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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nยบ 198 OCTUBRE Aร‘O 2019

TERCER MILENIO


Nº 198. OCTUBRE, 2019

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es

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en este número... CONGRESO NACIONAL DE MISIONES Organizado por OMP España, más de 400 personas han participado en el Congreso Nacional de Misiones que se ha celebrado del 19 al 22 de septiembre en Madrid para reflexionar sobre la misión ad gentes.

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INFORME En pleno Mes Misionero Extraordinario, la Iglesia celebra el 20 de octubre la Jornada Mundial de las Misiones -nuestro popular DOMUND- con el lema "Bautizados y enviados".

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IGLESIA A FONDO Del 4 al 9 de septiembre, el Papa ha llevado a cabo un nuevo viaje apostólico a África en el que ha visitado Mozambique, Madagascar y Mauricio. Toda una apuesta por la convivencia y la compasión.

34 y además... 7 TRIBUNA ¡Llegamos a la tierra prometida!

12 MENSAJE DEL PAPA PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2019 22 MES MISIONERO EXTRAORDINARIO Testimonios

25 MES MISIONERO EXTRAORDINARIO Las diócesis con el MME

40 ENTREVISTA

Mons. Eugenio Arellano, obispo misionero de Esmeraldas (Ecuador)

45 AYUDAMOS A... Perú

48 CULTURA El defensor de “los olvidados de los olvidados de África”

53 EL CUARTO MUNDO 56 MISIÓN VIVA El camino hacia el Sínodo amazónico


EDITORIAL

Por un mayor compromiso misionero

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a misión ya está aquí. En realidad, siempre lo está, porque nunca se ha ido: permanece dentro de nosotros, apelando a nuestro compromiso. Pero, en este octubre, los católicos de todo el mundo vivimos más intensamente esta llamada. Y es que este año el clamor misionero se escucha doblemente, por el Mes Misionero Extraordinario (MME) convocado por el papa Francisco, y porque el día 20 de este mes se celebra la Jornada Mundial de las Misiones, el Domund. El motivo de este gran énfasis en la causa misionera es la convicción radical del Santo Padre de que “hoy sigue siendo importante renovar el compromiso misionero de la Iglesia, impulsar evangélicamente su misión de anunciar y llevar al mundo la salvación de Jesucristo”. La misión está en el ADN de todo bautizado. Como reza la primera parte del eslogan del Mes Misionero Extraordinario, y retoma el lema del Domund de este año, somos “bautizados y enviados”, para encarnar “la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”, segunda parte del enunciado con el que se presenta este Mes tan crucial para la misión. El bautismo, como dice Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, “nos da la fe en Jesucristo”, “nos regenera a imagen y semejanza de Dios”, nos hace sus hijos y

miembros de una humanidad en la que nadie se puede sentir huérfano, extranjero o esclavo, porque en ella todos somos hermanos. “Para el amor de Dios –advierte el Papa– nadie es inútil e insignificante”. “Cada uno de nosotros –añade– es una misión en el mundo”. Albergamos junto a otros, eclesialmente, una “vida divina” que “no es un producto para vender, sino una riqueza para dar, para comunicar, para anunciar; este es el sentido de la misión”.

galería humilde y silenciosa de hombres y mujeres extraordinarios que, a lo largo de la historia, han gastado y gastan sus vidas al servicio de los últimos, de los descartados y oprimidos, de los pobres y de todos aquellos que anhelan escuchar la Palabra misericordiosa del Evangelio. Porque “quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generen vida”. De eso se trata, de dar vida, y esa Vida en

Una Iglesia que no quiera morir de tristeza necesita de una “conversión misionera constante y permanente”. Por eso somos “enviados”. De ahí la necesidad de llevar a Jesús y transmitir el mensaje evangélico a todos los confines de la tierra, especialmente a los más necesitados de su clamor de justicia, libertad, amor y salvación. “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, y a la experiencia de su misericordia”; pero no por imposición, sino por el convencimiento y el poder de atracción del testimonio de servicio al que se debe todo misionero y misionera, respetando “la libertad personal de cada uno, en diálogo con las culturas y las religiones de los pueblos donde son enviados”. Ahí está la

abundancia que nos trae Cristo, aunque en ocasiones se ponga en juego la propia existencia. Una Iglesia, una comunidad, que no quiera morir de tristeza y esterilidad, encerrada en sí misma, requiere una “conversión misionera constante y permanente”, “sigue necesitando hombres y mujeres que, en virtud de su bautismo, respondan generosamente a la llamada a salir de su propia casa, su propia familia, su propia patria, su propia lengua, su propia Iglesia local”. Y también los necesita un mundo salpicado de demasiadas situaciones donde la dignidad humana es pisoteada y maltratada.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP José María Calderón DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, TERCER MILENIO José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


Mons. Ángel Garachana

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Obispo misionero español en San Pedro Sula, Honduras El misionero laico no tiene un verdadero reconocimiento. Se queda un poco solo cuando vuelve a su lugar de origen. De esta soledad, a veces no es consciente su propia Iglesia

Mons. Agustín Cortés Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Hna. M. Isabel Velasco Misionera comboniana en Mozambique Estamos convencidas de que acoger a las chicas estudiantes de nuestro internado de Balama es algo muy positivo. Apoyar a la mujer es apoyar un proyecto serio de futuro. Por eso creemos que vale la pena dedicar tiempo y medios, en la medida de nuestras posibilidades, para esta obra social.

Amar al de más allá, normalmente al que sufre, amar más allá de aquellos límites que nos encontramos o que nos ponemos nosotros es un ejercicio de amor universal que nos purifica. Eso es un verdadero corazón misionero.

Mons. Juan José Asenjo Arzobispo de Sevilla El Mes Misionero Extraordinario nos brinda la oportunidad de redescubrir en la missio ad gentes el modelo de nuestra acción pastoral ordinaria. Sin embargo, la lectura en clave misionera de nuestra pastoral ordinaria no debe disminuir nuestro interés por la missio ad gentes. Hoy sigue siendo urgente llevar el Evangelio a quienes aún no conocen a Cristo.

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Consuelo Cuadrado Hermana del Santo Ángel, misionera en Mali Todos somos misioneros, bautizados y enviados a ser testigos, estemos donde estemos, del amor de Dios a cada uno de nosotros. No tengamos miedo de vivir y testimoniar nuestra fe en medio de la sociedad en la que vivimos.


TRIBUNA

¡Llegamos a la tierra prometida! Por D. José María Calderón.

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o sé lo que debió de sentir el pueblo elegido cuando, tras tantísimo tiempo dando vueltas, ya no solo vieron aquella tierra que el Señor les había prometido, sino que ¡incluso la pisaron! No lo sé, pero estoy seguro de que fue un gran día para todos ellos y de que pensaron: “¡Por fin estamos ya en casa!”. No puedo exagerar, y la comparación es muy injusta, puesto que, en su camino hacia la tierra prometida, tuvieron que sufrir muchas contrariedades y penalidades. Pero nosotros, los que estamos entre bastidores de la animación misionera, podemos decir también: “¡Por fin hemos alcanzado la meta!”. Tras más de un año pensando, dando vueltas, reuniéndonos... ¡el Mes Misionero Extraordinario ha llegado! La propuesta del Santo Padre Francisco de promover un mes con el que “despertar aún más la conciencia misionera de la missio ad gentes” y “retomar con un nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral” ya está aquí... Lo hemos preparado con mucho empeño. Los delegados de Misiones de las diócesis españolas han hecho un gran esfuerzo y se han involucrado en todos los ámbitos para que la realidad de

Director Nacional de OMP

este mes se haga presente en la Iglesia y en la sociedad. También los trabajadores de las Obras Misionales Pontificias han hecho “horas extra” para que todo pueda ser una gran celebración. Vamos a vivirlo con alegría. Porque lo que hayamos hecho hasta este momento, hasta aquí

