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AÑO XXIII Nº113 ENERO - FEBRERO 2014

EDITA

Obras Misionales Pontificias

Director Nacional de OMP Anastasio Gil García

Dirección Rosa Lanoix

Diseño y maquetación Antonio Aunés

Colaboradores

Justo Amado, Fuencisla del Amo, Alfonso Blas, Ana María Fernández, María Teresa Fernández del Vado, Coro Marín, Alicia Muñoz, María Puncel Reparaz, Quique, Dora Rivas, Joan Sanmartí, José Ignacio Rivarés, Francisco Solé, Montserrat Vilaseca, Juan Zabala.

Fotografía:

José Ramón Moreno Guillo, EFE y Archivo de O.M.P.

Depósito Legal: M. 7103-1991

Imprime: :

ARIAS MONTANO, S.A. Para ponerte en contacto con nosotros: SUPERGESTO C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Si lo prefieres, llámanos al Tef: 91 590 27 80 También puedes hacernos llegar un e-mail: supergesto@omp.es y nuestra página web: www. revistasupergesto.es www.omp.es y www.domund.org

Suscripciones Roberto Murga

suscripciones@omp.es

La Infancia Misionera, cuya gran fiesta se celebra el domingo 26 de enero, es una de las cuatro Obras Misionales Pontificias. Se dedica a la evangelización de los niños con la colaboración de los propios niños. De ahí, su lema: "Los niños ayudan a los niños". Millones de niños en todo el mundo unen sus colectas y oraciones para ayudar a otros niños en dificultad: que sufren hambre, que no pueden ir a la escuela, que están enfermos… que no conocen a Jesús. ¡Hay tantas necesidades! Pero la Infancia Misionera no se rinde en su afán de lograr un mundo mejor para todos. Ayudemos a los niños a que su voz resuene en el corazón de todos. Tienen mucho que decirnos y enseñarnos.

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EDITORIAL

La grandeza de lo pequeño

PAÍS A PAÍS Bangladesh

TÚ,¿QUÉ PIENSAS?

Más de 35.000 jóvenes mexicanos, unidos contra los desastres naturales

ESCAPARATE

Abraham Andreu, Escolanía de El Escorial

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HAGIOGRAFÍA

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ANÉCDOTA

Clemente Vismara

FIRMAS INVITADAS Juan Manuel Cotelo Malala Yousafzai

ASÍ VA EL MUNDO PÓSTER DESDE LA MISIÓN Voces de niños que piensan en otros niños

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NOMBRES PROPIOS REPORTAJE Amor no es posesión

PUERTAS ABIERTAS No seas hipócrita

CON NUESTROS MISIONEROS

Celia Valdivia, en Ecuador

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COSAS QUE SE OYEN O SE LEEN JÓVENES MISIONEROS MIES y la diócesis de Orihuela-Alicante

RELATO

Camino de la fuente

ESTÁ EN LOS LIBROS ESTE MUNDO PARTICIPARON PIENSA Y JUEGA LA LLAMADA


“¡A ¡

parta de ahí, pequeño! ¡Quita, renacuajo! ¡Bah, son cosas de niños!". Desgraciadamente, con demasiada frecuencia, y así lo demuestra nuestra forma de hablar, no damos la importancia que se merece a todo lo pequeño, niños incluidos; por no llegar a decir que, a veces, lo llegamos a despreciar. Nos dejamos des-

lumbrar por el espejismo del tamaño, la inmensidad del tener, las posibilidades de lo inabarcable, y nos quedamos ciegos, insensibles ante la belleza del ser, ante la concentrada esencia de lo diminuto, ante el alma penetrante que rezuman los pequeños detalles. Nos cuesta creer en la fuerza que el aleteo de una mariposa puede desencadenar en el universo. Nos cuesta entender a un Dios que revela su verdad a los más pequeños, enaltece a los humildes y derriba del trono a los poderosos. Contra esa visión equívoca de la pequeñez, contra la desconfianza en las posibilidades que esconde un niño, se rebeló, hace ya más de 170 años, la actualmente llamada Obra Pontificia de la Infancia Misionera, que descubrió el deseo de mejora, el poder de solidaridad, la fuerza del amor, la inteligencia desbordante que anidaba escondida en los corazones de unos pequeños. Y se convirtió de esta manera en una corriente de formación y entrega misionera que situó a los niños y niñas como protagonistas y destinatarios de su acción. Como en aquel entonces, hoy la Infancia Misionera nos quiere seguir recordando machaconamente, como un clamor:

"¡Qué grande eres, pequeño! ¡Cuánta grandeza hay en ti!". Y en conmemoración de aquel objetivo principal de esta Obra, que comenzó a andar allá por 1843, proclama en el día que celebra su Jornada, este 26 de enero de 2014, que "Los niños ayudan a los niños". Es cierto: gracias a los pocos euros de una hucha, a la paga de un domingo, a un regalo menos, a un día sin chuches..., los niños consiguen, a través de Infancia Misionera, que otros niños igual que ellos puedan ir a la escuela, realizar siquiera una comida al día, ser atendidos en un dispensario ante cualquier enfermedad... Pero, sobre todo, aprenden a conocer a Jesús, al que se dirigen en oración confiada, como buen amigo que es, para pedirle por todos los niños del mundo que no le conocen; por los 25.000 que mueren de hambre cada día; por los dos millones que fueron asesinados en guerras en la última década; por los 150 millones que son explotados laboralmente; por los que viven en la calle; por los que están solos, abandonados, desprotegidos, sin un papá o una mamá que los cuide y que los quiera. "Tú -le rezan- me invitas a compartir y a pensar en los demás; ayúdame a descubrir tu rostro en cada niño que sufre, y enséñame a ser un niño que ayuda a otros niños, alegre, agradecido y solidario". ¿Hay mayor grandeza?... Sg


