Revista Supergesto 151

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AÑO XXX Nº151 OCTUBRE - NOVIEMBRE 2021 EDITA Obras Misionales Pontificias Director Nacional de OMP José María Calderón Dirección Rosa Lanoix Diseño y maquetación Antonio Aunés Colaboradores Justo Amado, Fuencisla del Amo, Alfonso Blas, M. Mar Cugat Viñes, Concha Fernández, Ana María Fernández, M. Teresa Fernández del Vado, Juan María González-Anleo, Fernando González Laparra, Javier López, Alicia Muñoz, Quique, Dora Rivas, José Ignacio Rivarés, Rafael Santos, Francisco Solé, Juan Zabala, Erick Almache. Fotografía: José Ramón Moreno, EFE, 123RF.com, JMJ Panamá, Cathopic, Archivo de OMP y Pixabay Depósito Legal:

El lema del Domund 2021, Cuenta lo que has visto y oído, nos recuerda que la Buena Noticia, que hemos experimentado en nuestras vidas como cristianos, no es para ser guardada, sino que debe ser compartida. Es tal la alegría por conocer al Señor, que sentimos la necesidad de hacer a otros partícipes de esa dicha. Ese es el espíritu que alimenta las páginas de esta revista: transmitir la alegría de la fe, especialmente a través de lo que nuestros misioneros han visto y oído en su labor de evangelización por el mundo.

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EDITORIAL No lo guardes, cuéntalo

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REPORTAJE TikTok misionero

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HASTA SIEMPRE, ROSA Una cuestión de justicia

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CARTA A UN JOVEN El arte de amar

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ESTE MUNDO

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PAÍS A PAÍS Vietnam

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TÚ,¿QUÉ PIENSAS? Corea del Norte declara la guerra a toda influencia extranjera

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JÓVENES MISIONEROS «Haití vive», una ONG para recordar que Haití sigue vivo

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ESCAPARATE Juan Ayuso, protagonista del musical “Skate Hero”

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ANÉCDOTA Ignacio de Loyola

CON NUESTROS MISIONEROS Juan Franco y Paula Arizcun, llamados a la misión ad gentes como matrimonio

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HAGIOGRAFÍA Sandra Sabattini, un espíritu misionero truncado por la adversidad

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ESTÁ EN LOS LIBROS

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DESDE LA MISIÓN Domund 2021 “Es posible vivir así toda la vida”

PONGAMOS QUE HABLO DE TI SHINOVA, Te debo una canción

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RELATO El sofá mágico

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PARTICIPARON

M. 7103-1991 Imprime: : ARIAS MONTANO, S.A.

Para ponerte en contacto con nosotros: SUPERGESTO C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Si lo prefieres, llámanos al Tef: 91 590 27 80 También puedes hacernos llegar un e-mail: supergesto@omp.es y nuestra página web: www.revistasupergesto.es www.omp.es y www.domund.org Suscripciones Roberto Murga

suscripciones@omp.es

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PÓSTER ASÍ VA EL MUNDO

NOMBRES PROPIOS

LA LLAMADA


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ay veces en que uno ha vivido algo tan fantástico que no puede aguantarse las ganas de contarlo: experiencias de superación, aventuras emocionantes, momentos de amistad, anécdotas curiosas, instantes de felicidad... Es lo que le ocurre a la Jornada Mundial de las Misiones, nuestro Domund: también este año –en que se celebra el 24 de octubre– siente que no se puede guardar para sí las miles y miles de vidas de misioneros que han sido entregadas con generosidad para compartir la alegría y la misericordia del Evangelio. No puede tampoco guardarse las historias de agradecimiento y enriquecimiento mutuo que aquellos han experimentado junto con los pueblos a los que han ido a acompañar y servir. Pero el Domund no quiere quedarse solo. Desea, como señala el papa Francisco en el Mensaje escrito para esta ocasión, que no nos contengamos las ganas de compartir "todo lo que hemos recibido, todo lo que el Señor nos ha ido concediendo" para que "lo pongamos en juego y se lo regalemos gratuitamente a los demás". Por eso,

nos interpela con su lema, diciéndonos: "Cuenta lo que has visto y oído". Es el momento de recordar muy especialmente, como indica el Santo Padre, "a quienes fueron capaces de ponerse en camino, dejar su tierra y sus hogares para que el Evangelio pueda alcanzar sin demoras y sin miedos esos rincones de pueblos y ciudades donde tantas vidas se encuentran sedientas de bendición". Pero el Domund también es una buena ocasión para caer en la cuenta de que es necesario aportar nuestra propia vivencia de encuentro con Jesús; nuestras propias historias de evangelización al seguir sus pasos, sembrando generosidad, compañía, servicio, entrega, sacrificio por el bien de los demás, de los hermanos. Si no tenemos nada que contar, es que no estamos viviendo la entusiasta esperanza del Evangelio, que "regala la libertad y la audacia necesarias para ponerse de pie y buscar creativamente todas las maneras posibles de vivir la compasión",

caminando cercanos a un Dios que no abandona a nadie al borde del camino. Entonces, será el momento de superar el desencanto, la soledad, el cansancio..., y transformarlos en una oportunidad para la misión: en ilusión, compañía y energía para un anuncio liberador. Porque, como advierte Francisco, Jesús sigue necesitando "corazones que sean capaces de vivir su vocación como una verdadera historia de amor, que les haga salir a las periferias del mundo y convertirse en mensajeros e instrumentos de compasión". Nosotros podemos ser uno de estos corazones. Como lo fue el de la directora de Supergesto, Rosa Lanoix, recientemente fallecida. "Dejémonos encontrar" por Jesús, vivámoslo y escuchémoslo para luego contarlo. Y así, como Rosa experimentó en su vida, comprobaremos que también nosotros "no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído". Sg

