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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nยบ 195 MAYO Aร‘O 2019

TERCER MILENIO


Nº 195. MAYO, 2019

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es

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en este número... IGLESIA A FONDO El 8 de diciembre de 2018 las Misioneras de Nuestra Señora de África –conocidas popularmente como Hermanas Blancas– iniciaron, con ilusión y fe, su jubileo con motivo de los 150 años de su fundación.

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PRIMER PLANO El tiempo parece haberse detenido en Haití nueve años atrás, cuando un terrible terremoto devastó el país. La población, indignada, ha perdido la fe en el Gobierno de Jovenel Moïse.

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INFORME La Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Amazonía, del 6 al 27 de octubre, quiere reflexionar sobre los nuevos caminos para la Iglesia de la región y para una ecología integral.

28 y además... 7 TRIBUNA

Tenemos un sueño

12 EL OBSERVADOR BOLIVIA - BANGLADESH VENEZUELA - NIGERIA

20 ASÍ VA EL MUNDO ARGELIA - COREA / EE UU NICARAGUA - NIGERIA

34 ENTREVISTA

Beatriz Galán Domingo, misionera comboniana en Sri Lanka

39 ANIMACIÓN MISIONERA 43 AYUDAMOS A... Tanzania

46 CULTURA Indestructibles, pasión por África

54 MISIÓN VIVA El último viaje del P. George Kageche Mukua

56 MISIÓN VIVA

Natalia Moratinos, religiosa de la Compañía Misionera


EDITORIAL

Tiempo de resurrección

L

a actualidad informativa se empecina en poner de manifiesto que son muchos los nuevos crucificados de nuestros días. Basta un recorrido por los numerosos conflictos que sacuden nuestro planeta para dar cuenta de buena parte de ellos. El papa Francisco los quiso recordar precisamente en el día en que la Iglesia católica celebraba la Resurrección de Cristo. Ese recorrido, que no pretendía ser exhaustivo, dio para abarcar casi todos los rincones de la tierra. El Santo Padre tuvo palabras para el Oriente Medio, “desgarrado por continuas divisiones y tensiones”; para el conflicto incesante entre palestinos e israelíes; para “la gente de Yemen”, sobre todo, “para los niños, exhaustos por el hambre y la guerra”. Y no olvidó al “amado pueblo sirio, víctima de un conflicto que continúa y amenaza con hacernos caer en la resignación e, incluso, en la indiferencia”. Tampoco, a quien acoge a los que huyen de la guerra, países como Líbano y Jordania. Cambiando de continente, Francisco hizo hincapié en la ensangrentada Libia, en la que “personas indefensas vuelven a morir y muchas familias se ven obligadas a dejar sus hogares”. Cómo no llamar también la atención sobre los nuevos crucificados a causa de los “extremismos violentos que dejan

inseguridad, destrucción y muerte” en naciones como Burkina Faso, Malí, Níger, Nigeria y Camerún, con misioneros secuestrados y sacerdotes y fieles asesinados. Y para terminar el periplo por el “amado continente africano”, una mención para Sudán, “que está atravesando un momento de incertidumbre política”, y para su hermano Sudán del Sur, en tiempo de esfuerzos hacia la reconciliación. En el particular viacrucis, el Papa también se detuvo en la Amé-

Sin duda los nuevos crucificados de nuestros días son más de los señalados aquí, a comenzar por los católicos asesinados cruelmente en los últimos actos de terror ocurridos en Sri Lanka, los musulmanes masacrados en dos mezquitas de Nueva Zelanda o los judíos abatidos el año pasado en una sinagoga de Pittsburgh (EE. UU.). Por no hablar también de los que sufren el martirio del hambre, la pobreza, el abandono, el desprecio o la indiferencia.

“Cristo vive”, nos recuerda el Papa, y “se queda con nosotros”, como nuestros misioneros, en especial con los más necesitados. rica que le vio nacer, para recordar “a todos los que sufren las consecuencias de situaciones políticas y económicas difíciles”. Muy en concreto se acordó del pueblo venezolano, con “tantas personas carentes de condiciones mínimas para llevar una vida digna y segura, debido a una crisis que continúa y se agrava”; y también de una Nicaragua que ha de encontrar “lo antes posible una solución pacífica y negociada”. Para terminar, una mención a una Europa, más cultural que geográfica, donde las tensiones entre Rusia y Ucrania mantienen el conflicto en las regiones orientales de este último país.

Pero, aun encontrándonos frente a este panorama tan desconsolador, el papa Francisco nos ha querido infundir ánimo y esperanza, recordándonos que estamos en tiempo de resurrección, muy en particular para estos nuevos crucificados de nuestros días. Porque “Cristo vive” y “se queda con nosotros”, al igual que nuestros misioneros y misioneras, especialmente, con los más necesitados, con los que más sufren el martirio de la cruz. Que, “ante los numerosos sufrimientos de nuestro tiempo, el Señor de la vida no nos encuentre fríos e indiferentes”.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP José María Calderón DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, TERCER MILENIO José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


frasesyflashes

Papa Francisco Además de la paz y de la alegría, Jesús da a sus discípulos como regalo la misión. Les dice: "Como el Padre me ha enviado, también os envío yo". La resurrección de Jesús es el inicio de un dinamismo nuevo de amor, capaz de transformar el mundo con la presencia del Espíritu Santo.

Card. Carlos Osoro Arzobispo de Madrid

Lucía García Ríos Misionera de las Hijas de Jesús, desde hace 42 años en Colombia En los 21 años que viví en República Dominicana, el Señor me dio sus dones y gracias a manos llenas, aunque no dejé de experimentar y sentir alguna cruz, porque nuestra vida es gozo y dolor, y, como dice nuestra santa fundadora, "sin cruz no se va a ninguna parte".

Todos estamos llamados a vivir la alegría misionera de evangelizar, aunque el papa Francisco invita a vivirla de una manera especial a los jóvenes. ¡Qué fuerza tiene vivir como ciudadanos del mundo y ciudadanos del pueblo de Dios!

Mons. Michele Russo, MCCJ Obispo emérito de Doba (Chad), recientemente fallecido África me ha cambiado y formado. Es mi tierra, cada vez más explotada, donde no hay personas mayores, porque mueren a los 40. Ya no tenemos que jugar con África: ahora es el momento de desarrollar África. Si el mundo está sordo ante las exigencias de África, la Iglesia no puede estarlo.

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Ruth Valencia Corozo Misionera comboniana en Mozambique Las jóvenes confían en nosotras; saben que estamos allí para caminar juntas, que buscamos para ellas lo mejor, para que tengan un futuro diferente como mujeres libres, conscientes, autónomas, por medio de una formación integral. Esto nos compromete a dar lo mejor de nosotras mismas.


TRIBUNA

TENEMOS UN SUEÑO Por D. José María Calderón.