Y todo, para mayor gloria de Dios y para el bien de la Iglesia... Desde estas líneas doy las gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de ver a tanta gente trabajando por hacer realidad algo que no solo lo hemos vivido como una exigencia “que viene de arriba”, sino como un compromi-

Este es nuestro mes, el mes del Domund, el Mes Misionero Extraordinario, pero, sobre todo, es el mes de los misioneros. ha llegado. Unas cosas se habrán quedado sin poder sacarlas adelante, otras podríamos haberlas pensado de otro modo...; pero eso ya no importa. Como se suele decir, “lo hecho, hecho está”. Ahora toca vivirlo y ¡disfrutarlo! Sí, porque este es nuestro mes. Es el mes del Domund, es el Mes Misionero Extraordinario, es el mes de la actividad misionera de la Iglesia, pero, sobre todo, es el mes de los misioneros. ¡Vamos a pasarlo bien! Este mes es el momento de que nuestro corazón y nuestra alma disfruten de la oración, de los testimonios misioneros, de las conferencias y charlas que se van a ir dando, del rosario misionero, del envío misionero de nuestros responsables de pastoral diocesanos... ¡Qué gozada!

so de fe y de amor a lo que mueve nuestra entrega diaria: la misión de la Iglesia. “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo” es el lema de este Mes Misionero Extraordinario. Nuestra forma de vivir ese envío misionero es con este trabajo silencioso, escondido, para dar a conocer la vida misionera de la Iglesia. Los que, desde las Obras Misionales Pontificias y desde cada una de las Delegaciones Diocesanas de Misiones –trabajadores, voluntarios, delegados, amigos, donantes...–, han estado construyendo este mes, lo han hecho con un verdadero sentido vocacional: ¡su bautismo lo están haciendo presente en su trabajo y entrega! A todos, de verdad, ¡gracias, y a disfrutar! NÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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MES MISIONERO EXTRAORDINARIO

Del 19 al 22 de septiembre ha tenido lugar en Madrid el Congreso Nacional de Misiones, que ha reunido a más de 400 personas para reflexionar sobre la misión ad gentes. El evento, apuesta principal de OMP España de cara al Mes Misionero Extraordinario (MME), ha aportado ideas innovadoras en el ámbito misionero, y ha sido un ejercicio de comunión de las diversas instituciones misioneras.

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igue siendo necesaria la misión ad gentes en un mundo globalizado? ¿No puede sustituirse por el diálogo interreligioso? ¿Qué aporta la figura de un misionero a la Iglesia? Todas estas cuestiones han sido abordadas por el Congreso Nacional de Misiones, a través de cinco ponencias y once comunicaciones; un Congreso que fue inaugurado por Mons. Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela y presidente de la Comisión Episcopal de Emisiones y Cooperación entre las Iglesias, acompañado de José María Calderón, director nacional de OMP España. 16 misioneros

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“Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”, reza el lema del MME. Guy Bognon, secretario general de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol en Roma, lo explicó en la ponencia inaugural. Cuando un cristiano ha recibido el bautismo, se une a Cristo, y eso lo cambia todo. Propuso una analogía: al igual que el resplandor no se añade a la luz, sino que es su manifestación, la misión no se añade a la vida del bautizado, sino que es su manifestación. “Un médico que no puede curar no es un médico; un cristiano que no evangeliza no es un cristiano”. Guy Bognon propuso una revisión del término “misión”: “Signifi-

ca ‘envío’, es regalar a todos la posibilidad de descubrir a Jesucristo”. También constató que “el mandato dado por Cristo se considera muchas veces pasado de moda” y es olvidado por los cristianos. Ante esto, el responsable de las vocaciones nativas reivindicó una iniciación cristiana bien fundamentada.

La Iglesia, reflejo de la Trinidad misionera Una vez explicado el lema del MME, se puso el foco en el origen de la misión, que es Dios. El profesor João Duque, de la Universidad Católica de Portugal, explicó cómo las relaciones (procesiones) entre las diferentes personas de la Trinidad


se realizan en la historia humana, en lo que se conoce como “misiones” salvíficas de la Trinidad. Duque afirmó que la Iglesia es hoy “el cuerpo histórico del envío trinitario”, en el que se manifiesta esa dualidad entre la unidad de Dios (comunión) y su relación interpersonal (misión). Según señaló, en la Iglesia latina se ha subrayado mucho el primer aspecto. El profesor propuso mirar la otra cara de la moneda, lo que dará lugar a una Iglesia que sale al exterior, misionera. “La realización de la misión es la mediación, en el mundo, de la Trinidad”.

El mundo, escenario de la misión

ambiciosos, generando un estado de frustración y desconfianza”. Ante esto, la profesora demostró que, a lo largo de la historia, siempre han existido “minorías creativas” que contagian su fe y cambian el curso de las cosas. “Unos cuantos hombres comprenden su responsabilidad de bautizados. Así de sencillo”. Es lo que ocurrió con los primeros cristianos: respondieron a lo que buscaban los griegos (un logos racional) y lo superaron con creces (un Dios Padre salvador). “¿Cómo no contar a todos la novedad del cristianismo? Ellos nunca lo dudaron, a pesar de que todo era adverso. ¿Y nosotros?”. En línea con el Magisterio, Isart subrayó la centralidad de Cristo, co-

mo única verdad y salvación. “No es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo”; por ello, según explicó, la Iglesia se siente urgida a la misión. Y si no, no es Iglesia. “Lo preocupante no es que haya una escasa práctica religiosa, sino que el catolicismo ha perdido su mordiente evangélica y se ha quedado en un conjunto de prácticas que no comprometen toda la vida”. Ante esta situación, la profesora propuso consejos para llevar la Buena Noticia al hombre de hoy: anunciar a Cristo con coraje, sin diluir su mensaje, sin prisa, en contacto de “alma a alma” en un clima de amistad, y siempre alimentados con la oración. “El hombre del siglo XXI tiene tanta sed de Dios como el de hace 25 siglos”, sentenció.

La Iglesia nace de la misión para la misión Una vez analizado el mundo como escenario, el foco se puso sobre la protagonista de la misión:

Después de entender que la misión tiene su origen en Dios, es necesario conocer el mundo actual, como destinatario. La profesora M.ª Consolación Isart, de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, defendió que nos hallamos en un cambio de época, marcado por la globalización, que trae consigo el incremento de la pobreza, el relativismo, el narcisismo y el aumento de la indiferencia religiosa. Todo esto provoca un cambio antropológico. “En el hombre actual domina la primacía de las emociones, de lo inmediato. La sociedad satisface las necesidades inmediatas, pero le apaga los proyectos más NÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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M M E CONGRESO NACIONAL DE MISIONES

dando nuevas Iglesias con la conciencia de formar parte de una sola Iglesia de Cristo. Estas Iglesias, nacidas gracias a misioneros, son misioneras desde el principio. En ellas, poco a poco, van despuntando carismas; aquí destacan los misioneros, que no van solos, sino en representación de toda la comunidad. De esta forma, los misioneros ad gentes son un signo para toda la Iglesia, porque viven con radicalidad el llamamiento a la misión de todos los bautizados.

la Iglesia particular. El misionólogo Eloy Bueno, de la Facultad de Teología del Norte de España (Burgos), defendió que cada una de las Iglesias locales nace de la misión y vive para la misión. El profesor explicó que en la eclesiología actual se ha quitado importancia a la misión, y se ha desdibujado en la pastoral ordinaria. “Lo que está en juego no es el futuro de las misiones, sino el futuro de la Iglesia”, advirtió. El misionólogo expuso que en el primer milenio se hizo hincapié en la unidad de la Iglesia, centralizada en Roma, por muchos motivos sociorreligiosos. De esta forma, los misioneros creaban “misiones”, vis18 misioneros

