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AÑO XXVIII Nº141 SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2019

EDITA

Obras Misionales Pontificias

Director Nacional de OMP José María Calderón

Dirección Rosa Lanoix

Diseño y maquetación Antonio Aunés

Colaboradores

Justo Amado, Fuencisla del Amo, Alfonso Blas, M. Mar Cugat Viñes, Ana María Fernández, M. Teresa Fernández del Vado, Javier López Lozano, Coro Marín, Alicia Muñoz, Concha Fernández, Quique, Dora Rivas, Paula Rivas, Joan Sanmartí, José Ignacio Rivarés, Francisco Solé, Juan Zabala

Fotografía:

José Ramón Moreno, EFE, 123RF.com JMJ Panamá, Archivo de OMP y Cathopic

Depósito Legal: M. 7103-1991

Imprime: :

ARIAS MONTANO, S.A. Para ponerte en contacto con nosotros: SUPERGESTO C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Si lo prefieres, llámanos al Tef: 91 590 27 80 También puedes hacernos llegar un e-mail: supergesto@omp.es y nuestra página web: www.revistasupergesto.es www.omp.es y www.domund.org

Suscripciones Roberto Murga

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El Domund 2019 y el Mes Misionero Extraordinario ya están aquí. Ambas celebraciones nos recuerdan que, interpelados por el bautismo, todos los católicos estamos llamados a dar a conocer a Jesús. Nosotros, jóvenes, queremos responder con generosidad a este llamamiento que se nos lanza. Y ser como los misioneros, que, por amor a Jesús, entregan su vida a los más pobres y desfavorecidos, permaneciendo allí donde hay guerra, hambre, catástrofes naturales... Ellos son, para nosotros, el ejemplo a seguir.

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EDITORIAL

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PAÍS A PAÍS

Misión a tope

FIRMAS INVITADAS

Juan M. González-Anleo. Carta a un joven

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ESCAPARATE

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ANÉCDOTA

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EN RUTA HACIA...

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JÓVENES MISIONEROS

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DESDE LA MISIÓN

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ESTÁ EN LOS LIBROS RELATO

Sri Lanka, crisol de culturas

TÚ,¿QUÉ PIENSAS? "Hermanas de alquiler" para los "hikikomori"

Guillermo Esteban, Grilex. "A Dios le flipa el rap" Leonardo Da Vinci. El padre de dragones Mes Misionero Extraordinario

Mons. Giampietro Dal Toso, presidente de OMP. "¿Podría ser yo también un misionero?"

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DESDE LA MISIÓN

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PÓSTER

Domund 2019. "Bautizados y enviados"

ESTE MUNDO ASÍ VA EL MUNDO REPORTAJE Salvar el planeta

NOMBRES PROPIOS JÓVENES MISIONEROS ONG Sauce. Campamentos de verano en Battambang (Camboya) XVI Encuentro Misionero de Jóvenes de OMP. "Juntos somos misión"

Cada día un paso más

PARTICIPARON AYUDA MISIONEROS LA LLAMADA


S

e aproxima un tiempo en el que vamos a vivir la misión a tope, una gran oportunidad para sentir el compromiso misionero en vena. Con la llegada de octubre, se inicia, por un lado, el Mes Misionero Extraordinario al que nos ha convocado el papa Francisco, con el fin de despertar nuestra conciencia misionera e impulsar el anuncio de la Buena Nueva y su mensaje de justicia, libertad, amor y salvación por todos los rincones del mundo, especialmente donde más se necesita. Y, por otro, dentro de este especial octubre, aparece marcado en rojo, como fecha destacada, el día 20, en el que celebramos la Jornada Mundial de las Misiones, el popular DOMUND. Uno y otro acontecimiento, tan relacionados y hermanados, comparten lema: "Bautizados y enviados"; con el añadido, en el caso del Mes, de un enunciado a modo de estímulo y de constatación de una realidad: "la Iglesia de Cristo en misión en el mundo". Bautizados y enviados... Por el bautismo, el amor de Dios se instala en nuestro ADN como fuente de nuestro amor hacia los demás; y, aunque puede haber momentos en nuestra vida en los que incluso lo queramos rechazar, este jamás se nos negará, ya que se nos entrega incondicionalmente, como el

afecto de un padre o una madre. Esta realidad de hijos de Dios, es, como señala Francisco en el Mensaje escrito para la ocasión, "fuente de una vida nueva junto a tantos otros hermanos y hermanas"; una oportunidad "divina" que "no es un producto para vender", porque "gratuitamente hemos recibido este don y gratuitamente lo compartimos, sin excluir a nadie". Nadando a contracorriente de este mundo mercantilista e individualista por el que nos regimos, estamos "ante una riqueza para dar, para comunicar, para anunciar". Y a esta misión se nos envía. La tarea podrá parecer exigente, arriesgada, ejemplar, titánica... Máxime, cuando contemplamos y comprobamos la labor callada y de servicio que realizan esa galería de hombres y mujeres de talla excepcional que fue-

ron también enviados y que son nuestros misioneros. Pero aquí no valen escusas. "Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante". Y menos nosotros, los jóvenes, que somos el hoy y el mañana por construir. Así que no nos quedemos encerrados "en el propio yo", mirándonos el ombligo de nuestras necesidades y limitaciones, y salgamos de casa, de nuestra familia, patria e Iglesia local, sin miedo a emprender una opción misionera capaz de transformarlo todo, para hacer un mundo mejor, más acorde a como el Señor soñó para la humanidad. No olvidemos que "quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida", porque nacen de la Vida en abundancia que vino a traernos Jesús. Sg

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El avión de Supergesto aterriza en esta ocasión en Sri Lanka, la antigua Ceilán, una isla situada al sur de la India que es todo un crisol de etnias, religiones y culturas. Con poco más de 65.000 kilómetros cuadrados y 22,5 millones de habitantes, la paz social que reinaba en ella tras una guerra civil de casi treinta años se vio repentina y violentamente truncada hace unos meses con uno de los mayores atentados yihadistas de los últimos tiempos. Las bombas de la locura islamista causaron más de 250 muertos, la mayor parte cristianos que celebraban la Pascua del Señor.