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l papa Francisco pone fácil la elección de lemas para las jornadas... Es muy ocurrente en imágenes e ideas, y ayuda mucho a quienes tenemos que pensar en proponer esos lemas durante el curso. La Jornada de Vocaciones Nativas la celebramos el día 12 de este mes mariano, junto a la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Se celebran unidas, desde hace ya unos años, el domingo del Buen Pastor, cuarto domingo de Pascua. Al menos una de las reuniones de los responsables de las instituciones convocantes (Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades, CEDIS, CONFER y OMP) tenemos que dedicarla a elegir el lema para esta doble Jornada. Para ello recurrimos a lo que el Santo Padre ha escrito para la ocasión y a otros documentos que consideramos oportunos. Este año leímos el documento del Sínodo de los Jóvenes del pasado octubre, las palabras del Papa en Panamá y, por fin, cuando salió, el Mensaje pontificio con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Barajamos cuatro o cinco posibilidades y, al final, elegimos la que ustedes ya conocen: “Di «sí» al sueño de Dios”. ¡Qué idea más bonita! Él sueña con cada uno de nosotros, como los padres sueñan con sus hi-

Director Nacional de OMP

jos. Incluso antes de que hayan nacido, los padres hacen proyectos para sus pequeños. Y, según van creciendo, piensan si llegarán a verles casados, siendo pilotos o médicos, qué nombre pondrán a sus nietos... Son los sueños que nacen de los deseos. Pues ¡así sueña Dios con nosotros! También Él hace planes, plantea situaciones, mira los co-

Es comprensible que en la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones hayamos propuesto esta idea del Santo Padre. Pero ahora viene otro aspecto, más propio de esta campaña vivida desde la Jornada de Vocaciones Nativas. “Di «sí» al sueño de Dios” quiere decir para nosotros: “Contribuye a que el «sí» a Dios de los jóvenes de tierras de mi-

El Señor tiene una propuesta para cada uno, un proyecto personal que es, siempre, un proyecto que influye en el mundo. razones. El Señor tiene una propuesta para cada uno, un proyecto personal que es, siempre, un proyecto que influye en el mundo. Como dijo un santo: “De que tú y yo nos portemos como Dios quiere, dependen muchas cosas grandes” (Camino, 755). Pero a ese proyecto divino, a ese sueño de Dios, somos nosotros los que tenemos que responder con generosidad y valentía... “¡Di «sí»!”, nos anima el papa Francisco. No pongas condiciones, no busques justificaciones, no intentes razonar tu desidia o pereza. Mira al Señor y dile: “¡Aquí estoy para hacer tu voluntad!” (Sal 39,8). Decir “no” al sueño de Dios provoca tristeza en el corazón; ahí tenemos el ejemplo del joven rico (Mc 10,17ss).

sión se pueda realizar. Necesitan tu ayuda, tu oración, tu participación...”. Para que se pueda cumplir su sueño, debemos acompañar el “sí” de su respuesta con el “sí” de nuestra generosidad, porque ellos, allí, no tienen los medios ni las posibilidades que tenemos aquí. Hagamos posible entre todos que las vocaciones nativas puedan decir también “sí” al sueño de Dios. Sí, el papa Francisco nos tiene acostumbrados a estas imágenes que hacen fácil entender el mensaje de Dios y del Evangelio. Sus formas de expresión son sencillas y sinceras, ¡y muy ilustrativas! Pero no nos quedemos solo en la imagen y miremos con entusiasmo lo que Dios nos está diciendo a través de estos signos. NÚM. 195, MAYO DE 2019

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IGLESIA A FONDO 150 aæos de las Hermanas Misioneras de Nuestra Seæora de `frica

PASIÓN POR CADA UNA DE LAS CRIATURAS DE DIOS El 8 de diciembre de 2018 las Misioneras de Nuestra Señora de África (Hermanas Blancas) iniciamos nuestro jubileo de 150 años de fundación (1869-2019). Siguiendo la invitación del papa Francisco, tomamos tres años para prepararnos: el primero, dando "gracias" por nuestro pasado; el segundo, viviendo con "pasión" el presente; y el tercero, mirando con "esperanza y fe" el futuro.

L

as Misioneras de Nuestra Señora de África estamos convencidas de que Dios suscitó a nuestro fundador, Charles Marcial Lavigerie, para bien de la Iglesia y del mundo africano. El jubileo que celebramos es una invitación a ahondar en las raíces del carisma recibido y en la manera como se ha ido desplegando a lo largo de este siglo y medio de historia. Tarea imposible sin el testimonio de las primeras hermanas y, especialmente, de madre Marie Salomé, primera superiora general, que gobernó la congregación durante 40 años. Su fuerza fue mantener viva la visión y las orientaciones espirituales del cardenal. Con humildad y fe, estas mujeres encarnaron y transmitieron el carisma de Lavigerie. La certeza que albergaban de que ese don venía de Dios sirvió para confirmar, en su momento, a aquel que lo había recibido y para propiciar la vida de la congregación. 16 misioneros

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Nosotras, como ellas, necesitamos hoy la fe para volver una y otra vez al legado de Lavigerie, como a una fuente de agua viva de donde siguen brotando inspiración, dinamismo y medios para proseguir el camino.

Mujeres en medio de mujeres El lugar de nuestro nacimiento fue Argelia. Es de allí de donde nuestro fundador, el cardenal Lavigerie, había sido nombrado arzobispo en 1867, para ocuparse de, según los proyectos de la metrópoli, “servir a los colonos franceses católicos”. No lo entendió él así. Antes de llegar a Argel, monseñor Lavigerie, como hombre de visión, abierto a lo universal, percibió este nombramiento como una posibilidad para llevar a cabo el plan de amor de Dios a todo el continente: “Argelia –escribía– es una puerta abierta por la Providencia sobre un continente de 200.000 personas”.

Para realizar sus propósitos, Lavigerie fundó los Misioneros de África en 1868. La necesidad de proximidad con el medio, y particularmente con las mujeres, dio un toque de urgencia a la fundación de las Hermanas. Culturalmente, en Argelia, solo a las mujeres les estaba permitido entrar en los hogares. Un año después, el 8 de septiembre de 1869, con la llegada de las ocho primeras jóvenes a Argel, empezó la congregación de las Misioneras de Nuestra Señora de África. Desde el inicio, la presencia al lado de las mujeres ha sido un aspecto distintivo de nuestra vocación: “Mujeres apóstoles en medio de las mujeres”. Lavigerie tenía en alta estima el papel de la mujer y


la veía como elemento esencial para la transformación de la sociedad: “A pesar del ánimo de los misioneros, sus esfuerzos no producirán jamás los frutos suficientes sin la ayuda de mujeres apóstoles cerca de las mujeres”. Él nos veía como misioneras de pleno derecho, con la capacidad de actuar, en tanto que mujeres y a través de las mujeres, sobre la sociedad entera. Para cumplir este objetivo, nuestro fundador escogió para su congregación la vida religiosa. Somos pues, religiosas misioneras, enviadas en comunidades interculturales a anunciar la Buena Nueva de Cristo a los pueblos africanos. El resorte de base se encuentra en “un amor fuerte y ardiente por Jesús”,