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dríamos pensar, son más conscientes de la vida de la Iglesia. Su presencia en las Obras Misionales Pontificias nos ayudaba a entender que la misión es también cosa de jóvenes y para los jóvenes. La labor de Rosa nos ha hecho poner todas nuestras capacidades al servicio de la animación misionera entre ellos, con su lenguaje, con sus tiempos, con sus inquietudes. Y, con un gran esfuerzo personal, sin duda ha abierto el corazón de los jóvenes al encuentro con Cristo misionero y con Cristo que se entrega entre los que más lo necesitan. Por eso, este artículo es, en efecto, un deber de justicia. Hablar de una persona como Rosa es fácil, porque el bien que ha hecho ha sido grande, gigante, aunque lo haya hecho de forma discreta, sencilla, silenciosa… Pero hablar de ella en pasado es duro, porque para los que ha dejado aquí, para su hija, para su familia y para los que trabajamos con ella en las Obras Misionales

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n oratoria, discurso o sermón en alabanza de algo o de alguien". Así define la Real Academia Española el término "panegírico". Y es verdad, aunque esto no esté en la definición, que se suelen utilizar en el momento de la muerte de una persona. Particularmente, pienso que los panegíricos deberían hacerse mientras esas personas están vivas, como muestra de apoyo, de afecto y de afirmación en la confianza. Pero también creo que no hacérselo a alguien que se lo merezca y que haya fallecido sería una terrible injusticia. Por eso, escribir este artículo es una cuestión de justicia. Rosa La4 SUPERGESTO

noix, nuestra Rosa, falleció el pasado viernes 25 de junio. Sí, de justicia, porque se ha muerto una mujer que ha entregado su vida, como la vela encendida junto al sagrario, de forma silenciosa, discreta y sencilla. Su luz nos ayudaba a recordar que los jóvenes estaban, tenían que estar, presentes en la vida misionera de la Iglesia. Como directora de la revista Supergesto, desde hace 18 años, ha contribuido a que la misión no se reduzca al ámbito de la vida consagrada y del ministerio sacerdotal; ha colaborado para que la transmisión de la vida misionera no se dirija solo a los mayores, a los adultos, que, po-

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Pontificias, nos cuesta asumir que ya no está con nosotros. Su trabajo era grande y bonito. Además de esta revista, dirigía el Consejo de Jóvenes de OMP y coordinaba la publicación de la guía con las experiencias misioneras para los jóvenes, Compartir la misión. Se lo tomaba muy en serio y, de hecho, le costaba aceptar el no poder hacerlo, aunque fuera por un motivo tan poderoso como la enfermedad. Y es que, desde que comenzó la pandemia que nos ha castigado a todos, ella lo pasó muy mal, incluido un tiempo en el hospital por el coronavirus y meses de recuperación. Ha sido para ella un annus horribilis


y, como hemos comprobado después, su corazón quedó tocado. Sin embargo, cuando por la enfermedad no podía realizar su trabajo, ella sufría, y, en cuanto pudo, pidió el alta voluntariamente para ocupar su puesto y, a pesar de las dificultades y de las limitaciones que tenía, ir sacando su trabajo con alegría e ilusión. De hecho –ahora se puede decir–, se empeñó en renunciar a su mes de vacaciones o a la compensación económica equivalente. Lo hizo con generosidad y con el profundo sentimiento del deber que tenía con las misiones y con los jóvenes. Por eso fue, en esta casa, un testigo precioso de servicio y de entrega. Y es cuestión de justicia reconocerlo y, ¿cómo no?, dar gracias a Dios por su vida, por su presencia en nuestra casa. Sí, la vida de la gente buena es un regalo y un aliciente para los que la contemplamos. Y Dios nos ha dejado compartir con ella muchas cosas bonitas, pero también momentos de dolor y de incertidumbre. Por otro lado, este fallecimiento tan precipitado y tan sin preparación interior alguna, nos ha ayudado para comprobar cómo la fe, la vida de la Iglesia y, más en concreto, la misión, nos hace familia. En efecto: misioneros españoles de todo el mundo –algunos de ellos habían publicado su testimonio en Supergesto, pero otros muchos no–, responsables de la animación misionera de todas las diócesis de España y de los institutos religiosos y misioneros que colaboran, jóvenes que han participado en actividades misioneras de corta duración o en los Encuentros Misioneros de Jóvenes, se han unido al dolor de la familia de sangre, y nos han hecho sentir a todos parte de una gran familia, de una gran comunidad de fe y de amistad.

Este es uno de los grandes consuelos que tiene el hombre en la tierra: saberse amado, saberse acompañado. A todos los que os habéis unido a nuestra tristeza durante estos días y meses, ¡gracias! Y, por favor, no dejéis de rezar por ella, por su familia y por las Obras Misionales Pontificias. Sin duda, como tenemos fe, sabemos que Jesús es como el buen jardinero, que corta las rosas del jardín cuando están más abiertas y dan más olor; es en ese momento cuando se han de poner en el centro de la mesa o, en muchos casos, cerca del sagrario donde "se esconde" nuestro Señor. Esto nos consuela y nos hace mirar con alivio y esperanza. Confiamos en que esta Rosa, como aquellas del jardín, esté ahora junto al Señor, no escondido en un sagrario, sino presente en el cielo. Rezamos por ello y le pedimos al Señor que nuestra oración y nuestra ofrenda por ella sea agradable a sus ojos. Sg JOSÉ MARÍA CALDERÓN Director Nacional de OMP NÚM. 151, OCTUBRE-NOVIEMBRE DE 2021

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Supergesto vuelve a Asia. Hoy visitamos Vietnam, un país tan fascinante como desconocido. Esta hermosa nación de casi cien millones de habitantes es tierra de persecución y cuna de mártires. Volamos a un país comunista en el que la fe cristiana se abre paso sobre todo gracias al testimonio de vida de los creyentes.