E

l diccionario de la Real Academia Española dice que una "serendipia" es un hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual. Y añade que esta palabra deriva de Serendip. Lo que ya no dice la RAE es que Serendip o Serendib es el nombre que utilizaron los árabes para la isla que Supergesto visita hoy: Sri Lanka. Ni tampoco que esa palabra, Serendib, significa 4 SUPERGESTO

literalmente "isla de joyas". Sri Lanka, en efecto, siempre ha tenido merecida reputación de tierra pródiga en piedras preciosas y gemas. Muchos siglos antes que los árabes, los griegos -recuérdese que Alejandro Magno llegó hasta la India- la habían bautizado como "Taprobane"; y muchos siglos después los portugueses la llamaron "Ceilão", una denominación esta última que holandeses y británi-

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cos convirtieron luego en Ceilán y que estuvo en vigor hasta 1972, cuando el país recuperó el nombre nativo primigenio: Lanka, Sri Lanka. Es decir, "Lanka, la sagrada" o "la gloriosa". De sobrenombres o alias, también anda bien surtida. Unos la han llamado "la lágrima de la India", por la forma que tiene y por la posición que ocupa, a escasos 40 kilómetros al sur de esta; otros, en cambio, prefieren calificarla de "perla de Oriente", tal vez para describir las citadas riquezas; y están por último quienes la denominan "el paraíso sobre la tierra", aludiendo probablemente a esa bonita tradición islámica que asegura que, tras ser expulsado del paraíso terrenal, Adán halló acomodo en esta nación, permitiéndole las maravillas naturales que encontró allí sobrellevar mejor el divino castigo por su desobediencia.


norte en la que nace el río Mahaweli Ganga, el principal curso fluvial del país. Un país fascinante

Una de las principales montañas del país se llama, precisamente, Pico de Adán. Se trata de una cumbre de 2.243 metros cerca de cuya cima hay una cavidad que es venerada por los musulmanes -también por budistas e hindúes-, que ven en ella la primera huella dejada por el primero de los hombres, o sea, por Adán. El Sri Pada, el verdadero nombre del pico, es la cuarta altura del país, solo superada por el Pidurutalagala (2.524 metros), el Kirigalpotta (2.388) y el Totupola (2.359). Geográficamente hablando, en el país hay cuatro regiones bien diferenciadas. Una, montañosa, en el centro, donde se levanta la cadena Rakwana, que con una altitud media de 1.500 metros domina la mayor parte de la isla. La segunda, en el suroeste, es una prolongación de la anterior, con sierras de alturas inferiores a los mil metros. La tercera, en el este, es de llanura. Y la cuarta es una amplia y fértil meseta en el

Sri Lanka es un país fascinante, de gentes amables y hospitalarias, de maravillosas playas de arena blanca en las costas y exuberantes selvas en el interior, de numerosos parques naturales y de un patrimonio cultural riquísimo... Cuatro centros budistas antiquísimos, situados en la parte central de la isla (Anuradhapura, Polonnaruwa, Sigiriya y Dambulla), están declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Anuradhapura, con una antigüedad de más de dos mil años, es la ciudad más sagrada de toda la isla, cuna del budismo nacional. El país no es muy grande. Tiene poco más de 65.000 kilómetros cuadrados: 440 kilómetros de norte a sur, y 220 de este a oeste, la extensión de Andalucía poco más o menos. Pero en él viven 22,5 millones de personas, lo que supone una alta densidad, con 344 habitantes por kilómetro cuadrado. Colombo, la antigua capital, en la costa este, tiene 600.000 habitantes y es la sede de la presidencia y del gobierno, pero el poder legislativo y la capitalidad se hallan desde 1989 en la vecina Kotte (su nombre completo es un casi irrepetible Sri Jayawardenapura Kotte), de poco más de 100.000 almas. Otras ciudades im-

Anuradhapura es la ciudad más sagrada de Sri Lanka, lugar de peregrinación para cientos de miles de budistas de todo el mundo que acuden a ella a visitar el "árbol de la iluminación". Dicho árbol, de más de veinte siglos, es, según la tradición, "hijo" (surgido de un esqueje) del Bodh Gaya, bajo cuya sombra alcanzó la iluminación el príncipe Sidhartha Gautama (el Buda). A Anuradhapura fue a parar también en el siglo IV a. C. el "diente de Buda", robado de su emplazamiento original. Esta reliquia se convirtió con el tiempo en símbolo de soberanía, hasta el punto de que llegó a considerarse que aquel que la poseyera tenía el derecho de gobierno sobre la isla. Los portugueses, por ello, supuestamente la robaron y la quemaron. Al menos eso dijeron. Porque los cingaleses siempre lo negaron. Aseguraron que el diente destruido no era el original, sino uno falso. Hoy lo siguen venerando en el Templo del Diente de Buda en Kandy, la capital cultural de la isla.


Hasta el 70% de la población de Sri Lanka es budista.