darse totalmente a Dios y a su obra, viviendo el “todo a todos” de san Pablo y “sin retroceder delante de ninguna pena, incluso la muerte, para anunciar, entre las mujeres africanas, el Reino de Dios”. El conocimiento de la lengua y costumbres del pueblo que nos acoge es capital. “Imposible hacer el bien si desconocen la lengua y la cultura del pueblo con quien viven; conocer la lengua de un pueblo es ya pertenecerle” (Lavigerie). Hay que tomar el tiempo de estudiar el idioma, componer pequeñas síntesis de gramática, llegar a la elaboración de diccionarios y pasar del lenguaje oral al escrito. En su apertura a las costumbres de las poblaciones, Lavigerie ve la

lengua como la puerta que da acceso a la cultura y nos insta a interesarnos por las tradiciones, por los cuentos y leyendas, para comprender el “alma” del pueblo. El respeto de las personas, la mirada positiva de lo “diferente” eran signos para él de la capacidad de sus misioneros para entrar en relación. Preservar la lengua y la cultura del pueblo al que se es enviado expresa el reconocimiento de la dignidad de sus habitantes.

Misión y frutos en África del Norte El apostolado de las hermanas entre la población musulmana en África del Norte se concretaba en la atención sanitaria y la respuesta a las urgencias de instrucción y de NÚM. 195, MAYO DE 2019

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formación femenina; en una palabra: permanecer atentas a las necesidades del medio y particularmente de la mujer. Sin perder de vista lo que en verdad da consistencia al saber y hacer: los valores humanos que se comparten y que, poco a poco, van constituyendo el corazón de las personas. Nuestro objetivo: empoderar a la mujer y, a través de ella, a la familia y a la sociedad. Las mujeres con las que compartíamos relaciones, vida y trabajo nos formaban a su vez y nos enriquecían con su propio saber. Eran ellas las que nos ofrecían los medios para poder ayudarlas. Es el caso de la creación de talleres de tejido de tapices de lana. En un momento dado, esta iniciativa tomó en Argelia un auge impresionante. Las mujeres conocían el secreto. Ellas, en sus casas, tejían y, con su sentido de la belleza, creaban los motivos a partir del propio medio. Nuestra aportación, en muchos ca18 misioneros

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sos, consistía en ayudarles a desarrollar esta labor a mayor escala, compartir con otras y administrar lo que ellas ya realizaban. La práctica de las visitas a domicilio y su importancia para nosotras provienen del valor que en estos ámbitos da la gente a la acogida y al encuentro. Se trata de toda una pedagogía de la relación. Si ahondamos en su verdadero sentido, descubrimos que son auténticas escuelas de crecimiento humano que nos forman para salir de uno mismo e ir hacia los otros. Escuelas a través de las cuales se van tejiendo lazos de comunión entre culturas y religiones.

Misiones lejanas Después de 40 años de presencia en África del Norte, como un buen árbol cuyas ramas crecen y se extienden, el carisma se fue desplegando hacia las “misiones lejanas” del sur del Sáhara y de los Grandes Lagos, hacia el África pro-

funda. Las enfermedades segaban vidas a edades tempranas, pero nadie podía detener en las Hermanas el deseo de anunciar el amor de Dios a estos pueblos. El encuentro con el islam y la religión tradicional iba a la par, en estos países, con el anuncio de la Buena Nueva de manera explícita. Gracias a la acogida favorable del Evangelio por la gente, la Iglesia fue surgiendo rápidamente. Una Iglesia que en Uganda se vería coronada con mártires. Entre los jóvenes que nos rodeaban empezó a surgir el deseo de imitar a los Padres y Hermanas. “Quiero ser como tú, quiero servir al Señor como tú lo haces”, decían. Así brotó una hermosa cosecha de sacerdotes, catequistas y religiosas. Nuestra congregación contribuyó al nacimiento de 22 congregaciones femeninas africanas, a las que acompañamos en su crecimiento durante un siglo. Hoy son completamente autónomas. ¡Qué riqueza


IGLESIA A FONDO

tado la abolición de la esclavitud en muchos países. Los 150 años de fundación que celebramos nos permiten ver el salto cualitativo que las Iglesias africanas han realizado en cuanto a la fe en Jesús; fe que se traduce en fecundidad vocacional y dinamismo misionero que las lanza más allá de sus fronteras. También es innegable el progreso alcanzado por personas y sociedades a través de la enseñanza, la formación humana, social e intelectual, y la mejora de la salud. África toma así su destino en sus manos y podrá aportar su parte a la construcción de un mundo más humano y justo.

Atisbar los nuevos signos

para África y la Iglesia entera! Las palabras de nuestro fundador se hacían realidad: “Estáis llamadas a evangelizar a los pueblos africanos para que, conociendo a Jesús, lo anuncien a su vez”. El África de aquellos tiempos era un continente roto, trastornado, tanto por la esclavitud atlántica de los siglos precedentes en el oeste, como por la trata árabe del siglo XIX en el este. Por los informes de exploradores de la época y de sus misioneros, Lavigerie conocía la horrible situación que vivían los africanos como víctimas del comercio de esclavos. Las mafias del interior encaminaban a sus víctimas hacia los puertos, donde los barcos se encargaban de transportarlas para venderlas como mercancías. Respondiendo al mandato del papa León XIII, el cardenal Lavigerie, en 1888, recorrió Europa informando a la población sobre semejante horror. Esta “campaña” tuvo como resul-

Cada época está marcada por su propia realidad. Como hijas de Charles Lavigerie, que supo escrutar los signos de su tiempo, nos toca a nosotras, a la luz de su carisma, discernir el deseo de Dios frente a las situaciones que atraviesan los pueblos africanos, la Iglesia y el mundo que nos rodea. Se trata de responder, como Misioneras de Nuestra Señora de África, y según nuestras posibilidades, a los retos y llamadas que vamos percibiendo. Como nuestro fundador en 1888, nos urge devolver la esperanza a tantas mujeres africanas que se encuentran sin libertad ni dignidad bajo el peso de la esclavitud. Sentimos la llamada a un compromiso sin tregua para luchar contra la trata humana allí donde vivimos. Gran parte de la juventud africana desfila delante de nuestros ojos; hombres, mujeres y niños al asalto de fronteras, jugándose la vida con alambradas y concertinas, empujados por el deseo de vivir dignamente, de aportar lo suyo en el concierto mundial y de recibir su parte en el intercambio. A menudo somos testigos de una indiferencia

