Page 1


AÑO XXVI Nº132 NOVIEMBRE - DICIEMBRE 2017

EDITA

Obras Misionales Pontificias

Director Nacional de OMP Anastasio Gil García

Dirección Rosa Lanoix

Diseño y maquetación Antonio Aunés

Colaboradores

Justo Amado, Fuencisla del Amo, Alfonso Blas, Ana María Fernández, María Teresa Fernández del Vado, Coro Marín, Alicia Muñoz, María Puncel Reparaz, Quique, Dora Rivas, Joan Sanmartí, José Ignacio Rivarés, Francisco Solé, Montserrat Vilaseca, Juan Zabala.

Nos preparamos para la Navidad. Para recibir a Jesús. Es un tiempo de alegría, de esperanza... Pero, ¿lo es para todos? En muchos países hay hambre, guerra... y nosotros no podemos cerrar los ojos a su dolor, a su llanto, a su pobreza. Jesús nace para todos y el mensaje que nos trae llama al amor, a la igualdad, a la justicia, a la paz. Dejemos, pues, que el anuncio de su llegada colme de gozo nuestros corazones y abrámonos a los demás, especialmente a esas personas que sufren o están olvidadas. Feliz Navidad.

Depósito Legal: M. 7103-1991

Imprime: :

ARIAS MONTANO, S.A. Para ponerte en contacto con nosotros: SUPERGESTO C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Si lo prefieres, llámanos al Tef: 91 590 27 80 También puedes hacernos llegar un e-mail: supergesto@omp.es y nuestra página web: www.revistasupergesto.es www.omp.es y www.domund.org

Suscripciones Roberto Murga

suscripciones@omp.es

TÚ,¿QUÉ PIENSAS?

28

PUERTAS ABIERTAS

ESCAPARATE

30 32 33 34 36

NOMBRES PROPIOS ESTE MUNDO COSAS QUE SE OYEN JÓVENES MISIONEROS

EDITORIAL

10

Fotografía:

José Ramón Moreno Guillo, EFE, Archivo de OMP y 123RF.com

PAÍS A PAÍS

24 26

3 4 8

13 14 16

Jesús, el refugiado Bélgica

Rohingya, el sufrimiento de un pueblo olvidado

Guillermo Martínez, diseña brazos protésicos para personas necesitadas de Kenia

ANÉCDOTA Rosa Parks

HAGIOGRAFÍA

Práxedes Santos, misionero de la OCSHA en Brasil

FIRMAS INVITADAS

Carlos Trujillo Trujillo, de Jóvenes por la Paz de la Comunidad de Sant'Egidio

19

DESDE LA MISIÓN

22

PÓSTER

Andrés Díaz de Rábago, un misionero gallego de 100 años en Taiwán

ASÍ VA EL MUNDO REPORTAJE

Los drones se adueñan del cielo

"Menos narcisismo y más pensar en los demás"

Misión Perú

CON NUESTROS MISIONEROS Olatz Elola.

39 40 42 43 44

ESTÁ EN LOS LIBROS RELATO Codicia

PARTICIPARON PIENSA Y JUEGA LA LLAMADA


S

us padres se vieron obligados a dejar su hogar, porque la violencia amenazaba la vida de su hijo recién nacido. En su precipitada huida se fueron con lo puesto, aunque tampoco poseían mucho más. Tuvieron que recorrer terrenos inhóspitos y senderos peligrosos, en los que se jugaron la vida, para ponerse a salvo. Y, cuando por fin creyeran haberlo conseguido y haber llegado a tierra amiga, se encontrarían con la hostilidad y el desprecio de aquellos a quienes llamaban para que les ayudaran y socorrieran: no eran del lugar, resultaban distintos, desconocidos, "otros" de los que desconfiar... Ya antes de esta huida habían sido pobres en tierra hostil, rechazados por no tener ningún dinero con el que poder pagar. Por eso, él, su hijo, había nacido en el primer refugio que habían podido encontrar, poco más que unas paredes. Con el calor de sus padres y las visitas de unos pastores sin techo que en sus mismas circunstancias se encontraban, vio la luz a esta vida, entre el frío y la indiferencia de los demás, un niño que, según estaba anunciado, llegaría a ser el Salvador de toda la humanidad. La mayoría de la gente se lo perdió. Estaban más preocupados de su disfrute, de gozar de sus comodidades, de la cosas fácilmente conseguidas, de las posesiones acaparadas con egoísmo. No podían percibir ni apreciar la riqueza de los últimos, que iban a ser los primeros. Así las cosas, aquel niño apenas nacido, necesitado de todo, mamó de la pobreza y sufrió el azote de la persecución. Y más adelante, habría de padecer, acusado por aquellos que lo querían silenciar porque los molestaba con su mensaje; habría de ser condenado y torturado hasta la muerte, sin ser culpable. Aquel Jesús, hijo de refugiados, sabía la necesidad que había en el mundo de justicia, libertad, amor y perdón. Lo había vivido en sus carnes y, a lo largo de su existencia, con su testimonio de vida y su palabra, trató de enseñárselo a todos. Y quiso que nadie estuviese tranquilo mientras no se hubiese alcanzado a todos aquellos que experimentan el rechazo, la exclusión, la miseria y el desprecio de ni tan siquiera ser vistos a causa de su pobreza. Hoy, en nuestros días, son muchos los migrantes y refugiados que llaman a nuestras puertas pidiendo socorro; son muchos los necesitados que piden disponer de lo suficiente para poder sobrevivir; son muchos los despreciados que han sido descartados con nuestra indiferencia... En ellos está llegando un Jesús refugiado al que podemos estar cerrando la puerta. Pero Él sigue llamando a ella, anunciando la llegada de la auténtica Navidad. Sg NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

