti que lees Supergesto: Me invitan a saludarte con estas líneas. Me gustaría aprovecharlas para compartir contigo una reflexión que considero importante y que creo que también puede ser muy valiosa para ti. Me gustaría ayudarte a reflexionar y profundizar sobre tu vida. Ni más, ni menos. Porque hablar de vocación es hablar de la vida en toda su plenitud. He llegado al convencimiento de que solo exprimimos nuestra vida al máximo, cuando decidimos vivir aquello que estamos llamados a ser: nuestra vocación. Quizá en tu interior pueda resonar una y otra vez esta pregunta: «Y yo, ¿tengo vocación?». Te puedo decir con total seguridad que sí, que no lo dudes: ¡Dios también tiene un sueño de felicidad para ti! La vocación es un regalo personal que Dios nos hace a todos. Él nos llama a cada uno por nuestro nombre. No es un privilegio para unos "elegidos", sino que todos estamos llamados a ser felices, descubriendo y viviendo el sueño que Dios tiene para cada uno de nosotros, sus hijos. Además de un regalo, la vocación es también una responsabilidad que nos exige cuidar nuestra vida de fe, intensificar nuestros momentos de oración –personales y comunitarios–, cultivar la frecuencia y los tiempos que dedicamos a la celebración de los sacramentos –especialmente la Eucaristía y la Reconciliación–, afianzar nuestro compromiso por los demás... Como nos recuerda el papa Francisco, «la fe no es un refugio para gente pusilánime, sino que ensancha la vida. Hace descubrir una gran llamada, la vocación al amor, y asegura que este amor es digno de fe, que vale la pena ponerse en sus manos, porque está fundado en la fidelidad de Dios, más fuerte que todas nuestras debilidades» (Lumen fidei, 53). Para ayudarte a pensar en el don de tu vocación, el papa Francisco ha regalado a todos los jóvenes del mundo una preciosa carta titulada Christus vivit. Te animo a que la leas. Me atrevo a recomendarte el capítulo sexto, Jóvenes con raíces, en el que el Sucesor de Pedro se lamenta de que muchas veces se os proponga a los jóvenes «construir un futuro sin raíces, como si el mundo comenzara ahora»


(Christus vivit, 179). Su deseo, como el de cualquier persona de buena voluntad, es invitaros a cuidar vuestras raíces, ya que de ellas depende el fruto de vuestra vida. El Papa insiste: «Es imposible que alguien crezca si no tiene raíces fuertes». Nos lo dice a todos; te lo dice a ti. Es una invitación a que crezcas con raíces, a que las nutras para que se afiancen en suelo firme. Vendrán lluvias, granizos, heladas y amenazas que intenten destruir nuestras vidas... Por eso, necesitamos a nuestro lado personas que nos acompañen, que nos ayuden a crecer y madurar, porque solos no podemos hacer nada. Y, por supuesto, necesitamos a Dios, que nos quiere como somos, pero nos sueña mejores. Todos albergamos una semilla interior con potencial de convertirse en algo enorme. Es nuestra capacidad de dar fruto. Solo si somos capaces de desplegar todas nuestras capacidades, podremos encontrar el verdadero sentido de la vida, la felicidad a la que aspira todo ser humano: la alegría plena de la que nos habla el Evangelio. Nuestro proceso vital incluye momentos de arar, de regar, de abonar, de podar, situaciones de placer y de dolor. El fruto, necesariamente, debe germinar mediante procesos de amor. Estamos llamados a la acción, a vivir nuestra vocación y misión, a que el fruto producido sea perdurable. Y esta llamada se descubre a través de la oración, con la seguridad de que lo que pidamos al Padre se nos dará. El carácter vocacional de la vida supone descubrirnos como sarmientos unidos a la vid firmemente enraizada que es Cristo. Solo podremos fructificar si nos alimentamos de Él, si permitimos que acompañe nuestro crecimiento, si nos dejamos podar, si Él es nuestro único sostén y razón de existir. Pensando en los miles de jóvenes que llenan nuestras Casas, los Salesianos hemos querido profundizar en estas tres claves –las raíces, la llamada y el dar fruto– en la campaña vocacional que hemos