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tas como delegaciones de la Iglesia central, no como Iglesias en sentido propio. En el siglo XX, el Concilio Vaticano II fue un punto de inflexión: permitió un redescubrimiento de la Iglesia local, como porción de la Iglesia universal, presidida por un obispo, donde se celebra la eucaristía. Según explicó, un misionero funda una Iglesia local, hace posible la “eclesiogénesis”, “ese momento mágico en el que la Iglesia pasa de no existir a existir”. Para entender este proceso, Bueno instó a leer el libro de los Hechos de los Apóstoles, donde se ve con naturalidad cómo los cristianos, después de Pentecostés, van fun-

Misioneros ‘ad gentes’ y ‘ad vitam’ Los misioneros tienen una llamada ad gentes y ad vitam. Pero esta vocación ¿sigue estando vigente? Monseñor Vittorio Girardi, obispo emérito de Tilarán (Costa Rica), lo defendió en la última ponencia del Congreso. “¿Es válida aún la misión entre los no cristianos? ¿No es un objetivo suficiente la promoción humana? ¿Para qué, entonces, la misión?”. Según explicó, la vocación misionera es firmemente defendida por el decreto Ad gentes del Concilio Vaticano II. Sin embargo, lo que antes se veía como una figura heroica no parece tener sentido en la


actualidad. Los institutos misioneros, señaló, se han ido adaptando a los nuevos tiempos, con diferentes opciones: parte de ellos han cambiado la misión ad gentes por la misión inter gentes, otros han renunciado a las salidas geográficas para ser presencia cristiana en las periferias de los propios países, otros han seguido subrayando la necesidad de salida para el anuncio del Evangelio... Para superar las distinciones, monseñor Girardi propuso volver la mirada a Cristo y así entender la vocación misionera en toda su riqueza. Jesús tiene conciencia de ser enviado, y todo lo vive en función de la misión. “Creer en Jesús es, pues, creer en la misión y asumirla como identidad propia, aunque conscientes de que los modos con que pueda realizarse sean de hecho muy diversos”. “Hay que mantener la descripción del misionero ad gentes y ad vitam, aunque hayan cambiado profundamente los espacios geográficos y humanos donde el misionero debe estar. Por ello, hay que revisar constantemente el estilo de su presencia y de su acción evangelizadora”. Girardi explicó que los misioneros consagran su vida para ir a

anunciar a Cristo, y que deben contar con dotes naturales para ello. Enviados por la autoridad legítima, tienen que estar decididos a seguir adelante con la misión también en la dificultad. Por último, Girardi defendió que el misionero debe estar dispuesto a perseverar toda la vida en su vocación –ad vitam–. “El misionero no pue-

caciones, de las que los congresistas podían escoger dos. La temática ofrecida fue muy variada, desde cuestiones debatidas de Misionología, el papel de la mujer, el martirio o la evangelización en Asia, hasta la animación misionera y la formación de los sacerdotes en la misión. El Congreso concluyó con una misa, que fue tele-

de permanecer tranquilo ante los millones de hermanos que no conocen el amor de Dios”, y, por eso, animó a los presentes a “ver menos la televisión y hacer más misión”. Las cinco ponencias teológicas se completaron con once comuni-

visada, presidida por el cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), y con las palabras de clausura del cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. PAULA RIVAS NÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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CONGRESO NACIONAL DE MISIONES MESAS REDONDAS

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a primera tarde del Congreso, apenas dos horas después de su inauguración, iba a llegar uno de los platos fuertes del programa, con la primera mesa redonda. Esta reunió a tres obispos misioneros combonianos que, con su testimonio, conmovieron a los asistentes. Mons. Eugenio Arellano, misionero desde hace 43 años en Ecuador y obispo de Esmeraldas, comenzó hablando de la vida y la fe de la zona, habitada por afroecuatorianos descendientes de los esclavos. Una zona única en Ecuador, “donde los pobres son descuidados por todos los Gobiernos de turno”; sin embargo, son un pueblo con esperanza. “Dios está por los pobres, y ellos lo saben sin hacer cursos de Teología”. Son acogedores y “queredores”, pero “esta realidad tan bella a veces está distorsionada, porque ¡maldita pobreza cuando se vuel-

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ve miseria! No tiene nada de bienaventurada”. Ante eso, la Iglesia lleva el Evangelio a través de, especialmente, la educación. 70.000 alumnos estudian en colegios de la Iglesia. Mons. Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, lleva en la República Centroafricana 39 años, 21 de ellos como obispo. Su zona es de alto riesgo y, aunque la cosa ha mejorado, sigue estando en guerra. Los últimos años han hecho menguar a la Iglesia, que cuenta con solo 25 curas. La mitad de las once parroquias han sido destruidas y saqueadas. En 2013 llegaron los seleka islámicos destruyendo todo. La reacción contra los seleka fueron los anti-balaka, que empezaron a matar musulmanes. La mayoría de estos musulmanes de Bangassou, 2.000 personas, se encerraron en una mezquita para no ser asesinados. Él, como obispo, y sus curas, vestidos con albas blancas, rodearon la mezqui-

ta para hacer, durante tres días, de escudos humanos. Aun así, mataron a 30 de ellos. Al grueso del grupo se le buscó refugio donde están ahora, en el seminario menor. “Son nuestros huéspedes”, porque, dada la situación, “el tipo de pastoral que tenemos es el apostolado de la misericordia”. Sin embargo, hay signos de esperanza, como los 8.000 alumnos, musulmanes también, que conviven con otros en los colegios, creando una especie de microclima, un modelo que podrían adoptar los adultos. Mons. Miguel Ángel Sebastián, obispo de Sarh, en Chad, llegó al país en 1977 y fue consagrado obispo en 1999. Esta nación, con más del doble del tamaño de España, vivió una guerra civil de 30 años. Algo que se suma al empobrecimiento que padece. Según explicó, la Iglesia en el Chad es una Iglesia joven, porque son los jóvenes los que forman parte de ella. Señaló que las tres prioridades en su diócesis son el ejercicio de la caridad –con la justicia y la paz social–, el desarrollo integral –“el Estado no se ocupa prácticamente de las zonas rurales”– y la promoción de las vocaciones.


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a mesa redonda del viernes 20 dio voz a cuatro realidades eclesiales de reciente constitución y que también están presentes en la misión. Cada una, con su carisma, es un don de Dios para la Iglesia y trabaja en comunión. Ana Prósper, responsable del Camino Neocatecumenal en Kenia y Tanzania, explicó que las personas que conocen a Cristo empiezan un itinerario de vida, en el que se descubren amados; del agradecimiento por ello nace el poner la vida –y la de sus familias– a disposición para evangelizar el mundo. Juan Badía, corresponsable de los Focolares en España, señaló que su carisma es la unidad –“que todos sean uno”–. “No se trata de hablar de Jesús, sino de ser Jesús”, afirmó. De este modo, el cristiano aprende a amar, a tomar la iniciativa, a no cansarse de hacerlo. José Carlos Martín explicó que el carisma del Opus Dei es el de la llamada universal a la santidad, especialmente a través de la santificación del trabajo. Por

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a última mesa redonda del Congreso reunió a personas que han conocido a los misioneros en su vida profesional. Asell Sánchez, periodista de Misioneros por el mundo, de Trece, explicó que, en el tiempo que lleva inmerso en la realización del programa, ha tenido la oportunidad de conocer

eso, para esta institución, el apostolado consiste en vivir la santidad y contagiarla a través de la amistad y la confidencia. Por último, Tíscar Espigares, por parte de la Comunidad de San Egidio, invitó a los presentes a no quedarse quietos ante el sufrimiento humano que se ve en las noticias, sino a moverse, de una forma creativa, para llevar a Cristo. Así surgió este carisma en las periferias de Roma. “Los cristianos tenemos que soñar a lo grande”, dijo.

a un centenar de misioneros, lo que le ha llevado a reordenar su escala de valores. Describió cómo en cada continente la misión es distinta, pero la entrega de los misioneros es igual. “Como profesional, es una experiencia increíble ver el trabajo de la Iglesia española”, subrayó.