SUPERGESTO 3


"Supergesto" viaja en esta ocasión a Bélgica, el corazón de la Unión Europea (UE). No en vano es uno de los países fundadores de la Europa unidad, y su capital, Bruselas, sede de sus principales órganos de Gobierno. El país de las mil y una clases de cervezas, de los mejillones y del chocolate es una monarquía de 11,2 millones de habitantes en la que viven -no siempre en armonía- dos comunidades: flamencos y valones. Abrochaos los cinturones, que arrancamos.

B

élgica es pequeña. Del tamaño de Extremadura, más o menos. Sus dimensiones son tan reducidas que quienes viajan por tren desde Francia a Holanda suelen decir, con guasa, que si quieres ver algo de Bélgica no te puedes dormir, porque en caso contrario, cuando despiertes, ya la habrás cruzado. Sus 30.528 kilómetros cuadrados limitan al norte con los Países Bajos y el mar del Norte, al este con Alemania, y al sur con Luxemburgo y Francia. El país es pequeño, sí, pero tiene 11,2 millones de habitantes, lo que lo convierte en uno de los más densamente poblados de Europa, con 368 habitantes por kilómetro cuadrado. Sus dos ríos más importantes son el Escalda y el Mosa. El paisaje, en el que abundan los canales, está dominado por las explotaciones agrícolas (57% del territorio), y los pastos para la ganadería y los bosques. Ciervos, jabalíes, zorros, tejones, ardillas y conejos son los animales salvajes de mayor tamaño que se pueden encontrar allí. La antigua GalliaBelgae –bautizada así por

4 SUPERGESTO

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

Julio César en alusión a las tribus célticas que la poblaban durante su conquista– es hoy una nación desarrollada, bien comunicada y llana, muy llana. Tanto que apenas tiene alturas dignas de ese nombre, pues todo son tierras bajas. Su cota más alta es la llamada Signal de Botrange, una "cumbre" de únicamente 694 metros de altura. A la vista de esta orografía, no es de extrañar que el territorio sea un paraíso para las bicicletas, y que el ciclismo –uno de los deportes nacionales junto al fútbol y el tenis– haya dado a los belgas grandes campeones, empezando por Eddie Merckx, El Caimán, cinco veces ganador del Tour de Francia. El Estado que hoy conocemos nació como tal en el siglo XIX. Concretamente, es fruto de la revolución liberal de 1830 (ver recuadro). Se trata de una monarquía –su rey actual es Felipe I– parlamentaria y federal, que puede presumir de tener un elevado nivel de vida (más de 47.700 euros de renta per cápita) y grandes prestaciones sociales. Según el último Informe Mundial sobre Felicidad, dado a conocer por la ONU el pasado mes de marzo, ocupa el puesto 17, de un total de 155, en la clasificación de naciones con una mayor calidad de vida. Históricamente hablando, estas tierras han sido escenarios de algunas de


las más decisivas batallas de la historia, como Waterloo o las Ardenas. En la primera, los ejércitos británico, holandés y alemán, comandados por el duque de Wellington, derrotaron a Napoleón. La célebre contienda –recreada todos los años en el mismo escenario de los hechos, a una veintena de kilómetros al sur de Bruselas– tuvo lugar el 18 de junio de 1815 y supuso el fin del emperador y de su pretensión de dominar Europa. La batalla de las Ardenas, por su parte, fue una de las más terribles de la Segunda Guerra Mundial. Transcurrió tras el desembarco aliado, en los últimos meses de 1944, y en ella perdieron la vida unos 80.000 soldados estadounidenses y 100.000 alemanes. Flamencos y valones El Reino belga tiene dos regiones bien diferenciadas: Flandes, al norte, y Valonia, al sur. En la primera, de fértiles valles y vías navegables, se habla mayoritariamente neerlandés (una lengua muy próxima al holandés) y en ella viven los flamencos. En la segunda, por su parte,

que coincide mayormente con la región de las Ardenas, el idioma predominante es el francés, y la pueblan los valones. Las dos comunidades no se llevan nada bien. Los primeros, más desarrollados y con un mayor nivel de renta, desprecian a sus vecinos del sur, a los que tachan de perezosos, corruptos y mantenidos económicos. Los valones, por su parte, consideran a sus "hermanos" del norte orgullosos, arrogantes y faltos de sentido del humor. Como se verá, nada que no se dé también en otros países de la UE, como Italia o la propia España. Las voces que en Bélgica abogan por una ruptura del país son recurrentes. En 2006, un falso documental emitido por una televisión francófona anunció que Flandes había proclamado su independencia. Por supuesto, no era cierto, pero muchos, en el sur, lo creyeron. Además del neerlandés y del francés, el alemán –hablado en varios cantones del este del país– es también lengua oficial.