descarada frente al migrante y el refugiado sin asilo; indiferencia que, desgraciadamente, desemboca muchas veces en nuevas formas de esclavitud. Esta situación nos desafía en África y en nuestras naciones de origen. En Sicilia formamos parte de una comunidad inter-institutos que acoge a migrantes y refugiados. En Madrid, Málaga y Logroño colaboramos con organismos para ofrecerles ayuda e integración. La migración, presente en todos los países, aporta el pluralismo religioso y cultural. Nuestras sociedades cambian de rostro. Es una nueva era y necesitamos aprender a vivir el encuentro intercultural y religioso como un enriquecimiento mutuo. Por vocación propia nos sentimos empujadas a ser puente entre personas con creencias y culturas diferentes en nuestros medios de vida. Siguiendo los pasos de nuestro fundador, queremos transmitir la pasión de Dios por cada una de sus criaturas. Como signo concreto en este tiempo de jubileo, nos disponemos a responder a la llamada de un obispo ugandés que solicita nuestra presencia para la primera evangelización en una región que no conoce a Jesús y cuyas mujeres, como en los primeros tiempos de la congregación, nos están tendiendo las manos. Continuamos a la escucha de los signos de “nuestro” tiempo. Dios tiene algo que decirnos. Y los que leéis este artículo, ¿no veis abrirse horizontes cuando nos dejamos interpelar por estos retos? ¿No sentís cómo la vida toma sentido y se transforma cuando se pone al servicio de los otros? No perdáis la ocasión. ¡Que Nuestra Señora de África, de quien llevamos el nombre, guíe nuestro camino! Hna. JOSEFINA MARTÍNEZ Misionera de N.ª S.ª de África NÚM. 195, MAYO DE 2019

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PRIMER PLANO

HAITÍ Nueve años después de que la capital de Haití, Puerto Príncipe, fuera el epicentro de uno de los terremotos más devastadores, el tiempo parece estancado. La población, desolada e indignada, muestra su desafección hacia el Gobierno del presidente Jovenel Moïse, que tan solo lleva dos años en el poder.

Un pueblo castigado, olvidado por el mundo

H

aití está en una continua situación de emergencia humanitaria. Se han visto frustradas las expectativas de la población sobre la gestión del país por parte de un mandatario que no ataja el alto coste de la vida ni la devaluación severa de la moneda, y que ha permitido que la corrupción esté institucionalizada. La prensa y los organismos públicos ilustran el de24 misioneros

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terioro al que se ha llegado y que ha provocado varias jornadas de protestas. Los supermercados tienen las estanterías vacías, y los hospitales, escasez de medicinas y de atención profesional, además de que el oxígeno y el agua no cumplen con los suministros imprescindibles. El país más pobre de América sufrió a mediados del pasado mes de febrero, y durante 15 días, vio-

lentas protestas que exigían la salida del poder del empresario Jovenel Moïse y de su primer ministro Jean Henry Céant, dejando un rastro de 27 muertos y 77 heridos. “El hambre, la falta de salud y educación, la muerte injusta de los inocentes y una justicia demasiado largamente esperada, que se extiende y se agrava hasta la marginación trágica de los más débiles, clama al cielo con voz potente”: es la litera-


lidad de un comunicado que lanzó la Confederación Caribeña y Latinoamericana de Religiosas y Religiosos (CLAR) a propósito de la represión, y donde se invitaba a los haitianos “a participar activamente en un proceso de diálogo que ayude a recurrir a formas pacíficas en la resolución de conflictos”. “Las manifestaciones cotidianas se convierten en escenas de violencia y saqueos. La mayoría de las gasolineras son objeto de actos de vandalismo, varias empresas han sido saqueadas, los vehículos quemados, y la policía está abrumada por los acontecimientos”, explica el superior de los jesuitas en el país, Jean Denis Saint-Félix. “Lo que más llama la atención an-

te esta situación es la dignidad de su población y el orgullo de su tierra y su cultura”, apunta.

Pobreza estructural La profundización de la crisis económica cae como un jarro de agua fría sobre los haitianos, haciendo extrema la supervivencia. Más del 50% de la población tiene menos de 25 años, pero, a pesar de lo elevado en cuanto al número, está ausente en el mercado laboral formal y en las esferas de poder. El sector privado está en manos de unas cuantas familias, y el Estado es el primer empleador, pero sin que haya una correspondencia equilibrada con la pirámide demográfica.

“Moïse ha lanzado programas de limpieza, y dijo que con ellos crearía unos 50.000 empleos. Así que los jóvenes que regresan de la universidad, ¿solo pueden aspirar a manejar una escoba?”, se pregunta de manera retórica Marco, de 27 años, que trata de ganarse la vida como conductor de mototaxi. “Nuestros padres se sacrificaron para pagar nuestros estudios, y la opción que nos dejan es la de barrer las calles. El presidente nos falta al respeto”, espeta. El circuito financiero y la actividad económica, especialmente los sectores secundario y terciario, siguen siendo prisioneros de una élite monopolizadora, que se opone al surgimiento de una nueva clase de empresarios locales. Haití es uno de los países más pobres del mundo. Cerca del 80% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, es decir, con menos de dos euros al día. En 2008 fue barrido por cuatro huracanes, que dejaron un rastro de destrucción que volvió a repetirse con el terrible seísmo de enero de 2010, el cual segó la vida de más 300.000 personas y dejó a otros tres millones de haitianos sin hogar. Con respecto a esta alerta frente a la pobreza estructural del país, agravada por el desorden y las manifestaciones antigubernamentales, los obispos denunciaron que Haití está “al borde del abismo”. “La hora es crítica, la pobreza aumenta, el bien común está amenazado y esta situación no puede durar más”, aseguran los prelados, quienes hacen un llamamiento a la esperanza: “Debemos encontrar una solución inteligente que tenga en cuenta los mejores intereses de la nación, recurriendo a la conciencia de los ciudadanos de los diversos partidos políticos en favor de una decisión patrióNÚM. 195, MAYO DE 2019

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Jovenel Moïse, presidente de Haití

tica”. La Conferencia Episcopal Haitiana pide unir fuerzas e inteligencias “para salvar la barca común”; “El pueblo haitiano debe romper el silencio cómplice y salir de la posición de espectadores”.