Nos vamos de viaje. Virtual, eso sí. Para este periplo solo se necesitan curiosidad y buenas intenciones, el equipaje ideal para conocer mejor, en primer lugar, y poder ayudar, después, a nuestros hermanos de lejanas tierras. Nuestro primer destino: Bangladesh, el octavo país más poblado del planeta, con 152,5 millones de habitantes, y también uno de los más pobres. Abrocháos los cinturones, que despegamos. ellos trabajadores textiles) encuentra eco su día a día en los noticiarios televisivos. El viajero que aterriza en Dacca, la capital, donde viven once millones de personas, descubre rápidamente un país no muy

D

e Bangladesh, en España se saben muy pocas cosas. Es un país que está muy lejos, con cuyas gentes tenemos poco en común y que queda al margen de las rutas turísticas importantes en Asia, esas que llevan al viajero a la exótica Tailandia, a la sufrida Vietnam, a la gigantesca China o al siempre sorprendente Japón. Bangladesh es, además, una de esas naciones de las que apenas se habla en los gran4 SUPERGESTO

des medios de comunicación. Solo cuando sufre algún desastre natural –los tifones suelen recorrer y asolar su territorio con bastante frecuencia– alguna hambruna, o algún terrible "accidente" laboral como el del Rana Plaza (el edificio de Dacca que se desplomó en abril, matando a 1.132 personas, la mayoría de

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grande (la tercera parte de España, más o menos) pero, eso sí, superpoblado. Si en lo que respecta a número de habitantes nos hallamos ante la octava nación del planeta (solo superada por China, India, Estados Unidos, Indonesia, Brasil, Pakistán y Nigeria), por densidad demográfica Bangladesh


ocupa el primer lugar, con más de 1.100 almas por kilómetro cuadrado. Con excepción de algunas pequeñas islas o territorios concretos, en ningún otro país del mundo habitan tantas personas en tan poco espacio. Bangladesh, por tanto, desborda vida. Pero, como ocurre en tantísimos lugares empobrecidos del Tercer Mundo, también muerte. El país tiene una esperanza de vida de solo 66 años, por los 84 de Japón o los 81 de España. Y la mortalidad en menores de cinco años es del 54 por mil, todavía muy elevada. La pobreza de sus gentes se hace visible hasta en la capital. Un primer vistazo a las calles de Dacca permite ver a una ingente cantidad de niños deambulando, ofreciendo flores, mendigando, vendiendo baratijas o prostituyéndose. Son niños de la calle. Allí se les conoce como "pothoshishu". Se calcula que solo en la ciudad hay ya más de 200.000, y otros tantos en el resto del país. La situación de la infancia, en

general, dista mucho de ser idílica: casi la mitad de los estudiantes de primaria se ven obligados a dejar la escuela antes de terminar el quinto año, pues han de trabajar para ayudar a la familia. Muchos de ellos lo hacen, lógicamente, en la economía sumergida, sin contrato alguno y con maratonianas jornadas de 10 a 12 horas por las que cobran entre veinte y treinta taka, el equivalente a unos quince céntimos de euros más o menos. Los talleres textiles constituyen una importante salida laboral para los bangladeshíes. Y es que el país es, junto a China, poco menos que la fábrica de ropa del Primer Mundo. Unos cuatro millones de personas –la mayoría mujeres– trabajan en este sector, que exporta por valor de 14.850 millones de euros al año, principalmente a Europa (en un 60%) y a Estados Unidos (23%). Solo en las tres grandes zonas industriales de Dacca –Gazipur, Narayanganj y Savar– hay entre 4.000 y 5.000 empresas dedicadas a coser para las grandes multinacionales extranjeras (como las españolas Zara y El Corte Inglés, la italiana Benetton, la británica Primark, la canadiense Loblaw Cos, etc.), siendo el salario medio de sus trabajadores de apenas 38 euros. Esta cantidad, 38 euros mensuales, es lo que cobraban también los obreros que murieron en el Rana Plaza, el edificio de ocho

El "país de Bengala", que eso es lo que significa la palabra Bangladesh, está situado en el Golfo del mismo nombre (Bengala), en el Océano Índico. Comparte fronteras con la India (que lo rodea casi por completo) y Myammar, la antigua Birmania. Lo de la gran frontera con India no es casual. Bangladesh formó parte de la antigua colonia británica hasta la independencia de esta del Reino Unido en 1947. Nació entonces el Pakistán Oriental, separado del Occidental (el actual Pakistán) por más de 1.600 kilómetros. La creación de ambos Pakistanes obedeció sobre todo a criterios religiosos, pues fueron diseñados sobre provincias indias de mayoría musulmana. De hecho, Bangladesh comparte hoy frontera con el Estado indio de Bengala Occidental, de mayoría hinduista. Los dos Pakistanes emprendieron caminos separados en 1971, después de que el Gobierno de Lahore impusiera el uso del urdu como lengua oficial en la parte oriental, en donde siempre se ha hablado el bengalí. La separación no fue pacífica. Hubo una guerra que concluyó cuando la India tomó partido por los bengalíes. La independencia fue proclamada el 26 de marzo de 1971.