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ienvenidos a Vietnam, un país cuyo nombre suena automáticamente a guerra. Bienvenidos a una nación de la que en Occidente apenas se sabe nada que no tenga que ver con la horrible contienda de los años sesenta y setenta del pasado siglo contra los Estados Unidos. Bienvenidos a la patria de un santo en potencia –ya venerable– como el cardenal Van Thuan, fallecido en 2002, cuya causa de beatificación se inició bajo el pontificado de Benedicto XVI. Estamos en el sureste asiático. En la península de Indochina hallamos una lengua de tierra pegada a la costa de 1.650 km de largo y entre 50 y 600 km 6 SUPERGESTO

de ancho: 331.210 kilómetros cuadrados en total, el tamaño más o menos de Alemania. Es Vietnam. Si miráis el mapa con atención, veréis que su forma estilizada guarda cierta semejanza con la de una "S" no muy pronunciada, y que comparte fronteras con China (norte), Laos (noroeste), y Camboya (suroeste). Al este y al sur encontramos el Mar de la China Meridional. Vietnam es una nación bastante poblada en relación a su tamaño, con una densidad de más de 300 habitantes por kilómetro cuadrado. En Alemania, a modo de comparación, es de 233, y en España de 94. Sus casi cien millones de habitantes hacen de este

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país el decimosexto más poblado del mundo. Hanoi, la capital, en el norte, tiene ocho millones de habitantes, mientras que Ho Chi Minh City, la antigua Saigón, en el sur, es aún mayor: 8,9 millones. Otras urbes importantes son Haiphong (2 millones), Can Tho (1,2) y Danang (1,1). No obstante, y pese a lo que pudiera parecer, la mayoría de la población (el 65% aproximadamente) vive aún en el campo. Y lo hace del cultivo de la tierra. Además de la etnia viet, que es la que da nombre al país (87%), en Vietnam hay también otras minorías étnicas como lathai, khmer, mong, muong, hoa, nung, etc. El país es pobre, con una renta per cápita de solo 2.540 dólares. No obstante, su índice de desarrollo humano está considerado "alto", ocupando el puesto 117 de un total de 189 países en el último informe elaborado por la ONU correspondiente a 2020. El 95% de la pobla-


ción está alfabetizada y la esperanza de vida es de 75,3 años. Geográficamente hablando, estamos en una nación bastante montañosa, siendo su mayor altura el pico Fan Si Pan, de 3.143 metros, un poco menor que nuestro Aneto en los Pirineos. El clima tropical y la abundancia de precipitaciones hacen que el paisaje sea exuberante, con numerosos y frondosos bosques que se extienden por gran parte del territorio. Sus dos llanuras principales son los deltas de los ríos Song Hong (Río Rojo, en el norte) y Mekong, en el sur. Como abundan las precipitaciones, abunda también la vida, de modo que la flora y la fauna son muy ricas. Entre los animales que podemos encontrar hay elefantes, osos, ciervos, tigres y leopardos, además de cocodrilos, serpientes, nutrias y mil y una especies de aves y peces de agua dulce. Un pueblo que ha sufrido mucho Vietnam es hoy un país independiente, pero no siempre fue así. De hecho, casi puede decirse que sus habitantes han pasado gran parte de su historia sojuzgados por otros pueblos. Durante un milenio estuvieron sometidos a China; luego, en el siglo XIX, a Francia, la potencia colonial en Indochina hasta mediados del siglo XX; y durante la Se-

gunda Guerra Mundial, a Japón. La contienda mundial en Vietnam, en cualquier caso, no fue más que el "aperitivo" de otras dos guerras más: la Primera Guerra de Indochina, por la independencia de Francia, que transcurrió entre 1946 y 1954; y la ya referida Guerra de Vietnam, librada entre 1955 y 1975 contra los Estados Unidos, que acudieron en defensa del sur capitalista frente al norte comunista apoyado por Rusia y China. Este último enfrentamiento bélico finalizó con el triunfo de las tropas del norte. La guerra dejó entre 3,8 y 5,7 millones de muertos –casi todos vietnamitas– y un país completamente devastado. Los estadounidenses, que llegaron a tener desplegados sobre el terreno a más de medio millón de soldados, perdieron 58.179 efectivos a los que hubo que añadir 1.700 desaparecidos. Saigón cayó en 1975 y fue rebautizada como Ciudad Ho Chi Minh, el nombre del líder comunista local. Al año siguiente se produjo la unificación de las dos partes. Desde entonces, Vietnam es una República Socialista en la que, al igual que ocurre en China, Corea del Norte o Cuba, el único partido político tolerado es el comunista y

donde las libertades individuales también dejan mucho que desear. Fe cimentada sobre la sangre de los mártires Oficialmente, ocho de cada diez vietnamitas no tienen religión, es decir, son ateos. Esto es así sobre el papel, porque las creencias religiosas de las personas no las puede dictar

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Con un 7,5% de la población, entre católicos y protestantes, el cristianismo es la segunda religión con mayor número de fieles en el país.

Van Thuan pasó trece años en prisión simplemente por ser obispo.

ningún régimen. La fe más extendida es la budista, aceptada por el 7,9% de la población, seguida de la cristiana: 7,5%, entre católicos y protestantes. El cristianismo llegó a Vietnam en el siglo XVI y lo introdujeron los misioneros europeos –franceses y españoles, sobre todo– antes del inicio del periodo colonial. Luego la fe hubo 8 SUPERGESTO

de germinar sobre sangre de mártires. Entre 1745 y 1862, hasta una decena de obispos y numerosos sacerdotes y fieles fueron torturados y asesinados por negarse a abjurar de sus creencias. Fueron decapitados, descuartizados, quemados vivos o dejados morir en jaulas por no renegar de Jesús. El papa Juan Pablo II canonizó a 117 de ellos en el Vaticano el 19 de junio de 1988. Eran 96 vietnamitas, diez sacerdotes franceses de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y once misioneros dominicos españoles. Clemente Ignacio Delgado Cebrián, Domingo Henares, Valentín de Berriochoa, Melchor García Sampedro (obispos todos ellos), Francisco Gil, Francisco Castañeda o Jerónimo Hermosilla fueron algunos de los frailes de la Orden de Predicadores españo-