José María Larrú, profesor de Cooperación Internacional, contó, desde su experiencia profesional, que los misioneros trabajan en silencio, como Jesús en la etapa oculta de su vida. Explicó que el misionero es un experto en humanidad, justicia, fe y humildad. Mariano Alonso, agregado militar en Etiopía, mostró un mapa del país con los rostros de los misioneros que ha conocido en su servicio profesional. “Son personas muy valoradas, que actúan como padres. Son instrumentos de Dios para seguir haciendo lo que hacía Jesús”. También afirmó que estos misioneros le han hecho ver la sonrisa de Dios. NÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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INFORME El Domund 2019 llega arropado por el Mes Misionero Extraordinario, convocado por el Papa para impulsar la conciencia evangelizadora de todo cristiano. Un objetivo en el que los misioneros llevan trabajando desde hace décadas en las Iglesias jóvenes, para que todo bautizado sepa que también es enviado a anunciar a Jesús. Todos coinciden en que la confianza en los laicos, forjada en lo cotidiano, y su formación continua se presentan como las apuestas clave para favorecer esta corresponsabilidad.

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isión cumplida!”. Es el balance de José Luis Ruiz cuando se le plantea echar la vista atrás a su vida entregada en Zimbabue. No porque dé por concluidos los desafíos africanos. Sí, porque sabe que su regreso a España ha sido algo más que echarse a un lado. Ha supuesto entregar el relevo a una comunidad nativa que hace realidad ya hoy el lema del Domund y del Mes Misionero Extraordinario convocado de forma excepcional por el papa Francisco para este 2019: “Bautizados y enviados”. Hasta hace poco, este misionero contemplaba la realidad desde Dete, en el oeste del país, cerca de 28 misioneros

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las cataratas Victoria, en una región conocida por aglutinar las mayores minas de carbón de África. Desde 1960, lleva aplicando esa conciencia misionera que Francisco quiere reavivar ahora en toda la Iglesia: “Uno de los objetivos del equipo de misioneros en la región durante todo este tiempo ha sido que las comunidades locales asumieran su responsabilidad en el anuncio del Evangelio y dinamización de la vida de la Iglesia, o lo que es lo mismo, que por el bautismo se sintieran enviados a cuidar de su fe y a alentarla entre sus vecinos”. El padre José Luis está “más que satisfecho” del camino recorri-

do, pues, cuando llegó a la diócesis de Hwange –entonces, prefectura apostólica–, un total de 33 misioneros españoles llevaban todo el peso de la pastoral, y no fue hasta 1972 cuando se ordenó el primer sacerdote nativo. “Ahora se ha dado la vuelta, y tan solo quedan ocho españoles, mientras que los curas zimbabuenses ya superan la treintena. Creo que la Iglesia local ha tomado el relevo, como no podía ser de otra manera”, se felicita. Aun así, valora el papel de los compañeros que permanecen, cuya labor se centra en “promover un discernimiento constante”, comenta. El sacerdote está convenci-


Cuando este misionero habla de “formandos”, no centra su mirada en el presbiterado, sino en un laicado activo, que también se siente bautizado y enviado: “La Escuela Nacional de Catequistas que pusimos en marcha en los primeros tiempos fue el germen para que los matrimonios fueran conscientes de que ellos eran los primeros agentes de pastoral. Esa idea ha ido calando en las siguientes generaciones, porque ahora son estos laicos mayores los que preparan a los nuevos catequistas”.

Una Iglesia implicada

José Luis Ruiz do de que “no tendría sentido implantar ni los modos ni las maneras de la Iglesia española, sino que hay que seguir favoreciendo la inculturación para que el Evangelio arraigue, trabajando por una Iglesia netamente africana, pero sólidamente cristiana”. En este sentido, se han dado, en su opinión, muchos pasos en materia litúrgica, “pero todavía te-

nemos que hacer un esfuerzo mayor en el aspecto teológico, que permita conceptualizar el cristianismo enmarcado dentro de su tradición y su mirada cultural. Y esto supone una profunda formación, como paso previo a que puedan tomar con perspectiva la decisión de cómo ha de promoverse esta integración de la Teología en su ser africano”.

Natural de la localidad soriana de Ágreda, en el seminario de Tarazona pudo conocer de primera mano a misioneros combonianos y de la Consolata. “Aquello dejó poso, pero fue la marcha de un compañero seminarista a misiones la que me interpeló”, recuerda José Luis, que ve inseparable su vocación sacerdotal de la misionera. Y así aterrizó en 1960 en aquella Rodesia que hoy es Zimbabue. “Tanto tiempo me ha permitido ver cómo ha ido cambiando el país, con momentos de gran desarrollo en lo económico, otros dolorosos, como la independencia de Zambia, con las diferencias entre blancos y negros, la guerra de guerrillas...”, rememora Ruiz. ¿Se ha implicado la Iglesia con el pueblo zimbabuense? Él no lo duda: “Totalmente. El papel que ha jugado en el país la Comisión “Justicia y Paz” ha sido fundamental en todas estas décadas para que no se haya llegado a los extremos de violencia de otras naciones africanas”. Y también en materia de desarrollo, siendo él mismo un ejemplo desde la que fuera su parroquia de San Francisco de Asís, donde abrió un comedor que alimenta a cientos de niños cada día. NÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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Aunque ahora esté en España, no se ha jubilado de la misión: simplemente el resalte ha pasado del ad gentes al ad vitam, trasladando su entrega a Madrid. Integrado en el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME), no solo se encarga de acompañar a otros misioneros mayores enfermos o con algún tipo de limitación física. “En algunos lugares nos califican como héroes, cuando creo que somos personas normales y corrientes, que simplemente hemos dado nuestro «sí»”, subraya.

Billete de ida listo También tiene sus maletas en la capital española, con el billete de ida siempre abierto, Marisa Martínez, misionera agustina recoleta. “La Iglesia necesita la renovación misionera que nos propone el Papa, para que todo bautizado tome conciencia de su compromiso de anunciar a Jesús como vida para todos los pueblos”, sentencia sin titubear a propósito de esta convocatoria extraordinaria. Y no solo porque sea un compatriota argentino el que abandere esta iniciativa desde Roma. Marisa es una convencida de que todo creyente, del obispo al voluntario de Cáritas, se ha de sentir corresponsable de ser “Buena Noticia para el alejado que tenemos cerca”. “Que en este Domund se nos haga caer en la idea de que todos somos enviados desde el momento mismo en que somos bautizados supone para nosotras, como misioneras, una llamada todavía más fuerte”, subraya. Desde esta premisa, apunta cómo “el Evangelio está sembrado en todas las culturas, y esto nos debe llevar a esforzarnos para que sean las comunidades locales las que se sientan los verdaderos misioneros entre su propia gente. Nosotros no 30 misioneros