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Muhammad Yunus, el banquero de los pobres Uno de los hijos más ilustres de Bangladesh es el economista Muhammad Yunus, premio Simón Bolívar de la Unesco en 1996, Príncipe de Asturias a la Concordia en 1998, y Nobel de la Paz en 2006. A Yunus, de 73 años, se le conoce como "el banquero de los pobres" desde que en

1976 fundara en su país el Grameen Bank (Banco Rural), una entidad concebida para proporcionar microcréditos a las personas más vulnerables. Con su iniciativa, no trataba de obtener grandes beneficios, como la banca tradicional, sino ayudar a erradicar la lacerante e hiriente pobreza

el suelto hasta los 8.000 taka mensuales, unos 70 euros. Un país llano y exuberante

plantas que se desplomó en abril. El papa Francisco condenó entonces "el trabajo esclavo" al que estaban sometidas las víctimas, cuyos familiares, seis meses después, todavía no habían recibido ninguna indemnización. El pasado mes de noviembre, más de 50.000 trabajadores textiles se manifestaron en Dacca para pedir que se les aumentase 6 SUPERGESTO

En lo que atañe a la geografía, Bangladesh llama la atención por dos razones. La primera, porque no tiene montañas. El 90% de su territorio es una inmensa, húmeda y fértil llanura que raramente sobrepasa los diez metros sobre el nivel del mar. Y la segunda, porque desborda verdor y naturaleza a raudales. Los amantes de las selvas vírgenes tienen aquí un paraíso. Los aventureros que encaminen sus pasos a este país, no se irán, por ejemplo, sin visitar la región de Sundarbans –reserva natural de manglares en el delta del Ganges– en la que quizá se topen con alguno de los pocos tigres de Bengala que quedan en el mundo. Y no dejarán de fotografiar tampoco la ciudadmezquita de Bagerhat (declarada patrimonio mundial de la Humanidad por la UNESCO) o las ruinas budistas de Somapura Mahvira, en Paharpur. Eso sí, tendrán que tener muy en cuenta la

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de sus compatriotas. Desde entonces, su "banco de los pobres" ha ayudado ya a más de 7,5 millones de personas, y su exitoso modelo -que propugna una economía más justa para las clases pobres- es aplicado hoy en otros muchos países. En palabras del propio Yunus, el Grameen Bank fue fundado sobre "la firme creencia de que las personas pobres siempre reembolsan sus préstamos". El índice de devolución de quienes apenas tienen nada es en ese banco, en efecto, del 98%. Algo de lo que no puede presumir, por ejemplo, en España, nuestra rescatada banca. Otra lección de los pobres.

época del año en que viajan, pues la temporada de ciclones va desde mayo a junio, y de octubre a noviembre. Los tifones, en la región, no son asunto baladí. En Filipinas hemos podido comprobar recientemente su fuerza destructora y mortal. Desde 1960, Bangladesh ha sufrido seis ciclones con vientos superiores a los 200 kilómetros/hora. Y no es extraño ver anegadas de vez en cuando las calles de Dacca, y a sus habitantes desplazarse, como en Venecia, mediante barcas. El último gran huracán en Bangladesh tuvo lugar en 2011 y, además de cuantiosas víctimas mortales, provocó el desplazamiento de más de millón y medio de personas. Presencia de la Iglesia Casi tan difícil como ver a uno de esos célebres tigres de Bengala resulta hallar aquí a un católico. Desde un punto de vista religioso, Bangladesh es una nación musulmana. El islam es la fe que profesa el 90% de la población. El país vio la luz en 1971 y su sistema socio-político descansa sobre cuatro principios: la democracia, el nacionialismo, el laicismo y el socialismo. La nación, no obstante, tiene también minorías religiosas. Los hinduístas, por


ejemplo, son el 9% de la población, los budistas el 0,7% y los cristianos el 0,3%. Ello significa que la comunidad cristiana local no sobrepasa el medio millón de personas. Según el Anuario Estadístico de la Iglesia, en Bangladesh están anunciando a Jesucristo y su buena nueva doce obispos, 198 sacerdotes diocesanos, 173 sacerdotes religiosos, 86 religiosos no sacerdotes, 1.209 religiosas, 19 miembros de institutos seculares femeninos, cuatro misioneros laicos y 1.467 catequistas. Los datos son de diciembre de 2011. Cuatro de los misioneros que evangelizan allí son españoles. Pese a su poca presencia numérica, la comunidad cristiana tiene gran peso en la sociedad. La Iglesia católica gestionaba hace unos años un total de 883 centros educativos (entre guarderías, escuelas primarias y secundarias) en los que se formaban 104.260 estudiantes. Ni que decir tiene que los alumnos de esos centros no son solo cristianos, sino también musulmanes. Además, el

nivel de instrucción que imparten es muy elevado, sobre todo si se lo compara con el que se ofrece en las miles de madrazas o escuelas coránicas que hay dispersas por todo el país. "La Iglesia es apreciada por el Gobierno y por el pueblo por nuestras obras sociales y educativas, así como por nuestra credibilidad", reconocía hace poco el obispo de Chittagong, la segunda ciudad del país, de unos cuatro millones de habitantes, monseñor Moses M. Costa. Pese a ser un Estado oficialmente laico, los cristianos de Bangladesh viven de un tiempo a esta parte con una espada de Damocles sobre sus cabezas: la del avance del fundamentalismo. Los partidos islamistas quieren un país en el que rija la sharia o ley islámica. Y presionan cada vez más en la calle para tratar de imponer su voluntad. En junio pasado, un grupo extremista llegó a asaltar el seminario propedéutico (de formación) de Dinajpur, en donde se formaban unos veinte posibles can-

