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AÑO XXVII Nº135 MAYO - AGOSTO 2018

EDITA

Obras Misionales Pontificias

Director Nacional de OMP Anastasio Gil García

Dirección Rosa Lanoix

Diseño y maquetación Antonio Aunés

Colaboradores

Justo Amado, Fuencisla del Amo, Alfonso Blas, Ana María Fernández, María Teresa Fernández del Vado, Coro Marín, Alicia Muñoz, Concha Fernández, Quique, Dora Rivas, Paula Rivas, Joan Sanmartí, José Ignacio Rivarés, Francisco Solé, Juan Zabala

Fotografía:

El papa Francisco quiere escuchar a los jóvenes, quiere saber cómo sois realmente, cuáles son vuestras metas, vuestros sueños... Y os pide que seáis auténticos, que no tengáis miedo. Que dejéis a un lado ese temor a no ser aceptados por lo que sois y que os lleva a mostraros con frecuencia diferentes, tratando de responder a unos cánones a menudo artificiales. Os pide que os expreséis con franqueza y libertad. Jesús fue un joven que arriesgó. Y Francisco confía en que vosotros también lo hagáis, y que toméis las riendas de un mundo más justo para todos.

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José Ramón Moreno Guillo, EFE, Archivo de OMP, 123RF.com y Cathopic

Depósito Legal: M. 7103-1991

Imprime: :

ARIAS MONTANO, S.A. Para ponerte en contacto con nosotros: SUPERGESTO C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Si lo prefieres, llámanos al Tef: 91 590 27 80 También puedes hacernos llegar un e-mail: supergesto@omp.es y nuestra página web: www.revistasupergesto.es www.omp.es y www.domund.org

Suscripciones Roberto Murga

suscripciones@omp.es

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EDITORIAL

Jóvenes como Jesús

PAÍS A PAÍS Rusia

TÚ,¿QUÉ PIENSAS?

Una sentencia sorprendente por profanar una estatua de la Virgen María

ESCAPARATE

Carmen Balguerias, Victoria Mora y Gabriel Soria, creadores de Galatoomaa

HAGIOGRAFÍA

Hermana Clare Crockett

FIRMAS INVITADAS José Carlos Rodríguez. La Iglesia y los jóvenes africanos

ANÉCDOTA

Pedro Casaldáliga

DESDE LA MISIÓN

Fray Bartolomé Buigues, nuevo obispo de Alajuela (Costa Rica)

PÓSTER ASÍ VA EL MUNDO

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ACTUALIDAD

Pre-sínodo de los jóvenes

REPORTAJE

Cuídate de las "fake news"

PUERTAS ABIERTAS Olvídate del postureo

NOMBRES PROPIOS JÓVENES MISIONEROS #Veranomisión de los jóvenes de la Diócesis de Córdoba en Perú e India

CON NUESTROS MISIONEROS

Cristina Tudela Lerma, en Yurimagüas (Perú)

ESTÁ EN LOS LIBROS ESTE MUNDO RELATO Aldebarán

PARTICIPARON PIENSA Y JUEGA LA LLAMADA


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os jóvenes estamos de actualidad. Pero esta vez no porque haya salido un nuevo informe sobre nuestros hábitos de consumo de alcohol o drogas; ni porque se hable de nuestra dejadez, falta de interés o de cualquiera de nuestros malos hábitos que, con mucha querencia por parte de los medios de comunicación, se convierten frecuentemente en noticia. Estamos en la cresta de la ola informativa porque la Iglesia quiere escucharnos para tratarnos con la importancia que nos merecemos. Son muchas las voces que dentro de la comunidad de fieles se han alzado para llamar la atención sobre la gran riqueza que suponemos para nuestros pueblos, en particular, y para toda la humanidad, en general. Riqueza que se refleja en nuestra alegría, esperanza y capacidad de soñar y de mostrar sensibilidad y solidaridad ante quienes sufren y lo están pasando mal. Cualidades todas ellas que no se pueden comprar con dinero y que residen más en el ser que en el tener. La Iglesia, y con ella el papa Francisco a la cabeza, nos quieren tomar en serio y, por eso, el próximo Sínodo de los Obispos que se va a celebrar en octubre lo van a dedicar a nosotros. Previamente, del 19 al 24 de marzo, se ha tenido una reunión pre-sinodal preparatoria. Y conviene aclarar que no solo es un Sínodo "sobre" los jóvenes, sino, sobre todo, "para" los jóvenes. Por eso, se nos ha pedido dejar la vergüenza y hablar con valentía, para escuchar nuestras voces sin filtros distorsionadores. Jesús fue un joven que arriesgó, hasta el punto de entregar su vida por salvar al otro; tanto al que le quería como al que le odiaba y deseaba su muerte. Fue un joven que no cayó ante la adversidad, que vino a anunciar la Buena Nueva de un Reino de Dios en el que quería implicar a toda la humanidad, que denunció la injustica del poderoso, que fue voz del que no la tenía, que se mostró misericordioso con el que más lo necesitaba, que amó y perdonó, y que proclamó las Bienaventuranzas de los descartados: los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los perseguidos, los que trabajan por la paz. El resultado final está por ver y depende de nosotros, pero, entre tanto, Jesús marcó a toda la humanidad y a nadie dejó indiferente. Al igual que el joven Jesús está en el centro de la catolicidad y de nuestra existencia, la Iglesia quiere que nosotros, los jóvenes, nos situemos en el centro de su ser, como fuerza renovadora que arriesga, aun frente al peligro de equivocarse; jóvenes que viven con entusiasmo su fe para darse a los demás. Sg NÚM. 135, MAYO-AGOSTO DE 2018