Riesgos constantes Desde su independencia en 1804, Haití ha sido castigado de manera periódica. Con orgullo repiten sus pobladores que fue el primer país donde se abolió la esclavitud, en 1867, un hito histórico de dignidad, cuya consecución costó la vida de la tercera parte de sus habitantes y la devastación de la nación. También supuso la ruina económica, por la deuda que se adquirió con Francia (avalada por la comunidad internacional) y que hipotecó e impidió su desarrollo. Haití es el tercer país más afectado del mundo en términos de eventos climáticos. Se encuentra en la zona de paso de huracanes del Atlántico norte, a lo que se suma su ubicación sobre el límite donde chocan las placas tectónicas caribe26 misioneros

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ña y norteamericana, de modo que los riesgos de desastre son constantes. Los trabajadores agrícolas conocen bien las consecuencias de los fenómenos meteorológicos: tras cada tormenta tropical se pierde un promedio del 50% de las cosechas. El 4 de octubre de 2016, cuando los estragos del terremoto aún seguían presentes, el huracán Matthew arrasó la costa suroeste del país y parte de la República Dominicana y Cuba, causando más de 1.000 muertos; cerca de 2,1 millones de personas resultaron afectadas (de las cuales 894.000 eran menores) y más de 1,4 millones requirieron asistencia humanitaria. El país tiene una población de 10.911.819 habitantes. En Puerto Príncipe, la capital, se superponen los edificios sin ningún plan, desordenados, sin aceras, con las mercancías de los vendedores ambulantes extendidas sobre el asfalto, junto a arroyos y ríos convertidos en vertederos, montones de escombros, aguas sucias por la falta de sistemas de saneamiento, con

las consiguientes epidemias y enfermedades. No hay plantas de tratamiento de basuras ni sistemas de recogida, y los restos de plásticos y envases se acumulan en montañas que hacen difícil la habitabilidad. En una nota firmada por un representante de las Iglesias católica, protestantes y anglicana, dirigida a los principales actores del agravamiento de la actual crisis, se dice: “Ningún sacrificio es demasiado grande, especialmente el sacrificio de su orgullo, de su poder, de su mandato, por un lado, y el sacrificio de su capacidad de movilización o de su fuerza popular, por el otro. Las vidas de las víctimas sacrificadas durante estos hechos valen muchísimo más”, resalta. “Se deben tomar medidas concretas y efectivas para mejorar las condiciones de vida de la población y destinar todos los esfuerzos a facilitar el acceso al agua potable, medicamentos y necesidades básicas. El Ejecutivo, el primer ministro, el poder legislativo, el judicial, los líderes de la oposición, los partidarios de la anar-


PRIMER PLANO

quía y la violencia, la comunidad internacional..., todos ellos son parte del problema y han contribuido a aumentar la miseria de la gente y alimentar su ira”, señala, por su parte, el P. Saint-Félix. Las críticas de los organismos internacionales aluden a un sistema que no es capaz de cumplir con las funciones de gobernar y administrar, pero sí de alimentar la negligencia, la impunidad y la corrupción.

En busca de algo de luz Haití, por culpa de una historia de dictaduras y cohechos, es una nación sin perspectiva económica clara. Esto se traslada a la forma que la población tiene de entender la vida. La mayoría, el 90%, vive de la economía informal, de la venta de productos en las calles o mercados. El país carece de tejido industrial y de recursos, por lo que no se han podido aplicar programas sociales, ni desarrollar una economía sostenible ante las crisis provocadas por los desastres naturales o la inestabilidad política. Importa el

triple de lo que exporta, de manera que la mayor parte de sus recursos proceden de las remesas que envía la diáspora haitiana (más 2.100 millones de dólares). Los ingresos procedentes del petróleo, Petrocaribe, se redujeron a la mitad por culpa de la caída de los precios del crudo, y la ayuda externa se redujo en un 75% entre 2010 (1.800 millones de dólares) y 2018 (no llega a 500 millones de dólares), amén de las numerosas anomalías, de las que hay pruebas, con sus fondos. Una auditoría presentada a comienzos del año en curso por el Tribunal de Cuentas del país reveló que 15 ex ministros y actuales funcionarios estaban involucrados en irregularidades graves, además de una empresa que dirigía el actual presidente Moïse antes de acceder a su mandato. Un nuevo problema al que se enfrenta el país es la deportación de haitianos que trabajaban en la República Dominicana, debido a una ley de extranjería que se elaboró precisamente con ese fin.

Desde 2015 han sido expulsadas más de 160.000 personas, y otras muchas se han marchado debido a presiones y amenazas. Según algunas organizaciones, un buen número de esas expulsiones no han cumplido las leyes internacionales. Casi el 80% de las personas que habían perdido sus casas con el terremoto de 2010 han sido realojadas en viviendas, lo que ha hecho que desaparezcan las tiendas de campaña de parques y plazas, aunque todavía hay muchas que viven en campos de desplazados. La ayuda internacional ha disminuido de forma drástica por la fatiga del donante y la marcha de muchas ONGD. El país ocupa el puesto 163 de los 180 que componen el Índice de Desarrollo Humano (IDH). El pueblo no ha sido responsable de su convulsa historia, ni tampoco de su devastación ni de sus dictadores, en ocasiones enloquecidos y salvajes. Sin luz ni agua en sus casas, los niños buscan la luz de las farolas para poder estudiar. El mencionado superior de los jesuitas en el país, Saint-Félix, apuntala: “El verdadero papel de los líderes académicos y religiosos es acompañar a la gente en su lucha por la liberación total, para que deje de ser manipulada por mercenarios de todo tipo. Es nuestra responsabilidad transmitir en las redes nacionales e internacionales el alcance, la urgencia y la nobleza de nuestra lucha por la justicia y la dignidad. Al hacerlo, damos testimonio de nuestra profunda solidaridad con el pueblo en fidelidad al Evangelio”, concluye. Esta realidad hace que ahora mismo solo sean misioneros y un puñado de ONGD los que propugnan un diálogo entre las partes para buscar una mediación y soluciones a la nueva encrucijada. DAVID ÁLVAREZ RIVAS NÚM. 195, MAYO DE 2019

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INFORME

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La Amazonía es de suma importancia para la vida del planeta y, poco a poco, va cobrando esa misma significación en lo que se refiere a la Iglesia. El Sínodo para la región convocado por el papa Francisco pretende buscar nuevos caminos en esas dos dimensiones –para la Iglesia y para una ecología integral–, y desde hace un año ha involucrado a la Iglesia de la Amazonía en ese gran desafío.

E

l Santo Padre quiere que los principales interlocutores del Sínodo de la Amazonía sean los pueblos indígenas, sobre quienes, en su encuentro con ellos en Puerto Maldonado (Perú) el 19 de enero de 2018, día en que señaló que daba por iniciados los trabajos de preparación de esta Asamblea Especial, decía: “Probablemente los pueblos amazónicos originarios nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora. La Amazonía es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neoextractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre su petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales. Por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven la «conservación» de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes, hermanos amazónicos que habitan en ellas”.

La defensa de esta región se ha convertido en una necesidad para toda la humanidad, algo inaplazable que espera una respuesta desde la fe. Movido por ese deseo, Francisco ha querido poner a la Iglesia de la Amazonía, y con ella a toda la Iglesia universal, a construir nuevos caminos que abran posibilidades de futuro para la propia Iglesia y para una ecología integral.