didatos al sacerdocio. Hasta ahora, la primera ministro Sheikh Hasina Wazed, que gobierna al frente de la Liga Awani, ha mantenido a raya –no sin dificultades– a los radicales religiosos. Wazed es la hija mayor de Mujibur Rahman, el padre de la patria, el hombre que proclamó la independencia de Pakistán en 1971. Se da la circunstancia, poco frencuente en un país musulmán, que el principal partido de la oposición, el Partido Nacionalista de Bangladesh, está igualmente liderado por otra mujer: Khaleda Zia, emperantada también con otro de los líderes del movimiento de independencia. Un caso no tan perdido La pobreza –ya se ha apuntado– es grande en Bangladesh. El país ocupa el puesto 146, de un total de 187, en el Índice de Desarrollo Humano que elabora la ONU. "El lugar es y será siempre un caso perdido", dijo en cierta ocasión quien fuera secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger. Hoy día, afortunadamente, esa rotunda afirmación no está tan clara. En las dos últimas décadas, el país ha experimentado una mejoría considerable en la mayor parte de los indicadores de desarrollo. La pobreza, por ejemplo, ha sido reducida en veintinco puntos. Según la ONU, Bangladesh "ha hecho avances encomiables" en este terreno. He aquí un rayo de esperanza. Sg JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

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Son unos cincuenta chicos con edades comprendidas entre los nueve y los 17 años. Y escucharles es un auténtico lujo para el corazón y los sentidos. Lo comprobaron todos los asistentes al último Pregón del DOMUND, en la catedral de la Almudena, o lo puede asegurar cualquiera que acuda a alguna de sus actuaciones. Este maravilloso coro de voces participa en los oficios religiosos más importantes que se celebran en la Basílica de El Escorial a lo largo del año (Navidad, Semana Santa...), en oficios locales (Fiesta de la Sagrada Forma de El Escorial, San Lorenzo y San Agustín), y en actos relacionados con la Casa Real Española. Cada fin de semana se les puede escuchar también en las misas de los sábados a las 19 h. (durante los meses de Nov., Dic., Ene., y Feb. a las 18 h.) y de los domingos a las 12 h. La solidez de su formación y la calidad de sus interpretaciones es fruto de un gran trabajo, que se refleja en los numerosos discos que han grabado con temas propios de su repertorio y en colaboración con otros conocidos artistas. De cómo son y viven nos habla en esta entrevista Abraham Andreu Gómez, uno de sus componentes de mayor edad. 10 SUPERGESTO

miembro de la Escolanía de El Escorial

“El elogio más bonito ha sido una lágrima resbalando por la mejilla de un miembro del público” Abraham, preséntate…

Me llamo Abraham Andreu Gómez. Soy de La Puebla de Montalbán, un pueblecito de Toledo. Actualmente tengo 17 años y estoy cursando 2º de Bachillerato.

¿Desde cuándo perteneces a la Escolanía del Monasterio de El Escorial? ¿Cómo llegas a ella? Pertenezco a la Escolanía desde el año 2005; es decir, desde los nueve años. El Maestro de Capilla de aquel entonces vino al colegio donde yo estaba dando clases y pidió a unos cuantos alumnos (solo chicos) que

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salieran. Yo esperé en la fila mi turno para entrar en la sala donde estaba aquel hombre al que yo no había visto en mi vida. Él me preguntó los datos personales, hice una prueba de voz y me dio una carta donde se presentaba (de refilón) a la Escolanía. Ese fue mi primer acercamiento, pues yo nunca había oído hablar de ella.

¿Qué requisitos debéis superar para poder pertenecer a ella?

Debemos superar una prueba que, generalmente, abarca cuatro o cinco días. En esas pruebas, donde hay monitores que ya son integrantes de


la Escolanía, se examina la voz, las cualidades de convivencia (no siempre es fácil para un niño vivir lejos de su familia), las aptitudes escolares... Yo creo que los requisitos son fáciles de alcanzar. Opino que la verdadera prueba, donde se demuestra si eres capaz de entrar en la Escolanía, es el primer año, tan duro para los padres como para los niños desde el punto de vista afectivo.

¿En total cuántos chicos sois? ¿De qué edades?

El número suele estar alrededor de cincuenta niños de edades comprendidas entre los nueve y los diecisiete años.

Vivís todos juntos en una parte del Monasterio, especialmente habilitada para vosotros, ¿no es cierto? ¿Cómo es esa zona y qué tal resulta vuestra convivencia? Es una zona que consta de claustros, en torno a los cuales se disponen las aulas donde se imparten clases de piano, guitarra, lenguaje musical… Tengo que admitir que, en invierno, por los pasillos de la Escolanía, hace muchísimo frío, pero a los niños no parece importarles, ya que siguen correteando, gritando, jugando sin hacer apenas caso a la temperatura. La convivencia no es forzada. Quiero decir que nosotros no nos relacionamos con nuestros compañeros porque tengamos que vivir día a día con ellos, sino porque de verdad hay una pequeña amistad

generada por ratos buenos y no tan buenos que nos han hecho estar (o al menos sentirnos) más unidos.

Cuéntanos el día a día de un chico de la Escolanía…

Para cada curso hay un horario diferente, pero igual de exigente. Nos levantamos muy temprano para tener estudio o tocar algún instrumento. Más tarde, vamos al colegio (mixto) donde estudiamos con nuestros compañeros. Tenemos nuestro tiempo de comida y volvemos a retomar las clases del colegio. Después merendamos y, dependiendo del curso en el que estemos (como ya he dicho antes), estudiamos materias del colegio, ensayamos algún instrumento, practicamos lenguaje musical y, la más importante de todas, ensayamos el conjunto, el coro para cantar en las celebraciones litúrgicas ordinarias o actuaciones profanas. Al finalizar el día, hacemos un rato de oración y vamos a dormir para comenzar otro nuevo día con fuerzas renovadas.