El pasado mes de abril un comando yihadista atentó contra tres iglesias cristianas y cuatro hoteles, asesinando a más de 250 personas.

portantes son Dehiwala-Mount Lavinia (246.000, al sur de las anteriores), Moratuwa (207.000), Negombo (127.000) y Kandy (125.000), esta última la más bella de todas. El país está estructurado en nueve provincias -Central, Oriental, Central del Norte, Norte, Nororiental, Sabaragamuwa, Meridional, Uva y Occidental- y veinticinco distritos. Las regiones gozan de relativa autonomía. La isla está poblada desde hace mucho tiempo. Se cree que sus primeros habitantes, los veddahs (cazadores), llegaron a ella hace 18.000 años. Hoy apenas quedan miembros de estas tribus aborígenes. Étnicamente, el 67%70% de la población es cingalesa, el 15%-17% tamil y un 8% árabe. Hay también minorías de malayos, moros, asiáticos y los llamados burgersh, descendientes de los matrimonios entre los nativos y los colonizadores portugueses, holandeses y británicos. Actualmente, la srilanquesa es una sociedad que trata de curar las heridas de una larguísima guerra civil que enfrentó a cingaleses y tamiles. Se 6 SUPERGESTO

prolongó casi treinta años, desde 1983 a 2009, y culminó con el triunfo de los primeros. Ambos pueblos tienen su origen en la India, pero son muy distintos. Los primeros son budistas, mientras que los segundos, establecidos sobre todo en el norte, practican mayormente el hinduismo. Pese a que el conflicto terminó hace ya una década, el norte sigue estando hoy muy militarizado y cientos de miles de tamiles -cuyas tierras han sido ocupadas por el ejército- continúan sin poder regresar a sus casas desde la India, adonde huyeron, o se han convertido en desplazados internos en su propio país. El tamil sigue siendo un pueblo subyugado. No obstante, los dos grandes avatares que ha vivido Sri Lanka en los últimos tiempos no tienen que ver con la guerra, sino con los desastres naturales el primero, y con el terrorismo el segundo. En 2004, en efecto, el gran tsunami que azotó Indonesia y otros países del Índico -el que recrea la película Lo imposible, de Juan Antonio Bayona- dejó 30.000 muertos

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en Sri Lanka. Y el país quedó nuevamente conmocionado el pasado mes de abril, cuando un comando yihadista atentó el Domingo de Resurrección contra tres iglesias cristianas y cuatro hoteles, asesinando a más de 250 personas. Los templos atacados fueron la iglesia de San Sebastián en Negombo, el santuario de san Antonio en Colombo, y la iglesia de Sión (esta evangélica) en Batticaloa. Solo en la primera, la de Negombo, murieron más de cien personas. Población muy religiosa y hospitalaria Religiosamente hablando, como ya se ha dicho, Sri Lanka es un país mayoritariamente budista. Hasta el 70% de la población es budista. La segunda religión en importancia es el hinduismo, que es practicado por el 12,6% de la población, y la tercera el islam (9,7%). Los católicos representan aproximadamente el 7,4%. La fe cristiana, que llegó a la isla en el siglo XVI de la mano de los navegan-


tes portugueses, ha echado raíces, y el país cuenta hoy con más de un millón y medio de católicos que son espiritualmente atendidos por 21 obispos, 1.419 sacerdotes, 171 religiosos, 2.604 religiosas, 132 misioneros laicos y 14.735 catequistas. La Iglesia administra ocho hospitales, un dispensario, una leprosería, 51 residencias para ancianos y enfermos crónicos, 86 orfanatos, 252 guarderías y 540 escuelas de infantil, primaria y secundaria. El número de diócesis es de doce, y el país cuenta con un representante en el colegio de cardenales: el arzobispo de Colombo, monseñor Malcolm Ranjith. En Sri Lanka misionan actualmente solo cuatro españoles. Uno de ellos es la religiosa comboniana Beatriz Galán, de 35 años (puedes leer su testimonio en la página 19). Da clases de Geografía en un pueblo llamado Talawakelle, en la Provincia Central, en una zona de población tamil muy humilde que desciende de los esclavos que llevaron los británicos para que trabajaran las plantaciones de té. Galán, madrileña, nos explica que los misioneros son pocos entre otras cosas porque "el clero local es muy fuerte, con muchos sacerdotes, muchas religiosas y muchas vocaciones". Y que los cristianos srilankeses no son solo "cristianos de domingo", sino "cristianos de vida", es decir, seguidores de Jesús que tratan de que su existencia sea coherente con la fe que dicen profesar. "Toda la población es superreligiosa. Toda. La fe es algo inherente a ellos. Son gente de carácter tranquilo y muy amables. Gente sencilla, muy cordial con todo el mundo, amables en el trato y hospitalarios. El respeto que tienen por

Sri Lanka cuenta con una fauna riquísima, dado su tamaño. El país tiene catalogadas 125 especies de mamíferos, 245 de mariposas, 463 de aves, 96 de serpientes y más de 320 de peces tropicales. Los amantes de la naturaleza tienen en la isla un pequeño paraíso, pues pueden ir a avistar ballenas y delfines en el mar, ver desovar a las tortugas en las playas o encontrarse con leopardos, búfalos de agua, cocodrilos, monos o serpientes en los numerosos parques naturales, reservas, santuarios de aves y espacios protegidos, cuya extensión

los sacerdotes es alto. Tanto, que en los autobuses hay un especio reservado para los curas (y también para las religiosas) y si alguien va sentado en él y entra un sacerdote o una religiosa, lo levantan, así tenga ochenta años", explica. El monumento católico más venerado del país es la iglesia de Nuestra Señora de Madhu. Sri Lanka se independizó del Reino Unido el 4 de febrero de 1948. Sus habitantes gozan hoy de un relativo bienestar, con una economía en auge -el paro no alcanza el 5%- gracias sobre todo al turismo. La esperanza de vida es de 77,1 años, tres años menor que en España. En el país que di-

sobrepasa el 10% del territorio nacional. Con todo, el indiscutible rey de la fauna srilanquesa es el elefante. Durante siglos, al menos desde el siglo IV a.C. al XIX de nuestra era, estos animales fueron exportados a la India. Cientos de paquidermos se dan cita cada año, en los meses de agosto y septiembre, en el Parque Nacional de Minneriya. Se concentran durante semanas en las inmediaciones de un embalse para comer los brotes tiernos de hierba que nacen tras las retirada de las aguas. Un espectáculo grandioso.