Amenazada por la codicia Las grandes riquezas naturales que encierra la región amazónica han sido motivo de codicia desde la llegada de los primeros europeos a mediados del siglo XVI. Esta actitud se fue incrementando y cobró fuerza con el paso de los años, dependiendo de la atracción por determinados productos que eran extraídos en función de los intereses occidentales. En los últimos 50 o 60 años, los Gobiernos de los diferentes países que forman parte de la Panamazonía comenzaron a explotar la región, lo que tuvo como conseNÚM. 195, MAYO DE 2019

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I N F O R M E SÍNODO PARA LA AMAZONÍA

cuencia la creación de infraestructuras que permitiesen que esas riquezas fuesen extraídas de una forma más fácil y rápida. Hoy podemos decir que en todas esas naciones, independientemente del signo político de sus Gobiernos, la depredación de la zona se ha convertido en una práctica común, que pone en riesgo el futuro del medio ambiente y, sobre todo, de los pueblos que la habitan; especialmente, de los pueblos originarios, que siempre han mantenido una relación sagrada con su territorio, el cual, no puede olvidarse, es mucho más que un bien vital, primordial para su subsistencia. Hoy en día las principales amenazas vienen por el avance de las madereras, de la agricultura y ganadería a gran escala, de la minería y de la actividad petrolera, inclusive invadiendo territorios indígenas que en algunos países, como Brasil, son reconocidos por la propia Constitución, que se ha convertido en papel mojado para quien fue elegido con vistas a garantizar que esta fuese respetada. Ello pone de manifiesto la magnitud de un problema que, según todo indica, lejos de tener visos de ser resuelto, se prevé que irá en aumento con el paso del tiempo, pues cada día son recortados los poderes a los organismos que desde hace décadas se han encargado de velar por el medio ambiente y los pueblos indígenas.

Defensora de los pueblos Frente a todas esas amenazas, la Iglesia católica deja claro que la creación no puede ser objeto de comercio; es algo sagrado, que no tiene precio, y debe estar al servicio de la vida y del bien común. De hecho, la Iglesia, asumiendo errores históricos, que también se dieron en el proceso de evangeliza30 misioneros

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ción, ha sido una de las instituciones presentes en la vida de los pueblos de la Amazonía, a partir de sus realidades, culturas y pensamientos, dando valor a los conocimientos tradicionales, experiencias y vivencias de esos pueblos, con quienes se puede aprender mucho en lo que se refiere al cuidado del planeta. En ese sentido, podemos decir que el papa Francisco y el próximo Sínodo están siendo una oportunidad para asumir como cotidiana una actitud de escucha, que ayuda a comprender las diferentes dinámicas de los pueblos originarios, no siempre coincidentes con visiones que se dan en otras culturas, y así empoderarlos. Eso debe tener como consecuencia una nueva forma de ver la Amazonía y a sus pueblos, y seguir promoviendo en la región una Iglesia que dice la verdad y es

ejemplo de transformación a partir de la realidad concreta. De hecho, estas actitudes ya estaban presentes en la Iglesia católica posconciliar. En Brasil, por ejemplo, pocos años después del Concilio Vaticano II, tuvo lugar el Encuentro de los Obispos de la Amazonía en Santarém, que, en 1972, del 24 al 30 de mayo, pretendió “amazonizar” Medellín, que, a su vez, había sido una tentativa de “latinoamericanizar” el Vaticano II. Este encuentro constituyó un hito en el camino de la Iglesia en la Amazonía brasileña. Fue la primera vez que los obispos hablaron de “una Iglesia con rostro amazónico”, una expresión que ha vuelto a poner en boga el papa Francisco, quien también habla de “una Iglesia con rostro indígena”. En aquel momento, el papa Pablo VI decía que “Cristo apunta a la Amazonía”.


De allí surgió el Documento de Santarém, del cual algunos no dudan en afirmar que engendró una nueva primavera para toda la Amazonía. Las “Líneas prioritarias de la Pastoral de la Amazonía” constituyeron un giro copernicano en la acción pastoral y evangelizadora. Los obispos renunciaron a todo triunfalismo, y se recomendó a todas las diócesis y prelaturas que se bajasen de cualquier trono para crear una Iglesia “con los pies en el suelo”. A partir de ahí surgieron las directrices para el trabajo evangelizador de la Iglesia en la región amazónica, que debería basarse en la encarnación en la realidad, el conocimiento y la convivencia con el pueblo, la sencillez y la evangelización liberadora. Para ello, se elaboraron cuatro prioridades: la formación de agentes de pastoral,

las comunidades cristianas de base como primer y fundamental núcleo eclesial, la pastoral indigenista y la presencia en las comunidades que se iban creando en las carreteras que se iban abriendo en la región y en otros frentes pioneros. A esas prioridades, en un encuentro posterior en Manaos, en 1974, se añadió la juventud. Muchos obispos reconocieron con el paso de los años que Santarém fue un verdadero Pentecostés. En él cristalizó para siempre otra “nueva forma de ser Iglesia”, que exigía de los obispos, sacerdotes y religiosas también una nueva manera de ejercer su misión en la simplicidad y el compartir, en la dimensión samaritana y profética, en la opción por los pobres y en la solidaridad con los excluidos, en las celebraciones vivas y participativas que unen fe y vida, en el generoso

compromiso de mujeres y hombres, jóvenes y adultos, en las diversas pastorales. Podemos decir que, desde ese encuentro, comenzó a realizarse la intención del Concilio, que colocó en su constitución dogmática Lumen gentium el capítulo del “pueblo de Dios” antes que el de la “jerarquía”. Laicos y laicas dejaron de ser meros consumidores de lo que el clero presentaba y ofrecía, asumiendo su responsabilidad bautismal de colaborar en la edificación del Reino de Dios en la Amazonía. En esta época posconciliar también surgirán algunos organismos eclesiales al servicio de la Amazonía y de los pueblos indígenas. En Perú fue creado en 1974, por los nueve obispos de la Iglesia católica de la selva peruana, el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), coNÚM. 195, MAYO DE 2019

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I N F O R M E SÍNODO PARA LA AMAZONÍA

Mons. Erwin Kräutler

Card. Claudio Hummes mo institución al servicio de las poblaciones marginadas de la zona, especialmente de dichos pueblos. A lo largo de estos años ha colaborado en la resolución de conflictos socioambientales, políticos y de respeto a los derechos humanos, entre otros aspectos, fomentando el diálogo intercultural y la promoción humana. En Brasil, fue creado en 1972 el Consejo Indigenista Misionero (CIMI), en un intento de luchar por los derechos de los pueblos indígenas, fomentando su autonomía, dándoles apoyo en diferentes campos y combatiendo la tentativa, por parte del Estado brasileño, de integrar a estos pueblos en la sociedad dominante, una situación que en los últimos tiempos se ha visto incrementada. Junto con el CIMI, la Iglesia brasileña instituyó en 2003 la Comisión Episcopal para la Amazonía, con la que la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) tenía co32 misioneros

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mo objetivo animar el espíritu misionero de la Iglesia y sensibilizar a la sociedad brasileña con relación a la Amazonía.