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les que se dejaron la vida evangelizando en aquellas lejanas tierras. La Iglesia vietnamita cuenta hoy en su santoral con 118 santos y tres beatos. A estos últimos quizá se les una pronto el cardenal Van Thuan, cuyo proceso de beatificación, como decimos, ya está en marcha. Arzobispo de Saigón en 1975, Van Thuan pasó trece años en un "campo de reeducación" (es decir, en la cárcel) simplemente por ser obispo y considerar las nuevas autoridades comunistas que, como tal, constituía un peligro para el régimen. Celebraba la Eucaristía a escondidas, se dirigía clandestinamente a los fieles para acompañarlos en la tribulación y evangelizaba a sus guardias, que no entendían como él les podía amar, como les decía, cuando ellos eran sus enemigos y lo tenían preso sin haber hecho nada. De la cárcel pasó en 1988 al arresto domiciliario, y de este en 1991 al exilio en Roma, donde Juan Pablo II lo nombró primero presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz (1994) y luego lo creó cardenal (2001) antes de fallecer al año siguiente a consecuencia de un cáncer. Siete millones de bautizados Hoy Vietnam cuenta con dos cardenales, Pham Mihn Man y Nguyen van


Nhon, pero ambos son ya mayores (88 y 83 años) y están jubilados de sus responsabilidades pastorales. Las 27 diócesis que tiene el país son atendidas por 47 obispos, entre titulares y auxiliares. Los sacerdotes diocesanos llegan hasta los 4.230 y los sacerdotes religiosos a 1.780. En el país hay casi siete millones de bautizados, lo que quiere decir que hay un sacerdote por cada 1.150 católicos aproximadamente. Los religiosos no sacerdotes son 4.000 y las religiosas sobrepasan el número de 23.000. Hay asimismo más de 66.000 catequistas. La presencia evangelizadora española se reduce únicamente a ocho misioneros: cinco laicos del Camino Neocatecumenal, y un religioso/a de la Obra Misionera de Jesús y de María, los Maristas y la congregación del Santo Ángel de la Guarda. El director nacional de las Obras Misionales Pontificias vietnamitas es, desde 2017, el sacerdote Jerome Nguyen Dinh Cong, de 50 años, doctor en Misionología por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Manila y profesor de esta especialidad en el seminario mayor de Xuan Loc. Se da la circunstancia de que el actual secretario general de la Pontificia Unión Misional (PUM), una de las cuatro Obras Misionales Pontificias, es en la actualidad un vietnamita. Se trata del franciscano conventual

Dinh Anh Nhue Nguyen, que es también director del Centro Internacional de Animación Misionera (CIAM) y de la agencia Fides. La Iglesia católica gestiona en Vietnam 788 centros sociales: 53 hospitales, 95 dispensarios o ambulatorios, 14 leproserías, 119 residencias de ancianos y enfermos crónicos, 109 orfanatos y 343 guarderías. Su presencia en educación, en cambio, es limitada. El sacrificio de Peter Khoa Nguyen Van Nha el pasado 30 de abril, día de la fiesta nacional, constituye un buen ejemplo del amor al prójimo que han de profesar los seguidores de Jesús. Este estudiante universitario cristiano caminaba ese día junto a la playa cerca de la ciudad de Hue cuando vio que tres chicas estaban a punto de ahogarse. Sin dudarlo, y pese a lo embravecido del mar, se lanzó a socorrerlas. Logró rescatarlas a las tres, una a una, pero al final él se quedó sin fuerzas y fue arrastrado por las olas mar adentro, pereciendo ahogado. Su conducta heroica se hizo viral en las redes sociales y llegó a la televisión. A su funeral, y pese al COVID, asistieron cientos de personas. El presidente del país, Nguyen Xuan Phuc, lo declaró "ciudadano vietnamita mártir" a título póstumo. Sg JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

La bahía de Ha-Long es uno de los ocho lugares de Vietnam reconocidos hasta ahora por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Y también, una de las siete maravillas naturales del mundo. Ha-Long es visitada cada año –al menos lo era antes de la pandemia– por millones de turistas. Situada al norte, en el golfo de Tonkin, cerca ya de la frontera con China, la bahía es un espectacular conjunto de pilares calcáreos –entre 1.600 y 2.000 islas e islotes, la mayoría deshabitados– localizados en 1.500 kilómetros cuadrados de mar de aguas turquesas. La erosión de estas escarpadas islas ha creado en algunas de ellas cuevas de gran belleza. Este maravilloso lugar ha sido escenario de películas como Indochina (1992), El mañana nunca muere (1997), o Kong: La isla calavera (2017). Ha-Long, por cierto, significa "dragón que baja o desciende". Los otros lugares reconocidos por la Unesco son el conjunto monumental de Hué (ciudad que fue capital del país hasta 1945), el casco antiguo de HoiAn, el santuario Mi-Son, la ciudad imperial de Thang Long-Hanoi o el Parque Nacional de PhongNha-KeBang, que contiene enormes grutas y ríos subterráneos.

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Seguro que todos recordamos los hechos. El 3 de junio de 2017 Ignacio Echeverría, un joven empleado de banca, regresaba a casa en bicicleta. Venía de practicar skate junto a unos amigos. Al llegar al puente de Londres fue testigo de una violenta escena que llamó su atención. Algunos viandantes estaban siendo agredidos. Sin pensarlo dos veces, sacó su monopatín de la mochila y allá que fue a socorrer a las vícti mas. Su intervención salvó la vida de varias personas, pero le costó la suya, al recibir varias puñaladas por la espalda por parte de dos terroristas. Hoy hablamos con Juan Ayuso, quien da vida a Ignacio en el musical "Skate Hero", a través del cual se rinde homenaje al valor y la generosidad de quien, desde entonces, será cono cido como "el héroe del monopatín".