ce tener mejor té del mundo, el deporte nacional por excelencia es el voleibol, aunque también gozan de gran aceptación popular el cricket y el fútbol. A nivel internacional, los deportistas srilankeses no han cosechado nunca grandes éxitos: solo dos medallas olímpicas en toda su historia, y ninguna de ellas de oro. Ahora bien, en cuanto a política sus ciudadanos fueron pioneros: en 1960 eligieron como primera ministra a Sirimavo Bandaranaike, la primera mujer que desempeñó un cargo así en todo el mundo. Sg JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

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El Mes Misionero Extraordinario (MME) ya está aquí. Para su celebración, en octubre, hemos estado preparándonos en Supergesto. Y ahora nos sentimos más misioneros, y estamos dispuestos a pasar a la acción. El lema del MME nos recuerda que, como bautizados, tenemos una misión: estamos llamados a llevar el Evangelio por el mundo. Por eso, no hay que quedarse sentados en el sofá. Vamos a proclamar nuestra fe sin miedo. Y vamos a reforzar nuestro apoyo a los misioneros, que se dejan la piel junto a los más desfavorecidos de la tierra llevándoles la esperanza del mensaje de Jesús. Ahora que llegamos al Mes Misionero Extraordinario y al Domund 2019, nos proponemos estar más cerca aún de ellos. Sabemos que necesitan de nuestra ayuda y colaboración para desarrollar su labor en medio de la pobreza, la guerra, la exclusión, las catástrofes naturales... Es más, también queremos ser como ellos. Porque una Iglesia en salida precisa de jóvenes que, interpelados por su bautismo, respondan con generosidad a la llamada de dar a conocer a Jesús. 14 SUPERGESTO

"Muchos misioneros, en el desempeño de su apostolado, han llegado, a ejemplo de los apóstoles, al más alto grado de perfección en el ejercicio de las virtudes; y no son pocos los que han confirmado con su sangre la fe y coronado con el martirio sus trabajos apostólicos". Maximum illud.

A

punto de comenzar el Sínodo de la Amazonía (6-27 de octubre), recordamos a Fray José Álvarez –al que los nativos de la Amazonía peruana llamaban Apaktone "papá anciano"–, considerado el mayor misionero dominico de las selvas peruanas del último siglo. Durante 53 años de apostolado dio voz a los indígenas y luchó contra la brutalidad de los caucheros. José Álvarez Fernández nació en Cuevas (Asturias) el 16 de mayo de 1890. Su vocación fue muy temprana. Ingresó en la orden de los dominicos y fue ordenado sacerdote el 26 de julio de 1916. En diciembre de ese mismo año embarcó con destino a Perú, donde llegó tras casi un mes de travesía. El vicariato apostólico de puerto Maldonado donde el padre José fue desti-

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nado, está situado en el sureste de Perú y abarca 150.000 kilómetros cuadrados de selva. A principios del siglo XX, eran los misioneros dominicos los encargados de evangelizar esta gigantesca región atravesada por los ríos Madre de Dios, Purús y Urubamba, los más grandes del continente. A pesar de que en el momento de su llegada a la zona la explotación del caucho había decaído, los conflictos surgidos como consecuencia de esta actividad seguían latentes. La esclavización, la explotación y la persecución que los nativos habían sufrido por parte de los caucheros, así como los continuos abusos a los que fueron sometidos, los habían vuelto agresivos y beligerantes creándose un clima de odio y desconfianza hacia el hombre blanco


que hacía peligroso internarse en sus territorios. Para propiciar el acercamiento, lo primero que hizo Fray José fue aprender su lengua. Después, corriendo grandes riesgos, se internó en la selva en búsqueda de los nativos. Una vez allí, logró contactar en primer lugar con la tribu huaraya, que le recibió sorprendida. Posteriormente, se encontró con las tribus toyeri e iñapari y, finalmente, poniendo en peligro su propia integridad física, llegó hasta los feroces mashcos. Consiguió ganarse la confianza de su líder al llamarle en su propia lengua Paijaja duen huamaambi (Paijaja, hermano mío), lo que le permitió pacificar a esa peligrosa tribu, obtener su amistad y evangelizarla. José Álvarez describía así sus impresiones ante el primer encuentro con los indígenas: "La menor idea de internarse en la selva era, si no utópico, sí considerado arriesgadísimo. Llegué hasta ellos y fue tal el asombro que les causó el verme a mí solo entre ellos hablándoles en su lengua que logré lo que nadie había soñado, calmar odios, allanar miles de dificultades e ir planeando las bases de pequeñas misiones". En todo su peregrinaje a través de la selva, unas veces a pie y otras en canoa, logró apaciguar los ánimos de las tribus amazónicas contra el hombre blanco y consiguió que le otorgaran su confianza y afecto. Esta labor no careció de riesgos. Se enfrentó a miles de peligros, pasó necesidades, estuvo a punto de morir varias veces y trabajó con ahínco para realizar su tarea evangelizadora. La prueba de que su labor no estaba exenta de grandes riesgos es que algunos de sus compañeros misioneros, como el H. Manuel García Marina, fue asesinado por el jefe huarayo Shajaó mientras ejercía su apostolado. Realizó cientos de expediciones por todos los ríos y afluentes del departamento de Madre de Dios. En una de esas expediciones por el río Colorado, acompañado de algunos indígenas de varias tribus, entre ellos dos mashcos, aparecieron de repente unos 150 amarakairis que los rodearon gritándoles amenaza-

doramente y obligándoles a despojarse de sus ropas. Parecía que lo iban a asesinar cuando uno de los mashcos que le acompañaba, situándose frente a los amarakairis, les gritó: "Él es mi Apaktone, mi papá anciano". Aquella palabra –que en ese momento parece casi mágica– les tranquiliza, lo que le permite al padre José hablarles calmándoles los ánimos y consiguiendo que, tras varias discusiones entre ellos, finalmente, la tribu le acepte. A partir de ese momento, será Apaktone el nombre con el que se le conocerá entre los indígenas amazónicos. José Álvarez "Apaktone" era un hombre culto, inteligente, afable, humilde, gran conversador, ordenado y meticuloso. Tenía un don para las lenguas. Dominaba el huarayo y escribió un diccionario enciclopedia y una historia del pueblo huarayo. Sin embargo, y a pesar de lo que se pudiera pensar, no estaba libre de miedos, miedos que vencía navegando en canoa a pesar de no saber nadar y peregrinando solo por los tupidos bosques y caudalosos ríos amazónicos día y noche, atravesando lóbregas sendas y quebradas, durmiendo en playas o bajo los árboles sin otra com-