A la familia la veis los domingos. ¿Se la echa de menos? ¿De qué forma os animan vuestros padres para ser escolanos?

A todo ser querido se le echa de menos. Sí que es cierto que, cuando vas creciendo, parece que te vas acostumbrando. Eso juega un punto a favor nuestro que mucha gente no tiene: la independencia. Todos los escolanos tienen que colocar su

armario (algunos desastrosamente), hacer su cama, en definitiva, ser autosuficientes. Quizá los padres sean decisivos a la hora de dar el paso para entrar en la Escolanía, pero, al fin y al cabo, es el niño quien elige. Los ánimos de los padres vienen durante el primer año cada domingo al visitar a su hijo.

A todos los componentes de la Escolanía se os concede una beca, ¿no es así? Nosotros hemos sido becados por la Comunidad Agustiniana por nuestras voces. Siempre lograda, eso sí, con esfuerzo diario y constante.

¿Cuesta compaginar los estudios con la formación musical, los ensayos y las actuaciones? A medida que te haces mayor y los estudios escolares se complican, el horario se va haciendo más intenso y más difícil de organizar. Tanto es así que puede ser que un concierto fuera de Madrid coincida en fecha con los exámenes y haya que cambiarlos. Por otra parte, yo no pienso que la formación musical nos impida el estudio. Creo firmemente que la música ayuda a relajar y, en ocasiones, puede ser un buen método contra el estrés diario.

¿Qué es lo más duro y difícil?

Lo más duro y difícil para mí, en toda mi etapa en la Escolanía, ha sido la Semana Santa, ya que, como se puede deducir, es "temporada alta" y se incrementa el número de horas

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escritura y la poesía, derivado de la paz que se respira en el Monasterio, pues debemos admirar y saber apreciar el lugar en el que vivimos: un monumento histórico.

¿Cuántas obras musicales forman parte de vuestro repertorio?

Sería casi imposible contar todas las piezas que he interpretado desde que vivo en la Escolanía. Pero el repertorio es muy variado: piezas religiosas, profanas e incluso canciones de Pop.

¿Cuántas veces os han dicho que cantáis como los ángeles?

Normalmente al finalizar cada actuación, nos lo repiten continuamente. No sé cómo cantan los ángeles, pero sí que sé que las personas que nos relacionan con ellos han vivido nuestra música.

¿Cuál es el elogio más bonito que os han hecho?

de ensayo para que todo salga, en la medida de lo posible, bien.

Para sorpresa de la gente, no fue una frase, sino un acto. Creo que fue una lágrima que resbaló por la mejilla de uno de los miembros del público. Para mí, ese fue el elogio más grande hacia la Escolanía.

La mayor recompensa que he obtenido en la Escolanía son los valores de amistad, compañerismo y convivencia con los demás, pues sé que, si hubiera estado en otro lugar distinto, no habría aprendido a valorar tanto a las personas con las que vivo. Y, quizás, más a nivel personal, el amor por la

Una de las muchas anécdotas que han ocurrido en la Escolanía fue en un viaje a Londres. Nada más llegar, fuimos a comprar la comida para la cena. Londres se había teñido de blanco, una gran capa de nieve cubría todas las calles. Además, la noche y el temporal habían congelado el asfalto

¿Lo más gratificante a nivel perso- Dinos alguna anécdota curiosa que nal? hayáis vivido…

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convirtiéndolo así en un escenario de patinaje artístico. Nosotros disfrutábamos corriendo y lanzándonos bolas de nieve. La voz de nuestro director sonaba de vez en cuando: "No juguéis que, al final, os vais a caer". A los cinco minutos sonó un estrepitoso golpe y vimos a nuestro director "patas arriba" con toda la compra esparcida por el suelo. Nosotros intentamos contener la risa por las futuras represalias. Pero, para nuestra sorpresa, nuestro director estaba llorando de la risa (eso sí, aún en el suelo). Nos quedamos sin leche para el desayuno del día siguiente, mas ese momento nadie nos lo quitará.

¿Cómo te planteas el futuro? ¿La música formará parte de tu futuro?

En realidad, dejaré la música en un segundo plano para dedicarme a la escritura. Pero nunca la olvidaré, ya que me ha aportado un gran nivel de concentración. Tendré el piano como un hobbie.

¿Te costará dejar la Escolanía?

La Escolanía ha sido la mitad de lo que he vivido. Me resultará extraño vivir otra vida, pero siempre hay que proponerse retos nuevos. Me costará tanto dejar la Escolanía como, a los nueve años, me costó dejar mi casa y mi familia.

¿Qué es lo mejor que te llevarás contigo?

Lo mejor que me llevo de estos nueve años son los recuerdos y la certeza de que siempre en el Monasterio voy a tener una casa, un hogar que siempre podré visitar. Sg ROSA LANOIX


ORGANIZACIÓN. La Escolanía de El Escorial depende de la Comunidad Agustiniana, residente en el Real Monasterio de El Escorial. Su principal objetivo como institución musical es su participación en el culto de la Basílica, pero como institución educativa la formación humana y musical de los escolanos es su principal cometido. Está presidida por el Rvdo. P. Prior del Monasterio, P. Antonio Iturbe Saiz, y con él trabaja un equipo de agustinos que componen la Junta Directiva de la Escolanía. El Director de la Escolanía es el último responsable de la formación académica de los niños, que realizan en el colegio de Alfonso XII, así como de la gestión de los recursos de la Escolanía.Actualmente, el director de la Escolanía es el P. José Mª Herranz Maté.