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Ahora que se aproxima el verano, y el tiempo lo permite, Supergesto visita Rusia, el más grande de los países del mundo. La tierra del vodka y del caviar, la patria de artistas universales como Dostoyevski, Tolstói (literatos), Chaikovski, Stravinski (músicos), o Eisenstein (cineasta), acoge este verano el campeonato mundial de fútbol. Una buena excusa para acercarnos un poco más a sus maravillas: desde el Kremlim y la Plaza Roja en Moscú, al museo Ermitage en San Petersburgo.

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usia es tan grande que podría ser por sí sola un continente. Para hacernos una idea: tiene 17 millones de km2, tres millones más que la Antártida y nueve millones más que Australia. ¡Es 33 veces España! Tan extensa que por ella pasan 170 meridianos, casi la mitad de los que tiene la Tierra. Bañada por el océano Ártico, el mar Báltico y el mar del Japón, limita al noroeste con Noruega, Finlandia, las tres Repúblicas Bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) y Polonia; al oeste lo hace con Bielorrusia y Ucrania; al suroeste, con Georgia y Azerbaiyán; al 4 SUPERGESTO

sur, con Kazajistán, China y Mongolia; y al sureste, con Corea del Norte. ¡Ahí es nada! Un país inmenso como este tiene que tener por fuerza de todo: recursos naturales, climas variados, gentes y pueblos de toda clase y condición... Lo que no tiene –permítase la exageración– es gente suficiente que lo llene... y eso que estamos hablando de la novena nación más poblada del planeta con 146,5 millones de habitantes. La densidad de población es solo de 8,3 habitantes por km2. Lo cual no es de extrañar, porque hace un frío que pela y gran parte del territorio no es habitable. El país que en el siglo XX vio nacer (con la revolución de 1917) y morir (con la caí-

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da del Muro de Berlín en 1989) el comunismo, tiene dos partes muy diferenciadas: la Rusia europea, que se extiende a lo largo de unos mil km, hasta los montes Urales, y la Rusia asiática, desde los Urales hasta la península de Kamchatka. La Rusia europea está más habitada. Allí se encuentran Moscú (la capital, 12,3 millones) y la turística y monumental San Petersburgo (5 millones), la antigua capital de los zares, apodada "la Venecia del norte". En la parte asiática, las principales ciudades se sitúan en las proximidades de la célebre línea ferroviaria del Transiberiano: Novosibirsk (literalmente "Nueva Ciudad de Siberia", 1,5 millones, tercera urbe del país), Ekaterimburgo (en el límite entre Europa y Asia), Kazán (al suroeste, a orillas de los ríos Volga y Kazanka)... Hasta 14 ciudades


rusas rondan o tienen más de un millón de habitantes. Rusia no es un país especialmente montañoso, sino más bien tierra de interminables llanuras. Aún así, posee la tercera mayor cima europea: el monte Elbrus, en el Cáucaso, de 5.642 metros. En la península de Kamchatka, en el Extremo Oriente, encontramos una fenomenal cadena de volcanes, declarados por la Unesco "Patrimonio de la Humanidad". Lo que sí tiene el país, y en abundancia, son ríos inmensos y enormes lagos. Seis de los veinte ríos más largos del mundo son rusos. El mayor de ellos, el Amur (4.416 km), delimita la frontera con China. En la parte de Asia están también el Lena (4.400 km) y el Yenisei (4.090), que fluyen hacia el norte, a través de Siberia, hasta el Ártico. Aquí, en Europa, nos resultan más conocidos el Volga (3.690), el Don y el Ural. El primero de

Tres productos, una ensaladilla, un pastel y una clase de muñecas, llevan el apellido "ruso", sin que ninguno de los tres lo sea del todo. La ensaladilla rusa la popularizó hacia 1860 el cocinero franco--belga Lucien Olivier Gullerminav, que estaba a cargo de los fogones del Ermitage de Petersburgo, la capital por entonces de la Rusia zarista. Al parecer, el nombre de "rusa" deriva del blanco de su principal ingrediente, la mayonesa, que recuerda a la nieve. El pastel ruso, un dulce exquisito que hoy es seña de identidad de Huesca-, es de origen español. Al casarse con Napoleón III, la granadina Eugenia de Montijo llevó la receta a París y, allí, en un banquete con ocasión de la exposición universal de 1855, la conoció el zar Alejandro II, que quedó tan fascinado que pidió que se la enseñasen a sus cocineros. Las célebres matrioskas, por último, tampoco son de allí. Proceden de Japón, derivan de un juego de muñecas de madera llamadas "darumas".

ellos desemboca en el mar Caspio, el mayor lago del mundo con 371.800 km2 (más de la mitad de España). Otro gran lago, el Baikal, atesora la quinta parte de las reservas de agua dulce del planeta. El paisaje ruso vive delimitado por sus tres tipos de ecosistemas: la tundra (terreno inhóspito y estéril que se adentra hacia el sur entre 60 y 420 km donde no crece nada debido al hielo perpetuo),