FOTOS: SELVAS AMAZÓNICAS

pañía que su enorme fe y su espíritu de servicio a los nativos. Fray José Álvarez vivió durante más de medio siglo en las selvas vírgenes de Madre de Dios, escribiendo una página imborrable en la historia misionera de la Amazonía peruana. Se identificó con los indígenas olvidándose de sí mismo, habló sus idiomas y les sirvió con dedicación, compartiendo con ellos su vida y siendo un modelo de entrega a los más necesitados. Murió en Lima el 19 de octubre de 1970. La Santa Sede le nombró Siervo de Dios y en el año 2000 se inició su proceso de canonización. Sg CONCHA FERNÁNDEZ JUSTO AMADO


"Mientras los misioneros del Evangelio se fatigan en el cultivo de la viña del Señor, todos los fieles cristianos deben ayudarles con sus oraciones". Maximum illud. Además de la oración del Mes Misionero Extraordinario y del Domund, que publicamos en Supergesto 139 y que puedes encontrar también en nuestra web (www.omp.es/mes-misioneroextraordinario), ¿por qué no rezar el rosario misionero con tus amigos, tus compañeros o tu grupo para pedir por las misiones y los misioneros dispersos por el mundo? La oración es el alma y el fundamento de la misión de la Iglesia. Paulina María Jaricot, fundadora de la Obra Misional de la Propagación de la Fe -la responsable del Domund-, lo sabía. Y, por eso, quiso que se conociera y que se practicara por el mayor número de personas posibles para sostener la proclamación del Evangelio en los territorios de misión. De esta manera, puso en marcha, en 1826, la iniciativa del Rosario Viviente. La esperanza de Paulina era que el Rosario Viviente uniera a las personas, en todo el mundo, en una oración ferviente por la misión de la Iglesia. Su iniciativa tuvo mucho éxito y, hoy en día, el Rosario Viviente aún se practica en numerosas partes del mundo. Si quieres conocer los detalles del Rosario Viviente y rezarlo con tus amigos y compañeros, puedes hacerlo en la página web del Mes Misionero Extraordinario: (www.october2019.va/es/rosario-missionario-ottobre-2019.html).

"Cuantos contribuyan, en la medida de sus posibilidades, a llevar la luz de la fe, principalmente ayudando a la obra de los misioneros, habrán cumplido su deber en cuestión tan importante y habrán agradecido a Dios de la manera más delicada el beneficio de la fe". Maximum illud.

L

os misioneros cambian la vida de muchas personas. Y nosotros podemos ayudarles a que sigan desarrollando su labor. Tu donativo es, por este motivo, importante. 1.114 territorios de misión (tres más que el año pasado) dependen de las ayudas del Domund. La Jornada Mundial de las Misiones (el Domund) se celebra en todo el mundo. 120 países organizan sus colectas y las ponen a disposición del Santo Padre que pasan a formar parte del Fondo Universal de Solidaridad de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. En 2019, y gracias a la generosidad de los fieles de todo el mundo en 2018, el Fondo Universal de Solidaridad va distribuir en ayudas 96.736.118,50 euros; de los que 13.300.556,97 euros han sido aportados por España.

La Asamblea General de OMP, por encargo del Papa, estudia las necesidades y distribuye las ayudas. Gran parte de las aportaciones sostienen las necesidades ordinarias de los territorios de misión, aunque también se apoyan proyectos extraordinarios para llevar adelante la evangelización y la promoción humana. Las actividades de los misioneros van desde dirigir una escuela, gestionar un hospital o dar cursos de costura, hasta cualquier otra tarea que permita a las poblaciones más empobrecidas vivir con más dignidad. ¿Quieres tú colaborar con el Domund? Puedes hacerlo de varias maneras: entra en www.omp.es y pincha en "haz un donativo"; llama al teléfono 91 590 27 80; o envía un SMS con las palabras "AYUDA MISIONEROS" al 28099 (OMP recibirá el importe íntegro del SMS: 1,20 euros).


"Urge la necesidad de cubrir los huecos que abre la extremada falta de misioneros". Maximum illud.

M

e llamo Beatriz, tengo 35 años, y soy madrileña y misionera comboniana. Desde hace dos años, vivo en Talawakelle, un precioso pueblo rodeado de montañas y plantaciones de té, en el corazón de Sri Lanka. Comparto la vida con tres hermanas más: Ania, de Polonia; Libanos, de Eritrea; y Amira, de Egipto. Bueno, con ellas, y con más de 600 chavales y chavalas, 25 profes y más de 1.000 familias cristianas, porque trabajamos y vivimos en la Misión de St. Patrick, donde está la parroquia, el cole y nuestra casa. No necesito explicaros mucho sobre Sri Lanka. Tristemente, el país se ha hecho famoso en los últimos meses. Antes del Domingo de Pascua, éramos conocidos por ser uno de los países más bellos y tranquilos del mundo, donde playas infinitas, verdes montañas y la simpatía y acogida de la población local alegraba el corazón de todo el que venía a visitarnos. Ahora, las playas, las montañas y la acogida siguen, pero casi no hay turistas