La Bélgica de nuestros días nació como país en 1830, tras una revolución. Hasta entonces formaba parte del Reino Unido de los Países Bajos, junto a Holanda. La chispa nacionalista saltó el 25 de agosto de 1830, en el estreno de la ópera La Muette de Portici, de Daniel Auber. La obra recrea la revuelta de los napolitanos contra los españoles de 1647. En el clima nacionalista reinante y en un momento especialmente emotivo de la representación, en el que se apela al amor a la patria, los asistentes se echaron a las calles y se sumaron a los obreros que protestaban contra el Gobierno holandés. Juntos asaltaron la sede de gobierno. Nacía la Bélgica contemporánea.

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

SUPERGESTO 5


Bruselas, la capital, de unos dos millones de habitantes, es un caso aparte. Está situada en Flandes, pero en ella se habla mayoritariamente francés. Políticamente hablando, la ciudad tiene estatus de región, con un gobierno y un parlamento autónomos. El hecho de ostentar la capitalidad de la UE, además, ha hecho de ella una urbe moderna y cosmopolita, con más de un centenar de nacionalidades. Otras ciudades importantes belgas son Amberes (capital mundial del comercio de diamantes, con cerca de un millón de almas), Lieja (600.000), Gante (cuna del emperador Carlos V, unas 230.000), Charleroi (200.000) y Brujas (120.000). Esta última, apodada la Venecia del Norte, es en su conjunto un gran y hermoso museo de canales y edificios góticos. Por algo es visitada cada año por más de tres millones de turistas. Un niño y un bombín Bélgica tiene dos símbolos nacionales: un niño y un bombín. El primero es el célebre Manneken Pis, una fuente situada en la Grande Place de Bruselas culminada con la pequeña escultura (solo 30 centímetros) de un niño orinando. El segundo, el bombín, pertenece a uno de los cuadros de sus más reputados artistas, el pintor surrealista René Magritte (1898-1967): un autorretrato titulado El hijo del hombre en el que el artista aparece también con una manzana en su rostro. Magritte es el último de los grandes pintores que ha dado esta tierra, pero no el único. Aquí vivieron y desarrollaron su obra tam6 SUPERGESTO

Bélgica es un país mayoritariamente católico. El 75% de sus habitantes profesan esta fe, aunque no todos la practican.

bién, por ejemplo, Rubens (1577-1640), la familia Brueghel o Van Eyck (c.13901441). El primero lo hizo en Amberes, los segundos en Bruselas y el tercero en Brujas. El otro gran símbolo por excelencia de la capital es el Atomium, una enorme escultura de 102 metros de altura que representa un átomo de hierro. Fue construida para la exposición universal de 1958 y consta de nueve bolas gigantes entrelazadas. Bélgica, como puede verse, ha sido siempre tierra de pintores y dibujantes.Y esa pasión por la ilustración no se ha perdido. El cómic es hoy una de las grandes pasiones de los belgas, hasta el punto de que lo consideran la novena de las artes. Personajes como Tintín (de George Remi, alias Hergé), los Pitufos (Pierre Culliford, Peyo), o Lucky Lucke (Maurice de Berberé, Morris) forman ya parte del patrimonio cultural inmaterial belga. De las aven-

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

turas del joven reportero y de su inseparable Milú –alguna de ellas llevada hace unos años al cine por Spielberg– se han vendido más de doscientos millones de ejemplares en todo el mundo. Desde 2009, Hergé tiene dedicado un museo en Louvain-laNeuve (Lovaina la Nueva). En Bruselas hay también un Museo Nacional del Cómic, y una "ruta del cómic" con enorme murales en sus calles. El más célebre escritor belga, no obstante, es Georges Simenon (1903-1989), creador del personaje del inspector Maigret, que protagonizó 76 de sus novelas. Cervezas y funcionarios Si a España la ven en el extranjero como el país de los toros, de la fiesta y de la siesta, Bélgica puede ser catalogada perfectamente como el país de las mil y una cervezas y de los funciona-


rios. Administrativamente hablando, en efecto, el reino belga está repleto de políticos y funcionarios. De hecho, hay un dicho que asegura que allí es más fácil llegar a ministro que tener suerte en la lotería. Ello se debe a que, además del federal -con competencias en Defensa, Economía e Interior- allí hay tres gobiernos y tres parlamentos, uno por cada región: Flandes, Valonia y Bruselas. Y si a ello se suma la existencia de tres lenguas oficiales (neerlandés, francés y alemán), se comprenderá por qué el 18,5% de los belgas (casi uno de cada cinco, más que en ningún otro país de la OCDE) trabaja para la Administración. Bruselas, conviene recordarlo, es además capital de la UE, y sede de la OTAN y de otros organismos supranacionales como la OCDE y la OSCE. Desde el punto de vista gastronómico, la cerveza es la gran pasión de los belgas, junto al chocolate y los mejillones. Se trata de la bebida nacional por antonomasia. La rica tradición cervecera nacional está muy vinculada a las abadías, que la producían en el Medievo. Todavía hoy algunos cenobios siguen elaborando artesanalmente cotizadas lagers "trapenses". Religiosamente hablando, Bélgica es un país mayoritariamente católico. El 75% de sus habitantes profesan esta fe, si bien el número de practicantes es mucho menor. El principal