PROYECTO

EDUCATIVO. Los escolanos se forman con excelentes especialistas en canto, coro y piano, siendo posible además el acceso a otros instrumentos tanto de la familia del viento como del metal. El proyecto educativo de la Escolanía se divide en dos etapas. Una primera comprende desde 4º de primaria hasta 2º ESO. La segunda, para aquellos escolanos que hayan destacado durante la primera etapa, corresponde al segundo ciclo de la educación secundaria (3º y 4º de la ESO).En casos excepcionales estos mismos podrán optar a cursar también el Bachillerato.

ACTUACIONES. Ha cantado junto a las mejores formaciones musicales de

VIAJES. París, Panamá, Londres, Italia,

España: Orquesta y Coro Nacional de España, Orfeón Donostiarra, Orquesta y Coro de la CAM, coro de la Universidad Politécnica, Escolanía de Montserrat, Orquesta y Coro de RTVE, Orquesta Sinfónica de Sevilla, Grupo de Música Alfonso X el Sabio... En numerosas ocasiones han actuado para SS MM los Reyes y otras personalidades tanto españolas como extranjeras, destacando su participación en los funerales de Estado oficiados por Don Juan de Borbón y Doña María de las Mercedes. Han grabados numerosos discos, con música muy diversa. Desde la polifonía del siglo XVI hasta algunas incursiones en el mundo de , que la música Pop, como fue su exitoso disco llegó a número uno de las listas de ventas, o , con canciones muy populares.

Alemania… Los escolanos han visitado numerosos países por sus actuaciones. Pero la música no lo es todo. El pasado mes de julio, los escolanos más mayores viajaron a Brasil para la JMJ. Un viaje que, según el propio Abraham, "nos ha servido para abrir los ojos. Para poder ver que hay cosas banales a las que damos demasiada importancia, demasiadas cosas materiales que deseamos, pero que son innecesarias, demasiados deseos de 'lujo' que tenemos mientras que otros solo piensan cada mañana al levantarse en tener algo que llevarse a la boca. La JMJ ha abierto nuevos caminos que antes no podíamos ver cegados por la indiferencia: nos ha abierto el camino a Jesucristo".

Elbosco

Los chicos

de la escolanía


¿Q

Además de periodista, Juan Manuel Cotelo (Madrid, 1966) es actor, guionista y director de cine y TV, actividades que a él le gusta resumir en una sola: contador de historias. Está casado y es padre de tres hijas. Tras su paso por ocho universidades (2 como alumno y 6 como profesor), ha trabajado en programas informativos, concursos, musicales, teatro... con productoras grandes y pequeñas, para canales de TV en España y EE UU. Como actor, se le ha podido ver en series como Siete vidas, Policías, Compañeros, Periodistas, Hospital Central, El Comisario, Aída... Es miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, y de la Academia de TV. Actualmente dirige la productora Infinito + 1. Tras el éxito de La última cima (2010), película que estrenó en 17 países, basada en la vida del sacerdote madrileño Pablo Domínguez, Juan Manuel Cotelo ha regresado a la gran pantalla (5 de diciembre) con Mary's Land (Tierra de María), película en la que propone al espectador una investigación sin miedo sobre la figura de la Virgen María y las recetas del Cielo. Si millones de personas siguen hablando hoy con Jesucristo, a quien llaman "Hermano"; con la Virgen María, a quien llaman "Madre"; y creen que son hijos de Dios y por eso le llaman "Padre"... ¿son unos estafadores? ¿Unos estafados? El propio Juan Manuel Cotelo nos explica en este artículo qué le ha llevado a rodar esta película y qué se ha propuesto con ella. www.maryslandmovie.com

uién desea ser feliz? La respuesta es inmediata y evidente: todo el mundo. ¿Y qué hacemos para lograr la felicidad? Las recetas que se nos ofrecen son variadas, pero la que parece tener más seguidores hoy, es ésta: si quieres ser feliz, huye de todo lo que sea difícil de conseguir, evita cualquier cosa que te suponga esfuerzo y tírate de cabeza a buscar lo placentero. La felicidad consiste en disfrutar a tope, ya, ahora, inmediatamente. Dale a tu cuerpo todo lo que te pida. Y si algo no te apetece, no lo hagas. La clave de la felicidad es la apetencia, la diversión, el placer físico y sensorial, el capricho de cada instante. Y la clave de la infelicidad es lo contrario. No te comprometas con personas, ni con proyectos duraderos, porque antes o después pasarás por momentos de sacrificio y... el sacrificio no mola. Evítalo y apuesta por lo fácil. Si una persona te cae mal, recházala. Si un plan te exige obedecer a otra persona, no lo hagas. Si puedes estar con personas guapas, no te juntes con las feas. Si algo es fácil, no escojas lo difícil. Disfruta, disfruta, disfruta... sin esfuerzo, sin compromiso, que te quitarán la felicidad. Cuando llegue el esfuerzo, sal corriendo. Usa a las personas para obtener tu propio placer. Ama a las personas... si te aman a ti. Cuando amar te suponga un sacrificio... no ames. Ama a tus padres, hermanos, hijos o amigos... siempre que te resulte fácil. Pero si tu hijo va a nacer enfermo, puedes quitártelo de enmedio, para que no estropee tu felicidad. Si tus papás envejecen y hay que ocuparse de ellos... líbrate de ellos. Si una persona te ha ofendido... experimenta el placer de la venganza. Si esa persona ya no te gusta... cámbiala por otra que te guste más. Si cometes un error, no pidas perdón, porque te va a costar esfuerzo. Haz todo lo que te apetezca y rechaza todo lo que te suponga un esfuerzo. Bebe, ríe, baila, come, juega, viaja... pero no te sacrifiques, no sufras. Así serás feliz. Hemos puesto en práctica esta receta... y el resultado no hay que imagi-