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Marisa Martínez evangelizamos: son ellos los que evangelizan y los que nos evangelizan”. Es más, para ella la expresión “el pobre nos evangeliza” no es una frase hecha, sino un lema que identifica con nombres y apellidos concretos en los territorios de misión en los que ha estado presente: “En la Iglesia quizá nos falta esa conciencia de que todos debemos acompañarnos en ese «ser todos misioneros» y animarnos mutuamente desde el convencimiento de que Jesús nos trae una vida nueva”. Así, al menos, lo ha experimentado ella durante su proceso vocacional. “Ya desde secundaria pertenecía a la Legión de María y participaba siempre en la llamada «pe-

regrinación pro Cristo», que incluía una misión de diez días a un pueblo o a una ciudad. Ir puerta a puerta y encontrarme con familias para anunciarles a Jesús me impactó enormemente. Si a eso le unes una comunidad de referencia fuerte, en la que podía compartir mi fe con libertad, esto hizo que me fuera enamorando de la misión”, explica Marisa, quien reconoce que en su trayectoria personal “primero llegó la llamada ad gentes tras una experiencia en Ciudad del Este (Paraguay), que hizo despertar mi vocación a la vida religiosa”. Después de entrar a formar parte del tronco de la Recolección Agustiniana, fue destinada a la periferia de Buenos Aires y dos veces


familia recoleta tiene una presencia significativa en defensa de los derechos de los pueblos originarios. Desde ahí deduce que no es casual que este Mes Extraordinario coincida con el Sínodo Panamazónico: “Nuestro ser misionero como congregación pasa por unirnos a los pueblos indígenas en su lucha para que se les respete en su cultura y su identidad, en defender que la promoción humana sea para todos sin exclusión y en trabajar por el cuidado de la casa común”. De he-

a Brasil: primero, al río Purus, y, después, a Bahía, donde su labor se centró en el trabajo con los aborígenes y en la pastoral carcelaria.

Respetar la identidad Durante seis meses pudo convivir con las comunidades indígenas del afluente del Amazonas, localizado entre Perú y Brasil, donde la

cho, las misioneras agustinas recoletas cuentan en sus filas con el testimonio martirial de la hermana Cleusa, asesinada en 1985 mientras viajaba en un bote por el río, tras visitar una comunidad indígena. Pero Marisa daría su gran salto misionero en Taiwán. “Allí pude conocer cómo el Evangelio se encarna en una cultura a la que nosotras nos sentimos especialmente

ligadas”, explica. No en vano, las misioneras agustinas recoletas nacieron en China, y de allí también ha recibido lecciones impagables: “La espontaneidad, la novedad del Evangelio que surge en estas nuevas realidades, su confianza en la providencia, el no estar aferrados a lo material, sino apoyados en el Dios creador, que quiere la vida plena para todos sus hijos”. Desde hace ocho años, esta religiosa vive en España como ecónoma de la congregación. “Es verdad que ahora he asumido una tarea más administrativa, pero eso no reduce un ápice mi entusiasmo misionero. Es más, lo vivo como un servicio necesario para que la misión ad gentes pueda desarrollarse con todas las garantías y medios que están a nuestro alcance”, mantiene, consciente de que siempre los presupuestos se quedan cortos cuando se busca apostar por proyectos de desarrollo y evangelización en las regiones más empobrecidas en que está presente este instituto, fundado por el obispo Francisco Javier Ochoa. “Siempre faltan manos y corazones para trabajar en la atención de tantas necesidades como surgen en todos los lugares. El trabajo conjunto con los laicos, o lo que es lo mismo, la misión compartida, resulta indispensable para hacer esto realidad”. Es más, defiende que “sin los laiNÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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cos la Iglesia no existe. Hay una vocación específicamente religiosa, pero por el bautismo todos hemos de desarrollar la vocación misionera que tenemos”.

El empoderamiento cotidiano Respalda esta premisa el sacerdote manchego Luis Miguel Avilés. Para él, la labor del misionero pasa por fomentar el empoderamiento cotidiano de los cristianos comprometidos con la parroquia: “Hay que preparar a los bautizados para que sean enviados. La formación es esencial, porque nos permite orientar la misión en uno u otro sentido”. Nacido hace 61 años en Villafranca de los Caballeros (Toledo), su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado principalmente en la diócesis de Ciudad Real. En el 2000 se incorporó al Instituto Español de Misiones Extranjeras, que fue su trampolín para viajar

Luis Miguel Avilés

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hasta Tailandia, donde ha permanecido durante diez años en la parroquia de la Presentación del Señor, a orillas del río Mekong, cerca de la frontera con Laos, en la diócesis de Udón Thani. Posteriormente, volvería a Madrid como responsable del Departamento de Información y Animación del IEME durante seis años. Desde el pasado mes de enero se encuentra en Cuba. “Tanto en Tailandia como en Cuba, el lema de este Mes Extraordinario se encarna desde hace tiempo con gran intensidad, en cuanto toda la comunidad se siente partícipe de la misión de la Iglesia. Esto hace que ella, nuestra Iglesia, sea más

creíble, especialmente cuando los contextos sociopolíticos son complejos, como sucede en ambos países”, apunta respecto a la importancia que juega en esta acción evangelizadora el “tú a tú”, que solo puede desplegar su valor cuando se hace entre pares. “Resulta imprescindible favorecer el encuentro; en el caso asiático, con las demás religiones con las que se convive en el día a día –en Tailandia solo hay un 0,3% de católicos–. Y si miramos a Cuba, en un diálogo dentro de un escenario eminentemente secular. Este enfoque es clave para que la misión crezca con fundamento”, aprecia.


Un"la dulPapace empeñado en alegría de evangelizar" H

ace dos años, Francisco sorprendía con una convocatoria inédita hasta la fecha: un Mes Misionero Extraordinario para octubre de 2019. Ya en las congregaciones generales previas al cónclave que lo eligió Sucesor de Pedro presentó el anuncio del Evangelio como "la razón de ser de la Iglesia". Una propuesta que asumiría después como eje de su pontificado en la programática Evangelii gaudium, donde retoma la invitación de san Pablo VI para hacer realidad "la dulce y confortadora alegría de evangelizar". Después de seis años de pontificado, Jorge Mario Bergoglio busca impulsar estas líneas generales, en el marco del octubre siempre misionero y con el Domund como clímax. Y lo hace para promover la vocación misionera en los cristianos de a pie, sin olvidar poner en valor la dimensión ad gentes. La Iglesia "sigue necesitando hombres y mujeres que, en virtud de su bautismo, respondan generosamente a la llamada a salir de su propia casa, su propia familia, su propia patria, su propia lengua, su propia Iglesia local", subraya en el Mensaje para esta Jornada Mundial de las Misiones. De esta manera, el próximo 20 de octubre el Domund actuará como punto de inflexión en el que tener presentes a los 11.000 misioneros españoles repartidos por 134 países de los cinco continentes, enviados desde las diócesis o desde casi 400 instituciones. Pero también es tiempo de reconocer el compromiso de los ciudadanos españoles, que en 2018 enviaron a las misiones 11,7 millones de euros de lo recaudado para el Domund 2017. Este gesto de solidaridad ha permitido financiar 599 proyectos en 68 países, que van desde la adquisición de vehículos para agentes pastorales, hasta la formación de catequistas nativos.

La mochila de Luis Miguel está cargada de “la ilusión, la fuerza y la parresía” que le han regalado estas Iglesias jóvenes. “En ambos contextos, se han dado y se dan situaciones que hablan de muchos cristianos que, en lo cotidiano, defienden su fe en lo callado, con grandes dosis de una resiliencia para superar cualquier miedo que a veces nos falta a nosotros”. JOSÉ BELTRÁN NÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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IGLESIA A FONDO

Del 4 al 9 de septiembre Francisco ha llevado a cabo un nuevo viaje apostólico a África. El cuarto a este continente, si incluimos sus visitas a Egipto y Marruecos. En Mozambique, Madagascar y Mauricio volvió a insistir en la necesidad de cuidar del medio ambiente y de ejercer la compasión hacia los más pobres.