santuario mariano de la nación es la basílica de Scherpenheuvel, situada a unos seis kilómetros de la ciudad de Diest. Y si la pequeña localidad de Spa (10.500 habitantes), célebre por sus aguas termales, se ha hecho mundialmente famosa por dar nombre hoy a los centros especializados en los tratamientos de salud y belleza, la de Lovaina (90.000) lo es por su no menos famosa universidad católica, que data del siglo XV. El cristianismo, con todo, no es la única religión presente en el país. Bruselas y Amberes cuentan con importantes comunidades musulmanas y judías. El barrio de la capital donde se concentran los musulmanes se llama Molembeck, y se ha hecho tristemente célebre a raíz de los atentados yihadistas de París (en el estadio de SaintDennis y la sala Bataclán, en noviembre de 2015) y Bruselas (en el aeropuerto y el metro, en marzo de 2016), donde perdieron la vida 138 y 35 personas respectivamente. El anterior suceso luctuoso de tal magnitud acaecido en la capital belga se remonta a 1985, cuando 39 hinchas italianos perdieron la vida en una avalancha en el estadio Heysel, en la final de la Copa de Europa de fútbol que enfrentaba a la Juventus de Turín y al Liverpool. Sg

El hijo más ilustre que ha dado Bélgica en el último siglo es, sin duda, el Padre Damián: desde 2009, San Damián de Molokai. Nacido en 1840 en la localidad de Tremeloo, Jozef de Veuster, su nombre civil, ingresó en la congregación de los Sagrados Corazones y llegó a la misión de su congregación en Hawai en 1864. Lo hizo por casualidad, en sustitución de su hermano, también sacerdote, que había enfermado de tifus. Allí, en Hawai, se ordenó sacerdote y se dedicó en cuerpo y alma a atender a los enfermos de lepra, que habían sido confinados por el rey en una pequeña isla --Molokai-- para evitar que se expandiera la enfermedad. Allí se hizo pobre con los pobres, a los que sirvió hasta el fin. Enfermó de lepra y murió

JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

un lustro después, en 1889, con solo 49 años. Sus restos mortales descansan hoy en su Bélgica natal, concretamente en Lovaina. Cuando Hawai se convirtió en un Estado más de los Estados Unidos, en 1959, sus gentes eligieron al P. Damián como uno de sus hijos ilustres, de ahí que su estatua se encuentre hoy en el Capitolio, en Washington. Hace unos años, una televisión de su país natal lo proclamó "el belga más grande de todos los tiempos". NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

SUPERGESTO 7


E

Jóvenes por la Paz es el movimiento perteneciente a la Comunidad de Sant'Egidio, compuesto por miles de jóvenes que a lo largo del mundo trabajan por la paz y viven la solidaridad concreta con los pobres. Entre los días 25 y 27 de agosto más de 500 jóvenes, provenientes de numerosos países, se reunieron en Barcelona, convocados por Jóvenes por la Paz y la Comunidad de Sant'Egidio. El encuentro estuvo marcado por el terrible atentado terrorista que sufrió la ciudad unos días antes y en el que perdieron la vida 16 personas. ¿Se puede hablar de paz en estos tiempos difíciles para tantos? Carlos Trujillo, uno de los responsables de Jóvenes por la Paz en España, nos explica cómo se desarrolló este encuentro de Barcelona y a qué conclusiones llegaron los jóvenes respecto a la construcción de la paz en el mundo. Carlos Trujillo es licenciado en Magisterio y Ciencias Religiosas, y actualmente trabaja como profesor de Educación Primaria. Está casado y es padre de dos hijos. Pertenece a la Comunidad de Sant'Egidio, donde vive su fe, ayuda a las personas sin hogar, y acompaña al movimiento de Jóvenes por la Paz. La Comunidad de Sant'Egidio nació en Roma en 1968, a la luz del Concilio Vaticano II. Hoy es un movimiento de laicos al que pertenecen más de 50.000 personas, comprometido en la evangelización y en la solidaridad en más de 70 países del mundo. Las diferentes comunidades, extendidas por el mundo, comparten la misma espiritualidad y los mismos pilares que caracterizan el camino de Sant'Egidio: la oración, la comunicación del Evangelio, la solidaridad con los pobres, vivida como servicio voluntario y gratuito, el ecumenismo, el diálogo entre religiones y el trabajo por la paz.

16 SUPERGESTO

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

ntre los días 25 y 27 de agosto más de 500 jóvenes provenientes de muchos países europeos nos reunimos en Barcelona convocados por el movimiento de Jóvenes por la Paz de la Comunidad de Sant'Egidio. Este año, además, participaron en el encuentro jóvenes de países africanos (Malawi y Nigeria), asiáticos (Pakistán) y de América Latina (Cuba), quienes compartieron el trabajo por los más necesitados y por la paz que los jóvenes de la Comunidad de Sant'Egidio realizan en estos lugares. El lema del encuentro fue More youth, More peace (Más jóvenes, más paz). El encuentro estuvo marcado por el terrible atentado terrorista que sufrió la ciudad unos días antes y en el que perdieron la vida 16 personas. La violencia sin sentido que se hace presente de forma cotidiana en tantos lugares de nuestros mundo (cómo no pensar en nuestra querida Siria y en tantos países de África) se nos hizo dolorosamente cercana. ¿Se puede hablar de paz en estos tiempos difíciles para tantos? Juntos, estos días, hemos comprendido que sí, que no solo es posible hablar de paz sino que es urgente y necesario que los jóvenes nos unamos en un compromiso cotidiano por construir un mundo en paz y por defender los derechos de las personas que más sufren en nuestras ciudades. Así lo expresaba el manifiesto que proclamamos en un homenaje a las víctimas del atentado en las Ramblas de Barcelona, en el que mostramos nuestra voluntad de paz y el compromiso para trabajar en la construcción de la sociedad de la convivencia. Así decía el texto (podéis leerlo completo en el recuadro): "Queremos vencer el mal con el bien y contribuir activamente a