narlo, porque está ante nuestros ojos: el medicamento más recetado en el mundo son los antidepresivos. El mayor número de suicidios en el mundo, sucede en países desarrollados, en donde se goza de mayor bienestar y más libertades. ¿Cómo es posible? Los jóvenes sonríen para sacarse la foto, pero al estar a solas se deprimen, se aburren y lloran. Por si el dato estadístico no basta para comprender qué mal va la cosa, abramos la prensa: violencia en casa, violencia entre países, niños tristes, droga, nuevas enfermedades, pobreza creciente... ¿Cómo es posible que no seamos felices... si ya conocemos y aplicamos libremente las recetas modernas de la felicidad? ¿Qué falla? ¿Es posible que la receta no funcione... que estemos buscando la felicidad por un camino equivocado? Me pregunto si el diagnóstico penoso de nuestro mundo guarda relación con el hecho de que hayamos expulsado a Dios de todas partes. Hemos dinamitado sus Mandamientos, porque pensábamos que nos estorbaban para ser felices... y así nos va. Hemos decidido que podíamos no amar a todos, en contra de lo que Dios pide, sino solamente amar a los que nos conviene. Hemos decidido que podemos mentir si nos conviene, que podemos matar al que nos estorba, que podemos pensar mal de los demás, que podemos jugar con nuestro cuerpo, que podemos envidiar, y que podemos vivir como si no hubiera vida eterna. Hemos decidido prescindir de Dios, pasar de Él y dictar nuestras propias normas, sin obedecer a quien no vemos, aunque sepamos en nuestra conciencia en el corazón que existe y nos ama. Vivimos como si el fin de la vida fuera

disfrutar durante un período absurdo de tiempo llamado "vida". Vivimos como si fuéramos pura materia, sin espíritu. Como si no hubiéramos

sido creados, ni esperados por nadie. Vivimos como si la vida fuera un absurdo sin causa ni destino. Esta vida está bien, mientras me vaya bien. Pero es una basura, en cuanto me toca sufrir. Con esta receta... así nos va. Sin embargo, hay millones de personas que aún viven con Dios... y les va bien. No son más listos, más sanos, más ricos o más guapos... pero sí son más felices. Y no es que crean en Dios como quien cree en la existencia de un planeta lejano, sin consecuencias prácticas, sino que han puesto a Dios en el centro de su corazón: respetan los Mandamientos y practican el amor incondicional que han aprendido de Jesucristo, con quien hablan a diario. Muchos pueden comparar cómo era su vida sin Dios y cómo es ahora, con Dios. Las diferencias van más allá de ir a una iglesia el domingo. Cambia totalmente el modo de afrontar el sufrimiento, las ofensas que reciben o los


"Si la verdad es que hay Dios, hay Cielo, hay ángeles, hay

errores que cometen. Cambia totalmente tener miedo a conocerlo... el modo de miSalgamos en busca de rar la enferla verdad, sin miedo. medad o la muerte. CamNos interesa descubrirla bia totalmente y apostar por ella". su mirada sobre ellos mismos, sobre los demás y sobre el mundo. Todo tiene un sentido más hermoso, que llena de paz, a pesar del sufrimiento. infierno... no puedo

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Si la fe es un cuento para niños, ya soy mayorcito. Pero si las recetas de Dios, llevadas a la práctica, mejoran mi vida y la de cualquiera, no quiero dejar de tomarlas, aunque pase por estúpido, aunque los que proponen la otra receta se burlen de mí. Si es verdad que tengo un Padre que me ama, un Hermano que me comprende y da su vida por mí, una Madre buena que me protege... aunque no les vea, quiero encontrarlos. Si es verdad que puedo hablar con Jesucristo, ahora, en cualquier lugar y

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circunstancia... ¿a qué estoy esperando para hablar con Él? Si es verdad que está a mi servicio, para llenar mi corazón y saciar mi sed de felicidad... ¿por qué esperar a mañana para probar su receta? Si es verdad que me habla en mi conciencia y a través de la lectura de la Biblia, ¿a qué espero para orar? Si es cierto que ha dado a los sacerdotes todo su poder de sanar mis heridas, ¿por qué rechazo esa medicina, sin probarla? De esta inquietud personal nació la investigación planteada en Mary's Land (Tierra de María). El punto de partida es la valentía en la búsqueda de la verdad. No podemos tener miedo a la verdad. Si la verdad es que hay Dios, hay Cielo, hay ángeles, hay infierno... no puedo tener miedo a conocerlo. Y si, además, la verdad es hermosa y dota de sentido a todo, si rechazo la verdad seré, además de un cobarde, un tonto, por ir en contra de mi propia felicidad. Salgamos en busca de la verdad, sin miedo. Nos interesa descubrirla y apostar por ella. Sg JUAN MANUEL COTELO


Jimmy, un joven maestro de Primaria en un colegio público de Alicante, dice que el Señor cambió sus planes. Cuando le propusieron ir a la misión tenía una excusa perfecta para decir que no, porque estaba sin un duro. Pero ni siquiera esto detuvo el plan que Dios tenía para él. Así que sin darse cuenta, el 28 de julio pasado se encontraba en el Aeropuerto de N'DJamena, en la capital del Chad, reclamando su maleta perdida.