Ignacio Echeverría

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"El acto heroico de Ignacio brota de la generosidad y la alegría que nace del olvido de uno mismo" Juan, háblanos un poquito de ti... Mi nombre es Juan Ayuso y tengo 19 años. Soy el segundo de cuatro hermanos. Un chico normal al que le apasiona la música y vive su fe muy ligado a ella. Estoy estudiando un doble grado de Edificación más Administración y Dirección de Empresas en Madrid. Además de la música me encanta el deporte, especialmente el fútbol, estar con mi gente y cantar. ¿En qué momento y de qué manera surge la idea de llevar la vida de Ignacio Echeverría a un musical? Surge en un acto ecuménico que tuvo lugar en Gales, en 2019, en el

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marco de unas convivencias de jóvenes que organizaba la Milicia de Santa María. La necesidad de hablar de Cristo a los jóvenes, el reciente e impactante acto heroico de Ignacio y la intención de hacer un musical convergieron dando vida a esta iniciativa. Detrás de la idea de este musical se encuentra Javier Segura, presidente de la asociación Ven y Verás Educa ción, ¿no es así? Sí. Javier ha sido y es el impulsor de este increíble proyecto. Como director y organizador principal. Su fuerza e impulso, contagiados a todos nosotros, nos ha llevado a vivirlo como nuestro.


Y en tu caso, ¿cómo te embarcas tú en esta aventura? Javier me contactó para hacer el papel de Ignacio y no dudé en decir que sí, ya que me encanta la música y el mensaje que quiere transmitir este musical. Así que en seguida nos pusimos manos a la obra. No solo das vida al protagonista, a Ignacio Echeverría, también has compuesto la música o parte de ella. Cuéntanos... Lo cierto es que se nos propuso a varios participar en la composición de las canciones, de modo que entre todos pudiéramos completar el repertorio del musical. En mi caso, yo compuse dos canciones: ¨Vive¨ y ¨Clase Magistral¨. Háblanos un poquito de la obra. El musical recrea las últimas 24 horas de vida de Ignacio, ¿no es así? Eso es. Narra cómo vivió sus últimas 24 horas, que son también reflejo de cómo vivió toda su vida. Un chico normal, al que le gustaba salir con sus amigos a pasarlo bien, estar con el skate y todo ello viviendo muy unido a Cristo.

¿Qué habéis querido destacar de Ignacio? Sobre todo lo que pretendemos es plasmar fielmente su forma de ser y sus prioridades. La entrega a los demás, la generosidad, el sí generoso de olvido de uno mismo… Y que para vivir todo esto no hace falta ser una persona extraordinaria o un fuera de serie. Para ti, así lo has manifestado, ha sido una gran responsabilidad darle vida. ¿Por qué? ¿Qué es lo que te ha resultado más difícil? Sí. Porque creo que ha tocado muchos corazones y es importante transmitir su vida fielmente, de la forma correcta. Lo más difícil ha sido conseguir ser consciente de la persona a la que estaba representando. En el momento en que pude darme cuenta de eso, cambia por completo mi percepción de la obra y mi forma de verme a mí, pasando de ser el protagonista de un musical a ser la imagen de Ignacio para los demás. ¿Cuáles son los valores principales que a tu juicio transmite el musical?

¿Qué te gustaría resaltar de la obra? La generosidad y la alegría que nace del olvido de uno mismo. Me gustaría destacar la gran posibilidad que tienen, tanto esta como en general este tipo de obras, de llegar a los jóvenes de hoy en día, aportando un mensaje que quizá por otras vías o medios no se es capaz de transmitir. La religión está muy presente en el musical, ¿de qué manera y por qué? De una manera central. Yo creo que la vida de Ignacio gira en torno a su fe, y así lo hemos querido representar. Siendo una fe joven, moderna y vivida con alegría y libertad.

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Los padres de Ignacio no quisieron perderse el estreno del musical en Las Rozas.

¿Qué os ha dicho la gente que ha visto la obra? ¿Qué ha valorado más positivamente? La verdad es que ha habido una gran acogida y una muy buena crítica. El mensaje más repetido ha sido de agradecimiento y petición de continuidad. Según las críticas, el musical transmite un mensaje que resulta muy necesario. Creo que los padres de Ignacio han seguido muy de cerca el desarrollo de este musical, ¿de qué forma han par ticipado? Han estado muy cerca en todo el proceso. Desde el desarrollo del guion a la labor institucional y diplomática con medios de comunicación y personalidades. Al final de vuestro estreno en Las Rozas subieron al escenario y os hicieron entrega de un monopatín como gesto simbólico... Imagino que tuvo que ser un momento realmente muy emocionante. Sí. Fue algo alucinante, que nos emocionó realmente a todos. Recibimos ese monopatín como un símbolo en el que se nos afirma que Ignacio era uno de los nuestros. Un joven normal, como todos nosotros. ¿Vais a seguir representando el 14 SUPERGESTO

musical? ¿Tenéis intención de llevarlo a Inglaterra? La idea es seguir representándolo y llevarlo a Inglaterra en un futuro. Es una cosa que aún hemos de valorar y ver qué es lo mejor para todos. Se puede ver en YouTube, ¿no? Sí. Se colgó el streaming y se puede disfrutar de la obra al completo. https://youtu.be/-RgjJF8h_jw ¿Cómo animarías a los jóvenes para que lo vieran? ¿Qué les puede apor tar este musical? Les diría que es un musical del que no van a salir igual que han entrado. Que lo van a disfrutar muchísimo, está muy guapo, y que no se pueden quedar sin ir a verlo. Y tú, ¿cómo te planteas el futuro? ¿Cuáles son tus metas? Mi principal objetivo es seguir estudiando y formándome en todo lo que pueda. Me gustaría continuar con la música, solo Dios sabe de qué modo y forma. Entonces, ¿seguirá formando la música parte de tu vida? Eso seguro. Es algo superimportante para mí y que me va a acompañar siempre. Sg

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ROSA LANOIX

Al terminar la función agradecieron a todo el equipo el trabajo realizado y les hicieron entrega de una tabla que pertenecía a su hijo.