crear una Europa donde todos puedan vivir juntos. A veces se dice que los jóvenes estamos distraídos, que somos individualistas o poco comprometidos. Sin embargo, sentimos la responsabilidad del futuro y queremos comunicar a nuestros coetáneos, y a las otras generaciones, la importancia de rechazar cualquier forma de racismo, discriminación o desprecio contra cualquier persona y contra la vida, para construir la civilización de la convivencia". Sí, los jóvenes tenemos una gran fuerza de paz. Así lo experimentamos si dejamos atrás el miedo que tantas veces nos paraliza, y si confiamos en las palabras de Jesús y nos ponemos al servicio de los pobres y de las personas que sufren en nuestras ciudades. Los jóvenes tenemos la posibilidad de vivir y de hacer realidad el sueño por un mundo mejor. Hemos comprendido que no merece la pena vivir defendiéndonos de los demás. Merece la pena vivir para defender a los pobres y a los que sufren. Hemos comprendido la importancia de vivir una verdadera amistad. Ser amigos de los demás, hacer crecer a diario los lazos y los puentes con todos, especialmente con los an-

cianos, las personas sin hogar, los refugiados y los niños que viven en la dificultad en las periferias de nuestras ciudades. Hacer crecer a diario la amistad con Jesús que cuenta con nosotros para llevar al corazón de cada persona la buena noticia de que son amados y de que su vida es un don precioso. La amistad es la puerta que nos permite construir en nuestras ciudades espacios de paz y solidaridad y un modo concreto de vivir desde la alegría del Evangelio, como nos invita el papa Francisco Muchas veces nos sentimos pequeños e impotentes ante los problemas del mundo y pensamos que no podemos hacer nada por solucionarlos. Nuestra experiencia nos dice que juntos podemos hacer grandes cosas. Es la experiencia de tantos Jóvenes por la Paz a lo largo del mundo que protegen a los pobres, a los niños de la calle en África, a los refugiados de la guerra, a los jóvenes heridos por la violencia en América Latina. Es nuestra experiencia también en las ciudades europeas en las que estamos presentes, como la de Madrid, desde donde escribimos estas líneas. Muchos jóvenes nos encontramos va-

rias veces por semana para vivir juntos el compromiso con la paz. Juntos rezamos y escuchamos la Palabra de Dios. Juntos servimos a las personas que no cuentan en nuestra sociedad pero en las que el Evangelio nos ha enseñado a descubrir a nuestros hermanos: los ancianos, los niños de la periferia que viven en la dificultad económica y social, las personas sin hogar a los que llevamos la cena y nuestra amistad. Juntos hemos aprendido que cada vez que un pobre es acogido, cada vez que un extranjero es llamado amigo, cada vez que un anciano es visitado y tenido en cuenta, cada vez que no juzgamos a los demás por su origen, por su religión o por ser diferente, se abre un camino de paz en el corazón de las personas y en el centro de nuestras ciudades. Juntos hemos aprendido que nada es imposible, si nos dirigimos a Dios en la oración. Nuestras puertas están abiertas para todos los que queráis uniros a este sueño grande que abraza al mundo. No dudes en ponerte en contacto con nosotros en la dirección que ponemos en este artículo. Tú también puedes ser un artesano de paz en tu ciudad y descubrir junto a otros una enorme

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

SUPERGESTO 17


verdad que puede llenar de sentido y felicidad una vida: "Hay más alegría en dar que en recibir". Antes que en Barcelona, hemos celebrado encuentros europeos de Jóvenes por la Paz en otras ciudades como Asís, Cracovia (con la peregrinación a Auschwitz), Berlín... En ellos hemos sentido la fuerza de estar juntos, de rezar juntos, de compartir experiencias, de crecer en el amor hacia los pobres y en el servicio concreto. La próxima edición del Encuentro de Jóvenes Europeos por la Paz tendrá lugar en julio de 2018 en Roma, bajo el lema: "Global friendship to live together" (Amistad global para vivir juntos). Si quieres conocernos, únete a nosotros. Cuántos más jóvenes comprendamos y vivamos el sueño de la paz, esta será una realidad más hermosa en medio de nuestras ciudades y muchos más pobres podrán tener en su vida la buena noticia del cariño y de la amistad. Sg

Para encontrarnos en Madrid:

Comunidad de Sant´Egidio C/ Dos de Mayo, 11. 28004 Madrid. Tlf: +34 91 429 00 17 www.santegidiomadrid.org Twitter: @SantEgidioMad Twitter: @JovenesxlaPazMad Instagram: JovenesxlaPazMad CARLOS TRUJILLO TRUJILLO 18 SUPERGESTO