F

ue una salida muy al estilo de Francisco. Cuando el presidente de Mozambique, Filipe Nyusi, anunció en septiembre de 2018 que el Papa le acababa de confirmar su visita al país, el Pontífice añadió entre risas : “Si estoy vivo”. Tres años antes, cuando Bergoglio regresaba de su primera visita a África (Kenia, Uganda y República Centroafricana), había respondió así al periodista que le preguntó si volvería al continente: “No sé, yo soy anciano y estos viajes son pesados”. No solo ha regresado a África a sus 82 años, sino que, en su programa de 2019, figuran otros dos continentes: en enero estuvo en América, para la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, y Asia le espera en noviembre, cuando pondrá el pie en Japón y Tailandia. En este su segundo viaje a África subsahariana, Francisco se ha centrado en dos de los principales temas de 34 misioneros

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su pontificado: el cuidado del planeta y la defensa de los más pobres. Desgraciadamente, los medios de comunicación españoles le han dedicado muy escasa atención. Mozambique, adonde Francisco llegó el 4 de septiembre, es un compendio de algunas de las plagas que sacuden a muchas naciones africanas: difícil convivencia interreligiosa, agresiones al medio ambiente, pobreza endémica –es el décimo país más pobre del mundo– y conflictos recurrentes. La nación sufrió una guerra que duró de 1977 a 1992 y finalizó con un acuerdo de paz, con la mediación de la Comunidad de Sant’Egidio. Los antiguos rebeldes de la RENAMO retomaron las hostilidades en 2013 y, tras múltiples altibajos, este 1 de agosto se ha firmado un acuerdo tardío de desarme, y, como culminación de este proceso, están previstas elecciones presidenciales para el 15 de octubre.


El presidente de Mozambique, Filipe Nyusi, recibió al Papa en el palacio presidencial de Maputo. Tampoco hay que olvidar las catástrofes naturales que se repiten en este país del África austral. Alrededor de dos millones de sus habitantes se quedaron sin casa en enero de este año a causa de ciclones e inundaciones. Mozambique es también parte de un continente que representa la esperanza de la Iglesia. En África crece más el número de católicos y de vocaciones respecto al resto del mundo. Según el centro de investigación norteamericano Pew Institute, se prevé que los cristianos africanos pasarán de representar el actual 26% de la población al 42% en 2060. En su primer acto en Mozambique, la visita al presidente Nyusi, el Papa mostró su “cercanía y solidaridad” a las víctimas de los ciclones y lamentó que el programa del viaje no le permitiera una visita a las zonas afectadas. También respaldó los esfuerzos por alcanzar la paz: “Todos vosotros sois los constructores de la obra más bella: un futu36 misioneros

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ro de paz y reconciliación como garantía del derecho al futuro de vuestros hijos”. Recalcó que la paz no es solo la ausencia de la violencia, sino “reconocer al otro, estrechar lazos y tender puentes”. En su respuesta, el presidente destacó que “el primero en pedir perdón es el más valiente, el primero en perdonar es el más fuerte”, y aseguró: “Seguiremos guiados por sus palabras, querido Santo Padre”.

“Que nadie os robe la alegría” A continuación, Francisco tuvo un encuentro en el pabellón Maxaquene con jóvenes de distintas confesiones religiosas: musulmanes, budistas, bahaíes, cristianos de varias denominaciones..., que protagonizaron una reunión de alegría desbordante, con música, bailes y cantos por la paz. Una representante de los jóvenes preguntó al Papa: “¿Cómo hacer para que los sueños de los jóvenes se

hagan realidad?”. Su respuesta fue muy directa: “No dejéis que os roben la alegría”, para añadir: “Tened cuidado con las dos actitudes que matan los sueños y la esperanza: la resignación y la ansiedad, las grandes enemigas de la vida, porque nos empujan por un camino fácil, pero de derrota”. El Santo Padre, cuya afición al fútbol es bien conocida, recordó a los jóvenes la figura del famoso jugador Eusebio, que comenzó su carrera deportiva en el Maxaquene. “Tenía todo para resignarse, pero su sueño y ganas de jugar lo lanzaron hacia delante. Tan importante como eso fue encontrar con quién jugar. Vosotros bien sabéis que en un equipo no todos son iguales ni hacen las mismas cosas o piensan de la misma manera. Cada jugador tiene sus características, como lo podemos descubrir y disfrutar en este encuentro: venimos de tradiciones diferentes, pero eso no impide que nos encon-


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tremos”. Concluyó con una exhortación a la tenacidad: “Las cosas más hermosas se gestan con el tiempo, y, si algo no te salió la primera vez, no tengas miedo de volver a intentarlo una y otra vez”. Más tarde, el Papa tuvo un encuentro con los obispos, sacerdotes, religiosos y seminaristas del país en la catedral de Maputo. Allí les dijo que la Iglesia “no puede ser parte del problema de las competencias, menosprecios y divisiones de unos contra otros, sino puerta de solución, espacio donde sea posible el respeto, el intercambio y el diálogo”. Y es que, denunció Bergoglio, “a veces olvidamos que la tierra prometida está adelante y no atrás, y, en ese lamento por los tiempos pasados, nos vamos petrificando. En lugar de profesar una Buena Nueva, lo que anunciamos es algo gris que no atrae ni enciende el corazón de nadie”. A continuación, visitó la Casa Mateo 25, un lugar donde religiosos de varias

congregaciones asisten a los más necesitados. Abierta en julio de 2018, todos los días acuden entre 70 y 120 personas, como niños de la calle, personas sin techo, drogadictos y enfermos sin recursos. Terminó Francisco el día en la Nunciatura, con un encuentro con 24 jesuitas de la región. Durante su última jornada en Mozambique, el Pontífice conoció el Zimpeto Dream Centre, una clínica apoyada por la Comunidad de Sant’Egidio. Este movimiento, que tuvo un papel destacado como mediador en las conversaciones de paz de 1990-1992, se volcó en ayu-

sencillez: tras el altar, una amplia lona en tonos suaves, con una gran cruz blanca en el centro sobre el fondo rojo del país, y una imagen de la Virgen. El Santo Padre llevaba como báculo una cruz de madera que le regalaron en el hospital de Zimpeto. De nuevo, un mensaje claro por la paz: “Ninguna familia, ningún grupo de vecinos o una etnia, menos aún un país, tiene futuro si el motor que los une, convoca y tapa las diferencias es la venganza y el odio. No podemos ponernos de acuerdo y unirnos para vengarnos, para hacerle al que fue violento lo mismo que él nos hizo, para

dar a los enfermos de sida a principios de los años 1990, cuando la pandemia hacía estragos en todo el país. En 2002, cuando se abrió el primer Dream Centre, el trabajo se centró en evitar la transmisión del VIH de madre a bebé, ofreciendo medicamentos antiretrovirales gratuitos. Según Sant’Egidio, más de 100.000 bebés se han beneficiado desde entonces de este programa. A continuación, el Papa celebró su eucaristía multitudinaria en el estadio de Zimpeto, donde le esperaban unas 60.000 personas cantando y bailando. La ceremonia estuvo marcada por la alegría y la

planificar ocasiones de desquite bajo formatos aparentemente legales. Las armas y la represión violenta no aportan soluciones, sino que crean nuevos y peores conflictos. Otro camino es posible porque es crucial no olvidar que vosotros tenéis derecho a la paz”.