puesto en marcha. Entre los materiales que ofrecemos, y que puedes consultar en www.sersalesiano.com, encontrarás el vídeo que presenta la campaña Jóvenes con raíces. Pásate por la web o por YouTube para verlo. Seguro que te gusta. Aquí te dejo la trascripción del texto que te lanzan un grupo de jóvenes, educadores, profesores, animadores y salesianos. Ojalá pueda ayudarte a cuidar tus raíces, a sentir su llamada y a dar mucho fruto. ¿Sabes qué tiene en común una secuoya de 100 metros contigo? Pues precisamente lo que no se ve. Las raíces. Sí, has oído bien. Las raíces. Aunque estés bastante lejos de parecerte a un árbol, tú también tienes raíces. Y las raíces son el comienzo de algo muy grande. Algunas crecen en suelos profundos y estables, y son de acero y hormigón. Otras solo crecen en la tierra, siempre y cuando sea fértil. Y las nuestras crecen en nuestro entorno: en nuestra familia, en nuestro colegio, en nuestros amigos... y en nuestra fe. Igual que para los árboles, nuestras raíces son vitales para nuestra vida. Y, gracias a ellas, podemos crecer y llegar alto. Gracias a nuestras raíces, recibimos

la energía necesaria para dar lo mejor de nosotros. Podemos dar fruto, oxígeno y sombra a los demás, como hace la naturaleza. Y podemos ofrecer techo a otras personas, como hacen los edificios. Nuestras raíces nos ayudan a superar momentos de crisis, a vencer miedos, afrontando los retos de la vida con valentía. Nos sirven de guía en las decisiones. Y, sobre todo, nos ayudan a ser quienes estamos llamados a ser, descubriendo nuestra propia vocación. Pero para lograrlo nuestras raíces deben ser fuertes y profundas. Y para eso, hay que regarlas para que crezcan sin límites. Tus raíces, necesitan ser regadas con amor... El amor que nace de aprender de tus mayores. De escuchar a todos los que se preocupan por ti. El amor que nace de desarrollar tus talentos, de luchar por cambiar el mundo. Buscando la felicidad, haciendo felices a los demás. Y, sobre todo, del amor que nace de encender tu corazón e inspirar tu mente con la luz del Evangelio. Rezando. Escuchando su llamada. ¡Cuida tus raíces! XABIER CAMINO SÁEZ

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176 personas de 51 países diferen tes, viviendo bajo el mismo te cho, y con el mismo sentir. ¿Es eso posible? Son los sacerdotes de los países de misión, que son enviados a Roma a aprender en las mejores universidades ecle siásticas del mundo, y posterior mente regresan a sus Iglesias lo cales para extender lo aprendi do. Se forman en la Ciudad Eterna para tomar el relevo de los misioneros, y hacer crecer la Iglesia en sus propios países.

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En Roma viven juntos en el Colegio San Pedro, "un planeta en miniatura". Financiado por Obras Misionales Pontificias, es una clara apuesta por las vocaciones nativas como futuro de la Iglesia. Su rector, el misionero del Verbo Divino, Carlos del Valle, explica su sentido. ¿Qué es el Colegio San Pedro? ¿Pa ra qué sirve? El Colegio San Pedro es un lugar al que vienen sacerdotes jóvenes de los así llamados "países de misión". Están aquí para estudiar, normalmente tres años, y sacar títulos de licenciatura o doctorado, en diversas especialidades de la Teología o Ciencias Humanas. La mayoría se prepara para ser profesores en los seminarios de sus países.

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El Colegio está para ayudar y apoyar el desarrollo de las Iglesias jóvenes, ante todo en África y Asia. Uno de los grandes desafíos de la Iglesia hoy es la formación de sus sacerdotes. Por eso, el Colegio San Pedro es un lugar de dinamismo multiplicador a través de la formación. ¿Cuántos sacerdotes hay y de qué nacionalidades? Este año tenemos 176 sacerdotes, de 51 países. Un 60% son de África y el 40% de Asia, con algunos representantes de América Latina y Oceanía. Los grupos más grandes son de India, Nigeria, China, Indonesia... Hay sacerdotes de países menos significativos en número y extensión, pero no en dinamismo misionero: representantes de Kazajistán, Papúa Nueva Guinea, Su-