"Los jóvenes europeos queremos la paz" Nosotros, jóvenes por la paz europeos de Italia, España, Alemania, Bélgica, Francia, Portugal, Países Bajos, Inglaterra y Suiza, conjuntamente con los representantes de jóvenes por la paz de América, África y Asia, nos hemos reunido con la Comunidad de Sant'Egidio en Barcelona. Después del horror del atentado terrorista de Barcelona queremos manifestar nuestra voluntad de paz y el compromiso para trabajar en la construcción de la sociedad de la convivencia. Una vez más hemos elegido el diálogo y la solidaridad con los más pobres y débiles de nuestra sociedad para construir un futuro en paz y convivencia en Europa y el mundo. Cada vez que un pobre es despreciado, cada vez que un extranjero sufre por la violencia en nuestras ciudades, cada vez que un anciano es olvidado o no tenido en cuenta, cada vez que una persona es juzgada por su origen, por su religión o por ser diferente, se abre un camino de odio y violencia en el corazón de las personas. Estamos convencidos de que solo el diálogo y la integración abren el camino de la paz. Queremos vencer el mal con el bien, el triunfo del perdón por encima de la venganza. Por ello, queremos contribuir activamente a crear una Europa donde todos puedan vivir juntos: ¡Un mundo sin racismo! Escuchando la voz de los pobres, de los niños, de las jóvenes generaciones, de los ancianos, de los refugiados que huyen de la guerra, decimos con fuerza: ¡No a la violencia y a la guerra! No se puede vivir sin escuchar el grito de dolor de los inocentes! Los jóvenes somos una fuerza de paz para el futuro. Necesitamos unirnos y ser muchos más. "More Youth, More Peace". A veces se dice que los jóvenes estamos distraídos, que somos individualistas o poco comprometidos. Sentimos la responsabilidad del futuro y queremos comunicar a nuestros coetáneos y a las otras generaciones la importancia de rechazar cualquier forma de racismo, discriminación o desprecio contra cualquier persona y contra la vida para construir la civilización de la convivencia. Que se abra finalmente un tiempo nuevo en el que el mundo globalizado se convierta en una familia de pueblos. Que se ejerza la responsabilidad de construir una paz verdadera, que prevenga los conflictos con la solidaridad, que venza los odios y supere las barreras con el encuentro y el diálogo. Nada es imposible si nos dirigimos a Dios en la oración. Todos podemos ser artesanos de paz en Europa y en el mundo. Los jóvenes europeos queremos la paz: "More Youth, More Peace". Barcelona, 25 de agosto de 2017

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017


Andrés Díaz de Rábago es sacerdote, jesuita, médico, centenario, jovial, gallego... es misionero desde los 30 años en el continente asiático. Partió para China en 1947 y vivió en Beijing y Shanghái, luego estuvo de misionero en Filipinas, en Manila, en Timor Oriental y se paró un poco, por su trabajo en el hospital, en Taipéi. Desde hace 50 años, sigue yendo todos los días al hospital Cardenal Tien. Antes era el médico, el sacerdote, el misionero. Ahora es el amigo que les visita, les bendice y reza con los enfermos.

T

ambién cuida de sus hermanos jesuitas de todo Taiwán, en torno a los cien, que, según explica, "la mayoría son más jóvenes que yo". Coruñés, de Pobra do Caramiñal, el pasado 17 de octubre cumplió cien años. Su lema ha sido siempre: "Si quieres gozar de buena salud, debes pensar en los demás".

Cien años y al pie del cañón. ¿La jubilación no entra en sus planes?

No, pero tiene que entenderme. No entra en mis planes hasta que yo o mis superiores veamos que ya no tengo la suficiente capacidad de hacer un apostolado directo. Y en secreto le digo una cosa. Yo, que cuido la salud de mis compañeros je-

suitas, le puedo asegurar que algunas veces les es muy difícil a los superiores decidir que uno de sus subordinados se retire a la enfermería. Usted pida para que, cuando me llegue el día de la incapacitación para el apostolado directo, haga fácil la labor de mis superiores y me retire sin ruido a la enfermería.

¿Qué tiene China que decidió quedarse?

Primero quiero aclarar lo de qué tiene China. Porque si estoy en China y Extremo Oriente desde 1947 fue porque yo creí que Jesucristo me llamaba a trabajar allí y propuse a mis superiores que me mandasen a la misión que mi provincia jesuítica tenía en China continental. Es decir,


que yo propuse y los superiores me mandaron; y todos los cambios de mi vocación en China han sido para mí por la Providencia de Dios. No fui yo el que decidió quedarse, fue Jesucristo el que me fue llevando y yo contentísimo de haber pasado por varios países hasta hoy, porque estoy seguro de que eso entraba en los planes de Dios para mí.

Andrés cuenta que no fue fácil.

Tuve muchas dificultades, contando con la Guerra Civil China. En mi vida he pasado por tres guerras civiles que me enseñaron mucho y que fueron preparándome para este epílogo en Taiwán. La primera fue la española en la vanguardia; la segunda, la china en la retaguardia; y la tercera, en Timor Oriental a larga distancia, pero en la que, en los dos bandos, había alumnos míos.

tiempo atrás cuando en Santander iba a

Fueron años imborrables y se acuerda la Casa de Salud de Valdecilla a trabajar de cada detalle, especialmente de su or- en mi tesis. Silencio en las calles, la gente denación. “Fue la última ordenación sa- cuando se encontraba movía la cabeza

cerdotal de extranjeros en toda la China continental y fue el 16 de abril de 1952”.

