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El Papa nos invita a orar en este AÑO DE LA FE El sacerdote y misionero jesuita Bartomeu Meliá Lliteres ha recibido en Paraguay la Orden Nacional al Mérito Comuneros, una condecoración que reconoce su trabajo tanto a nivel cultural, por su defensa del idioma guaraní, como social, por su defensa de los pueblos indígenas. Bartomeu llegó a Paraguay en 1954 y pasó 15 años expulsado del país por su defensa de los desfavorecidos. El seminario mayor de San Carlos, de Nyakibanda, en Ruanda, acoge a 184 seminaristas de todo el país. 41 seminaristas han sido ordenados sacerdotes durante este verano. El seminario ha recibido el apoyo constante de las Obras Misionales Pontificias desde que se construyera en 1953. Este año se le han hecho llegar 95.684 dólares para los gastos de manutención de los seminaristas. 25 años llevan las Siervas de San José en Papúa Nueva Guinea. Tras la primera fundación en la localidad de Loreto Hostel, se han sucedido las fundaciones, Cape Rodney y Kupiano. En el 2006 se establecían en la diócesis de Alotau-Sideia. Hoy se desplazan por tierra, mar y aire a las muchas islas de la bahía de Milne.

Si quiere ayudar a las misiones puede hacerlo en la siguiente cuenta de las Obras Misionales Pontificias:

B. Santander. C. C. C.: 0049/5117/28/2110094950

Caminamos cargados de anhelos, a tientas en medio de la noche. Tú nos encuentras en el Adviento de la historia, eres para nosotros el Hijo del Altísimo. Caminamos pobres y perdidos, sin el pan cotidiano. Tú nos nutres con la luz de la Navidad eres para nosotros la estrella de la mañana. Caminamos, cansados y sufrientes, las heridas aún abiertas. Tú curas a quien te busca en los desiertos, eres para nosotros la mano que nos sana. Caminamos bajo el peso de la cruz, tras las huellas de tus pasos. Tú resurges en la mañana de la Pascua, eres para nosotros el viviente que no muere. Caminamos atentos a la llamada de cada nuevo Pentecostés. Tú recreas la presencia de aquel soplo, eres para nosotros Palabra de futuro Caminamos cada día que nos das, con los hombres, nuestros hermanos. Tú nos guías por los caminos de la tierra eres para nosotros la esperanza de la meta.

Himno oficial para el Año de la Fe

Intenciones misionales del Papa SEPTIEMBRE: Que aumente en las comunidades cristianas la disponibilidad al envío de misioneros, sacerdotes y laicos, así como de recursos concretos a las Iglesias más pobres.

OCTUBRE: Que la celebración de la Jornada Misionera Mundial sea ocasión de un renovado empeño misionero. OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS ENFERMOS MISIONEROS Fray Juan Gil, 5 - 28002 Madrid Tel. 91-590 27 80 - Fax 91-563 98 33 Coordinador: Justo Amado - Diseño: Antonio Aunés Gráficas Dehon - MADRID - DL M-44018-1990


«Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos. Jesús replicó: “¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe”. Entonces el padre del muchacho se puso a gritar: “Creo, pero ayuda mi falta de fe”». (Marcos 9, 22-24) Esta es la tarea de los misioneros, que, con sus palabras y, sobre todo, con su testimonio de vida ayudan y comunican la fe a aquellos que libremente han mostrado el deseo de conocer y seguir al Maestro. La celebración del 50 aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II, la apertura del Año de la Fe y el Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización contribuyen a reafirmar la voluntad de la Iglesia de comprometerse con más valor y celo en la misión ad gentes, para que el Evangelio llegue hasta los confines de la tierra.

Uno de los obstáculos para el impulso de la evan-

gelización es la crisis de fe. La humanidad, no obstante, tiene hambre y sed de Dios y debe ser invitada y conducida al pan de vida y al agua viva, como la samaritana que llega al pozo de Jacob y conversa con Cristo. Como relata el evangelista Juan, la historia de esta mujer es particularmente significativa: encuentra a Jesús, que le pide de beber; luego le habla de una agua nueva, capaz de saciar la sed para siempre. La mujer, al principio, no entiende, se queda en el nivel material, pero el Señor la guía a emprender un camino de fe que la lleva a reconocerlo como el Mesías. A este respecto, dice san Agustín: “después de haber acogido en el corazón a Cristo Señor, ¿qué otra cosa hubiera podido hacer [esta mujer] si no dejar el cántaro y correr a anunciar la buena noticia?”. El encuentro con Cristo como persona viva, que colma la sed del corazón, no puede dejar de llevar al deseo de compartir con otros el gozo de esta presencia y de hacerla conocer, para que todos la puedan experimentar. Es necesario renovar el entusiasmo de comunicar la fe para promover una nueva evangelización de las comunidades y de los países de antigua tradición cristiana, de forma que se pueda redescubrir la alegría de creer. Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para el DOMUND 2012 al comienzo del Año de la Fe

Tomás García Martín-Moreno es un religioso mercedario que ejerce su ministerio en la República Dominicana, implicado en múltiples actividades como la Fundación Niños Limpiabotas La Merced. Su vida, como la de tantos misioneros, es un testimonio de fe y de amor.

Anderson

se acerca y, con curiosidad, me pregunta: “Fray Tomás, ¿por qué nos ayuda?” Anderson, de 12 años, su hermano Aneury, de 10, y sus dos primos, Wilby y Alexander, de 9 y 11 años, son limpiabotas en las calles de Santo Domingo. Su pregunta me sorprende y me conmueve… “Es el amor”, le respondo. “¿El amor?”, me pregunta nuevamente. “Sí”. “¿De quién?”, me insiste. “El Amor de Dios”, le añado. “Es Él quien me anima y motiva a compartir con ustedes mi vida”. Una amplia sonrisa se dibuja en su frágil rostro. Hace cuatro años y medio que llegué a esta preciosa y herida isla del Caribe. Iniciamos entonces este hermoso proyecto de vida con los pequeños limpiabotas y sus familias. Bueno, 37 proyectos, que son los niños que en estos momentos acompañamos. Dios me enseña que cada día, cada nueva búsqueda, experiencia y encuentro con el más pequeño son motivos para celebrar la vida y encontrar las respuestas para caminar hacia la única y verdadera meta del ser humano: aprender a amar.


Enfermos Misioneros Nº160