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esde el pasado 20 de mayo y hasta el 31 de julio de 2022 se celebra el Año Ignaciano, conmemorativo del 500 aniversario de la conversión del fundador de la Compañía de Jesús. La primera fecha alude al día en el que este guipuzcoano universal que fue san Ignacio de Loyola resultó herido mientras defendía Pamplona, como capitán del ejército de Castilla que era, de las tropas navarro-francesas que la pretendían tomar. La segunda, a la de su muerte en Roma, acaecida en 1556. Nacido en 1491, el año anterior al descubrimiento de América, Íñigo López de Loyola tenía 31 años y grandes sueños de armas cuando esa bala de cañón los hizo trizas. De su espíritu aguerrido e indomable hay sobrados testimonios. Conocido es, por ejemplo, su percance con un viajero moro que se atrevió a negar el parto virginal de María. Íñigo, carcomido en su conciencia por haber dejado sin castigo tamaña blasfemia, no se decidía si debía ir a buscarle para darle un escarmiento o no, así que dejó la elección en manos de su mula. Afortunadamente el animal optó por no tomar el mismo camino que el moro, lo que fue interpretado como un designio divino de que no era necesario salvaguardar de ese modo la honra de Nuestra Señora. Ignacio era un caballero de armas. Y libros de caballerías, como haría don Quijote, fue lo que pidió a los suyos para hacer más llevadera la convalecencia de sus heridas. Ocurrió, sin embargo, que no los había a mano, de modo que lo que le llevaron en su lugar fueron vidas de santos. Y de la mano de ellos, de los santos, especialmente de las de san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán, fue haciéndose otro, un hombre que en

adelante iba a vivir, no para dar gloria a los señores de este mundo, sino para alabar a Dios de palabra y de obra. Comenzó, pues, a llevar una vida de oración y penitencia y a estudiar Teología. Y en esas estaba, estudiando Teología en la universidad parisina de la Sorbona, cuando conoció a un joven estudiante llamado Francisco de Jaso y Azpilicueta, navarro de la localidad de Javier. El primer encuentro con el futuro patrono de las Misiones debió de ser más bien encontronazo. Y era lógico. La familia Jaso había combatido en la guerra en el bando contrario y tras la derrota lo había perdido todo. Poco a poco, sin embargo, la personalidad arrolladora de Ignacio logró llegar al alma del joven navarro, deseoso también –como todo joven– de hacer carrera, comerse el mundo, triunfar en la vida, en definitiva. Ignacio, sin embargo, fue delineando su corazón y ganándolo para la causa de Dios. Fue en ese contexto de búsqueda de la gloria terrena cuando un día le soltó la frase evangélica: "Y ¿de qué te sirve ganar el mundo si terminas perdiendo tu alma?". San Francisco Javier no perdió su alma. Al contrario. Se embarcó en el proyecto fundador de la Compañía de Jesús y se convirtió en un gran misionero. Evangelizó en India, en Japón y murió a las puertas de China. La pregunta de San Ignacio sirve para todos los jóvenes de todos los tiempos. ¿De qué sirve ganar el mundo –idolatrar la propia imagen con un culto desmedido al cuerpo o buscar el reconocimiento efímero de los demás en las redes sociales, por ejemplo– si al final pierdes lo que te hace único, tu identidad, tu verdadero yo, y te conviertes en un esclavo de lo que digan y piensen los demás? Sg JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

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El 24 de Octubre se celebra el Domund, la Jornada Mundial de las Misiones en España. Un acontecimien to que tiene entre sus objetivos explicar la labor evangelizadora de la Iglesia y fomentar las vocacio nes misioneras. Para alcanzar semejantes metas las Obras Misionales Pontificias cuentan cada vez más con la ayuda de los jóvenes, los cuales se sirven de los sentidos de la vista, el oído y, por último, la palabra, para reflejar las virtudes de la misión en el presente artículo.

L

eire Mena es una joven procedente de Pamplona que lleva mucho tiempo entregando su vida a la labor misional. Tras haber pasado por territorios de misión como

México o Tánger, comparte su experiencia a través del recuerdo personal. Durante su estancia en Marruecos, Leire se sintió especialmente impresionada por el trato de las Misione-

Leire Mena

ras de la Caridad de la Madre Teresa hacia los niños más pequeños. "Cuando estuve en Tánger había unas misioneras que abren su casa para niños de la calle, para que se puedan duchar y comer". Estas misioneras acompañan a los pequeños hasta que regresan a su vida en la calle. "Recuerdo con especial cariño ese instante por la sensación de que les volvían a hacer sentir como niños. Fue un momento de especial caridad a los más desfavorecidos". Al margen de la experiencia en Marruecos, Leire rememora con aprecio el periodo que pasó en México en un albergue para migrantes que viajaban desde Centroamérica hacia Estados Unidos. "Recuerdo que una voluntaria, después de repartir la comida, hizo una bendición de la mesa y pidió un momento de oración, dando gracias por que los migrantes hubieran llegado sanos y salvos. En ese instante la misionera sintió la gratitud de los presentes por el hecho de que hubiera personas que se preocuparan de pedir a Dios que los cuide. "No todos eran católicos, pero sí ten-


go esa sensación de que acogían con agradecimiento el que se preocupasen por ellos. Fue una experiencia muy bonita". Como Leire, han sido cada vez más los jóvenes que se han sentido atraídos por la generosidad de la misión. Tal es el caso de Julio Cuesta, colaborador de Juventud y Familia Misionera en Madrid, que, al igual que Leire, también estuvo en México. A pesar de la precaria situación de las personas de la zona, Julio recalca la bondad reflejada en los rostros de la gente, la cual trajo consigo en su regreso a España. "Eran gente que te daban todo. Estaban siempre en disposición de servicio, y eso me pareció increíble, porque no íbamos ahí a darles nada, sino a compartir un poco la fe". Ante esta generosidad y nobleza, Julio siente que el trabajo realizado por los misioneros responde a la necesidad de entregar la vida ante el sufrimiento de los demás. "La fe es algo imposible de guardar. Si tú recibes algo así, tienes que darlo a conocer. Intentas involucrarte en lo que puedes, y no quedarte de brazos cruzados. Aunque no solo se encuentra la parte de hablar con la gente, también se debe intentar evangelizar en tu entorno, que es lo primero que tienes que hacer como católico". Por esa razón, Julio tiene un mensaje para todos los que duden en salir a conocer el mundo a través de la misión. "Les diría que no tengan miedo, que conozcan que la realidad en la que vivimos no es la única. Hay que saber agradecer lo que vivimos y, como dice el papa Francisco, no ser un católico de sofá, sino salir y hacer cosas por los demás". Compartir lo vivido Otro ejemplo de compromiso con la misión es el de Aina Sanz, una joven de la delegación de Mallorca Misionera, quien realizó una experiencia en Bolivia. Del viaje, Aina guarda con ca-