Les habían obligado a salir del país pero sus superiores lo adelantaron y se ordenaron once chinos y ocho extranjeros. “Ha habido varias ordenaciones de sacerdotes en China y continúa habiendo, pero solo de chinos. De aquella ordenación, soy el único superviviente”.

¿Galicia y China tienen algo en común?

Mucho. Le voy a contar una anécdota que lo confirma. Estaba en Pekín, el año 1948. Era el día de Cristo Rey y en la procesión con el Santísimo íbamos cantando por las calles. En un momento dado, yo exclamo para mí: 'Manolete'. ¿Qué había pasado? Que la reacción que veía yo por las calles me recordó la que observé 20 SUPERGESTO

con cara triste... Había llegado aquella mañana la noticia de la muerte de Manolete. Y aquel día en Pekín se había sabido la caída de Mukdenn. Los comunistas habían roto el Frente Norte. Es decir, que en poco tiempo estarían en Pekín. ¿La misma reacción que en Santander? Sí. Eso fue lo que yo sentí. No es la comparación entre la muerte de un torero y la ruptura del Frente Norte, que sería increíble, pero sí la prueba de que ante una catástrofe el ser humano reacciona igual. Eso es lo que nos hace pensar que somos más hermanos de lo que creemos y eso es lo que tenemos que pensar cuando vemos en la televisión catástrofes humanas; nuestra reacción será siempre más humana.

¿Cómo es un misionero en China?

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

Yo ahora soy misionero en la China insular, Taiwán. Y fui misionero en Filipinas y en Timor Oriental. En todas partes, lo principal es siempre lo mismo: predicar a Cristo Salvador como Él nos mandó, pero hay que acomodarse a las costumbres del país en el que se vive. Ahora en Navidad oiremos una vez más cómo la Iglesia quiere que todos seamos misioneros según las cualidades y circunstancias de cada uno. Oigamos lo que nos dice el Papa, los obispos, sacerdotes y misioneros laicos, pero todos tenemos que ser misioneros.

Labor humanitaria, religiosa y médica, ¿va todo junto?

Sí, en el campo misionero son tres formas de predicar a Cristo. Él mismo nos dice en el Evangelio que 'lo que hicisteis por uno de estos mis pequeños, por Mí lo hicisteis'. Son tres maneras de apostolado que la Iglesia ha usado siempre en el campo misional de acuerdo con las diferentes


ís. Y con el tiempo cada vez me he ido confirmando más en esa idea. Además el misionero tiene que ver la mano de la Providencia de Dios, que lo va llevando suavemente en su camino por la vida. No soy yo el que ha escogido la mejor 'novia', sino Dios el que me ha llevado a ella.

Por orden de prioridades: en su lista de cien años, ¿qué figura en los tres primeros puestos?

circunstancias del país en que se vive.

De las dificultades, como por ejemplo la época de Mao, ¿se puede sacar algo positivo?

Sí. Podemos y debemos. Yo recuerdo cuando en el Shanghái comunista veía a los kampu (jóvenes comunistas) como trabajaban y se sacrificaban por su ideal que yo no compartía, pero sí recordé la frase de la Escritura que dice: 'Y esto por una corona corruptible'. Y aquí podemos añadir: Yo, por Jesucristo, ¿qué hago? ¿Tengo el entusiasmo que tienen ellos? ¿Me sacrifico como ellos por su ideal? Son preguntas que en esta época de Navidad especialmente, tengo que hacerme a mí mismo delante de Jesucristo Nuestro Señor.

¿Cómo ha conseguido predicar la cultura de la sonrisa, de la alegría...? No sé si lo he conseguido siempre, pero por lo menos he tratado de hacerlo. Yo estoy completamente convencido de que los gestos son una parte muy importante de nuestras relaciones humanas. Recuerdo que una vez en Taipéi me impresionó

oír de labios de Santa Teresa de Calcuta un caso que le pasó a ella. Iba andando por una calle de Londres y vio a un anciano pidiendo limosna. Se acercó y le dio la mano apretándola suavemente y el anciano comenzó a llorar. La Madre Teresa lo dejó llorar apretándole la mano y en un momento el anciano le dice: "Es la primera vez en mi vida que alguien me da la mano". Reflexionemos, un gesto en muchas ocasiones vale más que mucho dinero. Siempre he hablado en mi vida del apostolado de los gestos (un apretón de manos, una sonrisa, un gesto) y lo he tratado de hacer, por eso he sonreído mucho y continuaré hasta el fin. Y seguiré pidiendo el apostolado de los gestos.

Con humor, Andrés habla de China como su "novia" pero que tuvo otros amores: Filipinas, Timor y Taiwán. Una aclaración, para mí Taiwán también es China. Una continental y otra insular. Lo he dicho otras veces: para mí el misionero tiene que enamorarse del país en el que vive y de la gente de ese pa-

Primero, mi vocación cristiana; nacer en una familia muy cristiana y social, tanto por parte de madre como de padre, que me lleva a la segunda, mi vocación a la vida consagrada en la Compañía de Jesús y a la tercera, mi vocación misionera, vivida en naciones del hemisferio norte y del sur, muy distantes de Europa y muy diferentes e iguales entre sí y no es contradicción. Esto me ha hecho amar más a Dios y a los hombres de todo el mundo.

Por último, un mensaje en esta Navidad para los jóvenes españoles.