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la taiga (el denso bosque que cubre la mayor parte de Siberia) y la estepa, las enormes praderas del sur. Un país cristiano ortodoxo Rusia es un país mayoritariamente cristiano. La confesión predominante es la ortodoxa rusa, liderada desde 2009 por el patriarca de Moscú y de Toda Rusia, Kirill I (Cirilo I). Los fieles romano-católicos rondan el millón trescientos mil, si bien la mayoría de ellos pertenecen a minorías (polaca, lituana, ucraniana, bielorrusa, alemana...) asentadas allí tras las deportaciones forzosas de los zares y de Stalin. La Rusia católica está estructurada desde 2002 en cuatro diócesis –la archidiócesis de la Madre de Dios de Moscú y la diócesis de San Clemente de Saratov en la zona europea, y las diócesis de la Transfiguración de Novosibirsk y de San José de Irkutsk, en la asiática–, y cuentan entre todas con poco más de 250 parroquias y un único seminario: el de San Petersburgo, en el que se forman los futuros sacerdotes. En Rusia hay 27 misioneros españoles: claretianos, del Camino Neocatecumenal, una Hermana de la Caridad de Santa Ana y varios sacerdotes diocesanos de Astorga, Toledo, Valladolid y Getafe. Las relaciones entre Roma y Moscú han 6 SUPERGESTO

sido siempre difíciles, tanto en el aspecto político como en el ecuménico. Después de décadas de enemistad y hostilidad, la relación política comenzó a dar un giro tras la puesta en marcha por el Vaticano de la Ostpolitik (Política del Este) en la segunda mitad de los años sesenta. El comunismo cayó en 1991 y, tras nuevos acercamientos, en 2009 la Santa Sede pudo reabrir la nunciatura apostólica en Moscú. Desde ese año hay ya relaciones diplomáticas plenas. El presidente ruso Vladimir Putin ha visitado ya cinco veces al Papa en los últimos 18 años: dos a Juan Pablo II (2000 y 2003), una a Benedicto XVI (2007) y otras dos a Francisco (2013 y 2015). El Papa, sin embargo, no puede visitar Moscú. No ha sido oficialmente invitado, ni por el Gobierno ni por la Iglesia ortodoxa, que sigue viendo a la católica como una rival y la acusa de hacer "proselitismo". En agosto de 2017, el secretario de Estado vaticano, cardenal Parolin, realizó una visita de cinco días al país y se entrevistó con Putin y con el patriarca Kirill. "Nuestra sociedad no está todavía preparada para dar la bienvenida al Papa", dijo entonces el secretario general de los obispos católicos, P. Igor Kovalevsky. Aunque las relaciones han mejorado mucho –y más tras la entrevista del Papa con Kirill en el aeropuerto de La Habana en febrero de 2016 y la firma de una de-

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claración conjunta–, por ahora la visita del Romano Pontífice a Moscú sigue siendo un sueño imposible. El islam, con entre 7 y 14 millones, es la segunda religión en Rusia, seguida del budismo y del judaísmo. Políticamente hablando, Rusia es una república semipresidencialista organizada de modo federal. Entre repúblicas, regiones, distritos, etc., y sin contar las anexiones de Crimea y Sebastopol (que hasta 2014 eran parte de Ucrania y no han sido reconocidas internacionalmente), el país cuenta con 83 entidades políticas, dos de las cuales son Moscú y San Petersburgo. El presidente de la República es Vladimir Putin, quien en marzo fue nuevamente reelegido para un nuevo mandato. Dachas y vodka Los rusos son, por lo general, generosos y hospitalarios. Y amantes de la naturaleza. La mayor parte de ellos viven en las ciudades, pero un buen porcentaje de familias tienen también dachas (casas de campo) en las que cultivan frutas y verduras y a las que acuden a pasar el fin de semana, huyendo del caos urbanita y la contaminación. En el Informe Mundial de Felicidad 2014-2016 elaborado por la ONU, Rusia ocupaba el puesto 49, de un total de 155 países. Un puesto menos, el 48, tenía


en el último Índice de Desarrollo Humano, con el que Naciones Unidas muestra el nivel de vida de los habitantes de un país. Aunque es una nación poderosa –hasta hace un par de décadas era una superpotencia–, su economía deja hoy mucho que desear: es la duodécima del mundo, justo por detrás de la española. La esperanza de vida de los rusos es muy baja en comparación con el mundo desarrollado: 72,5 años (83 años en España). ¡Y eso que ha crecido considerablemente en los últimos años! Uno de cada cuatro hombres rusos muere antes de los 55 años. Ello se debe, sobre todo, al excesivo consumo de vodka. Culturalmente hablando, Rusia ha dado al mundo grandes genios. En el campo de la música clásica, por ejemplo, encontramos a compositores de la talla de Mijaíl Glinka, Rimski-Kórsakov, Chaikovski, Rajmáninov, Stravinski; en el de la literatura, a Pushkin (el Cervantes ruso), Gógol, Tolstói, Dostoyevski, Gorki... Científicos rusos de renombre mundial fueron también el fisiólogo y psicólogo Iván Páulov (premio Nobel 1904 por su trabajo sobre el condicionamiento clásico, que experimentó con perros), Dimitri Mendeléyev (que ordenó y clasificó los elementos químicos en su célebre tabla periódica), o Andrei Sájarov (el creador de la bomba de hidrógeno, premio Nobel de la Paz 1975).