y las sonrisas naturales de los srilankeses se han apagado un poco. A mí los atentados me pillaron "fuera de juego". Estaba de paso en España, para visitar a mi familia, porque iba a Roma a un curso de diálogo interreligioso. Cuando escuché la noticia por la radio, no me lo podía creer: tres atentados en iglesias de Sri Lanka y otros cuatro, en aquel momento hoteles. En Sri Lanka, ¡imposible! Rápidamente intenté contactar con mis hermanas y me costó un montón. Al principio, las redes estaban cortadas. Cuando al final del día logramos hablar, me dijeron que estaban bien. En nuestra zona, a unos 100 km de Colombo, no había pasado nada, pero la gente estaba destrozada y muy asustada. Yo regresé el 5 de mayo. El colegio tenía que haber empezado el 22 de abril, después de las vacaciones del segundo trimestre, pero, con semejante situación, no comenzó hasta el 8 de mayo. Las primeras semanas vinieron muy pocos alumnos, menos de la mitad. Los padres

estaban asustados, más siendo un colegio cristiano. Tuvimos que aparcar las Matemáticas, el Inglés y la Geografía, para hablar de lo sucedido. Nos vino bien poner palabras a los sentimientos; explicar cómo lo había vivido cada uno; identificar los miedos, la desconfianza hacia la comunidad musulmana, que antes no estaba y ahora tenemos que ver cómo nos la quitamos. Kevinston, uno de los chicos, me decía: "Sister, I am ready to die", vamos que con 13 años, estaba listo para morir. Yo me quedé en silencio unos segundos, digiriendo la frase y la realidad que planteaba. No es común hablar del martirio, menos a un grupo de alumnos como los míos, adolescentes y donde la mitad son hindúes y la otra mitad cristianos. Pero su afirmación nos dio para mucho. Pasamos el resto de la hora hablando del sentido de nuestras vidas, de vivirlas por algo o alguien que valga la pena. Hablamos de la importancia de la paz, del perdón y del diálogo, del no responder a la

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violencia con violencia, y hablamos también de personas que, perteneciendo a distintas religiones, han sabido cómo entregar sus vidas por amor. Esa tarde visitamos también a C. Jerome y a Edwin, dos de nuestros alumnos. Su madre trabaja en Colombo, aunque ellos viven aquí con sus abuelos. El Domingo de Pascua estaban en la Iglesia de St. Anthony, donde explotó una de las bombas. Había tanta gente y son tan "movidos" que se quedaron fuera de la iglesia y eso les salvó la vida. Tienen algunas heridas, nada grave, pero el miedo... Va a ser difícil sacárselo de encima. Yo descubrí mi vocación en una periferia de América Latina, durante una experiencia misionera de verano. La pobreza material en la que vivía aquella gente y cómo hablaban me cambió la vida. No podía soportar ser testigo de aquella injusticia, sin hacer nada y no podía quedarme en paz sabiendo que había gente 18 SUPERGESTO

sufriendo sin experimentar el cariño y la ternura de Dios. Por "culpa" de aquel verano misionero, ahora estoy aquí. Dios tiene un plan para cada uno y por muy torcidos que parezcan nuestros renglones, al final Él termina escribiendo algo bonito. Estando en España, una de mis amigas me preguntó: "Bea, ¿no quieres cambiar de país después de lo que ha sucedido, no tienes miedo?". Le respondí con un no rotundo. Sri Lanka es mi primera misión. El pueblo tamil, el grupo étnico minoritario con el que vivo, me ha acogido y me está enseñando a ser misionera. Me ha hecho pasar de maestra a alumna, para aprender a balbucear su lengua y descubrir su riquísima cultura. Me ha hecho desnudarme, de prejuicios, ideas preconcebidas y fórmulas "absolutas y eficaces de hacer las cosas". Y me ha ayudado a abrir, las puertas y ventanas de mis ojos, de mi entendimiento, de mi corazón, hasta de mi experiencia de Dios... Porque aquí voy descubriendo cada día, que Él ya estaba antes de que llegáramos nosotras y de que está, en una forma que muchas veces no alcanzo a comprender, también en medio de mis vecinos budistas, hindúes y musulmanes. Ayer, Amira, una de mis hermanas que llegó a nuestra comunidad en enero, de-

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cía: "Ahora siento que haber vivido esto me hace más de aquí, siento que este es mi pueblo y que yo soy parte de ellos". Y es verdad. La vocación misionera nos pone en salida, de nosotras mismas, de nuestras familias, de nuestros países. Pero no nos deja vacías. Dios nos prepara una tierra nueva para ser pequeñas semillas del Reino. No sé si soy capaz de afirmar como Kevinston: "Estoy lista para morir", lo que sí puedo decir es que la VIDA y la LIBERTAD que he encontrado en Jesús de Nazaret es la razón de mi vida: de mi ser mujer consagrada para la misión, hermana y compañera en los sufrimientos y las alegrías de este pueblo srilankés donde Dios "me ha plantado". Cada día me doy más cuenta de lo necesitado que está nuestro mundo, en el que parece que sobra de todo. Necesita personas muy humanas y muy de Dios. Gente sencilla, alegre, sociable, imperfecta... que viva con pasión, que llene el mundo de ternura, de perdón, de diálogo, que crean y creen paz, que sepan curar heridas y calmar los miedos; que hagan muchas preguntas y piensen, estudien, aprendan... Gente que anuncie y denuncie; que ame mucho, mucho, mucho. Gente que cuide a la Madre Tierra; que luche por la justicia, que escuchen, arriesguen, se la jueguen... Gente que crean en Dios y en la humanidad y vivan y amen como hizo Él, ¡hasta el extremo! Nos toca hacer algo, ¿no crees? Sg BEATRIZ GALÁN DOMINGO Misionera Comboniana en Sri Lanka


Con motivo del Mes Misionero Extraordinario (MME), el pasado mes de mayo tuvimos la oportunidad de entrevistar al presidente de las OMP, Mons. Giampietro Dal Toso. En la entrevista, que podéis ver y escuchar en el canal de YouTube de OMP, charlamos también con él acerca de los jóvenes de cara a la Jornada del Domund, y de qué respuesta espera para el 20 de octubre.