“S

iempre he tenido curiosidad por el mundo misionero; pero como siempre lo veía lejano, no me preocupaba en exceso. Pero los caminos del Señor son inescrutables… y cuando el Señor quiere algo...

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le da la vuelta a la tortilla y chimpún... tu mundo ya está al revés". Así relata Juan Antonio Jiménez Moyano, alias Jimmy, el inicio de su primera experiencia misionera, que tuvo lugar durante un mes, el verano pasado en el norte de

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África Central, en el Chad. Jimmy es miembro de la comunidad Santa Isabel, de los Misioneros de la Esperanza (MIES), en Alicante, y miembro del Consejo de Misiones de la Diócesis de Orihuela-Alicante. El responsable de su comunidad le ofreció "ir al proyecto de la escuela de verano de Bayaka", diciéndole que era "ideal" para él. En realidad, distaba mucho de ser ideal "cuando me acostaba a las 9 de la noche y pensaba que me tenía que levantar a las 5.30 h.". En es-

tos momentos, nuestro amigo solo pensaba "en mi playita de Alicante, en mi cama que no crujía, en que no había mosquitos… en tantas cosas cómodas…". Eso sí, a los cinco minutos "me golpeaba la vocación misionera por todos los lados y me daba cuenta de que lo que estaba haciendo aquí era construir el reino". Y con la fuerza misionera por delante era capaz de "levantar a los niños, darles el desayuno, darles clase, organizar juegos… y más tarde, las duchas y la cena".


El responsable de su comunidad no iba tan desencaminado al proponerle a Jimmy irse a Bayaka a trabajar con los niños que no tienen nada. Una vez allí, este joven se dio cuenta de que, entre esos chavales de la calle, construir el Reino significaba "entregar su tiempo para que fuera mejor el de estos niños que no tienen nada". La sorpresa fue que recibía más de lo que daba: "Cuando estás enfermo, te encuentras con niños en la puerta de tu casa para verte y cuidarte". Eso no quiere decir que todo fuera siempre fácil o agradable: "Las clases con esos niños eran una locura. Había tantos niveles como personas… enfados cada dos por tres (que dejes de pegar al otro, que no golpees la

mesa como si fuera un tamtam, etc.)". Y eso por no mencionar "cuando pierdes los partidos de fútbol, te regatea un niño que va en muletas que juega mejor que tú o te tiras media hora para que uno guarde su cubo de la ducha o que las niñas intenten peinarte aunque seas calvo (cosa que no entienden)". Aunque como dice Jimmy, "los niños, niños son, aquí como en Bayaka, y ellos tienen sus 'cabreos' y tú los tuyos, aunque después de olvidan". Y en medio de esta aventura, Jimmy se ha sentido como un auténtico misionero "de la esperanza". En la actualidad MIES cuenta con nueve Misioneros de la Esperanza y dos colaboradores, repartidos entre Ecuador, Paraguay y Chad, que atienden diversos proyectos para dar apoyo escolar, de salud, de alimentación, psicológico, acogida, talleres, etc., a niños y jóvenes. Los proyectos actuales son el "Centro Carlos Luanga", para la formación de huérfanos y niños de la calle, en el Chad; y el Centro de Apoyo Integral-CAI- Joca "Educando en Esperanza", en Manta, Ecuador. En Corrientes (Argentina), tienen el "Centro de promoción infantil y Juvenil Diego Ernesto", si bien aquí no hay presencia de misioneros ad gentes (la hubo anteriormente) y es la Comunidad Mies local la que lleva adelante este proyecto. En esos países, los misioneros llevan a cabo su labor del mismo modo que lo hacen los miembros de MIES que trabajan en España: en centros infantiles, juveniles y de jóvenes, y formando co-

MISIONEROS DE LA ESPERANZA

MIES es una Asociación Pública de Fieles fundada en 1963 por el sacerdote diocesano de Málaga, Diego Ernesto Wilson. En España, MIES tiene comunidades en Madrid, Alicante, Villarrobledo (Albacete), Badajoz, Córdoba capital y Priego, Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y Málaga capital y distintos pueblos de la provincia (Antequera, Fuengirola, Alhaurín de la Torre, Archidona, Campanillas, Cártama.). En todas las provincias tienen un responsable de Misiones, cuyo servicio es propagar y difundir la inquietud misionera. Las experiencias misioneras de los integrantes de MIES son –de ordinario– de larga duración (mínimo de tres años), aunque la última experiencia ha sido la participación de Jimmy en la "Escuela de Verano" Carlos Luanga en Chad. El obispo de Málaga, Jesús Catalá, al presidir la Eucaristía de Acción de Gracias con motivo del 50 Aniversario de MIES, el 14 de septiembre de 2013, explicó el carisma de esta obra al recordar que su fundador recibió la inspiración en una fiesta de la Virgen del Pilar, al darse cuenta de que "la Virgen, necesitaba ser amada por los jóvenes y niños y a su vez, los jóvenes y niños necesitaban de la Madre".

munidades, siguiendo el método preventivo de san Juan Bosco, en tres etapas: amistad, Palabra y Sacramentos. Como indican los responsables de MIES, un Misionero de la Esperanza "es un enamorado de Jesús que, impulsado por el Espíritu, no tiene más remedio que hacer del anuncio de los valores del Reino «vida de su vida»". Ese

carácter misionero les "mantiene inquietos y en donación constante", avivando su entrega sin reservas al servicio de los niños y los jóvenes. Sg ANA FERNÁNDEZ DORA RIVAS Misioneros de la Esperanza http://www.misionerosdelaesperanza.org

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SUPERGESTO 37


Supergesto Nº 113  
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