En Rusia se han registrado algunas de las más bajas temperaturas de la tierra, con hasta 67 grados bajo cero en Siberia. El frío extremo ha marcado a fuego la historia del país. En los últimos siglos, dos veces han intentado las grandes potencias conquistarla, y las dos veces fracasaron a causa del frío: Napoleón en el siglo XIX y Hitler en el XX. Con 27--29 millones, Rusia fue la nación que más muertos tuvo en la Segunda Guerra Mundial. Solo en la batalla de Stalingrado (1942--1943), la más decisiva y sangrienta de la contienda, perdieron la vida casi un millón y medio de personas... en solo 199 días. Los campos de concentración y trabajos forzados del comunismo (gulag) tampoco se quedaron atrás en cuanto a mortandad. El 90% de los aproximadamente 18 millones de presos y disidentes que pasaron por ellos no sobrevivieron al frío y a las durísimas condiciones de vida.

Otro ruso, Mijail Kaláshnikov patentó el rifle de asalto más letal de todos los tiempos, el A-K 47, del que se han fabricado más de 80 millones de unidades y que hoy es utilizado por los ejércitos de 55 países, además de por numerosas guerrillas de todo el mundo. Y aunque perdió la carrera por llegar a la luna, Rusia fue también la primera en lanzar un satélite arti-

ficial al espacio (el Sputnik, en 1957), en poner en órbita a un ser vivo (la perra Laika, en noviembre de ese mismo año), y en llevar a cabo el primer vuelo espacial tripulado, con Yuri Gagarin, en 1961. Sg JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

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Carmen Balguerias, Vicky Mora y Gabriel Soria son tres jóvenes estudiantes que, después de vivir un verano misión en Adoola (Etiopía), no se quedaron conformes. Jóvenes creyentes, Etiopía les marcó, y mucho. Por eso, quisieron que lo vivido estuviera presente en sus vidas los doce meses del año.

Gabriel, Carmen y Victoria estuvieron presentes, con Galatoomaa, en la última edición de Volunfair (Feria Universitaria del Voluntariado).

Incluso, ir más lejos. Deseaban que otros jóvenes, sin recursos, pudieran vivir el mismo verano misión que ellos. Así idearon Galatoomaa... Un proyecto que, a través de la venta de camisetas, beca a otros voluntarios y colabora con proyectos concretos en Etiopía. Esta es su particular forma de dar las gracias por lo vivido...

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“Queremos invertir en un cambio real, un cambio que varíe la situación de los países en vías de desarrollo” Gabriel, Carmen, Vicky, ¿podéis contar- me viene de familia. A veces, me paso soñando despierto... Una de las cosas que nos algo de vosotros?

GABRIEL: Yo soy Gabriel, tengo 23 años y estoy acabando Ingeniería Informática en Madrid. También estoy trabajando de prácticas y llevo Galatoomaa con Carmen y Vicky. Me considero una persona con inquietudes y curiosidad, entregado a lo que me gusta; y busco siempre crecer con todo lo que hago, ya sea profesional o humanamente. La vena emprendedora

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más me ha aportado en la vida son los viajes. En 2016, estuve en la JMJ de Cracovia como voluntario. De misiones he estado en Totogalpa (Nicaragua), en agosto de 2014, y en Adoola (Etiopía), en agosto de 2016 y 2017. A ambas experiencias fui con mi parroquia (Santo Tomás Moro, de Majadahonda). Esto ha marcado para mí un antes y un después. Cuando te vas de


misión o como voluntario, te acercas a una realidad que jamás hubieras pensado. Sabemos lo que hay en los países en vías de desarrollo por lo que aparece en la TV o por lo que te cuentan, pero vivirlo en primera persona es una historia diferente. Allí ves que, con una pobreza extrema, son felices. No es la imagen que te ofrecen las campañas de publicidad de las ONG. Ellos te dan todo lo que tienen. Son gente fuerte que sigue adelante y que nunca te va a negar una sonrisa. Son una fuente de inspiración, te hacen replantearte la vida, tus objetivos, tu camino... Lo difícil de ir, es curioso, es volver a tu realidad, superficial, con problemas que no lo son, excesos... CARMEN: Yo tengo 21 años y estudio tercero de Biología Sanitaria en Madrid. Me considero una persona muy activa y busco entregarme al máximo, día a día. Mi rutina es un poco caótica; llegaría a decir que no conozco una rutina. Estoy repleta de actividades que me llenan. Principalmente, soy monitora de Life Teen (método de catequesis para jóvenes), pertenezco a un grupo de fe en mi parroquia, tengo cenas los lunes en un albergue de pobres y dirijo Galatoomaa con mis dos compañeros. Todas estas actividades serían solamente ruido si no fuera porque tienen un único origen que es vivir a través de mi fe. Mi activismo a la vez es equilibrado con ratos oración, que me ordenan y me hacen ver los regalos de cada día. Mi necesidad de entrega es un regalo de mi fe. Y es la que me ha llevado a la misión de Adoola, en donde todo cambió para mí. VICKY: Yo tengo 21 años y soy estudian-

te de último curso de Ciencias del Deporte en el INEF de Madrid. Desde hace un año llevo Galatoomaa con Gabi y Carmen. Vivo en Majadahonda, lugar que me ha visto crecer. Soy una persona muy activa y me gusta participar en casi todas las cosas que me proponen. Gracias a esto he tenido la oportunidad de viajar a muchos lugares, conocer a gente muy variada y realizar cosas que, por propia iniciativa, nunca habría pensado. Por lo general, mi tiempo libre lo invierto en estar con mis amigos, en las diversas actividades que se realizan en mi parroquia y en voluntariados.