Red Eclesial Panamazónica Una de las grandes iniciativas de articulación eclesial en la región amazónica ha sido la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), que fue constituida oficialmente en 2014, aunque era una idea que flotaba en el ambiente desde algunos años atrás. Desde una visión de conjunto, que engloba nueve países, es una iniciativa que pretende encarnar el Evangelio en la Panamazonía, teniendo como base de actuación la defensa de los pueblos presentes en la región: indígenas, ribereños, campesinos, afrodescendientes y poblaciones urbanas, que están reclamando de la Iglesia una acción pastoral urgente. Teniendo como texto base la encíclica Laudato si’, que nos hace una llamada a cambiar nuestro es-

tilo de vida, y el número 475 del Documento de Aparecida, la REPAM pretende ayudar a la Iglesia y a la sociedad a tomar conciencia de la importancia de la Amazonía para toda la humanidad. Lo hace fomentando una pastoral de conjunto basada en prioridades diferenciadas, para crear un modelo de desarrollo que privilegie a los pobres y sirva al bien común. El Sínodo para la Amazonía es una llamada a descubrir novedades, pues, como dice el papa Francisco, la Iglesia no debe tener miedo de lo nuevo. Desde esa perspectiva, el cardenal Claudio Hummes piensa que “el Sínodo no fue convocado para repetir lo que la Iglesia ya dice, sino para avanzar”, como reconocía en el III Encuentro de la Iglesia Católica en la Amazonía Legal; un momento que debe procurar que “todas las pastorales y movimientos tengan un rostro amazónico, que surja un clero autóctono e indígena y que sea desarrollado un pro-


ceso de inculturación, haciendo realidad una Iglesia indígena y no solo indigenista”. Según el mencionado cardenal, presidente de la REPAM, el Sínodo de la Amazonía “será histórico, somos nosotros quienes vamos a trazar los nuevos caminos de esta Iglesia”; “no podemos tener miedo”. Podemos decir que este Sínodo está siendo un instrumento de escucha de los pueblos de la Amazonía, una idea recogida en la reciente constitución apostólica Episcopalis communio. Se ha llevado a cabo un ingente trabajo en ese sentido, que ha producido un gran número de respuestas, muchas de ellas con ideas interesantes para encontrar los nuevos caminos que se buscan.

LOS GRANDES DESAFÍOS .

El pasado 11 de marzo, en el Aula Inaugural en la Facultad Jesuita (FAJE) de Belo Horizonte (Brasil), monseñor Erwin Kräutler, obispo emérito de la prelatura del Xingu y coordinador de REPAM-Brasil, en una conferencia que tenía por título "Amazonía: un desafío para la Iglesia y la humanidad", hacía algunas sugerencias de cara al Sínodo. En sus palabras finales planteaba algunos de los grandes retos para la Iglesia en la región, insistiendo en que esperaba que fueran realmente discutidos en octubre de este año en el aula sinodal en el Vaticano. Según él, serían:

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"La valorización de laicos y laicas al servicio (ministerio) de sus comunidades, sin clericalizarlos. El papel de la mujer como evangelizadora no solo en la familia, sino también en las comunidades y vigorosa defensora de los derechos humanos, con acceso al diaconado. El carisma de las órdenes y congregaciones religiosas y

su inserción en las comunidades amazónicas. La búsqueda de alternativas para enfrentar la ausencia de la eucaristía en miles y miles de comunidades, quizá descubriendo al lado del tradicional otro modelo de presbítero (no reservado solo a los hombres). El fortalecimiento de las comunidades eclesiales de base como primer y funda-

LUIS MIGUEL MODINO

mental núcleo de las diócesis y prelaturas. La inculturación de los sacramentos en la vida de los pueblos originarios e integración de expresiones culturales autóctonas en la liturgia. La concienciación y sensibilización de toda la sociedad brasileña con relación a la defensa de la Amazonía ante la voracidad de empresas que golpean y arrasan ese macro-bioma. La implementación de la encíclica Laudato si' en las comunidades amazónicas. Un incentivo especial a la pastoral urbana frente a la hinchazón de las ciudades y el éxodo rural. El escaso uso de medios modernos de comunicación o la ausencia de equipamientos apropiados en las diócesis y prelaturas".

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@s

¡NO AL MALTRATO INFANTIL!

conectad

EL DEDO EN LA LLAGA

El papa Bergoglio ha vuelto a dar en la diana con su mensaje certero: "¿No estás en paz? Ve, ve y visita a alguien que es el símbolo de la herida de Jesús". Porque de esas heridas "de nuestros hermanos sufrientes", dice, viene la misericordia. De las redes sociales, al mundo.

Embarcamos de nuevo a bordo de Twitter, que nos lleva hasta Togo y Gabón, donde las misioneras carmelitas vedrunas trabajan ayudando a las víctimas y sensibilizando a la población. Combatiendo, en definitiva, la explotación y el tráfico de niños en África. Y es que el pasado 25 de abril fue el #DiaMundialContraMaltratoInfantil. TARRAGONA MISIONERA Twitter @missionstgn

PAPA FRANCISCO Instagram @Franciscus

Las redes se hacen eco de la entrega del Premio de Periodismo Ángel Herrera Oria, que fue a parar al programa de televisión #Misionerosxelmundo, dicho así en hashtag, del canal Trece. "Los misioneros también son marca España", leemos. Están en todas partes. Misioneros sin fronteras.

MISIONEROS POR (TODO) EL MUNDO

OMP Twitter @omp_es

NUESTRA SEÑORA DE PARÍS Un recuerdo para la catedral de Notre Dame, devorada por las llamas. También, para la capilla en ella dedicada a la Santa Infancia, con las reliquias del primer mártir de esta Obra. Aunque en la confusión inicial se la dio por destruida, se ha salvado. ¡Gracias a Dios! MISIONES BURGOS Twitter @MisionesBurgos

PEDIR LA LLUVIA A raíz de unas palabras de @franciscus, el Instagran de Ayuda a la Iglesia Necesitada pregunta: "¿Qué le pides a Dios". En la imagen, un hombre implora al cielo la lluvia. Es de Jharkhand, India. ¿Y tú? AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA Instagram @ayudaiglesianecesitada

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TANZANIA 600.000 euros, enviados por OMP España en 2018

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anzania es un país bien joven. Y bien desconocido para los más. Allí, en esa nación africana que se asoma al océano Índico, está el Kilimanjaro, la cumbre más alta del continente negro, un volcán extinto que alcanza los casi 6.000 metros de altura (5.891,8 m.). Y también, el mayor lago de África: el Victoria, que comparte con sus vecinas: Uganda y Kenia. Más de 30 millones de personas viven en sus orillas. Y en sus alrededores, abundan los cultivos de café, té, algodón y plátanos. Igualmente, hay minas de oro y diamantes. Y también allí, la tumba de Julius Nyerere, el “maestro” y “padre de la patria” que había nacido en Butiama, entre la ribera del lago y el parque nacional del Serengueti.