Destrucción del medio y pobreza La segunda etapa de su viaje fue Madagascar, un país donde la destrucción del medio ambiente y la pobreza (figura también entre los diez países de menor desarrollo humano) están intrínsecaNÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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IGLESIA A FONDO

mente ligadas. La crisis de la nación-isla es “al mismo tiempo social y medioambiental”, dijo el Pontífice, a su llegada el 7 de septiembre, al presidente Andry Rajoelina, en presencia de los miembros del Gobierno, diplomáticos y representantes de las agencias de desarrollo. Según el Banco Mundial, el 75% de los malgaches viven con menos de dos dólares al día. Y se calcula que el país pierde al menos 200.000 hectáreas de sus bosques cada año. Francisco urgió a los responsables políticos “a luchar con determinación contra todas las formas endémicas de corrupción y especulación que aumentan la disparidad social, y a enfrentar las situaciones de gran precariedad y exclusión que producen siempre condiciones de pobreza inhumana”. En la capital, Antananarivo, el Santo Padre comenzó con una visi-

Pedro Opeka, misionero argentino en Madagascar. ta al monasterio de las Carmelitas Descalzas, ejemplo de la vida contemplativa en Madagascar, donde se reunió con un centenar de religiosas, a las que agradeció su compromiso. “En este país hay pobreza, es verdad, ¡pero también hay mucha riqueza! Gracias a vosotras, la 38 misioneros

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Iglesia en Madagascar es aún más hermosa a los ojos del Señor y también a los ojos de todo el mundo”. Más de 100.000 jóvenes acogieron al Papa en la tarde del sábado en el campo de Soamandrakizay. Francisco les dirigió un discurso sobre la importancia de estar siempre

en camino: “El discípulo de Jesús, si quiere crecer en su amistad, no puede quedar quieto, quejándose o mirándose a sí mismo. Debe moverse, debe actuar, comprometerse, seguro de que el Señor lo apoya y lo acompaña... Dios nos quiere transformar a todos y hacer de nuestra vida una misión. Pero nos pide que no tengamos miedo a ensuciarnos las manos”. El momento culminante fue una misa multitudinaria, a la que acudió un millón de personas, según la organización. Durante una liturgia abundante en muestras de alegría y ritmos africanos, el Papa alertó sobre “la cultura de los privilegios y de la exclusión”, que lleva “a la co-


En Port Louis, Mauricio, el Papa celebró la misa ante el monumento a María, Reina de la Paz.

teger a familias pobres, abandonadas”. Respondiendo a Fanny, una niña que habló en nombre de toda la comunidad, Francisco rindió homenaje a esta obra: “Aquí, el Señor ha escuchado el clamor de los pobres y ha manifestado su amor con signos concretos, como la creación de este pueblo. Vuestros gritos, que surgen de la impotencia de vivir sin techo, de ver crecer a vuestros niños en la desnutrición, de no tener trabajo, por la mirada indiferente –por no decir despreciativa– de tantos, se han transformado en cantos de esperanza para vosotros y para todos los que os contemplan”. Concluyó el Papa invitando a “no bajar nunca los brazos ante los efectos nefastos de la pobreza”.

El buen ejemplo de Mauricio

rrupción”. En su homilía, destacó: “Jesús nos dice: cualquiera que no sea capaz de ver al otro como hermano, de conmoverse con su vida y con su situación, más allá de su proveniencia familiar, cultural, social, «no puede ser mi discípulo»”. Tras la eucaristía, por la tarde, el Pontífice visitó Akamasoa, la “Ciudad de la Amistad”, una gran obra social desarrollada por el sacerdote argentino Pedro Opeka, quien, desde hace 30 años, ha logrado convertir un enorme vertedero de basuras en un nuevo barrio, con viviendas dignas, escuelas y dispensarios. El Papa lo definió como “un lugar donde Dios, con la fuerza del Evangelio, ha querido pro-

Francisco concluyó su gira con una visita de ocho horas a Mauricio, una isla que se ha convertido en una historia de éxito en África, después de que su Estado consiguiera que miles de personas salieran de la pobreza durante los últimos 30 años. La clave de su despegue ha sido la diversificación de su economía, antaño centrada en el cultivo de la caña de azúcar y las industrias textiles, y también su buen Gobierno, basado en una democracia de juego limpio. Hoy día el país es conocido por ser un destino turístico de gran calidad y por sus inversiones en servicios financieros. No obstante, el Papa advirtió a los mauricianos “que el crecimiento económico no siempre beneficia a todos y que incluso deja a un costado –por ciertas estrategias de su dinámica– a un cierto número de personas, especialmente a los jóvenes”. Abogó por “una política económica orientada hacia las personas”.

Mauricio es un crisol de distintas culturas que viven en armonía. Sus habitantes (1.200.000) son de origen indio, africano, chino y europeo, principalmente francés. Tiene una mayoría hindú (el 48%), seguida por cristianos (32%) y musulmanes (17%). El Papa alabó esta convivencia intercultural ante las autoridades: “Poseéis no solo un rostro multicultural, étnico y religioso, sino, sobre todo, la belleza que proviene de vuestra capacidad de reconocer, respetar y armonizar las diferencias existentes en función de un proyecto común”. En la capital, Port Louis, el Santo Padre celebró la eucaristía al pie de una montaña, en el monumento a María, Reina de la Paz, construido en 1940. Allí urgió a los 100.000 católicos que acudieron a seguir el ejemplo del beato Jacques-Desiré Laval y “amar a Cristo y a los pobres”, como lo hizo él. Su homilía fue un llamamiento a una “comunión real dentro de la gran familia humana”, que deje de “marginar, excluir o rechazar al diferente”. Francisco recordó cómo Mauricio se forjó a partir de distintos movimientos migratorios. En nuestros días, en un momento en el que este fenómeno se llega incluso a criminalizar, el Pontífice animó a “asumir el desafío de dar la bienvenida y proteger a los migrantes que vienen hoy para encontrar un trabajo y, para muchos de ellos, mejores condiciones de vida para sus familias”. Tras terminar su programa en Mauricio, el Papa Bergoglio se dirigió al aeropuerto de Port Louis para pasar la noche en Antananarivo. El 10 de septiembre salió rumbo a Roma, poniendo punto final a un viaje intenso, que, como en otras ocasiones, se ha dirigido hacia “las periferias” del mundo. JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ NÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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AGUA PARA TODOS

conectad

@s

Unos niños bebiendo agua de una fuente en un vídeo de YouTube. Un acto tan cotidiano y que, sin embargo, es toda una celebración en Kanzenze (en la República Democrática del Congo), donde el derecho al agua potable ya no es un sueño, sino una realidad. MANOS UNIDAS Instagram @manosunidas

¿INMUNES? Cómo no, el vídeo del Domund es protagonista en las redes sociales. Con el título Inmunes y toda la intención de hacerse viral. Para que las imágenes del llamado “Tercer Mundo” nos afecten y tengan de nosotros una respuesta misionera.

VÍCTIMAS DE LA GUERRA

OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS YouTube @OMP_es

Este tuit tiene que ver con las familias cristianas que han sufrido la guerra de Siria. Cerca de 2.000 han perdido a algún ser querido durante este conflicto. El Papa bendice un icono greco-ortodoxo de la Virgen María por todas ellas. ¿El hashtag? #Siria. AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA Twitter @AyudaIglesNeces

LA REALIDAD MISIONERA Con la celebración del Mes Misionero Extraordinario llamando a las puertas, las redes sociales se han vuelto, a lo largo del mes de septiembre, muy misioneras: se han llenado del hashtag #CongresoMisiones. Lo han voceado, por ejemplo, desde el Twitter de Misioneros Seglares Vicencianos. Y sumando likes. MISEVI Twitter @misevi_es

UN MARCO POLO El Papa continúa con su particular on the road, llevando el mensaje evangélico de amor y fraternidad por todo el mundo. Una de sus últimas paradas ha sido la isla de Mauricio, adonde llegó desde Madagascar. Lo vemos en su Instagram. PAPA FRANCISCO Instagram @franciscus


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Perú Más de 100.000 euros para dos vicariatos

D

on Alonso Quijano, más y mejor conocido como don Quijote, dijo así a su escudero: “Si yo te hubiera de pagar, Sancho, conforme lo que merece la grandeza y calidad deste remedio, el tesoro de Venecia y las minas del Potosí fueran poco para pagarte...”. Todavía hoy, “esto vale un Potosí” y también “aquello cuesta un Perú” siguen siendo genuinas expresiones castellanas con idéntico significado. Ambas sirven para recalcar que algo tiene mucho valor. Entonces, la ciudad de Potosí, que hoy es boliviana, era parte del virreinato del Perú y pertenecía a la corona española. Guardaba la mayor mina de plata de todo el planeta. De la noche a la mañana, tanta riqueza transformó

aquel humilde poblado minero en la Villa Imperial de Potosí, que, en los siglos XVI y XVII, llegó a contar con un total de 36 iglesias y a tener más habitantes que la ciudad de Sevilla: por encima de los 120.000. Por eso, en toda Europa, Perú y Potosí fueron símbolo de la riqueza que llegaba del Nuevo Mundo recién descubierto.