¿Dónde os conocisteis los tres?

VICKY: Primero conocí a Gabi en una actividad de la parroquia, en 2015, y meses después, de igual manera, conocí a Carmen en el grupo de Fe al que vamos juntas. Desde ese momento, hemos permanecido los tres unidos y siendo buenos amigos. Al tener varias cosas en común, siempre coincidimos.

Hablarnos de esa experiencia que habéis vivido juntos en Adoola (Etiopía) y que os ha marcado...

GABRIEL: El mes en Adoola es como un año concentrado en un mes. El ritmo de vida es tan frenético, cansado e intenso, emocional y físicamente, que cada día es una experiencia totalmente distinta. Sale lo más bueno de ti y a la vez lo que no lo es tanto. El cansancio, la convivencia, cada uno con su propia experiencia y su manera de llevarlo. El hambre que se pasa (a veces), lo que ves un día que puede que no sea muy reconfortante, o una plena satisfacción que puedes tener al día

siguiente cuando un niño te está esperando, te ve, y sale corriendo hacia ti, como si fueras la persona que más quiere en el mundo. Algo así te une mucho más de lo que puedas esperar. Es cierto que hay que estar abierto y dispuesto. Como anécdota diré que Carmen y yo tuvimos más de un rifirrafe en Adoola, y, sin embargo, a la vuelta ves que son esas cosas las que te hacen madurar en una amistad, y en tu vida en general, cuando eres tú al 100% sin ninguna máscara. CARMEN: La misión de Adoola, sin duda, te marca. Yo tenía miedo de no sentir una transformación pensando que ya tenía formado mi carácter. Pero la misión te cambia por dentro. A mí, a través de las personas. Llegué a un sitio para entregarme a personas que ya tenían el corazón abierto sin saberlo. Con toda su naturalidad y sencillez, convivieron con nosotros y fueron un reflejo. Un reflejo del amor un tanto limitado que nosotros podíamos dar, pero, sobre todo, del amor revolucionario que Dios estaba dando por ellos. Yo sentí esa mirada de Dios hacia el necesitado. Sentí que Dios les quería sin límites. Y lo sentí simplemente a través de uno de los abrazos que me daban, una oración con los niños huérfanos o un baile etíope. Me transformaron a mí, por el vivo reflejo de Jesús que pude ver en ellos. Y ante ese impacto, uno quiere vivir buscando esa misma esencia. Desde entonces, he perseguido en mi entrega ver el rostro de Dios como lo vi en Etiopía. Buscar un amor revolucionario que pueda no solo abrir mi corazón sino el del resto de la gente.

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VICKY: Un viaje así no puede pasar desapercibido, nos unió mucho y permitió que nos conociéramos en todo tipo de situaciones. A partir de este viaje, y gracias a Galatoomaa, los tres seguimos compartiendo juntos un montón de momentos y aventuras.

¿Qué significa la palabra Galatoomaa?

GABRIEL: Galatoomaa significa gracias en Oromo, el idioma de la zona de Adoola. Una palabra que, cuando estuvimos allí, decíamos constantemente. Intenta transmitir nuestra visión de ser agradecidos con lo que tenemos. Hay gente que no tiene tanto y lo mínimo es darse cuenta de ello. El logo de nuestra marca tiene, además de esta palabra, la mitad de una cruz etíope, un ornamento que allí utiliza todo el mundo y está inmerso en la cultura.

¿Qué perseguís con Galatoomaa?

GABRIEL: Galatoomaa es una marca de ropa social 100% sin ánimo de lucro que beca, por un lado, a jóvenes voluntarios que vayan con distintas ONG o asociaciones; y por otra parte, colabora con proyectos concretos en distintas zonas de Etiopía. Todos los beneficios son para esta causa. Carmen, Vicky y yo somos los tres primeros que fuimos a Adoola, donde entrega-

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mos mucho de nosotros y colaboramos con proyectos de allí, pero queremos extenderlo a más gente. Galatoomaa quiere invertir en un cambio real. La juventud española está demostrando mucho. Somos inconformistas y podemos realmente marcar la diferencia. Nuestro objetivo es dar la posibilidad a que más gente vaya, cambie y transforme su entorno. Es una pirámide para crear una transformación social. Ser la generación que marque un cambio real, que varie la situación de los países en vías de desarrollo. CARMEN: Para mí es esa la llave que puede abrir los corazones. Nosotros se la damos a los voluntarios y les lanzamos hacia el cambio. Además, no solo les lanzamos a Etiopía. Vendiendo nuestra ropa, las personas se sienten parte de algo, de un cambio que les impulsa también a ellos. Ojalá nuestras prendas tengan esa magia. VICKY: Galatoomaa es, además, una oportunidad única de dar a conocer diferentes pueblos y áreas de Etiopía, que, si no fuera por esas personas que viajan allí, sería casi imposible conocer.