Hace tan solo 58 años que Tanzania nació como Estado independiente. Surgió de la unión de Tanganica y el archipiélago de Zanzíbar (que, en la actualidad, sigue formando parte del país, pero goza de una relativa autonomía de gobierno). Del siglo XVII al XIX, la avaricia humana convirtió este paraíso tropical, también llamado “islas de las especias”, en un gran emporio del tráfico de esclavos. Afortunadamente, aquellos malos tiempos ya han pasado: en 1897, tanto el comercio como la posesión de esclavos quedaron definitivamente abolidos bajo el protectorado inglés.

Padre de la patria Una de las personalidades más ilustres del país fue el católico Julius Nyerere, primer presidente de

Tanzania, que lo fue durante dos décadas. Hasta que, el 5 de noviembre de 1985, supo dimitir. Con admirable dignidad, dejó su despacho voluntariamente. Y regresó a su casa en bicicleta, como había llegado. El “padre de la patria” y padre, también, del “socialismo tanzano”, que había sido educado, primero, por misioneros en África, y luego, gracias a una beca, en la Universidad de Edimburgo, fundó, en 1963, la Organización para la Unidad Africana. Dos años después, en 1965, rompió relaciones con el Reino Unido y expulsó a las tropas británicas del país por el apoyo de Londres al régimen segregacionista en Rodesia. Alemania, entonces todavía dividida, también rompió relaciones con Tanzania por haber permitido una embajada de Alemania Oriental en el país. Esa política terminó cerrando el grifo de la ayuda económica occidental que Tanzania tanto necesitaba. A pesar de todos los pesares, Nyerere no solo cosechó fracasos. No triunfó el sueño de su ujamaa: un plan de desarrollo agrícola solidario, basado en el modelo comunitario de la familia africana. Pero aún así la esperanza de vida aumentó de 41 años a 51. Pese a la crisis, los progresos en las áreas de educación, salud y servicios sociales fueron considerables. La escoNÚM. 195, MAYO DE 2019

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larización primaria avanzó del 25% al 95% de los niños. La alfabetización se elevó del 10% al 75% de la población adulta. Y cuatro de cada diez aldeas accedieron al agua potable mientras tres de cada diez tuvieron hospitales. Con todo, obligado es reconocer que, en buena medida, el progreso se debió a la ayuda externa. Sin estos fondos que, en los años 70, se elevaron a 3.000 millones de dólares, Tanzania habría tocado el abismo. La admirable personalidad de Nyerere, traductor de dos obras de Shakeaspeare al suajili; abanderado de la lucha contra el apartheid y contra toda forma de racismo, sigue viva a los 20 años de su muerte. Falleció a los 77 años, en 1999, y en el hospital Saint Thomas de Londres, a causa de una leucemia. Nyerere, católico de misa diaria, apodado por su pueblo mualimu, maestro, en lengua suajili, tampoco ha sido olvidado por la Iglesia. En 2005, dio comienzo el proceso para su beatificación.

labor de ayuda llevada a cabo en ese siglo y medio: 777 proyectos educativos, lo atestiguan. Entre ellos, 228 guarderías, 162 escuelas primarias, 262 escuelas secundarias, 110 instituciones de capacitación técnica y 4 universidades. Además de 519 centros de salud.

Cooperación fraterna También el año pasado, las Obras Misionales Pontificias en España enviaron –como siempre, a través de la nunciatura– más de 600.000 euros (exactamente, 614.047,74 € en total), que fueron destinados a hacer posible los diferentes proyectos sociales

150 años de evangelización Con más de 50 millones de habitantes –45% cristianos (dos terceras partes de ellos, católicos), 35% musulmanes y 20% animistas–, Tanzania sigue siendo una de las naciones más pobres del mundo. Ocupa el puesto 154 en la lista mundial de países según su índice de desarrollo humano. Precisamente el año pasado, la Iglesia católica celebró el 150 aniversario de los inicios de la evangelización, que, en 1868, pusieron en marcha, sobre todo, los misioneros del Espíritu Santo, quienes acogían a los esclavos abandonados en el puerto de Bagamoyo. Con tal motivo, Joseph Magufuli, 5.º presidente de Tanzania, agradeció a la Iglesia católica la 44 misioneros

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y educativos en más de una docena de las 34 diócesis en que está dividida la Iglesia tanzana, todas ellas encomendadas a pastores autóctonos. La cifra total de obispos es de 41. El número de sacerdotes diocesanos asciende a 1.965. Las religiosas suman, en total, 11.533, y los religiosos, 1.680. Sesenta son los hospitales que están a cargo de las congregaciones religiosas y las diócesis tanzanas. Los pequeños centros de salud, 408. Además, en el país, hay 6 leproserías.

Y medio millar de colegios e instituciones educativas. Las cuentas que siguen son pequeña, pero buena muestra, de ese largo rosario de la cooperación fraterna que han trenzado los católicos españoles: En la diócesis de Arusha, el hogar Wassio ha podido comprar camas para los 108 niños masai allí acogidos. Y en el orfanato de Canaan, también en Arusha, 35 niños pueden seguir los cursos de capacitación agrícola: cultivo de vegetales, frutales, huerto y jardín.


En la diócesis de Bukoba, la escuela primaria de Santa Cruz, en Kilimlire, ha podido construir un nuevo edificio con seis aulas para impartir educación a niños necesitados, a vulnerables albinos y a otros discapacitados. Los beneficiados, en total, son 186 pequeños. En la archidiócesis de Dar-EsSalaam, el seminario mayor de San Carlos Lwanga, donde estudian y se forman 115 futuros sacerdotes, puede continuar su labor gracias a los cerca de 50.000 euros recibidos. La diócesis de Ifakara, por su parte, ha podido construir un comedor, pagar los materiales y la mano de obra en el colegio infantil Benignis. Ahora, un total de 350 niños que allí se forman, podrán combatir la malnutrición que sufren. También al archipiélago llegan la ayudas de las OMP: gracias a los más de 15.000 € recibidos, las Hermanas de María, en la parroquia de Mpendae, diócesis de Zanzíbar, han podido edificar un convento... Entre las frases memorables de Nyerere: “Desearía encender una candela y ponerla en la cumbre

del Kilimanjaro para que, desde allí, ilumine más allá de nuestras fronteras, dé esperanza a los que están desesperados; ponga amor

donde hay odio; y devuelva la dignidad allí donde, antes, solo había humillación”. TOMÁS TAMARREDO

Si estás interesado en realizar un donativo, puedes hacerlo en el número de cuenta ES25 0075 0204 9506 0006 0866. También, accediendo a la página web www.omp.es y pinchando en la opción "Haz un donativo".

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