dán del Sur, Centroáfrica, Lesotho... En esta casa uno entiende eso de "llegar a los confines de la tierra". ¿Por qué es importante que los sacerdotes estudien en Roma? ¿No podrían hacerlo a distancia? Hoy se puede estudiar en muchas partes. Hay buenas universidades católicas en Kinsasa, Nairobi, Manila... También uno puede hacer estudios a distancia, on-line, encerrado en la propia soledad. Pero con nuestros sacerdotes no se trata solo de estudios, sino de formación. El ambiente romano ofrece oportunidades únicas. Aquí hacemos experiencia de la catolicidad de la Iglesia. ¿En qué parte del mundo se encuentra una casa para sacerdotes que albergue representantes de 51 países, con culturas tan diferentes? El nacionalismo cerrado hace daño, y hoy más que nunca, dada la inmigración y el revoltijo de culturas en todos nuestros contextos sociales. Un sacerdote hoy, humanamente sano y profundamente cristiano, debe ser formado en la interculturalidad. Y qué bueno que esa formación se pueda hacer desde la experiencia. ¿Los sacerdotes se quedan en Europa o regresan a sus países? Nos interesa mucho este asunto. Estamos formando sacerdotes para ayudar a que las Iglesias jóvenes se desarrollen. Es una inversión también financiera que hace Obras Misionales Pontificias (y sus bienhechores) en favor de las Iglesias de los

así llamados "países de misión". Si el sacerdote que ha sido formado en Roma se queda en Europa, eso significa que ayuda a la Iglesia europea, y no a la de su país. Nuestro trabajo en la formación de estos sacerdotes, y los medios económicos empleados, son para enriquecer las jóvenes Iglesias en otros continentes. ¿Qué tienen en común vocaciones de lugares tan alejados? En esta casa de rincones del mundo alejados, con tantas culturas, colores de piel, experiencias de vida tan diversas... cuando la madre de alguien muere, todo hijo llora; y ante el humor, todos ríen. Debajo de la piel, los seres humanos tenemos la misma humanidad. Las vocaciones de lugares tan diversos tienen siempre la roca de la misma fe, la misma motivación, aunque tengan expresiones religiosas y roles sociales diferentes. Sin distinción de culturas, nuestros jóvenes viven con entusiasmo su vocación; son alegres, disponibles, serviciales, respetuosos a las canas delos mayores, con ganas de aprender. En el Colegio vivimos la fraternidad entre nosotros y el servicio al pueblo de Dios, y en eso sintonizamos todos. Sg PAULA RIVAS

El próximo 3 de mayo, domingo del Buen Pastor, se celebran conjuntamente la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas, que convocan Obras Misionales Pontificias, la Conferencia Episcopal Española, la Conferencia Española de Re-

ligiosos y la Conferencia Española de Institutos Seculares. ¿Qué es una vocación nativa? Son las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras que hay que procurar que crezcan en los territorios de misión, y que no se pierdan por no disponer de los medios económicos necesarios para una formación adecuada. Un territorio de misión nunca dejará de serlo mientras no cuente con sus propias vocaciones; con sacerdotes, religiosos, religiosas y misioneros nativos que sean capaces de mantener la vida de fe de su gente. Por eso, esta Jornada nos anima a rezar por ellos, a pedirle al Señor por los que desean servir a sus propias Iglesias; y nos convoca a ayudarles económicamente para que puedan formarse y ver cumplido su sueño de ser sacerdotes, religiosos o religiosas. ¿Deseas tú colaborar con esta Jornada de Vocaciones Nativas, promovida por la Obra de San Pedro Apóstol? Si es así, puedes hacerlo y dar un donativo a través de la página web de OMP: www.omp.es/haz-un-donativo.

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"Estudié Medicina en Papúa Nueva Guinea. En mis estudios me impresionaba cada vez más la grandiosidad de la anatomía humana. Me preguntaba por el autor de esta obra maestra y empezó a morderme el gusanillo de la vocación. Trabajé como médico de urgencias, y no entendía por qué tenían que morir personas a pesar de los mejores cuidados médicos. Yo estaba encantado con mi profesión, lo que ganaba y el aprecio que la gente me tenía. Pero sentía en el corazón como un vacío en desierto, me faltaba algo. Sentía como una llamada a algo más que curar el cuerpo. Fue creciendo en mí el deseo de ser sacerdote para ocuparme también del espíritu. Como sacerdote y médico podría atender al ser humano total, en cuerpo y espíritu. Actualmente estoy en Roma haciendo la licenciatura en Teología

moral, con especialización en bioética. La bioética responde al deseo de mi doble profesión, sacerdote y médico. Enseñaré bioética en el seminario de mi diócesis, además del trabajo directo con los enfermos en el hospital diocesano. Mi obispo quiere formar un Comité Nacional de Bioética, para orientar el cuidado médico y la salud en las Islas Salomón. Podré orientar éticamente el trabajo de médicos y enfermeras