¿Cómo nació la idea?

CARMEN: Del corazón de cada uno de nosotros y, por eso, cada uno tiene un sig-

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nificado propio de lo que es Galatoomaa. Al ver que crecíamos, tuvimos que aclarar qué era exactamente. Ya no valía solo con sentirlo, sino que queríamos materializarlo. Por ello, para llegar a esta empresa social, ha habido horas y horas de diálogo, de propuestas, iniciativas... Yo estoy admirada de la facilidad con la que estamos tomando decisiones y estableciendo perspectivas en el proyecto. Y no siempre estamos de acuerdo, pero tenemos tan clara la meta que, sin ningún problema, cedemos ante una propuesta diferente, y muchas veces mejor a la nuestra. GABRIEL: Hay dos cosas sin las que no se puede entender Galatoomaa. Una inquietud por vivir una experiencia de misión o voluntariado, entregarse y cambiar las cosas, y la otra es ser joven, estudiante y no tener dinero. Frustrante, ¿verdad? Yo estaba de Erasmus, con mil gastos de alojamiento, comida, etc, pero había una cosa que tenía clara. Quería volver a Adoola otra vez. Como fuera. Hablé con Carmen, porque ella se estaba planteando ir por primera vez a la misión, pero estaba como yo, sin un duro. Fue en las Navidades de 2016 a 2017 cuando, en mi viaje de vuelta a Madrid para pasar unos días, hablé con


Carmen: "¿Por qué no vendemos sudaderas para financiarnos la misión?". Su respuesta fue: "¡Buah, Gabi!. Qué típico, no vamos a vender ni una". Yo le dije: "Si hacemos algo, no vamos a ser típicos. Vamos a por todas". Total, que empezamos este nuevo proyecto a lo grande, contactamos con proveedores de ropa, diseñamos las prendas, creamos las web, nos movimos por redes sociales... ¡Encantaba! VICKY: Cierto. Galatoomaa comenzó cuando Gabi y Carmen se plantearon de qué manera ir a Etiopía. Propusieron un plan a todos los misioneros de ese año y, como yo también quería volver y quería seguir siendo misionera los restantes 11 meses del año, me uní al proyecto. Me pareció una gran idea vender un producto con el fin de crear una familia que conecte Madrid, o España, con Etiopía.

¿Cómo se sustenta Galatoomaa?

GABRIEL: Por su razón de ser. Galatoomaa tuvo una inversión inicial y de ahí destinamos un porcentaje a reinversión para seguir creciendo y el otro a la causa social, al final el 100% de los beneficios son sociales, pero no de una sola vez ya que es contraproducente. Si no tenemos dinero para crecer, tener más pedidos, etc., poco hacemos. Por ejemplo, este año quizá podamos becar solo a una persona, pero el año que viene serán 15. Sin embargo, si este a año becamos a cinco, el año que viene serán solo otros cinco, y así. Hay que tener en cuenta que lleva-

mos pocos meses y que nos vamos definiendo conforme pasa el tiempo.

¿Qué diríais a la gente que pueda dudar de la integridad de vuestro proyecto?

VICKY: Es fácil dudar de iniciativas de este tipo, todos lo hemos hecho. Lo bueno de Galatoomaa es que está formado por personas que han vivido la realidad de esa zona y no tenemos ningún interés en ganar beneficio propio. Nos encantaría poder dar incluso más de lo que tenemos. Entregamos nuestro tiempo y somos nosotros, los jóvenes, quienes con las colaboraciones vamos allí a intentar hacer algo bueno. No hay intermediarios ni ningún interés más que el de colaborar en la mejoría de nuestra segunda casa. GABRIEL: Mucha gente está harta de que les timen o casi les chantajeen con colaboraciones para los desfavorecidos. Es lógico que suponga dudas. Por eso, nosotros hemos decidido dar el 100%. Es una garantía de que vamos en serio.

¿Qué ha sucedido en vosotros para idear una iniciativa tan bonita?

GABRIEL: Yo creo que los que formamos Galatoomaa siempre hemos estado buscando una manera de intentar cambiar el mundo, quizá esta sea nuestra respuesta. VICKY: Una experiencia misionera así no te deja indiferente. Es cierto que vives una transformación y las personas pasan a ser miembros de tu familia. Eso hace que, aunque vuelvas a España, no les olvides y tu cabeza siempre busque la manera de

hacer todo lo posible para que su situación mejore. Y en nuestro caso, pensamos en una forma de poder cambiar Madrid y Etiopía a la vez. Si muchas personas pueden vivir esa transformación, por pequeña que sea, porque sí que con solo ir y ver otra realidad tu mente se abre y sufre un cambio, podremos mejorar ambas zonas. CARMEN: Regresar de Adoola fue un reto. Después de un mes tan intenso y renovador, siempre surge el miedo de volver y no sentirte así de lleno. Mi duda constante era no poder darme cómo lo había hecho allí. ¿Cómo poder recrear esa sensación aquí, en mí día a día? Pero todo fue sobre ruedas. De repente, a todas horas encontraba situaciones por las que dar las gracias. Eso sí, también había que buscarlas. Pero eso no era suficiente. No podía regresar sin más a mi rutina anterior, porque todo había cambiado. Para aumentar mi entrega, debía buscar un medio mucho más revolucionario. Y entonces decidimos embarcarnos en Galatoomaa. Decidimos hacer de Galatoomaa un cambio más, una entrega en donde nosotros podíamos darnos completamente en esta sociedad. Sg