Julio Cuesta

riño un episodio de una abuela y su nieta durante la celebración de una misa. "Había una abuela con los que parecían ser sus nietos. Iban con la ropa súper estropeada. A primera vista me provocó un sentimiento de lástima. Sin embargo, nunca podré olvidar la sonrisa de esa niña cuando se me acercó a darme la paz. Realmente me emocionó muchísimo". En su objetivo de continuar entregando su vida a los demás, Aina se ha percatado de que las historias particulares son los elementos que más arraigados se encuentran en su interior tras su paso por Bolivia. "Son todas las historias personales, todas y cada una de ellas. La verdad es que me considero una persona bastante empática y era difícil desligarme emocionalmente de todo eso, por lo que diría que es lo que más guardo en el corazón. Para mí cambió todo". "Aprendí tanto y me llevé tantas cosas para reflexionar en mi día a día, que me transformó muchísimo", añade. Por tal motivo, a Aina Sanz le resulta imposible el hecho de guardar para sí misma todo lo que ha visto y oído durante su experiencia. "No podría y, en cuanto regresé, siempre que me lo pidieron fui a dar charlas y acudí a entrevistas. Estoy muy agradecida por estas experiencias. Es imposible guardarte una cosa así para ti solo".

Aina Sanz

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Gloria Rey

Gracias, Señor

Javier López-FFrías

En una situación similar a Aina se encuentra Javier López-Frías, un joven de Granada que ha participado en varias experiencias de misión de la mano de la fundación Ahoringa Vuelcapeta. También él guarda una conexión especial con Bolivia. Javier se sintió maravillado por el trato entre cristianos y el fuerte vínculo que los une en forma de comunidad. "Es muy sorprendente ver que en las comunidades de la selva de Bolivia la gente de los pueblos tiene conciencia de ser misioneros. Están pendientes de qué necesitan los cristianos de otros pueblos, porque muchas comunidades no tienen la posibilidad de atención". En los oídos del joven persiste la frase "por favor no os vayáis de aquí", la cual conserva grabada a fuego en su corazón. Le 20 SUPERGESTO

ayudó en su vocación. "Me sentía llamado a decirle que sí al Señor. Aún recuerdo el día en que, al terminar la Eucaristía, una señora me decía: 'por favor, no os vayáis de aquí'. A mí me sorprendía porque veía a alguien deseoso del Señor". Al escuchar esas palabras, el misionero reafirma su compromiso con Bella Vista, en la selva amazónica de Bolivia; una localidad duramente golpeada por el narcotráfico. "Hay una mafia dentro del pueblo que está extorsionando a los jóvenes. Durante la época de la pandemia, la única solución para afrontarla ha sido confinarse, porque la gente apenas confía en su sistema sanitario; el narcotráfico, sin embargo, no ha parado su negocio. Ha sido la Iglesia y las Misioneras del Santísimo Sacramento y de María Inmaculada las que han denunciado esta situación. La comunidad de cristianos de Bella Vista se ha visto incluso amenazada de muerte". Javier destaca de hecho los testimonios de aquellos a quienes no les importa arriesgar y entregar la vida para que la gente de Bella Vista deje de ser víctima de la extorsión y pueda llevar una existencia digna. Para Javier López-Frías la misión es un deber imperecedero: "Es posible vivir así, siempre, toda la vida".

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A más de 1.400 kilómetros de distancia, en Perú, la juventud vuelve a hacerse presente en el día a día de la misión a través del testimonio de Gloria Rey, que pertenece al Consejo de Jóvenes para la Misión de Madrid. Gloria es alguien que pone especial atención a los gestos. Guarda de hecho un grato recuerdo de las miradas y sonrisas que, por muy sencillos que pudieran parecer, las misioneras dedicaban a los niños y familias que atendían. De estas últimas recuerda su generosidad. "Por muy poco que tuviesen –indica–, entregaban su tiempo o los bienes a quienes lo necesitasen, aunque no les conocieran". "En sus rostros –añade– veía, además, su sed de amor. Bastaba pronunciar su nombre, para que te dedicasen una sonrisa". Gloria, sin embargo, no solo tiene presente los gestos a la hora de rememorar su estancia en Perú, también le ha quedado muy marcada la palabra "gracias", la más repetida, la más usada. "Todos los días dábamos gracias al Señor por estar vivos. Es algo que me he traído a España, el agradecer a mi familia y a mis amigos el quererme y darme una vida tan buena". Gloria Rey concluye resaltando lo gratificante que resulta salir del entorno de comodidad personal. "A las personas les diría que vale la pena entregar la vida por Cristo y por los demás. Vale la pena salir de tu círculo de bienestar, y que, en esos momentos donde somos más débiles, es donde el Señor nos hace más fuertes. Así que no tengan miedo en salir de sus casas para conocer el amor de Jesús", finaliza Gloria al intentar resumir la grandeza de la labor que realizan los misioneros, y que pueden alcanzar los jóvenes. Sg ERICK ALMACHE


Siempre que nos dan una buena noticia tenemos el deseo de contárselo a la gente que queremos. Pues con la 'Buena Nueva' pasa lo mismo, o cuando vivimos una experiencia que nos hace cambiar y nos toca en los más hondo de nuestro corazón. Eso es lo que le pasa a las personas que conviven con los más de 7.000 misioneros españoles repartidos por el mundo. No podemos hacer otra cosa que comunicarlo a todo el mundo, que hay personas que han dejado todo por entregarse a los demás, por amor. Este año tenemos el ejemplo de estos jóvenes que nos cuentan sus experiencias de verano en las misiones, y de cómo les cambio la forma de vivir. Vieron en los misioneros el Evangelio hecho vida. Y como han ayudado a tantas personas allí donde están. Por eso, estos jóvenes no pueden dejar de contar lo que han visto y oído. Haz como ellos, y este DOMUND, no te quedes para ti lo que realmente da sentido a tu vida. Comparte con tu familia, amigos, compañeros..., la 'Buena Nueva', y animaos a participar de forma activa a la evangelización de los pueblos con la oración, con tu tiempo y entrega, o con tu donativo.