"Todo empezó cuando tenía 16 años. Como adolescente normal, también yo soñaba con ser médico para ayudar a la gente. En 1998 llegó un grupo de misioneros javerianos y restauraron la misión, la escuela, y la fe de los cristianos. Mi sueño de ser médico se fue disipando y comencé a sentir algo más. La presencia de los misioneros supuso para mí un cambio de horizonte. Con ellos fui madurando la idea de otro rumbo a mi vida: ser sacerdote. Como sacerdote dediqué mis primeros años a trabajar con jóvenes, animándolos también en su vocación. El obispo me ha mandado venir a Roma para estudiar Psicología. Quiere que sea capaz de ofrecer un trabajo más profesional a tantas personas que quieren vivir su vocación cristiana más plenamente. Cuando termine los estudios en Roma regresaré a mi diócesis para ser útil en la formación de seminaristas y de laicos".


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ste año es pródigo en aniversarios. Se celebran los centenarios de la muerte de Benito Pérez Galdós, por un lado, y del nacimiento de Miguel Delibes y de Mario Benedetti, por otro, escritores todos ellos de talla universal. Y también, los 250 años de la venida al mundo, en Bonn, el 16 de diciembre de 1770, del protagonista de nuestra anécdota de hoy: el genial Ludwig van Beethoven. Beethoven fue lo que hoy llamaríamos un "niño prodigio". Su padre, un cantor de la Corte tan aficionado a la escala musical como a la bebida, enseguida vio las dotes artísticas de su hijo y lo obligó a estudiar y a practicar desde la más tierna infancia. A los siete años ya le hizo actuar en público. Y en ese debut, para provocar más admiración, dijo que el crío era aún más joven, de modo que hasta que no consultó su partida bautismal muchos años después el futuro genio anduvo equivocado con respecto a su verdadera edad. La primera composición, en cualquier caso, la hizo con once años, recibiendo ya –faltaría más– grandes elogios. "Si continúa así, será, sin duda, el nuevo Mozart", dijeron las autoridades musicales del momento. Ante este, Mozart, su gran ídolo, tocó en Viena a los 17. En la capital austriaca también había tomado clases para su formación de otro grande la música: Haydn. El autor de la célebre Novena Sinfonía –cuyo Himno a la Alegría es hoy el himno de la Unión Europea– fue siempre una persona enfermiza. A lo largo de su vida tuvo el tifus, afecciones en la piel, hepatitis, reúma, cirrosis, pancreatitis crónica, depresión... Pero lo que más le dolió siempre, lo que más le hizo sufrir, lo que más alteró su ánimo, fue su célebre sordera, que empezó a sufrir a partir de los 27 años. ¿Puede haber algo más dramático para un músico que no poder oír sus propias composiciones? Los últimos

años de su vida (y murió con solo 56), los pasó prácticamente aislado. Como tantos otros grandes artistas, Beethoven fue una persona huraña, irascible y de trato difícil. "Prefiero mil veces a los árboles que a cualquier persona", aseguran que llegó a decir en cierta ocasión. Era el típico genio excéntrico y despistado, de aspecto desaliñado y pelo alborotado, que vive en su mundo, ajeno a todos y a todo. En su caso, su mundo era la música. De modo que no era extraño verlo por la calle tarareando a voz en grito –dado que no podía oírse bien– melodías que se le ocurrían y anotando sus hallazgos en un cuaderno. En cierta ocasión, la inspiración le llegó en uno de esos paseos, así que decidió detenerse y comer en un restaurante. La música que le llegaba a la mente lo tenía absorbido, invadía todo su ser... Sacó su libreta y se puso a componer allí mismo. Para él, en ese momento no había nadie a su alrededor, ni camareros ni comensales. Solo existían las notas musicales y la belleza de la creación musical que pugnaba por nacer. Pasó horas enfrascado en el trabajo, ajeno al mundo. Como la noche empezaba a caer decidió volver a casa, así que llamó al camarero y le pidió la cuenta. "Pero, señor –le respondió este, sorprendido–, si no ha pedido nada". Estaba tan enfrascado en su mundo que hasta se había olvidado de comer. Los genios, ya se sabe, son así. Sg JOSÉ IGNACIO RIVARÉS NÚM. 144, MARZO-ABRIL DE 2020