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ROLANDO RUIZ SUPERGESTO 13


Es el último misionero español que ha sido nombrado obispo. Después de haber sido misionero en Chile, Bolivia, República Dominicana y Costa Rica, asume el pastoreo de Alajuela, la segunda diócesis más poblada de Costa Rica. Pasa a la historia como el primer Terciario Capuchino (más conocidos como Amigonianos, en referencia a su fundador Luis Amigó) que asume un nombramiento episcopal. Sustituye a otro obispo misionero español, monseñor Ángel San Casimiro Usted ha sido misionero en Chile, Bolivia, República Dominicana y Costa Rica. ¿De qué forma la experiencia misionera puede enriquecer el episcopado? Considero que gracias a la vivencia misionera, tengo una visión más amplia de la realidad eclesial. Esta puede aportar luz al caminar de la diócesis, tanto en lo espiritual como en el apostolado. En primer lugar, creo que mi testimonio puede sensibilizar a la diócesis en la misión como una dimensión intrínseca de la fe, y así ahondar en su vivencia. De esta forma, podremos marcar la experiencia misionera como prioridad en la pastoral de la diócesis, en línea con lo que el papa Francisco nos está pidiendo a toda la Iglesia. En segundo lugar, espero que mi experiencia misionera estimule en los fieles su actitud misionera en su vida diaria, en un momento donde la secularización está creciendo en Costa Rica. Y, por último, creo que puede ayudar a una mayor sensibilización con la misión ad gentes de la Iglesia universal, a través de la oración y los medios económicos.

¿Cómo es la diócesis de Alajuela? ¿Qué retos tiene como nuevo obispo de la diócesis? Es la segunda diócesis del país después de la capital. Se creó hace casi 100 años. Tiene 800.000 fieles, 34 parroquias con varias capillas cada una, cien sacerdotes y alrededor de 15 institutos de vida consagrada. Hasta 1995 era muy amplia, llegaba hasta la frontera con Nicaragua. Ha sido tradicionalmente rural en gran parte de su territorio, pero, ahora, por estar en el valle central del país, ha evolucionado hacia la industria y el sector servicios. Se percibe todavía un ambiente de marcada religiosidad, sin embargo, avanza bastante el ambiente secularizador propio de las sociedades de bienestar. Uno de los retos más notorios es el compromiso con los pobres y la justicia social. Además, quisiera potenciar la comunión y el sentido de misión, el apoyo a la familia en toda su realidad, el acompañamiento de los jóvenes –especialmente aquellos que manifiestan dificultades–, y el acompañamiento también de las vocaciones sacerdotales y religiosas. ¿Cuál es la realidad a la que se enfrenta la juventud en Costa Rica? ¿Se están preparando para la JMJ de Panamá? Tiene las características propias de la juventud como la ilusión, la esperanza, la generosidad, los grandes ideales, deseo de servicio y protagonismo… En esta sociedad hay todavía abundantes niños y jóvenes, aunque está descendiendo bastante la natalidad. En la diócesis de Alajuela


En la Conferencia Episcopal Española hay 119 obispos. ¿Sabías que hay otros 100 obispos, que también son españoles, pero que ejercen su ministerio fuera de España? Son los obispos misioneros, o más bien los misioneros obispos. Sacerdotes cuya vocación sacerdotal surgió en España, y que marcharon a misiones como sacerdotes. Allí, después de muchos años de entrega, han sido consagrados obispos, para pastorear esas Iglesias.

se conserva un ambiente positivo en la juventud pero, por el ambiente cultural en que viven, se sienten empujados a la secularización, al consumismo e individualismo, a la pérdida de valores y vivencia fragmentaria de ellos. Además, crece la falta de solidaridad, la adicción a drogas… Hay mucha ilusión ante la JMJ del 2019 por estar tan cerca de Panamá. Costa Rica ha sido designada como sede de experiencias misioneras en los días anteriores a la JMJ. Esperamos acoger aquí a gran cantidad de jóvenes y posibilitarles experiencias misioneras en las distintas diócesis. Por otro lado, la participación de jóvenes costarricenses en la JMJ será alta. Las pastorales juveniles de las distintas diócesis están trabajando en ello. Por lo que hemos visto, usted ha trabajado con jóvenes. De hecho fundó en España los grupos juveniles zagales y JUVAM. ¿Qué le diría a un joven de España, especialmente a un lector de Supergesto?