El país, hoy Tan grande como dos Españas y media, Perú, en nuestros días, es, tras Brasil y Argentina, el tercer país mayor de Sudamérica. Y el cuarto, según su población: 31.826.000 personas viven en él. Es verdad: ya no hay minas de tanto relumbrón como las que atesoraba el Cerro Rico de Potosí. Por eso, si hoy volvieran, a lomos de

su jamelgo y su rucio, el Caballero de la Triste Figura y su impar escudero, el bueno de don Quijote ya no podría pagar a su criado tan altas deudas y favores con la plata del Potosí. Porque se acabó lo que se daba. Aunque no del todo. Que todavía Perú ocupa el segundo lugar en producción de plata (4.100 toneladas) y el sexto en la de oro (4,8%), es el segundo productor de cobre (2,3 millones de toneladas), e igualmente notable es su producción de plomo. Con todo, sí podría presumir de las otras diversas riquezas que atesora la tierra de santa Rosa de Lima. En efecto: el suelo que sostiene la admirable Machu Picchu, las insólitas líneas de Nazca, las ruinas de Pachacamac, el asombroso muro de Cuzco o el casco NÚM. 198, OCTUBRE DE 2019

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ternidad, acrecentar y extender la educación y el respeto a la dignidad, y alcanzar una mayor igualdad para todos. En ese empeño trabajan los seguidores de Jesús. La Iglesia peruana, que agrupa al 89,59% de la población, cuenta, en total, con 45 divisiones eclesiásticas: 7 sedes metropolitanas, 19 diócesis, 10 prelaturas, 8 vicariatos apostólicos y un ordinariato militar (diócesis castrense). Pero no toda ella se basta por sí misma. Sus territorios de misión necesitan de la solidaridad ajena. Como la que han ofrecido los católicos españoles gracias a las Obras Misionales Pontificias.

Destino de la ayuda

antiguo de la blanca Arequipa, también encierra riquezas de muy otro tenor. Son, si se quiere, menos “contantes y sonantes” que el vil metal. Pero no menos valiosas. La República de Perú, además de contar con ricos yacimientos de cobre, zinc, petróleo y carbón, es uno de los doce países con mayor diversidad biológica en el mundo. Su territorio amazónico es uno de los bosques selváticos mejor conservados de todo el orbe. De allí surge el 20% del oxígeno que cubre la tierra. Perú alberga, en fin, el 70% de la biodiversidad del planeta.

La Iglesia de Perú A pesar de tantos tesoros y bondades, lo cierto y verdad es que, en Perú, como en tantos otros países del mundo, los 46 misioneros

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bienes y mercedes que tan generosa como indiscriminadamente brinda la Pachamama –la madre tierra divinizada– a todos los peruanos no están, todavía, bien repartidos. Aún es necesario trenzar más firmes y recios lazos de fra-

El año pasado, en efecto, las OMP, a través de la Nunciatura de Lima, enviaron a Perú más de 100.000 euros (102.999,21€, exactamente) a dos vicariatos apostólicos de la selva peruana. El primero, el de San Francisco Javier, o de Jaén, encomendado desde su creación a la Compañía de Jesús. Este vicariato, que limita con la vecina Ecuador y donde habita medio millón de personas, recibió, en concepto de subsidio ordinario, la cantidad de 26.309€. Al frente de él se encuentra monseñor Alfredo


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Vizcarra, jesuita limeño que también ha trabajado como misionero en Chad. Allí puso en marcha un proyecto de Fe y Alegría. El segundo destinatario de la ayuda enviada desde España ha sido el vicariato de San Ramón. Al cuidado de ese territorio de la selva peruana, tan extenso como La Mancha y algo menor que Andalucía, está el franciscano esloveno Gerardo Antón Zerdin. Monseñor Zerdin, de 69 años, comenzó trabajando como misionero en la selva peruana, entre los shipibos (1976-1990). Después, fue párroco de Atalaya (1991-2003). Tras la renuncia del español monseñor Julio Ojeda Pascual, también franciscano, natural de Monasterio de Rodilla, en La Bureba burgalesa, el esloveno sucedió al castellano al frente del vicariato en 2003. Monseñor Ojeda falleció hace seis años, en 2013. Desde entonces, monseñor Zerdin sigue trabajando duro por los más necesitados. Sus objetivos más sobresalientes: la búsqueda de la paz y la justicia, la opción por los indígenas, y la formación de seminaristas, catequistas y animadores cristianos. Además, monseñor Zerdin es un convencido impulsor del proyecto Nopoki. Este pretende propiciar el diálogo intercultural, comprometiéndose en la promoción de los derechos de los indígenas, defendiendo la posesión y titularidad de sus tierras, la mejora de las escuelas y la promoción del desarrollo integral de las comunidades. Él y su comprometido equipo de colaboradores también propugnan la formación bilingüe de jóvenes de diferentes etnias (en español y en cada una de sus lenguas) con el fin de que, una vez concluidos sus estudios universitarios de Magisterio, Ingeniería

Agrícola o Administración y Contabilidad, puedan regresar a las comunidades nativas para ser maestros en las escuelas de primaria y promotores de desarrollo de las mismas. Esta iniciativa, que cuenta con el reconocimiento de diferentes instituciones peruanas y de otros países de Iberoamérica, nació en 2006, en Atalaya, corazón de la selva peruana. Los cerca de 77.000 euros enviados por OMP de España han permitido costear el seguro de los 30 sacerdotes del vicariato: 20 están incardinados allí y otros 10 son Fidei donum. Según informa Luis Alfonso Tapia, ecónomo de San Ramón, la ayuda también ha servido para hacer posibles muy diversos proyectos, que abarcan la formación de agentes de pastoral, el encuentro de todas las parroquias del vicariato, un retiro de profesores, otro de religiosas, una asamblea de animadores de las comunidades nativas, y los viajes misioneros del obispo.

Con la ayuda recibida, también se ha podido realizar la compra de equipos de comunicación a través de la organización católica Signis. Gracias a eso, ahora funciona en San Ramón la radioemisora del vicariato. Han podido plantar la antena en la cumbre de un cerro y ha aumentado así la cobertura. La radio, por estos lares, donde la población está muy dispersa y dispone de bien pocas vías de comunicación, es un medio muy útil para tener presencia evangelizadora y llegar a las comunidades más alejadas. La solidaridad de los cristianos españoles ha servido, en fin, para restaurar la casa de espiritualidad de Quillazú, centro de formación y de retiros levantado en una zona muy silenciosa y recoleta. Parte del edificio, todo de madera, había sido pasto de la polilla... Y Luis Alfonso Tapia concluye: “Que Dios bendiga a ustedes y a las familias de todos los bienhechores”. TOMÁS TAMARREDO

Si estás interesado en realizar un donativo, puedes hacerlo en el número de cuenta ES25 0075 0204 9506 0006 0866. También, accediendo a la página web www.omp.es y pinchando en la opción "Haz un donativo".

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Revista Misioneros - Octubre 2019

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