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cha es una prioridad para la misión. Para Unai, un joven de 20 años estudiante de Física en la Universidad de Santiago de Compostela, "una de las partes más importantes de nuestra misión era aprender, escuchar y conocer la vida de la gente, la situación en la que vivían su trabajo, sus estudios, sus inquietudes", algo tan bonito como duro. El #VeranoMisión de estos jóvenes consistió en realizar tareas educativas con niños y niñas hasta 17 años; ayudar en tareas de educación, alimentación e higiene, en algunas guarde-

David Álvarez es el delegado de Misiones de Santiago de Compostela y el responsable del grupo que realizó durante el mes de julio de 2019 un #VeranoMisión en Lima (Perú). Una experiencia con once jóvenes de distintas procedencias (aunque el núcleo surgió del colegio La Salle de Santiago) entre los que había dos seminaristas y algún ateo. Como dice David, "debemos escuchar y atender las inquietudes de los jóvenes e ir, poco a poco, danto sentido a sus pretensiones".

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a escucha es una actitud importante para este grupo. Su responsable la defiende diciendo que ante el joven que se plantea partir a la misión, el principal aspecto "es tener las puertas abiertas 34 SUPERGESTO

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con una actitud de escucha y comprensión" y "aprender a caminar lo más juntos posible". Pero no solo David, también los chicos que se embarcaron con él en la aventura misionera en Lima creen que la escu-

rías; pintar casas particulares y algún local de la parroquia; limpiar las casas de algunos pobres; dar desayunos calientes a los ancianos; catequesis, etc. Unai recuerda que "algunas de las viviendas de la gente que conocimos no sé ni cómo se mantenían en pie; otras estaban llenas hasta los topes de basura o con animales y niños conviviendo juntos... Ver dónde vivían esos niños y niñas con los que estábamos en el colegio, limpios, con un uniforme impoluto, y descubrir que vivían entre ba-


sura, igual sin luz o sin una toma de agua en casa… te marca y deja huella. Nunca podré olvidar que esos chicos y chicas con lo que convivíamos en el colegio regresaban allí todos los días, sin tener un sitio donde estudiar, dedicándose tal vez a las labores de casa, o yendo a trabajar con apenas 12 años... Es duro, muy duro, y no puedo ni quiero olvidarlo. La suerte que tenemos aquí no la podemos ni imaginar". Ya hace varios meses que Uxía volvió de Perú y todavía no ha asimilado todo lo que ha visto. "Fui allí con una imagen muy occidentalizada de cómo es el mundo en el vivo y ahora me estoy replanteando muchas cosas respecto a cómo es el estilo de vida que realmente quiero llevar. Soy una persona atea que ha convivido toda su vida con la religión cristiana. Ha sido interesante ver las diferen-

cias de cómo se vive en Latinoamérica la religión en comparación con España". Su falta de fe no le impide, no obstante, reconocer el mérito de los misioneros, que "dan su vida por los demás de esa forma". Callistus es un joven nigeriano que se está preparando en el Seminario de Santiago de Compostela para ser sacerdote y que ha formado parte de este grupo de jóvenes que realizaron su #VeranoMisión en Lima. Sus inquietudes misioneras comenzaron en su país de nacimiento, al conocer a los misioneros irlandeses e ingleses que evangelizaron Nigeria. Lo que más llamó su atención en Perú fue "la pobreza escandalosa en el mundo, tanto material como espiritual"; de Lima recuerda especialmente a "una familia

que vivía en una casita que se estaba cayendo y que estaba sujeta con tres palos rotos". Esta experiencia misionera ha fortalecido su fe y le ha animado aún más a entregar su vida "por Cristo, ayudando a nuestros hermanos" tanto cristianos como no creyentes. A estos jóvenes, la misión les ha abierto un poco más los ojos. Como dice Unai, ahora saben que su trabajo no va a cambiar

el mundo, "pero que alguien esté ahora un poco mejor de lo que estaba es suficiente". Sg ANA FERNÁNDEZ DORA RIVAS Delegación de Misiones de Santiago de Compostela C/ Azabachería 21 Teléfono: 981 58 14 70 15704 Santiago de Compostela misiones-ssantiago@omp.es

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