Abrir la vida al Señor llena por completo la existencia. Es bello mantenerla así abierta y estar dispuestos a servir a los demás en cualquier lugar donde el Señor lo necesite para la tarea de su Reino. Hay que abrir los ojos para ver la realidad de las personas, sus gritos y necesidades, sus ilusiones y esperanzas, para abrirles también el corazón y crecer en capacidad de compasión. Eso nos lleva a salir del egoísmo paralizante para recibir el aire fresco del amor que nos da plenitud. Creo que la tarea misionera en otros países es particularmente enriquecedora, por lo que supone de crecimiento para los misioneros y para los mismos pueblos que los reciben. Demos pasos sin miedo a experiencias misioneras en el propio entorno, para poder así proyectarse a otras más lejanas y hacer que nuestra vida sea anuncio de la presencia amorosa de Dios en nuestro mundo. Sg PAULA RIVAS


La Delegación de Misiones de Córdoba tiene dos lugares muy queridos para que los jóvenes puedan tener una experiencia misionera de verano: la misión diocesana de Picota, en Perú; y Calcuta, en India. A ambos sitios fueron el verano pasado los grupos de las Parroquias de la Esperanza y de Cristo Rey. Veintitrés jóvenes a los que el encuentro con la misión les ha cambiado la vida.

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afa Ruiz, 22 años, estudiante de un Máster en Ingeniería de Caminos: "Para mí ha resultado un fuerte zarandeo. El reto es conseguir mantener viva esa llama día tras día, una vez que

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vuelves a la rutina". Paula Casero, 20 años, estudiante de Odontología: "Debo seguir ayudando y compartiendo mi fe con los que me rodean". Amelia Valverde, 22 años, psicóloga: "El vínculo que he creado

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con Perú me hace mantener presente las injusticias y la desigualdad que se sufre en muchas partes del mundo". María de la Haba, 18 años, estudiante de Medicina: "Todo lo que tenemos es un regalo, nuestra principal misión aquí es disfrutar y dar gracias por lo que tenemos todos los días". Cristina, 25 años, técnico de laboratorio: "He visto el verdadero drama humano de cerca, pero también he descubierto que no siempre es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita". Estos cinco chicos forman parte del grupo de diez que en el verano de 2017 viajaron a Perú junto al sacerdote José María Muñoz, para conocer la misión diocesana de Córdoba en Picota, Prelatura

de Moyobamba. En la Casa Hogar de Shamboyacu vivieron con 45 niñas procedentes de familias pobres. Con ellas, entre juegos y aprendizajes, transcurrió gran parte de la misión. Además, junto con el sacerdote, visitaron algunas aldeas que llevaban meses esperando para celebrar los sacramentos. A Rafa le sorprendió que las niñas no dieran importancia al agua helada de la ducha, sino que dieran gracias por poder ducharse; o que no protestaran por comer siempre lo mismo, sino que dieran gracias por poder comer… Paula admiraba sobre todo a los padres y madres de familia, su fe y su devoción a la Virgen, que no tuvieran dudas y a pesar de sus dificultades supieran que Dios estaba


neras de la Caridad en Calcuta. Daniel tiene 20 años y es estudiante de Ingeniería Aeroespacial. Tiene "corazón misionero" desde muy pequeño; con 11 años fue con sus padres a Uganda y le llamó poderosamente la atención el trabajo de los misioneros allí. En Calcuta le tocó estar en una casa donde las Misioneras recogían a disminuidos físicos y psíquicos y a algunos ancia-

con ellos. Para Amelia, "una cosa es ver la pobreza y otra tocarla". Se "enfadó" con Dios cuando supo que algunos niños habían sufrido abusos y maltratos con tan solo 15 años, o que una enfermedad no tenía cura, o les veía deambulando por las calles porque sus padres trabajaban y nadie podía hacerse cargo de ellos. Pero se dio cuenta de que los pobres no se enfadaban con Dios, al revés, le ponían en el centro de sus vidas. Amelia y María comprendieron que "Dios estaba allí y era Él quien les daba fuerzas para continuar". Misión en Calculta Rafael Romero fue el responsable del grupo de jóvenes que hizo su #Veranomisión en Calcuta. Lo primero que les dijo antes de

lo que sea, solo por amor". Paula, de 20 años y estudiante de Medicina, sintió que su relación con los pobres iba cambiando con el paso de los días en Calcuta: "Al principio, tenía la sensación de que ellos me necesitaban a mí, que yo estaba allí para ellos, pero después comprendí que era totalmente al revés, yo necesitaba de ellos". Además, hizo otro descubri-

miento importante: "La Misa diaria era mi fortaleza para el trabajo y cuando la celebrábamos por la tarde, el trabajo de la mañana era más agotador". Ahora, se plantea la vocación misionera desde su noviazgo, y quiere seguir dando su tiempo de verano a aquellos que más lo necesitan. Sg ir fue que a la a misión se va "a predicar, de palabra y de obra" y que no se trata de cambiar nada, excepto el propio corazón. Daniel y Paula son dos de los jóvenes que compartieron el trabajo de las Misio-

nos. Daniel confiesa que espiritualmente estaba un poco despistado y que ha vuelto a "encontrar la senda" gracias a Calcuta. Ahora invita a ir a sus amigos, pero les aconseja que vayan "preparados a hacer

ANA FERNÁNDEZ DORA RIVAS Delegación de Misiones de Córdoba

delegacionmisiones@diocesisdecordoba.com Tel.: 957 471 192

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Supergesto Nº135  

Revista Supergesto mayo-agosto 2018

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