El DOMUND, al descubierto es una exposición de la historia de la misiones en España. En todas las diócesis hay actos para celebrar la Jornada Mundial de las Misiones, pero a nivel nacional se realizarán en Castilla-La Mancha. Las actividades programadas para este mes misionero de octubre serán:

Día 10. Vigilia de oración (18:00), Parroquia de El Salvador de La Roda (Albacete) Día 15. Mesa redonda (20:00), Guadalajara Día 16. Vigilia vida consagrada (18:00), Talavera de la Reina (Toledo) Días 17 a 23. Exposición "El Domund, al descubierto", Centro Cultural San Marcos (Toledo)

La colecta del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) es necesaria para mantener los 1.116 territorios de misión, ya que por sí mismos no pueden hacerlo. Además, es una muestra más de la universalidad de la Iglesia. Estos territorios representan:

Día 19. Exposición de jóvenes (20:30), Parroquia San Esteban (Cuenca)

Un tercio de las diócesis del mundo

Días 20 a 24. Carrera solidaria virtual del Domund

43% de la superficie de la Tierra

Día 24. Misa del Domund (10:30, por TVE2), Parroquia San Juan de los Reyes (Toledo)

Se realizan 1 de cada 3 bautismos del mundo España aporta a los territorios de misión 7.180 misioneros, probablemente el país con más misioneros en el mundo. Están repartidos en 135 países.


Las terribles imágenes de Haití tras el terremoto de 2010, que veía en el telediario, conmovieron de tal modo a la hermana Natividad Ruiz, Carmelita de la Caridad Vedruna, que no dudó en viajar allí para echar una mano. Al regresar a Segovia, profundamente impactada, sintió la necesidad de ayudar al pueblo haitiano en su coraje para seguir adelante. Así, de su mano, nació la ONG "Haití Vive". Desde entonces, varios jóvenes viajan cada verano a Haití para apoyar los proyectos que financia la ONG; y, sobre todo, para intentar, a través de la educación, que este país hermano pueda por fin levantarse.

“C

on «Haití Vive» sentí como un flechazo", dice Verónica González. Efectivamente, Verónica ha ido ya cuatro veces a Haití, y al regresar no deja de pensar en seguir ayudando. Verónica cree que cada uno tiene que poner "sus talentos al servicio de los demás". Ella, como cámara en la televisión local

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de Segovia, ha hecho documentales para mostrar la realidad que vio con sus propios ojos e intentar implicar a la gente. Otro voluntario "logró que su empresa se comprometiera y donara material para hacer luego allí talleres de soldadura con los jóvenes y enseñarles un oficio". Ellos siguen desde aquí colaboran-

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do con "Haití Vive" y buscando recursos que puedan paliar la pobreza de ese país tan herido y castigado. Para pasar un #VeranoMisión en Haití hay "que tener una psicología fuerte, que permita sobrellevar el día a día con ánimo, viendo tanta destrucción", dice la hermana Nati. La ONG acoge y tiene las puertas abiertas

para todos los jóvenes, con fe y sin fe, porque quieren dejar "el corazón abierto a la misericordia de Dios". Lucía Sánchez, responsable de la ONG, dice que la última experiencia la hicieron siete personas en agosto de 2019 en Tabarre, uno de los barrios más pobres de Puerto Príncipe, porque en 2020 no pudieron viajar por la pandemia. Los voluntarios de "Haití Vive" son acogidos allí por los Padres Paúles, y en su colegio hacen las actividades con los niños del barrio. Para que ellos disfruten, organizan un campamento con muchas dinámicas, entre las que no puede faltar un campeonato de fútbol.


Carmen García –que ha querido ayudar en alguna misión "desde que estaba en el instituto"– recuerda el campamento en Puerto Príncipe, entre tardes de cine, meriendas, clases de español, y ropa y zapatos nuevos que los jóvenes llevaban desde España. Así, al menos por unos días, los niños haitianos se sentían reconocidos e importantes. Jairo San José ya había tenido una experiencia de voluntariado misionero en Perú, pero lo que más le llamó la atención en Haití fue "la alegría que tenían a pesar de las carencias". A Jairo también le conmovió ver el "saber hacer" de los niños, que lavaban la ropa a mano como si tal cosa, cuando "aquí nos cuesta poner la lavadora". Para invitar aquí a sus amigos a vivir una experiencia similar a la suya, les dice que "hay que dar un paso adelante" y que lo peor que pueden hacer es "quedarse con las ganas". Igual que a Jairo, a Gema Morales le impresionó ver que en Haití eran felices a pesar de tener "tan poquito y tantos problemas". A Gema le gustaron las eucaristías a las que acudía el

domingo, "con la banda, el coro, la animación". En medio de tanta pobreza y sufrimiento, hacía falta pararse para cargar la pilas, y las reflexiones de la noche con el esquema del "ver, juzgar y actuar" ayudaban a los voluntarios a afrontar, desde una perspectiva más es-

peranzadora, la dura realidad que compartieron durante unos días. La ONG seguirá luchando, porque tiene ilusión, pero necesita la ayuda de

"toda la gente que quiera contribuir a que Haití salga adelante". Sg ANA FERNÁNDEZ DORA RIVAS

“Haití Vive” Más información: https://haitivive.org NÚM. 151, OCTUBRE-NOVIEMBRE DE 2021

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