Cada uno que piense: ¿estoy yo donde el Niño que nace quiere que esté? Tengo que seguir el mandamiento del amor, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo. La respuesta no te la puedo dar yo, la tienes que dar tú. Pero lo que te puedo decir es que a mí me costó dar mi respuesta y mucho. Ahora que tengo cien años le doy gracias a Dios por haberme dado la fuerza de decirle que mi vocación era la vida consagrada y misionera, y nunca me he arrepentido. Que el Niño que nace por medio de su madre, la Virgen María, te haga ver lo que quiere de ti y te de la fuerza para seguirle a donde Él quiera. Sg MONTSERRAT VILASECA

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

SUPERGESTO 21


Desde hace cinco años, los Colegios Diocesanos de Ávila colaboran con el colegio de la Misión Chiriaco-Wachapea, que las Siervas de San José tienen en la selva amazónica de Perú. Los voluntarios, que han tenido ocasión de realizar allí una experiencia misionera durante el verano, han aprendido muchas cosas de los "aguarunas", una comunidad indígena que constituye el 99% del alumnado.

L

orena Jiménez estudió en el Colegio Diocesano "Asunción de Nuestra Señora" de Ávila. Aunque su interés por la misión surgió en el entorno familiar y de la parroquia, su curiosidad se reforzó al conocer a varios misioneros que visitaron su colegio. Además, Lorena seguía el blog "Misión Perú", en el que algunos profesores de su "cole" contaban el día a día de su experiencia misionera en la selva amazónica peruana, donde colaboraron en verano con los misioneros. A su regreso, estos "profes" pensaron que sería bueno ofrecer también a sus alumnos de los colegios diocesanos la posibilidad de participar en una experiencia parecida. Pero la misión no se improvisa y lo primero que 34 SUPERGESTO

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

había que hacer era organizar un "Curso de formación misionera" en el que, antes de viajar, los chicos pudieran preparase, discernir sus motivaciones y adentrase en la cultura con la que tendrían que convivir. Actualmente, este Curso se realiza de octubre a junio; además, los jóvenes completan su formación con convivencias y participando en el Encuentro Misionero de Jóvenes que organiza Obras Misionales Pontificias. Tras su formación, Lorena viajó a Perú hace dos veranos. Tuvo que ir muy lejos para aprender que era "capaz de sobrevivir sin wifi, sin móvil, sin agua caliente y sin muchas de las comodidades que tenemos aquí en nuestro día a día y que nos parecen im-


prescindibles". Aunque fue un descubrimiento importante, lo que más impactó a Lorena en la misión fue ver que cualquiera de los niños y niñas del colegio -la mayoría pertenecientes a la comunidad indígena de los aguarunas- le daban "mil vueltas en supervivencia". Estos niños "valoran hasta los más mínimos detalles" que a ella le hubieran pasado "desapercibidos" y saben lo que significa "colaborar, compartir y valorar lo que tenemos". De hecho, como afirma José Ernesto García, responsable del proyecto misionero de los Colegios Diocesanos de Ávila, hay niños que "caminan por la selva dos días antes de llegar al colegio". Tienen más suerte los que pueden vivir en el internado, 350 alumnos de los 500 que integran el total del alumnado del colegio. Además de estudiar, los niños tienen otras responsabilidades, como la limpieza de las habitaciones, lavar su ropa, cultivar y limpiar la "chacra" (huerta donde plantan papas, yuca...), cuidar a los animales de una pequeña granja en la que tienen gallinas y "cuyes", etc. Junto con Lorena, Laura Rodríguez es otra joven avulense que tuvo la oportunidad de comprobar cómo son los niños del colegio de Misión Chiriaco. Con ellos realizaba diversas actividades de evangelización y promoción humana, como talleres de igualdad, autoestima, manualidades, ocio y tiempo

libre, etc. "Lo mejor es dejarse sorprender por lo que nos depara el nuevo día, porque se pueden planificar muchas actividades, pero realmente lo mejor es dejarse sorprender", afirma el responsable del grupo. Laura coincide; para ella, "el día a día, el poder compartir las diferentes realidades" daba una "paz interior" que es difícil de describir pero "que te conforma como persona y como cristiano". A su regreso de Perú, Lorena y Laura no dejan de animar a sus amigos para que se apunten a vivir una experiencia como la que tuvieron ellas. Sergio Sánchez, un joven estudiante de Magisterio de 19 años, ya ha "picado". Bueno, él ya tenía metido el "gusanillo" porque tiene una tía que ha estado de misión en sitios como Angola o Nicaragua. Actualmente, Sergio está participando en el Curso de Formación, para poder irse algún día, no muy lejano, a Perú. Le entusiasma que entre las actividades que "Misión Perú" lleva a cabo, se encuentre "la construc-

ción de escuelas en los barrios más pobres". Como futuro maestro, esto hace que Sergio quiera implicarse "mucho más"; incluso se ha planteado quedarse allí, dando clase. Sg ANA FERNÁNDEZ DORA RIVAS

Misión Perú Proyecto Misionero de los Colegios Diocesanos de Ávila

misionperu@diocesanos.es misionperudiocesanos.blogspot.com.es

NÚM. 132, NOVIEMBRE-DICIEMBRE DE 2017

SUPERGESTO 35


Supergesto Nº132  
Supergesto Nº132  

Noviembre-Diciembre 2017

Advertisement