¿Cómo pueden los jóvenes contri- mos animarlos a ser cada vez más apóstoles entre sus coetáneos. Da miebuir a la Jornada del Domund? Antes que nada, quiero decir que vale para los jóvenes lo que vale para cualquier cristiano, porque los jóvenes son parte integrante del Pueblo de Dios. En lo que respecta específicamente a los jóvenes, creo que la jornada misionera puede ser una ocasión para que cada joven se plantee la pregunta: "¿Dónde me quiere el Señor? ¿Podría ser yo también un misionero?". Hacerse esta pregunta es la contribución más bella que puede hacer un joven. Después, ciertamente, hay muchas maneras concretas de implicarles y no nos debe faltar el valor para hacerles propuestas en este sentido. Los jóvenes suelen ser generosos y disponibles cuando encuentran a personas auténticas que los animan. Y creo que debe-

do el vacío cultural y espiritual que el mundo ofrece a los jóvenes, en parte por culpa nuestra: tenemos que ayudarles a llenar ese vacío con un encuentro personal con Jesús, y creo que los jóvenes, que conocen mejor el lenguaje de sus coetáneos, pueden ser un instrumento importante para favorecer este encuentro.

Este año, con el MME, llevamos varios meses hablando de la labor de los misioneros en los territorios de misión. ¿Cree que eso puede ayudar a que las personas sean más generosas de cara a la Jornada del Domund? El Papa ha convocado el Mes Misionero Extraordinario para despertar nuestra conciencia misionera. Esta es la intención. Entonces, podemos pre-

guntarnos qué implica la conciencia misionera. En primer lugar, implica la responsabilidad de cada bautizado de ser testigo de la fe. Por esto, el tema del mes extraordinario es "Bautizados y enviados. La Iglesia de Cristo en misión por el mundo". Por ello, el primer objetivo es profundizar en la fe para ser testigos de ella. En la conciencia misionera se incluye también la oración por las misiones, elemento igualmente esencial, ya que el Espíritu Santo es el alma de la Iglesia y, por lo tanto, también de la actividad misionera. Creo que también es parte de la conciencia misionera el apoyo económico a la misión, pues toda alma necesita un cuerpo. Por este motivo, Pío XI quiso instituir la jornada misionera mundial y su respectiva colecta, para dar a todos la posibilidad de contribuir a la misión de la Iglesia, también económicamente. Sg JAVIER LÓPEZ LOZANO

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des, que salgamos de nuestra zona de confort y nos demos a los demás. El ejemplo más claro lo tenemos en nuestros misioneros, en ese trabajo que hacen día a día entregados al amor de Cristo. Suele pasar que los medios de comunicación solo se hacen eco de su labor cuando una tragedia golpea sus vidas, como ha sido este año el caso de Antonio César Fernández y Fernando Hernández (asesinados en Burkina Faso), o Inés Nieves Sancho (en la República Centroafricana).

Este año tenemos doble celebración en octubre. Por un lado, el Mes Misionero Extraordinario (MME), convocado por el papa Francisco para conmemorar el centenario de la carta apostólica Maximun illud del papa Benedicto XV. Y, por otro, el 20 de octubre, el Domund, cuya colecta enviamos a los territorios de misión para que los misioneros puedan llevar a buen término su labor. El lema de esta Jornada Mundial de las Misiones es: "Bautizados y enviados", en línea con el MME. Una frase que nos recuerda la gracia del bautismo y la necesidad de compartir y comunicar la fe sin excluir a nadie.

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l papa Francisco nos invita a ser valientes y comunicar el Evangelio. Estamos acostumbrados en las redes sociales a compartir sin ningún pudor todo lo que hacemos en cada momento con nuestros amigos, familiares, compañeros... Pero, como nos recuerda el papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2019, como católicos tenemos "una riqueza para dar, para comunicar, para anunciar; este es el sentido de la misión". El Pontífice explica que, como recuerda el lema del Domund, “Bautizados y enviados”, hay que "volver a encontrar el sentido misionero de nuestra adhesión de fe a Jesucristo" porque esa fe la hemos "recibido gratuitamente como un don en el bautismo y gratuitamente debemos compartirla, sin excluir a nadie”. El papa Francisco nos pide que rompamos con nuestras comodida-

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Por este motivo, desde OMP, este año hemos querido dar a conocer la labor de nuestros misioneros a través de una "cadena de bondades" donde contamos el trabajo realizado por ellos en los territorios de misión. También, a propósito del Mes Misionero Extraordinario, hemos lanzado una canción (rap), con la colaboración de Grilex y NFTW, que esperamos que sea un éxito entre vosotros los jóvenes. Un ejemplo de la ayuda del Domund El misionero español Jesús María Aristín, administrador apostólico de Yurimaguas (Perú), asegura que "la situación económica de nuestra Iglesia diocesana es muy crítica" y el "90% de las donaciones que recibimos es de los organismos de la Iglesia". Mons. Aristín tiene claro que “sin estas ayu-


das tendríamos que marcharnos a nuestra casa" y "tendríamos que dejar de ayudar en la catequesis, en la formación, en los colegios, en las escuelas, en los dispensarios médicos, en la tarea evangelizadora...". Por este motivo es tan necesaria esta jornada del Domund, que "nos hace sentir que nuestra Iglesia es católica (universal) y que la comunión y la solidaridad entre las Iglesias y las comunidades es algo esencial de nuestra fe", señala Mons. Aristín, que continúa agradeciendo la ayuda a "los católicos europeos por sus aportaciones generosas". Gracias a las ayudas del Domund se ha podido construir la Casa Misional para los misioneros y misioneras de la provincia del Datem del Marañón, en la región de Loreto, en la Amazonía peruana, una de las zonas más pobres de Perú. En esta región, hay una treintena de misioneros que realizan desplazamientos muy largos y de difícil acceso. Para llegar a algunos lugares, se requieren de ocho a diez días con bote o con canoa. En la provincia no hay carreteras, los ríos son las carreteras de la selva. "Los misioneros tienen que venir constantemente a la capital San Lorenzo a hacer gestiones de salud, de educación, es el único lugar donde hay dos bancos y todos los organismos oficiales…".

El deseo del administrador apostólico es que la gente sencilla y campesina de la misión de Yurimaguas tenga una Iglesia con "rostro amazónico". Son diez etnias de pueblos originarios de la Amazonía. Llevan siglos habitando esa tierra y su objetivo es evangelizar en el diálogo y el respeto de sus culturas y sus lenguas. Todo un reto el de esta misión, en la

cual todos podemos ser partícipes con nuestro compromiso y aportación el próximo 20 de octubre. Sg JAVIER LÓPEZ LOZANO

Un pas castigado Perœ es un pas que sufre const antes movimientos ssmicos por su situacin geogrÆfica. Sin ir mÆs lejos, el p asado 26 de mayo, un fuerte terremoto dej mÆs de 100 escuelas y 200 dispensarios mØdicos afectados, y se perdieron tres iglesias y el seminario del vicariato de Yurimaguas.


La ONG Sauce –que apoya el trabajo del misionero español Kike Figaredo s.j., prefecto de Battambang (Camboya)– tiene desde 2005 un programa de verano en el que participan cada año unos 25 jóvenes. Durante seis semanas, estos jóvenes voluntarios (estudiantes a partir de 19 años) comparten su vida con unos 1.000 niños pobres, que asisten a los nueve campamentos organizados por Sauce en Battambang. El buen ambiente del campamento y la relación de confianza que se establece con las familias, permite proponer la escolarización a muchos niños que hasta entonces no han tenido acceso a los estudios.

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l presidente de la ONG Sauce y responsable del programa de verano en Camboya, Javier Álvarez Cienfuegos, sabe que muchos "jóvenes de hoy en día intentan consumir experiencias", pero también que hay muchos jóvenes que entienden "el valor del compromiso". A estos se dirige la 34 SUPERGESTO

propuesta de Sauce, porque "el voluntariado misionero va mucho más allá de un verano"; en realidad, "es una puerta al corazón de una comunidad que tiene muchos retos, sufrimientos y dificultades". Como dice Javier, "los jóvenes son energía, alegría y entusiasmo e impregnan la Prefectura de

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esto; pero no se puede quedar ahí, buscamos a jóvenes que quieran ser parte de la solución, que a la vuelta sean no solo testigos, sino también embajadores o discípulos de la misión". Lo que buscan los organizadores es que sea "un voluntariado transformador", y puede ser transformador -entre otras

cosas- si los jóvenes "son capaces de desconectar de sus móviles y conectarse a la realidad a la que se dirigen". Natalia y Patricia son dos jóvenes de 21 y 23 años, respectivamente, que ya han vivido un #Veranomisión en Camboya. Natalia conoció el trabajo de Kike Figaredo en Battambang durante un viaje familiar a Camboya y Laos. Aunque todavía era muy pequeña como para pensar en un voluntariado, al ver por primera vez un mundo distinto al que rodeaba su día a día, se encendió su curiosidad. Esa inquietud reapareció durante el último curso de


colegio, donde después de estar todo un año concentrándose en los estudios "y en mí misma", decidió que era el momento de darse un poco a los demás. Así llegó a un programa de voluntariado en Tanzania, que repitió durante tres años consecutivos, hasta que el último verano, se apuntó a la propuesta de Sauce en Camboya. El hermano de Patricia estuvo dos años como voluntario en la Prefectura de Battambang, y a su regreso le hablaba entusiasmado sobre "la gente de Camboya y la obra tan estupenda que hace Kike Figaredo". Finalmente, Patricia se animó a comprobar por sí misma lo que su hermano le contaba y decidió pasar allí un verano. Las primeras semanas pudo conocer la labor de Kike y asistió al centro "Tahen", "donde viven niños que no tienen padres o bien sus familias son tan pobres que no pueden mantenerles". En la segunda parte, Patricia fue enviada a una de las zonas en las que se iba a realizar el campamento con los niños. Fueron "las semanas más increíbles que había pasado hace mucho tiempo"... y decidió volver un segundo año. Aunque suene tópico, lo que más impresionó a Patricia en Camboya fue ver "lo felices que son allí con lo poco que tienen, la generosidad y cómo se ayudan y protegen unos a otros, sobre todo entre los más niños". Estando

han hecho traerse en el corazón "un trozo de Camboya". Junto a esa gente, y entre ellos, Natalia descubrió que "Dios está en todas partes y se presenta en diferentes situaciones o personas que vas conociendo por el camino". Natalia y Patricia creen que un modo de agradecer el regalo que Dios les ha hecho, es transmitir la experiencia que compartieron en la misión con los niños de Camboya; invitar a otros a que puedan vivirlo "para comprenderlo realmente". Patricia ha encontrado un modo de "devolver" todo lo que le ha aportado esta experiencia "intentando día a día, con gestos o detalles, ayudar a las personas que ese día lo necesiten". Sg en la misión, una de las cosas que más llamó la atención de Natalia fue poder comunicarse "con niños con los que no hablas el mismo idioma". "A veces -añade- es posible comunicarse de muchas otras maneras que no son

solo palabras, y para mí esta fue una de las grandes lecciones". Para ella, "el encuentro con la gente ha sido una de las mayores fuentes de fe y de fortaleza" y esas personas fueron "un ejemplo de superación y alegría de vivir" que le

ANA FERNÁNDEZ DORA RIVAS

ONG Sauce Más información:

http://sauceong.org

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